AGLI Recortes de Prensa   Miércoles  24  Febrero  2016

La gran encrucijada: populismo o libertad
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 24 Febrero 2016

El régimen del 78 está acabado. Algunos recurren al masaje cardíaco desesperado, al boca a boca frenético. Todo inútil: el enfermo terminal pronto será cadáver. Tal suele suceder con las estructuras rígidas, cerradas, refractarias al cambio: la carcomida viga maestra acaba cediendo. Aún así, no hay motivo para el miedo o la angustia: el fin de ciclo no es necesariamente un fenómeno catastrófico o apocalíptico, aunque muchos puedan sentir el vértigo del cambio acelerado, experimentar temor ante la incertidumbre. La historia está repleta de trasformaciones políticas, económicas y sociales; todo fluye, nada permanece inmóvil, unos regímenes suceden a otros. Y no existe un determinismo rígido: en una importante encrucijada la ciudadanía puede elegir la senda correcta... o la equivocada. Todo depende de si mantiene la cabeza fría, se muestra precavida, escéptica, sensata o, por el contrario, sucumbe a los cantos de sirena de quienes prometen el paraíso a la vuelta de la esquina.

La descomposición del régimen se aceleró al reducirse drásticamente los recursos que abastecían las redes de intercambio de favores, intensificando la pugna de facciones. Y también al levantarse el velo, quebrarse la censura, romperse con estrépito los tabúes que protegían el gran secreto. Pinchada la burbuja, rotos los sueños, se desveló un sistema político perfilado por la ineficiencia, el despilfarro y la corrupción, un régimen injusto, con flagrante desigualdad ante la ley, marcado a fuego por los privilegios de grupos cercanos al poder. El Régimen de la Transición se había transformado en un sistema de acceso restringido, donde unos pocos ejercen el monopolio sobre la política y la economía, donde las leyes son extremadamente complejas, con infinidad de excepciones para otorgar prebendas a determinados colectivos. Un entorno falto de oportunidades, en el que la posición en el sistema socioeconómico no depende tanto del mérito y el esfuerzo como del favor del poder. Aprendida la lección, es fundamental actuar como Ulises, rechazar el inmovilismo de los partidos del turno, sí, pero también hacer oídos sordos a los cantos de Podemos, evitar a toda costa que el régimen sea sustituido por otro todavía más cerrado que el actual.

El peligro del populismo
La actual encrucijada sólo apunta dos salidas: el populismo, esto es, la profundización en el sistema de acceso restringido o las reformas radicales, la apuesta por abrir puertas, derribar muros y barreras, avanzar de manera decidida hacia un régimen de libre acceso con verdadera libertad, instituciones neutrales, fiables, igualdad ante la ley, controles y contrapesos sobre el poder político. Pero corremos un peligro: una sociedad acostumbrada a la discriminación, a los favores, al amiguismo, al paternalismo estatal, al ninguneo del mérito y el esfuerzo, a la ausencia de responsabilidad individual, puede ser presa fácil del populismo, de esa insensata propaganda que, azuzando la envidia y las más bajas pasiones, promete la extensión de los privilegios de la élite a innumerables colectivos, una fantasiosa vida regalada a golpe de decreto ley, a base de repartir un maná inacabable que sólo existe en la imaginación.

La gente puede llegar a creer que la enfermedad se cura incrementando las dosis del veneno que la causó, como el alcohólico piensa que el remedio a su insoportable malestar es... otra copita. Un régimen sin controles, que antepone la componenda a la ley, puede evolucionar fácilmente hacia otro donde el cambalache entre partidos, la famosa lottizzazione, deje paso al ordeno y mando del jefe supremo, ese líder investido de poder absoluto. Desmontados los contrapesos, el sistema carece de salvaguardias para resistir el avance del totalitarismo populista. No sólo se trata de Podemos, también las bases del PSOE se han ido radicalizando, moviéndose hacia postulados equivocados, netamente populistas, mientras las bases del PP andan deshechas, completamente desorientadas una vez que languidece la perspectiva del reparto.

El populismo posee evidentes inclinaciones totalitarias, con una ortodoxia ideológica que persigue al crítico, vilipendia a quien osa poner en cuestión lo políticamente correcto. De apariencia atractiva, un supuesto Robin Hood que roba al rico para dárselo al pobre, que premia a los buenos y castiga a los malos, el populismo es una formidable máquina de expoliar al contribuyente en beneficio de esas nuevas oligarquías que esconden su codicia tras atuendos informales. Ojo, el nacionalismo separatista no es más que una variante localista y caciquil de este fenómeno. La demagogia igualitaria y la identificación de sus líderes como únicos representantes del pueblo, son meras excusas para establecer un régimen todavía más hermético, más asfixiante para el que busca oportunidades, para quien desea vivir en libertad. Un marco en que el individuo es cada vez más dependiente del poder político, donde cada día hay más súbditos y menos ciudadanos.

El camino hacia un régimen de libre acceso; el camino hacia la libertad
La senda recomendable, aunque no la más llana, pasa por una radical transformación del sistema político que elimine las barreras que protegen a las élites, garantice la igualdad ante la ley, refuerce la responsabilidad individual, acometa una radical simplificación legislativa. Y pacte una nueva Constitución, muy distinta, que fomente el juego de contrapoderes y el control mutuo. Que promueva una relación directa entre representante y representado, reduciendo el poder de los partidos. Una Carta Magna que racionalice de una vez ese caos de clientelismo, caciquismo y corrupción donde ha desembocado el Estado de las Autonomías.

La reforma constitucional genera no pocas controversias. Hay leguleyos, no verdaderos juristas, que tras una lectura superficial no ven demasiados disparates o desaciertos en la Constitución del 78. Y atribuyen la culpa del desastre institucional a aquellos gobernantes que la violentaron, degradaron o pervirtieron. Sin embargo, una constitución fracasa cuando no establece mecanismos fiables que impidan el quebrantamiento de las leyes, el abuso o la arbitrariedad. La Constitución no debe ser juzgada por sus intenciones retóricas, tal como pretenden esos ingenuos, sino por su eficacia para promover un funcionamiento adecuado del sistema democrático y por su capacidad para garantizar el cumplimiento de las leyes.

Naturalmente, una nueva constitución no es la solución definitiva, por muy perfecta que sea. La reforma es un primer paso, capaz de afectar a las correosas reglas informales, esas costumbres arraigadas, esos pactos no escritos que constituyen la columna vertebral del restringido sistema. En contra de los que sostienen algunos pensadores, las reformas no pueden ser incrementales, parciales, marginales o timoratas sino radicales, para lograr un potente efecto anuncio, un colosal aldabonazo, un atronador sonar de trompetas que derribe las murallas de Jericó. Un golpe de efecto capaz de convencer a la gente de que existe verdadera voluntad de cambio, un estentóreo mensaje destinado a transformar drásticamente las expectativas que sostienen esos equilibrios informales de intercambio de favores, clientelismo y corrupción. Necesitamos una reforma inteligente, osada y audaz, que imponga las necesarias restricciones sobre el poder político, que transforme completamente las reglas del juego del perverso sistema. Si Suecia pudo hacerlo, en circunstancias muy difíciles, nosotros también. Dirijámonos hacia el horizonte de libertad, no a la ciénaga populista. Evitemos las arenas movedizas del paternalismo, la dependencia y la sumisión.

La organización más nefasta de la historia de España
Jesús Laínz Libertad Digital 24 Febrero 2016

No, no se trata del Partido Popular aunque haya demostrado que es perfectamente capaz de perder un gobierno asentado en una mayoría absoluta simplemente por haberse evidenciado que se trata de una asociación política repleta de gentuza con corbatas fosforescentes. Pero el que merezca sobradamente el remoquete de Partido Pa’pillar no deja de ser anecdótico puesto que ni ese ni ningún otro partido tienen el robo como objetivo estatutario ni como elemento esencial de su naturaleza ideológica. Mediante el adecuado funcionamiento del Estado de Derecho –lo que, no queda más remedio que admitirlo, quizá sea demasiado pedir en nuestro pícaro país– los chorizos de ese partido, y de cualquier otro, podrían ser barridos con facilidad y dichos partidos podrían seguir operando en política con normalidad y honradez. Asunto muy distinto es si las consecuencias de la aplicación de su ideario serían beneficiosas o perniciosas, pero eso es ajeno por completo al número de mangantes por metro cuadrado que sesteen en sus oficinas.

Lo verdaderamente grave de un partido político es que su ideología conduzca a la catástrofe de la sociedad, independientemente del número, grande o pequeño, de billetes que sus dirigentes se embolsen por el camino. Y ése es el caso de su gran rival, el Partido Socialista, tanto por su carga histórica como por sus planteamientos ideológicos.

