AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 9 Marzo  2016

Mediocridad rampante
Aleix Vidal-Quadras  www.gaceta.es  9 Marzo 2016

El fallido debate de investidura de Pedro Sánchez demostró que el nivel intelectual y político de nuestros parlamentarios si no ha tocado fondo está muy cerca de hacerlo porque es difícil mostrar una mayor carencia de recursos dialécticos, de solidez de discurso, de pobreza léxica, de torpeza sintáctica y de estrechez de miras. Con la honrosa excepción de Albert Rivera, que exhibió un grado aceptable de coherencia y de corrección de lenguaje, de ninguno de los demás oradores -por llamarles algo- se puede decir siquiera que progresa adecuadamente.

Pero una vez pasado el amargo trance de comprobar que disfrutamos de los representantes del pueblo menos elocuentes y más ramplones de Europa, ahora somos castigados todos los días con el espectáculo lamentable del segundo acto de la tragicomedia, consistente en tomar posiciones en desordenado galope ante la posibilidad cada día más plausible de nuevas elecciones. En lugar de intentar superar la pifia inicial y trabajar por la formación de un Gobierno estable, sensato y reformista a tres bandas, el PP y el PSOE siguen encastillados, pese a los infructuosos y loables esfuerzos de Ciudadanos para hacerles entrar en razón, en la preservación mezquina de sus intereses partidistas y en la obsesión de sus dos cabezas de filas por salvar su situación personal.

Dentro de esa competición por ver cuál alcanza estratos más bajos de juego sucio y de carencia de escrúpulos a la hora de encontrar motivos de descalificación del adversario, destaca con luz propia la desfachatez del PP acusando a Ciudadanos de escudero de Pedro Sánchez y de haberse corrido a la izquierda. Después de haber mantenido la sectaria Ley de Memoria Histórica de Zapatero; de dejar intocadas prácticamente todas las normas “sociales” de la gloriosa etapa del contador de nubes, de subir los impuestos hasta alturas estratosféricas en vez de simplificar la Administración, aligerar las infladas nóminas públicas no funcionariales y poner orden en el caos territorial que nos arruina; de continuar haciendo mofa de la separación de poderes; de padecer de temblor de piernas ante las bravatas del separatismo catalán al que ha seguido financiando su labor de destrucción de la Constitución; de ser incapaz de contener el déficit poniendo coto al despilfarro autonómico, después de todas estas muestras de abandono absoluto de cualquier asomo de convicciones liberal-conservadoras, apuntar con dedo admonitorio a un partido de centro, algo ambiguo en ocasiones, pero mucho más comprometido con los valores de la sociedad abierta y con la competitividad de la economía de lo que ha estado Rajoy en su larga y descansada vida, implica tal ejercicio de cinismo que produciría rubor a cualquiera que no fuera el oligárquico grupito de profesionales de la politiquería recubiertos de epidermis de saurio que rige hoy los destinos del supuesto centro-derecha español.

Cuando se ha barajado la hipótesis de un Ejecutivo “a la Monti” y se ha jugado con posibles independientes de prestigio para sacar a España del atolladero en que la tienen metida las todavía primera y segunda fuerza parlamentaria, es descorazonador constatar que disponemos de abundantes personas de talla con la preparación y las competencias requeridas para pilotar la nave del Estado en estos tiempos de zozobra, pero todas fuera de la política activa, mientras que los integrantes de las listas que se han sometido a las urnas son incapaces de desarrollar con una mínima eficacia su cometido. La conclusión no puede ser otra que nuestros mecanismos de selección de elites políticas están viciados y sólo colocan en los puestos de responsabilidad a medianías, a oportunistas o a saqueadores. De ahí la urgencia de acometer las reformas de nuestro sistema constitucional, de nuestra arquitectura institucional, de nuestra ley electoral y del funcionamiento interno de nuestros partidos que consigan que la lista de nombres que podrían devolver a España el rumbo perdido desde el puente de mando de La Moncloa estén dentro del Congreso y no extramuros de las Cortes. Mientras esto no se produzca, estamos condenados a perder oportunidades, inversiones, empleos y prestigio internacional hasta que llegue la quiebra o la descomposición final.

La dictadura fiscal

Emilio Campmany Libertad Digital  9 Marzo 2016

Hoy en Occidente creemos que sólo son genuinas democracias las nuestras. Y sin embargo hay algo en ellas que no tiene nada de democrático, como es el modo en que se recaudan los impuestos. Bajo el pretexto de ser necesarios para pagar las pensiones, la sanidad y la educación, se cometen los más ignominiosos atropellos sin que nadie se oponga, porque la mayor parte de los ciudadanos cree, aunque en muchos casos no sea verdad, que son beneficiarios netos del sistema. Hoy es más fácil ingresar en prisión preventiva sin fianza por ser acusado de delito fiscal que por serlo de estafa, apropiación indebida o alzamiento de bienes. Y es un disparate.

Para empezar, el delito fiscal no es defraudar a Hacienda. Es hacerlo en una cuantía superior a una determinada suma al año. Es por tanto un delito que sólo pueden cometer los ricos, pero no los pobres, aunque sustantivamente la conducta sea la misma. Pero lo peor no es eso. Lo inadmisible es que es un delito que sólo es posible cometer debido al diseño del sistema, que obliga al contribuyente a calcular cuánto ha de pagar a Hacienda. Luego ésta comprueba la declaración y, si no está conforme, gira la correspondiente liquidación complementaria con sanción e intereses. Si lo defraudado supera una determinada cifra, además hay delito. Y no tendría por qué ser así. Hacienda dispone de todos nuestros datos económicos, como prueban los borradores que nos presenta. ¿Por qué no hace ella la declaración y nos deja a nosotros recurrir si no estamos de acuerdo? Si fuera así, el delito fiscal sería imposible de cometer.

Con todo, el sistema tendría un pase si calcular lo que debemos por cada impuesto fuera una tarea simple. Lo cierto es que no lo es. Con una vida económica relativamente compleja, Hacienda y nueve asesores fiscales de alto copete harán con los mismos datos diez declaraciones diferentes según la interpretación que cada cual haga de las normas aplicables. No sólo, sino que Hacienda, según va conviniendo a las arcas del Estado, interpreta sus propias normas de forma cambiante. Ello puede conducir a que, con las mismas leyes, una forma de declarar sea conforme con Hacienda un año y al siguiente, no.

Naturalmente, el contribuyente que lo desee puede acudir a los tribunales, pero entonces se arriesga a que le miren todas las declaraciones con lupa y a que, aun ganando el recurso, acabe pagando más por las otras liquidaciones que le giren, además de las facturas de los abogados.

¿Es democrático un sistema así? Los parlamentos nacieron para controlar lo que gastaba el rey y no pagar más impuestos que los justos. Hoy ocurre lo contrario. El electorado, que piensa que todo es en su beneficio, se convierte en cómplice y aplaude y respalda esta forma casi confiscatoria de recaudar, creyendo que es indispensable para poder pagar el Estado del Bienestar. En realidad, eso es sólo el pretexto. Se recauda así para tener con qué pagar las muchas subvenciones, prebendas y ayudas que los políticos reparten entre los suyos y sus amigos, incluidos muchos empresarios. Y los contribuyentes afectados callan, silencian y ocultan el maltrato que sufren porque, en caso de denunciarlo públicamente, son inmediatamente tachados de defraudadores. Eso si no han salido antes en la lista de Montoro. En pocas dictaduras pasan estas cosas.

La enésima estupidez del PP con Cataluña
EDITORIAL  www.gaceta.es  9 Marzo 2016

Sólo a unas mentes tan devastadas como las del gobierno del PP se les puede ocurrir ponerse a hacer manitas financieras con el sedicioso gobierno autonómico catalán precisamente en este momento, cuando esa comunidad ha llevado el reto a la unidad nacional hasta un punto sin retorno y, previsiblemente, a pocos meses de unas elecciones generales. ¿Qué pretenden Guindos y Montoro? ¿Mantener esa estúpida ficción, tan del gusto del establishment español, de que “no pasa nada” y “los catalanes sólo quieren dinero”? ¿Es que todavía no se han enterado de que en Cataluña, en muchos aspectos, ya no rige la ley del Estado? ¿Es que no se han enterado de que el gobierno separatista catalán lleva años utilizando el dinero de todos para romper la nación de todos? ¿Es que no se han enterado que esos 7.500 millones de euros más que ahora Cataluña necesita incluyen partidas destinadas expresamente a romper la unidad nacional?

Preguntas retóricas, porque, por supuesto, claro que se han enterado. Pero, a ojos de nuestros ministros, es mucho más poderosa la seducción de un titular elogioso en El país o en la prensa oficiosa catalana, o una amorosa caricia en La Sexta. De lo que no se han enterado, tal vez, es de que ni el PP, ni la democracia ni la corona (ni El país, ni La Sexta, ni ese avión privado con el que Guindos ha acudido al Prat) podrán sobrevivir al trance de una España disuelta. Y entonces nadie se acordará de Guindos ni de Montoro; al menos, no en términos amables.

Con razón ha estallado García Albiol. Ese acercamiento del aparato económico del gobierno español al separatismo catalán es, sencillamente, un suicidio político que envía tres mensajes claros. Uno, a los separatistas: “no sufráis, que nosotros os pagaremos la independencia”. Otro, a los españoles: “no, los malos no son ellos, los separatistas, sino vosotros, que no los entendéis”. Y el tercer mensaje, en fin, es para los catalanes que quieren preservar la unidad nacional y acaso han pensado votar al PP: “buscad cobijo en otro lado, porque nosotros estamos a lo que estamos”, o sea, a nombrar Junqueras “español del año” mientras Andrea Levy le esparce flores sobre la frente ungida. Empieza a ser urgente desmantelar este PP.

Felices sin Gobierno
RAÚL DEL POZO El Mundo  9 Marzo 2016

En Bélgica estuvieron 541 días sin Gobierno y apenas notaron la ausencia. La gente iba con las manos en los bolsillos dando patadas a los botes. Un ciudadano educado sea belga, italiano o hispano es el que sabe gobernarse a sí mismo. Aquí estamos sin Gobierno desde Navidad, la cuesta de enero nos resultó más leve; y de momento nadie nota la ausencia, aunque quede el sucedáneo del Ejecutivo en funciones. Se teme que el bloqueo que se hacen a sí mismos los partidos pueda alentar la fuga de capitales, amenazar la estabilidad del euro y aumentar la desafección política, pero yo noto cierta alegría en los semblantes de la gente cansada de ministros que mandaban demasiado. Ministros que ante la corrupción decretaban cada semana medidas inútiles para evitarla, y algunos políticos que dieron tantos palos que podrían hacer el papel de Barrabás en las procesiones de Semana Santas. Viviremos con suerte todavía unos meses sin la coacción del Estado, una primavera sin Gobierno, aunque me temo que en vísperas de mayo, mientras el Gobierno prepare el decreto de nuevas elecciones le sorprenderán con la jota valenciana más que con el fado portugués.

