AGLI Recortes de Prensa   Domingo 8  Mayo  2016

Juan Luis Cebrián y la impunidad
Jesús Cacho www.vozpopuli.com  8 Mayo 2016

Uno de esos episodios para el recuerdo. Subir al despacho de Juan Luis Cebrián en la segunda planta del edificio de Miguel Yuste, sede de la redacción de El País, sabiendo que a uno le van a dar boleta no es plato de gusto, de modo que a quien esto suscribe no le cabía el susto en el cuerpo cuando franqueó aquella puerta. Me sorprendió entrar en un espacio apenas iluminado por la luz de una lámpara de mesa que, como si de una pintura tenebrista se tratara, tejía una línea entre la luz y las sombras sobre el mostacho del señorito, ocultando al visitante su mirada y todo lo demás. Me dijo, más o menos, que la empresa había perdido su confianza en mí. Respondí con idéntico argumento pero al revés. Y de repente mis nervios desaparecieron al reparar en unas gotitas de sudor que, cual minúsculas perlas de miedo, colgaban suspendidas, como indecisas, de los pelillos rubios de su cuidado bigote. Aquel tío tenía miedo. Aquel tío lo estaba pasando peor que yo. Aquel tío ha sido siempre un acollonado acostumbrado a vencer su cobardía con sobredosis de esa soberbia que proporciona el saberse un “amo del universo” en versión Wolfe.

Uno de los “amos del prao” durante los últimos 40 años. Poco más de 40 se cumplen de la muerte de Franco en la cama, y el cuarenta aniversario de su fundación acaba de celebrar El País, buque insignia del grupo Prisa, cuyo primer ejecutivo, mandamás indiscutido, es Cebrián. El muy granuja ha pretendido festejar la efeméride por todo lo alto, aunque haya poco espacio para los cohetes en un imperio, el levantado por Jesús Polanco, que llegó a tener a España en un puño en su día y que hoy está casi reducido a cenizas, quebrado por este genio de la literatura y las finanzas, esclavo de una deuda de más de 3.000 millones que nunca podrá devolver. Y en pleno festejo, cabritos los dioses, pérfida doña Fortuna, resulta que al sujeto le han encontrado una vía de agua, casi un canal de la Mancha, con su presencia en los papeles de Panamá a través de su ex, y una participación en una extraña petrolera radicada en paraíso fiscal, de la que posee el 2%, con opción a un 3% más, regalo de un íntimo amigo llamado Massoud Zandi. De modo que a Jannly le han arruinado la celebración, hay que ser cabrones, y qué mala es la gente, oiga, que ni siquiera respeta las fiestas de guardar.

El episodio, más que anécdota, es categoría con todas las de la ley. Es el final del círculo, el cierre del bucle de la corrupción que tiene hoy postrado a este país. Resulta que el personaje que presume poco menos que de haber traído la democracia a España, al alimón con Adolfo Suárez y un tal Juan Carlos I, el tipo que más influencia ha tenido en la conformación de una opinión pública de izquierdas en España, el Imperio que ponía y quitaba ministros, manejaba el BOE, obtenía favores sin cuento de todos los Gobiernos, ese personaje, ese imperio, han ido a parar a la misma alcantarilla que el resto del régimen de la Transición, a la misma piscina de aguas fecales de la ambición por el vil metal, el maldito parné, que ha vuelto locos a tantos españoles de moral distraída.

Como ese PSOE que se corrompió en los noventa y que hoy, desnortado, dirige un aventurero con menos luces que un barco de contrabando, capaz de aliarse con el Daesh si preciso fuera para poder gobernar. Como ese Juan Carlos I, guinda del pastel, que, después de traicionar venturosamente lo que Franco había dejado atado y bien atado, se dedicó a pillar, a amontonar dinero de comisiones sin cuento hasta convertirse en la gran fortuna que es hoy. Como este PP cuyo tesorero acumula en Suiza una fortuna cercana a los 50 millones cuya propiedad no se conoce pero se sospecha. Un PP carcomido por una corrupción tan apabullante, de Aznar a Rato casi todos, que resulta hoy difícil imaginar en él un solo hombre bueno. Como ese Pujol apandador que, mientras predicaba la buena nueva de la independencia de Cataluña, se dedicaba a robar a dos manos para que toda su prole pudiera transitar por este mundo cruel sin penuria alguna. Todos decididos a hacer de la libertad un negocio. Hacerse ricos tras la muerte de Franco y la llegada del maná europeo. Esta es la moraleja de los papeles de Panamá cebrianitas. El capo di tutti capi de Prisa ha venido a morir en la ribera donde ha muerto el régimen del 78, en la misma mierda. No podía hacerlo en otro lugar ni en ceremonia distinta: él y su grupo han sido faro y escollera, madre y madrastra, puta y chulo de esta pobre democracia a medio cocinar que hoy sangra por los cuatro costados, víctima de tantos y tan principales salteadores de caminos.

Prisa es el Régimen del 78. Concebido en sus orígenes como un periódico de corte liberal (Manuel Fraga, Ricardo de la Cierva, Darío Valcárcel) dispuesto a acompañar el tránsito de la dictadura a la democracia, El País se decantó pronto hacia las posiciones abandonadas de la izquierda mediática, el fértil terreno de lo “progre” en el que un aventurero sin escrúpulos como Polanco, aventajado de ese capitalismo de amiguetes dispuesto a hacer negocios a la sombra del poder político, masajeándolo primero y luego -tan fuerte, tan poderoso ya-, simplemente dándole órdenes, iba a construir un imperio ante el que llegarían a arrodillarse los ricos hispanos. Relata Gregorio Morán (“El cura y los mandarines”) el episodio chusco de la policía del ministro Martín Villa deteniendo a unos jóvenes por llevar un ejemplar de El País bajo el brazo, y el correlato de esa misma policía registrando en febrero de 1977 la casa del rojo peligroso en que se había convertido el director de informativos de TVE con Arias Navarro. El destino, siempre dispuesto a correr el velo que separa el ser del parecer, iba a sentar décadas después a Cebrián y Martín Villa en torno a la mesa del mismo Consejo de Administración, como presidente y alto cargo, respectivamente, de Prisa. Cierre del bucle. Enemigos a muerte desde siempre de cualquier idea liberal susceptible de salir de la mollera de la derecha española, ha sido esa misma derecha “cavernaria y corrupta” la que ha vuelto, 40 años después, a rescatar a Prisa de una quiebra fraudulenta, vicepresidenta Sáenz de Santamaría mediante, obligando a los bancos a convertir en equity parte de la monstruosa deuda contraída por el grupo, amén de convencer a Telefónica para que comprara la ruina de Canal Plus. Enésimo cierre del bucle de los amos del Régimen.

Prisa y su metamorfosis con el Régimen
En realidad Prisa se había metamorfoseado tanto con el Régimen, tanto se había camuflado en el paisaje financiero, en los valores del “a pillar a pillar, que el mundo se va a acabar” del sistema, que mientras la economía crecía como la espuma en una burbuja de crédito cuya explosión acabaría acusando la mayor crisis de nuestra historia, Prisa, para no ser menos, se endeudaba en más de 5.000 millones de euros, una cifra a todas luces imposible de devolver ni siquiera mediante el proceso de trocear el grupo y venderlo por piezas, que es lo que ha hecho este genio de las finanzas travestido de ensayista y académico de la Lengua. El figura ha arruinado de paso a los hijos de Polanco, lo cual no ha sido óbice ni cortapisa para que él se haya embolsado no menos de 25 millones en los últimos cinco ejercicios -13,6 millones solo en 2011-, y se haya apuntado como fin de fiesta un “bonus de jubilación” de 6 millones más, a cobrar en 2020. Nuestros altos ejecutivos son así, capaces de arruinar la empresa que gestionan mientras se enriquecen con descaro en la España del ande yo caliente y ríase la gente.

