AGLI Recortes de Prensa   Viernes 18 Marzo  2016

Una monarquía inútil símbolo de un país hundido en el pasado
Editorial La Tribuna www.latribunadelpaisvasco.com 18 Marzo 2016

Hay una cosa peor que una monarquía corrupta como la que durante décadas lideró el rey Juan Carlos I: una monarquía innecesaria y absolutamente inútil como la que en estos momentos conserva el rey Felipe VI en compañía de su esposa. Y es que algo putrefacto puede, con los esfuerzos necesarios, recuperarse. Por el contrario, algo que no sirve para nada pierde todo su valor y solamente está abocado, más pronto que tarde, a su desaparición.

La reflexión serena sobre el papel que actualmente desempeña la monarquía ha de realizarse teniendo previamente en cuenta una cuestión primordial: desde hace ya demasiado tiempo, en España se mantiene una batalla decisiva entre los principios y los valores que han mantenido el progreso de Occidente a lo largo de los siglos y las fuerzas de la reacción que, como si se tratara de una maldición bíblica, azotan cíclicamente a este país, fundamentalmente en forma de turbas de extrema izquierda, de pancistas y grotescos movimientos independentistas y de una extensa red de corrupción que, en algunos casos anclados sus orígenes en la dictadura franquista, ha ido agigantándose, generación tras generación, hasta formar una tupida espesura de miseria ética en la que han medrado no pocos de nuestros principales líderes políticos, económicos, sociales y culturales.

En este sentido, el “juancarlismo” vivió durante sus casi cuarenta años de existencia fondeado sobre una creencia mítica que, aireada y repetida machaconamente por una prensa sumisa y cómodamente instalada entre unas élites tan corruptas como arcaicas, parecía haberse convertido en una certeza labrada en mármol. Se trataba de un dogma poco menos que indiscutible que alababa bobaliconamente una pretendida neutralidad de la monarquía española que al final demostró ser solo una intensa ignorancia; que encumbraba como una presunta moderación lo que únicamente era una descarada habilidad de su majestad para navegar con soltura entre demasiados sinvergüenzas como medraban a su alrededor; que, acríticamente, otorgaba al soberano un plus de imprescindibilidad política casi deífica, pero absolutamente superflua y fundamentalmente papanatas, y que transmitía la idea falsaria de que la realeza era algo sin lo que el sistema democrático, nuestro marco de derechos, deberes, libertades y obligaciones, no podía mantenerse en el tiempo.

Nada de todo esto era cierto antes, y tampoco lo es ahora. La democracia está muy por encima de una institución caduca, extravagante e incongruente como la monarquía, que resulta muy rentable para la revista “Hola”, pero que es absolutamente irrelevante para los ciudadanos que todos los días sacan este país adelante, por encima de tantos inútiles como creen que la vida es un inmenso pelotazo y haciendo caso omiso a tantos cretinos como pululan por nuestras calles tratando de imponernos sus idearios caducos, populistas y totalitarios.

Hoy, la monarquía, con sus discursos manidos, su chapurrear de lenguas regionales y su boato casi circense, es el símbolo más rimbombante de muchas de las cosas que hay que cambiar y eliminar en este país. Es el elemento alegórico que refleja una España deteriorada, desigual y elitista más preocupada por las indicaciones de la “dedocracia” que por los esfuerzos de la “meritocracia”. Es el emblema de un país reacio a los principios educativos más elementales y patéticamente orgulloso de mantener un sistema escolar que, en demasiados territorios, es incapaz de garantizar la enseñanza del español. Es la máxima representación de un Estado autonómico absolutamente desquiciado dejado en manos de los más radicales, fanáticos y violentos y que derrocha sin contención los recursos públicos. Es la fuerza notarial siempre neutral que avala una de las “partitocracias” más peligrosas de Occidente, que por su irresponsabilidad está poniendo en grave peligro los fundamentos más elementales de nuestro sistema democrático y que está a punto de convertir a éste en una tenebrosa oclocracia. Y es, en fin, el representante primero de una tupida, innecesaria y carcomida red institucional que, socavada por la corrupción, por los “amiguismos” políticos, por el derroche y por la ineficacia, necesita urgentemente ser remodelada.

España se encuentra en un momento histórico crucial. Y este país solamente tendrá alguna oportunidad de sobrevivir a los inmensos retos y a la graves amenazas del futuro (y beneficiarse de las esperanzas y de las posibilidades que éste también ofrece) si afronta con empeño, con convicción, con frialdad y con la suficiente rapidez una reforma en profundidad de sus instituciones más importantes, de sus principios constitucionales, de sus leyes fundamentales, de su realidad territorial y de sus estructuras ejecutivas, legislativas y jurídicas. Y ante este ciclópeo desafío, una monarquía como la española, que se mueve noqueada entre la salas de los juzgados y las majaderías de una reina imprudente que, presuntamente, dice palabras memas de nueva rica como “merde”, “compi”, “yogui” y “miss you”, resulta absolutamente irrelevante, cuando no directamente contraproducente. ¿Alquien cree, por ejemplo, que el rey está jugando un papel imprescindible o necesario en la formación (hasta ahora fallida) de un nuevo Gobierno? O, lo que es peor, ¿alguien cree de verdad que el rey desempeña una tarea importante en algo que tenga que ver con la marcha de este país?

Rajoy, el indiscutible
J. L. González Quirós www.vozpopuli.com 18 Marzo 2016

Entre las muchas sorpresas que nos reserva la dinámica de los partidos políticos españoles destaca con méritos propios la machacona insistencia del PP en que Rajoy no es el problema, es más, en que es la mejor garantía de que el adverso destino electoral se podría reconducir y que, por tanto, el voto al PP bien pudiere crecer en una convocatoria próxima. El diagnóstico desafía todas las reglas de la lógica, como veremos, pero confirma el principal de los males de nuestro sistema de partidos, su conversión en una finca con propietario indiscutido, el líder, sea quien sea.

Un balance penoso
Repasemos los hechos: Rajoy ha despreciado olímpicamente el programe electoral de 2011, que seguramente no habría leído, y ha hecho lo que le ha parecido con la sola disculpa de un supuesto estado de necesidad, el sentido común y la seriedad que se atribuye. Los resultados económicos no han sido, ni de lejos, lo buenos que se pregonan, y, además, es muy discutible el reclamado mérito de Rajoy, que se habría quedado en nada sin las ayuda del BCE, y que ha hecho todo lo posible por machacar a la clase media que le dio el voto en 2011. La deuda pública ha seguido creciendo al ritmo desgraciadamente habitual, el déficit se ha moderado mucho menos de lo que se pregona, como acaba de recordar el Informe España 2016 de la Comisión, y a final de esta legislatura tenemos más empleados públicos de los que había en 2011, o sea que de reforma administrativa, nada de nada.

Desde el punto de vista político, el balance de Rajoy es difícil de empeorar, aunque está empeñado en conseguirlo. Ha destruido al PP, lo ha vampirizado y lo ha convertido en un agujero negro de la política; Rajoy es, técnicamente, un okupa del PP, puesto que hace ya bastante más de un año que debiera haber convocado el Congreso ordinario del partido y está vulnerando por completo la escasa legalidad aplicable a estos casos. Pero lo que colma todas las medidas de incompetencia es su estrategia, por llamarlo de algún modo, postelectoral, un camino que no conduce a ninguna parte y del que, por fortuna, se están empezando a apartar, de momento con más miedo que vergüenza, los dirigentes del PP que conservan un mínimo de buen sentido. A nada que algunos digan en voz media lo que pregonan en voz baja, el propio Rajoy llegará a darse cuenta de que está en un camino sin retorno ni salida, y que no tiene ningún derecho a arrastrar a su partido, a sus electores y a España entera, a situaciones que cualquier dirigente menos absorto y abrumado habría sabido evitar.

El Gobierno autocrático
Un último disparate es el de pretender que un Gobierno en funciones no tenga que dar cuenta al Parlamento de lo que hace porque no ha sido designado por él. Se trata de un gesto que, independientemente de las sutilezas jurídicas, pone de manifiesto que los líderes políticos españoles piensan que ellos mandan en el Parlamento, que no le deben nada. Rajoy ya no tiene la mayoría absoluta que tenía y es claro que debería contar con el Congreso para tomar las medidas que se salen del campo de lo rutinario, como si se concede o no a Cataluña los créditos extraordinarios que reclama, o cuál ha de ser la posición española en cualquiera de las cumbres de la Unión previstas. Su desgana y la de los ministros que le secundan muestra muy bien una manera de entender los poderes del Gobierno que nada tiene que ver con lo que se supone que debe ser una democracia parlamentaria.

“Refugees welcome”
En el asunto de los refugiados, las fuerzas políticas y la propia opinión, se han permitido una buena dosis de autocomplacencia, que es un elixir embriagador pero de efecto corto, al proclamar con harto escándalo la oposición a medidas muy antipáticas, todo un banquete de buena conciencia. Lo malo es que hablamos de un problema que no nos afecta y pedimos a otros que hagan lo que nos parece inexcusable hacer, conforme reza la pancarta biempensante en el Palacio de Cibeles, pero habría que ver qué pasaría si llegase a afectarnos de manera seria y grave. Mientras tanto, a tirar de ejemplaridad sobre las espaldas de otros: es la actitud básica de la opinión española respecto a los poderes, que hagan, que den y den, ya que la deuda nunca la pagaremos nosotros.

