AGLI Recortes de Prensa   Domingo 20 Marzo  2016

La corrupción y la burocracia política paralizan la Junta de Andalucía
Las estimaciones que se han realizado hablan de más de un millar de imputados o investigados, y cinco o seis mil millones de euros defraudados en varios casos
Javier Caraballo El Confidencial  20 Marzo 2016

Son tan gruesos algunos de los grandes casos de corrupción que se investigan en Andalucía –como el de los ERE, los cursos de formación o Invercaria– que la sombra que proyectan tapa otros escándalos que ni siquiera logran trascender a la opinión pública. El ‘caso Marismas’, por ejemplo. Podría apostarse que casi nadie en Andalucía conoce este caso que, al margen incluso del importe económico defraudado, sobre 40 millones de euros, que ya es una cantidad significativa, es uno de los mejores ejemplos del deterioro profundo en el que ha caído la Junta de Andalucía, lastrada por la corrupción y la parálisis. ¿Parálisis? ¿No es excesivo hablar de parálisis? Bueno, ha sido, precisamente, un interventor de la Junta de Andalucía quien lo ha dicho así ante el juez del ‘caso Marismas’, pero ahora vamos a eso; antes, reparemos en el extraordinario simbolismo de ese ‘caso Marismas’ para entender el por qué de la realidad andaluza.

Este es el caso: desde hace mucho tiempo, los regantes del Guadalquivir reclaman a la Junta de Andalucía la modernización de los regadíos y llega una subvención de 40 millones de euros de la Unión Europea para llevarla a cabo. Pasan los años y lo que descubre la OLAF, la Oficina Antifraude de la UE, es que las obras se financiaron, pero nunca se terminaron: el regadío que sigue funcionando es el que ya estaba caduco hace dos décadas. Y el dinero se ha esfumado en obras sin acabar y en facturas falsas. O mejor: la posibilidad de modernización de los regantes se ha esfumado.

Como este ‘caso Marismas’, absolutamente desconocido por la opinión pública, hay otros muchos que, gota a gota, componen el inmenso despilfarro y descontrol de los fondos públicos y explican, de paso, la dificultad de una región como la andaluza para progresar. ¿Cuántos casos como este hay en la actualidad? ¿Y cuántos implicados? Las estimaciones que se han realizado hablan de más de un millar de imputados o investigados, y cinco o seis mil millones de euros defraudados. Por poner un ejemplo, sólo en una de las ramificaciones del fraude en los cursos de formación, a finales del año pasado un juez de Huelva citó a declarar a más de cien personas imputadas y otras mil como testigos. Y como el de Huelva, hay 17 juzgados más que investigan ese fraude. ¿A cuantas personas afecta? Cientos y cientos. Ni se sabe.

Es en ese contexto en el que cobra sentido la declaración de un interventor de la Junta de Andalucía, cuando acudió a declarar como imputado ante el juez del ‘caso Marismas’. Lo que le dijo al juez es que “por la cascada de imputaciones judiciales, se ha llegado a un estado de parálisis” en la Administración andaluza porque nadie se atreve a tomar una decisión, a estampar una firma, pensando en lo que le puede ocurrir. Los casos de corrupción acaban salpicando a interventores, letrados, asesores técnicos y funcionarios de la Junta de Andalucía y la consecuencia inmediata es este “estado de alerta y prevención”, como lo definió ante el juez ese interventor, Juan Luque Alfonso, salpicado él mismo en dos procesos judiciales.

Pero no es sólo por abajo, a ras del suelo que pisan interventores y técnicos, donde los casos de corrupción acaban generando un clima de desconfianza y parálisis; también por arriba, a nivel político, se bloquea todo. Esta misma semana se ha conocido, por ejemplo, y tampoco ha trascendido en exceso, que la Unión Europea ha bloqueado toda subvención a Andalucía procedente del Fondo Social Europeo por las irregularidades que existen. Desde 2014, en Andalucía, que es la región europea con más paro, no se recibe ni un céntimo de esos fondos.
http://www.ecestaticos.com/file/173152d87cec8f2f291db065d77fc2eb/1458411263.pdf

¿Qué impacto tiene una medida así, en plena crisis económica, para el progreso de Andalucía? Puede imaginarse, desde luego, con sólo ver las cifras de desempleo. Ahora, según María Teresa Arrieta, la interventora andaluza encargada de fondos europeos que desveló el bloqueo de la Unión Europea, en lo que está la Junta de Andalucía es en un proceso de reprogramación de los “planes de acción” y de revisión “de las circunstancias de la tasa de error tan elevada” para conseguir que la Comisión Europea vuelva a confiar en la Junta de Andalucía.

Pero no será fácil porque, por lo pronto, Andalucía es la comunidad autónoma de España que tiene un nivel más bajo de rendición de cuentas. A estas fechas, según el Observatorio de la Rendición de Cuentas, sólo ha justificado el 58 por ciento del ejercicio de 2014. El resto de autonomías, ha justificado más del 90 por ciento. Todo esto, obviamente, es consecuencia del propio montaje burocrático de la Junta de Andalucía, que se parece mucho a un monstruo ingobernable. Una sola muestra, también reciente, de lo se conoce como ‘administración paralela’, el entramado de empresas públicas, agencias y fundaciones que se ha creado en la Junta de Andalucía para eludir los controles públicos que se exigen en la Administración pública.
http://www.ecestaticos.com/file/9b8c03c4a16a37c29b2db583e65d8a91/1458411220.pdf

‘Amaya’ –todos los nombres son muy pintorescos; éste recuerda a la abeja de los dibujos animados– es la Agencia correspondiente de la Consejería de Medio Ambiente, en la que se descarga la mayor parte de la gestión. Hace unas semanas, la Cámara de Cuentas hizo público su informe de fiscalización en el que decía que en esa agencia, Amaya, el personal contratado hace las veces de funcionarios, sin serlo, y toman decisiones de empleado público, sin serlo, ni tener competencias para ello.

Hay 19 agencias públicas como ésta que siguen funcionando a pesar de las advertencias de que se salta el procedimiento, como acaba de remarcar también en una sentencia el propio Tribunal Superior de Justicia de Andalucía: “No basta con que los actos finales sean dictados y firmados por el presidente de la Agencia, pues esa toma de decisión debe ir precedida de la instrucción de un procedimiento que incumbe exclusivamente a los funcionarios”. Pero la maquinaria política de la Junta sigue funcionando y lo que ocurrirá después es que muchas de esas decisiones, subvenciones y ayudas, acabarán anuladas, impugnadas o enmarañadas en un sumario judicial. Y el círculo vicioso que va de la corrupción a la desconfianza y a la parálisis volverá a activarse con un escándalo más.

Hasta la derrota final.
Vicente A. C. M.  Periodista Digital 20 Marzo 2016

Dice Mariano Rajoy que "no me voy a rendir nunca" Ni falta que hace. Si el Frente Popular logra sus objetivos, a la vuelta de las vacaciones de Semana Santa se cerrará el pacto PSOE-PODEMOS con los apoyos de IU, CC y el independentismo moderado del PNV y se dará vía libre a la investidura de Pedro Sánchez y la formación de un Gobierno de coalición con Pablo Iglesias de Vicepresidente y varios Ministros de apoyo. Si nos fijamos en los números de votos, hablamos de una mayoría aplastante con más de 11.700.000 votos. Así que cual espartano Leónidas en las Termópilas luchará hasta el final, pero sucumbirá traicionado frente a las tropas de Jerjes. Su empeño es querer morir matando, pero en este caso no muere solo él sino también su partido como la historia ya nos ha enseñado con otros que se creyeron imprescindibles, insustituibles y señalados por el destino. Su amor por España es más que cuestionable cuando lo supedita a ser él el único capaz de llevar a cabo la misión de librarla de la pesadilla socialista-comunista radical.

Lo que importa es el proyecto y no quién lo llevará a cabo. Porque atribuirse el mérito y las aptitudes uno mismo es de una petulancia y soberbia inaceptables. Si España ha conseguido dar un paso en la salida de la crisis ha sido por la intervención interesada y decidida de la UE y su apoyo económico. Sin ese apoyo España no hubiera podido emprender sola la salida del agujero de déficit, ni evitar la bancarrota de las Cajas de Ahorros y su agujero de más de 45.000 millones de euros, ni de acometer las necesarias normas de austeridad y control presupuestario. Pero la contraprestación ha sido aunque menor igualmente dramática, pues ha supuesto aumentar el endeudamiento hasta superar el 100% del PIB y con tendencia al alza. Un control de déficit que ha sido sistemáticamente incumplido tanto por el Gobierno de Mariano Rajoy como por el de las diferentes autonomías.

