AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 8  Junio  2016

Extranjeros en su propio país
EDITORIAL Libertad Digital 8 Junio 2016

Aunque el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, asegurase pomposamente hace unos meses que "nadie va a convertir a los ciudadanos de Cataluña en extranjeros en su propio país", lo cierto es que millones de españoles son tratados desde hace décadas –y no sólo en Cataluña– como extranjeros en su propio país en lo que a la vulneración de sus derechos lingüísticos se refiere. No otra cosa les sucede a los ciudadanos de muchas comunidades con lenguas cooficiales cuando se vulnera su derecho a recibir la enseñanza en castellano, a dirigirse en esa lengua a cualquier Administración pública o a ser atendido en su idioma sin demora y sin obligaciones añadidas. También cuando se viola su derecho a disponer en castellano de impresos oficiales, información y rotulación pública y viaria.

Así viene a denunciarlo, como ya lo hiciera el Manifiesto de los 2.300 hace 35 años, el documento Por la igualdad de los derechos lingüísticos de los castellanohablantes en toda España, suscrito este lunes por distintas asociaciones y entidades radicadas en comunidades como Cataluña, País Vasco, Baleares, Galicia o Valencia. Ciertamente, se ha confundido el legítimo derecho al uso de las lenguas regionales con la marginación y creciente vulneración de los derechos lingüísticos de los castellanohablantes.

Treinta y cinco años después del Manifiesto de los 2.300, la situación dista de haber cambiado. Al contrario, los males ahí denunciados se han agravado y extendido, como ponen de relieve los numerosos casos de discriminación y las normativas autonómicas que erradican el idioma común de los centros de enseñanza, de las Administraciones, de los medios públicos de comunicación, etc.

De esta vulneración de los derechos lingüísticos de millones personas son culpables los Gobiernos regionales que la perpetran y los Gobiernos centrales que les dejan perpetrarla. Este incesante atentado a los derechos civiles no se aprovecha de ningún vacío legal ni de la inexistencia de sentencias en su contra: el ordenamiento jurídico español, así como la Constitución, es muy claro al defender el derecho y el deber de los españoles a usar el castellano. En cuanto a la jurisprudencia, son numerosísimos los pronunciamientos tanto del Tribunal Supremo como del Constitucional contra tales desmanes.

Lo que hace posible esta situación es la determinación de los nacionalistas de vulnerar la ley y la vergonzosa renuencia de los gobernantes nacionales a hacerla cumplir. El resultado de esta nefasta conjunción es que, sin necesidad alguna de que a ninguna comunidad autónoma se le reconozca como república o Estado independiente, España ya sufre una quiebra como nación entendida como Estado de Derecho, y que muchos españoles son tratados como extranjeros en su propio país.

Porqué dicen castellanohablantes y no dicen español hablantes o hispano hablantes
Nota del Editor 8 Junio 2016

Como editor de AGLI puedo afirmar que no hemos sido invitados a participar en este acto de presentación del manifiesto de los catellanohablantes, a pesar de nuestra larga presencia en esta lucha y de haber coincidido en varias ocasiones con varios asistentes. De todos modos, si hubiéramos sido invitados, habríamos declinado la asistencia porque como siempre hemos manifestado ante los numerosos paños calientes que muchos ponen pretendiendo defender los derechos de los español hablantes, falla la premisa principal que es la oficialidad única del español en toda España y la derogación de todas las leyes de lenguas regionales. Reclamar que la administración pública atienda en español muestra una absoluta falta de conocimiento del tinglado de las lenguas recionales, porque si los procedimientos se ejecutan en tales lenguas regionales y por los sujetos que se benefician de su imposición, el español hablante se encuentra despojado de conocimiento del proceso y poco puede hacer.

Admitir que las administraciones públicas atiendan en lenguas regionales es un insulto a la razón, a la constitución, a la economía de medios; nadie debe olvidar el deber constitucional de conocer el español. Pero los que se benefician de las lenguas regionales siguen en ello, les resulta estupendo poder tener un coto privado para vivir a costa de los español hablantes. Y hay por ahí algunas gentes que parece que muestran buenas intenciones pero que hacen un flaco favor a los español hablantes.

Hay descubrir a quienes pretenden que los hijos de los demás tengan la obligación de aprender las lenguas regionales. El Tribunal anti-Constitucional es el organismo más nefasto que sufre España. Quienes defienden que los hijos de los demás tienen que aprender las lenguas regionales deberían dejar de inmiscuirse en asuntos ajenos y dejar de causar graves daños a los demás

El tabú electoral
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 8 Junio 2016

EN ESTAS elecciones, como en todas, los partidos políticos pueden defender cualquier cosa, desde la República a la eutanasia, pasando por la dictadura del proletariado, la cría de niños por la tribu, la persecución de la Iglesia Católica, la abolición de los toros y la prohibición de las vacunas. Lo que pocos llevan en su programa y nadie hace de ello bandera electoral es cómo garantizar el derecho al uso del español en las regiones bilingües, particularmente el derecho a escolarizar a los niños en español y el de las empresas a utilizar el español como lengua de relación con sus clientes.

Es cierto que Ciudadanos -que nació para defender esas libertades-, UPyD -que siempre las defendió- y Vox, como el antiguo PP, lo llevan en sus programas, pero no es menos cierto que en lo que los politicursis llaman «la agenda», los tonticursis el «relato» y los requetecursis el «mainstream», o sea, los asuntos sobre los que los candidatos realmente hablan en los medios de comunicación, la libertad de los castellanohablantes está cuidadosamente archivada. Ningún candidato se librará de explicar qué debe hacer la UE con los refugiados sirios, pero no recuerdo en los últimos ni penúltimos años a uno solo de los teletitiriteros progres que mandan en las telesorayas preguntar con el ceño fruncido por los cientos de miles de españoles que huyen con sus familias de su tierra por la presión brutal del nacionalismo y ante la indiferencia del Estado.

En este asunto, como en todos, los políticos dirán lo que quieran, pero contestan a lo que les preguntan los periodistas, salvo que los pongan ellos. Y en los medios, a imagen y semejanza de los catalanes subvencionados, féretro de la libertad y escudo de liberticidas, ese tabú es la otra cara del tótem, de lo que la tribu no permite siquiera discutir. En plena campaña electoral, doce asociaciones defensoras de los derechos de los castellanohablantes en las regiones bilingües han presentado un manifiesto en el que denuncian cómo esos derechos se vulneran oficial e impunemente en un tercio de España. Sólo Libertad Digital, ELMUNDO.es y abc.es dieron la noticia. No veremos a folloneros preguntar ni a candidatos explicarse sobre la clave histórica de la quiebra del Estado de Derecho en España. Mientras los sirios no vengan de Lugo, Lérida o Valencia, sobre eso, chitón.

