AGLI Recortes de Prensa   Viernes 19  Febrero  2016

Podemos: el suicidio económico de España
Juan Ramón Rallo www.vozpopuli.com  19 Febrero 2016

Podemos ha presentado esta semana su propuesta fiscal de gobierno consistente en incrementar en 2019 el gasto público por importe de 96.000 millones de euros con respecto a los niveles actuales previstos para ese año (o en 135.000 millones con respecto al cierre de 2015). En otras palabras, el gasto público en 2015 fue de 460.600 millones de euros; el actual Plan de Estabilidad de Bruselas estima que en 2019 se ubicará en 498.400 millones de euros; y Podemos desea que alcance la cifra de 594.900 millones de euros.

¿Cómo espera Podemos financiar este sobregasto público de 96.000 millones de euros en un contexto de elevado déficit público como el actual? La formación morada confía en que unos 40.000 millones vendrán por una subida tributaria múltiple (IRPF, Sociedades, Especiales y lucha contra el fraude), alrededor de 26.000 millones se financiarán con una relajación de los objetivos de déficit y casi 30.000 millones como consecuencia del crecimiento económico extraordinario logrado por el estímulo que supondrá el plan anterior (en virtud del llamado “efecto multiplicador” del gasto público).

Claramente, la sostenibilidad de la propuesta de Podemos se fundamenta en el sablazo impositivo y en las mágicas expectativas vinculadas al efecto multiplicador. En este artículo, nos centraremos en analizar el milagroso aumento de la recaudación derivado del efecto multiplicador: es decir, ¿es cierto que aumentando el gasto público en 96.000 millones y los impuestos en 40.000 millones lograremos una expansión económica adicional que permitirá, a su vez, incrementar la recaudación en otros 30.000 millones de euros?

Antes de responder a esta pregunta, explicitemos cuáles son las hipótesis sobre las que se asienta el modelo de Podemos.

El modelo de Podemos
En un reciente working paper, Is the end of fiscal austerity feasible in Spain? An alternative plan to the current Stability Programme (2015-2018), Nacho Álvarez (responsable económico de Podemos) y Jorge Uxó explican detalladamente de dónde surgen las cifras contenidas en el programa económico del partido. En esencia, Podemos dice querer lograr dos objetivos en 2019: por un lado, alcanzar la tasa media de paro europea (cercana al 8%) creando 1,15 millones de empleos más de los que se espera para ese año y, por otro, avanzar en la consolidación presupuestaria mediante un incremento de la presión fiscal hasta dejarla en el 41% del PIB (el nivel que alcanzó en 2007).

¿Cómo pretende Podemos promover este doble objetivo? De entrada, tengamos presente que, según el actual Plan de Estabilidad, Bruselas y el gobierno del PP estiman que, en 2019, la tasa de paro se reducirá hasta el 13% y la presión fiscal se colocará en el 38,1% del PIB. Por consiguiente, Podemos necesita reducir el paro otros cinco puntos (crear 1,15 millones de empleos más) e incrementar la presión fiscal unos tres. En principio, ambos objetivos son contradictorios: incrementar la presión fiscal con respecto al nivel esperado para 2019 tendrá efectos contractivos sobre la economía, de modo que será difícil que la tasa de paro se reduzca adicionalmente del 13%.

Para alcanzar combinadamente ambos propósitos, Podemos se plantea las siguientes dos preguntas: a) ¿cuánto tenemos que incrementar el PIB con respecto a la previsión de 2019 para reducir la tasa de paro desde el 13% al 8%, b) ¿cuál será el efecto contractivo sobre el PIB que conllevará la subida de impuestos y que, por tanto, deberá ser compensado para que, en términos netos, el PIB crezca lo suficiente como para reducir la tasa de paro al 8%?

En cuanto a la primera pregunta, Podemos estima que, con la actual relación entre creación de empleo y crecimiento del PIB, será necesario que el PIB aumente en 78.000 millones de euros adicionales con respecto a la previsión actual de PIB para 2019 (Bruselas espera que en 2019 el PIB será de 1,299 billones y Podemos juzga necesario que el PIB sea de 1,377 billones para que la tasa de paro alcance el 8%).

En cuanto a la segunda pregunta, una presión fiscal del 41% sobre un PIB de 1,377 millones equivale a una recaudación de 564.600 millones, mientras que una presión fiscal del 38,1% sobre un PIB de 1,299 billones equivale a una recaudación de 494.900 millones: es decir, Podemos aspira a incrementar la recaudación en casi 70.000 millones de euros. Parte de esa mayor recaudación procederá del simple aumento de los ingresos fiscales vinculado a un crecimiento adicional del PIB de 78.000 millones: basándose en estimaciones de la Comisión Europea, los autores calculan una elasticidad de la recaudación con respecto al PIB de 0,38 (es decir, por cada 100 euros que crece el PIB, los ingresos crecen 38). Esto es, el aumento del PIB proporcionará automáticamente un incremento de los ingresos de 29.600 millones, de modo que para alcanzar la recaudación extraordinaria ambicionada de 70.000 millones será necesario aprobar subidas discrecionales de impuestos de unos 40.000 millones.

Ahora bien, estos 40.000 millones de nuevos impuestos (subidas del IRPF, Sociedades, impuestos medioambientales…) tendrán efectos contractivos sobre el PIB. Podemos considera que el efecto multiplicador (o, en este caso, divisor) de los impuestos es del 0,6 (esto es, un aumento de los impuestos de 100 euros genera una caída del PIB de 60), y que al ponderarlo por la elasticidad de la recaudación con respecto al PIB (el 0,38 que hemos usado antes) y por la elasticidad del gasto público con respecto al PIB (del -0,05), deja el efecto multiplicador neto de la subida de impuestos en el 0,465. Es decir, el PIB caerá en 18.500 millones como consecuencia de la subida de impuestos de 40.000 millones.

Así pues, el PIB de 2019 debe ser 78.000 millones de euros superior al que actualmente se prevé en 2019. Con el sablazo fiscal que plantea Podemos, el PIB será 18.500 millones inferior. Por consiguiente, se necesitará de un estímulo compensatorio que eleve el PIB en 78.000+18.500 millones de euros (96.500 millones). ¿Qué estímulo del gasto público se necesita para que el PIB aumente en esa cantidad? Dado que los economistas de Podemos toman como referencia un efecto multiplicador del gasto de 1,25 (es decir, por cada 100 euros de aumento del gasto público, el PIB crece en 125), el cual se reduce a cerca de 1 (en concreto, 0,97) una vez tenemos en cuenta las elasticidades de la recaudación y del gasto público sobre el PIB. De ahí surge, justamente, la propuesta de Podemos de aumentar el gasto en unos 96.000 millones (en realidad, para que las cuentas les salgan correctamente, necesitarían aumentarlo en 100.000 millones).

En suma, con 96.000 millones de aumento del gasto público, Podemos consigue simultáneamente a) incrementar la recaudación en 70.000 millones de euros, b) incrementar el PIB netamente en 78.000 millones de euros y c) reducir cinco puntos la tasa de paro (creando 1,15 millones de empleos adicionales). Este resultado se basa en dos datos clave: un efecto multiplicador del gasto del 0,97 (una vez computados los efectos secundarios del PIB sobre ingresos y gastos) y un efecto multiplicador de los ingresos de 0,46. ¿Son estas estimaciones de los efectos multiplicadores realistas?

El modelo con estimaciones más realistas
Los economistas de Podemos basan sus estimaciones de los multiplicadores en los cálculos de diversos estudios globales y en uno específicamente referido a España: el de Martínez y Zubiri. Sin embargo, es un error considerar que existe un valor fijo e inmutable del multiplicador: el multiplicador depende de numerosos factores entre los que cabe mencionar el grado de apertura comercial, la rigidez del mercado laboral, el régimen cambiario, el nivel de endeudamiento, la fase del ciclo económico o la actitud de la política monetaria. En esencia: la cantidad de recursos que el gasto público consiga movilizar de manera multiplicada depende la disponibilidad de recursos ociosos, de las expectativas, de las incertidumbres, de las restricciones financieras, de la competitividad de la economía, etc. Calcular efectos multiplicadores para una economía a partir de series temporales muy prolongadas —con independencia de los cambios estructurales y coyunturales que se hayan producido dentro de esa economía— es un error: por eso, los cálculos internacionales no sirven necesariamente para España y, por eso, las estimaciones nacionales de Martínez y Zubiri, que sólo distinguen entre fase de ciclo expansiva y recesiva, son demasiado parciales.

En este sentido, el estudio más sistemático acerca de la magnitud de los multiplicadores dentro de la economía española bajo distintos escenarios coyunturales y estructurales nos lo proporciona el Banco de España en el ensayo Fiscal Multipliers in Turbulent Times: The Case of Spain. En este estudio, se estima la magnitud del multiplicador —de gasto o de ingresos— bajo seis escenarios distintos: expansión económica, contracción económica, solvencia holgada del Estado, solvencia en dificultades del Estado, estrés entre las entidades financieras y ausencia de estrés entre las entidades financieras.

Los multiplicadores fiscales son máximos en momentos de contracción económica, solvencia holgada del Estado y estrés entre las entidades financieras. Es decir, en aquellos momentos en los que hay mucha infrautilización de los recursos, el sector privado no puede endeudarse por asfixia de las entidades financieras y no hay dudas acerca de la solvencia del Estado, el multiplicador fiscal a un año adopta tres posibles valores: 0,77; 1,26 y 1,84. En cambio, los multiplicadores son mínimos en momentos de expansión económica, riesgos de insolvencia del Estado y ausencia de estrés entre las entidades financieras: en tal caso, el multiplicador fiscal a un año adopta los posibles valores de -0,21; 0,17 y 0,43.

Claramente, los economistas de Podemos están tomando valores de los multiplicadores fiscales propios de un país que ya no es España: un país en recesión (estamos creciendo a tasas superiores al 3%), un país sin problemas en las finanzas públicas (se considera problemático cuando la deuda pública supera el 100% del PIB o el déficit es mayor del 6% del PIB: y España está al borde de ambos límites) y un país con una banca descapitalizada sin capacidad para ofrecer crédito (la reducción del crédito en España no tiene como causa la descapitalización de unos bancos que ya han sido ampliamente recapitalizados sino la falta de demanda de crédito).

En tal caso, el multiplicador fiscal no debería ubicarse entre 0,77 y 1,84 —tal como hace Pomos— sino entre -0,21 y 0,43. Nótese que el multiplicador puede volverse negativo (-0,21) en caso de riesgo de insolvencia del Estado: si las Administraciones Públicas ya están muy endeudadas y anuncian que van a endeudarse más, la expansión fiscal puede contribuir a hundir la economía, no reflotarla. Pese a ello, tomemos un valor intermedio de 0,1 para el multiplicador de los ingresos y del 0,2 para el multiplicador de los gastos.

