AGLI Recortes de Prensa   Martes 17  Mayo  2016

Balcanización
EDITORIAL  www.gaceta.es 17 Mayo 2016

Cada vez es más frecuente ver cómo las comunidades autónomas hacen frente contra el Gobierno de la nación. La aplicación de la ley de Educación ha sido el ejemplo más reciente. No es el primero ni será el último. El más escandaloso ha sido, probablemente, la tenaz desobediencia a los criterios de déficit. Las autonomías van convirtiéndose poco a poco en estructuras neofeudales donde el poder local, aupado en sus competencias o en la ausencia de ellas, desafía a la administración general del Estado. No siempre falta razón en las reivindicaciones locales, pero es una evidencia que semejante dinámica sólo lleva a un puerto: la fragmentación progresiva de España como comunidad política. El ejemplo de la educación es sin duda el más dramático: en Cataluña ya es norma la violación flagrante del derecho a recibir enseñanza en la lengua vehicular, y lo mismo se va viendo en País Vasco, Navarra, Valencia y Galicia. En nombre de la democracia y de las competencias autonómicas se machaca el derecho de los ciudadanos. Y se destruye el sentimiento de nación.

Nuestro Estado de las Autonomías adolece de un defecto gravísimo que es la ausencia de cierre en el proceso de trasferencia competencial. Ocurre que el modelo autonómico no se concibió realmente para reorganizar la Administración, sino para dar satisfacción a los partidos fundadores del sistema de 1978 repartiendo cuotas de poder local. Porque la nuestra no es una democracia de ciudadanos, sino una democracia de partidos. A los grandes partidos de ámbito nacional se les permitió tejer estructuras clientelares de base regional y a los partidos nacionalistas se les invitó a levantar su propio ámbito de omnipotencia. Casi cuarenta años después, los separatistas han construido en sus regiones pequeños estados que gobiernan a su antojo, incluso contra la propia Constitución, y los partidos “españoles” han edificado una suerte de “señoríos” autonómicos que han llegado a acumular más poder que las propias cúpulas estatales. La Administración ni se ha simplificado, ni se ha acercado al ciudadano ni, menos aún, se ha abaratado, al revés: tenemos el Estado más caro de Europa y su eficiencia no es precisamente envidiable. Pero los partidos tienen pastel para repartir.

Este proceso de fragmentación del tejido nacional pudo pasar desapercibido mientras la prosperidad económica ocultaba el mal, pero la larga crisis y la impotencia del Estado para superarla han arrojado una luz siniestra sobre la gran enfermedad de España. A fuerza de otorgar peso a los partidos, nos estamos cargando la comunidad política y, por tanto, nos estamos cargando la democracia. A los poderes neofeudales de orden económico, sindical o mediático se unen los de orden local. Cada uno tira hacia su propio beneficio en perjuicio del bien común. La conciencia de pertenecer a un proyecto político común se extingue lentamente. La soberanía nacional ya no es más que un vago fantasma.

Rectificar el Estado de las Autonomías se ha convertido en una prioridad si queremos que España sobreviva como comunidad política. Rectificar no quiere decir necesariamente “desmantelar”. Pero es preciso racionalizar la estructura del Estado, garantizar la igualdad de derechos ciudadanos, frenar las derivas separatistas, desmontar el proceso de feudalización de la soberanía nacional. Lamentablemente, ninguno de los grandes partidos está por la labor.

El 26J no es ninguna broma
Javier Benegas www.vozpopuli.com 17 Mayo 2016

Si algo traen debajo del brazo las grandes crisis es el desorden, el caos del pensamiento, de la lógica y hasta del sentido común. No hay escenario más provechoso para que los jugadores de ventaja vendan su mercancía averiada que cuando todo parece desmoronarse. El orden, la dislocación de causa y efecto y hasta la más elemental jerarquía de las cosas sucumben ante la avalancha de malas noticias, la corrupción y la degradación institucional. Entonces, las ideas viejas, las soluciones más descabelladas, hasta las subculturas más ridículas pueden convertirse en alternativas.

Un ejemplo. Por más que se haya aderezado con una suerte de pseudociencia económica, el estancamiento de la economía se ha interpretado de forma conspiranoica y maniquea. Al final la conclusión siempre es la misma: la crisis es fruto de un oscuro conciliábulo, un cuento de buenos y malos. El reduccionismo alcanza cotas extraordinarias. Y la irresponsabilidad es mayúscula. Se propone la salida del euro, incluso de la UE, para evitar el empobrecimiento, cuando precisamente lo que nos ha evitado males mayores ha sido que desde Bruselas nos pintaran unas líneas rojas que aquí habían desaparecido.

Es evidente, a qué negarlo, que la UE no es un dechado de virtudes. Pero en comparación con nuestros gobernantes, es la quintaesencia de la sabiduría. Piensen qué habría sido de España si los Zapatero, Montoro & Cia. no hubieran estado tutelados por los gendarmes de Europa, ¿hasta dónde habrían llegado sus desafueros? Ahora eliminen de la ecuación al rajoyismo y sustitúyanlo por el podemismo, sus confluencias, animalistas incluidos, y separatistas asociados e imaginen una España al margen del control europeo… No es necesario que contesten, es una pregunta retórica.