¡Montoro nos quiere hacer felices!
Jesús Cacho www.vozpopuli.com  8 Junio 2016

Cristóbal Montoro está crecido. A pesar del varapalo del déficit público del pasado ejercicio, un accidente que pareció sorprenderle porque él siempre pensó que España pasaría el corte del 4,2% del PIB con holgura, don Cristóbal se ha venido arriba, asunto o situación que tal vez tenga que ver con el convencimiento existente en las esferas del poder de que el mariscal de campo de la Hacienda española será ascendido al cargo de Vicepresidente Económico en caso de que el Partido Popular consiga volver a formar Gobierno tras el 26J, sea bajo la presidencia de Mariano Rojoy o de Soraya Sáenz de Santamaría, la famosa “muñeca asesina” que en la sombra ha llevado la manija en la pasada legislatura. Odiado por muchos, admirado por unos pocos y temido por casi todos, el titular de Hacienda reunió el jueves a los especialistas en información “macro” de la prensa de papel y les contó que si el PP continúa en Moncloa tras las próximas generales, los españolitos se encontrarán el próximo enero con la agradable sorpresa de un recorte de los impuestos que pagan por IRPF, así por las buenas, magia potagia, porque ustedes se lo merecen. El hombre que en diciembre de 2011 protagonizó el hachazo a los bolsillos de las clases medias con una subida de impuestos que no figuraba en el programa del PP y que hizo trizas el libreto liberal en materia fiscal promete ahora lo contrario cuando no parece haber margen alguno para ello y con los mismos argumentos, es decir, ninguno.

Montoro no va de solista en esta ópera con la que el PP ha logrado confundir al resto de aspirantes con los que se medirá en las urnas dentro de 3 semanas, que fue el propio presidente en funciones quien en entrevista concedida a FT habló de la posibilidad de tocar los impuestos a la baja, materia en la que días después abundó el propio ministro de Economía, Luis de Guindos. El equipo económico del PP presenta la rebaja fiscal –que sería gradual a partir de 2017 y se haría en dos fases hasta 2018- como imprescindible para impulsar el crecimiento económico y la creación de empleo. Más interesante aún: en Hacienda apuntan a la posibilidad también de actuar sobre las cotizaciones de la Seguridad Social, ese porcentaje de más que pagan las empresas por cada trabajador que contratan, convertido en auténtico impuesto contra la creación de empleo y que ningún Gobierno se atreve a tocar. No se sabe lo que piensa el comisario Moscovici, muy crítico con la rebaja fiscal de 2015 aprobada también en plena precampaña electoral y que tan decisiva resultó en el incumplimiento del déficit, pero es fácil imaginarlo. Bruselas ha amonestado a España por el fiasco, y tiene congelada la imposición de la correspondiente multa a nuestro país. Bruselas cree que es irresponsable abordar otra rebaja de impuestos cuando el país arrastra un desfase presupuestario tan importante y cuando los ingresos fiscales han caído casi un 2% durante el primer trimestre, pero el PP quiere ganar las elecciones.

Porque de eso se trata: de ganar unas elecciones que se presentan a cara de perro, aspiración tan alta, meta tan codiciada, que hace que los partidos en liza no reparen en dádivas a la hora de prometer montes y morenas. Admitiendo que estamos en campaña electoral, tiempo en el que cualquier exceso verbal resulta irrelevante, sorprende que el partido más votado del país, supuesto representante de la ortodoxia económica, se lance por los derroteros del populismo fiscal sin mayores explicaciones y sin demostrar que esa rebaja de impuestos es posible sin comprometer gravemente la estabilidad de las cuentas públicas. Con las cosas de comer no se juega. El Gobierno Rajoy vuelve a incidir en los mismos errores que enfangaron su política económica durante la legislatura 2012-2015, política orientada en la triple dirección de consolidar las finanzas públicas, víctimas de un déficit insostenible, abordar el saneamiento y reestructuración del sistema bancario, y poner en marcha reformas estructurales, con la laboral por bandera, destinadas a reducir los costes del ajuste e impulsar el crecimiento del PIB. El Ejecutivo, que mal que bien se aplicó a la tarea de sanear el sector financiero y mejorar el funcionamiento de los mercados, se quedó a medio camino –o lisa y llanamente fracasó, en opinión de muchos- en lo que a la consolidación fiscal se refiere.

Meter la navaja en el Estado del Bienestar
Porque su estrategia fiscal se basó en meter la tijera en los gastos corrientes y la inversión pública, básicamente infraestructuras, sin afectar a los programas estructurales, es decir, sin tocar el meollo del Estado del Bienestar, lo cual hace imposible reconducir las cuentas del Reino a una senda de sostenibilidad en el medio y largo plazo. En paralelo, se produjo la comentada subida deimpuestos en un contexto de recesión, lo que retrasó y restó fuerza a la recuperación. En definitiva, se aplicó una fórmula que nunca, en ningún sitio, ha servido para reducir de manera permanente el binomio déficit/deuda. Para empeorar más las cosas, el Ejecutivo volvió a tirar de nuevo del gasto corriente en 2014, al fiar la reducción del déficit a la incipiente recuperación económica. Si la política presupuestaria y fiscal hubiese sido rigurosa, como de forma más o menos explícita exigían los millones de españoles que le dieron la mayoría absoluta para que metiera al enfermo en quirófano y lo abriera en canal, una política basada en el recorte del gasto estructural y en la congelación y/o reducción de impuestos, el impacto expansivo de las medidas liberalizadoras y de saneamiento bancario hubieran contribuido a salir mucho antes de la crisis y a hacerlo con mayor vigor. Al no ocurrir lo primero, las demás reformas perdieron parte de su potencia.

En realidad estamos ahora mismo pagando las consecuencias del fracaso de la política de consolidación fiscal del Ejecutivo del PP, como demuestran las angustias causadas por un déficit público cuya desviación nos obliga a renegociar de rodillas con Bruselas, por no mencionar la dichosa multa ahora congelada, así como el crecimiento exponencial de una deuda pública convertida en la gran amenaza para la prosperidad de los españoles. En estas condiciones, resulta por lo menos chocante que el Gobierno en funciones hable de reducir impuestos en enero sin acompañar esa propuesta del correspondiente planteamiento global y sin un estudio detallado de cómo piensa reconducir déficit y deuda cuanto antes a esa senda de sostenibilidad. Sobre todo porque el horizonte se ha complicado mucho desde el punto de vista de la incertidumbre política: la resistencia social a cualquier propuesta de ajuste fiscal adicional a estas alturas de la película será extraordinaria, ajuste o austeridad que habría que descartar de plano en el caso de la llegada al poder de un Gobierno de centro izquierda con presencia en el mismo del marxismo podemita.

No parece haber margen, pues, para los experimentos socialdemócratas de don Cristóbal. Si lo habría, empero, para el Gobierno de un partido liberal dispuesto a aplicar recetas que ya han funcionado incluso en España. Porque desde el punto de vista técnico sí sería posible bajar los impuestos directos (IRPF y cotizaciones a la Seguridad Social) y al tiempo cumplir los objetivos de déficit, a condición de que al mismo tiempo se suban los indirectos (la vieja polémica en torno al IVA, y la constatación de que España mantiene una imposición indirecta muy baja) y se aborde una reforma del gasto estructural o, como poco, que ese dinero no se utilice para nuevas subidas del gasto público. Que el Gobierno de turno no se lo gaste en vino, vamos. Al fin y al cabo eso fue lo que hizo el primer Gobierno Aznar entre 1996 y el 2000. La gente creyó que aquella bajada de impuestos iba en serio, era sostenible en el tiempo, de modo que la capacidad de ahorro reforzada de los españoles permitió relanzar el consumo y la inversión y hacer realidad el círculo virtuoso del crecimiento y la creación de empleo.

