AGLI Recortes de Prensa   Miércole 30  Marzo  2016

La frustración general
Almudena Negro www.vozpopuli.com  30 Marzo 2016

La Constitución de 1978 fue elaborada por unos políticos bien provenientes del régimen anterior, bien representantes de las diversas oligarquías asentadas en España que temían la ruptura. De ahí los “Pactos de la Moncloa”, unos acuerdos tomados de espaldas al pueblo, que no eran más que el resultado del acuerdo entre las oligarquías mediática, financiera, comercial y política. O como dirían hoy: “arreglar en los despachos el resultado de las urnas”. El PCE renunció a sus reclamaciones históricas y aceptó la Corona, el PSOE formaba parte del tinglado desde Suresnes y los nacionalistas lloraron hasta conseguir su objetivo, ocultando que País Vasco y Cataluña habían sido favorecidos por el franquismo frente a otras regiones como Extremadura, Galicia o Castilla. La derecha de UCD y AP, acomplejada por cuarenta años de régimen autoritario, cedió en todo. Incluso en tener su propio sindicato, dejando el asunto en manos de UGT y CCOO.

Es el conocido “consenso socialdemócrata”. Es por ello que en España las elecciones, que las oligarquías representadas hoy fundamentalmente por Ciudadanos no quieren repetir, no tienen más finalidad que decidir a quién le corresponde dirigir dicho consenso. Un consenso político incompatible con la democracia, cuya voluntad, que pretende ser la del pueblo pero no lo es, se manifiesta y decide en las Cortes, dominadas por el poder ejecutivo. Sin cortarse ni un pelo, el gobierno designa al presidente del Congreso. Patxi López, por cierto, anda en el alero, porque así amenazan desde un partido, Ciudadanos, que va diluyéndose como consecuencia de su ridículo pacto con Pedro Sánchez y sus declaraciones oportunistas. Albert Rivera, hoy, parece haber adoptado las formas del sheriff de Coslada.

El consenso, sin rubor o incluso presumiendo de ello, designa también a los miembros del órgano de gobierno de los jueces. Un órgano incompetente, politizado hasta la náusea, que rara vez escucha las quejas de quienes sufren la tortura de tener que acudir a los tribunales, limitándose a hacer sus informes y a vigilar que nadie se salga del pensamiento único. En el colmo de la desvergüenza, mientras casos penales, mercantiles, administrativos o civiles duermen el sueño de los justos encima de la mesa de funcionarios judiciales, el corporativista CGPJ no reconoce dicha tardanza como dilaciones excesivas, habiendo convertido la inmediatez de la Justicia, principio del Derecho, en una broma macabra. Resolver un divorcio puede tardar un quinquenio, una ejecutoria meses, un delito penal años (piensen en Gürtel)… y mientras, el pueblo, a verlas venir.

Por no hablar del desconocimiento del Derecho de no pocos fiscales (lo de la fiscal Romero de los lentísimos Juzgados de Majadahonda pasa de castaño a oscuro), además del maltrato de los jueces hacia los abogados o los propios ciudadanos. O la corrupción, que todos saben y nadie cuenta.

Por otra parte, las tasas judiciales, que en un primer momento se pretendieron imponer sobre unos ciudadanos ya expoliados mediante todo tipo de impuestos, así como la obligación de figuras obsoletas como los procuradores, hacen carísimo e imposible acudir a la Justicia a la clase media. La legislación social(ista)… es para los ricos. El Derecho y la Justicia ni están ni se las espera.

Y, en contra de lo que dicen, no es cosa de falta de medios.

La corrupción que vemos por doquier, y que no sólo es la económica, no es más que la consecuencia del sistema. De un sistema intrínsecamente corrupto. De una oligocracia devenida en cleptocracia. Del colectivismo.
Algo que empieza a estar inserto en el subconsciente de los españoles, y en este sentido España comienza a encontrarse en una situación prerrevolucionaria. La desafección de los ciudadanos no lo es sólo hacia los políticos y sindicatos, sino también hacia jueces y medios de comunicación. El pueblo español, al que tanto gustan las caenas, comienza a percatarse del orteguiano “no era eso, no era eso”.

El consenso socialdemócrata, que sustituye el consenso social por el consenso político, ordena la exclusión de la vida civil de cuantos se muestren contrarios al mismo. Consenso, por cierto, magníficamente descrito por Ayn Rand y definido por ésta como “un nuevo fascismo”. Señala la autora que “la clave del núcleo, la esencia, el motivo y el significado verdadero de la doctrina del ‘gobierno por consenso’ es el culto de la transigencia. Transigir es la precondición, la necesidad, el imperativo de una economía mixta. La doctrina del consenso es un intento por traducir los hechos toscos de una economía mixta en un sistema ideológico, o de un sistema anti-ideológico y proveerlos de una semblanza de justificación”.

Y es que, salvo que se cambie la naturaleza humana, como pretenden las ideologías dominantes, existe y existirá eternamente un conflicto entre la libertad colectiva, que sólo halla su pleno cumplimiento en la democracia política, y la oligarquía, que restringe a unos pocos la participación en el mando político, en la utilización del poder. La explicación de la historia como una lucha permanente entre oligarquías es más exacta que la explicación por la lucha de clases.

Como el ejercicio de las libertades introduce siempre desequilibrios en el orden social, el objeto de la política consiste en restablecer continuamente el equilibrio. Y una de las misiones del político auténtico consiste en orientar hacia el bien común los intereses de la oligarquía. La Política es el arte de hacer concreto lo necesario. No de crear problemas donde no los hay.

Señala Rand, que “en contra de la creencia fanática de sus defensores, la transigencia no satisface, sino que decepciona a todos; no lleva a la realización general, sino a la frustración general”.

Y en eso estamos. En la frustración general. Que permitirá el ascenso de los populismos después de que entre los amagos fallidos de Susana Díaz, la cobardía de los barones socialistas y la ambición desmedida de Pedro Sánchez hayan destruido lo que queda del PSOE.

Ciudadanos: ser de centro y otras pamplinas
Jorge Vilches www.vozpopuli.com  30 Marzo 2016

Cuando Julio Camba salió del edificio donde se había instalado el Gobierno Provisional de la República, aquel lejano 14 de abril, todos esperaban ver reflejada la ilusión en la cara del gallego. El periodista, tan irónico como ácrata, había pasado varios años despotricando contra el Rey, los partidos dinásticos, la oligarquía caciquil, la Iglesia castrante, el Ejército apisonador, y el dictador valleinclanesco. ¿Cómo no sonreír entonces? ¡Venía la República! Sí, señores, la República; ese régimen soñado por los intelectuales regeneracionistas capaz de darle la vuelta a España como a un calcetín y arreglarlo todo, pero todo: la educación, la cuestión social, el problema militar, la propiedad de la tierra, el irredentismo nacionalista,…eso, todo.

Los amigos de Camba le esperaron en la calle, donde todo era tronío y carnaval. El periodista gallego bajó, más que circunspecto, cabreado. Un funcionario había salido de la reunión gubernamental para anunciar la primera medida que iba tomar aquel gobierno del cambio: el nombramiento de Ángel Galarza como fiscal general. Camba no lo pudo resistir, y espetó: “Esto es una mierda de República y si todo lo que se les ha ocurrido es nombrar a ese imbécil de Galarza para un puesto de responsabilidad, sabe Dios la de tonterías que van a hacer y lo que nos espera”.

La sensación hoy es muy similar. En torno a la caída de la Vieja Política, tan cierta hoy como cuando Ortega la diseccionó en 1914, se han colocado intelectuales y creadores de opinión, en un tono regeneracionista, crítico, demoledor, tan lleno de verdad como carente de alternativa. El escepticismo y la ilusión se han dado la mano para encumbrar a una opción política que se ha envuelto en la bandera de la regeneración: Ciudadanos. Sí, ese partido con un líder telegénico, sin más ideología que un poco de todas, tan socialdemócrata como amante del liberalismo social, constituido por un precipitado aluvión y sin cuadros. Sí; ese mismo que unos han tomado como ariete contra Rajoy, otros como rapapolvos al casi fenecido PSOE, e incluso como fórmula contrarrestar al leninista transversal de la coleta.

