AGLI Recortes de Prensa   Martes 10  Mayo  2016

La capitulación como ofensa
Hermann Tertsch ABC 10 Mayo 2016

Hace décadas que la derecha entregó la educación a los nacionalismos, en la ridícula suposición de que podría vivir al margen de la peste ideológica

NO ha hecho falta esperar a que llegara al poder el Frente Popular. Cuando llegue -lo que vista la energía y convicción de sus adversarios será pronto- ya permitirá que cada región hasta ahora española se dedique a la fabulación de toda una nueva leyenda mágica como pasado propio. Y haga desaparecer los molestos rastros de la milenaria historia de la nación española. Pero de momento, sin tener el poder central, las fuerzas izquierdistas y separatistas no dejan de avanzar y conquistar posiciones fundamentales en la batalla de las ideas y en su ofensiva por consumar la reescritura falsificadora de la historia. Ahora han logrado otro paso capital: que las fuerzas que se pretendían defensoras de la Constitución, de la Nación española y su legado histórico abdiquen definitivamente de su compromiso en la lucha ideológica por las mentes y los corazones de las generaciones jóvenes. El Gobierno renuncia a todo intento de unificación de criterios y contenidos en la educación de los niños y jóvenes españoles. Y asiste al desacato generalizado de las autonomías en materia de educación con la misma pasividad que a la desobediencia sistemática y el desprecio al Estado de unas instituciones que su política -mejor dicho, su falta de política- y la complicidad socialista han dejado en manos de comunistas y ultras separatistas.

El presidente del Gobierno y su equipo abandonan, sin lucha, sin esfuerzo, con perfecta indiferencia, una tras otra, todas las plazas en las que debía ser defendido el proyecto nacional de reconstrucción y rehabilitación para una España fuerte, abierta y normalizada en el siglo XXI. Es la capitulación de toda idea nacional como una ofensa sistemática, más allá de su electorado, a una Nación que exigía y merecía ser defendida. Si esa abdicación ya la había hecho el PSOE, el PP ha cumplido esa máxima de que la derecha española emula lo peor de la izquierda, siempre con retraso. La única idea que defiende ya es la supervivencia, cueste lo que cueste, duela lo que duela, de su jefe Mariano Rajoy y quienes le rodean. Por eso tratan con desprecio a todos menos a los enemigos del Estado, a esos que deben cumplir la función de asustar lo suficiente a la maltratada clase media como para convencerla de votar, nariz tapada o vergüenza confesa, a lo que presentan como única alternativa al caos y a la destrucción de España. Tan creíble han querido hacer el fantasma de la destrucción que este está mucho más vivo que el propio Gobierno.

Hace décadas que la derecha entregó la educación pública y la hegemonía cultural a la izquierda y a los nacionalismos, en la ridícula y egoísta suposición de que podría vivir al margen de la peste ideológica del resentimiento social y el victimismo tribal. La cúpula del PP, atenazada por la mala conciencia y por temores a un poder mediático entregado a los enemigos por cálculos torticeros e inconfesables, huye ahora de todo conflicto. Y busca abrazarse a lo que sea para salvar al soldado Rajoy, ya sea Ciudadanos, PSOE o a un pedazo de este, si logran romperlo, que es posible. Pero todos huyen del PP hacia la izquierda. Y el PP de Rajoy detrás. Así queda en un rincón, ignorada, marginada y apestada, la idea de renovación e integridad nacional, del retorno del imperio de la ley y la unidad en defensa de la libertad y el bienestar frente a las amenazas extremistas destructivas y sus mentiras. Millones de españoles políticamente huérfanos se debaten entre la rabia y el miedo. Y al Gobierno lo único que parece interesarle es que lleguen al 26-J lo bastante asustados como para pensar que todo lo demás es peor que Mariano.

Los mimbres del 26J y la profecía autocumplida
Javier Benegas www.vozpopuli.com 10 Mayo 2016

Aún no ha empezado la campaña electoral y el PP ya tiene su estrategia, al menos el trazo grueso. Nada de ensanchar el horizonte de votantes. Con la marca más que quemada, calcinada, e incapaces de mover una sola pieza, aunque sea de cara a la galería, el objetivo es apropiarse de 400.000 sufragios del total que, según las encuestas, irían a parar a Ciudadanos. De conseguirlo, el PP sería, esta vez con un poco más de margen, el partido más votado, el tuerto en el país de los ciegos, forzando así a que su candidato, sea Rajoy o Al Capone, termine investido Presidente. Ese es el plan, el único, seguir siendo la cuña que, por sí sola, puede bloquear los engranajes del Estado y tener cogidos por los menudillos a los mandamases del IBEX. Porque sin gobierno no hay legislación a medida, no hay BOE otorgando rentas no competitivas. He ahí la peligrosa incertidumbre.

¿Qué mayor evidencia puede haber de las miserias de este PP que tan cutrísima estrategia, ese enfilar contra Ciudadanos para rapiñar un puñado de votos? Ni que decir tiene que esquilmar los votos del partido de Rivera podría derivar en un error de cálculo que beneficiara a la izquierda. Pero a esto se reducen los principios peperos: mantenerse en el Poder a toda costa, caiga quien caiga. Hasta ahí alcanza el ideario de sus líderes, los que están y los que aguardan. “Quien resiste, vence”, es el santo y seña. Y que el cielo se desplome sobre nuestras cabezas. En definitiva, esta es la estabilidad que pregonan, el sentido común, la sensatez que, según ellos, España necesita.

Ciudadanos, por el contrario, sí tiene principios: la redistribución de la riqueza y los derechos colectivos por encima de los individuos. Al fin y al cabo, un socialdemócrata no es más que un comunista dotado de una extraordinaria paciencia. Dinamarca es su paradigma, el espejo en el que se miran: mucha educación, mucho servicio social, mucho impuesto y, claro, algo más de libertad económica para sostener el invento… y también mucho suicidio, aunque lo callen. Como también silencian que, a pesar de que Dinamarca dedica el doble de recursos que España a perseguir el fraude, el tamaño de su economía sumergida supera el 18% del PIB. Y de ahí los daneses no se apean.

Ciudadanos es el ratón que parió la montaña del IBEX cuando el PP a punto estuvo de colapsar bajo el peso de su propia inmundicia y casi arrastra al sistema consigo. Era peligroso tener todos los huevos en la misma cesta. Algo había que hacer y así se lo vendieron a Mariano, como una muleta. Su eslogan de la anterior campaña, “el cambio sensato”, nunca estuvo dirigido al “pueblo”, sino a los gerifaltes escépticos que no las tenían todas consigo.

