AGLI Recortes de Prensa   Jueves 3 Marzo  2016

Los huérfanos de la política española
EDITORIAL  www.gaceta.es 3 Marzo 2016

¿Cree usted en la unidad nacional de España como bien superior? Más precisamente: ¿cree usted que nuestra unidad nacional es un hecho histórico sustancial, por encima de sus accidentales rúbricas mediante pactos constitucionales que hoy pueden ser unos y mañana otros? En ese caso, nadie le representa a usted en el Congreso: un buen número de los diputados disolvería mañana mismo el país, y los que defienden la unidad lo hacen, exclusivamente, porque eso es lo que emana del orden legalmente instituido (y si de ese orden emanara lo contrario, lo contrario defenderían).

¿Cree usted en la soberanía nacional en materia económica, diplomática y militar? En ese caso, nadie le representa a usted en el Congreso: todos apuestan por subordinar los intereses de nuestra nación a los dictados de la Unión Europea o de la OTAN, y quienes se salen de ese esquema lo hacen para proponernos una especie de delirante pesadilla bolivariana. O Bruselas o Caracas. Y en medio, nada.

¿Cree usted en la superioridad de la familia natural como base de la vida social? En ese caso, nadie le representa a usted en el Congreso: todos están por la abolición de iure o de facto del modelo familiar clásico y su sustitución por cualesquiera otras fórmulas de convivencia, uniones homosexuales incluidas.

¿Cree usted en la libertad personal como motor de la vida pública en materias cruciales como la educación, por ejemplo? En ese caso, nadie le representa a usted en el Congreso: todos los partidos, desde la socialdemocracia vergonzante del PP hasta el neobolchevismo cerril de Podemos, son poderosamente intervencionistas y falsean el derecho a la educación, que es un derecho de las personas, de las familias, para convertirlo en un derecho del Estado.

¿Cree usted en el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural? En ese caso, nadie le representa a usted en el Congreso: todos los partidos, sin excepción, avalan el aborto libre en nombre de la “libertad de las mujeres” (de las mujeres no nacidas nadie se acuerda) y la mayoría de ellos aspira a promulgar leyes de eutanasia camufladas bajo el concepto de muerte digna. Para colmo, buena parte de la opinión pública está dispuesta a considerar eso como un “progreso” sin reparar en que se está concediendo a personas concretas –un médico, un familiar, un funcionario- el derecho a prescindir de la vida de otras.

¿Cree usted en la vigencia de la religión católica y en la conveniencia de que sus principios estén presentes en la vida pública, tanto en lo moral como en lo cultural? En ese caso, nadie le representa a usted en el Congreso: todos defienden, explícita o implícitamente, una descristianización galopante de la vida pública, en ocasiones a través de políticas ferozmente agresivas. La propia Iglesia, paradójicamente, ha avalado la operación al destruir sistemáticamente cualquier alternativa a la corriente laicista.

¿Cree usted en la riqueza de la cultura española y en la necesidad de defenderla y expandirla? En ese caso, nadie le representa a usted en el Congreso: unos pretenden desmenuzarla en provecho de culturas regionales en buena medida artificiales, y otros se encuentran mucho más cómodos hablando inglés.

¿Cree usted que la inmigración tiene un límite, que no todo el mundo cabe en nuestra sociedad, que la identidad cultural colectiva es más importante que la caja de la seguridad social y que es insensato otorgar derechos a quienes no asumen deberes? En ese caso, nadie le representa a usted en el Congreso: todos insisten en ver en la inmigración “una oportunidad” (¿para quién?).

Los discursos de investidura en las Cortes han sido muy elocuentes. La deriva de la política española ha arrojado a los márgenes de la vida pública a millones de españoles. Son los nuevos huérfanos del sistema. Antes se los llamaba “derecha”. Ahora ya son otra cosa. Y tarde o temprano buscarán un nombre.

Respeto Ignacio
Ignacio Ruiz-Quintano. ABC 3 Marzo 2016

Parece que fue ayer cuando Rivera pedía a Rajoy respeto para Snchz (esto parece un western de Almería con Jesús Puente de sheriff, como aquellos con que la empresa de autobuses nos amenizaba los viajes en la mili), y ahí están hoy, los dos, Snchz y Rivera, prestos a investirse para acabar con las diputaciones. La perra de Rivera con las diputaciones es igual que la de Gallardón con los maceros: creen que son inventos franquistas.

–Es por dinero –corrige Garicano. Hombre, si fuera por dinero, cerrarían las autonomías, ese desagüe por el que se desangra financieramente España, pero las autonomías son uno de los dos caprichos de Felipe González, junto con el sistema proporcional. Las autonomías, para colocar a la militancia provincial, y el sistema proporcional (que impide la representación y socava la idea de unidad nacional), para colocar las listas de partido.

–Un respeto para Snchz –pide Rivera, siquiera por lo que ese jefe socialista nos ahorra en vocales.

Snchz es un personaje consonántico y bisiesto (ayer, 29 de febrero, fue su cumpleaños), aunque para bisiesto, Rajoy, que se las ha arreglado para que en La Moncloa el año presidencial dure dieciocho meses, y luego que si Julio César cambió el calendario.

Como Tom Paine ante el conde D’Artois, el «mandatado» del rey, en el Parlamento de París, ante la investidura de Snchz en la Carrera de San Jerónimo no puede evitar uno la reflexión de «lo triste que es la condición de un hombre que no inspira respeto».

–El español sólo respeta una cosa, que es... –dijo a nuestro Santayana el bibliotecario de la Cámara de los Lores y redactor de los discursos del príncipe de Gales. Y levantó el dedo índice apuntando al cielo. Los ingleses saben que no hay nada tan difícil como crear una nación respetuosa. (Y que una vez que se pierde, es para siempre).

–La gente perdería todo respeto si no se la forzase a tener miedo –dice el espantapájaros del gato con botas.
Pero miedo ¿a qué?

