AGLI Recortes de Prensa   Martes 16  Febrero  2016

Mariano Rajoy, Rita Barberá y la ley del silencio
Javier Benegas www.vozpopuli.com 16 Febrero 2016

21 de septiembre de 1981, Alonso Puerta, teniente de alcalde del Ayuntamiento de Madrid denuncia que dos concejales de su partido, el PSOE, “cobran comisiones por la concesión de la contrata de basura”. El marchoso alcalde, Enrique Tierno Galván, le responde, con su proverbial retranca: “Sosiéguese, Puerta, y recapacite; se diría que ha desayunado tigre”. Ni se interesó por las pruebas ni preguntó detalles. Muy al contrario, visiblemente molesto, manifestó su desdén por la insólita salida de tono: todos en el consistorio sabían muy bien que las comisiones ilegales por adjudicación de contratas, o por recalificación del suelo, formaban ya parte del negociado habitual de los ayuntamientos. Y conocían el acuerdo tácito entre partidos para repartirse alícuotamente las mordidas: salvo disputas o enconamientos personales, no habría denuncias desde el interior de las instituciones. Lógicamente, Puerta fue expulsado del partido. Y los comisionistas y sus mentores alcanzaron estupendos cargos en la política autonómica y nacional. De hecho, alguno va todavía por ahí dando lecciones de ética.

Una corrupción mucho más sofisticada
Uno de los “grandes logros” de la Transición fue reemplazar el tradicional método de corruptela individual por un “moderno” sistema de corrupción organizada… por los partidos. Tal invento consistía básicamente en separar en el espacio, incluso, en el tiempo, la prevaricación del cohecho. La concesión del favor y el cobro de la correspondiente comisión se llevarían a cabo por personas distintas y, además, en diferido. El dinero fluiría hacia los partidos a través de enrevesados vericuetos. Así, una tupida red de complejas tramas se propagó a lo largo y ancho de España, afectando a todas las instituciones, a todos los cargos, del Rey al concejal, y del concejal al empresario. Y durante mucho tiempo sólo salieron a la luz un puñado de casos, siempre de manera fortuita o a causa de cuitas personales.

Para favorecer el opíparo banquete, los partidos fueron eliminando controles, desactivando contrapesos y domesticando a la prensa... con dinero o favores. Se pavimentó así el atajo hacia un sistema clientelar, de intercambio de favores, un entorno donde las reglas del juego se desvirtuaron por completo y las líneas rojas se difuminaron. Nació un régimen marcado por el capricho y la arbitrariedad de los jefes de partido, donde las instituciones eran meros decorados. Y pronto, buena parte del dinero malversado, que debía financiar a los partidos, comenzó a desviarse hacia las cuentas particulares de influyentes políticos.

El colosal latrocinio requería la connivencia de importantes empresarios que, con el pago de comisiones, o la promesa de un sillón en el consejo de administración al político de turno, conseguían ventajosos contratos públicos o una legislación favorable. Surgió así una élite económica retrógrada y extractiva. Para entonces, no era ya que el sistema fuera corrupto; es que la corrupción era el sistema. Que a Esperanza Aguirre no le conste que el PP de Madrid se haya financiado ilegalmente recuerda demasiado a Tierno Galván y el resto de concejales mostrándose sordos y ciegos ante unas comisiones que nadie podía mencionar so pena de expulsión fulminante. Lo difícil es citar un partido que, en alguna Comunidad o ayuntamiento, no se haya financiado vendiendo favores a cambio de comisiones. Cuidado con caer en la trampa de creer que el sistema responde adecuadamente: si en los últimos años ha aflorado tanta podredumbre no ha sido fruto de una justicia súbitamente diligente o de una política más transparente, sino consecuencia de encarnizadas luchas entre facciones en pos de unos recursos que la crisis redujo de forma drástica.

Corrupción y ley del silencio
Para entender las peculiares reacciones de los partidos ante los escándalos de corrupción hay que considerar la naturaleza del sistema corrupto y las relaciones de chantaje que allí se establecen. Imaginen la posición de un afectado por escándalo: sabe que no se ha corrompido de forma solitaria y aislada sino que es una pieza más en un entramado donde nadie es inocente y en el que todos cooperan en mayor o menor medida. Un entorno donde corruptos y corruptores quedan unidos por un vínculo de sangre, por un pasado que ninguno quiere que aflore. Si se pone en el disparadero a quien ha sido pillado infraganti, acabarían apareciendo los nombres de otro muchos personajes. Mejor que el implicado no cante.

Los partidos siempre prometen en público que apartarán a los corruptos. Pero, debido a la generalizada complicidad, este asunto no es tan sencillo. La decisión acaba siendo discrecional, dependerá del resultado de sopesar los costes del escándalo con los beneficios de proteger al corrupto. El partido debe elegir entre sacar pecho de cara a la galería o evitar que el imputado cante La Traviata. Le abandonarán a su suerte, o no, dependiendo de las fichas del juego que haya acumulado, de esas pruebas incriminatorias que todos guardan para utilizar, llegado el caso, como seguro de vida. Aquellos que tengan en su arsenal auténticas bombas de racimo podrán incluso librarse de la justicia, al beneficiarse de esa influencia que el poder político tiene sobre fiscalía y judicatura. Difícilmente veremos ante los jueces, por ejemplo, a José Bono, o a Soraya Saénz de Santamaría, ni a otros que hayan tenido el control de los servicios secretos.

También podría ser el caso de Rita Barberá, que lleva años ocupando una posición privilegiada en el Partido Popular de la Comunidad Valenciana, lo que le permitiría conocer en profundidad el latrocinio cometido por su partido en una región donde se ha robado a placer. Mariano Rajoy haría cualquier cosa antes que incitarla a convertirse en "Rita la cantaora", la mujer capaz de recitar, para regocijo de sus rivales políticos, los pormenores de un expolio escandaloso. Desgraciadamente, los recién llegados a la administración valenciana tampoco hacen ascos a la costumbre de enchufar a sus partidarios, gastar a manos llenas con rimbombantes objetivos, pero con el fin último de comprar voluntades y obtener buenos réditos. Sin ir más lejos, el líder de Compromís, Joan Baldoví, ha expresado su deseo de entrar en el gobierno y ocupar la cartera de Fomento. El amigo Joan no tiene un pelo de tonto, ¡es enorme el enjambre de moscas y moscones atraídos por las suculentas comisiones que proporciona la obra pública!

Más allá de unas siglas
Y es que, en España, la corrupción no es cuestión de nombres propios, ni siquiera de siglas, por más que tal reduccionismo resulte muy útil a la hora de polarizar a la opinión pública y obtener réditos políticos. Se encuentra imbricada en el sistema, en sus nefastas reglas informales. Y en esta funesta organización institucional, propia del sistema de acceso restringido, donde un reducido número de agentes y grupos de intereses controlan la economía y la política. La corrupción sistémica constituye un perverso equilibrio de expectativas tan robusto que es inmune a cualquier cambio parcial o incremental. Sólo con reformas profundas, radicales y masivas es posible vencer la poderosa inercia y transformar las expectativas de la gente. Son necesarias señales poderosas e inequívocas que convenzan a todos de que el futuro será muy distinto; que, aprendida la lección, nos encaminamos a un sistema de libre acceso con instituciones objetivas y neutrales, con controles y contrapesos, con mecanismos de selección basados en el mérito, el esfuerzo y el talento. Este es el debate que se echa de menos; no el cotilleo, las negociaciones sobre el reparto de la tarta que tanto ocupa y preocupa a políticos, informadores e "intelectuales".

Por más que a las fuerzas vivas les resulte molesto escucharlo, en España la Corrupción es la naturaleza del Régimen; su ethos y su pathos. Una realidad que mantiene en barbecho cualquier esperanza de prosperidad futura. La imagen de caciques repartiendo dinero negro no es más que la metáfora hiriente de un país que no funciona. Ni estamos malditos, ni debemos abjurar de nuestro ADN o nuestro sustrato cultural. Pero nuestra historia ha dejado pasar demasiadas oportunidades de auténtica reforma. De nosotros depende no desaprovechar el momento propicio que, de nuevo, nos brinda el destino.
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Este artículo está escrito conjuntamente con el profesor de Economía Juan Manuel Blanco

España... ¿Ésto es España?
Antonio García Fuentes  Periodista Digital 16 Febrero 2016

Los italianos dicen que cuando mejor funciona Italia, es cuando está sin gobierno o el gobierno está dimitido. En Bélgica y hace pocos años, estuvieron sin gobierno año y medio; y posterior a ello, que visto desde fuera “pareciera un desastre”; fue publicado lo que sigue: “Bélgica: 500 días sin Gobierno y mejora en paro, PIB, déficit y salario mínimo: Bélgica acumula casi año y medio sin un Gobierno y todas sus decisiones las toma un gabinete en funciones. Sin embargo, y presiones sobre la deuda aparte, el país presenta unos datos económicos envidiables, con mejoras sustanciales en paro, déficit y hasta en el salario mínimo”.

Por lo tanto lo que hay es que ver y estudiar a fondo estos hechos constatados y encargar un programa “de ordenador o a la robótica”, que mediante los datos reales de ésta “España irreal”, indiquen los caminos a seguir y por lógica, serán los más idóneos para realizar bien, lo que los inútiles y nefastos políticos y sus gobiernos no son capaces ni de iniciar siquiera; puesto que viendo “los ires y venires de hunos y hotros desde que fueron las elecciones en diciembre”; lo que nos inspiran todos ellos (sálvese el que pueda) es una repulsión o asco descomunales; puesto que ya no se trata de “la gran mentira de izquierdas o derechas, es que ninguna sirve para nada positivo para el conjunto de una marcha aceptable de esta nación”.

El Pedro Sánchez está dispuesto “a dar el culo” por sentarse en la Moncloa como presidente del gobierno y aunque sólo sea para un par de meses. ¿Por qué de ello? Sencillo; logrado ello, se han acabado los problemas para él y para “sus nietos”; puesto que por el mero hecho de sentar el culo en “tan gran poltrona”, ya se asegura de por vida unos ingresos y prebendas, amén del consiguiente mangoneo, mejor aún que si heredara una enorme finca de diez mil hectáreas de olivos en plena producción; por cuanto entonces los quebraderos de cabeza de un empresario, los pagos por herencia a la voraz hacienda pública (aquí en Andalucía) “se comerían el resto de pelo que le va quedando vistas las entradas que ya muestra su cocorota”; y no hay más, al menos yo no me creo otra cosa, observando sus afanes y luchas por un solo fin, que es el que digo.

Pablo Iglesias; sólo pretende el “fundar su propia iglesia” y ser algo así a lo que fuera el otro Pablo, el de Tarso; al que se dice fue el artífice del Cristianismo y todos “sus derivados”. Un individuo que colabora y cobra con el nefasto régimen que ha arruinado a un país riquísimo como lo es Venezuela, que alaba o venera a los autores del desastre; que cobra dinero de un régimen tiránico y fanático como es el musulmán de Persia o Irán; que boicotea a quienes fueron a “su universidad”, a decir allí sus verdades y todo cuanto se desprende se su forma taimada de obrar… solo pretende, subirse “en los lomos del anterior nombrado”; cabalgarlo hasta que lo agote y bajo la vice presidencia que le exige; llegar al gobierno de España y adueñarse de todo, puesto que estos individuos que tanto hablan del pueblo y la libertad… “lagarto, lagarto”; lo que buscan es el dominio total y el… “aquí se hace lo que a mí me sale de los cojones”.

Los separatistas catalanes o vascos; les importa un rábano el resto de España; ellos lo que quieren como “nuevos señores feudales”, es establecer sus respectivos feudos, someter a sus feudatarios a todas las leyes medievales y algunas otras más y establecerse en un estado de impunidad; del que nos da muestras un tal “Jorge Pujol y sus muchos millones evadidos y controlados por él y familia”.

El resto de políticos “menores”, ni merecen ser nombrados, salvo que son el “rebaño elegido por sus jefes”, para que sirvan de pastores, manijeros, capataces, o verdugos, para que “la plebe, la chusma, no se mueva ni un centímetro”.

