AGLI Recortes de Prensa   Martes 8 Marzo  2016

Un guiso que se ha podrido
Enrique Domínguez Martínez Campos  www.gaceta.es 8 Marzo 2016

Una vez celebradas las elecciones generales del 20-D escribí que, tanto Rajoy como Sánchez, por dignidad personal y responsabilidad, tenían que haber dimitido al frente de sus correspondientes partidos. Al día siguiente de aquéllas. El primero, por haber perdido más de 60 escaños en el Parlamento y casi 4 millones de votos. El segundo, por haber obtenidos peores resultados aún que su predecesor, Alfredo Pérez, y que han sido los peores de toda la historia electoral del PSOE en esta peculiar democracia española. Eso es lo que siempre asumen los políticos que saben reconocer su derrota en los países democráticos más avanzados. Aquí no. Aquí se aferran al cargo para salvarse ellos, o al partido, a o a sabe Dios qué otros intereses, menos lo que realmente importa, que es el interés general de los españoles.

Por eso, precisamente por esa irresponsabilidad, ya van dos. Ésta es la segunda derrota de ambos que se hizo patente el 4 de marzo. La de Sánchez de forma clamorosa por su ansia de poder y, quiérase o no, con el respaldo de un partido como el PSOE que, sea cual sea su líder, lo que siempre hace es agruparse en torno a él para conseguir el poder en España. Ésta ha sido siempre una constante histórica de este Partido, no porque lo diga yo. Y segunda derrota de Rajoy que, siendo consciente de que nadie desea pactar con él, está dispuesto a ir a unas segundas elecciones generales hacia el 26 de junio. ¿Que España está empantanada y las inversiones en nuestro país se desvanecen o huyen perdiendo con ello la poca inercia de la recuperación económica? No importa. Aquí el importante soy yo (Rajoy) y mis incondicionales. Todo puede esperar, por muchos cientos de miles de españoles que lo estén pasando francamente mal.

Mucha gente, muchísima, se pregunta ¿pero cómo es posible que hayamos llegado a esta situación? ¿Cómo es posible que, a un partido marxista, revolucionario, de masas y antisistema –como lo fue el PSOE desde que se fundó en 1879 hasta el año 1976- y que hoy es Podemos, lo respalden cinco millones de españoles? ¿Cómo es posible que el PSOE sostenga a Podemos, o viceversa, en Ayuntamientos y Autonomías? ¿Cómo es posible que un partido valiente y sin complejos en Cataluña, como Ciudadanos, se haya convertido a nivel nacional en una muleta del PSOE? ¿Cómo es posible que un partido que los españoles votaron de forma masiva en 2011 por suponerlo de centroderecha, como el PP, sea hoy un partido de “centro reformista” más cercano a la socialdemocracia que al pensamiento liberal conservador?

En mi humilde opinión, toda esta deformación del guiso que se empezó a cocinar en 1976 con la famosa Ley para la Reforma Política ha ido derivando, a fuego lento, en una verdadera bazofia que es lo que los españoles nos tenemos que comer hoy. Los cuatro más importantes ingredientes de aquel guiso fueron la UCD de Suárez (ya desaparecida, volatilizada, evaporada, gracias a la ambición personal de su famoso líder); el PSOE de González/A. Guerra, que de “una España que no la va a conocer ni la madre que la parió” ha pasado a ser un partido más radicalizado aún que pretende competir con la extrema izquierda; el PCE marxista revolucionario de Carrillo y “la Pasionaria”, irrelevante frente al inicial todopoderoso PSOE y hoy casi totalmente absorbido y aplastado por otra extrema izquierda como Podemos; y, finalmente, una inicial Alianza Popular, referencia de la derecha española, refundada en el Partido Popular que, teóricamente, debiera haber sido ideológicamente refugio del conservadurismo liberal español pero que ha derivado también hacia el centroizquierda o la socialdemocracia, habida cuenta el vacío que en ese espacio ha dejado el PSOE. En definitiva, el guiso fue tomando, año tras año, un tinte cada vez más rojizo no sólo por la cada vez peor calidad de los ingredientes que lo componían sino por los aliños y especias con el que fue siendo sazonado.

De entre estos últimos, cabe señalar los siguientes:

-Las interesadas alianzas del PSOE y del PP con los nacionalseparatistas.
-El desprestigio de la Justicia por su politización y dependencia del ejecutivo y el Legislativo, beneficiándose así las Asociaciones Profesionales de Jueces y Magistrados.

-Unas leyes de enseñanza diseñadas para ofrecer subcultura, no excelencia, elaboradas en su práctica totalidad por el socialismo para dominar la incultura generalizada.
-Una ley electoral infame, que no tiene en cuenta el poder del voto de la soberanía popular sino la interpretación que de ese voto haga la partitocracia.

-Una organización territorial de España inédita en el mundo, que ha derivado en un verdadero cantonalismo autonómico cada vez más fuerte frente al cada vez más débil Estado. Consecuencia de ello es el gravísimo problema que plantean los separatistas catalanes sin recibir, hasta ahora, la respuesta contundente y adecuada del gobierno de la nación.

-Esta organización territorial española (cantonal) no sólo ha contribuido a triplicar o cuadruplicar las funciones administrativas con coste inasumible para los españoles (que pagamos a base de impuestos y más impuestos) sino que provocó desde el primer momento en que comenzó a condimentarse el guiso, allá por 1979 (tras las primeras elecciones municipales), un horroroso caldo putrefacto de corrupción que ha convertido el guiso en bazofia

-Por último – para no cansar al respetable- una serie de leyes de autentica ingeniería social, regresivas, en ningún modo progresistas, que está causando en España verdaderos estragos de consecuencias imprevisibles: la del aborto, la de la memoria histórica, la del divorcio exprés, la de los “matrimonios” entre homosexuales y consiguiente posibilidad de adopción de menores, la de “papeles para todos”, la de subvenciones para partidos políticos, sindicatos, patronal y otras organizaciones sin sentido, et., etc.

Con aquellos primeros ingredientes, a los que se añadieron aliños y especias tan en mal estado como los que hemos citado, ¿cómo iba a ser posible que el guiso se condimentara al cabo de los años para que, al final, no sólo resultara apetitoso para todos los españoles en general sino que éstos aplaudieran sin reservas su sabor y su olor y lo pudieran digerir con facilidad, sin tener que recurrir al bicarbonato para la digestión de tanta bazofia? Pues sí. Hemos llegado donde estamos gracias, en definitiva, a la cada vez peor calidad de los ingredientes y a la malísima de los sofritos que se les añadieron.

Además, cuando se acabó el butano con que se condimentaba el guiso el PSOE lo negó y aquél comenzó a pudrirse, de modo que la espuma verdosa que lo recubrió surgió para acusar a todos los ingredientes de ser la causa del desastre, la casta que se organizó desde 1976 para que el pueblo, la gente, no comiera, no pudiera vivir con dignidad y fuera explotada por esa casta. La espuma era la salvación, la nueva redención inventada en 1848 con el Manifiesto Comunista y puesta en práctica en 1917: el marxismo-leninismo. La espuma verdosa era, y es, Podemos, dispuesta a ser ella la que termine de pudrirlo todo, de acabar con todo al igual que lo hizo Lenin, por medio de la violencia.

