AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 15 Junio  2016

Lo que callan los candidatos
José García Domínguez Libertad Digital 15 Junio 2016

En la tertulia entre los candidatos, ninguno dedicó siquiera un segundo a hablar de la política monetaria del BCE

En la tertulia (llamarlo debate constituiría una falta de respeto al Diccionario) entre los candidatos, ninguno dedicó siquiera un segundo a hablar de la política monetaria del BCE. Olvido que no tendría mayor importancia si no fuera por el pequeño detalle de que eso, la política monetaria del BCE, va a condicionar que todo cuanto prometieron ante las cámaras, absolutamente todo, resulte susceptible de poder llevarse a cabo o no. De ahí lo muy imperdonable de que a estas alturas del fin de la soberanía nacional nuestras elites políticas, e igual a diestra que a siniestra, continúen imbuidas de ese catetismo tan castizo. Y es que Pedro, Pablo, Albert y don Mariano pueden prometer la luna de Valencia a sus respectivas parroquias, pero si Draghi sube un punto, únicamente un miserable punto, los tipos de interés, sus particulares cuentos de la lechera se vendrán abajo como un castillo de naipes. Aunque ninguno de los cuatro pretendientes da señales de haber acusado recibo del asunto, ocurre que el Reino de España, ese mismo que pretenden dirigir dentro de un mes, se financia ahora mismo a un tipo de interés medio del 3% (el 2,99%, para ser precisos). Poca cosa si no fuera por otro pequeño detalle, a saber, que estamos endeudados por un volumen equivalente al 100% del PIB. Dicho de otro modo, debemos un monto igual al precio de todo lo que se produce en España durante 365 días seguidos.

Así las cosas, aumentar esa tasa un punto, un miserable punto, implicaría que, solo en concepto de intereses, la cantidad anual a reembolsar a nuestros acreedores aumentaría en 10.000 millones de euros. Y, tal como está el patio, un quebranto súbito de 10.000 millones de euros en el Presupuesto podría acabar en una variante corregida y aumentada del motín de Esquilache. Los cuatro pretendientes han aprendido, la otra noche lo demostraron, esa vieja técnica truculenta con la que algunos periodistas tratan de impresionar a las audiencias incautas: enumerar a toda prisa interminables ristras de cifras económicas y datos inconexos, guarismos y más guarismos sin ninguna relación entre sí, regurgitados al azar, sin ton ni son. El invariable resultado, como no podría resultar de otro modo, es siempre la empanada mental. Y sin embargo, la gran partida que se está jugando en este instante en Europa resulta susceptible de ser expuesta en términos sencillos. Es algo tan simple como que los tipos de interés próximos a cero perjudican, y mucho, a los ahorradores alemanes.Y los ahorradores alemanes, que son muchos y viejos, acabarán castigando a Merkel en las urnas si no decide hacer algo al respecto. Y hacerlo ya.

Añádase que si los camareros no pueden vivir únicamente de las propinas, los bancos tampoco. Pretender que el sistema financiero, esa inmensa y costosísima máquina, va a mantenerse en pie solo a base de cobrar comisiones a sus clientes es no querer ver la realidad. Con estos tipos de interés liliputienses, la banca está abocada a la quiebra a medio plazo. Es imposible levantar la cuenta de resultados de una entidad financiera cuando el dinero no vale nada, por entero imposible. Por todo eso, la presión sobre el BCE de Alemania para que suba los tipos va a hacerse cada vez más intensa; tan intensa que resulta difícil imaginar que este entorno de intereses minúsculos se pueda alargar por mucho más tiempo. Más pronto que tarde, Draghi se verá obligado a ceder. Y cuando eso ocurra, los cuatro cántaros de nuestras cuatro animosas lecheras se romperán en el acto y al estruendoso modo. Bien, pues ni una palabra al respecto en la tertulia. Ni una.

Pactar el Gobierno
Mikel Buesa Libertad Digital 15 Junio 2016

Después de tantos meses de interinidad, y arrancada ya una campaña electoral de repuesto, la única incógnita que merece la pena comentar es la que se refiere a los futuros pactos para formar Gobierno. Y ello no porque tal asunto preocupe mucho a los españoles, pues no olvidemos que, según el CIS, apenas uno de cada cinco se encuentra interesado en el tema, sino porque algo habrá que hacer para corregir el deterioro institucional que está experimentando el país en frentes tan variados como el de su sistema de partidos políticos –conectado estrechamente con su sistema electoral–, la corrupción, el respeto a las libertades públicas –singularmente en lo que atañe a la libertad religiosa y, en conexión con ella, a la de enseñanza–, o los de carácter territorial –que se extienden como una plaga con los nacionalismos populistas y que amenazan con desequilibrar definitivamente la economía del sector público, además de intentar desmembrar el país.

El caso es que esa incógnita sigue como estaba antes de que se convocaran las elecciones, pues ninguno de los partidos ni sus candidatos se han prestado a despejarla, salvo Podemos, que aspira a tener como segundón al PSOE. Ayer se celebró el esperado debate a cuatro, con toda su parafernalia televisiva, su campaña promocional y su suspense, para dejarnos igual que estábamos. Cierto es que observamos cómo Mariano Rajoy eludía habilidosamente la quema, vimos a un Pedro Sánchez desubicado y empequeñecido, contemplamos a un Pablo Iglesias elusivo de revoluciones y desplegado hacia la parroquia izquierdista, y descubrimos a un Albert Rivera agresivo con los populistas y severo con la derecha, mientras lanzaba la red de pesca en el mar del centro. Pero nada de ello sirvió para entrever siquiera mínimamente lo que nos espera en materia de Gobierno para después de las elecciones.

Más aún, de lo que vemos y escuchamos no se desprende que los dirigentes de nuestros partidos políticos hayan aprendido nada de la experiencia reciente. Una experiencia que señala que el electorado se ha fragmentado y ha descubierto que, a pesar del sistema electoral, puede tener voz; que indica la ineludible necesidad de los acuerdos postelectorales para dar salida a la gobernación; y que revaloriza el carácter parlamentario de nuestro sistema político. Es precisamente este carácter el que contrasta con el impulso presidencialista que, desde hace años, pretenden dar todos los partidos políticos a las elecciones generales. Todos sabemos que los españoles no elegimos al presidente del Gobierno; y sin embargo parece como si lo que se dirimiera fuera sólo eso, la presidencia, y como si en ella estuviera resuelto el problema de la gobernación del país. Muchos años de mayorías absolutas, o de sucedáneos de éstas cuando la única condición era no molestar a los nacionalistas, han deshabituado a los partidos del juego de la formación de consensos y dejado las habilidades negociadoras fuera de las practicadas por los políticos. Pero ahora son tales habilidades el requisito fundamental para dar salida al país.

Ahora, de lo que se trata es de pactar el Gobierno de manera que cuente con el respaldo político suficiente como para sacar adelante la legislatura. Pactar un Gobierno no es sólo proveer la investidura de un presidente; es, por una parte, concertar una agenda de problemas y un programa de actuaciones para resolverlos y, por otra, repartir el poder concretado en los centenares de puestos que es necesario cubrir para controlar el Estado. Ambos elementos resultan imprescindibles y eludirlos, como ocurrió con el tándem Sánchez-Rivera en la reciente legislatura fallida, es conducir el proyecto al fracaso, porque el primero no es un mero catálogo de medidas, sino más bien una visión compartida de la sociedad y sus necesidades de desarrollo, y el segundo determina el compromiso de cada partido participante con la gobernación del país.

En esta España que nos ha tocado vivir, parece que algunos partidos políticos son incapaces de comprender la situación creada por los electores y de comprometerse para resolverla. Son los que definen su política en términos simples de oposición a los otros –como Sánchez cuando concreta su programa en un catálogo de derogaciones– o los que tienen miedo al ejercicio del poder –como Rivera cuando elude lo que él suele denominar el reparto de sillones–. Lo cierto es que, de momento, entre los cuatro partidos principales, sólo dos parecen tener clara la cuestión: el PP, por un lado, que sin embargo no se ha desprendido de su pachorra conservadora, y Podemos, por otro, que aspira a un cambio revolucionario. Entre la pachorra y la revolución está el juego. Esperemos que los que salgan elegidos en las urnas sean capaces de aligerar la primera para entrar en una etapa reformista de la política que nos permita evitar la segunda.

Debate a cuatro: entre el hastío y la desesperación
La razón no brilló en un debate sin orden ni concierto, por momentos absurdo, casi cómico, donde todos los candidatos terminaron desorientados, perdidos en la inmensidad del plató.
Javier Benegas www.vozpopuli.com 15 Junio 2016

Dos sentimientos radicalmente distintos habrán de confluir, por fuerza, este 26 de junio para poner punto y final a la incertidumbre. El hastío del ciudadano común, tras medio año ininterrumpido de soterrada campaña electoral. Y la desesperación de los partidos, que se juegan el ser o no ser de sus particulares intereses. Para la gran mayoría, la política es básicamente impostura, para qué nos vamos a engañar. Los programas electorales casi nadie los lee, por el esfuerzo que supone discriminar tanta información pero, también, por la falta de credibilidad que, no sin razón, se les otorga. Estando así las cosas, el único debate en el que comparecían juntos Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera podría haber servido para empezar a poner punto y final al hastío y la desesperación. Después de todo, los debates televisivos no sólo sirven para reforzar el voto; también pueden cambiar su sentido, incluso animar a votar a quien no pensaba ejercitar este derecho. Pero para ello son necesarias ciertas dosis de talento y arrojo.