En estos días de vacaciones para los ciudadanos, los políticos se dedican al fanatismo de lo pequeño, a la beatería gauche patosa, a la prosopopeya demagógica. Algunos están convirtiendo la causa justa de las mujeres en espectáculos kitsch. Quieren quitar la palabra diputados al nombre del Congreso por considerar el género masculino una agresión sexista y van a vestir con faldas la silueta que anuncia el cambio de luz en el paso de peatones. En cualquier discurso político se escuchan los circunloquios de ellos-ellas-nosotros-nosotras, sin hacer caso alguno a las instrucciones de la Real Academia sobre las acepciones genéricas. Una marea de ñoñez, cursilería e ignorancia azota a los progres, verdaderos engendros de la izquierda. Se ponen de moda las comuniones laicas y los oradores bujarrones. Pero quitando esas provocaciones de las señorías ociosas, estamos encantados de que, por lo menos, no nos gobiernen. Ojalá no tengamos que soportar al ogro filantrópico cebado por una casta que termina eternizándose en el poder, sableándonos, prohibiendo y dándonos la lata. Si tenemos que esperar hasta otoño sin Gobierno quizás seamos felices.

Una vez escribí sobre la felicidad de vivir una primavera sin Gobierno y me acusaron de «cantar el júbilo Silvano». No sabía si me insultaban hasta que me enteré de que Silvano, era el rey de la selva, el dios de los bosques, siempre con un ciprés o un pijo en la mano. Posiblemente algún día evocaremos con melancolía aquel marzo de idus, -la nieve, el granizo- cuando las golondrinas venían y se iban los tordos, los árboles empezaban a dar sombra y jilgueros, anidaban las cigüeñas en las torres, dominando los naranjales en flor, y nosotros nos merecimos no tener ningún Gobierno durante unos meses felices.

Todos eran socialdemócratas…
Amando de Miguel Libertad Digital  9 Marzo 2016

En efecto, todos eran socialdemócratas y sin embrago no se entendían. No se explica por qué se entusiasman con el "cambio" (¡qué originales!), si ya tenemos el Estado de Bienestar al completo. No otra cosa es la socialdemocracia. Los de derechas pretenden así lavarse la culpa de sus antecedentes franquistas, aunque solo sean familiares. Los de izquierdas también se visten de socialdemócratas para disimular sus ínfulas totalitarias.

No me gusta la locución clase política. La introdujeron los críticos de la democracia parlamentaria italiana que fundamentaron el fascismo hace un siglo. Me fastidia por lo que tiene de prurito antidemocrático. Pero hay veces en que la idea de la clase política (aunque mejor sería decir oligarquía) se hace realidad. Este es uno de ellos. Los políticos españoles llevan más de dos meses comportándose en el más viejo estilo de la vieja política, que algunos vocalmente detestan. ¿Será verdad que hay un carácter español? Me resisto a creerlo, pero me asalta la evidencia contraria a mi pensamiento.

Prometieron los padres de la patria que iban a debatir y negociar con transparencia para formar Gobierno. El resultado no ha podido ser más opaco: una pelea de negros por la noche en un túnel sin luz. (El retruécano es de Ortega y Gasset). Si la metáfora les parece incorrecta, tengo otras. Luego se quejarán de que en las encuestas los políticos reciban un suspenso.

Los padres conscriptos han demostrado ser unos mentirosos compulsivos sin principios, con unas ganas de privilegios verdaderamente patológicas. Por si fuera poco, se sospecha que andan tras la idea de ponerse a debatir una nueva Constitución. Con el estilo negociador que han demostrado, tendremos para un par de años de reuniones a mesa mantel. La cosa terminará en un referéndum sobre Monarquía o República, es decir, la de Dios es Cristo. Los viejos del lugar nos preguntamos: ¿para eso hicimos la Transición?

La función principal de los partidos (mal llamados formaciones con terminología militar) es la de seleccionar el personal político de la mejor manera posible. Eso no se consigue con lo que aquí se llama primarias, una mala imitación del modelo norteamericano. La fórmula les encanta también a los que detestan el esquema político de los Estados Unidos. Debería ser un proceso continuo de formación, examen y selección de los nuevos candidatos. Si se hace para cualquier puesto directivo o técnico en una empresa o en el Estado, no veo por qué en la política no se exige algo parecido. ¿Cómo es posible que, para ser diputado, no se precise saber inglés? Son los que después legislan sobre la imperiosidad de la escuela bilingüe.

Todavía hay políticos que, en las entrevistas con los medios, se permiten el lujo de salirse por los cerros de Úbeda ante determinadas preguntas. Es lo de "¿De dónde vienes?". Respuesta: "Manzanas traigo". Está por ver que el periodista replique: "Perdón, señor. No me ha contestado la pregunta". El Pulitzer se lo daría yo al primer periodista que interpelara así a algún mandamás deslenguado.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

Albert Rivera pudo pero no quiso
Javier Benegas www.vozpopuli.com   9 Marzo 2016

En 2012, Juan Manuel Blanco, profesor de Economía en la Universidad de Valencia y poseedor de un Master por la London School of Economics, tal y como reza en su reseña, y un servidor empezamos a escribir conjuntamente “Catarsis. Se vislumbra en final del Régimen”, libro publicado en 2013 y cuya guinda fue el espléndido prólogo de Jesús Cacho. Como bien sintetizó John Müller, Catarsis describía el desquiciamiento institucional de España. Sin embargo, no era un texto catastrofista, y tampoco fatalista: sencillamente promovía un debate reformista alejado del populismo que, presentíamos, se abriría paso conforme los efectos de la crisis progresaran. En realidad pretendíamos -sin demasiadas esperanzas, todo hay que decirlo- animar a la “inteligencia media”, académica y no académica, a mojarse. Objetivo que conseguimos a medias. Y hoy el reformismo es otro bonito cadáver.

Cuando Catarsis salió de la imprenta, España se encontraba al borde del rescate total y la prima de riesgo parecía no tener techo. Hoy, como todos sabemos, el rescate del Estado español quedó conjurado o, mejor dicho, limitado a un aseado salvamento bancario cuyos costes fueron bastante más asumibles. Gracias a Mario Draghi, no hubo que reducir las pensiones de jubilación drásticamente, como ha tenido que hacer Grecia, ni cercenar servicios básicos del llamado Estado de bienestar. Y a pesar de que la izquierda habla machaconamente de “austericidio” y severos recortes, 'stricto sensu' no sucedió tal cosa. Hubo ajustes, cierto. Pero muy por debajo de lo que cabría esperar; y la mayoría, coyunturales. De hecho, el gasto no se redujo y el déficit ha seguido aumentando.

Ha llovido mucho desde que Catarsis vio la luz, incluso ha jarreado. Sin embargo, pese al chaparrón, en la España política pocas cosas han cambiado. No así en la España real, donde el temporal ha contribuido a crear una conciencia de cambio que es ya irreversible. Y que será buena o mala en función de la disponibilidad intelectual y la valentía de quienes deberían leer la jugada. Desgraciadamente, las cuitas personales, los terrores nocturnos de las cúpulas de los partidos tradicionales y las ambiciones de un puñado de nombres propios, a las que han sumado las suyas los recién llegados, han seguido constriñendo las expectativas de 47 millones de españoles dentro de un estrechísimo terreno de juego, donde la táctica se enseñorea de la estrategia. Y donde el corto plazo manda.

La fragmentación del Parlamento, lejos de suponer una “democratización” del debate político, tal y como algunos vaticinaron el día después del 20D, ha constatado la renuncia unánime a la sociedad abierta. "El mago hizo un gesto y desapareció el hambre, hizo otro gesto y desapareció la injusticia, hizo otro gesto y se acabó la guerra. El político hizo un gesto y desapareció el mago", la frase, de Wooody Allen, se traduce en nuestro caso con bastante menos salero en la exacerbación de las diferencias, la demagogia, la polarización y el personalismo de nuestros dizque representantes. Y es que, en España, políticos, medios de información y élites económicas giran sobre sí mismos atrapados dentro del remolino que ellos mismos generan con sus espasmódicos aleteos circulares. Ninguna novedad, ningún discurso consistente, todo impostura. Los mismos lugares comunes de los últimos 40 años. Progreso, cambio, fraternidad, amor… vacío. La Transición perpetua; es decir, la Transición mal entendida, pésimamente entendida como patente de un puñado de padres de la patria y no como fenómeno sociológico que bien valdría la pena repetir para, esta vez sí, no cometer errores de bulto, para hacerla como debió hacerse no ya al principio, sino cuando los españoles por fin dejaron de temerse a sí mismos.

En este juego de trileros, donde quien más, quien menos quiere alcanzar el cielo del presupuesto, Ciudadanos pudo elegir ser un partido verdadero, más verdadero que la defenestrada UPyD en tanto que portaba un germen liberal que el partido de Rosa Díez nunca tuvo. Y es que, aunque muchos "consumidores" no acertaran a saber exactamente qué es lo que querían, sabían de lo que estaban hartos. Dar con la tecla era tan sencillo como conectar con los que han dejado de creer a pies juntillas en la capacidad del Estado, y de los burócratas que lo patrimonializan, para satisfacer demandas infinitas. Lo que debería haberse articulado en otra manera de entender el Estado mucho más acorde con los tiempos que vivimos, tal y como han hecho en buena medida otros países supuestamente más socialistas que el nuestro. Hacía y hace falta un partido liberal moderno, neo-institucionalista, capaz de dar la vuelta a España como si fuera un calcetín. Desde la razón, sí. Pero también desde la emoción. Ambas mezcladas en la proporción correcta. Pero la centralidad mal entendida mató el germen liberal y convirtió a Ciudadanos en un partido prusiano, estatista, sistémico, con un finísimo barniz de reformismo.

Cierto es que aún son mayoría quienes prefieren entregar su voto al candidato que prometa más prebendas colectivas, como el tal Sánchez o el tal Iglesias, incluso como el propio Rajoy, al que su fatal arrogancia es ya lo único que le separa de sus adversarios. Y precisamente por ello, Albert Rivera pudo ser un político en las antípodas de tanto impávido, rufián y sinvergüenza. Pero prefirió balancearse con un movimiento pendular indefinido a derecha e izquierda, añadiendo las reformas como una especia exótica traída de Centroeuropa con cuentagotas.

Mostrarse ante los españoles como un político puente, capaz de llegar a acuerdos cuando todos los demás, tan rencorosos y egoístas, sólo aspiran a ver pasar el cadáver de su enemigo por delante de su escaño, es poco, demasiado poco. No está España para cálculos ni para reformas incrementales. El desquiciamiento institucional es supino. Y así no hay manera de emular lo hecho gradualmente por naciones mucho más atemperadas. Lo describimos Juan M. Blanco y un servidor antes de que el BCE nos salvara de una quiebra que nos habíamos ganado a pulso; los leones ganaron a los dioses haciendo trampas, como explicó formidablemente John Müller en su libro Leones contra dioses, que debería ser lectura obligada en la facultad de Ciencias Políticas y, también, en la de Periodismo. Quizá si el destino hubiera sido implacable, hoy tendríamos un Rivera verdadero, y no el que quiere pero no puede, no se atreve o no le dejan. Y es que todo lo que suene a liberal, aun con el sello de Dinamarca, puede costarte la vida en esta España de burócratas, cobarde, pendenciera y estúpidamente colectivista; es decir, estúpidamente interesada.

