AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 25 Mayo  2016

La hoja de ruta para cumplir con Bruselas sin nuevos ajustes
Antonio Maqueda okdiario 25 Mayo 2016

El año que viene el Gobierno podría no recortar hasta el 2,5% de déficit exigido por Bruselas siempre que haya alcanzado el 2,9%. Una vez que se baje del 3%, España saldría del Procedimiento de Déficit Excesivo y la Comisión no tendría los mecanismos suficientes para imponer nuevos ajustes.

La Comisión Europea ha vaticinado que el déficit público de España se desviará en dos décimas en 2016 y seis décimas en 2017. Enseguida, la interpretación ha sido que el Gobierno tendrá que hacer un ajuste de 8.000 millones de euros a razón de 1.000 millones por cada décima. ¿Pero de verdad significa esto que hay que hacer nuevos recortes similares a los de 2012?

Pues en principio no, siempre que prosiga el crecimiento económico y haya un cierto rigor con el gasto. Para empezar, el crecimiento previsto del 2,7% se está quedando corto. En el primer trimestre ya se ha dado un aumento del PIB del 0,8%. Y todo apunta a que el segundo trimestre sea prácticamente tan bueno como el primero. Si además contamos con que el tercer trimestre tendrá el impulso del turismo, entonces se antoja harto difícil que este año el crecimiento sea inferior al 3%. El incremento del cuarto trimestre tendría que ser casi cero para que el crecimiento se situase por debajo del 3%.

Y eso implica que los ingresos generados serán todavía mayores, incluso si durante el primer trimestre se ven lastrados por el efecto de la rebaja de impuestos. La mejora de la recaudación se notará a lo largo del año, sobre todo conforme haya más empleo y las empresas vayan dejando de deducirse bases negativas acumuladas durante la crisis.

Aunque todavía muy levemente, los ingresos por cotizaciones del régimen general ya apuntan un incremento superior al del gasto en prestaciones. Si se acabasen las tarifas planas, el año que viene los ingresos del conjunto de la Seguridad Social podrían ser ligeramente superiores a los desembolsos. Lo cual no significa que se cierre la brecha existente. Pero sí que al menos se detendrían los incrementos constantes del déficit que ha sufrido el sistema de pensiones desde el inicio de la crisis. La idea del Gobierno es que ese agujero se vaya reduciendo poco a poco al sacar las prestaciones de viudedad y orfandad del sistema para sufragarlas con la recaudación fiscal. O lo que es lo mismo, que buena parte de la mejora de los ingresos de los próximos años tendrá que destinarse a ir financiando las pensiones, lo que en verdad da poco margen para las rebajas de impuestos a corto y medio plazo.

Pero no acaban ahí los vientos de cola que ayudan a reducir el déficit sin hacer grandes esfuerzos. El incremento del PIB también sube el denominador y, por tanto, disminuye el esfuerzo que hay que realizar. Además, los gastos como los desembolsos por desempleo podrían disminuir un poquito más, si bien esto último se antoja discutible con una tasa de paro todavía tan elevada.

Según sea el economista consultado, la mejora del ciclo económico puede deparar entre 6 y 9 décimas de rebaja del déficit. La Autoridad Fiscal lo cifra entre 6 y 7 décimas. De hecho, en 2015 se rebajó el déficit en siete décimas, unos 7.000 millones, sin practicar un solo ajuste. Es más, incluso se bajaron impuestos por valor de casi 7.000 millones y se aumentó el gasto en más de 5.000 millones. O sea, en 2015 no hubo nada de recortes o ajustes.

El Gobierno considera que en 2017 se podrá conseguir un déficit del 2,9% del PIB tan sólo por la fuerza del ciclo. Sin embargo, Bruselas exige más y fija como meta un 2,5% para que haya un esfuerzo estructural. Pero este objetivo establecido por Bruselas en realidad tiene una seria pega: el Gobierno podría decidir que no recorta hasta el 2,5% siempre que alcance el 2,9%. Una vez que baje el desfase del 3%, España saldría del Procedimiento de Déficit Excesivo y la Comisión no tendría los mecanismos con lo que imponer más ajustes o sanciones. España habría salido del brazo correctivo para pasar al preventivo, y el Ejecutivo de Madrid podría ahorrarse el recorte de 4.000 millones de euros.

La Comisión podría exigir que se reduzca la deuda como hace con Italia, pero el procedimiento para imponerlo no es ni mucho menos tan severo. De hecho, a juicio de algunas fuentes, el comisario Pierre Moscovici quería conceder al Gobierno español dos años más para cumplir con el déficit a fin de tener más controlada a España.

Los obstáculos a este razonamiento más bien se encuentran en 2016, justo en medio de otra convocatoria electoral. El Gobierno ya ha anunciado un acuerdo de no disponibilidad para que los Ministerios dejen de gastar unos 2.000 millones. En principio, el Gobierno no tendría por qué anunciar más esfuerzos. Y no debería tener problemas para poner los acuerdos de no disponibilidad en marcha, concentrando el grueso del ajuste de nuevo en la inversión.

Sin embargo, el problema reside en las Comunidades Autónomas. Por mucho que éstas reciban 7.000 millones más en recursos, todavía tienen que demostrar un compromiso con la reducción del déficit. Cosa que en algunos casos ha sido más bien escaso. Este año tendrían que acometer un ajuste de unos 800 millones de euros. Pero en cualquier caso, para unas cuantas será muy complicado cumplir con la meta del 0,7% de déficit fijado para las CCAA. Y ello implica que el resto tendría que compensar y cumplir con holgura. Algo a lo que no parecen dispuestas. De la capacidad de Montoro para meterlas en cintura durante este año dependerá que sea realidad la hoja de ruta de cumplir con Bruselas sin nuevos ajustes añadidos. Eso sí, siempre que la recuperación económica no se eche al traste.

Aunque la época de los grandes recortes ha pasado, eso no significa que se pueda volver a 2007. La elevada competitividad global y la presión de la demografía sobre la sanidad y las pensiones seguirán constriñendo la capacidad de gasto. Por el momento, sólo cabe ser muy rigurosos y austeros en la parte del gasto. Por el lado de los ingresos, únicamente hay margen para subir algo los impuestos indirectos sin dañar la competitividad de la economía española.

España cruzada de brazos
Aleix Vidal-Quadras  www.gaceta.es 25 Mayo 2016

España tiene 15.7 millones de habitantes inactivos, es decir, personas mayores de 16 años que no trabajan y no son parados. Se trata, pues, de españoles que, pudiendo en principio producir, no realizan actividad laboral alguna ni manifiestan intención de hacerlo. En términos comparativos con el número de ocupados, somos el país europeo con más inactivos. De un total de 38.5 millones que son potenciales trabajadores, contribuyen directamente al PIB desempeñando una ocupación únicamente 18 millones. Así, 46 millones son mantenidos por 18 millones. No se puede decir que mostremos un gran interés por arrimar el hombro, aunque tampoco caben grandes reproches dado que la demanda de trabajo no da para más. La combinación de la crisis económica y el progresivo envejecimiento de la población tiene a España cruzada de brazos. El problema es que semejante situación es insostenible a medio plazo y catastrófica a largo. Los políticos, cuya mirada no alcanza a ir más allá de las próximas elecciones, no hablan de este panorama y se han permitido condenarnos a la parálisis colectiva durante seis meses por su incapacidad para formar un Gobierno estable, dando un espectáculo lamentable que no hubiese sido posible en casi ningún otro Estado Miembro de la Unión.

El inefable Pedro Sánchez ha incluido en su programa, no sabemos si previa consulta con Jordi Sevilla y Josep Borrell, aunque cabe sospechar que no, un nuevo plan E a la Zapatero para crear empleo público especialmente destinado a jóvenes y parados de larga duración. Como no le será posible sufragarlo con déficit porque somos parte de la Eurozona, se propone llevarlo a cabo subiendo impuestos y -música celestial- combatiendo el fraude. En otras palabras que, impermeable a la experiencia, su brillante idea aumentará el desempleo y es bastante probable que también el déficit. Podemos propone medidas similares, pero con mayor intensidad, es decir, prima de riesgo disparada, multa de la Comisión, fuga de capitales y colas aún más largas en las Oficinas del INEM.

Nos movemos entre la socialdemocracia blanda del PP, la socialdemocracia con gotas de liberalismo de Ciudadanos, la socialdemocracia clásica del PSOE y el colectivismo liberticida de Podemos. Algo así como ¿qué prefiere usted, susto o muerte? Puestas las cosas así, pues susto, y si puede ser, lo menos dañino posible.

El origen de nuestros males, y no somos los únicos del mundo occidental en padecerlos, radica en que nuestros políticos o no entienden cómo funcionan los mecanismos de creación de riqueza y empleo o sí los entienden, pero no les da la gana de aplicarlos si colisionan con sus intereses electorales inmediatos o si se ven incapaces de explicárselos a la gente de manera convincente. Es el inconveniente que tiene el haberse dedicado a robar a manos llenas durante décadas, que los ciudadanos, aparte de cogerte una explicable antipatía, no se creen nada de lo que digas.

Nuestro solemne ministro de Economía en funciones ha declarado que ni hay que recortar el gasto ni hay que subir los impuestos, basta con confiar en que el crecimiento espontáneo fruto de la recuperación nos proporcionará el maná que ansiamos. Lo grave de este tipo de pronunciamientos es que Luis de Guindos sí sabe de su materia y, por tanto, juega respecto a Rajoy el mismo penoso papel que jugó en su día Pedro Solbes respecto a ZP, el de encubridor de desaguisados. A los ministros, además de exigirles honradez en lo material, habría que juzgarles también por su honestidad intelectual. Cuando uno falsea la verdad porque es un ignorante, malo, cuando lo hace a sabiendas para complacer al jefe, peor.

La receta que nos curaría de nuestras desgracias, es conocida, y la han repetido muchos predicadores en el desierto. Reformas estructurales que dinamicen la actividad empresarial, reforma de las Administraciones que eliminen las decenas de miles de millones de dispendio inútil, clientelar o puramente comprador de votos, reforma de la estructura territorial que haga al Estado eficiente y funcional, supresión de subvenciones absurdas y acabar con el saqueo del erario de los numerosos Ali Babá que aún pueblan Ayuntamientos, Diputaciones, Autonomías y Ministerios. Esa sí que es una fórmula ganadora y no la persistencia en los mismos errores que nos ofrecen desde las diferentes siglas.

Se ha reiterado que nada resulta más fatigoso que luchar por lo evidente, por tanto permítanme que deje de teclear y me tome un respiro. No se inquieten, que volveré.

«Hética»
Ignacio Ruiz-Quintano ABC 25 Mayo 2016

Desde que el neokantiano Pablemos, que jura haber leído una «Ética de la Razón Pura» de Kant, abrió el melón ético en este Estado de Partidos, todo es adelgazar.