Faltan aún muchos pasos que dar y uno de ellos sigue siendo actuar contra una Administración con sobrepeso mórbido que el PP de Rajoy nunca ha tenido la mínima voluntad de adelgazar, sobre todo en las empresas públicas reducto del clientelismo partidista más procaz. Y el siguiente paso es optimizar un sistema de autonomías que ha demostrado ser un lastre pesado, ineficaz, fuente de conflictos de competencias y demasiado costoso para los escasos recursos de una economía afectada por el cáncer de un paro inasumible. Una situación que solo ha sido parcialmente corregida con la creación de puestos de trabajo de baja calidad y remuneración, con el agravante de la temporalidad y dependencia de la coyuntura favorable de un sector tan variable como el del turismo. Una focalización que no dedica los esfuerzos a recuperar las bases de creación de empleo estable y de calidad, facilitando la contratación mediante la liberalización de las trabas a las PyMES y a los emprendedores, con una disminución de la presión fiscal y burocrática desquiciada por 17 autonomías.

No le veo a Mariano Rajoy con el arrojo de luchar hasta el final, porque hasta ahora ha demostrado su preferencia por mantener una posición de enrocamiento y atrincheramiento esperando a que “escampe” y que las cosas se resuelvan por sí solas dejando pasar el tiempo y las oportunidades. Porque la pregunta es si los votantes del PP que, aunque no lo crean ustedes siguen existiendo, quieren que Mariano Rajoy sea su paladín. No se molesten porque eso ni Rajoy ni nadie de su guardia pretoriana van a permitir que llegue a saberse porque no se va a preguntar. Para eso habría que hacer un Congreso abierto y una especie de primarias, y eso es nombrar a “la bicha”. Todo está bien como está y no hace falta cambiar nada. Esa es la postura de Rajoy, inamovible, impasible e inasequible al desaliento hasta el final.

Pero nada de esto sería posible si no fuera por la cobardía de unos militantes y dirigentes incapaces de levantar la voz para hacerse oír y pedir la palabra, sino que además aplauden al excelso líder que con esa actitud no es de extrañar que se sienta legitimado para mantener su desquiciado rumbo.

Porque ya estoy bastante harto de oír que el PP ha sido la formación más votada cuando su resultado ha sido, a pesar de haber perdido más de cuatro millones de votos, sorprendentemente mejor de lo esperado y que solo refleja el que algunos votantes hayan preferido votar como se dice “con las narices tapadas” ante la alternativa frente populista que finalmente se terminará por imponer muy a nuestro pesar. Así que Sr. Rajoy, déjese de fábulas y de zarandajas que usted ha desperdiciado su oportunidad por absoluta y total negligencia, cobardía e incompetencia. Usted no ha luchado contra nada en su vida salvo cuando se presentó y sacó brillantemente la oposición a Registrador de la Propiedad. Lo demás le ha sido dado por su partido o usted se lo ha tomado cuando tuvo la oportunidad. Luchar sí, pero para afianzarse en el poder, echar a los que le resultaban incómodos para sus fines y hacer del PP un partido tecnócrata y profundamente permeable a la corrupción.

El resultado de su lucha ya lo conocemos y se parece a la de su sempiterno palmero Arenas, símbolo como pocos de la nula voluntad de renovación y regeneración democrática que usted pregona. Solo espero que su derrota final sea el comienzo de una profunda reflexión de los casi 800.000 afiliados y que se atrevan a mirar al futuro recuperando el espíritu que les hizo ganarse la confianza de millones de españoles y que ahora han perdido. Si no lo hacen, nadie derramará una lágrima por su desaparición por el desagüe de la Historia.

¡Que pasen un buen Domingo de Ramos o de Palmas, que no de palmeros!

La restauración y el régimen del 78: dos crisis (II). Romper el turno, romper el bipartidismo
Jorge Vilches El Espanol  20 Marzo 2016

A comienzos del siglo XX, tras el desastre del 98, se consideraba que el régimen de la Restauración estaba agotado. La corrupción, el caciquismo, el falseamiento electoral, la distancia entre la España “oficial” y la “real”, la cuestión social, el agotamiento de los partidos tradicionales y la irrupción de otros con una “nueva política” dejaron al régimen inmerso en una crisis de legitimidad, representación y funcionamiento. El turno entre dinásticos, certificado en el Pacto de El Pardo, había muerto. Era preciso, decían todos, cambiar el régimen para regenerar el país. En esa regeneración intervinieron y fallaron todos: el rey, los partidos dinásticos, los emergentes, y los intelectuales. No todo fue una pendiente inevitable hacia la dictadura: hubo varias opciones y se eligió la peor. La comparación, que no equiparación, de aquella crisis de régimen con la actual no puede dejar indiferente a nadie.

El modelo originario de la Restauración funcionaba gracias al turno entre el Partido Liberal y el Partido Conservador por el que uno estaba en el poder hasta que había una crisis de gobierno o parlamentaria. Tras el ejercicio de la prerrogativa regia se producían unas elecciones amañadas –equiparable a la que sucedía en otros países europeos desarrollados- que confirmaban la decisión de la Corona. El fin del bipartidismo por la ruptura de la convivencia pacífica, la autodestrucción del Partido Conservador, y la división del Liberal, con su consiguiente acercamiento a la izquierda, dinamitó el régimen de la Restauración.

La solidaridad entre los dinásticos se rompió entre 1909 y 1913. Primero fue la campaña del “¡Maura, no!” iniciada por el liberal Segismundo Moret, contando con la prensa y el apoyo de la izquierda, encaminada a excluir de la vida política al Partido Conservador. Moret se alió con los republicanos en el “Bloque de las Izquierdas”, construyendo un cordón sanitario en torno al conservadurismo. Canalejas se opuso a esto, y formó un gobierno de conciliación liberal para reconstruir la convivencia entre los dinásticos. Su asesinato en 1912 desbarató el plan.

Maura pensó “heredar” el poder, y soltó un ultimátum al Rey en diciembre de 1912 que rompió el turno bipartidista para siempre: o surgía un Partido Liberal predispuesto a la alternancia constitucional con el Conservador liderado por él, o sería necesario otro Partido Conservador que disputara el poder a uno Liberal que tendía a la izquierda. Alfonso XIII y los conservadores optaron por orillar a Maura, y Eduardo Dato formó gobierno. La ruptura del Partido Conservador había empezado.

La disolución de los partidos dinásticos
Maura se empeñó en su “revolución desde arriba”, consistente en “un desguace del caciquismo” y que las urnas determinaran quién formaba gobierno, no el rey. Era una ruptura teórica del turno sin una verdadera democratización. Dato, por su lado, era un tecnócrata que creía que el estatismo resolvería la cuestión social, fiado solo en la prerrogativa regia, y en que la conllevancia con los catalanistas aplacaría su independentismo. Frente a esto se erigió el maurismo, con sesgos autoritarios y contrarios al turno. Dato y Sánchez Guerra intentaron restablecer la unidad conservadora, pero no tuvieron éxito. La imagen de los conservadores era ya la de un partido autodestruido, dividido por concepciones distintas del régimen y de la sociedad, y tocado por la corrupción económica y política.

La crisis de 1917 fragmentó al Partido Liberal en torno al turno bipartidista: el favorable, liderado por García Prieto y Santiago Alba, y el contrario, el de Romanones. Así, el Liberal ya era solo un conjunto de banderías en torno a personalidades. De esta manera, a los gobiernos del turno siguieron gabinetes de coalición, débiles y efímeros. La lucha por el poder se radicalizó. Los liberales hicieron en 1922 una campaña electoral muy dura para derribar al gobierno conservador de Sánchez Guerra. Era preciso, decían, reformar la Constitución y aplicar un amplio programa social. El rey cesó al gobierno y llamó a García Prieto, que lo formó con la familia liberal y los republicanos reformistas. Sin embargo, ya estaba todo perdido: el régimen basado en la prerrogativa regia y el turno bipartidista no podía funcionar con un solo partido. El fin del bipartidismo provocó la crisis de la Restauración.

El bipartidismo imperfecto del régimen del 78
El régimen del 78 se basó en un bipartidismo imperfecto, un turno entre el centro-derecha (UCD, y luego PP) y el centro-izquierda (PSOE), asegurado por una pésima ley electoral. La primera quiebra de ese consenso fue la política adoptada por Zapatero, encarnada en el Pacto del Tinell, para excluir al PP de las instituciones. La campaña contra los populares, a los que se tomaba por franquistas y enemigos de la democracia, tumbó la convivencia entre los dos grandes partidos.

Tras una intensa movilización callejera desde el 2002, y el efecto de los atentados del 11-M, llegó Zapatero al gobierno en 2004, quien fortaleció ese Pacto anti-PP, y recuperó un discurso guerracivilista para fomentar la polarización social que, a su juicio, debía despertar el ánimo izquierdista a su favor y arrinconar a los populares. La pésima gestión de la crisis desde 2008 y la corrupción desatada sobre todo en Andalucía hundieron su gobierno. El sustituto, Rubalcaba, llevó al PSOE al peor resultado electoral de la historia hasta el de Pedro Sánchez en 2015. Nunca estuvo en tan mala situación uno de los pilares del bipartidismo.

