AGLI Recortes de Prensa   Jueves 11  Febrero  2016

Imprescindible hablar con Bruselas
Manuel Muela www.vozpopuli.com 11 Febrero 2016

Del documento del candidato me interesa destacar hoy la referencia clara a tratar con Bruselas sobre la manera de salir del círculo vicioso en el que llevamos instalados desde que se impusieron unas exigencias en materia de déficit y de políticas económicas imposibles de cumplir por parte de países como el nuestro, cuyas carencias son conocidas por lo menos desde el verano de 2007. Aunque la situación española es el secreto de Polichinela, se ha tratado de encubrir por unos y otros, especialmente durante la pasada legislatura popular, con el fin de evitar males mayores, haciendo uso para ello del socorrido pensamiento mágico. Pero, desgraciadamente, la realidad es la que es y, por tanto, cualquier Gobierno que se forme en España no tiene más remedio que llevar sus planes a la UE y a la Unión Monetaria para que los socios europeos calibren el alcance de nuestros males y colaboren con las autoridades españolas si los proyectos de viabilidad que éstas les presenten merecen tal colaboración porque, si no es así, todos saldremos perdiendo, incluidos la UE y el Euro.

La medicina errónea de sangrar la economía real
La película de los años pasados es conocida y ha sido comentada desde diferentes perspectivas: en la Europa comunitaria se pensó que los problemas derivados de la burbuja crediticia y la especulación subsiguiente en los mercados financieros debían tratarse con una medicina centrada en sangrar la economía real; algo parecido a lo que hacían los médicos con sus enfermos antes de la aparición de la medicina moderna en el siglo XIX. Y parece claro, por lo que hemos vivido, que los sangrados ni sanan a los enfermos ni vivifican la economía de los países, al contrario los empobrecen y aniquilan las iniciativas de las personas y de las empresas. Los Estados acaban convirtiéndose en meros recaudadores, a veces crueles, sin crear la más mínima base para fomentar el crecimiento de sus naciones. En el caso de España no creo que haya que estrujarse la sesera para convenir en que es así, con el agravante de que nuestro Estado tiene una estructura hipertrofiada a la que sus beneficiarios, la partidocracia, no están dispuestos a renunciar.

De hecho, los dirigentes públicos saben dónde está uno de los tumores de la nación, el modelo territorial de distribución del poder, pero lo ignoran con el mayor desparpajo haciendo creer que el modelo estatal de que disponemos es el no va más y que, por tanto, no hay que enmendarlo. Tan es así, que el documento no entra siquiera en ello ni en su manifestación más agresiva que es la independencia de Cataluña… y adelante con los faroles. Voluntad cero para reestructurar el invento y liberar recursos, entre 30 y 50.000 millones de euros como estimaba la extinta UPyD, en vez de demostrar ante propios y extraños, fundamentalmente los acreedores, que en España se va a intentar abrir una etapa de seriedad para administrar los recursos que ya no son los que se llevó la tormenta. No sé si los autores del documento disponen de otras bazas para llevar a Bruselas y que ésta atienda sus peticiones. Ya nos las descubrirán, aunque pienso que la baza mayor con la que cuentan es descubrir la verdad: que debemos lo indecible y que no hay contabilidad creativa que permita afirmar que cumpliremos las exigencias ni este año ni en muchos más. Tales objetivos de cumplimiento son, hoy por hoy, un mero desiderátum.

No hay interés en descubrir el problema español
Es posible que, dada la inestabilidad internacional tanto política como económica, unida a los problemas endémicos de la UE, nadie esté interesado en descubrir el problema español y podría esperarse que los circunspectos tecnócratas del edificio Berlaymont de Bruselas tamicen sus dogmas para no poner en riesgo la estructura del tinglado, permitiendo que los gobernantes españoles obtengan alguna clase de respiro. No sería extraño, porque ya lo hacen con los países que mandan, Alemania y Francia, pero, no nos engañemos, el problema persistirá mientras no se afronte la revisión de los criterios imperantes que se resumen en políticas monetarias a palo seco, sangrar la economía real con impuestos prohibitivos y desconocer las olvidadas políticas de fomento y desarrollo que, a mi juicio, son cada vez más necesarias para salir del túnel en que estamos encerrados.

Hoy me he referido al asunto de Bruselas que aparece en el documento. Un documento que es un ejercicio de sincretismo que da la impresión de que ha sido elaborado más pensando en un posible horizonte electoral que en una investidura obtenida sobre la base de mezclar churras con merinas y descubrir así el centrismo mágico. Todo podría ser en nuestra Corte de los Milagros, puesto que, al fin y al cabo, estamos en España.

Mercados financieros y distopía: ¡vuelven los goebbelianos! (I)
Juan Laborda www.vozpopuli.com 11 Febrero 2016

Se hunden los mercados financieros y vuelven los goebbelianos. Aquellos que son responsables directos de la que nos está cayendo encima pretenden echar la culpa a quienes ellos etiquetan como radicales y populistas. Los únicos antisistema y elitistas son ellos y sus altavoces mediáticos. Es absolutamente goebbeliano leer editoriales, blogs de opinión y demás piezas periodísticas en favor de “gobiernos responsables” cuyas políticas solo generan desintegración social, económica y política. Y como previmos desde estas líneas un nuevo “crash” financiero y económico -la Segunda Fase de la Gran Recesión-. Son los responsables de la distopía a la que pretenden llevarnos. Entiéndase por distopía lo que dice la Real Academia Española (RAE), una sociedad futura causante de la alienación humana, una sociedad totalitaria y degenerada.

Los medios de comunicación de este país necesitan un reciclaje y puesta al día urgente sobre la nueva teoría económica que está emergiendo. Sus artículos, reportajes, análisis y opiniones, destilan razonamientos económicos fundamentados en hipótesis que no se ajustan a los datos reales. Ya hemos comentado hasta la saciedad la falsedad de muchas de esas hipótesis, detallando paradojas económicas que las invalidan –paradoja del ahorro, paradoja de costes, paradoja de la tranquilidad…-. Por lo tanto sus recomendaciones, además de errar en el diagnóstico, tendrán consecuencias “distópicas”. Pero vayamos por partes. ¿Qué está pasando en los mercados financieros? ¿Quiénes son los responsables últimos de lo que está sucediendo? ¿Hay alternativas de política económica? En este blog responderemos a la primera pregunta. En los siguientes, a las otras dos.

¿Qué está pasando en los mercados financieros?
Simple y llanamente se está pinchando la enésima burbuja generada por los Bancos Centrales, la que en su momento denominamos la burbuja de las expansiones de los balances de los Bancos Centrales (QE). Y sí, lo predijimos con suficiente antelación. Se trata de un momento en la historia en que el estímulo más imprudente e intencionadamente especulativo por parte de las autoridades monetarias en realidad llegó a ser visto no sólo como aceptable, sino como algo bienvenido. Evidentemente, no hemos aprendido absolutamente nada. Los objetos preferidos de la especulación durante la actual burbuja QE fueron la deuda de baja calidad crediticia y, de manera indiscriminada, todo tipo de mercado bursátil sin distinguir por tipo de industria, sector productivo, calidad crediticia o capitalización bursátil.

Ahora estamos empezando a observar las divergencias internas que señalan el aumento de la aversión al riesgo entre los inversores. Tal como previmos, la mayor víctima de la burbuja QE está siendo la deuda de peor calidad crediticia e, indiscriminadamente, la totalidad de los mercados bursátiles. Y sí, repito, lo predijimos con suficiente antelación. ¡No dirán que no les avisamos!

El descenso continuado de los mercados financieros y el aumento de las primas de riesgo se están trasladando desde los bonos corporativos de alto riesgo a aquellos de menor riesgo, incluidos los soberanos –aquí solo estamos viendo el inicio-. Y obviamente a todas las bolsas. Y eso que la estadounidense, la más cara del mundo, aún no ha empezado a corregir de verdad -objetivo del S&P 500, 900-1100-. En el trasfondo, la delicada situación del sistema bancario, el endeudamiento global y el apalancamiento masivo de los bancos sistémicos. Las mismas razones que en el 2008. De fondo, una crisis sistémica mal resuelta con una “policy mix” absolutamente errónea. Es la agonía del “Consenso de Washington”, de la ortodoxia neoclásica. Es el final del Súper-ciclo de deuda. Pero de ellos hablaremos en el siguiente blog. Déjenme terminar con unas reflexiones sobre sistema bancario.