Además de mucho profesional del transfuguismo, hay en sus filas demasiado leguleyo, demasiado funcionario en excedencia y demasiado síndrome del hijo único; gente a la que papi y mami pagaron oposición, preparador y años de improductividad laboral para que memorizara temas, dicho sea con todos los respetos. Ni un solo personaje de éxito proveniente del mundo real (o irreal, según se mire); es decir, de la empresa y la creación de riqueza. Todos políticos profesionales, funcionarios o leguleyos. Si acaso, gente meritoria en las bases, abandonada a su suerte, sobre todo en Cataluña, y algún que otro cerebro en las alturas. Un proyecto nacido para salvar al Régimen mediante microcirugía, eso es en esencia Ciudadanos.

Del PSOE, poco que decir. Una formación en las últimas, partida en dos: varonías y bases. Por arriba, sistema; por abajo, podemismo. Una vela a Dios y otra al diablo. En el medio, un líder de circunstancias, Pedro Nada, al que más le valdría buscar trabajo fuera de la política.

Queda la izquierda polimorfa, que, con Podemos como buque insignia, seguido de las mareas y las confluencias, los fósiles comunistas, los separatistas y hasta los animalistas, juntos o revueltos, aspira a tomar las más altas instituciones. Una tropa con mil y un caudillos dispuesta a llevar al Régimen hasta sus últimas consecuencias, y a la que podrían sumarse los restos de un PSOE en sus horas más bajas, porque de algo tendrán que seguir viviendo quienes no saben hacer la o con un canuto.

Así se presentan los nuevos comicios, con la política -la nueva, la vieja y la mediopensionista- secuestrada por funcionarios, buscavidas y puritanos nada puros. Estos son los mimbres del 26J. Y Margallo su epítome, “Nos hemos pasado cuatro pueblos en el tema de la austeridad”. El Régimen desmoronándose sobre sí mismo, la profecía autocumplida.

¿En serio?
Vicente A. C. M.  Periodista Digital 10 Mayo 2016

No hace falta incidir sobre el lamentable papel de Mariano Rajoy en lo que me pareció su canto de cisne en la política. Un hombre que, como les pasa a muchos otros en su vida profesional, nunca ve el momento de su retirada y, como los malos actores, no saben hacer dignamente “mutis por el foro”. El inicio de precampaña electoral no ha podido ser más patético, amén de censurable e ilegítimo por el marco elegido. Un mensaje donde Mariano Rajoy aparece con el fondo de una de las ventanas del Palacio de la Moncloa, sede oficial del Presidente del Gobierno, sentado en plan informal con chaqueta y sin corbata y con un aspecto avejentado, cansado y sin una pizca de entusiasmo. Una especie de autómata que iba trabajosa y lánguidamente siguiendo el texto de la pantalla que tenía en frente, añadiendo a esa impresión de desgana, la nula transmisión de fuerza y veracidad al discurso que leía. Lamentable la puesta en escena, lamentable el discurso y lamentable la actitud de un Mariano Rajoy que, por si alguien mantenía alguna duda, ayer la despejó del todo con su triste y desapasionada aparición grabada.

Porque lo que ayer se corroboró de forma contundente es que Mariano Rajoy no puede ser el candidato del PP y que permitirlo es un acto de irresponsabilidad cuyas consecuencias para España y su futuro pueden ser nefastas. El PP no puede seguir ignorando esa realidad y permitir que la actitud de un solo hombre y sus lamelibranquios aduladores bloqueen el urgente e ineludible Congreso del partido donde se dé una oportunidad a la regeneración. Una apertura de puertas y ventanas necesaria para renovar un ambiente enrarecido por los malos efluvios de la corrupción. Una gangrena que hiede desde hace tiempo y que se ha dejado pudrir hasta que ha puesto en peligro la supervivencia del PP.

El mismo lema de campaña “España en serio” puede dar una idea equivocada y contraria a lo que se pretende. Porque la pregunta es si lo que se ha hecho por el PP en su pasada legislatura no era serio. Y la verdad es que muchos ciudadanos, incluso algún Ministro lenguaraz, pensamos que nunca el PP quiso actuar en serio contra los verdaderos problemas de la economía, el sobredimensionamiento de las Administraciones, los elevados salarios públicos en altos cargos de las Autonomías, el descontrol del gasto y del déficit, etc., lo que la oposición ha criticado como la política de la austeridad. Una política basada en hacer recaer todo el esfuerzo sobre los ciudadanos, blindando de ese sacrificio a la casta política y a sus protegidos: asesores, contratados en empresas públicas, etc.

Y es que no es serio acudir como único argumento al ya desgastado “o yo o el caos” y anunciar que viene el lobo comunista. Porque, aunque eso sea verdad, lo que se espera es un cambio radical de actitud en quien se ha ofrecido como el garante de los valores democráticos y de las libertades, cuando hace tiempo que abandonó, si es que alguna vez los tuvo, los valores fundacionales de la derecha liberal y conservadora previos al vergonzoso Congreso de Valencia. No es serio ni realista dejar todo en manos de una clase media, granero tradicional de votos del PP, acosada y arruinada por los impuestos, por la congelación de salarios y por la guadaña del paro que ha terminado por llegar a un amplio espectro de la sociedad.

El PP, en su afán de debilitar al PSOE, ha contribuido decisivamente al desarrollo del monstruo populista y demagógico de PODEMOS y al ascenso mediático de líderes como Pablo Iglesias o Juan Carlos Monedero. Gentes que se presentan como iconos del pueblo español, capaces de convencer a millones de ciudadanos radicalizados como respuesta a la falta de alternativas de futuro de trabajo, y la actitud de unos partidos políticos y sus dirigentes, que solo se preocupan de su futuro y manifiestan su falta de empatía con el sufrimiento de sus conciudadanos. Porque lo que ayer transmitió Mariano Rajoy en su vídeo fue la imagen del fracaso, de acudir a “la épica” sin nada que ofrecer salvo aumentar el miedo de los ciudadanos a que la situación empeore y vayamos de Guatemala a Guatepeor.

En lo único que tuvo razón Mariano Rajoy es que esto no solo puede cansar sino que puede ser un suplicio y que, tras los resultados de las nuevas elecciones del 26J entremos en una especie del ”día de la marmota” o lo que es peor, se forme un Gobierno multipartito a la valenciana donde domine la extrema izquierda en un Frente Popular anacrónico e incompatible con la democracia. Lo que es muy preocupante es pensar que si esta pandilla comandada por Mariano Rajoy son los que dicen ir “en serio”, el resto deben de ser los payasos del circo que está montado.

¡Que pasen un buen día!

Ministerio de cohesión territorial
Antonio Jaumandreu   Periodista Digital   10 Mayo 2016

Parece indudable que el estado de las autonomías que estableció la constitución de 1978 puso en marcha una serie de efectos que en aquel momento probablemente ni siquiera eran previsibles, salvo tal vez para algunos muy clarividentes. Y en todo caso, entonces seguramente primaban otros intereses que se consideraron superiores y mucho más urgentes. No echemos por tanto la culpa de manera automática a los constituyentes.

