AGLI Recortes de Prensa   Jueves 16 Junio  2016

Europa: ¿Por qué está a punto de mutilarse?
Los burócratas de la Unión deberían admitir que han convertido la idea de Europa en lo que Enzensberger llamó "el gentil monstruo de Bruselas".
Javier Fernández-Lasquetty Libertad Digital 16 Junio 2016

La semana próxima los británicos votan si se marchan de la Unión Europea (Brexit) o si permanecen en ella (Bremain). Las encuestas se han ido inclinando por el Brexit, pero en las apuestas –algo que en Gran Bretaña no se puede tomar a broma- hay en este momento una preferencia clara por la permanencia frente a la salida. Los mercados –es decir, la gente: la que compra, vende, invierte o desinvierte- están sacudidos y aguantando la respiración. Después de hablar durante décadas de esta posibilidad, por fin se dan cuenta de que Europa puede estar a un paso de automutilarse.

Mutilación sería imaginar una Europa separada de Gran Bretaña. Nadie debe engañarse: si hay ruptura no es solo Gran Bretaña la que se quedaría sola, sino el resto de Europa se quedaría también muy solo. Margaret Thatcher dijo hace 32 años que "si necesitamos a Europa, también Europa nos necesita a nosotros". Y añadía algo estrictamente cierto: "ningún país ha hecho más por Europa a lo largo de los años que Gran Bretaña". Los cementerios de guerra británicos repartidos por medio continente dan fe de que sin ese país Europa podría haber sido un lugar mucho peor.

Pase lo que pase el día 23, los políticos y burócratas que dirigen la Unión Europea deberían admitir que están haciendo mal las cosas. Se marche o no el Reino Unido, deberían admitir que han desfigurado por completo la idea de Europa hasta convertirla en lo que Enzensberger llamó "el gentil monstruo de Bruselas". Gentil, amable y atento a todo, en apariencia, pero en realidad un monstruo que nos organiza la vida, nos dice lo que se puede y no se puede cultivar, lo que se puede estudiar, y cuántas películas francesas deben ser vistas para admitir que se pueda distribuir una película de Hollywood.

La Unión Europea no nació para eso, y de hecho ese espíritu es radicalmente contrario a los valores de libertad, responsabilidad, ambición por mejorar y espíritu de innovación que explican el ser de Europa. Las instituciones europeas nacieron para que en Europa hubiera libertad de movimiento. Para que nadie pusiera barreras al carbón o el acero, en su origen, es decir, a todo aquello que los europeos quisieran mover sin obstáculos: sus personas, sus ideas, su dinero y los bienes de su propiedad. No se creó la comunidad europea para igualar los impuestos por arriba, ni para que los burócratas de Bruselas obliguen a vivir conforme a su designio, sino para que la gente, al moverse de un país a otro, creara unos lazos tan profundos que no fuera imaginable una nueva guerra como las dos que en los últimos cien años han destruido Europa.

Los británicos fueron protagonistas en ese empeño por conseguir una Europa en la que de manera efectiva el movimiento de las personas y sus bienes fuera completamente libre. Fue Margaret Thatcher quien precisamente se empeñó en conseguirlo y lo logró, en el Acta Única Europea de 1987. Ahí se alcanzó el que debería haber sido el punto de llegada, el destino final de la unión europea: un espacio libre para que la gente se mueva, trabaje, piense, investigue, venda y compre lo que quiera. Eso es un mercado único.

Si ahora los británicos se marchan será malo para ellos, como advierte The Economist Intelligence Unit, que pronostica una caída del PIB británico de un 6%, y una devaluación de un 15% de la libra frente al dólar. Pero no nos engañemos, el Reino Unido ha cumplido un papel insustituible en las últimas décadas en la Unión Europea. El papel nada agradecido, pero necesario, de poner límite a la voracidad regulatoria y gastadora de los eurócratas. Es el Reino Unido quien mil veces nos ha librado a todos los europeos de que los euroentusiastas se metieran en nuestras casas y en nuestros bolsillos y se hicieran dueños de ellas.

Hay razones para estar a favor y en contra del Brexit. Incluso una institución tan seria como el Institute of Economic Affairs ha publicado opiniones sólidamente liberales a favor y en contra de la permanencia en la UE. En lo que convendría tener un acuerdo general es en que no se necesita una Europa monstruosamente intervencionista, sino una Europa que fuera un espacio para ser más libres y, gracias a ello, más prósperos.

Todos son socialdemócratas
¿Cómo se va a resolver el pandemónium? Solo si reconocen todos que el anhelado Estado del Bienestar no se va a poder pagar.
Amando de Miguel Libertad Digital 16 Junio 2016

Y tienen razón. Todos los candidatos en liza nos aseguran que, si ellos ganaran las elecciones, gozaríamos de más subvenciones, mejores servicios públicos, más ayudas a las empresas, más subsidios a los trabajadores. Todos han descubierto ahora el Estado del Bienestar, algo que en España empezó con la Restauración y siguió con los regímenes posteriores. Lo que ocurre es que cada vez se exige más (se inventan nuevos derechos) y cuesta más. Los programas protectores del Estado se extienden ahora a los inmigrantes y refugiados. Es lógico que sea una población creciente en toda Europa.

Circula un error de concepto entre los equipos que diseñan las campañas electorales. A saber, la creencia de que el Estado (a través del Gobierno) crea puestos de trabajo, simplemente con más gasto público. Es un dislate económico, pero nadie se apea del burro. Se trata de un argumento que consuela mucho. No importa que haya fracasado en los países del llamado socialismo real. La izquierda dirá que ese no era el verdadero socialismo.

El disfraz socialdemócrata sirve muy bien a la derecha para ocultar su complejo de que favorece a los ricos. El mismo ropaje conviene a la izquierda porque así tapa su vis totalitaria. Como todos pasan por socialdemócratas, se colige que se podrán entender fácilmente para formar Gobierno. Pero las cosas son más complejas y realistas. El PP no se fía de C’s (sus hijos descarriados) y menos aún del PSOE (sus adversarios históricos). Albert solo pactará con el PP si desaparece Mariano, y con el PSOE si se esfuma Pedro. A su vez, el PSOE no se juntará nunca con un falso socialdemócrata como Pablo Manuel. El cual sólo se avendrá a razones si él logra más votos que Pedro y por tanto se instala en la Moncloa. Y luego dicen que no les importan mucho los "sillones" del poder y que no van a trazar "líneas rojas" en las negociaciones. Muchos hablan de la “gran coalición”, pero habría que hablar alemán.

¿Cómo se va a resolver el pandemónium? Solo si reconocen todos que el anhelado Estado del Bienestar no se va a poder pagar. Si se pusiera un impuesto para los ricos, los capitales emigrarían a otras playas con banderas azules. Las rojas ahuyentan a los veraneantes.

Es muy bonito que todos los trabajadores y los inmigrantes dispongan de una vivienda con la ayuda del Estado. Por lo mismo, todos los estudiantes universitarios dispondrán de beca y podrán hacer prácticas remuneradas. Para lo cual no se exigirá mucho esfuerzo, con el fin de no discriminar a los pobres. Pero seguiremos en las mismas. Todo eso no hay quien lo pague.

En todo caso, la apetencia de un munificente Estado de Bienestar se podría conseguir contando con una productividad alta y creciente. Desgraciadamente, en España nos encontramos muy lejos de tal situación. Así que no cabe más recurso que subir los impuestos. El arte está en convencernos de que los impuestos no son tales y, además, los pagan otros.

En consecuencia, se vislumbran muchas frustraciones individuales y colectivas. Las cuales son una simiente de violencia. La cosa está estudiada.

Si todos los políticos se muestran socialdemócratas, ¿por qué son antagónicos? Muy sencillo. Aparecen las pasiones del alma. Los candidatos de los distintos partidos se desprecian y se odian. Es natural; todos quieren sentarse en el banco azul, que solo hay uno. Quien logre apoltronarse en tal asiento saldrá mucho por la tele y tendrá la vida asegurada.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

El brexit y alemania
Gane quien gane el referéndum inglés, la UE se enfrenta a una nueva convulsión de sus propias estructuras, a sabiendas de que cualquier huída hacia adelante tendrá la enemiga de Alemania.
Manuel Muela www.vozpopuli.com 16 Junio 2016

Mientras aquí andamos enfrascados con otras elecciones, decisivas según algunos, aunque yo creo que no tanto, en la Unión Europea se está librando una batalla que ya viene de lejos, concretamente desde Maastricht en febrero de 1992, entre Inglaterra y Alemania, que determinará si esta última apuesta por reestructurar la UE o, sencillamente, por descafeinarla, salga o no adelante el Brexit. Porque realmente este envite inglés es la consecuencia de los fracasos reiterados de la propia Unión, convertida en un engendro sostenido por una burocracia costosa, que ya parece incapacitado para dar salida al desbarajuste político y social extendido por el Continente. Demasiado para la potencia germana que, en mi opinión, carece de la ductilidad y experiencia necesarias para ordenar el avispero continental, respetando la democracia. De manera que convendrá reflexionar sobre los cambios venideros, sin dramatismos alelados y sin alentar quimeras como las de más Europa, a base principalmente de mutualizar la deuda, cosa que los germanos no están dispuestos a consentir. En ese contexto, cada país socio deberá analizar lo que le conviene y aprestarse a defender sus intereses.

Es positivo que no sea un enfrentamiento entre Estados
Me he referido a Inglaterra y no al Reino Unido, porque aquella es el núcleo duro de la disidencia y la que mantiene la bandera de la lucha tradicional de la isla contra la hegemonía de Berlín en el último siglo y medio. Algo que se podría haber evitado si el antiguo Mercado Común se hubiera mantenido en sus objetivos iniciales, desechando la tentación de ir más allá a base de cercenar las soberanías nacionales para alumbrar un monstruo que no se sabe bien qué es: carece de unidad política y fiscal y, a duras penas, intenta unificar las políticas económicas y monetarias con daños cuantiosos para un número significado de socios. Esas y no otras son las razones del euroescepticismo rampante y de la aparición de fuerzas políticas, de corte fascista o neocomunista, que traen de cabeza a los que dirigen el negocio de Bruselas sin saber a qué Dios encomendarse.

Ante esa crisis evidente, magnificada por la hipótesis del Brexit, conviene subrayar algo positivo e importante en la historia europea y es que los planteamientos de unos y otros no contemplan la lucha entre los Estados, de tan amargos recuerdos en Europa, sino el entendimiento para pactar los desacuerdos y, en su caso, proceder a la salida ordenada de la UE que no ha sido capaz de consolidarse en una Europa que está asimilando con dificultades la quiebra de la Unión Soviética y la unificación de Alemania. Quiero decir que, a pesar de los agoreros de turno, no llegará la sangre al río y que una vuelta pactada al orden westfaliano no es ninguna tragedia, sobre todo después de haber constatado la imposibilidad de superarlo sin crear más problemas que los que se pretendían arreglar.

