AGLI Recortes de Prensa   Martes 26 Abril  2016

El PP copia las recetas fiscales de Podemos
Juan Ramón Rallo okdiario 26 Abril 2016

España incumplió su objetivo de déficit en 2015. Lejos de cerrar el año con un descuadre entre ingresos y gastos de 45.500 millones de euros, nuestro sector público dilapidó 54.000 millones de euros más de lo recaudado. La reacción del PP ante tamaño desajuste no ha sido la de prometer una mayor austeridad por el lado del gasto público para así garantizar que en 2016 no habrá desviación alguna con respecto al déficit comprometido de 31.000 millones de euros. No, tanto Cristóbal Montoro como Luis de Guindos se han lanzado a defender una renegociación del déficit con Bruselas para que se les permita incurrir este año en un desequilibrio presupuestario de 40.000 millones de euros. La razón, argumentan, es que un excesivo recorte de los desembolsos públicos afectaría negativamente al crecimiento económico previsto para los próximos trimestres.

Al proponer una renegociación del déficit con Bruselas, Montoro y De Guindos no sólo están apostando por endeudar a los españoles en 10.000 millones de euros más de lo inicialmente previsto, sino que están rearmando argumentalmente la irresponsabilidad fiscal de Podemos. Al cabo, lo que la formación morada siempre ha sostenido es que resulta imprescindible establecer una nueva senda de reducción del déficit para que el Estado español pueda “estimular” la economía mediante aumentos abracadabrantes del gasto público. Si, como dice Podemos, más déficit para aumentar el gasto es algo bueno, entonces menos gasto para reducir el déficit será por necesidad algo malo. Y este último es justo el mensaje al que han recurrido Montoro y De Guindos para justificar su indisciplina fiscal en 2016.

Semejante podemización del PP no ha pasado desapercibida dentro de las propias filas de Podemos. Su secretario de Economía, Nacho Álvarez, escribió recientemente que: “Cuando Podemos planteó retrasar el objetivo de déficit dos años se nos llamó irresponsables. Es lo que ahora acuerdan el Gobierno y Bruselas”. Obvia considerar el profesor Álvarez la mucho más razonable posibilidad de que tanto Podemos como el PP sean irresponsables por querer retrasar el objetivo de déficit, es decir, por querer endeudar durante mucho más tiempo a los españoles para sufragar una improductiva orgía de gasto público; acierta, en todo caso, al constatar que el PP ha interiorizado con su negligente gestión hacendística la tan irresponsable filosofía económica de Podemos.

Por supuesto, el partido de Pablo Iglesias continúa ambicionando una expansión del gasto público y de los impuestos muy superior a la que, al menos oficialmente, propugna el PP: cuanto más estatista se vuelva el PP, tanto más lo hará Podemos. Pero la cuestión de fondo es que ni uno ni otro proponen reducir el peso del Estado sobre nuestras vidas: los dos aspiran a mantenerlo o a incrementarlo en el largo plazo y los dos temen que reducirlo sea netamente contractivo en el corto plazo. Frente al populismo estatista de ambos, la alternativa política que representa el liberalismo resulta hoy tanto más pertinente: menos gasto, menos déficit y menos impuestos. Ése es el camino hacia una sociedad más próspera y libre que ni PP ni Podemos quieren recorrer.

El 26J y el pacto del reparto
Javier Benegas www.vozpopuli.com 26 Abril 2016

El 26J habrá que volver a las urnas. Las mismas bolas en el mismo bombo no auguran un resultado muy distinto, no en lo importante desde luego. Aunque alguno de los partidos con posibles sufriera un reajuste, incluso de cierta envergadura, seguiremos en la misma tesitura: la necesidad de pactos. Veremos entonces qué de cierto hay en toda esa rumorología que desde hace meses fluye entorno al Partido Popular, a propósito de la continuidad de Rajoy. Demasiadas cábalas sin fundamento. Pueden más los deseos que las realidades, y también el ansia de ajustar cuentas de algunos, para volver a lucir palmito o pluma, que las evidencias. En realidad, a Rajoy le basta mejorar los resultados del 20D en un escaño para enseñar el dedo anular a la tropa que le da por amortizado.

Rajoy como problema es, a lo sumo, un contratiempo que, a la vuelta del 26J, podría resolverse, pero quizá no como algunos esperan. Y es que, si los resultados en las urnas le son mínimamente favorables, podría suceder que sus adversarios terminaran tragando con carros y carretas. Porque habrían de elegir entre pactar con el PP de Mariano o volver a la parálisis. Y una vez desperdiciado un año entero y gastados 130 millones de euros adicionales en nuevas elecciones, lo segundo sería ya Impensable.

La mentira
El gran error, intencionado, por supuesto, ha sido trasladar a la opinión pública inmediatamente después del 20D que el problema era un nombre propio o, si se prefiere, unas siglas. La idea de que si Rajoy hubiera desaparecido de la escena, y en el PP se hubieran avenido a razones, el gran pacto habría sido posible y se habría acometido un proceso de reformas que garantizarían la estabilidad política y económica otras cuatro décadas, es en buena medida un engaño. Los adversarios de Rajoy tampoco guardan en su maletín reformas profundas. Proponen, en el mejor de los casos, una versión corregida de lo que ya tenemos; y en el peor, aumentada.

Mientras que Ciudadanos ofrece sanear el modelo sin cambiarlo, Podemos pretende llevarlo al paroxismo. A medio camino entre ambos, balanceándose a un lado y a otro, está un PSOE en sus horas más bajas. La nota discordante la ponen las tribus políticas locales, que han aprendido a combinar el nacionalismo y el populismo para que sus franquiciados prosperen.

Aquí lo que nadie dice es que no se vislumbra ninguna apertura, ni política ni económica. Más bien lo contrario. Suceda lo que suceda, después del 26J seguiremos en un régimen partidocrático sin separación de poderes y aferrados al clientelismo. La única salvedad es que si de Iglesias dependiera, terminaríamos como en China, con un partido único. Pero lo que importa son los dineros, esto es, la reforma fiscal y, en concreto, el sostenimiento a corto plazo del tinglado. Parafraseando a Groucho Marx: ¿Por qué dicen reformas cuando quieren decir impuestos? Por eso unos y otros se han vuelto, de puertas afuera, más calvinistas que Calvino. Y han hecho causa general de los llamados “Papeles de Panamá” para cargarse de razones en su nueva caza de brujas.

Alrededor de un esquema tan elemental, tan burdo, giran las estrategias de unos y otros, si es que se puede llamar así a la pulsión demoscópica que domina a todas las fuerzas políticas. Que las posiciones de los respectivos capos se fortalezcan o debiliten va a depender a lo sumo de ganar un puñado de escaños o perderlos. En este terreno de juego tan estrecho, que es el que corresponde a jugadores tan mediocres, es donde maniobran unos partidos que aspiran a tocar poder y entrar en el gobierno, sea con un Presidente o un ministro de Marina.

