AGLI Recortes de Prensa   Jueves 17  Marzo  2016

Una lengua viva, un patrimonio internacional
EDITORIAL El Mundo 17 Marzo 2016

Desde que hace casi 20 años se organizase en México el primer Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE), nuestro idioma ha ido ganando presencia e influencia en todo el mundo. El español lo utilizan hoy más de 500 millones de personas en todos los continentes, es el segundo idioma más hablado del planeta y el tercero más empleado en internet. Además, por no resaltar sólo el aspecto cultural, es el segundo idioma, después del inglés, más utilizado en los negocios.

Se trata, por tanto, de un patrimonio cultural que no puede pertenecer ya en exclusiva a España, aunque nuestro país sea su indudable principal referente. Al igual que ocurre con el inglés, una lengua internacional que no puede identificarse con ninguna nación, el español es propiedad de todos los que lo hablan en EEUU (al que muchos consideran ya un país bilingüe), en Filipinas o en América Latina. Por eso es un acierto que desde la RAE se haya potenciado en los últimos años la colaboración con las otras 21 Academias y que en cada nueva edición del Diccionario se incorporen más vocablos de procedencia americana o como consecuencia de un fructífero mestizaje cultural.

Porque el español es una lengua viva, quizá la que con más pujanza se está transformando en todo el mundo, o lo que es lo mismo, la que está en constate enriquecimiento léxico y ortográfico. Y esto, a pesar de que conlleve riesgos insalvables, es lo que garantizará la presencia internacional del español. Es labor de las Academias cuidar por que exista un equilibrio entre los elementos nuevos que cada día se incorporan al idioma y la permanencia de aquellos que le dan identidad y que hunden sus raíces en el origen de la lengua.

El CILE que estos días se está desarrollando en Puerto Rico es una prueba evidente de esta nueva realidad. Con la participación de 150 especialistas y creadores de diferentes países, es de celebrar esta toma de conciencia sobre la importancia de cuidar el idioma para que siga siendo una herramienta útil como «fuente de creatividad en todos los órdenes de artes y ciencias», tal y como subrayó Felipe VI en la inauguración del Congreso.

Y es significativo que para esta ocasión se hayan elegido como referentes a nuestro escritor más universal, Miguel de Cervantes, representante del español más puro, y el que está considerado como el más importante de los escritores que hicieron del mestizaje cultural su principal seña de identidad, Inca Garcilaso de la Vega. Ambos son la mejor expresión de la compatibilidad de las dos herencias que deben preservarse en el idioma.

La presencia del Rey en Puerto Rico representa de la mejor forma posible el compromiso de nuestro país en el cuidado del idioma. Una responsabilidad que deberá hacer suya el Gobierno que se conforme fruto de los pactos que se están realizando estos días. La recesión económica, que está obligando a aplicar políticas de austeridad en todos los sectores, no puede nunca ser una excusa para abdicar de la obligación de mantener el liderazgo en la defensa y el enriquecimiento del idioma, un patrimonio no sólo cultural sino que representa también un importante activo económico. La celebración del 400 aniversario de la muerte de Cervantes, que pese a la profusión de actividades anunciadas está siendo criticada por la poca implicación del Estado, es una oportunidad inmejorable para demostrar ese compromiso.

El fracaso del BCE y España en deflación y ruina galopante
Antonio García Fuentes  Periodista Digital 17 Marzo 2016

Titulo igual que ha hecho en su último “Disparate Económico” D. Roberto Centeno y en el que nos presenta una realidad mucho más lejana y preocupante que lo hacen los que dicen dirigir la política española, hoy atascada o atrancada, precisamente por el empecinamiento de “hunos y hotros”; que no llegan a un acuerdo lógico y posible para tratar de encauzar “esta destartalada nación que aún se denomina España”: http://blogs.elconfidencial.com/economia/el-disparate-economico/2016-03-07/el-fracaso-del-bce-espana-en-deflacion_1164030/ Pueden verlo aquí.

Si bien les copio algo de lo que este hombre afirma como técnico en la materia: “Mientras contemplamos atónitos la tragicomedia de la clase política más ignorante y egocéntrica de Occidente, las cosas de comer empeoran día a día. La eurozona, y dentro de ella España en particular, ha vuelto a la deflación con 20 meses de descenso de precios en dos años. Las últimas cifras muestran una caída del -0,2% en febrero y el -0,8%, cuatro veces más, para España, el país más perjudicado porque la deflación encarece las deudas y somos el más endeudado del área, aparte de reducir la demanda y la producción. Es un dato que confirma el estrepitoso fracaso de la política del BCE, que a pesar de 'fabricar billetes' como si fueran confeti, está a años luz del objetivo del 2% de inflación, y la pregunta es, ¿qué van a hacer el próximo día 10 de marzo? Draghi culpa del fracaso a los “efectos de segunda vuelta” de la bajada del crudo y ha afirmado: “Tomaremos acción contra ello”. O sea: ¡más de lo mismo!”

Lo que hizo este (dicen que) responsable de las finanzas europeas, ha sido bajar los exiguos intereses y dar a los bancos europeos, el dinero que pidan y a prácticamente “0” intereses; para que estos estimulen a quienes quieran invertir y se produzca una reacción de consumo, puesto que si estamos en “deflación”, es porque cada vez se consume menos y los precios bajan; pero como “las jergas” económicas yo creo que no las entendemos nadie y al parecer, menos que nadie son los que tienen las llaves para moverlas, trato de escribir como “sumo ignorante, pero ateniéndome a la famosa cuenta de la vieja, a ver si así tratamos de llegar a la verdad de estas mentiras con que nos ahogan, no solo al que tiene ahorros, sino igualmente al que necesita dinero para invertir en cualquier negocio con posibilidad de rentabilidad”. Vamos a ver.

