AGLI Recortes de Prensa   Sábado 23 Abril  2016

La regeneración política: una historia de ingenuidad, egoísmo e impostura
Javier Benegas, Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 23 Abril 2016

En las sociedades donde impera la injusticia, hacer lo correcto no sólo no proporciona beneficios; implica también importantes riesgos. Por ello, la mayoría dedica sus esfuerzos a colocarse adecuadamente en el sistema, a alcanzar un lugar destacado en un partido o simplemente un privilegio; no a intentar cambiar las cosas.
Ateneo de Madrid

El reloj de pared de la sala del Ateneo de Madrid marcaba las ocho y diez de la tarde cuando alguien alzó la voz y rogó silencio a los locuaces asistentes. Hubo de insistir varias veces antes de que cesara el murmullo. Allí se habían juntado personas dispares, heterogéneas, con inclinaciones políticas distintas. Pero todas habían acudido para un mismo fin: crear una red por la que propagar la necesidad de un profundo cambio. No se trataba de fundar un partido sino de promover en la sociedad civil, si tal cosa existía, un estado de opinión que forzara la regeneración política.

Tras año y medio de gobierno de Mariano Rajoy, ya se sabía que las reformas políticas prometidas no verían la luz en esa legislatura. Peor aún, resultaba evidente que las demás fuerzas políticas tampoco deseaban abrir el melón de las reformas. Los magnates de los medios no mostraban la menor intención de impulsar ese debate; mucho menos los intelectuales oficiales, que hacían de la falsa prudencia una excusa para solazarse en el régimen. O la regeneración fluía desde abajo, desde la intelectualidad media, o no brotaría en absoluto. Así pues, crear una corriente favorable a la transformación era el nexo de unión de aquellos personajes tan dispares.

Una reunión con sorpresa
Aquella tarde de otoño no faltaron las buenas palabras, los mejores deseos, los parabienes y las sonrisas de dentífrico. Pero, a pesar de las buenas intenciones y de aquel espléndido marco por el que habían pasado seis Presidentes de Gobierno y prácticamente todos los Premios Nobel españoles, no fue posible siquiera acordar un manifiesto conjunto. Aunque se suponía que más adelante la buena voluntad obraría el milagro, no sucedería tal cosa. Nunca habría un “más adelante”. En realidad, muchos acudieron al Ateneo para sondear el ambiente, esperando averiguar si detrás de esa “misteriosa” reunión había gente con posibles o, al menos, era un cónclave que contaba con el beneplácito de algún caballo blanco. Pero obtuvieron una respuesta desoladora: su cooperación no se sustanciaría en prebenda o ganancia alguna. No había intenciones ocultas, sólo altruismo.

Resuelto el misterio, las pegas se amontonaron, también las excusas. No hubo de transcurrir mucho tiempo para que las verdaderas motivaciones de cada cual salieran a la luz. La mayoría aspiraba a hacer carrera política u obtener ventajas por otras vías. Unos tenían echada la vista al partido VOX, que estaba a punto de crearse, con la esperanza de obtener algún escaño o concejalía. Otros se dirigieron a UPyD o a Ciudadanos, con el mismo propósito. De hecho, hubo quien rehusó asistir a la reunión alegando su desinterés por la política, para, al poco, entrar en UPyD por la puerta grande y, tras el hundimiento de la formación magenta, saltar en paracaídas a Ciudadanos, formación por la que hoy es diputado nacional. No mentía, la política le importaba una higa pero sentía una irresistible fascinación por los cargos.

Otros decidieron acercarse a Podemos, en aquellos días en estado embrionario. Incluso alguno prefirió luchar por la "regeneración" desde Ausbanc y Manos Limpias, opciones que, hasta la fecha, se han mostrado las más "rentables". Los más honrados, simplemente regresaron por donde habían venido, de vuelta a su asociación de referencia, donde hoy continúan luchando, como por ejemplo la fundación Hay Derecho.

Según cuenta, el promotor del encuentro se quedó braceando en su ingenuidad, sin percatarse de su absoluta irrelevancia. No ofrecía prebendas... sólo ideas. No tenía detrás grupo de presión que le apoyase o banco que le avalase. No prometía ganancias o cargos, sólo sangre, sudor y lágrimas… y una causa. Nada que pudiera seducir a aquella inteligencia media con aspiraciones. Resultaban mucho más atractivos unos partidos recién creados que tenían en la regeneración un mero eslogan... pero prometían proporcionar puestos e influencia.
La medida de nuestro altruismo

Los intentos, todos fracasados, de crear corrientes regeneradoras tienen ya algunos años. La idea de que el Régimen del 78 había creado un sistema disfuncional, corrupto, ineficaz, esa percepción de que algo huele a podrido... y no precisamente en Dinamarca, es relativamente antigua. Pero gana impulso a partir de 2005 y 2006. Es en esos años cuando comienzan a aflorar corrientes regeneradoras que, liberadas de la tradicional dinámica partidista, critican el Régimen y abogan por un cambio profundo.

Al principio se unen a estos movimientos personas expulsadas del sistema, antiguos corruptos, cobradores o pagadores de comisiones, que habían quedado descolgados o represaliados por luchas intestinas en las tramas. Aun siendo sujetos nada fiables, aportaron infinidad de detalles sobre el funcionamiento de la corrupción organizada, del gigantesco Patio de Monipodio en que se había convertido la España política. Desaparecieron pronto buscando otros horizontes más prometedores pero dejaron una información muy valiosa para los que llegaban detrás.

La historia de la regeneración tiene importantes nombres propios: por edad y estatus en primer lugar Antonio García Trevijano, gran maestro de teoría política. En sus escritos denunció que el Régimen había devenido en una partidocracia sin separación de poderes. Lamentablemente, Trevijano nunca tuvo gran predicamento. No sólo es que los mass media le negaran el pan y la sal, también le faltó cercanía. Un ingrediente del que iba sobrado otro personaje, Enrique de Diego, que inició desde los micrófonos de la radio una crítica despiadada del Régimen, acuñando el término "casta política", del que más tarde se apropiaría Pablo Iglesias. De Diego provenía de las entrañas del sistema y poseía un vasto conocimiento de sus secretos y miserias. Pudo haber sido un personaje relevante en el movimiento regenerador pero su afán de protagonismo y falta de mesura lo malograron. También merece un lugar destacado en el azaroso devenir de la regeneración otro nombre propio: Jesús Cacho, que denunció, y denuncia, la arbitrariedad y la corrupción con piezas memorables, siendo el primero que destapó los inconfesables negocios de Juan Carlos. Su compromiso con el periodismo y la regeneración le llevó a fundar Vozpopuli.

Sin embargo, los movimientos regeneradores no han llegado a cuajar. Y no porque la gente no desee cambiar las cosas. La razón es más compleja. Lo explicó Mancur Olson en The Logic of Collective Action (1965). Dado que organizarse implica costes, el individuo sólo se movilizará si prevé que sus ganancias compensarán el esfuerzo. Desgraciadamente, aquellos movimientos que reportan importantes beneficios para el conjunto de la sociedad, suponen para cada individuo muchos costes: la participación en movilizaciones multitudinarias, mantenidas en el tiempo. Pero pocas ganancias personales pues los posibles logros se reparten entre toda la sociedad, incluso entre los que no tomaron parte. Existen muchos más incentivos para organizarse de forma corporativa, en pequeños grupos que presionan para obtener ventajas particulares inmediatas, sustanciales para cada individuo, siempre a costa del resto.

El ocaso del sujeto individual
Por si fuera poco, en las sociedades donde impera la injusticia, hacer lo correcto no sólo no proporciona beneficios; implica también importantes riesgos. Por ello, la mayoría dedica sus esfuerzos a colocarse adecuadamente en el sistema, a alcanzar un lugar destacado en un partido o simplemente un privilegio; no a intentar cambiar las cosas. Casi todos los asistentes al Ateneo actuaban con esta lógica: eran perfectamente racionales pero francamente egoístas.

Además, no todos los que pregonan la regeneración lo hacen por motivos altruistas. El discurso sirve en ocasiones como disfraz, como estrategia de propaganda partidista o subterfugio para medrar y ascender en el escalafón. Las reformas políticas son imprescindibles para la sociedad pero muy costosas para quienes intentan impulsarlas de manera altruista. Este es el verdadero drama. Sólo la fuerza de las ideas, la convicción, la generosidad, los principios, son capaces de romper el círculo vicioso. Desgraciadamente todos estos valores se cotizan hoy muy a la baja: existe una tendencia psicológica que nos priva de la entereza necesaria para afrontar la adversidad.

Como señaló Claudio Magris, esta cultura de inspiración dionisíaca predica el ocaso del sujeto individual y la disociación de la identidad personal en el magma informe de los deseos momentáneos; la eliminación de los valores en favor de las necesidades. Esta pérdida de valores ha conducido a una sociedad blanda, extremadamente cobarde, inclinada al más exacerbado victimismo. A preguntarse siempre ¿qué nos va a pasar? y no ¿qué puedo hacer? En definitiva, una sociedad donde el altruismo y la solidaridad existen ficticiamente en la letra de la ley pero no en los corazones.

El coste de lo público
Fernando Díaz Villanueva www.vozpopuli.com 23 Abril 2016

Una de las principales preocupaciones de los españoles es la corrupción. Si nos atenemos a lo que nos dice el barómetro del CIS, que clasifica por orden de importancia las amarguras nacionales, la corrupción es la tercera, solo superada por el desempleo y las dificultades económicas. Si fuésemos algo más críticos y menos complacientes con el que manda veríamos que nuestros tres principales problemas tienen mucho que ver con el Estado.