El dictador cursi y meloso
Los electores de Podemos llevan unos días sometidos a shock, de repente descubren que su líder máximo condena que se formen grupos y prohíbe que se discuta cualquier ocurrencia de la superioridad, y le corta el cuello, de momento de manera simbólica, al que por sí y ante sí considera culpable de una pésima imagen de desunión que nada tiene que ver con la realidad, pues Pablo Iglesias siempre ha estado enteramente de acuerdo consigo mismo. Seguro de que sus seguidores están en una unión mística con el conducator, les dirige una misiva cursi y melosa en la que les dice lo muy guapo que es y les recuerda lo mucho que todos se quieren. Pura nueva política que algunos se empeñarán en confundir con viejos tics estalinistas, pero no llegará la sangre al río porque la opinión está acostumbrada a que los líderes hagan lo que se les pone, y si Rajoy pudo enviar a los infiernos a los liberales, a los conservadores y a los que le daban la murga, ¿cómo no va a poder Iglesias prescindir de cuatro revisionistas sin apenas imagen, feos y sin estilo? Iglesias y Rajoy son imprescindibles, indiscutibles, y siempre tienen razón, a ver si nos vamos enterando y dejamos de enredar, que eso beneficia a los malos.

No es belleza: es poder oligárquico
Juan Ramón Rallo www.vozpopuli.com 18 Marzo 2016

La crisis interna de Podemos, materializada en las diez dimisiones dentro de su Consejo Ciudadano de la Comunidad de Madrid y en el cese fulminante del número tres del partido, ha servido para poner nuevamente de manifiesto la validez de la célebre ley de hierro de las oligarquías enunciada por Robert Michels. Según el sociólogo alemán, toda organización amplia necesariamente será regida por un minoritario directorio oligárquico, por muy democrática y participativa que pudiera ser su inspiración de origen.

Y los partidos políticos no son una excepción sino acaso una de sus más flagrantes confirmaciones: las masas no pueden (ni quieren) dirigir continuamente la vida diaria de una formación con la suficiente rapidez, agilidad y eficacia que resulta necesaria, de modo que deviene imprescindible delegar el poder en profesionales de la política. Pero la especialización y sofisticación de las funciones políticas inevitablemente conlleva la concentración del poder en manos de los cuadros dirigentes: éstos se instalan en sus puestos volviéndose indispensables para que la maquinaria del partido siga funcionando y desde tales cargos toman diariamente decisiones sin consultar a las masas de afiliados, esto es, se acostumbran a hacer uso del poder como si fuera el ejercicio de un derecho personal. Es más, los dirigentes no sólo se sustraen de la dirección de las masas, sino que crean una jerarquizada burocracia fuertemente sometida a sus órdenes e integrada nepotistamente por personal de su más estrecha confianza.

Toda organización burocratizada, pues, termina abriendo una brecha entre gobernantes y gobernados, siendo los primeros —como minoría organizada, coordinada y cohesionada— los que dominan a los segundos —como mayoría desorganizada, descoordinada y dispersa—. Esa es la ley de hierro de las oligarquías: toda organización compleja será copada por una oligarquía que la dirija (oligarquía que, evidentemente, podrá ser derrocada, pero sólo para ser reemplazada por otra).

Mas, justamente porque toda organización necesita de una minoría hegemónica y dominante que se imponga sobre las masas, el liderazgo debe permanecer indiscutido. Las bases terminan aceptando sumisamente ese hiperliderazgo, necesario para que el partido funcione y alcance sus metas. De acuerdo con Michels: “La adoración del líder por las masas se revela mediante signos escasamente perceptibles, como el tono de veneración con que se pronuncia el nombre del ídolo, la perfecta docilidad con la que se obedece hasta el más irrelevante de sus gestos o la indignación que se genera con cada ataque a su persona”. Si la autoridad del líder se resquebraja y comienzan a ascender nuevos liderazgos, los viejos dirigentes podrían ser revocados por las masas en favor de los nuevos.

Conscientes de ello, los actuales dirigentes reclamarán absoluta obediencia interna, limitando la libertad de expresión, de pensamiento o de acción de cualesquiera otros potenciales líderes que puedan hacerles sombra; pero no reclamarán obediencia apelando a su interés personal, sino argumentando que semejante lealtad es indispensable para la supervivencia del partido y para la consecución de sus fines: “El burócrata se identifica a sí mismo con la organización, confundiendo sus propios intereses con los intereses del partido. Toda crítica al partido es tomada como un ataque personal. Esta es la causa de la incapacidad de fondo de todos los líderes de partidos para afrontar con serenidad y equidad cualquier crítica hostil. El líder se siente personalmente ofendido, en parte de manera sincera pero en parte deliberadamente para presentarse a sí mismo como una víctima inocente de un ataque injustificado y para trasladar la antipatía de las masas hacia sus oponentes”. Ahora bien, siempre que la oposición a la oligarquía dominante renuncie a controlar el partido, ésta podrá subsistir internamente en forma de diversas oligarquías menores que ejercerán el poder dentro de sus áreas de competencia y corrientes ideológicas.

Basta leer y poner en su contexto la reciente carta de Pablo Iglesias Defender la belleza, para encontrar reflejadas en sus palabras buena parte de las predicciones oligarquizadoras de Michels (quien, por cierto, aparece citado con aprobación en la propia misiva): “En Podemos no hay ni deberá haber corrientes ni facciones que compitan por el control de los aparatos y los recursos; pues eso nos convertiría en aquello que hemos combatido siempre: un partido más. Debemos seguir siendo una marea de voces plurales, donde se discute y debate de todo, pero sabiendo que la organización y sus órganos son instrumentos para cambiar las cosas, no campos de batalla”. Es decir, las corrientes críticas (como Izquierda Anticapitalista o los llamados errejonistas) son tolerables dentro del partido siempre que no compitan por el control del aparato: éste debe quedar en manos de la minoría dirigente actual y, en concreto, de su secretario general como líder supremo. Al cabo, la política posee sus propias reglas y técnicas que justifican la concentración del poder efectivo en los cuadros de mando, aunque tal concentración se nos venda como una medida provisional, táctica y revocable: “Siempre supimos que hacer política es conocer y saber manejar las técnicas que le son propias. Hacer política es asimismo adoptar decisiones y, del mismo modo que un gobernante debe tomar decisiones difíciles, a veces un secretario general también debe hacerlo”. Eso sí, por mucho que se esté reclamando una concentración del poder político y una marginación de la disidencia dentro de la dirección del partido, de puertas hacia fuera debe aparentarse que el propósito de semejante depuración no es tal concentración de poder, sino promover el cambio social en aras del bien común: “El partido no es solo una máquina para desafiar la hegemonía del adversario, para acceder y ejercer el poder, sino que es también el instrumento puesto al servicio de la dignidad de la gente”.

La crisis política de Podemos ha supuesto una huida hacia un mayor acaparamiento de poder en manos del secretario general y de sus correligionarios. Lejos de revigorizar el debate interno, la participación y la transparencia alrededor de las distintas sensibilidades dentro del partido, la orden ha sido clara: “prietas las filas”. A saber, “en Podemos no hay ni deberá haber corrientes ni facciones que compitan por el control de los aparatos”. La minoría oligárquica de Michels empoderada en todo su esplendor. Nada, por cierto, que el propio Lenin no entendiera —y pusiera en práctica— a la perfección:

En tales momentos, no sólo es absolutamente necesario expulsar del Partido a los mencheviques, a los reformistas, a los turatistas, sino que puede incluso resultar útil apartar de todos los puestos de responsabilidad a quienes, siendo excelentes comunistas, sean susceptibles de vacilaciones y manifiesten inclinación hacia la "unidad" con los reformistas... En vísperas de la revolución y en los momentos de la lucha más encarnizada por su triunfo, la más leve vacilación dentro del Partido puede echarlo todo a perder, hacer fracasar la revolución, arrancar el Poder de manos del proletariado, porque este Poder no está todavía consolidado, porque las arremetidas contra él son todavía demasiado fuertes. Si en tal momento, los dirigentes vacilantes se apartan, eso no debilita al Partido, sino que fortalece al Partido, al movimiento obrero, a la revolución.

Las purgas, y la concentración del poder en manos de los dirigentes visionarios fortalecen el partido. Claro que lo preocupante no es que Podemos —y el resto de partidos— se estructure del único modo en el que las organizaciones burocratizadas tienden a organizarse (con una minoría que determine las principales líneas de actuaciones, aun cuando reciba realimentación de los cuadros intermedios o de las bases), sino que Podemos —y el resto de partidos— conciben la sociedad como una organización que, en consecuencia, deberá estructurarse exactamente de ese mismo modo (oligarquía al mando de un gobierno que canalice sus mandatos mediante una burocracia y sobre una población dócil y amansada). Lejos de analizar la sociedad como un orden espontáneo carente de planificador central que la organice y, por tanto, lejos de renunciar a organizar a la sociedad mediante mandatos coercitivos desde el Estado, Podemos aspira a burocratizar y politizar la sociedad mediante el Estado: y ya hemos visto cómo se las gasta en su propia casa a la hora de estructurar una organización mucho más simple y manejable como es un partido.