Los españolitos a la gresca.
Vicente A. C. M.  Periodista Digital  9 Marzo 2016

Realmente padecemos una clase política que no nos merecemos. O quizás sí por haberles votado. No es de extrañar, y además aunque esté mal diré aquello de “ya lo dije”, que el Rey D. Felipe haya decidido ponerse de perfil y esperar a que le presenten un candidato con posibles, quiero decir con posibilidades reales y no buenas intenciones para poder ser investido y formar Gobierno. Una actitud comprensible y lógica en un escenario donde el Congreso de los Diputados se ha transformado, aún más si cabe, en un circo donde diferentes payasos practican su chabacanería, chistes pueriles y soeces y demás parafernalia de una inexistente comicidad. Una pista donde Su Señorías se dedican a sacar sus malos modales, aunque algunos de ellos jamás tuvieron un mínimo de civismo, ni de decoro, ni de respeto por los demás. No se puede pedir ni peras al olmo ni sacar agua de un pozo seco.

El caso es que por h o por b seguimos a dos meses con un Gobierno en funciones que no gobierna y que permanece pasivo ante la serie de desafíos reales que siguen vomitando los secesionistas en Cataluña desde ese Gobierno de la Generalidad, que debiera llamarse de la “singularidad” del nacionalismo excluyente del “procés de independencia”. Unas bravuconadas de amenazas de desobediencia, de esperpénticas marchas de apoyo rodeando al secesionista mayor del condado después de Artur Mas, Francesc Homs, rodeado por sus fieles camaradas camino del juzgado para declarar sobre la comisión de un delito de deslealtad y desobediencia. Un Gobierno en funciones que no funciona y permite sin rubor el que ese otro secesionista en Cataluña, el Consejero Romeva, se atreva a recibir a los embajadores plenipotenciarios de países como Suecia, Canadá e Irlanda sin que el Ministro de Exteriores en funciones les llame inmediatamente a consulta para protestar formalmente por la “traición diplomática”. Un insulto a España por parte de unos países que sufren la misma lacra del secesionismo y que parecen mostrar simpatia por ayudar a otros a destruir otro país.

Y si miramos a Sus Señorías en el Congreso y a los partidos que se supone que deben llevar los destinos de España, solo podemos ver un espectáculo de revanchismo, de peleas de bandas callejeras por el territorio, de luchas navajeras, de insultos. Todo lo que hace utópico e imposible crear el clima de unidad y de consenso que tanto necesitamos España y los españoles. Porque parece no bastar que sus enemigos, el secesionismo catalán y vasco campen a sus anchas en mítines, en marchas, en arengas desde las Instituciones y en gestos de claro desafío, sino que además debemos soportar a unos líderes supuestamente constitucionalistas enfrascados en su especial pelea de machos alfa por el dominio de la manada y que no son ni lo uno ni lo otro. Algo así como el grotesco dibujo que el Ayuntamiento de Valencia dirigido por la marca de PODEMOS, quiere poner en todos los semáforos de la ciudad, un muñequito con falda escocesa, en un intento patético y hortera de buscar una paridad de sexos, que ha resultado otra parida más.

Hubo un eslogan publicitario que decía aquello de “España es diferente”. Y no solo es eso sino que va camino de ser insoportable e inhabitable. Un país donde la mayor fuente de riqueza, el turismo, es maltratado y despreciado, obligándole a pagar unas tasas por atreverse a respirar nuestro aire, tomar nuestro sol en nuestras sucias y contaminadas playas por una sobre explotación urbanística para que ellos tuvieran apartamentos donde cobijarse, por comer en nuestros chiringuitos del todo a diez euros que da trabajo a millones de españoles. En fin, diferente sin duda, con unos gobernantes empeñados en que además deje de serlo y se convierta en uno más de los países tercermundistas empobrecidos como ya lo ha logrado ser su admirada Venezuela gracias al régimen bolivariano chavista que ya está maduro para desaparecer del todo.

Así que por favor, dejen de hacer el indio en el Congreso y en sus despachos y disuélvanse de una vez para que el pueblo español vuelva a dar su veredicto y en este tiempo de reflexión se piense dos veces a quien va a votar y no se lo tome como Su Señorías el Congreso a pitorreo.

Sé que es mucho pedir a quienes solo están acostumbrados a hacer su voluntad y a despreciar a los ciudadanos que les votaron y creyeron en sus palabras. ¡Pobres infelices! los ciudadanos, claro. Supongo que siendo conscientes Sus Señorías, al menos algunas, de que no van a poder volver a sentarse en su recién estrenado escaño y el sillón, aunque les haya correspondido el gallinero, harán lo posible por alargar al máximo, esto es hasta el 2 de mayo, para deponer sus Actas y hacer mutis por el foro. España no se los agradecerá y pasarán al olvido como tantos otros culisilentes sin pena ni gloria, pero con su moderno Ipad y su Smart phone de última generación gentileza del Congreso y de los imbéciles que les votaron. Diputado por unos meses, el sueño de cualquier giliprogre y anti sistema melenudo.

España es diferente, insoportable, ingobernable y se ha llegado a hacer inhabitable por culpa de unos dictadorzuelos con ínfulas creando un ambiente irrespirable por el hedor de las cloacas recién destapadas de corrupción, de nepotismo y de prevaricación. Y como siempre, los españolitos, como en la canción de Mecano aludiendo a la cuenta atrás del reloj de la Puerta del Sol en la medianoche de fin de año, en este caso de ciclo, “entre gritos y pitos los españolitos, enormes, bajitos, hacemos por una vez algo a la vez”.

¡Que así sea y que tengan un buen día! Pero cuanto antes lo hagamos, mejor, la espera desespera.

La frivolidad de un partido en crisis
OKDIARIO   9 Marzo 2016

Podemos ha vuelto a convertir una fecha importante como el Día Internacional de la Mujer en un mero escenario de folclore político tal y como hiciera el día que se constituyeron las Cortes —bebé de Carolina Bescansa mediante— o durante los distintos debates de investidura con beso y declaraciones de amor incluidas. Hacer del 8 de marzo una excusa para proponer ideas disparatadas como cambiar el nombre al Congreso de los Diputados hace un flaco favor a la idoneidad de una fecha necesaria para visibilizar el problema real de las desigualdades entre hombres y mujeres que, desgraciadamente, aún están presentes tanto en el ámbito doméstico como en el laboral.

No parece serio, disquisiciones lingüísticas sobre el género aparte, tachar el complemento del nombre ‘de los diputados’ como discriminatorio para las diputadas, tal y como han señalado Podemos y Compromís. Una frívola interpretación que, además de desviar el foco del problema real, instrumentaliza de manera pueril un día que debería dedicarse a la concienciación reposada y tranquila a favor de la mujer. Lejos de cualquier atisbo de normalidad, la táctica de convertir en propaganda casi cualquier acto público es una constante en la formación liderada por Pablo Iglesias quien este martes, para más inri, ha ocupado con su cara un cartel conmemorativo de la propia celebración.

Sin embargo, esta apropiación de la fecha por parte de los podemitas no parece suficiente para silenciar la grave crisis interna que sufren en estos momentos con seis gestoras dirigiendo la estructura del partido en otras tantas comunidades, donde han sufrido una catarata de dimisiones. Las vías de agua en la embarcación de Podemos son cada vez más numerosas y ponen en cuestión el liderazgo de Pablo Iglesias. A los problemas ya existentes en Galicia y País Vasco —en ambas regiones habrá elecciones el próximo otoño— se unen Cataluña con el debate independentista, Cantabria y La Rioja, donde la cúpula fue destituida por fraude en las primarias. Además, en Madrid, la dimisión del secretario de Organización, Emilio Delgado, ha dejado a ojos de la opinión pública las profundas discrepancias al respecto de la gestión autonómica de Luis Alegre, hombre de confianza de Pablo Iglesias, única razón por la que sigue en el cargo.

Las cortinas de humo que lanzan desde la dirección nacional de Podemos apenas logran tapar las profundas desavenencias que carcomen la estructura interna del partido. Sería de agradecer que una formación que enarboló la transparencia como modelo de gestión no tratara de engañar a sus votantes con maniobras opacas. La última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha dejado claro cómo la situación política se ha convertido en una de las principales preocupaciones para los españoles que en un 77% la consideran mala o muy mala. Algo en lo que redunda la actitud de los líderes de Podemos, adalides teóricos de la nueva política y que con sus respectivos comportamientos ahondan en esa desconfianza de los ciudadanos al respecto de sus representantes públicos.

Sobregobernados
Ignacio Camacho. ABC  9 Marzo 2016

El estado de orfandad ante el bloqueo revela un país sobregobernado, acostumbrado a la subordinación civil.
El desgobierno es uno de los grandes mitos socialdemócratas. Un mito de origen hobbesiano, el del Estado-Leviatán que organiza la selva humana, y que a veces desemboca, extremado, en el paroxismo totalitario o colectivista. La política moderna, es decir, democrática, constituye desde la Constitución de Filadelfia un esfuerzo por limitar la jurisdicción pública mediante equilibrios de poderes y contrapesos que garanticen la libertad individual frente a la tentación intervencionista. Pero la hegemonía contemporánea de la socialdemocracia ha impuesto, bajo la coartada igualitaria, un marco mental que tiende a considerar desprotegido al ciudadano si no goza del amparo de un poder fuerte y de gran capacidad reguladora. La gran derrota del pensamiento liberal ha sido la de acabar compartiendo las bases de ese dogma.

Esa teoría del Estado protector es la que está al fondo del actual estado de ánimo de la sociedad española, que se cree en situación de orfandad ante la presunta ausencia de Gobierno. Se trata de una falacia, habrá que repetirlo: España tiene Gobierno, sólo que es un Gabinete con sus competencias discrecionales limitadas. Y sobre todo tiene Estado, y funciona: mantiene abiertos los servicios, paga las pensiones, los subsidios y las nóminas. Hay un presupuesto aprobado y ¡¡cuatro!! administraciones que lo gestionan. Y hay un marco de leyes supervisado por tribunales que garantizan la seguridad jurídica.

La mayoría de los ciudadanos puede desarrollar su vida, y de hecho lo hace, al margen del bloqueo de la investidura. Son paradójicamente los empresarios –en especial los grandes, los que con más ahínco defienden en teoría el liberalismo– quienes más añoran un interlocutor oficial para moverse en una economía en exceso regulada por la que suelen circular con comodidad de poder fáctico. Disfrazan así de necesidad colectiva su interés particular por saber quién manda, y al enfatizar la incertidumbre provocan el efecto general de parálisis con la suya propia. La realidad es que mandan las leyes en vigor, y nadie debería tener miedo de desenvolverse en un Estado de Derecho que simplemente vive un impasse político y parlamentario. Con los tiempos tasados por añadidura. Una situación no deseable pero en modo alguno catastrófica.

