AGLI Recortes de Prensa   Lunes 21 Marzo  2016

Rajoy sí paga a traidores
El problema de las autonomías no es la financiación, es el gasto, y si se les da el dinero sin control, la situación no mejora sino que empeora. El resultado es más gasto y más déficit
Roberto Centeno El Confidencial  21 Marzo 2016

En una España cuya Administración se encuentra casi paralizada, tanto por el caos político como por la grave falta de medios, a pesar de haber sometido a los españoles al mayor expolio fiscal de su historia, donde la Justicia, por poner un ejemplo grave, nunca había funcionado peor y con más lentitud, con los jueces desbordados y desmotivados con un presupuesto miserable de ¡1.577 millones de euros!, una banda de sediciosos exige al Estado la entrega de 7.560 millones de euros para pagar su deuda y para seguir construyendo las estructuras de la República catalana, empezando por un Ministerio de Exteriores y nuevas embajadas. Y Rajoy promete su entrega a sabiendas de que parte de ese dinero será empleado en un delito de sedición anunciado, un delito clarisimo de malversación, porque destina deliberadamente fondos públicos para fines delictivos, a lo que se uno otro delito de complicidad con la propia sedición.

Y como la indignidad y la cobardía del Gobierno carecen de límites, no hay insulto ni desafío a España del que los sediciosos no sean capaces porque les sale gratis total: han ordenado a la Diputación de Barcelona que deje de ingresar en Hacienda las retenciones por IRPF de sus 5.000 funcionarios, y lo haga en la Agencia tributaria catalana, sumándose a los más de 80 consistorios que lo hacen desde hace tiempo sin que haya pasado nada. El miércoles pasado, Inés Arrimadas, portavoz de C's, protagonizó un duro enfrentamiento en el Parlamento catalán acusando a Puigdemont de “utilizar a los funcionarios como arma política”. Unos funcionarios pagados con el dinero que les entrega Rajoy, y que utilizan como fuerzas de choque en todas las manifestaciones separatistas.

Montoro amenaza con las penas del infierno a instituciones y funcionarios, pero como luego no hacen nada, sus amenazas solo sirven de objeto de burla. Artur Mas acaba de explicar al juez del 9-N que Rajoy “no hizo el menor esfuerzo por impedir la consulta” y denuncia la “pasiva conformidad” del Gobierno con la misma. Y es que con independencia de los delitos de malversación y complicidad, Rajoy viene cometiendo desde 2012 otro delito gravísimo de prevaricación omisiva por incumplimiento deliberado de sus obligaciones como presidente del Gobierno. Nunca en la historia de Europa un jefe de Gobierno ha hecho dejación tan absoluta de sus deberes ante un puñado de sediciosos que además carecen de fuerza real.

¿Quien ideó la indigna reunión del Prat?
Justo al día siguiente de que Junqueras exigiera al Gobierno la entrega de 7.560 millones, De Guindos recibe una 'llamada desde Barcelona' en la que 'alguien' le pide que a su vuelta de Bruselas haga una escala en Barcelona para hablar en privado con Junqueras.¿Cuántas personas hay en Barcelona con capacidad para llamar al ministro de Economía y que acepte sin rechistar el cometer tal infamia? Infamia porque un ministro de un país decente no puede aceptar plegarse al capricho del jefe de una banda de sediciosos. Un ministro mínimamente digno le dice al 'peticionario' de Barcelona, primero, que le diga Junqueras para qué quiere verle y, después, que sus puertas en el ministerio están abiertas para hablar de lo que se quiera, pero, eso sí, con luz y taquígrafos, porque se trata del dinero de todos los españoles y en consecuencia eso no se puede tratar en secreto.

Parece que el 'peticionario' le dijo que así se “limaban asperezas”, el discurso habitual de los grandes banqueros y empresarios catalanes, según el cual hay que darles a los sediciosos todo lo que pidan para evitar 'el choque de trenes' (de un tren blindado contra una carretilla), cuando la realidad ha demostrado hasta la saciedad que lo que ocurre es exactamente lo contrario, el dinero se emplea en financiar el proceso independentista y ahora se va a emplear en construir las estructuras de Estado de una hipotética República catalana. Montoro se agarró un cabreo monumental, llamó a De Guindos por teléfono y le dijo "quién coño te has creído que eres para hablar de temas de financiación autonómica que no son de tu competencia".

Una bronca épica, y al final Montoro consigue tomar las riendas de la negociación. ¿Para qué? Pues solo para salvar el fuero, porque luego acabó cediendo por orden de Rajoy. Nunca he podido entender, querido Montoro, cómo has podido plegarte y realizar una política económica contraria a la que me dijiste y sabías era la única posible: bajar impuestos y recortar drásticamente gasto. Y ahora tienes que tragar a una banda de sediciosos que meterías en la cárcel si estuviera en tu mano, y cuya incompetencia y venalidad ha llevado a Cataluña a la quiebra: cuando tienen que atender a vencimientos que no pueden cubrir, piden que el Gobierno de España lo haga e increíblemente prometéis hacerlo.

Pero además no se ha llegado a esta situación de golpe, sino mediante una degradación de año a año ordenada por Rajoy, que ha entregado ya más de 50.000 millones de euros a los sediciosos que ahora están en quiebra. Vamos a ver, Montoro, ¿no me dijiste poco antes de las elecciones en el programa 'La vuelta al mundo' de Carlos Cuesta que ibais a intervenir todas las CCAA que no cumplieran los objetivos de déficit para evitar el desastre? Cataluña, Valencia, Andalucía, Castilla-La Mancha estaban quebradas ya entonces, y ¿qué hicisteis en lugar de intervenirlas? Crear el FLA para que no quebraran y pudieran seguir despilfarrando sin límite ni control alguno.

Mira Montoro, esto es el colmo del disparate y de la indignidad, y lo sabes. ¿Con qué derecho vais a entregar un dinero que España no tiene a una banda de sediciosos incompetentes y venales? La excusa de no dejar quebrar a Cataluña es absurda, porque no ocurrirían las desgracias que cuentan los opinadores ignorantes y otros que no lo son, como Airef (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal), cuyas afirmaciones son incompresibles. Porque ¿qué pasó cuando el Gobierno de EEUU dejó quebrar a California? Nada en absoluto. Luego intervino California, cortó las cabezas de los responsables y puso en orden el gasto. Tú sabes, Montoro, como me dijiste, que el problema de las autonomías no es la financiación, es el gasto, y si se les da el dinero sin control alguno, la situación no mejora sino que empeora, porque el resultado es más gasto y más déficit.

