AGLI Recortes de Prensa   Domingo 28  Febrero  2016

El estado Gargantúa
Alejo Vidal-Quadras www.vozpopuli.com 28 Febrero 2016

El gasto público ha crecido en 2015 en España un 2,7% y la deuda de las Administraciones ha superado el billón de euros, situándose en el 99% del PIB. Tras el susto de la amenaza de intervención y la contención sostenida del déficit entre 2009 y 2012, en cuanto el crecimiento de la economía ha vuelto a repuntar, nuestra clase política se ha lanzado de nuevo alegremente a disponer del erario para su mayor gloria y solaz. En el último trimestre del año pasado el Estado incrementó su dispendio en una proporción similar a la que existía en el inicio de la gran recesión. La cabra tira al monte y nuestros Gobiernos, sea cual sea su color, sacan la chequera a la menor ocasión.

Este hecho revelador viene a cuento por el pacto suscrito por el PSOE y Ciudadanos para presentar un programa de cara a la investidura de Pedro Sánchez. La única medida de ahorro que han destacado los medios es la supresión de las Diputaciones, con un efecto presupuestario de cuatro mil millones. El anuncio de tan drástica propuesta ha suscitado de inmediato airadas protestas de destacados dirigentes socialistas, entre los que han destacado por su nivel de rechazo, y no casualmente, varios conspicuos Presidentes de Diputación. Un análisis de sus argumentos resulta útil para juzgar el tamaño y el despilfarro de nuestro tinglado territorial.

La razón esgrimida por estos airados barones de la izquierda contra esta operación racionalizadora ha sido esencialmente que causará un gran daño a los pequeños municipios y al mundo rural, que reciben hoy imprescindibles servicios de los organismos provinciales a eliminar. La descentralización administrativa es una forma muy conveniente de agilizar la cosa pública y de acercarla al ciudadano, pero siempre orientada por los principios de eficiencia y simplicidad. Nuestra Constitución transformó un Estado unitario y centralista en uno de los más descentralizados del planeta, tanto en los planos político, simbólico, cultural y lingüístico como en los legislativo, administrativo y financiero. Las Comunidades Autónomas, con sus Gobiernos, Parlamentos, abultadas nóminas funcionariales y numerosos entes de todo tipo, son la expresión de esta rotunda voluntad federalizadora. Sin embargo, nuestra Ley de leyes conservó unas instituciones, las Diputaciones provinciales, que respondían a otro modelo, centrípeto, radial y homogéneo. Su justificación apelando al enorme número de pequeños municipios de nuestro país, una vez implantadas las Autonomías, carece de sentido. En primer lugar, porque la función tutelar de los microayuntamientos la puede asumir perfectamente la Administración regional y, en segundo, porque lo que procede es concentrar términos municipales hasta un volumen de población que les permita afrontar con éxito los servicios propios de su ámbito. Cuando el Presidente de la Diputación de Cáceres nos recuerda soliviantado que un 70% de sus consistorios tienen menos de 1000 habitantes, la conclusión lógica no es aumentar el coste manteniendo una estructura intermedia entre el estrato municipal y el autonómico, sino agrupar municipios minúsculos para formar entidades locales viables. Un movimiento en esta dirección sí que contribuiría eficazmente a “cohesionar y vertebrar el territorio” como ha reclamado a raíz de esta polémica Susana Díaz. Además, tanto el PP como el PSOE han utilizado las Diputaciones como pesebres clientelares y en no pocos casos las han convertido en nidos de corrupción.

Padecemos un Estado políticamente explosivo y financieramente insostenible y la flamante fuerza emergente de corte bolivariano nos anima a cebar la mecha de la bomba y a endeudarnos hasta la quiebra. El juego de los despropósitos que han emprendido al alimón los separatistas catalanes y los asaltantes del Palacio de Invierno made in Complutense es de tal potencial destructivo que incluso desde una saludable óptica liberal-conservadora una agenda socialdemócrata como la que nos bridan Sánchez y Rivera aparece como una tabla de salvación a la que agarrarse para evitar el ahogamiento.

El desbordante Rabelais dibujó a su célebre personaje cómico como un gigante voraz y bonachón sin saber que cinco siglos más tarde sus vecinos meridionales del otro lado de los Pirineos vivirían bajo el peso insoportable de una mole asimismo insaciable construida por ellos mismos a la que bautizarían como Estado Autonómico. De haberlo imaginado, hubiera hecho que su Gargantúa profiriese sus excesos escatológicos no en francés, sino en perfecto español.

Una decepción llamada Ciudadanos
Luis del Pino Libertad Digital 28 Febrero 2016

Cuando Ciudadanos presentó en Cádiz su propuesta de reforma constitucional, el pasado 7 de noviembre, dediqué un editorial de mi programa a alabar las cosas buenas que veía en esa reforma:

Sistema electoral de doble urna, similar al alemán
Despolitización de la Justicia
Supresión del Senado

Eliminación de la Disposición Transitoria Cuarta, que prevé la incorporación de Navarra al País Vasco
Eliminación de los cupos vasco y navarro
Fusión de ayuntamientos

Prohibición de que se puedan delegar en las autonomías las competencias estatales

Y durante la campaña electoral de las pasadas elecciones generales, pedí expresamente el voto para Ciudadanos en otro editorial. No creo, por tanto, que se me pueda acusar de animadversión hacia el partido de Albert Rivera.

Pues bien, esta semana hemos conocido el contenido del acuerdo firmado entre PSOE y Ciudadanos, y no tengo más remedio que reconocer mi profunda decepción.

Déjenme aclararles que a mi no me molesta el hecho en sí de que Ciudadanos pacte con el PSOE. A mi no me importa con quién pacte o deje de pactar Ciudadanos. Lo que me importa es qué se pacte, es decir, el contenido concreto del programa de gobierno que se acuerde.

Y en ese sentido, el documento que ambos partidos han hecho público resulta alarmante. Está claro al leerlo que, de aquellas bellas promesas que Albert Rivera desgranó en noviembre, no queda nada de nada: ni se cambia en profundidad el sistema electoral, ni se despolitiza la Justicia, ni se suprime el Senado, ni se elimina la Disposición Transitoria Cuarta, ni se acaba con los cupos vasco y navarro, ni se obliga a la fusión de ayuntamientos, ni se introduce la prohibición de delegar las competencias estatales.

Tan solo se han salvado dos puntos relevantes de las promesas de regeneración que Albert Rivera hizo: supresión de los aforamientos (que no sirve para nada si la Justicia sigue en manos de los políticos) y prohibición de indultos para casos de corrupción (que tampoco sirve para mucho, dado el escaso porcentaje de corruptos a los que se condena).

Y a cambio de renunciar a todo intento de regeneración y de promoción de la unidad nacional, Ciudadanos ha dado su aval a un programa a gusto del Partido Socialista. En el documento se prevén una serie de medidas de fuerte contenido ideológico que dudo que gusten a una parte significativa de los votantes de Ciudadanos, como por ejemplo:

La derogación del artículo del Código Penal que castiga los piquetes violentos en caso de huelga, con lo que los piquetes podrán hacer de las suyas con total impunidad.

Derecho al aborto para niñas de 16 años sin consentimiento paterno.

Introducción del delito de discriminación con inversión de la carga de la prueba (como en los delitos de género), de modo que si alguien te acusa de homófobo, eres tú el que tiene que demostrar que no lo eres.

Revisión del Concordato con la Santa Sede.

Pero es en el terreno de la defensa y promoción de la unidad nacional donde más patente resulta el abandono, por parte de Ciudadanos, de principios que todos pensábamos que eran inamovibles. En el pacto firmado por Pedro Sánchez y Albert Rivera se prevé, por ejemplo:

La definición de España como estado federal, acabando así con el modelo plasmado en la Constitución de 1978.

El reconocimiento de los 'hechos diferenciales', certificando así que unos españoles no somos iguales a otros.

El impulso de las lenguas cooficiales en el Senado, de modo que tendremos que seguir pagando pinganillos y traductores para que hablen entre sí unos señores que comparten un idioma común.

La asignación a las CCAA de responsabilidades, aun por definir, en política exterior (en concreto, en la relación con la Unión Europea), acabando así con el monopolio que en política exterior tiene el Estado.

La supresión de las diputaciones, pero sin tocar las de País Vasco y Navarra. En cuanto a las otras, se las suprime, pero se crea un Consejo de Alcaldes que asumiría sus funciones. O sea, un mero cambio de nombre. Pero encima asimétrico.

