AGLI Recortes de Prensa   Martes 22 Marzo  2016

¿Quién le pone el cascabel al gasto autonómico?
Guillermo Dupuy Libertad Digital 22 Marzo 2016

Tres semanas después de que la Comisión Europea advirtiera por enésima vez al gobierno español de la necesidad de atajar el déficit de nuestras comunidades autónomas, Luis de Guindos ha anunciado en ABC que nuestro país presentará el mes que viene en Bruselas "un conjunto de actuaciones" para corregir la situación.

Ya se podría haber molestado el ministro de Economia en funciones en adelantarnos algunas de esas "actuaciones", si tenemos en cuenta que no ha habido un solo año en el que el conjunto de nuestras administraciones regionales no hayan superado los topes fijados en una Ley de Estabilidad Presupuestaria que el Gobierno de Rajoy ni ha cumplido ni ha hecho cumplir.

Oyendo a Montoro hace cuatro años, se supone que la propia Ley de Estabilidad Presupuestaria, con sus mecanismos de "vigilancia, sanción e intervención", iba a tener "suficiente armadura" para corregir la situación de descontrol en el gasto de nuestras comunidades autónomas. De hecho, a estos "instrumentos preventivos y correctivos previstos en la Ley de Estabilidad española" ha hecho referencia la Comisión Europea y el FMI en todos sus avisos al gobierno español. Visto, sin embargo, que el único mecanismo que se ha puesto en marcha en estos años ha sido el de hacer la vista gorda y el de asistir a las comunidades más incumplidoras a través del Fondo de Liquidez Autonómica, ya me dirán ustedes que "conjunto de actuaciones" cabe esperar ahora.

Lo que parece evidente es que, sean cuales sean, van a carecer de total credibilidad: Un gobierno como el de Rajoy, que ha sido incapaz de algo tan elemental como condicionar cualquier financiación extraordinaria a la Generalidad de Cataluña a un acatamiento público de nuestro ordenamiento constitucional y al inmediato y constatable abandono de toda deriva secesionista por parte de sus mandatarios, es absolutamente incapaz de corregir nada.

Por otra parte, el Gobierno de Rajoy carece de legitimidad para exigir a las autonomías que ajusten sus gastos a sus ingresos cuando tampoco la administración central ha sido capaz de cumplir con sus propios topes de déficit. A pesar de las advertencias de Bruselas respecto del déficit del conjunto de nuestras administraciones públicas, el gobierno de Rajoy por boca de Montoro acaba de aprobar 13.427 plazas nuevas para funcionarios, un 62 por ciento más que en 2015.

Si el Gobierno de Rajoy ha sido incapaz con su mayoría absoluta de llevar a cabo una política de austeridad pública que sólo ha defendido de palabra, ya me dirán ustedes que cabe esperar de un gobierno suyo en funciones o de coalición con Ciudadanos, formación no sólo partidaria de pedir más "flexibilidad" a Bruselas sino tambien de no condicionar la ayuda de los Fondos de Liquidez Autonómica. Eso, por no hablar de la alternativa de un "frente popular"…

En cualquier caso, mientras no haya una profunda reforma de nuestro insostenible modelo autonómico, la mal llamada y peor diseñada "descentralización autonómica" va a seguir siendo una carrera a ver quien gasta más a costa de los demás.

Salir de la UE tendría un coste inasumible para el Reino Unido
EDITORIAL El Mundo 22 Marzo 2016

La irresponsable decisión de David Cameron de convocar un referéndum sobre la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea para frenar el avance del partido antieuropeo Ukip puede salir muy cara a los británicos. Empresas, agencias de rating y entidades financieras ya han empezado a calcular el coste de un potencial abandono del club europeo y las conclusiones no son nada tranquilizadoras para la economía de las prósperas islas.

Hoy publicamos dos informes que coinciden en que el Brexit (como se ha bautizado esa potencial ruptura) tendría consecuencias muy negativas sobre el crecimiento de Reino Unido, su mercado laboral y sus exportaciones en el medio plazo.

Uno de ellos, elaborado por la consultora PwC por encargo de la Confederación de la Industria Británica (CBI), cifra en 100.000 millones de libras (unos 130.000 millones de euros) el coste que tendría para la economía británica en los próximos cuatro años abandonar la UE. Esto significa que Reino Unido podría perder hasta el 5% de su riqueza de aquí a 2020 si sus ciudadanos deciden dar un portazo a Europa el próximo 23 de junio.

Las cifras desmontan muchos de los falsos mitos difundidos por los sectores antieuropeos sobre el coste que tiene para su economía formar parte de la UE. PwC señala con contundencia que la caída que sufriría el PIB británico es muy superior al esfuerzo que supone para sus ciudadanos y empresas contribuir al presupuesto comunitario y cumplir con la regulación de Bruselas.

En esta misma línea se sitúa otro informe de Moody's sobre las consecuencias de este proceso. La agencia de calificación advierte que votar sí al Brexit tendría consecuencias negativas para la nota crediticia de las empresas británicas y lo justifica en el daño que sufriría la economía local por la caída de la inversión que se produciría ante el borroso escenario que se abriría si abandona la UE.

Uno de los peores aliados del crecimiento es la incertidumbre.Y en caso de la victoria del no, ésta sería muy elevada. La salida de Reino Unido generaría grandes dudas que tardarían en ser despejadas al menos dos años, tiempo mínimo que los Veintiocho necesitarían para negociar este complejo proceso que no tiene precedente. Una de las principales incógnitas que habría que despejar es cómo quedarían los tratados de comercio. Por ello, las exportaciones británicas serían unas de las grandes damnificadas.

Por último, los dos informes apuntan al mercado laboral como otro de los perjudicados por el eventual cambio de estatus de Reino Unido. Los dos millones de ciudadanos procedentes de la UE que trabajan en el país representan un 6,5% de su masa laboral. Poner freno a la inmigración tendría una repercusión directa sobre los costes laborales de las empresas y el empleo. Según PwC, el referéndum ha puesto en juego 950.000 empleos.

Por fortuna, las últimas encuestas apuntan a que la sensatez podría imponerse el 23 de junio. El sí a Europa se impone al no, pero por un ligero margen. En cualquier caso, el daño está hecho desde que Cameron decidió impulsar el referéndum para tratar de evitar una crisis interna.

En el ámbito político, la UE se ha visto obligada a dar un paso atrás en su integración con una serie de concesiones a Londres que vulneran algunos de sus principios básicos, como la libre circulación de trabajadores europeos.

Desde el punto de vista económico, la libra viene sufriendo las consecuencias de este proceso desde hace meses. También la City -el principal hub financiero de Europa- permanece vigilante y en sus despachos se han tenido que poner en marcha algunas operaciones para protegerse ante una posible sorpresa en el resultado. La más importante es la fusión entre la Bolsa de Londres (LSE)y la alemana (Deutsche Börse) para evitar una fuga de capitales en el peor caso.

Estos informes deberían ser leídos despacio por los independentistas catalanes. Máxime cuando, en el caso de Cataluña una potencial salida de Europa sería mucho más desastrosa por su pertenencia al euro y la asistencia financiera que seguiría necesitando para pagar su deuda aunque lograse crear su Hacienda propia.

