AGLI Recortes de Prensa   Viernes 8  Abril  2016

Un Gobierno en tecnicolor
J. L. González Quirós www.vozpopuli.com 8 Abril 2016

La mayoría de los males que afectan a las democracias contemporáneas tienen una causa relativamente fácil de identificar, a saber, que los Gobiernos no vacilan a la hora de engañar a los ciudadanos. Por eso los Estados necesitan un aparato de información (de propaganda) gigantesco, se niegan a soltar el control de las televisiones, o se proveen de agencias, más o menos opacas, capaces de suministrar información comprometida sobre la más cumplidora y decente persona que quepa imaginar. Es explicable que eso ocurra así por la dinámica de crecimiento de las administraciones públicas, una curva exponencial desde mediados del siglo pasado, tras una lenta, pero continua línea de crecimiento desde los orígenes mismos del Estado moderno, y es indiferente a estos efectos, en qué lugar del mundo nos fijemos, aunque persista una diferencia relativamente favorable en el caso de las democracias anglosajonas.

España, un caso extremo
La democracia del 78 representa un caso extremo de inflación administrativa galopante, como cabía esperar dada la decisión de ampliar las instancias de poder político mediante la creación de diecisiete mini-estados, con sus parlamentos, sus leyes, sus Gobiernos y sus policías, unos estadillos que no pararán hasta poder disponer de sus jueces, para que nadie pueda interferir en sus designios soberanos. Ahora, siempre un poco tarde, Montoro ha descubierto que el sistema autonómico ha sido un fracaso, son palabras de alguien que se sabe fuera de cuadro, pero no nos invita a pensar en cuál es la razón de ese fiasco, más allá de la mera constatación. En nuestro caso, los llamados partidos nacionales, debieran haber sabido parar los pies a los nuevos líderes territoriales, pero una manera mafiosa de entender el poder político ha impedido que ese fuera el camino para lograr una cierta racionalidad y, como es lógico, el disparate ha alcanzado su grado máximo: cada vez más gobernantes, cada vez más momios a disposición de los suyos, y cada vez más déficit y más deuda, sin que nadie advierta de que tal vez, además de que no será justo, llegue un momento en que resulte absolutamente imposible asumir los costes de una deuda tan brutal como insolidaria y nos veamos envueltos en un proceso de quiebra de consecuencias incontrolables.

La causa de la causa
La raíz del engaño es muy simple, el uso y el abuso de los buenos sentimientos de la mayoría. Si se habla de poner coto al gasto público enseguida aparecen los que nos dicen, en el PSOE y en el PP, no digamos en las nuevas izquierdas, que no se puede recortar ni la educación ni la sanidad, y el mismo argumentos se emplea cuando cualquiera insinúe, simplemente, que convendría discutir la manera en la que se gasta el dinero de todos en negocios de los que no costa fehacientemente ni la eficacia ni la eficiencia. Me parece que el hecho de que los españoles desconozcan, en general, el destino de los dineros que se gastan nuestros políticos no ayuda nada a mejorar su rentabilidad, ni sirve para evitar que se destinen cantidades gigantescas de fondos públicos a beneficios perfectamente privados, a algo que está en la base de cualquier corrupción, la deslealtad de los que mandan con los que pagamos religiosamente, y no sin dolores, nuestros impuestos.

Un periodismo perfectamente mimetizado con este ambiente moral no fija su atención en esta clase de cosas y, al final, la ignorancia promueve abusos mayores, y la demagogia condena a cualquiera que pretenda mayor claridad en esta clase de asuntos. Por eso el Gobierno ha podido ocultar el tamaño del déficit corriente sin mayores dificultades, y se ha permitido el lujo de seguir hablando de una política económica responsable y eficaz.

Organismos que crecen sin que nadie se entere
Entre 2011 y 2013 el conjunto de las universidades públicas españolas pasaron de tener unos 100.000 empleados de todo tipo, con predominio de los burócratas sobre los profesores y los investigadores, que se han visto convertidos en empleados de gerentes y gestores, a tener casi un cincuenta por ciento más, unos 148.000. Cualquiera pensaría que ese incremento brutal del personal universitario se habría de traducir en una mejora nada menor del nivel de calidad de las universidades, pero ningún dato acredita esa clase de cambios. Es verdad que, según informa el Ministerio de Hacienda, esos 50.000 nuevos empleos universitarios, no se produjeron en ese año, sino que afloraron en tal fecha, porque Hacienda decidió poner un poco de orden en la selva de empleos académicos y para-académicos, pero eso sirve para probar que Hacienda desconoce en qué se emplea el dinero que suministra a las universidades, y que estas hacen con su dinero cosas que no quieren que conozca Hacienda. Pues bien, en este clima de ignorancia, y es sólo un ejemplo, hemos llegado muchas universidades que no son necesarias, que en muchos casos no aportan casi nada ni al conocimiento ni a la formación de sus alumnos, que se gastan nuestro dinero con muy escasos controles, sería útil conocer, por ejemplo, cuál es la cifra exacta que dedican a atenciones sociales algunos rectores y gerentes, y que ocupan un lugar deplorable en cuanto a la calidad en el marco mundial. ¿En qué hay unanimidad?, en que las universidades, como cualquiera, pidan más dinero, nunca en explicar para qué y de qué manera vamos a poder decidir si es dinero bien invertido o dinero dilapidado.

La responsabilidad ciudadana
Todo esto sucede porque, con escasísimas excepciones, los ciudadanos no saben ver en la administración un instrumento de resolución eficaz de problemas comunes, sino una fuente de maná inagotable en forma de ayudas, subvenciones, obras sociales y mil zarandajas de todo tipo, sin darse cuenta de que ni un solo céntimo de los que se gastan de forma tan notablemente opaca los poderes públicos sale, y habrá de salir sin excepción alguna, de otra parte que de nuestros esquilmados bolsillos, de impuestos, multas y contribuciones, pero los Gobiernos se las arreglan para mantener el mito de que los muy ricos deben de pagar lo mucho que se gastan en los más pobres, cuando la realidad es más bien la contraria, que lo que se saca de manera disimulada a la gran masa de ciudadanos medios, acaba yendo a parar por canales nada misteriosos a manos de los ricos que saben llevarse bien con los poderosos, es su oficio y lo hacen bien.

Cuando aprendamos a pedir cuentas en lugar de pedir favores, estaremos en condiciones de poner fin al proceso de envilecimiento fiscal y a la política que se hace no ya a espaldas de los ciudadanos sino directamente en contra de sus derechos e intereses.