En cuanto a la primera, el PSOE, mucho más que ningún otro partido, consiguió que la Segunda República, régimen ansiado por buena parte de una España harta de la parálisis de la monarquía borbónica, se hundiese, no por los enemigos externos, como dice la leyenda, sino por sus propias taras. La primera de ellas, el asco que la izquierda española siente por su propia nación. Un ejemplo entre mil: en 1932 Valle-Inclán fue nombrado conservador del Patrimonio Artístico Nacional. Entusiasmado, puso manos a la obra para conservar y promover el maravilloso patrimonio artístico español, buena parte del cual había servido hasta entonces sólo para el uso y disfrute de la familia real. Pero no tardó ni tres meses en denunciar que muchos tesoros artísticos estaban siendo dilapidados por unos gobernantes republicanos que los malvendían a anticuarios extranjeros en su propio beneficio. Y declaró que "los hombres que hoy conducen la República carecen de toda norma artística y no se les conoce apego alguno a las tradiciones nacionales, que son vida e historia". Dimitió, pues, de su cargo, y no tardó mucho en denunciar que "España está sufriendo la dictadura socialista".

Pero la principal tara de la Segunda República consistió en que el culpable de su voladura no fue ningún partido antirrepublicano desde fuera, sino el PSOE desde dentro. El bueno de Julián Besteiro no paró de denunciar el creciente bolchevismo de Prieto, Largo Caballero y los suyos, se opuso al golpe de octubre del 34 y, mientras que los culpables de todo corrían como liebres ante la llegada de las tropas de Franco, mantuvo su dignidad hasta su muy amargo y muy injusto final. Su compañero de bando Salvador de Madriaga fue clarísimo: "El alzamiento de 1934 es imperdonable (...) Todo el mundo sabía que los socialistas de Largo Caballero estaban arrastrando a los demás a una rebelión contra la Constitución de 1931 (...) Con la rebelión de 1934, la izquierda española perdió hasta la sombra de autoridad moral para condenar la rebelión de 1936". Igual de claro fue el presidente de la República en el exilio, Claudio Sánchez-Albornoz, al declarar que "la revolución de octubre, lo he dicho y lo he escrito muchas veces, acabó con la República" y señalar con nombres y apellidos al principal culpable de la Guerra Civil: Francisco Largo Caballero. Por supuesto, para borrar todo esto diseñó el PSOE la Ley de Memoria Histórica, cuyas odiosas consecuencias de reescritura sectaria e hipócrita de la historia seguimos sufriendo todos los días.

La otra gran culpa del PSOE son unos planteamientos ideológicos cuya única consecuencia posible es el suicidio de la nación que, paradójicamente, aspira a gobernar. Para explicarlos, dejemos la palabra a un muy autorizado izquierdista, Fernando Savater. Pues, en el ya lejano 2004, acusó a la que denominó "izquierda lerda" de haber logrado que "cualquier invocación al pluralismo, aunque sea por motivos caciquiles, es considerada progresista, mientras que recordar la unidad de España resulta fascismo de mal gusto. Éste es el gran fraude ideológico, educativo y político de nuestra democracia: y el origen de la principal amenaza que pesa actualmente sobre ella". Efectivamente, Savater acusó a la izquierda de haber elaborado "la coartada progresista para el nacionalismo". Y si esto se podía decir del PSOE dirigido por el memorable ZP, lo mismo puede decirse, doce años después, del PSOE de Pedro Sánchez. Pues la izquierda se caracteriza por su imposibilidad para la autocrítica. No hay experiencia ni argumento que valga. Por eso el PSOE no parará de dar la razón a los separatistas, de satisfacer sus caprichos, de comprender sus reivindicaciones, de poner el ordenamiento constitucional patas arriba convencido de que centrifugando un poco más España se convertirá a los separatistas en buenos patriotas, y, por supuesto, de aliarse con ellos, tanto en su versión original como en esa versión Caballo de Troya llamada Podemos. Y si no sucede en esta legislatura, sucederá en la siguiente.

Mientras el PSOE siga existiendo y no surja con contundencia un partido izquierdista no guerracivilista y no filoseparatista, España no tendrá remedio.

Los españoles, desiguales ante el Fisco
Primo González Republica.com 24 Febrero 2016

Los españoles no somos iguales ante los impuestos. Un estudio que ha presentado este martes el Registro de Economistas Asesores Fiscales refleja las enormes diferencias que existen entre Comunidades Autónomas españolas en relación con la carga fiscal que soportan los ciudadanos. A veces, a algunos dirigentes políticos se les llena la boca con vehementes advocaciones a los derechos de los ciudadanos y son precisamente algunos de ellos los que han impulsado y aplicado medidas altamente discriminatorias en materia de fiscalidad, hasta convertir algunos tributos en auténticos atracos, cuando no en estructuras fiscales auténticamente confiscatorias. Las diferencias de fiscalidad son tan elevadas que empieza a ser rentable para algunos ciudadanos emigrar de una región o de una Autonomías a otra, según el trato fiscal que reciben. Las reflexiones que suscitará este importante análisis realizado por los asesores fiscales españoles resulta bastante oportuno ahora mismo, dadas las circunstancias en las que se mueve la vida pública, en donde hay una auténtica subasta de propuestas aparentemente progresistas en relación con la fiscalidad.

Es probable que detrás de las cifras que con periodicidad se manejan sobre desplazamientos de sedes de empresas de una zona a otra de la geografía del Estado español (estos días se ha publicado el éxodo de empresas desde Cataluña hacia otras Autonomías) hayan explicaciones relacionadas con los diferenciales tributarios, aunque estos afectan a las personas físicas. Pero también en este aspecto hay en los últimos tiempos evidencias de traslados de domicilios fiscales y de cuentas bancarias dentro de algunas entidades financieras que no están pasando desapercibidas y que, como efecto colateral, dificultan la gestión de los impuestos en general.

Las diferencias de fiscalidad que se han ido consolidando en España en los últimos años se instrumentan a través de los recargos en los impuestos cedidos, que principalmente son los de la Renta (IRPF), del Patrimonio y de Sucesiones y Donaciones. Estas tres figuras impositivas ofrecen marcos tributarios muy diferentes según la región de que se trate, destacando el estudio de los economistas cómo Extremadura y Madrid son en buena medida prototipos de regiones en las que existe respectivamente la mayor y la menor presión fiscal en el IRPF.

Tiene su ironía el hecho de que estas dos Autonomías son justamente las que se encuentran en los dos extremos de la renta por habitante, Extremadura entre las más pobres y Madrid la de mayor renta. El hecho de que la fiscalidad sea más gravosa en el primer caso y más liviana en el segundo no es la cauda o el origen de este desajuste, aunque sí podría ser el principio del remedio para promover una mayor aproximación de rentas. Si se admite como válida la idea de que los bajos tributos incentivan la iniciativa privada y la creación de riqueza (en vez de ser un mecanismo de redistribución, como a veces propugnan desde posiciones ideológicas muy definidas), hay que reconocer que ambas Autonomías aplican una terapia que explica los resultados en la misma medida en que impide una igualación de rentas y de riqueza.

La maraña y la disparidad de normativas fiscales autonómicas (hay varios centenares de recargos y diferencias en las Autonomías) tiene, al menos, dos efectos perversos. Uno, la escasa eficiencia del sistema ya que, como es notorio, la normativa fiscal no produce ni mayor recaudación ni igualación de rentas entre habitantes de las diversas Autonomías. Hay casos tan flagrantes como el hecho de que al menos el 10% de los impuestos de sucesiones en España no se reconocen por los beneficiarios porque les resulta más rentable la renuncia que la percepción del teórico beneficio, de forma que hay algunas Autonomías en las que la “riqueza” procedente de herencias y testamentarías está aumentando de forma casi alarmante debido a la renuncia de sus titulares.

Un segundo efecto perverso es la floja capacidad recaudatoria de algunos de estos recargos fiscales, lo que conduce a que en algunas Autonomías cuesta más dinero gestionar los impuestos (es decir, realizar la recaudación) de lo que estos producen realmente. O sea, que la legislación fiscal y tributaria es en ocasiones fuente de auténtica ruina que se causan a sí mismos algunos Gobiernos autonómicos por el mero hecho de llevar su codicia hasta extremos de absoluta ineficiencia.

Apoteosis del vacío
Todos saben que tenemos entre las manos un estado simplemente inviable. Ninguno lo confesará, no vaya a ser que el enunciado de los problemas objetivos invalide sus demagógicas soluciones.
EDITORIAL  www.gaceta.es 24 Febrero 2016

Pedro Sánchez envaró el torso, recolocó los brazos, abrió la boca y salió el vacío. Es asombrosa la capacidad del secretario general del PSOE para no decir nada durante minutos y minutos de charla ininterrumpida. Lo último: la etiqueta machaconamente repetida de “gobierno progresista y reformista”. ¿Qué quiere decir eso? Nada, en realidad. Es que lo mismo podría decir –y dice- Ciudadanos. Es que lo mismo podría decir –y dice- el PP. “Seremos guapos, no feos”, proclama el demagogo. Y todo el mundo está de acuerdo, evidentemente. Las dudas pueden aparecer cuándo alguien –cualquier reaccionario, sin duda- pregunta qué quiere decir exactamente “ser guapo”. O sea, qué entiende el demagogo por “progreso” y qué es lo que quiere “reformar”. Curiosamente, es lo que en la España de hoy nadie se cuestiona.

