AGLI Recortes de Prensa   Sábado 12 Marzo  2016

La gran estafa legislativa que impide a la gente ganarse la vida
Javier Benegas, Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 12 Marzo 2016

Bodegas en mitad del campo que han de cumplir el “reglamento para la protección de la calidad del cielo nocturno”, permisos que se han de solicitar en ventanillas que no existen, obras de insonorización por importe de miles de euros para diminutas escuelas de yoga, instrucciones para declarar impuestos que parecen jeroglíficos..

Ramón Iglesias, ingeniero y promotor español, necesitó tres años de gestiones, 10.000 euros en licencias, centenares de papeles y complejos trámites con más de 30 funcionarios de 11 departamentos pertenecientes a cuatro Administraciones diferentes, antes de poder abrir su bodega ecológica. Tuvo que pagar 1.300 euros por un estudio de impacto acústico a pesar de que sus instalaciones eran silenciosas y se encontraban muy alejadas del lugar habitado más cercano. Le exigieron una certificación de “innecesariedad” de realizar actividad arqueológica y, también, un informe sobre iluminación por si incumplía el “reglamento para la protección de la calidad del cielo nocturno”. En resumen, Ramón sufrió innumerables zancadillas administrativas a pesar de que iba a generar puestos de trabajo en una de las zonas más deprimidas de España.

El caso de Ramón es el del típico emprendedor solvente a punto de naufragar en el mar de los Sargazos de esas trabas burocráticas a la actividad económica creadora de empleo, que más parecen provenir de la calentura de mentes desquiciadas que de una labor legislativa y reguladora responsable. Hay casos aún más inauditos, como el de un empresario mexicano que, tras un año de trámites y gestiones en España, tuvo que tirar la toalla al descubrir que uno de los permisos exigidos sólo se expedía en una ventanilla que ni siquiera existía. O, a una escala más modesta, la pequeña escuela de yoga, con aforo para apenas 14 personas, a la que se exigió acometer obras de insonorización por importe de 14.000 euros (más IVA) pues, como es bien sabido, el yoga es una actividad extremadamente ruidosa.

Exorcizando el espíritu emprendedor

Ramón no desistió en su empeño. Afortunadamente contaba con financiación suficiente y un proyecto bien planificado. A trancas y barrancas, descapitalizándose, llegó braceando a la orilla. Otros, con proyectos más modestos, como muchos autónomos, terminan desistiendo. Tras años de esfuerzos, angustias y estrecheces, acosados por las trabas administrativas, perseguidos por Hacienda, la Seguridad Social y los bancos, regresan completamente arruinados al lugar del que provenían: la cola del paro o la economía sumergida. En adelante, la mayoría de ellos preferirán malvivir de un triste subsidio que volver a pasar por ese infierno: comerán mal, pero al menos dormirán tranquilos. ¡Que el espíritu emprendedor se encarne en otro cuerpo!

En España, a cada intento de realizar una actividad económica corresponde una interminable lista de disparates administrativos. El delirio ha alcanzado tales cotas que, a la sombra de las prolijas normativas municipales, han florecido empresas concertadas que, por un buen dinero, “ayudan” al atribulado emprendedor a desenmarañar la madeja normativa, a conocer cómo y cuándo -y a qué coste administrativo- podrá abrir su peluquería, panadería, taller, tienda, despacho o garito. Nada mejor que el desglose de las tarifas de estos conseguidores para hacerse idea del absurdo. Algún malpensado podría llegar a la conclusión de que se ha legalizado aquello que antaño llamaban “mordida”. Para el legislador no hay peces pequeños, incluso la actividad lucrativa realizada en la propia vivienda está sujeta a inescrutables normativas. Y qué decir del “práctico” manual de Hacienda para cumplimentar la declaración de IVA: 12 páginas de retorcida jerigonza leguleya que deprimirían al más entusiasta aficionado a la hermenéutica o a la resolución de jeroglíficos.

¿A qué se debe tanto despropósito?, ¿acaso los legisladores se la tienen jurada a los emprendedores, autónomos y diminutos empresarios?, ¿nos encontramos a merced de sádicos que disfrutan mortificando a quien sólo aspira a ganarse la vida dignamente?, ¿o es simple y pura incompetencia? De ningún modo. Los políticos y los burócratas no son psicópatas ni estúpidos: su comportamiento es coherente con sus propios objetivos.

Regulación del Mercado. Índice escala de 0 a 6 de menos a más restrictivo. España (en color rojo) siempre a la cabeza en barreras, trabas, licencias y permisos.

Fuente: OCDE 2013.

Los oscuros propósitos de la hiperregulación

En los años 80 del pasado siglo, un economista peruano, Hernando de Soto, analizó un curioso fenómeno. En las grandes ciudades del Perú, como en las de otros países, existían grandes masas de población que subsistían llevando a cabo labores artesanales, industriales o de servicios, pero siempre sumergidas, aun cuando sus actividades eran lícitas. ¿Por qué nadie se regularizaba? De Soto sospechó rápidamente que el exceso de regulación, la multiplicidad de permisos y la dificultad para obtenerlos podían ser la causa. Comprobó que para abrir un mero taller textil hacían falta permisos de 11 organismos distintos, que requerían 289 días completos de trámites burocráticos, con un coste final de 1.231 dólares de la época (32 veces el salario mínimo en Perú). Y en algunos casos era imposible conseguir la licencia sin recurrir a sobornos. Este estudio dio origen al ya clásico libro El otro sendero.

Tal despropósito condenaba a muchas personas a vivir en la precariedad. Podían ganarse el sustento pero siempre bajo la espada de Damocles de la suspensión y el cierre y, no menos importante, imposibilitados para hacer crecer su negocio y prosperar, porque el acceso al crédito estaba vedado a las empresas irregulares. Lo sorprendente era que, aun siendo las consecuencias tan graves, pocos gobiernos estaban dispuestos a acometer una simplificación legislativa. El motivo era simple: en muchos países, entre ellos el nuestro, los dirigentes políticos no persiguen el bien común; están al servicio de sus propios intereses. No se dedican a la política para servir a la sociedad sino para servirse de ella. Las complejísimas regulaciones no aparecen de manera inocente. Son establecidas deliberadamente por gobernantes sin escrúpulos como subterfugio para otorgar favores a sus aliados y asegurarse nuevas oportunidades de enriquecimiento ilícito. Esas barreras son los meandros administrativos donde se embalsa la corrupción.

La hiperregulación restringe la libre entrada a la actividad económica para que unos pocos privilegiados puedan operar sin apenas competencia, obteniendo enormes beneficios de mercados cautivos que comparten con los políticos a través de comisiones, regalos, puestos en el consejo de administración. Las normas o requisitos deben ser enrevesados y ambiguos para permitir cierto grado de discrecionalidad a la hora de conceder permisos y licencias. El fenómeno es tan antiguo que ya fue señalado por el historiador romano Cornelio Tácito: "Corruptissima re-publica, plurimae leges" (cuanto más corrupto es un país más leyes tiene).

Desgraciadamente, esta estrategia está muy extendida por todas las administraciones españolas. Mientras la oligarquía política y económica se enriquece, la gente corriente experimenta enormes dificultades para encontrar trabajo o desarrollar una actividad económica. Muchos conciudadanos quedan atrapados en el círculo de la pobreza; condenados a vivir del subsidio o trampear en la economía sumergida. Cada vez que los costes de entrada en el mercado se incrementan un 10%, la densidad de empresas desciende un 1%,  con efectos devastadores  para la competencia, la productividad, la innovación y, sobre todo, el empleo. Las consecuencias son todavía más graves en el caso español por la cantidad y disparidad de disposiciones: más de cien mil leyes, normas y regulaciones que ocupan… ¡1.250.000 páginas en el BOE y otras 800.000 en los boletines de las Comunidades Autónomas!*

Ni la formación ni la tecnología ni la globalización

Ciertos gurús insisten en la falta de formación, el atraso tecnológico y la presión de la globalización como principales causas del elevadísimo paro estructural que padecemos. Se equivocan. La hiperregulación maliciosa es, con mucho, el principal problema, la máquina infernal del desempleo, la pobreza y la frustración. ¿De qué nos servirá poseer la mejor formación si el legislador, sea nacional, autonómico o local, determina caprichosamente quién puede ejercer una actividad y quién no? ¿Cómo aprovecharemos la más portentosa tecnología, si los gobernantes pueden favorecer a sus amigos y partidarios, negando el pan y la sal al ciudadano innovador que quiere ganarse la vida honradamente? ¿Para qué valdrá la mayor capacidad de adaptación si los políticos generan infinidad de complejas y contradictorias normas con el fin de ejercer la discriminación, enriquecerse, y pasarse la igualdad ante la ley por el forro de sus sillones?

Resulta fascinante que muchos dirigentes políticos, alguno con sus posaderas recientemente asentadas en el Congreso, distraigan al común con la lacra del fraude fiscal y apelen a su civilidad para ordeñarle como si fuera una vaca, cuando el verdadero fraude, el más oneroso, el más colosal es el fraude legislativo: ese del que todos ellos son cómplices necesarios.

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(*) Las cifras de páginas no es el total sino sólo las publicadas entre 2009 y 2014.

Draghi yerra el tiro, una vez más
EDITORIAL Libertad Digital 12 Marzo 2016

El Banco Central Europeo (BCE) insiste en aplicar una receta profundamente equivocada, ya que el diagnóstico del problema también parte de una base errónea. El presidente de la institución, el italiano Mario Draghi, anunció el jueves una nueva batería de estímulos monetarios cuya efectividad resultará, una vez más, nula, cuando no profundamente contraproducente. Entre otras medidas, el BCE bajó el tipo de interés oficial al 0%, amplió su plan de compra de activos hasta los 80.000 millones de euros al mes y lanzó una nueva ronda de financiación gratis al sistema bancario de la zona euro con el objetivo último de reactivar la expansión del crédito a familias y empresas, bajo la vana ilusión de potenciar el consumo, la inversión y, en última instancia, el débil crecimiento que sigue presentando la Unión Monetaria.