Dejo a la inteligencia de mis lectores que examinen por sí mismos el panorama y me señalen donde me equivoco. Además les dejo un preámbulo y dirección de un trabajo escrito por persona mucho más inteligente que yo y que con todo tipo de pelos y señales dice lo que ya es, esta “españilla, españistán, u lo que esto ya sea”.Vean:

“No es crisis de Estado, es crisis de España: “Oscuro se presentaba el reinado de Witiza”, nos enseñaban en el bachillerato, algo que condujo a la hora final del reino visigodo. El desastroso Gobierno de Rajoy, habiendo tenido todo el poder, ha dejado España al borde del abismo en lo económico -con una deuda imposible de devolver, el déficit fuera de control y el sistema de pensiones quebrado- y más dividida que nunca por su omisión en la persecución del delito -un ilícito penal- ante el sistemático incumplimiento de la ley por los separatistas, que hoy burlan impunemente las sentencias del Constitucional, algo inimaginable en ningún Estado. Para arreglar este desastre tenemos la clase política más incompetente, más 'atea' en lo referente a la patria y más amoral de dos siglos, y una monarquía tan degradada que ha rebajado su protocolo a la vulgaridad y grosería de radicales y antisistema. No es una crisis de Estado, es una crisis de España. Politiquillos de mínimo fuste y máxima vanidad, demagogos que hablan de “Gobierno de progreso”, una entelequia del siglo XIX que no significa nada, que prometen lo que no pueden cumplir y que ni siquiera tienen conciencia nacional y llaman Estado español, como los separatistas, a nuestra gran nación. Hablan de pactar proyectos y programas cuando carecen de ellos, más allá de las generalidades habituales, y lo único que van a pactar son sillones y poder. En aras de esos pactos, venderían sus principios, si los tuvieran, a sus partidos y hasta a su propia madre si fuera menester. Todo ello conduce a un largo y oscuro valle de lágrimas, que acabará en la suspensión de pagos en cuanto cambien las condiciones de mercado de dinero ilimitado e intereses negativos, y tal vez, como ocurrió con Witiza, a la destrucción de España”. http://blogs.elconfidencial.com/economia/el-disparate-economico/2016-02-08/no-es-crisis-de-estado-es-crisis-de-espana_1148299/

Antonio García Fuentes (Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

No cunde el ejemplo sino el pánico.
Vicente A. C. M  Periodista Digital 16 Febrero 2016

No hace falta que dimita, la fuerza de los hechos le dejarán pronto ante los buitres que ahora le defienden tras haber hecho el más espantoso de los ridículos y que esperan ansiosos su hora de optar al poder interno. La investidura de Pedro Sánchez cerrará una era, la del “marianismo” que ha superado en felonía y mezquindad a la era “aznarista”. Y esa cosa que es ahora este irreconocible PP desaparecerá por el desagüe de la Historia pero con indignidad, para dejar paso a una verdadera derecha y centro derecha. Por fin habrá un discurso claro sin complejos, sin ambigüedades, sin traiciones ni deslealtades. La hora de partidos como VOX, o la refundación de un partido Liberal con las plataformas ciudadanas que andan diseminadas por España. Partidos que defiendan la Unidad de España, la igualdad de todos los ciudadanos y militen activamente en defensa de la verdadera democracia, en defensa de la libertad, del mercado libre y la separación de poderes del Estado.

Nunca antes un solo hombre ha hecho tanto daño no solo a su propio partido sino a los millones de ciudadanos que confiaron en él, en su palabra, en su promesa de regeneración política. Un hombre que no admite su absoluta responsabilidad política,-la penal por ahora no está siendo determinada-, y se mantiene numantinamente en sus cargos. Un sujeto que niega la mayor, que no se da por aludido aunque sus más directos colaboradores estén manchados por la corrupción. Un partido que intenta desmarcarse de actuaciones como el borrado, cuando no su absoluta destrucción, de los discos duros de ordenadores como el de Luis Bárcenas, su extesorero, apelando a usos y costumbres y responsabilizándose uno de los abogados de haberlo ordenado. Hay que reconocer que lo que es imaginación y desfachatez no les falta, porque hay que ser muy crédulo para pensar que ese letrado tuviera “mando en plaza” sin antes haber consultado con la Dirección del PP. Nos toman a todos por imbéciles.

La verdad es que no ha sido ninguna sorpresa la respuesta en bloque de los “marianistas” con lo de la no extrapolación de un suceso concreto y aislado de una sola persona. ¡Ah! Es que Esperanza Aguirre no es quien todos creíamos que era, la piedra en el zapato de Rajoy, de Cospedal, de Cifuentes, de la Ejecutiva del PP de Génova 13. NO, es alguien que ni consulta una decisión tan importante y de impacto tan negativo para el partido. NO, ahora resulta que jamás ha habido una campaña de acoso y derribo con quien nunca se ha cortado a la hora de criticar a esa Ejecutiva, a Mariano Rajoy y a cuantos se han empeñado en hacer del PP el partido amorfo, tecnócrata, sin alma y sin ideología donde la discrepancia se persigue y la crítica se anula con la difamación y el “fuego amigo”.

Porque el acoso y derribo de Esperanza en su feudo madrileño ha sido incesante desde el propio partido, que ha superado al que ya venía recibiendo de los medios de comunicación dominados por la izquierda y de sus enemigos juramentados del PSOE. Una pieza cuya caza tenía una recompensa muy elevada por la vigorosa figura de Esperanza Aguirre, que no del PP que solo supo aprovechar esa fuerza en su beneficio. Una máxima que se cumple siempre es que los ciudadanos siempre confían en quien no les miente, en quien dice las cosas con la claridad y rotundidad que lo hacía Esperanza Aguirre, incluso en los momentos más difíciles de su vida personal y política. Y desde luego que de su discurso lo único no creíble es su idea de la “temporalidad” cuando inició los 33 años de vida política sin interrupción. Y dado que supongo que no era el dinero ni el enriquecimiento personal lo que la impulsó a permanecer en primera línea, la única motivación que queda es lo que se llama “la erótica del poder” y su seducción.

No creo que Esperanza Aguirre tarde mucho tiempo en abandonar el último reducto político que aún desempeña como Concejala y portavoz de su grupo en el Ayuntamiento de Madrid en la oposición. Supongo que espera, como todos los madrileños, que se produzca un milagro y se formule un pacto para realizar una moción de censura a Manuela Carmena y su equipo de Gobierno y poner en manos responsables el futuro de los madrileños capitalinos. Desde luego con mayor legimidad para reclamar la Alcaldía que Mariano Rajoy, ya que se quedó a un solo Concejal para la mayoría absoluta. Igual es esperar demasiado de quienes ven en PODEMOS y sus marcas a unos socios de gobierno tanto para ayuntamientos como para autonomías e incluso el Gobierno de España.

Solo me falta desearle lo mejor a Esperanza Aguirre y al mismo tiempo que sus enemigos declarados tengan su merecido de la forma más deshonrosa posible. Quizás lo único bueno sea ver el resurgir de una auténtica derecha liberal.

¡Que pasen un buen día!

A la deriva
Santiago Rey Fernández-Latorre La Voz 14 Febrero 2016

La crítica encrucijada en la que ha encallado España ha hecho levantar todas las señales de peligro. Enredados en un bucle sin solución, nunca como ahora hemos visto tan cerca el abismo de la parálisis, o, lo que es aún peor, el riesgo de enfrentamiento antagonista. De nuevo los representantes públicos han venido a darnos lecciones. Pero lecciones de la política que no merecemos, del interés soberbio y oportunista, del juego sucio que solo oculta el ánimo de destruir, del aprovechamiento más ilícito y corrupto.

Si otras veces he escrito que nuestro país está a mucha más altura que quienes pretenden gobernarnos, en estos largos días de indecisión ridícula se demuestra claramente que mientras la sociedad civil trabaja sin que nadie atienda sus problemas, los encargados de servirla prefieren soslayar sus obligaciones y se dedican a servirse. No solo no han entendido el ya antiguo mensaje de las urnas, sino que se empecinan en retorcerlo para sacar beneficio. No es España lo que está en su cabeza, sino el poder. Unos para no perderlo; otros para asaltarlo.

Esa es la peor conclusión que se puede extraer de su comportamiento. Agazapados detrás de frases grandilocuentes, cada cual juega sus bazas en busca de intereses más prosaicos, mientras la perplejidad hace mella en los españoles y el país pierde gran parte de su crédito en Europa y en el mundo democrático.

La primera pérdida de crédito no viene dada por la incapacidad de digerir los resultados electorales, casi dos meses después de que los españoles hablasen. Es todavía peor. Es la imagen de país descontrolado que nos crean las múltiples tramas de corrupción que a cada poco salen a la luz. Tal vergüenza, indigna de una sociedad civilizada, mancha nombres que se daban equivocadamente por honorables y deslegitima instituciones que se suponían respetadas.

Hemos visto cómo el nacionalismo catalán presumía en los balcones y en las televisiones de señorío, mientras por las cloacas corrían a diario ríos de comisiones ilícitas que iban a engordar cuentas particulares. Hemos visto cómo gobiernos autonómicos enteros se ponían al servicio de nombres reconocidos para sacar beneficios millonarios de cada acontecimiento que se organizaba. Hemos visto cómo partidos políticos que se declaran de orden dejaban crecer en su seno, fuera de todo control, aparatos mafiosos para saquear cuentas públicas y organizar sus tramas de blanqueo. Y por si fuera poco, ahora asistimos atónitos a maniobras incomprensibles para, en lugar de exigirles cuentas, proteger bajo el aforamiento a quienes tienen que explicarse.

Reparar el daño que ha causado la corrupción exige no solo contundencia y agilidad en la justicia, sino también toda la diligencia en cuantos deben responder para atajarla.

No es extraño, por tanto, el castigo en las urnas a quienes la toleran mientras aprietan a los ciudadanos alegando que lo impone el bien común. No es creíble que un día se diga que ya no se pasará ni una y horas después se levanten parapetos y se apele como toda argumentación a la presunción de inocencia. Quien quiera gobernarnos no solo debe tener las manos limpias, no solo la conciencia impoluta; también debe tener la voluntad determinante de acabar con las mafias que convierten los cargos públicos en un festín.

Pero esa abominación que produce el mal uso del poder no se circunscribe solo a la corrupción. También se hacen acreedores del rechazo los que quieren tomarlo a toda costa y al precio que sea para satisfacer sus ambiciones personales. O, lo que es más grave, para someter a los ciudadanos y a sus propios votantes a un régimen tiránico en el que la democracia solo es el envoltorio.

Ejemplos de ambas cosas se perciben en las esperpénticas apariciones de cuantos dicen desear un gobierno del cambio y no poseen ni los votos necesarios ni la voluntad imprescindible de pactar. Sí la tienen de imponer y someter al supuesto aliado, como se ha visto cuando, en lugar de ofrecer ideas, con total desfachatez exigen cargos y carteras con sus ministros ya elegidos.

El gobierno de España, con cuarenta y siete millones de ciudadanos que cumplen sus deberes y aman sus derechos y libertades, no puede despacharse como una almoneda. Ni dividirse ­-como ocurrió en Galicia con el bipartito- en facciones irreconciliables que dedican las horas de trabajo a la guerra ideológica.

Es ahí donde germina el grave riesgo de confrontación. Un país que desde 1978 debe tanto al pacto y al compromiso, llevado al frentismo y a la imposición. Y también a la parálisis, como se advierte en no pocos gobiernos locales donde sobran mesianismos y faltan proyectos, faltan ideas, falta resolución.

Salvo en las ansias de poder, que se estrellan contra la terca realidad de la aritmética que han traído las urnas, la clase política es hoy incapaz de mostrar coincidencia alguna. Las líneas rojas, las inflexibilidades, la carencia de altura de miras han colocado al país ante un callejón sin salida que, a tenor de las encuestas, es posible que ni siquiera con unas hipotéticas elecciones, de haberlas, pueda superarse.

Ellos, los políticos, son los culpables; no los ciudadanos. Y cada cual debe asumir su parte de responsabilidad en esta deriva.

Los que ahora gobiernan en funciones, aceptar el reproche que les han hecho una buena parte de sus votantes, atajar la inaudita corrupción en su partido y aprender la cultura del pacto, que han despreciado mientras disfrutaron de la mayoría absoluta.

El partido cuyo candidato ha recibido el encargo de intentar formar gobierno debería volver a ser uno, superar las guerras intestinas, decidir entre centralidad y extremismo, y no fiarlo todo al discurso de buenas intenciones y a la agradable imagen ante las cámaras. Aunque no siempre es tan elegante, como se pudo ver en el debate a dos, cuando se cruzó sin ningún respeto ni decencia la línea roja del insulto. Hará bien quien tiene tanta ansia de poder en escuchar con atención las voces internas de cuantos desde la experiencia le recuerdan que el poder no se consigue a cualquier precio, y mucho menos vendiendo de rebajas los principios democráticos.

También quienes dicen traer aire nuevo y llenan sus discursos inflando palabras como regeneración, unidad y pacto deben abandonar los vetos, los intereses personales, la ambigüedad y el individualismo.

Y aquellos que aseguran que el cielo se toma al asalto, poner los pies en la tierra, que es donde vive la civilización, y entender que a este país le ha ido siempre bien con la paz y la convivencia y ha sufrido los mayores desastres con la confrontación.

También los electores debemos reflexionar. Porque el voto de castigo, seguramente justo y merecido, que han sufrido los partidos que no supieron abanderar las demandas sociales puede traer algo mucho peor: el advenimiento de fuerzas políticas que esconden ante las cámaras sus ideas antidemocráticas, pero llevan en su ideario la destrucción de muchos principios sobre los que se forjó nuestro mayor logro, el pacto de convivencia entre todos los españoles. El peligro de que un país democrático, pacífico e ilusionado con empezar a superar la crisis se hunda en ella ­-con todo lo que eso acarrea- es ya inminente.

Basta ver el estado calamitoso de los principales sectores productivos de nuestra realidad más cercana para comprender que cualquier pérdida de tiempo es irrecuperable. Prácticamente todo lo que en la economía gallega fue alguna vez relevante ha desaparecido, ha sido vendido o está sufriendo los estertores de la agonía, sin que los poderes públicos sean capaces de detener el declive. No es un problema menor. Pero si a este grave desajuste se une la mayor inestabilidad política que hayamos vivido en casi cuarenta años, el futuro no puede ser más preocupante.

Por eso es hora de exigir otra política. Y, quizá, otra generación de políticos.

Sólo Podemos sabe a lo que juega
EDITORIAL  www.gaceta.es 16 Febrero 2016

La lista de exigencias de Pablo Iglesias no es una añagaza táctica para estirar una negociación difícil. No: es exactamente la síntesis del proyecto político de Podemos. El mundillo político-mediático español sigue pensando –y es asombrosa tanta ceguera- que Podemos es un partido más, es decir, un grupo de poder como cualquier otro dispuesto a jugar en el mismo campo que todos los demás con las reglas comunes. Para nada: Podemos es un partido-movimiento que tiene un proyecto esencialmente revolucionario de subversión de la sociedad y que, por tanto, no se considera obligado a aceptar las reglas vigentes. La formación “morada” nunca lo ha ocultado. Es el resto del mundo oficial español el que se obstina en no aceptar la evidencia.