Pero la realidad es que el sistema creado, no experimentado hasta entonces y elaborado ex novo está produciendo una serie de efectos muy nocivos para los intereses generales de España. En el terreno económico, en el político y en el social o convivencial. Lo resumiría diciendo que se han puesto en marcha unas fuerzas centrífugas que por definición casi física o científica tienden a más mientras no se haga algo por invertirlas, o al menos frenarlas.

En unos casos, los más graves, porque la gobernación de algunas de esas comunidades autónomas ha caído en manos de partidos que defienden decididamente la secesión, y que con inaudita impunidad han podido ir creando una ficción de estado propio que ha ido calando como si de una realidad se tratase, en buena medida por la absoluta renuncia de la administración central a defender sus posiciones y, sobre todo, el interés general. Han avanzado hasta extremos que creo que ni ellos esperaban sin encontrar resistencia alguna, ni legislativa ni política.

Y en los otros casos porque el clientelismo que este sistema genera, al multiplicar el número de instituciones políticas, ha convertido a los políticos locales en reyezuelos preocupados únicamente de su propia permanencia en el poder autonómico y dispuestos a todo con tal de garantizarla. La política autonómica es una gigantesca, colosal agencia de colocación para políticos y vividores de la cosa pública que, conscientes de que a escala nacional su mediocridad les impediría alcanzar puestos de una mínima responsabilidad, acaban creando pequeños universos políticos a la reducida escala de sus escasas capacidades y de sus desmesuradas ambiciones, y han constatado que el reclamo de “todo para mi terruño” funciona entre un electorado que por una parte tiende a un egoísmo localista preocupante, y por otro no recibe desde la política nacional un mensaje suficientemente valiente e ilusionante.

Desde el punto de vista económico el estado autonómico es una auténtica ruina, en buena medida por el gasto político que genera el hecho de mantener 17 administraciones con todo lo que ello implica. Gasto político, insisto, puramente representativo y en general artificioso. Cada autonomía, aunque represente a un número muy reducido de ciudadanos, crea en su entorno toda la parafernalia propia de un mini estado, aparatosa y ridícula. Y costosa, sobre todo costosa. Pero cuanto más se agrande a más personas permite colocar, y eso a su vez aumenta las posibilidades de ganar una y otra vez las elecciones, y así sucesivamente. Un círculo vicioso.

Desde el punto de vista político debilita las estructuras del estado y sus capacidades de decisión sobre temas de interés general, puesto que cada trámite requiere ahora la aprobación de la asamblea de turno, siendo la realidad que, a menudo, el superior interés general de la nación puede ser contrario al interés particular de un territorio. El bloqueo, o al menos el retraso, está casi asegurado. Se da además la circunstancia de que los periodos electorales se intercalan de forma que, por el consabido efecto péndulo, los votantes que apoyan a un determinado partido hoy suelen mostrar su descontento votando a la oposición dos años después, con el resultado de que los partidos que gobiernan el estado y las autonomías suelen ser a menudo rivales entre sí y juegan al mutuo sabotaje. Pero de un tiempo a esta parte, y por el “efecto reyezuelo” al que antes nos referíamos, ni siquiera está garantizada para el interés general la lealtad de los gobernantes autonómicos del propio partido que gobierna la nación.

La pregunta acaba siendo fácil: ¿quién y con qué medios mira por el interés general de España, que frecuentemente no coincidirá con el particular de ciertas comunidades? Apenas nadie ya. Cada ministerio está enfrascado en mil pequeñas batallas legales y políticas con diversas comunidades, y cada comunidad juega a eludir los límites del estado para conseguir administrar más y más recursos, que es en definitiva el objetivo que permite gestionar y hacer crecer esas gigantescas agencias de colocación a que me refería antes. Es la vieja imagen del elefante aguijoneado por miles de pequeños insectos: toda su fuerza no es capaz de atender tantos frentes y pequeñas agresiones. Al final, el mensaje de la vieja canción La estaca se vuelve cierto: “si tú estiras fuerte por ahí y yo estiro fuerte por aquí, seguro que cae...”.

Urge la creación de un ente, con el máximo rango posible, que intente poner freno a esto, ordenarlo. Y sabe Dios que soy contrario a aumentar la administración y a generar nuevos organismos o entidades. Pero en este caso le veo una utilidad inmensa, que roza de lleno la necesidad. Llamémosle para entendernos ministerio de cohesión territorial. Un organismo que tuviese como objetivo garantizar en todo momento que la actuación de todas las administraciones públicas sea conforme al interés general. Que revisase no ya la legislación autonómica, que también, sino incluso sus políticas, y recomendase acciones, mediaciones, posiciones que ayudasen al bien general. Que liberase a los ministerios respectivos de la carga de su cotidiana batalla con las administraciones autonómicas, que dirigiese la política de recursos al Tribunal Constitucional, que armonizase y racionalizase la acción de las autonomías.

Y es que no tiene sentido que sean las autonomías las que blinden sus competencias frente al estado del que forman parte. Tendrá que ser en todo caso el estado el que blinde competencias frente a unas autonomías que pugnan, por los diferentes motivos que hemos visto, por arrancárselas a dentelladas sin que ello suponga por otra parte ninguna ventaja para el ciudadano. Porque vamos a ver, ¿qué sentido tiene que cada comunidad tenga por ejemplo una ley de memoria histórica o de muerte digna,por poner dos ejemplos, si bastaría con remitirse a la legislación estatal? Sencillo: la creación de una ley propia, aunque se diferencie mínimamente de la nacional, permite crear los organismos correspondientes para su aplicación, con la consiguiente posibilidad de colocar a unos cuantos elegidos más.

Ese “ministerio” debería poder analizar además en su conjunto las políticas de las CCAA, ya que a menudo sus verdaderas intenciones disgregadoras no se plasman directa y visiblemente en normas individuales, sino en conjuntos de políticas que producen efectos a largo plazo. Y debería poder recomendar también a la propia administración central políticas que contrarrestasen los efectos negativos que para el interés nacional supongan esas actuaciones.

Debería asimismo disponer de una considerable “potencia de fuego” pedagógica, informativa y divulgativa, no en vano parte importante del secreto del avance de las tensiones separatistas se basa en un uso desaforado de la propaganda.

Es evidente que la creación de un ente de este tipo es una utopía hoy por hoy: ninguno de los partidos con responsabilidades de gobierno está por la limitación del poder autonómico, ya que por la política de colocación de militantes y amigos que permite constituye una base muy sólida de poder territorial desde la perspectiva partidista. Caciquismo en estado puro, por decirlo claro.

Pero si algún partido con mínimas posibilidades de adquirir alguna cuota de poder se atreviese a formularlo, de manera sin duda mucho más delicada de lo que yo lo he hecho (las resistencias serían brutales), tengo la convicción de que buena parte de la ciudadanía lo respaldaría con su voto.