Se sigue dejando libertad a las CCAA para fijar el número de horas lectivas en cada idioma, de modo que los padres seguirán sin poder elegir idioma de enseñanza.

La transformación del Senado en una cámara estrictamente territorial, dando así más poder a las CCAA, que serían quienes nombraran a todos los senadores.

De todo ello, lo más grave es este último punto, que haría que todos los senadores fueran nombrado por los partidos (a través de los parlamentos autonómicos), y no por los votantes. Es decir, todos los senadores pasarían a ser elegidos por el mismo procedimiento que ha permitido que sean senadores José Montilla, Rita Barberá, Marcelino Iglesias o José Antonio Griñán. Se acabaría así con la soberanía nacional, poniendo en las exclusivas manos de la clase política el control total de una de los dos cámaras legislativas.

En resumen, Ciudadanos ha firmado con el PSOE un pacto por el que renuncia a regenerar realmente la democracia española y por el que renuncia también a defender la igualdad de los españoles. El contenido del pacto que Sánchez y Rivera han suscrito esta semana es un simple paso más en la hoja de ruta de un Partido Socialista siempre empeñado en centrifugar cada vez más la Nación española. Que Ciudadanos acepte hacerle de comparsa es lo que me deja estupefacto.

¿Comprenden Vds. por qué estoy decepcionado?

Creí en las promesas de Ciudadanos. Y ahora veo que hice mal. Si llego a saber esto antes del 20-D, jamás se me hubiera ocurrido recomendarles el voto a Albert Rivera. Créanme que lo lamento de verdad. Y les pido a todos Vds. mis más sinceras disculpas.

El periódico que no se podía nombrar
DAVID JIMÉNEZ El Mundo 28 Febrero 2016

A Felipe González le costó volver a nombrar a este periódico después de la publicación de los escándalos de los fondos reservados, los GAL o la financiación ilegal del PSOE. Para el líder socialista éramos «El Inmundo», como si lo indecente fueran nuestras informaciones y no el reparto de fajos de billetes de dinero público entre sus colaboradores. Dice algo de lo poco que cambian algunas cosas en este país el que hayan pasado dos décadas, la corrupción vuelva a poner contra las cuerdas al partido gobernante y el actual inquilino de La Moncloa también tenga dificultades para referirse a EL MUNDO por su nombre. «Ese periódico que usted cita...», respondía Mariano Rajoy al ser preguntado en Espejo Público por noticias que no eran de su agrado.

El presidente no está contento con el trabajo que hacemos. Normal. Lo contrario, que dirigentes políticos llenaran de felicitaciones el buzón de la redacción, diría poco de nuestra independencia y nos acercaría a lugares donde la prensa no ejerce su función. Siempre me acuerdo del periodista de Corea del Norte que me contó que allí el riesgo no estaba tanto en criticar al líder supremo, algo impensable, como en quedarse corto en la exaltación de su inconmensurable infalibilidad. El periodismo estaba en crisis, había escrito el tirano Kim Jong-Il en el Gran Maestro de los Periodistas, su manual sobre el oficio que ordenó enviar a todas las redacciones, porque no había suficiente «ardor revolucionario» a la hora de diseminar sus pensamientos.

Entiendo que Mariano Rajoy no pretende que lleguemos a ese grado de exaltación de sus logros, que los tiene, pero al presidente le ocurre como a tantos políticos españoles que no terminan de entender la relación entre el poder y la prensa. Cada vez que ésta desvela un caso de corrupción, no importa la contundencia de las pruebas, el Partido Popular atribuye la información a alguna extraña conspiración judicial o periodística. Después vienen las sugerencias de que el rival recibe mejor trato, aunque la hemeroteca demuestre que no es así. Y, cuando todo falla, se organiza una ofensiva para ensuciar el prestigio del medio denunciante, en lugar de gastar esas energías en limpiar su casa.

Sólo en un lugar donde se confunde el papel de la prensa es necesario recordar que no fue «ese periódico» que el presidente elude citar el que envió mensajes de apoyo a Bárcenas tras saberse que tenía cuentas en Suiza. Nos limitamos a publicarlos. No ha sido nuestro diario el que ha imputado al equipo municipal del Ayuntamiento de Valencia de Rita Barberá, aunque nuestras investigaciones ayudaran a destapar el escándalo. Y no fue en nuestra redacción donde se organizaron las tramas Gürtel, Nóos, Palma Arena, Púnica...

La diferencia entre España y países con mayor tradición democrática como EEUU es que allí se publica una investigación y cae hasta el cardenal, como nos recuerda la historia del Boston Globe llevada al cine en Spotlight, mientras que aquí tienes que aguantar una campaña como la que organizó el ex presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, cuando revelamos las irregularidades en la compra de su ático de la Costa del Sol. Lo nuestro, decía airado, era «periodismo basura». Cuatro años después, el fiscal ha pedido su imputación por cohecho y blanqueo de capitales.

Todo este paseíllo diario de corruptos por los juzgados sería más soportable si no fuera acompañado de la tomadura de pelo de quienes pretenden hacernos creer que el problema consiste en unas pocas manzanas podridas, un periódico innombrable y algunos jueces resentidos. Y, sin embargo, ése es el discurso que se ha puesto en marcha y que tuvo su momento de mayor indignidad cuando el ministro Jorge Fernández Díaz, que tiene entre sus responsabilidades dirigir las Fuerzas de Seguridad que luchan contra la corrupción, sugirió públicamente que detrás de las redadas que afectan a su partido hay una conspiración.

Steinbeck tenía razón: no es el poder lo que más corrompe, sino el miedo a perderlo.

Bruselas alaba la reforma laboral que no quiere Pedro Sánchez
EDITORIAL El Mundo 28 Febrero 2016

En pleno debate sobre si el 'Acuerdo para un gobierno reformista y de progreso' firmado entre Ciudadanos y el PSOE deroga o no la reforma laboral o abarata más o menos el despido, la Comisión Europea ha dictado sentencia sobre el tema y ha sido muy positiva para el PP. En su último informe sobre España, dice que en el ámbito del mercado laboral «las reformas adoptadas entre 2012 y 2014 parecen haber amortiguado la caída del empleo y haber acelerado su recuperación».

En concreto, Bruselas considera que sin los cambios introducidos en el mercado de trabajo desde que entró en vigor la reforma del Gobierno Rajoyse habrían perdido 400.000 puestos de trabajo -que se sumarían a los 600.000 que desaparecieron entre 2012 y 2013- «y el empleo habría comenzado a crecer de nuevo sólo unos pocos meses después, en el segundo trimestre de 2014».

A la vez, la Comisión también advierte de que a pesar de las mejoras, el mercado laboral español mantiene unas ineficiencias que le impiden equipararse al europeo y que explican la elevadísima tasa de paro, todavía por encima del 20%. «El desempleo de larga duración, el desajuste de las aptitudes y la dualidad del mercado laboral siguen siendo retos importantes que no se abordan plenamente en el marco de la actuación actual», se lee en el informe.

A partir de esta premisa, cabe deducir que en los despachos de la Comisión se estarán analizando con lupa las medidas acordadas por el PSOE y Ciudadanos en materia laboral. Ayer mismo, Pedro Sánchez repetía ante militantes socialistas en Alcalá de Henares (Madrid ) que ese pacto deroga la reforma del PP. Aunque es cierto que en el texto no se concreta así expresamente, algunos puntos del acuerdo pueden suponer un retroceso en la liberalización del mercado de trabajo aplaudida por Bruselas.

En concreto, PSOE y Ciudadanos pretenden reformar los cambios más importantes introducidos por el PP en materia de negociación colectiva como la limitación de la ultraactividad de los convenios colectivos y en la preeminencia del convenio de empresa sobre los de ámbito más general. Si para Bruselas estas modificaciones han supuesto «un paso adelante en la fijación de salarios», para los firmantes del pacto han provocado un aumento de la precarización de los empleos y la desprotección del trabajador.

La propuesta recogida en el acuerdo cambia sustancialmente el tono de la normativa actual, aunque está redactada de una forma tan general que habría que esperar a su plasmación en una ley para valorarla. Por ejemplo, se habla de la «supresión de la prioridad absoluta del convenio de empresa sobre los de ámbito superior», pero también pide «mecanismos efectivos de adaptación negociada a las necesidades reales de las empresas» de los convenios de ámbito superior. Pero la realidad es que digan lo que digan Rivera y Sánchez, a la vista del informe de la Comisión, pocos cambios reales sobre la reforma laboral 'popular' podría hacer un hipotético Gobierno PSOE-Ciudadanos -en el caso de que Sánchez consiguiera ser investido- sin poner en alerta a Bruselas.