Siempre el que ha tenido dinero ahorrado, se lo ha prestado a un banco o caja de ahorros (que normalmente trabajan con dinero ajeno) y estas entidades o comercios del dinero, le han pagado un interés a tenor con los precios de mercado. Pues bien, eso se ha terminado ya hace tiempo, puesto que al tener “la máquina de hacer billetes ese mentado Banco Europeo”; este le da a la máquina, hace billetes a camiones y además lo presta gratis a los bancos subordinados; con lo que se carga al ahorro y fastidian al que con vete a saber cuántos esfuerzos en su economía, ahorró cantidades que en otras épocas, le permitían tener unos ingresos aceptables para poder vivir con cierto desahogo; ahora tiene que comer de lo suyo y además puede que incluso esté pagando dinero al banco o caja, por simplemente tenerle el dinero en depósito; dinero que nunca estará en el banco, pues estos “linces sin escrúpulos”; lo pueden estar invirtiendo en Asia o en la Patagonia, obteniendo beneficios que vete tú a saber, cómo son obtenidos; si no es así uno en “sus cortas luces”, no entiende el cómo se publican esos extractos, que en los periódicos aparecen, con la cantinela de que el banco tal ha ganado equis millones más que el año pasado y dan cifras abultadas que nadie discute; incluso bancos llegados a la quiebra o casi (como por ejemplo Bankia) dan cuentas de ganancias, que no se explican, salvo como lo haría “Merlín el mago u otros muchos magos de chistera y conejos o palomas que aparecen dentro de ella”.

Si ese banco europeo que nutre a todos los demás y que les presta lo que le pidan; llegado a ese destino local; España por ejemplo y allí va el españolito, que quiere poner un negocio, ampliar el que tiene, o emprender una línea comercial que considera viable; llega a la mesa bancaria y le dicen que no, o para el caso es lo mismo, si le piden garantías más que comerciales asfixiantes; ese individuo tiene que salir huyendo de la tal mesa, que en absoluto ayuda puesto que más bien, lo que le pone es, “una soga al cuello para apenas dejarlo respirar y al más mínimo tirón lo ahoga o mata”; cumpliéndose el viejo dicho, de que… “El banco o caja, te dará un paraguas cuando luce el sol más espléndido, pero tan pronto amenaza lluvia te lo quita”… ¿Entonces para qué quieres el paraguas? El Gobierno, no quiere saber nada de nada y los créditos oficiales de que disponga, esos serán siempre para los grandes, puesto que el pequeño no cuenta nada más que para una cosa, para votar y pagar impuestos; o sea y más claro aún, que el Gobierno que es el que tiene la obligación de tener unos fondos, para prestar con ciertas facilidades a los que de verdad planteen negocios pequeños y rentables (es la mejor forma de crear empleo y capitales nuevos) ni se preocupa de ello, puesto que ya lo he dicho y lo repito, esos dineros son siempre para los grandes, que incluso tienen representantes en las propias mesas del consejo de ministros, ya que allí fueron trasplantados por las grandes empresas o agrupaciones financieras, para dirigir la economía como a ellas interesa; si no es así nadie se explica tanto desacierto y entorpecimientos que son mortales.

O sea y mucho más claro, que si se hunden y desaparecen DIEZ MIL pequeñas empresas, no pasa nada, sin embargo para salvar una grande, se le da “hasta el culo”, si ello es menester; los que gobiernan no quieren enterarse que de cada cien empleados que hoy cobran nómina, ochenta o más, lo hacen a través de pequeños comerciantes o industriales, que se ven y se desean para llegar a fin de mes, pagando impuestos de todo tipo y clase y medio asfixiados siempre por una voraz Hacienda Pública, que principalmente se nutre de estas víctimas siempre, mientras los grandes y con patente de corso, transitan con todo tipo de facilidades o incluso regalos o regalías.

Es la realidad que yo veo, no obstante entre en la dirección que arriba les dejo, a ver si ven algo más; pero parece ser que seguimos en los tiempos en que se decía… “Estamos hartos de canallas, ladrones y de obreros parados”.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

La cría del cuervo
Aleix Vidal-Quadras  www.gaceta.es 17 Marzo 2016

Dentro de su tónica de ir por el mundo armado de una permanente sonrisa y de una total ausencia de convicciones, el Secretario General del PSOE y candidato raté a la Presidencia del Gobierno se ha reunido con el bachiller Puigdemont, jefe del Ejecutivo catalán por la gracia de la Constitución que se propone liquidar y que Pedro Sánchez sueña con reformar para que España sea sólo una ficción sobre el papel. Por tanto, es obvio que dos personajes de tal fuste intelectual y político tuviesen muchas cosas de las que hablar en aras del interés general de la Nación desfalleciente y de la nacioncilla inventada. Las declaraciones del líder socialista a la salida de la hora de constructiva conversación resultarían alarmantes si no fuera porque nuestra capacidad de asombro está ya prácticamente agotada. El dinámico aspirante a La Moncloa soltó la frase siguiente: “Puigdemont quiere votar para romper. Nosotros lo contrario, acordar y luego votar. Queremos que la sociedad catalana vote primero la Constitución, luego la relación de Cataluña con el Estado español”.

Aunque estamos acostumbrados a que el forcejeo de nuestros políticos con el Diccionario de la Real Academia y con la sintaxis no sea precisamente fluido, analicemos las palabras de Pedro Sánchez sobre la hipótesis optimista de que entiende el significado de los vocablos que emite y que domina la estructura lógica de la comunicación verbal. La clave interpretativa de su aserto está en el adverbio “luego”. Con la loable intención de solucionar el problema independentista nos propone una reforma de la Constitución que no precisa, pero que se infiere avanzaría en dirección confederal, por lo menos en lo relativo a Cataluña, y una vez aprobada ésta por el pueblo español en su conjunto, posteriormente tendría lugar una consulta a la sociedad catalana, es decir, un referendo ceñido exclusivamente a los residentes en esa Comunidad para decidir -¿autodeterminación?- en el marco de la nueva Ley de leyes, que así lo permitiría, el tipo de vínculo o de supresión del vínculo de Cataluña con el resto de España. En otras palabras, que dado que la Carta Magna actualmente vigente no contempla el derecho de secesión de ningún territorio, se cambia primero este molesto detalle para después celebrar el susodicho referendo ahora sí amparado por el ordenamiento básico.