Podemos no es la formación mayoritaria de la izquierda. Sin embargo, se considera con derecho a imponer sus condiciones al PSOE. ¿Por qué? Por lo mismo que los leninistas se llamaron a sí mismos “bolcheviques”, es decir, “mayoría”, aunque inicialmente fueran minoría: en su visión de las cosas, la mayoría no es cuestión de número, sino de determinación revolucionaria. Es mayoría quien se arroga la representación del conjunto de la clase obrera y actúa en consecuencia. La legitimidad no proviene del número de votos, sino de la plena disposición a ejecutar una tarea redentora. Por lo mismo, Pablo Iglesias no siente ningún pudor al reclamar una unidad policial para sí mismo con amplias competencias: el líder nos salvará a todos, de buen grado o por la fuerza, y le dará lo mismo que queramos o no, porque es él, y no nosotros, quien ha operado la sublime operación de tomar la Historia en sus manos. Las grandes obras del pasado que desentrañaron la psicología criminal del comunismo y el nihilismo, como El cero y el infinito de Koestler o Los demoniosde Dostoievski, vuelven a ponerse de rabiosa actualidad. “Rabiosa” es precisamente la palabra adecuada.

Lo peor de todo es que la sociedad española parece especialmente bien abonada para que en ella germinen desafueros de este carácter. Una sociedad de la que se ha extirpado el sentimiento de comunidad nacional, corrompida hasta la médula por la pertinaz destrucción de toda moral, embrutecida por los medios de masas, vacía de recursos para hacer frente al poder desde su libertad espontánea, adoctrinada desde hace cuarenta años en los tópicos infantiles de la izquierda, castigada por la crisis bajo la plena incompetencia de la derecha, artificialmente empujada desde el poder político y mediático a reabrir las querellas de hace ochenta años… En semejante páramo, como es la España que hoy nos rodea, nada más fácil que ver germinar las malas hierbas del rencor, el resentimiento y esa pasión demencial que conduce a buscar la redención de media sociedad aniquilando a la otra media. Eso es lo que representa Podemos. Y al final su retrato lo traza otro clásico del pasado:La rebelión en la granja de Orwell. Y mañana, el horror de 1984. En cierto modo, estamos ya en él.

¿Cuándo va a reaccionar la derecha?
Blas Piñar  www.gaceta.es 16 Febrero 2016

España parece que vuelve a perder el paso respecto a lo que ocurre en el mundo… Gracias al sistema del 78 que ha pretendido controlar toda la política desde arriba, la derecha no tiene representación política. Más aún, cuando el sistema de la Transición se desmorona y ya nadie duda de que el tiempo político exige una radical transformación, la derecha está anulada y, en caso de tener que pactarse un nuevo texto constitucional, millones de españoles no tendrán voz en ese proceso.

En la Transición y a escondidas, nació el consenso: una serie de acuerdos entre los grandes grupos de poder, entre esa rancia oligarquía franquista que quería seguir disfrutando de sus privilegios a costa de vender España y esos advenedizos reconvertidos en demócratas pero que habían causado una tragedia nacional apenas cuatro décadas antes: el socialismo, el comunismo y el separatismo… Para ello, había que engañar a todos y vender una reconciliación que ya se había producido en las calles y denigrar a todo aquél que no admitiera el pacto secreto, el reparto de España, el secuestro de la libertad y, en fin, la perversión de las instituciones, es decir, el sistema que tenemos actualmente.

Para cumplir tal acuerdo, la derecha política iría perdiendo poco a poco su derecho a defender sus ideas, cosa que de por sí ya incompatible con la democracia. Pero no hizo falta esforzarse: mientras la izquierda imponía la colonización ideológica en los colegios, universidades y medios de comunicación, la derecha iba entregando alegremente sus posiciones. Así, al calor del espejismo del desarrollo económico que nos iba dejando con la mitad de industria que teníamos al inicio de los setenta y, a medida que el Estado se hacía más grande y más caro, las miles de leyes que defecaban las Autonomías iban acabando con los resquicios de libertad y facilitando el auge de la corrupción institucionalizada.

Complejos, frivolidad y un apasionado interés por evitar que se la identificara con el franquismo, aceleraron el proceso de degeneración de una derecha cada vez más progre: recuerdo a Aznar presumiendo de quitar la mili, y de hacer transferencias al separatismo, y de hablar catalán en la intimidad y de alabar al sectario Manuel Azaña… Soraya Sáenz de Santamaría y su pandilla son los mejores frutos de una transformación inútil, absurda y suicida digna de estudio. Y, a la vez que la derecha, política y social, se acomodaba alegre a la dictadura ideológica de la izquierda, en un caso curioso de obsesión por mimetizarse con el PSOE, el Partido Popular hacía suyos, desde los primeros momentos de su llegada al poder en 1996, los peores escándalos de corrupción socialista y participaba, como habían hecho los socialistas durante trece años, del atraco a todos los españoles. Y mientras se corrompían moral y económicamente, valga la redundancia porque cuando uno traiciona sus principios robar es algo natural, el PP impedía con toda su inmensa fuerza estatal, autonómica y mediática, que germinara una alternativa patriótica que defendiera la libertad personal y la económica y que tuviera como objetivo la regeneración democrática. El oportuno crimen del 11 de marzo de 2004 terminó con la poca esperanza que podía quedar en el Partido Popular y en sus anejos movimientos sociales, que aceptaron de lleno el propósito intelectual de aquella masacre… A la vista está. En esas pocas líneas, no me digan que no he resumido a la perfección el sistema político que padecemos y que nos deja, cuando se está desmoronando, a la espera de que nos aplaste a todos el alud de sus escombros.

La frivolidad ha sido inmensa: al contrario de lo que sucede en el mundo, nos hemos quedado sin alternativa, en un momento en que urge más que nunca defender la nación, la libertad y nuestra tradición histórica. A pesar de que la prensa mediocre mayoritaria no alcance a comprender lo que está ocurriendo en otros lugares más allá de nuestras fronteras, en Francia, Italia, Hungría, Polonia, en Rusia y en Estados Unidos, donde surgen reacciones frente a la degeneración del sistema –enfermedad del mundo occidental-, en España solo se ha permitido y favorecido que surja reacción tramposa por la ultraizquierda, porque en el fondo forma parte de la esencia misma de nuestra oligarquía putrefacta: fiesta de capitalismo corrupto para los que mandan, socialismo ruinoso para el resto… Más aún, como han señalado estos días los pocos analistas libres que aún quedan en España, las propuestas para buscar acuerdos de PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos contenían prácticamente las mismas dosis de demagogia socialdemócrata, apetito por la deuda y el despilfarro y absoluta unidad en las propuestas ideológicas progresistas: deshacer España de una u otra forma, aborto, ideología de género o infumable memoria histórica. Y todavía se escucha la cantinela del mal menor, qué pesadilla…

Y con todo lo dicho, la peor y más grave acción del PP, de todo el PP, incluidos los que aún quieren convencernos de que ellos son los decentes y de que aún es posible refundar algo desde la cloaca de Génova 13, más allá de sus gravísimos delitos y escándalos e, incluso, por encima de la enorme traición a los principios de sus millones de votantes, es haber hecho todo lo posible por abortar –qué oportuno- la reacción por su derecha que necesitamos urgentemente en España, haya gran coalición o no, haya elecciones o no. ¿Qué tal si actuamos en consecuencia?

contra la senda austera de bruselas
La receta de Podemos contra la crisis: subida de impuestos y más gasto
Los de Iglesias pretenden elevar el gasto público durante esta legislatura en 96.000 millones de euros y acometer subidas en el IRPF, en el impuesto de sociedades y en el de sucesiones.
Gaceta.es 16 Febrero 2016

El documento con el plan de Gobierno de Podemos enuncia las medidas con las que pretenden sacar a España de la crisis. El último órdago de los morados a Sánchez, con la inclusión del referéndum catalán, hace imposible que el líder socialista se siente a negociar. Durante el último Comité Federal, los socialistas acordaron que la propuesta del derecho a ‘decidir’ impide a su candidato sentarse en la misma mesa con los defensores de la medida. Por lo tanto, Sánchez debería abandonar los contactos con los morados, si quiere respetar lo decidido en el cónclave.

Los de Pablo Iglesias quieren que Bruselas flexibilice los objetivos de reducción del déficit hasta 2019, para dejarlo en el 2,2%, cuando se supone que España debe haber alcanzado la estabilidad presupuestaria para esa fecha. Podemos ve necesario un calendario de reducción del déficit que sea "realista y coherente con las necesidades de crecimiento, creación de empleo, atención de los servicios sociales e inversión pública".

Podemos, contrario a las tesis austeras europeas, propone elevar el gasto en 96.000 millones durante la próxima legislatura. Quiere implementar el gasto público en 48.000 millones entre 2016 y 2017, y en otros 48.000 los dos años siguientes.

En la reforma fiscal planteada por los morados, se pretenden acometer subidas en impuestos como el IRPF, el impuesto de sociedades o las SICAV. Según su propuesta, los incrementos y la lucha contra el fraude fiscal se traducirían en 69.700 millones de euros extra para las arcas públicas hasta 2019. Además, consideran que se ingresarán otros 29.700 millones como consecuencia del ‘’efecto expansivo de la propia política presupuestaria’’.

Tal y como informa Negocios.com, la reforma fiscal dejaría los impuestos de la siguiente manera:

A partir de 60.000 euros de base imponible, se aumentará el número de tramos del IRPF y el tipo marginal de cada tramo desde el 45 % actual hasta un 55 % para rentas superiores a 300 000 euros anuales. Se corregirá progresivamente la dualidad de la tarifa entre rentas del trabajo y ahorro en el IRPF, para avanzar hacia una tarifa única. Se revisarán los beneficios fiscales que presenten un carácter más regresivo tanto en el IRPF como en el impuesto de sociedades.

Se eliminará, con carácter general, el régimen de estimación objetiva en materia de actividades económicas.

Se reformará en profundidad el impuesto de sociedades, con unos tipos efectivos realmente próximos a los tipos nominales, que se fijarán en el 30%, y se establecerá un tipo mínimo para las grandes empresas y un tipo diferencial para los beneficios distribuidos y los beneficios reinvertidos, que será del 25%. El PSOE proponía el 15%.

Se recuperarán y revitalizarán los impuestos sobre la riqueza, sucesiones y donaciones, modificando el mínimo exento en el impuesto sobre patrimonio y favoreciendo la derogación de las bonificaciones en el impuesto de sucesiones y donaciones de forma coordinada en todas las comunidades autónomas.

Se aplicará el tipo superreducido del 4% de IVA a un mayor número de alimentos y bebidas no alcohólicas, y se aplicará el tipo reducido del 10% a todos los suministros básicos (calefacción, gas, electricidad) que actualmente no lo tienen. Se reducirá el tipo del IVA aplicable a productos de gran interés social como son los productos culturales y escolares, para volver a la situación previa antes de la reforma del Partido Popular, y desarrollar una nueva fiscalidad (del 25 %) para los artículos de lujo. Se introducirá el criterio del IVA de caja como universal y obligatorio. Se regulará adecuadamente la fiscalidad de las sicav y se controlarán las situaciones de fraude.

El Gobierno también presentaría una propuesta de créditos extraordinarios para atender las prioridades sociales de este año, en especial, para financiar un programa de renta garantizada dirigido a eliminar la pobreza, que tendría similitudes al ingreso mínimo vital que plantean los socialistas.

En materia de empleo, Podemos defiende derogar la reforma laboral del PP, pero también la que llevó a cabo José Luis Rodríguez Zapatero, aspecto este último en el que chocaría con el PSOE. Se plantean medidas para reducir la contratación temporal y modificar la actual regulación del despido.

El salario mínimo interprofesional se elevaría de forma gradual hasta alcanzar los 800 euros al final de 2017 y 950 a final de la legislatura, cifras similares a las que propone el PSOE.

En cuanto a las centrales nucleares, Podemos reclama el cierre de todas ellas para 2024, también en sintonía con los socialistas, que fija un tope máximo de actividad de 40 años

La única salida digna de Rajoy
Marcharse ahora voluntariamente y presentarlo como un gesto de dignidad, o encastillarse y prender la mecha del polvorín que ahora mismo es el Partido Popular.
Rafael Núñez Huesca  www.gaceta.es 16 Febrero 2016

Iglesias no defrauda. Lleva escribiendo el guión desde el pasado 20 de diciembre. Ha conseguido llevar la iniciativa, marcar los tiempos y las reglas del juego y hoy todos los partidos bailan a su son. Y han vuelto a hacerlo. Una rueda de prensa ha bastado para poner patas arriba las negociaciones con el PSOE cuando más hecho parecía el Frente Popular. Iglesias ha exigido la vicepresidencia del Gobierno, el CNI, el CIS, el control del BOE, la Presidencia de la Comisión de secretarios y subsecretarios de Estado, la relación del Gobierno con las Cortes Generales, una “Oficina de Derechos Humanos” y siete de los “quince ministerios”, incluido uno de “Plurinacionalidad”. Una propuesta desarrollada en más de cien páginas que bien podría resumirse en una frase: “Pedro, dado que llevas dos meses sin darte por aludido, te lo diremos más claro: vamos a elecciones. Y vamos a ganarlas”.