No digo que no vaya a haber problemas, los habrá, sobre todo en los mercados financieros, siempre prestos a especular con cualquier excusa, y la UE las está ofreciendo mes sí y mes no. Al fin y al cabo, el volumen de la deuda europea no deja de ser un bocado apetitoso en unos tiempos en que hay sobreabundancia de liquidez y escasez de activos en la que invertirla. Por eso, salvo las montañas rusas de las bolsas en estos días, no es previsible que la actividad se resienta más de lo que ya lo está. Así que, lo verdaderamente importante es prever cómo se enjaretan las consecuencias del desafío inglés, sin perjuicio de que prospere o no, porque éste ha venido a recordarnos que a los malos negocios, antes o después, hay que cortarles la cabeza y no seguir alimentándolos con planteamientos vanos y con dineros mal aprovechados. Me imagino que por ahí irán los pensamientos de Alemania, una vez que se convenza de que su realpolitik no da los rendimientos esperados.

El modelo actual de la UE ha dejado de ser atractivo
No creo que haya que insistir en que la realidad actual de la UE es muy poco atractiva para quienes crean en los valores que dieron origen a la misma en Roma hace casi sesenta años. Los países del Sur están postrados e inermes ante el peso de sus deudas y el estancamiento económico y, por su parte, los del Este se muestran cada vez más díscolos con las regulaciones comunitarias, además de rechazar su colaboración en la crisis de los refugiados. Ese cuadro complicado es producto de una ampliación desmesurada y de la agregación de materiales extraños a los fundacionales, asumiendo doctrinas económicas que han procurado la desertización industrial y que han ido acompañadas de un enjambre de reglamentos y directivas que ejercen, en muchos casos, un papel disuasorio para los que deseen invertir en la Unión. Por esas razones y otras similares, el dinamismo y la ilusión de los primeros treinta años se ha transformado en una profunda decepción que, si no es más perceptible, se debe a la desinformación practicada en algunos países desde que estalló la crisis de la eurozona en 2007. Casi diez años ya, que se dice pronto.

En resumen, parece claro que, gane quien gane el referéndum inglés, la UE se enfrenta a una nueva convulsión de sus propias estructuras, a sabiendas de que cualquier huída hacia adelante tendrá la enemiga de Alemania, que ya viene manifestando su inquietud sobre el estado de cosas actual en forma de ataques al BCE y a las decisiones de la propia Comisión. El que no quiera verlo, que no lo vea, pero, desde mi punto de vista, convendría que en España se vayan abandonando los lugares comunes del europeísmo ramplón, cambiándolos por el análisis racional de lo que ocurre y, sobre todo, de lo que pueda ocurrir, con el fin de establecer nuestra posición en la reconstrucción del orden europeo que, sin duda, será diferente del que se nos vende ahora.

NO SÉ QUÉ HACER PARA QUE ESTE PAÍS VUELVA A SER GRANDE'
'A España la han hundido los políticos traidores y cobardes'
Siempre voté al PP, pero en las últimas generales lo hice con muchas dudas y -por desgracia- no me equivoqué.
Dolores Ricón Galayo  www.gaceta.es 16 Junio 2016

Me dirijo a Uds. como una ciudadana preocupada por su país. Me apena ver que las veces que he escrito a los EE.UU., y en español, han tenido la deferencia de contestarme, mientras que de todos a los que he escrito en mi propio país solamente me ha contestado la Sra. Aguirre -puede ser que los demás no recibieran mi carta-. Soy una sencilla ama de casa, estudié EGB cuando gracias a Dios todavía el mapa lo ponían completo y la historia comenzaba en la prehistoria; también FP Administrativo y Sanitario.

Siempre me he considerado de derechas (a mucha honra). Creo en Dios, amo a mi país y a mi familia, vivo de lo que trabajo, no robo ni engaño y, si puedo ayudar a alguien, lo hago. A este maravilloso país llamado España lo han hundido los políticos traidores y cobardes que tenemos.

Me gustaría preguntarles a los políticos, cuando dicen que lo son para trabajar por el ciudadano, ¿por qué, si es así, no lo hacen con sueldos más módicos y menos privilegios? No recuerdo a quién le escuché decir que los políticos tendrían que ganar más para que no fueran corruptos. Entonces, por esa regla de tres, casi todos los trabajadores seríamos corruptos, porque la mayoría de los sueldos son para llorar.

Creo que la única opción es VOX, aunque la mayoría no sabe que existe. Siempre voté al PP, pero en las últimas generales lo hice con muchas dudas y -por desgracia- no me equivoqué. Ya en las europeas voté a VOX y sigo haciéndolo.

Mi marido es un parado de larga duración que se sumó al programa Emprendedores de la Comunidad de Madrid y pensamos que por una vez estaban haciendo las cosas bien: alquilan locales a precios asequibles y a pagar gradualmente hasta el tercer año. Estuvo año y medio arreglando papeles, presentando un plan de viabilidad de empresa, etc. Le concedieron un local -cerrado durante más de tres años- y pidió un crédito para acondicionarlo. Pero, contentos por tener una oportunidad de trabajo, Manuela Carmena se lo quitó a los cuatro meses de abrir con la excusa de que lo necesitaba para viviendas sociales (debe de ser para cucarachas, pues sigue cerrado un año después). Mi marido se quedó con una mano delante y otra detrás, sin derecho a nada y una deuda que pagar. Para colmo a mí me despiden en enero y, como somos mayores de 54 años, ya no tenemos derecho a comer.

Sólo queremos trabajar, no subsidios, y recuperar nuestra dignidad. Pero en este país solamente viven los pelotas mamandurriados, vagos y chupópteros, mientras los trabajadores honrados mantienen a esta chusma. Me siento impotente y no sé qué podría hacer para que este país volviese a ser grande y decente.

Una española orgullosa de serlo.

Brexit: una amenaza, una oportunidad
Es una evidencia que la Unión Europea, en los últimos veinte años, ha ido convirtiéndose en algo profundamente decepcionante. Hay razones objetivas, y muy poderosas, para apartarse del actual proyecto europeo.
EDITORIAL  www.gaceta.es 16 Junio 2016

Falta una semana para que los británicos decidan en referéndum sobre su permanencia en la Unión Europea. Cameron, en un gesto que sólo puede considerarse hostil hacia España, ha decidido afirmar su posición con una visita a Gibraltar; es una forma de decir a los euroescépticos: “yo estoy por la UE, pero también por la hegemonía británica”. El Gobierno español, muy en su línea, se ha limitado a comentar que “será una visita breve”. La reacción gubernamental da la medida de la sima de podredumbre e indignidad en la que ha caído nuestro país. Al mismo tiempo, todos nuestros políticos evalúan el referendo británico con pomposos análisis de impacto económico; una estampa que recuerda aquellas clásicas escenas de los criados que discuten sobre si el señor va adecuadamente vestido a la recepción con Su Majestad.

Que el Reino Unido se marche de la UE, si gana el “sí”, será sin duda un fuerte golpe psicológico para el actual proyecto europeo. Máxime en un país como el nuestro, que desde hace cuarenta años ha suprimido cualquier reflexión sobre el destino nacional y ha convertido a “Europa” en único horizonte de nuestra vida colectiva. Pero el impacto será bastante inferior a lo que dicen los agoreros: Gran Bretaña no forma parte del euro ni del espacio Schengen, y sus relaciones comerciales con la UE perfectamente cabrían en el marco EFTA, como las de Noruega, que tampoco es miembro de la Unión. Por otro lado, a esta decrépita UE que padecemos quizá no le venga mal un sobresalto. Para despertar.

Es una evidencia que la Unión Europea, en los últimos veinte años, ha ido convirtiéndose en algo profundamente decepcionante. Europa se nos ofrecía como sinónimo de paz, prosperidad, seguridad, democracia y libertades, pero la realidad es un conglomerado institucional que funciona sobre la base del dirigismo burocrático y la opacidad política, sacudido por una pertinaz crisis económica y social, expuesto a mil peligros para los que no tiene respuesta policial ni militar, sojuzgado por dogmas “políticamente correctos” que ningún europeo ha votado y, en el último año, obligado además a soportar una política migratoria simplemente suicida. Hay razones objetivas, y muy poderosas, para apartarse del actual proyecto europeo. ¿Significa eso “alejarse de Europa”? No necesariamente.

Sarkozy decía semanas atrás que el desafío del Brexit debe servir para recomponer la Unión Europea, rectificar la gruesa acumulación de errores de los últimos años y, por así decirlo, “volver a empezar”. ¿Qué es lo que hay rectificar? Ante todo –y esto no lo dice Sarkozy-, la propia esencia de la construcción europea. La UE ha querido construirse en los últimos tiempos como una suerte de espacio neutro y vacío, sin identidad histórica, sin otro horizonte que un mercado abierto y trasparente, como una especie de proyecto piloto del mundo soñado por la globalización. Pero nada puede construirse sobre el vacío, y hoy los europeos sufrimos las consecuencias de ese arbitrario capricho que ha puesto los intereses ideológicos y económicos de nuestros burócratas por encima de la legítima voluntad de supervivencia de nuestros pueblos. La rectificación, en efecto, es urgente. Si no, la Unión Europea matará a Europa.

La deuda pública oficial alcanza el 100,5% del PIB: cada español debe más de 23.000 euros
EL PASIVO REAL SUBE HASTA LOS 1,5 BILLONES DE EUROS, EL 140% DEL PIB
Lorenzo Ramírez okdiario 16 Junio 2016

La deuda pública sigue subiendo y, al cierre del primer trimestre, se sitúa en el 100,5% del PIB, al rozar los 1,1 billones de euros. Esto supone que, en términos per cápita, cada ciudadano debe más de 23.000 euros, según establece el pasivo calculado en función del protocolo de déficit excesivo de la Unión Europea. Si se incluye la deuda total, la cifra supera los 1,5 billones de euros, lo que equivale al 140% del PIB. Las empresas públicas deben más de 42.300 millones de euros, tal como revelan los datos publicados hoy por el Banco de España.

Los 1,1 billones de euros de deuda pública oficial contabilizada al cierre de marzo supone un incremento del 2,1% respecto a la registrada en el cuarto trimestre de 2015. Por tipo de administración, el Estado es responsable del 87,7% del pasivo, al deber 962.141 millones de euros; mientras que las comunidades autónomas suponen un 24,1% de la deuda total (con 264.174 millones) y los ayuntamientos contabilizan un pasivo de 35.083 millones de euros, el 3,2% del total. En cuanto a la Seguridad Social, la deuda alcanzada al cierre del primer trimestre es de 17.188 millones de euros.

