AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 13 Abril  2016

Nuevo relato político en España
ELISA DE LA NUEZ El Mundo 13 Abril 2016

Quizá una de las cosas que tienen en común todas las épocas en que se producen grandes cambios, como sin duda es la nuestra, es la dificultad que presenta su análisis cuando las personas que están en condiciones de hacerlo -desde los medios de comunicación, los think tanks , la academia, las empresas de demoscopia y la política- están anclados en las concepciones propias de un momento anterior. En el caso del análisis de la política española resulta llamativa la brecha -no exclusivamente generacional, por cierto- entre los analistas aferrados a lo que podríamos llamar el relato de la Transición y los que aceptan sin problemas que necesitamos uno nuevo. Hay que esforzarse por que resulte inteligible y, sobre todo, funcional. En ese contexto, la nostalgia por Gobiernos fuertes y estables, sin periodos de interinidad, o los lamentos por lo mal que hemos votado los españoles al obligar al menos a tres partidos a ponerse de acuerdo para formar Gobierno no nos van a llevar muy lejos ni resultan útiles. Tampoco repetir las elecciones, a ver si con suerte sólo basta que se pongan de acuerdo dos partidos. En el nuevo relato los españoles no se han equivocado al votar, sencillamente han votado por algo muy distinto a lo que había, aun siendo más o menos conscientes de que sus decisiones podían dificultar la constitución de un Gobierno al no otorgar mayorías claras. Entre otras cosas porque la confianza abrumadora que se concedió al PP en 2011 en un momento de grave crisis ha sido dilapidada irresponsablemente al no acometer las reformas institucionales que ya entonces resultaban urgentes.

Recordemos que, más allá de las exigidas por el rescate financiero y la reforma laboral, no ha habido ninguna reforma en profundidad más, por muchas leyes o mejor dicho decretos-ley que se hayan dictado. En particular, los intereses de colectivos numerosos, bien organizados o cercanos al Gobierno (incluidos funcionarios y pensionistas) se han respetado en detrimento de otros.

La reforma de las administraciones públicas se ha quedado en un paripé, por muchas comisiones que se hayan reunido; ahí están los números del gasto público para demostrarlo. De la implacable "lucha contra la corrupción" emprendida por el mismo partido que ha visto registrada su sede varias veces, borra discos duros y registros de entrada o mantiene cómodamente aforada a Rita Barberá en el Senado mejor no hablar porque produce cierta vergüenza. Coincido con la vicepresidenta en que los hechos hablan por sí solos, pero conviene no confundir los hechos con las normas, tan frecuentemente incumplidas en España. La realidad después de una legislatura con mayoría absoluta es que se han debilitado aún más los contrapesos institucionales y la separación de poderes, y que se ha protegido -al menos mientras se ha podido- a los corruptos del propio partido, respondiendo probablemente a una lógica de devolución de favores por parte de la actual cúpula directiva.

Así que el 20-D los españoles hemos preferido un Parlamento que asegura la diversidad, el debate y el contrapeso de poderes frente al Parlamento muerto de la legislatura anterior. Como estamos viendo estos días, esta situación ha cogido a nuestra clase política -incluidos los nuevos actores- sin preparación suficiente. De ahí los choques de egos, los desplantes, los numeritos en el Congreso y, en general, la falta de seriedad con la que se ha abordado esta nueva etapa. Pero como es poco probable que nuestra democracia vuelva a la infancia del cómodo bipartidismo es mejor entender que en el nuevo relato esta situación puede ser una ventaja en que se abren nuevas posibilidades y nuevas dinámicas. Maquiavelo fue el primer pensador en darse cuenta que la prosperidad de una república no se basaba en la estabilidad y la armonía sino más bien en la disensión, el contraste de pareceres, la competencia y en la mutua vigilancia

Los pactos transversales son, por tanto, un elemento central en el nuevo relato de la democracia española y no un mal menor con el que conviene acabar en cuanto se pueda. Como es sabido, hay varias combinaciones posibles pero todas ellas pasan por el papel central del PSOE, que -en mi opinión- ha entendido bien el mensaje del electorado, y no solo del suyo. El dato fundamental es que se trata de negociar sobre documentos o papeles concretos, y no sobre cuotas de poder. Importa menos que el ministro sea de uno u otro partido, y bastante más lo que vaya a hacer. La idea del "reparto de cromos" como método para alcanzar un acuerdo pertenece a un relato ya agotado. De la misma forma, debemos enviar al baúl de los recuerdos las acusaciones de "traición" al electorado por la necesidad de ceder para llegar a acuerdos. Por el contrario, debemos incorporar a nuestro imaginario colectivo la idea del "mestizaje" o la "transversalidad" que propone el politólogo Victor Lapuente como elemento positivo.

También deberíamos superar la necesidad de personalidades carismáticas o imprescindibles. Sin duda, tener un buen candidato es una gran baza electoral, y es indudable que el éxito de Podemos o Ciudadanos debe mucho a las figuras de sus respectivos líderes. Pero, incluso aunque se volviera a abrir un periodo electoral, los partidos no deberían fiarlo todo a una sola carta, que además ya han enseñado bastante. Por otro lado, las encuestas señalan que las fronteras entre los partidos se están haciendo cada vez más permeables -gracias sobre todo a la aparición de los nuevos- y que para muchos ciudadanos la noción de "voto cautivo", que era esencial en el relato de la Transición, ha pasado a la historia. También empiezan a cansar las trasmisiones en tiempo real de conjuras, reuniones varias y, en general, de las idas y venidas de los distintos personajes. Sería bastante más interesante para los ciudadanos centrarse en el análisis de las medidas y las propuestas concretas que se quieren poner en marcha que conocer el último cotilleo político. Por eso sorprende tanto que haya tantos comentaristas y tantos políticos que no se hayan molestado en leer el Acuerdo del abrazo, y manifiesten su oposición sencillamente atendiendo a quienes lo han firmado. Como dice un viejo chiste, hay gente a favor, en contra y luego están los que se lo han leído. Pues para los que sí nos lo hemos leído resulta que es un punto de partida muy razonable para llegar a un acuerdo de Gobierno, y demuestra que se ha entendido la necesidad de poner en marcha un relato distinto. Incluso puntos concretos del acuerdo, como el de la supresión de las diputaciones, suponen pasos simbólicos importantes porque demuestran que, al menos parte de la clase política, está dispuesta -por primera vez- a hacer sacrificios en carne propia y no sólo en la ajena.

Por último, la actitud del actual partido del Gobierno en funciones sólo resulta explicable desde una lectura de la realidad política anclada en conceptos en buena medida superados, lo que es inevitable en un partido donde huele a cerrado. La falta absoluta de democracia interna y la ausencia de debate, así como la falta de influencia de afiliados y simpatizantes convierten al PP en un partido incapaz de adaptarse a las nuevas circunstancias. En esas condiciones, la bunkerización de la cúpula directiva es inevitable, dado que no hay alternativa al discurso y candidato oficial ni procedimientos internos que permitan plantearlos. En definitiva, el imprescindible cambio de relato en el PP pasa por el harakiri -por usar el símil con las Cortes franquistas- de la actual directiva, lo que a día de hoy parece poco probable. Entre otras cosas porque la única estrategia del actual PP es la de aguantar como sea y esperar a que les caiga el Gobierno como fruta madura, con o sin nuevas elecciones de por medio. Hasta el punto de que cabe sospechar si esta voluntad de resistir no tiene algo que ver con las posibles vicisitudes procesales de personas importantes del PP o de su entorno. El caso de Ignacio González, intocable mientras fue presidente de la Comunidad de Madrid, es un aviso para navegantes.

Y así estamos, en mitad de una crisis de madurez de la democracia española; hemos dejado de ser niños pero todavía no somos adultos.

Elisa de la Nuez es abogada del Estado, coeditora del blog ¿Hay Derecho? y miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.