Leo que el ministerio de Hacienda alerta a Televisión Española de «un grave problema ético» con la serie «Cuéntame», una especie de «Los Roper» de la Santa Transición, por unos malentendidos fiscales de sus protagonistas.

Esto, desde luego, es ir más lejos que Sloterdijk en su folleto sobre la fiscalidad en Alemania, donde «erario público» se dice «mano pública». Ese hombre piensa que sólo una ética del dar puede cambiar el oscuro reinado de Witiza que es la desgraciada Alemania de Merkel y Habermas.

Para Sloterdijk, el ministro de Hacienda moderno es un Robin Hood que ha jurado la Constitución, y su primera obligación ministerial debe ser convertir su ministerio en seminario para la formación de dadores, es decir, la socialdemocracia como escuela de generosidad (transformar la recaudación obligatoria en donación voluntaria), frente a la doctrina tomista que llamaba «robo legal» a la praxis de los tributos, doctrina medieval que hoy perdura en esa mentalidad de nuestros evasores más famosos, cuya elevada autoestima les impide comprender por qué ellos han de aportar a la comunidad algo más allá del favor de su mera presencia.

–La independencia americana surgió de la negativa a pagar impuestos sin representación. Pero ¿a quién importa la representación en Europa?

Lo pintoresco del Estado de Partidos es que, entre la paralela y la multa, te coloque un catecismo ético entre el Sermón de la Montaña y la «Tetralogía de la ejemplaridad», ya que eso, oh, justicia poética, viene a ser el Estado Ético que hizo Gentile por encargo de Mussolini, que quería una cosa rápida, resumida por él mismo en una fórmula que, de Rajoy a Pablemos, pasando por Rivera y Snchz, hace furor en la clase política española: todo en el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado.

El déficit del PP
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 25 Mayo 2016

EL PP tiene un clarísimo déficit de liderazgo, que paradójicamente coincide con un líder abrumador: Rajoy. Pero es que líder y liderazgo, aunque a veces coincidan, no son conceptos idénticos, ni siquiera complementarios. El Partido Conservador británico tuvo en Thatcher una líder que llevó a su partido al liderazgo político del país. Tan claro era éste que, cuando su propio partido la echó, su mediocre sucesor, John Major, siguió ganando elecciones y los laboristas sólo ganaron cuando un líder muy notable, Tony Blair, entendió que el Gobierno debía actualizar, no cambiar el rumbo o liderazgo político de los grandes asuntos nacionales. Y reconocer que el thatcherismo había sacado a Gran Bretaña del callejón sin salida en que, hipotecado por los sindicatos, la había sumido el laborismo.

Un cambio de liderazgo, no de líder, supone una nueva política y eso suele conseguirlo un político brillante... o no tanto. En España hemos tenido durante cuatro décadas de andadura democrática tres liderazgos claros: el de Suárez, hasta 1978 compartido y hasta 1981 combatido por Juan Carlos I; el de González, de 1982 a 1996, ocupando el espacio dejado por el hundimiento del liderazgo centrista, que no llenó un líder arquetípico, Fraga, porque AP carecía de un proyecto o liderazgo más allá del personal; y Aznar, de 1996 a 2004, que sin ninguna de las cualidades típicas del líder, tenía un proyecto alternativo al liderazgo socialista, y como Thatcher, acabó con un modelo político corrompido y agotado: el socialdemócrata-mexicano del felipismo.

Pero Aznar no abordó en serio la cuestión nacional ni combatió la corrupción que acarrean la partitocracia y las autonomías. Para eso hay que despolitizar la Justicia y él pactó con el PSOE mantener esa lacra. Por el 11-M, incluso el liderazgo del PP, subordinado a su salida a hombros del poder, acabó fatal. Pero dejó una herencia muy valiosa en gestión económica y política internacional.

ZP destrozó lo bueno del liderazgo del PP y agravó lo malo. Y Rajoy ha continuado esa tarea de demolición de un liderazgo político que sacó a España de la crisis y la metió en el euro. Hasta ZP reconoció el éxito del PP bajando impuestos y combatiendo el déficit: 7% en 1996; 1% en 2000. Rajoy niega ese mérito porque es un líder sin liderazgo, el sucesor de ZP y no de Aznar. Ése es el déficit del PP.

Estado democrático y reformas (muy urgentes)
Antonio de la Torre Libertad Digital 25 Mayo 2016

Refresco un artículo no publicado que escribí a finales de 2013 –entonces no tenía acceso a algunos medios y me limitaba a contar mis desahogos en mi perfil de Facebokk-, cuando ya, después de dos años de Gobierno Rajoy se veían algunas cosas y se intuían otras, unas positivas y otras negativas, al final de su mandato –hoy ya evidentes.

Decía entonces –y me reafirmo cada día más- que, muchas veces, cuestiono que España esté preparada para un sistema democrático, a sabiendas de que mi comentario puede levantar ampollas, pero desde mi punto de vista, un país no es democrático sólo porque pueda votar cada equis tiempo, sino cuando la decisión de ese pueblo llamado "soberano" se escucha y se interpreta correctamente, no desde el interés personalista –a lo sumo partidista- de unos pocos y que el voto requiere de una reflexión y una capacidad de análisis de las que, por desgracia, la mayoría de españoles está muy falta.

En España, nuestros políticos, especialmente los de izquierdas y nacionalistas -que sólo quieren masas aborregadas-, contribuyen, entre todos, a que el voto se polarice más por los sentimientos que apoyado en la razón. Pero también los de derechas, por su falta de valor para echar a un lado los complejos –lo hemos comprobado desgraciadamente en estos cuatro años y, en particular, la pasada semana- y no hacer las reformas estructurales que España necesita, aprovechando las circunstancias que, de vez en cuando, les dan las urnas a través de mayorías absolutas amplísimas.

Está claro que, incluso el peor PP, como el que tenemos ahora, es infinitamente mejor que el menos malo de los PSOE, como el de la primera época de Felipe González –la Historia nos ha brindado no pocos ejemplos de lo que la socialización mal entendida nos depara cuando la izquierda rige (que no, gobierna) los destinos de la Nación- , pero España necesita algo más. O mejor dicho, mucho más.

Hace falta un Gobierno, con mayúsculas que…

Recupere competencias, dejando las Autonomías como meras organizaciones de gestión descentralizadora, pero con supervisión directa desde el Estado y mecanismos ágiles de intervención,
Reordene la Educación, que debe ser troncal para todo el Estado, aunque se respeten las particularidades de aquellas regiones que las tuvieran –todas las tienen-, pero parece que sólo cuentan las de algunas, mal llamadas ‘históricas’,

Permita que la Sanidad sea igual en todo el territorio nacional para todos los españoles,
Separe definitivamente los poderes, de forma que el judicial sea, de verdad, un poder de control del ejecutivo con una Justicia, también con mayúsculas, igual para todos, en lugar de que sea una continuación del poder político que, a su vez controla el legislativo mediante listas cerradas y una endogamia hermética,

Condene al corrupto y al que corrompe, estableciendo la obligación primera del reintegro de lo sustraído con fuertes multas y sanciones hasta el ámbito penal, si lo requieren,
Haga cumplir las penas íntegramente a terroristas, violadores y malnacidos en general,

Embride a los sindicatos y corte con las subvenciones fáciles, de manera que los que no sean capaces de sobrevivir con las cuotas de sus afiliados desaparezcan. Lo mismo para los partidos políticos, organizaciones empresariales, empresas públicas como ‘asilos’ de amiguetes, sin más objetivo que alimentar el clientelismo, etc.,
Iguale, al menos, si no anteponga, el derecho al trabajo frente al derecho de huelga, mediante una Ley de Huelga que muchos llevamos esperando -casi treinta y ocho años, ya- como se apuntaba en cumplimiento de lo recogido en el Art. 37.2 de la Constitución de 1978,

Replantee y regule la función pública con carácter nacional y unitario. No puede ser que para una población que, desde 1978, ha crecido escasamente un 20 %, el empleo público lo haya hecho un 45 %,

Defienda y potencie el derecho a la vida, empezando por derogar la Ley del Aborto de la era Zapatero –sólo se ha retocado, básicamente, en cuanto a la capacidad de abortar las menores de dieciséis años- y limitar los casos a los que por motivos extremos lo puedan aconsejar, estableciendo la educación y ayudas que sean necesarias para evitarlos,

Retroceda la Ley de matrimonios homosexuales, reduciéndola al reconocimiento de derechos para este tipo de parejas, sin desvirtuar el significado auténtico del matrimonio, término que debería ser exclusivo para las uniones de hombre y mujer.

Podríamos seguir con un exhaustivo detalle (recorte de gasto en numerosos capítulos, como exceso de universidades públicas y de disciplinas en las mismas, duplicidades y triplicidades de organismos públicos, personal asesor sin cualificar, agilización de las instituciones –Justicia, Sanidad y Tribunal de Cuentas, entre otras-, etc., etc.), pero creo que, para empezar, algunas de estas medidas harían que se recuperara la confianza en los políticos y que, poco a poco, el resto de acciones se fueran tomando.

Sólo así, desde mi modesto punto de vista, España volvería a la senda que nunca debió abandonar y que tanto está costando retomar pese al esfuerzo -impuesto por el Gobierno- de la mayoría de los españoles. El triunfo de los antisistema que ahora se dibuja en el horizonte como alternativa posible –espero que no probable- haría inútil ese esfuerzo y nos retrotraería e etapas muy dolorosas, afortunadamente ya pasadas, que algunos parece que no quieren recordar.

Viva la polarización política
Jorge Vilches www.vozpopuli.com 25 Mayo 2016

Después de leer el editorial del domingo de El País, y escuchar las declaraciones de Girauta, parece que ya todos señalan por dónde va a ir la campaña. Para estos, la polarización de PP y Unidos Podemos es “irresponsable”, mientras que la “política de consenso” es algo así como la paz perpetua. Sin embargo, no estamos en la Transición, donde el consenso fue la fórmula para salir de una dictadura que ancló su legitimidad en la victoria en la Guerra Civil. No es el caso: el régimen del 78 es una democracia que debe hacer reformas profundas, pero ni hace falta Regeneración porque no hay Decadencia noventayochista –un buen repaso histórico les convendría a los asesores de Ciudadanos-, ni salimos de una dictadura, como señalan los socialistas del siglo XXI al estilo Otegi. Hoy, la polarización, en un marco político en movimiento, es pura estrategia de recolocación, eliminación de adversarios intermedios, y rentabilidad electoral. Es más; diría que hasta una necesidad.