Bajar impuestos o recortar gasto público
Y ello porque las bajadas de impuestos tienen efecto sobre el crecimiento si resultan en un aumento de la renta permanente, es decir, si los agentes económicos, los consumidores, perciben que esa disminución impositiva es sostenible en el tiempo y, por tanto, se traduce en un aumento de su riqueza real. Que no es el caso que se nos presenta ahora. Dicho de otra forma, en presencia de un déficit público abultado, las rebajas impositivas sólo ejercen un impacto de estímulo si se ven acompañadas de un recorte del gasto público porque, en caso contrario, esos agentes económicos descuentan que será necesario subir los impuestos en un futuro no lejano para corregir el agujero presupuestario y, por tanto, no invertirán ni gastarán más. El libreto no admite, pues, lugar a engaños: rebajas de impuestos sí, siempre y cuando vayan acompañadas por un recorte del gasto público.

Cualquier Gobierno futuro cuya política económica se aleje del cumplimiento a rajatabla del objetivo de déficit vía recorte del gasto, que no profundice en las reformas estructurales que el PP ha dejado a medias, y que no extienda la agenda reformista a otros mercados e instituciones, solo conseguirá llevar a España y a los españoles a un callejón sin salida. No parece haber espacio ni para gastar más ni para subir la fiscalidad. Mucho menos para crear empleo público como pretende el insensato de Pedro Sánchez. Si queremos de verdad reforzar el crecimiento y crear empleo será necesario volver a la senda reformista marcada por la estabilidad presupuestaria y la introducción de cambios en el marco de las instituciones económicas y en la regulación de los mercados. El premio de hacerlo así puede ser gordo: convertir España, a pesar de todas las corrupciones, a pesar de todas las locuras nacionalistas, a pesar de todos los pesares, en el país refugio de la inversión internacional. El precio de no hacerlo así también sería alto: ver interrumpida la recuperación para instalarnos en un escenario de crecimiento débil sin creación de empleo. Los españoles deben saber lo que se juegan el próximo 26 de junio.

Hartazgo Isabel San Sebastián
Isabel San Sebastián ABC 8 Junio 2016

España lleva ya dos años en campaña y, francamente, no aguanta más. Encadenamos las municipales y autonómicas con las generales y estas con la repetición del próximo 26-J, sin un atisbo de luz en el horizonte que nos permita albergar esperanzas fundadas. Mismas caras, mismos mensajes, mismas encuestas, parecido desenlace previsible, con la única incógnita de saber hasta qué punto aupará a Podemos el desmoronamiento en curso del PSOE. Un insoportable «déjà-vu» que tiene al país paralizado, ayuno de inversión, huérfano de ilusión y absolutamente hastiado.

A la derecha, un PP que resiste a duras penas en cabeza, merced a la argamasa que brinda el gobierno, atado a un candidato abrasado con quien nadie quiere entenderse. A la izquierda, un socialismo menguante, sin proyecto, ni líder sólido, ni cohesión interna ni siquiera una idea única de modelo de Estado, enfrentado a una alternativa diabólica, cualquiera de cuyas opciones le aboca a una muerte lenta. En el centro, Ciudadanos, gravemente escaso de banquillo, torpe en la explicación de sus actuaciones, con vocación de bisagra en una nación de banderías donde el cobijo de la secta resulta mucho más atractivo, y desde luego más rentable, que la intemperie del libre albedrío. Y en el extremo populista, el de la charlatanería hueca, los iconos cursis y los bálsamos de Fierabrás, una coalición de comunistas encabezados por un «salvapatrias» tan ávido de poder como carente de fe democrática, que cabalga a lomos de la demagogia a la conquista de un electorado predispuesto a escuchar sus mentiras.

Si nos vamos a los programas, otro tanto de lo mismo. En el discurso de la gaviota, miedo, más miedo y promesas reiteradas sobre rebajas de impuestos que en la experiencia pasada se convirtieron en subidas, recién pisada La Moncloa. En el del puño y la rosa, trabajo a cargo del contribuyente; o sea, un nuevo «Plan E» tan inútil y costoso como el de Zapatero, con el agravante de que habría de ser pasado por el filtro corrector de los protectores de okupas y demás abanderados del «cambio». En el de los naranjitos, alguna propuesta interesante referida a las clases medias, necesitada, no obstante, de mayor precisión. Y en el de los círculos convertidos en corazones falaces, la luna redentora de «pobres» a costa de sangrar a los «ricos»; esto es, a quienes ingresen por su trabajo mil quinientos euros al mes. Así empezó Venezuela, y ahora hay cola en los supermercados.

Llevamos cerca de dos años en campaña y ya lo hemos oído todo. Los mítines están de más; solo convencen a los convencidos. La cartelería sobra. Las entrevistas serían un elemento esencial si las hicieran periodistas realmente independientes y críticos, cosa harto complicada, dado que los candidatos rechazan ponerse a tiro y algunos, los más poderosos, los (nos) tienen vetados allá donde alcanza su brazo. Los debates, más que aportar información, muestran la habilidad de los candidatos para seducir a la cámara, modalidad en la que impone su dominio el telepredicador de la coleta, que ha pasado largos años entrenándose. En él todo es impostado, artificial, falso. Cada gesto, cada mirada han sido ensayados ante el espejo, precisamente con el propósito de conseguir traspasar la pantalla y hacer llegar sus palabras a quien está al otro lado. Los que conocemos el medio lo detectamos de inmediato. La mayoría de la gente, no.

Llevamos ya dos años en campaña y el escepticismo triunfa sobre la esperanza en una sociedad ahíta. Dígannos de una vez los políticos qué están dispuestos a pactar y con quién. Todo lo demás es humo.

Pablo Iglesias o la tergiversación del comunismo
EDITORIAL El Mundo 8 Junio 2016

DESCARTADA la opción de que Pablo Iglesias sea un absoluto ignorante, hay que atribuir al puro cinismo sus declaraciones sobre Marx y Engels. Profesor de Ciencias Políticas y doctor con una tesis sobre los movimientos anti-globalización de desobediencia civil, si no con el rigor de otros de sus colegas mejor preparados que él, Iglesias ha leído a los dos filósofos alemanes. En caso de que no haya mentido también en su tesis doctoral. Pero al menos, porque lo cita en la bibliografía y es un texto de corta extensión, habrá ojeado las palabras que Engels pronunció en el cementerio de Highgate de Londres el 17 de marzo de 1883 ante la tumba de su amigo y colaborador: «Marx era, ante todo, un revolucionario. Cooperar, de cualquier modo, al derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones políticas creadas por ella, contribuir a la emancipación del proletariado moderno, a quién él había infundido por primera vez la conciencia de su propia situación y de sus necesidades (...): tal era la verdadera misión de su vida. La lucha era su elemento. Y luchó con una pasión, una tenacidad y un éxito como pocos».