No nos planteamos, por ejemplo, qué pasaría si desde el poder se dejase de intervenir sistemáticamente en la economía o cuál sería nuestro sino laboral si los políticos cesasen de hostigar el mercado de trabajo con leyes y regulaciones múltiples. Pero no, pedimos lo contrario, no contentos con la dosis de estatina que ya nos administran y que nos ha postrado en la ruina económica y moral suplicamos una dosis extra. En los países con pleno empleo y economías boyantes nadie se queja porque no tienen motivo para ello, lo que no alcanzamos a ver es que no tienen motivo para ello porque en esos países el Gobierno enreda muy poquito en las cosas de la economía.

¿Y qué decir de la corrupción? La corrupción no se alienta desde los poderes públicos, al menos directamente. Ningún aspirante anuncia en un mitin que él y los suyos se lo van a llevar crudo en cuanto se instalen. Sería un escándalo y, además, quedaría feo. Nadie lo dice por adelantado pero muchos lo hacen. El sistema está perfectamente diseñado para que la discrecionalidad del político sea tal que corromperse más que una consecuencia indeseada es un corolario lógico. Si echamos una mirada por encima de los principales casos de corrupción que se encuentran ahora mismo en los tribunales todos están cortados por el mismo patrón. A grandes rasgos se dividen en tres categorías: los urbanísticos, los relacionados con los contratos públicos y los trinques varios a costa de las subvenciones.

La corrupción de índole urbanística es la madre de todas ellas. ¿Es una casualidad que el suelo sea un monopolio estatal? Hágase esta pregunta. Los dueños del cotarro saben de su poder y lo ponen a jugar a su favor. Es algo de cajón que no acierto a explicarme como no lo hemos entendido aún. Si a un político -o a un grupo de políticos, porque generalmente actúan en manada, como los lobos- le damos la prerrogativa de recalificar un terreno y, por lo tanto, de alterar su valor de mercado, ¿qué hará? Respóndase usted mismo y luego compruebe en Google como los términos “recalificación” y “corrupción” van casi siempre de la mano. Que unos cuantos alcaldes y concejales se hagan ricos recalificando no tendría mayor importancia sino fuese porque la consecuencia primera es que al común eso le supone un coste directo ya que el suelo, al incorporar la mordida, es más caro y las viviendas y oficinas que sobre él se levanten también lo serán.

La conclusión general que podemos sacar es que el político siempre se corrompe en la medida de sus posibilidades. En escalones superiores al municipal el suelo no entra en los cálculos, pero no por falta de ganas, sino por falta de competencias. Allá arriba, en cambio, tienen el caramelo de las adjudicaciones millonarias y las jugosas comisiones que se extraen de ellas. El caso Pujol, el Púnica o el Gürtel, por ejemplo va de eso mismo, de valerse de esas preciadísimas líneas en el boletín oficial para regalárselas a un colega previo pago de su importe. Ese importe no lo pone el político, ni el feliz adjudicatario, ese importe lo ponemos todos a escote vía impuestos. Quizá si eliminásemos el 90% de líneas de boletín oficial que puede rellenar un político eliminaríamos el 90% de la corrupción. Es solo una hipótesis pero no estaría mal probarla. No solo no nos va a costar nada, sino que podría darse el caso de que, de hacerlo, nos dejase dinero en el bolsillo.

El fraude con los subsidios es tan sistemático y común que el personal descuenta que ahí siempre hay tomate. Forma parte del saber popular. Donde hay un político haciendo regalitos hay contraprestaciones que a veces son en forma de obediencia ciega y otras en metálico. Ellos parten y ellos reparten, ya dice el refrán que es lo suyo que se queden con la mejor parte. El subsidio en sí es, aparte de algo antieconómico que mantiene en el atraso a regiones enteras, una aberración moral porque se quita por la fuerza al que produce para entregar a que no produce nada. En un esquema así de enfermo lo normal es que la corrupción se enseñoree de todo.

Concluyendo, amamos la causa pero aborrecemos su inevitable consecuencia. Nos pasa con esto como con la inflación. Nos encantan los primeros tres días cuando el dinero fluye a raudales, pero nos hacemos cruces durante los siguientes tres años por la carestía y el desabastecimiento. Es, en cierto modo, un comportamiento infantil impropio, por lo demás, de un país cuya edad media ronda los 48 años. Compramos la ilusión del cachorrito por Navidad, pero luego no queremos saber nada de lo que ese cachorrito tan entrañable trae consigo. Y si el cachorrito tiene un coste lo público también lo tiene, mayor incluso. Quizá haya llegado el momento de que nos digamos la verdad a la cara.

Un país extraviado

Luis Ventoso ABC 23 Abril 2016

Si un estudiante coreano me preguntase qué fue ETA, se lo resumiría así: fue una organización terrorista que intentó independizar al País Vasco de España con una campaña brutal e indiscriminada de asesinatos y secuestros que duró cuarenta años, destinada a desmoralizar a los españoles y lograr que el Estado cediese ante el separatismo. Si el estudiante me preguntase cómo acabó aquello, entonces le contaría que ETA fue derrotada policialmente por la democracia española, por tres motivos: por la firmeza y unión contra ella de la sociedad y los partidos constitucionalistas; por la visión de Aznar y Garzón, que cercenaron su aparato civil y financiero, y porque tras el inimaginable atentado del 11-S, el terrorismo perdió todo atisbo de justificación y se quedó sin santuarios en Occidente (léase aquí Francia).

Si el coreano quisiese saber quién es Otegi, también se lo diría: un terrorista de ETA, al servicio de sus designios hasta el final, y que cuando vieron que estaban siendo derrotados, contribuyó a blanquear a la banda para lograr su pervivencia en política. Según los jueces, Otegi forma parte del conglomerado que provocó los mayores pesares sufridos por los españoles desde la Guerra Civil.

Pero hoy España es un país que no se respeta. Por eso un periodista televisivo hábil, que trabaja en un holding de capital conservador, ideología variable y medallas del singular ministro Fernández, se permite la barbaridad de entrevistar amablemente a Otegi. ¿Objetivo? Ganar audiencia y dinero a costa de lo que sea, incluso de dar oxígeno con entrevistas de cámara a los que fueron durante décadas nuestro mayor cáncer y cuya violencia a sangre fría todavía lloran más de mil familias.

España es ese país donde en su segunda mayor ciudad, Barcelona, se ha prohibido instalar una pantalla en la calle para ver los partidos de la selección en la Eurocopa (por supuesto, si fuese para animar a Islas Feroe, se tolerarían pantallas, botellón, vuvuzelas y majorettes). España es el triste país donde en alguno de sus territorios se está prohibiendo de hecho la propia idea de España. A ese proyecto totalitario atiende que se eliminen los toros por decreto, o que se multe por rotular en español, siendo el idioma más hablado.

España es la singular democracia donde un partido gana las elecciones y no se le otorga más legitimidad que a la bisagra que ha quedado de cuarta, o al comunista que ha quedado de tercero. En esta España sin brújula, de retorno al esperpento, gobierna Cádiz por cortesía de Sánchez un antisistema que no ganó las elecciones y festeja su izquierdismo recibiendo con alfombra roja al líder de Gibraltar, una de las mayores lavadoras de dinero turbio del orbe. España es el país donde un periódico de su capital abronca al Gobierno en sus editoriales por hacer cumplir la ley en Cataluña y le exige cesiones -¿cuáles?- ante los que unilateralmente han iniciado un proceso sedicioso. España es el país donde se filtran los datos fiscales de los contribuyentes -un delito- y aquí no pasa na, o donde la banca pagó chantajes mafiosos durante años sin decir ni pío.

España va de cráneo si no recupera un poco de sentido común, autoestima y autorespeto.

Los desheredados
Alicia Delibes Libertad Digital 23 Abril 2016

En 1964 el prestigioso filósofo y sociólogo francés Pierre Bourdieu publicaba Los herederos, que estaba llamado a convertirse en la biblia de todos los pedagogos sesentayochistas. En ese libro, que tanta influencia va a tener después, Bourdieu, como buen marxista, dio una vuelta de tuerca más a la teoría de la lucha de clases como motor de la historia. Y esa vuelta de tuerca fue considerar que las clases no sólo vienen determinadas por la posesión de bienes materiales, sino también por la diferencia de conocimientos y hábitos culturales. De manera que, igual que un marxista convencido debía luchar por acabar con las clases sociales, también debía esforzarse por acabar con esas diferencias culturales, que eran otra expresión de la opresión de unos privilegiados sobre el resto.

Cincuenta años después de su publicación, François-Xavier Bellamy, nacido en 1985, profesor de Filosofía formado en la Escuela Normal Superior de París, ha escrito Les déshérités ("Los desheredados"), un libro en el que el autor clama por la recuperación de la escuela como transmisora de conocimientos. Según Bellamy, aquellos estudiantes que en mayo de 1968 tomaron las calles de París reclamando una escuela libre y democrática, al convertirse en padres y maestros han renunciado a transmitir a sus hijos y alumnos el legado cultural que ellos habían recibido.

El libro de Bellamy comienza con el emocionante relato de lo sucedido en la Ópera de Roma el 12 de marzo de 2011. Se conmemoraban los 150 años de la unidad italiana con la representación del Nabucco de Verdi, dirigida por el maestro napolitano Riccardo Muti. Al poner fin al coro de los hebreos, el famosísimo Va, pensiero, entre los ensordecedores aplausos se alzaron varias voces pidiendo el bis. "De pronto, –escribe Bellamy– se hace el silencio. (…) un escalofrío recorre el patio de butacas. El maestro se vuelve hacia la multitud: ‘Estoy de acuerdo’".

No es amigo Muti de hacer concesiones al público. Una decisión tan extraordinaria exigía una explicación y se la dio al público:

Ya no tengo treinta años, he vivido mi vida; pero como italiano que ha recorrido mucho mundo, me avergüenzo de lo que pasa en mi país. Accedo a vuestra petición de bis por Va, pensiero. No es solo por la alegría patriótica que me hace sentir, sino porque esta tarde, mientras cantaba el coro "Oh mi país, tan bello y perdido", he pensado que, si continuamos así, vamos a matar la cultura sobre la cual la historia de Italia ha sido construida. Y si es así, nuestra patria estaría verdaderamente "bella y perdida", y nosotros con ella.