Que los grandes partidos sean incapaces de establecer una hoja de ruta reformista no significa que los oportunistas que aspiran a sucederles vayan a dar en el clavo, porque, como su propia naturaleza indica, lo más seguro es que intenten darnos gato por liebre. De hecho, con la inestimable colaboración de los turnistas que nos desgobiernan, han tenido bula para denostar a las maltrechas instituciones. Ya saben, el recurrente “no nos representan” y su particular síndrome de Antígona. Una llamada a la beligerancia, al levantamiento con el que no sólo quieren expulsar a quienes hoy las ocupan, sino demoler las instituciones mismas. Dicho más directamente: no aspiran a reformarlas sino a derribarlas. Si lo consiguen, las reconstruirán a su imagen y semejanza; nos traerán su democracia, que en realidad es la centralización del Poder. Después, y ya sin freno, irán a por esas otras instituciones, las informales, que vertebran el orden social espontáneo. Declararán proscrito lo que ellos llaman el “heteropatriarcado”, abolirán la propiedad privada, prohibirán el capitalismo y enterrarán los restos de los derechos individuales. Y en un abrir y cerrar de ojos estarán decidiendo si debemos comer carne o pescado. El puritanismo izquierdoso es esto.

Hace tiempo que desde estas página venimos advirtiendo que prohibir la crítica al Régimen del 78 y convertir en tabú su reforma, lejos de contener los problemas los agravaría. Cuando el debate se rehúye, se cede todo el terreno al adversario, que rápidamente lo ocupará y se hará fuerte. Precisamente eso es lo que ha estado sucediendo durante estos nueve años de crisis. El populismo de izquierdas, en sus formas casi infinitas, ha aprovechado la incomparecencia de sus adversarios para acaparar el espacio reformista y hacerse fuerte. Esto no significa que la suerte esté echada, pero es evidente que llevamos casi 10 años jugando con fuego… y al final saldremos escaldados. Es cuestión de tiempo, puro cálculo de probabilidades.

Abordar las reformas que el modelo político español necesita tiene costes, especialmente para quienes gozan de más privilegios, pero no hacerlo supondrá costes aún mayores para todos. Recuperar el terreno perdido y poner pie en pared para detener la revolución cultural que se nos viene encima requiere no sólo un cambio radical en los partidos que se llaman a sí mismos constitucionalistas, también es imprescindible el compromiso de esas élites que representan la parte del león de la economía y la influencia en España. No se lo tomen a guasa: el 26J no es ninguna broma, por más que estemos hasta la coronilla. Si los prohombres del Régimen piensan que podrán seguir manteniendo el control de sus negociados contemporizando e, incluso, confraternizando con la tropa populista, se equivocan. El escorpión tiene su naturaleza. No sean idiotas.

No persiguen a Podemos, ni tampoco al PP o al PSOE
OKDIARIO 17 Mayo 2016

Los documentos publicados por OKDIARIO durante las últimas semanas acreditan que Hugo Chávez ordenó pagar más de 7 millones de euros a la Fundación CEPS (entonces dirigida por los actuales líderes de Podemos) para conseguir “un cambio político en España”, más favorable a los intereses del régimen boliviariano.

Así consta en el documento firmado de su puño y letra por Chávez y su ministro de Finanzas Rafael Isea, cuya autenticidad ha confirmado este último ante la Policía española en una declaración prestada en el Consulado español en Nueva York.

Todo ello apunta, por tanto, a que Hugo Chávez utilizó recursos millonarios de Venezuela para crear una nueva opción política, que cristalizaría en 2014 con el nacimiento de Podemos y que efectivamente se muestra decidida a provocar un auténtico cambio de régimen en España.

Pero no es éste el motivo que llevó a los agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (Udef) a Nueva York para entrevistar a Isea. Tal como informa hoy OKDIARIO, el objetivo de la investigación policial abierta es determinar si los dirigentes de la Fundación CEPS ocultaron a la Agencia Tributaria la mitad de los 7 millones de euros que recibieron de Venezuela. Algo que constituiría un grave delito fiscal.

Por tanto, no se trata de una actuación policial instada por el Gobierno con fines partidistas, como sostiene Pablo Iglesias. Si la Udef ha actuado es porque existen unas sospechas fundadas de que los dirigentes de la Fundación CEPS (hoy en Podemos) han ocultado más de tres millones de euros pagados por el Gobierno de Venezuela.

A Pedro Sánchez jamás se le ocurría decir que la Policía actúa con fines partidistas para destruir al PSOE, cuando investiga la corrupción de los ERES de Andalucía. Del mismo modo, nadie sugiere que la Udef ha emprendido una persecución contra el PP por destapar la trama Gürtel o los numerosos casos de corrupción de la Comunidad Valenciana.

Pablo Iglesias no puede reclamar impunidad para su partido, apelando a una supuesta “conspiración” de los cuerpos de seguridad cada vez que se asoman al abismo de la financiación de los líderes de Podemos.

Iglesias: el negocio del 15-M
CARLOS CUESTA El Mundo 17 Mayo 2016

Domingo. Otro 15-M. Y Errejón volvía al trampolín en el que saltaron él y sus compañeros para convertirse en políticos. En poderosos. Volvía a una Puerta del Sol desde la que, hace ya cinco años, gritó aquello de «el pueblo unido funciona sin partidos». A la misma plaza en la que coreaba entre sonrisas eso de «fantoches que estáis en el poder, dejaros de joder».

Pero esta vez algunas cosas habían cambiado. Porque ese mismo 15-M gritaba ahora «fuera, fuera» a su señoría Errejón elevado a los platós en plena plaza. Gritaba «Errejón, bájate de ahí» al mismo diputado que ha buscado sin desmayo la alianza de poder con aquel PSOE al que antes tachaba de rescatador de bancos.