Mi opción política
Amando de Miguel Libertad Digital 10 Mayo 2016

Voy a ser científico. Parto de una escala de 10 enunciados, que representan los ideales del partido político que yo votaré. Aplico la escala a las ideas y conductas de los partidos en liza. El que saque más puntos, de cero a 10, es el partido al que voy a dar mi voto el 26 de junio.

1. El partido debe ser esencialmente democrático. ¿Cómo se nota? No porque realice las llamadas elecciones primarias, que son solo una pamema. Hay otros indicadores mucho mejores. Por ejemplo, que abomine de la práctica de lo que llaman mailing, enviar la papeleta del voto a casa. Las listas de los partidos deben estar colocadas dentro de una cabina (aunque solo sea un receptáculo tapado por una cortinilla). Los electores deben introducir ahí la papeleta en el sobre. Es una vergüenza que el sobre lo lleven desde casa. Se trata de un requisito elemental para una democracia: que el voto sea secreto. No es mucho pedir.

2. El partido no debe auspiciar el separatismo, ni siquiera transigir con él. Ese rechazo no es ningún acto heroico. Se deriva de la Constitución. Otra cosa es que haya legalmente partidos separatistas. Me repugna, pero habrá que respetar la ley.

3. No es decisivo que el partido tenga que ser de derechas o de izquierdas. Ambas inclinaciones valen. Lo que no sirve es que se diga de centro. El centro no existe en política. Suelen decirse de centro los de derechas que se sienten avergonzados de su posición. Por lo mismo, suelen decirse progresistas los que no se atreven a considerarse de izquierdas.

4. El programa del partido debe contener un punto fundamental: bajar los impuestos y reducir el tamaño de la Administración Pública, especialmente de los funcionarios a dedo, (los famosos asesores).

5. El partido debe renunciar a todo tipo de subvenciones públicas directas o indirectas. Naturalmente, debe propiciar que tampoco existan para los sindicatos, las patronales o las fundaciones de los partidos.

6. El partido debe renunciar a los coches oficiales (especialmente los del partido). Es una mera cuestión simbólica, de estilo. Pero la considero fundamental para que creamos en la regeneración democrática.

7. Los líderes deben haber trabajado durante años en empresas privadas u organismos públicos. No vale que hayan sido siempre liberados de un partido o de un sindicato. Da vergüenza que exista ese tipo de actividad.

8. Es conveniente que los líderes hayan administrado alguna vez dineros públicos con honradez y eficacia. No basta con que no hayan sido imputados por los tribunales.

9. Los líderes deben dominar el arte de hablar en público sin necesidad de leer.

10. Los líderes deben traslucir que han leído libros. Eso se nota en1seguida. No hace falta que citen títulos de libros o autores.

Por mi gusto, añadiría más criterios para distinguir el trigo de la paja, pero creo que con el decálogo apuntado va de sobra. Se puede tolerar que las exigencias para los líderes no las cumplan todos los diputados de la respectiva formación, pero deben distinguir a lo que se llama la cúpula del partido. Se observará que ni siquiera paso a enunciar el tipo de programa electoral. La razón es que los programas se parecen bastante. Uno no vota por ellos, pues ya se sabe que luego no se cumplen y no pasa nada. Un buen programa electoral no debería pasar de las 600 palabras, más o menos la longitud de este artículo.

Entiendo que el decálogo es muy personal, pero el voto también lo es. Los enunciados dichos los aplico para justificar mi conducta en la fecha de los comicios. Tampoco creo que haya partidos que cumplan los 10 puntos dichos. Mucho me temo que casi todos van a dar suspenso en mi baremo. Ahí entra una nueva duda. ¿Tendré ánimo de votar al partido con más puntos en el caso de que no llegue al aprobado? Pido consejo a los lectores.

Cataluña, la autonomía más endeudada
Cataluña tiene una deuda 72.274 millones de euros, más de un tercio de su PIB, la cifra más alta de entre todas las CCAA. Según el informe de EAE, Madrid tiene una deuda del 13% de su PIB.
Gaceta.es 10 Mayo 2016

Cada español debe un 4,8% más por la deuda pública que hace un año. Son datos que recoge el la escuela de negocios EAE tomados del Fondo Monetario Internacional (FMI). Según el organismo mundial, la deuda pública total alcanzó los 1,082 billones de euros, el 98,6% del PIB.

Durante los años de la crisis (2008-2015) la deuda pública española se ha incrementado un 145%. Con respecto al PIB, se ha pasado de una deuda que suponía el 39,4% a una deuda de prácticamente la totalidad del PIB (98,6%). No obstante, según prevee EAE, la deuda descenderá hasta 2020, año en el que supondrá el 94,21%.

Madrid, la menos endeudada
En 2015, las autonomías con mayor porcentaje de deuda respecto al total de su PIB fueron las siguientes: Comunidad Valenciana (41%), Castilla-La Mancha (35%), Cataluña (35%), Baleares (30%) y Murcia (27%). Las menos endeudadas fueron Madrid (13%), País Vasco (14%), Canarias (15%), La Rioja (17%) y Asturias (18%).

Las que más se endeudaron en 2015 respecto de su PIB fueron Extremadura, con un incremento del 11,4%, seguida de Aragón (10,9%), Castilla y León (8,3%), Cataluña (7,95%) y Madrid (7,94%). Y las que más controlaron su endeudamiento fueron Galicia (+0,54%), Navarra (+0,55%), Castilla-La Mancha (+0,57%), País Vasco (+2,13%) e Islas Baleares (+3%).
Cataluña, la comunidad que más debe en términos absolutos

Según el informe, las autonomías constituyen casi una cuarta parte (24%) de la deuda de la administración pública.

Cataluña, Comunidad Valenciana, Andalucía y Madrid son las que presentan mayores cifras, con 72.274, 41.752, 31.365 y 27.645 millones de euros, respectivamente. En total, 2/3 de la deuda pública de todas las comunidades.

Las que presentan menores volúmenes de deuda pública fueron La Rioja (1.435 millones), Cantabria (2.690 millones), Navarra (3.321 millones), Extremadura (3.576 millones) y Asturias (3.876 millones).

Y respecto del resto de los países de la UE, los de mayor tasas de deuda pública respecto del PIB son Grecia (196%), Italia (133%), Portugal (127%), Bélgica (106%), Chipre (106%) e Irlanda (100%). Y los que tienen menor ratio son Estonia (10,7%), Luxemburgo (22,7%), Bulgaria (28,6%), Letonia (37,7%) y Lituania (38,7%).

A los cristianos sí los puedes discriminar
Sale a la luz la atroz discriminación que se dispensa a los refugiados cristianos. Las autoridades europeas privilegian sistemáticamente a los musulmanes.
EDITORIAL  www.gaceta.es 10 Mayo 2016

Cinco ONGs cristianas que trabajan en la acogida a refugiados han convocado una rueda de prensa para exigir responsabilidades al gobierno alemán. ¿Por discriminar a los musulmanes? No: por favorecer a los musulmanes y discriminar a los refugiados de religión cristiana, sistemáticamente hostilizados por los musulmanes en los centros de acogida y abandonados a su suerte por las autoridades europeas.

