AGLI Recortes de Prensa   Jueves 7  Abril  2016

El estado de los partidos
Aleix Vidal-Quadras  www.gaceta.es 7 Abril 2016

En estos días de gran agitación política en torno a la formación o a la imposibilidad de la formación de un nuevo Gobierno, la atención de la ciudadanía se centra en las reuniones, declaraciones, idas y venidas de unos y otros, un continuo carrusel de exigencias, concesiones, avances y retrocesos. Los protagonistas del espectáculo son naturalmente los jefes de los cuatro principales partidos y sus portavoces autorizados, que monopolizan portadas y telediarios. Como sucede siempre que reina la confusión, es un sano ejercicio atravesar la maraña de banalidades y el ruido de insignificancias para ir al fondo de las cosas.

Acostumbrados a sustentar opiniones y no a consolidar criterios, los españoles olvidan que gran parte, por no decir todos, de los males que aquejan a nuestra vida pública derivan de una arquitectura institucional aberrante, incompatible con una auténtica democracia y liquidadora de la libertad política. Este tinglado tan caro como corrupto e ineficiente es el Estado de Partidos, es decir, la estructura de legislación y de gobierno que entrega los órganos constitucionales, el Parlamento, el Ejecutivo, los Tribunales y el Presupuesto a unas organizaciones oligárquicas que colonizan la sociedad y que ponen la Administración entera su servicio. España es un caso extremo de esta patología, típica de la Europa meridional, y que no se da en otros modelos del mundo occidental, como el suizo o el estadounidense, o que se atempera en buena medida en países como el Reino Unido o su espacio de herencia anglosajona.

Al igual que sucede con el Estado de las Autonomías, ese atentado contra la racionalidad, la funcionalidad y el buen uso de los recursos, el de Partidos parece concebido para la venalidad, la arbitrariedad, el clientelismo y el despilfarro. Las dos grandes revoluciones modernas, la americana y la francesa, lucharon por abolir los privilegios de la sociedad estamental, igualar a los hombres en derechos y deberes y acabar con la tiranía, Su objetivo -aceptablemente conseguido por los colonos alzados contra el yugo de la Corona británica, y fracasado en el caso de los communards parisinos, que, tras una orgía de sangre, terminaron sometidos a un ególatra que cubrió Europa de cadáveres- fue un gobierno representativo que reflejase la voluntad popular y que pudiese ser revocado si resultaba incompetente o abusivo.

Nuestro Estado de Partidos es una democracia ficticia en la que un reducido grupo de dirigentes cooptados en la cúpula de cada formación controlan el poder ejecutivo, el legislativo y el judicial y nos permiten cada cuatro años elegir entre unas pocas listas de candidatos que no conocemos y que ellos han seleccionado, no por sus méritos, sino por su docilidad. Se trata de un montaje que provocaría náuseas a Pericles o a Jefferson si levantasen la cabeza. El drama es que muy poca gente es consciente en nuestra vieja y desnortada Nación de que vivimos sometidos al capricho de una camarilla que se autoreproduce y que elimina cualquier posibilidad de participación efectiva de los ciudadanos en los asuntos públicos. El colmo del horror es que la opción electoral que ha nacido enarbolando la bandera del "empoderamiento" de la gente, Podemos, aspira en realidad a llevar esta pesadilla a su extremo más letal, el Estado de Partido Único.

Es lamentable que el selecto núcleo de mentes esclarecidas que diseñó la Transición, cuyo nivel intelectual y categoría personal estaban muy por encima de la actual clase política, se inclinara por una Monarquía parlamentaria manejada por un puñado de organizaciones rígidamente jerarquizadas, endogámicas y voraces, carentes de la menor atención al interés general y que, en combinación con una normativa electoral antitética con el principio de representación y de respeto al mandato de los representados, ha conducido a España a la desintegración, al saqueo del erario y al triunfo de la mediocridad. Basta echar una mirada al volumen de la deuda pública, a los miles de imputados por corrupción o a la ínfima calidad de nuestra educación para advertir los nefastos efectos de la partitocracia hedionda que padecemos.

Ahora que cunde la convicción de que el sistema del 78 está irreversiblemente agotado y que urge una reforma profunda y ambiciosa de nuestro ordenamiento constitucional y de los fundamentos de nuestro entramado institucional, los profesionales de la política del viejo régimen siguen distrayendo nuestra atención con sus danzas para hacernos olvidar que es imprescindible cambiar la pista de baile. Mientras no surja de las entrañas de la sociedad un proyecto de renovación y regeneración ambicioso y de gran alcance que nos redima de nuestra ominosa condición de votantes intermitentes de candidaturas ortopédicas para convertirnos en genuinos ciudadanos, seguiremos condenados al lamento resignado y a la indignación impotente.

Déficit: el secreto de Polichinela
Manuel Muela www.vozpopuli.com 7 Abril 2016

Resultan llamativos los aspavientos y los rasgados de vestiduras porque no se ha cumplido en 2015 el objetivo de déficit. Desde mi punto de vista, lo sorprendente hubiera sido cumplir con dicho objetivo, teniendo en cuenta cuál es la situación estructural de España, con un Estado hipertrófico, difícil de administrar, y una economía low cost como resultado del pinchazo de las burbujas especulativas que hicieron creer a muchos que estábamos en el panel de los ricos. Por ello, cualquier persona, aplicando su sentido común, observaría con incredulidad las afirmaciones sobre la mejora del déficit, acompañadas del crecimiento significativo de la deuda. Esto último es el verdadero indicador de que a España le aguarda un largo horizonte de incumplimientos, eso sí, procurando no llegar al descontrol absoluto, para lo que deberían practicarse políticas de saneamiento de gastos, empezando por la estructura del Estado, y planteando una negociación seria con la U.E. para cambiar sus exigencias. Ello requeriría presentar el plan de viabilidad español de los próximos cinco años, porque seguir vendiendo humo de cumplimientos imposibles es lo que de verdad crea desconfianza y agrava los problemas.

Ni milagros ni proyectos realistas
En las circunstancias actuales, cuyos orígenes se remontan a mucho tiempo atrás, no se puede pedir a los gobernantes que hagan milagros, aunque algunos de ellos no se cansan de prometerlos en las campañas electorales permanentes que padecemos, pero sí se les debe exigir que se apliquen a estudiar los males que nos afligen y que prevean cómo corregirlos, poniendo sobre la mesa un proyecto global claro y sencillo. Por eso llama la atención que cuando hablan de la deuda, si es que lo hacen, sólo contemplan la famosa prima de riesgo, variable voluble y un tanto arbitraria que no depende de nosotros, y no se fijen en cómo crecen los volúmenes de aquella que, según las cifras oficiales, ya representa casi el 100% del PIB. A partir de ahí se pueden sacar muchas conclusiones, pero, desde mi punto de vista, la primera y principal es que cualquier gobierno al que le preocupe el futuro de sus compatriotas tiene la obligación de preparar un plan de viabilidad de esa empresa llamada España para someterlo a nuestros acreedores y, con la ayuda necesaria de la Unión Monetaria, aunar los deseos de cobro de los prestamistas y el funcionamiento regular del Estado y de sus servicios públicos. Me gustaría conocer alternativas a lo sugerido, que no sean las del socorrido dicho de que “el que venga detrás que arree”, que es en lo que parecen instalados muchos de nuestros responsables políticos.

El Gobierno se felicita porque la economía española evoluciona positivamente y confía que irá a más. De hecho, ese fue su mensaje para las elecciones del 20D y me imagino que lo será para las previsibles de junio de este año. Sin negar las mejoras y dejándonos de flagelar por el patinazo del déficit, convendría fijar la atención en los problemas principales, cuya resolución requerirá paciencia y decisión: un tejido productivo incapaz de generar empleo suficiente y digno y unas estructuras públicas sobredimensionadas, que succionan recursos fiscales y demandan deuda de forma exponencial. Por su parte, la iniciativa privada, que es frágil y escasa en España, carece de estímulos y de orientaciones para invertir, con la dificultad añadida de la selva normativa que se extiende a lo largo y a lo ancho del país; un marco apropiado para la especulación, que florece cuando el poder público, además de disperso y fragmentado, no está controlado, como acredita sobradamente la experiencia.

Sustituir la jerga tecnocrática por la realidad que interesa
Cierto que todo lleva su tiempo, porque restaurar la higiene pública y reforzar la educación, que son dos pilares fundamentales del saneamiento patrio, tarda en dar sus frutos, pero tampoco hablamos de veinte o treinta años, que han sido los precedentes de la catástrofe actual. Al fin y al cabo, la fuerza de la nación se crece en la adversidad, si dispone de un proyecto serio que ofrezca un porvenir distinto al de la mera cuadratura contable de unas cifras o estadísticas, que casi nada significan para millones de españoles. Las encuestas del CIS han venido alertando sobre ello y las últimas elecciones de diciembre lo han atestiguado para sorpresa de quienes no se habían tomado la molestia de estudiar las encuestas y pulsar la realidad del país, que es bastante más que la de Madrid, Barcelona o Valencia. Creo que a la sociedad española no le interesan los discursos y la jerga tecnocrática de la economía financiera, tampoco el descubrimiento de secretos de Polichinela, como el de la desviación del déficit, que forman parte del catecismo del capitalismo de casino que tanto daño ha causado a los europeos en general y que ahora se refugia en el intercambio de cromos de la deuda soberana.

Los propagandistas y valedores de ese modelo financiero, que ha fagocitado a las instituciones europeas, son muy suyos de seguir con sus prédicas macroeconómicas, pero nuestros gobernantes, provisionales o definitivos, deberían trascender de ese marco absurdo y ponerse a trabajar sobre la realidad que es socialmente desigual y económicamente poco vigorosa. Las cifras están ahí a disposición del que quiera consultarlas, desde los boletines del Banco de España hasta los informes del Instituto Nacional de Estadística. Por eso, en este tiempo de interinidad, sería recomendable que los que aspiran a representar y a gobernar a los españoles rompan con los discursos tecnocráticos y cansinos que no conducen a parte alguna y se centren en elaborar un proyecto nacional para sacar al país del círculo vicioso de la deuda insostenible y de las exigencias inasumibles de terceros.

El déficit y los chocolates del loro
Daniel Lacalle El Espanol 7 Abril 2016

I don't know what, they want from me, it's like the more money we come across, the more problems we see” (Notorious B.I.G).

“No pienso recortar de mis colegios y de mis hospitales”, comentaba Susana Díaz al anunciarse la desviación presupuestaria que ha hecho que España incumpla el objetivo fijado. Lo curioso es que se justifica el exceso de déficit utilizando el subterfugio de la sanidad y la educación y el gasto en medicamentos por la hepatitis B.

Un momento. El gasto en hepatitis C ha sido de 1.000 millones de euros y el desajuste de 10.000. Algo no cuadra.

El coste de esta partida no puede ser una excusa para entrar en mayores déficits. Como cualquier país, si se da un coste extraordinario, se debe ajustar en otras partidas, no sumar y olvidar. En Reino Unido hay 200.000 pacientes y el coste total de financiarlo al 100% por la sanidad pública –que no es el caso- habría sido de 7.600 millones de euros, según Pharmaceutical Journal y la NHS. En España hay unos 24.600 pacientes que reciben 100% tratamiento público.

Y es que, como en 2011, se acude al subterfugio de la “educación y sanidad” para justificar la enorme cantidad de gastos innecesarios. En Andalucía, una de las comunidades que más ha recortado en sanidad y educación desde la crisis, el coste de la administración paralela, que engloba a 128 empresas, y 30.000 empleados públicos, supone casi 7.000 millones al año, incluyendo presupuestos de capital y transferencias de financiación (según los presupuestos de 2015 y analizados por Cornelia Cinna).

El problema de dividir en muchos “chocolates del loro”. Achacan el problema a la Seguridad Social y el Estado Central. El déficit de la Administración Central se redujo el año pasado un 21,8% hasta 28.966 millones de euros, el 2,68% del PIB, casi un punto menos que el año anterior e inferior al objetivo. El de la Seguridad Social es coyuntural porque la subida de gasto en pensiones ha sido del 3% con un aumento de las cotizaciones efectivas del 1,7%. Se soluciona creciendo y creando empleo con mayor intensidad. Mientras tanto, solo tres comunidades cumplen con el objetivo acordado. Y ojo, que no es un objetivo agresivo –los länder en Alemania no tienen derecho a déficit- sino de un 0,7% “del PIB”… es decir, que cada una gasta entre un 12% y un 25% más de lo que ingresa.