La regeneración de Ciudadanos, decían, iba a dar la vuelta a la bipartidista, corrupta, triste y predemocrática España como a un calcetín ¿Qué digo? Como a un jersey de cuello alto. Y lo haría desde el centro. Porque la izquierda y la derecha son conceptos mohínos, pasados de rosca, de otra época. El “PPSOE” es la lacra. Sin embargo, el centro político, con un poco de socialdemocracia y una pizca de liberalismo social, caras nuevas y telegénicas, grandes palabras y el color naranja por doquier, conduciría con brío a la Segunda Transición. Rivera sería el nuevo Adolfo Suárez, sin duda, aunque nos dijeran que no estamos en 1975 ni se trata de pasar de una dictadura a una democracia. Bah, es igual, porque es…el centro.

Ciudadanos, nos decían, venía a ser la Mary Poppins de la política, poniendo paz entre polos que no existen, el PP y el PSOE, para convertirse en el muñidor de los gobiernos; es decir, el que permitiera gobernar cuando no hay mayorías absolutas y corregir los “excesos” del “ruinoso” bipartidismo. Querían ser una bisagra a la danesa, a lo “Borgen”, entre té y pastas. Mientras en la intimidad del coach traducían las palabras de Luis Aragonés: “Regenerar, regenerar, regenerar, y volver a regenerar”. En realidad, los chicos de Albert nos venían a hacer un favor a los millones de españoles que votábamos otros partidos.

Y aquel Ciudadanos se ancló al intervencionismo y al buenismo, necesarios para pactar con PSOE o PP. Diseñaron un programa de gobierno cuya palabra clave era “pacto”. Por ejemplo, expusieron con solemnidad que el futuro de la Educación en España depende de… constituir una Mesa con los partidos y los agentes educativos para alcanzar un Pacto Social y Político por la Educación. La nada absoluta; pero no inquietó a nadie la exposición de dicho proyecto socialdemócrata ya fracasado, porque eso es el centro: la ductilidad política, la flexibilidad casi completa para pactar hasta la nausea con tal de llegar y conservar el Poder.

“Los electores nos han dado ese mandato: pacten”. ¿Ah, sí? Claro. Porque según dice el CIS, y así lo creen los partidos, los españoles son de centro, tirando a la izquierda. (No quieran saber qué entiende el CIS por “izquierda” y “derecha”, “conservador” y “progresista” si no quieren tener un pasmo). El éxito, lo útil, lo regenerador, es el centrismo.

Pero el centro político no es una ideología, es una posición estratégica para estar e influir en el Poder. Nada más. El centrismo no es otra cosa que la facilidad para el pacto, algo en apariencia efectivo en una sociedad política basada en el consenso socialdemócrata. Por eso, ahora, tras el fracaso de la investidura y el temor a unas elecciones que dejen sin empleo a Pedro Sánchez o desinfle a los chicos de Rivera, el PSOE y Ciudadanos preparan un nuevo documento de gobierno para atraer a otros partidos. Todo se puede pactar.

Uno, yo, tiene la misma sensación que Julio Camba en 1931, y diría con él: “Esta es una mierda de regeneración”. Tanta promesa de reforma institucional, tanto “Rajoy, no”, para luego jugar a las cartas por debajo de la mesa, mojar el papel firmado, mirar a un lado y otro de la cámara, presentar un programa soso, y cantar para no oír que son necesarias nuevas elecciones que desbloqueen la situación. Porque si los nuevos comicios nos van a costar 135 millones de euros, tengo la impresión de que este “gobierno del cambio” tan centrista nos va a salir mucho más caro.

*Jorge Vilches es profesor en la Facultad de Políticas de la Complutense y autor de varios libros de historia, ciencia política y sociología.

El mundo al revés
Emilio Campmany Libertad Digital  30 Marzo 2016

Desde que ocurrió la conjunción planetaria, esto es, la coincidencia de Obama y Zapatero como principales mandatarios del mundo, éste está completamente del revés y nada es lo que parece, sino todo lo contrario. A los terroristas ya no se les combate, se les conmina a dejar de serlo por medio del diálogo. La guerra ya sólo es tolerable si no hay muertos. Y si por cualquier razón no tiene más remedio que haberlos, que sean de los nuestros, porque lo que no puede ser es que muera el enemigo. Y, en último extremo, si ha de haber guerra, perdámosla cuanto antes, para que enseguida llegue la paz. Los republicanos, después de hacerse neocons, se vuelven aislacionistas y los demócratas, después de haberse hecho socialistas, se declaran intervencionistas. Los escoceses ya no quieren ser británicos para poder seguir siendo europeos y los ingleses les dicen que para ser europeos tienen que ser británicos. Y luego en Westminster amenazan con querer irse todos de Europa. A los franceses, el terrorismo les hace atlantistas, mientras que a los americanos les hace renegar de la OTAN.

Aquí no estamos mejor. Al expresidente cuyo Gobierno organizó una banda terrorista se le escucha como si hablara el mismísimo oráculo de Delfos. Y el que derrotó a la ETA con la ley y la Constitución en la mano sufre vilipendios y humillaciones miles y por supuesto, como a un apestado, nadie le escucha, empezando por los de su propio partido. Un exjefe del Estado Mayor niega las soluciones militares aunque mataran a quien juró defender con su vida. A la vez, veinte españoles que no juraron nada se alistan para combatir al ISIS con esas armas a las que el militar no quiere recurrir. Los comunistas representan el progreso, la modernidad, el cambio, las velitas, el arco iris, la gente. Y quienes defienden la libertad son ultras, fascistas, cavernícolas que tan sólo quieren condenar al pueblo a la pobreza. Los ignaros pontifican mientras los peritos callan. Los zotes gobiernan con la ayuda dolosa o al menos la omisión culpable de juristas y economistas que auxilian a los torpes para que más fácilmente puedan retorcer los principios y leyes que gobiernan ambas disciplinas. Los sabios soportan sordina a sus argumentos. Y los mentecatos disfrutan de amplios altavoces. La ocurrencia es genialidad, la trapacería, astucia, la indolencia, dominio de los tiempos y la petulancia, ciencia. Ya sólo falta que Mr. Bean haga una película en serio.

Menos mal que todavía hay cosas que nunca cambiarán y todavía es posible secuestrar un avión sólo por amor.

El 'Brexit' y 40 años de Europa
HENRY KAMEN El Mundo  30 Marzo 2016

Hace más de 40 años, participé en la campaña del referéndum sobre si el Reino Unido debía ser un miembro de pleno derecho de la Comunidad Europea. Durante días ayudé a los voluntarios que hicieron campaña para un sí, y nuestros esfuerzos se vieron recompensados cuando dos tercios de los electores votaron firmemente para convertirse en una parte de Europa. Ahora otro referéndum está a la vista, y al público británico una vez más se le está pidiendo una decisión. De momento, todas las señales indican que el público votará para permanecer dentro, y que va a votar sí. El problema, sin embargo, es que ya no es el mismo Reino Unido ni la misma Europa. Todo ha cambiado. En el proceso, la opinión de los votantes también puede cambiar.

A finales del pasado mes de febrero, en una reunión de ministros de finanzas del G-20 en Shanghai se alertó de que una salida británica de la Unión Europea provocaría "un golpe para la economía mundial", y advertencias similares han venido del Gobierno de Estados Unidos. En este artículo no se va a intentar un análisis de cuáles podrían o no ser las consecuencias de un Brexit. Es absurdo tratar de prever el futuro, y es imposible especular sobre todas las áreas pormenorizadas en que la Unión Europea afecta a nuestras vidas. Mi preocupación es algo mucho más simple. ¿Qué ha ocurrido en los últimos 40 años que haya podido hacer cambiar al público británico su opinión sobre Europa?

En primer lugar, los mismos británicos han cambiado. Hace 40 años, la gente pensaba en términos de preservar el estilo de vida inglés, contra la infiltración de las tradiciones continentales. Hoy en día, casi no existe un estilo identificable de vida inglés, y el país está dominado por el multiculturalismo. Sobre áreas extensas de Inglaterra, y sobre todo en Londres, la población no es inglesa de origen y no piensa en sí misma como inglesa. Cientos de miles de ciudadanos ni siquiera hablan inglés y no comparten la veneración tradicional por la cultura inglesa. Entonces, ¿cómo se puede esperar que voten para preservar la identidad inglesa contra la Unión Europea?

