AGLI Recortes de Prensa   Domingo 15  Mayo  2016

Podemos e IU se apropian del 15-M con fines partidistas
EDITORIAL El Mundo 15 Mayo 2016

El quinto aniversario del 15-M, que se cumple hoy, ha venido precedido del uso partidista que Podemos e IU han hecho de este movimiento de indignados, en beneficio de su estrategia electoral de cara a los comicios del próximo 26 de junio. Lejos del espíritu apartidista que caracterizó el germen del 15-M, estas dos formaciones han decidido explotar la huella de una protesta que simboliza la contestación frente al desgaste de la clase política. Prueba de ello es la escenificación del pacto político alcanzado entre Pablo Iglesias y Alberto Garzón en la Puerta del Sol, precisamente, el emplazamiento donde tuvo lugar la acampada que dio origen al movimiento. "Hoy es un día muy especial, histórico. Estoy en la Puerta del Sol. En esta plaza, como en otras muchas, cambiaron muchas cosas y nos enseñaron que las cosas pueden cambiar", proclamó el líder de Podemos, con su habitual retórica engolada, en el vídeo con Garzón hecho público el pasado lunes.

La apropiación del 15-M por parte de Podemos e Izquierda Unida hace un flaco favor a un movimiento surgido del caldo de cultivo de las organizaciones ciudadanas. El 15-M fue, en sus albores, una protesta social y popular larvada a raíz de las consecuencias devastadoras de la crisis económica. El enojo generado alrededor del anquilosamiento del sistema, la corrupción política y la precariedad laboral germinó en la acampada de Sol, que se extendió a lo largo de tres meses ante la aquiescencia del Gobierno de Rodríguez Zapatero. El 15-M eclosionó en Madrid, aunque luego se extendió por toda España, en la recta final de las elecciones municipales y autonómicas de 2011. Cinco años después, la protesta ha ido perdiendo fuelle, si bien se ha solidificado alrededor de varios colectivos, como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y 15MpaRato.Precisamente, ambas entidades, en un comunicado difundido el viernes, exigían a Podemos e IU dejar de "utilizar" el 15-M en campaña, además de no adueñarse de los "logros de la ciudadanía".

Que la izquierda trate de hegemonizar los restos del 15-M se entiende por la apuesta política que Podemos e IU han desplegado de cara al 26-J. El propósito de Iglesias y Errejón fue siempre el de conformar una opción política, bajo el mantra de la transversalidad, capaz de confluir con organizaciones políticas y sociales de distinto signo. La alianza con IU alienta la obsesión de Podemos de superar al PSOE, pero aleja a la formación morada del intento de armar un conglomerado político con un perfil ideológico bajo. Y nada de eso concuerda con el espíritu de quienes hace un lustro clamaban en el centro de Madrid por una verdadera "democracia real" o quienes exigían reformas de calado, alejadas de cualquier tentación populista. El 15-M desembocó a los pocos meses de su nacimiento en los tenderetes de Sol y en un discurso antisistema. "Mi angustia no era por la protesta, sino por las causas sociales de la misma y las serias dificultades que tenía como gobernante para dar respuestas a las mismas", admitió Zapatero recientemente a nuestra revista PAPEL. "Aquello era una pocilga muy fotogénica", subrayó Esperanza Aguirre. Frente a la reacción del bipartidismo, Iglesias pretende ahora aparecer ante la izquierda como el representante político de aquella utopía revolucionaria que ancló en Sol. Pero la realidad es que, precisamente, la consolidación de Podemos como una alternativa política es lo que ha desactivado definitivamente el 15-M. Esto explica tanto la pérdida de eco e influencia de sus promotores, como la escasa participación durante los últimos años en las manifestaciones, pese a los ajustes llevados a cabo por el Gobierno del PP.

El desalojo del campamento en el corazón de Madrid y algunos episodios violentos posteriores -como el incidente en el que varios activistas impidieron la entrada de los diputados al Parlamento catalán- contribuyeron a crear una imagen conflictiva que no se corresponde con los propósitos de los que emanó el 15-M. Una de sus virtudes fue la de aglutinar el enfado en la calle en asuntos centrales como el paro o la vivienda. Además, logró introducir en la agenda política asuntos como la corrupción, la transparencia, la regeneración o la eliminación de los privilegios de la clase política. La deriva del 15-M comenzó con la proclama de algunas de las recetas caducas de la izquierda, por ejemplo, el aumento de la fiscalidad a las rentas más elevadas. En todo caso, tanto el carácter poliédrico de este movimiento como su galvanización social deberían disuadir a Podemos e IU de su empeño en patrimonializar el 15-M en su favor.

La serpiente sale del huevo
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 15 Mayo 2016

El pasado 10 de Mayo se produjo en la política española un cambio tan radical, una desbandada tan súbita, una crisis institucional de un alcance que, en algunos aspectos, hacía recordar el 14 de Abril de 1931, cuando la huida del Rey, la inhibición de los partidos conservadores y el paso del PSOE a las turbulentas filas de la revolución consiguió que España, que se había acostado monárquica, se levantara republicana. Medio PSOE se ha pasado a Podemos. Y aún no ha vuelto.

Recordemos que aquellas elecciones municipales de 1931 ratificaron una mayoría monárquica aplastante en el conjunto de España, pero el golpe de mano de republicanos y socialistas en las grandes ciudades, la huída del rey, la desmoralización de la clase política conservadora y la inhibición de Sanjurjo al frente de la Guardia Civil, convirtieron una victoria municipal en un funeral de Estado. Fue el fin de la monarquía parlamentaria que en medio siglo –excepto los siete años de la dictadura de Primo de Rivera- llevó a España del abismo sangriento de las tres guerras civiles entre liberales y carlistas a la primacía del poder civil, a un sistema de partidos turnantes, a la democratización del voto -caciquil, como en toda Europa- y a ir asentando derechos como el de las mujeres a ser elegidas y luego a elegir, que, conviene recordarlo, se empezó a ejercer en la Dictadura de Primo.

Intelectuales y patriotas desnortados
Aquella dictadura, militar pero típicamente regeneracionista, que cancelaba frívolamente el régimen fundado por Cánovas en 1874, se entendía como un paréntesis para acabar con la guerra de África –hecho conseguido con el desembarco de Alhucemas-, con la corrupción de los partidos políticos –que abocó fatalmente a la creación del Partido Único de la Unión Patriótica-, y un plan de grandes obras públicas que rendía tributo a la moda socialista y fascista de la época, pero que sin duda supuso enormes avances modernizadores por vía estatal. Algo, por cierto, no muy distinto de lo que había pasado en todo el XIX.

La dictadura fue una herramienta populista que, a diferencia de los populismos actuales, encerraba una real voluntad patriótica de mejorar la vida de la nación, puesta en cuarentena mediáticamente tras la crisis del 98. Pero con la misma frivolidad que se decretó el fin de la Restauración y se aceptó la dictadura de Primo se acogió el golpe que trajo la II República. Y al frente de los tres movimientos vemos siempre al más brillante grupo de intelectuales que había producido España desde el Siglo de Oro. De hecho, se trata de tres movimientos de opinión pública contra la clase política que dirigen soberbios escritores, pero patriótica y minuciosamente equivocados.

Empecemos por el 98. ¿Acaso Unamuno y Maeztu en el ensayo y el periodismo de ideas, Azorín y Baroja en la novela, Valle Inclán en el teatro, los Machado y Juan Ramón Jiménez en la poesía o Menéndez Pidal en la ciencia no tenían un formidable talento y no les movía un sincero amor a España? Sin duda. Pero su análisis de España, los remedios para los males del régimen canovista, en el que habían nacido y florecido, eran equivocados, cuando no auténticos disparates.