No hablamos de las polarizaciones de principios del siglo XX. No se trata del enfrentamiento entre dos polos totalitarios como eran el fascismo y el comunismo, sino de la democracia frente al populismo socialista. El proyecto de Unidos Podemos es cambiar la estructura de Poder. Estos socialistas del siglo XXI creen que los problemas son el mercado y la democracia de partidos. El Estado del Bienestar, aquella vieja construcción socialdemócrata que con tanta devoción alimentó el centro-derecha, es presentada como una fórmula caduca en la que los políticos y los burócratas juegan a favor de los privilegiados y contra el pueblo. No es que no se vean garantizados los derechos de “segunda generación”, los económicos, sociales y culturales, sino que el sistema, dicen, no da respuesta a los derechos de “tercera generación”: autodeterminación, coexistencia pacífica, medio ambiente, o “vida digna”, entre otros.

El populismo socialista no pide más Estado, sino transferir el Poder a los “espacios de participación ciudadana”; es decir, a ámbitos locales y sectoriales controlados por sus asociaciones. Un ejemplo claro: que la gestión de la política social sea decidida por los colectivos activos; es decir, por las asociaciones dominadas por los podemitas. Es una visión comunitarista donde los partidos son sustituidos por un movimiento popular dirigido por sus “representantes naturales”; ellos. De esta manera, cargos, presupuestos y políticas públicas serían decididos por lo que llaman “tercer sector” –esos colectivos activos-, envueltos en un discurso falsamente democrático, el de la “voluntad general” que elimina la pluralidad, al individuo y sus derechos.

Estos autoritarios proponen una estructura distinta a la del Estado del Bienestar, en la que la política económica emanaba del consenso entre gobierno, empresarios y sindicatos. Una vez sustituida esa estructura, las elecciones y los partidos perderían relevancia, y las instituciones carecerían de poder real porque estaría transferido a los “espacios de participación ciudadana”. En Cataluña ya ha empezado. Lo está haciendo la CUP en los municipios que gobierna, y empieza ahora en Madrid, laboratorio del socialismo del siglo XXI, tal y como ha declarado el concejal Pablo Soto. Esto sí es “Nueva Política”, y no el consenso grandilocuente de Ciudadanos. La democracia quedaría definida, no por la separación de poderes, la elección periódica y libre de opciones distintas, y la garantía y reconocimiento de la individualidad; no, sino por la anulación de la libertad para el cumplimiento de esos derechos de “tercera generación”. Y ser “ciudadano” dependería, al igual que en los tiempos de los jacobinos o de los comunistas soviéticos, de los derechos que graciosamente concediera el Poder Popular.

Ante esa perspectiva, la polarización es útil. En Austria, la gente contraria al nacional-populismo del FPO ha tenido que dar su voto a un candidato independiente presentado por Los Verdes. Es una advertencia. Allí, el economista Alexander Van der Bellen, ha llamado a la concentración del voto en su candidatura de los que no querían que su país se convirtiera en una “república autoritaria”. Lo mismo pasa en Francia, donde los demócratas ponen freno al ascenso del Frente Nacional; sí, ese partido que tantas cosas comparte con Podemos.

Aquí el populismo socialista se ve como algo menor. El PSOE le ha dado en 2015 el poder a Podemos en las ciudades más importantes de España para sacar al PP, y ahora dice que quiere poner freno a su ascenso para evitar el “sorpasso”. Ciudadanos se ha embarcado en el discurso de la nada, aferrado a una fórmula de consenso desfasada porque ya no estamos en la década de 1970. El equipo de Rivera ha desdeñado la oportunidad de convertirse en el centro-izquierda español, y tiende también a un nuevo Pacto del Tinell para sacar al PP de las instituciones. Y los populares repiten una y otra vez el karma de la “moderación” y la buena gestión económica, cuando tendrían que ir a estas elecciones marcando las diferencias ideológicas y de proyecto de país con Unidos Podemos, que será a todas luces la alternativa de la izquierda.

No entro aquí si a este desafío responderá el “elector cívico”, como se dice en otros lares, o si habrá arraigado una cultura política a la austriaca, o a la francesa, en los casi cuarenta años de democracia. Pero si es bien triste que tengamos que recurrir a la polarización entre democracia y populismo para salvar lo que queda de libertad.

Diálogo nacional
Eduardo Uriarte Romero www.latribunadelpaisvasco.com 25 Mayo 2016

Ha sido precisamente Zapatero, el presidente que no tenía nación y que desenterró el enfrentamiento, el que en Venezuela ha tenido que usar las dos palabras malditas para España en una excelsa máxima democrática: diálogo nacional. Quizás porque nuestro expresidente crea que esta gran divisa de convivencia política sólo sea aplicable, como la manguera, cuando el incendio asola el sistema. Posiblemente no entendió, cuando ejercía, que hay que tenerla presente en todo momento si lo que queremos es pervivir en democracia. La democracia es un sistema muy delicado, y creyó que nuestro sistema, porque le aguantaba a él, lo aguantaba todo. Y así nos va.

Pero pudiera suponer algo peor. Ahora que el chavismo vive su ocaso, acosado por una ciudadanía desesperada –aquello sí que es desesperación- se le ocurre ir con un discurso democrático para salvar al dictador. Porque mientras éste perseguía a sus oponentes, al contrario que González, poco se preocupó en reclamar públicamente ese sagrado diálogo. Pero si es que de verdad, diálogo nacional mediante, ha abandonado su infantil izquierdismo –redundancia innecesaria- que tanto tiene que ver con este populismo dominante, bienvenido a la política, a la de los conceptos básicos y necesarios.

Bueno es, también, que Sánchez esta vez, antes de empezar la campaña propiamente dicha, haya ido a Alemania y no a Portugal. A ver si aprende algo de aquel sistema de convivencia. Pero a poco que se ha filtrado algún rumor sobre su posible disposición en esta ocasión, de llegar a acuerdo con el PP, desde su sede ya han salido comunicados desmintiéndolo. ¿Por qué en Venezuela se reclama como digno el diálogo y aquí no? Las respuestas pueden ser múltiples, pero una, la más probable, es la de que en Venezuela el que va a caer es “de los nuestros”, y la única salida es el diálogo. Mientras tanto, aquí se prosigue con el discurso “largocaballerista” de lucha de clases como en la II República, creyendo que es rentable electoralmente.

Al final, uno descubre, sistema constitucional aparte, existencia de contrapoderes, y todo eso, que un sistema político es lo que quieren y hacen sus partidos y las élites que les acompañan, tanto en la judicatura, como en la economía. La realidad política es la que nos han traído los partidos, siendo tan fuerte su acción que es imposible entender un sistema político si no entendemos sus partidos. Es más, el consagrado teórico Maurice Duverger llegó a constatar que el sistema norteamericano sería imposible que sobreviviera si no es por la idiosincrasia de sus dos veteranos partidos, y añadía: “Si los partidos americanos tuviesen la misma estructura rígida que los partidos británicos, el régimen político de los Estados Unidos quedaría completamente transformado”. Extrapolando la afirmación podríamos concluir que los problemas que padecemos en nuestra vida política no es producto del marco jurídico político, de esa Constitución a la que se le echa la culpa, sino del comportamiento, de la forma de ser, de nuestros grandes y viejos, por anquilosamiento, partidos.

De esta cuestión debiera tomar buena cuenta Ciudadanos, si quiere cambio tranquilo y regenerar la política. Porque tal regeneración no se realiza sólo con el discurso, tan brillante como concentrado en muy pocos líderes, sino en la organización y formas de comportamiento que debiera ser diferente a lo que algunos aprendices de sátrapas están llevando a cabo en diferentes territorios. Si hoy el PSOE o el PP son lo que son, y sus discursos también, si su comportamiento es tan alejado de la sociedad, es porque su estructura, su organización, ha modulado sustancialmente a ambos, incluido el discurso, y no podemos esperar que una estructura feudal acabe posibilitando colectivos con sensibilidad democrática.

Lección que Ciudadanos, una vez que ha pisado moqueta, tiene que hacer suya, porque, aunque sea difícil constituir una organización en un colectivo de aluvión, la tentación al autoritarismo organizativo y el recurso a la disciplina le va a conformar como un partido como los anteriores, ante los que se constituye como alternativa. Ninguna fuerza democrática regeneradora puede limitar los derechos de ciudadano alguno por mucho que milite bajo unas siglas. Eso era propio de los partidos doctrinarios de la primera mitad del siglo pasado, donde se inspiraron tanto el PSOE, que sólo tuvo que prolongar su tradición organizativa, como el PP, que la imitó de los partidos conservadores. Pongan, pues, rápidamente atención a la organización, porque ésta acabará dominando el discurso.

¿Quién pone en peligro las pensiones?
Daniel Lacalle El Espanol 25 Mayo 2016

“Always thinking 'bout that pension plan, the day of retirement, the promised land” Seasick Steve

El debate de las pensiones siempre se intensifica cerca de las elecciones. Muchos autores han reflejado en los últimos días distintos problemas, fundamentalmente el envejecimiento de la población, desde ópticas razonables. Pero, es curioso, en la solución es donde en muchas ocasiones los políticos se entregan al partidismo, a acusarse unos a otros, y, en algunos casos, a defender soluciones mágicas que solo llevan a empeorar.

Conviene recordar los dos retos esenciales, el demográfico y el económico.

Demográfico:
España es uno de los países donde la población envejece más rápidamente. Lo han explicado autores de distintas escuelas como Javier Díaz Giménez, Juan Manuel López-Zafra o Ignacio Conde-Ruiz. Hay elementos muy positivos. Vivimos mucho más. Pero también tenemos cada vez menos hijos. Y el riesgo de una pérdida de población “japonesa” es relevante. El país nipón sufre caída de la población total con menos ciudadanos en edad de trabajar y más jubilados.

En España, el crecimiento vegetativo de la población, es decir, nacimientos menos muertes por cada mil habitantes, ha pasado de 10,5 a 0,7 entre 1975 y 2014, y se estima que será negativo en 2016-2017. Según el INE, si se mantuvieran las tendencias demográficas actuales, España perdería un millón de habitantes en los próximos 15 años. El porcentaje de población mayor de 65 años ya es del 18,2%. Adicionalmente, la unidad familiar ha perdido un 44% de miembros de media desde los años 70. El número de nacimientos anuales ha caído desde 669.000 en 1975 a cerca de 426.600 en 2015.

Económico:
Hay 9,3 millones de pensiones con un poco más de 17 millones de afiliados a la seguridad social. España jamás ha tenido más de 20 millones de cotizantes y se considera que un sistema de reparto de pensiones es difícil de sostener si ese ratio es menor de dos contribuyentes por pensionista. Las pensiones ya suponen más del 11% del PIB.

Los jubilados cobran ahora de media cerca de 1.040 euros al mes, un crecimiento en términos reales de más de un 45% comparado con el periodo 2003-2004.

El Fondo de Reserva, que se creó en 2000 durante el mandato de Aznar para acometer los retos demográficos y garantizar las pensiones en periodos de crisis aprovechando los ingresos extraordinarios en épocas de bonanza, ha sido un éxito que ha permitido que se incrementasen dichas pensiones en los años difíciles. Lejos de ver la reducción de su cuantía como un problema, debemos analizarlo como lo que es, un éxito que ha evitado que se hagan brutales recortes de las pensiones como en Grecia y otros países. No es que se haya reducido a la mitad, es que ha cumplido su función. Y, con la economía ya lejos de la recesión, mantiene 32.500 millones de euros de colchón.