La UE se lleva las manos a la cabeza y avisa de la gran mentira de Podemos
Benjamín López esdiario 13 Abril 2016

Los políticos europeos ven con naturalidad este paréntesis en España porque pactar un gobierno de coalición lleva un tiempo. Sin embargo, no tanto que el país se encamine a nuevas elecciones

En España se nos está pasando por alto algo que desde la perspectiva de la Unión Europea es obvio y evidente: la hipotética coalición de izquierdas que busca Podemos y con la que coquetea el PSOE se basa en una mentira de fondo, la mentira de sus propuestas irrealizables porque, sencillamente, la UE no lo permitiría.

Este martes lo decía en público el presidente del Grupo Parlamentario Popular en el Parlamento Europeo, el alemán Manfred Weber, que afirmaba que en España los partidos de izquierdas prometen que "si llegan al gobierno se acabarían las políticas de austeridad y eso no es verdad; el caso griego es el mejor ejemplo".

Eso dicen en público, que las políticas de izquierdas que prometen decenas de miles de millones de aumento de gasto público son mentira porque son incompatibles con la senda marcada por la UE que es, también conviene recordarlo, la senda que los países que integran la Unión han decidido libre y democráticamente. A Alexis Tsipras le costó sangre, sudor y lágrimas entenderlo. Pero al final, después de hacer un daño incalculable a la economía griega, acabó pasando por el aro. Eso o la expulsión de Grecia del club.

En privado van más allá. "Con Podemos en el gobierno o marcando desde fuera el programa del gobierno, el choque con la Unión Europea estaría garantizado", dice un alto representante del Parlamento Europa, que añade que "la pulsión mayoritaria entre los eurodiputados es de preocupación".

En Europa la perspectiva de la situación española es más distante y, probablemente por eso, más objetiva o menos apasionada. Los políticos europeos ven con naturalidad que se produzca este paréntesis en España porque pactar un gobierno de coalición lleva un tiempo. Sin embargo lo que no verían normal es que se llegase al extremo de repetir las elecciones, algo que sólo tiene un precedente en toda la Unión. Fue en Grecia en 2012. En mayo de ese año se celebraron elecciones y ningún partido obtuvo mayoría suficiente para gobernar. En junio se repitieron y Nueva Democracia (el PP griego) con Antonis Samaras al frente consiguió los votos suficientes para formar gobierno.

Quitando esa excepción la regla en la UE ha sido la de formar gobiernos a través de coaliciones. Muchos no se explicarían que en España dos partidos europeístas, constitucionalistas, que saben lo que es gobernar y que conocen perfectamente la responsabilidad que ello conlleva, no se pusieran de acuerdos para la gran coalición. Simplemente no cabe en sus cabezas. Pero ya se sabe que Spain is different aunque a veces sea para ir a peor.

En caso de elecciones, Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera deben irse a su casa
Valentín Carrera esdiario 13 Abril 2016

Necesitamos líderes responsables de sus actos, capaces de asumir sus errores y limitaciones sin echar la culpa del fracaso a los demás.

La última película de Almodóvar, Julieta, explora una vez más el sentimiento de culpa, una de las obsesiones del cineasta y de toda su generación, criada entre sotanas y marcada con la cruz del pecado en los confesionarios del nacionalcatolicismo. La culpa, el pecado, ¡qué gran invento!

Cada vez que te tocas, Jesús que todo lo ve, sufre. Cada vez que mientes, la Virgen llora. Cada vez que comes jamón, un niño muere de hambre en Etiopía. Cada vez que votas al PP, o a Podemos, muere un gatito. Tú, por tus pecados, tienes la culpa de los males del mundo. No es la guerra ni las armas ni los ejércitos ni las finanzas ni los mercados ni el petróleo ni los jeques ni los reyes ni los corruptos ni los soberbios. Eres tú y tus pecados: arrepiéntete.

Por estos caminos tortuosos de la conciencia expropiada transita la pobre Julieta –una espléndida Emma Suárez– con su vida hecha jirones, suplicando cariño, condenada a ser desgraciada, por su culpa, por su culpa, por su grandísima culpa.

La autonomía personal, la libertad de pensamiento como conquista laica, pasa por liberarse de ese estigma del pecado y la culpa. En la sociedad civil no existe el pecado: existe la ley, igual para todos, y la responsabilidad. Los ciudadanos respondemos de nuestros actos ante la sociedad y ante nuestras conciencias. No somos culpables a la espera de la Redención divina: somos responsables o irresponsables de nuestros actos. Julieta no es responsable de la tormenta ni del naufragio, pero se siente culpable de la muerte de su marido. Y el resto de su vida es una condena: así se las gastan los administradores de la conciencia ajena.

Aunque no lo parezca, les estoy hablando de política, y más concretamente de la rabiosa actualidad de los cuatro líderes provisionales aspirantes a dirigir los destinos de la Patria. Como Julieta, Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera comparten el estigma nacionalcatólico que obsesiona a Almodóvar y han empezado a repartirse las culpas, con la mala conciencia de los soldados romanos que sortearon la túnica de Jesús. Cuanta más culpa a repartir, menos responsabilidad.

Hay dos modelos: el que se culpabiliza a sí mismo, como la infeliz Julieta; y el que culpabiliza a los demás, como nuestros líderes máximos provisionales. Y los dos son igualmente estúpidos.

Yo/Tú tienes la culpa de nuestro divorcio, de mi cáncer, de que nos haya salido un hijo gay, de que la empresa se fuera al tacho, de que siga gobernando el PP, de que Podemos se levantara de la mesa, de pactar con extremistas, de insultarme, de no aceptar mis propuestas. ¿Lo ves, insensible? Por tu culpa acaba de morir otro gatito en Moncloa.

Todo menos asumir la responsabilidad. Todo menos una elemental autocrítica: “Os pedí el voto para gobernar el país, os prometí que lo haría y no lo he conseguido. Lo intenté, creedme, soy un tipo estupendo; pero reconozco el fracaso y asumo mi responsabilidad. Que pase el siguiente”.

Al frente de los partidos (y vale para PP, PSOE, Podemos, C'S y todos los demás) no necesitamos monaguillos nacionalcatólicos repartiéndose culpas detrás del confesionario. Necesitamos personas responsables de sus actos, capaces de asumir la realidad, las consecuencias de sus errores y limitaciones.

Si el 2 de mayo no hay gobierno en España, Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera, en fila india y por este orden, deben irse a sus respectivas casas y dejar paso al o a la siguiente. A los ciudadanos nos importa un comino de quién sea la culpa, la maldita culpa. Si el fracaso se confirma, sabemos con certeza quienes son los cuatro responsables.

Declaraciones de independencia y declaraciones de Hacienda
EDITORIAL Libertad Digital 13 Abril 2016

No se trata de quitar gravedad a la confesa intención de los separatistas de convertir la Agencia Tributaria de Cataluña (ATC) en el embrión de una futura Hacienda catalana independiente del Estado español. Ahora bien, los llamamientos de los partidos y las entidades secesionistas destinados a que los ciudadanos ingresen sus impuestos en la ATC han cosechado hasta la fecha un sonoro fracaso. Así lo demuestran los datos que ha hecho públicos el propio Departamento de Economía que dirige Oriol Junqueras, según los cuales sólo 178 personas físicas y jurídicas decidieron el año pasado pagar impuestos estatales en este organismo, que, de momento, actúa como mero intermediario entre el contribuyente catalán y la Administración tributaria española.

El fracaso de los separatistas en este decisivo ámbito es más notorio si tenemos en cuenta que esta ridícula cifra va, además, en descenso, puesto que en 2013 fueron 473 personas y en 2014, 222. De hecho, el único consuelo que los separatistas pueden encontrar está en el aumento del número de ayuntamientos que declaran sus tributos a la ATC, que fueron 63 en el 2013, 80 en el 2014 y 104 el año pasado.

Si se tiene en cuenta que en Cataluña hay 940 municipios, esas cifras siguen siendo un escaso consuelo para los separatistas, como lo debe de ser el hecho de que la recaudación total de ese embrión de Hacienda catalana independiente haya aumentado debido al aumento de los entes públicos y del número de ayuntamientos, que han ingresado 18 millones, procedentes principalmente del IVA y del IRPF, cuando en 2013 sólo alcanzaban los 7 millones.