Entre las regiones que superaron el límite del 0,7%, algunas lograron reducir el déficit, fundamentalmente La Rioja, Castilla-La Mancha, Andalucía, Baleares, Cantabria, Madrid y Murcia. Aragón y Navarra, con aumentos de tres y cuatro décimas, muestran que los gobiernos “del cambio” solo cambian para gastar más y peor, incluyendo embajada en Bruselas. Las enormes subidas de impuestos solo llevan a incrementar los desequilibrios.

Cataluña volvió a ser la Comunidad con mayor déficit (2,7% de su PIB), seguida de Valencia, otro ejemplo del “cambio” que paga usted, con un 2,51%. Cantabria que subió los impuestos diciendo que “es menos que un café” se ha gastado el café y se ha endeudado para pagar el zumo y las tostadas.

Pero lo fácil es decir que hay que centralizarlo todo. No.

El problema del déficit de las comunidades autónomas es diferente, y no es porque existan modelos gubernamentales regionales. Los ingresos crecieron con fuerza, más del 3,9%, y el primer dato positivo en tres años, pero los gastos se dispararon al mayor ritmo desde 2009.

Los gastos no se adecúan a los ingresos, sino que cuando suben dichos ingresos se disparan aún más los gastos, agrandando el déficit estructural. El gráfico cortesía de Ramón Diez Guijarro es muy evidente. Con la pérdida de los ingresos extraordinarios que generaba la burbuja inmobiliaria, cuantificados en 40.000 millones, no solo no se ha reducido el gasto burocrático a la situación pre-burbuja, sino que se ha aumentado. Los gastos siguen adecuados a unas expectativas de ingresos que son simplemente imposibles en diecisiete entes cuyo tejido empresarial son sobre todo pymes de las cuales, según el FMI, más de la mitad continúan en pérdidas.

Además, el sistema del Fondo de Liquidez Autonómica se ha convertido en algunos casos en un incentivo perverso por el cual se beneficia el que más incumple, puesto que el estado rescata con condiciones muy benignas. Lo ha alertado Moody´s y la Comisión Europea.

La exigencia de un acuerdo de no disponibilidad de créditos, condiciones adicionales, penalización por incumplimiento del plazo máximo de pago a proveedores, y solicitud de Plan Económico Financiero y vigilancia del presupuesto de 2016 se convierten en males menores comparado con la ventaja relativa –para algunos gobiernos y su estructura- de perpetuar los desequilibrios.

El modelo autonómico tiene ventajas indudables, tanto en cercanía a los ciudadanos como en fuente de promoción de las características únicas y especiales de esa región. La fiscalidad debe estar más cerca del ciudadano que la paga, pero no para “armonizar” subiendo tributos en todas las comunidades solo para sostener el entramado burocrático. El País Vasco cumple con el déficit, tiene mejor fiscalidad y menor paro. Y sin embargo, lo que “el cambio” busca es lo contrario, atacar con una fiscalidad confiscatoria para encima aumentar el déficit y reducir el crecimiento potencial.

El modelo autonómico no debe ser una excusa para que siempre paguen los mismos y cobren los de siempre, y echar la culpa al enemigo exterior. Una cosa es la solidaridad y otra la donación. Necesita revisarse a un modelo que atrae inversión y empresas, con competencia fiscal y servicios de calidad, no observatorios y administraciones paralelas. En el que cada comunidad busque crecer como los mejores, no compararse con los peores.

¿Se imaginan una empresa donde todas las divisiones fueran deficitarias? Exacto. Insostenible.

Es vergonzoso que los mismos que dejaron un déficit oculto de 30.000 millones digan que la mayor parte del incumplimiento de 2015 viene de “una bajada del IRPF electoralista e insostenible del IRPF”. Llamar electoralista a devolver parte del esfuerzo a los ciudadanos que salvaron el país de la quiebra tras el despilfarro es un insulto a familias y trabajadores. Viene de volver a tirar de gasto a la mínima indicación de crecimiento.

Lo que más me preocupa de las cifras de déficit es la constatación de lo que llevo diciendo desde hace tiempo. Las coaliciones de perdedores solo se ponen de acuerdo en gastar y subir impuestos, y es casi imposible garantizar la responsabilidad presupuestaria en gobiernos en minoría. Pero nos dice más. Si queremos que el estado de bienestar no caiga junto a los gastos de época de burbuja cuando haya un shock de deuda, tenemos que trabajar ya, y exigir como ciudadanos, que los gobiernos, estatal y regionales, no lo pongan en peligro. Y está ocurriendo.

Pistola humeante
David Gistau ABC 7 Abril 2016

Colin Powell volvió a poner de moda el término «pistola humeante». Lo recuperó del Watergate, donde la «pistola humeante», entendido el concepto como prueba irrefutable de algo, se refería a las conversaciones grabadas. Colin Powell nunca encontró su pistola humeante, es decir, jamás demostró que en Irak hubiera almacenadas las sustancias para el asesinato en masa que justificaron la invasión. Pero nos devolvió un término tan grato al periodismo de cita en un garaje como el de Garganta Profunda.

Javier Chicote colocó ayer sobre la mesa una pistola humeante. La que demuestra que Podemos es el resultado del mismo proyecto expansivo del chavismo que en Argentina parasitó el kirchnerismo cuando a Chávez la juventud justicialista, de reminiscencias montoneras, le llenaba estadios para que Maradona pudiera botar a su lado. Esta revelación ubica a los jóvenes turcos del profesorado en la panza de un caballo de Troya infiltrado en España por una potencia extranjera (o por dos, a cuál más ignominiosa). Temo a los profetas de La Gente incluso cuando traen regalos.

Son cosas que ya sabíamos. Pero, después de contemplarlas negro sobre blanco en una comunicación interna a Chávez, será muy difícil que los rapsodas podemitas sigan atribuyendo el vínculo bolivariano a una conspiración reaccionaria de la casta para desgastar a gente tan pura, tan bienintencionada, tan refundadora y tan de abajo. A lo mejor hasta logramos recordar, sin que nos regañen, que fue Podemos, y no la chismografía destructiva a su alrededor, el que asoció todo nacimiento democrático en verdad rupturista y purgante con la guillotina: la que, según Iglesias, manejó ETA con coraje y sagacidad, en forma de píldoras de plomo, contra la mutación franquista favorecida por la Transición.

Estas revelaciones no afectarán al ánimo –al contrario: lo estimularán– de la militancia revolucionaria de Podemos que halló en la crisis y en el rencor social un camino para salir de los patios «okupas» e irrumpir en el corazón institucional. Pero sí debería obligar a hacerse unas cuantas preguntas a los que se creyeron la filfa socialdemócrata con la que se camufló Podemos para hacerse pasar por un PSOE nuevo y «cool», purificador, escandinavo. La paradoja de que el instrumento europeo de un anacronismo iberoamericano lograra ser aceptado como «lo nuevo» y lo progresista sólo es comparable al cinismo con que Pablo Iglesias se apropió bailando del Orgullo Gay mientras aceptaba financiación de un régimen donde los homosexuales, si se bambolean, es porque están colgados de una cuerda. Tanta impostura táctica, y tan eficaz, porque engañó a los que de verdad creyeron que con Podemos la democracia pegaba un salto evolutivo y se convirtieron en portadores ¿involuntarios? de un virus totalitario cuya cepa original está en Caracas. No lo digo yo. Lo demuestra la pistola humeante. Sigan autoengañándose los que ansían un partido que institucionalice su complejo de superioridad mientras vuelve fotogénica la venganza.

Los terroristas también cobran de Irán
OKDIARIO 7 Abril 2016

La financiación de Podemos es una infamia que no cesa. Después de contarles en primicia cómo el Consejo de Ministros de Venezuela acordó el pago de 6.700.000 dólares a Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero y Jorge Verstrynge a través de la Fundación CEPS, OKDIARIO les ofrece más detalles de un escándalo que se hace más y más grande. Otro capítulo de la financiación irregular de los morados donde el dinero vuelve a provenir de Irán. La dictadura teocrática pagó 35.728 euros a Eduardo García Macías entre el 1 de enero de 2012 y el 31 de diciembre de 2015, un terrorista amigo del secretario general de Podemos que fue condenado a cuatro años de cárcel por enviar paquetes bomba a varios periodistas de El Mundo, ABC y La Razón.

Esta nueva entrega del Irangate resulta especialmente llamativa y desmonta una vez más los opacos y abyectos cimientos sobre los que se asientan las estructuras podemitas. Además de la procedencia espuria del dinero, resulta aterrador que Pablo Iglesias, hombre que aspira a la Vicepresidencia de España, se rodee de individuos de esta catadura, cuyas acciones llegaron a ser reivindicadas incluso en el diario abertzale Gara. García Macías —hijo de un alto cargo del sector bancario— es miembro de la productora ‘360 Global Media SL’, encargada de explotar la señal de Hispan TV, el canal de los ayatolás en España y que emite, entre otros, el célebre Fort Apache de Iglesias.

Estas revelaciones tienen una gravedad añadida a las sospechas de delitos electorales, blanqueo y financiación ilegal que la Policía mantiene sobre la formación. Esta vez el dinero sirvió para mullir el bolsillo de un hombre que se dedicó a coartar la libertad de expresión y poner en peligro la integridad física de varios periodistas a base de enviarles artefactos explosivos. Nuevos indicios que trazan con mayor exactitud el retrato de un partido contaminado por evidentes reminiscencias violentas tanto en los incendiarios discursos de Iglesias en sede parlamentaria como en el proceder, pasado o presente, de algunos de sus correligionarios y simpatizantes, casos de Andrés Bódalo o el propio Eduardo García Macías. Algo que deberían tener muy en cuenta tanto PSOE como Ciudadanos de cara a la reunión a tres que tendrán con Podemos este jueves con el objetivo de conseguir un acuerdo de Gobierno que podría estar envenenado si aceptan al populismo más radical, opaco y recalcitrante.

Artes e intencionalidad política del llamado nacionalismo
Francisco Hervás Maldonado. Coronel médico en la reserva www.latribunadelpaisvasco.com 7 Abril 2016

Realmente el nacionalismo, como heredero del espíritu tribal, ha existido siempre. Sin embargo, adquiere una mayor relevancia en el siglo XIX debido a tres cosas:

La vexilología, es decir: banderas inventadas o apropiadas las de otros territorios o naciones, con los oportunos cambios para disimular.
La lengua, que si bien es escasa en vocabulario, se potencia con un – igualmente inventado – vocabulario de diseño.

La reclamación de independencia, unas veces restrictiva y otras expansiva, pero siempre agresiva, en mayor o menor grado, para con el estado en donde el territorio reclamado se ubica.

En definitiva, dicen los nacionalistas que ellos quieren ser una nación. Ahora bien, ¿qué es una nación? Parece ser que una comunidad histórica (ya no cuadra esto en España), una comunidad lingüística (pché, así, así…) o una determinada cultura o raza (eso, ni soñándolo en España). Los nacionalismos suelen ser agresivos, porque deben eliminar las disidencias e incluso suelen pretender imponer su voluntad al albur en determinados territorios, primen o no allí sus sentimientos aislacionistas o directores. A veces, los nacionalismos son socialistas, buscando una justicia e igualdad que se acoplen a su gusto. Para ello, proponen la redistribución de la riqueza entre los ciudadanos, pero siempre hay unos sectores más beneficiados que otros.

Para alcanzar dicho nacionalismo, acuden al corporativismo entre el estado, empresarios y trabajadores, de manera que la economía sea dirigida por el estado de alguna manera, aunque ello lo camuflen de diversos modos. El vil metal, que les gusta a ellos también. Por eso rechazan las ideologías herederas de la Ilustración y crean sus propios mitos (el Rh negativo, por ejemplo). Hay nacionalismos, como el vasco, que son más endogámicos que populistas. Y otros, como el catalán, que son mucho más populistas y expansionistas. Finalmente, el nacionalismo gallego es más bien marxista y revolucionario.

Los nacionalismos son racistas, en mayor o menor grado. Más los vascos y menos los gallegos y catalanes. Estos dos últimos, de alguna manera justifican la eugenesia y puede que la eutanasia en cierto grado. Pero lo que a los tres les cautiva son los grandes actos de masas, las exhibiciones de poder, aunque sean falsas (individuos pagados o engañados, haciendo número, cuantos más mejor).

