AGLI Recortes de Prensa   Lunes 11 Abril  2016

¡No más impuestos para el despilfarro autonómico!
En medio de una situación política delirante, la economía está desacelerándose y los beneficios de bancos, ni les cuento
Roberto Centeno El Confidencial  11 Abril 2016

Ante el fiasco de la política económica de Rajoy -que no ha dejado de vendernos como una “excelente gestión económica” cuando, en realidad, ha sido un desastre que ha llevado a la economía a una situación de agotamiento extremo y ha generado una gigantesca burbuja de deuda y gasto-, increíblemente se alzan voces en la clase política y en los medios clamando por la subida de la presión fiscal, sin que nadie se haya parado a analizar ni un segundo el despilfarro oceánico que supone el Estado de las autonomías, donde se multiplican los gastos más inauditos y estrafalarios sin control alguno. Donde, además, las duplicidades, redundancias y excesos superan los 100.000 millones de euros anuales. Que pretenda mantenerse este dislate aplastándonos a impuestos es un robo inaceptable.

La riqueza creada (PIB pm) durante su legislatura ha sido cero -1,07 billones en 2011 vs. 1,075 en 2015– y, a la vez, ha endeudando a la nación como jamás en el pasado -340.000 millones solo en deuda PDE-; ha elevado la deuda exterior a 1,7 billones, la mayor del mundo en términos de PIB. Ambas arruinarán el futuro de las próximas generaciones. Ha recortado salarios, precarizado el trabajo y empobrecido a la mayoría de la población; ha culminado la quiebra del sistema de pensiones, los futuros jubilados solo se repartirán lo que haya, cobrarán un 40% menos, y los actuales un 20% menos cuando se agote la caja de las mismas. Y ha elevado la presión fiscal al mayor nivel de nuestra historia.

Además, en medio de una situación política delirante, donde las ambiciones personales de cuatro insensatos tienen paralizada a la nación, la economía está desacelerándose y los beneficios de bancos, cuyas cotizaciones han caído más del 40% en un año, ya ni les cuento. Es intolerable que el BdE mienta descaradamente hablando de un crecimiento de 0,7 cuando todos los indicadores se han desplomado. El consumo de electricidad corregido ha pasado de +2,6% en el 4T15 al -0,7. El crecimiento de ventas en grandes empresas ha caído a la mitad, el consumo aparente de cemento en un tercio, la matriculación de vehículos de carga fuertemente correlacionada con la inversión igual, y el índice de producción industrial un 50%.

Los indicadores de confianza caen más aún. El de sentimiento económico desciende, el de confianza en el consumidor se hunde -del +1,6 en el 4T15 al -2,5 en el 1T16 –, el de confianza industrial también se desploma del +0,3 al -1,9. Pero hay más. El paro registrado cayó en 124.000 personas entre diciembre de 2014 y marzo de 2015, y creció en 1.300 entre diciembre de 2015 y marzo de 2016; los afiliados en alta en la Seguridad Social, que habían subido en 279.000 personas, han caído en 2.600 en los mismos periodos comparativos, lo que faltaba para acabar de hundir al sistema de pensiones cuyo déficit 2015, estimado en 20.000 millones, ha duplicado el de 2014.

Y la guinda del pastel: la recaudación fiscal ha caído un -1,47%, algo absolutamente incompatible con un crecimiento de la economía del 0,7, y amenaza gravemente la estabilidad de las cuentas públicas del lado del ingreso. Del lado del gasto, la nueva clase política demagoga, ignorante y barriobajera que ha llegado al poder exige también su parte del pastel y llegan con tal ansia de despilfarro que, por ejemplo, en Valencia se han comido en tres meses el déficit permitido para todo el año. Ni siquiera el blindaje del BCE de nuestra prima de riesgo ha podido evitar su deterioro, aunque sin él España suspendería pagos en semanas.
Despilfarro sin control y sin límites

El pasado miércoles, el diario 'El País' en su editorial, haciéndose eco del parecer de la casta política, afirmaba que la economía española no puede sostener otro ajuste porque dañaría la reactivación y que la desigualdad hace intolerable la reducción del gasto social. Proponía subir impuestos empezando por sociedades, algo que como todo el mundo sabe es esencial para la reactivación de la economía; subir la tasa media del IVA, cuando el efecto de la última subida sobre el consumo fue devastador, etc. Un puro dislate mientras nadie habla del verdadero problema: el nivel de despilfarro, duplicidades y excesos de todo tipo que supone el Estado de las autonomías, un modelo demencial y único en el mundo en que nadie rinde cuentas de nada, ni existe coordinación ni control alguno.

Nada que ver no ya con un Estado descentralizado, tampoco con uno federal o incluso confederal, donde el funcionamiento de cada parte está estrictamente regulado por la Constitución, mientras que la nuestra, una auténtica chapuza con más agujeros que un colador, no regula absolutamente nada, no delimita competencias, no establece controles, no define las relaciones interadministrativas, deja todo a la voluntad política, lo que se ha traducido en un océano de nepotismo, despilfarro y corrupción como jamás se había conocido en un Estado moderno. El gasto descentralizado asignado a las CCAA es muy superior al de países con estructura federal como Alemania, EEUU o Canadá, pero incluyo mayor al de países con estructura confederal como Suiza.

Es absolutamente inmoral y económicamente disparatado afirmar que hay que subir impuestos cuando tenemos un modelo de Estado donde se gasta sin control alguno. Pero no son solo las CCAA, tenemos además 8.116 municipios de los cuales un 47% tiene menos de 500 habitantes -y 1.135, menos de 100-, hay 8.116 alcaldes y 68.464 concejales, alcaldes y concejales que en las grandes ciudades tienen coche con chófer y secretaria y asesores, algo inaudito que no ocurre en ninguna capital de Europa. En Reino Unido hay 19.680 representantes locales. A la hora de acometer recortes en el gasto público, durante los últimos años, países como Alemania, Italia, Grecia y Portugal han reducido drásticamente el número de municipios. Y faltan aún diputaciones y cabildos.

En España no se ha acometido ningún tipo de recortes porque las clase política no está dispuesta a perder pesebres para sus correligionarios, sus parientes y sus amigos -“la democracia está muy bien, pero lo más importante es crear puestos de trabajo bien remunerados para todos los demócratas”, diría el ministro socialista Enrique Múgica en 1982, la idea central que ha presidido todo este disparate histórico-. Y resulta que la propuesta de la banda de los cuatro, a quien lo único que importa es el poder para colocar a sus legiones y arreglar el déficit, es subir impuestos cuando la presión fiscal sobre el trabajo y sobre la familia media es una de las más altas de la OCDE.

