AGLI Recortes de Prensa   Martes 9 Febrero  2016

Todo cogido con pinzas... Tras los bancos centrales, nada de nada
La constatación de ese hecho ha sido un duro despertar para muchos inversores, convencidos en el omnipotente poder de los bancos centrales para sacarles una y otra vez las castañas del fuego
S. McCoy El Confidencial  9 Febrero 2016

No será porque no venimos tiempo advirtiendo de que se avecinaba una tormenta bursátil de dimensiones épicas. Lo hemos escrito por activa, por pasiva y por perifrástica sobre la base de una premisa esencial: lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible. Era ilusorio creer que la economía y las finanzas podían salir de lo que se ha dado llamar ya la Gran Recesión -la crisis financiera de 2008 a 2012- como si nada y que los excesos que condujeron a esa época se pudieran repetir casi sin solución de continuidad, ya fuera en términos de valoraciones de activos o de disponibilidad de dinero a precio irrisorio.

Se siente, pero no.

La triste realidad es que, casi todo, estaba cogido con pinzas. La constatación de ese hecho ha sido un duro despertar para muchos inversores, convencidos del omnipotente poder de los bancos centrales para sacarles una y otra vez las castañas del fuego.

No puede no importar que el mundo no crezca, pero parecía que sí. No puede no importar la coyuntura deflacionaria, pero parecía que sí. No puede no importar la desaceleración china, la debilidad de su moneda y la fuga masiva de capitales del país, pero parecía que sí. No puede no importar el disparatado aumento del endeudamiento público, pero parecía que sí. No puede no importar la recesión de balances privados, pero parecía que sí. No puede no importar la manipulación de los beneficios empresariales, pero parecía que sí. No pueden no importar las absurdas valoraciones de determinados sectores como las 'biotechs' norteamericanas, pero parecía que sí. No puede no importar la manipulación estructural del mercado por determinados intermediarios y los mismos supervisores, pero parecía que sí. No puede no importar la falta de saneamiento del sector financiero europeo, con contadas excepciones nacionales, incluida la española, pero parecía que sí. No puede no importar que volvieran fórmulas de financiación muy ventajosas a firmas de dudosa solvencia y a costes que no compensaban el riesgo implícito, pero parecía que sí. No puede no importar la guerra de divisas, pero parecía que sí. No puede no importar la locura de los ‘unicornios’, pero parecía que sí.

No puede, no puede, no puede… pero sí, no importaba.
Hasta que la coyuntura ha estallado, como casi no podía ser de otra manera.

Como ven en la enumeración anterior, no es única la causa que ha conducido a esta situación crítica. Sería mucho más fácil llegar a conclusiones, el análisis se simplificaría. Sin embargo, vamos a tratar de hacer un ejercicio de síntesis más necesario hoy que nunca. Si le piden a McCoy, que este mes cumple 10 años de cita diaria con los lectores de El Confidencial, cuál ha sido el catalizador de este último desplome, les diré una cosa: la certeza de que, a la pregunta que tantas veces hemos repetido desde estas mismas líneas de "¿y después de la Fed, el BCE o el Banco de Japón, qué?", la única respuesta posible, entonces y ahora, la que ha quedado probada, es… la nada más absoluta, esto es: la vuelta a la dura realidad.

Como en el caso del santo Job, el Señor me lo dio, el Señor me lo quitó; ensalzaré el nombre del Señor.

En el origen del caos más reciente se encuentra un amago de cambio de sesgo de política monetaria en Estados Unidos muy pero que muy menor, casi insignificante, con el fin de ajustarse la Reserva Federal al mandato local dual que tiene de empleo (con un paro ya por debajo formalmente del 5%, si bien ajustado por la tasa de participación, la realidad es otra bien distinta) y coste de la vida. La posibilidad de unos tipos de interés más altos en aquel país -nada, casi nada, apenas nada- desató la guerra de los truenos. Dólar arriba, materias primas abajo, depreciación acelerada del tipo de cambio de los emergentes, impacto sobre beneficios de compañías de la primera potencia del mundo y todo lo demás.

Apenas un gesto, casi un suspiro en el ámbito de un ciclo más largo.
Y miren lo que ha pasado.

Hablar de ‘normalización’ en ese contexto se convierte en casi un imposible. Es el adictivo gas de la risa del que tantas y tantas veces ha escrito Daniel Lacalle en sus artículos.

Droga de la que el mercado parece no poder ya prescindir.
No solo eso, los acontecimientos más recientes han probado una realidad adicional. El problema de los listos llega cuando se creen los más listos, esto es: cuando piensan que pueden imponerse a las dinámicas internas del mercado, a los monstruos que ellos mismos han creado. Pues bien, eso es lo que les ha sucedido a los propios supervisores nacionales, especialmente a Draghi y a Kuroda. Creían controlarlo todo, pensaban que la incoherencia de algunas decisiones más críticas –como obligar a la banca a soplar y sorber a la vez o ponerse al servicio de su Ministerio de Hacienda- importarían poco ante la omnipotencia no ya de sus gestos sino de sus palabras, especialmente en el caso europeo. Pero no ha sido así. Los agentes económicos empiezan a sufrir en sus carnes una dura realidad: la inutilidad de sus acciones. Ya no solo no ayudan a la actividad y al empleo en circunstancias no extremas como la española sino que son incapaces, en este momento concreto en el tiempo, de frenar una espiral financiera destructiva que, por inesperada, puede causar mucho más daño que la última vivida.