Juan Luis ha hecho estos días grandes y alabanciosas declaraciones de amor al periodismo, a la libertad de expresión y todo lo demás. Cebrián ha hecho mucho daño a un país al que pudo haber hecho mucho bien. La profecía de nuevo cumplida de Gil de Biedma: “De todas las historias de la Historia, sin duda la más triste es la de España porque termina mal”. Se trata, en efecto, de uno de los personajes que, so capa de progresismo, más ha contribuido a hacer imposible la consolidación en España de una sociedad abierta y tolerante con la discrepancia ideológica. Lo suyo ha sido siempre la España cainita de buenos y manos. Olvídense de categorías conceptuales. Buenos y malos travestidos de simples amigos o enemigos. Más daño aún ha hecho al periodismo. La mayoría de los profesionales que en estos 40 años han desfilado por El País y han terminado tarifando con este cínico presuntuoso han acabado, de un modo u otro, sintiendo en el cogote el aliento fétido de este apóstol de las medias verdades –es el único periodismo que concibe- dispuesto siempre a denigrar a todo aquel que se hubiera atrevido a desafiarle, convencido como ha estado siempre de que fuera del paraguas de Prisa no había vida en mil millas a la redonda.

Lo sufrí con ocasión del escándalo Ibercorp, cuando, ya en El Mundo, el diario de Prisa, entonces dirigido por Joaquín Estefanía, fue capaz de publicar toda una página, impar para más señas, con la transcripción literal de una conversación mía con el abogado Juan Peláez, marqués de Alella, que había sido obtenida mediante la intervención ilegal del teléfono de mi domicilio por parte de las mismas mafias policiales que ahora mismo siguen suministrando material de derribo a tanto aguerrido periodista de investigación como pulula por estos pagos, sin que ningún ministro del Interior haya sido capaz de sanear esta cloaca, convertida en seria amenaza para las libertades. Por supuesto que ni Estefanía ni El País, defensores a ultranza de aquella beautiful people en la que figuraba Mariano Rubio, el gobernador del BdE pillado con las manos en la masa de Ibercorp, me han ofrecido nunca la menor disculpa. Nuevo cierre del bucle de la corrupción.

El orate Cebrián ha seguido sermoneando todos estos años, dictando doctrina a los atolondrados españoles tan necesitados ellos de sus sabias consejas. Como Aznar y tantos otros, los ricos españoles jamás renuncian a subirse al púlpito. Prisa y el PSOE. Nunca estuvo claro si se trataba de un grupo editorial con partido político, o de un partido político con grupo editorial anexo. Tanto monta. La larga mano de Cebrián y su cuate Felipe González han propiciado innumerables a la par que divertidos espectáculos de maquinación política en la sombra. El más reciente, el protagonizado con el pobre Pedro Sánchez, al que un día, hace escasas semanas, llamaron a capítulo para leerle la cartilla, después de que el botarate pretendiera ni más ni menos que pactar con Podemos, de modo que vente pacá, muchacho, que te vamos a enseñar de qué va esto: mira, eso de pactar con los comunistas ni hablar, que nosotros somos la izquierda caviar y no estamos dispuesto a que un demagogo de tres al cuarto venga ahora a quitarnos lo nuestro y obligarnos a vivir en un régimen que, como en Venezuela, no es capaz de ofrecer a sus ciudadanos ni papel higiénico para limpiarse el culo. Lo tuyo es Ciudadanos, buen mozo, esa es la bahía en la que tienes que largar el ancla; llama a Albert Rivera, que ya está avisado, y firma con él un acuerdo. Y a partir de ahí, lo que quieras. Y Pedro, bien mandado, cierra la puerta al pacto con ese coleta morada que tanto horroriza, tanta preocupación causa a la mesocrática barriga de un Felipe rico y a la rica chequera de un Cebrián obligado a pasar a su ex consorte un estipendio mensual de 40.000 euros.

Los maridos nunca saben lo que hacen sus mujeres
Ellos siguen mandando. Ellos, el PP, el PSOE, Juan Carlos I, el capitalismo castizo madrileño... no están por las reformas en serio. Ellos están por alargar la vida del difunto Régimen hasta donde sea posible. Ellos están para seguir en el machito. Por eso ha sido una faena, una putada en toda regla, que a hombre tan justo y preclaro, a este Gandhi que con sola su figura fue capaz de devolvernos la democracia él solito, le hayan vinculado con las cuentas en Panamá de su primera mujer. Porque Cebrián nunca supo lo que Teresa Aranda hacía con su dinero cuando estaban casados. El Régimen es así. Los maridos nunca se enteran de lo que sus santas hacen en casa. Ana Mato jamás supo que su marido aparcaba todas las noches un jaguar en el garaje de casa; ella pasaba por allí, bien cierto, pero no miraba, de la misma forma que Arias Cañete no sabía lo que hacía su doña con su pasta, esa noble jerezana de toda la vida de Dios en Jerez o caballo o Domecq, de la misma forma, también, que Rajoy nunca supo ni media del trajín que durante años se trajo Luis Bárcenas yendo y viniendo a Suiza con sus millones a cuestas.

De modo que el noble Jannly se ha cabreado muy seriamente y ha amenazado con querellas a diestro y siniestro. “Desde que tuvimos éxito hemos tenido que sufrir algunos ataques injustificados, pero además falsarios” ha dicho esta semana en la dura entrevista a la que le sometió la gran Pepa Bueno, valiente, en la Cadena SER. El precio del éxito. Y la envidia, pecado español por antonomasia. Cebrián anuncia querellas con el dinero de Prisa, faltaría más. Otra característica de los eximios ejecutivos hispanos, siempre dispuestos a resolver problemas privados con dinero ajeno, con el dinero del prójimo, y que le vayan dando a los accionistas. A la periodista no se le ocurrió preguntarle por qué su ex tenía poderes en una sociedad domiciliada en las Seychelles y creada por el bufete panameño Mossack Fonseca, ni cuáles son sus negocios con Massoud Zandi en la petrolera Star Petroleum, compañía que también enmascaró su propiedad a través de paraísos fiscales con la ayuda del mismo bufete. Pepa Bueno rehusó convertirse en un santiamén en Pepe el Malo.

Así está el periodismo español. Leo en El País del viernes, primera página: “En la ceremonia [celebración del 40 aniversario], que se convirtió en una fiesta del periodismo libre e independiente, Felipe VI (¿qué hacía allí Felipe VI?) destacó el papel de este diario como una garantía de la democracia”. Decir que El País ha mantenido “una visión abierta e integradora de la sociedad española” es sencillamente falso. Las dos Españas siguen tan firmes, tan eternamente enfrentadas como siempre, tan incapacitadas para llegar a esos grandes pactos que reclama un país necesitado de enterrar de una vez sus demonios históricos y afrontar en paz un futuro de modernidad. Y Cebrián ha sido uno de los grandes mantenedores de esa letanía de confrontación que impide a España desprenderse de su pasado más atrabiliario. Parece, pues, que Felipe VI no sabe cómo está el periodismo español y, lo que es peor, la propia democracia, aunque, si quiere, yo se lo explico en media hora de una tarde cualquiera de mayo.