En el ámbito de la contención del déficit y del saneamiento de las finanzas públicas, Bruselas constata que «los avances han sido escasos» y afirma que el Gobierno Rajoy no ha aplicado «ninguna de las medidas preventivas» previstas para corregir las desviaciones en la Ley de Estabilidad de 2012. Ciudadanos y PSOE quieren negociar con Bruselas una relajación de los objetivos de déficit, pero no parece que vayan a ser unas conversaciones fáciles con estos antecedentes.

Con todo, lo que demuestra el informe de la Comisión es que al margen de declaraciones de los partidos que lo compongan, el próximo Gobierno tendrá muy poco margen de actuación en materia económica mientras persistan los importantes desequilibrios en el mercado laboral y en la contención del gasto público.

@davidjimeneztw

A burro muerto
FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ El Mundo 28 Febrero 2016

Debate de investidura... Comparo las cifras de 1975 con las del año que acaba de empezar. Presupuestos Generales del Estado: 3.822 millones de euros y 122.083, respectivamente. Déficit público: 0'4% y 8'5%. Deuda pública: 9% y 98% del PIB. Tasa de paro: 3'74% y 24'5%. Población reclusa: 8.440 y más de 80.000.

Vivienda: con letras (sin hipoteca) y, ahora, con hipoteca y desahucio. Impuestos: indirectos (sobre los bienes de lujo. No se pagaba IRPF ni IVA) y, ahora, IRPF más IVA, impuesto de Sociedades, impuesto de Bienes Inmuebles, impuesto de Primer Vagido y de Último Suspiro, Impuesto de Impuestos... Clase media: 56% y 43%. Industria: 36% y 12'8% del PIB. Funcionarios: 700.000 y 3.000.000, grosso modo. Índice de fecundidad: 2'8 y 1'27. Inmigración ilegal: 0 y 6'5 millones.

Aborto: prohibido y, ahora, en torno a 150.000 al año. Suicidios: inapreciable y, ahora, más de 30 al día. Proyección internacional: 9ª potencia, entonces, y 7ª en el ranking de miseria, ahora.

Sueldos públicos: los alcaldes no cobraban y los diputados recibían en pesetas el equivalente a 60 euros (hoy tienen un sueldo anual de 76.920, amén de sustanciosos aguinaldos).

Estas cifras proceden de fuentes oficiales: el BOE, el Ministerio de Hacienda, el Instituto Nacional de Estadística, la DGIP...

A comienzos de los 80, cuando ya la Transición se había trocado en Desencanto (y no precisamente el de los Panero), culebreó por España el chascarrillo de que «contra Franco vivíamos mejor». ¿Y con él? Saque cada lector sus conclusiones mientras los políticos cotorrean, invisten y embisten. Me pregunto si para el viaje iniciado en 1975 se requerían las alforjas que pesan sobre los hombros de este país «solo, triste, cansado, pensativo y viejo». Así se sentía Antonio Machado en 1912. Tenía entonces treinta y cinco años, pero ya se le había muerto lo que más quería. Tres siglos antes escribió Quevedo un soneto portentoso en el que después de mirar los muros «de la patria mía» sentenciaba que no había «cosa en la que poner los ojos que no fuese recuerdo de la muerte». En el epiloguillo de mi Gárgoris y Habidis, que salió en el 78 y acaba de reeditarse, cité yo otro verso de Cernuda, escrito en el exilio: «¿España?», dijo. «Un nombre. España ha muerto». Lo que ahora se discute en la funeraria de las Cortes y tanatorios adjuntos es la cebada al rabo.

El elefante blanco llega al Congreso
ARCADI ESPADA El Mundo 28 Febrero 2016

Mi liberada:
La historia de la frase An elephant in the room que cuenta la Wikipedia inglesa es entretenidísima. Al parecer, el primero en usarla fue el poeta ruso Ivan Andreyevich Krylov, que llaman el La Fontaine ruso. En 1814 escribió la fábula El hombre inquisitivo. Un hombre que visitaba un museo y daba cuenta de todo tipo de objetos, hasta el más pequeño, pero le pasaba por alto el elefante que había en una sala. La frase y el paquidermo viajaron luego hasta Dostoievski, que hizo referencia al hombre inquisitivo para caracterizar a un personaje de Los endemoniados (1872). Diez años más tarde Mark Twain escribió El robo del elefante blanco, un cuento hilarante y malintencionado sobre la pesquisa policial de un elefante a la vista de todos. El artículo de la Wikipedia relaciona este cuento de Twain con una referencia legal estadounidense (aunque la originaria no es Usa versus Leviton sino Usa versus Antonelli Fireworks, de 1946): «Es como la historia de Mark Twain del niño al que se le mandó al rincón y se le dijo que no pensara en un elefante blanco». Aunque yo no he sabido ver en el cuento nada que haga pensar en eso, que tan precisa y extrañamente, por otra parte, remite al famoso marco elefantiásico de Lakoff. El Oxford Dictionary data el primer uso de la frase como símil en 1951, en el Times, a propósito del problema de la financiación de las escuelas, un problema que no se puede ignorar igual que no se puede ignorar un elefante en la habitación. En las hemerotecas españolas practicables la expresión no aparece hasta la última década.

Sin embargo falta un escalón evolutivo entre esos precedentes y su sentido actual, del que da razón con precisión apreciable la wiki española: «Un elefante en la habitación es una expresión metafórica que hace referencia a una verdad evidente que es ignorada o pasa inadvertida. También se aplica a un problema o riesgo obvio que nadie quiere discutir. Se basa en la idea de que sería imposible pasar por alto la presencia de un elefante en una habitación. Entonces, las personas en la habitación que fingen que el elefante no está ahí han elegido no lidiar con el enorme problema que implica».

He de confesarte, liberada, que hasta que decidí escribirte estas cartas tú eras mi elefanta. Y que el principal motivo de escribírtelas es el de encararme con la evidencia de tu existencia inexorable, y así desarmarte. Pero este asunto queda para otro día. Si hoy te escribo del elefante que no está ahí, estándolo, es solo por la sesión de investidura de la semana próxima y el conjunto de las viciosas negociaciones que han desembocado en ella. Y vete a saber si también, inconscientemente, por estos días de recuerdo del 23-F, y aquel «elefante blanco» de las admirables crónicas de Martín Prieto -no hay nada a su altura en el periodismo ni de su época ni de muchas épocas, como bien sabía su prologuista- que tenía las orejas del Rey, la trompa de Alfonso Armada y las patazas de Fernando Santiago y Díaz de Mendívil.

El elefante de la investidura está cuatribarrado y es la única causa de que la gobernación española esté bloqueada. Y va a seguir estándolo mientras los políticos empeñados actúen como Jimmy Durante, aquel cómico de un musical de Broadway que iba tirando de un elefante y cuando la policía lo paraba y le decía: «Pero hombre, ¿qué haces con ese elefante?» respondía, perplejo: «¿Qué elefante?». No hay ninguna otra causa que impida la investidura más que el proceso separatista. Los nacionalistas catalanes pueden decir con verdad e infeccioso orgullo que han bloqueado la vida política española.

El éxito principal del nacionalismo no ha sido romper la unidad civil catalana, sino agrietar la española. Y no solo porque su populismo pionero, su frivolidad antisistema y su adhesión al desacato hayan contaminado las prácticas políticas generales, sino por algo más objetivable. Por primera vez en el Congreso hay, al menos, 97 diputados partidarios del derecho de autodeterminación, lo que supone casi un 30%. Estos diputados son hoy la auténtica minoría de bloqueo de un acuerdo de gobierno. Y su presencia supone que, por vez primera en la historia democrática, la dialéctica izquierda/derecha ya no define por completo las relaciones democráticas. Como lleva pasando en Cataluña desde hace mucho tiempo la dialéctica decisiva se enrosca alrededor del nacionalismo. El Psoe y el partido Podemos hubiesen pactado de no ser porque el éxito del segundo (su filial ganó las elecciones en Cataluña) depende en buena medida de la reivindicación autodeterminista. El pacto de la izquierda sería solo posible si el Partido Socialista se decidiese a hablar del elefante con su aliado. Si no lo hace es porque sabe que el elefante los desune. La paradoja sensacional es que tampoco habla del elefante con el Partido Popular porque sabe que hacerlo los une irremisiblemente.