Diputaciones: ¿Necesita España una cuarta administración?
Carlos Díaz Güell Cronica Global 22 Marzo 2016

El acuerdo firmado entre PSOE y Ciudadanos --previo al fallido acto de investidura-- para suprimir en principio sólo las 38 diputaciones de régimen común ha abierto, una vez más, la caja de pandora, cuya apertura fue protocolarizada y escenificada por los presidentes de las diputaciones de PSOE y PP en Andalucía. Es un ejemplo claro de lo mucho que se juegan en este envite los partidos que controlan estos organismos y que, en demasiadas ocasiones, son acusados de desarrollar políticas clientelares que no están dispuestos a perder.

Las diputaciones provinciales son organismos públicos regulados en la Ley de Bases del Régimen Local de 1985, cuya principal finalidad es la de ejercitar las etéreas competencias (según el artículo 16) que "le atribuyan las leyes del Estado o de las CCAA". Estas van desde la coordinación de los servicios municipales entre sí hasta la cooperación en el fomento del desarrollo económico social y en la planificación en el territorio provincial, pasando por la asistencia y la cooperación jurídica y técnica a los municipios --especialmente los pequeños-- la prestación de servicios públicos de carácter supramunicipal y, en su caso, supracomarcal, además de, como señalaba un estudioso del asunto, "colocar a deudos y afines".

El asunto planteado por Sánchez y Rivera no es, en ningún caso, menor y algún ex ministro socialista como Pérez Rubalcaba ya se mostró partidario de su supresión, considerando que supondría un ahorro de 1.000 millones de euros y de 1.000 cargos políticos. Esto ya lo defendió con anterioridad el extinto partido de Rosa Díez, aunque UPyD cifraba el ahorro en más de 20.000 millones. Algo que, en todo caso, hay que enmarcar en el hecho de que las diputaciones controlan el poder territorial en España y cuentan con un presupuesto de casi 6.400 millones de euros, que alcanzaría los 22.000 millones si se incluyen las diputaciones forales (13.200) y las Islas Baleares y Canarias (2.100). Y, además, tienen una plantilla de casi 61.000 empleados, hacia quienes va destinado más de la mitad de su presupuesto. El ejército español supera ligeramente los 120.000 efectivos.

Nada que ver con los objetivos de la Comisión para la Reforma de las Administraciones Públicas (CORA) que fue constituida por el Gobierno Rajoy para determinar la lista de los organismos y entes públicos que se querían suprimir, trasladar o fusionar, en su reforma de las administraciones públicas. Hoy, tres años después, no se sabe bien si han sido 57 los organismos afectados ó 2.029 las entidades públicas cerradas que, al decir del Gobierno, han supuesto un ahorro de 18.000 millones de euros. Las cifras se manejan al antojo de los intereses predeterminados.

Hoy y atendiendo a la evolución del debate, la clase política se divide entre los que defienden la existencia de diputaciones y quienes optan por su desaparición, sin que parezca importar que estas son una cuarta administración, cuyas funciones podrían ser asumidas por las CCAA como ya ocurre de hecho en la comunidades uniprovinciales que, pese a contar con municipios muy pequeños, los servicios que prestaban las diputaciones en esas CCAA las proporcionan directamente las autonomías sin que parezca, de entrada, que haya pasado nada grave.

Porque con frecuencia se maneja el argumento de que la función esencial de las diputaciones es la de suplir lo que los municipios muy pequeños no pueden hacer por sí solos por falta de recursos, debate que debería estar más que resuelto dieciséis años después de inaugurarse el siglo XXI y que pone de relieve una estructura municipal del todo punto inviable, además de responder a las necesidades de la España de principios del siglo XIX.

Al día de hoy, y abierto el debate, todavía los expertos se plantean que resultaría interesante conocer qué hacen realmente cada una de las 38 diputaciones provinciales que quedan, así como las forales y los cabildos insulares, y qué cuesta hacer cada cosa, cuánto personal ponen a disposición para cada asunto y de este personal qué proporción son cargos políticos o de libre designación, y cuántos funcionarios son los que acceden a las plazas por oposición o cuántas empresas públicas dependen de ellas, cuántos recursos se destinan al propio mantenimiento de sus aparatos burocráticos y administrativos, por no hablar de los cargos políticos.

Lo cierto es que en las diputaciones provinciales hay muchas competencias que se solapan con las de los ayuntamientos y las CCAA, y que resulta de todo punto necesario clarificar competencias de las administraciones públicas y depurar, por tanto, las propias plantillas.

Hasta ahora, hay una cosa cierta que merece el consenso de todos: las diputaciones ayudan a ganar elecciones de la misma manera que hace años lo hacían los gobierno civiles.

Post-it
Existen diputaciones provinciales en las comunidades de Galicia, Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía. País Vasco y Navarra cuentan con diputaciones forales, mientras que en Canarias y Baleares son los cabildos y consejos insulares los que ejercen funciones similares a las de las diputaciones en cada una de las islas. Las comunidades autónomas uniprovinciales (Asturias, Cantabria, Comunidad de Madrid, Murcia y La Rioja) no tienen diputaciones provinciales porque al tener una sola provincia sus funciones ya son realizadas por sus respectivos gobiernos.

Integran la diputación provincial, como órganos de gobierno de la misma, el presidente, uno o varios vicepresidentes, la junta de gobierno y el pleno, así como imponentes edificios.

Impertinencia y otras "cualidades"
Vicente A. C. M.  Periodista Digital 22 Marzo 2016

Si hay una palabra que puede definir la actitud de las caras visibles del partido radical de extrema izquierda PODEMOS, sobre todo de sus dirigentes más destacados, es la de “impertinencia”. La RAE lo define como:” Dicho o hecho fuera de propósito e importunidad molesta y enfadosa”. Y es que en todo lo que hacen y defienden, parece que su exclusivo objetivo es la de molestar y provocar la respuesta violenta a sus provocaciones. También se podría complementar con lo que considero además su mayor defecto, la “prepotencia”. Una actitud derivada de haberse visto en poco tiempo y gracias a su discurso populista y demagógico, aupados al poder por millones de españoles y ser una fuerza determinante en la izquierda, habiendo absorbido y reducido a la mínima expresión a IU y sobrepasando en muchos lugares al PSOE. Y, por último, aunque no menos característico, podemos incluir la “intransigencia”.

Así que ya tenemos el triunvirato definitorio, impertinencia, prepotencia e intransigencia. Basta con analizar la hemeroteca y las declaraciones de sus máximos exponentes y ponentes tertulianos en los diversos cargos y medios de comunicación, para corroborar esto que es solo la punta de un iceberg de grandes proporciones que durante meses han intentado ocultar a la opinión pública. Pero su camaleonismo solo ha sido y es una estrategia para conseguir su único objetivo, asaltar el poder, eso que llaman “los cielos” y una vez conseguido, instaurar su régimen dictatorial de corte marxista bolivariano a imagen y semejanza de regímenes como los de Cuba y Venezuela, sin despreciar aportaciones bastante opacas que están siendo investigadas por las FFyCCSE y sus especialistas de la UDEF y de la UCO.

Entre las últimas impertinencias e intransigencias está la protagonizada por la excapitana anti desahucios de Barcelona y actual Alcaldesa, la Excma. Sra. Dª Ada Colau y su bochornosa advertencia a los militares presentes en el “stand” reservado a las FFAA en el Salón de la Enseñanza en la ciudad condal, que ahora debería llamarse ciudad komunal okupada. Otro ejemplo ha sido su homóloga de la capital de España, la Excma. Sra Dª Manuela Carmena en su última comparecencia y opinión sobre la condena y multa a la actual portavoz del Ayuntamiento, Rita Maestre, por su participación en un asalto a la capilla de la Universidad Complutense. Ya estaban hace cinco años intentando asaltar los cielos. Su impertinencia fue al coger el micrófono y responder a una pregunta de un periodista que no iba dirigida a ella con un” no es pertinente”. O sea que era impertinente. Esta señora, que además es ex jueza, se olvida que lo impertinente es su actitud y hubiera bastado con no entrometerse.