Dicha estrategia, al igual que sucede en otras materias, evidencia que la mayoría de políticos y autoridades públicas no han aprendido las valiosas, aunque duras, lecciones de la presente crisis. Olvidan que el colapso financiero de 2008 tiene su origen en una expansión crediticia previa que carecía de bases sólidas, ya que no estaba respaldada en ahorro real, y que fue alimentada, precisamente, por los bajos tipos de interés que los bancos centrales aplicaron a uno y otro lado del Atlántico. Tratar de solventar una crisis repitiendo el mismo error que la originó ya es lo suficientemente grave como para invalidar por completo este tipo de herramientas monetarias.

Pero es que, además, un problema de deuda no se puede solventar con más deuda, que es justo lo que pretende Draghi. Quienes aplauden este tipo de anuncios fijándose en la recuperación que ha experimentado EEUU no reparan en que el fuerte crecimiento de la primera potencia mundial no se debe a los bajos tipos de interés de la FED ni a su compra masiva de deuda, sino a la potente y flexible estructura productiva de la economía estadounidense. Es decir, EEUU crece a pesar de la FED, no gracias a ella. Y la prueba es que Japón lleva más de 20 años repitiendo una y otra vez esta particular receta monetarista sin éxito, como bien refleja su crónico estancamiento económico.

Abaratar el crédito no funciona en la zona euro porque el problema que presentan algunos bancos y economías no es de liquidez, sino de solvencia. Por mucho que el BCE se empeñe en que el sistema financiero conceda créditos, la clave es que todavía no existe una demanda lo suficientemente solvente capaz de asumir dicha oferta. Dicho de otro modo, muchas familias y empresas europeas están muy endeudadas tras la burbuja crediticia de la década pasada y lo último que desean es endeudarse más. Como consecuencia, el exceso de liquidez que está generando el BCE no se dirige a la economía real, sino a la compra de deuda pública, generando con ello una nueva y peligrosa burbuja de renta fija que, tarde o temprano, también acabará estallando.

De hecho, la agresiva política que ha puesto en marcha Draghi se está traduciendo en tipos de interés negativos -en deuda pública, Euríbor y dentro de poco también depósitos- que, además de constituir una grave anomalía, terminará traduciéndose en un nuevo impuesto a familias y empresas, solo que por la puerta de atrás. Y lo peor de todo es que este tipo de estímulos dificultan en gran medida la salida definitiva de la crisis por dos razones básicas: en primer lugar, porque los tipos bajos desincentivan el necesario, sustancial y urgente desapalancamiento que aún deben acometer algunas de las economías más débiles de la zona euro tras las ruinosas inversiones llevadas a cabo durante la anterior burbuja crediticia; y, en segundo término, porque la nueva burbuja de deuda pública que está creando el BCE socava la voluntad de los estados para acometer las profundas reformas y ajustes que aún están pendientes.

En definitiva, el BCE se equivoca. Los nuevos estímulos no reactivarán el crédito, engordarán aún más la preocupante burbuja de deuda pública que ya sufre la zona euro y, en última instancia, obstaculizarán la aprobación de las únicas medidas realmente efectivas para impulsar el crecimiento y la creación de empleo sobre bases sólidas.

Por Europa y contra la Unión Europea
Eduardo Arroyo esdiario 12 Marzo 2016

A estas alturas está claro que la UE no es ni representa a Europa sino a la élite del capital y a las casta política internacionalista, a la plutocracia planetaria.

Esta semana se ha consolidado la ruptura más radical entre la Unión Europea y los intereses de los pueblos que la componen. A partir de esta semana es una obligación de todo verdadero europeísta, de todo aquella persona que abogue por la defensa de lo que es Europa y de lo que son sus pueblos, luchar, combatir y denostar a la Unión Europea. Este engendro constituye desde hace pocos días, y por si quedaban dudas, una verdadera antítesis de la defensa de Europa, de su historia y de sus gentes. Esta semana la Unión Europea se ha comprometido a traer desde Turquía a un número de refugiados equivalente al de expulsiones. Pero el trato, cerrado en Bruselas entre los jefes de Estado y de Gobierno, incluye otras tres condiciones para Europa: aumentar los 3.000 millones destinados a Turquía para atender a los refugiados, eximir a sus ciudadanos de la necesidad de visado para viajar a la UE ya en junio y avanzar en el proceso de adhesión al club comunitario.

La puñalada en la espalda europea no puede ser más vil. Dado que nos comprometemos a admitir un refugiado por cada expulsado y como el número de refugiados es potencialmente ilimitado, no solo seremos cómplices del calvario de los refugiados en manos del tiránico e incompetente gobierno turco, sino que encima anegaremos igual Europa con otros tantos refugiados que tendremos aceptar en virtud del tratado. Por si fuera poco, los 70 millones de refugiados de turcos se moverán por Europa sin visado, como harían ya desde hace tiempo los turcos si no hubiera sido por la sangre española y europea derramada en el sitio de Viena. Esta medida, absolutamente suicida y destinada a minar la homogeneidad cultural de nuestro continente, nos costará más de 3000 millones de euros, teóricamente destinados a ocuparse del los refugiados.

No hace falta ser muy listo para percatarse de que de este acuerdo saldrá, primero, una marea creciente de refugiados cuyas vidas y situación importan realmente poco a los políticos, pese a la retórica pseudohumanitaria. En segundo lugar, una creciente inestabilidad en la zona, toda vez que las medidas no van a parar la ola creciente de refugiados en la región a causa del efecto llamada. Por último, también tendremos numerosos problemas que suscitará la presencia en la UE de un Estado claramente heterogéneo en lo cultural y en lo religioso: Turquía.

Hace falta ser estúpido para no percatarse de que el tratado, lejos de salvar Schengen, está destinado a generar tensiones entre Bruselas y aquellos países que no quieren en su tierra una marea de refugiados ni tampoco una marea de turcos sin visado.

A estas alturas está claro que la UE no es ni representa a Europa sino a la élite del capital y a las casta política internacionalista, a la plutocracia planetaria. Desde este momento, cualquier cosa que aliente la destrucción de la UE es un avance en la construcción de la verdadera Europa del futuro. Las elecciones de este fin de semana en varios “länder” alemanes pueden ser un hito en la defensa multisecular de Europa si “Alternative für Deutschland” se consolida como tercera fuerza política. Mientras tanto vaya por delante nuestro desprecio a la casta política europea, desde la derecha hasta la izquierda, y a la Unión Europea, verdadero trasunto de Europa y su civilización. Abajo la Unión Europea. Viva Europa.

La genética política
Vicente Baquero  www.gaceta.es 12 Marzo 2016

Lo que sí sabemos es que en la práctica son incompatibles y que acaban por intentar exterminarse los unos a los otros.

Probablemente todos conocen ese chiste en que un escorpión le pide a una rana que le permita subirse a su espalda para cruzar un charco, prometiendo no hacerle daño, y que al llegar a la otra orilla le clava el aguijón. La rana muriéndose le pregunta por qué ha faltado a su firme promesa y este le contesta que está en su naturaleza…

El que esta pléyade de movimientos de extrema izquierda entren en una fase de discrepancias internas, que amenazan con dividir a “Podemos”, cuando en realidad dicho “movimiento” o “partido”, no es más que un slogan que unifica a todos aquellas posturas extremas de izquierda o separatistas, es consecuencia normal de su propia naturaleza.

En realidad todos estos grupos prácticamente no tienen en común más que el deseo de que el PP no pueda gobernar, dar un vuelco al sistema político con objeto de crear una “nueva sociedad”. Es evidente para cualquiera que se tome el trabajo de estudiar la historia reciente de la evolución de estas posturas y sus discrepancias internas, ideológicas y de objetivos en Europa, descubrirá que siempre ha existido una guerra mortal, en la mayoría de los casos, y lo de mortal no es en sentido figurativo, entre los marxismos, tanto originarios como los leninistas, estalinistas o maoístas, y la pléyade del anarquismo teórico o práctico. Esto es totalmente lógico, ya que la denominada derecha al menos tiene, a pesar de sus múltiples versiones, una serie de anclas objetivas, en torno al concepto de propiedad y de libertad, que la unen a pesar de sus discrepancias, mientras que el mesianismo de la izquierda revolucionaria, con mayor o menor sinceridad, se mueve en torno a la ideología y sus enormes matices subjetivos: ¡las fantasías pueden ser infinitas! En última instancia, estamos hablando, en el caso del marxismo, aún en su expresión más sincera, no cuando se trata de un simple mecanismo de conquista del poder por parte de una minoría, de una cuestión de fe: es un mundo de creencias, por mucho que algunos quieran añadirle el adjetivo de “científico” no deja de ser una teoría sociológica o económica más entre la múltiples que la humanidad ha ensayado a lo largo de la historia. En cuanto al anarquismo ¡qué vamos a decir! En su propio nombre lleva el adjetivo: tan idealista o humanitario en algunas de sus versiones como sanguinario y destructivo en otras.

Lo que sí sabemos es que en la práctica son incompatibles y que acaban por intentar exterminarse los unos a los otros. En España durante la última guerra civil en concreto, tenemos el ejemplo más evidente. El esfuerzo de eliminación sistemática de los anarquistas, CNT, FAI, o izquierda revolucionaria POUM fue ejecutado por comunistas y socialistas radicales, con la colaboración y dirección de órdenes concretas del propio Stalin.

El problema de “Podemos” es que la cúpula parece obedecer a una fórmula marxista leninista, dirigista y centralizadora, de corte populista a la venezolana, como cobertura, mientras una gran parte de las bases y grupúsculos regionales, los que que le dan volumen y consistencia a nivel nacional, obedecen a una tendencia claramente anarquista, ácrata y descentralizadora, que en las regiones conflictivas adopta formas de separatismo. Mientras todos estén en la oposición frente a las fuerzas tradicionales, consiguen dar una apariencia de unidad, pero en el momento que se vean en posición de ejercer el poder y tomar medidas concretas, acabarán enfrentándose con una virulencia mayor aún que con la derecha. ¡Es pura memoria histórica! A la que tanto les gusta remitirse…

Al final toda ideología tiende a su ser, y los anarquistas, sobre todo si son jóvenes y sinceros con sus convicciones, y estas son su cemento de unión, al carecer de hipotéticos lazos materiales comunes entre sí, son como son y tenderán a ser fieles a sus criterios y rechazarán toda forma de autoridad provenga de donde provenga; con lo cual, si no es ahora, que tácticamente parece que les conviene, en su momento rechazarán cualquier dirigismo de la cúpula leninista.