Autonomía en España es “sinónimo de falta de límites, de ausencia de evaluación, de comparación o de rendición de cuentas. Significa descontrol total y la práctica desaparición del Estado, justo lo contrario de lo que ocurre en los estados federales. Bajo la bandera del sacrosanto principio de autonomía organizativa, se ha dado patente de corso a todo tipo de desmanes organizativos, desigualdades salariales o disfuncionalidades administrativas” (1). Las CCAA han sido responsables además del saqueo y la quiebra del sistema de cajas de Ahorro que tanto había ayudado a los españoles más humildes durante 170 años. Es escandaloso que en lugar de acabar con este océano de despilfarro y corrupción, lo único que se les ocurre es subir impuestos, cuando desde 2008 nos han subido o creado 85 figuras tributarias. En 2014, nuestra presión fiscal subió más del doble que en la OCDE.
La cuantificación del desastre autonómico

Las dos grandes partidas del gasto autonómico se refieren a Sanidad y a Educación, y cuando se habla de recortar o de controlar el gasto, los dirigentes autonómicos claman diciendo que no tolerarán recortes en estas dos partidas. Pero lo que estos políticos incompetentes y venales ocultan es que desde 2001, cuando estas competencias les fueron transferidas insensatamente por Aznar, han multiplicado el gasto sanitario por dos y el gasto en educación por seis, sin que la calidad de los servicios recibidos por los ciudadanos haya mejorado lo más mínimo, antes al contrario. ¿Cuáles han sido los motivos? Los habituales, decenas de miles de enchufados, proyectos megalómanos que permiten comisiones a juego, fragmentación y caos en la contratación, particularmente en farmacia.

Por tanto, lo primero es devolver al Estado las competencias en Sanidad y Educación donde, aparte otro tipo de consideraciones como la igualdad entre los españoles y que la enseñanza sea enseñanza y no adoctrinamiento y falsedad, el ahorro sería de unos 20.000 millones. Y estamos hablando no de recortar un euro en Sanidad y Educación, sino de gestionar mejor y de poner en la calle a los cargos de libre designación, a las legiones de enchufados y a centralizar la farmacia, que supone la mayor partida de gasto y que hoy en el mejor de los casos es un cachondeo: y en el peor, ya se imaginan. Las CCAA son las que más caras pagan los medicamentos de la UE. Y, por supuesto, cerrar al menos la mitad de las nuevas universidades, porque es mucho más barato enviar los alumnos a Harvard que darles la formación basura que reciben y condenarles al paro una vez licenciados.

Luego viene el gigantesco entramado público empresarial. Las cifras de gasto y de empleados de las empresas públicas autonómicas y municipales son casi imposibles de precisar porque la ocultación y la falta de transparencia es la regla. Realizando extrapolaciones a partir de CCAA cuyos costes se conocen (Valencia), el entramado empresarial autonómico con 2.338 entes, cuenta con 180.000 empleados con sueldos muy superiores a la media de la Administración, enchufados en su totalidad, lo que proporciona a los partidos y sindicatos la posibilidad de colocar a decenas de miles de parientes y amigos sin control alguno. Y el gasto asciende a 37.500 millones. De esta cifra, la mitad puede eliminarse sin problemas, esa fue otra promesa incumplida de Rajoy. A esto habría que sumar los empleados y el coste de los 5.460 entes municipales para los cuales se carece de datos fiables. En conjunto, pueden recortarse sin problemas unos 30.000 millones.

Después están las duplicidades entre AAPP, un despilfarro de unos 36.000 millones que debe eliminarse de inmediato. Y, además, sumen el coste de los 300.000 empleados públicos dedicados a imaginar, implantar y vigilar el cumplimiento de las leyes y reglamentos -más de 100.000- más disparatados que puedan imaginarse, creados para dividir España, para dificultar el comercio, la creación de empresas y en definitiva un freno gravísimo al crecimiento y a la productividad. Y, finalmente, los miles de millones en subvenciones sin control alguno. “No se ha justificado ni un solo euro”, dice la Guardia Civil respecto a las gigantescas subvenciones en Andalucía. ¿Y para financiar este robo masivo nos quieren aplastar a impuestos?

Y termino con la gran mentira: que la presión fiscal en España es baja, algo falso de toda falsedad. ¿Cómo es posible que después de la mayor subida de impuestos de la historia, la presión fiscal haya pasado del 37,2% en 2007 al 34,4% en 2015? Lo he explicado hasta la saciedad, desde 2008 se ha venido sobrevalorando sistemáticamente el PIB, tanto que el PIB real es hoy un 20% inferior al oficial, el tema es tan escandaloso y tan grave -la deuda PDE sería de 126%, el déficit oficial del 6,5% y la presión fiscal del 43%-, que un grupo de personas estamos preparando la denuncia ante Bruselas para exigir a la Comisión auditar las cifras de Contabilidad Nacional.

Pero es que, además, todos los análisis de fiscalidad sobre las familias o sobre el trabajo de la OCDE o de la Tax Foundation muestran justo lo contrario, que es una de las mas elevadas del mundo. Tres ejemplos sangrantes: el IRPF en EEUU es la mitad que en España; en Transmisiones, una herencia puede llegar a tener que pagar hasta el 34%, frente al 15% de la media de la OCDE. Y Patrimonio, el impuesto injusto posible. España es uno de los cinco países (los mas ricos) que aún lo mantienen, y estamos a la cabeza: tenemos el tipo máximo mas elevado de toda la UE, entre dos y cinco veces más.

(1) 'El coste del Estado autonómico' (UPyD).

Los ‘hombres de negro’ llegan a Madrid para vigilar a los bancos y fiscalizar al Gobierno en funciones
C. García-Ovies y L. Ramírez okdiario 11 Abril 2016

España necesita un ajuste de 25.000 millones para cumplir con Bruselas
Cataluña casi cuadruplicó el límite de déficit público en 2015
Montoro responsabiliza a las CCAA del incumplimiento del déficit

Los 'hombres de negro' de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional visitarán España durante dos semanas para fiscalizar al Gobierno en funciones ante el incumplimiento de los compromisos presupuestarios. También analizarán los balances de las entidades financieras, que preparan un nuevo plan de ajuste ante la crisis de rentabilidad.

El pasado jueves, el ministro de Hacienda en funciones, Cristóbal Montoro, anunció que España cerró 2015 con un déficit público del 5%, por encima del 4,2% pactado con Bruselas. La magnitud del desvío no ha gustado en Bruselas y durante esta semana y la que viene, una misión de la troika visitará España con el objetivo de vigilar los desequilibrios presupuestarios y el sistema bancario.

Así, los ‘hombres de negro’ de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) visitarán Madrid para fiscalizar los Presupuestos Generales del Estado y ver de dónde proviene el aumento del déficit público. Además, los técnicos auditarán los balances de los bancos con el objetivo de determinar la solvencia de las entidades y su nivel de capitalización.

Fuentes gubernamentales han confirmado a OKDIARIO esta visita de la misión de la troika, pero señalan que se trata de un proceso rutinario que nada tiene que ver con la revisión al alza del déficit público admitida recientemente por el Gobierno. Rutinaria o no, Bruselas ha reclamado a España ajustes adicionales y el ministro de Economía en funciones, Luis De Guindos, prepara una revisión presupuestaria por los incumplimientos de los compromisos adoptados.