La única administración que ha reducido su deuda en el primer trimestre del año ha sido la local, con una reducción del 8,3% respecto al cierre de 2015, mientras que las comunidades autónomas la han elevado casi un 10% y el Estado un 5,3%. La Seguridad Social ha registrado exactamente el mismo endeudamiento que en el cuarto trimestre del pasado año.
Cataluña

La región más endeudada es Cataluña, con un pasivo de 72.278 millones de euros; seguida de la Comunidad Valenciana, con 41.953 millones; Andalucía, con 31.484 millones; y Madrid, con una deuda pública de 28.380 millones de euros. En términos relativos, lidera la tabla el gobierno de Ximo Puig, con un pasivo equivalente al 41% del PIB, seguido del ejecutivo autonómico de Castilla-La Mancha, con el 35,4%, y Cataluña, con el 35,1%. Por su parte, la Comunidad de Madrid (13,8% del PIB), País Vasco (15,1%) y Canarias (15,6%) son las que menor deuda pública tienen respecto al PIB.

En cuanto a los ayuntamientos, entre los que cuentan con más de medio millón de habitantes, Madrid, con una deuda de 4.729 millones de euros, sigue en cabeza de las corporaciones locales más endeudadas, cifra que contrasta con el pasivo del ayuntamiento de Barcelona, situado en 727 millones en el primer trimestre. Ambas corporaciones locales han reducido su endeudamiento respecto al trimestre anterior, con un descenso del 0,8% en el caso de Madrid, y una caída del 13% en Barcelona.

El Gobierno espera cerrar el año con una deuda del 99,1% del PIB
Este porcentaje supera las previsiones del Gobierno, que en su último programa de estabilidad presentado hace unas semanas, apuntaba a un peso del 99,1% del PIB de la deuda pública para el conjunto del año y a una rebaja hasta el 96% en 2019. El Ejecutivo esperaba que se mantuviera la tendencia iniciada en 2015, un año en el que por primera vez bajó el peso relativo del pasivo de las Administraciones Públicas sobre el PIB.
guindos-financiacion-autonomica

No obstante, en el primer trimestre siempre suele aumentar el peso relativo de la deuda y posteriormente se reduce debido a que se producen vencimientos en abril y Hacienda dispone de tesorería tras ingresar los pagos fraccionados de impuestos en la primera parte del ejercicio. Por lo tanto todavía es posible que se cumpla la previsión del Gobierno y se cierre el ejercicio con una deuda cercana al 99,1% del PIB.

Es la primera vez desde el año 1909 que se supera la cota psicológica del 100% del PIB, que implica que el sector público español debe cada año el equivalente a la totalidad de los bienes y servicios producidos en la economía nacional. La razón de esta elevada deuda es que las Administraciones Públicas han gastado más de lo que han ingresado todos los años desde 2008, acumulando déficits que han tenido que ser financiados mediante la emisión de bonos, letras y obligaciones del Estado (deuda pública).

Según los datos del cierre de 2015 del departamento del Tesoro, la mitad de la deuda española está en manos de inversores extranjeros. El sector público español ha llegado a ofrecer rentabilidades negativas en las emisiones de deuda, es decir, que los inversores pagaban en lugar de recibir intereses. Estos se produce por el programa de asistencia financiera que mantiene el Banco Central Europeo (BCE) mediante la adquisición directa de bonos soberanos por un importe mensual de 80.000 millones de euros.

Los trileros de la política buscan trucar el resultado del 26J
En EEUU los aspirantes al cargo de presidente de la nación pasan por una criba previa
Miguel Massanet diariosigloxxi.com 16 Junio 2016

Hace años ya debió tomarse la decisión de suprimir la ley D´Hont como medio de determinar el número de escaños que le corresponde a cada partido político. Es obvio que este sistema tiene un clara intencionalidad de restarles fuerza a aquellos partidos que han conseguido, en unas elecciones, el mayor número de votos o, lo que es lo mismo, el mayor número de apoyos de acuerdo con el principio democrático de que “por cada elector un voto”. Aunque no soy partidario de las corridas de toros, se me ocurre un símil que puede ayudar a entender el por qué el sistema de sucesivas divisiones de los votos remanentes perjudica a los más votados y, no obstante, les dan oxígeno a los pequeños partidos que, si se utilizase el sistema de repartir los escaños de forma proporcional al total de votos recibidos por cada partido, resultarían, en muchas ocasiones, eliminados del panorama político de la nación o, al menos, sin tener representación parlamentaria alguna.

Cuando el picador se acerca al morlaco para clavarle la puya, no tiene otro objetivo que restarle fuerza para que le resulte más fácil de torear al matador. Cuando la ley D’Hont va dividiendo el sobrante de votos a partir de los sucesivos tramos que proporcionan los escaños, va debilitando la fuerza del partido ganador en beneficio de los partidos minoritarios que, con este procedimiento, consiguen unos escaños que les estarían vedados si se repartieran proporcionalmente al número de votos conseguidos, en las elecciones, por los partidos que hubieren participado en ellas.

Cuando nos fijamos en el sistema electoral de los EE.UU de América, observamos que los aspirantes al cargo de presidente de la nación pasan por una criba previa ( los famosos caucus) en la que todos ellos se enfrentan, unos con otros, de modo que, finalmente, el que obtiene el mayor número de apoyos en todas las circunscripciones en las que se presentan es el que va a tener la mayor posibilidad de figurar como aspirante a la presidencia en nombre de cada uno de los dos únicos partidos que se reparten el derecho a gobernar la gran nación americana. Una forma eficaz de evitar algo que, no obstante, cada vez parece que se extiende más en nuestro país, la gran proliferación de pequeños partidos, algunos casi desconocidos, que están distorsionando, privando de votos útiles a los partidos con posibilidades de salir elegidos, los resultados electorales sin que, en definitiva, les sirva a los excluidos para nada más que para impedir que los importantes se beneficien de ellos.

Si es urgente y, cada vez con más necesario, que la Ley Electoral de nuestro país sea objeto de una revisión a fondo, dándole carpetazo a la Ley D’Hont; todavía se acentúa más esta anomalía, a la vista de los graves problemas que, el hecho innegable de la proliferación de partidos en España, puede llegar a crear, debido a que esta proliferación llegue a formar una mezcolanza de difícil coordinación, lo que puede redundar en correcto funcionamiento del país. El sistema bipartidista, en el que se habían ido turnando el PP y el PSOE en el gobierno de la nación; se observó hasta las últimas elecciones del 20D, respetando la costumbre de que, el partido que obtenía más escaños era el que formaba gobierno, sin necesidad de tener la mayoría absoluta. Últimamente, se ha roto por parte del PSOE esta costumbre, gracias a que el señor Sánchez no se resigna a perder la presidencia que intenta conseguir desde el día que fue elegido Secretario General de su partido. Seguramente habrán influido en él la aparición de nuevas formaciones, de tendencias izquierdistas, anárquicas, revolucionarias y, en el caso especial que nos afecta en estos momentos, de grupos activistas, agitadores y subvencionados desde el exterior, que han aterrizado en nuestra nación, con el fin específico de traernos el comunismo bolivariano, importado de la Venezuela de Maduro. Un grupo peligroso que se ha constituido en una amenaza para nuestra democracia bajo la denominación de Podemos; hoy unido a IU con la que forman el partido Juntos Podemos, bajo cuyas siglas se presentan, con grandes posibilidades de obtener buenos resultados, a los próximos comicios del 26J.

Los separatistas catalanes, cuando el TC declaró ilegal su consulta, por la que intentaban poner en solfa su “derecho a decidir”, bajo el ampuloso nombre de “referéndum por la autodeterminación del país” de cuyos resultados esperaban valerse para dar el paso definitivo hacia la independencia de Cataluña; pretendieron pasarse de listos y decidieron darle a las elecciones legislativas del 20D el carácter de “consulta plebiscitaria del pueblo catalán” pensando que si los grupos independentistas sacaban mayoría les serviría de excusa para pedir inmediatamente que, el Gobierno, accediera a negociar con ellos un plan de separación de Cataluña de España. Ni tuvieron mayoría, ni el Gobierno tuvo, en ningún momento, la intención de negociar tamaña barbaridad ni consiguieron los argumentos para presentarse, ante sus propios votantes, como los vencedores. Entonces fue cuando se apalancaron en que habían ganado en escaños dentro de Parlamento Catalán y de ahí ya no hubo quien consiguiera sacarlos.

Seguramente el señor Sánchez, visto que no consiguió la investidura que anduvo buscando con tanto interés y que fue rechazada, por tres veces, en las votaciones parlamentarias; intente una nueva jugada, consistente en pretender que, si él consigue mayoría de escaños (no la absoluta como se requiere), aliándose con otra formación política (seguramente Ciudadanos que siempre se han mostrado dispuesto a ello), el resto de formaciones políticas tuvieran que conformarse con ello. Es obvio que es una respuesta socialista a la propuesta de Rajoy, formulada en el debate, pidiendo un compromiso de los cuatro partidos de dejar gobernar en solitario al partido que obtuviera el mayor número de escaños. Otra vez intenta, el señor Sánchez, hacer encaje de bolillos con el único objetivo de salvarse de la quema, si es que fracasa de nuevo en las elecciones y pierde más escaños. Podemos puede conseguir pasar delante del PSOE, quedando este relegado a la tercera fuerza política, lo que puede complicar la situación del líder de los socialistas dentro de su propio partido.

Evidentemente que, si Pablo Iglesias consigue más votos que el PSOE, va a ser él quien fije las condiciones para un pacto con el PSOE y es obvio que el presidente sería el mismo, lo que no quita que le diera una vicepresidencia a Sánchez para hacerse con el apoyo del PSOE lo que, pactando con algún otro partido de izquierdas, le daría la mayoría absoluta; algo que viene intentando P.Iglesias para hacerse con el poder absoluto en España. Una situación que le permitiría implantar el régimen bolivariano que ahora intenta disimular, presentándose como social-demócrata; una trola que nadie, medianamente inteligente, se puede tragar sin que se le indigeste. Sólo, en el improbable caso de que el PSOE lograra superar el maleficio que le pronostican las encuestas y pudiera mantenerse en el segundo puesto, detrás del PP, se podría mostrar benévolo con Podemos; con el que acabaría pactando, si es que consiguiera salir victorioso del Congreso de su partido, donde se deberá confirmar si sigue en el cargo.