Una de las versiones del elephant in the room cambia de animal y escoge un rinoceronte. Con este otro megafauno se enzarzaron Russell y Wittgenstein a propósito de la imposibilidad lógica de afirmar la inexistencia. Es fama que Russell cogió el rinoceronte del realismo por los cuernos y después de buscar por toda la habitación, a gatas incluso debajo de la mesa, demostró furiosamente a su espabilado discípulo que no había ningún rinoceronte. El filósofo Ray Monk, biógrafo de Wittgenstein, vincula este episodio filosófico con un maravilloso delirio daliniano. Nuestro pintor estaba obsesionado con Vermeer y en especial con La encajera: «En ese cuadro todo converge exactamente hacia una aguja que no está dibujada pero sí perfectamente sugerida». La aguja de Vermeer, propiciada por el tema, se convirtió en el cuerno de un rinoceronte: «La encajera es, morfológicamente hablando, los cuernos de un rinoceronte», sigue escribiendo, y uno oye su énfasis, su acento, aquella juerga perpetua. Obviamente, su versión del cuadro, nacida en el Louvre, delante del vermeer y ultimada luego en el zoo de Vincennes, frente al rinoceronte François, es un apocalipsis de cuernos rinocerónticos. Relatando el episodio, el biógrafo Monk concluye: «Diremos que Dalí triunfó allí donde Wittgenstein fracasaba». Encontró el megafauno.

No es delirio asegurar que la semana que viene asistirá un elefante al Congreso, para el que quiera verlo.
Y tú, sigue ciega.
A.

Serafín Fanjul, catedrático de estudios árabes
'España se forja contra el Islam'
El autor de "La quimera de Al Ándalus" derriba el mito de las tres culturas y de la pretendida herencia musulmana en España, pero también de la Reconquista, que habría dado comienzo por "una hambruna".
Rafael Núñez Huesca  www.gaceta.es 28 Febrero 2016

“Podréis vosotros, amigos andaluces, gozar de la autonomía política que ahora deseáis. Porque sois nietos de los conquistadores cristianos, podréis vivir autónomos dentro de España”. Quien así hablaba era Claudio Sánchez Albornoz, ilustre historiador y ministro de la Segunda República Española. Hoy sus tesis sólo las recoge Serafín Fanjul, catedrático de estudios árabes. La mayor parte de sus colegas de profesión, y no digamos ya opinión pública, está en otras coordenadas: España, y en particular su mitad sur, sería heredera directa, de la cultura islámica. En lo cultural, pero también en lo genético.

Serafín Fanjul es incorrecto. Conoce en profundidad el Islam, la lengua, la cultura y las sociedades islámicas. Y explica que” existen datos para creer que las ideas básicas de Mahoma se inspiran en los antiguos cristianos de Arabia, del Yemen y de lo que ahora es Jordania”. Fanjul cuenta que habían muchas tribus que eran cristianas - cristianos monofisitas-. Incluso, dice, “se llegó a considerar en algún momento al Islam como una secta derivada del Cristianismo”. Cuenta que hay estudios, publicados hace 60 años “y que hoy en día es imposible reeditar, porque lo matan al que se atreva”, que iban por ahí.

¿Cuál es, profesor, el mensaje esencial del Islam?
El Islam es la sumisión a Dios. De hecho la palabra ‘Islam’ significa sumisión. 
Mahoma, al iniciar su predicación, encontró resistencias muy grandes entre sus vecinos de La Meca. Rompía sus creencias y tuvo mucho rechazo. La primera etapa de la revelación establece la sumisión a Dios, a Alá, junto con un principios fundamentalísimos. No hay más Dios que Alá y Mahoma es su enviado. Y si uno cree eso, ya es musulmán. No es necesaria siquiera la circuncisión, aunque se la hacen a casi todo el mundo.

¿Y ya está?
Hay, además, cinco normas de comportamiento que hacen que uno sea un buen musulmán: la profesión de Fe (no hay más Dios que Alá y Mahoma su profeta), la oración, el ayuno, la peregrinación a la Meca y la limosna legal.

Pues hasta el momento no difiere mucho del catolicismo. Excepto, quizá, la peregrinación.
Difiere en la encarnación de Dios en Jesús. A ellos les parece una enormidad eso de que Dios venga a hacerse hombre. Y también difiere en la virginidad de María. En la versión canónica oficial de los musulmanes, la limosna es más obligatoria, aunque en el Cristianismo ha existido tradicionalmente el diezmo. Y lo mismo piensa con el ayuno: en el Islam es un hábito social arraigadísimo que siguen incluso los que no creen, aquí apenas se hay ya abstinencia de carne.

¿Funciona la coacción social?
Absolutamente. La presión sobre el individuo que ejerce la sociedad islámica es enorme. Es el motivo por el que se retrocede a las prendas femeninas que estaban olvidadas. 
Mire, cuando yo vivía en el Cairo no habían mujeres veladas del todo, con la nicab, y ahora vas y se te cae el alma a los pies. Por eso los hombres se han dejado barba. En los 60 y 70 no había barbados. Es una regresión. Una forma de identificación. Y lo mismo ocurre con la señal, el cayo que se les hace en la frente de rezar: zibiba, que quiere decir “pasa”. Es otro indicio.

¿Qué ha pasado?, ¿por qué ha cambiado todo?
La infraestructura ideológica y cultural siempre estuvo, nunca fue erradicada o moderada, ni siquiera en Egipto, que tenía un régimen socialista y laico, el de Nasser y luego el de Sadat, aunque Sadat tenía la pasa, ¿eh? 
Eran sociedades contradictorias, con estructura de estado socialista, militaristas, con una suerte de capitalismo local que repartía bienes de manera arbitraria… pero el fanatismo de base siempre estuvo. Tenga usted en cuenta que las personas de diferentes creencias no podían tener relaciones más allá de lo superficial, no se podían casar con, por ejemplo, cristianos. Todo eso luego se ha exacerbado hasta la locura. La vestimenta ha sido sólo el factor más visible.

¿Palestina ha tenido que ver?, ¿ese conflicto enquistado?
Por supuesto, pero es solo una razón. Los intentos de democracias liberales que se hicieron en algunos países árabes como El Líbano o Egipto fueron un fracaso monumental que acabaron en un latrocinio generalizado. Fracasaron también los regímenes militares, muchas veces de partido único de tipo socialista, aunque en realidad eran tercermundistas neutrales. Se vio con la muerte de Nasser. 
¿Palestina? El fracaso de la Guerra del 67 contra Israel marcó, claro que marcó. Fue tremendo para Egipto y los países de alrededor tanto como fortaleció a Israel. Y se vio que los regímenes socialistas eran un fracaso, excepto en lugares como Irak, que subvencionaban con el petróleo, o Gadafi. Y es a finales de esa década que aparece el chiísmo de Jomeini en Irán, que no son árabes pero son musulmanes y son chiíes.

Una tormenta perfecta precipitó la aparición del fanatismo islamista.
Por un lado el hundimiento de las ideologías que habían venido de fuera: socialismo y liberalismo, junto con el surgimiento del Islam como solución. Y se van a los orígenes. Palestina tiene que ver, claro, sobre todo en lo sentimental: Siria, Libia, Jordania, Egipto, Irak… eso son los más concernidos. Y el tercer factor de tipo material: la subida del precio del petróleo a partir del 73, la toma del control del petróleo por parte de los países productores (aunque en Argelia ya estaba), es el caso de Arabia, Irak, Emiratos… estos crean sus propias empresas y refinerías, que antes estaban controladas por ingleses y americanos. Se hacen con unos recursos enormes que además les sirven para presionar estratégicamente al mundo. Les da una fuerza moral extraordinaria. Y para colmo, da la casualidad de que Arabia es el centro ideológico y sentimental de los musulmanes del mundo. El epicentro del Islam. Tienen un prestigio y un poder moral sobre el resto de naciones islámicas. 
La última razón es la demográfica, la llamada explosión demográfica.

¿En qué es superior la civilización islámica a la nuestra?
Hay una cosa que el Islam fomenta: la hermandad entre los miembros de la comunidad, el hecho de saberse miembros de un mismo grupo humano. Luego, es cierto, se matan de una manera terrible, pero por lo general hay un sentido de solidaridad que nos vendría muy bien aquí y que posiblemente tuvimos. Quizá tiene que ver con que son sociedades poco desarrolladas, que no son sociedades postindstruales y tienen un desarrollo cultural muy deficiente. Quizá tenga que ver también con eso. Ellos tienen sentido de la identidad. Y ese sentido de la identidad está funcionando en toda esta confrontación cuyo resultado último es el terrorismo. El apoyo moral que hay a los terroristas en los países musulmanes es mucho mayor de lo que nos creemos.

