AGLI Recortes de Prensa   Viernes 10 Junio  2016

Rajoy nos suicida
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 10 Junio 2016

Casi todo el mundo se ha fijado en el grandioso resultado que el CIS atribuye a Podemikea, naturalmente a costa del PSO, muerto sin la E en Cataluña y con graves síntomas de deshidratación nacional en Andalucía. A mi juicio, sin embargo, lo preocupante para quienes piensan que lo esencial es preservar la democracia del asalto de los ikeos (no pienso comprar una astilla en Ikea mientras le haga el juego al proyecto totalitario podemita) está en el resultado que el CIS, o sea, el PP, le adjudica al propio PP, que bajaría algún escaño pese a que no aumentan los de Ciudadanos ni los del PSOE, que son los dos partidos con los que limita en el espectro electoral.

Aparentemente, la operación desatada hace dos años y absolutamente descarada en los dos últimos meses, de poner las telesorayas al servicio de Podemos para hundir al PSOE es ya un éxito. Y aunque la incoherencia de Snchz, que es la de su partido tras ZP, tenga parte de responsabilidad en el desastre, resulta evidente el poder del duopolio televisivo en una campaña casi sin mítines y con una opinión pública tan teleidiotizada que ve normal que los niños hagan de periodistas con babero de los candidatos y que se celebren debates discriminatorios por sexo, con las politimujeres aparte de los politihombres, como en un concurso de belleza o una piscina marroquí.

Cuando los titiriteros ahora podemitas "defendían la alegría" de votar al PSOE, dijo Gabilondo que era el partido que más se parece a España. Y será verdad, porque con una hegemonía mediática absoluta de la izquierda, facilitada por la derecha, España está irreconocible. Los aprendices de brujo moncloveos han conseguido que, por primera vez en muchos años, la derecha, incluso aliada con el centro, sea incapaz de ganar las elecciones. Porque, insisto, lo grave de la encuesta preelectoral del CIS es que el PP, en su apuesta por la polarización, no gana nada. Hasta perdería escaños sobre los cincuenta y tantos que palmó en las elecciones pasadas.

Tras negociar el orden del debate masculino, Moragas se llevó en el coche oficial a la dipunovia del protodictador. Supongo que el catálogo de Podemikea es el regalo de bodas de Montoro y que Soraya les entrega, llave en mano, la Moncloa a los Pablenin.

Boba nostalgia de la socialdemocracia
EL EDITORIAL  www.gaceta.es 10 Junio 2016

Es sorprendente que la socialdemocracia, a estas alturas, se haya convertido en palabra tótem de la nueva campaña electoral. La ultraizquierda de Podemos, que es una especie de “ciberleninismo” pasado por la Venezuela “bolivariana”, se dice socialdemócrata. Los del PSOE les dicen que no, que aquí los auténticos socialdemócratas son ellos, los socialistas de toda la vida. En el PP miran el debate con perplejidad, porque la política que ha hecho Rajoy, con una presión fiscal del 33% sobre el PIB y del 39% sobre el empleo, es cabalmente socialdemócrata. Y Ciudadanos, cuyos gurúes económicos vienen de lo más granado del mundillo académico financiero, no saben dónde colocarse, porque estaban convencidos –y con razón- de que la socialdemocracia era algo que había quedado muy atrás. Pero, a todo esto, ¿alguien sabe realmente qué fue la socialdemocracia?

La socialdemocracia moderna, lejos ya de los “revisionismos” de Bernstein, Kautsky y De Man, nace en 1959 cuando los socialistas alemanes, en el congreso de Bad Godesberg, abandonan el marxismo y apuestan por conseguir sus objetivos generales de igualdad social en el seno de una economía de corte capitalista: el mercado produce libremente dinero y el Estado se arroga la función de redistribuir el beneficio. Ese es el origen de lo que conocemos como “estado del bienestar”. En la historia del pensamiento político significó un gran paso adelante, porque la nueva orientación permitía cerrar las grandes brechas abiertas en el medio siglo anterior. Máxime cuando, al mismo tiempo, los partidos de derechas –y las derechas sin partido, como el franquismo en España- aceptaban la necesidad de orientar los beneficios del sistema hacia políticas de protección social, con mayor o menor intervención directa del Estado según los casos. Era una exigencia evidente de los tiempos: los graves desajustes de la modernidad desde la segunda revolución industrial habían generado una enorme masa de excluidos. Las revoluciones comunistas y fascistas no surgieron por azar. La nueva política, después de la hecatombe de 1945, permitió recomponer el paisaje. Y nació un mundo mejor.

La socialdemocracia cumplió su objetivo y murió aniquilada por su propio éxito: sencillamente, llegó un momento en que era demasiado caro mantener el sistema. Los déficits públicos en Gran Bretaña, Alemania, Suecia o, después, España, obligaron a cambiar de paradigma. Las políticas socialdemócratas entraron en crisis y fueron reemplazadas por otras que limitaban la presencia del sector público en la economía, aun manteniendo lo esencial de la cobertura social. Desde entonces la gran apuesta ha sido tratar de sostener un grado de aceptable de protección social sin sangrar al ciudadano. Algunos lo han conseguido, sí, pero a fuerza de externalizar o privatizar la gestión del estado del bienestar, como han hecho Austria o Suecia. O sea, muy lejos de la socialdemocracia.

¿De qué hablan entonces nuestros políticos? Del vacío, como siempre. Hablar hoy de socialdemocracia es como tomar partido por los güelfos o los gibelinos: un gesto “retro” que envuelve en retórica la incapacidad para afrontar los desafíos presentes. Y así nos va.

Los riesgos de España
El problema de raíz es que los políticos tienen incentivos a cuatro años, y los riesgos son muchas veces a mayor plazo
Ignacio de la Torre El Confidencial 10 Junio 2016

Hace muchos años, el jefe de una gestora portuguesa me comentó: “Cuando entrevisto a gente joven y les pregunto que a qué nos dedicamos en el mundo de las inversiones, casi todos me responden que a ganar dinero, y la verdad es que la mayoría de nuestro tiempo está centrado en gestionar riesgos”.

Es pública mi visión positiva sobre la economía de España, que he mantenido desde 2012, y que ha resultado ser realista, no optimista. También he expresado abiertamente cómo en una economía con un déficit público relevante, mucha deuda soberana y perteneciente a la arquitectura institucional del euro, los políticos apenas tienen margen de maniobra, y lo que hay que hacerse, se acaba haciendo. Baste como ejemplo el que el Gobierno que hoy en día más recortes y privatizaciones realiza en Europa es precisamente el griego, Gobierno 'populista' y de 'extrema izquierda'.

Hoy, sin embargo, quiero volver a las palabras del inversor portugués, y reflexionar sobre los riesgos que habrán de afrontar los políticos que surjan de las próximas elecciones. España tomará a corto plazo, salga el Gobierno que salga, las decisiones necesarias para mantener el crecimiento y reducir el déficit, acordadas con Bruselas y el BCE. Sin embargo, el nuevo Gobierno sí puede dedicar tiempo para empezar a mitigar los enormes riesgos de medio plazo que afrontamos. El problema de raíz es que los políticos tienen incentivos a cuatro años, y los riesgos son muchas veces a mayor plazo, de ahí que sea imperativa la movilización de la opinión pública para plantear soluciones a los enormes problemas de medio plazo que afrontamos.

Hagamos un somero repaso a los mismos
El desempleo es una vergüenza nacional. No puede ser que el desempleo medio en América Latina se sitúe en el 6% y en España supere el 20%. No puede ser que ni en los mejores años el desempleo bajara del 8%. La realidad es que nos hemos imbuido de conformismo ante la mayor tragedia del país. Es necesario impulsar un plan nacional para incrementar la media de tamaño de nuestras empresas (más medianas, menos pequeñas) para así aflorar empleo sumergido, y es necesario suprimir las rigideces que explican el que nuestro país sistemáticamente sea el farolillo rojo del desempleo. Puede hacerse.

La demografía española es una bomba de relojería, con apenas 1,3 hijos por mujer (la fertilidad ha subido desde el fin de la crisis desde 1,28…). La inversión de la pirámide demográfica (la media de edad hoy se sitúa en los 48 años) provocará la imposibilidad de financiar el Estado social tal y como hoy lo conocemos, y nos llevará a crecimientos económicos más que mediocres (Japón es un buen ejemplo), hasta que 'desaparezcamos'. La única alternativa realista consiste en fomentar la natalidad y aceptar la inmigración para estabilizar la pirámide poblacional.

Las pensiones, asociado al punto anterior, no son sostenibles. Somos menos, y más viejos, y los nuevos jubilados cobran más pensión que los jubilados que fallecen, lo que hace encarecer la pensión media un 3% anual aunque las pensiones no suban. El gasto en pensiones como porcentaje de PIB no hace más que subir, generando todo tipo de alarmas pero escasa reacción política. El motivo no es otro que los más de ocho millones de votos que representan los pensionistas (frente a menos de cinco millones de votos entre jóvenes). Seguir aumentando el gasto en pensiones solo puede hacerse reduciendo el gasto en Sanidad, en Educación o con impuestos excesivos vía cotizaciones sociales, lo que minora los sueldos (un español gana de media 16 euros la hora trabajada, pero cuesta 21 euros, la diferencia la explica la Seguridad Social, lo que supone una carga tributaria mayor que en otros países de nuestro entorno).

La deuda nacional sigue siendo excesiva. Los hogares han reducido enormemente su apalancamiento, pero la inmensa mayoría de su deuda, la hipotecaria, sigue a tipo variable (un 93%), lo que nos hace muy sensibles cuando lleguen las subidas de tipos, y llegarán antes de lo que muchos creen. Las empresas siguen presentando niveles de deuda superiores a otros países occidentales, algo que también ocurre ya con la deuda pública. A su vez, la deuda que debemos a los extranjeros (posición neta deudora internacional) sigue siendo una de las más abultadas del mundo. Con el esfuerzo de nuestra nación vía exportaciones, hemos pasado de incrementar nuestra deuda internacional cada año en 100.000 millones a reducir la deuda en unos 20.000 millones al año, esfuerzo encomiable que se estudiará en los libros de historia, pero los niveles de deuda siguen siendo muy altos.

La productividad mejoró durante la crisis según se destruyó empleo en sectores con menos valor añadido por hora trabajada, como la construcción, pero hoy en día volvemos a observar crecimientos muy exiguos de la productividad (algo que también ocurre en otros países occidentales). La productividad está ligada a la innovación, y España sigue invirtiendo en I+D menos que los países de nuestro entorno.

No se confundan. Sigo siendo optimista sobre España, y creo de nuevo que mi optimismo en el futuro será reconocido como realista. Nuestros costes laborales unitarios son extremadamente competitivos, lo que explicará que la inversión y las exportaciones sigan creciendo por encima de las de otros países occidentales. Se avecinan años muy prometedores para el consumo, con diferencia el principal vector de nuestra economía. La financiación seguirá proporcionando a empresas y ciudadanos dinero abundante, barato y a ritmos sostenibles. El sector inmobiliario tendrá años muy provechosos, en los que se generará mucho empleo y subirá el precio de nuestras casas, y en lo que respecta a innovación, según recientes datos de Eurostat, España registra hoy en día 202 patentes por cada millón de habitantes, comparado con una media en Europa de 176… quizás el unamuniano axioma de “que inventen ellos” deja de ser cierto.

Cuando pasé mi hipoteca de variable a fijo (hipoteca con 28 años de vida restante que acabo de novar al 2,25% fijo), el notario me dijo sonriendo: “A ver si ganas”. El director del banco me comentó a la salida: “¿Qué clase de país tenemos que hasta un notario ve un acto como pasar una hipoteca de variable a fijo como una apuesta tipo casino? Tú estás gestionando tus riesgos”.

Ojalá los políticos que elijamos reflexionen sobre la enorme tragedia nacional que hemos vivido, y esta vez entre ellos y el aliento de los ciudadanos miremos con valentía y realismo a nuestros riesgos.

Todavía son gestionables.

Y el centroderecha, ¿qué?
La derecha española o el centroderecha no tiene realmente representación parlamentaria en España desde el año 2011.
Enrique Martínez Campos  www.gaceta.es 10 Junio 2016

Hace varios años escribí en alguno de mis artículos –y lo repetí posteriormente en otros- que, en virtud de la deriva hacia el cantonalismo autonómico que los políticos españoles han conducido a España en función de una Constitución en exceso interpretable, esos mismos políticos han logrado que nuestra nación sea políticamente ingobernable y económicamente insostenible.

Hoy los españoles, ante unas próximas elecciones que, debido a la incapacidad, mediocridad, falta de sentido común o desorbitada ambición de los fulanismos políticos revestidos de ideales fantasmagóricos que lo que en realidad esconden es el giro a la izquierda o a la extrema izquierda demagógica y populista del comunismo más rancio y reaccionario, se encuentran totalmente desorientados, aburridos, cansados y hartos de esta dictadura partitocrática en la que vivimos desde hace casi 40 años.

Escribí también que el 21 de diciembre pasado, si esos fulanismos políticos no antepusieran sus egoísmos y su absoluta falta de dignidad personal frente al bien común y al más importante interés general de España tras el fracaso cosechado en las elecciones generales del día 20, tendrían que haberse ido a su casa y, así, hubieran permitido que, de sus respectivos partidos, se hubieran hecho cargo otras personas, otras gentes con, posiblemente, más respaldo social y mayores posibilidades de haber llegado a acuerdos que hubieran podido evitar esta nueva llamada a las urnas. Me refiero, naturalmente, a los señores Rajoy y Sánchez.