El Bonaparte de las Tullerías
No parece que las querellas vayan a ir a más. Los leguleyos han pedido al intelectual que quieto parao, apéate del burro y sé prudente, tío, que estás mucho mejor callado. Pero está la ofensa moral. La soberbia herida, esa herencia presente en el ADN de todo poderoso hispano que se precie. Usted no sabe con quién está hablando. La soberbia que le lleva a ningunear la supuesta campaña contra él y su grupo como “la más pequeña de las que hemos sufrido, una revolucioncita de las redes sociales". Eximio representante de la Transición, Cebrián ha ido a caer en la gran fosa séptica de la corrupción del Régimen que tiene a los españoles de buena voluntad perplejos, paralizados por el miedo a un futuro que no se adivina tras la aduana del 26J. Muy bien podría el sujeto hacer suyo el speech del gran Al Pacino en “Un domingo cualquiera”, la película de Oliver Stone: He cometido todos los errores que un hombre de mediana edad puede cometer, he despilfarrado gran parte de mi dinero, he echado de mi vida a todo el que me ha amado, he quebrado la empresa que pusieron en mis manos y he arruinado a los hijos del fundador, he sembrado cizaña en los múltiples surcos de esta España en perenne barbecho, y mi nombre ha aparecido también flotando en las aguas muertas del mar de Panamá. Últimamente ni siquiera soporto la cara que veo en el espejo, pero como el resto de prohombres del Régimen, reclamo mi derecho a la impunidad para no ser menos. Y mi determinación de seguir al mando, obligado como estoy a demostrar a las nuevas generaciones que no soy el bandido corso de Elba sino el Bonaparte de los jardines de las Tullerías. Así muere un Régimen tras 40 años de mala vida. Solo con humor podremos seguir respirando en esta maltratada España nuestra.

Diez recetas eficaces y realistas para acabar con el paro en España
Indemnización progresiva, rebaja de cotizaciones o condicionar el cobro de prestaciones son algunas de las medidas que propone BBVA Research.
M. Llamas Libertad Digital 8 Mayo 2016

Que el mercado laboral español sufre graves problemas estructurales no es una novedad. Ocho años después del estallido de la crisis financiera internacional, la tasa de desempleo se mantiene en el 20%, una de las más elevadas del mundo. No es algo extraño, puesto que, desde los años 80, el paro medio ronda el 18%.

Además, el desempleo estructural (es decir, el que existiría en ausencia de crisis) oscila entre el 13% y el 16% en los últimos 30 años, una de las cifras más elevadas de la OCDE. La persistente dualidad, la precariedad laboral, la alta tasa de abandono escolar, la escasa cualificación o la incapacidad de los servicios públicos de empleo para recolocar a parados son algunas de las numerosas y bien conocidas deficiencias que sufre el mercado de trabajo en España.

La reforma laboral aprobada en 2012 ha supuesto un avance en esta materia, como bien demuestra el actual ritmo de creación de empleo, pero se queda muy corta. Por esta razón, los expertos de BBVA Research han lanzado un detallado documento en el que proponen una nueva reforma en profundidad para que el paro se reduzca hasta niveles similares a los que existen en la mayoría de países ricos de la UE.

No es una tarea imposible, basta con implantar algunas de las medidas que ya han demostrado su eficacia en otras muchas economías. A continuación, las diez grandes propuestas laborales que incluye el citado informe:

1. Contrato único
Todas las modalidades vigentes de contratación indefinida se agruparían en un único contrato lo suficientemente flexible para que los actuales tengan cabida. El contrato temporal tendría un origen causal y una duración máxima de dos años. Por último, el contrato de formación y aprendizaje favorecería la transición al empleo indefinido una vez completado el proceso formativo.

2. Mochila austríaca
La reducción del número de modalidades contractuales se complementaría con un sistema mixto de indemnización por despido. Una parte provendría de una cuenta de ahorro individual nutrida de aportaciones periódicas realizadas por la empresa con independencia del tipo de contrato (mochila austríaca), cuyo importe equivaldría a ocho días de salario por año trabajado.

Asimismo, la empresa debería pagar una indemnización adicional, que sería creciente con la antigüedad del trabajador en la empresa y mayor para los declarados improcedentes hasta converger con los límites actuales (20 días por año trabajado y un máximo de doce mensualidades si es procedente, y 33 días y 24 meses en caso de improcedente). Este nuevo sistema indemnizatorio se aplicaría tan sólo a los nuevos contratos.

3. Flexibilidad salarial
También se debería generalizar el pago por rendimiento al conjunto de trabajadores, de tal forma que una parte de la remuneración fuese variable y dependiese del desempeño individual (productividad y consecución de objetivos) y de los resultados de la empresa.

4. Negociación a nivel de empresa
La negociación colectiva debe articularse en el ámbito de la empresa. Los convenios de empresa tratarían los aspectos organizativos -por ejemplo, la jornada o las políticas de movilidad funcional y geográfica- y salariales, que inciden sobre la eficiencia y competitividad individual de cada empresa.

5. Rebajar las cotizaciones sociales
El observatorio económico también propone una rebaja de las cotizaciones sociales que se financiaría con una subida de los impuestos indirectos. De manera temporal plantea introducir progresividad en las cotizaciones sociales mediante un mínimo exento para estimular la contratación de desempleados.

De acuerdo con sus cálculos, una reducción de 2,3 puntos en las cotizaciones sociales podría financiarse con un incremento de dos puntos en los tipos implícitos de los impuestos indirectos, lo que podría generar 200.000 empleos y un aumento del PIB del 0,7% a largo plazo.

6. Reducir y condicionar las prestaciones
Para la entidad, aunque la "generosidad" de las prestaciones por desempleo en España es similar a la del conjunto de la UE, su duración máxima es "relativamente elevada" y su condicionalidad es "escasa", lo que repercute en el tiempo de estancia en el desempleo.

Por ello, plantea vincular la duración del cobro de la prestación por desempleo a la evolución de la economía. La idea es que los parados cobren el paro durante más tiempo cuando la economía esté en crisis a cambio de una duración menor en fases expansivas.

Por otro lado, recomienda condicionar la percepción de prestaciones por desempleo a la participación de los parados en programas de activación, a semejanza de lo que sucede en la gran mayoría de los países del centro y del norte de Europa como, por ejemplo, Alemania.

Tras el diseño de un plan de acción personalizado, la agencia pública de empleo y el parado firman un acuerdo vinculante que recoge los servicios que serán proporcionados al demandante de empleo y sus obligaciones en relación con la búsqueda de trabajo y la intervención en programas de activación (principio de derechos y deberes). La falta de cooperación por parte del desempleado o el incumplimiento del acuerdo se podría traducir en sanciones consistentes en la reducción temporal de la prestación.

Asimismo, deberían revisarse los criterios sobre el tipo de actividades profesionales que se consideran aptas para un desempleado, acortando el tiempo de percepción a partir del cual toda colocación se considera adecuada, al tiempo que se recortan los límites sobre la distancia al puesto de trabajo conforme la permanencia en el desempleo aumenta, e incrementar la penalización en caso de rechazo de la primera oferta adecuada.

7. Hacia una protección individualizada
Además, para mitigar los desincentivos que provoca la percepción de prestaciones por desempleo, el documento plantea integrarlas en un sistema de cuentas individuales similar al existente en Chile.

Desde el año 2002, el sistema de protección por desempleo en Chile se caracteriza por la convivencia de cuentas de seguro individuales, nutridas por las contribuciones sociales de trabajadores y empresas, y un fondo de solidaridad común, financiado también por el Estado.

Cuando un trabajador pierde su empleo, recurre primero a su cuenta de ahorro, mientras que el acceso (voluntario) al fondo común es factible bajo ciertas condiciones. La evidencia sobre el sistema chileno demuestra que las cuentas individuales incrementan de forma significativa los incentivos a buscar y aceptar un empleo: los beneficiarios internalizan los costes de las prestaciones y tratan como propios los recursos acumulados en su cuenta de ahorro.

8. Mejorar la formación
BBVA Research aconseja revisar los esquemas retributivos del personal docente (pago por rendimiento), fomentar la competencia entre centros y aumentar su capacidad de decisión en determinados ámbitos. También una mayor flexibilización de los programas educativos facilitaría la reincorporación de aquellos jóvenes que abandonaron precozmente sus estudios.

9. Eliminar el salario mínimo para jóvenes
La existencia de salarios mínimos de convenio, que vinculan a todos los trabajadores con independencia de su edad, aumenta el paro entre los jóvenes. Por ello, habría que establecer una doble escala salarial progresiva y temporal, como las existentes en Bélgica, Francia, Holanda o Reino Unido, entre otros países, que incentivase la contratación de jóvenes sin experiencia o formación.