No cabe duda que la voluntad de diálogo de Pedro Sánchez con el máximo representante ordinario del Estado en Cataluña, al que pagamos entre todos para que se pueda dedicar cómodamente a acabar con la soberanía nacional que es la base de nuestros derechos y libertades, ha quedado manifiestamente probada tras este cordial encuentro. De hecho, lo que le ha venido a sugerir es que no acabe con España como Nación a las bravas, sino que facilite su investidura como Presidente del Gobierno, que ya se encargará él de que lo pueda hacer tranquilamente y sin romper la vajilla. De la ley a la ley, como enunció magistralmente Torcuato Fernández Miranda, pero con una diferencia, que el sagaz estadista asturiano diseñó un procedimiento para fortalecer España como proyecto colectivo, mientras que el chisgarabís madrileño que hoy rige los destinos del socialismo español pretende facilitar su fragmentación. Y es que, por mucho que les pese a los igualitaristas dirigentes de Podemos, todavía hay clases.

Otra aportación significativa del contacto bilateral del pasado 15 de Marzo es la buena disposición del Secretario General del PSOE a negociar con los independentistas sobre la base de los veintitrés puntos que el políticamente extinto Artur Mas presentó a Rajoy en su momento. Esencialmente, lo que Mas le vino a exigir al ahora Presidente en funciones y entonces en activo, fue un estatus diferenciado para Cataluña que haría de ella en la práctica un Estado Libre Asociado en los terrenos fiscal, competencial e institucional. A todo ello se ha mostrado dispuesto Pedro Sánchez a ser receptivo demostrando por enésima vez que las cúpulas de los dos grandes partidos todavía no se han enterado de que la técnica del apaciguamiento mediante concesiones no funciona con los separatistas y, francamente, si no lo han hecho a estas alturas de la descomposición patria es que no lo harán nunca.

No parece que Sánchez, al igual que Rajoy, sea hombre de profundas y sosegadas lecturas, pero al menos debería ser conocedor de nuestro rico refranero y tener presente su advertencia sobre lo que les sucede a los que crían cuervos que, aparte de tener más, se quedan sin ojos.

¿Ser o no ser? Sin Chaves no habría fraude
Ser o no ser, en el año del centenario de Shakespeare, como pregunta final del mayor fraude que se ha conocido en España. ¿Es Chaves, al igual que Griñán, responsable penal o solo político?
Javier Caraballo El Confidencial 17 Marzo 2016

Tanto tiempo esperando el momento y cuando llega, un puñado de metros los separa. Era justo este miércoles de marzo cuando tendría que haberse producido el cara a cara más ansiado del inmenso fraude de los ERE: la jueza Mercedes Alaya y los expresidentes de la Junta de Andalucía Manuel Chaves y José Antonio Griñán, frente a frente. Este miércoles era el día señalado, pero no se han visto las caras porque Chaves y Griñán han ido a declarar al juzgado y Mercedes Alaya, la jueza de sus desvelos, ya no está en ese tribunal, ni siquiera estaba en el Palacio de Justicia de Sevilla, porque se fue a impartir una conferencia jurídica en la Facultad de Derecho en la que fue alumna y que está apenas a un kilómetro de distancia de los juzgados que guardan el inabarcable sumario de los ERE. Tanta expectación ha levantado la conferencia de Alaya, que serán varios cientos las personas que se queden sin poder escuchar la voz de esta jueza, siempre firme, hierática y silenciosa camino al juzgado arrastrando el 'trolley'.

Cuando Mercedes Alaya era la instructora del escándalo, sobre el que actuó siempre como un tenaz martillo pilón, dibujó en los actos judiciales que iba dictando una pirámide de responsabilidades en la trama de los ERE. En la base de esa pirámide, estaban los beneficiarios más groseros del fraude, los intrusos que accedieron a cuantiosas prejubilaciones sin haber puesto nunca un pie en la empresa que se había declarado en quiebra y que recibió las subvenciones de la Consejería de Empleo andaluza.

Más arriba, en los estratos superiores de la pirámide, estaban los intermediarios, ya fueran agencias o particulares bien relacionados con el poder andaluz. Junto a ellos, las empresas beneficiadas por las subvenciones y los sindicatos, que también participaban en el proceso. Finalmente, en la cúspide, Mercedes Alaya colocó a la cabeza política de aquella trama. Directores generales, consejeros y presidentes de la Junta de Andalucía. Ahí es donde estaban Chaves y Griñán en los 10 años que duró el escándalo de los ERE, y lo que nunca logró hacer Mercedes Alaya, aunque lo intentó siempre y les invitó incluso a que pudieran declarar en su juzgado con figuras jurídicas controvertidas como la de ‘preimputados’, fue tenerlos al otro lado de la mesa para hacerles la pregunta clave de la que depende la responsabilidad penal de ambos: ¿conocía usted el fraude de los ERE?

En realidad, la pregunta ya se la han hecho a los dos expresidentes andaluces en una sede judicial, cuando fueron a declarar ante el Tribunal Supremo, y en una sede parlamentaria, la comisión de investigación del Parlamento de Andalucía, y siempre han contestado con evasivas. Defienden la creación de un fondo, mediante transferencias de financiación que se aprobaban en el Gobierno que ellos presidían, como una fórmula administrativa legal para agilizar la concesión de subvenciones a empresas en crisis, pero desconocen, incluso condenan, que ese mismo sistema, el llamado ‘fondo de reptiles’ por su opacidad, hubiera degenerado en actuaciones fraudulentas.