No tengo dotes para adivinar el futuro ni me parece lógico que sea tan fatuo como para decir lo que pasará dentro de tres días. Analistas, periodistas y otras gentes que se atreven a hacerlo, se equivocan casi siempre. Lo que sí me atrevo a afirmar es que los dos derrotados por dos veces consecutivas –Rajoy y Sánchez-, con sus correspondientes coros y danzas, debieron desaparecer de escena. Por simple sentido común, dignidad personal y verdadero patriotismo. Aunque, ¿sabrán estas personas lo que realmente significa el patriotismo?

Con ellos no se va a llegar a ningún pacto a nivel nacional. Personifican odio mutuo, sobre todo de Sánchez a Rajoy. Pero, por encima de todo, son dos grandes derrotados aunque Rajoy presuma de haberlo ganado todo. Ha perdido mucho más de lo que ha ganado. Éste es el castigo que le espera a España, a todos los españoles, en manos de unos políticos dispuestos a no sacrificarse ellos por el bien común.

Si no se retiran ellos y sus corifeos llegaremos otra vez a elecciones generales. ¿Diferirá mucho el resultado de las lecciones pasadas? Tengo para mí que no en exceso. Pero lo más grave es el avance constante del separatismo catalán, la paralización de proyectos, la inactividad legislativa, la incertidumbre política, el declive constante de nuestro peso específico en Europa y en el mundo, el retroceso inevitable de la actividad económica, el aumento del paro…, hasta que los políticos se pongan de acuerdo, cuando se quieran poner de acuerdo, para que haya un gobierno en España. Y crucemos los dedos para que ese gobierno no esté dominado por la extrema izquierda.

Ésta es la tristísima realidad que vive España a principios de 2016. Mejor dicho, la triste realidad que padecemos todos los españoles, los de unas ideas u otras. Gracias a una clase política que constituye los ingredientes de un guiso que cocinamos nosotros, todos los españoles, cuando se nos da la oportunidad de elegir en esta democracia tan peculiar esos ingredientes. Porque, si nos equivocamos, si no tenemos en cuenta que existen otros más sanos y saludables que los que nos vende la propaganda en los potentísimos medios informativos y sociales, nos dirigiremos nosotros mismos hacia la inseguridad, el peligro y el desastre.

Me temo que, si el Partido Popular no cambia radicalmente su ideología y asume principios esenciales del centroderecha, o si un partido como VOX no es tenido en cuenta por el electorado, el centroderecha español seguirá huérfano y no se verá representado en el Parlamento. Éste es, en mi opinión, el más importante vacío si llegamos a unas nuevas elecciones en el mes de junio próximo.

Mientas tanto, los gravísimos problemas y perjuicios que se deriven de la falta de un gobierno fuerte y sin complejos hasta entonces, pueden ser letales para todos nosotros. Porque así lo hemos querido entre todos. Y hay quien se frota las manos por ello.

Reformas estructurales, mayor crecimiento
Daniel Lacalle El Confidencial 8 Marzo 2016

“You work hard, you make money there ain't no one in the world who can stop you, now the taxman is out to get you” Cheap Trick

Muchos lectores me han preguntado por la idea que comento en 'Acabemos con el Paro' (Deusto) donde mencionaba que los partidos políticos deberían tener como pilares de sus programas alcanzar los puestos más altos en el ranking de facilidad para crear empresas y el índice de libertad económica.

Y es que siempre estamos hablando de los países nórdicos para gastar pero nunca a la hora de tomar los primeros puestos del mundo en libertad, apertura y respeto al libre comercio. Siempre recomiendo a mis lectores que, cuando sientan la tentación de creer a los chavistas locales cuando dicen que todo se soluciona gastando y subiendo impuestos, lean el libro 'Scandinavian Unexceptionalism' (aquí) que desmonta el mito de las bondades de la asfixia fiscal nórdica que venden los intervencionistas.

Una de las sorpresas agradables con las que me encontré al leer el acuerdo PSOE-Ciudadanos fue ver el “compromiso” de que España se sitúe entre los diez primeros países del índice Doing Business del Banco Mundial. Una gran idea. Los países líderes en ese ranking tienen menor desempleo, mayores sueldos relativos a su coste de vida y menores desequilibrios estructurales.

Pero mi alegría se convirtió en preocupación al leer el resto de páginas del documento.

España se encuentra en un discreto puesto 33 del índice, y debemos mejorar si queremos ser líderes, pero…

Es falso que las empresas en España tributen un 6%. Más del 89% tributan por encima del 28%

¿Cómo NO vamos a llegar nunca al Top 10 del índice Doing Business?

Repitiendo los errores de 2008. Aumentando gasto corriente, déficit, subiendo más los impuestos, eliminando deducciones y creando más cargas indirectas, como propone el pacto.

En España se ha introducido la falacia de que las empresas pagan pocos impuestos. Es curioso, pero si España es un “paraíso fiscal” para las grandes empresas… ¿por qué no se pelean por asentarse en nuestro país en vez de ir a otros lugares? Esa falacia está muy extendida por incluir beneficios globales de multinacionales comparados con impuestos locales y por hacer la media entre empresas con pérdidas y otras con ganancias. Es falso que dichas empresas tributen un 6%. Más del 89% tributan por encima del 28%. Tras excluir las minoraciones por doble imposición, y teniendo en cuenta los datos del Informe Anual de Recaudación de la Agencia Tributaria, obtenemos una tributación efectiva corregida para las grandes empresas superior al 28%.

Seguimos siendo uno de los países con unas cuotas sociales más altas. Un impuesto al trabajo que afecta a empresas y trabajadores, reduciendo la capacidad de contratar –al ser más caro- y la de consumir –al tener menos renta disponible-.

En el índice de 2016 del Banco Mundial, España se encuentra entre los países con mayor esfuerzo fiscal con respecto a los beneficios.

Como tampoco se eleva la posición de España en el ranking del Banco Mundial es creando decenas de observatorios, comités y entes públicos. A pesar de las mejoras de los últimos años, seguimos siendo uno de los países donde es más lento y caro empezar una actividad empresarial. Las bonificaciones implementadas en los últimos años no pueden eliminarse, deben ser estructurales. No podemos imponer un canon impositivo y burocrático para crear riqueza y empleo.

La batería de reformas estructurales orientadas a mejorar deben ir en la dirección de reducir de manera más drástica la burocracia, cambiar la cultura del “observatorio” por una administración cuyo objetivo sea acelerar y aumentar el número de empresas que se crean y una fiscalidad y procesos administrativos que, en vez de penalizar el crecimiento, lo faciliten. Una empresa en España sufre, cuando llega a los 3 millones de euros de facturación y/o cincuenta trabajadores, lo que yo llamo el “Tsunami” burocrático y fiscal. Una batería de impedimentos y molestias administrativas locales, regionales, de todo tipo, que no tienen nada que ver con una regulación adecuada, sino con la perpetuación de una maraña burocrática innecesaria. Adicionalmente, una locura de nuevos impuestos y tramos que son un desincentivo evidente al crecimiento. No es una casualidad que tengamos uno de los índices más bajos de la OCDE en transición de pequeña a gran empresa. Es un milagro conseguir sobrevivir al Tsunami.