10. Prolongar la vida laboral
Se propone una reducción de la fiscalidad para los trabajadores que decidan prolongar su vida laboral. Debería generalizarse la posibilidad de simultanear la percepción de la pensión de jubilación con la realización de una actividad laboral exenta del pago de cotizaciones sociales.

Por último, es necesario iniciar la transición hacia un sistema público de pensiones de cuentas nocionales similar al de Suecia, que contribuyese a aumentar el conocimiento por parte de la población de las reglas que determinan el acceso y la cuantía de la pensión contributiva. Las autoridades deberían hacer un esfuerzo por extender a todos los trabajadores la información sobre el montante de sus contribuciones acumuladas y sobre la magnitud nocional de la pensión de jubilación. Lo anterior contribuiría a incentivar la participación en el mercado laboral.

Democracia y representación
Alejo Vidal-Quadras www.vozpopuli.com  8 Mayo 2016

Nos disponemos a votar de nuevo después de la legislatura más corta y decepcionante desde la Transición. El fracaso de los partidos presentes en el Congreso para articular una mayoría de Gobierno a lo largo de cuatro meses de estériles negociaciones es un síntoma más, junto con la corrupción sistémica, la práctica desaparición del Estado en Cataluña, el deterioro de la separación de poderes y la incapacidad del Ejecutivo central de cumplir el calendario de reducción de déficit un año sí y otro también, del agotamiento irreversible del régimen político e institucional creado en 1978. Existe un clamor creciente de denuncia de la mediocridad general de la actual clase política en la que proliferan gentes que si se vieran obligados a ganarse la vida compitiendo en el mercado laboral difícilmente conseguirían un puesto de trabajo estable y dignamente remunerado. A esta notoria falta de nivel moral e intelectual y de capacidad de gestión se atribuye el fiasco que nos obliga a acudir profundamente irritados a las urnas el próximo 26 de Junio.

Aunque suele decirse que los políticos son el reflejo de la sociedad en la que viven y que si padecemos a los gobernantes situados en los estratos más bajos del ranking occidental es porque los españoles en su conjunto no dan más de sí, todos sabemos que en nuestro tejido empresarial, profesional, académico y funcionarial abundan personas de excelente preparación, de sobresaliente desempeño de sus cometidos, de acendrado patriotismo y de probada sensatez. Cabe preguntarse, por tanto, cuál es la causa principal de que sea entre ministros, consejeros, alcaldes, concejales y diputados donde es más probable topar con incompetentes, ladrones y torturadores de la sintaxis. Como siempre que se detectan fallos graves en la vida colectiva, la explicación se encuentra en el diseño institucional. Cuando las instituciones están mal concebidas envenenan el funcionamiento de la economía, de la justicia, de la seguridad, del orden y de los servicios públicos. Si Corea del Norte y Cuba se debaten en la miseria y Finlandia y Nueva Zelanda son prósperas, si en Caracas no se puede salir a la calle sin un alto riesgo de ser atracado o asesinado mientras que en Copenhague los ciudadanos pasean con la tranquilidad de saber que la probabilidad de ser atacados es casi nula, si hay capitales africanas que se parecen mucho a estercoleros urbanos y en Singapur no se ve una colilla en el suelo, no es porque los habitantes de estos países ofrezcan diferencias genéticas o culturales que les condenan irremediablemente a existencias horribles o les regalan entornos de éxito, sino porque en unos disponen de arquitecturas institucionales eficientes y operativas y en otros sucede exactamente lo contrario.

En el caso de la insatisfactoria calidad media de nuestra clase política, la raíz del problema es un sistema electoral nefasto combinado con la ausencia de democracia interna en los partidos. Bastaría con reemplazar el sistema proporcional imperante con listas cerradas y bloqueadas elaboradas por los jefes de partido en circunscripciones de elevada demografía por un sistema mayoritario a una o dos vueltas en circunscripciones manejables con candidatos elegidos por las bases sin intervención de las cúpulas partidarias para comprobar como en el plazo de diez o quince años España contaría con responsable públicos más escrupulosos, equipados con bagajes de conocimientos más sólidos, más atentos al interés general y portadores de convicciones más arraigadas.

Por supuesto que debemos afrontar otras reformas estructurales igualmente relevantes, pero ésta es sin duda una de las más necesarias y urgentes. La resistencia numantina de los dos viejos partidos a reconocer esta deficiencia fundamental de nuestra democracia y a corregirla no obedece a otra motivación que el deseo de sus cooptadas oligarquías dirigentes a preservar su poder sobre sus respectivas organizaciones.

Sin verdadera representación no hay democracia merecedora de tal nombre y un Parlamento poblado de empleados de los líderes de los diferentes grupos políticos es una caricatura escandalosa de lo que se describió en definición memorable como el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.


******************* Sección "bilingüe" ***********************
La mentira histórica
La Verdad Ofende TBN 8 Mayo 2016

“Puedes ignorar la realidad, pero no puedes ignorar las consecuencias de ignorar la realidad”, decía Ayn Rand. Alisa Zinóvievna Rosenbaum es una reconocida filósofa y escritora estadounidense de origen judío ruso que vivió en persona la revolución bolchevique de 1917, de la que logró escapar en 1925. Una consecuencia que se desprende de la verdad de su conocido aserto es que el socialismo soviético colapsó porque nunca permitió que los precios contaran la verdad económica, demoliendo así toda la teoría económica de Marx y el sistema marxista leninista que surgió de él.

La socialdemocracia, económicamente, no es muy diferente. En esencia, este sistema político que hoy domina la endeudada Europa destina dineros privados extraídos con impuestos (te los imponen) a subvencionar supuestas "causas sociales", como si la sociedad no fuese capaz de resolverlas por sí misma. No se discute la viabilidad económica o la necesidad de dichas causas, ni si nuestros dineros se gestionan bien o se distraen en corrupciones. Pero lo más grave quizás es que sí entran en competencia con una sociedad de emprendedores, léase, empresarios, esos ciudadanos como usted y como yo, que trabajan y tienen iniciativas de negocio, abocados al fracaso por estas industrias subvencionadas, dejando de producir impuestos (que alimentan el Estado), no creando empleos (más parados a subvencionar), arruinando así la iniciativa privada de la que nace toda prosperidad.

Los ejemplos de esta fracasada realidad no llenarán mi artículo. Además de Cuba o la tragedia que padece Venezuela, cualquiera puede abrir un libro, leer, y ver qué fue ese muro contra la libertad que el comunismo construyó en Europa para impedir que sus ciudadanos escapasen al próspero Occidente capitalista. Aquel telón de acero se cimentó en sangre de "la gente" y mentiras históricas de dictaduras que se titulaban obscenamente “democráticas”, un engaño semántico e histórico que hoy se perpetúa.

"Hay palabras que tienen una carga valorativa positiva y otra negativa. La palabra democracia mola, por lo tanto, hay que disputársela al enemigo. La palabra dictadura no mola, aunque sea dictadura del proletariado. No mola, no hay manera de vender eso. Aunque podamos teorizar que la dictadura del proletariado es la máxima expresión de la democracia. La palabra que hay que disputar es democracia". Pablo Iglesias explica la farsa de la democracia marxista-leninista, ideología que estructura y proclama la banda terrorista ETA como suya. Es la perversión del lenguaje que España vivió en los años treinta del pasado siglo, donde milicianos como el abuelo de Iglesias llamaban “justicia proletaria” a asesinar a indefensas monjas y curas o a "pasear" a Joaquín Dorado y Rodríguez de Campomanes, Marqués de San Fernando, crímenes por los que tras la guerra fue condenado a muerte (luego perdonado).

