AGLI Recortes de Prensa   Sábado 13  Febrero  2016

Nueva tormenta y España sin hacer los deberes
EDITORIAL Libertad Digital 13 Febrero 2016

A finales de 2011, los españoles concedieron a Mariano Rajoy una oportunidad histórica mediante una inédita mayoría absoluta para desarrollar las profundas reformas institucionales y económicas que precisaba con urgencia el país para mejorar la escasa eficiencia del Estado e impulsar la ansiada recuperación sobre bases sólidas a fin de superar la crisis cuanto antes. El PP, sin embargo, con Rajoy a la cabeza, despreció con absoluta desidia e irresponsabilidad el mandato que le concedieron los ciudadanos a través de las urnas. Cuatro años después, España recoge los frutos de tales errores.

Tal y como ha venido advirtiendo Libertad Digital, el gran drama de la economía nacional es que no depende de sí misma. La recuperación es endeble y frágil, ya que todavía no se han corregido algunos de los graves desequilibrios acaecidos al calor de la pasada burbuja crediticia. A saber, un sector público sobredimensionado e ineficaz, un sistema de pensiones ruinoso e inviable financieramente, un mercado laboral excesivamente rígido -causa real de la elevada tasa de paro- y una estructura productiva poco competitiva debido a la elevada fiscalidad, las enormes trabas al crecimiento de las empresas y un contexto de escasa libertad económica. Con estos débiles mimbres, cualquier tormenta mínimamente intensa que acontezca en el plano internacional podría hacer zozobrar la actual senda de crecimiento y creación de empleo, sumergiendo de nuevo al país en la crisis, tal y como está sucediendo en Grecia o en Portugal.

España evitó la quiebra en el verano de 2012 porque el BCE salió, in extremis, al rescate, comprometiéndose a comprar toda la deuda necesaria para alejar el fantasma de la ruptura del euro. Ese particular salvavidas, sumado al crecimiento del PIB mundial y el panorama de tipos históricamente bajos y petróleo barato, ayudaron, y mucho, a que España, poco a poco, fuera recobrando la confianza perdida, con el consiguiente repunte de la actividad. Y ello, gracias, exclusivamente, al denodado esfuerzo del conjunto de las empresas y familias españolas. Si hoy la economía crece y algunos de sus fundamentales -como productividad, exportaciones o deuda privada, entre otros- están mejor que hace unos años, no es gracias al Gobierno del PP, sino a pesar de él.

Lo único realmente loable y positivo que han hecho los populares en materia económica durante la pasada legislatura fue la reforma laboral, pese a quedarse muy corta, y, en menor medida, el saneamiento de las cajas de ahorros, aunque su rescate corrió a cargo de los contribuyentes en lugar de recaer sobre los acreedores de dichas entidades -bancos alemanes y franceses, básicamente-. El resto, o bien no es digno de mención o es abiertamente criticable. El Ejecutivo de Rajoy protagonizó la mayor subida de impuestos de la historia reciente de España, incumplió todos y cada uno de los objetivos de déficit acordados, disparó la deuda pública, se negó a reformar el anquilosado, caro e ineficiente Estado del Bienestar y agravó aún más los profundos defectos del sistema autonómico mediante rescates indiscriminados y un perverso modelo de financiación.

No es de extrañar, por tanto, que la prima de riesgo de España, al igual que la de Italia, Grecia o Portugal, se haya visto afectada en las últimas semanas por las turbulencias financieras que está experimentando la economía global, o que la bolsa española sea también de las que más está sufriendo, tal y como sucedió durante la crisis helena en la primera mitad de 2015 o el primer gran susto que propició China el pasado verano. Si la situación de la economía mundial empeora, tal y como vaticinan numerosos analistas, España será uno de los países más damnificados, ya que muchos de los deberes que urgía hacer siguen pendientes debido a la desidia e irresponsabilidad de Rajoy.

Y lo más trágico es que, pese a éstas y otras evidencias, los políticos españoles siguen sin aprender la lección, puesto que todos, en mayor o menor grado, coinciden en aumentar el gasto, el déficit, la deuda, los impuestos y las rigideces económicas. Si a ello se suma el riesgo político que representa Podemos, adalid del bolivarianismo en España, el cóctel al que actualmente se enfrenta el país resulta, simplemente, explosivo
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La hora de la política: el desplome bursátil desnuda los límites de los bancos centrales
Tras años parapetados en las políticas de los bancos centrales, la inestabilidad financiera obliga a las autoridades políticas a dar un paso al frente para evitar un fatal accidente
Pedro Calvo El Confidencial 13 Febrero 2016

Los bancos centrales se han convertido en el séptimo de caballería durante la crisis financiera desatada en el verano de 2007. Han acudido al rescate siempre que se los ha necesitado. Han bajado los tipos de interés hasta el infinito -0%- y más allá -por debajo del 0%-. Y han creado más de 10 billones de euros con sus compras de activos. Siguiendo lo escrito por el expresidente de la Reserva Federal (Fed), Paul Volcker, han llevado hasta el extremo el principio de que "el único poder verdadero de un banco central es, a fin de cuentas, el poder de crear dinero". Nunca antes habían hecho tanto por crear dinero. O como expresa otro expresidente de la Fed, Ben Bernanke, en sus memorias, nunca antes habían manifestado tanto "coraje para actuar".

Pero con el coraje no basta. Todo tiene un límite, hasta la capacidad de los aparentemente todopoderosos banqueros centrales. Porque la afirmación de Volcker tenía una segunda parte, y esta se está manifestando en la convulsión con la que 2016 ha comenzado en los mercados. "...Y a la postre el poder de crear es el poder de destruir", concluía el exmandatario del banco central de EEUU.

Justo eso, el miedo a que los bancos centrales -es decir, el séptimo de caballería- hayan perdido el control de la situación está influyendo en las fuertes caídas bursátiles sufridas en las últimas semanas. No solo se teme que sus medidas monetarias sin precedentes estén perdiendo efectividad, sino que, sobre todo, asusta que estén agravando los riesgos y las distorsiones en la valoración y la gestión de los activos en los mercados. Un dato: el volumen de deuda pública con rentabilidades negativas supera ya los 6 billones de dólares -unos 5,3 billones de euros- en todo el mundo. Preocupa, en resumen, que su poder de crear esté degenerando ya en su poder de destruir.

"No pueden delegar más"
Esta tesitura, la de comprobar la impotencia del séptimo de caballería, conduce, en opinión de los expertos, a una auténtica ruptura. Pese a las promesas y las intenciones de refundar el capitalismo y acometer las reformas estructurales precisas, fundamentalmente tras la quiebra de Lehman Brothers, las autoridades políticas han preferido evitar ese desgaste y confiar en que las rebajas de los tipos y las inyecciones de liquidez de los bancos centrales se ocuparan del arduo trabajo de la reconstrucción económica. Pero ese tiempo y esa actitud han caducado. O mejor dicho, tienen que caducar.

"No puedes delegar toda la responsabilidad en los bancos centrales. Lo que está ocurriendo marca un punto de inflexión ante el que los gobiernos no pueden permanecer impasibles", reclama el responsable de renta variable de una entidad financiera que prefiere no ser identificado. Desde el mercado, la sensación es clara: las autoridades deben implicarse y hacer las reformas que impulsen verdaderamente la recuperación.

Los propios banqueros centrales llevan años reclamándolas. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, las pide en cada reunión de política monetaria de la entidad. Aunque fue, sobre todo, en el Foro que el BCE celebró en Sintra (Portugal) en 2015 donde sus palabras sonaron ya a hartazgo por la indiferencia con la que los gobiernos despachan sus peticiones. "En cada conferencia de prensa desde que soy presidente del BCE, he terminado mi declaración introductoria con un llamamiento para acelerar las reformas estructurales en Europa. (...) El término reformas estructurales se menciona en aproximadamente un tercio de todos los discursos de los distintos miembros del Comité Ejecutivo del BCE. En comparación, dicho término solo aparece en aproximadamente un 2 % de los discursos pronunciados por los gobernadores de la Reserva Federal", relató con amargura el banquero italiano.

Y aún fue más allá: "Si hablamos tan frecuentemente de reformas estructurales es porque sabemos que nuestra capacidad para lograr un retorno duradero a la estabilidad y a la prosperidad no depende solo de políticas cíclicas, incluida la política monetaria, sino también de políticas estructurales. Ambas muestran un elevado grado de interdependencia". Pidió colaboración. Pero apenas la ha encontrado. Eso sí, los banqueros centrales han contribuido a esta actitud: han tenido tanto coraje para actuar que se lo han 'quitado' a los políticos. Ya estaban los 'señores del dinero' para actuar.

El tiempo se agota... y la confianza, también
El problema es que el 'tiempo' comprado por las medidas extraordinarias de los banqueros centrales se agota. Sus políticas cada vez son menos efectivas y más arriesgadas. Y como los inversores lo van captando, surgen las dudas con respecto a su capacidad y, por añadidura, con respecto a una recuperación económica encomendada fundamentalmente a sus medidas.

Así se observa, por ejemplo, en las referencias para medir las expectativas de inflación. En la Eurozona, la tasa implícita de inflación a cinco años cayó este viernes hasta el 1,42%. Este indicador nunca había estado tan bajo, y eso a pesar de que el BCE tiene los tipos en mínimos históricos -0,05% los oficiales y -0,30% los de depósito-, de que dedica 60.000 millones de euros al mes a comprar deuda en el mercado y de que ya ha anticipado que emprenderá más medidas expansivas en marzo. Que estos esfuerzos no impidan que las expectativas de inflación continúen cayendo en la Eurozona evidencia la pérdida de confianza en la capacidad del BCE para fabricar inflación. Y a partir de aquí, la desconfianza se traslada al resto de sus objetivos, como el de reducir la fragmentación financiera en la Eurozona, un propósito que esta semana ha sufrido un claro retroceso por la ampliación de las primas de riesgo de Portugal, principalmente, España o Italia.

Con el castillo monetario de los bancos centrales desmoronándose, el llamamiento para que las autoridades políticas se den por aludidas es creciente. "Después de aplicar políticas monetarias expansivas, vemos que los efectos no son plenamente los deseados, y además nos encontramos como los bancos centrales no han sido capaces de alcanzar sus objetivos de inflación. Esto nos hace pensar en que las reformas estructurales son absolutamente necesarias para salir de la crisis", demanda Aurelio García del Barrio, doctor en Economía y director del Global MBA con Especialización en Finanzas del IEB.

Otras fuentes van más allá y amplían el llamamiento a las empresas y las entidades financieras. Apelan a que se hagan cargo de los nuevos desafíos que se adivinan y a que actúen en consecuencia. "Las compañías no pueden estar ajenas al encarecimiento que se está viendo en la financiación y a los problemas de calificación o pago de deuda que pueden aflorar en algunos sectores, con lo que deben ser responsables. A nadie le gusta recortar el dividendo, pero si tienen que hacerlo, que lo hagan", mencionan.

Si no media ninguna reacción, el escenario va camino de hacer realidad un riesgo del que los expertos de Royal Bank of Scotland ya advertían a finales de 2014. "Si las políticas de expansión cuantitativa (QE) se acompañan de otras políticas, como el gasto fiscal o la reducción de impuestos, pueden trabajar con efectividad. Pero si los bancos centrales soportan en solitario la carga de estimular la economía, el riesgo de entrar en un bucle de un QE tras otro, e incluso un QE infinito, y los resultados pueden ser contraproducentes", avisaban.

Calmar, no solucionar
¿Significa, por tanto, que el trabajo de los bancos centrales ha terminado? Los expertos lo tienen claro: no. Y por varios motivos. El primero, atajar momentos de pánico como los que se están sintiendo en 2016. "Sigo pensando que necesitamos calma para analizar todo lo que está pasando. Y esta calma sólo la pueden proporcionar los bancos centrales, en nuestro caso por parte del BCE", apunta José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España.

El segundo está vinculado al anterior. Tras años de medidas históricas, los mercados se han vuelto adictos a su medicina monetaria, con lo que abandonarlos ahora a su suerte significaría un cambio demasiado radical que arruinaría cualquier intento de recuperación por el efecto contagio que su caída provocaría en los costes de financiación de los diferentes sectores empresariales.

Y el tercero, la necesidad de insistir en su compromiso de luchar contra la deflación o caída general de los precios. "Es preciso que mantengan su discurso de que siguen dispuestos a hacer lo que sea necesario para luchar contra la deflación y crear inflación", reclama el responsable de renta variable que prefiere no ser identificado.