Si aspiramos a que el poder permanezca en la sociedad, a que cada sujeto gestione autónomamente su propia vida, no debemos politizar organizativa la sociedad y colocar a una oligarquía —podemita o popularechera— al frente: debemos despolitizarla radicalmente. La ley de hierro de las oligarquías se combate rechazando la organización centralizada y burocratizada de la sociedad, no confiando hipócritamente en que es posible una organización centralizada y burocratizada sin oligarquías

Al galope
Ignacio Camacho ABC 18 Marzo 2016

SI hacer política consiste en cabalgar contradicciones, como suele repetir Pablo Iglesias, él mismo va al galope sobre un potro desbocado. El protagonismo de Podemos, su vertiginoso ascenso catapultado por el espectáculo televisivo como un producto de factoría, ha provocado muy pronto problemas de crecimiento propios de un partido adolescente. Diferencias sobre la estrategia y el modelo, rencillas de poder, pulsos de ambición. Dificultades relacionadas en su mayoría con la transformación de una organización asamblearia, surgida de los rescoldos del 15-M, en una fuerza electoral con potente presencia parlamentaria capaz de entrar en el Gobierno o de condicionarlo. Es decir, en parte de la odiosa casta. Iglesias sufre el síndrome de Emiliano Zapata, que en aquella película de Elia Kazan y Brando se veía a sí mismo encarnando ante un campesino rebelde todo lo que había combatido y despreciado.

La crisis de Podemos no es, o no es sólo, un debate táctico respecto al pacto con el PSOE. Se trata de un conflicto de cohesión entre las tribus de un partido de aluvión unidas sólo por el deseo común de ruptura del sistema: anticapitalistas, altermundistas, anarcos, pijoprogres, soberanistas, bolivarianos. Un choque de bolcheviques contra mencheviques y trotskistas por el control y la dinámica del proyecto. En su denso furor ideológico, los críticos han cuestionado al tótem electoral, el líder que atesora el principal capital político de la popularidad y el share. Y este ha respondido en el más clásico hábito autoritario con un seco golpe de mano para intimidar a los descontentos y afirmar su hegemonía. En Podemos no hay más "núcleo irradiador" que él. Pero, aunque como profesor de Políticas conozca que la tradición leninista y estalinista está atravesada de purgas y hasta de comandos con piolets, su pulsión posmoderna le ha empujado a atajar la rebelión al estilo de "Juego de tronos": con una decapitación sumarísima y una cabeza colgada en las murallas. En su fervor revolucionario siempre ha sentido una devoción fundacional por la guillotina.

Todo lo hace con el sentido escenográfico, icónico, que domina su frenética cabalgada sobre las paradojas del liderazgo. Iglesias no sólo galopa saltando contradicciones, sino coleccionándolas. Hasta ahora tenía inmunidad, tocado por un aura de demiurgo, pero de repente su gente ha empezado a discutirle a la jefatura la condición de infalible. Afloran las objeciones, las disidencias, las refutaciones, las dudas. La respuesta ha sido de manual: una advertencia ejecutiva fulminante. Acompañada de una carta admonitoria contra el peligro de las facciones, las tendencias y los divisionismos en la que el Iglesias más autocomplaciente y pagado de sí llamaba a sus leales a defender "la belleza" del partido. La cursilería de este hombre sólo es comparable a su infinito narcisismo.

Cuentos inmorales del PSOE
Luis Escribano (*) www.latribunadelpaisvasco.com 18 Marzo 2016

Si han tenido ocasión de leer o escuchar las distintas declaraciones ofrecidas desde el martes pasado, 15 de marzo, por distintos cargos públicos institucionales de Andalucía, habrán percibido posiblemente la íntima conexión entre ellas: una boda casi perfecta. La orquestación de “Susana von Díaz” fue ejecutada con precisión.

La secuencia de las escenas recordaba el desarrollo trepidante de la película “American Hustle” (La Gran Estafa Americana), dirigida con maestría por David O. Russell, salvando las lógicas diferencias: una, que Andalucía no es el Estado de Nueva York (USA); dos, que aquí en el Sur, las libertades individuales y los derechos brillan por su ausencia; tres, que en Andalucía la farsa y la inmoralidad de sus dirigentes supera con creces la historia narrada en la película; cuatro, otras diferencias esenciales que no vienen al caso.

El primer cargo andaluz en actuar fue el Presidente de la Cámara de Cuentas, Antonio M. López Hernández, en el Parlamento, donde presentó el Informe de la Cuenta General y de Fondos de Compensación Interterritorial de la Junta de Andalucía del año 2014. A las pocas horas, tras la reunión del Consejo de Gobierno, actuaron el Consejero de Economía y Conocimiento, Antonio Ramírez de Arellano López, y el portavoz del Gobierno andaluz, Juan Marín….perdón por el lapsus, Miguel Ángel Vázquez. Y como final apoteósico, la protagonista de la perversa historia, Susana Díaz.

Uno tras otro fueron desgranando datos económicos de Andalucía, sobre las cuentas públicas, sobre su financiación. La contraprogramación a la presentación en el Parlamento del Informe de la Cámara de Cuentas fue más que evidente. Es obvio que los datos que se iban a facilitar se conocían de antemano, y el Gobierno andaluz ya tenía preparada su artillería para que los medios afines (Europa Press, diarios del grupo Joly, etc.) se hicieran eco rápidamente de los datos que, de forma interesada y demagógica, se lanzaron por el Ejecutivo.

La sorpresa –quizá ninguna- fue que el propio Presidente de la Cámara de Cuentas le echó un capote al Ejecutivo andaluz con sus declaraciones, confundiendo su rol, y dejando claro el gran error cometido por el Parlamento andaluz al ser renombrado en el cargo el año pasado, con el apoyo del PSOE y PP. Los tentáculos del Régimen socialista andaluz alcanza todas las instituciones, y Antonio López es la prueba palpable.

Les mostraré a continuación algunos titulares publicados por varios medios de comunicación en los últimos años, sobre informes de la Cámara de Cuentas y datos económicos de Andalucía (les recuerdo los datos que publiqué en mis anteriores artículos “Desnudando a Susana Díaz, parte I” y “Desnudando a Susana Díaz, parte II”), para que luego puedan valorar dichas declaraciones:

La Cámara de Cuentas censura la gestión de Idea en la concesión de ayudas a empresas (26-03-2013).
La mayoría de los ayuntamientos no rinde sus cuentas anuales e incumple el plazo presupuestario (22-02-2013).

La Cámara de Cuentas detecta nuevas irregularidades en las ayudas de la Junta al empleo (19-02-2013).
La Cámara de Cuentas pide a la Junta mayor objetividad en sus adjudicaciones (09-01-2013).

La Junta no aplicó "el principio de igualdad y transparencia" en las ayudas al fomento del empleo. Informe tras informe, la Cámara de Cuentas está dejando en evidencia las numerosas irregularidades administrativas que se dan en la Junta de Andalucía. Destapa un pago de casi dos millones a UGT del que no hay... (09-11-2012).

La advertencia se repite un año más: la Cámara de Cuentas ha alertado de que la “sostenibilidad de las finanzas” de la Junta de Andalucía dependerá de su capacidad para generar ingresos ante el aumento de su deuda. Según el informe presentado por el órgano que fiscaliza la contabilidad de la comunidad, el endeudamiento de la Administración ascendió a 19.711,98 millones de euros en 2012, un 41,8% más que en el ejercicio anterior —cuando ya creció un 17%—. La deuda supone el 13,82% del Producto Interior Bruto de Andalucía (PIB) (04-03-2014).

La Cámara de Cuentas andaluza corrobora el escándalo de los cursos de formación. El informe refleja el absoluto descontrol del dinero para formación gestionado por la Junta y la discrecionalidad en la entrega de subvenciones (21-04-2014).

La Cámara de Cuentas de Andalucía ha detectado una serie de saldos pendientes de cobro de la Junta de Andalucía a la Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía (Amaya) por importes "significativos", de más de 60 millones de euros (5/02/2016).

La Cámara de Cuentas alertó ayer de una concentración del riesgo en algunas de las operaciones que realiza la Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía (IDEA), que en el año 2012 contaba con un riesgo por los avales concedidos de 104 millones de euros. Al cierre del ejercicio 2012, las pérdidas acumuladas de IDEA sumaban 444 millones y los fondos propios eran negativos en 26 millones, por lo que precisó del apoyo financiero y patrimonial de la Junta de Andalucía (06-02-2016).

La UE dejó a Andalucía sin fondo social por irregularidades al justificar ayudas. Detectaron irregularidades y errores en la justificación de las ayudas para los cursos de formación en 2014. (14-03-2016).

La Junta contrata más personal para su administración paralela mientras reduce el número de funcionarios: un informe de la Cámara de Cuentas revela que, a pesar de la crisis, durante 2014 la plantilla de los entes contaba con 23.692 empleados, 247 más que dos años antes (16-03-2016).

Son sólo algunos ejemplos, pues son muchos más los titulares demoledores sobre los informes de fiscalización de la Cámara de Cuentas. Veamos a continuación los datos del Informe presentado, y posteriormente las declaraciones de su Presidente a la vista de aquellos:

- Se reconocieron obligaciones de pago por 29.111,11 M€. El 84,36% derivan de operaciones corrientes (gastos en personal y suministros de la Junta, y en ayudas y subvenciones para gastos corrientes), el 7,70% de operaciones de capital (gastos para inversiones) y el 7,94% restante son gasto financiero.