Pero el sistema de pensiones español es de reparto, no de capitalización. ¿Qué significa eso? Que usted no cotiza para asegurar su pensión, sino que contribuye a las que se pagan hoy con la esperanza de que en el futuro otros continúen haciendo lo mismo, aumentado por la inflación. Capitalización es lo que contribuye usted para su propia pensión, personal e intransferible.

Por ello debemos analizar el reto demográfico y el económico de una manera integral.

Si en esa ecuación (envejecimiento de población, aumento de afiliados, ingresos y gastos) no ponemos como pilar fundamental el crecimiento y el empleo, el resultado será el recorte de las pensiones, como ha ocurrido en todos los sistemas intervencionistas que prometían garantizarlas.
Soluciones:

Primero, conviene resaltar que la solución en nuestro país no es acabar con el sistema de reparto, sino hacerlo sostenible y compatible con uno de capitalización. Es decir, la solución a las pensiones es recuperar el crecimiento económico y número de afiliados -20 millones- y mejorar la productividad y, con ella, los salarios y los ingresos de la Seguridad Social. No solo nos permitiría recuperar las cantidades del Fondo de Reserva, sino mantener el poder adquisitivo de las pensiones.

Si creamos muchas más empresas y atraemos más capital, con ello más empleo y más productividad, conseguimos mitigar el efecto demográfico y, a medio plazo, aumenta la población. Al fin y al cabo, eso nos diferencia de Japón, la capacidad de atraer inmigración por afinidad cultural, idioma y localización.

Nada de eso se consigue con el método “Podemos”: entorpeciendo inversiones, aumentando la burocracia y subiendo impuestos.

Porque la tendencia demográfica no se revierte desde una fiscalidad confiscatoria. En Francia se han recortado las pensiones desde 1996 con el famoso impuesto “solidario”. ¿Por qué?, porque se reduce la capacidad de consumir, ahorrar y tener descendencia si acometemos las reformas aumentando la fiscalidad y nos lanzamos al estancamiento.
Somos muy poco nórdicos

En Suecia el Estado da una pensión mínima garantizada. A ese mínimo, equivalente a las pensiones no contributivas -y que solo se percibe si no se tienen otros ingresos-, se suma un sistema de capitalización personal en el que la empresa pone un 10% y el trabajador un 7% de su salario bruto en un plan individual de gestión estatal, y dicho plan se complementa con un 2,5% que se invierte en fondos, privados o públicos. Los que tildan el sistema de capitalización de “privatización” de las pensiones, mienten.

Para implementar este sistema se estableció en 2001 un periodo de transición por el cual los trabajadores nacidos antes de una fecha permanecían en el sistema antiguo y el resto pasaban al nuevo sistema. Dadas las diferencias demográficas y de desempleo, en España se podría utilizar parte del Fondo de Reserva y reducir los impuestos al trabajo para aumentar el empleo y reducir los desequilibrios. Un sistema sostenible, justo y a la vez que garantiza una pensión a todos.

Nuestro sistema de pensiones lleva criticándose desde que yo estaba en la universidad, diciendo que es insostenible. Sin embargo, se ha mantenido siempre que se ha fortalecido la creación de empleo y el crecimiento económico. Incluso si los jubilados pasaran a ser el 24% de la fuerza laboral y las pensiones el 15% del presupuesto como estima la OCDE a largo plazo, se puede mantener un sistema de reparto.

Lo que pone en peligro las pensiones públicas son las llamadas a cubrirlas desde las políticas que solo han creado salida de empresas y destrucción de empleo.

Merece la pena proponer un sistema en el que, como en Suecia, el ciudadano sepa exactamente cuánto tiene para su jubilación, sin depender de lo que diga un comité.

Porque los mismos que se rasgan las vestiduras con el poder adquisitivo de las pensiones son luego los que las hunden, sea recortándolas, devaluando constantemente la moneda y creando inflación excesiva.

Adiós, PSOE, triste de ti
Jorge Vilches El Espanol 25 Mayo 2016

Pedro Sánchez será el enterrador del PSOE. Las encuestas, y los pálpitos que todo analista político tiene, auguran otra caída electoral de los socialistas el 26-J. Toda aquella estrategia de Zapatero para apartar de la vida política al PP, con el Pacto del Tinell y la resurrección del discurso de la Nueva Izquierda, solo ha conseguido a la larga el despiece del PSOE y la desafección de su votante tradicional. Los socialistas son ahora un puzle que no resistirá una legislatura más.

Todos los escenarios que se le pueden plantear a Pedro Sánchez son negativos. Lo primero es descartar que gane las elecciones o que sea el partido más votado. El PSOE ha reunido todo lo que se penaliza en las urnas: liderazgo débil y discutido interiormente, división ideológica y territorial, y proyecto indefinido y cobardón, lo que es totalmente inapropiado para una circunstancia política donde la clave es la continuidad o no del régimen del 78. A esto sumamos que los socialistas no crean ilusión -ya, como el PP-, pero han dejado de ser la marca original y fuerte de la alternativa de izquierdas.

La táctica de Sánchez de dar el gobierno municipal y autonómico a Podemos para crear un “mapa rojo” de España ha pasado el papel de “partido del cambio” a esa fuerza emergente y se la ha quitado al PSOE. Es de 1º de Ciencias Políticas. Así, y tras el fiasco de la sesión de investidura, los socialistas perderán las elecciones del 26-J y conseguirán un resultado peor todavía. El fantasma del PASOK se pasea por Ferraz.

En esta situación solo pueden pasar dos cosas. La primera es que apoye al PP, pero si pacta ahora con los populares de Mariano Rajoy el daño al PSOE será múltiple e irreversible. Podría haberlo hecho antes, tras el 20-D, en un tripartido con Ciudadanos, y Sánchez hubiera quedado como un hombre de Estado -si es que esa figura existe-, y habría fortalecido la relación entre el Comité Ejecutivo y la Comisión Federal -las baronías que bufan-. También habría evitado la radicalización del votante de izquierdas, convenientemente caldeado por Podemos, sus aledaños y ciertos medios, que centran su objetivo en que Rajoy esté fuera de La Moncloa a cualquier precio. Este tiempo de fracaso ha servido para la podemización de las bases socialistas y de las izquierdas en general.

Si tras el 26-J Sánchez apoya al PP, el socialista será un partido muerto: se desgajarán los valencianos y otros, como ya han hecho los catalanes, que querrán buscarse la vida por su cuenta. Y para la historia de la izquierda Sánchez será el que mantuvo a Rajoy, que es como si Pablo Iglesias (el fundador del PSOE) hubiera apoyado a Antonio Maura tras la campaña del “¡Maura, no!”.

El segundo escenario es que el socialista tenga que apoyar para formar gobierno a Unidos Podemos, que es muy probable que cumpla el sueño de Anguita: el sorpasso (adelantamiento). En dos años los socialistas han asumido de Podemos el lenguaje, la interpretación histórica y del presente, y las soluciones. La hegemonía cultural de las izquierdas ya no la tiene el PSOE, sino los chicos de Iglesias. Empezaron conquistando las mentalidades, luego ganaron sus bases -lo que Lenin llamaba “bolchevización”-, siguieron con el triunfo del “frente único” gracias a Garzón, y a un paso de la resurrección del Frente Popular. La iniciativa, las ideas y la agenda son de Podemos. El PSOE no pinta nada.

Si quedan como tercera fuerza, que a eso apuntan las encuestas, tendrán suerte de conseguir algún ministerio; y si lo logran, al poco tiempo, como ya ha ocurrido en la Historia en otros momentos autoritarios, el partido socialista se diluirá dentro del populista. Los cargos medios, los barones y los militantes se pasarán a la “izquierda auténtica”, a la “casa común” de Unidos Podemos. A estas alturas deberían saber que no hay epitafio para los partidos.s

Quizá la única opción que le hubiera quedado al PSOE era presentarse con Ciudadanos en esta “segunda vuelta electoral”, con la bandera de su programa de gobierno. Y es que este sistema D’Hondt penaliza los personalismos y las divisiones electorales, y presentarse por separado por no negociar las listas lo pagarán los dos en las urnas.

Las razones no están solo en la mala gestión de la candidatura socialista, sino que viene de lejos. El PSOE nunca ha sido un partido que haya seguido el ritmo de sus homólogos europeos. No tuvo antes de 1945 una tendencia socialdemócrata. Julián Besteiro y Fernando de los Ríos, considerados “moderados” e “intelectuales”, no solo no crearon un corpus democrático unido al socialismo, como sí ocurrió en el resto de Europa, sino que transigieron con el marxismo ortodoxo, colindante con el leninismo, y repitieron consignas y conductas. Y por eso quedó alineado con los comunistas en los años treinta.

El PSOE que resurgió en 1974 no era socialdemócrata, sino que recogió toda la parafernalia ideológica de la Nueva Izquierda de los sesenta: anticapitalismo, antimilitarismo, ecologismo, feminismo, y tercermundismo, con su socialismo autogestionario y el derecho de autodeterminación de los pueblos para crear una “Sociedad Nueva”. Si bien rectificó entre 1977 y 1979, no se desprendió de ese sesentayochismo ni siquiera cuando se cayó el comunismo soviético. Mientras Blair hablaba de Nuevo Laborismo, aquí Zapatero añadía lo peor de la izquierda cañí: el guerracivilismo y el anticlericalismo, envueltos, además, en un mal entendido republicanismo cívico.

Quizá sea hora de que España tenga una socialdemocracia europeizada, y de que el PSOE deje paso a una opción de centro-izquierda, homologable a la del resto del continente, que salvaguarde la democracia de aventureros y adanistas. Y ese papel debía haberlo representado Ciudadanos. No sé si queda tiempo.

*** Jorge Vilches es profesor de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Políticos en la Universidad Complutense de Madrid.

La puntilla definitiva al PSOE
Editorial OKDIARIO 25 Mayo 2016

La guerra interna entre Ximo Puig y la dirección nacional puede ser la puntilla final para el PSOE a la hora de conseguir unos resultados aceptables en las próximas elecciones del 26 de junio. El secretario general del Partido Socialista del País Valenciano (PSPV), tras lanzar un órdago para concurrir al Senado en una lista conjunta con Podemos, ahora eleva su apuesta y pretende hacer de las siglas regionales un partido que funcione al margen de Ferraz. Pedro Sánchez sigue sin poder tensar las bridas que controlen los impulsos en los centros de poder autonómicos del PSOE, lo que refleja la inconsistencia de su liderazgo. El secretario general sale casi a desencuentro semanal con sus barones.