Los herederos de quienes entonces vendían "su democracia", ejerciendo la violencia y el golpismo hasta decir basta, hoy pretenden vendernos la patraña insostenible de que eran demócratas. Hubo nada menos que cinco golpes de estado de izquierdas antes de que los militares se alzaran, hartos, tras el asesinato del líder de la oposición Calvo Sotelo. La buscada revolución socialista (guerra civil), que les diese el poder, tras la limpieza social de burgueses e iglesia, no pudo ser finalmente, y aquel proceso que se dio e inició, se detuvo.

Quienes falsean nuestro vergonzoso pasado han travestido de necesaria y justa para con los caídos en aquel terrible conflicto civil una maniquea ley de manifiesto revanchismo político. Se santifican personajes de asesino pasado como Ibarruri, Carrillo, Prieto o Caballero, cuyos nombres decoran colegios, calles, teatros, universidades y fundaciones, pagadas con dinero público. Son personajes que de haber ganado aquel conflicto civil jamás nos habrían llevado a la democracia. Frente a ello, se arrancan las placas de calles, hospitales o pantanos de beneficiosas obras civiles, un disparate histórico que confío no les lleve a derribar los pantanos, los hospitales y toda la obra social y civil que Franco construyó. Un próspero legado de libertad que el premio nobel Solzhenitsyn reconoció asombrado en su visita a España en 1976, en una España unida y reconstruida poblada por prósperas clases medias trabajadoras, en amplia libertad de prensa y movimientos, instituciones sanas sin corrupción. Los datos están publicados.

La "ley de mentira histórica" falsea hechos históricos cuya realidad ineludible es necesaria saber. Por el contrario, nuestra torticera realidad hoy permite que la mentira marxista se imponga ante el silencio de muchos y la rendición del PP, sustituyendo hasta la verdad etarra, cuyos reconocidos "hombre de paz" ya conferencian en Estrasburgo. Es una burlesca gangrena donde los totalitarios marxistas que buscaron y encontraron su anhelada guerra civil sonríen ante los herederos de quienes detuvieron aquel crimen. La mentira histórica, como bien nos cuenta Ayn Rand, llevará sin remedio a los españoles de hoy hacia un destino tan incierto como trágico, haciendo buena aquella inapelable frase de Cicerón:

"Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”.

Las metáforas kosovares
Salvador Sostres ABC  8 Mayo 2016

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, apeló a principios de semana a la declaración de independencia de Kosovo como posible salida para las ansias independentistas de algunos -cada vez menos- catalanes. Fue una comparación grotesca, tanto por los muertos como por el lado de la Historia. Si ya hay muchos independentistas de piruleta de fresa, que ante las primeras dificultades han abandonado el barco, dudo que quedaran más que los puramente irreductibles si la estrategia fuera la de Kosovo y tuviéramos que empezar a concretar el recuento de cadáveres.

Pero en cualquier caso, Convergència, que se supone que encarna el catalanismo de orden, de estructura jerárquica, burgués, capitalista, europeísta, moderado y que quiere dar al mundo, con la fundación del Estado catalán, una lección de pulcritud democrática y de excelencia administrativa, no puede tener como referente a Kosovo, ni por lo que Kosovo sufrió ni por lo que Kosovo representa.

Yo soy el primero que arriesgo con las metáforas, porque he venido al mundo a repartir alegría y esperanza, pero no es prudente abusar de ellas, porque una metáfora que se te gira en contra puede llegar a ser una enemiga letal. Y Kosovo trasladado a la metáfora del presidente de la Generalitat sería como si Santa Coloma de Gramanet quisiera independizarse de Cataluña para ser más española todavía.

Pero lo que más trágico resulta de estas metáforas kosovares -trágico para los independentistas, claro- es que sus propios líderes políticos han sido los más implacables «serbios» contra el soberanismo. La legendaria capacidad autodestructiva de Artur Mas ha sido y está todavía siendo extraodinaria, y no sólo ha quemado el proceso independentista y ha perdido la presidencia de la Generalitat, sino que ha dejado a su partido arrasado, y el viernes El Periódico publicó una encuesta que vaticinaba que ERC ganaría 40 a 20 a CDC si hoy se celebraran elecciones autonómicas en Cataluña.

Ni siquiera su victimismo perdedor, su provocar poniendo la puntita del pie en el agua para acto seguido acusar a España poco menos que de fascista y de querer volver a entrar con los tanques por la Diagonal, le ha servido para disimular su incompetencia. Ceder ante la CUP fue su penúltima demostración de talento, justo antes de reducir la presidencia de la Generalitat a los límites mentales -y espirituales- de un alcalde de Gerona.

Mas ha sido el serbio perfecto contra la Cataluña/Kosovo, desarmándola moralmente con su discurso antisistema, empobreciéndola políticamente con su absurdo modo de arrastrarla hacia la izquierda, y desfigurándola hasta la inmadurez con su gusto por fomentar las actitudes más pueriles, como si un Estado pudiera romperse a golpe de manifestación folclórica o con esos mantras de vergüenza ajena tales como «el mundo nos mira» o «Europa no se puede permitir que una economía como la nuestra quede aislada». Y todo ello para acabar reconociendo ayer, tras cuatro años negándolo, que «la independencia tendríamos que pactarla con el Estado porque en caso contrario peligra el euro».

Alegato contra los separatistas y los separadores
Roberto Giménez GraciaCronica Global  8 Mayo 2016

Napoleón tenía razón cuando dijo algo parecido a esto: la lección de amor a la nación que se enseña en la escuela nunca se olvida.

Advierto de que este escrito podría ser algo más que un opúsculo, un ensayo, pero lo jibarizaré como breviario, porque estoy sujeto a la tiranía del espacio. Me entenderán cuando sigan leyendo.

En los años 80 escribí un artículo que escandalizó a algunos lectores vallesanos, pero que mantengo hoy. Dije que no existe una cultura catalana como tal. En todo caso es una subcultura. Lo escribí en un catalán académico para que entrara con vaselina, pero no sirvió como sedante. No hablé de la lengua porque hay que saber distinguir entre cultura y lengua. Van de la mano, pero no son lo mismo. La lengua es un vehículo de comunicación, la cultura es una forma de entender la vida. No existe una forma catalana de vivirla. Tal vez a excepción de los militantes de la ANC... Permítanme una broma que luego la haré a la española: hay más culés fuera que en Cataluña. Conozco muchos socios del RCD Espanyol con ocho apellidos catalanes.

Nuestra Cultura, en mayúscula, la cultura que tenemos es la europea, la occidental; cuyo sustrato es una tierra fértil y la más rica que existe con cuatro niveles superpuestos: la raíz de la filosofía griega; la simiente de la fe y tradiciones cristianas; el imperio de la ley, y la santificación de la razón. En esencia, esto es occidente, del que Cataluña forma parte como territorio hispano más avanzado por la influencia carolingia.

Independientemente de que esta cultura no todos la tienen por igual, pero digamos que es el humus que sustenta nuestra forma de ver el mundo.

Hay un segundo sustrato cultural, técnicamente sería subcultura, que es la española, formada también por cuatro ingredientes que integran su nutriente: una lengua hablada (o conocida) por todos; una historia con claroscuros y vida compartida por pueblos con mucha personalidad; el aceite de oliva de una cocina superior a la del resto de occidente; la liga de fútbol con los clásicos de todos los años, salpimentado todo con uno toque de modernidad: la puntualidad del AVE, permítaseme esta otra broma...

El catalán no deja de ser una manifestación de la subcultura española como la vasca, la gallega o la andaluza. De todas ellas la más diferente es la vasca porque es la primigenia que se hablaba en Iberia antes de la conquista de Roma. Hablamos lo que hablamos porque fuimos conquistados por invasores del este, como los indígenas del Nuevo Mundo. La historia siempre se repite. No es original.

