AGLI Recortes de Prensa   Lunes 28  Marzo  2016

La receta de la próxima recesión
Daniel Lacalle El Espanol 28 Marzo 2016

"I told you once, I told you twice, but you never listen my advice", Steve Perry

España parece haber caído en la trampa de 2009. Pensar que todo está solucionado porque el banco central apoya y se mantiene la expansión fiscal. Unos piden mayor déficit -más deuda- y las agencias de calificación alertan ante la parada, o reversión, de reformas estructurales esenciales.

España se encuentra ante un 2016 y 2017 complicados. La incertidumbre política ya cuesta alrededor de 2.000 millones mensuales. El propio BBVA estima un coste de la falta de gobierno estable que llega al 1,3% en 2017. Es decir, España crecería la mitad de lo estimado si se prolonga el frenazo institucional. No nos debe sorprender, en un país donde el Estado es el 45% de la economía. Pero nos debe preocupar más la certidumbre. La certeza de que una enorme parte del arco parlamentario propone como aumentar el gasto corriente, más déficit y más impuestos.

La gran falacia que algunos políticos nos cuentan es que esas medidas nos llevarán a “salir de la crisis” y crear empleo. Y no es cierto. España lleva una expansión fiscal acumulada de más de 600.000 millones de euros en ocho años. El gasto público aumentó casi un 9% anual, un 49% en total, entre 2004 y 2009. Desde entonces se ha reducido menos de un 5%. Llevamos ocho años sobrepasando el límite de déficit del pacto de estabilidad. A eso lo llaman “austericidio”. Si fuera por “relajar” el déficit y aumentar el gasto, España sería una de las economías más prósperas de Europa. La promesa de relajar el déficit hoy para cumplirlo en dos años es parecida a la de los malos estudiantes que prometen aprobar si no se les castiga por suspender hoy. No ocurre. El propio BCE, en su estudio Lecciones de las estimaciones fiscales explica que los estados incumplen por hacer estimaciones optimistas de ingresos para financiar aumentos de gasto corriente. Agranda el agujero.

Sin embargo, algunos políticos nos dicen que no se puede llevar a cabo un ajuste, como exige Bruselas, de unos 10.000 millones de euros porque “nos llevaría directos a la recesión”. Curiosamente, parece que llevar a cabo un aumento de la presión y esfuerzo fiscal de más de 25.000 millones de euros no tendrá -según los mismos políticos- ningún efecto nocivo en la economía. Los mismos que prometen bajar el IVA cultural porque “destruye la cultura” consideran que subirle los impuestos a usted y a las empresas no destruye nada. Los impuestos son malísimos para “la cultura” pero excelentes para usted.

Mientras erosionamos el crecimiento potencial con amenazas intervencionistas e incertidumbre política, y negamos los graves desequilibrios de la economía apelando al inexistente “derecho al déficit”, preparamos la próxima recesión.

La receta de la próxima recesión ya la conocemos:
-Los gastos no se reducen. Bajo la excusa del gasto social, que no se ha tocado en esta legislatura, engordar a base de “observatorio de los salarios”, “observatorio de la competitividad”... Aumentar gasto corriente financiado con deuda.

-Los impuestos aumentan. Bajo el engaño de que el problema es de ingresos, aumentar la presión y esfuerzo fiscal sin pensar que recaudamos menos por el tsunami fiscal y burocrático al que sometemos a empresas y familias, que impide que las primeras crezcan de micro-pyme a gran empresa, y que las segundas consuman. Se sigue acudiendo a la falacia de que las grandes empresas no pagan impuestos porque se incluyen resultados en otros países -que ya tributan en dichos países- y no se cuentan las divisiones en pérdidas. Si juntamos seis empresas en pérdidas en España con seis que ganan, oh sorpresa, sale que las doce pagan muy poco. Y eliminando deducciones hundimos la inversión. Los aristócratas del gasto público siempre piensan que usted gana mucho y ellos gastan poco.

-El déficit no se cumple. Y acumularemos otros 180.000 millones de deuda en tres años antes de que una nueva crisis de deuda nos despierte del cuento de que se baja el déficit gastando.

-El Banco Central no suple las deficiencias estructurales. Nos acostumbramos a que el bajo coste de deuda y la alta liquidez van a suplir un modelo endeudado y de bajo valor añadido sin entender que se acentúan y perpetúan los problemas. Y, como hemos comprobado en Portugal o Grecia, el banco central no soluciona los desequilibrios, los disfraza a corto plazo.

La próxima recesión vendrá de repetir los mismos errores que nos llevaron a la anterior. Pero será más grave, ya que no se han resuelto los desequilibrios creados en la década de exceso. España debe afrontar un periodo de bajo crecimiento global entendiendo que no va a contar con el viento de cola exterior para compensar los desajustes internos. Hay que recuperar las políticas de oferta que harán que nuestra economía se modernice. Devolver el esfuerzo fiscal a familias y empresas, aumentar la renta disponible, reducir burocracia e impedimentos administrativos, pensar en I+D como patentes y empresas creadas, no como gasto en estudios sin utilidad, permitir que las pymes crezcan y exporten mejor desde una fiscalidad no confiscatoria. Y dejar de pensar que copiando los modelos “dirigistas” vamos a tener un resultado distinto que el estancamiento que siempre han generado.

Desde la irresponsabilidad presupuestaria ponemos en peligro el estado del bienestar que algunos fingen querer proteger, al hacerlo insostenible. Pensar que no hay que profundizar en las reformas, echarle la culpa del déficit a los ingresos y hacer cálculos de cuento de la lechera de recaudación por nuevos tributos, además de continuar perpetuando la maquinaria burocrática a base de observatorios y comités, es la receta de la recesión. Pero cuando pase, le echarán la culpa al enemigo exterior.

Comenzaron mintiendo, terminaron mintiendo
Juan Ramón Rallo Libertad Digital 28 Marzo 2016

El Partido Popular arrancó la pasada legislatura mintiendo con descaro a los españoles: pese a que durante la campaña electoral –incluso Rajoy durante su discurso de investidura– habían prometido no subir los impuestos, apenas en el primer Consejo de Ministros nos castigaron con uno de los mayores rejonazos en el IRPF de toda nuestra historia. Y, acaso para no perder sus tan características malas costumbres, los de Rajoy también parecen haber optado por cerrar la legislatura entre mentiras.

El 12 de octubre de 2015, el ministro de Hacienda Cristóbal Montoro proclamaba henchido: "Por supuesto que cumpliremos con los objetivos de déficit". Unas declaraciones que respondían a las crecientes dudas por parte de Bruselas y de numerosos analistas económicos acerca de la evolución de nuestro desequilibrio presupuestario. Bastaron cuatro meses para que Rajoy tuviera que envainársela y reconocer que, tal como se temían Bruselas y numerosos analistas económicos, España por supuesto que incumplió el objetivo de déficit de 2015.

Hasta aquí, sin embargo, sólo cabría imputar al PP una cierta impericia e imprudencia en su habilidad predictiva: tal vez fuera cierto que, imbuidos por un exuberante ataque de optimismo, apenas dos meses y medio antes de concluir 2015 confiaran en cuadrar las cuentas. Pero no: el problema de Montoro, De Guindos o Rajoy no fue que se equivocaran en octubre, sino que nos mintieron deliberadamente a todos los españoles.

Y es que la Intervención General de la Administración del Estado acaba de publicar la segunda notificación anual sobre la previsión de endeudamiento que el Gobierno de España debe remitir a la Unión Europea dentro del Protocolo de Déficit Excesivo. Esta segunda notificación fue enviada a Bruselas por el Ejecutivo español el 15 de octubre, es decir, apenas tres días después de que Montoro declarara que "por supuesto" cumpliríamos con el déficit. ¿Y qué se recogía en ella? Pues, esencialmente, que no íbamos a cumplir: el PP pronosticaba cerrar el año con un déficit equivalente al 4,4% del PIB, dos décimas por encima de nuestro compromiso. En realidad, y si hacemos caso a las declaraciones de Rajoy en febrero, será el 4,5%: y no descarten nuevas revisiones al alza.

Mas lo grave del asunto no es que, nuevamente, España haya incumplido con su déficit. Tampoco que Rajoy y Montoro erraran en sus pronósticos. Lo verdaderamente grave es que no erraron: mintieron. Mientras en público recalcaban irritados que España "por supuesto" cumpliría con el déficit, en privado comunicaron a la UE que "por supuesto" no lo lograríamos. Nos transmitieron a todos los españoles una información que sabían falsa para pavimentar su camino hacia las elecciones. Comenzaron la legislatura mintiendo con los impuestos y la cerraron mintiendo con el déficit. Imagino que el presidente del Gobierno y el ministro de Hacienda darán cumplidas explicaciones al respecto: ah no, que el control parlamentario al Ejecutivo se halla suspendido. Qué conveniente casualidad.

La destrucción de la nación española
Pedro de Tena Libertad Digital 28 Marzo 2016

Seguramente, los habitantes que un día formaron parte del primer reino-Estado español, que edificaron los Reyes Católicos y que llegó desde las islas Filipinas (que se llaman así por Felipe II, por si no lo han leído en los textos de las sucesivas logses) a las tierras alemanas –Carlos I de España era Carlos V de Alemania–, pasando por California o Argentina, no se imaginaban que sus descendientes, esto es, nosotros, íbamos a ser acusados de todos los males posibles del mundo mundial. Primero, por los inventores de la Leyenda Negra, algunos de ellos españoles, y luego por muchos de nosotros mismos, sobre todo de izquierdas, que echan los dientes odiando a España y su tradición.

Se creyó que las generaciones del 98, el 14 y el 27 habían acabado con los efectos de esa peste identitaria llamada Leyenda Negra (según la cual, como es sabido, los españoles hemos sido asesinos, ladrones, esclavistas, malvados conquistadores, etc., mientras que, naturalmente, Richelieu era un santo que maldijo la expulsión de los moriscos, los holandeses eran almas tan caritativas como las inglesas –gran raposa de Occidente la llamó el ignorante León Felipe–, los nazis, los nipones, los comunistas rusos, también los romanos, los hunos, los musulmanes, que en unos pocos años llegaron sin matar a nadie de La Meca al estrecho de Gibraltar... todos seráficos y angelicales menos los españoles.

Es más, no sé si recuerdan que hace unos años –las nuevas generaciones ya no saben qué fue el 11-M de 2004, qué perfección de desmemoria histórica– varias bombas mucho más potentes y asesinas que las de Bruselas y París juntas mataron a 193 españoles e hirieron a casi 2.000. Pero fíjense lo que son las cosas. Mientras que en París y Bruselas a nadie se le ha ocurrido culpar a sus gobiernos de las masacres, aquí la izquierda no sólo no esperó al fin de la investigación, sino que usó a las víctimas para lograr un vuelco electoral. Es más, si en París y Bruselas, a pesar de sus negligencias y errores, ya se sabe quiénes han sido los autores de los atentados, aquí todavía no. Pero, claro, España, según la izquierda, se merecía aquel castigo por su apoyo a la guerra contra el asesino Husein, por su defensa del islote Perejil, por su intento de que el gas argelino llegara a España sin pasar por todo el norte de África, por situarse con Estados Unidos, Inglaterra y Portugal como una coraza occidental incómoda para... Entonces ocurrió la transfiguración de Rubalcaba, con un sermón en un día de reflexión electoral que la historia no borrará jamás. Y luego nada. Víctimas al olvido y Zapatero al bollo político.