La ideología del gasto
La prueba de que el consenso por la pasta es un hecho es que conceptos como “políticas sociales” o, su derivada más estupenda, “gasto social” se han vuelto transversales. Una vez entendida la política como la mercadotecnia del voto, ningún político se arriesgará a ir en dirección contraria cuando lo fácil, lo cómodo para sumar apoyos, es dejarse llevar por la corriente. Si la masa enfila directa al precipicio, lejos de persuadirla para que gire en redondo, el candidato trotará a su lado alegremente recolectando votos. Hay antecedentes. Recuerden al ex ministro Solbes animando a la gente a gastar en 2009 mientras Zapatero se dedicaba a salvar el mundo. Después de aquel sabio consejo, y de años de buenismo con el Plan E de corolario, la masa terminó despeñándose. Luego vinieron los recortes, por llamarlo de alguna manera. Más tarde, con Rajoy, 53 subidas impositivas. Y el déficit ha seguido por donde solía. Ya se sabe que el común, además de irresponsable, es idiota. Lo afirman cada vez más analistas: “la sociedad española está infantilizada”. Y tienen razón, para qué negarlo. Hoy, además de infantilizada, tiende a irse a los extremos. Otro gran logro de esta clase política que gira cual veleta.

Pero no hay que preocuparse, según el partido de Albert Rivera, si gastamos en educación el 5% del PIB nuestras taras se arreglan. Una vez desasnados, todo lo demás vendrá rodado. Hasta entonces, habrá que ver la manera de poder seguir gastando 470.000 millones de euros al año, a razón de 40.000 millones mensuales. Porque eso es lo que nos cuesta el tinglado tal cual está montado. No es de extrañar que en vez de desmontarlo, desde Rajoy a Iglesias, pasando por Sánchez y Rivera, todos hagan votos para que dure eternamente y estar en primera fila. Si hoy muchos se consideran afortunados por tener un trabajo y ganar 1.000 euros mensuales, imagínense la motivación de los grupos de interés que ven a tiro un pastel semejante.

Si a esto se reduce el problema de la gobernabilidad de España, y todo indica que así es, no es arriesgado aventurar que el final del culebrón fue siempre el pacto. Con Rajoy o sin Rajoy, el rajoyismo montoriano vino para quedarse. Quien siga en Las Batuecas, sólo tiene que ver el nuevo spot de la Agencia Tributaria. El cuento de la redistribución de la riqueza contado en 20 segundos; es decir, el régimen en una píldora.

Todos los desvaríos de la izquierda
Ernesto Ladrón de Guevara www.latribunadelpaisvasco.com 26 Abril 2016

Tenemos un problema endémico y estructural que es la existencia de una izquierda decimonónica que sume a los españoles en un cuadro de división incívica entre la derecha y la izquierda, devolviéndonos a las dos Españas cainitas, las que resucitó Zapatero y que nos tienen secuestrados a los ciudadanos que queremos paz, reconciliación y constitucionalismo.

Esa España dividida en dos, con una fisura irreconciliable que nos lleva inevitablemente al enfrentamiento y a la exclusión de una de las dos mitades; lo que es de todo punto de vista absurdo e involutivo. La muestra más palpable es la imagen de un Rajoy y un Sánchez incapaces de mirarse a la cara, de hablar y ponerse de acuerdo, y de eso, aunque podamos culpar a Rajoy por no mover pieza, es culpable este secretario general del PSOE que recoge el guante de Zapatero que a su vez rompió esa cultura del entendimiento que tanto tenemos que agradecer los españoles y que posibilitó una transición hacia la democracia.

Así como a finales de los setenta del siglo pasado la izquierda racionalista, no la visceral, fue un puntal fundamental en la articulación del nuevo sistema nacido de 1978, hoy la izquierda es el problema, no la solución.

Es un problema porque lejos de articular políticas responsables en aras del bien común y la concordia, la izquierda se ha sumado a la oleada demagógica y a las tentaciones neomarxistas, cuando Marx quedó arribado tras la caída del muro de Berlín. Es una excepción en Europa la existencia de una izquierda bananera.

Es un problema porque la izquierda actual en sus diferentes modulaciones no aporta ninguna solución a los problemas reales de los españoles, ya que con el aumento del gasto de forma irrefrenable y su alianza con el separatismo, junto a su planteamiento de impuestos expropiatorios, no solucionará ni el problema del paro ni el de la deuda que es causa del desempleo y de la degradación de las clases medias. Los impuestos confiscatorios que plantea esa izquierda venezolana a las grandes fortunas no son la solución al déficit, son el problema, pues el dinero no sabe de fronteras, y se va a donde se producen mejores condiciones para el beneficio. Con ello no resolvemos tampoco el problema de la retracción de la inversión extranjera ni de la incorporación de nuevos capitales al desarrollo de la economía productiva.

Es un problema porque aumentar el déficit de caja más de lo que ya se ha hecho por una derecha social-demócrata con la inestimable ayuda de unas autonomías que engordan sin fin la burocracia y el gasto corriente no productivo, deja a nuestros nietos un país donde se hará inviable la Seguridad Social, las pensiones y el Estado de bienestar, empobreciéndonos aún más. ¿O no nos sirve la experiencia de los gobiernos de Zapatero? ¿No somos capaces de aprender?

Con proclamas populistas no se resuelve nada. Es penoso que un dirigente del Partido Socialista apellidado Sánchez se sume a la marea demagógica sin ofrecer salidas positivas y posibles a los grandes parámetros macroeconómicos que son el puntal del Estado de Bienestar, y, en concreto, al crecimiento del Producto Nacional Bruto y al, en consecuencia, aumento de la Renta Per Cápita; a la mejora progresiva de la capacidad de compra de los ciudadanos estimulando el consumo como motor de la economía; a la reducción del déficit público y a la viabilidad de una deuda en crecimiento constante; para lograr la sostenibilidad de los objetivos presupuestarios que general bienestar y riqueza.

Si el sistema pierde la poca credibilidad que tenía, por causa de unos partidos políticos irresponsables que son incapaces de lograr acuerdos de políticas viables no podemos pretender la necesaria confianza que genera el emprendimiento y la inversión; y eso no se logra con fantoches políticos como esos que propugnan un nuevo estilo de abordar la menstruación (sic). Toda la sarta de insensateces y absurdos patológicos que inundan los medios de comunicación no es la mejor manera de obtener un prestigio de nuestro país en la esfera internacional y produce vergüenza en los ciudadanos que tienen un sentido responsable de las obligaciones con el conjunto de la sociedad.

Es penoso oír y ver a rupturistas antisistemas que lejos de aportar una visión constructiva son augures de destrucción y descalabro colectivo, porque nada aportan al bienestar colectivo salvo copias caricaturescas de la Albania soviética o de la melancolía del Régimen cubano.

Lo triste de todo esto es la existencia de unas franjas electorales humanísticamente analfabetas que auspician con su voto a esta fauna política desvertebradora y frentepopulista, haciendo caso omiso de las enseñanzas de una historia no mitológica que no han aprendido en la escuela retrotrayéndonos a los peores episodios del pasado.

Y también es lamentable que los próceres socialistas ya veteranos, que protagonizaron páginas gloriosas en la Transición democrática (aunque hay voces que lo ponen en cuestión) sean cómplices por omisión de esta demencia que nos lleva a perder lo poco que nos queda de su gestión cuando tuvieron el mandato de los ciudadanos en los primeros momentos de la restauración de la democracia.

En este proceso golpista contra el propio sistema tiene pleno sentido el intento de incorporar al voto a los quinceañeros (16 años), a sabiendas de que debido a los déficits de formación humanística por causa de un entramado educativo fallido, esa nueva franja electoral sería receptiva al adoctrinamiento involutivo.

La izquierda va de victoria en victoria hacia la derrota final, porque el desarrollo de los acontecimientos les dejará en donde merecen estar por méritos propios.