En tal caso, la proyectada subida de impuestos de 40.000 millones planteada por Podemos sólo conllevará una contracción económica de 4.000 millones (la idea de fondo es: la economía está creciendo y las subidas fiscales apenas frenarán su crecimiento; es más, en la medida en que contribuyan a reducir el déficit, podría incrementar la confianza en la viabilidad de la economía española a largo plazo). De ahí que si Podemos quiere incrementar el PIB de 2019 en 78.000 millones, sólo necesitará contribuir a generar un estímulo bruto del mismo de 82.000 millones (78.000+4.000). Mas, ¿cuánto debería aumentar el gasto público para que, con un multiplicador del gasto del 0,2, la economía crezca en 82.000 millones de euros? Pues, agárrense, en 410.000 millones de euros: una cantidad que dejaría el gasto público sobre el PIB en el 66% y el déficit público en el 25% del PIB. Aun suponiendo generosamente un multiplicador del gasto del 0,4, las cifras no se modifican lo suficiente como para volverlas realistas: el gasto público aumentaría hasta el 51% del PIB y el déficit público hasta el 10,1%. Si, en cambio, Podemos se fijara los 96.000 millones de euros como incremento máximo del gasto combinado con una subida máxima de impuestos de 40.000 millones (con independencia de cuáles sean sus multiplicadores), el PIB sólo se incrementaría en 15.000 millones con respecto al nivel actualmente previsto para 2019: eso dejaría el gasto público de 2019 en el 45% del PIB, el déficit público en el 4% y la deuda pública estancada cerca del 100%, únicamente para crear acumulativamente 240.000 empleos más de los que se habrían creado.

Por supuesto, huelga decir que, en todos casos, las dudas sobre la solvencia del Reino de España se dispararían y el efecto multiplicador del gasto no sería ligeramente positivo, sino enormemente negativo. Por tanto, los cálculos anteriores no son dinámicamente realistas: son un simple experimento mental sin base real.

Conclusión
Una de las patas financieras fundamentales del programa económico de Podemos (cómo financiar 30.000 millones de los 96.000 que pretende incrementar el gasto) se basa en presuponer unos multiplicadores fiscales absolutamente irreales para la economía española actual. España está creciendo, muy endeudada y con un sector financiero que, de momento, no está sometido a un fuerte estrés: en tal caso, el multiplicador del gasto no se ubica en 1, sino por debajo de 0,5. Por supuesto, esta situación macroeconómica podría cambiar parcialmente en el futuro: si España entrara en recesión y su sector financiero volviera a descapitalizarse, podría suceder que la magnitud de los multiplicadores se incrementara (aunque dada la muy delicada situación del sector público es bastante dudoso).

Ahora bien, eso no soluciona la irrealidad de las cuentas de Podemos: el partido de Pablo Iglesias basa sus promesas en la hipótesis de que la economía española crecerá a una media real del 5% anual (3% anual por la inercia económica actual más alrededor de un 2% merced al estímulo de sus irreales multiplicadores). Es decir, estima que creceremos más de lo que nos expandimos en plena burbuja inmobiliaria. De ahí que, si la economía entra en recesión y aun cuando el multiplicador aumente con ello, no alcanzaremos ni lejanamente un crecimiento real del 5% (6% nominal); y si, en cambio, la economía sigue creciendo al 3%, los multiplicadores que se están presuponiendo son irreales y absurdos, tal como hemos visto.

Ahora bien, el disparate de los cálculos económicos de Podemos no termina aquí. Las previsiones de crecimiento del PIB que efectúa la formación morada (5% de media anual en términos reales) únicamente están computando la influencia de su irreal estimación del efecto multiplicador del gasto en el contexto actual. Pero el programa económico de Podemos abarca mucho más que eso: por un lado, supondrá una negociación a cara de perro con Bruselas para que ésta logre autorizar la enorme relajación del objetivo de déficit que promueven; por otro, conllevará la aprobación de una intensísima agenda de regulaciones intervencionistas (nuevas rigideces en el mercado laboral, seminacionalización de diversos sectores, derogación de la reforma de las pensiones…). Ambos fenómenos incrementarán la incertidumbre institucional sobre nuestra economía y reducirán su crecimiento potencial: ¿de verdad creemos que, con semejante agenda disruptiva e intervencionista, la economía mantendrá su actual ritmo de crecimiento del 3% en un contexto internacional cada vez más agreste? Claramente no y, si no lo hace, su programa económico es algo peor que papel mojado: es un suicidio teledirigido.

En suma, las exigencias presupuestarias de Podemos no tienen sentido alguno. Son una inmolación financiera travestida con aires de falso rigor académico. En caso de empeñarse en aplicarlo en toda su extensión, el escenario más probable es el griego: quiebra del sector público con intervención de la Troika o, alternativamente, salida del euro.

El PP y sus votantes se deben a Rajoy

Guillermo Dupuy Libertad Digital 19 Febrero 2016

Dice Rajoy que él no se deja presionar por poderes económicos ni mediáticos; que él se debe a las más de 7 millones de personas que "no entenderían" la abstención del PP ante un hipotético Gobierno de PSOE y Ciudadanos.

Es curioso lo que algunos afirman respecto de lo que entenderían o dejarían de entender los votantes de un partido político una vez que se constata que no son suficientes para alcanzar el Gobierno. Porque, siendo una perogrullada que los más de siete millones que votaron al PP no lo hicieron para investir a Sánchez como presidente del Gobierno, no es menos cierto que son legión los que ahora preferirían que el PP se abstuviera en la investidura de Sánchez como forma de evitar que el PSOE se alíe con comunistas y separatistas. Y eso es así porque el abanico de elección en política, como en cualquier otro ámbito de la vida, no es el mismo en todo momento.

Yo también recuerdo a este respecto cómo algunos aseguraban apodícticos cómo los más de 300.000 votantes de Ciudadanos en Andalucía –partido gracias al cual los socialistas no gobiernan la región en alianza con los podemitas– no iban a entender que sus votos sirvieran para apuntalar al desastre de Susana Díaz en la presidencia de la Junta. Pues bien: esos más de 300.000 votantes que Ciudadanos tuvo en las andaluzas han pasado a ser más de 600.000 en las generales.

Pero quizá haya sido la apelación a la fidelidad a los votantes del PP lo que más me haya irritado en la hipócrita declaración de Rajoy. ¿Fue acaso la fidelidad a los principios y a los votantes del PP lo que llevó a Rajoy a aprobar la mayor subida de impuestos de la reciente historia de nuestro país? ¿Y a qué se debe que haya incumplido todos sus compromisos de reducción de déficit y de deuda, o que haya incumplido sus promesas de reformar nuestro despilfarrador modelo autonómico o nuestro politizado sistema judicial? ¿Y qué es lo que ha llevado a Rajoy a enterrar definitivamente los trasvases entre la España seca y la España húmeda; o a sostener la ley del aborto, o los traductores de lenguas regionales en el Senado, o a consumar la dispersión de los papeles de Salamanca, o la excarcelación de Bolinaga y la de decenas de otros sanguinarios terroristas a raíz de una sentencia de Estrasburgo referida exclusivamente a Inés del Río? ¿Habrá sido, acaso, la terrible herencia de Zapatero, que Rajoy ha incrementado hasta el 100% de nuestro PIB, lo que ha llevado al Gobierno del PP a premiar a la sediciosa e impune Administración regional catalana haciéndola, todos los años, la principal destinataria de los Fondos de Liquidez Autonómica?

¿Ha sido, en definitiva, el respeto de Rajoy a sus votantes lo que explica que hayamos vivido en tantos y tan decisivos aspectos una tercera legislatura de Zapatero bajo siglas del PP? Por otra parte, ¿qué objeción de tipo ideológico o programático está el PP haciendo al PSOE y a Ciudadanos que no sea la de exigir la presidencia para Rajoy?

Si hay ciudadanos que preferirían encantados que no gobernara el partido al que votaron con tal de evitar un Gobierno de frente popular/separatista son precisamente aquellos que han votado al PP.

El Gobierno socialdemócrata que conformasen PSOE y Ciudadanos difícilmente sería peor que el que ha presidido Mariano Rajoy; con la encomiable diferencia de que facilitaría que la oposición estuviera liderada por un partido regenerado y en concordancia con sus otrora señas de identidad liberal conservadoras. Dados los resultados electorales, eso es lo mejor a lo que puede aspirar España, el PP y sus votantes. Pero esto no lo admite quien como Rajoy piensa que España, el PP y sus votantes se deben a él y sólo a él.

La corrupción que no sale en la tele
EDITORIAL Libertad Digital  19 Febrero 2016

La impresionante serie de escándalos en el seno del Partido Popular desvelados en los últimos años ha colocado a la formación que todavía preside Mariano Rajoy en la picota de la opinión pública. Y hay que decirlo claramente: con razón, porque el nivel de corrupción que según todos los indicios ha contaminado al PP en numerosos lugares es de una gravedad intolerable y ha llegado la hora de que muchos asuman, tal y como ha hecho Esperanza Aguirre, su responsabilidad política.

Sin embargo, muchos ciudadanos sin adscripción política concreta y muchísimos de los siete millones que aún votaron a los populares en las últimas elecciones contemplan la catarata de noticias con un doble mueca de desagrado: la que la corrupción produce por sí misma, desde luego, pero también la que causa un circo mediático que en lugar de a buscar la verdad parece destinado a castigar a un partido que, más allá de que efectivamente esté sufriendo muchos casos de corrupción, sigue representando a una parte de la sociedad.

Obviamente, la corrupción del PP no debe ser ocultada o minimizada, pero tampoco debe serlo la de los demás partidos, que también sufren o han sufrido casos de una gravedad extrema.

El ejemplo más evidente de esto es un PSOE que se permite dar lecciones de limpieza democrática mientras es protagonista de los mayores escándalos, tanto en cuantía económica como en número de implicados, de la historia de la democracia. El PSOE de Andalucía ha desviado cientos de millones de euros de dinero público –muchísimo más de lo que ventila en los escándalos del PP– para usarlos en la compra de voluntades y el fortalecimiento de su régimen autonómico. Pero eso no parece interesar a los medios de comunicación ni, desde luego, a esos famosos periodistas erigidos en formidables justicieros. Rostros muy conocidos del duopolio televisivo a los que tampoco preocupa en exceso la fenomenal corrupción que durante años ha hecho de Cataluña una máquina de generar dinero en B para casi todos los partidos y, especialmente, para las familias más conocidas del Principado. Una corrupción mucho mayor que la del PP y al menos igual de escandalosa, pero que ha llevado a bastantes menos de sus responsables a la cárcel.