Los europeístas de la generación siguiente, la de 1914 –los Ortega, Marañón, Pérez de Ayala, Azaña-, estaban dispuestos a corregir los errores líricos y las improvisaciones de los del 98. Basta ver los ensayos "¡Todavía el 98!" y el dedicado a Ganivet en "Plumas y palabras", de Azaña (ambos, en mi Antología de Ensayos en Alianza Editorial, 1983). Pero su proyecto político reformista, encarnado en la Liga de Educación Política y luego en el Partido Reformista de Melquíades Álvarez, fracasó y nuestros talentos se aburrieron enseguida. Así que pasaron de apoyar a Primo en 1923 a querer vengarse del Rey -como los políticos corruptos que echó la Dictadura- con la Asociación al servicio de la República improvisada en 1931, a remolque de la deserción de la clase política pero fingiendo que la encabezaba, y que nunca explicó qué república era la que querían implantar, ni cómo, ni con qué constitución; fue un elegante alarde de vanidad retórica que sólo sirvió para legitimar el desastre de 1931, infinitamente más grave que el de 1898.

De 'El Sol' a La Sexta pasando por 'El País'
Convendría que los historiadores que se han adentrado en cada uno de esos momentos del siglo XX español investigaran en conjunto y sin prejuicios –que no tienen sentido, nadie duda de la relativa buena fe de sus actores- esos tres momentos o movimientos de la opinión pública española -1898, 1914, 1931- que se forjan en los medios de comunicación, entonces esencialmente la prensa, ya en manos de la izquierda masónica o socialista. Probablemente será la única forma de entender cómo casi un siglo después un movimiento sin base social relevante pero con una poderosa presencia en los medios audiovisuales está a punto de llevar a España a lo que ya en distintos momentos del siglo XX -1917, 1931, 1934, 1936, 1939- fracasó de forma ruinosa y sangrienta: la implantación de una república socialista. Hay que averiguar cómo de El Sol de Ortega a La Sexta de Ferreras, pasando por El País de Cebrián, hemos acabado, sin comerlo ni beberlo y sin que lo haya pedido nadie, al borde mismo de una revolución comunista.

Porque esa es la serpiente que el viernes salió del enorme huevo incubado por PRISA en tiempos de González, por Roures en los de ZP y por los dos imperios, amén del ahora separatista de Godó, en estos tiempos de Rajoy y Soraya. Este viernes apareció o, mejor, se concretó, un movimiento político de signo totalitario comunista que con las siglas de Unidos Podemos está en condiciones de ganar las elecciones dentro de mes y medio. O, como poco, de abrir un período revolucionario, aliado a todos los partidos separatistas, que derroque el ya menguado a acoquinado régimen constitucional del 76.

¿Y para qué? Pues para embarcarnos en una era de turbulencias económicas, políticas, institucionales y sociales que pueden suponer la quiebra del Estado y dar jaque mate a la Nación. A aquella "Constitución Histórica" de la que se reclamaban herederos patriotas ilustrados como Jovellanos y sus herederos naturales, los liberales de Cádiz que en 1812, cercados por Napoleón y –reconozcámoslo- cegados por el sectarismo, dieron a luz nuestra primera Constitución, suerte de recibo de libertades que la Nación, en uso de su soberanía, extendía a todos los ciudadanos.

La lombriz se hizo serpiente en el PP
El huevo de la serpiente ha sido calentado cuando era lombriz por los medios de comunicación controlados por el PP. Su fin era rastreramente partidista: desgastar al PSOE y frenar a Ciudadanos, partidos que nacen por la crisis económica y los escándalos de corrupción política. Pero ni España es un país de convicciones comunistas –ninguno en la UE tiene tantas casas en propiedad-, ni la población aspira mayoritariamente a otra cosa que a un régimen en el que un Gobierno decente garantice la vida, la propiedad y la libertad de todos los españoles, sin excepción y sin discriminación. Sólo la vileza partidista y el maquiavelismo empresarial de los multimedia que el PP mantiene y la extrema izquierda dirige explica esta situación en que una sociedad amodorrada, acostumbrada a la mentira desde el 11M, contempla cómo la llevan al matadero sin saber muy bien qué hacer ni a quién votar.

Pero la cáscara del huevo ya se ha roto. Pronto las encuestas darán noticia de la excelente salud de la serpiente. Y veremos correr veloces en auxilio de la tiranía los que han hecho fortuna hablando de la Democracia. Es lógico que en una semana en la que hemos visto cómo Cebrián y García Ferreras eran elogiados por el Rey y agasajados por sus multimillonarias empresas, fámulas del Gobierno, mientras Fernando Múgica, el descubridor de la gran mentira del 11M, moría casi olvidado, víctima del cáncer de la verdad, veamos también cómo se yergue la serpiente gigantesca de la tiranía. Es la primera vez que, asistido por camaleones, nace un ofidio de un percebe y una nécora. pero ese ser contra natura sólo puede traernos desgracias.

Las grandes promesas.
Vicente A. C. M.  Periodista Digital 15 Mayo 2016

Los políticos son gentes muy dadas a los grandes gestos y mucho más a las grandes promesas. Prometer no cuesta dinero ni esfuerzo alguno, pero cumplir las promesas es bien diferente. Sin embargo, la ventaja de prometer y no cumplir es que muy pocas veces tiene consecuencias. Adolfo Suárez, el principal protagonista de la transición, prometió muchas cosas a los españoles y la principal es verdad que casi la cumplió, la de llevar a la sociedad española desde un régimen dictatorial hacia una democracia. Lo malo es que esta ha resultado fallida, desigual e imperfecta, ya que no se cumplen las tres reglasfundamentales de: Igualdad, Libertad y Justicia. La mayoría de las veces es que se cumpla la máxima de "grandes promesas, grandes mentiras".

Ayer Pedro Sánchez se atrevió a parafrasear a Adolfo Suárez mencionando en su discurso de entronación como el candidato del PSOE a las elecciones generales del 26J tres promesas bajo el célebre formato de "puedo prometer y prometo" decencia, diálogo y dedicación. Hace falta tener valor para apelar a la decencia cuando allí se encontraba la máxima representante de la JUnta de Andalucía que mentiene sin rubor a un Consejero investigado por corrupción y se ha esforzado en torpedear la labor de la jueza Mercedes Alaya. Porque hace falta desfachatez para prometer diálogo cuando se ha mantenido y se mantiene un "NO" rotundo a sentarse con el PP sin importarle que sea la fuerza más votada, y sin respetar al candidato legitimado por el voto de más de siete millones de españoles. Porque finalmente esa dedicación ha quedado demostrada como esteril y errática con un final de absoluto fracaso.

Adolfo Suárez prometió algo que sabía que era dificil de conseguir. De hecho solo logró n acuerdo e mínimos con excesivas concesiones y flecos sueltos que, a la postre, se han evidenciado como responsables de la acual situación de flata de unidad, solidaridad e igualdad entre las diferentes regiones y autonomías de España. Y eso que él sí que podía prometer por contar nada menos que con el apoyo del entonces Jefe del Estado, heredero electo del dictador Francisco Franco y coronado Rey por las Cortes Generales. Y aún así, no lo tuvo nada fácil y solo se logró cerrar en falso y posponer la resolución de los problemas a las nuevas generaciones.

La realidad es que se ha impuesto la indecencia en forma de corrupción generalizada en todos los estamentos de la sociedad de la que los políticos son una parte fundamental por contar con el poder y los medios. Se ha impuesto la fuerza, la coacción y la prepotencia sobre el diálogo pervirtiendo esa palabra hasta hacerla irreconocible. Los famosos "cordones sanitarios", una forma indigna de referirse al aislamiento del oponente político como medio de forzar la renuncia a sus propuestas. Una actitud miserable basada en un revanchismo irracional como justificación de la ambición personal y partidista para expulsar al otro del poder y ocupar su lugar.

Nadie puede dudar de que se van a esforzar en su misión y tendrán una dedicación exclusiva. Lo que nadie garantiza son los resultados, Solo son promesas y "buenas intenciones" o malas, según desde donde se mire. El caso es que los ciudadanos no podremos aducir desconocimiento del pasado por muy bonito e ideal que se nos prometa un futuro que ninguno de ellos puede asegurar cumplir. Mucho menos con la rotundidad con la que Pedro Sánchez tuvo la osadía de hacer ayer en un momento de "subidón" como candidato electo.

¡ Que pasen un buen día!