Han empezado a entretejer el nudo orweliano, pero no se dan cuenta de que las aspiraciones de libertad del pueblo son irrefrenables y les arroyará.

Más que un club
ARCADI ESPADA El Mundo 26 Abril 2016

La clave de los efectos políticos de la corrupción es que se trace un determinado perímetro sobre sus protagonistas. Valencia es el caso modélico en España. No importa la cuantía de los fraudes. Ni el tipo de fraude. Ni el nivel jurídico de las acusaciones. Ni por supuesto, iba a importar, la presunción de inocencia. Importa que el perímetro favorezca la percepción, en este caso, de que el PP de Valencia es una organización corrupta y que la Valencia popular fue una comunidad corrupta. Algo parecido ocurre con la corrupción en Andalucía. Aunque con características llamativamente distintas, que introducen una grieta de disculpa: mientras en Valencia la corrupción es hija del derroche y de la derecha en Andalucía lo es de la desigualdad y la pobreza.

La corrupción es un asunto de las personas, y de pocas personas en términos relativos, pero el perímetro provoca un gran salto de cualidad. Se dice entonces que la corrupción es sistémica, aunque no se sepa qué se quiere decir con ello. Y sin que, sobre todo, se sepa qué es lo que se quiere decir cuando el perímetro no se aplica. El caso de Cataluña, por ejemplo. La corrupción presenta allí una gran vitalidad general. Y hay dos datos extraordinarios sobre la que fue durante décadas fundacionales la primera familia del país: el padre evadió impuestos en todos y cada uno de los años en que gobernó y todos y cada uno de sus siete hijos están siendo investigados. Hasta el punto de que el instructor De la Mata ha escrito en un auto que la familia Pujol formaba una organización criminal. En cuanto al partido que Pujol creó y uno de cuyos miembros gobierna la Generalidad, baste decir que tiene su sede embargada por la autoridad judicial. Cada día espero el gran reportaje del Times sobre esta saga del norte de África. Solo los muy exagerados se preguntan si el de Cataluña no es un verdadero caso sistémico y algunos paroxísticos se hacen cruces de que el sistema nacionalista no haya sido literalmente arrasado.

Un hecho reciente actualiza el inexpugnable blindaje catalán. Más que un club, sin duda. Solo hay que echar una ojeada a los apellidos y cargos objeto de investigación judicial: Rosell, el anterior presidente; Bartomeu, el actual presidente; el vicepresidente Vilarrubí; el antiguo director general Joan Oliver; los Messi, los Neymar, el jugador Mascherano... Delitos societarios, blanqueo de capitales, contra la Hacienda Pública, etc. Más que un club, repito. ¿Pero qué?

Estos lugares admirables donde las corrupciones se viven como aislados fenómenos atmosféricos que solo excluyen el del aguacero moral.

Los responsables
CAYETANA ÁLVAREZ DE TOLEDO El Mundo 26 Abril 2016

EL CRUEL ABRIL. Lunes 11. Una escritora llamada Empar Moliner quema un ejemplar de la Constitución en la televisión pública catalana. La cadena se justifica diciendo que la intención de la 'performance' era metafórica. Moliner insiste luego: "La Constitución no garantiza el derecho de los pobres".

Jueves 14. El secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, presenta en un acto en el Ritz al delegado de la Generalidad en Madrid, Ferran Mascarell. Le dedica enfáticos elogios: "Un independentista de razón". Despeja coquetamente las críticas: "Ferran y yo aceptamos estas cosas como el producto de nuestra personal e intransferible heterodoxia". Y dice que no son ellos los excéntricos sino la España cainita: "En cualquier otro país europeo sería normal".

Domingo 17. El periodista Jordi Évole entrevista en La Sexta al terrorista convicto Arnaldo Otegi, que aprovecha la oportunidad para promover su candidatura a 'lehendakari' y atacar al Estado. El diálogo culmina con otro sorprendente hermanamiento. Otegi: "Por esta entrevista recibiré críticas por los dos lados, Jordi". Évole: "Yo también". Dos víctimas de las víctimas. Sin solución de continuidad, la periodista Ana Pastor entrevista al presidente de la Generalidad, Carles Puigdemont, que mantiene su intención de destruir al "dragón" español en unos pocos meses.

Miércoles 20. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, tumba una propuesta del PP para organizar un homenaje a la Constitución después de dedicar cuatro días a conmemorar la proclamación de la República. Su número dos lo justifica diciendo que la República es "democráticamente coherente" con los valores del Ayuntamiento y, en cambio, la Constitución "está vacía de contenido".

Hay tres formas de eludir la responsabilidad en el sombrío devenir de un país: "Piove, porco governo". O: "El pueblo tiene el gobierno que se merece". Y: "Las leyes no funcionan". En España proliferan las tres; la última, con fuerza creciente. La reforma de la Constitución se ha convertido en el quijotesco bálsamo de Fierabrás. Los pioneros en su prescripción fueron los socialistas, que querían ocultar su responsabilidad en la centrifugación del Estado. Aquel inolvidable zapaterismo: "Aprobaré el Estatuto que venga de Cataluña". Pero ahora también hay curanderos en Ciudadanos y en el PP, que recetan unas gotas de "ese estremado licor" de la reforma constitucional para remediar los problemas del país. Homeopatía política. Pseudociencia populista.

La Constitución no ha fallado a la democracia; los que han fallado a la democracia son los llamados a defenderla. Los buenos a los que Burke señala por su indolencia. El grupo que el Diccionario define como "minoría selecta o rectora": las élites.

El problema no es que una autoproclamada "payasa escritora" queme la Constitución en ejercicio de su derecho a la ofensa ni que un ayuntamiento populista desprecie la fuente de su propia legitimidad. El problema es que buena parte de los políticos, periodistas y empresarios españoles también dan la Constitución por amortizada y que prácticamente nadie milita en defensa y homenaje de nuestra mejor obra colectiva. El problema no es que un separatista sea delegado de la Generalidad. El problema es que el responsable de la política cultural del Gobierno de España conceda una base racional a sentimientos atávicos. Y que lo haga apelando precisamente a la Europa moderna, que se ha construido contra el nacionalismo y sus millones de muertos. Y el problema, claro, no es que un terrorista convicto aspire a gobernar, sino que las instituciones -políticas, mediáticas, económicas- faciliten su objetivo.

Una gran parte de las élites españolas llevan 40 años en funciones. Por acción y por omisión han favorecido la construcción de un Estado basado en concesiones de orden político al nacionalismo. Muchas de ellas, además, basadas en corruptos negocios personales. ¿Cuántos '#AutonomyPapers' habrá bajo tierra? El resultado es una doble crisis territorial y económica. Un profundo déficit de convivencia y un pertinaz déficit fiscal.

El escaso compromiso de las élites es una de las claves de la historia de España y, en parte, consecuencia de la falta de autoestima. Hace años ya que Raymond Carr y John H. Elliott desmintieron la visión peyorativa que los propios españoles se habían dedicado a propagar sobre sí mismos, desde la leyenda negra. Pero ni aun así. Apatía y autoflagelación; egoísmo y catastrofismo; narcisismo y desconfianza. La incapacidad de articular un relato nacional cívico, coherente e integrador sigue lastrando el proyecto español. Socialmente es más rentable decretar el fracaso que apuntalar el éxito, ponerse de perfil que dar la cara, promover la ruptura que favorecer la reforma. Preferimos los adanes a los adultos, porque hemos elegido vivir en un estado de irresponsabilidad permanente.