Pero, en todo caso, se impone de manera creciente la misma sensación. Y la misma conclusión: los bancos centrales pueden seguir comprando tiempo -cada vez menos y asumiendo aún más riesgos en cada decisión que adopten-, pero no solucionar los problemas ni promover un crecimiento estable en solitario. "Como he dicho muchas veces, la política monetaria no es una panacea", reiteró Bernanke en 2012 para reivindicar el apoyo de las autoridades con políticas fiscales y reformas. Draghi también lo ha dicho. Pero no les escuchan. O no quieren hacerlo.

La revolución o la envidia
Jesús Laínz Libertad Digital 13 Febrero 2016

No cometamos la cursilada de ponernos metafísicos: por regla general, la naturaleza humana no es gran cosa. Así ha sido y así lo seguirá siendo hasta el fin de los tiempos. Quien crea que puede cambiar es un cándido. Por eso los que prometen la llegada de un hombre nuevo, sea cual sea su variante, son siempre o imbéciles o malvados. O una explosiva mezcla de ambos, como aquel gran imbécil fundacional de Rousseau.

En los asuntos de la política se comprueba esta ley eterna con especial claridad. Cuanto más elevadas vuelan las palabras, más rastreros se demuestran los objetivos. Cuanto más se presume de altruismo, más vulgar acaba siendo el egoísmo. Y cuanto más radicales se anuncian los revolucionarios, más apoltronados acaban.

La historia está repleta de ejemplos, empezando por los idolatrados revolucionarios franceses, insuperables modelos de envidia y vanidad, las dos caras de la moneda del canalla. Cambacérès, por ejemplo, disfrutaba llamando "ciudadano Capeto" a Luis XVI. Pero cuando le tocó mandar en tiempos napoleónicos, exigió ser tratado de "Alteza Serenísima". También se distinguió el sin par Fouché, que pasó de implacable exterminador de aristócratas a duque. Por no hablar del exitosísimo mariscal Bernadotte, con el que comenzaría la dinastía actualmente reinante en Suecia al ser alzado inesperadamente al trono vacante. No fue mal colofón para quien se había tatuado en el pecho, en su regicida juventud, la frase Mort aux rois. ¡Tanta ansia de igualdad para acabar imitando la distinción de sus antiguos enemigos, viviendo en castillos y fabricándose escudo de armas!

"Di un puñetazo, no porque alguien de mi situación socioeconómica se vea muchas veces en esa situación, sino porque estábamos en un centro social, en El Laboratorio, y un grupo de lúmpenes, pues eso, gentuza de clase mucho más baja que la nuestra, intentó robar una mesa de mezclas", ha dejado para la posteridad Pablo Iglesias.

La revolución o la envidia. Son sinónimas. También se demostró durante nuestra Segunda República, cuando, abiertas de par en par las compuertas del gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, se distribuyeron miles de cargos entre incompetentes ávidos de poder, dinero y venganza, empezando por algunos madrugadores que, el mismo 14 de abril, se apresuraron a asegurarse cochazo y chófer para pavonearse por Madrid.

Al fin y al cabo, tanto ayer como hoy, el revolucionario no es más que el que aspira a ser casta. Y nunca dejará de ser así, pues el ser humano es lo que es, y siempre seguirá siéndolo, lo que hace que las cosas de la política también sean siempre las mismas.

En España lo estamos viendo de nuevo, aunque disfrazado con maneras, eslóganes, ropajes y peinados puestos al día. La clave del rencor disfrazado de progresismo es que sus apóstoles odian a los ricos y a los poderosos, pero no a la riqueza y al poder, como lo demuestra el hecho de que, en cuanto tienen ocasión, se lanzan de cabeza a chapotear entre billetes y a ejercer el poder con mayor vanidad y prepotencia que aquéllos a los que envidiaron.

"¡Un respeto, que yo tengo una carrera y usted no!", acaba de advertir el Kichi.

Bien poco han tardado estos nuevos caudillos de la famélica legión en mostrar la madera de la que están hechos: no han hecho más que pisar moqueta y ya se empiezan a conocer docenas de casos de enchufes, sueldazos, subvenciones, donaciones, patrocinios, ocultaciones, fraudes, dedazos, financiaciones, vanidades, frivolidades, privilegios y demás atributos de los ávidos de poder. ¡Y lo que nos queda por ver! Nos ahorraremos los nombres y los ejemplos por ser de sobra conocidos y por aparecer uno nuevo casi cada día. Además, a cientos de comunistas de tropa y a unos cuantos de ésos a los que las lenguas sin pelos siempre les han llamado "chusma", Podemos ha venido a rescatarlos de su eterna frustración por no poder ganarse la vida en política. Por eso, y nada más que por eso, ha fagocitado a Izquierda Unida.

Otro dato significativo: se supone que una de sus señas de identidad es la crítica a la desmesurada casta política, a la que achacan el despilfarro y la ineficacia de las instituciones. Y, sin embargo, de sus labios nunca ha salido una sílaba de crítica al Estado de las Autonomías, principal causa del ineficaz despilfarro y gran abrevadero de la casta. De hecho, sus flamantes representantes ya lo están succionando a dos carrillos.

Pero no todo es culpa de ellos, pues han aprendido de excelentes maestros: todos aquéllos que, durante décadas y en las instituciones en teoría más respetables, desde la Casa Real y la cueva de Alí Babá de la calle Génova hasta los ayuntamientos, pasando por gobiernos, tribunales y sindicatos, han tenido por lema el castizo "¡Tonto el último!".

No es de extrañar que, ante este panorama, millones de personas, asqueadas de la pestilencia general y ansiosas de venganza, se vayan encantadas tras el primer flautista que les prometa barrer las ratas. Lo que no pueden ni imaginar es que la pestilencia que han traído con sus votos es todavía peor. Ya se arrepentirán, como siempre. Pero mientras tanto nos habrán obligado a todos a soportarlo. Quizá por ahora sólo en el Parlamento si Pedro Sánchez es capaz de tener un momento de lucidez. Pero si Podemos no alcanza ahora el gobierno, ya lo alcanzará en otra ocasión, pues, debido a la creciente licuefacción cerebral de los españoles, a la izquierda no le espera otro destino que seguir escorándose cada vez más hacia la izquierda. Vayan tapándose la nariz.

Por favor, que venga la Troika
Cuando se deja un país enfermo, pasa lo que pasa
Antonio Moya Somolinos .diariosigloxxi.com 13 Febrero 2016

Los males de la política española vienen de atrás. En 2011, con la mayoría absoluta, el PP tuvo la oportunidad de hacer una política liberal, pero hizo justo la política que no se le pedía, una política socialdemócrata, debido a sus complejos timoratos, a querer ser de izquierdas sin serlo, a su miedo a ser de derechas y en último término a su ausencia de principios salvo el objetivo único de perpetuarse en el poder.

El resultado han sido cuatro años perdidos: Ausencia de una reformas estructurales en la Administración, en el modelo territorial, en la reforma constitucional que aboliera la ley sálica en la monarquía, en la liberalización de la sanidad y la enseñanza. En una palabra, ausencia de adelgazamiento del Estado, lo que supondría la consiguiente reducción drástica de impuestos y el correlativo enriquecimiento del pueblo, que supondría mayor emprendimiento y más riqueza y empleo.

Todo esto por no mencionar la verdadera traición al electorado en materia de aborto. A lo que he mencionado hemos de añadir que a estas alturas la mitad del empleo en España es precario, que la prima de riesgo vuelve a subir peligrosamente, que la deuda pública ha subido astronómicamente y que en este trimestre tenemos que pagar unos 400.000 millones de euros que no se sabe de dónde los vamos a sacar porque los inversores se están yendo en bandadas a la vista del panorama político tan oscuro en el que la sombra de Chavez se proyecta cada vez con mayor nitidez.

Dentro de la multitud de corrillos, conversaciones, contactos y negociaciones a que se dedican los políticos desde hace casi dos meses, hay quienes ven como única solución un pacto PP-PSOE-Cs, pero me parece que no advierten la precariedad de tal solución. Si el PP no ha sido capaz en cuatro años y con mayoría absoluta de llevar a cabo una política liberal, que es la única que habría sacado adelante al país del atolladero asfixiante en que estamos, mal podrán llevarla a cabo un grupo heterogéneo de políticos, en su mayoría no liberales, cuyo único objetivo es que no gobierne Podemos. No me imagino al PSOE, ni solo ni en coalición, llevando a cabo políticas liberales, que están en las antípodas de su ideario.

A mi modo de ver, una coalición PP-PSOE-Cs para lo único que serviría es para prolongar la agonía de una política decrépita, y para poner en bandeja, dentro de unos meses o a lo sumo dos años, la mayoría absoluta en manos de Podemos, puesto que si hay algo que está en la raíz de la situación actual es que la inmensa mayoría de los españoles están totalmente hartos del PP y del PSOE, y de sus corrupciones respectivas, aunque los de Podemos apunten iguales maneras.

Quizá lo ideal sea que antes de que eso suceda, la situación económica del país llegue a un extremo tal de deterioro que seamos intervenidos por la troika. Sería lo mejor que nos podría pasar. Quizá era lo mejor que nos podía haber pasado hace cuatro años, si no fuera porque Rajoy consiguió convencer a los de Europa de que con un superficial maquillaje quedaba la cosa arreglada. Bien que ha ocultado el gallego que ese maquillaje ha sido a costa de elevar, nada más y nada menos que a un billón, la deuda pública, lo que supone más o menos decir que “el que venga atrás, que arree”, hipotecando para dos generaciones la economía nacional mientras él tiene la caradura de colgarse medallas diciendo que ha salvado al país.

Quiero recordar que cuando Franco murió en 1975, dejó al país con una deuda pública exactamente igual a cero pesetas. Que cada cual saque consecuencias. Cuando se deja un país enfermo, pasa lo que pasa.

Crotoreando sin parar.
Vicente A. C. M.  Periodista Digital 13 Febrero 2016

Hoy Esperanza Aguirre, Condesa consorte de Bornos, concejala del Ayuntamiento de Madrid y actual Presidenta del PP de la Comunidad de Madrid, ha acudido a la Comisión Anticorrupción de la Asamblea de Madrid para ser interrogada sobre el caso llamado PÚNICA enmarcado durante su etapa como Presidenta de la Comunidad. Como es costumbre y paradigma de este tipo de comisiones, la sesión solo ha servido para dar morbo y protagonismo a Sus Irrelevantes y Desconocidas Señorías de la oposición, que han recibido su buena dosis de respuestas alusivas a los casos que también salpican a sus respectivos partidos políticos y líderes. Y la verdad es que la corrupción se puede asegurar que es el denominador común de todos los partidos políticos sin distinción de ideología, porque el dinero no la tiene.

Igualmente se cumple el dicho de “del árbol caído, todos hacen leña” y es evidente que el PP no solo ha caído sino que su leña se está quemando y pronto solo quedarán cenizas. ¿Y qué ha hecho caer este enorme árbol? Pues algo tan simple como un ramaje desproporcionado y pesado, un super nido de cigüeña en la copa y unos vendavales de despropósitos, mentiras e intentos de cobijar la corrupción en vez de apartarla. Ha faltado cuidar el árbol, fortalecer sus raíces, realizar las podas necesarias en esas ramas y aligerar ese nido de orgullo, soberbia y prepotencia de esa cigüeña que con su crotoreo dominaba el horizonte en busca de ramitas con las que reforzar su refugio.

Un partido que desde el Congreso del 2008 en Valencia dio carpetazo a lo que había sido su esencia, sus principios y todo lo que le llevó a poder desplazar al PSOE del poder hegemónico. Solo la manipulación mezquina del mayor atentado terrorista de la Historia de España por parte de los medios de comunicación afines a ese partido socialista, un populismo demagógico hipócrita y un líder sectario, revanchista y mesiánico, consiguió convencer a unos ciudadanos demasiados sensibilizados y dispuestos a buscar culpables al horror acusando a quienes de forma tan miserable el PSOE y sus medios habían señalado.

Un candidato cuyo mérito fue haber sido designado por el todopoderoso dedo del Presidente de su partido, José María Aznar. Un candidato que no tuvo los arrestos suficientes para enfrentarse con dignidad a los escraches previos en la noche de reflexión anterior al día de las elecciones, pero que sin embargo fue un lider de la oposición tenaz y crítico defensor de las libertades y de las víctimas del terrorismo encabezando manifestaciones multitudinarias. Un candidato que compungido salió al balcón tras su segunda derrota y se evadió a una especie de retiro transoceánico del que a los pocos días volvió transfigurado con la determinación de quien ha visto claridad y sentido a su misión de liderazgo.