Es un tratamiento injusto, una doble vara de medir que no merecen todos los votantes, la mayoría de los militantes y muchos de los cargos del PP, pero también hay que reconocer que es en buena parte responsabilidad de un Gobierno –y muy especialmente de su vicepresidenta– que ha trazado un mapa mediático absolutamente irresponsable, minando la pluralidad, atacando a la prensa escrita y entregando toda la capacidad de generar la agenda pública a televisiones capitaneadas por una serie de periodistas de extrema izquierda que trabajan desde hace años para la implantación del bolivarianismo en nuestro país.

En el pecado llevarían la justa penitencia si no fuera porque el PP es –o debe ser– mucho más que Rajoy y Sáenz de Santamaría y, sobre todo, porque su infinita torpeza e irresponsabilidad no la van a pagar ellos sino todo un país que se está viendo abocado a sufrir en sus propias instituciones el drama de un populismo que ha demostrado allí donde ha tenido la oportunidad que es capaz de hundir por completo una sociedad.

Luchar contra la corrupción no es culpar al mensajero
EDITORIAL El Mundo  19 Febrero 2016

EL LEVANTAMIENTO parcial del secreto del sumario sobre el caso Púnica corrobora que Canal de Isabel II y otras empresas públicas pagaron las campañas de imagen de Ignacio González cuando éste era presidente de la Comunidad de Madrid. La persona que intermedió en esos desembolsos fue Salvador Victoria, consejero de Presidencia y hombre de confianza de González, que, según testimonios y conversaciones grabadas, intervino para que Canal de Isabel II -de la que era además presidente- se hiciera cargo de los gastos de promoción de la figura de González. Victoria está acusado de cohecho, malversación y prevaricación.

El juez instructor ya dictó el encarcelamiento de Alejandro de Pedro, propietario de algunas de las empresas de la trama. Este empresario montó en 2013 una campaña de difamación contra EL MUNDO por la publicación de una noticia sobre Victoria. Éste desmintió posteriormente su participación y aseguró que todos los contratos con esas empresas eran legales y habían sido sacados a concurso público.

El tiempo nos ha dado la razón y ya no es posible negar los hechos porque los indicios son abrumadores. La cuestión que se plantea ahora es por qué Salvador Victoria siguió siendo consejero hasta junio de 2015 y por qué el PP no abrió una investigación interna sobre esta trama.

Es cierto que Mariano Rajoy no confiaba en Ignacio González y le apartó en favor de Cristina Cifuentes, pero el PP intentó enterrar este asunto, sin ninguna explicación convincente. Ahora podemos estar ante la punta de un iceberg bajo el que se ocultan enriquecimientos ilegales privados y una 'caja B' para pagar los gastos del partido. Veremos hasta dónde llega esta línea de investigación judicial iniciada tras la detención de Francisco Granados.

Hace pocos días, nos hemos enterado de que Ignacio González dimitió por carta en enero de su cargo de secretario general del PP de Madrid. La pregunta es por qué no había trascendido su renuncia hasta ahora.

Sea como fuere, lo que es seguro es que este asunto va a contribuir a deteriorar más la imagen del PP y a extender la sospecha de que la corrupción se ha convertido en una carcoma que amenaza con derribar todo el edificio.

Aquí estamos hablando de un caso que salpica al ex presidente de la Comunidad de Madrid y a su número dos, lo que demuestra que las malas prácticas llegaban hasta los máximos niveles del partido.

Ambos dejaron sus cargos acusando a la prensa de amarillismo y de haber sido víctimas de un montaje. La investigación de la Audiencia Nacional demuestra -aunque sean presuntamente inocentes hasta que no haya una condena- que sus comportamientos no fueron nada ejemplares.

Nuevamente se repite la pauta de conducta del PP en todos los casos de corrupción denunciados en los últimos años: ignorar las revelaciones de los medios, respaldar a los dirigentes sospechosos, fingir que no ha sucedido nada y luego llevarse las manos a la cabeza cuando se demuestra que lo publicado era verdad. Otra vez, les toca a los dirigentes ponerse colorados por su falta de reacción ante esta gangrena.

Combatir la corrupción, más allá de la retórica
Roberto L. Blanco Valdés La Voz  19 Febrero 2016

Si luchar contra la corrupción política fuera tan sencillo como parece deducirse del discurso de quienes creen que todo se resuelve engolando la voz y haciendo escandalera o moralina demagógica, uno de los más graves problemas al que hoy se enfrenta la democracia estaría ya resuelto. Pero el combate contra la corrupción exige enfrentarse de verdad al gran desafío que aquella plantea a los políticos: a saber, la superación del sectarismo y del patriotismo de partido.

El sectarismo se traduce en una ideología verdaderamente estúpida: la que supone que existe una relación natural entre el color político y la tendencia a corromperse. Mucha gente de derechas considera que ser de izquierdas favorece ser corrupto, y mucha gente de izquierdas cree lo contario: que derecha y corrupción van de la mano. Tal necedad, contradicha de forma contundente por los hechos, no es inocente en todo caso, pues de ella deducen sus defensores algo extremadamente peligroso: que ha de vigilarse a los adversarios (corruptos por naturaleza) pero no a los partidarios (honrados por definición).
Cuando esos cálculos se van a hacer puñetas y se comprueba que en las propias filas también los corruptos hacen de las suyas, se echa mano del patriotismo de partido. Y así, ante un presunto caso de corrupción, la decisión inicial no es nunca la de limpiar (¡no digo ya fijar y dar esplendor!), sino la de tapar. Tampoco aquí la actitud varía en función del color político de los eventuales afectados, pues todo el mundo hace lo mismo.

Frente al sectarismo y al patriotismo de partido, la historia nos enseña que la sinvergonzonería no conoce de colores y que es el poder, y no el color, el que pone en peligro a quien lo ejerce, de modo que aquel aumenta proporcionalmente al grado de mando que se logra controlar. Y así, a más poder, más riesgo de que la corrupción acabe por ser incontrolable. El PSOE tuvo un gravísimo problema de corrupción estructural tras acumular, después de 1982, un gran poder, como lo tiene aún en Andalucía. Por idéntico motivo está hoy el PP metido en un verdadero pozo negro. Ni siquiera basta ahora con tratar de limpiar, aceptada la evidencia de que tapar resulta ya imposible, pues la corrupción se ha extendido por sus estancias de tal modo que ya no es posible sofocarla llamando a los bomberos cada vez que surge un nuevo incendio. Y es que los daños estructurales que la corrupción ha provocado en el edificio popular son de tal envergadura que todo él está amenazado de ruina.

El PP tiene, por eso, ante sí un reto muy difícil, del que no es exagerado afirmar que depende su supervivencia como primera fuerza conservadora del país: refundarse, lo que exige una profunda renovación de sus equipos dirigentes, empezando sin duda por quien ocupa su cabeza. No hay ninguna seguridad de que tal refundación garantice la superación inmediata de su crisis actual. Pero sí es seguro que sin aquella no podrá resistir el PP la embestida de Ciudadanos por su flanco más centrista, que -aunque el PSOE lo haya olvidado- es el que permite ganar las elecciones.

Avistamientos David Gistau
David Gistau. ABC  19 Febrero 2016

Soy un observador habitual de la socialdemocracia. Esta afición tiene, respecto de la ornitología, el inconveniente de que rara vez se contempla un apareamiento, pero la ventaja de que no hace falta salir al campo. Con este frío. En los avistamientos socialdemócratas, el apostadero es el café. Asisto en los últimos días a una mutación en la opinión socialdemócrata, a una resignación a la deglución por parte de Podemos. Se acabó la resistencia, salvo algún foco de la vieja guardia felipista, acribillada por esos adjetivos que los podemitas usan como estrellas ninja. Ya nadie hace pedagogía de los signos distintivos de la socialdemocracia, un gran invento, lleno de calidez para la conciencia, de suave narcisismo moral, de la Europa posrevolucionaria que entró en España por Suresnes.

La rendición socialdemócrata cumple el propósito por el cual Stalin inventó el concepto de Frente Popular que hizo fortuna en España y Francia: en aquellas naciones donde el acceso al poder no pudiera lograrse mediante un asalto revolucionario de los cielos, había que infiltrarse usando de modo parasitario la máscara amable y democrática del socialismo. Alien y el octavo pasajero. La nave Nostromo es Ferraz. Y la vicepresidencia de Iglesias es la advertencia distópica de a qué está abocada ahora la predisposición cultural española a la dependencia del Estado proveedor, con sus cláusulas de sumisión y alienación. No falta ni el Ministerio de la Verdad.

La rendición socialdemócrata rezuma alivio. Los profetas socialdemócratas están programados para existir contra la Derecha en términos maniqueos primarios. Era demasiado complejo ese antagonismo con otra acepción de izquierda que además les robó el monopolio de la Gente y la presunción de pureza y de superioridad moral. La evolución hasta la entrega definitiva es apreciable en los artículos de opinión socialdemócratas sobre las provocaciones escatológicas de la nueva política, de las cuales la última es el padrenuestro sexual. La socialdemocracia al principio protestaba por esas ocurrencias, le parecían hostilidades innecesarias e incluso revolvían su propio instinto de burguesía ilustrada. Hasta que ha comprendido que esas cosas de «épater les bourgeois» sirven para identificar reaccionarios, pues sólo ellos se ofenden. Ya está por tanto el bloque bipolar, hemipléjico, de las dos Españas de nuevo constituido por el retorno, a contrapelo de los tiempos, de la izquierda del 34. La socialdemocracia aguantó mientras pudo, en esa «tierra de nadie» en la que ni siquiera llegó a darse cuenta de que defendía la conexión con la contemporaneidad de una democracia europea homologable con Mitterrand y Palme. La que entró por Suresnes, insisto. La que dejó de odiar y de reducir. En estos ciclos nuestros, el primer derrotado siempre es el tercer español. Aunque todavía no se haya cerrado el pacto fáustico de gobierno, la socialdemocracia ya ha renunciado a encarnar ese papel. Es más sencillo entrar en la barahúnda del odio al reaccionario.

Caos o paripé?
Antonio Burgos. ABC 19 Febrero 2016

Las hemerotecas están llenas de portadas históricas, jirones de la Historia de España. En la colección de ABC está aquella en defensa del Benemérito Instituto cuya divisa es el honor: «Los guardias civiles también tienen madre». Portada que podría haberse repetido cientos de veces en lo que ahora todo el mundo quiere hacer olvidar: los guardias civiles asesinados por la ETA (ya instalada en el poder gracias a ZP), que dieron su vida por la Patria y en los años de plomo fueron enterrados vergonzantemente en lejanos cementerios de pueblo a los que ni siquiera iban las autoridades.