Tras aquel estrepitoso fracaso de ambos en las urnas surgió la lucha por el poder entre ellos y otros dos tenores, líderes de fuerzas políticas emergentes pertenecientes al centroizquierda y a la extrema izquierda. Ninguno de estos cuatro grandes grupos políticos fue capaz de vertebrar a su alrededor un mínimo acuerdo para hacer posible la formación de un Gobierno para España. Un fracaso estrepitoso, sobre todo del PSOE.

Los populares, porque su líder y los coros y danzas que le jalean se empeñaron –después de cuatro años de legislatura políticamente vacía y estéril- en que, al ser ellos los ganadores del concurso electoral, aun después del batacazo de la pérdida de casi cuatro millones de votos y de 63 escaños, que se dice pronto, se empeñaron, digo, en que, por ese ridículo resultado, Rajoy tenía derecho (¿de pernada?) a ser proclamado presidente del Gobierno aun no presentando candidatura alguna al Rey para formar Gobierno.

Los socialistas, porque de ellos puede siempre esperarse cualquier cosa: son capaces de aliarse con la extrema izquierda –a la que prácticamente se lo rogaron-, con los nacionalseparatistas, con los proetarras, con quien haga falta, con tal de alcanzar el poder. Llevo estudiando al PSOE durante casi 15 años y he escrito tres libros cronológicamente consecutivos acerca de su largo y negro historial. No tengo inconveniente en señalar que, de lo escrito del PSOE hasta 1958, mi conclusión es que es el partido político que, posiblemente, le haya hecho más daño a España.

Los nuevos salvadores de la patria, esto es, las gentes que defienden la candidatura política de Ciudadanos, ya han demostrado a través de sus acuerdos en Ayuntamientos y cantones autonómicos que no es igual el trato que profesan al PP que al PSOE. Es natural. Un partido de centroizquierda como son ellos tiene lógicamente sus preferencias. Sus exigencias hacia el PP llegan al extremo de exigir la cabeza de Rajoy si el PP quiere, a nivel nacional, su apoyo para poder gobernar juntos. Esto, desde luego, no es demostrar excesivo talante democrático. Ciudadanos, que es un partido de aluvión y mezcla de muchas cosas, fue excepcionalmente valiente y admirable cuando actuaba solo en Cataluña. Hoy es un partido socialdemócrata a nivel nacional que admite muchísimas ideas que son contrarias al pensamiento liberal-conservador del centroderecha.

Por último está la extrema izquierda, el comunismo puro y duro, aquel que se derrumbó en la Unión Soviética en 1989 pero que quedaron de él retazos en España, Hispanoamérica, China, Corea del Norte, Vietnam… Pues bien, de Hispanoamérica procede el movimiento, partido, mareas o como se quiera llamar al conglomerado de Podemos, cuyo liderazgo ostentan unos profesores de una Facultad de Políticas de la Universidad Complutense de Madrid que en su vida han trabajo en una empresa, en el tajo, en la Administración, en una oficina o en cualquier otro lugar en que se exija dedicación, disciplina y un horario a cumplimentar. Estos individuos son teóricos y utópicos del más rancio marxismo, con la particularidad de haber sido aupados al estrellato por medio de unas televisiones a su servicio que ganan millones debido a una audiencia embelesada por el evangelio que estos demagogos propagan. Audiencia embelesada debido, por otro lado, a la ignorancia generalizada de un pueblo como el español educado en la ineducación de unas leyes como las socialistas que sitúan a nuestro sistema educativo entre los últimos lugares del ranking mundial.

Con este bajísimo nivel político y cultural vamos hacia unas nuevas elecciones. Y en ellas se plantean dos situaciones que a mí me gustaría destacar. En primer lugar, todas las encuestas parecen coincidir en que los resultados de las mismas serán muy parecidos o bastante similares a los obtenidos el 20 de diciembre. Como parece que será así, me llama enormemente la atención que el PP dé prácticamente por sentado que lo que desea es pactar con el PSOE y con Ciudadanos para formar Gobierno, esto es, con lo que todos llaman partidos constitucionalistas. De modo que, de forma previa y sin que se le caiga la cara de vergüenza, el que fuera en su día el partido que representaba al centroderecha español está deseando gobernar con quienes representan al centroizquierda e, incluso, con quienes se alían con la extrema izquierda, proterroristas y nacionalseparatistas. ¿Qué significa esto? ¿Que el PP busca la gran coalición para gobernar para todos los españoles y abordar los gravísimos problemas que padecemos y, si es necesario, llevar a cabo la reforma de la Constitución que resulte imprescindible para evitar el derrumbamiento definitivo del régimen? ¿O quizás signifique que el PP está dispuesto a mimetizarse con ese centroizquierda, admitir la práctica totalidad de sus propuestas y olvidar por completo a un centroderecha liberal-conservador que desde hace cuatro años se ha quedado huérfano políticamente hablando? No soy adivino, pero tengo para mí que esta segunda opción, dada la ineptitud del PP de Rajoy y la ambición del PSOE de Sánchez, apoyado por un partido de centroizquierda como Ciudadanos, podría ser la auténtica realidad con que nos encontraríamos todos los españoles. Siempre y cuando, claro, Sánchez y Rivera admitieran a Rajoy en esa coalición. Algo que, al parecer, hoy resulta prácticamente imposible. Pero imaginemos que fuera posible. ¿De verdad creen ustedes que con estos tres partidos variarían radicalmente los vicios, el lastre, la organización del macroestado que nos atenaza, su coste insufrible y el cantonalismo autonómico prácticamente ingobernable?

La segunda situación que plantean estas elecciones es la de la decisión de los españoles de realizar una elección fundamental, yo diría que decisiva. Toda la izquierda y los antisistema están perfectamente definidos en el abanico de partidos y movimientos políticos españoles que presentan sus candidaturas. Es exactamente igual, en mi opinión, que unos prevalezcan sobre otros. Todos se necesitan entre sí y ya vemos que colaboran en distintas Administraciones. ¿Y el PP de Rajoy? ¿Dónde puede quedar encuadrado? Por lo dicho anteriormente, este partido se acomoda muy bien a las resoluciones socialdemócratas, aunque mantenga diferencias importantes en algunos aspectos que, lógicamente, eran parte de su ADN desde que se refundó en 1990. Pero su idea del macroestado y de su inmenso coste; de la separación de poderes; de una Ley de Enseñanza que exija a todos dedicación, excelencia y conocimiento del español sin trabas de ninguna especie; de una Ley Electoral en la que la partitocracia no juegue o interprete la voluntad de los votantes; de una Ley infame sobre el aborto que propicia cada día más nuestro desierto demográfico; de una Ley de Memoria Histórica que divide tanto como los cantones autonómicos a los españoles; etc., etc., siguen todas las pautas marcadas por aquella ingeniería política que el presidente socialista Rodríguez, aquel “bobo solemne” que se salió con la suya, impuso desde 2004 a 2011.

¿Es, por tanto, el PP de Rajoy un partido de centroderecha, u otra cosa que nadie sabe lo que quiere, ni conoce su pensamiento o ideas políticas, ni a dónde se dirige o quiere llevar a los españoles? ¿Quién representa de verdad hoy en España a ese centroderecha? ¿Qué partido político está dispuesto a acabar con tantas irregularidades, con tanto desquiciamiento y con tanta corrupción transversal que propicia este sistema amparado por una Constitución que es imprescindible revisar urgentemente?

En resumidas cuentas, estamos ante dos bloques políticos bastante bien definidos: uno comunista, revolucionario y antisistema y, por tanto, evidentemente rechazable en un país avanzado económicamente como es España; y otro llamado constitucionalista –con muy diferentes matices entre los tres partidos políticos que lo componen- que mantendría el mismo sistema que se elaboró en 1978 para que España continúe siendo una nación políticamente ingobernable y económicamente insostenible. Ante esta grave disyuntiva, esta situación insostenible a la que hemos llegado tras 40 años de una democracia tan peculiar como la española, ¿qué podemos hacer con nuestro voto?

Ya he dicho que la derecha española o el centroderecha no tiene realmente representación parlamentaria en España desde el año 2011. Y existe algún partido político que pretende en el parlamento representarla; representar a los votantes de ideas liberal-conservadoras que combata la desidia, la incompetencia, los estúpidos complejos, la nefasta política llevada a cabo con los medios de comunicación, etc., de un partido como el PP que ha tenido desde aquel año el mayor poder que ha tenido ningún otro en España. Hace sólo unos días su número dos por Madrid, una mujer, fue la única persona que se atrevió en el Círculo de Economía a plantar cara al presidente golpista de la Generalidad, Puigdemont, depositando delante de él en la mesa que ocupaba, unas esposas y un ejemplar del Código Penal. Esta mujer representa a VOX. Y este partido pretende entrar en el parlamento para representar a ese centroderecha española.

Sería muy conveniente que dos o tres representantes de ese partido consiguieran escaño. ¿Perjudicaría a alguien que 700.000 u 800.000 votos fueran a parar a VOX cuando el PP perdió el 20-D casi 4 millones de ellos? Casi seguro que de entre esos 4 millones y abstencionistas podrían salir los 800.000 votos que necesita el centroderecha español. Si es que, naturalmente, ese centroderecha quiere verse representado en el parlamento.

En este sentido quiero dejar muy claro que yo, ni soy militante de VOX ni conozco personalmente a nadie que pertenezca a ese partido. Lo que sí sé es que las ideas que tiene sobre los más importantes temas que afectan a España son mucho más parecidas a las que tengo yo que las que pueda tener un PP que, en mi humilde opinión, no representa hoy a la derecha de nuestro país. Y lo que es seguro es que el 26 de junio próximo el PP seguirá sin representarla. Ustedes tienen la última palabra.

A qué se presentan
Santiago Rey Fernández-Latorre La voz 10 Junio 2016

A punto de comenzar una nueva campaña electoral se ha instalado en los españoles la sensación de que hemos tirado seis meses por la borda. Pero no es así. Habría sido un mal menor que solo fuese ese largo paréntesis, porque, lamentablemente, la negativa inercia en que vivimos hace pensar que será mucho más el tiempo perdido. La clase política, incapaz de interpretar con inteligencia el resultado de diciembre, ha condenado al marasmo a todo un país. El incipiente empuje que apenas se vislumbraba para salir de la crisis se ha detenido y toda la capacidad de iniciativa está hoy en quiebra. Las inversiones se paralizan o emigran, las deudas aumentan, las esperanzas se esfuman. Y los que tienen que actuar, actúan, pero únicamente en los platós de televisión, donde se entregan graciosamente al espectáculo sin que les importe convertir la política en esperpento.

Ese es el favor que le están haciendo al país. No es ya su declarada aversión al entendimiento; no es ya su menosprecio de todo lo que representa el servicio público. Es su absoluta cortedad de miras, pendientes únicamente de defender sus intereses, que si ya son contrapuestos entre partidos aún son más antagónicos por los personalismos dentro de cada uno de ellos.

Pero la descomposición en que han entrado no es solo un problema suyo. Han sumido a España en su peor etapa desde la consecución de la democracia, y la confrontación que alimentan amenaza con llevar al país al borde del abismo. Con la recuperación económica en entredicho, el empleo inestable, la competitividad evaporándose, las pensiones futuras en el aire, la educación en su peor momento, y el país en vilo ante las multas y mutilaciones que impondrá Europa, solo los más ingenuos pueden pensar que el futuro que nos espera es diáfano. Y existen culpables, desde luego, como ya he denunciado radicalmente en mi libro Yo protesto.

Por eso, ahora que los políticos hacen gala de su sordera y vuelven a pedirnos el voto como si no hubiesen oído bien, hay que preguntarles a qué se presentan. Qué parte del no no han entendido. Qué están dispuestos a hacer distinto, cuando ya han demostrado su fracaso para liderar la convivencia en España.

A qué se presentan los que querrían estar indefinidamente en funciones, mientras pasa la vida sin afrontar uno solo de los endémicos problemas que acaban con las expectativas y la paciencia de España. El sector primario, tan determinante en Galicia, ve desaparecer la pujanza de la ganadería y la pesca, mientras los poderes públicos se limitan a certificar la agonía, como si ya no fuese interesante producir alimentos de calidad. La iniciativa en la industria está penalizada, cuando no perseguida, mientras competidores mucho menos rigurosos con las normas de producción civilizada invaden el mercado y se regodean comprando de saldo lo que antes fueron compañías emblemáticas. La innovación se ha convertido en una palabra hueca, como muestra el hecho de que casi todo lo nuevo llegue de fuera, mientras los jóvenes mejor preparados emigran porque no aceptan malvivir y desperdiciar su talento. El sector de los servicios, donde tantas pequeñas empresas y autónomos se juegan la vida, se abandona en el sálvese quien pueda, sin planificación ni estrategia, y solo existe para Hacienda. Y la Administración, con todas sus duplicidades, continúa con su máster en burocracia, su crecimiento irracional, su encarecimiento y su ineficacia. Es, curiosamente, lo único que no ha adelgazado desde la crisis.

Para qué se presentan, pues, los que tienen las máximas responsabilidades de gobierno en España. Y para qué se presentan los que aspiran a sustituirlos. Ha bastado verlos en estos meses de decepción para entender que los intereses de España van por un camino y los suyos por otro. O por otros.