No hace falta ser ningún especialista en teoría política para saber que calificar de socialdemócratas a Marx y Engels es una sandez propia de quien no quiere sino tergiversar la Historia con el único propósito de que sirva a sus intereses. El Manifiesto Comunista, publicado por ambos en 1848, no era precisamente un programa teórico y práctico para un partido socialdemócrata, sino para la Liga Comunista, una organización revolucionaria de trabajadores alemanes que pronto se convirtió en organización internacional. El final de aquel texto, un clásico del pensamiento político de sobra conocido, fija nítidamente la naturaleza de la concepción que Marx y Engels tenían de la política: «Los comunistas no tienen por qué guardar encubiertas sus ideas e intenciones. Abiertamente declaran que sus objetivos sólo pueden alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden social existente. Tiemblen, si quieren, las clases gobernantes, ante la perspectiva de una revolución comunista. Los proletarios, con ella, no tienen nada que perder, como no sea sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo entero que ganar. ¡Proletarios de todos los Países, uníos!».

Pero lo más insultante de la actitud de Pablo Iglesias es intentar tratar a su auditorio, y al resto de los ciudadanos, como si fueran unos absolutos iletrados. Junto a la corbata, que ha pasado a formar parte esencial de su renovada imagen, Iglesias quiere presentarse ahora como un moderado socialdemócrata con la misma vehemencia que hace meses se declaraba un convencido leninista. Sin rubor, transita de un espectro a otro del arco ideológico de la izquierda, ora como un republicano y revolucionario de salón, intervencionista e intransigente con el liberalismo; ora como un responsable hombre de Estado con sentimientos patrióticos y defensor del libre mercado.

Alberto Garzón ha tenido que recordar a Iglesias que él ha sido siempre comunista, desmintiendo la idea de que Unidos Podemos está llamado a ocupar «el nuevo espacio socialdemócrata». Sus nuevos socios del PCE le han dejado claro que no están dispuestos a renunciar a sus señas de identidad y que sus principios están resumidos en la bandera roja, la hoz y el martillo. Pero aun así, nadie debe engañarse sobre las intenciones de Iglesias y Errejón, diseminadas a lo largo de sus trabajos académicos y repetidas en varios foros. Su objetivo es la toma del poder a cualquier precio para aplicar un programa revolucionario de demolición de las estructuras democráticas.

Cómo se puede podar a Podemos
Amando de Miguel Libertad Digital 8 Junio 2016

Hace un par de años adelanté el presagio de que Podemos iría subiendo sistemáticamente elección tras elección hasta llegar al Gobierno. (Algunos amigos me reprochan: "Podrías haberte callado"). Lejos de replicar la táctica del golpe de Estado de Lenin, los podemitas desarrollarían la de los nazis alemanes. Primero ganarían algunos importantes Gobiernos municipales, luego absorberían a Izquierda Unida y por último fagocitarían al PSOE. El lector inteligente comprobará si esos pasos se han ido dando, salvadas todas las distancias de la comparación. Los nazis dominaron el nuevo medio de la radio. Los podemitas son los amos de la televisión.

Mi anticipación del futuro no es mecánica, ni mucho menos fatalista. Se cumplirá del todo si no se hace lo suficiente para contrarrestarla. De momento, todo parece indicar que Podemos avanza inexorablemente, ahora con un lema cardiosaludable y hablando de "patria". ¿Cómo se puede parar esa marcha ascendente hacia un Estado totalitario?

Cabe pensar que Podemos se podría resquebrajar como efecto del patológico narcisismo de su caudillo, Pablo Manuel Iglesias. Cada vez se muestra más endiosado. Se contempla satisfecho en el espejo de los medios y se sabe la encarnación del David de Miguel Ángel. Pero no es de mármol sino de barro. Habla y gesticula en exceso. Dice muchas sinsorgadas. Enseña demasiado su horrible dentadura. La coleta y el descamisamiento le sirven para disimular la tendencia a encorvarse. Por el físico se alzó y por el físico perecerá, como Dorian Grey.

Cabe la posibilidad (todo es posible en Podemos) de que el caudillo Pablo Manuel sea defenestrado y sustituido por una especie de politburó de segundones más sagaces. De los cuales se alzará un nuevo preboste, acaso más popular y menos populista. Cuando se está cerca del poder, triunfa la moderación.

Puestos a imaginar, una alternativa más eficaz podría ser que el triángulo Berlín-Frankfurt-Bruselas decidiera parar los pies a Podemos y sus secuaces. No se me alcanza cómo se lograría tal hazaña. La razón de una maniobra tan solapada es que el trípode que digo empieza a estar preocupado por el secesionismo del Reino Unido y el fracaso de Grecia. No se puede añadir el flanco español. Los experimentos, con gaseosa.

Pero soñar es gratis. Un PP competente y renovado, verdaderamente conservador, conseguiría domesticar a la fiera podemita. Para lo cual se necesita una auténtica sustitución generacional en las filas del PP. No es tanto una cuestión de edad como de talante. Se habla ya de una refundación. No sé si llegaré a verla, pero otros sí la documentarán. Necesitamos los españoles una verdadera cura histórica para superar la dialéctica de la última guerra civil. No creo que sea mucho pedir un liberalismo sin complejos. En estas páginas se ha ido vertiendo como agua mansa durante varios lustros.

La tentación de la indecencia
Tomás Cuesta Libertad Digital 8 Junio 2016

Hace ya veinte años el gran Pascal Bruckner puso contra las cuerdas a la internacional buenista y al progresismo fin-de-siècle despachando un ensayo, La tentación de la inocencia, que todavía hace las veces de libro de instrucciones para deconstruir, pieza por pieza, la inocentada del presente. Eso que el pensador francés llamaba "la inocencia" era una suerte de enfermedad moral que transformaba el tedium vitae de la Europa opulenta en caldo de cultivo de la cultura de la queja. Con el estado del bienestar ejerciendo de aya (antes fue su nodriza y antes su partera) de una generación de airados mozalbetes, los mandarines del pensamiento feble sazonaron el dogma biempensante con un pellizco -¡ay!- de masoquismo biendoliente. A falta de duelos propios, las penurias ajenas proporcionaban un flagrante casus belli a los apóstoles de una cruzada antisistema que convirtió la irresponsabilidad en estrategia, la victimización en espoleta, el balbuciente infantilismo en burladero de las leyes.

El ejercicio de la irresponsabilidad ilimitada divorciaba a los actos de las consecuencias. Equiparaba ser libre a ser impune. Multiplicaba los derechos y distraía los deberes. La victimización sacaba a la palestra el discurso del odio elevado a la histeria. Apuntalaba el gimoteo con el resentimiento. Le otorgaba la palma del martirio a quienes, por no sufrirse, no se asomaban al espejo. Acto seguido, la patulea infantiloide, polimorfa, perversa que le ríe las gracias al Párvulo Perpetuo, amplificaba el rigor de las desdichas sacrificando lo real en los altares del deseo. El alegato de Bruckner, al cabo de dos décadas, demuestra que lo nuevo es el recuelo de lo viejo. Que estamos donde estábamos en las postrimerías del milenio. Que la retórica salvífica de los mesías del prime-time es la burra de siempre con distintos arreos. Y que la tentación de la inocencia, en resumidas cuentas, sólo era un anticipo de la consumación de la indecencia.

