AGLI Recortes de Prensa   Lunes 9  Mayo  2016

Camino al abismo: el déficit (II)
Roberto Centeno El Confidencial  9 Mayo 2016

“No se puede gastar mas de lo que se ingresa” fue uno de los grandes eslóganes con los que Rajoy engañó a sus votantes durante la campaña de 2011. Una afirmación que siendo cierta para una familia no lo es para un Gobierno emisor de moneda -aunque reduciría el valor de la misma-, pero al no tener España soberanía monetaria, solo puede gastar más de lo que ingresa dentro de unas reglas que Zapatero ignoró, gastándose 448.000 millones de euros más de lo que había ingresado desde 2007. Algo que, en contra de lo que prometen los demagogos de Podemos-IU a los ignorantes y los ilusos -“vamos a gastar sin límite, exigiremos que nos den el dinero necesario, y además no lo vamos a devolver”-, solo lleva al desastre, por lo que había que empezar a recortar despilfarro masivamente. Ese era el mensaje.

Sin embargo, Rajoy, que ha mentido en todo y a todos, hizo justo lo contrario: gastaría más que Zapatero y en lugar de reducir la deuda la incrementó en 550.000 millones. Y es que, desde el aciago día en que tomó el poder, hizo justo lo contario de lo que había prometido. Ni un solo año cumpliría los objetivos de déficit. Pero lo peor es que los españoles no hemos vivido mejor acumulando deuda y enviando la factura al futuro para que la paguen nuestros hijos. La mayoría ha perdido renta, la clase media ha perdido tres millones de personas, 2,5 millones de parados están tirados en la cuneta sin ayuda ni prestación alguna, uno de cada tres niños vive por debajo del umbral de la pobreza y los trabajos creados son en su mayor parte trabajos basura y/o temporales propios de un país tercermundista.

Y no ha cumplido a pesar de que su primera medida fue aumentar la fiscalidad sobre las familias al mayor nivel de nuestra historia. “No había otro remedio”, diría este farsante, es decir, no se podía eliminar el despilfarro de los 36.000 millones anuales en duplicidades entre AAPP, ni cerrar las más de 3.000 empresas públicas inútiles, ni reducir las decenas de miles de 'asesores', ni los cientos de miles de enchufados públicos, absolutamente de nada. Meses después, cuando rechazó el rescate porque según este mentiroso compulsivo ello supondría reducir pensiones, prestaciones a los parados, sanidad etc., al ser preguntado por qué no se reducía el despilfarro autonómico, Rajoy sería rotundo: “Eso ni se toca”.

El escritor, periodista y académico Arturo Pérez Reverte, maestro de precisión con la palabra, lo ha definido magistralmente: “No ha querido tocar un pelo de este monstruoso e inviable derroche autonómico. Tiene miedo de que se le rebelen los sicarios. Así que Rajoy lo exprimirá todo y a todos antes que tocarles el negocio a los compadres y desmantelar este disparate burocrático. Ni cinco millones de parados han convencido aún a estas ratas de alcantarilla estatal de reformar la Administración que asfixia a España trincando lo que el Estado nos expolia. Aún no hemos visto dimitir a ningún ministro, y eso significa que están de acuerdo con la infamia que su jefe impone. La desvergüenza, la cobardía moral y el cinismo político se lo reparten entre todos, sin inocentes”. Y concluye: “Zapatero era un imbécil pero Rajoy es un sinvergüenza”.

Déficits cíclico, estructural y primario
Los déficits fiscales o diferencia entre ingresos y gastos públicos impulsan el crecimiento a corto plazo, como en 2015, pero destruyen el futuro de la economía porque absorben la vitalidad del país a través del efecto expulsión. “Cuando las AAPP gastan 100 euros, la inversión privada y otros gastos sensibles a los tipos de interés disminuyen en 100 euros, con lo que el 'stock' de capital privado del país es desplazado por la deuda pública”, el déficit y la deuda son “gravemente perjudiciales para el crecimiento económico a largo plazo" (1) y “en la medida que pidamos préstamos para consumir, nuestros hijos tendrán que reducir su nivel de vida para pagar sus intereses y devolverlos”, es decir, no solo es que la burbuja de deuda arruinará el futuro de nuestros hijos, es que además la destrucción del tejido productivo nos lleva a una economía de camareros.

Los déficits fiscales se dividen en estructurales y cíclicos. Los primeros derivan de las políticas de ingresos y gastos discrecionales por parte de las AAPP, mientras que los segundos dependen de la situación en el ciclo económico, es decir, de si la economía crece o decrece. Existe otra tercera definición, los denominados déficits primarios, que son los obtenidos descontando la parte correspondiente a los pagos de intereses por deuda. En 2015, tendríamos que haber restado del déficit total estimado en 55.000 millones los 35.000 millones que pagamos de intereses de la deuda, con lo que el déficit primario habría sido de 20.000 millones o el 1,86% si hacemos como que nos creemos el PIB oficial.

Pues bien, en los tres déficits, y esto es lo que nos arrastra camino del abismo, España se encuentra a la cabeza de Europa y del mundo desarrollado, en dos, y en el segundo puesto en uno, algo sencillamente insostenible En el déficit total, únicamente Grecia está por encima, pero ocupamos el lugar 141º del mundo, es decir, solo 39 países tuvieron un mayor déficit. Sin embargo, en déficit estructural tenemos el mayor de la UE y de la OCDE, consecuencia del modelo de Estado más disparatado del mundo civilizado. La cifra es del 2,5%, lo que multiplica por cinco el límite de déficit estructural fijado por Bruselas, y subirá al 2,7 este año. Finalmente, respecto al déficit primario, España es el único país de la UE que lo tiene, todos los demás, incluido Grecia, tienen superávits primarios.

Grecia, el 'más torpe' de la clase, tiene superávit primario desde 2011, y es que desde 2007 a 2014 Grecia ha reducido su gasto corriente en un 19%, España lo ha incrementado en un 10%. ¿Cómo es posible que en Grecia, donde el PIB ha caído casi un 25%, los ingresos fiscales han subido un 2,5%, y en España, cuyo PIB es ya el mismo de 2007, los ingresos fiscales han caído un 3,7% después de la mayor subida impositiva de la historia? ¿Cómo es que Bruselas se traga las cifras de una Contabilidad Nacional que no coinciden con nada? La respuesta es sencilla: desde que Rajoy se comprometió con la señora Merkel a devolver a las cajas alemanas, francesas y holandesas hasta el último euro, España ha venido gozando sistemáticamente de bula y Bruselas mira para otro lado.

La pasividad de Bruselas ante incumplimientos de Rajoy que clamaban al cielo resulta inaudita. Claro que si consideramos que la mitad era para pagar a sus cajas, el tema se entiende mejor. Fíjense: en 2011, el déficit que Zapatero había afirmado que sería del 6% terminaría en un 9,6, algo que se sabía desde julio, y que Montoro y Rajoy sabían de sobra, pero Rajoy mentiría como un bellaco y lo utilizaría como excusa para subirnos los impuestos. Después anunciaría que el objetivo de déficit 2012 marcado por Bruselas en el 4,4% era inalcanzable, pero se comprometió a cumplirlo si se lo ampliaban al 5,8%, lo que Bruselas aceptó. Al final, ni el 5,8 ni el 9,6, sino el 10,6%, incluidas, ¡cómo no!, las ayudas a la banca: el país europeo con mayor déficit, que es exactamente lo que va a suceder este año.

En 2013, más de lo mismo. Objetivo de déficit: 4%, Rajoy dice que vale y luego que no, que necesita el 6,5. Bruselas se lo concede a cambio de una serie de recortes que Rajoy incumple. Al final es el 7,1% y en Bruselas de nuevo miran para otro lado y siguen con la barra libre del BCE abierta. Además, el BCE decide blindar nuestra prima de riesgo, que así baja a mínimos. ¡Qué maravillosa la política económica de Rajoy que había conseguido tamaño milagro! Entretanto, como la droga del BCE seguía llegando a carretadas, Rajoy la repartía a los drogadictos de las CCAA con total profusión, sin condiciones, sin intereses y sin control. Eso es saber gobernar una nación y lo demás ignorancia y amateurismo.

En 2014, el objetivo había sido ampliado al 5,7%, al 4,2% en 2015 y al 2,8% en 2016. A cambio se habían pedido más recortes y sobre todo la regulación del factor de sostenibilidad en el sistema de pensiones. De recortes de gasto nada, y del factor de sostenibilidad de las pensiones nada, porque entrábamos en tiempo electoral. En todo caso, 2014 sería el único de la legislatura en que Rajoy cumpliría el objetivo de déficit, eso sí, fuertemente ampliado por la generosa Bruselas. Pero de nuevo en 2015, ni eso. Frente al objetivo ampliado del 4,2%, se cerró con una estimación del 5,18% a resultas de que conozcamos el cierre de la Seguridad Social. Y Bruselas, no solo mirando para otro lado, ayudando a la expansión fiscal electoralista.

Bruselas impulsa la expansión fiscal hasta el 26-J
Según la cifra de ejecución del presupuesto del Estado en términos de Contabilidad Nacional, el déficit del 1T 2016 asciende a 8.760 millones de euros, solo un 0,8% por debajo del déficit en el mismo periodo del año anterior. Por otro lado, el BdE en su 'Informe de estabilidad financiera' publicado el pasado miércoles avisa de que los riesgos a la baja del crecimiento económico para este año y el próximo que había situado en el 2,7% y el 2,3, “se han intensificado de manera apreciable durante los últimos meses”. Las razones que aduce el BdE incluyen la incertidumbre política y las más que seguras medidas presupuestarias para reducir el déficit, empezando por una brutal subida de impuestos, que “podían alterar el perfil de crecimiento”.

Pero eso será después del 26-J, porque hasta entonces Bruselas está impulsando la expansión fiscal hasta esa fecha para favorecer a Rajoy. El martes pasado, en el programa 'Economía directo' del colectivo Burbuja, Juan Laborda, Juan Carlos Bermejo (x2) y un servidor, con los datos en la mano, cuantificamos la misma: España está recibiendo un increíble trato de favor en las inyecciones del BCE (83.000 millones en 2015 que compara con un crecimiento del PIB de solo 32.000, lo que significa que por cada 2,6 euros del BCE, hemos crecido solo uno); y Bruselas mira para otro lado ante los flagrantes incrementos del gasto de Rajoy, devolución de la paga extra, subida de salarios públicos y más que doblar el margen de déficit a las CCAA. Todo para evitar un Gobierno populista radical que sería la ruina de España y crearía un problema mayor a la eurozona.

Pero pasado el 26-J, Bruselas no tendrá más remedio que sancionarnos por los incumplimientos reiterados del déficit -seremos el primer país de la eurozona en ser sancionado, y aunque la multa sea simbólica, el daño a nuestra credibilidad será muy serio- y por supuesto imponer recortes drásticos de gasto. La cifra de recorte que ha señalado el Gobierno de 4.000 millones resulta irrisoria. Tendrá que ser del orden de 23.000 millones de los que 7.000 pueden venir de crecimiento siendo optimistas, si es que quiere reducirse el déficit al 3,6%, porque a día de hoy la cifra de déficit 2016 más probable es del orden del 5,8% -2,8% el Estado, 1%, CCAA donde cinco cerrarán con el 1,7%, y del 2% la Seguridad Social, cuya velocidad de deterioro resulta asombrosa-. La Autoridad Fiscal Independiente (AIReF) acusa al Gobierno de “falta de realismo continuado en los presupuestos”.

El problema con todo no será solo Bruselas, que también, sino los mercados, que pueden empezar a darse cuenta de la realidad: que por muy blindada que el BCE tenga nuestra prima de riesgo, esto no se sostiene. No se pueden mantener sistemáticamente los peores déficits del mundo desarrollado en todas sus clases, y que para arreglarlo las propuestas de todos los partidos sean más déficit y más deuda sin que los mercados reaccionen, y que en el caso de Podemos es tan disparatada que nos sacaría directamente de Europa aunque eso puede ser lo que quieren aunque afirmen lo contrario. Hay que estar locos para proponer tamaños dislates, pero más locos hay que estar aún para votarles.