A poco de la Epifanía
Falta poco, a la hora de escribir estas líneas, para que sepamos si hemos de ir a nuevas elecciones o nos hemos de alegrar de que los políticos hayan encontrado una fórmula, que, naturalmente, será llamada de cambio, de progreso, social, faltaría más. Ahora, o en unos meses, tendremos un nuevo gobierno, y será en tecnicolor, porque se encargará de gastar nuestro dinero en cantar interminablemente las loas a sus intenciones, prometerá cada vez más milagros y obras de piedad pública, pero seguirá, mientras no reaccionemos, metiéndonos la mano en el bolsillo, profundizando en el saqueo y jurando que lo hace por nuestro bien, tratando de conseguir que no decrezca nunca el número de los que piensan que todo gobierno es una bendición que nos ayuda a salir de la pobreza y el bochorno. Cualquier cambio real en la política española tendría que venir de que aumentase el número de ciudadanos que se resiste a creer el cuento de la buena pipa que cuentan al alimón la derecha social y la izquierda progresista, pero, de momento, no está pasando, aunque no haya que perder la esperanza de que los españoles acaben por caer en la cuenta de que no necesitamos tantos políticos ni tantos secuaces y beneficiados como los que padecemos.

Los terroristas también cobran de Irán
OKDIARIO 8 Abril 2016

La financiación de Podemos es una infamia que no cesa. Después de contarles en primicia cómo el Consejo de Ministros de Venezuela acordó el pago de 6.700.000 dólares a Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero y Jorge Verstrynge a través de la Fundación CEPS, OKDIARIO les ofrece más detalles de un escándalo que se hace más y más grande. Otro capítulo de la financiación irregular de los morados donde el dinero vuelve a provenir de Irán. La dictadura teocrática pagó 35.728 euros a Eduardo García Macías entre el 1 de enero de 2012 y el 31 de diciembre de 2015, un terrorista amigo del secretario general de Podemos que fue condenado a cuatro años de cárcel por enviar paquetes bomba a varios periodistas de El Mundo, ABC y La Razón.

Esta nueva entrega del Irangate resulta especialmente llamativa y desmonta una vez más los opacos y abyectos cimientos sobre los que se asientan las estructuras podemitas. Además de la procedencia espuria del dinero, resulta aterrador que Pablo Iglesias, hombre que aspira a la Vicepresidencia de España, se rodee de individuos de esta catadura, cuyas acciones llegaron a ser reivindicadas incluso en el diario abertzale Gara. García Macías —hijo de un alto cargo del sector bancario— es miembro de la productora ‘360 Global Media SL’, encargada de explotar la señal de Hispan TV, el canal de los ayatolás en España y que emite, entre otros, el célebre Fort Apache de Iglesias.

Estas revelaciones tienen una gravedad añadida a las sospechas de delitos electorales, blanqueo y financiación ilegal que la Policía mantiene sobre la formación. Esta vez el dinero sirvió para mullir el bolsillo de un hombre que se dedicó a coartar la libertad de expresión y poner en peligro la integridad física de varios periodistas a base de enviarles artefactos explosivos. Nuevos indicios que trazan con mayor exactitud el retrato de un partido contaminado por evidentes reminiscencias violentas tanto en los incendiarios discursos de Iglesias en sede parlamentaria como en el proceder, pasado o presente, de algunos de sus correligionarios y simpatizantes, casos de Andrés Bódalo o el propio Eduardo García Macías. Algo que deberían tener muy en cuenta tanto PSOE como Ciudadanos de cara a la reunión a tres que tendrán con Podemos este jueves con el objetivo de conseguir un acuerdo de Gobierno que podría estar envenenado si aceptan al populismo más radical, opaco y recalcitrante.

Jueces para Podemos
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 8 Abril 2016

Hace pocas semanas, tras proclamarse vicepresidente de un gobierno sin presidente -para qué, mandando él-, Pablo Iglesias anunció su proyecto para la Justicia, que consistía en la sumisión -«coordinación», decía- de los policías, jueces y fiscales al ideario de Podemos. O sea, que la promoción de placas y togas seguiría en manos de los políticos, pero no de vulgares batracios de la charca de la Casta. En el venturoso Tiempo del Cambio, la venda de la Justicia la alzarían las virtuosas manos del coletudo presentador del programa 'La Tuerka', pagado por Irán, del investigador 'black' Errejón, del asesor militar bolivariano Verstrynge, del tesorero Monedero, de la jueza Rosell, famosa por sus líos aeroportuarios o, imagino, del Jemad de ZP, desertor somalí de la lucha contra la piratería que, asesorado por Rita y 'El Kichi', dirigiría los tribunales de justicia militar para perseguir los intolerables delitos de opinión contra Podemos y sus 'soviets'.

Protestaron entonces un poquito las asociaciones de jueces y fiscales, y el Gran Timonel Morado concedió a la plebe togada -a la policía quiere directamente disolverla y formar otra dirigida por 'alfons' y 'bódalos'- unas migajas de autonomía. ¡Se contentan con tan poco! En vez de anunciar la disolución de los cuerpos represivos y la guillotina de la Justicia burguesa, Iglesias atribuyó al Ministerio de Justicia y lucha contra la Corrupción «la especialización y coordinación de aquellos agentes de la Administración implicados en su descubrimiento e investigación». Así, en general, para mandar más en particular.

Calmóse el estanque togado hasta ayer, cuando Podemos y algunos medios aparentemente satisfechos con su clamorosa impunidad, mostraron su enfado porque uno de los 'torrentes' de Interior dijo algo a algún juez sobre los 'papeles de Panamá'. Eran nombres de jefes podemitas que cobraron los millones de dólares que Chávez destinó a algo más urgente que satisfacer las necesidades básicas -comer- de los venezolanos: subvertir la democracia española. Medios que aplaudían que Amedo delatase a Vera, condenan que un policía -no Villarejo- dé a un juez datos que no ha pedido (mal) ni pedirá (peor) sobre el inmaculado Errejón.

O sea, que bien está ascender de la mano de los políticos como Jueces para la Democracia, ahora Jueces para Podemos, pero sin empujar.

La amenaza yihadista va más allá del ISIS
Max Boot Libertad Digital 8 Abril 2016

Esta semana visité el Colegio Universitario Lewis y Clark de Portland (Oregón) para participar en un simposio internacional organizado por los estudiantes: intervine en un debate sobre el futuro inmediato de la lucha contra el ISIS. Es un tema lógico, y los estudiantes llevaron a cabo un gran trabajo de organización del evento, que celebra este año su 54ª edición. Actualmente los expertos en seguridad nacional, entre los que me cuento, pasamos buena parte de nuestro tiempo opinando sobre el futuro del ISIS, que también es una cuestión candente en los medios de comunicación y en los pasillos del poder en Washington. Pero me temo que, entretanto, estamos perdiendo visión de conjunto.