El PP ha ido a la autodestrucción. Los años de Rajoy han supuesto la despolitización del PP y su sustitución, a partir del Congreso de Valencia de 2008, por el economicismo y la tecnocracia, al tiempo que se marginaba a personajes relevantes. El resultado han sido dos años de caída electoral continua y que el PP quede con la imagen de una organización de gestores corruptos que necesita un cambio absoluto y completo.

Los dos partidos sobre los que se asentaba el régimen del 78 están tocados de muerte: uno, autodestruido y sin identidad; y otro, débil y dividido. Ahora, tras las elecciones del 20-D, es claro que se acabaron los gobiernos monocolores y entramos en los de coalición.

Ruptura o reforma: los partidos emergentes
La crisis de la Restauración solo tenía dos salidas para los partidos no dinásticos: la reforma de la Constitución, o la ruptura del orden. La primera opción la representaba el Partido Reformista de Melquiades Álvarez. La segunda, la conjunción del PSOE y el Partido Radical. Los reformistas pregonaron la regeneración a través de la democratización de las instituciones, las reformas económicas, y un amplio programa educativo. Se presentaban como el centro entre los dinásticos y los rupturistas. Buscaron la colaboración con el Partido Liberal y apoyaron gobiernos de coalición. Pero cometieron dos errores: incorporarse al gobierno del liberal García Prieto en 1922 sin que éste aceptara una reforma constitucional, que era su gran reivindicación, y participar en el sistema corrupto de reparto de diputados y cargos. Esto supuso que se frustrara su imagen y proyecto, y que lo abandonaran todos aquellos que habían puesto en ellos su esperanza de regeneración.

Los socialistas y los radicales usaron la demagogia populista para avivar las emociones del pueblo llano, tomando el anticlericalismo y la corrupción como catalizadores de la acción colectiva contra el régimen. La coalición republicano-socialista de 1909 proporcionó al PSOE su primer parlamentario: Pablo Iglesias, cuyo debut fue una amenaza de muerte a Maura. Los socialistas despreciaban a los conservadores por “reaccionarios” y “antisociales”, y a los liberales y a los reformistas por “colaboradores” de la burguesía. El PSOE no tenía un proyecto democratizador, sino de establecimiento de la dictadura del proletariado, de ahí que su huelga revolucionaria del 1917 fuera para implantar una “república burguesa” como paso al socialismo. Y es que siguieron aferrados a la lucha de clases y a la mística de la revolución hasta la Guerra Civil.

Ciudadanos y Podemos
Ciudadanos sigue los pasos del Partido Reformista de Melquiades Álvarez: gubernamental, mirando a Europa, democratizador de las instituciones, entre el liberalismo social y la socialdemocracia, preocupado por el sistema educativo, y simpático a buena parte de los creadores de opinión e intelectuales. Ciudadanos fue quien ha hecho bandera de nuevo de la palabra “regeneración”, que caló en cuanto se unieron la crisis económica, la corrupción, y el agotamiento del bipartidismo.

Podemos es el actor político que adopta el papel del rupturista, con esa demagogia populista que usa las emociones para movilizar y conseguir votos. Y al igual que los socialistas de antaño, ven en la democracia representativa un paso hacia la democracia social; esto es, un “gobierno de la gente” que les permita cambiar las reglas del juego político, social y cultural que les perpetúe en el poder para transformarlo todo y lograr una “sociedad justa”.

El rey político: de Alfonso XIII a Felipe VI
Alfonso XIII heredó un papel cómodo: confirmar el juego político entre dos grandes partidos que decidieron turnarse en el poder. El régimen no requirió una intervención política de la Corona desde 1885, pero la destrucción de los partidos dinásticos justamente coincidiendo con el inicio de su reinado efectivo obligó a Alfonso XIII a creer en la necesidad de inmiscuirse en la política. Esto, unido a la acusación de corrupción, le hizo responsable de la deriva crítica del régimen. Felipe VI también heredó un sistema que funcionaba por el bipartidismo imperfecto. Las elecciones determinaban una mayoría que libraban al rey Juan Carlos de hacer explícito un papel político. El rey Felipe VI ha comenzado su reinado coincidiendo con el derrumbe del bipartidismo y el surgimiento de partidos que piden la reforma o la ruptura del régimen. Además, la corrupción planea de nuevo sobre la Casa Real.

Alfonso XIII, al igual que Felipe VI, era presentado como el más preparado y moderno de la España contemporánea. Asumió buena parte del discurso regeneracionista que invadió el espíritu de la época. Creía que el mantenimiento de su Trono pasaba por dar la imagen de modernidad, por lo que tendía a la izquierda. La injerencia del rey se hizo demasiado obvia desde 1914: opinaba marcando la dirección política, decidía gobiernos y, con ello, el vencedor en la lucha interna en los partidos. Es más; intervino en la cuestión militar desde 1917 y, lo que es peor, en el asunto de Marruecos, manchado por la corrupción y la inoperancia. Su participación en las crisis de gobierno entre 1917 y 1922, con catorce gobiernos en cinco años, fue decisiva, como en el advenimiento de la dictadura.

Felipe VI debe solventar el problema de la crisis del bipartidismo sin que se note su preferencia política. A esta dificultad se suma el juicio por corrupción a la infanta Cristina, con la sombra del antiguo rey al fondo. Es más; las relaciones de Felipe VI con Rajoy, al igual que los conservadores de antaño, no son buenas. Es lógico que el rey opte por aquellas soluciones políticas que, aun dentro del reformismo, aseguren la continuidad sin comprometer su imagen ni papel institucional. Todo apunta a que el próximo gobierno será de coalición aunque se repitan las elecciones, por la crisis del bipartidismo, la decisión de las urnas, y la omisión de Felipe VI. A diferencia de Alfonso XIII.

*** Jorge Vilches es profesor de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Políticos en la Universidad Complutense de Madrid.

¿Los tres gorilas mentirosos?
Miguel Ángel Mellado El Espanol  20 Marzo 2016

Sí. Las Preguntas también deberían haberse titulado ¿Y Errejón acabó en Siberia? Sí, pero empecemos por los reyes de la selva política. Padecemos tres: Rajoy, en la manada de la derecha; Sánchez, en la manada de la izquierda centrada; e Iglesias, en la manada de la izquierda situada entre el cero y el infinito, como la novela de Arthur Koestler. Ellos son nuestros tres “gorilas invisibles” de la película de la semana.

(El experimento del gorila invisible explica cómo puede alterarse la percepción de la realidad. Se pide a un grupo de personas que observe un vídeo con dos equipos pasándose el balón, uno vestido de blanco y el otro de negro; los espectadores deben concentrarse en contar las veces que los jugadores con camiseta clara entregan la pelota a un compañero de equipo. Finalizado el vídeo, se pregunta a los espectadores si vieron algo extraño. Sólo una minoría percibe que durante unos segundos apareció en escena una persona disfrazada de gorila.)

En esta ceremonia insoportable de jueguecitos políticos a la que asistimos desde el 20-D, los líderes del PP, del PSOE y de Podemos se lanzan mensajes los unos contra otros, como si fuera una pelota, con una intención artera: ocultar el egoísmo con el que están actuando al sublimar el interés por afianzar sus carreras políticas por encima del bien de quienes los eligieron. Nuestros políticos actúan como actores primates, más o menos invisibles, tratando a los ciudadanos como “primotes” de una escala inferior.

Pero adentrémonos en el vídeo de estos siete días. “Cosas veredes, amigo Sancho”, expresión que no aparece en El Quijote sino en el Poema del Mío Cid cuando Alfonso VI advierte a su díscolo vasallo que repare en que “Cosas tenedes, Cid, que faran fablar las piedras”. Mil años después, nosotros reparamos en cosas y casas de políticos corruptos y sus amiguetes que nos hacen “fablar” tanto.

1) Pablo 'El Bello'. El líder de Podemos ha fulminado a su secretario de Organización aduciendo su ineficacia. En realidad, esta defenestración destapa a las claras la guerra de Iglesias con su número 2, Errejón, de quien el arrojado era fiel aliado.

¿Cómo ha querido Iglesias despistar a los espectadores votantes para que no perciban que actuó como un gorila invisible sin respetar las más mínimas reglas de democracia interna? Pues publicando una “conmovedora” carta titulada Defender la belleza y eligiendo de sustituto a una persona en sí misma incuestionable, el esforzado Echenique.

Tras la lectura del elogio de Pablo Iglesias a la belleza, no se sabe si destacar la cursilería empalagosa o el paternalismo peligroso que despiertan sus apelaciones a la fraternidad y a la dignidad del pueblo, precisamente cuando quien escribe acababa de depurar al número 3 en ajuste de cuentas contra el número 2.