Sorprende escuchar tantas voces quejosas del falso vacío de poder, que incluso llegan a sostener en su desesperación que es preferible un mal Gobierno que ninguno; quizá pronto puedan tener ocasión de poner a prueba esta idea procedente de una tradición social de dependencia política mal disimulada. España es un país sobregobernado, acostumbrado a la subordinación civil y al sometimiento a la intervención estatal. Una sociedad inmadura, de raíces desamparadas, acostumbrada a la tutela de referencia pública, cuya clase dirigente no sabe vivir sin la respiración asistida de una Administración hipertrofiada.

Mi batalla contra la ELA
¿La Sanidad pública merece seguir troceada en 17 partes?
Carlos Matallanas El Confidencial  9 Marzo 2016

Mientras asistimos estos días al espectáculo gratuito y en 'streaming' que están dando nuestros principales políticos, siguen en pausa las reformas necesarias de este país. Para llevarlas a cabo fue para lo que elegimos representantes el 20 de diciembre. Creíamos que la crisis había traído un diagnóstico claro de todo lo que se había hecho mal (o tremendamente mal) en los años de la falsa bonanza. Ese veredicto parecía unánime hasta que con las siglas hemos topado.

Me muerdo la lengua, que esto no es una tribuna política, aunque paso a hablar de algunas reflexiones, acerca de lo que va este blog, que me han dejado las negociaciones en lo que a propuestas se refiere. España paga a día de hoy un precio muy alto por los prejuicios originados en el pasado. Algunos tienen base histórica, otros son mera propaganda cínica. Pero en estos días, juegan un papel de clichés que están siendo el mayor enemigo para tener un debate inteligente y poder llegar a soluciones. Y cuando se usan para hacer juicios exprés y categóricos en esa coctelera de ejes izquierda-derecha, arriba-abajo y nacionalismos-centralismo, uno se da cuenta de que nuestros representantes no están entendiendo absolutamente nada.

Las autonomías y el sistema sanitario
Los recortes en Sanidad y la privatización (bajo sospecha constante de intereses sucios detrás) llevados a cabo durante la crisis son el mejor ejemplo de las disfunciones de nuestro sistema político y territorial. Cierto es que algunos lugares han visto mayores penurias que otros (el triste consuelo ha sido "a nosotros nos recortan un poco menos que al de dos provincias más allá"), pero tanto la falta de ingenio para abordar el ajuste como la grosería de algunas medidas son comunes en toda la geografía española.

Yo, como enfermo, he sentido en primera persona no solo el empeoramiento en los recursos humanos y técnicos de la Sanidad pública, sino la descoordinación entre territorios que agrava el problema y crea desigualdades. La fuerza centrífuga que surgió como respuesta a la cruel estructura estatal franquista explica que cada comunidad autónoma aspire a gestionar cada vez más recursos propios. Pero es una crisis como esta la que nos señala que esa descentralización tiene unos límites y que quizás en aspectos esenciales los hemos sobrepasado hace tiempo. Al menos, si lo que queremos es tener todos los mismos derechos prácticos en cualquier lugar del Estado. A lo mejor estoy equivocado, pero el único patriotismo que entiendo es ese. De lo mundano nace el amor hacia lo abstracto, nunca al revés.

Albert Rivera propone unificar la tarjeta sanitaria de nuevo. Habla incluso de que con el DNI o la tarjeta de residencia sea posible que te atiendan sin problemas en cualquier lugar de España. Por experiencia, creo que es un paso adelante, de progreso, que ayudará a enmendar un rumbo errado, por mucho que signifique para soberanistas o regionalistas un paso atrás y perder derechos autonómicos ya adquiridos. Dicen que el nacionalismo se cura viajando. Pues en este caso, nunca mejor dicho, se les puede acusar a quienes así piensan de haber viajado muy poco y, sobre todo, de no saber lo que es necesitar asistencia fuera de tu comunidad o ir a una simple farmacia a por un medicamento recetado. Pocas veces me he sentido menos español (quizá la expresión exacta sea "pocas veces me he sentido más resignado ante el perenne desentendimiento entre españoles") que ante un farmacéutico incapaz de validar en el sistema informático mi número de tarjeta sanitaria de otra comunidad. Alguna vez he llegado a pagar el precio del medicamento íntegro ante el bloqueo mental de quien me despachaba.

Enfermos con distintos tratamientos
Igual pasa con la gestión de datos de historiales médicos, con el acceso a los servicios cuando se solicita el derecho de una segunda opinión médica, con la estrategia de redes de asistencia y unidades especializadas, con la movilidad del personal sanitario y un largo etcétera. Ya hablé largo y tendido sobre algunas trabas que tuve entre Andalucía y Madrid. Porque, claro, cada comunidad ahora paga sus tratamientos y quien recibe mucho enfermo de fuera quiere que se le abone el gasto extra o, si no, cierra la puerta a nuevos enfermos de esa comunidad externa. Lo hace de forma sibilina y nunca lo reconocerá, puesto que radicalmente no puede hacerlo, al ser un derecho teórico.

También en el proceso de diagnóstico pasé por un hospital importante de Barcelona. Los profesionales, como todos los que me han tratado, estuvieron a la altura, y también fue muy parecido su lamento por las trabas a su trabajo desde la Administración y por lo ineficiente del sistema. Además, lo estancas que son las distintas sanidades públicas de cada comunidad quedaba patente en un detalle tan absurdo como es el idioma. Pese a que sabían que yo era un madrileño residente en Cádiz, los informes que me entregaron estaban todos en catalán. Algunos eran pruebas y gráficos cuyos parámetros están en esa lengua por defecto, y otro, en cambio, fue redactado en catalán por quien me hizo las pruebas. No quiero tratar este tema desde las vísceras, como por desgracia se hace en uno y otro extremo. Solo quiero tirar de sentido común, y este nos dice que el único fin de un idioma es entenderse y comunicarse con fluidez. Pues eso no es lo que ha ocurrido entre quien escribió ese informe y quien me lo ha requerido en Madrid o Andalucía, donde tuvieron lógicas dificultades para entenderlo. Más allá de la anécdota, seremos un país mejor cuando hasta estos detalles estén bien coordinados. La eficiencia y la eficacia administrativas no solo cohesionan, también ahorran mucho dinero público. Eso es lo que hay que pulir antes de cerrar camas de hospital.

Con el prejuicio por delante, la propuesta de Rivera será tachada por algunos de vuelta al centralismo casposo y, con ese veredicto previo, que entra perfecto en un tuit, ya tienen establecido el argumento para ni sentarse a la mesa a negociar. Por cómo hablan unos y otros, parece que no acepten que los millones de votos de cada uno por separado no son fuerza para sacar adelante ninguna propuesta. Tampoco aceptan que el adversario pueda tener una idea mejor que la suya para empezar a arreglar un problema concreto. Y además renuncian a la posibilidad de que algunas de sus propias propuestas se hagan realidad.

La Sanidad española: una reforma necesaria
Aceptando como primer paso la tarjeta sanitaria única, por ejemplo, Podemos podría acabar introduciendo en la legislación la prohibición explícita del copago sanitario en todo el estado, una medida progresista con la que también estoy muy de acuerdo, por cierto. Eso es pactar, ninguna minoría impone lo suyo y en cambio el resultado contiene los mínimos que representan a una amplia mayoría. Algo así es lo que se necesita hoy, y solo gente con mucho talento y buen talante demostrará que está a la altura del reto. De momento, y siguiendo la tradición de los últimos lustros, están dejando mucho que desear. A nuevos y viejos les sigue costando darse cuenta de que la ciudadanía no somos niños de teta.

Por seguir dando ideas, qué mejor uso se le puede dar al nuevo Senado que reformarlo como una cámara de integración territorial y comunicación entre comunidades. Donde la Sanidad y la Educación, por eso de ser las partidas de gasto público más importantes y, por supuesto, lo que da dignidad e igualdad a cualquier ciudadano, sean allí coordinadas desde un punto de vista global. Una función así de específica pero tan relevante quizá ya justificaría esa cámara, cuya actividad debería estar conectada a la opinión y asesoramiento de los profesionales y expertos en la gestión sanitaria, de educación, etcétera. Hasta ahora, quienes más tienen que aportar siguen siendo ninguneados.

De momento, están dejando mucho que desear. A nuevos y viejos les sigue costando darse cuenta de que la ciudadanía no somos niños de teta

Todo eso requiere trabajo, serenidad y un pacto amplio que en España aún no se ha sabido hacer. Pero ya es hora de ponerse a ello con decisión y madurez, empecemos los ciudadanos por aceptar la complejidad de lo que somos como sociedad, nos agrade más o menos, porque a todos nos gustaría que nuestras siglas tuvieran 12 millones de votos y que nuestro partido legislase según nuestras preferencias. Pero eso no es así, la familia no se elige, nuestro país es el que es. Y ahora es más plural que nunca.

Y los políticos (los que tengan la valía), que levanten el vuelo y que arreglen poco a poco lo que no funciona, que tienen donde elegir. Detrás de eso irán después los sentimientos de pertenencia y las banderas. No al revés.

*Si desea colaborar en la lucha contra la ELA, puede hacerlo en la web del Proyecto MinE, una iniciativa para apoyar la investigación que parte de los propios enfermos.

Garicano, no; Rufián, sí
José García Domínguez Libertad Digital  9 Marzo 2016

Paul Krugman, Luis Garicano, Mario Vargas Llosa y Stephen Hawking no pueden ser profesores en la Universidad de Valencia, pero Gabriel Rufián sí. Y no crea el lector que hablo en broma. Para ser docente o personal investigador en la Universidad de Valencia se exige como requisito imprescindible e inexcusable acreditar documentalmente que se poseen conocimientos superiores, igual orales que escritos, de valenciano. Imprescindible e inexcusable, digo. Sin estar en condiciones de mostrar un título oficial de la variante de la germanía propia de esos territorios mediterráneos, ningún Premio Nobel puede aspirar a una plaza de docente en la capital del Turia. Repito, no se trata de un mérito a valorar entre otros, sino de una condición sine qua non a fin de impartir docencia en cualquier materia, ya sea científica, técnica o humanística. Nadie , pues, que sea oriundo del resto del planeta Tierra accederá jamás, por los siglos de los siglos, a ese templo del saber fallero y comarcal.

Salvo que alguien barrunte, claro, que los mejores astrofísicos norteamericanos, econometras alemanes, ingenieros chinos y microbiólogos australianos tengan entre sus prioridades profesionales el inscribirse en alguna academia de valenciano por correspondencia. Mas no se piense que acaba ahí la cosa. Porque esa suprema obligación académica, la del dominio del verbo valenciano en todos sus muy ricos registros, también se hace extensiva a los profesores de la universidad que posean ahora mismo una plaza en propiedad. A esos efectos, dará igual que los contrate la NASA o que obtengan cien doctorados honoris causa por el MIT, Harvard u Oxford, si no logran demostrar en tiempo y forma que se han sacado el certificado oficial de valenciano cualquier promoción académica interna les estará vedada de por vida.