El error histórico es de ambos, una vez más, del socialismo que da alas a estos movimientos, tanto marxistas como anarquistas, con el insensato deseo de eliminar a la derecha, la mitad del país, del gobierno de España, quebrando el consenso de la transición, (el pacto del “Tinell”, el cordón sanitario…) y de la propia derecha con su negativa a sostener el discurso ideológico que le es propio en todos los medios de comunicación incluidas las universidades y con una visión a corto plazo, para debilitar al socialismo, permitir tomar protagonismo a grupos radicales que se nutrieran de esa tolerancia y connivencia de ambos en un primer momento.

Lo único cierto, lo estamos viendo a diario desde el 20 de diciembre, es que el país es ingobernable, no son capaces de ponerse de acuerdo ni en la designación de un Presidente, ¡qué harán cuando tras una hipotética componenda alguien consiga alcanzar el poder! Es evidente que el país solo podría ser gobernado por una coalición PP. PSOE, Cs, en un mínimo de “amor y compañía”. Pensar que una colección de grupos anarquistas pudieran ejercer cualquier tipo de gobierno va en contra de su propia naturaleza, y creer que dichos grupos pudieran plegarse a la dictadura de una dirección marxista leninista sin rechistar están soñando despiertos.

Ganar la Guerra Civil con un siglo de retraso
Jesús Laínz Libertad Digital 12 Marzo 2016

Suele lamentarse la creciente crispación de la vida política española, sobre todo cuando se la compara con el espíritu de consenso que inspiró aquello que se llamó el paso de la ley a la ley. También suele llamar la atención que las generaciones de izquierdistas que vivieron la derrota, el exilio y la clandestinidad supieron pasar página y colaborar con la derecha, buena parte de ella proveniente del aparato franquista, en la construcción del régimen democrático; mientras que las nuevas generaciones de izquierdistas se distinguen por un leninismo trasnochado, un afán revanchista y una virulencia antifranquista sorprendentes en quienes nacieron después de muerto Franco y aprobada la Constitución de 1978. La última manifestación de este cansino antifranquismo retardado han sido las repetidas invocaciones a la Segunda República por parte de Pablo Iglesias, puñito en alto, durante el circo de investidura de Pedro Sánchez.
Suele presentarse, por lo tanto, a los políticos socialistas de la generación de la Transición como contrarios a la actual deriva de la izquierda española. Efectivamente, así puede deducirse, en unos casos más que en otros, de algunas declaraciones recientes de figuras históricas del socialismo español como Pablo Castellano, Joaquín Leguina, José María Fidalgo y José Luis Corcuera, además de los dos más influyentes, Felipe González y Alfonso Guerra. Pero sería injusto olvidar la responsabilidad de aquella generación en la lenta pero incesante construcción del discurso guerracivilista que hoy despliega la izquierda desde el PSOE hasta Podemos, pasando por toda la sopa de letras separatista.

Para ir por orden, podríamos comenzar recordando que la víspera de la primera celebración del 1 de Mayo tras la muerte de Franco, la de 1976, José Manuel Otero Novas y otras personas del círculo que sólo dos meses después llegaría al gobierno con Adolfo Suárez pidieron a Felipe González y otros dirigentes socialistas que "suprimieran de un libro en ciernes una reivindicación orgullosa de su golpe de Estado de 1934. Les argumentamos que no era un buen comienzo de la democracia defender un ataque violento a las instituciones democráticas. Y se negaron. Salió la reivindicación" (J. M. Otero Novas, "Democracia y libertad", ABC, 1-II-1996, p. 38).

Ocho años después, ya con el PSOE en la Moncloa, se cumplió el medio siglo de aquel golpe de Estado que abrió el camino hacia la guerra civil. Se celebraron actos, congresos y conferencias, y varios dirigentes socialistas aprovecharon la ocasión para manifestar su sintonía con los revolucionarios del 34. Como guinda del cincuentenario, se inauguraron las estatuas de los dos principales responsables del golpe, Prieto y Largo Caballero, junto a los Nuevos Ministerios madrileños.

Otro elemento clave del envenenamiento de la política actual ha sido la muy pueril y muy sectaria imagen de la Guerra Civil transmitida por los mayoritariamente izquierdistas cineastas españoles desde hace cuarenta años. Bochornoso espectáculo que ha superado con creces en maniqueísmo a las producciones de los primeros años del franquismo, con el agravante de que aquél fue un régimen dictatorial surgido de una guerra civil, lo que explica mucho sobre la visión oficial del conflicto bélico, mientras que el régimen actual es una democracia, basada precisamente en el pluralismo político, y completamente ajena, en teoría, a guerras civiles y revanchas. Y lo mismo podría decirse de la televisión y de lo poco y malo que se enseña a los niños en los colegios.

Pero no recae en la izquierda toda la responsabilidad por esta reescritura de nuestra historia reciente que tan largos y profundos efectos está teniendo en la vida política nacional. Pues gobernaba Aznar con mayoría absoluta cuando en la muy simbólica fecha del 20 de noviembre de 2002 el Congreso aprobó por unanimidad una resolución condenatoria del golpe de julio de 1936 y el régimen salido de él. Pero del golpe de octubre de 1934, de sus miles de víctimas mortales y de sus perniciosas consecuencias para un orden constitucional que quedaría gravemente herido no se acordó nadie.

Después, gracias al inmortal Zapatero, llegaría la Ley de la Memoria Histórica, así como el muy simbólico derribo de la estatua de Franco que acompañaba en los Nuevos Ministerios a las arriba mencionadas de Prieto y Largo Caballero. El juicio histórico quedaba claro: el golpe de Estado de Franco en 1936 fue ilegítimo y digno de oprobio, mientras que el de los socialistas y los separatistas catalanes en 1934 fue legítimo y merecedor de homenaje.

Aunque pronto cumplirá ya una década, dicha ley sigue desplegando sus venenosos efectos. Pero no sólo en el marxista Madrid de Carmena, que es lo más fotogénico, sino también en la muy derechista ciudad de Santander, donde el PP ha puesto manos a la obra para barrer el callejero franquista de un plumazo. Bueno, en realidad de varios plumazos, para que les pase más desapercibido a unos votantes mayoritariamente desinteresados, cuando no opuestos.

Si bien la mencionada ley habla con enorme hipocresía de "espíritu de reconciliación y concordia", de "voluntad de reencuentro de los españoles", de honrar a "todos los que padecieron injusticias y agravios por unos u otros motivos políticos, ideológicos o religiosos", de "contribuir a cerrar heridas todavía abiertas" y de que "no es tarea del legislador implantar una determinada memoria colectiva", la realidad sobre su aplicación práctica demuestra que lo perseguido es exactamente lo contrario: odio, venganza, espíritu chekista, dos raseros de medir, maniqueísmo, falsedad, mala fe e intención de reescribir orwellianamente la historia con el objetivo de ganar la batalla de la imagen y la propaganda con un siglo de retraso. El que suscribe sabe bien de lo que habla, ya que ha formado parte durante algunos meses de la comisión consultiva organizada por el ayuntamiento santanderino para este menester, comisión de la que ha dimitido recientemente para no seguir soportando el asco.

No nos extrañemos ahora de tantas segundas transiciones, de tanta indignación con un régimen desaparecido hace cuarenta años, de tantos homenajes a sus enemigos reales o ficticios, de tantas ganas de poner patas arriba el actual régimen por considerarlo viciado de origen... Todo eso ha sido sembrado por la izquierda política, intelectual, cinematográfica y periodística durante cuarenta años ante la parálisis, cuando no con la complicidad, de la derecha. Ahora, lógicamente, estamos recogiendo los frutos.

Pero no se olvide que en el mismo saco va el cuestionamiento de una Monarquía que, efectivamente, no debe su existencia a una decisión popular expresada en las urnas, sino a la mayestática voluntad de don Francisco Franco Bahamonde (Generalísimo de los Ejércitos y Caudillo de España a perpetuidad, según decreto de S. M. el Rey Juan Carlos I, nº 3269/1975, de 5 de diciembre) como consecuencia de su victoria en aquella guerra cuyos efectos ahora algunos quieren anular con efectos retroactivos. Lo cual no deja de tener su gracia.