Y es que cinco años después, su partido, el de Pablo Iglesias, ese que hace purgas sin que ninguno de los cabecillas salga nunca de la bien pagada estructura, tiene poder: poder para controlar, en solitario, con sus marcas blancas o con el PSOE, ayuntamientos como Madrid, Valencia, Barcelona, Cádiz, Pamplona, Zaragoza, Santiago, Coruña o Badalona. Poder para condicionar comunidades como la valenciana, Aragón, Baleares, Castilla-La Mancha, Extremadura o Navarra.

¿Y qué ha cambiado? Algunas cosas, como la obstaculización de cientos de proyectos generadores de empleo, como la Operación Chamartín, Campamento, Wanda, hasta 35 hoteles sólo en Barcelona, cruceros turísticos, la Marina Real de Valencia o el Palacio de Exposiciones de Cádiz. Inversiones privadas que habrían generado en conjunto más de 200.000 empleos.

Pero otras cosas no han cambiado. Porque quienes coreaban en el 15-M aquello de «con nuestro dinero, se salva a los banqueros» han visto cómo sus electos, posiblemente no hayan usado el dinero para pagar banqueros, pero sí para pagarse a ellos mismos. Con sueldos como el de Carmena -101.000 euros-; como el de los 82 cargos directivos del Ayuntamiento de Madrid -entre 90.647,50 y 86.526,70 euros cada uno-; como el de sus 67 eventuales -plagados de asesores de dudoso currículum a 71.216,34, 53.058,48 ó 43.204,72 euros-; como el de Colau -100.000 euros-; como los 98.192 euros de tenientes de alcalde en Barcelona; como los 84.532 euros de sus concejales o los 168.201 del director de Servicios Municipales, Ignasi Armengol; como el de Ribó en Valencia -82.602,94 euros-; o como los de los 16 concejales suyos que cobran más de 70.000 euros y llegan hasta los 79.298,80. Sueldos que, en su mayoría, superan los 78.966 euros de Rajoy.

No figuro yo entre quienes buscan que la gestión pública esté monopolizada por aprendices de bajo sueldo. Todo lo contrario. Pero sí entre quienes piden coherencia y no aprovecharse de la desgracia de la gente. Porque es Podemos quien ha convertido en porteadores a sus impulsores, quien ha convertido al 15-M en su negocio.

La Sexta prueba su propia medicina
EDITORIAL Libertad Digital 17 Mayo 2016

Los sedicentes indignados del 15-M recibieron en la noche del domingo a los periodistas e invitados de La Sexta con una hostilidad que dejó perplejos a todos los presentes en el plató improvisado por la cadena podemita en la Puerta del Sol.

La televisión que más ha promocionado a los antisistema tal vez esperaba algo de agradecimiento. Ciertamente, La Sexta no ha escatimado esfuerzos para vender a un partido neocomunista con las peores conexiones internacionales como una fuerza política modélica. Sin embargo, quienes acudieron a Sol el domingo actuaron como corresponde a grupúsculos de tal calaña y, lejos de comportarse como un coro obediente, se dedicaron a boicotear la emisión de la cadena.

No sólo La Sexta estuvo en el punto de mira de los congregados. También el inefable Íñigo Errejón recibió su dura ración de insultos y abucheos por parte de quienes no estaban dispuestos ser meros comparsas del show sextario. Las protestas y abucheos del público convirtieron un programa que pretendía ser un homenaje al supuestamente virtuoso movimiento 15-M en un espectáculo bochornoso, que no dejó, por otra parte, de ser un retrato bastante certero de los unos y los otros, que tanto tienen en común.

Incapaces de la menor autocrítica, desde la cadena izquierdista seguían afirmando el lunes que la lluvia de insultos a sus periodistas e invitados había sido un hecho puntual protagonizado por una minoría de revoltosos. Aunque los pongan en el punto de mira, los multimillonarios aprendices de brujo mediático que han jugado a hacer respetable a un partido ultra de estirpe chavista siguen defendiendo que su actuación ha sido en todo momento un dechado de virtudes periodísticas. Cosas de la ceguera voluntaria.

El canal podemita por antonomasia recibió el domingo una ración de la medicina que tantos han padecido durante estos años, medicina cuyas propiedades han saludado con gran entusiasmo en esa casa, por otro lado tan mimada por el Gobierno del PP, partido que representa todo lo que detestan Podemos y los propios ideólogos de La Sexta. Cosas de la política de la peor estofa.

Algunos verán en lo sucedido en Sol el domingo, más que un suceso médico, un hecho de justicia poética. A ver si ahora Ferreras y su tropa dedican más atención e interés a los señalados y acosados por los indignados liberticidas, que de héroes no tienen absolutamente nada.

Justificación del terror
CASIMIRO GARCÍA-ABADILLO El Mundo 17 Mayo 2016

Una de las historias que más me impresionaron del libro de Svetlana Aleksiévich 'El fin del 'Homo sovieticus'' es la que cuenta Yelena Yúrevna. Su padre había peleado en las filas del Ejército Rojo contra las tropas de Finlandia. Cayó prisionero después de haber sido rescatado de un lago helado por los finlandeses. Cuando concluyó la campaña de Finlandia en 1940 hubo un intercambio de presos. Al padre de Yelena le esperaba un cruel interrogatorio por parte de sus camaradas compañeros de armas: "¿En qué circunstancias te hicieron prisionero?". "Los finlandeses me sacaron del lago", contestó. "¡Entonces eres un traidor! Preferiste salvar tu pellejo antes que luchar por la patria".

Sin juicio, le condenaron a seis años de trabajos forzados en el campo de Vorkutá. Tras cumplir la condena, al llegar a su casa, ni siquiera su madre le reconoció; tal era su estado.

El padre de Yelena, sin embargo, no renegó de Stalin, cuyo retrato mantuvo en su casa hasta su muerte. Él mismo se consideraba culpable de haber aceptado la mano que le salvó la vida.