En ese sentido, Cristóbal Montoro ha responsabilizado en varias ocasiones a las comunidades autónomas por el incumplimiento del déficit ante Bruselas. Sólo Canarias, Galicia y País Vasco cumplieron el objetivo de déficit marcado del 0,7% y en esa línea el ministro envió una carta en la que solicita a las CCAA la aprobación de un acuerdo de no disponibilidad de créditos “que garantice el cumplimiento del objetivo de estabilidad presupuestaria establecido”.

El déficit y las pensiones, en el punto de mira
Otra de las cuestiones que debe solucionar España y que preocupa a los ‘hombres de negro’ es la reforma de la financiación de la Seguridad Social. El actual sistema de pensiones cada vez supone un mayor desembolso y, de hecho, en el mes de marzo España batió su récord de gasto en pensiones, con 8.427 millones de euros. La situación sólo puede empeorar y el nuevo Gobierno deberá afrontar dicha reforma. Tampoco hay que olvidar la alta tasa de paro que registra nuestro país, que duplica la media europea.


Los supervisores de Bruselas también auditarán los balances de los bancos españoles y visitarán el Banco de España. Las autoridades europeas quieren que el sistema financiero de nuestro país esté formado por tres o cuatro entidades fuertes y no por los múltiples bancos que existen en la actualidad.

El problema es que para poder llegar a ese escenario debe abordarse un proceso de fusiones que no es posible hasta la formación de un nuevo Gobierno. El entorno de bajos tipos en el que estamos no permite tener ingresos importantes a las entidades, lo que unido al aumento de la burocracia y de la regulación hace que cualquier problema se agrave y capte la atención de Bruselas. Pese al retraso en esas fusiones, las entidades ya han dado el primer paso y se están llevando a cabo ajustes en el sector, con cierres de oficinas y ajustes de plantilla.

La visita de los hombres de negro coincide con la revisión de las previsiones macroeconómicas que está haciendo el ministro de Economía en funciones, Luis De Guindos. A lo largo del mes de abril deberá remitirlas a la Comisión Europea y acompañarlas de un ajuste presupuestario adicional, tal como han reclamado las autoridades comunitarias.

La importancia de reducir el déficit no es una cuestión baladí. Las agencias de calificación crediticia empiezan a tener dudas sobre la capacidad de España para hacer frente a su deuda pública una vez que el Banco Central Europeo retire su plan de asistencia financiera. Moody´s ha criticado en su último informe la desviación del déficit público español, apuntando que “el Gobierno es incapaz de hacer cumplir las leyes”.

Reformas estructurales para mantener la confianza
La troika reclama a España que realice las reformas estructurales pendientes para poder rebajar la brecha entre ingresos y gastos, lo que reducirá la necesidad de financiación del sector público nacional. Ese es el mensaje que lanza tanto el propio BCE como la Comisión Europea, instituciones que ven con preocupación la deriva del déficit público español, especialmente tras el último incumplimiento comunicado por el Gobierno.

En su último boletín, el BCE reclama a los países más endeudados que acometan “esfuerzos de consolidación” para garantizar una bajada del porcentaje de deuda pública respecto al PIB durante los próximos años. En el caso de España esta tasa es del 100%, es decir, que la deuda de las administraciones y la Seguridad Social equivale a la totalidad del valor de todos los bienes y servicios que produce la economía nacional.

Podemos no engaña
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  11 Abril 2016

Las fuerzas políticas que tratan de liquidar el orden constitucional y su base esencial, que es la soberanía nacional española, no han engañado nunca sobre su finalidad última, ni siquiera sobre los tramos intermedios. El separatismo vasco, en su rama terrorista (ETA) o cómplice-posibilista (PNV) jamás ha ocultado su propósito de crear un Estado independiente, que unos quieren comunista y otros xenófobo y pasado por agua bendita. El separatismo catalán tampoco ha engañado sobre su proyecto de liquidar el español como herramienta secular de relación entre los catalanes y con los demás españoles. Simplemente, la ETA-Lliure, ERC, la CUP y toda la prograda barxista quieren una república catalana comunista, y los Pujol y Godó la quieren ungida por Bruselas y eternamente financiada por España. Pero la infame persecución totalitaria que empieza por la lengua y afecta a todas las libertades cívicas -denunciada dramáticamente en el Parlamento Europeo la semana pasada- es compartida y ejecutada por ambas facciones.

Podemos es una herramienta con la que no contaban los separatistas, ya que el PSOE, aunque aliado en la progresiva liquidación de la soberanía nacional, tiene en su interior un almita popular española que puede revivir cualquier día. Pero un partido comunista tercermundista y antisistema, con cinco millones de votos y 69 escaños, es un socio como nunca soñaron Pujol, Arzallus y la ETA. Como su discurso progre setentero interioriza el mismo complejo catalanista del PSOE (Ada Colau en vez de PSC) el sueño separatista se acerca si Podemos logra más votos que el PSOE.

Para eso, hace falta que el PSOE sirva de escabel a Podemos. Y es lo que hizo Snchz antes de las elecciones y querría haber hecho después. Sucede que el proyecto totalitario podemita, por ahora, no precisa del PSOE. Snchz se queja amargamente de que Iglesias "lo engañó" al "garantizarle personalmente" que negociaría con Rivera. Querrá decir que él quiso engañarlo y engañarse, porque el numerito vicepresidencial y el respaldo al referéndum catalán mostraban que la "garantía personal" era la del tocomocho. Ni los separatistas ni Podemos, aunque mientan siempre, pueden engañar a nadie. Lo que pasa es que el PP y el PSOE siguen empeñados en engañarse a sí mismos. Con totalitarios y separatistas no hay acuerdo que valga.

España
Mapa del Islam en España: 300.000 musulmanes más en los últimos cinco años y 1.400 centros de culto
S.E.Madrid ABC  11 Abril 2016

España cuenta con casi dos millones de personas que profesan la religión musulmana, un colectivo religioso que ha experimentado un gran crecimiento en los últimos años. Hay más de mil centros de oración repartidos por toda la geografía española, incluyendo cientos de locales particulares. Según las fuentes consultadas por Europa Press, al menos en un 6 por ciento de ellos se profesan mensajes radicales, contrarios al discurso oficial de los representantes de la comunidad islámica.

Según el Estudio Demográfico de la Población Musulmana elaborado por la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE) y el Observatorio Andalusí, el número de musulmanes es de 1.887.906 personas. Esto supone 29.497 musulmanes más que en 2014, un crecimiento del 1,6 por ciento. Sólo en los últimos cinco años hay 300.000 musulmanes más en España.

Crece especialmente el número de españoles que profesan la religión del Corán, bien sea porque han adquirido la nacionalidad o porque ya han nacido en España. También hay un goteo de gente que, desde los años 60, ha ido abrazando esta religión y que hoy suman 22.808 personas. En 2015 los musulmanes de nacionalidad española aumentaron un 8,4 por ciento (hasta llegar a las 779.080 personas) mientras que los musulmanes llegados de otros países se redujeron un 2,7 por ciento (aún son mayoría con 1.108.826 personas).