Como me harté de escribir allí con siete mil millones de seudónimos distintos, tengo encuadernada la colección de «Hermano Lobo». Y hay en ella una portada que viene a ser un desgarrado jirón de los presentes y atribulados días de España. Creía que el dibujo de esa portada era del genial donostiarra José María González Castillo, Chumy Chúmez en el siglo del mejor humor de España. Pero no: es de Ramón. Corresponde a un número puesto en los quioscos con Franco vivo, lo que tiene mayor mérito, el 2 de agosto de 1975. El dibujo representa a un orador dirigiéndose al público desde la tribuna de un mitin. Hablando a «la gente», vamos, como dirían los de Podemos. Exclama el orador:

-¡O nosotros o el caos!
Y una voz responde desde el anonimato de la masa:
-¡El caos, el caos!
A lo que el orador replica:
-Es igual, también somos nosotros.

Al evocar esa portada me he acordado...
-¡De Podemos!

No: de Podemos y de Sánchez. De entrambos. Es el discurso de esta hora. El triste discurso de esta hora: o ellos o el caos. O ambas cosas a la vez. Resultando en la parte contratante de la primera parte y en el pedido de dos huevos duros en este camarote de los Hermanos Marx que el caos lo mismo puede serlo Sánchez que Podemos. Si Sánchez, en sus infinitas ansias de poder (que este sí que es de Podemos, pero de «podemos ser presidentes al precio que sea, aunque nos carguemos a España»), constituye su Frente Popular de Perdedores y Separatistas, será el caos. Pero también lo será, y más, si para pactar con Podemos tiene que aplicar el Libro Gordo de Petete de su programa, quizá redactado por un personaje que, en la historia del Humor Español, cada vez me recuerda más al Repelente Niño Vicente de Rafael Azcona en «La Codorniz»: Errejón. Lo que dice ese Libro Gordo es el caos perfectamente organizado, en un tocho así de gordo. Que se titula «Un país para la gente», «La gentuza convertida en Castuza para un país» o una cosa así: ni me acuerdo ni me da la gana recordarlo.

¿Y saben por qué? Porque igual que ellos son cada vez más agnósticos, y se burlan hasta del Padrenuestro con una parodia sacrílega y blasfema en los premios Ciudad de Barcelona sin que la Justicia actúe de oficio por escarnio a una religión (que obviamente no es la mahometana), yo no me creo nada de este horizonte de caos que dibujan entre el uno, Sánchez, y los otros, los de Podemos. Que están queriendo todos que los hagan ministros: ¡hala!, quince ministerios para colocar paniaguados y 96.000 millones de euros más para la pública mamandurria, que han de salir de nuestros bolsillos. No me creo nada. Lo de Sánchez con el Libro Gordo del Caos no es rentoy. Es un paripé pactado, para que luego vengan con las rebajas: «¡Que se besen, que se besen!». Y sean felices. Y coman perdices como se van a comer la Unidad de España y lo que haga falta con tal de coger el poder. Podemos... Podemos acabar con un PSOE más radical que Podemos. Y Susana Díaz, mientras, envuelta en la bandera de España en plan Marujita Díaz. No me creo nada. Ni el caos del Libro Gordo de la Gentuza ni el número de la banderita. Paripé se llama la figura.

El abuelo de Pablo
Hermann Tertsch ABC 19 Febrero 2016

Uno de los más claros indicios de que el Frente Popular, antes aún de ser reeditado en su versión 3.0/Siglo XXI, está ganando por fin la Guerra Civil española de 1936, está en que, desde hace ya mucho tiempo, las mentiras con las que se reescribe la historia de España son aceptadas sin reservas por todos. Incluso por quienes saben de su falsedad. El vencedor impone eso que llaman ahora la narrativa, el discurso o sencillamente la versión hegemónica de la historia y el canon bibliográfico que lo sustenta. Todas las administraciones públicas españolas, da igual quién las gobierne, publican desde hace lustros ya cuentos sobre la historia de la II República, la guerra y el franquismo. Siempre desde una visión partidaria del Frente Popular. Cada vez con menos ánimo de equidad. En algunos de esos libros con más ficción que hechos, se cuenta que Manuel Iglesias, el abuelo del líder de Podemos, Pablo Iglesias, fue condenado a muerte por dictar sentencias desde un tribunal militar republicano. Y que su pena habría sido conmutada por informes favorables de falangistas que intercedieron en su favor. No. Es cierta su presencia en un tribunal militar que firmó centenares de penas de muerte. Pero eso podría entenderse como acto de guerra. El abuelo de Pablo Iglesias fue condenado a muerte por participar en sacas, es decir, en la caza de civiles inocentes desarmados en la retaguardia en Madrid. En concreto, por ser quien identificó y sacó de su casa para asesinarlos al marqués de San Fernando, Joaquín Dorado y Rodríguez de Campomanes, y a su cuñado, Pedro Ceballos. Eso fue el 7 de noviembre de 1936 en la calle del Prado, número 20. Acudió allí Manuel Iglesias acompañado por Manuel Carreiro «el Chaparro», Antonio Delgado «el Hornachego» y otros milicianos armados conocidos como «el Vinagre», «el Ojo de Perdiz» y «el Cojo de los Molletes». El abuelo dirigía esa ilustre compañía porque era él quien conocía a su paisano de Villafranca de los Barros, el desdichado marqués. Este y su cuñado fueron conducidos a la checa en la calle Serrano, 43. Al día siguiente aparecieron ambos asesinados en la Pradera de San Isidro. Detenido tras la guerra, Iglesias fue condenado a muerte. Sorprende que, conmutada la pena por 30 años de prisión, Iglesias saliera en libertad tras cumplir solo cinco y obtuviera además de inmediato un empleo en el Ministerio de Trabajo de José Antonio Girón de Velasco, un absoluto privilegio en la posguerra. No puso Manuel, como podría pensarse, una vela a sus benefactores Franco y Girón. Mantuvo viva la llama del odio en la familia. Al menos uno de sus seis hijos fue miembro de la banda terrorista FRAP. Era el padre de Pablo.

Lo preocupante hoy no es aquel crimen atroz del 7 de noviembre de 1936 en una guerra en la que hubo tantas atrocidades cometidas en ambos lados. Preocupante es la admiración sin reservas que muestra hacia aquel miliciano criminal un nieto suyo que puede pronto gobernar España. La trágica deriva de la democracia española ha convertido en práctica certeza de que, antes o después de nuevas elecciones, se constituirá un gobierno del Frente Popular en el que Iglesias ocupará, como otros comunistas, un cargo principal. No se conoce a Iglesias en sus infinitas peroratas políticas y morales la mínima reflexión crítica sobre las prácticas criminales del Frente Popular en las que participó su abuelo. Ni una aproximación de luto y pesar por el dolor causados por los milicianos. Cuando los criminales se convierten en ídolos y ejemplo, alguien siempre cae en la tentación de emularlos. En su celebrado libro «La incapacidad del luto», Alexander y Margarethe Mitscherlich expusieron que el proceso de curación de sociedad e individuo tras una tragedia traumática bélica y criminal exige luto y especial compasión por las víctimas ajenas, los muertos a manos del propio bando. Ellos trataban el nazismo y la necesidad de que los alemanes se reconciliaran con su pasado a través del luto por las víctimas causadas en su nombre. Así fui educado yo por un padre que había servido como diplomático a un régimen criminal, la Alemania nazi, y que pagó después en cárceles de ese mismo régimen el repudio a su militancia anterior. Para que jamás cayéramos como él y millones habían caído en las ideologías del populismo y el odio, nos educó en el poder curativo de la verdad frente al mito político, en la defensa a ultranza de la conciencia individual frente a la muchedumbre. La transición no estuvo lejos de este luto cruzado como proceso liberador en el marco de la reconciliación nacional, como paso necesario hacia una cultura de la memoria común de todos los españoles ya liberados de bandos. España, pobre siempre en escenificar y solemnizar intenciones, no llegó a institucionalizarla. Y después fue tarde. La frágil arquitectura de la reconciliación habría de saltar por los aires alevosamente dinamitada por el revanchismo liderado por José Luis Rodríguez Zapatero.

Hoy volvemos a estar lejos de aquella reconciliación y el odio brota de los discursos y medios de gran parte de una izquierda que asumió entera el discurso de Zapatero. Millones de españoles están en proceso de dejarse seducir por una ideología potencialmente tan criminal como la profesada en su día por el abuelo de Iglesias o mi padre, la comunista o la nacionalsocialista. Veo en Podemos la soberbia del desprecio y la voluntad de criminalización de todo discrepante. Asustan la frivolidad de los políticos y su ignorancia al trivializar los mensajes totalitarios. Cuando niegan los peligros tachándolos de «imposibles» «a estas alturas» «en la Europa desarrollada». Así se negaba la amenaza en los años veinte y treinta del siglo XX cuando protagonizaron su brutal e imparable ascensión los totalitarismos, frente a democracias tan cuestionadas, frágiles y corruptas como las actuales. Europa estará sometida pronto a muy virulentos vaivenes que despertarán fuertes pasiones. Tras setenta años de paz, se extiende y generaliza por el continente, y muy especialmente en España, la derrota de la razón frente a los tumultos de los sentimientos. Y la cobardía de la mentira, hoy también llamada corrección política. La única fuerza capaz de hacer frente a la amenaza de un nuevo delirio de masas como el que cubrió Europa de ruinas y de muertos en el siglo XX es la verdad. Son las verdades que la política tradicional no se atreve a exponer a sus electorados y deja en manos de populismos de todo signo para que las manipulen a su antojo. La verdad por dura e implacable que sea, tan despreciada e ignorada en España, es el único instrumento que podría hacer reaccionar a las sociedades. Para hacer frente a la nueva barbarie totalitaria que llega cabalgando los torrentes de mentiras sentimentales tan perfectamente representadas por el cuento que esconde las verdades del abuelo de Pablo.

Duro editorial de The Wall Street Journal contra Rajoy y la corrupción
José Oneto.Republica.com  19 Febrero 2016

Hoy un editorial del periódico The Wall Street Journal, uno de los medios informativos más influyentes del mundo, ha sorprendido a todos con un durísimo editorial, sobre la situación española y sobre el presidente del Gobierno en funciones Mariano Rajoy al que recuerda los últimos casos de corrupción que pueden hacerle perder el poder y dejarlo “en manos de fuerzas antirreformistas”, a menos que, Rajoy pueda corregir el rumbo del Partido Popular.

De acuerdo con una relación de hechos, la pasada semana, la policía registro´ el despacho de Beltrán Gutierrez, ex alto funcionario del PP de Madrid, por acusaciones de financiación ilegal. La redada llevo´ a Esperanza Aguirre, presidenta del PP de Madrid y una de las figuras más poderosas del partido, a dimitir el domingo. Entretanto en Valencia, 24 personas están siendo investigadas por manipulación fraudulenta de licitaciones y cobro de comisiones ilegales en las que están involucrados los pagos recibidos por concesión de contratos públicos. Entre ellos están 9 de los 10 concejales locales del PP.