El carácter simbólico de estas operaciones sigue quedando patente al compararlas con las cifras totales de recaudación de la Hacienda española en Cataluña, que en 2015 alcanzaron los 14.438 millones de euros por IRPF y de 14.731 por IVA.

Dicho esto, y dejando patente la hipocresía de tanto aguerrido independentista que no predica con el ejemplo a la hora de hacer su declaración, sería de necios quitar gravedad al ilegal proyecto de ruptura fiscal y más aun darlo por concluido. Y es que los separatistas no arrojan la toalla, como ilustra su anuncio de que destinarán más recursos humanos e informáticos a la ATC y aumentarán el número de oficinas de la ventanilla única tributaria de 53 a 142.

De momento, los golpistas que rigen la Administración regional de Cataluña no quieren "obligar a los catalanes a escoger entre una Hacienda y otra", tal y como han comunicado fuentes de la Generalidad a La Vanguardia. De momento, la Agencia Tributaria de Cataluña, tras recaudar el dinero correspondiente a los impuestos del Estado, lo transfiere a la Agencia Estatal de Administración Tributaria. De momento, sólo 178 personas físicas y jurídicas han decidido pagar impuestos estatales en este organismo. Pero ¿qué pasaría el día que fuesen unos miles de personas más los que lo hicieran y la Generalidad pasara a negarse, tal y como anuncia para el futuro, a que esos ingresos fiscales fueran transferidos a la Hacienda española?

El Gobierno de España no puede dormirse en unos laureles que, más que coronar un éxito propio, son el resultado de un fracaso de los enemigos de la Nación y el Estado de Derecho. Los separatistas son los primeros en admitir que el proceso de desconexión fiscal entraña muchas más dificultades y reveses y requerirá de mucho más tiempo que el que ha necesitado el ya consumado proceso de desconexión respecto de las sentencias del Tribunal Constitucional.

Por eso urge que el Gobierno de la Nación intervenga, con todo el peso de la ley, esa Administración en clamorosa rebeldía. Más vale prevenir que curar, y no se olvide que, para seguir edificando ilegales estructuras de Estado y haciendo caso omiso al ordenamiento jurídico, los separatistas no requieren de una Hacienda catalana independiente. De momento les basta con los cuantiosos Fondos de Liquidez Autonómica que les brinda la Hacienda española.

Rajoy o cómo ganar sin hacer nada
Jorge Vilches www.vozpopuli.com 13 Abril 2016

España es un país de linchamientos y de futurólogos, como escribía Josep Pla en su imprescindible “Madrid. El advenimiento de la República”. Rajoy es ya un personaje maldito, linchable incluso para muchos que votaron al PP. Todo es culpa suya: la salida socialdemócrata a la crisis, el hundimiento del centro-derecha, el ascenso de Podemos, el lavado de cara de ETA, y la casi inevitable independencia de Cataluña. El día que deje la presidencia del PP será nombrado persona non grata hasta en su propio partido. Y es que vivimos la resurrección del “¡Maura, no!” de 1909, pero sin gracia, sin tiros, y con políticos muy mediocres. En esta circunstancia, el futurólogo español, ese que aposta el codo en un bar, apura la caña y vaticina el porvenir, está haciendo su Agosto. Sin embargo, y a pesar de todo, Rajoy es de los cuatro en liza –me refiero a Pedro Sánchez, Rivera, Pablo Iglesias, y él-, el que lo tiene mejor. Me explico y ustedes me critican.

Echando a un lado el psicoanálisis y el neuromarketing, que siempre dan mucho juego, es posible explicar el comportamiento de Mariano Rajoy recurriendo a la “teoría de juegos”, una rama de la economía que ya se utiliza en la ciencia política. La idea es que el jugador, el actor político, decide su estrategia en función de cómo cree que van a funcionar los otros jugadores. Es decir; las decisiones tácticas se fundamentan en el conocimiento del adversario y en sus movimientos posibles. La aplicación de dicha teoría es muy útil, dicen sus estudiosos, cuando ninguno de los actores políticos puede triunfar unilateralmente. Bien. Esa es la situación en la que nos encontramos: un tablero de juego bloqueado, lo que se llama “equilibrio de Nash”. Empecemos.

Pablo Iglesias es un líder fracasado, algo clave en el populismo, porque no ha sabido crear lealtades suficientes como para mantener unido al partido. La ruptura con los errejonistas debilita la máquina electoral y da el poder y el discurso a los que no quieren pactar con los “socialfascistas” del PSOE, sino engullirlos. El margen de maniobra de Iglesias es muy pequeño: no puede negociar con el PSOE – la “casta” de ayer- y Ciudadanos – la “marca blanca del PP” liderada por “falangito”-. Pero tampoco se atreve a ir a elecciones por varias razones: la división interna, la presumible marcha de las confluencias, la horrible experiencia de su gestión municipal, el mal ejemplo que da el vínculo –no solo financiero- con Venezuela, la caída de imagen de Pablo Iglesias por su abuso del odio calculado, la dificultad para elaborar las listas, y los negros vaticinios de las encuestas.

Rivera es la parte ingenua y adanista del tablero. Vinieron a hacer “la Regeneración” y firmaron con el PSOE un programa político al uso, sin cambios institucionales de entidad, sin diputados suficientes, y han defraudado. Rivera está atrapado entre su discurso del “¡Rajoy, no!”, el rechazo a Iglesias, y la necesidad de contar con el PP o Podemos para triunfar. El equipo de Rivera trató de mantener una actitud “proactiva” –siguiendo la jerga de la teoría de juegos- ofreciéndose a negociar un gobierno, pero decidieron hacerlo con un PSOE maltrecho e insuficiente que bloqueaba el tablero. Su estrategia era presentarse como adalides de la gobernabilidad, pero eso les ha llevado a un callejón sin salida. Los chicos de Rivera idearon su postura sin contar con la desesperación de Sánchez por tocar poder que le ha llevado a hablar con ERC, entre otros, ni con la resistencia de Rajoy, o la caída de Errejón, proclive al acuerdo. Ciudadanos podría desear la repetición de las elecciones porque las encuestas le dan una subida –si es que alguien aún se las cree-, pero para eso habría que romper antes el pacto de gobierno con el PSOE, o mantenerlo e ir juntos a las elecciones. Eso no es fácil de vender, y los adversarios lo saben.

Pedro Sánchez no parece capaz de combinar su mantenimiento como jefe del PSOE presidiendo un gobierno con Ciudadanos –“César o nada”, porque la sombra de Susana Díaz es alargada-, y sostener al tiempo el poder municipal de Podemos y sus confluencias. Sánchez fue “reactivo” –sigo la jerga- desde el principio: copió el lenguaje y la estética agresiva y populista de Podemos, y aceptó la oferta del Rey a pesar de haber obtenido el peor resultado electoral del PSOE desde 1977. El pacto con Ciudadanos le impide un acuerdo con los nacionalistas y con Podemos, de lo cual se aprovecha Iglesias para ahondar en la podemización de las bases socialistas al culpar a Sánchez de que no haya un gobierno de izquierdas, vinculándolo con la “marca blanca del PP”. Las encuestas no le invitan a querer la repetición de las elecciones, al punto de que ha tenido que retrasar el congreso del partido. PSOE y Ciudadanos estarían ante el “dilema del prisionero”: cualquier movimiento de uno de los dos puede condenar al otro.

Rajoy dijo que no al Rey. Muchos vieron en esto un error; otros vimos un acierto porque privó a la izquierda de cobrarse la cabeza del enemigo en la sesión de investidura. No es que Rajoy esté rodeado de brillantes matemáticos de la ciencia política, sino que era fácil prever conociendo a los adversarios, echando cuentas y mirando calendario, que los otros tres no iban a llegar a ningún acuerdo, sino que se desangrarían en peleas internas y reproches mutuos. El deterioro de los otros ha sido mucho mayor que el suyo. La solución menos mala, dentro del fracaso electoral y la campaña de linchamiento de Rajoy, era esperar el bloqueo del tablero, como ha sucedido, y ofrecerse al PSOE. Solo pueden pasar dos cosas: escuchar la negativa e ir a las elecciones ante el “hartazgo” del Rey, o la aceptación, que sería cobrarse la cabeza de Sánchez. Es decir; que “el linchado” está aún muy vivo.

