AGLI Recortes de Prensa   Viernes 6  Mayo  2016

PP, PSOE y C’s caen como pardillos en las trampas de Podemos
OKDIARIO  6 Mayo 2016

Partido Popular, PSOE y Ciudadanos deben mostrarse inmisericordes ante cualquier triquiñuela electoral de Podemos. Si todas las fuerzas políticas acuerdan suprimir la publicidad exterior, han de asegurarse de que el partido liderado por Pablo Iglesias no encuentra un subterfugio para burlar el pacto. Más, si cabe, cuando la excusa es que a ellos no les supone ningún gasto porque lo hacen sus voluntarios sin cobrar, tal y como ha dicho el representante podemita Segundo González. Un argumento peregrino para saltarse el acuerdo general y así jugar con ventaja durante la campaña. Si Podemos quiere concurrir con un mínimo de credibilidad, tendrá que respetar las mismas normas que acaten el resto de fuerzas políticas.

Los ciudadanos, cansados de la parálisis institucional que habita en España, merecen una campaña honesta, justa y donde todas las formaciones presenten sus propuestas en base a las mismas oportunidades. Por ahora, dicha campaña empieza de la misma manera que acabó la legislatura fallida: sin acuerdos. La reunión electoral augura un horizonte sombrío de cara a la gobernabilidad en España. Si no se ponen de acuerdo en cómo desarrollar este periodo hasta el próximo 26 de junio, se antoja muy complicado que lo hagan de cara a una futura composición de Gobierno. Las desavenencias al respecto del mailing o sobre el gasto total de la campaña son aspectos que no pueden ocultar lo esencial: el constante desencuentro que hay entre los representantes de los distintos signos políticos. Por el bien del España y de los propios españoles, esperemos que el hábito de no entenderse acabe lo antes posible.

“Libertad, ¿para qué?”
J. L. González Quirós www.vozpopuli.com 6 Mayo 2016

Imagino que la mayoría de los españoles ignora a día de hoy que la pregunta con la que titulo esta columna es la chulesca respuesta que le dio Lenin a Fernando de los Ríos al preguntarle éste, en 1920, cuándo iban a devolver los bolcheviques la libertad a los ciudadanos. Y seguramente no la conocen porque, aparte de ser víctimas de una educación notablemente insuficiente, lo son también de una sensación muy extendida según la cual gozamos de un altísimo y muy envidiable grado de libertad, que nada ni nadie nos impide hacer lo que se nos viene en gana.

No es el caso, sin embargo
Una buena mayoría de los españoles de ahora mismo no sienten preocupación, ni pequeña ni grande, por la libertad, están persuadidos de que gozamos de ella en plenitud, sensación que les corroborará con rápido entusiasmo cualquier adulto que haya nacido hace más de cuatro décadas, cuando en España padecíamos las mil censuras de un régimen nítidamente antiliberal y rotundamente dispuesto a que nadie hiciese nada que el Gobierno de Franco no autorizase y pudiese controlar. Pero se trata de una sensación engañosa, de una idea de la libertad muy limitada, pobre y que, de no mediar remedio, podría tender a la completa desaparición de las libertades políticas y personales en medio de un ambiente de lo que podríamos llamar tolerancia represiva, por tomar el término del viejo Marcuse: podemos hacer lo que nos dé la gana, con tal de que no nos metamos en política, que para eso ya están otros.

Nuestro voto vale muy poco
Que tengamos que repetir unas elecciones porque los diputados así lo han decidido, por su realísima gana, es una buena muestra de lo que digo. Ha bastado que cuatro tipos, no más, hayan decidido que el resultado no les convenía para que todos tengamos que volver a las urnas, a ver si ahora sale algo que les venga bien. Naturalmente que en este chasco monumental unos han tenido más responsabilidades que otros, pero lo esencial es que el instrumento que nos concede la actual Constitución para formar un Gobierno representativo ha sido inutilizado porque a Rajoy no le venía bien, y se daba la coincidencia de que a Iglesias también pudiere venirle mejor repetir los comicios. Si la democracia consiste, como nos enseñó Popper, en la capacidad de destituir pacíficamente a un Gobierno que no lo haga bien, parece que, de momento, tendremos que conformarnos y seguir soportando.

Las mentiras públicas gozan de excelente salud
Es muy fácil entender que cualquier decisión tomada con datos falseados tiene grandes posibilidades de ser equivocada, pero nosotros padecemos ahora mismo un nivel de intoxicación informativa descomunal y, si hacemos caso de Pablo Iglesias, pronto podríamos gozar de un nivel enteramente deletéreo, de esa férrea unanimidad informativa que es un síntoma evidente de dictadura. Las encuestas no dicen que esto preocupe, ni poco ni mucho, a los españoles.

Tenemos un sistema de debate público enormemente deficiente, y las cosas que realmente interesan tienen pocas posibilidades de llegar a ser conocidas por una amplia mayoría. Tres perlas de la última semana, para que no nos despistemos:

La prensa catalana ha ocultado pudorosamente el hecho de que el señor Puigdemont ha obtenido cinco sonoros rechazos al pretender sendas entrevistas bruselenses, de forma que los catalanes puedan seguir gozando cómodamente de la creencia de que la pretensión de independencia enloquece de entusiasmo a las autoridades de la UE.
Rajoy ha atribuido en una entrevista en la SER, la radio amiga, el exceso en el déficit a la creación de empleo. Claro es que la lógica tampoco parece ser nuestro fuerte, porque de ser verdad lo que dice don Mariano habría que pedir a Zapatero que vuelva urgentemente a gobernarnos. Tal vez eso sea lo que pretendan los votantes de Podemos, seguir el consejo marianil y atizar el empleo a costa de más deuda, en plan Marx, versión Groucho.

El Gobierno ha decidido que no se conozcan los resultados de las reválidas y que cada autonomía haga la suya, no vaya a ser que salgan cosas que nos inspiren malos pensamientos. Están en todo, sin duda.

El eje político está desplazado
Los muy liberales suelen repetir la expresión de Hayek, “socialistas de todos los partidos”, y eso que el buen don Friedrich debió de abandonar este pícaro mundo sin conocer a Montoro. Desde que Zapatero decidió que había que desmantelar la obra de la transición, el centro político español se ha desplazado nítidamente hacia la izquierda. La genialidad de Rajoy, por decirlo de algún modo, está en haberse adaptado a ese cambio climático y ocupar por completo el lugar que le correspondería a un partido socialdemócrata europeo. Una segunda decisión, no menos genial que la primera, ha consistido en apretar a los restos del socialismo por su izquierda, y de ahí el invento podemita que hay que reconocer que les ha salido realmente bien. El CIS ha revelado la enorme coincidencia entre los forofos de la Sexta y los votantes de Podemos, y la Sexta no es una cadena enemiga, sino astuta, en la que siempre se puede escuchar el salvífico mensaje de Marhuenda, que libera a don Mariano de cualquier responsabilidad, al tiempo que aporta su granito de arena a la mayor gloria de los podemitas y al vilipendio del pérfido Sánchez.

La estrategia de Rajoy, y la de un inerme PP que le ha seguido al matadero, puede ser casi perfecta para que el presidente logre sus ansiados objetivos y siga estando algunos meses en Moncloa, nadeando, que es lo que mejor sabe hacer, pero es mortal de necesidad para cualquiera que crea en los ideales políticos de la derecha, en los valores conservadores y/o en los principios liberales. Efectivamente, en pocos días podremos volver a votar a cualquier partido, con tal de que sea socialdemócrata. Y si no estamos contentos con unas abundantes gotas de intervencionismo, corrupción e ineficiencia, en Hacienda, en Educación, en la carretera, en lo que haga falta, podemos escoger la borrachera, y pedir la dosis extrema, que el justicialismo se ocupe de nosotros desde la cuna hasta la sepultura y alcancemos por fin el cielo prometido a los vagos.

Epítome de confusiones
Con un partido de derechas que avergüenza a sus votantes pero, al tiempo, les amenaza y acongoja con los suplicios del infierno de pacotilla que han hecho aparecer por la izquierda, es posible que la continuidad de don Mariano, o de cosas aún peores, tenga ciertas posibilidades, pero la derecha política, un partido que defienda la libertad individual, la iniciativa económica, la propiedad privada, la competencia, la excelencia educativa, la Justicia independiente, la unidad de España, y un Estado limitado, continuará desparecida del panorama. En consecuencia, el PSOE seguirá quedándose sin papel y tendrá que volverse más radical, de forma que, esté obligado a denostar a quienes han ejecutado las políticas que debieran ser suyas, y habrá de apostar por políticas que bien debieran desechar, como cuando Pedro Sánchez votó contra el presidente socialista del parlamento europeo para distinguirse de Rajoy, lo que supone una muestra grave de desconcierto.

La astucia marianil hará que cuando el azacaneado socialista mire hacia la izquierda se tenga que enfrentar con una caricatura surrealista de sí mismo, con el populismo bien entrenado en la cultura de las teleseries, con una pesadilla que les amenaza con la expulsión del soñado paraíso de la izquierda de bella e inmaculada conciencia. Siniestra trampa mortal en la que el socialismo ha acabado por caer en su pretensión, tan española, de ser demasiado: al pretender que la derecha muriese asfixiada en su rincón ha conseguido que una derecha sin principios ni límites le expropie la casa.

Las víctimas de este desaguisado somos los españoles de a pie, privados de libertad política, condenados a elegir entre un disparate disfrazado y un disfraz disparatado. ¿Tiene solución este laberinto de confusiones? La tiene, pero para ponerla en pie seguramente hará falta una energía política que puede que no tengamos. Desde Pericles se sabe que la libertad está reservada a los valientes, y aquí sólo tenemos unos líderes que aspiran a conservar la silla con la esperanza de que la silla les lleve, por si sola, al cielo, como le pasó a Rajoy, al fin y al cabo.

La decadencia del PSOE nos lleva al abismo como nación
Antonio Robles Libertad Digital 6 Mayo 2016

Desde la salida de Felipe González de la dirección del PSOE, el partido de centro-izquierda español se deshilacha con cada nuevo secretario general. Existió un momento de esperanza con Josep Borrell, aquel catalán, hijo de panadero, intelectualmente preparado y mente lúcida que pretendió devolver el partido a la socialdemocracia y recuperar la palabra España para sus siglas, pero el catalanismo de su partido y el grupo Prisa lo devolvieron a los corrales después de ganar las primarias en 1998 en contra del establishment de su partido. Una lástima, nuestro país hubiera recuperado la autoestima en sí mismo.

Estoy hablando de España, esa Constitución de ciudadanos libres e iguales que Zapatero dejó mancillar a los nacionalistas, que Rajoy no tuvo coraje para enmendar, y que Pedro Sánchez aún no se ha dado cuenta de que es la garantía de la igualdad de todos los ciudadanos, independientemente del lugar en que residan del territorio nacional.

No sabe historia, ignora las consecuencias de no tener un proyecto nacional y desconoce su propia incapacidad para enfrentarse a la ficción populista de Podemos. De hecho, está tan asustado ante la fantasmada de Pablo Iglesias, y tan ofuscado por el control de la izquierda española pseudocomunista ajena a su ideología, que es incapaz de defender el centroizquierda que sí representa. De ahí que se haya pasado con carros y carretas al cainismo y el guerracivilismo de Podemos, cuando los creíamos superados desde la Transición.

Puede que en esta frase de Pedro Sánchez esté la esencia de la desorientación del PSOE: "No entiendo de dónde saca Iglesias tanto odio y rencor contra el PSOE" (6/3/2016). Y a pesar de no entenderlo, va el tipo y la aplica al PP: "No pactaré ‘ni muerto’ con el PP" (2-5/2016). Está tan asustado por la amenaza antipepé de Podemos, que sólo se le ocurre imitarle con la convicción temerosa de los mediocres.