En cuanto a la prepotencia creo que los ejemplos anteriores o los protagonizados por sus líderes Iglesias, Errejón, Monedero, Bescansa, la paraca ex de IU y ex compañera sentimental del lider supremo Tania Sánchez, o la actual pareja Irene Montero, han dado sobradas muestras de su chulería al más puro estilo “cheli” de zarzuela, (y perdonen el mal chiste monárquico). Una actitud basada en el absoluto desprecio por las formas con asuntos como la fabulosa beca de Errejón, los pagos millonarios por supuestas asesorías y promoción televisiva, las poses demagógicas, populacheras y teatrales en el Congreso de los Diputados, etc. Una prepotencia que está sirviendo para ir desnudándoles ante la opinión pública quitándoles esos ropajes de falsa modestia y de fingida moderación.

La intransigencia es solo una consecuencia de las dos “virtudes” anteriores. Porque su esencia es la imposición de su ideología rechazando todo lo que se oponga a ella. Su estrategia se basa en la capitulación de sus oponentes, no en su convencimiento. Se auto proclaman como los únicos representantes del pueblo español y los únicos intérpretes de sus deseos y necesidades. Se declaran demócratas y acusan al resto de no serlo y de casta, cuando ellos, una vez han alcanzado solo una pequeña cuota de poder, han comenzado a actuar igual o peor que esa casta a la que critican. Nada nuevo en una formación que fundamenta sus raíces en el uso de la violencia coactiva utilizando los escraches o directamente reventando actos de oponentes políticos y asaltando capillas católicas violando la libertad de culto de los presentes y ofendiendo a los creyentes de esa religión. Una intransigencia que contempla como legítimo el uso de la violencia para conseguir sus fines. Así que ya tenemos otra palabra que añadir, la “violencia”.

Estamos en la Semana de Pasión, cuyo origen según las escrituras y Evangelios es la compasión de Dios por la humanidad con el supremo sacrificio de su Hijo hecho hombre, muerto para perdonar nuestros pecados originales, sobre todo el orgullo y la ambición al querer ser como Dios asaltando el cielo. Ya saben lo de que perdonar es divino y compadecerse es un sentimiento también humano, aunque raro si nos atenemos a los hechos tan violentos y vergonzosos que nos muestran las imágenes de TV sobre guerras, refugiados, xenofobia con los más desfavorecidos, etc. Estoy por ver cómo los diferentes poderes públicos actúan para corregir estas realidades y dejen de practicar esas cuatro cualidades que no son exclusivas de esa formación política que he criticado hoy.

¡Que pasen un buen día y procuren actuar pertinentemente, sin prepotencia, ni intransigencia y rechazando cualquier modo de violencia! Es decir, actúen como si tuvieran conciencia.

Obama y el viaje de la infamia
EDITORIAL Libertad Digital 22 Marzo 2016

Obama comenzó este pasado domingo una histórica visita oficial a Cuba, con el que pretende formalizar el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Washington y la dictadura de La Habana. El primer presidente estadounidense en pisar suelo cubano en los últimos 88 años se presenta como valedor de la democracia y los derechos humanos. Sin embargo, la equidistancia calculada de la que ha hecho gala la Casa Blanca en la organización de este viaje sólo rendirá beneficios al castrismo, uno de los peores regímenes políticos que todavía quedan en el planeta.

Pocas escenas representan mejor esta rendiciónd de la primera democracia del mundo ante una satrapía grotesca como la ruedad de prensa conjunta de Barack Obama y Raúl Castro. El propio viaje en sí mismo es ya un insulto a los defensores de la democracia de dentro y fuera de la isla-cárcel, pero la humillación del dictador heredereo a los presos políticos que hacinan sus cárceles, utilizando el sarcasmo más desvergonzado en sus respuestas a la prensa libre, es una vergüenza internacional que manchará con huella indelebre la biografía presidencial de Barack Obama.

Es cierto que el presidente estadounidense se reunirá con destacados dirigentes de la disidencia cubana, al contrario que otros líderes que, como el presidente francés o el Papa Francisco, han visitado recientemente la isla. Sin embargo, este gesto de cercanía pierde todo su significado tras ver al presidente de los Estados Unidos de Norteamérica comportarse como un mequetrefe político ante un dictador de tan baja estofa como el menor de los Castro.

Obama no se ha caracterizado en ningún momento de su mandato por un firme compromiso con la causa de la libertad. Su apuesta por el apaciguamiento, iniciada con la prematura retirada de Irak y Afganistán, confirmada con su traición a las líneas rojas marcadas al sirio Bashar al Asad y culminada en el nefasto acuerdo nuclear con Teherán, tienen ahora su correlato en la humillación voluntaria ante el castrismo y sus infamias, el último jalón de un mandato presidencial caracterizado por la traición meticulosa a todos los principios que hicieron de Estados Unidos la patria de la libertad.

Obama en Cuba
Carlos Alberto Montaner Libertad Digital 22 Marzo 2016

El presidente norteamericano no había puesto un pie en Cuba y el régimen ya había comenzado a bombardearlo. Primero fue un largo editorial de Granma. ¿La esencia? Cuba no se moverá un milímetro de sus posiciones socialista y antiimperialista, incluido su apoyo al engendro chavista en Venezuela, enorme fuente de subsidio para los cubanos, de quebrantos para los venezolanos y de desasosiego para los vecinos.

Luego el canciller Bruno Rodríguez, el chico de los recados diplomáticos, le advirtió que su gobierno no agradecía que Obama hablara de empoderar al pueblo cubano. Tampoco, de que trataran de imponerles Internet. Cuba, dijo, "protegerá la soberanía tecnológica de nuestras redes". En lenguaje llano quiso decir que la policía política seguirá controlando las comunicaciones. De eso y para eso viven.

El presidente norteamericano no se amilanó. Hablará sin tapujos de los derechos humanos en su visita a Cuba. Lo ha dicho, y lo va a hacer. Pero hay más: Barack Obama, aparentemente, no visitará a Fidel Castro. (Con cautela: nunca digas de este dictador no beberé). Al menos por ahora inhibirá la curiosidad antropológica que siempre despierta el tiranosaurio mayor. Hoy es una encorvada caricatura de sí mismo, pero tiene cierto morbo conversar con un señor de la historia que se las ha ingeniado para llevar 60 años revoloteando por los telediarios.

Obama, además, tendrá la generosidad de reunirse con algunos de los demócratas de la oposición. Ahí hay todo un mensaje. Es una buena lección para Mauricio Macri, que todavía no ha ido, y para François Hollande, que ya pasó por La Habana y no tuvo la valentía cívica de realizar un gesto solidario con los disidentes. Obama se reunirá con los más duros. Les pasará el brazo por encima a los peleadores. A los más apaleados y curtidos. Esos a los que la policía política califica falsamente de terroristas y agentes de la CIA.