En todo caso, el panorama, a la vista de los últimos acontecimientos y de lo sucedido en el debate del pasado martes, unido a las posteriores declaraciones de los líderes de las cuatro formaciones; nada hace suponer que, de los resultados que salgan de las próximas elecciones (nadie aventura que vayan a producirse espectaculares cambios) sea fácil que, tanto las izquierdas como las derechas, estén en condiciones de imponer un gobierno que saque los apoyos necesarios para gobernar. Es obvio que un resultado, como el que se le atribuye a Podemos, al que se le asignan 8 o 9 escaños más, unido a los del PSOE aunque perdiera escaños podría, con el apoyo de otros, formar un gobierno. Aún en este caso, las posibilidades de que este tipo de gobierno pudiera durar mucho tiempo o consiguiera inspirar confianza a Europa y, lo más difícil, a los inversores ( vean lo que le sucede al gobierno catalán que no ha conseguido que las ag4ncias de rating hayan mejorado la calificación de su deuda pública que sigue en BB- con tendencia negativa o sea como bonos basura.) que, con toda probabilidad, huirían de España al menor atisbo de que, un gobierno de este tenor, pudiera implantarse en nuestro país.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, tenemos la corazonada de que, si Dios no nos echa un cable, vamos a tener que sufrir hasta día 26. Un aumento de votos a favor de los partidos de izquierdas o independentistas, mucho nos tememos que puede ocasionar un terremoto económico, financiero y social, del que, vista la situación europea y la poca simpatía que despiertan en Europa los gobiernos populistas, al estilo del Syriza griego, es muy probable que, en el mejor de los casos, tuviéramos que pedir el amparo de la UE y, en el peor, vistos los objetivos fijados en el programa de Podemos, lo más probable sería que quedáramos fuera de Europa, del Euro y de Schengen. En fin, un cataclismo.

Empleo público y privado destruido
Primo González Republica.com 16 Junio 2016

El Gobierno acaba de facilitar las estadísticas de empleo en el sector público, de las que se deduce que en cuatro años el número de funcionarios se ha visto recortado en cerca de 167.000 personas, un 6,2%. A primera vista es un dato relevante, aunque mucho menos que el de personas que han perdido su empleo fuera del sector público, es decir, en el sector privado y en el variopinto colectivo de los autónomos. Ser funcionario ha tenido siempre un encanto especial para los españoles, ya que se trata por lo general de un trabajo de por vida, lo que suscita una especial querencia entre los ciudadanos.

Pero las cifras que aporta el sector público no siempre ofrecen el marchamo de transparencia y verosimilitud que serían deseables. En este caso, el ajuste del empleo parece dotado de un dramatismo especial. Hay estadísticas varias sobre la cuantía del empleo público en la economía, de forma que las que facilita la Dirección de Personal del Gobierno, que son las conocidas este miércoles, deberían aportar algo más de sustancia y, sobre todo, evitar entrar en contradicción con las que ofrecen otros organismos públicos, tan respetables como las señaladas pero que ofrecen una radiografía del empleo público y privado bastante diferente.

Tomando las estadísticas oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), a las que se concede por lo general un alto grado de autenticidad, el número de personas que estén encuadradas en lo que se conoce como “sector público asalariado” se sitúa actualmente en los 3 millones de personas, un poco más tras conocer las cifras del primer trimestre. En relación con el nivel de empleo de hace siete años (finales del año 2008, cuando se puede considerar que comienza la crisis económica de largo recorrido de la que estamos saliendo todavía), el empleo público apenas ha descendido en 81.000 personas. Lo sucedido en los cuatro últimos años apenas modifica esta comparación de forma sustancial, a pesar de que se trata de lapsos de tiempo bastante diferentes.

En cambio, el denominado “sector privado”, que cuenta con un número de asalariados bastante superior (cinco veces más), ha visto cómo en el mismo periodo de tiempo (siete años) se destruían cerca de 1,5 millones de empleos, es decir, casi 19 veces más comparando las cifras absolutas de ambos sectores, el público y el privado. El ajuste de empleo ha sido importante en el sector público, pero en el sector privado ha adquirido caracteres bastante más dramáticos, como puede constatarse con las cifras citadas.

Los empleos públicos perdidos según la versión del Gobierno en estos últimos cuatro años han tenido una mayor incidencia en el caso del Estado, que aporta en la actualidad apenas un 21% del empleo público total, y que ha recortado su ` personal en un 9,3%. También las Comunidades Autónomas han reducido sus efectivos, aunque sólo un 4%, con la particularidad de que en los últimos meses se está produciendo ya una recuperación del empleo en este sector de la vida económica, posiblemente bajo la presión de las elecciones regionales de meses pasados. Aun así, el empleo público en las Administraciones Autonómicas es ya un 51,4% del empleo público total contabilizado por el Gobierno. El resto del empleo público se concentra en los Ayuntamientos y la vida universitaria, con cuantías menores de reducción. Ha sido, según este recuento que ofrece el Gobierno, en las nóminas del Estado central en donde se ha producido un mayor retroceso del número de empleados.

Boxeando con populistas
John Müller El Espanol 16 Junio 2016

Todo empezó en las elecciones europeas de mayo de 2014. Un partido populista al que casi nadie prestaba importancia, que repudiaba el euro y cuyos líderes eran jaleados en circuitos marginales, apareció con una fuerza sorprendente en las urnas. Nadie se lo esperaba. Los socialdemócratas se pusieron nerviosos, pero el que cometió más errores a la hora de interpretar el fenómeno fue el jefe de un gobierno conservador.

De esos polvos vienen estos lodos. El partido era el UKIP, que obtuvo la primera mayoría con casi un 30% de los votos. El jefe de Gobierno era Cameron, que vio que los tories se desangraban por su derecha euroescéptica y se imaginó un escenario de pesadilla: perdería las elecciones de 2015 a manos de los laboristas y de los nacionalistas escoceses. Como una forma de taponar la herida ofreció realizar en 2016 un referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea.

La sorpresa se produjo en mayo de 2015 cuando, desafiando todos los pronósticos, Cameron obtuvo la mayoría absoluta en las elecciones generales. Su victoria fue tan resonante que hasta privó del escaño al líder del UKIP, Nigel Farage, que se vio obligado a presentar su renuncia, aunque la dirección de su partido no la aceptó. De haber sabido en mayo de 2014 lo que iba a pasar un año después, Cameron nunca hubiese puesto a subasta la permanencia de su país en la UE. De pronto descubrió que había estado boxeando con unas sombras en la pared.

Grandes multinacionales británicas manejan informes que dicen que el Brexit no tendrá impacto en sus cuentas

Pero el primer ministro ya había metido la pata. Al error de jugar a la democracia extrema, convocando referendos a diestra y siniestra, se ha unido la absurda campaña del miedo patrocinada por su Gobierno en los últimos meses. Al final, la crisis interna de un partido se ha transformado en una crisis nacional y, sobre todo, en una gran crisis de confianza en la democracia representativa. Cada vez que Cameron u Osborne anuncian que el sol no volverá a salir para los pensionistas británicos, estos se preguntan: ¿Y si el Brexit es tan rematadamente malo, por qué el gobierno me lo pregunta a mi?

El impacto del Brexit es relativo. El informe más serio, el del Tesoro británico, sostiene en su escenario central que el PIB británico podría reducirse un 6,2% en 15 años y estima que eso supondría 5.400 euros menos para cada familia. Sin embargo, hay grandes multinacionales británicas que manejan informes internos donde el impacto es nulo, mientras otras creen que la desaparición de las trabas europeas hasta puede resultar estimulante para su economía. El mayor riesgo es el del tipo de cambio, pero éste ya existía porque el Reino Unido no está en el euro.

Que las pérdidas bursátiles se concentren en el continente es un síntoma de dónde creen los inversores que se van a producir los problemas si el Reino Unido abandona la Unión. El proyecto europeo carece de un horizonte desde hace años. Los pilotos de este gran aeroplano intentaron despegar sin la velocidad adecuada a comienzos de este siglo y el avión entró en pérdida con la famosa Constitución europea. Después vino la crisis del euro, con todas sus lecciones no aprendidas.Y lo más probable es que una reacción en caliente, como la que propicia el ministro García-Margallo, acabe siendo pura escenificación o un error que acabe fortaleciendo a los enemigos de Europa.

Lo más parecido a la globalización en el siglo XIX fue el Reino Unido. Así que tienen más experiencia que los demás

Hace pocas semanas, José María Aznar advertía de lo engañoso que es avanzar a ciegas en una mayor integración fiscal europea, una solución que se repite como un mantra en todos los países del euro cada vez que se pregunta hacia dónde irá Europa. El riesgo de buscar soluciones rápidas, con demostraciones de lealtad inquebrantables a un proyecto europeo que ha mutado, es enorme.

Lo más parecido a la globalización, en el siglo XIX, ha sido el Reino Unido, así que tienen más experiencia en esto que los demás. Por cada ciudadano que residía en las Islas Británicas, había otros 63 repartidos en sus dominios. Al mismo tiempo, fue de los primeros países que descubrió el efecto red y que se podía ganar dinero creando valor en los vínculos (¿qué otra cosa es el comercio?) y no sólo en los bienes físicos (de ahí el desarrollo de la bolsa y las finanzas). Esto marca una diferencia importante con la visión continental. Para las naciones continentales pertenecer a la Unión Europea supone, en cierta forma, ser dueño de una cuota de poder, como si fuera un trozo de tierra, definir un espacio (Schengen, por ejemplo) en el que las cosas adquieren un valor. Para los británicos la pertenencia a la UE es una mera relación, una capacidad de influir, de cambiar las cosas, una realidad relacional, no física. Eso significa que, aunque voten por irse, al día siguiente volverán a negociar una nueva forma de influir.

Atropellos a la ciudadanía
No podemos permanecer pasivos ante el aluvión de injusticias que a diario inundan nuestros espacios humanos
Víctor Corcoba diariosigloxxi.com 16 Junio 2016

El mundo está crecido de atropellos a su propia ciudadanía. Cada día son más los que no respetan a nadie y esto dificulta enormemente la convivencia. Por otra parte, también hay más dominadores en posiciones privilegiadas que abusan de las personas. No importa la edad. El maltrato psicológico y la explotación financiera son solo algunos tipos de violencia que sufre el 10% del colectivo de la tercera edad en el mundo, según las estimaciones de la Organización Mundial de Salud (OMS). Lo mismo sucede con el maltrato infantil; un problema mundial que, de igual forma, se incrementa de manera alarmante, obviando que el niño maltratado de hoy es el adulto conflictivo de mañana. Ahí está, igualmente, la situación de especial vulnerabilidad de las mujeres. El abuso a esa población en particular ocurre a menudo después de un historial de discriminación y opresión durante toda su vida. Desde luego, todos estos avasallamientos no surgen porque sí, es la consecuencia de vivir inmersos en un ambiente lleno de enfrentamientos por doquier esquina del planeta.