Una determinación no exenta de fría venganza que en ese Congreso del 2008 demostraría iniciando la purga de los que eran el alma crítica y de dignidad del partido. Lo malo es que aquí no hubo como si en el caso de Patxi López, quien dijera aquello de “harás cosas que me helarán el corazón”. Y desde luego que las hizo, a unos los aisló, a otros les forzó a marcharse y solo los más fuertes como Esperanza Aguirre resistieron.Solo la incompetencia de un PSOE fragmentado y destrozado por un federalismo suicida junto a una crisis económica brutal y descontrolada permitió un triunfo de quien allí estaba ofeciéndose como ahora como la tabla de salvación en el naufragio al que nos habían llevado. Una legislatura que se puede calificar de perdida, de desaprovechada y de esteril, presentada como un triunfo de gestión escondiendo bajo la alfombra las miserias de la realidad.

Y es esa gaviota transfigurada en poco grácil cigüeña la que ahora intenta levantar el vuelo sin ver que su nido y su árbol ya son historia y se han quemado en la hoguera de las vanidades de sus ensoberbecidas almas.

Sería demasiado pedir algo de dignidad y un mínimo de decoro a quien se empeña en seguir crotoreando sin parar. ¿No habrá algún alma caritativa que le haga ver la realidad y de paso nos libre de este incesante suplicio?

¡Que pasen un buen día!

Una droga dura llamada politización
Gabriela Bustelo. www.vozpopuli.com 13 Febrero 2016

Quejarse de los políticos es hoy en España casi una obligación. Es posible que al protestar nuestro organismo produzca endorfinas, porque la esperanza de vida española está entre las más elevadas de Occidente. En este instante, mientras me leen, habrá españoles diciendo, con toda seguridad, uno de los latiguillos más repetidos en nuestro país: “Son todos iguales, los de derechas y los de izquierdas”. No todos los políticos son iguales. Pero buena parte de los políticos españoles, que salen de nuestros colegios y universidades, supone un bochorno para su profesión y para la imagen internacional de España. Cabe plantearse, por tanto, la funesta relación entre nuestros centros educativos y los numerosos políticos que salen de ellos dispuestos a hacer un mal servicio público. Ni una sola de nuestras universidades está entre las 150 primeras del mundo. Las licenciaturas españolas son tan poco valoradas que en muchos países ni siquiera se convalidan. Entre quienes inician la enseñanza superior hay un índice de abandono del 30%. Este proceso de inicio y abandono de una carrera universitaria cuesta al Estado 3.000 millones de euros anuales. Recordemos que un elevado porcentaje de estos desertores universitarios pasa a engrosar las filas de la política nacional. Si José Luis Rodríguez Zapatero demostró que en España es posible formar un ejecutivo con personas sin formación académica, el proceso se ha vuelto a repetir en las alcaldías de Madrid y Barcelona ocupadas por las plataformas Ahora Madrid y Barcelona en Comú, cuyos equipos directivos están integrados por personas con perfiles profesionales flojos por no decir inexistentes.

La universidad como búnker político
La universidad pública española, cuyas matrículas están entre las más baratas del mundo, es la antesala del 50% del paro juvenil. En nuestro país hay 79 universidades (no incluidas en ninguna lista mundial), mientras que California, con la misma población que España, tiene 10 universidades, todas de primera división. Pese a que el español es uno de los idiomas más hablados del mundo, nuestras universidades no atraen a alumnos internacionales, que eligen otros países europeos como Reino Unido, Alemania o Francia para obtener su licenciatura. En este sector clave fue decisiva la intervención del PSOE. Entre las leyes orgánicas que Felipe González implantó para politizar España estaban la Ley de Reforma Universitaria (LRU, 1983) y la Ley Orgánica General del Sistema Educativo (LOGSE, 1990). Recordemos que el superministro socialista de Educación José María Maravall creó una ley para “idoneizar” a centenares de PNNs socialistas y convertirlos en los pésimos catedráticos que han convertido la universidad española en un búnker político. La corrupción, la burocracia sindicalista y el tribalismo no se han eliminado del entorno académico durante la democracia, sino que se han extendido hasta convertirse en un mal endémico. En el aislado contexto universitario español se produce el curioso fenómeno del elitismo localista. Si se trata de elegir entre un profesor que haya pasado toda su vida en el mismo centro y otro con un currículum en el extranjero, es frecuente elegir al primero, solamente porque se le conoce. Las anécdotas que cuentan los profesores y alumnos de las universidades españolas son infinitas, pero siempre lo hacen a puerta cerrada, por miedo a las represalias de los caciques de sus respectivas facultades.

El fracaso subvencionado
Tras la poco profesional fuga de Wert, Rajoy colocó a un aristócrata con perfil de diplomático al frente de uno de los ministerios más importantes de este país. Pese a que la manipulación de la educación y la cultura es uno de los problemas graves que sufre España desde la Transición, el PP parece considerar el Ministerio de Cultura uno de los menos importantes. Cuando el 26 de junio Méndez de Vigo sustituyó a Wert en un acto improvisado y meteórico, quedó claro que todo iba a seguir igual. En la ceremonia de entrega de los Premios Goya 2016, el presidente de la Academia Antonio Resines definió la cultura española como una cuestión de estado al margen de partidos e ideologías. La sofocante carga política de la gala –a la que asistieron Pedro Sánchez, Albert Rivera, Pablo Iglesias, Patxi López, Alberto Garzón, Manuela Carmena y Cristina Cifuentes– desmintió su frase durante cuatro largas horas que, como ya es costumbre, fueron un soporífero autobombo. Nadie mencionó el taquillazo, es decir, el presunto fraude por falseamiento de la taquilla por parte de varios productores, distribuidores y exhibidores para obtener subvenciones. El ministro de Cultura que marque la diferencia será el que se atreva a reducir drásticamente las subvenciones usadas para fabricar productos politizados que el gran público ignora olímpicamente –incluyendo el enorme mercado de 600 millones de espectadores latinoamericanos–, dedicándose de lleno a la maltrecha Educación, que es el futuro de España.

Democracia sin corrupción (II)
Teresa González Cortés www.vozpopuli.com 13 Febrero 2016

Decía la semana pasada que los movimientos populistas tienden a confundir gobernados con gobernantes tras crear la ilusión de la omnicracia o gobierno de todos. Este espejismo choca con la esencia misma, tozuda, de la política, dado que siempre hay y habrá intermediarios que ejerzan la autoridad ante y por encima de la ciudadanía, e incluso por intereses espurios confundan el Estado con los partidos.

Por la distancia que existe entre quienes tienen poder y carecen de él, “mandar" conlleva moverse en espacios resbaladizos, razón por la que en determinadas circunstancias esas élites o intermediarios ahondan, aún más si cabe, en las asimetrías y llegan a poner en peligro la existencia de cualquier gobernabilidad democrática. Más claro, agua: la democracia está finiquitada cuando se generaliza la descomposición de las normas. Y en ese proceso lo prohibido se considera lícito hasta convertir las transgresiones en ley. En un contexto así, cualquier democracia vive días contados. En un escenario de este tipo la cleptocracia florece y bajo el licuado tejido político se multiplican hechos legalmente punibles. Y criticables desde el punto de vista ético. Y al revés. La democracia logra perdurar cuando no orilla la dimensión social de la política y sus representantes, sometidos igual que el resto de los ciudadanos al imperio de la ley, imprimen a la actividad pública la idea de Bien Común y actúan dentro de los cauces que la ley sanciona.

Esta es la teoría, porque en la práctica nos hallamos en medio de un ágora revuelta, en la que las malas praxis han desvirtuado el uso democrático de las instituciones y convertido éstas en moneda de cambio de unas élites que, deshonestas, han enterrado su función de servicio bajo los privilegios del cargo. Los excesos de lo público en el sector privado; los abusos de lo privado en el sector público; la confusión despótica de lo público y privado; todo ello ha animado a unas minorías a construir redes clientelares con intereses (personales, partidistas y grupales...) dentro de las propias instituciones, públicas y/o privadas. Y a caballo de esta confusión de órdenes se ha producido un desorden antidemocrático de tal calibre que los tenedores de la autoridad terminan por adueñarse de cada una de las esferas del poder.

La corrupción, el gran enemigo de la democracia
¿Podremos revertir esta situación, restañar los daños infligidos que causa la falta de confianza ante quienes ejercen los órganos del poder? ¿Cambiaremos a corto o a largo plazo tanta inhonestidad que genera sinfín de efectos negativos sobre la ciudadanía? Esta es una cuestión no despreciable a tenor de las desviaciones y extravíos en que incurren los partidos políticos que al mando de la cosa pública han devenido en oligarquías o máquinas diseñadas para su supervivencia.

La corrupción brota, lo sabemos, una vez que las élites de los partidos han perdido sus referentes sobre el Bien Común y despiertan conflictos partidistas donde antes no los había o de los que hace mucho tiempo nos habíamos librado. Pero también la corrupción aparece en los modos "patrimonialistas", por sectarios, de usar las organismos gubernativos con el fin de encubrir maniobras antidemocráticas y extender el dominio del partido al mayor número de ámbitos civiles.

Lo curioso del caso es que los atropellos e ilegalidades de las coaliciones políticas y minorías rectoras vienen justificados a veces, cosas veredes, amigo Sancho, por grupos y lobbies ciudadanos (periodismo, cultura, instituciones bancarias, sindicatos, sector científico, justicia, organizaciones civiles, redes sociales...) que exhiben una "comprometida" dependencia con coaliciones políticas que no actúan democráticamente. Dicho de otra manera. Es una contradicción gravísima criticar la corrupción en los partidos no afines y tapar los escándalos que se observan en el partido ideológicamente afín.

En esta corrupción se mueven por militancia importantes segmentos de la población que se comportan como la claque defendiendo a las élites de su partido. Y si España ocupó en 2015 un lugar alejado de los países que disfrutan de bajos niveles de corrupción, ello se ha debido a la extralimitación de los partidos y, en segundo lugar, a la sumisión de grupos ciudadanos, culpables de permitir la injusticia y tolerar que los partidos rompan los límites democráticos del poder.

Así que los "enemigos" de las democracias no solo son quienes participan en los manejos de la corrupción económica o practican un mercadeo desigualitarista de derechos y deberes. Amén de las élites, entre los "enemigos" de la democracia se cuentan personas individuales y asociaciones civiles que asumen la corrupción de la objetividad desde prejuicios identitarios de pertenencia al grupo, y minusvaloran y consienten las formas delictivas de ese partido al que han votado o simplemente por ideología protegen.

El impuesto de los pobres
El verdadero mal reside, por tanto, en la corrupción. Ella carcome “la democracia y el estado de derecho, da pie a violaciones de los derechos humanos, distorsiona los mercados, menoscaba la calidad de vida y permite el florecimiento de la delincuencia organizada, el terrorismo y otras amenazas a la seguridad humana". La corrupción que tiene consecuencias terribles para las personas "afecta infinitamente más a los pobres porque desvía los fondos destinados al desarrollo, socava la capacidad de los gobiernos de ofrecer servicios básicos, alimenta la desigualdad y la injusticia y desalienta la inversión y las ayudas extranjeras." Este es el dictamen, durísimo, de la propia ONU en su informe de 2004 contra la corrupción, informe que nació de la conferencia internacional celebrada en la ciudad mejicana de Mérida los días 9 a 11 de diciembre de 2003 y cuyo documento firmaron 123 países. También John Ashcroft.

Pericles no entendía la extravagancia de que hubiera idiotas –“idiotés" en griego-, es decir, ciudadanos tan indiferentes a los asuntos del ágora como apartados de las actividades del Estado. A mi juicio los verdaderos idiotas de nuestro tiempo son los golfos y sus camarillas que dan la espalda al Bien Común y optan por cuidar de sus intereses privados en ámbitos y situaciones en los que está prohibido hacer tal cosa, y más cuando “la corrupción es un impuesto a los pobres”, en palabras de John Ashcroft, Fiscal General de EE UU (2001-2005). Lo señalo porque la democracia, pese a no ser un sistema perfecto, pero sí perfectible, tiene más posibilidades (que otros sistemas de gobierno no democráticos) de luchar por la causa del Bien Común y lograrlo sin comprometer el disfrute de los derechos individuales. Y solo con mecanismos de vigilancia, control y castigo llegaremos a una sociedad políticamente menos imperfecta y moralmente más justa y, por qué no, más optimista, pues decir democracia es decir paz, riqueza y bienestar, es decir isonomía, igualdad de todos ante la ley. Y ante la justicia. De lo contrario, la democracia, menuda paradoja, estará en manos de no demócratas.