El índice muestra una evidente correlación entre competitividad y facilidad de crear empresas y hacer negocios. No es una casualidad, los sectores de alto valor añadido –que son los que pagan mejores sueldos y mayor calidad de trabajo- florecen en un entorno donde se facilite su implantación. No pensando en recaudar el último euro del sector rehén que quede, sino en crear empresas más fuertes y más grandes que contratarán a mucha más gente con mejores salarios, beneficiándose todos de mayores ingresos con una fiscalidad orientada al crecimiento y una administración facilitadora.

Estos son los elementos esenciales de un pacto de progreso. Un pacto que necesita al partido mayoritario y que debe empezar por eliminar todo aquello que supone derogar lo que ha funcionado. Y que esté centrado en crear riqueza, no crear burocracia. Continuar mejorando en reformas estructurales, no en redistribuir las migajas de lo que quede del desastre.

Llegar al Top 10 es posible. Hacerlo implementando el modelo “dirigista” que ha llevado a Andalucía a 37 años de paro y baja competitividad es imposible. Toca avanzar en las reformas, no volver a los errores del pasado.

En España empezaremos a unirnos a los países líderes cuando tengamos más personas dedicadas a crear riqueza y empleo, y menos dedicadas a redistribuir la nada y entorpecer.

Lo que Podemos debe saber de políticas fiscales imaginarias: el caso de Brasil
Manuel Alejandro Hidalgo; Alejandro C. García-Cintado www.vozpopuli.com 8 Marzo 2016

En estos días pasados, mucho se ha hablado de los programas y acuerdos sobre políticas fiscales presentados por los diferentes grupos parlamentarios. Uno de los informes más contestados fue el que Podemos presentara hace algunas semanas, replicado en numerosos artículos, columnas y corrillos mediáticos. En particular, el enfrentamiento provino por las dudas que generaba la financiación de las políticas planteadas en dicho informe, dudas que algunos simplemente afirmaban que no existían, pues para estos los propuesto es directamente inviable. Sin embargo, y a pesar de toda esta atención que han recibido las cuentas que la formación de Iglesias ha defendido a capa y espada, menor ha sido la dedicada a las posibles consecuencias que pudiera generar tales planes, no solo en el déficit, sino especialmente en el desempeño macroeconómico que la economía pudiera mostrar en el medio y largo plazo.

En esta labor de intentar razonar y argumentar cuáles podrían ser las consecuencias de tales tipos de políticas, es posible enfocar nuestro análisis a ejemplos recientes de los cuáles poder extraer las posibles consecuencias. Y un buen “experimento natural” para identificar tales consecuencias no es Venezuela, ejemplo de nada salvo de la propia Venezuela. El ejemplo más conveniente para realizar esta comparación es Brasil.

Brasil está experimentando lo que los académicos denominamos “dominancia fiscal”. No es así Brasil el único ejemplo, sino que Brasil es el ejemplo de lo que ocurre en aquellas economías que sustentan gran parte de su crecimiento en políticas fiscales insostenibles. Por "dominancia fiscal” se entiende la situación en la cual la política monetaria acomodaticia a la fiscal se torna ineficaz, e incluso contraproducente. Por acomodaticia no estamos hablando de monetización de déficit, sino más bien al contrario. Así, en esta situación, una subida del tipo de interés de intervención por parte del banco central del país para ajustar los efectos que la política fiscal expansiva genera, especialmente, inflación, puede acabar produciendo paradójicamente más inflación.

Esto es así porque un déficit público descontrolado da lugar a una dinámica explosiva de la deuda pública, y que es empeorada por el endurecimiento monetario. En esta situación la dudas sobre la sostenibilidad fiscal desencadenan salidas de capital del país, lo que deprecia el tipo de cambio nominal, y que termina elevando la inflación a través de mayores precios de los bienes importados (en el caso brasileño, la fuerte indexación existente en la economía, derivada de la experiencia de muchos años de inflación crónica retro-alimentaría el proceso). Si, vía regla de Taylor, el banco central intenta reaccionar al aumento de la inflación subiendo de nuevo los tipos, la mayor prima de riesgo volverá a inducir mayor inflación. Tenemos así un genuino círculo vicioso cuya única solución posible reside en arreglar el lado fiscal. En efecto, en ausencia de una consolidación fiscal decidida, el único camino alternativo a una declaración oficial de impago es el "default" encubierto a través de una mayor tasa de inflación que erosione el valor real de la deuda pública.

Muchos economistas y analistas piensan que Brasil podría estar cerca de un escenario de dominancia fiscal. A pesar de la inflación creciente -en el 2015 fue de 10,67%-, en las últimas reuniones de política monetaria, el Banco Central de Brasil optó por esperar ante la posibilidad de que una contracción monetaria adicional complique todavía más el embrollo fiscal y con ello el estado de la economía en general.

Pero, ¿cómo ha llegado Brasil a tal encrucijada? Varios problemas relacionados con la cuestión fiscal, pero de diferente naturaleza, parecen coexistir en este país de tamaño continental en los últimos años: por un lado, en la Constitución de 1988 se establecieron explícitamente una serie de derechos que, combinados con reglas de indexación muy generosas, han tenido como contrapartida un aumento continuado del gasto público a lo largo del tiempo, con consecuencias claras en términos de mayores déficits públicos. Estos sólo se han conseguido mantener a raya en épocas de bonanza económica, como la recientemente causada por los altos precios de las commodities. Con la bajada de la marea (ralentización del crecimiento de la economía china y el cambio del rumbo en los flujos de capital internacionales), este desfase estructural entre gastos e ingresos públicos ha quedado al descubierto.

Otro problema de largo plazo, independiente de estas medidas onerosas derivadas de la Constitución brasileña, es el excesivo peso que tiene el crédito público sobre el total de crédito en la economía. En Brasil existe una fuerte tradición de que los bancos públicos desempeñen un rol importante en la promoción de sectores y grandes empresas considerados ex-ante por el gobierno como "ganadores". Esta estrategia es en general ineficiente porque el gobierno brasileño reasigna recursos de usos potencialmente más eficientes y generadores de actividad económica, como las infraestructuras, educación y salud, por ejemplo, hacia otros de dudosa eficacia y que suelen dar lugar a comportamientos corruptos y de oportunismo político.

Pero existe un canal adicional a través del cual esta política acaba haciendo más mal que bien al conjunto de la economía y por ende al bienestar de los ciudadanos: este crédito subvencionado resta eficacia a la política monetaria en una economía que sufre de problemas de inflación alta y creciente, y lleva al BCB en última instancia a fijar tipos de interés más altos que los que serían necesarios en ausencia de esta preponderancia del crédito público.

El lector habrá reparado inmediatamente que la traslación de esta experiencia a España sería compleja, dada la inexistencia de una política monetaria “española” y un tipo de cambio español. Pero el problema de la dominancia fiscal quedaría aún presente. Más aún, y aunque resulte paradójico para el partido que mayor expansión fiscal defiende, Podemos, la pertenencia al euro le dejaría quizás algo de más margen para poder desarrollar su política, pues el abandono del euro la haría insostenible, como parece que así está ocurriendo en Brasil.

Sin embargo, esta reflexión nos lleva inevitablemente a la siguiente. Si como argumenta el mismo partido de Iglesias, dentro del euro no es posible desarrollar su política fiscal, pues exige incumplir con numerosos compromisos, su desarrollo llevaría a España a abandonar la moneda única. En tal caso, el ejemplo de Brasil sí sería plenamente aplicable a España.