Todo esto, según el análisis del TWSTJ, no presagia nada bueno para el futuro político de Rajoy y la defensa de la reforma económica en España. El primer mandato de Rajoy comenzó´ en 2011 en medio de una fuerte recesión y un rescate de la eurozona. El presidente del Gobierno redujo los tipos del impuesto de sociedades y de la renta, flexibilizo´ la normativa laboral para facilitar la contratación y el despido, recorto´ el gasto en salarios de los funcionarios e impuso una disciplina fiscal a los gobiernos regionales, entre otras cosas, tras años de un despilfarro que precipito´ una de las peores crisis de la deuda soberana.

Sin embargo, los crecientes escándalos han debilitado severamente su posición en el debate para la formación de una coalición con tres, otros grandes partidos españoles, los socialistas de centro izquierda, Podemos de extrema izquierda y los centristas Ciudadanos. Ningún partido tiene mayori´a absoluta. Rajoy ha desaprovechado la oportunidad de formar el pro´ximo gobierno de momento, lo que significa que el mandato ha recai´do en el partido que llego´ en segundo lugar, los socialistas, que tambie´n tienen sus propios problemas. El socio de coalicio´n ma´s obvio, Podemos, tiene una agenda claramente marcada por Thomas Piketty y Noam Chomsky. Podemos ha presentado una larga lista de peticiones a los socialistas, incluyendo un refere´ndum sobre la independencia para la inquieta autonomi´a catalana y el control de Podemos sobre los servicios de inteligencia. Ambas son imposibles para los socialistas.

“Sigue existiendo una oportunidad,-piensa el periódico norteamericano- para una coalicio´n de centro derecha dirigida por el PP y Ciudadanos, que cuenta con un programa econo´mico liberal y una agenda para la reforma poli´tica. Pero no es probable que Ciudadanos se juegue su suerte y su inmaculada fama con un PP dirigido por Rajoy. El precio de preservar las reformas econo´micas del presidente del gobierno bien podri´a ser su propio futuro político”.

Hoy, cuando estamos a punto de entrar en los dos meses sin Gobierno, Rajoy parece haber leído el duro editorial del “Journal”, que las malas lenguas dicen que está inspirado por el ex Presidente del Gobierno José María Aznar, muy relacionado, con el diario y, después de haber permanecido paralizado, sin hacer nada, ha movido ficha, pero la ha movido tarde, demasiado tarde, cuando el panorama está tan endiabladamente deteriorado entre todos, que la única salida parece ser la celebración de nuevas elecciones.

Sorprendentemente, este jueves coincidiendo con el editorial del The Wall Street Journal el vicesecretario nacional Sectorial del PP, Javier Maroto, ha confirmado este jueves que el candidato de su partido a la Presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy, estaría dispuesto a dar una vicepresidencia al PSOE y otra a Ciudadanos, a Pedro Sanchez y a Albert Rivera, si eso ayuda a la formación de esa Gran Coalición identificada con la Constitución y con la unidad de la Nación, como para que ese gran acuerdo sea posible. Una oferta que parece no tener viabilidad ya que ha sido el propio Rajoy el que ha confesado al primer ministro Cameron en la reunión previa a la Cumbre de Bruselas que lo más seguro es que más elecciones se repitan el próximo 26 de Junio.

Es decir que, como siempre pasa con Rajoy, todo ya llega demasiado tarde, cuando la corrupción ha contaminado todo el proceso, y cuando el ambiente se ha enrarecido tanto que ha afectado hasta al entendimiento entre los propios dirigentes políticos….

Púnica: entre el saqueo y el sainete
Editorial El Mundo 19 Febrero 2016

Los detalles que conocemos de Púnica, una de las grandes tramas junto a Gürtel y los ERE de Andalucía, permiten comprobar hasta qué punto la corrupción impregna las relaciones entre individuos, partidos políticos, compañías privadas, empresas públicas, administraciones locales y autonómicas, hasta formar una complicada madeja con múltiples derivadas que la Justicia trata de desenredar.

La última ramificación de Púnica -caso que saltó hace dos años al conocerse que el consejero de Presidencia y Justicia de Madrid tenía cuentas en Suiza- se ha descubierto este jueves: el juez de Palma de Mallorca José Castro sospecha que la empresa OHL pagó la reforma de la primera planta de la sede nacional del PP, en la calle Génova. Se trataría de una contraprestación a cambio del trato de favor que la compañía obtenía de las administraciones controladas por los populares, que optóa la adjudicación del Hospital Son Espases, la mayor obra pública de Baleares. Por ello, el magistrado reclama ahora todos los datos sobre aquella reforma. La estrecha vinculación entre el PP y OHL ya la puso de manifiesto Bárcenas en su declaración ante el juez cuando aseguró que el presidente de la compañía, Juan Miguel Villar-Mir, le entregó 300.000 euros para la campaña de 2011.

Cerco sobre Rajoy
La investigación de Castro, que estrecha el cerco sobre Mariano Rajoy al dirigirse a la presidencia del PP para solicitar la documentación, deriva de los datos obtenidos de la agenda personal de Granados. Pero esas obras sólo son un episodio más de una trama que ha llevado a la detención de más de medio centenar de personas y que obtuvo sumas millonarias en distintos puntos del país a través del amaño de concursos públicos.

El fruto de ese latrocinio acabó en la caja B del PP, en cuentas en paraísos fiscales de los protagonistas e incluso en un armario del dormitorio del suegro de Granados. La Policía Judicial encontró allí cerca de un millón de euros dentro de una maleta cerrada con dos candados. Cuando el juez le pidió explicaciones, contestó que nunca lo había visto hasta que lo descubrieron los agentes y que podría haberlo depositado cualquiera: "En el dormitorio entra toda cantidad de gente, fontaneros, la gente de Ikea a montar el dormitorio...".

La respuesta, tan inverosímil que mueve a la risa, recuerda mucho al episodio que protagonizó José Amedo cuando, al ser preguntado por el origen de su fortuna, le dijo a Baltasar Garzón que era producto de los ahorros durante décadas de su padre, que había ido guardando el dinero bajo una baldosa.

Granados y JLM
También resulta rocambolesco el cruce de mensajes que hoy revelamos entre Granados y su amigo y compinche David Marjaliza. Este empresaio, que logró adjudicaciones millonarias en varios municipios madrileños gracias a su cercanía a Granados, le reprocha que esté "endiosándose" por los halagos de quienes le rodean. Granados, que no ha hecho más que llenarse los bolsillos de forma fraudulenta, le responde que nunca le interesó el dinero. Un diálogo propio de un sainete.

Junto a alcaldes y consejeros de los gobiernos de Esperanza Aguirre, también salen salpicados varios empresarios, de los que el más relevante es Villar-Mir. Hoy desvelamos en EL ESPAÑOL que fue la gestora de la fortuna de la familia de su yerno, Javier López Madid, la que puso sobre la pista a la Justicia de que JLM -las iniciales que estaban en la agenda de Granados como pagador de grandes cantidades al PP- era él.

La mezcla de saqueo y farsa que ha destapado la operación Púnica está teniendo un coste tremendo para el PP y sus consecuencias seguirán repercutiendo en sus resultados electorales. Pero demuestra, sobre todo, que se impone una depuración total en su cúpula: de lo contrario el hundimiento será inevitable.

MONCHO BORRAJO: ESPAÑA Y LOS ESPAÑOLES… Y LOS POLÍTICOS
Antonio García Fuentes  Periodista Digital 19 Febrero 2016

Moncho Borrajo en España, es algo importante e insólito; intelectual, artista, comunicador en el lenguaje puro y duro del pueblo; es como “una fuerza volcánica”, que impotente para permanecer dentro de su ser, se desborda como esa otra fuerza telúrica, rompe moldes y barreras y arroja lava incandescente, pero que al igual que la volcánica, salida a la superficie se enfría y petrifica, pero qué duda cabe que algo de su fuerza y calor queda en el ambiente y siembra inquietudes, en un pueblo ya amodorrado cuando no drogado totalmente, que como aquellos dos “desesperados”, al grito de uno… ¡¡Vamos a comer mierda!!... el otro simplemente le contestó. ¿Pero habrá para todos?

Yo tuve la satisfacción de asistir a uno de sus espectáculos en Madrid; fuimos a verlo y oírlo en el teatro donde actuaba; y desde luego, era algo asombroso, ver a “este volcán humano” a la velocidad que actuaba, como improvisaba y cómo mantenía la atención del auditorio, pendiente de él; significando que su actuación es en solitario y en un larguísimo monólogo o discurso lanzado “al viento” y de cuyo trabajo debería terminar reventado, puesto que ese trabajo intelectual, agota al más fuerte de los mortales y que siguen siendo de carne y hueso.

Han pasado muchos años desde entonces, en que ya el Madrid no era el Madrid que yo había conocido muchos años antes, puesto que en lo sombrío de las calles aún del centro, mi esposa y yo llegamos a sentir miedo, puesto que nos llegaron hasta a ofrecer droga sin venir a cuento ni nosotros demandarla; pero mereció la pena aquellas experiencias viendo en vivo al ya famoso galleo.

Hoy me encuentro a Moncho Borrajo, en una serie de vídeos en YouTube, el primero de ellos titulado, “Moncho Borrajo cabreado”, https://www.youtube.com/watch?v=sQ62IZOyF30 (pulsen vean y oigan puesto que son una serie de ellos y merecen ser estudiados) y observo con satisfacción compatriota, de que este “volcán”, sigue activo y ha aumentado su potencia y actividad; pese a que se ve ya más viejo, pero la vitalidad del alma, no es como la del cuerpo; la primera si se cultiva crece y aumenta, mientras el otro, irá envejeciendo pese a todo hasta que le llegue la hora de marchar de este perro mundo, donde “los inmortales” no tienen cabida ni nunca la tuvieron.

Cuando tenga tiempo, dispóngase a presenciar gratuitamente, ese inmenso espectáculo, que se ofrece en todas esas cintas, donde y de verdad, se cumple la misión que dejara escrita, un Premio Nobel (Albert Camus)… “El intelectual, el artista, el escritor, tiene que hablar y escribir por aquellos que no saben hacerlo, o no pueden porque no les dejan”. Cito de memoria, pero pueden leer todo el discurso, que pronunciara al recibir el premio, puesto que fue uno de los dos discursos que pronunció en Suecia y creo recordar que fue el que dijera en la Universidad de Uppsala; está en la red, bajo el título de “La misión del escritor”.

No me den las gracias, pero lean ambas partes y difundan lo que puedan, a lo mejor sirve para que, “los desastres que se avecinan, sean menores, aunque las avalanchas de mierda que nos inundan, ya parecen incontenibles”.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

El Ministerio Plurinacional
Antonio Robles Libertad Digital 19 Febrero 2016

Basta ponerle una palabra al empeño para forzar la realidad deseada. O eso es lo que Pablo Iglesias y el cónclave dirigente de Podemos pretenden.

