AGLI Recortes de Prensa   Sábado 27  Febrero  2016

Cuando quien legisla no ha creado un empleo en su vida
Javier Benegas, Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 27 Febrero 2016

Todo debe ser controlado por unos personajes que, alejados del mercado, de las complejas interacciones económicas que existen más allá de las paredes de los ministerios, imponen cada vez más trabas, más barreras al común, hasta el punto de que le impiden ganarse la vida dignamente.

A los avisos lanzados desde el Partido Popular de que el régimen de autónomos era claramente deficitario en el sistema de Seguridad Social ya se sumó en su día con gran entusiasmo Podemos, y en su último documento, titulado Un país para la gente, tomaban la delantera y decían que era necesario “establecer cuotas a la Seguridad Social porcentuales y progresivas en función del rendimiento neto para los autónomos que facturen por encima del salario mínimo”. Es la fijación del burócrata: siempre subir impuestos antes que recortar el gasto superfluo. Ahora, Ciudadanos y PSOE también se apuntan a la fiesta señalando con el dedo a los trabajadores por cuenta propia, último reducto de independencia que se escapa al sistemático control y expolio estatal.

Así, uno de los puntos del Acuerdo de Legislatura entre Ciudadanos y PSOE se refiere a los más de 3 millones de trabajadores autónomos de la manera siguiente: “El Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) requiere una reforma en profundidad para, entre otras cosas, avanzar hacia un sistema más justo y equilibrado, en el que las cotizaciones de los autónomos se acerquen a la realidad de los ingresos.”

En otras palabras, Ciudadanos y PSOE proponen una subida generalizada de las cotizaciones a la Seguridad Social de los autónomos, incremento que según Lorenzo Amor, Presidente de la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos (ATA), afectaría al 80% de estos trabajadores y que, para aquellos con ingresos reales aproximados de 30.000 euros al año (incluidas cotizaciones), supondría un aumento entre 1.000 y 1.200 euros anuales; es decir, 90 o 100 euros más cada mes. Además, según cálculos del economista Juan Ramón Rallo, colaborador de esta casa, 575.000 autónomos, cuyos ingresos reales exceden los 30.000 euros verían incrementada su cotización por encima de 3.000 euros anuales: nada menos que un aumento de 250 euros cada mes.

Lo paradójico del caso es que tal propuesta se encuentra incluida en el capítulo “Medidas para apoyar a los autónomos y emprendedores”. Si Orwell levantara la cabeza... Además, aquellos cuyos ingresos no superan el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), y que hasta ahora, por sentencia del Tribunal Supremo, están exentos de cotizar, tendrían que afrontar de manera inmediata el pago de una cotización mínima obligatoria de 45 euros mensuales. A cuenta de todo este despropósito, un destacado personaje ha señalado: “Esto es lo que ocurre cuando quienes legislan no han generado un puto empleo en su vida”. No cabe duda que los firmantes se han puesto de acuerdo sobre lo que hay que hacer con los autónomos: echarles una mano... al cuello.

Los efectos no previstos
Un incremento de las cotizaciones implicará menos ingresos netos y mayor pobreza para aquellos trabajadores por cuenta propia que no puedan repercutir esta subida; o precios más elevados para los consumidores, en el caso de los que sí puedan repercutirla. La disminución de ingresos netos puede implicar que muchos autónomos deban suspender sus seguros médicos privados, sus planes de pensiones, etc., con grave impacto sobre estos sectores y también en el consumo en general. Y todo para tapar un agujero generado por la incompetencia, cuando no codicia, de los políticos.

Los burócratas tienden a pensar que un incremento de las cotizaciones a los autónomos implica simplemente una mera transferencia de estos trabajadores al Estado. No son conscientes de que para muchos puede suponer la diferencia entre continuar con la actividad o tener que suspenderla. O, para otros, la patada en el trasero que les desplazará directamente a la economía sumergida, con la merma para los ingresos públicos que ello supone.

El actual sistema, en que el autónomo tiene un mínimo de cotización y, a partir de ahí, puede elegir un nivel superior, sin ser perfecto, tiene sus ventajas. Cierto que a menor cotización corresponde una pensión estatal más baja pero, si el trabajador lo considera conveniente, puede colocar la diferencia y en un fondo de pensiones privado. De esta forma, esos recursos, en lugar de ser dilapidados ipso facto por los políticos, acaban constituyendo un fondo de ahorros que, canalizado convenientemente, ayuda a financiar la inversión productiva y el bienestar de la sociedad. Y en lugar de detraer ahorro disponible, tal cual sucede con la financiación del déficit público, contribuye a incrementarlo.

Además, ese fondo de pensiones privado contribuye a flexibilizar la edad de jubilación puesto que su percepción es compatible con un salario. Por el contrario, las pensiones estatales fomentan la retirada del empleo cuando se alcanza la edad legal de jubilación y desincentivan la actividad, pues el Estado puede retirárnoslas si volvemos a trabajar. Por tanto, una parte de los trabajadores pueden continuar produciendo, generando riqueza y contribuyendo con más impuestos, mientras disfrutan al tiempo de un salario y de su pensión privada. No está nuestra economía para dilapidar recursos humanos valiosos, personas con capacidad y disposición para seguir aportando a la sociedad.

Decía Milton Friedman que "quienes creen en la aristocracia o en el socialismo comparten la fe en la Administración, ese régimen burocrático que funciona por órdenes, no por decisiones voluntarias. Ambos afirman que persiguen el bienestar del hombre de la calle y que conocen mejor que éste el interés general y los medio para alcanzarlos. Los dos profesan una filosofía paternalista pero, si alcanzan el poder, acaban por promover los intereses de su propio grupo en nombre del 'bienestar general'". Y este es el fondo la cuestión de fondo, el cada vez más intenso paternalismo, el más rígido control de los burócratas y la menor autonomía individual. Todo debe ser controlado por unos personajes que, alejados del mercado, de las complejas interacciones económicas que existen más allá de las paredes de los ministerios, imponen cada vez más trabas, más barreras al común, hasta el punto de que le impiden ganarse la vida dignamente. Obligar a una mayor cotización implica introducir toda la pensión dentro del sistema de reparto, un sistema al albur de decisiones políticas discrecionales que, de forma más o menos sutil, es una moneda de cambio en un sistema clientelar de compra de votos.

Palo de despedida de Bruselas a Rajoy: "Los avances en finanzas públicas han sido escasos"
La Comisión alerta de los desequilibrios que mantiene la economía española, a la que califica de "vulnerable" y pide más reformas.
D. Soriano Libertad Digital 27 Febrero 2016

"Vulnerable". Si hubiera que destacar una sola palabra del informe de la Comisión Europea sobre España publicado este viernes, ésta sería la escogida. Y no sólo porque los autores del documento la utilicen decenas de veces y en diferentes contextos, sino porque resume el espíritu del texto. España ha mejorado, pero sigue estando en situación de riesgo. Como un enfermo que se recupera, debemos alegrarnos de la mejoría, pero ni mucho menos lanzar las campanas al vuelo, porque la recaída podría ser peor.

Bruselas destaca cuatro aspectos en los que España tiene mucho camino por recorrer: deuda (pública y privada), paro (todavía por encima del 20%) y productividad (que sigue sin despegar). Cada uno tiene su matiz, pero en conjunto forman un cuadro preocupante. Sí, la Comisión reconoce que en 2015 España creció al 3,2% y lo celebra, aunque en el conjunto del análisis esto es casi una anécdota.