Las élites siguen en funciones porque tienen una visión funcionarial de la democracia. Como si la democracia fuera una oposición, el visado a una vida vegetativa. Como si su continuidad dependiera exclusivamente de una rutina interna -el voto- y de una tutela externa -Bruselas-. La democracia concebida como un funcionariado explica buena parte de las tribulaciones presentes. Las élites no han entendido que la democracia ha de defenderse y que esa defensa exige asumir un riesgo moral, social y económico.

No hay un problema catalán o vasco. Hay un problema español.
Hemos confundido la parte con el todo. Hemos convertido al nacionalismo en único interlocutor legítimo y a los no nacionalistas en huérfanos políticos. Hemos cedido el concepto de diversidad a los que publican editoriales únicos y encuadran a las masas. Les hemos entregado las aulas y los platós a costa del pluralismo y la libertad. Hemos legitimado su discurso del agravio fiscal y la ordinalidad insolidaria. Hemos nombrado "español del año" a un nacionalista corrupto y desleal. Nos hemos resignado a la vulneración sistemática de la ley sobre la lengua y los símbolos comunes. Hemos promovido un Estatuto intervencionista e inconstitucional. Hemos legalizado al brazo político de ETA sin exigir a cambio ni la entrega de las armas ni la condena de los asesinatos. Hemos permitido la celebración de una consulta contra el derecho de todos los españoles a decidir su futuro. Hemos apartado el desafío secesionista del debate político, incluso de la campaña de las elecciones generales, porque confundimos el centro con la equidistancia y la defensa de la razón democrática con la radicalidad.

Tampoco hay un problema de populismo. Nuestro problema es la irresponsabilidad.
Hemos generado expectativas de bienestar infinito sabiendo que eran imposibles de cumplir. Hemos antepuesto nuestros prejuicios ideológicos a una educación de calidad, formando los adultos con la comprensión lectora más baja de la OCDE. Hemos hecho negocio con la corrupción: con su ocultación y con su denuncia. Hemos contribuido a la banalización de la política y a la politización de la justicia. Hemos puesto televisiones privadas al servicio de ideas y personalidades corrosivas, y hemos renunciado a la televisión pública como instrumento de pedagogía democrática. Hemos promovido la división de la izquierda creyendo que nos beneficiaría. Hemos pactado con los populistas contra la derecha en comunidades y ayuntamientos. Y hemos jugado a ser colegas de los más vulgares demagogos, trazando una división facilona y falsa entre vieja y nueva política.

¿Nueva política? De momento, seguimos en funciones. Las esperanzas de un gran Acuerdo por la Razón han quedado sepultadas bajo una losa de líneas rojas, vetos personales y cálculos electoralistas. Sánchez, el principal culpable del fracaso: "¿Qué parte del no no ha entendido?" Rajoy: "No tiene sentido que yo acuda a la investidura". Rivera: #MarianoRajao. Y, mientras tanto, en prime time, el tridente Otegi-Iglesias-Puigdemont.

En diciembre se cumplen 40 años de la aprobación de la Ley para la Reforma Política, uno de los ejemplos de responsabilidad colectiva más decisivos de nuestra historia. Por cierto, protagonizado por hombres... y Carmen Díez de Rivera. España no necesita menos testosterona, como sentenció el sábado la presidenta Cifuentes. Tampoco necesita una segunda Transición. Lo que necesita son élites a la altura de la primera. Dispuestas a plantar cara a la demagogia de emoticono.

Hace unos años, en El País, Jürgen Habermas hacía la siguiente reflexión: "¿Qué significa realmente impopular? Si una solución política es razonable, no debe suponer el menor problema plantearla al electorado de una democracia. ¿Y cuándo hacerlo si no es antes de unas elecciones? Cualquier otra opción supone un encubrimiento tutelar".

El verdadero cambio -la revolución- llegará cuando las élites españolas asuman su responsabilidad con la democracia. Es decir, cuando cierren la grieta entre su discurso público y la verdad.

Cayetana Álvarez de Toledo es portavoz de Libres e Iguales

La presencia de Otegi mancha el Europarlamento
EDITORIAL El Mundo 26 Abril 2016

Decía Albert Camus que no podía justificar a los musulmanes del FLN que ponían bombas en los tranvías de Argel porque en ellos viajaba su madre. Apoyar esas acciones era hacerse corresponsable de todos y cada uno de esos asesinatos.

Todos hemos sido testigos -y especialmente los que pertenecemos a la redacción de este periódico- de cómo ETA asesinaba a centenares de guardias civiles, policías, jueces, militares, concejales, funcionarios del Estado y periodistas. Todavía no ha transcurrido tiempo suficiente para olvidar la espantosa mañana de domingo de hace 16 años en la que nuestro compañero José Luis López de Lacalle yacía muerto a unos metros de su casa en Andoain tras ser tiroteado por unos desalmados.

Nada de esa barbarie puede ser olvidada. Por ello, es una afrenta la mera presencia de Arnaldo Otegi en el Parlamento Europeo, al que acude hoy y mañana invitado por el grupo de eurodiputados de izquierda, del que forman parte Podemos e IU.

Maite Pagaza y María Teresa Jiménez-Becerril, cuyos hermanos fueron asesinados por la banda terrorista, se han dirigido al presidente de la Eurocámara, Martin Schultz, para que evite su presencia. Pero desgraciadamente han fracasado en el intento.

La presencia de Arnaldo Otegi en una institución que constituye el símbolo de la democracia y el respeto a los derechos humanos es un insulto. Y es además un olvido de la tradición que representa el Consejo de Europa, con sede en Estrasburgo, que nació para preservar los valores humanistas de nuestra cultura.

Otegi no ha pedido perdón ni ha reconocido su responsabilidad personal en una organización que se dedicaba al asesinato. Y todavía estamos esperando que pida disculpas a Luis Abaitua, al que secuestró y torturó en un zulo por haber cometido el imperdonable delito de ser directivo de la fábrica de Michelin en Vitoria. Corría el año 1979, la Constitución estaba en vigor y España era una democracia parlamentaria con división de poderes y respeto a los derechos humanos. En lugar de trabajar para consolidar el pacto político que supuso la Transición, Otegi y los suyos hicieron todos los esfuerzos por destruir el sistema pasando por encima del valor de la vida humana.

Muchos años después, el líder de la izquierda 'abertzale' sigue legitimando la violencia de ETA, como se pudo comprobar en un reciente programa de televisión, en el que se presentaba como una víctima de la represión del Estado y un luchador por las libertades.

Él y sus compañeros podían haber defendido sus ideas pacíficamente en las instituciones, pero optaron por sembrar el terror en la sociedad vasca y asesinar a casi un millar de personas en nombre de una abstracción. Ahora pretenden que aquello se olvide, que los presos salgan a la calle y que en el País Vasco se haga borrón y cuenta nueva.

Mientras existan voces como la de este periódico no lo van a conseguir porque no es posible hacer creer que lo negro es blanco ni cambiar la historia reciente de España. Ahí están los cementerios y las víctimas que nos siguen hablando con elocuencia. En estas páginas, sigue presente la voz de José Luis López de Lacalle, que nunca podrán silenciar.

El Europarlamento es libre de manchar su trayectoria y de dar cobijo a personas como Otegi y otras que se sientan allí para defender lo que representó ETA. Pero la sangre y la ignominia no se borran.