No son originales, es la táctica más utilizada por el nacionalismo en su afán por adoctrinar a las sociedades que gobierna. Con un detalle que retrata a unos y otros: la propuesta de un Ministerio de la Plurinacionalidad es la consecuencia de una excesiva exposición al victimismo nacionalista y la escasa autoestima por una España constitucional que confunden con el pasado franquista. Esa inconsistencia de Pablo y sus compis de la uni les impide apreciar la sonrisa burlona de los nacionalistas satisfechos de comprobar cómo el efecto rinde mayor crédito en manos de los advenedizos españoles con ínfulas revolucionarias que en las propias.

Son largos, están bregados en la limpieza del pasado y la recreación del presente, y ahora se deleitan satisfechos de que una hornada de jóvenes advenedizos, sobrados y escasamente advertidos del trastero nacionalista les tomen el relevo para continuar la labor pedagógica que adoctrine al resto de españoles en la plurinacionalidad. Qué gran sistema para lograr imponer primero la nación como realidad histórica, y después la consecuencia de tal evidencia: por este orden, primero la nación cultural, después la soberanía, finalmente la independencia. De salida, el nombre desautoriza a España como Estado unitario, y legitima la confederación de naciones culturales. Y lo que sigue, ya saben, "a toda nación le corresponde un Estado", el lema del nacionalismo mil veces repetido sigue siendo falso, pero tremendamente eficaz. Da lo mismo, lo que importa es que una generación de ciudadanos españoles crédulos se incorporen a las emociones del plurinacionalismo aprovechando el discurso social de Podemos.

Este es uno de tantos disparates propuestos por Pablo Iglesias a Pedro Sánchez. Yo he elegido éste no por ser el más importante, sino por ser el más evidente para desenmascarar su inconsistencia como partido y para denunciar su afán desmedido en el control de la gente. Los jueces denunciaron alarmados sus propuestas. Amenazaban la separación de poderes. Han rectificado, pero ya nos han advertido por dónde van sus intenciones. Todos nos hemos frotado los ojos al ver las atribuciones que se otorgaba Pablo, Pablito, Palote como vicepresidente. Sin cortarse un pelo reducía al presidente a subalterno y se adjudicaba los medios para controlar y manipular cualquier información desde el Estado: CNI, CIS, BOE, RTVE, una secretaría de Estado para dirigir una policía política… Instrumentos todos susceptibles de ser utilizados para modelar la sociedad al gusto. Como el Ministerio de la Plurinacionalidad.

Es preciso desenmascarar tanta mentalidad intervencionista con tintes totalitarios. Buscan un ministerio madraza para convertir las pequeñas diferencias en diferencias irreconciliables. Esta técnica la pusieron en marcha los nacionalistas vascos y catalanes a través de las consejerías de educación y cultura, la escuela y sus medios de comunicación públicos nada más llegaron al poder.

Dirán que es para reconocer la realidad histórica, la realidad plural de España, eso que Zapatero consagró con "una nación de naciones". En Cataluña, ni eso reconocen, porque le otorgan el nombre de nación a sí misma sin serlo, pero despojan a España siéndolo.

Es el mismo recorrido que se inició con el concepto de normalización lingüística en Cataluña para recrear una sociedad monolingüe. ¡Es tan aburrido asistir al mismo truco! El honorable Carles Puigdemont utilizaba ayer el concepto de acción exterior para zafarse del de Ministerio de Asuntos Exteriores, suspendido por el TC y con el que Raül Romeva se ha presentado en la UE. Él y su Gobierno ya han dejado claro que les importa un pito el TC. La hazaña la enmascaran con palabras amañadas para zafarse de la evidencia: una Ley de Acción Exterior aprobada por el Parlamento catalán les servirá de parapeto. Te violo, pero diré que solo pasaba por ahí. ¿Nos habrán tomado por estúpidos, o realmente lo somos por consentirlo?

Naciones y autonomías
Manuel Peña Díaz Cronica Global  19 Febrero 2016

El debate que se abrió hace una década con los nuevos estatutos ha quedado más que obsoleto. Se puede decir que los estatutos nacieron muertos en tanto que continuaron las exigencias dinerarias y nacional-territoriales de las elites políticas (y sus cómplices) en algunas Comunidades Autónomas.

Ahora, una vieja reivindicación emerge de nuevo y pone en cuestión todos los estatutos. Es el discurso de la plurinacionalidad, o vuelta a empezar, la distinción entre naciones de primera y autonomías de segunda. Dicho así, la quiebra total del modelo de organización territorial español actual parece inminente.

Uno de los argumentos en los que se sustenta este aparentemente nuevo planteamiento es el hecho diferencial de los derechos históricos, aquellos que en la Constitución de 1978 hacían referencia a unos determinados derechos 'heredados' en los territorios forales vasco-navarros. La laxa y maleable interpretación llevó a que fueran incluidos en los estatutos de Aragón, Valencia, Andalucía, Cataluña, etc. Se trata de unos seudoderechos preconstitucionales que prevalecen --llegado el caso-- sobre los de los ciudadanos. Un lastre propio del Antiguo Régimen, cuando los españoles eran súbditos del rey.

Causa cierta sorpresa que partidos de izquierda o progresistas hagan suyas exigencias propias del tiempo de las monarquías absolutas. Y entren, sin complejo alguno, en el debate bizantino sobre la legitimidad histórica de las Constitucions o de las Corts catalanes anteriores a 1714. Reivindicar esas leyes clasistas y feudales como signo de identidad de la Cataluña actual es un disparate de tal calibre que convierte a los insignes historiadores que dirigen el procés en unos peligrosos indocumentados, rayanos en la delincuencia, al menos intelectual.

Veamos. La España Una es una obra conjunta, con especial protagonismo de las elites vasconavarras en el siglo XVIII, de la burguesía catalana y de todas ellas --castellanas, andaluzas y demás-- en los siglos XIX y XX. Estas últimas asumieron la españolidad como signo de identidad y abandonaron cualquier reivindicación de 'derechos históricos' castellanos. Así sucedió en las Cortes de la II República y volvió a ocurrir con los padres no catalanes de la Constitución de 1978.

Luego, si en una inminente negociación sobre el modelo de Estado se ponen otra vez sobre la mesa --en verdad nunca se han quitado-- los sospechosos por antidemocráticos 'derechos históricos', sería honesto plantear también los 'derechos históricos' de Castilla (y de León). Porque, si alguna entidad fue sacrificada en la Transición en aras de un entendimiento, fueron esos 'derechos' de los castellanos, sus Cortes y sus Constituciones anteriores a 1521. Si un territorio ha sido cuarteado en no sé cuantas Comunidades Autónomas --desde el Cantábrico hasta el mar de Alborán-- esa ha sido Castilla. El 'café para todos' ha hecho de la pobre Castilla la celestina de turno con la que todos y todas han pasado alguna noche quijotesca o quevediana, para después olvidarla en pro de la España vasco-catalana, esa de no sé cuantas Comunidades Autónomas que, por si fuera poco, ¡son también 'naciones'! Más madera.

Árabes de Israel: historia de una traición
Jaled Abu Toameh Libertad Digital  19 Febrero 2016

El revuelo causado por un reciente encuentro entre tres miembros árabe-israelíes de la Knéset (el Parlamento israelí) y familiares de palestinos que cometieron atentados contra israelíes no sólo se debe a la traición a su país, Israel, sino a la cometida contra su propio electorado: el millón y medio de ciudadanos árabes de Israel.

Con esa polémica reunión los parlamentarios Hanín Zoabi, Basel Ghatas y Jamal Zahalka consiguieron varias cosas a la vez. Realmente parecen haber despertado las iras de muchos judíos israelíes. Puede que violaran el juramento prestado al entrar en el Parlamento: "Juro fidelidad al Estado de Israel y cumplir fielmente mi mandato en la Knéset". No obstante, si hay algo que sin duda han logrado es actuar en contra de los intereses de los árabe-israelíes.

Zoabi, Ghatas y Zahalka se reunieron con familias palestinas que no tienen la ciudadanía israelí ni votan para la Knéset. Así, ninguna de ellas votó a los tres parlamentarios de la Lista Árabe Unida. Naturalmente, como parte de un régimen democrático, cualquier miembro del Parlamento es libre de reunirse con cualquier palestino de la Margen Occidental, de la Franja de Gaza o de Jerusalén.

Debe señalarse que no todos los miembros árabes de la Knéset tienen un discurso violento ni están implicados en acciones de provocación a Israel. Sin embargo, hay buenos motivos para creer que algunos de ellos se involucran voluntariamente en ellas con el único propósito de irritar al establishment israelí y a la opinión pública judía en general.

Esta reunión fue la última de una serie de acciones cometidas por miembros árabes de la Knéset que han perjudicado gravemente las relaciones entre judíos y árabes en Israel. Tales acciones han tenido un claro resultado: un inmenso daño a los intentos de los ciudadanos árabes de alcanzar la plena igualdad.

En las dos últimas décadas, algunos representantes y líderes de la comunidad árabe han trabajado más arduamente en pro de los palestinos de la Margen y de Gaza que de su propio electorado israelí. Esos parlamentarios se presentaron a las elecciones con la promesa de trabajar para mejorar las condiciones de vida de los votantes árabe-israelíes y para lograr la plena igualdad en todos los ámbitos. Sin embargo, dedican valioso tiempo y energías a unos palestinos que no son ciudadanos israelíes. Los momentos libres que les quedan los dedican a competir por el honorde convertirse en los provocadores más corrosivos contra su país.

En vez de actuar en contra de los intereses de los palestinos, fingiendo que están en un Parlamento palestino y no en la Knéset, tienen varias alternativas. Estos miembros árabes del Parlamento israelí podrían servir de puente entre Israel y los palestinos gobernados por Hamás en Gaza y por la Autoridad Palestina en la Margen Occidental. Decisiones como unirse a una flotilla de ayuda a la Franja, que tenía como finalidad meter el dedo en el ojo a Israel más que tratar de ayudar a los palestinos, ponen a la opinión pública judía en contra de los árabe-israelíes, considerados una quinta columna y un enemigo interno.

Semejantes provocaciones hacen que los licenciados árabes tengan más dificultades para encontrar trabajo tanto en el sector privado como en el público. Las hazañas y el discurso de estos miembros de la Knéset han garantizado que en Israel exista una constante brecha entre árabes y judíos. Gracias a ciertos miembros árabes de la Knéset, algunos judíos ya no distinguen entre un ciudadano árabe leal a Israel y un palestino radical de Gaza o de la Margen que pretende destruir Israel.