El nuevo escenario estresa en Génova. Nadie ve al partido con la capacidad de enfrentar unas elecciones con las mínimas garantías. Asediado por la corrupción, con los dos principales graneros de votos –Valencia y Madrid- en estado de conmoción, con el líder contestado y con un horizonte judicial que asegura nuevos escándalos en los próximos meses y años. Y nuevos imputados aún por salir. El partido es un polvorín. Y hay miedo. Saben que la crisis interna tiene un dimensión colosal y que el margen de maniobra, en las actuales circunstancias, es muy escaso. “El partido está para resetearlo”, confiesan fuentes del partido a Gaceta.es. La posibilidad de una “refundación que incluya un cambio de siglas” parece cada vez más verosímil.

El PP vasco arremetió el viernes duramente contra Madrid al mismo tiempo que Andrea Levy se quejaba de lo “harta” que estaba de hablar siempre de corrupción en una comparecencia delirante. Rafa Hernando decía en ‘El Objetivo’ que “en el PSOE también hay corrupción” y Maíllo ha salido a defender a Rajoy a la desesperada -"tiene la misma responsabilidad en la corrupción que Sánchez en los ERE" y a defenderle de la inmolación de Aguirre –“ lo que ha hecho no es transferible a ningún otro supuesto"-. Hay estrés e incertidumbre. Por el momento ningún barón ha levantado la voz, pero se rumorea que Juan Vicente Herrera podría decir en las próximas horas lo que nadie se atreve: que el Rey está desnudo.

Todo dependerá del resultado de las negociaciones para formar Gobierno. Una improbable gran coalición dejaría las cosas como están en el Partido Popular. Un Frente Popular y unas nuevas elecciones romperían necesariamente con el actual status quo. Y precisamente por eso se especula con que “Rajoy podría echarse a un lado y dejar paso a Soraya (Sáenz de Santamaría)”, precisamente para preservar el status quo. De hecho, dicen, Rajoy ya habría aludido veladamente a tal posibilidad el pasado viernes en un mitin en Murcia. El presidente aseguró que “el partido” volverá a intentarlo si fracasa Sánchez. “El partido”.

La tesis vendría avalada, además, “por ser la única que le procuraría una salida digna al presidente”. Rajoy se marcharía, en un gesto de patriótico sacrificio, para facilitar un Gobierno a España y, de alguna manera preservar su legado. Y lo haría con Soraya, con la persona con la que compartió cartel electoral las pasadas elecciones.

Los otros dos escenarios dejarían a Rajoy a los pies de los caballos: tanto un Frente Popular como unas nuevas elecciones acabarían por cobrarse su cabeza. “Se haría mucho más evidente su fracaso”. La contestación interna, silente hasta el momento, trocaría en ruidosa. "Habrá lío". Y Rajoy, ya se sabe, huye de líos.

Dimitir, una forma de corrupción
Javier Caraballo El Confidencial 16 Febrero 2016

También el mismo acto de dimitir puede acabar convertido en una forma de corrupción. La renuncia falsa, impostada y cínica también puede considerarse corrupción política, porque, al final, hasta la dimisión misma acaba formando parte de un sistema podrido en el que la primera norma es aparentar normalidad y transparencia para ocultar la verdad. Aparentar para perpetuar. Se trata de difuminar el problema con dos técnicas repetidas y contrapuestas, por extensión y por reducción.

Primero se presenta la corrupción como un hecho inherente al ser humano, que existirá siempre que se trate de asuntos manejados por hombres y mujeres; porque forma parte de la sociedad, no de la clase política en exclusiva. Y, a continuación, se reduce el fenómeno a un puñado de personas, aquellas que están directamente señaladas por un juez. Pero la corrupción política, esta corrupción política, es un fenómeno mucho más amplio que lo que acaba reflejándose en los sumarios judiciales. La corrupción política en España es una forma de entender el ejercicio de la política. Es ahí donde hasta una dimisión puede ser considerada como un acto de corrupción. Como esta de Esperanza Aguirre como presidenta del Partido Popular de Madrid.

La corrupción política en España es un fenómeno ligado a la democracia, a la perversión interna de los partidos políticos y a los excesos en la implantación del Estado autonómico. El PSOE, a partir del referéndum de la OTAN, comenzó con el cobro de comisiones ilegales para financiar aquella extraordinaria campaña de propaganda y, desde entonces, lo que ha existido es un mismo modelo, calcado por todos los demás partidos políticos que han alcanzado cuotas considerables de poder.

Todo lo que ha venido después ha sido degeneración, pero siempre girando sobre el mismo vicio básico, la financiación extra del partido político para competir con los demás en mejores condiciones. El dopaje ilegal de la política, en esa competición en la que acaban convertidas todas las campañas electorales, es la financiación ilegal que se alcanza a través de la corrupción.

En esencia, todos los casos de corrupción reproducen el mismo esquema, los mismos personajes y los mismos delitos: el partido político que gobierna una institución comienza a cobrar a las empresas una comisión ‘en b’, dinero negro, por las obras que les adjudica. El trámite se realiza siempre a través de intermediarios, de forma que la cúpula dirigente de los partidos políticos y de los gobiernos no aparece en las transacciones. Por la mayor exposición y riesgo ante los tribunales, los intermediarios suelen ser los más beneficiados, directa y personalmente, por el trabajo que realizan. Cuando les pilla la Policía, por un chivatazo o por un desliz, el partido al que estaban ligados se desentiende de ellos y los presenta como únicos responsables: “Cosa de tres sinvergüenzas”.

En la corrupción que se está destapando en el Partido Popular, se pueden encontrar desde hace mucho tiempo elementos suficientes para pensar en la organización sistemática de una trama de corrupción para financiar al partido. En cuatro comunidades, Castilla y León, Madrid, Valencia y Baleares, los investigadores de la Guardia Civil o de la Policía han localizado a distintos intermediarios que desarrollaban una intensa actividad para financiar al partido, fundamentalmente Daniel Mercado, a través de Over Marketing Comunicación, y Francisco Correa, a través de Orange Market y las demás empresas del ‘grupo Gürtel’. ¿Podrían haber desarrollado esos intermediarios su labor sin el amparo y el respaldo del Partido Popular y de sus respectivos gobiernos, locales y autonómicos, en esas regiones?

La respuesta es evidente, de Perogrullo se diría, porque lo que todos podemos intuir es algo tan básico como que nadie paga a cambio de nada: se paga a cambio de un favor político; se paga por una concesión o por una recalificación. Es el dinero de la ‘caja b’ que usan los partidos para financiar gastos derivados del funcionamiento ordinario de sus aparatos, para pagar sobresueldos de sus altos cargos, o para afrontar las campañas electorales en mejores condiciones.

¿Y viene ahora Esperanza Aguirre con la dimisión 'in vigilando', haciendo otra vez uso del manido recurso de que la corrupción política, esta corrupción de la que hablamos, esta corrupción que afecta al Partido Popular en cuatro regiones, es "cosa de tres sinvergüenzas”? La corrupción política en España, habrá que remarcarlo una vez más, no comenzará a erradicarse hasta que los partidos políticos implicados reconozcan el vicio de origen: la financiación ilegal. De ahí se deriva todo lo demás, incluidos ‘los sinvergüenzas’ señalados por la justicia que formaban parte de un engranaje.

No admitirlo así, solo conduce al disimulo de la corrupción existente. Por eso, una dimisión exculpatoria de sí misma, como la que acaba de protagonizar Esperanza Aguirre, debe considerarse también una forma de corrupción política. La corrupción política, esta corrupción que afecta a España, es mucho más amplia que la que aparece en los sumarios; “la corrupción política es también corrupción de las conciencias”, como dejó dicho un gallego al que siempre vuelvo en estas cosas, Xosé Alvilares Moure. Fue sacerdote, fue filósofo, fue escritor. Murió a finales del pasado año sin que la corrupción contra la que se sublevó en Lugo hubiera hecho otra cosa que consolidarse en toda la España democrática.

Una nueva humillación al PSOE
EDITORIAL Libertad Digital 16 Febrero 2016

La oferta de Podemos para investir presidente a Pedro Sánchez ha sido un jarro de agua fría que ha congelado, tal vez definitivamente, las expectativas demasiado halagüeñas del líder socialista. Con una ingenuidad sólo equiparable a sus ansias por llegar al poder, el jefe del equipo negociador socialista, el inefable Antonio Hernando, expresaba muy sonriente este fin de semana su deseo de llegar a un acuerdo inmediato con el movimiento ultraizquierdista, en la convicción de que sólo quedaban por resolver algunas cuestiones menores. Sin embargo, las condiciones impuestas por Iglesias para otorgar su voto a Sánchez han sido tan disparatadas que ni siquiera los actuales responsables socialistas, cuyas tragaderas no tienen nada que envidiar a las de Zapatero, pueden asumirlas sin dinamitar el partido que todavía dirigen.

Iglesias quiere un referéndum para Cataluña y el control de los principales resortes del Estado, además de la gestión de las carteras con mayor peso presupuestario y proyección social. Aceptar semejantes condiciones supondría la desaparición del PSOE, un precio que, si a Pedro Sánchez y a su equipo les puede parecer aceptable, los dirigentes territoriales del partido, encabezados por Susana Díaz, no están dispuestos a pagar. Si no lo hacen por convicciones ideológicas lo harán por la propia supervivencia de sus franquicias electorales, de las cuales dependen miles de altos cargos públicos y las cuotas de poder territorial que conservan.

Es la segunda vez que Iglesias humilla a Pedro Sánchez y al PSOE, y parece que va a ser la definitiva. El juego de alianzas tiene ya escaso recorrido y el proceso de investidura, previsto para comienzos de marzo, será presumiblemente un mero trámite que dará el pistoletazo de salida para las próximas elecciones generales. Esa es tal vez la situación buscada por los liberticidas de Iglesias, que en unos nuevos comicios defenderán ante su electorado sus intentos sinceros de alcanzar un pacto de Gobierno y acusarán al PSOE de no haber tenido agallas para formar un Ejecutivo de izquierda dura.

El panorama, por tanto, se ensombrece notablemente para Pedro Sánchez, que ha fiado a su llegada a la Moncloa cualquier posibilidad de seguir dirigiendo el PSOE tras el batacazo monumental del 20-D. Sánchez puede estar en estos momentos en el epílogo de su gestión al frente del socialismo español. No ha sido capaz de ganar las elecciones a un PP desfondado ni de ahormar un acuerdo razonable de Gobierno con los otros partidos de izquierda, que parecen haberse impuesto como primer objetivo destruir al PSOE. Salvo milagro de última hora, Pedro Sánchez no es el líder que asegurará la supervivencia política de esas siglas centenarias, sino el agente activo que puede acelerar su desaparición.

¿Referéndum? De entrada, no
Pablo Planas Libertad Digital 16 Febrero 2016

Que no se hable de Cataluña no significa que Mariano Rajoy haya resuelto el llamado problema catalán. Su mérito al respecto consiste en que ha conseguido ocultar el agravamiento. Sus silentes peripecias de las últimas semanas, el estricto quietismo, la exacta inmovilidad, la impávida hibernación del oso gris restan plano a las noticias catalanas. El presidente Puigdemont ha llamado a capítulo a los cónsules en Barcelona para que vayan haciéndose a la idea de que en breve serán embajadores. El vicepresidente Junqueras en persona prepara la Hacienda y la Seguridad Social catalanas y hasta el lamentable fallecimiento de Muriel Casals, atropellada por un ciclista, se ha cosido al ardor patriótico. La independencia tiene un nuevo argumento tras el 1714 y la España que nos roba. Ahora se trata de que hay que hacer realidad el sueño de Muriel, "la sonrisa de la revuelta" en "la revuelta de las sonrisas".

Todo eso no es nada o poca cosa al lado de la inaudita estrategia del PP en pos de perder unas elecciones que ganó en las urnas. Ni las formulaciones más extremas de la Ley de Murphy admiten la concatenación de catástrofes relacionadas con Mariano Rajoy y sus últimas andanzas. El Rey le toma la palabra, Sánchez le hace la cama y el partido se le cae a pedazos al punto de que lo del final de UCD comienza a ser comparable, como mínimo. Si Podemos mantiene su palabra de que el referéndum sobre Cataluña y sólo en Cataluña es innegociable, a Rajoy le saldrá medio bien la jugada porque parece improbable, así como desaconsejable, que repita como cabeza de cartel en unas elecciones reiteradas. Eso siempre que el PSOE y Sánchez se remitan a su compromiso de que España no está en venta. Tratándose de política sería una de las escasas veces en que la razón pura se impone a la práctica.

Así pues, el derecho a decidir, el subterfugio para explotar, consolidar y extremar los privilegios territoriales y dinamitar la soberanía nacional, es la condición sine qua non de Podemos, el octavo pasajero de la izquierda, para aceptar al pulpo Sánchez como presidente del Gobierno y animal de compañía.

El PSOE es aquel partido financiado por los países de la OTAN que prometía sacar a España de la OTAN. Ahora es ese partido que no quiere un referéndum en Cataluña pero que depende de quienes quieren un referéndum en Cataluña. Mientras tanto, Rajoy entiende.

Un sistema impositivo adecuado
MANUEL LAGARES El Mundo 16 Febrero 2016

ALGUNOS AMIGOS, preocupados por la incidencia de un cambio de Gobierno sobre nuestro sistema impositivo, me preguntan en las últimas semanas cuáles deberían ser los impuestos más adecuados para nuestra economía. Les he dicho que, sin duda, la estructura impositiva contenida en el 'Informe de la Comisión de Expertos para la reforma del sistema impositivo español' que tuve el honor de presidir. Sin embargo, esa respuesta les parece excesiva, pues ese informe se extiende a lo largo de 444 páginas y contiene 125 propuestas, casi siempre con varias subpropuestas en cada una de ellas. Demasiado para quienes sólo pretenden una aproximación esquemática a nuestra realidad tributaria. Por eso trataré de delimitar aquí, siquiera muy someramente, cuales son, a mi juicio, los objetivos básicos y los tributos más apropiados para el sistema impositivo español.