Esa misma noche, en Asnières-sur Seine, banlieu del oeste de París, un chico de 15 años era asesinado en la puerta del liceo en el que, curiosamente, Bellamy había empezado su vida profesional como profesor de Filosofía. Un liceo conflictivo de los muchos en los que la educación francesa muestra su tremendo fracaso. "Si no se encuentra un remedio", escribe el profesor Bellamy, "Francia, como Italia, tendrá que entonar el canto fúnebre de la cultura".

Para Bellamy la crisis que atraviesa la enseñanza francesa es fruto de una opción deliberada según la cual la escuela debe dejar de transmitir el legado cultural de nuestros antepasados. "La crisis de la cultura, de la educación, de la familia, de las autoridades tradicionalmente investidas de la responsabilidad social de la transmisión, no es un fracaso. Al contrario, es el resultado de un trabajo reflexionado". Bellamy señala a Descartes, Rousseau y al citado Pierre Bourdieu como responsables intelectuales de las políticas que han llevado a ese desprecio oficial de la transmisión de saberes.

El Discurso del método (1637) de René Descartes fue "el primer acontecimiento de una revolución (…) cuyas consecuencias serán inmensas". Descartes, que había sido un extraordinario alumno del colegio real regentado por los jesuitas, La Flèche, y que gozaba ya entonces de una gran reputación intelectual en toda Europa, en El discurso del método pone en cuestión todo lo que había aprendido a lo largo de su educación. Había sido el mejor alumno del mejor colegio de Francia en el siglo más avanzado y, sin embrago, sentía que una creciente inseguridad se apoderaba de sí mismo. Era tanta la información que tenía, había leído tanto lo que otros habían escrito que temía que otros hablaran por su boca y que ninguno de sus pensamientos fuera propiamente suyo. No soy yo el que piensa, otros lo hacen por mí. Llega así a la conclusión de que la transmisión de los saberes y de la cultura ofusca la razón y dificulta la creatividad. Para Descartes, la educación debe poner buen cuidado en preservar la inteligencia natural del hombre, "no buscar otra ciencia que aquella que se puede encontrar en uno mismo", preservar "la luz natural de la razón".

Cien años después, Rousseau, en el Discurso sobre las ciencias y las artes (1750), cuestiona el valor de los saberes transmitidos con el argumento de que "cuanto más perfeccionado está el hombre por la cultura, más se aleja de la naturaleza". Más tarde en Emilio (1762), el libro que más influencia ha tenido en la pedagogía moderna, explicará cómo educar a ese hombre para que no se aleje de la naturaleza, cómo mantenerle en la feliz ignorancia. Emilio deberá crecer lejos de la influencia de padres y preceptores, sin amigos, sin libros, sin estudios. El educador no debe enseñarle nada más que aquello que precise para sobrevivir. Pues para Rousseau "más vale la pureza de la ignorancia que la alienación de la transmisión".

El tercer paso de esta revolución anticultural lo dará dos siglos más tarde Bourdieu con el citado Les héritiers (1964), un libro que fue leído por los estudiantes del 68 como si fuera el evangelio. Bourdieu aporta todo tipo de datos estadísticos para demostrar que los hijos de la clase dominante tienen más posibilidades de triunfar en la escuela que los hijos de familias desfavorecidas. El conocimiento, la cultura, es un capital que se lega de padres a hijos y, por tanto, ser una persona culta es un privilegio de la clase dominante.

En 1979 se publicó un nuevo libro de Bourdieu sobre la escuela titulado La distinction. Aquí se sirve de la estadística para demostrar que la transmisión de conocimientos impide la movilidad social. La cultura entendida como el conjunto de saberes, costumbres y formas de comportarse en el mundo viene impuesta por la clase dominante y se utiliza para hacer distinciones entre los hombres. Aquellos que pertenecen a la clase burguesa aspiran a adquirir la cultura de las élites, mientras que la clase obrera se tiene que conformar con aprender lo necesario para sobrevivir.

Así fue cómo, según Bellamy, la propia cultura francesa engendró el instrumento de su destrucción. Descartes soñaba con un hombre que hubiera nacido con la plenitud de su inteligencia y que nunca hubiera sido niño, Rousseau puso como modelo un hombre que siempre permanecería niño, contribuyendo así a la creación de la emblemática figura del buen salvaje. Finalmente, Bourdieu llevó a la escuela la lucha de clases.

El hombre sin cultura no es un hombre. Un país que se niega a transmitir su herencia cultural está abocado a caer en la barbarie. Eso es lo que Riccardo Muti quiso decir aquella noche en la Ópera de Roma y eso es lo que quiere mostrar Bellamy con este libro. Los saberes, los conocimientos que adquiere un niño a lo largo de su educación configuran su personalidad. Sin ellos no es nada.

Bellamy critica a los pedagogos posmodernos que han encontrado en las tecnologías la coartada perfecta para enterrar definitivamente la enseñanza tradicional. El profesor Google puede facilitar toda la información que el alumno precise en un tiempo récord. ¿Para qué entonces malgastar el tiempo y el esfuerzo en transmitir conocimientos? Hoy los niños lo que tienen que hacer en la escuela es aprender a aprender. La tecnología viene así a completar la revolución anticultural iniciada por Descartes hace cuatrocientos años.

La cultura que uno adquiere a lo largo de su vida, dice Bellamy, no es como una maleta que se va llenando de contenidos, uno es lo que sabe, lo que ha aprendido a lo largo de su vida. Sin civilización el hombre sería el más desvalido de los animales, sin cultura carecería de humanidad. El esfuerzo por aprender, por recordar, por leer, por escribir, construye al individuo como ser humano. Y para aprender, para construirse a sí mismo el niño necesita maestros, necesita libros y necesita condiscípulos.

"Hemos decretado que la lengua era fascista, la literatura sexista, la historia chovinista, la geografía etnocentrista y las ciencias dogmáticas –y ahora no comprendemos por qué los niños terminan por no saber nada". Y al final, sin saberes, sin cultura, ¿qué quedará del hombre?, se pregunta Bellamy. Cuando ya se haya destruido toda la cultura "sólo quedará la barbarie".

El autor cerró el último capítulo de su libro con una llamada de urgencia: "Podemos superar la crisis de la transmisión, pero hay que hacerlo pronto, porque la desculturización progresiva y de cada vez más gente solo puede significar que el mundo se hace cada vez más salvaje".

Era el final del verano de 2014. Quince meses más tarde añadió un post scriptum (que ya aparece en la reedición francesa que yo he leído): "No sabía hasta qué punto los inviernos que siguieron iban a confirmar mi sombrío presentimiento". El 7 de enero diez periodistas y dos policías son asesinados en un atentado a la sede de la revista Charlie Hebdo; el 8 de enero un policía es asesinado en Montrouge. El 9 de enero, cuatro clientes de un supermercado de Vincennes son asesinados. Algunos meses más tarde, el 13 de noviembre, varios terroristas siembran de muertos las calles de París. "Víctimas, sin duda, de la locura de los criminales; pero víctimas también, y al mismo tiempo de nuestras propias abdicaciones".

La gran diferencia entre los atentados de las Torres Gemelas de Nueva York y estos de París, dice Bellamy, es que estos crímenes han sido cometidos por jóvenes nacidos en Francia que han estado sentados durante años en los bancos de nuestras escuelas. "Hace falta que el mal sea muy profundo para que, después de miles de horas pasadas en la escuela de la República, un joven se revuelva con tanta violencia contra su propio país, contra el hombre, y contra lo que hay en él mismo de humano".

Cuando Carlos V convirtió el español en lengua internacional
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital 23 Abril 2016

España fue leal a Carlos de Habsburgo: cumplió el testamento de Fernando el Católico, rey de Aragón y gobernador de Castilla, y le aceptó como monarca. Con hombres, barcos y oro, España apoyó sus proyectos imperiales y sus guerras contra Francia, el Turco y los protestantes. Carlos quedó tan deslumbrado por sus vasallos españoles y su concepto de la religión y la vida que, como dice su biógrafo Manuel Fernández Álvarez (Carlos V, el césar y el hombre), "Aquel Carlos de Gante se acabó convirtiendo en Carlos de Yuste".

El único hombre que ha sido emperador de Europa y de América se retiró a pasar sus últimos años al monasterio de monjes jerónimos de Yuste. Otra de las pruebas de su devoción por lo español fue el discurso que pronunció ante el papa Pablo III en Roma el lunes de Pascua de 1536: lo hizo en lengua castellana, en vez de en latín o en italiano.

La traición del rey francés
A fin de derrotar a los turcos, que atacaban a la Cristiandad por el Danubio y por el Mediterráneo, Carlos Primero de España y Quinto de Alemania dirigió entre 1534 y 1535 una operación militar anfibia contra el cuartel del pirata turco Jeireddín Barbarroja. En la Jornada de Túnez participaron no sólo tropas y naves de España (concentradas en Barcelona), sino, también, del reino de Portugal, de las repúblicas de Venecia y Génova, de los Estados Pontificios y de la Orden de Malta. La batalla, librada en julio de 1535, concluyó con la victoria cristiana y la liberación de miles de prisioneros. Y en ella se distinguió el mismísimo emperador, que combatió como un guerrero más.

Por tanto, en la Jornada de Túnez participaron todas las naciones europeas que sufrían los ataques y los saqueos de los piratas musulmanes obedientes a Estambul, salvo una: Francia. El rey Francisco I detestaba de tal manera al César Carlos (le había superado en la pugna por la elección imperial y le había derrotado varias veces) que se había aliado con el sultán Solimán I.