Los que hasta ahora constituían la segunda fuerza parlamentaria, y habían sido Gobierno y alternativa de gobierno, ofrecen la imagen más penosa que se haya visto jamás, con casi más divisiones que militantes. Sus líderes han sido incapaces de tener lo más elemental en un partido -un proyecto para un país-, y en cada intervención se contradicen, como es más propio de los tertulianos de bar. Se ha visto durante las infructuosas negociaciones para armar una flaca mayoría, se ha repetido en las primarias en Galicia, con posiciones absolutamente contrapuestas, y se pone en evidencia cada día allí donde gobiernan o ayudan a gobernar. Su único ismo es el posibilismo. Su líder llega a las elecciones vencido ante la opinión pública, como se atisba en las encuestas, y no se sabe muy bien si sus barones se duelen o se alegran.

Pero no son los únicos que en este momento histórico hacen de la política un juego frívolo. Los que parecían emerger como una opción moderada y reformista y enarbolan honrosamente la bandera contra la corrupción, se abonan a la ambigüedad, cambian su proyecto político según convenga, son incapaces de decir con quién pactarán y para qué, y fían todo su éxito -y lo que es peor: todo su trabajo- a la imagen de su líder. Un proyecto ingenuo, personalista y todavía adolescente, del que resulta difícil adivinar para qué se presenta.

Mucho más clara es la fuerza política emergente que espera consumar este mes el anhelado sorpasso. Aunque en los próximos días su mensaje se volverá probablemente dulce y pacífico, a nadie que quiera ver se le oculta que su caldo de cultivo es la confrontación. Su identidad no está en la democracia, que reconoce a todos los interlocutores como legítimos, sino en el populismo, que enraíza su ideología en lo sectario. La negación del otro, el sometimiento de todo el que discrepa, no puede ser considerado jamás un sueño, sino una pesadilla. En democracia todas las ideas y todos los proyectos son lícitos, excepto los que no respetan el bien supremo de la convivencia. Y eso es lo que este grupo -mejor dicho: esta amalgama- no termina de aceptar sin ambages. Sus líderes, muchos de ellos profesores de ciencia política, conocen la historia y saben que no ha habido una sola vez, en ningún lugar del mundo, en que el populismo fuese otra cosa que la antesala del desastre. Como también saben que la democracia, que tiene como máxima expresión el ejercicio de los derechos civiles, se basa en el sufragio universal. En ello reside su fortaleza. Y también su debilidad, porque es el único sistema político capaz de suicidarse en las urnas. No le corresponde esto a España, que tanto ha carecido de ella. Por eso es bueno que digan urgentemente y con toda claridad cuáles son las líneas rojas de su proyecto político. Cuáles son sus principios. Y para qué se presentan.

Los electores, interrogados de nuevo dentro de quince días, tienen todo el derecho que da su protagonismo en la sociedad civil a que cada uno de los que piden su apoyo expliquen qué pretenden. Para qué quieren su voto y qué van a hacer con él. Porque, con todas las diferencias que cada uno lleva en su cabeza o en su corazón, los españoles y los gallegos saben muy bien qué España y qué Galicia quieren. No están satisfechos con la parálisis, no aceptan la corrupción, no desean para las siguientes generaciones una situación económica peor que la que vivieron sus padres, aborrecen toda clase de dictadura y se niegan a emprender el camino de la confrontación.

Los electores esperan claridad. Claridad en las intenciones y claridad en los pactos. Proyectos conocidos y realistas, no la feria de promesas vacuas e insostenibles que ya se ha iniciado. Esperan saber qué va a ocurrir con la seguridad social y las pensiones, cómo se van a incentivar el trabajo y la actividad empresarial, qué se va a sufragar con sus impuestos, cómo se van a garantizar los servicios públicos, desde las infraestructuras a la sanidad y la educación.

Y en el plano político, qué alianzas están dispuestos a hacer, ahora que han desaparecido las mayorías absolutas. Qué han aprendido los políticos de su fracaso en los últimos seis meses. Y cómo van a devolver una brizna de ilusión a los que iremos a votar. Porque, pese a todo, no votar es votar por una España peor. Y eso, aun con el pañuelo en la nariz, no nos lo podemos permitir.

Una clase política adicta al gasto público
Guillermo Dupuy Libertad Digital 10 Junio 2016

Resulta deplorable que no haya una sola formación parlamentaria que ante, tamaño infierno fiscal, se muestre partidaria de reducir el gasto público

Ya puede el think tank Civismo publicar anualmente desde hace más de un lustro el llamado Día de la Liberación Fiscal, un estudio que traduce el peso real de los impuestos en los días de sueldo necesarios para cumplir con Hacienda: a pesar de que el contribuyente medio español, de acuerdo con el informe para 2016, dedica nada menos que 180 días de trabajo a pagar IRPF, cotizaciones, IVA, impuestos especiales y otros gravámenes, pocos son los medios de comunicación –y menos aún los políticos– que se hayan llevado las manos a la cabeza ante tamaña voracidad fiscal que somete a los españoles a tal estado de servidumbre.

Resulta simplemente deplorable que no haya una sola formación política con representación parlamentaria que, ante tamaño infierno fiscal, se muestre partidaria de reducir el gasto público y que todas ellas coincidan, por el contrario, en subir todavía más los impuestos o, lo que viene a ser lo mismo, en relajar todavía más los objetivos de reducción del déficit y de deuda pública.

Ni siquiera Ciudadanos, cuyo líder Albert Rivera corre el riesgo de ser meramente el más joven representante de la vieja socialdemocracia en la que están ubicados PP y PSOE, supone una alternativa a ese consenso que tiene como único guión la socorrida y falsa cantinela de que el problema radica en el fraude fiscal y en el que los ricos no pagan tanto como deberían. A ese consenso socialdemócrata también se quieren sumar, aun disfrazándose, los comunistas de Pablo Iglesias, quien afirma sin rubor que Marx y Engels eran socialdemócratas.

A pesar de que Ciudadanos acaba de ser admitido en ALDE –o precisamente por eso–, este partido tiene de liberal más o menos lo que tenían de socialdemócratas los autores del Manifiesto comunista. Lo único que ha hecho Rivera es criticar, en parte con razón, las promesas de reducción de impuestos del PP, lo que viene a significar su acuerdo con la asfixiante presión fiscal que padecemos.

Las promesas del PP de reducir los impuestos no son, desde luego, serias. Pero su falta de credibilidad no radica tan sólo en el hecho de ser el partido que más ha subido los impuestos en menos tiempo, sino en que las referidas promesas no van acompañadas de una sola propuesta de reducción del gasto público.

Yo no digo que no podamos estar en un punto en el que sea posible recaudar más gravando menos, algo que tanto la experiencia como la teoría económica han demostrado que no tiene que ser siempre necesariamente incompatible; pero nadie puede asegurar con certeza que estemos en ese punto. Y lo que no es serio es que el PP confíe esa rebaja fiscal a la "coyuntura", a que "haya margen", sin afianzarla en una auténtica y deliberada política de austeridad pública.

Sin esa reducción del gasto público, mucho me temo que las promesas del PP de bajar los impuestos desemboquen en su incumplimiento, en un mayor endeudamiento o en ambas cosas a la vez, algo en lo que el PP de Rajoy ya tiene acreditada experiencia.

Venía a decir Milton Friedman que él era "partidario de bajar los impuestos en cualquier momento, con cualquier motivo y bajo cualquier pretexto". Yo creo que no tener que trabajar 180 días al año sólo para pagar a Hacienda es un motivo más que justificado para reducir el gasto a cargo del contribuyente.

Una España desencajada
J. L. González Quirós www.vozpopuli.com 10 Junio 2016

Las elecciones de diciembre certificaron que el sistema político vigente está afectado por dos deficiencias básicas. En primer lugar, la ausencia de una mayoría social suficiente para apoyar cualquiera de las opciones clásicas en nuestra historia reciente. En segundo lugar, la existencia de una clase política completamente incapaz de suplir con oficio esa deficiencia de fondo. El diagnóstico nos obliga a admitir que España está íntimamente fragmentada, y que lo que se nos ofrece como política es impotente para atacar los verdaderos problemas. No hace falta ser muy agudo para ver que se trata de un síndrome bastante común en Occidente, pero, puesto que mal de muchos, consuelo de tontos, parece lelo no empeñarse en encontrar nuestro propio remedio.

La solución no está a la vista
Desafortunadamente, no es razonable esperar de las próximas elecciones un cambio sustancial del marco. Los actores clásicos continúan sin entender el drama que supuestamente protagonizan, los podemitas están al acecho esperando que la pura negatividad, por supuesto sin esperanza alguna, llegue a su cenit, mientras mienten de manera aún más sistemática y pueril que los mentirosos habituales, y Ciudadanos no parece alcanzar la entidad necesaria para arreglar tanto despropósito, aunque seguramente sea el mejor refugio de los afligidos con la cabeza sobre los hombros.

Los resultados electorales pueden suponer un gran susto, a nada que la mayoría social que siguió a Zapatero en 2008 decida echar una cana al aire con el catálogo onírico-político de Ikea, o bien una dura prueba para el resto de actores, pero es muy difícil imaginar que sean capaces de alumbrar una salida duradera.

Las grietas de una sociedad rota
En España hemos hecho que la realidad sea potestativa, que las mentiras más tontas oficien como datos evidentes, que la ley sea muy poco más que una cuchufleta, y que la unidad y la fuerza que debiera emanar de la soberanía conjunta se rinda de oficio a las ocurrencias de cualquiera. Zapatero fue quien inició este proceso de deslegitimación del sistema, y fue seguido con un cierto entusiasmo por los once millones de españoles que pensaban que iban a tocar el cielo, aunque el poeta que ahora lo proclama no hubiera inventado todavía el lema. “Cómo que no hay dinero para hacer política?” le espetó a Solbes el impetuoso Zapatero que no necesitaba otra cosa que contar nubes. Ese estado mental de negación infantil de las evidencias sigue muy vivo entre nosotros y es el caldo que alimenta el ímpetu podemita, es el error garrafal que cometió el PSOE con tal de terminar con el predominio de la derecha, y podría llegar a suceder que la aplicación de esa medicina por manos menos timoratas los lleve por décadas a la insignificancia.

Algo todavía más grave que la corrupción, la insignificancia
No se trata solamente de que la clase política está infectada de corrupción, lo peor es que está anonadada por la sensiblería más estúpida y dispuesta a hacer lo que sea para que nadie les tilde de nada. Desde el momento en que una ley aprobada en Parlamento no se cumple de manera inmediata por todos los poderes públicos, o que una sentencia del juez competente no se pone de inmediato en práctica, para no hablar de legislaciones abiertamente inconstitucionales como ciertas piezas inspiradas en las políticas de género, el sistema se queda sin pilares de sustentación y cualquier política que se proponga, resultará igualmente inverosímil, y eso quiere decir que puede haber llegado la hora de las CUP, de los soberanistas, de Podemos, de Ganemos y de lo que fuere menester, porque cualquiera que pueda reclamar cualquier cosa estará enteramente en lo cierto, en su derecho.

Este estado de inanidad política hace que las propuestas de los partidos sean un calco de las de sus rivales y que todo se juegue en la caja tonta, que el PP haga un video de gatitos al tiempo que proclama que el país no está para bromas, o que el PSOE y Ciudadanos después de defender juntos un programa de Gobierno se pongan a hablar de otra cosa, a ver si esta vez cuela.

Hacia la sociedad del conocimiento, pero sin esfuerzo
Los políticos han convencido a muchos ciudadanos de que sus deseos son leyes, de que la soberanía es individual, de que nadie podrá oponerse a lo que cada cual considere su derecho. Así se nos promete el camino hacia una sociedad del conocimiento, pero todo se queda en que cada vez hay que estudiar menos, en que no hay que esforzarse ni limitarse en nada. El público lo razona a su modo: el otro día escuché a un dirigente de una de las APA de alcance nacional, que no serán más allá de cuatro gatos, argumentar contra las reválidas diciendo que era absurdo examinar a alguien que ya había demostrado saber lo que se supone necesita. No es que yo esté muy a favor de las reválidas, pero con ese argumento tampoco sería necesario examen alguno, bastaría que alguien, su padre, por ejemplo, asegurase que el alumno ya ha respondido una vez a cualquier cuestión como para hacerle perder el tiempo frente a una hoja en blanco: títulos para todos ya, derechos históricos, y subidas de impuestos para los ricos, que son muchos y abusan. Además, ya han dicho los de Podemos lo que gustan oír los sindicalistas, que si no hay dinero se pinta, y si no que lo ponga la Merkel que para eso les compramos los BMWs.

El abismo a la derecha
En el marco de una socialdemocracia indiscutible, una y diversa, que se nos ofrece por todas partes, y en el que también aspira a confundirse Podemos, el PP de Rajoy ha entregado su destino a un tecnocracia administrativa muy miope y ha hecho del Parlamento el lugar de la no política, lo que ha reducido la pugna electoral a una cuestión de sillones: aunque la hipocresía reinante le reproche a Podemos el cinismo de haber reclamado los sitiales decisivos, no es nada distinto lo que ha hecho el PP al negarse a cualquier cosas que proclamar su victoria de diciembre, es decir, su derecho a seguir en la poltrona. Como han escrito con gracia en El Mundo Today, Rajoy estaría encantado con presentarse para presidente provisional.