Personalmente, hace tiempo que vengo reivindicando en sucesivos artículos el retorno a la concordia ciudadana, al aliento del verso que todos respiramos, a la poesía que todos portamos en el alma como latido de nuestra propia existencia. Sin duda, hoy más que nunca, nos hace falta volver a lo armónico, frente a la violencia; a la cooperación, frente a la rivalidad; con el coraje suficiente, frente al miedo. No podemos permanecer pasivos ante el aluvión de injusticias que a diario inundan nuestros espacios humanos. Por desgracia, cuando la inmoralidad toma posiciones ventajosas, el ser humano se cierra en su oportuno egoísmo, el horizonte de belleza y bondad deja de cohabitarnos, y todo tiende a la deriva, a la inhumanidad. Y así llegamos al momento presente, en el que continuamos sembrando destrucción, dolor y muerte, como si fuese algo normal. Ya no parece importarnos el lenguaje de la explosión de vida, el asombro del humano ante al orbe; utilizamos el lenguaje del atropello y nos quedamos tan indiferentes, aunque en cada contienda, de las muchas que tenemos, hagamos renacer a Caín.

La humanidad tiene que despertar desde la colaboración de unos para con otros. Que cada ciudadano del mundo mire dentro de sí mismo, bucee en sus pulsos, tome sus pausas, pero súmese a la reconstrucción de lo armónico. Es hora de conciliar la reconciliación, de multiplicar la clemencia para que se acabe el sonido de las armas y reviva el orden que toda conciencia lleva impresa en su interior. Además, por razones de justicia los gobiernos han de tener especial cuidado por los ciudadanos más débiles, pues en demasiadas ocasiones no pueden defender sus propios derechos y asegurar sus legítimos intereses. Esto se acrecienta mucho más en los lugares en conflicto, donde la brutalidad es una práctica común y, por ende, la violación de los derechos humanos es algo contemporáneo, propagado desde cualquier horizonte. En un mundo globalizado no podemos seguir hablando de adversarios o enemigos, es necio y absurdo hacerlo, puesto que todos al fin dependemos de todos, lo que ha de activarnos a servir a la auténtica adhesión y al bien colectivo.

Por tanto, es un signo esperanzador unirse y reunirse los Estados, las Organizaciones Internacionales, con el fin de que los atropellos a la ciudadanía disminuyan. En este sentido, nos alegra que recientemente la asociación entre la Unión Europea y Naciones Unidas fuese reafirmada con la visita realizada por el Secretario General de la ONU a Bélgica. Este es el camino para forjar respuestas en común que nos globalicen, y así promover una mayor responsabilidad entre los países de todo el planeta. Sin duda, es necesaria una mayor cooperación internacional para afrontar los retos emergentes de violencias y prevención del terrorismo emergente. Es cierto que Europa sigue siendo un punto de destino de la gente que escapa de los conflictos y la inseguridad, pero hay que buscar la manera de poner paz en todo el territorio mundial. En ocasiones, comienza con una sonrisa, con una mano tendida. Otras veces, con la autosatisfacción de cada individuo, origen de una atmósfera de equidad, verdad, justicia y solidaridad. En cualquier caso, debemos saber toda la humanidad que la violencia, aparte de atrofiarnos pues crea más problemas sociales que los que resuelve, nos derrota y acaba destruyéndonos, más pronto que tarde. Quizás toque humanizarnos desde el perdón a uno mismo. Puede ser un buen comienzo.

Este buenismo lo carga el diablo
OKDIARIO 16 Junio 2016

El buenismo en política puede derivar en un ejercicio de peligrosa irresponsabilidad. Ahora que las grandes ciudades europeas están tomadas por los policías, y sus ciudadanos encogidos bajo la amenaza de atentados como los de París o Bruselas, OKDIARIO les cuenta en exclusiva cómo el Gobierno español ocultó que Osama Abdul Mohsen tenía vínculos con personas que luchaban en la yihad de Siria y que, además, simpatizaba con el Estado Islámico, la organización terrorista más sanguinaria del mundo. Las autoridades de nuestro país permitieron que Mohsen llegara el pasado 17 de septiembre y se asentara aquí como un héroe a pesar de que, según la filial del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), había estado en el Frente Al Nusra, facción afín a Al Qaeda, y también había participado en la represión de los propios kurdos en la ciudad de Qamishlo, donde murieron más de 50 personas en 2004.

Ante la incipiente amenaza del islamismo radical que coloniza nuestros días, primó la vana publicidad solidaria y la condescendencia hacia un hombre que se había convertido en un símbolo tras la zancadilla de la reportera húngara Petra Lazslo. Mohsen fue presentado entonces como un padre coraje que huía de la sinrazón con su hijo en brazos. Un potente recurso de marketing político, enarbolado por parte de la comunidad internacional, que fue suficiente como para que nuestro Ejecutivo le permitiera llegar a España a pesar de las conclusiones de los servicios secretos, que detectaron a través de Facebook su vinculación con militantes y simpatizantes de ISIS. Precisamente, las redes sociales funcionan como importantes focos de propaganda y reclutamiento del extremismo a nivel mundial. Entornos donde Mohsen posee un extenso catálogo de experiencias e interacciones con los radicales.

El primer ministro de Francia, Manuel Valls, advertía este mismo miércoles de que “Francia sufrirá más atentados y más inocentes perderán sus vidas”. Un aserto escalofriante que está llevando al Gobierno francés a un estado de práctica excepción. Una situación difícil de mantener y que, además, somete a la población a un estrés insoportable. Por eso es muy importante que los países actúen unidos y coordinados ante la mayor plaga de muerte y destrucción que ha conocido hasta el momento el siglo XXI. Para ello, no sólo son necesarias acciones militares sobre terreno del propio Estado Islámico, también hay que extremar las precauciones en las fronteras, ya que con la llegada de los refugiados — víctimas indudables de los mismos verdugos— muchos criminales pueden aprovechar la confusión para infiltrarse entre la masa y así tratar de llegar hasta los distintos países de Europa. Para evitarlo, los Estados han de ser rígidos y considerar con sumo cuidado la información proveniente de los servicios secretos. En nuestro particular, el Gobierno ha de dar explicaciones al respecto de Osama Abdul Mohsen. El fatuo buenismo sólo nos puede llevar a descubrir la verdad cuando ya sea demasiado tarde.

Todavía hay jueces en Estrasburgo
El TEDH nos advierte a todos y muy en especial a los periodistas, de que los ojos sirven para ver y no para adornar la imagen
Javier Gómez de Liaño Libertad Digital 16 Junio 2016

Apenas comenzar confieso la satisfacción que me ha producido la sentencia que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) dictó este martes (Affaire Jiménez Losantos c. España), que considera que los tribunales españoles –empezando por el Juzgado de lo Penal número 6 de Madrid que dictó la sentencia condenatoria, continuando por la Sección Segunda de Audiencia Provincial de Madrid que confirmó la anterior y concluyendo por el Tribunal Constitucional que inadmitió el recurso de amparo–, violaron el derecho a la libertad de expresión del señor Jiménez Losantos y, por tanto, infringieron el artículo 10.2 de la Convención.

Con su sentencia, el TEDH viene a confirmar algo que ya había declarado en otros fallos precedentes; a saber, que el profesional del periodismo goza de la presunción de que el objeto primordial de su actividad es trasmitir información y opinión acerca de una persona con relevancia política y, por tanto, pública, lo cual significa que en principio, la balanza del posible conflicto ha de inclinarse a favor del informador. También, que en esa crítica caben incluso juicios duros, acompañados de expresiones gruesas, con tal de que exista un fondo de veracidad en la crítica y de que se esté animado de un ánimo informativo o de conformar la opinión pública. "La libertad de expresión y de información, ampara no sólo críticas inofensivas o indiferentes, sino otras que puedan molestar, inquietar o disgustar", nos dice el TEDH en las sentencias de 7 de diciembre de 1976 (Caso Handyside contra Reino Unido) y de 8 de julio de 1986 (Caso Lingens contra Austria).

O sea, que al ser una persona que ejercía una función pública y resultaba implicado en un asunto de relevancia pública, el señor Ruiz Gallardón estaba obligado a soportar el riesgo de que su derecho subjetivo de la personalidad resultase afectado por unas opiniones –con información– de interés general, pues así lo requiere el pluralismo político.

Ahora bien, no se trata de que los políticos no tengan honor o que el mero hecho de detentar un cargo público implique renunciar a la dignidad personal, sino de que a la hora de ponderar el conflicto entre dos derechos fundamentales, hay que partir de la base de que la opinión sobre el gobernante de turno puede y debe ser más profunda, más mordaz y más satírica de la que se realizaría de un particular. De ahí que aun cuando algunas de las expresiones de Federico Jiménez Losantos pudieron sonar fuertes, lo cierto es que se pronunciaron acerca de un tema igualmente fuerte y que, por consiguiente, los términos empleados jamás pudieron ser injuriosos al ser reflejo del énfasis puesto en defender la tesis por él mantenida.

Téngase en cuenta, además, que las palabras dichas lo fueron en el contexto de denuncia del comportamiento del señor Ruiz Gallardón, reprobable no sólo a juicio del señor Jiménez Losantos sino de otros colegas y compañeros de tertulia respecto a un asunto de máxima relevancia, cual fue el atentado del 11-M; lo cual, de una parte, prueba que estuvieron guiadas por un evidente ánimus criticandi, y, de otra, determinó que los límites de la crítica se ampliasen y se acomodaran al denominado "canon de corrección expresiva".

Leyendo con suma atención los razonamientos de la sentencia del TEDH –el voto particular de la juez ad hoc española, por las dudas de ausencia de imparcialidad, no merece ser analizado–, otra de las cosas que sus señorías nos vienen a decir –esta es una razonable deducción personal– es que no cabe olvidar que el Derecho Penal de un Estado de Derecho, es un "derecho penal de la libertad" y no un "derecho penal restrictivo de la libertad" y que, en supuestos, como el analizado, se corre el peligro de implementar un "Derecho Penal del enemigo". Este es uno de los aspectos que más destacaría de la sentencia del TEDH. Para los magistrados que la han dictado el Derecho Penal, regido, entre otros, por el principio de intervención mínima, no debe correr el riesgo de ser un factor de disuasión del ejercicio de la libertad expresión, pues ello resulta indeseable en un Estado democrático, doctrina ya sentada en la sentencia de 23 de abril de 1992 (Asunto Castells c. España).

En fin, a la vista de la sentencia del TEDH que ocupa mi atención, al igual que escribí en vísperas de que Federico Jiménez Losantos fuese condenado como autor de un delito continuado de injurias graves y con publicidad, declaro mi solidaridad con alguien que jamás vuelve la cara a la libertad y lo hace en una actitud que no es conservadora ni progresista sino matemática, dialéctica y, desde luego, jamás incierta y mansa. Con su sentencia el TEDH nos advierte a todos y muy en especial a los periodistas, de que los ojos sirven para ver y no para adornar la imagen que se ve, los oídos para oír tanto la música como el trueno, la nariz para oler el azahar y también la pestilencia de la cloaca y el espíritu para aguantar lo mismo el elogio que la palabra ácida.