La política, si hablamos en serio, no es sólo cuestión de estilo, talante, imagen, mercadotecnia y “sensaciones”. Ni cabe el “mecachis, qué guapo soy”. La política es, sobre todo, aplicación de soluciones para problemas objetivos. Es natural que esas soluciones sean unas u otras en función de las propias convicciones, y por eso es bueno que haya pluralidad ideológica. La opción por unas u otras soluciones implica un determinado proyecto, un determinado propósito, pero es que incluso el mero enunciado de los problemas objetivos ya es una declaración de intenciones. El debate racional, adulto, debe gravitar sobre esas cuestiones. ¿Cuáles son? Siga usted las declaraciones de nuestros líderes en esta turbia y viscosa hora de incertidumbres y llegará a la deplorable conclusión de que o bien no lo saben, o bien –lo más probable- nos lo ocultan.

España tiene un problema objetivo de cohesión nacional: el propio sistema ha estimulado procesos de descomposición que ahora ya no puede parar. Hay quien quiere detenerlos (Ciudadanos), hay quien no hace nada (el PP), hay quien les ofrece cariño (el PSOE) y hay quien quiere estimularlos (Podemos). ¿Alguien se plantea invertir la corriente de la descomposición? Nadie. ¿Más ejemplos? España también tiene un problema objetivo de coste del Estado. Las autonomías se llevan aproximadamente la mitad del PIB nacional. Navarra, el País Vasco y Cataluña son las más caras. Objetivamente, no podemos sostener ese coste. Pero lo único que proponen los más audaces es… suprimir la diputaciones provinciales.

Podríamos multiplicar los ejemplos, pero no vale la pena. Todos los que están en la vida pública los conocen. Todos saben que tenemos entre las manos un estado simplemente inviable. Ninguno lo confesará, no vaya a ser que el enunciado de los problemas objetivos invalide sus demagógicas soluciones. Para coger el toro por los cuernos haría falta un sentido del patriotismo que hoy parece extinguido en nuestro mapa político. En vez de eso, chapoteamos en la apoteosis del vacío. Y ahí seguiremos, porque sobre el vacío se ha construido la vigente estructura del poder.

Falacias podemitas
Fran Carrillo okdiario 24 Febrero 2016

Llegaron en 2014 para instalarse, por lo civil o lo criminal, en la política de baja estofa y alta estafa. Circundando las aristas de la ética política hasta insertar en el debate colectivo cuestiones ilógicas transmutadas en verdades universales. Veamos la realidad actual. Un Congreso bloqueado, un Gobierno en funciones y un político necesitado de ser ungido como salvador del pueblo mientras se pide los ministerios del tiempo y la libertad. Fueron la tercera fuerza, obteniendo un gran resultado, sí. Pero los números no le otorgan esa capacidad saqueadora que la providencia laica y madura parece haberles dado, obviando que entre PP y Ciudadanos, dos formaciones cuyos votantes no querrían estar en un Gobierno de Podemos ni compartir sus programas de cambio, suman casi los mismos votos y más escaños que la formación circular y el PSOE de Sánchez. En un Congreso en el que han entrado hasta 13 partidos, haciendo que la ingobernabilidad futura se adelante a una incapacidad negociadora presente, la suma de todos en el papel deslegitima cualquier pacto, porque nadie ha consultado a sus votantes a priori, una de las fallas que en toda elección se reproduce. Plantear en la poscampaña lo que nunca se diría en la precampaña.

Ahora que vemos todos los días en los diferentes sondeos cómo Podemos, cuya estrategia de forzar y no abstenerse le pueda empezar a perjudicar, intenta insertar en la opinión pública que la mayoría social está deseando que ellos estén en cualquiera de las opciones factibles de Gobierno. Bien, estos son los hechos: Podemos sacó 69 escaños (que se quedó al final en 65 tras la huida de Compromís dentro de la confluencia) y 5.189.333 votos. El PSOE 5.530.693 y 90 escaños. Entre ambas formaciones suman 10.720.026 votos y 155 escaños. Entre el PP y Ciudadanos 10.715.976 y 162. El empate técnico es evidente. Si incluimos los votos de Unidad Popular en esa confluencia de izquierdas sumarían 11.643.131 y 157 escaños. Es decir, que esa apabullante mayoría social que quiere un gobierno de izquierdas frente a los que no lo desean se resume en una diferencia que no alcanza el millón de apoyos en las urnas y que incluso está por debajo en escaños, que es como se decide este juego.

Aunque muchos ciudadanos hayan votado a partidos que no son el PP, sería mucho suponer que todos ellos quisieran que Podemos encabece la revolución de las sonrisas. En muchas ocasiones, dos eventos relacionados pueden venir por factores múltiples que originan dicha causa. En cualquier caso, es una falacia que repiten ad nauseam pero que la aritmética les desmiente a poco que se acuda a ella. Otro de los mantras falaces que usan sin solución de continuidad es aquel por el que intentan obtener el aplauso de la mayoría a una afirmación puntual incluyendo a grupos amplios de receptores —ad populum—, sin importar causa ni condición. La demagogia de toda la vida, vaya.

Relacionada con esta, usan y abusan de la falacia argumentum ad numerum. Por ejemplo: “Usted está afirmando que nuestro programa económico y social es estúpido y poco fiable. Está usted descalificando —llamando estúpidos— a más de cinco millones de personas que lo votaron”. Y cala, por supuesto que cala ese tipo de mensajes. El lugar donde escenifican el teatrillo del esperpento está definido y calculado: la televisión, morada que les vio nacer y dar sus primeros pasos, que les ofreció cobijo mientras crecían, que les amamantó en sus peores momentos, que les alimenta hasta cuando están saciados. Lo dijo el propio Pablo Iglesias, en una de sus frases más contundentes y certeras: “La gente ya no milita en partidos, milita en televisiones”.

Mayor ladrón de España
RAÚL DEL POZO El Mundo 24 Febrero 2016

En Valencia, el juez ha iniciado la investigación a Rita Barberá por blanqueo de capitales en la caja 'B' y prepara el suplicatorio al Senado. En Madrid, Albert Rivera ha alcanzado un acuerdo de regeneración democrática con Pedro Sánchez para suprimir el Senado, las diputaciones y los aforamientos. En Sevilla, el Tribunal Supremo inculpa a Chaves y a Griñán en el fraude de los ERE. En el Foro, siguen los interrogatorios a los imputados de la 'Púnica'. En Barcelona, los fiscales buscan los rastros en los paraísos de la familia Pujol. Es el zafarrancho de la catarsis después de la trapatiesta del saqueo.

Las principales industrias de Madrid, Sevilla, Valencia y Barcelona en la posmodernidad han sido las relacionadas con la política y el poder, como lo fueron en la Roma que describe Indro Montanelli: «La política ofrecía, para las ganancias, atajos mucho más rápidos que el trabajo verdadero». En Madrid, desde los Austrias, en el reino de Valencia desde los Borja, en Sevilla desde los galeones o en Barcelona desde Roque Guinart, no hubo otra época como ésta para hacer negocios al abrigo del poder.

El deseo de hacer dinero por el camino más corto del cohecho era el ideal de cortesanos y gobernadores, y ese deseo llegó a nuestros días. En Madrid, Sevilla, Barcelona y en Valencia, cientos de políticos tienen trullo en el horizonte. Rincón, Cortado, Pablo el Buscón y Guzmán de Alfarache eran unos pobres pícaros, truhanes y tahúres al lado de estos trincones de diputaciones, ayuntamientos, comunidades y aparato de los partidos.

Francisco Camps ha salido de su escondite para decir que Rita Barberá vive de alquiler, tiene un coche de 200 años y «no se ha llevado ni un paquete de rosquilletas». Pero el caso es que la alcaldesa fallera perpetua de las mascletás se ha refugiado en el Senado. La mafia de los Borja logró papas incestuosos y príncipes corruptos; estos gobernantes de hoy se dejaban trajinar por bolsos y pantalones. Una piscina forrada de cuarcita, una ducha con chorro de niebla, una cascada en el jardín, sauna, un frigorífico de 7.000 euros; eran los lujos y esplendores en el chalé de Valdemoro de Francisco Granados, construido por uno de la 'Púnica'.