Lamentablemente, no hubo tales ingredientes. Muy al contrario, nada más empezar, el debate encalló en un pésimo guión carente de jerarquía y orden lógico. Y rápidamente derivó hacia la exaltación de la política arbitrista que, en el mejor de los casos, tendría alguna justificación en un país boyante y pagado de sí mismo, aburrido de la excelencia democrática y la normalidad institucional, dispuesto a entretenerse comprobando la veracidad de los datos desglosados. Y ese no es el caso, por más que duela reconocerlo y esté prohibido decirlo. Sin embargo, hubo en todo momento un extraño halo de normalidad, aderezada, eso sí, de polarización. Letanía de cifras y porcentajes, soluciones y propuestas, lugares comunes, medias verdades y mentiras a medias, todo entreverado. Un progresismo a granel al que, sin excepción, se plegaron los contendientes de principio a fin. El paroxismo de la corrección politica... y del aburrimiento.

Así transcurrieron los minutos, con el gasto social, la política fiscal, la sanidad universal, los autónomos, la violencia de género y, por supuesto, la educación. Incluso los moderadores parecieron caer en la depresión. Al final, llegó la corrupción. Pablo Iglesias despertó. Recordó que la nueva política era él; y también, la regeneración. Pero no estuvo ni mucho menos fino. Sánchez, alias el convidado de piedra, quiso aprovechar ese vacío para ajustar cuentas con el PP. Pero Rajoy, mucho más vivo, rehusó caer en la trampa de retratar al PP y al PSOE como paradigmas del latrocinio. Fueron quizá los mejores momentos del debate y, también, los únicos aprovechables de un Rivera que colocó a Rajoy frente al espejo de la corrupción, casi pidiéndole perdón, para después enfilar a Iglesias con muchos menos miramientos.

Pero ahí terminó la algarabía. No hubo más. Al final, todos volvieron al guión y, también, a sus limitaciones, que no son pocas. El voluntarioso Rajoy ratificó por enésima vez que es un político fuera por completo de su tiempo; Sánchez, que en realidad nunca tuvo un tiempo propio; Rivera, que el suyo no termina de llegar; e Iglesias, que su discurso suena a viejo. No hubo ganador. Si acaso, la inquietante sensación de que Iglesias y Rivera han envejecido prematuramente.


Dijo Adenauer que, en política, lo importante no es tener razón sino que te la den. Y estaba en lo cierto. La razón no brilló en un debate sin orden ni concierto, por momentos absurdo, casi cómico, donde todos los candidatos terminaron desorientados, perdidos en la inmensidad de un plató descomunal para tan poca mercancía, ahogados en la inconsistencia y en una polarización que, por momentos, pareció de cartón piedra. Sólo los votantes más incondicionales les darán o quitarán la razón. El resto, seguirá en el hastío.

Tal vez estos sean los políticos y la política que merecemos, como muchos no se cansan de repetir, o quizá la sombra del régimen del 78 es demasiado alargada y hace falta que transcurran los años para escapar de ella. Sea como fuere, con estos bueyes hay que arar el 26J. Ánimo, ya falta menos.

Abascal, sobre el 'popular':
'Rajoy se dedica a atemorizar tras demostrar su incapacidad'
El candidato de VOX al 26J analiza en GACETA.ES las declaraciones de los candidatos en el debate y desgrana las propuestas de su formación sobre los temas tratados.
Gaceta.es 15 Junio 2016

Santiago Abascal, candidato de VOX al 26-J, destaca en primer lugar que “a los únicos que beneficiaba este debate era al PP y a Podemos, porque tanto a Mariano Rajoy como a Pablo Iglesias les conviene un panorama polarizado”.

Además, indica que hay un intento deliberado del PP de atemorizar a su electorado. En este sentido, subraya que presentarse ofreciendo únicamente el miedo a Podemos, después de no cumplir su programa, no dista de la actitud de la mafia siciliana. Critica que “tras colocar a Podemos en las televisiones ahora nos dice que debemos evitar que llegue al poder” y tacha la actitud del PP de “deleznable”.

De Albert Rivera y los resultados que podría obtener, comenta que la formación naranja captó en las pasadas elecciones el voto de centro-derecha y se lo entregó a Pedro Sánchez. Una situación que ha provocado, según encuestas internas de VOX, un traslado de votos conservadores, que pensaron que Ciudadanos era la opción “útil”, al partido de Santiago Abascal.

Sobre la mención que han hecho los cuatro candidatos a los atentados de Orlando lamenta “que nadie haya hecho referencia a que son atentados de carácter islamista y que ni uno solo de los intervinientes haya tenido el valor de llamar a las cosas por su nombre”.

“Se han escondido en cuestiones como la violencia homófoba y el respaldo al colectivo LGTB. No han tenido el valor ni el coraje de acusar al islamismo de estos atentados que ha inspirado en la propia mezquita de Orlando”, lamenta Abascal.

Además, el candidato de VOX recuerda que un imán decía hace unos días en esta misma mezquita que los homosexuales merecían morir y que ningún representante en España hizo ninguna una crítica al respecto.

En relación a las propuestas económicas, dice que “lo que han conseguido los candidatos es marear a los españoles con una cantidad ingente de datos y convertir el debate en una auténtica sopa de letras”.

También le parece indignante que ninguno haya comentado propuestas para atacar el gasto político. Considera que “no tienen el valor de atacar al Estado ruinoso de las autonomías”.

Asimismo, Abascal denuncia la complacencia de Rivera con Europa en lo que a medidas económicas se refiere, y sobre las propuestas populistas de Podemos, expresa que “Pablo Iglesias sólo conseguirá hundir la economía con esos impuestos comunistas que quiere traer a nuestro país”.

Del bloque sobre corrupción y regeneración política, el líder de VOX recalca que “hemos asistido a un debate en el que Rajoy, Rivera, Sánchez e Iglesias han demostrado que el honor de todos ellos y de sus partidos vale más que el honor de todos los españoles”.

“Se han enfadado cuando hacían acusaciones de corrupción. Ahora bien, cuando han hablado del separatismo todos han bajado el tono. ¿Es que acaso no debemos defender el honor de todos los españoles?”, critica Abascal, que no da crédito a que Mariano Rajoy haya dicho que va a mantener la unidad de España pero no diga cómo, porque no aplica la ley, ni el artículo 155.

Por último, Santiago Abascal lanza un mensaje al líder del PP:
“Hace cuatro años los españoles te dimos 186 escaños que convertiste en inútiles y en las últimas elecciones te dieron 123 que también han sido inútiles. Los 130 que puede que tengas el próximo 26J seguirán siendo igualmente inútiles porque sólo ofreces el miedo a tus electores después de haber demostrado tu incapacidad. Sólo si hay un puñado de escaños de VOX tal vez puedas disponer de nuestro apoyo si estás dispuesto a desmontar el Estado ruinoso de las autonomías, defender la unidad de España, derogar la ley de memoria histórica, defender la vida, combatir el fundamentalismo islámico y en definitiva hacer a España grande otra vez”.

Santiago Abascal también dedica unas palabras al líder de Ciudadanos, al que dice: “Quién te ha visto y quién te ve. Te has reunido con Puigdemont, has aceptado la imposición del catalán y ahora quieres que la capital de España sea Bruselas”.

El 'cenizo' oficial de la prensa inglesa da su veredicto: adiós UE, hola Brexit
El diagnóstico que realiza del estado actual del proyecto comunitario es de un realismo demoledor y debiera ser impreso y circulado entre los prebostes regionales y nacionales
S. McCoy El Confidencial 15 Junio 2016

Han sido muchas las voces que se han alzado en los últimos días a favor de la salida de Reino Unido de la Unión Europea.

Me van a permitir que les destaque una en particular: la de Ambrose Evans-Pritchard, el cenizo oficial de la prensa inglesa, autor en el que un servidor encontraba consuelo cuando era acusado de pesimismo en esta España nuestra. Imagínense.

Lo pongo de manera diferenciada encima de la mesa de esta columna por el peso específico que su opinión tiene sobre la comunidad financiera de la City y, sobre todo, por lo sorprendente, por inesperada, de su decisión, que anunció en 'The Telegraph' el pasado lunes, al menos para mí:

"With sadness and tortured by doubts, I will cast my vote as an ordinary citizen for withdrawal from the European Union", esto es: "Torturado por las dudas y con enorme tristeza, anuncio que depositaré mi voto a favor del Brexit".

A AEP, como se le conoce habitualmente, no se le escapan las consecuencias que a corto plazo tendría para su territorio la ruptura con los socios comunitarios ("let there be no illusion about the trauma of it" es su siguiente frase, que desarrolla en la parte final del 'post'). Sin embargo, hace suyos los argumentos del mal menor y de las ventajas de una retirada a tiempo, toda vez que, en su opinión, y tal como McCoy también ha señalado tantas veces, la última de ellas el día 9 de este mes, la UE es, llegados a este punto, un proyecto fallido con pocos visos de reconducción.

Y más que lo va a ser.
El último que apague la luz.

El diagnóstico que realiza del estado actual del proyecto comunitario es de un realismo demoledor y debiera ser impreso y circulado entre los prebostes regionales y nacionales para ver si, de una vez por todas, comprenden la situación real en la que se encuentra y toman alguna medida correctora que no encuentre su origen en las sucesivas crisis de identidad o financieras de los Estados miembros.

Primero se despacha con el modo en que se gobierna Europa ("por un Consejo que no es elegido por los ciudadanos y que se comporta más como los curas en el siglo XIII que como una Administración moderna"), sigue con el deprimente estatus actual de la integración económica ("seis años después del inicio de la crisis, no hay señal alguna de una posible unión fiscal, y la unión bancaria tiene el enemigo en casa, Alemania"), cuestiona su legitimidad popular ("la UE, inútil para presentar algo atractivo a nivel supranacional, chupa carisma local y no lo reemplaza sino que lo destruye: así es como mueren las democracias"), censura la falta de realismo de sus dirigentes ("incapaces de comprender que la ciudadanía no comparte su euroentusiasmo") y critica su falta de reacción en la llamada Gran Recesión ("que ha conducido a la deflación y la histéresis -sobre la que escribimos también hace bien poco-, lo que provocará, si nada lo remedia, otra década perdida"), entre otras muchas perlas.