- La deuda de la Junta de Andalucía a 31 de diciembre de 2014 ascendía a 27.874,54 M€, de la que el 96,1% es a largo plazo y el 3,9% a corto plazo.
- La deuda se ha incrementado un 20,6% (4.765,87 M€) respecto al ejercicio anterior.

- En los próximos cinco ejercicios 2015-2019, la Junta de Andalucía tendrá que hacer frente a la amortización de más de la mitad del importe total de su deuda, el 55,5%, y en diez años tendrá que asumir el vencimiento del 95,3%.

- Los compromisos de gastos adquiridos con cargo a ejercicios posteriores se elevaron en 2014 a 37.839 M€, un 30 % más que el año anterior.
- Mediante el FLA del Estado (deuda) ha sido atendidos por el SAS pagos a proveedores por 2.723,20 M€.

- A noviembre de 2015, el Servicio Andaluz de Empleo continúa sin disponer de un plan de acción anual y de un contrato plurianual de gestión.
- Las subvenciones y transferencias recibidas y aplicadas a la explotación durante el ejercicio 2014 por las agencias públicas empresariales y sociedades mercantiles, importaron 2.411,58 M€.

- El total de deudas de las entidades que configuran la estructura empresarial examinada, a 31 de diciembre de 2014, importa 5.226,55 M€.
- La deuda total de las fundaciones, al cierre del ejercicio 2014, asciende a 176,47 M€ (122,60 M€ es deuda a corto plazo).

- La deuda total contraída por los consorcios a 31 de diciembre de 2014, por importe de 43,40 M€.

- De los trece fondos reembolsables que han desarrollado actividad durante 2014, sólo cuatro tuvieron un resultado positivo por cuantías poco significativas, el resto reflejan resultados del ejercicio negativos en sus cuentas del resultado económico-patrimonial del ejercicio 2014.

- El objetivo de estabilidad presupuestaria para Andalucía en el año 2014 se cifró en un déficit máximo del 1% del PIB, y ha alcanzado el 1,35% del PIB regional (la Junta dijo en su momento que fue del 1,15%). Por tanto, en 2014 se ha incumplido el objetivo de estabilidad presupuestaria (desvío del 0,35%).

Quiero destacar del Informe de la Cámara de Cuentas la siguiente observación: “Se observa que la información contenida en las fichas de cumplimiento de los programas presupuestarios es de carácter general y poco precisa, lo que hace que sea difícil analizar y entender dicha información. Además, en ocasiones, los objetivos de los programas no tienen asociados indicadores de medición ni, a veces, resultan precisos.” En román paladino significa que ¡¡no puede analizarse la eficacia y eficiencia de lo que está haciendo la Junta de Andalucía con el dinero que ingresa!! Es decir, no pueden evaluarse las políticas públicas de la Junta, aunque como dije en otro artículo, es la corrupción –de carácter transversal- la más relevante y evidente política pública ejecutada por la Junta de Andalucía, si no la única.

A la vista de estos datos, es obvio que la gestión de la Junta de Andalucía es pésima, y que pide a gritos una reducción drástica de su estructura, especialmente de la administración paralela, que el PSOE defiende a capa y espada –es su granero de votos- a pesar de las múltiples ilegalidades que se cometen diariamente. Pues bien, a pesar de ello, el Presidente de la Cámara de Cuentas declaró lo siguiente:

- “Se está acudiendo más de lo que se debiera al endeudamiento” para mantener los servicios públicos en la comunidad y “esa no es la solución”. El incremento del mismo “no puede continuar sine die. No se puede utilizar el endeudamiento como vía para sostener el gasto ordinario”.

- Que los instrumentos de financiación estatales como el Mecanismo de Pago a Proveedores o el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) son sólo “soluciones parciales y transitorias”.

- Por tanto, la reforma del modelo de financiación autonómica resulta “inaplazable”, pues de no hacerlo, el Ejecutivo andaluz tendrá que equilibrar sus cuentas para mantener los servicios aumentando los ingresos propios, esto es, los tributos (impuestos y tasas).

Si observan ustedes, sólo plantea como alternativa para mejorar las cuentas de la Junta de Andalucía modificar el sistema de financiación de las Comunidades Autónomas (por cierto, el actual sistema fue aprobado en la legislatura de Zapatero como Presidente de Gobierno), pero no dice ni una palabra, por ejemplo, sobre disminuir las estructuras prescindibles de la Junta de Andalucía, restar subsidios y subvenciones inútiles (en 2014, más del 80% del Presupuesto se destinaron a gastos de personal y bienes corrientes, y ayudas y subvenciones), luchar contra la economía sumergida (se estima su cifra en algo más del 25% del PIB andaluz), o minimizar la corrupción. De los males de la Junta de Andalucía, el Sr. López no sabe ni contesta.

Respecto al resto de declaraciones, el Consejero de Economía y Conocimiento ofreció sólo los datos que le interesaba para alabar la marcha de la economía andaluza, en una manipulación grosera y burda, hasta el punto de usar datos de otros años que le eran más favorables que los actuales. No hay más que leer los datos que ofrecí en mis artículos mencionados anteriormente para constatarlo.

Pero si con esos datos consideran que no es suficiente, les dejo con algunas de las conclusiones del Boletín de Coyuntura Económica (2015), que edita semestralmente la Caja Rural de Granada, para desmentir las declaraciones del Consejero. Según el estudio dirigido por el catedrático de Economía Aplicada, Miguel González, desde la óptica de la demanda es "preocupante el lastre que para el crecimiento está suponiendo el comercio exterior andaluz". Los números cantan: mientras que las exportaciones españolas crecen al 6 por ciento, las andaluzas lo hacen al 0,5 por ciento, lo cual supone "un reflejo de la escasa vocación exportadora" de la economía regional, "muy centrada en actividades con nula o escasa comerciabilidad exterior", con baja competitividad del entramado empresarial andaluz. Asimismo, dijo que "con las gafas de la oferta", el estudio arroja datos llamativos: la agricultura andaluza, "lejos de sumarse" al crecimiento español "se ha descolgado", siendo la agricultura un sector de importante peso específico en Andalucía que se ha contraído un 1,7 frente al aumento nacional de 2,2. Además, se registra la reaparición de la construcción al alza un 5,8, por lo cual "es lícito que critiquemos el cómo se está produciendo" el crecimiento económico -que nos vende el Gobierno andaluz-, basada en "las mismos mimbres con las que se construyó el cesto de la crisis".

Por otro lado, el vocero y portavoz del Ejecutivo andaluz, Miguel Ángel Vázquez, recalcó que Andalucía está siendo castigada por el Gobierno central en la aplicación del modelo de financiación. Y se quedó tan pancho. ¡¡Si se trata del modelo que aprobó el PSOE, su propio partido, en la época de Zapatero!! Por no tener, no tiene ni vergüenza.

Y para cerrar el círculo de la inmoralidad del Gobierno andaluz y sus apéndices, nos llega su Presidenta sentando cátedra sobre lo bien que marcha Andalucía, reafirmando y alabando lo dicho por sus adláteres.

Coda: para cuentos inmorales, sin duda me quedo con los relatos eróticos dirigidos por Walerian Borowczyk. Al menos, no atormentan mi ser como lo hacen las maldades y perversidades de estos trileros que ocupan los sillones de las instituciones andaluzas.

(*) Artículo publicado inicialmente en el Demócrata Liberal http://www.eldemocrataliberal.com/2016/03/cuentos-inmorales-del-psoe.html

Crisis económica
Draghi abronca a los líderes europeos: hacen falta más reformas y menos impuestos
El presidente del BCE se compromete a seguir tomando medidas para apuntalar la recuperación
Juan Sanhermelando Bruselas El Espanol 18 Marzo 2016

Mario Draghi está harto de que los países de la UE esquiven las reformas y trasladen al Banco Central Europeo (BCE) toda la responsabilidad de apuntalar la economía de la eurozona. El banquero italiano ha aprovechado su presencia en la cumbre que se celebra desde este jueves en Bruselas para abroncar a los líderes europeos por su inacción, especialmente ahora que aumentan los riesgos de una recaída. Su mensaje es claro: hacen falta más reformas; más inversión pública en infraestructura en los países que pueden permitírselo (es decir, en Alemania) y menos impuestos.

El presidente del BCE no se ha contentado con trasladar estas críticas en privado a los jefes de estado y de gobierno, durante su reunión a puerta cerrada. Además, ha hecho públicas sus quejas en declaraciones a la prensa tras participar en el Consejo Europeo. Aunque está invitado a todas las cumbres en las que se abordan temas económicos, no es frecuente que Draghi hable después con los periodistas. Lo hizo esporádicamente en los momentos más álgidos de la crisis de deuda. Este jueves ha decidido expresarse para que su mensaje no pase desapercibido en una cumbre cuyo centro de atención es el acuerdo con Turquía sobre refugiados, según fuentes del BCE.

“La política monetaria ha sido la única política que ha impulsado la recuperación en los últimos años”, ha lamentado el banquero italiano. Y se ha referido a la artillería de estímulos monetarios que el BCE aprobó la semana pasada: rebaja al 0% de los tipos de interés, aumento a 80.000 millones de euros al mes del programa de compra de deuda, nuevas inyecciones de liquidez a la banca y penalización del 0,4% a los bancos que aparquen su dinero en Fráncfort. Un paquete “bastante impresionante”, ha presumido el presidente del BCE, cuyo objetivo es “canalizar directamente financiación a la economía real”.