Que si la belleza de David resistiendo a Goliat, que si nos brillan los ojos cuando hablamos del pueblo, que si no soportan nuestras risas, nuestros besos, que no quiero acabar esta carta “sino diciendo que os quiero”. Muy fraternal el Iglesias depurador en una carta con más ribetes de orador evangelista del curto que de aspirante a presidente del Gobierno.

Se siente tan seguro en su juego demagógico que hace poco se permitió bromear con este tuit: “He mandado a Bescansa y a Errejón a Siberia por disidentes”. Es cierto que Iglesias jamás ha ocultado su admiración por Marx y por Maquiavelo. Escribió Maquiavelo: “El que instaura una dictadura y no mata a Bruto o el que funda una República y no mata a los hijos de Bruto, ese reinará poco tiempo”. El líder de Podemos ha obrado en consecuencia con Errejón. Quizás inspirado, también, por Monedero tras leerle una cita del revolucionario francés Saint-Just: “No se puede reinar inocentemente”.

Pablo Iglesias tiene muy presente una táctica (como diría Bescansa) habitual en la praxis de la izquierda revolucionaria: para que haya un bien hay que trazar con claridad el perímetro del mal; llámese PP, Ciudadanos, Ibex, oligarquía… Ante sus constantes apelaciones al marxismo, es el momento de leer/releer El cero y el infinito, la magistral novela en la que el ex marxista y ex comunista Koestler cuenta el final del viejo revolucionario Rubachof, caído en una de las purgas estalinistas. “El individuo no era nada, el Partido lo era todo; la rama que se arranca de un árbol debe secarse”, reflexiona Rubachof, en otro tiempo líder implacable del partido. Responde el fiscal que le juzga: “La experiencia enseña que se debe dar a las masas una explicación sencilla y fácilmente inteligible de todos los fenómenos difíciles y complejos”. Una habilidad en la que Iglesias es el rey de la selva política.

Iglesias, gran agitador de emociones, es todo un “emócrata”. Podemos creerle o no, pero no mirar sus actuaciones con indiferencia. Hay que fijarse bien en lo que esconde al salir en el vídeo.

2) Mariano 'El Dilatador' O el O’corcheiro. Su abstracción del tiempo dilatando las no-actuaciones y su capacidad inigualable para flotar como el corcho ante grandes tempestades externas e internas. Estas son las dos grandes virtudes del gorila invisible de la derecha. Con un objetivo: que los espectadores que observan el comportamiento del líder del PP no detecten su verdadera naturaleza dirigida a per-ma-ne-cer.

El PP es hoy una olla a presión controlada a la gallega por Rajoy. El tiempo se acaba y ese es el propósito del líder popular. Los estatutos del PP señalan la celebración de un congreso nacional cada tres años; el último fue en 2012. Ni lo hubo en 2015 ni en el primer cuatrimestre de 2016. Según el artículo 31, el presidente del PP debe ser elegido en un congreso nacional y éste será, a su vez, candidato a la presidencia del Gobierno.

El “quieto parao” de Rajoy culpando a la humanidad del bloqueo político tiene, pues, todo el sentido. Pierde el tiempo, gana tiempo. Es su divisa. Si no hay congreso –se necesita un mes como mínimo para convocarlo- sólo él podrá ser el próximo cartel electoral. Sería impresentable que un cambio de líder se delegara en la Junta Directiva Nacional. Si el 2 de mayo se convocan elecciones para el 26 de junio, no habrá tiempo. Se montará una gran convención para mostrar la adhesión inquebrantable. Rajoy será recibido y despedido en loor de multitudes. Y a correr. (Evitemos utilizar olor cuando hay corrupción por medio).

No ha de extrañar que el líder gallego Núñez Feijoo, presidenciable, se desespera y amenace con dejar la política. Mientras, el odio cainita entre la vicepresidenta Soraya, presidenciable también, y Cospedal, secretaria general del PP, es utilizado por los “rajoianos”. Sólo Rajoy, dicen, puede evitar una ruptura interna como sucedió con UCD. La paz del cementerio.

“Ya no queda tiempo para la refundación del PP. Rajoy, en un acto de grandeza, debería haberse ido llevándose consigo malos espíritus como la corrupción”, se lamenta un líder regional desde el anonimato. ¿Grandeza? Sí, Rajoy es grande como el gorila invisible que esconde sus intenciones.

3) Sánchez 'El Ingenuo'. O 'El Malquerido'... En cierta ocasión, Guerra profetizó: con Almunia el PSOE no despegaba y con Borrell estamos en el aire, pero para estrellarnos. Eso se dice ahora de Pedro Sánchez. Unos le llaman ingenuo, en su acepción bondadosa, aunque la mayoría utiliza el calificativo como sinónimo de persona con deficiente comprensión.

La petición de Sánchez a Tsipras para que convenza a Iglesias y le apoye se ha convertido en el hazmerreir dentro y fuera del PSOE. Griegos y portugueses parecen ser las fuentes de inspiración de Sánchez. ¡Menudo modelo! Pedro no es tonto, o al menos no tanto como comentan los suyos. Simplemente quiere ganar tiempo, como Rajoy, para evitar su defenestración prematura.

Dándole a la moviola, este fue el video de la semana: 1) Sánchez, santo de los imposibles, quiere mezclar el agua con el aceite, a Ciudadanos con Podemos, con la bendición de Tsipras; 2) Rajoy, presidente en funciones, se convierte en líder antisistema al negarse a comparecer ante el Congreso soberano de los Diputados; 3) Iglesias, el poeta del amor, de la belleza y… de la guillotina. Tres líderes despóticos en el sentido en que lo describe Hanna Arendt: “Las mentiras políticas modernas se ocupan con eficacia de cosas que no son secretas sino conocidas por todos. Es el despotismo capaz de tornar invisible aún lo más manifiesto”. Como el vídeo del gorila.

Democracia, S.A.: cómo difamar al disidente
Juan Laborda www.vozpopuli.com  20 Marzo 2016

La aritmética surgida después del 20D señala que hay una alternativa de gobierno nítida de izquierdas. Ante esa posibilidad, empieza el teatro, la distracción. ¡Menudo paripé en televisión, radio y prensa en favor de un “gobierno responsable”! Sí, sí, sí, los muy cínicos hablan y presionan a favor de gobierno responsable, e incluyen en él a todos aquellos que nos han esquilmado; a todos aquellos que han colocado descaradamente “a los suyos” en diferentes puestos de la administración pública, a lo largo y ancho de la geografía española; a todos aquellos que han beneficiado de manera sistemática a sus "benefactores", que a su vez les premian con las ansiadas puertas giratorias; y, sobre todo, a todos aquellos que han sido insensibles al sufrimiento de sus conciudadanos.

Soy de los que piensa que la democracia está siendo destruida y demolida, sin ningún tipo de complejos, por la “superclase”, con todos los medios a su alcance. El problema trasciende ciertos tópicos asumidos por una parte amplia de la ciudadanía, y recogidos en expresiones tales como "nunca hemos tenido democracia” o “hace tiempo que fue destruida” Pero paremos un segundo, respiremos hondo y reflexionemos. Vale la pena pensar en serio acerca de cómo muchas formas de expresión democrática, sobretodo la disidencia efectiva, están siendo sepultadas.

La razón de fondo, siguiendo la Teoría Política de Sheldon Wolin, es muy sencilla. La “superclase” decidió que la democracia era una amenaza a su riqueza y poder, y empezó a maquinar como neutralizarla, obviamente sin dar la sensación de que lo estaba haciendo. Como resultado, la democracia S.A. Hay que sustentar la apariencia externa de democracia, con el fin de mantenernos tranquilos y entretenidos, a la vez que se elimina cualquier sustancia de ella. Echen una ojeada a la mayoría de las tertulias televisivas. Son nidos de grillos donde se confrontan opiniones aparentemente divergentes. Los interlocutores ni siquiera se escuchan, van con la posición tomada de antemano. No hay intercambio sosegado de ideas. Todo es un teatro al más puro estilo barroco. Lo peor es que están absolutamente vacuas de contenido. Nos ofrecen un espectáculo donde el escenario es muy colorido y llamativo pero que en realidad está vacío.

Populismo mal informado
Lo sustantivo es mantener todo como está con el fin de continuar aplicando de manera sistemática aquellas políticas distópicas empeñadas en reconstituir el sistema existente. El objetivo no es otro que favorecer de manera permanente a la clase dominante. Para eso, y por eso, el interés de la ciudadanía en participar en la vida pública lo han rebautizado como "populismo mal informado”.

Pero claro, las élites, no pueden salir a la palestra y decir que la disidencia, o la opinión radicalmente diferente, son nocivas en sí mismas. Ser capaz de mantener una opinión discrepante, incluso un voto radical, es después de todo el núcleo de la libertad democrática. Por eso la tarea en la que ya se ha embarcado la “superclase”, y sus acólitos, es doble. En primer lugar, crear la atmósfera y condiciones que hagan que la propia ciudadanía quiera reprimir la disidencia; para luego obsequiarles con un vocabulario nuevo, de frases e ideas pegadizas con las que expresar su recién descubierta cautela hacia los disidentes.