Viene todo esto a cuento de la página de unos musulmanes andaluces que se refieren a la causa de la expulsión de los moriscos españoles en 1609. Según ella, los moriscos eran los descendientes de las personas que en el pasado de Al Ándalus profesaron la religión musulmana que "desde que comenzó la conquista [no reconquista de la ocupación musulmana de 711] del territorio de Al Ándalus se fueron desplazando junto a una enorme masa de población hacia el sur y luego a El Magreb". Según la web, eran la mayoría de la población ibero-romana –más los emigrantes que vinieron en los primeros siglos del emirato–, o sea, casi la totalidad de los habitantes del territorio peninsular, minorizados por un puñado de pérfidos conquistadores cristianos del Norte hasta forzar su expulsión. Como lo leen.

Menéndez Pidal escribió que el gran error de la izquierda española era dejar la historia de España y la tradición en manos de la derecha. Calló que la destrucción de la nación española se completaba con la deformación sectaria de la propia historia, derechas e izquierdas juntas, en la más espectacular aniquilación de una identidad nacional que recuerdan los siglos. Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios. No. Optimista no soy.

Zapatero o la contumacia del necio
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 28 Marzo 2016

Zapatero pertenece a ese tipo de políticos, demasiado común en España, que no sólo ignora las complejas interacciones políticas y sociales... tampoco le interesa conocerlas. Una caterva que se mueve en el terreno de los lemas, en la infantil dimensión del bueno o malo sin matices, esa visión maniquea que desconoce la explicación de las causas profundas.

En una reciente entrevista al diario La Vanguardia , más dirigida a adictos a las consignas, a ese público entusiasta de las simplezas, de la telebasura, que a lectores críticos, con capacidad de raciocinio, el expresidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se ha reafirmado en las bondades del Estatuto de Cataluña de 2006, ése que él mismo impulsó. Y ha expuesto las soluciones infalibles para superar el presente reto independentista. Afirma haber descubierto el remedio definitivo, el milagroso parche Sor Virginia que salvará a España de la peligrosa deriva que conduce a la desintegración. Su gran invento del TBO, la moderna piedra filosofal, consiste en regresar al Estatuto que desestimó el Tribunal Constitucional y conceder a Cataluña el reconocimiento de "Comunidad Nacional", un término más propio de las películas de Berlanga que de un pensamiento político con un mínimo de seriedad y profundidad.

El ex presidente del gobierno pertenece a ese tipo de políticos, demasiado común en España, que no sólo ignora las complejas interacciones políticas y sociales... tampoco le interesa conocerlas. Una caterva que se mueve en el terreno de los lemas, en la infantil dimensión del bueno o malo sin matices, esa visión maniquea que desconoce la explicación de las causas profundas. Zapatero, como hombre de partido, continuó la acostumbrada línea de acción política en España, que consiste en crear un problema... para aplicar la solución equivocada. Y siempre para justificar un incremento presupuestario, un descontrolado crecimiento de la administración en beneficio de las oligarquías y las élites, nunca del ciudadano de a pie.

Zapatero no generó el problema independentista en Cataluña pero, con su denodada estulticia, aceleró notablemente un proceso que avanzaba lentamente desde la Transición. La semilla de la desintegración estaba sembrada en un sistema autonómico caótico, completamente abierto, con rumbo y destino imprecisos, al albur de apaños, componendas e intercambios de favores entre políticos. La descentralización descontrolada y sin límite en un entorno político esencialmente corrupto, sin adecuados controles sobre el poder, dio alas al secesionismo, estimulando a ciertas oligarquías locales que vieron ahí la oportunidad de incrementar su poder, sus ingresos ilegales y, por supuesto, de alcanzar la impunidad definitiva.

Zapatero comparte esas tesis nacionalistas que explican el independentismo como una reacción ante las traiciones, desprecios y maltratos del gobierno de España, entre ellas el fallo del Tribunal Constitucional declarando nulos algunos aspectos del Estatuto de 2006. Pero se trata de meras excusas, señuelos para justificar un plan trazado desde hace décadas. Los nacionalistas catalanes no son secesionistas sobrevenidos. Sus ansias de ruptura no surgen de supuestos ultrajes o afrentas: la independencia fue, desde el principio, su meta final. Pero fueron pacientes. Aceptaron el sistema autonómico como medio para alcanzar sus objetivos últimos, una vía que proporcionaría ingentes recursos para ir convenciendo, lavando el cerebro, a unos ciudadanos que, en su inmensa mayoría, no compartían tales metas.

Los nacionalistas utilizaron el sistema educativo y los medios de comunicación para inocular odios y recelos hacia los vecinos. Crearon un enemigo exterior contra el que definirse, alguien a quien traspasar los defectos, la culpa de todos los males. Impulsaron una política lingüística cuyo principal objetivo no era fomentar el catalán sino erradicar el castellano. Colocaron en su órbita de intercambio de favores a muchos empresarios y asociaciones subvencionadas. Durante décadas, por la vía de los hechos consumados, a base de no cumplir leyes o sentencias, y ante la desidia de gobiernos y tribunales, disfrutaron de una autonomía muy superior a la que contemplaban las leyes.

Paso a paso, el nacionalismo catalán consiguió siempre sus propósitos, ganó todos los pulsos planteados al gobierno central. Su fuerza residía en ser el fiel de la balanza, esa minoría necesaria para formar gobiernos, pero también en poseer una estrategia de largo plazo frente al planteamiento cortoplacista de muchos políticos nacionales que, aun sabiendo que el proceso conduciría finalmente a tensiones secesionistas, vieron en ello un problema lejano en el tiempo. Ya lidiarían otros ese toro. Ellos se encontrarían ya jubilados, disfrutando de los fondos sustraídos en algún paraíso fiscal.

Pero apareció el inefable José Luis, que unía la miopía y el oportunismo a una inconmensurable necedad, tanta como para creerse a pies juntillas consignas y dogmas. Ahora resultaba que la causa del independentismo estaba en... una sentencia del Tribunal Constitucional. Su falta de perspicacia le llevó a tragarse la propaganda franquista, esa que identificaba España con el Caudillo. Y aplicar un razonamiento simplista, propio de un limitado entendimiento: si Franco era malo; España también, "un concepto discutido y discutible". Con un mero repaso de la historia habría averiguado que la idea de España no la inventó el dictador, que su existencia como nación es muy anterior incluso al nacimiento de Franco. Pero su ignorancia y sectarismo le impulsaron a intentar remediar la enfermedad secesionista administrando dosis muy superiores del veneno que la había causado: aplicando una descentralización mucho más radical. Y las consecuencias están a la vista.

Resolver el problema territorial significa abordarlo con un enfoque que prime los intereses de ciudadanos y contribuyentes, no los de esos caciques que salpican cada rincón de España. Implica cerrar el proceso autonómico, asignando las competencias de manera racional, con criterio de eficacia y economía en la prestación de los servicios. En contra de lo que pregonan los políticos, a los ciudadanos normales les importa un comino cuál sea la administración que gestiona un servicio mientras éste se preste de manera eficiente y barata. Pero, ya se sabe, hay personajes, como Zapatero, que ni rectifican ni aprenden, cuyo objetivo vital es revolcarse en el error. Tras acelerar el proceso independentista, y adelantarlo probablemente una década, ahora el obcecado José Luis, inasequible al desaliento, pretende apagar el fuego aferrándose a los mismos dogmas: aplicando otro generoso chorro de la misma gasolina que lo inició.

Es posible vencer al yihadismo
Dentro, subrayar la identidad europea frente a las culturas ajenas. Fuera, favorecer la consolidación de estructuras políticas estables en el mundo musulmán. O sea, Lo contrario de lo que hemos venido haciendo.
EDITORIAL Gaceta.es 28 Marzo 2016

La reacción de nuestra clase político-mediática ante los atentados de Bruselas ha sido unánime: el terror no vencerá a la democracia y la barbarie no acabará con nuestras libertades; el problema no es el islam, sino los terroristas, y ante todo hay que evitar la “islamofobia”. Quizá quien mejor lo ha expresado es la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, con su sórdido candor: no estamos ante un problema religioso, dice, sino ante “actos individuales”. Carmena ha dicho eso ante un auditorio de alcaldes de Bildu, Esquerra y otras formaciones separatistas y filoetarras; las mismas que han criticado el pacto anti yihadista por ser “poco respetuoso con la cultura musulmana”. Es difícil dibujar mejor el grotesco disparate.

Todo el mundo medianamente informado sabe que el yihadismo es un problema específicamente musulmán. ¿Significa eso que todos los musulmanes son yihadistas? No, por supuesto. Lo que significa es que el islam tiene en sí mismo, desde su origen, una serie de problemas estructurales que se alimentan entre sí y le conducen a esta situación. Esos problemas son, primero, la confusión de los planos político y religioso, que hace muy difícil a las comunidades islámicas vivir bajo órdenes políticos no musulmanes; segundo, la inexistencia de una autoridad jerárquica unánimemente reconocida que actualice la doctrina, lo cual empuja al creyente a una interpretación literal de los textos sagrados (y faculta a cualquiera para convertirse en portavoz de la verdad); tercero, la justificación de la violencia como medio para imponer la fe, imperativo que, combinado con los dos anteriores, resulta simplemente letal también para la propia comunidad musulmana. En la práctica, esta naturaleza conflictiva se ha manifestado como una triple guerra: una, la eterna guerra interior ente musulmanes suníes y chiíes; otra, la guerra que los integristas, los salafistas, declaran a los gobiernos no suficientemente islamizantes; por último, la guerra que el yihadista declara a los no musulmanes. Todo cuanto hoy ocurre cabe en esa esquema. Hoy, como ayer.

Estos problemas estructurales del islam no son nuevos: datan de su mismo origen en el siglo VII. La novedad es que ahora se han trasladado a suelo europeo. La Europa actual ha querido constituirse como un mundo libre de identidades y fronteras, capaz de acoger en su seno a cualquier persona, a cualquier comunidad. Para ello hemos gastado cantidades ingentes en programas de integración y asistencia social. Nadie, quizá por complejos históricos, ha querido aceptar que esa idea de la sociedad sin identidad es exclusivamente occidental, es decir, que no deja de ser producto de una identidad determinada, y que no tiene por qué ser aceptada por otras culturas. Así han crecido en los márgenes de nuestras grandes urbes enormes comunidades musulmanas donde el yihadismo ha prendido no como reacción al malestar social, sino, sobre todo, como manifestación identitaria. Y nosotros, poniendo velitas y flores.

¿Es posible vencer al yihadismo? El yihadismo es un problema específicamente musulmán que sólo puede resolverse desde el mundo islámico. Pero nosotros, europeos, sí podemos hacer algo para prevenir las consecuencias del fenómeno. Primero, en nuestro suelo, truncar el desarrollo de comunidades culturales que no acepten las normas de convivencia generales y, en vez de integrarse, buscan implantar su propio orden. Y además, en el plano internacional, favorecer la consolidación de estructuras estatales en el mundo musulmán que contengan el fenómeno dentro de márgenes políticos estrictos, como están haciendo Marruecos y Egipto, por ejemplo. Hasta hoy, la política europea ha sido exactamente la contraria: debilitar la identidad propia en beneficio de la ajena y secundar la descabellada política americana de desestabilización de los regímenes instalados en el mundo musulmán. Es urgente rectificar esa política. No descubrimos nada nuevo: todos lo saben en Bruselas, Berlín o París. Más dudoso es que algún líder político, en esta Europa castrada y acomplejada, dé el primer paso.