(1) Paul Samuelson, 'Economía'. El texto de enseñanza de economía más conocido y extendido en el mundo. Está traducido a más de 80 idiomas.
NOTA: el BBVA ha encontrado la solución de nuestros problemas: reducir la prestación de desempleo y reformar del mercado laboral. ¿Y qué tal acabar antes con las duplicidades entre AAPP, cerrar los miles de empresas públicas inútiles, reducir a la mitad los municipios o eliminar a los 20.000 asesores que no asesoran y que cobran de media 80.000 euros? Ponen su servicio de estudios a disposición del Gobierno para ahorrar 1.000 millones y no dedican ni una línea para acabar con el despilfarro de 50.000. El mercado laboral es ineficiente, cierto, pero comparado con el Gobierno de España, y no digamos de las CCAA y ayuntamientos, es el no va más de la eficacia. Así no se arregla España, señores del BBVA, solo se empobrece en las cifras aterradoras que ustedes mismos acaban de publicar.

Las Autonomías y el exceso de empleados/enchufados es la ruina de España
Antonio García Fuentes  Periodista Digital  9 Mayo 2016

Las “autonomías” uno de los cánceres de España
Se ha equiparado a las actuales autonomías (“autonosuyas según un inteligente escritor ya muerto: Vizcaíno Casas) con los reinos o “coras” múltiples que surgieron tras la disolución del Califato de Córdoba; pero aquellas y como independientes emprendieron infinitas guerras entre sí, hasta que siglos después y conquistando unas a las otras; se impusieron Castilla y Aragón, que fueron las que conformaron la España actual, Portugal no pudieron anexionársela y sigue independiente, por lo que en realidad España no pudo, completarse como debió serlo, ya que lo lógico es que comprendiera toda la Península Ibérica, incluida la minúscula Andorra, que no tiene razón de existir, como tampoco la única colonia dentro de Europa y la que soporta España, en el extremos Sur, o sea Gibraltar.

Cuando murió Franco (que no cedía en cuestiones de dividir) a los nuevos “conquistadores”, cuales fueron (hoy se puede ver así) “una serie de bandas bien organizadas” y para liar mucho más los asuntos españoles, convinieron (“seguro que tramando el maldito divide y vencerás”) el restituir las incipientes autonomías que concediera la nefasta II República y al resto “y por agravio comparativo”, se le dieron autonomía a las regiones españolas, algunas de ellas “troceadas o divididas” (Murcia, Rioja, Cantabria, y ahora no recuerdo más, salvo que hasta las plazas de soberanía, Ceuta y Melilla, les concedieron esa bicoca, y menos mal que no se la dieron también a “la Dragonera y peñones anexos” y demás peñones en el mar bajo soberanía de España”; puesto que España es muy rica en “peñones y peñonazos”.

El mentado escritor (Fernando Vizcaíno Casas) muy inteligente y agudo valenciano, poseedor de un endiablado humor, desarrolló una película satírica que nos presentó la realidad de forma entendible para el más tonto, la película se titula “Las Autonosuyas” y la misma, encierra el desarrollo y el fin que el autor preveía para estos engendros anti naturales en España.

O sea que todos esos engendros, crearon miles de “diputados en parlamentos propios”, centenares de ministerios propios y como yo apunté en mi cuento “Los Canarios del Emperador” (Escrito hace más de treinta años y publicado en mi libro “España aquí y ahora: 1984 y 1985 la 2ª”) aquel imperio imaginado, terminó en la más desastrosa de las ruinas, puesto que se llegaron a nombrar varios ministerios, para “los canarios del emperador” y todos los anexos que estos pájaros tenían asignados, lo que como se entiende, arrasaron con aquel territorio, que al final… “sólo tenía empleados oficiales y nadie producía nada de nada”, “la burrocracia se lo comió todo” y como aquí va ocurriendo, si esto no lo arreglan y al parecer no quieren, puesto que los nuevos reyezuelos, hasta hoy consiguen del gobierno central todo lo que quieren y entre ambos gobiernos, nos tienen “asados a impuestos” y cargados de unos ejércitos de empleados públicos, que en gran cantidad… “trabajan tocándose los cojones o pensando en sus ovarios, puesto que enorme cantidad también son féminas”.

Veamos la realidad.
La realidad es que el día que escribo, leo en la prensa que, España, ya rebasa las deudas públicas de Suecia y Dinamarca, sumadas ambas¸ y unas semanas atrás leía igualmente en prensa, lo que sigue y que extracto.

“Titulares: Las autonomías subsisten a costa de pedir prestado 125 millones cada día (Diario ABC 02-04-2016) diario que le dedica varias páginas al asunto y en ellas nos dice cosas como estas: “La Generalidad catalana, pese a estar asfixiada por los números rojos es la que más dispara su gasto estructural – Plantillas engordadas: Las autonomías gastaron el año pasado en sueldos públicos 55.446 millones de euros, 2367 más que en 2014 – Su gasto corriente, el ordinario de funcionamiento de compras, servicios y suministros, lo incrementaron el año pasado en 2.686 millones de euros. – El coste estructural se come tal proporción del presupuesto de las autonomías que no les queda dinero para inversiones en infraestructuras. En 2015, solo dedicaron a ello el 2,8% de todo el dinero que manejaron”.

Mientras hoy escribo oigo en la cadena de radio, “esRadio” (4-5-2016: “Es la Mañana de Federico”) que España sigue manteniendo 3.150.000 empleados públicos. Lo que demuestra un derroche inmenso, puesto que Japón ni llega al millón, teniendo una población más del doble que tiene España.
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“El precio de desentenderse de la política es el de ser gobernado por los peores hombres”: (Platón). La política nos afecta a todos y por ello no debemos dejarla sólo en manos de los políticos.

Hobbes dejó escrito, que si una realidad no se encara puede tener perturbadoras consecuencias. "Las obligaciones del súbdito con el Estado duran lo que dura la capacidad de éste para protegerle. Ni un minuto más", sugería el filósofo inglés.

Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poder. (Abraham Lincoln)

“Está claro que la gente no entiende el sistema monetario y bancario, porque si lo entendiese creo que habría una revolución mañana por la mañana”. (Henry Ford lo dijo en 1922)

POLÍTICA Y JUSTICIA: "La ley es como una red que atrapa las moscas y deja pasar a los pájaros". La política se creó para "legalizar" la corrupción. (Anacarsis. siglo VII a.C.)

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

Sobre los grandes retos para España, más o menos
Ernesto Ladrón de Guevara www.latribunadelpaisvasco.com 9 Mayo 2016

España no es un concepto discutible y discutido, contra lo que dijo alguien con poca sesera que nos ha llevado a una situación impensable hace tan solo un par de décadas.

España es una nación sin la que estaríamos desguarnecidos los ciudadanos, a merced de los depredadores que pululan por ese mundo cainita que está agazapado a la espera del reparto del despojo.

Y eso, pese a unos cuantos millones de españoles desconocedores de la intrahistoria de la historia y la propia historia, afectará decisivamente a nuestro bienestar y modo de vida; con la añadidura de los daños a la psicología colectiva que supone nuestra pérdida de identidad fraguada tras siglos de existencia en común y mucha sangre derramada por antepasados que ni por lo más remoto se imaginarían el punto al que hemos llegado en la era de la información y de un presunto conocimiento que no aparece ni por asomo.

Nuestro talón de Aquiles en la actualidad no es la crisis sistémica en el orden económico, ni tan siquiera el paro que en el corto recorrido afecta a las condiciones básicas de vida de varios millones de nuestros conciudadanos, sino la destrucción de nuestra casa común.

Ese aniquilamiento progresivo de los lazos históricos y culturales que nos unen a los ciudadanos de la vieja Iberia supone la pérdida sustancial de nuestros rasgos más distintivos como europeos, y, por tanto, de la respetabilidad lograda con el paso de los siglos. La desconfianza en nuestro sistema de convivencia y la insolvencia colectiva en un mercado económico y político internacional más depredador que en cualquier otro momento histórico, supone la ruina en todos los órdenes y el empobrecimiento.

El principal problema que tenemos en esta España desnaturalizada es la existencia de un nacionalismo cuyo objetivo por antonomasia es la destrucción de la nación y su despedazamiento. De ahí vienen los principales males que nos afectan. Pero no lo olvidemos ni nos equivoquemos, de eso son primeros responsables quienes pasando por la responsabilidad de gobierno no han sido capaces o no han querido resolver de una vez esta situación que ya se ha convertido en endémica.

Hay que tener en cuenta que la perdida de confianza de los agentes económicos internacionales se origina por la incertidumbre que se transmite por causa de esa constante puesta en cuestión de nuestro sistema jurídico y de nuestro entramado territorial, por la falta de sentido de Estado de nuestros representantes políticos y el cuestionamiento permanente de nuestro común sentido de pertenencia, que es un caso insólito en el mundo civilizado.

A esto hay que añadir una izquierda cada vez más radicalizada y antisistema que se retrotrae a momentos de la historia que creíamos superados; y, también, a la natural tendencia de los españoles a enfrentarse entre sí en un bucle interminable que se repite cíclicamente.

Hay, para corregir esta diabólica tendencia autodestructiva, tres retos:

1.- Modificar la ley electoral para acabar de una vez con el chantaje de grupúsculos nacionalistas que condicionan la formación de los gobiernos de España, respetándose las opciones más votadas, que es lo mismo que aceptar el veredicto de las urnas.

2.- Poner requisitos de umbral electoral que impidan que unos pocos ciudadanos impongan su visión al conjunto de la abrumadora mayoría del cuerpo electoral. Resulta agotador tener que argumentar esto y definir la democracia por su esencia.

3.- Poner los mecanismos sancionadores suficientes para reprimir las vulneraciones sistemáticas de la voluntad general que se expresa a través del cuerpo legislativo donde se manifiesta la soberanía nacional; es decir en la legislación derivada del tronco constitucional. También argumentar esto es francamente cansado.

Simplemente con estas medidas se lograría resolver la crisis permanente que afecta al Estado, que, no lo olvidemos es crisis de la propia democracia en sí.

Pero para que estos retos tengan aceptación en el acervo colectivo hay que hacer una revolución cultural, una recuperación de la formación humanística común, una difusión de la verdad histórica para que todos los españoles conozcan de donde vienen y se erradiquen mitos, tópicos y mentiras de nacionalistas e izquierdistas de todo pelo que laboran para la conformación de un nuevo imaginario colectivo y una ingeniería social que haga tabla rasa de nuestro pasado convulsionando toda la pirámide de valores que hemos heredado.

Para eso tenemos que acabar con la discriminación de una parte de la sociedad que no comulga con las pulsiones separatistas, tal como denunciaba la U.E. en 1999. Así, el Consejo de Europa decía entonces que era racista la discriminación del castellano en las escuelas vascas y catalanas, según un estudio realizado por la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI). En aquel informe se dejaba constancia de las dificultades a las que se enfrentaban los niños castellanohablantes para recibir una enseñanza en su lengua y consideraba que “ese tipo de casos había que seguirlos de cerca”.

Este tipo de cosas que son muy graves han de ser objeto de preocupación por nuestros gobernantes; pero, para ello, es requisito imprescindible que por encima de su ideología tengan como preferencia la defensa de España como concepto. Si no ven la necesidad de España no hay nada que hacer.

Puesto que España no es una idea “facha” como creen unos cuantos iletrados ignorantes. Es un proyecto común en construcción con una trayectoria histórica milenaria y eras gloriosas sin cuya comprensión no es posible entender la Europa actual o la creación del espacio americano tales como hoy lo conocemos. Con un legado lingüístico y cultural que abarca a más de cuatrocientos millones de ciudadanos. Y de todo eso resulta inconcebible que muchos de nuestros conciudadanos renieguen, salvo que carezcan de un conocimiento mínimo de nuestra historia común.