En el último mes, hombres fundamentales dentro del partido como el propio Puig, García-Page o Guillermo Fernández Vara han cuestionado la gestión del madrileño. Una falta de respaldo que hará muy difícil que Sánchez afiance la imagen de autoridad necesaria para optar con mínimas garantías a la presidencia del Gobierno. Esta sensación de desunión, que últimamente tiene en Valencia un epicentro incesante, no ayudará en nada a que “el gobierno para el cambio” sea creíble de cara al electorado. El Partido Socialista necesita recuperar de manera imperiosa esos votos perdidos que, en la mayoría de las encuestas, vaticinan un resultado aún peor que el del pasado 20 de diciembre cuando se quedó en la pírrica cifra de 90 diputados y un 22,01% de los sufragios.

Cantidades que después se demostraron insuficientes para materializar cualquier opción de Gobierno que tuviera al PSOE como protagonista. En estos momentos, además, en el horizonte político aparece la más que probable amenaza del sorpasso tras la alianza entre Podemos e Izquierda Unida. Algo que consumaría un desastre histórico para los socialistas, que cederían el cetro hegemónico de la izquierda española por primera vez desde la Transición. Un hecho al que, sin duda, contribuiría la rebeldía de Puig. La Comunidad, lejos de ser una gran oportunidad para la formación del puño y la rosa ante los numerosos casos de corrupción vinculados al Partido Popular, se ha convertido en el mayor quebradero de cabeza tanto de Pedro Sánchez como de todo su equipo.

Orgullo rojo
Emilio Campmany Libertad Digital 25 Mayo 2016

El comunismo está de moda. Hasta en Estados Unidos tienen un candidato marxista que ha logrado amplios apoyos. En Europa Occidental, el fin de la URSS y la caída del Muro presagiaron un continente vacunado a la vista de los sufrimientos padecidos al otro lado del Telón de Acero. Y sin embargo, aquí parece que nada de eso nos ha enseñado nada. En el sur de Europa tenemos la convicción de que el comunismo del Este fue así de brutal y asesino, no por comunista, sino por ser puesto en práctica por las hordas tártaras y salvajes eslavos.

Como si aquí a base de paellas, tinto de verano y milenios de civilización mediterránea fuéramos capaces de hallar la esencia del verdadero comunismo, ése que tan sólo desea dar a cada cual según su necesidad y exigir de cada cual según su capacidad. Por lo visto, el problema del comunismo es que, donde se ha puesto en práctica, no hay quien, por muy comunista que sea, haga trabajar a los antillanos, erradique la crueldad de los boyardos, acabe con la soberbia de los mandarines, ponga fin a las inclinaciones violentas de los coreanos, inocule piedad a vietnamitas, camboyanos y laosianos y sensatez a los sudamericanos.

Se nos quiere convencer de que el comunismo en Europa, especialmente en el Sur, será amable, indulgente, discreto, bienintencionado y sobre todo razonable. El capitalismo salvaje, el neoconservadurismo, el ultracatolicismo, el liberalismo atroz necesitan una respuesta. Y ésta será la del comunismo fraterno e igualitario debidamente impuesto y equitativamente aplicado por quienes mejor sabrían hacerlo y hasta ahora no han tenido ocasión, los occidentales europeos.

Olvidan que en todos los lugares donde el comunismo se ha implantado, su perversidad no ha sido fruto de la idiosincrasia de los pueblos que lo padecieron. La pacífica bondad de los camboyanos, la industriosidad de vietnamitas y coreanos, la incorruptibilidad del funcionariado chino, el carácter vitalista de los antillanos y la bonhomía de los sudamericanos no bastaron para inmunizarlos de la violencia y la ferocidad que el comunismo trae. Lo que hizo que Cuba, Venezuela, China, Corea del Norte, Vietnam, Camboya, Laos y Venezuela acabaran siendo infiernos en la Tierra no fue el carácter cruel o agresivo de sus pueblos, sino el comunismo. Basta para probarlo el ser, a pesar de la existencia del nazismo, la ideología responsable del mayor número de asesinatos cometidos en su nombre.

Y todavía hoy, no sólo se enorgullecen públicamente de ser comunistas quienes lo son, sino incluso quienes lo fueron aunque ya no lo sean. Como si la única forma de ser joven y decente sea la de haber sido comunista. A cambio, a quien teniendo menos de treinta años se confiesa por ejemplo liberal, se le acusa de ser una especie de viejo prematuro sin ideales, incapaz de empatizar con el sufrimiento ajeno. Y luego nos preguntamos cómo es posible que Unidos Podemos salga tan bien en las encuestas. Lo que deberíamos preguntarnos es por qué no salen mejor.

España inviable
JESÚS PALACIOS El Mundo 25 Mayo 2016

La cita electoral del próximo 26 de junio volverá a poner de manifiesto el colapso del sistema político de la Transición inacabada y nunca cerrada. Si la efímera legislatura tras las elecciones del 20-D ha concluido con un estrepitoso fracaso de todo el sistema político, nada hace suponer que sean cuales sean los resultados en el 26-J, y cuál el posible gobierno o coalición que salga de las mismas, vaya a cambiar las cosas o a regenerar el sistema. Bajo mi punto de vista, la cuestión principal ante la que estamos es saber si es viable el actual Estado y sistema de partidos, puesto que España como nación ha sido declarada entidad inexistente desde hace bastantes años por la casta política.

El camino recorrido en estos 40 años lo podemos dividir en tres etapas diferentes: la etapa constituyente-constitucional, de 1976 a 1981; Ley de Reforma Política, debate constitucional y Constitución del 78, hasta el 23 de febrero de 1981, que marcaría un punto de inflexión. Tal período se caracterizó por la ruptura pactada, el consenso y la concordia, para pasar al desencanto y la conspiración abierta contra el presidente Suárez, hasta la operación institucional de un gobierno de concentración consensuado entre la corona y el magro del sistema, que sería presidido por el general Alfonso Armada, un hombre de absoluta lealtad al monarca, y en el que figuraba como vicepresidente Felipe González.

La segunda etapa estuvo marcada por los efectos psicológicos del golpe del 23-F, entre 1981 y 1982 hasta 2004. Dicha etapa fue de estabilidad y desarrollo democrático y de gran progreso económico, pero también de un incremento perverso de la España caciquil autonómica, abducida por las minorías nacionalistas-separatistas, una corrupción generalizada, la eliminación de los mecanismos de control del ejecutivo, el control político de los órganos jurisdiccionales y de la Justicia, nefastas leyes de educación y dilución de la nación en las comunidades autónomas.

Y la tercera etapa, que es la actual y está aún por cerrarse, abarca desde el triunfo de José Luis Rodríguez Zapatero en 2004, hasta un final que se percibe muy incierto. Dicho período se abrió con los atentados del 11-M, que cambiaron el previsible resultado electoral de las elecciones del 14 de marzo, y constituyen el mayor agujero negro de nuestra historia más reciente. La designación de un presidente socialista que intentó romper con el espíritu de la Transición y quiso buscar una nueva legitimidad ideológica en el fracaso de la Segunda República, la Ley de Memoria Histórica, los pactos con la banda terrorista ETA, la concesión de nuevos estatutos que condujeron al desafío separatista abierto, la corrupción política sistémica, el despilfarro y una crisis económico-financiera colosal, la irrupción de nuevos actores políticos, el final de un bipartidismo falseado y la deconstrucción, en definitiva, de España como nación discutida y discutible y el invento del Estado plurinacional, a cambio de un Estado de burócratas, que ha mantenido y continuado Mariano Rajoy durante su legislatura de mayoría absoluta entre 2011 y 2015.

La Transición en su génesis tuvo la presencia relevante de poderosos actores internacionales. Así lo confirman los siete viajes oficiales que Kissinger realizó a Madrid entre 1970 y 1976 y las dos visitas de los presidentes Nixon y Ford en 1970 y 1975, respectivamente. El propio Kissinger lo reconoce en sus memorias, al afirmar que «la contribución norteamericana a la evolución española durante los años setenta constituyó uno de los principales logros de nuestra política exterior». La tutela americana se debió, entre otras razones, a que Kissinger era muy escéptico con la valía de don Juan Carlos, al que veía como «un hombre agradable» pero «ingenuo» y de capacidad limitada, «que no entiende de revoluciones ni a lo que se va a enfrentar».

Sin embargo, la Transición empezó siendo ejemplar para malograrse al poco tiempo por sus imperfecciones y decisiones erráticas, llevadas a cabo por el tándem Juan Carlos-Suárez, tan aventureros como ignorantes de la política y la historia. La salida del régimen autoritario a un sistema de participación -de la dictadura a la democracia-, fue amputada por los propios reformistas del régimen que pactaron la ruptura del sistema franquista (en extinción desde 1956) con la oposición izquierdista-separatista, incluido el Partido Comunista.

La democracia en esta etapa nunca ha llegado a ser explícitamente participativa de la sociedad. Franco detentó el poder absoluto durante tres largas décadas, dichos poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) se traspasaron a su sucesor el joven monarca Juan Carlos, quién los retuvo y utilizó plenamente entre 1976 y 1978, trasvasándose formalmente a los núcleos de los nuevos partidos políticos dentro del nuevo orden constitucional. La reforma política y el pacto constitucional se cocinó entre las viejas/nuevas élites políticas, en las que la sociedad fue sujeto pasivo (participar en varios referéndums no significa que la sociedad sea un elemento activo del proceso).

Los gestores tecnócratas del nuevo sistema democrático lo pervirtieron al transformarlo en un nuevo régimen de poder concéntrico, y se constituyeron en sus permanentes garantes hurtando la democracia social y protagónica a la sociedad. La nación se vio acosada en el nuevo Estado de nacionalidades y Comunidades Autónomas, peligro sobre el que Tarradellas advirtió al predecir el suicidio de España en pleno debate constitucional. Algo sencillamente constatable en la actualidad.

Al deconstruir la nación en el café para todos autonómico, se restableció institucionalmente el viejo caciquismo político, que al sistema de la casta de partidos tanto juego le ha venido dando en su reparto de poder. Las burocracias políticas que padecemos han colonizado el Estado a través de las franquicias autonómicas, han impedido el establecimiento de la democracia formal neutralizando la división de poderes y los mecanismos de control del ejecutivo, y desarrollado una corrupción sistémica político-económica que ha hecho de España una entidad inviable.

Si a todo lo anterior se añade el desafío separatista creciente, el hecho de que el Estado siga sin cerrarse, el aumento desorbitado de cargos de confianza y la creación de entidades sin función alguna y a todos los niveles (locales, autonómicos y estatales), que necesitan financiarse vía deuda pública, porque el espolio a la sociedad a través de los impuestos es insuficiente, el resultado es un Estado absolutamente inviable.