Siento ser portavoz de malas noticias, pero es que las cosas son así y así se las hemos intentado contar una, otra vez y la siguiente. Inútilmente.

Es verdad que, como señalamos hace bien poco, empieza a haber en el campo de las acciones cosas muy interesantes con una perspectiva de medio y largo plazo. Algo que se traducirá dentro de bien poco, y si la cosa no se corrige, al ámbito de la renta fija tanto soberana como corporativa. Para una apuesta más generalizada, sin embargo, faltan catalizadores. Es difícil vislumbrar qué puede cambiar la dinámica actual, con la pólvora de los bancos centrales tan húmeda a día de hoy. Será cuestión de precio. Cuanto antes se ajusten valoraciones y realidad, mejor.

Eso sí, no jueguen al 'trading' que quien con niños se acuesta… Pues eso.
Dicho queda,

La confusa reforma federal de Pedro Sánchez
Editorial La Razon  9 Febrero 2016

El PSOE ha comprendido que su propuesta de reforma constitucional en sentido federal no se podrá llevar a cabo. De momento, la ha retirado del «Programa para un Gobierno progresista y reformista», que hizo público ayer como base de negociación para buscar apoyos para la investidura de Pedro Sánchez. En una primera versión, y dentro de las funciones de una «subcomisión para la reforma constitucional», se habla de «revisión del Título VIII y los preceptos conexos».

Si de por sí es ambiguo el mandato, lo es mucho más el de «desarrollar concepto de Estado, si quiera mínimamente». Además de impreciso, no tiene el menor rigor jurídico. Finalmente, los dirigentes socialistas han decido retirar esta última frase, lo que no ha restado confusión a la propuesta, pues no se trataría tanto de definir un «concepto», sobradamente estudiado, sino cómo hacer compatible las llamadas «identidades diferenciadas» con un proyecto común donde se compartan derechos básicos y haya un cooperación efectiva entre territorios. Es decir, no se trata tanto de una cuestión técnica, sino política.

Sánchez ha comprendido que no puede seguir insinuándose ante Podemos aceptando su propuesta de referéndum para Cataluña –y otras comunidades que también lo exigen ahora– porque es una quimera que Pablo Iglesias esgrime con el único objetivo de coser las alianzas en su propio partido. El hecho central es que una reforma constitucional necesita de una mayoría (dos tercios del Congreso y la aprobación del Senado) que sólo puede darle el PP. Y aunque matemáticamente fuese posible, estaríamos hablando de una Constitución fracasada si no se cuenta con los populares.

La rectificación del PSOE no es menor: reconoce sus limitaciones y el alcance real de sus pactos para conseguir el gobierno. Si ha habido una cuestión que haya definido la política territorial del PSOE es su apuesta por el federalismo. De manera reciente, así lo ha puesto encima de la mesa desde que, a primeros de julio de 2013, se sellara la llamada «Declaración de Granada», en la que su Consejo Territorial, presidido entonces por Alfredo Pérez Rubalcaba, aprobó un verdadero giro federalista con el objetivo de «reformar el Estado autonómico para salvarlo», dijeron entonces, con el ojo puesto en la crisis abierta por el desafío independentista en Cataluña. En aquel momento, el debate se situó dentro de la propia familia socialista y, en concreto, en que Cataluña fuera reconocida como nación, siguiendo la propuesta del PSC, cuando esa denominación perdía toda su validez jurídica en el preámbulo del Estatuto, tal y como fue fijado por el Constitucional.

Todavía no está claro que los socialistas catalanes se ciñan a un criterio federalista igualitario. Dos años más tarde, en julio de 2015, el PSOE presentaba a un grupo de expertos que iba a elaborar un proyecto de reforma de la Constitución con el objeto de transformar el Estado autonómico en federal. Queremos pensar que fruto de aquellos trabajos fue el documento «Por un nuevo pacto de convivencia», de octubre del año pasado, donde se habla de «reconocer las singularidades de las distintas nacionalidades y regiones». Por lo tanto, el tema central de la reforma federal que propone el PSOE pasa en primer lugar por que ellos mismos clarifiquen su posición: cómo hacer compatible autogobierno y cogobierno. Pedro Sánchez debería ser más riguroso y no jugar con algo tan serio como el futuro de la organización territorial de España.