Los expertos desmontan el programa económico de Podemos
Antonio Maqueda okdiario 15 Mayo 2016

Los cálculos del plan económico de Podemos tienen un talón de Aquiles: el sector exterior.

El cerebro económico de Podemos, Nacho Álvarez, reconoció ante un foro de economistas que su programa tendría problemas de implementación a corto plazo. Cuando fue interrogado por el efecto que tendría sobre la balanza exterior aumentar el gasto público en casi 100.000 millones, Álvarez admitió que en un primer momento eso podría suponer una dificultad.

En una reunión organizada por el think tank Fedea, Álvarez desgranó las principales líneas de su política económica. Allí explicó que pretendía elevar los desembolsos del Estado en unos 96.000 millones, y que eso se financiaría de sobra con un incremento de la recaudación por una cantidad equivalente gracias a las subidas de impuestos y el crecimiento del PIB que generaría el gasto público. Se financiaría tan de sobra que hasta se bajaría el déficit.

Sin embargo, en esas cuentas de Podemos la ratio de gasto sobre PIB quedaría estabilizada en el 43%, justo el mismo porcentaje que se registra en la actualidad. Es decir, para que la ratio siga igual el PIB debería crecer al mismo ritmo que el gasto. Lo que a su vez implica que para poder sostener semejante gasto la economía tendría que crecer a tasas anuales cercanas al 5%, algo que se antoja prácticamente imposible en un contexto de bajos crecimientos y alta preocupación por fenómenos como el estancamiento secular o la japonización.

“Los economistas de Podemos han determinado cuánto quieren gastar en los próximos años y a partir de ahí han torturado los números para que les dé cómo financiarlo y cumplir con el déficit. Ellos argumentan que con ese aumento del gasto se disparará la demanda y, por lo tanto, el crecimiento del PIB y los ingresos tributarios. Sin embargo, las cifras no cuadran. La economía española tiene una alta propensión a importar. Si te pusieses a repartir sobres con dinero, los españoles los emplearíamos en adquirir coches alemanes, teles coreanas o iphones americanos. Sin haber mejorado sustancialmente nuestra competitividad, esa inyección de pasta además elevaría los precios y nos convertiría de nuevo en un país caro. Como consecuencia, las inyecciones de dinero se destinarían a comprar todavía más productos foráneos en una suerte de espiral negativa que empeoraría cada vez más nuestra balanza comercial lastrando el PIB. Precisamente esta pega se le apuntó a Álvarez, a lo que respondió que efectivamente podría suponer un problema a corto plazo”, explica uno de los economistas que participaron en la reunión.

O lo que es lo mismo, el plan económico de Podemos no contempla las consecuencias de una economía abierta en la que los estímulos pueden acabar beneficiando a otras economías. En Alemania ya tienen muy estudiado que cada vez que engordan el gasto público éste termina normalmente en manos de productores chinos y estadounidenses.

“No hay que irse muy lejos para tener un ejemplo de que estas políticas no funcionan. El Plan E supuso una muestra clara de lo inútil que pueden resultar las políticas de estímulo público en una economía global. Sus cálculos tan sólo servirían en una autarquía, cuyo empobrecimiento tristemente ya conocemos”, comentan varios economistas. Es más, el Plan E también puso de manifiesto la tremenda dificultad de desplegar políticas de gasto de forma eficiente. A juicio de los expertos, se antoja casi imposible engordar los desembolsos del Estado en casi 100.000 millones en cuatro años sin incurrir en graves ineficiencias y programas de gasto mal diseñados. Amén de que el gasto ocurriría al instante, pero en cambio el efecto multiplicador se produciría con un retardo, lo que conlleva un aumento inicial del déficit todavía mayor.

Por lo general, cualquier economista ve factible llevar los ingresos hasta el 41% del PIB desde el 38,3% registrado en estos momentos. Se puede alcanzar esas cotas a razón de un incremento anual de la recaudación de 0,6 ó 0,7 puntos anuales conseguidos por la mejora natural del ciclo. Sin embargo, eso implica que la economía crece todos los años y que se profundiza en las reformas. En el mejor de los casos, durante una legislatura se podrían obtener unos 30.000 millones más de ingresos siempre que el PIB avanzase a tasas del 2% ó el 3%. Pero nunca se podrían ingresar unos 96.000 millones tal y como promete Podemos. Para ello, como ya hemos señalado, hace falta que la economía crezca por lo menos un 5% anual. Y el hecho de elevar la presión fiscal con tal conseguirlo probablemente causaría una severa contracción de la actividad.

Para colmo, pretenden lograr semejantes niveles de recaudación sin subir el IVA, el impuesto que en España tiene más recorrido en comparación con sus pares europeos. Por no hablar de que subir los tributos a las rentas superiores a 60.000 euros apenas tiene efecto recaudatorio porque la mayor parte de los ingresos declarados se concentran por debajo. Y porque las rentas altas suelen tener una mayor capacidad para escapar del fisco.

Los guarismos de Podemos tampoco tienen en cuenta el impacto que tendría sobre la evolución del PIB las alzas fiscales o deshacer las reformas laborales de 2011 y 2012, sostienen varios analistas consultados. Medidas como subir mucho el salario mínimo o suprimir las reformas laborales introducirían rigidez en la contratación, desincentivarían la creación de empleo y, por lo tanto, ocasionarían un menor crecimiento y menores ingresos.

Por último, las propuestas de Podemos e IU aspiran a eliminar la reforma de las pensiones, lo que provocaría un brutal incremento del gasto en la mayor partida del Estado.

El mayor fraude electoral de la democracia
La repetición de elecciones es un fraude constitucional. Solo está prevista en sistemas de doble vuelta, que no es el caso de España. El 26-J se ha convertido en un plebiscito
Carlos Sánchez El Confidencial 15 Mayo 2016

Norberto Bobbio, el filósofo italiano, se preguntaba en ocasiones sobre el significado de la abstención política. Y llegó a una conclusión. También en forma de pregunta. “Si todos actuaran como yo, ¿cuáles serán las consecuencias? ¿Acaso no sería el fin de la forma de gobierno cuya superioridad sobre todas las demás radica en que está fundada en el consenso, periódicamente declarado, de los ciudadanos?”.

El argumento es impecable. No se entiende la democracia sin participación ciudadana. Y, de hecho, en muchos países el voto es obligatorio. Pero Bobbio, cuando hacía su análisis, no podía imaginar que en una democracia consolidada, como la española, las principales fuerzas políticas no fueran capaces de llegar a un acuerdo para formar Gobierno. Un suceso verdaderamente extraordinario en la Europa contemporánea.

Muchos autores han llegado a la conclusión de que votar es irracional. Cuando alguien deposita su papeleta en una urna es consciente de que su acción es irrelevante en términos cuantitativos, toda vez que su influencia sobre el resultado final es insignificante. Pero lo hace. Incluso, asumiendo los 'costes' intangibles del voto, como puede ser el tiempo que debe dedicar un ciudadano a informarse sobre las distintas ofertas electorales o el coste de oportunidad que puede suponer esperar una cola hasta depositar la papeleta en lugar de realizar otra actividad.

Las razones de esta irracionalidad son obvias. Detrás de este comportamiento se esconde el hecho de que un ciudadano se siente concernido por lo que sucede a su alrededor. Tiene sentido de pertenencia a una comunidad o a un grupo ideológico, lo cual explica que, en el caso español, algo más de las dos terceras partes de los electores acudan frecuentemente a la urnas conscientes de la irrelevancia de su papeleta respecto del escrutinio total. Esta es la esencia de la democracia.

Ahora bien, ¿qué sucede cuando los partidos no se ponen de acuerdo y hay que repetir las elecciones? Pues ni más ni menos que se condiciona el voto de forma determinante y hasta torticera.

La ‘repetición’ de elecciones, aunque técnicamente no pueden considerarse nuevos comicios, es la esencia de los sistemas electorales que prevén una segunda vuelta. El elector deposita una primera papeleta, pero sabe que su elección final puede variar en función de los resultados de la primera consulta. Ese argumento desaparece en los sistemas electorales que no prevén esa segunda oportunidad. Es más, el legislador, en el caso español, podría haber planteado en su día un sistema electoral de segunda vuelta, pero no lo hizo por las razones que fueran.