La peculiaridad española en un panorama internacional muy infectado por el populismo es que, al menos en teoría, nuestro populismo está en la izquierda y no en la derecha como en Francia, Inglaterra o Estados Unidos. Pero eso ha podido ser así porque el PP de Rajoy ha renunciado a cualquier identidad, se presenta como el partido de la no-política, como la encarnación de un cierto sentido común apoyado en el falseamiento sistemático de todos los indicadores básicos y en el miedo que puedan sentir los ciudadanos más temerosos frente a la llegada de unos mentirosos algo más creativos amparados por el cabreo, intenso, aunque difuso, que siente mucha gente frente a una política tan bastardeada.

Una sociedad muy distinta a la de hace tres décadas
PP y PSOE, PSOE y PP, han cometido el mismo pecado de frivolidad y de suficiencia. Han creído que podrían seguir dedicados a sus fruslerías y clientelismos sin darse cuenta de que la España real les reclamaba una política distinta, que no han sabido articular. Tienen un drama común, que ya casi no les defiende nadie que no les deba el empleo, la subvención o la mangancia. Han ido viendo cómo se quebraba la legitimidad del sistema que sostenían, pero no han tenido la energía suficiente para reaccionar y arreglarlo. Ahora podría ser ya tarde, ojalá no lo sea. Rajoy ha querido vivir de los garbanzos de Fraga, sin tener sus tirantes, mientras el PP consentía una cleptocracia sistemática en un buen número de instituciones, y en sus mismas barbas genovesas. El PSOE, por su parte, se ha dedicado a dar de comer, normalmente con malas artes, a sus miles de clientes sin pararse ni un minuto a considerar en serio las consecuencias de sus políticas, de la mala educación que han implantado, de la irresponsabilidad que han defendido, de esa izquierda intemporal y cutre a la que siguen invocando como si fueran una especie de ejército de salvación. Quieren fingir un orgullo que no pueden sentir, y no han hecho ni el diez por ciento del esfuerzo que necesitarían para rectificar y pedir disculpas educadamente. Entre unos y otros han protagonizado una cortísima legislatura muy lamentable que ha hecho las delicias de los enemigos frontales de la democracia, esos que ahora se aprestan al relevo si los españoles de buen sentido no lo impiden con su voto, pero se lo han puesto muy difícil, la verdad. Ni se han esforzado en seguir mereciendo la lealtad de sus votantes históricos, ni han hecho el menor esfuerzo por comprender lo que sienten y piensan de ellos las nuevas generaciones de españoles a los que han malacostumbrado con su populismo de baja intensidad.

Ojalá el respingo que nos puede dar el 26 de junio sirva para que se pueda defender la democracia con más y mejor democracia, no con menos y peor.

El nacionalismo alimenta el populismo
Editorial La Razon 10 Junio 2016

Una de las circunstancias más relevantes de la encuesta del CIS es el resultado de Unidos Podemos en los feudos con mayorías tradicionalmente nacionalistas o con una notable implantación del separatismo. Según el sondeo, el partido de los círculos con su aliado comunista y el resto de sus confluencias refuerzan su supremacía en Cataluña y el País Vasco, además de su posición en Galicia. En la primera comunidad ganaría entre dos y tres diputados; en la segunda, sería la primera fuerza en votos y en escaños por delante del PNV, que el 20-D se había impuesto sólo en número de parlamentarios, y, en la tercera, desharía el empate a seis escaños que tuvo con los socialistas en las últimas generales y le arrebataría uno. Es evidente que el discurso de Podemos –a favor del derecho a decidir, la cercanía con el entorno proetarra, la disposición y la comprensión con actitudes de desobediencia y el cuestionamiento permanente del régimen del 78– se beneficia de un caldo de cultivo propicio donde el Estado de Derecho ha sido cuestionado y donde las administraciones nacionalistas han alentado la desafección con España y con lo que representa. Es positivo que el electorado conozca con qué clase de intereses y principios sintoniza el partido de los círculos, que no son los de la España constitucional.

¿Van a seguir pagando las facturas al gobierno catalán?
No hay autonomía si alguien te paga las facturas. Lo que hay es aprovechamiento.
Javier Fernández-Lasquetty Libertad Digital 10 Junio 2016

Una de las preguntas que nadie se está haciendo en todo este interminable curso electoral es si alguno de los partidos está dispuesto a tratar al gobierno de Cataluña como un poder autónomo. Autonomía debería significar responsabilidad. Las instituciones catalanas toman decisiones en uso de su autonomía, y muchas veces saliéndose flagrantemente de los límites de su poder. Pero lo que no hacen es responder de sus actos, sencillamente pagando el coste de sus decisiones.

No hay autonomía si alguien te paga las facturas. Lo que hay es aprovechamiento, engaño e irresponsabilidad. Las instituciones catalanas tienen poder para decidir la mayor parte del gasto público. Pueden subir los impuestos, o crear otros nuevos. Sin embargo prefieren no hacer nada de esto y no afrontar la impopularidad de sus decisiones. Nunca se ha visto a nadie que defienda tanto la independencia y se comporte tanto como dependiente.

Desde que comenzó la autonomía catalana hace 36 años la política de los sucesivos gobiernos ha sido una permanente conspiración contra la libertad individual y la propiedad privada. También ha habido conspiración contra el orden constitucional, y conspiración para delinquir, lo que sin duda es lo más grave. Pero junto a ello se han apoderado por la fuerza de millones de euros de los ciudadanos para gastarlos sin tasa ni medida. Y ni con todo eso han logrado el dinero suficiente como para pagar las facturas de sus excesos intervencionistas.

En este momento la Generalidad de Cataluña acumula una deuda de 72.283 millones de euros. El gobierno de Rajoy, Sáenz de Santamaría y Montoro no han hecho otra cosa que callar y pagar las facturas con el dinero de todos los españoles. ¿Ha servido eso para algo? ¿Ha reducido la Generalidad su desmesurado gasto? ¿Al menos ha dejado la agitación revolucionaria independentista? Todo lo contrario.

El independentismo tiene muchas consecuencias nefastas. Permite que se amenace con incendiar las calles de Barcelona, y de hecho incendiarlas. Permite ocupar casas y propiedades ajenas. Y además tiene un efecto paralizante sobre todos los partidos. Ninguno dice nada sobre lo que hará, pasadas las elecciones, con unas instituciones catalanas que se gastan un dinero que no tienen. A Rajoy ya le hemos visto lo que hace, pero a Ciudadanos no le hemos oído decir nada sobre esta cuestión, que es absolutamente central. Un gobierno que no exija a los políticos catalanes que se comporten como un poder autónomo, y por tanto responsable del pago de sus gastos, será de nuevo un gobierno sin autoridad para hacer que la Constitución se cumpla.

El Premio Nobel liberal James Buchanan decía que es necesario que exista una conexión real a los ojos de la gente entre gasto público e impuestos. En Cataluña hace ya mucho que eso dejó de existir. El nacionalismo se ha usado como coartada para actuar sin responder. Por eso el primer test para todos los partidos debería ser anunciar si piensan seguir pagando con el dinero de todos las facturas del gobierno catalán.

Resucita la pista iraní en el origen de Podemos
El merodeador El Espanol 10 Junio 2016

Antiblanqueo ha resucitado los peores indicios sobre la financiación exterior del partido que lidera Pablo Iglesias con un informe ante el que la Fiscalía no puede permanecer impasible. El máximo órgano de lucha contra el blanqueo de capitales y el fraude fiscal organizado sostiene que Irán se valió del grupo farmacéutico Ortomax, radicado en el paraíso fiscal de Belice, para realizar pagos desde cuentas en Letonia y Lituania a la productora televisiva Global Media, "que financió al partido Podemos", según puede leerse expresamente en la documentación oficial a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL.

El recurso a sociedades farmacéuticas habría permitido al régimen de los ayatolás saltarse el embargo de la comunidad internacional. Los ingresos a la televisión de la que viene cobrando desde hace años el secretario general de Podemos se realizaron en 2012, dos años antes de la inscripción de esta formación en el registro de partidos. El lapso de tiempo transcurrido puede servir de burladero jurídico a Podemos para no rendir cuentas sobre el origen de su financiación, pero que no debería eximir a sus fundadores de dar cumplidas explicaciones. Tampoco al Ministerio Público de abrir una investigación rigurosa que sirva para zanjar de una vez la cuestión.

No es la primera vez que las sospechas sobre las turbias vías de financiación de Podemos salen a la luz. La Policía puso sobre aviso de las pistas venezolana e iraní, y los Papeles de Panamá volvieron a poner el foco en los fondos bolivarianos que sufragaron una fundación próxima a Podemos. El Tribunal Supremo desestimó el asunto al considerar que no estaba lo suficientemente fundamentado, pero este nuevo informe oficial de Antiblanqueo obliga a retomar las pesquisas antes de darle carpertazo.

No es de recibo que el partido que se presenta como abanderado de la regeneración democrática en España haya podido ser impulsado en algún momento por regímenes dictatoriales o teocráticos que no respetan los derechos humanos. Podemos no puede reclamar transparencia si sus cuentas y las que permitieron su génesis no son también de cristal. Y la Fiscalía no puede mirar para otro lado cuando es Antiblanqueo el que sostiene que el dinero iraní está detrás de Podemos.

Un cantamañanas recorre España
Antonio Robles Libertad Digital 10 Junio 2016

Pablo Iglesias se está pegando un festín electoral a base de explotar la cloaca corrupta en que chapotean nuestros políticos.

Pablo Iglesias se está pegando un festín electoral a base de explotar la cloaca corrupta en que chapotean nuestros políticos. Se ha limitado a señalar el mal, y a sus responsables. Disculpa al pueblo, le hace creer que él no es parte del problema, sólo quien lo padece. Un reduccionismo de éxito que todos los populismos han explotado en la historia. La gente prefiere mimos y seguridades a regañinas y dudas. El cantamañanas de Posemos lo sabe y lo explota. Estamos ante el mayor fraude, el que viola la buena fe de las gentes y desvalija sus sueños. ¿Quién es él para dar lecciones de ética a nadie, si no respeta el derecho de los ciudadanos a no ser manipulados?

El tráfico ilegal de ideologías que ha desplegado en su corta vida política ha culminado con su pretensión de hacerse con el espacio socialdemócrata del PSOE. Y como debía vender la moto a sus socios comunistas de IU, ha tenido el descaro de atribuir a Marx y Engels su novísimo espacio socialdemócrata.

La indignación por tal falta de vergüenza intelectual se lo atribuyen algunos a su oportunismo político, otros a su chulería, y los demás a su ignorancia. Creo que se lo debemos atribuir a su falta de escrúpulos. Cierto es que ha demostrado ya en varias ocasiones su ignorancia, como cuando confundió la reivindicación de la vía del 151 del estatuto de autonomía de Andalucía con un referéndum de autodeterminación. No es este el caso. Pablo Iglesias no puede ignorar la ideología revolucionaria de Marx, ni la radical diferencia entre el Partido Socialdemócrata Alemán, que él mismo ayudó a impulsar en su tiempo para que la clase obrera lograra el poder, y desde él imponer los principios revolucionarios del marxismo, con la posterior socialdemocracia reformista, no revolucionaria, que se impuso tras la segunda guerra mundial en el norte de Europa y está en el inconsciente colectivo actual.

Pablo Iglesias calla que en el seno de aquel Partido Socialdemócrata Alemán de 1879, como posteriormente en el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, fundado en 1898, se enfrentaron dos corrientes, una revolucionaria, con los principios marxistas, que dio origen a diferentes partidos comunistas, y otra reformista, origen de la socialdemocracia actual y en nada coincidente con los objetivos revolucionarios de Marx y Engels, y mucho menos con el leninismo de la dictadura del proletariado de los partidos comunistas..

Marx no quería renunciar a la participación política, como propugnaban los anarquistas, para conquistar el poder político, ocupar los parlamentos y hacer la revolución con los principios de su doctrina. Por eso Marx y Engels ayudaron a impulsar la creación de partidos, entre ellos el socialdemócrata alemán. El nombre no hace la cosa.

A sabiendas de que los objetivos de Marx al impulsar ese tipo de partidos nada tienen que ver con el concepto socialdemócrata que flota hoy día en el imaginario colectivo, Pablo Iglesias muestra una mala fe difícil de calificar. Si Bárcenas es un corruptor de los bienes públicos, Pablo es un corruptor de la verdad debida a los electores. ¿En qué se diferencia de él?

No es una anécdota, es un procedimiento. Su astucia se ha convertido en un fin. Horas después volvía a demostrarlo al sobreacturar contra Albert Rivera. Le acusó en el programa de Jordi Évole de ser partidario de las dictaduras por haber declarado que la inseguridad y la arbitrariedad del gobierno de Maduro ni siquiera garantizaban la estabilidad de las dictaduras.

Hay que tener mala fe y ganas de confundir para pasar por alto el matiz. La cuestión es arruinar al otro a sabiendas de que el adversario político nunca quiso decir lo que sabe que no dijo.

Pablo Iglesias quiere el poder. Y por lo que se ve, sin importarle los medios. No le importa la verdad, ni respeta al adversario, su objetivo es ganar a cualquier precio. Estamos ante una cloaca retórica perfumada de humanismo. Es peligroso.