Amanece
ARCADI ESPADA El Mundo  9 Febrero 2016

La izquierda vegetativa publicó ayer su oferta de gobierno. Un documento de 50 páginas donde lo que importa es el subtexto. Aplacemos la discusión del problema territorial, dice el subtexto, porque será imposible mover nada en esta legislatura dado el veto efectivo del Partido Popular en el Congreso y en el Senado. El texto en sí no es más que hiriente 'bullshit'. Por ejemplo: "Promover una política de inmigración comunitaria que busque resolver los problemas estructurales de los países africanos, luchar contra las redes ilegales que trafican con seres humanos y canalizar los flujos migratorios legales". O intolerable superioridad moral: "Revisión del Código Penal, para volver a los principios del Código Penal de la democracia [porque es evidente que hemos dejado de estar en democracia]". O puro toreo de salón, más vergonzoso aún porque se proyecta sobre el principal problema económico español y porque ese pase, ¡a la mitad!, ya lo dio el PP en campaña: "Reducir a la mitad la tasa de paro con puestos de trabajo estables y de calidad". Los aspectos líricos son puramente cómicos. "No basta despertar cuando amanece: hay que mirar el horizonte", dice el redactor, citando unos versos de Machado de la Guerra Civil, dedicados «a las juventudes deportistas y militares», e indistinguibles de la higiene falangista si no fuera porque un verso explícita "sangre roja", que dios haya perdonado al poeta.

Sin embargo, el momento culminante del documento no es otro que éste: "La Constitución dejó prácticamente en blanco el modelo territorial". En los viejos periódicos había unas máquinas dinosaurias llamadas teletipos que hacían sonar unas campanillas cada vez que llegaba una noticia urgente. Yo las oigo todavía en graves momentos como éste. Un título preliminar donde se reconoce el derecho a la autonomía y donde se distingue entre nacionalidades y regiones. Un título VIII. 21 artículos. La creación de una entidad nueva llamada autonomía. Un artículo, el 148, donde 22 puntos precisan las competencias autonómicas. Otro artículo, el 149, donde hay 32 puntos que precisan las competencias del Estado. En blanco. Por el contrario, esto dice la exuberante inteligencia socialista sobre el caso: "Revisión del Título VIII y los preceptos conexos. Desarrollar concepto de Estado Federal". Y ni una sola palabra, ¡en un programa de gobierno!, sobre los 18 meses que el Gobierno desleal de Cataluña ha concedido a España para que se rompa, por las buenas.

El principal problema de los políticos españoles es el respeto que se tienen a sí mismos.

Experimento probado con éxito.
Vicente A. C. M.  Periodista Digital  9 Febrero 2016

Pedro Sánchez ya ha conseguido un apoyo de 6 diputados, los que tiene el PNV. El pacto parece haberse centrado en dos aspectos fundamentales, en primer lugar los presos de ETA su acercamiento a cárceles de El País Vasco y la transferencia de la competencia de Prisiones, y como segundo punto el apoyo a las reivindicaciones de autodeterminación. Parece evidente que de cumplirse el primer aspecto a no mucho tardar tendríamos en la calle a la totalidad de los presos y de llevarse a cabo el segundo la aprobación de una consulta sobre la independencia tendría el visto bueno del Congreso. La incógnita es cuál sería el siguiente paso que se exigiría para negociar esa “desconexión”. Aceptar este apoyo bajo estas premisas sería incumplir con las limitaciones que el Comité Federal impuso en su Resolución política que ya he comentado hace dos días.

Con ese apoyo, el PSOE ya tiene 138 síes garantizados, los 90 suyos, más los 40 de CIUDADANOS, más los dos de IU, más los seis del PNV. Una cifra que supera a los 123 del PP. Bastaría la abstención de resto de fuerzas o su ausencia del hemiciclo para que la candidatura fuese aceptada en segunda votación. La duda es si PODEMOS se atrevería a votar en contra tras ser desplazado de la coalición y forzará como ya ha amenazado nuevas elecciones generales, ya que como oposición quedaría el PP. En cuanto a las abstenciones chocamos de nuevo con las famosas “líneas rojas” del Comité Federal del PSOE. Sin embargo, con estas perspectivas y dada la experiencia positiva de coaliciones como la que lleva Susana Díaz en Andalucía con CIUDADANOS y apoyados en encuestas favorables a este pacto, no creo que se llegue a la consulta a las bases por innecesaria tras la aceptación.

Y dados los antecedentes no creo que esta vez CIUDADANOS requiera formar parte activa del futuro Gobierno, limitándose a condicionar su apoyo parlamentario a los diferentes temas que se vayan planteando en las que coinciden básicamente con el programa que el PSOE acaba de plasmar en su propuesta de cuarenta puntos. Creo por tanto que esta misma semana se dé por finalizada la ronda de conversaciones con los partidos, en los que vuelve a excluirse al PP de forma sectaria sin que CIUDADANOS haya hecho algo más que una sugerencia formal para finalmente avenirse al pacto con el PSOE con la excusa del inmovilismo de Mariano Rajoy.
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Lo único positivo es que PODEMOS está obligado a no parecer una “novia despechada y vengativa” ya que no puede discutir la centralidad de un pacto, que no Gobierno de coalición con reparto de sillones y Ministerios como pretendía hacer. Por otro lado, la estrategia del PP de esperar a ver pasar el cadáver político de su enemigo y salir entonces a buscar los apoyos, se vendrá abajo como un castillo de naipes y su voto en contra, simplemente parecerá una pataleta de mal perdedor. Y ese será su justo castigo por todos los errores y prepotencia que han dominado su legislatura, en la que pudiendo hacer, no hizo y eso que contaba con la mayoría absoluta con 186 diputados en el Congreso y una equivalente mayoría absoluta en el Senado. La oposición con 123 diputados es solo un mal menor y que bien gestionada podría contribuir a la verdadera regeneración política e institucional que los ciudadanos estamos reclamando desde hace años.

