AGLI Recortes de Prensa   Jueves 5  Mayo  2016

'Rajoynomics': el déficit crea empleo
John Müller El Espanol 5 Mayo 2016

El déficit público crea empleo. Esta es la conclusión a la que deben haber llegado ayer miles de españoles que oyeron la entrevista de Mariano Rajoy en la Cadena Ser. El presidente del Gobierno se conoce al dedillo los grandes números de su gestión, pero sigue siendo un político a la hora de explicar cómo funciona la economía. Tal como ya le ocurrió con las “reformas”, cuando por mor de una pésima comunicación las convirtió todas en “recortes”, ahora ha transformado la creación de empleo en excusa para incumplir el objetivo de déficit.

El déficit fiscal y la creación de empleo no tienen nada que ver, por mucho que el presidente lo diga delante de Pepa Bueno. El déficit es el fruto del descuadre entre ingresos y gastos del Estado. Esa es tarea de Rajoy. La creación de empleo, en cambio, depende de la actividad económica y es tarea de los españoles. El Gobierno, en términos generales no crea otro empleo que el público. El único caso en que el déficit crea empleo en forma directa podría ser cuando se incrementa el empleo público a costa de reventar las costuras de las cuentas del Estado.

Un Frankenstein ideológico
Un descuadre así también podría ocurrir con un exceso de inversión pública, por ejemplo. Pero en el caso del gobierno de Rajoy esto es técnicamente imposible. Por mucho que el presidente diga que “recortar es fácil”, lo primero que hizo su gobierno en 2012 fue eliminar la inversión pública. La volatilizó de un plumazo. Y ese criterio se mantuvo en casi todos sus Presupuestos posteriores.

Las palabras de Rajoy en la Ser abonan la sospecha de que el presidente, con este tipo de simplificaciones de la teoría económica, alberga un Frankenstein ideológico en su cabeza. "Me importa mucho más llegar a los 20 millones de ocupados que reducir el déficit", dijo ayer en uno de sus momentos estelares. A José Carlos Díez, economista que asesoró a Zapatero, aquello le sonó demagógico.

Vaya, ya dice lo mismo que Varoufakis https://t.co/kHx52FCVx5
— José Carlos Díez (@josecdiez) 4 de mayo de 2016

Rajoy, además, se regodeó en una amplia explicación de su error: “Controlar el déficit es un instrumento para conseguir crecimiento económico y empleo…. yo quiero reducir el déficit, pero es que también quiero crecimiento económico y empleo, porque entre otras cosas el empleo sirve para corregir el déficit”.

Gastar lo de nuestros hijos
Controlar el déficit es importante para que el Estado no gaste por encima de sus posibilidades. El déficit se financia con deuda pública. Si el Estado emite mucha deuda, expulsa al sector privado de los mercados como pasó en 2011 y 2012 con el famoso efecto crowding out. Pero incluso en una situación donde la política monetaria está superrelajada como la que ahora vivimos, una economía con déficit continuos es viciosa porque consiste en gastarse hoy los recursos que serán producido mañana por nuestros hijos.

Controlar el déficit también es importante para que un Estado manirroto, con cuentas siempre inestables, no acabe convirtiéndose en una amenaza para la sociedad. La creación de empleo, en cambio, depende de la creatividad y el emprendimiento de los españoles. Y crearán mucho empleo cuando menos obstáculos les ponga el Estado.

Por si a alguien le cabe la duda de que lo que Rajoy transmitió ayer son conceptos mal hilados, sin asidero teórico ni real, basta que mire el año en que España tuvo más déficit -un 11% del PIB en 2009- y descubrirá que ese ejercicio se destruyeron 1,2 millones de empleos y la tasa de paro llegó casi al 19% de la población. Sí señor presidente, el déficit crea empleo y las lecciones de la realidad se olvidan demasiado rápido.

El error ajeno

Ignacio Camacho ABC 5 Mayo 2016
La mayoría piensa repetir el voto porque espera que cambien los demás. El error es de los otros. Sobre todo por ser otros

El error siempre es de otros. Los españoles dicen estar muy cabreados o desencantados por el fracaso de la investidura, pero la mayoría va a votar al mismo partido que en diciembre. Eso sólo significa una cosa: que lo que nos cabrea o desencanta es que los demás no hayan apoyado al nuestro. El reproche genérico a «los políticos» no es exacto porque excluye a aquellos con los que simpatizamos. Descargamos la culpa en abstracto –ah, esa pésima, egoísta clase política– para disimular el instinto sectario. Lo revelan las tripas de las encuestas; todos queríamos pactos… a favor de la opción que habíamos votado. Por eso es una abrumadora minoría la que está dispuesta a cambiar de elección en junio. Que cambien los otros, que son los que se equivocan. En realidad, su error esencial consiste principalmente en ser otros. Es decir, en no ser nosotros. O al menos, en no ser de los nuestros.

Los representantes parlamentarios no han hecho más que traducir esa pulsión tribal que alienta en las vísceras del electorado. Si el deseo colectivo de pactar fuese cierto, en junio habría una punición severa para quienes no han sabido interpretarlo. Los dirigentes públicos saben, sin embargo, que ese castigo está reservado para aquellos que se excedan de generosos y crucen las trincheras del sectarismo. Esa es la explicación que impide, por ejemplo, que los socialistas se acerquen al PP; sus votantes huirían en masa al seno de Podemos. En general, nuestros líderes perdieron hace mucho tiempo la capacidad de prescripción, esa autoridad moral e intelectual que sirve para convencer a la gente de una idea o de un proyecto. Actúan a la carta, arrastrados por la opinión demoscópica. Piensan en clientes, no en ciudadanos. Y confunden las artes de la persuasión con las de la propaganda. Pueden vender consignas, pero no inyectar convicciones.

De ahí que el concepto de la Nueva Transición sea una quimera mientras falte liderazgo para articular consensos que impliquen mutuas renuncias. La vieja y denostada Transición consistió precisamente en eso, en que la derecha y la izquierda encontraron espacios de acuerdo y vencieron las reticencias de sus clientelas más refractarias. Pero los encontraron porque los buscaron. Porque existía un fin común previo al reparto del poder. Entonces fue el objetivo de construir la democracia. Ahora debería ser el de reformarla.

Empero, el consenso está destruido en la España de hoy. La partitocracia disputa el poder para repartirlo entre sus seguidores, no para compartirlo con los adversarios. Y la opinión pública lo consiente y lo estimula, enganchada a los prejuicios de un banderismo arrojadizo que crepita desde las tertulias a la calle. El diálogo es un mantra retórico porque consiste en que los demás nos den la razón. Los políticos no son nuestro problema, sino los espejos que podemos romper para no admitirnos reflejados en ellos.

Nuestro país, una excepción en Europa
¿Por qué no es posible la gran coalición en España?
¿Por qué PSOE y PP, partidos ya casi homologables en lo ideológico, no pactan un gobierno de estabilidad? Las razones son demoscópicas y estratégicas, pero también históricas.
Rafael Núñez Huesca  www.gaceta.es 5 Mayo 2016

Para muchos son ideológicamente iguales. Incluso ellos mismos, PSOE y PP, aluden habitualmente al “consenso” en asuntos fundamentales. El terrorismo, la unidad nacional o la política internacional, mal que bien, suelen mantenerse ajenos a las luchas partidistas. Pero no sólo. El llamado consenso socialdemócrata ha llevado a los dos grandes partidos a ampliar el acuerdo tácito a casi todas las materias. PSOE y PP reformaron al alimón el Artículo 135 de la Constitución y han impulsado y mantenido, respectivamente, toda suerte de leyes de alto contenido ideológico como la memoria histórica, el aborto o la promoción de la ideología de género. Incluso la política fiscal, antaño reducto de doctrina liberal o socialdemócrata según fuera esta más o menos compresiva, ha salido del debate y Montoro presume de perseguir a los ricos.

Así las cosas, no debería resultar extraño que los dos grandes forjaran una alianza política si las circunstancias así lo reclamaran. Más aún si la estabilidad del país dependiera de ello. Y más aún si una fuerza populista de inspiración bolivariana llamara con ímpetu a las puertas de la Moncloa. No debería resultar extraño, y sin embargo no se ha producido y no se producirá. Y tampoco se produjo en el pasado, salvo en el excepcional escenario vasco. Una ocasión en la que ni siquiera hubo coalición, tan sólo una estratégica abstención popular que permitió un gobierno socialista.

No al “compadreo” con el Partido Popular
Luis Arroyo, sociólogo vinculado al partido socialista y uno de los consultores políticos más conocidos de España, considera lógico el veto de Pedro Sánchez a los populares. Entiende que el relato del PSOE deber ser “tranquilo y moderado”, pero advierte que semejante perfil no significa que deba pactar con el PP, “su enemigo histórico”. De hecho considera que la crisis socialista es, precisamente, consecuencia del “compadreo” con el PP –“sobre durante la etapa de Rubalcaba”- y de actitudes como “la modificación de la Constitución” por vía de urgencia.

Alemania, explica el consultor cuando se le pregunta por la gran coalición, “no es España”. Y apela a “razones históricas y sociológicas”. Aquí, dice, “no se entendería” la unión entre el centro izquierda y el centro derecha, “somos un país muy ideologizado”.

Con Merkel sí, con Rajoy no
El mismo argumento empleaba hace algunos días la cabeza de lista por Barcelona Meritxell Batet: de ser alemanes pactarían con la democracia cristiana y se abrazarían a Ángela Merkel. Pero son españoles y, dicen, Rajoy no es Merkel. Antes la canciller, icono de los recortes y el austericidio, que el PP. Lo dice Batet, pero habla por boca del partido entero. Sánchez lo repitió en diecisiete ocasiones durante las negociaciones. Lo dice incluso la Sultana del Sur, la presidenta de la Junta. En realidad la opinión es cuasi hegemónica en el arco parlamentario español. Recuérdese el cordón sanitario. O el notario con el que Artur Mas garantizó que no tocaría al PP ni con un palo. Incluso Ciudadanos, una formación tan afín a los populares, ha vendido mucho más caro sus apoyos autonómicos cuando estos encumbraban al PP que cuando era el PSOE el beneficiado. Y, en fin, durante los cuatro meses de negociación los de Rivera prefirieron a los socialistas, a pesar de que fue el PP y no el PSOE el partido más votado.