Mató a 255 enemigos y le llamaban 'leyenda'
Rubén Olmeda  www.gaceta.es 10 Junio 2016

Mató a un niño y una mujer joven, un tiro limpio y los sacó de este mundo sin pestañear, no se arrepentía, incluso dijo que estaba orgulloso de hacerlo, porque odiaba profundamente lo que esos enemigos representaban y porque enviando almas a los brazos de Alá conseguía salvar vidas de compatriotas. La mujer llevaba una RKG (una granada rusa) y al niño agarrado del brazo, le pasó la granada al niño y le empujó a correr hacia el vehículo militar Humvee donde estaban los marines, ¡pum! y esta locura islámica que provoca a niños y adultos a inmolarse hace que el francotirador le siegue la vida.

El personaje es Chris Kyle, el francotirador más letal de la historia de Estados Unidos, conocido como “leyenda” y en el que se ha basado la película American Sniper de Clint Eastwood. Despachó a 255 fulanos en Irak sin un solo remordimiento de conciencia, porque consideraba que por cada enemigo muerto, había muchos compañeros que salvarían sus vidas y regresarían a casa.

Si hay algo que me fascina de una buena película es cuando puedes describirla con solo citar una escena, es algo que ocurre con American Sniper en grado máximo, porque no solamente puedes entender la película con esa escena, sino que puedes entender la historia real que hay tras esa película. Me refiero a la escena en la que el Chris es un niño y está comiendo en casa con sus padres y su hermano pequeño. El hermano tiene los ojos amoratados y la cara de circunstancia.

Lo que dice el padre de Chris es:
“Hay tres tipos de personas en este mundo. Ovejas, lobos y perros pastores. Algunas personas prefieren creer que el mal no existe en el mundo. Si la oscuridad llega a sus puertas, no saben cómo protegerse a sí mismos, esas son las ovejas. Y entonces están los malvados que usan la violencia para aprovecharse del débil, esos son los lobos. Y entonces están esos benditos con el don de la agresión, con la imperiosa necesidad de proteger al rebaño. Estos hombres son la raza rara que vive para confrontar al lobo. Ellos son el perro pastor. Y no criamos ninguna oveja en esta familia. Y les azotaré el trasero si se vuelven lobos.”

El final de la escena ocurre con el padre preguntando al hermano de Chris si a él le pegaron primero y si su hermano le defendió, el pequeño asiente y dice “ si señor”. Lo siguiente es la voz en off del padre diciendo “entonces ya sabes lo que eres. Se refería a ser el perro pastor, el que protege a las ovejas de los lobos. Así se entiende toda su biografía y toda la película.

En España también tenemos ovejas, lobos y perros pastores. Los tenemos en todos los ámbitos de la sociedad: hay ovejas en la empresa, en la política y en las familias, también hay lobos, en ocasiones demasiados para mi gusto. Y siempre aparecen perros pastores, pocos, cada vez menos, pero aparecen cuando se les necesita. Hay perros pastores en la política, en la empresa, en las familias y si, también en los medios de comunicación. Éstos últimos no pegan tiros en Oriente Medio pero si denuncian alto y claro a los lobos de la política, aquellos lobos que tienen acorraladas a las ovejas y amenazan con comerse todo el rebaño. Estos perros pastores de los medios de comunicación los podemos ver hoy en día alertando sobre el peligro que supone Podemos para el actual sistema de convivencia en España.

Uno de esos perros pastores es Eduardo García Serrano, al que conozco únicamente por mis participaciones en la tertulia del programa Buenos Días España, de Radio Ínter (e Intereconomía tv), pero lo suficiente para saber que no le tiembla el pulso a la hora de disparar sus balas dialécticas contra esos talibanes del chavismo que son los dirigentes de Podemos. Denuncia cada día los engaños con los que estos lobos con piel de oveja se camuflan en la masa social de este país.

Y uno de esos lobos, Pablo Iglesias, le ha intentado morder para defenderse de las acusaciones de comunista que le hacía García Ferreras en el programa Al Rojo Vivo. En ese programa le

pusieron sus propias declaraciones en Intereconomía afirmando que “soy comunista”. Y Pablo, en lugar de salir de una forma elegante, recurrió a su habitual negación de la realidad, como si fuera un hipnotizador que nos dijera con voz suave “todo lo que habéis visto no ha ocurrido” y aderezó su truco de magia con una feísimo ataque al padre de Eduardo García Serrano.

Pues aunque este perro pastor no necesita defensa, aunque nadie me ha llamado para hacerlo, quería dedicar este artículo a decir bien claro que España iría mejor con más perros pastores como Eduardo y menos lobos como Pablo. Que no te callen, que no nos callen, Podemos es chavismo y nuestro deber es alertar a esos 5 millones de votantes (a los que respeto) de que no cometan el mayor error de su vida, que su odio al PP o al PSOE no se transforme en una soga al cuello.

Viva la libertad y viva España.

¿Qué has hecho Mariano?
Vicente A. C. M.  Periodista Digital 10 Junio 2016

Quisieron debilitar a la izquierda y ayudaron a promocionar un engendro como PODEMOS en la mayor campaña mediática nunca realizada durante la democracia. Quisieron afianzarse como el PRI en Méjico y anular a su principal oponente poniéndolo frente a un feroz depredador. Quisieron perpetuarse en el poder aplicando la vieja táctica de grandes estrategas como Julio César con su famoso “divide et impera” (divide y reina). Quisieron todo eso y ahora están a punto de ver y sufrir su gran error, su exceso de orgullo y prepotencia. El PP de Mariano Rajoy con su círculo de asesores de cámara, son los únicos culpables de que un partido de ultra izquierda comunista como es PODEMOS se haya convertido en la segunda fuerza política tras aglutinar y absorber a una IU injustamente tratada por una ley electoral. El famoso “sorpasso” al PSOE es una amenaza real donde se impondría un frente de izquierdas apoyado por los secesionistas.

Y ahora es demasiado tarde para controlar una situación que se ha ido de las manos. El mensaje del cambio ha calado demasiado y no se puede contrarrestar solo con el mensaje del miedo. Se ha impuesto la imagen de que siempre será peor una nueva legislatura del PP con Mariano Rajoy al frente. Y lo peor es que han sido errores no forzados los que han llevado al PP a desconectar de un amplio sector de sus votantes tras unas políticas opuestas a todo aquello que habían prometido cambiar y regenerar. No ha habido tal regeneración y sí, sin embargo, una catarata de medidas anti sociales e impopulares, mientras se mantenían intactas las estructuras del Estado y su desquiciada financiación. Todo ello salpicado por múltiples casos vergonzosos de corrupción, prevaricación, blanqueo y de trato de favor como el perpetrado en el caso de la Infanta usando a la Hacienda Pública, la Fiscalía y la Abogacía del Estado como staff de defensa y no como acusación pública. Manifestaciones como: “estoy convencido de que a la Infanta le irá bien” o “Luís ,sé fuerte”, solo han contribuido a aumentar la decepción y el rechazo general.

Pero aún peor ha sido la actitud de “sostenella y no enmendalla”. El PP lejos de reconocer sus graves errores cometidos, se aferra a reivindicar una gestión que intenta hacer pasar por excelente y que ha sido un verdadero bluff alejado de los logros de legislaturas como la de José María Aznar. Los resultados han sido: el incumplimiento de los objetivos de déficit durante toda la legislatura y el incremento brutal de la deuda pública hasta superar la barrera psicológica del 100% del PIB. Unos resultados negativos que no se compensan con la disminución del paro, basada en una precariedad, temporalidad y remuneraciones que nos alejan de la media de salarios europea y una reducción drástica de los derechos laborales, ahora casi inexistentes, que nos llevan a un mercado laboral no libre sino liberticida.

Pero no se trata ya de si esta situación puede afectar al PP y a sus dirigentes o convertir al PSOE en una fuerza de izquierda sin futuro en el medio plazo. Lo que se trata es que España puede caer en manos de unos dinamitadores de la democracia dispuestos a permitir la disgregación del País apoyando las pretensiones de los partidos secesionistas. Un escenario al que hemos llegado por la exclusiva e irresponsable actitud del PP y unos dirigentes que hace tiempo renunciaron o nunca tuvieron ni compartieron la ideología de sus votantes. ¿Qué has hecho Mariano Rajoy? ¿Mostrarás algún signo de reconocimiento de culpa y arrepentimiento? Había otras alternativas posibles y conscientemente las obviasteis. Preferisteis forzar la intervención silenciosa de una UE acobardada ante el desastre de ver caer a España. Hicisteis promesas de las que nunca tuvisteis la intención de cumplir. Creasteis y alimentasteis a un monstruo que ahora aterroriza a todos los ciudadanos. Y ahora es demasiado tarde.

Esta no es una campaña como las demás, es una segunda vuelta provocada por la incapacidad de unos partidos políticos empeñados en mantener sus posiciones antagónicas y no consensuar pactos de Estado. Ningún signo de cambio, ni de arrepentimiento, sino todo lo contrario. Y luego se asombran de los resultados de las encuestas y de sus negras perspectivas.

Quedan 16 días para ir a las urnas. Lo que no se sabe es lo que quedará para la subsistencia de la democracia. Ya lo dijo Alfonso Guerra, “A España no la va a conocer ni la madre que la parió”. Eso pasará si PODEMOS llega al poder.

¡Que pasen un buen día!

Vox, PP-Podemos y antifranquismo
Pío Moa  www.gaceta.es 10 Junio 2016

*Blog II: Siglos de oro en Polonia, Inglaterra y España. Comparación entre Shakespeare y Cervantes: www.piomoa.es
*El próximo domingo por la tarde firmaré libros en la caseta 345, al final de la Feria, al lado de la calle Alcalá.
*Cita con la historia: Sobre por qué la democracia parece no funcionar en España, y algunas cuestiones básicas de la guerra civil, no siempre bien entendidas en su importancia: https://www.youtube.com/watch?v=DACu-r8si10. Canción: Ágata
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SEIS TESIS SOBRE VOX:
**Si todos los que dicen que no votarán a VOX por ser inútil, le votaran, VOX superaría a Ciudadanos.
**Cuantos más votos vayan a VOX menos fechorías podrá cometer el PP. ¿Se entiende? El votante de derecha no.
**Vox podría tener un grupo influyente en las Cortes si todos los que dicen votar al PP con la nariz tapada se la destaparan y se quitaran la venda.
**Es mejor que el voto de derecha se divida entre los que quieren a PP- Zapatero y los que quieren una regeneración. Entre los dos podrían obtener muchos más votos y la derecha ser más real y mejor representada.
**VOX ofrece una alternativa real y difícilmente podrá resultar peor que el PP. Pero al votante medio de derecha le parece "útil" ser estafado por el PP
**Dicen muchos que no votarán a Vox porque los medios le boicotean, y claro... Pues razón de más para votarle.
**Mucha gente de derecha, harta de las traiciones del PP, va a abstenerse. Sería mejor que votaran a VOX. Algo mejor que el PP será. Pero no le votarán.

SOBRE PP-PODEMOS
**La derecha ha enfermado sin remedio. Llama "voto útil" al que va al zapateril PP y arrumba toda alternativa. Y se cree inteligente.
**¿Quién ha creado la situación imposible en que está España? El PP. Si ese partido no va a peor es gracias a Podemos.
**El votante del PP es mucho menos inteligente que el del PSOE. El del PSOE vota a los suyos. El del PP también: a la política de Zapatero
**El PP ha dado máxima cancha en los medios a Podemos. Porque el miedo a Podemos da votos al PP. Maquiavelismo de aldea. Contra España
**España no saldrá del marasmo si no se demuelen dos mitos nefastos: el "voto útil" y "la unidad del voto de derecha" en el PP
**Ninguno de los cuatro partidos que se disputan el poder pone en cuestión la herencia de ZP, es decir, la destrucción del estado de derecho.
**Lo que da el PP: más separatismo, más corrupción, menor seguridad laboral, más abortismo, homosexualismo... Como ZP
**El PP promociona a Podemos para explotar el miedo que causa. Se debería apoyar a Vox, para dejar al PP sin coartada.
**Si alguien ha creado la situación ingobernable que vive España es precisamente el PP desde su mayoría absoluta
**Los jefes del PP no tienen ningún complejo: obran de acuerdo con lo que piensan (si eso es pensar). Los complejos los tienen sus romos votantes.
**Lo asombroso del PP es que ha logrado radicalizar a la izquierda y los separatistas... ¡colaborando con ellos!
**Podemos es un comunismo de pandereta, pero no por ello menos peligroso. Sobre todo por la inanidad intelectual y política de los que se dicen sus contrarios.
**Elegir entre Rajoy e Iglesias es elegir entre el desastre y la catástrofe.
**"Contra la estupidez, los mismos dioses son impotentes" (Schiller)
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**El antifranquismo es el disfraz de los enemigos de España y de la democracia. Es el cáncer de la democracia,
**El antifranquismo es el último refugio de los canallas, corruptos e hispanófobos
**La derecha ha asimilado la guerra tan mal como la izquierda. Por eso tenemos una democracia bananera:http://gaceta.es/pio-moa/pais-gran-patrana-03062016-1739 …

Podemos, diana común del resto de partidos
Arranca la (re)campaña más innecesaria de la historia
Pasadas las doce de la noche ha quedado abierta la veda. Por delante quedan quince largos días repletos de mítines, actos, entrevistas, ruedas de prensa... Comienza el espectáculo de luces y color que nos ha de acompañar hasta el 26J.
Rosa Cuervas-Mons / Pepe G.-Saavedra  www.gaceta.es 10 Junio 2016

Pistoletazo de salida. Arranque de campaña. Pegada de carteles. Elijan el término que quieran para dar la bienvenida a una campaña electoral que, sobre el papel, durará quince días -hasta el próximo 24 de junio- pero que, en realidad, lleva ya cinco meses y medio en marcha. Exactamente desde el pasado 21 de diciembre, cuando los líderes políticos vieron que la gobernabilidad de España quedaba muy, muy lejos del resultado que habían devuelto las urnas tras una campaña electoral con sus mítines, sus debates, sus carteles, sus caravanas electorales, sus mil tertulias políticas… Y, seis meses después: mismos candidatos, mismos programas, mismos directores de campaña… Entonces, ¿qué hay de nuevo?