El que ha llegado más lejos ha sido Griñán, que dijo que su Gobierno no había diseñado ningún plan para cometer un fraude, aunque es evidente que el fraude se había cometido. “No hubo un gran plan, pero sí un gran fraude. Fallaron por tanto los controles”, aseguró Griñán cuando fue a declarar al Parlamento. Chaves ni siquiera admite eso: “Los gobiernos que yo he presidido no han cometido, ni planificado ni impulsado o amparado ninguna ilegalidad”, repite una y otra vez.

Mercedes Alaya sostenía en sus autos, sin embargo, que esa vinculación, por haber creado y nutrido anualmente el ‘fondo de reptiles’, era suficiente para soportar la imputación penal de ambos por varios delitos, pero el Tribunal Supremo lo rebajó a una mera prevaricación administrativa. ¿Son responsables de la inmundicia de los ERE aquellos que diseñaron el sistema de concesión de subvenciones? Ser o no ser, en el año del centenario de Shakespeare, como pregunta final del mayor fraude que se ha conocido en España. ¿Es Chaves, al igual que Griñán, responsable penal o solo político? Y si no se han beneficiado ellos del fraude cometido, ¿deben ser exculpados de ambas responsabilidades?

En el ser o no ser de los ERE, solo podría consensuarse una evidencia, tras siete años de investigación judicial. Ni Chaves ni Griñán firmaron ninguna orden o decreto que les comprometa directamente en el proceso penal, y mucho menos se enriquecieron personalmente, pero si no hubieran ideado un sistema opaco de concesión de ayudas públicas, todo lo demás no hubiera sido posible. Las exigencias legales que se saltaron en sus gobiernos, que exigían transparencia, concurrencia y publicidad en la concesión de las subvenciones de Empleo, no eran trámites administrativos menores sino garantías legales contra la discrecionalidad, el sectarismo y el fraude. Al eliminar las barreras, se coló la corrupción. El fraude es una consecuencia de sus actos, aunque nunca hubieran pretendido ese final; sin Chaves ni Griñán, sin su forma de gobernar, los ERE no hubieran existido. Con lo cual, con permiso de Shakespeare en su centenario: “Ser o no ser, esa es la cuestión. ¿Qué es más noble para el alma, sufrir los golpes y las flechas de la Justicia o tomar las armas contra un mar de adversidades y, uniéndose a ella, encontrar el fin?”.

El declive de la imaginación política
Amando de Miguel Libertad Digital 17 Marzo 2016

En la secular historia política europea, cada fase se caracteriza por la introducción de nuevas palabras. Sirven para entusiasmar al pueblo y dar sentido a las ideologías. En el siglo XVI prendió la voz reforma en una parte de Europa. Su origen fue religioso, pero significó el desmembramiento del Sacro Romano Imperio. Enseguida se acuñó contrarreforma, por parte de los católicos, singularmente los españoles. Estuvimos un siglo los europeos matándonos con delectación.

A mediados del siglo XIX la palabra que movilizó las revoluciones burguesas fue progreso. Era la consecuencia de la idea darwiniana de evolución. Se entendía como industrialización, apertura democrática, en algunos casos movimientos obreros.

En la España de finales del siglo XIX se impuso el regeneracionismo, que impulsó las primeras leyes sociales. Andando el tiempo, esa semilla fructificó con el llamado Estado de Bienestar. Fue realmente un fenómeno que se extendió por toda Europa a partir de la II Guerra Mundial.

En los amenes del franquismo se impuso el término consenso, traído quizá de la sociología funcionalista. Con esa voz se hizo la Transición democrática, y con notable éxito. La llevó a cabo la generación más honrada de la historia de España. Alguna vez se reconocerá, aunque yo no lo veré.

Llegados ahora a la actualidad, lo que, por no tener todavía nombre, denominamos "segunda Transición", la palabra de moda es transversal. Me parece una sinsorgada, pues no se sabe lo que significa. La falta de imaginación léxica se rellena con la repetición cansina de los viejos términos: reforma, progreso, regeneración, consenso, Estado de Bienestar. Carecen de fuerza. Son cantos rodados de la historia. No emocionan a nadie. ¿Por qué repetir y no innovar? Porque a estos políticos de ahora les faltan lecturas.

Puede que lo transversal sea la coincidencia de todos los partidos en algunos principios, o mejor, modos de actuar. El más sobresaliente es el acuerdo tácito de que hay que aumentar el gasto público, incluso con la creación de nuevos organismos. Se presume que tal decisión ayuda a crear puestos de trabajo. Es un tremendo dislate, pero se sostiene porque, con más gasto público, se acumula más poder. El cual se ejerce muchas veces para favorecer a familiares, amigos y conmilitones de los que mandan. Aunque pueda parecer mentira, vuelven las oligarquías, especialmente (esto es lo nuevo) dentro de la izquierda. Pero como al mismo tiempo los Gobiernos (obedientes a la Unión Europea) se ven obligados a reducir el oneroso déficit público, el resultado inevitable es subir más los impuestos. Los cuales afectan sobre todo a la sufrida clase media, es decir, el grueso de la población. Ahora nos llaman paganos (un retruécano para aludir a los que pagan), como antes eran pecheros. La Historia se repite como farsa.

No solo se percibe una decadencia de la imaginación política para acuñar nuevas palabras. Al mismo tiempo se produce el rechazo de algunos términos que han dado buen juego en el pasado. Por ejemplo, pueblo (sustituido penosamente por ciudadanía) o nación (sustituida por "este país" o "el conjunto de los territorios"). La repulsa de la voz España es otra característica de una gran parte de los españoles, por increíble que pueda parecer. La verdad es que somos un tanto raros.

La segunda fila del PP y el tapón
Cristina Losada Libertad Digital 17 Marzo 2016

Se piensa o se dice, y no tiene por qué coincidir lo uno con lo otro, que si desapareciera Rajoy del liderazgo del PP este partido consentiría un Gobierno basado en el acuerdo entre PSOE y Ciudadanos o alguna otra fórmula por el estilo. A mí, sin embargo, la idea de que Rajoy es el tapón que impide abrir la botella y brindar por los pactos me parece muy optimista.