Para muchos analistas la postura del PSOE responde a una cuestión de estricta supervivencia demoscópica: tender la mano a los populares supondría desatender el flanco izquierda en un momento en el que el chavismo ibérico parece imparable.

Para otros, la razón tiene que ver con la historia, tal y como apuntaba, somero, Luis Arroyo: más de cuarenta años después de muerto Franco, el Partido Popular sigue resultando, a ojos de una parte muy importante de la sociedad española, la formación heredera de aquél régimen. El propio Iglesias se encargó de recordarlo en su primera comparecencia en el Congreso: “el PP fue fundado por siete ministros de la dictadura”. Tal ha sido el relato, hoy ya hegemónico, que se ha venido forjando desde la Transición, y con especial ímpetu durante los gobiernos de Zapatero. El populismo tan sólo ha tomado el relato y ha hecho de él su bandera: demócratas contra facciosos, pueblo versus oligarquías, libertad frente a totalitarismo y leyes ‘mordaza’. Y así, con tal asociación ya perfectamente consolidada por los partidos y la cultura de masas, el PSOE prefiere guardarse de contagios.

Centrismo no es indefinición
Aleix Vidal-Quadras  www.gaceta.es 5 Mayo 2016

Los dos viejos partidos son ya irrecuperables y, de los dos nuevos, uno se inclina por la utopía colectivista y destructiva.

Las etiquetas en política denotan pereza mental o maniqueísmo. La calificación despectiva del adversario catalogándolo de manera reduccionista con un epíteto, derecha, izquierda, neoliberalismo, populismo, evita el fatigoso ejercicio del análisis riguroso de las propuestas y de la argumentación racional basada en datos y hechos. El debate electoral construido sobre el cruce de acusaciones genéricas o pronunciamientos imprecisos sin entrar en los detalles de las políticas propugnadas por cada opción en liza resulta empobrecedor y confuso. Una campaña trufada de clichés y eslóganes tan agresivos como vacíos de contenido, destinados a excitar emociones, a generar animadversiones primarias o a ganar adhesiones acríticas, degrada a los votantes a la condición de masa irreflexiva y transforma a los candidatos en demagogos baratos indignos de la menor atención.

El recurso fácil y reiterado a palabras vagas como cambio, justicia, gente, renovación, austeridad, progreso, atribuyendo siempre los significados positivos a las siglas propias y los negativos a las de los oponentes, despoja al discurso de cualquier posibilidad de contraste de ideas y de evaluación objetiva de los programas, de su viabilidad y de sus consecuencias. Si, por ejemplo, Podemos defiende un aumento del gasto público de 60.000 millones a lo largo de la próxima legislatura hay que examinar este disparate a la luz del contexto europeo, del nivel de nuestra deuda pública, de las eventuales fuentes de financiación del consiguiente desequilibrio de las cuentas públicas, de sus efectos sobre nuestra capacidad de conseguir crédito en los mercados y de sus repercusiones en el crecimiento y en el empleo. Una vez realizado este ejercicio de reflexión razonada y demostrado que esta medida, además de imposible, sería desastrosa, sobre todo para las capas más desfavorecidas de la sociedad, es innecesario denigrar a la formación morada como comunista, chavista o marxista. Basta con exponer serenamente los números y describir asépticamente cómo funciona la economía productiva para desmontar la absurda pretensión de que más déficit y más deuda se traducirían en más puestos de trabajo y más poder adquisitivo para los estratos de renta más baja. Es exactamente lo contrario y la experiencia lo ha probado hasta la saciedad.

Igualmente, la confusión deliberada entre presión fiscal total sobre PIB y esfuerzo fiscal individual conduce a la conclusión falsa de que es posible aumentar los impuestos directos en España porque todavía estamos por debajo de Suecia, Dinamarca o Francia. Dejando aparte que no se pueden comparar parámetros aisladamente, sino en un contexto, es decir, no es lo mismo pagar el 50% de IRPF con salarios muy altos que con retribuciones escasas, como tampoco tiene sentido calibrar lo que gasta un país en protección social cuando su generación de riqueza es doble que la de otro, hay que hacer comprender a los ciudadanos que las prestaciones que reclaman derivan de los recursos que seamos capaces de crear y que por mucho que algo sea conveniente o necesario si no se dispone del dinero requerido para sufragarlo es imposible satisfacer las demandas por legítimas y comprensibles que sean. Los llamados derechos sociales son tangibles y no son gratis. Proporcionar una vivienda confortable o atención odontológica a todos los españoles tiene una naturaleza distinta a garantizarles libertad de expresión o de asociación, lo primero implica miles de millones para el erario, lo segundo queda asegurado con la legislación adecuada y su aplicación por los tribunales.

Otro concepto letal es que la riqueza ha de ser por principio y sin límite más intensamente redistribuida y que, como dijo el “moderado” Errejón, la verdadera dinámica social es la lucha de “los de abajo contra los de arriba”. Independientemente de que la corrupción, la evasión fiscal, el fraude, la colusión de la política y los oligopolios y los abusos de los poderosos contra los débiles han de ser combatidos sin cuartel, si a todos los Amancio Ortega, Juan Roig, Isak Andic, Sol Daurella y similares les confiscásemos sus fortunas y las repartiésemos entre los cuarenta y cinco millones de españoles, tocaríamos a una ridiculez por barba que no solucionaría ningún problema y nos condenaríamos a la miseria durante generaciones hasta que una nueva hornada de empresarios con talento y esfuerzo volviese a hacer posible la prosperidad general. Esas son las verdades que hay que comunicar a nuestros compatriotas en lugar de atontarles con tópicos mendaces o apelar a lo peor de sus instintos o de sus frustraciones.

Dado que los dos viejos partidos del sistema son ya irrecuperables para una política de convicciones y de enfoque racional de la realidad y que de los dos nuevos uno se inclina por la utopía colectivista y destructiva, únicamente Ciudadanos está en condiciones de impulsar una aproximación serena y apoyada en evidencias empíricas a las grandes cuestiones pendientes sobre la estructura territorial del Estado y las reformas de nuestras instituciones y de nuestro modelo económico. Para ello, sin embargo, ha de tener presente que centrismo -otra etiqueta- no tiene por qué ser sinónimo de indefinición. Y, sobre todo, después de ver a Begoña Villacís repartiendo sonrisas en la manifestación del 1 de Mayo con los sindicatos más retrógrados y más corruptos de Europa, que la condición de centrista no ha de desembocar inevitablemente en la empanada mental.

Flores aplastadas
Nota del Editor 5 Mayo 2016

Si  "únicamente Ciudadanos está en condiciones de impulsar una aproximación serena y apoyada en evidencias empíricas a las grandes cuestiones pendientes sobre la estructura territorial del Estado y las reformas de nuestras instituciones y de nuestro modelo económico", que el último apague la luz.

La segunda oportunidad.
Vicente A. C. M.  Periodista Digital 5 Mayo 2016

El único peligro para la democracia es sin ninguna duda el que PODEMOS con sus confluencias comunistas puedan llegar al poder. Quizás algún día lleguemos a saber el porqué de la pasividad del Gobierno de España, cuando no estaba en funciones, para investigar a los líderes y fundadores de ese partido y sus conocidas relaciones con regímenes totalitarios como el de Venezuela. Quizás entonces podamos valorar la responsabilidad, o mejor decir enorme irresponsabilidad, de quienes permitieron que este engendro ultra izquierdista haya llegado a disponer de altavoces mediáticos con presentadores más que afines a un ideario comunista radical que no se esconde en su pretensión de acabar con el actual sistema democrático y las libertades, sobre todo la de expresión.

Una situación a la que igualmente ha contribuido un PSOE con su revanchista y sectario rechazo al PP, con independencia de quien sea su líder. Una actitud sobreactuada por su actual Presidente y Candidato Pedro Sánchez, corroborada por la Ejecutiva federal y por la siempre voluble y camaleónica sultana andaluza, que quería vender la imagen de estadista defensora de la Unidad de España y del sistema constitucional. Lo único que ha defendido ha sido su poltrona en el Palacio de San Telmo en Sevilla y a los cientos de imputados en las causas de corrupción, contribuyendo a la estrategia de dilación en la entrega de documentos, actas, etc. y desprestigio de la anterior jueza instructora. Eso sí, con la inestimable colaboración y apoyo de CIUDADANOS que niega cínicamente sus dos varas de medir para la lucha contra la corrupción.

Lo último ha sido que Pedro Sánchez ha pedido a “sus barones” que no mencionen en la campaña electoral nada sobre pactos futuros. Es decir, ocultar a los ciudadanos y sus posibles votantes cual será el destino final de sus votos. Algo que sin duda es de la mayor relevancia tras el fiasco de investidura y su patético comportamiento a la búsqueda de pactos de último minuto con PODEMOS y sus confluencias, como su entrevista secreta con Ada Colau horas antes de su comparecencia ante el Rey. Al menos, Pedro Sánchez ya sabe que Pablo Iglesias no mantiene rencor alguno y está dispuesto a aceptarle como Vicepresidente en su Gobierno. Una situación que adquiere verosimilitud tras la rendición sin condiciones de un Alberto Garzón que no duda en arrastrar a los rescoldos de IU al brasero de PODEMOS donde terminarán por consumirse definitivamente y desaparecer.

Unas elecciones que vienen precedidas de encuestas y filtraciones tan burdas que ya solo causan indiferencia. Es realmente grotesco el que aparezca el CIS para decir que casi el 80% de los votantes mantendrían su voto del pasado 20 de diciembre, basado en una encuesta que no ha tenido en cuenta los cuatro meses transcurridos, las declaraciones de los candidatos, los choteos de la constitución de la mesa del Congreso y toma de posesión de Sus Señorías, con el protagonismo de un bebé acompañando en el escaño a su madre, el reparto de escaños y los intentos de multiplicación de Grupos Parlamentarios de PODEMOS y sus confluencias, la sorprendente renuncia de Rajoy, las deplorables y vergonzosas sesiones de investidura con insultos y comportamientos barriobajeros con besos en la boca, las alusiones a la cal viva, las reuniones discretas y las secretas y demás situaciones que los ciudadanos deben haber tomado buena nota, sacar sus conclusiones y que dudo mucho que no tenga su influencia a la hora de votar en esta segunda vuelta.