No me malinterpreten, el ISIS es importante. Es el grupo terrorista número uno del mundo, y supone una amenaza inmediata para Estados Unidos y para nuestros aliados. Debe ser derrotado y hemos de hacer más de lo que estamos haciendo para destruir su sedicente califato. Deberíamos enviar más fuerzas armadas a Irak y flexibilizar las reglas de combate de las mismas. Pero derrotar al ISIS no es el único interés de la política exterior estadounidense.

Consideremos lo siguiente: hace tres años, antes de que cayeran Mosul y Ramadi, no había casi nadie que hablara del ISIS. Apenas hace dos años el presidente Obama despreciaba a la organización, a la que calificaba de "equipo de instituto", lo que significa que no la consideraba una amenaza de la categoría de Al Qaeda, el grupo con el que ha estado (comprensiblemente) obsesionado desde 2001. Incluso mientras el presidente pronunciaba esas desacertadas palabras a comienzos de 2015, el ISIS usurpaba el puesto de Al Qaeda como grupo terrorista más temido del planeta.

Pero igual que en ninguna parte estaba escrito que Al Qaeda tuviera que seguir siendo el principal grupo terrorista, no hay nada que determine que el ISIS siga estando en cabeza. No estoy sugiriendo que la organización vaya a desaparecer en un futuro inmediato; aunque haya sido expulsada de Ramadi y de Palmira, conserva el control de un semi-Estado que se extiende entre Raqa y Mosul, y que sigue ampliándose en el extranjero, especialmente en Libia.

Pero aun en pleno auge del ISIS hay otros grupos terroristas suníes que no es que hayan desaparecido precisamente: formaciones como el Frente Al Nusra (Siria), Al Shabaab (Somalia), Boko Haram (Nigeria), Al Qaeda en la Península Arábiga (Yemen), Al Qaeda en el Magreb Islámico (Libia y Argelia), los talibanes de Pakistán, los de Afganistán, la Red Haqani, y muchos más siguen activos. De momento se ven eclipsados por el auge del ISIS, pero cualquiera de ellos –o incluso un grupo completamente nuevo– podría perfectamente captar más atención si el ISIS iniciara su declive.

Y no olvidemos que además hay todo un universo de grupos radicales chiíes respaldados por Irán que, en algunos aspectos, resultan más amenazadores. Grupos como el libanés Hezbolá, las milicias alauitas de Siria, las Brigadas Badr, Jataib Hezbolá, las Fuerzas de Movilización Popular, los huzis del Yemen, etc. Irán incluso tiene vínculos con el PKK kurdo en Turquía y con sus filiales sirias. Todos ellos están dirigidos y organizados por la Fuerza Quds iraní, y se están volviendo más poderosos que nunca merced a la llegada de fondos y armamento que Irán está recibiendo como consecuencia del acuerdo nuclear.

El ISIS está perdiendo territorio en Irak y Siria, pero en su mayor parte es en beneficio de los aliados iraníes. A fin de cuentas, Palmira fue recobrada recientemente por las fuerzas de Bashar al Asad con ayuda de la fuerza aérea y las fuerzas especiales rusas, así como de un contingente yihadista chií internacional organizado por Irán. En Irak, si bien Ramadi cayó en manos del Ejército iraquí, el retroceso del ISIS ha permitido el avance de milicias respaldadas por Irán en zonas como la provincia de Diyala, al norte de Bagdad, donde se libra una campaña de limpieza étnica contra los suníes.

De hecho, la estrategia del presidente Obama para combatir al ISIS parece estar basada en una tácita cooperación con Irán. Por ejemplo, en el norte de Siria estamos brindando apoyo aéreo y Fuerzas Especiales en ayuda de la milicia kurda YPG, respaldada por la República Islámica. En Irak hemos bombardeado en apoyo de las Fuerzas de Movilización Popular, también patrocinadas por Teherán.

Como he sostenido en el pasado, es una apuesta equivocada por nuestra parte; se basa en la idea errónea de que el ISIS es la única amenaza que afrontamos. Lo cierto es que el régimen revolucionario iraní sigue empeñado en el "Muerte a América", y permitir que sus fuerzas establezcan un nuevo Imperio Persa que se extienda de Teherán a Beirut supone un duro golpe a los intereses estadounidenses. A diferencia del ISIS, Irán posee un programa nuclear, misiles balísticos y demás material militar puntero, y va a comprar muchas más armas con los ingresos procedentes del acuerdo nuclear. No beneficia a nuestra seguridad que Irán avance a costa del ISIS.

Mientras Irán siga librando esta lucha de poder, los suníes de los países implicados seguirán retrocediendo. En cierto sentido, el ISIS ha sido un instrumento de resistencia suní a la dominación iraní. Si es derrotado, otro grupo terrorista, como Al Nusra, podría perfectamente ocupar ese vacío, a menos que Estados Unidos y sus aliados puedan establecer unas condiciones políticas más duraderas que protejan los derechos de los principales grupos locales, incluidos chiíes, suníes, alauitas, kurdos y turcomanos.

Es uno de los principales defectos de la política estadounidense: parece que sólo somos capaces de ocuparnos de una amenaza a la vez. Así, durante la Segunda Guerra Mundial estuvimos tan centrados en vencer a nazis y japoneses que no prestamos la suficiente atención a cómo evitar que la Unión Soviética y sus aliados ocuparan el vacío de poder surgido con la retirada de las fuerzas del Eje. El resultado fue el dominio comunista de Europa Oriental, China, Vietnam del Norte y Corea del Norte, y nuevas guerras que se cobraron decenas de miles de vidas estadounidenses. Me temo que estemos repitiendo ese error al centrarnos excesivamente en el ISIS mientras prestamos insuficiente atención a otras amenazas procedentes de grupos tanto suníes como chiíes.

Aunque estoy encantado de hablar sobre el ISIS (un tema sobre el que también he pasado mucho tiempo escribiendo), estaría aún más contento si se prestara más atención a la amenaza de los grupos radicales islamistas en general. El ISIS no es más que una marca dentro de una amenaza subyacente mucho mayor que ha ido ganando importancia desde 1979 y que seguirá atormentándonos mucho después de que el Estado Islámico esté en ruinas.