Haciendo ciencia ficción, y en el caso en el que un hipotético gobierno de Podemos llevara a término su programa fuera del euro, aún tendría una vía alternativa a la dominancia fiscal y es la de sucumbir a ella y que la política monetaria se acomode en sentido contrario: bajando tipos y permitiendo una monetización del déficit. En este caso, las consecuencias, a pesar de lo que puedan argumentar teorías monetarias basadas más en mitos y leyendas que en la realidad, son claras y evidente, y no hay necesidad de repetirlas.

En conclusión, existen tanto análisis teóricos como basados en la evidencia que nos muestran las consecuencias de llevar a cabo planes de gasto público sin sustento en ingresos reales y fehacientes. El déficit público elevado y sostenido en el tiempo no es solo un problema porque genere deudas. Además es el inicio de un círculo vicioso que no lleva a nada bueno. No hagamos entonces por abrir la Caja de Pandora. No suele salir nada bueno de ella.
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Manuel Alejandro Hidalgo es profesor y Doctor en Economía por la Universidad Pompeu Fabra
Alejandro C. García-Cintado es profesor de economía de la Universidad Pablo de Olavide

Sensaciones y Percepciones
Francisco Hervás Maldonado. Coronel médico en la reserva www.latribunadelpaisvasco.com 8 Marzo 2016

Las sensaciones son percepciones elaboradas, las más de las veces espontáneas, pero pueden ser dirigidas, como en el caso del cine. Sentir no es tributario del ser humano en exclusividad. Todos los animales poseen sensaciones y –muy probablemente– los vegetales también (lo que pasa es que no podemos percibir con nitidez sus sensaciones, dada la discronía vital existente entre animales y plantas).

La percepción supone el ejercicio de los sentidos y hasta ahí llega la ciencia. El conocimiento “oficial” es, consecuentemente, muy efímero y casi siempre falso. Lo que hoy es una cosa, mañana será otra, distinta e incluso puede que opuesta. El sentimiento posee una mayor profundidad que el conocimiento, pues se elabora a base de sensaciones, en las que no solo influye la percepción, sino también la experiencia propia, la tendencia (es decir: el instinto) y, probablemente el alma, caso de existir (o si no, algo sobrenatural que se le parece mucho y que no hemos visto, pero sí sentido).

El amor puede sugerirse, por ejemplo, en medio de la ansiedad de un viaje, mediante una canción en off. ¿Quién no se acuerda de la película “El Graduado”? Dustin Hoffman va como un poseso en pos de su novia que la van a casar y suena esa maravillosa música de Simon y Garfunkel que dice aquello de “tip-tiriri-tip-tip...”, lo cual es una sandez, pero tan emotiva y tan bien entonada que te hace vivir el amor enteléquicamente. La escena de Mrs. Robinson seduciendo al jovencito en el hotel, mientras se quita la media, es una de las imágenes más eróticas de la historia del cine y no se ve gran cosa. “El Graduado” marca, sin lugar a dudas, un hito en la historia de las películas de amor.

El sentimiento de rebeldía se consigue muy bien en la película “Atrapada” (“Caught”), dirigida por Max Ophuls, en la que se describe un triángulo amoroso muy particular, formado por James Mason, Robert Ryan y la bella Barbara Bel Geddes. Hay una escena en la que el histérico Ryan llama a Barbara, autoconvencido de que ha sufrido un ataque cardíaco (cosa falsa, pues es un hipocondríaco neurótico) y ella llama a su amigo médico (Mason) de quien está enamorada. Pero como está embarazada de su marido (Ryan), le da un soponcio y pierde el niño. Uno ve el acoso a esa pobre mujer (una bella modelo feliz y con ilusiones, un año antes), educada en plan geisha por su familia, marchitarse poco a poco mientras todos la presionan. Y te dan ganas de levantarte de la butaca, meterte en la pantalla y emprenderla a bofetadas con los dos mamarrachos que dicen poseer derecho de propiedad sobre ella. Un asco. Un poco es eso lo que le pasa a los españoles ahora, que cuatro grupos políticos intentan sojuzgarlos en beneficio propio. Un asco.

Desde luego, a los actores y actrices con gran experiencia teatral, como Audrey Hepburn, Dustin Hoffman, sir Lawrence Olivier, etc., se les nota una capacidad dispersora mucho mayor y provocan sensaciones más profundas y consolidadas.

Los sentimientos son eternos. Sin ellos no se puede vivir. Por eso, la crueldad siempre es injustificada, sea con quien sea: personas, animales o vegetales. El amor es el común positivo de la vida y la agonía (en el sentido de lucha) es siempre la antesala de la muerte. Hacer sufrir a los demás es algo deleznable y jamás tiene justificación alguna. Ni por razones de gestión ni por razones de supervivencia. Quien hace sufrir conscientemente a otro ser vivo, es una persona malvada y probablemente no le rijan bien los aposentos de la cabeza, teniéndolos destartalados y de baja calidad. ¡Cuantas canalladas se cometen en aras de la política o la gestión!

La guerra es la opción de quien no merece vivir, porque no se comporta como un compañero de vida, sino como un depredador infecto. El terrorismo es la vergüenza de la vida, es la loa de la muerte, el argumento más poderoso del diablo (o de lo que se le asemeje). Y las religiones que alimentan y justifican esas actitudes macabras no son más que sociedades de delincuentes. El mal, como el bien, tiene su marketing, mediante el que mienten como bellacos para conseguir destruirnos, quienes así lo defienden inmisericordemente. Gentuza que se disfraza de libertadores o sanadores morales. Nada más falso, pues quien propugna hacer daño a otros para sanar a sus amigos es –por definición– un hijo de puta, hablando mal y pronto. El rencor, por más que se disfrace, asoma escandalosamente en la palabra y hechos de quienes lo propugnan. No es argumento válido el rencor, pues solo genera respuesta del mismo tipo.

Y hay que decirlo claramente:

El separatismo y el nacionalismo no son más que rencor y egoísmo. Por eso no son una opción válida ni tolerable.
Los populismos no son más que rencor y codicia de los bienes ajenos.

Los presuntos paraísos ciudadanos no son más que mentiras para justificar regímenes dictatoriales indecentes.
Los presuntos movimientos libertarios solo buscan apropiarse de mundos que no existen y, como no existen, destrozan los que si existen.

La libertad tiene sus límites. Matar fetos humanos no es ser más libres, sino más canallas y cobardes, puesto que un feto no puede defenderse ni se le da la oportunidad de vivir y, tal vez, solucionar muchos de los problemas de nuestra sociedad. Drogarse hasta las orejas no es ser más libres, sino más locos e inútiles.

Exhibir gestos obscenos no es ser más libre, sino menos culto y, desde luego, mucho menos capacitado para la convivencia.
Atacar a los símbolos de la autoridad no es ser más libre, sino mucho más inconsciente, pues por la misma regla de tres, alguien puede actuar a la contra y cepillarse al agresor.

Ejercer violencia contra las autoridades no es ser más valiente, sino mucho más cobarde.
Defender fundamentalismos de todo tipo (ideológicos, religiosos, etc.) no es ser más grande, sino más hipócrita y canalla.