Las verdaderas razones del declinante ‘efecto Carmena’
José Antonio Zarzalejos El Confidencial 13 Febrero 2016

El episodio de los titiriteros del carnaval de Madrid –al margen de la responsabilidad penal que les adjudica el fiscal por presunto enaltecimiento del terrorismo y aparte, igualmente, de la proporcionalidad de su prisión incondicional decretada por el juez- remite urgentemente a una valoración política de la eficiencia y sostenibilidad de la fórmula política en la que Manuela Carmena se mantiene en la alcaldía de la capital de España.

La ex magistrada es, con Ada Colau en Barcelona, Xulio Ferreiro en A Coruña y José María González Santos (Kichi) en Cádiz, una de las grandes referencias de los “ayuntamientos del cambio”, posibles gracias a la mal calculada colaboración del PSOE con las plataformas de izquierda que, en torno a Podemos, obtuvieron en mayo pasado buenos resultados electorales.

La gestión de la alcaldesa madrileña está resultando decepcionante y cabe albergar serias dudas de que pueda culminar su mandato si el ritmo al que ella y su equipo perpetran errores continúa como hasta el presente. Se imputan estos patinazos al sectarismo ideológico incompatible con la cierta asepsia que requiere en todo caso una buena gestión municipal. Explicación insuficiente.

Es cierto que la extrema ideologización de no pocos concejales de Ahora Madrid es incompatible con la naturaleza del gobierno municipal, pero hay otros factores –incluso más importantes- que están en la raíz de una mala administración de la ciudad.

El primero y fundamental es que la alcaldesa es una independiente que debe dirigir a 19 concejales de Ahora Madrid con procedencias demasiado heterogéneas. Vienen de Podemos, de Ganemos (que reúne a movimientos, partidos y agrupaciones) y otras formaciones de izquierda alternativa sin trabazón entre sí.

Ahora Madrid se ha definido como una “candidatura ciudadana de unidad popular” que se constituye en partido “instrumental” pero sin “vida orgánica”. O sea, se trata de una organización magmática en la que los conceptos de coherencia, disciplina y coordinación son muy difíciles de implantar, más aún cuando Manuela Carmena no pertenece a ninguno de los grupos que integran la organización ante los que su figura provoca suspicacias.

No sería imposible que el PSOE llegase a replantearse el apoyo a Ahora Madrid si no prosperan las conversaciones de Sánchez e Iglesias

El segundo factor que condiciona a Carmena y a su equipo es la precariedad con la que ejercen el gobierno municipal. Ahora Madrid logró 20 concejales (21 el PP y 7 Ciudadanos) que con los 9 del PSOE, componen la mayoría absoluta (29 sobre 57). Los socialistas se muestran siempre reticentes a Carmena y a su gestión.

Con frecuencia las críticas más acerbas proceden de las filas del PSOE que no se siente cómodo con el apoyo imprescindible que presta a Carmena y a sus concejales. El socialismo español sabe bien que su conducta reactiva contra el PP tras las elecciones locales de mayo pasado favoreció el éxito electoral de Podemos y sus confluencias en las elecciones generales. No sería imposible que el PSOE llegase a replantearse el apoyo a Ahora Madrid si no prosperan las conversaciones de Sánchez e Iglesias para formar gobierno.

El tercer factor que provoca el declinante ‘efecto Carmena’ es la inexperiencia gestora –incluso la ignorancia de asuntos básicos en la administración- de una parte de su equipo de gobierno. Analizadas las biografías profesionales de los diecinueve concejales de Ahora Madrid se echa en falta solvencia y conocimientos contrastados en no pocas.

Muchas de las pifias del equipo municipal madrileño tienen que ver directamente con la incapacidad de los titulares de las distintas áreas de administración. Improvisan, no se atienen a procedimientos pautados, orillan a los funcionarios e incurren en arbitrariedades. En definitiva: no disponen de las habilidades necesarias para la gestión administrativa y la sustituyen por planteamientos ideológicos, muchas veces extremos, que provocan errores de bulto.

Si fracasan los denominados “ayuntamientos del cambio” –precisamente por no serlo- y teniendo en cuenta que son el frente más incisivo de Podemos, la experiencia de la izquierda alternativa podría frustrarse. Carmena es el ejemplo evidente de que el glamur progresista y la eficiencia no van de la mano. Aquel quiebra con facilidad si ésta no lo avala.

De tal manera que tuits brutales como los de Zapata, cabalgatas excéntricas, errática y sectaria aplicación de la memoria histórica, contratación de titiriteros anarquistas más suciedad callejera, mal funcionamiento de los servicios públicos y fiascos en la rehabilitación de edificios y acondicionamientos de la ciudad hacen una suma de yerros que podría tumbar a la exmagistrada y relegar su ‘efecto’ a un episodio fugaz caracterizado ya por el sobresalto de permanentes y agrias polémicas.

Ni puñetera gracia
Okdiario  13 Febrero 2016

El futuro de nuestro sistema democrático pasa necesariamente por la regeneración. Los políticos que nos representen deben tener una hoja de servicios impoluta para hacerse merecedores de sus cargos. Cada candidato debería ser escrutado con el mismo rigor que se efectúan los procesos de selección en las empresas de los países punteros: experiencia laboral, currículo y trayectoria en redes sociales por ser parte indivisible de nuestros días. Si esta dinámica se practicara con asiduidad en España, nos evitaríamos muchos escándalos de corrupción económica, ética y de comportamiento. Se reducirían al mínimo infamias como las de Guillermo Zapata, el guionista amigo de la Cuba castrista, que pasaba las horas en Twitter riéndose de los seis millones de judíos que murieron en el Holocausto y de las víctimas de ETA.

El actual concejal presidente del Distrito de Fuencarral-El Pardo, labor por la que cobra 92.697 euros al año, se sentará en el banquillo de la Audiencia Nacional ante el juez Santiago Pedraz para dar explicaciones sobre el descrédito, menosprecio o humillación a las víctimas de los delitos terroristas o de sus familiares. Frases como “Rajoy promete resucitar la economía y a Marta del Castillo” o “¿Cómo meterías a cinco millones de judíos en un 600? En el cenicero” son sólo un resumen de la catadura moral y del nivel humorístico —si a eso se le puede llamar humor— del señor Zapata. No hay contexto posible que justifique ese tipo de diarrea intelectual.

Las personas, al igual que sucede con la historia, somos en el presente gran parte de los actos de nuestro pasado. Por eso, no vale de nada el argumento de esa máquina de enmascarar errores propios llamada Podemos por el que Zapata estaría eximido de culpa de cara a la función pública por haber escrito los mensajes antes de ser político. A sus 32 años —los que tenía en 2011— su visión de la realidad se basaba en los mismos patrones que ahora pone al servicio del organigrama del Ayuntamiento de Madrid, del que debería de estar totalmente fuera tras unos tuits deleznables en cualquier persona pero especialmente intolerables en alguien que representa a la ciudadanía.

Dado que Guillermo Zapata dice ser guionista, seguro que el cine está entre sus pasiones. Ante la insensibilidad de sus comentarios, sería conveniente que repasara algunas de las grandes películas que reflejan aquella encarnación absoluta del mal que fue el Tercer Reich de Adolf Hitler. Quizás, si se detiene en ‘La lista de Schindler’ de Steven Spielberg, en la conmovedora ‘La vida es bella’ de Roberto Benigni o en la reciente y durísima ‘El hijo de Saúl’ de László Nemes, adquiera conciencia de hasta qué punto humilló e insultó a todas aquellas víctimas en base a unos comentarios por los que debe ser condenado. Ni puñetera gracia, señor Zapata. Ni puñetera gracia.

¡Catacroc!, caímos y España queda abandonada a sus miserias
El PP, bajo sospecha de ser un partido corrupto
Miguel Massanet diariosigloxxi.com 13 Febrero 2016

Es evidente que, la eficaz campaña de acoso y derribo del PP, en España, tiene todos los visos de haber sido planeada concienzudamente para que, todas las miserias y podredumbres que, por lo visto, se han estado fraguando dentro de los arcanos más recónditos del partido de los populares, salieran a la luz en el momento más adecuado ( e inoportuno), en la situación más comprometida y en el espacio político que más pudiera dañar, desautorizar y poner en evidencia, ante sus propios votantes, a una formación que venía precedida de una serie de hechos de corrupción incomprensibles, si pensamos que se trata de un partido que debiera de anteponer, ante todo, su honradez, su calidad de intachable y su asunción de los principios y valores básicos de aquella Alianza Popular, creada por el señor Fraga Iribarne, para ser ejemplo de honradez y de amor a la patria, con el objetivo de luchar contra los intentos de las fuerzas de izquierdas de llevarnos, de nuevo, a aquellos infumables años 30 del siglo pasado, previos al Alzamiento Nacional de 1936.

No obstante, no se puede negar la evidencia. Una evidencia que pone al PP bajo sospecha de ser un partido corrupto, en el que no se ha vigilado suficientemente el comportamiento de algunos de sus dirigentes; que se han formado camarillas preparadas para delinquir en provecho de sus miembros o artimañas impropias para la autofinanciación del partido ( algo que, señores, aunque no lo confiesen han venido practicando todos los partidos, que ahora simulan rasgarse las vestiduras cuando los culpables son los del PP), cuya dirección no ha sabido, no ha permanecido atenta y no ha cumplido suficientemente con su función “in vigilando”, ni se actuado con rotundidad y presteza en el instante en que se han ido destapando los diversos casos de corrupción que, en la actualidad, han dejado a los pies de los caballos las esperanzas que pudiera tener el señor Rajoy de formar parte de un gobierno, de cualquier clase que fuere.

No se han podido producir estas investigaciones judiciales en un peor momento para los populares y, yo me atrevería a decir, en una peor circunstancia para los intereses de España y de los españoles. Porque, señores, las alternativas a las que parece vamos a enfrentarnos, no pueden ser más preocupantes, más peligrosas y menos fiables para lo que respecta al porvenir de nuestra nación y de sus habitantes.

Europa nos está vigilando de cerca con el ceño fruncido y, los inversores foráneos, que hace apenas un tiempo se volcaban para invertir en nuestra deuda pública o se estaban interesando en financiar empresas e industrias radicadas en nuestro país; hace ya meses que han decidido esperar los resultados de esta situación inestable que, por partida doble, pone en cuarentena cualquier decisión de arriesgar sus inversiones en un país donde no se sabe si van a gobernar unas izquierdas antieuropeas, antisistema, de carácter comunistoide, que lo primero que han anunciado es que van a retroceder el Artº 35 de la Constitución ( aprobado con el beneplácito del PSOE); que van a tirar abajo la reforma laboral puesta en práctica por el PP, siguiendo las instrucciones de Bruselas y, como intentó Varufakis ( por cierto, parece que visitará España para reunirse con alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, la vicepresidenta valenciana, Mònica Oltra, la líder de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, o el eurodiputado Miguel Urbán; para tratar de esta nueva utopía o Plan B, contra la austeridad, por una Europa democrática, y es un “llamamiento para construir un espacio de convergencia europeo contra la austeridad y para la construcción de una verdadera democracia”.) cuando se enfrento a Europa con sus “exigencias” para que se retrasara el pago de sus obligaciones con los bancos acreedores de Grecia; hacerse el gallito con quienes nos vienen ayudando con sus préstamos en una más de estas insensateces producto de aquellos que se creen que, todos nuestros vecinos de la CE, van a bailar al son de nuestros deseoso.

Se nos pone la piel de gallina cuando observamos al señor P.Sánchez, que ha confundido el encargo del Rey para que forme gobierno, como si ya hubiese sido investido presidente del Gobierno. Si no fuera porque estamos en una situación de extrema gravedad, hasta resultaría cómico el ver con qué petulancia se desenvuelve, con qué desprecio se muestra hacia sus adversarios políticos y con qué displicencia se atreve a tratar al Partido Popular, que por el número de votos, por su labor durante la anterior legislatura ( con todos los errores que se le puedan atribuir), por el número de militantes que lo avalan y por haber sido vencedor en los últimos comicios, con una ventaja de casi dos millones sobre su partido, el PSOE, que bajo su dirección obtuvo el peor resultado de toda su historia, desde que en España tenemos democracia. Mucho nos tememos que este iluso pronto va a darse cuenta de lo que significa pactar con Podemos, lo que va a suceder con su partido absorbido por los bolivarianos y el poco tiempo que le queda para hacerse la ilusión de que es él quien lleva la batuta en España.