En todo caso, creo que Obama no ha calculado bien el avispero en el que se ha metido. Ha decretado unilateralmente el fin de la Guerra Fría con Cuba, pese a que la Isla insiste en asistir militarmente a los norcoreanos, ayudar a los terroristas del Medio Oriente, respaldar al sirio Bashar al-Asad o a los ayatolas iraníes. Tampoco importa que dirija la orquesta de los países del Socialismo del Siglo XXI (Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua), todos decididamente antinorteamericanos y empeñados en revivir la batalla que dejó inconclusa la URSS.

Obama, se siente invulnerable. Cabalga un enorme elefante, el mayor que ha conocido la historia y, desde su perspectiva de primera potencia planetaria, estos pintorescos enanitos latinoamericanos son algo así como unas pulgas que serán naturalmente aplastadas por el peso de una realidad inevitablemente apabullante.

Pudiera ser, pero hay un grave problema lógico. En Panamá, Obama declaró que Estados Unidos había renunciado a intentar cambiar el régimen cubano mientras, simultáneamente, continuará impulsando la defensa de los derechos humanos y la visión democrática occidental. Esa es una clara contradicción.

La dictadura de los Castro viola los derechos humanos, precisamente, porque suscribe la visión leninista de que esos son subterfugios de la encallecida burguesía capitalista. No cree en ellos. "La revolución" suscribe otros valores, expresados en los llamados “derechos sociales”, y, para alcanzarlos, le otorga al Partido Comunista la dirección única y total de la sociedad. Eso es lo que dice la Constitución, inspirada en la que Stalin impuso en la URSS en los años treinta.

Cuando un cubano expresa su criterio libremente y éste contradice al dogma comunista, no está ejerciendo su derecho a la libre expresión del pensamiento, sino cometiendo un delito. Cuando dos o más cubanos tratan de reunirse para defender sus ideales o intereses fuera de los cauces oficiales, no están ejerciendo el derecho de reunión. Están cometiendo un delito.

Estos atropellos no tendrán arreglo hasta que la Isla no cambie de régimen. Es seguro que la inmensa mayoría de los cubanos radicados en su país verán esta visita con mucho entusiasmo. Es posible que el deshielo mejore las condiciones de vida de algunos cubanos. Incluso, es más que probable que ciertos exportadores norteamericanos se beneficien de la apertura de ese famélico mercado, aunque la factura la acaben pagando los contribuyentes estadounidenses.

No obstante, ahí no habrá libertades, ni respeto por los derechos humanos, ni se le pondrá fin al antiamericanismo militante y al espíritu de Guerra Fría, hasta que no termine el régimen totalitario y sea sustituido por una democracia real. Y eso, difícilmente, se conseguirá haciéndole concesiones unilaterales y sin costo a la dictadura. El apaciguamiento nunca ha sido una buena política, como se ha confirmado en la Norcorea de la dinastía fundada por Kim il-Sung y ya se vio en la Alemania de Adolfo Hitler. Los matones confunden la benevolencia con la debilidad.

Corbyn, Sanders, Iglesias: el auge de la izquierda "pura"
No son la izquierda marxista, casi siempre alejada del poder, ni la socialdemócrata, siempre acomodada en él. Los nuevos líderes progresistas han cambiado las reglas
Mario Saavedra El Confidencial 22 Marzo 2016

Izquierda ha habido siempre, y de todos los colores. En esa etiqueta hay que encajar a líderes como Tony Blair o Bill Clinton, a Felipe González y a José Luis Rodríguez Zapatero, y ahora también a Jeremy Corbyn, Bernie Sanders y Pablo Iglesias. Estos tres últimos se presentan a sí mismos como representantes de la izquierda auténtica. Y han conseguido conjugar un mensaje purista, anacrónico en algunos aspectos, con unas posibilidades razonables de victoria. No son la izquierda marxista, casi siempre alejada del poder; ni la izquierda socialdemócrata, siempre acomodada en él. Son una criatura nueva. Son la izquierda “pura”.

“Las causas primarias del auge de estos movimientos son similares en Estados Unidos y en Europa”, declara a El Confidencial Matthew A. Baum, profesor de la John F. Kennedy School of Government de la Universidad de Harvard. “Sus ascensos pueden atribuirse parcialmente al resultado de la crisis financiera y de la Gran Recesión, que han golpeado sobre todo a las clases medias y pobres; a las medidas de austeridad, que han durado más de lo que deberían; y a la hipocresía que se desprende de haber rescatado a los bancos mientras se permitía que los ciudadanos siguieran hundiéndose. Todo ello ha provocado ira y resentimiento. Las dinámicas no son idénticas, pero las fuerzas que mueven a los partidos 'anti-establishment' sí son parecidas a ambos lados del Atlántico”.

Estados Unidos ha visto, con perplejidad, el ascenso repentino de un personaje político de segunda fila: Bernie Sanders, un senador del pequeño estado de Vermont que se define a sí mismo como un socialista, ha liderado las encuestas de voto, aunque al final parece que no va a ser capaz de conseguir la candidatura del Partido Demócrata. Hillary Clinton ha obtenido una victoria aplastante en casi todos los Estados que votaban delegados en el llamado Supermartes. Pero Sanders ha obligado a Clinton a escorar su discurso hacia la izquierda y, sobre todo, a poner en marcha la auténtica apisonadora electoral que rodea a los Clinton.

En Reino Unido el resultado ha sido favorable al candidato más a la izquierda del partido de izquierdas. Jeremy Corbyn se hizo el pasado septiembre con una victoria abrumadora del 60% de los votos contra otros tres candidatos. Ni siquiera otra estrella fulgurante del laborismo, Tony Blair, logró un apoyo tan claro en 1994.

Las "viejas políticas" de Corbyn
Al igual que ocurrió con Sanders en EEUU, la victoria del británico Corbyn estaba en el punto muerto del retrovisor de la mayor parte de los analistas. Nada más vencer el parlamentario aseguró que ganaba porque “la gente está harta de la desigualdad y de la injusticia”. Los laboristas, como los demócratas estadounidenses, giraban a la izquierda.

“En realidad hay mucho de vieja política en Jeremy Corbyn”, explica Richard Johnson, especialista en políticas de Estados Unidos y Reino Unido de la Universidad de Oxford y autor de un libro sobre la historia del Partido Laborista. “Corbyn lleva siendo diputado desde 1983, y se ha desviado poco de los valores e ideas que tenía hace treinta años. Es discípulo de Tony Benn, y apoya lo mismo que cuando Benn se presentó a número dos del Partido Laborista en 1981”. Esto incluye la nacionalización, el desarme nuclear unilateral y unos sindicatos más fuertes.

Los de Corbyn se han presentado con una narrativa propia contra las últimas políticas del laborismo, el blairismo imperante desde 1997 hasta 2010. Las consideran, por lo general, una traición al laborismo “real”. Miliband, que había sido ministro del Gobierno, y los suyos, eran, por ende, colaboracionistas. Los corbynistas, por el contrario, representaban a la izquierda inmaculada.

En ese sentido el mensaje ha resultado muy similar al esgrimido por Podemos en España. Pero, mientras que Corbyn, al mejor estilo marxista, quería tomar la organización desde dentro y cambiarla, Pablo Iglesias ha elegido el camino de la 'sorpassokización': primero sobrepasar al partido hegemónico de la izquierda, el PSOE, y después hacerlo desaparecer como al Pasok griego.