Así que estoy convencido que Pedro Sánchez con el trabajo ya hecho, no va a agotar el tiempo que Patxi López le concedió y quizás en la semana del 15 de febrero, pasado San Valentín con sus flechas de amor y corazones pasteles, haga efectiva su sesión de investidura y a las 72 horas salga en segunda votación de allí investido como Presidente del Gobierno de la XI legislatura. Solo quisera creer que ese fin de semana, sin esperar a los maitines de los lunes, Mariano Rajoy presente su dimisión irrevocable a todos sus cargos en el PP y renuncie a su acta de diputado reincorporándose a su bien ganada plaza de Registrador de la propiedad en Torrevieja, Alicante, Comunidad de Valencia donde tantos amigos ha cosechado en estas décadas.

Solo queda esperar acontecimientos y ver si cada uno de los actores desempeña bien su papel. Es una experiencia inédita a nivel nacional y está por demostrar que todos están a la altura de lo que se espera y no caemos en los viejos errores del pasado. Hubiera preferido un pacto más amplio donde el PP y CIUDADANOS fueran los protagonistas pero admito que chocaba con demasiados impedimentos de credibilidad y de comunicación.

¡Que pasen un buen día!

Títeres asesinos
Mikel Buesa Libertad Digital  9 Febrero 2016

El caso de los títeres asesinos –pues no otra calificación merecen, aunque sean muñecos de feria, quienes ahorcan a un juez, apuñalan a un policía o violan a una monja para matarla después acuchillándola con un crucifijo, y todo en la misma sesión– ha levantado una interesante polémica en torno a este enésimo acontecimiento, llamémosle cultural, organizado por el Ayuntamiento de Madrid. Parece que a los ultras que gobiernan esta ciudad con la bendición del socialismo les va la promoción de la violencia, en una escalada que empezó incluso antes de que pensaran presentarse a unas elecciones y que ha encontrado en la institución municipal el ambiente y los recursos propicios para proyectarse con gran despliegue de medios.

Vaya por delante mi aplauso al juez Ismael Moreno por el impecable auto en el que ha ordenado que los dos autores de la masacre ingresen en prisión bajo la acusación de haber cometido dos delitos, uno de enaltecimiento del terrorismo y otro de incitación al odio por motivos ideológicos o religiosos. Al hacerlo así, el juez ha actuado en favor de un bien superior como es el de proteger a la sociedad de la violencia propugnada por quienes los cometieron. No se trata, como algunos piensan, de que la figura del enaltecimiento del terrorismo sea sólo un asunto que concierne a las víctimas directas de este tipo de violencia –y que, por tanto, requiere que alguien concreto se sienta ultrajado–, pues la victimación terrorista se extiende mucho más allá de ellas hacia el conjunto de los que forman la comunidad política, para los que el gran penalista Antonio Beristain acuñó el concepto de macrovíctimas. Y tampoco se trata de que sólo el terrorismo sea la única conducta violenta rechazable, pues otras muchas violencias políticas, cometidas bajo el influjo de ideologías totalitarias y excluyentes, son igualmente repudiables, como así lo establece, por cierto, nuestro código penal.

Cierto es que, en este caso, se ha tratado de actos de violencia simbólica, pues es evidente que, por mucho que una marioneta haga sangre, ésta será siempre un mero cosmético, un artificio con el que significar el daño. El concepto de violencia simbólica, como escribió el politólogo francés Philippe Braud, "permite tener en cuenta todas las heridas infligidas a la identidad, vinculadas o no con actos materiales". Es éste un aspecto muy importante para el asunto que nos ocupa, pues esas heridas no tienen otra finalidad que la de crear los chivos expiatorios sobre los que recaerá en su día, si el proceso desencadenado por los ultraizquierdistas que ahora gobiernan llega a su término, la violencia física inherente a toda revolución. Braud recuerda así que la lógica política del chivo expiatorio no es otra que la de designar a los enemigos del pueblo que habrán de ser inmolados; y cita para ello el Evangelio, donde Caifás resume la idea que la inspira: "Antes que perezca la nación entera conviene que uno muera por el pueblo". Y será primero uno –el juez–, luego otro –el policía– y más tarde otro más –la monja–; y así sucesivamente con aquellos que hayan sido elegidos no por haber cometido un delito, sino por reunir la condición simbólica que los hace sacrificables.