Es cierto que en parte es su trabajo: ser una especie de profesor exigente, que aprieta a su alumno para que éste no se relaje. Pero también lo es que las asignaturas que todavía no están aprobadas llevan muchos años pendientes.

Cuentas públicas
El diagnóstico general podría resumirse en la siguiente frase:
El número de desequilibrios sigue siendo elevado y su naturaleza, magnitud e interrelaciones aún hacen que España sea vulnerable a las perturbaciones. En particular, la elevada deuda pública y privada expone al país a riesgos derivados de fluctuaciones de la confianza en el mercado y es una rémora para la economía.

Para el Gobierno, lo más preocupante es la parte dedicada a las cuentas públicas. Desde que llegó, la obsesión de Mariano Rajoy ha sido contraponer su seriedad con la supuesta falta de compromiso de José Luis Rodríguez Zapatero con la estabilidad presupuestaria. Pues bien, en este último documento que la Comisión emite sobre su primera legislatura (ya se verá lo que pueda pasar en el Congreso en las próximas semanas), el gallego se lleva un buen palo en este aspecto.

En Bruselas, cuando se hace recuento de lo que ha pasado con el Presupuesto en 2015, no parecen estar muy contentos: "Los avances en el ámbito de las finanzas públicas han sido escasos, aunque se han adoptado algunas medidas para aumentar la transparencia en las finanzas de las Comunidades Autónomas".

No sólo eso. En relación al déficit, los autores del documento destacan que "el déficit de las Administraciones Públicas disminuye esencialmente en un contexto de crecimiento dinámico, pues no se han utilizado los beneficios imprevistos para acelerar su reducción. Habiéndose previsto una cifra del 4,8 % del PIB en 2015, sigue siendo uno de los más elevados de la zona del euro". Hay que recordar que el objetivo era del 4,2%, que el Gobierno ha asegurado casi hasta final de año que se cumpliría y que el propio Mariano Rajoy sólo reconocía un 4,5% hace unos pocos días. Pues bien, al final estaremos más cerca del 5%.

Los autores insinúan claramente que el Gobierno se ha dejado ir y que ha aprovechado el crecimiento económico para reducir apenas unas décimas los números rojos, pero sin ningún esfuerzo extra. ¿Quizás algo que ver con el año electoral? Y todo esto, con "una deuda pública que superará el 100% del PIB en 2015", no puede ser una buena noticia.

Los demás suspensos
El problema se agrava si se amplía el encuadre y se ve la situación de las finanzas públicas en relación con los demás desequilibrios de la economía española.

El primero es el de la deuda privada que, aunque se ha reducido en los últimos ejercicios, "aún es elevada, haciendo que el país sea vulnerable a las perturbaciones". El crecimiento ayudará en este aspecto, destaca la Comisión, pero eso no evita que "las necesidades de desapalancamiento siguen siendo elevadas tanto para los hogares como para las empresas no financieras".

También preocupa el mercado laboral. Aunque es cierto que nuestro país está creando más de medio millón de puestos de trabajo al año, el desempleo "sigue estando entre los más elevados de la UE, por encima del 20% de la mano de obra". Mantener unas cuentas públicas equilibradas es mucho más complicado con estas cifras, porque tienes menos contribuyentes y más receptores de ayudas.

En este sentido, la Comisión alaba las reformas del mercado laboral que "han aumentado la capacidad de reacción del empleo al crecimiento. En comparación con lo sucedido en repuntes anteriores, la creación de empleo se ha reanudado en una fase más temprana de la recuperación, cuando el crecimiento del PIB aún era modesto". Una mejoría a la que no han sido ajenas "la moderación salarial y al aumento de la flexibilidad introducida por las reformas de años anteriores".

En este panorama, los autores piden prestar especial atención al desempleo de larga duración (que "puede terminar siendo crónico") y a la "dualidad" del mercado laboral, que "sigue siendo elevada y repercute negativamente en las condiciones" de los trabajadores. En este documento no hay recomendaciones específicas (eso llegará en abril) pero el lenguaje apunta a que desde Bruselas no verían precisamente con buenos ojos que se deshicieran algunos de los cambios que trajo la reforma laboral de 2012. Si acaso, lo que se está pidiendo es que España profundice en esa dirección (por cierto, justo lo contrario de lo que propone el pacto que esta semana han firmado Ciudadanos y PSOE).

Por último, la Comisión pone su atención en un problema que ocupa menos titulares pero es fundamental, la baja productividad de la fuerza laboral y las empresas españolas, que redunda en peores condiciones laborales (en toda Europa, los salarios están correlacionados con la productividad) y "amplifica los riesgos derivados de los desequilibrios macroeconómicos".

Aquí, el diagnóstico es similar al de anteriores exámenes, aunque la persistencia de los mismos resultados debería llevarnos a reflexionar sobre la falta de medidas para solucionar la situación: "Aumentar el crecimiento potencial del país requiere la reducción de la tasa de desempleo estructural, pero el principal factor que limita el potencial de crecimiento sigue siendo la productividad, lo que en última instancia depende de la capacidad de la economía para potenciar la innovación y reasignación eficiente de los recursos entre sectores y empresas". Es decir, que España es una economía muy rígida, en la que nos sigue costando mucho "reasignar" los recursos para que vayan allí donde mejor uso tienen.

Acuerdos
Vicente Baquero  www.gaceta.es 27 Febrero 2016

Todo acuerdo, como todo contrato entre partes, es más o menos válido en la medida que las partes sean fiables, o tenga detrás el respaldo de un sistema jurídico legal capaz de hacer cumplir lo pactado. En el caso de acuerdos políticos tras los cuales no existe ningún poder vinculante para las partes ni autoridad superior para hacer cumplir lo pactado, no deja de ser una declaración de intenciones que dependerá en cuanto a su materialización de la buena voluntad o conveniencia de las partes de llevar adelante los términos en función de su propia conveniencia.

Si tenemos memoria y recordamos todo lo dicho y afirmado por cada una de estas partes, que ahora pregonan a bombo y platillo la importancia de un acuerdo, no nos queda más que dudar de la trascendencia de dichas declaraciones, ya que un día dicen blanco y otro negro, según les convenga. En todo caso podemos tener una cierta mayor confianza en lo dicho por Cs, ya que, en primer lugar, se estrenan en política nacional, todavía no están condicionados por el poder, y por otra parte carecen del peso necesario como para poder jugar solos, pero el partido socialista y sobre todo el Sr. Sanchez, con su no disimulada ansia por llegar a la presidencia a cualquier precio, sería capaz de pactar o decir lo que sea con tal de llegar a la Moncloa. Creo que el Sr. Rivera esta pecando de ingenuo si cree que una vez en el poder el Sr. Sanchez no hará todo lo que sea necesario para poder gobernar, aliándose bajo cuerda o públicamente con quien sea, para conservarlo.

No hay más que leerse la ambigüedad y la trampa que se esconde tras el escrito de consulta a la militancia del Sr. Sanchez para darse cuenta de que no se puede uno fiar de de nada de lo que diga. Una vez con el mando Dios dirá…

El pretender chantajear al PP poniéndole en la falaz tesitura de escoger entre un país a la deriva y un gobierno con Sanchez a la cabeza, es una transparente maniobra apelando a un patriotismo que no parecen demostrar los socialistas. Si realmente fuesen patriotas sinceros, el único pacto posible sería el de los tres con el PP a la cabeza, y participes en el gobierno de los tres, aunque tuvieran que irse tanto Rajoy como Sanchez, eso sería patriotismo lo demás es maniobrar para alcanzar un poder que los ciudadanos no le han dado en las urnasa ninguno individualmente considerado.