Pero la situación del PP ( hace ya muchos meses, cuando perdió las autonómicas, que pensábamos que lo correcto hubiera sido un relevo en la presidencia del Gobierno.) se ha hecho insostenible y, como pide la señora Isabel Bonig, presidenta en funciones del PPV hasta la convocatoria del nuevo congreso, es preciso una renovación integral del PP en la que soltar el lastre que lo ha conducido a esta etapa del mismo en la que, los problemas de corrupción, se han hecho tan frecuentes e importantes que hacen imposible que el partido siga así sin el peligro evidente de que sus votantes acaben por abandonarlo definitivamente.

Antes de que la situación se agrave aún más, de que la figura de Rajoy se convierta en una carga demasiado pesada para la derecha española, es preciso que dentro del PP se produzca una catarsis, todo lo ordenada que se quiera, que pudiera salir de un nuevo congreso, como muchos ya están pidiendo; para intentar, al menos, asegurarse de que, en su calidad de oposición y valiéndose de su mayoría absoluta en el Senado, se puedan seguir defendiendo los valores que han venido caracterizando a la formación de centro-derecha, hasta que este equipo que ha venido apoyando a Rajoy, se ha querido mostrar más liberal de lo que a muchos nos hubiera gustado; menos enérgico y eficaz contra el separatismo catalán y más activo en temas, abandonados desde el principio, como la abolición de este bodrio al que, pomposamente, se ha definido como Ley de la Memoria Histórica; o un tratamiento más valiente en contra del aborto o una legislación menos complaciente con el tema de los homosexuales y lesbianas que, sin interferir en sus tendencias sexuales, tampoco se los tratara como si tuvieran un plus de mérito o de consideración moral que mereciera un tratamiento que semeja que los pone en un escalón más alto que a los heterosexuales.

No sabemos si aún se está a tiempo, ni tampoco qué posibilidades tendría el PP con un nuevo presidente para cambiar la actual situación política de España (quizá pocas), pero es evidente que, el mantener al señor Mariano Rajoy, con todos sus méritos y su honradez no cuestionada, en estos momentos de grave crisis de las instituciones, de evidente desconcierto de la ciudadanía y de acoso de la izquierda más extremista y revolucionaria, al frente del PP es una imprudencia. El partido necesita una renovación a fondo, prescindiendo de toda esta vieja guardia y de algunos de la nueva, que lo haga retornar a aquella situación, de la que nunca debió de apartarse, cuando algunos creyeron que mostrándose más flexibles, menos duros y dando tiempo al tiempo, los graves problemas que azotan a nuestra nación se solucionarían por si solos. Grave error que ahora estamos pagando y que, si Dios no lo remedia y parece que no está por la labor, vamos a tener que soportar, al menos por cuatro años, un gobierno filocomunista, integrado por partidos de izquierdas, pero con distintas concepciones y sensibilidades de lo que debe ser una política a favor de los ciudadanos y no una política partidista o, lo que aún nos asusta más, una política impuesta por los comunistas bolivarianos, que nos conduzca hacia donde ellos, con sus consejos y colaboración, han ayudado al régimen de Maduro, en Venezuela, a crear el más absoluto caos, miseria y dictadura proletaria.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos asombrados como los más tristes pronósticos que nos hicimos hace ya muchos meses, por no decir años, los españoles, tienen todas las trazas de convertirse en realidades, en obscenas pesadillas de las que, como ocurre en casi todas las dictaduras, se sabe cuando se entra pero nunca cuando se va a poder salir de ellas.

Cuando la sátira mata
Marta González Isidoro. www.latribunadelpaisvasco.com 13 Febrero 2016

Periodista y analista en Política Internacional. Experta en Israel y Oriente Medio

A lo largo de la Historia, el hombre ha tenido que agudizar su ingenio para mostrar su desacuerdo con los líderes políticos o la situación política, religiosa, social o económica de su tiempo de una manera que resultara simpática, aparentemente inofensiva, y al tiempo mordaz, con el fin último de crear opinión. Burlarse de una debilidad humana o un defecto, individual o colectivo, no pretende provocar sólo la risa espontánea en aquel de risa fácil, sino también la reacción y toma de conciencia respecto de aquella situación que se quiere denunciar, para corregirla. Que nos lo digan en Occidente, que desde los sermones morales de la Grecia Clásica, pasando por Roma, y terminando por la era de las Revoluciones hasta llegar a nuestros días, la denuncia de la hipocresía social o religiosa, la misoginia, la esclavitud, el trabajo infantil, la posición de la mujer, o los abusos de poder, han contribuido a conformar un modelo de librepensamiento que se articula hoy en los sistemas de Gobierno democráticos que nos representan y en los códigos éticos y el modo de vida que llevamos.

Y en este aspecto, la sátira, la risa, la ironía o el sarcasmo en la literatura, o en cualquier otra faceta del arte en general, no son sólo géneros literarios, sino juegos dialécticos en los que el autor trata de colar su ideología, y la inteligencia del receptor discernir entre ficción y realidad. Para eso, desde luego, se necesita conocimiento, un bien escaso y en frenética decadencia.

En una sociedad que vive de la crítica y la burla de los demás, parodiar una realidad y exagerar las fisonomías, los arquetipos y los prejuicios tiene sus consecuencias cuando la sátira mata, cuando consciente o inconscientemente, el resultado de ese reproche mordaz es la incitación al odio hacia un colectivo o grupo humano específico y la consecuente aniquilación física de esa minoría o identidad nacional. El recuerdo de la Shoa y las heridas que todavía el pueblo judío tiene abiertas por los horrores que tuvo que soportar hace apenas 71 años, está demasiado fresco en la memoria para que, invocando el sacrosanto derecho a la libertad de expresión, un irreverente semanario satírico actualice un panfleto como los Protocolos de los Sabios de Sión y al mejor estilo nazi, llamen a un nuevo progrom, esta vez, al exterminio del Estado de Israel.

Esto es lo que acaba de hacer El Jueves en su sección Desechos Históricos con su particular visión del pueblo judío y del Estado de Israel, el único Estado realmente democrático, sometido a Derecho aun sin tener Constitución escrita, libre, tolerante, integrador y garantista en medio de un mar de regímenes corruptos, intolerantes, fanáticos, dictatoriales, personalistas y retrógrados, en los que el reloj de la Historia se paró en el instante en el que eligieron vivir de acuerdo con los códigos morales y las normas establecidas, allá por la Edad Media, por aquel que consideran el verdadero intermediario de Dios en la tierra.

El relato con el que El Jueves representa el conflicto palestino-israelí es una ofensa, un constructo grosero de una realidad que desconocen, una infamia y una tergiversación de la Historia desde sus orígenes. El odio hacia los judíos no nace con el cristianismo, aunque con él se propaga y justifica desde el punto de vista teológico. Es difícil entender cómo la hostilidad con que las extravagantes teorías sobre la raza criminal o maldita envenena la mente y el alma de la Humanidad prácticamente entera, pasa de la violencia sistémica al casi total aniquilamiento de los judíos de Europa, y se retroalimenta en la actualidad en la deslegitimación y criminalización del Estado de Israel y sus ciudadanos confundida con la crítica.

Las agresiones a judíos se suceden en todas partes del mundo, incluso en su mismo país, y no se condenan con la contundencia debida. Las ideas tienen consecuencias, y pueden servir para mejorar la humanidad, o para aniquilarla. El lenguaje del genocidio empieza siempre deslizándose por debajo del felpudo, a veces, disfrazado de cómic, títeres o espectáculos circenses. La miopía con la que la comunidad internacional pasa casi de puntillas ante un terrorismo salvaje de corte islamista, mientras que justifica como una reacción humana o de legítima defensa la sangría diaria de ataques contra civiles israelíes, por el mero hecho de ser judíos, y la inquina con la que la progresía mundial se pone de perfil, asumiendo el discurso islamonazi en detrimento de la defensa a ultranza de los valores de libertad que representa el Estado de Israel, terminará por pasar factura cuando, por prejuicio o cobardía, nos despertemos un día y comprobemos que los santones seguidores de un cabrero analfabeto con tics mesiánicos no son tan guays como parecían. Sin acritud, por cierto, que es sátira.

(*) Marta González Isidoro (@Bejaelma). Periodista y Analista Política. Autora del blog www.vocesdesdeorientemedio.blogspot.com

Acto en Pamplona
Recordando a los desplazados forzosos de la banda terrorista ETA
www.latribunadelpaisvasco.com 13 Febrero 2016

Con motivo del "Día de la memoria de los desplazados forzosos por ETA y de todas sus víctimas", instaurado por el Parlamento de Navarra en 2015, un grupo de ciudadanos se ha reunido delante de la escultura dedicada a las víctimas del terrorismo situada en la plaza Baluarte de Pamplona, para realizar una ofrenda floral en recuerdo de los asesinados y desplazados por ETA, una banda terrorista cuyo objetivo es la implantación de un proyecto político totalitario contrario a la democracia y que niega el derecho fundamental a la vida y a la libertad de expresión.

Los presentes se manifestaron en contra de la desmemoria y del olvido de la historia de terror y de coacción a toda la sociedad a la que ha sometido ETA. También se opusieron a la equiparación de todas las víctimas de cualquier tipo de violencia que pretenden imponer los nacionalistas y los brazos políticos de la banda armada aún no disuelta, con la que comparten objetivos políticos, para diluir así sus responsabilidades.

En opinión de los presentes, tras su derrota, ETA debe anunciar su disolución inmediata y sus brazos políticos deben pedir perdón sin ambages ni subterfugios a la sociedad por el daño infringido.

SIEMPRE LLEVO UNA PISTOLA CONMIGO Y ESTOY DISPUESTO A ABRIR FUEGO'
Si no se para la avalancha migratoria, 'es el fin de Europa'
Donald Trump ha vuelto a arremeter contra el buenismo de Merkel y otros líderes de la UE en la primera entrevista concedida a un medio europeo, Valeurs Actuelles.
Carlos Esteban  www.gaceta.es 13 Febrero 2016

Angela Merkel ha cometido "un trágico error con los inmigrantes", y si no se enfrenta al problema con eficacia y firmeza, "es el fin de Europa". Son palabras del aspirante a la candidatura republicana a la Casa Blanca Donald Trump en una entrevista en exclusiva concedida a la publicación francesa Valeurs Actuelles -la primera en profundidad a un medio europeo- y recogida por la agencia Reuters.

En el naciente conflicto ideológico entre globalistas e identitarios, Trump, que arrasó en las pasadas primarias de Nueva Hampshire más que duplicando en votos al segundo aspirante, se está perfilando como un verdadero campeón de los primeros, así como en la verdadera bestia negra de los segundos, en dura competencia con el propio líder ruso, Vladimir Putin.

Así, en la primera marcha en Gran Bretaña de Pegida (Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente), una organización paneuropea identitaria nacida en Alemania, celebrada en Birmingham, una de las pancartas más repetidas mostraba la efigie del millonario norteamericano sobre una bandera británica y las palabras Trump Is Right, "Trump tiene razón". Por otra parte, también fue en Gran Bretaña donde se recogieron hasta 300.000 firmas para que el Gobierno impidiese la entrada de Trump en territorio británico, poniendo en peligro las importantes inversiones que mantiene el millonario en las islas.

Y no es la primera vez que el aspirante republicano vuelve la mirada a lo que está sucediendo en Europa o que carga contra la canciller alemana. El pasado octubre, en el programa televisivo Face The Nation, calificó de "demencial" la invitación que había hecho Merkel a los refugiados de Oriente Medio y previó una situación muy peliaguda para el contintente: “Va a haber motines en Alemania. Siempre pensé que Merkel era una gran líder, pero lo que ha hecho en Alemania es demencial. Demencial. Va a haber todo tipo de ataques”

Trump, que tiene ya a la prensa globalista al borde del ataque de nervios con su plan de expulsar a todos los inmigrantes ilegales de Estados Unidos y construir un muro en la frontera con México ("que pagarán los mexicanos") y su proyecto posterior de prohibir la entrada al país por algún tiempo a los musulmanes, volvió a cargar en su reciente entrevista contra la crisis europea de los refugiados y la islamización de Europa, hablando de las banlieues de París donde la policía apenas se atreve a entrar y de cómo la propia capital de la Unión Europea, Bruselas, se han convertido en "un vivero de terroristas”.