En 'El cero y el infinito', Arthur Koestler plantea la cuestión esencial de la doctrina totalitaria a través de la historia del viejo bolchevique Rubashov: la aceptación de un crimen no cometido para no vulnerar el principio de infalibilidad del partido, para no romper su disciplina interna por más irracional que ésta sea.

Ayer, en una entrevista en 'El País', Joseba Urrusolo Sistiaga, ex miembro de los sanguinarios comandos Madrid y Barcelona de ETA, condenado por 16 asesinatos y dos secuestros a 449 años de cárcel y en libertad desde el 28 de febrero, hacía un repaso de sus discrepancias con la organización terrorista, en la que militó desde 1977 hasta 1994.

Urrusolo, que se acogió a la llamada 'vía Nanclares', y que ha pedido perdón a las víctimas ("siento de verdad el daño que hemos creado"), es una prueba viva, indiscutible, para algunos hasta incomprensible, de la capacidad del Estado de Derecho para establecer unas normas que posibilitan la reinserción de los más atroces asesinos.

Pero Urrusolo es aún una excepción. Como reconoció ayer el ministro del Interior, Jorge Fernández, entre los presos de ETA hay todavía quien piensa en la vuelta a la lucha armada.

Esos reclusos todavía ni se han planteado algo tan sencillo como que no se puede matar a alguien por unas ideas. Y siguen justificando barbaridades como los atentados de Hipercor, o los coches bomba contra las casas cuartel de la Guardia Civil.

Para esos presos, con elevadas condenas, es peor la opción del arrepentimiento, el reconocimiento de que todo por lo que han luchado era pura basura, y, de paso, acortar su condena, que la perspectiva de salir de prisión dentro de 20 o 30 años.

El padre de Yelena Yúrevna y el viejo bolchevique de ficción Rubashov, no tuvieron fuerza suficiente para renegar de Stalin y del Partido Comunista. Para estos terroristas irredentos resulta más cómodo permanecer en prisión, esperando un milagro, que mirar a las víctimas cara a cara.

Por eso resulta tan importante que el Estado de Derecho no haga tabla rasa, que no exista ni la más mínima perspectiva de una ley de punto final. Y por eso es tan peligroso que un dirigente político como Arnaldo Otegi siga empeñado en justificar a ETA.

Daniel Lacalle: "Los españoles tendremos que elegir entre ser Grecia o Irlanda"
El economista avanza una nueva crisis de deuda y advierte de que España podría convertirse en Grecia.
Libre mercado  17 Mayo 2016

El economista e inversor Daniel Lacalle fue el encargado de clausurar el XTB Trading Day el pasado viernes, el mayor evento de trading organizado en España. Durante su intervención, ofreció algunas conclusiones acerca de la situación económica y política en España y sus posibles consecuencias en los próximos meses.

Para Lacalle, el actual clima de incertidumbre tiene dos partes bien diferenciadas: "Por un lado, esta incertidumbre está afectando negativamente a la inversión y está provocando una ralentización de la creación de empleo. Pero, por otro lado, los datos de consumo y los de crecimiento todavía son positivos; muestran que la economía sigue creciendo a una tasa interanual cercana al 2,7%".

Sin embargo, si Podemos entrara en un posible Gobierno, el panorama económico cambiaría radicalmente. "Es falso que los pactos con Podemos moderen a Podemos; sucede lo contrario, como hemos visto en Madrid, en Barcelona, en Cádiz, en Navarra, en Cantabria [...] Muy lejos de acomodarse, para ellos parte del éxito político es entorpecer y parar. Solamente se ponen de acuerdo en gastar y en subir impuestos; y a la vez, la amalgama de ideologías introducen muchos más escollos a la inversión y al empleo", indicó.

En Europa toda esta situación se ve con enorme preocupación, según Lacalle. "Estamos viendo que lo que ha sido un ejemplo en cuanto a salida de la crisis y mejora de la economía, que empezaba a repuntar (aunque le quedaba mucho por hacer), ahora se corre el riesgo de repetir los errores del año 2009; pensar que ya se ha acabado y lo que hay que hacer es aumentar la rigidez, subir los impuestos o aumentar el gasto público, es lanzarnos de nuevo a todos los errores del pasado".

El peligro del populismo
Este diagnóstico erróneo parte de la base "de que no se puede estar peor y que lo que hay que hacer, en lugar de continuar con las reformas, es volver al proteccionismo, al gasto y al intervencionismo", advirtió. Y el principal riesgo para la UE es que "el crecimiento de estos populismos está llegando a todo el arco parlamentario, incluidos los partidos serios, que se acercan a esas tesis para calmar a sus votantes".

Como consecuencia, se podría avanzar hacia una nueva crisis de deuda. "Todos hablan de tirar mucho más de gasto público, de aumentar la inversión pública, contratar más funcionarios, etc., basado en la idea de que financiarse al 0,85 % es lo normal [...] Y cuando suban los tipos de interés o el BCE pare su política monetaria, simplemente porque se genere un shock político, entonces la prima de riesgo se volverá a disparar".

Pese a ello, Lacalle se mostró optimista. "Soy positivo, porque creo que los ciudadanos no son tontos. Llega un momento en el que pueden caer en la trampa del populismo y las soluciones mágicas, pero al final los ciudadanos miran a un lado y miran al otro y ven cómo está Irlanda después de un rescate y como está Grecia después de un rescate; uno crece al cuatro y pico por ciento y crea más empleo que nunca y el otro está al borde del colapso", explicó.