Adiós al bipartidismo, fracaso del multipartidismo
Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera (re)comienzan la (re)campaña electoral que ha de llevarles a La Moncloa o, al menos, mantenerlos vivos en la carrera política. Cada uno con sus objetivos, lo único que todos los líderes parecen tener claro es que sus méritos no serán suficientes para la victoria y que cantar los deméritos de su adversario es tan importante como posar con niños u ocupar minutos de prime time. Es la campaña del Gobierno que no pudo ser, la campaña del adiós al bipartidismo y del fracaso del multipartidismo… la campaña del pienso para gatos y los catálogos de Ikea. Porque, reconozcámoslo, lo que estos seis meses de precampaña dejan es un arsenal didáctico para casos de estudios de escuelas de Publicidad, nunca para las de Ciencia Política.

Las primeras generales que se repiten en la historia de España por falta de acuerdo para formar gobierno dejan como legado un vídeo electoral indisimuladamente táctico y miserablemente práctico: “sabemos que no le gustamos mucho, pero somos lo mejor para usted”. Es la táctica del miedo la enarbolada por el PP.

Mucha foto y poco texto, como en los libros infantiles
Y Podemos, con su catálogo. Sin disimulo tampoco –la propia Carolina Bescansa reconocía la necesidad de hacer los contenidos políticos accesibles- enfrentan a los electores con la imagen que los mismos que les piden el voto tienen de ellos: nivel catálogo. No dan para más que una revista de muebles. Mucha foto y poco texto, como en los libros infantiles.

Un vídeo dedicado a los héroes anónimos que alaba la disponibilidad de quien, para muchos, es quien con más dignidad ha salido del temporal gubernamental, Albert Rivera, es el arma con que los de naranja piden un el voto para mantenerse como bisagra imprescindible para que haya inquilino en La Moncloa. Y desde Ferraz, donde nadie quiere hablar del nuevo vocablo estrella en la jerga electoral –sorpasso- un vídeo que recorre los logros de ingeniería social alcanzados por los socialistas, en un desesperado intento de recordar a los votantes de izquierda que los de verdad revolucionarios, progresistas y protagonistas del cambio son ellos y no esa izquierda que les pisa los talones.
El patito feo, en la prensa internacional

En esta espiral de campañas, precampañas y requetecampañas, el patito feo, el que no está invitado a los debates, el que pelea los minutos de televisión como los cachorros las migajas que dejan sus mayores, se corona con un vídeo electoral que, paren las máquinas, incluye palabras como honradez, corrupción, patria…¡hace política! Un bien tan escaso en esta campaña que ha llamado la atención hasta del Huffington Post, preocupado por la similitud del lema de VOX con el de Donald Trump. ‘Hacer España grande otra vez’.

Tres, dos, uno… comienza la campaña. Pero, entre ustedes y nosotros... no sabemos muy bien para qué. Bastaría con que cada partido dijera con quién pactará y con quién no pactará. Y eso, mucho nos tememos, es lo único que no oiremos en esta recampaña electoral.

El PP ya pasa del PSOE
Rajoy sigue la estrategia que se marcó desde el 20 de diciembre, ningunear al PSOE y centrar su foco en Podemos, a quienes el CIS ya considera sus principales adversarios. En este sentido, el presidente del Gobierno tilda de ''broma'' la socialdemocracia a la que apelan ahora los morados, tras absorber a partidos tan representativos de esta corriente como el PCE. Además, Rajoy ha tratado de desenmascarar el programa de Podemos: "pretende ser sueco pero lo que está encubriendo es la realidad griega".

El jefe del Ejecutivo en funciones ha avisado de que la candidatura de Unidos Podemos representa lo que está ocurriendo en Grecia, como la bajada de las pensiones, subida del IVA al 24 por ciento (el mismo impuesto que él elevó hasta el 21%) y a las pymes al 29.

"Son personas nuevas en política, pero con las ideas más antiguas y que han sido superadas", ha añadido. Rajoy ha insistido en que si los resultados del 26 de junio son similares a los del 20 de diciembre, él seguirá defendiendo una gran coalición, pero ha recalcado que lo que ahora le interesa es lograr esa coalición con los españoles.

Rajoy ha asegurado no tener "ni la más remota idea" de a qué se refirió hace unos días el expresidente José María Aznar cuando se apeló a la necesidad de que todo el mundo esté dispuesto a hacer "sacrificios personales" en favor del acuerdo. Como de costumbre, Mariano no se da por aludido.

Sánchez no quiere hablar de encuestas
Pedro Sánchez ha abierto la veda, no vaya a ser que se deje algún otro voto por no ser el primero en salir. Recién llegado de una entrevista con la revista Mongolia, en la que ha descrito a Iglesias como ''viejo comunista'' y ha denominado a Podemos el partido de ''la hoz y el martillo'', Sánchez ha citado a 700 socialistas en la madrileña plaza Pedro Zerolo (Vázquez de Mella, de toda la vida). Allí, arropado por su mujer como en todos los actos a los que acude, ha llamado a los ''socialista de corazón y a los progresistas'' para "unirse" y acudir a las urnas el 26 de junio, al asegurar que depende de su voto el que haya cambio en España.

Sin haberse repuesto aún de los nefastos resultados que arroja el CIS para su partido –él ya tiene el mérito de haber cosechado los peores-, Sánchez ha pedido "no hablar de las encuestas, ni de los sillones", sino centrar la campaña en las propuestas con las que el PSOE quiere transformar el país como hizo en 1982 y 2004.

Sánchez ha sostenido que la opción "más honesta" para que el cambio salga adelante es la que encarna su partido, y no la política "del miedo y el bloqueo" de Mariano Rajoy, ni la de quienes "quieren romper con todo", en alusión a Podemos.
Morado y naranja nunca combinaron

En la madrileña plaza de la Villa se han dado cita los naranjas. Albert Rivera ha estado acompañado del líder de Ciudadanos en la región, Ignacio Aguado, y de la portavoz del partido en el Ayuntamiento, Begoña Villacís. El presidente de Ciudadanos se ha peguntado "en qué armario" o "bajo qué sofá" del catálogo en el que Podemos ha presentado su programa electoral ha guardado la subida del IRPF o el referéndum de Cataluña.

El candidato naranja centra en esta ocasión sus dardos en Podemos: "en el catálogo de IKEA lo que yo no he visto es en qué armario han guardado la subida del IRPF ni debajo de qué sofá tenemos el referéndum de independencia, es muy bonito pero al final esconden todas las políticas que, cuando uno rasca un poquito, las encuentra", ha criticado Rivera.

El líder de Ciudadanos ha asegurado que no le parece "honesto" intentar "esconderse bajo la piel de socialdemócrata para intentar tapar lo que uno piensa", que en el caso de Podemos, ha dicho, pasa por salir del euro, expropiar empresas, no pagar la deuda, incrementar el gasto público o subir el IRPF "una barbaridad".

Iglesias no se ve con sus perros en Moncloa
En Madrid también se han citado Pablo Iglesias y Alberto Garzón, caras visibles de la campaña de Unidos Podemos. Mientras que Iglesias ha optado por dejar las calles para soltar toda su artillería en los platós de televisión, Garzón ejercerá de altavoz del líder morado por los pueblos de España.

Iglesias ha asegurado que se le hace "extraño" imaginar a sus dos perros en el Palacio de La Moncloa si consigue ser el presidente del Gobierno tras las elecciones del 26 de junio. Ha añadido que entre esas dos opciones para llegar al Palacio de La Moncloa, el PSOE será "el árbitro". Según ha manifestado Iglesias, si su candidatura obtiene más votos que la del candidato socialista, Pedro Sánchez, le llamará la misma noche electoral del 26 de junio para pedirle que se alíe con él para conseguir "un Gobierno progresista", y ha apostillado que si queda por detrás del PSOE en número de papeletas, hará lo mismo.

Aunque ha reconocido que Sánchez y él "no han tenido siempre buenas palabras", ha destacado ahora toca hablar de futuro, lo que les aboca al entendimiento.

VOX, por España
Santiago Abascal, líder de VOX, ha estado en Murcia en el inicio de campaña de VOX. Después de compartir un vídeo electoral que ha tenido una excelente acogida, la joven formación ha reunido a sus simpatizantes en la madrileña plaza de Colón para dar el pistoletazo de salida a la campaña.

El secretario general del partido, Javier Ortega, ha explicado que ‘’VOX se enfrenta a las elecciones con ilusión, decisión y haciendo que la campaña sea una esperanza para todos los que no crean en ningún partido’’. Ortega, además, ha hecho un llamamiento a todos los ciudadanos que ‘’sientan que se pueden hacer las cosas bien, que se puede hacer política con gente honrada’’. Bajo el lema ‘’Hacer a España grande otra vez’’, el partido de Abascal sale a por todas el 26 de junio.

HACER A ESPAÑA GRANDE OTRA VEZ
La prensa de EEUU se hace eco del primer vídeo de campaña de VOX
La edición norteamericana del Huffington Post asegura que el partido de Santiago Abascal ha copiado el lema del líder republicano Donald Trump.

Gaceta.es  www.gaceta.es 10 Junio 2016

El tuit de Santiago Abascal es claro al asegurar que: “¿Copia? Vox no quiere hacer América grande otra vez. Vox quiere ‘Hacer España grande otra vez’ No es lo mismo”. La respuesta está dirigida a la edición norteamericana del digital Huffington Post en el que afirma que “Un partido nacionalista de España copia el lema de campaña de Donald Trump”.

Por parte del partido que preside Abascal, la encargada de responder a estas insinuaciones de plagio ha sido la candidata al Congreso de los Diputados Rocio Monasterio, quien ha señalado que VOX eligió el eslogan “Hacer España grande otra vez” cuando “una encuesta interna nos hizo ver que esta vez entrábamos dentro del Congreso” y fue entonces cuando “decidimos hacer llegar a la gente que mientras el PP continua abandonando los valores y sigue sin liderar este país, sólo VOX puede volver a hacer a España grande otra vez”.

Con respecto a por qué VOX ha utilizado el mismo eslogan que Donald Trump —”Make America Great Again”—, Rocio Monasterio ha respondido: “Nosotros no estamos copiando a Trump porque nosotros no queremos hacer América grande, nosotros aspiramos a hacer a España grande. Y para eso hay que seguir el sentido común con valentía como propone VOX: decir la verdad, hacer cumplir las leyes, proteger nuestras fronteras, fortalecer nuestra defensa nacional, enfrentarse a las fuerzas que quieren destruir nuestra nación, luchar contra quienes quieren acabar con la democracia en España, potenciar la educación de nuestros hijos, inculcar los valores que mejor nos preparan para el mundo, la responsabilidad, el esfuerzo, el servicio a la sociedad, la competencia… ¿Qué hay de malo en querer lo mejor para España?”.

En cualquier caso, desde VOX se muestran satisfechos por el alcance obtenido con la presentación de su lema y el video protagonizado por Santiago Abascal que, incluso, ha llegado a Estados Unidos.

También explican que las redes sociales han hablado mucho del lema y el video, que “no ha dejado indiferente a nadie” y que han recibido más apoyos que críticas, sobre todo en sectores representativos de la derecha española, a los que se dirigen como su electorado objetivo.

Los alumnos catalanes entienden el castellano pero no lo dominan
Según Convivencia Cívica, tienen un nivel mucho más bajo que en el resto de autonomías
E. ARMORA ABC 10 Junio 2016

Los alumnos catalanes comprenden el castellano pero no tienen el mismo nivel de dominio de esta lengua que los estudiantes del resto de comunidades autónomas. Así lo pone de manifiesto un estudio realizado por Convivencia Cívica de Cataluña (CCC), entidad que defiende los derechos de los castellanohablantes en esta comunidad, en base a informes del Ministerio de Educación y de la Generalitat. Según denuncia CCC, del análisis de los datos del estudio puede afirmarse que «los alumnos catalanes muestran carencias relevantes en ortografía, gramática y literatura de lengua española» comparado con sus homólogos de otras comunidades.

Su nivel de dominio superficial del castellano, a nivel de mera comprensión, es, sin embargo, similar al del resto de escolares españoles. La entidad atribuye estos déficits en el conocimiento del idioma al actual sistema de inmersión lingüística, por el que los alumnos solo reciben dos horas semanales de clases en castellano, frente a las 25 horas lectivas en esta lengua que reciben el resto de estudiantes españoles.

«Falsas pruebas»
Convivencia recuerda que «la mera comprensión de un idioma es posible adquirirla fuera de la escuela mientras que el conocimiento más profundo se adquiere fundamentalmente en el aula». CCC acusa también a Cataluña de camuflar en «falsas pruebas» el nivel de castellano en esta Comunidad. Alude, en concreto a los informes PISA o a los exámenes de selectividad. «No es admisible trasmitir a la opinión pública catalana que el nivel de castellano en Cataluña es superior al del resto de España en base a pruebas que se hacen en catalán», denuncia la asociación.