“Desgraciadamente, ni Francia ni París son lo que eran", dijo a lo largo de la entrevista, celebrada en su oficina de Nueva York, al tiempo que aprovechaba para lanzar un guiño a los defensores de la Segunda Enmienda constitucional americana al añadir que las estrictas leyes francesas contra la posesión de armas de fuego son en parte responsable de la indefensión de los ciudadanos contra ataques terroristas como el del Bataclan el pasado noviembre. "Siempre llevo conmigo una pistola. Si llego a estar en el Bataclan, puedo asegurarle que hubiera abierto fuego".

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Mariano Rajoy, Rita Barberá y la ley del silencio
Javier Benegas y Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 13 Febrero 2016

Uno de los “grandes logros” de la Transición fue reemplazar el tradicional método de corruptela individual por un “moderno” sistema de corrupción organizada por los partidos.
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, junto a Rita Barberá y Alberto Fabra

21 de septiembre de 1981, Alonso Puerta, teniente de alcalde del Ayuntamiento de Madrid denuncia que dos concejales de su partido, el PSOE, “cobran comisiones por la concesión de la contrata de basura”. El marchoso alcalde, Enrique Tierno Galván, le responde, con su proverbial retranca: “Sosiéguese, Puerta, y recapacite; se diría que ha desayunado tigre”. Ni se interesó por las pruebas ni preguntó detalles. Muy al contrario, visiblemente molesto, manifestó su desdén por la insólita salida de tono: todos en el consistorio sabían muy bien que las comisiones ilegales por adjudicación de contratas, o por recalificación del suelo, formaban ya parte del negociado habitual de los ayuntamientos. Y conocían el acuerdo tácito entre partidos para repartirse alícuotamente las mordidas: salvo disputas o enconamientos personales, no habría denuncias desde el interior de las instituciones. Lógicamente, Puerta fue expulsado del partido. Y los comisionistas y sus mentores alcanzaron estupendos cargos en la política autonómica y nacional. De hecho, alguno va todavía por ahí dando lecciones de ética.

Una corrupción mucho más sofisticada
Uno de los “grandes logros” de la Transición fue reemplazar el tradicional método de corruptela individual por un “moderno” sistema de corrupción organizada… por los partidos. Tal invento consistía básicamente en separar en el espacio, incluso, en el tiempo, la prevaricación del cohecho. La concesión del favor y el cobro de la correspondiente comisión se llevarían a cabo por personas distintas y, además, en diferido. El dinero fluiría hacia los partidos a través de enrevesados vericuetos. Así, una tupida red de complejas tramas se propagó a lo largo y ancho de España, afectando a todas las instituciones, a todos los cargos, del Rey al concejal, y del concejal al empresario. Y durante mucho tiempo sólo salieron a la luz un puñado de casos, siempre de manera fortuita o a causa de cuitas personales.

Para favorecer el opíparo banquete, los partidos fueron eliminando controles, desactivando contrapesos y domesticando a la prensa... con dinero o favores. Se pavimentó así el atajo hacia un sistema clientelar, de intercambio de favores, un entorno donde las reglas del juego se desvirtuaron por completo y las líneas rojas se difuminaron. Nació un régimen marcado por el capricho y la arbitrariedad de los jefes de partido, donde las instituciones eran meros decorados. Y pronto, buena parte del dinero malversado, que debía financiar a los partidos, comenzó a desviarse hacia las cuentas particulares de influyentes políticos.

El colosal latrocinio requería la connivencia de importantes empresarios que, con el pago de comisiones, o la promesa de un sillón en el consejo de administración al político de turno, conseguían ventajosos contratos públicos o una legislación favorable. Surgió así una élite económica retrógrada y extractiva. Para entonces, no era ya que el sistema fuera corrupto; es que la corrupción era el sistema. Que a Esperanza Aguirre no le conste que el PP de Madrid se haya financiado ilegalmente recuerda demasiado a Tierno Galván y el resto de concejales mostrándose sordos y ciegos ante unas comisiones que nadie podía mencionar so pena de expulsión fulminante. Lo difícil es citar un partido que, en alguna Comunidad o ayuntamiento, no se haya financiado vendiendo favores a cambio de comisiones. Cuidado con caer en la trampa de creer que el sistema responde adecuadamente: si en los últimos años ha aflorado tanta podredumbre no ha sido fruto de una justicia súbitamente diligente o de una política más transparente, sino consecuencia de encarnizadas luchas entre facciones en pos de unos recursos que la crisis redujo de forma drástica.

Corrupción y ley del silencio
Para entender las peculiares reacciones de los partidos ante los escándalos de corrupción hay que considerar la naturaleza del sistema corrupto y las relaciones de chantaje que allí se establecen. Imaginen la posición de un afectado por escándalo: sabe que no se ha corrompido de forma solitaria y aislada sino que es una pieza más en un entramado donde nadie es inocente y en el que todos cooperan en mayor o menor medida. Un entorno donde corruptos y corruptores quedan unidos por un vínculo de sangre, por un pasado que ninguno quiere que aflore. Si se pone en el disparadero a quien ha sido pillado infraganti, acabarían apareciendo los nombres de otro muchos personajes. Mejor que el implicado no cante.

Los partidos siempre prometen en público que apartarán a los corruptos. Pero, debido a la generalizada complicidad, este asunto no es tan sencillo. La decisión acaba siendo discrecional, dependerá del resultado de sopesar los costes del escándalo con los beneficios de proteger al corrupto. El partido debe elegir entre sacar pecho de cara a la galería o evitar que el imputado cante La Traviata. Le abandonarán a su suerte, o no, dependiendo de las fichas del juego que haya acumulado, de esas pruebas incriminatorias que todos guardan para utilizar, llegado el caso, como seguro de vida. Aquellos que tengan en su arsenal auténticas bombas de racimo podrán incluso librarse de la justicia, al beneficiarse de esa influencia que el poder político tiene sobre fiscalía y judicatura. Difícilmente veremos ante los jueces, por ejemplo, a José Bono, o a Soraya Saénz de Santamaría, ni a otros que hayan tenido el control de los servicios secretos.

También podría ser el caso de Rita Barberá, que lleva años ocupando una posición privilegiada en el Partido Popular de la Comunidad Valenciana, lo que le permitiría conocer en profundidad el latrocinio cometido por su partido en una región donde se ha robado a placer. Mariano Rajoy haría cualquier cosa antes que incitarla a convertirse en "Rita la cantaora", la mujer capaz de recitar, para regocijo de sus rivales políticos, los pormenores de un expolio escandaloso. Desgraciadamente, los recién llegados a la administración valenciana tampoco hacen ascos a la costumbre de enchufar a sus partidarios, gastar a manos llenas con rimbombantes objetivos, pero con el fin último de comprar voluntades y obtener buenos réditos. Sin ir más lejos, el líder de Compromís, Joan Baldoví, ha expresado su deseo de entrar en el gobierno y ocupar la cartera de Fomento. El amigo Joan no tiene un pelo de tonto, ¡es enorme el enjambre de moscas y moscones atraídos por las suculentas comisiones que proporciona la obra pública!

Más allá de unas siglas
Y es que, en España, la corrupción no es cuestión de nombres propios, ni siquiera de siglas, por más que tal reduccionismo resulte muy útil a la hora de polarizar a la opinión pública y obtener réditos políticos. Se encuentra imbricada en el sistema, en sus nefastas reglas informales. Y en esta funesta organización institucional, propia del sistema de acceso restringido, donde un reducido número de agentes y grupos de intereses controlan la economía y la política. La corrupción sistémica constituye un perverso equilibrio de expectativas tan robusto que es inmune a cualquier cambio parcial o incremental. Sólo con reformas profundas, radicales y masivas es posible vencer la poderosa inercia y transformar las expectativas de la gente. Son necesarias señales poderosas e inequívocas que convenzan a todos de que el futuro será muy distinto; que, aprendida la lección, nos encaminamos a un sistema de libre acceso con instituciones objetivas y neutrales, con controles y contrapesos, con mecanismos de selección basados en el mérito, el esfuerzo y el talento. Este es el debate que se echa de menos; no el cotilleo, las negociaciones sobre el reparto de la tarta que tanto ocupa y preocupa a políticos, informadores e "intelectuales".

Por más que a las fuerzas vivas les resulte molesto escucharlo, en España la Corrupción es la naturaleza del Régimen; su ethos y su pathos. Una realidad que mantiene en barbecho cualquier esperanza de prosperidad futura. La imagen de caciques repartiendo dinero negro no es más que la metáfora hiriente de un país que no funciona. Ni estamos malditos, ni debemos abjurar de nuestro ADN o nuestro sustrato cultural. Pero nuestra historia ha dejado pasar demasiadas oportunidades de auténtica reforma. De nosotros depende no desaprovechar el momento propicio que, de nuevo, nos brinda el destino

¿Cuánto falta para el blanqueo de ETA?
Carlos Herrera
Los titiriteros han precipitado algo que algunos llevan cociendo en interiores desde hace algún tiempo
Carlos Herrera. ABC 13 Febrero 2016

El hecho de que un par de imbéciles escriban un panfleto anarcoide en forma de teatro de guiñol no tiene tanta importancia. España –y otros países– está llena de rincones lúgubres y mohosos repletos de individuos «alternativos» representando estupideces. El problema, como todos sabemos, es que individuos como los mentados sean contratados por el Ayuntamiento de la capital para amenizar el carnaval a grandes y pequeños. Que los titiriteros en cuestión apuñalen monjas y ahorquen jueces en locales de okupas no pasa de ser una más de las «performances» que los radicales de la nada ofician en esta España de pandereta. Que lo hagan en un parque repleto de niños y padres, mediante la convocatoria de una concejalía, entra dentro del apartado psiquiátrico de la gestión municipal. Pero no vengo aquí a manosear de nuevo un asunto que lleva ya rolando una semana y que ha volcado buenos litros de tinta. Vengo a por otra cosa.

¿Cuánto tiempo falta para que se considere la situación penal de los presos de ETA un asunto a debatir? El hecho de que destacados políticos de emergencia reciente hayan polemizado acerca de la libertad de expresión –y el derecho a juguetear con el nombre de ETA– invita a considerar que el debate sobre el futuro de ese colectivo encarcelado está a dos calles vista. Los titiriteros, de hecho, han precipitado algo que algunos llevan cociendo en interiores desde hace algún tiempo, pero que por prudencia escénica han preferido guardar hasta momentos más apropiados: propiciar la excarcelación de etarras.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, sin ir más lejos, ha dado soporte a pancartas que jugueteaban con el nombre de ETA, de la misma forma que miembros de IU o de Podemos han lamentado la «represión» sufrida por este par de desgraciados después de haber hecho apología del terrorismo. Es el previo a considerar, una vez tomado el poder, el cambio de consideración hacia el colectivo de individuos que ha sometido al país a décadas de sufrimiento y sangre. No habrá de pasar mucho tiempo antes de que la extrema izquierda que el PSOE ha aupado al poder municipal –de momento– considere a los presos de ETA como una rémora que impide el desarrollo de la democracia adanista que han traído como buena nueva para suerte de todos los españoles. La extrema izquierda siempre ha coqueteado con el léxico etarra. Los asesinos son «activistas», la banda de criminales es un «movimiento político» y la actividad terrorista es la «lucha armada». Eso no hace falta esperar para oírlo: ya se está utilizando por gente como la alcaldesa Carmena. El siguiente paso es considerar que la ETA fue un instrumento útil para la consecución de la democracia en España, argumento que algunos siempre manejan de forma absolutamente perversa. El último es, una vez conseguido el poder, proceder a la revisión de los expedientes, considerar que ya han purgado suficiente y promover una «reconciliación» mediante su excarcelación, ya que la Justicia no puede ser venganza y tal y tal. Han censurado mucho al ministro del Interior, Fernández Díaz, por decir que el entorno etarra –que existe, y tiene representación parlamentaria– prefiere un gobierno en el que ande por medio Podemos que uno del Partido Popular, cuando lo que ha dicho tiene todo el sentido del mundo. Si yo fuera un convicto de la ETA daría botes de alegría si llegara al gobierno gente que cree que decir «Gora ETA» es un derecho artístico –y lo aplaude encantado– en lugar de gente que piensa todo lo contrario. Los primeros acabarán con la dispersión y terminarán procediendo a mi excarcelación. Los segundos me mantendrán dispersado. Pongo en marcha el cronómetro para ver qué tarda en desperezarse el monstruo. La señal de salida la han dado un par de idiotas. Permanezcan atentos.