*Jorge Vilches es profesor en la Facultad de Políticas de la Complutense y autor de varios libros de historia, ciencia política y sociología.

Sí a Panamá, no a los infiernos fiscales
Carmelo Jordá Libertad Digital 13 Abril 2016

Si hay un argumento ridículo en la discusión pública sobre los paraísos fiscales es ese de que gracias a ellos "los pobres" (léase la clase media) "pagamos más". Lo cierto es que las clases medias estamos ya sometidas a la máxima presión fiscal de la que los estados son capaces y, al contrario, de no existir los paraísos fiscales y esa posibilidad de escaparse un poco a la voracidad recaudatoria, nuestros queridos políticos apretarían aún más la soga.

Y es que se habla mucho de los paraísos fiscales, que son pocos y cada día menos, pero a mí me preocupan más los infiernos fiscales, que son muchos y cada día más.

Es una batalla perdida, lo sé, sobre todo porque los que quieren que los demás paguemos cantidades cada día mayores de impuestos se arman con una batería de argumentos falazmente bienintencionados, y parece que todo lo que obligadamente entregamos al Estado se dedica a pensiones, colegios, hospitales y otras beneficencias varias. Ni hay corrupción, ni burocracia, ni funcionarios tocándose los pies en los ministerios y consejerías, vaya.

En cambio, los que defendemos no ya los paraísos fiscales sino la necesidad de que el Estado afloje su mordisco vampírico sobre nuestras yugulares somos presentados como unos atroces insolidarios, que estamos deseando que los niños mueran de hambre por las calles, como durante Holodomor.

Llama poderosamente la atención que, puestas así las cosas, no haya todas las mañanas largas colas de ciudadanos que quieran entregar aún más de su dinero a Hacienda, ese ente benéfico para el que nunca parece haber suficientes recursos y en el que cada euro invertido parece revertir directamente en la felicidad de un niño, un anciano, una persona hospitalizada, un inmigrante…

Quizá esta curiosa ausencia en el entusiasmo pagador se debe a que, en el fondo, incluso esos inquisidores que se amontonan en las redes sociales como una turba presta al linchamiento saben que pagar menos impuestos no sólo es racional y lógico, sino que es bueno. Y lo es por una razón básica: que todos sabemos dar a nuestro dinero un uso más racional y razonable que esa inmensa maquinaria estatal cuyo fin último no es procurarnos felicidad, sino garantizar su propia existencia.

Los hipócritas se escandalizan de que el rico quiera, como el pobre, pagar menos impuestos –con la peculiaridad de que el rico normalmente ya paga muchísimos más–, pero a mí lo que me resulta escandaloso que es un españolito normal con un sueldo medio-bajo trabaje entre cinco y seis meses para el Estado; que un mileurista esté generando en realidad un salario de 1.500 euros de los que a él le llegan bastante menos de mil entre unos sablazos y otros; que cuando usted y yo llenamos el depósito la mitad sea para un estado que no ha hecho nada para traernos la gasolina; que al pagar el recibo de la luz el que hace negocio no sea la empresa que nos la suministra tanto como los políticos que nos masacran a tasas, primas y ayudas que ellos conceden graciosamente y que nosotros pagamos. Y así con todo.

El escándalo no es Panamá y no son los paraísos fiscales, benditos los que los alcanzan, el escándalo son los infiernos fiscales en los que la voracidad del Estado y de los que pastan del presupuesto nos obligan a vivir.

La inadmisible factura de su fracaso
Editorial El Espanol 13 Abril 2016

Mientras el rey anunciaba este martes que celebrará nuevas consultas el 25 y 26 de abril, los partidos deslizaban lo bueno que sería abaratar la eventual repetición de los comicios pero sin concretar a qué gastos electorales estarían dispuestos a renunciar.

Felipe VI no está obligado constitucionalmente a proponer un candidato a la investidura, así que hay que entender la nueva ronda como un emplazamiento a los grupos parlamentarios para que nos ahorren la repetición de elecciones. Es evidente que el rey hace cuanto puede, pese a la doble negativa de Rajoy y la intentona fallida de Sánchez, porque se resiste a aceptar sin más que tendrá que disolver la Cortes y convocar elecciones para el próximo 26 de junio.

La actitud constructiva del monarca contrasta pues con la mala conciencia de los partidos y del Gobierno que, después de mostrarse incapaces de sacarnos del atolladero, compiten por escenificar que están preocupados por el coste que supondría tener que volver a votar.
Las ideas de los partidos

Así, el ministro de Justicia, Rafael Catalá, ha pedido este martes un esfuerzo por ser "imaginativos" y "acortar la campaña", pero ni siquiera ha encomendado a la Abogacía General del Estado que estudie esta posibilidad. Ciudadanos no cree que se pueda reducir el tiempo legal establecido y apuesta por un "pacto entre caballeros" para evitar "actos electorales multitudinarios". Sin embrago, desde el PSOE se sugiere que se podría eliminar el buzoneo. Podemos, por su parte, reclama una campaña "cuanto más barata mejor" pero defiende con gran interés su utilidad. Es decir, unos por otros y la casa sin barrer.

La unidad de datos de EL ESPAÑOL ha calculado que repetir los comicios supondría un gasto añadido de 192 millones de euros. Es el total de un recibo que comprendería las partidas de gasto electoral en seguridad, mailing, propaganda, logística y difusión del escrutinio (130 millones) más las subvenciones que recibirían como máximo cada grupo según los resultados obtenidos en diciembre: la cifra se corregirá una vez justificados los gastos ante el Tribunal de Cuentas, pero rondará los 62 millones.

A estos gastos directos habría que sumar el coste económico de la inestabilidad, que nuestro economista Daniel Lacalle estima en 2.000 millones mensuales por la retracción del consumo , las inversiones productivas y las contrataciones. Por otro lado, la mayor gestora de fondos del mundo, Blackrock, acaba de mostrar también su preocupación por el impacto del desgobierno español.
Quitar las subvenciones

Resulta inadmisible pensar siquiera que los mismos partidos que recibirán ayudas del Estado por los resultados del 20-D puedan volver a financiarse por repetir las elecciones. Bastaría que se pusieran de acuerdo -al menos en esto- para que no salga tan cara su irresponsabilidad. Además de eliminar las nuevas subvenciones, oposición y Gobierno deben acordar un plan para reducir al máximo las partidas electorales prescindibles, empezando por el mailing.

Los gastos electorales tienen sentido para dar a conocer las propuestas y programas de cada partido, así como a los candidatos. En términos prácticos, España lleva en campaña desde diciembre pasado y en los últimos tres meses hemos conocido de sobra sus iniciativas así como los pactos y reformas por las que apuestan unos y otros. Es de sentido común que los contribuyentes no paguen resignadamente los platos rotos de su fracaso.

España / Elecciones generales
Los partidos se llevarán 80 millones en seis meses si se repiten las elecciones
El gasto estatal aumenta hasta los 340 millones, si tenemos en cuenta que también se duplica la partida de 130 millones para logística
C. Morodo/A. Martínez. Madrid. La Razon 13 Abril 2016

La repetición de las elecciones no sale barata. Más allá del coste en clave de estabilidad política y económica, hay otros efectos que inciden directamente en las arcas del Estado. Una repetición de los comicios supondrá que los partidos se gastarán en sólo seis meses un total de 80 millones de euros –40 millones por cada convocatoria electoral–, siempre que justifiquen un gasto máximo. Seis meses que han dedicado, por cierto, a acordar que no acuerdan nada.