El PSOE es un partido español, es un partido socialdemócrata (o debería serlo), no un tinglado de advenedizos con ínfulas chavistas, anticapitalistas y mareas nacionalistas. Es en ese terreno donde les ha de combatir, sacarlos a golpe de carácter del espacio de centroizquierda que quieren mancillar, y defender la Nación Constitucional que garantiza los derechos soberanos de todos los ciudadanos por encima de los privilegios de los territorios. Es una vergüenza intelectual y una afrenta a la ideología socialdemócrata surgida tras la segunda guerra mundial, que trajo las sociedades del bienestar al norte de Europa, que el PSOE persiga los privilegios individuales pero sacralice los colectivos, que consienta, entienda y prime pactos económicos asimétricos en nombre de derechos históricos territoriales y se desentienda de los derechos económicos de los ciudadanos más desfavorecidos por vivir en autonomías con menos recursos; es un agravio intolerable que esos mismos ciudadanos obligados a emigrar a comunidades nacionalistas no puedan transmitirles desde la escuela la única propiedad real que poseen, su lengua. Y el PSOE lo consienta, y lo promueva. Por poner el último ejemplo, la candidata a las falsas primarias del PSC por Barcelona, Meritxell Batet, es una acérrima defensora de blindar la inmersión lingüística.

Después de estos cuatro meses de Sálvame de Luxe político, acaparados por los cuatro gallos de pelea, todo se ha reducido a lo previsible: buscar ventaja en la pole position de las elecciones de junio. Es todo el recorrido de nuestros padres de la patria.

Pedro Sánchez no puede negarse a negociar con el PP como si éste fuera Satanás. Y menos, hacerlo obligado por la estrategia cainita de Podemos. Nadie dice que se encamen. Son partidos diferentes. Pero hay espacios que un partido nacional ha de compartir con el resto de partidos nacionales. Si ni eso comprende ni comparte, otros saldrán a demandar el espacio de centro-izquierda nacional que el líder del PSOE se niega a defender. Al tiempo. Y entonces no habrá de temer que le quiten el espacio electoral comunistas con fecha de caducidad, sino sus propios electores.

El giro radical que planea UPyD para salir del pozo amenaza con dar la campanada
Miguel Blasco esdiario 6 Mayo 2016

El partido en coma político se resiste a morir y busca a la desesperada un fichaje de relumbrón que le haga resurgir de las cenizas. Y en un clima de división que amenaza con recrudecerse.

Se busca intelectual, con prestigio, don de gentes y dispuesto a embarcarse en una aventura con perspectivas nada halagüeñas: razón UPyD. La formación magenta, en coma político tras su naufragio electoral el pasado 20-D, se resigna a desaparecer, como reclama parte de su antigua dirección, y anuncia su intención de concurrir a los próximos comicios del 26 de junio. Y lo hace en un clima enrarecido entre los históricos del partido y su nuevo responsable, Gorka Maneiro, parlamentario vasco y único cargo electo que le queda a la formación que lideró Rosa Díez.

Desde hace unos días, los militantes de UPyD están llamados a unas primarias para elegir candidatos, pese a que buena parte de la dirección anterior reclaman la disolución del partido. El 20-D, la lista que entonces encabezaba Andres Herzog apenas logró 150.000 votos, superado incluso por el Partido Animalista. Cuatro años antes, Rosa Díaz había logrado 1.150.000 votos e irrumpido en el Congreso con cinco diputados.

Maneiro, -que no ha decidido aún si se presenta como cabeza de lista en Madrid-, embarca ahora a UPyD en una misión que parece imposible. De momento, ha convencido al filósofo Fernando Savater para que figure en la candidatura por la capital para el Congreso. Sin embargo, un sector de la formación magenta, ligada a la plataforma Libres e Iguales, busca de espaldas a Maneiro un candidato de prestigio contrarreloj porque considera que es un desconocido para la política nacional. Una "traición" que, de cuajar, daría la campanada al menos en los titulares de los medios.

De hecho, en la plataforma Libres e Iguales militan personalidades de indudable atractivo político. El escritor Mario Vargas Llosa, el dramaturgo Albert Boadella, el ex líder de los socialistas vascos, Nicolás Redondo Terreros, la eurodiputada Maite Pagazaurtundua, el ex secretario general de Comisiones Obreras, José María Fidalgo, el periodista Arcadi Espada, y la ex diputada del PP, Cayetana Alvarez de Toledo, son los más activos.

Esta última, muy vinculada a José María Aznar y una de las políticas afines al ex presidente que fueron excluidas hace cuatro meses de las listas por el PP, parece una de las opciones que baraja este sector si finalmente UPyD logra los avales necesarios y concurre a las urnas. El entorno de Alvarez de Toledo asegura desconocer esta situación. Pero lo cierto de es que se busca candidato para una misión imposible.

"Volvemos más optimistas, con toda la maquinaria en marcha. Ya no se trata de vieja o nueva política, sino de buena o mala. UPyD es la auténtica novedad de las elecciones del 26 de junio", dice Maneiro.

Una lengua que hablan cuatro gatos
Vicente Torres  Periodista Digital 6 Mayo 2016

Quien se pare a pensar en la situación en que se quedarán nuestros hijos y nuestros nietos cuando les llegue la edad de la jubilación, si de verdad los quiere, tendrá que darse cuenta de que en la actualidad se están despilfarrando muchos recursos y que las consecuencias las van a notar precisamente esos seres queridos.

Una de las estupideces en las que más dinero se derrocha es en tratar de imponer una serie de lenguas que están condenadas a desaparecer, sin darse cuenta de que al obligar a usarlas adelantan su final.

La lengua catalana es un artificio de Pompeyo Fabra, que unificó a principios del siglo XX los diferentes dialectos que se hablaban en Cataluña con el fin de satisfacer las ansias imperialistas de la burguesía catalana, que se enriqueció gracias al trato de favor que venía recibiendo de los sucesivos gobiernos de España.

El primer objetivo que se marcaron estos imperialistas fue el de acabar con la lengua valenciana, que había alcanzado la categoría de lengua varios siglos antes e incluso tuvo su Siglo de Oro.
Estas ideas tan rancias que nutren a los nacionalistas no pueden traer nada bueno, ni siquiera a ellos mismos. La gente usa la lengua que le resulta más cómoda y más útil y al final sólo son cuatro gatos los que hablan catalán y eso porque les han comido el coco.

Quienes se dedican a las ciencias saben que en este campo todo está en inglés y maldicen el tiempo que han tenido que dedicar obligatoriamente a estudiar catalán y que querrían haber podido dedicar a profundizar en el conocimiento de la lengua que realmente les es útil.

Pero a quien haya optado por la enseñanza y logre plaza en Extremadura tampoco le servirá de nada el tiempo dedicado al estudio del catalán.
Son muchas las situaciones grotescas que se pueden plantear por culpa de unas ideas trasnochadas y fuera de toda lógica.

El disparate de CIUDADANOS.
Vicente A. C. M.  Periodista Digital 6 Mayo 2016

CIUDADANOS se equivoca desde el momento en que ha querido posicionarse en un centro equidistante pero que desde fuera se percibe severamente escorado hacia la izquierda. Su pérdida del fiel de la balanza comenzó en el momento de dar su apoyo sin condiciones a la formación de Gobierno de Susana Díaz en Andalucía. Y todo bajo la excusa de facilitar la gobernabilidad permitiendo que formase Gobierno la lista más votada, en ese caso la del PSA. No importaba que Susana Díaz fuera la heredera política de los máximos responsables imputados en los más grandes casos de corrupción institucionalizada que supera los 3.000 millones de euros en desvío de fondos públicos para Falsos ERE’s y Cursos de formación ficticios. No importaba que ese apoyo se mantuviese cuando la lista de imputados aumentaba sin cesar en todos los niveles de cargos de la Junta de Andalucía. No importaba que fueran testigos mudos y cómplices necesarios para permitir el acoso a la jueza instructora Mercedes Alaya y se dilatase descaradamente la entrega de documentación oficial de la Junta. No ha importado ahora que el Consejero de Economía de la Junta esté siendo investigado por un posible delito de prevaricación administrativa. Pero Juan Marín considera “un disparate” pensar solo en pedir explicaciones y mucho más pedir la dimisión del investigado. Ante todo, coherencia.

Y es que el verdadero disparate es querer negar la evidencia del exquisito trato de favor que los de CIUDADANOS dan en Andalucía a esta camarilla del PSA que llevan 35 años gobernando y campando a sus anchas como si estuviesen en su cortijo. Eso sí, siempre estará como argumento la petición de comisiones de investigación que sirven como todas para entretener a Sus Señorías, montar el circo mediático llamando de modo discrecional a determinados personajes y acabar, también como todas, en nada concluyente y sin recomendaciones para controlar las grietas administrativas y legislativas que han hecho posible que esas ingentes cantidades de dinero público hayan sido desviadas del control y trasegadas de forma fraudulenta a empresas y personas.

Lo que es un disparate es traicionar el propio código ético de CIUDADANOS y hacer una pinza con otras fuerzas políticas para echar al PP de Ayuntamientos como el de Granada, aunque hubiera sido la lista más votada. Una vileza que parece que va a tener continuidad en otras plazas donde el PP gobierna con el apoyo de CIUDADANOS, quizás como respuesta al feroz ataque del PP en precampaña en su intento de recuperar los votos perdidos hacia CIUDADANOS en el 20D. Una actitud que Albert Rivera no ha tardado en criticar advirtiendo al PP de que está a punto de romper todos los puentes de diálogo. Y la impresión que puede sacarse es que CIUDADADANOS busca una excusa para distanciarse de su actual y escaso apoyo al PP en Comunidades como Madrid y en ayuntamientos.

CIUDADANOS no es la UCD que se definía como Centro Reformista escorada hacia la derecha también de forma evidente. Pero fue esa la formación que hizo posible la transición desde la dictadura y las Cortes de Franco hacia la democracia parlamentaria, demostrando tener cintura política, disposición al diálogo y pasar página. Sin embargo, CIUDADANOS mira al PP como herederos del franquismo y de su dictadura, y comparte con el PSOE su visceral revanchismo, aupándose hipócritamente al pedestal de la pureza ética y moral sin concederle el carnet de demócrata y señalándole como partido corrupto. Y es que los que tienen más que callar son los que quieren convertirse en jueces de los demás cuando deberían sentarse en el banquillo de los acusados. Y eso CIUDADANOS comete el gran disparate de consentirlo.

Se equivoca CIUDADANOS y no puede ser excusa el que de ser un partido regionalista se haya convertido en poco tiempo en un partido a nivel nacional como la cuarta fuerza política y 40 diputados. Ahora juega en otra liga que exige mucho más y donde los mensajes deben mantener coherencia y no caer en los mismos defectos y errores del bipartidismo, más evidentes en el PSOE con su variedad y acomodación a las diferentes sensibilidades en comunidades autónomas con aspiraciones independentistas. La incoherencia se paga en las urnas y si no se lo creen basta con ver la trayectoria del PP en El País Vasco, Navarra y Cataluña, o la el PSOE en esas mismas comunidades.

Si vamos a la definición que da la RAE a “disparate”: “dicho o hecho fuera de razón o regla” y “coloquialmente, barbaridad”. Que se sepa, pedir la dimisión de alguien que está siendo investigado y será llamado a declarar ante el juez por presunta corrupción administrativa, es precisamente algo que incide directamente sobre su responsabilidad en la gestión de lo público, precisamente por haber sido designado por Susana Díaz para ese cargo. La implicación política sería en todo caso exigible además a quien le designó.

Lo que es un disparate es que CIUDADANOS siga manteniendo su doble vara de medir y exigir responsabilidades y quiera justificarlo modificando sus propias reglas a conveniencia.

¡Que pasen un buen día”

La Europa relativista
Manuel Molares do Val www.latribunadelpaisvasco.com 6 Mayo 2016

Europa, y especialmente en países como Alemania, Austria o Francia, sufre un conflicto entre quienes callan ante la creciente intervención del islam en sus sociedades y quienes rechazan públicamente que influya en su vida y costumbres heredadas de sus tribus y folclore primigenios, y de las culturas griega, romana, judeocristiana y de la Ilustración.

Porque los dirigentes europeos, por relativismo cultural y errónea tolerancia, permiten que sólo la ultraderecha defienda algunos valores histórico-culturales tras los que oculta su fascismo.

Gran parte de las poblaciones rechaza en silencio que el islam logre, por ejemplo, que muchos colegios dejen de proveer a los niños de productos de la dieta milenaria de su país, como los porcinos.