© Revista El Medio - Commentary

La realidad israelí
José María Marco Libertad Digital 8 Abril 2016

En un artículo reciente, Evelyn Gordon hablaba de la forma en la que la intifada de los cuchillos se ha ido diluyendo en los últimos meses. No ayuda a los palestinos a hacer avanzar su causa y, a pesar de haber causado ya –a finales de marzo- 34 muertos, tampoco causa el daño que se proponía hacer. Al revés, con 211 ataques con cuchillos, 83 tiroteos y 42 ataques con diversos vehículos, había, a finales de febrero, más de doscientos terroristas muertos. Prácticamente cada ataque se salda con la muerte del asaltante. No hay grandes incentivos, por tanto, para continuar la ofensiva criminal. En la misma línea, el periodista Yossi Klein Halevi, residente en Jerusalén, contaba en un artículo reciente cómo un joven palestino había apuñalado a un guardia de seguridad cerca de su casa, en una estación de tren de cercanías, y cómo en menos de una hora no quedaba ni rastro de lo sucedido…

Puede que todo esto sea engañoso y que los ataques vuelvan con más fuerza en muy poco tiempo. En Oriente Medio nunca se sabe. También es verdad que, como apuntaba el propio Klein Halevi, la sensación hoy es muy distinta de la que existía en la primera intifada, cuando parte de la población palestina se levantó tras un incidente que acabó con la muerte de cuatro palestinos, las Fuerzas Armadas israelíes respondieron y se produjo además un intenso debate político que acabó con diez años de gobierno conservador y la llegada al poder del laborista Isaac Rabin.

Nada de eso está ocurriendo hoy. Existe la sensación de una situación repetida, pero no la voluntad de responder del mismo modo. Hoy en día, el 70 % de los israelíes critican la ineficacia de la respuesta gubernamental, y casi el mismo número se siente inseguro, pero, en cambio, sólo el 4% de la población piensa que el proceso de paz es algo prioritario. El Likud de Benjamin Netanyahu sigue siendo el partido más popular.

Hay razones propiamente políticas para esta realidad, como ha expuesto el analista Aaron David Miller: el liderazgo sin competencia del actual presidente del Gobierno, el agotamiento de los sucesivos procesos de paz, la creciente desconfianza hacia Estados Unidos –que pone en valor la figura enérgica y conocedora de la realidad norteamericana de Netanyahu– y, además, el escaso atractivo de los nuevos partidos o coaliciones creados como alternativa al Likud o al Partido Laborista.

Por su parte, el gobierno no ha tratado la ofensiva de los cuchillos con gestos que pudieran ser considerados desproporcionados y se ha negado a tomar medidas como la expulsión de los familiares de los terroristas a Gaza. Netanyahu, obviamente, se atiene a la defensa del statu quoy la sociedad israelí no parece dispuesta a embarcarse en aventuras, al contrario.

Hay razones para este estado de ánimo. La primera intifada, en los primeros años 90, acabó con el sueño de un Gran Israel que lograra reconciliar a los israelíes con los palestinos. La retirada de Gaza en 2005, después de la segunda intifada, condujo no a la pacificación de la antigua zona ocupada, sino a su reconversión en un territorio en guerra permanente con su vecino y dominado por los terroristas de Hamás. Así se llegó al enfrentamiento del verano de 2014, que empezó a dejar claro la imposibilidad de alcanzar la solución de los dos Estados. Sigue siendo la posición oficial y la más respaldada, pero la opinión pública israelí se atiene a los hechos. No ignora, por ejemplo, el coste de dejar Jerusalén y el aeropuerto Ben Gurion a tiro de los misiles de los terroristas palestinos, porque nadie garantiza –más bien al revés– que ese nuevo Estado palestino, que sigue sin existir a pesar de las fantasmagorías oficiales occidentales, no acabase en manos de Hamás. Como ha explicado el profesor Shlomo Avineri, la idea de que en el conflicto palestino israelí se enfrentan dos proyectos nacionales capaces de negociar y respetar las fronteras y la seguridad del vecino (no digamos ya cooperar) es una ilusión. Para los palestinos, incluidos Fatah y la Autoridad Palestina, Israel es una potencia imperialista que debe ser barrida de la región.

Tampoco ayuda, sin duda, la política de asentamientos. Ni la actual situación de Oriente Medio, mucho más desarticulado y violento que hace 25 años. En realidad, los ataques de los últimos meses, tanto o más que una amenaza en sí, vienen a ser el recuerdo permanente de la situación a la que se enfrenta la sociedad israelí: el problema interno, el terrorismo en Gaza, en el Sinaí y en el Líbano, y la amenaza descarnada de un Irán que está saliendo reforzado tras el acuerdo nuclear y la política de Obama en la región.

Los israelíes se enfrentan así a un permanente baño de realismo –sin concesiones posibles–. La política de Netanyahu de mantener el statu quo mientras busca nuevas alianzas (con Grecia –sí, con la Grecia de Tsipras–, con Turquía otra vez –aunque con mucha cautela– y con los países saudíes del Golfo) no despierta grandes entusiasmos, pero responde a los hechos. Las cosas son como son, y nadie se cree que haya varitas mágicas para cambiarlas. Los europeos y los norteamericanos, en cambio, siguen soñando. Soñando con cambiar el mundo o con que el mundo no cambie. Cuánta felicidad.

© Revista El Medio

'CÓMO SOBREVIVIR EN OCCIDENTE'
El manual del Estado Islámico para sus terroristas en Europa
En ocho capítulos, los yihadistas abordan desde "cómo ocultar tu extremismo" o "cómo ganar dinero" hasta "cómo construir una bomba" o hacerse con un kit de supervivencia.
Gaceta.es 8 Abril 2016

La cadena estadounidense CNN hizo público un vídeo de los hermanos Abdeslam, Brahim y Salah -presuntos autores de los ataques islamistas del 13 de Noviembre en París-, en los que se puede ver a ambos en una actitud que dista mucho de la de un islamista radical: disfrutando de una fiesta en un club nocturno en Bruselas. Brahim Abdeslam, claramente visible, baila con un cigarrillo en la mano a la vez que conversa animadamente con una chica rubia, mientras que su hermano más joven, Salah, vestido con una sudadera naranja, rapea junto a un grupo de amigos al fondo. El vídeo corresponde al 8 de febrero de 2015, apenas ocho meses antes de que Brahim hiciera detonar una bomba suicida en un café de la capital francesa, lo que formó parte de una serie de atentados que causaron 130 fallecidos y varios centenares de heridos en París. Salah, miembro de la célula terrorista del grupo yihadista Estado Islámico, que reivindicó los atentados, fue el único que sobrevivió los ataques, y estuvo varios meses huido hasta que fue arrestado en la capital belga.