En Túnez, Carlos encontró pruebas de la traición del francés. El emperador había pedido ayuda a Francisco y éste, a la vez que se la había negado porque Barbarroja era su aliado, había enviado a un embajador, el señor de Florettes, con cartas de advertencia a Barbarroja. Y ésas cartas aparecieron.

El jefe de la Cristiandad se ganó el apodo de Carolus Africanus y marchó a Italia. En todas las ciudades por las que pasaba recibió el homenaje popular de las gentes a las que había librado de la amenaza musulmana. Pero el Valois francés no paró de conspirar contra su rival y contra la paz de la Cristiandad. En octubre de 1535 falleció, sin descendencia directa, Francisco II de Sforza, el último duque de Milán independiente. El ducado se incorporó al Sacro Imperio Romano Germánico. En abril de 1536, Francisco I invadió Saboya, cuyo duque era aliado de Carlos, y sitió Milán. El emperador llegó a Roma el 5 de abril, dos después de que Francia hubiera desencadenado, nuevamente, la guerra.

Señor obispo, aprenda español
El lunes de Pascua de 1536, que cayó en el 17 de abril, en Carlos se reunió con el papa, que venía de celebrar Misa, en la Sala dei Paramenti de los Palacios Apostólicos. A Pablo III le acompañaban cardenales, embajadores acreditados ante él y dignatarios de la curia, tanto italianos como españoles. En ese lugar.

"el Emperador pronunció un memorable discurso, en español, sin más apoyo escrito que unos breves apuntes, durante más de una hora" (Miguel Ángel Ochoa Bru).

El contenido del parlamento imperial lo conocemos por los resúmenes que enviaron los diversos embajadores a sus señores. En él, Carlos enumeró los logros de su reinado, negó que quisiera convertirse en amo del mundo, adujo su defensa de la Cristiandad y los cristianos contra los turcos y los herejes y denunció la traición de Francisco I mostrando las cartas delatoras. Además, elogió a los españoles: yo tengo tales vasallos y que tan bien me han servido y ayudado que, si el rey de Francia los tuviese, a mí sería forzado venir con las manos atadas a lo que él quisiese.

El emperador clamó por tres veces que quería la paz y para zanjar la disputa retó a Francisco a un duelo personal entre ambos monarcas. Pablo III empezó a responder que mantendría su neutralidad y que reconocía que Carlos era amante de la paz, pero éste, vulnerando el protocolo, interrumpió al pontífice, porque se le había olvidado añadir algo importante: "invocaba contra Francia a Dios, al Papa y a todo el mundo".

En ese acontecimiento había presentes dos embajadores franceses: los que estaban acreditados ante el Papa y ante el César. El acreditado ante Pablo III, el obispo de Maçon dijo que no entendía el parlamento de Carlos, porque desconocía el español. Y el emperador contestó con unas palabras que resuenan todavía: Señor Obispo, entiéndame si quiere y no espere de mí otras palabras que de mi lengua española; la cual es tan noble, que merece ser sabida y entendida de toda la gente cristiana.

Fernández Álvarez interpreta que este discurso en español es: signo de su hispanismo cada vez más creciente, y que hay que tomar como un gesto de reconocimiento hacia la nación que mejor le estaba sirviendo

Dos días después, el 18, Carlos se despidió del Papa y se dirigió a encabezar el ejército contra Francisco, pero en Roma dejaba su homenaje internacional a la lengua española, a la que había introducido en la diplomacia internacional en la que Fernando el Católico llamaba "la plaza del mundo".

Suárez y Rakitic se niegan a cumplir la obligación que les impone el club de aprender catalán
Francisco Rabadán okdiario 23 Abril 2016

El contrato de Neymar desvelado por Football Leaks pone en evidencia la insistencia del Barcelona en que sus jugadores aprendan y se expresen en catalán. El club culé está detrás de que Rakitic y Luis Suárez se comuniquen en ese idioma.

Joan Laporta soñó un día con que el FC Barcelona se comunicaría íntegramente en catalán. El ex presidente culé, cual Martin Luther King del pueblo catalán, quiso universalizar un idioma utilizado por siete millones de personas en el mundo. Estandarizó una cláusula en los contratos que el equipo azulgrana firmaba en el siglo XXI como medida revolucionaría. “El jugador debe realizar máximos esfuerzos para integrarse en la sociedad catalana, respetando y asumiendo los valores culturales de la misma, comprometiéndose especialmente en el aprendizaje de la lengua catalana, vehículo fundamental para la mencionada integración”, reza la cláusula.

El Barcelona quería dar la espalda implícitamente a más de 500 millones de personas en el planeta –los hispanoparlantes– despilfarrando euros y más euros en profesores, traductores y lo que fuera necesario para que su medida saliese adelante. Década y media después de que esta cláusula entrara en vigencia, la realidad pone en evidencia su fracaso.

Ningún fichaje del equipo azulgrana ha aprendido la lengua catalana. Sólo Iniesta, y a duras penas, chapurrea en algún acto algunas palabras en su condición de capitán del equipo. Sin ir más lejos, Messi y Mascherano, también designados como líderes del vestuario, no hablan nada. Mientras que Luis Enrique lo entiende, pero no lo habla como demuestra en cada encuentro con la prensa.

El Barcelona persigue un sueño inviable
La situación ha ido adquiriendo tintes dantescos. Cuando un directivo sale a hablar ante la prensa siempre lo hace en catalán para respetar la norma del club, cuando un jugador se manifiesta de cara al exterior pasa de hablar en el idioma a menos que haya nacido en Cataluña. Inicialmente se pensó en la opción de multar a los jugadores que no pusiesen interés en aprender la lengua, sin embargo, alguien con más luces dentro del club vio que este asunto podría generar un cisma interno en el vestuario y que espantarían a posibles jugadores interesados en fichar por el Barcelona.

El club no ha desistido en su interés por conseguir que algunas de sus estrellas internacionales se expresen en catalán. El objetivo de la directiva de Josep María Bartomeu consiste en lograr que Luis Suárez e Ivan Rakitic terminen expresándose en esta lengua.

El croata, casado con una sevillana, habla con un marcado acento andaluz. En el club, le presionan para que lo haga por su facilidad para aprender idiomas, pero él se niega a hacerlo de momento. En el caso del uruguayo, el Barcelona ha intentado entrar por la vía sentimental. La esposa de Luis Suárez migró a la Ciudad Condal con tan sólo 13 años y ella y su familia aprendieron a dominar la lengua catalana. Al charrúa le han sugerido que emplee su tiempo en ello. Veremos hasta donde llega este sinsentido.

INFORME DE LOS SERVICIOS BRITÁNICOS DE INTELIGENCIA
Gran Bretaña: el punto en común del yihadismo mundial
Los servicios de inteligencia de Reino Unido han descubierto que desde los extremistas que atentaron en Francia y en Bélgica hasta quienes atacaron Estados Unidos en 2001 pasaron en algún momento por Gran Bretaña.
Arturo García  www.gaceta.es 23 Abril 2016

Los servicios de inteligencia de Reino Unido han descubierto que los protagonistas de los atentados que vivió París (Francia) el pasado noviembre o Bruselas (Bélgica) este mes de marzo y los terroristas que participaron en los ataques que sufrió Nueva York (Estados Unidos) el 11 de septiembre de 2011 y tienen un vínculo en común: todos estuvieron en Inglaterra, según una investigación de 'The Independent'.

Para los encargados de la seguridad británica esta conexión no es nueva, aunque estiman que se reactivó en 2011, cuando comenzó el conflicto en Siria. Un ejemplo de ello son las recientes detenciones de cuatro hombres y una mujer relacionados con los atentados en París y en Bélgica en Birmingham y en el aeropuerto londinense de Gatwick, que se han sumado a las pruebas encontradas en los celulares de dos de los atacantes, quienes fotografiaron distintos lugares de Inglaterra durante unas visitas que realizaron en 2015.

Otro eslabón de esta relación la protagoniza Abderrahmane Ameroud, atrapado por la Policía tras las explosiones en la capital belga, que en 2005 fue sentenciado a siete años de cárcel en Francia por participar en el asesinato del comandante afgano Ahmed Shah Massoud. El fallecido era una de las figuras de la alianza antitalibán y murió el 9 de septiembre de 2001 por orden de Osama Bin Laden.

Quienes cometieron ese crimen fueron belgas descendientes de norteafricanos —como los que perpetraron los recientes atentados en Europa— y lograron acercarse al militar haciéndose pasar por periodistas. Para obtener sus credenciales contaron con la ayuda de una organización islámica dirigida por Yassir al Sirri, un egipcio instalado en Reino Unido que fue detenido por este caso, pero tuvo que ser puesto en libertad por falta de evidencias. Sin embargo, recibió varias condenas en ausencia en su país, entre otros asuntos por su tarea como miembro de la organización terrorista Yihad Islámica Egipcia, uno de cuyos líderes es el actual jefe de Al Qaeda, Ayman al Zawahiri.

Tareq Marroufi fue otra de las personas arrestadas por el crimen del comandante afgano. En sus frecuentes visitas a Londres se hizo seguidor del clérigo radical Abu Qatada, quien también estuvo entre rejas y violó las condiciones de su fianza cuando mantuvo un encuentro con Al Sirri, debido a que no podía reunirse con islamistas radicales.

Nuevas detenciones y viejos vínculos
En esta red de nombres y relaciones a través de los años que llega hasta nuestros días también estaba involucrado Djamel Beghal, mentor de Cherif Kouachi —uno de los atacantes de la revista 'Charlie Hebdo'— y relacionado con Amedy Coulibaly y Hayet Boumeddiene, relacionados con los atentados de la capital gala.

Beghal también fue seguidor de Abu Qatada en Londres y, según los servicios de inteligencia británicos, es uno de los reclutadores de Al Qaeda en Europa. Además, organizó el atentado que sufrió la embajada de EE.UU. en París en 2001, mientras estaba en Afganistán. Allí conoció a Dahmane Abd al Sattar, uno de los asesinos del comandante Massoud. Este ataque contra el edificio norteamericano lo tenía que haber perpetrado el exfutbolista belga-tunecino Nizar Trabelsi, pero fue detenido poco antes.