Infantilismo a discreción, irresponsabilidad a voleo, impunidad a mansalva, victimización a espuertas. Formulados los cargos, sienten en el banquillo a Colau y a Carmena (vestales del cambiazo municipal y espeso) y sometan a juicio sus dichos y sus hechos. Los okupas de Gracia y sus juegos de guerra, el entrañable Bódalo y sus palizas justicieras, el coleguilla Alfon y sus bombas traviesas… La sacralización del Buen Salvaje, el contrato asocial que reivindica al violento, las bodas inciviles de la desfachatez y la indulgencia sitúan a las ediles podemitas en la boca de riego del tentadero posmoderno. La tentación es la antesala del pecado y los pecados capitales se absuelven con dinero. Barcelona y Madrid, Madrid y Barcelona (el billete a la ruina, en este caso, es de ida y de vuelta) han metido a barato su primogenitura por un plato incomible de utópicas lentejas.

La enfermedad moral que detectó Pascal Bruckner es, hoy por hoy, una pandemia que ha fundido los plomos a los partidos clásicos y las meninges a los insurgentes. Abocetado ex catedra por Iñigo Errejón, emulsionado por Bescansa en el matraz de las encuestas y reinterpretado por Iglesias en los platós de lanzamiento, el sentimentalismo-leninismo que ha muñido Podemos tiene, quizá, más vuelo y más pujos académicos que la empanada ideológica de la niña Colau o los abrazos asfixiantes de la ñoña Carmena. Recuerden, sin embargo, que el prontuario de cocina del comunismo carnicero recoge una metáfora siniestra: Cuajar una tortilla exige cascar los huevos. Y, aunque los casquen otros, los huevos los ponen ellas.

El juego sucio de los extremistas de izquierdas previo al 26J
“La diferencia entre una democracia y una dictadura es que, en una democracia primero votas y después recibís órdenes. En una dictadura no tienes que perder el tiempo votando” Charles Bucowski
Miguel Massanet diariosigloxxi.com 8 Junio 2016

Cuando una persona, como es el caso de Pablo Iglesias el carismático líder de Podemos, muestra su facultad fregoliana de cambiar, con la facilidad de la veleta, su imagen política cuando, tan pronto se nos presenta como un comunista bolivariano dispuesto a aplicar las doctrinas estalinianas en su expresión más extremista o, cuando le conviene, para no asustar demasiado a sus posibles electores, se declara, sin el menor atisbo de ruborizarse ni que se le escape la sonrisa sardónica de su boca, como un convencido socialdemócrata y que, por ello, no tendría ningún empacho en juntarse con los socialistas del PSOE, después de las próximas legislativas, en las que tiene la seguridad que va a conseguir un espectacular resultado, gracias a la sinergia que le va a proporcionar el haberse unido, para acudir a las elecciones del 26J, con el señor Garzón de IU(un infeliz que no se ha percatado de que, con esta alianza, no ha hecho otra cosa que firmar el finiquito de los comunistas de IU; ahora que, precisamente, en esta ocasión, habían conseguido mejorar su imagen ante los descontentos de otros partidos de la izquierda, como el propio PSOE, una situación que, con toda probabilidad, les hubiera permitido mejorar su propio ranking electoral). Es evidente que, el podemita, no anda demasiado equivocado, si es que debemos fiarnos de las últimas encuestas que lo sitúan por delante del PSOE del señor Sánchez.

Lo cierto es que no se les puede negar a estos comunistas bolivarianos, protegidos del dictador Maduro, saber moverse con diligencia por entre el espacio político lo que, como es fácil colegir, los hace especialmente peligrosos para sus adversarios de otros partidos y, yo diría que, muy especialmente, para los socialistas que, en esta ocasión se encuentran atrapados en la mordaza de los centro izquierdistas, representados por Ciudadanos, y lo comunistas leninistas del equipo de Podemos. Y debemos reconocer que, la estrategia que están empleando sus socios de Barcelona, encabezados por la activista señora Colau, con toda seguridad con la complicidad de las huestes de la CUP, que cada vez se están mostrando más agresivos, más incontrolables, más incisivos y peligrosos en sus famosas batallas callejeras y con la particularidad de que han dado un paso más en su actividad coercitiva, pasando directamente a la agresión brutal, como ha sucedido con las dos jóvenes que se ocupaban de una caseta en la que se pedían pantallas gigantes para poder contemplar los partidos de la copa de Europa desde la calle. Claro que, en este caso la tentación era demasiado grande cuando se trataba de actuar contra catalanes españoles que, para más INRI, a la vista de semejantes energúmenos, tenían banderas españolas en la caseta y hacían propaganda de la selección española en la que, curiosamente, gracias al señor Del Bosque, juegan 5 jugadores del club culé, uno de los más representativos del separatismo catalán.

Sin embargo, lo que está sucediendo de un tiempo a esta parte, y no solamente en Cataluña si no en otras ciudades, es la evidencia de que estos partidos comunistas y separatistas han dado un paso al frente en cuanto a convertir las calles, con sus manifestaciones, algaradas, agresiones, destrozos y ocupaciones de inmuebles en lugares, en los que minorías intentan imponer sus criterios a las mayorías de votantes. El hecho de que grupos, más o menos numerosos, intenten que el Ayuntamiento o el gobierno catalán cambien las normas de convivencia, alteren los derechos individuales de los ciudadanos, imponga por el acoso, la amenaza, el chantaje o la fuerza sus tesis comunistas y pretendan, como intenta la propia Colau, interferir en el derecho de propiedad de los ciudadanos particulares y de las empresas actuando, sin estar legalizada para hacerlo, en contra del derecho de propiedad reconocido por la Constitución, sin atenerse a los requisitos precisos para intentar llevar a cabo, como es el caso, la limitación o la privación del derecho de propiedad sobre inmuebles, actuando intencionadamente en contra del ordenamiento jurídico vigente.

Lo mismo se puede decir de los intentos de crear bancos públicos, algo que ya se estuvo estudiando en Barcelona y que lo tienen reservado para cuando, como ya han anunciado, se produzca el anunciado intento de emancipación de la autoridad del Estado Español. En Valencia, el señor Chimo Puig ya ha anunciado su intención de crear un banco público propio para la Comunidad valenciana. Independientemente de que no está en sus competencias el hacerlo, existe el precedente de las cajas de ahorros, regidas, como es sabido de todos los españoles, por políticos de diversos partidos que, como se sabe, fueron el mayor ejemplo de corruptos y gestores deficientes, que condujeron a este tipo de entidades al mayor fracaso económico conocido; de modo que, el déficit y las pérdidas registradas por la mala administración de dichas entidades, a punto estuvo de dar al traste con todo el sistema bancario español. No tenemos ningún motivo, los españoles escarmentados por lo ocurrido durante la crisis, en pensar que, si los políticos se hacen cargo, como parece que ocurrirá, de este banco público, que vendría a ser un remedo de las cajas quebradas, los resultados de su intervención no acaben siendo tan catastróficos, para los ciudadanos, como lo fueron los de sus predecesores, algunos de ellos a la sombra, en el caso ejemplar de las cajas quebradas.