De hecho, aunque lo nieguen, las actitudes xenófobas, hostiles e intolerantes son una constante en su comportamiento. Es decir, que se alimentan de odio, en mayor o menor grado, un odio que trata de imponer el miedo en la sociedad, de manera que su agresividad solo se mengua cuando se impone su voluntad. Aldous Huxley, a propósito del miedo, tiene una frase que debemos considerar algo más que magnífica. Yo diría que genial. Huxley dice que “el amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente, el miedo ahuyenta el amor”. Evidentemente, los nacionalistas no son partidarios del amor, sino del odio. Pero Huxley va más allá y continúa: “Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma”. Ciertamente, algunos nacionalistas, como los etarras, se parecen a los animales mucho más que a las personas. Poca diferencia con los terroristas del Daesh, que también se han inventado un Estado y un territorio a base de destrucción y sangre. Séneca, hace dos mil años, ya decía que “quien desprecia su vida es dueño de la tuya”. Afortunadamente a esos extremos no llegan nuestros nacionalistas, pero si los terroristas islámicos.

Lord Acton decía en 1862 que los nacionalismos no persiguen ni la libertad ni la prosperidad, las cuales son sacrificadas para hacer de la nación el molde y medida del estado, estando marcado su curso por la ruina material y moral. Es verdad que las divisiones siempre conducen a la pobreza, pues la tribu posee muchos menos recursos que la sociedad de agrupamiento. En 1960, Kedourie considera el nacionalismos como una de las doctrinas más perniciosas para la humanidad, pues en vez de paz, prosperidad y libertad, trae consigo nuevos conflictos, exacerbando las tensiones y dando lugar a un sinfín de catástrofes para un sinnúmero de inocentes de toda política (Kedourie E, 1960. Nationalism. London: Hutchinson, p 138). Allport decía que el nacionalismo era el causante de guerras (Allport, 1927. The Psychology of Nationalism: The Nationalistic Fallacy as a Cause of War. Harper’s Monthly, August, 291-301).

Pero incluso recientemente, Kosterman y Feshbach (1989) siguen defendiendo esa lectura negativa del nacionalismo. Mediante análisis factorial obtienen un grupo de ítems que correlacionan negativamente con el internacionalismo y las libertades civiles, pero positivamente con los sentimientos de superioridad nacional. Piensan que el nacionalismo refleja una percepción de superioridad nacional y una orientación hacia la dominación nacional (Kosterman R, Feshbach S, 1989. Toward a Measure of Patriotic and Nationalistic Attitudes. Political Psychology, 10: 257-274). Y Beramendi, en 1994, afirma que el nacionalismo es una forma política hueca en si misma, que tiene que llenarse de contenidos procedentes de fuera del nacionalismo.

Por tanto, el nacionalismo parte de una gran mentira, pero no es eso lo peor, sino la forma de expresión que adopte. Es decir: su contenido ideológico. Hay formas más agresivas y otras más defensivas. Las hay conservadoras o progresistas, xenófobas o tolerantes, etc. Podríamos decir que, sin ser ningún nacionalismos bueno, hay nacionalismos con los que se puede convivir y otros con los que no.

¿Cómo son los nacionalismos en España? Bien, los hay más o menos agresivos, pero en este momento, ninguno es fiable.

En primer lugar, el nacionalismo vasco, si bien se dividió en su día en violentos y no violentos, hoy en día está redefiniéndose y no sabemos por dónde va a tirar. Sin embargo, por más que se empeñen, el País Vasco es más español que Castilla. De hecho, el castellano empezó en los monasterios del País Vasco y en Navarra. Vizcaya y Álava son claramente españolas, como casi toda Navarra y una buena parte de Guipúzcoa. Pueblos como Loyola, patria de San Ignacio, tienen mucho más que ver en la historia común de España que en la del País Vasco, por más que se empeñen en decir lo contrario. La ikurriña es una copia fantaseada de la “Union Jack”, la bandera del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte. El idioma es complejo, con un vocabulario claramente insuficiente y sin difusión internacional ni tampoco interés en aprenderlo nadie de fuera. Las empresas internacionales no son nada partidarias del nacionalismo y, finalmente, no hay recursos suficientes para poder autoabastecerse. Por tanto, pese a quien pese, no se le ve gran futuro al nacionalismo vasco.

El nacionalismo catalán ha dado un giro de 180 grados y se ha vuelto populista y expansionista. Se inventaron la bandera con la estrella, cogiendo la bandera de Aragón y añadiéndole una estrella cubana o de Puerto Rico, pues la independencia de ambos países les supuso un serio quebranto económico a los emprendedores catalanes. Pero tras un periodo de cleptocracia apabullante, ha surgido una muchedumbre oclócrata indignada que solo quiere apoderarse de todo y destruir más y mejor. Se trata de un populismo expansionista. Quieren Valencia, la Baleares, medio Aragón y no se van a parar ahí. Después querrán Castilla, La Mancha, Andalucía e incluso Portugal, si les dejan. En definitiva, son partidarios de una nueva reconquista y de fijar la capital de Iberia (jamás le llamarían España) en Barcelona. Sin embargo, como eso es un disparate, está condenado al fracaso. Se acabarán arruinando y nos salpicará a todos. Lo peor no es eso; lo peor es que en el ínterin puede haber enfrentamientos y leña. Pero como tenemos un Presidente partidario del Yoga o estreñido (por aquello del no obrar), los majaderos oclócratas están crecidos. Es un problema evidente de cultura, fundamentalmente, no otra cosa.

Finalmente los nacionalistas gallegos son los más brutos de todos, pues se trata de marxistas revolucionarios y anarquistas, pocos pero muy violentos. Tampoco llegarán a nada, pues si quieres ver a un revolucionario serenarse, no hay más que darle cuatro perras. Es decir, que no tienen grandes ideas.

En fin, que poco a poco vemos que el mundo está sufriendo un gran cambio: somos muchos y hay que convivir y compartir. Porque la otra solución, la de los nacionalistas, es hincharnos a palos unos con otros y el que gane, se queda con todo. ¡Estos de la tribu… qué borricos que son!

LA SANSILVESTRADA EN KÖLN
¿Qué significó la violencia contra las mujeres en las ciudades alemanas?
Mikel Azurmendi www.latribunadelpaisvasco.com 7 Abril 2016

Día de San Silvestre, Fin de Año 2015 en numerosas ciudades alemanas: bandas de jóvenes inmigrantes magrebíes pero mezclados también con sirios e iraquíes en espera de la obtención de refugio político hostigaron en las calles y asaltaron a mujeres arrancándoles el vestido, manoseándolas, insultándolas y hasta persiguiéndolas. Por supuesto que por doquier en Alemania se dieron de inmediato pequeñas manifestaciones de cuño anti-musulmán en muchas ciudades y villas. Y aparecieron bien pronto opiniones en contra de recibir más refugiados e inmigrantes. Nada más normal; como cuando violan a un niño en una aldea, a una joven en un descampado o asesinan a un ser inocente en un barrio y de inmediato se exceden los vecinos en manifestar su cólera. Esta vez la cólera podía aparecer en muchos manifestantes con el tinte racista, eso es verdad. Pero para contrarrestarlo existe alguna medicina democrática: la primera de todas es investigar los hechos hasta dar con la verdad, y luego llevar a los tribunales al delincuente. Al mes ya había en los tribunales alemanes 800 denuncias por parte de mujeres, la mayoría por agresión sexual.

En Europa se mantuvo durante cierto tiempo muy viva la polémica en torno al significado que tuvieron aquellos patéticos acontecimientos y se vertieron muchas opiniones en público, y se discrepaba siempre de manera cortés hasta que, en un momento dado, se estableció la línea roja de lo políticamente correcto. Entonces, se acabó el debate. El chiflido de final de debate lo dio en Francia la izquierda, pontificando qué era lo “correcto” y lanzando una orden de anatema contra un periodista argelino en el peor de los estilos reaccionarios del propio islamismo. En Alemania, lo dio el feminismo de izquierda tratando de derechona y fascista a la rama del feminismo de siempre. El periódico de masas alemán Bild había publicado, transcurrida una semana de aquellos hechos, un informe del Ministerio de Interior que asimilaba las agresiones sexuales a un “modus operandi conocido en los países árabes”. Se refería a cierto tipo de hostigamiento colectivo sexual aparecido en Egipto años atrás, llamado taharosh gamea. Así, en octubre de 2006, al final del ramadán en una calle de El Cairo, pero también durante la revolución de 2011 en la plaza Tahrir, mujeres, manifestantes egipcias y algunas periodistas occidentales fueron agredidas por bandas de jóvenes. Egipto es un país donde el 99´3% de las mujeres declara haber sido víctimas de algún hostigamiento sexual; eso lo dice un estudio de 2013 realizado por ONU-MUJER pero no existen hoy por hoy estudios similares en ningún otro país de cultura musulmana.

Un gran número de feministas alemanas, como Alice Schwartzer (73 años), que militan desde la primera hora acaudillando la lucha contra la pornografía (razón por la cual se oponen a Los Verdes), contra la prostitución y contra el velo musulmán ya se habían opuesto a la politización del islam desde la revolución de los ayatolah de Irán por tener “como principal enemigo la emancipación de la mujer”. Ahora, en la sansilvestrada consideraron muy problemática la llegada de refugiados sirio-irakíes porque “cada vez en mayor número nos llegan hombres impregnados de esa cultura (del islam) y que, además, son víctimas de guerras civiles, nos crean un problema que no podemos ignorar”. Enfrentándose a estas feministas, algunas otras -entre quienes figuraba la ministra socialista encargada de la familia, Manuela Schwesig- lanzaron un manifiesto condenando no sólo la violencia sexual sino también el racismo, la xenofobia y la posición anti-árabe de sus propias compañeras acusándolas de haber sido utilizadas por los populistas de derecha. El manifiesto emergió desde la activista Anne Wizorek (35 años) para poner distancia entre las jóvenes de izquierda y las antiguas, a las que tildan de hacer el juego a la derecha. Éstas del manifiesto de izquierdas no están ya contra el velo musulmán por lo que tachan a sus compañeras de neocolonialismo; ni están a favor de la laicidad que prevalece en Francia “como si fuese dogma”. Se desmarcan asimismo de la creencia de que nuestra cultura disponga “de valores universales” cayendo en el relativismo de creer que, a partir de la experiencia nazi en Alemania, “ya no se puede imponer nuestra cultura” a quienes vengan a nosotros. Alguna de estas jóvenes, como la rapera Reyhan, llega a sostener que “el velo es un signo de emancipación” de la mujer musulmana.

Lo menos que se puede decir de este debate es que no ha servido para educar a la ciudadanía en el respeto de nuestros valores de humanidad y acogida de refugiados sino que sólo ha servido para radicalizarla ciegamente en contra de las posiciones relativistas y entreguistas del multiculturalismo, tal como han sentenciado las recientes elecciones alemanas.