Los responsables de esta afrenta a las víctimas son Podemos e Izquierda Unida. ¿Ha encontrado acaso Iglesias argumentos para justificar aquellos crímenes? Estos dos partidos aseguran luchar contra la violencia, el terrorismo y el fanatismo, pero su invitación a Otegi cuestiona la firmeza de ese compromiso.

Es sencillamente intolerable que este sujeto vaya al órgano que representa a todos los ciudadanos europeos a dar lecciones de política. Pero más inexplicable todavía es que decenas de miles de vascos sigan votando al partido que le ha elevado a la categoría de líder.

Pedimos desde estas líneas que los eurodiputados de los partidos democráticos manifiesten hoy su repulsa por la presencia en el Parlamento Europeo de Arnaldo Otegi, que simboliza los males y los horrores que han intentado combatir los hombres libres de este continente, que no dudaron en el siglo pasado en entregar su vida por luchar contra el nazismo y el estalinismo.

España 2017, el problema de Europa
John Müller El Espanol 26 Abril 2016

Si se levanta la mirada de la contingencia, se puede adivinar por dónde nos va a apretar el zapato en los próximos meses. El año 2017 marcará un antes y un después para la Comisión Juncker. En el curso de ese ejercicio, si las cosas se dan según lo previsto, todos los países de la Eurozona habrán situado su déficit público por debajo del 3% de su PIB. Francia (-3,5% en 2015) y Portugal (-4,4%) deberían salir ese año del Procedimiento de Déficit Excesivo (PDE) al que están sometidos. El único país que podría no llegar y se le esperaba es España (-5,0%). Todo dependerá de lo que no se haga este año.

En las próximas semanas se clarificará si nuestro país necesita uno o dos años más para situar su déficit por debajo del 3%. La senda original del PDE, en el que caímos en 2010 y que ya fue renegociado en 2012, estimaba que en 2016 nos situaríamos por debajo de ese límite (un 2,8% era lo previsto). No va a ser así porque incumplimos en 2015, pese al fuerte viento de cola, porque el Gobierno de Mariano Rajoy fue cicatero a la hora de fijar los objetivos internos de déficit y después se arrugó a la hora de aplicar la Ley de Estabilidad Presupuestaria a las comunidades autónomas quizá por su mala conciencia (electoral) en muchos capítulos.

El ministro Luis de Guindos, que el lunes 25 de abril reafirmó en la Cope que España cumplirá el objetivo del 3,6% en 2016 y del 2,9% en 2017, ha pedido sólo un año de extensión del PDE. El comisario Pierre Moscovici le ha ofrecido dos, porque está convencido de que España volverá a fracasar. Bruselas cree que los continuos incumplimientos están debilitando la credibilidad del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Pero Guindos ha insistido en que sea sólo uno.

El problema es que si España continúa en solitario dentro del PDE hasta 2018 eso significa que el año 2017 pierde sus propiedades míticas para la Comisión, cuestión que no debería importarnos mucho. Pero si debería hacerlo el hecho de que el país estará aislado de cara a los analistas, será el patito feo de la Eurozona, y eso puede incrementar nuestra prima de riesgo por mucho que el Banco Central Europeo (BCE) siga dopando a la economía europea. Una subida de 100 puntos en la prima con el nivel de deuda que hemos alcanzado (99,2% del PIB) supone 10.000 millones más en intereses, cantidad que ya no se podrá destinar a políticas sociales, a inversión pública o a pagar deuda.

En ese sentido, la apuesta de Guindos es estratégica. Debemos evitar quedar aislados, nada menos que junto a Grecia, como ya nos sucedió en 2010, mostrándonos problemáticos e incapaces de cerrar el Procedimiento de Déficit Excesivo. Pero tampoco deberíamos descolgarnos del proceso que la Comisión Juncker sueña con iniciar cuando todos los países de la Eurozona hayan domeñado sus déficits. La aspiración de Bruselas es que será en ese momento cuando se podrá plantear a Berlín y París (en 2017, Alemania y Francia celebran elecciones federales y presidenciales, respectivamente) una agenda más ambiciosa, quizá redondeando la Unión Bancaria con el fondo único de garantía de depósitos, o planteando la mutualización de las deudas a través de un Tesoro europeo como camino hacia una Unión Fiscal.

El Ejecutivo comunitario sueña con que 2017 permita dividir en dos su período y convertir la segunda parte de su mandato en una gestión revitalizadora del sueño europeo.

La mala noticia de este análisis es que la política española ignora todo esto y, cuando se oye a algunos partidos hablando de la posibilidad de renegociar la senda del PDE con Bruselas, es cuando se confirma que nuestra lista de prioridades no está acompasada. De hecho, Europa ni siquiera estuvo en la agenda de la campaña del 20-D y en los cuatro meses que llevamos constatando la inutilidad de la XI Legislatura, sólo Ciudadanos y el PSOE han considerado la posibilidad de una política europea donde España sea algo más que un foco de problemas.

Por un sistema plurilingüe en España
Carlos Carrizosa El Espanol 26 Abril 2016

En materia de lenguas, en España tenemos dos hechos sin parangón en el resto de democracias avanzadas. El primero es que en alguna de sus comunidades autónomas, como sucede ahora mismo en Cataluña, una de las lenguas oficiales (el español que, además, es la mayoritaria en esta comunidad autónoma) no es vehicular en la enseñanza. El segundo es que la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) contempla la posibilidad de que una comunidad autónoma (de nuevo Cataluña) no vaya a cumplir con esa ley e intente resarcir a las familias con una compensación económica a partir de unos requisitos que resultan difíciles de cumplir.

En cualquier lugar del mundo, la educación plurilingüe es un modelo deseable y por eso se intenta aplicar. ¿Qué sucede en Cataluña para que algunas personas se lancen a las calles reclamando la continuación del actual modelo monolingüe? ¿En Cataluña la mayoría de las familias no quieren que sus hijos aprendan más de un idioma? También llama la atención el hecho de que las escuelas elitistas de Cataluña utilicen sus opciones plurilingües como reclamo publicitario. ¿Las familias con mayores recursos económicos están a favor de la enseñanza con más de una lengua vehicular y las familias con menos recursos prefieren toda la enseñanza de sus hijos en una sola lengua? Resulta difícil de creer que esto sea así.

Es llamativo que en una sociedad globalizada en la que el conocimiento de idiomas resulta casi imprescindible, en una parte de nuestro país tanta gente se empeñe en mantener un sistema en el que todas las asignaturas se dan en un solo idioma exceptuando las asignaturas lingüísticas de español e inglés. En España tenemos un déficit importante en conocimiento de idiomas y, a diferencia del resto de países de nuestro entorno, la mayoría de alumnos que acaban la secundaria no tienen un buen nivel de inglés. Parece evidente que habría que concentrar todos los esfuerzos en solventar esto a la vez que se potencian las diferentes lenguas de nuestro país.

Si queremos garantizar la igualdad de oportunidades y una educación de calidad para todos, no podemos permitir que sólo tengan un buen nivel de idiomas los alumnos cuyas familias puedan permitirse las caras escuelas de élite o pagar clases extraescolares. Todos los alumnos han de poder competir con las mismas condiciones sea cual sea su origen. Esta es, sin duda, la mejor manera de garantizar la cohesión social. Por eso proponemos que el inglés sea lengua vehicular en todas las escuelas y que en las CCAA bilingües comparta esta condición con las dos lenguas cooficiales.