Esos son los retos sustanciales, lo demás es mera consecuencia y solamente se parchea sin dar fin a una descomposición de la que vamos a salir muy damnificados todos los españoles, también quienes son causantes directos.

Menos 'Quijote' y más reválida
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  9 Mayo 2016

Mucho se ha reído la gente -en vez de llorar, que es lo que tocaba- al ver al ministro de Educación y Cultura incapaz de decir cuál es el nombre real de Don Quijote en la novela. Ni él ni su séquito tenían idea o si alguna vez la tuvieron, olvidada estaba, del que murió recuperando su nombre de verdad: Alonso Quijano 'El Bueno'. Es normal que Méndez de Vigo y Lassalle presuman de no homenajear a Cervantes, al que desconocen. Más grave me parece que los mismos periodistas que tanto se han burlado de la ignorancia enciclopédica del hidalgo Méndez y su arriero Lassalle no le hayan concedido importancia a la verdadera fechoría acometida por ese Ministerio de desecho en este Gobierno en Defunciones, que ha sido la de renunciar definitivamente a la reválida del bachillerato, dejando en manos de las harkas autonómicas, a cuyo lado cualquier rucio es alazán, asegurar unos conocimientos comunes básicos para todos los alumnos españoles. Es más fácil reírse de un ministro que no ganaría el Pasapalabra que tener un mínimo criterio en materia educativa, sin el cual, sobran conmemoraciones.

Sólo una sociedad de necios titulados puede pretender que la mejor novela de la Historia, aun siendo nuestra, sea de lectura obligada. En los tiempos en que Cervantes escribió El Quijote y floreció un plantel de genios como no ha vuelto a tener la literatura, ni española ni extranjera, la mayor parte de los españoles era analfabeta. Lo cual no significa ignorante. Simplemente, la escolarización de niños y niñas era precaria y, sobre todo, la enseñanza superior, que lo era de verdad, universal y en latín, se entendía cosa de minorías a las que luego se pedían severas cuentas. Todo privilegio conlleva obligación. Cervantes -héroe en Lepanto, cautivo en Argel- acabó preso. La exigencia no era de títulos -que también; la vanidad es eterna- sino de méritos. Y el mérito hoy no puede estar en haber leído El Quijote -léalo quien quiera, no es el Corán ni el Evangelio- sino en saber leer y escribir, algo que, pese al gigantesco gasto público, no aseguran la educación primaria, ni la secundaria ni la universitaria.

Menos Quijote y más reválidas, que tampoco son incompatibles; menos lecturas y más conocer la lengua española, perseguida en casi media España. Esto, con o sin Cervantes, sí que no había pasado jamás.

Orbán tiene razón (otra vez)
Los nuevos puntos de ruptura de nuestro tiempo se encuentran en apuestas acuciantes: la identidad cultural, la soberanía nacional, el anhelo de mantener los rasgos de la propia comunidad política.
EDITORIAL  www.gaceta.es  9 Mayo 2016

El premier húngaro Viktor Orbán ha pronunciado este fin de semana un trascendental discurso, del que sólo se ha hecho eco Gaceta.es, donde marca un campo de juego inédito hasta ahora en la política europea. Para horror del pensamiento dominante, que desde hace años viene dando por inevitable la construcción de un mundo global sin identidades y sin fronteras, Hungría, miembro de la Unión Europea y de la OTAN, denuncia el propósito de Bruselas de aniquilar a las naciones europeas, reivindica la identidad religiosa y cultural de Europa, desenmascara la gran operación de manipulación suscitada por la oligarquía político-mediática con el asunto de la inmigración masiva y reclama su derecho a seguir siendo húngaro, europeo y cristiano. En un discurso anterior, Orbán había dicho: “Somos miembros de la UE y de la OTAN; miembros, no rehenes”. Es toda la diferencia que va desde el proyecto original europeo hasta la realidad actual de una Unión Europea que, en efecto, ha convertido en rehenes a sus socios.

Este nuevo discurso de Orbán, en el contexto del Día de la Independencia de Hungría, tiene la virtud de que muestra con claridad los nuevos puntos de ruptura de nuestro tiempo, que ya no transitan por los viejos cauces de la izquierda y la derecha tradicionales, la política fiscal o los sistemas de redistribución de la riqueza, sino que ahora viajan hasta apuestas mucho más acuciantes: la identidad cultural, la soberanía nacional, el anhelo de mantener los rasgos de la propia comunidad política, que es el requisito imprescindible de cualquier democracia real. Es también el mensaje que se envía a Bruselas desde Polonia y Eslovaquia, por ejemplo, y su voz crece igualmente en Francia, Alemania y Gran Bretaña. ¿Alguien presta oídos en España?

Día de Europa
'La idea de un Estado europeo es solo una ilusión'
No es Europa una institución que reniega de sus raíces, busca sustituir la población nativa con una política migratoria insensata, actúa de espaldas a sus ciudadanos y hace lo posible para diluir nuestra identidad europea y nuestras identidades nacionales.
Carlos Esteban  www.gaceta.es 9 Mayo 2016

Me dicen que, como en la canción de Rosa en Eurovisión, "Europe's living a celebration", mientras una de sus principales capitales, Londres, elige su primer -y, nos tememos, no último- alcalde musulmán, pero a mí se me ocurre que un obituario vendría más al caso.

Si un extraterrestre contemplara nuestro planeta desde la distancia adecuada y tuviera que clasificar las masas terrestres, es probable que hiciera una lista muy parecida a la nuestra de continentes, salvo con una excepción: Europa. Ni en mil años se le ocurriría que los terrícolas consideran ese rabito de Eurasia como 'continente' por derecho propio.

La razón es, naturalmente, que fuimos los europeos los que hicimos la clasificación que ahora sigue el mundo entero. Y esa es, precisamente, la gloria y miseria de nuestra Europa, esa orilla norte del Mediterráneo, de los Urales al Atlántico: Europa ha creado el mundo moderno, le ha impuesto desde sus inventos a sus ideas políticas, y en este 'sangrado' parece haber olvidado su propia identidad.

Europa no es tanto un concepto geográfico como histórico; Europa es, resumiendo mucho, el Imperio Romano cristianizado que ha perdido las orillas sur y este del Mediterráneo. Esta pérdida ha forjado su identidad en la lucha contra un enemigo común, el Islam, derrotado en Poitiers, en las Navas de Tolosa, en Granada, en Lepanto, en Viena, a lo largo de un prolongadísimo conflicto que es el que nos ha definido y nos ha hecho lo que somos.

Y, como en la Guerra Fría, Europa, que ganó la larga guerra, está perdiendo la paz. Europa es un cadáver, pese a todo su potencial económico y cultural, porque se ha convencido a sí misma de que sus propias ideas nacidas de la Ilustración son ya la verdad para todo el planeta. Y no.

El mundo es tribal. Y Europa, hija de una civilización universalista, se niega a verlo, como se niega a ser una tribu más. Se niega a creer que un millón y pico de 'refugiados' recién llegados de Oriente Medio vayan a cambiar Alemania en lo fundamental, o que los recién llegados, que forman ya guetos y 'no go areas' en las grandes capitales de Europa, no se consideran en buena medida alemanes, franceses, británicos o italianos, sino musulmanes en primer o único lugar. No es que no esté todo eso a la vista; es que reconocerlo supondría admitir que nuestras élites llevan décadas promoviendo el suicidio de nuestras civilización.

Se supone que es el Día de Europa. No: es el día de la Unión Europea, tan distinta a Europa como pueda serlo una institución internacional. No hay, para empezar, forma de ser verdaderamente europeo sin ser algo más y algo primero, ese es nuestro ethos, lo que nos define.

Citaba el viernes al parlamentario euroescéptico tory Daniel Hannan diciendo que ser partidario de la UE porque uno ama Europa es como ser partidario de la FIFA porque le gusta el fútbol. La comparación, aunque ingeniosa, no es exacta. Por corrupta o ineficaz que sea la FIFA, guarda aún cierta relación con el juego que le da sentido, y no pretende que se juegue con una red en medio o con un aro en vez de portería.

No es Europa una institución cuyo presidente, Jean-Claude Juncker, se lamenta públicamente de que "los primeros ministros hacen demasiado caso a sus votantes" o que "la Unión Europea tiene demasiados problemas con sus Estados miembros y nuestras vidas serían mucho más cómodas sin Estados miembros".

No es Europa una institución que hace oficial el turco como idioma de la UE sin que Turquía sea Estado miembro, o que paga Ankara seis mil millones de nuestros euros para que retenga refugiados y luego admite en su espacio Schengen a sus casi ochenta millones de habitantes.

No es Europa una institución que reniega de sus raíces, busca sustituir la población nativa con una política migratoria insensata, actúa de espaldas a sus ciudadanos, hace lo posible para diluir nuestra identidad europea y nuestras identidades nacionales y penaliza a los Estados que se esfuerzan por retenerla, como sucede con Hungría y Polonia.

La Unión Europea está en crisis, embarcada en una carrera contra el tiempo para llegar a ser un megaestado antes de disolverse por las fuerzas que la desgarran. Pero esta primera es una opción que el propio presidente del Consejo de Europa, el polaco Donald Tusk, ve con pesimismo: "La idea de un único Estado europeo, una única visión ha sido solo una ilusión". Quizá sea hora de despertar, antes de que sea demasiado tarde.

Hillary Sánchez y Mariano Trump
Juan Pina www.vozpopuli.com 9 Mayo 2016

Los cambios políticos profundos, los que afectan al sistema en su conjunto, siempre son lentos. Aunque nuestro país haya sido en determinados momentos históricos un laboratorio de lo que luego sucedería en el resto del mundo occidental, no cabe duda de que en general no estamos a la cabeza de la innovación en materia política ni ideológica. De hecho, es hasta comprensible que este revival absurdo del estalinismo de hace casi un siglo se haya cebado sobre todo con países como Grecia y España. No es precisamente un rasgo de modernidad de esas dos sociedades, sino de su lamentable casposidad a prueba de champúes, como lo ejemplifica también el acompañamiento que le ha salido a Syriza por el lado nazi. En la zona septentrional de nuestro continente, gran parte de la joven vanguardia antisistema adora a Anonymous o a los piratas, tiene por héroe a Edward Snowden, comercia en bitcoins, pasa del Estado al que considera con razón como un lastre pesado y un controlador tan insolente como innecesario, y promueve —incluso sin saberlo ni llamarlo así— un capitalismo auténtico, de base, de freelancers en red. En cambio aquí, sus coetáneos, que hace cinco años llenaron las plazas para pedir más Estado, son la cabeza de puente del chavismo en Europa. Vestirán parecido, pero no tienen nada que ver. Da bastante pena que, mientras en otras latitudes la gente se está sacudiendo el síndrome de Estocolmo inducido por el Estado-papá y empieza a pensar en soluciones alternativas de conjunto, no ensayadas hasta hoy, aquí volvamos a las viejas barricadas de siempre.

En el mundo de las ideas políticas, el último medio siglo estuvo condicionado por una novedad ideológica nacida y desarrollada en la parte noroccidental del Viejo Continente: la socialdemocracia. Mientras tanto, pensadores como Rand o Rothbard retomaban las ideas de la Libertad desde donde se habían detenido por la guerra mundial y las actualizaban al nuevo contexto. En 1971 se fundó en los Estados Unidos el primer partido libertario del mundo, y hoy ya somos cerca de cuarenta en todo el planeta. Mientras el ciclo vital de la socialdemocracia se desarrollaba en Europa —donde había prendido principalmente a causa del contexto de la Guerra Fría, como una especie de vía intermedia— y se exportaba con éxito al mundo en desarrollo, en los Estados Unidos iba madurando el libertarismo, ganando posiciones incluso en los dos grandes partidos convencionales, sobre todo en el republicano, y alumbrando infinidad de institutos y organizaciones cada vez más influyentes. Ahora que el hiperpaternalismo se ha revelado como un peligroso opiáceo y el supuesto bienestar aducido por los estatistas ha resultado ser puro endeudamiento temerario, ahora que la socialdemocracia está herida de muerte en términos históricos, adquiere una renovada importancia la paciente evolución paralela del libertarismo norteamericano durante las últimas décadas.