La violencia simbólica es el preludio de la destrucción del Estado de Derecho; es el elemento crucial sobre el que se asienta la anomia que se requiere para que las víctimas de la violencia revolucionaria no puedan ser protegidas por la sociedad. Lo vimos durante años en algunas zonas del País Vasco donde nadie se quería preguntar por la razón de los crímenes, donde bastaba aquello de "algo habrá hecho" para hacer aceptable su muerte a manos de ETA. Y se vio en España también, de manera mucho más grave, durante la convulsa crisis de los años treinta cuyo desenlace no fue otro que el de la Guerra Civil.

Carmena y sus epígonos podrán tratar de minimizar los hechos, podrán señalar que les parece exagerada la sanción de los titiriteros, podrán invocar la libertad de expresión como si este derecho democrático careciera de límite alguno, pero no por ello harán menos cierta la conexión entre las violencias simbólica y física que la historia muestra. Carmena puede decir –yo así se lo he oído– que, al fin y al cabo, ETA y Al Qaeda son organizaciones políticas, como si sugiriera que en el ámbito político no se pudieran cometer delitos y que, en consecuencia, los dos anarquistas encarcelados son víctimas de un enredo del Estado. No seré yo quien le quite la razón a la alcaldesa madrileña negando que las organizaciones terroristas tienen una naturaleza política, pero sí le diré que, precisamente por ello, son más peligrosas para la sociedad, pues es precisamente de ese carácter político del que nace su afán por destruir el orden democrático que yo pretendo defender. Claro que comprendo que, en tal objetivo, coinciden Carmena y sus seguidores con los terroristas. Por eso tienen títeres asesinos.

Meteos con el islam
Pablo Planas Libertad Digital  9 Febrero 2016

Tampoco hay para tanto. Podrían haber criticado a una alcadesa, desalojado a un okupa, detenido a un ladrón y mostrado un cartel con la leyenda "Viva España". En ese caso, las medidas cautelares contra los dos titiriteros que la liaron en Madrid contarían con el respaldo unánime de las ediles de todos los colores, los okupas, los ladrones y la izquierda en general, con o sin esmoquin. Pero no, los muchachos trataron de solazar a los infantes con ligeras variaciones. Colgaron a un juez, violaron a una monja, apuñalaron a un policía y enseñaron un cartel en el que ponía "Gora Alka-ETA". Una chorrada, la adaptación para todos los públicos de las ideas de la nueva izquierda.

El bolivariano Monedero, por ejemplo, obsesionado con los estupefacientes, acusó a la Policía de llenar el País Vasco de droga para "desactivar" a la juventud vasca. También insinuó que Rivera consumía cocaína. Ambas declaraciones fueron muy celebradas por su peña. Igual que el chiste de un tal concejal Zapata sobre cómo meter a seis millones de judíos en un seiscientos. O la performance de Rita Maestre en una capilla católica. Pura libertad de expresión.

Es fácil de deducir que si la otra Rita hubiera penetrado en sujetador en una mezquita, el asunto adoptaría otras dimensiones. Hubiera sido una provocación intolerable, un abuso, un insulto y un delito con pena de muerte por lapidación. Lo mismo que si Zapata en vez de meterse con los judíos se hubiera cachondeado de los palestinos o ciscado en el Estado Islámico.

Más de mil muertos después, el terrorismo en España es cosa de charangas kichis, títeres carmenitas y apellidos vascos. Un chiste. En Cataluña, sin ir más lejos, TV3 presentó a Carles Sastre, histórico de la banda terrorista Terra Lliure, uno de los asesinos de José María Bultó, como un "gran reserva del independentismo", sin mencionar que la banda de Sastre ideó el método de adosar un cinturón con explosivos al industrial, así como al matrimonio Viola. El susodicho firmaba el primero un manifiesto a favor de Mas, lo que motivó el blanqueo mediático de su pasado criminal. En Cataluña se acuñó también la expresión Comando Dixan para relativizar el intento de un grupo de terroristas islámicos de perpetrar un atentado en el Metro de Barcelona.

Gora Alka-ETA resume, condensa y destila el pensamiento de una izquierda y de un nacionalismo cuyo acomodo conceptual está en la barbarie de los ayatolás y los chavistas, en los vertederos de la historia, en la justificación de la "lucha armada", en la difusión de una propaganda que presenta a las víctimas como enemigos del pueblo y a los asesinos como héroes.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Indigna Carmena
EDITORIAL Libertad Digital  9 Febrero 2016

Como en todas sus comparecencias desde que ha tenido que dejar el mundo de los sueños de los candidatos y enfrentarse a las realidades de la compleja gestión de una ciudad como Madrid, Manuela Carmena no ha logrado explicar cómo es posible que una obra teatral con un contenido despreciable y quizá delictivo no sólo se ha sufragado con dinero de todos los madrileños, sino que se ha representado ante un público mayoritariamente infantil.