De "cordial y productivo" calificaría el encuentro el sedicioso Junqueras, sobre todo productivo, se lleva 350 millones para seguir financiando las nuevas estructuras de la República catalana, la promesa de recibir otros 1.000 millones como 'liquidación' de 2015, una auténtica broma, y que el Estado cubrirá todas sus deudas a vencimiento. Aunque la situación económica de Cataluña es tan catastrófica por culpa de los sediciosos que S&P acaba de rebajar aún más su calificación crediticia, que está ya ¡cuatro escalones por debajo dentro del bono basura, al mismo nivel que Angola! Una forma gloriosa de empezar la nueva República, Cataluña no puede sobrevivir en manos de esta chusma y tiene que ser intervenida. Es el núcleo del cáncer dentro de la metástasis autonómica que está destruyendo España.

¿Y qué opina Bruselas, querido Montoro, al ver que os pasáis la Ley de Estabilidad por el forro y toleráis que Cataluña multiplique por casi cinco el déficit permitido?. Ya basta de engañar a los españoles contando que hay que dar lo que exigen los sediciosos porque la quiebra de Cataluña arrastraría la de España. Cataluña no tiene por qué quebrar, pero los ineptos y los ladrones que la han llevado a esto no pueden seguir al mando, es un insulto a la inteligencia y un robo a los españoles. Supongo, Cristóbal, que no se te escapará: estás siendo colaborador necesario de los delitos de malversación y complicidad.

Volviendo a De Guindos, no sabemos quién le convenció para desviar el avión oficial y reunirse con el jefe de la banda en Barcelona, pero lo que sí sabemos es que De Guindos está buscando trabajo desesperadamente, y que al fracasar todas sus opciones europeas, que tanto se había trabajado devolviendo a las cajas alemanas, francesas y holandesas hasta el último céntimo, algo que no ha ocurrido en ningún lugar del planeta, ahora las está buscando en España. Su arrogancia solo superada por su incompetencia -no tiene idea de banca y en Lheman era solo un conseguidor que además no conseguía- le darían la puntilla en Europa y ahora solo tiene una opción: Criteria, el grupo industrial de la Caixa. Y la pregunta es: ¿tiene relación el insólito desvío del avión oficial con una poltrona en Criteria?

El error Berenguer hoy el error Rajoy
El 15 de noviembre de 1930, José Ortega y Gasset, el más brillante e influyente pensador político de la época, publicaría un artículo histórico en el diario 'El Sol' titulado 'El error Berenguer' (1), que precipitaría el advenimiento de la República, aunque luego el propio Ortega, espantado ante el sectarismo y el guerracivilismo de la izquierda española -igual que hoy-, clamaría “¡no es esto, no es esto!". Pero vayamos a Rajoy, a quien las denuncias de Ortega le son de aplicación plena: “Hagamos como si aquí no hubiera pasado nada”, “nos ha vejado, pisoteado, envilecido y esquilmado durante siete años [cuatro Rajoy] y, no obstante, pretende, impávido, seguir al frente de los destinos de esos españoles y de esa España”. “Quiere una vez más ignorar la desastrosa situación y salir del paso, como si los 20 millones de españoles [46 hoy] estuviésemos ahí para que él saliera del paso”.

“Hemos padecido una incalculable desdicha. La normalidad que constituía la unión de todos los españoles se ha roto. La continuidad de la historia legal se ha quebrado. No existe Estado español. Este es el error Berenguer del que la historia hablará. Y como es irremediablemente un error, somos nosotros, y no el Régimen mismo; nosotros, gente de la calle, de tres al cuarto y nada revolucionarios, quienes tenemos que decir a nuestros conciudadanos: ¡Españoles, vuestro Estado no existe! ¡Reconstruidlo! 'Delenda est Monarchia”.

Rajoy ha cometido innumerables delitos de carácter penal a los que ya me he referido, delitos tan claros que resulta sorprendente que hasta ahora ninguna asociación civil o ningún partido político no perteneciente a la casta no lo hayan denunciado, cuando el tema es extremadamente sencillo. Pedir al Congreso un suplicatorio que está obligado a dar porque así lo establece una sentencia del Tribunal Constitucional, y después presentar la querella por malversación, complicidad y prevaricación omisiva ante el órgano judicial competente, que no es otro que el Tribunal Supremo, y que, además, es razonablemente independiente del Gobierno, y en especial la sala 2ª de lo penal, que lo es absolutamente. Si alguien toma esta iniciativa, podremos decir parafraseando a Ortega: 'delendus est Rajoy'.

(1) Dámaso Berenguer fue el jefe del Gobierno que sucedió a la dictadura de Primo de Rivera.

El inexplicable prestigio del comunismo en España
Pedro de Tena Libertad Digital 21 Marzo 2016

Hay cosas que son intelectual y moralmente inexplicables. Una de ellas es el prestigio del comunismo español entre los jóvenes y entre los no tan jóvenes después de una historia nada heroica. Hemos asistido al guillotinamiento político de Errejón y su amigo Pascual, por mano de Pablo Iglesias, con el aplauso de Teresa Rodríguez y los suyos que aún no han caído en la cuenta que serán sus cabezas las que vayan después al cesto de los despojos políticos. Y lo que es más sorprendente: con el silencio, real o forzoso, de las "bases" y los círculos"(al parecer muy viciados) que han visto cómo la supuesta democracia interna era sustituida por el dictado de un tigelino desenfrenado que suplantó a los indignados por sus círculos, a éstos por sus consejos, a sus consejos por su cúpula dirigente y ahora, a lo que se ve, aspira a eliminar a la cúpula -unos detrás de otros -, hasta la caligulada final. Fue precisamente Trotsky el que explicó cómo era el camino de Stalin hasta el piolet definitivo. Pero los trotskistas de hoy no han leído a su maestro.