La Masacre de Madrid 11 M. HAY QUE REABRIR EL PROCESO Y LLEGAR A LA VERDAD
Antonio García Fuentes  Periodista Digital 12 Marzo 2016

LA MASACRE DE MADRID: RELATO DE AQUELLOS DÍAS

Se cumplen DOCE largos años de aquella masacre y aún hoy se desconoce quienes organizaron el mayor atentado terrorista de toda Europa y el que dejara 200 muertos y más de dos mil heridos. Los políticos (todos o en mayoría) han guardado y siguen guardando un silencio cómplice, de algo que por dignidad nacional hay que aclarar. He escrito diferentes escritos y publicado los mismos; hoy reflejo alguno de ellos ESCRITO Y PUBLICADO EN AQUELLOS DÍAS y al final, dejo una dirección que deben leer el texto completo, todos los interesados en este incalificable hecho ocurrido en España y que aún sigue impune. NO DEBEMOS ACEPTAR ESA IMPUNIDAD QUE NOS IMPLICA A TODOS SI NO EXIGIMOS QUE TODO SEA ACLARADO Y CAIGA QUIÉN CAIGA. Entre tantas cosas como ahora se publican; reparen en la que sigue y que se produce “en caliente y en aquellos momentos angustiosos”: “En un informe remitido del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), al Presidente Aznar dos días después del atentado por su entonces director, Jorge Dezcállar, después premiado por Rodríguez Zapatero con la embajada del Vaticano, se afirmaba textualmente que, “no estamos en condiciones de respaldar o rechazar ninguna de las dos grandes alternativas [ETA o terrorismo islamista] en presencia (…) Ni antes ni después del atentado se ha detectado absolutamente nada, ni dentro ni fuera de España, que pudiera indicar una preparación por lo que ha ocurrido”. (Diario “Vozpópuli” 09-03-2014)

DECLARACIONES DE UNO DE LOS CONDENADOS A PRISIÓN: El exconfidente de la Guardia Civil Rafá Zouhier, que esta semana cumple la pena de 10 años que le fue impuesta por los atentados del 11M, ha escrito una carta en la que confía en que algún día se sepa "la verdadera verdad" de la tragedia terrorista. En la misiva, a la que ha tenido acceso Efe a través de su abogado Antonio Alberca, Zouhier dice que quiere "dejar claro a la sociedad española" que sale "de la injusta condena con la conciencia superlimpia de no haber hecho daño a nadie y menos a un pueblo que me ha tratado bien", informa Efe. "Sé que es difícil creer a un moro -añade Zohuier-, pero os aseguro que los peligrosos son los que ordenaban cada paso, aquellos que nos han mentido, engañado y finalmente sentenciado lo ocurrido para que no se sepa la verdad". El marroquí Rafá Zouhier abandonará el 16 de marzo la cárcel de Puerto de Santa María I (Cádiz), donde contrajo matrimonio recientemente con una mujer española, lo que podría evitar su expulsión a Marruecos, tal y como propuso la Audiencia Nacional a la Policía Nacional al dictar su licenciamiento definitivo”. http://vozpopuli.com/actualidad/40108-zouhier-insiste-en-la-teoria-de-la-conspiracion-del-11m-nos-han-mentido-y-enganado

Y REFRESCANDO LA MEMORIA: UN PUEBLO DESORIENTADO Y MANIPULADO
El terrible atentado criminal, perpetrado por terroristas no identificados al día en que escribo y realizado en Madrid el 11 de Marzo de 2004, tres días antes de unas elecciones generales, coincidentes con las autonómicas de Andalucía, es algo que aparte de conmocionarnos a todos, menos a los canallas que lo han realizado e igualmente a quienes en la sombra los han dirigido, ha producido unos hechos que hay que vivirlos para contarlos o ser un buen observador para hacer un relato que diga algo, sobre lo que no tiene explicación en sus consecuencias finales; o sea, en el repudio de un gobierno que es considerado (yo así lo considero) como el mejor de todos cuantos ha tenido España, desde la muerte del dictador Franco... y es que, a consecuencia de esa tragedia, que deja más de doscientos muertos en Madrid, otros varios cientos hospitalizados, donde desde la situación crítica, grave en varios grados, hasta los que serán dados de alta en breve, han sido mil quinientos más; muchos de los cuales van a quedar con secuelas para toda su vida... no hablemos de sus familiares y allegados.

Pues bien, ese estado de cosas, ha sido empleado por los demagogos y sin escrúpulos, para mover y dirigir a grandes masas de españoles, para que voten al contrario, pues y que duda cabe, era la ocasión para derribar un gobierno y eso es lo que se ha hecho... aún... “mojando las papeletas del voto con la sangre de todos esos inocentes muertos o heridos en tres de las estaciones ferroviarias y de cercanías, de Madrid”... cuesta creerlo, pero esas cosas ocurren en esta insólita España, que protagonizara igualmente aquel incalificable hecho, del grito de... ¡Vivan “las caenas”! . Una vez más una multitud de no preparados españoles, han sido manipulados a favor de otras minorías que se estarán frotando las manos, viendo al alcance de su codicia lo que los antecesores dejan bien administrado y con amplísimas reservas de fondos contantes y sonantes.

Secuelas de todo ello, considero es principalmente, el de una enseñanza mezquina y una preparación insuficiente en todo tipo de escuelas españolas, que no han enseñado a los españoles a ser hombres libres, responsables y amantes de sus decisiones, meditadas y sopesadas hasta llegar a grados óptimos de equidad. De ello el español apenas sabe... y lo peor de todo, es que no quiere saber... sigue obrando visceralmente en la mayoría de sus actuaciones.

Pues aunque los dos gobiernos (8 años en total) de José María Aznar López, no hayan sido perfectos, pero sí infinitamente mejores que sus antecesores y las cuentas del Estado, quedan limpias y con unas reservas económicas, de trabajo, prosperidad y proyectos para proseguir en ello, que ya veremos como los asimilan los “invictos ganadores”, los que hace sólo unos días, las encuestas más favorables, les daban una representación que poco variaría de la que han tenido, desde la nefasta administración del anterior regidor Felipe González Márquez y sus 14 años gobernando España. Por lo que todos esperábamos una continuidad de tan equilibrados gobiernos, que tan bien han administrado los intereses de España, en general.

Para comprender todo ello, hay que ir a los datos oficiales y del propio Estado y ver en los números oficiales, la situación económica, de trabajo, inflación, terrorismo (que controlan y reducen a grados insospechados) etc. de unos períodos y otros y nos asombraremos de lo conseguido en esos años de los dos gobiernos del Sr. Aznar.

Pero los demagogos y “sedientos de poder”... han sabido mezclar en el último momento, el triple atentado terrorista (que no es otro que el ya planeado por los terroristas de ETA y que quedó descubierto, puesto que en dos ocasiones recientes, las fuerzas policiales españolas, les han detenido a hombres y las cargas de metralla, en tránsito hacia sus destinos finales)... pero que tras las explosiones y consiguientes catástrofes, aparecen una furgoneta, un video con suras del Corán, algún tipo de metralla o detonadores, que dicen no emplea ETA y todo ello “avalado” por un escrito publicado en Inglaterra, por alguien que dice representar a un grupo de terroristas islámicos... los demagogos activan su nefasta labor... y las masas les creen, dicen que el Gobierno de Aznar, ha atraído a ese terrorismo, sobre la base de la alianza que han contraído con los EE.UU. y el traslado de tropas al por otra parte atormentado Irak o Afganistán... todo ello manipulado sin escrúpulo alguno y aireado por las ondas, al servicio de vete tu a saber que intereses (que indudablemente pasarán factura en su momento) ha propiciado y conseguido, que un partido, el denominado “Socialista Obrero Español”, encabezado por el Sr. Zapatero, salga de ese lugar ignoto en que se encontraba, hace sólo unos días... y pase a ser llevado al máximo de las votaciones y por tanto a la jefatura del próximo Gobierno de España, en el que si bien, no tendrá mayoría absoluta, pero sí que cuenta con “voluntarios de partidos afines”, que andan locos por entrar en el Gobierno y es claro que para llevarse cada cual la parte más grande que puedan; caso de lo ocurrido en las recientes elecciones autonómicas de Cataluña, donde un insignificante dirigente, y un minoritario grupo político, consiguen con una unión “a presión”, lo que con su insignificante fuerza representativa, nunca hubieran conseguido.

Para entender todo ello, habría que leer e informarse bien, de todo lo ocurrido en los últimos seis meses en España, puesto que en la Autonomía de Madrid, también hubo incidentes que forzaron a suspender las elecciones y convocar nuevas, para aclarar ciertas irregularidades y chanchullos, todo ello buscando lo de siempre... el dinero y cuanto más mejor, no sólo para “los que encabezan”, sino igualmente para la infinidad de acompañantes y por tanto, aspirantes a enormes cantidades de prebendas y sinecuras de las que tan abundantes son hoy y aquí... “entran todos los partidos políticos como una nefasta plaga nacional”.

En Andalucía, que es feudo del PSOE desde que muriera Franco, han conseguido una mayoría absoluta, sobre la base de todo cuanto antes he comentado de ámbito nacional, pero que aquí además, cuentan con “unos incondicionales numerosísimos” y son la inmensidad de gente que cobra pagas denominadas “sociales”, muchos de ellos que ni han trabajado ni van a trabajar en su vida, pero es claro que con esas pagas, que si bien son mínimas, pero si lo suficientemente apetitosas para esas pobres gentes, que con ello se sienten pagadas y es claro que pagan con su voto incondicional... pero de esta forma, no progresarán y seguirá siendo Andalucía junto a Extremadura (que en política van paralelas) las dos regiones más atrasadas de España y de toda Europa... “en fin, no es algo nuevo en la historia de la política, recordemos el pan y circo y a la plebe de Roma... donde igualmente los tribunos compraban el voto”.

Es claro que este artículo no es publicable aquí en España y pese a que digan que hay libertad de expresión y de prensa, pero ello es mentira, por cuanto los medios, están controlados en mayoría por el citado Polanco y el resto por otros grupos, que “no quieren complicaciones”... por tanto tendré que guardarlo en mis archivos, como un testimonio, quizá, pero más aún, cómo un desahogo individual de mi mismo, puesto que no entiendo nada de nada, tras todo lo ocurrido y que me temo, no son otra cosa, que preludios de cosas peores que habrán de venir tras de ello y por cuanto de experiencias tenemos, de los 14 años de lo que vino en denominarse “El Felipismo” . El mundo sigue siendo gobernado por la mentira, como bien afirma en uno de sus libros, François Revel (libro: El conocimiento inútil).

No me extiendo más, hoy siento (una vez más) vergüenza de ser español, pues veo y observo que la masa de españoles, siguen “envenenados” con el pan y circo que les facilitan los demagogos de turno y un pueblo que sólo se preocupa de “su panza, su bolsillo y su aparato sexual” (amén del poder que pueda obtener y de la forma que sea) poco se puede esperar a corto plazo... quizá sea igual en cualquier otro país, de los mal denominados “desarrollados”, pero todo ello en realidad me crea tristeza, desazón y la pregunta que cada vez me va, “quemando más”... escribiendo y hablado, desde que se hablar y escribir, tratando de crear inquietudes, al final y ya lo dije... soy un simple mondadientes, flotando en el río Amazonas y ya en su delta y próximo a ser tragado por el inmenso Océano... tal es mi soledad hoy. Espero y ruego a Dios que me ayude a proseguir... pero cada vez tengo más dudas.