En cualquier caso, entre frases confusas, constantes olvidos de las preguntas de los periodistas y promesas de depuración de responsabilidades, Carmena ha transmitido dos mensajes muy llamativos y tremendamente impropios de quien desempeña un cargo de tal importancia.

El primero tiene que ver con sus críticas a la actuación judicial, que resultan aún más sorprendentes si se tiene en cuenta que se ha ganado la vida ejerciendo, precisamente, de juez. El tiempo y el desarrollo de la instrucción permitirán valorar como es debido las decisiones de Ismael Moreno, pero la última persona que puede opinar al respecto en estos momentos es, precisamente, Manuela Carmena, que preside una institución directamente implicada en el caso y cuyas responsabilidades –ya hay denuncias al respecto– están por dilucidar.

El segundo es aún grave: Carmena ha denominado a ETA "movimiento político". A la democracia española le costó largos y sangrientos años liberarse de complejos y denominar con precisión a los miembros de la organización terrorista nacionalista vasca. Los etarras son criminales a los que se persigue no por sus execrables ideas sino por los crímenes que perpetran. Y cuando se les captura, juzga y condena, van a parar a cárceles comunes, no políticas, a purgar sus crímenes, como los demás delincuentes.

Palabras como las de Carmena son un infame paso atrás que abunda en la justificación de la trayectoria del peor enemigo que ha tenido la democracia española. Ni la sociedad en su conjunto ni las víctimas directas del terrorismo etarra se merecen que la alcaldesa de la capital les afrente de tan escandalosa manera y contribuya al nauseabundo blanqueamiento de los asesinos, empresa especialmente repugnante en la que anda implicada de hoz y coz la izquierda liberticida que tiene por referentes a personajes de la catadura de Pablo Iglesias o la propia Carmena; también, estupefacientemente, en el orden moral.

Una vez más, Carmena ha demostrado que es indigna del cargo que ostenta

Carnavalitos
La nueva izquierda será indecente, pero de vez en cuando depara un buen chiste
Jon Juaristi ABC  9 Febrero 2016

Un amigo empresario, judío y (aunque les pese a muchos) español, anuncia su intención de hacer aliya, o sea, de establecerse en Israel. Las cosas no están ni medio claras en España, me dice, donde puede llegar al gobierno un partido antisemita que ya controla los ayuntamientos de las principales ciudades, ni en la Unión Europa, donde yihadistas con metralleta asaltan colegios, museos y supermercados judíos. También asesinan a judíos en Israel, le digo, y con verdadero sadismo. Matan ancianos, mujeres embarazadas, niños. Es verdad, admite, pero allí, por lo menos, hay un Estado judío que defiende a los judíos. Los terroristas no pueden hacerse fácilmente con armas de fuego y deben recurrir al cuchillo, lo que se lo pone más difícil, porque los israelíes aprenden y practican técnicas de defensa personal. Lo que no impide que sigan cayendo, insisto: todavía no hace un mes y medio que apuñalaron en Jerusalén al rabino Rubén Birmajer, hermano de nuestro común amigo Marcelo, uno de los grandes escritores argentinos. Con todo, comparativamente -concluye él-, estaré mejor en Israel. Aquí los judíos somos una minoría cada vez más visible y, por tanto, más vulnerable.

No le falta razón. Siguiendo una técnica chavista que ha descrito al detalle la bloguera venezolana Yael Farache, las provocaciones antisemitas del equipo de la alcaldesa de Madrid permitieron a su partido-movimiento identificar a las personalidades de la comunidad judía española más combativas contra la judeofobia. Mi amigo ha figurado siempre entre ellas, también con ocasión del escándalo -bien planificado- del turbio concejal Zapata. Por otra parte, la defensa personal en España es delito. No ya la de los judíos o de los cristianos, sino la de los funcionarios públicos en su conjunto, como se desprende del Protocolo de actuación frente a la violencia en el trabajo en la Administración General del Estado (BOE del 10 de diciembre de 2015, «Disposiciones generales», 13388 y anexos), pieza antológica del surrealismo redactada por cualquier émulo o émula de Mortadelo y Filemón, a salvo de la violencia (y del trabajo) en algún búnker del ministerio correspondiente.

Sin embargo, me apena que mi amigo se vaya. Sobre todo por el alegrón que se va a llevar la gentuza antisemita de su ayuntamiento madrileño. Me recuerda el júbilo que provocó mi huida a Madrid entre la basura abertzale del mío, hace casi veinte años. Me apena y, por qué no decirlo, me cabrea (no voy a decir que me indigna porque con tanto indignado de chichinabo el verbo se ha hecho indigno de uso). En Israel mi amigo vivirá, si no más tranquilo, más dignamente que en esta Europa que detesta a los judíos y recibe alborozada a los yihadistas (el jueves, en Alemania, detuvieron a tres terroristas argelinos del ISIS, con pasaporte sirio, llegados el pasado otoño entre la avalancha de refugiados). Resulta facilón, en tal sentido, el pronóstico de Slavoj Zizek, autor tan querido por Pablo Iglesias, para los carnavales de Colonia. A saber, que los inmigrantes musulmanes ultrajarán de nuevo a las autóctonas, porque el populacho siempre se desmanda en los carnavales (ojo, que no soy yo, sino Zizek quien lo dice). Pero, claro, es que los pobres inmigrantes (léase «refugiados») sufren, y de ahí su reacción «de envidia y agresividad vengativa». Zizek sostiene que «para hacer realidad su auténtica emancipación, tienen que ser educados (por los demás y por ellos mismos) en la libertad». ¿No es tronchante? Decididamente, esta izquierda hipócrita de los campus produce más repugnancia que la izquierda sectaria de toda la vida, pero qué maldita gracia tiene a veces.