O que se permita que se formen sociedades segregadas y cerradas en las que se siguen leyes medievales que oprimen a mujeres y niñas fuera de los valores conquistados tras la Ilustración, como son las libertades democráticas.

El relativismo falsodemócrata llama racistas, xenófobos e islamófobos a quienes denuncian esas conductas integristas y reaccionarias, y trata de situar a los verdaderos luchadores por la democracia en la extrema derecha.

Como consecuencia, y tras Francia, es llamativo el rechazo creciente a la influencia islámica en Alemania, donde Angela Merkel, víctima del relativismo buenista, dijo que el islam formaba parte del país.

Es tal el rechazo a su influencia y a esa idea que el partido ultraderechista Alternativa por Alemania (AfD) pasó de la irrelevancia al casi trece por ciento electoral, sobrepasando a los influyentes Verdes. Y sigue creciendo.

Alemania nunca sufrió, como el sur de Europa, e incluso Austria y Polonia, invasiones musulmanas, y su relación se redujo al siglo XX, en la I Guerra Mundial y a la época nazi, cuando llegó a tener una división balcánica musulmana de las SS.

El relativismo europeo permite incluso que presenten en el Parlamento Europeo a un exterrorista con delitos de sangre, Arnaldo Otegui, como a un mártir de la paz.

Por qué el Estado Islámico no ha sido derrotado todavía
A pesar de los reveses sufridos por el grupo, ha quedado demostrada su capacidad de resistencia. El Coronel Pedro Baños analiza los motivos de su pervivencia
Pedro Baños El Confidencial 6 Mayo 2016

En fechas recientes, altos cargos civiles y militares estadounidense, incluyendo el propio presidente Obama, han ido informando de que las actuaciones llevadas a cabo contra el autodenominado Estado Islámico (EI) –también conocido como Daesh, por su acrónimo en árabe-, le han debilitado notablemente. Se han llegado a dar cifras concretas, como que se han disminuido sus capacidades entre un 20 y un 30%, que se han destruido o dañado más de 23.000 objetivos en el territorio controlado por el Daesh en Irak y Siria, o que se ha conseguido eliminar a más de 27.000 de sus milicianos en los mismos escenarios. Y eso sin contar con los datos –desconocidos- de la intervención de Rusia en Siria.

Datos que no deberían sorprender teniendo en cuenta que contra el ISIS está actuando activamente nada menos que las primeras potencias militares del mundo –a excepción de China-, pues a las ya mencionadas de EEUU y Rusia hay que añadir el Reino Unido y Francia; verdaderas monstruosas maquinarias bélicas, dotadas incluso de armamento nuclear. Entre todos estos gigantes de la guerra, junto con países menos involucrados en las operaciones, se calcula que han podido realizar más de 50.000 salidas aéreas contra objetivos del EI en menos de dos años. Sin olvidar la presión ejercida desde tierra por las fuerzas de Al Asad, los kurdos, el ejército iraquí y las milicias chiíes.

Lo que sí sorprende es cómo ha podido resistir el ISIS el embate de semejante colosal conjunto de fuerza militar. Que apenas un grupo de milicianos –sería muy generoso denominarles como ejército-, sin medios aéreos, sin artillería de largo alcance, sin sistemas de misiles, sin medios antiaéreos de alta cota, sin una logística organizada, creado en pocos meses y sin ningún aliado potente en el terreno, siga actuando con relativa impunidad en el amplio territorio sirio-iraquí que controla –en el que vive más de ocho millones de personas-, continúe realizando operaciones de cierta envergadura y, sobre todo, siga imponiendo el miedo no sólo en su escenario natural, sino incluso en Occidente, no deja de llamar la atención, y mucho.

Cierto es que Daesh está debilitado y a la defensiva, con serias dificultades para pagar a sus tropas, proporcionar servicios a la población y aguantar el desgaste de las operaciones –en total, consume unos 50 millones de dólares mensuales-, sobre todo cuando ya no consigue los sonoros éxitos de conquistas como Mosul o Palmira y cada vez tiene más dificultades para vender petróleo. Pero no es menos verdad que está muy lejos de desaparecer.

Sin ningún género de duda, las informaciones que llegan son acusadamente inexactas, cuando no manifiestamente tergiversadas. Tener información precisa sobre la situación concreta del ISIS es muy complicado, pues no hay periodistas que reporten desde su territorio y su vigilancia es extrema para impedir infiltraciones. La poca que llega procede de personas que han escapado de su influencia, tanto civiles como algunos de sus combatientes, pero suele ser tan parcial que no permite hacerse una idea de conjunto, y mucho menos del entramado de poder que dirige a la organización. A eso se suma el proceso de demonización del adversario propio de todos los conflictos, magnificado a través de medios de comunicación y de informe oficiales, que también desvirtúan la imagen real de Daesh (personal, capacidades, apoyos, moral,…).

Pero hay algunas claves que parecen indudables, aunque suelen pasar desapercibidas, sobre por qué y cómo ha logrado hasta ahora sobrevivir el Daesh sin ser derrotado:

1. Moral
Las tropas del EI disponen de una moral de combate muy superior con respecto tanto a las de las fuerzas locales como a las extranjeras.

Esta voluntad férrea se la proporciona no solo su fanatismo ideológico, sino también el hecho incontestable de que están luchando por lo que consideran su territorio y sus derechos. Se convierte así en un convencimiento absoluto en su cometido que les lleva a no tener ningún miedo a morir.

Dicha fuerza interior de sus integrantes también proporciona al grupo gran capacidad de resilencia -resistencia y recuperación-, como ha demostrado repetidamente a pesar de las derrotas o las muchas bajas sufridas, volviendo a la acción incluso con mayor determinación y tenacidad.

Así mismo, les proporciona gran fortaleza moral el pensar que son los herederos de los que consiguieron expulsar a los estadounidenses de Irak, y de los que en su día arrojaron a los soviéticos de Afganistán, convencidos de que si ya vencieron a los imperios más poderosos de la historia, nada les impedirá conseguirlo de nuevo.

Por el contrario, enfrente tiene a países dubitativos, que han optado desde el principio por no llevar a cabo acciones decisivas –quizá con la parcial excepción de Rusia-, lo que ha sido entendido por Daesh como un síntoma de debilidad consecuencia de un temor a tener bajas propias, a provocar daños colaterales que puedan ser empleados mediáticamente y desestabilice a sus gobiernos, o a sufrir atentados en su territorio, impulsando al ISIS a defender su causa aún con mayor firmeza.

En tierra se enfrentan a un ejército iraquí –integrado principalmente por chiitas- y a unas milicias chiíes que no están especialmente motivadas en recuperar territorios que tradicionalmente han sido habitados por suníes; distinto sería si tuvieran que defender sus zonas propias. Lo mismo podría decirse de las fuerzas kurdas, tanto de Irak y de Siria, que únicamente persiguen sus propios intereses muy limitados, aprovechando el apoyo internacional que ahora se les brinda, pero sin gran afán por acabar con el ISIS fuera de sus escenarios habituales.

La situación en Siria es similar, pues aunque en este caso pueda dudarse de que el EI sea visto como un elemento propio por todos los que le apoyan, las fuerzas de Al Asad tampoco le perciben como la principal amenaza que ponga en peligro la supervivencia del régimen, al menos de momento.

Ante esta situación, la historia militar muestra que quien está dispuesto a los mayores sacrificios, a que mueran por la causa hasta el último de sus miembros, termina por ganar el conflicto. La guerra siempre ha sido una pugna entre voluntades, y de momento el más entregado a la lucha es el EI.

2. Inteligencia
Los integrantes del EI se están revelando como grandes maestros en el amplio campo de la inteligencia, desde la estratégica a la táctica, siendo clave para su éxito.

Antes de realizar una operación, envían pequeños grupos de agentes a reconocer el territorio enemigo -posiciones defensivas, medios, fuerzas, rutinas,…-, cuyas informaciones posteriormente confirman con fuerzas ligeras de reconocimiento.

También emplean con profusión células durmientes e infiltrados en las filas enemigas, normalmente personas totalmente afines a la causa, pero también espías pagados.

Al mismo tiempo, dominan la contrainteligencia, para detectar tempranamente agentes enemigos infiltrados, contando para ello con el apoyo de la población, sea por convencimiento o por temor.

3. Táctica
En no pocas ocasiones, se ha ofrecido la imagen de éxitos militares operaciones que en realidad no eran más que repliegues voluntarios del Daesh, pues una de sus tácticas recurrentes es, siendo conscientes de sus limitaciones, ceder aquel terreno que no es clave cuando se sienten presionados, para así no desgastarse inútilmente.

Un ejemplo, tanto de su capacidad como de su perspicacia táctica, fue la batalla para retomar Ramadi llevada a cabo por las fuerzas iraquíes. Éstas eran diez veces superiores en número a las del ISIS y además contaban con el apoyo aéreo de la coalición liderada por EEUU, y aun así no podían expulsar de la ciudad a las milicias de Daesh. Finalmente, fue el propio ISIS quien decidió no empeñarse en la lucha y retirarse, pues no deseaban que aquella fuera su tumba, cuando ese parte de Irak la consideran propia –es parte del denominado “Triángulo suní”- y creen que en cualquier momento la podrán recuperar.

Combinan acciones convencionales con asimétricas, incluyendo acciones suicidas, que no sólo son empleadas para cometer atentados independientes.

Sus acciones de guerrilla con muy exitosas, retirándose, dispensándose, reagrupándose y golpeando objetivos con éxito. Ataca principalmente las líneas de suministros y los puntos más débiles, evitando los centros de gravedad del enemigo.

En ocasiones, abandonan rápidamente el territorio, sobre todo en zonas desérticas donde no hay obstáculos naturales en los que apoyarse, sin prácticamente bajas, para luego lanzar potentes contraataques que causan gran quebranto al enemigo.

Ha desarrollado sus propias fuerzas especiales, consistentes en pequeñas unidades de una veintena de miembros, que suelen actuar tras un ataque suicida, causando gran desconcierto y alto número de bajas.

Todo ello requiere liderazgo competente, cohesión, moral y disciplina, de lo que ha dado sobradas muestras.

4. Acciones aéreas
El elevado volumen de acciones aéreas llevadas a cabo contra el ISIS ha vuelto a dejar de manifiesto que éstas solo son verdaderamente eficaces cuando van acompañadas por operaciones efectivas en tierra.

Por otro lado, la precisión de las incursiones aéreas depende de una inteligencia que posibilite atacar objetivos claros muy definidos, algo que no facilita ni el terreno ni la población.

Además, el ISIS ha aprendido tanto a engañar a los medios aéreos –por ejemplo, quemando neumáticos, no llevando uniforme y empleando vehículos civiles como medio de transporte-, como a evitar los efectos de los bombardeos, para lo que han cavado trincheras, un complejo sistema de túneles en círculos concéntricos y oleoductos subterráneos.

5. Combatientes
Los datos sobre el personal que compone sus fuerzas son muy diferentes dependiendo de las fuentes, yendo desde los 25.000 a los 200.000. Para empezar, habría que distinguir entre los combatientes permanentes, los temporales –los que combaten de forma esporádica o para operaciones concretas, por ejemplo, defensa de zonas más próximas a sus tierras habituales, donde tienen a sus familias e intereses- y los que podrían llegar a movilizar (las personas en edad militar que podrían ser incorporadas a filas).

Quizá la cifra más acertada sea de unos 80.000 milicianos, repartidos entre sirios (algo más de la mitad) e iraquíes. A ellos habría que añadir los extranjeros, que son relativamente pocos –puede que no más de unos 17.000 al mismo tiempo, aunque en algún momento, a lo largo de los últimos cuatro años, haya pasado el doble por Siria e Irak- y la mayoría de la región y aledaños (Túnez, Arabia Saudí, Cáucaso ruso, Jordania, Turquía y Marruecos), pues ha fracasado su llamamiento a la yihad global. De estos combatientes extranjeros, dos terceras partes estarían actualmente luchando en el frente sirio.

Parte de su éxito es contar con una gran cantera de gente joven local entre los suníes de Irak y Siria, de los cuales más del 70% están desempleados y buena parte de ellos deseosos de encontrar un sentido a sus vidas.

Por otro lado, este tipo de grupos ha demostrado gran capacidad para asumir la muerte de sus cabecillas, los cuales son fácil e inmediatamente sustituidos.