Pero estas imágenes no han sorprendido a los responsables de la lucha antiterrorista en España. Y es que, según fuentes citadas por ECD, este tipo de conductas están "moralmente aceptadas" entre radicales cuyo objetivo es perpetrar una masacre. Mohamed Atta, el jefe del comando terrorista autor de los atentados del 11S contra las Torres Gemelas, también fue visto meses antes en casinos de Las Vegas y consumiendo alcohol en prostíbulos.

Con estas actuaciones, los terroristas no pretenden otra cosa que vivir como un occidental sin levantar sospechas. Así, el Estado Islámico hizo público un escalofriante manual dirigido a los partidarios del movimiento que viven en Occidente. La detallada guía 'Cómo sobrevivir en Occidente' tiene por objetivo enseñarles a hacer frente a situaciones cotidianas en cualquier ciudad europea y a combatir en aras del grupo, bien sea fabricando bombas o cometiendo fraudes, para llevar a cabo con éxito ataques en el viejo continente. En ocho capítulos, los yihadistas abordan desde "cómo ocultar tu extremismo" o "cómo ganar dinero" hasta "cómo construir una bomba" o hacerse con un kit de supervivencia.

Aunque el documento comenzó a distribuirse a mediados del pasado año, ha sido ahora cuando ha cobrado mayor relevancia tras conocer que algunos de los autores de los ataques islamistas de París y Bruselas tenían una copia en sus manos. El manual expone la necesidad de que los terroristas adopten el modo de vida occidental y evitar errores que delaten su confesión musulmana. El objetivo principal es no ser detectados por los servicios de Inteligencia de los países en cuestión. Por ejemplo, la guía aconseja a las mujeres que no vistan velo negro, sino de otros colores o estampados. "A las que llevan el hijab negro las registran más en los aeropuertos", advierte.

Respecto al modo de ganarse la vida, el escrito prohíbe obtener dinero mediante métodos ilegales. Eso sí, lo prohíbe "en condiciones normales". En caso de necesidad, continúa, "no sólo es aceptable, sino recomendable". Por ejemplo recomiendan las estafas, los timos informáticos y el chantaje, además de detallar cómo realizar un timo poniendo a la venta un producto en una plataforma de Internet y no enviándolo al comprador.

También señala la importancia de hacerse amigo de los "blancos" que no están satisfechos con sus gobiernos, entre los que ir reclutando conversos para la yihad encubierta. "Un musulmán que no dice la verdad completa (incluso a otros musulmanes) no miente, y además esto está permitido para el creyente en un estado de guerra", dice el libro. El entrenamiento físico y mental también aparece incluido en la guía, para la que el ataque al semanario satírico francés Charlie Hebdo representa un modelo para todo "lobo solitario" que luche por la guerra santa y cuyo mecanismo explica detalladamente: logística, financiación, preparación, ejecución y huida de los hermanos Kouachi.

En cuanto a la fabricación de artefactos explosivos, el documento incluye los pasos para elaborar, por ejemplo, una bomba con la batería de un móvil, una bomba con un microondas y una bombona de gas que es incluso capaz de volar todo un edificio o cómo transformar un móvil en un detonador. Finalmente ofrece las pautas para huir definitivamente del país en cuestión cuando sea necesario. Para ello propone, entre otros métodos, emplear el pasaporte real tal y como hizo Salah Abdeslam en su huida a Bruselas tras los atentados de París -fue retenido en un control de carretera y se identificó con su identidad real-.

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Los nacional-populistas en Cataluña
Jorge Vilches El Espanol 8 Abril 2016

Estamos asistiendo a los actos finales del nacional-populismo en Cataluña. Y el final siempre viene precedido por esperpentos, como señaló Valle-Inclán. Junts pel Sí y la CUP han votado en el Parlament seguir el “procés” apoyando el desacato al Tribunal Constitucional por la declaración de “desconexión” del 9-N y, por supuesto, con la consiguiente partida presupuestaria para una nueva consulta. Porque, como ha dicho, Anna Gabriel, una de las jefas de la CUP: “La legalidad no es un límite cuando tenemos la razón”.

Es más; hace unos días se anunciaba la publicación de un libro con una lista de “malos catalanes”, entre los que estaban Joan Prim, Josep Pla, Carme Chacón, Miquel Roca o Duran Lleida, que habrían sido “colaboradores” del “colonialismo español en Cataluña”. Es decir; para los autores, la “maldad” radica en que no apoyaron esa joseantoniana “unidad (catalana) de destino en lo universal”, en una especie de imperativo histórico que les obliga a tener un Estado nacional propio. Otro día, 280 personalidades lingüísticas catalanas, entre filólogos, profesores y escritores, pedían erradicar el castellano como lengua oficial. El motivo es conocido: una lengua, una etnia, un partido, un Estado. Así es el nacional-populismo.

En esta sociedad europea de democracias sentimentales, donde la política yace enterrada entre numeraciones que hacen las delicias de economistas y de burócratas, con Estados sobre-protectores que irresponsabilizan al individuo, migraciones globalizantes, personajes públicos corruptos y crisis económica, era de pura lógica que resurgieran los populismos. Sí; me refiero a esa manera de hacer política marcada por el diagnóstico apocalíptico del presente, la demonización del adversario, la exaltación de los sujetos colectivos, el desprecio a la democracia, el diseño de paraísos utópicos, y la santificación de los líderes telegénicos. No estoy hablando de la oleada autoritaria y totalitaria que convirtió a los fascismos y al comunismo en la modernidad de comienzos del siglo XX, sino de hoy.

En España, sí, hoy tenemos dos populismos que hacen peligrar la democracia. Uno, el que se hace llamar “socialismo del siglo XXI”, presuntamente financiado por Hugo Chávez y otros países, pretende crear un partido-movimiento que ajuste cuentas con la historia reciente, la Transición, y voltee el orden económico, social y político, apelando a la “justicia social” y a la “dignidad” en nombre de la “gente”. Es la típica ingeniería social a través de lo que Tocqueville denominó una “tiranía democrática”, en la que la mayoría, representada en un único Poder, somete al individuo. Otro, el que se instaló con las Autonomías que estableció la Constitución de 1978, y que alimentaron el PP y el PSOE para completar mayorías parlamentarias y “conllevar” el “problema nacionalista”. Es el nacional-populismo al que me refería al principio.