En Europa y Estados Unidos la retórica y la paranoia en torno a las amenazas a la seguridad nacional ofrece un ruido de fondo muy similar al macartismo. En el Reino Unido, por ejemplo, un nuevo proyecto de ley pretende dar a los servicios de policía y de seguridad británicas más poderes para poder detener un desplazamiento o viaje, cancelar pasaportes e incluso prohibir que la gente hable en las universidades. En España, de nuestra “ley mordaza”, mejor ni hablamos.

Nuevas etiquetas
Pero va a ser necesario buscar una narrativa distinta con la que desacreditar a aquellos que discrepan y disienten de las élites políticas y económicas en todo lo referente a la economía, las finanzas, la globalización y el medio ambiente. La “superclase” necesita nuevas etiquetas con las que señalar y referirse al modo de pensar de estos disidentes. Por ejemplo, aquellos que se oponen a la austeridad, en realidad se oponen “a la implementación de las reformas económicas necesarias para mantener nuestro bienestar". Pero aún hay más, se atreven a afirmar que “aquellos que muestran su oposición a los tratados comerciales multilaterales en realidad no los entienden”; y “quienes muestran su preocupación por los problemas ambientales en realidad exageran y se oponen al progreso de sus conciudadanos”.

Tratan de confrontar lo “responsable”, expresión que hace referencia a algo racional, equilibrado y basado en la evidencia, como oposición a lo "populista". ¡Pero si lo más irresponsable y pernicioso son el conjunto de políticas distópicas implementadas por los mal llamados “tecnócratas”! Da igual, lo tienen claro, hay que parar, denigrar, calumniar y desacreditar al disidente.

Pablo Iglesias, entre el terror y la virtud
Pedro J. Ramírez El Espanol  20 Marzo 2016

Cuando hace nueve meses Pablo Iglesias forzó la dimisión de Monedero de todos sus cargos orgánicos en Podemos, mi heterónimo el Arponero Ingenuo se atrevió a hacer un pronóstico en lo que entonces sólo era el Blog de El Español:

"Tal vez haya también llegado la hora de ajustar cuentas con los moderados que, con Errejón a la cabeza, están desvirtuando el espíritu fundacional de Podemos. Tras el turno de los "ultra", puede llegar el de los "citra". Golpear a quienes se pasan y a quienes no llegan. Ese es el sino del Incorruptible, del jefe revolucionario a quien le están vedadas las emociones. A un bandazo ha de sucederle otro de signo opuesto, con tal de preservar el único propósito permanente, el principio y el fin de todas las cosas: la conquista del poder... al servicio del pueblo".

Buen conocedor, como Iglesias, de las vicisitudes de la Revolución Francesa, el Arponero se refería a las purgas encadenadas del 1 y 10 de Germinal del año II (21 y 30 de marzo de 1794) cuando Robespierre envió sucesivamente a la guillotina tanto a los "indignados" que lideraba el furibundo Hebert como a los "indulgentes", encabezados por sus amigos personales Danton y Desmoulins.

Es obvio que el Arponero sólo se ha equivocado en el ritmo de los acontecimientos. "La hora" ha tardado algo más en "llegar". Pero eso no hace sino confirmar que lo más subyugante de la Revolución es su trepidación irrepetible. Episodios que en un microclima de pachorra colectiva como el de la España actual -con sus recurrentes "cerrado por vacaciones"- tardan en madurar unos cuantos meses, en la almendra central del Sena se gestaban y saldaban en aquel momento con la muerte en unas pocas jornadas vertiginosas.

Aun con este decalaje, todo lo sustancial se ha repetido miméticamente en el plano simbólico. Monedero fue "decapitado" porque sus chanchullos fiscales y lazos con Venezuela suponían un lastre que, unido a su intransigencia, perjudicaba las expectativas de Iglesias. Errejón ha sido ahora reducido a la impotencia, mediante la liquidación de su más fiel escudero, porque su flexibilidad ante el dilema de permitir la investidura de Sánchez, reducía el margen de maniobra de Iglesias. Sus otrora lugartenientes son ya dos muertos vivientes a los que se les permite participar en el espacio público siempre que lleven la cabeza bajo el brazo.

Sin el carisma del maldito que envuelve a Monedero, el sector anticapitalista, representado por exaltados de menor envergadura como Miguel Urban o la pareja meridional que forman Teresa Rodríguez y el Kichi, ha quedado reducido a un papel de guardián testimonial de las esencias. Su ansiedad en pro de unas nuevas elecciones le resulta de hecho muy útil a Iglesias como cohete propulsor de su soterrado pacto con Rajoy.

Privado de la secretaría de Organización que manejaba el "guillotinado" Sergio Pascual y situado bajo sospecha y vigilancia por las genéricas descalificaciones contra sus partidarios, Errejón ha perdido su principal punto de apoyo como contrapeso racionalista a la pulsión apache de Iglesias. La cabeza de Pascual rodó al filo de la medianoche, a la misma hora en que los guardias revolucionarios irrumpieron en los domicilios de Danton y Desmoulins en la rive gauche.

Iglesias, como Robespierre, ha golpeado sucesivamente a un lado y al otro. Y lo ha hecho pidiéndonos, como hacía el diputado de Arras, comprensión e incluso lástima ante las desagradables obligaciones que en materia de lazos personales le impone su compromiso revolucionario. "Del mismo modo que un gobernante debe tomar decisiones difíciles, a veces un secretario general también debe hacerlo", asegura el líder de Podemos en la reveladora carta que con el título Defender la belleza difundió poco antes de asestar su golpe letal.

Se trata de un texto digno de exégesis que haría las delicias de los frikies de la Sociedad de Estudios Robespierristas de París. Por un lado refleja las paranoias de Iglesias sobre esos "sectores oligárquicos" que, a su entender, se despiertan cada mañana con el único propósito de "acabar con Podemos" mediante la técnica de "sembrar la cizaña". Tal amenaza es la que legitima a Iglesias para exigir que "no hagamos el juego a nuestros adversarios" y depurar a quienes tras "cometer errores" deben pagar por ellos, "asumiendo las responsabilidades".

Ese ha sido el destino del tal Sergio Pascual, cuya cabeza ya está siendo exhibida en la punta de una pica ante los ojos del recluido Errejón, igual que los sans culottes paseaban la de la princesa de Lamballe ante el ventanuco de la habitación del Temple que servía de prisión a su amiga María Antonieta. No en vano J. M. Thompson, autor de la que aún sigue siendo biografía canónica de Robespierre, subrayaba su facilidad para "denunciar a hombres que habían sido sus amigos y habían compartido su mismo credo". Saturno devorando, no ya a sus hijos, sino a sus hermanos.

Lo más relevante de esa "carta a los círculos y a la militancia" son, por otra parte, los párrafos en los que, invocando a Marx -"aquel barbudo de mente genial"- como Robespierre invocaba al Ser Supremo, Iglesias define las reglas del juego dentro de la vanguardia revolucionaria. "En Podemos no hay ni deberá haber corrientes ni facciones que compitan por el control de los aparatos y los recursos" porque "la organización y sus órganos son instrumentos para cambiar las cosas, no campos de batalla".

O sea que hemos pasado de la ingenuidad de la democracia asamblearia al realismo del centralismo democrático, acorde con esa tradición comunista que Iglesias tanto admira. Y para justificarlo se apoya en otro de sus profetas favoritos: "Gramsci sabía que el Príncipe en el siglo XX no era tanto un gobernante como el partido, pero el partido nunca es un fin... es también el instrumento puesto al servicio de la dignidad de la gente".

Ahí está la clave. Igual que para Robespierre el principio inapelable era el bienestar del "pueblo", para Iglesias lo es "la dignidad de la gente". ¿Y quién es el "pueblo", quién es la "gente"? Muy sencillo: los movilizados por ellos mismos como representación icónica del todo. Ayer en el espacio urbano, hoy en las redes sociales. El "pueblo", la "gente" son quienes piensan como ellos, quienes actúan para ellos, quienes respaldan su liderazgo.

No es casualidad que ese mismo párrafo de la carta de Iglesias se tiña súbitamente de rojo: "Si de las cuentas que uno hace en la pizarra brota la sangre, las ciencias deben ponerse a trabajar para cerrar esas heridas". El que avisa no es traidor. Que nadie diga luego que no lo sabía. Puesto que va a haber herida, vayamos preparando la venda.

Para edulcorar lo que, más que pragmatismo, es inclemente rudeza -véase como le han hecho la "autocrítica" al difunto Pascual- Iglesias recurre al subterfugio emocional. Primero habla de fraternidad: "La unidad de nuestro proyecto y el compañerismo están siempre por encima de las lógicas que pudren los partidos". Luego de "pasión, ilusión y lealtad". "No perdamos ese brillo", dice para desembocar en categorías ya sublimes: "Se nota que os queréis... defendamos esa belleza que nos es propia".