Lo mismo, idénticos modos y los mismos resultados, fruto de la inoperancia de las autoridades, como viene sucediendo sin solución de continuidad en los alborotos del barrio de Gracia en Barcelona, que no parecen terminar y, sin embargo, no se aprecia una actuación contundente de las fuerzas del orden retenidas por las autoridades municipales, por miedo a irritar a las fuerzas del CUP de las que depende la aprobación de los presupuestos de la propia Ciudad Condal. Por otra parte se observa, en lo que respeta a los alborotos universitarios y, lo que aún resulta más incomprensible, que en la Universidad de Lleida se produzca el hecho insólito, al menos desde el punto de vista de la libertad de cada persona de pensar lo que le parezca sin ser discriminada por dicho motivo; de que una profesora, la señor Inma Manso, es acosada, insultada a gritos de “fascista” y “asesina” junto a otras “lindezas” semejantes, acompañadas de pintadas ofensivas; lo que ha dado lugar a que esta señora deba ir acompañada por la fuerza pública para acudir a sus clases de la universidad. La consecuencia, una nueva ocupación de la universidad pidiendo que se expulse a esta docente, simplemente porque a estos intolerantes, totalitarios y comunistas estalinistas, no les da la gana respetar la libertad de cátedra y los derechos constitucionales de la señora Manso, para poder pensar, opinar y exponer, con entera libertad y sin ser coaccionada, las ideas que considere conveniente expresar.

Las autoridades, las fuerzas del orden ( retenidas por sus superiores políticos) los partidos de izquierdas encantados de que Barcelona se haya convertido en el foco de los “sin ley”, la prensa ( enteramente volcada en la causa independentista) y una parte importante de la ciudadanía, no se puede ocultar esta particularidad, que se siente identificada con todos estos vándalos, que les ríen las gracias y, por si fuera poco, los apoyan y critican a las fuerzas del orden en las contadas y poco contundentes ocasiones en las que les ordenan cargar, eso sí, con mucho cuidado de no herir a ninguno de los sinvergüenzas que se mofan de ellos, les escupen, les tiran una mezcla de orina y lejía y les atacan con las puntas aguzadas de los palos de las pancartas, que les sirven, a la vez, de arma para enfrentarse a la policía. Todo ello es evidente que forma parte de un plan, perfectamente organizado para crear un preambiente revolucionario que sirva de reclamo a todos aquellos anarquistas, antisistema, progresistas, separatistas y demás parias de la sociedad, para unirse a los agitadores en la campaña que tienen organizada contra la derecha y las personas de otros partidos, que no comparten estas formas de ejercer la presión para conseguir los resultados que pretenden y de intentar dirigir la política estatal por métodos distintos a los establecidos por la democracia.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, estamos observando que cada día que pasa y con más impunidad, se están saltando las leyes, se atenta contra las libertades e intereses de los ciudadanos; se avanza en la inseguridad ciudadana; se infringen, incluso por las instituciones y organismo encargados de hacer respetar la Constitución y las normas estatales, los mandatos que se comprometieron a obedecer y respetar y, todo ello, sin que desde el Gobierno, las autoridades comunitarias, las fuerzas del orden, los jueces y el propio TC, se tomen las medidas precisas para restablecer el orden, asegurar la tranquilidad en las calles de las ciudades, se proteja a quienes son atacados por sus ideas políticas o creencias y se meta a buen recaudo a todos estos pistoleros y terroristas callejeros que destrozan por donde aparecen y asustan a quienes, en uso de su derecho a la paz y la indemnidad y sosiego, se encuentran sin quererlo en medio de tales alborotos. El país, señores, corre un riesgo grave de caer en manos de quienes no tienen otro objetivo que llevarnos al terreno de aquellos países en los que la garra del Frente Popular ha conseguido establecer la tiranía comunista.

EN EL DISTRITO DE CARABANCHEL (MADRID)
Antifascistas atacan a un hombre y a su hija por llevar la bandera nacional
La Policía ya ha detenido a los dos antifascistas que agredieron al hombre por el hecho de llevar una chaqueta con la enseña nacional bordada en la manga.
Gaceta.es 8 Junio 2016

Ricardo caminaba tranquilamente por Carabanchel cuando un grupo de jóvenes comenzó a increparle: "¡Eh, tú! Facha de mierda". "¡Cerdo! No te queremos en este barrio. ¡Fuera los nazis de aquí!". Los chavales, que practicaban skate en los alrededores del centro comercial San Ignacio de Loyola, vestían la tradicional indumentaria antifascista y se percataron de la bandera nacional que llevaba bordada en la manga de su chaqueta.

El hombre, ajeno a los insultos, prefirió seguir su camino y no pedir explicaciones. No obstante, se dirigía a buscar a su hija menor de edad a la salida del instituto, situado apenas a diez minutos del lugar de los hechos. Al tomar el mismo camino de vuelta con su hija de 16 años, los jóvenes no desaprovecharon la ocasión de volcar su odio sobre él al grito de "nazi".

Según La Razón, los antifascistas fueron elevando el tono de las amenazas hasta comenzar a insultarle cara a cara: "¡Nazi de mierda, te vamos a matar!". En el momento en el que se detuvo, Ricardo fue arrinconado y comenzaron a lloverle golpes de todas las partes. Los jóvenes no tuvieron piedad y llegaron a golpearle con dos monopatines en la cabeza. Uno de ellos le dio con la tabla en la oreja y el otro en la nuca.

Cuando consiguió zafarse, Ricardo acudió a la clínica Quirón, donde evaluaron sus lesiones. El hombre presentaba un fuerte traumatismo en la nuca y cortes en la oreja, según el parte presentado. El golpe fue de tal calibre que día de hoy continúa con un pitido constante en el oído que le obliga a mantener un tratamiento con el otorrino.

Aunque los hechos tuvieron lugar la última semana del mes de abril, la víctima denunció los hechos más tarde. Al tratarse de un tema ideológico, los agentes de Carabanchel derivaron el caso a la Brigada Provincial de Información, que cuenta con agentes especializados en radicales de extrema izquierda. El 25 de mayo se produjo la detención de los dos autores materiales de las lesiones, uno de ellos menor de edad. Ninguno de los dos estaba fichado por la Policía, pero durante la rueda de reconocimiento Ricardo reconoció a los dos que le propinaron los golpes.

Los dos jóvenes, que no contaban con antecedentes, han inaugurado su ficha policial con un delito de lesiones y un delito de odio (para el que propinó el golpe en el oído, el más grave) y una falta de lesiones (porque las lesiones no eran tan graves) y un delito de odio para el otro.

Once años después, el Supremo vuelve a zanjar el debate sobre la bandera de España
Recuerda que la enseña nacional tiene que ondear en la Diputación de Guipúzcoa y que la ley es igual para todos
Nati Villanueva. Madrid ABC 8 Junio 2016

La bandera de España tiene que estar presente en el edificio de la Diputación Provincial de Guipúzcoa. Así lo ha reiterado el Tribunal Supremo en una sentencia en la que anula un acuerdo adoptado por las Juntas Generales de Guipúzcoa en diciembre de 2011 en el que esta institución mostraba su «desacuerdo» con la «inadmisible» obligación de colocar la enseña nacional en el inmueble.

Un mes antes de que se produjera este acuerdo, la Sala Tercera del Alto Tribunal ya había ordenado a la Diputación retirar la placa que acompaña a la bandera española en la fachada del Palacio foral, con sede en San Sebastián, en la que se advierte que la enseña ha sido «impuesta bajo amenaza de sanción».