Bien, pues ya va siendo hora de poner remedio a esta situación de desgobierno y debilidad. La libertad y la paz deben ser defendidas y no consentir que las presuntas ideologías libertarias destrocen nuestra convivencia y tranquilidad. Todo tiene un límite.

No debemos estar dispuestos a seguir en esta estupidez en la que vivimos. Señores políticos, si sus dirigentes no valen, cámbienlos, pero esto ya va siendo hora de que se acabe de una vez. Esto parece una pelea de gallos y no unas ofertas razonables para solucionar los muchísimos problemas que nos atañen. Cambien las leyes, empezando por la electoral. Prohíban esta pléyade de asesores pesebreros. ¡Defiéndannos de una vez, carajo! Revisen la Ley de Partidos y exijan un mínimo de coherencia y decencia en los mismos. En Francia están prohibidos los partidos separatistas, por ejemplo.

Yo quiero vivir y quiero que las demás personas vivan. Quiero que los animales y las plantas vivan. Estoy hasta la coronilla de promesas falsas, que a este paso vamos a conseguir hacer una sociedad vomitiva (eso sí, todo muy justificado), de las canalladas y mangancias, de las mentiras envueltas en celofán y con lazo. Quiero vivir e incluso quiero que se respeten mis ideas, como yo respeto las de los demás, pues solo así podremos todos ser felices. Y que los que propugnan los enfrentamientos, el desprecio al prójimo y el odio, se vayan a hacer puñetas con celeridad, que a lo mejor así descubren su vocación oculta de amor, que enterraron hace mucho tiempo y sepa Dios por qué.

Es que si seguimos así, el siguiente paso parece claro…

Podemos o la España de Caín
La intolerable agresión ultraizquierdista contra un acto pro vida en la Universidad Complutense confirma dónde está el verdadero peligro para la democracia española: en Podemos, la España de Caín.
EDITORIAL  www.gaceta.es 8 Marzo 2016

Cuando el otro ataca, es un provocador que defiende intereses inconfesables; cuando atacas tú, lo haces en uso de tu libertad de expresión para defender derechos “de la gente”. Cuando el otro reivindica su identidad religiosa, es una agresiva injerencia en la vida de los demás; cuando tú censuras la religión del prójimo, lo que haces es defender “la laicidad”. Cuando el otro reclama libertad, sin duda lo hace porque quiere delinquir contra el pueblo; cuando lo haces tú, es para reclamar un derecho exclusivo, pues la altura de tu misión redentora te faculta incluso para la cercenar la libertad ajena. Cuando el otro incurre en violencia, es un fascista; cuando el violento eres tú, aplicas la “justicia proletaria”. Cuando el otro se corrompe, es un canalla que debe ser expulsado de la ciudad, y no sólo él, sino todos los suyos; cuando te corrompes tú, es porque estás “cabalgando contradicciones”. Y así sucesivamente. Este es el libro de estilo de Podemos.

Podemos y sus mareas y confluencias, o sea, la ultraizquierda española, ha resucitado el mundo de Caín: o tú, o yo. La convivencia civilizada consiste en aceptar que el otro tiene derecho a existir siendo otro, incluso estando equivocado. O sea: tú y yo. La operación mental de Podemos es inversa: “yo tengo razón, luego tú no tienes derecho a existir”. La declaración de Rita Maestre ante el juzgado es elocuente: lo que he hecho está mal, pero tengo razón. Ah, vaya. ¿Y por qué? ¿Cómo es posible reconocer que uno ha hecho mal y, al mismo tiempo, obstinarse en que uno tiene razón? Sencillamente, porque uno se ha atribuido previamente la potestad de decidir qué es lo bueno y qué es lo malo en función del propio interés político. Eso, en plata, significa que se acabaron los límites formales (y legales) en la vida pública: entramos en la fase del conflicto sin paliativos. ¿Y que gane el mejor? No: que gane el más bestia. Y a eso lo llaman “proyecto de progreso”.

Con todo, lo más preocupante es constatar cuánta gente teóricamente culta, o al menos con estudios, ha comprado el mensaje. Basta ver las risas ovejunas de tantos periodistas en las ruedas de prensa de Iglesias y Carmena. Cuarenta años de adoctrinamiento empiezan a dar sus frutos: no hay bien posible en la derecha, no hay mal posible en la izquierda. Invocas cuatro términos fetiche y de inmediato el que escucha sabe si debe rendirte pleitesía o, por el contrario, enviarte a la gehena. La cúpula de Podemos lleva años estudiando estos sistemas de manipulación de la opinión. Los controla hasta el punto de estar, hoy, en condiciones de asaltar el poder (perdón: “los cielos”). Mientras tanto, los de enfrente, los que debían haber garantizado la convivencia, se han dedicado a robar, entre otras cosas. Y muchos de ellos miran ahora, fascinados y envidiosos, el fenómeno histórico del ascenso de Caín.

Hay que tomar conciencia de lo que tenemos enfrente: hoy, entre la frivolidad de unos y la irresponsabilidad de otros, tenemos en España un gigantesco Caín instalado en el poder. Como en el trágico cuadro de Goya, Caín saca inevitablemente el garrote. Y ahora llama “fascista” a Abel.

Los 103 militares asesinados por la banda terrorista ETA a lo largo de cinco décadas tampoco son “ejemplares” para el Mando de Adiestramiento
El Ejército de Tierra manipula la historia militar de España y oculta referencias a la Guerra Civil, a la División Azul o a la Guerra de Ifni en sus documentos oficiales
www.latribunadelpaisvasco.com 8 Marzo 2016

El pasado mes de diciembre, el Mando de Adiestramiento y Defensa del Ejército español distribuyó un documento interno, con el sello de “uso oficial”, en el que se desgranan “los valores” que han de caracterizar el comportamiento de los miembros de la milicia.

El informe, al que ha tenido acceso íntegro La Tribuna del País Vasco, responde a una directriz del Jefe de Estado Mayor del Ejército (JEME) y presenta en una primera parte el listado de actitudes y conductas ejemplares que deben tener “todos los miembros del Ejército de Tierra, sin distinción de empleos, cuerpos, escalas, especialidades, funciones u otras categorías internas”. Estos valores, según el texto, son los siguientes: amor a la patria, compañerismo, disciplina, ejemplaridad, el espíritu de sacrificio, excelencia profesional, honor, lealtad, sentido del deber y valor.

El documento del Ejército de Tierra dedica gran parte de su contenido a presentar de un modo ordenado por siglos a “unos pocos personajes y hechos extraídos de la Historia militar de España” en los que “resplandece el brillo de unos valores llevados a un grado de cumplimiento sublime, que los hace dignos de ser tenidos como modelo de comportamiento coherente y ejemplar”.

Lo más llamativo, y lo que ha dejado perplejos a no pocos oficiales del Ejército con los que ha podido contactar La Tribuna del País Vasco, es que para el Mando de Adiestramiento, la “historia ejemplar” de la Armada española, que al parecer comienza en el siglo XIII, se extiende hasta el año 1925 y, aunque incluye referencia al siglo XXI, obvia casi en su totalidad la actividad militar del Ejército español a lo largo del siglo XX.