Desgraciadamente este acuerdo es humo, cualquiera puede incumplir las clausulas una vez en el poder, si es que lo consigue a base de abstenciones, o desviarse del sentido del mismo a conveniencia: de hecho es lo suficientemente ambiguo y vacío de contenido real, son afirmaciones declarativas, como para no atar a nadie, como la consulta a la militancia, pero les deja las manos libres para llevar a cabo el asalto al poder colocando a su gente a lo largo del mandato, Cs carece del poder suficiente para detener a un viejo zorro como el partido socialista.

Al margen de esta tragedia nacional, lo que no cabe duda es que resulta teatral e informativamente cinematográfica esta contienda, con más fuegos artificiales que contenido significativo, una fuente infinita de papel y protagonismo de los medios. Tras un análisis detenido y serio se llega a la conclusión que la mayor parte del ruido y escándalo de esta cuestión está situado en el ojo del huracán informativo, tiene más interés de comadreo que realmente sustancia de fondo.

Le agradezco a Podemos y sus comparsas la sinceridad cruda de sus afirmaciones e intenciones, lo que me sorprende es que haya ciudadanos que las apoyen. Por lo menos son claros: quieren acabar con el sistema e imponer una república anarco-marxista si eso fuera posible. Los demás me confunden: un PP teóricamente de derechas, que con mayoría absoluta practica políticas económicas, ideológicas, sociales y culturales socialdemócratas, y afirma que en su seno no caben liberales ni conservadores, un partido socialista que se inclina a la izquierda radical que quiere recordar el 36, no hay más ver su política municipal en Madrid, por ejemplo, a quien están apoyando y lo que apoyan, y sonríe a los separatismos de las regiones más ricas, una izquierda separatista ácrata unida a una burguesía nacionalista recalcitrante y clasista, CS que no acabo de saber a qué palo juega…

Lo único evidente es, que aunque se repitan las elecciones, el país será ingobernable, los ciudadanos sufriremos las consecuencias y las actuales generaciones tendrán que pasar por el desierto hasta que descubran por si mismos que no da igual quien gobierne, que importa y mucho, quien lleva la gestión de un país.

Oceanografía del odio
Es posible que el odio haya figurado siempre como viento dominante en la atmósfera política española, pero ahora lo hace con especial virulencia.
Amando de Miguel  www.gaceta.es 27 Febrero 2016

No me gusta escribir con citas, pero esta vez no me resisto a olvidar esta de un artículo de Ortega y Gasset, escrito hace casi un siglo: “Desde hace siglos, pero muy especialmente desde hace años, gobierna en España el rencor…Una clase social odia a la otra… Los gobernantes se dedican a fabricar rencor”.

El terrible diagnóstico del filósofo madrileño se puede aplicar ahora con toda propiedad. ¿Será verdad que hay una especie de carácter nacional? Es posible que el odio haya figurado siempre como viento dominante en la atmósfera política española, pero ahora lo hace con especial virulencia. La razón acaso esté en el hecho de que ahora el poder acumula más dosis que en el pasado.

Véase, por ejemplo, que lo que llaman “progreso, cambio y reforma” realmente consiste en prohibir, suprimir, eliminar, derogar. Son acciones negativas y resentidas que proliferan por todas partes, especialmente en la izquierda. Se ha abierto la veda para que un municipio pueda declarar “persona non grata” a un compatriota. ¿De dónde se han sacado que esa es una competencia municipal? La expresión se había reservado hasta ahora a las relaciones internacionales. Estos munícipes levantiscos han leído poco y odian mucho.

El caudillo de un partido puede decir sin rubor, y repetidamente, que no quiere hablar con otro, con el que tiene más votos. Y eso en el trance de tener que negociar para formar Gobierno. Otro gesto de odio.

La actitud resentida se apoya en una oculta sensación de fracaso, que se proyecta sobre el prójimo, al que secretamente se envidia. Son pasiones vergonzosas muy comunes. Más en la política por una razón. El poder político consiste en la inmensa capacidad para hacer favores, aunque solo sean de forma legal. Se comprende que, por llegar a esa privilegiada posición, uno deje a un lado toda suerte de escrúpulos morales, en el caso de tenerlos. De ahí la facilidad de los políticos para mentir. Obsérvese la treta de algunos mandamases de salirse por los cerros de Úbeda cuando los periodistas les hacen alguna pregunta más interesante en las mal llamadas ruedas de prensa. Por cierto, está por ver que el periodista replique: “Perdón, señor, no me ha contestado a la pregunta”.

Lo peor del odio es que no se sacia. De hacerlo, el “odiador” (palabra que ni siquiera existe en castellano) se liberaría de su previo y oculto fracaso. Es lo último que hará. Jamás reconocerá que odia. Es un verbo que no suele conjugarse en España, y menos en primera persona. En todo caso se dirá livianamente que uno odia cosas (alimentos, costumbres, atuendos, etc.), pero no a personas.

Acelgas
David Gistau ABC 27 Febrero 2016

Convengamos que ninguna cosa autodenominada «progresista-reformista» puede resultar excitante. De tratarse de un plato, llevaría acelgas. No evoca precisamente la d’annunziana «vita pericolosa». Un ahijado mío se ha hecho militante de Ciudadanos y me he quedado preocupado porque me parece que se va a dejar muchas gamberradas sin hacer si está ya en un estado existencial como para tomar semejante decisión que no lo caracteriza como chaval por el que te llaman desde comisaría. A los 20 años, donde hay que apuntarse es en la Legión Extranjera y firmar Beau Geste. O hacerse grumete, qué sé yo.

Por otra parte, si algo necesita la España contemporánea es el predominio de formaciones antipiréticas. A este país hay que bajarle la temperatura mesiánico/revolucionaria, el acceso populista que sufre desde que la lucha de clases vuelve a ser el eufemismo redentor del rencor. La infinita abulia que sugiere una conversación «progresista-reformista» entre Albert Rivera y Pdr Schz trae asociado el alivio por dar a la socialdemocracia una salida distinta a la que propulsa el asalto del poder por parte del Partido Distópico. La cara de enfurruñados de los negociadores de Podemos –Errejón enfurruñado como si no le dejaran ver «Peppa Pig»– mientras posaban a lo «Reservoir Dogs» nos complace porque sugiere que existe una opción distinta del reduccionismo a lo años treinta que Podemos cultivó estas semanas a base de rescatar el eje izquierda-derecha ahora que el de arriba-abajo ya no le resulta útil. Por eso le será difícil al PP regañar con éxito a aquellos de sus votantes que migraron a C’s, pero no para que su voto sirviera a la socialdemocracia: la urgencia de frenar a Podemos lo hará justificable. Urgencia para la cual el PP no ha aportado otra solución que las deserciones de Rajoy y su abandono del escenario, así como sus otras regañinas, éstas al Rey, por no subordinarse a su estrategia de dejarlo todo paralizado en España hasta que no quedara más remedio que permitirle gobernar a él.