Un repasito en toda regla.
Puede que la unión monetaria se termine rompiendo, de crisis en crisis hasta su desintegración total, o puede que su declive sea paulatino. Puede que el origen de todo se encuentre en el Tratado de Lisboa, aprobado en 2007 como una suerte de Constitución que ya había sido rechazada por algunas naciones emblemáticas en 2004, o en la entrada de 13 nuevos países desde 2004, especialmente de Europa del Este, lo que dificulta avanzar hacia la unión política. Para AEP da igual el principio y el final. La realidad es la que es: la "sensación de equilibrio inestable, de fricción permanente, como caminar con una piedra en el zapato" de Reino Unido -y de muchos otros Estados miembros- no tiene sentido, ya que separa y no une.

Debe concluir, por tanto, antes de que sea demasiado tarde.

Él da el primer paso.
Y su peso específico no es, ni mucho menos, desdeñable.

Sobre comunismo socialismo capitalismo y los idiotas de siempre
Antonio García Fuentes  Periodista Digital 15 Junio 2016

En uno de los foros donde cuelgo mis artículos surge el siguiente diálogo: Sobre mi artículo: “Es duro durísimo tener que pedir para poder comer”.

Mensaje por Liria_azaila Jue Jun 09, 2016:
“Demagogia pura y dura y de la barata. ¿Qué gobierno progresista conoce usted que haya gobernado en España? Las verdaderas izquierdas no quieren atender a los pobres, si no eliminar la pobreza. Es la diferencia entre caridad y fraternidad. "Si no estáis prevenidos ante los Medios de Comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido" Malcom X. (Responde otro visitante diciendo lo que sigue: Isidoro » Jue Jun 09, 2016. “A las verdaderas izquierdas, estimada Liria, le interesa mantener un importante número de pobres que, por aquello de la lucha de clases, siempre les vote para salir de la pobreza. ¿Convertirlos en gente con poder adquisitivo? ¡Imposible! Entonces votarían todos al PP. Dicen los clásicos de la izquierda que Felipe González se pasó mejorando la situación de los pobres. Tan bien lo hizo que decidieron votar nada menos que a José Mª Aznar, incluso con mayoría absoluta en el año 2000, personaje que por cierto creó el fondo de reserva de las pensiones, posiblemente previendo que a continuación llegaría un tal Zapatero, que a la postre no garantizó nada a los más menesterosos, sino que creó la mayor bolsa de parados de España. Recordemos que Aznar cogió al país en 1996 con un 23% de paro y lo dejó en un 11% cuando se fue en 2004.

Entra otro opinante y dice: “Poco a poco estas superando en chorradas al filósofo con caletre que, por supuesto, hay que darle a comer a parte. Déjate de simplezas, tópicos y demás pajas mentales que en tus ambientes pueden ser ocurrentes pero para algunos lo que demuestra es una falta de argumentos y ideas para debatir que asustan por tanto apuesta por respuestas de más contenido intelectual porque si no formarás parte de este grupo de frikis que pululan por el foro sin rumbo y desnortado”.

Respondiendo a estos “gentiles y muy educados contrincantes” les digo:
“A estos infelices ignorantes para callarlos, no hay más que decirles, cómo está Corea del Norte y la del Sur; Cuba o Puerto Rico, Siria o Jordania y finalmente como acabó Rusia... ahora siguen teniendo un zar, han recuperado la bandera zarista (La que abolieron cuando se impuso la de la hoz y el martillo) y allí siguen imperando "los señores de vidas y haciendas y la iglesia ortodoxa”... de Venezuela mejor ni hablar, por no tener no tienen ni papel higiénico... díganme estos idiotas donde entró el progresismo del que tanto cacarean... No es que yo esté a favor del capitalismo salvaje, que por cierto hoy no está en Occidente, sino EN LA COMUNISTA CHINA... AQUÍ AUNQUE VAMOS MUY MAL, aún se come y vas a una consulta médica estatal y te atienden y si lo necesitas te hospitalizan y tratan de curarte y todo GRATUITAMENTE... ¿qué se puede mejorar? ¡Claro que sí! Pero que lo mejoren socialistas y comunistas; vean la historia y analicen sin partidismo alguno, que es como yo lo hago y encontrarán iguales respuestas, salvo que estén tan sumergidos en los partidos de panza y bolsillo, que les cieguen el entendimiento”.

Aunque analizando a fondo, en “lo de panza y bolsillo” lo practican todos los políticos de todo el mundo y sálvese el que pueda; puesto que legislan siempre a favor de la casta, que ya es internacional; desvalijan las riquezas nacionales y se llevan el dinero para situarlo en otros países donde lo depositan para no pagar impuestos; creando igualmente multinacionales para enmascarar tan sucios negocios, que para qué decir más. Es por lo que en la actualidad la corrupción internacional es de tal envergadura que imagino es imposible saber todos los entresijos y los cruzados intereses, entre los que en los foros internacionales pueden entenderse como enemigos… “Pero el dinero y mucho más en grandes cantidades, no tiene enemigos, sino socios más o menos avenidos pero ya se sabe que… “lobo no come lobo ni tampoco se muerden, simplemente se reparten lo que sea y todos tan amigos, a las grandes cenas o conmemoraciones para que parezca que hacen algo útil para el resto de la humanidad”, que dominada; simplemente pagamos lo que nos imponen”.

Así es que ojo a ver que sale de las urnas a que nos llaman a votar el 26 de este mes.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

Últimas tardes con Inglaterra
David Jiménez Torres Libertad Digital 12

Estoy convencido de que el próximo día 23 los británicos optarán por abandonar la UE.

"La noche del 23 de junio de 1956, verbena de San Juan, el llamado Pijoaparte surgió de las sombras de su barrio vestido con un flamante traje de verano color canela". Así comienza Últimas tardes con Teresa, aquella novela con la que Juan Marsé sentaba cátedra acerca de Cataluña, del antifranquismo, de la juventud, del amor y de los adioses. La relación entre la burguesita universitaria del título y un charnego canalla y orgulloso es una exposición de las fuerzas irracionales que unen a la gente, y de las fuerzas igualmente irracionales que las separan. Resulta, por tanto, adecuado que sea un 23 de junio, cincuenta años después de la publicación de aquella novela, el que marque el fin de otra relación apasionada, tormentosa y trufada de malentendidos: la del Reino Unido con la Unión Europea.

Efectivamente, parto de la convicción de que los británicos votarán a favor de abandonar la Unión Europea en el referéndum convocado para el 23 de este mes. La convicción, en fin, de que el Brexit se producirá. Es perfectamente posible que me equivoque: las encuestas han otorgado de forma consistente una ligera ventaja a los que están a favor de permanecer en la UE. Los recientes estudios que señalan, por primera vez, una mayoría a favor de abandonar la Unión no tienen por qué ser más que la excepción que confirma la regla. Y, por supuesto, que el Reino Unido votase a favor de permanecer en la Unión supondría el triunfo del sentido común de aquel país, su aceptación de las realidades del siglo XXI y su comprensión de su propia historia como nación que no se entiende sin Europa.

Sin embargo, es cada vez más habitual escuchar en los programas de la BBC a ciudadanos que se quejan de lo confusa que resulta la guerra de datos en que ha derivado la campaña del referéndum. Todos los días aparecen nuevas cifras que intentan resumir (dependiendo de qué campaña los produzca) o los fantásticos beneficios que resultarían de una salida de la UE o las apocalípticas consecuencias que tendría una desconexión del proyecto europeo.

Unos mienten más que otros, claro: si bien se puede disputar la cifra aportada por Cameron según la cual el Reino Unido perdería tres millones de puestos de trabajo en caso de abandonar la Unión, es directamente risible que los Brexiteers digan que la UE les cuesta 350 millones de libras a la semana. Pero lo importante es que la guerra de cifras parece haber fulminado la posibilidad de que la decisión final dependa de los datos verificables. En vez de eso, cada vez es más probable que una mayoría de británicos vote en base a su corazón y no a su cabeza.

Y este es el terreno en el que los Brexiteers vencen por goleada. En primer lugar, porque ganaron la batalla identitaria antes siquiera de que se anunciase la fecha del referéndum. Los británicos no se reconocen como europeos, asocian el término Europa a algo externo, foráneo, a un lugar al que se va de viaje iniciático o de despedida de soltero, un sitio en el que uno siempre está de paso, donde se puede ser ex-pat pero nunca inmigrante. Europa es para ellos un ente aparte, un bloque amorfo pero unitario contra el cual habrían forjado su tradición política y su identidad nacional. Se equivocan, por supuesto; pero así lo siente la mayoría. Sólo de esta forma se explica que tenga tanto éxito el argumento de que "Europa" es “imposible de reformar”, puesto que éste sólo cobra sentido desde una visión de Europa como un monolito atemporal y no como lo que verdaderamente es: un proyecto plural que siempre ha estado en proceso de cambio y redefinición.

Además de esto, los Brexiteers pueden apelar a lo mejor y lo peor de los sentimientos de los votantes. Por un lado, y como muestran sus anuncios radiofónicos, pueden azuzar los miedos del electorado mediante el fantasma de la inmigración, avisando de la próxima llegada de una horda de salvajes (por no decir caminantes blancos) que vienen a quitarte el trabajo, a vivir de tus impuestos, a bajarte el sueldo, a someter al sistema sanitario a una presión insoportable y quién sabe si incluso a invitar a tus hijas al cine.