La inmigración al Reino Unido solía ser en gran medida de color, de Asia y las Indias Occidentales; hoy en día es en gran parte blanca, de Europa. En 2004, año en el que a ocho estados miembros de la UE, de la Europa del Este, se les dio el derecho a trabajar libremente en Gran Bretaña, había menos de 100.000 personas de origen polaco en el Reino Unido; hoy la cifra es de 700.000. El mero hecho de que es teóricamente posible que millones de ciudadanos de la UE puedan trasladarse al Reino Unido, y puedan acceder a su sistema de prestaciones, es suficiente para causar un gran temor entre los británicos, y recordarles que la adhesión a la UE les ha dejado con menos control sobre su propio país. Es un poderoso factor que puede influir en la decisión de votar en contra de la UE. Pero, por la misma razón, los inmigrantes, como los polacos, pueden votar con toda lógica para mantener los vínculos con la UE que ha hecho posible su presencia.

En segundo lugar, el tema de la inmigración ha cambiado de carácter. A lo largo de la historia los británicos han sido capaces de expresar tolerancia hacia los inmigrantes como individuos mientras que exhiben simultáneamente hostilidad hacia la idea de la inmigración en su conjunto. Cada ola de inmigración masiva a Gran Bretaña ha provocado el temor de que el país se inundaría de extranjeros, amenazando con ahogar la cultura indígena y privar a los autóctonos de trabajo. Una encuesta reciente halló que el 70% de los británicos aprueba el multiculturalismo. Sin embargo, el mismo estudio también reveló que una mayoría (54%) cree que la inmigración ha sido una mala cosa para el Reino Unido.

Existe una sensación extendida de que la Unión Europea está forzando al Reino Unido a aceptar a los inmigrantes por encima del masivo número que ya recibe. Las últimas cifras muestran que 318.000 personas inmigraron al Reino Unido en los 12 meses anteriores a diciembre de 2014, en contraste con la promesa de David Cameron de que la cifra debía ser mantenida por debajo de 100.000. La falta de control de la actual crisis de refugiados desde los países musulmanes ha sido visto como un fracaso específicamente europeo. En resumen, Gran Bretaña nunca podrá controlar la inmigración hasta que no salga de la Unión Europea, porque la libertad de movimiento da a otros ciudadanos de la UE un derecho automático de vivir en el Reino Unido si así lo desean.

En tercer lugar, el sistema legal británico ya no es soberano. En muchos ámbitos, los británicos están sujetos a las leyes europeas. Los jueces de la UE han modificado las leyes del Reino Unido en una serie de aspectos que hacen que los británicos sientan que ya no están en control de su propio sistema legal. Las decisiones normativas de la UE afectan a las leyes y a los ciudadanos del Reino Unido en prácticamente todas las áreas, con la única excepción del derecho de propiedad. No sólo las leyes hechas por las instituciones europeas tienen preeminencia sobre las leyes nacionales, sino que incluso lo que parecen ser leyes puramente británicas están influenciadas o dictadas, posiblemente en una proporción del 80%, por la UE. Ha habido muchas críticas sobre el hecho de que los procesados por terrorismo en el Reino Unido apelan habitualmente al sistema jurídico de la UE para defender sus "derechos humanos".

El sentimiento común dicta que los tribunales del Reino Unido deben convertirse en soberanos de nuevo. Irónicamente, el hecho mismo de la dominación de la UE sobre las leyes del Reino Unido hace que sea lógico que el país deba permanecer en la UE, ya que muchas de las leyes afectan a aspectos de la vida cotidiana. Cuando votamos para entrar en la Comunidad Europea hace 40 años, la ley británica seguía siendo británica, controlada por el Parlamento. Eso ya no es así. Por supuesto, no es una buena razón para votar en contra de la UE, simplemente porque la adhesión implica la aplicación inevitable de la legislación de la UE. Suiza no es miembro de la Unión Europea, pero también está obligada a aceptar todas las leyes que dicta la Unión. Sin embargo, eso es un aspecto significativo de los cambios de los últimos 40 años, y sin duda influirá en cómo se desarrolle la campaña sobre el referéndum.

En cuarto lugar, es irónico que a pesar de la aparente fuerza del apoyo al Brexit, millones de ciudadanos del Reino Unido se han integrado totalmente en la sociedad europea. La economía británica está estrechamente integrada en la economía europea, y no puede ser fácilmente separada de ella. La gente hace sus negocios con Europa como si fuera parte del Reino Unido. La mayoría de los británicos hace tiempo que ha dejado de medir las distancias en millas y los pesos en libras y onzas; en todas partes, es más común oír hablar de kilómetros y kilogramos. Todo eso ha sucedido en tan sólo 40 años. Cuando estoy en Inglaterra, no puedo por menos que lamentar el cambio. Cuando compro gasolina en Inglaterra, pienso en galones; pero el garaje invariablemente me ofrece el precio en litros. Si yo fuera un partidario del Brexit, me gustaría insistir en que volviéramos de nuevo a los galones, las libras, las onzas y las millas. Esa era la verdadera, la auténtica Inglaterra. La realidad es que muchos británicos pueden llegar a votar en contra de la Unión Europea, porque, como yo, anhelan de nuevo aquel viejo mundo que era típico de lo que Shakespeare llamaba "esta raza isleña". Sin embargo, el hecho es que el Reino Unido ya no es una isla. Está unido al mundo exterior por todos los medios posibles, y los votantes tendrán que decidir si realmente van a ganar algo tratando de ajustar el reloj hacia atrás 40 años.

Henry Kamen es historiador británico; acaba de publicar Fernando el Católico (La Esfera de los Libros, 2015).

Uribe, un ejemplo en la lucha contra el terrorismo
EDITORIAL Libertad Digital  30 Marzo 2016

En cierta ocasión el escritor Álvaro Vargas Llosa dividió a los dirigentes políticos en dos clases: los abrumados por acontecimientos que alguna vez pensaron podrían dominar y los que con visión y determinación se enfrentaron a retos enormes y pudieron "guiar el curso de la historia".

Bien harían los mandatarios europeos, que tan abrumados parecen por la guerra que nos ha declarado el terrorismo islamista, en seguir el ejemplo de visión y determinación dado por el expresidente de Colombia Álvaro Uribe, sin duda el mandatario con más experiencia en la lucha contra el terrorismo del continente americano y "el único del que se puede decir que ha dirigido con éxito una guerra contra el terrorismo y que la ha ganado en lo fundamental", tal como ha destacado Federico Jiménez Losantos en la entrevista que le ha hecho ante los micrófonos de esRadio.

Critica con razón Uribe los "altibajos" y la "falta de constancia" de unos dirigentes europeos que sólo parecen ser conscientes de la guerra que han planteado los terroristas islámicos en el momento en el que cometen un atentado, pero que pronto ceden a los cantos de sirena de un apaciguamiento que utiliza los conceptos de diálogo y paz para eludir el deber de luchar "con constancia y sin claudicaciones" contra este nuevo monstruo totalitario.

Contrasta la lúcida consideración de Uribe de que los líderes políticos deben "asumir riesgos" a la hora de enfrentarse al terrorismo con ese estéril pero nada arriesgado consenso a que ha quedado reducido el denominado pacto antiyihadista; un pacto que, para empezar, no admite la existencia de guerra alguna y que tampoco tiene problema en admitir como observador a un partido como Podemos, incapaz siquiera de hacer una condena sin peros al terrorismo.

Este cómodo acuerdo en la irresolución no evitará que los ciudadanos occidentales sigamos siendo asesinados en nombre de Alá, pero sí va a evitar a todos los políticos el coste electoral que debería suponer la persistencia y, lo que es seguro, el agravamiento de un problema que no quieren afrontar. La "unidad de los demócratas", aquí y en el resto de Europa, se ha reducido a la unión a la hora de llorar y de sentirse abrumados y consternados por los azotes del terrorismo, no se ha traducido en una unidad en el combate contra quienes quieren acabar con nuestras vidas y con nuestra forma de vida.