Reflexiones sobre banca global y patria
Siguiendo una presentación de mediados de 2015 de Anat Admati, profesora de la Universidad de Standford, y probablemente una de las mayores expertas académicas sobre la banca, el sistema bancario, especialmente la banca sistémica, es demasiado frágil e ineficiente. Las razones son varias. Por un lado, su opacidad, complejidad e interconectividad. Por otro, su excesiva dependencia, a corto plazo, de la deuda. Unamos a ello graves problemas de gobernabilidad y distorsiones que no se resuelven en los mercados; leyes y reglamentos defectuosos; y una absoluta falta de rendición de cuentas por parte de las gerencias bancarias, con una clase política en genuflexión. El coctel final, explosivo. Los bancos sistémicos son cada día más sistémicos, el total de activos medio y el apalancamiento promedio de los 28 bancos globales es mayor que en 2008. Sin comentarios

Sobre la banca europea, y la española en particular, varias ideas. Se encuentran en una situación delicada en términos de capital regulatorio –ver medidas de riesgo sistémico bancario en Europa calculadas para entidades y países por el Centro para la Gestión del Riesgo del Instituto HEC en Lausanne. En el caso concreto español convergen diversas causas. Las posibles sentencias judiciales retroactivas sobre clausulas suelos; las inversiones en países emergentes; los posibles cambios contables sobre consumo de capital, que no se establecería por filiales sino por la totalidad del grupo; la posible futura exigencia de capital por concentración de riesgos en las carteras de deuda soberana; los préstamos a empresas fallidos ocultos en cajones…. El negocio tradicional bancario no pasa por un buen momento. Como corolario, la banca encarecerá el crédito, y se promoverá de nuevo, erróneamente, fusiones, lo que aumentará aún más el riesgo moral "too big to fail", es decir, “demasiado grande para quebrar”.

Hay un aspecto muy sutil alrededor de la actual caída en los mercados financieros, que se está cebando especialmente en los instrumentos y activos vinculados a la banca. Los inversores han asumido que en el mecanismo de resolución bancaria no habrá rescate de los contribuyentes -"bail-outs"- sino que se hará a costa de los acreedores -"bail-in"-. Las pérdidas de valor de los activos bancarios se tendrán que ajustar vía “haircuts” o quitas importantes a accionistas y, si hiciera falta, a bonistas. La alternativa, reponer capital masivamente. No les quepa ninguna duda que al final las élites bancarias presionarán de nuevo para que sean rescatados por los contribuyentes, y si no al tiempo. Pretenderán, otra vez, que se haga a costa del empeoramiento generalizado, todavía más, de las condiciones de vida de la ciudadanía, especialmente de los más desfavorecidos. ¡Pura distopía!

Reducir el déficit público no es optativo
Alvaro AnchueloRepublica.com 11 Febrero 2016

Las noticias preocupantes sobre la evolución de las cuentas públicas en España se acumulan. En particular, la Comisión europea ha puesto de manifiesto un déficit en 2015 del 4.8% del PIB (unos 50.000 millones de euros). Esta cifra incumple el objetivo pactado con Bruselas (del 4.2%), algo que sucede por octavo año consecutivo. Nuestro déficit público es el segundo más grande de la UE-28, tras el griego. Estas noticias han coincidido con un repunte de la prima de riesgo, en medio del recrudecimiento de las turbulencias financieras internacionales. El lunes pasado, el bono español a 10 años incrementó el diferencial de interés respecto al alemán en un 12%.

Nadie puede sorprenderse de lo que está sucediendo. Tanto la AIReF, como numerosos servicios de estudios y expertos, venían avisando desde hace meses de la desviación. Las causas son evidentes. En 2015 han coincido elecciones generales, autonómicas y locales. La administración central ha arrojado toda cautela al viento, rebajando los impuestos e incrementando el gasto de tipo electoral (líneas de AVE incluidas). Los presupuestos aprobados para 2016 tampoco garantizan cumplir el objetivo de déficit.

Las Comunidades Autónomas han sumado su propio ciclo electoral al incumplimiento habitual de sus objetivos de déficit cada año. En el caso de Cataluña, en vez de incumplimiento podrían usarse vocablos más fuertes. Las viejas prácticas (impago a proveedores, facturas que aparecen en los cajones, apertura de “embajadas”…) renacen, si es que alguna vez murieron. Entre tanto, la Ley de Estabilidad, repleta de posibles medidas preventivas y punitivas, se ha convertido en uno de esos garrotes que cuelgan en los bares, como vana amenaza hacia los morosos. Las cuentas de la Seguridad Social presentan un agujero claramente superior al 1% del PIB, como la AIReF también predijo. Tan solo las administraciones locales han logrado equilibrar sus presupuestos.

Ante esta situación de emergencia, las principales fuerzas políticas muestran una excesiva complacencia. La última novedad ha consistido en el acuerdo de varias de ellas para pedir a la Unión Europea que aplace (que vuelva a aplazar) el cumplimiento pactado de la senda de ajuste. Puede tratarse de una buena maniobra desde el punto de vista político. Permite no mirar de frente las necesidades de ajuste, que pueden ascender a 20.000 millones de euros (el objetivo de déficit para 2016 es un 2.8% del PIB), transmutándolas en medidas para facilitar un acuerdo de gobierno que contemplan ¡un mayor gasto! Desde el punto de vista económico, tales propuestas resultan más difíciles de justificar. La reducción del déficit de las administraciones públicas es una tarea ineludible y cada vez más urgente, por numerosas razones.

Al margen de otras consideraciones, como la deuda pública equivale ya al 100% del PIB, no parece prudente seguir aumentándola hasta niveles cada vez más insostenibles. Además, el rumbo actual nos lleva a un choque con nuestros 27 socios en la Unión, que difícilmente van a apoyar un nuevo aplazamiento (cuando la economía española crece a más del 3% y se rebajan los impuestos), por lo que supondría de precedente para otros países. Más probable resulta la apertura de un expediente sancionador a España dentro de pocos meses. Sin embargo, la razón que confiere más urgencia al problema tiene que ver con los famosos mercados, que en este caso no son otros que los compradores (a menudo extranjeros) de deuda pública española. Con este panorama de las cuentas públicas, al que se suman la incertidumbre política en España (debida a la formación del nuevo gobierno y a la situación en Cataluña) y la creciente aversión al riesgo que el panorama económico mundial está provocando, estamos jugando peligrosamente con fuego como país. Recuérdese que, según los Presupuestos Generales del Estado, el Tesoro tiene previsto emitir unos 230.000 millones de euros de deuda pública en 2016.

Por eso, lo lógico sería que el debate sobre la reducción del déficit público se centrase en el cómo, más que en el cuándo. Si uno se dirige a toda velocidad hacia un muro, que puede no estar tan lejos, lo conveniente es frenar y girar, en vez de cruzar los dedos para que otros lo desplacen unos metros más allá.

La ultraizquierda, un peligro para la democracia
Cuando alguien considera justo ponerse del lado de quienes hacen apología del crimen, es porque está a un paso de convertirse en criminal.
EDITORIAL  www.gaceta.es 11 Febrero 2016

Ese submundo de la ultraizquierda que ha emergido a la superficie con Podemos y sus “marcas blancas” es un peligro para la convivencia democrática. La miserable campaña de los titiriteros es probablemente la mejor muestra que hemos tenido hasta ahora. Cuando alguien considera justo ponerse del lado de quienes hacen apología del crimen, es porque está a un paso de convertirse en criminal. Cuando alguien considera “una opinión” ese delirio sanguinario de jueces y guardias civiles ahorcados y monjas violadas y asesinadas, es porque otorga legitimidad a semejantes barbaridades. Pero no: no es libertad de expresión. Por más que quiera deformarse la realidad, es imposible considerar libertad de expresión la puesta en escena lúdica, ante una audiencia infantil y con dinero público, del asesinato de sectores sociales designados como “enemigos del pueblo”. Más aún cuando la barbaridad viene envuelta en la apología expresa de grupos terroristas que hasta hace dos días han estado matando.

Cabe preguntarse qué tiene en la cabeza un sujeto para hacer semejantes cosas; en qué clase de gueto ha vivido para incubar tales sentimientos. Más grave es la pregunta subsiguiente: qué tiene en la cabeza esa izquierda caviar de Podemos, Izquierda Unida, la Ceja y compañía para salir en defensa de tan demencial espectáculo. Y por seguir preguntando, podríamos añadir qué tienen en la cabeza Pedro Sánchez y su PSOE para mantener en el poder a esta tropa en las principales ciudades de España. Aquí tenemos dicho que el principal peligro de Podemos radica en la masa de maniobra que sustenta su estrategia: ese mundo marginal de la ultraizquierda cerril y violenta que hasta hace poco era minoritario, pero que ahora se ha convertido en una fuerza social y política de extraordinaria influencia. Que el PSOE aspire a formar gobierno con tales socios es algo más que inquietante.