Es verdad que en los partidos, en el PP en concreto, los líderes tienen mucho poder, esto es, demasiado, y que todo cuanto hace el partido semeja emanar del Gran Líder en exclusiva. Más que dirigentes son caudillos, no necesariamente carismáticos, de cuya voluntad y capricho dependen las decisiones políticas y, lo que es más importante, el reparto del poder: quiénes forman parte del equipo dirigente y quiénes no, y quiénes acceden a los puestos y cargos públicos que el partido tiene en su mano distribuir.

La cantidad de cargos que reparte un partido político en España es muy notable. Esa cantidad se multiplica cuando el partido está en el Gobierno. Hay democracias en Europa, las nórdicas son el ejemplo, en las que un cambio de Gobierno supone poco más que un cambio de ministros. España no pertenece a ese club. No estamos en los tiempos de la Restauración, cuando cambiaban hasta los conserjes, igual, por cierto, que sucedía en la época en otros países: en Estados Unidos, el spoils system llegó a su apogeo con el presidente Andrew Jackson, que despidió incluso a los carteros para poner a los amiguetes. No estamos ahí, pero los cargos de confianza todavía son muy numerosos, y sus ocupantes cambian cada vez que cambia el Gobierno.

¿Qué tiene que ver esta circunstancia con la resistencia del PP a retirarse de la pugna por formar Gobierno? Mucho. El propio PP sostiene que su posición obedece únicamente al mandato electoral, a que ha sido el partido más votado y como tal tiene un derecho natural a presidir el nuevo Gobierno. Bien. Tiene todo el derecho del mundo a intentarlo, pero sin aliados no puede hacerlo. Uno se eternizaría en esa discusión y el asunto que traigo es otro. Es la pregunta de si en la persona de Rajoy, en su apego al sillón o al liderazgo, reside la única explicación de que el PP prefiera una repetición de las elecciones antes que aceptar que gobierne una "coalición de perdedores".

Puede que Rajoy quiera librar hasta el final la batalla por la Moncloa, pero su mesnada está igual de motivada o más. En la segunda línea del partido hay decenas y decenas de personas cuyo destino pende de ese hilo. Para ellas, ceder el paso a un Gobierno que no lidere o no incluya al PP significa dejar los puestos y cargos en los que están y, sobre todo, olvidarse de los que aspiran a ocupar. Tal vez admitan que las posibilidades de formar Gobierno no serán mucho mayores después de nuevas elecciones, pero ¿y si la flauta suena por casualidad?

Nadie está en condiciones de asegurar a día de hoy que el PP vaya a mejorar sus resultados. Tampoco que vaya a empeorarlos. Lo mismo vale para los demás. Pero cualquier variación modificará las posiciones relativas de los partidos y, por tanto, el escenario de los pactos. La expectativa de mejorar los resultados propios, de que empeoren las de los adversarios, es un pájaro volando, sí, pero más atractivo que el pájaro en mano de pasar a la oposición. Para la segunda fila del PP, lo único seguro es que permitir ahora un gobierno PSOE-C’s significa cero beneficios a corto plazo. Aunque el líder quisiera dejarlo, su mesnada presionaría para que no lo hiciera. Hay tal dependencia mutua, que el jefe sólo se protegerá de movimientos internos en su contra haciendo piña con los suyos. Hay, en definitiva, muchas manos sujetando ese tapón. Por eso no será nada fácil descorchar la botella de los pactos.

Falsos mitos en política
Andrés Herzog www.vozpopuli.com 17 Marzo 2016

En todos los ámbitos hay falsos mitos, leyendas urbanas, lugares comunes y otro tipo de fábulas que se dan por ciertas a base de repetirlas pero que, en realidad, son totalmente infundadas o, en el mejor de los casos, no están demostradas en absoluto. A veces no pasan de ser simples tópicos, que caen en gracia por obra del buenismo imperante en la sociedad y que se repiten hasta la saciedad como si fueran verdades reveladas, cuando en realidad la mayor parte de las veces son bobadas sin ningún tipo de fundamento, por más que suenen bonitas. Aurelio Arteta dedicó a este asunto su libro Tantos tontos tópicos, de recomendable lectura.

En política, este tipo de tópicos encuentran su caldo de cultivo perfecto, hasta el punto de que han llegado a sustituir prácticamente al pensamiento racional mínimamente crítico. Entre ellas hay una que me saca particularmente de quicio y que consiste en afirmar enfáticamente esto de que “los ciudadanos nunca se equivocan” o, lo que es lo mismo, que “el pueblo siempre acierta”. Como se te ocurra criticar la santa voluntad popular te caen encima todos los sumos sacerdotes de la corrección política.

Pues bien, no solo tal afirmación está desmentida por infinidad de precedentes (podría citar algún ejemplo mucho más dramático, pero me quedaré con el de nuestro ex presidente Rodríguez Zapatero), sino que, además, encubre una concepción de la ciudadanía tremendamente paternalista. Afirmar que “la gente” (sea lo que signifique esa expresión) no se equivoca nunca es tratarlos como a menores de edad, como ganado bovino, pues todo el mundo sabe que el que hace cosas, el que decide, el que tiene responsabilidades comete errores. Y en este sentido el pueblo o la ciudadanía no es otra cosa que la suma de muchos individuos. Y si los individuos, por lo menos los que somos falibles, nos equivocamos constantemente, pues lo mismo pasa con los grupos o colectivos, y todavía en mayor medida con las masas, que al amparo del anonimato que otorgan a sus elementos individuales, han cometido incontables atrocidades a lo largo de la historia. Barbaridades de las que, por cierto, son responsables. Porque la democracia no son solo derechos, son también obligaciones y responsabilidades. No querer entender esta última parte del contrato social, fruto de la infantilización generalizada de nuestra sociedad del consumo, es precisamente uno de los factores que está llevando a la democracia europea a un tremendo declive.