"El ciudadano tendrá que elegir entre Grecia e Irlanda. Y si decide Grecia, la culpa será nuestra, de los españoles, de los que lo aceptamos, nos resignamos… Tenemos que huir de la resignación, hacer mucho más todos -las familias, las empresas, los medios- por divulgar esos peligros, porque no es verdad que no se pueda empeorar. Se puede empeorar y mucho", alertó.

Papel de los bancos centrales
Por otro lado, en cuanto al papel de los bancos centrales, Lacalle demostró ser un firme defensor de la política de Draghi: "Es una política que debería valorarse positivamente, desde el punto de vista de que está dejando en evidencia a todos los que decían que el problema de la UE era un problema de política monetaria; está demostrando con datos que el problema es de reformas estructurales, porque la liquidez está ahí, el apoyo del Banco Central Europeo está ahí, la política expansiva y el compromiso están ahí, el crédito crece, las expectativas de inflación están a la baja… Lo que les está diciendo a los Estados es eso, que lo que hacen falta son reformas estructurales".

Y en Estados Unidos, lo mismo. "El milagro de Obama no existe, es pura demagogia, porque el problema nunca ha sido de política monetaria". Los bancos centrales han tomado las medidas que podían tomar, pero ahora hace falta que los gobiernos tomen las que les corresponden, según Lacalle. "Sin embargo, en vez de para mejorar la renta disponible de las personas, reducir los desequilibrios o aumentar la productividad, hacen todo lo contrario", concluyó.

Eliminar las diputaciones supondría ahorrar 600 millones en el acto
 www.vozpopuli.com 17 Mayo 2016

El ahorro se duplicaría a medio plazo, según un informe de la fundación ¿Hay Derecho?

El debate sobre la supresión de las diputaciones (o sobre su mantenimiento a toda costa) sigue vivo. Ante la inminencia de las nuevas elecciones, las voces en contra y a favor de acabar con estas instituciones han vuelto a primer plano de la actualidad política.

Un reciente informa de la fundación ¿Hay Derecho? asegura que eliminar las diputaciones provinciales supondría un ahorro "inmediato" de 600 millones de euros, cantidad que se vería duplicada a medio plazo gracias a los mecanismos correctores que eliminarían duplicidades o las llamadas redes clientelares, uno de los argumentos fundamentales de aquellos que abogan por su eliminación.

Ya durante la pasada campaña del 20D los partidos se posicionaron duramente sobre este punto. Mientras el PP era partidario de su mantenimiento ("eliminarlas es un disparate"), las formaciones emergentes, como Ciudadanos y Podemos, y también el PSOE, se mostraron favorables a su eliminación, bien fuera de manera gradual, bien de manera drástica.

En el nuevo informe, que lleva por título Coste y utilidad de las diputaciones provinciales: claves para un debate necesario, y que ha sido publicado por El País, se analizan los presupuestos de 38 diputaciones, para ver en qué se gasta ese dinero. Según el estudio, un 37% del monto total de 6.300 millones de euros de presupuesto se destina a pagar los sueldos y la las estructuras de las propias organizaciones.

"Las conclusiones apuntan a un muy disperso y desigual funcionamiento de estas entidades, a la irracionalidad de las políticas públicas que diseñan y ejecutan, a su difícil encaje territorial y, en definitiva, a la conveniencia de abordar al menos una reforma en profundidad de estas instituciones", escriben Jaime Castellano y Rafael Rivera, los autores del estudio.

¿Por qué hay que eliminar las diputaciones?
17 Mayo 2016

“En cada Provincia habrá Diputación, llamada provincial, para promover su prosperidad.” (Constitución de 1812. Art. 325)

Si le dicen que las Diputaciones Provinciales no se pueden suprimir porque ellas garantizan servicios públicos esenciales de su municipio, no le están diciendo la verdad. Esos servicios apenas ocupan la quinta prioridad de una institución que es en general ineficaz, poco transparente, poco democrática y cuyo principal objetivo es proporcionarle bienestar a su propia estructura. De hecho, la principal partida de gasto de las diputaciones -un 37% del total- es su propia estructura y los sueldos de sus diputados y funcionarios, muchos de ellos designados a dedo o fruto del nepotismo.

La eliminación de las diputaciones provinciales es motivo de disputa desde que UPyD propusiera abolirlas en 2012. Se trata de una idea incómoda para el establishment político y que sobre todo duele en el bipartidismo: el PP la rechaza de plano y el PSOE no sabe realmente qué postura tomar. El fuerte rechazo a su eliminación por parte de los socialistas andaluces hizo que Pedro Sánchez enmudeciera repentinamente en febrero pasado cuando le correspondía anunciar que había pactado con Ciudadanos su eliminación y su sustitución por un consejo de alcaldes.

Políticas irracionales

Desde hoy, el debate sobre las diputaciones tendrá nuevos y poderosos argumentos. La Fundación ¿Hay Derecho? ha elaborado un estudio sobre las 38 diputaciones de régimen común (se excluyen las diputaciones forales vascas y navarra, los cabildos canarios y los consells baleares) titulado Coste y Utilidad de las Diputaciones Provinciales: Claves para un Debate Necesario. Se trata de un trabajo sin precedentes que abarca desde los antecedentes históricos, jurídicos y económicos de las diputaciones y de un análisis matemático de su coste y utilidad basado en los ingresos y gastos de 2015. También se han recopilado aspectos cualitativos como la calidad de sus políticas públicas y aspectos que favorecen la aparición de redes clientelares corruptas.