Y sin embargo, no podemos cerrar los ojos a la evidencia: esa ultraizquierda cerril, violenta, montaraz, se ha convertido para muchos españoles en una especie de refugio frente a la ostensible crisis de nuestro sistema de convivencia. En España se han venido abajo a la vez el sistema político, el equilibrio económico y la moral social, y quien está recogiendo los frutos del descontento es precisamente esa peligrosa patulea. En otros países, como Francia o Polonia –por poner dos ejemplos bien distintos-, el malestar de la sociedad hacia la evidente quiebra del modelo de la globalización se ha movilizado en torno a la identidad nacional y los valores tradicionales. En España, no. En España, donde el propio sistema se ha encargado de demoler la conciencia nacional y los valores tradicionales, el malestar social vaga huérfano y termina haciendo nido en un ciego rencor que sólo permite augurar males sin cuento.

Hay que poner remedio de inmediato a esta especie de suicidio nacional a cámara lenta. Y si el propio sistema no es capaz de hacerlo, vendrán inevitablemente años muy amargos.

Una lección de Karl Popper para la política española
Javier Fernández-Lasquetty Libertad Digital 11 Febrero 2016

Me cuento entre los admiradores de Karl Popper, el gran filósofo austríaco liberal fallecido en 1994. Pero lo soy mucho más después de leer un artículo suyo escrito en 1988, y que The Economist acaba de publicar de nuevo, en vísperas de las elecciones norteamericanas. El artículo, que lleva el título Retorno a la sociedad abierta y sus enemigos, contiene en sus párrafos finales algunas lecciones que parecen escritas para la actual situación política española. La principal de ellas es que las elecciones deben tener consecuencias para los partidos, y especialmente para aquellos que salen mal parados del voto popular. Algo que no estamos viendo que ocurra en España.

Antes de hablar de ello recordemos que Karl Popper, nacido en Austria, huyó de Viena tan pronto como los nazis entraron en ella, en 1937. Refugiado en Gran Bretaña, escribió su monumental obra La sociedad abierta y sus enemigos (1945) mientras las bombas seguían cayendo, y cuando ya se veía que otro totalitarismo igual de criminal, el comunista, iba a extenderse por el mundo. La obra de Popper es una defensa de las sociedades abiertas, basadas en la libertad de los individuos, en contraposición con las sociedades cerradas, basadas en el empeño por imponer un orden preestablecido, como el marxista o el nazi, lo que ha conducido a las mayores catástrofes de la historia humana.

Una de las conclusiones a las que Popper llega en ese libro, y que recuerda en el artículo ahora publicado por The Economist, es que la fundamentación principal de la democracia basada en el voto de la mayoría es que permite cambiar de gobierno sin necesidad de que exista violencia. Algo que nos parece ahora muy sencillo, pero que no lo ha sido a lo largo de la Historia. Como dice Popper, "este procedimiento, muy imperfecto, es el mejor de los inventados hasta ahora".

En la parte final de este artículo Popper va desgranando una serie de reflexiones que parecen pensadas para los males de la España de estos días. El filósofo liberal rechaza los sistemas electorales proporcionales, como el español, por varios motivos. Uno de ellos es que no desea que los representantes se sientan leales al partido que los puso en las listas electorales, sino a los ciudadanos que les votaron. Junto a ese, otro motivo de rechazo es, para Popper, el hecho de que los sistemas electorales proporcionales conducen a la formación de coaliciones. Y eso tiene dos consecuencias, ambas negativas. La primera es que da a los partidos minoritarios un poder muy por encima del que le otorgaron los votos: al ser necesarios para gobernar pueden imponer su programa, a pesar de que fueron menos votados. La segunda es que la formación de coaliciones conduce a una reducción de la responsabilidad: en un gobierno de coalición todos los partidos se sienten menos responsables de las decisiones que adoptan, porque pueden encogerse de hombros y dar a entender que los socios le obligan a hacer cosas que ellos en realidad no desean. Lo estamos viendo en la situación postelectoral española. Como Popper predecía, el programa que va camino de imponerse es el minoritario, llámese Podemos o independentistas, porque de ellos depende el gobierno que Sánchez ansía formar. Y cuando lo consiga, su gobierno aprobará decisiones extremistas, pero Sánchez podrá guiñar el ojo y señalar a sus coaligados, como si la responsabilidad no fuera suya.

Con todo, lo más valioso de este artículo de Karl Popper aparece al final. Se refiere a la necesidad de que las elecciones actúen como un verdadero "Día del Juicio" (dicho así, con mayúsculas) para los partidos y sus candidatos. Es decir, que quienes pierden las elecciones se tomen en serio su derrota, y respondan por ella. Dicho de otro modo: no es beneficioso para el sistema que después de unos malos resultados electorales los partidos sigan como si nada, como si –en palabras de Popper- se tratara de meras fluctuaciones temporales de popularidad.

La lección es evidente: cuando un partido, como el PP en España, ha perdido la tercera parte de sus votantes, eso tiene que tener consecuencias. Y la primera es que se marche el dirigente que ha conducido a su partido a esos resultados, y a España a una situación de riesgo inminente. Y su equipo se ha de marchar con él.

España en el banquillo
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 11 Febrero 2016

Cualquier viajero ayer aterrizado sobre la piel de toro habrá quedado impresionado por la lista/ristra de casos de corrupción que estos días se agolpan ante los tribunales de Justicia. Una Infanta de España y su marido, famoso talónmanista, en el juicio por el caso Nòos que tiene lugar en Palma de Mallorca. Un Jordi Pujol y esposa, Marta Ferrusola, señora con creciente porte de ofendida Carmen Polo, declarando ante el juez en la instrucción que se sigue por el origen de su fortuna. La cúpula del PP, sometida a idéntico trance a cuenta de la corrupción que enseñorea su sucursal valenciana. El exconsejero de Empleo de la Junta andaluza, José Antonio Viera, prestando declaración como imputado ante la jueza que investiga el caso de los ERE irregulares. Y Juan Pedro Hernández Moltó contrito cual “reina madre” sedotta e abbandonata, sentado en idéntico potro de tortura para responder de la quiebra de Caja Castilla-La Mancha. España en el banquillo.

La España de la Transición, aquella cuya muerte por consunción natural puede datarse en el 2014 tomando como piedra miliar la abdicación de Juan Carlos I, traga el ricino de la corrupción, purga simbólicamente sus culpas en los tribunales a resultas de los desafueros cometidos por unas élites que se engolfaron hasta el tuétano, víctimas del todo el monte es orgasmo del dinero sin tasa ni control, que ha terminado con el período de paz y prosperidad más largo del que ha gozado España seguramente en toda su Historia, todo arramblado por la corrupción, corroído por la desvergüenza de quienes, con el paso del tiempo y el suelto son los toros, decidieron vaciar de sentido democrático el horizonte que se abría al bienestar colectivo. La que hoy se sienta en el banquillo es la España muerta del 78, sin que ahora mismo, cuando algunos tratan de repartirse los girones convulsos de la presa, se atisben siquiera trazos de la España del futuro que debería llevar en volandas a las nuevas generaciones hasta el año 2050.

El caso Nóos que se dilucida en Palma es en realidad el juicio a una Monarquía, la encarnada en Juan Carlos I, que se corrompió hasta las cejas por la conducta de un Monarca que, con todo a favor y casi nada en contra, decidió emplearse a fondo en la tarea de hacerse rico engañando a los millones de españoles que salían confiados a aplaudirle por las cunetas. El caso Pujol es quizá paradigmático de este período histórico, en tanto en cuanto encierra el engaño de decenios de construcción del imaginario nacional e identitario catalán y la acumulación paralela de una gran fortuna familiar, so capa de la honorabilidad impostada del falso patriarca, el padre putativo del prusés, el fundador de CDC. De la corrupción de los dos grandes partidos del turno poco cabe decir a estas alturas, por más que el espectáculo de pirotecnia en la que arde ahora el PP tenga aturdidos estos días a los españoles. Falta en el reparto un PNV que en el País Vasco ha establecido una estructura clientelar de no menor porte que la impuesta por el PSOE en Andalucía, pero que ha sabido nadar y guardar la ropa.

La Transición, en el banquillo
Hablamos de la derecha democrática heredera del franquismo y la izquierda escondida durante la dictadura y vuelta a la superficie cuando el cadáver de Franco bajó a la tumba, más los partidos nacionalistas catalán y vasco, más la Monarquía como guinda coronando el pastel de un Sistema de reparto que algunos imaginaron un punto y aparte en la atribulada historia española, y que ha venido a parar al mar muerto de la corrupción. No era eso, no era eso. Y la Caja Castilla-La Mancha como epígono, metáfora de unas Cajas de Ahorro que financiaron la fiesta del desmelene colectivo hasta que el estallido de la burbuja devino en debacle. Hasta aquí llegó la riada. Es el régimen de la Transición el que hoy está en los juzgados. En el banquillo de una Justicia mansamente sometida al poder político, que gustosa renunció a su independencia y con idéntico placer se entregó a la corrupción, asunto tabú en la España de nuestros días, porque también ella está corrompida.