Lo que no podía prever es que el filibusterismo político condujera a una situación como la actual, en la que los resultados del 20-D condicionan de forma determinante lo que ocurrirá el 26-J. Lo cual vicia de origen el resultado de las próximas elecciones. Máxime cuando los cuatro principales candidatos serán los mismos, lo que pone de relieve una ausencia total de responsabilidades políticas por parte de quienes han conducido al país a esta situación. Ese consenso periódico del que hablaba Bobbio, y que es la clave de la democracia.

Un fraude de ley
Se trata de un auténtico fraude al espíritu del constituyente. En democracia, no hay ninguna razón que pueda justificar que desde los poderes públicos -en este caso los partidos con representación parlamentaria- se oriente el voto en una dirección u otra mediante una segunda vuelta no prevista por el ordenamiento legal. Algo que, probablemente, aliente la abstención, un viejo instrumento de los regímenes autoritarios para fomentar la apatía política. Cuando un partido fomenta la abstención para vencer por aplicación mecánica del sistema electoral, en realidad, lo que está haciendo es fragmentar la soberanía nacional para que sean unos pocos quienes decidan por todos.

La no participación en un proceso electoral -sin contar medidas más irreverentes y hostiles como emborronar la papeleta o utilizarla como un panfleto político contra el sistema- se articula a través de la abstención, que puede ser activa (cuando el elector deposita en la urna su sobre sin incluir un candidato) o pasiva (cuando ni siquiera acude a su colegio electoral).

Estas dos formas de abstención, sostenía Bobbio, son funestas para la democracia. Pero lo cierto es que su importancia no es irrelevante. Todo lo contrario. En las últimas elecciones, 36.511.848 ciudadanos estaban llamados a las urnas. Sin embargo, participaron 25.438.532 ciudadanos, lo que significa que el 30,4% decidió no acudir por todo tipo de razones, algunas de ellas meramente técnicas que no pueden achacarse a motivaciones políticas.

La cifra de electores, sin embargo, incluye 188.133 papeletas en blanco. Es decir, ciudadanos que no se decidieron por ninguna opción, pese a lo cual influyeron sin quererlo en el resultado final de los comicios favoreciendo a los partidos mayoritarios, ya que la asignación de escaños se realiza sobre el número de electores sin excluir a quienes no respaldan a ningún partido.

Sumando los votos nulos y en blanco, 415.351 electores no quisieron influir en favor de alguna de las candidaturas presentadas, lo que unido a los 11.073.316 que no acudieron a votar, da como como resultado una 'no participación' de 11.488.667 electores. Es decir, casi uno de cada tres ciudadanos declinó la invitación a votar pese a que la elección de los representantes políticos se suele identificar con un deber político y hasta moral.

Parece evidente que tamaño número de abstencionistas puede explicarse por un comportamiento racional del elector. En unos casos, porque ninguna de las candidaturas satisface sus expectativa o, en otros, simple y llanamente, porque la apatía es inevitable en sociedades complejas como las actuales. Otro número significativo también lo pudo hacer porque considera que su vida no va a cambiar nada gobierne quien gobierne.

Para qué sirven los gobiernos
El todavía presidente Obama, con una extraordinaria sagacidad a la hora de identificar los problemas de los ciudadanos, se dirigió, precisamente, a los abstencionistas en su primer discurso de investidura en enero de 2009. “Lo que no entienden los escépticos es que el terreno que pisan ha cambiado, que las manidas discusiones políticas que nos han consumido durante tanto tiempo ya no sirven. La pregunta que nos hacemos hoy no es si nuestro gobierno interviene demasiado o demasiado poco, sino si sirve de algo: si ayuda a las familias a encontrar trabajo con un sueldo decente, a disponer de una sanidad que puedan pagar o a una jubilación digna”.

Parece evidente que esos son argumentos muy sólidos para justificar el voto. Pero no ocurre lo mismo en España, donde el tacticismo electoral -no hay razones para pensar que los mismos partidos que no se ponen de acuerdo para reducir los gastos electorales lo hagan para formar un Gobierno estable- se ha impuesto a los problemas de fondo.

El fraude es todavía mayor si la nueva convocatoria se hace a partir de un análisis previo que provoca necesariamente un sesgo en el resultado final. La propensión a la abstención política es mayor en unos colectivos que en otros. No es homogénea, y, por lo tanto, los partidos que tienen electores de mayor edad (los menos abstencionistas) tienen un incentivo para convocar unas nuevas elecciones, como así ha sucedido. Por el contrario, como revelan las encuestas del CIS, la propensión al voto de los más jóvenes es menor, lo cual influye, de una forma que puede llegar a ser determinante, en el resultado de una segunda vuelta.

Este condicionamiento político por razones tácticas -que debería ser extraño en una democracia- se manifiesta de forma palmaria en las distintas estrategias electorales.

Lo que se pide el 26-J -salvo en el caso de Ciudadanos- no es el voto para que gane una determinada opción, sino que el objetivo declarado es derrotar al adversario político para que no gobierne, lo cual convierte los procesos electorales en una pantomima.

Rajoy ganó por mayoría absoluta en 2011 con un argumento supremo: había que echar de La Moncloa al sucesor político de una calamidad llamada Zapatero, y ahora, paradojas de la historia, es Pablo Iglesias quien quiere ser hegemónico en la izquierda con un único argumento: hay que expulsar a Rajoy a cualquier precio. También el propio Rajoy ha orientado ya su campaña en una sola dirección: hay que impedir que los ‘neocomunistas bolivarianos’ -Unidos Podemos- alcancen el poder.

¿Tiene esto algo que ver con la democracia? ¿Con el consenso político del que hablaba Bobbio? O simplemente se vende como elecciones lo que en realidad no es más que un plebiscito. Exactamente igual al que planteó Artur Mas en las últimas elecciones catalanas -independencia sí o independencia no- y que todos los partidos constitucionalistas consideraron un fraude.

El 'postureo' político cuesta ya 150.000 empleos
La economía española ha dejado de generar 8.000 millones y decenas de miles de puestos de trabajo
BBVA: la incertidumbre detraerá ocho décimas de crecimiento hasta 2017
CARLOS SEGOVIA Madrid El Mundo 15 Mayo 2016

En una ironía propia de la mitología griega, el llamado Pacto de los Botellines entre Pablo Iglesias yAlberto Garzón para acabar con la austeridad se produjo en la misma tarde que el ministro de Finanzas de Grecia,Euclides Tsakalotos, ofrecía en Bruselas a la desesperada un llamado "mecanismo de contingencia". Se trata de un procedimiento derecortes automáticos del gasto queAlexis Tsipras acepta ante la Troika por si él mismo se desvía en el control del déficit. El héroe heleno de Iglesias y Garzón en la Eurozona se pone un lanzallamas contra sí mismo con tal de pasar un nuevo examen en Bruselas y obtener liquidez vital.

También en esa misma tarde del lunes, el Servicio de Estudios del BBVA -uno de los más importantes del país tras el del Banco de España- ultimaba su nuevo informe con una conclusión: la incertidumbre política desde el 20-D tiene ya un coste tangible: ocho décimas menos de crecimiento para la economía española entre éste y el próximo año. La traducción es que cada ronda de consultas fallida convocada por el Rey en estos estériles meses ha costado más de 2.600 millones y 50.000 empleos. Cruzando los datos que maneja el servicio de estudios del BBVA, ocho décimas son 8.000 millones menos de Producto Interior Bruto que se generará en estos dos años clave para salir de la crisis y equivalen a hasta 150.000 empleos que no se crearán sólo por el efecto de la falta de acuerdos para gobernar. Si la incertidumbre se prolonga "o no se disipa favorablemente" -si llega Syriza al poder en España- será aún peor, según los economistas del banco.

El Ministerio de Economía no dio gran credibilidad a esta estimación y los líderes políticos, pese a que hablan a todas horas de todos los temas, no comentaron este impacto económico de su incompetencia. En el banco aseguran que basan su cálculo en un índice estadounidense en el que tienen en cuenta diversos indicadores internos de la economía española y el hecho irrefutable del impacto que han tenido en España situaciones pasadas de incertidumbre. El servicio de estudios del BBVA ha mostrado a lo largo de las últimas décadas independencia de criterio y en esta ocasión se ha atrevido a cuantificar el coste del postureo político.