Los tipos de interés seguirán bajos
Además, Draghi ha insistido en que espera que los tipos de interés “continúen a los niveles actuales o más bajos durante un largo periodo de tiempo y mucho más allá del final del programa de compra de activos”, que está previsto que concluya dentro de un año, en marzo de 2017.

Pero el BCE no puede resolver en solitario todos los problemas. La política monetaria “no puede hacer frente a algunas debilidades estructurales básicas de la economía de la eurozona”. “Se necesitan reformas estructurales para aumentar el nivel de demanda, inversión pública e impuestos más bajos”, ha reclamado el banquero italiano.

La demanda de más inversión pública, especialmente en infraestructuras, va dirigida a Alemania, el único gran país de la eurozona que tiene margen presupuestario. Pero Berlín se opone a gastar más. Las rebajas de impuestos las aconseja el BCE a todos los países, acompañadas de recortes de gasto para no aumentar el déficit. Draghi pide también “claridad sobre el futuro de la unión monetaria”. También las reformas de la eurozona se han estancado por la negativa de Alemania a una garantía común de depósitos bancarios.

A los que critican que es el BCE el que da excusas a los gobiernos para no actuar con sus estímulos monetarios, el banquero italiano les ha contestado que es una autoridad independiente y debe respetar su mandato de situar la inflación cerca pero debajo del 2%. Ahora está en el -0,2%. “He dejado claro que incluso si las reformas son menos satisfactorias de lo que nos gustaría, esto no es una buena excusa para que no actuemos”, alega Draghi.

Los riegos para la economía de la eurozona “se han intensificado”. “Si las perspectivas cambian, estamos dispuestos a utilizar todos los instrumentos apropiados”, señala el presidente del BCE.

EEUU, China... La guerra de divisas se acelera
La respuesta monetaria no se corresponde con una mejora de las expectativas de crecimiento real, y por lo tanto, se pasa a una tercera fase de la guerra de divisas
El Confidencial  18 Marzo 2016

“The Pound is sinking, the peso´s falling, the Lira´s reeling, feeling quite appalling” Paul McCartney

Imaginen ustedes una economía donde se han lanzado $27 billones de estímulos, el desempleo ha bajado al 4,9%, la inflación subyacente sube un 2,3%… Una economía en la que, claramente, un banco central no “puede” subir los tipos de interés en la monstruosa cantidad de… 0,25%, ¿verdad?

Pues esa es la economía que lleva a la Reserva Federal a reducir la senda de “normalización de tipos”.

La realidad es que es un arma en la guerra de divisas que llevamos comentando desde hace meses.

Recordemos lo que decíamos en enero sobre las tres fases de dicha guerra de divisas.

La respuesta monetaria no se corresponde con una mejora de las expectativas de crecimiento real, y por lo tanto, se pasa a una tercera fase de la guerra de divisas.

La primera es que la moneda de reserva global devalúe de manera agresiva, exportando inflación a todas las economías dolarizadas y creando hiperinflación en activos de riesgo.

La segunda supone que le sucedan otras monedas con el objetivo de suplir problemas estructurales demográficos, endeudamiento y de sobrecapacidad con un aumento de liquidez que busque generar una demanda artificial.

La tercera es peligrosa porque ya no se trata de un movimiento defensivo para amortiguar excesos de crédito y capacidad pasados, sino que se convierte en un movimiento ofensivo que busca anular al contrario y hacer que sus medidas de política monetaria no prosperen. Eso es lo que ha hecho la Reserva Federal, tras las medidas anunciadas por Draghi en Europa y Kuroda en Japón.

Esa tercera fase es la más dañina, porque las otras pueden crear burbujas, o perpetuar ineficiencias y sobreendeudamiento, pero se le concede un cierto nivel de “bondad”. Ustedes lo habrán oído en muchas ocasiones, el famoso “habría sido peor”. Pero esta no tiene como objetivo intentar subsanar emergencias solo anular al contrario. Un “a mí no me pasas tu devaluación”.

Y, por lo tanto, aunque genera un efecto placebo a corto plazo, crea un agujero mayor a medio plazo.

Pero, incluso si ese es el objetivo… algo no cuadra. Y es que esa decisión de la Reserva Federal no sería justificada ante una guerra con el Yen y el Euro, dos monedas con las que no tiene una balanza financiera ni comercial especialmente preocupante.

Si China se suma a la guerra de divisas de manera activa, se daría el efecto combinado de caída de crecimiento potencial chino y alta volatilidad

El elefante en la habitación, hablando con amigos de la Reserva Federal, es el miedo a que China haga otra devaluación importante. China ha perdido casi un 17% de su PIB en reservas de moneda y su deuda se ha disparado, como explicamos en esta columna, en los últimos meses. En el momento en el que el Banco Central chino ha dicho que “no buscarán activamente la devaluación” han saltado todas las alarmas.

Pensemos por un momento en el análisis del FMI sobre el posible efecto de la volatilidad en el mercado financiero y de la ralentización de China en el crecimiento global (China's Slowdown and Global Financial Market Volatility: Is World Growth Losing Out? de Paul Cashin, Kamiar Mohaddes y Mehdi Raissi).

El impacto de una caída del 1% del PIB estimado de China resta –y son estimaciones un poco optimistas- un 0,23% al crecimiento del PIB del mundo. Pero, adicionalmente, un aumento drástico de la volatilidad puede restar hasta un 0,29%. Es normal dada la fragilidad del sistema, con la deuda global creciendo $60 billones en ocho años. No es una cifra pequeña, y la experiencia nos muestra que suele ser mayor en la realidad. Si China se suma a la guerra de divisas de manera activa, y la aceleración de sus desequilibrios me hace pensar que lo hará, se daría el efecto combinado de caída de crecimiento potencial chino y alta volatilidad en los mercados. Un 0,50-0,60% mínimo de menor crecimiento.

Recuerdo haber leído que la guerra de divisas no es mala porque la hace todo el mundo. Es una de las afirmaciones más ridículas que he visto en mi vida. Pero, desde luego, la reacción de una Reserva Federal que se encuentra con un cuadro macroeconómico como el descrito y no sube tipos como se estimaba, nos dice que a) o el cuadro macro no es ni de lejos como lo pintan o b) el riesgo de acelerar la tercera fase de la guerra de divisas es mayor. O las dos cosas.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Cuando los otros pagan las consecuencias, Sr. Junqueras

EDITORIAL El Mundo 18 Marzo 2016

La deuda de Cataluña ha ido creciendo sin control desde 2007 hasta llevar a esta comunidad a una suspensión de pagos que no se ha producido por la intervención del Estado. Es sabido que Standard & Poor's está a punto de degradar las emisiones de Cataluña de bono basura a default, que significa que carece de capacidad de hacer frente a sus obligaciones de pago.

Las cifras son elocuentes. Cataluña debía 15.000 millones en 2007 y ahora su deuda se acerca a los 73.000 millones como consecuencia del despilfarro con el que han administrado las cuentas sus sucesivos Gobiernos y pese a que Zapatero mejoró su financiación.

No vale el victimismo habitual del nacionalismo puesto que las condiciones de partida eran iguales para todos cuando estalló la crisis. Lo que ha sucedido es que, en lugar de reducir el gasto de una manera racional, la Generalitat lo ha incrementado y ha superado con creces los límites de déficit que fijaba el Estado.

El año pasado, por ejemplo, el déficit de Cataluña fue del 2,9% de su PIB, unos 6.000 millones de euros. La cifra supera en cuatro veces el objetivo marcado por el Ministerio de Hacienda. Por el contrario, La Rioja, Canarias, Asturias, Castilla y León, Galicia y el País Vasco tuvieron un déficit por debajo del 0,8%, cumpliendo las previsiones.

Como la Comisión Europea impone al Gobierno español una cifra de déficit para el conjunto de todas las Administraciones Públicas, se produce el efecto perverso de que el exceso de gasto que se produce en Cataluña tiene que ser compensado con recortes en otras partidas del Presupuesto o en las transferencias a otras comunidades. Ello significa que el que no cumple sus obligaciones es favorecido, mientras que el que ahorra y se ajusta a las previsiones es penalizado. Contra su mendaz discurso victimista, la Generalitat no sólo gastó mucho más dinero que el resto de forma insolidaria sino que además se benefició de la aportación de la Seguridad Social al déficit de las pensiones en Cataluña, que se acercó a los 3.000 millones de euros en 2015.

Y hoy Oriol Junqueras, vicepresidente y responsable de Economía, se entrevista con Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda, para pedir 7.500 millones de euros del FLA en 2016 y un adelanto de 1.000 millones para hacer frente a compromisos urgentes. Por cierto, que hace algunas semanas Junqueras se jactaba de la solvencia de Cataluña en Europa y el mundo. Una afirmación sorprendente porque no hay ninguna entidad financiera que quiera prestar dinero a la Generalitat, que tampoco puede acudir al mercado de capitales porque sus títulos son bonos basura. Su prima de riesgo casi triplica ya la española.

Lo que Junqueras pretende es que el Estado español siga poniendo dinero sin ningún tipo de control ni garantía de devolución para que el Gobierno catalán siga avanzando en el proceso de desconexión que acabará con la proclamación de un Estado independiente, según la hoja de ruta aprobada por el Parlament. Dicho con otras palabras, la Generalitat lo pide todo pero no está dispuesta a dar nada a cambio.