La sangre de los justos
JOSÉ A. ZORRILLA El Mundo  9 Febrero 2016

QUERIDO JOXEBA: Ahora que han puesto un buzón para mandarte cartas ya puedo decirte lo que no te pude decir en su día. Verás. En esto de reconocer héroes tengo algo de experiencia porque trabajé en Honduras en los días de la Contra, del Obispo Romero y del P. Ellacuría. Así que en cuanto te vi y empezamos a hablar en Andoain reconocí al tipo. Otro valiente a quien no le gusta la injusticia y la denuncia en cámara y en vida cotidiana, aunque se juegue la vida. En la Biblia les llaman profetas. Nosotros, menos solemnes, os llamamos ciudadanos ejemplares.

Tú hacías de relator de la muerte de tu amigo y víctima de ETA, José Luis López de Lacalle, para mi documental Los Justos. Y el relato se iba desarrollando según una tragedia con todos sus atributos y en los mismos escenarios en los que tuvieron lugar. Cayó Enrique Casas, persona de criterio que le había tomado los puntos a Eguiguren y lo había echado del PSE. Su muerte llevó a que Eguiguren volviese al PSE de la mano de Ramón Jáuregui -no hace falta decir las consecuencias de ese error a largo plazo-. Cayó el refundador del PSOE en Guipúzcoa durante el franquismo, Fernando Múgica. Ese no había compartido cárcel con los de ETA sino tertulia en el Café la Concordia de Bilbao. Entre otros títulos de nobleza social ostentaba el de ser hijo de una familia judía que buscó amparo en San Sebastián huyendo del Holocausto. Y cayó Fernando Buesa, a quien conocía personalmente, hombre de valía excepcional con el que las cosas hubieran ido de otro modo en la izquierda vasca.

Mataron también a Gregorio Ordóñez, a quien traté, persona que cambió para siempre mi percepción del PP y de la propia España porque cuando llegó el juicio al General de la Guardia Civil, Galindo, yo ya sabía lo que había detrás de la "niebla del terrorismo" en Guipúzcoa con pelos y señales. Pero a Gregorio no lo mataron por contar esos secretillos sino por hacer bien su trabajo. Llevó al PP a dejar de ser un partido de señores mayores con bigote y gafas de sol y de paso a ser la lista más votada de San Sebastián. Si no le hubiesen matado hubiese sido alcalde de San Sebastián aquella primavera de 1995. Claro que también Mayor Oreja lo consiguió y no le valió de nada. Odón Elorza, del PSE, pactó con el PNV y aquí paz y después gloria.

Pedirle a José Luis López de Lacalle que callase frente a ETA hubiera sido como pedirle al sol que saliese de noche. Si no le había dado miedo Franco, que le había dado miedo a todo el mundo, incluida tu Adoain natal, ¡le iban a dar miedo a él cuatro desharrapados intelectuales! El personaje se alzaba otra vez contra el tirano, esta vez a cara descubierta y con la pluma en la mano y les nombraba fascistas y nazis, que lo eran. Llegó el tercer acto. Las instituciones deciden construir una autovía entre Guipúzcoa y Navarra que pase por Leizarán. ETA se opone. El héroe trágico defiende con su pluma el trazado institucional y sabe que, al hacerlo, da un paso más hacia el sacrificio. No le importa. Irrumpe entonces en la narrativa la traición. La Diputación de Guipúzcoa estaba en manos de Eusko Alkartasuna. PNV y PSOE se ponen de acuerdo para arrebatársela y, en prenda de su contubernio, admiten el cambio de trazado que exige ETA y que el partido de la Diputación rechaza. El PNV y el PSOE advierten al héroe como es preceptivo en la ficción. Joseba Egibar, presidente del PNV de Guipúzcoa y nacido también en Andoain, encuentra a José Luis en el muelle de Zarauz y le dice: "déjalo José Luis, la decisión está tomada. Vamos a cambiar el trazado de Leizarán. Y, además, vamos a hablar con los del Diario Vasco y te vamos a tapar la boca". No les hizo caso. Solo ya, sin otro apoyo que EL MUNDO, era evidente que desde su desamparo no quedaba otro final sino el anunciado. Y estos fueron los actos del crimen. Primero le mandaron cartas insultantes, luego le tiraron explosivos a su casa y finalmente le abatieron. Quedó a su lado un paraguas abierto como una lágrima negra sobre el asfalto. Sus camaradas le despidieron puño en alto cantando la Internacional.