El hombre anumérico
Un programa de Gobierno sin una sola propuesta cuantificada
Luis Ventoso ABC 3 Marzo 2016

De chaval, en los gamberros ochenta, cayó en mis manos un libro de mi padre que me encantaba: «El hombre anumérico», de John Allen Paulos, profesor de Matemáticas estadounidense con pinta de músico de Supertramp. Lo que más me atraía era su aproximación humorística al cálculo de probabilidades. Por ejemplo, para evitar el riesgo de sufrir un atentado en un avión, el profesor Paulos recomendaba viajar siempre con una bomba, porque la posibilidad de que haya dos en la misma nave tiende a cero. En otro pasaje demostraba con una cascada de ecuaciones que existe un 99 por ciento de probabilidades de que hayamos inhalado una de las últimas moléculas que exhaló Julio César, cuando pronunció su agónico: «Bruto, hijo mío, ¡también tú!». Pese a sus raptos de humor, el libro, subtitulado «El analfabetismo matemático y sus consecuencias», constituía una valiosa denuncia de la burramia con que a veces manejamos las cifras.

Tras seguir con atención el discurso de mi admirado Pedro Sánchez, volví a acordarme mucho del profesor Paulos: onerosísimas y felices promesas sociales sin llegar a aportar una sola cifra sobre cuánto costarían al erario público. Sánchez y su flamante socio, Bisagras Rivera, prometen un sueldo del Estado para 750.000 familias sin ingresos, un complemento salarial para quienes vayan pillados, subir el sueldo mínimo, subvenciones para pagar la luz y un plan de choque contra el desempleo, que por lo que se atisba consistiría en que el Estado pagaría para contratar a personas en paro. También retornaría la apuesta estatal por las renovables (gran idea con el petróleo a 36 dólares), lo que quiere decir que el Estado volvería a sostener al sector artificialmente a golpe de primas pagadas por nuestro bolsillo.

Pese a mi acendrada simpatía por Pedro, confieso que a mitad de su discurso empecé a sentirme un poco insultado en mi pequeña inteligencia. Y es que no creo que el profesor Sánchez, economista, padezca de analfabetismo matemático. Lo que sí creo es que nos estaba vendiendo una moto, una suerte de pirámide de Ponzi cebada de despilfarro, un tocomocho programático, un regreso acelerado al ilusionismo económico de Zapatero (del que también recuperó otros hitos, como echar sal en las cicatrices de una Guerra Civil de hace ochenta años o darle la murga a la Iglesia). Frente a la sublevación catalana, Sánchez esgrimió el peor argumento posible: conceder a los sediciosos parte de la razón en su queja, porque Rajoy, ya se sabe, viene a ser el primo pontevedrés de Darth Vader. La frase inicial fue el pórtico de todas las incongruencias que vendrían después: «Hay que abrir un período basado en el entendimiento entre distintos partidos y diversas ideologías», proclamó un político que ni se ha dignado a escuchar a la persona que ganó las elecciones.

Lo que hizo ayer Sánchez con los españoles es como si yo le prometo a mi mujer que le voy a regalar un Bentley por su cumple. Curioso que alguien intente llegar a presidente tomándonos el pelo con tal desparpajo. Pero estamos en España, un país empecinado en ponerse la zancadilla a sí mismo.

Jaulas que se cierran
Hermann Tertsch. ABC 3 Marzo 2016

Fueron muchos miles de moscovitas los que se lanzaron a la calle este sábado para conmemorar el primer aniversario del asesinato de Boris Nemtsov. Uno de los pocos líderes, quizás el más carismático, de la oposición abierta y frontal al régimen de Putin. Nemtsov fue abatido a tiros junto a los muros del Kremlin. Tanto las circunstancias del asesinato como la forma de afrontar la investigación dejaron claro que era un asesinato ordenado desde el poder para escarmiento e intimidación de la oposición. Se parte de la certeza de que lo mandó ejecutar Ramzán Kadirov, el caudillo checheno, presidente de la República de Chechenia, protegido por el presidente Vladímir Putin. Kadirov ha manifestado en público que quienes hacen oposición a Putin son traidores a la patria. El tratamiento que, según Kadirov, merecen los traidores es conocido, porque nadie que se le oponga en Chechenia suele estar vivo mucho tiempo.

Fueron miles los manifestantes en memoria de Nemtsov. Pero era un número ridículo si se compara con las cifras que la oposición juntaba en el pasado. Con una ideología nutrida del militarismo, del estalinismo y nacionalismo, el pensar del Kremlin es que la supremacía total de los intereses de la nación, que representa Putin, obliga a todos a una sumisión incondicional. No hay desobediencia impune. Los principales rivales de Putin están muertos o en el exilio. Todos saben en Rusia que militando con fervor para Putin se puede mejorar la suerte personal y conseguir algún privilegio. Y que con la verdad y la crítica solo se pueden lograr disgustos, tragedias personales y familiares, y la prisión y la muerte. En una Rusia en la que conviven los multimillonarios con un tercer mundo en expansión, con una sociedad sin moral ni esperanzas en la que solo el dinero y el poder tienen vigencia.

Venezuela, el país más rico de Iberoamérica, con las mayores reservas petrolíferas del mundo, está al borde de una catástrofe humana. Hay zonas del país con hambre. El colapso de suministros y servicios ha disparado las muertes por enfermedades antes fácilmente curables. Con 28.000 asesinatos al año, es el país más violento del mundo, y el terror ante el omnipresente peligro de muerte paraliza todas las actividades humanas.

El régimen socialista, que con un hombre carismático como Hugo Chavez logró una popularidad parecida a la de Putin, sigue firme en el poder aunque sus nefastos y corruptos líderes hayan perdido las elecciones. Yoani Sánchez, la bloguera cubana, advertía a los venezolanos hace años que estuvieran alerta porque Cuba había enseñado a las nuevas dictaduras a cerrar, lenta, imperceptiblemente, la jaula. Sin que la sociedad percibiera cómo entregaba sus últimas libertades.

Los hombres que fueron a servir a la dictadura en Venezuela y después regresaron a España a implantar aquí una franquicia de la misma, los dirigentes de Podemos, necesitan llegar al poder. Todo lo demás es secundario. Una vez lo logren, ejecutarán el mismo plan que La Habana elaboró en su día para todos los regímenes del socialismo del siglo XXI y que durante tres lustros ha funcionado a la perfección. Ocuparán todos los resortes del poder, expulsarán a todos los sospechosos de desafección de la Administración y comenzarán ya desde arriba una labor generalizada de intimidación y acoso al crítico y privilegio al dócil para crear las sociedades de postración que explican Rusia y Venezuela. Y que puede comenzar a funcionar en una Europa convulsionada que amenaza con disgregarse. Solo necesitan aliados, tontos útiles o cómplices, para la primera fase del plan. Para llegar a esos ministerios y esos organismos de poder puro que con tanta insistencia demanda en España Podemos. Para comenzar a cerrar la jaula.