De la misma forma en que Uribe estuvo dispuesto a liderar un combate policial, militar y mediático contra el terrorismo que asolaba su país, los dirigentes europeos deben ser los primeros en advertir a la ciudadanía de que la guerra contra el terrorismo se debe librar por todos los medios que garanticen la continuidad de la democracia liberal.

Ya es hora de que esa Europa que "llora para fuera" lo haga, como dice Uribe, "para dentro" y sitúe "la bandera de la lucha en alto” en aras de su propia supervivencia.

¿vende Occidente al ISIS las piedras para lapidar?
Pérez-Reverte destroza al ex Jemad y pone a Podemos en su sitio
  www.gaceta.es  30 Marzo 2016

Arturo Pérez Reverte ha machacado a Julio Rodríguez, el ex Jemad fichado por Podemos, que manifestó que su partido no está en el pacto antiyihadista porque los países occidentales nutren de armas a los terroristas. El académico le dejó sin respuesta con su argumento.

El ahora podemita Julio Rodríguez, ex Jefe del Estado Mayor de la Defensa y candidato a ministro de Defensa si Pablo Iglesias toca poder, justificó la ausencia de Podemos en el pacto antiyihadista de la siguiente manera:

"Podemos sigue siendo coherente con lo que dijo inicialmente respecto a ese pacto antiyihadista. No debe entrar en el debate el compromiso de Podemos en la lucha contra el terrorismo, la necesidad de unidad y el apoyo a las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado. Podemos está tanto como el que más en la lucha contra el terrorismo. No estamos por hacer debates puntuales, declaraciones grandilocuentes ni fotos determinadas. La lucha contra el terrorismo es una lucha de fondo".

"Hay que luchar contra la financiación, con un control efectivo del armamento. Nosotros estamos por las soluciones a largo plazo y no por las fotos de un momento determinado. Hay que hacer un control efectivo del armamento que les llega. Casi todo el armamento que utilizan estas organizaciones terroristas es un armamento occidental. Países occidentales han financiado al Daesh. Se ha alimentado a estas organizaciones y ahora hay que corregir".

Mientras decía estas palabras, Arturo Pérez-Reverte le daba a las teclas para meterle una andanada en su cuenta de twitter que dejó tiritando al ex JEMAD: "Hay que preguntar al general Rodríguez si también las piedras para lapidar adúlteras se las vende al ISIS Occidente"

Este tuit, publicado el 29 de marzo de 2016, lleva ya más de 3.600 'retuits' y más de 2.600 favoritos, todo un récord en la red social. Y obviamente, generó una cantidad de reacciones en las redes, la inmensa mayoría a favor del académico español.

MEMORIA HISTÓRICA SELECTIVA
La izquierda, empeñada en ocultar la represión republicana
Presentan una petición ante Defensa para el libre acceso a los archivos militares sobre memoria histórica, pero no investigan los archivos de la represión de PSOE, PCE, CNT…
Juan E. Pflüger  www.gaceta.es  30 Marzo 2016

Los encargados de presentar la petición ante el Ministerio de Defensa han sido el abogado, que ha hecho su carrera gracias a la memoria histórica, Eduardo Ranz y el periodista José María Calleja. En el documento presentado solicitan que Defensa garantice el acceso a la ciudadanía a los archivos militares referidos a la memoria histórica. Pretenden que se abra así un “camino a la verdad” sobre las víctimas del franquismo.

En la petición requieren un especial tratamiento a los archivos del Tribunal de Orden Público, donde pretenden encontrar nueva información. No contentos, se extralimitan cronológicamente y piden que también sean accesibles los documentos correspondientes a la Guardia Civil y todos los Cueros de Seguridad del Estado durante el periodo que va de 1929 a 1977. Aunque no han explicado la justificación de esta ampliación en el tiempo del periodo franquista que duró desde 1936 a 1975.

Finalmente, en su intento por criminalizar a una forma de pensar y a toda una sociedad –la española del periodo en el que centran su revancha- han pedido la apertura al público y digitalización de los archivos de la Fundación Francisco Franco y de Falange Española de las JONS.

En su comunicación a los medios de comunicación Ranz y Callejas ocultan una información que es fundamental, y que convierte su acción propagandística en un absurdo, y es que el acceso a todos los archivos de la administración pública que tengan más de 25 años, salvo aquellos sobre los que pese una orden de restricción que no es el caso, están disponibles para investigadores y público en general en la sede que el Archivo General de la Administración (AGA) tiene en la localidad madrileña de Alcalá de Henares.

A estas instalaciones se puede acceder previa presentación del Documento Nacional de Identidad o, en caso de ser extranjero, la presentación de un documento identificativo oficial. En ella está toda la información que solicitan: la del Ministerio de Defensa, la del Tribunal de Orden Público, la de los Cuerpos de Seguridad del Estado e, incluso, gran parte de la documentación correspondiente a Falange Española de las JONS que se encuentra en la sección Partidos Políticos de dicho archivo.

Que la intención de Ranz, Calleja y las organizaciones que se mueven en el ámbito de la memoria histórica es partidista y no pretende arrojar luz sobre las decenas de miles de asesinatos cometidos por los republicanos durante la Guerra Civil es clara. Sobre todo cuando evitan solicitar archivos de partidos políticos que tuvieron checas durante el conflicto y que, está documentado, tuvieron milicias en la retaguardia que se dedicaron al asesinato de católicos, religiosos, derechistas y de todo aquel que no compartía sus ideas revolucionarias radicales.

Así, además de la Fundación Francisco Franco y de Falange Española de las JONS, podrían haber solicitado la apertura de los archivos del PSOE, el Partido Comunista, Izquierda Republicana, o de los sindicatos UGT o el anarquista CNT. Todos ellos fueron titulares de checas y tuvieron milicias –armadas por el Gobierno republicano- que usaron sus armas para cometer decenas de miles de asesinatos en la retaguardia.

Las FARC, 150.000 asesinatos del marxismo-leninismo financiados por la droga
Juan E. Pflüger  www.gaceta.es  30 Marzo 2016

La narco-guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) llevan más de medio siglo sembrando el mundo rural colombiano de muertes, secuestros y violaciones. Todo ello bajo el paraguas ideológico del comunismo, una identificación que le ha hecho mantener importantes apoyos entre la izquierda europea que cerraba los ojos a la mafia cocalera que se encontraba detrás de estos crímenes.

Hoy existe un proceso de desarme en Colombia que enmascara una auténtica rendición del Estado ante los criminales de la guerrilla comunista. Durante la década pasada, el presidente Álvaro Uribe demostró que a este grupo terrorista, que llegó a tener 20.000 milicianos, se le podía derrotar usando la fuerza de la policía y el Ejército colombiano. Pero sus sucesores se han plagado a presiones internacionales y han optado por negociar con terroristas en lugar de derrotarlos.

Una forma de actuar que bien conocemos en España donde la hoja de ruta marcada por la banda terrorista de ultraizquierda ETA se sigue aplicando. En Colombia nunca se cuantificó el número de víctimas causado por la narco-guerrilla hasta la elaboración en 2013 del informe “¡Basta ya!, Colombia”.

En ese informe se establece que desde 1964 hasta la actualidad, el conflicto con las FARC ha costado 220.000 muertos. De ellos, casi 150.000 han sido asesinados por la guerrilla comunista y el resto se reparte entre las guerrillas que se crearon para responderles o a manos de tropas gubernamentales que se enfrentaron a los terroristas.

Pero no son los únicos datos de los crímenes del comunismo de las FARC. El enfrentamiento ha provocado desplazamientos en masa de población, hasta completar 5,7 millones de desplazamientos forzados; más de 27.000 secuestros; 25.077 desaparecidos; 10.189 víctimas de minas antipersona; y miles de violaciones.

La violación fue utilizada desde los primeros momentos de la existencia de la narco-guerrilla, inicialmente como una manera de aterrorizar a las poblaciones rurales. Después se convirtió en un divertimento para las tropas a las que se permitía ese macabro “derecho de pernada” cada vez que atacaban una población. Existen testimonios de varias mujeres que pertenecieron a las FARC y que han contado como eran usadas como esclavas sexuales por sus propios compañeros de guerrilla.