No hay nada más que moleste a algunos candidatos que se hable de estas nuevas elecciones como una segunda vuelta o segunda oportunidad. Pero es que realmente los ciudadanos tenemos una segunda oportunidad para actuar “a la francesa”, votando con el cerebro y no con las vísceras. Sobre todo porque, visto lo visto, nadie puede aducir ignorancia y no saber de qué pie cojea cada uno de los candidatos. Todos sabemos hasta donde están dispuestos a llegar para asaltar el poder y que las posiciones, salvo la de IU, se mantienen inamovibles. Todos hablan de cambio y de progreso, pero no explican ni la magnitud de ese cambio ni cómo se garantiza ese progreso sin aumentar el gasto y los impuestos a una sociedad ya empobrecida por la falacia del PP que dice que ha hecho lo que había que hacer, aunque no fuera lo que le gustaría haber hecho. Algo que no se corresponde con la actitud del Ministro de Hacienda Montoro.

Que nadie se engañe, la casta política nunca va a compartir el sacrificio que exige a los ciudadanos, porque ya se cuidan mucho de blindarse y mantenerse a salvo. Que nadie se crea las promesas de un mundo mejor de un PODEMOS cuya referencia son regímenes dictatoriales fracasados y en bancarrota como el de Venezuela o el de Cuba, donde las libertades son inexistentes y solo prosperan los del régimen comunista dirigente.

No admitan que estos politicastros les oculten sus verdaderas intenciones de comerciar con sus votos para conseguir sus fines. Exijan debates abiertos donde los ciudadanos puedan interrogarles y no sea un lugar donde se sientan cómodos y confortables masajeados por periodistas almibarados. No se dejen que les intenten volver a engañar con su teatrillo e interpretaciones de falsa modestia y buena voluntad. Todo es una patraña.

¡Que pasen un buen día!
El atasco está en el PSOE
No fluirá de nuevo el sistema parlamentario en España hasta que el Partido Socialista no se desatasque. Hasta entonces, no habrá posibilidad alguna de formar Gobierno
Javier Caraballo El Confidencial 5 Mayo 2016

El atasco de la sociedad española en este momento es el atasco del Partido Socialista. No existe otro. Y no fluirá de nuevo el sistema parlamentario en España hasta que el Partido Socialista no se desatasque. Hasta entonces, no habrá posibilidad alguna de formar Gobierno porque lo impedirá el colapso en el que se encuentra sumido el PSOE, una de las fuerzas políticas esenciales sobre las que ha gravitado hasta ahora la política en España. Se han quedado atrapados los socialistas en una crisis interna que lo tapona todo, porque no hay salidas ni hacia la izquierda ni hacia la derecha hasta que no se resuelva ese engrudo fundamental. Si de algo han servido los cuatro meses de la legislatura fiasco, ha sido para detectar con claridad dónde está el imposible metafísico al que los socialistas han conducido al parlamentarismo español con las líneas rojas marcadas a izquierda y derecha.

Todo surge de una doble crisis que ha estallado en el PSOE, como una tormenta perfecta. La crisis de liderazgo unida a una crisis anterior, crisis de ideología, que se arrastra desde los estertores del felipismo. El zapaterismo, con la mínima perspectiva de tiempo con que se cuenta, solo supuso en la historia del PSOE un autoengaño de políticas nuevas, la recreación artificial de un cuerpo ideológico artificial que acabó entre el desastre y la nada.

Con la agitación de las tensiones guerracivilistas a través de la memoria histórica y la identificación absurda de la izquierda con los movimientos nacionalistas, se pretendió inyectar en el partido sangre ideológica nueva. Pero cuando llegó la crisis económica, todo aquello se vino abajo, porque nada importaba a los problemas reales de la gente, y solo quedaron las consecuencias demoledoras de tanta frivolidad. Hasta los avances de derechos sociales, que existieron durante la etapa de Zapatero, se empequeñecieron por el despropósito mayor de quien hizo tambalear las estructuras de la reconciliación democrática y la misma unidad de España, que está grabada en la historia centenaria del PSOE y en la memoria del electorado socialista.

“Me siento cada vez más profundamente español. Siento a España dentro de mi corazón, y la llevo hasta el tuétano mismo de mis huesos. Todas mis luchas, todos mis entusiasmos, todas mis energías las he consagrado a España”, dijo Indalecio Prieto cuando fue ministro de Obras Públicas y presentó un plan de obras en todo el país “para la conquista interior de España”. De ahí, el PSOE pasó con Zapatero a la peregrina filosofía política de que “las palabras han de estar al servicio de la política y no la política al servicio de las palabras”. Lo dijo el presidente del Gobierno en el Congreso nada más llegar a La Moncloa, en el debate sobre el estado de la nación de junio de 2005, y todo lo que se ha vivido después son las consecuencias de esta política. Grabó la frase en el frontispicio de su primera legislatura, cuando comenzó a jalear las reformas de los estatutos de autonomía, “España es una nación de naciones”, y desde entonces no se ha repuesto el PSOE, que aún anda enredado en esas cuitas que tanto desconciertan a su electorado más tradicional, más fiel. La crisis económica y la falta de respuestas a la clase trabajadora se encargaron del resto.

La batalla interna, entre barones, es lo que quedaba dentro, como pulsión primaria de toda organización, de todo poder, y el ascenso de Pedro Sánchez, aupado por Susana Díaz, solo ha generado inestabilidad porque quienes lo impulsaron hasta la secretaría general nunca creyeron en él, o lo veían como un mero paréntesis. En esas, se llega a la ‘legislatura fiasco’, en la que el PSOE, por sus problemas internos de identidad, ha acabado atascando el sistema. Y lo ha atascado porque siendo la segunda fuerza política de España es la única que no ofrece salidas reales de gobernabilidad. A ver, a la derecha, el Partido Popular se muestra abierto a pactar con Ciudadanos y con el PSOE, y los tres pueden sumar una mayoría estable. Los vetos del Partido Popular, con quienes nunca pactarán, están a la izquierda del PSOE. En el centro, Ciudadanos ha dado muestras sobradas de poder pactar con el PSOE y con el Partido Popular, y mantiene el mismo veto que los populares, hacia la extrema izquierda. De la misma forma, en ese espacio político de izquierda, tanto Podemos como Izquierda Unida se muestran abiertos a pactar con el PSOE un Gobierno de coalición, como ya ocurre en comunidades autónomas y ayuntamientos, con lo que también se ofrece una salida estable de gobierno de izquierda. Los únicos vetos de Podemos y de Izquierda Unida son simétricos a los que se dan en centro derecha: no aceptan ningún acuerdo con el Partido Popular ni con Ciudadanos.

En ese juego de alianzas, el único desconcierto lo produce el PSOE porque, a diferencia de los anteriores, no acepta pactar bajo ningún concepto ni con el Partido Popular ni con Podemos. Con el Partido Popular porque el mínimo cuerpo ideológico en el que se sustenta, el del miedo a la derecha, se vendría abajo. Y con Podemos porque la ambición real de ese partido es disputarle la hegemonía de la izquierda en España; sería como pactar con su principal adversario.

El problema no está ni en el PP, ni en Ciudadanos ni en Podemos. Sin el PSOE, no hay salida. Sin los más de cinco millones de votos que representa, no hay salida. Sin sus escaños en el Congreso, no hay solución ni a la izquierda ni a la derecha. Es ahí, solo ahí, donde está el atasco. Ni en cien nuevas elecciones que se repitan habrá solución si no cambia la estrategia del PSOE, hacia la izquierda o hacia la derecha. Sin bipartidismo, el PSOE está perdido. Y el sistema atascado. La peor noticia de España es esa que proclaman las encuestas cuando auguran que, tras el 26 de junio, todo seguirá igual.

El Faisán y las perdices
Luis del Pino Libertad Digital 5 Mayo 2016

Cuando se haga la crónica, quizá dentro de unos años, de esa farsa llamada "proceso de negociación con ETA", el Caso Faisán ocupará un lugar destacado dentro de la panoplia de manipulaciones de la opinión pública que compusieron dicho 'proceso'.

En realidad, nunca hubo un proceso de negociación con ETA. O, para ser más exactos, ese proceso fue muy breve y completamente artificial. ETA estaba muerta antes de la llegada de Zapatero al poder. Hubo, por tanto, que revivirla para poder 'negociar' con ella. Para ser concretos: hubo que revivirla para poner en marcha ante la opinión pública un supuesto 'proceso de negociación', con el que justificar las reformas de carácter territorial que nuestra clase política quería poner en marcha. Para ser más concretos aún: las reformas de carácter territorial que quería poner en marcha nuestra clase política al completo, con la excepción de un sector del PP, que tardaría una legislatura en ser neutralizado.

Debido a la resistencia de ese sector del PP, la primera legislatura de Zapatero vivió un enfrentamiento a cara de perro en torno a dos cuestiones íntimamente ligadas: los 'estatutos de autonomía de nueva generación' y la supuesta negociación con ETA. Fue la legislatura del 'cordón sanitario' contra el PP, con el que se intentó laminar al sector irreductible de ese partido y a los movimientos de la sociedad civil ligados a él.

Pero llegaron las elecciones de 2008 y, con ellas, la 'distensión'. Controlado el partido, reducido el sector irreductible a la inoperancia, Mariano Rajoy emprende la no tan larga marcha hacia la casa común del sistema, y el cordón sanitario contra el PP se vio sustituido por un apoyo nada encubierto de Rajoy hacia la política 'antiterrorista' de Zapatero, 'negociación' con ETA incluida.

Pero una cosa es controlar el partido, una cosa es asegurarse de neutralizar cualquier resto de aznarismo dentro del PP, y otra cosa muy distinta es que la opinión pública, y en especial los votantes del PP, acepte un viraje de 180º como el que Rajoy protagonizó en 2008.

Aquí es donde entra en juego el Caso Faisán, un caso que dormía en los cajones de la Audiencia Nacional desde 2006 (uno de tantos casos que se dejan 'durmientes' por si pueden ser útiles en el futuro) y que es rescatado en 2009, cuando el PP anuncia su personación como acusación popular.