MUSULMANES ESPAÑOLES
Llegan sobre todo desde Marruecos, Pakistán, Argelia, Senegal y Nigeria y su presencia crece sobre todo en Melilla, Murcia, País Vasco, Alicante, Almería, Cádiz, Cuenca, Granada, Huelva y Palencia. En los años 40 se inició una inmigración musulmana cuyos descendientes siguen viviendo en España. Más de la mitad de los musulmanes españoles (433.030 personas) son hijos, nietos y bisnietos ya nacidos en suelo español.

Por autonomías, las que cuentan con un mayor número de ciudadanos musulmanes son Cataluña con 510.481, Andalucía con 300.460, Madrid con 278.976 y la Comunidad Valenciana con 200.572. Por municipios, destacan Barcelona, Ceuta, Madrid y Melilla, seguidos por Badalona, Cartagena, El Ejido, Málaga, Murcia, Terrassa, Valencia y Zaragoza. Los que menos tienen son Orense, Zamora y Palencia.

La Comisión Islámica de España que preside Riay Tatary calcula que en España hay en torno a 1.200 lugares de culto, de los cuales sólo 12 son mezquitas de nueva planta, entre las que se encuentran las dos de Madrid -la central de Tetuán y la de la M-30-, la de Valencia, las tres de Málaga, la de Granada, las dos de Ceuta y las dos de Melilla; y el resto son locales o pisos habilitados como lugar de culto.

Mezquitas
Por su parte, el observatorio del pluralismo religioso en España (que depende del Gobierno) cifró el pasado junio en un total de 1.334 lugares de culto. Este dato supone el 21 por ciento dentro del total de los lugares de culto de todas la religiones presentes en España.

Las fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por Europa Press elevan la cifra de "lugares de culto de todo tipo y situación legal" hasta los 1.400 aproximadamente. Ahí se incluyen inmuebles particulares, locales, bajeras, garajes... De esa cifra, los expertos en terrorismo yihadista calculan que al menos en un seis por ciento se profesan mensajes radicales. Se trata de una minoría, pero afectaría a algo más de 80 centros en España.

Estos mensajes radicales se detectan principalmente a la hora de hacer valoraciones de tipo político o al analizar conflictos internaciones, apuntan estas fuentes. En cualquier caso, los lugares de culto o mezquitas han perdido influencia a la hora de radicalizar a sus fieles en favor de Internet y las redes sociales, actual foco de captación y proselitismo de las ideas yihadistas.

Radicales, no violentos
«Se puede hablar de mensajes radicales, pero no violentos», advierte Tatary, quien considera un «error» hablar de porcentajes al abordar estas cuestiones y ve injusto la relación entre Islam y terrorismo: «el 99 por ciento de los musulmanes son gente que quiere el bien para todos».

Así se expresaba Tatary en relación a la violencia terrorista el pasado enero: «La protección y valor de la vida humana, así como la prohibición clara y expresa de matar de ninguna manera por ningún motivo a otro ser humano, son imperativos coránicos y mahométicos, islámicos por tanto, y que se proclaman por todas las mezquitas de España, lugares de paz y oración».

Según los datos del Ministerio del Interior, desde el 11M han sido detenidas 617 personas en España por yihadismo. Sólo el año pasado se registraron 75 arrestos y en lo que va de 2016 se han producido 14. «La mayoría de los detenidos eran de fuera o de regiones limítrofes con Ceuta», indican desde la Comisión Islámica de España.

Detenidos yihadistas
El Real Instituto Elcano ofrece datos a ese respecto: Hasta un 40,5 por ciento del total de detenidos en España desde 2013 hasta noviembre de 2015 por actividades relacionadas con el terrorismo yihadista nacieron en España, según un estudio de los investigadores Fernando Reinares y Carola García-Calvo.

Sobre la edad de los detenidos en los últimos dos años, el documento indica un rejuvenecimiento en el perfil. El 67,6 por ciento tenía entre 20 y 34 años en el momento del arresto, si bien la edad media de las mujeres era más baja que la de los hombres, 22,7 años frente a 30 años. Hay además una importante presencia de conversos --que se convirtieron al islam y se radicalizaron hasta implicarse en el terrorismo yihadista--, el 14,5 por ciento del total de detenidos desde 2013 en España.

El Gobierno activó un plan integral de prevención de la radicalización a partir del cual se establecen focos de radicalización. Desde Interior se admite que tienen diagnosticados focos de radicalización, la mitad están en Cataluña.

Charnego mola: es noble y es hermoso
Jesús Royo Arpón www.lavozlibre.com  11 Abril 2016

Lingüista

Cuando fui presentado a los tíos ricos de mi novia, que vivían en pleno Pedralbes, me preguntaron de dónde era yo, y contesté “soy charnego”, o sea catalán hijo de inmigrantes. La tía abuela soltó “uy, qué palabra más fea”. Hay que decir que ella provenía de fuera de Cataluña, y nunca llegó a hablar en catalán, pero había captado perfectamente el baldón infamante asociado a la palabreja. Entonces, años 70, la palabra se usaba casi sin reservas, con intención denigrante, sí, pero era algo aceptable y aceptado. Incluso existía una reivindicación de su uso, como concediéndole la nobleza que da el trabajo y la explotación. Recuerdo que un cartel hacía publicidad de un “espectáculo charnego”. El propio Paco Candel firmó una colaboración regular en 'Interviú' bajo el epígrafe 'Un charnego en el Senado'.

Pero luego, en la nueva situación democrática y nacionalista, y al albur de la polémica sobre quién es catalán, la palabra charnego desapareció del mapa. De ser una palabra siempre presente, una categoría primaria de clasificación social, de repente desapareció. Se esfumó. “Ya no hay inmigrantes”, proclamaba Ignasi Riera desde el PSUC. Esas palabras de Riera eran interpretadas en el gobierno Pujol como “...y su lengua es el catalán”, lo cual permitió imponer la inmersión lingüística como un favor al inmigrante. Charnego pasó a ser palabra tabú, impronunciable. Su frecuencia era la misma de siempre, porque no hay nada más pertinente en Cataluña que el dato ser/no ser catalán. Pero era una frecuencia negativa: de ser la palabra más frecuentemente pronunciada pasó a ser la palabra más frecuentemente evitada. Brillaba por su ausencia, literalmente. La “normalización” fue todo menos normal.

Ahora, en esta nueva transición poscrisis, se ha vuelto a levantar el tema. El diputado Rufián de ERC (una jugada del soberanismo para crecer en el cinturón metropolitano) se ha presentado en las Cortes como “charnego independentista”. En Madrid se lo han despachado con un displicente “ah, bueno”, pero en Barcelona se ha disparado la respuesta previsible: Justo Molinero (el charnego mimado por Pujol) llamó a Rufián gilipollas, porque “eso de los charnegos... ¿Él, con la edad que tiene, lo ha vivido? ¿Se lo han dicho? Rufián, ¿te lo han dicho alguna vez?” Lo cual viene a ser lo mismo que lo de mi tía abuela: charnego, qué palabra más fea.