La identidad. Nos han hecho creer que eso de la identidad es intrínsecamente malo.
No lo es. Es solidaridad y conciencia de la propia sociedad. Eso es bastante envidiable y nosotros, los occidentales lo hemos perdido. Bueno, ya el caso de los españoles es el colmo. No valoramos lo bueno que tenemos. 
Ahora, también le digo que, globalmente, nuestra cultura es superior a la de los países islámicos. En lo relativo al desarrollo económico y técnico, muy superiores.

Eso, lo técnico y lo económico, es objetivo ¿pero podemos presumir de ser superiores en lo moral?
En tanto que defendemos la libertad y el derecho del ser humano a ser considerado igual, sí. En ese sentido sí tenemos esa superioridad moral.
España y el Islam

Dicen que somos el único territorio que una vez fue islamizado y que volvió a recuperar su religión original.
No es cierto, ¿y Sicilia?, ¿y los Balcanes, donde el Islam tuvo un retroceso muy grande? Ocurrió lo mismo que en España Y el caso de Grecia es muy evidente, con su guerra de la independencia contra Turquía a principios del XIX. O la India, donde la resistencia terminó con la partición del país en dos: Paquistán y la India.

¿Y por qué es solo el nuestro el reivindicado?
Es que no es sólo el nuestro. Eso es lo que nos cuentan aquí.

¿También se reclaman partes de Grecia, Serbia…?
Se reclama todo. Hasta el sur de Italia, que también tuvo un tiempo de ocupación musulmana.

¿Entonces no es Al Ándalus un icono sentimental del islamismo?
Sí, pero es una metáfora por Palestina. La tierra perdida, la tierra recobrada. ¿Diferencias? Palestina tiene una continuidad geográfica con Libia, con Siria, Líbano y Jordania; Al Ándalus no, Al Ándalus tiene un mar de por medio.

Ocho siglos de Islam. El discurso imperante dice que tuvo una influencia determinante en la identidad española.
Lo sé. Yo he escrito dos libros -“Al Ándalus contra España” y “La quimera de Al Ándalus”- procurando derribar ese mito, pero estoy bastante solo. Mis colegas dicen lo contrario, aunque luego en privado confiesan que no lo tienen claro. 
Al Ándalus no fue un paraíso, allí había tres religiones, no tres culturas. Culturas había dos, la musulmana y la cristiana, y reducían la cultura jurídica a los usos litúrgicos sinagogales. Estaban las tres comunidades asiladas unas de otras y vivían en un régimen de apartheid. Había morerías y juderías. Incluso tenían reservados ciertos oficios y otros los tenían prohibidos. Los matrimonios mixtos estaban prohibidísimos, aunque había excepciones, es cierto. 
En definitiva, no había fusión cultural, no hubo convivencia ejemplar. En el siglo IX, por ejemplo, en Córdoba, hubo una persecución de cristianos durísima con centenares de cabezas cortadas.

¿Hubo un cruce étnico?
De las mujeres cristianas con los musulmanes, sí. La mujer no tenía valor social y los hijos salían musulmanes, se acababan haciendo musulmanas. En cualquier caso, aportación racial hubo muy poca: en el siglo VIII llegaron en total unos 100.000 árabes y bereberes, de los cuales ni siquiera todos se quedaron.

¿Y aquí cuántos éramos?
Cuatro millones. La proporción, por tanto, era de un árabe por cada cuarenta cristianos.
Mire, el fenotipo español, que tanto se parece al italiano, está más o menos estabilizado desde la época de la conquista romana. Son cosas que la gente no sabe. Usted (me señala) en Italia no abre la boca y nadie le dirá que es usted es español. Son cosas que Sánchez Albornoz explicó por activa y por pasiva y nadie le hacía caso.

Entonces, ¿ese tópico de que en Andalucía son más morenos…?
¡Eso es mentira, es una tontería! Mire, en Andalucía occidental huno una repoblación masiva de cristianos desde el siglo XIII. A partir del siglo XIII, cuando se produce la Reconquista del Valle del Guadalquivir, la población musulmana de esa zona salió. Voluntariamente o porque los echaron, pero salió. Y llegó gente de Cataluña, asturianos, gallegos, francos. En Camas, por ejemplo, se establecieron cien ballesteros catalanes que puso Fernando III.

Y en Andalucía oriental, a mitad del XVI expulsaron a los moriscos hacia Badajoz, Ciudad Real, Toledo. Los 300.000 moriscos del reino de Granada que había a finales del siglo XV fueron diluidos por el resto de España, si bien es cierto que una parte se quedó. Con la expulsión de 1609 se les expulsa a África y se repueblan otra vez las Alpujarras, Málaga, Almería. Por eso Almería ha sido hasta hace muy poco una provincia muy despoblada. 
En Andalucía, a parte de la repoblación del siglo XIII y la la expulsión de los moriscos, la minería hizo de polo de atracción de leoneses, asturianos y gallegos. Y qué decir de la trashumancia, que iba del sur de Asturias hasta Huelva y era otro movimiento de gente enorme. La población española es sumamente homogénea, incluidos, por cierto, los catalanes. 
¿Usted no ha visto en Sevilla y en Málaga la cantidad de niñas rubias que hay? ¡Pero cantidades! Usted coge una clase de primaria de niñas malagueñas resulta que de diez niñas, tres o cuatro son rubias.

¿Y los topónimos? Yo soy de Alcoy.
Eso es otra cosa. Pero no se pueden sacar conclusiones sobre el asunto racial basándonos en la toponimia.

¿Y las gastronomía? Hablan del turrón. E incluso del flamenco como un baile de origen árabe o bereber.
Pues le diré que el flamenco no tiene que ver con cantes árabes y que el turrón no es un invento de los moros, viene del Mediterráneo, de Grecia, de aquella zona. Hablo de la técnica. Mire, la gastronomía depende mucho de los alimentos del lugar. Es verdad que el consumo de aceita se debe a la influencia árabe del sureste y el sur. La generalización de su uso, digo, porque el aceite ya lo sacaban los romanos y los griegos. Y el olivo es una planta autóctona de España.

¿Y el léxico? Usamos palabras de origen árabe.
Hay unos 850 étimos, o sea palabras de origen con sus derivados. Por ejemplo de rebato, arrebatar. Con eso salen unas tres mil palabras. A esos se les pueden añadir unos dos mil topónimos repartidos por Levante, Andalucía, Cataluña y Aragón. La única provincia que no tiene topónimos árabes es Guipúzcoa. Los hay hasta en La Coruña. Pero que haya un topónimo árabe en La Coruña no significa que allí hubiera árabes, significa que los mozárabes huidos de Al Ándalus se establecían en varios sitios por el norte. Y a veces ponían estos nombres. Benazolbe es claramente un topónimo mozárabe, cristianos huidos a León que se llevan su nombre. “Hijos del fuerte”, significaba. Así les denominaban en Al Ándalus. Y cuando avanza la Reconquista los cristianos del Sur que huyen se van recolocando por el norte, aunque no siempre pusieron nombres árabes, claro.

De modo que no son tantas las palabras que heredamos de ellos.
No. El factor más volátil dentro de toda lengua es el léxico. En el siglo XIII, que es en el que más léxico árabe hay en la literatura castellana, es el 0,5% del total del léxico empleado. Y se va reduciendo paulatinamente. Hay que reconocer que, eufónicamente están muy bien conseguidas: Almuñécar, Guarromán o alfanje son palabras hermosas.

Y después de tanto tiempo de convivencia, ¿qué piensan ellos de nosotros?
Hasta hace 25 años había una actitud entre la retórica y la nostalgia, amistosa en la media en que pensaban que éramos una prolongación de ellos. Cuando se les dice que eso no es así, la cosa cambia. Todo ha cambiado con la ofensiva del islamismo en Europa y Occidente. Ahora ya no es actitud de nostalgia sino de reivindicación violenta, en el caso de los terroristas, y de reivindicación enloquecida por parte del común de los musulmanes.

¿España se configura contra el Islam?
Sí, es la tesis de Sánchez Albornoz y creo que en grandísima medida es cierta. Contra el Islam se ve la necesidad de la unificación. España se forja nacionalmente contra el Islam.