Por el otro lado, los Brexiteers pueden apelar al altruismo de los votantes mediante el argumento de la recuperación de la democracia y la soberanía nacional. Pueden vender el eslogan de que una democracia no se deja gobernar por burócratas que no han sido elegidos en las urnas. Esto orilla el pequeño detalle de que el Estado británico tiene a 400.000 funcionarios de carrera sólo al nivel central, burócratas cuyas decisiones afectan crucialmente el día a día del resto de sus compatriotas. Pero no importa: en su mentalidad chovinista, un funcionario que habla con acento de Essex es un servidor del pueblo y uno que habla con acento extranjero es un burócrata despótico.

Así, los Brexiteers ofrecen aquello que siempre han ofrecido los nacionalismos excluyentes: la promesa de un mundo más pequeño, más comprensible, más abarcable, un mundo en el que la gente se parece físicamente, en el que todos hablan un solo idioma, y en el que uno puede creer que existe un hilo directo entre él y sus representantes políticos. Y pueden presentar todo esto como una opción valiente y altruista.

¿Qué sucederá cuando los británicos voten en base a estos sentimientos? Es fácil prever que se desencadenará la mayor crisis de la historia del proyecto europeo, mucho peor (quizá no en coste humano pero sí en envergadura y potencial desestabilizador) que la crisis de la deuda griega. El Reino Unido no se hundirá en el Atlántico ni levantará una empalizada en los acantilados de Dover, pero la salida de aquel país del mercado único supondrá una gigantesca disrupción en las dinámicas de intercambio e inversión internacionales, obligará a replantear el estatus legal de los millares de europeos (incluyendo españoles) que trabajan y estudian ahí, minará la confianza de los mercados tanto en la economía británica como en la de la Eurozona y actuará de acicate para referéndums sobre la pertenencia en la Unión Europea en otros países.

Y sin embargo, en estos momentos no me embarga tanto la preocupación como la melancolía. Hacia el final de su novela, Marsé escribe: "De pronto, algo en la atmósfera le dijo que iba a llover, y presintió oscuramente que el verano (aquella isla dorada que les acogía) no tardaría en tocar a su fin y con él, tal vez, Teresa". Gran Bretaña nunca ha sido dorada, pero sí es el país en el que muchísimos españoles hemos vivido, donde nos hemos educado, donde hemos trabajado y donde hemos aprendido una gran cantidad de cosas acerca de la vida y de nosotros mismos. Supongo que, como el Pijoaparte, pecamos de inocentes: si aquel país nos enseñó algo acerca del amor, también tenía que enseñarnos algo acerca de los adioses.

Gibraltar y el 'Brexit'
Emilio Campmany Libertad Digital 15 Junio 2016

Bruselas sería la primera en tratar de impedir que las sociedades gibraltareñas continúen beneficiándose como si estuvieran en la Unión pero sin estarlo.

La pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea ha hecho de Gibraltar un territorio privilegiado. Para tener contentos a los ingleses, en Bruselas han querido interpretar del modo más favorable posible la situación de los gibraltareños con respecto a la Unión Europea. Sin embargo, el estatuto de Gibraltar es el que legalmente fija el Tratado de Utrecht, donde se dice claramente que lo que se cedió fue la propiedad de la roca, no su jurisdicción. Por otra parte, la ONU tiene reconocido el Peñón como una colonia pendiente de descolonizar de la única forma legal de hacerlo, devolviéndola a España. En cuanto a la situación de sus habitantes, desde el punto de vista jurídico, y dado que la condición de gibraltareño no existe para el Derecho Internacional, son ciudadanos británicos, aunque privados de algunos de sus derechos.

España puede hacer poco para lograr la restitución de la colonia si Gran Bretaña se empeña en seguir poseyéndola. Pero sí podría haber hecho más por evitar el insulto que supone que los gibraltareños se forren gracias a los beneficios que les reporta estar en España sin pagar impuestos. Es verdad que tan anómala situación es legal gracias a Utrecht. Pero también lo es que el tratado permite (casi exige) interrumpir toda comunicación terrestre, sin la que muchos negocios gibraltareños no podrían sobrevivir. Y sin la que muchos llanitos no podrían disfrutar de sus viviendas en España, donde residen de facto. Para España esto no supone otro beneficio que el que supuestamente reciben los españoles que viven en los alrededores y que entran todos los días en Gibraltar a hacer los trabajos que, por penosos, los gibraltareños desprecian. Ya lo dicen las autoridades de Gibraltar cuando se vanaglorian de ser la segunda empresa de Andalucía después de la Junta. Y, sin embargo, los supuestos daños económicos que pudiera acarrear la desaparición de ese parásito que se llama Gibraltar estarían más que de sobra compensados con los impuestos y tasas que hoy se evaden al Fisco español y que de otra manera se pagarían.

Creo que un Gobierno español fuerte, consciente de cuáles son los intereses nacionales, respaldado por un pueblo que aplaudiera su defensa, podría hacer mucho más de lo que hoy hace no obstante las presiones de la Unión Europea por congraciarse con Londres. Ahora, sea como fuere, si los británicos decidieran salirse de la Unión el día 23, Bruselas sería la primera en tratar de impedir que las sociedades gibraltareñas, especialmente las del juego, continúen beneficiándose como si estuvieran en la Unión pero sin estarlo a efectos fiscales.

No puede extrañar, pues, que los habitantes de Gibraltar estén aterrorizados ante la perspectiva del Brexit. Por eso, como Cameron es partidario del sí, les va a dejar votar en el referéndum, a pesar de que los gibraltareños, como ciudadanos de segunda que son, no votan en las elecciones generales británicas. Puesto que el resultado va a ser muy estrecho, cabe la posibilidad de que su voto sea decisivo. Veremos qué opinan en tal caso en Manchester, Liverpool o Londres de que su destino se decida allí.

Juan Velarde, testigo del gran cambio
Iván Vélez  www.gaceta.es 15 Junio 2016

«Pues para mí, la política activa es, por ejemplo, haber participado en el Congreso de Falange del año 53 para abandonar el nacionalsindicalismo y adoptar en su lugar un programa de corte socialdemócrata.»

Quien así se manifiesta es Juan Velarde Fuertes (Salas, 1927), al que no pocos rigoristas de la Memoria Histórica insisten en llamar Juanito el Flecha, creyendo que con ello ofenden a quien en 2015, cercano a finalizar su octava década de vida, es capaz de afirmar, «No me importa nada que alguien diga: “Es que Velarde estuvo en Falange”. Pues sí», para luego matizar que pertenecía a un colectivo marcado por su adscripción joseantoniana.

Todo ello y mucho más puede encontrarse en un libro de reciente aparición titulado Juan Velarde. Testigo del gran cambio (Ediciones Encuentro, Madrid 2016) que nace de una serie de conversaciones mantenidas por Mikel Buesa y Thomas Baumert con el eminente economista asturiano que saliera de las aulas de la primera facultad española de Ciencias Políticas y Económicas para permanecer desde entonces en relevantes puestos de la vida política española. Más de seis décadas después, Velarde recuerda el sesgo socialdemócrata que tomó el franquismo gracias a acciones internas, las de, entre otros, ciertos sectores falangistas, pero también las de terceras potencias, inquietas por el hecho de que la Falange más revolucionaria, aquella que miraba con recelo la T de los tradicionalistas, mantuviera objetivos nacionalizadores para la banca al tiempo que sostenía una firme línea de afirmación sindicalista incompatible con una economía basada en el fortalecimiento del consumidor satisfecho y felizmente encanallado.

Para disgusto de la grey podemita, Velarde se revela en estas páginas como un socialdemócrata, objetivo hoy marcado públicamente por Pablo Manuel Iglesias Turrión, y antaño, en los tiempos prepodemíticos, por Juan Carlos Monedero, alejado por edad de la efebocracia circularista morada. Al cabo, socialdemócrata se dice de muchas maneras, incluso al modo señalado desde las posiciones de la III Internacional, cuando a quienes así se definían no dudaron en llamarlos socialfascistas. El común denominador socialdemócrata no es, sin embargo, lo único que une, al menos de un modo coyuntural, los credos de Podemos y Velarde, como puede comprobarse al acudir, despojados del sectarismo ambiental reinante, a las hemerotecas. En el año 1948, el joven Velarde ya cantaba las bondades de la estatalización y arremetía contra los monopolios y la economía «liberalcapitalista», pues a su juicio, la «socialización de ciertas actividades económicas no sólo no se contrapone a la libertad, sino que precisamente la salvaguarda». En un plano más sociológico, también hallamos otras coincidencias. Si los congregados por el atractor psicologista del «¡Sí, se puede!» han predicado la austeridad, pese a que cuenten entre sus prietas filas a las alcaldesas mejor remuneradas de España, Velarde también escribió, en el año referido, contra el lujo.

Coincidencias aparte, sin duda molestas para quienes pretenden guiarse por el más inconsciente adanismo político, la larga conversación con Velarde permite acercarse a numerosas figuras relevantes para la configuración de la actual España, heredera de algunas líneas ideológicas nacidas en aquellos días que los más toscos analistas miran de manera simplificadora acudiendo a la «oscuridad» -los más escatológicos apelarán a la caspa- de aquellos tiempos, a falta de diagnósticos más finos. En tal sentido, el libro ofrece, gracias un magnífico conjunto de documentadas notas al pie un retablo de personajes que representaros distintas alternativas para la Nación. Es en tan dialéctica tesitura, donde consideramos que reside el mayor interés de la obra, pues a medida que avanza la lectura, el título permite una interpretación distinta a la que a primera vista pudiera sugerir. De la portada puede inferirse que ese gran cambio al que se refiere el libro no es otro que el paso de la oscurantista dictadura a la democracia coronada del presente. Sin embargo, es notorio que ese paso, realizado durante el tiempo llamado de la Transición, resultó ser una transformación y no una fractura del régimen, que por otro lado vivió momentos transitorios como el giro aludido al principio del presente artículo. La clave, así lo entendemos, nos la da el propio Velarde al decir que «los Gobiernos de Franco eran gobiernos de concentración, que no se parecían nada los unos a los otros», e incluso, con más precisión, cuando don Juan, al final de la obra, deja estas palabras mientras habla de la Transición:

«Un proceso que se abre en 1953, y se acelera con la muerte de Franco en 1975, consolidándose de modo definitivo cuando Aznar logra que España pase a ser miembro fundador de la Eurozona.»