Qué hace falta para detener el terrorismo islámico
Max Boot Libertad Digital 28 Marzo 2016

Nos hemos vuelto tan inmunes a los atentados suicidas que el hecho de que al menos uno de los terroristas de Bruselas (el que atacó en el aeropuerto) sacrificara su propia vida para matar a otros puede pasar fácilmente inadvertido en medio del horror generalizado de los atentados.

Vale la pena recordar que los atentados suicidas son una táctica relativamente reciente: fue usada por primera vez (a escala significativa) por Hezbolá en el Líbano, a principios de los años 80, en sangrientos atentados contra un cuartel de los Marines estadounidenses, un cuartel francés, la embajada de Estados Unidos y diversas dependencias israelíes. La táctica pasó luego al mundo suní, donde fue adoptada por Al Qaeda, y alcanzó nuevas cotas de macabra ubicuidad cuando la empezaron a emplear diversos grupos, desde las palestinas Brigadas de los Mártires de Al Aqsa hasta Al Qaeda en Irak. Resulta irónico que Hezbolá se haya vuelto tan fuerte (cuenta con su propio ejército, equipado por Irán, y con su arsenal de cohetes) como para no tener que recurrir a los atentados suicidas; deja ese campo abierto a grupos como el ISIS.

Cuando el Ejército israelí hubo de hacer frente a una oleada de atentados suicidas durante la Segunda Intifada, y cuando las Fuerzas Armadas estadounidenses afrontaron una racha similar en el curso de la Guerra de Irak, solía decirse que no hay forma de detener a un enemigo que está dispuesto a sacrificar su vida con tal de arrebatar la tuya. De hecho, esa frase se convirtió en el lema preferido de muchos grupos terroristas islamistas que pretendían sembrar el miedo en Occidente proclamando: "Vosotros amáis la vida, nosotros la muerte". Pero la Segunda Intifada fracasó, al igual que Al Qaeda en Irak en su intento de expulsar a los estadounidenses del país.

Mientras nos esforzamos por encontrar una respuesta a la amenaza del ISIS, conviene recordar cómo Estados Unidos e Israel derrotaron en el pasado a grupos terroristas suicidas. Desde luego, no hay una respuesta fácil ni una solución mágica, pero lo esencial se reduce a comprender que la amenaza no procede de individuos dementes, sino de una red controlada por hábiles organizadores que no son suicidas. No vemos a los líderes de grupos como el ISIS o Hamás con chalecos bomba; ni siquiera suele verse a sus hijos cometiendo semejantes actos. Los terroristas suicidas han de fabricarse. Elaborar los explosivos es el menor de los problemas, aunque también requiera bastante pericia. La verdadera clave es adoctrinar a muchachos (a veces también a muchachas) para que cometan el acto antinatural (y prohibido por el islam) de suicidarse y, con ello, arrebatar vidas inocentes.

Puede llevar meses reclutar y adiestrar a aspirantes a terroristas suicidas, y más semanas o incluso meses hasta encontrar un objetivo, calcular el momento óptimo para el atentado y situar al terrorista en el lugar donde pueda causar mayor daño. Si una fuerza antiterrorista logra desarticular la red que posibilita el atentado suicida ni siquiera bastará la disposición de los individuos a matarse para llevar a cabo la clase de atentados masivos con que sueñan los terroristas. Como mucho, unos terroristas desorganizados podrán ejecutar esos acuchillamientos a pequeña escala que, por desgracia, tan habituales se han vuelto en Israel.

Así pues, ¿cómo deberían desarticular los países occidentales la red del ISIS que hace posibles atentados como los de París y Bruselas? Para eso deben concurrir un elemento alógeno y otro exógeno, y ambos han faltado en los últimos años.

El elemento doméstico consiste en ocuparse de las raíces yihadistas que brotan en casa. Bélgica, sin ir más lejos, se ha convertido en un vivero de radicales islámicos. Sólo el 6% de la población es musulmana, pero de Bélgica han salido entre 300 y 400 combatientes para unirse al ISIS en Irak y Siria: el mayor número de todos los países europeos. Los atentados de París de noviembre pasado, planeados en Bélgica, supusieron un toque de atención retrasado e inadecuado para las autoridades belgas para que hicieran algo respecto a esta amenaza. Por desgracia, la respuesta oficial (enviar brigadas antiterroristas a derribar puertas y llevarse a jóvenes musulmanes para ser interrogados) ha demostrado claramente ser inadecuada. Puede que incluso haya tenido el efecto opuesto al deseado, al generar aún más hostilidad hacia el Estado entre los musulmanes que ya se encontraban en situación marginal. Como dijo un musulmán belga a la CNN: "Esto sólo nos ha llenado de odio".

Debería servir de advertencia a los seguidores de Donald Trump que crean que su enfoque durorespecto a los musulmanes (Trump afirma que "el islam nos odia", quiere prohibir la entrada en Estados Unidos a todos los musulmanes y pretende emplear torturas "peores que el submarino") resolverá el problema terrorista. Esas medidas drásticas tienen más probabilidades de desencadenar el resultado opuesto. Lo que sería más efectivo, pero mucho más difícil de llevar a la práctica, sería que Bélgica, Francia y otros países europeos hicieran una labor mucho mejor a la hora de asimilar a los inmigrantes musulmanes. Estados Unidos tiene más éxito al respecto, y ésa es parte de la razón por la que afrontamos una amenaza terrorista menor; pero ahora nuestro éxito se ve en peligro por la cínica incitación al odio por parte de Trump.

No importa cuánto éxito tengan las medidas antiterroristas domésticas: nunca bastarán mientras el Estado Islámico siga prosperando y ejerza una poderosa atracción sobre una pequeña minoría de musulmanes en todo el mundo. Así llegamos al segundo nivel de una estrategia antiterrorista eficaz: urge que todos los países preocupados por la amenaza del terrorismo inspirado por el ISIS (es decir, todos los países con una sustancial población musulmana) se unan para destruir al Estado Islámico. Simplemente, no hay otra forma de acabar con el atractivo que la organización ejerce sobre los aspirantes a terrorista. Occidente, incluso las naciones musulmanas moderadas, no logrará contrarrestar la muy eficaz propaganda del ISIS de manera adecuada mientras ésta se base en la realidad de que el Estado Islámico sigue existiendo y continúa implantando una versión medieval del islam frente a los incesantes ataques de sus enemigos.

El poderío aéreo por sí solo no podrá acabar con la amenaza del ISIS, sobre todo si es aplicado de forma tan esporádica como en la actualidad. (Como señalé hace unos días, Estados Unidos está lanzando 14 ataques aéreos diarios contra el ISIS, frente a los 86 que lanzaba contra los talibanes en otoño de 2001). Lo que hacen falta son tropas sobre el terreno. Todo el mundo preferiría que la mayor parte de esas fuerzas fuera aportada por Irak y Siria, pero para poder atraer a los suníes y que se unan a la causa Estados Unidos tendrá que hacer mucho más, al objeto de que tengan un incentivo para volverse en contra del grupo terrorista. Eso exigirá disipar sus temores de que van a cambiar la tiranía del Estado Islámico por la de los escuadrones de la muerte chiíes respaldados por Irán. Sería de gran ayuda para el proceso de movilización que Estados Unidos y otras naciones (árabes y europeas) estuvieran dispuestas a enviar más tropas terrestres. Eso también es una pieza fundamental del mecanismo necesario para impulsar una revuelta suní: los suníes tienen que estar seguros, como lo estuvieron durante el levantamiento en Irak en 2007, de que están uniéndose a la tribu más fuerte al alinearse en contra del ISIS.

Sólo con enumerar los requisitos de un programa eficaz contra el terrorismo del ISIS se ve claramente lo lejos que estamos de alcanzarlo. Los Estados europeos han hecho escasos progresos a la hora de ganarse a sus desafectas poblaciones musulmanas, y ahora, merced a la nefasta influencia de Trump, Estados Unidos también corre el peligro de enemistarse con sus propios musulmanes. Entretanto, Norteamérica ha hecho bien poco por impulsar una revuelta suní contra el ISIS. Como consecuencia de ello, el Estado Islámico ha perdido algo de territorio marginal, pero sigue aparentemente seguro en sus bastiones (Raqa y Mosul), mientras se sigue expandiendo en el exterior.

Lo trágico es que incluso ahora, después de los atentados del Sinaí, de París, de San Bernardino y de Bruselas, después de las decapitaciones televisadas, de las esclavas sexuales, de la destrucción de antigüedades y del genocidio contra los cristianos, los yazidíes y los chiíes, Occidente sigue sin tratar la amenaza del ISIS con la debida seriedad. A menos que veamos verdadero liderazgo en ambas orillas del Atlántico, será imposible acabar con las redes que siguen enviando terroristas suicidas a asesinar inocentes.

© Revista El Medio - Commentary

EL TERRORISMO ATACA EL CORAZÓN DE EUROPA
Perderemos la guerra por culpa de la izquierda más estúpida de Europa
Nicolas Beverez propone poner fin a la acogida anárquica de refugiados, infiltrados de yihadistas, creando un comisariado europeo
Periodista Digital 28 Marzo 2016

Hay que joderse, como dicen en Galicia. Eso parecen decir algunos columnistas este 28 de marzo 2016 en relación a una izquierda tántrica con el terrorismo. Una izquierda tuerta, sectaria, "ignorante, de un fanatismo hemipléjico, que cree que el fundamentalismo islámico es la nueva expresión, planetaria y radical, de la lucha de clases", como señala Ignacio Camacho en ABC.

Por eso esta clase de izquierda, o de extrema izquierda, es la más estúpida de Europa. Porque en su rencor antisistema tiende a empatizar con los enemigos de la civilización de la que forma parte. Porque en su cerrazón resentida no comprende que ella también es el objetivo de un proyecto de destrucción global que la incluye.

El articulista de ABC tira la toalla y no tiene esperanza de que vayamos a ganar esta guerra. "La podemos perder por desidia, por ineptitud, por pusilanimidad, por timidez. La Historia está llena de casos así, de civilizaciones superiores que declinan dormidas en su confortable ensimismamiento. Puede ocurrir. Pero al menos debemos saber que llevamos razón. Lo que resulta de un entreguismo insoportable es morir creyendo que nos lo merecíamos".

Y es que cuando ve que los postulados de ETA sobre la Transición -donde la definen como "una reforma tramposa"- coinciden con los de Podemos y sus 69 diputados en las Cortes. Esa fue la tesis de ETA que Pablo Iglesias aplaudió en una herriko taberna.

BRUSELAS SE SACUDE EL PÁNICO
Mientras tanto, la Policía belga ha llevado a cabo más de una decena de operaciones en varios barrios de Bruselas con fuerte implantación de población musulmana, tratando de desentrañar el enredo de lazos y conexiones entre los grupos yihadistas que cometieron los atentados del pasado martes.

Los expertos revelan cada vez con más claridad la idea de que los atentados contra el aeropuerto de Zaventem y el metro de Bruselas fueron una escalada previsible después de la detención de Salah Abdeslam y temen que por cada paso que den ahora, se desencadenen nuevos ataques por parte de lo que se va configurando como el núcleo del comando europeo de Daesh.

La pregunta que se hace John Carlin en El País no puede ser más inocente: "¿Cómo fue que dos hermanos belgas, criados en una familia conservadora musulmana, acabaron convirtiéndose primero en delincuentes que atracaban bancos y coches y, segundo, en fanáticos religiosos (si esa es la correcta definición) dispuestos a morir y matar indiscriminadamente en el aeropuerto o el metro de Bruselas? ¿Qué procesos mentales condujeron el viernes pasado a un musulmán de 32 años a apuñalar a muerte en Glasgow a otro musulmán de 40 que había escrito un mensaje en Facebook deseando una feliz Semana Santa a sus amigos cristianos?"