A todo esto, huelga decir que la Universidad de Valencia no ha aparecido jamás en ninguna lista internacional de excelencia corporativa. Ni ha aparecido ni hay el menor riesgo de que vaya a hacerlo en el futuro. Valencia, es evidente, apuesta por la burricie local e identitaria. Ante todo, los asnos de la tierra. Una preferencia decidida por la mediocridad endogámica y el nepotismo mafioso que, por cierto, no la distingue en nada del resto de universidades españolas, tanto públicas como privadas. Por algo, según datos del Ministerio de Educación, el 73% del cuerpo docente de la universidad pública estudió en el centro en el que está contratado hoy. Y todavía habrá alguien que se extrañe de que el último Premio Nobel obtenido por un científico español fuera el de Santiago Ramón y Cajal en 1906. Cajal, que, por supuesto, no podría ni soñar con impartir ahora una clase en Valencia.

Bruselas no cree que España pueda “corregir a tiempo” el déficit e insiste en pedir nuevas reformas
OKDIARIO  9 Marzo 2016

La Comisión Europea ha reiterado este martes que España debe avanzar en la senda de las reformas para corregir sus desequilibrios macroeconómicos, si bien ha puesto en duda que sea capaz de cumplir con los objetivos de déficit comprometidos para 2016 si no presenta "a tiempo" ajustes adicionales al presupuesto cerrado para este año.

Bruselas ha mantenido hasta ahora que esperará a que se forme un nuevo Gobierno para pedirle que enmiende los presupuestos, por las limitaciones de un Ejecutivo en funciones; pero el retraso en las negociaciones y la posibilidad de nuevas elecciones complican el calendario.

“Se prevé que España no logre su objetivo de déficit nominal para 2015 y se prevé que no logre una corrección a tiempo y duradera para 2016, mientras no cumpla con el esfuerzo fiscal recomendado”, ha indicado el Ejecutivo comunitario en su evaluación de los desequilibrios macroeconómicos de los Estados miembros.

En este contexto, el vicepresidente de la Comisión para el Euro y Diálogo Social, Valdis Dombrovskis, ha eludido referirse a la carta que se espera que sus servicios envíen a España sobre las medidas a tomar para reducir el déficit, con especial acento a la puesta en práctica de la Ley de Estabilidad Presupuestaria.

“Las decisiones que tienen que ver con la parte fiscal están siendo finalizadas y serán publicadas mañana (por el miércoles)”, ha dicho Dombrovskis al ser preguntado por la carta remitida a España y otras similares a otros países como Italia.

“El Gobierno de España sabe perfectamente lo que tiene que hacer y va a agradecer la carta donde se recuerda la Ley de Estabilidad presupuestaria”, ha indicado Luis de Guindos, para después reiterar que, pese a estar “en funciones”, el Ejecutivo de Mariano Rajoy conoce la ley y “hará lo que tenga que hacer“.
España, fuera del grupo de países con “desequilibrios excesivos”

Sobre la situación general de España, Dombrovskis, ha explicado que Bruselas valora que el Gobierno haya emprendido “reformas importantes” que han devuelto a España a la senda del crecimiento, pero cree que sigue habiendo riesgos que exigen una “estrecha vigilancia”.

España se mantiene fuera del grupo de cinco países que registran “desequilibrios excesivos”, entre los que sí están Francia e Italia, y se sitúa al mismo nivel que las economías de Alemania, Finlandia, Irlanda, Países Bajos, Suecia y Eslovenia.

La categoría de países con desequilibrios, en la que se enmarca España, serán sometidos por Bruselas a una “vigilancia específica”, que irá desde los contactos técnicos hasta el diálogo a nivel político si fuera necesario”, según ha explicado Dombrovskis, con el objetivo de garantizar que “responden a los retos identificados”. “Seguiremos observando la economía española de muy cerca”, ha añadido.

El Senado de EEUU comprobó que el libro de Verstrynge impulsó la alianza de Chávez con Hezbolá
Francisco Mercado okdiario  9 Marzo 2016

Chávez obligó a más de 30.000 oficiales a formarse con un libro del podemita Verstrynge
El podemita Verstrynge enseña en Venezuela y en la Complutense cómo hacer una bomba atómica casera
Las enseñanzas de Verstrynge: “Para atentar no hace falta una bomba, basta ir con viruela en Metro”

Jorge Verstrynge hizo algo más que un buen negocio vendiendo más de 30.000 ejemplares de su libro a Hugo Chavez. El dictador adoptó su libro como su su base doctrinal para justificar su apoyo a Irán y al terrorismo de Hezbolá.

La relación entre el Gobierno de Venezuela, el régimen de los ayatolás de Irán y la milicia terrorista libanesa Hezbolá tiene vínculos claros con las enseñanzas extendidas por el libro de Jorge Verstrynge, según expertos internacionales de seguridad. El dictador Hugo Chávez adoptó su doctrina de la guerra asimétrica, la que explica el político podemita como la lucha de EEUU contra los grupos terroristas, el mismo año en que le compró a Verstrynge más de 30.000 ejemplares de su obra para el Ejército bolivariano y lo hizo profesor de su escuela militar.

En 2005, Chávez “adoptó oficialmente el modelo islamista radical de guerra asimétrica, lo que tiene vínculos con kamikazes y diferentes tipos de terrorismo, incluido el uso de bombas atómicas y otras armas de destrucción masiva. Esto ocurrió al mismo tiempo que Hezbolá cobraba más y más presencia en América Latina y cuando Chávez anunció un proyecto de construir drones con ayuda iraní”, escribía el experto en seguridad internacional Douglas Farah.

Farah, asesor de Seguridad Nacional en EEUU y miembro del International Assement and Strategy Center, fue más claro aún en su acusación: “Chávez adoptó como su doctrina militar los conceptos de estrategias articuladas en La guerra periférica y el islam revolucionario, del político español Jorge Verstrynge”.

Si a esto se une que Chávez compró para la formación de sus militares entre 30.000 y 50.000 libros del libro de Verstrynge, donde explica cómo fabricar bombas diversas (atómicas, bacteriológicas, químicas…) y que Venezuela creó una escuela castrense en Bolivia para todos los países de la alianza bolivariana (ALBA) financiada por Irán, el círculo se cierra: el manual del ex número dos de Fraga en Alianza Popular y hoy miembro de Podemos circuló como obra en una escuela militar que pagaba la dictadura de los ayatolás, financiadora de los terroristas libaneses de Hezbolá.

Posteriormente, Venezuela se sumó al corro de países que financian a la milicia de Hezbolá, según la DEA (Drug Enforcement Administration, la Administración para el Control de Drogas de EEUU).

El dinero del narcochavismo
El dinero sucio del narcochavismo no sólo ha llegado a las FARC o a ETA. Según datos en poder de la DEA, esta estructura también ha redirigido pagos hacia el grupo terrorista que dominma gran parte de Líbano y combate hoy en Siria al lado del ejército del sátrapa Bashar al Assad e Irán.

El narcochavismo ha usado para este desvío de fondos a Victor Aulart, ex vicepresidente de PDVSA, la petrolera venezolana. Casualmente, su sustituto en la empresa estatal de crudo, Erik Malpica, es otro de los hombres a los que la DEA sitúa en el organigrama del cartel de los Flores. No en vano, es sobrino de la primera dama venezolana, la esposa de Nicolás Maduro, Cilia Flores.

El dinero del narcotráfico, a través de PDVSA, salía hacia Suiza y de ahí a un banco portugués. Finalmente, los fondos acababan en Dubai, donde los manejaba un ciudadano iraní, dueño de una empresa en Suiza.

Las conexiones entre las dictaduras bolivarianas (la Venezuela de Chávez, el Ecuador de Correa, la Bolivia de Morales y la Nicaragua de Ortega) fueron analizadas en febrero de 2012 por un comité del Senado de Estados Unidos en una sesión monográfica en la que compareció Douglas Farah.

Comparecencia de Farah ante el Senado de EEUU.
El asesor de Seguridad Nacional inició su intervención aquel 16 de febrero de 2012 agradeciendo a la Cámara Alta del Congreso la oportunidad de comparecer para dar cuenta a los senadores de “un asunto de profunda importancia para la seguridad de la patria y la supervivencia de la democracia en Latinoamérica”.

En su introducción, Farah desarrollaba la extraña alianza de Irán, “un país sin lazos históricos, culturales o religiosos” con los países del cono sur como consecuencia de “los intereses comunes de acabar con EEUU, como David con Goliat” y de “la necesidad de ambas partes de estrechar lazos económicos en el contexto de las sanciones internacionales que minan las finanzas iraníes”.

Posteriormente, el experto hace un desglose de los grupos “estatales y no estatales” (los países bolivarianos, las FARC, Hezbolá, Irán…) con intereses cruzados “en el crimen organizado en la zona” que, recuerda Farah, “ya estableció el presidente Obama como la primera preocupación en su Estrategia de seguridad Exterior”, publicada a finales de 2011.

De hecho, como prueba de los estrechos vínculos entre las partes, demuestra Farah la financiación por parte de Teherán de esa academia militar bolivariana impulsada por Chávez en Bolivia. Para el asesor de Seguridad Nacional, “es notorio que estos actores están implicados en el tráfico de drogas, el tráfico de personas y el de armas de destrucción masiva”, que “justifican como legítimas en su guerra asimétrica contra Estados Unidos”.

El libro de Verstrynge
Es ahí donde Farah incluye el libro de Jorge Verstrynge La guerra periférica y el islam revolucionario como la clave intelectual de todo este entramado. Citando al terrorista venezolano Carlos el Chacal como el primero en vincular el marxismo con el islam violento “como armas combinadas para acabar con el imperialismo de EEUU”, cita su concepto de guerra asimétrica, tomado por “el político e ideólogo español Jorge Verstrynge”.

Págs.10/11 de la comparecencia de Farah, que reproduce la portada del libro de Verstrynge.

Carlos el Chacal cumple hoy cadena perpetua en una cárcel francesa por el asesinato de dos policías galos. En la cárcel escribió un libro llamado Islam revolucionario y allí recibió la visita del embajador venezolano, con la consigna de Chavez de que hiciera lo posible por excarcelar al “amigo y auténtico revolucionario”.

Verstrynge, remarca Farah, “tomó las enseñanzas de Carlos y profundizó en ellas en su libro, justificando el uso no sólo de la guerra de guerrillas, sino de lo que se se ha dado en llamar terrorismo como legítima guerra asimétrica” con el objetivo de “destruir Estados Unidos con diversos métodos de guerra asimétrica” haciendo hincapié en la ventaja de “la voluntad sagrada de los combatientes musulmanes para sacrificar sus vidas por sus objetivos”.