No se pueden codear estos trincones, por horteras y membrillos, con Rodrigo de Calderón, el del orgullo en la horca, que murió degollado en la Plaza Mayor. Aquel mangón tenía en casa cuadros de Rubens y le dedicó poemas el conde de Villamediana, el que picaba bien, pero muy alto,-según el Rey- porque estaba enamorado de la reina, y en Aranjuez, provocó un incendio en el teatro para sacar a la soberana en brazos, cuando tocarla era castigado con la muerte. El conde atacó la corrupción de Rodrigo de Calderón y también la de su protector el duque de Lerma, que logró la capela cardenalicia para conseguir la inmunidad. Escribió Villamediana: «Para no morir ahorcado / el mayor ladrón de España, se vistió de colorado». Antes se escondían en la Iglesia, ahora en el Senado.

El dislate de Podemos
JORGE DE ESTEBAN El Mundo 24 Febrero 2016

Comenzaba el curso académico 2000-2001, es decir, inaugurábamos un nuevo siglo en el que cabía albergar muchas esperanzas. Como todos los años en esas fechas, convocamos dos becas para estudiantes que tendrían la misión de ayudar en las tareas de la biblioteca del Departamento de Derecho Constitucional, bajo la supervisión de la funcionaria encargada. Como todos los años se presentaron varios alumnos de quinto curso que debían presentar su currículum y una memoria. Me correspondía, como director del departamento, seleccionar a los aspirantes, lo que siempre me acarreaba dudas sobre quiénes eran los mejores. Pero este año no había duda alguna, pues dos se destacaban de los demás y, sobre todo, uno de ellos más que su compañera. No es necesario decir que me llamó enseguida la atención porque se llamaba Pablo Iglesias, esto es, igual que el fundador del PSOE. Su currículum era bastante bueno, pero lo que me interesó más fue la memoria que presentó. Estaba muy bien redactada y traslucía la inteligencia de quien la había escrito. No hubo, por tanto, problemas para escoger a los dos becarios y los cité para conocerlos y para que se incorporasen al trabajo.

Al día siguiente se presentaron ambos y me causaron muy buena impresión. Pero, como es natural, mi curiosidad la acaparaba Pablo Iglesias. Entonces debía tener 21 o 22 años, era delgado y lucía una larga cabellera, recogida en forma de cola de caballo. Le pregunté si era pariente del fundador del PSOE y me respondió que no, pero evidentemente su ideología política, por su forma de hablar, era claramente de izquierdas. Durante ese curso, como mi despacho estaba junto a la sala en que se instalaron los becarios, pude hablar con él alguna vez. Persona simpática, de fácil conversación, mantenía unas tesis idealistas que no eran extrañas en estudiantes de su edad, claro que, como se sabe, el idealismo es el último lujo de la juventud. Recuerdo que en una de esas conversaciones en las que me exponía con vehemencia sus puntos de vista, se abordó el drama humano de los inmigrantes africanos que deseaban entrar clandestinamente en España. El becario era partidario de suprimir las fronteras y de reconocer la libertad de residencia y circulación a todo el mundo. Desde un ángulo de vista idealista me parecía muy bien, pero desgraciadamente la realidad no permite tales excesos. Le señale así que el 80% al menos de la población africana sin duda deseaba venir a Europa, pero semejante utopía no era posible. De ahí que las fronteras sigan siendo necesarias para evitar males mayores. Los temas de conversación que mantuve con él en otras ocasiones fueron del mismo tenor. Sus argumentos, bien construidos, pecaban de cierta ingenuidad, que yo suponía irían modificándose con el tiempo. Acabó el primer curso académico del siglo XXI y no volví a verlo entonces nunca más.

Sin embargo, hace unos cinco años lo reconocí inmediatamente gracias a su clásica coleta, aunque portaba una barba incipiente. Habían pasado unos 10 años y lo volví a ver en la televisión con motivo del bochornoso comportamiento de los estudiantes de Políticas, que habían impedido que se celebrase una conferencia de Rosa Diez en el salón de actos de esa facultad. Pablo Iglesias deambulaba por allí, según vi en la televisión, aunque ignoraba obviamente el papel que ejercía en semejante acto totalitario. Debía tener ya unos 32 años y si estaba allí debía ser porque era profesor en esa facultad. En cualquier caso, era una muestra de cómo conciben, ciertos profesores y estudiantes, la Universidad, la cual no se puede comprender sin la libertad de expresión.

Pasaron dos o tres años más y volví a verlo, también gracias a la televisión, en varias ocasiones, pero ahora como tertuliano en programas políticos de diferentes emisoras. Había adquirido un lenguaje transgresor que dejaba a sus interlocutores perplejos o irritados, lejos ya del idealismo juvenil. Según comprobé comenzaba a ser un personaje conocido de nuestra política, sin embargo no parecía pertenecer a un partido político, aunque se veía ya que su objetivo no era otro sino la conquista del poder.

En cualquier caso, me sorprendió, en las elecciones europeas de mayo de 2014, el éxito que obtuvo al frente de un nuevo partido. Efectivamente, una nueva organización política liderada por Pablo Iglesias, con el nombre que habían copiado de otra venezolana, había logrado cinco escaños, portento que me incitó a escribir -al día siguiente de las elecciones- un artículo en este diario que titulé 'El prodigio de Podemos', el cual, sin duda alguna, ha sido uno de los más leídos en mi ya larga vida periodística. Allí analizaba las causas por las que, a mi juicio, habían obtenido ese indudable triunfo y acababa con el siguiente párrafo: «Sea como fuere, es obligado desear, como ocurre en este caso, que el nuevo partido político coseche muchos éxitos y que posponga siempre sus propios intereses a los de toda la sociedad, a fin de no caer en lo que ha ocurrido con las viejas formaciones políticas que han olvidado anteponer el bien común a sus propios intereses corporativos. Hoy por hoy los dirigentes de Podemos, salvo su líder, son unos absolutos desconocidos y espero que no desilusionen a los que le han confiado su voto. De ahí que recordemos a Groucho Marx, cuando decía: 'Disculpen si les llamo caballeros, pero es que todavía no les conozco muy bien'».

Después, no hace falta decirlo, se sabe perfectamente cuál ha sido su itinerario hasta llegar a las elecciones del pasado 20 de diciembre, en las que ha obtenido, junto con otras fuerzas afines, 69 escaños. Por supuesto, azuzado por los sondeos preelectorales, Pablo Iglesias y sus correlegionarios estaban convencidos, después de una sorprendente remontada, que podían llegar a ganar las elecciones y formar Gobierno, bien solos o bien con el PSOE y alguna otra fuerza política. No es extraño, por tanto, que en dos de sus recientes comparecencias ante la prensa, Pablo Iglesias, que no ha obtenido el clamoroso éxito que esperaba, ofreciese al PSOE, displicentemente, la posibilidad de entrar en un Gobierno que presidiese teóricamente Pedro Sánchez, pero que su vicepresidente, con mando en plaza, fuese el propio Pablo Iglesias. En efecto, según ha expresado varias veces, se atribuiría así competencias decisivas en el CNI, RTVE, CIS, BOE, y en dos nuevas secretarías de Estado, una contra la corrupción y otra para el control de los derechos humanos. Además, bajo el subterfugio del consenso, sería necesario contar con su acuerdo para nombrar a casi una centena de altos cargos de los diferentes Ministerios.

Algunos constitucionalistas en Estados Unidos afirman que el cargo de vicepresidente en dicho país, es uno de los más tontos del mundo, pues salvo la presidencia del Senado, que en la práctica la ejerce un suplente, o salvo que muera o dimita el presidente, como ocurrió con Kennedy y Nixon, se convierte automáticamente en presidente de la Nación, pasando del cero al infinito. Pues bien, en la España actual, la propuesta de Podemos sería convertir al próximo Gobierno, si es que se forma -lo que es altamente improbable-, en un régimen vicepresidencialista, convirtiéndose el presidente en un mero colaborador del vicepresidente.

Todo ello queda plasmado en el despropósito que ha presentado Pablo Iglesias bajo el nombre de 'Bases políticas para un Gobierno estable y con garantías'. El conjunto de objetivos que se formulan en ese bodrio combinan algunas propuestas sensatas, con utopías irrealizables, con cuantiosos gastos que la economía española no podría soportar, y con la ineludible reforma de la Constitución que es necesaria en gran parte de sus enunciados. En este sentido, ese popurrí configura lo que Pablo Iglesias ha denominado «una nueva Transición», título también de uno de sus libros, en el que expone que «en los próximos meses va a dirimirse en España, siempre con un ojo mirando a Europa, la forma en la que se resolverá la nueva Transición en marcha». Ahora bien, tengo la impresión de que Pablo Iglesias, que nació unos meses antes de aprobarse la Constitución de 1978, no conoce bien el percal. En efecto, lo que abarca esta denominación que ha tenido un enorme eco internacional, está formada por tres elementos: el primero, consistió en el paso pacífico de una dictadura a una democracia; el segundo, en la reconciliación entre los españoles de los dos bandos de la Guerra Civil, salvo minorías terroristas; y el tercero, en lograr una Constitución que por primera vez en nuestra historia se aprobó por consenso de todas las fuerzas políticas.