Resulta evidente que las familias no deberían estar gastando sus energías en luchar contra el sistema y que las diferentes administraciones deberían facilitarles el derecho a una buena educación plurilingüe sin convertirlas en armas arrojadizas. Y mucho menos, dejar a estos ciudadanos a la intemperie cuando una de estas administraciones, en este caso la catalana, presiona a las familias desde los frentes mediático, social y judicial. Urge, pues, hacer cumplir la ley en toda España y proteger los derechos y libertades de los ciudadanos.

Y resulta cada vez más necesario un Pacto Nacional por la Educación y llegar a un amplio consenso en esta materia para que la próxima ley educativa sirva para una generación y no para una legislatura. Es el momento de mirar hacia adelante, de abandonar las luchas partidistas y de que prevalezca la idea de la educación como bien común.

*** Carlos Carrizosa es diputado de Ciudadanos en el Parlamento de Cataluña.

Por favor, visite la primera página
Nota del Editor 26 Abril 2016

Con tal de dorar la píldora de las lenguas regionales, no se andan con medias tintas, siempre pretenden ponerlas a la misma altura con el español y el inglés. Y no es lo mismo. Lo importante es conocer bien una lengua, la materna y después añadir cuantas lenguas le apetezcan al sujeto, y digo le apetezcan, no al politico sino al sujeto. Pretender que los hijos de los demás sean el vaso donde se conserve cualquier lengua regional es un atraco a la persona, sus derechos, su futuro.

En la primera página hay una viñeta de Santacreu (www.masaborreguera.com) que expresa claramente la posición racional que hay que adoptar ante las lenguas:
"Tolerancia cero cno la imbecilidad. Un país, una lengua oficial".

FRACASO MULTICULTURALISMO
‘El Islam es la peor peste que le ha ocurrido a la humanidad’
Manuel Carreira, astrofísico jesuita, sostiene en una entrevista que no es plausible “decir que un estado islámico es coherente con los derechos de una nación de Europa”.
Gaceta.es 26 Abril 2016

El jesuita Manuel Carreira, conocido por su carrera como astrofísico, filósofo y teólogo, ha concedido una entrevista a El Español en la que aborda algunos temas de actualidad como la crisis migratoria, la relación de Occidente con el Islam o la relación entre la Iglesia y el Estado.

En esta entrevista, Carreira sostiene que “el Estado no es quién para imponer un modo de pensar la religión” ni cómo se debe actuar en el ámbito religioso, al tiempo que debe tener en cuenta que la ética de los países occidentales tiene una base cristiana.

“El catolicismo es un elemento clave en la evolución del país”, recuerda el filósofo mientras argumenta que la sociedad española no puede prescindir del elemento religioso. Admite, eso sí, que se existe una secularización creciente que “hasta cierto punto es deseable” porque la fe no puede ser un elemento político, pero el Estado debe velar por proteger el bien público de las creencias.

Sin embargo, Carreira también advierte del peligro que las costumbres de religiones como el Islam tienen para los estados occidentales. “Yo diría que el Islam es la peor peste que le ha ocurrido a la humanidad en los últimos 2.000 años”, asegura al tiempo que destaca que esta religión “es totalmente incapaz de establecerse dentro del mundo con respeto a los Derechos Humanos”.

Carreira sostiene que los musulmanes no quieren respetar los derechos humanos y la tradición occidental: “O acepta uno su modo de pensar o es un infiel y hay que asesinarlo”. “No sé de ninguna contribución positiva del islam al modo de estructurar una sociedad moderna, en la que se respeten los derechos de todos, tal vez sea ignorancia mía”, añade.Este sacerdote pone en evidencia, asimismo, la falta de realismo del sueño multiculturalista: “No me parece plausible decir que un estado islámico es coherente con los derechos de una nación de Europa”. Además, Carreira aboga por proteger la libertad religiosa de todas las creencias “siempre que no vaya en contra del bien público”.

Respecto a la historia de la religión islámica, este filósofo y teólogo defiende que “el islam nació como un cristianismo descafeinado porque quitaban lo que no entendían: no se habla de la trinidad, o de la encarnación simplemente porque no lo entendían”. En opinión de Carreira, el islam es “una especie de cristianismo reducido a lo mínimo” que carece de “teología propia” y que consiste en un “modo de pensar muy elemental que les sirve para andar por casa”.

Vigilan para que se cumpla lo que dicta el Corán
La creciente presencia de la 'policía moral' en los países islámicos
En algunos países de mayoría musulmana existen fuerzas policiales que recorren las calles para hacer cumplir las normas del islam. En Irán, Arabia Saudita, Sudán o Malasia, agentes encubiertos vigilan la vestimenta y comportamiento de los ciudadanos para terminar con cualquier signo occidental.
Gaceta.es 26 Abril 2016

En países como Arabia Saudita, Sudán o Malasia, agentes de la llamada “policía moral” recorren las calles buscando cualquier signo que recuerde al mundo occidental. Su misión es que los ciudadanos cumplan las normas que van ligadas a la ley islámica, como las reglas de vestimenta -especialmente en las mujeres- y otros comportamientos como la prohibición del consumo del alcohol.

Uno de sus principales objetivos es velar para que se cumpla la hijab, un código de vestimenta femenina islámica que establece que las mujeres deben cubrirse la mayor parte del cuerpo con un velo que cubre la cabeza y el pecho, y deben usarlo desde la pubertad, en presencia de varones adultos que no sean de su familia inmediata.

En Irán, estas patrullas reciben el nombre de “Gasht-e Ershad”, y cuentan con más de 7.000 agentes encubiertos. Se encargan de que la conducta de los ciudadanos cumpla lo que dicta el Corán. Llevar el pañuelo de la cabeza “lo más atrás posible”, ropa demasiado suelta o un peinado “occidental” son algunas de las causas por las que los iraníes pueden ser multados o incluso arrestados.

En Arabia Saudita, la Mutawa o "Comité para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio", vigila que los hombres y mujeres que no se conocen no hablen en público y que la ley islámica se cumpla en cada una de sus calles, un trabajo que es bien visto por la por el área más conservadora del país.

En Sudán, la Policía de Orden Público tiene la capacidad de arrestar a cualquier sospechoso que no cumpla la sharia en el norte del país, que tras ser juzgado puede acabar en prisión o recibir azotes. Es sobre todo conocida por cancelar eventos privados a los que acuden hombres y mujeres así como el registro de tiendas que hayan podido quebrantar la sharia.

Por último, el gobierno federal de Malasia dirige los llamados “agentes religiosos”, que vigilan cada barrio para que, por ejemplo, los hombres y mujeres nos estén “demasiado cerca”, o que nadie coma durante el Ramadám.

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La carta de Maite y Teresa
Cayetano González Libertad Digital 26 Abril 2016

Que el exmiembro de ETA, y actual secretario general de Sortu, Arnaldo Otegi vaya a visitar el Parlamento Europeo para participar en diversas reuniones como un dirigente político más es una ofensa no sólo a las víctimas del terrorismo que son eurodiputadas, como Maite Pagazaurtundua y Teresa Jiménez Becerril, sino a la propia institución que teóricamente encarna lo que Otegi no representa de ninguna manera: la defensa de la libertad, los derechos humanos y la democracia.

Por eso Maite y Teresa han escrito una razonada y contundente carta al presidente de la Cámara, el socialista Martin Schulz, en la que explican claramente quién es y lo que representa Otegi, y le piden que, en caso de que éste, en alguna de sus intervenciones, realice lo que podría ser considerado apología del terrorismo, se le expulse de inmediato.