Tenemos pues dos enfurruñados, Podemos y PP. Y otro eje –será por ejes–, el de los Constitucionalistas –otra vez acelgas–, que ha cursado a Rajoy una invitación de pertenencia que es venenosa y malintencionada, como todas las astucias políticas. De ser rechazada, lo que el PP estará transmitiendo es que todos sus augurios apocalípticos acerca de Podemos no le impiden negarse a parar el populismo pagando como único tributo la renuncia de Rajoy a la ambición personal de poder. El día que Schz termine yéndose con Podemos, podrá decir que intentó construir una alternativa, pero que ésta fue destruida por el PP. En realidad, según como se mire, y habida cuenta de que hasta los enfurruñamientos son teatrales, podría darse la paradoja de que el triste pacto «progresista-reformista» sólo haya sido concebido para trasladar al PP la culpa de cuando el CNI se convierta en la Stasi y decrete qué ciudadanos han de ser apartados para su reeducación por el Ministerio de la Verdad.

La dictadura de los partidos políticos
Ramiro Grau Morancho. www.latribunadelpaisvasco.com 27 Febrero 2016

Abogado. Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación

Normalmente llamamos mujeres públicas a las putas, aunque según la jurisprudencia del Tribunal Supremo estamos ante el ejercicio de una profesión liberal, la más antigua del mundo, según dicen.

Yo creo que antes estaban los hombres públicos, los “di puta dos”, dispuestos a gastarse alegremente nuestro dinero, y a embarcarnos en toda clase de ocurrencias e imbecilidades varias.

En España andamos sobrados de diputados. Además de los 350 del Congreso, los más de 200 senadores, absolutamente irrelevantes, por otra parte, y los parlamentarios de los diecisiete congresos “aldeanos”, andaremos por cerca de dos mil “Padres de la Patria”, en acertada expresión de algún borracho, pues es evidente que la mayoría de ellos sólo se preocupan de su sueldo y negocios personales.

¿España puede permitirse semejante despilfarro del dinero público? Evidentemente, no. Y dejar sin sueldo a los diputados regionales, como ha hecho María Dolores de Cospedal en Castilla La Mancha pienso que no es la solución, pues tienen que comer, como todo el mundo, desplazarse, vestir correctamente, etc. Y no podemos dejar relegada la política sólo para los que sean de buena familia, y se lo puedan permitir, como pasaba en siglos pasados.

La pregunta pues es otra: ¿necesitamos diecinueve parlamentos para legislar en un país mediano, que no llega a los cincuenta millones de habitantes? Es obvio que no, y que sobran casi todos ellos.

Tampoco tiene sentido que las autonomías legislen como locas, con tal de justificar su soldada. Tenemos 17 leyes de comercio interior, 17 directores generales de carreteras –vías públicas en las que no se invierte un euro, pues no hay dinero-, 17 normativas para el etiquetado de los productos comerciales, etc. En resumen, una auténtica torre de babel autonómica.

Pero lo que ya es un abuso es que más de medio centenar de diputados nacionales, que tienen casa propia en Madrid, tengan la desfachatez de cobrar el complemento de más de mil ochocientos euros mensuales que perciben, en concepto de alojamiento y manutención, los diputados “de provincias”. Muchos de ellos son cuneros, es decir impuestos por las direcciones nacionales de los partidos, en provincias que no han pisado más que en campaña electoral, y representan –es un decir-, a los sufridos habitantes de Cuenca, Teruel o Huesca, pero realmente son madrileños, han vivido toda su vida en la Villa y Corte, y sólo salen de la capital por prescripción médica, para tomar el aire de la Sierra del Guadarrama…

Hoy leo en la prensa –tendré que dejar de leerla, para no amargarme las mañanas-, que viajarán en clase preferente, pues todavía hay clases, faltaría más, y que el coste de sus viajes suntuarios, innecesarios y absurdos, en la mayoría de los casos, correrá a cargo de nuestros bolsillos. Como siempre.

¿Para cuándo las listas abiertas y los diputados por distritos electorales, como en Inglaterra? Lo lógico es que el diputado resida en su distrito, mantenga oficina abierta al público, o al menos éste pueda visitarle en algún edificio público, que no se trata de incrementar aún más el gasto, y sea la correa de transmisión de sus electores con el Gobierno y el Congreso nacional.

Como sucede en las democracias de verdad, pero claro, nosotros somos un sucedáneo democrático, ya que vivimos en una auténtica dictadura de los partidos políticos. Y así nos va.

La Generalidad, ese desorden
Vicente Torres  Periodista Digital 27 Febrero 2016

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha anulado el reglamento que obliga a los funcionarios a comunicarse en catalán y el gobierno presidido por ese al que llaman el Mocho ha anunciado que no cumplirá la sentencia.

Ellos se arrogan el derecho a desobedecer las leyes que juraron cumplir y obligar a cumplir al tomar posesión de sus cargos, pero veremos qué les ocurre a los funcionarios que desobedezcan sus órdenes. El gobierno de España debería proteger los derechos de todos los ciudadanos, entre ellos los de los funcionarios catalanes, pero aparte de que su titular es pusilánime se encuentra asediado por otros que vienen con ideas indignas de ese nombre. Más que de ideas cabría tildar de maldades a algunas de las cosas que traen en el magín.

La cuestión es que lo que ocurre en Cataluña es propio de regímenes dictatoriales. Los que mandan se pasan las leyes por el arco del triunfo, pero obligan a los ciudadanos a obedecerlos y acatar sus caprichos. Los ciudadanos son quienes pagan los sueldos de esos políticos, motivo por el cual estos últimos deberían considerarse servidores públicos y su misión debería ser la de disponer las cosas pensando primordialmente en ellos. En lugar de esto, se consideran pastores de un rebaño de borregos, al que conducen por dónde les da la gana.

Como tales pastores del rebaño, se permiten obligar a los ciudadanos a usar una lengua y que olviden otra. Dan más derechos a la lengua que a los ciudadanos, con lo cual demuestran que tampoco aman a esa lengua, puesto que la convierten en odiosa al utilizarla como instrumento de dominio.

Pero si se observa a quienes dirigen o han dirigido el cotarro, o están en sus alrededores, como es el caso de cierto llorón o de determinada histérica, el asunto adquiere categoría de guasa: ¿Esos pájaros han conseguido hacer toda esta destroza?

El antifranquismo era alegre
Javier Orrico  Periodista Digital 27 Febrero 2016

Aquel antifranquismo era alegre. Nunca hubo odio en nosotros, sino esperanza, el sueño de la libertad imaginada, anhelada como una gran fiesta. Teníamos unas inmensas ganas de vivir, de probarlo todo, de bailar. Y eso fue lo que hicimos durante los diez años siguientes. Tampoco había odio en los partidos. Al contrario, todo el mundo quiso la democracia como un pacto de olvido y perdón. El Partido Comunista y buena parte de los ‘azules’ en primer lugar.

Quisimos la vida y no la muerte. Éramos jóvenes universitarios, pero salíamos del brazo de obreros curtidos en la Standard, como en aquella inolvidable manifestación contra los asesinatos de Atocha. Hoy los obreros están en sus trabajos o en el paro y sólo esperan una oportunidad, y no que unos críos que no han puesto un ladrillo en su vida les digan cómo tienen que pensar.

Lo que me pregunto es por qué estos niñatos de hoy desprenden tanto odio. Parecen sacados de la España de la alpargata y el feudalismo agrario, si esto no fuera una burla para quienes en verdad sufrieron aquello. Son privilegiados, han accedido a dedo a sus puestos universitarios, cobran becas sin trabajar, han gozado de una sanidad y una educación universales, de elecciones libres y medios de comunicación a su servicio.