Pues yo creo que no. Charnego es una palabra hermosa, y ya es hora de quitarle el sambenito infamante. Y es noble, con la nobleza honrada del trabajo y el esfuerzo. Pero sobre todo, puede resultar útil en la situación actual. El triunfo de Ciudadanos ha traído una novedad importantísima: se presentan como catalanes, sin complejos, tan catalanes como los oriundos “patanegra”. Pues eso: charnego es el catalán de habla castellana, tanto si es de clase alta o baja, de origen inmigrante o autóctono. Creo que charnego es una denominación mejor que inmigrante: porque inmigrante resalta el origen foráneo o la situación transitoria, incompleta y subalterna. Charnego, en cambio, declara la calidad “estructural” de la inmigración española en la Cataluña actual, como se desprende de los estudios demográficos de Anna Cabré. Ser charnego es una de las (dos) maneras de ser catalán, precisamente la mayoritaria hoy en día. O sea que hacernos mudos, transparentes, ocultos, despreciar nuestra lengua o considerarla sospechosa, culpable de no sé qué, debe ser considerado una afrenta a Cataluña. Lo puedo decir más claro: los catalanistas ofenden a Cataluña. Defender Cataluña hoy significa defender el castellano tanto como el catalán, porque el castellano es la primera lengua catalana.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Asesinos, mentirosos y traidores
EL EDITORIAL  www.gaceta.es  11 Abril 2016

El regalo de Puigdemont a Pablo Iglesias revela las simas de mentira oficial donde ha terminado cayendo la cultura política española, atrapada en la glorificación de todo cuanto aspira a destruir la propia identidad nacional de España.

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha tenido el bonito gesto de regalar a Pablo Iglesias un cómic laudatorio sobre la vida de Andrés Nin, el líder del POUM asesinado por los servicios secretos soviéticos durante la guerra civil española en una de las episódicas purgas internas que conoció el bando del Frente Popular. En su dedicatoria, el president define a Nin como “alguien que expresó muy bien el compromiso del obrerismo catalán en la lucha por los derechos nacionales como indisociables del proyecto social”. Es curioso, porque este aspecto es sin duda el menos importante, hasta la irrelevancia, en la ejecutoria política de Nin. Andrés Nin, comunista convencido, agente de la Komintern durante años, jugó intensamente en el campo del obrerismo catalán durante los años 20 y 30, sí, pero su contribución a los “derechos nacionales” catalanes es insignificante: él tenía en la cabeza otras cosas. Cosas como la feroz represión que sus huestes desataron en la Cataluña gobernada por el Frente Popular y que se sintetizan en la feroz frase del propio Nin: “la clase obrera ha resuelto el problema de la Iglesia por el procedimiento de no dejar una en pie”. El número de víctimas del terror rojo en Cataluña durante los primeros meses de la guerra se evalúa en más de 6.000 muertos entre julio y diciembre de 1936.En ese periodo, Nin ostentó un papel determinante e incluso desempeñó la consejería de Justicia (sic) de la Generalitat entre el 26 de septiembre y el 12 de diciembre. Después, como ya ha quedado dicho, cayó víctima de las luchas de poder en el seno del Frente Popular. La versión más común es que los soviéticos ordenaron su detención y, acusado falsamente de traición, fue desollado vivo cerca de Alcalá de Henares.

Es interesante que la Generalitat haya escogido un cómic épico sobre semejante personaje, un criminal político, como obsequio institucional. Es interesante ver cómo la cultura oficial catalana retuerce la historia real para hacerla coincidir con el proyecto político separatista. Es interesante también que Pablo Iglesias haya sido el recipiendario del regalo; alguien podría ver ahí un reproche a los abuelos o, aún peor, una velada amenaza. Es interesante, decimos, porque el gesto revela las simas de mentira oficial donde ha terminado cayendo la cultura política española, atrapada en la glorificación de todo cuanto aspira a destruir la propia identidad nacional de España. Y es interesante, también, que el episodio no haya suscitado en la derecha (o lo que sea el PP) más que el comentario sabiondillo de Andrea Levy reprochando a Puigdemont haber escrito la palabra “bien” con tilde en la “e”. Qué nivel…

Por cierto: en su escrito “El marxismo y los movimientos sociales” de 1934, Adreu Nin explicaba claramente cuál era su objetivo en relación con el separatismo. ¿Lo sabe Puigdemont? Dice así: “Enarbolar la bandera de la República catalana, con el fin de desplazar de la dirección del movimiento a la pequeña burguesía indecisa y claudicante, que prepara el terreno a la victoria de la contrarrevolución, y hacer de la Cataluña emancipada del yugo español el primer paso hacia la Unión de Repúblicas Socialistas de Iberia”. En una Cataluña gobernada por tipos como Nin, la gente del estilo Puigdemont habría terminado en un gulag en los arrozales del delta del Ebro. Quizá la idea haya pasado ya por la cabeza de Pablo Iglesias.

Euskadi se encamina hacia la senda de Cataluña
Bildu y Podemos empujarán al PNV hacia la deriva soberanista con un Parlamento en el que los partidarios del "derecho a decidir" sumarían más del 70% de los escaños
Gonzalo López Alba El Confidencial  11 Abril 2016

El próximo Gobierno, sea del color político que sea, se va a encontrar con una montaña de problemas sobre la mesa. Uno, nada menor, es el de la articulación territorial de España, y no solo por la deriva soberanista emprendida hace tiempo por Cataluña. Si los pronósticos electorales y algunos vaticinios políticos se cumplen, el País Vasco puede tomar en breve la senda catalana.

El lehendakari Íñigo Urkullu ha mantenido hasta ahora una estrategia diferenciada del nacionalismo catalán, promoviendo la búsqueda de un mayor autogobierno sin rupturas unilaterales. Pero, tras las próximas elecciones en Euskadi, previstas para el otoño, habrá un nuevo escenario parlamentario que puede arrastrar al PNV al mismo proceso que vivió CiU.

Según el Euskobarómetro de enero, la participación de Podemos y Ciudadanos, unida al probable retorno de Arnaldo Otegi como candidato de Bildu, alterarán la estabilidad electoral vasca, ampliando el pluralismo parlamentario, con una mayor fragmentación, y complicando la gobernabilidad de la comunidad autónoma. Su pronóstico es que el PNV resistirá como primera fuerza, pero más debilitado que hasta ahora, con Podemos y Bildu disputándose la segunda posición, mientras que el PSE caerá a la cuarta posición y Ciudadanos entrará en la Cámara autonómica ocupando el espacio de UPyD.

La interpretación del equipo de investigación sociológica de la Universidad del País Vasco es que, por primera vez, haciendo excepción de la situación especial de 2009 -por la ilegalización de Batasuna-, no habrá mayoría nacionalista y sí de izquierdas. Pero los partidarios del “derecho a decidir” -PNV (22-23 escaños), Bildu (13) y Podemos (19-21), aunque allí es percibido como “un partido español”, sumarían más del 70% de los escaños, el 72% con la horquilla mínima y el 76% con la máxima. Al PNV ya no le bastaría para seguir gobernando con el pacto de estabilidad suscrito en esta legislatura con el PSE (32 de 75 escaños en el mejor de los casos), que posteriormente se amplió al ámbito municipal y foral, y tendría que buscar también el apoyo del PP para sumar una mayoría absoluta alternativa.