En el acuerdo ahora anulado, a instancias de la Abogacía del Estado, señalaba también que, para la institución vasca, la bandera española le era «ajena» e incluso se instaba a la diputación a apoyar iniciativas que manifestaran oposición a las resoluciones del Supremo en aras de «libertad de expresión que recoja el sentimiento de la mayoría de las y los guipuzcoanos».

El litigio no es nuevo: arrancó en 2005, a raíz de una sentencia del TSJ del País Vasco que ordenaba a la Diputación cumplir con el mandato de la ley de banderas y, en consecuencia, hiciese ondear la española en el exterior de la sede de este organismo.

La Diputación Foral recurrió al Supremo, que en noviembre de 2009 desestimó las alegaciones y recordó la exigencia legal de que la bandera de España ondee todos los días y en los lugares que la ley expresa, «como símbolo de que los edificios o establecimientos de las Administraciones Públicas del Estado son lugares en donde se ejerce directa, o delegadamente, la soberanía y en ellos se desarrolla la función pública en toda su amplitud e integridad, sea del orden que fuere».

En ejecución de esa sentencia, la Diputación Foral de Guipúzcoa colocó la bandera de España en el lugar correspondiente, si bien instalando junto a ella una placa que incorporaba una declaración institucional por la que se manifestaba la discrepancia de la institución frente a la orden de colocación dela bandera española, como «símbolo impuesto bajo amenaza de sanción en la institución superior de Guipúzcoa».
No hay espacios «libres de control»

En la sentencia conocida ayer, el Supremo señala que los territorios históricos del País Vasco tienen una peculiar naturaleza jurídica, a la vez foral y local, de modo que si bien participan de la consideración de entidades locales y en cuanto tal ejercitan competencias en «régimen común», también ejercitan otras de «régimen foral» que las singularizan. Ahora bien, puntualiza la Sala, la afirmación de esta doble naturaleza no puede servir de base a planteamientos que den lugar a una elusión del control de sus decisiones, pues los artículos 9.1, 24 y 106 de la Constitución impiden la existencia de espacios apriorísticamente libres de control, bien por el Tribunal Constitucional, bien por los Tribunales de Justicia integrantes del Poder Judicial.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Que la Constitución prevalezca en Cataluña
Editorial La Razon 8 Junio 2016

El Tribunal Constitucional ha anulado la moción independentista del Parlament de Cataluña del pasado 9 noviembre porque vulneró el derecho a la participación política en igualdad de condiciones de los diputados del Partido Popular, ya que se tramitó sin que este partido tuviera grupo parlamentario constituido. Por unanimidad, los magistrados han estimado esta demanda por vulneración del artículo 23.2 de la Constitución (los ciudadanos «tienen derecho a acceder en condiciones de igualdad a las funciones y cargos públicos, con los requisitos que señalen las leyes»), ya que, el 27 de octubre, la Mesa del Parlament admitió a trámite la citada propuesta de resolución, contra la que ya habían expresado su rechazo Ciudadanos, PSC y PP. «La Mesa no puede resolver sin antes oír a la Junta de Portavoces y en este caso esa audiencia previa y preceptiva no se realizó», concluye ahora el TC.

El fallo del Alto Tribunal revela la falta de respeto hacia la mayoría de la ciudadanía y la precipitación con la que los partidos nacionalistas pusieron en marcha la declaración de independencia con sólo 72 diputados, cuando para reformar el Estatut son necesarios dos tercios de la Cámara (90 escaños). Aquella decisión fue un disparate político que situó al «proceso» al borde del abismo. Semanas después, el TC, también por unanimidad, declaró inconstitucional el texto aprobado por Junts pel Sí y la CUP –que sirvió de «contrato» del apoyo de los antisistema–, por vulnerar cinco preceptos de la Constitución y dos del Estatuto catalán.

Existe una evidente voluntad de imponer el proceso independentista al conjunto de la sociedad catalana, con tics autoritarios preocupantes. Aunque en las alegaciones presentadas el Parlament había defendido que la resolución independentista no era más que «una aspiración o deseo» sin efectos jurídicos, los magistrados sí le otorgaron estos efectos y sostienen que la resolución pretendía ser «el acto fundacional» del proceso de creación de un Estado independiente. De esta manera, quedaba neutralizado el ya conocido ritual plañidero del nacionalismo de argumentar que sólo era un «símbolo».

Pero no cabe duda de la intención, como quedó de nuevo explicitada en una moción del Parlament del pasado 7 de abril en la que retaba al Tribunal Constitucional con la vigencia de la declaración independentista del 9 de noviembre, anulada por el TC. Por lo tanto, los restos de Convergència, ERC y la CUP –y los socios puntuales de Podemos y franquicias, siempre dispuestos a poner encima de la mesa el «derecho a decidir»– de conducir a la sociedad catalana hasta un escenario ingobernable en el que defender la ciudadanía española se considere, como está sucediendo ya, una provocación.

Sería ingenuo responsabilizar a la CUP –una organización abiertamente antisistema, anticapitalista y que no esconde sus simpatías por el mundo abertzale más violento– de que los Presupuestos estén paralizados. Es evidente que la continuidad de Convergència en la Generalitat a través de Carles Puigdemont tenía un precio. La situación de bloqueo político que se vive –salvo exclusivamente con lo que tiene que ver con las irrespirables campañas de intoxicación nacionalista– es un hecho y, por contra, hay un deterioro en las relaciones sociales, donde la frontera entre los que están a favor o no de la independencia se basa en normas infranqueables. El independentismo ha conseguido algo clave para su estrategia: partir Cataluña en dos. Defender la Constitución es clave en estos momentos.

Cínico cruce de caminos
FERNANDO LÁZARO El Mundo 8 Junio 2016

En los últimos días hemos visto cómo desde fuera nos recuerdan lo que es ETA. Mientras algunos se esfuerzan en España por hacerse fotos con los que durante tantos años han aplaudido las acciones de los terroristas, desde Argentina y desde Francia se nos rememora la crueldad de los etarras.

Mientras algunos con toga dibujan un escenario judicial casi antisistema, Francia nos anuncia el envío de toneladas de documentación sobre ETA que podrá servir para aclarar algunos de los cientos de asesinatos que quedan por resolver.

Mientras algunos hablan y deletrean con aire franciscano las palabras "hombre de paz", desde Argentina un juez atiende a las víctimas del terrorismo lideradas por Dignidad y Justicia y da pasos para aclarar la posibilidad de que, durante lustros, ETA haya cometido delitos de lesa humanidad.

Mientras los amigos de los pistoleros imparten doctrina democrática, uno de los mayores azotes contra los asesinos, la juez Le Vert, anuncia su jubilación.

Acoso, palizas, paseos
Manuel Molares do Val www.latribunadelpaisvasco.com 8 Junio 2016

La frondosa anarquía que comienza a manifestarse en distintas zonas de Cataluña, principalmente de Barcelona, hace recordar momentos terribles sufridos en toda España en los que los primeros agresores eran similares a los de ahora.

Parecen seguir un patrón con tres etapas: acoso a personas de ideología diferente, después palizas, y, finalmente, paseos, llevarse al rival declarándolo enemigo que merece morir para fusilarlo o tirotearlo directamente.