La corrupción, maldito parné, mató la mejor oportunidad que vieron los siglos para haber dado a luz una España distinta, rica y prospera, dinámica y abierta al mundo, a la que no hubiera conocido ni la madre que la parió. Ahora todo parece de nuevo por hacer, todo por construir, casi todo por reinventar, empezando por esos valores, los valores de la decencia, la honestidad, el esfuerzo y el trabajo bien hecho, en almoneda en la España del toma el dinero y corre. Una España ha muerto y otra no acaba de nacer. Los dos partidos del turno –que renunciaron al cambio desde dentro- se han transformado en cuatro al frente de los cuales otros tantos líderes se empeñan ahora en una partida en la que priman los intereses personales por encima de los colectivos. Mientras Rajoy lucha por no pasar a la historia como el villano que no supo qué hacer con la España entregada al sacrificio, Sánchez pelea por seguir políticamente vivo, e Iglesias –un caso de libro, de manual de leninismo-, intenta la conquista del poder a cualquier precio, con sólo Rivera como árbol del que parece querer brotar algún interés por los problemas colectivos.

Los protagonistas de estos convulsos días que vivimos, las idas y venidas de este pulso por el Poder al que asistimos, no parecen haber entendido dónde están hoy los problemas de fondo de España, donde le aprieta el zapato a un país que, sumido en una pelea vecinal, surca de espaldas a un entorno global que se debate ante el riesgo de una nueva gran recesión. España está obligada a apuntalar el crecimiento actuando sobre los dos pilares que deberían permitirle competir en el futuro, dos baluartes a remozar que, a mi modo de ver, no son otros que el afianzamiento de la unidad de España, con la solución del conflicto catalán, por un lado, y el saneamiento integral de nuestra democracia enferma, por otro, lo que equivale a decir la búsqueda de un gran acuerdo capaz de abordar la regeneración del sistema y toda esa letanía que incluye Justicia independiente, liberalización de la economía, sistema de contrapesos, financiación de los partidos, Educación, etc., etc. La hora de España no va de prometer más gasto para arramblar con más voto incauto, sino de sanear. De sanear durante dos, tres o cuatro años, para volver después a repartir cartas. Y que decidan los españoles. ¿Es tan difícil?

Un plan para hundir Europa
Okdiario  11 Febrero 2016

Los mesías brotan como las setas en contextos de inestabilidad para aprovecharse de la desesperación de la gente. Sus apariciones están jalonadas por promesas y grandes dosis de demagogia y propaganda. Así exactamente ha reaparecido Yanis Varoufakis en Berlín con el objetivo de situarse de nuevo en primera línea de la escena política. El que fuera ministro de Finanzas de la moribunda Grecia ha creado un nuevo movimiento ubicado en el epicentro del radicalismo. A pesar de salir corriendo de su país sin dar solución a los graves problemas que sufren sus conciudadanos, se ha presentado como un apóstol antisistema en la ciudad alemana, donde ha prometido que recorrerá país por país de la vieja Europa para hacer proselitismo antiBruselas y convencer a cada persona de que la mejor salida sería abandonar la Unión Europea.

En torno a ideas de este calado y profundidad ha cimentado el credo intelectual de un partido que pretende ser una especie de “internacional rebelde” que refunde Europa pero en base a unos postulados más propios de la luna que del planeta Tierra: “Somos muy radicales porque cuando estás en lo cierto no puedes ser más radical”. Ante estas palabras, y recordando el lujo que le rodea en su casa ateniense a los pies del Partenón, sus compatriotas habrán lamentado que su efectividad gestora no fuera directamente proporcional a su falta de modestia. En la puesta de largo de Democracia en el Movimiento Europeo 2025, ha estado acompañado por dos ínclitos representantes catalanes como el antiespañol Gerardo Pisarello, teniente de alcalde de Barcelona, y la alcaldesa Ada Colau, que ha encontrado tiempo para mofarse de las víctimas de ETA y apoyar a los titiriteros contratados por Manuela Carmena.

Este acto tendrá continuidad a finales de febrero en Madrid con ‘Un plan B para Europa’, evento en el que participará el propio Yanis Varoufakis junto a la plana mayor de Podemos. A ellos se unirá muy probablemente Alexis Tsipras, que vive aún la resaca de la tercera huelga general durante su mandato y que tiene al país al borde de la defunción total tras un pensionazo que ha dejado en la práctica indigencia a miles de griegos. Un convención política donde se clamará por “la salida del euro” o “la introducción de monedas y sistemas alternativos de pago”, entre otras genialidades. Por allí estarán Anna Gabriel, diputada de la CUP y amiga del régimen dictatorial venezolano, y Carlos Sánchez Mato, concejal de Economía y Hacienda en el Ayuntamiento de Madrid y responsable directo del enchufazo del joven ingeniero afín que, con sólo tres años de experiencia, gestiona la M30 con un sueldo anual de 100.000 euros, demostrando así que la igualdad para los podemitas siempre empieza a partir de los demás.

Mientras Europa se estremece por el resfriado económico de Alemania, estos habitantes del país de los unicornios siguen intentando hacer de la visceralidad y la ruptura su peculiar hoja de ruta hacia una teórica recuperación que, de aplicarse, sólo proporcionaría miseria en cantidades industriales. Como si el circo que hay montado en nuestro país fuera moco de pavo, con todas estas ideas bajo el brazo vendrá el acaudalado Varoufakis a pregonar solidaridad a España. Mientras tanto, con los inversores expectantes y nuestra recuperación en estado de catalepsia, Pedro Sánchez aún deshoja la margarita sobre sus compañeros y filosofía de Gobierno. No se extrañen ustedes si finalmente se decanta por aquellos que ven “un ejemplo” en países como Grecia o Portugal y demonizan a primeras potencias como Alemania o Reino Unido.

Rajoy se evade de la realidad con los aplausos del PP
EDITORIAL Libertad Digital 11 Febrero 2016

La intervención de Rajoy ante el Grupo Popular en el Senado viene a ratificar que el presidente del Gobierno en funciones ha perdido todo contacto con la realidad surgida de las elecciones generales celebradas el pasado 20 de diciembre. Aferrado al hecho, ciertamente indiscutible, de que el PP fue el partido más votado en esos comicios, Rajoy se ha dedicado a argumentar a favor de que este hecho le confiera por si sólo el derecho a presidir el próximo Gobierno y de lo funesto que sería para el país y para la democracia que no gobernara el partido más votado.

Para ello, Rajoy ha tenido que hacer absoluta omisión de un hecho no menos indiscutible, como es el de que en nuestro sistema parlamentario no gobierna necesariamente el partido más votado por los ciudadanos, sino el que más votos obtiene de sus representantes en el Congreso de los Diputados. Ser el partido más respaldado en las urnas sólo confiere el derecho a tener más escaños, y a veces ni eso. Sin salir de España, tenemos el caso de Cataluña, donde en dos ocasiones (1999 y 2003) el PSC ha sido el partido más votado pero no el más representado en la Cámara autonómica; y José Montilla fue presidente autonómico en 2006 sin que su partido fuera el más votado ni el más representado.

La realidad es que el actual presidente del PP no tiene la confianza suficiente del Congreso surgido de las elecciones del 20-D, y es muy dudoso que no la vaya a obtener el candidato socialista. La realidad es que no habrá nuevas elecciones salvo que Pedro Sánchez se presente a la sesión de su investidura con el único apoyo de Ciudadanos y que voten en contra el PP, Podemos y los separatistas. La realidad es que no hay una sola encuesta que pronostique que el PP podría gobernar con el único apoyo de Ciudadanos si se celebraran unas nuevas elecciones.

La realidad, por muy deprimente que sea, es que el PP no puede impedir que un socialista presida el futuro gobierno de España; sólo puede influir, en el mejor de los casos, con qué alianzas gobierna. La realidad es que Rajoy no ha dedicado una sola palabra a explicar por qué, llegado el caso, sería preferible votar junto a los antisistema en contra de un Gobierno PSOE-Ciudadanos antes que dar una oportunidad a un Gobierno constitucionalista de centroizquierda con el apoyo del PP o su simple abstención. Este es un escenario sólo posible –improbable, si se quiere–, pero que Rajoy no quiere contemplar de ninguna de las maneras, aunque sea inevitable para alcanzar su propósito de que se celebren unas nuevas elecciones,

La realidad puede ser injusta, deprimente, funesta, trágica, pero no deja de ser lo que es. Para cambiarla, primero hay que afrontarla. Los miembros del Partido Popular podrán desaprovechar la nueva oportunidad que la realidad les brinda de deshacerse de un liderazgo funesto, de regenerarse y de recuperar sus traicionadas señas de identidad; pero desde luego lo que no van a poder lograr es que sus aplausos apuntalen a Rajoy como presidente del Gobierno.