El comunismo español que nace de una costilla enferma del PSOE, precisamente sus juventudes -la carta de Carrillo a su padre, el socialista Wenceslao Carrillo debería formar parte de un museo internacional de la infamia -, no tiene nada que ver con el comunismo italiano, ni francés ni europeo en general, donde apenas existe o está prohibido. No me refiero sólo a las matanzas de los adversarios organizadas durante la II República y durante la Guerra Civil. Me refiero a la liquidación de sus ingenuos aliados republicanos, incluso comunistas disidentes y libertarios. Recuérdese el despellejamiento y asesinato de Andreu Nin y otros dirigentes del POUM, un partido trotskista aniquilado por los amigos soviéticos de Carrillo y La Pasionaria. Su sumisión al estalinismo y su estrategia internacional en las vísperas de la II Guerra Mundial - se olvida interesadamente que Stalin fue socio de Hitler un tiempo, fue infame. Como lo fue su deseo de alargar la guerra para satisfacer los intereses de Stalin. Tras la Guerra Civil, hay que leer los testimonios de Federico Sánchez, El Campesino o Líster para hacerse una idea de la crueldad y la miseria de este Partido Comunista que retrató con crudeza Gregorio Morán. Como señaló, el comunismo es ya cadáver y lo que queda de él no es otra cosa que zombies podemitas mediáticos animados desde poderes de la comunicación fácilmente reconocibles.

Hace tiempo que se demostró que las ideas comunistas no tienen fundamento científico alguno, ni filosóficos ni económico, y no se las creen ni siquiera en China, donde el aún incipiente desarrollo económico y social, ha venido de la mano de las ideas capitalistas, controladas eso sí por los riquísimos dirigentes del Partido. A pesar de la caída del Muro de Berlín, qué pocos intelectuales españoles levantan la voz, escriben, muestran y enseñan, no sólo la falta de rigor de las ideas, sino el asombroso, por lo extenso, número de víctimas de diverso tipo que han causado en la historia del mundo en menos de dos siglos. Que sus versiones populistas actuales como la bolivariana, la evomoraliana, la castrista y otras sean alabadas cuando deberían ser intelectualmente fumigadas por la crítica racional, me resulta increíble. Mi admirado Félix de Azúa, con el que aprendí a decepcionarme, acaba de poner los puntos sobre las íes de sus todavía inquietantes partidarios. Ahí tienen lo de Rita Maestre. No le gusta la Iglesia, asalta una capilla legalmente concedida, profana, amenaza ("arderéis como en el 36") y humilla las creencias de los demás. Es condenada, no dimite como exige a sus adversarios en casos semejantes y encima es aplaudida. Y así una cosa detrás de otra. Quosque tandem abutere patientia nostra?

Para mi, la única grandeza del comunismo patrio fue contribuir a la reconciliación nacional de la transición en un diseño democrático compartido que ahora se aprestan a destruir sus herederos zombies de la mano de los astutos separatistas de derechas y ciertos estrategas islamistas. Es su carácter, como el caso del escorpión. La pregunta es: ¿Cuál es nuestro carácter?

Arturo Pérez-Reverte, contra "la imbécil y cobarde España" que hace posible a Gabriel Rufián
El escritor dedica un durísimo artículo a Gabriel Rufián... y a todos los que han hecho posible que muchos jóvenes catalanes sean como él.
Libertad Digital  21 Marzo 2016

El artículo de Arturo Pérez-Reverte de esta semana en su sección del dominical XLSemanal tiene como protagonista a Gabriel Rufián, el diputado de ERC con el que ya ha tenido algún encontronazo dialéctico por Twitter.

Pérez-Reverte escribe a partir del increíble discurso que Rufián pronunció en el segundo día de la sesión de investidura de Pedro Sánchez en el Congreso, una intervención para la que no ahora calificativos: "A medio camino entre la retórica cursi de Paulo Coelho y el humor surrealista de Tip y Coll, pero en plan serio".

Cuenta el escritor su reacción ante la retórica del diputado de ERC: "Llegué a preguntarme si se había preparado antes de subir a la tribuna con algún reconfortante volátil o espirituoso", aunque la conclusión es aún peor: "Negativo. Aquél era el estilo propio, el tono auténtico. El individuo".

Según Pérez-Reverte, no obstante, las culpas hay que buscarlas en "un sistema educativo –el catalán- que tiene por objeto cercenar cualquier vínculo, cualquier memoria, cualquier relación afectiva con España" y que es posible por el "disparatado desconcierto que es la educación pública en España, con diecisiete maneras de ser educado y/o adoctrinado".

No obstante, hay unos culpables anteriores, porque este desbarajuste hace que "gracias al pasteleo de Aznar, la estupidez de Zapatero, la arrogancia de Rajoy, generaciones de Rufiancitos han ido creciendo, primero en el miedo al entorno y luego como parte de él".

Todo hace que Pérez-Reverte sea muy pesimista: "A estas alturas del disparate nacional no queda sino negociar y salvar los muebles", porque "la imbécil y cobarde España que hizo posibles a jóvenes como Gabriel Rufián, merece de sobra irse al carajo. Y ahí nos vamos, todos, oigan. Al carajo".

******************* Sección "bilingüe" ***********************
El ultimátum de las CUP

EDITORIAL Libertad Digital 21 Marzo 2016

El llamado proceso de "desconexión" fue el único punto de acuerdo que sustenta el pacto de Gobierno entre las CUP y "Junts pel sí" que hizo presidente a Piogdemont y, paradójicamente, está a punto de convertirse en el principal escollo para la estabilidad del Gonbierno catalán.

El discurso de ERC y la antigua Convergencia no ha cambiado y sus dirigentes no han abandonado la retórica separatista, pero, a ojos de las CUP, no se han producidos avances concretos en el "proceso", más allá de los discursos y las palabras. Los radicales no votaron a favor de la investidura de Carles Puigdemont para que Oriol Junqueras se haga fotos con Cristóbal Montoro y se hable de "sintonía técnica" con el Ministerio de Hacienda, alegan. La degradación de la deuda de la Generalidad tampoco cuenta para la CUP, partidaria de no pagar y de salir no sólo de España sino de Europa. Los acuerdos no se están cumpliendo, los plazos se dilatan, la "hoja de ruta" se diluye y en CDC advierten que la independencia no será posible en año y medio, tal como estaba pactado.

La arcadia feliz de la independencia dentro del euro prometida por republicanos y convergentes es a día de hoy una quimera a ojos de cualquiera, salvo los separatistas más fanatizados. Y eso que cuentan a su favor con la pasividad del Gobierno de Rajoy, cuando no colaboración financiera, y la incertidumbre política que se vive en España. Frente a eso, las CUP, que quieren salir de euro y convertir a Cataluña en una autocracia comunista, aislada del resto de Europa, no tienen nada que perder, Su discurso no tiene las contradicciones de la burguesía separatista. En un pulso, tienen las de ganar. Nada nuevo, por otra parte. Cuando uno se echa en brazos de los partidos más radicales, acaba siendo su marioneta. En Cataluña y en Madrid.