Si se cumple el pronóstico del Euskobarómetro, lo más previsible es que Urkullu intente seguir gobernando en minoría, con un apoyo estable del PSE y acuerdos puntuales con Bildu, Podemos e incluso con el PP. En caso contrario, tendría que apoyarse en Bildu, lo que supondría un regreso a los planteamientos del pacto de Estella. Y lo más previsible es que Bildu, con Podemos de acólito, presione al PNV para que adopte la vía catalana.

La demanda del PNV de un “nuevo estatus político” para Euskadi ya constituye un planteamiento de ruptura del modelo constitucional, puesto que pretende trasladar al conjunto de sus relaciones políticas con el Gobierno de España la bilateralidad que caracteriza el concierto económico, aunque a diferencia del nacionalismo catalán propone su consecución por la vía del acuerdo y no de las decisiones unilaterales. Pero, en la práctica, es una apuesta por un modelo de Estado confederal que rompería el del Estado de las Autonomías.

Las elecciones vascas tocan en octubre, pero la fecha está condicionada por el desenlace de las negociaciones para la formación del Gobierno de España. Si se repiten en junio las elecciones generales, las vascas serán en el otoño, pero si Pedro Sánchez logra cerrar en el último minuto un pacto que haga posible su investidura, el PNV prefiere adelantarlas a junio. Es por esto que los peneuvistas, para estar preparados ante cualquiera de los dos posibles escenarios, tienen programada para el 7 de mayo la proclamación de Urkullu como candidato a la reelección.

De esta forma, si opta por un adelanto a junio, cogería con el pie cambiado a otros partidos ya que, hasta la fecha, el único que tiene candidato oficial es el PSE, que presentará a su secretaria general, Idoia Mendia. Este movimiento podría afectar sobre todo a Bildu, que quiere presentar a Otegi, pero cuya estrategia pasa por demorar lo más posible su nominación oficial para evitar que pueda ser inhabilitado por la Audiencia Nacional esperando a que las elecciones ya estén convocadas, de modo que la decisión pasaría a estar en manos del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco al afectar a un miembro de una lista electoral. Los independentistas fían en gran medida su resultado al carisma de Otegi porque su paso por las instituciones les ha producido desgaste y el voto antisistema se ha ido en buena parte a Podemos.

Euskadi no es un islote ajeno al terremoto político provocado por la irrupción de los nuevos partidos. No obstante, a diferencia de CiU y del conjunto de los partidos clásicos, el PNV está resistiendo mejor y conserva un poder político, institucional, económico y social avasallador. Euskadi no es tampoco el “oasis” que se vendió de Cataluña, pero Urkullu ha construido la imagen de que el País Vasco es una suerte de “Arcadia feliz”. Sin embargo, no todo es tan bonito como lo pinta: su tasa de crecimiento económico y de creación de empleo es inferior a la del conjunto de España, sus universidades se han caído del ranking de las más reputadas y han empezado a aparecer casos de presunta corrupción vinculados a la etapa de Ibarretxe. Además, el privilegio del Concierto Económico es muy favorable para los intereses vascos cuando hay bonanza económica, pero se vuelve en su contra en momentos de crisis porque mientras que su aportación a las arcas del Estado es fija, lo que recauda varía en función de la marcha de la economía. Y, por la particularidad del Concierto, no puede recurrir como otras comunidades al Fondo de Compensación.

Los socialistas, tras la anomalía que supuso el gobierno de Patxi López, que solo fue posible por la ilegalización de Batasuna y el apoyo de parte del nacionalismo más moderado asustado por el plan Ibarretxe, viven una complicada transición desde el final de aquella legislatura que va mucho más allá del cambio de liderazgo. Para empezar, lejos de rentabilizar su paso por Ajuria Enea, el partido ha sido castigado electoralmente por ir del brazo con el PP, algo difícil de entender en una comunidad donde el entendimiento entre PNV y PSE tiene una larga trayectoria histórica que lo convierte en normal y hasta natural, lo que se ha traducido en una notable pérdida de poder local, aunque se viera compensado a posteriori por el pacto global con los peneuvistas en ayuntamientos y diputaciones forales.

Podemos, que ya tiene representación en las tres Juntas Generales, se ha nutrido básicamente de antiguos votantes socialistas, junto con abstencionistas crónicos y parte del voto antisistema (al estilo de la CUP catalana) que también recoge Bildu. Y, además, el PSE es un partido con muy poca militancia (5.116 afiliados) y sumamente envejecido. Pero, sobre todo, se ha quedado sin storytelling. Los socialistas vascos construyeron una épica de la resistencia mientras hubo terrorismo, pero ese relato ya se ha agotado y precisa de uno nuevo, adaptado a los tiempos y las circunstancias.

Todo apunta a que, sin renunciar a su carácter “vasquista” -defienden la reforma del Estatuto de Gernika, el único que no se ha modificado, con ratificación en referéndum, y aceptan el reconocimiento de Euskadi como “nación”, pero en términos culturales y no de soberanía política-, los socialistas intentarán presentarse como “la izquierda útil” y “el dique” que puede frenar una deriva soberanista a la catalana sin traicionar su naturaleza vasca.

Mendia, que fue portavoz del Ejecutivo de López, goza en este sentido de la ventaja de su perfil personal: euskaldún -López empezó a estudiar euskera cuando fue elegido lehendakari–, procede de una familia nacionalista y entre sus profesores de la Universidad de Deusto tuvo a Xabier Arzalluz, expresidente del PNV. Pero es una apuesta a medio plazo más que al corto y tendrá que hacer frente a un severo retroceso en los próximos comicios (el Euskobarómetro le pronostica una caída de 16 a nueve diputados).

La líder socialista no descarta acuerdos sectoriales con Bildu y Podemos, y de hecho ya ha votado en esa legislatura con los primeros para aprobar, en contra del PNV, la ley que convirtió la vivienda en un derecho subjetivo, pero fuentes de la dirección del PSE descartan que ese entendimiento pudiera despejar el camino para un acuerdo de gobierno: “Nosotros no somos el PSC. Tenemos acreditada una coherencia histórica de rechazo a la independencia y la autodeterminación, eso que ahora se llama el derecho a decidir”.

Independentismo versus lengua
Un manifiesto que impone el uso exclusivo del catalán choca con la estrategia soberanista de abrirse a castellanohablantes
ÁLEX GUBERN Barcelon ABC  11 Abril 2016

Entre el orgullo «charnego» que proclama Gabriel Rufián (ERC) y el esencialismo de quienes no entienden una Cataluña que también habla castellano, el independentismo catalán ha topado con un debate incómodo: ¿qué hacer con el castellano cuando se proclame la República catalana? ¿Debe ser lengua oficial al mismo nivel que el catalán? Entrando en el terreno de la política ficción, pero en un momento en el que el soberanismo presume de estar ya construyendo los mimbres del futuro estado, un manifiesto que reclama la marginación del castellano ha causado conmoción en el soberanismo, que de forma más o menos amplia lo ha rechazado por una cuestión de principios, pero también de oportunidad.