Dentro del bochornoso festival de hipocresía que Europa está protagonizando con la crisis de los inmigrantes, un episodio especialmente siniestro es este que concierne a los refugiados sirios e iraquíes de confesión cristiana. Ya es un hecho constatado que un altísimo porcentaje de quienes llegan a Europa como “refugiados” no son realmente tales, sino inmigrantes de tipo socioeconómico procedentes de Marruecos, Pakistán o Bangladés a los que mal puede aplicarse el “derecho de asilo”. Del mismo modo, es un hecho constatado que entre quienes sí son refugiados de verdad, es decir, personas que huyen de la guerra y la represión, una proporción nada desdeñable corresponde a los cristianos de Oriente que han abandonado sus hogares ante la amenaza de ser masacrados sin piedad por los grupos islamistas (no sólo el Estado islámico) que campan por sus respetos en Siria e Irak. Y lo que ahora sale a la luz es una circunstancia que algunos medios venimos denunciando desde hace meses ante el silencio oficial, a saber: la atroz discriminación que se dispensa a estos refugiados cristianos tanto por parte de sus compañeros musulmanes como por las propias instituciones europeas de acogida, que están aplicando una clara segregación privilegiando a los inmigrantes de confesión islámica frente a los de religión cristiana.

La reveladora denuncia de estas ONGs reduce a cenizas las pretensiones filantrópicas del “welcome refugees” y muestra su rostro más torvo: el de una “sustitución demográfica” que incluye además un designio expreso de descristianización de las sociedades europeas. Y además, añade la evidencia de que la entrada masiva de población extranjera trasplantará a Europa los desgarros que laceran a esas sociedades en su suelo natal. La obsesión de nuestras instituciones comunitarias por presentar a Europa como una no-identidad donde todo el mundo cabe choca contra estas feroces realidades: los musulmanes están dispuestos a afirmar su identidad colectiva, una identidad que, en muchos aspectos, es incompatible con las normas europeas de convivencia cívica. A quienes decimos estas cosas se nos achaca con frecuencia un propósito de discriminación. Reproche plenamente hipócrita, porque quienes de verdad están siendo discriminados son los cristianos. Triste destino para una Europa que ha olvidado quién es y cuáles son sus raíces.

'BRUSELAS ATENTA CONTRA LA SOBERANÍA NACIONAL'
Polonia no aceptará refugiados: 'No queremos amenazas a la seguridad'
El líder del partido Ley y Justicia ha advertido de que se opondrán a cualquier directiva comunitaria que obligue a los Estados miembros a pagar una multa por negarse a aceptar refugiados.
Gaceta.es 10 Mayo 2016

Polonia, al igual que Hungría, se resiste a ser invadido por la marea de inmigrantes musulmanes. El ministro del Interior polaco, Mariusz Blaszczak, ha dicho este lunes sobre las cuotas de refugiados que Polonia no aceptará a personas que amenacen su seguridad, y ha insistido en que Europa debe primar la ayuda a estos inmigrantes en sus lugares de origen o en países limítrofes como Líbano, Turquía y Jordania.

En declaraciones a la emisora RMF fm, Blaszczak ha insistido en que sólo se aceptarán aquellos refugiados sobre los que exista "la total certeza de que no pueden poner en peligro la seguridad de Polonia y de los polacos". "Desafortunadamente, muchas de estas personas disponen de documentación falsa", ha recordado el titular de Interior. El pasado sábado, el ministro de Exteriores de Polonia, Witold Waszczykowski, anunció que en pocas semanas su Gobierno pondrá en marcha un programa de asistencia a los refugiados sirios en el Líbano.

También el sábado, el líder del partido Ley y Justicia, Jaroslav Kaczynski, aseguró que su país no aceptará refugiados, ya que suponen una amenaza a la seguridad nacional después de los ataques terroristas que han tenido lugar en otros países europeos. Kaczynski volvió a denunciar el propósito de Bruselas de aniquilar a las naciones europeas y añadió que Polonia se opondrá a cualquier directiva comunitaria que obligue a los Estados miembros a pagar una multa por negarse a aceptar refugiados, tal y como ha planteado Bruselas. "Estamos en contra de esa posibilidad, ya que reduce la soberanía nacional de los países de la UE, por supuesto la de los más débiles, y nosotros queremos mantener nuestra independencia", ha dicho el presidente de Ley y Justicia.

El diario polaco Rzeszpospolita ha informado de que todavía no ha llegado a Polonia el primer grupo de cien refugiados -65 de un campo ubicado en Grecia y 35 de Italia- que debía trasladarse al país centroeuropeo a principios del pasado marzo. El anterior Gobierno polaco claudicó ante Bruselas y se comprometió a aceptar cerca de 7.000 refugiados. También se acordó que Polonia iba a verificar las solicitudes de asilo para asegurar que se cumple con todos los requisitos de seguridad. Tras la victoria por mayoría absoluta del partido Ley y Justicia en las elecciones de diciembre de 2015, el nuevo Ejecutivo de Varsovia se ha mostrado dispuesto a defender la forma de vida, la cultura y las tradiciones cristianas del país y no cumplirá con este acuerdo que supone un ataque a la soberanía nacional.

a manos de refugiados musulmanes
El infierno de los refugiados cristianos en Alemania
Un estudio desvela que el 88% ha sido acosado por motivos religiosos y ha recibido amenazas de muerte por no participar en las oraciones de los musulmanes.
EFE. Gaceta.es 10 Mayo 2016

Huyen de la guerra y de la persecución religiosa en sus países de origen para encontrarse con la misma situación en Occidente. Los refugiados cristianos que han llegado a Alemania en busca de ayuda siguen sufriendo en su propia piel el ataque del islamismo radical, pero esta vez en los centros de acogida en los que conviven con refugiados musulmanes.

Esta es la denuncia que han hecho cinco ONG cristianas, que el pasado lunes pidieron en rueda de prensa al Gobierno alemán que proteja a los refugiados cristianos, atacados en los albergues en los que se encuentran en minoría frente a los refugiados musulmanes.

Según un estudio realizado por la ONG Open Doors Deutschland, de 231 refugiados cristianos entrevistados el 88% ha sido acosado por otros refugiados por motivos religiosos y el 49% afirma haber sufrido ataques por parte del personal de seguridad de los albergues.

Después de haber tenido que abandonar sus hogares como consecuencia del odio religioso, los cristianos se enfrentan ahora en Alemania a la persecución de la que creían haber escapado. En los albergues en los que son acogidos viven un auténtico infierno a manos del radicalismo islámico.