En la España de hoy hasta el último pueblo tiene piscina, centro social, biblioteca, escuela y hasta instituto… La democracia ha traído una prosperidad desconocida y unos niveles de vida que parecieron siempre cosas de las películas americanas, como aquellas cocinas que nuestras madres admiraban a la vez que el peinado espantoso de Doris Day.

Ni en el peor de los momentos de esta crisis atroz, se ha vuelto a ver a personas vendiendo piñas, caracoles, arena o espárragos trigueros por las casas. O teniendo que irse en masa a la vendimia francesa o a la ‘poma’. Los estudiantes ya no emigran para poder pagarse el curso o un triste radiocassete en Andorra, que entonces nos parecía el mejor equipo de música del mundo. Ni tienen que sacar una media de notable para obtener una beca, como tuvimos que hacer nosotros. Y los ladrones llevan ya tiempo desfilando.

El odio de estos chicos malcriados, señoritos que sólo han conocido la abundancia, revolucionarios de corta y pega alentados desde algunos medios que sólo buscaban enriquecerse, es el gran fracaso de la democracia. Son enemigos de la Transición sin tener ni idea de lo que fue, porque nacieron muchos años después. Que en vez de expresar alegría, de exaltar la libertad en la que han vivido siempre, se muestren airados y tristes, alienten la represión de los que no piensan como ellos, promuevan una gran venganza contra el pasado, o quieran prohibir todo lo que no comparten, es nuestro gran fracaso.

Hemos dejado dirigir la educación, desde la escuela a la universidad, a sectarios a los que hay que reconocerles el mérito: han sabido adoctrinar con eficacia. Pero el mayor de todos los fracasos es que nuestros jóvenes tristes (habrá que cambiar el conocido eslogan por este otro: “¡Qué triste es ser joven!”) puedan siquiera sentir un ápice de justificación de la tarea criminal de la ETA durante cuarenta años. Contra la democracia, precisamente. Una organización que asesinaba por racismo, por xenofobia, por odio a España, para imponer una tiranía totalitaria. Lo más parecido al nazismo que hemos conocido. Y que, como el dinosaurio, aún está ahí.

¿Qué quieren Rajoy y el PP?
EDITORIAL Libertad Digital 27 Febrero 2016

Han pasado más de dos meses de las elecciones y la situación de bloqueo para formar gobierno es prácticamente la misma que la noche del 20-D, cuando conocimos los resultados. Mientras los pequeños ahorradores siguen perdiendo dinero en la bolsa, los dos grandes derrotados de las elecciones, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, no están dispuestos a dar su brazo a torcer para conformar un gran gobierno de coalición, respaldado por PP, PSOE y Ciudadanos. A todas las luces la única opción sensata ante el riesgo creciente de que un partido totalitario y liberticida como Podemos llegue al poder, ya sea pactando con PSOE e Izquierda Unida un Frente Popular o en unas nuevas elecciones de resultado incierto y, por tanto, inquietante.

Mariano Rajoy ha perdido de una tacada tres millones y medio de votos, pasando del 44% de apoyos al 28%, y la friolera de 65 escaños. Que, tras semejante batacazo, no dimitiese la noche del 20D es un hecho insólito que no tiene parangón en ninguna democracia del mundo civilizado. No hay precedentes de un político que ante semejante patada en el trasero del electorado se aferre a la poltrona como Rajoy y se permita el lujo de presumir de haber ganado las elecciones. Hablar de victoria electoral con un 28% de los votos y 123 diputados en unas elecciones parlamentarias en las que están en juego 350 escaños es una broma. No cabe duda de que el PP ha sido el más votado, la minoría más votada, pero eso en un sistema parlamentario dista mucho de ser el ganador de las elecciones. Merecido, por otra parte, lo tiene el PP que hace tiempo que dejó de ser un partido político para convertirse en un rebaño lanar dispuesto, como las ratas de Hamelín, a lanzarse por un barranco sin chistar, detrás del líder.

En estos dos meses la actitud de Rajoy es poco menos que esquizofrénica. En primer lugar, es una obviedad que desde el minuto uno sólo piensa en la repetición de elecciones dilatando el periodo de incertidumbre e inestabilidad lo máximo posible, pero lo oculta, o intenta hacerlo, a la opinión pública porque así se lo recomiendan sus encuestólogos de cabecera. Repite cada día que él ha ganado las elecciones y que sólo corresponde a él formar Gobierno pero cuando el Rey, la única institución que ha demostrado estar en su lugar durante este proceso, se lo propone, declina sin dar explicación alguna. Cuando, cómo es lógico, el Rey encarga la formación de Gobierno a otro candidato que sí está dispuesto a intentar la investidura, se enfada y ordena a sus terminales mediáticas que afeen la conducta a Felipe VI. Rajoy dice que quiere formar una gran coalición, esto es pactar con el PSOE y Ciudadanos, pero se enfada cuando Albert Rivera llega a un acuerdo con Pedro Sánchez que es , exactamente, lo que él dice pretender. Si bien, el tono de la carta que envió, e hizo pública, Mariano Rajoy a Albert Rivera deja bastante claro la poca disposición real del todavía presidente del Gobierno de llegar a acuerdos con nadie. No se puede decir que la actitud de Sánchez para pactar con el PP sea mejor, pero si el líder del PSOE es el primero en ir a la investidura con el respaldo de Ciudadanos es, sencillamente, porque Rajoy renunció antes a esta posibilidad.

Es cierto que el contenido del acuerdo PSOE-C's es una chapuza buenista de corte socialdemócrata. Es cierto que el pacto tira hacia la izquierda. Es cierto que para un liberal suscribir eso es un sapo difícil de tragar. Pero no es el caso de Rajoy que puede ser cualquier cosa menos un político liberal. Rajoy firmaría ese pacto con los ojos cerrados si se le ofreciese a él la presidencia del Gobierno. Rajoy ha subido más los impuestos que ningún otro gobernante en los últimos 40 años. Rajoy ha sido incapaz de cumplir un solo año con los objetivos de déficit, pese a haberlos renegociado al alza con Bruselas. Por tanto, aferrarse al contenido del texto para justificar el bloqueo de Rajoy es una trampa y una tomadura de pelo. No son esos los motivos por los que Rajoy rechaza sumarse al acuerdo. Resulta cómico ver ahora a los mismos periodistas y políticos que han ejercido estos cuatro años de palmeros del Gobierno ponerse la camiseta de la ortodoxia liberal.

Génova 13 toca a rebato para dirigir todos sus ataques a Ciudadanos, que en estos dos meses es el único partido que ha demostrado voluntad real de llegar a acuerdos. El mismo partido que sostiene al PP en la Comunidad de Madrid, Murcia, La Rioja y muchos ayuntamientos. Ya que se trata de elegir un gobierno entre las alternativas, todas malas, posibles y viables (con apoyo parlamentario suficiente) y no de una discusión teórica sobre cómo sería el programa de gobierno ideal, no estaría de más que todos aquellos que ponen el grito en el cielo por el acuerdo de Sánchez y Rivera explicaran qué proponen . ¿Un gobierno de Frente Popular? ¿Nuevas elecciones? No parece verosímil que después de unas nuevas elecciones con los mismos candidatos las cosas cambien mucho. Y si cambian, es probable que sea para peor reforzando aún más el poder de Podemos en un Congreso más escorado, si cabe, a la izquierda. Un precio demasiado alto para salvar la honrilla, ya maltrecha, de un político en decadencia como Rajoy y un partido en descomposición como el PP. En todo caso, si hay que volver a las urnas que sea cuanto antes y que Rajoy y Sánchez se queden en su casa.