6. Medios
Los medios de que dispone el EI son muy variados. Por un lado, ha capturado grandes cantidades de material de todo tipo a los ejércitos sirios e iraquíes, así como a los rebeldes sirios. Además, ha comprado armas de contrabando en Siria, Irak y otros países del entorno.

7. Organización
El EI ha dividido su territorio sirio-iraquí en 12 provincias. Cada provincia tiene su propia fuerza armada, que a su vez se divide en diferentes unidades, incluyendo fuerzas especiales, francotiradores, defensa antiaérea y logística.


En principio, cada fuerza provincial combate solo en su propia provincia, la cual conoce perfectamente. Para combatir allí donde sea preciso en todo el territorio, el ISIS cuenta con una fuerza “califal” de élite, llamada el “Ejército del Califato”, con unos 5.000 milicianos de entre los más experimentados.

8. Terreno
El territorio en el que Daesh opera con relativa facilidad –la mitad de la superficie de España- es básicamente una zona desértica, por lo que los ataques masivos no se pueden llevar a cabo por sorpresa, lo que le proporciona tiempo para reaccionar, modificar sus disposiciones tácticas, retirarse o preparase para actuar.

Además, en este escenario se precisan largas cadenas logísticas, que pueden ser fácilmente atacadas.

En este terreno, para acabar de modo decisivo con el EI sería preciso contar con grandes formaciones mecanizadas y acorazadas, con fuerte apoyo de artillería y aéreo, (como sucediera en la segunda guerra del Golfo), pero, hoy por hoy, ningún país quiere realizar una operación de ese tipo, sin saber con exactitud cuál sería la situación final previsible, y ni el ejército iraquí está preparado para ello ni parece que el sirio tenga la voluntad real de realizarlo.

9. Apoyo población local
Sin la menor duda, si el ISIS es lo que ha sido debido, entre otras cosas, al importante apoyo que ha encontrado entre la población suní de Siria e Irak. Para muchas de esas personas, la vida es más llevadera bajo el control de Daesh que en su momento lo fue subyugados por los regímenes de Al Asad en Siria o de Maliki en Irak.

En este sentido, se estima que en Siria puede haber casi 3 millones de personas en el territorio controlado por el EI, y en Irak algo más de 5 millones, con lo que teniendo en cuenta que son poblaciones muy jóvenes, no es fácil que vayan a tener muchos problemas para seguir reclutando combatientes.

10. Geopolítica
Por un lado, da la impresión de que Al Asad no ha actuado con todo su potencial contra el ISIS por dos motivos: ha preferido centrarse en los rebeldes opositores; y no le interesa que desaparezca totalmente la amenaza del ISIS, para aparecer él como más moderado y la mejor solución para el país. Lo previsible es que mientras el Daesh no se haga demasiado fuerte para constituir una gran amenaza, no actuará contra él, al menos mientras no haya plenamente consolidado su poder en todo el país.

Por otro lado, el resto de los países han obrado con gran prudencia y han optado por no implicarse con tropas terrestres. Prefieren actuar desde el aire, en apoyo a acciones llevadas a cabo por fuerzas locales: kurdos, rebeldes, milicias chiitas y ejército iraquí.

Así mismo, la gran inestabilidad política que se vive en Irak, cada vez más acentuada, a lo que se añade el creciente enfrentamiento entre milicias chiíes y kurdos –básicamente por el control de los pozos de petróleo de la zona de Kirkuk-, beneficia de modo notable al ISIS.

A ellos hay que añadir múltiples intereses regionales que parecen haber convertido a Daesh en un muñeco con el que todos juegan en su propio provecho.

En conclusión, acabar con el ISIS no es posible simplemente con acciones tácticas, por eficaces que éstas fueran –que hasta ahora tampoco ha sido el caso-. Lo primero es comprender las profundas raíces que han dado origen a su nacimiento, su expansión y su consolidación, que van desde la situación de los suníes en Irak –tras la invasión de 2003- y Siria, así como los enquistados enfrentamientos regionales. Lo siguiente entender que mientras no evolucionen las actuales condiciones de todo orden que se dan cita en Oriente Medio, el concepto del ISIS seguirá existiendo, sea con este nombre o con otro.

A este escenario ya complejo de por sí, se añade el hecho de que el Daesh está demostrando, quizá por primera vez en la historia moderna, que una fuerza árabe puede resistir e incluso vencer a fuerzas muy superiores, causando admiración entre las poblaciones de muchos países del entorno e incluso alejadas, que ven una opción viable para recuperarse de la humillación a la que algunos piensan se ha sometido durante largo tiempo al mundo musulmán en general y al árabe en particular.

Mientras, no se debe olvidar que en este tipo de enfrentamientos asimétricos, para los débiles, no perder es ganar. Y de momento, quien va ganando son los que manejan los hilos del Estado Islámico.

El Coronel Pedro Baños es analista geopolítico

Según un sondeo de Le Figaro
La mitad de los franceses estima que los musulmanes son una amenaza
La encuesta revela también que sólo 1 de cada 10 apoyan la construcción de nuevas mezquitas y que 2 de cada 3 creen que la "comunidad musulmana" está mal integrada.
A. B  www.gaceta.es 6 Mayo 2016

Una gran mayoría de los franceses señalan que las mezquitas, el velo islámico y el número creciente de musulmanes son un factor cultural "negativo" o "muy negativo" para Francia, según un sondeo publicado por el diario "Le Figaro" y recogido por ABC. Casi la mitad -el 47%- estiman que la "comunidad musulmana" es "más bien una amenaza", un 19% creen que se trata de un "enriquecimiento cultural" mientras que un 34% asegura "no es ni amenaza ni enriquecimiento".

Además, según el mismo sondeo, un 52% son contrarios a la construcción de nuevas mezquitas -que sólo es apoyada por un 13% de los franceses- y un 27% se dicen "indiferentes" a la construcción de nuevas lugares de culto islámicos -hay más de 2.500 en todo el país-. El sondeo concluye con estos datos: un 68% estima que los musulmanes "están mal integrados", incluso si son ciudadanos franceses, administrativamente y un 63% aseveran que el islam es hoy "demasiado visible" en Francia.

Esta degradación de la imagen pública del Islam en Francia coincide con la proliferación de enclaves que las autoridades no controlan -las denominadas "no-go zone", conocidas en Francia con el eufemístico nombre de ZUS, Zonas Urbanas Sensibles. Estos son lugares en los que la policía no entra, las ambulancias se niegan a internarse sin escolta y en la práctica la ley no se aplica. El prestigioso islamista Fabrice Balanche, de la Universidad de Lyon, admitió recientemente en Radio Télévision Suisse que "en Francia había zonas como Roubaix, como el norte de Marsella, donde la autoridad del Estado brillaba por su ausencia y donde se habían creado miniestados islámicos", y el escritor y periodista de origen argelino Éric Zemmour aseguró que “había lugares donde uno no estaba realmente en Francia. “Los salafíes están islamizando algunos barrios y ciudades-dormitorio. En estos barrios, lo que hay no es Francia, es una república islámica", dijo.

Cabe destacar también la comercialización de prendas para "integrar" a las mujeres musulmanas como el burkini -unión de las palabras bikini y burka-. Esta iniciativa ha sido criticada en Francia por numerosas personalidades, entre ellas la ministra responsable de los derechos de las mujeres en Francia, Laurence Rossignol, aunque el más vehemente en sus críticas fue Pierre Bergé, expareja del modisto Yves Saint Laurent y presidente de este imperio de la moda. "Estoy escandalizado. Yo, que durante 40 años estuve junto a Saint Laurent, siempre he creído que la moda existía para embellecer a las mujeres, para darles libertad y, en todo caso, no para ser cómplice de esa dictadura impuesta que hace que se esconda", dijo.

Las falacias sobre los “negacionistas” de la austeridad
Juan R. Rallo www.vozpopuli.com 6 Mayo 2016

El economista Alejandro Hidalgo publicó hace un par de días un artículo en estas páginas donde argumentaba que las administraciones públicas españolas sí habían aplicado profundas políticas de austeridad durante la crisis. En contra de lo que sostienen algunos “negacionistas” —entre los que me incluyo—, los recortes han existido y han sido notables, hasta el punto de equivaler a casi el 18% del gasto total. ¿Cómo es posible, entonces, que esos negacionistas falseen la realidad? Según el profesor Hidalgo, por tres torpes trampas: la primera, ampliar absurdamente el período de comparación; la segunda, incluir dentro del gasto público partidas que no deberían computar como tales; tercero, efectuar las comparaciones de gasto sin descontar la inflación.

Analicemos con más detalle cada una de estas presuntas trampas.

El propio profesor Hidalgo está admitiendo que, en el período que muchos afirmamos que no ha habido austeridad, no la ha habido

1. ¿Qué período deberíamos considerar?

Cuando afirmamos que no ha habido recortes en el gasto público, ¿qué período de tiempo deberíamos tomar en consideración? Según el profesor Hidalgo, “comparar el gasto público de 2015 con el de 2000 no tiene sentido cuando se discute sobre austeridad, ya que en este período a tan largo plazo es evidente, y está fuera de dudas, que nuestras AAPP han estado inmersas, no en un proceso de austeridad, sino de expansión del gasto”. Acaso podríamos añadir a esta frase un “quod erat demostrandum” y concluir este artículo-réplica: al cabo, el propio profesor Hidalgo está admitiendo que, en el período que muchos afirmamos que no ha habido austeridad, no la ha habido. Por tanto, aquí no existen discrepancias entre nosotros.

Sucede, sin embargo, que a su entender ese período no es el correcto: no hay que escoger el período 2000-2015, sino el período 2007-2015 (desde el pico de la burbuja hasta la actualidad) o el período 2010-2015 (desde el pico del gasto a la actualidad). En esta sede, uno podría acusar al profesor Hidalgo de lo mismo que nos acusa a otros: de escoger el período de análisis a conveniencia para demostrar que sí ha habido austeridad. Algo así como lo que hace Montoro con los impuestos: “subo los tributos 100, luego los bajo 10, y así ya puedo afirmar que los he reducido”.

¿Qué podemos hacer para resolver esta discrepancia de fondo? Pues analizar todo el período y tratar de entender lo que ha sucedido durante todo este tiempo. En el siguiente gráfico representamos la evolución del gasto público por habitante desde el año 2000, descontando tanto la inflación como el gasto en intereses de la deuda pública. Atendiendo al gráfico, es fácil comprender por qué centrar la atención únicamente en el período 2007-2015 o 2010-2015 es narrar una historia muy parcial y sesgada de lo acaecido en nuestro país: porque sí, en el período 2007-2015 el gasto real por habitante se reduce un 6% y el período 2009-2015 casi un 16%. Pero es que en el período 2000-2009…. crece más de un 50%.

Fuente: Cálculos propios a partir de Eurostat

Es cierto que el profesor Hidalgo reconoce que “entre 2000 y 2007 el gasto público creciera a ritmos importantes no lo puede negar nadie. Como tampoco que lo hizo en 2015. Quien les escribe explica en clase que uno de los grandes cambios estructurales de la economía española desde los años 80 es el importante incremento del gasto público, aunque éste esté aún en niveles inferiores a los estándares europeos”. Pero lo llamativo no es tanto que el gasto público haya crecido desde el año 2000, sino que se haya incrementado a tasas mucho mayores que las del resto de Europa.

En parte, uno podría tratar de explicar este fenómeno como un proceso de catch-up del gasto público de España frente a Europa, pero es un catch-up que casualmente tiene lugar en medio de la mayor burbuja de endeudamiento privado de nuestra historia que, a su vez, contribuyó a disparar artificialmente los ingresos públicos. O dicho de otra manera: se trata de un aumento del gasto público que no fue acompañado de un cambio estructural en la fiscalidad de las familias españolas que permitiera financiarlo sosteniblemente, sino que se optó por sufragarlo merced al burbujón transitorio de la recaudación (si uno hubiese querido convergir con Europa, debería haberse hecho en ingresos y en gastos, no sólo en gastos gracias a la cresta coyuntural de ingresos). Tan es así que la fiscalidad ha tenido que incrementarse estructuralmente a posteriori y que, incluso después de los presuntamente “gigantescos” recortes aprobados durante la fase recesiva, el gasto público se incrementa en España a lo largo del ciclo económico a la misma tasa… ¡que en Finlandia! ¿Somos austeros por acrecentar los desembolsos estatales al mismo ritmo que uno de los países más socialdemócratas de Europa?