Termino. En el año 1737 un granjero de la localidad de Postdam edificó un molino de viento sobre un terreno baldío. Diez años más tarde, Federico II El Grande eligió ese lugar para construir el castillo de Sans-Souci. Mas como el molino era un inconveniente para los planes y planos "reales", su majestad quiso adquirir la propiedad. Tras varias ofertas que no tuvieron más respuesta que la negativa del heredero del señor Graevenitz, que así se llamaba el granjero, el rey le dijo:

—Tú sabes que puedo quitarte el molino sin darte nada a cambio.

La contestación del buen hombre fue:
—Majestad, todavía hay jueces en Berlín.

Federico Jiménez Losantos fue condenado por un delito de injurias. Sin embargo, ahora, después de diez largos años, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha declarado que los tribunales españoles no protegieron su libertad de expresión. O sea, que ¡todavía hay jueces en Estrasburgo!

Javier Gómez de Liaño es abogado y magistrado excedente

Estrasburgo protege nuestra libertad
El rugido del león El Espanol 16 Junio 2016

La sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que anula la condena por "injurias" a Federico Jiménez Losantos significa una gran victoria para la libertad de expresión. Ahora bien, es tremendo que el periodista haya tenido que recurrir a Estrasburgo para hallar la justicia que no pudo encontrar en los tribunales españoles, así como que hayan tenido que pasar ocho largos años desde que fue condenado antes de poder reparar el daño causado.

Han quedado en evidencia el juzgado de lo Penal y la Audiencia Provincial; también el Ministerio Fiscal, que actuó como ariete del partido en el Gobierno -el demandante era el entonces alcalde Alberto Ruiz-Gallardón, y el tema de la disputa, su falta de respaldo a la búsqueda de la verdad del 11-M-; pero sobre todo queda en evidencia el Tribunal Constitucional, que ni siquiera quiso admitir el asunto con el argumento de que no afectaba a derechos fundamentales. Qué bochorno que venga a enmendarle la plana un tribunal cuya misión es velar precisamente por el respeto de los Derechos Humanos en Europa.

Los argumentos de los jueces de Estrasburgo son impecables. Subrayan que los medios de comunicación juegan "un papel esencial en una sociedad democrática" y que la libertad de prensa ampara el posible recurso "a un grado de exageración o incluso de provocación". Y en ese sentido abogan por que se respete y se proteja el "estilo periodístico" tanto como lo que se dice, esto es, el propio "contenido". Por eso aclara que ni siquiera la utilización de frases vulgares tiene por qué ser determinante para que una expresión "sea considerada ofensiva".
"Efecto negativo"

Pero la parte más relevante de la sentencia es aquella en la que aclara que una sanción como la que se impuso a Jiménez Losantos tiene "inevitablemente" un "efecto negativo" en la manera de trabajar de los periodistas. En este sentido habla del "efecto disuasorio que el temor a las sanciones" puede generar, perjudicando así a la libertad de expresión y, por ende, a "la sociedad en su conjunto".

La sentencia es un aviso a navegantes, particularmente para aquellos políticos que puedan tener la tentación de recortar la libertad de expresión en nuestro país. En ese sentido, es una pena que llegue tarde para Ruiz-Gallardón, apartado ya de la política. Fue un error que se empecinara en dar su particular escarmiento al periodista que le incomodaba, y que lo hiciera con la evidente intención de dejarlo marcado. Una sociedad democrática que se precie no puede tener atados a los periodistas, uno de los pocos contrapoderes que le quedan.

Cristina Peña
La abogada que ha vencido al Estado en el caso Losantos
Comenzó a los 24 años combatiendo la censura de Franco. Hoy celebra "la victoria de la libertad de expresión" en el TEDH.
María Peral El Espanol 16 Junio 2016

Cristina Peña Carles recuerda "con horror" esos días de mayo de 2008 en los que su cliente, el periodista Federico Jiménez Losantos, se sentaba en el banquillo para responder ante la Justicia penal por sus críticas al entonces alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón. "Lo pasé mal porque sabía que lo iba a perder", confiesa.

No se equivocó. La jueza Inmaculada Iglesias-Sánchez condenó a Jiménez Losantos por un delito de injurias graves con publicidad a una multa de 36.000 euros, con privación de libertad en caso de impago. La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Madrid, con ponencia de la magistrada Carmen Compaired, desestimó el recurso del periodista y confirmó la condena. Y el Tribunal Constitucional ni siquiera admitió a trámite la demanda de amparo de Cristina Peña.

"Fue un palo tremendo", admite la abogada, que ahora sonríe cuando menciona el motivo que el TC adujo para inadmitir su recurso, la "carencia de relevancia constitucional" del asunto en orden a la protección de los derechos fundamentales.

Las tres instancias han quedado a la postre desautorizadas por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que por seis votos frente a uno (éste, emitido por la única jueza española de la Sala, Blanca Lozano) ha declarado que España ha vulnerado el derecho a la libertad de expresión del periodista.

Los tribunales españoles consideraron que las persistentes críticas de Jiménez Losantos a Gallardón no estaban amparadas por la libertad de expresión. Lo que el periodista había dicho, al hilo de unas declaraciones del alcalde de Madrid al periódico ABC que el propio rotativo tituló 'Ruiz-Gallardón invita a su partido a obviar el 11M', fue que al alcalde "le da igual que haya 200 muertos con tal de llegar él al poder".

Entre otras lindezas, le tildó de "traidor", "hipócrita perfecto" y "farsante redomado", que "no miente más porque no tiene tiempo" y que era "una calamidad, un obstáculo a la investigación del 11M".

Se trataba, para los jueces españoles, de expresiones "claramente insultantes" que sólo pretendían "vejar la imagen y dignidad" del alcalde y cuya utilización era "innecesaria y gratuita". Además, Losantos imputó a Gallardón "hechos inveraces" al haber distorsionado las manifestaciones del político.

Ha hecho falta llegar al Tribunal de Estrasburgo y esperar ocho años para que sea corregido ese entendimiento de la libertad de expresión, una derecho que "no sólo ampara las ideas consideradas inocuas, sino también las que ofenden y perturban". Sin su tolerancia "no existe sociedad democrática", destaca la sentencia de la Corte Europea de Derechos Humanos conocida este martes.

Pelear hasta el final
El TEDH ha estimado el recurso que presentó Peña tras agotar las instancias nacionales. La demanda demuestra que, en el Derecho, lo que quizá parece una causa perdida puede acabar siendo un triunfo, "una victoria de la libertad de expresión", resume ella, de la que sus colegas destacan: "Es peleona hasta el final".

El Tribunal europeo ha acogido las tesis de Peña en el sentido de que las manifestaciones de Jiménez Losantos eran "esencialmente una crítica política", una "interpretación subjetiva" de un hecho cierto (las manifestaciones de Gallardón) y que, como tales interpretaciones, pueden estar equivocadas pero no ser falsas.

La sentencia de Estrasburgo subraya que las críticas de Jiménez Losantos tenían "una base fáctica inicial" porque no sólo ABC, sino otros medios de comunicación, habían interpretado las palabras del alcalde en el mismo sentido en que lo había hecho el periodista condenado: había que pasar página del 11M.

"La prueba de la veracidad de esas interpretaciones no puede exigirse sin vulnerar la libertad de opinión en sí", afirma el TEDH. La Corte europea admite que las críticas de Losantos eran "graves y provocadoras", pero "el estilo es parte de la comunicación en tanto que forma de expresión y está, como tal, protegido junto con el contenido de la expresión".

Además, la pena impuesta, que conllevaba privación de libertad en caso de impago de la multa, "no es compatible con la libertad de expresión" ya que "tiene inevitablemente un efecto disuasorio" en la manera de trabajar de los profesionales de los medios.

Overruling
Peña considera trascendente este fallo en un momento en el que, en su opinión, los jueces españoles -"especialmente el Tribunal Supremo", afirma- están cambiando su doctrina ('overruling') para ser más restrictivos en materia de libertad de información y expresión.

Ella empezó a abordar esta materia con sólo 24 años cuando la fichó el periódico Pueblo. "Éramos tres abogados y nos repartíamos los turnos de mañana, tarde y noche. Revisábamos todas las galeradas antes de llevarlas a Información y Turismo para que fuera autorizada su impresión", recuerda.

Luego vinieron Tiempo, Tribuna, Semana, El Mundo... Con casi medio siglo de oficio a sus espaldas, Peña cree que la libertad de expresión de los periodistas debe ser protegida sobre todo cuando se trata de controlar al poder político, "incluso cuando, como en el caso de Jiménez Losantos, el periodista se sitúa al límite de lo permisible".

Por eso le preocupa el 'overruling' que observa en la jurisprudencia respecto al concepto de veracidad de la información, la intimidad o la captación de imágenes en lugares públicos. "Se está volviendo a las tesis restrictivas y eso es malo para la libertad de información, es decir, para los ciudadanos", concluye.

Carencia de relevancia constitucional
Nota del Editor 16 Junio 2016

"Fue un palo tremendo", admite la abogada, que ahora sonríe cuando menciona el motivo que el TC adujo para inadmitir su recurso, la "carencia de relevancia constitucional" del asunto en orden a la protección de los derechos fundamentales.

Si, a este humilde editor le ocurrió lo mismo, eso que la constitución española establece el deber de conocer el idioma español y no establece deber de conocer lengua regional alguna. Pero aun peor fue esperar dos años entre la admisión en el registro de la demanda en el tribunal de derechos humanos y la inadmisión porterior por un solo juez, holandés asistido por una secretaria catalana, una vergüenza para tribunal de derechos humanos que carece por tanto de credibilidad alguna.

JESSE HUGHES, LÍDER DE EAGLES OF DEATH METAL
'El miedo a ofender a los musulmanes es la principal arma de los terroristas'
El músico estadounidense advirtió sin tapujos que la corrección política permite el incremento del crimen. Los casos de Rotherham, San Bernardino o Colonia así lo demuestran.
S. Toro  www.gaceta.es 16 Junio 2016

"El miedo a ofender a los musulmanes es la principal arma de los terroristas". Esta cuestión fue planteada recientemente por la revista digital Taki's Magazine a Jesse Hughes, líder de Eagles of Death Metal -grupo que actuaba en la sala Bataclan la noche de los ataques islamistas del 13N en París-. Hughes respondió afirmativamente y puso el ejemplo de Bruselas. "Mira a los hombres que pusieron una bomba en Bruselas... Llevaban un guante negro en una mano y su equipaje era muy pesado, pero no querían que nadie les ayudara. Nadie se dio cuenta de esto hasta que las bombas explotaron", afirmó.

"¿Crees que la corrección política está matando nuestros instintos naturales y nos está haciendo más vulnerables?", le preguntó también la publicación. Ante esto, el líder de la banda estadounidense volvió a mostrarse tajante: "seguro", fue su respuesta. En la entrevista, Hughes afirmó además que "el dinero árabe es contaminante" y es por ello por lo que en las películas de Hollywood no aparecen terroristas árabes, sino alemanes, por ejemplo. Asimismo, lamentó que durante el atentado en Bataclan "había musulmanes celebrando los ataques en la calle".