A esta cifra hay que sumar el gasto en logística, que vuelve a duplicarse con respecto al que ya se realizó en diciembre. Según la información que el Ministerio del Interior ofreció con respecto a la jornada del pasado 20 de diciembre, el total del gasto administrativo ascendió a 130 millones de euros. Repartidos, para el correcto funcionamiento de las instituciones, según el siguiente desglose que realizó Interior: Logística (12,5 millones), Administraciones Públicas (55,1 millones), Correos (48 millones) y telecomunicaciones (12,8 millones), más un millón y medio de euros destinados a imprevistos. Estos 130.244.505 euros tendrán que volver a invertirse si se repiten los comicios en junio, ya que el coste incluye todo otra vez, papeletas, anuncios, informática.

En cuanto al gasto que iría directamente a sufragar la actividad de los partidos, el desembolso para las arcas del Estado supondría otros 40 millones de euros en subvenciones por escaño y voto, que se suman a la cantidad ya prevista para las formaciones que concurrieron a las urnas el 20-D. La Ley Orgánica del Régimen Electoral (Loreg) establece que los partidos cobran en función de su último resultado electoral. Y como la partida no está incluida en los Presupuestos de 2016, habrá que aprobar un crédito extraordinario. Si hay convocatoria, las formaciones recibirán un adelanto según los resultados de diciembre, que se ajustará luego en función de los votos reales recibidos.

La Loreg establece una subvención de 21.467,64 euros por cada escaño que los partidos obtengan en el Congreso y/o en el Senado, y de 0,81 euros y 0,32 euros, respectivamente, por cada voto a sus candidatos en ambas cámaras. Los 350 escaños del Congreso y los 208 senadores electos –58 lo son por designación autonómica– suponen un total de 11,8 millones de gasto público en subvenciones, a lo que hay que sumar 28,4 millones si tenemos en cuenta los votos. En total, algo más de 40 millones de euros. A estos hay que añadirles la subvención por «mailing» –propaganda por correo– que perciben sólo aquellos que poseen grupo parlamentario y que supone un 0,22 por cada elector en cada una de las circunscripciones en las que el partido haya presentado lista al Congreso o al Senado.

Para sufragarlos, el Consejo de Ministros tendrá que aprobar un decreto ley con un crédito extraordinario en mayo. Ya después de las elecciones se hará el ajuste final con los resultados realmente obtenidos. La ley establece en su artículo 27 que en ningún caso la subvención correspondiente a cada grupo político podrá sobrepasar la cifra de gastos electorales declarados y justificados por el Tribunal de Cuentas en el ejercicio de su función fiscalizadora. Los 40 millones de euros es el tope máximo de gasto, siempre y cuando las formaciones justifiquen que han tenido que echar mano de todo lo que estaba a su alcance dentro de las previsiones legales.

Una vez que todos los partidos, incluido el PSOE, han asumido en el debate público la hipótesis de que la legislatura camina inexorablemente hacia un final anticipado y unas nuevas elecciones, los primeros mensajes de las formaciones fueron ayer dirigidos a hacer guiños a campañas más austeras. Si atendemos a los resultados obtenidos en diciembre, la formación de Mariano Rajoy es la principal beneficiada de las subvenciones, al tratarse del partido con mayor representación. El PP tendría derecho a una subvención de 17,4 millones, sin «mailing», aunque la ley sólo permite recibir hasta 12 millones. Según los datos que maneja Génova, sólo gastaron 12 en campaña. La formación de Pedro Sánchez tendría derecho a 11,8 millones, aunque si se cumplen sus pronósticos, sólo llegaría a ingresar nueve. La misma circunstancia se produce con el partido de Albert Rivera, cuya subvención podría superar los tres millones y medio de euros, pero sólo ingresarán lo que gastaron –según su presupuesto: cuatro millones–.

En peores circunstancias se encuentra IU-Unidad Popular, debido a que al no obtener grupo propio ha incurrido en importantes deudas. La subvención que percibiría no llega al millón de euros, mientras que la formación llegó a gastar más de dos. Su situación empeoraría notablemente si ahora se recortan las partidas de gastos.

Podemos, por su parte, asegura no depender de las subvenciones, ya que se financia a través de microcréditos. Si decide aceptar el dinero que le corresponde, podría cobrar hasta 8,2 millones, aunque sólo llegaría a ingresar los algo más de dos que reconoció haber gastado durante la campaña.

Mentiras belgas
David R. www.latribunadelpaisvasco.com 13 Abril 2016

Las autoridades belgas nos mienten a todos, o nos ocultan información o, lo que es peor y más probable, no se enteran de nada desde hace mucho tiempo.

Nos venden con todo lujo de detalles, utilizando a su fiscalía, la detención del belga-marroquí Mohamed Abriani como el "hombre del sombrero", participante en el atentado del aeropuerto de Bruselas; un elemento fichado por la policía, que tiene antecedentes para aburrir, que ha sido condenado en varias ocasiones por robos con violencia y tenencia de drogas, que ha estado en sus cárceles, en fin, lo que por estos lares definiríamos como un "chorizo". Sospechan que viajó a Siria, pero parece que no están seguros de ese importante movimiento extra-comunitario del sujeto, porque si así fuera ocurriría que el "chorizo" fácilmente se convertiría en un "chorizo-bomba". Parece que tenemos muchos de estos especímenes sueltos alrededor de nosotros.

Lo vinculan exclusivamente al atentado del aeropuerto porque les resulta muy difícil vincularlo a nada más, y nos cuentan que los atentados de Bruselas son consecuencia de una reacción ante la investigación de los atentados de París, donde, según ellos, querían volver a atentar, como si no tuviesen lugares donde hacerlo: Por cierto, que hablamos de una investigación realizada por los franceses sin la conveniente colaboración de sus vecinos.

Bélgica no proporciona la suficiente información a Francia, ni al resto de países occidentales por la sencilla razón de que no la tiene, porque no controlan la importante comunidad musulmana que habita en su pequeño territorio, y que no está ahí por casualidad sino por permisividad, y como consecuencia de ella por generación de un lógico e inevitable "efecto llamada". En el seno de esa parte de la población están los radicales que están protegidos por el conjunto de la comunidad musulmana, que no colabora con las policías ante el temor de amenazas o de la comisión de un pecado, y esto es un problema general que, además de dejar múltiples cadáveres a nuestro alrededor, está activando de una forma muy potente a la ultraderecha en toda Europa.

Es cierto que en Europa hay muchos lugares con alta concentración de musulmanes radicales, normalmente barrios periféricos de grandes ciudades como París, pero lo ocurrido y que sigue ocurriendo en el barrio de Molenbeek es una situación que evidentemente escapa al control de las autoridades belgas.

Que fuese ilegal realizar detenciones (entradas en pisos) de noche es una norma absurda que conocen los asesinos, que indigna a las familias de los fallecidos y a cualquier persona corriente. Pero que no puedan controlar a una comunidad que supone un porcentaje tan importante de su población (más del 10% oficiosamente y lo digo así porque ellos mismos reconocen no tener un censo actualizado), es un escándalo internacional.

Los esfuerzos para explicar que los atentados de París y de Bruselas son obra del mismo comando (ahora los llaman células) son más que sospechosos, y esa sospecha es la que lleva a Francia y a otros países a blindar sus fronteras, o a Alemania a reconocer un riesgo máximo de atentado mientras Bélgica ha bajado su nivel de alerta y consideran que el riesgo de atentado ya no es inminente. Pero el resto de países sabe que Bélgica es un nido de víboras y que sus autoridades han dado suficientes muestras de hecho como para catalogarlas de no fiables.

En estos atentados no ha actuado una célula, han actuado dos, porque es imposible realizar los dos atentados por parte de un mismo grupo de personas, y después del entrenamiento militar que han recibido lo saben muy bien, de la misma manera que es imposible que los atentados de Bruselas sean una improvisación, porque su preparación y su coordinación requieren de tiempo: estaban preparados, aunque es muy posible que fuese un "plan B", lo que no indica otra cosa que más preparación y, como ya escribí en esta columna, el explosivo que utilizan (que han vuelto a utilizar) lo fabrican ellos "in situ", caduca deprisa, su manejo es peligroso porque su estabilidad química es muy precaria, pero, sobre todo, se puede fabricar en el fregadero de la cocina, pero nunca en un par de horas, y por desgracia empiezo a sospechar que saben gelatinizarlo.