La deuda autonómica aprieta
Primo González Republica.com 21 Marzo 2016

La deuda autonómica se ha convertido, por derecho propio, en el mayor quebradero de cabeza político y económico de plazo inmediato al que se enfrenta la economía española y que puede causar daños irreparables en la evolución económica del país a medio plazo. Es llamativo que el ajetreado debate político al que estamos asistiendo apenas ofrezca soluciones ni propuestas para afrontar este espinoso asunto. Sólo se han podido escuchar algunas de esas consabidas recetas de impagar parte de la deuda o exigir a la Unión Europea que alargue, sin precisar plazos, el cumplimiento de los objetivos que se nos han propuesto, proposiciones que reflejan a medias la profunda ignorancia que existe sobre el asunto o la falta de honestidad para afrontar su solución.

Estos días pasados, la agencia de calificación de riesgos Standard & Poor’s (S&P) ha dado un nuevo aviso sobre el deterioro de la calidad de la deuda pública española al rebajar un nuevo escalón la calificación de la deuda de la Generalitat catalana, que ya formaba parte del baremo de los “bonos basura” y que ha sido degradada un poco más, de forma que en su nuevo estatus se considera de que sus posibilidades de impago de las deudas superan ya el 40%. La calificación de la deuda española sigue, entre tanto, inalterable. No es probable que esta disparidad de tratamiento pueda prolongarse mucho tiempo, dado que deuda autonómica y deuda estatal en general están confluyendo a marchas forzadas hacia un destino común, que por desgracia tenderá a alinearse con la peor de las hipótesis, es decir, la rebaja de la calificación de la deuda española en su conjunto. Una hipótesis en la que sería deseable no pensar demasiado, dado el elevado coste que podría acarrear al país.

El titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, en un gesto de carácter eminentemente político, ha declarado de inmediato que ninguna de las Autonomías españolas va a presentar suspensión de pagos o nada que se le parezca, lo que implícitamente ha sido interpretado como un compromiso de asunción plena de riesgos. Es decir, el Estado español es responsable de hecho – admitiendo la lógica de las palabras de Montoro -, de toda la deuda autonómica española, cuyo importe representa más del 24% del PIB. En cifras absolutas, unos 261.000 millones de euros. Palabras mayores, como se podrá comprender. De ese importe, unos 72.000 millones corresponden a Cataluña, otros 42.000 a Valencia y otros 31.000 millones a Andalucía. Las demás Autonomías presentan cifras bastante más suaves en valores absolutos, aunque en términos relativos (en relación con el tamaño de su economía) hay alguna subida de tono.

Como tenemos un Gobierno en funciones y Bruselas no entiende de interinidades políticas, habrá que ver cómo España afronta la respuesta más o menos urgente que la Unión Europea nos ha pedido para ver de solucionar el asunto. Es decir, cómo se pone orden en la deuda autonómica y cómo se consigue que los Gobiernos autonómicos asuman un mínimo de disciplina fiscal, después de vivir durante años de espaldas a cualquier programa emanado desde el Gobierno. Todo ello en momentos de interinidad política, en los que cualquier cosa que vaya a decir el Gobierno español a los mandatarios de la UE habrá que observarlo con sereno escepticismo, dado que el cumplimiento de cualquier programa de reducción de deuda por parte de las actuales autoridades no resistirá el menor análisis político. A no ser que, cosa dudosa, en un arranque de compromiso, las fuerzas políticas adopten una declaración política de respeto y cumplimiento de las directrices de la Comisión Europea, algo que tarde o temprano tendrá que hacer el próximo Gobierno español, sea una prolongación del actual o un “Gobierno de progreso”, como lo denominan los dirigentes del PSOE.

¿Maldad o locura?
Santiago Abascal Libertad Digital 21 Marzo 2016

Cataluña se encuentra en situación de quiebra técnica. La deuda catalana asciende de 72.283 millones de euros, lo que supone un 35% de su PIB. Una losa que el gobierno separatista de Barcelona, convertido en un apestado para los mercados financieros, no es capaz de refinanciar. Por mucho que nos quieran vender la construcción de una Suiza mediterránea la realidad es muy distinta: las agencias de rating dan a Cataluña la misma calificación crediticia que a Pakistán, Honduras o Bosnia-Herzegovina.

Esa es la única razón por la que al gobierno de Puigdemont no le queda otro remedio que acudir al Fondo de Liquidez Autonómico. En total la petición asciende a 7.500 millones de euros, un 29% de lo destinado para todas las regiones españolas durante todo el ejercicio 2016.

La situación empeora año a año. En 2007 la deuda de Cataluña era de 15 mil millones de euros. En nueve años se ha multiplicado por cinco. Tenía razón Societat Civil Catalana en su exitosa concentración del pasado 31 de enero: No es España, sino el Procés, quién está robando a los catalanes. Cataluña, después de cuatro años de locura separatista no solo está más crispada y dividida: también está completamente arruinada.

Como consecuencia de este desbarajuste financiero y de la inestabilidad política y jurídica, se ha producido una desbandada de empresas, las inversiones están paralizadas y el déficit público sigue descontrolado.

Cataluña no puede atender las nóminas de sus funcionarios ni sus obligaciones con las farmacias y centros sanitarios. Hace menos de una semana la Generalidad solicitaba un anticipo que ascendía a 1400 millones de euros (un trato de favor respecto a otras comunidades que no cobrarán hasta julio), amenazando con que podrían producirse impagos en nóminas y proveedores, incluyendo farmacias y conciertos sanitarios.

También han solicitado recientemente al Estado pasar parte de sus deudas a corto plazo a largo plazo a través del FLA (1600 millones). La situación es tan desesperada que el propio Oriol Junqueras ha tenido que ir a visitar este viernes a Montoro para que les conceda de modo inmediato un anticipo de 350 millones.

¿Qué hace el Gobierno en esta situación? ¿Acaso exige que se paralice la tramitación de las Leyes de Desconexión? ¿Por ventura, les indica que no es de recibo que, estando en bancarrota, se dediquen a crear 140 oficinas de una hacienda catalana ilegal y 25 nuevas "embajadas? ¿Acaso condiciona la liquidación del fondo a la paralización de las pomposamente llamadas “Estructuras de Estado"?

Nada de eso. Simplemente se contenta con pedir lo que ya es de por sí una obligación de cualquier Gobierno: que ese dinero vaya a pagos de proveedores. Como si eso sirviera para parar los planes de los separatistas.