Los nacionalistas han recibido desde la Transición el poder y la autoridad moral para reconstruir su comunidad excluyente. Exhiben un discurso étnico y moralista que contiene dos promesas: lo que llaman “democratización” y el paternalismo estatista. Son ofertas típicas de la cultura de oposición; en este caso, de oposición a “Madrid”. El nacional-populista ofrece retornar al cauce de la Historia, mitificada, inventada y edulcorada por sus historiadores a sueldo, a través de un referéndum. “Es lo democrático”, dicen, reduciendo falsamente la democracia al dictado de la voluntad general. Esto último, la referencia roussoniana, es, como vio Jacob Leib Talmon, el origen de las dictaduras, ya que es la coartada de la élite que interpreta el interés general para imponer una política a costa de las minorías. Por eso dicen: “¿Cómo negarse a votar? ¿No es Vd. demócrata?”. Es una ironía de mal gusto, pues donde gobiernan los nacional-populistas los derechos individuales se han reducido dramáticamente, y la persecución, incluso la muerte social y hasta física de los disidentes ha sido una constante.

Junto a la oferta falsamente democratizadora, estos nacional-populistas instalados en nuestro suelo prometen seguridad personal, laboral y social con el tópico del regreso a la comunidad –Gemeinschaft-. Por esta vía, la sentimentalización de la política llega a su culminación. Esa comunidad reconstruida es una visión nostálgica y excluyente que ofrece un refugio sin la tensión y los conflictos generados por la vida moderna. Los problemas derivados de la globalización, la tecnificación, la competitividad, o la necesaria actualización laboral, desaparecerían en esa comunidad protectora. Su valor predominante es la solidaridad entre los miembros de la comunidad, tanto como la exclusión del que impide “el proceso histórico”, al que se niega su nacionalidad o patriotismo, y se le tilda de parásito. Es el milenarismo adherido al banco de la ira, que diría Peter Sloterdijk. Lo hemos visto desde la campaña electoral de finales de 2014, cuando se ha acelerado el “procés”.

El catalanismo estuvo a comienzos del XX emparentado con el fascismo, y ahora lo está con la derecha populista europea. La Lliga Regionalista encontró en el autoritarismo fascista italiano un modelo para salir de la crisis a través de un Ejecutivo fuerte y un partido-movimiento nacional, como fue ERC en 1931, y sus escamots. Hoy, el nacional-populista de Cataluña tiene una retórica común con el Frente Nacional francés, los Demócratas Suecos, la alemana Alternativ fuer Deutschland, el Vlams Belang en Flandes, o el FPÖ de Austria.

A la vista de este panorama, esta “desconexión” no será solo con el Estado español, sino con la moderna civilización europea de sociedades abiertas basadas en la libertad individual.

*** Jorge Vilches es profesor de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Políticos en la Universidad Complutense.

Sálvese quien pueda
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 8 Abril 2016

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, afirmó en una oportunidad que "Cataluña vagaría por el espacio sideral si se independizara". Los secesionistas no se lo perdonaron, pero deberían haberlo aplaudido. Fue muy optimista. El espacio sideral sería el desiderátum si se lo compara con lo que vaticinan para la Cataluña independiente las disputas entre los tiburones que aspiran a gobernarla. Los que asistimos a esas embestidas alevosas entre quienes deberían ser los artífices de la nueva patria tememos que si realmente saciaran su apetito de poder dejarían a Cataluña arruinada y desguarnecida, no en el beatífico espacio sideral, sino en la órbita de influencia de los Putin, los Maduro, o los degolladores del Estado Islámico. El espectáculo fratricida que brindan cuando todavía no son más que caciques de banderías sectarias en una parcela de territorio español augura lo peor para el caso de que logren desconectarse e invita a pensar, preventivamente, en el sálvese quien pueda.

Diagnóstico apocalíptico
Este diagnóstico apocalíptico no es fruto de los delirios de un plumilla de la Brunete Mediática, como sospecharía un lector empedernido de Avui o Ara. Quienes lo formulan son precisamente los guías del agitprop secesionista, cada día más alarmados por la estulticia que exhiben sus cuadros dirigentes, tanto cuando desempeñan funciones de gobierno como cuando maniobran en las trastiendas para defenestrarse los unos a los otros. Es en las funciones de gobierno, precisamente, donde muestran su peligrosa deslealtad a nuestra civilización. Lo denuncia nada menos que la panfletista Pilar Rahola ("Cristianos", LV, 30/3):

El último ejemplo lo ha dado el Gobierno catalán en un penoso comunicado que tenía, como voluntad, la solidaridad con las víctimas de Lahore. Veamos. El atentado tenía un único objetivo mortífero, alardeado por la propia Jamaat-ul-Araar, la organización terrorista, escisión del trágicamente conocido Movimiento Talibán de Pakistán, el famoso Tehrik. Y como muestra, el comunicado de los asesinos: "Reivindicamos el ataque contra los cristianos que celebraban la Pascua". Y añadía: "Es nuestro mensaje al Gobierno que vamos a llevar a cabo este tipo de ataques hasta que la charia se imponga en el país".

Sin embargo, el comunicado catalán, dirigido a los pakistaníes de Catalunya, no hablaba de cristianos, ni de terrorismo islamista, ni de nada que pudiera contradecir el catecismo progre. Sólo se nombraba a víctimas genéricas y al horror del mal, como si ese mal no tuviera nombres y apellidos. Es decir, unos pasaban por allí y los atacó algo. (…) Están matando a cristianos por su fe. Basta ya de esconderlo.

El catecismo progre, señora Rahola, es muy estricto. Fieles a él, los diputados de la también gobernante ERC denigran, junto a sus camaradas de IU y En Comú, y acompañados por el embajador de Venezuela, la Ley de Amnistía para los presos políticos de la dictadura chavista (El País, 19/3). ERC y sus cofrades de la Generalitat suman a la olla podrida antiespañola estos ingredientes: salafistas pakistaníes, chavistas venezolanos y montoneros argentinos.

Una ópera bufa
Los gerifaltes rivales que encabezan la epopeya secesionista la han convertido en una ópera bufa, y los comparsas del proceso ponen el grito en el cielo. Nuevamente Pilar Rahola arremete contra los que a su juicio están estropeando el guion y hurga en los antecedentes, aunque estos no dejan muy bien parados a los próceres Macià y Companys ("Cupeando", LV, 31/3):

Si repasamos con lupa las acciones de los años treinta, la cantidad de decisiones tomadas por vía hormonal, sin ninguna inteligencia estratégica, darían para un museo del esperpento. (…) La CUP deberá decidir si lo suyo es la heroicidad fugaz o tiene capacidad de pensar más allá de la pancarta. Y en caso negativo, Junts pel Sí deberá asumir que el principal escollo del proceso está dentro del proceso.