Sin embargo, lo que se desprende de la actividad de Podemos es más bien lo contrario. En primer lugar, surge la duda, en el caso de un Gobierno hegemónico de Podemos, de si pasaríamos de una democracia imperfecta, pero democracia al fin y al cabo, a una «democracia» totalitaria. En segundo lugar, aunque haya razones suficientes para criticar al Gobierno inmovilista del PP en estos años, condenar a este partido a los infiernos es volver a resucitar las dos Españas y el enfrentamiento entre españoles. Y, por último, se desprende del documento de Podemos que como no se puede contar con el PP para alcanzar la mayoría cualificada que se exige para reformar la Constitución, se propone utilizar otros artículos de la misma en un atajo claramente inconstitucional, denominado proceso «destituyente», que acabaría con la Constitución. En consecuencia, no hay nada que pueda permitir hablar de una segunda Transición, pues como ha escrito certeramente en este diario, Jorge Bustos: «¡Cómo no vamos a estar orgullosos con la genuina Transición, si por ahora está bien claro que aquel fue el único instante en que España fue diferente de sí misma!».

Jorge de Esteban es catedrático de Derecho Constitucional y Presidente del Consejo Editorial de EL MUNDO.

POLÍTICOS DEMAGOGOS INCAUTOS Y BORREGOS
Antonio García Fuentes  Periodista Digital  24 Febrero 2016

A quienes tenemos “la desgracia de pensar”; nos maravilla el cómo llegan a establecerse sistemas de gobierno, que se dicen democráticos, libres y amparados por “el imperio de las leyes”; pero en los que nadie o casi nadie responde de nada, se dejan hacer leyes del tipo “Anacarsis” y se termina prácticamente como dejó Roma aquel implacable “Breno” tras saquearla; puesto que “sólo les dejó la vida”; tras la imposición final y su grito de… ¡¡Ay de los vencidos!!; con el agravante de los saqueadores de hoy, que aparte de llevarse el botín (que se lo llevan a los paraísos fiscales) “se quedan en el territorio y siguen saqueando hasta que mueren… pero por muerte natural; y además presumiendo de sus obras como si nada hubiesen hecho”.

O sea, quiero significar con este muy apretado preámbulo, la miserable realidad decadente, de unas sociedades convertidas en piltrafa hedionda y que sin embargo viven, gracias a unas tecnologías avanzadísimas, que casi por inercia, producen “el moderno pan y circo”, que de siempre ha sido suficiente para la masa, la chusma, la plebe y los que sin escrúpulos ni conciencia alguna los manejan.
Circuló un chiste en esta atrasadísima “Iberia”; en las primeras épocas en que se instauró lo que se creyó un avance o no va más, en el gobierno de los hombres… “un hombre un voto, el pueblo es soberano y la mayoría gobierna, aunque esa mayoría sea más bruta que un arado”. Resumiendo aquel chiste, es así.

Llegado el orador y su séquito, a un pueblo de los muchos que hay perdidos en la durísima geografía de Celtiberia; reunidos en la plaza principal una mayoría de habitantes del mismo; calentados los ánimos por aquel demagogo; les gritó desde el balcón del ayuntamiento incitándoles a que le pidieran lo que quisieran; aquellos que lo oyeron mejor y que estaban bajo la balconada, enardecidos unos cuantos y a coro, respondieron… ¡¡Queremos que el año de dos cosechas!! Y a lo que sin inmutarse aquel político respondió… ¡¡Concedido, desde ahora mismo el año tendrá veinticuatro meses!! Lo que de inmediato produjo un aplauso atronador, de aquellos indefensos “borregos”, que no se detuvieron a analizar lo que aquel vividor había dicho en el calor de un discurso lleno de mentiras, que son los que suelen dar los políticos profesionales. Hoy como ayer, estos demagogos sin escrúpulos, siguen dando discursos a tenor con lo que quiere oír la masa, que ni sabe, ni piensa y menos deduce.

Pero el tiempo es inmutable, la hora tiene sesenta minutos, el día veinticuatro horas y el año 365 días, o como este que es bisiesto 366; la vida sigue siendo dura para la mayoría de los nacidos; y unas minorías viven como dioses, gracias a lo exprimida que tienen a la mayoría, que “bien sujeta”, apenas puede ni moverse.
Me he acordado de todo ello, leyendo lo que les copio a continuación.

“Plan Podemos: ruptura de España y caos económico: Habría que estar ciego para no ver que el 'Gobierno del cambio' nos lleva a la quiebra. Tal vez por ello, trabajan en un plan B: no pagar la deuda, salir del euro y fabricar pesetas como si fueran confeti. http://blogs.elconfidencial.com/economia/el-disparate-economico/2016-02-22/plan-podemos-ruptura-de-espana-y-caos-economico_1156114/ Desde Grecia hasta hoy, jamás se había presentado un programa de gobierno cuyo objetivo fuera la destrucción política y económica de la propia nación. Es lo que propone el programa de Podemos, 'Bases para un Gobierno estable', unido a la implantación de un Gobierno totalitario mediante el control de los resortes esenciales de poder. Los 79 cargos más importantes, militares, económicos, judiciales, policiales, de inteligencia, diplomáticos y medios de comunicación, serían nombrados no por sus capacidades sino por su lealtad al 'Gobierno del cambio', algo que jueces y fiscales han calificado de “aberrante”. Un control que Iglesias pretende ejercer desde una Supervicepresidencia que concentra todo el poder efectivo, a la que suma el control directo de todos los ministerios clave.

 Se trata de un asalto al poder análogo a las técnicas de un golpe de Estado, pero ¡con solo un 20,8% de apoyo en las urnas y sin fuerza armada que les respalde! Es un ataque directo a la unidad de la nación, a lo poco que queda del Estado de bienestar con la proletarización definitiva de la clase media, y a nuestro sistema de libertades, tanto que si Podemos subiera al poder, no lo dejaría aunque perdieran las elecciones, al igual que está ocurriendo en Venezuela con Maduro. La destrucción de España y su economía obedece a la estrategia de sus financiadores -Irán y Venezuela- de desestabilización de Europa occidental. Si Podemos tuviera acceso a los datos de inteligencia antiterrorista y a los planes militares de la OTAN, en opinión de las agencias de seguridad europeas norteamericanas, estos llegarían de inmediato a Teherán, a Hezbolá y demás grupos terroristas patrocinados por Irán, lo que obligaría a dejar a España totalmente aislada del mundo occidental”.

Como les dejo la dirección, entren y lean el resto y luego, pues a esperar, como resuelven este “nudo gordiano”; pero aquí y hoy, no pensemos en un “nuevo Alejandro el Grande”; que aquí no lo hay. Aquí lo que hay es una partida de enanos avarientos y que solo piensan en su panza y su bolsillo; sálvese el que pueda, si es que lo dejan. Nosotros quedamos tan indefensos como “la asamblea de aquel pueblo”.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

Economía del bipartidismo
Mikel Buesa Libertad Digital 24 Febrero 2016

En España los partidos políticos no son sólo asociaciones de ciudadanos que desean intervenir en la conducción de los asuntos públicos. Son, además, instituciones dependientes del Estado, pues es éste el que se cuida de la mayor parte de su financiación. No son los afiliados los que, con sus cuotas o contribuciones extraordinarias, procuran los recursos necesarios para la acción política, como lo demuestra el hecho de que sólo una pequeña parte de éstos sea costeado por aquellos. Si nos ceñimos a los dos principales partidos —el Popular y el Socialista— podemos comprobarlo fehacientemente. En la última legislatura el 84 por ciento de los gastos del PP fue cubierto con subvenciones y el 13 por ciento con cuotas, quedando otro tres por ciento para otras fuentes de dinero. Esos mismos conceptos fueron, en el caso del PSOE, del 70, 17 y 13 por ciento, respectivamente.

Esta dependencia de los recursos que ponen las Administraciones Públicas para financiar los partidos se reproduce en todos los casos en los que éstos alcanzan alguna representación institucional, sea en el parlamento nacional, en las asambleas autonómicas o en los ayuntamientos. Ello hace que el tamaño económico de los partidos guarde una estrecha relación con el de las subvenciones que reciben sus grupos parlamentarios y municipales. Y dado que estas últimas se encuentran vinculadas en su cuantía al nivel de representación alcanzado por los partidos, resulta que la dimensión de los presupuestos de tales organizaciones presenta una ordenación jerárquica similar a la del número de mandatarios que logran colocar en las instituciones.

Con esta economía de los partidos políticos, a nadie puede sorprender que el bipartidismo se reproduzca también en ella. Y así, los dos primeros concentran más de una cuarta parte del conjunto de los recursos financieros que manejan los partidos en España. Al lector le puede parecer que este nivel de concentración no es muy elevado, pero tiene que tener en cuenta que, debido a la diversidad territorial de la representación política, son muchos los actores que entran en el reparto de los dineros públicos que la sostienen.