***
Me molestan los separatistas y los separadores, porque los segundos alimentan a los primeros en los altos hornos con la mejor antracita que existe en el mercado. Los separadores me molestan porque azuzan las brasas de una desconfianza secular que hace un siglo mi filósofo de cabecera, José Ortega y Gasset, lamentaba enormemente; pero la grima que me dan los ideólogos separatas (no quienes les siguen, eso sólo lo lamento pero no me dan grima), no sólo es que nos quieran hacer creer lo que nunca ha existido (Cataluña no ha tenido un Estado independiente en la vida, cuando lo tuvo fue con Aragón bajo una Corona; nunca fue una República como Genova o Venecia, sus rivales en el Medievo. Hasta hace cuatro días ERC defendía que la nación catalana no sólo era el Principado sino Valencia y las islas, y ahora sueñan con dividir a su nació...).

Decía antes de este paréntesis tan largo que me dan grima porque siembran en el corazón de los catalanes que nos sentimos españoles la cizaña de un sentimiento de mala conciencia por no comulgar con sus ideas separatistas. Como si fuéramos catalanes de segunda.

***
Amar la tierra donde has nacido, donde has recibido la primera leche, las primeras tortas, los primeros juegos y amores (tengo una frase que mis amigos me han oído muchas veces: mi patria es la infancia. En mi caso Lérida o Lleida, tant se val...). Defender ese sentimiento es lo más natural del mundo, pero eso no tiene nada que ver con ser nacionalista.

En realidad todos defendemos los afectos que aprendimos de niño. Sin pretenderlo mis padres me enseñaron, algo tan natural como respirar, a sentirme español y catalán. Eran las dos caras de una moneda.

Esa lección de la infancia nunca se olvida. La tengo grabada en el inconsciente. No es preciso ir a la escuela, como decía Napoleón, por eso la defiendo.
Nada más sencillo porque es una verdad universal.
Es un sentimiento que morirá conmigo.

Hablando sobre España
Francisco Rico: "El castellano es la lengua propia de Cataluña"
Mariano Gasparet El Espanol  8 Mayo 2016

Como Francisco Rico (Barcelona, 1942) no mira la agenda no recordaba muy bien que había quedado con EL ESPAÑOL en su estudio, una estancia apartada en el jardín del domicilio familiar en Sant Cugat del Vallés. Pasa los días fumando entre miles de libros que dice no leer. Ha legado su biblioteca a la Universidad Autónoma de Barcelona y entregado ya unos 15.000 volúmenes, pero aún conserva bastantes más, muchos en italiano, francés, inglés.

-Paco no me había dicho que veníais – abre la puerta su mujer, la catedrática de ética Victoria Camps.
Francisco Rico nos estrecha la mano y decide cambiarse de corbata para que Alberto Gamazo lo retrate "sin papada" porque ha salido escarmentado de algunas fotos. Mientras posa unos minutos, pregunta por Pedro J.: “¿Entonces, Pedro J. ha renunciado al papel?”. Le explico que los medios digitales, al soportar menos gastos, son más independientes. Él ríe adrede: “Sí, sí... pero no independientes de Pedro J.”.

Ese primer cruce de impresiones anticipa una entrevista distinta. Le gusta provocar: es importante interpretar sus respuestas en esa clave para no ser injustos o bobos a la hora de valorar e interpretar sus respuestas, cosa, por otro lado, que a Rico le trae al pairo. Filólogo medievalista, experto en Petrarca y Cervantes, miembro de la Real Academia Española, de la Accademia dei Lincei, de la Británica, del Instituto de Francia, etc., etc., uno entiende que Javier Marías, Javier Cercas o Arturo Pérez Reverte hayan convertido al profesor en personaje de novela.

¿Por qué se reía cuando hablábamos del Día Internacional de la Libertad de Prensa?
Porque no existe tal cosa: no conozco a nadie que no esté condicionado por su capital, por sus implicaciones políticas y por sus intereses.

Usted fue periodista: ¿La libertad de prensa ha mejorado desde entonces?
Ha mejorado en un sentido, pero los vetos y los favores siguen funcionando.

¿Y la calidad de los textos?
Ha empeorado terriblemente. Con un simple cambio en el orden gramatical se evitarían multitud de equívocos en los titulares. Y las narraciones, literaria y periodísticamente son un desastre. Se supone que el lenguaje digital debería dar más facilidad, pero se abrevia mal y se recorta mal. Yo no he conseguido aún saber para qué sirven Facebook y Twitter.

Son redes sociales.
¿Y qué es eso? ¿Uno que dice “me cisco en tu madre” y ya está? Umberto Eco me decía que gracias a las redes sociales tenemos a 500 millones de idiotas dispuestos a demostrarlo a cada paso. Yo hice una investigación en Twitter sobre Cervantes y nadie decía nada interesante.

El 'Quijote' también se ha publicado en Twitter.
¿Y qué? ¡Menuda tontería!

¿En el extranjero se ha conmemorado mejor a Cervantes que en España?
En Reino Unido sí me consta que la Royal Shakespeare Company está representando Hamlet y algo de Cervantes, aunque aquí también se han hecho cosas parecidas.

¿Sabe usted que ni el ministro Íñigo Méndez de Vigo ni Patxi López ni Toni Cantó quisieron hacer un test de EL ESPAÑOL sobre el 'Quijote'?
Pues el ministro me mandó su discurso para que viera que sí había reparado en el libro de Fernando del Paso [Viaje alrededor de El Quijote], al que citaba; y también lo citó el rey. ¿Pero por qué me preguntas sobre la repercusión de la conmemoración del 23 de abril? ¿Eso qué tiene que ver con el Quijote y con Cervantes?

Bueno, sorprende que no le importe lo que aquí se ha hecho.
A mí lo que me importa es que se lean los libros.

¿Si usted leyó el 'Quijote' con 14 o 15 años por qué cree que los jóvenes no están preparados para leerlo?
El Papa nos decía que los chicos en Argentina manejan 500 palabras, mientras que en su tiempo tenían 1.500. Difícil leer nada con 500 palabras. [La víspera ha estado con el papa Bergoglio, a quien ha regalado un ejemplar de su maravilloso último Quijote].

¿Qué tal es este Papa en la distancia corta?
Muy bien. Una persona afable, amable, que se interesa por las cosas que le cuentas y que tiene cosas que aportar: causa muy buena sensación y todo el mundo está de acuerdo en eso.

Quizá el Papa le dice a todo el mundo lo que quiere oír.
No creo que sea eso, sino que es una persona que se esfuerza por entender.

¿El sentido cervantino del justo medio?
Me firmó la encíclica que tiene sobre la familia, con su posición sobre divorciados, separados y demás... Pues a ese propósito exhorta, a la comprensión, a la tolerancia y la fraternidad. Eso es importantísimo. No hay que renunciar a lo propio; y sobre todo en las creencias serias. Pero sí hay que intentar entender a los demás.

¿Usted es católico?
Sí, soy católico. Y siempre digo que “practicante que no practica”, por pereza y porque es más cómodo pecar.

¿Cree que en España los chicos han perdido dos tercios de su capacidad léxico-semántica?
Sin duda, sin duda. Pero no ya por el colegio. Yo no tuve que aprender que Hamlet era una obra de Shakespeare; lo supe siempre. Antes había una permeabilidad entre la cultura alta y la cultura media.

¿Ahora no se da?
Han emergido otro tipo de saberes que han desplazado lo que antes era un contenido común. La proyección de novedades ha desplazado al resto de contenidos. Yo nunca he sabido bien qué es Twitter y ahora hay mucha gente que sólo sabe lo que es eso.

¿Por que ha dicho en alguna ocasión que le gusta especialmente el personaje del bachiller Sansón Carrasco?
Porque no sabía por dónde salir.

También dijo que identificaba a este personaje con Pablo Iglesias.
Eso son tonterías para uso de periodistas. Una entrevista es una representación teatral improvisada. Yo no doy por mías y válidas ninguna de las cosas que digo en las entrevistas.