Examen a nivel nacional
En este sentido, reclama que se vuelvan a realizar pruebas de alcance nacional para evaluar el domininio de esta lengua, como las que se realizaron en 2000 y 2003 impulsadas por el Ministerio. Según estas pruebas, solo un 33 por ciento de los alumnos catalanes fueron capaces de realizar un dictado con dos o menos faltas de ortografía. En cuanto al dominio de la literatura en lengua española, solo consiguieron un 35 por ciento de aciertos (preguntas sobre períodos, autores y obras), frente al 79 por ciento de respuestas correctas que lograron sus homólogos del resto de España.

Por qué no pueden subirse impuestos sólo a los ricos

Juan Ramón Rallo www.vozpopuli.com 10 Junio 2016

La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) acaba de publicar un estudio muy interesante sobre la distribución de la carga fiscal entre las familias españolas. El titular más llamativo del informe ha sido el de que los hogares con menor renta pagan el mismo porcentaje de impuestos que los hogares de renta alta.

Y es que, en efecto, las familias con menor renta abonan un 28,21% sobre sus ingresos, mientras que el 1% de familias más ricas, apenas soportan una carga fiscal del 33,10%. En realidad, es necesario matizar que, por un lado, las rentas del primer quintil no están adecuadamente calculadas, ya que incluyen rendimientos negativos (lo cual reduce la base sobre la que se calcula el tipo impositivo, aparentando que éste es mucho mayor de lo que realmente es). A su vez, también hay que aclarar que estos cálculos no incluyen ni las cotizaciones sociales a cargo del empresario (que padecen en última instancia los trabajadores) ni tampoco el Impuesto de Sociedades (que soportan en última instancia los receptores de rentas del capital).

Para muchos, estos datos ilustran que la presión fiscal en España está muy mal repartida y que habría que reequilibrarla, reduciéndosela a las rentas bajas e incrementándosela a las rentas altas. A mi entender, en cambio, lo que ponen de manifiesto estos datos es que Thomas Piketty tenía razón cuando señalaba que:

En el Estado fiscalista moderno, la totalidad de los pagos tributarios se acerca a ser proporcionales a la renta de todos los individuos, especialmente en aquellos países donde esos ingresos fiscales son muy altos. Esto no es sorprendente: es imposible imponer una presión fiscal igual al 50% para así financiar un ambicioso programa de transferencias sociales sin exigirle a todo el mundo que haga una contribución muy importante. La lógica de derechos universales que subyace en el moderno Estado social y fiscalista encaja muy bien con la idea de una tributación proporcional (o muy escasamente progresiva).

O dicho de otra manera, el Estado español no puede recaudar mucho más de lo que recauda ahora sin sablear con mucha mayor saña a todos los ciudadanos, incluidas las rentas bajas.

No se puede sólo con los ricos

En la siguiente tabla, recogemos el tipo impositivo medio soportado por cada tramo de renta, el porcentaje del PIB que “acapara” cada tramo de renta y la recaudación fiscal que cada uno de esos tramos proporciona (en términos de PIB). Por ejemplo, el 1% de contribuyentes con mayor renta de España logra unos ingresos equivalentes al 5,31% del PIB, los cuales son sometidos a un tipo impositivo del 33,1%: y, en consecuencia, el 1% de contribuyentes con mayor renta aportan una recaudación del 1,76% del PIB (el 33,1% del 5,31% del PIB es el 1,76%).

Si sumamos la recaudación de todos los hogares españoles, alcanzaremos una presión fiscal agregada del 26,7%: a esa cifra, es necesario añadirle la recaudación por cotizaciones sociales a cargo de la empresa, por Impuesto sobre Sociedades y otros ingresos patrimoniales del Estado hasta alcanzar los ingresos públicos totales de España (entre el 38-39% del PIB). Por poner estas cifras en perspectiva: el déficit público de España es del 5% del PIB y las socialdemocracias nórdicas —a las que tantos partidos quieren llevarnos— recaudan, al menos, el 50% del PIB.

Así pues, el inmoral juego recaudatorio que voy a plantear a los lectores es el siguiente: ¿cómo recaudar, únicamente castigando a “los ricos”, cinco puntos adicionales de PIB (o 12 puntos de PIB, si quieren emular a los nórdicos) a partir de las distribuciones de renta y de carga fiscal recogidas en la tabla anterior?

Empecemos por lo más fácil: extraer cinco puntos adicionales de PIB para acabar con el déficit sin recortar el gasto. Podemos ha prometido que sólo subirán los impuestos a aquellos que cobren más de 60.000 euros anuales. Eso debería limitar su radio de acción al último decil de la distribución de la renta (centiles 91 a 100). En realidad, empero, el radio de acción debería ser mucho menor, pues el centil 91 empieza con 62.000 euros por familia: es decir, un hogar con dos padres y un hijo, donde cada padre gane 32.000 euros, forma parte del centil 91. Y, en teoría, Podemos ha prometido no cobrarles más impuestos a ese tipo de hogares. Pero da igual; obviemos ese detalle: ¿cómo recaudar cinco puntos más de PIB sólo con los centiles 91 a 100?

De entrada, si aumentamos los impuestos sobre el 1% más rico desde el 33,10% al 50%, apenas se recaudaría un 0,9% más del PIB. Por tanto, nos faltan 4,1 puntos que habría que imputárselos a los centiles 91 a 99. Y para recaudar 4,1 puntos más en esos deciles, habría que llevar su tipo impositivo medio al 47%... sin contar cotizaciones sociales a cargo del empresario. Computando esas cotizaciones, estaríamos hablando de arrebatarles a muchos ciudadanos más del 60% de todo lo que ingresan: algo muy escasamente realista. Pero la aritmética fiscal todavía es más desfavorable para los amigos de la demagogia antirricos.

Primero, porque ese aumento de la tributación debería efectuarse sólo mediante impuestos directos (si aumentaran los indirectos, no sólo los ricos pagarían esta mordida). Los centiles 91 a 99 soportan un tipo impositivo directo del 22,49% (y uno indirecto del 7,43%): si queremos incrementar su aportación tributaria en 17 puntos (hasta llevar la total al 47%), habría que aumentar su tipo impositivo directo desde el 22,49% hasta el 39,5% (en el caso del top 1%, habría que llevarla hasta el 45%). Ahora mismo, el tipo impositivo medio por impuestos directos para alguien que gana 60.000 euros se ubica en torno al 26%-27%, por lo que sería necesario un sablazo fiscal absolutamente disparatado para que las rentas por encima de 60.000 euros pasen a tributar un 39,5%.

Por ejemplo, una persona que ingresa 100.000 euros y paga el 26% de impuestos directos sobre sus primeros 60.000 euros debería tributar al 60% sobre los restantes 40.000 para que su tipo impositivo medio (sobre los 100.000 euros) fuera del 39,5%. Y si quisiéramos que hubiera una cierta progresividad fiscal desde los 60.000 a los 100.000 euros (esto es, que pague mucho más el euro 99.999 que el euro 60.001), los tipos marginales a partir de 80.000 o 90.000 euros deberían ser muy superiores a ese 60%.

Todo lo cual nos lleva al segundo gran problema: ¿alguien puede creer que, estableciendo unos tipos impositivos marginales tan elevados, las bases imponibles no se van a reducir? Fíjense que no estoy preguntando si necesariamente subiendo los impuestos recaudaremos menos: tan sólo estoy constatando que, tras subir los impuestos de una manera tan exagerada, los profesionales de rentas altas dejarán de estar dispuestos a trabajar tantas horas diarias como antes (Montoro se topó justamente con ese problema en 2012). O dicho de otra manera, si queremos aumentar la recaudación un 40% entre las rentas altas, no bastará con subir los impuestos un 40%, sino que habrá que hacerlo mucho más. En tal caso, habría que aumentar los tipos marginales por encima de 60.000 euros muy por encima del 60%: justo la receta para que todo personal cualificado se vaya de España.

Y si recaudar cinco puntos del PIB únicamente a partir de las rentas altas se antoja una misión cuasi imposible, imaginen la imposibilidad de extraer de esas rentas altas los 12 puntos del PIB que necesitamos para equipararnos con los países nórdicos: tendríamos que elevar su tipo impositivo medio hasta el 70% (colocando el tipo marginal a partir de 60.000 euros en niveles muy cercanos al 100%). Huelga señalar que, con tales gravámenes, no recaudaríamos en absoluto las sumas deseadas de dinero, pues los ciudadanos simplemente dejarían de trabajar una vez alcanzado cierto umbral de renta.

En suma, cuando los populistas prometen aumentar los ingresos del Estado —ya sea para revertir los recortes o para multiplicar el Estado de Bienestar— únicamente haciendo pagar “a los ricos” están mintiendo con descaro. No se puede. Por mucho que quieran, no se puede. Si se apuesta por un Estado más grande, todos tendremos que pagar muchos más impuestos: eso es, justamente, lo que sucede en los países nórdicos.

Poligamia: la estadística oculta en Europa
Judith Bergman (*) www.latribunadelpaisvasco.com 10  Junio 2016

Hace unos años, el Partido del Centro de Suecia, uno de los cuatro partidos que formaban entonces la coalición de gobierno, propuso legalizar la poligamia. La idea causó indignación y la propuesta fue retirada. La sección juvenil del partido, sin embargo, se negó a dejarlo pasar: "Creemos que es importante que cada uno decida con cuántas personas se quiere casar", dijo Hanna Wagenius, líder de las Juventudes del Centro, prediciendo que la poligamia sería legal en diez años, cuando su generación entrara en el Parlamento y se asegurara de ello.

Suecia no es el único lugar de Escandinavia donde los jóvenes "idealistas" han defendido la poligamia. En 2012, la sección juvenil del partido danés Radikale Venstre ("La Izquierda Radical"), que entonces formaba parte de la coalición de gobierno en Dinamarca, también propuso que se legalizara la poligamia en Dinamarca. La iniciativa llegó cuatro años después de que un solicitante de asilo iraquí, que había trabajado para el ejército danés en Irak como traductor y que después huyó a Dinamarca, llegara con dos esposas. Como Dinamarca no reconoce la bigamia y él se negó a divorciarse de su segunda esposa, regresó a Irak. "Es inaceptable que seamos tan estrechos de mente en Dinamarca, y que no ayudemos a un hombre que nos ha ayudado a nosotros. Queremos hacer algo al respecto", dijo entonces Ditte Søndergaard, líder de las Juventudes de Radikale Venstre. Sin embargo, la propuesta no tuvo el apoyo de ninguno de los demás partidos políticos.

Por disparatadas que puedan sonar estas propuestas, representan los cambios que están teniendo lugar en Occidente en relación con asuntos éticos fundamentales como la igualdad de género y la voluntad de adaptarse a la ley islámica de la sharia. También son una prueba de una duradera ceguera voluntaria ante los nocivos efectos de la práctica de la poligamia, no solo en términos de coste económico para el Estado, sino también para las mujeres y niñas musulmanas, cuyos derechos afirman defender estos jóvenes políticos.

La poligamia musulmana solo se debate muy rara vez en los medios. Por lo tanto, dicha práctica, pese a su difusión en todo el continente europeo –ampliándose a, entre otros países, Suecia, Dinamarca, Reino Unido, Alemania, Francia y Países Bajos–, sigue pasando muy desapercibida a la opinión pública. Como la práctica es ilegal en todo el continente, y por lo tanto se supone que no existe, no hay estadísticas oficiales de los matrimonios polígamos en ningún lugar de Europa.

Varios países, como Reino Unido, Países Bajos, Suecia y Francia, reconocen no obstante los matrimonios polígamos si se han contraído en el extranjero en determinadas circunstancias, como que la poligamia sea legal en el país donde tuvo lugar el matrimonio. Se calcula que existen hasta 20.000 matrimonios polígamos musulmanes en Gran Bretaña. En Francia, como la poligamia fue legal hasta 1993, el mínimo calculado ya en 2006 era de en torno a 20.000 matrimonios polígamos. En Alemania, se calculó en 2012 que, solo en Berlín, el 30 % de los árabes estaban casados con más de una mujer.

En abril, el profesor sueco Göran Lind dijo que era hora "de ponerse firmes" respecto a la poligamia en Suecia, después de que se revelara que Suecia había reconocido "cientos" de matrimonios polígamos contraídos en el extranjero. El profesor Lind señaló que la poligamia no es compatible con la ley sueca, especialmente con los principios de igualdad para las esposas, la igualdad de todos los seres humanos, y la prohibición de la discriminación por motivo de género, como está tipificado en el Convenio Europeo de Derechos Humanos. Se podrían añadir los principios consagrados en el artículo 16 de la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer de la ONU, que dice:

Los Estados adoptarán todas las medidas adecuadas para eliminar la discriminación contra la mujer en todos los asuntos relacionados con el matrimonio y las relaciones familiares y, en particular, asegurarán, en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres:

a) El mismo derecho a contraer matrimonio.
b) El mismo derecho a elegir libremente cónyuge y contraer matrimonio solo por su libre albedrío y su pleno consentimiento.

Considerando cuánto tiempo han invertido los políticos europeos a convencer a sus electorados de su dedicación a los derechos humanos, resulta bastante peculiar su tácita aceptación de estas flagrantes violaciones de los derechos humanos de las mujeres, consagrados en las convenciones antedichas, como es el caso de la poligamia.