Como es lógico, cuando como ha ocurrido ahora las bases del bipartidismo se remueven, también se altera la economía de los dos partidos que lo constituyen. Ello puede verse muy bien en la distribución que ha hecho el Consejo de Ministros de la financiación estatal de los partidos de acuerdo con los resultados de las últimas elecciones generales, pues el PP —que es el partido que ha experimentado un mayor retroceso en cuanto al número de escaños ocupados, aunque haya sido el más votado— pierde 9,2 millones de euros al año; y, a su vez, al PSOE —que ya estaba en racha bajista desde los anteriores comicios— se le retiran cuatro millones. Estas cifras, aunque no demasiado abultadas, le hacen un roto a ambos partidos. Así, en el caso del primero, la menor subvención supone que su presupuesto tendrá que reducirse en algo más del nueve por ciento con respecto al gasto promedio de la última legislatura; y en el del segundo, la contracción presupuestaria superará el cinco por ciento.

Estas proporciones pueden parecer no demasiado abultadas y, en todo caso, asumibles. Pero seguramente no reflejan toda la dimensión del retroceso económico de ambos partidos, pues la disminución de las subvenciones estatales se suma ahora a la que probablemente habrán experimentado las autonómicas y municipales. Por ello, cabe esperar que tanto el PP como el PSOE entren pronto en una fase de austeridad presupuestaria, con reducciones de sus plantillas de funcionarios, sedes y gastos de todo tipo. De hecho, en el caso de los socialistas, su gerente ya ha puesto en marcha un proceso de venta de sedes para tratar de encontrar en el mercado inmobiliario una solución a su precaria economía actual. No será extraño que los populares entren en una dinámica parecida en los próximos meses.

Todo ello plantea un problema más general con relación a este asunto, pues no cabe duda de que los partidos políticos españoles adolecen de una especie de elefantiasis. Sus estructuras son demasiado grandes, especialmente en sedes y aparato administrativo, para la dimensión de la actividad que desarrollan. Por tal motivo, no es infrecuente encontrar en muchas poblaciones locales de partido cerrados casi todos los días de la semana; o también oficinas en las que hay un claro exceso de personal asalariado al mando de los líderes partidarios. Faltan, por el contrario, voluntarios que asuman, en función de su militancia, la conducción de las tareas cotidianas de la organización política. No sorprende que, en estas circunstancias, los partidos se hayan convertido en entidades burocráticas y que, en ellos, las crisis económicas derivadas de los vaivenes electorales se conviertan en dramáticas.

Ahora que tanto se habla de la regeneración política, no estaría de más que se revisaran las bases de esta economía partidaria. Una contención de las subvenciones —tal vez limitándolas a la mera financiación de las campañas electorales— y un mayor compromiso de los militantes y simpatizantes en el sostenimiento de las organizaciones a las que se adscriben, prestando su trabajo y contribuyendo a los gastos con cuotas y también con donaciones —éstas debidamente registradas, cuantitativamente limitadas y publicitadas— parece una buena vía para empezar esa tarea.

Podemos coloca a la familia
EDITORIAL Libertad Digital 24 Febrero 2016

Hijos, padres, sobrinos, hermanos, novias, ex compañeros sentimentales, amigos, correligionarios. De todo hay en la lista de los 44 cargos nombrados a dedo por el gobierno municipal de Manuela Carmena que ha sido objeto de discusión en un vibrante debate celebrado este martes en el Pleno municipal madrileño.

Resulta patético que la única respuesta de Ahora Madrid a este insuperable ejemplo de amiguismo y nepotismo haya oscilado entre una contraproducente referencia a la "experiencia profesional" de los nombrados a dedo y una referencia al hecho de que otros partidos también han nombrado en el pasado a familiares y amigos en esos puestos de confianza.

Empezando por lo último, es obvio que casos de nepotismo los ha habido en el pasado en varios ayuntamientos españoles; pero en ninguno de ellos de forma tan intensa como el que en tan poco tiempo ha llevado a cabo la formación podemita que rige el ayuntamiento de Madrid. Por otra parte, se supone que esta formación iba a regenerar las malas prácticas de "la casta" y no a utilizarlas de excusa para practicarlas ahora ellos con creces.

En cuanto a la justificación de los nombramientos por el hecho de que son "cargos de confianza" ajustados a sus "experiencias profesionales", al margen de que se trata de la recurrente cantinela que los partidos tradicionales entonaban cada vez que se les acusaba de practicar el nepotismo, ¿qué “experiencia” puede alegar Carmena respecto de Samuel Romero Aporta, hijo de una candidata a las primarias de Ahora Madrid? ¿Acaso la de ser ingeniero con apenas tres años de ejercicio profesional como becario justifica su nombramiento como director de la sociedad municipal Madrid Calle 30 con un presupuesto de más de 125 millones de euros?

¿Y qué experiencia profesional, al margen de su trabajo como cajero y camarero, puede alegar Pablo Carralero, amigo del concejal de urbanismo José Manuel Calvo, para haber sido nombrado Director de Gabinete? ¿Y cual es el bagaje profesional del recién nombrado "asesor" del Ayuntamiento José Luis Nieto Pereira, al margen –claro está- de su experiencia en atracar bancos y guardar explosivos como miembro de la extinta organización terrorista gallega Loita Armada Revolucionaria por la que fue condenado a ocho años de cárcel?

Con todo, si todos estos nombramientos en un ámbito municipal causan justificable preocupación, más la debería suscitar el proyecto de Podemos de exigir un "compromiso ideológico" a quien ocupe las más altas responsabilidades dentro del organigrama del Estado. Como bien ha denunciado en este diario Juan Ramón Rallo, un Ejecutivo de Podemos no solo pedirá "compromiso con el programa del Gobierno del Cambio" a las más altas instancias de la jerarquía judicial sino también a toda la burocracia estatal sin excepción.

Y para iniciar ese proyecto totalitario, ¿qué mejor que empezar por un Ayuntamiento recurriendo a amigos y familiares?

Acuerdo PSOE-Ciudadanos
La pluralidad lingüística como prioridad cultural en el pacto entre Sánchez y Rivera
Dan prioridad a la cultura, sin especificar. Entre las propuestas destaca la recuperación del Ministerio de Cultura.
Peio H. Riaño El Espanol 24 Febrero 2016

El pacto entre PSOE y Ciudadanos pretende mostrar a la educación, la cultura y la ciencia como la “única garantía de un desarrollo sostenible y justo”. Para ello se comprometen a la necesaria la estabilidad legislativa que favorecerá los proyectos. Han firmado dar prioridad política a la cultura, sin especificar demasiado. Entre las propuestas destaca la recuperación del Ministerio de Cultura y, sobre todo, la apuesta decidida por crear iniciativas “que favorezcan la riqueza cultural de la pluralidad lingüística”. De llevarse a cabo supondrían el rescate de actitudes olvidadas en la última legislatura, dirigida por el PP.

La recuperación del Ministerio propio para defenderse en el Consejo de Ministros por méritos propios pretende, ante todo, el desarrollo y defensa de las industrias culturales y la promoción de “una concepción federal” de la cultura, así como la promoción de la “pluralidad cultural y lingüística”.

Por otro lado, el IVA cultural: reducción inmediata. Existe, a pesar de la insistencia en negarlo del actual ministro de Educación, Cultura y Deportes en funciones, Íñigo Méndez de Vigo, y acuerdan rebajarlo del 21 al 10%. Además, se ven con la suficiente fuerza como para defender en Bruselas una fiscalidad especial con tramos menores al 10%. Y prometen pelear por la equiparación del IVA del libro electrónico al de papel, que está en un superreducido del 4%.

La Ley de Propiedad Intelectual también es objetivo del pacto, pero sin aclarar los aspectos determinantes. Quieren compatibilizar la máxima protección de los derechos de autor con el mayor acceso posible al patrimonio cultural. Plantean la creación de una fiscalía especializada en los delitos contra la propiedad intelectual, que tenga “procedimientos rápidos y eficientes”, pero no aclaran si perseguirán al usuario.

Señalan que modificarán el canon digital, que fue lo primero que el gobierno de Mariano Rajoy eliminó y cargó a las cuentas de los españoles. De momento, no especifican cómo lo harán y se quedan en un taimado “adaptar nuestra normativa a la de los países de nuestro entorno”. Y, eso sí, lanzarán una campaña educativa para concienciar el respeto por los derechos de autor y contra la piratería. Es la única medida en la que la cultura y la educación se dan la mano.

Por último, ponen el foco sobre el Instituto Cervantes, como gran proyecto institucional del pacto. Debe estar “al margen de cualquier cambio político” y “ganar en independencia”. “Es la ventana al mundo de la lengua y cultura españolas, y debería ser la puerta de entrada del español en Europa”. “Todos los países de habla hispana contarán con un centro cultural español dependiente del Instituto Cervantes”. Fiel al acuerdo que prioriza la promoción de las “iniciativas legales para el reconocimiento de la riqueza cultural que representa la pluralidad lingüística de España”, se promoverá desde la nave del Español el incremento de la “oferta de cursos de todas las lenguas cooficiales” del país.