Tanto es así que el Ejército de Tierra encuentra ejemplos de “valores militares modélicos” en la Reconquista de Guzmán el Bueno (siglo XIII), en la conquista de América y en los Tercios españoles (siglos XV y XVI), así como en numerosos acontecimientos del siglo XIX (Guerra de la Independencia, Guerra de Cuba y en la Guerra de Filipinas). Pero, en un portentoso olvido de la historia militar más reciente de España, no encuentra ninguna actitud ni comportamiento castrense digno de tener en cuenta de un modo especial durante la Guerra Civil (1936-1939) ni a lo largo de acontecimientos históricamente importantes para el Ejército español como la “División Azul” (1941-1943) o la Guerra de Ifni (1957), entre otros.

Especialmente extraña e históricamente manipuladora resulta la capa de olvido que el Mando de Adiestramiento y Defensa extiende sobre los 103 militares asesinados por la banda terrorista ETA, especialmente a lo largo del siglo XX, lo que parece trasladar a la idea de que ninguno de estos profesionales, que como muchos otros miembros de las Fuerzas de Seguridad también dieron su vida “por la patria”, por la Constitución y por la defensa de las libertades democráticas de todos los ciudadanos españoles, sirven de “ejemplo” ni de “modelo” para el Ejército de Tierra.

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Los dos frentes independentistas, seria amenaza contra el Estado

EDITORIAL El Mundo 8 Marzo 2016

El Rey Felipe VI no procederá a realizar una nueva ronda de consultas, ya que ha optado por dejar a los partidos que tomen la iniciativa de negociar en las próximas semanas la búsqueda de una mayoría parlamentaria. Es lo lógico y lo coherente ya que hubiese sido una pérdida de tiempo volver a llamar a los jefes de los grupos en unos momentos en los que sigue sin haber una opción clara para formar Gobierno.

Según la Constitución, son los partidos los que deben llegar a acuerdos para articular una mayoría parlamentaria, de suerte que el Rey debe limitarse a encargar el trámite de la investidura al candidato que pueda reunir el apoyo necesario para formar Gobierno. Ahora mismo, no hay ningún líder con posibilidades de lograrlo.

Hay tiempo hasta el 2 de mayo para que los partidos puedan llegar a un pacto de Estado, pero sería peligroso que sus dirigentes se dejaran llevar por la inercia y esperaran hasta el último momento.

Nuestro periódico ha sido muy claro en su línea editorial, ya que, desde el primer momento y en vista de la fragmentación del mapa electoral, apostó por un Gobierno de coalición entre PP, PSOE y Ciudadanos. Hemos sostenido que lo sustancial era un acuerdo en torno a un programa de reformas y que lo accesorio eran las personas y el reparto de poder.

No es cuestión de volver a repetir las muchas razones que justifican este Gobierno de los tres partidos que creen en la Constitución, pero sí que es necesario profundizar en la creciente amenaza del independentismo, que, en palabras de Arnaldo Otegi, va a abrir «un segundo frente» en el País Vasco, que se sumará al de Cataluña.

La salida de la cárcel del líder histórico de Batasuna y la cercanía de las elecciones autonómicas, previstas para octubre, han aumentado las expectativas de la izquierda abertzale de resucitar el independentismo, que había quedado seriamente tocado por los resultados de las municipales de la primavera pasada y luego de las generales, en las que Bildu había sufrido un importante retroceso.

Otegi pretende ahora presentarse como número uno de esa formación (si la Justicia se lo permite) y forjar una alianza con Podemos para poner en marcha un proceso muy similar al de Cataluña. Ello pasa necesariamente por quitarle apoyos al PNV de Iñigo Urkullu, que se ha convertido en su bestia negra.

Por su larga experiencia política, Otegi sabe que la izquierda abertzale carece de fuerza para ganarle el pulso al Estado español, pero ahora se le presenta una gran oportunidad si suma sus esfuerzos y se coordina con el independentismo catalán, que es el verdadero ariete que intenta romper la unidad de España. De ahí la teoría del «segundo frente».

Aprovechándose del vacío de poder, el Gobierno que preside Carles Puigdemont, sigue avanzando paso a paso hacia «la desconexión», prevista para el otoño del año que viene. Y se niega a acatar las resoluciones judiciales como la suspensión del Tribunal Constitucional de la llamada Consejería de Asuntos Exteriores, que ha cambiado de nombre pero se mantiene con las mismas funciones y con el objetivo de abrir nuevas «embajadas» por todo el mundo, sin reparar en su coste económico.

Lo más grave que ha sucedido en las últimas semanas es la decisión del Parlament de elaborar las tres leyes de ruptura que el Constitucional bloqueó al fallar contra la declaración del 9 de noviembre. Seguirá adelante mediante un procedimiento secreto para evitar que el Alto Tribunal pueda paralizar los trabajos pese a que los servicios jurídicos de la Cámara ya advirtieron que esas ponencias son ilegales porque no encajan en el Reglamento. La Mesa acordó dar luz verde a la iniciativa. Ello demuestra que a Junts pel Sí y la CUP les da lo mismo la legalidad vigente y que están incluso dispuestos a saltarse los usos más elementales del parlamentarismo al decretar como secretas unas tareas legislativas, una práctica sin precedentes en una democracia.

El avance paso a paso del independentismo catalán requiere respuestas jurídicas pero también políticas. Y un Gobierno en funciones como el que preside Mariano Rajoy carece de respaldo y autoridad para atajar el desafío secesionista.

España necesita un Ejecutivo con una amplia mayoría parlamentaria para responder a los dos frentes nacionalistas y eso es sólo posible si PP, PSOE y Ciudadanos se ponen de acuerdo para defender lo que les une.

Los polvos de la casta no son solución a los lodos del populismo
Guillermo Dupuy Libertad Digital 8 Marzo 2016

Una falsa pero cómoda premisa puede tener un angustioso pero lógico corolario. Una cosa es que el populismo/leninismo de Podemos no sea la solución y otra cosa muy distinta que el consenso socialdemócrata –cuyo liderazgo se disputan, con el apoyo de Ciudadanos, el PP y el PSOE– deje de ser un problema.

Una alianza entre estos tres partidos nacionales que siguiese sin dar la batalla ideológica, financiera, judicial y política al nacionalismo seguiría alimentando a quienes consideran que la solución está en llegar a acuerdos con los separatistas en torno a los referéndums de autodeterminación. Una gran coalición entre Rajoy, Sánchez y Rivera que siguiera considerando que el problema del déficit radica no en un gasto público excesivo sino en unos insuficientes ingresos fiscales seguiría alimentando a quienes consideran que la solución está en elevar todavía más nuestros ya de por sí asfixiantes niveles de presión fiscal y de endeudamiento público.

Ese consenso socialdemócrata que Rajoy y Sanchez se disputan por liderar con el apoyo de Rivera y que reclama a Bruselas flexibilidad a la hora de llevar a cabo los imprescindibles e impracticados recortes en nuestro sobredimensionado sector público seguiría reforzando moralmente a quienes consideran poco menos que un crimen social todo ejercicio de austeridad pública. Un casta que siguiese defendiendo en nombre del bien común la existencia de ruinosas y propagandísticas televisiones y medios de comunicación públicos seguiría reforzando a quienes abogan por suprimir todo medio de comunicación privado. Una casta que siguiera dejando en papel mojado la Ley de Partidos y la sentencia del Tribunal Supremo que ilegalizó a Bildu refuerza, como no podía ser de otra forma, a quienes consideran que Otegi ha sido un "preso político" a quien no se puede negar su derecho a presentarse a unas elecciones.