Para entender lo que está sucediendo con Cataluña, resulta pertinente evocar el concepto anglosajón de moral hazard o riesgo moral, que describe aquellas situaciones en las que un individuo tiene conocimiento de las consecuencias de sus propias acciones y, sin embargo, son otras las personas que soportan el coste de las decisiones que él ha tomado. Ello se traduce en el corolario de que los individuos corren en sus actividades mayores riesgos cuando las posibles consecuencias negativas de sus actos no son asumidas por ellos, sino por un tercero.

Esta es justamente la práctica de la Generalitat: incumple los objetivos de déficit y se endeuda por encima de toda racionalidad porque sabe que las consecuencias las pagarán otros. En este caso, el Estado español y el resto de comunidades.

Cuanto más lejos llega en su insolidaridad, más solidaridad exige. Y además pone en marcha una ley para expoliar a la Hacienda estatal a la que hoy va a pedir esos 7.500 millones de euros sin asumir la menor garantía de devolución. Esta es la situación a la que hemos llegado por la dejación de las responsabilidades de los sucesivos Gobiernos, que jamás se han atrevido a imponer una condicionalidad al dinero que con tanta alegría ha malgastado la Generalitat. Que siga la fiesta, pagamos todos.

De austeridad y deshielo según Sánchez el cursi
Jesís Cacho www.vozpopuli.com 18 Marzo 2016

Tal mal lo tiene en el empedrado patrio, tan chungo, que el candidato socialista a la presidencia del Gobierno ha decidido emprender una ambiciosa gira por ambos mundos en busca de aliados foráneos que le ayuden a hacer realidad esa obsesión suya por llegar a Moncloa como sea, al precio que sea. Lo cual que ayer el guapo mozo viajó a Bruselas para pedir al primer ministro griego, ese ejemplo de coherencia política que es Alexis Tsipras, ese lobo estepario convertido en perrito faldero de Bruselas, que convenza a su amigo Pablo Iglesias para que apoye su investidura. "Le voy a pedir a Tsipras que le diga a Iglesias que su actitud de bloqueo está perjudicando a millones de españoles que sufren la desigualdad, los recortes y la austeridad".

Y yo creo que Pedro Sánchez ha dado con la tecla. La tecla se llama "austeridad", fin de la austeridad, se acabó la miseria, venga alegría, corra el dinero público, haya fiesta para todos, explote la cohetería del gasto en el cielo humillado de esta España deprimida, y que le vayan dando al ajuste, al recorte del déficit y a los sacrificios que esa vieja y austera, ingrata Unión Europea sigue empeñada en imponernos. Los socialistas son maestros en este tipo de festejos con dinero ajeno. Luego tiene que venir cual coche escoba la "derechona" de siempre, tan carca, tan impopular, tan Barberá, tan dada a las penitencias de la Semana Santa, a arreglar los desperfectos causados por la generosidad sociata. Pero Pedrito ha dado con la tecla, ya digo, porque ayer prometió en Bruselas que si le hacemos, un suponer, presidente del Gobierno de España, trabajará duro para lograr una "Europa más solidaria para con los refugiados y el fin de la austeridad".

De eso se trata, de más refugees, no los cuatro gatos que ha traído a Madrid la abuelita Carmena, y de menos austeridad. Esa es la fórmula, el abracadabra que Sánchez ha encontrado para terminar de convencer a los timoratos que recelan de su presidencia. ¿Qué significa el fin de la austeridad para este joven piernas al que algunos apodan ZP2? Pues así, a vuela pluma y conociendo el paño, y rememorando la senda que en su día nos mostrara ZP1, tan generoso él, tan rumboso ("¡no me digas, Pedro [Solbes], que no hay dinero para hacer política!"), debe significar, repito, que se acabó la miseria, y que ha llegado la hora de declarar inaugurados los juegos olímpicos del despilfarro, la juerga del todo gratis again, la exaltación de los derechos y el entierro definitivo de cualquier obligación, que ya está bien de austeridad, venga, alegría, démosle al gasto y sigamos pidiendo a los mercados 50.000 millones de euros todo los años, que alguien, alguna vez, lo pagará. O no, vaya usted a saber. ¿Pedro Sánchez un peligro público? ¡Qué va, hombre! Quien afirme semejante cosa podrá ser tachado de reo de demagogia por ese noble pueblo español tan necesitado de diversión.

El chico, que está muy viajero, se fue el martes a Barcelona a entrevistarse con Puigdemont, otro hombre de Estado, otro Churchill, presidente de la Generalidad de Cataluña. Y salió Sánchez y soltó una de esas frases marmóreas para la historia mundial de la risa, al anunciar "una nueva etapa de deshielo entre el Estado y la Generalitat de Cataluña". Nuestro joven Kennedy rompiendo el hielo con la Unión Soviética de Nikita Kruschev y anunciando el final de la guerra fría. Is not that wonderful? Y una coplilla recorrió España, que reza el son, una carcajada partió de Cabo Home, sobrevoló Finesterre, atravesó las Azores y aterrizó en el astillero de Nantucket donde el capitán Ahab terminaba de aparejar el Pequod dispuesto a salir a la caza y captura del gran cachalote blanco. Impresionante lo del "deshielo". ¿Se puede ser más cursi y pretencioso? Por supuesto que Picodemonte le dio con la puerta en las narices a la hora de sostener y no enmendar lo que se imaginan: La hoja de ruta se mantiene inalterable, y pueden meterse ustedes, españoles todos, por donde les quepa su reforma de la Constitución para la España Federal esa.

El apoyo de CDC y ERC a la investidura
Pero el aspirante socialista sigue a lo suyo, el nen sigue "apostando por el diálogo" con la Generalitat para "encontrar soluciones", dispuesto a "hablar de todo con la Generalitat si es presidente del Gobierno, aunque siempre dentro de la Constitución española". Conocemos esa canción. Recordamos bien aquella promesa de ZP1 cuando dijo aquello de "Apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento catalán", 13 de noviembre de 2003, Palau Sant Jordi, 20.000 entusiastas aclamando a la nada con gaseosa. Una reforma que nadie en Cataluña había pedido y que luego ratificó en referéndum apenas un tercio del censo electoral catalán. De aquellos polvos bobos vinieron estos siniestros lodos. "Vean, vean", diría después el tonto de capirote, "decían que si se aprobaba el Estatut se iba a romper España y miren, miren…" Ya lo hemos mirado. Ya hemos visto, ZP1, lo que ha ocurrido en Cataluña. Y por eso sospechamos, ZP2, que estarías dispuesto a vender tu alma al diablo con tal de conseguir el apoyo de los mercaderes del 3% de Convergencia (¡uy, perdón, que ahora le dicen Democràcia i Llibertat!) y ERC al "deshielo" de tu investidura.


El aspirante al Gobierno de España salía el martes en las fotos bien repanchingado en el despacho del presidente de la Generalitat y a la vera de la enseña cuatribarrada de la Generalitat, sin rastro de la bandera española, como sería obligado. Y no hay noticia de que el gañán parlanchín manifestara objeción, siquiera leve, al desafuero. Uno de tantos, claro, quizá incluso una futesa comparada con lo mucho que está en juego. Lo importante, con todo, es que en la calle Ferraz están convencidos de poder llegar finalmente a un acuerdo con Podemos que haga posible la susodicha investidura. Esto no es opinión. Y esta es la amenaza que se cierne sobre el futuro de un país víctima del abrazo del oso de una clase política depauperada, personajillos de cuarta que nunca han tenido responsabilidad sobre una triste nómina, gente que se ha ganado siempre la vida en la política, con las rodilleras puestas, listos para postrarse de hinojos y satisfacer las apetencias del líder máximo. Después de Zapatero vino Rajoy, y después de Rajoy la amenaza que se cierne sobre nosotros se apellida Sánchez. ¿Qué hemos hecho para merecer esto?

En Ferraz, ya digo, están convencidos de que debilidad del Lenine hispano, el amo y señor de Podemos, es tal, que al final no le quedará más remedio que apoyar la investidura de Sánchez, por activa o pasiva, para huir del riesgo de unas nuevas generales que podrían resultar mortales de necesidad para el podemismo. Lo piensa Antonio Hernando, y también José Enrique Serrano. Y a Sánchez le brillan los ojillos con ese extraño fulgor que la cercanía del Poder dibuja en el rostro de los ambiciosos. Discrepa Sevilla. Y ¿por qué no enseñas a este chico, Jordi, a pronunciar la palabra "crecimiento"? ¿Por qué no le ayudas a deletrear el verbo "crecer" como antesala de "crear", crear riqueza y propiciar empleo y bienestar para todos? Recuerda, Jordi, la frase de Proust: "Si no vives como piensas, acabarás pensando como vives". Sevilla teme que Podemos no se contente con su trozo de queso. Teme que Pedro no tenga más remedio que hacerles hueco en un Gobierno de coalición y nombrar vicealgo a Iglesias, porque Iglesias quiere tocar poder. A eso se reduce todo: a tocar poder. Y sí, entonces sí que será el final de la "austeridad". Entonces sí que nos vamos a enterar de lo que vale un peine. Cuatro años con Sánchez de Presidente e Iglesias de vicepresidente y sobre España no quedará rastro de "deshilo", país sumergido bajo el manto frío de una nueva glaciación.