Hasta el momento, esta maraña de conexiones se cierra con su reciente vuelta a Londres, donde se acercó al clérigo Abu Qatada y recibió la visita de David Courtailler, un francés que vivía en el apartamento de Zacarias Moussaoui quien, en 2001, fue arrestado por su participación en los ataques del 11-S.

El fracaso del multiculturalismo
Suiza comienza a despertar del sueño multiculturalista
Primero fue el padre de la 'islamofobia', que rectificó su invento, y ahora son las autoridades suizas quienes rechazan la adaptación de las costumbres del país al islam: 'las mismas reglas deben ser aplicadas a todos los estudiantes'.
P.G.-S.  www.gaceta.es 23 Abril 2016

Por mucho que las élites se involucren de lleno en alimentar el discurso de la 'islamofobia', su efecto y alcance comienza a perder fuelle. Si hace unos días era el propio ideólogo del término quien decidía rectificar, ahora es Suiza quien comienza a asimilar la segregación musulmana. El dichoso invento comienza a perder adeptos.

Las autoridades suizas han suspendido el proceso de concesión de ciudadanía a la familia de dos adolescentes sirios, residentes en Therwil. Los jóvenes, de 14 y 15 años e hijos de un imán, se habían negado a estrechar la mano de sus profesoras alegando que su religión no lo permitía. ¿Qué hizo el centro? Modificar sus normas de conducta y adaptarlas a las costumbres de los dos adolescentes, creando una nueva modalidad de saludo verbal. Aunque el problema parecía resuelto, el Gobierno del país ha decidido rectificar la actitud del centro, y, como consecuencia de ello, ha paralizado la concesión de ciudadanía a la familia siria.

La ministra del Interior, Simonetta Sommaruga, ha sido la encargada de mostrar el rechazo del Ejecutivo suizo a la modificación de la cultura y las tradiciones del país. ''Darse la mano forma parte de nuestra cultura'', ha esgrimido la ministra, además de haber recordado que la actitud de los estudiantes ''no se puede aceptar en nombre de la libertad de creencias''. Sommaruga, que no es precisamente sospechosa de no respetar la llegada de inmigrantes al país–ha sido la encargada de impulsar la legislación para facilitar las solicitudes de asilo-, ha sugerido que este tipo de conductas ponen en juego, no sólo los derechos de las mujeres, sino también las propias costumbres de Suiza. Pero el Gobierno no ha sido el único en pronunciarse, el Ayuntamiento de la localidad tampoco ha apoyado la polémica decisión del centro educativo, aunque ha explicado que no intervendrían porque ''es decisión del colegio establecer las normas''. ''Las mismas reglas deben ser aplicadas a todos los estudiantes'', ha comentado Beat Zemp, presidente de la Federación Suiza de Docentes (LCH).

El motivo esgrimido por los jóvenes, hijos de un imán sirio que se refugió en el país en 2001, es que el estrechar la mano a las mujeres va en contra de sus creencias. "Alguien podría pensar que la continuidad de los valores esenciales de Suiza estaba en juego cuando, este caso en particular, implica sólo a dos estudiantes de secundaria que han dicho que desean saludar a sus profesoras de una forma diferente", ha explicado el Consejo Islámico de Suiza, según AFP. Sin embargo, esta distinción choca frontalmente con los valores defendidos por el Gobierno del país y con la advertencia expresada por Zemp. ¿Integración o segregación?

El grupo de presión Comité Egerkinger, que ya consiguió que no se proyectaran minaretes en las mezquitas y pelea por vetar el velo de los espacios públicos, ha pedido que ''aquellos que rechacen la integración no deberían ver renovado su permiso de residencia''.

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El Estado suicida
Jesús Laínz Libertad Digital 23 Abril 2016

Un Estado que permite que sus propios organismos puedan operar desde dentro para destruirlo sin que él pueda oponerse a ello es un Estado condenado a la desaparición. La cosa es tan clara que hasta el entendimiento más simple lo comprendería, pero nuestros políticos, tanto de esa variedad hemipléjica que llaman izquierda como de la otra que llaman derecha, llevan sin comprenderlo cuatro décadas. Es más, así lo diseñaron: por muchos regates que se empeñen en dar los interesados en seguir engañándose, el famoso Título VIII de la Constitución no es más que un revólver apuntando a la sien de España. Y aun concediendo –lo que es mucho conceder– que no lo fuera estrictamente sobre el papel, o al menos en las cándidas intenciones de algunos –algunos, solamente algunos– padrastros constituyentes, lo imperdonable es que no se admita que su desarrollo legislativo y político a lo largo de estas décadas ha materializado ese revólver e incluso las balas que ya han sido disparadas.

Olvidémonos de todos los casos de rebelión interna, sobre todo en la pacífica Cataluña, que han sucedido con escandalosa impunidad en los últimos años y, para no ponernos pesados, centrémonos en estos últimos días, simplemente como muestra.

En tierras vascas, Arnaldo Otegi acaba de declarar que, en caso de vencer en las próximas elecciones autonómicas, su objetivo será convertirse en "el lehendakari más peligroso para los intereses del Estado" y emprender "un proceso unilateral independentista similar al que se ha puesto en marcha en Cataluña". No se le puede acusar de tibieza o disimulo. Así hablan los hombres. Así hablan los líderes. Así hablan los gobernantes. En la trinchera contraria, suponiendo que esa trinchera exista, no hay ninguno.

En tierras levantinas, Acció Cultural del País Valencià organizará el 23 de abril un acto separatista. Hasta aquí, todo perfecto. Cada uno organiza los actos que quiera. En eso consiste la libertad de expresión. Pero lo interesante del asunto es que, según se ha publicado, esa asociación valenciana está subvencionada generosamente por la Generalidad catalana y su acto contará con el apoyo institucional de los Gobiernos de Cataluña y Baleares, la Diputación de Valencia, los Ayuntamientos de Valencia, Alicante y Castellón y las cinco universidades públicas de la Comunidad Valenciana. Rebelión general. Todas esas instituciones públicas apoyando un acto partidista dirigido a la voladura interna del Estado del que forman parte. Y, mientras tanto, el Gobierno de la nación, de copas con los dirigentes separatistas en el Ampurdán. Y los partidos de ámbito nacional, indiferentes. Y la Corona, silente. Y el Estado, inexistente.

Pero no todos los ataques a la legalidad, a la Constitución, a la Nación y al Estado tienen relación con el Título VIII ni con sus beneficiaros separatistas, ya que la burla perpetua a la legalidad, a la Constitución, a la Nación y al Estado puede adoptar muchas formas. Cada día más, vista la impunidad. El último ejemplo ha sido el carnaval tricolor del pasado día 14 de abril, 85º aniversario de la declaración de la Segunda República que fue aprovechado por multitud de gobernantes locales y autonómicos para utilizar las instituciones como centros de exaltación republicana. Ante las tímidas protestas que algunos han osado emitir, los responsables se han parapetado, con enorme hipocresía y desprecio a la legalidad, en la libertad de expresión. Una sola pregunta al respecto: ¿qué habría sucedido si algo semejante, pero de cariz ideológico evidentemente opuesto, hubiese sucedido para conmemorar el 18 de julio? El fin del mundo. Y los encargados de ulular de democrática indignación, de rasgarse las vestiduras, de exigir dimisiones y prisiones, de acusar de golpismo y de augurar las siete plagas de Egipto habrían sido los mismos que ahora defienden la legitimidad de sus actos anticonstitucionales.

Todo esto en una semana. Y así, semana tras semana, mes tras mes y año tras año. Y ante este hundimiento general todos callan. Todos salvo algunos delincuentes del pensamiento que llevamos toda la vida avisándolo y denunciándolo ante la rechifla y la condena universales.

La solemnización del Mal
Gabriela Bustelo www.vozpopuli.com 23 Abril 2016

En España se han rodado buenas películas de miedo como Los otros, Tesis y El Orfanato. Pero la gran película de terror española tiene formato interactivo y se llama ETA. Empezó en 1968 –cuando dos terroristas asesinaron al guardia civil José Antonio Pardines mientras regulaba el tráfico en una carretera de Guipúzcoa– y no ha terminado todavía. La justificación de la banda de asesinos vascos era la lucha contra la dictadura de Franco –sin atentados durante las tres primeras décadas del franquismo– para obtener la independencia del País Vasco. Durante medio siglo ETA ha asesinado a 857 personas. El año con mayor número de víctimas mortales fue 1980, cuando fueron asesinados 98 españoles, apenas tres años después de que la Ley de Amnistía General pusiera en libertad a todos los terroristas etarras. En aquellos tiempos los matarifes vascos todavía no usaban el coche bomba, su arma preferida para llevar a cabo masacres indiscriminadas. Durante los ochenta el promedio de asesinatos anuales fue de 30, ascendiendo a 52 en 1987 con las brutales matanzas de Hipercor y Zaragoza. De los protagonistas de esa siniestra película sabemos quiénes son, qué opinan, cómo se justifican, cómo viven, qué estrategias usan, qué armas prefieren. Durante años los asesinos etarras han empleado el victimismo para venderse como luchadores por la libertad de un pueblo oprimido. Esa cínica propaganda es un doble juego en el que ellos, los asesinos, dicen ser también las víctimas. Entretanto, las verdaderas víctimas, los centenares de españoles asesinados por ellos, parecían no existir.