¿Quién habla de derechos humanos?
Javier Fernández-Lasquetty Libertad Digital 27 Febrero 2016

Hace pocos días Podemos presentó un texto denominado "Un país para la gente. Bases políticas para un gobierno estable y con garantías". Son 98 páginas que merecen un estudio. Nadie hasta ahora había escrito con tanta precisión el procedimiento para dar un golpe de estado revolucionario desde el gobierno que aspiran a ocupar. O dicho de otro modo: cómo eliminar la libertad sin salirse apenas de la apariencia de una democracia convertida en pantalla que oculta el atropello.

Se ha hablado mucho, y con razón, sobre enormidades que Podemos exhibe en ese documento: desde su pretensión de nombrar magistrados y jueces tomando en cuenta su compromiso político con el proyecto de Podemos hasta el brutal saqueo de la propiedad privada que significaría su pretensión de aumentar en 96.000 millones de euros el gasto público, pasando por la arrogante posición de hegemonía que Podemos atribuye a su líder Pablo Iglesias en un hipotético –y aún no descartado del todo- gobierno de coalición.

De lo que apenas se ha hablado es de que en ese texto Podemos fija como elemento determinante crear una Oficina de Derechos Humanos del Gobierno. Como en todo el documento, este partido que denostaba de la llamada "casta" de lo que primero se ocupa es de definir el rango: tendría que ser una Secretaría de Estado, y adscribirse a la Vicepresidencia del Gobierno. Las funciones son mucho más gaseosas, pero, viniendo de quien viene la propuesta, demos por hecho que serían tóxicas, como tantos gases. Lo inconcreto no es inocuo, y menos en según qué manos.

¿Quién habla de derechos humanos? ¿El partido cuyos líderes han recibido importantes pagos de Venezuela? ¿El partido que nació en una radio financiada por la teocracia criminal de Irán? ¿El partido que esconde el Premio a la Libertad de Cádiz, concedido a los presos de conciencia de Venezuela?

De los derechos humanos tienen que hablar los que han sido atacados por ejercer su libertad de pensamiento o de creación cultural. Tiene que hablar El Sexto. Danilo Maldonado Machado "El Sexto" es un cubano de 32 años que expresa su libertad en forma de grafiti, pinturas y otras formas artísticas. Ese milagro de la libertad que es Yoani Sánchez lo describe en su blog como "un hombre que no cedía al miedo y que usaría hasta su propio cuerpo como lienzo para plasmar la desobediencia". Al Sexto se le ocurrió, en la Navidad de 2014, hacer una performance en el Parque Central de La Habana, basada en la imprescindible novela "Rebelión en la granja", de George Orwell, una de las sátiras más inteligentes jamás escritas contra el comunismo. El desafío del Sexto no se limitaba solo a eso, sino que incluía soltar dos cerdos con los nombres de Fidel y de Raúl pintados en sus cuerpos. El Sexto fue detenido preventivamente, antes siquiera de poner en práctica aquello que pensaba hacer, y permaneció encarcelado en Cuba, sin juicio ni defensa, hasta que la campaña internacional liderada por Human Rights Foundation hizo que la tiranía cubana se lo pensara mejor. ¿Creen que lo liberó, o que reconoció su atropello? No, en esa terminología estremecedora de las dictaduras, simplemente "modificó la medida cautelar", según consta en el aberrante documento de egreso.

El Sexto estará el día 4 de marzo con estudiantes universitarios en el College Freedom Forum at UFM, en Guatemala. Estará también Manan Al-Sharif, la mujer que desafió al régimen de Arabia Saudí filmándose a sí misma un video en el que cometía el gravísimo delito de conducir un auto. Le costó ir a prisión. Ella puede hablar de derechos humanos, lo mismo que Marcel Granier, cuya cadena de televisión fue cerrada por Hugo Chávez en Venezuela por no someterse a su tiranía, como acaba de reconocer una sentencia de la Corte Interamericana.

Ellos pueden hablar de derechos humanos. Quienes no pueden hacerlo son los bolivarianos, los neo-leninistas de uno u otro lado del Atlántico, que manipulan el concepto de derechos humanos hasta volverlo del revés: los derechos humanos se enunciaron para preservar la libertad individual, no para oprimirla.

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Gratos recuerdos del 34

Jesús Laínz Libertad Digital 27 Febrero 2016

Érase una vez un extraño país en el que la derecha ganó las elecciones pero la izquierda decretó que no debía gobernar. Érase una vez un ganador de las elecciones que renunció a gobernar. Y érase una vez unos dirigentes izquierdistas que, aliados con los separatistas catalanes, quisieron acabar con la Constitución que ellos mismos habían promulgado. Aunque parezca mentira, aquella derecha no se llamaba Partido Popular, sino la CEDA. Aquel ganador renunciante no se llamaba Rajoy, sino Gil Robles. Aquella Constitución que entonces tocó superar no era la de 1978, sino la de 1931. Aquel dirigente separatista que pretendió aprovechar las circunstancias para romper amarras con España no se llamaba Artur Mas, sino Lluís Companys. Y aquel año no era 2016, sino 1934. Lo único inamovible de todo el asunto es que el partido izquierdista que se negó a aceptar que hubiera ganado la derecha, que violó la Constitución y que no tuvo inconveniente en aliarse con los separatistas catalanes fue, ayer con Prieto y Largo Caballero igual que hoy con Sánchez, el PSOE. El eterno retorno de lo idéntico.

Pero no nos pongamos trágicos y olvidemos por hoy, aunque ciertamente sea mucho olvidar, el asesinato de la República a manos de la alianza izquierdo-separatista, como reconoció el presidente republicano en el exilio, Claudio Sánchez Albornoz; olvidemos la posterior burla a la ley mediante la excarcelación de los culpables que el Frente Popular decretó al día siguiente de su triunfo en las muy irregulares elecciones de febrero de 1936; y olvidemos también los dos mil muertos que quedaron por el camino, sobre todo en Asturias.

Porque, ¿para qué fruncir el ceño con asuntos tan graves teniendo a mano un buen puñado de ellos bastante más amables? Vayamos, pues, a una Cataluña en la que, en aquel añorado 1934, pudieron disfrutar de momentos dignos de Wodehouse. Pero antes de empezar hemos de recordar lo que ya tres años antes había señalado Francesc Cambó sobre la arrancada de Macià declarando la "República Catalana com Estat integrant de la Federació Ibèrica" el mismo 14 de abril:

Es deplorable comprobar, desde el advenimiento de la República, la formidable superioridad de los castellanos, en materia de sentido político, en relación con los catalanes. Las jornadas grotescamente vergonzosas que vivió Barcelona señalan un caso de catetismo colectivo como pocos ha habido en la historia. ¡Y pensar que la inmensa mayoría de nuestros amigos se enternecían y entusiasmaban con las escenas carnavalescas de la República Catalana, que nos han merecido el menosprecio y la animadversión de la mayoría de los españoles no catalanes!