Hace pocos días, un grupo de filólogos y gente del ámbito de la cultura (Grupo Koiné) publicó un manifiesto en el que pide que el catalán tenga el estatus de «lengua territorial» en una Cataluña independiente, con el castellano en un plano marginal. El texto choca de pleno con la tesis oficial, de ERC y CDC, de que catalán y castellano tendrán estatus de lenguas cooficiales en una hipotética Cataluña independendiente. Del mismo modo, el manifiesto contradice la estrategia impulsada por el soberanismo de atraer a este campo a sectores castellanohablantes, simbolizada por la candidatura republicana al Congreso, con el citado Rufián a la cabeza.

El citado manifiesto, firmado por un grupo de académicos, profesores universitarios, escritores y lingüistas, lleva por título «Por un verdadero proceso de normalización lingüística en la Cataluña independiente», y considera que el castellano, «lengua de la inmigración, toma a todos los efectos el rol de lengua por defecto» y denuncia que «la ideología bilingüista» no es más que una forma de «encubrir y legitimar la subordinación de una lengua a otra». «Algunos grupos políticos, bajo la capa de la ideología bilingüista, proponen para la futura República catalana que la anormalidad lingüística actual se siga garantizando y se vuelva falsa normalidad», añade el manifiesto. Además, reclama para el catalán estatus de «lengua territorial» y carga contra la «implantación del castellano en Cataluña», fruto de la «bilingüalización forzosa de la población». El mismo texto ve a la inmigración llegada a Cataluña durante el franquismo de «instrumento involuntario de colonización lingüística».

La tesis de fondo del manifiesto, el lenguaje utilizado y el momento de su publicación han causado una profunda incomodidad entre las filas soberanistas:algunos sectores lo han descalificado de plano, mientras que otros se han desmarcado pero sin renegar del mismo por completo. La polémica llegó al pleno del Parlament esta semana, donde el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, evitó censurar el texto del grupo Koiné. Puigdemont aseguró que su gobierno debe «responder de sus políticas y compromisos, o si de alguna vez firma un manifiesto, cosa que no ha hecho ni hará en el futuro», y recordó que «manifiestos se hacen muchos y de todas las tendencias», por lo que su gobierno no puede «estar posicionándose cada vez» sobre ellos. «El posicionamiento está en nuestro programa de gobierno, que es explícito sobre esta materia», se limitó a decir. En la misma línea, la portavoz de la Generalitat, Neus Munté, defendió la plena garantía de los derechos lingüísticos de los ciudadanos catalanes, «hablen lo que hablen».

«Lenguas nuestras»
Si desde el ejecutivo la reacción fue más bien de cautela, muestra de la incomodidad que genera el debate, desde los partidos la reacción fue algo más contundente. El primer en reaccionar fue el diputado de ERC en el Congreso Joan Tardá, número dos de una lista encabezada por Gabriel Rufián, miembro del grupo de independentistas castellanohablantes Súmate. Tardá dijo a través de las redes sociales:«La república de Cataluña tendrá como lengua oficial el catalán y el castellano será cooficial. Las dos lenguas nuestras (...). De la misma forma, el líder de DL en el Congreso, Francesc Homs, defendió que el catalán y el castellano sean cooficiales en Cataluña.

La posición del resto de partidos ha sido mucho más contundente. El líder de Catalunya Sí que es Pot en el Parlament, Lluís Rabell, lamenta que sea «la primera vez que aparece una posición racista y fundamentalista cultural que, de alguna manera, es el reflejo invertido de muchas presiones que ha recibido la lengua catalana». Rabell instó a Puigdemont a descalificar un texto que «se permite hablar de la inmigración como elemento colonizador involuntario del Franquismo, cuando esta gente ha sido decisiva en la cohesión social y lingüística de este país».

CATALUÑA
"Murcianita" y "española de mierda": la maestra que dijo no al nacionalismo de Artur Mas
Dolores Agenjo fue la profesora que se negó a dejar las llaves de su centro para que se celebrara el 9-N. Ahora relata su experiencia en un libro ('¡Sos! Secuestrados por el nacionalismo').
Íñigo Zulet El Espanol  11 Abril 2016

De ciudadana anónima a ser reconocida como Agustina de Aragón para unos y 'musa del españolismo' para otros. El 9 de noviembre de 2014, el día en que Artur Mas convocó el referéndum de Cataluña, Dolores Agenjo alzó la voz y dijo no. Era directora en un centro de Hospitalet de Llobregat, en Barcelona, y se negó a entregar las llaves del instituto para que allí se colocaran las urnas.

Fue la única que no claudicó ante la Generalitat y se enfrentó a sus superiores jerárquicos. Después se convirtió en testigo de cargo y su testimonio fue determinante para esclarecer hasta qué punto los servicios territoriales de enseñanza de la Generalitat involucraron a los responsables de los centros en la consulta independentista. También formó parte de las listas de Ciudadanos en las elecciones autonómicas.

Catalana e hija de trabajadores manchegos, Agenjo acaba de publicar un libro -¡Sos! Secuestrados por el nacionalismo (La Esfera de los Libros)- donde denuncia en primera persona el progresivo avance del independentismo, desde su infancia en los años 50 hasta la actualidad. Repasamos aquí 10 momentos que han marcado su profundo rechazo a la causa nacionalista y que, de una forma u otra, la llevaron a tomar la decisión de no abrir su centro el 9-N.

1. SU PRIMERA PALABRA EN CATALÁN
Què dolenta ets, Maria Dolors!, le gritaban sus profesoras cuando se enfadaban (¡Qué mala eres, María Dolores!). Eran tiempos de Franco: las clases se impartían en castellano, pero cuando le reñían, las maestras lo hacían en catalán.

Dolenta fue la primera palabra que aprendió en catalán. Casi una “premonición” de lo que algunos le dirían después del 9 de noviembre de 2014, escribe Agenjo en su libro.

2. “EL CATALÁN NO ES UN DIALECTO”
Después, Dolores se cambió de colegio. Dejó atrás a las damas apostólicas y empezó a estudiar en una academia cuyo director era “un hombre catalán y catalanista”, según describe la autora.

Aunque las clases se daban en castellano, el maestro trataba de fomentar el interés de los alumnos por el catalán. “No es un dialecto, es una lengua al mismo nivel que el castellano”, les decía.

3. “LA MURCIANITA”
Dolores conoció a Joan en la biblioteca de su barrio. Fue su primer amor. “Era un chico catalán, barbudo y melenudo al estilo hippie de los años setenta”, recuerda. Al principio le hablaba en castellano, pero después pasó a hacerlo exclusivamente en catalán.