A eso me refería, exactamente, al decir que el Caso Faisán ocupa un lugar destacado dentro de la estrategia de manipulación de la opinión pública en que consistió la 'negociación' con ETA: el Caso Faisán permitió al PP apoyar sin fisuras cada movimiento del gobierno en materia 'antiterrorista' durante la segunda legislatura de Zapatero, mientras de cara a la opinión pública se usaba el Caso Faisán para simular que 'se hacía algo' en contra de la esa misma política 'antiterrorista'. Simple teatro.

Lo de menos es si los protagonistas principales del teatro por parte del PP (los diputados Gil Lázaro y Cosidó) eran conscientes de la farsa o si, por el contrario, fueron utilizados por un Mariano Rajoy que sabía que todo aquello no iba a ninguna parte.

¡La de portadas que ocupó el Caso Faisán! ¡Qué titulares inspiró! Y mientras se ponía el capote del Faisán para que la opinión pública fijara en él su atención, el proceso de 'negociación' con ETA seguía adelante entre bambalinas, sin demasiadas alharacas y sin que jamás el PP lo obstaculizara realmente a lo largo de esa segunda legislatura de Zapatero. Se trataba de solventar los detalles jurídicos de implementación: qué estrategia jurídica seguir, y en qué plazos, para proceder a la liberación de los terroristas presos; cómo desbloquear la presencia del entorno proetarra en las instituciones… El Partido Popular dejaba hacer, sin poner ningún inconveniente, mientras Gil Lázaro entretenía al personal desde la tribuna del Congreso: "¿Señor Rubalcaba, es Vd. la X del Caso Faisán?".

Por supuesto, todo quedó en nada. Los responsables policiales del chivatazo a ETA fueron condenados a penas mínimas y los responsables políticos no fueron ni enjuiciados. Y el Partido Popular no movió un dedo para seguir indagando el Caso Faisán después de su victoria en 2011. No podía ser de otra manera, tratándose de una simple jugada de manipulación.

Por eso no me interesó demasiado en su día el Caso Faisán: el teatro era perceptible. Repasando mis mensajes en Twitter, me encuentro este de hace tres años:

Siempre me han interesado mucho más las perdices (por ejemplo las que diseñan este tipo de jugadas de manipulación) que el Faisán.

La Educación no tiene quien le escriba
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 5 Mayo 2016

El Partido Popular está de rebajas. De rebajas ideológicas, se entiende. Liquidación por derribo o por fin del negocio. Carente de otra ideología que no sea ese conservadurismo que consiste en no hacer nada, en seguir impertérrito cual estatua de sal aunque se caiga el mundo, el partido que dirige Mariano Rajoy ha decidido hacer almoneda de los últimos restos de lo que fue su ideario en materia educativa. Lo dijimos aquí en septiembre del año pasado (“Rajoy suspende la reválida”), y lo acaba de certificar una información que el diario El Mundo adelantaba este martes: “Rajoy rectifica y devuelve a las CC.AA. el control en Educación”. A tomar viento otra de las promesas estrella en la campaña de 2011, la referida a la homogeneización de los niveles educativos de los jóvenes españoles por encima de las fronteras autonómicas. No ha sido necesaria la llegada a la Moncloa de un nuevo Zapatero: Es el propio Gobierno en funciones el que ha decidido evitar ese engorroso trámite mediante el método de dejar la Ley Wert en papel mojado.

José Ignacio Wert parió una polémica ley educativa, la LOMCE, que ni siquiera consensuó con los expertos en la materia dentro del propio PP, y, llegada la hora de hacerla entrar en vigor, escapó a París como embajador español ante la OCDE dejando la cosa empantanada. De la plasta que quedó en Madrid se hizo cargo, por voluntad del conducator popular, un tal Méndez de Vigo que, desde que asumió el cargo, se ha dedicado a ir desmontando la ley como ha podido. Alguien vendrá que bueno te hará. En septiembre pasado, en efecto, el ministro convocó la Conferencia Sectorial de Educación, el órgano que reúne a los Consejeros de las distintas CC.AA. en la materia, y les transmitió la voluntad del Ejecutivo de hacer tabla rasa con las reválidas de la ESO y el Bachillerato, quizá el punto más conflictivo de la nueva Ley. Como es fácil de entender en un país donde educadores y educandos aspiran al aprobado general, los consejeros de Educación autonómicos acogieron la nueva aplaudiendo con las orejas.

Pues parece que no, parece que finalmente el Ejecutivo en funciones no se ha cepillado las reválidas: ha decidido traspasar su realización y control a las Comunidades Autónomas, lo que para el caso viene a ser lo mismo. Según el proyecto de Real Decreto y la orden ministerial que prepara el ministerio, cada Gobierno autonómico podrá fijar las preguntas y el calendario de los exámenes por su cuenta, lo que en la práctica significa que ya no se celebrará el mismo examen de forma simultánea en todo el territorio español, tal y como pretendía Wert. El Gobierno que decía perseguir que los alumnos españoles estudiaran la misma Historia de España y la misma Geografía en todo el país, se la vuelve a envainar. Se avecinan nuevas elecciones y estamos en época de regalos. Nada de dar un puñetazo en la mesa y hacer cumplir la ley. Nada de hacer enemigos nuevos. Que el Ebro nazca en Novillas (Aragón) o en Ribarroja (Cataluña). Donde le dé la gana.

Poner orden en el caos educativo actual
Al hablar de “reválida” nos estamos refiriendo a la realización de un examen final externo –es decir, evaluado por personal docente no perteneciente al centro donde el alumno ha cursado estudios- y con carácter nacional, cuya aprobación resulta imprescindible para obtener un título, para acceder a una etapa de estudios superior, o para ambas cosas a la vez. Se trata de una prueba que se realiza en la mayoría de los países europeos -hasta 16 a día de hoy- al finalizar cada etapa educativa, y que tiene un fuerte impacto en las decisiones académicas adoptadas por los estudiantes. Una vez que la educación se transfirió a las CCAA –fue precisamente Rajoy quien, como ministro del ramo del primer Gobierno Aznar, concluyó todas las transferencias educativas-, dotar de una cierta homogeneización a nuestro sistema educativo se había convertido en preocupación de primer nivel de numerosos educadores, deseosos de poner orden en un caos del que arrancan no pocos de los problemas de fondo que acechan al país.

Conviene decir que la LOMCE otorga –otorgaba- un amplísimo margen de autonomía no sólo a las CC.AA. sino también a los centros docentes, de manera que el Gobierno solo tiene competencias sobre el 50% de las asignaturas troncales y sobre las reválidas y pruebas de todas las etapas y niveles. Las CC.AA. y centros docentes “gobiernan” todo lo demás. Tan asimétrica distribución de competencias por parte de la LOMCE tenía dos pilares únicos de vertebración y homologación o, lo que es lo mismo, de “normalización de los estándares de titulación en toda España (…) asegurando una formación común y garantizando la validez de los títulos correspondientes”, dos pilares concretados en ese escaso 50% de asignaturas troncales, de entrada, y en las reválidas, de salida, que estaban llamadas a funcionar como elemento común de homologación y rendición de cuentas, estudien lo que estudien los estudiantes en cualquier punto de España y sea cual sea la combinación de las asignaturas que se elijan.

Pero el ministro Méndez de Vigo no está dispuesto a inmolarse en la pira de la Educación española, y ha decidido ceder alegremente las reválidas a las CC.AA., que de este modo pasarán a mejor vida, ello cuando España se enfrenta a una amenaza cierta de desvertebración educativa, que es tanto como decir de desvertebración de país. Méndez de Vigo aspira a repetir como ministro en un eventual nuevo Gobierno PP, y no es cosa de quemarme con una Ley que no es mía, de modo que dejemos la cosa en manos de las Autonomías y que sigan dándole a la matraca de la Guerra Civil y la politización sectaria de la izquierda. El ministro en funciones ha accedido incluso a no publicar los rankings con los resultados de las reválidas, algo que cabreaba muchísimo a buena parte de la comunidad educativa, tan reacia ella a la competencia, tan proclive al aprobado general, tan enemiga de la excelencia, tan apegada a la mediocridad. La Educación no tiene quien le escriba, y Rajoy mirando hacia otro lado. Él está en otras cosas.

Las llaves de Europa
Hermann Tertsch ABC 5 Mayo 2016

Los españoles están tan concentrados en hacerse daño ellos mismos, tal como constataba el diario alemán Frankfurter Allgemeine hace unos días, que no prestan atención a otros avatares europeos que más temprano que tarde les afectarán como a los demás europeos. Entre estos se encuentra la decisión ya tomada en Bruselas de eximir a los ciudadanos turcos de la obligación del visado para sus viajes a toda la Unión Europa. Esta exención de visado forma parte del acuerdo entre la UE y Turquía para frenar el flujo migratorio ilegal. De las más de setenta condiciones estipuladas para dicha exención, Turquía no cumple muchas, algunas referentes a seguridad y antiterrorismo. Pero Bruselas dice que no será muy estricta. Todos saben que si no se cumplen dará igual. Como da igual el brutal retroceso de los derechos civiles que sufren los turcos. Porque nadie se va a atrever a negarle su principal demanda, las llaves de Europa, al presidente turco Recep Tayyip Erdogan, que ya ha amenazado con romper el acuerdo si llega julio y los turcos no pueden entrar y salir del espacio Schengen como si fueran miembros del mismo.

Como muchos países tienen elecciones a la vista y Alemania tiene un nuevo partido derechista (AfD) que se nutre directamente de la crisis de los refugiados, la Comisión Europea va a abrir la puerta a los turcos para evitar que Erdogan envíe hacia las costas europeas esa avalancha de refugiados de otros países con que amenaza. Eso volvería a poner a Europa y especialmente a la canciller alemana Angela Merkel ante las consecuencias de pasadas decisiones unilaterales. Merkel y los partidos tradicionales en la UE saben que no basta a medio plazo con llamar ultraderechistas o nazis a los partidos que surgen como respuesta a la profunda crisis del sistema político y de la propia UE, de la que la llegada de los refugiados es catalizador principal. Necesitan neutralizar el debate sobre la inmigración. Para ello dependen de que Turquía actúe como bien pagado cancerbero. Por mucho que moralmente el acuerdo sea detestable. El Consejo Europeo y el Parlamento en Estrasburgo han de aprobar esta medida. En ambos hay resistencias, pero ambos se verán sometidos a la presión de los más interesados en que Erdogan no se enfade.