¿Qué es todo esto sino una calcomanía de la famosa ecuación de Robespierre sobre los medios y los fines, sobre "el terror y la virtud"? La enunció ante la Convención el 17 Pluvioso del año II (5 de febrero de 1794), poco antes de golpear a diestra y siniestra: "Los resortes del gobierno popular en la Revolución son a la vez la virtud y el terror. La virtud sin la cual el terror es funesto. El terror sin el cual la virtud es impotente".

Iglesias ha solventado la crisis interna recurriendo a Pablo Echenique con la misma habilidad con que Robespierre se apoyaba en los momentos críticos en el paralítico Couthon, su "segunda alma" según Michelet. Hasta la silla de ruedas inteligente del líder de Podemos en Aragón parece inspirada en el sillón articulado mediante una manivela con forma de molinillo que transportaba a aquel diputado por el Puy-de-Dôme. Cualquier turista puede verlo en el Museo Carnavalet. Nadie como una persona con voz propia y el mérito añadido de sobreponerse a una discapacidad física para aventar recelos y suscitar simpatías hacia su patrocinador.

A pesar de este último detalle nada banal, estamos como de costumbre ante un paralelismo histórico lleno de imperfecciones. De hecho, el biotipo de Robespierre casaría mejor con el carácter y hasta el físico, o al menos las gafitas, de Errejón, mientras en Iglesias emergen la audacia de Danton, el hedonismo de Danton -"virtud es lo que yo practico todas las noches con mi mujer"-, los golpes de efecto de Danton y las sombras del dinero extranjero de Danton.

Cuando el gran Condorcet se preguntaba irónicamente "por qué Robespierre está siempre rodeado de mujeres" apuntaba a su misoginia. Un comentario equivalente sobre el juego de tronos en el que suben y bajan Tania, Irene, Carolina o Rita no escondería paradoja alguna. Pero la respuesta sería la misma, referencia machista al margen: "Lo que pasa es que la Revolución es una religión y Robespierre ha creado una secta: es un cura que tiene sus devotos, pero toda su fuerza está en las hembras… Se ha hecho una reputación de austeridad que apunta a la santidad. Sube sobre los bancos, habla de Dios y de la Providencia, se dice amigo de los pobres y de los débiles... Robespierre es un cura y no será nunca otra cosa”.

Si alguien dudaba aún de la envergadura, y el peligro, de este Pablo Iglesias al que acabamos de ver estrechar la mano de Rajoy con un guiño de complicidad en la mirada, la doble purga que ha acometido en su partido confirma su instinto depredador. Al verle entrar en acción es inevitable sentir la mezcla de repulsa y fascinación que producen los tigres de Bengala cuando se abalanzan sobre su presa.

En aras de la prolongación del espectáculo yo sólo me atrevería a sugerirle que no cometa el mismo error que acabó con Robespierre el 9 Termidor. Es decir, que identifique con precisión a sus enemigos en lugar de referirse genéricamente a sus conductas. No vaya a ser que, sintiéndose tantos amenazados, lleguen un día a la conclusión de que la única manera de preservar sus cabezas sea cortándole la suya.

Errejón, sin barba que remojar
J. A. Montano El Espanol  20 Marzo 2016

Yo, que soy poco fino para las disputas teológico-ideológicas de la escolástica marxista, solo alcanzo a distinguir dos facciones en Podemos: la de los arregladitos y la de los otros, a quienes llamaremos para abreviar “los desaliñados”. (Entre las mujeres también se dan los dos tipos, aunque su adscripción no es tan clara).

El arregladito Sergio Pascual, mano derecha (¡no torrentianamente; creo!) del arregladito Íñigo Errejón, ha visto cómo cuidarse la barba se penaliza en el partido: los desaliñados se han permitido terminarle el trabajo que empezó él, mediante un afeitado completo. El inconveniente ahora de Errejón es que no puede poner a remojar la suya porque es lampiño.

Se conoce que el camino para asaltar los cielos carecía de alicientes y se han puesto a asaltarse entre ellos mismos. Había que amenizar la larga marcha con unas purguitas, que además vienen fenomenal para este curso acelerado de años treinta que nos están dando los políticos del futuro. La gente siempre se ha peleado, y ellos, que son más gente que nadie, no iban a ser menos.

El ejemplo habitual del guerracivilismo cotidiano es el de las reuniones de vecinos. Pero hay otro ámbito donde vuelan las navajas, normalmente a espaldas de quienes las reciben: el de los profesores de universidad. El otro día le escuché historietas a un catedrático de la Complutense y comprendí que los que han accedido a una plaza tienen más cicatrices que El Juli. Es un currículum cosido a la piel. No podían tardar en aflorar las puñaladas en un partido de profesores.

El caso es que Sergio Pascual, al que yo veía como un Stalincito, ha sido purgado por ese Polpotito que es Pablo Iglesias. ¡Un Stalincito que no purga sino que es purgado! Me parece que no hay más que alegar en favor de su destitución: no estaba hecho para el puesto y punto. (Puede que ahora, con la depre, se descuide la barba: pero ya será tarde).

En el momento en que escribo estas líneas sigue desaparecido Errejón. Puede que haya reaparecido para cuando el lector las lea, pero da igual: solo quiero resaltar que su desaparición no es inquietante, como lo fue, por ejemplo, la de Nin en aquellos años que Podemos mitifica. Aun en crisis, nuestro capitalismo aburguesado mantiene la inercia de que no mola despellejar a la peña; les quita hierro a los piolets. Pascual y Errejón le deben una.

Pero el que se sobreviva a las purgas no quiere decir que la intención aniquiladora del purgador sea menos implacable. Pablo Iglesias ha remachado el ataúd simbólico de Errejón con un clavo difícil de quitar: Pablo Echenique. El cabecilla de los arregladitos está más enterrado que nunca. La única posibilidad que le queda es aprovechar el tirón del próximo domingo, el de resurrección. Por esa vía, por lo demás, sí que llegaba al cielo.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Cataluña debe ajustar su déficit y dejarse de quimeras
EDITORIAL El Mundo  20 Marzo 2016

LA CUP registró el viernes una moción en el Parlament para instar al Gobierno de Carles Puigdemont a aplicar la resolución independentista que se aprobó el pasado 9 de noviembre y después fue anulada por el Tribunal Constitucional. Es sintomático que los socios anticapitalistas de Junts pel Sí hicieran este movimiento político horas después de que el vicepresident Oriol Junqueras pidiera ayuda al Estado español y se comprometiera a ser «riguroso con el déficit». La citada resolución ilegal no sólo recogía la voluntad parlamentaria de convertir a Cataluña en una república independiente. También incluía un anexo en el que se recogían una serie de medidas destinadas a la lucha contra la pobreza energética, a favorecer la educación y la sanidad o a poner en marcha un plan de choque social. En definitiva, un acuerdo para aumentar el gasto público de forma significativa que tampoco dejaba de lado el compromiso del Govern de dotar de financiación la fase preconstituyente del futuro Estado independiente.

Parece que la CUP ha asistido ajena al baño de realidad que se han tenido que dar los dirigentes de la Generalitat en las últimas semanas por su precaria situación financiera. La humillación ante la comunidad inversora internacional a la que ha tenido que someterse Cataluña por la bajada de la calificación de su deuda a los escalones más bajos del bono basura no parece suficiente para distraer a algunos de sus utopías políticas.

Desde 2012, la Generalitat viene pagando a sus proveedores con ayuda del Fondo de Pago a Proveedores y a sus funcionarios con la asistencia del Fondo de Liquidez Autonómica(FLA). Su acceso a los mercados financieros está cerrado a cal y canto por la incapacidad de sus dirigentes de gestionar sus cuentas públicas con lo que su supervivencia financiera depende en exclusiva del Estado central.

Amparándose en el falaz argumento victimista del «España nos roba», elGovern ha permitido que su deuda se haya multiplicado casi por cinco desde el comienzo de la crisis y ya sea próxima a los 73.000 millones de euros (equivalente al 36% de su PIB). Pero lo más preocupante es que hasta este viernes, Junqueras no había demostrado el más mínimo interés por poner fin al dispendio. Esto a pesar de que Cataluña cerró 2015 con un déficit del 2,9%, cuatro veces superior al fijado por el Gobierno.

El descontrol financiero y los vencimientos de deuda que la Generalitat debe afrontar de manera inminente llevaron al conseller de Economía de ERC a pedir este viernes al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, un adelanto de 1.050 millones de euros de los 7.500 millones que tiene previsto solicitar al FLA en 2016.

A cambio, Junqueras, previa presentación de un plan de ajuste del gasto, se comprometió enMadrid a reducir el déficit público. Sin embargo, el conseller evitó confirmar que el dinero que reciba del Estado central no va a ser destinado a financiar iniciativas independentistas.