Lo que ha sucedido en el ciclo económico 2000-2015 es que el sector público creció sobremanera en la fase expansiva y se redujo en mucha menor medida durante la fase contractiva

En suma, lo que ha sucedido en el ciclo económico 2000-2015 es que el sector público creció sobremanera en la fase expansiva (2000-2007) y se redujo en mucha menor medida durante la fase contractiva (2007-2015): no en vano, en 2015 el gasto real por habitante se hallaba en el mismo nivel que en 2006 (un año antes de que pinchara la burbuja de crecimiento y de ingresos públicos). A lo largo del ciclo (2000-2015) no ha habido austeridad en absoluto, sino una muy notable expansión del Estado; desde 2007, la austeridad ha sido muy moderada (un 6%); y con respecto a nuestro máximo histórico de gasto, algo mayor (16%).

2. ¿Qué gastos deberíamos incluir?

El siguiente argumento del profesor Hidalgo es que “no todo lo que se incluye en el presupuesto público es gasto público (…) Por ejemplo, las pensiones incluidas en el presupuesto no es gasto público, pues estas corresponden a redistribución secundaria de renta”. No conozco ninguna clasificación del gasto público que no incluya las pensiones públicas (u otras distribuciones secundarias de renta, como la prestación de desempleo o las becas) dentro del gasto público. Por ejemplo, en su clasificación funcional del gasto público, Eurostat incluye buena parte de esas distribuciones secundarias de renta en su apartado décimo (protección social).

Entiendo, en línea con lo que comenta más adelante, que el profesor Hidalgo quiere centrarse en analizar la categoría de “consumo público + inversión pública”, que para mayor claridad bien podríamos denominar “producción pública” y “producción privada sufragada y distribuida por el Estado”. Y, desde luego, puede ser pertinente analizar de manera separada cómo se ha comportado el consumo y la inversión pública durante la crisis, pero no le veo ningún sentido a hacerlo de manera exclusiva y excluyente. Si se han defendido las políticas de austeridad durante la crisis ha sido para sanear la situación presupuestaria de las Administraciones Públicas, esto es, para reducir el déficit: y el déficit es la diferencia entre ingresos públicos y gastos públicos (no sólo consumo e inversión pública). De ahí que sea del todo pertinente, y necesario, analizar la evolución de la totalidad de los desembolsos estatales (por mucho que también podamos estudiar por separado el comportamiento del consumo y la inversión pública).

Nótese que contabilizar únicamente como gasto público el consumo y la inversión pública supone una omisión importantísima: el propio profesor Hidalgo constata que el consumo+inversión pública en 2015 fue de 249.000 millones de euros, mientras que la totalidad del gasto público ascendió a 468.000 millones: es decir, ¡nos estaríamos dejando fuera casi la mitad de todo el presupuesto estatal! Ahí es nada (sobre todo si, como ahora veremos, esa segunda mitad omitida es la que casualmente se incrementa durante los años de crisis).

Uno podría entender que se abogara por medir únicamente los gastos de carácter más estructural, para así no contabilizar como déficit estructural lo que es sólo déficit cíclico (por eso, por ejemplo, sí puede tener sentido excluir el gasto en prestaciones de desempleo). Pero sucede que no toda transferencia de renta es gasto cíclico: las pensiones —la principal partida de distribución secundaria de renta— son un gasto estructural y no cabe excluirlas de un análisis sobre la sostenibilidad del gasto público. Entonces, ¿cuál puede ser el motivo de incluir únicamente el consumo+inversión pública dentro de la categoría de gasto público? Dado que el propósito deliberado del artículo del profesor Hidalgo es el de demostrar que sí ha producido una intensa austeridad estatal, uno tiende ha sospechar que ha sido víctima del sesgo de confirmación: a saber, seleccionar los datos de tal manera que encajen con mis convicciones preestablecidas.

No en vano, el recorte del gasto público total (en términos reales y excluyendo los intereses de la deuda) entre 2007 y 2015 apenas alcanza el 4,3%: una absoluta insignificancia (el propio profesor Hidalgo califica un recorte de, 5,7% durante cuatro años de “nada excepcional”… ¡pues imaginemos un recorte del 4,3% en ocho años!). Entre el máximo de 2009 y 2015, el ajuste en términos reales es algo mayor —del 15,7%— pero aun así no parece justificar la afirmación de que se ha producido una gigantesca e insoportable austeridad (el gasto cae desde el pico máximo, como es lógico incluso en términos contracíclicos). En cambio, si en lugar de medir los recortes en términos de gasto público, lo hacemos en términos de consumo+inversión pública (tomamos como proxy de consumo+inversión pública a: la remuneración de los asalariados, los consumos intermedios, la inversión pública y las transferencias sociales en especie), la contracción es mucho mayor: un 16,5% entre 2007-2015 y un 24,3% entre 2009-2015. ¿Qué datos son más interesantes para quien quiere probar la austeridad? ¿La totalidad del gasto o únicamente el consumo+inversión pública?

Como digo, reducir la austeridad a la evolución del consumo+inversión pública no es correcto: como mucho, podrá afirmarse que se ha contraído notablemente el consumo+inversión pública para evitar recortar otras partidas del gasto público (las transferencias de rentas). Pero ahí solo asistimos a una redistribución interna del gasto público, no a un recorte significativo en su importe global. Nuevamente, este análisis podrá ser interesante para entender determinadas dinámicas sociales (que unos grupos sociales protesten por los recortes y otros, como los pensionistas, apenas se hayan sublevado e incluso hayan apoyado mayoritariamente al PP), pero no para analizar el devenir de la situación presupuestaria del Estado.

Sin embargo, dado que ya entramos en el análisis de los recortes en el consumo y en la inversión pública, quizá sea interesante desarrollarlo un poco más. Sobre todo para no trasladar la idea de que esos recortes se han concentrado sobremanera en el consumo público: esto es, en la provisión de servicios públicos por parte del Estado. Así, a euros constantes de 2015, los recortes 2007-2015 en el consumo+inversión pública ascendieron a 46.800 millones de euros (en paralelo, el resto de gastos que no son consumo+inversión pública crecieron en 41.000 millones), de los cuales el 83% afectaron a la inversión pública; por su parte, los recortes 2009-2015 ascendieron a 75.700 millones de euros, de los cuales más del 56% correspondieron a inversión pública. O dicho de otro modo, el recorte del gasto en personal 2007-2015 apenas alcanzó el 1,8% (y el de prestaciones en especie, el 2,7%), mientras que la inversión pública se desplomó un 54,8%. Dado que uno se centra en extractar la evolución del consumo+inversión pública, no habría estado de más desgranar qué componentes de ese agregado son los que verdaderamente se reducen y cuáles apenas lo hacen.

En definitiva, el gasto en producción de servicios públicos (personal, consumos intermedios y prestaciones en especie) apenas se ha reducido con respecto a 2007; sí lo ha hecho en mayor medida con respecto a 2009, año de mayor desparrame presupuestario de nuestra historia. Pero, en todo caso, la partida que verdaderamente se ha hundido desde 2007 (tanto en términos relativos, como en relación al recorte total) ha sido la inversión pública. Nada extraño, por otro lado, teniendo en cuenta el masivo despilfarro en obra pública al que asistimos durante los años de la burbuja. Por ello, cuando el profesor Hidalgo afirma que “la especial sensibilidad de estas partidas, así como en otras, es lo que explica la reacción de muchos colectivos de la población en contra de los mismos. Es evidente que estos datos demuestran que dicha reacción no responden a imaginaciones colectivas sino a hechos reales sufridos muy de cerca”, sólo está relatando una parte de la realidad: quienes de verdad deberían estar indignados en las calles deberían ser los grandes constructores que se han quedado sin acceso a la obra pública (y en gran parte lo están, aunque cabildean desde los despachos).  

3. ¿Qué gasto real debemos calcular?

Por último, el profesor Hidalgo sostiene que otra trampa empleada por los “negacionistas” de la austeridad es presentar las cifras de gasto en términos nominales y no reales. Ciertamente, se trataría de un fallo importante, acaso sólo disculpable si se recurriera a él para comparar las variaciones del gasto público durante la legislatura de Rajoy (la inflación acumulada 2011-2015 ha sido de apenas el 3,3%). Sin embargo, tal como ya hemos expuesto, aun ajustando por inflación, el recorte del gasto público en el periodo 2007-2015 es muy modesto: de apenas el 4,3%.

Ahora bien, si de verdad nos lanzamos a analizar el volumen de gasto público real dirigido a prestar servicios sociales a los ciudadanos, no deberíamos limitarnos a estudiar cuántos euros con poder adquisitivo constante se destinan a cada uno de esos servicios sociales, sino cuántos recursos reales se concentran en ellos. A la postre, si el gobierno recorta los salario de los empleados públicos (o presiona a sus proveedores para que le bajen el precio de los bienes intermedios que adquiere), el gasto puede bajar sin que la cantidad de servicios públicos ofrecidos a la población se reduzca significativamente (uno incluso podría llegar a analizar la eficiencia de los servicios públicos: misma cantidad con menor cantidad de factores). En estos casos, podrá comprenderse el descontento de los funcionarios o de los proveedores, pero no el de los usuarios no afectados.

El recorte resulta mucho menos dramático para el usuario de lo que en un principio podría aparentar

En este sentido, el profesor Hidalgo recoge unos chocantes datos de contracción del gasto educativo y sanitario per cápita (de hasta el 25% desde 2007 en algunos casos). Dejando de lado que se trata de unos datos excesivamente alarmistas (si acotamos mejor el concepto de usuario, la caída es mucho menor: “El gasto corriente real dividido por el número de usuarios, medido este último por el número de habitantes en el caso de la sanidad y por la población en edad escolar en sentido amplio (de 6 a 24 años de edad) en el de la educación, muestra un patrón que ya resulta familiar: fuertes ganancias hasta 2009 seguidas de un recorte en los últimos años de la muestra que nos deja en niveles similares a los existentes al comienzo de la crisis, con ganancias aún muy respetables durante el conjunto del período analizado”), lo relevante en este epígrafe es que una caída del gasto no tiene por qué coincidir con un deterioro en la calidad de estos servicios. Cuando uno analiza con mayor detalle los recursos reales disponibles, el recorte resulta mucho menos dramático para el usuario de lo que en un principio podría aparentar. Por ejemplo, la dotación de recursos en la educación pre-universitaria se ha incrementado en la mayoría de los casos con respecto al año 2007, pese a que el gasto real por alumno ha caído sustancialmente. Los únicos que salen de verdad perjudicados en ese reparto han sido los profesores: acaso por tal motivo sean especialmente proclives a apreciar subjetivamente un exceso de austeridad.

Conclusión

En definitiva, ¿ha habido recortes del gasto público? Sí, pero bastante escasos: lo único que se ha logrado con ellos ha sido estabilizar el gasto real por habitante al nivel de 2007 (y eso que no incluimos en el cómputo el gasto en intereses), esto es, al nivel alcanzado en el pico de la burbuja. Por supuesto, esos recortes han sido más apreciables si los medimos con respecto al pico de gasto de 2009, pero en todo caso han sido muy insuficientes para solventar el desequilibrio presupuestario por el lado del gasto (y lo han sido porque previamente el gasto aumentó burbujísticaente muchísimo más que en el resto de Europa sin una dotación tributaria suficiente para financiarlo). Si en lugar de computar la variación del gasto público total nos fijamos en la evolución de determinadas partidas presupuestarias, ciertamente encontraremos algunas que han experimentado una caída muy importante —de manera destacada, la inversión pública—, pero esos ajustes se han contrarrestado por aumentos muy considerables del gasto en otras partidas —en especial, las pensiones—.