Afortunadamente y de vez en cuando, recibo correos de gentes que con sinceridad valoran mi quehacer cotidiano y en esos escritos, encuentro el nuevo alimento para obtener fuerzas y continuar... espero que no me falten mientras viva.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)

El Estado y el 11-M
José Augusto Domínguez www.juandemariana.org 12 Marzo 2016

Digámoslo desde el principio: es mucho lo que desconocemos, pero lo único que fehacientemente sabemos que ocurrió en Madrid tal día como hoy de hace 12 años es que diversas ramificaciones del Estado desarrollaron un papel crucial en los terribles atentados del 11-M, que acabaron con la vida de 193 personas e hirieron a más de 1.500.

No fue una banda terrorista, sino funcionarios del Estado, la que ordenó desaparecer la inmensa mayoría de pruebas del delito: los trenes fueron achatarrados cuando no habían transcurrido ni 72 horas del atentado y la ropa y objetos personales de las víctimas nunca llegaron al sumario. De las muchas toneladas de muestras sobre las que deberían haber pivotado la instrucción y el juicio, apenas se conservó una bolsita de restos porque funcionarios del Estado nos hurtaron los escenarios del crimen.

No fue una banda terrorista, sino funcionarios del Estado, la que creó las pruebas falsas: la furgoneta Kangoo (vacía en Alcalá y repleta en la comisaría de Canillas), el Skoda Fabia (prueba descartada incluso por el propio tribunal ante las abrumadoras evidencias de que fue colocada), el episodio de Leganés (extraños terroristas que esperan a que se desaloje el inmueble para suicidarse, con lo que en el 11-M no hay ninguna inmolación en los 193 asesinatos y posteriormente hay inmolaciones sin intención de asesinar a nadie; además, no aparece un solo resto de sangre en el piso y se vulnera flagrantemente la ley al no realizar la autopsia a ninguno de esos supuestos suicidas) y la famosa mochila de Vallecas, la piedra angular de la versión oficial, la que nos lleva al locutorio de Lavapiés, a la Goma 2 ECO sin metenamina (el explosivo de la Kangoo sí contenía esta sustancia) y que apareció directamente en dependencias policiales 18 horas después de la masacre. Se trata de un simulacro de mochila bomba, con los cables sueltos, preparada para no estallar y cuya metralla no se encontró en ninguno de los 12 focos de explosión de los trenes ni en las autopsias que se realizaron a las víctimas.

No fue una banda terrorista, sino un tribunal formado por funcionarios del Estado, la que condenó injustamente a miles de años de cárcel como único autor material de los atentados a Jamal Zougam. La única prueba de cargo fue el testimonio contradictorio que ofrecieron meses después de los atentados unas testigos rumanas tras recibir la promesa, por parte de funcionarios del Estado, de obtener una indemnización y la nacionalidad española.

Y no fue, al cabo, una banda terrorista, sino la totalidad de la élite política, la que decidió dar carpetazo al 11-M. Ya se trate de naranjitos, rojitos, azulitos o mediopensionistas, el manto de silencio arrojado sobre el 11-M es estremecedoramente ensordecedor.

Así, podemos asegurar, sin temor a caer en irresponsable hipérbole ni en intolerable provocación, que el 11-M, como mínimo en lo que se refiere a la ocultación de la verdad y a la propagación de la mentira, fue el Estado. La lógica más siniestra de la bestia estatal se reveló con toda su crudeza aquellos tristes días de marzo de 2004. Y es que, no lo olvidemos, nadie en la historia ha provocado más muertes violentas que los aparatos estatales. Particularmente contra su propia población.

Ni perdono ni olvido.
Vicente A. C. M  Periodista Digital 12 Marzo 2016

Hoy se cumplen 12 años de la matanza de casi 200 personas y más de 2000 heridos en los atentados terroristas que sufrieron varios trenes de cercanías de la ciudad de Madrid. Trenes en cuyos vagones viajaban a esa fatídica hora solo trabajadores, estudiantes, etc. camino de sus ocupaciones en un día laboral o lectivo rutinario como cualquier otro. Pero bastó una décima de segundo para que esa monotonía y somnolencia se transformase en el mayor horror de sus vidas y para esos 200 supusiese la muerte en la que para unos pocos aún tardó minutos o pocas horas en ocurrir. Un aterrador atentado sincronizado con una precisión solo calificable de militar. Una barbarie que logró el fin que pretendía, acobardar a toda una sociedad, provocar el caos y pervertir una campaña electoral de elecciones generales dando un vuelco completo a lo que las encuestas auguraban, un nuevo triunfo del PP de forma aplastante.

Han pasado 12 años y tras una fase inicial de desconcierto y de atribuciones ilegítimas de las investigaciones, recopilación, custodia y análisis de las pruebas físicas, se dio paso a una táctica de desinformación, de especulaciones y de descarado uso de las víctimas como arma arrojadiza contra el enemigo político, en vez de centrarse en la búsqueda de la verdad y de persecución de los responsables de la matanza. Tras las elecciones y la derrota del PP con la subida al poder del PSOE de Zapatero, se nombra una Comisión parlamentaria ejemplo del uso de las Instituciones para formar opinión y establecer una verdad oficial rechazando todo aquello que ponía en evidencia y cuestionaba dicha versión. Una derivada no menos sectaria y manipuladora fue la designación de un nada brillante ni adecuado juez Instructor, un tal del Olmo y una fiscal no menos conflictiva. Una Instrucción que puede servir de ejemplo en las facultades de derecho de todo aquello que no se debe hacer en aras del bien supremo de no cerrar vías de investigación.

Un juez que no dudó en aprobar la destrucción de pruebas físicas, los propios vagones afectados de los trenes y que las muestras tomadas quedasen reducidas a piezas irrisorias, amén de no haber respetado la obligatoria red de custodia. Todo ello fue ampliamente debatido y confirmado en el subsiguiente juicio formado por tres jueces y presidido por un tal Bermúdez. Un juicio cuyas conclusiones y sentencias no llegó a establecer ni qué arma se usó, en cuanto al tipo de explosivo, ni el sistema de transporte del mismo, ya que las mochilas que presentaron nunca pudieron ser ni siquiera similares, ni más culpables que unos supuestos terroristas de una célula que en vez de suicidarse con su cargamento de muerte, huyeron de los trenes y se suicidaron en una casa cuando se vieron cercados por la policía. Tampoco se pudo establecer quien o quienes fueron los instigadores, los responsables intelectuales, aunque se sigue queriendo contaminar con la versión oficial del islamismo radical de Al Qaeda al citar unos supuestos apuntes de Ben Laden referidos a atribuir a una célula los atentados.

Pero lo que digo, que es solo una pequeña parte de lo mucho que se ha escrito sobre este tema, los partidarios y defensores de la versión oficial, no tardan en calificarlo de “conspiranoico” y de burdas mentiras. Ha pasado mucho tiempo y es más que evidente que la clase política española quiere enterrar esta vergüenza en la esperanza de que el tiempo y la distracción con otros asuntos pondrán el manto del olvido sobre los pocos que aún no se resignan a callar. Basta con una misa de difuntos presidida por los Reyes y un Homenaje llevando flores al “bosque del Recuerdo” antes llamado “Bosque de los ausentes”, y dejar que el monumento de la estación de Atocha se siga degradando y sea el fiel reflejo del olvido voluntario de unas muertes que solo quedan en el recuerdo de sus familiares y amigos.

Una sociedad que permite que el terrorismo triunfe sobre la libertad se merece lo que le pase. La cobardía en la cesión frente a ETA permitiendo que su brazo político gobierne en El País Vasco y Navarra y se atreva a desafiar a España con la misma secesión que nos quiere imponer el independentismo catalán debería avergonzarnos a todos y provocar una reacción, aunque sea tardía, de dignidad. Pero si hemos sido capaces de aceptar sin rechistar la atrocidad del 11M ¿Por qué esta sociedad va a reaccionar ante otro ataque a su convivencia?

Ya lo dijo el inglés Alexander Pope “errar es humano, perdonar divino, rectificar es de sabios”, pero yo añado que olvidar la afrenta y el dolor es de estúpidos.

¡Que pasen un buen día si están tranquilos con su conciencia!

DÍA EUROPEO DE LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO
Discurso íntegro de Ángeles Pedraza
Gaceta.es 11 Marzo 2016

Excelentísimas autoridades, queridas víctimas del terrorismo, queridos amigos.
Gracias a todos por estar un año más aquí, acompañándonos en el Bosque del Recuerdo de este madrileño Parque de El Retiro. Hoy nos damos cita en este Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo para recordar a los nuestros, para rendirles homenaje y para sentirles un poco más cerca. Hoy también se cumplen 12 años del mayor atentado terrorista de la historia de Europa y de nuestro país. Atentado que acabó con la vida de 191 personas y dejó heridas a casi 2000. Cada uno de estos 191 árboles de este Bosque es un símbolo vivo de los que ya no están con nosotros. Cada árbol es un nombre, una cara, una historia, una anécdota, una vida rota por la sinrazón del terrorismo.

12 años después del mayor atentado terrorista sufrido en Europa, las víctimas del 11M hemos tenido que revivir este año con las imágenes que nos llegaban desde París el horror que nos tocó sufrir a nosotras. El 13 de noviembre el terrorismo volvía a golpear en Europa dejando tras de sí un reguero de sangre, dolor y sufrimiento.

Hoy me gustaría tener un recuerdo especial para las víctimas de todos los atentados terroristas cometidos este año, y de forma muy especial para las víctimas españolas:
· Juan Alberto González, asesinado en la sala Bataclán de París.
· Antoni Cirera Pérez y Dolores Sánchez Rami, víctimas del atentado de Túnez.
· Y de Isidro Gabino Sanmartín Hernández y Jorge García Tudela, asesinados por los talibanes en Kabul.