Podemos, la marion-ETA
La Verdad Ofende www.latribunadelpaisvasco.com 13 Febrero 2016

Es el nuevo deporte verbal leninista. Un juego de ambigüedades léxico-semánticas en el que se mueven con profusión dialéctica nuestros jóvenzuelos universitarios de ultra izquierda. Gracias a él, todo se explica, se permite y se difunde. Cuando la apología del asesinato, el terror o el genocidio pueden generar demandas o problemas legales, todo se sitúa, justifica o explica bajo el debido contexto y asunto zanjado.

En el fondo, se persigue una sola idea: marearnos hasta convertir en algo natural la idea que la extrema izquierda defiende desde hace un siglo: la violencia como arma política es "justificable" ante la opresión al pueblo, la anunciada "caza del fascista" merecedor de la "justicia proletaria".

El pueblo (hoy, la gente) son ellos, y los demás, unos burgueses fascistas. Otro cínico sinsentido ideológico de quienes se dicen pacifistas, pues toda violencia física empieza siempre por la violencia verbal. Después se van a los "Goya" con coleta y un esmoquin mal cortado y plastrón equivocado (de camarero, alguien se la jugó) como un auténtico patán. Bebo champagne francés y canapés sucedáneos de caviar ante mi cohorte de palmeros a cargo del erario público. El cinismo más falaz está servido. Mientras tanto, me levanto 180.000 boniatos del ala, defiendo el movimiento LGTB y me financia Irán.

Bajo ese “contexto”, la cohorte de jovencitos antisemitas leninistas que conforma el consistorio de Manuela Carmena en Madrid nos han regalado perlas antisemitas, decapitaciones simuladas de alcaldes Populares, sodomizaciones de Toni Canto o guiñoles para niños donde se violan monjas que abortan con un cuchillo palestino, se ahorcan jueces y se hace apología de la banda terrorista ETA. Todo esto también lo paga "la gente". Los guiñoles valían 28.000 euros de vellón. Uno de sus integrantes pertenece a la banda anarquista "Cruz Negra", conocida por sus acciones terroristas contra iglesias (bomba en la basílica de la Almudena, bomba en la Catedral del Pilar, ataques al arzobispo de Pamplona, etc..) un grupo anarquistas que emplea su tiempo en visitar presos de ETA.

Raúl García es un buen conocido de la policía “fascista”. Colecciona antecedentes de robo con violencia. Para colmo, "los maderos inquisidores” le intervinieron, además, literatura; el "Manual contra la democracia", donde, entre otras lindezas, se habla de "cómo luchar contra los ciudadanos literal y fisicamente", o sea, contra la gente. 92 páginas de manual de democracia "leninista" en estado puro. Yo lo hubiera dejado en prisión.

Quienes se sorprendan ante este cumulo de despropósitos “democráticos”, o no leen, o no se informan o no tienen ni pajolera idea de qué son los leninistas, la libertad que defienden y la limpieza ideológica que acaba de comenzar. La retirada de los símbolos supuestamente “franquistas” de Madrid incluye a dramaturgos, pintores, poetas y escritores, inocentes novicios de 17 años asesinados por creer en Jesucristo, o políticos que jamás tuvieron nada que ver con Franco. ¿Importa a alguien?

La comisión elegida “a dedo” y contratada para determinar la calidad “democrática” de dichas personas la dirige hasta hoy la hijastra de Fidel Castro, otro icono de esta democracia leninista. Llegó a la Universidad Complutense de Madrid bajo el mandato del hijo del genocida Santiago Carrillo, aquel democrático responsable de la Junta de Defensa de Madrid allá por el 36, donde la URSS practicó el primer ensayo de Katyn. Este fulano, el hijo, además de “coleccionar” del modo más siniestro cientos de cadáveres en la Facultad de Medicina, erigió en dicha universidad todo un monolito a las brigadas internacionales que envió el “Komintern” en la ya sovietizada España del Frente Popular.

El “Komintern” fue aquel instrumento rector de la II Internacional para dirigirla, bajo control directo de Stalin e inteligentemente denunciada por aquel político honesto, consecuente y valiente que no abandono Madrid. Hablo de Julián Besteiro, quien tras su viaje a la URSS, enviado por el PSOE, recomendó NO unirse a la Internacional, y a quien Franco trató con cainita rigor, totalmente inmerecido. Murió preso, olvidado por todos y cuyos desvelos por hacer democrático el partido sí valdrían un monolito.

Hoy, en el PSOE, se prefiere ensalzar al criminal Prieto, desvalijador del Banco de España y los montepíos, y responsable del asesinato del líder de la oposición José Calvo Sotelo, de la compra del buque "Esmeralda" para el golpe de estado de 1934, o el famoso yate de Alfonso XIII, que llenó con los expolios de los cientos de templos católicos, para ayuda del exilio republicano.

La cualidad democrática de la idea de un callejero digno queda ilustrada por la foto que preside esta columna. Es el cambio de nombre de la madrileña “Gran Vía” en tiempos del Frente Popular. Duró dos años, en plena Guerra Civil. De 1937 hasta la caída de Madrid, en abril de 1939. Los madrileños la denominaban “avenida del quince y medio” o ”de los obuses”, por el tamaño de los “pepinos” que caían. Franco, tras la guerra, la llamo “avenida de José Antonio”. Ya ven, hubo para todos los gustos, y ninguno democrático. Hoy, perduran las calles y colegios dedicados a personajes sin vergüenza como Carrillo, Prieto, Negrin, Largo Caballero o La Pasionaria, auténticos asesinos "democráticos". Y lo llaman memoria histórica; sectarismo del peor.

Y aunque hoy den la vuelta a la tortilla asamblearia llamándola “círculos”, la idea no es nueva, ya verán. Ni tampoco es nueva la perversión de que los hijos de aquellos totalitarios están promoviendo, retorciendo el término democracia, hoy “círculos”, que mal resisten el algodón democrático de sus cinco millones de votantes, a punto de descubrir la veracidad de una de las sentencias más claras de V. Misses: "El marxismo usa palabras fetiche como eslóganes políticos, cuyo doble o triple sentido facilita reivindicaciones incompatibles".

Ya hay cientos de casos de dimisiones por imposiciones, o bien programáticas o de cargos políticos, desde el grupito de Somosaguas, ese soviet supremo que gestiona como suyo lo que colaron a “la gente” como algo popular. ¿Qué círculo o asamblea eligió a la ex del “coletas”, Tania, para las listas del Congreso? ¿y al pretendido y renegado general? La lista se hace cada día más extensa, Barcelona, Santander, Alicante o Valladolid, País Vasco también, y Asturias. Mientras, Pablito, el nuevo emir propalestino, tiraniza su juguete podemita que le financió el persa cual harén de borregos.

Los círculos están acabando en gestoras con las que dirigir el poder. Nada nuevo. En 1915, los mencheviques se reunían con Lenin, líder del partido Bolchevique (apenas 500 militantes) para tratar el modo de “asaltar los cielos rusos”. Le recomendaron constituyese “círculos”. Lenin prefirió gestoras. Las llamo “soviets”, más controlables y nada democráticas. Nuestro nuevo y joven leninista aprendió bien la lección. Gramsci fue únicamente el teórico que concretó el modo de contaminar y engañar a las masas, desde la enseñanza, la educación.

Por lo demás, el juego dialéctico de mi titular no es tal. “Contrapoder”, organización estudiantil construida y dirigida entre otros por Iglesias, Errejón y los demás, tuvo como primer acto político que acreditase su calidad demócrata, convocar manifestación en la Universidad Complutense de Madrid por los derechos humanos de “De Juana Chaos”, de funesto recuerdo.

El currículum de este etarra arroja la friolera cifra de 25 inocentes asesinados “democráticamente”, tras decisión asamblearia de la banda terrorista ETA. Curiosamente, este siniestro personaje se esconde en Venezuela. Por si lo olvidaron, ETA es una banda terrorista independentistas vasca y de corte marxista leninista, que en plena democracia eligió como forma de hacer política el asesinato por en la nuca y por la espalda, quemar vivos a seres humanos o volarlos por los aires despedazándolos. Hoy, les homenajean como valientes tras soltarlos el infame Mariano Rajoy. Puro talibanismo enfermizo abertzale-aranista. Cuánto mal hace la sífilis.

Lo que adjunto a continuación son titulares de prensa que acreditan y dan solidez y “coherencia contextual” al título de esta columna. Si usan Google los encontrarán con profusión junto a unos cuantos más. Son las cosas que tienen estos inventos judíos y capitalistas prohibidos en Cuba, a disposición de "la gente" y quienes los queramos usar:

- “Pablo Iglesias ayudó a la red de apoyo a los presos de ETA”
- “Un documento del grupo de apoyo a presos de ETA lo sitúa como su contacto”
- El Tribunal rechaza la lista. Bildu fue 'auspiciada por la misma ETA', dice el Supremo

- “Presos de ETA propusieron hace un año que desde la «izquierda abertzale» se votara en las elecciones generales a Podemos, y no a Bildu, al considerar que un Ejecutivo controlado por Pablo Iglesias tumbaría la política penitenciaria y les acercaría al País Vasco y Navarra como anticipo de su excarcelación”

- “Podemos y EH Bildu llegan a un acuerdo en Navarra para ir en una candidatura conjunta al Senado”
- “Ainhoa Aznárez (Podemos) intenta evitar un minuto de silencio por los desplazados del terrorismo de ETA”

Y si aún les cabe alguna duda del pelaje democrático de esta juventud leninista, les dejo dos citas más:
"No puede entenderse que sea una expresión directa de ese llamamiento identificado con lo que ha sido la actitud de un determinado movimiento político como es ETA o como puede ser ahora el terrorismo yihadista". (Manuela Carmena, sobre los titiriteros anarquistas)

“La palabra democracia mola, por lo tanto, hay que disputársela al enemigo. La palabra dictadura no mola, aunque sea dictadura del proletariado. No mola, no hay manera de vender eso. Aunque podamos teorizar que la dictadura del proletariado es la máxima expresión de la democracia” (Pablo Iglesias)

Españoles: Vayan con cuidado. ¡Con Dios!

La perdiz mareada
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 13 Febrero 2016

Tantas vueltas han dado los jerarcas de la secesión para marear la perdiz y embarcar a los ciudadanos de Cataluña en la aventura que finalmente la perdiz mareada son ellos, los jefazos, que marchan a tientas por el laberinto, de papelón en papelón, dándose de bruces contra los obstáculos. El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, entrevistado por La Vanguardia (24/1), no consiguió hilvanar dos argumentos coherentes para explicar por qué ocupa, en condiciones más que precarias, ese cargo sujeto a los caprichos trotskistas de la CUP. Sólo atinó a confesar:

No me gustaría que el próximo presidente sea designado de la misma forma como se me ha elegido a mí.

Y a continuación, tras renegar del dedazo, asombró a sus cofrades y desencadenó otra de las crónicas trifulcas que mortifican a los alzados cuando reculó:
Los 18 meses son una buena referencia, aunque pueden pasar circunstancias que nos obliguen a corregir esa previsión inicial.

Vías esotéricas
El resto de la entrevista discurrió por el habitual fárrago de referencias a "la voluntad del pueblo de Catalunya" con el que estos capitostes parecen comunicarse por vías esotéricas, porque las urnas no los respaldan. Así, Puigdemont se escabulle aduciendo que no hay mayoría social para culminar el proceso pero sí para iniciarlo. Atribuye a la independencia "el aval de dos millones de personas" y se queda tan pancho. ¡En el censo electoral de Cataluña hay 5.500.000 ciudadanos inscriptos!

No se está discutiendo la urbanización de terrenos ni la prolongación de un tranvía sino la ruptura de vínculos familiares, sociales, culturales y económicos entre compatriotas, y eso exigiría la aprobación de por lo menos 2.750.001 ciudadanos. Sin contar los requisitos para la reforma previa de la Constitución y el voto de una mayoría notable y no simple. La mitad más uno no bastaría. Súmese a esto el hecho de que será condición sine qua non informar a todos los implicados, minuciosamente y sin subterfugios, que si renunciaran a su ciudadanía española para optar por la catalana también estarían renunciando a su ciudadanía europea y a todos los derechos que esta les confiere. Los militantes de la CUP saben que esto es lo que sucederá y lo desean, pero a la buena gente se lo ocultan inescrupulosamente.

Si un flamante ciudadano catalán utilizara su antiguo documento español para conservar esos derechos, cometería un fraude de ley sancionado penalmente. Necesitará visado en su pasaporte catalán incluso para visitar a su familia más allá del Ebro o, para ser precisos, del Sénia. Y ni soñar con arrancar a la despreciada España un tratado de doble nacionalidad. Claro que todos los catalanes que quisieran preservar esos derechos podrían fijar su domicilio en algún lugar de España para disfrutar de un documento válido en el resto de Europa, y entonces la Cataluña independiente se convertiría en el único país del mundo habitado exclusivamente por extranjeros: españoles, como ya lo son.