Al vaivén de los agujeros negros de la Transición: magnicidio de Carrero Blanco, 23-F y 11-M, las oligarquías políticas han convertido a cada partido en un fin en sí mismo y establecido el Estado de partidos, riesgo sobre el que ya advirtiera Manuel García-Pelayo, primer presidente del Tribunal Constitucional, y que se caracteriza por la acumulación del poder en manos de unos pocos partidos en detrimento de la libertad, la calidad democrática y la representación, con una ficticia separación de poderes, escasa representatividad y controles, y una voraz financiación pública, que termina derivando en un sistema de corrupción total.

La escasa calidad democrática que distingue a la democracia española, ha degenerado en unos partidos políticos que funcionan como cárteles de poder, cuya falta de democracia interna por su estructura piramidal y su burocratismo, los ha conducido a una suerte de bolchevización de culto al jefe, al líder indiscutido. En su perversión de identificar el bien común con el del partido, han creado la figura del patriota de partido, cuyos referentes podrían ser Bárcenas-Rajoy y Felipe González-Chaves-Griñán.

En su miopía sectaria de poder, los detentadores de este sistema han alentado el desencuentro y la negación del pacto político. Y ello se debe a que en España hay políticos sin política, que finalmente han necrosado un sistema y una democracia que va camino de fenecer por obra misma de sus propios creadores.

España necesita una regeneración del sistema que no podrán acometer quienes desde su sectarismo han negado la nación (y el PSOE está en el eje de tal negación), ni el burócrata opaco que se ha empeñado en destruir el centro derecha, y cuya política ha consistido en decir hacer para no hacer nada, ni tampoco por los emergentes que han levantado viejas banderas revolucionarias fracasadas. La regeneración deberá llegar inexcusablemente por nuevos liderazgos no sectarios, que restablezcan el sentido de nación y liquiden el Estado de partidos corrupto y el caciquismo regional abducido por el discurso separatista. Deberán establecer una nueva concordia y pacto en asuntos fundamentales, como la reforma de la Constitución, una nueva ley electoral y de educación global no sectaria, la lucha contraterrorista, la política de seguridad, las relaciones internacionales y la defensa. El nuevo Estado tendrá que retomar el control de la educación, la sanidad y la justicia, establecer una división de poderes real, acabar con el desafío separatista y cerrar el Estado para la nación. Tendrán que hacer, en definitiva, una democracia para la sociedad.

En caso contrario, fracaso colectivo.

Jesús Palacios es historiador, periodista y miembro del Consejo Editorial de Kosmos-Polis. Su última obra es Franco, una biografía personal y política, publicada junto a Stanley Payne.

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El arte de engañar

Rubén Olmeda Gutiérrez  www.gaceta.es 25 Mayo 2016

Desde hace siglos, el ser humano se pregunta si es más culpable el que engaña o el que se deja engañar. El que trata de engañar porque sabe que es lo que mucha gente acepta como normal, o el que sabiéndose engañado, no hace nada y sigue la corriente para que su vida siga sin problemas.

El engaño en la batalla se considera un arte, de ahí que grandes generales hayan publicado tratados sobre sus estrategias poniendo sus victorias como ejemplo. En el mundo oriental se conoce al arte de la guerra como el arte del engaño. El que resulta engañado en una guerra es un perdedor, un mal luchador, poco preparado y sin la experiencia suficiente. Por el contrario, el que engaña bien en la batalla es condecorado, ascendido y tratado como un héroe.

Los engaños han propiciado cambios en la historia y han derrumbado naciones, como ocurrió con el Imperio Español y el engaño de San Quintín a los franceses, la estrategia del Desembarco de Normandía para acabar con los nazis o la captura del Puente Tabor, donde esta vez fueron los franceses quienes engañaron a los austríacos.

El elemento común a todos los engaños militares en la historia es que siempre se producen para favorecer al pueblo de quien lo intenta y para engañar al pueblo contra el que se combate. Es decir, siempre se engaña para fastidiar al otro y que tu gente salga beneficiada.

Pero recientemente estamos asistiendo al mayor proceso de engaño jamás cometido en España, de españoles contra su propio pueblo. Podemos decir que la política es el refugio de los mayores tahures y mentirosos de la sociedad, desde luego que también de los más notables y los mas comprometidos, pero normalmente los que más ruido hacen, lo que más portadas acumulan, son esos traidores, esos falsos mesías que prometen liberar al pueblo precisamente para lo contrario, para someterlo.

Hugo Chávez quiso gobernar por la fuerza en 1992, pero le arrestaron y no sería hasta 1998 cuando llegaría al poder, ésta vez por los votos. El gorila rojo llegó al poder manipulando a las masas, apelando a verdades como la corrupción y tapando sus oscuros deseos de control total de las vidas de sus compatriotas, utilizó el engaño para ganar y la sociedad venezolana se dejó engañar. Quien no entienda esas ganas de dejarse engañar puede buscar en internet los vídeos de las manifestaciones de los chavistas en 2006 pidiendo en las calles la Ley del Impuesto sobre el Valor Agregado (IVA), ¿alguien puede entender a un pueblo pobre pidiendo IVA?. Pues una vez que llegó al poder por los votos, desencadenó toda la estrategia para mantenerse de por vida, controlar los medios de comunicación, laminar a la oposición y erigirse en el nuevo líder que desestabilizaría América del Sur. Los resultados son conocidos y ya poca gente se atreve a defender a Chávez y sus políticas dictatoriales.

Aquí en España ha ocurrido algo similar, sin armas pero con las mismas intenciones de Golpe de Estado, aquí lo hemos llamado el 15-M y estamos en ese momento de la historia en el que más de 5 millones de personas lo consideran algo bueno para España. Recordemos el asedio al Parlament catalán o los numerosos intentos de ocupar el Congreso de los Diputados, iniciados en el famoso 25-S de 2012. Todos los movimientos son uno solo, todos están coordinados (basta con mirar la web de la coordinadora25s), se llaman “mareas”, “Podemos”, no se qué “en común” y cualquier nombre idílico y que sea pegadizo, pero realmente son el Frente Popular.

Se valen del engaño para perjudicar a su propio pueblo, son el gobierno de Vichí (franceses que colaboraron con los nazis para eliminar a la resistencia a cambio de beneficios personales). Intentaron provocar el caos del sistema con movilizaciones masivas, aludiendo a realidades como los casos de corrupción de los grandes partidos, aprovechando la crisis, los desahucios y el paro. Recogieron todo ese desánimo generacional para crear nuevos “kamikazes” de 18 a 28 años, que iban alegres a su propia destrucción, voluntarios que sin duda actuarían bajo la batuta de sus líderes sociales y contra ese malvado sistema que les oprimía (si de verdad les hubiese oprimido, no podrían haber hecho todo lo que hicieron). 5 millones de españoles votaron a Podemos y sus llamadas “confluencias” en un seppuku histórico del que no sabemos todavía las consecuencias que nos dejará. Millones de españoles votando alegres a quienes pretenden acabar con el sistema democrático que nos ha llevado a donde estamos.

Se acercan unas nuevas Elecciones Generales y sobre Podemos se ciernen varias investigaciones de la Policía Nacional y la Guardia Civil, porque no está nada claro que no hayan sido financiados por Venezuela e Irán. Podemos usa el engaño para vender que no son proetarras, que no son chavistas y que no quieren acabar con la prensa libre. Lo venden tan bien que parte de la sociedad española se deja engañar y les compra el crecepelo, repiten sus mensajes con energía y mucha ilusión “Podemos no apoya a los etarras”, “Podemos no apoya a Maduro”, “Podemos no va contra la libertad del individuo”… lo repiten aunque les pongan un vídeo de su líder diciendo lo contrario, nada les va a convencer ya.

Quizá cuando España tenga una tasa de paro del 40%, no haya medios de comunicación libres, no podamos tener acceso a papel higiénico, a pan o a leche, cuando tener un iPhone sea algo reservado a un 5% de la población, cuando la policía pueda entrar en tu casa a las 3 de la madrugada y arrestarte sin poder pedir explicaciones y sin autorización judicial, o cuando veamos estudiantes de 17 años asesinados de un tiro en la frente, por un francotirador experto, en una manifestación contra ese gobierno de izquierdas, quizá en ese momento ya sea tarde para despertar y esos chavales de 18 a 28 años que iban alegres a votar a Podemos se den cuenta de que han contribuido a a destrucción de este País, de España.

El que hoy en día se deje engañar por Podemos no podrá decir que nadie le avisó, porque son legión los que avisan de la llegada del chavismo a España, es más, han sido los propios Pablo Iglesias, Monedero o Errejón, los que hasta hace bien poco gritaban a los cuatro vientos su idea de continuar el chavismo en España.

Carmena quiere colocar una placa en la Puerta del Sol que diga “Dormíamos, despertamos, 15-M”, espero por el bien de mi País y por el futuro de mis hijos que el despertar sea real y que 5 millones de españoles no sigan soñando con una película que no puede terminar bien.

Solamente os dejo una pregunta en el aire ¿por qué un gobierno dictatorial y asesino, como Venezuela o Irán, querría financiar a un partido político de otro País?

¿Es esta la Cataluña que quieren los catalanes?
Editorial El Espanol 25 Mayo 2016

Los graves disturbios en el barrio de Gràcia de Barcelona como consecuencia del desalojo de un edificio okupado es un ejemplo que explica a la perfección la situación política por la que atraviesa Cataluña. Tras los duros enfrentamientos entre los Mossos d'Esquadra y los antisistema, que acabaron con mobiliario urbano destrozado y una docena de agentes heridos, la CUP se ha negado a participar en la presentación de los Presupuestos de la Generalitat en protesta contra la actuación policial.

Se trata de un aviso de lo que podría suceder cuando llegue el momento de aprobar las cuentas. Hay que tener presente que la CUP es el socio principal de que dispone el Gobierno de Junts pel Sí y que su posición condiciona toda la política catalana. Ya vimos cómo hizo valer en su día sus diez votos en el Parlament para salvar in extremis la convocatoria de nuevas elecciones que amenazaban la mayoría soberanista.

El desalojo
Llama la atención que tras los graves disturbios protagonizados por doscientos radicales perfectamente organizados para hacer frente a los mossos, Ada Colau, más allá de condenar los hechos, haya asegurado que debe analizarse "qué hay detrás" de todo. Pues bien, lo que hay detrás es que el edificio en cuestión tiene un legítimo propietario que ha logrado que la Justicia, velando por sus derechos, autorice de una vez por todas el desalojo.

Lo sorprendente es que el anterior alcalde de Barcelona, el conservacdor Xavier Trias, decidiera en su momento que todos los barceloneses debían pagar el contrato de alquiler de 5.500 euros mensuales para que los okupas siguieran allí sin ser molestados. Hasta tal punto llegó a claudicar CiU, el partido por excelencia de la burguesía catalana.