La comparecencia de Farah ante el Senado está recogida en un documento oficial que reproducimos aquí y en el que se muestra la portada del libro de Verstrynge, dada la relevancia que el ponente le otorga a la obra del político español, al que cita no menos de 11 veces como instigador de la alianza entre el narcochavismo y los terroristas de Hezbolá.

UNA LLAMADA DE ATENCIÓN
Magistral lección de gramática para 'feministas y feministos'
Aunque esta carta es antigua, ha tomado relevancia en las redes sociales ante los intentos de una parte de la sociedad de imponer la ideología de género. La misiva es de una profesora de instituto público que cuenta con una acertadísima y lapidaria frase final.
Gaceta.es   9 Marzo 2016

(Domingo, 10. Enero 2016)

Por su interés, reproducimos íntegramente una carta que, escrita por una profesora de instituto público, está volviéndose viral en las redes sociales por su ejemplaridad y crítica valiosa a la corrección política que lleva, en muchos casos, a rozar el ridículo.

SOBRE IGNORANTES E IGNORANTAS
Yo no soy víctima de la Ley Nacional de Educación.

Tengo 60 años y he tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y de la propaganda política.

En jardín (así se llamaba entonces lo que hoy es "educación infantil", mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente:

La A de "araña", la E de "elefante", la I de "iglesia" la O de "ojo" y la U de "uña".

Luego, cuando eras un poco mayor, llegaba "Semillitas", un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto.

Eso sí, en el Semillitas, no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos cuadernos.
En Primaria estudiábamos Lengua , Matemáticas , Ciencias, no teníamos Educación Física.

En 6º de Primaria, si en un examen tenías una falta de ortografía del tipo de "b en vez de v" o cinco faltas de acentos, te bajaban y bien bajada la nota.
En Bachillerato, estudié Historia de España, Latín, Literatura y Filosofía.

Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las "Coplas a la Muerte de su Padre" de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda...

Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección.
Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura.

Y... vamos con la Gramática.
En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales.

El participio activo del verbo atacar es "atacante"; el de salir es "saliente"; el de cantar es "cantante" y el de existir,"existente".

¿Cuál es el del verbo ser? Es "ente", que significa "el que tiene identidad", en definitiva "el que es". Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación "ente".

Así, al que preside, se le llama "presidente" y nunca "presidenta",independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.

De manera análoga, se dice "capilla ardiente", no "ardienta"; se dice"estudiante", no "estudianta"; se dice "independiente" y no "independienta"; "paciente", no “pacienta"; "dirigente", no dirigenta"; "residente", no "residenta”.

Y ahora, la pregunta: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son"periodistos"), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española ? Creo que por las dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hace más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).

Les propongo que pasen el mensaje a sus amigos y conocidos, en la esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no "ignorantas semovientas", aunque ocupen carteras ministeriales).

Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto. Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!

SI ESTE ASUNTO "NO TE DA IGUAL",
PÁSALO, POR AHÍ, CON SUERTE, TERMINA HACIENDO BIEN HASTA EN LOS MINISTERIOS.
Porque no es lo mismo tener "UN CARGO PÚBLICO" que ser "UNA CARGA PÚBLICA".

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Rajoy sigue financiando la 'desconexión' de Cataluña
EDITORIAL Libertad Digital  9 Marzo 2016

A fin de evitar que el costosísimo proceso de construcción nacional que se perpetra en Cataluña arrastre a la Generalidad a la suspensión de pagos, el Gobierno de Rajoy ha venido destinando desde 2012 la mayor parte de los Fondos de Liquidez Autonómica a una Administración en rebeldía cuyos recursos propios no son suficientes para atender los desembolsos que reclama el procés, y, al mismo tiempo, los que reclaman las competencias que tiene legítimamente encomendadas.

Aunque las comunidades autónomas sean las administraciones regionales que más dinero perciben del contribuyente de todos los países de la OCDE, todo dinero es poco si, como en el caso catalán, se dedican a crear o a sostener toda una red clientelar en forma de empresas, fundaciones y demás chiringuitos a mayor gloria de la causa secesionista. El procés ha requerido y seguirá requiriendo la creación de organismos como el Consejo Asesor para la Transición Nacional de Cataluña y otras ilegales estructuras de Estado, como una Agencia Tributaria propia o la multiplicación de embajadas destinadas a lo que Artur Mas llamó en su día "internacionalización del conflicto". Implica también no escatimar recursos en unas televisiones públicas concebidas como "arma para la construcción nacional".

Aunque los mandatarios secesionistas se molestasen –cosa que ni siquiera hacen– en acreditar que todos los recursos que reciben del FLA los destinan a pagar a proveedores y otros desembolsos legítimos, es evidente que no costean con su dinero su delictivo proceso de construcción nacional. El FLA no viene sino a cubrir el desvío de fondos del contribuyente que los nacionalistas destinan a su objetivo de dotarse de un Estado propio.

La más reciente muestra de cómo el Gobierno de España está financiando, de manera indirecta pero absolutamente decisiva, el proceso secesionista catalán lo constituyen los más de 3.034 millones adicionales que el FLA destinó en diciembre a la Generalidad, días después de que los cabecillas secesionistas hicieran pública su penúltima desobediencia a la penúltima sentencia del Tribunal Constitucional contraria a su proyecto de desconexión con el ordenamiento jurídico español y la futura creación de una república catalana independiente.

Aquello debió de colmar la paciencia del dirigente del PP catalán, Xabier García Albiol, que el 5 de febrero manifestaba: "Si el Gobierno catalán sigue desafiando constantemente al Estado de Derecho, poniendo en riesgo las libertades, no tengo ningún problema y me parecería fantástico que, de una vez por todas, se intervenga la tesorería de la Generalitat por parte del Estado".

Se entiende, por tanto, que el PP catalán, con Albiol a la cabeza, haya estallado con una escasamente disimulada cólera este martes al conocer la reunión secreta mantenida el lunes por el ministro de Economía, Luis de Guindo, y el vicepresidente económico de la Generalidad, Oriol Junqueras, días después de que la Administración catalana haya pedido otros 7.520 millones al FLA. La indignación es todavía más entendible porque la nueva exigencia de los golpistas se produce pocos días después de que Puigdemont se burlara de la última sentencia del TC contraria a la creación de una Consejería de Exteriores.

El Gobierno de Rajoy habrá de desembolsar ese dinero a los separatistas si sigue empeñado en evitar a toda costa cumplir su deber de intervenir la Administración regional en rebeldía. Y el corajudo de García Albiol tendrá que plegar si no quiere correr la misma suerte que María San Gil y tantos otros que han abandonado el Partido Popular en los últimos años.

Por otro lado, resulta lamentable que una formación como Ciudadanos no denuncie la indolencia, rayana en la felonía, del PP de Rajoy y siga dando por buenas la impunidad secesionista y la financiación de que sigue disfrutando el proceso de ruptura. No otra cosa es negarse a cerrar el grifo del FLA y limitarse a presentar recursos ante un TC cuyas sentencias quedan en papel mojado.

¡Españo, coña!

FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo

Una de las pocas cosas realmente valiosas que a los españoles nos regalan al nacer es la lengua española. Hasta los analfabetos y los pobres de pedir -no de espíritu- pueden hablarla bien en los lugares más remotos del mundo. Un campesino nicaragüense, por ejemplo, habla mejor español que un ejecutivo argentino, no digamos catalán, y durante muchos siglos, en cualquier rincón perdido del mundo ha habido madres que para firmar ponían la cruz, porque nadie les había enseñado a leer y escribir, y que sin embargo hablaban y cantaban estupendamente.

Bergamín, uno de los seres más sutiles en el uso de la lengua y de la idea de España, al que, si no como autor de Esperando la mano de nieve, debería rendir culto la grey podemita como símbolo del estalinismo español -empezó de católico rojo, continuó de escriba delator contra el POUM, siguió de propagandista del FRAP y acabó de proetarra en Fuenterrabía- escribió un Elogio del español analfabeto para glosar, a su retorcida y brillantísima manera, la cultura oral que admiraba en los pueblos andaluces, donde suena un español mucho mejor que la jerga libresca del chupatintas urbano, ese al que Valle llamaba cagatintaz.

Sin llegar al extremo de las paradojas bergaminianas, hay una obra literaria, el Romancero, creada por millones de españoles, en un principio analfabetos y anónimos, a los que se unieron, reconociendo el genio popular, los escritores más exquisitos, de Góngora y Quevedo a Juan Ramón y Antonio Machado, hasta crear el más conmovedor de nuestros monumentos nacionales, la joya más delicada de las lenguas romances.

Pues bien, en nombre de la igualdad de género (en la jerga progre, que huyendo del género común ronda el epiceno, suele significar de sexo), los politicastros y politicastras, analfabetos y analfabetas, se han propuesto liquidar esa lengua común que, además sale gratis. Rosana Pastor quiere amputar del Congreso el apéndice «de los diputados». Debería dar ejemplo y en vez de Pastor, llamarse Pastora o, para no discriminar al animal, Oveja. En Barcelona, Ada Colau también de parto semántico, ha dado a luz una criatura que te quita las ganas de hacer méritos: en vez de homenaje, mujeraje. Tienen un lío con las aes que no les cabe en las oes. Y todo porque no saben cómo borrar el nombre de España. ¡Pues que digan Españo, coña!

El renovado funeral de las víctimas
JOSEBA ARREGI El Mundo  9 Marzo 2016

Para las víctimas nunca hay tiempos buenos. Podrían llegar esos tiempos si se les dieran garantías de que el futuro político de la sociedad en la que viven no se asentará sobre algo parecido al proyecto que sirvió para asesinar a sus familiares. Mientras tanto casi todo lo que sucede se les vuelve en contra, o al menos sólo sirve para profundizar su tristeza.

En una civilización que ha hecho de la absolutización del presente y en ese presente todo lo ha convertido en espectáculo, poco o nada tienen que ofrecer, al parecer, las víctimas. A la sociedad actual le sucede algo parecido a los enfermos de Alzheimer en los comienzos de su enfermedad: pueden recordar con detalle sucesos de los tiempos en los que eran niños o jóvenes, pero no pueden recordar lo que acaba de sucederles, quién les acaba de visitar. En los medios merecen más espacio las noticias relacionadas con el cumplimiento o incumplimiento de la Ley de Memoria Histórica, el quita y pon de nombres de calles por causa del franquismo, la recuperación de restos de 'gudaris' muertos en la Guerra Civil y otras cosas, que el trabajo de memoria relacionada con lo que supuso la historia de terror de ETA.