A raíz de estas declaraciones, los festivales franceses Le Cabaret Vert y Rock en Seine anunciaron recientemente su decisión de anular los conciertos previstos de Eagles of Death Metal para los próximos 25 y 26 de agosto. Los organizadores justificaron el veto diciendo estar "en total desacuerdo" con las mencionadas afirmaciones. Pero la realidad parece darle la razón.

Víctimas de la corrección política
El último caso que pone de manifiesto la permisividad ante el incremento del crimen y el entorpecimiento de las labores de seguridad a causa de la corrección política tuvo lugar el pasado mes de diciembre: la masacre de San Bernardino en un centro de discapacitados. Ese miércoles, día dos, 14 personas perdieron la vida y otras 21 resultaron heridas cuando el matrimonio compuesto por Tashfeen Malik y Syed Rizwan Farook irrumpió fuertemente armado en el lugar. Quizá esa tragedia podía haberse evitado. Y es que los vecinos de los terroristas admitieron que últimamente habían observado "una actividad sospechosa" en casa de los Farook, pero que no habían dado parte de ello por miedo a ser tachados de racistas. También los vecinos de la madre del autor de la matanza habían notado un extraño tráfico de paquetes e ir y venir de individuos de aspecto árabe pero, del mismo modo, no quisieron "caer en el estereotipo".

Pero este cáncer que está desactivando las defensas de Occidente viene de tiempo atrás. Cabe recordar la matanza de Fort Hood en el año 2009, que fue perpetrada por el psiquiatra del Ejército norteamericano Nidal Malik Hasan al grito de "¡Alá es grande!" y se cobró la vida de 12 soldados. El asesino ya había dado muestras de su radicalismo y sus compañeros de armas, sus correligionarios moderados de su mezquita e incluso los servicios secretos conocían el creciente fanatismo de Hasan y sus intentos por contactar con terroristas de Al Qaeda. El Teniente Coronel Val Finnell, compañero de Hasan, reconoció en su momento a la cadena Fox News: "Tendríamos que habernos enfrentado al problema, pero nos obsesionaba ser políticamente correctos".

Las autoridades, cómplices
Para evitar que la opinión pública cargue contra la incorporación masiva de poblaciones extranjeras, incluso las autoridades ocultan delitos. Así, las agresiones sexuales, robos y violaciones a mujeres cometidas por refugiados durante las celebraciones de Nochevieja en las proximidades de la estación central de tren de Colonia -oeste de Alemania- pusieron a prueba -una vez más- la idea de una Europa multicultural. Pero, como publicó Gaceta.es, las violaciones en Alemania comenzaron meses antes de Fin de Año. Tanto sindicatos policiales como grupos de defensa de los derechos de las mujeres habían venido acusando durante todo el 2015 a las autoridades y al Gobierno alemán de ignorar los informes sobre acoso, abusos sexuales e incluso violaciones en los centros de acogida por miedo a despertar la hostilidad de la población contra los recién llegados.

Días después, el pasado 11 de enero, las autoridades suecas anunciaron la apertura de una investigación sobre un caso de agresiones sexuales por parte de un supuesto grupo de jóvenes inmigrantes en verano en un festival juvenil de Estocolmo que la Policía ocultó. Según denunciaron de forma anónima varios agentes a Dagens Nyheter, las autoridades policiales omitieron a propósito los hechos para evitar que pudieran favorecer la estrategia de la formación identitaria Demócratas de Suecia.

Tanto en Alemania como en Suecia parecen haberse repetido algunas pautas de lo sucedido en Rotherham. Cientos de menores fueron víctimas de abusos sexuales entre 2007 y 2013 en esta ciudad británica. Las autoridades fueron alertadas en numerosas ocasiones de lo que estaba sucediendo, pero no hicieron nada por evitarlo. La gran mayoría de las víctimas eran niñas blancas que procedían de familias marginales; los agresores, de origen pakistaní. La investigación posterior reveló que la pasividad se debió, entre otras razones, a que policías y funcionarios del Gobierno local temían ser acusados de racistas.

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Las administraciones públicas tienen ahora más trabajadores que en 2007
El récord de Cataluña: donde más suben deuda y funcionarios
FRANCISCO NÚÑEZ . Madrid El Mundo 16 Junio 2016

El agujero de las cuentas de Cataluña se ha multiplicado por 4,5 veces en la crisis y ha sumado 17.600 empleados más
Cataluña y Andalucía acaparan el 40% del total de los entes públicos

Cataluña, la primera economía regional del país, sigue cosechando récords negativos. Es la autonomía que más ha incrementado su deuda en la crisis y en la que más ha repuntado su ritmo de crecimiento. Y es además las CCAA en que más ha crecido el número de funcionarios.

Según el Banco de España, la deuda catalana alcanzó en el primer trimestre de 2016 los 72.278 millones. Representa el 27% del total de la deuda autonómica. Lo que supone un incremento del 11,6% anual (unos 8.000 millones más) y supera el ritmo del crecimiento medio del conjunto de las comunidades del 9,9%.

Este ritmo es más del doble del que se ha producido en la deuda de la Administración central (5,4%) y casi el triple (4,1%) en el conjunto de las AAPP. La deuda española alcanzó los 1,095 billones y representa ya el 100,5% del PIB, algo que no sucedía desde hace un siglo. Cada ciudadano tiene una deuda media adquirida de 23.300 euros. En tasa intertrimestral, ha crecido un 2,1%.

La deuda catalana se ha multiplicado por 4,5 veces (57.000 millones más) desde que comenzó la crisis. Es además la única comunidad en que ha crecido permanentemente desde que hay series históricas de finales de los 90. La situación se ha agravado desde 2007. Aunque la Comunidad Valenciana siempre ha ido al rebufo de estos resultados negativos, desde que se contabiliza por parte del Banco de España, la deuda de esta comunidad (gobernada ahora por PSOE y Compromís) ha tenido en el primer trimestre de 2016 un leve descenso de 18 millones, hasta los 41.935.

Cataluña es también la región con mayor crecimiento de sus funcionarios en estos años. Según los datos del Registro Central de Personal de las Administraciones Públicas, en 2007 tenía 147.793 empleados en nómina, y en enero de 2016 la cifra aumentó hasta los 165.403.Es decir, dispone de 17.610 empleados más (12%) que en el inicio de la crisis. Es también la autonomía con más empleo público mientras que Madrid, que tiene el mismo peso en el PIB (20% también), tiene 15.000 funcionarios menos (150.587).

Como ha sucedido en todas las administraciones, la Generalitat aceleró la contratación cuando comenzó la crisis mientras que en el sector privado se producía la sangría del despido. Los partidos, auténticas agencias de empleo, recolocaron a los suyos y a sus compromisos en el sector público. Así, Cataluña consiguió tener en su nómina a más de 168.000 personas. Desde ese año se ha reducido en 3.000 hasta esos 165.403.

Sólo tres autonomías han reducido su plantilla respecto a la que tenían en 2007. Se trata de Andalucía (-13.890); la Comunidad Valenciana (-6.341) y Castilla y León (-1.257).

Son precisamente las CCAA, con 34.190 empleos más hasta casi 1,3 millones, las responsables de que el conjunto de las AAPP acumulen ahora más trabajadores que el que tenían al inicio de la crisis. Así, si en 2007 había 2.512.038 empleados en el sector público, ahora hay 2.519.280 (en 2012 se alcanzó el techo con caso 2,7 millones).

Es decir, aún hay 7.749 más que al inicio de la crisis tras esa subida de 34.190 en las CCAA (2,7% más) y de 51.514 en sus universidades (53,5% más), y del descenso en 5.405 en la Administración central (-4,6%) y de 17.058 en los ayuntamientos (-2,8%).

Falta por computar otro medio millón más de empleados públicos que no constan en este registro: los altos cargos; representantes políticos e institucionales; personal de empresas públicas de ayuntamientos y CCAA; personal de correos; ni contratos inferiores a seis meses en los municipios. Así, si en 2007 había en el sector privado 14,1 millones de empleados, ahora hay 11,9. Faltan por reponer 2,2 millones de puestos. Por tanto, mientras en las administraciones el empleo crece un 0,2%, en el sector privado cae un 15,5%.

La extrema izquierda campa a sus anchas en la capital navarra
www.latribunadelpaisvasco.com 16 Junio 2016

Bildu y Podemos regalan un chalet y 100.000 euros a un grupo de “okupas” proetarras de Pamplona

El Grupo Municipal de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona ha afirmado que “regalar un chalet y 100.000 euros a los ‘okupas’ de la calle Compañía es un insulto a todos los pamploneses y, sobre todo, a las necesidades de la ciudad”. “Es indignante usar los impuestos que los ciudadanos pagan con su esfuerzo en beneficiar de una manera tan descarada a un colectivo afín cuyo único mérito es ocupar un edificio y llenarlo de pancartas en favor de los terroristas de ETA”. “¿Dónde están las prioridades sociales ahora? ¿No hay nada más urgente o necesario para Asirón en lo que invertir semejante cantidad que en arreglarles el chalet a sus amigos okupas? ¿No han encontrado mejor destino?”, se ha preguntado.

“Estamos viendo la polémica generada a nivel nacional por el trato de favor del Ayuntamiento de Barcelona a los ‘okupas’ de Gracia o la investigación de la fiscalía después del pago de Trías de 65.000 euros en concepto de alquiler del local ocupado, mientras aquí les regalamos un chalet y, encima, les pagamos 100.000 euros en obras”.

UPN ha explicado que los concejales regionalistas preguntaron en la Comisión de Asuntos Ciudadanos por este expediente, dado que los propios “okupas” ya han publicitado su voluntad de trasladarse de la calle Compañía al Chalet de Caparroso, de propiedad municipal, este fin de semana. El concejal de Participación Ciudadana, Alberto Labarga (Aranzadi/Podemos), afirmó entonces no tener constancia del traslado, que, sin embargo, hoy sí confirman fuentes municipales, detallando el estado del proceso e incluso el coste de las obras, algo que el concejal se negó a facilitar en la Comisión.

“Lo de ayer fue una tomadura de pelo, un engaño cobarde para evitar decir la verdad a los concejales y un ejemplo más de la opacidad con la que hacen y deshacen Asirón y sus socios”, dice la oposición popular.

Los regionalistas han explicado que “parece que ahora el proceso se va a acelerar para poder cumplir con la fecha que los ‘okupas’ habían marcado. Llevamos siete meses con más de veinte preguntas reiteradas una y otra vez sobre este asunto y podemos contar con los dedos de una mano sus raquíticas respuestas, negándonos que estuvieran dando ningún paso significativo y ahora corren para contentarlos”.