Los objetivos básicos de un buen sistema tributario fueron descritos hace mucho por los economistas españoles del XVI y XVII y por Adam Smith (1776), entre otros. Simplificando mucho, para esos autores los impuestos, en primer lugar, deberían recaudar lo suficiente para financiar los gastos públicos. En segundo término, no deberían impedir el crecimiento de la riqueza nacional. Por último, su carga debería distribuirse con justicia entre todos los súbditos. Esos tres objetivos generales son también los de un buen sistema impositivo hoy, bajo las denominaciones de suficiencia, eficiencia y equidad. Sin embargo, no siempre han significado lo mismo ni han tenido igual importancia. La suficiencia -es decir, alcanzar la recaudación necesaria para financiar los gastos públicos- fue casi eliminada por el keynesianismo a partir de los años 30. Hoy, el déficit público sólo se admite en circunstancias coyunturales contractivas, por cuantías muy limitadas y en secuencias temporales cortas. Los hechos han demostrado que el equilibrio presupuestario resulta indispensable para un crecimiento estable de la producción y del empleo a largo plazo, como señalan la UE, el FMI y la OCDE.

Hasta la Segunda Guerra Mundial los impuestos más eficientes eran los que menos alteraban la economía, pero a partir del auge de la planificación indicativa en los años 50 la eficiencia de los impuestos parecía estribar en su capacidad para soportar exenciones, reservas especiales y otros muchos estímulos similares, en beneficio de áreas geográficas concretas o sectores productivos considerados como estratégicos, constituyéndose así en instrumentos para impulsar un crecimiento planificado. Pero los errores, los despilfarros y las muchas corruptelas de esas políticas hicieron volver la vista hacia el mercado de libre competencia, considerándolo como el instrumento que mejor seleccionaba las inversiones y localizaba los recursos. De ahí que hoy la neutralidad de los impuestos sea la receta más adecuada para su eficiencia. Neutralidad significa no alterar la estructura relativa de precios que se alcanzaría en un mercado libre y sin impuestos o, en términos quizá más comprensibles, tratar todos los productos y servicios con la misma carga impositiva en relación a su precio, aunque los de muy primera necesidad puedan tener, por razones de equidad, un tipo más reducido.

La equidad de los tributos, que siempre estuvo rodeada de polémicas, viró hacia la progresividad nominal de las tarifas a finales del siglo XIX y principios del XX, fundamentándose en que la utilidad marginal del dinero parecía ser decreciente, cardinalmente mensurable y también comparable entre los individuos. Ese planteamiento creó, ya en los años 50 y 60, una grave antinomia entre impuestos que se decían eficientes (los que trataban de modo desigual a ciudadanos, empresas y sectores para impulsar el crecimiento) e impuestos aparentemente equitativos, que exigían de un trato igual a los iguales pero de tarifas fuertemente progresivas aplicables a las rentas más elevadas, lo que reducía los deseos de trabajar, ahorrar y asumir riesgos económicos. En mis tiempos de estudiante, allá por los años 60, las derechas se inclinaban por la eficiencia y las izquierdas por la equidad, polémica en la que atrasadamente todavía se encuentran algunos políticos de nuestros días. Al menos en el plano de las ideas el enfrentamiento ha terminado al girar la eficiencia hacia la neutralidad y abandonar la equidad el decrecimiento y comparabilidad de la utilidad marginal del dinero para fundamentarse en el concepto de justicia como imparcialidad. Ese concepto, derivado del pensamiento de Rawls (1972), obliga a un trato igual para todos, admitiendo al mismo tiempo la discriminación en favor de los menos favorecidos, pero sólo hasta que se afecten negativamente los incentivos para trabajar, ahorrar o asumir riesgos económicos. Tal planteamiento ha resuelto en favor del mercado la antinomia anterior y ha dirigido, además, el apoyo a los económicamente más débiles hacia la esfera del gasto público -gastos del Estado de Bienestar- en lugar de hacia los impuestos con tarifas muy progresivas, que dificultan seriamente el crecimiento de la producción y del empleo.

Ese es precisamente el marco más adecuado para el sistema impositivo de una economía avanzada como la española. Son, sin duda, ideas de clara raíz liberal, pero están actualmente admitidas sin reservas incluso por la socialdemocracia europea, que las aplica con profusión en los países en que gobierna. Partiendo de ellas y mirando a España, creo que, en líneas muy generales, deberían suprimirse en nuestro país las muchas exenciones, reducciones, bonificaciones y regímenes especiales que no se fundamenten en situaciones de evidente discriminación personal o que pretendan alterar la normal conducta en el mercado de individuos y empresas. En el impuesto sobre la renta las tarifas quizá no deberían iniciarse con tipos mayores del 15% ni superar los tipos máximos medios de la UE, próximos al 40%, pero reconociendo simultáneamente la menor disponibilidad que representa para la renta de los contribuyentes el peso de la familia, lo que aumentaría la progresividad de este tributo por vías distintas a la meramente tarifaria. En el impuesto sobre sociedades el tipo de gravamen debería tener en cuenta la libre y creciente movilidad internacional del capital y no sobrepasar tampoco la media de los aplicados en Europa. La tributación de las sucesiones y donaciones debería moderarse notablemente en todas las CCAA y suprimirse el impuesto sobre el patrimonio, que sólo existe en 12 de los 34 de la OCDE. Su existencia genera fuertes movimientos de deslocalización de personas y capitales con efectos muy negativos para el crecimiento económico, aparte de que recauda poco.

TAMBIÉN DEBERÍA suprimirse el impuesto sobre transmisiones patrimoniales porque dificulta bastante las transacciones, especialmente las de inmuebles usados. El IVA debería ser mucho más neutral, limitando notablemente el ámbito de sus tipos reducidos, lo que proporcionaría un potencial mayor a sus recaudaciones. Por último, los impuestos medioambientales y los que recaen sobre la energía deberían establecerse con más racionalidad y tener un papel más efectivo en la preservación del medio ambiente. Todas esas reformas, y otras muchas que no cabe describir aquí, se encuentran en el citado informe de la Comisión.

Unas palabras finales sobre la indispensable suficiencia. No se conoce aún el déficit público español en 2015, pero los ingresos del conjunto de las Administraciones públicas quizá se hayan situado próximos al 39% del PIB. Con las medidas antes comentadas podrían alcanzar pronto el 40% de esa magnitud, pese al ajuste de tarifas y a la supresión de algunos impuestos. Los gastos posiblemente se habrán situado cerca del 44% del PIB, por lo que el objetivo de la política fiscal debería ser el reducirlos gradualmente hasta el 40% logrando así la suficiencia. Eso exigiría de una importante racionalización de la estructura organizativa del sector público antes que de una reducción en el peso relativo de los gastos propios del Estado de Bienestar. Pero, sobre todo, de que se mantengan crecimientos importantes de la producción y del empleo, que sólo pueden alcanzarse con políticas de mercado. Nunca, desde luego, mediante gastos financiados a déficit, como nuestra experiencia ha demostrado dramáticamente hace bien poco.

Manuel Lagares es catedrático de Hacienda Pública y miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.

España hacia el "Frente Popular" del nieto de Castejón (aniversario del pucherazo)
La Verdad Ofende www.latribunadelpaisvasco.com 16 Febrero 2016

Nadie podría haber sospechado hace apenas seis meses que tantas coincidencias históricas podrían llegar a confluir de modo tan asombroso tras las últimas elecciones. Han pasado 80 años y no hay duda de que aquella España y la actual son absolutamente diferentes. Aun así, quienes leemos un poco de historia encontramos similitudes asombrosas. Asistimos como entonces al agotamiento de un modelo político, no por defectuoso sino por corrupto, en todos sus estadios sociales y políticos.

La tensión social que padecemos es fruto de una crisis económica durísima que aún perdura, y la certeza de una masiva, indiscriminada y generalizada corrupción, que en la gente ha radicalizado posiciones. ¿Qué esperaban? El crack financiero de 1929 afectó a España del mismo modo que el de Lehman Brothers en 2008. La diferencia es que hoy las personas, poco o mucho, pero leen, y los muchos medios de información e Internet "libres", da igual su corte ideológico, nos informan puntualmente, evidenciado hasta qué grado nos han saqueado quienes nos mal gobiernan, quienes se auto-aforan y adaptan las leyes a su criminal impunidad mientras extraen nuestros impuestos dilapidándolos, desde el Rey hasta el sindicalista más obrero.

La II República que hoy muchos propugnan llegó en 1931 cabalgando un programa político de promesas tan irrealizables como las de Syriza en Grecia o las de los leninistas de Podemos. Rajoy llegó al poder ganando a un PSOE corrupto hasta decir basta, tras una carrera electoral galopada sobre un programa que también incumplió en todos sus términos. Sueños de intelectuales, demagogia marxista y corrupción sistémica, fueron los ingredientes de una constitución no negociada en 1931, condenada por ello “de iure” a hacer fracasar aquel sueño democrático desde sus inicios. En 1978 se cedió al insaciable nacionalismo con el título octavo de la Constitución y las autonomías. Del "no es así" de Ortega a "Se hizo una Constitución que invitaba a la Guerra Civil" escrito por el presidente de la II Republica, Niceto Alcalá Zamora ("Los defectos de la constitución de 1931", Madrid, 1936, p. 14)

Bien es cierto que hoy no existe analfabetismo como entonces, pero el grado de clientelismo y dogmatismo en los españoles asombra: millones votan sí o sí y eternamente a un apestosamente corrupto PP, donde las heces de Bárcenas, Granados o toda Valencia arrasaron su reputación. Otros tantos votan a los corruptos chicos de Pujol mientras éste nos insulta con su “España nos roba”. Millones votaron ayer mismo a un movimiento leninista castrista cocinado en Venezuela con manifiestos logros en pobreza, ruina y fracaso. Y, mientras tanto, millones siguen hoy permanentemente fieles al indecente PSOE. 34 años en Andalucía ilustran sus éxitos: líderes absolutos en casos de corrupción por número de personas implicadas y por volumen en miles de millones saqueados. Mantienen el cortijo andaluz en niveles de tasas de paro vergonzantes, abandono escolar y pobreza económica. De Izquirda Unida ni hablaré, las urnas les enviaron al vertedero político tras corromperse también. ¡Ah, y aquí nadie devuelve un duro!

España lidera por la cola el fracaso escolar, lidera los bajos de niveles de venta de libros y de lectura. También lidera las ilusiones de miles de inversores extranjeros que nos miran con anhelo buscando ofrezcamos estabilidad para volver a invertir en una nación próspera, aun joven, trabajadora, y con ganas de superar los tristes tiempos pasados.

En 1934, los índices de analfabetismo rondaban el 47%, el pistolerismo resolvía las rencillas políticas (chiviris-falangistas) y las masas obreras y campesinas se movían entre la obediencia al cacique (hoy, políticos), al empresario o al líder sindical. La pobreza y el cabreo social marcaron la agenda y quienes movieron a las masas en 1931 incitaron con las mismas armas el reciente 15M. Tras el fin de los asesinatos de ETA, los “chiviris” de ayer son los trolls de hoy. Eso hemos ganado, solo insultan en internet. Por lo demás, vean las similitudes del espectro electoral que ofrecía el Frente Popular tras la convocatoria de las terceras elecciones generales en cinco años de República:

Partido Socialista Obrero Español (Francisco Largo Caballero); Partido Comunista de España (José Díaz Ramos); Esquerra Republicana de Catalunya (Luis Companys); Izquierda Republicana (Manuel Azaña); Partido Nacionalista Vasco (Doroteo de Ziáurriz); Partido Obrero de Unificación Marxista (Joaquín Maurín), y el Partido Sindicalista (Ángel Pestaña).

Casi son los mismos de hoy en el espectro socialista y variantes. Ayer como hoy, la derecha era la apestada por la izquierda, en un juego muy poco democrático de quienes no paran de reclamarse adalides de la democracia, el consenso y el diálogo, pero solo si es entre ellos. La izquierda (por ideología) ha arrinconado ayer y hoy a toda costa y en cualquier tipo de pacto a media España en toda negociación política. Los Tinell de hoy recuerdan con demasiada claridad lo que España ya padeció en aquella trágica II República.

“Si no nos permiten conquistar el poder con arreglo a la Constitución… tendremos que conquistarlo de otra manera”. (Febrero de 1933, Largo Caballero, “Escritos de la República”. Fundación Pablo Iglesias, 1985, p. 34-5).

“Hay que apoderarse del poder político; pero la revolución se hace violentamente: luchando, y no con discursos”. (Largo Caballero Durante el Congreso de las Juventudes Socialistas. R. Calaf Masachs, “Revolución del 34 en Asturias”, Fundación José Barreiro, Oviedo, 1984, p. 57)

España no puede volver al frentismo populista de 1936 ni a la negación de media España por la otra media. Las memorias del presidente de la Republica Niceto Alcalá Zamora dejan aturdido a cualquiera. Las elecciones de 1936 fueron asaltadas por los leninistas de entonces y los resultados, jamás publicados, fueron bastardeados e impuestos a la otra media España. El asesinato político que siguió llegó a cotas inimaginables. El líder de la oposición, tras ser amenazada su vida en sede parlamentaria, fue dos días después secuestrado y tiroteado por la guardia personal de Prieto.