Así pues, ¿tiene sentido calificar de “negacionistas” a quienes rechazamos la existencia de austeridad durante la crisis? No, porque es evidente que existen interpretaciones razonables de nuestras afirmaciones que sí encajan perfectamente con la realidad de lo acontecido durante los últimos años en la economía española. Sin ir más lejos, los profesores Javier Andrés, Ángel de la Fuente y Rafael Domenech —a los que no sé si el profesor Hidalgo calificaría de “negacionistas” y manipuladores— alcanzan en un reciente documento de trabajo para BBVA Research conclusiones y cálculos muy parecidos a los expuestos en las líneas anteriores:

La historia reciente de las cuentas públicas españolas se parece muy poco a la que se suele contar. Si se abre el foco del análisis y se analiza la evolución del gasto público desde los primeros años del euro (desde 2003 en nuestro caso), en vez de tremendos recortes que llegan ya al hueso del estado del bienestar, lo que vemos es más bien un extraordinario aumento de gasto hasta 2009 que sólo se ha revertido en parte desde entonces. Que tras estos años difíciles, en los que la renta per cápita ha caído un 8,8%, el gasto público per cápita sea similar en términos reales al que teníamos en 2007 significa que nuestros servicios públicos han contado con los medios para resistir la crisis mejor de lo que habitualmente se dice.

Puede que sea pertinente matizar o aclarar algunas de las afirmaciones que efectuamos quienes negamos la austeridad (por ejemplo, es razonable afirmar lo siguiente: “es verdad que el gasto público total apenas cae durante la crisis, pero ciertas partidas del presupuesto sí lo han hecho y ello explica el malestar de ciertos colectivos sociales”), pero de ahí a transmitir el mensaje de que los “negacionistas” están usando la propaganda y la manipulación de los datos para engañar a los lectores sí constituye un ejercicio poco generoso de manipulación. El error, intencionado o no, es evidente. Bueno sería que se reconociera y que, además, se recapacitara sobre ello.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

La lechera de Rajoy
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 6 Mayo 2016

EL CUENTO de la lechera que ha pergeñado la cúpula del Partido Popular no es malo sólo por lo que tiene de fantasioso, sino por lo que tendrá de ruinoso para la democracia y la propia nación española si se cumple, parcial o totalmente. En síntesis, la campaña electoral diseñada por Rajoy, sus sorayos, moragas y monagos, su duopolio y su prisapolio, su tremenda presión mediática y su nula pulsión ética consiste en alcanzar un resultado aseadito el 26-J, subir unos siete u ocho escaños, hasta alcanzar la vertiginosa cima de los 130, cincuenta y tantos menos que en la mayoría absoluta del 20-D, de cuyas sobras sigue alimentándose esta especie de eterna legislatura insepulta, en cuyo fantasma habita cómodamente el enterrador de la Derecha española. Y que, perito en defunciones, piensa alimentarse no sólo del cadáver del PP, sino de los restos de los dos partidos del centro, Ciudadanos y PSOE, que según el lecheril cuento monclovita, tras ser triturados y jibarizados en la campaña electoral, se rendirían con armas y bagajes, ofreciéndole al Gran Mariano la Presidencia del Gobierno con carácter casi permanente, al gusto del Cesariño, que aceptaría displicente el tributo de los dos vencidos.

Naturalmente, para eso hay que convencer a los votantes de derecha de que el peor enemigo de España, al que hay que vencer en las urnas no es Podemos, ni la ETA, ni el separatismo catalán, ni siquiera el PSOE, sino el partido de Albert Rivera. En rigor, que no es Pablo Iglesias y sus mareas, ni Otegui y los bildutarras, ni los Mas, Puigdemonts y otros herederos de Pujol, ni la Esquerra del Rufián, ni las CUP, ni la ETA o la ETA Lliure los que se oponen al desarrollo de las formidables facultades del sapientísimo pueblo español. Eso creían los despistados, los que se ciegan con el brillo de las fáciles evidencias, que ocultan el secreto más profundo de la vida española: el obstinado enemigo de la paz y la estabilidad nacionales, el terrorífico obstáculo para la creación de empleo, el cumplimiento del déficit, la bajada de impuestos, la independencia judicial, y el triunfo en la Eurocopa y el Mundial de fútbol es, sí, sí, Albert Rivera.

Lo malo de este cuento es que tiene dos finales posibles: el triunfo de la lechera o el del tronco en el camino nacional, con Podemos, socio de la ETA y adoptado por Rajoy. A eso vamos.

La traición sigue impune
Es como si, por debajo de la política conocida, hubiera un continente sumergido de pactos y enredos que los poderosos ocultan a los ciudadanos. Fétido continente.
EDITORIAL  www.gaceta.es 6 Mayo 2016

Hace ahora diez años, órganos del Gobierno español, entonces en manos socialistas, traicionaron al Estado y a los ciudadanos salvando al aparato de extorsión de la banda terrorista ETA de una operación policial inminente. Eso fue el “caso Faisán”, así llamado por el nombre del bar que servía de centro de operaciones a los recaudadores de los terroristas. La oposición, entonces representada por el PP, denunció el asunto y clamó justicia en innumerables intervenciones públicas. El Gobierno de Zapatero zanjó el tema segando (temporalmente) las cabezas de dos policías y, contra toda evidencia, apartando a Interior de cualquier responsabilidad. Tan descarada era la componenda, y tan grave la traición, que nadie quedó satisfecho. Mas he aquí que la oposición llegó al Gobierno, el PP se hizo cargo de los ministerios y, oh, milagrosa alquimia del poder, del Faisán nunca más se supo. Las mismas voces que en su día clamaron justicia callaban ahora como sepulcros (blanqueados). Y el lodo de aquella traición aún embadurna al Estado.

Hoy, diez años después, ya nadie puede dudar de que aquella vergüenza fue el primer paso para la “normalización” política de ETA, uno de los innumerables desmanes que nos dejó en herencia el calamitoso periodo de Zapatero. A partir del “Faisán” –aunque el plan estaba trazado desde bastante antes-, la banda terrorista ETA, a punto de ser completamente descabezada durante el periodo de Aznar, recobró fuerza política y negoció de tú a tú con el Gobierno de España una salida que, como hemos ido viendo, ha consistido en dejar poco a poco el uso asesino de las armas a cambio de obtener posiciones de poder en el País Vasco y en Navarra, con la paulatina excarcelación de sanguinarios etarras, desde De Juana Chaos hasta Bolinaga, como señales en el camino. Hoy la ETA, aunque no ha entregado las armas, no mata; hoy los brazos políticos de ETA son determinantes en el gobierno de numerosas instituciones políticas en el País Vasco y Navarra. Hoy el Estado sigue manchado por aquella infamia que, entre otras cosas, ha significado dejar sin justicia a más de trescientas víctimas del terror.

Diez años después del “Faisán”, la gran pregunta no es por qué Zapatero hizo lo que hizo –para eso ya conocemos la respuesta-, sino, sobre todo, por qué el PP, una vez llegado al poder, calló. Esta connivencia de PSOE y PP sobre tan grave asunto es una de las cosas que Rajoy jamás ha explicado a sus votantes. Tampoco, por cierto, el aparente acuerdo de socialistas y populares a la hora de templar gaitas con el agresivo separatismo catalán. Es como si, por debajo de la política conocida, hubiera un continente sumergido de pactos y enredos que los poderosos ocultan a los ciudadanos. Fétido continente, por cierto, pues en todos los casos se trata de palmarias traiciones a la soberanía popular, al interés general y a los propios órganos del Estado. Diez años después, la traición sigue impune.

Se confirman las peores noticias sobre la relación de Podemos con los proetarras
Antonio Martín Beaumont esdiario 6 Mayo 2016

En su afán por “asaltar los cielos” a cualquier precio la formación morada está dando pasos peligrosos que destapan su verdadera naturaleza y que están abriendo una peligrosa brecha interna.

Las peores noticias, una vez internados en Podemos en una impetuosa estrategia de sumar a su proyecto porciones de la izquierda política, podrían llegar de Navarra. La formación morada tiene convocados este viernes una asamblea y luego un Consejo Ciudadano en el Palacio Condestable de Pamplona para estudiar la confluencia con Geroa Bai, Bildu e Izquierda-Ezquerra, que intentan formar una candidatura conjunta. De hecho, ya fueron en bloque al Senado el 20-D, aunque aquella experiencia generó rechazo entre muchos simpatizantes de Podemos del resto del país, a quienes costó tragar un acuerdo así con los proetarras, que siguen sin condenar el terrorismo. Pues bien, esas sombras negras van a proyectarse otra vez sobre la madrileña calle Princesa –cuartel general de Podemos– según avancen los pasos hacia esa polémica convergencia.

Este jueves, Pablo Iglesias descartaba coaliciones electorales con Bildu en País Vasco –donde estará este viernes– y Navarra, porque son dos organizaciones con "muchas diferencias políticas". "Es imposible que eso ocurra", dijo en un entrevista en la COPE. Palabras que fueron contestadas por la secretaria general del partido morado en Navarra, Laura Pérez, quien dijo que su formación no se siente "desautorizada" por Iglesias y señaló que las bases se pronunciarán este viernes "aun sabiendo que la última palabra" será a nivel estatal.

Pablo Iglesias ha fijado su meta electoral para el 26 de junio en una idea fuerza que todo lo impregna: el sorpasso al PSOE. Sin embargo, vive un momento en el que la capacidad para despertar la ilusión entre quienes apostaron hace cuatro meses por Podemos está en el aire. Es por ello, señalan algunas fuentes de la formación morada, por lo que su secretario general se ha lanzado a una carrera contrarreloj para cerrar toda suerte de alianzas con fuerzas políticas de izquierda en España. En el baúl de los recuerdos quedó la idea de Íñigo Errejón de constituir un movimiento político transversal que fuese agrupando a los desencantados de cualquier color ideológico con las políticas llevadas adelante por los partidos tradicionales. El gran reto que se propone ahora Iglesias es convencer al electorado de que el voto útil para desalojar al PP pasa por él y sólo por él. En esto consiste la confluencia con Izquierda Unida. En realidad pretende ser el salto táctico definitivo en la arena política.

Eso mismo espera también Podemos repitiendo sus pactos con Anova para concurrir en Galicia bajo las siglas En Marea; con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, para pedir el voto bajo las siglas En Comú Podem en Cataluña; o con Mónica Oltra y su Compromís en la Comunidad Valenciana. Pero no se quedan ahí las cosas. Iglesias tiene decidido amplificar su estrategia a otros territorios. Uno de ellos es Aragón, donde desea, con sus tentáculos, abrazar a la Chunta. Según los cálculos podemitas, extrapolando los resultados del 20-D tal confluencia le permitiría disputar a los socialistas la condición de segunda fuerza. La marca nacionalista aragonesa obtuvo en diciembre 34.000 votos, que sumados a los 135.000 de Podemos igualarían prácticamente las 168.000 papeletas que recibió el PSOE. Y, en consecuencia, aumentarían sus posibilidades para hacerse con un mayor número de los 13 escaños en juego. La maniobra del partido de los círculos es idéntica en Baleares, donde arrastran la competencia de los econacionalistas de Més, que ya han puesto sobre la mesa sus 35.000 votos para ir juntos a las generales. El PP quedó en las pasadas elecciones en cabeza con 3 de los 8 diputados de las islas, seguido de Podemos con 2, PSOE con otros 2 y C’s con 1.

Los movimientos confluyentes de Iglesias le llevan incluso a seguir llamando a la puerta del Partido Animalista, y ello a pesar de que los defensores de los animales vienen dándole calabazas una y otra vez. Pero la caza de los 220.000 votos que tiene el PACMA por toda España resulta un goloso sueño para quien desea a cualquier costa expropiarle el espacio político al PSOE.

La suma de toda suerte de aliados, según los estrategas más próximos al líder de Podemos, le convertiría en la única alternativa desde la izquierda al centro-derecha y consagraría el liderazgo de Iglesias. Según Carolina Bescansa, ese tótum revolutum de siglas garantizaría la hegemonía frente a los socialistas, colocando a los morados como segunda fuerza, solamente a 3 puntos porcentuales del PP. Cosa distinta es cómo se gestionaría el día después. Porque a nadie se le escapa que tal maraña de opciones políticas es un camino demasiado tortuoso para que lo recorran quienes desean cimentar una formación en toda España. Está por ver, por tanto, en qué acaba el "asalto a los cielos" televisado de Pablo Iglesias

«"Yo protesto" es duro porque dice las cosas descarnadamente»
«Me distingue la libertad, lo más valioso que tiene un editor»
C. C. F. R. La voz 6 Mayo 2016

«Siento un profundo afecto por los lectores de La Voz de Galicia, porque me siento muy identificado con ellos. Pienso en ellos cuando escribo. Trato de escribir lo que ellos dicen», comenta Santiago Rey, que añade: «Y creo que compartimos el miedo a que las cosas no vayan bien en un futuro, que caigamos en una serie de contradicciones que impidan que Galicia por fin salga algún día da longa noite de pedra».