Sujeta a la situación política de la época, polarizada por la tensión entre Moscú y Washington, España viraría hacia los objetivos socialdemócratas referidos, con su correlato económico nada casual si se tiene en cuenta que fue durante el franquismo cuando se impulsó la creación de la Facultad de Económicas. En ese ambiente se formarían muchos de los que permitieron el paso de una España que abandonó la exaltación azulada del falangismo sindicalista por la incorporación de métodos cientificistas que alcanzarían su punto álgido durante los tiempos de la propagandísticamente llamada tecnocracia a la que tantos individuos surtió el Opus vencedor en los tiempos en los que España se debatía entre un catolicismo nacional o federalizante.

A este cambio, al del paso hacia una economía que tendría su puesta de largo en 1959 con el Plan de Estabilización, y no únicamente al sacralizado cambio del 78, es al que creemos que se refiere un Velarde que no sólo fue testigo, sino también protagonista de la incorporación paulatina de España a ese club mercantil llamado Europa.

Una condena a España por el 11-M
La sentencia supone un espaldarazo para quienes, como el presidente de esta Casa, han defendido siempre que en España no se ha querido investigar el 11-M, cuyas funestas consecuencias seguimos padeciendo.
Editorial Libertad Digital 15 Junio 2016

El Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo ha fallado a favor de Federico Jiménez Losantos en el caso que le llevó al banquillo por culpa del entonces alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón. Acaba así la persecución judicial del exministro de Justicia contra el periodista que denunció su ominoso desinterés por esclarecer el 11-M, la mayor matanza terrorista perpetrada en Europa.

Los hechos se remontan a 2006, cuando el presidente de Libertad Digital puso de manifiesto que, al contrario que Rudolph Giuliani, el alcalde de Nueva York cuando se produjeron los atentados contra las Torres Gemelas, Ruiz-Gallardón, primer edil de la capital de España, prefería que no se hablara del 11-M, pese a ser éste un atentado sobre el que aún hoy pesan gravísimos interrogantes, que ponen en cuestión a las autoridades españolas del momento, a los cuerpos policiales y a los distintos servicios de inteligencia.

Las sucesivas instancias judiciales españoles fueron validando el vergonzoso ataque a la libertad de expresión de Gallardón, y Jiménez Losantos se vio obligado a buscar justicia en Europa.

Finalmente, ha tenido que ser el tribunal de Estrasburgo el encargado de poner sensatez en un asunto en el que la imparcialidad de la Justicia española ha sufrido un daño tremendo. Los magistrados europeos, por mayoría aplastante de seis a uno, han sentenciado que las condenas iniciales impuestas al presidente de Libertad Digital y esRadio vulneran expresamente el artículo 10 de la Convención Europea sobre Derechos Humanos y Libertades Fundamentales, que consagra el derecho a la libertad de expresión y de opinión.

La sentencia es un poderoso varapalo a Gallardón, perseguidor de periodistas incómodos, y a la Justicia nacional, que sancionó el atropello liberticida. Asimismo, supone un espaldarazo para quienes, como el presidente de esta Casa, han defendido siempre que en España no se ha querido investigar el 11-M, cuyas funestas consecuencias seguimos padeciendo.

Estrasburgo condena a España por el Caso Jiménez Losantos
El Gobierno trató hasta última hora de salvar a Gallardón, pero se quedó solo. Todos los países, seis, votaron contra España.
Libertad Digital 15 Junio 2016

El Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo ha dado la razón a Federico Jiménez Losantos frente al Gobierno de España que ha tratado de defender a Alberto Ruiz-Gallardón en la querella que interpuso contra el periodista en 2006 por "graves insultos".

Todos los países que componen el Tribunal han votado contra España por considerar que la multa impuesta en 2008 contra Federico Jiménez Losantos "no es compatible con la libertad de expresión que garantiza el artículo 10 de la Convención", según la sentencia publicada este mismo martes.

El caso se remonta a 2006 cuando el entonces alcalde de Madrid llevó a Federico Jiménez Losantos (entonces director de La Mañana de COPE) ante los tribunales tras acusarle de vulnerar su derecho al honor por insultarle gravemente. La sentencia, emitida en 2008, fijó una multa de 36.000 euros contra el periodista y la Audiencia de Madrid ratificó un año después la condena. Sin embargo, el Tribunal de Estrasburgo ha dado la razón a Federico en una sentencia publicada este mismo martes.

Según dice la sentencia, las opiniones de Jiménez Losantos se produjeron "en un contexto de debate social sobre una cuestión de interés público (...) Una sanción tal produce por fuerza un efecto disuasivo (...) La utilización de frases vulgares no son, en sí mismas, decisivas para que una expresión sea considerada ofensiva".

En 2008 la justicia española consideró que las múltiples opiniones de Losantos en relación con los atentados del 11-M y las declaraciones pronunciadas por Gallardón al respecto habían traspasado los límites de la libertad de expresión. Ahora, el Tribunal de Estrasburgo da la razón a Federico Jiménez Losantos y condena a España.

Tal y como señala la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos:

1. Declara por unanimidad la admisibilidad del recurso
2. Declara, por seis votos contra uno que se había producido una violación del artículo 10 de la Convención.

Entrando en el análisis de la sentencia de Estrasburgo, destaca el punto 47 de la misma en la que los jueces consideran que es posible interpretar como exageradas o excesivas las expresiones que Federico Jiménez Losantos empleó contra Ruiz Gallardón, pero aclara que "libertad de prensa también cubre el posible recurso a un grado de exageración o incluso de provocación". Es más. En su punto 35 la sentencia es clara a este respecto:

35. La prensa sin duda juega un papel esencial en una sociedad democrática; Aunque no debe sobrepasar ciertos límites, que se refiera especialmente a la protección de la reputación y los derechos de los demás, no obstante, corresponde a la prensa, de acuerdo con sus funciones y responsabilidades, información e ideas sobre todos los asuntos de interés general (de Haes y Gijsels v. Bélgica, 24 de febrero de 1997, § 37, Repertorio de sentencias y resoluciones 1997-I, y Fressoz Roire c. Francia [GC], Nº 29183/95, § 45, ECHR 1999- I, y Bédat v. Suiza [GC], Nº 56925/08, § 50, 29 de Marzo de 2016). Debido a esta función de la prensa, la libertad de prensa implica también el posible recurso a un grado de exageración o incluso de provocación (Gaweda v. Polonia, Nº 26229/95, § 34, ECHR 2002-II).

Otra de las conclusiones destacadas de los jueces de Estrasburgo es la protección del estilo periodístico. Dicen los jueces que el estilo de un periodista forma parte de la comunicación y, por este motivo, debe ser protegido "junto con el contenido de la expresión".

50. Sin embargo, el uso de ciertas expresiones que pretenden captar la atención del público no plantea en sí mismo una cuestión para la jurisprudencia de la Corte (Flinkkilä y otros v. Finlandia, Nº 25576/04, § 74 6 de abril 2010 y Pipi v. Turquía (desc.), N ° 4020/03, 15 de mayo de 2009). El uso de la frase vulgar no es en sí mismo decisivo para considerar esa frase ofensiva. Para la Corte, el estilo es parte de la comunicación como una forma de expresión y es, como tal, protegido, junto con el contenido de la expresión (Uj v. Hungría, Nº 23954/10, § 20 19 de julio de 2011).

Por otra parte, respecto a Alberto Ruiz Gallardón, los jueces de Estrasburgo advierten de que las circunstancias en las que se produjo el debate público entre el entonces alcalde y Federico Jiménez Losantos, así como el hecho de que Ruiz Gallardón fuera una figura pública relevante, convierten en desproporcionada la pena impuesta al periodista.

53. Nada en las circunstancias del presente caso, en el que se hicieron las observaciones en disputa en el contexto de un debate sobre un asunto de interés público, era tal como para justificar la imposición de dicha pena. Por su propia naturaleza, una sanción de este tipo tiene inevitablemente un efecto negativo. También se debe tener en cuenta los efectos duraderos que cualquier antecedente penal pueda tener en la manera de trabajar de los profesionales de los medios, incluidos los periodistas (véase, mutatis mutandis, y Artun Güvener v. Turquía, Nº 75510/01, § 33 26 de junio de 2007, Otegi Mondragón, antes citada, § 60).

54. En vista de lo anterior, aunque las razones dadas por los tribunales internos pueden pasar por relevantes, no son suficientes para demostrar que la injerencia denunciada era "necesaria en una sociedad democrática". A pesar de la discreción de las autoridades nacionales, la Corte considera que la condena del demandante en combinación con, en particular, la pena severa que se le impuso fue desproporcionada en relación con el objetivo perseguido.

55. En consecuencia, se ha producido una violación del artículo 10 de la Convención.

El único voto discrepante en la mencionada sentencia ha llegado de la juez española Blanca Lozano Cutanda, quien dice no poder "compartir la opinión mayoritaria de la Corte, en mi opinión, no hay ninguna violación del derecho de la parte demandante a la libertad de expresión en virtud del Convenio y la jurisprudencia de la Corte". Termina justificando que en el caso de Ruiz Gallardón "la interferencia con el derecho a la libertad de expresión ha sido necesario, dentro de una sociedad democrática para la protección del derecho a la reputación". En consecuencia, sigue Lozano Cutanda, "llego a la conclusión de la ausencia de violación de la Convención".