En relación a esa historia, 'vende' más en los medios el encuentro entre víctimas y verdugos 'arrepentidos' que la pregunta acerca del significado político de las víctimas asesinadas. Lo que tenga que ver con la manifestación de sentimientos, sean sinceros o artificiales, 'vende' más que el recuerdo de los crímenes no esclarecidos ni presentados ante la Justicia, dando paso a la impunidad de demasiados asesinatos. Una historia de terror como la de ETA, con todo el dolor y el sufrimiento, la presión de las amenazas y el miedo que ha conllevado, con el comportamiento cobarde de buena parte de la sociedad vasca, con la tentación de líderes políticos de jugar a pacificadores soñando con el premio de pasar a la historia como tales, coadyuvando así a la esperanza de ETA de que habría una solución negociada, esperanza que ha sustentado la prolongación de su historia de terror, no se presta a la necesidad de espectáculo de la sociedad actual, no se presta a sentimentalismos fáciles, no se presta a la frivolidad en la que estamos asentados, no se presta a la necesidad de crear héroes que no duran ni los segundos que se necesitan para proclamarlos. Pero sí sirven para enterrar todavía más profundamente a las víctimas asesinadas de ETA y a los que sufrieron atentado mortal en intención.

La celebrada salida de prisión de Otegi y todas sus manifestaciones no sirven para reforzar la memoria, la dignidad y la verdad debidas a los asesinados por ETA. Sólo sirve a la sociedad del espectáculo, a la necesidad mediática de héroes y escándalos. Sólo sirve para celebrar palabras que no dicen lo que se les quiere hacer decir, y sirve para hermenéuticas baratas por parte de infinidad de analistas que se han olvidado de la historia de terror y sufrimiento.

Otegi, el llamado 'hombre de paz' por algunos políticos de muy alta responsabilidad institucional, dice ahora que ETA tenía que haber terminado antes. Lo que no dice es que lo que temían ellos, los de Herri Batasuna y sus distintas marcas, era que el fin de ETA se llevara por delante el proyecto político común a ETA y su brazo político, por el que era lícito y legítimo matar, e incluso debido al pueblo vasco que había que rescatar de las garras de España; el proyecto político que había que construir aunque fuera contra muchos vascos, el paraíso al que había que llegar sembrando de muertos asesinados las calles vascas y españolas.

No vamos a escuchar, probablemente, a Otegi decir que la historia de terror de ETA estuvo mal, que fue un error, que ha sido una historia ilegítima, que no había razón alguna para asesinar como lo hicieron y lo justificaron, unos y otros, otros que eran unos o como los unos, en concreto él. Aunque parezca que es un paso de gigante, reconocer el daño causado puede no querer decir nada más que constatar que ha habido muertos y, por lo tanto, dolor. Pero ni siquiera constata que esos muertos fueron asesinados, y que en cada asesinado se mató la libertad, la libertad de conciencia, la libertad de identidad, la libertad de sentimiento de pertenencia, se mató al Estado de Derecho, que es la posibilidad y la garantía de poder vivir en libertad siendo diferentes, estando limitada esa libertad por las reglas comunes de convivencia.

Mientras debatimos si podrá o no presentarse como candidato a 'lehendakari' de Euskadi por el partido político Sortu -porque la Justicia ha dejado a medio hacer su trabajo- no hay espacio para que alguien se pregunte qué significa que un miembro de ETA, alguien que construyó la historia de terror de ETA, alguien que desde el brazo político de ETA legitimó sus asesinatos, quiera ahora construir el mismo proyecto que sirvió para matar desde la presidencia del Gobierno vasco. El mismo proyecto -repito-, aunque diga que lo va a hacer renunciando a la violencia porque así lo requiere el momento, la táctica, pero no el reconocimiento del Estado de Derecho.

Las víctimas asesinadas no pueden hablar ni gritar. Y ahora se escucha más, por no decir solo, a los que parece que lo único que les interesa es decir que Otegi ha sido preso político por defender unas ideas, es decir, por defender un proyecto político cuya materialización incluía el asesinato para poner de manifiesto que no todos los vascos tenían lugar en esa Euskadi a construir, en esa nación a hacer realidad, porque el lugar adecuado de esa gente excluida sólo puede ser el cementerio, bajo tierra, nunca de pie sobre la tierra vasca. Y quienes dicen que Otegi es un 'hombre de paz' y que ha sido un preso político son proclamados como representantes de la juventud indignada, de lo nuevo en la política española.

No 'vende' la pregunta de cómo afectará a las víctimas familiares escuchar estas frases, ensalzar a quienes las pronuncian, hacer de ellos héroes de la nueva hora política en España. No 'vende' preguntarse cómo afectará a las víctimas familiares la posibilidad de que un ex miembro de ETA, un secuestrador, un legitimador de la historia de terror de ETA, un líder del brazo político de ETA que ha legitimado durante años el terror de ETA y cada uno de sus asesinatos, pueda ser presidente de Euskadi o, al menos, pretenda serlo porque no lo impide ni la Justicia ni un acuerdo implícito o explícito del resto de fuerzas políticas de que algo así no sucederá jamás.

INTERESA MUCHO más saber si se va a poder presentar o no, las consecuencias, positivas, que ello podrá acarrear a una izquierda nacionalista radical en horas bajas, si servirá para frenar la vía de agua que ha supuesto la entrada de Podemos en la escena política vasca -ese partido cuyo líder máximo recuerda al PSOE la cal viva de los GAL, pero nunca recuerda a los parlamentarios de Bildu los asesinados por ETA-.

El tópico de que los muertos se quedan solos, muy solos, encierra una gran verdad. Más si cabe si los muertos son asesinados en nombre de un ideal político. Y solos se quedan también con su dolor las víctimas familiares, especialmente, cuando tienen que presenciar que actores de esa historia de terror que les incluye a la fuerza como víctimas pueden, quieren y quizá vayan a presidir los designios políticos de la comunidad en la que viven los que no tuvieron que trasladarse fuera de ella. Solos los muertos asesinados, y solas las víctimas, mientras los demás se dedican, nos dedicamos a pasar página, a cerrar el capítulo, a mirar hacia delante, a mirar al futuro, a buscar la reconciliación -¿de quién con quién?-, a buscar bajo las piedras de la historia otros muertos que puedan edulcorar y medio legitimar los asesinatos de ETA, para que los verdugos no estén solos en su culpa, sino acompañados por otros muchos que también fueron culpables y quizá sirven para legitimar lo que hizo ETA o, al menos, para que surja la duda, la pregunta, la apariencia de que esa legitimación existe, existió.

Pero con los asesinados por ETA puede haber quedado enterrada la libertad que ETA quiso asesinar en cada uno de ellos. Y todos nos quedaremos sin esa libertad por la que no queremos ni siquiera librar la batalla de la memoria.

Joseba Arregi fue consejero del Gobierno vasco y es ensayista.

El Mocho catalán y las Fallas
Vicente Torres  Periodista Digital  9 Marzo 2016

Lo dice la lógica y también la experiencia, el nacionalismo atrofia el cerebro, atonta y hasta envilece. Es contagioso, además, y tiene difícil cura, puesto que funciona como una religión, con sus dogmas increíbles, pero que sus adeptos creen a pies juntillas.

Los nacionalistas necesitan hechos épicos para existir, puesto que se creen mejores que los demás. Y como no los tienen, se los inventan. No hay problema. Los vascos pregonan una existencia heptamilenaria, pero si hubiera hecho habrían situado su origen mucho antes. Los nacionalistas catalanes, también conocidos como catalufos, necesitan, igualmente, recurrir a la fantasía, y al final todo es catalán; hasta los dinosaurios vascos son catalanes. Como Santa Teresa, Cervantes, Colón, Calisto y Melibea. Y Pujol, claro. Pujol también es catalán. Y Rahola, que tantas glorias está procurando a Cataluña. ¿Qué sería de Cataluña sin Rahola, sin Colau, sin Rufián, sin los caganers? Hay que recordar que Roca Junyent y Guerra, ¡dos gloriosos catalufos!, se fueron al retrete cuando se votaba un artículo propuesto por Letamendía, durante el proceso de redacción de la Constitución.

Dado este estado de cosas se entiende que la ciudad de Barcelona se haya procurado una alcaldesa como Colau, y la Generalidad Catalana esté presidida por un individuo al que llaman el Mocho. No se sabe aún cual de los dos, Colau o el Mocho, tiene la cara más dura. La pelota está en el aire.

El caso es que cuando el catalán estaba dividido en una serie de dialectos, el valenciano ya había adquirido la categoría de lengua y había generado su Siglo de Oro. Se lo quieren apropiar los incautos catalufos, pero las cosas son como son, no como se las inventan ellos.

Dice el Mocho, con más ignorancia que cara dura, aunque parezca difícil, que las Fallas pertenecen a la cultura catalana. Eso es imposible, idiota. Imposible. A pesar, igualmente, de un alcalde ciclista que debería durar muy poco en el cargo.

Los 183 altos cargos de la Xunta cobran casi diez millones brutos al año
La Administración mantiene a 133 asesores, a los que paga 27.975 euros por cabeza
M. Cheda S. LorenzoSantiago / La Voz  9 Marzo 2016

La puesta en marcha, en la noche del lunes, del portal de transparencia de la Xunta permite por primera vez conocer individualmente los sueldos de todos los altos cargos gallegos, definición que acaba de ser legalmente ampliada a puestos antes no considerados como tal. Distribuidas en diferentes categorías, figuran ahí las retribuciones actualizadas del presidente, de sus conselleiros, de los secretarios y directores xerais, de los delegados territoriales, de los responsables de entes instrumentales, de otros profesionales fichados con contrato de alta dirección y de los jefes de prensa y de gabinete de los integrantes del Ejecutivo. En total, 183 personas (un 39,1 % menos que en el 2008) que cobran un bruto anual de 9.571.322 euros.

Como promedio, por tanto, sus nóminas ascienden a 52.302 euros, aunque analizándolas por grupos de responsabilidad se aprecian diferencias notables. Así, mientras los 11 miembros del Gobierno perciben 63.975 por cabeza y ejercicio, los 30 primeros ejecutivos de los entes instrumentales ingresan 56.252; los 33 directores xerais, 55.221; los 23 secretarios xerais y asimilados, 55.035; los 6 delegados territoriales, 50.904; los 60 contratados recurriendo a la modalidad de alta dirección, 48.340; y, por último, los 20 jefes de prensa o bien de gabinete, apenas 44.304.

Pero incluso dentro de cada uno de esos conjuntos de profesionales se dan variaciones sustanciales debidas, básicamente, a que algunos acumulan tanto trienios como complementos personales y otros, nada de ello. En el Consello de la Xunta, por ejemplo, las asignaciones van de 59.246 a 73.293 euros; en los entes públicos, de 44.689 a 81.199; y en las jefaturas de prensa, desde los 39.500 hasta los 52.109.

El ránking de los salarios no lo lidera ningún integrante del Ejecutivo. De hecho, en el top seis de los cargos mejor pagados solamente aparecen dos de las personas que forman parte del Gabinete Feijoo: este último, en el segundo lugar, con una nómina de 73.293 euros, y la titular de Infraestruturas, Ethel Vázquez, en el cuarto, con una de 69.248. El cajón más alto del podio corresponde al director general de la Compañía de Radio Televisión de Galicia, Alfonso Sánchez Izquierdo, quien, incluidos los variables, llega a los 81.199 euros anuales. El tercer peldaño, con 71.087, lo ocupa la presidenta del Consello Económico e Social, Corina Porro.