Otro de los mitos clásicos consiste en afirmar o presuponer que la gente está deseando participar en política. Se dice que los políticos son una élite cerrada (la casta), que vive de espaldas a la ciudadanía, que no deja respirar ni colaborar a la sociedad civil. Es una patraña. No realmente lo de los políticos (que es verdad que van a lo suyo en demasiadas ocasiones) sino lo de que la gente quiere participar. En general (estoy generalizando, que quede claro), lo que quiere la gente es que la dejen en paz, que decidan por ella. Participar supone un esfuerzo, supone muchas veces retratarse o comprometerse, y casi siempre es más fácil quejarse. Eso que Álvaro Pombo llama “la irá del español sentado”. Tal cual.

Esto que digo no se basa en una mera impresión, se basa en datos contrastados de participación en partidos políticos, en asociaciones, en comunidades de vecinos, en universidades, en colegios profesionales. En el mejor de los casos la participación no llega al 30 % y algunos (el de las universidad es especialmente llamativo), no llega últimamente ni al 5%. ¿De verdad está la gente deseando participar? Lo mismo podría decirse de algunos conceptos, como suenan muy molones, tipo “presupuestos participativos”, “consultas populares” y otras cosas por el estilo que no solo está demostrado que no sirven para mejorar la toma de decisiones sino que las empeoran sustancialmente, pues tales sistemas son susceptibles de múltiples manipulaciones o de sucumbir al control por parte de una minoría organizada, lo cual por cierto es precisamente lo opuesto a la democracia.

En España, desgraciadamente, lo que hay es una profunda incultura democrática. En las escuelas debería enseñarse, como materia obligada (en la tan necesaria asignatura de “educación para la ciudadanía”), que la democracia directa es, la mayoría de las veces, un fraude. Con todas sus imperfecciones, el mejor sistema de gobierno conocido es la democracia representativa, en la que unos señores (léase también señoras), elegidos por los ciudadanos, asumen la toma de decisiones, tras un proceso de reflexión, en el que intervienen muchos agentes a través de una serie de trámites (el procedimiento legislativo). La democracia directa, el asamblearismo, es un sistema infinitamente peor que, salvo contadas excepciones, lleva al populismo y al desvarío, pues las mayorías (por el hecho de serlo) no garantizan ni mucho menos el acierto en las decisiones. Eso sin olvidar que la democracia es un sistema que, entre otras cosas, tiene como finalidad proteger a las minorías de los desmanes de las idealizadas mayorías.

Otro día, si tengo ocasión, abordaré otros mitos y falacias políticas, pues veo que hoy el espacio se me agota. En particular, hablaré sobre la tan admirada “democracia interna” de los partidos políticos, de la que todos presumen pero que nadie práctica. ¿Nadie? No, esperen. No nos olvidemos de un pequeño partido de irreductibles hispanos, del que precisamente me he acordado al leer que Pablo Iglesias ha fulminado de un plumazo al número 3 de Podemos. Tal cual, manu militari, al puro estilo de las purgas estalinistas. ¿Sabían, por ejemplo, que la autoritaria Rosa Díez carecía, estatutariamente, de capacidad para cesar a ninguno de los miembros de su dirección? Continuará…

Degradar la naturaleza humana
Cifuentes nunca dijo a sus votantes que iba a defender los vientres de alquiler y el adoctrinamiento transexual en las escuelas, como Rajoy nunca dijo que iba a mantener el aborto y los “matrimonios” homosexuales.
EDITORIAL  www.gaceta.es 17 Marzo 2016

Hace cuarenta años, una generación de europeos pudo reprochar a sus padres el deterioro galopante de la naturaleza. Hoy, una generación nueva podrá reprochar a la precedente el haber atentado contra el último reducto de la naturaleza, a saber, la naturaleza humana. Las leyes que se propone aprobar la Asamblea de Madrid, con mayor o menor consenso entre la nueva clase dominante, no son sino eso: un atentado contra la realidad natural de la especie humana, desde la reproducción hasta la distinción de género. El legislador actual, devorado por la soberbia de su poder técnico, como una especie de Frankenstein enloquecido, se cree con derecho a modificar cosas tan elementales como qué es una madre, qué un hijo, qué una mujer, qué un hombre. En un paso más, incluso redacta legislaciones para castigar al que disienta de la desquiciada empresa. Ese es el proceso que estamos viviendo hoy. El rasgo más letal de la civilización moderna es su tendencia a subordinarlo todo a la racionalidad tecnoeconómica con desprecio de las realidades biológicas, filosóficas y morales. Eso se llama nihilismo. Hoy es la verdadera ideología dominante en los círculos del poder.

¿De verdad hace falta razonar lo demencial de los “vientres de alquiler”? ¿No es suficiente con plantear la insensatez de que la producción de un ser humano sea “externalizada” por encargo, con remuneración o sin ella? ¿O que su filiación pueda ser reivindicada por seis personas distintas (madre gestante, pareja de la gestante, madre donante de óvulo, padre donante de esperma, madre administrativa, padre administrativo)? ¿No basta con denunciar la barbaridad de que se consagre legalmente la reproducción de humanos como una nueva disciplina pecuaria? ¿No es suficiente, tampoco, con mostrar lo irracional de convertir el sexo en algo sujeto a elección del niño con la prescriptiva orientación de los poderes del Estado? ¿Realmente es preciso repetir que todo esto convierte a la humanidad en un mero objeto de explotación, moldeable en función de los imperativos ideológicos o económicos de cada momento? Si de verdad es preciso repetir todo esto, es que la humanidad ha perdido completamente el sentido de sí misma.