Recuerda al País Vasco de la kale borroka y del terrorismo etarra, aunque no existía allí el anarquismo que se cultiva en Cataluña.

El gobierno autonómico respetaba la ley mientras amparaba indirectamente a los terroristas. Pero porque eran controlables; siendo nacional-comunistas, estaban sometidos a una dura disciplina ideológica.

Regla inexistente entre los anarquistas y otros extremistas catalanes, parte de podemitas, CUP, asamblearios, o que actúan como los yihadistas: cada persona o célula opera autónomamente para alcanzar a su propio Paraíso.

La guerra civil española tiene un antecedente a principios del siglo XX, cuando los patronos del textil catalán contrataban matones para atacar a los anarquistas que les organizaban huelgas y atentaban contra ellos.

En la II República los choques comenzaron prácticamente al nacer, en 1931, y facilitaron la guerra civil tras miles de acosos, que ahora se llaman escraches --copiando el término de lo peor de los mafiosos piqueteros argentinos--, seguidos de palizas, paseos, y fusilamientos de izquierdas y derechas.

La anarquía, el incumplimiento de la ley con clara complicidad de los poderes públicos, los intentos de golpes de Estado extremistas y separatistas, como el del presidente de la Generalidad, Lluis Companys, propiciaron la reacción que llevó al franquismo.

En Cataluña, algunos exterroristas de Terra Lliure son presentados nuevamente como héroes, mientras unas chicas, por el delito de mostrar banderas españolas, eran golpeadas y amenazadas de asesinato por independentistas.

Los acosos, escraches y ataques nacionalistas y anarquistas a personas y propiedades, con complicidades municipales y de partidos parlamentarios, provocan preocupación, incluso miedo: pueden acabar en paseos porque la chusma descontrolada se vuelve sanguinaria y compite en crueldad carroñera.

Estudia llevar el caso a Estrasburgo
'Nos han secuestrado la candidatura en Barcelona'
Santiago Abascal denuncia que “el Constitucional, que legalizó a las franquicias proetarras de Bildu y Amaiur, hoy calla la voz al único partido que exige su ilegalización”. Condena que se trate peor a los españoles que cumplen la Ley que a los antiespañoles que la pisotean”.
Gaceta.es 8 Junio 2016

El Tribunal Constitucional ha dictado este lunes una resolución en la que manifiesta que la denegación de la candidatura de VOX en Barcelona no supone violación de un derecho fundamental susceptible de amparo constitucional.

Cabe recordar que VOX presentó un recurso de amparo electoral contra la denegación de su candidatura en la provincia de Barcelona para las próximas elecciones generales. El partido que preside Santiago Abascal no da crédito a que un simple error en la transcripción de la lista como poner el número 11 por el 10 y viceversa, sacarree una penalización tan grave.

Esta denegación supone que le dejen fuera del proceso electoral, “sin darle la oportunidad siquiera de subsanar tal error, tal y como ha venido reconociendo la reiterada jurisprudencia del Tribunal Constitucional”.

Santiago Abascal, candidato de VOX a las generales, ha manifestado en GACETA.ES su “más profundo rechazo a esta decisión arbitraria al considerar que una vez más se trata peor a los españoles que cumplen la Ley que a los antiespañoles que la pisotean”, y ha añadido que “este Tribunal que legalizó a las franquicias proetarras de Bildu y Amaiur, hoy calla la voz al único partido que exige su ilegalización”.

Para VOX, lo más grave de dicha resolución es que provoca “la más absoluta indefensión e injusticia, contraria a cualquier Estado de Derecho, ya que el citado Tribunal ni siquiera admite a trámite el recurso para no verse en la obligación de tener que entrar en el fondo del asunto, teniendo que justificar por tanto su decisión final de denegación”.

Los servicios jurídicos de VOX están estudiando la posibilidad de interponer una demanda urgente ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) por vulneración del derecho a unas elecciones libres, que prevé el artículo 3 del Protocolo Adicional del Convenio para la protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales, con solicitud de medidas provisionales, para que la candidatura de VOX pueda presentarse finalmente en Barcelona.

Defiende "la desobediencia activa con los métodos de lucha que sean necesarios"
Una escisión de la “izquierda abertzale” no descarta la utilización de prácticas terroristas
www.latribunadelpaisvasco.com 8 Junio 2016

Un grupo de militantes de la autodenominada izquierda abertzale, que se dice crítico con la estrategia actual de Sortu y Bildu, ha emitido un comunicado apelando a "la desobediencia activa con todas las consecuencias".

Para este colectivo, “la desobediencia es fundamental en los procesos de lucha y en concreto en la lucha del pueblo vasco. Hablamos de una desobediencia activa con todas sus consecuencias. Esta desobediencia no tiene nada que ver con el pacifismo, puesto que en última instancia lleva a enfrentarse con los opresores, desobediencia ejercida como derecho a la rebelión, utilizando los métodos de lucha que se piensen necesarios en cada momento para combatir al enemigo. A lo máximo que han llegado las tesis oficiales es a hablar de desobediencia civil, pero solo han hablado, en ningún momento se ha llevado nada a la práctica”.

Esta nueva organización, que en sus “reflexiones” mezcla comunismo, anarquismo, burda retórica proterrorista, anticolonialismo y lucha de clases, dice denominarse “Aurrerantz” (“Hacia adelante”), y parte del convencimiento de que “tras más de cincuenta años de dura lucha hemos conseguido que Euskal Herria siga existiendo, que el euskara siga vivo, que la conciencia nacional de clase haya prendido en el pueblo vasco, que no hayan acabado con la Ama Lurra, que el feminismo haya avanzado y que muchas otras luchas continúen dando la batalla a los Estados opresores y al capitalismo, pero las opresiones nacional, de clase, patriarcal, continúan vigentes”.

En opinión de estos “militantes jóvenes y mayores de la izquierda abertzale”, que así se autodefinen, “España y Francia impiden a la nación vasca desarrollar cualquier proyecto socialista y de independencia”. Y añaden: “la opresión que sufre Euskal Herria está marcada por los intereses de las respectivas burguesías que en el proyecto europeo imponen en su propio beneficio y en contra de las clases populares, especialmente contra las mujeres y la juventud. El futuro que nos quieren imponer se asemeja a las condiciones de vida del siglo XIX: paro, miseria, exclusión, emigración forzada, terror patriarcal, alienación, poder adulto, agotamiento del planeta, genocidio cultural y lingüístico de las naciones oprimidas… Esta es la democracia burguesa”.

Para “Aurrerantz”, “el reformismo de la actual dirección de la izquierda abertzale unido a la debilidad ideológica actual ha hecho que conceptos que se tenían claros hace años hayan sido apartados, escondidos, y en su lugar nos inunden con una larga serie de conceptos laxos, del pensamiento débil como ideología, sin contenido de clase trabajadora, sino todo lo contrario: la ciudadanía, democracia sin saber muy bien para quién es la democracia, presentar el Estado como algo neutral, dejar de lado la formación… ‘pensar’ que mediante meras reformas se puede transformar la sociedad con el beneplácito de quienes se benefician de las opresiones. Lo que está en cuestión es responder a la pregunta: ¿de quién es Euskal Herria, del pueblo trabajador vasco o del capital?”.


 


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