09.04.16. "Redada sin detenciones en el barrio de Etterbeek", en el centro de la capital de Europa, con la participación de más de medio centenar de policías y dos unidades de francotiradores, cero detenidos ¿por qué ese despliegue? Por favor, si no saben, que pidan ayuda y que conecten de una vez por todas sus bases de datos policiales que se supone existen. Porque su ridícula defensa de una peculiar concepción de los Derechos Humanos y de las libertades individuales está costando muchas vidas.

A todos nos queda esperar el próximo atentado, pero no sentados. Se me ocurre, por ejemplo, que desde España podríamos contribuir enviando a una magnifica unidad que se llama GAR y que sabe operar en entornos extremadamente hostiles, y les aseguro que ante su sola presencia en el barrio de Molenbeek hasta las ratas más grandes y fieras saldrían de sus escondrijos más recónditos. Entonces podrían demostrar su puntería esos francotiradores belgas.

'¿Qué quieren, que nos sometan con el Corán?'
'No todos los musulmanes son terroristas, pero todos los terroristas son musulmanes'

Ya no es una 'procacidad' aislada: la entrada de los partidos alternativos convierten el debate en Estrasburgo sobre la inmigración masiva del mundo islámico en algo más que un monólogo con variaciones.
Carlos Esteban  www.gaceta.es 13 Abril 2016

"No todos los musulmanes son terroristas, pero todos los terroristas son musulmanes ¿Qué quieren, que nos sometan con el Corán?". Es una frase de Gianluca Buonanno, de la Liga Norte, durante un discurso en el Parlamento Europeo. Y ya no es una 'procacidad' aislada: la entrada de los partidos alternativos convierten el debate en Estrasburgo sobre la inmgración masiva del mundo islámico en algo más que un monólogo con variaciones.

Para horror del consenso socialdemócrata, naturalmente, en sus dos grandes alas: políticos y grandes medios de comunicación. Oír a Florian Philippot, del Frente Nacional, declarar ante tan augusto cuerpo legislativo que "el ISIS ha reconocido que piensa servirse de los flujos migratorios para infiltrar kamikazes terroristas que nos maten" sirve al doble propósito de insuflar un poco de realidad en esa arrogante torre de marfil y de elevar la presión sanguínea de diputados y periodistas bienpensantes. Porque algo así, sencillamente, resulta islamófobo y fascista, por más que esté expresando un mero dato perfectamente comprobable.

Marcel de Graaf, del Partido de la Libertad holandés -ese rutinariamente denominado como 'neonazi' porque quiere impedir la islamización de Occidente en nombre de 'valores' tan carcas como los derechos de la mujer o el matrimonio homosexual- ha escandalizado los delicados oídos de los europarlamentarios al afirmar que es escandaloso que “no se hayan evitado los atentados de Bruselas”, añadiendo que hace tiempo que deberían haberse cerrado las fronteras y que quienes quieren mantenerlas abiertas son culpables. “Mueren muchas personas por culpa de ustedes: se han creado las condiciones necesarias para los atentados. Las causas del terrorismo tienen que ver con el Islam, una ideología terrorista que no tiene nada que ver con nuestros valores. Cierren las fronteras".

Una más, esta de Eleftherios Synadinos, de Amanecer Dorado: "La migración crea focos de yihadismo".

Naturalmente, tanta libertad de palabra tiene de los nervios a quienes atacan a todos estos partidos como enemigos de la libertad. No se trata de que estén en desacuerdo con lo que dicen, lo que es comprensible y absolutamente legítimo, sino que reaccionan como si oponerse a la opinión dominante rozara el delito.

Como contraste, la absurdamente llamada derecha 'convencional', tan servil al pensamiento dominante como quepa desear. Así, nuestro inefable Esteban González Pons, ha defendido el 'merkelismo', dejad que los refugiados se acerquen a mí: "Vivimos levantando muros para frenar a los refugiados porque les tenemos miedo, sus verdugos viven entre nosotros. Nos quedaremos a solas con los verdugos, si seguimos así acabaremos convirtiendo a la política y Europa en el problema". No podía haber elegido un mejor momento para demostrar que la derecha al uso es redundante.

González Pons parece abonarse a la visión maniquea e infantil según la cual los 'sirios' -agrupemos a todos los recién llegados, por conveniencia, bajo esta denominación- son extrañísimos seres que se dividen en unos malos muy malos que se quedan en su país para defenderlo a tiros y buenos muy buenos que vienen a Europa.

La reacción histérica del consenso socialdemócrata imperante, a pesar de tener todas las bazas en su mano, ante un todavía minúsculo disenso es tal que no tiene miedo de hacer el ridículo. Así, el propio Europarlamento vota hoy día 13 de abril una resolución en la que acusa al Gobierno polaco de minar la “democracia constitucional”, conminando a aplicar sanciones si no aplican determinadas sentencias del tribunal supremo polaco.

Naturalmente, cuando la semana pasada los holandeses votaban por abultada mayoría contra las negociaciones de la UE con Ucrania y Jean-Claude Juncker decía que la opinión del pueblo holandés no iba a pesar en lo mínimo en las conversaciones; cuando se ha hecho repetir referénda que apoyaban lo que la Comisión no quería; cuando la propia Comisión decide por los europeos sin que los europeos hayan tenido arte ni parte en su elección, es difícil perderse la ironía de esa censura al muy democrático Gobierno polaco por vulnerar la “democracia constitucional”.

Cómo ser murciano y no espicharla en el intento
Juan Soto Ivars El Confidencial 13 Abril 2016

Ser murciano no es fácil, lo digo por experiencia. Tradicionalmente, a los malos alumnos se les mandaba al rincón de pensar, así que supongo que nuestros ancestros fueron estudiantes espantosos: nacer murciano es nacer arrinconado. Cualquier nativo que se haya aventurado a viajar un poco y haya conseguido hacerse entender entre personas con un castellano más completo se las habrá visto con una pregunta habitual en la vida del murciano viajero:

-Pero Murcia, ¿es de Andalucía o de Valencia?
Pobre franja de tierra la nuestra, contestamos: limita al suroeste con Andalucía y al norte con la Comunidad Valenciana, de modo que ocupa entre esas dos superpotencias el mismo espacio que la raja que separa las dos nalgas. En este peacico tierra, sin embargo, ha florecido una cultura totalmente diferente a todas las demás, e incluso un idioma propio que se perpetúa de generación en generación sin necesidad de apostar por la inmersión lingüística.

Antaño se llamó panocho, pero hoy día se le llama simplemente acento murciano, lo que puede llevar a equívoco. Ha aparecido en Twitter un traductor español-murciano que demuestra perfectamente que el murciano es una lengua parecida al latín: basta con declinar acho y pijo, sus dos partículas fundamentales, para decir casi cualquier cosa. Tanto es así que los expertos en filología murciana calculan que una traducción de los dos volúmenes del Quijote ocuparía 15 páginas y vah que te matah. Y todavía quedaría espacio pa metele má cosicah.

Habitualmente nos vamos de Murcia en busca de trabajos que no existen en nuestra tierra, donde según 'El Mundo Today' no existe internet, no hay urinarios y tampoco motores diésel. En este trance, para pasar desapercibido, el murciano tiene dos opciones: operarse el acento para mimetizarse con loh de loh madrileh o convertirse en el gracioso de la oficina. Pero hay que decir que bajo nuestra apariencia de pueblo humilde y emigrante, se esconde un afán colonial. Entre murcianos existe el mito de que es imposible aparearse con un murciano del sexo contrario, así que nada nos gusta más que tirar la caña a ejemplares de otras geografías. La prueba es que no hay una persona en todo el mundo que no se haya tirado a un murciano, o que no conozca a alguien que lo haya hecho.