Parece que Rajoy, un presidente cuyo futuro político pende de un hilo y que no fue capaz de actuar cuando tenía una mayoría absoluta, no va a ser capaz de empuñar con mano firme las herramientas que les da nuestro Estado de Derecho.

La alternativa a Rajoy, un gobierno de concentración nacional de tres partidos constitucionalistas que han sido incapaces de ponerse de acuerdo en el Congreso para defender la Unidad de España, parece que tampoco va a ser la solución.

Un adagio antiguo dice que "por sus frutos los conoceréis". Muy podrido debe estar este árbol para producir semejantes problemas. La actuación de los separatistas se puede explicar por la maldad del que está dispuesto a la ruina de todos para conseguir su interés particular o por la locura, esa especie de ceguera de la razón que impide ver lo evidente.

Nuestro país necesita una profunda regeneración y nuevas fuerzas políticas que desde la honradez, el sentido común, la moderación y el trabajo sepan defender el interés general sin que les tiemble el pulso ante desafíos y latrocinios. Es la única forma de poner coto a tanta locura y tanta maldad.

Rica i plena'
GABRIEL TORTELLA El Mundo 21 Marzo 2016

La canción de 'los segadores', que se convirtió en himno de Cataluña en 1993, y que fue escrita a finales del siglo XIX sobre la base de canciones del siglo XVII (de tiempos de la Guerra de los Segadores o de Secesión) conservadas por tradición oral, tiene una letra violenta y agresiva, pero, por contraste, en ella se define a Cataluña con la elogiosa frase que encabeza este artículo. Pero si Cataluña era «rica y plena» a mediados del siglo XVII, mucho más lo es ahora en términos tanto comparativos como absolutos, con una renta por habitante que está un 20% por encima de la media española y más de un 10% por encima de la media europea. Y, además, a Cataluña le ha ido muy bien recientemente, es decir, desde la Transición, aunque a otras regiones españolas, como en especial Madrid, el País Vasco, o Navarra, les haya ido aún mejor.

Después del fin de la Guerra de los Segadores en 1652, el separatismo catalán desapareció y no resurgió hasta el siglo XX. Se me objetará que la Guerra de Sucesión de principios del XVIII fue también separatista: nada más falso. En ella Cataluña y los reinos de la Corona de Aragón lucharon contra Felipe V en defensa de los fueros, no para separarse de España, sino para imponer el fuerismo al resto del país. Lucharon, perdieron, y se produjo lo que los fueristas temían: los Decretos de Nueva Planta acabaron con los fueros aragoneses de un plumazo. Los aragoneses, y en especial los catalanes, fueron heroicos en su lucha, pero no muy inteligentes: vascos y navarros, que colaboraron con Felipe V, conservaron sus amados fueros.

Otra paradoja es que los fueros mantuvieron estancados a vascos y navarros, mientras que su abolición «benefició insospechadamente» a los catalanes, como escribió Vicens Vives. Cataluña creció económicamente durante el XVIII y se despegó del resto de España gracias a la libertad que le dieron la abolición de los fueros y el acceso irrestricto al mercado español y al americano. Además, la prohibición de importar tejidos de algodón dio alas a la industria textil.

Tras la interrupción de las guerras napoleónicas, Cataluña, protegida tras el arancel español, creó una poderosa industria textil para la que los mercados español y antillano constituyeron el destino casi exclusivo. Los tejidos ingleses, franceses y belgas eran mejores y más baratos, pero el Estado español los mantenía a raya con altísimos aranceles y la represión cada vez más eficaz del contrabando. Políticos e industriales catalanes constituyeron el 'lobby' más poderoso en la política española y actuaron con notable unanimidad, anunciando el desorden y la revolución si los liberales rebajaban los aranceles. Políticos y empresarios textiles rogaron, amenazaron y organizaron nutridas manifestaciones durante todo el siglo XIX, y al cabo lograron su propósito: el mantenimiento de la protección a la industria textil. El economista progresista catalán Laureano Figuerola, primer ministro de Hacienda de la Revolución de 1868, no sólo estableció la peseta como unidad monetaria, sino que introdujo un arancel un poco menos proteccionista que los anteriores; para sus paisanos se convirtió así en un traidor y un renegado. Nunca se lo perdonaron y el odio contra Figuerola se conserva aún entre los historiadores nacionalistas. El famoso (segundo) 'Memorial de Agravios (Greuges)' que los círculos político-económicos catalanes presentaron a Alfonso XII en 1885 era principalmente una queja porque los aranceles no eran lo bastante altos.

La burguesía catalana se enriqueció gracias a la protección que le dispensó el Estado español; pero otra paradoja es que, a medida que la brecha entre los ricos catalanes y el resto de España aumentaba, más desprecio sentían aquellos hacia ésta, y más se esforzaban por subrayar sus diferencias culturales y lingüísticas. Vino así la llamada 'Renaixença', el renacer de la lengua y la cultura catalanas. Lo que al principio parecía un movimiento puramente cultural y literario, adquirió caracteres abiertamente políticos cuando llegó el desastre del 98 y se separaron Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Al perderse el mercado antillano, que tan pingües beneficios había rendido a los industriales del Principado, florecieron los partidos «regionalistas», que pronto se hicieron «nacionalistas». Enric Prat de la Riba, el inspirador intelectual de la Lliga Regionalista, publicó en 1906 La 'nacionalitat catalana', donde afirmaba dogmáticamente que Cataluña era una nación, «una comunidad natural, necesaria, anterior y superior a la voluntad de los hombres, que no pueden ni deshacerla ni cambiarla». España, en cambio, no era una nación, sino «una 'entitat' artificial». Tiraba así por la borda siglos de evidencia histórica; entre las evidencias más claras, la Constitución de Cádiz (1812), cuyo artículo 2 había proclamado que: «La Nación española es libre e independiente, y no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona». O el primer 'Memorial de Agravios' catalán, de 1760, que afirmaba, contra lo que luego han repetido los historiadores nacionalistas, que «después que se unieron en los señores Don Fernando y Doña Ysabel ambas coronas [Aragón y Castilla] se llamaron y se llaman reyes de España».