Pronto le presentó a sus padres. Y con la madre de Joan no congenió nada bien: la veía 'poquita cosa' para su hijo. “La típica madre posesiva”. Un día, Joan le contó que su madre se refería a Dolores como 'la murcianita'. Un comentario que dañaría irremediablemente la relación con su 'suegra'.

El rechazo hacia los obreros procedentes de otras regiones en España era algo común entonces, según cuenta la exdirectora. El uso despectivo del gentilicio "murciano" o el término "charnego" se utilizaban para señalar a todos aquellos que no hablaban catalán.

4. “NO SON COMO NOSOTROS”
“Ellos no tienen nuestras costumbres, hacen comidas raras y no hablan nuestra lengua. No son como nosotros”. Así pensaba una compañera de clase de Dolores, que contaba a sus amigas cómo sus padres no aceptarían que se casara con un murciano.

Cuenta Dolores que el odio al no catalán también lo sufrió su madre. Durante una temporada trabajó en una fábrica de botones y, según le contó a su hija, entre sus compañeras había una que se quejaba de que habían llegado los murcianos a Cataluña para quitarle el trabajo a los catalanes. Ese desprecio hacia la inmigración también lo compartió el propio Jordi Pujol en su libró La inmigración, problema y esperanza de Cataluña (1958), cuando se refería al andaluz como “un hombre que vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual”.

5. “NO SOY ESPAÑOLA, SOY CATALANA”
Su primer viaje fuera de España fue a París. Dolores se fue con sus amigas del instituto. Tenía 18 años y eran los últimos de la dictadura franquista.

Hubo un comentario que hizo una de sus compañeras que la dejó helada. Durante su excursión a Versalles, conocieron a unos chicos franceses. Les dijeron que eran de España y hablaron de Mallorca y de que ellos solían veranear allí.

A la mañana siguiente, comentando las impresiones que les habían causado aquellos jóvenes, Eva sacó el tema y dijo que “a mí, cuando me preguntan de dónde soy, nunca digo que soy española, digo que soy catalana”. Sus compañeras no respondieron. “Parecía como si, además de reivindicar una identidad nacional, nos recriminase a las demás nuestra falta de conciencia nacional”, relata Agenjo al hablar de aquel episodio.

6. EL ALUMNO “FACHA”
En sus primeros años como profesora en el instituto de Pedralforca en Hospitalet de Llobregat, a Dolores le llamó la atención cómo una profesora calificó a un alumno, Álex. Álex era un chico que acostumbraba a llevar al colegio una banderita de España en su camiseta. No escondía su sentimiento español. Era un niño que quería entrar en el Ejército, y así se lo manifestaba a sus profesores, lo que generaba rechazo entre algunos de ellos.

Un día, una docente se refirió al chaval como “facha”. “¿Pensarías también que es facha si llevase la bandera catalana?”, le preguntó sorprendida Dolores, a lo que la profesora le respondió que “no era lo mismo”.

La adhesión al patriotismo español era visto como símbolo de fascismo. Algo parecido le ocurrió a una niña en un colegio de Sabadell. La pequeña llevaba la bandera catalana en el cuaderno de catalán y la española en el cuaderno de Lengua Castellana. Ella lo veía como algo normal. Sus compañeros no, y por eso la insultaron: “Tú no eres catalana, españolita de mierda, y deja de hablar en castellano o te vamos a tirar por la ventana”.

7. “SE DICE CASTELLANO, NO ESPAÑOL”
Llegó un momento, en la década de los ochenta, en el que sus propios alumnos la corregían cuando utilizaba la palabra España en sus lecciones de historia. Para ellos, España no existió hasta la era moderna. Sus intentos para explicarles que siglos antes los romanos ya hablaban de Hispania para referirse a España fueron inútiles.

También intentaron enmendarla cuando hablaba de la lengua española y no del castellano. “Resultaba penoso tener que aclarar a aquellos alumnos de origen andaluz, extremeño o castellano que la Constitución admitía las dos denominaciones 'español' y 'castellano' para nuestra lengua; que el castellano era la lengua románica que dio origen al español; que con la palabra español referida al idioma incluíamos todas las variedades geográficas a que había dado lugar el castellano en su expansión; que fuera de España nuestra lengua era conocida mundialmente como 'español, no como 'castellano', y que en el fondo la denominación oficial de castellano había sido motivada no tanto por el respeto a los orígenes de la lengua como a un intento de contentar a los hablantes de otras lenguas españolas”.

8. “EL ESPAÑOL NO EXISTE”
Agenjo recuerda que incluso un empleado de Hacienda le corrigió cuando pidió a la Administración que le remitiera una información en español. El funcionario le tachó 'español' y en su lugar escribió 'castellano'.

-¿Qué hace? ¿Por qué me cambia lo que he escrito?
-Porque el español no existe.

-Pero ¿qué me está diciendo usted? ¿Me está diciendo que la Real Academia Española es la academia de una lengua inexistente? ¿Me está diciendo que mi título de funcionaria del Estado acredita que soy profesora de una lengua que no existe?

El hombre se apellidaba Pérez y ni siquiera hablaba catalán. La autora lo define como “un ejemplo viviente del triunfo de la propaganda nacionalista”.

9. “EL CATALÁN, NUESTRA LENGUA”
Durante una reunión de padres en el colegio de sus hijos, Dolores pidió que a los niños también se les enseñase en español. Era 1992, y entonces los alumnos ya recibían toda la enseñanza en catalán. Tras su propuesta se hizo el silencio, y otra madre, visiblemente enfadada, habló y dijo que le “parecía increíble que se plantease esta cuestión, porque lo mejor para los niños era que se les enseñase en catalán porque era la lengua de Cataluña y que pedir enseñanza en español era sembrar división y atacar a nuestra lengua”.

Nadie replicó, pero Agenjo necesitaba una aclaración. Si al decir “nuestra lengua” aquella mujer se refería al catalán, ¿el español no era su lengua?. “Ya te he contestado que nuestra lengua es el catalán”, zanjó la mujer.

10. “BRUJA, RETRASADA MENTAL”
Al negarse a colaborar con la falsa consulta del 9N, y sobre todo después de su declaración ante los tribunales como testigo de cargo contra Artur Mas, Dolores Agenjo recibió toda clase de insultos. “Bruja que merecía ser quemada en una hoguera como en tiempos de la Inquisición”, “pasar a mejor vida en el Valle de los Caídos”, “retrasada mental”, “inculta”, “analfabeta”, “desequilibrada”, “que no está bien de la cabeza”, “reprimida”, “una vergüenza de profesora que no merecía ejercer su profesión”…

“Las amenazas y también las injurias son el pan de cada día para el que disiente de los dictados del Gran Hermano”, critica en su libro, estableciendo un paralelismo entre el nacionalismo catalán -ese ojo que todo lo controla- y el mundo que describe George Orwell en 1984.

A Agenjo los insultos le traen sin cuidado. A fin de cuentas, “la disidencia siempre tiene su precio”. Pero lo que sí valora son las felicitaciones. Y que su gesto no haya caído en saco roto.


 


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