No deja de ser una estimación, pero es de sentido común que múltiples decisiones de empresas y familias dependen de la confianza que tengan en el país, en quien lo gobierne y el coste de su financiación. El Tesoro colocó el pasado miércoles bonos ¡a 50 años! por valor de 3.000 millones de euros con un tipo de interés del 3,45%. Para la agencia Bloomberg "el hecho de que España venda bonos a ultra largo plazo en un año en que no tiene aún gobierno muestra el poder que tienen las medidas del Banco Central Europeo para apoyar los mercados de deuda". Sin el doping del BCE ¿dónde estaría hoy la prima de riesgo con un Mariano Rajoy recibiendo chapapote de, entre otros, el PP valenciano y unPedro Sánchez secundario en el botellín y sin expectativas de botellón? Incluso con el respaldo del BCE, los inversores prefieren bonos a 10 años alemanes a un 0,15% de interés que los griegos al 9%. Nada es seguro en la Eurozona.

El ex ministro griego Yannis Varufakis sostiene una teoría conspiratoria por la cual, el alemán Wolfgang Schäuble y presuntos acólitos comoLuis de Guindos están frenando un necesario alivio para la deuda griega pese a las "medidas humillantes" aceptadas por Tsipras para que Iglesias y Garzón no tengan esa baza en la campaña electoral. La realidad es que habrá un acuerdo político favorable a Tsipras en este mes, porque Schäuble no se puede permitir ni un sólo conflicto más en estas semanas por la temida salida de Reino Unido de la UE. El alemán está dispuesto a un gesto de relajación de la deuda griega, la cuarta en esta crisis, y dar una nueva patada hacia adelante a la bomba de relojería griega con tal de que no estalle ahora.

En lo que sí acierta Varufakis es que el cada vez más tétrico Gobierno de Tsipras es un jarro de agua fría a las posibilidades electorales de Podemos e Izquierda Unida, aunque Pablo Echenique ha declarado en Espejo Público que "las economías de Grecia y España son muy diferentes". Va quedando en la maldita hemeroteca de Podemos aquella proclama de Pablo Iglesias de 2014: "Empezaremos el cambio en Grecia. Vamos Alexis!".

Mientras tanto, el Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC), formado por la quincena de empresarios más importantes del país, decidirá después de las elecciones del 26-J si se disuelve o continúa como gran foro de poder del Ibex, según el resultado. Si incluso esta influyente organización que aún preside César Alierta vive incertidumbre qué no será con la economía en general. Pero nada, no hay prisa, sigue el caro postureo

Los profesionales
David R. www.latribunadelpaisvasco.com 15 Mayo 2016

Por desgracia, en nuestro país, hemos asistido a un lamentable espectáculo los últimos meses, y los principales actores han sido profesionales de la política, profesionales que actúan preocupados por la obtención de la poltrona y por la cantidad de ellas, como si de un festín se tratase, y que van acompañados de una caterva de periodistas y tertulianos que también son profesionales del asunto a dirimir. Obviamente, la poltrona aporta poder y dinero de manera indisoluble.

Los programas de partido no se tienen en cuenta porque son mentira y, si es menester, se modifican sobre la marcha más rápido que lo que tarda en caer una gota de agua. En esto Podemos es campeón, que si es necesario mañana nos contará que la Tierra no es redonda. Los pactos se realizan sobre la marcha en función del reparto de poder y de dinero y siempre se hacen a posteriori, devaluando el voto de tal manera que consigue el cabreo del votante. Da igual.

No es cierto que el próximo día 26 de julio los ciudadanos estemos convocados a una segunda vuelta, por la sencilla razón de que ese modelo electoral no existe en España, modelo que sí está implantado en Francia para elecciones presidenciales y que, en éste caso, nos hubiese ahorrado muchos meses de bloqueo legislativo y muchos millones de euros. No consigo entender la razón por la que muchos profesionales utilizan esa terminología, salvo que den por hecho que los ciudadanos somos tontos.

Sí es cierto que el día 26 de junio van a cambiar algunas cosas:
- La absorción de Izquierda Unida por parte de Podemos es su certificado de defunción, y su líder, Alberto Garzón, curiosamente el mejor valorado de todos los líderes, pasará a la historia del comunismo español como la persona que liquidó el partido, como muy acertadamente ha avisado una y mil veces Gaspar Llamazares, y también pasará a la historia como el sujeto que llevó a los comunistas a un terreno ignoto, porque calificar a Podemos como un partido de izquierdas requiere un esfuerzo de imaginación extraordinario, de hecho, cuesta calificarlo como partido, aunque esté inscrito en el registro de partidos como tal. Por cierto, pregunta al Alberto Garzón: ¿cómo ha quedado en el marco de los acuerdos secretos el vital asunto de la deuda de Izquierda Unida contraída con sus acreedores?, porque si de una empresa se tratase, hace tiempo que estaría liquidada. Izquierda Unida está desde hace mucho tiempo en quiebra, da la sensación de que pasa desapercibida una cuestión principal y es que Izquierda Unida no podía financiar otra campaña electoral. Más mentiras.

- El PSOE entrará en la "madre de todas las crisis" si no consigue mejorar el peor resultado de su historia electoral reciente (20 de diciembre de 2015). La crisis será de tal calibre que no solamente Pedro Sánchez será fulminado, también toda su cuadrilla. La posibilidad de fractura es significativa teniendo en cuenta que el PSOE es una estructura federal y por eso su máximo órgano de poder se llama Comité Federal; pero el inicio de un camino hacia la autodestrucción es algo que vislumbro desde hace mucho tiempo, porque es evidente que el PSOE ya no existe, lo que existen son diferentes elementos que aglutinados conforman ese grupo político, es una farsa y nadie parece querer reconocerlo, porque los "barones" reinan baronías y ya han entrado en modo "sálvese quien pueda". Son profesionales.

- Bruselas está expectante y no va a tolerar que se active la posibilidad de que se tengan que celebrar unas terceras elecciones (matemática y constitucionalmente, posible). Bruselas no nos pide que cumplamos el compromiso de déficit, sencillamente, nos lo va a exigir, y si no tenemos un Gobierno mínimamente estable, el cumplimiento de esos compromisos ya adquiridos será absolutamente imposible, y aunque seamos la cuarta potencia económica de la Unión, ésta unión tiene otros 27 miembros que nos observan con sorpresa y preocupación, y que llegado el momento dirán: basta de tonterías, intervención. Imaginen un Gobierno de Podemos que dice claro y alto que va a disparar el déficit y la deuda, Bruselas no lo admitirá. De la misma manera que no ha admitido las barbaridades de la izquierda griega.

- Volvemos al bipartidismo, y en esta ocasión, la polarización vuelve a ser derecha-izquierda, PP-Podemos; el PSOE es convidado de piedra, por eso el mesiánico Pablo Iglesias dice que el "sorpaso" tiene que ser al PP, y por eso este peligroso personaje ya no le pide la vicepresidencia a Pedro Sánchez: se la ofrece.

Si al previsible aumento de la abstención (hartazgo y calendario) le aplicamos la desigual distribución territorial de escaños y la implacable ley d`Hont, creo que se producirá una solución al problema, y si no es así, el drama se convertirá rápidamente en tragedia.

En el PSOE deberían ir con mucho cuidado, porque su muerte está en el horizonte. Izquierda Unida ya está muerta, y llamo la atención a los votantes del próximo día 26 que practiquen el "voto protesta", como si de un deporte se tratase, porque está demasiado en juego. Lo del "voto protesta" es una tontería descomunal y un acto de irresponsabilidad, entre otras razones porque es el principal factor con el que juegan los profesionales de las poltronas.