“Las conclusiones del estudio apuntan a un muy disperso y desigual funcionamiento de estas entidades, a la irracionalidad de las políticas públicas que diseñan y ejecutan, a su difícil encaje territorial y, en definitiva, a la conveniencia de abordar al menos una reforma en profundidad de estas instituciones”, sostienen los autores del informe, Jaime Castellano y  Rafael Rivera.

Gastan en sí mismas

Las 38 diputaciones analizadas sumaron un presupuesto global de 6.358 millones en 2015. El principal destino de su gasto, más de 2.370 millones (el 37,4% del total) son las actuaciones de carácter general, básicamente su propio sostenimiento, es decir, el coste de la estructura. En segundo lugar, figuran las actuaciones de protección y promoción social  (pensiones de funcionarios, atención a grupos con necesidades especiales y fomento del empleo) que suponen 1.050 millones, el 16,5%. En tercer lugar, las diputaciones gastan 1.027 millones (el 16,2%) en actuaciones de carácter económico que incluyen infraestructuras básicas, comunicaciones e I+D. Su cuarta prioridad es la producción de bienes públicos de carácter preferente (sanidad, educación, cultura, ocio y tiempo libre, deporte) con 810 millones (el 12,8%) y sólo la quinta prioridad son los servicios públicos básicos (seguridad y movilidad, vivienda y urbanismo, bienestar comunitario y medio ambiente) a los que dedican 647 millones de euros, el 10,2%.

El gasto de las diputaciones provinciales

El gasto de las diputaciones provinciales

Redes clientelares

Que la principal partida de gasto se agote en sostener una estructura que, primero, no es homogénea (la ley permite a las diputaciones una gran libertad para organizarse); que en segundo lugar, no es transparente (apenas es controlada muy rara vez por el Tribunal de Cuentas); que es poco democrática (sus miembros son concejales elegidos pero designados en forma indirecta en función de los votos obtenidos por cada partido en las elecciones municipales), que no tiene competencias definidas y que, en quinto y último lugar, se maneja bajo criterios presidenciales heredados del siglo XIX cuando el presidente de la diputación era el “Jefe Político de la Provincia”, es una puerta abierta para que, según el informe, prosperen en las diputaciones las redes clientelares que favorecen casos de  nepotismo, despilfarro y corrupción.

Ahí están los casos del popular Carlos Fabra en la diputación de Castellón, donde seis miembros del clan familiar han presidido la institución desde 1874; de José Joaquín Ripoll en Alicante, Alfonso Rus en Valencia, del socialista José Manuel Tofiño y sus 105 funcionarios designados a dedo en la diputación de Toledo, de José Luis Baltar, el autodenominado “cacique bueno” de la diputación de Orense, condenado por haber colocado a 104 personas en el organismo… Y esos son casos con nombre y apellidos a los que hay que sumar el despilfarro en diputaciones como la de Lugo, Valencia, Málaga o lo que sucedía en Sevilla, donde se pagaban hasta tres complementos salariales que las Cámara de Cuentas de Andalucía identificó como “ilegales”.

228 consorcios y 714 mancomunidades

Respecto de su capacidad para organizarse de forma autónoma, las 38 diputaciones estudiadas han generado 50 organismos autónomos-administrativos, 19 organismos autónomos y 45 sociedades mercantiles. Participan, además, en un total de 228 consorcios. Como si este despliegue no fuera suficiente para cumplir sus objetivos, toda esta estructura coexiste con 714 mancomunidades de municipios que existen en las 38 provincias estudiadas.

Según los autores del informe, el ahorro de suprimir las diputaciones manteniendo los servicios para los ayuntamientos de menos de 20.000 habitantes sería de 588 millones de euros. A medio plazo, los ahorros podrían llegar a ser el doble: 1.230 millones de euros, debido a que los cambios institucionales deberían producir políticas públicas más eficaces. Este cálculo es consistente con el que elaboró el economista Jesús Fernández Villaverde (1.200 millones) y algo superior a una estimación que ofreció Alfredo Pérez Rubalcaba en 2011 cuando se mostró partidario de la medida.

Venezuela: la farsa (económica) acaba en tragedia
La economía de Venezuela se despeña. Abandonado como un paria del sistema productivo mundial, ha perdido el 25% de su PIB en apenas cuatro años. El futuro no es halagüeño
EC

Hace algunas décadas, un dictador haitiano abandonaba Puerto Príncipe a la fuga. Por cierto, nada extraordinario en un país acostumbrado a los golpes de Estado. Y en el aeropuerto que le llevaba a su exilio, espetó a sus compatriotas: “Les dejo un cigarro prendido por las dos puntas”. Es muy probable que cuando el régimen bolivariano sea expulsado del poder, Nicolás Maduro, o su sucesor, pronuncie la misma sentencia que el dictador haitiano. No habrá por dónde coger a un país arruinado y construido desde hace décadas -desde luego antes de que Hugo Chávez llegara al poder- sobre una farsa. Pero que ha tenido en el chavismo su sumo sacerdote desde 1999, año en que los bolivarianos juraron devolver el poder al pueblo.

En realidad, lo que le han devuelto es a la miseria. Algunas cifras extraídas del último informe del FMI reflejan la naturaleza y la dimensión de la crisis, sin tener en cuenta el desprecio por las libertades. El año pasado, el PIB venezolano se contrajo un 5,7%, pero es que este año, según esas previsiones, caerá nada menos que un 8%, mientras que en 2017 el descenso será todavía del 4,5%, después de haber retrocedido un 3,9% en 2014. Es decir, el país se comerá cerca del 25% de su PIB en apenas cuatro años.