Quedan algunas cosas que no dijiste en cámara Joxeba. Tu viejo instinto de clandestino no quiso revelar entretelas. Pero esta carta es para la eternidad y no puedo callarlo. No mencionaste por su nombre a los políticos del PNV y del PSOE que te amordazaron y/o advirtieron. Pero lo que hizo tu relato tan especial dentro de todo aquel catálogo de héroes que aceptaron hablar delante de mi cámara era que al contarme la saga de Jose Luis tú, sin saberlo, eras como un augur que profetizaba su propia muerte. Pues a ti te aguardaba un destino parecido y en el mismo escenario, Andoain. Luchaste contra Franco y te torturó la Guardia Civil. Desarticulaste luego un comando de ETA y otro del Batallón Vasco Español. Y, finalmente y tras la muerte de José Luis, te convertiste en el blanco de aquella panda de salvajes. Abrió paso a la tragedia el que en 1999 lo mejor de España, con Savater al frente, crease el primer frente antiETA en 40 años de democracia. Pues no fue ni la izquierda antifascista quien lo hizo ni la derecha liberal española. Fue un movimiento cívico espontáneo, harto de tanta complacencia. A Eguiguren no le gustaba nada todo aquello. Según tu hermana Maite, el PSE guipuzcoano se opuso a que la primera manifa de Basta Ya llevase como cabecera "ETA no". Le parecía un eslogan "divisor". Tú lo viste claro. "Van a por nosotros y el PSE va a entrar en una línea pro nacionalista total. No va a quedar más referencia constitucionalista en el país que el PP".

Así que aposté contigo una chuleta, dónde tú quisieras, a que estabas equivocado y que el PSE seguiría siendo español y socialista. La primavera del 2002 no tuve más remedio que llamarte por teléfono y admitir que habías ganado la apuesta, el PSE de Eguiguren adoptaba una estrategia que aniquilaba a la gente como vosotros, porque en el paquete de Nico Redondo ibáis la gente como tú y lo más hermoso, valiente y decidido que haya dado el constitucionalismo español, Basta Ya. Juan Luis Cebrián puso el relato. La gente como tú, Savater y Nico eráis "fundamentalistas constitucionalistas". Sorprendente contradicción en términos. La Constitución prohíbe el fundamentalismo. Yo hubiera dicho que los fundamentalistas eran los que os querían matar.

EN LO referente a mi deuda nunca pude pagarla. Te mataron antes no sin la habitual traición, esta vez todavía más artera, porque fue con agravante de autoridad. Tu jefe, Javier Balza, viceconsejero de Interior del Gobierno de Ibarretxe, gracias a un único parlamentario de ventaja, que se lo dio Madrazo (IU), el partido de Blas de Otero e Ibarrola, por si no te acuerdas, te ordenó volver a Andoain. ETA había dicho que estaba en tregua, el PNV aseguró que esta vez iba de veras y tú eras la prenda de su credibilidad: ¿qué hacías escondido si no había ya peligro? Debías de incorporarte de inmediato a tu puesto de Jefe de Policía Municipal. Tú sabías que lo de la tregua de ETA era una trampa, esta vez lo sabía yo también, pero no te quedó otro remedio sino obedecer.

Vino el entierro y a ti no te cantaron la Internacional. Te fuiste bajo la bandera pirata. Imagino que después de tanto destrozo tenías una nostalgia infinita de libertad y de pureza y esa sólo te la daba la mar, que es el más allá de los laicos. Faltaba el epitafio y lo puso tu madre, Doña Pilar, con una imprecación que ha quedado para siempre en el vocabulario político de España. "Harás cosas que me helarán el corazón", le gritó al PSE guipuzcoano. Nos lo ha helado a todos. Pero así como a las Troyanas les consoló en su duelo ver el fin de quienes aniquilaron a su mundo, la estirpe de los Atridas, a todos nos pareció justo ver como ese magma de infamia, mal llamada socialista, ha terminado en el cubo de la basura al igual que la IU de Madrazo.

Por lo que hace a ti, Joxeba, me dejaste el ejemplo, el recuerdo y la culpa. Y otra hermana pequeña, Maite, además de las dos que ya tengo, aunque pequeña sólo en edad porque en coraje no cede en nada a Lope de Aguirre y Blas de Lezo juntos. De verdad que intento cuidarla en lo posible, pero sólo lo sé hacer como lo he hecho todo en la vida. Con torpeza y desde lejos.

Hasta siempre Joxeba. O en el lenguaje ese tan raro que habláis en vuestra casa, Goian Bego.

José A. Zorilla es diplomático. Fue Cónsul General de España en Milán y embajador para Georgia y Estados del Cáucaso (Tbilisi). Es autor del documental Los justos, dedicado a las víctimas del terrorismo.
 


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