ETA: la depredación
España ha financiado su propio terrorismo. En su libro ETA, S.A. (Planeta, 2011) el catedrático Mikel Buesa explica cómo funciona la economía depredadora de los terroristas, que al entrar en las instituciones políticas pasaron de la subvención a la financiación directa. El hecho de que en la Universidad Complutense exista una Cátedra de Economía del Terrorismo indica hasta qué punto ETA sabe matar para depredar. En España las víctimas del terrorismo, lejos de contar el apoyo de todos los españoles, están catalogadas en el ideario nacional como una reivindicación conservadora con frecuencia ignorada, cuando no humillada. Buena parte de la prensa española participa de este delirium tremens. Intentar explicar esto a un ciudadano de otro país occidental es una quimera. En las democracias veteranas los grupos terroristas se eliminan, no se justifican políticamente. Nadie acaba de entender la siniestra historia política española, como no logran comprender la laxitud de los gobiernos del PSOE y el PP. En 2010 Felipe González confesó que pudo “haber volado a la cúpula de ETA”, pero lo no hizo. Explicar esto a un político estadounidense o británico sería una tarea imposible. Ningún otro país occidental tiene veneración por sus terroristas.

La glorificación periodística del terrorismo
Estos días ETA ha irrumpido una vez más en nuestras vidas, cuando el periodista Jordi Évole ha entrevistado a Arnaldo Otegi, terrorista recién excarcelado que defiende el historial sanguinario de su banda y reivindica la violencia asesina como arma política. Ante este desafío, ¿cómo reaccionan los medios de comunicación españoles? En primer lugar, admirativamente. Con un trato preferencial. La noticia ha copado portadas, programas de información y tertulias, ocasionando trascendentales análisis y tiernas explicaciones de la conducta y la trayectoria de los asesinos. Animado por el apoyo infatigable que recibe, Otegi lleva tiempo oficializando un nicho de maldad sencillamente aterrador: la envidia de sus propias víctimas. Es injusto, dice, que el Estado honre a las familias de los asesinados y los supervivientes. ETA exige reciprocidad. Lo quiere todo. ¿Y por qué no? Nadie ha preguntado a Otegi si al demandar reciprocidad se refería a que España le pegara un tiro en la nuca a él. Corporativamente, la entrevista de Évole se ha catalogado como una de las mejores de la historia del periodismo español.

El marketing de ETA
ETA es una banda criminal que ha elegido la muerte como carrera profesional. Dado que los terroristas vascos odian al pueblo español y durante medio siglo han asesinado a casi un millar de ciudadanos inocentes, desde niños hasta ancianos, se les podría calificar de genocidas. Decía un sabio que todo lo que se hace con solemnidad pasa por ser razonable. El centrifugado del terrorismo español lo demuestra. La Historia, inmune a los gestos solemnes, nos juzgará a todos. Los únicos inocentes de esta siniestra quimera son los muertos.

Otegi presidente, Barkos su ayudante, Podemos su precio
Pascual Tamburri esdiario 23 Abril 2016

El PNV clerical y capitalista se nutre de votos del PP y de miedo a Otegi. Pero gobiernan juntos Navarra, y el avance de Podemos afecta a sus planes.
No hay frutas maduras en política, pero sí Evas en Navarra. Uxue Barkos gobierna en minoría gracias a Bildu y Podemos. En junio los quiere unidos. Y Otegi quiere ser lehendakari.

Pensando en junio, la presidenta navarra Uxue Barkos apuesta por "fórmulas que puedan conjugar el encuentro de fuerzas" si hay elecciones. Magnífico. Su presidencia es, de hecho, el resultado de la suma de cuatro derrotas electorales –Geroa Bai, Bildu, IU y Podemos-. También en diciembre de 2015 fueron juntos a las elecciones, aunque sólo para el Senado. Y les salió mal, aunque por poco, y no precisamente por los aciertos coaligados de UPN y PP.

Pero lo de junio de 2016 va a ser diferente. Distinto, porque quieren esa simbólica victoria en el Senado que no tuvieron y otra en el Congreso que nunca pudieron tener. Distinto, porque esos votos ahora pueden ser importantes en Madrid y sin duda lo serán para consolidar o no el cuatripartito navarro. Y distinto, sobre todo, porque hay elecciones en el País Vasco. Elecciones cruciales, y con intereses no exactamente coincidentes con los navarros. Salvo que los hagan coincidir. Por eso la presidenta dice, sobre una candidatura conjunta del cuatripartito, que "la circunstancia ahora es diferente". ¡Por supuesto! Sobre todo porque el PNV se la juega.

Geroa Bai - PNV, EH-Bildu-Batasuna, Podemos y IU-IE, los cuatro partidos que sostienen al Gobierno de Navarra, estudian sus posibilidades. Para junio y para después.

PNV Geroa en diciembre de 2015 optó por comparecer en solitario al Congreso y con la coalición del cuatripartito Aldaketa sólo al Senado. Quedó sin representación. De hecho, todos reconocen que no pusieron mucho interés en lo del Senado, lo que dejó casi como regalo en manos de UPN PP las mayorías al Congreso y al Senado. ¿Pueden permitirse una ulterior legitimación del centro y del navarrismo como mayoría natural de Navarra? No parece, salvo que maquiavélicamente se den cuenta de cómo aquella pequeña victoria ha favorecido estos meses el inmovilismo y la renuncia a toda enmienda por sus rivales. Pero el problema de Barkos va más allá: ¿cómo va a hacer campaña el PNV en la CAV al grito de “vótame que vienen los batasunos” y a la vez gobernar con los batasunos en Pamplona?

Podemos, o Podemos más los comunistas de toda la vida, según se vea, lo tiene más fácil. Más fácil porque su fuerza es en las dos regiones joven, inesperada, quizá creciente y en todo caso de cintura flexible. Y puede elegir. Puede elegir en Vitoria unirse a los batasunos, o no, según convenga. Puede elegir apoyar en Pamplona a Barkos y a la vez matizar ese apoyo, como ha hecho en educación. Puede ser oposición, quizá mayoritaria. Y puede, según algunos, derrotar al PNV y ser mayoría –relativa- en la CAV. Luego, subastarse sería fácil. Porque no le hacen ascos a Arnaldo Otegi, si toca, ni al separatismo, si conviene. A diferencia del PNV, no va a alimentarse de los restos del PP. Pero quizá esté dando el abrazo del oso a Arnaldo. O viceversa.

Quien no engaña a nadie es Arnaldo Otegi. El de Sortu puede ser presidente de la CAV si consigue un buen resultado (difícil equilibrio entre mantener la ilusión de los batasunos sangrientos de siempre y ganarse a los neobolcheviques tentados por Podemos). Puede después venderse a Podemos o, nadie lo descarte, al PNV, aunque tendrá contra él el grueso de su campaña. Tiene muchos problemas por delante pero su meta es evidente. Puede conseguirlo. Es más, en su negociación puede entrar Navarra, ofreciendo como parte de sus concesiones su apoyo a la continuidad de Barkos. Eso sí, tácticamente tiene que contener a sus más indómitos apoyos, porque no le convienen detenciones como las de Txelui Moreno y su hijo Ibai ni declaraciones como las de Adolfo Araiz a veces y las de Joseba Asirón casi siempre.

¿Un horizonte? El PNV capitalista y meapilas gobernando en Pamplona con Batasuna y reclutando votos del PP en Vitoria. El Sortu revolucionario evitando que Podemos le desangre por la izquierda y a la vez sin parecer menos independentista a los de siempre ni demasiado etarra ante la opinión pública. Podemos, pieza necesaria de todas las combinaciones. PP y PSOE, cada vez más fuera de juego, en este juego.

Y si no están fuera de juego ya se ocupa la prensa arruinada pero financiada por el nacionalismo de acusar al PP y a UPN de ser la reencarnación del mismo Franco. Basta decir “UPN, presionado por el minoritario PP y grupúsculos ultras, centra su oposición en intentar imponer su vieja visión única y reducida de Navarra cada vez más alejado de los problemas de la sociedad navarra y, sobre todo, de sus nuevas generaciones”. Bla, bla, bla. Así que ojo, UPN y PP: si no hacéis lo que decíais antes traicionéis a los vuestros, y si lo hacéis o lo intentáis (para variar) seréis estigmatizados con la “reductio ad Hitlerum” (“ad Francum” en este caso) que todo lo justifica. Pero en cuanto a concesiones se empieza aceptando la ikurriña y se termina usando la Transitoria, como sin duda sabéis. Y por supuesto lo saben, con gula en los ojos, tanto Arnaldo como Uxue. Veremos grandes cosas, pero ninguna sorpresa.

Entrevista con el asesino
Isabel San Sebastián ABC 23 Abril 2016

¿Se debe entrevistar a un terrorista? Exactamente igual que a un genocida, un atracador de bancos, un violador o un asesino. ¿Es ético hacerlo? Depende. Si la conversación se plantea como un acta de acusación basada en hechos contrastados, destinada a poner al desnudo la miseria moral del personaje, puede resultar no solo lícita, sino tremendamente útil desde el punto de vista del derecho a la información que asiste a los ciudadanos. Si, por el contrario, el entrevistador se limita a formular preguntas supuestamente «objetivas» y aceptar respuestas falsarias, sin rebatir afirmaciones encaminadas a legitimar centenares de crímenes, entonces nos alejamos del ejercicio periodístico para adentrarnos en otro terreno. El del colegueo, la justificación, la equidistancia o simplemente el todo vale con tal de subir la audiencia. En cualquier caso, un terreno pantanoso hecho de sangre y barro.

Aguanté la entrevista de Jordi Évole al etarra Arnaldo Otegi, emitida el domingo por la Sexta, hasta que el dirigente de la organización terrorista culpó directamente a la Guardia Civil de haber dejado morir a los niños asesinados en los cuarteles por no atender la exigencia de la banda de «sacar de allí a las familias». Mi estómago no dio para más. A esas alturas de la amable charla el entrevistado ya había acusado a la Benemérita de practicar habitualmente la tortura, no solo con la anuencia tácita del periodista, sino con el respaldo de un concejal del PP vasco, sí, del mismo PP en el que militaron Gregorio Ordóñez, Miguel Ángel Blanco y tantos otros asesinados, que decía «entender por ello muchas cosas», en referencia a los crímenes de ETA. Hasta donde yo sé, el partido a estas horas todavía no lo ha expulsado.