El próximo sábado 28 de mayo, a las 12 horas
Los legionarios llaman a todos los ciudadanos a manifestarse en Barcelona en apoyo de las Fuerzas de Seguridad y de las Fuerzas Armadas
www.latribunadelpaisvasco.com 15 Mayo 2016

La Hermandad de la Legión de Barcelona ha convocado para el próximo 28 de mayo, a las 12 del mediodía, una gran manifestación en la Plaza Urquinaona de la capital catalana para que todos los ciudadanos que lo deseen puedan mostrar públicamente su apoyo a las Fuerzas de Seguridad y a las Fuerzas Armadas de España.

La convocatoria, que se está transmitiendo especialmente a través de las redes sociales, explica que el acto se impulsa como consecuencia “de los acontecimientos que se están desarrollando en España, con partidos políticos que desprecian a nuestras Fuerzas de Seguridad y Fuerzas Armadas, que desprestigian nuestra bandera, que abuchean a nuestro himno y que quieren incumplir la Constitución”.

El llamamiento también apela a mostrar un apoyo explícito a la Hermandad de Caballeros Legionarios de Barcelona, “que está continuamente atacada y desprestigiada por representar a España en Cataluña”.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

El Gran Hermano eran dos
Pedro J. Ramírez El Espanol 15 Mayo 2016

No se pierdan El Debate, la divertida obra de Toni Cantó que se exhibe en los Teatros del Canal y luego irá de gira por diversas ciudades. Con el argumento de las negociaciones para celebrar un cara a cara electoral, desvela toda la sordidez y el cinismo de la vieja política... y el viejo periodismo. Cocinero primero y ahora fraile, Cantó sabe lo que hace, desde el punto de vista escénico, y de lo que habla, al abordar los cambalaches entre supuestos adversarios.

Todas las miserias del bipartidismo salen a escena hilvanadas por una trama que, sin dar ningún nombre, imagina a Zapatero repitiendo como candidato en 2011 y a Rubalcaba forcejeando con Arriola para fijar las reglas de su duelo televisivo con Rajoy. El resultado es tan amoral y rastrero que, si la situación política fuera otra, el espectador decente saldría del teatro musitando que menudo estercolero hemos dejado atrás. El problema es que, una vez abortada la primavera de Madrid y a la vista de los primeros compases de la nueva campaña electoral, lo que saltan son las alarmas de que tengamos más de lo mismo pero a lo bestia.

El turnismo entre el viejo PSOE felipista y el PP insípido de Rajoy era en efecto una farsa basada en el secuestro de los derechos de participación de los ciudadanos por dos cupulocracias sin ideas ni ideales. Mientras los políticos se repartían el poder, sus adláteres replicaban la España del pelotazo, los maletines y la evasión fiscal entre las ruinas de la crisis, pero al menos nadie jugaba con la convivencia.

Siguiendo las huellas de los audaces magos de la "beautiful people", los fabricantes de duros a cuatro pesetas de Gescartera o los magnates del ladrillo sin cimientos, ahí emergió entre la bruma de un origen oscuro, seductor y misterioso como un personaje de Fitzgerald, el gran Zandi junto a su piscina de oro. En el verano de 2013 me propuso comprar El Mundo con dinero de Qatar para compensar la influencia mediática del capital judío y seguro que me hubiera regalado un buen puñado de acciones de Star Petroleum, a nada que me hubiera implicado en el proyecto. Afortunadamente uno no sirve para según qué cosas y no soy yo quien tiene pendientes incómodas explicaciones ante la opinión pública.

Ese mejunje ahora destapado entre el aventurero de los pozos petroleros en Sudán del Sur, un Cebrián salvado de la quiebra -pero no de la avaricia- por Soraya, un Felipe González dispuesto a promocionar la causa ante las autoridades mineras del Chad y un Alberto Cortina que no perdona ningún charco, es la mejor estampa de una España putrefacta en la que la falta de ejemplaridad de las élites era una invitación constante a la revuelta ciudadana. En medio de los escándalos que afectaban a todos los estamentos del poder, hoy hace cinco años sonó el primer aviso y quedó claro durante la pasada legislatura que el esquema bipartidista vigente durante cuatro décadas no servía ya para encauzar el descontento social.

Fue entonces cuando, según explica el que fuera Secretario de Formación del PP Guillermo Gortazar, "asesores del presidente del Gobierno propusieron impulsar, en los medios de comunicación, una alternativa de izquierdas, con la finalidad de dividir al electorado del PSOE y mantener al PP como primera fuerza". Esto no significa que Podemos sea una criatura más monclovita que venezolana o iraní. Pero sí que su despegue habría sido mucho más lento si no hubiera sido impulsado desde las rampas televisivas controladas por el Gobierno.

El sentido profundo de la operación queda muy claro cuando Montaigne habla "de los malos medios empleados para buen fin" y explica como "Licurgo, el legislador más virtuoso y perfecto que jamás existiera, inventó un injusto procedimiento para formar a su pueblo en la templanza: emborrachar a los ilotas, que eran sus siervos, para que, viéndolos así perdidos y anegados en el vino, los espartanos tomasen horror al desbordamiento de este vicio".

Rajoy no tiene los méritos de Licurgo, pero las horas de cuota de pantalla producen entre los profesores de universidad con fantasías revolucionarias y complejo de macho alfa efectos mucho más embriagadores que los de ninguna bebida fermentada. Y el espectáculo de la borrachera política podemita está bien a la vista en forma de propuestas y conductas que conmocionan a la España conservadora e incluso a la racionalista.

Gortazar sostiene que la operación ha sido hasta la fecha "un éxito rotundo", pues ha permitido al PP seguir en el poder -aunque sea como gobierno en funciones- pese a su descomunal pérdida de votos. A la vista del sondeo que publica hoy EL ESPAÑOL, yo añadiría que lo mejor para los trujimanes y lo peor para sus víctimas está por llegar, pues la polarización de la campaña puede ser muy rentable para el doctor Frankenstein pero muy peligrosa para los transeuntes, a nada que se le escape el monstruo.

Todo responde a la dinámica descrita por Umberto Eco en su ensayo "Construir al enemigo" porque "tener un enemigo es importante no sólo para definir nuestra identidad, sino también para procurarnos un obstáculo con respecto al cual medir nuestro sistema de valores". Si pocos habían reparado hace tres años en Pablo Iglesias, Rajoy necesitaba que los focos se posaran sobre él. ¿De qué servirían los bomberos indolentes, repantingados sobre el sudoku del día en su precinto, si de vez en cuando no hubiera incendios de apariencia pavorosa? "Cuando el enemigo no existe, es preciso construirlo".

Exhibiendo su gran erudición histórica, Eco explica que la construcción del enemigo es la construcción de su alteridad en base a sus rasgos físicos, sus comportamientos y sus presuntas intenciones. El enemigo tiene que causar repulsión, tiene que oler mal y parecer peligroso, muy peligroso. ¿Cómo no reconocer que el PP ha encontrado un filón en Podemos, sus confluencias, sus socios electorales y sus compañeros de viaje?

Por si la coleta de Pablo Iglesias, las rastas del diputado canario, el síndrome de "Highlander" de Errejón, la teta de Bescansa amamantando en el escaño, las autofuribundias de Monedero, el comunismo retro de Alberto Garzón, el pasado etarra de los amigos de Bildu o el morreo en la boca con Domenech no proporcionaran suficiente materia prima, aquí tenemos las propuestas de fornicar en transportes públicos y alcanzar la maternidad al modo tribal de Anna Gabriel. ¿Hay quién dé más?

La primera vez que alguien de derechas dijo que los de Podemos olían mal, estaba haciendo una broma de pésimo gusto. Ahora son ya muchos los que notan en su pituitaria el tufo de que se acercan. Una percepción equivalente a las arcadas que los podemitas, estimulados por las arengas de sus jefes, sienten ante la gente de orden.

Sólo falta que Errejón y Rafa Hernando -esa sería la escena cumbre de la versión actualizada de la obra de Toni Cantó- lleguen a un acuerdo para organizar la ceremonia orwelliana de los Dos Minutos del Odio de forma recíproca y simultánea, allí donde se encuentren sus líderes, durante todos los días de la campaña. Recuérdese que era en el transcurso de ese ritual, concebido como "un éxtasis de miedo y venganza", cuando en 1984 se proyectaba la imagen de rasgos simiescos de Emmanuel Goldstein, enemigo por antonomasia del Gran Hermano.