Se cometieron a partir de entonces una serie de errores graves, tanto por parte de los políticos de Madrid como por los de Barcelona. El general Primo de Rivera, que proclamó su dictadura en 1923 con el apoyo claro de la burguesía catalana, se volvió inmediatamente contra ella, humillándola repetidamente en los meses siguientes al pronunciamiento. Consiguió así hundir a la Lliga, que con todo era relativamente moderada, y dar fuerza a Esquerra Republicana, que arrasó electoralmente y proclamó la independencia dos veces durante la República. La conducta de este partido durante la Guerra Civil (lo que Azaña llamó «diez meses de ineptitud delirante, aliada con la traición») contribuyó seriamente a debilitar el esfuerzo militar de la República y aceleró la victoria de Franco. Pero la represión de éste durante su dictadura permitió que el nacionalismo catalán encarnado en Jordi Pujol saliera triunfante en las primeras elecciones catalanas de la Transición democrática. Repitió Franco con agravantes los errores de Primo de Rivera, favoreciendo el triunfo del nacionalismo al que pretendía aniquilar.

LA ACTITUD conciliadora que ha predominado en los gobiernos de Madrid desde la Transición, ha sido acertada, pero últimamente está encontrando una cerrazón injustificable por parte de la Generalitat. Y es que si de algo han pecado los gobiernos de Madrid, tanto los del PP como los del PSOE, ha sido de haber renunciado a tratar de comunicar directa y abiertamente con la población catalana para contrarrestar la propaganda nacionalista de tantos medios catalanes. No se ha hecho el esfuerzo necesario para recordar al público catalán, donde impera más el 'seny' que la 'rauxa', que aunque haya habido momentos de enfrentamiento y de dolor, como en toda relación que se prolonga en el tiempo, en la historia de Cataluña dentro de España han sido muchos más, y más largos, los períodos de armonía y felicidad, de crecimiento económico y bienestar compartido. En concreto, los últimos 40 años, desde la Transición, han sido de los más prósperos de nuestro país (con los inevitables altibajos), años de riqueza y plenitud como canta el himno, de construcción en común, de grandes logros y de inevitables concesiones; y, sin embargo, ciertos acontecimientos recientes parecen abocarnos irremediablemente a un nuevo enfrentamiento, como si no hubiéramos aprendido de los errores del pasado, como si, por olvidar las enseñanzas de la historia, estuviéramos empeñados en repetir sus peores momentos.

Gabriel Tortella, economista e historiador, es autor, junto con José Luis García Ruiz, Clara Eugenia Núñez y Gloria Quiroga, de 'Cataluña en España. Historia y mito' que acaba de publicar la Editorial Gadir.

Gabriel Tortella: “No hay país plurinacional que no se haya ido al garete con violencia”
El profesor Tortella analiza la historia de Cataluña. Pero también las causas que explican el auge del independentismo, que achaca, en buena medida, a la educación
Carlos Sánchez El Confidencial 21 Marzo 2016

Gabriel Tortella (Barcelona, 1936) ha escrito un libro* junto a otros autores sobre Cataluña. Se dirá que nada nuevo. Entre otras cosas, porque parte de una obviedad: “Cataluña no se entiende sin el resto de España, ni el resto de España sin Cataluña”. Puede parecer una verdad de perogrullo, pero lo cierto, como sostiene el profesor Tortella, es que esta premisa hay que repetirla con cierta frecuencia. Probablemente, porque en Cataluña se ha construido un mito en torno a su identidad nacional que ha prendido en determinados sectores de la sociedad catalana. Y para lograr ese objetivo lo que se ha hecho es manosear la historia a modo de cobertura ideológica.

Tortella sitúa el origen reciente de la tragedia en el largo mandato de Jordi Pujol, que puso los cimientos del independentismo a partir de la construcción nacional en aspectos como la lengua, la educación o la recuperación de viejas instituciones a las que se les ha dado un barniz democrático con una pizca de nacionalismo.

P.- Al final va a tener razón Ortega cuando hablaba de la célebre 'conllevanza'...
R.- Sin duda, pero en los dos sentidos. Como dice Ortega, nosotros tenemos que llevarnos bien con Cataluña y Cataluña con nosotros. Tiene que haber un esfuerzo por parte de ambos. Para entender lo que nos pasa habría que remontarse a 1898. El desastre de Cuba no fue para la economía española ningún desastre, pero sí para los industriales catalanes, que perdieron los mercados antillanos y que los tenían absolutamente copados. Eso provocó los primeros conatos de un incipiente nacionalismo en la burguesía catalana. La Lliga de Cambó ganó las primeras elecciones en 1901, y eso rompió el esquema tradicional de la España de entonces, que se basaba en un partido conservador y otro liberal. Por primera vez la burguesía catalana competía con ellos. Prat de la Riba, el gran ideólogo de la Lliga, es quien dice, de forma increíble, que Cataluña es una nación y España no lo es, lo cual es sorprendente.

P.- Esa mercancía ideológica es la que ha asumido ahora una determinada izquierda cuando dice que España es, en realidad, un Estado plurinacional.
R.- El plurinacionalismo ha sido siempre y en todas partes una bomba de relojería. No hay país plurinacional que no se haya ido al garete. Plurinacional era la Unión Soviética, y ya sabemos en lo que quedó. Plurinacional era el imperio austrohúngaro y mira cómo sucumbió. Plurinacional era la Yugoslavia de Tito y ya sabemos lo que pasó. Pero lo peor es que esta plurinacionalidad siempre se ha disuelto con violencia. No hay ningún ejemplo que haya tenido efectos positivos.

P.- ¿Y por qué triunfa esa idea en algunos ambientes que se suponen ilustrados; en particular, en la izquierda convertida al independentismo?
R.- Yo creo que la izquierda ha muerto de éxito en todo el mundo. La socialdemocracia ha vencido en toda línea. Todos los países modernos son socialdemócratas, aunque estén gobernados por partidos conservadores. Por lo tanto, todas aquellas reivindicaciones clásicas, muchas de ellas heroicas, del socialismo del siglo XIX, se han alcanzado.