La principal fuente de financiación de las FARC ha sido siempre el negocio de la droga, el narcotráfico, especialmente de cocaína. También ha recibido importantes cantidades de dinero gracias a los más de 27.000 secuestros que ha realizado y a la explotación, con mano de obra esclava, de minas de oro en el territorio que controlan.

Puedes comentar el blog con el autor en @Juanerpf o en la página de Facebook Los Crímenes del Comunismo.

Islam-Occidente son incompatibles?
Shimshon Zamir  Periodista Digital  30 Marzo 2016

El Islam es incompatible con Occidente. Eso es lo que piensa, en forma categorica, Giovanni Sartori, Premío Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2005.

El articulo, que llego a mi por intermedio del Dr. Guido Maisuls fue publicado en Mundo el 04 de Marzo del 2016.
Giovanni Sartori es uno de los pensadores más críticos con la integración de los musulmanes en Europa:

«Estamos en manos de políticos ignorantes, que no conocen la Historia ni tienen cultura. Solo se preocupan por conservar su sillón. Pasan el día escuchando la opinión del contrario y pensando en qué respuesta darle. Así no se construye nada. No hay líderes ni hombres de Estado y así nos va: la Unión Europea es un edificio mal construido y se está derrumbando. La situación se hace más desastrosa porque algunos han creído que se podían integrar a los inmigrantes musulmanes, y eso es imposible».

En una larga entrevista, Giovanni Sartori, de noventa y dos años, uno de los mayores expertos en ciencia política, entre los más leídos y estudiados del mundo -con obras de referencia imprescindibles como «Partidos políticos» o «Teoría de la democracia»-, analiza con lucidez los asuntos de más candente actualidad: inmigración, Europa, islam, multiculturalismo,xenofobia, guerra de religión, superpoblación, etcétera.

Ideas proféticas
Profesor en Florencia, su ciudad natal, y en Stanford, Harvard, Yale y Columbia, con nueve «laureas honoris causa» y numerosos reconocimientos, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales (2005), ha escrito con estilo vivaz y muy directo ensayos que han abierto grandes debates: «Qué es la democracia» (1997); «La sociedad multiétnica: pluralismo, multiculturalismo y extranjeros» (2001); »Homo videns: la sociedad teledirigida» (1998). Publicó su último libro en junio pasado: «La carrera hacia ninguna parte. Diez lecciones sobre nuestra sociedad en peligro».

Por sus diagnósticos y severas críticas sus obras fueron recibidas al principio con recelo; pero muchas de sus ideas y pronósticos se han revelado proféticos. Por eso, no le sorprende que, en un exceso de tolerancia que supuso «renegar de nuestra cultura», media docena de estatuas desnudas fueran cubiertas en los Museos Capitolinos de Roma para no molestar al presidente de Irán, Hasan Rohani. «Fue una payasada, reflejo de un mundo imbécil que hace solamente lo que encuentra útil y conveniente al momento. Uno tiene derecho a que se respeten sus principios y tradiciones».

Falta de respeto
Puede considerarse una anécdota, pero es un episodio significativo, como otros que se han sucedido en el último mes y que reflejan que están cambiando mucho las cosas en Europa, sobre todo en relación con la inmigración, que desborda las fronteras del continente y pone en evidencia la dificultad de integrar a los inmigrantes musulmanes, por su falta de respeto a valores muy arraigados en la cultura europea, como son la tolerancia y la igualdad entre el hombre y la mujer.

El Fin de Año se produjeron en Colonia, y en otras dos ciudades alemanas, agresiones sexuales de casi un millar de jóvenes árabes, en su mayoría marroquíes y argelinos, a mujeres que encontraron en su camino. La noche que inauguraba 2016, en el país que ha abierto generosamente las puertas a casi un millón de prófugos de Oriente Medio y de otras zonas en guerra, quedaba manchada por lo que se ha considerado un gravísimo episodio de enfrentamiento de dos civilizaciones. Se ponía de manifiesto que la relación del islam con las mujeres es un asunto devastador y que existe un abismo cultural insalvable entre la Europa rica y liberal y algunos de los países Arabes. Los datos lo confirman: según una encuesta realizada por el centro de investigación Pew en 2013, más del 90 por ciento de marroquíes y tunecinos piensan que la esposa debería obedecer siempre al marido.

«La Unión Europea es un monstruo, una entidad muerta. No es capaz ni de parar la inmigración»
Para comprender mejor lo que representa la mujer en el mundo de Alá y por qué es agredida sexualmente, el escritor argelino Kamel Daoud da esta explicación: «La mujer es negada, velada, encerrada, poseída. El cuerpo de la mujer pertenece a todos, pero no a ella, y no es visto como lugar de libertad».

¿Es posible entonces que un inmigrante, educado en una cultura o una religión distinta de la nuestra, como el islam, se pueda integrar, negando los principios que forman parte de su educación, de su sensibilidad? Para el profesor Sartori la integración ético-política es imposible: «El islam es incompatible con nuestra cultura. Sus regímenes son teocracias que se fundan en la voluntad de Alá, mientras que en Occidente se fundan en la democracia, en la soberanía popular».

Sentido común
¿Qué significa integrarse? Angela Merkel lo ha dicho claramente: «Queremos que los inmigrantes absorban los fundamentos culturales de nuestra convivencia»; es decir, el sistema de valores, de reglas y de comportamientos que rigen entre nosotros. Tal proyecto está en contradicción con la idea del multiculturalismo que se ha intentado imponer en Occidente, siguiendo la línea de lo políticamente correcto. Ese multiculturalismo se basa en que en una sociedad puedan convivir sin problemas culturas diversas. Según Giovanni Sartori, eso es imposible: «El multiculturalismo no existe. En nuestra sociedad tenemos unas normas generales, unos principios. El inmigrante puede hacer en su casa lo que quiera, pero debe aceptar las reglas del Estado que le acepta».

A este respecto, cabe destacar al imán de Colonia Sami Abu-Yusuf, quien en una entrevista declaró que la responsabilidad de las violencias sexuales de Nochevieja no se debían atribuir a los jóvenes, sino a las mujeres que iban por la calle medio desnudas y perfumadas. El imán lleva decenios en Alemania, pero no ha dado un solo paso hacia la cultura que le ha acogido, mostrándose como un invasor arrogante. ¿Se puede dialogar con un troglodita que ve un demonio en la feminidad? El profesor Sartori lo tiene muy claro: «A quienes no están dispuestos a aceptar nuestras normas, se les debe colocar en la frontera para que se marchen a su casa».

Giovanni Sartori esta considerado como un liberal progresista. Cuando le digo que desde la izquierda le pueden reprochar sus ideas, o verlo como xenófobo o conservador, responde con firmeza: «La izquierda ha perdido su ideología. Utilizan la palabra multiculturalismo como una nueva ideología, porque la vieja ha muerto. Pero no tienen ni idea. No saben lo que es el islam. Son unos ignorantes. A mí no me importa la derecha o la izquierda, sino el sentido común».

La integración de musulmanes en sociedades no islámicas no se ha logrado porque, asegura, «el islam no tiene capacidad de evolución». Cita, por ejemplo, a la India, «donde hay 14 millones de musulmanes, muy pobres y maltratados; después de mil años, resisten sin integrarse, enemigos eternos de los hindúes». Y ya más cerca, el profesor Sartori recuerda lo que ocurre en los países europeos: «Los musulmanes de tercera generación no solo no se han integrado, sino que son los más rebeldes. Odian a Occidente porque no tienen trabajo y muchos se sienten atraídos por el islam fanático».

En peligro
La inmigración actual se está produciendo sin un flujo ordenado, porque, aparte de la que tiene motivaciones económicas, es fruto de guerras. Ante la suspensión de los acuerdos de Schengen en algunos países hasta ahora muy favorables a la inmigración, como Dinamarca o Suecia, Sartori indica: «No se puede practicar una política de puertas abiertas, como ingenuamente cree alguna izquierda. Está bien hablar de solidaridad, porque los inmigrantes pueden ser un elemento positivo para nuestra economía, pero los flujos migratorios hay que regularlos. Quien entra en Europa debe tener documentos, una identidad segura».