La universidad de Valencia solo para los valencianoparlantes
Alvaro Anchuelo Republica.com 3 Marzo 2016

Como puede leerse en la protesta redactada en change.org por un grupo de profesores, la Universidad de Valencia ha puesto recientemente en práctica una norma con consecuencias potencialmente desastrosas. Su Consejo de Gobierno aprobó hace unos años que, a partir de 2015, en todas las nuevas contrataciones de personal docente e investigador se exija el requisito mínimo de un nivel C1 en lengua valenciana. Ese nivel es muy alto, se corresponde con el 4 dentro de una escala oficial con 5 niveles. Este nuevo requisito imprescindible, que hasta ahora sólo era un mérito adicional, impedirá la contratación de profesores universitarios castellanoparlantes.

La promoción del profesorado ya contratado que trabaja en esa Universidad dependerá de cumplir el mismo requisito. Es decir, que aunque un profesor haya obtenido la difícil acreditación de la Agencia Nacional para la Calidad (ANECA), señalándolo como apto profesionalmente para la promoción, no podrá progresar en su carrera académica si no tiene el nivel C1 de valenciano.

Las consecuencias de tal medida pueden ser devastadoras. Bloqueará la promoción profesional de los profesores castellanoparlantes que ya trabajan en la institución. Impedirá la contratación de nuevos profesores valencianos castellanoparlantes. Convertirá a la Universidad de Valencia en inaccesible para los profesores de fuera de la Comunidad, del resto de la Unión Europea y del mundo en general, por brillantes que los candidatos sean. Impedirá el retorno de personas cualificadas, que estén estudiando o trabajando en universidades extranjeras, aunque sea en las más prestigiosas del mundo. En resumen, se sacrifica lo esencial, el conocimiento, al requisito lingüístico.

Todo lo anterior facilitará aún más una de las peores prácticas que ya aflige a nuestras universidades, la endogamia. Sorprende que políticas tan retrógradas, que favorecen el más rancio caciquismo, gocen en España de la etiqueta de progresistas.

No soy jurista, pero la propia legalidad de la medida resulta dudosa, pues discrimina entre personas dentro del territorio español, además de que parece atentar contra el principio de libre circulación de las personas dentro de la Unión Europea. Sí, ese mismo que nos parece tan mal que cuestionen los ingleses.

Soy profesor universitario y por eso no dudo de que esta norma atenta contra la esencia del espíritu que debe animar a cualquier Universidad. Las Universidades nacieron, al final de la Edad Media, con un alma cosmopolita. En esos tiempos, cuando los viajes eran largos e implicaban el riesgo de perder la vida, profesores y alumnos de toda Europa se desplazaban de Salamanca a Bolonia, de París a Oxford, en busca del preciado saber. Para evitar las barreras lingüísticas, unos y otros se expresaban en latín.

La medida se opone además al espíritu de nuestra propia época. En los tiempos de la globalización, con el inglés como idioma universal, cuando los estudiantes chinos van a Estados Unidos y en las mejores universidades del mundo el profesorado es internacional, en España queremos impedir no sólo la bajísima movilidad internacional existente, sino incluso la que pueda haber dentro de nuestro pequeño país.

Soy consciente de que este artículo probablemente no sea más que un esfuerzo inútil y, como tal, condenado a la melancolía. Sin embargo, al menos debería servir para que no puedan alegar que no estaban avisados los poderes públicos que hoy toman estas decisiones y mañana se sorprenderán de que ninguna Universidad española figure entre las mejores del mundo. Más bien su objetivo parece ser que la Universidad de Valencia figure entre las mejores de la Comunidad Valenciana.

El último párrafo del himno universitario por excelencia, el Gaudeamus Igitur, lo dice todo:
“Alma Mater floreat
quae nos educavit,
caros et conmilitones
dissitas in regiones
sparsos congregavit”.

Es decir:
“Florezca la Universidad
que nos ha educado,
y ha reunido a los queridos compañeros
que por regiones alejadas
estaban dispersos”.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

La nueva política huele a sudor viejo
Andrés Herzog www.vozpopuli.com 3 Marzo 2016

He seguido, a cierta distancia, todo el teatro político de las últimas semanas, sin querer adentrarme mucho en los detalles porque a veces es bueno dar un paso atrás y coger cierta perspectiva. He pastoreado también por medios internacionales y lo que he visto al volver la vista a nuestra maltratada “piel de toro” (expresión que, en nuestro delirio, alguien seguro que considerara inapropiada o incluso ofensiva), es una España ensimismada, encerrada en sí misma, absorta en imaginarios problemas identitarios y con un creciente sectarismo ideológico. Una política agresiva, en modo guerracivilista, más de espaldas a los problemas reales de los ciudadanos que nunca.

Uno pensaba que el tan manido “cambio” político en nuestro país debería pasar por mirar al futuro, por abrirse al mundo, por mejorar la educación, por coger el tren de la innovación y estas cosillas. Pero no. Según parece el “cambio” en nuestro país es un movimiento circular, en espiral, destinado a sacar a pasear de nuevo a todos nuestros fantasmas, en irradiar odio por los cuatro puntos cardinales: los españoles de aquí contra los de allá, los de arriba contra los abajo (lo que sea que signifiquen esos términos), los rojos contra los azules. La eterna España sectaria, obsesionada con su ombligo y su odio cainita autodestructivo. Una España supuestamente nueva pero que huele a sudor viejo.

Cuando surgió el 15M yo también me ilusioné. Fue un movimiento espontáneo, libre, moderno. Con su toque utópico, naif, fue víctima de su propia ingenuidad asamblearia. Pero lo que tengo muy claro es que no tuvo nada que ver con el sectarismo de Podemos, con su agitación del miedo como forma de hacer política, con sus referencias a Franco, la dictadura, los GAL y la memoria historia como arma arrojadiza. Y con su defensa, más o menos velada, del rancio comunismo, de los gudaris terroristas, de los privilegios “históricos”. Eso por no hablar de los otros, de los mimados del IBEX, para los que la nueva política parece que consiste en “pedir cabezas” (hoy la de Rajoy, ayer la de Chaves y Griñan) como si eso fuera algún tipo de solución mágica, en decir un día una cosa y otro la contraria o en una campaña de telemarketing.