Una casta que lleva a gala el poner fecha de caducidad a las centrales nucleares y el sostener insostenibles energías verdes alienta a quienes quieren terminar de erradicar todo cálculo económico y todo criterio de eficiencia de nuestro ya de por sí muy intervenido y distorsionado sector energético.

Una casta socialdemócrata que reivindica un sistema público de reparto en el terreno de las pensiones refuerza a quienes defienden que el único ajuste que se debe practicar a esta estafa piramidal es elevar la cuantía de las pensiones a costa de mayores impuestos.

Una casta que llama "gratuitos" a unos servicios educativos y sanitarios financiados por el contribuyente y que, al mismo tiempo, no concibe la existencia de dichos servicios gratuitos sin la existencia de colegios y hospitales públicos refuerza moralmente a quienes reclaman la erradicación de todo concierto estatal con la sanidad o la enseñanza privada.

Podríamos añadir muchos más ejemplos, pero basten estos para ilustrar hasta qué punto los supuestos antisistema no son más que una radicalizada pero muy lógica deriva del consenso socialdemócrata imperante, en el que se ha ido acomodando desde el primer día el irreconocible partido de Rajoy. Un consenso que, ante la crisis económica, sigue sin proponer auténticas reformas liberalizadoras ni rebajas en la presión fiscal y que, ante la crisis nacional causada por su pusilanimidad ante los nacionalistas, no sabe hacer otra cosa que recurrir ante el Tribunal Constitucional y auxiliar a la autonomía en rebeldía a través del Fondo de Liquidez Autonómica.

Si en el PP quedase algo de estima por los ideales liberales y de defensa activa de la unidad nacional que con algo más de energía otrora abanderó, bien podría dejar gobernar al PSOE y a Ciudadanos el tiempo estrictamente suficiente para desembarazarse del rajoyismo y recuperar sus traicionadas señas de identidad.

El imperio de la Ley está por encima de políticas y políticos
Miguel Massanet diariosigloxxi.com 8 Marzo 2016

La imaginación de los políticos separatistas catalanes, al parecer, no tiene límites y es obvio que no dudan en usar, para asegurarse sus objetivos secesionistas, toda clase de martingalas, artificios legales y maquinaciones encaminados a conseguir o al menos intentarlo, darles apariencia de legalidad, de estar capacitados para semejante tarea y ejercer un supuesto derecho ( ellos insisten en que es democrático) que les permita comenzar a tramitar toda clase de actos y situaciones, de hecho y de derecho, que vayan formando el entramado de un nuevo estado independiente catalán. Con su habitual determinación y haciendo oídos sordos a la sentencia del TC, que declaró sin efecto legal la resolución del Parlament catalá, que pretendía atribuirse el derecho de no hacer caso de las sentencias de los tribunales españoles ni de los requerimientos tanto del Estado español como de su TC; vienen insistiendo en seguir en su camino hacia la separación del Estado español.

Para ello, valiéndose de la actual situación de inestabilidad política en la que está sumida España, intentan colar de rondón, tanto la puesta en marcha de instituciones paralelas a las legalmente constituidas en la autonomía catalana, como el iniciar el estudio de leyes propias con las que sustituir las vigentes en todo el Estado español. Como es natural no podían prescindir de su propia Constitución catalana, a cuyos efectos ya anunciaron que iniciarían un periodo constituyente, de 18 meses (aunque posteriormente el señor Puigdemont aclaró que, si precisaban más tiempo, prolongarían el plazo). ¿Qué todas estas iniciativas están condenadas al fracaso? A ellos no los desanima, porque dan por sentado que el Estado español se va a oponer a todo ello, pero siguen pensando en que llegará un momento en el que, una España debilitada por las heridas de la atomización resultante de las pasadas elecciones del 20D, la prolongada situación de interinidad que, las dificultades en formar un nuevo gobierno, propician y auguran que haya un avance de las izquierdas, los pactos previsibles entre ellas y la evidencia de que, las matemáticas electorales, les obliguen a prescindir de determinadas exigencia y líneas rojas, se doblen y suavicen determinadas voluntades, en principio reacias a ceder ante el nacionalismo, para dar paso a algunas exigencias nacionalistas como podría ser la de que se iniciara, sin fecha fija, el camino hacia una posible entente que les permitiera una relación con España, parecida a la de Puerto Rico con los EE.UU, en forma de “país asociado”, que a ellos les serviría como una primer paso hacia su objetivo independentista y, al mismo tiempo, les permitiría seguir permaneciendo como país aliado de España, con la que continuarían manteniendo vínculos, dentro de la CE.

Volviendo al tema que nos ocupa, parece ser que en todos los partidos del grupo secesionista se ha puesto de moda criticar lo que ellos han dado por calificar de “la judicialización de la política catalana”; en un intento de confundir a la ciudadanía y presentar la intervención de los tribunales de Justicia como un asalto fraudulento a los derechos de los políticos, mediante el cual el Poder Judicial invadiera competencias del poder Legislativo. ¡Cuidado con estos intentos de confundir, porque pueden crear una falsa visión de lo que está sucediendo, en la actualidad, en la autonomía catalana! Aquí no se trata de que haya una campaña organizada por los jueces de atacar los derechos del poder legislativo ni que, esta serie de actuaciones judiciales motivadas por sendas denuncias por parte del Gobierno y de otros organismos competentes para presentarlas, tengan por objetivo evitar que cada persona, políticos o no, tengan la libertad y el derecho a pensar como le venga en gana ni que puedan existir formaciones políticas que piensen que Cataluña sería mejor si fuera una república independiente; pero eso sí, esto no empece que, si estas personas, estos partidos políticos o estas instituciones pretenden infringir las leyes, no se ajusten en sus actuaciones a la legalidad vigente o pretendan sobrepasarse en sus atribuciones, entrando en terrenos que les están vetados, saliéndose de la legalidad y enfrentándose a la Constitución española, pretendiendo que no tenga vigencia dentro de una de las autonomías españolas, como es la catalana; entonces nada tiene que ver la condición de político o las políticas que se pretendan llevar a cabo en contra de las leyes vigentes, ni que sean una o miles las denuncias que se presenten contra tales infracciones ya que, aquí lo que se produce es una reacción de las autoridades competentes, los gobernantes o los españoles que se sientan amenazados por tales intentos de desestabilización del país, en contra de hechos delictivos, ilícitos penales contra los que es preciso actuar ya que, lo contrario, seria tanto como darles carta blanca a los políticos que pretendieran actuar en contra de la ley, para que se pudieran salir con la suya, cuando lo que es preciso es que se les aparte de sus cargos y se les apliquen las sanciones previstas, en nuestro código penal, para los delitos de los que sean reconocidos culpables..