Si la mayoría de los devotos del Profeta que crecen en Europa actuaran con la misma frialdad asesina, con la misma aparente certeza de que matar por la fe es un billete al paraíso, sería más plausible el intento de dar con una explicación definitiva, pero como se trata de una grotesca e inescrutable minoría no hay manera de saber.
Como el cáncer o los derrames cerebrales, los terroristas del ISIS son -igual que sus primos de Boko Haram en Nigeria o la somalí Al Shabab- una plaga enigmática de la naturaleza que impacta en unos sí y otros no. La variante es la suerte. Puede que me toque a mí mañana en un aeropuerto o, un temor latente que intento calmar, a mi hijo que viaja todos los días en el metro al colegio. Cuando te toca, te toca.

Lo dicho, hay que joderse.
¿Qué debemos hacer? El analista francés Nicolas Beverez propone en El País crear en cada país un Estado Mayor a cargo de la lucha antiislamista que coordine los servicios de inteligencia, policía, justicia y ejército. Recuperar el control de las fronteras exteriores reforzando las fuerzas nacionales con un cuerpo de guardacostas y de guardafronteras (Frontex tiene una dotación de 145 millones de euros, frente a los 32.000 millones de dólares del Homeland Department estadounidense).

Asegurar el espacio Schengen activando los intercambios de datos, ahora limitados a los que transitan por Estados Unidos. Poner fin a la acogida anárquica de refugiados, infiltrados de yihadistas, creando un comisariado europeo, unificando el derecho de asilo, expulsando a los candidatos no registrados. Poner en marcha una política de codesarrollo en el norte de África, especialmente con Túnez. Rearmarse con arreglo a la norma OTAN, que prevé destinar un mínimo del 2% del PIB a defensa. Lanzar un empréstito para financiar la restauración de la seguridad del continente.

Mientras Europa Duerme
Santiago Abascal Libertad Digital 28 Marzo 2016

El año 1938 Winston Churchill escribió Arms and the Covenant, que sería publicada más tarde en los Estados Unidos con el título While England Slept ("Mientras Inglaterra dormía"). Ahí, el que años después sería el líder que llevaría a los británicos a la victoria sobre el nazismo criticaba duramente la política de apaciguamiento seguida por Chamberlain. Aunque la obra galvanizó a sus partidarios, la mayor parte de la opinión pública británica dio la espalda a Churchill y prefirió creer el mensaje de paz y tranquilidad de los partidarios del apaciguamiento. Y es que a la opinión pública de las democracias no le gustan las malas noticias, y los políticos que plantean los problemas con dureza tardan siempre más en ser escuchados que los que sólo gustan de dar buenas noticias.

El pasado martes, sólo cuatro meses después de los atentados de París, Europa volvió a ser golpeada por la barbarie islamista. Las condenas de los atentados realizados por los principales políticos estaban llenas de expresiones como "solidaridad", "unidad de los demócratas" o “libertad”. En ninguna de sus declaraciones encontramos las palabras yihad, islamismo o fundamentalismo. ¡Como si no mencionar las causas del problema fuera una forma de solucionarlo!

Por mucho que no lo queramos ver, la realidad es que estamos en guerra. Una guerra que no hemos empezado nosotros. Una guerra que no queremos, pero que no podemos eludir. Una guerra asimétrica y cruel, con un enemigo despiadado y firmemente determinado a terminar con nuestro modelo de convivencia. Un enemigo que está dentro de nuestras fronteras, escondido entre nuestra población y que cuenta con un importante apoyo exterior.

La amenaza no es sólo el terrorismo. Lo que amenaza a Europa es el islamismo, una ideología totalitaria que pretende implantar una teocracia en nuestro suelo. El terrorismo islamista es sólo una manifestación, la más cruel, de este fenómeno. Pero no la única.

La realidad es que mientras nuestras élites corruptas se enriquecen en turbios negocios con las monarquías del Golfo, el dinero saudí es utilizado para financiar mezquitas en las que se inocula el odio a Occidente en la juventud musulmana europea. Y en las que se reclutan terroristas.

La realidad es que todos los años cientos de jóvenes musulmanes europeos viajan al Oriente Medio para ser entrenados como terroristas por organizaciones financiadas por los mismos inversores que ponen su nombre en las camisetas de nuestros principales equipos de fútbol.

La realidad es que los europeos tenemos muy pocos hijos, menos de los necesarios para el reemplazo generacional. Y ese espacio que queda libre en la pirámide poblacional está siendo ocupado por una inmigración musulmana que no se está integrando en nuestras sociedades. Y nuestros gobernantes no hacen nada por apoyar económicamente a las familias y se empeñan en continuar fomentando el multiculturalismo.

La realidad es que, ahogados por el peso de nuestro gasto político, los europeos no somos capaces de destinar recursos a nuestras Fuerzas Armadas y somos incapaces de dar una respuesta militar a la amenaza del Estado Islámico.

Al igual que los ingleses del periodo de entreguerras, los europeos dormimos plácidamente. No queremos ver el problema. Pero la realidad está ahí. Hace unos meses fue París, esta semana ha sido Bruselas. No sabemos dónde será el próximo atentado pero, desgraciadamente, tenemos la certeza de que lo habrá.

A pesar de no haber tenido éxito en un primer momento, Churchill no predicó en el desierto. Años después, con Francia derrotada y todo el continente europeo sometido al Tercer Reich, los británicos confiaron en él para plantar cara al totalitarismo. Gracias a la determinación de aquellos hombres, el bien se impuso sobre el mal y los europeos pudimos recobrar nuestra libertad.

Al igual que el viejo conservador gruñón, nosotros no dejaremos de llamar a las cosas por su nombre. Ni somos esclavos de lo políticamente correcto ni tenemos miedo a lo que puedan decir de nosotros.

Estamos convencidos de que los europeos reaccionaremos tarde o temprano y expulsaremos al islamismo de nuestro suelo, igual que hicimos con otras ideologías perversas, como el nacionalsocialismo y el comunismo.

Tras el último ataque terrorista, en rueda de prensa, la jefa de la diplomacia europea rompió a llorar. Después empezaron los mensajes tristes y las fotos melancólicas en las redes. Los terroristas se habrán regocijado contemplando nuestro dolor y nuestra inacción. Sin duda, habrá supuesto un acicate para preparar su próximo atentado.

Menos llanto, más decisión y aplomo. Porque somos Europa, la cuna de la Libertad. Y estos miserables no podrán con nosotros.

Santiago Abascal, presidente de Vox.

Jaime Mayor Oreja
'El proceso lógico lleva a que el Frente Popular se instale en España'
El exministro vuelve a criticar al Gobierno de Rajoy. "La Ley de Memoria Histórica y el proceso de paz pactado entre Zapatero y ETA no han cambiado, el PP cuando gobierna no pone en marcha un proyecto político que acabe con el anterior".
A. B Gaceta.es 28 Marzo 2016

El exministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, ha señalado que “la clave de la negociación para formar Gobierno sólo está en el PSOE y en Podemos” ya que a su parecer, “la izquierda ha conseguido expulsar al PP del campo de juego con el apoyo de Ciudadanos en la primera parte del partido. Al final sólo hay Gobierno si Podemos quiere, porque el PSOE estaba muerto”.

En una entrevista publicada este domingo por el periódico ABC, Mayor Oreja asegura que “el proceso lógico lleva a que el Frente Popular Populista Nacionalista se instale en España. El partido terminará en el último minuto de la segunda parte, en la prórroga, en la fecha límite alrededor del 2 de mayo, cuando todo parezca que está roto y no de tiempo a reaccionar", ha declarado. En su opinión, en la actualidad “la negociación es diabólica y es en términos de poder, no de programas ni líneas de Gobierno”, y eso nos lleva, dice, a una “segunda transición perversa”. Según él, esta segunda transición se lleva a cabo "desde que Zapatero decide pactar con ETA un nuevo escenario en el 2004, ofrecerle una España distinta y ellos dejan de matar.

Para Jaime Mayor, si se confirmara que deja el Gobierno, "el PP debería abrir un proceso de regeneración y refundación hasta la raíz". "Algunos no deberían cometer el error de pensar que no hay que hacer nada", ha dicho. En este sentido, ha criticado que el PP no ponga en marcha un proyecto político cuando gobierna para acabar con el anterior: "La Ley de Memoria Histórica no ha cambiado, tampoco el proceso de la reivindicación hacia la autodeterminación o el proceso de paz… Se centraron sólo en la cuestión económica". ha aseverado.

Respecto al terrorismo yihadista, ha señalado que "nos han declarado la guerra" y que "la gravedad radica en nuestra actitud, en nuestra falta de ideas, en nuestra falta de proyecto europeo para combatirles".

Las más caras son las Cámaras de Cataluña, Andalucía y País Vasco
Los 1.248 parlamentarios autonómicos españoles cuestan 328 millones de euros anuales
www.latribunadelpaisvasco.com 28 Marzo 2016

La crisis económica y el desapego de parte de la opinión pública respecto a la clase política han puesto el foco sobre el coste económico de las instituciones y, en particular, de los parlamentos autonómicos.

Con objeto de aportar datos objetivos al debate existente, Convivencia Cívica Catalana ha analizado cuánto cuestan las cámaras autonómicas en un informe basado en los datos disponibles más recientes, correspondientes al último ejercicio finalizado, 2015.

En la actualidad se contabilizan un total de 1.248 diputados autonómicos en España, que desarrollan su labor en los diecisiete parlamentos de las comunidades autónomas y en las dos asambleas de las ciudades de Ceuta y Melilla.

De acuerdo a la información disponible en sus presupuestos, los parlamentos autonómicos cuestan a los contribuyentes españoles 328 millones de euros. Entre las partidas de gasto de las cámaras autonómicas la más cuantiosa es la que hace referencia a gastos de personal. El pago de retribuciones en los diecisiete parlamentos autonómicos asciende en total a 181 millones de euros.

Entre las cámaras autonómicas destaca por su coste la de Cataluña, con un presupuesto de 51.9 millones de euros, seguida por la de Andalucía (38.4 millones) y el País Vasco (32.7 millones).

El coste del parlamento catalán llama la atención incluso comparativamente con las cámaras estatales. El gasto por parlamentario en la cámara catalana asciende a 188.000 euros anuales. Una cifra que supone un 85% más que el gasto por parlamentario del Congreso de los Diputados (101.600 euros) y más del doble que el del Senado (80.200 euros).

A este respecto, consideramos llamativo que una cámara autonómica cueste más a los contribuyentes que una cámara estatal, cuyo ámbito de gestión y responsabilidad es notoriamente más amplio.

El informe de Convivencia Cívica Catalana hace especial hincapié en uno de los aspectos más controvertidos en el coste de los parlamentos autonómicos en España: el de las ‘aportaciones’ a los grupos políticos, es decir, las cantidades que cada cámara reparte entre los partidos políticos que la integran y que están sujetas a la arbitrariedad de cada parlamento.

En este sentido, vuelve a destacar el parlamento autonómico catalán por sus aportaciones: la cámara catalana paga a los grupos políticos 116.600 euros por cada parlamentario, casi el triple que el resto de cámaras autonómicas (45.600 euros).