Rahola termina de demoler la reputación de sus socios políticos, sin dejar títere con cabeza, en un artículo titulado "Vías de agua" (LV, 2/4):
Tres son las vías de agua abiertas en el barco hacia Ítaca y cabe poner luz en lo que se cuece a la oscuridad. Por una parte, el estómago siempre hambriento de la CUP, que necesita cabalgar de pancarta en pancarta hasta la derrota final. (…) La segunda vía la conocemos mucho y la mencionamos poco, las malas relaciones entre convergentes y republicanos, entre los cuales hay tantas buenas palabras como malas acciones. Y ahora sólo faltaba la abrupta guerra por el poder en la ANC, la entidad clave para el éxito del proceso. Lejos de preservar el carácter transversal de la Assemblea, alejado de la vida cainita de los partidos, estos han olido su envidiable poder y han metido las pezuñas. (…) De trasfondo, la desconfianza entre las familias del independentismo, siempre más preocupadas por conseguir un palmo más de terreno para su masía que por liberar al territorio entero. Miserias conocidas…

Ningún observador hostil al secesionismo podría haber ofrecido un retrato más preciso de los vicios de ese movimiento, retrato que, además, nos da la imagen de lo que sería un país independiente y aislado de la comunidad de naciones civilizadas, desgarrado por la codicia y los sectarismos de sus ocasionales sátrapas.

La descripción del desbarajuste no acaba aquí. El predicador Francesc-Marc Álvaro aporta más argumentos para abrazar el sálvese quien pueda. Su crítica, en todo caso, es más racional y fundamentada que la pataleta de su colega Rahola. Sostiene Álvaro ("Los tabúes constituyentes", LV, 31/3):
Las relaciones imposibles de Junts pel Sí y la CUP dan del proceso una imagen caótica. El proceso como olla de grillos, una estampa que hace las delicias de los contrarios a la independencia.

El dedo en la llaga
Aclarado este punto y repetidos por enésima vez los testimonios sobre las desconfianzas entre convergentes y republicanos y entre Junqueras y Puigdemont, Álvaro pone el dedo en la llaga de los que él denomina tabúes constituyentes, dos cuestiones que hacen saltar por los aires la cohesión y la coherencia programáticas del heterogéneo bloque secesionista y también el entramado del nuevo país en gestación:

Fijémonos: nos cuesta ponernos de acuerdo sobre dos elementos clave de la vida de cualquier Estado: la defensa y el idioma. Hablar del ejército es imprescindible pero nos desagrada, porque representa asumir la parte menos amable de la soberanía plena o cosoberanía europea. (…) Hablar de la lengua es también imprescindible –lo hacen España y Francia constantemente–, pero parece que entra en contradicción con un independentismo de nuevo cuño que ha escondido la base identitaria y ha subrayado las razones materiales y prácticas para llegar a más gente. Hoy se presenta un manifiesto de expertos que son críticos con las tesis soberanistas a favor del bilingüismo, una acción que otros sectores ven como la expresión de una preocupación carente de visión política en conjunto. Más allá de las razones de unos y de otros, no deja de ser inquietante que el abordaje público de este asunto tan delicado se haga en unos términos que parecían superados.

Lo que inquieta a Álvaro es que, aprovechando la anarquía imperante, los talibanes del grupo Koiné canonicen en público la política discriminatoria contra el castellano que desde los tiempos del patriarca caído Jordi Pujol se aplica dictatorialmente en el sistema de enseñanza y en la administración pública. "Un error táctico", confesó, sin disimulo, Marta Ribas, de Catalunya Sí Que Es Pot. Y hasta el energúmeno contumaz Joan Tardà protestó en Twitter: "¡Las dos lenguas, nuestras!" (LV, 2/4).

El gurú Enric Juliana fue curiosamente explícito ("Universos paralelos", LV, 3/4):
Aromas padanos en una fracción del independentismo. El veneno de la Liga Norte puede estar entrando en Catalunya disfrazado de patriotismo.

"Un manifiesto lamentable", sentenció, el día siguiente, el editorial de La Vanguardia, que captó en el texto un "muy desafortunado tufillo etnicista" y remachó:
Considerar ahora que el castellano es una lengua "exógena" y que sus hablantes son "colonizadores involuntarios" es no sólo políticamente delirante, y éticamente inquietante, sino también un ataque al corazón de la tradición catalanista, que ha sido siempre una corriente integradora, portadora de un mensaje abierto, inclusivo y transversal.

Nos sentamos a esperar que otro editorial invoque esa misma tradición catalanista para exigir que se elimine todo "tufillo etnicista" y se cumpla la ley de enseñanza del castellano en las escuelas. Mientras tanto, no descartamos el sálvese quien pueda para una emergencia, al ver que continúa el choque entre las facciones rapaces del tótum revolútum secesionista, y que sin ley ni fuerzas del orden interconectadas y respetadas, una Cataluña independiente entraría en la órbita de los Putin, los Maduro y los degolladores yihadistas.

Si Oriol Junqueras insiste en su desafío, Montoro debe actuar
EDITORIAL El Mundo 8 Abril 2016

Con una deslealtad que a estas alturas no debe sorprendernos, Oriol Junqueras desafió ayer al Ministerio de Hacienda al amenazar con incumplir el déficit también este año. El vicepresidente económico del Govern montó un melodrama sobre los recortes tras recibir una carta del ministro Cristóbal Montoro en la que se instaba a la Generalitat a no recurrir a la llamada disposición de crédito para cuadrar sus cuentas este año.

La escenificación de Junqueras contrasta con su actitud de hace unas semanas, cuando acudió a Madrid a pedir auxilio urgente para hacer frente a los pagos de la Generalitat y se comprometió con el ministro a ser «riguroso» con las cuentas.

El tono belicista volvió a inundar ayer el discurso del líder de ERC coincidiendo con una votación del Parlament en la que se ratificó la declaración del 9-N para iniciar el proceso de «desconexión» de España anulada por el Tribunal Constitucional.

Junqueras recurrió a la demagogia al lanzar el mensaje de que Madrid le va a pedir el cierre de hospitales, escuelas y servicios sociales, una serie de recortes que calificó de «inaplicables». Sin embargo, la misiva de Montoro en ningún momento exigía tal esfuerzo. Cataluña cerró 2015 con un déficit de 5.532 millones de euros, un 2,7% del PIB. Pero, este año se presenta más amable porque sus ingresos van a ser mayores y los gastos menores.

Las comunidades van a ingresar en 2016 más de 7.500 millones extra a cargo del cierre de 2014 de los que Cataluña obtendrá 1.862 millones. A esa cuantía, hay que sumar el ahorro en más de 1.000 millones de euros del que disfrutará, gracias al Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), por el menor pago de intereses de la deuda. Por último, no tendrá que gastar los 1.542 millones de euros que en 2015 incrementaron su déficit por el afloramiento de facturas ocultas. En total, cerca de 4.400 millones de euros de ahorro que no tendrán que salir del sacrificio de la ciudadanía.