En este caso catalán, el hecho de que sean los independentistas los que, una y otra vez se salten las leyes, que se hayan enfrentando a la Constitución, desafiándola y pasando por alto las resoluciones, que ha emitido el TC, respecto a la ilegalidad de este proceso de ruptura con España, y que el Estado de Derecho haya requerido que, por cada infracción de la legalidad se haya producido una reacción de la Justicia; en modo alguno se puede considerar como un intento de judicializar el ejercicio de los políticos de ejercer las acciones, propias de sus funciones, conforme a las leyes vigentes. Pretender que el Gobierno de la nación, el Poder Judicial y las cámaras de representación popular permanezcan inactivos contemplando como, una parte de España se está preparando para incumplir la Constitución, pretendiendo romper la unidad de la nación y, por añadidura, intentar hacerlo por otros métodos espurios y contrarios a los procedimientos que permite la propia normativa constitucional para modificarla, en todo o en parte; constituye motivo suficiente para que el Imperio de la ley se ponga en marcha y ponga fin, con los medios previstos en las propias leyes, con la evidente intención de restaurar la legalidad, en aquellos puntos en los que haya sido perturbada.

Comunistas, anarquistas, antisistema y separatistas buscan, en beneficio de sus objetivos libertarios, conseguir destruir el orden, saltarse las normas de seguridad ciudadana, actuar en contra de la propiedad privada, apoderarse de los resortes del poder, atacar la religión e imponer a la fuerza lo que las leyes no les permiten; establecer sus propias normas, reducir las libertades ciudadanas, implantar el miedo y alterar el orden en las calles como método de conseguir sus propósitos que, en el caso catalán, consiste en establecer un odio hacia todo la que venga del resto de España, atribuir a la parte de los españoles del resto de las comunidades lo que, en muchas ocasiones, han sido ellos mismos los que se lo han buscado ( como ha sido el caso de determinadas antipatías y ojerizas), destruir los lazos que, durante tantos años, han existido entre españoles y, como artificio para conseguir el control, introducirse en la administración de Justicia, algo que por desgracia, están consiguiendo, cuando comprobamos el número de jueces que, en la actualidad, están militando en formaciones de extrema izquierda y en las filas del separatismo más extremo, con la particularidad de que, muchos de ellos, siguen ejerciendo, lo que pone en entredicho su imparcialidad, como ha quedado demostrado en muchas de sus actuaciones, difíciles de entender por el común de los ciudadanos.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, tenemos la preocupación de que vaya cundiendo, entre los españoles, esta idea errónea de que las leyes están hechas para infringirlas y que la opinión de unos pocos, cientos o miles, cuando se expresa de forma violenta en las calles o cuando se impide que los funcionarios de la justicia puedan cumplir con su obligación; pueda valer más que la del resto de millones de ciudadanos que votaron a sus representantes para que hicieran cumplir las leyes y les asegurasen la seguridad en cualquier parte del país a la que se desplazaran. Es evidente que la relajación y la permisividad de las autoridades han contribuido de forma determinante en que, en la actualidad, nos encontremos en una situación que, por desgracia, dista mucho de ser la que, las personas de orden, desearían que tuviéramos.

FUGADO EL JEFE DEL APARATO MILITAR
El proceso de paz permite el rearme de los comandos de ETA
¿Por qué no se detuvo al dirigente terrorista Elizarán cuando Francia comunicó su expulsión hacia España?¿Por qué no se ha emitido una orden de búsqueda internacional para localizarlo?
Juan E. Pflüger  www.gaceta.es 8 Marzo 2016

Aitor Elizarán Aguilar es un ex preso de ETA que fue detenido por la Policía francesa en 2009 cuando era uno de los responsables de la adquisición de armas y explosivos dentro de la cúpula de la banda. En el momento de su detención portaba un revólver de la partida robada en el sur de Francia en 2006. Fue condenado a ocho años de cárcel, que se sumaba a varias condenas anteriores sumando un total de 13 años. Pese a ello, fue liberado el pasado 2 de diciembre y expulsado del país vecino rumbo al aeropuerto de Madrid.

Se encuentra en situación de busca y captura en España por su actividad terrorista, por eso las autoridades judiciales francesas comunicaron varios días antes a la Audiencia Nacional el envío de Elizarán a nuestro país. Pese a esta comunicación, no se dieron las órdenes oportunas para que fuera detenido a su llegada al aeropuerto y se le permitió viajar a San Sebastián, donde recibió un homenaje de las asociaciones proetarras.

Pese a las iniciativas legales emprendidas por la asociación de víctimas Dignidad y Justicia, la Audiencia Nacional no aceleró la detención del terrorista para ser juzgado en España y, cuando se trasladó la diligencia a su abogada, el etarra ya se encontraba en paradero desconocido.

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad españoles se encuentran en estado de alerta y han fijado como una de sus prioridades la detención del fugado ya que por su condición de ser uno de los responsables de armamentos de la banda antes del cese del terrorismo, conoce el lugar y el material en el que se encuentran los zulos de la banda terrorista de ultraizquierda. A esta circunstancia se suma la certeza de que es uno de los dirigentes del entramado que se ha posicionado contra el cese de la violencia.

En España está buscado para juzgarle por su responsabilidad en cinco asesinatos cometidos por ETA cuando él era uno de los máximos responsables del aparato militar de la banda. Son muchos quienes en los últimos meses han hecho públicos datos que avalan la reorganización del entramado militar terrorista que sigue en posesión de al menos 150 armas cortas y decenas de kilos de explosivos. Además, cuando fue detenido en 2009, a Elizarán se le decomisaron documentos que certificaban la compra de varios misiles por los que se habrían pagado 385.000 euros.

Avance editorial de “Ensayo y error”, el último libro de Mikel Azurmendi
Las memorias de un vasco proscrito

www.latribunadelpaisvasco.com 8 Marzo 2016

“Ensayo y error”, el último libro de Mikel Azurmendi, nace como una antología de textos autobiográficos que desarrollan con amplitud una serie de claves que han llevado a algunos a considerar la existencia del propio autor como la de un proscrito. Y, de hecho, el propio autor parece pensarse avergonzado por la tajadura aparentemente radical de su ideario.

La relación con eso que se conoce como “lo vasco” ha sido determinante en la vida de Mikel Azurmendi y, en este libro, muestra la naturaleza de las causas por las que miles de vascos no-nacionalistas hubieron de marcharse de su tierra expulsados por la intolerancia ambiental. En “Ensayo y error”, y como escritor también en euskera, Azurmendi sopesa el malintencionado mutismo por parte de los nacionalistas sobre su obra y reflexiona sobre la crítica perversa que intenta liquidar sus largos años de reflexión con los trazos gruesos y maliciosos de acusaciones de “españolismo”.

Recientemente, Mikel Azurmendi, que vive apartado del mundanal ruido enfrascado en la lectura y en la escritura, se vio sorprendido por las solicitaciones de la muerte y como él mismo explica, y contra todo pronóstico, hizo caso a sus familiares y amigos, que le exigían reñir batalla y rehacer su voluntad de existir. Ahora, y cuando todavía no ha recuperado el resuello, pero merced a esa voluntad de búsqueda del sentido de la vida, se muestra completamente curado, también de las repulsiones y persecuciones ideológicas.

En “Ensayo y error”, Azurmendi trata de vaciar su memoria delante de los lectores y, en esa entrega, dibuja un mundo que, con sus grandezas y miserias, se nos va de las manos cuando todavía no ha surgido nada nuevo que pueda sustituirlo.

Primera páginas de Ensayo y Error. Mikel Azurmendi.pdf [109,36 Kb] http://latribunadelpaisvasco.com/descarga/493
 


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