Los manejos criminales, las ideas depravadas, la mera existencia de Goldstein, legitimaba el intrusivo poder paternal del Gran Hermano sobre los esclavizados habitantes de Eurasia. Como bien explica el vídeo más estaférmico de Rajoy, cuando lo que nos amenaza es "un disolvente de todo lo bueno que tenemos" y están en riesgo "nuestra unidad, nuestra democracia constitucional, nuestro progreso económico", alguien debe protegernos.

Tampoco sería mala idea incluir en la dramaturgia de El Debate un amistoso encuentro final entre los émulos de Emmanuel Goldstein, coleta en ristre, y el Gran Hermano con su barba rala encanecida. Pero es significativo que ni el uno ni el otro aparezcan nunca en la novela de Orwell fuera de la telepantalla, lo que ha llevado a dudar de su propia existencia. La solución al enigma aparece en una de las Cliff's Notes que sirven de guía a los estudiantes de literatura en Estados Unidos: "En tanto que representan estructuras totalitarias de poder, Goldstein y el Gran Hermano son en esencia la misma persona". No existen ellos sino su antagonismo.

Al término de la representación de El Debate del pasado martes en los Teatros del Canal tuvo lugar un coloquio con el autor y los actores al que se incorporó, con su cordialidad de siempre, Albert Rivera. La coordinadora de Libres e Iguales Cayetana Alvárez de Toledo, también presente, le preguntó "cómo se combate al populismo" y el líder de Ciudadanos respondió que "actuando sobre sus causas". Es decir, rompiendo, mediante las reformas, el nudo gordiano urdido desde los dos extremos para reemplazar la farsa del bipartidismo por la farsa del caínismo. Algo más fácil de decir que de hacer. Algo con lo que sin duda estará de acuerdo Margarita Robles, lo mejor que le ha pasado al PSOE en mucho tiempo.

Eso mismo decían en Venezuela
EDUARDO INDA okdiario 15 Mayo 2016

Una de las más vomitivas características del vomitivo régimen creado por Benito Mussolini era la eliminación física o civil del adversario, del que no piensa igual, del disidente, del diferente. Tres cuartos de lo mismo sucedió con Hitler o con Stalin. El que se negaba a decir “sí, buana” al duce, al führer, al camarada en jefe, al conducator o al caudillo acababa irremediablemente muerto a los pies de un paredón o molido a tiros por la policía política en un callejón cualquiera. Hoy día las cosas han cambiado no a mejor pero sí a levísimamente mejor. La culpa de que ahora el despotismo lo tenga más difícil la tienen Internet en genérico y las redes sociales en específico. Esas mismas redes sociales son las que encendieron la mecha de la inconclusa primavera árabe tras quemarse a lo bonzo un vendedor ambulante en Ciudad de Túnez al que la policía molía a mordidas… y a palos cuando no podía pagarlas porque la recaudación no le daba para más. Ese símbolo de la protesta frente a la injusticia que es Mohamed Bouazizi, un paupérrimo vendedor de frutas, dio involuntariamente el primer empujón a la caída en serie, cual efecto dominó, de las principales satrapías del Norte de África. Primero cayó la ficha de Ben Alí, el intocable dictador tunecino, un cleptómano elefantiásico. Luego le tocó el turno a la de Mubarak, el faraón del siglo XXI, y más tarde se oyó el “¡clac!” a la del hijo de Satanás de Gadafi, al que el destino quiso que le sobreviniera la parca en el mismo lugar que a las ratas: un colector. Al Assad no terminó igual porque se presentó en Siria ese primo de Zumosol que es Vladimir Putin. El de la gloriosa frase: “Perdonar a los terroristas es cosa de Dios, llevarlos ante él es cosa mía”. Sadam también se fue al carajo pero ésa es otra historia.

Seguramente por eso en Venezuela no asesinan a más ciudadanos o más líderes de la oposición democrática. Porque en la actualidad está todo globalizado y porque con un smartphone las atrocidades se conocen planetariamente no en horas, tampoco en minutos, sino más bien en cuestión de segundos. Y eso que la dictadura de Nicolás Maduro ha matado a unas 100 personas en las calles de la República Bolivariana en los dos últimos años. A los héroes opositores no los asesinan por el qué dirá la comunidad internacional pero sí los torturan y los encarcelan. Hay 77 entre rejas, empezando por el hombre que seguramente liderará la transición a la democracia, ese Solzhenitsyn sudamericano que es Leopoldo López (Voluntad Popular). Tarea que tendrá que acometer, tikitaka, de la mano del presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Henry Ramos (Acción Popular), al que cabe calificar como el Sájarov de nuestro tiempo. Ambos, por cierto, miembros de la Internacional Socialista y, por consiguiente, representantes de partidos hermanos de un PSOE del que se echa en falta algo más de coraje a la hora de defender a sus correligionarios encarcelados.

En España es impensable no sólo que se asesine a alguien por sus ideas sino también que lo encarcelen. En estos momentos porque hace no tanto, 6 años, el movimiento etarra (en el que incluyo a Batasuna y demás denominaciones) te pegaba un tiro en la nuca si militabas en el PP, en el PSOE o si cometías el delito de ser empresario. El escenario de la irracionalidad humana no es, por tanto, algo que quepa desterrar ad aeternum. Todo lo contrario: el ser humano lleva dentro un ángel y un diablo y la función de una sociedad democrática y de un Estado de Derecho es encauzarlo al lado del bien.

El standby de esa ETA de la que tan bien hablan personajes como, por ejemplo, el sin vergüenza fiscal de Juan Carlos Monedero, ha finiquitado la muerte física por discrepancias políticas pero no la civil. La muerte civil continúa siendo el arma con la que los malos intentan quitar de en medio a los que defendemos el bien, la verdad o, si lo prefieren, nuestra verdad. Una práctica que no es exclusiva made in Podemos. La han practicado desde los más chupópteros empresarios hasta los más viles políticos en 40 años de democracia. Si bien es cierto que el nivel de matonismo y ensañamiento que están exhibiendo los coletudos son desconocidos por estos pagos.

Algo de eso sabe un servidor por cuanto en Baleares se destapó una auténtica cacería al hombre contra él por publicar las mangancias que dieron con los huesos de Maria Antònia Munar en la trena y con algunas de las que pusieron negro sobre blanco el patrimonio de un político, Jaume Matas, que tenía un patrimonio inmobiliario de 7 millones de euros ganando 3.000 y pico euros netos al mes. Ya de vuelta en Madrid volví a no casarme con nadie y a destapar todo lo que llegaba debidamente contrastado a mis manos: Urdangarin, los sobresueldos en B de Génova 13, el caso Pujol, Ignacio González, Granados, el caso Neymar y un tan largo como mal oliente etcétera. Lo pasamos mal pero salimos adelante porque, al final, como en las películas, el bien siempre triunfa. Eso sí: cuesta un huevo.

Destapar la corrupción de Podemos y denunciar su totalitarismo me está costando cien mil y un insultos de cien mil y un hijos de perra y diez mil amenazas de diez mil hijos de Satanás. Pero me importan un pepino. Franklin Delano Roosevelt, el hombre que junto a Churchill devolvió la libertad a Europa, lo expresó a las mil maravillas: “Sólo hay que tener miedo al miedo mismo”. Respeto tantísimo a quienes, desesperados de una catarata de ajustes y corruptelas, confían su papeleta electoral a Podemos como detesto a sus mentirosos y charlatanes gerifaltes. Se nos ha apretado tanto y se ha practicado con tanta desvergüenza el tra-ca-tra que muchos españoles han confiado en el primero que pasaba por allí para que le dé la vuelta a la tortilla. Pero son tan golfos como los anteriores y, desde luego, un millón de veces más cínicos.