En Francia, esta pista feminista del debate quedó explícita merced a una interpretación que subrayaba la cultura como factor esencial de aquellos hechos. Así, para Mona Eltahawy, escritora feminista egipcia-americana cuya infancia transcurrió a Arabia Saudí, el hostigamiento sexual ejercido por bandas de jóvenes sería puro reflejo del machismo. Según ella, es el fondo machista de las sociedades árabo-musulmanas lo que el islamismo ha convertido en “odio de la mujer” (1). Para el antropólogo Farhad Khosrokhavar, director del Centro de análisis e intervención sociológica de Paris y gran especialista del Irán, “los jóvenes inmigrantes no comprenden los códigos sexuales del consentimiento que rigen en nuestras sociedades”. También él sostenía que en las sociedades musulmanas el islamismo está justificando el derecho a increpar y solicitar a las mujeres que parezcan “modernas” y crea un clima gregario de dificultar a las mujeres que van solas al trabajo o cogen el bus (2) Rompió otra lanza más en esta misma dirección el escritor argelino Kamel Daoud (Premio Goncourt de primera novela), periodista del Quotidien d´Oran quien, por su libertad de decir las cosas, sufre una fatwa islamista en su contra. Trataba él de hacer una defensa del inmigrante que no es ningún salvaje pese a que viene de tierras en las que “la relación a la mujer, tan fundamental para la modernidad de Occidente, le es incomprensible durante mucho tiempo... y por temor comienza a negociarla... pero basta una nadería, una vuelta de lo gregario o un fracaso afectivo para que vuelva a lo de siempre”. Y concluía que “no basta con ofrecerle papeles y un hogar colectivo al inmigrante. Hay que ofrecerle asilo para su cuerpo pero también convencer a su alma a que cambie... Él viene de ese vasto universo árabo-musulmán, doloroso y horrible, de la miseria sexual, la relación enfermiza con la mujer, con el cuerpo y el deseo. Acoger al inmigrante no es curarlo” (3). Tras un duro análisis del deseo, K. Daoud aseguraba que el inmigrante “ve Occidente a través del cuerpo de la mujer: la libertad de la mujer es avistada a través de la categoría religiosa de consentimiento licencioso o virtud. El cuerpo de la mujer se ve no como el lugar mismo de la libertad, esencial valor en Occidente, sino como una decadencia: se quiere reducirlo a la posesión o al crimen de ´velarlo`”. E insistía en que el asilo no es un mero asunto de papeles sino de que acepten el contrato social vigente entre nosotros, nuestros valores. También un sociólogo que ha combatido sin ambages esa idea de que no existen culturas ni hechos culturales, Hugues Lagrange, atribuyó los hechos ocurridos en fin de año en Alemania “a la confrontación de hombres jóvenes de cultura patriarcal (radicalizada por las corrientes islamistas) con una Europa que sólo admite más simetría entre sexos y un espacio público abierto a todos posibilitado por la frágil interiorización del control de uno mismo”.

Frente a este tipo de opinión ubicaron la suya con virulencia otros pensadores condenando a quien no pensara como ellos. Así François Burgat, universitario y director de investigaciones sobre el mundo árabe y musulmán (Iremam) tachó de “culturalista” ese modo de pensar porque trata a los inmigrantes como delincuentes sexuales y al conjunto de los musulmanes como sexistas incapaces de integrarse en nuestras sociedades europeas. Y en descargo de los inmigrantes que delinquieron en las ciudades alemanas, sostenía que actos muy similares “se han observado a menudo a través del ancho mundo”. O sea sostenía que esos comportamientos sexuales de hostigamiento, que la impunidad del anonimato parecería estimular, se dan por doquier en ambientes masculinizados como el ejército, los deportistas, estudiantes, etc. ¿Hostigamiento sexual? Lo hay en todos los lugares, vino a decir el profesor disculpando a los inmigrantes que se extralimitaron en Alemania. Incluso señalaba la fiesta de la cerveza en Baviera donde últimamente se habrían dado agresiones sexuales y quejas por parte de organizaciones en defensa de la mujer. Otro sociólogo, Eric Fassin, dio un paso más y tachó de islamófobo a ese supuesto campo “culturalista” porque reduce el islam a una cultura eternamente fija de desprecio a la mujer. Para él habría que investigar más en los efectos del alcohol sobre aquellos jóvenes inmigrantes en Alemania. El politólogo especialista en el islam Olivier Roy prefería hablar de una amplísima “cultura mediterránea” muy propensa a la misoginia y a comportamientos machistas. O sea, su ventilador lo ponía en marcha sobre el extenso hábitat mediterráneo, tanto cristiano como musulmán, convirtiéndolo en propenso a hacer lo que aquellas bandas de inmigrantes. Y en lo que atañe a éstos de fin de año en Alemania, el politólogo prefería sospechar que la causa fueron sus difíciles condiciones de vida, sin derecho a trabajar en tanto aguardan la carta de refugiado, macerándose en solitario y llevando una vida de frustración sexual.

Sin embargo, en un corto intervalo de tiempo, veinte profesores, con nombre y apellido árabe en su mayor parte, se echaron a degüello sobre Kamel Daoud y en un manifiesto cobarde lo acusaron de islamófobo y de vehicular clichés periclitados. Ellos no analizaban los hechos ocurridos en Alemania sino solamente el artículo del periodista argelino mostrando únicamente ideas, preestablecidas evidentemente. Daban tres pruebas de la infamia de Daoud: 1) haber reducido en su texto un espacio de más de mil millones de habitantes en una entidad homogénea, definida únicamente por la religión (el mundo de Allah); 2) haber psicologizado la violencia como proveniente de gente (musulmana) desviacionista sexual; 3) haber caído en la irreductible alteridad del otro, índice de un paternalismo colonial que juzga superiores a nuestros valores y dictamina lo que le conviene al pobre inmigrante: darle asilo al cuerpo pero también al alma. En este punto último el manifiesto mostraba realmente su idea de absoluto relativismo ético ante la integración social de los inmigrantes, a quienes no se podría “imponer” nuestros valores ni tan siquiera el del respeto a la mujer (4).

Estos profesores de la izquierda francesa se vengaban así de un pensador como Daoud que, cuando los atentados de CharlyHebdo en París, había fustigado sin contemplaciones no sólo a los terroristas de la yihad sino las razones religiosas por las que asesinaban, o sea, el islam mismo. En una conversación con el semanario "Nouvel Observateur" (14.01.2015) había asegurado que:

<<Ya no basta con condenar (hechos como los de Charlie Hebdo) sino que hay que plantearse qué es lo que representamos. La élite musulmana debe ponerse a pensar en voz alta. Si dice que los terroristas no representan el islam, entonces debe de tener la valentía de decir qué islam encarna esa élite. No se podrá erradicar el islamismo sin reformar el islam y esto corresponde a los musulmanes. Hay que hacer una revolución dentro del islam, comenzando por reconocer que el ligamen de los musulmanes al islam es un ligamen enfermo>>

En aquella entrevista K. Daoud rechazaba así la teoría determinista de la sociología francesa de izquierdas como explicación del yihadismo de algunos musulmanes franceses: “El pobre quiere llegar a ser rico, no yihadista... Además, la violencia islamista no ha surgido en Francia, existe por doquier”.

“¿Estamos en guerra, según usted?”, le preguntaron también y respondía que sí, “que todos estamos en guerra. Cuando se trata de vida o muerte, cuando estamos en la defensa de nuestras libertades fundamentales, estamos en una especie de guerra, se admita así o no. Nuestra turbación proviene de que, en teoría, la guerra es de un país contra otro. Pero los yihadistas tienen otra cartografía mental, no se encuentran bajo la problemática del Estado-nación sino que viven en el imaginario que rechaza lo presente. El yihadismo no posee nacionalidad”.

Ante el vengativo linchamiento por parte de una veintena de profesores izquierdistas de vientre satisfecho viviendo en la Europa de las libertades democráticas, el librepensador laico K.Daoud -que vive en Argelia con una fatwa islamista contra su persona- publicó una carta donde reivindicaba su libertad para observar la realidad y decirla como quisiera pero, reclamando para sí su amor a la tierra y a su gente y rechazando el veredicto de fusilamiento por islamofobia. “Nous vivons désormais une époque de sommations. Si on n´est pas d´un côté, on est de l´autre” escribía diagnosticando con exactitud el mal que nos corroe: las trincheras y la orden de fusilamiento a quien no sea de izquierdas. Daoud avisaba de que seguiría siendo libre y escribiendo en libertad, aunque para ello dejaba para siempre el periodismo. Su carta estaba escrita como respuesta a la carta de su amigo americano, Adam Shatz, quien daba su asentimiento a los izquierdistas pero trataba de disculpar a Daoud (5).

En España apenas se ha atrevido nadie a ahondar en aquella violencia ejercida sobre las mujeres alemanas en la noche de San Silvestre. Es tal el pánico a que le llamen a uno islamófobo que la precaución de no indagar en las cosas relacionadas con los inmigrantes musulmanes campa por sus respetos. Y no te digo nada si esas cosas de musulmanes tienen algo que ver con la mujer... Porque sea cual fuere la circunstancia que nos sacuda, la ideología del antirracismo ya lo deja definido de entrada: si el violador o el ladrón es un alemán, un inglés o un laosiano no habrá problemas en identificarles públicamente al darse la noticia de su delito, pero si se trata de un musulmán se silencia su identidad. Ejemplo reciente de noticia sesgada por esa ideología: en Almonte, una madre ataba a su hijo con cadenas y lo mantenía encadenado en casa todo el día al irse ella a trabajar. Y la prensa abundó en lo horrible del hecho hasta que un periodista indiscreto pero algo mosqueado le preguntó al alcalde por la nacionalidad de la madre. A trancas y a barrancas el alcalde dio a entender que se trataba de una familia magrebí. Era esto lo que no convenía decirse.

La pregunta que surge es qué fomenta más el racismo anti-islam, si decir la verdad o manipularla ocultándola o disimulándola. ¿Por qué lo prudente es no abrir debates entre la ciudadanía sobre racismo y sobre cuáles de nuestros valores son absolutamente necesarios para convivir?

(1) En su libro Pañuelos e hímenes (2015, Belfond) había asegurado que “La cultura de la pureza convierte a las mujeres y chicas en responsables de su propia seguridad frente a la violencia masculina y a la `tentación´ que puedan sentir los hombres ante ellas (...) Ellos nos odian porque nos necesitan, porque nos temen y porque comprenden hasta qué punto es preciso controlarnos para impedirnos salir de lo permitido...”
(2) Traía él a colación la realidad real del film Las mujeres del autobús 678 del cineasta egipcio Mohamed Diab (2011). Su posición y algunas otras las extracto del artículo “Cologne, question sur un cauchemar” de Frédéric Joignot, en Le Monde (sábado 6 febrero, 2016)
(3) El artículo del que estoy extractando su posición apareció primero en italiano, en La Repubblica y, después, en otros idiomas. Mi lectura proviene de Le Monde (viernes 5 febrero 2016), artículo que fue titulado “Cologne, lieu de fantasmes”
(4) Este manifiesto con el nombre y apellido de sus respectivos firmantes lo publicó Le Monde (viernes 12 febrero)
(5) Ver ambas cartas en Le Monde (21-22 febrero 2016)

Análisis histórico
Terroristas y suicidas
Fernando José Vaquero Oroquieta www.latribunadelpaisvasco.com 7 Abril 2016

El creciente número de atentados terroristas perpetrados por criminales suicidas en los últimos años, sin ir más lejos, los de Bruselas y Lahore (siendo asesinados decenas de mujeres y niños cristianos) a lo largo de estas últimas jornadas, viene causando en Occidente horror, incomprensión… y desconcierto. Pero, además de esas lógicas sensaciones, genera otro efecto fundamental: una mayor extensión del terror entre sus potenciales víctimas. Un indicio de que tan criminal como perversa táctica funciona… y muy bien.

Desde los inicios de esta triste historia del terrorismo moderno, se han sucedido no pocos activistas dispuestos a morir matando; vendiendo caras sus vidas. Incluso, muchos de ellos eran conscientes del enorme riesgo que acarreaba su decisión. De alguna manera, concurría en ellos un cierto altruismo que les arrastraba a «entregar» su propia vida como acto de «expiación» por el mal causado. Así, algunos testimonios muy significativos, por ejemplo los procedentes de los nihilistas rusos de Narodnaya Volya (Voluntad del Pueblo), apuntan en esa dirección.

Pero el fenómeno actual de los terroristas suicidas es muy distinto al de aquellos rusos del XIX.

El terrorista-bomba es consciente de su inmediata muerte, concebida como medio para causar el mayor daño y terror posibles entre sus enemigos. El terrorista suicida se transforma en una «técnica» más sencilla que otras, pues no es necesario planificar su huida; no en vano, el intento de huida del escenario de un atentado implica, en muchas ocasiones, una altísima posibilidad de caer en manos de sus enemigos, o de perecer incluso. Pero, además, mediante esta modalidad se despliega otra muy estimada función entre los estrategas del terror: la magnificación del atentado. Efectivamente, para la inmensa mayoría de los mortales, un terrorista suicida rompe «esquemas», aterroriza más si cabe, pues pertenece a esa rara y ajena tipología de personas entregadas, dispuestas a dar la vida por la supuesta justicia de su causa.

En Líbano, muchos hombres, y algunas mujeres, de diversos grupos terroristas ligados fundamentalmente a los grupos radicales chiíes (Amal Islámico e Hizbulá), se inmolaron, en los años 80 y 90 del pasado siglo, en acciones suicidas contra falangistas cristianos, paracaidistas franceses, milicianos del colaboracionista Ejército del Sur del Líbano, marines norteamericanos y, sobre todo, soldados israelíes. Pero también se les sumaron algunos militantes de partidos laicos; caso del Partido Sirio Social-Nacionalista, particularmente fuerte entre la comunidad greco-ortodoxa libanesa.