P.- Ya decía Nixon, a principios de los 70, aquello de “ahora todos somos keynesianos”…
R.- Keynes fue uno de los grandes profetas de la socialdemocracia casi sin saberlo. Yo le tengo una enorme admiración. Él dijo que el mundo del siglo XIX se había acabado y demostró que el gasto público, siempre que no sea excesivo, es una buena cosa. El Estado de bienestar estabiliza la economía. Eso ya se ha logrado. Pero la izquierda, una determinada izquierda, ha quedado desorientada y ahora lo que hace es buscar causas para hacer su revolución, toda vez que la causa principal -el Estado de bienestar- ya la ha logrado. Y por eso, abraza todo tipos de reivindicaciones: el feminismo, las minorías territoriales, los refugiados, el Tercer Mundo…

P.- ¿O el cambio climático?
R.- La verdad es que no entiendo por qué luchar contra el cambio climático es de izquierdas, cuando es de puro sentido común. Lo que pasa -continúa Tortella- es que la izquierda, en el ámbito doméstico, ha logrado sus objetivos, y una de las nuevas causas son las minorías nacionales, como lo hicieron Marx y Engels en el caso de Polonia. Así es como han asumido presuntas opresiones de minorías que, en el caso de Cataluña, son simplemente falsas, son mentira. No hay evidencia ninguna de que Cataluña sea un pueblo oprimido. Hay mucha desorientación. Ya en las discusiones del anterior 'Estatut', a finales de los años 70, se observó un cambio: la izquierda comenzó a hacerse nacionalista. Seguramente, porque al franquismo le salió el tiro por la culata y desprestigió todo aquello que patrocinaba, como la unidad de España. Y lo que consiguió es que cuando acabó el franquismo todos aquellos mensajes de la dictadura se convirtieron en las bestias negras. Mucha izquierda que no era nacionalista comenzó a compartir la nueva simbología.

P.- Pero es curioso que también prestigiosos economistas catalanes -muchos de ellos de extraordinario currículo- se han hecho independentistas, como el exconseller Mas-Colell...
R.- Fíjese que Mas-Collel venía del PSUC. Y en esto coincide con economistas como Xala i Martín, que es justo lo contrario, mucho más liberal. Yo creo que lo que les pasa es que esperan que en una Cataluña independiente se conviertan en los mandamases de la economía. Mucha gente todavía prefiere ser cabeza de ratón antes que cola de león. Y mucha gente en Cataluña lo que quiere es evitar la competencia de quien no habla catalán: 'Todo para nosotros', piensan. La independencia te convierte en el rey de la montaña. Pero también cuenta que en Cataluña ir a contracorriente es muy duro. Y de ahí el mérito tremendo de Ciudadanos.

P.- Dice usted en el libro que lo que pasa en Cataluña tiene mucho que ver con la educación. ¿Habría que recentralizar esa competencia?
R.- El Ministerio de Educación debiera tomar cartas en este asunto. Lo que no puede ser es que el sistema educativo siga siendo una fábrica de nacionalistas catalanes separatistas. Los indicadores educativos son muy malos dada la renta nacional de Cataluña. Es un desastre. Recuerdo haber hablado de esto con Mercera Cabrera cuando era ministra de Educación y ella, que es una gran historiadora, decía: 'Pues allí no pasa nada'. No sólo se les está moldeando las mentes a los chicos, sino que, además, se les está educando mal. Y aunque sólo fuera por eso, el Ministerio debería tomar cartas en el asunto. Lo que pasa es que a los políticos españoles lo último que les preocupa es la educación. Recuerdo que mi amigo Javier Solana, cuando era ministro, lo único que quería era salir de allí. No veía el momento de marcharse. Y eso que Solana ha sido uno de los mejores, lo cual, dicho sea de paso, no es decir mucho. Estuvo más feliz en Exteriores, un ministerio para el que no tenía en aquel momento suficiente cualificación. Se le nombró porque había estudiado en EEUU. Ahora bien, en Educación estaba bien asesorado por otros amigos suyos físicos, como Juan Rojo o Pere Pascual. Los políticos no quieren Educación porque quema mucho.

P.- ¿Qué habría que hacer con Cataluña?
R.- Lo primero que hay que decir es que Madrid vive muy de espaldas a Cataluña. Los catalanes tienen mucha razón en algunas cosas que dicen. A Cataluña se le considera una caja negra y lo único que interesa es que no den demasiado la lata. Una de las pocas cosas inteligentes que hizo Esperanza Aguirre fue decir: 'En Madrid vamos a dar clases de catalán si la gente lo pide'.

Es verdad que muchos catalanes ya no conocen la historia de España, pero muchos españoles tampoco conocen la de Cataluña. Yo, que estudié en un colegio excelente, como es el Colegio Estudio, no estudié nada sobre Cataluña. Seguíamos a Menéndez Pidal, que tenía una visión muy centralista de la historia. Yo ahora estoy haciendo campaña para que nombren a Jordi Nadal miembro de la Real Academia de la Historia. Nadal es el gran historiador económico de Cataluña y con ochenta y pico años tiene muchísimos más méritos que la mayor parte de los actuales académicos. Y lo digo yo, que soy de Jordi Nadal medio amigo y medio enemigo. Son este tipo de cosas las que molestan. No se hace un esfuerzo por conocer Cataluña.

P.- Elliot cuenta en su monumental Conde Duque que los reyes tardaban 20 o 25 años en visitar Cataluña y que eso generó muchos conflictos...
R.- En aquel tiempo podía justificarse: los viajes resultaban carísimos y todo era mucho más complicado, pero ahora no.

P.- Zapatero, cuando era presidente, decidió trasladar la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones a Barcelona, y recordará la que se armó. El PP protestó.
R.- Se hizo mal. Fue una medida tomada de forma oportunista. Había gente que trabajaba en Madrid y lógicamente no quería irse a Barcelona. Se improvisó. Eso hay que hacerlo 'ex novo'. Es necesario que haya cátedras de catalán en Madrid o en otras ciudades.

P.- ¿Habría que integrar a los nacionalistas en el Gobierno de España?
R.- Sin duda. A Pujol se le invitó a participar, pero no quiso jamás. Para los nacionalistas catalanes, quienes colaboran con el Gobierno son unos traidores, como le consideraron a Laureano Figuerola, creador de la peseta, a quien no le pueden ver ni en pintura. A Cambó le quieren medio regular. Hubo, incluso, gente catalana como López Rodó que ayudó a civilizar el franquismo, como Sardá, Estapé… A Solé Tura le trataron en Barcelona como a un apestado, y eso, probablemente, le aceleró el cáncer. Pero luego se quejan de que no se cuenta con ellos.

P.- ¿Cómo va a acabar eso que se llama la cuestión catalana?
R.- Yo creo que con la 'conllevanza'. Mis amigos catalanes reconocen que la independencia no llegará. Ellos mismos se dan cuenta de que sería un disparate. A mí el libro que me abrió mucho los ojos fue uno de Vicens Vives sobre la Cataluña del siglo XIX, y en él se puede ver como el Principado pesó mucho en la política española, tenía un poder tremendo. Entonces, lo que se hacía era amenazar con la revolución social si se eliminaban los aranceles. Bueno, pues esto es algo que los catalanes siguen haciendo. Lo que pasa es que ahora amenazan con la independencia. ¿La quieren? Sí. Pero se dan cuenta de que es un lío tremendo. Siguen agitándola porque piensan que conseguirán mucho más. Lo que pasa es que todo esto de la independencia tiene un coste, tanto para Cataluña como para España.