El PSOE, instalado en el crimen de Estado nos llevó a la Guerra civil proclamada por sus líderes, que veían en la Revolución bolchevique, acaecida solo 14 años antes, el ejemplo a seguir. Desde el golpe de Estado del capitán Galán, España sufrió cinco golpes de Estado de izquierdas. El golpe de estado de Franco fue uno más, fue el último y el primero conservador.

José Recasens era elegido en 1910 secretario de la Federación Socialista de Cataluña. Afiliado al PSOE, vivió en Reus y fundó el semanario “La Justicia Social”. Pasó la guerra en el bando republicano hasta su detención por Franco. Este intelectual y político de izquierdas catalán cuenta algo revelador en su libro “Vida inquieta. Combat per un socialisme Català”.

"Por fin, hoy - 28 de enero de 1939 - han llegado a este pueblo pintoresco [el Figaró, Cataluña] las tropas nacionales. Las esperábamos con ansia. Han hecho su entrada triunfal hacia las dos de la tarde. Lo he de declarar sinceramente: hasta incluso yo que tenía dos hijos en las filas del Ejército republicano, que he combatido implacablemente el fascismo, he sido enemigo indomable del militarismo y de las revueltas militares, estaba anhelando, esperando aquel momento".

La narración del experimento anarquista que se vivió en Cataluña bajo Companys y el Frente Popular está harto publicado e inspiró a George Orwell en su “1984” o a Johnn Dos Passos, cuando harto de tanto crimen, escribió: "El marxismo no sólo ha fallado en promover la libertad humana, también ha fallado en producir comida". El tercio de requetés de Montserrat, catalanes todos, entraban en olor de multitudes en la ciudad condal liberando su propia tierra de la opresión marxista (vean la fotografía que ilustra articulo). Jamás se vivió en toda la guerra un recibimiento igual. Señor Sánchez Castejón: no podemos volver al frentismo populista que usted con gran sentido común denunció antes de las elecciones y hoy se apresta a asumir como mal necesario. La España de 2016 no es aquella que relato, ni los españoles de hoy merecemos nos hagan retroceder un siglo en la historia.

"Si de la República han de estar ausentes las derechas cuando mandan las izquierdas, y luego, cuando son las derechas las que gobiernan, las izquierdas han de enloquecer y lanzarse a la revolución, no habrá -no ha habido todavía- verdadera democracia en España. Como tantas otras cosas, la democracia aquí no es más que un nombre de raíces clásicas y de contenido extranjero". (Agustín Calvet i Pascual “Gaziel”. Periodista republicano federalista, director de “La Vanguardia” entre 1920 y 1936. Artículo aparecido el 9 de noviembre de 1934, pag.5)

¡Viva España!, que somos todos.

Podemos y el cuento de la lechera
Existen una serie de cuestiones reales y no discutibles que hacen inviable el cumplimiento del cuadro con el que Podemos y afines pretenden gobernarnos
El Confidencial 16 Febrero 2016

 "No anheles impaciente el bien futuro: mira que ni el presente está seguro" Félix María de Samaniego

Ayer presentó Pablo Iglesias su 'Bases políticas para un Gobierno estable y con garantías'. Con la presencia de Carolina Bescansa, su apoyo social, y Nacho Alvárez, su pilar económico, el mensaje de Podemos y plataformas asociadas era muy evidente: no fallaremos a nuestros votantes en la política social y tenemos el apoyo de la economía; Europa puede respirar tranquila. Lástima que en el primer cuadro del texto de 98 páginas todo el esfuerzo y toda la puesta en escena se viniesen abajo.

Como podemos observar, la idea de Gobierno de Podemos pasa por un 'impulso' de gasto adicional que cifran en 96.000 millones de euros para 2019. Esto significa que pasaría de los aproximadamente 465.000 millones de euros de 2015 a 561.000 millones en 2019, un 20.7% más en solo cuatro años. Esta decisión puede ser objetable desde la perspectiva de quienes deseamos una menor intervención del Estado en la economía, pero en todo caso es respetable; al fin y al cabo se trata de premisas ideológicas que suponen la dicotomía entre libertad o intervención, y como tales siempre sujetas a discusión.

Sin embargo, existen una serie de cuestiones reales y no discutibles que hacen inviable el cumplimiento del cuadro con el que Podemos y afines pretenden gobernarnos.

En primer lugar, debemos notar que el gasto público seguirá representando en 2019 el 43,3% del PIB. Esto es, para que un incremento de 96.000 millones de euros frente a la situación actual mantenga el gasto público en ese nivel del 43,3%, el PIB deberá pasar de los aproximadamente 1,07 billones de euros con los que deberíamos cerrar 2015 a 1,3 billones en 2019; un incremento de 230.000 millones de euros en cuatro años.

Las últimas previsiones de la Unión Europea dan a España un crecimiento para este 2016 del 2,8%, seguido de un 2,5% para 2017. Coinciden 'grosso modo' con las del FMI, que apunta a una ralentización posterior hasta el 1,7% en los dos años posteriores. De cumplirse estas previsiones, el PIB de España en 2019 sería de alrededor de 1,17 billones de euros, nada menos que 130.000 millones de euros menos que las previsiones del equipo de economistas de Podemos. Visto de otra manera: alcanzar el objetivo de 1,3 billones de euros de PIB que plantea Podemos en 2019 supone crecer a una media del 4,65% anual -cada uno de los cuatro años, 2016, 2017, 2018 y 2019-. La mejor racha de cuatro años consecutivos de crecimiento desde 1980 es la que va de 1987 a 1990; el crecimiento medio anual en ese periodo fue del 3,82%. La segunda mejor fue entre 1998 y 2001; entonces fue del 3,5%. No existe pues ningún antecedente en la historia reciente de España que avale tal crecimiento.

Ese crecimiento hipotético sustenta un incremento de la recaudación por sí mismo de casi 30.000 millones de euros; esta es la primera partida que deben ustedes eliminar del primer cuadro. La lucha contra el fraude supone aflorar para entonces otros 12.000 millones de euros, aumentando la presión fiscal en todos los impuestos salvo en el IVA. Es decir, la reforma fiscal en un entorno de crecimiento hipotético del 4,65% anual acumulativo supone añadir 10.000 millones de IRPF (que paga usted), 12.000 millones de Impuesto de Sociedades (que paga su empresa, es decir, usted en forma de mayores precios o menor empleo), 2.000 millones de Patrimonio (que paga usted) y 8.000 millones de “otros impuestos”, que deberían ser los especiales (como tabaco, hidrocarburos, etc.), que, por supuesto, también paga usted.

Ingresos tributarios hasta 2014 (fuente: informe anual de recaudación tributaria 2014, AEAT) y previsión de Podemos para 2019 (fuente: p. 32 documento de Bases políticas citado)

Es decir, Podemos y apéndices van a lograr:

  • Llevar la recaudación del IRPF hasta los 83.000 millones de euros desde los 73.000 actuales, cifra máxima de toda la historia de la recaudación tributaria de este impuesto y que debemos al señor Montoro; un 14% más que hoy.
  • Llevar la recaudación del impuesto de sociedades hasta los 30.000 millones de euros en cuatro años; solo en tres años, desde 2000, la recaudación de este impuesto alcanzó o superó los 30.000 millones: 2005, 2006 y 2007, pico de la burbuja inmobiliaria.
  • Llevar la recaudación del impuesto de sucesiones y patrimonio (cedido a las autonomías) a los 2.000 millones; habida cuenta que las anteriores que actualmente lo tienen en vigor, como la andaluza, ven caer su recaudación por la competencia fiscal de las que no lo tienen (se habla de cerca de 40.000 familias andaluzas que se habrían dado de alta fiscal en Madrid para evitar ese impuesto), la cifra parece complicada de alcanzar.
  • Llevar la recaudación de los “otros” impuestos hasta los 35.000 millones de euros; si por ellos entendemos los que no son ninguno de los anteriores (lo que parece claro), vuelve a ser 2014 el año que más han recaudado; entre especiales y los demás, aportaron 27.438 millones de euros a las arcas del Estado. Aumentar en 8.000 millones esa cifra (que, insisto, jamás se ha superado) supone aumentar en casi un 30% esa recaudación.
  • Llevar la recaudación total, por todos los conceptos, a su nivel más alto de toda la historia, superando los 200.000 millones alcanzados en 2007

Comparativa ingresos fiscales 2014 (reales) – 2019 (previstos)

En resumen, en una situación de incertidumbre internacional en la que se está planteando la vuelta a una recesión de los EEUU, con China creciendo al ritmo más bajo de los últimos 10 años y la Unión Europea al 1,5%, Podemos y sus plataformas amigas pretenden que su modelo de mayor intervención y menor libertad económica, con la mayor represión fiscal de la historia y con el crecimiento de la economía española resintiéndose por la incertidumbre política interna, lleve a España a crecer a un ritmo sostenido del 4,65% durante cuatro años. Si nadie hubiese planteado medidas de estímulo fiscal en la historia de España, podríamos pensar que, al fin y al cabo, las enseñanzas (mal aprendidas) de Keynes están ahí para emplearlas; sin embargo, todos los partidos políticos que han gobernado tanto a nivel nacional como autonómico han optado por aeropuertos, autopistas, planes E, vías de alta velocidad, etc. Solo la soberbia intelectual puede llevar a pensar que esta vez será diferente.

Lo único cierto de las medidas de los economistas de Podemos es el signo de la recaudación del IVA en 2019; desgraciadamente, a donde esto nos lleva en términos de paro y huida de empresas es a una caída del IVA y del resto de impuestos muy superior a la prevista.

Podemos y el asalto a la contabilidad
Este programa es una invitación a no invertir en España en mucho tiempo. Subvencionar al improductivo vía renta garantizada para atacar al que genera riqueza
El Confidencial 16 Febrero 2016

“All around the world, every boy and girl, take a lesson from me, that's - a stupidity” Dr Feelgood

Desde que nació Podemos, ya hemos sido testigos de al menos cinco programas económicos, a cual más lleno de soluciones mágicas y asaltos a la contabilidad o los principios básicos de la economía.

Atrás quedan aquellas propuestas de eliminar las amortizaciones de activos de la contabilidad (en el programa 'colaborativo' de las europeas), o de recaudar por impuesto de sociedades más que el 100% de los beneficios netos de las 100 mayores empresas de España. Pero llegan nuevas.

Podemos ha inventado el efecto multiplicador del gasto corriente. Si Keynes levantara la cabeza, se liaba a gorrazos con el que lo ha escrito: 96.000 millones adicionales de gasto, de los que solo 3.000 son para investigación y desarrollo, van a generar, según los 'bolivarkeynesianos', un efecto expansivo superior al crecimiento histórico del PIB nominal. Nunca ha ocurrido. El milagro de los panes y los peces en versión 'Sí, se puede'

Keynes explicaba que el Estado debía usar el excedente de ahorro para invertir en proyectos con rentabilidad real que pagasen la deuda acometida a lo largo de la vida de dichos proyectos. Esa inversión generaría un efecto multiplicador. Pues bien, esa teoría del efecto multiplicador ha sido rechazada por Angus Deaton, o el propio BCE, que mostraba que el gasto público no ha generado crecimiento del PIB real (vean esto), y por los hechos, como demuestra que la Unión Europea gastara un 3% del PIB en planes de estímulo en 2008-2010 y no generara mejora ni del crecimiento ni del empleo. Pues señores, Podemos ha inventado el keynesianismo mágico.

¿Inversión? Noooo. Podemos ha inventado el multiplicador gigante e inmediato del gasto corriente. Pretenden generar 29.700 millones de euros de 'crecimiento económico' dedicando 93.000 millones de euros en gasto corriente… Y asumen ese milagro en cuatro años, mientras llevan a cabo un asalto fiscal adicional a la presión actual de 68.700 millones.

El plan de Podemos supone un aumento fiscal de más de 5.000 euros anuales por contribuyente.

Ah, pero se lo iban a subir 'a los ricos'. No. Ojo, que ahora dicen a las rentas 'más acomodadas'. Ya lo han demostrado en Navarra, donde le han subido los impuestos a la clase media, por ejemplo, y cargado a todos desde los impuestos indirectos, que suponen mayor esfuerzo para los más pobres, como las gasolinas, etc.

Podemos ha inventado una contabilidad creativa que ni Madoff ni Enron pudieron imaginar

Ya hemos explicado aquí cómo la mentira de “subir los impuestos a los ricos” se convierte en un atraco fiscal a todos para mantener el gasto clientelar -que no han revisado ni un céntimo, oh casualidad-. Estimaciones de ingresos imposibles para financiar aumentos de gastos muy reales, y cuando se dispara el déficit… subir los impuestos a todos. Lean aquí. La media -media- de error en estimaciones de ingresos según el BCE es de un 1% del PIB anual.

Podemos ha inventado una contabilidad creativa que ni Madoff ni Enron pudieron imaginar.

Contabilizan como ingreso aumentar la deuda en 26.300 millones. Si se enteran los auditores de Parmalat o Enron, hoy estarían liderando el crecimiento empresarial.

Un asalto fiscal -aumentando impuestos en IRPF y Sociedades- que va a 'relanzar' la economía al crear nuevos ingresos por “crecimiento económico” superiores al crecimiento anual del PIB. Y además plurianual.

Podemos ha inventado el multiplicador de gasto corriente… y encima plurianual. Todos los efectos puntuales por medidas que propone, que se darían, como mucho, en un año… Los extienden a todos los años. Decía Ludwig Von Mises que los keynesianos habían inventado la política de convertir el pan en piedras. Podemos va a convertir el pan en arena movediza.