Según denuncian estas asociaciones, algunos llegan a ser amenazados de muerte por otros refugiados de religión musulmana cuando se niegan a participar de las oraciones de este colectivo y no se atreven a informar de las amenazas por miedo. Incluso cuando se atreven a dar parte de los ataques, a veces algunos intérpretes musulmanes no traducen los incidentes de forma correcta.

Ante esta situación, las ONGs piden que se preste "una protección especial para esta minoría" y exigen al Gobierno alemán que se acoja de forma temporal a los refugiados cristianos en instalaciones especiales, para evitar el acoso por parte de los refugiados musulmanes.

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Las mentiras del relato populista sobre la crisis
Juan Ramón Rallo okdiario 10 Mayo 2016

La crisis económica se nos ha vendido como una historia de ricos contra pobres: un proceso de descomposición en el que los adinerados se han lucrado a costa de los más desfavorecidos. Tal narrativa ha terminado siendo filtrada incluso por anteojeras conspiranoicas: la crisis no ha sido en el fondo una crisis, sino una estafa pergeñada por la casta para medrar explotando a los nuevos pobres. De ahí que para contrarrestar la alevosa estafa de los ricos sea necesario organizar una fuerza popular de resistencia que tome las instituciones estatales y consiga empoderar a los “de abajo” frente a los “de arriba”.

A buen seguro todo lector será capaz de reconocer cómo este relato ha sido apadrinado por determinados partidos políticos —Podemos, Izquierda Unida, las Mareas o Barcelona en Comú— para justificar tanto su asalto al poder como las políticas de cambio que pretenden aplicar desde el poder. Pero el relato tiene un problema: está basado en hechos falsos. Y es que, tal como acaba de publicar recientemente la Fundación BBVA en su informe Distribución de la renta, crisis económica y políticas redistributivas, la crisis no ha llevado a que los pobres se hagan más pobres y los ricos, más ricos: al contrario, lo que ha provocado la crisis es que todos —ricos y pobres— nos hayamos empobrecido.

Más en concreto, entre 2007 y 2013, la renta per cápita del 20% más pobre de la sociedad española se contrajo más de un 4% al año; y, a su vez, la renta per cápita del 20% más rico de la sociedad se contrajo más de un 2% al año. O dicho de otra manera: es verdad que, durante la crisis, las rentas bajas se han hundido relativamente más que los las rentas altas —lo que explica el aumento de la desigualdad— lo que no es cierto es que las rentas altas se hayan lucrado gracias a la crisis. No es que unos hayan cogido una mayor porción de la tarta: es que la tarta se ha vuelto más pequeña para todos.

Llegados a este punto, la pregunta es obvia: ¿qué hacer para mejorar la situación de los más desfavorecidos? Y el propio informe nos permite llegar a una conclusión bastante robusta: el aumento de la pobreza y de la desigualdad desde 2007 se debe en esencia al aumento del desempleo. De hecho, la desigualdad entre las personas con empleo se ha reducido durante la crisis: señal de que quienes peor lo han pasado —como deberíamos ser capaces de entender apenas apelando al sentido común— son los parados. Por consiguiente, la clave para contrarrestar la pobreza y la desigualdad es crear empleo de calidad: y la vía para lograrlo es una economía más libre, no redistribuir la renta mediante nuevos impuestos y más gasto público tal como propugna el populismo mesiánico. Si su relato de los hechos estaba falseado, las soluciones planteadas son igualmente erróneas y pauperizadoras.

Los más recientes (y silenciados) éxitos del separatismo
Guillermo Dupuy Libertad Digital 10 Mayo 2016

Tras asegurarse de que el proceso secesionista va a seguir teniendo una financiación indirecta pero decisiva del Estado español a través de los Fondos de Liquidez Autonómica, los golpistas que rigen la Administración regional catalana obtenían la semana pasada un nuevo e indiscutible éxito como es el compromiso del Gobierno de Rajoy de no recurrir leyes autonómicas de más que dudosa constitucionalidad con las que los separatistas pretenden por confesión propia seguir avanzando hacia la secesión.

Los sediciosos gobernantes catalanes llevan haciendo caso omiso a todas las sentencias de nuestros altos tribunales contrarias a su proyecto secesionista desde hace mucho tiempo, pero no por ello van a dejar de celebrar que el Gobierno de Rajoy ya ni siquiera se moleste en recurrir leyes que los nacionalistas defienden en aras del procés, como la relativa a la transformación del Institut Català de Finances –el ICO local– en un banco nacional –estructura de Estado fundamental contenida en todos los planes separatistas–, o la que permite a la Generalidad cobrar impuestos que debe recaudar el Estado.

No menor éxito para los nacionalistas catalanes constituye el hecho de que el ministro Méndez de Vigo haya rectificado la llamada Ley Wert y vuelto a rebajar las competencias del Estado a favor de las autonomías en las reválidas de la ESO y el Bachillerato. Por mucho que los nacionalistas catalanes hubieran hecho caso omiso también desde el primer momento a esa ley que pretendía que los alumnos estudiaran una misma historia en toda España, o que pudieran estudiar en castellano, no deja de ser un éxito para ellos que otras autonomías se hayan sumado a la desobediencia frente a las pocas competencias que se reserva una Administración central en retirada.

Con todo, el más formidable y silenciado éxito de los nacionalistas, aun no siendo el más reciente, lo constituye la existencia de Podemos, un partido con representación en toda España que asume el delirio nacionalista de que nuestro país es un Estado conformado por un conjunto de naciones a las que les corresponde el derecho a decidir si siguen o no estando unidas en ese Estado plurinacional. Asegurar que "Mas reniega de sus hojas de ruta y se suma a la vía Podemos de un referéndum pactado" supone ocultar que el referéndum pactado ya era una hoja de ruta del separatismo catalán desde los tiempos en que Podemos ni siquiera existía.

Resulta patético que algunos traten de anestesiarnos asegurándonos que el éxito de la formación de Pablo Iglesias en Cataluña constituye "el fracaso del procés por la contaminación de la política española", cuando en realidad es la política catalana –léase el proceso golpista que se desarrolla en Cataluña– la que está logrando contaminar y envilecer la política española. Lo que propone Podemos no es más que lo que ya proponía el Consejo Asesor para la Transición Nacional de Cataluña como una de las posibles vías hacia la independencia. El hecho de que finalmente se optara por una consulta unilateral como la perpetrada el 9 de noviembre de 2014 no significa en modo alguno que Puigdemont no estuviera ahora tan encantado como Mas en celebrar esa consulta rupturista con el beneplácito de "Madrid".

Ya podrá el catalanismo separatista estar tan "enfrentado, dividido y desnortado" como algunos nos vienen asegurando que lo está desde 2012, que eso no es nada comparado con el grado de enfrentamiento, división y desorientación que muestran las formaciones constitucionalistas que se supone deberían combatirlo. Y desde luego, ya está bien de anestesiarnos y de utilizar la inexistencia de un Estado catalán independiente para ocultar la indiscutible quiebra que la nación española padece como Estado de Derecho.