El nuevo rescate de Cataluña no puede financiar el separatismo
Editorial La Razon 18 Marzo 2016

El vicepresidente económico de la Generalitat de Cataluña, Oriol Junqueras, ha descrito la actual situación financiera del Principado como «extremadamente compleja», perífrasis de lo que en cualquier otro país del mundo se denominaría «estar en quiebra». Pero Cataluña es una comunidad autónoma de España y goza, por lo tanto, de la solvencia que le presta, como al resto de las comunidades de régimen común, el Estado español. Es decir, Cataluña no puede quebrar porque significaría que toda España habría entrado en quiebra. Oriol Junqueras lo sabe y por ello viaja hoy a Madrid para tratar con el ministro de Hacienda en funciones, Cristóbal Montoro, de la manera de hacer frente a unos vencimientos de créditos a corto plazo por importe de 1.600 millones de euros que la tesorería de la Generalitat no puede cubrir. Propone el Gobierno autónomo catalán la conversión a largo plazo de estos créditos, para poder acogerse al Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) y que sea la hacienda estatal la que, a la postre, se haga cargo.

El asunto tiene una pega importante y es que, por definición, el FLA no puede acoger deuda a corto plazo. En definitiva, lo que demanda el vicepresidente Junqueras es que se haga una excepción con Cataluña, que se ve incapaz de operar financieramente como el resto de las comunidades autónomas. Probablemente, el ministro de Hacienda en funciones arbitrará una fórmula legal para acceder a la petición de la Generalitat y salvar el inmediato riesgo de que las agencias de calificación de deuda rebajen la solvencia de Cataluña por debajo del actual «bono basura» hasta el nivel de «impago selectivo», con las inevitables consecuencias negativas para el conjunto de España, que se vería debilitada frente a los mercados financieros internacionales.

Por supuesto, no tenemos nada en contra de que Cataluña se vea asistida por el Gobierno en sus dificultades de tesorería como, por otra parte, viene ocurriendo sistemáticamente desde 2012, año en el que el Estado comenzó a hacerse cargo de todos los vencimientos de deuda catalana a largo plazo y, también, de allegar directamente fondos para el pago de los proveedores de la Generalitat. Sólo este último mes de enero, Hacienda tuvo que destinar otros 400 millones de euros para el pago a las farmacias.

Pero es evidente que la situación no puede seguir prolongándose al infinito. Cataluña no es sólo la región más endeudada de España a larga distancia de la segunda, Andalucía, sino que es una de las comunidades autónomas que menos crecen. Cataluña, lastrada por la pésima gestión de unos gobiernos enfangados en el desafío separatista, asfixiada por una propaganda que sólo busca la transferencia de las responsabilidades propias y con la tesorería sobrecargada por una burocracia elefantiásica, a la mayor gloria del soberanismo, necesita volver a la racionalidad y afrontar un profundo programa de reformas que devuelvan el crédito y el futuro a sus ciudadanos. Y el Estado, por su parte, desde la obligación que tiene de garantizar los servicios sociales y la protección de todos los ciudadanos españoles, debe arbitrar las medidas necesarias para apoyar financieramente a Cataluña, pero, también, demandar garantías de que el dinero de los impuestos se dedica a las funciones previstas, que no son las de sostener un proceso separatista.

Todas las mentiras del presidente
Salvador Sostres ABC 18 Marzo 2016

Artur Mas dijo el 9 de noviembre de 2014 que había celebrado un referendo, que lo había ganado, y que por lo tanto había recibido un claro mandato del pueblo de Cataluña. La noche 27 de septiembre de 2015 volvió a decir, esta vez en catalán, en español, en inglés y en francés, «hemos ganado», refiriéndose a las últimas elecciones autonómicas, que los partidos independentistas plantearon como un plebiscito y manifiestamente lo perdieron, al obtener no más que el 48 por ciento de los sufragios.

Durante los cuatro años que hace que dura lo que conocemos con el nombre de «procés», Mas, y en general los independentistas, han dicho hablar en nombre de una «mayoría aplastante», y han acusado a España de ser un Estado de «baja calidad democrática», y de no «escuchar el clamor del pueblo catalán». Han tratado de presentarse ante el mundo poco menos que como una nación oprimida, como si en Cataluña estuviera suspendida la democracia, cuando desde 2012 los catalanes hemos votado perfectamente libres y con todas las garantías en las elecciones europeas, municipales, autonómicas -en dos ocasiones- y generales, sin que en ninguna de estas convocatorias los partidos secesionistas hayan superado el 50 por ciento de los votos. Y no sólo eso, sino que en cada uno de estos comicios, el partido del expresidente, y supuesto líder del tal proceso, ha ido menguando en votos y diputados hasta perder Mas la presidencia de la Generalitat y Convergència la alcaldía de Barcelona, y consiguiendo la difícil marca de que por primera vez desde la recuperación de la democracia, Esquerra haya ganado dos elecciones: las europeas y las generales.

La histórica reculada que está protagonizando Convergència, y el gobierno de la Generalitat, tiene sin duda que ver con la legendaria cobardía de esta formación política, especializada en la bravuconada inicial y en la posterior bajada de pantalones cuando llega la hora de pagar el precio; pero también con la irrefutable constatación de que ni la mayoría, ni mucho menos la mayoría aplastante de los catalanes están por la labor de entrar en conflicto con España.

Hoy Mas dice ante el juez que el 9 de noviembre ni fue un referendo, ni lo organizó él, ni obtuvo de aquella jornada ningún mandato democrático, negándose tres veces a sí mismo: guiño es de la Historia que lo haya hecho tan cerca de la Semana Santa. También reconoce, ahora, después de todo este tiempo insultando a España sosteniendo lo contrario, que los separatistas no son mayoría, e insiste en la celebración de un referendo que según sus falsarias soflamas los catalanes ya hemos vivido dos veces, una el 9 de noviembre, en aquella memorable patochada, y otra en aquellas elecciones a las que absurdamente él llamó plebiscitarias, y que no sólo el independentismo perdió sino que provocaron su renuncia a la presidencia de la Generalitat, en virtud de un pacto con la CUP que es otra mentira, porque los antisistema sistemáticamente lo incumplen.

Mas y Convergència no se han cansado de mentir a los catalanes, y ahora que les llega la hora de dar la cara, y de poner en práctica la «desconexión» -otro gran concepto- dicen que no tienen los votos suficientes, después de haber presumido machaconamente de lo contrario en foros nacionales e internacionales, difundiendo mentiras en la prensa europea y americana para dejar a España en mal lugar y presentándose ellos como víctimas de un Gobierno liberticida.

Y del modo más cínico y oportunista, desesperados como el gañán que está a punto de que le descubran el pastel, y sabiendo que los socialistas, por muchas líneas rojas que proclamen, harían cualquier cosa por el poder, han buscado esconderse en las faldas de Pedro Sánchez para que les ofrezca una salida digna, que puede ir desde un referendo independentista hasta cualquier otro amago de consulta que les permita quedar bien ante su público sin tener que enfrentarse al precipicio.

Han sido cuatro años -cuatro- de un farol interminable, de esa carraca de bebedor solitario de bar de provincias absorbido por un relato extravagante y sin ningún contacto con la realidad.

La democracia, y no España, ha derrotado a Mas y al independentismo. España no ha tenido ni que bajarse del autocar.

¿Quo Vadis, C's?
Antonio Robles Libertad Digital 18 Marzo 2016

Algo que jamás llegué a imaginar que pasase en C’s, comienza a tomar cuerpo, la renuncia paulatina a uno de los fundamentos por los cuales nació: luchar por la libertad lingüística. Y eso implicaba, antes que nada, acabar con la inmersión, paso previo para recuperar los derechos lingüísticos de todos los ciudadanos de Cataluña, reivindicar el derecho a estudiar en lengua materna, devolver a los padres la libertad para escoger la lengua vehicular de la enseñanza, y acabar con la exclusión. Y sobre todo, librar a la escuela del adoctrinamiento nacionalista para restituirle la función para la que fue concebida: instruir y educar en el conocimiento ilustrado.

Precisamente la inmersión ha sido y es la pieza imprescindible, la clave de bóveda del nacionalismo para adoctrinar a las futuras generaciones en el ideal identitario. Por eso todos los gobiernos nacionalistas han exigido blindarla, incluso ante la ley. Y por eso han incumplido sentencias judiciales del TC, del TS y del TSJC. La última vez, el pasado martes en el encuentro entre el presidente de la Generalidad, Carles Puigdemont y el líder del PSOE, Pedro Sánchez. Así lo recogió La Vanguardia: "la inmersión lingüística se tiene que mantener absolutamente blindada y el Govern no aceptará ningún matiz, a lo que el líder del PSOE garantizó que el acuerdo con C’s no la pone en juego".