La guerra del callejero
Cristina Losada Libertad Digital 11 Febrero 2016

No jugué nunca al Monopoly porque en los sesenta aquí se llamaba Palé. Jugábamos sobre el callejero del centro de Madrid, y a mí me intrigaba mucho la calle Leganitos. Por el nombre. ¿Cómo podía una calle llamarse así? Pues se llamaba y, además, ¡oh!, resultó que en ella vivía Massiel, la primera española que ganó el festival de Eurovisión. Para la chavalada de entonces Eurovisión era lo máximo, aunque enseguida nos pasamos a los Beatles. Al menos, evolucionamos. No se puede decir lo mismo del juego que se desarrolla ahora en el callejero madrileño, que tampoco es tan inocente como el Palé, aunque en el Palé íbamos a muerte, como es propio de los juegos infantiles.

En el callejero de Madrid se está jugando a la guerra civil, y aunque hay algo infantil, mejor dicho, inmaduro, en los que han decidido que el juego sea ése, es innegable que sus promotores, la gente de Ahora Madrid, lo hacen por convicción política. Una ignora si la mayoría de sus votantes tenía entre sus expectativas y prioridades la purga del callejero de la ciudad para despojarlo de vestigios relacionados con el franquismo, pero es lo que hay. Y dado que los vestigios franquistas son una categoría chicle que tanto puede incluir al general Aranda como al escritor Josep Pla o al inventor Juan de la Cierva, tampoco se ponen de acuerdo los impulsores sobre el alcance de estos cambios de placa que tanto han estimulado siempre a la acción en la historia de nuestro país. Cambiar nombres de calles, hay que reconocer, es más fácil y rápido que cambiar otras cosas.

De paso, el asuntillo tiene la virtud de recrear los bandos. Los de la guerra, que para eso están: para reaparecer una y otra vez, no importa cuánto tiempo haya pasado de aquello. El que se oponga a la purga será un criptofranquista, y así se consigue, por ejemplo, que el Partido Popular, generalmente reacio a tales empresas, quede retratado como heredero de los golpistas del 36, los asesinos de García Lorca, el Movimiento Nacional y la dictadura represiva. Básicamente por eso, para descubrir las filiaciones franquistas ocultas, se hacen estas cosas con mucha alharaca publicitaria, en lugar de hacerlas con la normalidad administrativa con la que se cambian, por ejemplo, las bombillas fundidas de las farolas. Y cuanto más se indigne eso que llaman la caverna, más probará que es la caverna. Lo dicho, los bandos, los frentes, quedan así perfectamente delineados. Es el escenario ideal para los que juegan en los extremos.

Se achaca a Zapatero todo este revival de los bandos de la guerra, y la asombrosa eclosión de tanto antifranquista sobrevenido, pero el expresidente socialista se limitó a recoger algo que se estaba cocinando en un sector de la izquierda española desde hacía algún tiempo: una revisión de las posiciones reconciliadoras que prevalecieron en la Transición y de la Transición misma. Al punto que, como decía Felix Ovejero aquí, se afirma "la existencia de importantes continuidades entre la dictadura y el Régimen del 78, por utilizar una expresión de cierto tráfico". De continuidades, en fin, entre la dictadura y la democracia, que invalidarían o deslegitimarían, por tanto, la democracia constituida en 1978. Si la pervivencia en el callejero de algunos nombres relacionados con el franquismo se eleva a asunto de gran calado político, a materia trascendental que exige informes, votaciones y discusiones, y que produce titulares, es también por eso: para que esos restos olvidados sirvan de prueba de que aquellas continuidades existen, y de que aún queda por librar la batalla final de la lucha antifranquista. Una batalla, y esta es la parte cómica y esperpéntica, entre quienes no fueron antifranquistas y quienes no fueron franquistas.

¿Somos títeres de la deriva autoritaria del Estado español?

El Poder tiende a corromper y el Poder absoluto, corrompe absolutamente
Germán Gorráiz López diariosigloxxi.com 11 Febrero 2016

La autocracia, del griego autos (por sí mismo) y kratos (poder o gobierno), sería la forma de Gobierno ejercida por una sola persona con un poder absoluto e ilimitado, especie de parásito endógeno de otros sistemas de gobierno (incluida la llamada democracia formal), que partiendo de la crisálida de una propuesta partidista elegida mediante elecciones libres, llegado al poder se metamorfosea en líder Presidencialista con claros tintes autocráticos (inflexible, centralista y autoritario), lo que corrobora la tesis de Lord Acton “El Poder tiende a corromper y el Poder absoluto, corrompe absolutamente”. Los sistemas autocráticos (gobiernos de facto), serían pues una especie de dictaduras invisibles sustentados en sólidas estrategias de cohesión (manipulación de masas) y represión social (promulgación de Decretos-Leyes que rozarían la constitucionalidad pero que quedarán revestidos por el barniz democratizador del Tribunal Constitucional de turno (Ley Mordaza), síntomas evidentes de una deriva totalitaria que cristalizará en la implementación por el establishment de un régimen Presidencialista autocrático, heredero natural del legado de Franco.

El establishment del Estado español estaría formado por las élites financiera-empresarial, política, militar, jerarquía católica, universitaria y mass media del Estado español,herederos naturales del legado del General Franco que habrían fagocitado todas las esferas de decisión (según se desprende de la lectura del libro “Oligarquía financiera y poder político en España” escrito por el ex-banquero Manuel Puerto Ducet), e iniciado asimismo una deriva totalitaria que habría ya convertido a la seudodemocracia española en rehén del establishment y que tendría como objetivo último la implementación del “Estado Tardofranquista”, anacronismo político que bebe de las fuentes del centralismo jacobino francés y del paternalismo de las dictaduras blandas y refrendado por iniciativas como la aprobación de la nueva Ley de Educación (Lomce);el rechazo del Grupo Popular a la proposición no de ley de IU para “sancionar penalmente los actos de apología de la dictadura franquista, la actividad delictiva de los grupos de ultraderecha”, la modificación del Código Penal para constriñir hasta su nimiedad la libertad de expresión ( Ley Mordaza) y los derechos de huelga, reunión y manifestación y la controvertida reforma de la Ley Orgánica del Régimen Electoral de 1985.

En el paroxismo de la lógica distópica, asistimos al esperpento del reciente ingreso en prisión de los integrantes de la compañía “Títeres desde Abajo”, acusados de “enaltecimiento del terrorismo” por la representación en el madrileño barrio de Tetuán de la obra “La Bruja y Don Cristóbal”, feroz crítica del establishment dominante del Estado español ya representado con anterioridad en ciudades gobernadas por el PP como Granada con nulo eco mediático pero que debido a la incompetencia de los responsables del área de Cultura del Ayuntamiento de Carmena, habría terminado generando un tsunami de denuncias que bajo el paraguas de la Doctrina Garzón (“Todo es ETA”), intenta criminalizar a grupos y entidades díscolos y refractarios al mensaje del establishment dominante del Estado español. Sin embargo, la crisis económica, la desafección política de la sociedad española motivada por los sangrantes casos de corrupción de la élite político-económica han hecho revisar los esquemas idílicos de la Transición y la vigencia de la Constitución del 78 en la que se sustenta el actual status quo , por lo que se antoja inevitable un proceso de catarsis y posterior metanoia colectiva que tendrá como efectos benéficos la liberación de la parte indómita del individuo primigenio ( el lobo estepario) que ha permanecido agazapado en un recodo del corazón, sedado y oprimido por la tiranía del actual sistema dominante, neoliberal y constrictor de las libertades democráticas. Así, tras un un parto agónico en el que agonizará lo viejo sin que amanezca lo nuevo, asistiremos al nacimiento del “Individuo Multidimensional” como generador de un tsunami popular de denuncia del actual déficit democrático, social y de valores e instaurador del caos constructivo que terminará por diluir el opiáceo inhibidor de la conciencia crítica (consumismo compulsivo) , finiquitar las estructuras del obsoleto Régimen del 78 y proceder a la instauración de la III República en el horizonte del 2020.

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La estructura política en España ¿una bomba de relojería?

Con un gobierno débil, si Europa mantiene sus actuales estructuras, estarían condenados al fracaso
Miguel Massanet diariosigloxxi.com 11 Febrero 2016

Decían que el general Franco tenía una obsesión con la masonería y que, quizá fuera uno de los que más lucho contra ella, de tal modo que, en España, a partir de 1938, en el territorio dominado por los nacionales no quedó vestigios de aquellas logias tan importantes durante la II República. Recientemente, un importante escritor ruso, Daniel Estulin, residente en la actualidad en España, escritor e investigador (trabajó como agente de contraespionaje del Servicio Federal de Seguridad) y autor de obras como “La verdadera historia del club Bilderberg”; se mostró contundente cuando dio su opinión sobre el grupo político Podemos. Sus palabras textuales al respecto fueron las siguientes: “El manifiesto de Podemos es masonería pura", "Podemos guía a una masa claramente descontenta por las políticas aplicadas actualmente, una masa que de no tener un líder generaría un caos social. Esa masa está guiada y controlada por una asociación oculta que está creciendo a pasos descomunales" señaló Estulin. Para el escritor es evidente que, si Podemos no tuviera un apoyo de estos grupos ocultos (masones) no se hubiera atrevido a decir lo que dijo por la TV.