El 19 de julio de 2013 Alberto Ruiz Gallardón, entonces ministro de Justicia, nombró a Blanca Lozano Cutanda juez designada en representación de España en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo.

Miedo en Strasbourg
Nota del Editor 15 Junio 2016

No es que no me alegre por la sentencia, de hecho me parece un insulto merecido a la justicia española. Lo que me preocupa es el hecho de que este caso haya sido tratado por seis jueces, que unánimemente lo admitieron y en el caso de este humilde editor, la demanda por vulneración de derechos fundamentales (en razón de lengua, la española, contra la imposición de lenguas legionales) fue inadmitida por un juez, holandés, apoyado por una secretaria catalana, sin tener que dar justificación alguna.

Lo que me preocupa es que la juez representante de España, nombrada por la parte demandada, haya tenido la más absoluta falta de ética y profesionalidad de no abstenerse y que el tribunal no haya tomado las medidas imprescindibles para evitar la anomalía.

Lo que me procupa es que el tribunal de derechos humanos, haya actuado por miedo a los comentarios que hubieran podido hacer el demandante y otros medios de comunicación, con todo el deber y el derecho a hacerlos, en caso de no haber admitido la demanda o sentenciado en contra, en vez de haberlo hecho por la clara vulneración de los derechos humanos ejercida por la justicia española.

Federico Jiménez Losantos y Luis Herrero analizan el fallo de Estrasburgo: "El Gobierno hizo todo lo posible para evitar la sentencia"
Federico Jiménez Losantos y Luis Herrero han analizado la sentencia de Estrasburgo contra España y por la libertad de expresión.
Libertad Digital/esRadio 15 Junio 2016

Luis Herrero y Federico Jiménez Losantos han analizado En Casa de Herrero la sentencia del tribunal de Estrasburgo en defensa de la libertad de expresión del director de Es La Mañana y contra España por vulneración de sus derechos en el proceso contra él emprendido por Alberto Ruiz Gallardón.

En esRadio, Federico ha apuntado que "lo terrible" es que el tribunal haya tenido que "condenar a España para defenderme a mí" y ha destacado cómo el fallo se ha producido "porque en España se han vulnerado flagrantemente libertades básicas". Luis Herrero, mientras, ha subrayado algunos párrafos especialmente relevantes de la sentencia y ha subrayado cómo se deja claro que "el estilo" de un periodista "tiene que ser protegido tanto como el contenido". "El estilo y el contenido no se pueden separar y se ha sabido siempre", ha subrayado Federico.

Los dos periodistas también han analizado la postura de la única juez que se ha opuesto al fallo, la española Blanca Luzano Cutanda, y que fue nombrada para el cargo precisamente por Gallardón. "No ha tenido ni el decoro de abstenerse", ha subrayado Federico. Después, ambos han subrayado cómo el Gobierno ha presionado en este asunto para impedir la sentencia que finalmente se ha emitido. Herrero ha destacado cómo él alertó de que "las presiones estaban circulando" y Federico ha comentado cómo esa información le llegó por otras vías: una de las candidatas a estas elecciones le contó que "el Gobierno estaba haciendo todo lo posible para evitar la sentencia porque podía ser brutal contra ellos".

Federico ha recordado cómo comenzó el caso y el papel de los medios y del poder político para acallar a quienes se cuestionaban la versión oficial del 11M y cómo periodistas como él fueron objetos de "una catarata de demandas", en parte de los propios policías implicados en falsificaciones de pruebas. "Gallardón fue el primero", ha destacado Federico antes de apuntar que buscaban el "asesinato civil" de quienes cuestionaban la investigación. "El 11M sigue sin investigar", ha insistido, "y me gustaría que la gente joven no lo deje pasar. Ningún país puede sustentarse" en un asesinato de 200 personas al que nadie "quiere mirar".

Herrero, mientras, ha dicho que es "especialmente doloso que el Gobierno se haya empleado para torcer el brazo de los magistrados". Tras preguntarse qué les preocupaba y qué podían ganar, Federico ha destacado cómo el 11M "sigue siendo el gran tabú de la política española".

Apoya la apuesta de Rodríguez Zapatero por igualar a víctimas y verdugos en Venezuela
Barack Obama da aire a otro régimen totalitario
Ascensión Corcuera Ruiz www.latribunadelpaisvasco.com 15 Junio 2016

A Barack Obama y a su equipo de relaciones internacionales encabezado por el melifluo John Kerry solamente le falta ya legitimar al sátrapa coreano Kim Jong-un para dejar acabada su autoimpuesta tarea de dar aire a la mayor parte de los regímenes y movimientos totalitarios (islamistas, comunistas y terroristas, especialmente) del mundo.

Después de impulsar la legitimación internacional del régimen islamista de Irán, tras blanquear a las FARC colombianas, después de otorgar nuevo aliento al totalitarismo comunista de Cuba, tras revitalizar a Hamas y después de haber incurrido en el mayor cúmulo de errores que Estados Unidos ha cometido en Oriente Medio desde hace varias décadas, el Ejecutivo de Barack Obama, a través de su secretario de Estado, acaba de anunciar la apertura de un diálogo "inmediato" con Caracas, después de que John Kerry se haya reunido con la canciller Delcy Rodríguez, mientras Nicolás Maduro propone que se intercambien nuevamente embajadores.

"Hay dos vías, y yo he especificado que continuaremos apoyando la de (el expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez) Zapatero y los demás (exmandatarios) e intentar que funcione, pero también necesitamos trabajar sobre la vía bilateral (...) Espero que nos dé la capacidad de ayudar en la vía de Zapatero también. Francamente, no creo que sean excluyentes", detalló el diplomático estadounidense a su homóloga venezolana.

Mientras tanto, el presidente de la Venezuela bolivariana, Nicolás Maduro, apenas tardó un momento en mostrarse a favor de iniciar contactos con Estados Unidos "al más alto nivel" y dispuesto a intercambiar nuevamente embajadores, pero "con respeto" y "sin imposiciones". "Yo le propongo a Kerry: Estoy listo para designar embajadores, estoy listo para normalizar las relaciones, porque ustedes tienen embajadores en Hanoi, en Pekín, en La Habana, y no tienen en Caracas. Estoy listo para poner las relaciones a nivel de embajadores en Washington", señaló.

Maduro celebró la reunión mantenida entre Kerry y Rodríguez y se congratuló de su resultado. Aunque matizó: "Eso no se logra de la noche a la mañana. Este es un conflicto histórico, entre la patria levantisca de Venezuela y las ansias de dominio desde Washington contra nuestra pueblo".

Mientras tanto, mientras el Gobierno de Barack Obama da aire al Ejecutivo chavista de Nicolás Maduro, la oposición democrática venezolana es acallada en las instituciones, y encarcelada y vejada en las calles, al mismo tiempo que los ciudadanos se mueren de hambre en un país repleto de supermercados vacíos.

Las grandes mentiras (y gordas) económicas del debate a cuatro
Los responsables de las cuatro grandes fuerzas políticas cayeron en varias falsedades durante el debate a cuatro del lunes.
  Libertad Digital 15 Junio 2016

Este lunes se produjo el debate más esperado entre los cuatro principales candidatos a presidente del gobierno, lamentablemente todos mintieron en materia económica, unos más que otros, cierto, pero nadie evitó la tentación de tratar de engañar al votante de cara a las próximas elecciones generales, si bien el caso más destacable fue Pablo Iglesias.

En el caso del candidato de Unidos Podemos, su mentira más flagrante y evidente apenas tardó un par de minutos en salir: la pobreza. Iglesias no mencionó en ningún momento la tasa de Carencia Material Severa, que es la definición más exacta de pobreza material que aporta el INE, aunque sí mencionó la tasa de Riesgo de pobreza, tratando evidentemente de que la segunda cumpliera la función de la primera.

Sin embargo, la mentira en el sentido estricto no está en la definición de cada indicador, aunque es evidente el intento de manipulación, sino en otros datos que aporta la Encuesta de Condiciones de Vida del INE que Iglesias, literalmente, se inventó.

Iglesias aseveró que un 45% de los españoles no podían permitirse irse de vacaciones, cuando, según el INE, en 2015 eran el 41,5% los españoles que no podían permitirse irse al menos una semana de vacaciones al año. Acto seguido también aseguró que un 16% de hogares españoles tienen dificultades para llegar a fin de mes, pero si miramos de nuevo la Encuesta de Condiciones de Vida correspondiente al año 2015 vemos que ese 16% no aparece por ninguna parte. En el caso de 2015 en ningún nivel de dificultad podemos ver el 16% del que hablaba el líder de Podemos.

Pero, sin duda, la mentira mas flagrante de Iglesias en este apartado vino con estas palabras: "Un 7% de los españoles tienen problemas para comer carne, pescado y pollo". El líder de Podemos se refería al hecho de no poder permitirse una comida de carne, pollo o pescado "al menos cada dos días" que recoge el INE. Sin embargo, al contrario de lo que afirma Iglesias, esto afecta al 2,6% de la población. Es decir, Iglesias casi triplicó el número de españoles que están en una situación tan dramática como ésa sin ningún tipo de pudor.

La segunda gran mentira del líder de la formación morada está relacionada con el aumento del Índice de Gini durante la legislatura de Rajoy, tras asegurar que había aumentado tres puntos en ese periodo. De nuevo, si acudimos a los datos del INE vemos que en el período 2011-2015 el citado índice pasa de 34 puntos a 34,6, muy alejado de los 37 puntos que señaló Iglesias.