Puede que la alimentación típica murciana tenga algo que ver. Nuestra gastronomía es exquisita y nutritiva, aunque los nombres de los platos harían caer de culo a cualquier sibarita francés: nos alimentamos de olla podrida, olla gitana, caldero, paparajotes, zarangollo, michirones, gachasmigas y atascaburras. Hay indicios de que esta dieta podría ser una de las causas de que nos comamos tantas consonantes cuando hablamos.

USA: Lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas.
MURCIA: Lo que pasa en el Bando, se queda en el Bando.#BandoDeLaHuerta
— Traductor Murciano (@traductormurcia) 29 de marzo de 2016

Pero aunque el comercio es una seña de identidad murciana, no lo es tanto como el bebercio. Durante las fiestas del Bando de la Huerta, por ejemplo, innumerables carrozas con barracas encima asolan el centro de la capital y desde ellas se lanzan botas de vino y longanizas a la multitud. La efervescencia de este momento solo es comparable a la del carnaval de Águilas, donde se elabora una bebida que se llama cuerva, y que bajo la apariencia de una sangría guarda el contenido de todas las botellas que queden en el armarico. Nuestra disposición a la juerga queda delatada en la geografía: dos pedanías consecutivas que hay junto a Murcia se llaman La Raya y Nonduermas, con lo que hay poco más que añadir.

Sin embargo, entre tanta fiesta, en Murcia ha germinado en los últimos años una caterva de artistas y escritores de primer orden: Miguel Ángel Hernández y Manuel Moyano quedaron finalistas del Herralde, Leonardo Cano acaba de publicar una novelaca en Candaya, Ginés Sánchez es un maestro de la novela negra y publica en Tusquets, Tomás Peña hace videoclips para artistas internacionales, a María Yuste la dejan escribir en 'über-hipster' en 'Playground', Pedro Vera exprime la murcianía y la aplica al cuñadismo en sus #Ranciofacts de 'El Jueves' y no podemos olvidar que Pérez-Reverte, por mucho que se ponga pasminas y hable finolis, es más cartagenero que el submarino de Isaac Peral.

Sin embargo, de nuestras características intrínsecas, hay una que yo valoro por encima de todas las demás: mientras el catalán, el gallego o el canario se ofenden cuando otros sacan broma de sus tópicos, el murciano se ríe alegremente. Sabemos reírnos de nosotros mismos, y esto, en una época de pieles tan finas, es una auténtica bendición.

Gracias, Ángeles
Almudena Negro www.vozpopuli.com 13 Abril 2016

Conocí a Ángeles Pedraza en un momento en que todo eran hieles para la Asociación de Víctimas del Terrorismo, la mayoritaria de este país, fundada en el año 1981, año de plomo, por la recientemente fallecida Ana María Vidal-Abarca. Fundadora a quien el Estado, por cierto, persigue incluso después de muerta. Cuando nos presentaron, los ataques externos de quienes consideraban a las víctimas marionetas del Partido Popular, se sumaban a una enorme división interna jaleada por los medios de comunicación. Una división forzada y letal, acaso porque en documentos relacionados con la hoja de ruta pactada entre Rodríguez Zapatero y la banda terrorista ETA, los criminales afirmaban que uno de los impedimentos para la “paz” eran, precisamente, sus víctimas. Las de la AVT, que tantas veces sacaron entre los años 2004 y 2008 a los españoles a la calle. Eran los tiempos en que las manifestaciones las encabezaban los líderes del PP, hoy distanciados de la AVT. Unas víctimas que contaban, y cuentan, con el cariño mayoritario de una sociedad española infantilizada que, sin embargo, no olvida el dolor causado por los del coche bomba y el tiro en la nuca. Pablo Iglesias lo pudo comprobar recientemente en “El Hormiguero” cuando pidió medidas de gracia para los asesinos.

Ángeles, cordobesa de nacimiento y madrileña de adopción, se afilió a la AVT después de que su hija Miriam fuera asesinada por el terrorismo yihadista en los atentados del 11 de marzo. Ángeles, que oyó la explosión sin saber lo que era, presintió enseguida que Miriam se había ido para siempre. No va a perdonar en la vida a los terroristas. Ni el peregrinar de hospital en hospital de aquél día. La incertidumbre, el tener que ver cosas con las que hoy en día a veces aún sueña. “Lo de IFEMA nunca se nos va a olvidar a los que estuvimos allí, agrupados por orden alfabético. Cuando subía el señor de amarillo ya no sabías qué querer: si que te dijeran que estaba allí, en la morgue, o que aún quedase un hilo de esperanza. Yo encontré a Miriam a las cuatro de la mañana. Hubo gente que tardó una semana en encontrar a los suyos”. Aquél mismo día, como terapia para superar el repentino dolor, comenzó a escribir. Le gusta que la gente hable de Miriam.

Cristina Cuesta fue quien le dio la dirección de la AVT y la introdujo en ella, invitándola a un acto en Ermua como víctima del 11-M.

Durante los años en que, como presidenta de la AVT, se ha expuesto mediáticamente, ha evitado que nadie la viera llorar. Algo que se rompió el pasado viernes en la Real Casa de Correos, sede de la presidencia de la Comunidad de Madrid, cuando los empleados de la AVT y su junta directiva la sorprendieron con un premio “por su generosidad, su trabajo sin desmayo, su lucha incansable y su valentía en la defensa de las víctimas del terrorismo”, como afirmó el Secretario General de la organización, Alfonso Sánchez. María Angeles se emocionó como se emocionan las personas de bien, fuertes y sencillas. Los presentes nos emocionamos con ella.

El día en que nos conocimos, Ángeles venía acompañada de su inseparable Miguel Folguera (presidente de APAVT). En seguida me di cuenta de la fuerza vital que desprende. Tanta es que ni siquiera el cáncer, tan relacionado con el estrés que sufren las víctimas, ha podido con ella. Conceder entrevistas desde el hospital sin que se note o acudir a los actos y manifestaciones entre sesiones de quimioterapia se convirtió en lo cotidiano. Tampoco hace unos meses, cuando la enfermedad decidió volver a asomar su maldito rostro, dejó María Ángeles de pelear por los suyos, por las víctimas.

Ese día del que hablo, estaba muy dolida por las brutales campañas de desprestigio emprendidas contra ella y Miguel. Cosas de la división y la necesidad de los políticos de justificar sus acciones. Sin embargo, no hablaba mal de nadie. Sólo se defendía. Y defendía, ante todo, a la AVT como asociación independiente. No comprendía que un ministro del Interior no recibiera a la presidenta de la AVT, que incluso personas de dicho ministerio le negasen el saludo en actos públicos. No quiso denunciar cómo, después de perder a su hija, se afilió a la asociación de la enfermera Clara Escribano, que hoy preside Pilar Manjón y cómo, desde la llegada de ésta al sillón de mando, su afiliación desaparecía. “Se ha caído del ordenador”, me contó que le decían.

Tampoco ha presumido de cómo consiguió para la AVT un nuevo local, mucho más grande que el anterior, o que se digitalicen todos los documentos de la asociación, algo fundamental a la hora de rescatar viejos y empolvados sumarios de casos sin resolver. También ha aumentado la ayuda psicológica a las víctimas, a las que se han sumado familias de los españoles asesinados, por ejemplo, en París.

Ahora, Ángeles ha decidido no volver a presentarse a la reelección, aunque asegura que seguirá ayudando y sirviendo de apoyo a las víctimas. Ahí estará, silente, dando la mano a quien lo necesite. Porque no sabe hacer otra cosa.

Ángeles, en definitiva, es una mujer grande. Gracias por todo, Ángeles.