Naturalmente, los parlamentarios árabe-israelíes tienen derecho a criticar las políticas y acciones del Gobierno israelí. Pero esas críticas deben lanzarse desde el estrado de la Knéset, no desde Ramala, desde Gaza o a bordo de un barco que transporta a un hatajo de activistas y enemigos de Israel.

Para dejarlo claro: esto no es un llamamiento a prohibir que los miembros árabes de la Knéset se reúnan con sus hermanos palestinos de la Margen Occidental, Gaza y Jerusalén; más bien es un llamamiento a que los parlamentarios consideren cuidadosamente sus objetivos y la forma en que se alcanzan.

La reciente reunión de la que estamos hablando comenzó con un momento de silencio por unos muertos en particular: los agresores palestinos que asesinaron o hirieron a varias personas. Es bastante probable que los israelíes judíos tengan unos sentimientos muy definidos respecto a la elección de ese acto inicial.

Las cosas podrían haber sido distintas. Los miembros árabes de la Knéset podrían haber utilizado el encuentro para lanzar un llamamiento a acabar con la actual oleada de apuñalamientos, atropellos y tiroteos, iniciada en octubre de 2015. Podrían haber exigido que los dirigentes, facciones y medios de comunicación palestinos dejaran de lavar el cerebro a los jóvenes y no los instaran a asesinar judíos –a cualquier judío.

Las familias palestinas que se reunieron con los tres parlamentarios árabes no tienen nada que perder, lo mismo que los demás palestinos que viven en la Margen y Gaza. Para ellos, estos miembros de la Knéset probablemente estén representándolos mejor que la Autoridad Palestina o Hamás. Los grandes perdedores son los ciudadanos árabes de Israel, a los que una vez más han recordado que sus representantes electos se preocupan bastante más por los palestinos no israelíes que por ellos.

Hasta ahora sólo un puñado de voces árabe-israelíes ha tenido el valor de criticar a sus representantes en la Knéset. Pero son precisamente estos ciudadanos quienes tienen que castigar a sus insolventes representantes parlamentarios, no el Gobierno israelí ni cualquier tribunal o comité parlamentario. El poder, ciertamente, está en sus manos.

Si la mayoría árabe-israelí sigue callando y dando carta blanca a sus dirigentes, los miembros árabes de la Knéset sólo conducirán a su pueblo a la nada.

© Revista El Medio - Gatestone Institute
Jaled Abu Toameh, periodista árabe-israelí.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

El pueblo no habla, farfulla
Vicente A. C. M.  Periodista Digital 19 Febrero 2016

Todos los políticos quieren explicarnos o al menos pretenden darle sentido al supuesto mensaje que los ciudadanos dicen que hemos lanzado al votar como lo hemos hecho, como si cada voto individual se hiciera siguiendo una especie de consigna subliminal que se expande como el virus de la gripe. Debe ser la obsesión de los inquietos cerebrines que intentan darle sentido a todo, rechazando que el caos existe y solo el azar lleva a que, en determinadas circunstancias, parezca adivinarse un orden relativo en las cosas y en los comportamientos. La famosa sociología de masas. Por otra parte, estos sesudos analistas no se cansan de hacer comparaciones y pronósticos tomando como base argumental su escasísima y limitada experiencia, extrapolando lo que es una singularidad como axioma para la demostración de una generalidad. Eso, además de soberbia, es pretencioso e irresponsable.

La única verdad es que el ser humano es impredecible en sus reacciones y como muchos aseguran cada uno de nosotros es algo único e irrepetible. Eso sí que es una singularidad. Nadie puede aseverar cual ha sido la última y decisiva motivación que ha llevado a un elector a coger determinada papeleta y depositarla en la urna. Ni tampoco lo que lleva a otro a pasar olímpicamente de esta “fiesta de la democracia” y seguir su vida en ese día tan especial para el resto. Es por eso que cada jornada electoral tiene como principal componente la incertidumbre de los resultados y eso que las opciones posibles son finitas y poco numerosas, y mucho menos si las ceñimos a aquellas que la experiencia nos ha demostrado que tienen mayor probabilidad de ser elegidas. Porque sí, parece haber una cierta tendencia a la bipolarización y también a la radicalización de posturas. Pero sobre todo lo que se impone es el tradicional “choque cultural” confundido erróneamente con la “lucha de clases”.

Siempre habrá agravios no resueltos, y reivindicaciones no satisfechas a gusto de todos. Al igual que existe una denominada “memoria genética”, hay quienes transmiten por generaciones sus aspiraciones o frustraciones creando lo que llaman ahora “memoria histórica” que intentan mantener viva y la usan como bandera y legitimización de todos sus actos. Simples excusas para dar fuerza al revanchismo y salida a su odio situándose ellos del lado de la justicia, de la verdad y de la razón. Así que quizás sean estos grupos los únicos de los que se puede conocer y anticipar cuál es su motivación a la hora de ir en masa a votar a sus opciones políticas. Su mensaje sí que es claro y entendible.

Votar se ha transformado en España no en una fiesta de la democracia sino en una especie de ritual donde los ciudadanos no saben o no quieren saber que el actual sistema electoral es profundamente anti democrático y que el valor de su voto es muy diferente dependiendo de la circunscripción que le toca en suerte. Así que poca enseñanza se puede sacar y mucho menos ningún mensaje deducir. Porque si fueran todos los votos de igual valor y una sola circunscripción nacional con un total de 25.350.447 votos válidos emitidos, nos daría que cada uno de los 350 diputados electos necesita 72.430 votos. Según lo anterior el resultado hubiera sido: PP 101 diputados; PSOE 77 diputados; PODEMOS 45; CIUDADANOS 49; PODEM EN COMÚ 13; COMPROMIS 9; ERC 8; DiL 8; PODEMOS MAREAS 6; PNV 4; IU 13; BILDU 3; CC 1; P.ANIMALISTA 3; UPyD 2. El resto de formaciones no llegan a ese mínimo. Una sensible diferencia con lo que ahora tenemos en el Congreso.

Así que se dejen de mensajes, de legitimidades y de gaitas. Los ciudadanos votamos de forma individual y según nuestro mejor saber y entender. Y así sale este mejunje intragable.

Es responsabilidad de los partidos lograr poner un poco de orden en este caos que ha salido y dejar a un lado sus interesadas deducciones interpretando el supuesto mensaje de los ciudadanos, para actuar de una forma pragmática que no ponga en peligro ni la convivencia ni el desarrollo de una sociedad tan compleja como la española. Porque no deben olvidar que son esos partidos y sus dirigentes los principales responsables de no haber ideado y pactado un sistema eficaz de votación que facilite la gobernabilidad.

¡Que pasen un buen día!

Dos mentirosos
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  19 Febrero 2016

Este Mariano miente más que Rita 'La Asaltaora'. Ayer, el presidente del Gobierno en funciones y la portavoz del Ayuntamiento de Madrid -que el PSOE entregó a Podemos, pese a que las elecciones las ganó de largo el PP-, empataron en trolería y embustofilia. Toda la progretería prisaica se empeña ahora en defender a la «mejor alumna de Pablo Iglesias» (Pável 'dixit') como artista conceptual; y algún recién llegado al pasto cebrianita, el que invitaba a España al teórico del terrorismo islámico Tariq Ramadán, ha llegado a identificarla con la causa de 'Charlie Hebdo', que por lo visto asaltaba mezquitas en pelotas. Puestos a blanquear a la ETA y a justificar a los 'titirietarras', supongo que mentir al juez y a la opinión pública es sólo una 'performance' que cuestiona las mentiras de la corrupta casta política. Rita no miente: teatraliza de forma proyectiva las mentiras de los demás.

Pero dijo que se enteró de la convocatoria del asalto a la capilla y se ha probado que fue una de las organizadoras; dijo que no se quitó la ropa y grabado está; que no cantó e insultó, y grabado quedó; que no se puso el velo y ahí está con su velo morado; que no quería ofender y eso es indudable: gritar «¡Arderéis como en el 36!» es una forma dialógica de entablar una anticlimática escenificación de las contradicciones judeocristianas. Ah, y si se declaró insolvente fue para denunciar sarcásticamente la pobreza que crea el capitalismo. Nadie de Podemos es nunca responsable de nada. Sólo Iglesias, y ante la Historia, cuyo Juez Supremo es Él.

Rajoy le dijo ayer a Cameron que habrá nuevas elecciones porque aquí no pasa como en toda Europa, véase Alemania, donde pactaron los dos primeros partidos, pero no dijo que es la excepción: en cinco países de la UE hay acuerdos de varios partidos y no gobierna el más votado; dijo que le presionan los poderes políticos y económicos, pero el primer poder político y económico en España es el Gobierno, o sea, él, que presiona a todo trapo para seguir mandando; dijo que tenía derecho a ir a la investidura y no fue; dice que Sánchez fracasará y será su turno, pero es falso porque anuncia elecciones; y dice que no apoya a Sánchez porque lo insulta y le ofrece la vicepresidencia si le vota. Total, que Rajoy y Rita 'La Asaltaora', mentirosos compulsivos, empataron ayer a trolas: cinco-cinco.

La palanca catalana
SALVADOR SOSTRES. ABC  19 Febrero 2016

Cuando la izquierda está desesperada usa la palanca catalana. Cataluña como dinamita para hacer saltar por los aires la idea de España que tiene la derecha, que tiene una idea de España. Cuando la izquierda se siente acorralada, sin argumentos para concretar su vocación mayoritaria, usa a Cataluña de tonta útil para sembrar el caos y las consecuencias son trágicas.

Azaña usó a Companys, y el Estatut de entonces, para excitar las bajas pasiones de la CEDA. El republicanismo más irresponsable agitó el espantajo catalán para colapsar a la derecha cuestionando su idea de España, y con Cataluña en el ojo de la provocación máxima, la derecha reaccionó explayándose y asÍ pasaron 40 años.

Zapatero, cuando en 2003 no era nadie como candidato ni se intuía ninguna posibilidad de que llegara a presidente, rescató el tic prebélico republicano y se comprometió a apoyar el Estatut que aprobara el parlamento de Cataluña. Un Estatut que, como en la República, se acabó basando en las tesis nacionalistas y hasta independentistas, aunque más o menos camufladas.

Ahora Podemos le pone al PSOE la condición inamovible de celebrar un referendo secesionista en Cataluña para votar la investidura de Pedro Sánchez. Podemos no quiere ni que el PSOE convoque un referendo independentista ni convertir en presidente a Sánchez. Lo que Podemos quiere es hacer saltar por los aires la idea de España de la derecha, que es la única idea de España, para fundar ellos un orden personalísimo y nuevo; tal como los comunistas no quieren un mundo sin fe sino sustituir a Dios, y en la Tierra.

Se acusa a la derecha de confundirse con España cuando es la izquierda la que enfermizamente asocia el concepto de la derecha con la idea de España y por ello, con tal de derrotar -y eliminar- al PP no tienen ningún reparo en llevarse los mismísimos cimientos del Estado por delante.