Y se apela a la Hispania goda, a un recuerdo idealizado de los godos.
Es cierto que ocurre en el reino asturleonés y se fija esa nostalgia goda porque necesitan una agarradera moral y jurídica a la que sujetarse. Sacan la continuidad entre el reino visigodo de Toledo y el reino que están forjando. Sobre todo Alfonso II y Alfonso III, y hay varias crónicas en los que se reivindica aquello. Y se pone de moda el goticismo. Se pone de moda volver a los godos. Había una corriente goticista, es fuerte y se ve en la onomástica. Hubo un momento en que llegaron a predominar los nombres germánicos como Fernando Arnaldo, sobre los latinos.

Le he leído que la Reconquista no empieza por el pundonor de Pelayo y sus huestes cristianas sino por algo mucho más prosaico: el hambre.
Claro.

Los musulmanes retroceden por una hambruna.
Sí. En el 738 o 740. La poquísima población musulmana que habían llegado a Asturias y a Galicia se va porque no tiene que comer. En realidad la Reconquista no fue una sucesión de grandes batallas. Grandes batallas hubo pocas.

Entonces, ¿qué movía a esa gente a seguir batallando generación tras generación durante ocho siglos?
La necesidad de subsistir.

Pero subsistían igual sin tener que ir al sur.
El pillaje explica muchas cosas. Una economía de guerra, que se dio en Aragón y en Castilla, basada en el botín sobre los vencidos. Tomabas Sigüenza a los moros que había allí y te quedabas con sus ovejas, con su cosecha y a lo mejor hasta con su mujer.

Además de ganar la península para el Cruz, ¿en qué mas ocasiones España salva al Cristianismo del Islam?
Esa expresión de “salvar” es muy retórica. Durante el siglo XVI y XVII en la confrontación con los turcos, España corta el avance de los turcos en Lepanto. Y estableció bases y ciudades presidio en la costra del norte de África que también sirvieron de freno. Alhucemas, Peñón de Vélez, Orán, Melilla… Se llega incluso a conquistar Túnez. En realidad toda la política española en el Mediterráneo va dirigida a contener el avance turco y a consolidar el dominio de España sobre el sur de Italia y sobre Sicilia.

¿Es cierto que la expulsión de los moriscos en Granada perjudicó la economía?
Otro mito infumable. Es una exageración. Primero se achaca el hundimiento de España a la expulsión de los judíos. Bueno, eso es en 1492… pues resulta que la hegemonía española es después de 1492, no tiene nada que ver. Y en el caso de los moriscos, igual. Los moriscos de Granada no tenían oficios con peso económico.

¿No eran agricultores?
No de agricultura extensiva. Las mejores tierras las tenían los cristianos viejos desde la época de Jaime I en el siglo XIII y XIV.

Y todos estos de los que hablamos, ¿eran españoles?
Esta es otra de los cuestiones divertidas. Para que una persona sea o no miembro de una comunidad humana determinada tiene que tener los rasgos colectivos culturales que la caracterizan. Y no era el caso. Y segundo, ¡tiene que querer pertenecer a ella! Y tampoco era el caso. Los moriscos, que ya tenían una idea de la lengua castellana o valenciana, tenían una decidida voluntad de no ser españoles y odiaban a la comunidad mayoritaria. Se fugaban en masa de noche a África. ¡Pueblos enteros! Rompían los sagrarios, las imágenes y se montaban en un barco turco rumbo a Argelia con algún cristiano que luego vendían como esclavo. Eso ocurrió muchas veces en la costa de Granada, Almería, Murcia, Alicante y Valencia. Hasta de Barcelona. Odiaban a muerte a los españoles de su época. Y con razón ¿Cómo se iban a sentir españoles unos tipos a los que se marginaba por no pertenecer a la comunidad mayoritaria? No les hago reproche un moral en ese sentido.
Internacional

Fanjul denuncia la ignorancia que sobre el caso francés existe en España y en el mundo: “hay unos conflictos grandísimos”. Cuenta que cuando lo de Charlie Ebdo se ofreció una imagen de la Francia monolítica que hacía piña junto a su Gobierno “que no era del todo real”. La realidad, dice Serafín Fanjul, “es que había una corriente de entreguismo hacia los musulmanes en una parte muy importante de la izquierda francesa”. Habla de cómo Valls y Hollande “decían que no había que criminalizar a los musulmanes” y de cómo una parte importante de la izquierda “se burlaba incluso de la Marsellesa”. “Una cosa parecida a lo que ocurre aquí -dice-, aunque no tan acusado”.

He leído que hay países musulmanes en los que el apoyo al terrorismo es mayoritario, por ejemplo Marruecos, ¿usted lo cree?
Posiblemente sí. Pero son encuestas que no se quieren difundir aquí. Incluso entre las poblaciones musulmanas de Europa… habría que analizar bien qué piensan sobre el terrorismo.

¿Cómo se explica que los principales aliados de EEUU -Emiratos Árabes, Kuwait, Arabia Saudita- sean, precisamente, los que estén financiando a los terroristas?
No es nada raro. Siguen una doble política y una doble moral. La historia está llena de ejemplos.

¿Y cómo lo tolera el imperio?
No le queda más remedio. Hay mucho dinero invertido. La financiación de los terroristas, de todas formas, se hace a través de particulares. Y a través de Turquía.

Turquía, otro liado de los EEUU.
Lo de Turquía es muy contradictorio pero muy real. Turquía tiene la historia del militarismo laico, que no es antimusulmán pero sí ha venido manteniendo la situación tranquila hasta ahora. Los EEUU no quieren perder su situación hegemónica en la región, pero lo cierto es que los turcos no ayudan nada.

¿Qué supusieron las primaveras árabes?
Nada. Lo único que se destapó fue que hay un sustrato de fanatismo islámico que estaba vivo y que utilizó a unos memos que creían que iban a cambiar el mundo. Estos sacaron tres o cuatro diputados y los islamistas arrasaron.

¿Hoy estamos peor que antes de aquellas primaveras?
Pues han echado abajo algunas dictaduras, han impuesto regímenes de Estado fallido, teocráticos… sin primaveras, Sadam Hussein seguiría vivo y no habría surgido el Estado Islámico, eso es seguro.

Entonces estamos peor.
En su momento parecía bueno que echaran abajo el régimen de Sadam, pero ahora pienso que fue un error. Sadam tenía contenidos a los iraníes y agarrada a su propia gente, ¿pero cómo la tenía agarrada? De una manera salvaje ¿Qué ocurre? Que cuando se quita a ese salvaje, los salvajes que están debajo de él salen y hacen lo mismo, pero de un modo más terrible aún.
Y luego vino Libia, y luego vino Egipto. En Egipto, por ejemplo, no hubo más remedio que permitir el golpe de Estado militar porque sino aquello hubiera terminado fatal. Hubiera sido una dictadura islámica del estilo de Arabia Saudí. Y si Egipto se hubiera convertido en dictadura islámica, con su influencia y su posición geográfica, hubiera sido un verdadero desastre para la región y para el mundo.

Pide que la Administración investigue los casos prescritos para garantizar el derecho a la verdad y que se permita el libre acceso a los sumarios
COVITE propone en Irlanda del Norte una declaración contra la impunidad del terrorismo
www.latribunadelpaisvasco.com 28 Febrero 2016

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) ha presentado en Irlanda del Norte una declaración denominada “Principios rectores contra la impunidad del terrorismo” con la que persigue recabar apoyos en el ámbito internacional para luchar contra la impunidad de los delitos de terrorismo.

La presidenta del Colectivo, Consuelo Ordóñez, ha hecho pública la propuesta en el marco de unas jornadas organizadas por la South East Fermanagh Foundation, una entidad que representa a víctimas del terrorismo, y que se han celebrado en Irlanda del Norte, en concreto en el Lough Erne Golf Resort (LEGR), sede de la cumbre del G-8 en 2013.

Al acto han asistido 120 delegados, incluidos miembros del Parlamento británico, representantes de la República de Irlanda, académicos y miembros de asociaciones de víctimas del terrorismo.

Como ha expuesto Consuelo Ordóñez, “Principios rectores contra la impunidad del terrorismo” es una declaración de cinco puntos basada en la experiencia judicial de España en el ámbito del terrorismo y que persigue que tanto en España como en Europa “se eviten los errores cometidos en el pasado”.

Para ello, en primer lugar, propone que se informe a las familias de las víctimas de las actuaciones judiciales y policiales relacionadas con los atentados terroristas que han sufrido.