En Palestina empezaron a practicar esta forma de terrorismo -que los islamistas radicales denominan «martirio voluntario», no en vano el Islam condena el suicidio- los hombres de Hamas y de la Yihad Islámica; para imitarles después algunos laicos de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, nacidas en el entorno del partido Al Fatah. Y, finalmente, algunas mujeres también optaron por el «martirio», aproximándose a los objetivos elegidos, caso de controles militares, más si cabe que sus compañeros varones. Por ejemplo, mujeres «veladas» supuestamente embarazadas.

Algunos investigadores han intentado explicar este comportamiento recurriendo a diversas explicaciones: así –un tópico que circuló abundantemente sin apenas base científica, pero sí con mucha fortuna mediática- lo protagonizarían personas coaccionadas de alguna manera; acaso enfermos mentales; o sometidos a un profundo «lavado de cerebro».

Sin embargo, los numerosos vídeos que grabaron -en el marco de rituales impactantes, especialmente populares en redes sociales- de afirmación y propaganda horas antes de su muerte, parecen descartar claramente las dos primeras explicaciones. Por lo que respecta a la tercera, está claro que se trata de profundos creyentes. Si actuaron movidos fundamentalmente por desesperación, para favorecer económicamente a su familia superviviente, o por su ciega creencia en una vida más allá de la muerte, incluso por una incalculable combinación personal de todas ellas, nadie puede asegurarlo en ningún caso. Pero hay otra circunstancia que ilumina, en algún modo, la cuestión, aunque nos cueste comprenderla en Occidente. Los dirigentes palestinos de Hamas, aunque adoptan medidas importantes de seguridad, no huyen de los lugares abiertos, ni de las manifestaciones masivas, ni de ruedas de prensa y rezos colectivos, ni de los despachos oficiales que ocupan: son conscientes de que ellos mismos -quienes han impulsado a otros a la muerte (ellos afirman que se limitan a «autorizarles»)- también corren riesgos mortales, en coherencia con sus creencias y tácticas. Y es que los militares israelíes tienen mucha experiencia en saber «tratarlos»...

Encontramos terroristas suicidas en otros contextos. Es el caso de las «viudas negras chechenas», inmoladas en ataques suicidas contra objetivos rusos dentro y fuera de Chechenia. Aquí puede rastrearse un impulso evidente: la desesperación y el ánimo de venganza; no siendo ajenas, probablemente, las creencias islámicas de estas mujeres.

Otros numerosos y letales atentados suicidas los vienen protagonizando terroristas islámicos en Afganistán, Pakistán, India, Irak, Siria, Gran Bretaña y Estados Unidos. Y, en España, los autores del 11–M también murieron, conforme una tesis «oficial» que no ha sabido colmar diversas «lagunas», suicidándose.

Por último mencionaremos otro espacio donde los terroristas suicidas han sumado, seguramente, el mayor número de atentados suicidas: Sri Lanka, de la mano de los ya brutalmente exterminados Tigres Tamiles, en mayo de 2009; habiendo perpetrando varios cientos de ataques suicidas durante muchos años, siendo protagonizados su cuarta parte por mujeres. Pero no olvidemos un aspecto interesante: se trataba de una organización laica no confesional, si bien la inmensa mayoría de tamiles son hinduistas, frente a los cingaleses budistas. En este contexto, el factor Islam era irrelevante, pues.

Algunas investigaciones relevantes profundizaron, hace ya bastantes años, en las motivaciones de los terroristas suicidas; es el caso de unos interesantes informes de la agencia de noticias ZENIT de 23 de julio de 2005.

Así, Jon Etlster, profesor en la Universidad de Columbia, aseguraba en un capítulo del libro Making sense of suicide missions, dirigido por Diego Gambetta (Oxford University Press, 2005), que los terroristas suicidas no se mueven por patologías psicológicas, sino que responden a estímulos racionales. Algunos factores psicológicos pueden contribuir en su decisión: la presión del grupo, el deseo de ser bien considerado, el sentimiento de inferioridad y el resentimiento. Diego Gambetta, por su parte, consideraba que no es fácil encontrar elementos comunes, dada la diversidad de expresiones y protagonistas. Es fundamental la existencia de una organización. No obstante, aunque practiquen el terrorismo kamikaze, no es la táctica fundamental de ninguna organización. Otro dato de interés es que únicamente el 34,6% de los ataques suicidas perpetrados desde 1981 a septiembre de 2003 lo fueron de inspiración islámica (recordemos que la organización que de manera masiva perpetró esta modalidad terrorista fue la laica de los Tigres Tamiles); siendo ésta la única inspiración religiosa de este tipo de acciones. No obstante, desde 2003, la incidencia de esta modalidad de terrorismo de vocación islamista se ha multiplicado hasta nuestros días.

Jessica Stern, por su parte, también analiza este tipo de terrorismo en su libro Terror in the name of God (Ecco/HarperCollins, Nueva York, 2003). Entrevistando a terroristas y extremistas de diversas organizaciones de matriz religiosa, descubrió que los terroristas consideran que con sus actuaciones contribuyen a purificar el mundo y a perfeccionarse a sí mismos. También identifica algunos factores de riesgo: los avances de la comunicación, especialmente Internet; los campos de refugiados y los llamados Estados fallidos; la incapacidad de los gobiernos para salvaguardar los derechos humanos y proporcionar servicios básicos; la explotación de los pobres, mediante la compensación económica a las familias de los suicidas; la humillación sufrida, supuestamente, por obra de Occidente; la existencia de gobiernos corruptos en Oriente Próximo que permiten la pervivencia de organizaciones extremistas; el resentimiento hacia Estados Unidos e Israel; y la adopción de medidas de seguridad muy estrictas contra el terrorismo, de modo que se buscan objetivos más vulnerables. Deberemos añadir nosotros, otros motivos evidentes hoy: la catastrófica intervención occidental en Próximo Oriente en un intento de extensión de la democracia al estilo europeo, provocando el caos y la guerra en Siria, Irak, Libia; y el fracaso de las políticas multiculturales de integración entre los musulmanes de «segunda generación» residentes en Europa.

Hoy día, debemos insistir en la orientación islamista, casi con exclusividad, de esta modalidad tan perniciosa de terrorismo; así su empleo sistemático por Al Qaeda, Estado Islámico y sus filiales regionales y locales. Algunas excepciones a esta tendencia universal, acaso protagonizadas por extremistas de izquierda, se han perpetrado a lo largo de los últimos meses de 2015 y principios de 2016 en Turquía: sus autores habrían sido terroristas kurdos de diversas organizaciones-pantalla del PKK, viejos militantes de la mítica Dev Sol o de la más actual DHKP-C (todas ellas de de matriz marxista-leninista). No obstante, dada la opacidad de estas organizaciones y su nada infrecuente infiltración por parte de servicios estatales turcos de información y otros especiales, no es posible emitir un juicio totalmente concluyente acerca de su segura autoría e inspiración.

Las respuestas que han encontrado los atentados terroristas suicidas de inspiración islamista en Europa, que han provocado desde la total paralización de la vida cotidiana de la capital política de la Unión Europea, hasta un cambio electoral radical en España en su día, únicamente alentarán a otros potenciales terroristas.

Los sensibleros abrazos colectivos; los ridículos “actos de resistencia” en cafés próximos a los lugares de los atentados (acaso también por puro morbo) días después de los mismos en París; la ausencia de una respuesta militar contundente; la ambigüedad de no pocas comunidades musulmanas establecidas en Europea; el miedo reverencial a ofender a las mismas por parte de las autoridades nacionales y europeas; y la facilidad con que terroristas y delincuentes del más variado pelaje pueden adquirir explosivos y armas de guerra en el continente y aledaños, trasladándolos con total impunidad a través del mismo; todo ello indica que seguiremos sufriendo en Europa este tipo de atentados. Preparémonos, al menos moralmente, para ello. Y no olvidemos que un simple cuchillo cerámico en manos de un terrorista puede ser extraordinariamente letal para una ciudadanía acobardada, desmovilizada y privada de consignas adecuadas para afrontar con voluntad de resistencia y victoria una guerra asimétrica de este tipo.

La persona humana concebida como bomba imprevisible, letal y terrorífica; en suma. Una expresión radical de la deshumanización que arrastran las ideologías del terrorismo… incluso entre sus mismos seguidores y en nombre de Alá; y gracias también al desarme moral de toda una colectividad en declive.

Imposición lingüística en las aulas
El drama de una madre que osó a pedir que sus hijos fueran escolarizados en español en Cataluña
Ana Moreno relata en el Parlamento Europeo la pesadilla que ella y su familia han vivido a partir de que la justicia les diera la razón
Redacción www.lavozlibre.com 7 Abril 2016

Barcelona.- Se llama Ana Moreno y ha vivido un auténtico calvario solo por pedir un derecho constitucional: que sus hijos sean escolarizados en castellano, lengua cooficial en Cataluña, comunidad en la que reside. Desde ese momento, tanto ella como su familia han sido víctimas de un linchamiento que ha provocado que tenga que dar un giro radical a su vida, tal y como ha relatado, entre lágrimas, en el Parlamento Europeo.

Ana acudió a los tribunales el año pasado para pedir más clases en español para sus hijos, de 4 y 6 años, escolarizados en el Colegio Gaspar de Portolà de Balaguer, en Lérida, y la justicia le reconoció el derecho a recibir un 25% de clases en esa lengua. Este fallo judicial se convirtió en el principio de su pesadilla.

CiU, ERC y la CUP, junto a los profesores del centro y la AMPA organizaron una manifestación a las puertas del colegio con el argumento de que una familia pretendía erradicar el catalán de la escuela y que por culpa de su petición se tendría que introducir el español en al menos una asignatura.

Tras darse publicidad a su caso en los medios de comunicación, comenzó el asedio a esta familia. Los padres no pararon de recibir insultos en las redes sociales y el negocio que regentaban, un establecimiento con restaurante para celebrar fiestas infantiles, fue señalado y se llamó al boicot contra él, lo que supuso que tuvieran que cerrarlo a las pocas semanas.

Los niños fueron marcados por el resto de los padres, alguno de los cuales llegó a recomendar a sus hijos que no se relacionaran con ellos ni jugaran juntos en el patio. “Es muy duro oír como un niño de 5 años dice que ya no puede ser amiga de tu hija por ser quien es”, dice.

Según explica, el acoso institucional y político que han sufrido la ha obligado a trasladar a sus hijos a un colegio situado a 30 kilómetros de Balaguer, la ciudad en la que residen. “Yo me he quedado sin negocio y mis hijos tienen que hacer una hora de trayecto por la mañana o por la tarde para ir al colegio”, asegura esta madre, que ya ha renunciado a este derecho. “Me he olvidado del catalán. Mis hijos necesitan una infancia feliz, no que tenga que tengan que estar visitando psicólogos el resto de su vida”, señala.

Las Comunidades Autónomas están descontroladas
7 Abril 2016

Déficit

Los datos sobre el déficit de las administraciones públicas españolas, recientemente conocidos, son muy preocupantes. El año pasado tuvieron un agujero en sus cuentas públicas de nada menos que 55.700 millones, lo que equivale al 5.16% del PIB. Ello pese a que la economía creció un saludable 3.2% y los costes financieros de la deuda fueron menores gracias a las políticas de apoyo del BCE. Nuestro país, que ya tiene una deuda pública neta equivalente al 100% del PIB, incumple así (un año más) sus compromisos con los socios europeos.

La parte esencial de ese incumplimiento se debe a las Comunidades Autónomas, que han tenido en conjunto un déficit del 1.66% del PIB, más del doble de su objetivo del 0.7%. Solo 3 de las 17 Comunidades han cumplido. Cataluña (¿cómo no?) lidera el incumplimiento, con un déficit del 2.7%. Ni los mayores recursos del año pasado, ni la financiación privilegiada del FLA, han impedido las desviaciones.