Reseña
Víctimas del odio. El acoso de ETA a la falange durante los años de plomo
Fernando José Vaquero Oroquieta. Razón Española  16 Junio 2016

La asociación Falange/violencia política suele circunscribirse, por los historiadores, casi exclusivamente a la sufrida a lo largo de la Segunda República española; período en el que nace esta formación y en el que se desenvuelve casi toda su vida política.

La trágica guerra civil subsiguiente, que acabó con el experimento republicano, también puso término a la organización Falange Española de las JONS, formalmente suprimida con el Decreto de Unificación de 19 de abril de 1937 en la pseudo-totalitaria estructura Falange Española Tradicionalista y de las JONS –posteriormente denominada Movimiento Nacional- en la que se encuadraron unos pocos miles de supervivientes de la falange anterior a la guerra, privados además de casi todos sus líderes, y desbordados por otros cientos de miles procedentes de los antiguos partidos derechistas, oportunistas de todo pelaje, fascistizantes frívolos y sin escrúpulos…

Casi cuatro décadas después, diversas organizaciones se reclamaban herederas de la originaria Falange, enzarzándose en estéril batalla en pos de los títulos de la legitimidad, la ortodoxia y las mismísimas siglas fundacionales. Una cuestión irresuelta, ¡todavía hoy!; no en vano, al menos tres pequeñas agrupaciones recogen en su denominación tal referencia.

Una de esas organizaciones, en cierta medida identificada con el Movimiento Nacional, se legalizaría bajo el histórico nombre de Falange Española de las JONS, manteniéndose hasta hoy día. Diferenciada de las otras “falanges” con el adjetivo de “histórica” o “raimundista”, de su franco-falangismo primigenio, y encabezada por Raimundo Fernández Cuesta, hasta la actual liderada por Norberto Pico Sanabria, han sido muchas las vicisitudes sufridas, así como los cambios tácticos experimentados incluso por lo que respecta a tan discutidas referencias tardofranquistas.

En esta situación de coexistencia de varias “falanges”, se desarrolló un triste y casi olvidado episodio: la persecución etarra/terrorista de los falangistas; y no decimos de “la Falange”, pues en puridad de conceptos, y aún reconociendo que la inmensa mayoría de esas víctimas militaban en la organización de Fernández Cuesta, ¿cómo reconocer como legítima a una de esas facciones, excluyendo a todas las demás, salvo recuperando y tomando partido en tan esotérica confrontación interna?

En un intento de salvar tan injusta desmemoria, fruto en gran medida de los prejuicios y complejos de la vida pública española, y en homenaje al sufrimiento de estos desconocidos “caídos” del falangismo actual, acaba de ser editado el libro Víctimas del silencio. El acoso de ETA a la Falange durante los Años de Plomo.

La adopción de un criterio delimitador de los sujetos del estudio se presenta como una cuestión delicada. ¿Únicamente falangistas con carnet de FE de las JONS?, ¿y los afiliados a las otras “falanges”?, ¿y los falangistas sin adscripción?, ¿y los simpatizantes que también lo eran de grupos no azules?, ¿y los franquistas no adscritos a grupo alguno que un día militaron en el Movimiento Nacional? ¿Dónde trazar la línea roja?

Como punto de partida, el joven autor asume como criterio metodológico fundamental la adscripción material y personal de las víctimas a la organización Falange Española de las JONS; por lo que deja fuera a posibles objetivos terroristas que militaron en otras, tales como Falange Española de las JONS (Auténtica), Partido Nacional Sindicalista – Círculos José Antonio, Falange Española (independiente), y otros grupos menores.

Pero, aunque el autor ha establecido como criterio formal el de “falangista con carnet de FE de las JONS”, también incluye algunas excepciones al mismo. Es el caso de la primera mujer policía asesinada por ETA, María José García Sánchez, hija de un militante de la organización y muerta en 1981 en Zaráuz.

Ya se deba a la aplicación de ese criterio formal, o a la no disposición de otras fuentes documentales y/o testimoniales de la época, echamos de menos en este libro la referencia a otras víctimas de filiación falangista, en una modalidad u otra, a las que el terrorismo arrebató la vida. Pensamos, por ejemplo, en el guardia civil Ángel Antonio Rivera Navarrón, asesinado en Guernica el 8 de octubre de 1977, vinculado al Círculo Cultural Hispánico, organización netamente falangista de la capital catalana, que así lo recogió en su boletín mensual Nº 18, correspondiente a diciembre de 1997.

Desde la perspectiva de un nivel de práctica terrorista de inferior perfil al referenciado, tampoco se recogen en el libro los diversos incidentes callejeros sufridos por militantes de FE de las JONS y otras organizaciones falangistas, con motivo de la instalación de puestos de propaganda en Bilbao, Pamplona, Vitoria…, agresiones individuales, ataques a equipos de propaganda, etc. Tales agresiones difícilmente pueden ser calificadas como atentados terroristas, salvo que trajéramos a colación el concepto y táctica –algo posterior en el tiempo- de “kale borroka”. Coadyuvantes, en todo caso a los atentados terroristas stricto sensu, tales acciones contribuyeron a la anulación de esos grupos azules; caracterizados por una notable precariedad de medios, pero adornados, eso sí, de las virtudes propias de la militancia falangista más clásica: la capacidad de sacrificio, el ejercicio de la obediencia, la voluntad de servicio, la fidelidad a los principios. Para su cómputo y narración sería imprescindible una investigación testimonial a cargo de sus protagonistas, muchos de ellos ya residentes fuera del País Vasco y Navarra, y alejados de tales organizaciones en su inmensa mayoría. Una labor compleja, ciertamente. Aunque escasamente documentados por los medios de comunicación de la época, fueron muchos los incidentes de esas características. Mencionaremos, a título de ejemplo, la agresión que sufrieron unos militantes de Falanges Juveniles de España y Falange Española (independiente) por los integrantes de una manifestación mientras voceaban periódicos falangistas en una céntrica calle de la ciudad, en Pamplona, según reseñaron al día siguiente la Hoja del lunes del 24 de marzo de 1980 y el martes Diario de Navarra, Deia, El pensamiento navarro, Egin y La Gaceta del Norte; tratamiento informativo que evidencia que el incidente alcanzó no poca relevancia en la capital foral.

La vida cotidiana resulto muy difícil en aquellos años para esas decenas de militantes falangistas, en general adolescentes y jóvenes, que mantuvieron erguida la bandera rojinegra en el País Vasco y Navarra. Inmersos en un clima asfixiante dominado por la izquierda abertzale, juzgados por el perverso y extendido “algo habrá hecho”, contemplados con indiferencia o temor por sus vecinos, se enfrentaron a unas dificultades inverosímiles para la inmensa mayoría de sus correligionarios, quienes podían vivir la militancia en unas circunstancias menos amargas. Marginados entre los propios perseguidos por el terrorismo y sus cómplices, en ocasiones con unos padres desconocedores de su militancia o aterrorizados por las temidas consecuencias que de ella podían derivarse, vivieron durante unos años vitales con una espada de Damocles pendiendo sobre sus existencias y condicionándolas: en sus estudios y trabajos, su espectro de relaciones sociales, sus afectos personales…

Ocasionalmente, militantes de otras regiones acudían a mítines celebrados en Bilbao y otras localidades… Pero finalizadas tan gloriosas jornadas, regresaban a sus lugares de origen, dejando huérfanos de apoyos a sus correligionarios vascos y navarros, con sus miedos, temores y… su soledad.

Por ello, a quienes vivieron en ese contexto, puede causar cierto asombro que el autor haya dedicado un capítulo a algunas de las implicaciones vividas por el que fuera jefe nacional, Diego Márquez Horrillo, en su calidad de presunto objeto terrorista. Ante el holocausto supremo de unos cuantos militantes falangistas, y el temor cotidiano de quienes sobrevivieron a gravísimos atentados terroristas o a una vida casi imposible, las peripecias narradas por el citado no superan la categoría de anécdota que casi nada aporta. Mejor servicio hubiera prestado explicando, por ejemplo, por qué se ha privado, desde su propia organización, de homenajes y honores a los camaradas caídos. Puede entenderse esa indiferencia desde trincheras ajenas; pero no desde la “Santa Hermandad de la Falange”. Tal vez explique tal incongruencia el prologuista del texto, al afirmar que “… duele, en fin, que la memoria de esos militantes y concejales falangistas haya pasado todos estos años relegada incluso por sus mismos camaradas, seguramente embebidos en esas guerras internas y esa avidez conspirativa que tantos les atraen”. Acaso, el ejemplo de los antiguos camaradas de Juan Ignacio González, de convicciones falangistas y secretario nacional del Frente de la Juventud que fue asesinado en Madrid el 12 de diciembre de 1980 en un atentado todavía no resuelto, en los homenajes a su memoria, señala un camino a seguir por los actuales falangistas.

En otro orden de cosas, causa asombro el empleo por el autor, y en varias ocasiones, del término “ejecutar”, en lugar del más correcto “asesinar”, al referirse a atentados terroristas. El término “ejecutar” forma parte notoria de ese empleo perverso del lenguaje por los terroristas, sus cómplices y tantos medios de comunicación perezosos o complacientes durante décadas, como Diario 16, El País, Deia y Cambio 16.

Las reconstrucciones infográficas de los atentados, que ocupan cinco páginas, es de justicia calificarlas de magníficas.

No por todo ello deben sacarse conclusiones negativas: el libro, debe afirmarse con rotundidad, era necesario, pues afronta una cuestión “maldita”: la de los marginados entre los olvidados. Si era duro ser guardia civil o policía nacional en los “años de plomo”, no era mejor cosa ser acusado de “chivato” o “ultraderechista” por los terroristas y sus cómplices. Pero, en aras de la objetividad histórica y de un ejercicio razonable de memoria colectiva, se precisaría de un estudio más completo; acaso enmarcado en el concepto más amplio de violencia política, que engloba el de terrorismo.

Víctimas del silencio marca esa necesaria línea futura al partir del asesinato del falangista Ramiro Figueroa Ruiz en Valdemoro (Madrid), por un militante del Partido Comunista de España, el 9 de mayo de 1977; lo que a priori se excluiría de los límites formales del estudio. También refuerza esa línea con el tratamiento de diversos aspectos biográficos de las víctimas, la evolución de sus familiares, los homenajes que desde cualquier instancia recibieran años después, el tratamiento penal de los terroristas y los atentados contra locales falangistas; táctica de “tierra quemada” contra las presencias “españolas” que los terroristas entendieron incompatibles con su proyecto totalitario.

*García Vázquez, Iván: Víctimas del odio. El acoso de ETA a la falange durante los años de plomo, Gyphos, Valladolid, 168 págs.

Razón Española, Nº. 180, julio-agosto 2013, págs. 113 a 117.


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