FUNCIÓN PÚBLICA
Tras el 'decretazo' fallido
La Junta reconoce que tiene a 1.800 empleados "mano sobre mano"
CARMEN TORRES Sevilla El Mundo 13 Abril 2016

El Gobierno rectifica su decreto seis días después de que la oposición lo tumbara
La oposición tumba el decreto de los 'enchufados'

«No se puede permitir que haya personal cobrando y mano sobre mano». Con esta expresión ha defendido el portavoz de la Junta, Miguel Ángel Vázquez, la intención del Gobierno andaluz de dar nuevas atribuciones a uno 1.800 empleados del Servicio Andaluz de Empleo que, al no ser funcionarios, no tienen potestades públicas.

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, Vázquez instaba así a la oposición (PP, Podemos, Ciudadanos e IU) a alcanzar un acuerdo que dote de tareas a varios colectivos que han tenido que ser readmitidos tras sentencias que anulaban su despido y que trabajaban en labores de empleo, como los 182 ex asesores laborales del plan Memta; los 74 agentes locales de promoción de empleo (ALPE) o los 167 de los consorcios escuela de formación integrados ahora en la Administración.

El grueso del colectivo son unos 1.500 trabajadores procedentes de la extinta Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo (Faffe), que se integró en el SAE a través del polémico decreto del 'enchufismo' que después se desarrolló en una ley. Se denominó así porque supuso integrar en la Administración a más de 20.000 trabajadores externos del conglomerado de empresas públicas y fundaciones de la Junta. En la Faffe había contratados numerosos familiares y allegados de altos cargos socialistas. Según la consejera de Hacienda y Administración Pública, María Jesús Montero, ese desembarco de trabajadores suponen un coste de cien millones de euros al año.

Ahora, la Consejería de Empleo tiene un problema con ese personal del SAE. Al no ser funcionario, no tiene atribuidas tareas administrativas, que están reservadas por ley a los funcionarios. Por tanto, cobran estando «mano sobre mano», como ha reconocido el portavoz de la Junta.

En este contexto, el Gobierno de Susana Díaz ha aprovechado una proposición no de ley aprobada el pasado 25 de febrero con los votos del PSOE y Ciudadanos, que instaba a la Junta a eliminar requisitos contemplados en la Ley General de Subvenciones y en la Ley de Hacienda Pública andaluza a los ayuntamientos, para que pudieran acogerse a los planes de empleo Empleo@Joven; Iniciativa @emprende+ y Emple@30+, aprobados en otro decreto ley de abril de 2014.

Deudas con la Seguridad Social
La mala situación económica de numerosos consistorios, con sentencias laborales en contra y deudas con la Seguridad Social, les impedía legalmente acogerse a esos programas. Por ese motivo, PSOE y Ciudadanos acordaron eximirles de esos requisitos legales.

Esa proposición parlamentaria se plasmó el 22 de marzo en un decreto ley de la Junta que, sorpresivamente, incluyó una disposición adicional hasta ahora imprevista. Con ella se pretendía colar de rondón la aprobación de la asignación de tareas para los subrogados en el SAE.

La oposición tumbó el decreto el miércoles pasado en el Parlamento. Todos los grupos reprocharon al PSOE el «juego sucio» y el «chantaje» que suponía incluir esa medida imprevista en un acuerdo consensuado para facilitar la ejecución de los planes de empleo.

Tras fracasar, el PSOE eliminó esa disposición adicional y aprobó ayer el decreto en el Consejo de Gobierno tal y como se había acordado con la oposición.

La consejera de Hacienda y Administración Pública, María Jesús Montero, anunció su intención de abordar con los grupos políticos el problema de los empleados de la extinta FAFFE.

«Se trata de dar carta de naturaleza a lo que ya hacían esos trabajadores, que han tenido que ser reincorporados en virtud de distintas sentencias y ahora nos encontramos con la dificultad de asignarles esas tareas», indicó.

La titular de Hacienda insistió en que, en ningún caso, la Junta va a otorgar «potestades públicas» a ningún empleado que no sea funcionario. No obstante, defendió que, una vez en la Administración, es «una obligación otorgarle funciones porque se les está pagando el salario».

«Nos vamos a reunir con los grupos políticos para buscar soluciones y que se les pueda asignar tareas a estos trabajadores», explicó.

Recordó que el SAE y todas las agencias de empleo tienen personal laboral y funcionarios, así como trabajadores que se han incorporado por sentencias judiciales, a los que «es lógico que se le asignen tareas, pues no parece razonable que no estén al máximo de sus posibilidades», afirmó.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Follar en catalán
Carlos Pastor Cronica Global 13 Abril 2016

Corrían los primeros años noventa cuando visité una escuela pública de una población del Baix Llobregat, mayoritariamente castellanohablante, para hacer un reportaje para El País de la entonces experimental inmersión lingüística en el catalán.

Se trataba de eso: no únicamente enseñar catalán a los niños castellanohablantes, sino conseguir la sustitución de su lengua familiar y de sus relaciones sociales

Dicho sea de paso: el decreto inicial promovido por Joaquim Arenas (que reaparece firmando el Manifest Koiné) preveía que la inmersión se daría en los primeros cursos, para después introducir también el castellano como lengua de enseñanza, a imitación de la inmersión en el francés que se había experimentado y acreditado en Canadá; pero, en realidad, los profesores de aquí tenían instrucciones verbales de seguir con la inmersión más allá de los cursos establecidos sobre el papel, como así se estableció oficialmente en una segunda fase.

En aquella escuela, un equipo de lingüistas, sociolingüistas o psicolingüistas (ya no recuerdo qué eran) de la universidad habían colocado unos micrófonos en el patio de recreo de la escuela para comprobar en qué lengua se relacionaban los escolares. Fue frustrante para ellos: con alguna excepción, los chavales y chavalas jugaban y se relacionaban en castellano.

Porque se trataba de eso: no únicamente enseñar catalán a los niños castellanohablantes, sino conseguir la sustitución de su lengua familiar y de sus relaciones sociales; del castellano al catalán se entiende.

Esa frustración es la que subyace en el Manifest Koiné que propugna una futura república catalana monolingüe. No es que esa sustitución lingüística no se haya producido (yo mismo, que hablaba en castellano con mis padres, porque esa era la lengua familiar, aunque mis padres nacieron en Barcelona y hablaban correctamente el catalán --eso de que Cataluña era monolingüe antes de la Guerra Civil es otro mito--, yo, que hablo en castellano con mi esposa, lo hago en catalán con mis hijos y con mis nietas, que por cierto viven en Estados Unidos), el problema es que esa sustitución lingüística, ¡sorpresa!, no se ha producido masivamente. El conocimiento del catalán se ha universalizado, pero no así la sustitución lingüística.

El otro día, un firmante del manifiesto se escandalizaba porque algunos mossos d'esquadra, pese a la normativa que lo prohíbe, utilizan el castellano entre ellos. Cierto, lo he comprobado. Como he comprobado que dependientas de un centro comercial, que estaban hablando entre ellas en castellano, se dirigían a mí en catalán, por defecto, para darme una información. Pero, si alguien espera que yo folle en catalán con mi mujer, lo tiene crudo.

No es que esa sustitución lingüística no se haya producido, el problema es que esa sustitución lingüística, ¡sorpresa!, no se ha producido masivamente

"Qui perd els orígens, perd identitat", cantaba Raimon. Una sentencia que vale tanto para los catalanes catalanohablantes como para los catalanes castellanohablantes, aunque eso no lo compartan los supremacistas del Manifest Koiné. Un supremacismo que impregna otros aspectos de la vida catalana: por ejemplo, los catalanistas ven históricamente con desconfianza (y lo entiendo) las actividades y la pura existencia de las casas regionales andaluzas, extremeñas o murcianas en Cataluña, pero se les cae la baba con los casals catalans en Buenos Aires o Montevideo (y eso ya no lo entiendo).

Otro ejemplo: nos escandaliza que en castellano se escriba Cataluña, Gerona o Lérida, pero no tenemos empacho en escribir, en textos en catalán, Aragó, Terol, Cadis o Castella i Lleó. La herencia cultural debe ser defendida para unos, pero no para otros. ¡Ah!, me olvidaba: es que la lengua pertenece a la tierra, al territorio, y no a las personas.
 


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