El próximo paradigma no lo vamos a importar de la famosa Suecia, que ya ha derribado las estatuas teóricas a Olof Palme aunque aquí se siga hablando con atrevida ignorancia de una socialdemocracia escandinava cuyo desmontaje comenzó hace más de una década. Esta vez vendrá de Norteamérica, pero no de la Norteamérica oficialista, no del establishment pseudocapitalista de Washington, no de las élites anquilosadas del bipartidismo viejuno que, como nuestra socialdemocracia, está sometido al mayor cuestionamiento de su historia. Vendrá de la nueva Norteamérica, la que rechaza tanto el casposo conservadurismo del mainstream republicano como el insidioso intervencionismo económico y dirigismo cultural de los demócratas. Esa Norteamérica, la que tan bien encarna Silicon Valley, representa según una reciente encuesta el 27% de la población, y, atención, ya es la mayor corriente ideológica del país. Prueba de ese auge es que ahora muchos conservadores de libro tratan de apropiarse del término “libertarian”, como si no se les viera el plumero a la legua. Pero, por supuesto, con los conservadores ni a la vuelta de la esquina, porque sólo son “socialistas de derechas”, tan estatistas como el que más.

Un sondeo de hace unos días ya daba una intención de voto del 11% al más que probable candidato del Partido Libertario, el ex gobernador de Nuevo México, Gary Johnson. En su anterior candidatura a la Casa Blanca cosechó más de un millón doscientos mil votos. Si los pronósticos se cumplen, podrá multiplicar por diez o más su apoyo popular. Tan alto es el apoyo a Johnson que, con un poco de suerte, los guardianes de la ortodoxia bipartidista van a tener que tragar con su presencia en los debates de Trump y Clinton, cosa que no pasaba desde los tiempos de Ross Perot. Se verá así la diferencia entre Johnson, representante de la América de hoy, y los dos grandes dinosaurios que proyectan lo más arcaico de la sociedad americana. Se verá que el camino de la renovación pasa para todos, indefectiblemente, por mucho menos Estado y mucha más Libertad. Es un fenómeno inevitable, como inevitable es el fin de la socialdemocracia generalizada y transpartita, que aquí representan Albert Clinton y Mariano Trump, o Donald Rajoy y Hillary Sánchez. Tanto da.

Sí, aquí tardaremos un poco más en recibir la ola de libertarismo que se está formando al otro lado del Atlántico y que, inexorablemente, va a llegar a Europa. Pero en nuestro continente cada vez hay más libertarios preparados para combatir por igual el estatismo de izquierdas y el de derechas, y para asegurarnos de que la nueva “centralidad” política, como le gusta decir a Pablo Iglesias, no sea precisamente la de los bolcheviques sacados de los libros de Historia, sino la que afirma la soberanía individual de cada ser humano. Entre tanto, y pese a las trabas y zancadillas del sistema, los libertarios españoles estamos trabajando para volver a ofrecer el próximo 26 de junio una contrapolítica directa y desacomplejada, una enmienda a la totalidad del sistema socialdemócrata, esa costosa antigualla de la que debemos prescindir cuanto antes.

La desobediencia a las leyes el cáncer democrático
Feminismo, anarquismo, libertinaje y desórdenes públicos ¿una nueva moda en España?
Miguel Massanet diariosigloxxi.com 9 Mayo 2016

A fuerza de que, cada vez con más frecuencia y no menos impunidad, en nuestro país se vaya recurriendo a la protesta callejera, a la desobediencia a las leyes, a la incitación al enfrentamiento con los poderes constituidos o a la puesta en cuestión de los valores de la sociedad mantenidos, a través de siglos, de generación en generación; intentando utilizarlos como un método de desgaste de la civilización que, con tanto trabajo y esfuerzo, a través de los tiempos, la humanidad había conseguido ir perfeccionando, en orden a permitirnos una mejor convivencia, en paz, con nuestros conciudadanos avanzando, cada día más, en el empeño de alcanzar unas condiciones de vida mejores y disponer de los adelantos y progresos que la ciencia, las nuevas técnicas, los avances médicos y todos los nuevos descubrimientos en materia de informática y todas sus ramas, nos han puesto a nuestro alcance para que la vida nos resulte más grata.

Lo preocupante es que las circunstancias, la crisis, el paro, la corrupción y otros factores negativos por los que el país ha tenido que pasar, durante estos siete últimos años, van a conseguir y, de hecho, ya está sucediendo, que nos vayamos acostumbrando a que los alborotadores, antisistemas, okupas, matones, rencorosos, agitadores, activistas y demás depredadores urbanos vayan imponiendo sus métodos, avanzando en su labor de crear el caos y de atemorizar a la gente pacífica, que sólo pide que se la deje trabajar, vivir en paz, disfrutar de su familia y de su ocio sin que haya quienes, con sus imposiciones y prohibiciones, pretendan de forma ilegal perturbar el pacífico uso y disfrute de sus derechos constitucionales.

El feminismo, que durante muchos años ha estado trabajando a favor de que las mujeres pudieran tener los mismos derechos de los miembros del género opuesto, parece que, a medida que van alcanzando sus metas, que obtienen aquellos objetivos que se propusieron para sus miembros; sin tomar partido por ninguna formación política en especial; parece que no tiene paciencia, que no quiere esperar para ponerse en todos los aspectos a la altura del hombre, ni tan siquiera el tiempo preciso para que las mujeres se vayan adaptando a su nuevo estatus y adquieran la experiencia precisa para poder sustituirlo en todos sus trabajos. Ello las ha hecho, a las más avanzadas, a las que han caído en las garras del comunismo más beligerante y que han aprendido las tácticas de atacar sin miramiento a las instituciones, a la religión, a las leyes y a las costumbres como un medio de auparse a puestos que, en otro caso, quizá tardaran años o, incluso, no llegaran nunca a poder alcanzarlos; más intransigentes y agresivas.

Aquí tenemos a la señora Ada Colau que, de antisistema e infractora de la ley la tenemos, toda ufana, ocupando el cargo de alcaldesa de Barcelona. Lo mismo podemos decir de esta mocosa que la señora Carmena tiene de compañera en el ayuntamiento madrileño, esta chica descocada, Rita Maestre, que dirigió el asalto a la capilla de la universidad y no tuvo miramiento en desnudarse ¿Qué les pasará a todas estas exaltadas que, para protestar, tienen que sacarse los pechos fuera como si, con esta exhibición, consiguieran cargarse de razón? Y es que estamos llegando a un punto en el que, toda la escoria, todos los que han decidido que no quieren trabajar o quieren medrar en política sin esforzarse, sin afrontar personalmente los mismos problemas que afectan a todo el resto de españoles, sin reconocer que no tienen nada más que ofrecer a la sociedad que su odio, su deseo de venganza, su crítica, su instinto destructivo y su descaro; para llamar la atención, para que se los filme y la prensa se fije en ellos; no tienen más remedio que hacer excentricidades, cometer extravagancias, llamar la atención de la gente aunque para ello deban renunciar a la vergüenza, el pudor y todo lo demás que uno piensa encontrar en una persona decente y no en una cualquiera, a la que le importa un bledo comportarse como una perdida de una casa de citas.

Unas desvergonzadas que se pintan su cuerpo, para exhibirlas cuando se despojan de la ropa ante los que quieran verlo, inscripciones como “puta”, “violenta”, “bollera”, “libre” o “lesbiana”, con la propósito de enseñarlas dentro de una capilla a la vista de los fieles que pudieran estar rezando en ella; no pueden esperar que se piense de ellas otra cosa que lo que, ellas mismas, por su propia voluntad, están diciendo cuando reivindican como signo de la libertad de las mujeres el ser lesbianas, bolleras o putas. La fiscal de caso no hizo más que poner en evidencia lo que las propias imputadas dejaron claro al identificarse como semejante lumpen barriobajero.

Yo no se lo que pensarán los colectivos feministas con respeto a estos tipos de reivindicaciones; ni si estarán de acuerdo respecto a que, los derechos que piden ellas para las mujeres, sean los mismos que las asaltantes de la capilla reivindicaron con los torsos desnudos o si están conformes con el texto que la misma Maestre leyó, en compañía de sus compañeras, en el interior de la capilla que asaltaron y que decía lo siguiente: “Por sus declaraciones sexistas y homófonas, por su moral puritana y opresiva, porque su discurso caduco y reaccionario tenemos que soportarlo cada día en los medios de comunicación, en las calles y en los colegios ( no serán los públicos, digo yo), por su intolerable presencia en una universidad pública, hoy nos apropiamos de su espacio para gritarles que somos quienes queremos y nos reímos de sus identidades excluyentes y obsoletas ¡Ni impura ni virgen! ¡libre! ¡transmaricabollo!, ¡viciosa!, ¡maricón!, ¡puta!, ¡deseante!, ¡puta!, ¡autónoma!, ¡lesbiana!”

No hace falta, a la vista está, resaltar la serie de estupideces, inexactitudes y contradicciones que contiene semejante panfleto, en el que se confunden deseos de ofender, con insultos, palabras malsonantes impropias de personas educadas y una redacción que haría avergonzarse a un párvulo recién ingresado en el parvulario. Precisemos que, cuando hablan de “opresiva” se olvidan de que la religión católica no obliga a nadie que no quiera seguir sus preceptos, lo que no quiere decir que a quienes tienen un carácter totalitario, como ocurre con la Maestre, le moleste que haya alguien que, usando de la libertad de expresión, muestre su disconformidad con actuaciones tan poco edificantes como la suya. Tampoco se entiende que hablen de actividades excluyentes, porque los católicos no excluyen a nadie que no piensen como ellos; más bien las excluyentes, en este caso, serían la propia Maestre y su pandilla de nudistas las que practicarían la exclusión al pretender que una capilla, que no estorba a nadie, que la puede utilizar quien quiera y que es usada por los católicos, sea erradicada del lugar que ocupa sólo porque una niñas pijas, mal educadas y totalitarias querrían imponer su voluntad a los demás.

Al parecer estas, llamémosles, señoritas, entienden que lo público es sólo para ellas, las feministas y no para todos los alumnos de la universidad, sin distinción de sexos, creencias, raza etc. Quisiera ver a esta chica traviesa y mal educada, hacer lo mismo que hizo en la capilla católica de la universidad, dentro de una mezquita musulmana, gritando consignas contra los islamistas, acusándolos de opresivos y obsoletos, criticando los preceptos instituidos por Mahoma en nombre de Alá. Mucho me temo que no tiene lo que tiene que tener una mujer para enfrentarse a semejante reto. En todo caso, la muestra de lo que pretenden implantar en España todos estos podemitas o las chicas del CUP de Manresa ,que han decidido promover evitar que las mujeres usen tampax para la menstruación, aconsejando – y aquí recordamos el escrito de la Maestre hablando de las teoría “obsoletas” de los católicos – que se sustituyan por esponjas ( no serán marinas porque sería una práctica poco ecológica) o copas menstruales o practicando unos ejercicios musculares de la zona perineal que, por lo visto, ayudan a evitar la salida de la sangre. ¿Hay algo más antihigiénico, más obsoleto, más incómodo y más absurdo que esta interpretación absurda de lo que es ecológico y lo que no lo es? Y esto nos lleva a una simple reflexión sobre lo que piensan y se traen entre manos estos nuevos comunistas, que parece que están consiguiendo practicar un profundo lavado de cerebro a nuestra gente joven. Lo malo es que, el destruir lo conseguido se consigue fácilmente; otra cosa sería que, una vez destruido fuera fácil, factible o posible volver atrás.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, se observa como, en España, se va produciendo una degradación continuada de todo lo relativo a la moral, la ética, la tolerancia, el respeto por lo ajeno, las libertades y las ideas de los demás que, si no se para, no se toman medidas de higiene democrática que lo impidan, mucho nos tememos que, en no mucho tiempo, vamos a estar bajo un sistema semejante al que hoy en día rige los destinos de Venezuela o Bolivia. Piénsenlo.