Me gustaría decirles a sus familiares, como presidenta de la AVT, que nos tienen a su disposición para cuanto necesiten. También, como madre de Miriam, que tienen todo mi apoyo, cariño, mi comprensión y mi solidaridad.

Cada 11 de marzo realizo este discurso con la esperanza de que a partir de ahora no haya más víctimas del terrorismo. Por desgracia, la lista de ciudadanos asesinados a manos de los terroristas sigue creciendo de forma imparable año tras año. Hace unos meses, sin ir más lejos, el departamento de seguridad de EEUU hacía pública una cifra escalofriante: Más de 33.000 personas habían sido asesinadas en 2014 a consecuencia de un atentado terrorista, el doble que el año anterior. En 2015 no parece que la situación haya ido a mejor.

Por desgracia vivimos en un país en el que sabemos demasiado bien de qué hablamos cuando hablamos de terrorismo, porque durante décadas, casi durante medio siglo, hemos tenido que vivir bajo la amenaza de una organización terrorista, que si bien es cierto que lleva un tiempo sin matar, sigue existiendo y pretendiendo condicionar la vida política de nuestro país. Sólo tenemos que ver el recibimiento brindado a Otegui y sus declaraciones para ver cómo se intenta blanquear el pasado de los que durante décadas han sembrado España de dolor y sufrimiento y cómo se muestran como héroes a los que durante años no sólo no han condenado los atentados terroristas sino que desde la instituciones y públicamente se han dedicado a jalearlos y justificarlos. Como siempre digo, ETA ya no mata con las pistolas, pero sí mata conciencias. Conciencias que hoy ven a las víctimas del terrorismo como algo del pasado, que nos dicen que tenemos que pasar página, que tenemos que olvidar…llegando incluso a utilizar la violencia terrorista como objeto de sorna o gracia en espectáculos públicos o representaciones teatrales.

Queridos amigos
Tenemos a nuestras espaldas como país una larga y dura historia de lucha contra el terrorismo que aún no ha terminado. Terminará, en lo referente a ETA, cuando por fin sea asumido y aceptado por todos un relato con vencedores y vencidos. Un relato en el que el Estado de derecho debe de imponerse sobre los terroristas. Un relato que, además de colocar el derecho a la justicia de todas y cada una de las víctimas como un valor a perseguir, busque la deslegitimación moral y política de aquellos que consideraron el asesinato y la eliminación del que pensaba diferente como una opción política válida.

El fin del terrorismo global, que supone hoy la principal amenaza de los sistemas de derechos y libertades que constituyen las democracias occidentales, parece aún más complicado si cabe. Se trata de un desafío sin precedentes a la civilización occidental desde el punto de vista de los valores que ésta representa: democracia, derechos humanos, libertad individual, pluralismo, sociedades abiertas. España y Europa significan todas estas y otras ideas que los terroristas atacan a través de sus actos criminales.

El terrorismo yihadista, cada vez más empapado de una macabra cultura del espectáculo, es una amenaza global que combina elementos políticos y religiosos y que tiene un objetivo también global. Hace unos meses, en unas jornadas que organizamos en la Universidad Francisco de Vitoria, un miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado dijo una frase que se me ha quedado grabada en la mente: “el terrorista tiene que tener suerte una vez, nosotros tenemos que tener suerte siempre”. De ahí la importancia de dotarnos de los instrumentos necesarios para articular una respuesta integral, unificada y permanente. Una respuesta común de todos los países. Una respuesta en todos los ámbitos:

· Policial y judicial, porque es necesario seguir deteniendo y neutralizando los planes de los terroristas para atentar en nuestro país y dotarnos de los elementos necesarios para que esos terroristas que son detenidos se sienten finalmente en el banquillo, sean juzgados y cumplan sus sentencias.

· Una respuesta diplomática y de colaboración entre los diferentes países. De diálogo y de socorro mutuo. De pensar en el conjunto y no en intereses particulares.

· Una respuesta política valiente. Hoy más si cabe, debido a la inestabilidad política que sufre nuestro país, resulta más necesario que nunca reivindicar la necesidad de un liderazgo político fuerte, tanto a nivel nacional como a escala europea. Un liderazgo político que se posicione frente al terrorismo y que adopte las medidas necesarias para hacer frente a los terroristas, provengan de donde provengan. Necesitamos gobiernos fuertes y políticos valientes y con las ideas claras. Políticos capaces de hacer frente a la amenaza sin titubeos ni medias tintas. Políticos que vayan más allá de la mera foto y busquen respuestas realmente eficaces para combatir el terrorismo.

· Y necesitamos también sociedades fuertes que deslegitimen las ideologías fanáticas y totalitarias. Sociedades que hagan frente a una amenaza terrorista que, por desgracia, va a pervivir en el tiempo. La sociedad española ha sido una sociedad militante contra el terrorismo cuando contó con el liderazgo político que supo impulsar una movilización ciudadana contra el terrorismo de ETA. Necesitamos construir sociedades fuertes que se enfrentes a aquellos que defienden proyectos políticos totalitarios basados en la eliminación física del que no piensa igual. Sociedades que rechacen a aquellos que reciben como héroes a los que no son otra cosa que terroristas. Sociedades que se revuelvan ante las manifestaciones que incitan o justifican el uso de la violencia y la eliminación del contrario con fines políticos.

En este sentido, me van a permitir que ponga el foco en algo que me preocupa especialmente. En los últimos años desde la AVT vemos con preocupación cómo proliferan asociaciones de corte islamista-radical que están contribuyendo a la expansión de ideas radicales. Asociaciones que son legales pero que, lejos de hacer de muro de contención de lo que conocemos como islamismo radical, están sirviendo de correa de transmisión de ésas ideas radicales que tarde o temprano se convertirán en actos violentos.

En España y en Europa tenemos un desafío por delante: ocuparnos de los riesgos antes de que devengan en amenazas y eso pasa por evitar la radicalización de ciudadanos, por acabar con los terroristas que, a través de internet o de asociaciones camufladas de buenas intenciones, cultivan el odio y crean nuevos terroristas dispuestos a morir por una sinrazón.

Queridos amigos,
Hoy, como cada 11 de marzo, me gustaría hablarles, además de como presidenta de la Asociación Víctimas del Terrorismo, como madre de Miryam, una joven de 25 años que hace hoy doce años se dirigía a su trabajo en uno de los trenes.

Hoy, en el Día Europeo de las víctimas del terrorismo, quiero deciros que como presidenta de la AVT han sido 6 años trabajando sin descanso por y para las víctimas del terrorismo. 6 años en los que habré podido cometer errores pero 6 años en los que no me ha movido otra cosa que luchar por la memoria, la dignidad, la verdad y la justicia que todas y cada una de las víctimas del terrorismo merecen, vengan de donde vengan y sean del terrorismo que sean.

Y hoy, como madre de Miriam, me gustaría dirigirme especialmente a los representantes políticos que nos acompañan y decirles que no olviden que las víctimas del terrorismo representamos los valores de la democracia occidental que los terroristas quieren atacar. Que no olviden que las víctimas del terrorismo fueron asesinadas o mutiladas para la imposición de proyectos políticos o político-religiosos fanáticos y antidemocráticos. Que no olviden la trascendencia de defender la memoria, la dignidad, la verdad y la justicia de las más de 1.000 víctimas mortales que se ha cobrado el terrorismo en este país. Que no lo olviden y actúen en consecuencia, sin pensar en fotos o en cálculos electoralistas.

Un año más me veo en la obligación de alzar la voz por mi hija y por todas las víctimas del terrorismo. Mi hija debería estar conmigo, pero unos terroristas sin escrúpulos me la arrebataron. Esto, que me mata cada día, me legitima también para luchar sin descanso contra los terroristas, contra la no aplicación de las leyes, contra quien intenta tergiversar el relato, contra los políticos que buscan silenciarnos y contra cualquiera que no busque la derrota total del terrorismo, sin atajos ni concesiones, y siempre a través de los mecanismos que nos ofrece nuestro Estado de Derecho.

Hoy, como cada 11 de marzo, es un día para recordar a mi hija, para rememorar su sonrisa y su mirada, que me acompañan siempre, para soñar con esos abrazos y esos besos que desde hace más de una década no puedo darle, para ponerle flores a ella y todos sus compañeros de viaje en este Bosque del Recuerdo. Un día para que se sienta orgullosa de su madre y de todos aquellos que, como yo, siguieron exigiendo justicia para ella y para todas las víctimas del terrorismo más allá de sus fuerzas, pase lo que pase y le pese a quién le pese. Ella, ellos, son el motor de nuestra lucha, el recuerdo que nos mantiene en pie, la fuerza que nos empuja a seguir luchando para conseguir la verdadera derrota del terrorismo. Lo contrario, no hacer nada, sería traicionarlos. Traicionar a quienes dieron su vida por nosotros.

Sé que Miriam, solidaria y luchadora como era, hoy 11 de marzo os pediría dar un paso al frente, os exigiría compromiso, valentía y fortaleza frente a los terroristas y quienes les amparan. A mí, como presidenta de la AVT y como madre, me gustaría pediros lo mismo. Solo con determinación y coraje, luchando unidos podremos acabar con el terrorismo. Sólo desde la unidad y la valentía conseguiremos que nuestros valores de VERDAD, MEMORIA, DIGNIDAD Y JUSTICIA sean una realidad palpable.

Por ellos. Por todos. Por siempre.

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Por qué Cataluña
Aurora Nacarino-Brabo El Espanol 12 Marzo 2016

¿Qué sentido tiene escribir otro artículo sobre Cataluña? ¿Qué puede decirse que no hayan dicho veinte más antes? De la dimensión económica a la mitológica y de la europea a la lingüística, todos los pormenores del problema han sido diseccionados a ambas orillas del Ebro. La mayoría de los textos sobre Cataluña podría catalogarse en dos tipologías según la intención de sus autores: la de aquellos que buscan contemporizar, a riesgo de confundir la ecuanimidad con la equidistancia, y la de quienes creen poder demostrar que tienen razón.