Nadie debe esperar que, de la noche a la mañana, se pongan en marcha hacia Europa los casi ochenta millones de turcos a los que se abre la puerta como condición para que ellos se la cierren a los millones de refugiados, sirios o no. Pero nadie se fía. Por eso, países como Francia y Alemania aprueban con premura leyes que permitan una suspensión de emergencia de la exención de visados. Son conscientes de que Europa queda irremisiblemente expuesta a las consecuencias de movimientos políticos, militares y geoestratégicos sobre los que carece del mínimo control. Una vez que los turcos no necesiten visados, Erdogan puede dar dos vueltas a la tuerca de la represión militar en el sureste del país y veinte millones de kurdos con pasaporte turco podrían tener tantas razones para huir de sus hogares como los sirios de los suyos. Y Diyarbakir ser tan poco hospitalario como Alepo. Para Erdogan sería un sueño deshacerse de unos millones de kurdos que ante la probable división de Siria serán un actor principal en la región. Mientras, en Libia crece sin cesar la bolsa de refugiados de Asia y Africa traídos por traficantes impunes. El panorama es de pesadilla porque nuestra seguridad está en manos ajenas. Pero estén tranquilos todos. Porque el problema que más preocupa a los políticos europeos no es el islamismo, ni las angustias de la población, ni la seguridad en las ciudades ni la cohesión social, no. Es la islamofobia

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El Faisán como paradigma

Emilio Campmany Libertad Digital 5 Mayo 2016

Lo que pasó en el caso Faisán es lo que pasa siempre en España. Se descubre un escándalo que implica a uno o varios políticos. En este caso, que estando vigilando a la red de ETA encargada de recaudar el fruto de sus extorsiones, un policía avisa a los etarras para que huyan antes de que la detención se produzca, presumiblemente por orden de sus superiores para evitar que las detenciones enturbien el proceso de paz en marcha. Lo primero que se hace es negarlo. El vídeo grabado por la Policía no muestra nada. Y no lo hace porque los funcionarios dejaron de grabar para que no se viera lo que se iba a hacer. Luego, tras descubrir por otros medios que lo ocurrido ocurrió, se justifica con una fantástica alegación cuya realidad no hay forma de comprobar, como es la de que el chivatazo se dio para proteger a un topo. Esto no resuelve el problema del todo porque, a fin de cuentas, chivatazo hubo, pero sirve para conformar a correligionarios y a crédulos. Luego, cuando no hay más remedio que admitir la evidencia, se hace, pero echando la culpa a los policías diciendo que lo hicieron por su cuenta y riesgo, sin que los políticos tuvieran nada que ver.

Naturalmente, los policías se resisten a ser condenados por colaboración con banda armada, y se supone que amenazan con revelar que obedecieron órdenes de sus superiores políticos. Entonces a los funcionarios se les prometen algunas prebendas a cambio de que acepten una condena menor, que en ningún caso será por colaboración con banda armada, a cambio de su silencio. Por último, unos jueces se avienen a fallar que avisar a unos etarras de que van a ser detenidos para que huyan y puedan sustraerse a la acción de la Justicia constituye tan sólo un delito de revelación de secretos y no de colaboración, porque la intención de los policías no era colaborar con la banda sino salvar el proceso de paz. Ciertamente, la intención puede justificar penalmente una conducta en principio delictiva. Pero para que sea así ha de tener como fin un bien superior al protegido. Uno puede saltarse un semáforo para llevar a un hijo al hospital. Uno puede disparar contra otro en legítima defensa. Una conducta en principio delictiva dirigida a salvar el proceso de paz podría haber sido exculpada, pero para ello son necesarias dos cosas. La primera es aceptar, que es mucho aceptar, que el proceso de paz es un bien superior a la detención de terroristas. Y la segunda es que, para exculpar a alguien por estar protegiendo el proceso, ha de ser uno que tenga suficiente conocimiento del mismo como para poder valorar cuán perjudicial habría sido practicar las detenciones. Y los policías carecían de ese conocimiento. Lo que tendría que haberse hecho es exculpar a los policías por haber obedecido órdenes y a los políticos en su caso por haberlas dado con la finalidad de salvar la negociación con la ETA. Pero, claro, aquí no podía sentarse en el banquillo ningún político, y mucho menos Rubalcaba. La conclusión es la de siempre. Los políticos se van de rositas, los funcionarios pagan por ellos y los demás, la sociedad y los medios de comunicación, callamos y aceptamos la verdad oficial aunque sepamos que es mentira con tal de tener la fiesta en paz, nunca mejor dicho lo de la paz.

Diez años del chivatazo del Faisán y cinco de la legalización de Bildu
EDITORIAL Libertad Digital 5 Mayo 2016

Este jueves se cumplen diez años de uno de los capítulos más infames del deplorable proceso de negociación política mantenido por el Gobierno de España con la organización terrorista ETA: el chivatazo policial perpetrado en el bar Faisán de Irún el 4 de mayo de 2006.

Aquel día el jefe superior de policía en el País Vasco, Enrique Pamiés, y el inspector José María Ballestero alertaron a los recaudadores del mal llamado impuesto revolucionario de que iban a ser detenidos, gracias a lo cual, además de frustrarse las detenciones previstas, se arruinaron varios años de investigación y se permitió a la organización terrorista "ocultar datos esenciales sobre la estructura, composición y operativa" de su red de extorsión, tal y como claramente señaló el informe final de conclusiones que el juez instructor del caso, Pablo Ruz, encargó al equipo policial que había llevado a cabo la investigación.

Ni que decir tiene que en cualquier país respetuoso con su Estado de Derecho un hecho de tal envergadura se hubiera saldado con una profunda investigación destinada a averiguar quién dio la orden de perpetrar semejante delito de colaboración con banda armada, lo que hubiera hecho caer al Gobierno. Pero en España no se hizo indagación judicial alguna sobre cuál pudiera ser el grado de implicación de los superiores de Ballesteros y Pamiés en los hechos, al tiempo que se condenó a estos únicamente por un delito de revelación de secretos, castigados únicamente con una pena de un año y medio de cárcel, lo que les evitó el ingreso en prisión.

Por infame que resulte el caso y, sobre todo, la forma con que se le dio carpetazo, hay que entender que todo ello encontraba perfecto acomodo en la perversa lógica de una negociación entre los representantes del Estado y los dirigentes de una banda terrorista que se llevaba al margen –y, en buena medida, en contra– del Estado de Derecho, y que, como tal, conllevaba dejar en suspenso el imperativo legal de perseguir delitos y apresar a sus autores, así como hacer ofertas de impunidad y de participación política a todos aquellos criminales que habían perseguido sus objetivos políticos mediante la extorsión y el derramamiento de sangre.

El caso Faisán fue una infamia, pero no mayor que la que perpetraría poco después el entonces emisario del Gobierno de Zapatero –y posteriormente vocal del CGPJ– Manuel Gómez Benitez al poner en valor ante los dirigentes de ETA la comisión de ese chivatazo como gesto de buena voluntad y como muestra de la disposición del Gobierno de querer proseguir sus envilecidas negociaciones. ¿Y qué decir del compromiso adquirido por este y otros emisarios del Gobierno ante la ETA de hacer todo lo posible por derogar o dejar en papel mojado la llamada Doctrina Parot?

Lo del Faisán fue, sin duda, un delito de omisión del deber de perseguir delitos y a sus responsables, tipificado en el artículo 408 del supuestamente vigente Código Penal. Pero no mayor que el cometido por el mismísimo presidente del Gobierno de entonces, José Luis Rodríguez Zapatero, quien, en lugar de dar orden de detención contra Josu Ternera, le hacía llegar mensajes a través de Jesús Eguiguren, tal y como confesó el propio presidente del PSE. ¿Y qué decir de la infame sentencia, de la que hoy se cumplen cinco años, contraria a Derecho y a otra del Supremo, por la que el Tribunal Constitucional legalizó Bildu y permitió a ETA celebrar públicamente el haber ganado "la batalla de la ilegalización"?

La paz sucia derivada de episodios como el del bar Faisán no supone evidentemente la victoria de la ETA, pero menos aún la victoria del Estado de Derecho. Es cierto que los etarras ya no matan ni han logrado su objetivo de una Euskal Herria socialista e independiente. Pero no es menos cierto que quedan muchos etarras por detener, que muchos más han sido injustamente excarcelados, que la organización terrorista no se ha disuelto y mantiene sus brazos políticos en las instituciones.

Para la clase política y la mayor parte de los medios de comunicación, que tan acomodados parecen estar a esta paz envilecida, rememorar todos estos hechos será como evocar agua pasada que no mueve molino. Sin embargo, no es agua pasada sino agua estancada y podrida que sigue dejando en papel mojado la supuestamente vigente Ley de Partidos, que permite a personas como Arnaldo Otegi ocupar las instituciones, cuando no regirlas; que mantiene en libertad a criminales supuestamente en búsqueda y captura, como De Juana Chaos o Josu Ternera, y numerosos crímenes de ETA sin esclarecer. Todo ello no es agua pasada sino una persistente ofensa a la memoria, a la dignidad y a la justicia que merecen las víctimas del terrorismo. A esa desmemoria, a esa indignidad y a esa injusticia, Libertad Digital no se sumará jamás.

Partido a partido
Agapito Maestre Libertad Digital 5 Mayo 2016

Extraño país es España. Tan extraño que algunos dudan de su viabilidad. Todo está fragmentado. Roto. También las encuestas nos dan un panorama exacto, muy exacto, de la situación del país. El líder político más valorado es Albert Rivera, pero su partido apenas recibirá el 26 de junio tres puntos más que en diciembre. El líder político menos valorado es Pablo Iglesias, pero su formación política subirá. Suena raro, pero quizá sea verdad. Las encuestas en estos datos generales no mienten: la gente en España vota a un partido sin importarle el líder, menos aún el programa y nada la defensa de la nación. Terrible. Síntoma de analfabetismo político es, sin duda alguna, que los dos líderes políticos peor valorados de España, Rajoy e Iglesias, no tengan repercusión importante en el número de votos que recibirán sus partidos. Rajoy no es querido, pero el PP seguirá destacándose por encima de los otros partidos... Más analfabetismo es difícil hallar en Europa.