Fe, esperanza y caridad.

Mucha fe hay que tener para creerse unos ingresos por fraude fiscal y aumento de impuestos adicionales, que no se han dado ni durante los últimos cuatro años con la economía creciendo y atrayendo capital. Porque este programa es una invitación a no invertir en España en mucho tiempo. Subvencionar al improductivo vía renta garantizada para atacar al que genera riqueza. Un incentivo negativo a trabajar y crear empleo.

Esperanza es pensar que la Unión Europea va a aceptar este desaguisado incluyendo el simpático agujero 'rojo' de 28.000 millones “para lo que nos apetezca gastar según llegue”.

Caridad es pensar que la Unión Europea y los socios que pagan van a aceptar añadir al déficit que ya acumulamos, superior a 50.000 millones anuales, otros 26.300 que, a buen seguro, serían muchos más dada la historia de errores en las estimaciones de ingresos (lean 'Lecciones de las estimaciones fiscales', del BCE).

Estupidez es permitir esa brutal expansión fiscal y aumento de déficit a unos señores que tienen cientos de horas de YouTube diciendo que hay que hacer auditoría de la deuda, impago y salir del euro.

Estupidez es permitir un aumento de déficit a señores que tienen cientos de horas de YouTube diciendo que hay que auditar la deuda, impagarla y salir del euro

Podemos exige endeudar mucho más al país para luego decir que la deuda es ilegítima. Seguro que se van a lanzar a prestarnos.

Porque no se daría el aumento de actividad económica que estiman, ni los ingresos fiscales, al ser un plan que atenta directamente contra empresas y clase media. Pero los gastos no. En eso la ejecución presupuestaria será modélica con los aristócratas del gasto público. Y entonces subirán impuestos a todos los que se queden en un país cautivo y rehén del expolio.

¿Qué decir de sus 3.000 millones en Investigación y Desarrollo? Unos señores que consideran investigación a “la desmercantilización de la vivienda” y que no consideran importante registrar patentes ni crear empresas de dicha investigación, van a conseguir el milagro multiplicador. Unos señores que no han puesto en cuestión un solo euro de gasto de lo que ellos llaman casta.

En el mejor de los casos, el plan de Podemos es la mayor transferencia de renta de los sectores productivos a la burocracia improductiva vía subvención. Un aumento del déficit a más de 75.000 millones anuales y un aumento brutal de la prima de riesgo, como explicamos aquí.

Los efectos de estos alquimistas de la contabilidad creativa ya se han visto en Grecia, Portugal, Argentina y tantos otros. La neocasta es la que más gasta. Paga usted… El que quede.

¿Qué necesita España?
FERRAN BRUNET El Confidencial 16 Febrero 2016

Hagamos un ejercicio que podría ser tachado de excéntrico, atípico y casi revolucionario. Tras las elecciones generales del 20-D y vistas las alternativas capaces, o no, de conformar Gobierno, respondamos a una pregunta: ¿qué es lo que más conviene a España y a los españoles? Acaso este sea un planteamiento insólito, tanto como lo es el riesgo de que la sociedad española agudice su anomia, su deslizamiento hacia un desgobierno que alimente las tendencias centrífugas y populistas de nuestro sistema político.

En las democracias liberales, la lógica sociopolítica está condicionada por la competencia entre partidos según una agenda electoral que empuja a concentrar razonamientos, estrategias y energías en planteamientos cortoplacistas con los que ganar el máximo número de votantes posibles en los distintos ciclos electorales. Esta es una cuestión sin trascendencia, hasta que la coyuntura socioeconómica hace -como ahora mismo en España- que las instituciones no respondan ya a los objetivos para los que surgieron, y no solventen las contradicciones del sistema. De modo que no resuelven los problemas de la sociedad e incluso son percibidas como parte misma del problema.

Volvamos a la pregunta inicial y desgranémosla en cuestiones que permitan llegar a una conclusión racional. ¿Un adelanto electoral es la mejor solución al actual laberinto de la política española? Las últimas prospecciones demoscópicas indican que, tras unas nuevas elecciones, podríamos encontrarnos en una situación muy similar a la actual, con una pluralidad de partidos minoritarios que en las condiciones habituales de competencia y de negociación dejarían España en el callejón sin salida de la ingobernabilidad. Esta vía debiera desecharse, siendo así que no responde a las necesidades y desafíos que deben afrontar los españoles. Y, sin embargo, esta posibilidad tiene una probabilidad no pequeña de suceder, debido al lacerante cortoplacismo señalado más arriba, así como debido al pánico existente al diálogo sincero entre partidos.

En cambio, un diálogo hondo entre partidos constitucionalistas a buen seguro derivaría en un acuerdo óptimo para el bien común y para los partidos políticos. Sin este entendimiento y pacto, España corre un alto riesgo. Los nuevos agentes políticos tienen una eficacia comunicativa mucho mayor que los tradicionales, básicamente porque son adaptativos a la coyuntura y a los anhelos y miedos de la población. Puede darse el dilema del prisionero en el que los partidos constitucionalistas opten por la solución más ineficiente (la de convocar elecciones), obviando por falta de comunicación que la solución óptima es la cooperación y el compromiso, sobre cuestiones mínimas, sobre lo esencial de la democracia en España.

Más allá de la competencia partidista y de la negociación política, hay un aspecto adicional que agrava y ensombrece el pronóstico: la ausencia de una narración que dé coherencia, ilusione y encare los desafíos actuales de España. Es el célebre relato. En este caso, es la conocida ausencia de relato sobre España, ausencia de la que se nutren, precisamente, el separatismo y el populismo.

Falta una idea de progreso, de igualdad, de unión en la diversidad, de horizonte europeo, falta un mensaje de futuro, racional, emocional y simbólico. Este vacío y esta renuncia a liderar el relato nacional y europeo dejan el campo libre y abonado a la retórica vacía, a proyectos perversos en tanto anclados en metarrelatos escatológicos y en romanticismos excluyentes.

Nuevamente, volvamos a la pregunta inicial. ¿Qué necesita España? Requiere un proyecto de reforma y regeneración, demanda que los partidos políticos reconozcan qué les une bajo una ética de mínimos, que antepongan el interés de todos los españoles y que lleguen a un acuerdo intergeneracional. En base al respeto, la confianza y la transversalidad, las sociedades civil y política españolas necesitan urgentemente dialogar sobre lo esencial y negociar un periodo de entendimiento en el que, eludiendo la lógica competitiva tradicional, se pueda acometer una profunda reforma institucional y rehacer el relato de la democracia española.

* Ferran Brunet, vocal de la junta directiva de Sociedad Civil Catalana.
* Josep Ramon Bosch, expresidente de Sociedad Civil Catalana.
* José Rosiñol, expresidente de Sociedad Civil Catalana.

Podemos pide dividir España en naciones y autonomías
Iglesias traspasa la 'línea roja' del PSOE al exigir una consulta y una reformulación «plurinacional» del país
ÁLVARO CARVAJAL Madrid El Mundo  16 Febrero 2016

Después de dos semanas autoexcluido en el banquillo, Pablo Iglesias salta al campo de juego para intentar recuperar la iniciativa perdida en la investidura. Podemos presentó ayer un extenso documento de casi 100 páginas a Pedro Sánchez en el que desglosa el que, a su juicio, debe ser el programa de Gobierno de la coalición entre PSOE, Podemos y las confluencias, Compromís e IU [consulte el documento en PDF]. En él, se detallan estructuras de gobierno y se destacan las prioridades políticas, entre las que está «la apuesta por desarrollar un Estado plurinacional» que divide por primera vez a España entre «naciones y comunidades», sin citar cuáles son las primeras, y que en la práctica implica ampliar y blindar sus «poderes» de forma desigual.

La consecuencia más evidente de esta «reformulación del modelo territorial» es la «aceptación del derecho a decidir», es decir, la posibilidad de que se celebre un referéndum de autodeterminación en las «naciones» del Estado. Esta potestad podrá ser ejercida no sólo por Cataluña, sino por todos aquellos territorios que con ese estatus privilegiado lo reclamen «con especial intensidad».

Para empezar, Cataluña. Podemos exige al PSOE la convocatoria de un referéndum durante «la primera etapa» de la legislatura con una pregunta «única y clara» y con «todas las garantías democráticas, jurídicas y logísticas» bajo el amparo del artículo 92 de la Constitución. Según se reafirma Podemos, esta consulta es algo «imprescindible» y prioritario para el hipotético Gobierno. Sin embargo, al mismo tiempo supone la defunción de la coalición que Pablo Iglesias desea «de corazón», porque el PSOE ha sido muy rotundo al asegurar que es una línea roja que no piensa traspasar. Es decir, propone un pacto imposible que acerca aún más la repetición de las elecciones.

Consciente del obstáculo, Iglesias presionó ayer a Sánchez instándole a que «reflexione y entienda que las soluciones democráticas son la mejor opción». No obstante, dejó la puerta abierta a «escuchar nuevas propuestas», aunque avisó a la vez de que la suya es «la más sensata».

Más allá del referéndum, la propia concepción «plurinacional» de España como «país de países» entra en colisión con el PSOE. Por ejemplo, en su desarrollo. Iglesias plantea la «modificación» del artículo 2 de la Constitución, es decir, el apartado que habla de «la indisoluble unidad de la Nación española», uno de los elementos sacrosantos para los socialistas. En la propuesta, se reclama establecer «mecanismos de concertación y bilateralidad» acordes a la existencia de otras «naciones».

Por otra parte, Podemos propone inculcar la «plurinacionalidad» a través de las escuelas, llevando a cabo una «revisión» de las asignaturas de «historia y ciencias sociales» para poder «integrar» una concepción que, según explica el documento, supere «la visión homogeneizadora de la historia de España». Asimismo, se apuesta por blindar las «políticas lingüísticas existentes» ya en autonomías como la de Cataluña.

A la vez, la formación de Iglesias plantea, sin entrar en más detalles, que habría que promocionar «elementos simbólicos que faciliten el reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado en documentos oficiales».

El programa difundido ayer por Iglesias, que supone la concreción por escrito de la oferta pública que ya había hecho de un pacto de coalición con el PSOE, incide en la creación de un Ministerio de la Plurinacionalidad que desarrolle todo estos elementos anteriormente citados. Entre sus objetivos está «aprobar un nuevo marco competencial» y «un nuevo sistema de financiación». También está la creación de un «nuevo marco de cooperación del Estado con naciones y comunidades que se concrete en un Consejo de Cooperación». Por otra parte, fija que «las naciones y las comunidades políticas» puedan participar en la elección de los miembros del CGPJ y Tribunal Constitucional, así como en la política exterior de España.

Supervicepresidente Iglesias
Este Ministerio de Plurinacionalidad es una de las 15 carteras que, como consta en la oferta de Podemos, tendría el Ejecutivo de Sánchez. Según reiteró ayer Iglesias, el reparto entre los distintos socios sería «proporcional» al número de votos. Esto significa que el PSOE tendría siete ministerios -más la Presidencia-, Podemos otros siete -junto a la Vicepresidencia- e Izquierda Unida, uno.

En esta estructura de Gobierno que se ha puesto sobre la mesa, destaca sobremanera las atribuciones que reclamó para sí mismo el líder de Podemos en calidad de vicepresidente. Sus competencias son todopoderosas y amplísimas, hasta el punto de que se necesitan siete de las 98 páginas del documento para describirlas y desarrollarlas.

Según se describe, Iglesias monopolizaría la política de comunicación del Gobierno de coalición, teniendo bajo su mando la secretaría de Estado del ramo, así como el control del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) o el Boletín Oficial del Estado (BOE). Pero si algo llamó poderosamente la atención fue que se arrogara bajo su órbita el Centro Nacional de Inteligencia, es decir, los siempre sensibles servicios de inteligencia y espionaje.

Asimismo crea dos órganos nuevos bajo su poder. Una secretaría de Estado sobre corrupción para dirigir la lucha contra este problema, tan delicado en los grandes partidos, y una oficina sobre Derechos Humanos para España.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
La Generalitat sigue vulnerando la ley con el castellano

EDITORIAL El Mundo 16 Febrero 2016

El Tribunal Supremo ha condenado a la Generalitat de Cataluña a indemnizar a una niña que no recibió educación en castellano y a quien en 2013 el Alto Tribunal reconoció "el derecho a recibir en castellano la educación infantil". Los padres solicitaron una indemnización por la imposibilidad de ejecutar la sentencia, habida cuenta de que la niña había terminado entonces los estudios primarios. El Tribunal Superior de Cataluña estableció una compensación por cada hora de castellano -seis y media cada semana- privada a la alumna. Y ahora es el Supremo el que falla en firme negándose a admitir a trámite el intento de revocar la sentencia del TSJ catalán. La Generalitat deberá abonar a la familia 3.000 euros.

El caso pone en evidencia la fijación de la Generalitat de Cataluña por preservar el sistema educativo moldeado alrededor del uso del catalán, lo que obliga a muchos padres que quieren escolarizar a sus hijos en castellano a recurrir a la Justicia para defender un derecho, el de la libertad de educación, consagrado en la Constitución. Las sentencias judiciales, no obstante, son parches a un modelo pedagógico excluyente y sectario que la Generalitat ha impuesto como dogma de fe y con el consentimiento de la mayoría del arco parlamentario catalán -incluido el PSC- desde los años 80. Rajoy, en plena tormenta política por el Estatut, se comprometió a garantizar por ley la enseñanza en castellano en toda España. Es cierto que la Lomce, aprobada en 2013, relega las lenguas cooficiales a materias "de especialización", en contraste con las troncales y las específicas; y que el propio ex ministro Wert fijó en un 25% de horas lectivas en español el mínimo para garantizar el carácter de lengua vehicular. El problema es que la Generalitat se ha declarado insumisa en la ejecución de la Lomce y que el Gobierno del PP -igual que los anteriores- se ha mostrado incapaz de garantizar la aplicación de la legislación vigente.