La gran cantidad de matrimonios polígamos atestigua el hecho de que dichos matrimonios también se introdujeron en Europa, en secreto, mediante bodas islámicas oficiadas por imanes. En la mayoría de los países europeos no se exige a los imanes que informen de estos matrimonios a las autoridades. Por lo tanto, a pesar del probable conocimiento de las autoridades, se permite que esta práctica ilegal prospere sin cortapisas. Como el matrimonio islámico no tiene validez jurídica en Europa, se deja a la mujer contrayente legalmente encallada y vulnerable, sin medios –más allá del imán local o el consejo de la sharia– para salir del matrimonio. Incluso si las mujeres pudieran en teoría ir a la policía o presentar denuncias, se arriesgan a recibir palizas, o posiblemente al divorcio. Los refugios para mujeres están "llenos de mujeres musulmanas", como atestigua Ayaan Hirsi Ali, que ha trabajado en ellos.

Los matrimonios musulmanes polígamos están destinados a convertirse en un problema aún mayor tras la crisis de los migrantes.

En estos días, Daham Al Hasán está generando algunos titulares en Dinamarca. Tiene veinte hijos con tres esposas, pero hace dos años huyó él solo de Siria a Dinamarca, y dejó atrás a sus esposas y sus hijos. Hace poco, con las normas danesas sobre reagrupación familiar, una de sus mujeres y ocho de sus hijos se han reunido con él en Dinamarca. Pero Al Hasán quiere que todos sus hijos estén con él, y también sus esposas. Se le ha concedido permiso para que se le unan otros nueve hijos más, pero como en Dinamarca la poligamia es ilegal, no permite que, bajo las mismas normas de reagrupación familiar, se le unan las dos mujeres restantes. Sin embargo, algunos abogados creen que las restantes esposas podrán unirse independientemente a sus hijos en Dinamarca, una vez que estén allí.

El caso ha causado bastante conmoción en Dinamarca, no solo por el extraordinario tamaño de la familia, y por lo que costará al Estado danés solo en subsidios por hijos, sino porque Al Hasán afirma que está demasiado enfermo para trabajar, e incluso para aprender danés. "No solo tengo problemas psicológicos, sino también físicos", dijo a modo de explicación. "Me duelen la espalda y las piernas". Ha admitido que esta "enfermedad psicológica" se debe a que echa de menos a los niños que abandonó voluntariamente. Esto significa que él y su familia viven exclusivamente del dinero de los contribuyentes daneses.

Lo que vale la pena destacar sobre el actual debate es precisamente lo que no se está debatiendo: en concreto, que Al Hasán es un polígamo. Aunque es natural que los políticos y los ciudadanos se sientan invadidos y agraviados por los costes económicos para el Estado danés, también deberían preocuparse igualmente por la práctica de la poligamia. En cambio, no ha habido ni una sola feminista danesa que se haya pronunciado al respecto.

En un documental televisivo,La sharia en Dinamarca, se grabó a varios imanes con cámara oculta que respondieron afirmativamente y sin la menor vacilación a la pregunta de si el marido de una mujer tenía permiso para tener otra mujer contra el deseo de la primera esposa. Lo cierto es que para ellos, a pesar de que viven en un país donde la bigamia y la poligamia están prohibidos, que un hombre tome a una segunda, tercera o cuarta esposa al margen de lo que cualquiera de ellas opine es perfectamente natural.

Un estudio cualitativo sobre las mujeres en Dinamarca de 2009, llevado a cabo por Tina Magaard para el Ministerio de Bienestar danés, documentaba la práctica de la poligamia entre los musulmanes daneses. Una mujer turca le dijo a los entrevistadores:

Hay cada vez más mujeres que se casan con un hombre que ya está casado. Se casan mediante un imán, porque creen que serán más aceptadas. Al parecer, no tienen alternativa. Si se divorcian o viven por su cuenta, son condenadas al ostracismo. Muchas preferirían vivir una vida donde puedan tener una identidad, y pertenecer así a algún sitio y ser después aceptadas. Y es triste que eso suceda en Dinamarca. Creo que si tuviésemos las cifras, lo cual es muy difícil, serían probablemente mucho más altas de lo que pensamos.

Otra mujer, una musulmana conversa, dijo:
Esto [la poligamia] es algo que he visto muchas veces, hubo una época en que se puso de moda. Creo que fue hace cinco o seis años, era una locura, y creo que en todas las segundas parejas que he conocido, el hombre se había buscado una esposa más. Pero después, al cabo de un año o así, se arrepentía o se divorciaba de la primera mujer. En realidad, creo que en mi círculo de amigos había unas doce parejas donde el marido se había casado con otra mujer más.

En un documental alemán de 2013, los periodistas descubrieron que los hombres musulmanes utilizaban la poligamia como medio para defraudar y obtener más prestaciones sociales. La táctica era que sus esposas dijeran al Centro de Empleo que eran solteras y que no conocían al padre de sus hijos. El truco funciona porque Alemania, como cualquier otro país europeo, no tiene forma de comprobar la existencia de un matrimonio islámico, sobre todo porque la ley alemana no obliga a las mujeres a informar a las autoridades de su estado civil.

En el documental, los periodistas le preguntaban a la portavoz de la Agencia Federal de Empleo –supervisora de las agencias de empleo locales responsables de pagar las prestaciones sociales– si la Agencia Federal de Empleo era consciente de muchos de esos ejemplos de fraude. Respondió que eran conscientes de la poligamia y del consiguiente fraude, e incluso citó los lugares donde estaba más extendido: en Alemania Occidental, por ejemplo en Berlín, y en Colonia y Frankfurt. El periodista le preguntó después por qué no se había hecho nada al respecto. "Creo que estas diferencias culturales son muy delicadas, y somos un país muy tolerante", dijo la mujer. Cuando se le preguntó si la Agencia Federal de Empleo estaba siendo tal vez demasiado tolerante, dijo que ella misma se estaba preguntando cómo iba a acabar todo esto.

La mujer dijo después que la creación de un registro central de matrimonios islámicos sería muy útil y conveniente, ya que permitiría investigar las denuncias de fraude, pero que eso es un asunto para los políticos.

"¿Cómo acabará todo?". No muy bien.

(*) Artículo publicado inicialmente en la web del Gatestone Institute. Traducción elmedio.com


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El Gobierno de Rajoy ha repartido más de 45.000 millones a la Generalitat desde 2012
Cataluña recibirá del Estado más de 8.800 millones de euros en liquidez este año
Javier Tahiri ABC 10 Junio 2016

El Gobierno ha aprobado inyectar en unas semanas más de 8.800 millones a las comunidades autónomas. Este pellizco llegará por los 3.443 millones del tercer tramo trimestral del Fondo de Financiación –para Canarias y Galicia, regiones saneadas con préstamos a tipo cero–, y del Fondo de Liquidez Autonómico –para las comunidades incumplidoras, es decir, Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Cataluña, Comunidad Valenciana, Asturias, Baleares, Cantabria, Madrid, Murcia y La Rioja, a un tipo del 0,8%–. A ellos se les suma los fondos sobrantes del FLA, otros 5.372 millones.

Desde 2012, el Ejecutivo ha bombeado unos 150.000 millones de euros a comunidades autónomas para garantizar su financiación, el pago a proveedores y la prestación de servicios básicos. En esta cifra se incluyen los más de 25.000 millones que el Gobierno prevé para este año, de los que ya ha transferido la mayor parte. El Ejecutivo de Rajoy aprobó estos mecanismos de liquidez en 2012 cuando muchas comunidades tenían los mercados cerrados y pagaban intereses que superaban el 10% por financiarse.

Desde entonces, la Generalitat ha sido el gobierno regional más beneficiado por los préstamos de Hacienda. Cataluña ha recibido más de 45.000 millones de euros en varios pagos. Este año recibirá 8.885 millones al sumar el FLA previsto y el remanente del mismo, que supondrán casi un 30% de la financiación para todas las autonomías.

Las siguientes comunidades más beneficiadas por la liquidez del Estado son Comunidad Valenciana -que recibirá 2.078 millones en unas semanas- y Andalucía -751 millones-. Hacienda debe convocar, previsiblemente en julio, un Consejo de Política Fiscal y Financiera para aprobar los planes económicos regionales, la liquidación del sistema de financiación de 2014 y los nuevos objetivos de déficit regionales, aunque para esto necesitará el visto bueno del Congreso. Ante el paréntesis político abierto, el proceso está en el aire.

Junto a esta financiación privilegiada, Cataluña tenía un régimen más duro que las demás autonomías. El Ministerio controlaba en su caso que no destinara fondos del Estado a la causa independentista, por lo que los interventores debían informar mes a mes de la ejecución de sus cuentas. Un control que la Generalitat ha cumplido satisfactoriamente.

reprochan a Colau su 'falta de apoyo'
Los comerciantes de Gràcia viven atemorizados con los okupas
El PPC insta al Govern a presentarse como acusación particular para defender a Mossos, vecinos y comerciantes. “La paz ni se subasta ni se negocia con los violentos”, le recuerda, y pide a la podemita que deje de ceder al chantaje de los antisistema.
R. Moreno  www.gaceta.es 10 Junio 2016

Catorce asociaciones de vecinos y comerciantes han denunciado ante el Ayuntamiento de Barcelona que tienen "miedo" de los okupas del 'Banc Expropiat'.

“Estamos atemorizados y con miedo (…) queremos paz y seguridad en el barrio y poder volver a trabajar y hacer vida normal". Así se lo han hecho saber a la alcaldesa de Barcelona, la podemita Ada Colau, mediante una carta, en la que le afean la falta de "apoyo institucional”.

Le transmiten que "debe ser el Ayuntamiento y no los vecinos los que solucionen el conflicto", y le exigen de forma urgente “que busque una solución definitiva que recoja el posicionamiento mayoritario de los vecinos, entidades y establecimientos comerciales y de servicios del barrio del Gràcia".

“Estamos resistiendo esta desgraciada situación sin ningún apoyo institucional claro por parte del Ayuntamiento, sin ser responsables de los hechos y teniendo que velar por la seguridad de los vecinos y de las pocas personas que todavía se atreven a visitar el área más afectada", aseveran los firmantes, que representan a 553 entidades y establecimientos comerciales.

Expresan su solidaridad y apoyo a vecinos, entidades y establecimientos comerciales y de servicios afectados por la inseguridad, los daños y las pérdidas que se han ocasionado y “todavía se están ocasionando”. A esta carta se suma otra de los comerciantes del mercado de la Abaceria, situado frente al local reivindicado por los okupas, que han pedido a la alcaldesa una reunión.

Los okupas anuncian una tregua de las protestas
Estos gritos de auxilio no han recibido respuesta por parte de Ada Colau, pero el colectivo de okupas del Banco Expropiado ha anunciado que no convocarán más manifestaciones en el barrio para no perjudicar a los comerciantes, aunque ha dejado claro que no renuncia a su objetivo, que es reocupar el local, donde el propietario ha reforzado su blindaje con más planchas de hierro.

El anuncio de esta tregua ha supuesto un soplo de aire fresco para el barrio. “Nos alegra muchísimo que lo okupas del banco hayan hecho esta declaración diciendo que se acababan las manifestaciones y que, en principio, apuestan por la paz en el barrio”, ha manifestado a GACETA.ES Jeroni Magrans, portavoz del mercado de la Abaceria, que se ha mostrado confiado en recibir respuesta por parte de Ada Colau.

Por su parte, Alberto Fernández, líder del PP en Barcelona, se ha reunido este jueves con comerciantes de Gràcia para conocer de primera mano sus propuestas y preocupaciones sobre el comercio y los problemas del vandalismo ‘okupa’.

Para el ‘popular’, “en Gràcia es muy necesario que el ayuntamiento deje de ceder al chantaje de los okupas y trabaje para los vecinos y comerciantes del barrio”. Asimismo, ha reclamado a la alcaldesa que “levante el veto” a la reforma del mercado de la Abaceria Central de Gràcia.

“La paz ni se subasta ni se negocia con los violentos”
Además, el diputado del PPC Alberto Villagrasa ha exigido este jueves al conseller de Interior, Jordi Jané, en la sesión de control al Govern, que “no baje la guardia ante los chantajistas de la paz en las calles de Cataluña”. Además, le ha pedido que la Generalitat se persone como acusación particular para defender a Mossos de Esquadra, a los vecinos y comerciantes del barrio.

“Solicitamos que sigan actuando con la firmeza de la fuerza democrática que les da la ley”, ha destacado Villagrasa, al tiempo que ha manifestado que “la paz ni se subasta ni se negocia con los violentos”. “Espero que sigan con las investigaciones necesarias para proceder a las detenciones que se tengan que realizar por los hechos de violencia callejera”, ha señalado.

También le ha mostrado el apoyo de su partido a la “actuación proporcionada de los Mossos de Esquadra”. “Fue proporcionada a la agresividad y violencia de los terroristas urbanos que han roto la paz de los vecinos de Gracia”, ha defendido el ‘popular’, que ha recordado que “esta violencia ha generado más de 30 Mossos de Esquadra heridos por parte de unos sinvergüenzas que son auténticos terroristas callejeros, que actúan igual que la kale borroka del País Vasco y esperamos que se les juzgue”.

“Lo que ha ocurrido en Gracia no se puede consentir en democracia, son actitudes fascistas próximas al marxismo más extremo y es incompatible con democracia”, ha afirmado. En este sentido, ha apuntado que “aquellos que lo intenten justificar tendrían que revisar su concepto de pluralidad, libertad y qué es ser demócrata”.


 


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