Pedro Sánchez, por su parte, cayó en otras dos mentiras flagrantes. La primera relacionada con el llamado "Recargo de Solidaridad" para hacer sostenibles las pensiones a largo plazo, medida que también defendió Jordi Sevilla el pasado domingo durante el debate económico de La Sexta.

Sánchez afirmó que este modelo se aplica en otros países europeos y que únicamente lo pagarían los ricos, lo cual es absolutamente falso. En el caso de Francia, por ejemplo, ese impuesto afecta a trabajadores y desempleados.

El candidato socialista trató además de explicar que las grandes empresas no pagan lo suficiente en impuestos, y que aproximando los tipos nominales a los efectivos se podría recaudar lo suficiente para reconstruir el supuestamente devastado Estado del Bienestar. Esto también es falso. Los datos oficiales de Hacienda reflejan que el tipo efectivo medio de las grandes empresas y grupos alcanzó el 28,8% en 2014, muy cerca del entonces tipo nominal del 30%, con lo que la supuesta mina de oro no es sino una minúscula pepita sumada a mucha propaganda política.

En cuanto al candidato del PP, Mariano Rajoy, trató de convencer a los españoles de que había bajado los impuestos haciendo referencia a las rebajas fiscales del año pasado. Esto es absolutamente falso, según el propio programa de estabilidad que elaboró el ejecutivo del PP, en el que se exponía que la sociedad española pagó en 2015 unos 36.000 millones de euros más de impuestos que en el año previo a que Rajoy llegase a la Moncloa.

Su segunda mentira está relacionada con otro de los temas estrella del PP, la sostenibilidad del sistema de pensiones. A corto plazo, es cierto que el problema de las pensiones se solventaría con la creación de empleo, pero tan solo estamos empezando a ver la punta del iceberg.

Según las previsiones de Eurostat, España tendrá en 2050 un 33,5% de la población con más de 65 años, siendo el tercer país de Europa más envejecido tras Grecia y Portugal, lo que evidencia que a largo plazo las pensiones actuales no son sostenibles. De hecho, el propio ministro de economía en funciones, Luis de Guindos, lo reconocía en el debate económico del domingo, al felicitar al PSOE por elevar la edad de jubilación de los 65 a los 67 años en la última legislatura de Zapatero, un mensaje claro de la insostenibilidad de este sistema al que se le van poniendo parches a la espera del inevitable final.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por último, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, explicó la falacia de que los recortes y las subidas de impuestos que hemos vivido a lo largo de la crisis se podrían haber evitado si no hubiera habido corrupción y fraude fiscal.

Para empezar, ¿cómo se puede calcular la cuantía total de la corrupción en España?

¿De dónde salen esos datos? Evidentemente, hay mucha disparidad a la hora de estimar dichas cifras, que oscilan entre los 7.500 millones de euros y algo más de 10.000 millones, cantidades que en ningún caso hubieran sido suficientes para suplir la caída de ingresos que ocasionó la crisis ni los ajustes posteriores de gasto.

A esto se suma, además, la falsedad defendida por el responsable económico de la formación naranja, Luis Garicano, en el debate económico del domingo, donde aludió a la supuesta tributación al 6% de las grandes empresas, anteriormente refutada.

La Libra y el Brexit
Luis Riestra www.vozpopuli.com 15 Junio 2016

La posibilidad de que el Reino Unido abandone la Unión Europea tras la noche de San Juan, en el referéndum del Día Internacional de la Viudas, el próximo 23 de Junio, tal vez una de las fechas con más efemérides, ha generado petabytes de comentarios y análisis con todo tipo de cábalas sobre las consecuencias de una ruptura europea, un tema que sin duda nos afectaría a todos y, por supuesto, a la libra esterlina, moneda a la que dedicaremos el artículo de hoy.

Las previsiones sobre tipos de cambio siempre llevan a un cierto escepticismo dada la propia naturaleza de la economía en que vivimos y las grandes incertidumbres que la acechan y que, obviamente, en el caso que nos ocupa, han producido una explosión de volatilidad. Sin embargo, dadas las necesidades empresariales, dichas previsiones han de hacerse y puede hacerse, y así lo hicimos para Business Insider, hace seis años, junto a colegas de otras áreas, en un escenario político igualmente impredecible, y aquí, en Voz Pópuli, que no somos menos, también las hemos hecho para otros países, como Brasil o Turquía, por solo citar dos de muchos, y siempre con buenos resultados, por cierto, aunque pensando en la inversión a largo plazo.

El Reino Unido, como el resto del Europa, está en pleno proceso de cambio de Ciclo Generacional

El marco general

El Reino Unido, como el resto del Europa, está en pleno proceso de cambio de Ciclo Generacional, un momento en que la propia existencia de la nación está en peligro y así lo demuestra su problema escocés, aún no resuelto, y en el que su ruptura con la UE podría reforzar la ruptura del reino. Hablamos de un proceso inexorable que ocurre cada casi cien años y que se ha de gestionar, pero que no se quiere aceptar ni comprender y quien crea que insultándome va a impedir que ciertas leyes históricas, dentro de sus márgenes en tiempo y lugar, vayan a dejar de cumplirse, se equivoca.

Recorrer los derroteros de la libra en los últimos cien años es casi como hacer un repaso a la historia de la Economía Mundial; desde el abandono forzado del Patrón Oro, al que estuvo anclada gracias al Maestro de la Casa de la Moneda Sir Isaac Newton desde 1717, que sobrevivió a las guerras napoleónicas pero no a la Primera Guerra Mundial, con su ruptura violenta del Ciclo Generacional europeo, pasando por su intento fallido por recuperarlo hacia 1925, anclándose esta vez a la moneda de su principal acreedor, los Estados Unidos, y rompiendo con la Gran Depresión, más la devaluación por la Segunda Guerra Mundial, la de la posguerra, hasta la ruptura de Bretton Woods en que entra en flotación tras perder más de dos tercios de su valor inicial, al efecto Volker, el evento Soros y un largo etcétera.

El patrón correctivo de la Libra

La libra tiene un patrón respecto al dólar según el cual, tras una perturbación, produce un movimiento extremo que luego regresa a la "media", cumpliéndose de nuevo esa máxima que dice: return to the mean but first to the extreme o volver a la media pero antes al extremo.

La utilidad del mismo deviene de que, previsiblemente, tras el resultado electoral, se producirá una perturbación, en un sentido o en otro, que se irá a un extremo para volver a la media y cuyos marcadores son los siguientes: extremo inferior en torno a 1,10 $/£ (casi paridad con el euro); la media es la banda 1,375-1,675; y el extremo superior 2 $/£.

Como puede verse, el margen de especulación es altísimo si se desatara un pánico, mucho más probable en caso de Brexit (vendedor) que en el de Brit-in (comprador) o Bremain. Una vez más, encontramos una gran oportunidad de beneficios y por ello siempre he recomendado en distintas ocasiones que exploren la posibilidad de usar plataformas de inversión, que igual se les da bien y no son herramientas difíciles.   

La opinión del Mercado

Para verla hemos de hacer un zoom a la gráfica anterior y hoy solo nos centraremos en un indicador: la media móvil de 50 sesiones (M.Av50 siguiente gráfica, línea verde), que señala bien los techos y zonas de apoyo de la cotización, así como la confirmación de los cambios de tendencia, que es justamente lo que señala el último giro alcista de la gráfica, producido tras no poder romper la dura barrera entorno a 1,4 $/£.

Si afináramos más en el canal ascendente desde ese mínimo anterior, veríamos que lo ha roto contundentemente, anunciándonos una semana de infartos, con todos los elementos dispuesto para una carrera hacia los extremos comentados. Así que, con esos datos y dicho con la reserva legal correspondiente, mi conclusión es que el Mercado, hoy, prevé un no al Brexit muy ajustado y que la cotización volvería a niveles próximo a 1,55 $/£, y, según se acerca el día 23 y se ve el abismo, se creará una formación "W", revisitando los 1,4 $/£ antes de dispararse al alza.

Opinión popular, conspiranoia y sensatez

Casi todos los medios, como Financial Times, o incluso Wikipedia, que tiene datos muy completos, coinciden en un final muy reñido en valores hoy de 45% y un 11% de indecisos, que se supone se repartirían proporcionalmente, mientras que los apostadores, de larga tradición en la Angloesfera, no lo ven tan claro. De ocurrir un sí al Brexit, lo anterior sería un rebote del gato muerto, habría pánico vendedor de la libra y se iría al extremo inferior de 1,10 $/£ y, por el aislacionismo, haría mucho daño a ciertas zonas turísticas españolas y a los británicos se les complicaría mucho el medio plazo por su problema de balanza comercial y burbuja inmobiliaria, pero ese es otro debate.

En esta Europa decadente de fin de Ciclo Generacional, tras una semana en que los asistentes a Bilderberg debatieron sobre nuestro futuro, con las extrañas relaciones de especuladores como Soros con arruina-países como Varoufakis, a quien la Colau llevó en mantillas de seda a nuestra costa, o de señoritos listillos de la City, populares, ocurrentes y guabinosos, como Boris Johnson, que un día dice una cosa y otro otral, o del encumbramiento de cómplices de regímenes criminales llenos de millonarios, represores de los demócratas, como Pablo Iglesias y Cía., ahora con el adosado Alberto Garzón, impuestos por la telebasura en un régimen que no deja que elijamos representantes políticos, es normal que se piense que hay una mano negra detrás, pero esa presunción no creo que sea aplicable allí en este caso.