De hecho, la cámara autonómica catalana reparte más dinero entre los grupos parlamentarios que el Congreso y el Senado juntos. De acuerdo a los informes de fiscalización del Tribunal de Cuentas, desde 2005 el Parlamento autonómico catalán ha destinado 146 millones de euros a pagar a los partidos políticos catalanes, mientras el Congreso de los Diputados ha dedicado 82 millones y el Senado 60 millones, sumando entre ambas cámaras 142 millones.

Resultan llamativas estas elevadas cantidades que se ‘auto-asignan’ los dirigentes políticos catalanes en beneficio de sus formaciones políticas en la cámara autonómica. No deja de ser sorprendente que quienes se lamentan de carecer de recursos económicos y padecer 'asfixia financiera' sí dispongan de dinero para que sus partidos políticos sean con diferencia los mejor pagados de España en una sede parlamentaria.

En opinión de Convivencia Cívica Catalana, “los parlamentos autonómicos en España deberían realizar un esfuerzo por introducir medidas de racionalidad y austeridad así como una mayor objetividad en la asignación de gastos”, especialmente en lo que se refiere a retribuciones de diputados y aportaciones a los grupos políticos.


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La mejor policía y la peor clase política

Lo que se necesita para evitar un atentado es inteligencia, y la Policía y la Guardia Civil han demostrado tenerla muy por encima de la mayoría, en parte por su experiencia con ETA
Roberto Centeno El Confidencial 28 Marzo 2016

Expertos norteamericanos y europeos en la lucha antiterrorista contra el Daesh afirmarían el pasado martes en NBC News que el momento y la localización de los ataques de Bruselas -cuatro días después de la captura del líder de la masacre de París- demuestran “la asombrosa falta de preparación de las autoridades y de la policía belga”. Describen Bruselas, donde la mitad de los policías son musulmanes, como un “santuario del terrorismo”, y especialmente el barrio de Molenbeek-Saint Jean, habitado esencialmente por árabes -la mayoría de los 500 belgas en las filas del Daesh proceden de ahí-, donde hay refugiados más de un centenar de antiguos combatientes yihadistas entrenados en Siria e Irak, aunque se están moviendo a otros barrios.

Clint Watss, un alto responsable de la lucha antiterrorista del FBI, diría el mismo martes en la CNBC que “resulta incomprensible que las autoridades y la policía belga no elevaran el nivel de alerta” y hayan mantenido tal grado de pasividad, después de que en la detención de Abdelsalam encontraran "un vasto arsenal de armas que demostraban la existencia de una amplia red de yihadistas listos para atentar”. “No es un problema de capacidad, es un problema de total incompetencia”. Después de hacerse estallar los dos suicidas en Zaventem, el principal aeropuerto de Bruselas, ¡ni siquiera se decretó la alerta general! Una hora después se produjeron los atentados del metro.

No se cerró Charleroi, el segundo aeropuerto donde vuelan la mayoría de líneas 'low cost', ni los trenes de alta velocidad que unen Bruselas y el resto de capitales europeas, y ni siquiera se instalaron controles en las autopistas. O sea, antes de los atentados, la policía y el Gobierno belgas pasaron por alto informaciones e indicios sólidos sobre la inminencia de los atentados y sobre las personas que después los cometieron, y después de los atentados su incompetencia subió aún de nivel. Si a esto unimos el hecho de que las filtraciones de seguridad en el Gobierno y la policía belgas son apabullantes, tenemos un caso claro de negligencia criminal. El pueblo belga está anonadado, nunca creyó que siendo el país más abierto, demócrata y tolerante de Europa esto pudiera suceder.

Toda una lección para los que sostienen la megaestupidez de que el terrorismo se combate con democracia y tolerancia. Las leyes belgas son tan absurdas que dejan completamente desprotegida a la sociedad. Se prohíbe entrar de noche en una vivienda, y así consiguió escapar Abdelsalam hace un mes cuando estaba cercado. Y esto lo hemos sufrido los españoles. En 2000-2004, el brazo político de ETA tenía una oficina de propaganda en Bruselas abierta al público -la Herriembajada de ETA Batasuna-, donde se explicaba que los asesinos de ETA eran “luchadores por la libertad”, y donde a personas como Juan Cruz Maitegui, en busca y captura en España por el asesinato del ingeniero Ryan de Lemóniz, Bélgica les daba el estatuto de ¡refugiados políticos!

La mejor policía antiterrorista de Europa
En contra de la complacencia que raya en la irresponsabilidad, en el sentido de que el riesgo de atentados en España es menor que en otros países europeos debido a que en España los detenidos forman parte, supuestamente, de células de apoyo y adoctrinamiento pero no operativas, la realidad es exactamente la contraria. Antes o después tendremos un atentado serio en España, y si nos salvamos será solo por nuestra policía y a pesar de la clase política. En los últimos 12 meses, las unidades antiterroristas de la Policía Nacional han arrestado a 86 yihadistas, la mitad de los cuales venían a captar gente y la otra mitad a cometer atentados. Y la Guardia Civil, una cifra algo menor, lo que hace un total de más de 140 yihadistas detenidos, lo que constituye la cifra más elevada de desmantelamiento de células yihadistas de Europa con gran diferencia. Más de la mitad de la células estaban listas para atentar, han salvado literalmemten a cientos de personas, es indigno que esta realidad no se reconozca.

Respecto al número de nacionales combatiendo en Siria e Irak, y con supuestos conocimientos para fabricar bombas, es cierto que es menor que el de otros países europeos, unos 160, de los que han muerto entre 35 y 40 -los bombardeos, sobre todo rusos, y las ofensivas terrestres han matado a unos 15.000 yihadistas en un año-. Pero eso no significa en absoluto, en contra de lo que afirman algunos analistas, que no tengan una menor capacidad de atentar. Una o dos personas con kalashnikovs y unas granadas sin entrenamiento de combate ni nada parecido pueden perpetrar una matanza en un lugar concurrido en minutos. Eso lo explica muy bien el español de origen sirio Mustafá Setmarin, número cuatro de Al Qaeda, en su libro sobre prácticas terroristas, que es la Biblia de los yihadistas. Su lema es: “Ataca cuando puedas y como puedas”. Para fabricar bombas no hace falta haber estado en Siria, los etarras lo hacían y no habían salido de la aldea.

Lo que se necesita para evitar un atentado es inteligencia contraterrorista, y la Policía y la Guardia Civil han demostrado tenerla muy por encima de la mayoría, en parte por su larga y dura experiencia en su lucha contra ETA. Pero también se necesita una colaboración decidida de la Justicia, que está mejorando mucho y casi el cien por cien de los detenidos va a prisión. La reciente reforma del Código Penal ampliando el concepto de terrorista a quienes promuevan, propaguen y adoctrinen, ha creado figuras como la de agente virtual encubierto o el autoadiestramiento que están ayudando mucho. La preparación de muchos jueces es, además, extraordinaria. El artículo 'El nuevo rostro del terrorismo' (1), de Javier Zaragoza y Dolores Delgado, es de lectura obligada y lo mejor que se ha escrito en Europa sobre el tema. Y en medios, las carencias de las unidades antiterroristas son enormes, sobre todo en personal pero también en medios materiales.

Que nos cuenten que en la última legislatura se han incorporado las tecnologías más punteras a los servicios de información porque les han dado la miseria de ¡10 millones de euros!, cuando el sedicioso Junqueras se ha llevado 350 millones de una tacada para construir un Ministerio de Exteriores y un sinfín de embajadas. Y cuando nuestros servicios de información apenas cuentan con dinero para el pago de informadores -60 ridículos euros de media-, mientras que los sediciosos “durante esta legislatura” han dispuesto de millones entregados por Rajoy para comprar y sobornar a 'defensores' extranjeros de la sedición. Y en contra de lo que se piensa, los islamistas no se radicalizan en las mezquitas, sirven, eso sí, para hacer amistades peligrosas, pero la gente se radicaliza en las redes sociales, en internet, donde de verdad se recluta, se adiestra y se obtiene financiación. Y luchar contra eso necesita de medios y especialistas, es decir, de dinero.

Solo el factor humano, la abnegación y las jornadas agotadoras de trabajo de los hombres y mujeres de las unidades antiterroristas de la Policía Nacional y de la Guardia Civil son la causa del éxito. El Gobierno tiene la increíble desvergüenza de afirmar que “crear, consolidar y alimentar esa red -de información e infiltración- es clave”. ¡Pues claro que es clave! Y a pesar de ello tienen que mantenerla en pie con una miseria; pero lo más importante es la colaboración con otros servicios, pero no la colaboración multilateral, que sirve de muy poco, la verdadera colaboración eficaz es la bilateral y, en concreto, la de España con Marruecos, de donde proceden la mayoría de los terroristas. La relaciones entre la DGST (Dirección General de Seguridad Territorial) marroquí y la CGI (Comisaría General de Información) son mas que excelentes e infinitamente mejores a las que tienen con Francia o con cualquier otro país.

La peor clase política de Occidente
Y al lado de la mejor policía antiterrorista tenemos la peor clase política de Occidente, que nos ha llevado a una espiral de degradación política, económica y moral nunca vista, empobreciendo, expoliando y endeudando a todo un pueblo por encima de cualquier otro país. Son líderes mundiales en la destrucción de la clase media. Todo esto lo trataré en detalle la próxima semana. Pero de momento estamos en la reacción de la clase política ante el asesinato indiscriminado de inocentes, y que sigue la línea habitual que se seguía con ETA de palabras vacías que son un insulto a la inteligencia, “contra el terrorismo, unidad de los demócratas”. ¿Acaso cabe una estupidez mayor?

Seguro que los terroristas se han puesto a temblar de miedo cuando han oído las memeces de González Pons -Rajoy es que ya ni se molesta-, o al tonto útil de Rivera que cree que con firmar un pacto antiyihadista que solo sirve para hacerse la foto, ya han arreglado todo. ¿O es que no sabe que su socio Sánchez lleva como propuesta la “derogación de la cadena perpetua a los terroristas”? ¿A cuántas manifestaciones, a cuántos minutos de silencio, cuántas manos pintadas de blanco, a cuántas condenas vanas hemos asistir, para luego excarcelar a los asesinos y para olvidar e insultar a las víctimas? ¡Basta ya de farsas! Pero es que nuestra indigna clase política ha llegado a mucho más: permitir a exterroristas no arrepentidos sentarse en el Parlamento y pagarles con nuestro dinero.

Pero si con este festival de soflamas y cinismo no fuera ya suficiente, ahora tenemos a Podemos, un partido que quiere impedir que los católicos exterioricen su fe y los españoles su patriotismo. Podemos es la única formación política europea que se opone a “luchar contra la radicalización y el reclutamiento de ciudadanos de la UE por organizaciones terroristas”, y a condenar “el genocidio de cristianos por el Daesh”, de los que decenas de miles han sido torturados y asesinados. Y esto ya no es incapacidad para distinguir el bien del mal, es el mal absoluto, igual que el nazismo. Por cierto, quieren romper también las relaciones con la inteligencia marroquí si llegan al Gobierno. Sepan los votantes de Podemos que son tan culpables como ellos de tamaña barbarie.