Lo sucedido no debería sorprender a nadie y tiene raíces mucho más profundas que las alegrías electoralistas del 2015. El sistema autonómico no se ha diseñado en España de forma racional, teniendo en mente un modelo final eficiente, sino a golpe de improvisación y conveniencia política cortoplacista. En ocasiones, se han cedido competencias estatales de forma permanente, solo para ganar alguna votación coyuntural en el Congreso.
El resultado ha sido el que cabía esperar: confusión de competencias entre los distintos niveles de gobierno, duplicidades, gastos superfluos, descoordinación (entre las CCAA y de ellas con el Estado), incluso falta de datos e información.

Esos defectos de diseño de la descentralización han tenido mucho que ver con la crisis económica. Las CCAA han estado en el origen de numerosos problemas: hundimiento y saqueo de las Cajas de Ahorro (con sus secuelas de emisiones de preferentes y salidas a Bolsa), impago y ocultamiento masivo de facturas a los proveedores, despilfarro en el gasto (aeropuertos en medio de la nada sin aviones…) y múltiples casos de corrupción.

En consecuencia, la propia crisis hacía tan oportuno como necesario rediseñar el modelo, corrigiendo los principales defectos que la experiencia había puesto de manifiesto. No se ha hecho así, puede incluso que se haya empeorado. Es cierto que, sobre el papel, se han tomado medidas que van en la dirección adecuada, como la Ley de Estabilidad Presupuestaria, la Ley de Unidad de mercado o el afloramiento de las facturas a proveedores. No obstante, en conjunto lo que se ha hecho ha sido rescatar desde la Administración Central (sería mejor llamarla la Administración Común) universalmente a todas las CCAA de todos los problemas que han generado, sin apenas condiciones ni exigencias de responsabilidades, utilizando para ello unos recursos ingentes.

Al proceder así, se ha eliminado un principio esencial de los gobiernos descentralizados, que se aplica incluso en los países federales, como Estados Unidos: el principio de no rescate, según el cual cada administración debe responder de sus propias deudas. Así, el gobierno federal estadounidense no tiene porqué intervenir si un Estado o ciudad quiebran. En caso contrario, se incentivan los comportamientos irresponsables: ¿por qué no gastar, tener déficit, endeudarme, si en último término otros van a responder por mí y sacarme del apuro? Los perdedores en ese tipo de dinámica terminan siendo los que se comportan responsablemente. Esa es la lógica perversa cuyos resultados vemos ahora manifestarse, pero que ya subyacía a programas como el FLA, que favorecen y recompensan a los más incumplidores.

No estaba escrito que tuviese que ser así. El rescate habría exigido el acompañamiento de condiciones estrictas, como ha hecho la Unión Europea cuando ha rescatado a países soberanos. Además, la Ley de Estabilidad Presupuestaria, aunque no del todo bien diseñada (le faltan mecanismos preventivos) tiene un potencial de aplicación que no se ha utilizado, lo que han señalado tanto la AIReF como la Comisión europea. Solo ahora el Gobierno, en funciones tras una Legislatura con mayoría absoluta, ha tomado algunas medidas in extremis.
La situación es aún más preocupante porque los principales partidos políticos tienen propuestas de futuro que, en conjunto, tienden a avanzar hacia una mayor descentralización “a la carta”, a la vez que formulan numerosas iniciativas de gasto sin una financiación clara. Todo parece fiarse a que la UE aplace, una vez más, el cumplimiento de los objetivos de déficit (cosa harto improbable).

Las consecuencias de todo esto todavía no se han manifestado de forma más dramática porque la prima de riesgo de nuestra deuda pública se beneficia del “dopaje” proporcionado por las compras del BCE, que la mantienen artificialmente baja. Sin embargo, convendría no olvidar que esa ayuda se basa en un pacto implícito: el BCE proporciona tiempo, a cambio de que los países con problemas vayan reduciendo el déficit y realizando reformas. Si éstos no cumplen su parte del trato, el BCE puede dejar de cumplir la suya, con efectos que hace poco mostró el caso de Grecia.

Lo peor es que todo lo referente a las Comunidades Autónomas se ha sacralizado de forma tal, que cualquier crítico se arriesga a ser calificado automáticamente de ultraderechista que añora el franquismo. Los dirigentes autonómicos utilizan particularmente bien el viejo truco de envolverse en las respectivas banderas como escudo frente a las críticas. Esto empobrece mucho el debate político en España, pues tiende a dejar fuera de él una parte esencial de los asuntos públicos. Personalmente, soy partidario de una amplia descentralización y de las Comunidades Autónomas; por eso quiero que funcionen bien. Desgraciadamente, a día de hoy los motivos para criticarlas, tanto desde una perspectiva socialdemócrata (véanse las diferencias en las Rentas Mínimas de Inserción entre Comunidades) como liberal (obstáculos a la iniciativa empresarial, barreras a la movilidad de las personas o diferentes oportunidades en el acceso a los empleos públicos) abundan y no parece que vayan a disminuir.


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La lógica alianza entre los 'batasunos' vascos y los catalanes
EDITORIAL Libertad Digital 7 Abril 2016

La noticia de que la CUP ha propuesto al terrorista recientemente excarcelado, y secretario general de Sortu, Arnaldo Otegi un "frente común" para quebrar desde las instituciones la unidad y el ordenamiento jurídico de España será motivo de lógica preocupación para muchos, pero no debería sorprender a nadie.

Desde que el Tribunal Constitucional, con la condescendencia de la acomodaticia y apaciguadora clase política, dejó en papel mojado la Ley de Partidos y amparó las ilegalizadas formaciones con que ETA había pretendido burlar la ilegalización de Batasuna –Bildu y Sortu–, estaba cantado que los proetarras iban a aprovechar la oportunidad de utilizar la representación parlamentaria y el dinero del contribuyente para conseguir aquello por lo que la banda terrorista ha asesinado a casi un millar de españoles, que no es otra cosa que la ruptura de España.

En este sentido, tiene toda la lógica del mundo que quienes siempre hicieron suyos los objetivos políticos de Terra Lliure y de ETA –organizaciones criminales a las que nunca han condenado– busquen confluencias en pro de sus objetivos comunes. Las alianzas entre los separatistas vascos y los catalanes se remontan, por otra parte, a antes de la última guerra civil, y en tiempos más recientes cabe recordar el acuerdo alcanzado entre la Esquerra Republicana de Carod-Rovira y la propia ETA para que la banda terrorista nacionalista vasca dejara de matar en Cataluña.

No hay más que echar un vistazo al documento que la dirección de la CUP aprobará en su próxima asamblea para conocer sus planes para destruir el Estado de Derecho y para comprender que, al igual que Sortu con la denominada Euskal Herria", no se contentan con la secesión de Cataluña sino que van a por los denominados Països Catalans, en el que están incluidos la Comunidad Valenciana, Islas Baleares y territorio francés.

Por otra parte, y a pesar de las reiteradas desobediencias al Tribunal Constitucional por parte de los gobernantes secesionistas catalanes, tampoco debe extrañar que el ala más radical del secesionismo catalán exija a Junts pel Sí que el ilegal proceso de ruptura se desarrolle de forma todavía más expresa y acelerada.

Aunque la impunidad y la financiación, indirecta pero decisiva, que el Estado viene silenciadamente brindando al proceso secesionista catalán podría dar fundamento a esa mayor celeridad que los batasunos catalanes reclaman de cara a culminar la ruptura en enero de 2017, conviene tener presente que el Parlamento autonómico catalán ya ha constituido este miércoles la primera de las tres ponencias conjuntas para redactar la ilegales "leyes de desconexión del Estado", la de la Seguridad Social, en la que sólo participan Junts pel Sí y la CUP.

A todo lo anterior hay que sumar la irrupción de Podemos, que, si bien dice no ser partidario de la secesión de ninguna comunidad autónoma, es el partido más poderoso de cuantos quieren fraccionar la soberanía nacional en pro de no menos ilegales referéndums de autodeterminación.

Ante este desolador panorama, más valdría dirigir la indignación contra aquellos que han renunciado a defender, intelectual, política, judicial y financieramente, la unidad de España y su articulación como Estado de Derecho. Los separatistas no hacen más que aprovechar la oportunidad que aquellos les brindan.

“Caso De Miguel”, “Caso Noticias”, Bilbao Air…
Así es la corrupción que envuelve al PNV
Equipo de Investigación de La Tribuna del País Vasco 7 Abril 2016

Mil días lleva el lehendakari nacionalista Iñigo Urkullu al frente del Gobierno vasco y, al parecer, las principales acciones de su Ejecutivo a lo largo de este tiempo pueden resumirse en un pequeño documento de “Power Point” y en un pequeño vídeo propagandístico, tal y como los que él mismo ha presentado rodeado por una guardia pretoriana de varios centenares de cargos públicos nombrados a dedo. Y no le falta razón al presidente vasco. Realmente, la legislatura de Íñigo Urkullu puede resumirse en apenas un puñado de titulares: más recursos destinados para la imposición del euskera a los ciudadanos vascos, más recursos dirigidos a la fabricación de una falsaria memoria histórica que dibuja un pasado en el que “todos” los ciudadanos de Euskadi fuimos responsables de un terrorismo difuso de ETA cuyas víctimas se diluyen en un mar de victimizaciones que se extiende hasta la Guerra Civil y más allá y, sobre todo, más recursos para extender las redes del poder nacionalista a todos los rincones del entramado institucional autonómico.

Este último empeño, que persigue mantener la gigantesca maquinaria de poder ideológico y político que es el PNV con el apoyo de los recursos públicos, supone, como no podía ser de otra manera, la aparición de no pocos escándalos políticos, económicos y empresariales que afectan al núcleo duro del mundo nacionalista vasco.

Uno de los más sonados de estos escándalos es el que se conoce como el “caso Noticias”, en el que están implicados varios altos cargos del Gobierno de Iñigo Urkullu. Éstos, presuntamente, habrían pagado al Grupo Noticias, propietario, entre otros, de “Noticias de Guipúzcoa”, “Deia” y “Onda Vasca” y afín al mundo nacionalista vasco, una cantidad cercana a los 250.000 euros por publicar noticias políticamente favorables al PNV. Entre éstas, informaciones contrarias a la “Ley Wert”. Recientemente, el director de Servicios del Departamento de Educación, Cultura y Política Lingüística del Gobierno vasco, José Manuel Bujanda, se ha sumado a la lista de investigados (antes, “imputados”) judicialmente por este caso. La jueza responsable de la investigación, María Eneida Arbaizar, acusa a Bujanda de “unos hechos constitutivos aparentemente de los delitos de prevaricación, malversación de caudales públicos y fraude en la contratación”.

Bujanda se une así al ex director de Comunicación de Urkullu, Iñaki Bernardo, y a los también directores de servicios de los departamentos de Administración Pública y Justicia, y Empleo y Políticas Sociales, Juan María Zubeldia e Iñaki Arrizabalaga, respectivamente, que también están investigados por esta causa.

Alfredo de Miguel
Por otro lado, el conocido como “caso De Miguel”, una trama de cobro de comisiones ilegales dirigida presuntamente por el ex número dos del PNV alavés Alfredo de Miguel, se dilucidará próximamente en un juicio. La Fiscalía de Álava pide 54 años y 9 meses de cárcel para de Miguel, a quien acusa de una decena de delitos, entre ellos, cohecho, asociación ilícita, blanqueo de capitales y tráfico de influencias. Además, el fiscal jefe de Álava, Josu Izaguirre, ha solicitado la apertura de juicio contra un total de 26 personas, entre ellas, Aitor Tellería y Koldo Ochandiano, también ex miembros del PNV alavés.

El juez Roberto Ramos culminó en su momento la instrucción del “caso De Miguel”, el mayor sumario por presunta corrupción instruido en el País Vasco hasta la fecha, afirmando que había quedado "indiciariamente acreditada" la existencia de "una trama organizada" en torno a Alfredo De Miguel para obtener irregularmente contratos y adjudicaciones de diferentes administraciones y de entes públicos gobernados por el PNV. Ahora, la Fiscalía ha insistido en esa idea y asegura que De Miguel ideó en una fecha "indeterminada", pero anterior a 2005, la creación de un entramado societario y personal organizado en torno a sí mismo para "obtener un ilícito beneficio económico destinado a su enriquecimiento personal y de terceras personas". El fiscal jefe de Álava dice que para ello se aprovechó de las "responsabilidades políticas y/o administrativas" que tenía por su pertenencia al PNV y que contó con la "ayuda o colaboración personal o societaria de otros acusados", "algunos de los cuales también tenían responsabilidades políticas”.