Aguanté, conteniendo a duras penas las ganas de vomitar, el discurso chulesco del terrorista, negándose a condenar la sanguinaria trayectoria de sus compañeros de armas, sin que el complaciente interrogador diese por concluido el encuentro ni siquiera tuviese a bien manifestar su repulsa. Claro que si el Ministerio Fiscal, el de Interior, la Abogacía del Estado y demás órganos competentes no hacen nada para impedir que Amaiur o Bildu sean legales, a pesar de incumplir flagrantemente las condiciones impuestas por la Ley de Partidos, ¿quién es un comunicador de televisión para escandalizarse porque un miembro de ETA rehúse censurar a sus correligionarios? Aquí está claro que los sicarios del hacha y la serpiente han pasado a formar parte del paisaje con total naturalidad, porque ya no empuñan la pistola. Ya no matan. Y ese «cese definitivo de la violencia» sí ha tenido un precio político, por mucho que lo nieguen Zapatero y Rajoy. Un precio altísimo pagado en forma de impunidad, presencia en las instituciones y humillación gratuita a las víctimas.

Arnaldo Otegi «superstar» entró en campaña el domingo con un macro-mitin televisado ante un millón y medio de espectadores. Un verdadero regalo en términos propagandísticos. En breve se celebrarán en el País Vasco unas elecciones a las que el secuestrador de Gabi Cisneros concurrirá en calidad de candidato a lendakari, me inclino a pensar que sin necesidad de testaferros, pese a estar inhabilitado. Es tan evidente el desarme moral del Estado como consecuencia del «proceso de paz», tan patente la voluntad de entendimiento entre su gente y la de Iglesias, que ni siquiera tendrán que molestarse en disimular. ¿Para qué? No hay nada que no traguemos.

Pablo Iglesias: Un idiota moral
Raúl González Zorrilla. Director de La Tribuna del País Vasco 23 Abril 2016

Pablo Iglesias, líder de “Podemos”, es el mejor ejemplo y la consecuencia más evidente del estrepitoso fracaso que la educación española ha cosechado a lo largo de las últimas décadas. Que alguien que ostenta el título de profesor universitario deje entrever sin sonrojarse que el terrorismo de ETA, “por tener causas políticas”, pueda ser más entendible o más justificable es un claro ejemplo del estercolero ético y de la indigencia intelectual en la que habita buena parte de la izquierda española. Es como si el nazismo, el estalinismo o el islamismo, o tantos otros totalitarismos, por haberse levantado sobre unas determinadas construcciones filosóficas o políticas, fueran más comprensibles, más “respetables” o más aceptables. El argumento de Pablo Iglesias no solamente es moralmente falsario sino que, además, resulta incongruente desde todo el punto de vista. ¿Qué tiene que ver la política con asesinar a alguien con un tiro en la nuca?, ¿Cuál es la relación existente entre una determinada ideología y la colocación de un coche bomba con el que asesinar a decenas de personas? Solamente los terroristas y los psicópatas más despiadados creen que sus crímenes, por estar presuntamente avalados por unas siempre difusas proclamas políticas, son menos crímenes, menos indecentes, menos execrables o menos abominables.

Pablo Iglesias, acostumbrado al pesebre de los regímenes totalitarios venezolano o iraquí, no duda en argumentar como los miserables que le dan de comer. Transmitiendo sutil o mendazmente la idea de que siempre hay una causa “decente” detrás de las bandas terroristas que actúan contra los valores occidentales, se posiciona junto a tantos miserables como abundan en España especializados en aprovecharse de nuestro sistema de libertades, de nuestro estado del bienestar, de nuestras “leyes burguesas” y de nuestro irrenunciable derecho a la libertad de expresión, para tratar de promover una agenda oculta de iniciativas y objetivos que tiene más que ver con la revolución bolivariana que con la búsqueda del desarrollo, el progreso y el bienestar para todos los ciudadanos.

La izquierda sectaria, excluyente, barriobajera y populista que tan bien representa la figura más visible de “Podemos” no se cansa de exigir guillotinas para quienes se pasean por escenarios como el del Ritz. Y lo hace desde un territorio presuntamente impoluto (donde ha sido instalada por algunos de los medios de comunicación más rastreros que hay en Europa), en el que que el término diálogo se santifica como una panacea casi mística, en el que se identifica como “fascista” a todo aquel que se atreve a disentir de su pensamiento único presuntamente progresista y en el que las más inmensas necedades morales e intelectuales, a fuerza de repetirse incesantemente, acaban convirtiéndose en pretendidas verdades colectivas.

Pablo Iglesias es un fanático de estómago agradecido. Pero, sobre todo, es un ignorante fruto de una universidad domeñada por un pensamiento pretendidamente de izquierdas tan vacuo como demoledor, tan vacío como corrosivo. Porque hay que ser un auténtico idiota moral para comparar el terrorismo de ETA con una enfermedad como el cáncer ("Puedo hablar del cáncer, pero hablar del cáncer no implica que yo esté de acuerdo con el cáncer"). O, peor aún, hay que tener muy poca vergüenza intelectual para tratar de analizar cualquier tipo de actividad terrorista desligando ésta de sus perpetradores ("Teniendo claro mi rechazo y mi condena a actos que arrebataron la vida a cientos de personas, trataría de comprender las claves políticas fundamentales del terrorismo etarra”). Condenar los actos terroristas, pero no a sus actores (que, claro, lo son “por motivos políticos”), es algo que los nacionalistas vascos y la izquierda hace habitualmente con respecto a ETA. Solamente de este modo, los terroristas y los amigos de los terroristas, los que hacen el “trabajo sucio”, pueden ser considerados como personas respetables a las que hay que atender y respetar en sus derechos. Pablo Iglesias y los suyos dicen condenar las muertes provocadas por el terrorismo, pero ignoran a los asesinos, y estos asesinos, cuando son detenidos y juzgados, y posteriormente excarcelados, encuentran en Pablo Iglesias y los suyos amparo, justificación y defensa.

Nación invertebrada
La España del caos
Advertía Ortega en 1922 del riesgo de que Madrid -"Castilla"- se desentendiera de la periferia. Hoy Rajoy da la razón al filósofo: ha abandonado al Estado y a la nación.
Rafael Núñez Huesca  www.gaceta.es 23 Abril 2016

Lamentábase Ortega en ‘España invertebrada’ de la pertinaz ausencia de una minoría dirigente capaz de tomar decisiones firmes y eficaces. Una élite capaz de revertir el rumbo ruinoso que, también en lo nacional -sobre todo en lo nacional-, tomaba la España de su tiempo.

Casi un siglo después, el problema persiste. Y agravado por los vicios del tiempo. La nación atraviesa un periodo confuso, que no convulso. La confusión oculta en su seno incertidumbre, ansiedad e inseguridad por el futuro; la convulsión, al fin y al cabo, se podría combatir.

España está siendo devorada por la incertidumbre judicial, que encausa por medio de movimientos espasmódicos, ora ex ministros, ora exbanqueros. Nadie sabe quién será el próximo ídolo en caer, nadie el mito derribado. Cayó el antaño honorable Pujol, español del año, cayó el responsable del milagro económico español y hasta temblaron los cimientos de la varias veces secular monarquía española. Caen, en lo cotidiano, alcaldes de Granada, concejales valencianos, ministros y presidentes autonómicos.

Los casos emergen ahora a centenares, nadie sabe muy bien por qué, y de ellos se nutre el populismo. Casos que, muy lejos de las oportunas sospechas, afectan a la oposición política, pero también, y sobre todo, al partido que ostenta el Gobierno.

El Estado se pierde como arena entre los dedos
El Ejecutivo provisional de Rajoy entra en la última fase de pactos visiblemente incómodo. No por repetir elecciones, en realidad la única esperanza de sostener el poder, sino por la inseguridad y la sensación de pérdida de control. Del Gobierno, que hoy sabemos deja el segundo mayor déficit de la zona euro -300.000 millones de euros-, y lo peor, también del Estado y de la nación. Algo que se advierte desde la periferia, desde Cataluña o el País Vasco, pero también desde fuera. No en vano, el imposible entendimiento hispánico ilustraba hace unos días la portada del New York Times.

Advertía Ortega en su “España inteligible” que “Castilla (Madrid, mutatis mutandi) se vuelve suspicaz, angosta, sórdida, no se ocupa en potenciar la vida de las otras regiones —Cataluña, Vasconia, Galicia—; celosa de ellas, las abandona a sí mismas, y empieza a no enterarse de lo que pasa en ellas”.

Las autonomías no cumplen los límites impuestos por Hacienda y se declaran en abierta insumisión, la alcaldesa de la segunda ciudad de España advierte que su consistorio sólo cumplirá las leyes que entiendan justas, algo que la Generalitat lleva años haciendo con las sentencias que exigían un mínimo de horas de español en España. Y el máximo representante del Estado allí, Carles Puigdemont, se ha lanzado la internacionalización de su proceso de sedición ante la incomprensible parálisis del ministerio de Asuntos Exteriores. La respuesta de Rajoy al separatismo fue, en un reconocimiento implícito de ajenidad, obsequiar al president con un ejemplar de El Quijote. El presente de los embajadores.

En ningún lugar feliz prende la mecha de la revolución
No hay, definitivamente, un poder sólido en España. De haberlo no toleraría el nuevo relato que, tal y como denunciaba la diputada navarra Ana Beltrán, busca blanquear los crímenes de ETA. Arnaldo Otegui está en eso. Algunos medios, los que le dan cobertura, están en eso. Algunos miembros de la judicatura, que denuncian la tortura como una herramienta habitual de España contra el terrorismo, están en eso. Y la nueva izquierda neochavista, también está en eso. El nuevo relato afectaría, en lo inmediato, a terrorismo nacionalista vasco, pero también buscaría modificar en retrospectiva el pasado reciente y derribar el “mito” de la Transición y, por supuesto, las consecuencias que de ella se derivaron. En España, dice el nuevo relato, no se produjo reconciliación alguna. Más aún: en España, si bien bajo otros ropajes, gobiernan los mismos que siempre gobernaron. Una casta política que habría impedido el verdadero cambio democrático y que es urgente derrocar.