El esfuerzo que pide Hacienda en su carta se refiere a la firma de un acuerdo para no utilizar esa disposición de crédito de 1.862 millones de euros, algo que garantizaría que con poca más disciplina presupuestaria Cataluña cerrase 2016 con el déficit comprometido con Bruselas del 0,3%.

Si Junqueras se niega a cumplir ese acuerdo de mínimos, bien hará Montoro en llevar a la práctica la amenaza de adoptar medidas «coercitivas» que dejó escrita en su carta. Cataluña mantiene un pulso permanente con el Estado y con su indisciplina fiscal perjudica al resto de regiones.

Es una desfachatez que, de un lado, la Generalitat pida favores al Gobierno para hacer frente a sus pagos o negociar con las agencias de calificación para que no hundan su nota crediticia aún más en el bono basura; y de otro, amenace con no cumplir el déficit y, además, acuse al Estado central de los recortes sociales que ha tenido que acometer en esta crisis mientras se aumentaban las partidas destinadas a la deriva independentista.

La burla a las instituciones es constante en Cataluña. Ayer se volvió a repetir en el Parlament con la votación de un texto que insta a ejecutar la declaración suspendida por el TC para avanzar hacia la independencia.Aunque la moción se descafeinó al evitar explicitar la desobediencia directa al tribunal que exigía la CUP, es una muestra más de la rebelión contra el Estado y las leyes en la que se ha instalado el independentismo.

Ex presidente de Societat Civil Catalana
Bosch desvela la verdad incómoda de la Cataluña franquista
En un duro aunque sarcástico artículo de prensa, Bosch rompe el tabú de la Cataluña franquista: fueron muchos. Por ejemplo, la familia del president Puigdemont. Pero, ¿eran traidores?
Rafael Núñez Huesca  www.gaceta.es 8 Abril 2016

“Soy un traidor a la patria. Soy lo que los separatistas llaman un “botifler”, un quintacolumnista y renegado, soy un vil fascista que defiende la unidad de España…”. Así empieza Josep Ramon Bosch su columna “Sòc un traïdor a la patria” en la recién creada Revista Catalunya Central.

El ex presidente de Societat Civil Catalana relata, uno a uno, todos los ataques que ha sufrido por ser un traidor a la patria. Insultos, acoso, pintadas en su domicilio, escarnios, amenazas e invitaciones poco amables a salir de Cataluña. Incluso la agresión a su hija, cometida al grito de “¡Tu padre es un fascista¡”.

Y siendo así su vida cotidiana en la Cataluña nacionalista, era lógico que Bosch apareciera en un libro de título “Perlas catalanes. Tres siglos de colaboracionistas” y del que ya ha dado cuenta este periódico. El libro, concebido al modo de las listas negras, incluye, entre otros, a Félix de Azúa, Carmen Chacón, Miquel Roca, Duran Lleida, Josep Borrell, Joan Maristany, Prim y los voluntarios catalanes, los catalanes que combatieron en Rusia enrolados en la División Azul, el Tercio de Montserrat, el general Weyler, Robert Brasillach, Josep Pla, Juan Antonio Samaranch, Cambó, Porcioles, Albert Boadella, Rosa Regàs, Carlos Sentís, Vicens Vives, D’Ors, Juan March, Francesc de Carreras, Arcadi Espada, Vidal-Quadras, Manuel Girona, Güell, Xifré o el General Prim. E incluye, también, a Josep Ramon Bosch.

En total, más de setenta catalanes que el libro califica de “franquistas”, “especuladores”, “colonialistas”, “fascistas”, “negreros”, “esclavistas” o “colaboracionistas”, que es el término con el que la resistencia francesa se refería a los compatriotas que colaboraban con el III Reich. Un vocablo, colaboracionista, cuya oprobiosa reminiscencia aprovecha el separatismo para designar a los catalanes que aún ven compatible su catalanidad con su españolidad, o, en el delirante universo nacionalista, identificar a los catalanes que "se someten al poder español".
La Cataluña de Franco

Y después de dibujar el trágico panorama personal que padece a diario y de citar a algunos de los catalanes infames que en la historia han sido, Bosch abunda en la enajenada visión nacionalista del mundo: faltan malos catalanes. No están todos, clama el catalanísimo Bosch, no exento de causticidad. Y es aquí donde hace un lapidario repaso de todos aquellos catalanes que de una u otra forma estuvieron vinculados al régimen de Franco. Regaña a los autores del libro por haberse olvidado de “Salvador Dalí, de Pere Anton Veciana (fundador de los Mossos), del padre de Luis Llach, de la tía de Lluis Llach, los abuelos de Lluis Llach, de Lluís Llach de joven, de J. Mª Gironella, los primos del Xirinacs, de la familia del consejero Comin, de Mossèn Cinto Verdaguer, del abuelo de Ernest Urtasun, del poeta Viada, de la familia de Pere Aragonés, de Isidre Gomà, de Goicoechea , de Pere Gual, del ministro López Rodó, de José Robrenyo, de Mary Santpere, Valentí Castanys o incluso se han descuidado de la familia franquista del presidente Puigdemont”.

Después del nuevo listado, que bien podría servir a los autores para hacer otro libro, Josep Ramon concluye en buena lógica que “hay muchos más catalanes que son traidores a la patria que patriotas”.
Bosch ha abordado en su columna el tabú de los catalanes franquistas, condición que a él le atribuye el separatismo, y demuestra que, como en el resto de España, hubo franquistas en Cataluña. Claro que los hubo. Y que tras la Guerra Civil el régimen no tuvo que importar alcaldes de la oscura Castilla. Centenares de catalanes, muchos de ellos provenientes del nacionalismo de la Lliga, detentaron el poder franquista en Cataluña. No en vano, fue Barcelona, de todas las ciudades de España, la que con más ímpetu se echó a la calle para recibir a Franco.

El general republicano Vicente Rojo admitía que en 1938 “toda Cataluña deseaba ya a Franco”. Es una verdad incómoda, pero atestiguada por abundante material gráfico y audiovisual, que Franco era recibido en Cataluña con espectaculares muestras de adhesión.

Pero no sólo alcaldes, diputados y ministros con decenas de apellidos catalanes, también las grandes familias colaboraron en la construcción y luego consolidación del régimen. Los Cortina, Millet, Carceller, Mateu o Trias, hoy en la órbita convergente, ejercieron un poder económico casi monopolístico en aquella España.
 


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