Juan María Atutxa
Recientemente, el PP ha instado a la Fiscalía del País Vasco a abrir una investigación de oficio sobre la adjudicación de 200 contratos públicos por un importe superior a 65 millones de euros que se han concedido en los últimos años a empresas relacionadas con la familia del exconsejero de Interior y expresidente del Parlamento vasco por el PNV, Juan María Atutxa.

En concreto, el Partido Popular denuncia que distintas administraciones públicas han adjudicado contratos por importe de 40 millones de euros a las constructoras Ekin y Eraiketak, en las que, según los datos aportados por el secretario general del PP de Vizcaya, Javier Ruiz, han figurado como administradores en distintas etapas dos hermanos y dos sobrinos de Atutxa.

A estas adjudicaciones hay que añadir las recibidas por valor de 25 millones de euros por la consultora Ingeplan Consulting, en la que figura como presidente uno de los hijos de Juan María Atutxa y otro como secretario y consejero, mientras que hasta 2013 estaba también registrado como apoderado solidario el actual presidente del Puerto de Bilbao, también hijo del exconsejero vasco, Asier Atutxa.

El tercero de los casos denunciados hace referencia a las adjudicaciones de contratos por tres millones de euros a la empresa de arquitectura Arkigest e IAZ, que, según ha indicado el PP, tiene como administrador único a uno de los hijos de Atutxa y contó como apoderado hasta 2013 con el presidente del Puerto.

"El grueso" de estas adjudicaciones al entorno empresarial del ex consejero peneuvista, Juan María Atuxa, se realizó en distintas etapas, desde los años noventa del pasado siglo, por parte del Gobierno vasco, la Diputación foral de Vizcaya, diversos ayuntamientos y consorcios, fundamentalmente gobernados por el PNV.

José Antonio Ardanza
La oposición también ha denunciado la concesión por parte de la Diputación Foral de Vizcaya y del Gobierno vasco, ambos organismos en manos del PNV, de ayudas públicas por importe de más de dos millones de euros a una empresa que acumulaba pérdidas por valor de casi 600.000 euros y que estaba presidida por el ex lehendakari nacionalista, José Antonio Ardanza. La empresa en cuestión, Idoki Technologies S.L., se dedicaba al diseño, la producción y la comercialización de productos para el autocuidado de la salud, principalmente productos de cosmética naturales.

Esta empresa, además, ha recibido a lo largo de los años ayudas públicas por parte de la Diputación Foral de Vizcaya por un importe aproximado de 354.378 euros, y por parte del Gobierno vasco de 1,46 millones de euros. Además, se da la circunstancia de que Seed Capital, sociedad de capital riesgo participada en un 51% por la Diputación vizcaína, compró en 2010 un 23,37% de las acciones de la empresa y en el año 2011 concedió un préstamo participativo por un plazo de siete años y dos de carencia por importe de 150.000 euros. Entre los órganos sociales de esta mercantil figura como presidente y consejero el exlehendakari José Antonio Ardanza, como administradora, secretaria y consejera su hija Nagore Ardanza, y también como consejero Seed Capital.

Ayudas públicas para empresas de cargos del PNV

Jon Gangoiti
La empresa Alaiki, que en los últimos años ha recibido adjudicaciones de las instituciones nacionalistas vascas por un valor superior a los cinco millones de euros, mantiene en sus cargos directivos a diferentes cargos electos del PNV en Vizcaya. Entre éstos, destacan algunos como el miembro de la ejecutiva del PNV de Vizcaya, Gotzon Bilbao, y Arkaitz Uribe, hermano del alcalde de Galdácano, y el alcalde de Basauri, Andoni Busquets.

Bilbao Air: 600.000 euros en restaurantes y viajes
Hace unos días, se discutía en el Parlamento de Vitoria los gastos de la sociedad pública Bilbao Air, impulsada por el PNV para, presuntamente, promocionar el aeropuerto de Bilbao, y que cuenta con un único empleado: su director general, el antiguo europarlamentario nacionalista Jon Gangoiti.

Bilbao Air ha tenido diversos “problemas” con las tarjetas bancarias que ha utilizado Gangoiti desde 2001, tanto que la oposición ha pedido la “disolución urgente” de la compañía. En los años que lleva en funcionamiento, la empresa y su único empleado ha dilapidado 600.000 euros en restaurantes de lujo, hoteles, viajes y regalos.

Koiné es el síntoma de la neurosis nacionalista
Roberto Giménez Gracia Cronica Global 7 Abril 2016

En Cataluña, y también en Euskadi, hay muchas personas que no han superado lo que podríamos calificar como ‘neurosis política’, una enfermedad heredada del franquismo.

Muchos que tienen menos de 50 años no lo han padecido personalmente (eran niños cuando Franco murió), pero se les ha transmitido, vía familiar o de lecturas, porque este caso de ‘neurosis política’ es una sombra tan alargada como los cipreses del cementerio. En l’Empordàlos cipreses no sólo están en los camposantos. Sirva como metáfora del paisaje infantil de Carles Puigdemont.

A los separatas, como a los batasunis, el concepto de España, no sólo su palabra, les produce ese gen de ‘neurosis política’.

Como a las palabras, las escobas y las escopetas las carga el diablo; distinta cosa es lo que uno dice a lo que interpreta el lector; debo aclarar la frase de neurosis política, que no es la patología mental de la que habla la Real Academia de la Lengua, sino la interpretación del psicoanalista Sigmund Freud sobre la historia, la mitología o la moral nacional. Eso que los neurólogos, a principio de la década de los 70, localizaron en la segunda capa del cerebro, la paleo mamífera: el registro de las emociones. Ese mundo ignoto en el que bucean los psicólogos para intentar aflorar a la superficie, a través de la palabra, en el diván de su consulta. Esa especialidad a la que tan aficionado es Woody Allen.

El franquismo, a parte de ser una dictadura cruel para los perdedores de la guerra, y dura para los desafectos hijos al Régimen, fue extremadamente torpe con la prohibición del uso del catalán en la escuela y limitarla al ámbito familiar y/o privado. Nunca en el oficial.

He utilizado el adjetivo ‘torpe’ calibrando la palabra porque como decía Josep Pla: a la hora de escribir hay que apuntar y disparar, poniendo el adjetivo adecuado.
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El 26 de enero de 1939, cuando los nacionales entraron en Barcelona, había un camión cargado de propaganda falangista escrita y editada en Burgos por el grupo de intelectuales catalanes encabezados por Dionisio Ridruejo, director del Servicio Nacional de Propaganda, confeccionado por al llamado grupo catalán de Burgos, fundadores del prestigioso semanario Destino: Eugeni d’Ors, Ignacio Agustí, Javier de Salas, Juan Ramón Masoliver... Ese cargamento de propaganda nunca se repartió porque fue requisado por la autoridad militar, el general Eliseo Álvarez Arenas, jefe del servicio de ocupación, como tan torpemente se llamaba el nuevo servicio.

En lugar de esa propaganda, las paredes de Barcelona, y toda Cataluña, se embadurnaron con un soez e irrespetuoso, aunque hablaran de Usted: "Hable Usted la lengua del Imperio".

Los pasquines estaban sin firma, lo que demuestra hasta que punto tenían complejo de culpabilidad sus promotores que no podía estar lejos del general que había confiscado el camión del grupo de Burgos.

Nada que ver la represión de los 40 a la de los 70, década que inauguré con 12 años (Lo concreto porque lo viví. Que no me vengan con otras gaitas). Durante esos treinta años, la represión a la lengua se suavizó, pero fue en ese tiempo cuando anidó la neurosis política nacionalista de la que más de cuarenta años después de la muerte de Franco los separatas aún están convalecientes.

Es una neurosis no superada que tal día como hoy, hace siete días, afloró el Grup Koiné cuando presentó en el Paraninfo de la Universitat de Barcelona una enmienda a la totalidad de la táctica de ERC de convencer a los castellanohablantes (como bien se sabe, alrededor del 60% de los catalanes tiene la 'otra' lengua como materna), de las ventajas, también para ellos, del sueño de la República catalana.

Leyendo la declaración parece estar escrita la tarde del 20 de noviembre de 1975, en el que se ha hecho una elipsis (tal y como la define la Real Academia: omisión intencionada del discurso para suscitar determinados efectos), porque me da grima tener que recordar a estas alturas que el franquismo en Barcelona duró treinta y seis años, dos meses más que en Madrid, pero tres años menos que en Burgos.

Por eso deploro que esta neurosis no está superada. Koiné es el síntoma de una patología política que para nada depende de la inteligencia de las personas, ya que está registrada en la segunda capa cerebral: la paleo mamífera.

Cataluña, ante el desafío secesionista
SCC exige al Gobierno y al TC que actúen ante el 'golpe de Estado' en Cataluña
La entidad afirma que la moción independentista de Junts pel Sí y CUP "ha de tener consecuencias políticas"
 www.lavozlibre.com 7 Abril 2016

Barcelona.- Societat Civil Catalana condena de forma enérgica la tramitación en el Parlamento de Cataluña de la propuesta de moción presentada por la CUP y apoyada por Junts pel Sí en relación al proceso de secesión bajo el eufemismo de “momento histórico excepcional”.

"La moción abre el camino a que el Gobierno y el TC requieran preceptivamente a los autoridades e instituciones catalanas volver a la normalidad democrática en Cataluña.
Esta moción no es más que la reiteración de la resolución de 9 de noviembre de 2015, anulada por el Tribunal Constitucional (TC), y que instaba al Gobierno de la Generalitat de Cataluña a que, actuando fuera del marco legal y desobedeciendo a la justicia, se alcanzase lo que los separatistas denominan 'desconexión' de Cataluña". Esta reiteración supone una clara vulneración de la sentencia del TC de 2 de diciembre del 2015", señalan desde la entidad.

"La moción profundiza en la situación de excepcionalidad que vivimos los catalanes frente a unas instituciones autonómicas que han abandonado su obligación de neutralidad y actúan como administración de un Estado soberano no existente. Una actitud de deslealtad y deliberada desobediencia como la que sufrimos ha de tener consecuencias políticas, que deberían traducirse en la unidad de los demócratas y en el rechazo explícito y contundente a quienes utilizan las instituciones para dar un golpe de Estado", añaden.

Societat Civil Catalana afirma que "los demócratas no solamente disponemos de la fuerza que da la unidad, sino de los mecanismos jurídicos y constitucionales para poner fin a esta anómala situación". "La actuación de la Generalitat no solamente perjudica a los catalanes, que nos vemos privados de nuestro gobierno autonómico y nos encontramos sometidos a instituciones que explícitamente rechazan la única legalidad existente, sino que, además, afecta negativamente a los intereses generales de España", explican.

Así, concluyen que "este perjuicio objetivo, que no puede resultar indiferente a los actores políticos y las instituciones españolas, exige que se produzca ya el requerimiento preceptivo a las autoridades e instituciones con el fin de reconducir la situación en Cataluña a la normalidad democrática".

Cataluña, ante el desafío secesionista
Josep Ramon Bosch: 'Soy un traidor a la patria, un vil fascista que defiende la unidad de España'
El expresidente de Societat Civil Catalana denuncia con ironía en un artículo el pensamiento único separatista que impera en Cataluña
 www.lavozlibre.com 7 Abril 2016

Barcelona.- Josep Ramon Bosch, historiador y expresidente de Societat Civil Catalana, escribe un artículo en 'Revista Digital Catalunya Central' en el que, definiéndose como un "traidor a la patria", denuncia con ironía el pensamiento único separatista que impera en Cataluña y el linchamiento que ha sufrido como máximo responsable de la entidad que defiende la permanencia de Cataluña en España.