Actitudes así han envalentonado a los grupos antisistema, que ya anuncian movilizaciones llamando al "combate", con un lenguaje que da idea de sus intenciones. Pero sobre todo la CUP, al pedir la disolución de la brigada antidisturbios de los Mossos d'Esquadra y la dimisión del director del cuerpo, Albert Batlle, pone contra las cuerdas al Gobierno de la Generalitat.
Parlament hipotecado

Puigdemont sabe que si hoy es presidente es gracias a los radicales anticapitalistas y que el día que dejen de apoyarlo caerá por su propio peso. Artur Mas ya sufrió a la CUP en sus carnes: forzaron su salida tras las famosas tres votaciones que acabaron en un empate de pitorreo.

La realidad de Cataluña es que el Parlament está hipotecado por los diez votos de extremistas antisistema. Puigdemont y su vicepresidente Junqueras, que este martes quería presumir de proyecto de Presupuestos, son rehenes de la CUP y todo el entramado independentista depende de esa minoría fanática. ¿Era eso lo que de verdad quería la gran mayoría de catalanes?

Las seis puñaladas de Mas
Salvador Sostres ABC  25 Mayo 2016

Un partido que antes de Mas había ganado siempre las elecciones y nunca había estado en la oposición no podría morir ni de un solo golpe ni por unos malos resultados. Mas ha tardado 15 años en arruinar el legado que Pujol le dejó. Ha sido un asesinato lento y doloroso, y ha hecho falta una una insólita mezcla de mediocridad y fatalidad para arrinconar a un partido que fue perfectamente confeccionado por Jordi Pujol según el patrón del catalán medio. Han hecho falta 15 años y seis puñaladas mortales, con esa arrogancia que convierte en letales a los incapaces.

1. El espacio equivocado
El primer y último asesino de Convergència es Mas, que empezó a destruir el partido queriendo ocupar el espacio político de Esquerra. No solo fracasó sino que dio alas a los republicanos, que pasaron en apenas dos años (2010-2012) de 10 a 21 diputados, mientras CDC perdía 12. Mas abandonó el centro fértil para desangrarse en el extremo radicalizado, sin ninguna credibilidad como independentista y dejándole todo el prestigio de político central y centrado a Oriol Junqueras, referente natural del independentismo pero con una demostrada capacidad de entenderse con el Gobierno, con ministros tan significativos como Montoro o Luis de Guindos; y hasta con la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría.

2. La gran mentira
El segundo crimen llegó el 9 de noviembre, cuando Artur Mas quiso hacer ver que convocaba un referendo sobre la independencia y en su lugar organizó una solemne patochada llamada «participativa» para de un lado enseñar la patita y del otro no entrar en conflicto abierto con el Estado. Mas pretendía de este modo congraciarse con Esquerra Republicana y con la CUP, pero sin entrar en guerra abierta con el Estado. Lejos de lograr su objetivo, consiguió que Junqueras se indignara con el engaño y desconfiara de él para siempre. Antonio Baños, exlíder de la CUP, acabó diciendo de él, con brillante precisión, que «es como el amigo borracho que primero molesta y que después defiendes cuando le pegan». Y sin lograr ninguno de los objetivos que pretendía, ha tenido que cargar con el inconveniente que a toda costa quería evitar, que es la querella del Estado; y ahora tiene que defender como un farsante lo que no se atrevió a convocar como un patriota.

3. «Hemos ganado»
La tercera puñalada que Mas le propinó a Convergència fue la noche del 27 de septiembre del año pasado, cuando tras el penoso resultado de 62 diputados que obtuvieron ERC y CDC presentándose conjuntamente –11 menos de los que habían obtenido por separado 3 años antes– salió a proclamar que había ganado, cuando todo el mundo de daba cuenta de la derrota. En el primer acto de su venganza, la CUP se cobró la cabeza de Mas, que temeroso de afrontar unas elecciones en solitario que sabía que perdería –¡el que tanta democracia reclama!– prefirió rendirse de antemano a cambio de que la CUP se comprometiera por escrito a una serie de contrapartidas que hace falta estar tan desesperado como Mas para pensar que en algún momento las cumpliría.

4. El mal gusto
Su cuarta puñalada, que no ocupa un lugar concreto en la cronología, tiene que ver con el pésimo gusto del expresident a la hora de elegir a la gente de la que se ha rodeado. Sus presuntos intelectuales son no más que el váter del pensamiento catalán –si es que «such a thing» como el pensamiento catalán, o catalanista, realmente existe–; y sus colaboradores y segundones, con Quico Homs como estandarte de lo más bajo que se puede caer, han multiplicado exponencialmente sus limitaciones.

5. El papel mojado
El quinto atentado ha sido la segunda parte de la puñalada cupera, la segunda enmienda a la totalidad de aquel absurdo «Hemos ganado» que Mas pronunció la noche de las últimas autonómicas. Si en la primera enmienda la CUP liquidó a Mas, en la asamblea del pasado fin de semana, los antisistema decidieron dar despacho a Convergència, saltándose a la torera el compromiso que suscribieron con Mas, por la vía de anunciar que no votarán los presupuestos del actual Govern para forzar otro anticipo electoral –probablemente durante la primavera de 2017– que va a dar pie a la victoria de ERC y a que Oriol Junqueras acceda a la presidencia.

6. Los pecados capitales
Todavía está caliente la sexta y definitiva puñalada que Mas le ha dado al partido que Pujol le legó. Como no podía de ser de otra manera, para el gran final que un gran partido merece, asesinado por un gran incapaz, contiene este golpe postrero la mayoría de los siete pecados capitales: el orgullo, la ira, la vanagloria, la soberbia e incluso la tristeza; y con su resentimiento, su falta de generosidad, su ridícula creencia de que el mundo le debe algo, quiere Mas fundar un nuevo partido porque asume que la anterior marca está quemada, y en lugar de dejar paso para que otros construyan a partir de lo que él ha estropeado, insiste en aferrarse al poder, condenando al nuevo engendro –que grotescamente volverá a llamarse Convergència y contará con los mismos dirigentes, incluido él– a repetir los errores que le han llevado a tan asombrosa demolición.

En mi nombre, no
Como hijo de una victima del terrorismo no puedo aceptar que en mi nombre se esté gestando una ETA buena.
Fernando Altuna Urcelay *  www.gaceta.es 25 Mayo 2016

Decía Kipling que “la victoria y el fracaso son dos impostores, y hay que recibirlos con idéntica serenidad”. Siguiendo el consejo del escritor británico permítanme pues que manifieste mi declaración de más absoluta derrota tanto en lo público como en lo personal. Yo he sido derrotado. Tengo la sensación que otros muchos como yo también, es más, diría que el conjunto de la ciudanía -no pueblo- vasca y española en su conjunto ha sido derrotada. Pero es simplemente mi percepción. Mi responsabilidad es asumir la mía.

“ETA ha sido derrotada” insiste una y otra vez el ministro del Interior en funciones. “La Izquierda Abertzale no nació para resistir ni tan siquiera para responder ¡Nacimos para ganar! ¡Y vamos a ganar!”, enaltece a la masa Arnaldo Otegi. “Justicia para un final con vencedores y vencidos” se afirma desde distintas asociaciones de víctimas del terrorismo. “Una paz sin vencedores ni vencidos” decía Monseñor Uriarte defendiendo un diálogo para la reconciliación en Euskadi… maldigo la maldita palabra victoria, yo no he ganado, yo he perdido; yo lo he perdido todo.

Perdí a mi padre siendo niño, perdí mi niñez, mi adolescencia y mi juventud, vi perder la vida de amigos, vecinos y desconocidos. Vi perder a una sociedad que mientras jugaba al mus pisaba el serrín que absorbía la sangre caliente de su compañero de partida. Veo perder a una Euskadi, Navarra y España ignorantes y despiadadas con su pasado más reciente. Veo a una nación donde la impostura -ahora postureo con palo selfie- se adueña de nuestra clase política, intelectual, cultural y periodística.

Estos últimos días, semanas, meses… veo más clara mi derrota, noticias como la gestación desde no sé qué oscuros despachos de una ETA buena y una “ETA mala” y me viene al recuerdo el atentado de Omagh el 15 de agosto de 1998, por el IRA Auténtico, que se produjo durante el alto el fuego del IRA Provisional y meses después de la firma del Acuerdo de Viernes Santo.

Leo entrevistas manipuladas y tergiversadas a asesinos supuestamente arrepentidos -nuevamente la construcción de etarras buenos- que nunca podrán reparar el daño causado, y si pueden contribuir a una mínima parte de esta reparación imposible es exigiéndoles que colaboren con la justicia y nadie se lo pide.

Observo las audiencias y recibimientos, casi bajo palio, al asesino Arnaldo Otegi, sí, y le llamo asesino en cuanto en tanto fue miembro de “la estructura militar” de la organización ETA pm -la antigua ETA buena- que asesinó a mi padre Basilio Altuna Fernández de Arroyabe, crimen que no ha sido juzgado por el Estado de Derecho.

Y me entero entre líneas de una serie larga de oscuros pactos judiciales entre jueces, fiscales y asociaciones de víctimas del terrorismo -AVT y Dignidad y Justicia- con miembros de ETA que favorecen su impunidad frente al terrorismo y su reconversión en “etarras buenos”.

Y es aquí donde me detengo: la asunción de mi impotencia ante estos pactos no puede suponer un silencio cómplice. Como hijo de una victima del terrorismo no puedo aceptar que en mi nombre se esté gestando una ETA buena. Si es con la impostura como se va a asentar la supuesta derrota de ETA, no estoy dispuesta a asumirla.

Excelentísimo señor ministro del Interior y de Justicia, señores jueces y fiscales de la Audiencia Nacional, señores presidentes de la Asociación de Victimas del Terrorismo y Dignidad y Justicia, ilustrísimo señor Íñigo Iruín: En mi nombre, no.

* Hijo de Basilio Altuna Fernandez de Arroyabe, asesinado por ETA (pm) el 06/09/1980 en Erenchun (Álava).

COPIA EL MODELO DE CATALUÑA
La inmersión lingüística de Compromís, contra el 83% de los valencianos
Contra el criterio de los padres, que eligió en un 83% el castellano como lengua vehicular, imponen la obligación de la escolarización en la lengua regional.
Juan E. Pflüger  www.gaceta.es 25 Mayo 2016

El programa de los separatistas valencianos de Compromís era claro. Su programa electoral así lo señalaba: ”el sistema educativo tiene que garantizar el conocimiento y la capacidad de expresarse en valenciano, por eso conviene superar los actuales modelos de educación bilingüe y establecer un único modelo de inmersión lingüística en el que se incorporan dos lenguas extranjeras más”. La amenaza era clara: utilizar, como ha ocurrido en Cataluña y en la Comunidad Vasca, la escuela para adoctrinar a los niños en el separatismo.