Los siete retos a los que se enfrenta Europa
La UE sigue como primera potencia económica y comercial a pesar de la crisis que estalló en 2008, pero debe acometer reformas que la fortalezcan frente a los desafíos del futuro.
Enrique Lavilla El Espanol  9 Mayo 2016

Europa se encuentra inmersa en una trampa. Y por definición, cuando uno está en una trampa no puede moverse hacia adelante ni hacia atrás. Simplemente, no puedes escapar

Quien suscribe estas palabras es el politólogo Christopher Bickerton, de la Universidad de Cambridge, para quien el principal problema es que “a pesar de que a la UE se la suele tildar de coercitiva en su relación con los Estados miembros, en realidad no posee ninguna capacidad de coacción propia”.

Este inmovilismo puede ser contraproducente, sobre todo si recapacitamos y tenemos en cuenta que la UE sigue siendo la primera potencia económica y comercial del mundo, a pesar de la crisis económica

Son palabras de Javier Solana, quien fuera comisario de Política Exterior y Seguridad Común (PESC), que sabe muy bien que esta situación podría cambiar rápidamente si la UE no hace frente a los retos que tiene por delante y adopta las reformas oportunas.

En la misma línea se pronuncia Francisco González, presidente del BBVA, consciente de que la evolución de la economía global, especialmente la de los países desarrollados, y dentro de ellos, la europea, ha planteado interrogantes cada vez más complejos.

González sabe que la crisis económica que estalló en 2008 ha supuesto la instauración en la zona euro de lo que él denomina “un estado de incertidumbre” que es necesario atajar.

Son numerosos los autores, académicos y especialistas que coinciden con la visión ofrecida por Solana y González. Algunos de ellos exponen sus tesis en el libro La búsqueda de Europa (kindle, epub y pdf), donde señalan cuáles son los desafíos a los que se enfrenta el Viejo Continente:

1.- SUPERAR LA CRISIS DEL EURO
El reputado economista Peter A. Hall indica que la crisis que atravesó la moneda única evidenció las divisiones de la UE, “pero los problemas van mucho más allá”. En su opinión, muchas de las dificultades a las que se enfrentan los Veintiocho provienen “de las asimetrías institucionales de las economías políticas de sus Estados miembros”.

Entre las diferencias más importantes en la organización de la economía política se encuentran aquellas que separan las “economías de mercado coordinadas” del norte de Europa, grupo en el que se incluyen Alemania, Bélgica, Austria, Finlandia y los Países Bajos, de las economías mediterráneas de la Europa meridional, donde están encuadradas España, Portugal, Grecia e Italia.

Tras la crisis, ha surgido de los medios de comunicación una oleada de estereotipos populares arraigados en la imagen de “griegos vagos” y de “alemanes opresores”. Como consecuencia, está más claro que nunca que, en la actualidad, la solidaridad social en Europa termina en las fronteras nacionales, y los líderes políticos tienen parte de responsabilidad en ello.

Según Hall, una condición esencial para el éxito económico es una unión bancaria firme capaz de identificar e ir eliminando las entidades insolventes con el fin de mantener los flujos financieros transnacionales

Esta misma tesis es la que defiende Francisco González cuando dice que “entre los errores más importantes está el haber abordado una unión monetaria sin una unión bancaria”.

2.- SOBERANÍA NACIONAL vs INTEGRACIÓN
Aunque profundizar en la integración ha beneficiado a los países en innumerables sentidos, también ha tenido algunos efectos secundarios imprevistos en las democracias nacionales.

A medida que la Unión ha absorbido una política tras otra, la integración europea se ha inmiscuido cada vez más en ámbitos radicados en el propio corazón de la soberanía e identidad nacionales: el dinero, la política monetaria, la organización económica, el mercado laboral, las fronteras y la inmigración, los servicios públicos y hasta la seguridad social; todo entra de forma gradual bajo la égida de las políticas o normas europeas.

La profesora Vivien Ann Schmidt, directora del centro para el Estudio de Europa en la Universidad de Boston, explica que en general, la integración europea ha supuesto un impulso de gran envergadura para las democracias de los Estados miembros y les ha permitido enfrentarse a la globalización económica en un mundo cada vez más interdependiente y competitivo, al elevar sus economías nacionales a la esfera supranacional a través de un mercado único y una divisa común.

Pero los mismos procesos de integración que han servido para mejorar la calidad sustantiva de estas democracias han empobrecido al tiempo la calidad de sus procedimientos y dinámicas políticas.

El dinero, la política monetaria, la organización económica, el mercado laboral, las fronteras y la inmigración, los servicios públicos y hasta la seguridad social; todo entra de forma gradual bajo la égida de las políticas o normas europeas.

"Durante la crisis, la UE ha profundizado en la regulación de varias áreas sin mucho éxito, salvo en lo que tiene que ver con la eurozona; ámbito en el que probablemente los Veintiocho han logrado su mayor triunfo. Sin embargo, se trata de un logro relativo: quizás esa regulación haya implicado mayor integración, pero se podría discutir hasta dónde han llegado sus logros en otros aspectos", expone Schmidt.

Y a continuación ilustra su explicación con un ejemplo: "Hemos observado mucha mayor implicación (en términos de integración) en los problemas que afectaban a los países de la eurozona directamente y esa misma integración e implicación se ha echado en falta respecto a la crisis de refugiados".

A medida que se avanza en una mayor integración nos enfrentamos a un problema, lo que la titular de la cátedra Jean Monnet denomina: "gobernar a través de la legislación y legislar en función de los números". Es problemático en el sentido de que, según su visión, los países europeos no van a prosperar bajo esos parámetros.

Para Schmidt, la UE necesita renovarse en términos de políticas y procesos, seguramente descentralizando más la responsabilidad sobre las estrategias en el plano nacional para lograr una mejor representatividad de los ciudadanos, mientras que al mismo tiempo debe seguir garantizando la coordinación en la esfera europea

La UE es la suma de sus instituciones: la Comisión Europea, el Parlamento Europeo, el Consejo de Ministros y el Consejo Europeo. En esta estructura institucional apenas existe algo que pueda sugerir la aparición de un único Estado europeo. La autoridad sigue en manos de los gobiernos y administraciones nacionales, aunque es concertada por las instituciones de la UE.

En este sentido, los líderes europeos no pueden contentar a los ciudadanos de sus países porque sus políticas nacionales quedan supeditadas a cumplir con las directrices de la UE. En opinión del profesor Christopher Bickerton, quien defiende la tesis de la trampa expuesta al principio de este artículo, "la única solución para poder escapar de la trampa y lograr una mayor integración sería llevar a cabo las negociaciones en secreto, como se ha hecho anteriormente en el pasado".

Vivien Ann Schmidt tiene una opinión diferente y cree que la UE ha demostrado que puede salir de esa trampa y moverse hacia Adelante o hacia atrás según cada caso concreto, así ha ocurrido por ejemplo con Grecia, Portugal, Italia o España. Sin embargo, esto viene a demostrar "que lo que no está claro es qué política terminará aplicando la UE. Se van cambiando las normas sin admitirlo".

Esto pone de manifiesto los problemas entre el norte y el sur de Europa. Y según Schmidt, "sobre la superficie parece que hay una trampa, pero debajo de la superficie se observa un importante cambio: se reinterpretan las normas a hurtadillas".

Según Bickerton, lo que hay que cambiar actualmente para lograr una mayor integración es el enfrentamiento entre populismo y tecnocracia, una gran amenaza para la defensa del modelo europeo. Y recuerda que aunque la UE nos parezca ubicua, en realidad es institucionalmente débil.

El ejemplo más claro de las debilidades de la UE lo representa actualmente la posibilidad del Brexit (la salida del Reino Unido de la UE), algo que apoya el profesor Bickerton. En su opinión, el resultado del referéndum va a estar muy ajustado entre quienes defienden el 'sí' y quienes apuestan por el 'no'.

Él lo defiende principalmente porque considera que a medida que avanza el tiempo, en especial en las dos últimas décadas, "muchos de los problemas a los que se han tenido que enfrentar las democracias europeas no se han entendido como un problema en la democracia británica. Más bien se han considerado como un problema de Reino Unido frente a la UE y eso se traduce en problemas de las instituciones de Bruselas. Por eso pienso que si el Reino Unido abandona la UE, podrá hacer frente a sus propias dificultades, a través de su democracia y sin depender de nadie".

La profesora Schmidt, en cambio, no es partidaria del Brexit. Y cree que Reino Unido debe resolver sus propios problemas a nivel nacional y al mismo tiempo tratar de ayudar a la UE a mejorar la democracia de sus instituciones, si esto es lo que no les gusta.

En ese talón de Aquiles de la desconfianza entre países y el escaso apoyo a las instituciones europeas es en el que hay que trabajar para lograr una mayor integración de los Estados miembros y evitar escepticismos.

3.- LA TRANSFORMACIÓN DEL BCE
El Banco Central Europeo (BCE) es una institución que está evolucionando. Desde que estallara la crisis económica global ha pasado de ser parte de un problema a ser parte de la solución a ese problema. Sin embargo, el BCE es una institución en proceso de aprendizaje.

Para Barry Eichengreen, las grandes dificultades que tuvieron los países europeos a partir de 2010 pusieron de manifiesto el disparate de una unión monetaria sin una unión bancaria.

Tesis que también suscriben Francisco González y Peter A. Hall.

Desde 2010, “el BCE ha recorrido una distancia considerable en respuesta a la crisis y ahora está evolucionando para llegar a ser un banco central normal”, según Eichengreen. Y añade que “se ha mostrado capaz de aplicar políticas no convencionales en circunstancias inusuales y ha asumido las responsabilidades adicionales de la supervisión bancaria y financiera”.

El tiempo dirá si esta renovación y estas mejoras son fruto del liderazgo y el carisma impuestos por su actual presidente, Mario Draghi; o si por el contrario la explicación radica en que se han producido cambios profundos en la cultura del BCE. Si estamos ante esta segunda premisa hay más razones para el optimismo.

4.- PROGRESAR EN POLÍTICAS SOCIALES
Otra de las dificultades contra las que tendrá que luchar el proyecto europeo es el escaso interés mostrado hasta ahora por la política social. En ocasiones se ha puesto el énfasis en crear mercados y se ha dejado de lado este último aspecto.

El profesor Colin Crouch, de la Universidad de Warwick, estima que recientemente la UE ha adoptado una actitud más agresiva hacia la creación de mercados y ha atacado áreas de política social que antes no contemplaba.

"Si el sistema de protección laboral de las medidas clásicas del pasado industrial ya no funciona eficientemente, y si la combinación angloamericana de flexibilidad del mercado laboral y deuda de los consumidores ha resultado ser un desastre, ¿a qué otros modelos podemos recurrir?", se pregunta Crouch.

Su conclusión es que en este momento es necesario fortalecer las políticas del mercado laboral a nivel europeo,

pero con un conjunto más amplio, más imaginativo y políticamente más diverso de instrumentos políticos que lo que permiten las actuales políticas sesgadas de la UE. Para ello es necesario ir más allá de una perspectiva neoliberal y tener en cuenta una gama más amplia de valores

De otro modo, si la política social y laboral de la UE continúa siendo como ahora, un mayor grado de europeización será un desastre absoluto.

5.- LA CONFIANZA Y LA COOPERACIÓN ENTRE PAÍSES
Para Alberto Alesina, si la UE quiere sobrevivir, es necesario que los Estados miembros aumenten la confianza entre ellos. Asegura que “la confianza mutua es un elemento clave para que un sistema de gobierno funcione sin problemas. Numerosos datos demuestran que la confianza mutua promueve la inversión y el crecimiento, facilita el comercio internacional, mejora el funcionamiento de los mercados financieros, permite a los ciudadanos participar más en actividades sociales productivas y hace que se involucren más en la política”.