Mientras vivimos ensimismados en nuestro microcosmos particular en Europa arrecia el populismo antieuropeista (en unos sitios de derechas en otros de izquierda, poco importa). La Unión Europea, incapaz de hacer frente a los nuevos retos, como el de los refugiados o el terrorismo yihadista, se resquebraja a ojos vista: el Reino Unido amenaza con dar la espantada y Suiza acaba de dar el portazo definitivo a la ya vieja propuesta de ingresar en el selecto club europeo. En Estados Unidos progresa un tipo como Donald Trump ante la impotencia de los propios republicanos y China presenta indicios de un preocupante resfriado económico que puede acabar con nuestra endeble recuperación económica.

En España seguimos con un paro galopante, con 17 sistemas educativos y 17 sistemas sanitarios cada vez más desiguales, con unos nacionalistas envalentonados que, como el matón de la clase, cada día plantean nuevos retos al Estado de Derecho, con una justicia desbordada por la corrupción sin límite.

¿Y qué va a pasar? Pues, sinceramente, no tengo ni la más remota idea. Como dijo el gran Pio Baroja “dejemos las conclusiones para los imbéciles” (o para los politólogos, esa nueva especie de vidente moderno que todo lo sabe y todo lo acierta una vez que ya ha sucedido). Creo que ni nuestros líderes nacionales saben dónde quieren ir, como para poder barruntar nosotros, los simples mortales, cómo va a acabar todo esto. No tiene buena pinta en cualquier caso. Yo, siendo realista, ni siquiera pido ya que lleguen a un acuerdo. Incluso empiezo a ver los beneficios de carecer de un Gobierno y de un legislativo elaborando compulsivamente nuevas normas, casi todas incumplidas. Me conformo con que no nos traten como idiotas, con que dejen en paz a nuestros muertos, descansen un poco de tanta payasada, de tanta exaltación sentimental e identitaria y se centren, de vez en cuando, en nuestros problemas en un mundo globalizado. Que dejen de hablar de quienes somos y empiecen a hablar de hacia dónde vamos ¿Es mucho pedir?

Matonismo parlamentario
Pablo Planas Libertad Digital 3 Marzo 2016

El Congreso de los Diputados no es una herriko taberna, aunque los precios del bar de los diputados sean tan competitivos como los del choripán y el calimocho de los locales batasunos. Pero no es eso. Ni tampoco lo de las pintas, las rastas, los mamoncetes y el beso en la boca entre Iglesias y Domènech. Allá cada cual y es lo que hay. El drama es que el Congreso se convierte en una tasca okupa cada vez que intervienen tipos como los citados o el ínclito Joan Tardà, de ERC, cuyas formas dialécticas (que no estéticas) resultan hediondas, cargadas de odio, de ansias de destrucción y de venganza.

Ni Mariano Rajoy, atado por los medios que han dado vuelo a Podemos, ni Pedro Sánchez, empeñado en tender puentes con sujetos que piensan como Tardà, están a la altura del reto que supone la irrupción en la vida pública de tales personajes, los colegas y portavoces de Otegi. Que Iglesias haya aludido a la cal viva de los GAL y no haya tenido ni una sola palabra para las víctimas del terrorismo es miserable y monstruoso. Propio, eso sí, de quienes sostienen que la Venezuela de Maduro es una democracia y el Irán de los ayatolás, un jardín de libertades y derechos, mientras reciben fondos a espuertas de tan abyectas procedencias. Por cierto, si Iglesias y Domènech se hubieran dado el beso en Irán, a estas horas estarían en la cárcel y a punto de recibir cincuenta latigazos más una larga condena.

Días antes de la excarcelación de Otegi, Tardà le visitó en la cárcel, junto al exdiputado de la CUP David Fernàndez. Y este pasado martes, Lluís Llach o Anna Gabriel, entre otros, esperaban a las puertas de la prisión para abrazarse con Otegi, su referente y líder absoluto. Quienes justificaron y aún justifican el terrorismo están crecidos y se comportan como los putos amos. No hay quien les tosa y peor aún, quien les recuerde el dolor provocado por ETA en la sociedad española. Carecen de memoria a corto plazo y si piden excavar en las cunetas de la Guerra Civil no es para hacer justicia sino hueco a quienes con gusto darían matarile.

El nivel lo marca Tardà, que se cisca en España y golpeando con la palma de una mano el dorso de la otra dice que ellos se van, que se constituyen en república y que adiós muy buenas. Tardà, miembro de un partido que gobierna en la Generalidad, una institución secuestrada por los nacionalistas y que vive y engorda de las generosas y gentiles ayudas del Ministerio de Hacienda. Es eso de que orinan sobre nuestras cabezas y nos dicen que llueve. Ante el pasmo, pero con la anuencia de Rajoy, Montoro, Sánchez y Patxi López.

El catalanismo valenciano quiere entrar en la Región de Murcia
Javier Orrico  Periodista Digital 3 Marzo 2016

En el catalanismo, las ´panzerdivisionen´ son carros de filólogos. Convertida la lengua en una marca de pureza, los filólogos catalanistas llevan un siglo rebuscando, desde El Carche (pequeña comarca murciana con algunos valencianohablantes) a Grecia, hasta la última huella de un topónimo, de un apellido que pueda justificar la pertenencia de un territorio a la ´Catalunya gran´, el renovado imperio que el delirio nacionalista ha ido construyendo como imaginario y compensación de su frustración histórica.

Hay hasta un trabajo suelto por la red que habla del reino de Murcia como un país catalán perdido. La famosa referencia de la crónica de Muntaner al "más bello catalanesc del mòn", que se habría hablado en la Murcia del siglo XIII, y la evidencia de que los murcianos dicen ´bajoca´ y ´pésol´ (aunque en otras zonas de la Región decimos alubia verde y guisante), enciende en el catalanismo esa forma de nostalgia extrema y enfermiza que es la de añorar lo que nunca se tuvo. El nuevo Gobierno de los más radicales catalanistas, que son los valencianos de Compromís o Comprodemos, ha visto llegado el momento de recuperar El Carche, con sus poco más de 600 hablantes de un valenciano, que es sobre todo alicantino, para los Países Catalanes, que hay que ir a la independencia completos.