Una verdadera calamidad para un país anegado de riquezas naturales que sufre en carne propia eso que se ha venido a denominar la ‘maldición del petróleo’, aunque en realidad habría que decir la maldición de sus gobernantes y de la baja calidad de sus instituciones. Y que ni siquiera ha podido aprovechar la primavera económica que ha vivido el subcontinente americano hasta hace pocos años gracias al encarecimiento de las materias primas.

La economía venezolana es hoy una colilla tirada al suelo y encendida por las dos puntas que nadie quiere coger, lo que explica la fuga de divisas y la ausencia de inversión extranjera. No es para menos teniendo en cuenta que este año la tasa anual de inflación alcanzará el 720%, impulsada, como sostiene Alejandro Werner, director del FMI para la región, por la monetización de los gigantescos déficits presupuestarios.

Clientelismo político

O lo que es lo mismo, el banco central venezolano está imprimiendo billetes para mantener un sistema económico basado en el clientelismo político, lo cual genera inflación a borbotones, además de un aumento en el tipo de cambio del mercado paralelo y la escasez de bienes esenciales por falta de divisas. Venezuela será, de hecho, el país del mundo con más inflación en 2017. Nada menos que un 2.200%, si se cumplen las previsiones del Fondo.

El desplome del precio del petróleo, obviamente, tiene mucho que ver con ello. Venezuela, paradójicamente, se apuntó a la guerra de precios en febrero de 2016, cuando en Doha los países más influyentes de la OPEP decidieron congelar la producción de crudo para seguir combatiendo las nuevas alternativas energéticas y hacerlas insostenibles financieramente. El resultado ha sido una caída imponente de los rendimientos por venta de petróleo. Nada menos que un 17% del PIB. Es decir, como si en España los recursos del sector público cayeran en nada menos que 170.000 millones de euros de un plumazo.

La consecuencia, como no puede ser de otra manera, es que la economía venezolana es hoy por hoy una apestada del sistema productivo mundial. Entre otras cosas, por sus rigideces cambiarias, lo que ha provocado un gigantesco desequilibrio en su balanza de pagos, y que este año alcanzará el 6,6% del PIB. Su prima de riesgo -diferencial con el bono de EEUU- se ha disparado por encima del 3.000%, lo que da idea de la credibilidad de la economía de Venezuela, donde la seguridad jurídica para los inversores extranjeros simplemente ha desaparecido.

La farsa es todavía mayor si se tiene en cuenta que el Gobierno venezolano ha intentado a toda costa mantener su sistema clientelar, toda vez que ahí radica su respaldo político. Las divisas disponibles por venta de petróleo y otras materias primas están siendo utilizadas, principalmente, para financiar importaciones de bienes esenciales a expensas de bienes intermedios y de capital. Es decir, la inversión se sacrifica para mantener la red de ayudas públicas bolivarianas. Y debido a ello, la capacidad productiva se ha desplomado como consecuencia de la falta de bienes intermedios, de los controles de precios y otras regulaciones y controles administrativos generalizados y del deterioro del clima de negocios, como aseguran los economistas del FMI.

Una farsa en toda regla que el Gobierno bolivariano intenta enmascarar culpando al exterior de sus penalidades. Y que viene de lejos. Venezuela se negó en 2004 a que el FMI analizara su economía de acuerdo con el Artículo IV del Fondo, al que Caracas está acogido, y desde entonces es un país paria con unas estadísticas oficiales que nadie cree. O no se publican o lo hacen con tanto retraso que son inservibles para el análisis de la coyuntura.

Aun así, se prevé que este año el déficit fiscal primario (sin el pago de intereses) alcance un estratosférico 23,4% del PIB, con un nivel de deuda pública, paradójicamente, muy bajo. De apenas el 36% del PIB. La causa de este reducido endeudamiento tiene que ver con el hecho de que el Gobierno no puede salir al exterior para financiarse (sus bonos se consideran basura -'rating' CCC-) ni tampoco existe ahorro interno que pueda comprar la deuda, lo que obliga al banco central a trabajar a fondo emitiendo moneda que, en realidad, es papel de escaso valor, y que necesariamente genera altos niveles de inflación y de pobreza.

Curiosamente, empeñando uno de los logros de la revolución bolivariana: la lucha contra la pobreza, que había conseguido buenos resultados en los últimos años. Como reconoce la Cepal, “el patrón de crecimiento ha sido claramente favorable a los pobres” en países como Argentina, Paraguay, Uruguay y Venezuela. Pero ahora, con la crisis, pierden todos: los pobres y las clases medias, toda vez que los más acaudalados hace ya años que salieron del país.

Entre 2006 y 2015, el coste de la vida ha subido a un media anual del 47%, arruinando a las clases medias y a los ahorradores. La renta per cápita ha caído hasta los 16.773 dólares, ya muy cerca de un país históricamente pobre, como es Brasil, y muy por detrás de Chile, Argentina o Uruguay, pese a las rentas del petróleo.


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Silencio ante la degradación democrática del «proceso»
Editorial La Razon 17 Mayo 2016

El Parlamento de Cataluña vivirá mañana una jornada especialmente vergonzosa y un insulto para la democracia y las víctimas del terrorismo. El secretario general de Sortu y dirigente proetarra Arnaldo Otegi acudirá a la institución, atendiendo a la invitación de la Comisión de Exteriores. Nada en su trayectoria política le acredita para acudir a la sede de la soberanía popular a impartir sus lecciones sobre la paz, como ya hizo en el Parlamento Europeo. No sólo no fue un artífice de que ETA anunciase el final de su actividad terrorista, sino que sigue reivindicando su pasado de muerte y justificando sus acciones.