El problema que tiene Europa es que según los datos, la confianza entre los habitantes de los diferentes países que forman la Unión es menor que entre los habitantes de un mismo país. Esa desconfianza provoca un exceso de regulación que provoca la ineficiencia de la UE.

La crisis en Grecia y, de forma más general, la divergencia entre el comportamiento económico de los países del norte y del sur de Europa, ha puesto en cierta forma a los europeos en un 'dilema', como señalan los autores Guiso, Sapienza y Zingales: por una parte los europeos son reacios a avanzar hacia una mayor integración (ya que no confían los unos en los otros y están en desacuerdo en aspectos importantes como la política fiscal), pero por otra parte no están dispuestos a renunciar al nivel actual de integración en Europa.

Según concluye Alesina, los ciudadanos de un área monetaria común necesitan un nivel mínimo de confianza para que su unión funcione.

Y contempla dos posibilidades: la pesimista, en la que realmente los europeos tienen razón al no confiar los unos en los otros; y la optimista, en la que los europeos irían incrementando su nivel de confianza en las instituciones.

6.- MEJORAR LA PRODUCTIVIDAD
La ralentización de la productividad en Europa parece haberse producido en un periodo de rápido auge de la economía digital. El lento crecimiento de la productividad podría ser síntoma de un debilitamiento de la innovación y el cambio tecnológico. Es posible que las empresas sean reacias a invertir en esas áreas por el temor de verse inmersas a largo plazo en una espiral negativa de demanda e inversión bajas, en la que los bajos tipos de interés nominales no son eficaces para potenciar la inversión.

Al examinar la evolución de la productividad en Europa desde una perspectiva sectorial, se observa una diferencia sorprendente. Antes de la crisis, Europa tenía en su sector manufacturero (excluida la producción de Tecnologías de la Información y la Comunicación -TIC-) un auténtico bastión de la productividad, mientras que los productos y servicios TIC y, de forma más general, el sector de los servicios de mercado, exhibían una productividad considerablemente más modesta. Sin embargo, desde el estallido de la crisis, Europa también ha perdido su ventaja de productividad en el sector de las manufacturas no relacionadas con las TIC.

La baja productividad de los servicios de mercado (excluidas las TIC) se ha documentado extensamente, pero se agravó de forma significativa a partir del inicio de la crisis, cuando cayó hasta una tasa negativa del -0,1% entre 2008 y 2013.

A la vista de los datos, el economista Bart Van Ark cree muy pertinente centrar la atención en la inversión como herramienta clave para reactivar el crecimiento europeo de cara al futuro.

7.- LA POLÍTICA EXTERIOR DE LA UE
El exministro de Exteriores Javier Solana incide en que al considerar la política exterior europea, tanto desde la perspectiva institucional como operativa, debemos tener en cuenta las características del momento y cómo se presenta el futuro. Muchos de los riesgos a la seguridad de hoy son globales, como los ciberriesgos o el terrorismo transnacional; y no se pueden afrontar, de manera completa y eficaz, desde la soberanía nacional.

Solana indica que actualmente las cuestiones internacionales dominan en gran medida el escenario político europeo. Gran parte de las regiones más inestables y conflictivas del mundo se encuentran en las fronteras de Europa: Norte de África, Oriente Próximo, Turquía, Siria... y esta proximidad acrecienta nuestra responsabilidad en el diseño e implementación de soluciones.

Desafíos a la seguridad como la proliferación de armas nucleares, el crimen organizado, el tráfico de armas y de personas, la desigualdad o las pandemias, nos afectan a todos. Los ciberriesgos constituyen una de las amenazas globales más evidentes en la actualidad. Lo mismo ocurre con la cuestión del cambio climático.

La UE tiene que responder de manera adecuada a la magnitud de los desafíos a los que se enfrenta y a lo que se espera de ella en el mundo. Siendo conscientes de ello, se está elaborando una nueva estrategia de política exterior con un enfoque global bajo el mandato de la alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, que proporciona las perspectivas y el enfoque necesarios para aumentar la acción y la efectividad de la UE en el exterior. Su eventual aprobación en junio de 2016 supondrá un avance significativo para la UE y se espera que cubra las necesidades más urgentes en este ámbito.

Según Solana, "una unión política, como es la UE, no puede permitir que cada país miembro tenga que hacer frente en solitario a los desafíos de sus propias fronteras". Para poder construir una verdadera política exterior común a todos los Estados miembros es imprescindible considerar, de manera conjunta, cuáles son los riesgos a los que nos enfrentamos y elaborar –entre todos– una visión acerca de las posibles soluciones y el papel que la UE puede desempeñar en ellas.

Si trabajamos todos juntos en la misma dirección, si aumenta el grado de confianza y de cooperación, si apostamos por la integración real de los Estados y conseguimos que la unión monetaria vaya acompañada de una verdadera unión bancaria, el futuro que se le presenta a Europa y a los europeos es prometedor.

Descarga el libro La búsqueda de Europa (kindle, epub y pdf) https://www.bbvaopenmind.com/libro/la-busqueda-de-europa-visiones-en-contraste/?utm_source=elespanol&utm_medium=patro&utm_content=libroOM&utm_campaign=elespanol-libroOM&

'Los siete retos a los que se enfrenta Europa' es un contenido elaborado con la colaboración de BBVA.

La UE trabaja para destruir la herencia cristiana
Dentro de la UE, España debe exigir el cese de la injuria permanente de Gibraltar, contrapesar a las grandes potencias que realmente deciden (Alemania y Francia), apoyándose en gobiernos como los de Polonia y Hungría y dejar claro que la soberanía española no se vende ni se regala.
Pío Moa  www.gaceta.es  9 Mayo 2016

La cuestión de Europa tiene para nosotros dos partes: una es la relación entre Europa y la UE. Otra, la relación entre España y la UE. En cuanto a lo primero, ya partimos de un equívoco o usurpación, que iguala Europa con la UE. Son conceptos no solo distintos, sino que van camino de hacerse antagónicos. La principal sustancia cultural europea es el cristianismo, y precisamente la UE trabaja sistemáticamente por arruinarla desde la política. Casi todas las medidas en marcha en la UE (homosexualismo, abortismo, multiculturalismo, etc.) se dirigen de lleno a destruir la herencia cristiana, centrando en el dinero y el sexo los valores que dan contenido a la vida humana. Al cristianismo se le oponen argumentos de libertad y democracia, pero seguramente no es casual que la UE se vaya convirtiendo en una oligarquía burocrática que intenta moldear a la gente regulando no ya su conducta, sino hasta sus sentimientos y vida íntima. Intelectuales lúcidos como Vladímir Bukowski, antigua víctima del sistema soviético, vienen denunciando la deriva totalitaria de Bruselas, que ya pronosticó en el siglo XIX el gran teórico liberal Tocqueville, definiéndola como “despotismo democrático”. Asimismo se intenta disolver las naciones otra esencial característica histórica y cultural europea, corroyendo poco a poco su soberanía e imponiendo el inglés como idioma superior y de cultura.

Tal deriva es curiosa, porque la unión europea surgió después de la guerra mundial como un designio cristiano-demócrata, que heredaba la idea del Sacro Imperio: un continente políticamente unificado y cristiano. Pero esa idea va, una vez más, contra toda la historia real europea. No es casual que se haya declarado a Carlomagno padre de Europa y que le hayan dado al papa Bergoglio el premio de ese nombre. Pero, sin subestimar la importancia histórica de Carlomagno, este representa también una tendencia contraria a lo europeo: la identificación del poder político y el religioso. Claro que desde los primeros proyectos cristianodemócratas la religión ha cambiado, y ahora predomina una “religión” socialdemócrata. Los que la UE llama “valores europeos” son más bien antieuropeos.

Como un mérito históricamente excepcional, la UE se atribuye haber superado las guerras internas europeas desde 1945, pero no es cierto. Quien ha mantenido la paz en Europa ha sido la tutela militar useña. Y cuando estallaron las guerras internas en la europea Yugoslavia, fue nuevamente Usa quien les puso fin. Fuera de Europa, países como Holanda, Francia, Bélgica, Inglaterra y Portugal han sostenido contiendas por Asia y África, a menudo de gran crueldad y que casi siempre perdieron. Y el actual caos y sangrientas guerras civiles en los países árabes deben mucho a la desestabilización propiciada por la UE, que luego quiere lavarse las manos.

En mi opinión, nunca debió haberse superado el nivel de la CEE (Comunidad Económica) y de acuerdos de defensa mutua. La UE es el intento de crear una superpotencia contra el espíritu y tradiciones europeas, y que solo puede causar grandes dificultades en su propio seno y contribuir a crear más problemas en el mundo, como por lo demás viene haciendo.

Por lo que respecta a la posición de España con respecto a la UE, no me extenderé mucho. Los políticos y unos intelectuales incultos (“Entre los intelectuales los hay que tienen cerebro. Es un hecho”, dijo Iván en El maestro y Margarita) dicen que España entró en “Europa” por haberlo hecho en la CEE-UE. Y que a ello debemos nuestra prosperidad y consolidación de la democracia. La realidad es que estando fuera de la CEE-UE (que no de Europa), la economía española creció de modo mucho más sostenido, rápido y sano (con muy poco paro y deuda), que después de entrar; y que desde la entrada ha ido a trompicones, con frecuentes crisis y un desempleo muy alto. Sin contar la última depresión, en la que seguimos sumergidos). En cuanto a la democracia, se olvida un dato clave. Casi todos los países de Europa occidental deben su actual democracia a la intervención bélica y tutela militar de USA. España se la debe a sí misma, a su propia evolución después de superar una república caótica, un proceso revolucionario totalitario, una guerra civil, un intento de reavivar la guerra (jaleado en Europa occidental) y un criminal aislamiento propiciado por esos países que presumen de demócratas. Se nos trata de convencer de que debemos todo a la CEE-UE, y la verdad es que en el intercambio político-moral de la historia salimos con gran superávit. Sin olvidar lo que significa la presencia en nuestro territorio, y en el punto más estratégico, de Gibraltar, colonia de un país “amigo”. Amigo, más bien, de nuestros corruptos, incultos y sobornados políticos.

España no tenía necesidad alguna de entrar en la CEE-UE, aparte de la sandez acomplejada de nuestros políticos gibraltarizados. Pero una vez dentro, ¿qué hacer? Tres cosas, por lo menos: exigir el cese de la injuria permanente de Gibraltar; contrapesar a las grandes potencias que realmente deciden (Alemania y Francia), apoyándose en gobiernos como los de Polonia, Hungría y cuantos vayan ofreciendo resistencia al “despotismo democrático” en marcha; y dejar claro que la soberanía española no se vende ni se regala, y que las decisiones tomadas de modo oscuro y poco representativo en Bruselas o Estrasburgo solo serán aplicadas en España si no contrarían nuestros intereses.

Terror islámico y multiculturalismo, o la UE contra Europa
Pío Moa  www.gaceta.es  9 Mayo 2016

Blog II. Cinco destinos políticos: los protagonistas de la transición: www.piomoa.es
** Gibraltar no es un problema secundario: https://www.youtube.com/watch?v=XbIy4H_Jy2E

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Los recientes atentados de Bruselas han llamado poderosamente la atención sobre una de las consecuencias de la creciente inmigración musulmana. Como dicen muchos, la cosa no es realmente grave, ya que solo una proporción ínfima de los musulmanes parece dispuesta a sacrificarse y sacrificar la vida de otra gente, y los terroristas serán descubiertos y castigados en su momento. Los islamistas se integrarán en la sociedad europea y aceptarán sus valores, solo hay que tener paciencia, comprensión y fomentar el multiculturalismo. Por tanto, el peligro real no está en el propio terrorismo, sino en que este genere una protesta entre la población que a su vez dé lugar a “islamofobia” o “corrientes de odio”. Lleva tiempo hablándose de perseguir y castigar penalmente el “odio” o la “incitación al odio”.

Ciertamente el odio no es un sentimiento sano, aunque el psiquiatra antifranquista Castilla del Pino lo ensalzara diciendo que gracias a él ha progresado la humanidad. Pero intentar reglamentar los sentimientos de la gente, como se promueve en la UE, con las correspondientes sanciones, es algo que ni siquiera el totalitarismo soviético intentó.