Al Carche llegaron en el siglo XIX, a trabajar en la agricultura, algunas gentes de la vecina provincia de Alicante que han vivido en paz desde entonces, han conservado su lengua materna y hoy son tan ciudadanos de la Región de Murcia como los demás.

Lo primero que llama la atención de la visita del director general de Política Lingüística de Podemís, que ha venido a los municipios que se reparten El Carche (Yecla, Jumilla, Abanilla) para promover el valenciano, es que se haga política con la lingüística, cuando la única política habría de ser dejar que la gente hable en lo que quiera con quien le entienda. Pero el genares valenciano no debe pensar lo mismo, pues ya lleva meses incrementando el control de la lengua que usan sus conciudadanos, sobre todo en la enseñanza y en la sanidad, a cuyos profesionales ha enviado ya recomendaciones para que no se les ocurra usar la lengua opresora, ese castellano que sin embargo llegó a tierras valencianas a la vez que el catalán y el aragonés, y que es la única lengua en casi el 30% de sus territorio (aunque hacen todo lo posible para que deje de serlo: pregunten en Orihuela).

Lo segundo, es que ya han catalanizado la toponimia, y la Cañada del Trigo ya es Canyada de Blat, y así todo, cuando en la Región de Murcia la toponimia oficial es la española. Eso sí, no se le ocurra a usted preguntar por Játiva, por Jávea o por Gerona, con esos horribles sonidos de ´jota´, que da cáncer, como me dijo una vez una profesora de catalán, sino por Xàtiva, Xàbia y 'Yirona'.

Creo, no obstante, que en esta tesitura de España, y para facilitar la investidura, la caradura y el pacto, habría que facilitar la magna tarea de Compromís, y ofrecerles dos opciones. Primera, la reciprocidad. Les dejamos enseñar el valenciano si permiten que cualquier murciano pueda ser maestro, guardia municipal o barrendero en un pueblo de las zonas murcianohablantes, como Villena, Aspe, Elda, Orihuela o el resto de la Vega Baja, donde exigen valenciano, que nadie habla allí, hasta para los más elementales trabajos.

Y segunda opción, el compromiso por nuestra parte de que vamos a aplicar la misma política lingüística que las Generalidades aplican en sus regiones. O sea, que vamos a inmersionar a los carcheños, pobres sufrientes de esta España de risa, en el español, para avanzar en la cohesión social y facilitarles su integración con el resto de murcianos y hasta de murcienses.

En fin, habrá que pensárselo. Con los catalanes queriendo anexionarnos por el Norte, y los moros queriendo anexionarnos por el Sur, a ver qué hacemos. Yo ya hablo catalán. Y cuando miro a Puigdemont, me emociono.

Cataluña, el mayor reto de España (I)
Josep Ramon Bosch, Ferran Brunet, Josep Rosiñol www.vozpopuli.com 3 Marzo 2016

No existen precedentes en un Estado democrático de una utilización similar de los medios y recursos públicos para la destrucción del propio Estado. Es el suicidio de la nación española, que permite que ingentes recursos públicos se utilicen para destruirla.

En la Cataluña de los últimos 35 años hay una insoportable espiral de silencio, hay un atávico temor de los ciudadanos no nacionalistas a manifestar públicamente su discrepancia. El esfuerzo del separatismo por imponer entre la población sus planteamientos y su simbología ha surtido efecto en una parte importante de la población que ha interiorizado acríticamente un supuesto dret a decidir, tomado como la única solución a un mal llamado “problema catalán”. Esta visión ha sido inducida tanto entre catalanes como –y esto es lo más llamativo- en el de la clase política madrileña.

Este cambio en las percepciones políticas no es casual sino fruto de una onerosa campaña separatista de propaganda y manipulación que ha contado y cuenta con una inversión ilimitada de recursos públicos así como de una llamativa incomparecencia de un Estado español a menudo situado contra las cuerdas, azotado por graves casos de corrupción, impotente ante el desafío secesionista e incapaz de regenerarse y dotarse de los instrumentos necesarios ante una situación cada vez más agónica.

En la implementación de esta estrategia rupturista han sido centrales la escuela y los medios de comunicación públicos y privados, de TV3 al grupo Godó. Coadyuvó a esta tarea la promoción de símbolos inventados y la demonización de aquellos otros símbolos que representan la convivencia dentro de España. Para el nacionalismo es tan importante la creación de un falaz imaginario colectivo propio como la creación de una irreal alteridad llamada España y Estado español que sirva tanto de chivo expiatorio como enemigo que justifique cualquier tipo de políticas, aunque éstas vayan más allá de la más mínima ética democrática. No hace falta subrayar la relevancia de los símbolos cuando se está apelando al sentimiento nacionalista.

Las autoridades educativas catalanas han renunciado de facto al deber de neutralidad política e ideológica de los centros públicos de enseñanza y no velan para que ese deber se extienda a los propios empleados públicos, especialmente cuando tienen bajo su custodia a menores de edad. Las escuelas catalanas hacen la labor de formación de un “espíritu nacional” en el que se fuerza la diferenciación simbólica y afectiva con España.

Una encuesta elaborada recientemente apuntaba a que el 82% de los profesores de la enseñanza pública catalana votaba a partidos separatistas (“Junts pel Sí” y las “CUP”), con lo que el control de los magísteres es absoluto para imponer la doctrina secesionista. Esta situación no es casual ni inocente; ya Jordi Pujol apuntaba la necesidad de controlar las escuelas como ariete de su programa de “construcción nacional”, convirtiendo a muchos profesores en comisarios y formadores separatistas.