En definitiva, sostiene Sartori que «Occidente y sus valores están en peligro porque no se está dando una respuesta adecuada al fundamentalismo islámico». Hace ya quince años que, en el «Corriere della Sera», Sartori afirmó que estábamos asistiendo a «una guerra inédita con cuatro características: terrorista, global, tecnológica y religiosa». Hoy lo reafirma con más fuerza, viendo el terrorismo del Daesh: «En una guerra hay que emplear todas las armas que uno tiene a su disposición. Nosotros, Occidente, somos los agredidos, con un terrorismo de una ferocidad que nuestra memoria histórica no recuerda. Además, cuando un hombre-bomba, kamikaze por la fe, se hace explotar en medio de civiles, el enfrentamiento ha llegado al máximo».

«No se puede practicar una política de puertas abiertas, como cree alguna izquierda»
«Aparte del componente militar, que es importante, pero secundario, es una guerra que se gana o se pierde en casa -añade-. Se vence si sabemos reaccionar ante la pérdida intelectual y moral en que hemos caído. Y se pierde si dudamos o nos olvidamos de nuestros valores que dan fundamento a nuestra civilización ético-política». ¿Y cómo acabará? Su respuesta no es muy reconfortante: «Veremos. Este es un mundo que se está suicidando».

Sartori está escribiendo la segunda parte de «La carrera hacia ninguna parte», ensayo para el que pensó otro título, «La carrera hacia la ruina». «Caminamos sin ideas sobre cómo progresar con tantos como somos, demasiados…», dice. Precisamente, «la superpoblación es el cáncer de fondo de nuestra sociedad». Es una de sus grandes preocupaciones, a la que dedicó «La tierra explota, superpoblación y desarrollo» (2003).

Especialmente crítico con la Unión Europea, asegura: «Es un monstruo. La Europa de los 28 es una entidad muerta, no existe. No es capaz ni de parar la inmigración. En mi nuevo libro aporto soluciones: Europa necesita un presidente experto en economía».

El «tranquilismo»
«Yo soy realista y tengo un lema muy claro -explica-: el pesimismo es peligroso si nos lleva o induce a la rendición; el mal lo hace el optimismo o el “tranquilismo” que conducen a no hacer nada».

El profesor Sartori no se siente solo desde el punto de vista intelectual. Coincide con su duro diagnóstico europeo el sociólogo francés Alain Touraine, que acaba de recibir en Italia el Premio Nonino como «maestro de nuestro tiempo»: «Los países europeos son hoy incapaces de integrarse completamente en la economía mundial y globalizada. Acabo de volver de California y me ha impactado, hablando con los americanos, que para ellos el mundo de mañana se refiere solo a EE.UU. y China. Han abandonado Europa. No nos toman en serio. Para ellos somos solamente un destino para sus vacaciones».

P.D. Hasta aqui la entrevista al Profesor Sartori. Yo (S.Z) tiendo a no traer a nuestros lectores articulos que se refieren a su propia realidad. Pero esta vez he hecho una excepcion, dado que "su realidad" es tambien "mi realidad"...
Quien cree que en Israel no nos enfrentamos con el mismo desafio...esta equivocado...


******************* Sección "bilingüe" ***********************

¿Qué está ocurriendo en España y en realidad? ¡Qué pasa aquí!
Antonio García Fuentes  Periodista Digital  30 Marzo 2016

AQUÍ YA NO ESTÁ "NI LA BERNARDA"
El 19 de enero de este año escribí y publiqué un artículo bajo el título de; “España como el coño de la Bernarda”; tras el mismo y como las cosas aquí van de mal en peor; ya duda uno si aquí queda “Alguna Bernarda y su aparato o ya no queda ni eso”; puesto que se siguen publicando casos y cosas, que dejan turulato a cualquiera que piense un poco en “ese país u lo que esto sea ya”; veamos nuevos casos o situaciones, que se desarrollan en una nación, que oficialmente “no tiene gobierno”, o no lo tiene con atributos para tomar decisiones y hacer lo que hace, según dice el texto que a continuación copio.

“Rajoy sí paga a traidores. El problema de las autonomías no es la financiación, es el gasto, y si se les da el dinero sin control, la situación no mejora sino que empeora. El resultado es más gasto y más déficit.

En una España cuya Administración se encuentra casi paralizada, tanto por el caos político como por la grave falta de medios, a pesar de haber sometido a los españoles al mayor expolio fiscal de su historia, donde la Justicia, por poner un ejemplo grave, nunca había funcionado peor y con más lentitud, con los jueces desbordados y desmotivados con un presupuesto miserable de ¡1.577 millones de euros!, una banda de sediciosos exige al Estado la entrega de 7.560 millones de euros para pagar su deuda y para seguir construyendo las estructuras de la República catalana, empezando por un Ministerio de Exteriores y nuevas embajadas.

Y Rajoy promete su entrega a sabiendas de que parte de ese dinero será empleado en un delito de sedición anunciado, un delito clarísimo de malversación, porque destina deliberadamente fondos públicos para fines delictivos, a lo que se une otro delito de complicidad con la propia sedición. Y como la indignidad y la cobardía del Gobierno carecen de límites, no hay insulto ni desafío a España del que los sediciosos no sean capaces porque les sale gratis total: han ordenado a la Diputación de Barcelona que deje de ingresar en Hacienda las retenciones por IRPF de sus 5.000 funcionarios, y lo haga en la Agencia tributaria catalana, sumándose a los más de 80 consistorios que lo hacen desde hace tiempo sin que haya pasado nada.

El miércoles pasado, Inés Arrimadas, portavoz de C's, protagonizó un duro enfrentamiento en el Parlamento catalán acusando a Puigdemont de “utilizar a los funcionarios como arma política”. Unos funcionarios pagados con el dinero que les entrega Rajoy, y que utilizan como fuerzas de choque en todas las manifestaciones separatistas. Montoro amenaza con las penas del infierno a instituciones y funcionarios, pero como luego no hacen nada, sus amenazas solo sirven de objeto de burla. Artur Mas acaba de explicar al juez del 9-N que Rajoy “no hizo el menor esfuerzo por impedir la consulta” y denuncia la “pasiva conformidad” del Gobierno con la misma.

Y es que con independencia de los delitos de malversación y complicidad, Rajoy viene cometiendo desde 2012 otro delito gravísimo de prevaricación omisiva por incumplimiento deliberado de sus obligaciones como presidente del Gobierno. Nunca en la historia de Europa un jefe de Gobierno ha hecho dejación tan absoluta de sus deberes ante un puñado de sediciosos que además carecen de fuerza real. ¿Quien ideó la indigna reunión del Prat? Justo al día siguiente de que Junqueras exigiera al Gobierno la entrega de 7.560 millones, De Guindos recibe una 'llamada desde Barcelona' en la que 'alguien' le pide que a su vuelta de Bruselas haga una escala en Barcelona para hablar en privado con Junqueras.

¿Cuántas personas hay en Barcelona con capacidad para llamar al ministro de Economía y que acepte sin rechistar el cometer tal infamia? Infamia porque un ministro de un país decente no puede aceptar plegarse al capricho del jefe de una banda de sediciosos. Un ministro mínimamente digno le dice al 'peticionario' de Barcelona, primero, que le diga Junqueras para qué quiere verle y, después, que sus puertas en el ministerio están abiertas para hablar de lo que se quiera, pero, eso sí, con luz y taquígrafos, porque se trata del dinero de todos los españoles y en consecuencia eso no se puede tratar en secreto.

El vicepresidente y 'conseller' económico de la Generalitat, Oriol Junqueras. (EFE) Parece que el 'peticionario' le dijo que así se “limaban asperezas”, el discurso habitual de los grandes banqueros y empresarios catalanes, según el cual hay que darles a los sediciosos todo lo que pidan para evitar 'el choque de trenes' (de un tren blindado contra una carretilla), cuando la realidad ha demostrado hasta la saciedad que lo que ocurre es exactamente lo contrario, el dinero se emplea en financiar el proceso independentista y ahora se va a emplear en construir las estructuras de Estado de una hipotética República catalana. Montoro se agarró un cabreo monumental, llamó a De Guindos por teléfono y le dijo "quién coño te has creído que eres para hablar de temas de financiación autonómica que no son de tu competencia". http://blogs.elconfidencial.com/economia/el-disparate-economico/2016-03-21/rajoy-si-paga-a-traidores_1171813/

Les dejo la dirección para que puedan leer y tratar de enterarse de todo lo demás, puesto que lo copiado con ser mucho, no lo es todo… ¡Ni mucho menos!