En eso está, ya sin ambages, el populismo. Los Iglesias y Garzón, ya socios de una coalición que daría el sorpasso al PSOE, ceban el marco mental que dibuja una España oscura y tenebrista –en ningún lugar feliz prende la mecha de la revolución- que sólo ellos redimirán.

Nuevo golpe contra Cataluña
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 23 Abril 2016

El encarnizamiento con que las facciones secesionistas se confabulan para desmembrar España, al mismo tiempo que exhiben sus "miserias conocidas" cuando "meten las pezuñas" para "conseguir un palmo más de terreno para su masía" (textualmente, Pilar Rahola, “Vías de agua”, LV, 2/4), ha dejado malherida a Cataluña. El golpe de gracia puede recibirlo si se materializa el espectacular giro político protagonizado por uno de los más tenaces predicadores mediáticos del proceso.
El héroe y la heroína

Las clases medias y emprendedoras de Cataluña encontrarán las claves de ese golpe de gracia contra su estilo de vida, contra sus intereses y contra la sociedad catalana en el artículo de Francesc-Marc Álvaro "El nuevo Pujol se llama Colau" (LV, 14/4). El título puede inducir a error pero Álvaro se apresura a despejar equívocos. No pronostica que Colau se enriquecerá con malas artes como Pujol, sino que los coloca a ambos sobre el mismo altar:

El president forjó su prestigio en la oposición a la dictadura, por lo cual fue juzgado y sufrió tortura y prisión. (…) Pujol era un héroe imprevisto de la pequeña burguesía que pone en riesgo su posición confortable para plantar cara a Franco.

Y alabada sea su heredera en el santoral de Álvaro:
La alcaldesa, muchos años después, en un contexto democrático y de crisis económica, construye su carisma como portavoz de la PAH, entidad que simboliza la resistencia ante una injusticia que toca un aspecto básico como la vivienda. (…) Colau es la heroína que se complica la vida luchando a pie de calle, contra los bancos y la indiferencia oficial.

Sólo la empanada mental generada por la deriva caótica del movimiento secesionista al que había apostado todas sus bazas puede explicar que un observador experimentado atribuya el mismo papel redentor al timador de Banca Catalana y a la enemiga pública de los bancos. Sin embargo, detrás de la chocante contradicción se oculta una maniobra táctica de mucho calado: las tribus fragmentadas del secesionismo no vacilarán en desprenderse del devaluado lastre convergente y de los tóxicos Mas y Puigdemont para montarse en el tentador carro de la izquierda zombi (guerracivilista, revanchista, plurinacional, con injertos caribeños). Zombi pero resucitada por la magia de Colau:

Esta reconstrucción se hará con una suma de materiales nuevos y viejos (Iniciativa, EUiA, Podemos, la mencionada BComú y otros) pero con una voluntad clara de superar los marcos y narrativas de la transición. Quien ata todo esto es Colau, la que tiene el carisma y la autoridad para competir, convencer y ganar.

Llama la atención el desprecio con que Álvaro ningunea ahora a la Convergència de la cual fue privilegiado valedor:
Gobernar la Generalitat durante veintitrés años malacostumbró a un partido que hoy, en cambio, necesita repensarse con urgencia pero no tiene el hábito para hacerlo. La batalla de las ideas siempre fue un reto postergado por Pujol.

La corte de los milagros
En cambio Colau… Ella sí que es un prodigio de liderazgo:
Colau no va de ideóloga por la vida, no le hace falta. Tiene varias personas en su equipo que se dedican a las ideas. Su acierto estratégico es haber asumido el papel de abanderada de un cambio ideológico y generacional que proviene de una batalla cultural que no desperdicia ningún espacio. El Ayuntamiento de Barcelona es la herramienta principal y más potente -pero no la única- para asentar una hegemonía ideológica inexpugnable que haga irrelevantes todos los discursos y grupos considerados adversarios. (…) En un mundo bombardeado por noticias del tipo papeles de Panamá, Colau encarna la promesa de una política sin infecciones y sin averías. Sobre la base de una narrativa esquemática de buenos y malos, que hace del contrario alguien siempre moralmente inferior, el colauismo tenderá a crecer y arraigar.

El maniqueísmo que, según Álvaro, hará crecer y arraigar al colauismo es idéntico al que él y sus colegas del agitprop cultivaron para hacer crecer y arraigar el secesionismo y al que emplearon y emplean todos los regímenes totalitarios, así que no le costará trabajo reproducirlo si persevera en su giro a la izquierda.

El problema consiste en que la retórica hagiográfica del nuevo catecúmeno no basta para tapar los desafueros que amenazan con convertir a Barcelona en la corte de los milagros. "Barcelona, ciudad okupa friendly" (suplemento "Vivir", LV, 7/4), nos informa de que "ahora el Ayuntamiento prevé la usurpación de sus propiedades como una oportunidad". Los vecinos no opinan lo mismo cuando padecen una okupación:

En noviembre fue el turno de la antigua comisaría de Gràcia. Sus vecinos denuncian que el Ayuntamiento los abandonó, que los orines, ruidos y fiestas están devaluando el precio de sus viviendas, que el Consistorio no interviene porque teme que los okupas respondan quemando contenedores.

En la corte de los milagros "unos manteros pegaron a un agente el día del caso Garganté" ("Vivir", LV, 10/4). Y Josep Garganté, edil de CUP que lleva tatuada en los nudillos la palabra odio y en el antebrazo el rostro del Che Guevara, es el mismo que intentó coaccionar, infructuosamente, a un médico del ambulatorio Perecamps para que certificara, faltando a la verdad, que un mantero lesionado al tropezar y caer había sido empujado por un guardia urbano ("Vivir", LV, 11/4). La alcaldesa, "heroína" y "carismática", según Álvaro, se limitó a opinar que el vídeo que mostraba la coacción "no es agradable" (“Vivir”, LV, 12/4). Y su ideólogo Gerardo Pisarello renunció a querellarse contra el edil abusador ("Vivir", LV, 16/4). Otro titular del mismo diario (9/4) informa: "La falta de apoyo de Colau crispa a la Guardia Urbana". Para sus agentes no es "heroína" ni "carismática". Tampoco lo es para el policía del puerto que recibió un cabezazo en la nariz propinado por un mantero (“Vivir”, LV, 16/4).

Es posible que los secesionistas radicales y sus camaradas de la izquierda zombi atribuyan la crispación de los guardias urbanos a su empeño en defender la abominada propiedad capitalista, pero no son los únicos que están crispados.

Pediatras indignados
Otro titular (LV, 30/3): "Los pediatras critican el apoyo del gobierno de Colau a los antivacunas". ¡Los pediatras! Sucede que el Ayuntamiento de Barcelona patrocinó con su logo un documental contra la vacuna del papiloma humano. Pediatras, ginecólogos y oncólogos reaccionaron indignados ante esta campaña plagada de mentiras y saturada de prejuicios anticientíficos propios de una Administración tan nihilista como iletrada. Fruto de esta indignación fue un artículo del prestigioso ginecólogo Santiago Dexeus ("Medicina, periodismo e intereses bastardos", LV, 12/4):

Hará un año del fallecimiento del niño de 6 años afectado de difteria que no fue vacunado. Espero que los apóstoles de la ignorancia científica sientan el peso de su culpabilidad y les mantenga en silencio, permanentemente. No sólo los vendedores de humo son culpables sino también el periodismo irresponsable, ciertos médicos y políticas sanitarias. (…) La [vacuna] del virus del papiloma humano, causante del 88% de los cánceres del cuello uterino, ha demostrado su eficacia e inocuidad. Hasta la fecha se han evitado más de 700 millones de enfermedades y 150 millones de muertes. Cifras avaladas por sociedades científicas con 114.000 afiliados.

Primer balance: el Ayuntamiento de Ada Colau es friendly con los matones, okupas, manteros y curanderos, y unfriendly con las clases medias y emprendedoras, los turistas, los guardianes de la ley y las vacunas. Pero no acaba aquí el guiñol, hay más.

Fobia atávica
La corte de los milagros es una corte republicana con milagros necrófilos. Desde el momento en que asumió el cargo, la alcaldéspota, secundada por el núcleo duro de sus acólitos, descargó su fobia atávica contra la monarquía constitucional, sus representantes, sus símbolos y su matriz borbónica. La edil Carina Mejías, de Ciudadanos, acusó a Colau de actuar arbitrariamente, como si Barcelona fuera "la república independiente de su casa" ("Vivir", LV, 16/4). Otra Cristina Kirchner.

Durante la conmemoración sectaria del 85 aniversario de la proclamación de la II República, Gerardo Pisarello, brazo derecho de Colau, lanzó una soflama en la que reivindicó la memoria de la Barcelona libertaria, aquella que los comunistas ahogaron en sangre en mayo de 1937 para evitar que los pistoleros libertarios siguieran asesinando burgueses e incendiando iglesias. A continuación, la misma Colau fantaseó sobre una Barcelona librepensadora cuando, en la vida real, los comunistas, después de liquidar a los libertarios y poumistas, encerraban en las checas y purgaban a quienes no pensaban como ellos.

La aparatosa conversión de un encumbrado predicador mediático al credo colauista augura que la nueva hoja de ruta pasará por el amancebamiento de los secesionistas con la izquierda zombi. Urge frustrar este golpe de gracia contra la Cataluña racional, asestado a mansalva por los fariseos que prometieron emanciparla.


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