Los nuevos lerrouxistas
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 19 Febrero 2016

Es el proyectil más ignominioso que guardan en su arsenal de descalificaciones los nacionalistas catalanes: lerrouxista. Equivale a traidor, cipayo, vendido al enemigo. Alejandro Lerroux, político populista de mil caras, bautizado el Emperador del Paralelo por su capacidad para movilizar a las masas de los barrios bajos de Barcelona y ponerlas al servicio de furibundas iniciativas revolucionarias, culminó su carrera política como ministro y jefe de Gobierno durante la Segunda República, coaligándose con la derecha. Pero lo que perdura de aquella trayectoria es el recuerdo de su verborrea incendiaria contra la burguesía catalana y la Iglesia, y esto explica que su nombre se haya revestido de connotaciones insultantes. Calculo que ningún militante del nacionalismo catalán ha perdido alguna vez la oportunidad de acusar de lerrouxista a un adversario.

Para la plebe
Lo curioso y sintomático es que hoy algunos líderes y predicadores del secesionismo parecen haberse convertido en los nuevos lerrouxistas, seducidos por las propiedades taumatúrgicas del extremismo radical que impregnaba los discursos que el Emperador del Paralelo reservaba para la plebe. Lo que me hace pensar así es la atmósfera de belicosidad antisistema que satura cada día más las declaraciones y los actos del descoyuntado movimiento donde campan por sus fueros chavistas, trotskistas y anarquistas variopintos. Un ejemplo: la reacción de estos elementos en defensa de los titiriteros envenenadores de mentes infantiles, defensa a la que se sumaron –y esto es lo que deseo subrayar– quienes fungían como voceros de la gente de orden en esta olla podrida. El referéndum y el Ministerio de Plurinacionalidad de los podemitas están seduciendo a los secesionistas en el cambalache de la investidura.

El predicador Francesc-Marc Álvaro, tal vez el más mediático de estos voceros, se apresuró a comparar el enjuiciamiento de los titiriteros con lo que sucede en Arabia Saudí, China, Irán, Venezuela, Rusia, Turquía o Egipto ("Toni Batllori está en peligro", LV, 11/2), hasta el punto de imaginar que con el criterio aplicado a los titiriteros un juez podría procesar al pintamonas sectario Batllori por haber dibujado a Rajoy dentro de un ataúd. Trajo a colación, faltaría más, para disculpar las gamberradas de los titiriteros, las escenas de violencia de las obras de Shakespeare y de la película Rambo, que se exhiben libremente, y la solidaridad del mundo civilizado con los caricaturistas iconoclastas del Charlie Hebdo asesinados por islamistas fanáticos. Ejemplos, todos estos, traídos por los pelos, como las comparaciones con Crimen y castigo, con El retablillo de Don Cristóbal, de Federico García Lorca, y con la tradición de los Títeres de Cachiporra, Pulchinela y los británicos Punch and Judy que exhumaron otros amanuenses del nuevo lerrouxismo (LV, 6/2). También el alma secesionista de Xavier Antich lo lleva a encontrar un parentesco entre el burdo tremendismo lerrouxista de los titiriteros y las obras de Shakespeare y Dostoyevski ("La pancarta del títere", LV, 15/2).

Porque lo que aquí se está juzgando no es un material –ya sea culto, vulgar, violento, pornográfico o nihilista–, destinado a adultos y protegido en la sociedad abierta por el derecho a la libertad de opinión y de expresión que siempre he defendido tenazmente y que sigo defendiendo, sino una obra programada para lavar el cerebro del público infantil inculcándole sentimientos de odio hacia algunos de sus semejantes y de desprecio por los valores humanos. En este contexto, pienso que, siendo deleznable la pancarta etarra, lo son aun más el ahorcamiento del juez, la violación de la monja, el apuñalamiento de un policía y el empleo de un crucifijo como puñal. Lerrouxismo puro y duro, financiado por los desinformados contribuyentes de Madrid, defendido por la alcaldéspota de Barcelona, avalado por Podemos y sus franquicias, aplaudido por izquierdistas y progres y justificado, como vemos, por los intelectuales orgánicos del secesionismo.
Las instrucciones de Lerroux

Informa La Vanguardia (9/2) de que la alcaldesa de Madrid y exjueza Manuela Carmena destacó la "dureza" de las medidas judiciales adoptadas, "de una gravedad que sorprende". La alcaldesa ha situado la obra en el marco del carnaval, un periodo de sátira y de “rotura de los márgenes de la libertad de expresión”.

Los chavileninistas también se disfrazaron de libertarios, según la misma información:
"Que alguien pueda estar en la cárcel por una obra de teatro me parece muy grave", señaló el líder de Podemos, Pablo Iglesias.

Sí, son los nuevos lerrouxistas. No exagero. Durante la Semana Trágica de Barcelona, en 1909, y más tarde durante la Guerra Civil, las bandas usurpadoras del poder ciudadano sembraron el terror obedeciendo las famosas instrucciones que Lerroux había dado en el periódico La Rebeldía el 1 de septiembre de 1906:

Jóvenes bárbaros de hoy: entrad a saco en la civilización decadente y miserable de este país sin ventura; destruid sus templos, acabad con sus dioses, alzad el velo de las novicias y elevadlas a la categoría de madres para virilizar la especie. Romped los archivos de la propiedad y haced hogueras con sus papeles para purificar la infame organización social. Penetrad en sus humildes corazones y levantad legiones de proletarios, de modo que el mundo tiemble ante sus nuevos jueces. No os detengáis ante los altares ni ante las tumbas… Luchad, matad, morid.

Parece el argumento del guiñol enjuiciado, pero por lo menos Lerroux se dirigía a los jóvenes bárbaros y no a una platea infantil cautiva y vulnerable a los mensajes tóxicos.

El reagrupamiento de los nuevos lerrouxistas -con las previsibles fricciones tabernarias entre quienes compiten por el usufructo del poder hegemónico- se manifiesta en el hecho de que en el mismo artículo el secesionista Francesc-Marc Álvaro se compadece, por primera vez, de las imputaciones que pesan sobre el chavileninista Pablo Iglesias y su cuadrilla. Denuncia Álvaro:

No se me escapa que la derecha madrileña no tiene manías a la hora de presentar al gobierno de Carmena como un grupo peligroso, ni tampoco se puede desvincular este episodio de los fuertes recelos que genera en muchos círculos de poder la aparición de Podemos. En Catalunya sabemos muy bien hasta qué punto existe una estrategia planificada para demonizar ciertas opiniones y movimientos; lo que ahora sufre la gente de Iglesias no es nuevo.

Solapados y escandalosos
Es lógico, por otra parte, que a los secesionistas no les repugne la política encaminada a envenenar las mentes infantiles con mensajes de odio. Ellos ya han blindado el sistema de enseñanza contra la lengua, la cultura y la historia de sus compatriotas y familiares españoles, y han convertido las visitas de las escuelas a los escombros del Born en un pretexto para impartir clases de rencor atávico. El discurso cainita de Lerroux adaptado para un auditorio virgen. El vehículo para el adoctrinamiento precoz pueden ser los títeres gobernados por comunistas y anarquistas o las escuelas públicas gobernadas por secesionistas y antisistemas, pero en ambos casos los abusos nos recuerdan, por lo solapados y escandalosos, los que han practicado los corruptores contra los alumnos de los Maristas de Sants. Son atropellos –tanto da que sean políticos o sexuales–, contra la inocencia y la indefensión de los menores de edad.

Es desolador ver cómo una parte de la burguesía catalana, cegada por agravios ficticios y por la mitomanía secesionista, allana el camino a los jóvenes bárbaros que, obedeciendo las instrucciones que el atrabiliario Lerroux les impartió hace 110 años, vienen a despojarla de sus derechos, de su libertad, de sus bienes y de sus hijos y a poner la sociedad patas arriba.

Fascismo puro y duro
Okdiario   19 Febrero 2016

La propaganda y el estigma fueron dos de los rasgos más característicos del fascismo como movimiento político. Grupos de acción asociados en torno al pensamiento único que se dedicaron a reprimir y perseguir a todos los que no pensaban como ellos sin el menor debate o confrontación de ideas. Con esos mismos patrones, intentando imponer la fuerza de una mayoría asociada en su radicalismo, PSOE de Galicia, Marea de Pontevedra y Bloque Nacionalista Galego (BNG) quieren declarar ‘persona non grata’ al presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, por autorizar la permanencia de la empresa Ence (Energía y Celulosa) en terrenos costeros de Lourizán hasta 2073. Una compañía que, por otra parte, cuenta con 366 trabajadores en plantilla y de cuya actividad dependen 5.000 empleos indirectos en Galicia.

La decisión emana un hediondo aroma a sectarismo en lo meramente personal. El alcalde del Bloque Nacionalista Galego, Miguel Anxo Fernández, ha declarado que “se lo tiene bien merecido” en una alarmante exhibición de inquina al servicio de la gestión pública. Aunque llevaran razón en sus alegaciones sobre la conveniencia medioambiental de la compañía en un entorno de enorme valor natural, estigmatizar así a una persona parece más propio de la Europa fascista que de un contexto plural del siglo XXI. Más, si cabe, cuando Mariano Rajoy, nacido en Santiago, no se ha cansado nunca de declarar su amor por Pontevedra, a la que siempre ha definido como “su casa”.

Las fuerzas implicadas en esta acción dejan bien a las claras el peligro que conllevan las alianzas de fuerzas populistas y radicales. ‘Persona non grata’ es una etiqueta que, de tan pesada y arrolladora, sólo debería ser aplicada a terroristas, narcotraficantes, asesinos o violadores. Individuos que con sus acciones hayan plagado de muerte y destrucción un lugar específico. Por todo ello, para un político oriundo supone una de las mayores deshonras que puede sufrir. Sobre todo, porque, además, es alguien que siempre habla con admiración de la zona. Dicen desde el Ayuntamiento que todo esto es sólo “una táctica para frenar la prórroga” pero hay tácticas que, de tan viles, se convierten en perversas.

Las tácticas son necesarias en el juego político pero siempre que estén basadas en la inteligencia, el respeto y la tolerancia. El Consistorio de Pontevedra trabaja en un recurso que anule la permanencia de la planta y así es cómo debe actuar si cree que tiene razón. Sin embargo, la vertiente personal de nombrar ‘persona non grata’ a Rajoy es un exceso casi dictatorial y represivo. “Ese gallego de Pontevedra”, con el que se puede estar o no de acuerdo, no merece un escarnio semejante ya que, más allá de su gestión, todo este disparate responde más a cuestiones partidistas y de revancha que al proceder efectivo de unos representantes públicos que buscan lo mejor para sus vecinos.
 


Recortes de Prensa   Página Inicial