Y aunque aquí ya nadie se sorprende de nada, pero ¿Cómo explicarnos a los españoles todos estos hechos que indudablemente son de tribunales de la máxima altura y sin embargo aquí no parece que existan fiscales o el fiscal máximo, que a no dudar es el que ya tendría que haber intervenido? No digamos, nada “sobre el sepulcral silencio de hasta el propio Jefe del Estado”, que se supone ya debiera haber intervenido, “tenga o no tenga atribuciones o mando para ello” ¿Pero no encarna a todo el pueblo español? Pues bien… ¿Quién nos representa y quién nos defiende? Se supone que el primero de todos es el rey “constitucional” que en situaciones límite (y al parecer ya estamos en esa situación) debe por lo menos de… “hacernos un discurso de rey reinante” y que se preocupa por quienes se dice encarna.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo) www.jaen-ciudad.es (Aquí mucho más)

Del Estado a la tribu
Manuel Muela www.vozpopuli.com  30 Marzo 2016

Con motivo de la celebración del Aberri Eguna se ha incrementado la apelación al derecho a decidir, eufemismo del derecho a la independencia que ha tomado carta de naturaleza en las celebraciones nacionalistas desde que Cataluña se convirtió en adalid del mismo. El asunto puede valorarse como el desahogo anual de las huestes nacionalistas, pero el hecho de que se produzca en un ambiente caldeado por la cuestión catalana y que a él se hayan sumado los dirigentes de Podemos trasciende el marco de la celebración vasca y pone de manifiesto que el retroceso del Estado en España no es una entelequia sino una realidad que avanza a pasos de gigante para conducirnos a una suerte de tribalismo con regusto medieval y no al país moderno, democrático y solidario que debería ser el objetivo final de quienes crean en la modernización de España. Parece que las semillas sembradas en los años 80 están alcanzando su sazón y seremos los españoles de hoy y los del futuro los que “disfrutaremos” la cosecha de tanto despropósito y de despilfarro de recursos de los que carecemos.

Poco aprecio por el Estado nacional
Es cierto que el Estado nunca ha gozado del aprecio de los españoles por causas diversas, cuyo desarrollo excede los límites de un artículo, si bien conviene destacar que la principal y más cercana fue el fracaso de los liberales españoles que durante todo el siglo XIX quedaron asimilados por las disputas de la Dinastía y no pudieron dedicar sus esfuerzos a consolidar el Estado transformador y civilizador que preconizaron las Cortes de Cádiz. De ahí que la crisis del Estado español haya formado parte de todos los discursos y ensayos de aquellos juristas y políticos que han venido analizando la evolución constitucional de España con el deseo de perfeccionar el Estado para convertirlo en instrumento eficaz al servicio de los viejos ideales de la revolución burguesa. Sin embargo, lo que ahora emerge con fuerza no es eso, es sencilla y llanamente sustituir al Estado por la agregación de instituciones “nacionales” que ejerzan el poder público con una visión limitada y aldeana, prescindiendo de cualquier proyecto, si este existiera, que no existe, de alcance nacional.

Por tanto, no estamos ante una controversia más de las que se han vivido en España cuando se aventuraba algún cambio del régimen político, y ha habido unos cuantos en los dos siglos largos de historia constitucional. Lo primero que conviene constatar es que no hay controversia, porque los adalides del derecho a decidir tienen casi todo a su favor, empezando por el éxito aparente de sus apelaciones en las generaciones educadas bien por los nacionalistas de siempre o por sus émulos en muchas de las regiones españolas, que han conseguido pervertir el derecho a la autonomía hasta unos extremos inimaginables por los fundadores del régimen del 78. Como no ha habido contrapeso alguno a tales visiones rancias del poder público, varias generaciones de españoles ven con simpatía todo aquello que les promete abrogar al Estado que ellos identifican con el viejo nacionalismo español o con las políticas causantes de sus malestares. Es el mismo síndrome que determinados constituyentes del 78 padecieron al relacionar al Estado central con el odiado franquismo. Un craso error, cuyas nocivas consecuencias están servidas.

Muchos responsables de la derrota del Estado
Los accidentes suelen tener causas múltiples, y éste accidente español las tiene también, aunque ahora el foco se centre en los nacionalistas y las referencias a las naciones de Podemos, los diferentes gobiernos centrales y de las Comunidades Autónomas han participado por activa o pasiva, como se dice ahora, en el festival corrosivo de la devaluación del Estado hasta ponerlo en trance de fenecer. No es exagerado afirmar que, de seguir así las cosas y los discursos, conseguiremos tener un modelo a la belga que está trágicamente de moda estos días por mor de la ausencia en ese país de un poder central sustituido por comunidades diferentes en las que cada uno va a lo suyo. Puede que ese pequeño país, tributario de Francia y Alemania, se lo pueda permitir, pero para España supone un regalo envenenado envuelto en el celofán del derecho a decidir de los pueblos que ni siquiera el cantonalismo del siglo XIX, tan criticado y tan poco conocido, planteó en términos como los actuales.

Cualquiera que piense en la realidad descrita no dejará de sentir irritación y desasosiego al observar las sesudas declaraciones de los “líderes” que circulan por la política española con el espectáculo de juegos florales montado en estos meses. En realidad, estos políticos son hijos de un modelo que, aparte de otros trastornos, ha conseguido expulsar del servicio público a los mejores. Por eso el que crea que unas elecciones, sin cambios legales y algunas políticas previas de saneamiento general, son la solución, va listo.

Violencia política
Aleix Vidal-Quadras  www.gaceta.es  30 Marzo 2016

Uno de los mayores logros de la Ilustración fue la doctrina de la tolerancia, heredera del Cristianismo, en virtud de la cual los integrantes de la sociedad han de aceptar la pluralidad de opiniones y respetar que otros sostengan creencias o interpretaciones de la realidad distintas a las propias, de tal forma que los posibles conflictos de intereses o de valores se resuelvan por caminos pacíficos. Las guerras de religión habían asolado Europa durante más de dos siglos a partir de la Reforma y su final representó un enorme avance y evitó la pérdida de millones de vidas. De igual manera, las democracias liberales implantaron la misma visión para los enfrentamientos políticos, ahorrando así mucha sangre. Las elecciones, el imperio de la ley, la libertad de prensa, el monopolio de la violencia legítima por parte del Estado y la separación de poderes permiten dirimir las diferencias en el terreno del gobierno sin recurrir a las bombas o las pistolas mediante la aplicación de reglas asumidas por todos que separan los comportamientos civilizados de la barbarie. Cuando estas reglas se vulneran aparece el terrorismo, el vandalismo y el caos.

En las numerosas revoluciones modernas en las que determinados grupos sociales liderados por minorías fuertemente ideologizadas han conquistado el poder con el fusil, la horca, la antorcha o la guillotina, el coste de estas operaciones pretendidamente justicieras ha sido siempre superior al camino alternativo de la reforma gradual y pactada. En no pocos casos, además, los regímenes surgidos de estas matanzas no han traído el bienestar y la felicidad de los supuestamente salvados, sino que han alumbrado sistemas de opresión inhumanos que han acabado en sonoros fracasos.

Las actuales fuerzas parlamentarias que se reparten los escaños del Parlamento español están comprometidas con la renuncia a la violencia como instrumento de acción política, con dos excepciones, Bildu, que ha apoyado y sigue apoyando a ETA sin condenar sus crímenes, y Podemos, que, sin llegar afortunadamente por ahora al asesinato, a través de declaraciones, actitudes y gestos concretos, ha puesto de relieve reiteradamente que no repudia el recurso a la coacción física para conseguir sus objetivos.