La cabra siempre tira al monte
Cayetano González Libertad Digital 10 Mayo 2016

¿Por qué el presidente del PNV acude a las puertas del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco para solidarizarse con el presidente de Sortu –una de las marcas de ETA– antes de que este comparezca ante el juez y reconozca su pertenencia a la banda terrorista cuando intentó dar continuidad en su momento a la ilegalizada Batasuna a través de Acción Nacionalista Vasca y del Partido Comunista de las Tierras Vascas? Pues por la sencilla razón contenida en el titular de este artículo.

Conozco al actual presidente del PNV, Andoni Ortuzar, desde hace bastantes años. Es periodista –trabajó en Deia y dirigió durante un tiempo la radiotelevisión pública vasca– y es profundamente nacionalista. No tengo ninguna duda de su posición personal de rechazo a la violencia de ETA y de reconocimiento al daño causado por la banda terrorista. Pero, una vez más, al PNV le sale el pelo de la dehesa y cuando se trata de tener gestos con el mundo que durante tantos años ha justificado y amparado el terrorismo de ETA siempre acaba sucumbiendo a la tentación.

Al PNV no le gusta que se le recuerde que ETA nació en 1959 como fruto de una escisión en sus juventudes, con tipos que consideraban que sus mayores no eran lo suficientemente contundentes en la lucha contra el franquismo. Es decir que, al igual que en la parábola del hijo pródigo, el PNV siempre ha considerado a ETA el hijo descarriado, y aunque la banda nunca ha querido saber nada de él y jamás ha querido volver a la casa del padre, este no ha hecho otra cosa que ser condescendiente con ella, prepararle los mejores vestidos, las mejores sandalias, por si al final decidía volver. Y también, porque en Euskadi la cuestión gastronómica es fundamental, tener siempre dispuesto un buen cordero para el banquete de la celebración de la ficticia vuelta del hijo descarriado.

Al PNV tampoco le gusta que se le recuerde que quienes han puesto los muertos en lo que ellos llaman el "conflicto" vasco han sido los partidos constitucionalistas –el nacionalismo les llama "españolistas"–, amén de los miembros del Ejército y de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. ETA ha matado a militantes y cargos públicos de UCD, AP, PP, UPN y PSOE, pero a ninguno del PNV. Es verdad que lo intentaron varias veces con el que fuera consejero de Interior del Gobierno vasco, Juan María Atutxa, porque tuvo el coraje y la determinación política de poner a la Ertzaintza a luchar contra ETA. Gracias a Dios no consiguieron acabar con su vida.

Al PNV no le gusta que se le recuerde que desde la transición política no ha apoyado ni una sola medida que se ha tomado legítimamente desde las instituciones que conforman el Estado de Derecho para combatir a ETA. No apoyó en su día la dispersión de presos etarras; no apoyó la Ley de Partidos, por la que se ilegalizó a Batasuna; criticó siempre las medidas tomadas por los jueces contra el entorno político, mediático, cultural y económico de la banda terrorista.

Al PNV no le gusta que se le recuerde que en muchas ocasiones ha estado más cerca de los verdugos que de las víctimas. ¿O qué fue si no el pacto de Estella que firmó con ETA en el verano de 1998, al año siguiente del asesinato a cámara lenta de Miguel Ángel Blanco?

En los nuevos tiempos que algunos dicen se han abierto en el País Vasco por el hecho, importante sin duda, de que ETA ya no mate –aunque esté presente en las instituciones–, sería importante que el PNV, que ha tenido y sigue teniendo un inmenso poder en Euskadi, hiciera una reflexión autocrítica sobre su comportamiento ético y político en todos estos años con motivo de los crímenes de ETA. Y que, como fruto de esa reflexión, al menos pidiera perdón no solamente a las víctimas directas del terrorismo, sino a toda esa parte de la sociedad vasca que no es nacionalista y que no se ha visto amparada y defendida en sus derechos individuales por el nacionalismo gobernante y obligatorio que ha imperado durante tantos años.

Y si no es mucho pedir, también debería evitar gestos como el que este lunes ha tenido Ortuzar con el presidente de Sortu, un individuo que ha reconocido que ha formado parte de ETA, lo cual tendría que ser, pensando en las víctimas, un motivo de rechazo social y no de su contrario, como sucede con tanta frecuencia en el País Vasco con quienes han formado parte de la banda terrorista o han justificado sus crímenes.

El miedo al Halley y la independencia
Jesús Royo Arpón. Lingüista. www.lavozlibre.com 10 Mayo 2016

Parece que la fiebre soberanista se desinfla. Pero ahí queda, como un rescoldo, en su reservorio, y quizá en otra ocasión se inflame de nuevo. Los indepes son de piedra picada. Ya dijo Ortega que con el problema catalán hay que conllevarse. No hay solución. Nadie va a convencer a nadie. Los soberanismos son impermeables al razonamiento. Están situados a nivel emotivo, oscuro, reptiliano. La esperanza de los no nacionalistas -entre los que me cuento, claro está- es que a medida que se levante el día se vaya disipando la niebla, que lo frío y lo oscuro vayan mermando con el sol radiante. Que dentro de un par de generaciones nadie se acuerde ya de “aquella manía de separarse que tuvieron nuestros abuelos”, esa querencia de ir para atrás, ese miedo atávico a la unión, a lo común, al aire libre y sin barreras.

Los no nacionalistas no disponemos de un discurso entusiasmante como el de los indepes. No ponemos banderas, no nos derretimos de emoción ni ponemos los ojos en blanco, no celebramos los éxitos unionistas con farras escatológicas. Si el referéndum de Escocia hubiera salido “yes”, la explosión de cánticos, desfiles y flamear de banderas hubiera sido épica. No solo en Escocia: en todas las “naciones sin estado” habría habido un subidón de euforia. Ganó el no, y todos seguimos con la rutina del dia a día. Lo nuestro es, definitivamente, más prosaico. Por suerte para todos. Se trata de no caer en lo que yo llamaría “la provocación entusiasta”. Mantengamos la cabeza en su sitio, la mirada fría, lejana. Sin despreciar nada, con una infinita paciencia hacia esta religión crepuscular que es el nacionalismo: la gente es muy dueña de seguir los dioses que más le gusten. Pero nos alegramos de que ese dios de la Nación, que junto a la religión ha alimentado –y alimenta- todas las guerras que en el mundo han sido, vaya de capa caída y se dé de morros contra el silencio oficial. Como ejemplo, el frío y el vacío que han rodeado “la primera” visita de Puigdemont a Bruselas. El President emulando al heroico Massagran del inefable Folch i Torres: “Les aventures extraordinàries de Puigdemont”. Le imagino acariciando la escena de su entrada triunfal en el Areópago de Europa, para presentar en sociedad a la flamante República Catalana. Ríanse de la escena de Klinker-Chaplin y la bola del mundo...