No es la primera vez que el líder del PSOE lo afirma desde su pacto con C’s. En su discurso de investidura habló de contentar a los catalanes con un nuevo estatuto y una ley de lenguas a través del "reconocimiento de la pluralidad lingüística de España", pero Albert Rivera, ni hizo mención ni le contradijo a pesar de saber que tal ley de lenguas es el último engendro diseñado por el PSC y los independentistas para todo lo contrario. E insistió en La Vanguardia, el 1 de marzo: "La inmersión lingüística no está puesta en cuestión en el acuerdo, al contrario." Unos días después, en RAC1, la catalana Meritxell Batet, miembro del equipo de Pedro Sánchez en las negociaciones con C’s reiteró lo mismo: "La inmersión lingüística queda intacta en el acuerdo con Ciudadanos". Iceta lo corroboró siendo cuestionado por Inés Arrimadas sin hacer sangre: <<El texto añade que se respetarán las competencias de cada autonomía "para establecer el peso ponderado de cada lengua en el horario escolar">> (El País (27/3/2016). Su alusión al modelo trilingüe como disculpa, vacío de contenido tal como se concibió en su origen, y el contradictorio recurso a las cuotas horarias a merced del gobierno nacionalista, que dejará, con toda seguridad, intacta la inmersión, abundan en la sospecha.

La flacidez de las respuestas desde Cataluña y la ausencia de réplica alguna por parte de Albert Rivera desde Madrid delatan un síntoma. Algo huele a podrido, a déjà vu, pero no desde el pacto, sino desde las elecciones autonómicas, donde la cabeza de lista, Inés Arrimadas no hizo mención alguna en los grandes debates sobre el problema lingüístico ni habló de la inmersión ni de las sentencias incumplidas por el departamento de enseñanza sobre la escuela, ni del monolingüismo de Ayuntamientos, universidades y demás instituciones. La inquietud de entonces se ha concretado ahora. El responsable de Cataluña, Carlos Carrizosa ha hecho declaraciones al respecto que confirman la deriva hacia posiciones menos beligerantes en el terreno lingüístico, con el objetivo, según El País, de expandirse e implantarse en la Cataluña interior:

Carlos Carrizosa, portavoz del grupo parlamentario, no lo ve como un cambio. "Es una evolución natural", dice. Los dirigentes admiten que necesitaban dejar de cuestionar el catalán para ampliar su electorado por el resto de Cataluña. "No puedes estar con un mensaje unívoco en cosas que no son prioritarias para la sociedad", explica.

¿Desde cuándo han dejado de ser prioritarias? Es sintomático el rodeo que hizo en la entrevista del canal 3/24 de TV3, donde el entrevistador le pregunta contundente: "¿Se han puesto de acuerdo ya con los socialistas para acabar con la inmersión lingüística?" Después de un largo circunloquio de mal pagador, acaba diciendo: "¿A usted le parece que esto es acabar con la inmersión lingüística?". Era fácil decir sí, o no, y explicarlo, pero parece que sobre tales temas han caído en el complejo del PSC. Mejor no tocarlo, porque si no pierdes por un lado, pierdes por otro.

¿Para esto luchamos tanto, tantos? El PP durante décadas utilizó la inmersión y los derechos de los castellanohablantes como moneda de cambio con Pujol. Como el PSC/PSOE. Hoy parece que C’s está disolviéndose en aquella definición que dio Josep Piqué cuando lo dirigía: "El PP ha de pasar desapercibido en el paisaje". De ahí sus contactos con UDC.

Los responsables políticos de esa deriva han de saber que la inmersión no solo es un abuso contra los derechos lingüísticos de media Cataluña (la otra media no la padecen porque estudian en su lengua) sino también el instrumento más eficaz para fabricar independentistas. Si hace dos días Albert Rivera tuvo que defender la unidad de España en el Congreso de los diputados, fue porque la inmersión la borra en la escuela. Acuérdate Albert, "una escola en llengua i continguts", su máxima. Y rectifica.

MERCADOS. El diferencial de la deuda de la Generalitat casi se triplica desde el inicio del desafío soberanista
La prima de riesgo de Cataluña se dispara 95 puntos en sólo dos días por miedo a que no pague su deuda
DANIEL VIAÑA Madrid El Mundo 18 Marzo 2016

Impago de Cataluña. Default. Incapacidad para hacer frente a sus obligaciones financieras inmediatas -tal y como ya advirtió Moody's el pasado viernes-, entre las que se encuentran los vencimientos de 1.600 millones de euros en créditos que la Generalitat tiene con BBVA, Banco Sabadell y CaixaBank. Esta es la apuesta que está haciendo una parte importante del mercado, y así se desprende del espectacular repunte que la prima de riesgo catalana ha experimentado en los últimos meses y, en especial, durante las últimas sesiones.

El detonante de este segundo avance está en la información publicada por este periódico el pasado martes, según la cual el Gobierno central está tratando de evitar que Standard & Poor's hunda el rating de la Generalitat hasta la calificación SD o impago selectivo. Este hecho hizo que en la jornada del miércoles se disparasen las ventas de deuda catalana, orden a la que los inversores dieron continuidad en la sesión de ayer hasta provocar, en sólo dos días, un repunte del riesgo catalán de 95 puntos básicos: desde los 262 enteros del martes, hasta los 357 de ayer.

Este tipo de movimientos, de tan marcada brusquedad, no son habituales en los mercados financieros y sólo se producen con deuda de países en situaciones muy complejas, como por ejemplo Grecia o incluso España cuando estuvo muy cerca del rescate total, o con la cotización de compañías que esconden graves problemas, tal y como ocurría con Abengoa o Gowex.

Pero es que además, esta subida acentúa aún más la ya mencionada tendencia alcista que la prima de riesgo de Cataluña viene experimentando desde el pasado mes de julio. Entonces, y antes de que el mercado comenzase a cotizar el desafío de Junts pel Sí, el diferencial estaba en 152 puntos, lo que supone que en apenas 9 meses éste se ha incrementado en más de 200 puntos básicos.

Y a todo ello hay que añadir que la evolución se ha producido en un momento marcado por el aumento de las compras de deuda del Banco Central Europeo (BCE), circunstancia que ha propiciado una caída general en las rentabilidades de la deuda de la Eurozona. El bono español, por ejemplo, ofrece una rentabilidad del 1,4% y está muy por debajo del 2,3% que superó en julio. En cambio, el bono de la Generalitat que vence en 2020, y que es el comparable a las referencias a 10 años de España o Alemania, está en el 3,8% de interés, cifra que sólo Grecia supera dentro de la zona euro. Esto supone, por lo tanto, que la prima de riesgo entre la deuda de España y la de Cataluña también se ha visto notablemente incrementada. Tanto es así que el diferencial entre ambas, que llegó a rozar los 0 puntos el pasado verano, está hoy en 237.
Próximos vencimientos de deuda

En cuanto al montante total de deuda viva de Cataluña, éste asciende a unos 7.000 millones de euros divididos en 30 emisiones, de las que tres vencen este mismo año. De hecho, la primera será el próximo 24 de marzo. Su importe es de 150 millones de francos suizos, que al cambio actual suponen unos 135 millones de euros, y, como ha ocurrido hasta ahora, será el Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) mediante las emisiones del Tesoro Público quien deba satisfacer este pago. La siguiente, de 200 millones de euros, será en julio, y la última de otros 934 millones, en noviembre.

Esta circunstancia, la de que el FLA haya atendido las obligaciones de Cataluña, había servido hasta ahora para evitar que las agencias no hundieran aún más el rating de Cataluña y, al mismo tiempo, tratar de contener la fuga de inversores. Sin embargo, las muchas dudas sobre si el Estado y la Generalitat llegarán a un acuerdo para que el primero asuma los señalados 1.600 millones parecen haber doblegado la resistencia de este escudo.

Cataluña recibe 350 milones mientras da el primer paso para crear su propia agencia tributaria
OKDIARIO 18 Marzo 2016

El ministro Montoro se reúne este viernes con el vicepresidente de la Generalitat y conseller de Economía Oriol Junqueras.

El portavoz del PP en el Parlament catalán, Xavier García Albiol, ha anunciado este jueves que el Gobierno adelantará “mañana” a la Generalitat alrededor de 350 millones de los 1.400 millones que le corresponden a Cataluña de la liquidación del ejercicio de 2014, destinados al pago a proveedores.

Albiol se ha reunido en la tarde de este jueves en Madrid con el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, un día antes de que lo haga el vicepresidente de la Generalitat catalana y conseller de Economía, Oriol Junqueras.

Tras el encuentro, ha sido el portavoz del PP quien ha comunicado a los medios que el Gobierno adelantará este viernes mismo o en los próximos días unos 350 millones de euros, destinados al pago de proveedores de la Generalitat catalana.

El pago de los 350 millones se produce al mismo tiempo que Cataluña impulsa la creación de su hacienda ilegal. El Parlament ha activado este jueves la ponencia redactora de la ley de administración tributaria catalana, la primera de las tres “leyes de desconexión” del Estado, en la que participarán sólo cuatro diputados de Junts pel Sí (JxSí) y la CUP con el objetivo de terminar sus trabajos de redacción en tres meses.

La comisión de Economía y Hacienda del Parlament, presidida por Antoni Castellà, se ha reunido brevemente al finalizar el pleno de este jueves, para designar a los miembros de la ponencia, que serán los diputados de JxSí Maria Senserrich (CDC) y Roger Torrent (ERC) y las representantes de la CUP Anna Gabriel y Eulàlia Reguant.

JxSí y la CUP decidieron mantener su apuesta por crear tres ponencias conjuntas para elaborar las “leyes de desconexión” sobre hacienda pública, seguridad social y transitoriedad jurídica, pese a un informe de los servicios jurídicos del Parlament que desaconsejaba esta fórmula, dado el rechazo del resto de grupos.
 


Recortes de Prensa   Página Inicial