¿Y otros personajes del 'Quijote' que le recuerden a los líderes políticos?
¡Ya estamos! ¡Ya estamos! ¿Qué gracia quieres que te diga? ¡Piénsala tú y ponla!

Dígala usted si quiere y la pongo.
Es que no caigo.

¿Mariano Rajoy no le parece a veces un Caballero de Triste Figura?
¡En el Quijote no hay personajes malos! Cervantes entiende siempre las razones de todos. Los duques se ríen de Don Quijote, pero lo tratan muy bien. Cervantes explica las razones de todos, es admirable.

¿Qué le parece Mariano Rajoy?
Es un tipo antipático, aunque no me parece mal su posición respecto a Cataluña: Ya se arreglará, que se den cuenta ellos mismos. El dejarlo estar no me parece mal.

¿Quién le gusta más Pedro Sánchez o Susana Díaz?
Hombre, Pedro Sánchez, la otra...

¿Qué le parece Albert Rivera?
Albert Rivera está muy bien, pero no te lo acabas de creer. ¿Qué hay detrás en realidad? No lo sé, no lo sé.

¿Y Pablo Iglesias?
Bueno, sí se ve muy claramente quién es. Es un teórico que ha querido, por medios pragmáticos, con una cierta idea del Estado y de la conquista del Estado, como en el libro de Curzio Malaparte, hacerse con el poder. Él tiene un plan teórico que la gente que le vota no sabe en realidad adónde lleva. Es un Danton, un Robespierre. Si van con IU pueden darle el sorpasso al PSOE.

¿Qué queda de esa España del Quijote?
Nada absolutamente. Todo ha cambiado con la modernidad. Podemos hablar de la mala leche del fraile, que es intemporal.

Pero siempre se ha dicho que el carácter español es muy cervantino.
Eso son tonterías de Unamuno. No hay un carácter español, lo juro. Conozco españoles de todos los tipos, risueños y amargos... Antaño se decía que el español es un señor bajito, con bigote y con cara de mala leche porque ha follado poco.

Bueno, las nuevas generaciones son altas y no todos llevan bigote.
Pero follan menos.

¿Seguro?
¡Sí hombre! ¡No como en mis tiempos, ni en los 80!

¿Y la España de la promoción del 50, con sus amigos Gil de Biedma, los Goytisolo, Juan Benet, ha cambiado mucho de la actual?
El mundo literario sí ha cambiado mucho. Había más valores reconocidos, incluso falsos prestigios. Hoy mismo no hay un novelista que pueda equivaler a Cela, ni siquiera a un Ferlosio de El Jarama, ni a una Laforet de Nada. Había una jerarquía de valores más clara. Entre otras cosas, porque a esos autores no los hacía el mercado, las tiradas no pasaban de 3.000 ejemplares.

Bueno, están Marías y Cercas...
Sí, son amigos y discípulos. Tienen la calidad, pero no la autoridad que tenía un Cela.

¿Cómo lleva usted esto de tener que volver a votar?
No me gusta, aunque era muy difícil salir de ahí. Yo veía una coalición de PSOE y Ciudadanos con la abstención de Iglesias, pero no ha salido.

¿A quién responsabiliza?
Yo le hecho la culpa a Podemos, que hubiera tenido muchísimo poder en la oposición. No lo he entendido. ¿Qué va a salir de esto? Culpo a Podemos: sólo salvo a Tania Sánchez.

¿Es mejor Dulcinea de la política Tania Sánchez que Irene Montero o Inés Arrimadas?
¡O Rita Maestre!

Bueno estos comentarios no son muy correctos.
No es correcto, pero es así. No sé si te has dado cuenta de que todas las novelistas que últimamente aparecen en los culturales son guapas.

¿Las ilusiones y el idealismo en torno a la nueva política se han hecho trizas contra la realidad?
No sé ponderarlo. Lo que está claro es que sería buena una segunda vuelta si la fragmentación va a seguir.

¿Es a lo que ha jugado Rajoy?
Puede ser, pero sin tener la legislación ad hoc. Imagino que si en junio nos vemos en las mismas habrá presión social para que pacte quien sea.

¿Cervantes ha sido el español más grande de todos los tiempos?
Sobre eso no hay duda.

¿Más que Hernán Cortes?
Por supuesto. ¿Qué ha hecho Hernán Cortes aparte de meternos en líos en América? El caso de Cervantes es único. Llevamos 400 años riendo con él: nadie ha hecho felices a más personas. Él se retrata en el Quijote sin usar la primera persona, como comprensivo, irónico, humano... Luego de su vida privada sabemos poco. Su cautiverio en Argel, que recaudaba y confiscaba material para la Armada Invencible. Creo que prestaba dinero de su editor, Francisco de Robles, a jovencitos descarriados, y que organizó timbas y vivió de sus mujeres. Y que en sus últimos años acentuó sus prácticas religiosas, cosa por otro lado normal.

¿Y cuando usted oye que dicen que se llamaba Joan Miquel Servent y que escribió el 'Quijote' en catalán?
No vale la pena ni hablar de esas cosas. Son inventos.

¿Pero es una anécdota o estamos ante una categoría en Cataluña, lo de pasarlo todo por el tamiz nacionalista?
No, no, eso no se lo cree nadie salvo algún exaltado. Eso pertenece a la misma categoría de chalados que afirman que Cervantes era de Sanabria, o que las Comedias de Shakespeare las escribió en realidad Francis Bacon.

¿En Cataluña hay un problema con el castellano?
Yo diría que no.

¿Qué le parece la política de inmersión?
Me parece mal. La lengua propia de Cataluña es el castellano: es la que todos conocen, la que sirve de puente a otros saberes. Casi todo el caudal de conocimientos llega a Cataluña a través del castellano. Y hay una mayoría de la población que tiene como lengua nativa y materna el castellano. Es cierto que el catalán merece una protección, pero en primer término debería ser una protección lingüística en sentido estricto para procurar que el catalán que se hable sea mejor catalán. Aquí hay un catalán batúa, muy pobre.

Lo ideal sería que no se prescribiera nada y que cada escuela respondiera a lo que tiene entre manos, a sus alumnos. Si hay una mayoría de inmigrados hay que reforzar el catalán pero sin olvidar el castellano, y que el que se imparte sea el mejor castellano. Y si hay una mayoría catalanohablante pues hay que mejorar su catalán quitándole castellanismos, y a la vez reforzar su castellano. No se hace así por el mito de Cataluña como nación.

¿Es un mito?
Pues sí. Los catalanes constituyen una nación, en su sentido original, gentes de una misma lengua, pero Cataluña es una entidad territorial en la que habitan muchas naciones. Si España es una nación de naciones, Cataluña más.

¿Tiene solución el problema separatista?
Yo creo que sí, que no pasará nada sencillamente porque Cataluña no se puede independizar, porque es una estupidez. Todo el mundo quiere ser independiente y es normal. De mi casa al aeropuerto me encuentro con Valldoreix, y de mi casa a la Facultad con Bellaterra, ambas entidades municipales descentralizadas que quieren ser independientes.

¿Por qué está tan seguro de que no pasará nada cuando la intención del Govern es hacer una declaración unilateral de independencia?
En primer lugar, porque los catalanes no quieren. En segundo lugar, porque si fueran independientes, ¿de qué protestarían? Lo que los nacionalistas quieren es ser víctimas.

¿Cuál diría usted que es el principal problema de España?
No sé, esa es una preocupación noventayochista y yo soy del 42. Quizá sea una cuestión de dinero, digo yo.

Bueno, ha sido testigo de la Transición. ¿Fue un acierto o está sobrevalorada?
Claro que fue un acierto. La gente demostró mucho sentido común y el justo medio cervantino. Qué más quisiéramos ahora. Yo no sé cuál es el problema de España, pero quizá todos juntos lo descubríamos y lo arreglábamos.