La moderación del mensaje
“Hay un componente de riesgo claro en las tres apuestas políticas: la base que quieren construir no es suficiente para llegar al poder”, opina Jorge Galindo, politólogo del grupo Politikon. “Sanders está claro que no va a ganar. Corbyn e Iglesias pretenden condicionar la política desde una minoría que se vaya haciendo más grande. Pero no es probable que lo consigan porque las coaliciones se construyen en otros puntos del espectro político. En sitios más polarizados, como en Grecia, es otra historia”.

El candidato que más ha distorsionado el runrún de mensajes políticos de la izquierda en su país quizá sea Bernie Sanders. En el fondo, el Partido Demócrata estadounidense está a la derecha del Partido Popular español en muchos aspectos. Y es en ese contexto en el que el senador de Vermont ha lanzado sus mensajes abiertamente socialistas. Quiere aumentar el salario mínimo, eliminar las deducciones que alegran las cuentas fiscales de las grandes corporaciones, promover la posesión de los trabajadores de ciertas empresas en forma de cooperativas, lanzar un plan de inversión para generar empleo y romper los bancos “demasiado grandes para caer” en otros más pequeños.

Pero todos han moderado el mensaje de uno u otro modo. En el caso de Corbyn, el giro más claro ha sido el relativo a su posición sobre la Unión Europea. “Desde que se ha convertido en el líder laborista ha descubierto el amor por la Unión Europea”, ironiza Johnson. En la línea de Tony Benn, Corbyn creía que la UE es un club antidemocrático y antisocialista. “El proyecto de la Unión Europea ha sido siempre el de crear un enorme mercado libre para Europa, con límites cada vez mayores para los parlamentos nacionales y con una política de seguridad y exterior cada vez más fuerte”, escribió el actual líder laborista hace siete años. Ahora Corbyn apoya a los que quieren quedarse en Europa, los “remain”. “Esto hace pensar que es, en realidad, más flexible de lo que en realidad se pensaba y más perspicaz de lo que muchos se creen”, termina Johnson.

Los virajes más claros han sido, sin embargo, los de Pablo Iglesias. El líder de la formación morada ha ido mutando políticamente en un cortísimo período político de tres o cuatro años: primero, como agitador y chavista en Hispan TV y como tertuliano en el foso de izquierdas en Intereconomía; después, como líder de un partido que proponía una Renta Mínima Universal y clamaba contra los medios privados; finalmente, como uno de los parlamentarios más importantes del momento político actual, clave en el diseño de un gobierno, y con propuestas aceptables en su mayoría por el Partido Socialista.

Una derecha reaccionaria por cada izquierda pura
Los politólogos consultados insisten en resaltar el hecho de que, al igual que los partidos de izquierda giran a la izquierda, crecen los movimientos populistas radicales de derechas. Por cada Pablo Iglesias surge una Marine Le Pen, por cada Jeremy Corbyn, un Nigel Farage, y por cada Sanders, un Donald Trump.

“Donde parece haber algo en común es en la reacción a la división entre ganadores y perdedores de la globalización; una división que no es nueva ni sale de la crisis, sino que llevamos 20 años viendo cómo cristaliza”, opina Galindo. A eso se añade, en el caso de la derecha, el ingrediente anti-inmigración y racista. Donald Trump y su guerra contra los mexicanos; Le Pen y su confrontación con los musulmanes; Nigel Farage y su antieuropeísmo.

“Creo que la política occidental ve cómo suben todos los partidos populistas y anti-establishment, ya sean de izquierdas o de derechas, y ello de forma simultánea”, concluye el profesor Bann. “La crisis migratoria ha hecho ganar tracción en particular a los populismos de derechas”.

¿Es posible la implantación de la sharia en Europa? Colectivos musulmanes luchan por imponerla
IslamWatch.eu Jesus Asiain lagaceta 22 Marzo 2016

Cuando Abu Imran, portavoz del grupo «Sharia4Belgium», instó a Carla Bruni a divorciarse de Sarkozy y convertirse al islam, se alzó como un destacado líder dentro de estos colectivos musulmanes radicales en Europa.

Son muchos y hacen mucho ruido. Se proclaman contrarios a la democracia, creen ciegamente que Europa será un día territorio musulmán y luchan abiertamente por imponer sus valores. Abu Imran, líder de «ShariaforBelgium» afirma que «un musulmán de verdad no utiliza la democracia para alcanzar el poder y establecer el islam. Participar en las elecciones sin creer en ellas es un engaño. En un estado de guerra, está permitido engañar a los enemigos, pero en asuntos de política no vemos a los infieles como enemigos, sino aliados con los que establecer pactos».

Sus homólogos en Holanda, «ShariaforHolland», desarrollan un poco más esta teoría: «Como musulmanes, creemos que hay un pacto con los infieles para que nuestras familias y nuestra riqueza estén protegidas, por eso no podemos engañarles. Por eso somos sinceros y decimos alto y claro cuáles son nuestras intenciones. Ya lo dijo Alá, el mundo entero estará regido por mis leyes».

Según los expertos, en los últimos años ha habido un evidente cambio de estrategia en la forma en que este tipo de grupos fundamentalistas se dirige a la sociedad: «Son segundas y terceras generaciones de grupos que comenzaron en la década de los noventa, durante la guerra de los Balcanes, especialmente en Reino Unido, y que han aprendido cómo moverse en el límite de lo legal. Saben qué cosas pueden decir y qué cosas no. Además, han sabido muy bien adaptarse a las nuevas tecnologías para llegar a más gente y difundir su mensaje», explica Lorenzo Vidino, experto en islamismo y violencia en Europa.

Las consecuencias de este tipo de declaraciones radicales y de comportamientos extremos son preocupantes. Edwin Bakker, director del Centro Internacional de Terrorismo y Contraterrorismo, situado en La Haya (Holanda), afirma que a nivel más local, «estos grupos pueden suponer un problema para quienes no viven de acuerdo con sus reglas», señala.

Muchos de estos colectivos radicales ya patrullan las calles de distintas ciudades europeas con el objetivo de establecer la sharía (ley islámica) y «mantener a los jóvenes musulmanes apartados de las drogas y el alcohol», en palabras de Adnan Avdic, miembro de Los Seguidores del Profeta, un grupo fundamentalista islámico en Dinamarca. Uno de los líderes musulmanes más conocido —y polémico— en Reino Unido, Anjem Choudary, asegura que, muy pronto, el islamismo se hará tan fuerte en Europa como para evitar la entrada de infieles a determinadas áreas: «Se prevé que pronto seremos tantos como para conseguir el control, la seguridad y la autoridad en algunos lugares, donde implantaremos la ley islámica y evitaremos la entrada de intrusos».

Sus hermanos musulmanes de «ShariaforBelgium» y «ShariaforHolland» corroboran sus palabras: «Cada vez hay más no-musulmanes que se dan cuenta de esta realidad. El establecimiento de la sharía no sólo ayudaría a nuestros países, también salvaría a la sociedad de la miseria que la ley humana ha causado: la explotación de mujeres terminaría, el alcohol se prohibiría y el gas, el agua y la electricidad serían gratis para todos».

un oscuro secreto que las autoridades se encargan de silenciar
Los inmigrantes cometieron 200.000 delitos en Alemania en 2015
Los inmigrantes procedentes del Tercer Mundo cometieron el año pasado más de 200.000 delitos, según un informe policial filtrado al semanario Der Spiegel.
Carlos Esteban  www.gaceta.es 22 Marzo 2016

Pocas cosas tan divertidas de contemplar -a cierta distancia, preferiblemente- como el choque entre las cursilísimas celebraciones de virtud políticamente correcta y la dura realidad, especialmente cuando la segunda se impone sin apelación posible.