Su sintonía con los movimientos terroristas, sus siniestras amistades con los gobiernos de países que violan atrozmente los derechos humanos, su organización y participación en operaciones de acoso a personas e instituciones, su discurso incendiario que roza a veces la incitación a la subversión destructiva y su rotunda solidaridad con protagonistas de episodios repudiables en los que sus rivales políticos han sido salvajemente agredidos, denotan una proclividad apenas disimulada al uso de la estaca, el puñetazo y la patada. No es descabellado pensar a la luz de estos antecedentes que si la ocasión se diera los dirigentes de Podemos podrían lanzar a sus bases al asalto al poder sin excesivos remilgos en cuanto a la integridad anatómica de sus oponentes o la inviolabilidad de la propiedad ajena.

El último ejemplo de semejante gusto por la contundencia lo ha dado la reacción unánime de la cúpula de Podemos, acompañada por miles de sus simpatizantes, ante la lógica condena de cárcel aplicada por la Audiencia de Jaén a uno de sus concejales que propinó una terrible paliza a un compañero de consistorio, militante del PSOE, durante un tumulto auspiciado por el Sindicato Andaluz de Trabajadores. Lejos de reprobar tal muestra de bestialidad, desde Pablo Iglesias para abajo, toda la organización se ha precipitado a solicitar el indulto para el delincuente y a clamar por el derecho de protesta, como si el hundimiento de costillas fuese un método normal de expresar una posición discordante.

Ya lo dijo el ahora mustio Íñigo Errejón, su combate no es de la izquierda contra la derecha, conceptos obsoletos, sino de “los de abajo contra los de arriba”. Y es bien sabido que “los de arriba” no se apean de su privilegiado pedestal sin una dosis adecuada de dinamita o una intensa productividad de los patíbulos.

No sé qué idea lleva en la cabeza Pedro Sánchez, pero más vale que tenga cuidado con quién se junta, no sea que a algún militante de Podemos le dé por protestar contra él si no está satisfecho con el curso de las negociaciones

Democracia podemita
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  30 Marzo 2016

Como hicieron para pedir la libertad de 'Alfon', el terrorista que ha sido condenado en firme por el Supremo a cinco años de cárcel por llevar una mochila con varios litros de líquido inflamable y quilos de tornillería para atacar a los policías que defendían el Congreso de los 'demócratas' de Podemos (partido financiado por Irán y Venezuela, pero telepatrocinado por Rajoy para torpedear al PSOE), Iglesias y su pandilla iniciaron ayer una campaña para defender a su correligionario, quiero decir camarada, Bódalo, condenado por golpear al alcalde socialista de su pueblo, en Jaén. El sujeto de marras es como una fotosíntesis de García Ferreras y Diosdado Cabello, el gran propagandista y el presunto allegador de fondos para Monedero, al que los USA acusan oficialmente de ser el jefe del narcotráfico venezolano.

Por supuesto, ninguna de estas imputaciones tiene nada que ver con la verdad, que detentan en exclusiva el Leninín de la Complu y su cadena amiga la Sorayexta. 'Alfon' llevaba la mochila de paseo, el Supremo miente, Cabello es Gandhi -si tiene un programa de televisión con un mazo es para advertir contra la violencia de los USA- y el pobre Bódalo es víctima de una sañuda persecución judicial por su abnegado celo sindical. Baste decir que ha sido condenado siete veces en doce años por actos que sólo una dictadura burguesa podría llamar violentos.

Hay en el gremio periodístico esforzados podemitas capaces de decir que al hablar de Iglesias enseguida sale la vil reacción con lo de siempre: que son totalitarios, que cobran de Irán y Venezuela, que defienden que haya presos políticos en Caracas y, la peor calumnia de todas: que Iglesias ha defendido que la guillotina es la raíz de la democracia. Lástima que, como Santiago González recordó la semana pasada, sea exactamente eso lo que dijo Iglesias en la televisión pagada por Irán y lo que repiten sus acólitos y acólitas. Lástima del vídeo de Iglesias en una 'herriko taberna' elogiando la inteligencia de la ETA al despreciar -a bombazos y tiros en la nuca- la Transición, o sea, la democracia. Lástima que 'Alfon' llevara una mochila capaz de matar policías cuando cercaron el Congreso. Y lástima que 'Snchz' no sea capaz de apartar a los socialistas de la peligrosa cercanía de Bódalo, Iglesias y el partido 'morado'. Tal vez por las moraduras que produce.

Una red nacional de tertulianos

José María Albert de Paco Libertad Digital  30 Marzo 2016

Entre las causas de la hegemonía nacionalista en Cataluña se cuenta la renombrada cobardía de los catalanes. Individuos que en privado proclaman su repulsa o desafección al régimen, o que se dicen hastiados de la permanente exaltación de la identidad en que consiste la política doméstica, optan en público por ponerse de perfil ante asuntos más o menos delicados, no vaya a ser que la defensa de tal o cual punto de vista les lleve a perder el cargo, la subvención o la herencia. Que semejante apocamiento se haya confundido con algo parecido a la prudencia es otro de los muchos equívocos que penden de la idiosincrasia de los catalanes. Por descontado, si hay un gremio en que la flojera de piernas es particularmente flagrante, ése es el periodístico, en cuyas redacciones, bien a pie de obra, impera una suerte de peperrubianismo por el que el PP y Ciudadanos, tiu, no molen gens.

Hay excepciones, claro, y el primer excepcional es Arcadi Espada. También en sentido cronológico: cuando, a mediados de los noventa, sólo se podía ser nacionalista, gastrocomunista o facha, Espada escribió Contra Catalunya, el libro profano del pujolismo. Como quiera que el protagonista era omnímodo, el autor no le fue a la zaga. Así, además de ocuparse de la política, se ocupó de la comida, del paisaje, del teatro, de la arquitectura. Y, cómo no, de la prensa. De su oficio. El mundo por dentro, en fin, empezó a escribirse por aquellos días e incluso antes. Obviamente, no se lo perdonaron. Como tampoco le perdonarían que reincidiera con Raval, ensayo en el que puso al descubierto el fallo mutiorgánico que sufrió la verdad en el verano barcelonés de 1997. La negligencia en cadena de policías, jueces, psicólogos, políticos y, last but..., periodistas, alumbró una falsa red internacional de pederastas que condujo a la cárcel a individuos inocentes. En el caso de los periódicos, el hecho de que Espada no dirigiera su crítica contra las empresas ni atendiera fantasmagorías del tipo "la influencia de las rutinas productivas en la construcción social de la realidad", sino que, por el contrario, apuntara al personalísimo abandono de quienes debieron preguntar y no lo hicieron, de quienes se limitaron a picar el dosier de prensa de la poli, ahondó el contencioso entre el uno y los otros. A Espada no le ha salido gratis. Ni en lenguaje figurado ni en lenguaje literal. En 2011 lo echaron de la Facultad de Periodismo de la Universidad Pompeu Fabra, tras 18 años de docencia, con el pretexto de no sé qué recortes. Era la única actividad que venía realizando en Cataluña, pues ya entonces el trabajo lo tenía casi por entero en Madrid. Física y moralmente.

Lo extraordinario es que, pese a su renuencia a que lo confundan con los suyos (la posibilidad, de hecho, de que su vida afectiva pueda alojar un concepto como ése -puaj- los suyos, es ciertamente remota), éstos le siguen enviando recuerdos. El último en hacerlo ha sido el periodista Albert Sáez, que la semana pasada, en una tertulia de TV3, acusó a Arcadi Espada de ser un defensor de la pederastia y lamentó que aún siguiera escribiendo en los periódicos. Ya ni siquiera soportan que escriba... ¡para la caverna! Sáez lleva más de treinta años en esto y no ha dejado un artículo digno de mención, pero ello no ha impedido que, bajo el paraguas de CiU, primero, y ERC, después, lo haya sido todo en Cataluña: director adjunto del Avui, profesor de Periodismo en Blanquerna, vicerrector de la Universidad Ramon Llull, secretario de Medios de Comunicación del Segundo Tripartito, presidente de la Corporación Catalana de Radio y Televisión y, últimamente, director adjunto de El Periódico. Años y años levantándose cientos de miles de euros. Un tío. Otro apabullamiento, si quieren. Acaso el primordial.


Recortes de Prensa   Página Inicial