Argumentos retorcidos
Los intelectuales orgánicos del secesionismo se han convertido en otra perdiz mareada por las contradicciones de sus argumentos, tan retorcidos que finalmente se vuelven contra ellos. Es lo que le ha ocurrido a Borja de Riquer i Permanyer, enredado en la madeja de "Derechos, historia y política" (LV, 28/1). Insiste este estudioso en la transitoriedad de las leyes y recuerda que a menudo, para cambiarlas y conquistar, por ejemplo, el voto femenino y la abolición de la esclavitud hubo que sublevarse contra gobiernos y utilizar la violencia. Omite señalar que estos medios también se emplearon para implantar todos los regímenes totalitarios, de derecha e izquierda, que han devastado el mundo. La legalidad de la que ahora abomina es la que veta la secesión unilateral de Cataluña. Y la falacia burda sobre la que descansa la jeremiada de Borja de Riquer consiste en que Cataluña es una colectividad homogénea, que manifiesta homogéneamente su voluntad de ser independiente. Interroga:

¿Han de prevalecer siempre las unidades políticas estatales acordadas en el pasado? ¿Tienen que persistir estas unidades incluso cuando se impusieron por procedimientos discutibles en términos democráticos? Una minoría, que constituye una colectividad homogénea, ¿tiene que quedar permanentemente sometida a la voluntad de la mayoría? Si esta minoría manifiesta democráticamente su voluntad de separarse, ¿es justo que el Gobierno y las leyes de la mayoría rehúsen este deseo?

La perdiz tiene que estar muy mareada para no darse cuenta de que ha dado pretextos suficientes para hacer saltar por los aires todo el orden establecido en el mundo civilizado. Basta que una crisis haga brotar los instintos irracionales de territorialidad o identidad en cualquier conglomerado humano para que provincias, comarcas, ciudades, barrios o comunidades de vecinos abjuren de los sentimientos de fraternidad y solidaridad y reivindiquen algún derecho mítico a la reconversión tribal. Borja de Riquer niega que se pueda sacar esta conclusión, que califica de absurda, pero su razonamiento serviría de manera axiomática para justificar la implosión de la hipotética república catalana. Con la misma desaprensión con que la minoría secesionista puede inventar peculiaridades para desconectarse de la mayoría que agrupa a sus compatriotas españoles, los insatisfechos de las áreas rurales y metropolitanas de Cataluña podrían dinamitar la convivencia con sus vecinos más próximos. Aunque otros insatisfechos también podrían esgrimir argumentos muy racionales para desconectarse del enclave mostrenco y reconectarse con España.

Las semillas de la división
Las semillas de la división ya están germinando. Llàtzer Moix, un observador lúcido del acontecer cultural y político, lo explica con precisión topográfica ("El otro sitio de Barcelona", LV, 7/2):

Los independentistas querrían ensanchar su base en el cinturón industrial, y a tal fin presentan candidatos verdaderamente pintorescos. Pero no logran ese crecimiento. Quizás por ello se refieren con creciente frecuencia al "territorio", ese ámbito no capitalino más próximo a las raíces que a la complejidad urbana, en el que conviven, no sin fricción, diputaciones, comarcas, proyectos de veguería, municipios y vecindarios.

Si desde fuera de Barcelona se intenta contrarrestar su peso con una difusa idea de "territorio", desde dentro se echa mano de los barrios. En los discursos de la alcaldesa Colau y sus correligionarios la gran ciudad se reduce muchas veces a una agregación de barrios. (…) Está pues claro que Barcelona, en tanto que urbe diversa y proyectada al mundo, no agrada ni al soberanismo ni al activismo social de BComú.

Lo dicho: la aplicación del razonamiento rupturista de Borja de Riquer a cualquier conglomerado humano sólo puede desembocar en la fermentación de sentimientos discriminatorios artificiales y en la división hasta extremos patológicos entre "ellos" y "nosotros". Una fórmula perversa de la que se sirven los demagogos totalitarios para enfervorizar al rebaño y encaramarse en el poder.

Tuve un sueño
No sé si el empleo de la metáfora de la perdiz mareada terminó por marearme a mí. Lo que sí sé es que anoche me acosté atribulado porque los desencuentros entre los partidos políticos democráticos ponen en peligro la gobernabilidad, la cohesión y la paz social de España, y tuve un sueño. Tuve un sueño en el que se me apareció una multitud abigarrada como la que aclamó el "I Have a Dream" de Martin Luther King frente al monumento a Abraham Lincoln. Pero no estábamos en Washington. Tampoco los congregados se parecían a los seguidores de King. El entorno y la concurrencia me decían que estábamos en algún lugar de España. Sobre el estrado, dos hombres dialogaban frente a un micrófono. Los unía el hecho de que cada uno de ellos pasaba un brazo sobre los hombros del otro. No oía lo que decían porque en sueños, como en la vida real, me perseguía mi incipiente sordera. Sólo captaba algunas palabras que además leía en el movimiento de sus labios.

"Solidaridad", decían. "Convivencia", decían. "Igualdad", decían. “Justicia”, decían. “Libertad”, decían. “Unidad”, decían. “Españoles”, decían.

¡Que bien hablaban Felipe González y José María Aznar -porque eran ellos-, unidos, abrazados, en el edén onírico! Si se hiciera realidad la alianza soñada de los dos curtidos guías y guardianes de la Transición, injustamente hibernados, nos darían el testimonio definitivo de su compromiso patriótico con la sociedad asediada por amenazas sin precedentes. Se unieron para defender la democracia en Venezuela. Que lo hagan ahora para defenderla en España.

Por la ‘felonía de la política catalana, corrupta’

Manifiesto de intelectuales por la unidad de España
Los periodistas de esta casa Eduardo García Serrano y José Javier Esparza, y el pintor Augusto Ferrer-Dalmau, entre la treintena de personalidades que lo suscriben.
Rosalina Moreno  www.gaceta.es 13 Febrero 2016

“La España de todos los españoles está trágicamente amenazada por la felonía y traición de una clase política catalana, corrupta e inmoral”. Así lo han denunciado una treintena de personalidades de “la cultura, la universidad, las artes y las ciencias” que se han unido para exigir a Mariano Rajoy y al próximo presidente que “salvaguarde y mantenga, por todos los medios a su alcance, la unidad nacional”.

Se lo instan en un manifiesto por la unidad de España, que posteriormente ha sido colgado en Change.org, donde ha conseguido hasta el momento 1.500 apoyos, y que próximamente trasladarán al presidente. El impulsor de esta iniciativa es el periodista y escritor Josele Sánchez Juan (Bunyol-Valencia, 1.964), autor, por ejemplo, de “Con la piel de cordero” (Editorial Círculo Rojo), que se adentra en el pasado más oculto de Santiago Carrillo.

Lamentan que otra vez “el corrupto separatismo vuelve a mostrar su rostro insolidario, hipócrita y traidor, alentando -desde una institución confiada por nuestra democracia- un acto contra la unidad de España”. Además, hacen hincapié en que “esto se produce ante el déficit de respuesta de nuestros dirigentes políticos que, por conveniencia partidista, han permanecido con los ojos cerrados (desde la época de la transición) pese a los avisos, amagos y actos encaminados a una ruptura con España, originados por los independentistas catalanes”.

Consideran que “las continuas cesiones a los nacionalistas de Pujol, de Más, y ahora de Puigdemont (miembros de un partido corrupto), han conducido a esta vuelta de rosca que ya parece irreversible”.

El manifiesto está suscrito por los periodistas de esta casa Eduardo García Serrano y José Javier Esparza; el pintor catalán Augusto Ferrer-Dalmau; el escritor Aquilino Duque Gimeno, Premio Nacional de Literatura; Álvaro Sáenz de Heredia, director de cine; José María Zavala Gasset, escritor; Luis Eugenio Togores Sánchez, historiador y profesor Universidad CEU San Pablo de Madrid; José Manuel Cansino Muñoz, economista, articulista y profesor Universidad de Sevilla; Guillermo Rocafort Pérez, escritor, abogado, economista e historiador y Gustavo Morales Delgado, periodista y escritor, entre otros.

Denuncian que los gobernantes catalanes están “abusando de sus instituciones -emanadas de nuestra Constitución-, obviando toda norma legal” y retan al pueblo español a una secesión que pretende romper con dos mil años de convivencia y de historia.

Recuerdan que esta intención lamentablemente que se viene repitiendo en los últimos ochenta años y que el precedente más serio fue en 1934 con la proclamación del Estado Catalán, que tuvo que ser cercenado por la autoridad estatal de la II República, usando todos los recursos legales para reducir a los sediciosos que atentaban contra la unidad nacional.

Piden al actual Gobierno en funciones que “bajo ningún concepto relaje su obligación en la defensa de la sagrada unidad de la patria, de una España que anhelamos, además, mucho más justa, una España en la que no haya ningún hogar sin pan y en la que el hambriento de siglos pueda, por fin, sentirse orgulloso de ser español”.

"Esta triste realidad por la que atraviesa España es el motivo que nos obliga a suscribir este manifiesto. Quienes lo firmamos somos hombres y mujeres provenientes del mundo de la cultura, la universidad, las artes y las ciencias de los cuatro puntos cardinales de la milenaria Iberia, de la histórica Hispania, sin intenciones políticas comunes, que expresamos nuestra más rotunda oposición a que el Parlament de Catalunya lleve a efecto su plan de ruptura, presentado en sesión de investidura del 10 de enero de 2016".

El listado completo de personalidades que rubrican este manifiesto “por una España unida y en paz”:

Aquilino Duque Gimeno. Escritor. Premio Nacional de Literatura
Augusto Ferrer-Dalmau. Pintor
Álvaro Sáenz de Heredia.Director de cine
Fernando de Artacho Pérez-Blázquez. Historiador. Escritor
José María Zavala Gasset. Escritor
Alfonso López Gradolí. Poeta
Francisco Hervás Maldonado. Coronel Médico. Escritor. Articulista
José Martín Ostos. Catedrático de Derecho Procesal. Universidad de Sevilla
Eduardo García Serrano. Periodista
Luis Eugenio Togores Sánchez. Historiador. Profesor Universidad CEU San Pablo de Madrid
José Manuel Cansino Muñoz. Economista. Articulista. Profesor Universidad de Sevilla
Enrique Área Sacristán. Teniente Coronel de Infantería. Doctor en Sociología. Escritor
Ana Cepeda Étkina. Escritora
Javier García Isac. Periodista
Miguel Argaya Roca. Poeta. Historiador
José María García de Tuñón Aza. Escritor. Historiador
Guillermo Rocafort Pérez. Escritor. Abogado. Economista. Historiador
Carlos Verdú Sancho. Escultor. Abogado
Victoria Blasco López. Licenciada en Bellas Artes
Mª Teresa García Puig. Licenciada en Filosofía y Letras
Miguel Hedilla Rojas. Articulista. Jurista
Honorio Feito Rodríguez. Periodista. Historiador
José Manuel Sánchez del Águila. Jurista. Profesor Universidad de Sevilla
Juan Manuel Cepeda López. Analista político. Articulista. Contertulio de televisión. Abogado
Antonio Gil Terrón Puchares. Poeta. Ensayista
David Ferrer García. Economista. Profesor Universidad de Sevilla
José Vidal Rodríguez de Liébana. Jurista
Ignacio Toledano Martínez. Escritor. Jurista
Pedro Conde Solana. Periodista. Escritor
Mercedes Valdivia García. Escritora
Antonio Regueiro-Barros. Editor. Traductor
Carlos Sánchez Juan. Médico-Endocrinólogo. Profesor Universidad de Valencia
Javier Compás Montero de Espinosa. Periodista. Escritor
José Cabanas González Nicolás. Articulista
José Vicente García Puch. Periodista
Miguel Cervera Molina. Músico. Catedrático Conservatorio Superior de Música de Canarias
Jesús González Acuña. Jurista
Rubén Manso Oliver. Economista. Profesor Universidad de Alcalá de Henares
Alicia Antolín de la Hoz. Filóloga
Macario Valpuerta Bermúdez. Profesor de Derecho. Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
Gustavo Morales Delgado. Periodista. Escritor
José María Álvarez Cuartas. Abogado. Articulista
Carlos Martínez Cava-Arenas. Jurista
Javier Cortés Lucena. Economista
Juan Antonio Barbera Payá. Teniente Coronel de Infantería
 


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