Hace bien el ministro en garantizar que ninguna comunidad autónoma incumpla sus pagos. Pero Hacienda debe extremar la vigilancia para evitar que la Generalitat utilice un sólo euro público para financiar su desconexión. La deslealtad de quienes han desafiado al Estado español y a sus leyes obliga al Gobierno central a exigir a Cataluña controles extraordinarios. Y en caso de incumplimiento del déficit, a intervenir en la gestión de sus cuentas como prevé la Ley de Estabilidad Presupuestaria.

Síndrome de Stockholm
Nota del Editor  20 Marzo 2016

Lo que faltaba, El Mundo dando por bueno el tinglado autonosuyo. Siempre que tengo ocasión en cualquier reunión donde se mencione el tinglado autonosuyo, lanzo la pregunta sobre alguna cosa buena de tal tinglado, y claro no existe nada que a nivel autonosuyo sea mejor. Por ello, cualquier envoltorio con el que pretendan ocultarlo no deja de ser una falta de respeto al sentido común y un atraco a los ciudadanos .

Del tijeretazo de Mas al bono basura de la desconexión
María Vega El Mundo 18 Marzo 2016

En la primavera de 2010, Standard & Poor's decidió castigar a Cataluña por su descontrol del déficit y degradó su nota desde el notable alto (AA-) al notable bajo (A+). Meses después, Artur Mas era elegido president y aterrizaba en la Generalitat con una vocación de tijeretazo ejemplar en la Europa de Merkel.

El austero Mas suprimió altos cargos de la Administración, quitó una paga extra a los funcionarios, emprendió la privatización de empresas públicas e incluso puso a la venta algunos de los activos más codiciados de su patrimonio.

Sanidad y Educación tampoco se salvaron de los recortes. Además de decretar el cierre de quirófanos y aumentar las horas lectivas de los profesores, la Generalitat llegó a implantar el polémico euro por receta que más tarde el Constitucional obligó a suprimir.

Hubo partidas que no sufrieron. Por ejemplo, el gasto público en elementos identitarios o en las oficinas comerciales con vocación de embajada que la Generalitat tenía repartidas por el mundo. Lo que sí sufrió fue la popularidad del flamante president.

Acorralado por su nefasta gestión de la crisis, Artur Mas decidió lanzar un órdago al Gobierno central para exigir una mejor financiación y adelantar las elecciones a 2012. Su estrategia política era clara: Madrid era el único responsable de los desfases presupuestarios de Cataluña. Una acusación que más tarde Junts Pel Sí convirtió en lema para presentarse a los comicios de septiembre de 2015.

En 2010, los catalanes favorables a la creación de un Estado independiente se movían entre el 20 y 25%, según el Centro de Estudios de Opinión. Pero el retorcido mensaje de Mas caló en la población. Hoy los partidarios superan el 38%.

El tropiezo que esta semana ha sufrido Oriol Junqueras, conseller de Economía en esta legislatura, con Standard & Poor's debería servir a los catalanes para reflexionar hacia dónde les está llevando el órdago independentista.

El Parlament puede amenazar a diario con incumplir las leyes. Pero la chulería no es gratuita. Los mercados internacionales sólo operan cómodos en territorios donde hay seguridad jurídica y la 'desconexión' no la garantiza.

Cataluña está ya hundida en el bono basura. Hace tiempo que sin el soporte del Estado español, a través del FLA, sería una región quebrada con una deuda de 73.000 millones de euros. Y si se amplía la foto de la independencia, al perder el soporte del BCE, el colapso del nuevo país sería total.

El porqué de tan limitada deslegitimación de ETA por parte de sus antiguos alumnos
Los antiguos miembros de ETA y su exiguo papel en la deslegitimación del terrorismo (2º Parte)
Mikel Azurmendi www.latribunadelpaisvasco.com  20 Marzo 2016

El motivo por el que hasta los más compungidos ex etarras no llegan a tomar conciencia clara de los vastos estragos cívicos y sociales de sus actos estriba en que no se trata de plantearse una cuestión política añadida a su arrepentimiento. Todos ellos se siguen considerando abertzales y consideran que nadie debe pedirles un cuestionamiento de sus ideas abertzales. “Estamos en democracia, ¿no?, pues que se nos respeten nuestro derecho a pensar libremente y a manifestar ese pensamiento”, vienen a decir todos ellos.

Pero no se trata de exigirles cuentas políticas sino de que deban replantearse más a fondo la cuestión de la culpa moral. Porque la compunción moral de los ex terroristas arrepentidos sólo llega hasta ese umbral del daño que causaron a otros: NO SE APERCIBEN DEL INMENSO DAÑO QUE SE HAN HECHO ELLOS A SÍ MISMOS.

Ninguno de ellos ha cobrado conciencia de que sus actos terroristas han vuelto indigna su existencia: pues no solamente sus actos arrasaron los derechos humanos (de los otros) sino que se despojaron de derechos a sí mismos entregándoselos a una organización de terror cívico, quedando convertidos en despojos humanos, sin dignidad alguna, sin libertad, sin voluntad para emprender metas propias, como muñecos, títeres o peones del Hermano Mayor. Alguno de los últimos arrepentidos han reclamado para sí su condición de persona, pero ¿es así?, ¿qué consecuencias tiene ser un gran asesino de una gran organización del terror?, ¿cuál es la condición para que el terrorista recobre la dignidad del ser humano?

La fuente de los derechos humanos no es una misteriosa norma que le cuelgue al niño al nacer a manera de escapulario, ni tampoco un DNI que lleve consigo impresa el alma humana o la Razón universal, ni es un antiguo código divino inscrito en la costilla de Adán pero no descifrado hasta el s.XX. Nada de eso. El hecho fundante y origen de los derechos humanos es que nuestra imaginación moral ha barruntado –tardíamente, es verdad, en 1948 precisamente, tras las masacres y holocaustos de la II Guerra mundial, en el Congreso de Chicago de 1948– que el mundo sólo gana y mejora merced a la acción de los humanos y que eso que acrece en el mundo con la mejora que le impregnamos los humanos, eso es la dignidad de ser persona. Y, en cambio, lo que arruina y empeora al mundo con la acción malvada, eso hace indigna una existencia humana. En consecuencia, nadie puede echar mano a otro ni usar la existencia de otro para los fines de uno porque, al degradar algo del mundo, uno se degrada él mismo. LA DIGNIDAD DE LA PERSONA ES QUE NO PUEDE SER HUMILLADA, NADIE DEBE IMPEDIRLE HACER LO QUE ELLA ESTIME HACER MIENTRAS NO HAGA DAÑO A NINGÚN OTRO.

El ex etarra compungido no ha llegado a ver todavía la inmensa degradación personal de sí mismo al haber él degradado el mundo de su alrededor. Si bien se postra humildemente ante su víctima y le pide perdón, no barrunta que él tiene ante el mundo una cuenta pendiente de indignidad y que debe saldarla para adquirir de nuevo figura de un humano digno. Él debe impetrar con humildad en la red comunitaria, donde ha nacido y crecido, por el estropicio de sus actos que han malogrado lo que se esperaba de él. Debe suplicar ante esa comunidad humana que le ha traído al mundo y le ha educado en una familia amorosa y en una escuela amable y buena. Porque en lugar de aumentar el bien-estar y belleza del mundo, él ha maleado el hábitat y su curso cívico de cosas apostatando de su libertad y racionalidad haciendo decrecer la dignidad de su propia existencia personal. Ésta se le ha vuelto gris, indigna. Es ésa la conciencia que tenían Primo Levi y muchísimos otros supervivientes de los campos de concentración por el mero hecho de haber sobrevivido a expensas de los otros compañeros que allí murieron (5). “Si esto es un hombre”, decía de sí mismo Primo Levi admitiendo que era un alma llena de esquinas deudoras de miles de gentes que murieron de su parte. “Si esto es un hombre” es lo que debería repetirse a sí mismo todo ex etarra compungido ante el hecho de haber quitado la vida a muchos otros pero quedar él vivo, aparentemente vivo pero entregada su alma entera al Hermano Mayor, entregada a éste su libertad, su capacidad de pensar entera. ¿Soy yo un hombre, una persona? es lo que todo etarra y ex etarra, incluido el más arrepentido de todos, debería corear.

LA LIMITACIÓN MORAL DE NO HABERLO BARRUNTADO LE IMPIDE AL EX ETARRA ARREPENTIDO TOMAR CONCIENCIA DE LA DESTRUCCIÓN DE LA RELACIÓN INTER-PERSONAL CAUSADA POR SUS ACTOS TERRORISTAS.