-Alguna vez dijo usted que, repasando los artículos para el libro, había llegado a la conclusión de que muchas de las cosas que están pasando ya las había adelantado en esos trabajos. ¿Le gustaría haberse equivocado en algo?

-Me gustaría no haber acertado ni una sola vez. No haber acertado. Yo creo que el libro es como una especie de premonición confirmada. Me crea una sensación de incomodidad, porque no hay nada de lo que digo ahí que no se haya confirmado, nada. Además de algunas cosas que por prudencia me callé y ahora surgen, como el guerracivilismo.

-¿Por qué reúne y publica ahora sus artículos?
-Hace unos años vi que había llegado el momento de escribir cada tres o cuatro meses un artículo de carácter editorial. Surgió hace poco esta idea del libro, que yo hice mía, para justificar por qué La Voz de Galicia es así. Es así porque me han dejado hacerla los trabajadores de La Voz de Galicia, sin cuya colaboración no hubiese hecho nada. Y sobre todo porque me distingue la libertad, que es una de las cosas más valiosas en un editor. Yo no quiero nada que no sea hacer el periódico que hago. Por poder ser crítico. Lo llevo dentro.

-¿El libro es duro?
-Blando no es. Es duro porque dice las cosas descarnadamente, porque dice siempre las mismas, porque exige respuestas, porque desmonta posturas y discursos. Pero sé escribir mucho más duro, y no insulto. Y casi nunca nombro a nadie. Hablo en general. La vida me ha educado en la dureza. Pretendo ser la voz de la calle. La gente es víctima de esas injusticias. No me parece lógico que mi competidor no sea un colega. No me parece lógico que los obispos tengan medios de comunicación, que los bancos tengan medios de comunicación y que los políticos tengan medios de comunicación. No me parece normal. Ese es mi problema.

-En muchos de los artículos reunidos en el libro habla sobre el despilfarro del dinero público.
-Es una evidencia, y las soluciones están ahí. Tenemos diecisiete defensores del pueblo, una diputación por provincia, cadenas de televisión y de radio públicas, monstruos como la Ciudad de la Cultura... Son muchos millones sin una auténtica rentabilidad para los españoles. Corte usted todo ese despilfarro y verá el efecto en el déficit público. Añádale a eso la sangría de la corrupción. Hay que combatirla con eficacia. Veo corrupción tanto en permitir vergonzosos dispendios con fondos públicos como en meter la mano en la caja.

-En el libro dice que hay dos maneras de dedicarse a la política. Una, la política noble; la otra, la del político que cae en la mezquindad de utilizar los fondos públicos de forma perversa.
- Los políticos se quejan de lo mal pagados que están. Yo no digo que estén bien pagados, digo que si están mal pagados y ese es el problema, pues que lo dejen, porque tampoco tienen que estar mejor pagados. Tampoco es normal que el presidente de una comunidad autónoma tenga un sueldo seis veces el del nacional. No hay lógica.

-Algunos lectores perciben cierto pesimismo en sus artículos.
-Soy pesimista porque llevo más de cincuenta años trabajando y no veo que ante lo que está ocurriendo se actúe en consecuencia. Por ejemplo, y volviendo a un asunto que me preocupa mucho, es evidente que el nivel de la corrupción es escandaloso. Y no se reacciona ni con el suficiente vigor ni con la eficacia necesaria.

«Cuando no se escucha a los ciudadanos, sientes la necesidad de escribir»
-Tras un largo silencio como articulista, ¿qué fue lo que le impulsó a volver a escribir?
-Oír a las personas. Tratar de decir lo que se habla en la calle, en los cafés, en las cenas de los sábados, en la oficina. Y una frase con la que estoy en total desacuerdo, pero que me influyó mucho: eres el único que tiene valor para decirlo, los demás no podemos hacer nada. Ante situaciones en que no se escuchan las quejas de los ciudadanos, llega un momento en que sientes la necesidad de escribir y publicar.

-Habla de escuchar a la calle, del papel que están jugando los políticos, pero ¿cuál es el papel que tienen que jugar los ciudadanos?
-Si es verdad lo que me dicen, pues sumarse a eso. Decirles a estos señores que no están con ellos, que no van a consentir que esto siga así. Que no puede ser. Que no se puede hacer lo contrario de lo que se dice. Tenemos una historia que recuperar. Estamos muy mal en estos momentos. Muy mal. Hablo del mundo económico, de la Europa desnortada... hasta la Iglesia está desnortada. Algo tendremos que hacer.

-Pero cree que hay responsabilidad por parte de los ciudadanos.
-Claro, claro. Los ciudadanos nos hemos vendido por una autopista, por cuatro cosas. Yo no me quejo de las autopistas, ni me quejo de las redes viarias... pero no hay control.

-¿Hay en el libro algún artículo del que esté especialmente satisfecho?
-¿Satisfecho? Yo creo que hay uno, no sé si por oportuno o por valiente, o porque desgraciadamente acerté, hay uno que me emociona, que es el que dice que no sabe usted adónde va su voto. Se titula «Votemos». Y es que ha ocurrido algo alucinante. Tengo amigos que han votado a un partido determinado por fastidiar a otro o a alguien. Y no saben lo que han votado. No saber lo que van a hacer con tu voto no tiene sentido. Creo que ese artículo es especialmente significativo.

-¿Y un artículo que le haya dado algún quebradero de cabeza?
-De uno se han quejado hasta del título, Yo protesto.

Discriminación lingüística
El 87% de los colegios de Baleares imponen la educación en catalán
El 11% ofrece una sola asignatura en español mientras que sólo el 2% de los centros aplican un reparto equitativo de lenguas
Redacción www.lavozlibre.com 6 Mayo 2016

Palma de Mallorca.- La Fundación Círculo Balear (FNCB) ha realizado una encuesta teléfonica y on line en 100 centros públicos de educación infantil y primaria de Baleares para confirmar que la inmersión obligatoria en catalán, siendo ilegal, se impone en la práctica totalidad de los centros a partir del próximo curso escolar 2016-2017. La enseñanza en español ha sido erradicada del sistema educativo balear.

Además, ninguna página web ofrece información en español. La información escolar de los centros, su proyecto educativo, se ofrece exclusivamente en catalán, incluso muchas lucen el lazo catalán de la campaña 'Enllaçats pel català', favorable a la inmersión en los llamados "países catalanes". Por otra parte, más del 50% de los colegios no tiene publicado su proyecto lingüístico.

El estudio de la entidad también se ha realizado sobre los 51 Institutos de Enseñanza Secundaria públicos: El 87% aplican la inmersión en catalán. De los cuales el 40% ofrecen algunas asignaturas no lingüísticas en inglés. Y sólo el 15% restante incluyen algunas asignaturas no lingüísticas en español.

La entidad recuerda, además, que la inmersión obligatoria en catalán influye decisivamente en las altas tasas de fracaso y abandono escolar. Baleares cuenta con la tasas de abandono y fracaso escolar más altas de España, con un 32% y un 39% respectivamente.

TERRITORIO SIN LEY
Para el presidente de la FNCB, Jorge Campos, "estos datos confirman que no existe la libre elección de lengua ni tan siquiera en la primera enseñanza. En Baleares ha desaparecido la libertad lingüística y el bilingüismo. El escaso avance en favor del trilingüismo de la última legislatura en el que únicamente un 20% aproximadamente de los centros aplicaron repartos más o menos equitativos de lenguas ha sido borrado de un plumazo por el gobierno socialista de Francina Armengol. Esta es la realidad que se van a encontrar los padres a partir del próximo lunes cuando se inicia el proceso de escolarización."

"La presidenta Armengol, y el consejero de educación, March, mienten cuando aseguran que los padres podrán elegir la lengua de enseñanza de sus hijos en la primera enseñanza:. Aunque pudieran hacerlo si la lengua elegida es el castellano no hay centro que la ofrezca. El sistema educativo de Baleares es un territorio sin ley, en el que la vulneración de derechos se permite por el gobierno de la nación. El Ministerio de Educación ha abandonado a las familias, víctimas de una política lingüística que no se aplica en ninguna democracia occidental", afirma.

La justicia paraliza la imposición del euskera de Bildu en las guarderías de Pamplona.

Algunos padres optaran por intentar matricular a sus hijos nuevamente en estos centros de Fuerte Príncipe, Hello Rochape y Donibane en castellano
C. S. Macías/ F. V.. La Razon 6 Mayo 2016

Los directores de las escuelas infantiles comunican con una carta (en la imagen) a los padres la decisión del Ayuntamiento gobernado por Joseba Asirón de cambiar el modelo lingüístico

La justicia ha paralizado la imposición del euskera en las guarderías de Pamplona. Las pretensiones del Ayuntamiento de la capital foral, gobernado por EH Bildu en un cuatripartito del que también forman parte Aranzadi (Podemos), I-E (IU) y Geroa Bai, habían puesto en marcha la hoja de ruta para «euskaldunizar» Navarra esta vez a través de las guarderías.

El titular del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 2 de Pamplona ha paralizado cuatelarmente el cambio a euskera de las escuelas infantiles que EH Bildu, sin contar con los padres, había decidido cambiar de modelo língüístico. La decisión del Gobierno de Asiron de expulsar a los menores de 0 a 3 años que hablaran castellano de los centros fue llevada por los padres a los tribunales. En concreto, el auto del juez reconoce que dicho cambio del castellano al euskera se trata de una imposición ya que “numerosos recurrentes se han visto afectados sin previo aviso, como claramente se desprende del informe presentado por el secretario del Pleno del Ayuntamiento de Pamplona” y subraya que “es una materia de gran importancia que incluso afecta a un derecho fundamental” por lo que estima que debe darse “mayor relevancia” al interés de los recurrentes frente a la implantanción de la repetida reestructuración.

El juez constata que “no se trata de una ampliación de plazas por encima de las ya existentes sino de la eliminación” de la oferta de infantil por lo que estima la “suspensión” de la resolución que dictó el Gobierno municipal de Pamplona. Destaca que los informes que presentó el Consistorio gobernado por EH Bildu fueron elaborados para justificar la imposición del euskera. “La habitual presunción de acierto y neutralidad de tales informes suscritos por funcionarios públicos queda en un segundo plano, por cuanto se trata de informes “ad hoc” para justificar y defender las resoluciones cuestionadas” destaca el escrito del juez. Asimismo, indica los “graves daños y difícilmente reparables” que conlleva la decisión del Ayuntamiento de Pamplona e indica que suspende dicha imposición “aventurando una duración ordinaria de este procedimiento junto con su eventual recurso de apelación” ya que la sentencia firme podría llegar cuando los niños, hoy afectados, ya hayan cambiado de ciclo educativo, los padres ya hayan sufrido todos los perjuicios y los trabajadores hayan visto modificados o extinguidos sus contratos de trabajo.

Este auto llega después de que algunos padres optaran por intentar matricular a sus hijos nuevamente en estos centros de Fuerte Príncipe, Hello Rochape y Donibane en castellano y como en su día eligieron con libertad y Bildu se lo impidiera. Los padres afectados están gestionando exponer su problema en el Congreso -mediante reuniones con algunos grupos parlamentarios- y al Parlamento Europeo.

El TC prohíbe a la Generalitat aumentar el gasto de personal
Anulado el inciso de los Presupuestos de la Generalitat de Cataluña de 2015 que permite aumentar el gasto con el fin de poner "en funcionamiento nuevos servicios"
S.E.. La Razon 6 Mayo 2016

El Tribunal Constitucional ha anulado el inciso de los Presupuestos de la Generalitat de Cataluña de 2015 que permite aumentar el gasto de personal más allá del gasto autorizado para el ejercicio con el fin de poner "en funcionamiento nuevos servicios".