¿La descentralización tal y como se ha desarrollado nos ha procurado más beneficios que problemas o viceversa?
Yo hubiera restablecido los Estatutos de la República y nada más. Cataluña, el País Vasco, y Galicia, que no se llegó a aprobar,... ya veríamos. Pero ya está.

¿El resto centralizado?
Sí, yo soy un firme defensor de la centralización, soy muy jacobino. Con Franco era más cómodo porque había un solo foco de corrupción y no 17.

¿Reformaría la Constitución en ese sentido?
Sí, el problema es que ahora no se puede volver atrás.

¿Son las autonomías el principal foco de corrupción?
Sí.

¿Qué haría para solucionarlo?
Legalizaría las comisiones a los partidos, repartiéndolas entre todos, y legislaría que no hubiera privacidad en las comunicaciones a través de internet.

¿Qué valoración le merecen los ayuntamientos del cambio: Ada Colau en Barcelona, Manuela Carmena en Madrid, Joan Ribó en Valencia…?
Me parece que van al 50% en aciertos y desaciertos. Hay líneas de actuación muy positivas, como la sensibilidad contra los desahucios, aunque probablemente un ayuntamiento no tiene potestades ni capacidades para eso. Y hay otras líneas de actuación desmesuradas: aquí Ada Colau se ha empeñado en sustituir los símbolos monárquicos por otros republicanos que no tienen ninguna tradición.

¿Qué se puede hacer en España para mejorar la educación y que no salgamos tan mal en los rankings?
En primer lugar es básico apartar a los pedagogos de la educación. Y luego pues supongo que unas personas sensatas podrían hacer programas y currícula mejores. Lo importante es la enseñanza primaria y media. La Universidad no es un problema de verdad, lo mejor es dejarla a su aire, no creo que se deba de hablar ni siquiera de una reforma universitaria. En la Universidad la libertad del profesor lo es todo porque el profesor puede suplir cualquier deficiencia institucional. Ninguna orden ministerial puede arreglar que un profesor sea bueno o malo.

¿Y cómo mejorar la educación básica y secundaria?
No lo sé, no lo he pensado nunca: ¿por qué tengo que tener respuestas para todo?

De eso se trata. Usted es un intelectual.
Sí, pero si me preguntas por automóviles, pues no lo sé.

No sé preocupe que ya le dejo tranquilo.
No, si me divierte. Además, así me quedo contigo.

Bueno le preguntaré por algo más próximo. ¿Qué hacemos con el yihadismo?
¡Eso será más próximo a ti! Bueno, la verdad es que no sé en qué lugar del mundo anduve yo que pensé: ¡pero si no hay más que moros! Sería algún barrio de Madrid, o Roma, o Bolonia. Creo que si quieren habría que dejarlos en barrios aislados, como el Chinatown de Nueva York, pero además dotados de un estatuto extraterritorial... Lo único que puedo decir es que no soy partidario de la idea general de que el que llegue se integre. Que cada uno haga lo que quiera: si se quieren integrar que se integren y si no, pues les damos facilidades en ese sentido.

¿Cómo valora la reacción de Europa ante la crisis de los refugiados?
Es que no he leído ni una palabra sobre la crisis de los refugiados.

¿En alguna entrevista ha dicho que la poesía ya no le interesaba?
No creo haber dicho eso. Lo que sí puedo haber dicho es que dejé de escribir poesía en serio a los 18 años. Vi que era muy fácil y lo dejé.

¿Tampoco lee novelas?
Muy pocas. Yo, pienso como José Pla, que después de los 40 años no se deben leer novelas. Me cansa la novela. Y hay una cosa que me cansa más: el cuento, el cuento me mata. No estoy para experimentos. Y lo olvido todo.

¿También Borges?
¡Borges es otra historia! Le serví de guía en Madrid, lo llevé a comer con Felipe González. Le recité versos de Manuel Machado. Soy un gran admirador de Borges [recita con ojos cerrados Elvira de Alverar: “...la lluvia es una cosa que suele suceder en el pasado… ¡Maravilloso!”.

¿Es usted optimista respecto del futuro de España y de Europa?
Sí, sí. Bueno, yo soy pesimista radical: ¡todo es basura! Pero después de eso creo que las cosas se van a mantener más o menos como están porque hay demasiados intereses en juego como para no mantener el estatus. Aunque vete a saber: cabezas más altas han caído, pero no anticipo, no anticipo, que dicen los italianos… Aunque yo no lo voy a ver, así que a burro muerto, la cebada al rabo.

Bueno, Paco, ya he terminado.
¡Oye, quita todas las tonterías que he dicho!

¿Con serbios tan fieros, quién necesita a España?
El tripartito lleva el independentismo catalán a las aulas con fondos públicos
David Lozano esdiario 8 Mayo 2016

El conseller de Educación, Vicent Marzà, financia actividades para escolares en las que se muestran y ondean lemas y banderas de los independentistas y nacionalistas catalanes.

El tripartito valenciano (PSPV, Compromís y Podemos) mantiene la “hoja de ruta” del conseller de Educación, el conocido catalanista y miembro de Compromís, Vicent Marzá, que está instrumentalizando la enseñanza pública, en educación infantil, primaria y secundaria, financiando eventos que se traducen en un claro adoctrinamiento político en las aulas valencianas del catalanismo y el independentismo catalán ante la permisividad del presidente de la Generalitat, Ximo Puig.

El departamento de Marzá financia a la entidad Escola Valenciana, una asociación que se autodenomina Federación de Asociaciones por la Lengua, de marcado sesgo político hacia la izquierda nacionalista y que anualmente organizada “encuentros” por muchas poblaciones de la Comunidad Valenciana para difundir la lengua y el uso del valenciano, o catalán como dicen sus dirigentes, pero que en realidad defiende la entelequia de la unidad del territorio valenciano con el catalán en los denominados “països Catalans”.

Escola Valenciana, organización de la que procede el actual conseller de Educación, cuenta esta temporada con un presupuesto extraordinario para sus “trobadas” gracias al dinero público que ahora reciben de la Generalitat, otros organismos como la Diputación de Valencia y prácticamente todos los ayuntamientos en los que hay un gobierno municipal participado por una coalición de partidos (casi siempre con el PSPV) de la que forma parte Compromís.

Este año 2016 la actividad se realiza bajo el lema Un país d’ escoles (un país de escuelas) y como las arcas de la entidad están más llenas que nunca, las jornadas -también conocidas como Correllingua- se van a prolongar por espacio de tres meses y cuando culminen la actividad habrán recorrido un total de 19 localidades de las provincias de Alicante, Castellón y Valencia. Unas jornadas que se organizan con un ambiente festivo y cultural dirigidas a padres y escolares pero con un trasfondo político.

Como reconocen desde Escola Valenciana “esta es la primera ocasión en 20 años en la que un conseller de Educación o un miembro del Gobierno valenciano participa en nuestras jornadas”. Y sí, Vicent Marzà participa activamente, como lo hacia antes de ostentar el cargo público, en unos actos en los que ondean la bandera cuatribarrada catalana (y no la oficial de la Comunidad Valenciana) y, lo que es peor, con abundante presencia también de la estelada, la bandera del independentismo catalán.

Una situación de extrema gravedad teniendo en cuenta el público objetivo al que van dirigidas las actividades, menores de edad en su mayor parte, y la financiación institucional de la Comunidad Valenciana que está recibiendo Escola Valenciana sin que en ningún momento respete las señas de identidad propias valencianas. La dirección del PP Senija, cuyo portavoz es Juan Ferrer, de uno de los municipios “afectados” por la trobada, la localidad alicantina de Senija, ha denunciado la presencia de banderas independentistas en estas jornadas “Esto es Compromís. La Educación Pública Valenciana al servicio del nacionalismo catalán. Vergonzoso”, lamentaban en sus cuentas de Facebook y Twitter.
 


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