Empecemos, pues, por el máximo responsable del carnaval de tres años después, un Lluís Companys que, en principio dudoso ante el entusiasmo golpista de sus camaradas Dencàs y Badía, acabó saliendo al balcón a proclamar solemnemente "l’Estat Català dins de la República Federal Espanyola". Según testigos presenciales, acto seguido se desató un huracán de aplausos, abrazos, besos y llantos de entusiasmo. No por casualidad Josep Pla había descrito así la personalidad de los esquerristas:

Hacen grandes gestos, se llevan cada dos minutos la mano al pecho, dan alaridos sentimentales y unos terribles aspavientos de bondad. Todos ponen los ojos en blanco, llevan el corazón en la mano y cantan turbios romances que hacen llorar.

Al estrechar la mano del diputado Soler i Pla, el president exclamó: "¡Ahora ya no podrán decir que no soy nacionalista!". Curiosa exclamación. Curioso interés. Curiosa angustia. El mar de fondo venía de atrás, de su fogosa juventud lerrouxista, de las sardanas que gustaba de disolver a garrotazos y de las amenazas que había recibido, en fecha tan cercana como agosto de 1932, para que sustituyera de los rótulos de su despacho y su domicilio el indigno Luis por el patriótico Lluís.

Pero el toque heroico lo aportaron sus camaradas Josep Dencàs y Miquel Badía, consejero de Gobernación el primero y jefe de los Servicios de Orden Público el segundo, poéticamente conocido entre los suyos, por cierto, como Capità Collons. Porque tras encabezar majestuosos la rebelión, al sonar los primeros tiros se escabulleron por las cloacas y no pararon hasta Perpiñán. Lo cual tiene especial mérito si se tiene en cuenta que de los dieciséis cañonazos que se dispararon aquella noche, once fueron de fogueo o con granadas sin espoleta. Sólo para asustar. Aunque la verdad es que tampoco hubo muchos a quienes asustar, pues la inmensa mayoría de los aguerridos escamots, a los que habían repartido armas en las jornadas anteriores, corrieron a esconderse bajo sus camas.

Con las tropas patriotas en desbandada y Dencàs y Badía emergiendo apestosos por una alcantarilla de la Barceloneta, Companys recibió una llamada del diputado Riera desde el Ateneo:
Presidente, estamos aquí cenando un grupo de amigos, y al descorchar el champán brindamos por el Estat Català. ¡Visca Catalunya!

Adentrémonos ahora en el resbaladizo reino de Eros. Pues resultó que, algunos meses antes del golpe, nuestro Miquel Badía diose un trastazo en coche en compañía de su camarada Joan Durán. Acabaron ambos en el hospital de Manresa, y mientras que este último fue dado de alta en el momento, Badía tuvo que quedarse una noche encamado. La mujer de Durán, y también camarada esquerrista, Carme Ballester, fue al hospital en busca de su marido, pero encontrose con que allí sólo quedaba su buen amigo el Capità Collons. Y no cabe duda de que hizo honor a su sobrenombre, pues el encuentro acabó en arrebatado polvo hospitalario.

Debió de ser fembra placentera la Ballester, pues también rindió sus pendones nada menos que a Companys. Y, al parecer, con similar fogosidad, pues en una ocasión, por culpa de alguna puerta mal cerrada, fueron sorprendidos con las manos en la masa en un despacho de la sede de las juventudes esquerristas, lo que se convirtió en la comidilla de toda Barcelona durante una buena temporada. Cuando Collons compartió confidencias eróticas durante una discusión con su presidente, éste condujo a su amada a la cama de Macià para arrancarla en tan sagrado lugar juramento de amor eterno. A este episodio, que enfadó considerablemente a la viuda e hija del expropietario del lecho, se referiría posteriormente Tarradellas como "la misa negra en la cama de Macià".

Después vendría la astracanada de octubre del 34 y la amnistía de febrero del 36, tras la que Badía regresó a España. Por poco tiempo, pues dos meses después moriría a manos de unos pistoleros anarquistas, los viejos enemigos de los escamots. Aunque, para crear confusión, se pretendió cargar el mochuelo a los falangistas, quedó claro de dónde habían venido los tiros. Y con el paso del tiempo aumenta la sospecha entre los historiadores de que el que movió los hilos del asesinato, viejo conocido de unos anarquistas para los que había trabajado como abogado laboralista, probablemente fuese un Companys enemigo de Badía en el seno de ERC, rencoroso por su comportamiento durante el golpe del 34 y deseoso de evitar la posibilidad de nuevos cuernos.

Pero no se vayan todavía, que el soneto nos ha salido con estrambote. Porque, a causa de la suspensión del Estatuto, las funciones del presidente de la Generalidad fueron asumidas por la figura del gobernador general de Cataluña, el segundo de los cuales, de abril a octubre de 1935, fue el lerrouxista Juan Pich i Pon. Pero no fue ése el motivo por el que hoy se le recuerda, sino por su portentosa facultad para el disparate palabrero. Tan portentosa que hasta dio nacimiento a una nueva categoría lingüística: la piquiponada. Algunas alcanzaron merecida inmortalidad: en una ocasión dijo que el peor tirano de la historia había sido el de Bergerac; en otra, empuñando una espada, afirmó sentirse como un radiador romano; a uno duro de oído lo calificó de más sórdido que una tapia; de otro lamentó que hubiese sorbido el cáliz hasta las hélices; al caviar lo definió como huevos de centurión; describió el 14 de abril como una jornada revolucionaria sin infusión de sangre; y de un amigo aficionado a coleccionar sellos dijo que era sifilítico.

Y ahora regresemos al presente, que es mucho más vulgar.

El separatismo nos roba
Ferrán Brunet y José Rosiñol www.lavozlibre.com 27 Febrero 2016

El separatismo nos roba a los catalanes la libertad, nos roba la cartera, nos roba la dignidad, nos roba las inversiones, nos roba el trabajo, nos roba el seny, nos roba la convivencia, nos roba el futuro… Y también roba a todos los españoles. Los separatistas persiguen robar Cataluña entera, perpetrar su delito en forma de independencia y amnistiárselo en forma de Constitución de la República Catalana.

Al principio, los soberanistas robaron la iniciativa política, luego robaron la identidad catalana y española; robaron la historia, que tergiversan a su antojo para, a toro pasado, ganarla; robaron el bilingüismo; y robaron la Generalitat. Subvirtieron la política catalana, la moral y las creencias de los catalanes, y suplantaron el Dios de cada cual por el idolillo de su nació.

En Cataluña, el proceso de deconstrucción de España y de ingeniería social independentista está muy avanzado. Puede decirse que hoy los catalanes, o somos separatistas o somos como zombis, creyentes aún en una España y en una Constitución ausentes.

A poco más los secesionistas culminan su construcció nacional. Afortunadamente, la alta participación de los catalanes en las elecciones regionales del 27-S mostró que los independentistas son minoría. Sin embargo, "lo que no nos dieron las urnas, lo corregimos con la negociación”, según dijo el exmolt honorable president Artur Mas, víctima primera de los ultra izquierdistas. Así se aupó a otro president, evitando lo peor para los separatistas: unas elecciones anticipadas en las que acaso los constitucionalistas hubieran obtenido el Gobierno de la Generalitat.