Miope de lo que es el fondo de dignidad humana y la fuente de los derechos humanos, juzga la conexión entre los ciudadanos como “asunto político”, cuando es un asunto pre-político, absolutamente moral. A causa de ello hasta los más grandes arrepentidos no son conscientes de que están contagiados de una grave enfermedad etarra pues prosiguen como ventrílocuos de ETA: al terrorismo ejercido le llaman “lucha armada” sin jamás mentar la palabra “terrorismo”; a entregar las armas le llaman “proceso de paz”; a su violencia ejercida la consideran otra parte de la violencia general y hasta la equiparan con la violencia del Estado (6). Los arrepentidos enmudecen, como amnésicos, ante la devastación durante cincuenta años producida por terroríficos hechos -no únicamente asesinatos, secuestros, amenazas, robo y chantajes de personas- sino hechos que han fracturado la sociedad vasca escindiéndola y envileciéndola (7).

Creo que es esta limitación moral lo que les impide contrarrestar la falsificación de “la memoria distorsionada” que sólo unos pocos, como Carmen Guisasola, sí han intuído que es el arma de ETA para proseguir “manteniendo la imagen coherente” de siempre: la imagen memoriosa de que su lucha era política y en defensa de los vascos. De ahí que esos arrepentidos todavía prosigan con la misma arquitectura mental que les configuró su militancia en ETA: para ellos Euskadi sigue siendo Euskalherria (una y euskaldún), Navarra sigue perteneciendo a “la parte sur de Euskalherria”, y al asunto vasco de sus actos violentos lo siguen llamando “el conflicto” (8). Profundizar hasta lo hondo en la conciencia de culpa moral implicaría, seguramente, llegar hasta ese fondo de ideas que le impulsó a uno a convertirse en un peón de la organización terrorista, un voluntariamente sometido a lo que le ordenen a uno. Y eso no es una cuestión política sino moral, una cuestión esencial para que un arrepentido pueda colaborar con el proceso de reconciliación de los vascos.

Para que alguna vez se reconcilie la sociedad vasca, el mundo mental de los etarras, su relación con el mundo (sentimientos e ideas) deberá transformarse radicalmente. Tan radicalmente cuanto radicalizaron la persuasión de ser ellos los únicos vascos puros y quienes podían disponer de la vida de otros vascos sucios y traidores. Deberán, pues, poner en entredicho el ideario que constituía su mundo de privilegiados puros por el que practicaban la limpieza social.

Esto no es una exigencia política, no. Esto es una simple reciprocidad moral con el mundo coterráneo en el que deben ser considerados como personas.

Si esto es así, me atrevería a asegurar que EL ARREPENTIMIENTO Y PETICIÓN DE PERDÓN TODAVÍA NO HAN PRODUCIDO DE POR SÍ UN DESEO DE CLARIFICAR EL SUSTRATO DE LOS MÓVILES (SENTIMIENTOS E IDEAS) QUE A UN EX ETARRA LE EMPUJARON A ASESINAR Y EJERCER EL TERROR.

De manera que la impostergable interrogante es si uno puede arrepentirse de haber asesinado sin condenar las causas y motivos por qué lo hizo. Si se produjera alguna vez que el arrepentido se preguntase por las motivaciones que le impulsaron a ejercer el terror, vería que él es un producto de ETA y que esta organización es un singular producto histórico:

1º de una absoluta falta de compasión humana, de una ética impía y sin otro principio que usar al otro para lograr el máximo resultado para sí (el fin justifica los medios). Ética utilitarista camuflada bajo el axioma ficticio de los derechos colectivos de la nación

2º de una ideología que ha narrado falsamente la historia vasca para construir una patria sin referencia empírica alguna que configura al español como enemigo de esa patria. Lo cual inyecta en el militante penetrantes estados anímicos de odio y motivaciones para asesinar a ese enemigo

3º de una voluntad de poder tan inconmensurable que se cree autorizada a matar para imponer una lengua, supuestamente madre, para todos los hablantes cuando apenas llega a constituir la del 25% de la población

A mi modo de ver las cosas, será imposible la reconciliación de los vascos sin que estos tres ejes de inflexión autocrítica en los actos nada cívicos del ex militante etarra los asuma el conjunto de los nacionalistas radicales que han usado el terror, o se han servido de su prestigio para inyectar violencia ideológica en barrios y aldeas, o se han beneficiado partidistamente de ello hasta normalizar desde las instituciones la actual “norma” (horma) de ser vasco.

Próximo Capitulo: La ex-militancia de ETA, una miscelánea de los antiguos alumnos

NOTAS
(5). Es un hecho que casi todos esos supervivientes tenían conciencia de que sobrevivir más de tres meses en un Lager únicamente le era posible a uno merced a argucias o estratagemas por las que otros compañeros debían padecer, y hasta perecer. Primo Levi decía que de los primeros ciento cincuenta mil judíos internados en su campo, “apenas sobrevivían unos pocos centenares en 1944: ninguno de éstos era un vulgar prisionero que vegetase en los Komando vulgares y recibiese la ración normal. Quedaban solamente los médicos, los sastres, los zapateros remendones, los músicos, los cocineros, los jóvenes homosexuales atractivos, los amigos y paisanos de alguna autoridad del campo; además de los individuos particularmente crueles, vigorosos e inhumanos instalados (por los SS) en los cargos de Kapo, de Blockältester u otros; y, en fin, los que... siempre habían logrado organizarse con éxito gracias a su astucia y energía (...) Sucumbir es lo más sencillo: basta cumplir las órdenes que se reciben, no comer más que la ración, atenerse a la disciplina del trabajo y del campo. La experiencia ha demostrado que, de este modo, sólo excepcionalmente se puede durar más de tres meses” (Si esto es un hombre, 1958, pg.95-96). Para durar más de tres meses, uno tenía que consentir con todo y mirar hacia otro lado, tenía que escaquearse a expensas de cayera un tercero, tenía que trapichear como fuere para pasar desapercibido. Eso en el caso del más honrado de los supervivientes. Uno se volvía superviviente duradero a cuenta del musulmán, del hundido, de quien se abandonaba del todo por no poner de su parte una artera defensa, marrulleras artes y tortuosos procedimientos para enchufarse. La supervivencia sin fraternidad exigía al prisionero “aguzar el ingenio a favor de uno mismo, ejercitar la paciencia y la voluntad, acallar la dignidad, no apiadarse del vecino, apagar la luz de la conciencia, salir al campo como brutos contra otros brutos” (SEH, pg.98). En Los hundidos y los salvados (pg.105) Primo Levi esboza otros cuantos perfiles más, tales como: no avergonzarse de estar vivo en lugar de otro, haber golpeado a alguien cuando se tenían fuerzas para ello, haber aceptado algún cargo, haber quitado el pan a alguien. Son rasgos que muestran que uno “ha suplantado a su prójimo y está viviendo la vida de ese prójimo”. Para Primo Levi la imagen de un no-hombre, de una existencia gris era “Un hombre demacrado, con la cabeza inclinada y las espaldas encorvadas, en cuya cara y en cuyos ojos no se puede leer ni una huella de pensamiento”(SEH, pg.96).

Estos testimonios de Primo Levi fueron corroborados plenamente por su compañero de barracón, Jean Améry, en su libro Más allá de la culpa y la expiación (pre-Textos, 2001:53-54).

(6). “Sé bien que la violencia padecida en Euskal Herria en las últimas décadas no es únicamente la de ETA” decía el arrepentido I.Etxezarreta, pero también Txelis en su documento insinuaba esa ambigüedad de erradicar “definitivamente todo tipo de violencia, especialmente la violencia de intencionalidad política (Setién) sea cual fuere su signo y origen”. Al subrayar Chelis que está contra “todo tipo de violencia” y “sea cual fuere su signo y origen” le preguntaba yo si no situaba su discurso en el lenguaje de los terroristas más que en el de sus víctimas: <<¿Cree Chelis que ha sido injusto el Estado democrático reteniéndole a él en prisión? ¿Cree Chelis que cuando los agentes de seguridad del Estado han repelido una agresión de los terroristas con violencia, incluso con muerte del terrorista, obraron injustamente? ¿No se engaña Chelis al creer que su discurso va “más allá de los discursos políticos de distinto signo… y trata(r) de situar esta reflexión en un ámbito ante todo ético y, si se quiere, metapolítico”? ¿Por qué ese miedo moral a llamar a las cosas por su nombre?>>

(7). Daré unos someros ejemplos: imposibilitaron la existencia de partidos políticos democráticos -acabando con UCD y lastrando gravemente la del PP y PSOE-; implantaron la existencia de agrupaciones y partidos no democráticos y para-fascistas que, en plena instauración de la democracia, hicieron de la ciudadanía una masa amorfa y plegada a sus intereses; implantaron con violencia la ley del silencio cautivo de la ciudadanía y el imperio del nacionalismo étnico como cultura política, única y obligatoria; desterraron del país a un gran número de ciudadanos que no podían transigir con una ausencia de libertad personal y en la educación de sus hijos

(8). Véase la larga entrevista de los presos de Nanclares, en Argia 28.01.2011

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