El movimiento independentista tiene tentáculos en todos los ámbitos de la llamada sociedad civil catalana. La obsesión por el control de todos los relatos y todos los ámbitos sociales es asfixiante, es totalizante. De hecho, ése es su objetivo: evitar que surjan grupos que se atrevan a disentir públicamente y mantener así la espiral de silencio a la que aludíamos más arriba. Menudean los ejemplos de ello, desde la cultura culinaria hasta las fiestas populares; desde el mundo de los castells hasta cualquier tipo de manifestación popular; desde la Iglesia hasta lo rural, copando todo lo que alcanzan de la “Cataluña tradicional”. Se pretende mezclar a la menestralía catalana del segundo cinturón de Barcelona con las capas populares catalanoparlantes de la Cataluña interior. Así, ahora están los separatistas catalanes en el llamado proceso de ampliación de la base independentista, viendo de captar a los hijos ilustrados de los xarnegos (sin duda, el lenguaje nacionalista delata un profundo clasismo de raíz etnicista). Esta penetración es especialmente eficaz gracias al surgimiento de movimientos secesionistas de izquierda y a la ambigüedad de personajes como la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

Hoy el frente independentista está constituido por un conjunto de partidos, asociaciones y entidades coordinados por la Asamblea Nacional Catalana. Cuenta esta entidad con no menos de 30.000 personas liberadas para promocionar la independencia en Cataluña y con ingente cantidad de recursos a su disposición. Son subvenciones, ayudas, personajes liberados por las asociaciones y una tupida red de negocios financiados por el gran promotor del separatismo, la propia Generalitat. Todo esto compone un ejército de liberación que apenas halla oposición. Hay en Cataluña un independentismo hipertrofiado por la subvención y el talonario (3 %), capaz de activar a diario una propaganda atronadora, efectiva y convincente.

El separatismo siempre ha sido minoritario en Cataluña. Las encuestas siempre daban un soporte a la secesión inferior al 25%. Sin embargo, tras años de intensas campañas de propaganda y la radicalización de las élites catalanas se ha dado un salto cualitativo en el apoyo social a la independencia, especialmente logrado con el falso debate del “Dret a decidir”. Siendo un mero juego lingüístico, se reduce a la autodeterminación de Cataluña.

Un poco de historia reciente: a por todo
La radicalización de la vida política catalana empezó con la “declaración de territorio catalán libre”, hecha en Sant Pere de Torelló el 3 de septiembre de 2012. Secundaron esta iniciativa numerosos municipios y comarcas que aprobaron mociones instando al Parlamento de Cataluña a votar la independencia de forma unilateral en un plazo máximo de 2 meses.

El embrión de la organización se originó durante la Conferència Nacional per l’Estat Propi que se celebró el 30 de abril de 2011 en Barcelona, a la que asistieron 1500 personas. Dos semanas después de la celebración de la manifestación del 11 de septiembre, el Parlament de Cataluña aprobó una resolución que instaba al gobierno catalán la celebración de una consulta en la que “el pueblo de Cataluña pueda determinar libre y democráticamente su futuro colectivo”. A continuación el presidente de la Generalitat, Artur Mas, adelantó las elecciones al Parlamento de Cataluña previstas para 2014 y éstas se celebraron el 25 de noviembre.

Aunque Convergència i Unió perdió algunos diputados, tanto Esquerra Republicana como Iniciativa per Catalunya aumentaron su representación parlamentaria y la CUP entró en el Parlamento catalán con tres diputados. Recordaremos que la CUP fue financiada por Convergència Democràtica de Catalunya para ayudar al soberanismo a copar todas las capas sociales de Cataluña, incluido el nihilismo de izquierdas. Se configuró, pues, una mayoría “soberanista” que el 23 de enero de 2013 aprobó la «Declaración de Soberanía y del derecho a decidir del Pueblo de Cataluña». Su artículo primero declaraba al “pueblo de Cataluña, sujeto político y jurídico soberano”. Fue anulada el Tribunal Constitucional en marzo del año siguiente.

La agitación continuó y el 29 de Junio del 2013 se organizó el llamado “Concert per la Llibertat”, celebrado en el Camp Nou del Futbol Club Barcelona, organizado por Òmnium Cultural junto a la Asamblea Nacional Catalana y la Plataforma Pro Seleccions Esportives Catalanes con el objetivo de reclamar, usando el lenguaje universal de la música, el derecho del pueblo catalán y de todos los pueblos del mundo a poder decidir libre y democráticamente su propio futuro. Asistieron unos 90 000 espectadores.

Movilizaciones populares como ésta fueron el medio para legitimar ante la sociedad un movimiento rupturista y claramente ilegal, creando la sensación de “normalidad democrática” y una tensión entre lo milenarista y lo festivo. De ahí el oxímoron “revolución de las sonrisas”. Todo ello contó con una extraordinaria puesta en escena y un impresionante derroche de medios económicos: todos los canales de TV3, La Vanguardia y los periódicos promocionados por el régimen secesionista y la burguesía separatista, como es el caso de “Ara” y la familia Carulla, de Agroalimen.

El Consell Assessor per a la Transició Nacional (CATN) fue creado por la la Generalitat de Catalunya el 12 de febrero de 2013 para contribuir desde la administración al “proceso” separatista y al desarrollo de “estructuras de Estado”. Se trata de proponer vías al margen de la “legalidad española”.

El 11 de septiembre de 2013 la Asamblea Nacional Catalana promovió la llamada “Vía Catalana”. Se hizo una cadena humana de unos 400 km atravesando Cataluña de norte a sur. Paradójicamente, tomaran la principal vía de la Hispania romana, la antigua Vía Augusta, desde la localidad francesa de Le Perthus hasta la localidad castellonense de Vinaroz. Los organizadores consideraron que dicho trazado constituye la “columna vertebral” de los Països Catalans e instaron a la participación de los habitantes de la Comunidad Valenciana y del territorio francés que llaman “Cataluña Norte”.

Animaron también los promotores de la “Via Catalana” a sus simpatizantes en las Islas Baleares a participar con actos simultáneos. La simbología de esta movilización destapa el objetivo final del nacionalismo: la creación de la Gran Cataluña dels “Països Catalans”. El espectáculo fue retransmitido con una narrativa propia de un evento deportivo, como la celebración de un trofeo. Efectivamente, fue seguido con emoción por muchos catalanes. Fue retransmitido por multitud de medios internacionales: los organizadores del procesos separatistas catalanes conseguían presencia mediática fuera de las fronteras españolas.

El 9N 2014
A partir de la “Vía Catalana” el presidente de la Generalidad, Artur Mas, decidió cabalgar el tigre de la separación. El 12 de diciembre de 2013 anunció que las formaciones políticas favorables al derecho a decidir acordarían la fecha, la pregunta y el procedimiento para hacer la consulta sobre el futuro político de Cataluña.