El 28 de marzo se ha estipulado por nuestros mandarines mundialistas como el Día de la Tierra, y en este entorno que mete tanta más bulla por el espantoso Cambio Climático (antes Calentamiento Global) cuanto más tarda en cumplir sus aterradoras promesas de derretir los casquetes polares y sumergir Nueva York, es 'tradicional' cerebrarlo con un apagón de una hora, privado en lo posible pero al que se suman los municipios más ecológicamente responsables. Y entre ellos no podían faltar los escandinavos, países a la vanguardia de toda moderna superstición.

Östersund, una ciudad sueca, sin embargo, ha decidido con gran dolor de su corazón no sumarse a la iniciativa, y por la más políticamente incorrecta pero más elemental de las razones: miedo a los delitos que cometen los 'refugiados'. Östersund tiene solo 44.300 habitantes, uno de esos tranquilos pueblecitos donde, hace no mucho, nunca pasa nada, y que ha sufrido recientemente 14 casos de asaltos sexuales a mujeres desde 10 años de edad.

Pero si no estamos acostumbrados a asociar los pacíficos pueblecitos suecos con los asaltos sexuales, tampoco hace unos años nos hubiera resultado menos que escandaloso y de primera plana en toda la prensa encontrar una cabeza cortada en las calles de Amsterdam, como sucedió el pasado domingo. La policía ha determinado que la vícitima era un joven de 23 años de origen marroquí, Nabil Amzieb, y sospechan que se trata de crimen relacionado con la guerra entre bandas de origen norteafricano.

El exponencial aumento de la delincuencia en las áreas de Europa 'favorecidas' por los recién llegados en la avalancha de refugiados del último año es un oscuro secreto que tanto las autoridades políticas como las policiales se encargan de silenciar con la vergonzosa complicidad de una prensa demasiado ocupada fotografiando niños sirios en Idomene. Pero el semanario Der Spiegel acaba de publicar un informe de la policía filtrado a la prensa con un dato estremecedor: solo en 2015 en Alemania, los inmigrantes del Tercer Mundo -Oriente Medio y el Norte de África, principalmente- cometieron más de 200.000 delitos. El informe añade que la seguridad ciudadana no hará sino empeorar con el tiempo.

Dos de cada tres casos hacen referencia a delitos de robo, falsificación y otros "actos fraudulentos". Aproximadamente el 18% son actos delictivos que implican violencia o amenazas de violencia.

En un solo Land, Renania del Norte-Westfalia, la policía tuvo que acudir a alguno de los 314 centros de acogida en 93.000 ocasiones respondiendo a llamadas para responder a disturbios y denuncias. El informe no especifica el dato equivalente a nivel nacional, donde hay abiertos un total de 4.500 centros de este tipo. La mitad de las llamadas denunciaban robos, actos vandálicos y 'disputas'.

Pero si la delincuencia protagonizada por los recién llegados alarma a la policía alemana, los actos de violencia protagonizado por los nativos contra quienes consideran invasores es igualmente preocupante. Durante el año pasado se produjeron 1.005 ataques contra centros de refugiados, según datos de la Oficina Federal Criminal (Bundeskriminalamt, BKA), de los que 173 fueron incendios. Holger Münch, jefe de la BKA, señala que estos incidentes -que exluyen daños e incendios de las instalaciones provocados por los propios demandantes de asilo- multiplicaron por cinco los 199 casos de 2014.

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Mitología a crédito
Los mitos deben pagarlos quienes creen en ellos. La solidaridad del Estadi bi ouede financiar un conflicto insolidario
Ignacio Camacho ABC 22 Marzo 2016

Una de las ventajas del nacionalismo consiste en que al estar fundado sobre una superstición no tiene problemas con sus contradicciones: los mitos no se justifican. La eficaz creación de una realidad virtual sirve para encontrar explicaciones simples a través de un marco mágico cuya única condición es que los propios nacionalistas se lo crean a pies juntillas, tal como los niños creen en los Reyes sin cuestionarse sus evidentes puntos flacos. Sentada a través de este pensamiento fantástico la premisa fundamental –España nos roba, por ejemplo–, todo cuadra sin discordancia alguna; la aceptación incuestionada de una mentira solventa cada paradoja, cada contrasentido, cada duda.

Así el Gobierno catalán, que quiere poner en marcha su propia Hacienda, puede acudir sin remordimiento a pedir al Estado el dinero que le falta porque se lo ha gastado en construir su quimera soberanista. Cero vacilaciones: en su ilusoria autoconvicción victimista sólo reclama parte de lo que considera enajenado por España. La superchería del expolio alimenta con sencillez su contabilidad política: no se trata de pedir un rescate sino de exigir una devolución. En la conciencia nacionalista, Cataluña tiene déficit porque no recibe lo que le corresponde, y por tanto la negociación de la deuda no constituye una súplica sino un requerimiento. En vez de admitir un fracaso, ventilan un agravio. Y disfrazan de acuerdo bilateral lo que no es sino un chantaje.

Puigdemont y Junqueras saben que se les va a atender por dos razones. Primero porque el Estado no puede desentenderse de los ciudadanos catalanes, a los que el independentismo toma de rehenes en su dispendio. Y segundo porque el impago autonómico arrastraría la solvencia española en los mercados financieros. Por eso Montoro afloja adelantos a cuenta de la liquidación territorial –es decir, en perjuicio de otras comunidades más cumplidoras– para que los funcionarios de la Generalitat puedan cobrar su nómina. Y por eso Guindos ha mediado ante las agencias de rating para evitar que el bono catalán entre en la categoría de basura. España al rescate. También de sí misma: los secesionistas son españoles aunque no quieran.

Pero ese rescate ha de tener contrapartidas para que los chantajistas no salgan indemnes y para que no triunfe su discurso ventajista. Garantías y control. Si el Gobierno pone dinero tiene que fiscalizar su gasto. Impedir que el aval sirva para sufragar elprusés, las políticas excluyentes, el separatismo identitario. Imponer la disciplina financiera común. Y sobre todo evitar que los fondos de solidaridad alimenten un conflicto insolidario. En suma, imponer la realidad frente a la fantasmagoría, la responsabilidad frente a la provocación, la exactitud frente a la mendacidad. Demostrar que hay un modo de desmontar los mitos, y consiste en dejar que los paguen quienes creen en ellos.

Montoro y Junqueras, en sintonía
Pablo Planas Libertad Digital 22 Marzo 2016

Oriol Junqueras, el líder de la Esquerra Republicana y vicepresidente económico de la Generalidad, blasona siempre que puede de su condición de profesor universitario para distinguirse de la chusma iletrada que tanto abunda en la política y en su propio partido. Su graduación es la de doctor en Historia del Pensamiento Económico por la Universidad Autónoma de Barcelona, lo que no implica que tenga la más leve idea de lo que se trae entre manos. No obstante, ha advertido con la precisión de un virtuoso de la contabilidad la situación de la caja. No hay ni un duro. La Generalidad es sinónimo de bono basura y la credibilidad financiera de la administración catalana equivale a la de Somalilandia. Se lo habían advertido, pero carecía de los detalles y ahora sabe la razón por la que Convergencia le sirvió la consejería con patatas.