No cuento entre mis virtudes la del equilibrista en el alambre y jamás tengo razón, salvo cuando de fútbol se trata. En política, además, poco importa tener razón. La política es la gestión de intereses diversos y a menudo enfrentados para hacer posible la convivencia. Esto no quiere decir que haya que dejar de señalar “las cuentas y los cuentos y la independencia”: tomen mis palabras como una torpe declaración de incompetencia para contribuir a tal empresa. Pero, después de leer decenas de tribunas sobre Cataluña que reconfortaron mi seguridad de estar en el bando correcto, quedaba siempre, irresuelta, la misma pregunta: ¿por qué Cataluña?

Tener razón no basta para detener la progresión del nacionalismo, pero tampoco cabe afirmar que la deriva secesionista sea inaplazable: ningún proceso político es irreversible, bien lo saben en Canadá. En realidad, Cataluña no es tan distinta como sus patrocinadores creen. Este nacionalismo de masas que se extiende desde Quebec hasta Xinjiang tiene un origen moderno, es una invención tardía: no tiene ombligo, nos dirá Gellner. La politóloga Laia Balcells se preguntó por qué el nacionalismo había prendido en la Cataluña española y no así en la francesa. Su conclusión fue que, en el caso galo, la primera generación de hombres alfabetizados se había educado en el francés, mientras que, a este lado de los Pirineos, esa primera instrucción tuvo lugar en catalán.

Es evidente que la lengua tiene un peso relevante en las actitudes hacia el nacionalismo, pero el dato de la alfabetización nos está dando más información valiosa. Si la primera formación que recibieron los catalanes fue en catalán sucedió porque el Estado español no fue capaz de tejer un sistema educativo que proveyera una doctrina y una cultura nacional homogéneas. Todavía en 1900, el 43% de la población adulta era analfabeta en España. Este fracaso educativo entronca con otro de mayor envergadura: una revolución industrial tardía y desigual que da cuenta del atraso técnico en que se sumía el país en un momento en el que la construcción nacional estaba en juego.

En efecto, como ha señalado Gregory M. Luebbert, uno de los problemas de España a finales del siglo XIX era que existía una asimetría entre el poder político, que ostentaba la atrasada Castilla, y el poder económico, que encontraba mayor pujanza en la periferia industrial, especialmente en Cataluña, Valencia y País Vasco. Esto convertía el caso español es una trampa sin salida: el atraso solo podría revertirse con una redistribución del poder político hacia las regiones más prósperas, pero, al mismo tiempo, los clivajes estructurales impedían una alianza entre el poder central y el periférico.

Allí donde se intentó, como fue el caso del acuerdo entre los conservadores de Maura y la Lliga Regionalista de Cambó, la fractura política se ensanchó. Cuando Cambó antepuso el mantenimiento del orden social a la reivindicación estatutaria para Cataluña, esto es, cuando otorgó mayor peso a la dimensión ideológica que al eje centro-periferia, su partido se fragmentó. De aquellas escisiones nacería el Estat Català de Macià, que más tarde se uniría al Partit Republicà Català de Companys para dar lugar a ERC. Esquerra sería la tumba de la Lliga.

El nacionalismo catalán, que históricamente había sido un movimiento marginal, clerical, tradicionalista y de reacción contra la modernidad, iba ganando apoyos entre la burguesía industrial y las clases profesionales, especialmente a partir de 1898, tras la pérdida de las colonias, que había supuesto un varapalo importante para los intereses textiles catalanes. La tensión territorial escalaría en los años siguientes, alcanzando su punto álgido con la proclamación de Companys, en 1934, del “Estado Catalán dentro de la República Federal Española”. Todo ello sin perjuicio de que, muy poco antes, la burguesía catalana hubiera saludado con aspavientos al dictador Primo de Rivera. Años después, ya en lucha fratricida, Negrín dirá: “No estoy haciendo la guerra contra Franco para que nos retoñe en Barcelona un separatismo estúpido y pueblerino”.

A pesar de las palabras del doctor, el nacionalismo catalán era entonces minoritariamente secesionista y, más que con Barcelona, tenía que ver, efectivamente, con lo rural. No ha sido sino en los últimos años cuando, espoleado por la crisis y jaleado por el aparato propagandístico de la Generalitat, el separatismo ha ido creciendo hasta aproximarse al 50%. Hay algo, sin embargo, que permanece: Barcelona, su gran capital, no ha abrazado el independentismo. No deja de sorprender que las élites políticas catalanas hayan emprendido el procés dando la espalda a Barcelona, marginado a la que debiera ser su joya mimada y orgullosa. Que el elegido para pilotar el nuevo tiempo político sea el exalcalde de Gerona no añade sino nueva evidencia de lo poco que cuenta la ciudad condal para los nacionalistas.

Dice Luebbert que un reparto de poder más equitativo con Barcelona habría resuelto muchos de los problemas políticos y económicos de España al terminar el siglo XIX y alborear el XX. Quizá estemos a tiempo de enmendarlo. España faltó a la cita con la historia cuando se trataba de construir el Estado-nación moderno. No fallemos también ahora, en los días del Estado-miembro europeo, en la tarea de perfeccionar la integración. Los mecenas del sectarismo y la tribu deben saber que Barcelona será siempre diversa, universal, obrera, burguesa, políglota y, ¡ay!, turística. Que la ciudad se asfixiaría en la estrechez de un reino de taifas. Que Barcelona está llamada a liderar, de la mano de Madrid, los retos de un país del siglo XXI. Y que, en el siglo XXI, el etnosimbolismo y el folclore solo gobiernan en los museos de antropología.

***Aurora Nacarino-Brabo es periodista y coautora de '#Ciudadanos: Deconstruyendo a Albert Rivera'.

Todas las Cataluñas que han sido
Carlos Herrera. ABC 12 Marzo 2016

Cataluña ha sido muchas cosas. En el imaginario pujolista de los noventa era Lituania. Fue Puerto Rico algo más tarde, como el País Vasco, que también pasó por fases igualmente ridículas. Ni que decir tiene que fue Quebec, ese ejemplo inexplicado según el cual la voluntad irredenta de sus ciudadanos les llevó una y otra vez… a quedarse en Canadá. También ha sido Escocia recientemente: el contratiempo del voto negativo a la independencia –de alguien que en su día sí lo fue– supuso un pequeño revés a las pretensiones de sus líderes, convencidos de que para una vez que se les pregunta podrían decir que sí y ayudar a los demás. Pero ahora, a la vuelta de estos años malditos, Cataluña se ha emparejado a Angola. Y a Albania. Tanto sufrir para llegar aquí. El caso es que Angola y Albania y Camboya gozan de la misma consideración crediticia que el exquisito Principado del noreste peninsular. Ya es triste, pero si la Administración catalana quiere endeudarse, quiere pedir dinero a los inversores para hacer frente a sus planes, va a tener la misma consideración que los tres enclaves anteriormente citados, paraísos del progreso como bien se sabe.

Cataluña debe hasta callarse, cosa que no hace. La culpa de la putrefacción de las cuentas públicas catalanas no está, como intuyen, en la desgraciada actuación de sus sucesivos gobiernos y en el latrocinio de su establishment. La culpa está en España, como anteayer escupió, sin mayor complejo, el peludo Puigdemont. La España del FLA es, por lo visto, la causante de que la Administración catalana deba cerca de setenta mil millones de euros y de que nadie, repito, nadie, le deje dinero. De no ser por los fondos de liquidez autonómica que sufragan todos los españoles –los catalanes también– los funcionarios de Gerona o de Lérida no cobrarían su nómina este mes y todos aquellos proveedores de la Generalitat a los que esta debe dinero no verían ni un solo euro de lo que se les adeuda. Es evidente que esa ayuda del Estado a un territorio como el catalán resulta imprescindible si se quiere guardar equilibrios mayores: un descenso de Cataluña en el ranking afecta a la credibilidad de toda España y perjudica a las cuentas generales, no solo a las catalanas. Lo cual quiere decir que hay que hacerlo, y ya. Pero sorprende que con la misma mano que recogen el dinero de todos los españoles para poder pagar nóminas y pensiones se dispongan a hacer sucesivos cortes de mangas. La abominable España de la que unos cuantos se quieren independizar es la misma a la que acuden desesperados para poder amanecer mañana sin que la soga les apriete el cuello de forma mortal; lo cual, por demás, no va a servir para que haya una cierta consideración en el lenguaje o en los aprecios elementales. España es culpable y no hay más que hablar.

Esa desafección de la que tanto se habla, esa desconexión efectiva que algunos constatan en el quehacer diario catalán, también se produce en sentido contrario, desgraciadamente. En Cataluña vive mucha gente que merece el aprecio y la solidaridad del resto de los españoles, pero a efectos sociales parecen no importar. Cuando una perfecta idiota en forma de alcaldesa (Colau) desprecia al Ejército en función de la ignorancia y el odio sectario que le corre por su cuerpo, muchos creen que todo lo que les pase a los barceloneses les está bien merecido. Como cuando las agencias de rating les equiparan a países de tercera. Y no es eso. O al menos no del todo. No se puede caer en la tentación de considerar Cataluña como un todo encarnado en despreciables tipos como Colau, Mas, Junqueras o Puigdemont. Difícil, pero no hay más remedio.

Navarra
U
nas pintadas como síntoma
José Basaburua www.latribunadelpaisvasco.com 12 Marzo 2016

Vienen apareciendo por Pamplona y comarca, estos últimos días, algunas pintadas al viejo uso; pero, en esta ocasión, con un sentido totalmente distinto al que estamos habituados.

En los tan lejanos como mitificados años de la Transición, calles y pasajes subterráneos fueron objeto de un furor pintarrajeador; afeándose con una ingeniosa variedad de eslóganes políticos de todas las tendencias, especialmente las más extremistas.

El fenómeno decayó rápidamente, salvo en su empleo, más artístico de manera progresiva, por parte de los grupos que persistían en sus radicalismos; especialmente nacionalistas filoterroristas, anarquistas, nuevas tribus urbanas alineadas con el denominado “antifascismo”, etc.