En este 'ranking' de la ignominia y del odio ciego por los valores morales y culturales de Occidente, las declaraciones del alcalde en Zaragoza, un tal Pedro Santiesteve -quede su nombre en el registro de la infamia-, han sido sin duda la expresión más vil y miserable de un político en ejercicio no solo de España sino de toda la UE. Este alcalde de Podemos, supongo que para vergüenza y escarnio de aquellos que le han votado, acaba de afirmar que los atentados de Bruselas son “una respuesta a las agresiones por parte de Occidente a terceros” y que lo sucedido no es más “que nos vuelve la violencia que hemos contribuido a sembrar”. Pero vamos a ver, pedazo de canalla político, ¿qué agresiones ha realizado la pacífica Bélgica, el país que mejor trata y más población musulmana acoge (uno de cada cuatro habitantes de Bruselas es musulmán)?

Los hechos demuestran justo lo contrario, a mayor población musulmana y a mayor tolerancia con los terroristas, más posibilidad tienen de camuflarse y de atentar. El primer ministro francés, Manuel Valls, lo expresó con rotundidad el miércoles: “Estamos en guerra”. Y para ganar esta guerra, la única opción es acabar con los terroristas en su feudo de Siria e Irak. Y eso solo se consigue implicando a fuerzas terrestres, con un despliegue de unos 60.000 hombres, lo que no parece gran cosa entre Rusia, EEUU, la UE y las tribus locales -como los Pashmergas o los Bagara y los Ageidat en Siria, que son cuatro millones-, aparte de los ejércitos de Irak y Siria que cada día son más eficaces, ayudados por los 'contratistas de seguridad' como Blackwater, auténtica punta de lanza en la lucha contra la yihad.

De momento, Polonia, como consecuencia de los atentados de Bruselas, ha cambiado su compromiso de acoger nuevos refugiados (“no admitiremos más solicitudes de asilo”), y varios países centroeuropeos piensan hacer lo mismo. Y mientras tanto, la ínclita Carmena tiene un enorme cartelón en Cibeles, 'Refugees welcome', el único existente en una capital europea, y es que la Doña es una buenista, además de sectaria, anticristiana y 'guerracivilista'.

(1) 'El Mundo', 8 de marzo de 2015, Javier Zaragoza, fiscal jefe de la Audiencia Nacional, y Dolores Delgado, coordinadora de la lucha contra el terrorismo yihadista en la Audiencia Nacional.

El Estatut de los mentirosos
Salvador Sostres ABC 28 Marzo 2016

Zapatero ha dicho que la solución para Cataluña es volver al Estatut de 2006, previo a la sentencia del Tribunal Constitucional.

Sólo ERC era realmente partidaria de aquella aventura. Zapatero dijo lo de «apoyaré el Estatut que salga del Parlament» para ayudar a Maragall a llegar a la Generalitat y para poder tachar al PP de caspa inmovilista.

Convergència siempre había renunciado, con razón, a este tipo de experimentos, pero con Mas al frente, desorientado tras perder la Generalitat, se abandonó a la pirueta de parecer más soberanista que Esquerra, para poder acusar a Carod-Rovira de traidor por haber pactado con los socialistas. Fue el Estaut de los mentirosos, sellado por dos a los que les importaba un bledo.

El bodrio que salió era el que cabía esperar: un Estaut de máximos aprobado en el Parlament en 2005, que Zapatero y Mas mutilaron a machetazos en la Moncloa, en una poda mucho más severa que la que luego le practicó el Constitucional a instancias del Partido Popular, que de todos modos tuvo tardes mejores que la que decidió interponer su famoso recurso.

Si Zapatero cree que los independentistas se contentarán con aquel panfleto, demuestra que es incluso más inepto de lo que aparenta. Si Mas todavía cree que alguien se tomará en serio su independentismo después de aquel Estatut de pacotilla con el que quiso hacerse el héroe, cuando fue en realidad su verdugo, verá como hasta el último de sus votos se fuga a Esquerra.

El Estatut de 2006 fue el resumen de todas las incapacidades: la del catalanismo para articularse, la del socialismo para defender una idea de España, y la del PP para escapar del váter de las histéricas donde la izquierda tanto se divierte acorralándole. Aquel texto explica por qué Cataluña no logrará jamás la independencia, y por qué a España le cuesta tanto ingresar en una normalidad homologable.

Pero en algo tiene razón el expresidente del Gobierno: y es en que tanto el PSOE como Mas aceptarían a cualquier garrapata como princesa si fuera a cambio de volver a mandar.

Alarmante ardor soberanista de Podemos en el País Vasco
EDITORIAL El Mundo 28 Marzo 2016

Podemos dio ayer un paso decisivo en su inquietante coqueteo con la izquierda abertzale. La formación de Pablo Iglesias en el País Vasco decidió sumarse con un acto propio a la celebración del Aberri Eguna -Día de la Patria Vasca-, convirtiéndose así en la primera formación no nacionalista que desde la Transición reivindica esta jornada. Aunque la nueva cúpula de Podemos en Euskadi -la anterior dirección dimitió por sus desavenencias con Iglesias- trató de situarse en una tercera vía -"la patria de la gente"- insistiendo en que no son nacionalistas, su defensa del "derecho a decidir" no sólo lleva a la formación morada a abrazar los postulados de los abertzales, sino que hace cada vez más difícil diferenciarlos.

Las celebraciones de PNV, Podemos y EH Bildu fueron en realidad el pistoletazo de salida de la campaña para las elecciones autonómicas que se celebrarán en Euskadi en otoño. Y con su discurso soberanista, abogando por la celebración de un referéndum de autodeterminación vinculante, igual que reclama en Cataluña, Podemos trata de ampliar su caladero electoral para disputarle la hegemonía al PNV. Pero, al mismo tiempo, tiende puentes así con la izquierda abertzale de cara a forjar una alianza que les permita sumar escaños tras los comicios y gobernar juntos en otoño.

Ahora bien, más allá de las consideraciones éticas que despierta el indisimulado acercamiento entre las formaciones de Iglesias y Otegi, lo más preocupante es que Podemos -la tercera fuerza política de España- demuestra que no tiene problema alguno en cuartear un principio tan básico como el de la soberanía nacional, con tal de arañar votos en las llamadas comunidades históricas -Cataluña, País Vasco y Galicia-. Es una estrategia tan tacticista como peligrosa para los intereses generales. Pero también está cargada de cinismo, en el sentido de que una formación que se pretende de izquierdas, no nacionalista ni independentista, a la hora de la verdad no duda en echarse en brazos de quienes más lo son -el ejemplo más claro fue la alianza con Bildu para concurrir juntos en Navarra al Senado- ni en defender con ardor las consignas más soberanistas.

Que todo es una incongruencia difícil de digerir lo confirma también la desaprobación del sector crítico de Podemos en el País Vasco a que ayer se celebrara el Aberri Eguna, tachando de "error" este posicionamiento en el campo nacionalista. Pero la formación morada hace cuentas y los sondeos ahora mismo le sonríen en Euskadi. La última encuesta le otorga una horquilla de entre 19 y 21 escaños en el Parlamento Vasco, pisándole los talones al PNV, que seguiría siendo la primera fuerza, con 22 o 23 diputados autonómicos.

Un resultado así supondría un auténtico seísmo en la política vasca. De entrada, el PNV no podría seguir gobernando sólo con el apoyo exterior del PSOE, como hasta ahora. Y sólo una complicada abstención del PP vasco le serviría a Urkullu para mantenerse como lehendakari. Por su parte, Podemos aspira a conquistar la Lehendakaritza con el apoyo de las demás fuerzas de izquierda, es decir, EH Bildu y PSE. Ambas combinaciones son complejas y despiertan el fantasma de la ingobernabilidad. Aunque, eso sí, todavía faltan muchos meses para las elecciones, y de sobra es sabido que el escenario electoral es en estos momentos muy volátil. Y está por ver cómo afecta en la izquierda abertzale la salida de prisión de Otegi y su intento por recuperar el protagonismo político.

No deja de resultar llamativo que Podemos trate de descabalgar al PNV sobreactuando en su ardor soberanista con el manido discurso de la autodeterminación y la exigencia del acercamiento de presos, que hasta ahora formaban parte casi en exclusiva del mensaje de Batasuna. Y que al mismo tiempo sea el PNV quien adopte como estrategia el pragmatismo. Urkullu -que a lo largo de la legislatura ha dado sobradas muestras de sensatez política- reiteró ayer que su apuesta por un nuevo estatus para el País Vasco debe insertarse en "el diálogo y entendimiento", marcando así otra vez distancias con la disparatada estrategia de los nacionalistas en Cataluña, o con los delirios de la izquierda abertzale. Ésta de nuevo perdió ayer otra oportunidad para desmarcarse del monstruoso y cínico comunicado de ETA, que criticó los atentados yihadistas en Bruselas por tener como objetivo a "simples ciudadanos". Como si no fueran eso, ciudadanos, los más de 800 muertos de su macabro historial. Inquieta, desde luego, que ese nuevo partido que pretende gobernar en España no encuentre problemas morales en acercarse a quienes cargan aún con esta hipoteca de sangre.

Erre que erre
Ernesto Ladrón de Guevara TBN 28 Marzo 2016

Estos días atrás se presentaron los resultados de las pruebas diagnósticas correspondientes al curso 2014-2015, que todos los años se hacen para tomar el pulso de los procesos educativos y obtener conclusiones para mejorar el sistema. Estas evaluaciones son buenas si responden a tres requisitos:

1º.- Que los modelos evaluativos estén bien planteados, bajo los criterios de fiabilidad y validez, y que respondan a los paradigmas que se quieren comprobar.

2º.- Que se ajusten a los entornos donde se desenvuelven los centros evaluados, y que no se aglutinen. (Todo el mundo conoce aquel axioma de la estadística: “cuatro manzanas y tres peras no son siete naranjas).

3º.- Que se obtengan conclusiones rigurosamente validadas y que fruto de ellas se lleguen a decisiones de mejora y corrección, con carácter general y con carácter particular aplicables a cada caso.

Parece mentira que lo políticamente correcto haya calado tanto como para que ningún medio de comunicación se haya hecho eco de una realidad que algunos llevamos tiempo denunciando y que en esta evaluación última ha quedado constatada, que es que en el modelo A, en los centros concertados, se han registrado mejores resultados en las materias fundamentales, es decir, en lengua española, en matemáticas, en inglés y en ciencias. Y alguien pensará…

- Vale. Es lógico que en lengua española se tengan mejores resultados, ¿pero qué tienen que ver en ello las matemáticas, el inglés y las ciencias?

Pues está claro: mejorada la competencia de comprensión verbal también se ve concernida la aptitud en aquellas capacidades mentales primarias afectadas por el razonamiento, que puede ser verbal o abstracto. Está reconocido en el ámbito científico el hecho de la interconexión existente entre los factores verbales y los que afectan al razonamiento en su más amplia acepción. Y éste se proyecta en asignaturas característicamente afectadas por esa aptitud sin la cual los rendimientos bajan inexorablemente, como son esas materias antes mencionadas.

Siendo esta cuestión tan fundamental para el desarrollo escolar no se entiende, salvo ignorancia o mala fe, el silencio al que se somete esta cuestión, que es que el modelo que escolariza en la lengua de contexto, es decir, que respeta la realidades sociolingüísticas de cada zona geográfica y cultural en las que se diversifica el País Vasco, es decir, en definitiva, la lengua materna, produce, con carácter general mejores egresos escolares. En todo caso, queda demostrada, una vez más la falta de independencia de los medios de comunicación respecto al poder político, o, en su caso, la supina ignorancia existente al efecto.

Pues bien, insisto, en el modelo A de los centros concertados los resultados comparativos mejoran sustancialmente en aquellas áreas de aprendizaje troncales, respecto al resto de los modelos.