Los absolutamente ciertos papeles del absolutamente cierto pago de la dictadura venezolana a Pablo Iglesias en el paraíso fiscal de Granadinas, un territorio colonizado por el chavismo, me han puesto en el punto de mira de esta gentuza, de sus ejércitos de trolls en las redes sociales y de esa legión de jefes de prensa que son los periodistas filopodemitas que sólo creen (es un decir porque sirven a unos piratas) los trinques cuando los practica el PP pero que apelan al tan facilón como tontorrón “es mentira” cuando osas tocar un pelo a su caudillo o a los lugartenientes.

El sábado pasado la jauría podemita saltaba sobre mí con el impulso de un tigre y la eficacia de un gatito cuando desmonté el desmentido del banco offshore al que se ordenó transferir los 272.325 dólares del ala. No podían permitir que la realidad manchase a su mesías. El hombre para el que trabajan, día tras día, en pos del asalto a los cielos es intocable. Faltaría plus. ¡Ay del que ose tomar el nombre de su dios en vano! Dan mayor credibilidad a la narcodictadura que financia a su Pablo y a un banco-lavandería al que va el dinero más sucio del planeta que a un medio de comunicación libre (OKDIARIO), a la televisión de una periodista exiliada (la gran Patricia Poleo), al presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Henry Ramos Allup, o a la mismísima orden de pago. “Es de primero de photoshop”, dicen los muy tontos como todo argumento o como si fueran expertos de la CIA o del CNI.

Iban en comandita con su caudillo que me ha vuelto a poner en la diana, esta vez con una demanda. Tiene tan claro que la va a perder como que con ella me va a echar en contra a los miles de exaltados que hay sueltos por ahí. Si algún día me pasa algo, querido Pablo de Iglesias y Rato, serás tú el responsable. Esas armas las carga el diablo. Eres tan ignorante intelectualmente hablando como pérfido en todos y cada uno de los pasos que das.

El segundo objetivo de una querella, que no sabemos con certeza si se ha presentado porque la que publicaron sus propagandistas carecía de sello, es amordazarme. Que no vuelva a pasarse por mi cabeza siquiera la posibilidad de mentar su nombre o su apellido. Van dados. Cómo serán las cosas que hasta piden que yo me disculpe públicamente. Antes se helará ese infierno que algún día conocerás que yo te pida perdón urbi et orbe. Me descongojo.

Más allá de este menda, que ya sabe defenderse solito, el drama que hay planteado es gigantescamente mayor: que lo anormal democráticamente hablando se considere normal y que el pensamiento único acabe imperando por el apoyo cómplice de algunos medios, la manipulación de las redes con esos ejércitos de robots que se tiran encima de los discrepantes al más puro estilo matonil, ese miedo cerval que es libérrimo y ese complejo proverbial del centroderecha y ese caos que impera en el mucho más valiente Partido Socialista pero que en estos momentos dedica todas sus fuerzas al cainismo.

No pocos se cuestionarán cómo va a ocurrir esto en un país occidental, con una renta per cápita de 30.000 dólares, una democracia asentada y que cuenta con el amparo de la Unión Europea. Eso mismo pensaban en Venezuela hace 18 años. Y no era precisamente un país bananero sino el más próspero y rico de Sudamérica, entre otras cosas, gracias a sus interminables reservas de petróleo, las mayores del mundo. Hugo Chávez y Nicolás Maduro no han regado de pasta (muchísima más de la que se ha podido probar hasta ahora) a Podemos porque el antipático Pablo les haga gracia, porque Íñigo les parezca un buen chico o porque vean en ese pesetas que es Monedero a un alumno aventajado. No. Lo hacen porque meter el virus del totalitarismo comunista en Europa cuesta un pastizal. Sin dinero no hay asalto a los cielos. Sin bin ladens estos tíos seguirían estancados en ese 1% de intención de voto en el que vivían hasta que llegó el Tío Hugo con sus petrodólares.

Cuando el miedo, la muerte civil y el matonismo se apoderan de una sociedad el totalitarismo está más próximo de lo que sospechamos. Ya lo decía uno de los padres del liberalismo británico, Edmund Burke: “Para que triunfe el mal sólo hace falta que los hombres buenos no hagan nada”. Que nadie lo olvide.

El castellano como enemigo público número 1
Roberto L. Blanco Valdés La Voz 15 Mayo 2016

Hace poco más de un mes un nutrido grupo de filólogos adscritos al nacionalismo radical y agrupados en la denominada asociación Llengua i República hizo público en Barcelona un manifiesto disparatado -conocido como Manifiesto Koiné- que, baja el lema «Por un verdadero proceso de normalización lingüística en una Cataluña Independiente», constituye una muestra de sectarismo lingüístico y social que avergonzaría incluso a sus firmantes si en lugar de hablar de los inmigrantes del resto de España en Cataluña lo hicieran de los procedentes de cualquier otra parte del planeta.

Y es que los redactores del Manifiesto Koiné sostienen que Cataluña ha sufrido un proceso de «bilingüización forzosa de la población» como consecuencia de la «inmigración llegada de territorios castellanohablantes», inmigración que habría funcionado como elemento de colonización lingüística. Ese proceso, reforzado según los firmantes por el régimen constitucional de 1978, que habría permitido la continuación «de la imposición política del castellano en Cataluña», sería el responsable de la supuestamente terrible situación que hoy vive el catalán en Cataluña.

Hay que ser muy sectario y hasta algo más que un punto de racista para afirmar cosas como esas. Y además, muy desvergonzado, para proclamarlas en una comunidad donde se ha practicado la llamada política de inmersión lingüística -como consecuencia de la cual el castellano ha desaparecido de la vida oficial e institucional de Cataluña y se ha convertido en la enseñanza no universitaria en una lengua con menos presencia que el inglés- y donde se multa a diario a los empresarios por no rotular en catalán sus comercios y negocios.

Pero nada de esto importa para unas fuerzas políticas y sociales que se han instalado en el delirio y la mentira institucionalizada. La prueba es que los autores de esa supuesta Constitución que tendrá a corto plazo una Cataluña republicana e independiente han previsto desproveer allí al castellano del carácter de lengua oficial para atribuírsela en exclusiva al catalán y al aranés.

¿Importa algo que según los datos de la propia Generalitat el castellano sea hoy en Cataluña la lengua de uso habitual del 51% de la población, por un 36% del catalán, o que, según un sondeo del CIS de marzo de este año (número 3.108) el castellano sea la lengua materna del 49% de la población, frente a un 43% que tiene por lengua materna el catalán?

No, no importa nada en absoluto. Porque para el nacionalismo catalán, como para el vasco, el gallego, el valenciano o el balear, la presencia del castellano en los que consideran territorios de su exclusiva propiedad resulta una anomalía a exterminar y no la lógica y rica pluralidad de un país donde la población lleva decenios moviéndose de un lugar a otro y donde todos los españoles somos por ello mestizos de pura cepa, según la insuperable expresión del profesor Félix Ovejero.

Los nacionalistas protestan airadamente cuando se les acusa de ser enemigos de la libertad y el pluralismo. Pero en cuanto tiene la menor ocasión demuestran serlo sin el más mínimo rubor.

Memoria histórica
Buscaban a dos republicanos fusilados… y encontraron a 72 soldados nacionales enterrados
www.latribunadelpaisvasco.com 15 Mayo 2016

Según informa Somatemps, los trabajos de exhumación para dar con los cuerpos de los republicanos José Valls y Luis Messeguer, dos vecinos de Borriol (Valencia) detenidos y fusilados después de que las tropas nacionales entraran en el pueblo, no han dado el fruto deseado a pesar de los intentos repetidos del Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica (GPRMH) de la Comunidad Valenciana.

La excavación, que arrancó en septiembre del pasado año, ha dado con 17 cuerpos. Ninguno de ellos corresponde a las dos víctimas de la Guerra Civil, ni son represaliados del franquismo. Por el contrario, el grupo ha hecho dos hallazgos.

El camposanto de Borriol esconde los restos de otros ocho vecinos que murieron en el bombardeo del 11 de junio de 1938 (un día antes de la entrada de las tropas nacionales) y de los que nadie sabía. Pero también, que entre las fosas cavadas en aquella época yacen los restos de hasta 72 soldados nacionales que fueron enterrados entre el 5 y el 17 de septiembre de ese mismo año.


 


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