Por lo demás, la incitación al odio que pretende castigar la oligarquía de la UE no va más que en una dirección. Así, su preocupación por la islamofobia no se aplica en absoluto a la cristianofobia, que es hoy en la UE una seña de identidad de los poderes políticos y mediáticos. Así, entran como parte del panorama “normal” las calumnias, burlas, profanaciones y violencias, hoy por hoy dispersas pero con una tradición prácticamente genocida contra el cristianismo en España y Francia, también en países ex comunistas. Y hasta podríamos decir que la promoción del islam –pues es una promoción, a poco que se quiera examinar— por los poderes de la UE constituye una manifestación más de cristianofobia, confundida en algunos países como España con un odio abierto o disimulado a la cultura e historia del país.

Pero ocurre que el cristianismo es la base misma de la cultura europea, un hecho que no puede siguiera discutirse. Cristianofobia equivale en ese sentido a eurofobia. Sin embargo, se replica, a “Europa” (la UE) no la caracteriza la cultura cristiana, sino la doctrina de los “derechos humanos”, de la Revolución francesa, la cual no por casualidad se impuso sobre una terrorífica y sangrienta persecución contra la Iglesia y las tradiciones católicas. Por consiguiente se trata de construir una nueva realidad cultural no sobre, sino contra la tradición europea que se remonta al Imperio romano. Ahora bien, la noción de derecho de las personas es muy anterior a la Revolución francesa, con un sólido apoyo en el cristianismo, y en Usa recibió formulaciones no anticristianas sino inspiradas en la tradición cristiana. Por lo demás, la cultura es un concepto mucho más vasto que una doctrina legal: se compone de ideas, creencias, costumbres, arte, conocimientos de todo tipo, también leyes, etc. asentadas en una larga historia. Y eso no se improvisa con medidas legales: lo han intentado los totalitarismos, tratando de moldear a las personas desde el poder, y han fracasado. La sustancia real del llamado multiculturalismo consiste, precisamente, en la abolición de la cultura europea, así como de las culturas nacionales forjadas a lo largo de siglos.

Debemos tener en cuenta, además, la formulación práctica de los derechos humanos por las autoridades de la UE, tan preocupadas por cierto tipo de “incitaciones al odio”: se trata de definir a los valores europeos por políticas como el abortismo (liquidación de una vida humana en el seno materno elevada a “derecho de la mujer”) o el homosexualismo (que equipara la sexualidad normal a otra evidentemente defectuosa e inventa un supuesto derecho que niega el más elemental de un niño a tener un padre y una madre de verdad). Pero no solo eso, se injuria constantemente, se procura el silenciamiento o la muerte civil y se amenaza, incluso con acciones penales, a cuantos se permitan opinar y argumentar contra tales “derechos”.

Estas tendencias nos alertan de una degeneración de la democracia ya señalada por pensadores como Tocqueville: un poder inmenso y tutelar que dirige a los hombres y se encarga de suministrarles todos los goces con tal de que no piensen sino en gozar, que recordaría a la autoridad paterna si como esta buscase preparar a los niños para la edad adulta, pero que en realidad solo persigue mantenernos irrevocablemente en la infancia. La ideología de esa democracia degenerada a la que tiende la UE es la del consumo y la diversión masivas como meta y sentido de la existencia humana.

El problema de la inmigración islámica entra en esa dinámica. El islam es una religión de conquista. Ciertamente los terroristas son muy pocos, pero su apoyo social es mucho más vasto, como indica el fracaso de los intentos de empujar a la mayoría de los musulmanes a condenar o protestar por los atentados. El ideal de esos “derechos humanos” tal como viene practicándose no parece seducir a la gran mayoría de los musulmanes que, donde forman grupos lo bastante numerosos, procuran vivir en barrios islámicos al margen de las leyes de la UE. No es que los burócratas de la UE simpaticen realmente con el islam, sino más bien que lo consideran un instrumento útil para atacar al cristianismo y disolver la cultura europea en un “multiculturalismo”.

¿Son conscientes de estos problemas y derivas las autoridades de la UE? Por supuesto lo son, aunque vagamente. Contra un error común, ellas no son antirreligiosas sino anticristianas, pues tienen su propia religión con una serie de dioses presididos por el dios mayor “Progreso”. Una religión sui generis, compartida en buena medida por los comunistas, como se recordará, y que engendra sus propios fanatismos inmunes a cualquier crítica. Hace poco el presidente húngaro Viktor Orban ha dicho algo importante: “Hoy en Europa está prohibido decir la verdad”. Por “Europa” quiere decir la UE, una confusión demasiado frecuente y que en sí misma implica una falsedad. Pero es cierto: al modo de los países comunistas, la disidencia se intenta ahogar con insultos de “fascista”, “reaccionario” etc. Es significativo que sea en Hungría y Polonia, los países que se rebelaron contra el comunismo, donde más resistencia encuentran las políticas de Bruselas. Vladimir Bukovski, el antiguo disidente ruso que pasó bastantes años en el GULAG, ha denunciado repetidamente la inclinación de la UE a convertirse en un “monstruo” con grandes similitudes con la Unión Soviética: “El propósito último de la URSS era crear y expandir por todo el mundo una nueva entidad histórica, el pueblo soviético. Lo mismo ocurre con la UE: tratan de crear un nuevo tipo de gente a la que llaman “europeos”, sea eso lo que fuere”.

La lengua propia de Cataluña
Vicente Torres  Periodista Digital  9 Mayo 2016

Decía Cela que el hecho de que alguien acierte en una cosa no significa que tenga que acertar en todas las demás. Lo que ocurre es que luego le preguntaban por cosas de las que no tenía, contestaba y su respuesta era admitida, con lo cual se fue creciendo y sentando cátedra en todo.

Francisco Rico, en una entrevista publicada en El Español, afirma que Cela tenía autoridad. Pues no. Cela tiene unos méritos literarios que no se le pueden negar, pero autoridad ninguna. Otra cosa es la atención que le podían prestar los papanatas.

En la entrevista citada, Francisco Rico dice muchas tonterías, como él mismo reconoce al final, medio en broma, pero en unas pocas cosas, precisamente en las que trata de las cuestiones que domina, acierta de lleno. Y es que es lógico lo que dice. La lengua propia de los catalanes es la española. Gracias a ella ha llegado todo el conocimiento a Cataluña.

La lengua catalana es reciente. Antes de Pompeyo Fabra estaba dispersa en varios dialectos y aparte de para ir a comprar lechugas al mercado servía para poco más.

La nacionalista es una ideología basada en quimeras, debajo de las cuales laten el odio y el resentimiento, por lo que al final acaba siendo autodestructiva. Al querer erradicar la lengua española de Cataluña se perjudica a los propios catalanes, sean nacionalistas o no. En el Reino de Valencia también tenemos gilipollas de esos, pero son peores todavía.

Cuando Francisco Rico habla de Cervantes también está bastante atinado, creo yo. Contrasta esta opinión con la que se le adjudicó a Rafael Chirbes en la presentación en Valencia, que tuvo lugar en Fnac, puesto que se puso en su boca la siguiente frase: «¿Te has fijado en que Cervantes despreciaba a sus personajes?».

Por cierto, hay quien ha aprendido español sólo por leer a Cervantes en su lengua. Y hay botarates que pretenden que la olvidemos.

El mito de la austeridad: España registra el menor ajuste público de Europa

El sector público español ha aplicado el menor ajuste fiscal desde que estalló la crisis del euro en 2010
Libertad Digital 9 Mayo 2016

Desde el estallido de la crisis del euro en 2010, comenzaron a implantarse medidas de ajuste fiscal con el objetivo de reducir el déficit y contener el incremento de la deuda pública (zona sombreada del gráfico). Pero, con la excepción de Alemania, las principales economías de la Unión Europea (UE) no han sido capaces de cuadrar sus cuentas públicas. En especial, España (5% del PIB) y Reino Unido (4%) son los grandes países de la UE que registran un déficit más alto.

Entre los países de la periferia, que fueron el foco de los mercados en la crisis de la deuda por la mayor vulnerabilidad de sus finanzas públicas, el ajuste en el déficit ha sido mayor que en las principales economías de la UE, pero, con la excepción de Irlanda, todavía soportan un déficit superior. España figura también como uno de los países con un mayor déficit, en este caso únicamente superado por Grecia.

Para un mejor análisis de la evolución del déficit público habría que seleccionar sólo aquellas partidas en los que el margen la acción del Gobierno es mayor. Un buen punto de partida es el siguiente gráfico de @_combarro_, donde se analiza la evolución del ahorro público primario sobre el PIB -definido como ingresos menos gastos corrientes, una vez excluido el gasto en intereses-.

La cuestión es que los datos demuestran que España ha aplicado el menor ahorro público en comparación con Irlanda, Grecia o Portugal. Es decir, a pesar del extendido discurso sobre la austeridad, el sector público español ha registrado el menor ajuste de los países europeos en crisis.

En este caso, se ajusta el saldo público de transferencias de capital y pago de intereses, al tratarse de partidas que poco tienen que ver con las medidas que un gobierno pueda implementar cada año. Los intereses son una "herencia" de la deuda acumulada, las transferencias de capital -como, por ejemplo, los rescates bancarios-, son también partidas excepcionales, no ordinarias. Entre las principales economías de la UE, España y Reino Unido son lo que, actualmente, sufren un mayor déficit público.

Entre los periféricos, en el inicio de la crisis de 2010, y con la excepción de Italia, que soporta una elevada carga de interés por su elevada deuda, sus economías partían de niveles de déficit similares. Sin embargo, cinco años después, mientras Portugal e Irlanda alcanzan un superávit ajustado, en los casos de Grecia y España la reducción del déficit ha sido mucho más lenta.

¿A qué se deben estas divergencias?

Un análisis de los gastos e ingresos nos puede dar la respuesta. Si se compara el nivel de ingresos y gastos sobre PIB, se observa que en España ni los ingresos ni los gastos actualmente son relativamente elevados.

Por el lado de los ingresos, el incremento de la recaudación en España descansa sobre los impuestos- en especial indirectos como el IVA-, dado que la recaudación por cotizaciones ha descendido. El total de ingresos se ha incrementado más que aquellos países con superávit como son Alemania, Italia o Irlanda, pero menos que en los otros países con un déficit elevado -en el caso de Grecia el incremento de ingresos del 15% es muy superior al resto de países-.

Por el lado del gasto, se han analizado cuatro categorías:

  1. Inversión: concentra el grueso de los recortes en España, ya que se trata de la partida más fácil de ajustar por su menor "coste" social.
  2. Consumo público: ha sufrido un ajuste inferior al de la inversión. Esta partida incluye los salarios de los funcionarios o las compras de bienes y servicios por las Administraciones Pública y es la partida que más se podría asimilar con el concepto de "austeridad" real.
  3. Transferencias sociales: principalmente pensiones y en menor medida paro -la proporción de gasto en pensiones sobre desempleo es de cinco a una-. El gasto en esta partida se ha incrementado, lo que revela un problema de especial envergadura si se tiene en cuenta que los ingresos por cotizaciones descienden. Desde 2009 el peso del gasto en transferencias se ha incrementado desde el 14% al 17% del PIB, incremento superior al del resto de países con las excepciones de Grecia e Italia, mientras que en ese periodo las cotizaciones descienden desde el 13% al 12% del PIB, el mayor descenso de los países analizados.
  4. Resto: incluye el resto de gasto corriente como subvenciones o transferencias corrientes. En esta partida el gasto se mantiene en el mismo nivel que antes de 2010.

En resumen, España registra un déficit elevado, el segundo más alto de la UE tras Grecia. Como consecuencia, España también ha experimentado el mayor aumento de la deuda pública de Europa, tan sólo por detrás de Grecia, Chipre y Eslovenia.