"Para aquellos que han o hemos sufrido el dolor infligido por ETA y sus acólitos, tener a Arnaldo Otegui en esta casa, lugar que siempre ha demostrado su compromiso con la paz, la libertad y la democracia, nos resulta ciertamente doloroso", señalan las dos eurodiputadas en su misiva.

El hecho de dos eurodiputadas que han perdido a sus hermanos Joseba y Alberto –amén de a su cuñada Ascensión, en el caso de Jiménez Becerril– en sendos atentados de ETA tengan que pedir amparo y defenderse de la agresión que supone la visita de Otegi al Parlamento Europeo produce una enorme tristeza y es la constatación de que, aunque lo haya sido policialmente, política y socialmente ETA no está derrotada. La prueba más evidente es su presencia en las instituciones y el blanqueo de la figura de Otegi para que llegue en buena posición como candidato a lehendakari por Bildu en las cercanas elecciones vascas.

Cuesta poco entender que IU y Podemos sean los anfitriones de Otegi, porque al final esa izquierda siempre ha tenido una actitud complaciente hacia lo que ETA ha representado. Pablo Iglesias dijo este fin de semana en Pamplona que "sin personas como Otegi no habría paz", lo cual no es que sea una falsedad, sino una profunda inmoralidad. Podría preguntar el líder de Podemos a Luis Abaitua, exdirectivo de Michelín que fue secuestrado en 1979 en Vitoria por un comando de ETA pm del que formaba parte Otegi, qué piensa al respecto.

Que los eurodiputados del PSOE no hayan querido firmar la carta de Maite y Teresa –algo que sí han hecho los de PP y Ciudadanos– puede llamar a escándalo, pero, bien pensado, entra dentro de la lógica. Si fue el propio Zapatero el que calificó como "hombre de paz" a Otegi en 2006, ¿por qué ahora hay que oponerse a que visite el Parlamento Europeo? Si el actual presidente del Congreso de los Diputados, y exsecretario general del PSE, Patxi López, se reunió con Otegi en el hotel Amara de San Sebastián cuando Batasuna estaba ilegalizada, ¿por qué hay que ponerse ahora estrechos y protestar?

Las víctimas del terrorismo hace años que supieron resumir muy bien en tres palabras sus justas reivindicaciones: Memoria, Dignidad y Justicia. El proceso de negociación política con ETA que llevó a cabo Zapatero y que comenzó antes de su llegada a la Moncloa fue un auténtico torpedo en la línea de flotación de esas reivindicaciones. Lo que ha hecho el Gobierno de Rajoy en esta agotada legislatura ha sido dar continuidad, cuidando aparentemente las formas, a ese estado de cosas. Y digo "aparentemente" porque la puesta en libertad de Bolinaga en 2012 y la inacción ante la decisión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre la Doctrina Parot que permitió la suelta de bastantes etarras es algo difícil de olvidar.

Las víctimas son conscientes de su soledad. Saben que, una vez ETA ha dejado de matar, una parte importante de la sociedad vasca y la mayor parte de las instituciones prefieren pasar página. Las víctimas, en ese sentido, son molestas, porque son como la voz de la conciencia para los poderes públicos. Por eso la lucha que mantienen para que se respete su Memoria, su Dignidad y para que se haga Justicia con los asesinos de sus seres queridos es una continua lección moral que nos siguen dando a todos. Lección de que la forma parte la carta de Maite y Teresa.

En 2014 puso 57 multas a comercios y en 2015 hasta 68
Apartheid en Cataluña: Dispara un 173% las multas lingüísticas
El PPC presenta una proposición de ley para paralizar los expedientes sancionadores y devolver con carácter retroactivo el importe de las sanciones a los multados.
R. Moreno  www.gaceta.es 26 Abril 2016

Maria José García Cuevas, diputada del Partido Popular Catalán, ha denunciado que el Govern de la Generalitat aumentó un 173% el importe de las multas lingüísticas en el año 2015.

En concreto, y según una respuesta parlamentaria del conseller de Empresa Jordi Baiget a la parlamentaria, el importe de las sanciones lingüísticas en 2014 fue de 51.350 euros y en 2015 alcanzó los 140.000. En 2014 fueron sancionadas 57 comercios y en 2015 hasta 68.

La ‘popular’ lamenta la "presión política” a la que la Generalitat somete a comerciantes, autónomos, pymes y empresas que ven cómo se les impone el uso de una de las lenguas oficiales en Cataluña, “lo que vulnera los derechos lingüísticos de los ciudadanos reconocidos en la Constitución y el Estatuto de Autonomía”.

Por su parte, García Cuevas ha anunciado que el PPC registrará una proposición de ley en el Parlament para la supresión del régimen lingüístico de la Ley 22/2010 del Código de Consumo de Cataluña.

El texto pedirá que se paralicen los expedientes sancionadores que estén en marcha “para que queden sin efecto y directamente archivados”, y que se devuelva con carácter retroactivo el importe de las sanciones a los multados, junto al interés legal que corresponda.

Desde la plataforma Convivencia Cívica Catalana, que preside Francisco Caja, sienten “vergüenza” de que el gobierno catalán siga imponiendo multas lingüísticas.

La entidad recuerda que la administración no puede imponer el uso del catalán a un comerciante, tal como está realizando el gobierno autonómico, ni es legal la imposición del catalán.

#Vergüenza que el gobierno catalán siga imponiendo multas lingüísticas. https://t.co/H93gtutDnu pic.twitter.com/NLsdGlLofO
— Convivencia Cívica (@CCivicaCatalana) 24 de abril de 2016

“En tu comercio, tienes total libertad para utilizar la lengua que tú desees, español o catalán. La Constitución te ampara”, subraya. Además, recuerda que el Tribunal Constitucional, en su sentencia sobre el Estatuto de Cataluña determinó la inconstitucionalidad de estas multas lingüísticas.

La plataforma defiende la libertad de los ciudadanos para utilizar la lengua que deseen en sus tiendas y comercios, sin multas, sanciones ni coacciones por parte de la administración, y se pone a disposición de los ciudadanos que vean que en su localidad la administración local, provincial o autonómica incumple el principio de cooficialidad y excluye la lengua española. La plataforma se ofrece desde su página web a ayudarles, asesorarles y analizar las acciones a emprender.

También informa de qué derechos lingüísticos tiene el ciudadano frente a la administración pública en Cataluña.

La plataforma trabaja por el respeto a los derechos lingüísticos de los ciudadanos y el ejercicio de un bilingüismo efectivo por parte de las Administraciones catalanas, tal como prescriben la Constitución y el Estatuto de Autonomía. Convivencia Cívica Catalana lleva desde 1998 denunciando "los excesos del nacionalismo”. Entre ellos, el "adoctrinamiento" en las aulas y el 'apartheid' catalán, de los que recientemente han alertado tres familias, de Mataró, Balaguer y Hospitalet, víctimas de escraches continuados por reivindicar la educación en castellano.

Han contado a Europa las "presiones" que sufren a diario por parte del separatismo catalán y el "ataque directo" a sus derechos civiles. Reivindican un sistema educativo que represente a la sociedad catalana y que sea neutral ideológicamente. Se da la circunstancia de que un día después de que tuviera lugar este acto, organizado por el eurodiputado Enrique Calvet, Europa debatió sobre ‘discriminación’ hacia quienes hablan en catalán.