Oferta de cursos en todas las lenguas cooficiales
Nota del Editor 24 Febrero 2016

En su momento ya avisaba de que estos catalanes "constitucionalistas" pretendían que los demás aprendiéramos las lenguas regionales, así que ya ven el camino.

De todos modos estoy esperando que hagan cooficial al silbo gomero, con todos mis respetos, para poder devolver la barra de sonido cuando me pase a ver la televisión en esta lengua regional.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

La triste realidad es dura D. Rafaél Hernando.
Vicente A. C. M.  Periodista Digital 24 Febrero 2016

Lo que fue un verdadero disparate Sr. Hernando fue haber traicionado a millones de votantes que confiamos en el PP y en su programa electoral en una regeneración política y lucha contra la corrupción que jamás se produjo. Y tras cuatro años de legislatura y dedicarse políticamente solo a seguir traicionando a las víctimas del terrorismo soltando masivamente a asesinos etarras, al permitir la consolidación política de las formaciones pro etarras en El País Vasco y Navarra dejando que BILDU, Nafarroa Bai, e incluso un PNV radicalizado camparan a sus anchas en pueblos y ciudades de esos territorios. Al consentir que los medios de comunicación del duopolio televisivo controlados por capital extranjero, se dedicaran a fomentar y publicitar de forma descarada a los líderes de una organización posteriormente convertida en partido, al que posteriormente señalaron como el eje del mal. Al comportarse de manera indigna, cobarde y permisiva con el desafío secesionista y la insumisión de unos dirigentes y Parlamento en Cataluña. Por todo eso y a pesar de eso, ustedes obtuvieron increíblemente el apoyo de más de siete millones de ciudadanos y a verse impotentes para poder formar Gobierno imponiendo al candidato Mariano Rajoy que por dos veces ha declinado tal honor.

Y ahora Sr. Hernando, tras transigir con la propuesta saducea de otorgar la Presidencia del Parlamento a un sectario socialista como lo es Patxi López, que ya anteriormente había traicionado su confianza cuando ustedes propiciaron su nombramiento como Lehendakari, se rasgan las vestiduras de que use y abuse de su cargo en la Mesa del Congreso en el que el PP no tiene ni la mayoría ni el apoyo del resto de formaciones, incluido un voluble y amoldable CIUDADANOS. Así que aquí diré algo que alguna vez ya he referido sobre la pérdida de Granada por el último Emir Nazarí Boabdil, lo de “llora como mujer lo que no has sabido defender como hombre”. EL disparate Sr. Hernando es haberse dejado engañar dos veces y lamentarse por no haber exigido como irrenunciable la Presidencia de la Mesa del Congreso con la débil y falaz excusa de que no podían coincidir siendo del mismo partido el Presidente del Gobierno y el Presidente de la Mesa del Congreso. O sea que lo que siempre ha sucedido en todas las legislaturas, hasta esta que aún está por ver si termina en nuevas elecciones.

Las fechas y los plazos son los que son y solo una argucia como la que ha pergeñado el Sr. López haciendo valer su condición de Presidente de la Mesa, ha podido forzar la rigidez de un reglamento del Congreso, que no prevé estas sutilezas de protocolo de sesiones. Porque en realidad lo normal es que una sesión plenaria comience a primera hora de la mañana de un día determinado y se prolongue hasta que se consuma el tiempo de exposición de investidura y el turno de réplicas y contrarréplicas previsto con todas los Grupos Parlamentarios constituidos donde los tiempos está ya predefinidos. Lo que parece claro es que lo que sí que contempla la Constitución en su Artículo 99 que recuerdo su texto:

1. Después de cada renovación del Congreso de los Diputados, y en los demás supuestos constitucionales en que así proceda, el Rey, previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del Presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno.

2. El candidato propuesto conforme a lo previsto en el apartado anterior expondrá ante el Congreso de los Diputados el programa político del Gobierno que pretenda formar y solicitará la confianza de la Cámara.

3. Si el Congreso de los Diputados, por el voto de la mayoría absoluta de sus miembros, otorgare su confianza a dicho candidato, el Rey le nombrará Presidente. De no alcanzarse dicha mayoría, se someterá la misma propuesta a nueva votación cuarenta y ocho horas después de la anterior, y la confianza se entenderá otorgada si obtuviere la mayoría simple.

4. Si efectuadas las citadas votaciones no se otorgase la confianza para la investidura, se tramitarán sucesivas propuestas en la forma prevista en los apartados anteriores.

5. Si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso.

El comienzo de las sesiones es la única variable que queda en poder del convocante, en este caso es el Presidente de la Mesa con la aprobación de la mayoría de los Diputados que la componen, así que al PP solo le queda en este momento el derecho al “pataleo” y a quedarse con la cara de “tonto, pero tonto, tonto hasta allá enfrente” como dice el genial humorista José Mota y solo rezar porque finalmente Pedro Sánchez no consiga se elegido ni en primera ni en segunda votación, que el Rey designe a Mariano Rajoy si este accede a ser el candidato, -por aquello de a la tercera va la vencida-, y se agote el tiempo hasta poder aplicar el punto 5 de ese Artículo que nadie, ni siquiera el Presidente sectario del Congreso puede obviar ni violar al estilo de la Mesa del Parlamento de Cataluña, salvo que quiera incurrir en un deltio.

¡Que pasen un buen día! Y que esta efeméride que recordamos hoy de aquél ignominioso 23 de febrero de 1981 no les haga sentir nostalgia al imaginar un futuro diferente del que ahora padecemos. Sin querer hacer chanza diré “somos pobres pero honrados” y añado "libres". Los partidos políticos no pueden decir lo mismo.

Una salida inglesa para Cataluña
¿Se puede pensar como solución en un estatus especial para Cataluña en España o se trata de un ‘imposible’ porque el resto lo vería como un agravio inasumible, una humillación?
Javier Caraballo El Confidencial 24 Febrero 2016

Existe un agravio asumido por el hombre, desde que es hombre, que consiste en premiar al más conflictivo, al más desagradecido. Como si la lealtad tuviera menos premio que la defección; la ingratitud obtiene una recompensa mayor que la fidelidad y la entrega. Ocurre con las personas y, curiosamente, también sucede con los territorios: ¿por qué los países de la Unión Europea se pliegan ante el hijo pródigo que siempre ha sido el Reino Unido y aceptan un nuevo estatus especial para que no abandone Europa?

Nada más pisar Londres, Cameron se ha vanagloriado de haber conseguido lo mejor, lo más ventajoso, de la Unión Europea y de rechazar, sin embargo, lo más negativo, como las fronteras abiertas o la solidaridad en los rescates de otros países. Como ocurría en aquella parábola del Hijo Pródigo, lo que de verdad funciona es la amenaza del portazo. ¿Se acuerdan de esa parábola que aparece en la Biblia? Es que es de total actualidad: el premio lo recibe el hijo que se ha largado, que ha dilapidado la herencia, mientras que al otro, al responsable, sólo se le premia con el trabajo diario. La razón que se esgrime es que al hijo pródigo se le daba por muerto, y lo han recuperado. Lo mismo que en las negociaciones del Reino Unido, que se daba por seguro su abandono de la Unión Europea en el próximo referéndum y por eso se le colma ahora de privilegios, para que se mantenga en la familia.

En todos estos años, el Reino Unido siempre se ha paseado por la Unión Europea con cierta displicencia, como si estuviera haciendo un favor; participaba con recelo, estaba sin estar del todo, sin querer implicarse del todo. La pertenencia del Reino Unido a Europa ya era diferente a la del resto de países miembros; lo que consigue ahora es que los demás acepten públicamente esas diferencias que ya existían, que las aplaudan como un gran acuerdo, y que, además, se deje claro para el futuro que el Reino Unido no es como los demás y que siempre podrá mantenerse al margen de los pasos que vaya dando la Unión Europea para una mayor implicación política, social o económica. Si los otros 27 presidentes de los estados miembros de la Unión Europea han asistido sin rechistar a la concesión de nuevos privilegios al Reino Unido dentro de la Unión es porque, obviamente, todo el mundo considera que para Europa es peor la salida de los británicos que este hachazo al sueño, que ya parece imposible, de alcanzar algún día unos verdaderos Estados Unidos Europeos.

Se trata, en suma, de elegir entre lo menos malo, aunque ello suponga agasajar al desafecto. Y si miramos hacia dentro, se observará que esa lógica política, y no otra, es la que se ha aplicado siempre en España para contentar a los territorios que han amenazado con la independencia, fundamentalmente el País Vasco y Cataluña. La lógica del hijo pródigo. En Euskadi, los privilegios se incorporaron a la propia Constitución, aunque el beneficio verdadero del ‘concierto vasco’ no está en el concierto en sí mismo, sino en la mentira del ‘cupo vasco’, que consigue que la Hacienda vasca tenga que pagar mucho menos por los servicios que presta el Estado de lo que pagan las demás regiones españolas.