En España se ha reducido el gasto e incrementado los ingresos, pero, visto el elevado déficit actual, no es suficiente. Y no sólo porque el Gobierno haya incumplido de forma reiterada los objetivos de déficit marcados por Bruselas, sino porque los datos muestran que, al contrario de lo que se piensa, España ha aplicado el menor ahorro público de los países más golpeados por la crisis. Por último, y con independencia de cómo se reduzca el déficit, el principal reto presupuestario que afronta el país es la financiación de las pensiones.

Capitalismo vs comunismo: economía planificada, desastre seguro
  9 Mayo 2016

“Went off to school and learned to serve the state, followed the rules and drank his vodka straight, the only way to live was drown the hate” Billy Joel

Una de las ironías de nuestro tiempo es que la mal llamada 'nueva política' rescata del cajón de donde nunca debieron salir algunas de las ideas económicas más desastrosas. En los últimos debates a los que he asistido, aparece como gran idea, como novedad para mejorar el desempleo y la temporalidad, la glorificación de los regímenes comunistas y la economía planificada.

Decía Henry Kissinger que el comunismo suele ser muy popular allá donde no ha gobernado, y parece que aquí algunos le dan esa cualidad mágica que nos ha llevado a llamar “socialdemócrata” al intervencionismo y comunismo más retrogrado.

Los efectos de la economía planificada son siempre los mismos:

- La mala asignación de capital se perpetúa por decisión de un comité- La productividad e incentivos para mejorar e innovar se dilapidan.- Y, lo que es más importante, los efectos negativos se mantienen durante décadas

Por ello, analizar los errores de la economía planificada es siempre bueno mirando a una cultura similar. O un mismo país. Alemania. Decía un amigo que el comunismo es un sistema tan malo que ni los alemanes fueron capaces de hacerlo funcionar. 

El New York Timesmostraba hace poco como, a pesar de haberse invertido más de 1 billón de euros en la reunificación alemana, y conseguir que el PIB per cápita de Alemania del Este se duplique en los últimos 25 años, persiste parte del retraso acumulado durante el régimen comunista, que hizo que el PIB per cápita del Este comparado con el de Alemania Occidental fuera menos de un tercio. La economía de la Alemania del Este colapsó bajo el peso de su industria obsoleta, de la acumulación delirante de inventarios para “aumentar el PIB” aunque no se vendieran, y su régimen quebró, ante el peso de una deuda impagable, contraída tanto con la URSS como con otros países.

¿Cómo se atacó el problema? Con más planes de “crecimiento” estatal, más gasto y más deuda. En “The Plans That Failed” de G. Pritchard se describe con todo rigor como el planificador estatal agrandaba el agujero ante la negativa a reconocer problemas evidentes de productividad y obsolescencia con el único objetivo de "producir”, acudiendo a la represión cuando su “paraíso” generaba descontento generalizado .

Y esa es la preocupación. Que los desequilibrios y retrasos creados durante el periodo de planificación comunista tardan décadas en solventarse. Y aunque se haga un esfuerzo posterior de generosidad a la alemana (equiparando la moneda de uno y otro lado, y creando un ente, Treuhand, que hizo todo lo posible por capitalizar y mantener viva la zombificada industria del Este), fracasa. He tenido la oportunidad de leer dos estudios magníficos, Economic Growth in Europe Since 1945 (Crafts, Toniolo, Cambridge University) y Planning Ahead and Falling Behind (J. Sleifer) y sorprende como, incluso si usamos las cifras de PIB manipuladas por el régimen para dar cifras de crecimiento espectaculares, el retraso con respecto a Alemania Occidental era tan brutal que en 1990 el PIB per capita en el Oeste era de 22.000 euros comparado con 9.400 en el Este, más del doble.

".

El propio Nicholas Crafts autor de Economic Growth In Europe, explica que, si las cifras de crecimiento de PIB de Alemania del Este hubieran sido ciertas, habrían alcanzado al Oeste en productividad y calidad de vida y la revolución de 1989 no se habría dado. Sin embargo, los ciudadanos se escapaban en una sola dirección. Pero incluso si nos las creemos, la diferencia es abrumadora. En The Rise and Fall of the Soviet Economy de P. Hanson, un estudio nada negativo con la URSS, se nos muestra otra evidencia. Por qué colapsa un régimen que es una potencia mundial militar y en materias primas y, sin embargo, vence una potencia importadora neta de petróleo y otras commodities.

Décadas de mala gestión económica, unidas a un régimen corrupto y decadente, llevaron a que la URSS se desintegrase por sí sola. Algunos nos repiten una y otra vez que el estado debe gestionar la economía y no tener criterios “economicistas”. En realidad, lo que termina ocurriendo cuando el sector estatal pierde los más elementales objetivos económicos es que el problema que crea se acumula y termina hundiendo el propio sistema. La planificación no es mala cuando se tienen en cuenta los cambios de ciclo, cuando no se destruye la meritocracia y el beneficio, que es en sí mismo el ejemplo de que la planificación funciona. Cuando se convierte en un dogma para perpetuar el control político a costa de todo, no solo no se consigue prosperidad ni calidad de vida, sino que se dejan los efectos negativos durante décadas.

".

Lo que no ha funcionado nunca -poner el control de la actividad económica en manos de políticos- no va a funcionar ahora. El capitalismo tiene muchos errores, pero una ventaja clara, se adapta a la realidad cambiante y los subsana para persistir. El comunismo la ignora y persevera en lo que decide el burócrata que es correcto, y cuando no funciona, usa la represión sobre sus ciudadanos en vez de adaptarse.Me dirán ustedes que todo esto lo sabe todo el mundo, que vaya novedad. Pero no. La corriente que glorifica el intervencionismo más represor no para y, lo que es peor, se extiende. El que se cree que no funcionó en la URSS, Venezuela, Cuba, Corea del Norte o Alemania del Este porque no lo aplicó un grupo de profesores españoles, está condenado a repetirlo

La foto de la vergüenza
EDITORIAL Libertad Digital  9 Mayo 2016

El presidente de Castilla-La Mancha, el socialista Emiliano García-Page, asistió el pasado jueves a la entrega de los Premios Internacionales de Traducción Rey Abdulá ben Adbelaziz, concedidos por Arabia Saudí, que en la edición de este año se han entregado en la ciudad de Toledo, cuya Escuela de Traductores se ha contado entre los galardonados en esta séptima edición.

García-Page ensalzó en su discurso la labor que desempeñan los traductores en pro del entendimiento intercultural, "una obligación moral de todas las religiones y civilizaciones", y aseguró que era un "honor inmenso" para España, Castilla-La Mancha y Toledo albergar los referidos premios, uno de los cuales fue a parar a una individua que acudió a recogerlo ataviada con un burka negro que la ocultaba por completo; de hecho, sólo se le veían las gafas.

García-Page aplaudió a esa mujer irreconocible que subió al estrado luciendo la prenda que simboliza la aberrante opresión de la mujer en países como Arabia Saudí, donde sus semejantes son súbditas de segunda condenadas a una invisibilidad tremenda, materializada en ese atavío infame, que por sí sólo representa una ominosa refutación de los valores que resaltó en su discurso el mandatario socialista.

No, no es un "honor inmenso" sino una absoluta infamia dar cobertura oficial a actos de este tipo, pues al fin y a la postre sirven para normalizar una abominable anormalidad, que no hay que celebrar sino vituperar y combatir. García-Page debería sentir no orgullo sino una profunda vergüenza, así como las feministas que demuestran su baja estofa cada vez que callan ante un atropello misógino con marchamo islamista. Qué repugnante cobardía, la de la banda asaltacapillas. Y tienen la desfachatez de proclamarse luchadoras por la liberación femenina.

Grecia, otra vez en la cuerda floja
Editorial La Razon  9 Mayo 2016

Que el propio ministro de Finanzas griego, Euclides Tsakalotos, haya reconocido por escrito que Grecia corre el riesgo de convertirse en un «Estado fallido», y no sólo económicamente, demuestra hasta qué punto eran vanos ejercicios de voluntarismo las promesas electorales de la izquierda populista que hoy gobierna el país heleno.

Grecia está otra vez en la cuerda floja, a merced de la buena voluntad del Eurogrupo, que hoy debe decidir si se cree las cuentas que le ha presentado Atenas y, en consecuencia, aprueba pagar el tercer tramo del rescate de 80.000 millones de euros pactado con el Gobierno de Alexis Tsipras.

A cambio, los griegos tendrán que aceptar una nueva reducción de sus pensiones de hasta el 30 por ciento y sufrirán un nuevo incremento de la presión fiscal.

Aquellos lemas de campaña de que «paguen los ricos» se han transformado en la cruda realidad de nuevos impuestos generales para todos. Son las consecuencias de la demagogia, más graves cuanto se siembran sobre una ciudadanía inmersa en la penuria y el desconcierto.

El anterior Gobierno, de centro derecha, había conseguido superar lo peor de la crisis, aunque a base de grandes sacrificios. Todo se fue por la borda tras los cantos de sirena de la izquierda populista y, otra vez, Grecia está en la cuerda floja.

276 menores asesinados en Paracuellos, ¿memoria histórica?
Juan E. Pflüger  www.gaceta.es  9 Mayo 2016

Entre el 7 de noviembre y el 3 de diciembre de 1936, en torno a 5.000 españoles fueron asesinados en Paracuellos del Jarama. Víctimas del terror rojo en Madrid del que en gran medida fue responsable Santiago Carrillo. Hoy nos centramos en este blog en 276 de estas víctimas, asesinadas en el propio sitio de Paracuellos en su mayor parte, y algunos en las localidades de Aravaca y Torrejón de Ardoz.

El más joven de las víctimas de la represión tenía tan solo 13 años. Se llamaba Samuel Ruiz Navarro y se desconoce los crímenes de los que habría sido acusado a esa edad. Aunque bien mirado, ninguno de los asesinados por los milicianos en Paracuellos había cometido delito o crimen alguno salvo el de pensar de manera diferente a quienes apretaban el gatillo amparados por las pañoletas rojas del PCE.

Otras dos de estas víctimas, calificadas por quienes justificaron entonces el asesinato de los quintacolumnistas –enemigos de la revolución comunista- como enemigos del pueblo, tenían apenas 15 años. Sus nombres eran Manuel Pedraza García y Francisco Rodríguez Álvarez. Con la misma posibilidad de haberse posicionado ideológicamente que el niño de 13 años.

Además de ellos, decenas de chicos de 16, 17, 18,… así hasta los 21 años. De esta lista, que fue publicada como esquela en el año 2006, están sacados los asesinados a la edad de 22 años a pesar de que en la Segunda República la mayoría de edad se había situado en los 23, frente a los 25 que se establecía hasta entonces.

La mayor fosa común de la Guerra Civil está en Paracuellos del Jarama. Habría que explicar a los defensores de la memoria histórica que los que la llenaron de cadáveres inocentes fueron los comunistas, socialistas, anarquistas y demás republicanos. También habría que explicarles que los familiares de estas víctimas no conocen el lugar exacto en el que están los cuerpos de sus allegados, a pesar de los cuarenta años de franquismo.

También habría que explicarles que en el asesinato masivo organizado por los dirigentes del bando republicano, se trasladaba a los condenados en autobuses de dos pisos para agilizar el exterminio y que eran sacados de las cárceles con la excusa de un traslado a Valencia.

Además deberían saber que morían ametrallados, atados de dos en dos, que se aprovechaba el peso de unos para arrastrar a los otros al fondo de la fosa y que en la mayoría de los cuerpos que se han individualizado –casi 1.000- no había tiro de gracia. Se les dejaba morir desangrados en una lenta agonía o se les echaba tierra encima cuando todavía no estaban muertos.

Quizá los defensores de la mal llamada memoria histórica deberían saber los crímenes que cometieron los que lucían las banderas tricolores de la república que ellos usan para reclamar unos supuestos derechos que sus anhelados líderes no concedieron a miles de españoles, al menos 5.000 de ellos en Paracuellos del Jarama.

Puedes comentar el blog con el autor en @Juanerpf o en la página de Facebook Los Crímenes del Comunismo.

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