“El negocio no da para pagar la multa”
‘La Razón’ recoge el testimonio de uno de estos empresarios sancionados. Cuenta que en 2008 un inspector de la Agencia Catalana de Consumo entró en la tienda de muebles y decoración que la familia de Rafael Moreno tiene en Sant Adrià del Besòs y no precisamente para interesarse por un sofá.

Fue a informar de que el establecimiento iba a ser sancionado por no rotular en catalán. Relata que lo que llamó la atención del inspector no fue el nombre del negocio, ‘Tresimodern’, que no es ni castellano ni catalán, sino unas letras de PVC de tamaño discreto, 10x10, con dos lemas para atraer a la clientela: “El diseño marca la comodidad” y “la calidad tiene un nombre”. Por estos eslóganes y detalles menores, como que la información de un mueble hecho en Zaragoza venga en castellano y no en catalán, esta familia fue multada con 1.260 euros.

Moreno no la ha pagado hasta la fecha. Dice que el negocio no da para ello, ni para cambiar los rótulos y que vive con el miedo en el cuerpo por un posible embargo.

Cataluña
C’s y PP denuncian la "vulneración del derecho" a ser enseñado en español
Ambos partidos responsabilizan a la Generalitat de los problemas que sufren estas familias.
Pol Pareja El Espanol 26 Abril 2016

Tanto Ciudadanos como el Partido Popular han criticado duramente la situación que viven las familias que solicitaron el castellano para la educación de sus hijos en Cataluña. Ambos partidos reconocen ser conscientes de la situación por la que pasan estos padres que han aparecido en el reportaje de EL ESPAÑOL y denuncian a la Generalitat como principal responsable del conflicto.

"El Govern, a través de sus tentáculos en asociaciones de padres y medios de comunicación, promueve este tipo de boicots", ha afirmado Carlos Carrizosa, diputado autonómico de Ciudadanos. "Estamos al lado absolutamente de estas familias que padecen una presión intolerable", ha añadido en conversación telefónica, antes de recordar que en Cataluña hay muchas familias viven esa situación.

"Estamos ante una vulneración de derechos individuales y además con menores de edad en medio", ha añadido la diputada del PP María José García, responsable de asuntos de educación en el PP catalán. "No es un tema jurídico sino social y de sensibilidad, todo esto no tiene cabida en una democracia del siglo XXI".

"No puede ser que sean las familias las que estén obligadas a exigir judicialmente el cumplimiento de la ley", ha añadido Carrizosa, que considera que tanto el Gobierno como el Ministerio de Educación podrían hacer mucho más para ayudar a estas familias. "Se trata de mera voluntad política, ya que normativamente el debate está resuelto". Según este diputado, si el castellano se usara como lengua vehicular en las escuelas catalanas con carácter general no ocurrirían las situaciones descritas en el reportaje de EL ESPAÑOL. El grupo de Ciudadanos defiende que en las escuelas catalanas se realice un 40% de clases en catalán, un 40% en castellano y un 20% en inglés.

Ante las acusaciones de inacción por parte del Ministerio de Educación, García responde que la situación es más compleja de lo que parece y alega un conflicto competencial. Según esta diputada, al presentar conflictos de competencia deben demostrar que la Generalitat actúa con mala fe, algo que resulta muy complicado. "Lo han hecho de manera muy inteligente y ahora nos cuesta mucho demostrar que la Generalitat está actuando contra la ley". García explica que la mayoría de jurisprudencia sobre la materia suele fallar a favor de la descentralización y luego la consellería de Educación actúa de manera que no se aplique la normativa pero parezca que sí.

García también recuerda que el Ministerio de Educación presentó el curso pasado un recurso contencioso-administrativo contra la consellería de Educación por no figurar en los documentos para la preinscripción una casilla para pedir las clases en castellano.

Carrizosa lo ve distinto: "Se ha procurado evitar el conflicto con la Administración nacionalista y al final mira lo que han conseguido", sostiene. "Las familias no han encontrado el apoyo del Gobierno, ni por parte de la inspección educativa ni por la parte legal ya que la reforma de la LOMCE ha sido inútil".

Trigésimo aniversario del atentado
La APAVT homenajea a los 'héroes' asesinados por ETA en Juan Bravo
El presidente de la Plataforma de Apoyo a las Víctimas, Miguel Folguera, ha recordado a los cinco guardias civiles asesinados en coche bomba y ha criticado a "los políticos que quieren relatar una guerra que nunca ha existido" y presentar a los terroristas como "hombres de paz".
Agustín Benito  www.gaceta.es 26 Abril 2016

Decenas de personas han rendido homenaje este lunes en Madrid a los cinco guardias civiles asesinados por la banda terrorista de ultraizquierda ETA con un coche bomba en la calle Juan Bravo en el trigésimo aniversario del atentado. El acto, organizado por la Asociación Plataforma de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo (APAVT), ha comenzado con un minuto de silencio en memoria de las víctimas mortales de este atentado y en general de todos los afectados por el terrorismo, los "verdaderos héroes".

El presidente de la APAVT, Miguel Folguera, ha criticado que algunos políticos quieran contar "un relato de una guerra que nunca ha existido" y presentar a los terroristas como "hombres de paz". "Las víctimas pusieron las nucas y los terroristas, las pistolas, ese es el verdadero relato de lo que ha ocurrido en España", ha señalado. Además, ha reiterado que ETA lo único que consiguió es dejar "vidas rotas" y ha puesto en valor los actos de reconocimiento y apoyo a las víctimas para que "no se olviden los más de 50 años de terrorismo etarra".

A continuación, el nuevo presidente de la AVT, Alfonso Sánchez, ha destacado que los agentes de la guardia civil víctimas del atentado cometido por ETA el 25 de abril de 1986 en Madrid "también eran padres, hermanos, hijos y ciudadanos que con su trabajo dignificaban la libertad de todos los españoles". "Estamos aquí para honrar la memoria de Juan Carlos González Renteno, Juan Mateo Pulido, Juan Cantón Vázquez, Vicente Javier Domínguez González y Alberto Amancio Alonso Gómez. Recordarles significa que no han muerto del todo", ha añadido.

Además, ha pedido "políticos con altura de miras". "Estamos hartos de dirigentes que legitiman lo ilegitimable y justifican lo injustificable". En este sentido, ha censurado la invitación de Podemos e IU al dirigente de la izquierda abertzale condenado por pertenencia a organización terrorista, Arnaldo Otegi, a dar un discurso esta semana en la sede del Parlamento Europeo en Bruselas: "Es de una bajeza moral increíble. Qué ingratitud de España con sus héroes", ha dicho. Para finalizar su discurso ha recitado la memorable cita de Don Quijote sobre la libertad: "Es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar; por la libertadI así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres".

El acto, que ha concluido con la interpretación del himno de España y con una ofrenda floral bajo la placa que recuerda el atentado, ha contado con la presencia de la expresidenta de la AVT, Ángeles Pedraza, del presidente de VOX, Santiago Abascal, y del concejal y portavoz adjunto del Grupo Parlamentario Popular en el Ayuntamiento de Madrid, Íñigo Henríquez de Luna. Este último ha señalado que la presencia de Otegi en el Parlamento Europeo es una "humillación a todas las víctimas del terrorismo y a todos los españoles que saben que las víctimas dieron los mejor de sí mismas para tener una España en paz y en libertad". "Todo lo que sea contribuir al relato que iguala a víctimas y verdugos es una auténtica vergüenza", ha sentenciado.
 


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