Ha tenido que pasar por la piedra y viajar a Madrid para recibir instrucciones de Cristóbal Montoro en el ministerio y ha sufrido el trago de quedar retratado al lado del prestamista. Junqueras el irredento junto a Cristóbal Mr. Burns Montoro. Tan impagable fotografía llevaba el título de "Sintonía técnica" en la portada de un periódico que proclama la independencia en cada editorial. Abrumado por el tamaño de las deudas y los vencimientos a corto plazo, Junqueras se habría humillado. Punto para Montoro. Pero esa interpretación esconde el esencial hecho de que si el Estado tiene que acudir al rescate de la Generalidad ya no es porque los ciudadanos de Cataluña se merezcan los mismos servicios que el resto de los españoles, sino porque está en riesgo la calificación financiera internacional del Reino de España.

Hasta el presente, el Gobierno justificaba el chorro de euros para la Generalidad con la tesis de que los catalanes no eran culpables de los desafueros de sus gobernantes sin atender a la grosera obviedad de que los recortes se producían en la sanidad, no en el proceso separatista de embajadas en Nueva York, subvenciones a los medios, manifas y propaganda antiespañola en Bruselas. Una chapuza. Pólvora del Rey contra el Rey.

Por lo demás, sin novedad en el proceso. Por la mañana se anuncia la creación de la hacienda catalana y por la tarde se retrocede a la casilla del derecho a decidir. Por un lado se recibe ayuda del Estado, por el otro, se conspira contra el Estado. Ramonetas por la noche, disolutas de día.

El puzzle vasco

Cayetano González Libertad Digital 22 Marzo 2016

En siete meses, si el lehendakari Urkullu en uso de la facultad que le atribuye el Estatuto de Gernika no las adelanta, habrá elecciones en el País Vasco. El último Euskobarómetro que dirige el profesor de la Universidad del País Vasco, Francisco Llera, conocido la pasada semana dibuja un mapa político enormemente endiablado a la hora de buscar la gobernabilidad en la Comunidad Autónoma Vasca.

En un Parlamento integrado por 75 diputados, donde por tanto la mayoría absoluta se sitúa en 38, las previsiones del Euskobarómetro apuntan a que el PNV volvería a ser el partido más votado con 22-23 escaños, seguido a corta distancia –y esta es la gran novedad- por Podemos, con 19-21 escaños. En tercer lugar se situaría la marca de ETA, Bildu, con 13 diputados, y a continuación el PSE con 9. El PP sacaría 8-9 y Ciudadanos, que entraría por primera vez en la Cámara Vasca, tendría 1-3 escaños.

A la vista de estas previsiones electorales, que coinciden bastante con las dibujadas en otro estudio elaborado por el Gobierno Vasco a finales de año, las combinaciones para formar el ejecutivo de Vitoria son variadas. Y a las mismas no será ajeno todo lo que pase en las próximas semanas en el escenario político nacional: bien sea porque Pedro Sánchez consigue sacar adelante su investidura con el apoyo de una manera o de otra de Podemos, bien porque no lo consigue y hay nuevas elecciones.

El partido que a estas horas tiene que estar más preocupado por las encuestas demoscópicas es, sin duda, el PNV. Su presidente, Andoni Ortuzar, dijo hace unos días que el objetivo de las demás formaciones políticas era sacar al PNV del poder y no le faltaba razón. Por eso, el PNV estará en el momento presente debatiéndose qué hacer: si seguir esa senda de la "moderación" que ha recorrido en los últimos años, después del fiasco que supuso el denominado plan Ibarretxe o, por el contrario, si vuelve a dar un volantazo –las famosas dos almas del partido fundado por Sabino Arana- y busca con Bildu conformar un frente independentista y crearle, como dijo Otegui en Anoeta, crear un nuevo problema al Estado además del de Cataluña.

Si optan por seguir en la "moderación", apoyarán a Sánchez en Madrid si este necesita los 6 diputados del PNV para su investidura y a cambio le pedirán que dentro de unos meses el PSE apoye a Urkullu para que este siga en Ajuria-Enea. Y si la suma de los escaños del PNV y del PSE no fuera suficiente, siempre estaría el PP, que con un pésimo resultado, podría apuntalar ese ejecutivo formado por nacionalistas y socialistas.

La otra gran incógnita que plantean las elecciones vascas es la candidatura o no del recién salido de prisión, Arnaldo Otegui, al frente de la marca de ETA, EH-Bildu. Si al final se consigue burlar la inhabilitación que pesa sobre el ex –miembro de ETA, el objetivo fundamental de Otegui será recuperar ese voto de izquierda radical, antisistema, que en las pasadas elecciones generales se fue a Podemos en tal proporción, que convirtió al partido de Pablo Iglesias en la formación más votada en el País Vasco, por delante del propio PNV.

La posibilidad de un gobierno de izquierdas formado por Podemos, Bildu y el PSE no hay que descartarla, pero tendría un coste de tal magnitud para los socialistas en el resto de España por el hecho de estar una marca de ETA en el mismo, que cuesta pensar que desde Ferraz, estuviese Pedro Sánchez o Susana Díaz, se diera luz verde a esa operación, que por otra parte sería la que desearían algunos socialistas vascos como Jesús Eguiguren o Genma Zabaleta.

El PP se sigue desangrando en el País Vasco, y con 8-9 diputados y una intención de voto del 9,4% retrocedería a los niveles de representación que tenía el centro-derecha vasco en la década de los años 80. Un auténtico papelón para el actual presidente de los populares vascos y ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, que es el candidato natural de su partido a lehendakari, pero al que no le hará ninguna gracia tener que volver a Vitoria en estas circunstancias.

Oicofobia
Jaime Revès  www.gaceta.es 22 Marzo 2016

La defensa de nuestra identidad sólo puede estar en manos de voluntarios que aún guarden memoria del sentido de pertenencia.

Los hobbits son unos tipos entrañables. El Señor de los Anillos empieza con un extenso prólogo dedicado a este pueblo discreto, alegre y amante de la paz. A los medianos les gusta la música, la cerveza, fumar en pipa y, en general, las celebraciones. Tolkien también nos describe con detalle su hogar, la Comarca, un pequeño rincón de la Tierra Media salpicado de granjas familiares. Estas primeras páginas pueden resultar aburridas o inútiles para quien únicamente busca una novela de fantasía épica. Sin embargo, este prólogo es, probablemente, la parte más importante de la historia: Tolkien nos explica la visión del mundo que tiene esta comunidad y su forma particular de ser. Aquí se describe aquello que mueve a Frodo y sus amigos a iniciar su lucha: el amor a su hogar. La guerra que ha iniciado Saurón, el Señor Oscuro, se extiende por el mapa y es cuestión de tiempo que acabe llegando a La Comarca. Al empezar su gran aventura, los hobbits cantan: «El hogar queda atrás, el mundo está por delante.»

En psiquiatría se llama oicofobia (del griego oikos, hogar) al miedo irracional y enfermizo al hogar, a estar en casa y a todo lo que tenga aspecto casero. En la década pasada, el filósofo inglés Roger Scruton tuvo la genialidad de adaptar este concepto al terreno político para denominar a las ideologías que repudian las nociones de arraigo y herencia cultural. El pensamiento de Scruton aúna la defensa del conservadurismo tradicional (opuesto al thatcherismo), la protección de la naturaleza, la revitalización de las comunidades locales y una concepción de la democracia basada en unos valores compartidos. Para Scruton la oicofobia es una patología típica del establishment académico y de la izquierda política en Europa que acaba derivando en xenofilia, es decir, la preferencia por cualquier cultura distinta a la propia.