La consulta se haría el 9 de noviembre de 2014 y tendría una pregunta con dos apartados: “¿Quiere que Cataluña sea un Estado?” y “En caso afirmativo, ¿quiere que este Estado sea independiente?”. En enero de 2014 el Parlamento de Cataluña aprobó una moción por la que se solicitaba al Congreso de los Diputados la cesión de la competencia para la celebración del referéndum. El 8 de abril la petición fue rechazada por el pleno del Congreso por una abrumadora mayoría. La respuesta del Parlamento de Cataluña fue elaborar su propia ley de consultas para amparar legalmente la convocatoria prevista para el 9 de noviembre.

El 18 de septiembre de 2014 se celebró el Referéndum sobre la independencia de Escocia. La expectación en Cataluña era enorme y la decepción de los separatistas catalanes ante el rechazo del sí a la independencia fue clamorosa. Al día siguiente, el 19 de septiembre el Parlamento de Cataluña aprobó la ley de consultas por 106 votos a favor y 28 en contra. Contó con el apoyo de CiU, ERC, ICV y CUP, los cuatro grupos que apoyan la «consulta» del 9-N, más PSC, que en total sumaban el 79% de los escaños del Parlamento de Cataluña; en contra estuvieron PP y C’s.

Así, cerrada la posibilidad de una consulta legal por la suspensión ordenada por el Tribunal Constitucional, el gobierno de la Generalitat sustituyó dicha consulta por un “proceso de participación ciudadana”; suspendido también dicho proceso, se continuó adelante con el mismo, ya sin cobertura legal. Cabe subrayar que el CATN aseveró que dicha consulta supondría una “confrontación frontal con el Estado” y la desaconsejó. Pese a ello, Gobierno de la Generalitat siguió con ella. La participación se situó en 2,3 millones de personas. El ‘sí’ a la independencia recibió el apoyo de 1.861.753 personas, es decir el 80,76%1.

El 27S 2015
Artur Mas firmó el 4 de agosto de 2015 en el Diario Oficial de la Generalitat de Catalunya el decreto de elecciones autonómicas, planteadas como un plebiscito sobre la independencia de Cataluña, y definidas como la «consulta definitiva».

Los independentistas perdieron el plebiscito en que ellos mismos por su cuenta y riesgo habían decidido convertirlas. Los partidos separatistas obtuvieron el 47,8% de los sufragios frente al 50,6% de los partidos no independentistas. No obstante, gracias al sistema electoral, los secesionistas ganaron en escaños: Junts pel Sí obtuvo 62 y 10 la CUP, esto es por encima de los 68 que dan la mayoría absoluta.

Al convocar estas las elecciones al Parlamento de Cataluña, el presidente Mas ya indicó que si bien formalmente eran unas elecciones autonómicas en el fondo eran otra cosa. Insistió en esa idea en su comparecencia ante la Comisión Permanente del Parlamento de Cataluña del día 2 de septiembre. Ese “fondo”, que según el propio convocante será diferente, es el que debe preocupar desde una perspectiva legal y democrática, como momento clave en la hipotética construcción de un Estado catalán.

Efectivamente, la Generalitat y otras administraciones catalanas vienen actuando desde hace años como si no fueran administraciones españolas, sino la administración de un nuevo Estado. La constante superación de su ámbito competencial, la desobediencia directa a las leyes españolas y al mandato de sus tribunales así como las declaraciones reiteradas de su voluntad de mantenerse en dicha desobediencia implica que intentan operar como instituciones de un nuevo Estado.

Llegados a esta situación y desde la formación de gobierno entre JxS y la CUP, el objetivo es la creación de un nuevo Estado en 18 meses. Esto exige que este nuevo poder estatal asuma el control efectivo del territorio y de la población. En la “hoja de ruta” de los secesionistas la Generalitat y los ayuntamientos asumirían el rol de administraciones del nuevo Estado catalán.

Ahora bien, a pesar de las amplias las competencias de la Generalitat, ésta no dispone de todos los elementos necesarios para alcanzar el control real y efectivo del territorio y de la administración ni para la realización de las funciones propias de un Estado soberano. Los informes del CATN explicitan que estas carencias existen y plantean vías para abordarlas, vías que suponen, en última instancia, que todos los organismos e instituciones necesarias para un Estado soberano y que actualmente son parte del Estado español sean duplicados a nivel catalán para que, dependiendo de la Generalitat, puedan sumarse a la administración del nuevo Estado. La creación de tribunales, hacienda y fuerzas de seguridad propias forma parte de esta estrategia.

En realidad, no existen precedentes en un Estado democrático de una utilización similar de los medios y recursos públicos para la destrucción del propio Estado. Es el suicidio de la nación española, que permite que ingentes recursos públicos se utilicen para destruirla.

Como todos, probablemente el Estado español tenga por obligación la defensa de sus intereses y los de todos sus conciudadanos. No obstante, en lugar de desarrollar una política comunicativa y de contra propaganda antiseparatista, se limita a lanzar veladas amenazas de aplicar de forma implacable una ley que al final no hace. Todo ello causa en la inmensa mayoría de los catalanes una extraordinaria sensación de abandono.

Josep Ramon Bosch. Historiador, directivo de empresa farmacéutica, expresidente de Societat Civil Catalana (SCC)
Ferran Brunet. Economista, profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona, miembro de la Junta SCC
Josep Rosiñol. Escritor, directivo de empresa alimentación, expresidente de SCC

Los autores agradecen las numerosas contribuciones que han recibido en la elaboración de este informe. Los autores han compartido las opiniones de numerosas personas y han manejado análisis de fuentes variadas, señaladamente de Societat Civil Catalana, de otras organizaciones sociales y de los partidos políticos constitucionalistas de Cataluña y del resto de España, así como de varios otros Estados Miembros de la Unión Europea.
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1 La opción de Cataluña como Estado no independiente obtuvo el 10,07% (232.182 personas). La opción del ‘no’ a Cataluña como Estado sumó el 4,54% de los votos (104.772 personas). Quienes marcaron el sí en la primera pregunta, a favor de que Cataluña sea un Estado, pero dejaron en blanco la segunda, que plantea si ese Estado debe ser independiente, fueron 22.466, el 0,97% del total. Los votos en blanco llegaron a los 12.986, el 0,56% del total, mientras que los nulos -que quedaron englobados en el apartado de “otros”- fueron 71.131, el 3,09%. Los partidos pro consulta lograron movilizar casi los mismos electores que en los últimos comicios europeos (donde cosecharon 2,1 millones de votos) y a muchos más que en las penúltimas autonómicas, donde solo les votaron 1,4 millones.