La realidad es que, en España, desde que se implantó la democracia y se permitió que estas asociaciones medraran como setas, cada vez van surgiendo grupos nuevos, tanto masculinos como mixtos o femeninos, que van siguiendo los ejemplos y las reglas de las antiguas logias masónicas. Parece ser que se ha establecido una simbiosis entre masonería e izquierda en España. Los presidentes de la II República fueron masones y, también muchos de sus ministros. Se dice que muchos de los líderes de ERC son masones y también lo es el anterior jefe del gobierno, señor Rodríguez Zapatero ¡Vayan ustedes a saber cómo logró colarse en una organización en la que se pasa por el cedazo a cualquiera que aspire a entrar en ella! Se dice que, en Europa, existe una logia de parlamentarios que deciden a quien hay que promocionar. Todos saben que el señor Maduro ha intentado impulsar en los foros mundiales un nuevo orden universal, un sistema anticapitalista en el que las izquierdas se ocuparían de que todo el mundo fuera feliz, bajo la dirección y la vigilancia de un estado omnipresente que sería, al estilo soviético, quien dirigiera este nuevo orden.

Lo cierto es, señores, que nos enfrentamos en España a la evidencia de que las izquierdas tienen la intención y la posibilidad de hacer una alianza de partidos para dar la investidura al clásico cabeza de turco, representado, en esta ocasión, por un fanático, el señor Pedro Sánchez, empeñado contra viento y marea a eliminar de un plumazo a un partido que representa a 7 millones de españoles, el PP. Lo malo es que, para lograrlo, ha de aliarse con una serie de formaciones políticas de izquierdas, pero cada una con sus propios objetivos. El principal apoyo con el que pretende contar Sánchez es el del señor Pablo Iglesias de Podemos que, si es cierto que para apoyarlo en su investidura, es posible que lograra mantener unidos a las formaciones políticas con las que ha conseguido sus escaños en el Parlamento, es obvio que, en cuanto empiece esta legislatura, le va a ser muy difícil a la dirección de Podemos hacer que todos pasen por el ojo de aguja al que pretende someterlos. Las Mareas de Galicia, B.enComú de Cataluña o Ahal Dugó y Podemos Euskadi de Navarra y Euskadi, respectivamente, todas ellas formaciones que han sido marcas blancas de Podemos con las que, el partido de Pablo Iglesias, concurrió a las últimas legislativas y que le proporcionaron 69 escaños; ya le han empezado a causar problemas a la directiva de Podemos. Ada Colau ya está buscando el apoyo de ICyV para formar su propio partido con el que competir con el resto de partidos catalanes sin olvidar que, ella ha sido la que se ha manifestado a favor de la independencia de Cataluña. Otra de las preocupaciones de P.Iglesias la constituyen las gestoras, las primarias y las dimisiones que parecen haberse convertido en una cuestión endémica de algunas de sus direcciones territoriales. Su secretario de organización ha anunciado el nombramiento de “una gestora tanto en Galicia como en Cantabria” debido al “fracaso colectivo” de los actuales componentes “incapaces de encauzar” la situación en Galicia.

Para no ser menos, también ha sido necesario convocar primarias en La Rioja y País Vasco luego que, el anterior equipo, presentó la dimisión por discrepancias en las listas electorales. En Cataluña, la dimisión de Gemma Ubasart, secretaria general de Podemos en dicha comunidad, condena a Podemos, como ya hemos indicado, a unirse a Ada Colau en lo que parece que va a ser un nuevo proyecto, dentro de Cataluña, independiente del grupo Podemos. Todo este tinglado nos lleva a la consideración de que, un gobierno formado por un rompecabezas de partidos minoritarios de izquierdas está condenado irremisiblemente al fracaso.

El señor Sánchez puede sacar pecho pero, en realidad, la coalición que podría conseguir con los apoyos señalados y la posible inhibición de DyL y ERC en las votaciones de investidura; no sería más que una percha de la que colgarían diversas prendas distintas que, llegado el momento, actuarían cada una de ellas según sus conveniencias, siendo muy difícil que comunistas ( compuestos de varias asociaciones diferentes, de territorios distintos y de objetivos, en muchas materias, completamente distintos y hasta opuestos), socialistas y, eventualmente, Ciudadanos; pudieran coincidir en materias tan importantes como en nuestras relaciones con el resto de Europa; la implantación de nuevos impuestos o la forma de encarrilar nuestra economía y el medio para conseguir financiación de inversores foráneos. Tampoco podrían poner en marcha las reformas de la Constitución, muchas de las cuales constituyen el eje de las propuestas del señor Sánchez y, sin duda, uno de los objetivos estrella del dirigente de Podemos, que basa una parte importante de sus propuestas, precisamente, en la reforma de la Carta Magna algo que, evidentemente, le sería imposible sin la colaboración y aceptación del PP, que todavía ostenta el número de parlamentarios suficientes para impedirlo en la Cámara baja y, si esto fallara, la mayoría absoluta en el Senado.

Un gobierno débil, que ya nacería condicionado, expuesto a perder sus propuestas parlamentarias, precisamente por la división en el seno de su grupo y con políticas exteriores que, si Europa mantiene sus actuales estructuras, estarían condenadas al fracaso y, como le ha sucedido a Grecia y a Syriza, que han debido renunciar a sus desafíos para plegarse a la voluntad de los hombres de negro ( BCE,.FMI y Comisión Europea), que les obligaron a cumplir con sus compromisos europeos y a llevar a cabo políticas contradictorias a las que quisieron poner en práctica dentro de su país. Mucho nos tememos que las elecciones que ahora les parecen inoportunas y nadie quiere que se repitan, con un gobierno formado por socialistas, comunista de Podemos y el PNV, con los apoyos de IU y otras formaciones menores, duraría muy poco tiempo, acosado por la necesidad de conseguir financiación (algo muy difícil por la desconfianza de los inversores que se abstendrían de hacer inversiones en España) o, si llegaran a querer asumir el riesgo, el coste de la deuda pública volvería a subir a niveles insoportables, como ya ocurrió una vez en la que la prima de riesgo española sobrepasó los 600 puntos y los intereses que pagábamos ya bordeaban el 7% y seguían subiendo.

Así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos con gran preocupación como se pierde la oportunidad de mantener, en líneas generales, las políticas económicas y laborales que tanto éxito han tenido, en cuanto al comienzo de una recuperación de nuestra economía y de nuestras exportaciones, la reafirmación de nuestro prestigio europeo y la confirmación de la confianza de nuestros inversores extranjeros y, lo principal de todo, el poder seguir cumpliendo con nuestros compromisos con nuestros acreedores y conseguir los créditos de las bancos europeos y, en su caso, del FMI, cuando tuviéramos necesidad de ellos. Un gobierno débil, poco sólido, con distintas tonalidades políticas, dominado por comunistas bolivarianos, es evidente que poco se va a conseguir como no sea el echar por la borda todo el terreno conquistado a base de sacrificios y privaciones. O esta es nuestra opinión sobre tan escabroso tema.

Las afinidades electivas

Hermann Tertsch ABC 11 Febrero 2016

Unos dicen que decir «Viva ETA» está bien. Otros dicen que no se dijo «Viva ETA». Algunos dicen que se dijo, pero en broma. También los hay que dicen que en broma no está bien dicho. Sobre todo para niños. Quizá tampoco para mayores. Dice Carmena que es «deleznable», cuando otros dicen que intachable. Hay discrepancias sobre el mensaje de la monja violada, el juez ahorcado, el policía asesino y demás figuras en el edificante cuento «recomendado para niños» en la página web del ayuntamiento. Parece haber mil matices entre esa alegre muchachada. Tan articulada como esa Celia Mayer cuyos balbuceos la convierten en perfecta protagonista para cualquier campaña de integración de niños tercermundistas con cuadro de Kaspar Hauser.