Por su interés, reproducimos íntegramente el artículo:
"Soy un traidor a la patria. Soy lo que los separatistas llaman un “botifler”, un quintacolumnista y renegado, soy un vil fascista que defiende la unidad de España y un criminal racista señalado impúdicamente desde los medios gubernamentales como culpable de lesa traición a la patria por asistir a un imaginado homenaje a Franco (según fotografías fantasmagóricas editadas por los talibanes); he sido protagonista de artículos insultantes por traidor a la patria escritas por columnistas del régimen por un supuesto “like” en una página web inexistente; me han acusado de escribir un libro nazi ideado por calenturientos separatistas; he sido señalado como colaboracionista y traidor a la patria por escribir inventadas alabanzas de franquistas y editar vídeos fascistas; recibí una querella por traidor a la patria acusado de hipotéticos insultos a Toni Albà y de amenazas desde un inventado perfil falso, (de momento la juez ha decidido archivar las amenazas); he sido objeto de graves calumnias por traidor a la patria y mi hija fue agredida al grito de “tu padre es un fascista”; como soy un traidor a la patria, mi residencia habitual ha recibido visitas de los ultras separatistas (en forma de pintura, petardos y simpáticos escritos); hicieron una sesión monográfica en “Parlamento de Cataluña” para reprobar un premio europeo recibido y fui calificado por un locuaz diputado comunista, como un peligro para la democracia y traidor a la patria; he sufrido escarnios públicos en mi ciudad natal con concentraciones de “demócratas” acosando mi entorno personal por ser un traidor a la patria; un supuesto periodista (que no tiene ni el bachillerato) se prodiga por el principado insultándome y calificándome como un ser malvado, franquista y traidor a la patria; he sido objeto de insultos muy graves por ser un traidor a la patria, desde TV3 por un elemento a sueldo del régimen, desde un programa que se dedica a hacer alabanzas a asesinos de “Terra Lliure” -este es el nivel-; he recibido decenas de correos electrónicos amenazándome por traidor a la patria, he sido objeto de llamadas anónimas vejatorias -mi teléfono personal y el de mis padres ha sido publicado en muchos medios separatistas- por traidor a la patria; en mi empresa han sido cientos las llamadas y mensajes pidiendo mi despido por ir en contra de la libertad de los catalanes y por traidor a la patria; mi familia ha recibido recomendaciones de todo tipo para que nos marchemos de Cataluña y dejamos de perjudicar al “pruces” por ser un traidor a la patria; en fin todo muy pacífico, divertido, popular, democrático, espontáneo y sobre todo catalanísimo al tiempo que lleno de entusiasmo patrio.

Soy un traidor a la patria y estoy orgulloso. Recientemente se ha publicado un libro que se llama “Perlas catalanes. Tres siglos de colaboracionistas”, donde se citan a 70 catalanes, y entre los que tengo “honor” de ser nombrado. Todos ellos presentados como unos demonios obscenos, capaces de las mayores fechorías contra la libertad de Cataluña, causantes de la opresión de los catalanes y de ser unos traidores a la patria. Entre los personajes citados destacan figuras como Josep Pla, Juan Antonio Samaranch, Cambó, Porcioles, Boadella, Félix de Azúa, Rosa Regàs, Carme Chacón, Miquel Roca o Duran; por poner sólo algunos ejemplos. Es cierto que se han olvidado de Salvador Dalí, de Pere Anton Veciana (fundador de los Mossos), del padre de Luis Llach, de la tía de Lluis Llach, los abuelos de Lluis Llach, de Lluís Llach de joven, de J.Mª Gironella, los primos del Xirinacs, de la familia del consejero Comin, de Mossèn Cinto Verdaguer, del abuelo de Ernest Urtasun, del poeta Viada, de la familia de Pere Aragonés, de Isidre Gomà, de Goicoechea , de Pere Gual, del ministro López Rodó, de José Robrenyo, de Mary Santpere, Valentí Castanys o incluso se han descuidado de la familia franquista del presidente Puigdemont. La lista sería larguísima, pues como todos sabemos hay muchos más catalanes que son traidores a la patria que patriotas.

Soy un traidor a la patria. Un traidor a la patria del racismo lingüístico y de los manifiestos de Koiné, soy un traidor a la patria de los amigos de ETA y Terra Lliure, soy un traidor a la patria de los que excluyen por motivos ideológicos y supremacistas, son un traidor a la patria de la CUP y JxS que desean la ruina de Cataluña y de España, soy un traidor a la patria separatista que sale en TV3, soy un traidor a la patria del “pruces” que generará frustración y odio.

Lo reconozco. Soy un traidor a la patria, ¿y tú?"

'La hija del txakurra': un ex guardia civil relata el drama de las víctimas de ETA
El ex guardia civil José Alfonso Romero cuenta la parte más personal y humana de las víctimas de ETA en 14 relatos llenos de experiencias en primera persona
Paola Fernández. San Sebastián El Confidencial 7 Abril 2016

En 14 relatos sobre la violencia que ejercía ETA, José Alfonso Romero quiere poner en valor la parte más personal de las víctimas. Este ex guardia civil estuvo destinado en San Sebastián durante los años más duros de la banda armada, cuando los asesinatos eran casi diarios y la sociedad les marginaba en todos los aspectos. Después de más de 30 años, ha decidido rendir homenaje a todas esas personas que conoció y con las que compartió sufrimiento a través del libro 'La hija del txakurra'.

Pregunta. ¿Por qué comenzó a escribir este libro?
Respuesta. Yo estuve destinado en San Sebastián como guardia civil. Todo lo que vives allí te marca. También en un momento entendí que debía hacer algo, porque me preocupaba que se empezaba a desdramatizar a ignorar la parte humana de las víctimas. En general, del civil, del guardia civil o del policía, de todos. Se reducía al uniforme o a aspectos exteriores, pero no se hablaba del verdadero drama que un asesinato lleva detrás. Ahí es donde nace la idea de hacer algo que ponga en valor la visión humana indiscutible, que a veces parece un poco ingenuo, pero es así.

P. El primer relato, que se puede descargar gratuitamente, se llama ‘Once años después de morir’, y cuenta el asesinato de un ex guardia civil contado por su mujer. ¿Su idea era contar ese sufrimiento de mano de los familiares?
R. Lo que en el fondo quiero es hacer un homenaje y, sobre todo, que se visualice la brutalidad de todas estas acciones. He escrito los relatos con elementos de lo que ocurría, no es que invente nada sino que con esos elementos creas una serie de relatos que efectivamente no se ciñen a lo que pasó realmente. Porque si hablas de una persona en concreto, reduces mucho el espectro para que una persona visualice y causas también un dolor añadido a la persona. Quiero que la gente se vea más reflejada en el dolor de una viuda, por ejemplo, que a lo mejor en el hecho en sí de que han asesinado a su marido. Por otro lado, la sociedad también tiene una idea más general de que muchas más personas vivieron esa situación.

Es muy curioso ese primer relato con el que empieza el libro, que trata de ese agente que en su momento acompañaba a José Ángel Pardines, el primer Guardia Civil que mató ETA, y después a los 11 años, cuando ya estaba retirado, lo asesinan. Es algo simbólico, empiezo con él por el simbolismo de cómo se cierra el círculo.

P. En el título, ‘La hija del txakurra’, puede que muchos no entiendan el término despectivo para denominar a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado... pero para otros es un término muy fuerte.
R. Sí, efectivamente. De hecho, igual a personas cercanas que lo han sufrido les puede echar para atrás un poco el título. Cuando intentas ir a esa parte, es decir, a lo humano, entiendo que es importante poner esos elementos. En este sentido, el título lo cojo del segundo relato del libro, que habla de la situación de los niños. En el libro digo que los niños eran la parte más inocente de toda esta situación, y realmente llegó un momento en que toda esa deriva que se produce con la violencia les iba a afectar. Había un rechazo en las escuelas porque la presión era muy alta y la gente quería congraciarse con ellos.

La idea de este relato viene de cuando yo estaba de servicio en la puerta de la Comandancia en Guipúzcoa, y pasaba por delante un autobús con niños que iban al colegio. Nosotros teníamos prohibido montarnos, lo que se me quedó muy grabado. Con todo esto del autobús, hilo este relato: cuando matan al padre de una de esas niñas, uno de los profesores dice: “Por fin se ha quedado huérfana la hija del 'txakurra”.

P. ¿Qué es lo que pretende realmente reflejar con este libro?
R. Lo que quiero es contar la parte que no se ha contado. Es decir, las víctimas han sido siempre como un catálogo, como números. La cuestión era hablar de esas personas que tienen ilusiones, una novia, una mujer a la que dejan viuda, una familia detrás de ese latigazo que es una huella indeleble. El que muere muere, pero los demás deben vivir con ese drama. La Historia se va a dirigir a contar los acontecimientos importantes, como la lucha contra el terrorismo, pero yo quiero hablar de la gente. Intento a través de la literatura reflejar cómo sufrimos. Realmente no se habla del drama que vivíamos dentro, éramos personas, eso no está en ningún informe de la Guardia Civil. Intentar conciliar esa vida con la violencia, el rechazo social. Hablo de nuestros miedos, de nuestra desesperanza, porque éramos muy jóvenes. La edad media eran 25 años.

P. En la presentación del libro, habla de una sociedad acomplejada en los años ochenta. ¿A qué se refiere?
La sociedad española estaba acomplejada por la dictadura y siempre lo estuvo respecto a ETA. De hecho, le fue bien porque se entendió en un principio como la respuesta a la dictadura y se le fue dando un valor que no tenía. Era un grupo que, para bien o para mal, tenía una idea muy clara respecto a la independencia que tanto reclamaba. Lo demás le importaba tres pitos. El primer complejo está en el propio Estado porque no aplicó los principios del derecho. Hubo un momento en que hizo dejación y ahí quedábamos nosotros en tierra de nadie. Había un atentado y se rasgaban las vestiduras, pero al día siguiente ya se volvía a hablar de conflicto. Ya no te digo nada del Gobierno vasco que, por ejemplo, decía que era una brutalidad y al día siguiente les llamaba 'soldados vascos'. Esto era desalentador.

Creo que el complejo era general, pero en el País Vasco había miedo. ETA metafóricamente era el Estado, tenían más poder que los demás. Nosotros podíamos representar porque éramos los que aparecíamos armados, pero la parte represiva realmente la ejercía ETA. Congraciarse con ETA era una seguridad. Tú podías hacer muchas estupideces de estas que se hacían, porque muchas veces allí las personas hacían cosas que no se deberían consentir, pero las hacían porque estaban rotos, había gente que estaba mal. Gente que llevaba cinco años allí sometida a esa presión y estaba rota. Nunca se dijo, porque por parte del Estado interesaba que fuéramos siempre de granito y que no te corrompieras. En la sociedad vasca había miedo y era lógico. Hablar con nosotros podía ser causa de que te mataran. Simplemente eso.

P. ¿Cómo era la vida de un guardia civil en San Sebastián en aquella época?
R. La vida era totalmente irregular. Yo llegué allí en el año 1979 y estuve hasta mediados de los años ochenta. Una situación anómala, perversa en todos los aspectos, y no te aportaba nada. Era una situación de violencia. En la calle era un rechazo continuo, la sensación que tenías era de que la gente te odiaba. Estabas sirviendo a una sociedad que no tenía sentido. Por la calle tenías que ir con mucha precaución.

P. ¿Qué le dejó esta experiencia?
R. A mí me rompieron el sistema nervioso, a partir de ahí me fui, pero he estado siempre mal. Anímicamente te rompes porque no lo acabas de superar. Vas pensando que alguien te puede matar. Yo era una persona que no había tenido nunca ningún problema y llegué allí con 19 años. Y llega un momento en que te das cuenta de que es imposible defenderse. Entender y aceptar que si te quieren matar, lo van a hacer es muy duro.

P. ¿Cree que ha habido un cambio de actitud de las instituciones con el paso de los años?
R. La soledad que vivían las víctimas era general y es verdad que eso fue cambiando. Lo que sigo viendo es que hay que intentar sacar a las víctimas del contexto político. Porque la política todo lo justifica, es decir, en función de cada uno y de sus intereses. Yo creo que se debe contar la historia y el dolor, porque eso es incontestable. El dolor rige para todos, no es algo opinable. Algunas directivas de asociaciones se han posicionado y eso ha causado mucho dolor a las víctimas.

P. Ha escrito otros libros, pero supongo que este será el más especial.
R. Lo que he querido en este es hablar de la persona, no decir un número o 'txakurra', y sacarlo de esa sospecha. Imagínate un civil: si no era porque había sido alcalde franquista, era porque había sido de la UCD, y si no, llegaba un momento en que se decía “algo habrá hecho”. Y no lo decía ETA, lo decía la sociedad. Eso es terrible. Cuando pasaron los años empecé a entender que había la necesidad de hacer un gesto, al margen de que yo fuera guardia civil. Dejar claro que somos personas. Ahora lo considero un homenaje a todas esas personas que conocí.
 


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