En segundo lugar, exige que las asociaciones de víctimas puedan acceder a la información judicial “cuando demostramos que es indispensable en aras a nuestro legítimo derecho a la verdad y para construir el relato público del terrorismo que ha supuesto la mayor vulneración de derechos humanos en situación de paz en la historia más reciente de nuestro país”.

En tercer lugar, Ordóñez ha resaltado la importancia de “proteger los sumarios judiciales en aras de preservar el derecho a la verdad no solo de las víctimas del terrorismo, sino de toda la sociedad”. Para ello, ha considerado fundamental “catalogar la información y velar por su custodia de un modo efectivo”.

El cuarto punto de la declaración establece que la justicia debe perseguir no sólo a los autores materiales de los atentados, sino también a los autores intelectuales. De lo contrario, asegura el Colectivo, “se favorece la dinámica terrorista” y “se promueve la impunidad entre quienes son más peligrosos para la sociedad”.

Por último, COVITE ha exigido que “la investigación judicial no puede ni debe limitarse a los casos cuya responsabilidad penal no haya prescrito” y que, en los casos que sí han prescrito, la Administración debe investigar para garantizar el derecho a la verdad de las víctimas. La presidenta del Colectivo ha resaltado la importancia de la justicia y ha declarado que es “el vehículo que se utilizará para generar memoria, para blindar a las nuevas generaciones y para evitar la impunidad”.

Los bancos centrales son la causa de la inestabilidad

Tras el estallido de unas crisis, es un error fomentar el crecimiento del crédito a toda costa. Y eso es lo que están intentando las principales autoridades monetarias del mundo
El Confidencial 28 Febrero 2016

Posiblemente han oído hablar ustedes del puente de Tacoma Narrows. Este puente colgante de un kilómetro y medio -el tercero más largo en su época-, construido cerca de Seattle (EEUU) e inaugurado en 1940, se hizo tristemente famoso al derrumbarse (ver vídeo) cuatro meses después de que entrara en servicio, tras sufrir violentas oscilaciones a causa del viento y de lo que en física se conoce como resonancia. Este fenómeno consiste en que, cuando se aplica una fuerza con la misma frecuencia con la que un sistema oscila de forma natural, se genera un efecto de realimentación que provoca que los movimientos sean cada vez más amplios, hasta que la estructura no puede resistir y colapsa. Pues bien, algo parecido puede estar ocurriendo con la economía (sistema) y la acción de los bancos centrales (estímulos externos)

Así se puede inferir del gráfico mostrado y que ha utilizado últimamente Claudio Borio, a la sazón jefe del departamento de estudios económicos y monetarios del Banco de Pagos Internacionales -BIS, por sus siglas en inglés-. El comúnmente denominado banco central de los bancos centrales es, posiblemente, la única institución pública internacional que aporta algo de sentido común en esta locura 'tintadicta' en que se han convertido las políticas monetarias de los bancos centrales, la producción académica de la inmensa mayoría de las cátedras de Economía y la línea editorial de los medios de comunicación económicos más relevantes, como, por ejemplo, 'The Economist' en su último número.

Porque, tal y como ha criticado el jefe de estudios monetarios del BIS, tras el estallido de una crisis, es un error fomentar el crecimiento del crédito a toda costa. Y eso es precisamente lo que están intentando las principales autoridades monetarias del mundo -a las que posiblemente pronto se reincorporará la Reserva Federal norteamericana-. Así, sus dirigentes se empeñan en forzar a los bancos a prestar el exceso de reservas que mantienen en los bancos centrales, penalizándolos con tipos de interés negativos. Esta es una nueva versión de las fallidas políticas que vienen aplicando desde 2008, intentar solucionar un problema de deuda con más deuda.

De este modo, Borio acierta nuevamente al denunciar el fracaso de las políticas aplicadas durante la última década para prevenir la gestación de burbujas financieras y evitar sus consiguientes pinchazos. Políticas que están generando nuevas tensiones en el sistema bancario que pueden llevar a nuevos episodios de inestabilidad financiera, haciendo crónica la debilidad económica -como le ocurre a Japón- y alimentando el riesgo de una posible ruptura en el orden económico mundial. Si les parece que es una exageración, les ruego vuelvan a observar el primer gráfico que compartía con ustedes y recuerden lo que le ocurrió al puente de Tacoma Narrows.

Porque no es casualidad que la banca italiana haya estado recientemente en el punto de mira por el aumento de la morosidad, en solo cinco años, del 5% al 15%. O las dudas sobre un importante banco europeo, con una exposición a derivados que es cinco veces el PIB de toda la eurozona, y que han puesto en solfa su capacidad para hacer frente a las obligaciones de pago de sus bonos convertibles. O la acumulación hasta junio del pasado año de 169.000 millones de deuda neta -descontada la caja- por las compañías de 'shale oil' norteamericanas, hoy en riesgo de repago con el petróleo a precios mínimos. Deuda sobre deuda, sobre más deuda, que se quiere solucionar, adivinen cómo. Exacto, con más deuda.

La expansión cuantitativa -QE- y las políticas de tipos de interés ultrabajos o incluso negativos -ZIRP, NIRP- han causado no solo la alteración de los precios en los mercados de capitales -acciones, bonos, derivados, etc.-, sino que han empujado a los inversores más conspicuamente conservadores hacia activos de alto riesgo, en búsqueda desesperada de un mínimo de rentabilidad. Esta actuación de los bancos centrales ha inundado por completo sectores caracterizados por un elevado riesgo con demasiado dinero durante un tiempo excesivamente prolongado. La cuestión es cómo salir de este callejón en el que nos han metido esas políticas. Porque una vez que el crecimiento de la deuda comienza a reducirse, los beneficios, los balances y la solvencia se reducen también.

Este efecto de incremento creciente de la inestabilidad financiera como consecuencia de la aplicación de estímulos por parte de los bancos centrales, es lo que el 'Wall Street Journal' bautizó en un artículo reciente como “la espiral de la muerte” -'doom loop' en inglés- (enlace). El circuito de realimentación funciona de la siguiente forma: ante el necesario proceso de reajuste de los desequilibrios de la economía, las autoridades monetarias han respondido bajando los tipos de interés para fomentar el endeudamiento. Y ello ha tenido como efecto secundario la reducción de los márgenes de la banca. Pero las medidas no han tenido el impacto deseado en el crecimiento de una economía donde, si algo sobra, es deuda.

Y es que los ciclos económicos de auge y depresión alimentados por el crecimiento artificial del crédito suelen dejar a la economía con excesos que hay que digerir, de ahí que la demanda de nuevos préstamos y otras formas de endeudamiento necesariamente se resienta, a pesar de los estímulos a la desesperada de los bancos centrales. Una digestión en forma de desapalancamiento que es imprescindible para que la recuperación sea sostenible y duradera. De hecho, los datos históricos sugieren que el crecimiento del PIB en la recuperación es mayor cuanto más acusada es la contracción del crédito en la fase de depresión. Y al contrario, cuando el endeudamiento crece durante la crisis, la recesión está asegurada (ver gráfico).

Es lógico, pues, que el crecimiento sólido siga sin dar señales de vida, ya que lo que necesita la economía no es más deuda sino sanearse y desapalancarse, liquidando las malinversiones de la última burbuja. Pero ¿cuál es la solución de los economistas con complejo de astrofísicos de los bancos centrales? Adentrarse en el desconocido mundo de los tipos de interés negativo. Lo que motiva que las rentabilidades sigan, consecuentemente, cayendo, a la vez que crece la aversión al riesgo de los inversores, que empiezan a tomar conciencia de que algo no va bien. La consecuencia es la caída de cotización de las acciones y bonos de los bancos, contagiando al resto de los títulos y generando más incertidumbre aún, que frena el poco crédito nuevo que se demanda y añade presión al crecimiento.

Y así sucesivamente hasta que el sistema rompa como el antiguo puente de Tacoma Narrows. O alguien nos escuche a los que clamamos por parar el diluvio monetario universal y apostamos por lograr un crecimiento sostenible y equilibrado, basado en reformas estructurales y en el abandono del modelo de crecimiento basado en la deuda.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
El cuartel lingüístico catalán
Roberto L. Blanco Valdés La Voz  28 Febrero 2016
 
La reciente anulación por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de varias previsiones del Model de protocol d?usos lingu?i?stics per a la Generalitat de Catalunya i el sector pu?blic que en depe?n (http://llengua.gencat.cat/permalink/2969de5a-5384-11e4-8f3f-000c29cdf219) tiene una nula trascendencia por una razón tan escandalosa como fácil de explicar: que la Generalitat la incumplirá, como ha incumplido otras sentencias judiciales relativas al uso de las lenguas cooficiales. Lo ha hecho con pronunciamientos previos del citado tribunal y, por si ello fuera poco, con la clarísima doctrina que se deriva de la sentencia del Constitucional que resolvió el principal recurso de inconstitucionalidad contra el Estatut ahora vigente.