Recordemos cómo disculpó recientemente dos de los atentados más sangrientos de la banda, que tuvieron lugar precisamente en Barcelona. En 1987, ETA asesinó a 21 personas en Hipercor. Otegi ha argumentado que los que pusieron el coche bomba avisaron, pero el artefacto estalló con su 27 kilos de amonal y 200 litros de líquido incendiario compuesto por gasolina, escamas de jabón y cola de contacto. En 1991 la banda atentó con el mismo método en la casa cuartel de la Guardia Civil de Vic: murieron diez personas, entre ellas cinco niños.

La inmoralidad de este dirigente abertzale le llevó a decir, también hace unas semanas, que ETA ya había advertido de que, por su seguridad, los agentes y sus familias no deberían vivir en los acuartelamientos. Bastan estos dos ejemplos para comprender por qué la presencia de Otegi es una ofensa a las víctimas y a los principios democráticos que los terroristas se esforzaron en destruir sin conseguirlo.

La fascinación y la empatía que siente una buena parte del nacionalismo radical catalán hacia el mundo abertzale no viene de ahora. Siempre ha habido una admiración hacia el ejemplo vasco y por su determinación de defender «con las armas» sus derechos, aunque en realidad empleasen los métodos terroristas más indiscriminados. Después de todo, catalanes y vascos, según la mitología independentista, comparten el enemigo común de España. Recordemos, por ejemplo, que en las elecciones al Parlamento Europeo de 1987 HB –que era entonces la versión más dura del brazo político de ETA– sacó en Cataluña 40.000 votos (el 11% del total). Nueve días después, el 19 de junio, se produjo la matanza de Hipercor. Esa alianza continúa y se ha renovado con la entrada en las instituciones de Cataluña de la CUP, un partido de fuertes principios fundamentalistas en lo político y en las costumbres; anticapitalista –su asesor económico lo ha sido del chavismo, ahora en ruinas–, y que recogió los modos y la estética del mundo etarra.

Ese grupo está determinando ahora la política en Cataluña y permitiendo que Convergència gobierne en la Generalitat ante la irresponsable complacencia de su supuesto votante moderado. La frivolidad de los que tan alegremente apoyaron a HB vuelve a reproducirse en la complicidad hacia la CUP –que no dejan de ser los hijos airados de un nacionalismo de secta y trabuco–, como ahora está haciendo el partido de Mas y Puigdemont. La portavoz de Convergència en el Parlamento catalán, Marta Pascal (nacida en Vic, tenía nueve años cuando el infanticidio de la casa cuartel), ha mostrado toda su comprensión a Otegi, la misma que han demostrado los dirigentes de la CUP, David Fernández y Anna Gabriel, serviles admiradores del jefe proetarra. El Parlamento de Cataluña demuestra con este acto, y ante el silencio de la mayoría de grupos, la degradación democrática del «proceso».

Homenaje catalanista a Otegi en el 'Parlament'
Pablo Planas Libertad Digital 17 Mayo 2016

Junts pel Sí y la CUP han invitado a Arnaldo Otegi al Parlamento catalán. A la comisión de Acción Exterior, en concreto, que preside la convergente Marta Pascal. Los diputados de la CUP brindan con calimocho en honor de Puigdemont al tiempo que los de CDC y ERC, más contenidos, dedican la hora feliz en el bar de la cámara regional a agotar por patriotismo el excedente de ratafía.

El Parlament ha visto de todo en las últimas décadas. Estraperlistas, comisionistas, traficantes y muchos más delincuentes de toda clase y condición. Sus señorías autonómicas han rendido pleitesía a chorizos, longanizas y butifarras, así como grandes honores a crónicos de Münchhausen tan notables como Artur Mas o el mismo Puigdemont. Para que se entienda, el bar La Mafia del barrio chino es más aconsejable para los escolares que una visita guiada por el edificio de la Ciudadela que alberga la cámara, justo al lado de zoo de Barcelona.

Dado el nivel marcado por las últimas comparecencias del clan Pujol y las proclamas separatas de JxS y la CUP, no ha quedado más remedio que invitar a un sujeto como Arnaldo Otegi, alias El Gordo, Yo-no-he-sido y A-mí-qué-me-cuentas-Follonero, para superar el listón de la inmundicia que ha depuesto en las instalaciones parlamentarias de Barcelona.

En Cataluña, como en los peores tiempos del País Vasco, la política consiste en disimular y justificar el terrorismo, ya sea de ETA o de su filial Terra Lliure. Resulta elocuente que mientras que los afectados por la inmersión lingüística se tienen que ir a protestar a la Eurocámara, el individuo Otegi vaya a ser agasajado por los grupos parlamentarios de ERC, CDC, el Podemos catalán y la CUP en el Parlament.

Dado el escaso predicamento del separatismo en el País Vasco desde que ETA dejó de matar, se infiere que las nueces del árbol de Arzalluz se han recogido en Cataluña. De hecho, no es la primera vez que se reclama la presencia de Otegi en el Parlament. A finales de 2013, la comisión por el derecho a decidir propuso su presencia a instancias de ERC y la CUP. Otegi, desde la cárcel, declinó asistir en una "Carta al pueblo de Cataluña" aduciendo que, si bien la CUP y Esquerra habían pedido su presencia, Convergencia manifestaba sus reservas. Obstáculo superado. Los convergentes han evacuado sus timoratas reticencias y este miércoles, salvo imponderables de última hora, Otegi, "el hombre de paz", se aparecerá en carne y hueso en el Parlament, como la muerte en Hipercor, Vich o Sabadell, para recibir el homenaje del catalanismo. CDC, ERC, la CUP y los podemitas catalanes le arroparán en la fiesta de Halloween en primavera: truco lapa o bomba trampa.
 


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