La pregunta es… ¿por qué en los centros concertados y en los públicos no? Pues muy sencillo: en la red pública los alumnos de capas de población más arraigadas en el entorno y con mejores condiciones socioculturales están en los modelos B y D. Al modelo A van aquellos segmentos de población más marginales, sobre todo extranjeros, con todas las carencias que les caracteriza; hasta el punto de haber convertido el modelo A en algo no solamente residual sino en un gueto, como se ha venido comentando también en fechas recientes. La segregación del modelo A y su guetización no es casual, sino provocada, para lograr su erradicación; por razones políticas no técnicas como cualquier persona librepensante e inteligente sabe. De ahí que los resultados en la red pública sean inferiores, lo cual no quiere decir que sean malos si los consideramos en los grupos de población evaluados y sus características de origen. En el mundo académico se sabe que a menor peso de la variable sociocultural de las familias menor rendimiento escolar en sus hijos; y que hay una correlación muy estrecha entre ambas variables.

Sin embargo, erre que erre siguen en su empeño pertinaz de generalizar el modelo D de inmersión lingüística. Hasta el punto de que los nacionalistas rechazan dar más inglés para reforzar los planes de inmersión en euskera. Cualquiera que quiera ver lo que sucede en Navarra en la actualidad y contraste las posiciones del mundo nacionalista en la llamada Euskadi, puede comprobar que es pura estrategia política. Les da igual que la escuela funcione con estándares de excelencia y máximo provecho, lo que importa es la nacionalización de las masas. La construcción de Euskal Herria. Y no cabe duda que ellos van por buen camino en sus propósitos. Gracias a la inepcia y carencia de visión de la jugada de los que no son nacionalistas, van avanzando, lenta pero inexorablemente, sin que nadie lo impida. Cueste lo que cueste y queden por el camino los que queden, tirados en la cuneta de la irrelevancia y de la exclusión social y laboral.

No me resigno a no volver a repetir en estas páginas el artículo que me reprodujo hace año y medio La Tribuna del País Vasco, y que sigue siendo de rabiosa actualidad: Se titulaba “El rey iba desnudo y no nos habíamos dado cuenta”. Pues seguimos igual.

“Michael Bourleigh en su obra “El III Reich”, dice “La ley debía proteger los intereses colectivos de la comunidad nacional y servirlos, en lugar de defender los derechos del individuo frente a un ejecutivo arbitrario. Esta característica fundamental de las democracias quedó anulada en un sistema que fundió el poder ejecutivo y el judicial en una identidad arbitraria. Como decían las consignas ‘el bien común precede al bien individual’. En otras palabras, los derechos del individuo estaban subordinados a los de la comunidad”. Esa que es la característica de los regímenes totalitarios, hoy mismo la confundimos con la democracia, y ahí es donde está el talón de Aquiles de ésta y el fino tránsito hacia dictaduras camufladas de democracia, que el hombre/mujer de la calle poco metido en “filosofías” está en trance de confundir y de aceptar miméticamente. El respeto a los derechos fundamentales de carácter personal e intransferible es la frontera entre un sistema democrático y otro que no lo es aunque se vista de sus ropajes.

Cuando la “masa” psicológica actúa siguiendo al “alma colectiva” y pierde su sentido crítico y su capacidad de pensar de forma individual llegamos a lo que George L. Mosse dice en su libro “La nacionalización de las masas”: “El pueblo estaba cautivo y cuando se le permitiera decidir su propio destino retornaría a un liberalismo renovado o a los ideales socialistas. Esta interpretación del fascismo estaba especialmente extendida entre los que se vieron obligados a emigrar por oponerse a los regímenes fascistas. Pero, aunque muchos de los que defendían ardientemente esas interpretaciones cambiaran de idea después, esta concepción del fascismo sigue teniendo mucho predicamento.”

En mis dos artículos anteriores comentaba el papel decisivo que para el nacionalismo totalitario con ropaje democrático tiene la lengua y la escuela, como vehículos de socialización y de configuración de la conciencia nacional, desde un constructo artificial, manipulador y tergiversador de la historia y de la realidad cultural transmitida a través de las generaciones, que no tiene nada que ver con la concepción sabiniana y mutaciones posteriores hacia un fascismo totalitario abertzale.

Las consecuencias de esa política, donde el papel de un euskera convertido en totem y tabú es decisivo, son inescrutables. Se ocultan celosamente y se eliminan todos los vestigios para que una masa aborregada no sea consciente de lo que está ocurriendo con sus hijos.

Es sobre esas consecuencias sobre las que voy a versar, en una visión panorámica, mucho menos profunda de lo que sería de desear si tuviera el suficiente espacio para desarrollarlas.

Cualquier política que atropelle las posibilidades de desarrollo personal de cientos, por no decir miles, de niños, es ilegítima, por muy democrática que sea la aspiración de los que la pretenden.

Empecemos con una pregunta:

¿Es bueno el bilingüismo?

Como toda afirmación generalista, que no tiene en cuenta las situaciones particulares, podríamos decir que sí es buena la adquisición temprana de más de un código de comunicación. Es como si preguntáramos si cuando nos duele la cabeza es buena la aspirina. Con carácter general el tomar una aspirina es un buen paliativo, pero si la fuente del dolor de la cabeza es un ictus, la aspirina agravaría el cuadro, y si el paciente tiene una úlcera de estómago dicha aspirina podría tener consecuencias muy negativas. Toda afirmación que abarca a un universo de casos se convierte en sofisma, pues no hay nada que pueda extenderse a toda la población sin cometer errores de bulto en su aplicación.

Lewis Balkan, en su obra “Los efectos del bilingüismo en las aptitudes intelectuales” dice que “[…] nos parece razonable afrontar la introducción de una L2 desde la escuela maternal y su aprendizaje durante toda la enseñanza primaria. A condición de que los conocimientos lingüísticos así adquiridos sean suficientes, esta segunda lengua podría servir de idioma vehículo en la enseñanza de otras materias escolares. Reforzado por la creación de comunidades artificiales compuestas de maestros y alumnos de L2, esta lengua no tardaría en llegar a ser un medio eficaz del desarrollo del individuo, con la misma efectividad que la L1.” Y también llega a la conclusión de que mediante “El empleo de una batería de aptitudes escolares nos ha permitido constatar que los bilingües más o menos equilibrados superaban a sus camaradas monolingües en las dimensiones de plasticidad verbal perceptiva, resultado por otra parte , previsto en nuestra hipótesis” pero también aprecia que “Los resultados obtenidos muestran claramente que, para un nivel intelectual dado, el bilingüe se distingue del monolingüe en la configuración de sus aptitudes y obtiene puntuaciones superiores, sobre todo en plasticidad” Obsérvese con atención que afirma que sus estudios están referidos a un nivel intelectual dado, no entra a analizar sujetos con dificultades funcionales del lenguaje, con taras intelectuales o sensoriales, o inmadurez en el desarrollo. Y sus estudios se refieren a bilingües equilibrados, es decir a aquellos cuyo dominio de ambos códigos de comunicación les permite pasar –sin traducir- de un código a otro sin ninguna dificultad y de forma casi inconsciente. ¿Ese es el caso del conjunto del alumnado que cursa sus aprendizajes en el sistema de inmersión? Los mismos datos del Departamento de Educación del Gobierno Vasco lo desmienten. Los resultados de las evaluaciones externas realizadas confirman el deficiente dominio de la L2 en el caso vasco, lo que demuestra el hecho del escaso uso social de esa L2, que coincide de forma abrumadoramente mayoritaria con el euskera. En esos casos el propio Balkan dice que no se puede aplicar el axioma de beneficio sino de obstáculo para un aprendizaje fluido y significativo del currículo.

En “Educación y Bilingüismo” Miguel Sigual y William F. Mackey dicen que “Por el momento nos basta con señalar que del conjunto de los estudios realizados lo único que se deduce con claridad es que la pregunta de que el bilingüismo en la educación tiene una influencia positiva o negativa en el desarrollo del alumno no tiene una respuesta absoluta sino que depende de las circunstancias. Circunstancias entre las que habrá que contar las aptitudes de los alumnos, la calidad pedagógica de los centros educativos, y, como acabamos de decir, el nivel socioeconómico de la población.” Y, respecto a los estudios de Balkan, antes referidos, dice que “En cambio, los sujetos de Lambert y Balkan, o estaban aparejados en cuanto a nivel sociocultural con los grupos que se utilizaban como control o eran de nivel algo superior. Bastan estas diferencias para explicar, al menos en parte, estas diferencias en los resultados, pues es bien sabido que tantos los resultados académicos como las puntuaciones en los test de inteligencia se correlacionan de manera significativa con el nivel sociocultural de los sujetos. Sin que pueda excluirse la posibilidad de que también la influencia del bilingüismo en la educación esté socialmente condicionada. Por el momento nos basta con señalar que del conjunto de los estudios realizados lo único que se deduce con claridad es que de la pregunta de si el bilingüismo en la educación tiene una influencia positiva o negativa en el desarrollo del alumno no tiene una respuesta absoluta, sino que depende de las circunstancias.”

He puesto estas citas, a modo de ejemplo de lo que es un tema controvertido y que tiene muchos matices y situaciones que aconsejarían, cuando menos, de una cierta prudencia que en modo alguno se ha tenido durante estos treinta últimos años en España, en las comunidades dominadas por el paradigma nacionalista.

Es imposible desarrollar en un artículo una cuestión tan árida y dificultosa, en unas pocas páginas, sin riesgo de trivializar el tema. Pero mi propósito es, tan solo y a la vez tan tanto, el de hacer ver que cualquier simplificación de la cuestión lleva a errores graves y a terribles atropellos en los derechos de las personas.

A modo de ejemplo: ¿Ha desaparecido el modelo A, de educación en castellano? En absoluto. Ese modelo lo han convertido en guetos para alumnos no “asimilables” al sistema. Dicho de otra manera y de forma descarnada –sin ánimo peyorativo- se recogen en él a minorías como pueden ser emigrantes de extracto sociocultural muy bajo, gitanos, discapacitados, etc, contraviniendo de forma sangrante lo establecido en las leyes respecto a la integración y normalización de los sujetos diferentes. Por ejemplo no se cumple en absoluto la Ley de integración de minusválidos de 1982, actualmente vigente, y se segrega como nunca a los alumnos por clases sociales, dejando a las clases más residuales fuera del sistema. Se puede decir que hay que optar por prioridades, y que la euskaldunización es una de ellas con valor absoluto, pero que no sean hipócritas y que se reconozca la realidad de los hechos.

Otra cuestión: ¿qué se hace con los discapacitados, con el 15 % de la población escolar que tiene dificultades de diferente tipo y grado en el área verbal, con alumnos con diferente etiología que sufren retraso escolar, con transeúntes, etc? Simplemente se les sacrifica en aquellos modelos de inmersión, dejándolos literalmente en la cuneta. Es evidente que para esos alumnos la inmersión lingüística es una condena a perpetuidad y una barrera insalvable.

He retado en diferentes ocasiones a quien quiera contradecirme a que lo haga. Incluso lo he hecho en tribunas políticas como las Juntas Generales de Alava. He invocado a quienes mantienen tesis diferentes a las mías a que me repliquen públicamente, a realizar en condiciones de igualdad de oportunidades debates abiertos. Respuesta: el silencio. ¿Qué se está ocultando?