Así pues, aunque vivimos en sociedades en que se ha impuesto que todas las opiniones son igualmente válidas, campo abonado para charlatanes de feria, y aunque el Reino Unido vive la típica psicopatía inmobiliaria, proclive a jugarse el futuro a una carta marcada, siempre queda la esperanza de que una tierra que dio grandes hombres de gobierno como Isaac Newton o Lord Kitchener, penúltimo en su tipo, o Churchill, por solo citar tres de una larguísima lista, opte por la sensatez y ayude a crear, desde dentro, una Unión Europea con gobiernos representativos de los electores que haga más fuertes a sus partes y no intente eliminarlas. Ese es el único camino de Progreso, un camino que, además, es el más corto y enriquecedor.

Turquía quiere que los estudiantes de sus escuelas religiosas aprendan español
El próximo curso arranca un proyecto piloto para que los alumnos de las “imam hatip” estrechen lazos con las comunidades musulmanas de Latinoamérica
Javier Pérez de la Cruz . Estambul ABC 15 Junio 2016

La utilización del español como lengua internacional y vehículo de comunicación entre diversas culturas cada vez es más frecuente. La demanda para aprender el idioma llega incluso hasta las escuelas coránicas de Turquía, conocidas como «imam hatip». El próximo curso escolar dos de estos centros, situados en el barrio estambulita de Kadikoy, conocido más bien por ser una de las fortalezas del sector laico de la capital del Bósforo, comenzarán un proyecto piloto que el Gobierno turco quiere que pronto se expanda a otras escuelas.

En concreto, según un comunicado del ministerio de Educación, 68 estudiantes tomarán clases de español. El objetivo es conectar a los religiosos turcos con la comunidad musulmana de Latinoamérica para estrechar los lazos culturales y económicos. La Organización Islámica para América Latina y el Caribe asegura que la cifra de musulmanes en esta zona del mundo "supera los seis millones”.

Las «imam hatip» son escuelas religiosas donde se preparan los futuros imames, es decir, los encargados de presidir la oración islámica. No obstante, en estos centros también estudian jóvenes que en el futuro desempeñarán otro tipo de profesiones. Durante los 14 años que lleva en el poder, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), fundado por el actual presidente Recep Tayyip Erdogan, ha promovido el desarrollo de este tipo de escuelas. La reforma educativa aprobada en 2012, conocida como 4+4+4 (por los 12 años de educación obligatoria dividida en tres etapas) restableció la posibilidad de optar por una «imam hatip» en la segunda fase de cuatro años del sistema.

El papel de Fethullah Güllen
No obstante, la mayor parte de la expansión internacional de la fe religiosa con sello turco procede del movimiento del predicador Fethullah Gülen, antiguo aliado de Erdogan y ahora principal enemigo del Estado, acusado de querer derrocar al Gobierno.

Según informa el diario Hürriyet Daily News, desde que la relación entre Gülen y Erdogan se rompió a finales del 2013, el AKP ha incrementado sus esfuerzos para potenciar un sistema de educación turco con mayor proyección internacional. En concreto señala que el partido pretende constituir una fundación, bajo las órdenes del Ministerio de Educación, que ofrecerá servicios educativos en lenguas extranjeras y que contará con un presupuesto de cerca de 300.000 euros.
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Lo que no se debatió
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 15 Junio 2016

Desconozco si el debate de la Academia de las Artes y las Ciencias de la Comunicación, cuyo nivel técnico se acerca al de la Sima de los Huesos de Atapuerca pero queda, ay, muy lejos del bisonte de Altamira, cambiará mucho la intención de voto de los llamados indecisos, que así llaman las encuestas a los reservones o pasotas. Lo que sí sé es que los titiriodistas y los titiricandidatos no debatieron acerca de los dos mayores problemas que tiene España; tan graves que no se atreven ni a mentarlos.

En el interior, el problema esencial es el de la crisis nacional y la quiebra del Estado de Derecho que debe garantizar la libertad y la igualdad de los españoles ante la Ley pero que, en buena parte de España, ya no garantiza absolutamente nada. En el exterior, el gran problema de los países occidentales es el del terrorismo islámico, al que por no llamar terrorismo y, sobre todo, para no llamarle islámico, la Academia de Atapuerca y los Candidatos de Guisando asumieron la falsificación de Obama, que, presa de pánico electoral, atribuye a las armas la ideología que niega a los que las disparan. Los candidatos salvo Rajoy y los dizque periodistas, salvo tal vez Vallés, han aprendido a decir LGTB a cambio de olvidarse de decir Islam.

La dictadura de lo políticamente correcto, implacable en su censura y feroz en sus silencios, ha extendido la elusiva doctrina obamita a la ETA, que pese a mandar en el País Vasco y Navarra y a que su líder, el terrorista Otegui, ha sido recibido a hombros en el golpista Parlamento de Cataluña, ha sido borrada de la realidad político-mediática, como si ese siniestro pasado no actuara sobre el turbio presente o como si el desmemoriado presente no amenazara el futuro. Por supuesto, si los abogados de los etarras que asesinaban a policías embarazadas hubieran conocido esta moderna ideología de la exculpación, hubieran atribuido los delitos de sus clientes a "enajenación patriótica transitoria con atenuante de herencia heteropatriarcal insuperable". Un juez carmenita los hubiera condenado a recoger colillas un fin de semana y, hale, a la calle, a hacer patria.

Salvo el iletrado Iglesias, que luce todavía más tupé, y a veces el siniestrado Snchz, los candidatos contestaban, mal que bien, a las preguntas. Pero sobre lo realmente importante nadie preguntó y nadie contestó.

El golpe del langostino
Marcello Republica.com 15 Junio 2016

Señor, Señor, ‘cómo están las cabezas’, que diría José Mota. Las cabezas pensantes del ‘establishment’ del país y las humeantes de los partidos políticos, todas ellas al retortero en búsqueda de la salida al laberinto del fauno que conduce a la formación del nuevo Gobierno después del 26-J. ¿Qué traman unos y los otros?

No se sabe con certeza pero todo apunta a que muchos de ellos creen que la solución al problema pasa por la retirada de Pedro Sánchez de la escena política en la noche del 26-J, y posteriormente de Mariano Rajoy víctima de una escalada de presiones desde dentro y fuera el PP con el argumento de ‘la razón de Estado’.

O dicho de otra manera, por el bien de España en plena crisis política, institucional y de estabilidad. Y no digamos si el Brexit ha triunfado en Gran Bretaña por culpa del pelmazo de Cameron, que se empeñó en un referéndum que puede acabar como el rosario de la aurora tal y como lo demuestran las Bolsas de media Europa con sus caídas en picado.

‘Dos por el precio de uno’ es el lema socarrón que circula por muchos despachos de los poderes fácticos, incluso por entre las viejas guardias del PP (Aznar) y PSOE (González). Aunque todos ellos saben que lo de Sánchez es de cajón pero lo de ponerle el cascabel a Mariano es harina de otro costal porque el de Pontevedra es duro de pelar y no se anda con chiquitas. Se aprecia en el camposanto político que está oculto en los jardines de la Moncloa y donde descansan en paz muchos de sus adversarios políticos de dentro y fuera del PP.

La más divertido de los pronósticos de los altos intrigantes del poder fáctico del país es el cinismo con el que analizan el problema. Por un lado se nos ponen campanudos diciendo eso de ‘España necesita un PSOE fuerte y estable’ -a pesar que todos ellos son de derechas- o al anunciar, mientras pelan un langostino en el restaurante Opazo, que todos se irán a vivir a Portugal si Podemos gana las elecciones y lanza un racimo de impuestos contra ‘los ricos que votan al PP’ como ya dijo Iglesias en el debate espantoso -por malo y por la ausencia de debate- del pasado lunes.

‘¡Qué horror Podemos!’ dicen las marquesas mientras toman el té sin saber tan altas damas que si no se hubiera aparecido Podemos en las elecciones del 20-D, o si Iglesias se hubiera abstenido en la investidura de Pedro -el cruel-, Rajoy hace ya tiempo que se habría marchado de la Moncloa. Pero a ellas eso les da igual.

Sin embargo sus maridos, los poderosos de verdad, y señores de los anillos de oro y el poder de las finanzas nacionales, piensan de distinta manera y saben reconocer que Podemos -‘no hay mal que por bien no venga’- tiene también sus cosas positivas. Por ejemplo se han cargado a Bildu en el País Vasco como la CUP está liquidando el secesionismo en Cataluña. ¿Lo ven?

Incluso en esto de la caza del oso mañoso y vengativo que es Rajoy los de Podemos pueden echar una mano. Por ejemplo si acaban ganando las elecciones del 26-J no solo al PSOE sino también al PP. Y en ese caso los muertos políticos del 26-J en la noche electoral serían dos: Mariano y Pedro. Incluso si el PP, por causa de la maldita ley D’Hondt y el ascenso de Podemos y C’s, baja de los 123 escaños que cosechó el 20-D, habrá rebelión en el seno del PP para decirle a Rajoy que, una vez que pase ante sus narices el cadáver de Pedro Sánchez, él también se tendrá que marchar.

O sea, que Dios escribe recto con los renglones torcidos y vaya usted a saber si al final Iglesias se convierte en aliado indirecto de la esperada ‘gran coalición’ PP-PSOE con J. M. García-Margallo o incluso Ana Pastor -suena su nombre con insistencia- en la presidencia del Gobierno. Y la lozana andaluza, Susana Díaz, de madrina de esta boda por interés en la que el joven Rivera -al que bien quisieran muchos al frente del PP- sería el encargado de llevar las arras al altar.

Es verdad que hasta el 26-J todo es toro y que habrá que esperar, pero las variantes o diferentes opciones para la formación de un gobierno de ‘salvación nacional’ PP-PSOE se empiezan a barajar a media voz, entre langostino y langostino, para tener todo preparado con el tiempo suficiente por lo que pudiera pasar.


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