Más abajo en la clasificación se sitúan el resto de conselleiros. En el séptimo puesto se encuentra el de Sanidade, Jesús Vázquez Almuíña (65.547 euros); en el octavo, el de Facenda, Valeriano Martínez (64.947); en el noveno, la de Medio Ambiente, Beatriz Mato (64.311); en el décimo, la de Mar, Rosa Quintana (63.500); en el undécimo, el vicepresidente, Alfonso Rueda (62.909); y en el decimotercero, el de Educación, Román Rodríguez (62.233). Con igual percepción (59.246), el vigesimoprimero, el vigesimosegundo y el vigesimotercero se hallan los de Economía, Política Social y Medio Rural: respectivamente, Francisco Conde, José Manuel Rey y Ángeles Vázquez.

Sin detalle en los de confianza
Este nivel de detalle con el régimen de los altos cargos contrasta con el aplicado al de los asesores. En este punto, la interpretación que la Xunta hace del Estatuto Básico del Empleado Público (2007) y de la Lei de Emprego Público (2015) difiere de la que defienden los sindicatos. Bajo el epígrafe del personal asesor, el portal incorpora una lista de 53 empleados, que en su mayoría integran departamentos de prensa adscritos a las consellerías. La Xunta da cuenta de los nombres y apellidos de ese personal eventual, pero no precisa las características de cada puesto ni desglosa las retribuciones. Aporta la suma global: 1,62 millones, con una media de 30.659 euros anuales por cada asesor.

La omisión del detalle de los sueldos es relevante, porque las retribuciones de los asesores no están establecidas de acuerdo con una titulación o un criterio fijo. Además, el portal tampoco especifica en qué gabinete presta sus servicios cada asesor, lo que impide determinar si la Xunta cumple con la Lei de Emprego Público en cuanto a la prohibición de que ese personal trabaje para entidades instrumentales.

Ese marco normativo subraya en su artículo 32 que «el número máximo de puestos de personal eventual regulado en este artículo, así como sus características y retribuciones, serán establecidos anualmente por el Consello de la Xunta dentro de los correspondientes créditos presupuestarios consignados al efecto, siendo el número y las condiciones retributivas del mismo públicas». En este último punto se centra la discrepancia entre Ejecutivo y sindicatos. La Xunta sostiene que ese deber de hacer públicos los sueldos se refiere al total de asesores, y no al detalle individual. Alega que, a mayores del número que exige la ley autonómica, el portal aporta la relación nominal de ese personal eventual.

Con todo, a esa relación de 53 asesores hay que sumar 80 contratados como personal de apoyo, con unas retribuciones de 2,09 millones (26.197 por persona). La Xunta asegura que el coste de las nóminas de esos 133 cargos de confianza (3,72 millones, 27.975 de media por cabeza) es inferior en un 35 % a la del 2008.
El 63 % de los puestos directivos son para hombres en un plantel con un 70 % de mujeres

La estructura de los altos cargos de la Administración autonómica mantiene el mismo desequilibrio que el propio Ejecutivo en cuanto al predominio de hombres. De esos 183 puestos directivos (incluidos los 11 integrantes del Consello de la Xunta), 114 están ocupados por hombres y solo 69 por mujeres. Esto implica una proporción de 63-37 a favor del sexo masculino. Por grupos, la mayor brecha se localiza entre los altos cargos de las entidades instrumentales, donde los varones (20) casi triplican a las mujeres (7). En cambio, entre los secretarios generales, la diferencia se reduce a un puesto, eso sí, a favor de los hombres (12-11).

La difusión del portal, anteanoche, coincidió prácticamente con el inicio del Día de la Mujer, lo que llevó al presidente de la Xunta a destacar que el 70 % de la plantilla de la Administración autonómica son mujeres (60.299 de un total de 86.382 empleados). Este aspecto resalta todavía más el hecho de que entre los altos cargos se inviertan las proporciones. Entre las empleadas, ellas son mayoría. Pero en los puestos directivos dominan ellos.
Los liberados sindicales tienen un coste para las arcas públicas de 10,7 millones

La Lei de Transparencia e Bo Goberno, que entró el lunes en vigor, no solo obliga a publicar en el nuevo portal institucional de la comunidad información sobre sus altos cargos (viajes, régimen patrimonial, actividades, sueldos...). Establece también que a través del mismo medio deben darse a conocer el número de personas con nómina en la Xunta, cuántas de ellas (y sus nombres) son liberadas sindicales y qué coste tienen para las arcas autonómicas las horas dedicadas por estas últimas a la función de representación de los trabajadores. De acuerdo con los datos recién revelados, total o bien parcialmente, suman 842 los empleados que trabajan para los sindicatos durante su jornada laboral: 633 en el ámbito de la Administración general, 153 en el de la educación y 56 en el de la sanidad. Ese desempeño le sale al erario por 10.709.560,4 euros anuales: 6.404.321,24 del primer grupo, 2.376.465,14 del segundo y 1.928.773,94 del tercero. Como en el caso de los asesores, la asignación individual de esa carga económica no figura detallada.

Los grandes concellos ya gastan en sus nóminas más que antes de la crisis
La factura de las plantillas vuelve a crecer tras varios años de ajuste y contención
Serafín LorenzoSantiago / La Voz  9 Marzo 2016

La recuperación que apuntan los indicadores macroeconómicos puede ser discutible, sobre todo desde la perspectiva del contribuyente. Pero lo que no admite duda es que el ajuste en el que las administraciones públicas se aplicaron en los últimos años toca a su fin, al menos en lo que al gasto de personal se refiere. La mayoría de los concellos de más de 20.000 habitantes ya presupuestan más recursos para pagar sus nóminas que antes del estallido de la crisis. Como sucedió en los años de restricciones en los gastos de personal, el mayor esfuerzo de contención corresponde a los pequeños municipios.

Los concellos presupuestaron en el 2015 un total de 694,56 millones para ese capítulo de gasto. Aunque son 42 millones más que los que liquidaron en el ejercicio 2012, la cifra se mantiene por debajo de la suma de los pagos al personal en el 2008 (707,26 millones) y es notablemente inferior a la del 2011 (752,6). Porque este es el primer aspecto a tener en cuenta: la administración local no pisó el freno en el gasto en sus plantillas hasta el 2012.

Pese a que en el conjunto de los concellos el presupuesto en ese ámbito sigue por debajo del liquidado en el 2008, entre los 22 que superan los 20.000 vecinos ya es superior. En el 2015 presupuestaron para gastos de personal 366,13 millones, 13 más de lo que abonaron al inicio de la crisis. Solo A Coruña (61,87 millones), Santiago (30,87), Ferrol (17,47), Vilagarcía (10,44), Cangas (7,37) y Marín (4,78) consignaron menos en el ejercicio pasado para nóminas de lo que liquidaron en el 2008. En las tres ciudades citadas, la referencia de las cuentas del 2015 vale también para el ejercicio en curso, porque al igual que otras urbes las mantienen prorrogadas ante la falta de apoyos para aprobar las nuevas. Eso sí, tanto A Coruña como Santiago, Ferrol, Vilagarcía, Cangas y Marín no escapan a la dinámica general, y en el 2015 presupuestaron más para personal de lo que pagaron en el 2012.

Entre las mayores urbes, sigue resultando significativa la distinta evolución en la gestión de esta partida en A Coruña y Vigo. En los albores de la crisis, el consistorio herculino destinaba a nóminas 64,48 millones, mientras el olívico abonaba 60,2. Pero en el 2011 se invirtió la relación, y Vigo ya liquidó una partida mayor que A Coruña. En las cuentas del 2015 esa brecha supera los 5 millones. Mientras A Coruña presupuestó 61,87 para personal, Vigo alcanzó los 67,15 millones.

Las diputaciones, disciplinadas
En el tramo de 30.000 a 50.000 habitantes, llama la atención que Vilagarcía (10,44 millones consignados en el 2015 para pagar a su plantilla) y Oleiros (9,07) reservan partidas más elevadas que Narón (8,35), pese a tener censos más modestos. Así, con casi 5.000 habitantes menos que el segundo concello más poblado de Ferrolterra, Oleiros presupuestó 700.000 euros más en el 2015. Y Vilagarcía, con 2.000 vecinos menos que Narón, dedica a nóminas 2 millones más al año. De estos tres municipios, el arousano es el único que consigna menos de lo que liquidó en el 2008.

Las diputaciones se mantienen en conjunto por debajo del gasto ejecutado antes de la crisis, aunque las cuentas del 2015 reflejan un fuerte incremento de las partidas para personal. Si se toma como referencia el 2012 (122,68 millones entre los cuatro entes), los presupuestos del 2015 arrojan un incremento de 7,6 millones. Las de Lugo y Ourense reservan menos de lo que invirtieron en el 2008. La de Lugo gastó entonces 29,58 millones, y ahora presupuesta 23,34. La de Ourense pasó de 32,75 a 27,68 millones.

Entre las otras dos diputaciones, la de Pontevedra ya liquidó en el 2012 (38,44 millones) más que en el 2008 (37,65). Y la de A Coruña, que antes de la crisis destinaba a nóminas 35,08 millones, presupuestó 38,38 en el 2015.

contra Homs y Puigdemont
Manos Limpias persigue judicialmente al separatismo

"Malversación" y "desobediencia" son los delitos que el sindicato atribuye a Homs en la actualización de la querella. Recurren también la investidura de Puigdemont: la "fórmula" usada no era legal.
Rafael Núñez Huesca  www.gaceta.es  9 Marzo 2016

El sindicato Manos Limpias ha presentado una actualización de la querella contra el exconseller de Presidencia Francesc Homs en la que le acusa de los delitos de malversación y desobediencia y pide que su caso se eleve al Tribunal Supremo (TS), dada su condición de aforado por ser diputado en el Congreso.

Homs ha comparecido el lunes durante una hora de forma voluntaria ante el TSJC, donde se ha proclamado una víctima de una querella política, y ha defendido la legalidad de la actuación del gobierno catalán en el proceso para la celebración del proceso participativo del 9N.
Contra la investidura de Puigdemont

Además, el sindicato ha interpuesto un recurso judicial para pedir que se anule el pleno del Parlamento de Cataluña en el que Carles Puigdemont fue investido presidente de la Generalitat, el pasado 10 de enero, al entender que se vulneraron los requisitos de convocatoria de la sesión.

Según ha informado Manos Limpias, en su recurso contencioso-administrativo también denuncian que Puigdemont aceptó el cargo utilizando una fórmula que vulneró el decreto que regula este tipo de pronunciamientos, prometiendo "fidelidad a la voluntad del pueblo de Cataluña representada por el Parlament", pero obviando la Constitución y el Rey.

Los grupos de la oposición, como PPC y Ciutadans, denunciaron la celeridad con la que la Mesa del Parlament convocó el pleno de investidura, que se celebró el domingo 10 de enero, horas antes de que expirara el plazo para que hubiera un acuerdo que evitara la convocatoria automática de elecciones.

 


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