El sistema de inmersión lingüística, que consagra el catalán como única lengua vehicular de la enseñanza, fue ideado por el pujolismo. Contó con el beneplácito de la Generalitat durante la etapa del tripartito de izquierdas y, como era previsible, se ha intensificado durante la última etapa del Govern, antes con Mas y ahora con Puigdemont, y siempre con ERC como guardián de las esencias patrias en un asunto clave para el independentismo como es la educación. Lejos de garantizar la libertad de enseñanza en español o en catalán -las dos lenguas oficiales en Cataluña-, los distintos Ejecutivos catalanes han vulnerado las leyes hasta el punto de incumplir la jurisprudencia del Supremo, que avala el derecho de los padres a que sus hijos estudien en la lengua vehicular que elijan en cualquier comunidad autónoma.

Ya en 2010, en su fallo sobre el Estatut, el Constitucional señaló que el castellano debe "disfrutar de la condición de lengua vehicular". Sin embargo, la vigente Ley de Educación catalana, que sustituyó a la Ley de Política Lingüística impulsada por CiU en 1998, supuso de facto una declaración de independencia en esta materia por la marginalidad a la que relega el castellano. Este periódico comparte las sentencias que tratan de corregir este lacerante marco legal. Pero lo realmente apremiante es que la Generalitat articule un sistema educativo que respete el derecho de los padres a elegir la lengua de escolarización de sus hijos.

La tormenta perfecta
Ernesto Ladrón de Guevara www.latribunadelpaisvasco.com 16 Febrero 2016

A nivel político, para los que amamos el estado de Derecho, el orden, la paz y la libertad, es decir, el progreso, que no es lo mismo que el progresismo, tenemos la tormenta perfecta. El Maligno, según la teología bíblica, no sería capaz de diseñar un escenario peor, más enrevesado y condenado al fracaso. Se unen todas las condiciones para una situación dantesca desde un plano político, si creemos en que solamente desde una visión constitucionalista que liquide todo residuo de caciquismo, de feudalismo y de sofismo inane e improductivo, sea posible el progreso económico y social, es decir lo que llamábamos Estado de Bienestar.

El entorno de carcoma que vive el PP, con múltiples casos de corrupción, imposibilitan en el imaginario colectivo una solución estable de gobernabilidad y de pactos, salvo situación extrema para sacar de forma transitoria al país del estado de estupefacción en el que se encuentra. Rajoy debería dimitir para hacer o una renovación, una refundación o un vuelco de liderazgo que nos saque del catatonismo del actual presidente pasmado. Es cierto que Rajoy ha ganado las recientes elecciones pero también lo es que ha sufrido un descalabro electoral, pues transitar de una mayoría absoluta holgada a la representación que detenta en la actualidad no se puede valorar de otra forma. Y es que su gestión no se puede calificar como buena.

Nos libró, es cierto, de la quiebra financiera, pero a un coste que nos ha llevado a un crecimiento inaceptable del déficit público y a una espiral crediticia que nuestros nietos seguirán pagando a nuestros acreedores. Ha puesto la economía en tendencia de crecimiento, no hay duda, pero estructuralmente todo sigue igual o peor, luego seguimos en crisis sistémica, pues no ha sido capaz de contener ni corregir el abismal agujero de las cuentas de un Estado autonómico insostenible y derrochador, sin sentido de su responsabilidad como partes de Estado. No ha contenido el crecimiento ilimitado de la burocracia de Estado por la infinita voracidad de los caciques locales y autonómicos que ha generado una pléyade de chupópteros y parásitos clientelistas que se llevan a sus bolsillos el fruto del trabajo de los demás a través de los impuestos que crecen y crecen sin cesar. No ha hecho nada para consensuar un marco legislativo que dote de un sistema educativo que sea eficaz, que nos saque de la indolencia intelectual y cultural y que posibilite la irrupción de unas generaciones de ciudadanos más conscientes de su responsabilidad como miembros de una sociedad a la que deben pedir menos y dar más. Ni ha atajado el problema del separatismo y de un nacionalismo cada vez más asentado en sus feudos, dueños de los destinos de súbditos, despojando de la ciudadanía a quienes no piensan en clave de separatismo, y arrasando los derechos individuales, el libre pensamiento y las libertades. Es decir, que todo sigue parecido.

Lo del PSOE aún produce más espanto. Su corrupción no es menor, pero Sánchez se ha sumado al populismo podemita y nos oculta la realidad de las cosas. Si quiere gobernar, y de eso no cabe ninguna duda, deberá pactar con el PNV, que ya ha puesto como condición el cambiar la política penitenciaria y favorecer a los presos de ETA, además de una relación bilateral con el Estado, lo cual es volver a una enmienda que propuso Arzallus en el debate constitucional para que Euskadi tuviera como único interlocutor al Rey, y poner los fueros por encima de la Constitución, lo que sería como volver al Antiguo Régimen, al pretender retrotraer la política a la situación anterior a octubre de 1839, leen bien, no es una errata (1839), es decir al “acato pero no cumplo”.

A los nacionalistas dedicó estas líneas de Zugazagoitia, que militó en el primer tercio del siglo XX en el PSOE, siendo coetáneo de Indalecio Prieto, Tomás Meabe, y otros vascos socialistas:

“Para los nacionalistas vascos, que ahora contienden en el Parlamento por conseguir lo suyo, el Estatuto, si llegan a conseguirlo, nunca será un fin, sino un medio. No se conforman con menos que con reconquistar su independencia. Esa aspiración es en ellos firme. Todo su doctrinal político está contenido en estas pocas palabras de Sabino Arana: ‘Todo para Euskadi y Euskadi para Dios.” Prueba al canto: ‘El nacionalismo –copiamos de un discurso del Sr. Aranzadi, pronunciado en las Cortes en diciembre de 1918- no es un partido político, ni discutimos programas de mejor o peor gobierno; venimos en nombre de los vascos que tienen conciencia, que tienen el sentimiento de su nacionalidad perdida, en nombre de los nacionalistas de Euskadi, a protestar respetuosamente, pero con toda energía. Tenemos derecho a vivir nuestra vida, nuestra nacionalidad, pues no somos patrimonio transmisible de otros; queremos reivindicar todas nuestras características raciales; no queremos morir.” El nacionalismo vasco abunda, naturalmente, en expresiones parecidas. Toda su literatura es ossiánica. Aportemos un pequeño trozo, tomado al azar: “…al exteriorizar nuestro repudio a la mal llamada ley de 25 de octubre de 1839 impuesta por un Estado extranjero, aspiramos a que los vascos se den cuenta del significado de esta fecha y que, despertando sus inteligencias a la luz de la verdad que proclamará el mártir de la raza, Sabino de Arana y Goiri, sientan en sus corazones las inquietudes de la Patria…’ Todo el problema, como vemos, es de sentimiento y no de razón.

Quien no sea capaz de sentir la Patria, no se incorporará al nacionalismo, cualquiera que sean las razones con que el nacionalismo le adoctrine. Se cultiva el sentimiento, y para ello el nacionalismo precisaba un mito. Esto es para él Sabino Arana: un mito. Lo ha creado como se crean los mitos, deshumanizando al hombre, borrando la huella de sus pisadas.”

¡Qué sabias palabras la del socialista Zugazagoitia, y qué poco caso le han hecho los socialistas de la hégira postfranquista! Parece mentira tanta estupidez, o tanto posibilismo cuya única meta es el poder; no el cumplimiento de un ideario de justicia, de igualdad y de defensa de los derechos fundamentales de las personas. El PP tampoco ha hecho gran cosa para corregir este desvarío.

Pues en estas estamos. En cualquiera de los supuestos tendremos a los nacionalistas de nuevo campando a sus anchas, logrando lo que pretenden, chantajeando y chupando la sangre de los españoles como sanguijuelas, sin que nadie les ponga freno.

En la hipótesis de repetición de elecciones probablemente la situación empeore. La indignación general con la corrupción, sobradamente justificada, la incapacidad de los partidos constitucionalistas para sacar a este País del que deberíamos sentirnos orgullosos por su pasado, nos llevan a reforzar a quienes van hacia una fórmula totalitaria, ajena al pacto constitucional; y, en el mejor de los casos, a mejorar la presencia de Ciudadanos (C’s). Pero eso no servirá para entretejer nuevos pactos, nuevos consensos para una nueva fórmula de convivencia, pues no hay estadistas, gente con altura de miras y brillantez intelectual para aunar a los españoles en una línea de progreso económico, social y cultural, sin fracturas ni fragmentaciones territoriales. Y esto, amigos lectores, es un drama.

Perdonen mi visión pesimista. Que alguien me proporcione indicios que me posibiliten elaborar otro pronóstico.

Las negociaciones de la investidura
El 'ministro de Plurinacionalidad' quiere un DNI que señale la 'nación' de cada uno
"Planteamos que en el pasaporte y en el DNI esté también reconocida la pertenencia nacional", señala el líder de En Comú Podem, Xavier Domènech
 www.lavozlibre.com 16 Febrero 2016

Madrid.- “La promoción de elementos simbólicos que faciliten el reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado en documentos oficiales”, es uno de los puntos que Podemos ha incluido en el documento de bases que negociará con el PSOE para tratar de llegar a un acuerdo de gobierno.

El líder de En Comú Podem, Xavier Domènech, ha aclarado que una de las propuestas que hacen en este capítulo es hacer visible la nacionalidad de cada ciudadano en sus documentos de identidad. “Planteamos que rn el pasaporte, en el DNI y en todo aquello que representa simbólicamente la pertenencia al Estado esté también reconocida la pertenencia nacional”, indicó.

El Ministerio de la Plurinacionalidad que defiende Podemos sería el encargado de gestionar esta y otras propuestas en la línea de reconocer que en España conviven diversas naciones.

El líder de En Comú Podem también ha considerado que el documento que ha planteado Podemos al PSOE, que incluye la propuesta “factible” de un referéndum, permitiría a ERC y Democràcia i Llibertat (DiL) apoyar por “activa o pasiva” la investidura de Pedro Sánchez.

Domènech ha insistido en que Podemos y En Comú Podem apuestan “claramente” por la convocatoria de un referéndum para solucionar de forma “real” el “conflicto” de Cataluña, si bien ha manifestado su disposición a “escuchar todas las propuestas” para desbloquear la actual situación.

Domènech ha recalcado que la propuesta de celebrar un referéndum puede ser “factible” y, en este sentido, ha instado a ERC y a Democràcia i Llibertat a dar su apoyo “por activa o por pasiva”, es decir, votando favorablemente o facilitando con su abstención un Gobierno “alternativo” y de “cambio” de las izquierdas.

”Lo hemos defendido -el referéndum-, lo defendemos y lo defenderemos, porque es una propuesta absolutamente seria que ganó además las elecciones del 20 de diciembre en Cataluña”, ha argumentado.

Asimismo, el portavoz de En Comú Podem ha reivindicado que, más allá de la nueva estructura territorial del Estado, debe haber un reconocimiento “previo” de la existencia de las naciones históricas, lo que justifica la creación de un “Ministerio de la Plurinacionalidad”.

Un Ministerio, ha precisado, que tendría como objetivo fomentar el trato igualitario, blindar los derechos culturales y lingüísticos o las competencias de territorios como Cataluña

Víctimas del terrorismo instan a la Secretaría de Paz del Gobierno Vasco a alzar la voz contra la humillación a los damnificados por el terrorismo
Denuncian ataques sistemáticos contra la memoria de un guardia civil asesinado por ETA en Legutiano
www.latribunadelpaisvasco.com 16 Febrero 2016

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) ha denunciado ataques sistemáticos contra los actos de homenaje que semanalmente amigos y compañeros del guardia civil asesinado por ETA Juan Manuel Piñuel rinden a la víctima en el lugar del atentado.

COVITE se ha pronunciado así después de que ciudadanos anónimos hayan recurrido al Colectivo para informar de lo sucedido. Todos los domingos tiene lugar un pequeño homenaje a Piñuel al pie de la garita semiderruida que aún permanece tras el atentado terrorista, perpetrado en mayo de 2008. En las últimas semanas, ha explicado COVITE, los elementos que componen la ofrenda –macetas con flores y un texto– han aparecido destrozados o saboteados. “Incluso el escrito que la viuda de la víctima dedicó a su marido ha sido atacado”, ha matizado la asociación.

COVITE ha resaltado que no es la primera vez que el Colectivo alerta de ataques contra monolitos o elementos de recuerdo de las víctimas del terrorismo en el País Vasco. En este sentido, y en aras de erradicar la cultura del odio en Euskadi, ha urgido a la Secretaría de Paz y Convivencia del Gobierno Vasco a alzar la voz contra la humillación a los damnificados por el terrorismo.

Juan Manuel Piñuel fue asesinado el 14 de mayo de 2008 en la localidad alavesa. En torno a las tres de la mañana, varios terroristas de ETA colocaron una furgoneta a diez metros del cuartel de Piñuel cargada con 100 kilos de explosivos. El objetivo de la organización era causar una masacre en el acuartelamiento, en el que se encontraban guardias civiles y sus familias.


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