Cataluña, ante el desafío secesionista
La Generalitat gasta 615.00 euros para fomentar el catalán en Valencia
A la vez reclama al Estado 700 millones de euros para poder abonar la paga extraordinaria a sus funcionarios
 www.lavozlibre.com 3 Marzo 2016

Barcelona.- A pesar de que ha reclamado al Estado 700 millones de euros para poder abonar la paga extraordinaria a sus funcionarios, la Generalitat de Cataluña continúa nutriendo con fondos públicos a entidades de la Comunidad Valenciana que coinciden con sus postulados en materia lingüística e identitaria.

Tal y como publica 'ABC', de acuerdo con la información suministrada por el Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña (DOGC), en el segundo semestre de 2015, se destinaron un total de 294.666,41 euros a entidades, fundaciones y empresas de la Comunidad Valenciana con el objetivo de promocionar el catalán en esa comunicad. La resolución está firmada por el secretario general, Joaquim Nin Borreda, con fecha del 18 de febrero de 2016.

Esta cifra se suma a los 320.000 euros que destinó la Presidencia catalana a entidades de la Comunidad Valenciana en los seis primeros meses del pasado año, con lo que la cifra total durante 2015 asciende a 615.000 euros.

El propio Carles Puigdemont, sucesor de Artur Mas al frente de la Generalitat, apostó el pasado 7 de febrero por proteger la lengua propia de la comunidad vecina en el "País Valenciano", donde a su juicio se han aplicado "nefastas políticas lingüísticas" que lo han "amenazado".

OVACIÓN DE PODEMOS
La diputada que pidió un 'chaparrón de aplausos' para los etarras de la T4
"Marian Beitialarrangoitia habla desde el Congreso y justifica el asesinato de 856 personas. ¿Dónde está la dignidad?", ha señalado el Colectivo de Víctimas del Terrorismo.
Sandra Toro  www.gaceta.es 3 Marzo 2016

Desde la creación de Podemos, a sus líderes y militantes les persigue una polémica: la relación de complicidad con la izquierda abertzale, a la que Pablo Iglesias ha hecho reconocimientos en el pasado. Sin ir más lejos, este martes Iglesias celebraba en su cuenta de Twitter la salida de prisión del exetarra Arnaldo Otegi y aseguraba que "nadie debería ir a la cárcel por sus ideas".

Pero los dirigentes de Podemos han ido más allá y se han convertido en protagonistas de la segunda sesión del debate de investidura celebrada este miércoles. Además de su beso con Doménech y de incendiar los ánimos de la bancada socialista al aludir al Gobierno de Felipe González y el episodio de los GAL, la doble moral de los podemitas los ha llevado a protagonizar otro momento polémico.

Corrían las 17:25 horas de la tarde cuando la bancada de Podemos obsequió con un sonoro aplauso a la parlamentaria de EH Bildu, Marian Beitialarrangoitia. En su réplica al candidato a la investidura, Pedro Sánchez, la portavoz de la formación abertzale ha hecho referencia a "la impunidad del Estado frente a la lucha obrera" y ha añadido que "para que haya cambios en España debe reconocerse el derecho a decidir en el País Vasco, modificar la política de presos para respetar más sus derechos humanos y restituir los derechos sociales básicos". Esas, ha señalado, son las tres grandes bases en las que EH Bildu trabajará.

¿Quién es la diputada a la que aplaude Podemos?
Marian Beitialarrangoitia Lizarralde ocupaba el cargo de alcaldesa de Hernani por Acción Nacionalista Vasca (ANV) -partido posteriormente ilegalizado por formar parte del brazo político de ETA- cuando fue condenada a un año de cárcel por un delito de enaltecimiento del terrorismo tras pedir durante un acto público un aplauso para los etarras autores del atentado contra la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas en el que dos personas perdieron la vida. "Antes de nada, este ánimo, abrazo y este chaparrón de aplausos, lo más caluroso posible, a Igor Portu, Mattin Sarasola y a todos los presos políticos vascos que se encuentran dispersados en las cárceles de Francia y España. ¡Os queremos!”, dijo el 12 de enero del 2008 durante la presentación de las candidaturas de ANV en Pamplona.

La entonces alcaldesa no tenía antecedentes penales, por lo que no entraría en prisión. El tribunal impuso siete años de inhabilitación para Beitialarrangoitia. También había sido acusada de injuriar gravemente a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado por tachar de "torturadores" a los agentes de la Guardia Civil. De esta acusación fue absuelta.

En el juicio declaró que pidió ese "chaparrón de aplausos" para los etarras como "una expresión puntual de cariño" ante los presuntos "malos tratos" que estos sufrieron en su detención. Pero la Audiencia Nacional consideró "indiscutible" que "tenía escrito el discurso que iba a pronunciar" y estimó probado que con él ensalzó a los presos de ETA, lo que constituye un delito de enaltecimiento del terrorismo. Con sus palabras, según la sentencia, "consiguió el absoluto respaldo a sus afirmaciones, concitando así el compartir la idea que le merecen a la acusada los presos de la organización terrorista ETA, cuyo abrazo y cariño transmitió". Finalmente, el 18 de marzo de 2010, el Tribunal Supremo absolvía a la ahora diputada de EH Bildu al considerar que los hechos descritos no eran constituyentes de delito.

Pero el historial de Marian Beitialarrangoitia no termina ahí. En marzo de 2015, como ha denunciado el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) en su perfil de Twitter, criticó una operación de la Guardia Civil contra el entorno de ETA por considerarlo "un ataque grave a la convivencia". Tan sólo un mes después se posicionó en contra de la detención de miembros de la banda terrorista y calificó a la organización que agrupa a los familiares de los presos como una "asociación de víctimas".

Es @marianbeitia, habla desde el Congreso y justifica el asesinato de 856 personas. ¿Dónde está la dignidad? Difunde pic.twitter.com/3zE5U0b9gq
— COVITE (@CovitePV) 2 de marzo de 2016

COVITE ha alertado del riesgo que conlleva mantener una actitud complaciente ante los homenajes a presos etarras y ha instado a los partidos políticos a "dar un paso al frente para evitar que las nuevas generaciones perciban como ejemplo de compromiso a personas que justifican la mayor vulneración de derechos humanos vivida en democracia: el terrorismo de ETA".
 


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