Pero no nos equivoquemos. Al final todos en este «ayuntamiento de progreso», que diría Pedro Sánchez, están de acuerdo en que los titiriteros solo han supuesto un problema porque Madrid está lleno de fachas. Porque virtualmente, ellos ahorcan a jueces, violan a monjas, queman fachas, ejecutan policías, asaltan palacios, degüellan empresarios explotadores y guillotinan a reyes con frecuencia. Con otros muchos divertimentos en teatros ambulantes y en una narrativa propia de la ultraizquierda y de odio al sistema extendida por toda España. Casi nadie se queja por ahí. Cuando alguien levanta la voz se le llama «facha» y se le manda a la mierda. Pero en Madrid, ya se sabe, hay mucho estrecho. Y encima un juez mete en la cárcel a los titiriteros porque el franquismo vive y niega la libertad de expresión hasta a los guiñoles. Es «la ley mordaza» que dicen sin ruborizarse tantos medios y políticos que han perdido, además de la vergüenza, toda capacidad de discernir entre consignas y realidad. Y además no les importa. Hay que entender al poder municipal comunista. Hay que hacerse cargo de sus dificultades para adecuar la expresión de sus sentimientos reales a sus nuevas obligaciones institucionales que tanto los obligan a la doblez y el disimulo. Nada estaba ensayado. Salvo los cuadros bolcheviques y coordinadores extranjeros, son poco dados a preparar nada. Para asaltar y ocupar patrimonio ajeno no hace falta. Y no podían prever que les iban a regalar el poder tan pronto.

Lo cierto es que para la ultraizquierda, que es mayoritaria hoy en la izquierda española, es muy difícil entender lo de la «apología del terrorismo». Porque para ellos el terrorismo es otra cosa, es terrorismo machista, terrorismo patronal, terrorismo ecológico o terrorismo de Estado. Pero ETA o el Grapo o el Frap del padre de Pablo Iglesias son lo mismo que los milicianos que acompañaban al abuelo a hacer sacas de ricos y aristócratas en el Madrid de 1936 para dejarlos muertos en la pradera de San Isidro. Son los camaradas. Son los comunistas de ahora y siempre, los de Podemos y de fuera de Podemos, pero también los montoneros argentinos en Podemos con Pisarello o Firmenich y el Foro de Sao Paulo con todos los chavismos y todos los terrorismos desde las FARC hasta Hizbollah, que comparte con Iglesias al financiador, el Irán de los ayatolás. No tienen resuelto cómo presentar poco a poco a sus votantes y la sociedad española a sus auténticas afinidades electivas que son los comunistas y totalitarios de todo el mundo, incluidos los terroristas, los jubilados como Otegui o el uruguayo José Mujica y los activos como los comandantes de las FARC y el gran coordinador que son los hermanos Castro. Viva ETA o Gora FARC serán pronto lema escolar. Las afinidades electivas de Podemos son la internacional de los camaradas que están conquistando su cabeza de puente en España como eslabón más débil de la defensa occidental en la Europa libre.


De los Pujol a Colau
Alfons Quintà El Espanol 11 Febrero 2016

Los Pujol, con el patriarca y expresidente al frente, han comparecido ante la Justicia. Pintan bastos para el clan, pese a que sus miembros continúen en libertad. Por vez primera, algunos medios han aludido a la conveniencia de contemplar la figura jurídica del "consorcio criminal", propia de nuestro Derecho positivo. Personalmente, lo he estado haciendo durante años en relación a Convergència y haciendo especial hincapié en la destrucción de la sanidad pública catalana, en un marco de corrupción y de financiación política.

A los Pujol, todo les va mal, igual que a una Cataluña hecha añicos. Desde la crisis social y militar española de 1917, siempre hubo sectores catalanes que intentaron ayudar a que España superara sus problemas. Hoy no es ni puede ser así, al dominar en Cataluña un autismo objetivamente involucionista. El independentismo se ha traducido en esterilidad. Y Cataluña lo sufre aún más que toda España.

Cinco meses después de las últimas elecciones autonómicas, la arquitectura política catalana está en harapos. Lo que más crece es la filial de Podemos, mientras que quien muestra unas mayores posibilidades de futuro es la alcaldesa Ada Colau.

Al final, la visión rural, de amo de masía de Jordi Pujol está siendo sustituida, casi de golpe, por las propias de la desaparecida Rusia del 1917 y la Venezuela de Chávez, ya tocada de muerte por la modernidad y la democracia. En Cataluña ha habido un proceso de duchas escocesas: en nada de tiempo se ha recorrido todo el espectro político y una gran distancia en cuanto a sustrato ideológico. Pasar de Cambó y Prat de la Riba a Lenin y Durruti tiene mucho atractivo académico. Pero sólo de este tipo.

Con toda probabilidad, si ahora hubiese elecciones Colau sería elegida presidenta de la Generalitat. Incluso la extrema izquierda independentista -la CUP- da estertores preagónicos. Un sector interno la abandonó y otro amenaza con hacerlo. Pronto se le puede plantear el dilema de sumarse a Podemos o desaparecer. La extrema izquierda suele ser volátil. Bastan dos para crear un partido trotskista y con tres ya hay una escisión.

A su vez, nada permite augurar la reaparición de una derecha catalana. Está desconcertada y domada. Asimismo, el poder moderador y transversal que podrían llevar a cabo el PSC y el PP no arranca. El pavoroso poder mediático de la Generalitat ahoga todo movimiento.

En lo inmediato, las posibilidades de que el actual Gobierno autonómico se encarrile hacia algo comprensible y homologable son nulas. En cuanto a la capacidad técnica de sus miembros, es la peor de todos los Ejecutivos habidos desde la Transición. No sabría designar a un consejero mínimamente presentable. Como la ignorancia siempre es atrevida hablan con un desparpajo alucinante. Pero detrás no hay nada. Repiten una y otra vez que no se puede hacer nada hasta la (imposible) independencia.

En cuanto al nuevo presidente su única virtud con respecto a Mas es la mejor educación. Por lo demás, carece de interés. Como alcalde de Girona, Carles Puigdemont fue un gestor laxo y absentista. En la Generalitat puede serlo aún más. Las arcas están vacías: Mas dejó un endeudamiento de 68.000 millones y nulas posibilidades de recurrir al crédito interno o externo.

El gran mérito de Puigdemont fue llevar a cabo una alcaldada antológica. Impuso como sucesor en el Ayuntamiento de Girona a un miembro de su candidatura que ni había sido elegido concejal, al ocupar el número 19 de la lista. Para lograrlo, hizo dimitir a nueve concejales.

Hay que explicar la política catalana inductivamente, yendo de lo concreto y específico a lo general. Ese análisis confirmará una frase de Thomas Jefferson, tercer presidente de los EEUU: "La vieja táctica de los tiranos es usar una parte de la población para tener sometida a la otra parte". Esta maldad ha tenido efecto desde el momento en el que el independentismo fue incapaz de lograr un consenso amplio. Tiene el apoyo del 35% de censo, es decir el 48% de los votos. Esta fuerza, minoritaria, tiende a decaer.

Si en Cataluña hubiese un solo medio de comunicación autóctono que mostrase la total inoperancia de la Generalitat y el carácter clánico del poder autonómico, el independentismo sería corrido a gorrazos por las calles.

Mas ha asumido que él mismo debe estimular el maremágnum existente en beneficio de su retorno a la Presidencia. Así, un día sí y otro también pone palos en las ruedas de Puigdemont. Mas estimula las críticas de Convergència a la CUP y su oposición a los presupuestos. Si es así -y pronto se verá-, el Gobierno de la Generalitat debería caer. El propio Puigdemont afirma en privado que dentro 18 meses abandonará el cargo.

La ambición de poder de Mas sólo puede detenerla una acción judicial. Pero lo importante sería que evolucionara el millón y medio largo de ciudadanos que aún comulgan con la inmensa rueda de molino del indefinido e indefinible secesionismo catalán. Los medios de comunicación de fuera de Cataluña hacen lo que pueden. También, tanto como les es posible, unos pocos y modestos medios catalanes, con un mérito inmenso. No es suficiente.

Es incomprensible que TVE y RNE en Cataluña, con todos los medios con los que cuentan, no hagan lo que les correspondería hacer. La máquina propagandística de la Generalitat (en especial TV3) debe ser frenada. Hoy disfruta de una obvia e indecente impunidad.

Hay que creer en el arrepentimiento y en la redención como virtudes cívicas generales. Ha de ser el camino obligado para Cataluña. No hay otro. La imputación, probable procesamiento y la procesión judicial del clan de los Pujol es un buen paso. Pero la ausencia de una argumentación abierta y libre, hecha en Cataluña y difundida desde Cataluña, es el gran talón de Aquiles de quienes creemos en la actual Constitución.

Si el determinismo independentista se une o complementa al marxista leninista todo será más complicado y, sobre todo, más largo en el tiempo. Mes a mes, un inmenso drama humano y cívico se está cronificando.

*** Alfons Quintà es periodista y fue el primer director de TV3.

Alka-ETA, 11-M
Pablo Planas Libertad Digital 11 Febrero 2016

Sólo una mente muy podrida y desestructurada puede confundir la libertad de expresión con la apología del terrorismo. La oleada de solidaridad con los individuos que montaron un espectáculo infantil sobre la base de matar policías, violar monjas, ahorcar jueces y enseñar un cartel con la leyenda "Gora Alka-ETA" es la expresión más diáfana de la victoria del terrorismo sobre la sociedad española. Los asesinos etarras han ganado en la historia, en el relato. La nueva izquierda, doña Manuela la jueza, Superesmoquin Iglesias, Mama Colau, monederos y errejones se han volcado en la causa, pero no a favor de los dos pringaos de las marionetas sino del blanqueamiento del terrorismo. "Lucha armada" en su jerga complutarra.