A Cataluña también se le ha dispensado siempre, incluso durante el franquismo, un mejor trato presupuestario, y ahora que ese sistema se ha agotado, ahora que la autonomía se ha despeñado como nunca en su historia por la independencia total de España, la ‘salida a la inglesa’ tendría que incluirse, por lo menos, entre las hipotéticas salidas del conflicto, aunque lógicamente ello implicaría la aceptación, o no, del resto del Estado español. ¿Se puede pensar como solución en un estatus especial para Cataluña en España o se trata de un ‘imposible’ porque el resto lo vería como un agravio inasumible, una humillación?

David Cameron, al que tanto se ha criticado en España, como si estuviera agitando maleficios prohibidos, tiene la valentía del líder político que afronta los problemas; otros dirigentes piensan que para solucionar un problema es suficiente con negar su existencia. Desde antiguo, se defiende aquí la inevitabilidad de un referéndum catalán sobre el marco estatutario de esa autonomía, pero convocado por el Estado español, no por el Parlamento de Cataluña, y con las suficientes garantías democráticas, tal y como se contemplaban en la derogada Ley de Referéndum que debería incorporarse de nuevo a nuestra legislación. Y con la advertencia previa, como ocurre en el Reino Unido, como ocurrió antes con Escocia, de que el resultado es irreversible: si deciden marcharse, no hay marcha atrás.

Paso a paso, Cataluña, ahora bajo la presidencia de Carles Puigdemont, avanza hacia el momento final en el que ya no exista otro debate que el de mandar a la Guardia Civil, o a la Policía, para que impida la entrada de los consejeros del Govern o de los diputados en el Parlament o permitir que sigan ejerciendo sus funciones, a pesar de la prohibición expresa del Tribunal Constitucional. Antes o después, ese momento llegará.

¿Conviene negociar antes de que llegue una salida a la inglesa? Plantearlo hoy en España es imposible porque, entre otras cosas, la reacción aquí, por parte de tantos territorios deprimidos y fieles, es la misma que la del hijo mayor de la parábola, cuando regresa de trabajar y descubre que en su casa hay una gran fiesta. Lo que nunca había hecho su padre por él, que permaneció a su lado, trabajando de sol a sol, lo hizo por quien se fue y dilapidó toda la herencia en prostíbulos y tabernas.

“Padre –dijo el hijo mayor, enojado- en todos estos años que te sirvo, jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado ni un cabrito para tener una fiesta con mis amigos. Y ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu herencia con prostitutas, has matado el novillo que estaba más cebado para darle una fiesta”. El padre, en su respuesta, ofrece la clave de antes, el inexplicable premio al desleal, mientras que al hacendoso y trabajador no se le recompensa porque ya cumple con su obligación: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado”. Como diría el otro, fin de la cita.

Según UPYD, que votará contra la Ley Municipal
PNV y Bildu consolidan “el disparatado, ineficaz, ineficiente y absurdo entramado institucional vasco”
www.latribunadelpaisvasco.com 24 Febrero 2016

El Parlamentario vasco de Unión Progreso y Democracia, Gorka Maneiro, ha anunciado que votará en contra del acuerdo alcanzado por PNV y EH Bildu para pactar los aspectos fundamentales de la Ley Municipal porque “consolida el entramado institucional que nosotros queremos cambiar y reformar profundamente”

Maneiro ha recordado que “UPYD fue el único grupo político del Parlamento Vasco que presentó una enmienda de totalidad al Proyecto de Ley Municipal presentado por el Gobierno vasco porque consolida el entramado institucional que habría que reformar en profundidad y eso es lo que apuntala el acuerdo entre PNV y EH Bildu, por lo que anunciamos que votaremos en contra”.

El parlamentario de UPYD añade que al presentar su proyecto el Gobierno vasco señalaba que con él “se pretendía culminar el proceso de articulación entre los tres niveles institucionales de Euskadi y completar el edificio institucional vasco… en lugar de pretender reformarlo profundamente, lo que sigue defendiendo UPYD; y dijo el Gobierno que tenía en cuenta para la elaboración del proyecto la compleja arquitectura institucional vasca y el régimen económico-financiero de la Comunidad Autónoma y de sus Territorios Históricos derivado de la Disposición Adicional Primera de la Constitución y de la Ley del Concierto Económico, así como del resto de normativa que ha procedido a la actualización de los Derechos Históricos vascos… en lugar de tener en cuenta los intereses reales de los ciudadanos y, en consecuencia, defender e impulsar previamente su modernización y su reforma”.

Maneiro ha declarado que “el acuerdo entre EH Bildu y PNV mantiene esos principios inicialmente recogidos. En definitiva, la Ley Municipal que finalmente saldrá aprobada consolidará el disparatado, ineficaz, ineficiente y absurdo entramado institucional vasco y, por tanto, se ha dejado pasar una oportunidad histórica para modernizar Euskadi”.

El dirigente de UPYD ha sido categórico al afirmar que “ésta no será la Ley Municipal que necesita la sociedad vasca. Necesitamos una Ley Municipal que fije clara y definitivamente las competencias a asumir por las corporaciones locales, una Ley Municipal para garantizar su autosuficiencia financiera, una Ley Municipal para reformar y modernizar la estructura de nuestra Administración Local y una Ley Municipal que impulse la fusión de los municipios más reducidos para que, fusionados, puedan prestar más y mejores y más igualitarios servicios a los ciudadanos”.

“Esta Ley consolida, por tanto, el entramado institucional vasco, incluidas las Juntas Generales de los Territorios Históricos y las todopoderosas Diputaciones Forales”, ha concluido Gorka Maneiro.

ALERTA POR LA DERIVA SEPARATISTA DEL CUERPO
Los Mossos se niegan a traducir documentos oficiales al castellano
La División de Asuntos Internos se ha negado a traducir al castellano el expediente abierto a una agente, que lo solicitó porque su abogado es malagueño.
Gaceta.es 24 Febrero 2016

Para el separatismo, los Mossos de Esquadra han sido siempre la vanguardia paramilitar del futuro estado independiente catalán. A través de la contaminación separatista de un Cuerpo policial del Estado español se consigue que los agentes 'contaminados' estén más al servicio de los partidos independentistas que del pueblo al que sirven.

Ahora la División de Asuntos Internos (DAI) del Cuerpo se ha negado a traducir al castellano el expediente abierto a una agente, que lo solicitó porque su abogado es malagueño, ha denunciado el sindicato Colectivo Autónomo de Trabajadores (CAT).

En un documento, Asuntos Internos desestima la petición planteada por la agente, María José Dávila, delegada del CAT en Gerona, que pidió que se tradujera el expediente interno en su contra para que su abogado, que reside en Málaga, la pudiera defender. "Esta petición -la de traducir el expediente al castellano- debe ser desestimada pues además de no concretar en qué consiste la denunciada vulneración de su derecho de defensa, debe afirmarse que la práctica de las pruebas testificales propuestas por ella se desarrolló en la más estricta legalidad, con la preceptiva intervención contradictoria de las partes", remarca el escrito de Asuntos Internos, redactado en este caso en castellano.

Este expediente, que la agente atribuye a una "persecución" por su labor sindical, se originó porque la agente supuestamente elevó el tono en una conversación con su superior, que la denunció internamente por faltarle al respeto, por lo que se enfrenta a una petición de dos meses de suspensión de empleo y sueldo por una falta de consideración grave.

Dávila puso su situación en manos de un abogado de Málaga, que acostumbra a trabajar para agentes de la Policía Nacional, por lo que pidió que se tradujera el expediente al castellano para que el letrado lo pudiera consultar sin problemas. Sin embargo, Asuntos Internos ha denegado esta petición en un escrito en el que advierte de que la agente pretende una "retroacción del procedimiento".

Con este expediente aún abierto, Asuntos Internos ha vuelto a expedientar a la agente, en este caso por no participar en un control de alcoholemia, lo que esta justifica porque se encontraba en comisaría redactando una nota para denunciar a su superior por faltarle el respeto en el episodio que generó el primer caso.

Interior financia a los Mossos
Pese a tratarse de una Policía autonómica, la comunidad catalana no desembolsa ni un solo céntimo en su financiación, la cual corre a cargo del Ministerio del Interior -que transfiere al Gobierno regional catalán 40.000 euros por cada agente en activo-. Dinero con el que se pagan sueldos, uniformidades e instalaciones.

Es por ello por lo que cada vez que es necesario hacer un desembolso extra, la Consejería de Interior del Gobierno catalán solicita ampliar la partida presupuestaria que desde el Gobierno central se transfiere.

Y aunque el dinero procede del mismo presupuesto -el del Ministerio del Interior-, el sueldo de los Mossos, que disponen de mejor material e instalaciones, es superior al de la Policía Nacional.
 


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