El Pleno del Tribunal Constitucional ha decidido, por unanimidad, declarar la inconstitucionalidad y nulidad de ese inciso de los presupuestos catalanes y estimar así el recurso presentado por el Gobierno.

El ejecutivo argumentó que el artículo recurrido contradice lo dispuesto por la Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2015, que expresamente prohíbe "cualquier gasto en materia de personal que conlleve un incremento global de la masa retributiva autorizada para 2015". Para el TC, el artículo vulnera competencias exclusivas del Estado.

La sentencia recuerda la doctrina constitucional en la materia según la cual el Estado "puede establecer medidas de contención de gasto público" incluso cuando tales medidas incidan en la autonomía presupuestaria de las comunidades autónomas.

La Generalitat y el Parlamento de Cataluña alegaron que podría entenderse que el artículo impugnado "solo permitiría la creación de nuevos servicios públicos si esto no conlleva un incremento global de la plantilla de personal del sector público catalán" y "si previamente se ha reducido el gasto de personal en otros servicios".

No cabe interpretar el inciso cuestionado como proponen la Generalitat y el Parlamento de Cataluña, dice el TC. El texto contiene "una excepción a la regla general que impide ampliar la plantilla si conlleva un incremento de los gastos", añade.

Sin embargo, la declaración de inconstitucionalidad del inciso recurrido, dice también el TC, no impide a la Generalitat "poner en funcionamiento nuevos servicios públicos si la instauración de esos nuevos servicios no conlleva incremento de gastos de personal".

Lo desenmascara en un vídeo
Un catalán de a pie destapa ‘el fraude del procés'
  www.gaceta.es 6 Mayo 2016

Denuncia ataques a domicilios de los contrarios a la independencia, que viven una guerra de propaganda secesionista de medios subvencionados y carga contra la inacción del Gobierno frente a los constantes desafíos del Govern.

Harto de escuchar que “o eres independentista catalán o no eres catalán digno”, Mizar Petrus, un catalán de a pie, se propone desenmascarar “el fraude del independentismo” en un vídeo, que ha colgado en Youtube.

En él, destaca que a pesar de que los secesionistas quieren vender el procés como democrático y pacífico, la realidad es que no cesan los insultos a los contrarios a la secesión, hay rotura de rótulos de comercios en castellano, quemas de la bandera española y un montón de agresiones a domicilios particulares.

Además: 10 'ataques' que desmontan el proceso pacífico de Mas
Considera el procés "un plan diseñado para que una minoría de oligarcas lo siga controlando todo", y denuncia que en Cataluña viven una “guerra de propaganda” independentista desatada por medios subvencionados, como TV3.

“Los que nos han estado saqueando, parasitando con ese sistema lleno de errores, ahora, sin querer rendir cuentas, quieren un nuevo país y seguir impunes”, manifiesta este catalán, que considera que la independencia es precisamente “una manera de tapar la corrupción que ha habido hasta el presente y ha sido numerosa en todos los municipios”.

“Quieren el mismo parasitismo, pero en catalán. Dicen gobierno, pero son controladores y parasitos que no pegan golpe”, añade este catalán, que también carga contra el Gobierno central.

No da crédito a que el Estado sea “cómplice de esta situación” y que ante los continuos desafíos de los políticos independentistas esté “permitiendo todo”.

Cataluña, ante el desafío secesionista
El Supremo avala la prohibición de colgar 'esteladas' en edificios públicos
Da la razón a SCC y la Junta Electoral al considerar que es una bandera "partidista" y que su colocación atenta contra la exigencia de "neutralidad"
 www.lavozlibre.com 6 Mayo 2016

Barcelona.- La 'estelada' -la bandera independentista catalana- es una enseña "partidista" que representa sólo "a una parte de los ciudadanos catalanes" y su colocación en edificios públicos atenta contra la exigencia de "neutralidad", especialmente en periodo electoral. Así lo acaba de dictaminar el Tribunal Supremo en una sentencia en la que da la razón a la entidad Societat Civil Catalana y a la Junta Electoral Central y se la quita a Convergència.

Tal y como publica 'El País', esta sentencia del TS cierra un conflicto que se abrió durante la campaña de las elecciones municipales de 2015, cuando la entidad contraria a la independencia presentó un recurso ante la Junta Electoral Central (JEC) denunciando la presencia 'esteladas' en "en espacios y edificios públicos de las cuatro provincias catalanas", lo que, a su juicio, favorecía "las opciones políticas" de los partidos independentistas. La JEC le dio la razón y Convergéncia recurrió al Supremo.

Lo hizo basándose en dos argumentos: que la 'estelada' "no es una bandera partidista, ya que no corresponde a ningún partido político" y que su colocación en edificios públicos respondía "al obligado cumplimiento por parte de los alcaldes de los acuerdos adoptados por los plenos de los Ayuntamientos, formados por concejales elegidos democráticamente".

Ahora el Supremo ha rechazado estos argumentos. Subraya la exigencia de neutralidad en los edificios públicos, que "se agudiza en periodos electorales". "Resulta obvio que su uso y exhibición [el de la 'estelada'] por un poder público solo puede ser calificado de partidista en cuanto asociado a una parte -por importante o relevante que sea- de la ciudadanía identificada con una determinada opción ideológica", se apunta en la sentencia.

Además, el tribunal advierte a Convergència de que no cualquier decisión de un pleno municipal puede calificarse de "democrática": solo lo son las que "se ajustan, en su procedimiento de adopción y en su contenido, a la ley". "En otras palabras, el hecho de que los acuerdos en los órganos colegiados se tomen democráticamente en modo alguno los hace conformes a Derecho, sino que precisamente están sujetos al mismo y por ello pueden ser invalidados". Por último, el Supremo rechaza la apelación genérica de Convergència a la "libertad de expresión" de los Ayuntamientos, porque son "los ciudadanos, y no las instituciones", los que tienen derecho a ella.

Cataluña, ante el desafío secesionista
Societat Civil exige la retirada inmediata de las 'esteladas' de los edificios públicos
El Supremo ha dado la razón a la entidad, al considerar que es una bandera "partidista" y que su colocación atenta contra la exigencia de "neutralidad"
 www.lavozlibre.com 6 Mayo 2016

Barcelona.- El Tribunal Supremo (TS) ha avalado, en una sentencia del pasado 28 de abril de 2016, las peticiones que formuló Societat Civil Catalana a las juntas electorales para que las 'esteladas' fueran retiradas de los edificios oficiales y de los espacios de titularidad pública.

El Alto Tribunal ha desestimado, así, el recurso contencioso-administrativo presentado por CiU el 9 de junio de 2015 contra las resoluciones de la Junta Electoral Central de 13 y 20 de mayo de 2015, que obligaban a retirar las banderas 'esteladas' de los edificios oficiales y locales electorales de Cataluña durante la campaña de las pasadas elecciones municipales.

En la sentencia se señala que las administraciones públicas están obligadas a ser neutrales siempre, se declara que la bandera 'estelada' es partidista y que las votaciones que instan a la exhibición de este símbolo en los espacios públicos no se ajustan a la legalidad.

Societat Civil Catalana considera que esta sentencia es un paso hacia la democratización real de Cataluña, en la medida que establece que los símbolos que no son de toda la ciudadanía, como por ejemplo la bandera separatista, no deben exhibirse en edificios y espacios públicos de Cataluña.

NEUTRALIDAD
El TS -que ha condenado a CiU al pago de las costas- recuerda que las Administraciones Públicas están obligadas a ser neutrales siempre y no solo en periodo electoral: “La afirmación de objetividad y neutralidad de la Administración ha de vincularse necesariamente a los principios de legalidad e interdicción de la arbitrariedad (Art. 9.3 CE y 103.1 CE ) […], y más concretamente para las entidades locales, a lo claramente dispuesto en el art. 6 de la Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases del Régimen Local”.

Esta exigencia de neutralidad “se agudiza en los períodos electorales” porque -insiste el TS- el “sufragio libre” significa “proclamar como un esencial designio de verdadera democracia el establecer un sistema electoral que garantice un marco institucional de neutralidad en el que el ciudadano pueda con absoluta libertad, sin interferencias de ningún poder público, decidir los términos y el alcance de su participación política”.

PARTIDISTA
El pronunciamiento judicial refuerza la idea de pluralidad en la sociedad catalana porque la sentencia califica la bandera 'estelada' como una enseña de parte y no del conjunto de la ciudadanía: “Lo relevante no es que la bandera cuestionada pertenezca a un partido, o se identifique con una concreta formación política, sino que no pertenece a -es decir, no se identifica con- la comunidad de ciudadanos que, en su conjunto, y con independencia de mayorías o minorías, constituye jurídicamente el referente territorial de cualquiera de las Administraciones o Poderes Públicos constituidos en el Estado español, en la Comunidad Autónoma de Cataluña o en la provincia de Barcelona, y por tanto su uso por cualquiera de esas Administraciones o Poderes quiebra el referido principio de neutralidad, siendo notorio que la bandera 'estelada' constituye un símbolo de la reivindicación independentista de una parte de los ciudadanos catalanes representados por una parte de los partidos políticos, y sistemáticamente empleado por aquellas fuerzas políticas que defienden esa opción independentista, pero carece de reconocimiento legal válido como símbolo oficial de ninguna Administración territorial, resulta obvio que su uso y exhibición por un poder público -en este caso de nivel municipal- solo puede ser calificado de partidista en cuanto asociado a una parte -por importante o relevante que sea- de la ciudadanía identificada con una determinada opción ideológica (aunque esta sea compartida por varios partidos o fuerzas electorales), pero no representativa del resto de los ciudadanos que no se alinean con esa opción, ni por consiguiente, con sus símbolos”.

ANTIDEMOCRÁTICO
De la misma manera, la entidad valora positivamente que el TS haya proclamado que los edificios oficiales y los espacios públicos –calles, rotondas, plazas- son de todos los ciudadanos y no se pueda imponer a todos los ciudadanos banderas de una parte de ellos.

El Alto Tribunal ha señalado, en esta sentencia, que la exhibición de símbolos partidistas no puede basarse en que la decisión ha pasado por el pleno municipal correspondiente, como alegó CiU: “La vinculación entre democracia y Estado de Derecho no es accesoria, sino sustancial, de manera que solo es posible calificar de actos o decisiones democráticos los que se ajustan, en su procedimiento de adopción y en su contenido, a la ley. En este sentido, no cabe aceptar de ningún modo que la colocación de las banderas partidistas […] en edificios y lugares públicos constituya un acto de ‘obligado’ cumplimiento que se impone a los Alcaldes por cuanto obedece a la decisión ‘democrática’ de un pleno municipal adoptada con el voto de concejales democráticamente elegidos.

En otras palabras, el hecho de que los acuerdos en los órganos colegiados se tomen democráticamente en modo alguno los hace conformes a Derecho, sino que precisamente están sujetos al mismo y por ello pueden ser invalidados, sin que la formación democrática de los mismos los sane ni pueda prevalecer sobre el ordenamiento jurídico, que vincula a todos los poderes públicos”.

La sentencia que ha sido adoptada por unanimidad, concluye que son los ciudadanos los que tienen libertad de expresión, no los poderes públicos: “Es reiterada la doctrina del Tribunal Constitucional que sostiene que ‘las instituciones públicas, a diferencia de los ciudadanos, no gozan del derecho fundamental a la libertad de expresión que proclama el art. 20 CE’ (por todas, SSTC 244/2007, de 10 de diciembre; 14/2003, de 28 de enero; 254/1993, de 20 de julio, entre otras)”.

RETIRADA INMEDIATA DE LAS 'ESTELADAS'
Societat Civil Catalana exige la retirada de las banderas 'esteladas' de todos los edificios oficiales y de la vía pública, y la ejecución inmediata de la sentencia por parte de las corporaciones públicas. En este sentido, la 'estelada 'es una bandera fuera de la ley en esos edificios y espacios públicos y las autoridades que contribuyan a su izado o exhibición se están situando también al margen de la legalidad.

Finalmente, Societat Civil Catalana anuncia que solicitará la retirada de estos símbolos partidistas en aquellas corporaciones que mantengan posturas recalcitrantes en contra del pluralismo político e intensificará su campaña a favor de la neutralidad en las próximas elecciones generales.


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