Hay otros dos datos relevantes en las encuestas. El primero se refiere a la subida de IU, una formación política extraña, porque trata de borrar sus viejas señas de identidad, que no eran otras que el partido que se enfrentó al franquismo, el PCE; en efecto, IU, que perdió peso en las anteriores elecciones, aparece ahora como un partido pujante que vendría a sumarse a los cuatro anteriores. De dos partidos importantes pasamos, en las elecciones de 20-D, a cuatro partidos y, según las encuestas, ahora tenemos cinco; no se extrañen, amigos, si pasamos pronto a siete u ocho. Así repetiremos la historieta de los años treinta. El segundo caso se refiere a Navarra, una de las comunidades autónomas que antes, hace poco menos de cuatro años, aparecía como la principal representante para enfrentarse al separatismo y terrorismo etarra, ahora es la enseña por excelencia del independentismo vasco. ETA ha ganado en el último bastión de los constitucionalistas. Aquí todos los datos indican que el separatismo vasco crece sin que nadie se lo oponga.

Si de las encuestas pasamos a las declaraciones de los políticos, creo que también sacaremos una ideas clara de cómo está España. Dos ejemplos del ámbito del PSOE son suficientes para saber cómo está la cultura política o, mejor dicho, la incultura política en España. A la número uno del PSOE por Barcelona, la señora Batet, le pregunta el periodista:

–Diga una razón para desmentir que es la candidata del aparato en las primarias del PSC por Barcelona.
–Mi trayectoria. La primera vez que me presenté al Congreso en 2004 fue como independiente. Nunca he estado vinculada al aparato ni a los capitanes del PSC, la terminología que se usa para definir a unas personas imprescindibles para que el partido funcione. Nunca he pertenecido a ese mundo y por eso los respeto.

La respuesta de Batet es contundente. Antológica. El PSC, hermano o filial del PSOE, presenta como cabeza de lista a una candidata, sencillamente, porque no tiene convicción alguna. No pertenece a ninguna corriente. No defiende una idea determinada del partido. La señora Batet está ahí porque toda su trayectoria se resume en no defender nada. Le da igual ocho que ochenta. Precisamente, por eso, ella no tomará decisiones sobre quién le acompañará o no en las listas; eso es una decisión importante y, como ella no es nada, lo deja al arbitrio de una "reflexión colectiva" (sic). Lean, por si no me creen, la respuesta a la última pregunta del periodista:

–¿José Zaragoza irá en las listas del PSC o le excluirá, como le pide Carles Martí, el otro aspirante a primarias?
–No lo sé. Es importante hacer una reflexión colectiva para saber si es pertinente renovar las listas y eso lo haremos en los próximos días.

La respuesta, acorde con la carencia absoluta de convicciones de la candidata, es sincera. Mientras que Batet va de número uno por Barcelona. porque nunca ha estado "vinculada" a los dirigentes socialistas, Susana Díaz cree que el PSOE le pertenece solo a ella o, en su defecto, al PSOE en y de Andalucía. Las declaraciones del sábado pasado sobre el trabajo llevado a cabo por Pedro Sánchez, durante los últimos cuatro meses, no dejan lugar a dudas. Todo ha sido un engaño. Una falsedad. Díaz fue explícita: "Con 90 escaños y un Congreso de derechas es imposible formar un Gobierno. Estos cuatro meses deben quedar en el olvido. Los 120 días en los que Sánchez ha intentado formar una mayoría han sido, pues, una farsa, un teatro, un postureo... y hasta el último día".

En fin, después de leer los resultados de las encuestas y las opiniones de los políticos, no puedo dejar de sustraerme a una sensación dura: todo está roto. El analfabetismo político invade lo poco que queda de España. Muerto el sistema sólo queda sobrevivir a la intemperie y seguir el discurso del filósofo del Calderón, el Cholo Simeone, aún es posible poner a once personas de acuerdo para pasar la eliminatoria. Partido a partido. Eso es todo. Nada.

El paso a paso de un chivatazo a ETA que salvó la negociación de Zapatero
Se cumplen diez años del chivatazo a ETA. El Supremo condenó a dos policías, pero sólo por revelación de secretos.
J. Arias Borque Libertad Digital 5 Mayo 2016

4 de mayo de 2006. Un importante número de agentes del Cuerpo Nacional de Policía se encuentra monitorizando todo lo que sucede en los alrededores del bar Faisán de Irún. Desde allí, en unas horas, se va a lanzar una nueva operación contra la organización terrorista ETA. Exactamente, contra su estructura de extorsión y captación, en la que el dueño del mencionado establecimiento juega un papel clave. El operativo está preparado a ambos lados de la frontera hispano-francesa.

Los agentes tienen conocimiento que hasta el Faisán se va a desplazar ese día el etarra José Antonio Cau, uno de los recaudadores de la banda, y que va a recibir 54.000 euros -nueve botellas de vino en argot etarra- de manos de Joseba Elosúa, el propietario del establecimiento. Es parte del pago de la extorsión a la que ETA está sometiendo a un empresario cercano al PNV. El etarra será detenido con el dinero en cuanto pase al lado francés de la frontera y se desencaderá la operación.

Un hombre que no llama la atención de los agentes entra en el bar Faisán sobre las 11.00 horas. Pide un café y ojea un poco la prensa del día. Pregunta por Joseba Elosúa pero la mujer del dueño le dice que todavía no ha llegado, lo hará unos minutos después. Es entonces cuando ese hombre, el inspector jefe de la Policía José María Ballesteros, hace una llamada con su teléfono móvil y pide a Elosúa que hable con el interlocutor que hay al otro lado.

Son las 11.23 horas de la mañana y la comunicación telefónica se prolonga por espacio de 8 minutos y 11 segundos. Durante ese tiempo, Elosúa asiste atónito a como un policía le avisa de la operación antiterrorista que está en marcha y le advierte que si Cau va ese día al bar Faisán van a acabar todos detenidos. El autor material del chivatazo, quien está en línea con Elosúa, es el comisario Enrique Pamiés, en ese momento, jefe de la Policía en el País Vasco.

Sorprendido por lo que acaba de ocurrir, el dueño del Faisán abandona el bar acompañado por su cuñado, Carmelo Luquín, y a bordo del vehículo de éste, un Ford Focus matrícula 7424-CYA, ponen rumbo al otro lado de la frontera. Es en este trayecto en el que Elosúa cuenta todavía desconcertado a su cuñado el soplo que acaba de recibir. Es en ese momento, cuando los agentes del dispositivo antiterrorista, que tienen el automóvil balizado, conocen que han sido traicionados.

Según las transcripciones judiciales, así fue la conversación en la que Elosúa desvela a su cuñado que ha recibido un soplo de un agente de la policía española:

"Cuando me ha pasado a mí el teléfono... "a ver... coge el teléfono, Joder!, a ver lo que te dice aquí"... y me he puesto y... me ha empezado a decir... "buenos días"... no me decía quién era... pero también a mí no... "ya sabes cómo nos encontramos... eh... tengo que advertirte que el teléfono... ayer estuviste en una reunión... luego... el pelo blanco... el Burutxurri –apodo en ETA de José Antonio Cau–... eh... tienes cita hoy o mañana... que le vas a dar nueve botellas de vino... tac, tac, tac" y yo sin saber con quién hablo".

"Dice este, el txacurra –perro, término con el que los proetarras designan a los policías– me dice "no, no... si te ha dicho él que va a venir hoy o mañana... te ha dicho él... el gordo ese asqueroso..." lo sabía bien... "... y te ha dicho que guardes la botella de vino..." (...) "y ayer estuviste llamando, también... a la Sidrería...", "y ayer has ido con Gorka…"" "Además me ha dicho "tienes policía ahí en la frontera eh?. para cogerle a José Antonio... si pasa le van a detener... van a... eh... mirar el coche de arriba abajo... e igual le interrogan"".

A mí aún no me entra en la cabeza... si no conoces... que no me conoces... que me ha advertido por teléfono... (ininteligible) "ya sabes cuál es la situación actual política, no?. y... hay quien quiere... esto que se rompa y hay quien quiere y lo que no queremos es... armar un... un circo... político, no?. y... voy a decir que hoy... o... hoy o mañana el pelo blanco... José Antonio, el txuriguri –apodo en ETA de Cau–, txuriguri...""

"Dice que no hable por el teléfono del bar, con esa gente por lo menos... que lo tengo... que lo tengo machacado (ininteligible) ..."oye, que tú... que esto... no vas a decir que te he llamado yo, eh?. para no fastidiar todo el proceso... y que luego vamos a... armar aquí un zipi-zape diciendo que... te he llamado yo..." que no diga nada... "escucha lo que he dicho yo... que aquí hay gente que quiere que esto se rompa... y claro"... pero que yo... le he dicho yo... pero si esto no depende de mí que esto se rompa o no se rompa..."

"Los otros compañeros no sabrán que me ha llamado éste, porque me ha dicho "por favor, eso tiene que ser... confidente, eh! No hables con nadie que te he llamado... no hables con nadie ehh!. porque yo te he llamado porque luego vamos a buscar aquí un..." igual él no podía llamarme a mí legalmente. "

"Ahora, si esto me lo hubiera hecho, ¿Qué te voy a decir?. la Ertzaintza... o... o que me... oye yo soy de parte de este chaval, ¿no?. o vengo de parte de quien sea, ¿no?. pero... ¡la txakurrada!. ¡avisarme de la forma que me ha avisado!. esto es... ¿cómo hostias?. y encima diciendo que no dé... que no diga que me han llamado..."

"¿Cómo puede decirme eso?. que lleve... en clandestinidad... que no... no lleve... que no parpadee por ahí... que puede haber algunas broncas para ellos y puede haber algún pequeño... si...si... él sabe que voy a venir a avisarle a José Antonio. "

"Tú sabes que le estoy dando vueltas de la leche que a ver cómo se me olvida... que cómo me puede llamar un poli... que aunque me (ininteligible) que yo no sé quien es... advertirme que... que hay este proceso que hay gente que quiere que no prospere... y pero... de ambas partes...y que... que aquí hay que tener cuidado... y que no llame por teléfono... " "A mí no me cuadra, porque se... eso se sabe para cogerme in fraganti, ¿no?. ahora, ¿qué quería?. avisarme para que no me cojan in fraganti."