Hay que dedicar una nota específica al principal responsable político de semejante desafuero, que esta vez no es el PSOE, sino el PP de Rajoy, Soraya, Cospedal y Cifuentes. Las traiciones del PP a sus votantes y a su ideario son tantas y de tanto calado que es imposible pensar en un mero cálculo electoral. Ya resulta indudable que la actual cúpula de Génova mantiene deliberadamente un proyecto de transformación ideológica del partido para despojarlo de sus rasgos tradicionales en aspectos tan decisivos como la filosofía de la vida, la concepción del orden social y la inspiración cristiana de su visión del mundo. Este proyecto de transformación ideológica resultaría aceptable si se hubiera sometido al voto de los militantes y de los electores. Pero no: Cristina Cifuentes nunca dijo a sus votantes que iba a defender los vientres de alquiler y el adoctrinamiento transexual en las escuelas, del mismo modo que Rajoy nunca dijo que iba a mantener la ley Zapatero del aborto, los “matrimonios” homosexuales o la ley de “memoria histórica”. La cúpula del PP ha hecho todo eso a espaldas de sus votantes y a sabiendas de que con ello traicionaba sus principios y convicciones. “Traicionar” es precisamente el verbo adecuado.

Frente a todos estos desafueros, es preciso recordar lo elemental: la dignidad del ser humano, lo inviolable de la naturaleza humana, el principio de que no todo lo que es técnicamente posible resulta moralmente aceptable y la certidumbre de que toda esta desmesura técnica (“hybris”, la llamaban ya los griegos) no es, al cabo, sino una fuente necesaria de mal. Oponerse a los vientres de alquiler o a la transformación “orientada” del sexo no es algo que vaya contra la libertad, al revés: es defender la libertad individual de las personas y la libertad colectiva de la especie frente a las pretensiones demenciales de un poder que no conoce límites.

Alaya se desahoga: la corrupción "se ha consentido durante mucho tiempo"
La que fuera juez de los ERE dio una conferencia en Sevilla en la que habló de la tolerancia con la corrupción y las presiones.
Agencias Libertad Digital 17 Marzo 2016

La juez Mercedes Alaya, que instruyó durante años la causa sobre los ERE fraudulentos en Andalucía, ha lamentado este miércoles que "se ha consentido durante mucho tiempo" que la corrupción política exista, "y además con el conocimiento casi notorio por parte de mucha gente".

La juez, que ha criticado la última reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal en unas jornadas organizadas por los alumnos de la Facultad de Derecho de Sevilla, ha reprochado que esta nueva norma legal incluya la suspensión de los plazos de instrucción cuando una causa se decreta secreta.

"Por lo bajini te dejo que sigas investigando", pero cuando los medios de comunicación se hacen eco de la instrucción e influyen en la opinión pública y el electorado se limitan los plazos para investigar, ha explicado la juez tras considerar que eso "no es serio" y reclamar "sosiego y tranquilidad de espíritu" para los magistrados.

"La culpa de esas tramas delictuales no la tenemos ni la Policía, ni la Guardia Civil, ni los jueces", ha subrayado la juez tras criticar que a los instructores se les pone encima la "espada de Damocles" de los plazos cuando se están investigando casos "con tantos millones y millones y millones" de euros defraudados.

Horas después de que los expresidentes andaluces Manuel Chaves y José Antonio Griñán declararan en Sevilla por los ERE, la juez ha apelado en varias ocasiones al "espíritu crítico" de los estudiantes y ha asegurado que "la culpa" de las macrocausas no la tienen los jueces sino la complejidad de las tramas que se investigan.

"Las macrocausas seguirán existiendo porque la realidad lo impone, no porque los jueces queramos instruirlas", ha enfatizado la juez, que adquirió fama por instruir desde el juzgado de instrucción 6 de Sevilla la causa de los ERE, que ella empezó en 2011 y acumula casi 300 imputados.

Alaya también se ha referido a causas "que se instruyen en Sevilla" y en otras ciudades del país relativas a la "financiación ilegal de partidos y a la financiación ilegal del electorado".

Respecto a las prescripciones de delitos, lo que ocurrirá en breve con una docena de imputados en los ERE porque fueron acusados más de diez años después de que recibieran las ayudas investigadas, la juez ha dicho que eso no tiene que ver con los plazos que se emplean en la instrucción, sino por el hecho de cuándo se inicia la investigación.

"El problema es que se averigüen los indicios del delito demasiado tarde o que se remonten a años ha. Entonces vamos con prisas y celeridad y los medios materiales no nos permiten investigar de forma suficientemente eficaz", ha indicado antes de señalar que "no es problema nuestro, es por circunstancias ajenas a nosotros".

En este sentido, ha dicho que "a lo mejor el delito es de 2001 y se empieza a investigar en 2011. Pues entonces tenemos un serio problema", ha señalado sin referirse a los ERE, que empezó a investigarse en 2011 y por hechos que se remontan a 2001.


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¿Cómo que no hay fractura social en Cataluña?
Pablo Planas Libertad Digital 17 Marzo 2016

El presidente de la Generalidad, Carles Puigdemont, afeó mucho a Pedro Sánchez que aludiera en el Congreso a la fractura social o crisis de convivencia en Cataluña. Desde Pujol, lo primero que hace un presidente de la Generalidad es decir a sus visitas o anfitriones, tanto da, que de Cataluña y lo que ocurre sólo pueden hablar los nacionalistas catalanes porque el "territorio" es tan complejo que sólo a ellos les resulta comprensible. En el caso de la política catalana, el resto del mundo no entiende nada a efectos de los Homs, Pons y Puigdemonts. Los demás no tienen ni idea y, más importante, la cosa es monopolio separata, como ciertos negocios en Sicilia.

De ahí que el sucesor de Mas a dedazo, hereu a su vez de Pujol, patriarca del catalanismo y de la familia con más cuentas en el extranjero de la historia de España, continúe con la tradición de marcar el terreno meándose en la pechera de quien tenga delante dispuesto a hablar del tema, problema o asunto de las rupturas, fracturas, quiebras, fugas y grietas causadas por el dramatismo, la alta tensión y el victimismo que rigen el discurso antiespañol.