Para ello no han dudado en atentar contra la libertad de elección de los padres, que hasta ahora tenían pudiendo elegir la lengua en la que escolarizaban a sus hijos, y han impuesto para el curso próximo -2016-2017- un modelo de inmersión lingüística que atenta contra lo que hasta ahora era la decisión mayoritaria de los padres que en un 83% de los casos habían elegido la lengua española como la vehicular para la educación de sus hijos.

Esta capacidad de opción queda rota con la imposición del valenciano en la escuela, pero la amenaza no se reduce al ámbito académico. El Gobierno regional en el que participan el Partido Socialista del País Valenciano (PSPV) y Compromís también está elaborando la nueva normativa para el acceso al empleo público. Y en este caso también se introducen los modelos de inmersión lingüística copiados de Cataluña.

A partir de ahora quien quiera formar parte de la administración pública valenciana deberá acreditar un nivel de conocimiento del idioma regional similar al C que se pide en Cataluña. Una nueva agresión al principio de igualdad que rompe la reciprocidad –como ocurre en Cataluña y el País Vasco- con el resto de las regiones españolas. Además supondrá un problema para el 83% de los valencianos que se han educado en castellano y que no pueden acreditar documentalmente su nivel en el idioma autonómico.

Todas estas medidas tienen un coste muy elevado, que será gestionado por las consejerías de Educación y Trabajo que el socialista Ximo Puig ha dejado en manos de Compromís y que ostentan Vicente Marzà y Rafael Climent respectivamente. Existe un coste social que ya ha quedado claro en comunidades como Cataluña y el País Vasco, lugares en los que la sociedad se ha fragmentado y en muchos casos ha rechazado su españolidad.

Pero también tiene un coste económico muy significativo. El cálculo, realizado por diversas entidades de profesionales de la enseñanza, explica que para la adaptación de centros, formación y contratación de nuevos profesores, elaboración de programaciones y materiales didácticos y la adaptación de la estructura administrativa, la consejería de educación debería triplicar la partida asignada a Educación que en 2016 fue de 4.295 millones de euros, pero que comparte con Investigación, Cultura y Deporte.

Por si esto no fuera suficiente, las familias deberán realizar gastos extra derivados de la adquisición de libros, diccionarios, material en soporte informático y, según señalan críticos de esta medida, clases particulares para aquellos niños que han estudiado en castellano hasta ahora y que deberán adaptarse en un solo curso al nivel exigido de valenciano.

Llama especialmente la atención la falta de reacción del PSPV que pese a ser la formación más votada no ha participado en el debate público de esta reforma fundamental para la sociedad valenciana. El presidente autonómico, Ximo Puig, ha delegado totalmente en los separatistas de Compromís en cumplimiento del pacto de legislatura que mantienen.

Cataluña ante el desafío secesionista
El presidente de Naturhouse: 'En Cataluña la desigualdad es mayor si no eres independentista'
Félix Revuelta también apunta a que, con la separación, Cataluña sería "una república sudamericana"
Europa Press www.lavozlibre.com 25 Mayo 2016

Barcelona.- El presidente de Naturhouse, Félix Revuelta, ha advertido este miércoles de que Cataluña puede convertirse en una "república sudamericana" si es independiente por la falta de seguridad jurídica que afirma que hay en estos países. Además, Revuelta ha hecho hincapié en que "en Cataluña la desigualdad es mayor: si no eres independentista no tienes las mismas oportunidades que otros".

En un desayuno organizado por Societat Civil Catalana (SCC), Revuelta ha asegurado que el proceso soberanista está paralizando inversiones extranjeras y tiene "aterrados" a los empresarios por la incertidumbre que, según él, genera saber si será un país independiente o no.

Revuelta ha opinado que el proceso catalán forma parte de un problema global español causado por el despliegue de las comunidades autónomas que han provocado un "feudalismo democrático con duques en cada región". Ha afirmado que, además de ser "insostenible económicamente", la España de las autonomías ha creado fronteras dentro de España con diferencias burocráticas y fiscales que dificulta el desarrollo de la actividad económica.

"Hemos pedido identidad, solidaridad. Cada autonomía va a su guerra", ha lamentado, y ha añadido que todas las regiones también deberían tener la misma educación y sanidad.

SILENCIO DE LOS EMPRESARIOS
El presidente de Naturhouse se ha mostrado comprensivo y ha justificado el silencio del empresariado catalán respecto al proceso soberanista porque -especialmente las pequeñas empresas- se exponen a perder la mitad de clientes "por una parte o por la otra". Considera que solo una minoría de empresarios catalanes de grandes compañías que no dependen de la administración y que tienen parte de su negocio fuera pueden "decir lo que piensan" públicamente.

AUGE DE PODEMOS
Sobre el auge de partidos como Podemos y la CUP, Revuelta ha asegurado que es consecuencia de la frustración de las nuevas generaciones con los dirigentes políticos porque no hacen políticas para ellos. Asimismo, ha opinado que a la juventud española le "falta hambre" para llevar a cabo iniciativas que tiren el país hacia delante.

NINGÚN AGENTE ENTREGÓ LA PLACA
El 'hostigamiento' al que ETA sometió a la Ertzaintza y sus familias
"Yo me sentía más muerto que vivo. Curiosamente solo había una salida: píllalos antes de que te pillen a ti", relata uno de los policías amenazados por la banda terrorista.
Sandra Toro  www.gaceta.es 25 Mayo 2016.

"Todas las personas que han formado parte de la Ertzaintza desde el año 1990 hasta el 2011 han estado sometidas a la amenaza de ETA". Así lo recoge el Informe sobre la injusticia padecida por el colectivo de ertzainas y sus familias a consecuencia de la amenaza de ETA, encargado por el Gobierno vasco al Instituto de Derechos Humanos Pedro Arrupe de la Universidad de Deusto. De acuerdo con los datos plasmados en el estudio, de los 15 agentes de la Policía vasca que perdieron la vida a manos de la banda terrorista de ultraizquierda 11 fueron asesinados en este período. Asimismo, en esos 21 años el Cuerpo policial fue víctima de más de 1.300 acciones de violencia callejera, las cuales fueron especialmente crueles durante los años 1995-1997 y 2001-2008.

La Ertzaintza al completo vivió bajo la amenaza de ETA, algo que la banda se encargaba de recordar y demostrar a través de continuos comunicados y acciones terroristas. En este sentido, del total de 27 atentados cometidos por los etarras contra el Cuerpo, 23 se produjeron en el período analizado por el informe. Pero no solo los agentes fueron víctimas del "hostigamiento" y la "amenaza diaria y sostenida" por parte de ETA. También sus familias padecieron este sufrimiento que, en la mayoría de los casos, les provocó graves consecuencias familiares, laborales, sociales y de salud. El documento recoge además el testimonio de varias de estas víctimas que relatan el dolor soportado durante esos años.

'Píllalos antes de que te pillen a ti'
El texto, que delimita las vulneraciones de derechos humanos sufridas, ha sido elaborado con el objetivo de que "los ertzainas y sus familias sepan que conocemos el sufrimiento que padecieron, que reconocemos su injusticia y que este reconocimiento forma parte ya de la construcción de la memoria", ha señalado el secretario general para la Paz y la Convivencia, Jonan Fernández, durante la presentación del mismo este miércoles en Bilbao. Todos y cada uno de los ertzainas recibirá una copia de este informe que, en palabras de la consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán, "visibiliza con datos y testimonios en primera persona el sufrimiento padecido durante tanto tiempo por la Ertzaintza y su entorno familiar".

El número de ertzainas sobre los que ETA recabó información es otro factor que apoya el hecho de que la Ertzaintza fue un colectivo amenazado en su totalidad. Así, de alrededor de ocho mil agentes que integran la plantilla del Cuerpo, la banda terrorista demandó información de un total de 7.897 policías. De ellos, 7.745 están clasificados en la sección de información básica -nombre y apellidos-. Los agentes sobre los que se dispone información semielaborada -identidad, filiación, domicilio y bienes- ascienden a 107, mientras que de 43 se tiene información elaborada -datos cotejados, por ejemplo croquis de sus domicilios o seguimientos-.

"El comando Bizkaia estaba recopilando información sobre mí para pegarme un tiro. Yo me sentía más muerto que vivo. Curiosamente solo había una salida: píllalos antes de que te pillen a ti. Trabajábamos 24 horas al día y la única solución era desarticular a los comandos antes de que te pudieran dar", recuerda un ertzaina.
Sufrimiento 'injusto e intenso' que se extendió a las familias

El informe incide en que la amenaza sobre los agentes de la Ertzaintza era "diaria y sostenida durante años por el mero hecho de formar parte del Cuerpo policial". Relata además cómo "el hostigamiento y la amenaza provocaron un sufrimiento injusto e intenso que se extendió a las familias y a su vida diaria con un alto grado de alteración de la normalidad".

"La amenaza fue constante a través de pintadas, miradas e insultos que incluso iban destinadas a sus hijos e hijas", prosigue el texto. Como consecuencia de ello, muchas de las víctimas se vieron obligadas a abandonar su domicilio con lo que ello suponía: pérdida de empleo de la pareja y nueva escolarización de sus hijos. "Renunciar a hacer visible la condición profesional fue una medida para reforzar su ámbito de seguridad, pero también para alejar de los círculos sociales y de sus amistades a agentes de la Ertzaintza", recoge el documento.

Un testimonio describe así el calvario sufrido: "Al principio aparecieron pintadas. Lo típico: cipayo, hijo de puta... en las paredes de alrededor. No le di demasiada importancia. Luego me quemaron el coche. Me acuerdo porque mi padre murió en abril, yo heredé su coche y el 1 de mayo lo quemaron. Vinieron los bomberos, lo apagaron y ahí se quedó. Nadie vino a solidarizarse conmigo, ni una palabra".

Ningún agente entregó la placa
La necesidad de incrementar la seguridad entre los agentes obligó a adoptar medidas específicas. Así, 650 policías tuvieron que cambiar su número profesional y 3.106 cambiaron de matrícula. Además, según se indica en el informe, "se adoptaron medidas más estrictas de autoprotección". "Mi estrategia fue convertirme en un hombre gris, un hombre que no existía... no decir nada a nadie, ni a dónde vas, ni de dónde vienes, ni dónde estás, cambiar de coche, de placas, de número de teléfono constantemente", relata otro de los amenazados por ETA.

En los años previos al período analizado en el estudio se produjeron los asesinatos de cuatro miembros de la Ertzaintza: Carlos Díaz Arcocha en 1985, Genaro García de Andoain en 1986, José Juan Pacheco Cano en 1988 y Luis Hortelano García en 1989. Los últimos asesinados de ETA fueron Ana Isabel Arostegi Lejarreta y Javier Mijangos Martínez de Bujo, que fueron disparados por la espalda y a corta distancia mientras regulaban el tráfico en Beasain. Uno de los redactores del informe, el profesor de la Universidad de Deusto José Ramón Intxaurbe, ha destacado que aunque hubo bajas temporales ningún agente entregó la placa.


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