El asalto a nuestra tradición cultural se apreció claramente en la campaña seguida por las élites de Bruselas y sus terminales regionales para imponer una Constitución Europea que vetaba la mención a las raíces cristianas de Europa. La cuestión no era meramente simbólica, sino que definía el rumbo que estas élites quieren dar al proyecto europeo. Los eurócratas no buscan construir una casa común en base a una cultura compartida. Están diseñando un mercado común y un club de inversión regidos por un software en el que las señas de identidad son sospechosas. En la actualidad, la Eurocracia tiene el punto de mira puesto en Polonia, país en el que se está produciendo un renacimiento de sus valores nacionales. Bruselas distorsiona esta vuelta a las raíces y la presenta como una negación de los valores europeos. El pueblo polaco consiguió sobrevivir al totalitarismo nazi y al totalitarismo comunista. Tras la caída del telón de acero el país se encontraba en ruinas y lo único que se mantenía en pie era la fe de su población y un sano patriotismo. Ahora resulta que estos dos pilares maestros molestan a los nuevos arquitectos de la Unión Europea. “A las raíces profundas no llega la escarcha”, dicen los versos de la antigua profecía élfica. La Eurocracia sabe que para metamorfosear Europa en algo distinto a su verdadero ser es necesario ahogar previamente sus fuentes de identidad.

La oicofobia de la izquierda tiene en España características propias, ya que su agresividad se refuerza con la debilidad de una derecha acomplejada y entregada a la corrección política. En la actualidad, a medida en que se radicaliza la izquierda surgen nuevos brotes de xenofilia. El Ayuntamiento de Madrid ha acordado recientemente dar al Ramadán el mismo tratamiento y presupuesto que a la Semana Santa. Contrariamente a sus reivindicaciones habituales, nadie en el área ideológica de Carmena ha insinuado que la religión (islámica) deba restringirse al ámbito privado. Tampoco se le ha pasado a nadie por la cabeza contraprogramar un ramadán laico como ocurre con las procesiones. El programa municipal de Ahora Madrid busca impulsar un programa cultural que “estimule visiones plurales y críticas del pasado y de su significado en el presente”. Eso explica que el consistorio haya hackeado la cabalgata de los Reyes Magos hasta hacerla irreconocible y, al mismo tiempo, haya financiado los fastos de la celebración del año nuevo chino con escrupuloso respeto a la costumbre asiática. La vieja estrategia contracultural se ha disfrazado ahora de aperturismo multicultural.

El ruido de fondo no nos debe hacer perder la perspectiva. La Comarca era un país pequeño de gente pequeña. Gente pacífica, bonachona y amante de sus costumbres populares. Cuesta imaginar a los hobbits celebrando en sus aldeas el año nuevo élfico o la coronación de los reyes enanos, por muy queridos que sean sus vecinos y muy hermosas que sean sus culturas. No puede decirse que los medianos sean intolerantes, ni siquiera nacionalistas (no está de más señalar que para Scruton el nacionalismo es una variante patológica del patriotismo). El mantenimiento de la comunidad hobbit se funda en el sentimiento de pertenencia a un lugar y en la ayuda mutua. Lo que inspira al pueblo hobbit es el amor a lo propio, no el desprecio al Otro. Por eso, en la política actual, la construcción de una cultura de acogida no debe realizarse a costa de destruir nuestra particular forma de ser. Es enriquecedor dar a personas de otras procedencias la oportunidad de que sean de los nuestros, pero en este proceso no se nos puede exigir que renunciemos a seguir siendo nosotros.

En su obra Filosofía Verde, Scruton utiliza La Comarca como ejemplo de oikofilia (amor al hogar) y señala que corresponde a las comunidades locales la defensa de sus raíces. En España la derecha-poder ha asumido que para optar a ganar las elecciones debe renunciar a ciertas batallas culturales. Por eso ahora es más necesario que nunca un nuevo compromiso comunitario que surja desde las ciudades y los barrios. Los modelos pueden ser la revuelta vecinal que se produjo en Sevilla tras la propuesta de Podemos Sevilla de suprimir las procesiones, el nacimiento de la asociación cultural Somatemps en Cataluña, el trabajo de base de las asociaciones civiles que se han volcado en la ayuda a los damnificados por la crisis económica o el movimiento de resistencia a la expropiación de la Catedral de Córdoba. “Así son a menudo los trabajos que mueven las ruedas del mundo –explica Elron a los hobbits para hacerles comprender la trascendencia de su misión-. Las manos pequeñas hacen esos trabajos porque es necesario hacerlos, mientras los ojos de los poderosos se vuelven a otra parte”. En un tiempo en que la derecha oficial es calculista y poltronera, la defensa de nuestra identidad sólo puede estar en manos de voluntarios que aún guarden memoria del sentido de pertenencia. En Europa sobran Saurones y faltan hobbits. Feliz Semana Santa.
 

La estilosa
ARCADI ESPADA El Mundo 22 Marzo 2016

Ha dicho Ada Colau, la alcaldesa de Barcelona, que Pablo Iglesias la hace sentir más catalana que nunca. La noticia tuve que leerla dos veces para asegurarme que no aludía a los toqueteos habituales en el partido Podemos. Pero no. Está publicada en un libro titulado 'Ada, la rebelió democràtica', que ha escrito el periodista Joan Serra, y alude al estilo arrogante, personal y político, de Iglesias. Las deducciones están a la altura del pensamiento sociológico de la alcaldesa: mientras que los españoles son arrogantes, los catalanes no lo son. La alcaldesa bebe en fuentes contaminadas, pero patrióticas. Al fin y al cabo un versito de 'Los Segadores', el himno nacional de Cataluña, dice: «¡Vade retro esa gente/tan arrogante y soberbia!» De más está decir que esa gente son los españoles. La mísera sinécdoque tiene otro lado, igualmente injusto y lamentable. La imposibilidad de ser catalán y arrogante. Por suerte yo ya me quité: tal posibilidad me habría provocado una inquietud considerable.

En este libro vertebral, 'Cataluña en España. Historia y mito', que ha escrito Gabriel Tortella con la ayuda de otros autores, se señala como una de las causas del nacionalismo el «desdén y la irritación hacia el resto de España, del que Cataluña dependía económica y políticamente». Es una observación aguda y justa. Y lo más interesante: que se proyecta hasta nuestros días. Si la expansión del independentismo tiene algo que ver con la crisis, será en la forma retorcida y avergonzada con la que el nacionalismo replica a lo inexorable: el autogobierno catalán ha quebrado ('ha fet fallida', en vernáculo) y su restablecimiento verdadero depende de que el Estado se avenga a pagar las deudas. Un nuevo capítulo del inacabable pleito de los siameses.

Yo comprendo que una comunidad mítica que arrastra un fracaso de más de 300 años está obligada a dotarse de desagües que alivien la tristeza y el desaliento y que permitan a los cofrades seguir su camino hasta los amaneceres del tipo ayurvédico que imaginan. Entre los principales desagües está el del estilo. Ahora lo encarna la alcaldesa Colau. Repito, 'keywords': 'estilo', 'Colau'. La que mandó quitar por dos veces del Salón de Ciento el busto del Rey emérito porque las cámaras no habían captado bien la primera maniobra. La que el otro día abordó a dos militares diciéndoles que no eran personas gratas a su paso. La que con obscenidad, aunque con precisión, dice que los socialistas «se ponen muy bien» cuando los llama a pactar. La estilosa. Otra confundida con Cataluña.


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