Entre lo imposible y lo ocioso está determinar qué presidente de Gobierno, ministro de marina, de industria o exfuturo titular de exteriores ha sido más nefasto en su gestión del chantaje permanente y el "hecho diferencial". Lo que es obvio y cristalino es que en los últimos años la inmersión lingüística ha sido un fracaso educativo pero un éxito propagandístico que se resume en que, para no pocos habitantes de Cataluña, España roba, mata, encarcela y encausa porque en los propios de tal nacionalidad anidan el rencor y la envidia contra la Cataluña rica y plena. El modelo educativo catalán, además de prohibir hasta en el patio que los niños hablen la lengua de sus madres, ha extendido con eficacia la impresión generalizada de que el español, sea idioma o viandante, oscila entre lo malo y lo peor. Y para demostrarlo exhiben a Rufián y acallan de paso la sospecha de etnicismo; eso de la escasa calidad del hombre andaluz en comparación con el mosso catalán que escribiera Jordi Pujol.

Los ataques con asiduidad y pasividad d’esquadra a las sedes de los partidos "unionistas" no significan nada. Ni las amenazas contra los representantes de esos partidos. Los gritos por la calle que han recibido algunos políticos asimilados a la idea de lo hispánico tampoco son indiciarios de nada. ¿Qué fractura? Las manifestaciones a las puertas de un colegio o en la plaza del pueblo contra las pocas familias que se atreven a pedir que a sus hijos les enseñen también en español no son relevantes más allá de la defensa del "modelo" de las ampas, los comisarios lingüísticos y el pueblo en modo Fuenteovejuna. Al exprimer secretario del PSC, Pere Navarro, se le acercó una familiar de un concejal convergente de pueblo y le arreó un bofetón por "traidor" en medio de una comunión y tampoco es para tanto.

¿Crisis de convivencia en Cataluña? Se entrevista a un terrorista de Terra Lliure en TV3 sin mencionar sus crímenes y acabarán por otorgar un premio al programa por su objetividad, ética y respeto a los derechos humanos. Al cabo, se han escrito más panegíricos de Otegui en la prensa editada en Barcelona que en la del País Vasco. Hasta el cantautor Lluís Llach, presidente de la comisión constituyente de la república catalana, se llegó hasta Logroño para abrazar al Mandela blanco, según se glosó al personaje. Y el que se atreve a discrepar de todo esto y del proceso es un cavernícola recalcitrante, un malvado unionista, un agente colonial, un facha, machista, antidemócrata, maltratador, católico y seguro que protaurino también.

¿Te enteras, Sánchez? Que no te vengan con milongas. Te lo dice Puigdemont: "Que a Navarro le soplaron un moco... Eso le pasa por no estar en el derecho a decidir. Mira lo bien que le va a Josep Maria Àlvarez, el de la UGT. Habla con él, Pedro".

INFORME DE 'SOCIETAT CIVIL CATALANA'
Denuncian ante la UE la represión al no separatista en Cataluña
El secretario de la plataforma pone de manifiesto las "evidencias de déficits democráticos" que se producen en la región catalana y la "persecución al disidente que se proclama no nacionalista".
Gaceta.es 17 Marzo 2016

La plataforma Societat Civil Catalana (SCC) ha participado este miércoles en Bruselas (Bélgica) en el acto organizado en el Parlamento Europeo bajo el título ¿Defiende la UE los derechos civiles de sus ciudadanos?. En el evento ha intervenido el secretario de la entidad, José Domingo, quien ha puesto de manifiesto las "evidencias de déficits democráticos" que se producen en Cataluña y la "persecución al disidente que se manifiesta no nacionalista".

Domingo ha recordado que desde los partidos y las entidades nacionalistas se intenta estigmatizar a todos los catalanes que, activa y políticamente, se muestran en contra de las actitudes separatistas o defienden la igualdad y la justicia entre los ciudadanos de toda España.

El representante de Societat Civil Catalana ha recordado el último caso, vivido en Vilanova i la Geltrú (Barcelona), cuando algunos secesionistas -entre los que se encontraba un concejal de la CUP- intentaron “coaccionar”, “intimidar” y “boicotear” un acto de la entidad en la población. Al día siguiente se señaló a uno de los miembros de la entidad con pintadas en su centro de trabajo.

'El discurso dominante es aberrante'
Por su parte, Isabel Fernández Alonso, vocal de la Junta Directiva de SCC, ha puesto el acento en las políticas de comunicación y la llamada "construcción nacional" que se lleva a cabo desde un sector importante de la prensa catalana.

Fernández ha presentado el informe sobre los déficits de calidad democrática relativo al sector de comunicación y ha recordado que, en esta área, “el discurso dominante es aberrante”, el objetivo democrático debe ser “acabar con la espiral del silencio” y alejar los medios del partidismo político. En el texto, la plataforma explica que "el desafío separatista no sólo está tensando a la sociedad, sino que está eclipsando problemas sociales de mucho calado y que están absolutamente desatendido".

Además de las evidencias de carencias democráticas en Cataluña de sobra conocidas por el eco que tienen en los medios -sobre todo los casos de corrupción política-, en este informe se abordan aquellas cuestiones a las que SCC se ha tenido que enfrentar continuamente en sus primeros 14 meses de existencia. En concreto, señalan, las actuaciones "absolutamente desleales" de la Generalitat y de las entidades locales que, "vulnerando de manera flagrante la legalidad", dañan la seguridad jurídica y limitan los derechos de las personas, la instrumentalización de las políticas de comunicación al servicio de la denominada "construcción nacional" con lo que esto implica de "intoxicación del debate público", y la "obsesiva demonización de los discrepantes", que evidencia la gran contradicción del nacionalismo catalán: ser incapaz de respetar la diversidad existente en su propio territorio.

Además, el acto -organizado por el eurodiputado de ALDE Enrique Calvet- ha contado con la participación de Andrés Betancor, catedrático de Derecho Administrativo en la Universidad Pompeu Fabra; Dolores Agenjo, exdirectora del único colegio que se negó a participar en la consulta del 9-N; y diversos padres que han ejemplificado casos de incumplimientos de sentencias judiciales en las escuelas de Cataluña en materia lingüística.


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