Para esa izquierda que nos puede gobernar en breve, el coche bomba, el cinturón de explosivos, el secuestro, el chantaje, la extorsión y demás técnicas terroristas son respuestas políticas a injusticias previas, sean la "opresión del pueblo vasco", el "imperialismo judeoamericano" o la sequía en Somalilandia. Acción directa, okupa y destruye, si vis pacem goma dos, tupamaro meinhof.

La alcaldesa de Barcelona, Colau, ha sido la última en significarse. Los titellaires catalanes han salido en defensa de sus colegas de la vega con el lema "Gora las marion-etas". Graciosísimo. En la ciudad de Hipercor y en la región donde ETA se cobró decenas de víctimas, a Colau le parece un drama que dos pavos se hayan pasado cuatro días en la trena por enseñar a los niños a decir "Gora Alka-ETA". Los muertos le importan una higa, al igual que a su homóloga madrileña, ese lobo disfrazado de abuela magdalena.

Algunos barceloneses se acordarán de Ruiz Casado (PP), de Ernest Lluch (PSC), de Consuegra Cano (PP), de Manuel Gervilla (guardia urbano), de los niños asesinados en el atentado de Vich, de los policías, guardias civiles y del mosso, Santos Santamaria, fulminados por la banda etarra; de Bultó y los Viola, finados a cuenta de Terra Lliure, así como de la señora Emilia Aldomà, vecina de las Borjas Blancas (Lérida), que murió a consecuencia de una bomba que los patriotas catalanes pusieron en los juzgados de dicha localidad. La cuenta de los muertos de Alka-ETA, los Grapo y la puta que los parió no cuenta. Alka-ETA, 11-M. ¿Está claro?

Bendita realidad: ¡censo lingüístico!
Jesús Royo Arpón www.lavozlibre.com 11 Febrero 2016

Lingüista

En Bélgica están prohibidos los censos lingüísticos: los consideran materia sensible, dinamita pura, la madre de todos los conflictos. Se ve que, hartos de echarse los censos a la cabeza unos a otros, flamencos a valones y viceversa, decidieron que lo único en que estaban de acuerdo era en que la culpa era de los censos lingüísticos. Muy belga, y perdonen el chiste fácil.

En Cataluña, otra zona europea de conflicto lingüístico, durante el pujolismo seguimos esa pauta: no a los censos lingüísticos. Pensaban que si los charnegos supiéramos que somos mayoría, a lo mejor nos rebotábamos, a lo mejor nos declarábamos “etnia perseguida”, o yo qué sé. En “Una llengua és un mercat” (1990, premiado a pesar de no ser un libro “de la ceba”), dediqué un capítulo a denunciar que la falta de un censo lingüístico catalán era algo intolerable y que clamaba al cielo. Llegaron los tripartitos (Maragall, Montilla) y por fin se hicieron encuestas lingüísticas como dios manda, con todos los pelos y señales. Encuestas equivalentes a censos, o quizás mejores. Aire fresco, ventanas. Aleluya. Pero para entonces ya se había establecido y remachado suficientemente la ideología lingüística oficial, según la cual el catalán es “la” lengua catalana, porque “es”, y el resto (hasta 250 lenguas, dicen, una de ellas el castellano) son lenguas que “están” pero no “son”; y si el catalán a veces o en ciertas áreas todavía no “está”, es por un error o un horror histórico que habría que enmendar. Bajo ese paraguas mental, ¿quién teme al censo lingüístico?

Se hicieron encuestas el 2003, 2008 y 2013 (extracto aquí) Las hizo el Idescat, organismo de la Generalitat. Son unos estudios maravillosos, que nos dan el perfil crudo y verdadero de la sociedad catalana. Aunque también nos dan, indirectamente, el triste perfil del poder, de la casta social-ideológica, incluso académica, imperante en Cataluña. Indico el porcentaje de 2013, y entre paréntesis los de 2003 y 2008, por este orden. E para castellano, C para catalán, C+E para ambos. Datos redondeados a unidad:

Lengua materna: E 55% (56/55) C 31% (36/32) C+E 2 (2/4)
Lengua “propia”: E 47% (47/46) C 36% (44/37) C+E 7 (5/9)
Lengua habitual: E 51% (47/46) C 36% (46/36) C+E 7 (5/12)

Es decir, la distribución lingüística de las lenguas catalanas se acerca a dos tercios / un tercio. Castellano tres millones y medio, catalán dos millones. Lo siento para el que le duela, pero es lo que hay. Cuantitativamente (luego democráticamente) esa es la proporción de la ciudadanía. Todo lo que se aparta de eso es deformación ideológica, prejuicio, supremacismo.

Lo que es insólito es, desde el punto de vista académico, la insistencia en distinguir lengua materna de lengua propia. ¿No es lo mismo? Debe repararse en el uso, por parte de la encuesta, de un vocabulario sesgado e insólito: a la lengua materna se la llama “llengua inicial”, quizá dando por supuesto que los niños catalanes, caso de no ser catalanoparlantes nativos, deberán cambiar ese detalle en el futuro. En 2003 se le llamó “primera llengua”. Y la lengua propia, a la que se llamó así en el 2003, se la denomina “llengua d’identificació” en 2008 y 2013, dando a entender a) que la lengua da identidad, y b) que lo que no da la madre naturaleza podría remediarlo la voluntad, la “voluntad de ser”: la conversión. O sea, puedes nacer judío, pero, si te conviertes, te salvas de la quema (aunque no del sambenito, claro). De ahí que el 8% de castellanoparlantes no consideren “su” lengua como “propia”: exactamente 474.900 personas. Medio millón de personas piensan que su lengua no es buena, que es fea y “fa xarnego”. ¿No les preocupa? ¿Cómo pasa esto, hoy, en la culta Europa? ¿Qué está pasando aquí?

Amnistía Internacional vuelve a apoyar a quienes jalean a ETA
Ascensión Corcuera Ruiz www.latribunadelpaisvasco.com 11 Febrero 2016

Amnistía Internacional ha reclamado la retirada de los cargos que pesan sobre los dos titiriteros proetarras detenidos en Madrid y que ya han quedado en libertad por decisión del juez tras pasar cuatro noches en la prisión de Soto del Real. A pesar de haber abandonado la cárcel, el juez acusa a los detenidos de enaltecimiento del terrorismo y de incitación al odio, cargos que Amnistía Internacional pide que se retiren.

Para Amnistía Internacional, el Código Penal contiene una definición tan amplia y vaga sobre terrorismo “que puede suponer un límite en el derecho a la libertad de expresión. "Una obra de teatro, por mucho que su contenido pueda parecer inadecuado, no representa un peligro para la seguridad. Solo deberían sancionarse las expresiones que inciten directamente a la comisión de actos terroristas, tal y como han advertido diversos relatores de Naciones Unidas", ha declarado el director de Amnistía Internacional España, Esteban Beltrán.

Esteban Beltrán es un viejo conocido de las víctimas vascas del terrorismo. Durante los años 1999, 2000 y 2001, éstas mantuvieron más de una veintena de encuentros con el máximo representante de Amnistía Internacional con el fin de que esta organización denunciara de una forma clara y tajante, tanto a nivel nacional como internacional, no solo la actividad asesina de ETA, que solamente en esos años había acabado con la vida de 38 personas, sino también el clima de terror que la “socialización del dolor”, impulsada entonces -en comandita con ETA- por quienes hoy son líderes de EH Bildu, estaba instaurando entre los vascos demócratas y no nacionalistas.

Entre esos miles de ciudadanos amenazados por el señalamiento de los pistoleros y por la presión del nacionalismo connivente con los criminales, se encontraban decenas de escritores, periodistas y artistas. Entonces, Amnistía Internacional no fue capaz de decir una palabra más alta que otra para denunciar los crímenes terroristas; todo quedaba siempre en comunicados deslavazados de condena en los que, además de reprobar genéricamente los atentados de ETA contra “civiles”, también se acusaba al Gobierno español en particular, y a las instituciones democráticas en general, de “torturar” y de no garantizar “los derechos” de las terroristas detenidos.

Y es que Amnistía Internacional, según explicaban Esteban Beltrán o Andrés Krakenberger, por aquel entonces delegado de Amnistía Internacional en el País Vasco, en largas reuniones que nunca servían para nada, tenía las manos atadas para actuar contra las organizaciones terroristas. Ellos trabajaban mejor contra los “abusos” de los Estados. Por muy democráticos que éstos fueran.


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