Y esta decadente moda entroncó con la irrupción de los grafiteros, devenidos, en algunos casos, en los más altos exponentes del arte urbano…, patrocinado incluso por no pocos ayuntamientos y algunas empresas que se las daban de “modernas”.

En Navarra estamos aburridos de todas ellas; no en vano, esta práctica pervivió mucho más aquí que en el resto de la hispana geografía patria; aunque excepciones, y muy notorias, las hubo y las habrá. Además, concurre la circunstancia de que en su inmensa totalidad siempre vienen siendo de la misma orientación citada: filoterroristas de todas las siglas del autodenominado MNLV, anarquistas, algunas de la comunista EGK. Y eso era todo: una práctica en declive… hasta hoy mismo.

Pero lo sorprendente del caso es que el signo de estas neo-pintadas es totalmente distinto al predominante en décadas anteriores. Veamos qué dicen: “Stop EuskoMatrix”, “Stop NaZionalismo”, “Barcos kolaboracionista”, etc. Y rubricadas únicamente por una letra, la N, inscrita en un círculo: ¿Navarra?, ¿navarros?, ¿navarrismo?, ¿navarridad?, ¿Nabucodonosor?

Tal exhibición de creatividad subterránea y semiclandestina, ¿es legal? Pues seguramente sus autores estarán infringiendo alguna que otra ordenanza municipal. ¿Legítimo?, faltaría más. Pero lo que nadie puede discutir es que son una guarrería.

Además de destacar la rapidez con que los servicios municipales de Pamplona están procediendo a su eliminación, (Asirón, ¡no prive a la ciudadanía de este arte popular y vanguardista!), estas pintadas son un síntoma: el de un sentimiento de orfandad.

Sus autores -tratando de realizar un ejercicio de empatía- se deben sentir abandonados por los partidos y demás organizaciones que mantienen, a duras penas, la bandera de la navarridad en esta coyuntura histórica realmente nueva y, sobre todo, peligrosa. O dejémoslo en “inquietante”.

En las calles y pueblos de Navarra apenas se ven banderas españolas. Las navarras, por su parte, figuran en su inmensa mayoría en edificios oficiales y, dentro de poco, nos invadirán las ikurriñas de la Comunidad vecina. Muchas más, todavía. Para que nadie tenga dudas de lo que nos espera.

La presencia española o navarrista apenas es visible en calles y pueblos. Es decir, la navarridad carece de visibilidad, ese concepto tan de moda como el directamente relacionado de empoderamiento. Por el contrario, el separatismo panvasquista luce músculo en librerías, centros culturales, peñas, entidades públicas, los muros de toda Navarra…

Estos gamberros, acaso sea la mejor manera de definir a estos aventureros un poquito trasnochados, han recurrido a las pintadas -tal vez- por falta de medios; pues con otros recursos, sin necesidad de exponerse a una detención, multa consiguiente y escarnio mediático, se puede llegar a mucha más gente. Por ejemplo: una fotografía de las que ilustran este comentario, subida a una red social, puede ser visualizada y compartida por muchas más personas que las que pasen por delante de unas pintadas que, seguramente no mirarán, en muchos casos desaprobarán –por guarras-, y en otros tal vez no comprendan en su significado real.

O, también, pueden haberlo hecho por el deseo de experimentar una descarga de adrenalina matutina…, lo que tampoco es para despreciar, pues ello significa, al menos, que están vivos y con ganas.

Más, con toda seguridad, estos gamberros se han lanzado a la madrugada, al frío, la soledad y la incertidumbre, para protestar a su manera, intentar visibilizar una Navarra en retirada y estado de derribo (simbólico, pero también material; tiempo al tiempo), ¡resistir!; sí, esa palabra que tanto miedo y reservas genera.

Vienen produciéndose otros algunos signos de reacción ante el actual estado de cosas. Es el caso, sin ser exhaustivos, de los colectivos que han respondido a la exposición blasfema y provocadora de Abel Azcona; perpetrada con bendición de Asirón y utilizada a modo de termómetro del estado moral del “enemigo” navarrista y su capacidad de movilización. Y Sociedad Civil Navarra. Y algunos blogs. Y un creciente número de activistas en redes sociales. Y padres de familia, muy solos, protestando por la imposición totalitaria de que han sido objeto ellos y sus hijos en la enseñanza controlada por un Gobierno de Navarra al servicio del adoctrinamiento filoterrorista y separatista. Pero, ¿es suficiente? Porque, lo que respecta a los partidos navarristas (UPN, PPN y Ciudadanos), ni se les ve ni se les espera. De hecho, el único partido-movimiento que se ha hecho un poquito presente en las calles navarras, con sus características pegatinas y en esas movilizaciones callejeras antes mencionadas, es la pequeña CTC; quien al contrario de esos partidos al uso, al parecer entiende que la batalla por la hegemonía cultural, simbólica y política de Navarra debe darse no sólo en las páginas del diario de Cordovilla o en algunos cenáculos de Madrid, sino también en la calle. Y quien dice calle, afirma cultura, edición, símbolos públicos, etc.

Gamberros, efectivamente, pero, bienvenidos sean.

Barbara Dührkop, esposa del tiroteado Enrique Casas, le escupe en El País las verdades a la cara del líder de Podemos
La demoledora carta de la viuda de un senador socialista asesinado por ETA al amigo de Otegi

"Me va a permitir que le diga cuáles son los verdaderos presos políticos. Todos a los cuales el dedo de su 'hombre de la paz' señalaba, mandándoles a la paz eterna"
Juan Velarde  Periodista Digital 12 Marzo 2016

La misiva es bestial y desgarradora. Una verdad sobre otra verdad. Así se expresa este 12 de marzo de 2016 la viuda del senador socialista Enrique Casas, asesinado por ETA, Barbara Dührkop en una carta reproducida por el diario El Pais y en la que lanza un mensaje claro e inequívoco al amigo de Arnaldo Otegi, Pablo Iglesias -Carta abierta a Pablo Iglesias-.

La exdiputada del Parlamento Europeo le recuerda al líder de Podemos que los verdaderos presos políticos son los que Otegi señalaba con el dedo para ser posteriormente asesinados. Precisa y contundente -El largo historial de Pablo Iglesias en apoyo del terrorista etarra Arnaldo Otegi-. Así arranca la carta:

Sr. Iglesias, permítame que le hable de un hombre andaluz-catalán, emigrante de los años 60 en Alemania y hermano de diez hermanos.

Él trabajaba de botones por la noche en un hotel para financiar sus estudios de físico en la universidad. Los emigrantes del lugar le llamaban "embajador" porque sabía leer, escribir y, además, hablaba alemán a golpe de diccionario. Gracias a ello, pudo ayudar a muchísimos compatriotas a gestionar sus papeles con la administración alemana.

Regresó a España en 1973 y se afilió en la clandestinidad al partido de Felipe González, porque había conocido la socialdemocracia alemana y eso era lo que quería para su país. Este andaluz-catalán se llamaba Enrique Casas Vilà y decía: "Soy andaluz de nacimiento, emigrante de necesidad y vasco por elección".

Recuerda que:
En 1982 Enrique Casas, socialista, fue nombrado senador por la Comunidad Autónoma Vasca. Su anhelo de otra España y su convencimiento político le costaron la vida el 23 de febrero de 1984, cuando fue asesinado en su propia casa. Fue víctima del totalitarismo de ETA por el solo hecho de no comulgar con las ideas del nacionalismo exacerbado.

¿Y por qué le cuento esto, Sr. Iglesias? Se lo cuento porque, como víctima, echo de menos en sus intervenciones, tan elocuentes y trufadas de referencias al pasado, alguna mención a estas páginas tan negras de la historia de Euskadi y de España. Puede ser que mi hemeroteca falle, pero no le he oído claramente respaldar ni considerar a los que sufrimos aquel horror. Solo me constan algunas acusaciones que ha realizado a otros partidos por la supuesta utilización del papel de las víctimas.

Lo que sí recuerdo fue su contestación a la pregunta que le formularon para condenar a ETA. No di crédito, Sr. Iglesias, cuando le oí contestar que eran otros tiempos, fruto de un conflicto político. ¿Pero usted cree que el asesinato de mi marido, el emigrante socialista andaluz, se justifica porque fueron otros tiempos? ¿Y a qué conflicto político se refiere? Sr. Iglesias, le recuerdo que en 1984, fecha en la que asesinan a mi marido, ya existía la democracia en este país. Pero no pienso entrar en su juego, Sr. Iglesias, porque los socialistas condenamos a quien lo justifica, y relativizarlo también es una manera de justificarlo.

Apunta que:
Sr. Iglesias, le confieso sin ambages que comparto algunos puntos del programa de su partido, pero me ha dolido su vuelta al viejo lenguaje de preso político ante la excarcelación de Arnaldo Otegi. Me va a permitir que le diga cuáles son los verdaderos presos políticos. Todos a los cuales el dedo de su "hombre de la paz" señalaba, mandándoles a la paz eterna. Y, por ende, a sus familiares a la cárcel del día a día de toda su vida: la cárcel de la ausencia.

Llevo casi cuarenta años viviendo en el País Vasco. Mataron a mi marido y durante 12 años tuve que llevar escolta por el mero hecho de ser socialista amenazada por ETA. Usted, Sr. Iglesias, solo conoce la historia por lo que ha leído o le han contado, pero nosotros la hemos sufrido. No le pido que se ponga en nuestro lugar, solo le pido que no lo haga en el de ellos.

Y sentencia:
Y termino, Sr. Iglesias. Soy de la generación del 68, estuve en París y Alemania, y aprendí en toda mi "euforia revolucionaria" -en mi humilde opinión- que el futuro no pasa por despreciar e ignorar el pasado, ni por intentar humillar al adversario político; el futuro pasa por buscar puntos en común. Creo, sinceramente, que reconocer los hechos del pasado sin rencor es reconocer que nuestro presente ya es el futuro y que eso debe ser la base para el entendimiento.


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