Y es que en este país un alcalde pude ser procesado por recibir de regalo una botella de vino de 10 euros mientras ninguna autoridad del Gobierno catalán lo ha sido nunca por echar a la papelera las decisiones que dictan en materia de lengua los tribunales de Justicia.

Por eso, la importante hoy no es destacar la relevancia de una sentencia que, al igual que otras, no servirá prácticamente para nada, sino aprovechar su impacto mediático para denunciar una vez más lo que acontece en Cataluña con la bien llamada política lingüística, ¡pues de política pura y dura es de lo que se trata en realidad! ¿Y qué acontece? Pues que Cataluña se ha convertido, por obra y desgracia de los nacionalistas, en un cuartel, donde se obliga a hablar y escribir en catalán a toque de corneta. O, mejor aún, en una distopía (contrautopía) similar a la que en 1984 narró Orwell.

En aquel mundo de pesadilla autoritaria había varios ministerios encargados de controlar hasta en su más mínimos detalles la vida de la gente sometida al permanentemente ojo escrutador del Gran Hermano: los del Amor, la Abundancia, la Paz y la Verdad. A imitación de esa locura, en Cataluña se ha creado de facto una especie de ministerio de la lengua, como cualquiera puede comprobar leyendo ese inverosímil modelo de protocolo de usos lingüísticos, donde se determina hasta extremos incompatibles, ya no con la cooficialidad lingüística garantizada por la Constitución, sino con la libertad más elemental, cómo deben hablar y escribir los empleados públicos catalanes. Solo a una mente enferma puede ocurrírsele tan patológico dislate, que evidencia una voluntad completamente incompatible con el pluralismo democrático.

La comparación entre lo que ocurre en Cataluña con la lengua como consecuencia de la acción fuera de control de los nacionalistas y el universo orwelliano es aún más procedente si se tiene en cuenta que a la mayoría de los secesionistas la lengua como tal se la trae verdaderamente al pairo, pues de lo que se trata en realidad es de utilizarla como instrumento de dominio social en el camino de la construcción de un nuevo espacio político, el Estado catalán, donde la independencia garantizaría el amor, la abundancia, la paz y la verdad. ¡Para echarse a temblar!

Cataluña / Inmersión lingüística
El médico que quería curar en castellano
Es pediatra y cuando recibió en el hospital el correo en el que se obligaba a los funcionarios a hablar en catalán lo tuvo claro: «Era un atentado contra la libertad». Gracias a su denuncia el TSJC obliga a la Generalitat a dar marcha atrás. No quiere dar la cara, teme represalias
Montse Espanyol. Barcelona. La Razon 28 Febrero 2016

Después de que ERC presentara un candidato a las elecciones generales que hace mítines en castellano y que cuando tiene un micrófono delante habla en la lengua de Cervantes, era una anomalía que en Cataluña hubiera un protocolo que obligue a los funcionarios a hablar entre sí y con terceros únicamente en catalán. Tanto la parte del protocolo de Usos Lingüísticos para el sector sanitario público como el de Usos Lingüísticos para la Generalitat y el sector público seguirían vigentes, legalmente, si no fuera porque un médico tuvo la capacidad de indignarse y movilizarse cuando el Govern de Artur Mas impuso a todo su personal que tenía que comunicarse en catalán. No sólo en las conversaciones presenciales, también por teléfono, «para que el usuario identifique la institución», o en reuniones de trabajo. Incluso, si un médico atendía a un paciente que no hablara en catalán se daba una serie de instrucciones para hacerse entender en la lengua en la que escribía Mercè Rodoreda, aunque ambos se entendieran en castellano.

«Si el usuario no habla catalán pero lo entiende, se continúa hablando en el mismo idioma», informaba el protocolo. «Y si no lo entiende, se instaba a hablar despacio y en caso necesario a ayudarse con imágenes y gráficos», recuerda el adjunto a cirugía pediátrica del Hospital Joan XXIII de Tarragona que tuvo la valentía de alzar la voz, ante lo que cree «era un ataque a la libertad individual». «Si pese a este despliegue de ingenios seguía habiendo dificultades para entenderse, se podía pasar al castellano, pero introduciendo palabras en catalán para difundir el idioma. Un absurdo», añade.

Este pediatra del Joan XXIII, que interpuso la denuncia contra estos protocolos y que prefiere no dar su nombre para evitar debates estériles en el trabajo, comentaba ayer a este diario que ningún compañero le ha recriminado nada, más bien lo contrario, «hay quien me ha dado las gracias, porque el anterior protocolo entorpecía nuestro trabajo».

Nacido en Barcelona, a este médico, que habla indistintamente catalán y castellano, le indignó sobremanera el e-mail que envió la Generalitat en 2012 para informar de un protocolo de usos lingüísticos que coartaba la libertad de los empleados públicos y entorpecía su trabajo. «Que se tocara un tema de libertad individual, como es elegir el idioma con el que quieres comunicarte con un compañero o un paciente fue lo que me empujó a movilizarme», cuenta este funcionario que tiene la costumbre de leer los mails y comunicados que recibe en la Intranet de la Generalitat. Si no lo hubiera leído con atención, probablemente no hubiera tenido constancia de los detalles de la normativa, porque «de facto», en los cuatro años que transcurren desde que entra en vigor el protocolo hasta que el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) dicta la sentencia, el pasado nueve de diciembre, en el Joan XXIII de Tarragona no hay sanciones por utilizar el castellano. Sólo recuerda un par de incidentes aislados, como el de unos padres aragoneses a quienes se les dio el alta de su hijo en catalán e interpusieron una reclamación porque la querían en castellano.

Cuando decidió que debía hacer algo contra un protocolo que veía abusivo y dificultaba el trabajo del personal público, pensó en un conocido, José Domingo, bregado en las batallas lingüísticas. El ex diputado de Ciudadanos es la cara más visible del colectivo Impulso Ciudadano, centrado en la defensa del castellano en Cataluña, que amparó al denunciante y ahora velará por que se cumpla la sentencia. Domingo cuenta que, como no hay recurso por parte de la Generalitat, «el fallo es de ejecución inmediata». Sin embargo, el Govern «no ha modificado todavía las instrucciones lingüísticas» y no lo hará porque, si bien no va a recurrir la sentencia, no la va a acatar. Alega que ambos protocolos son sólo una recomendación.

El médico pediatra del Hospital Joan XXIII dice sentirse «satisfecho» con el resultado de la sentencia, pese a que reclamaba la anulación de una docena de artículos de los dos protocolos y que el TSJ de Cataluña sólo estime cuatro de cada uno de ellos. «Aunque mantiene que el catalán sigue siendo la lengua propia de la Generalitat y del sector público que depende de ella, estoy satisfecho porque elimina la parte impositiva del protocolo y reconoce la realidad lingüística de Cataluña», explica.

Elimina la imposición para que los funcionarios hablen en catalán, tanto presencialmente como por teléfono, entre ellos o con terceras personas como ciudadanos, familiares de pacientes o personal externo. También invalida el artículo que instaba a los trabajadores a seguir hablando en catalán aunque el ciudadano lo hiciera en castellano y reconoce a los médicos internos de otras comunidades autónomas o extranjeros que no tienen por qué hablar en catalán. «Era absurdo y creaba situaciones de estrés», subraya. Por ejemplo, si un extranjero que habla castellano pregunta a un Mosso por una dirección es más fácil y práctico que la respuesta sea en castellano, antes que ponerse a hacer señas. Lo mismo ocurre con un paciente o en el escenario de un accidente de tráfico cuando los protagonistas no entienden el catalán.

El fallo también suspende la orden de rellenar exclusivamente en catalán la documentación interna de la Administración (contratos, nóminas, avisos, circulares) o que las conversaciones se empiecen siempre en catalán porque es «indiscriminado». En cambio, avala que las llamadas telefónicas se respondan en catalán, que las historias clínicas se escriban también en catalán, porque el paciente puede pedir copia en castellano, o que el material ofimático sea en catalán en cumplimiento al fomento de esta lengua recogido por el Estatut.


 


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