“Kale borroka”, ¿meros “desórdenes públicos” o terrorismo?
José Basaburua www.latribunadelpaisvasco.com 28 Marzo 2016

Aunque casi nos habíamos olvidado de que este tipo de actuaciones terroristas también había golpeado nuestra tierra durante demasiados años, de nuevo Pamplona ha vuelto a ser campo de pruebas de los filoterroristas de “Ikasle Abertzaleak”; esa organización “alegal” en su día vivero de ETA.

Así que otra vez, aquí y ahora, la “kale borroka”, un concepto asociado al de “terrorismo de baja intensidad” que se empezó a generalizar en España, a lo largo de la última década del siglo XX, para encuadrar una nueva variedad –en su día- de terrorismo impulsado por la organización ETA y desarrollada inicialmente por una organización satélite denominada, con terminología pseudo-militar, “comandos Y”. Una modalidad terrorista que, en principio, no perseguía causar muertes personales, de forma directa, perpetrando disturbios callejeros con cierta continuidad en numerosas localidades del País Vasco y Navarra.

Así, a lo largo de determinados fines de semana, de madrugada y, especialmente, con motivo de las fiestas patronales, grupos de jóvenes que llegaron a sumar hasta tres centenares recorrían las calles de una población concreta, quemando contenedores, apedreando establecimientos, lanzando cócteles molotov contra cajeros automáticos de determinadas entidades bancarias, y enfrentándose –en no pocas ocasiones- a unidades policiales antidisturbios.

Durante varios años tales agresiones causaron un importante gravamen económico, condicionando la vida callejera de muchos barrios y localidades; hasta que la política antiterrorista de los dos gobiernos de José María Aznar afrontó de manera decidida -policial y judicialmente- estas acciones. El resultado fue un lento y progresivo declive, resultando detenidos y encarcelados varios cientos de jóvenes y huyendo al extranjero otro número elevado. Muchos de ellos finalmente fueron procesados por diversos cargos de terrorismo. En su inmensa mayoría estaban vinculados a las diversas organizaciones juveniles del entorno del autodenominado MLNV (Movimiento de Liberación Nacional Vasco); Jarrai (juventudes de Herri Batasuna), principalmente, y a las que le sucedieron una vez ilegalizada, Haika y Segi. No obstante, en su inmensa mayoría, hoy disfrutan de las mieles de la libertad…

Volviendo a su “praxis” material, recordemos cómo estos grupos ampliaron sucesivamente su espectro de operaciones, acosando a cargos electos constitucionalistas e, incluso, a algún nacionalista moderado; hostigando sus sedes políticas, comercios y domicilios, mediante lanzamiento de cócteles molotov, encarteladas masivas y llamativas pintadas insultantes; persiguiéndoles por las calles, amenazándolos por teléfono…

Además, conforme se fue acreditando policial y judicialmente esta modalidad de “lucha callejera”, “guerrilla urbana”, o “terrorismo de baja intensidad”, sirvió además como “cantera” y “escuela” de formación de futuros etarras.

En realidad no se trataba de una innovación táctica ideada por los estrategas de ETA, no en vano ya se había experimentado en otros territorios por diversas organizaciones terroristas: fue el caso del IRA, con ocasión de los prolongados “disturbios” acaecidos en Irlanda del Norte; por diversas facciones “laicas” y “fundamentalistas”, en las sucesivas Intifadas palestinas; grupos de extrema izquierda en numerosas jornadas “antiglobalización”, etc., etc.

Pero lo de menos es su denominación. Si bien se trata de una variedad terrorista complementaria de la actividad fundamental, desarrollada por la organización “madre”, sus objetivos son los mismos: la extensión del terror y de sus efectos, el miedo, el odio y el silencio. De hecho, en el caso de ETA, esta modalidad terrorista, conocida como “kale borroka” (lucha callejera), se inició en el contexto de la fase táctica denominada “socialización del sufrimiento”, según los documentos elaborados por distintas instancias del autodenominado MLNV. En su impulso y desarrollo se perpetró la persecución de los sectores sociales percibidos como hostiles a sus propósitos. Y, en última instancia, pretendían que los “efectos nocivos del conflicto” alcanzasen al mayor número posible de personas; de modo que no existieran ciudadanos indiferentes.

Los analistas expertos en ETA observaron, de manera unánime, que en el relevo generacional experimentado por aquella banda todavía existente, ésta se fue nutriendo especialmente de individuos ya fogueados en la “kale borroka”. De hecho, en su mayor parte, los terroristas de ETA detenidos en los últimos años, incluso en la actual fase de “paro temporal”, procedían de este campo de pruebas, así como la mayor parte de sus dirigentes. Por ello se puede afirmar que la “kale borroka”, o “terrorismo al por menor”, era –y todavía lo es- la antesala de ETA, terrorismo al por mayor.

De “alta”, “media” o “baja” intensidad, el terrorismo es terrorismo. Cambian los fines inmediatos o los medios empleados; será otro el dispositivo organizativo y las técnicas desplegados. Pero comparten análogas estrategia, cultura y mentalidad. Y el mismo odio.

Además, este terrorismo, por si había alguna duda, también mata. Así sucedió con Ambrosio Fernández, un vecino de 79 años de Mondragón que, tras ser desalojado de su vivienda situada encima de una sucursal de La Caixa calcinada en un ataque de “kale borroka” perpetrado el 5 de enero de 2007, fue ingresado en el Hospital Txagorritxu de Vitoria, después de que la inhalación de humo y la espera en la calle complicara su ya delicado cuadro médico. Finalmente, tras casi dos meses de estancia en su UCI, falleció el 3 de marzo de 2007.

Ahora que Arnaldo Otegui, el “hombre de paz”, ya excarcelado, es propuesto desde diversas instancias como una figura decisiva para “resolver” el artificial y envenenado “contencioso vasco”, resurge la “kale borroka”. Ahora que se informa que algunos sectores separatistas se empecinan en justificar “la lucha armada”, cuando no retomarla incluso, también casualmente, resurge la “kale borroka”. Y en Pamplona.

¿Casualmente…?

ETA, la compasión y el escarnio
Marta Rivera de la Cruz El Espanol 28 Marzo 2016

En su último comunicado, ETA dice sentir “vergüenza y rabia” ante el trato que la UE da a los refugiados. Dando la razón a los chicos de la serpiente y el hacha, me sorprende tanta sensibilidad hacia el prójimo de los mismos que tuvieron a Ortega Lara metido dos años en un zulo. Siguiendo con la pirueta de hipocresía, la banda critica también los atentados de Bruselas por tener como objetivo a “simples ciudadanos”. Me pregunto qué tipo de alienígenas pensaba ETA que pululaban por Hipercor cuando puso la bomba, o de qué especie creyeron que eran los moradores de la casa cuartel de Vic.

El rescoldo etarra se da cínicos golpes de pecho ante las atrocidades del Daesh, y los que sabemos de qué va el cuento nos preguntamos si están de broma. Digámoslo de una vez: si ETA no dobló su historial de sangre, si no dejó más muertos y más mutilados y más familias destrozadas fue, simplemente, porque no estaba a su alcance. Hicieron lo que podían con los medios que tenían. Pero que me explique alguien la diferencia moral entre poner explosivos en un aeropuerto y dejarlos en el garaje de un supermercado, o que me aclare la diferencia entre degollar a un periodista en directo y la muerte a cámara lenta de Miguel Ángel Blanco.

Si ETA hubiese contado entre sus huestes con algún voluntario para inmolarse, si no se hubiesen cuidado muy bien de tener despejado el camino de huida antes de apretar el temporizador del coche cargado de goma 2, su festival de destrucción habría sido mucho más rutilante. Por suerte para nosotros, los etarras siempre estuvieron preocupados por su propio pellejo. En su comunicado, ETA admite – en un sucedáneo de acto de contrición– que “cometió errores”. Llamar “error” a más de ochocientos muertos, a miles de mutilados, a tantas familias rotas, se me antoja una forma de pitorreo.

Leyendo el gimoteante panfleto se puede caer en la tentación de pensar que los etarras son chicos malotes susceptibles de enderezarse. Me preocupa que cale esa opinión entre las nuevas generaciones, aquellas que no vivieron los años de plomo, que ignoran que hubo una época en que no se cerraba una semana sin un muerto. Temo que con las declaraciones buenistas, con la falsa compasión hacia los refugiados y las lágrimas de cocodrilo por los muertos del IS, ETA consiga que la historia la mire con benevolencia.

El olvido de lo que fueron sería la última forma de humillación a sus víctimas. Seremos sus cómplices si lo consentimos.

Reabrir la televisión pública valenciana sería un error
EL MERODEADOR El Espanol 28 Marzo 2016

El coste anual del nuevo Canal 9 que pretende abrir la Generalitat Valenciana se ha cifrado entre cien y 150 millones. Hace más de dos años que el gobierno de esta Comunidad Autónoma apagó Radio Televisión Valenciana (RTVV), un ente que dejó 1.200 millones de euros en deudas. Sin embargo, el Parlamento valenciano está embarcado desde enero en la búsqueda de un nuevo modelo para reabrir la cadena pública.

Es evidente que la prioridad política en una región tan endeudada y con tantos problemas para controlar su déficit no puede ser reabrir una televisión que, si por algo se caracterizó, fue por sus episodios de manipulación informativa. Por ejemplo, el control político de Canal 9 implicó que durante años hubiera un silencio informativo en torno a las víctimas del accidente de metro de Valencia de 2006, en el que murieron 43 personas.

Las televisiones públicas suelen ser nidos de enchufismo y agujeros negros para las arcas regionales. El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, debería abandonar un proyecto inviable que agravaría la frágil situación financiera de su comunidad.

tras el comunicado de la banda
Pedraza denuncia el intento de ETA de justificar sus asesinatos
La presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Ángeles Pedraza, ha rechazado el "cinismo" de la banda terrorista ETA y el intento de justificar los más de ochocientos asesinatos que ha cometido en España.
GCT 28 Marzo 2016

La presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Ángeles Pedraza, ha rechazado el "cinismo" de la banda terrorista ETA y el intento de justificar los más de ochocientos asesinatos que ha cometido en España.

En el comunicado que ha publicado con motivo del Aberri Eguna, ETA condena los atentados de Bruselas del pasado martes porque "no pueden aceptar matanzas así, que tienen como objetivos a simples ciudadanos", lo que para Pedraza demuestra su "cinismo" y su intento de justificar los más de ochocientos asesinatos que han cometido en España de forma premeditada.

"¿Si los de Bruselas eran simples ciudadanos, los de aquí qué eran?", se pregunta la presidenta de la AVT, quien opina que "ETA intenta justificar lo injustificable: todos los asesinatos y los atentados que ha cometido a lo largo de su historia".

Pedraza sostiene que ETA "saca siempre el mismo comunicado cada año en esta fiesta" y subraya que la única comunicación que esperan las víctimas del terrorismo es que "digan que se disuelven, que entregan las armas y que colaboran con la justicia".

Respecto a la situación de los presos de ETA, la presidenta de la AVT considera que "no hay ningún problema" y añade que "los presos tienen que estar en la cárcel hasta que cumplan sus condenas en su integridad".

"Si no hubieran asesinado, sus familias no tendrían que ir a visitarlos a la cárcel", asegura la presidenta de la AVT, antes de indicar: "No me dan ninguna pena los presos que están en la cárcel, adonde sus familias tienen que ir a verlos. Nosotros tenemos que ir a los cementerios".

Sobre la reivindicación del derecho a decidir del País Vasco por parte de ETA, Pedraza opina que "ellos son asesinos, que llevan matando muchos años y no tienen derecho a pedir nada"


 


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