Cataluña en España. Historia y Mito. Gabriel Tortella, José Luis García Ruiz, Clara Eugenia Núñez y Gloria Quiroga. Editorial Gadir 2016.

Tonterías varias para intoxicar al personal
Nota del Editor 21 Marzo 2016

Una tontería cualquiera es pretender meter en el mismo saco España y una región de España. Siempre andan tratando hacernos ver que algunas regiones pueden desligarse y transformarse en naciones comparables a las que la contienen. Así que dejen de decir tonterías como esa de España y Cataluña.

Otra estupidez cualquiera es ofrecer clases de lengua regional en la enseñanza pública madrileña, como se le ocurrió a la Sra. Aguirre, a costa del dinero de los demás, lo mismo que cuando demostrando un absoluto desconocimiento de geografía y una irracional defensa de la monarquía cambió el nombre del Hospital del Norte, también a  costa del dinero de los demás.

Otra tontería malintencionada es pretender que haya cátedras de lengua regional en cualquier parte, porque ya estamos hartos de que haya tanto enchufados con esto de las lenguas regionales y porque además la pretensión de que los español hablantes debamos tener conocimientos de cualquier lengua regional es un disparate. Si las lenguas regionales son una riqueza, que se las queden para ellos solos, ni nosotros ni nuestros hijos queremos saber nada de esa inutilidad.

'Conspiraciones' de palacio para controlar la gran organización del independentismo
Para los críticos, el actual presidente de la ANC ha sido demasiado condescendiente con CDC y con Artur Mas, por lo que ha situado a la Asamblea en una difícil posición
Antonio Fernández. Barcelona El Confidencial  21 Marzo 2016

El presidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sánchez, está moviendo sus piezas para intentar ser reelegido dentro de unas semanas. Esta entidad ha convocado una asamblea general el próximo 17 de abril, en la que se aprobarán las cuentas y se elegirá un nuevo secretariado, que será el que a primeros de mayo decida quién es el nuevo presidente. Y Sánchez, que sucedió en el cargo a la carismática Carme Forcadell, no es del agrado de todos: los históricos prefieren hacerle frente y han comenzado por su parte algunos sondeos para comprobar qué apoyos tienen e intentar desbancar al execosocialista Sánchez.

El actual líder de la ANC sabe muy bien lo que quiere y ha comenzado a mover sus peones. Si por algo se caracteriza es por ser un hábil estratega. El pasado 9 de marzo, hubo un discreto encuentro entre representantes críticos de la Asamblea y de Òmnium Cultural (la otra gran entidad independentista que ha contribuido a las grandes movilizaciones de los últimos años). Pero la ‘organización hermana’ no está dispuesta a participar en ninguna maniobra que pueda desestabilizar a la ANC. Sánchez lo sabe y prepara su contraataque. Si le sale bien, será demoledor para sus ‘enemigos’.

Para los críticos, Sánchez ha sido demasiado condescendiente con los deseos de Convergència Democràtica (CDC) y, más concretamente, con Artur Mas, por lo que ha situado a la Asamblea en una difícil posición, “ya que transmite la idea de que es una correa de transmisión de Convergència”. Fuentes del sector crítico reconocen a El Confidencial, no obstante, que es difícil encontrar un candidato de peso que pueda enfrentarse a Sánchez y, sobre todo, que entidades o instituciones ajenas se posicionen sobre una cuestión interna de la ANC.

“Es cierto que Jordi Sánchez ha sido muy discutido. Pero también lo es que la influencia partidista va por zonas. De hecho, todos los partidos han intentado influir en la Asamblea. Y en unos sitios ganan los partidarios de ERC, en otros, los de ICV, en otros, los de CDC e incluso en alguna zona, los de la CUP”, explican fuentes críticas a este diario.

Sí aseguran que con Sánchez la ANC ha perdido fuelle, pero eso es debido a varios motivos: uno de ellos es el cansancio de la gente. “No puede mantenerse una tensión extrema durante un periodo prolongado de tiempo. En realidad, es casi un milagro que a los cuatro años de comenzar las movilizaciones todavía podamos sacar a la calle a millones de personas. Pero esa gran movilización no se puede prolongar eternamente. Es verdad, no obstante, que algo queda, porque nunca se habían visto tantas banderas independentistas colgadas de los balcones en Cataluña. Y, además, muchas de ellas llevan ondeando años. Una cosa es tenerlas durante una semana o un mes y otra mantenerlas durante años, lo que indica que los ciudadanos se han concienciado y mantienen una militancia activa y permanente”, señalan las fuentes citadas.

Y hay otro motivo que aducen los críticos: la ANC se ha vuelto más ‘elitista’. O menos populista, por decirlo de modo más exacto. El discurso de Carme Forcadell era “muy de calle, muy popular”, mientras que el de Sánchez denota su perfil académico y es más intelectual. Eso, afirman, puede arrastrar a menos gente, porque “se ha perdido el contacto con las bases”.

Reforma drástica de los estatutos
Los movimientos de los críticos no han pasado desapercibidos para Sánchez, que ha iniciado contactos con personas de peso dentro de la organización para garantizarse un futuro en la ANC. Ante la asamblea general del mes de abril, planteará una reforma drástica de los estatutos. Entre otras cosas, pretende ampliar el número de los miembros del secretariado nacional, establecido en 75 en la actualidad.

Pero la reforma más importante es la que hace referencia a su propio cargo: quiere ampliar el mandato de los máximos responsables de la entidad y permitir que los dirigentes se puedan volver a presentar tras su tercer año en el cargo.

Hasta ahora, las elecciones internas en la ANC han de celebrarse obligatoriamente cada año y los máximos responsables solo pueden estar tres años en su cargo. Por ese motivo, por ejemplo, Carme Forcadell tuvo que dejar la presidencia de la organización el año pasado, ya que no podía aspirar a otro mandato al haber agotado los tres años como presidenta de la misma.

La envolvente de Jordi Sánchez es clara: dar entrada en el secretariado a una mayor representación de sus partidarios, que desplazarían definitivamente a los históricos, y asegurarse la presidencia por un lapso mayor de tiempo, ya que de lo contrario sabe que en la primavera de 2018 deberá cesar y dejar paso a un nuevo líder. El pulso dentro del independentismo está servido.

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