En medio de esta conversación, Elosúa y Luquín detienen el vehículo en Behobie, localidad francesa situada a apenas unos minutos de Irún, y entrar en el bar Xaia. Allí, el dueño del Faisán utiliza el teléfono público para ponerse en contacto con Cau y concierta una cita para verse personalmente en el bar Talotegui, situado en el casco viejo de la localidad francesa de Bayona.

Pasados unos minutos de las 13:30 horas, Elosúa y su cuñado se encuentran en Bayona con Cau. En un encuentro que se prolongó hasta las 15:40 horas, aproximadamente, ponen al etarra al corriente de los hechos y le advierten de la operación policial que se desarrollaría si se traslada hasta el bar Faisán a recoger el dinero de la extorsión.

La Audiencia Nacional condenó a Enrique Pamiés y a José María Ballesteros a una pena de año y medio de cárcel por un delito de revelación de secretos y a cuatro años de inhabilitación para ejercer sus cargos en la Policía Nacional. Meses después, el Tribunal Supremo ratificó la sentencia. Ninguno de los dos tribunales aceptaron el cargo de colaboración con ETA que pedían las acusaciones populares, formadas por asociaciones de víctimas.

Las llamadas que sacudieron al ministerio de Rubalcaba y la detención prohibida
El objetivo era evitar el arresto de un dirigente del PNV en pleno encuentro entre Zapatero e Imaz en La Moncloa.
J. Arias Borque Libertad Digital 5 Mayo 2016

"Nuestra convicción es que fue una orden política del Director General de la Policía, Víctor García Hidalgo". Esta afirmación tan contundente fue realizada durante el juicio del caso Faisán por el comisario de la Policía Nacional Carlos Germán, el hombre que estaba a cargo del operativo policial contra la estructura de extorsión de ETA el día del chivatazo y el designado también para investigar quién y por qué se realizó el soplo a la banda.

El entonces máximo responsable de la Policía estuvo imputado durante meses en la Audiencia Nacional pero finalmente, y después de la causa pasase por diferentes jueces del tribunal, terminó por librarse de esa imputación y no tuvo que sentarse en el banquillo de los acusados junto a los después condenados Enrique Pamiés (Jefe Superior de la Policía en el País Vasco en el momento de los hechos) y José María Ballesteros (inspector de la Policía).

Pese a los intentos de negar los hechos o restarles importancia, la investigación llevada a cabo por el equipo de Carlos Germán sacudió los cimientos del Ministerio del Interior, que en esos momentos estaba controlado con mano de hierro por el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba. Y no solo por la imputación temporal de García Hidalgo, sino también porque el teléfono del entonces Secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, acabó en la lista de las 17 llamadas clave del chivatazo.

Las 17 llamadas clave
La decisión de lanzar la operación policial contra la red de extorsión de ETA se tomó en la tarde del 3 de mayo de 2006 en el despacho de un juez de la Audiencia Nacional. La puesta en marcha de la misma llegó rápidamente a oídos de Enrique Pamiés, quien informó a Víctor García Hidalgo de todos los detalles, incluyendo la lista de detenidos prevista. La primera llamada apenas duró 28 segundos, pero una segunda posterior se prologó por espacio de 7 minutos.

El entonces director de la Policía se puso en contacto con Antonio Camacho, número dos de Interior y hombre de confianza de Rubalcaba. Una primera llamada se realizó a las 22.50 horas y se prolongó durante 2 minutos. Nada más colgar, a las 22.52, vuelve a llamar, pero esta vez solo hablan por espacio de 21 segundos. Las llamadas continúan. A las 23.20 horas, Pamiés vuelve a llamar a García Hidalgo y hablan durante 10 minutos y 43 segundos.

El por entonces jefe de la Policía en el País Vasco habría intentado contactar con el dueño del bar Faisán esa noche, pero al no conseguirlo, llamó a un policía de confianza, el inspector José María Ballesteros, destinado en la Brigada de Información de Álava y especializado en terrorismo yihadista, para encargarle que se desplace a la mañana siguiente hasta Irún para poner en aviso a Joseba Elosúa y sabotear la operación policial.

La misma mañana del 4 de mayo, el García Hidalgo llamó a Pamiés a primera hora de la mañana. Exactamente, a las 8.43 horas, y hablaron durante apenas 45 segundos. Una hora después, a las 9.47 horas, fue el número dos de Interior, Antonio Camacho, quien se puso en contacto con García Hidalgo. La conversación entre ambos duró 3 minutos y 30 segundos.

Pamiés y Ballesteros cruzaron todavía tres llamadas antes de que se produjese el chivatazo. La primera, a las 11.04 horas, con una duración de 1 minuto y 10 segundos. La segunda, a las 11.10 horas, que duró 58 segundos. La tercera, a las 11.13 horas, de 27 segundos. A las 11.23 horas se realizó la llamada del chivatazo, una comunicación de Ballesteros a Pamiés que se prolonga durante 8 minutos y 11 segundos, según los datos recogidos por los investigadores, y en la que entregó en el bar Faisán el terminal telefónico a Elosúa para que fuese advertido por Pamiés de la operación policial.

Minutos después del soplo policial a Elosúa, el máximo responsable de la Policía en el País Vasco llamó en dos ocasiones al director general de la Policía, pero no pudo contactar con él, ya que García Hidalgo se encontraba en ese momento en la toma de posesión de Joan Mesquida como director general de la Guardia Civil, un acto que se estaba celebrando en el ministerio del Interior y en el que también estaba presente Antonio Camacho.

Fracasados los intentos de Pamiés por ponerse en contacto con García Hidalgo, el jefe de la Policía en el País Vasco se puso en por dos ocasiones con Ballesteros, que estaba regresando desde Irún a Vitoria, donde estaba destinado. Finalmente, el director general de la Policía devolvió la llamada a Pamiés, un contacto telefónico que duró 4 minutos y 26 segundos.

Salvar al peneuvista Aguirre
La operación policial destinada a acabar con la red de extorsión de ETA el 4 de mayo de 2006 iba a tener una amplia lista de detenidos a ambos lados de la frontera hispano-francesa, pero según las pesquisas de los investigadores policiales el objetivo no era impedir las detenciones de los terroristas de ETA, eso no ponía en peligro la negociación política que Gobierno y ETA mantenían en esos momentos, sino la de uno de los miembros de la Ejecutiva del PNV.

La mañana anterior al soplo a ETA, la Policía había desplegado un importante dispositivo en uno de los montes que separan Oyarzun y Rentería, en Guipúzcoa. Allí, en sidrería Eguiluce, ubicada en un caserío con el mismo nombre, se producía un encuentro con presencia de personas relevantes dentro de la estructura de extorsión y recaudación de la banda. Entre ellos, Joseba Elosúa y el terrorista José Ramón Sagarzazu Olazaguirre, uno de los principales responsables de la economía etarra.

Al encuentro también acudió uno de los dirigentes más influyentes en el seno del PNV y responsable hasta su fallecimiento de las relaciones exteriores del Euskadi Buru Batzar, Gorka Aguirre. Su relación con el aparato de extorsión de ETA no era algo nuevo para las Fuerzas de Seguridad, que ya habían detectado la participación del veterano dirigente del PNV en diferentes transacciones referentes a la extorsión etarra desde el año 2004.

Su papel era el de crear vías de contacto entre la banda terrorista y los empresarios extorsionados afines al PNV, con el objetivo de negociar las cantidades y el modo de pago. Es por este motivo por el que los teléfonos de Aguirre se encontraban intervenidos por la Policía, lo que permitió grabar conversaciones del dirigente peneuvista relativas a la extorsión con algunos de los implicados en la estructura económica de ETA, así como con otros ex dirigentes políticos, como Xabier Arzalluz.

Los investigadores policiales determinaron que el dirigente del PNV se había desplazado hasta allí para entregar a Elosúa, con Sagarzazu como testigo, cierta cantidad de dinero procedente del pago de un empresario vasco extorsionado por la banda terrorista. Dinero al que los tres interlocutores se refirieron en todo momento como "nueve botellas de vino" –cada botella serían 6.000 euros, según los investigadores–. Ese dinero debía ser recogido al día siguiente por el etarra José Antonio Cau.

Estaba previsto que Gorka Aguirre fuera uno de los detenidos ese 4 de mayo, una detención que habría coincidido con el encuentro que ese mismo día iban a mantener en el Palacio de La Moncloa el por entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con el líder del PNV, Josu Jon Imaz, quien iba a dar su respaldo a la negociación política que el Ejecutivo estaba manteniendo en esos momentos con la banda terrorista ETA.

El "cambio" llega a Navarra: fuga de empresas, infierno fiscal y aumento del paro
La Navarra de Uxue Barkos se está convirtiendo en todo un referente de lo que no hay que hacer en materia fiscal, empresarial y laboral.
Diego Sánchez de la Cruz Libertad Digital 5 Mayo 2016

Hablar de las políticas económicas del "gobierno a cuatro" que preside Uxue Barkos en Navarra se ha convertido en sinónimo de malas noticias. El Ejecutivo foral, que se articuló con un pacto entre Geroa Bai, Podemos, Izquierda Ezquerra y EH Bildu, está consiguiendo que Navarra se convierta en todo un referente de lo que no hay que hacer en materia fiscal, empresarial y laboral.

En materia de empresas, el saldo neto de empresas que entran o salen de Navarra ya se mueve en terreno negativo. Si entre 2010 y 2014 apenas hubo un año de "números rojos", tanto en 2015 como en 2016 se están registrando salidas de compañías que ponen rumbo hacia otras comunidades autónomas. Así lo acreditan los datos del think tank Civismo y de la consultora Axesor, que apuntan a la deslocalización de 16 firmas en 2015 y de otras 3 en los primeros compases de 2016.

Un ejemplo especialmente llamativo es el de las Sicav. En menos de un año, las ocho sociedades de inversión de capital variable que operaban en territorio navarro han comunicado al Registro Mercantil su traslado a otras comunidades. Se consolida así la fuga de vehículos inversores que gestionaban un patrimonio de más de 90 millones de euros.
Aumenta el paro

Pero la salida de empresas y la fuga de las Sicav no constituyen un caso aislado. También hay muy malas noticias en el mercado laboral. Uxue Barkos y los suyos heredaron la segunda tasa de paro más baja de España, con siete puntos menos de desempleo que la media española. Sin embargo, desde que se produjo el cambio de gobierno, el desempleo ha crecido del 12,57% al 14,25%, un aumento del 13,4%.