El ambiente soberanista resulta asfixiante para los que no comulgamos, pero pasará, pasará como la nieve en primavera, como la niebla de la mañana. Y nadie se acordará de las Megacadenas Humanas del 14, ni de las Uves monstruosas del 15. Nos reiremos todos, incluidos los que caminaban sacando pecho con orgullo, enfundados en su camiseta estelada. Igual que pasó con el cometa Halley, en mayo de 1910. Todo el planeta fue presa de una psicosis apocalíptica: millones de personas fueron presas del pánico, se asomaban al firmamento cada noche para contemplar aterrorizadas aquella larga figura celestial que rasgaba la noche estrellada. Algunos, convencidos de que el paso de la Tierra por la cola del cometa envenenaría a la humanidad entera, no superaron el trance y prefirieron quitarse la vida. Las fábricas de máscaras antigás se forraron. Los excépticos –el astrónomo Comas y Solá, por ejemplo- apenas lograban hacerse oir entre tanta histeria. Por fin pasó el cometa y, como el valentón del poema, “fuese y no hubo nada”. Como al día siguiente del paso de Míster Marshall: la vida sigue igual en El Villar del Río. Algo parecido va a pasar con la independencia. Fue un bello sueño, o fue una pesadilla, qué más da: pero en todo caso llegó el día después, nos levantamos, nos duchamos, nos calzamos y acudimos al trabajo. Por suerte, vuelve el diadía, la feliz rutina. Las banderas descoloridas se dehilachan en los balcones.

Los sueldazos de Ada Colau
Pablo Planas Libertad Digital 10 Mayo 2016

Allá donde haya un charco está Ada Colau, cuya propensión a chapotear en todos los barrizales proyecta la imagen de una alcaldesa hiperactiva y tendente a las alcaldadas. Tal vez por eso los funcionarios municipales la apodan Alcaldada Colau. Se ha echado en contra a los hoteleros por sus moratorias; a los comerciantes por la permisividad con los manteros; al gremio de la hostelería por querer eliminar las terrazas; a los vecinos del Raval por su tolerancia con la prostitución; a los de la Barceloneta por sus promesas incumplidas sobre el turismo de botellón; a los de Nou Barris porque continúan los desahucios; a los de Sants porque Can Vies sigue en pie; a los trabajadores del metro porque ahora ella es la patronal y no negocia bajo presión con la chusma; a la Guardia Urbana porque cree que hay mucha policía y poca diversión; a los trabajadores del Ayuntamiento porque sospecha que espían para los otros partidos; a la Iglesia por el madrenuestra cutre; a los peatones, conductores y carteros por el cambio de nombre de las calles; a los culturetas por no tener concejal del ramo, etcétera. También dice que está en contra de la banca y de las compañías energéticas, pero eso no se nota en nada.

Casi un año después de que ganara las elecciones municipales, la Barcelona de Colau es una ciudad hosca con los turistas millonarios, pero amigable para los okupas; contraria a las inversiones de grandes corporaciones económicas, pero favorable a la venta de objetos falsificados en plena calle; partidaria de las ocupaciones ilegales, de las expropiaciones de los inmuebles vacíos (siempre que no sean del Ayuntamiento), del comercio justo, de los nabos de kilómetro cero y de la dieta vegana, sobre todo de lo último.

Por lo demás, Colau ya no va en transporte público, se parece a Pujol sermoneando al paisanaje y se ha olvidado de algunas de sus grandes promesas, incluida la de la austeridad económica en los sueldos, gastos y dispendios municipales. Sus gerentes, los propios y los heredados, siguen cobrando nóminas de ministro, algunos de ellos muy por encima de los cien mil euros, en flagrante incumplimiento del tope de ochenta mil euros al que se comprometió Barcelona en Comú. La cacicada consistió en rebajarles la paga primero y luego restaurarla vía decretazo de alcaldía. Descubierta por El Mundo la añagaza, Colau ha montado en cólera porque en el titular de la información se calificaba el decreto de "secreto". ¡Mentira!, clama Ada. Estaba publicado en la web de transparencia del Ayuntamiento.

Todo lo demás es cierto. Incluido el sueldo del director general de Barcelona Servicios Municipales, un cargo heredado de CiU, que fue de 126.942 euros el año pasado, complemento y variables en el limbo de la transparencia. La remuneración del sopla de Barcelona de Infraestructuras Municipales" también es de futbolista, con 120.262 euros. El jefe de los cementerios sólo gana, en cambio, 108.864 euros, muy por debajo de presidente y president. Una injusticia tratándose del Caronte municipal.

Las mejores universidades, pese a la imposición del catalán
EL ESPAÑOL 10 Mayo 2016

La Fundación CYD Conocimiento y Desarrollo ha analizado 66 universidades públicas, privadas y a distancia de España a partir de una treintena de indicadores de rendimiento tales como su tasa de graduación, la captación de fondos externos, o su número publicaciones, de profesores externos y las prácticas en empresas de sus alumnos. El resultado es el estudio más exhaustivo sobre el sistema universitario español y sus conclusiones no dejan lugar a dudas de que las universidades catalanas son las mejores de España.

De hecho, de todas las universidades analizadas, la Pompeu Fabra, la Autónoma de Barcelona y la Central de Barcelona son las que encabezan el ranking. Un sistema basado en la "meritocracia radical" para la elección del profesorado; en el que predominan los claustros de docentes permanentes, lo que da lugar a un compromiso académico mayor; más una buena gestión administrativa y una menor ratio profesor-alumnos, lo que permite una enseñanza más personalizada, son las claves de sus sobresalientes resultados.

Las centros universitarios públicos catalanes sólo obtienen notas negativas en algunos parámetros muy significativos: por ejemplo, en lo que atañe a la matriculación de alumnos procedentes de otras regiones, debido a que las titulaciones de grado se imparten obligatoriamente en catalán. La enseñanza de titulaciones de grado en lenguas extranjeras deja también bastante que desear.

Que las universidades de Barcelona sean las mejores de España debe enorgullecer a sus órganos de Gobierno y servir de ejemplo al resto de centros docentes. Sin embargo, que la imposición del catalán sea una barrera y opere como filtro en las matriculaciones es un sinsentido que acaba restando "competitividad" a estos mismos centros, como ha reconocido a EL ESPAÑOL el vicerrector de la Universitat Pompeu Fabra, Carles Ramió.

Los problemas del sistema universitario español son complejos y variados, pero resulta evidente que imponer el catalán en la enseñanza superior en esta Comunidad es un absurdo que socava el espíritu de universalidad que -se presupone- debería guiar sus programas académicos y docentes. Es lamentable que una política lingüística de campanario impida a estos centros competir en excelencia con las mejores universidades europeas.

 


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