En esta tormenta perfecta que el 20-D ha supuesto para la política española, los independentistas catalanes y el Gobierno rebelde de la Generalitat andan evitando la aplicación del artículo 155 de la Constitución y el Código Penal, y conspiran para que un Gobierno español con Podemos les hinche de nuevo las velas. Saben los separatistas, incluso lo dice su nuevo 130 president, que no tienen legitimidad, que no tienen suficiente fuerza, que no tienen mayoría, que no tienen razón, que están fuera de la ley. Tienen mucha palabrería -“Espanya ens roba”, “volem votar”, “ens volen aixafar”, “procés constituent", “desconnexió”- y un Gobierno regional entero, usurpado y a su servicio, con todos los instrumentos de un Estado del siglo XXI, incluidos los medios de comunicación, que se dedican las 24 horas del día a sembrar discordia, 24 horas al día robando la paz de los catalanes.

El procés cap a la independència se perpetúa por el autoengaño de los separatistas. De este modo, se evidencia que el interés del desafío secesionista no está en la independencia, que de producirse supondría un crack económico, amén del social y político. El beneficio del separatismo está en el llamado proceso mismo, en el desafío, en tener a Madrit y a los catalanes contra la pared. En su virtud, los separatistas han hecho de Cataluña su finca y en una década han pasado de porcentajes misérrimos de votos al 47,8%. Ahora bien, lo que es gran ganancia para el separatismo es coste inmenso para los catalanes y para el resto de españoles. Son inversiones que huyen, empresas que cierran, puestos de trabajo que desaparecen y es desgarro político, social y personal.

El coste y el saqueo lo es de bienes tangibles y de valores intangibles. En cuanto a lo primero, una síntesis es el 3,5% del PIB de Cataluña que media entre su PIB real y su PIB tendencial estimado sin desafío separatista. Éste es el robo tangible del separatismo a los catalanes, el 3,5% de su PIB. Luego está la destruccción de intangibles, desde la verdad hasta la democracia, pasando por la cordura, el respeto y la convivencia.

Los mejores valores sociales, y buena parte de los personales, los ha quebrado el independentismo, como vemos en las televisiones del régimen secesionista y en las redes sociales en internet, o simplemente en las últimas cenas de Navidad. A medio camino entre los daños tangibles y los intangibles se hallan la política, la democracia y la ley. Pues bien, el estropicio infringido por los separatistas al Estado de derecho es enorme, y el riesgo para la democracia española es muy sustancial.

“El sueño de la razón produce monstruos”, anotó Goya como ilustración de un grabado. Hoy, concretamente, los españoles sabemos que el sueño del Estado de derecho produce separatistas. El daño infringido a la libertad y al progreso de los catalanes es mayúsculo. ¿Qué capacidad tendrá la democracia española y con ella España para superar el desafío de los separatismos?

A los catalanes, la secesión no nos conviene ni la queremos. ¿Seremos capaces los españoles de formar un gobierno que ayude a la resolución del separatismo? Es momento para que que los catalanes digamos… prou!

* Ferran Brunet es vocal de la Junta Directiva de Societat Civil Catalana y José Rosiñol es su expresidente.

Cataluña, ante el desafío secesionista
La Generalitat 'pasa' del TSJC y mantendrá la atención al ciudadano en catalán
"No habrá ningún cambio en las relaciones de comunicación con el ciudadano", dice la directora general de Política Lingüística
Agencias www.lavozlibre.com 27 Febrero 2016

Barcelona.- La consejera de Gobernación, Administraciones Públicas y Vivienda, Meritxell Borràs, ha dicho este viernes que el Govern no recurrirá la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) sobre el protocolo de usos lingüísticos de la Generalitat, y ha sostenido que "últimamente hay sentencias diversas que se pueden interpretar más en clave política que no estrictamente judicial"

Lo ha dicho en declaraciones a 'La Xarxa' después de que el TSJC haya anulado el protocolo de usos lingüísticos de la Generalitat de Cataluña que obliga a los trabajadores públicos a hablar catalán entre ellos y a dirigirse en este idioma a los ciudadanos.

Borràs ha afirmado que la Generalitat no presentará recurso porque "no es un tema normativo, obligatorio para el trabajador", sino que es orientativo, y ha asegurado que esta decisión del TSJC no ha alterado nada.

Por su parte, la directora general de Política Lingüística de la Generalitat, Ester Franquesa, ha incidido en que la sentencia "no implicará una modificación de la política lingüística" ni un cambio en las relaciones de comunicación con el ciudadano.

"No habrá ningún cambio en las relaciones de comunicación con el ciudadano, ya que la lengua de uso normal en la administración pública de Cataluña es la lengua catalana", afirma.

Ha señalado en declaraciones a Catalunya Ràdio que se trata de una "sentencia política", y ha explicado que lo que está funcionando en la administración en la actualidad hace más de 35 años que se está siguiendo y tratando de normalizar.

Policía y Guardia Civil en alerta
Una parte de ETA estaría preparando la vuelta a los atentados
Entre los promotores de la nueva vía terrorista podrían estar los encargados de custodiar el arsenal que la banda de ultraizquierda no ha entregado en el mal llamado “proceso de paz”.
Juan E. Pflüger  www.gaceta.es 27 Febrero 2016

El pasado miércoles el digital La Información publicaba que un grupo de etarras está presentando de forma clandestina un documento que pretendía una refundación de la banda terrorista de ultraizquierda ETA. En su documento planteaba un programa de Gobierno, a la vez que defendía la necesidad de volver a la lucha armada, es decir, a cometer asesinatos y a la kale borroka para mantener la dinámica de tensión en la calle a la vez que retomaba un clima de violencia.

El documento pretendía captar terroristas para volver a cometer asesinatos. También pretendía apropiarse la defensa de los presos de la banda terrorista y criticaba el trato que actualmente estaba dando el brazo político batasuno de la defensa de los terroristas encarcelados.

Gaceta.es ha podido saber de fuentes de la lucha antiterrorista que la posibilidad de que este grupo cometa atentados no es inminente, pero que están en disposición de poder hacerlo en un plazo de tiempo muy corto. La investigación policial sitúa a varios de los pistoleros de ETA que permanecen en libertad en el entorno de este nuevo grupo de terroristas. Según la Policía la banda terrorista ETA podría tener hasta 100 terroristas en libertad, de los que 20 están en activo, es decir en disposición de asesinar. De estas dos decenas, varios habrían entrado ya en contacto con esta nueva rama del grupo armado.

Entre los dirigentes de esta organización, la investigación policial sitúa a algunos miembros de la antigua dirección militar de ETA, pero en su mayor parte estaría formada por nuevos terroristas que provienen del entramado asociativo proetarra que se extiende por la comunidad vasca: colectivos pro-presos, asociaciones de familiares, asociaciones culturales, grupos antisistema,….

La principal preocupación de la Policía Nacional y la Guardia Civil es que están en posesión de parte del arsenal no entregado por ETA tras el “cese definitivo de la violencia”. Esta sospecha, más que fundada según las fuentes consultadas, se sostiene en que entre los pistoleros que se han sumado a este nuevo proyecto terrorista estarían varios de los responsables de la custodia del armamento.

El objetivo, a corto plazo, de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado es identificar a los promotores de esta iniciativa para poder desmontarla antes de que esté en condiciones de cometer las primeras acciones violentas que serían actos de violencia callejera para empezar a sembrar un clima de vuelta a la violencia. Las fuentes consultadas han asegurado que los grupos antiterroristas de la Policía Nacional y la Guardia Civil ya han recibido órdenes de priorizar la investigación sobre estos miembros de ETA.


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