Este dato resulta especialmente preocupante si tenemos en cuenta el buen comportamiento del mercado de trabajo en clave española. De hecho, si analizamos el caso del vecino País Vasco comprobamos que, durante el mismo periodo, la tasa de desempleo ha caído del 15,9% al 12,8%, un cambio a mejor que contrasta con el deterioro observado en Navarra.
De fuero atractivo… a infierno fiscal

De especial preocupación es el cuadro tributario que ha diseñado Barkos para los próximos cuatro años. Como explicó Libre Mercado, Navarra viene de aprobar una subida fiscal sin precedentes en la historia de las comunidades autónomas. En la práctica, todas las rentas de más de 19.500 euros brutos pagan muchos más impuestos con el nuevo gobierno.

Las subidas de impuestos abarcan el IRPF, el Impuesto de Sociedades, el Impuesto de Patrimonio, el Impuesto de Hidrocarburos… Además, también gravan retribuciones en especie que, hasta la llegada del nuevo gobierno, abarataban servicios básicos como la educación o la sanidad.

La vía kosovar del separatismo catalán y la UEFA
Pablo Planas Libertad Digital 5 Mayo 2016

El catalanismo está enfrentado, dividido y desnortado. Mas tiene celos de Puigdemont, la Asamblea Nacional es una pelea de gallos, ERC repudia a CDC, Junts pel Sí ya ha perdido más de cincuenta votaciones en el Parlament, la CUP compagina la revolución con la guerra y la última consigna ya no es desobedecer, sino no cooperar. Puigdemont se cuela en las pancartas de Colau para vincular la independencia con la emergencia social. En Barcelona se registran más de treinta desahucios al día y la culpa, como siempre, es de Madrid. Mientras, Puigdemont se va a Bruselas a hacer el pijo y la alcaldesa se pasea por la ciudad en el monovolumen del amor con los cristales tintados. Es inmune al hecho de haber incumplido su única promesa de calado: eliminar los desalojos.

El proceso declina y en el naufragio la oferta podemita de un referéndum no es una tabla en el mar sino un buque de la Cruz Roja. La verdadera hoja de ruta es la de la versión catalana de Podemos, apaño en torno al liderazgo de Ada Colau que ha engullido a la izquierda catalanista y cuestiona la hegemonía del nacionalismo tradicional de Convergencia y Esquerra.

Los sondeos coinciden en pronosticar otro batacazo convergente mientras aumentan las expectativas de Podemos en Cataluña, que ya ganó las pasadas elecciones en la región. Al margen de las veleidades separatistas de En Comú Podem y de la calculada ambigüedad de Colau, el éxito de Podemos en Cataluña es percibido por los separatistas como el fracaso del proceso por la contaminación de la política española.

La decepción se traduce en purismo. Un grupo de filólogos exige que el catalán sea el idioma único de Cataluña y Puigdemont alude a la declaración unilateral de independencia del Parlamento de Kosovo en 2008. Cuesta abajo en la rodada afloran todas las miserias. El sucesor de Mas esgrime la vía kosovar. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, acaba de recibir al primer ministro de Kosovo, Isa Mustafa, afirma Puigdemont cuando se le recrimina la ausencia de contactos en su viaje oficial fantasma a Bruselas. "Cuando quiera ser recibido por Juncker, lo seré", ha declamado Puigdemont en la cámara autonómica tras ponderar el caso kosovar.

Queda claro. Se trata de Yugoslavia, de las guerras de los Balcanes, de la limpieza étnica y de los desplazamientos de población en masa. La diferencia catalana es que la mayoría no está por el separatismo. En el Parlamento kosovar los 109 diputados votaron a favor de la independencia con el respaldo de los Estados Unidos y la Unión Europea, que especificó que se trataba de un "caso único", en alusión al reconocimiento de Transnistria, frontera moldava con Ucrania, el Alto Karabaj, Ajbasia, Osetia del Sur, Azerbaiyán o la República Srpska. ¿Tan mal estamos? A efectos prácticos, la UEFA ya ha reconocido a Kosovo.

Imposición del catalán
La Generalitat ataca a Ciudadanos por criticar las multas lingüísticas
El consejero de Empresa dice que esta formación nació para "marginar el catalán" y "separar a la sociedad en función de la lengua que hablan"
 www.lavozlibre.com 5 Mayo 2016

Barcelona.- La Generalitat de Cataluña ha acusado Ciudadanos de querer situar el catalán "en una situación de segundo nivel y marginación" y le ha reprochado que quieren crear "problemas lingüísticos donde no los hay".

Esta ha sido la respuesta del consejero de Empresa, Jordi Baiget, a una pregunta del diputado de Ciudadanos Juan García sobre las "cargas injustas a pequeños comerciantes por no rotular en catalán".

Baiget ha asegurado que la Generalitat seguirá cumpliendo con el Código de Consumo para que los consumidores puedan tener protegidos sus derechos lingüísticos. C's ha acusado al Govern de seguir el mandato del manifiesto Koiné y ha advertido de que "hay dos enemigos de una lengua: los que la prohíben y los que la imponen".

El consejero le ha replicado que "con esta pregunta ustedes lo que dejan claramente a la vista son las intenciones con las que nacieron como formación política, que no son otras que intentar separar a la sociedad en función de la lengua que hablan o crear problemas lingüísticos allí donde no hay".

Cataluña, ante el desafío secesionista
SCC pide a la UAB que tome medidas ante el 'matonismo secesionista'
Envía una carta al rector para que los grupos extremistas que aspiran a expulsar del centro universitario a los miembros de la entidad no consigan su objetivo
 www.lavozlibre.com 5 Mayo 2016

Barcelona.- Societat Civil Catalana (SCC) ha pedido al rector de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) que adopte las medidas oportunas para que los grupos extremistas secesionistas que aspiran a expulsar del centro universitario a los miembros de la entidad no consigan su objetivo.

En una carta firmada por el presidente de Societat Civil Catalana, Rafael Arenas, catedrático de Derecho Internacional Privado en la UAB, remitida a Ferran Sancho, la entidad le ha recordado al máximo responsable de la universidad que este jueves hay convocado un acto “que anima nada más y nada menos que a la expulsión de la UAB de los estudiantes y profesores que formamos parte de Societat Civil Catalana” y que este evento se suma a una serie de actos contra la asociación que pretenden, cuando menos, amedrentar a sus miembros.

En esta línea, Arenas ha señalado que “sería deseable” que la comunidad universitaria, que Sancho encabeza, “muestre institucionalmente su rechazo a las agresiones y coacciones que padecemos los integrantes de SCC en la UAB”. Y, por encima de todo, “se garantice la protección de quienes nos sentimos amenazados y, desde luego, las libertades de expresión y de reunión para todos los miembros de nuestra comunidad universitaria”.

"LA ESTIGMATIZACIÓN DEL DISCREPANTE"
La misiva se ha enviado después de que el pasado 19 de abril un grupo de extremistas independentistas profiriera insultos muy graves, tratara de amedrentar a miembros de la agrupación de Societat Civil Catalana en la UAB y exhibiera y utilizara navajas para destrozar una bandera de España que ondeaba en la carpa informativa de la asociación.

Tres días después, el 22 de abril, los intolerantes secesionistas volvieron a manifestarse contra la entidad en el campus de la UAB. Ahora, el próximo jueves, los mismos colectivos han convocado una concentración contra Societat Civil Catalana vinculando a la entidad con colectivos nazis.

“La obsesión enfermiza por vincular a entidades como Societat Civil Catalana con movimientos de corte totalitario, además de resultar grotesca, constituye una prueba palpable de la estigmatización del discrepante que padecemos los no nacionalistas en Cataluña. Se trata de una estrategia de contramovilización que implica una escasa o nula cultura democrática y que, obviamente, requiere silenciar lo que no conviene que se sepa. No obstante, la realidad es que son muchas las condenas que hemos hecho de las diversas formas de totalitarismo. La última, precisamente al hilo de los incidentes de hace dos semanas”, ha añadido Arenas en su carta al rector de la UAB

'ESPAÑA NO MERECE UN LÍDER COMO IGLESIAS'
Cosidó, acosado por identificar a Podemos con la violencia y ETA
El director general de la Policía se convirtió en el blanco de las iras de los podemitas tras asegurar que los de Pablo Iglesias son un peligro para la democracia y que justifican a ETA.
Juan E. Pflüger  www.gaceta.es 5 Mayo 2016

Las redes sociales es un feudo de podemitas y antisistema. Es suficiente con que alguno de los líderes de Podemos marque un objetivo para que miles de seguidores inicien una campaña contra la persona señalada en un intento de condena civil de quien piensa diferente. Uno de los últimos en sufrir este tipo de maniobra ha sido el director general de la Policía, Ignacio Cosidó.

Sus afirmaciones partían de hechos contrastables: que al líder de Podemos le emociona ver como los manifestantes agreden a los agentes de la Policía Nacional encargados de velar por el orden, que califique al líder batasuno Otegi como un hombre de paz, en un claro desprecio a las víctimas y que, como consecuencia, la formación que lidera Pablo Iglesias supone con estos postulados un peligro para la democracia.

Todo empezó con una crítica de Pablo Iglesias a la intervención de Cosidó en una tertulia televisiva. El responsable de la Policía Nacional aseguraba que España no se merece un líder político que se emociona al ver cómo se agrede a un policía.

De inmediato, el tuit de Iglesias lanzaba a sus seguidores contra Cosidó:
El siguiente acto del acoso contra Cosidó fue la apertura de una propuesta en Change.org que lleva casi 30.000 firmas. Y a continuación, toda una retahíla de insultos en las redes sociales contra el director general de la Policía quien, lejos de amedrentarse, declaraba que: "Después de la reacción que he visto y las descalificaciones personales pienso que me dan más razón en esas afirmaciones"

A juicio del máximo responsable de la Policía, la reacción a estas palabras por parte de algunos dirigentes de Podemos demuestra "una gran intolerancia" frente a la crítica, al tiempo que recurren "como argumento a la descalificación personal", un terreno, ha apostillado, en el que él no va a entrar.
 


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