AGLI Recortes de Prensa   Viernes 17 Junio  2016

La oportunidad de VOX
EDITORIAL  www.gaceta.es 17 Junio 2016

La entrevista que este Grupo ha realizado a Santiago Abascal, presidente de VOX, aporta a la opinión pública española una información que la gran mayoría de los medios oculta: existe en nuestro país una alternativa de derecha democrática a la deriva suicida del Partido Popular. En torno a VOX se ha congregado un grupo de voluntades, en su gran mayoría procedentes del PP, que intenta mantener las ideas y principios propios de la derecha social española. El Partido Popular, a efectos prácticos, se ha convertido en una especie de socialdemocracia vergonzante que suscribe la agenda ideológica de la izquierda (aborto, matrimonio gay, memoria histórica, fiscalidad confiscatoria, debilitamiento del lazo nacional, etc.) contra el sentir de la inmensa mayoría de los votantes del centroderecha. VOX dice a esos votantes que es posible defender sus ideas. Sin duda por eso la mayoría mediática trata de ocultar su existencia.

VOX, en todo caso, debería hacer la siguiente reflexión: la gran crisis del centroderecha español, metamorfoseado hasta el aniquilamiento, no es sólo producto del interés o de la duplicidad de un sanedrín asentado en las cúpulas de Génova y La Moncloa, sino que obedece a causas objetivas que precisan una respuesta. Una de esas causas es, sin duda, la completa victoria de la izquierda en el terreno de las ideas, de la legitimidad social, por la deserción de la derecha en este campo; si alguien desea invertir las cosas, tendrá que empezar necesariamente por reconquistar el campo de la opinión. Pero, además, habría que preguntarse si el modelo político que la derecha social ha venido defendiendo como propio es verdaderamente el que le corresponde.

¿Ejemplos? Es muy difícil defender la libertad personal y, al mismo tiempo, acatar un orden económico global que menoscaba las libertades concretas del individuo y consagra el poder de las grandes corporaciones y de los magos del dinero. Otro ejemplo: es muy difícil defender la soberanía nacional española y, al mismo tiempo, aceptar la subordinación plena de nuestra economía a la euroburocracia de Bruselas o, en el terreno de la Defensa, la sumisión de nuestro interés nacional a los intereses transnacionales de la OTAN y los Estados Unidos. ¿Más ejemplos? Es muy difícil reivindicar un concepto tradicional del bien común y la justicia social y, al mismo tiempo, suscribir un modelo social individualista hasta el egoísmo. Otrosí: es muy difícil vincularse a un concepto cristiano del orden social cuando la propia Iglesia parece inclinada a desertar de sus posiciones. Y es muy difícil –vaya un último ejemplo- abanderar la identidad nacional y, al mismo tiempo, reverenciar el mundo sin nombre de la cultura global de masas.

Todas estas contradicciones, que han estallado con claridad en los últimos años, obliga a eso que aún se llama “derecha” a revisarse y reinventarse. Es preciso definir con claridad qué se quiere defender y concebir un modelo social consecuente. Lo importante son las ideas y los principios, no las etiquetas ni los logotipos. Bien podría VOX asumir esa tarea.

¿C’s abandona la lucha contra la inmersión?
Antonio Robles Libertad Digital 17 Junio 2016

¿Quieren decir que no serán beligerantes contra la inmersión, contra el monolingüismo, contra las multas lingüísticas?

Vivimos tiempos líquidos. Me ha costado aceptar la deriva de C's hacia la negación de sí mismo. La crueldad es mayor porque ha sido Juan Carlos Girauta, persona fuera de toda sospecha, honesta y comprometida con la libertad, quien ha dejado claro en TV3 lo que hace ya mucho tiempo viene mostrando con demasiados detalles la estrategia del partido: que C’s ha renunciado a combatir la inmersión. Sus palabras:

Estamos hartos de decir, ¡escuchen!, nosotros defendemos la inmersión en catalán, pero también debe haber un espacio para el castellano. Y más recientemente hemos dicho, nuestro modelo es trilingüe como lengua vehicular, y ya no hacemos polémica con eso. Y cuando lleguemos ya habrá una escuela trilingüe, y ya está y punto.

No se puede estar en misa y repicando. O se está de acuerdo con la inmersión o se permite estudiar también en castellano. Las dos cosas a la vez son incompatibles. La inmersión lingüística en Cataluña es la imposición del catalán como única lengua vehicular. En cuanto se permitiese enseñar también en español, ya no sería inmersión, sino libertad de elección lingüística, o bilingüismo si la docencia se impartiese en los dos idiomas. Por cierto, las sentencias de todos los tribunales, desde la 337/1994 del TC, consagran que catalán y castellano son lenguas vehiculares y ninguna puede ser exclusiva ni excluyente. Así que o se defiende la inmersión, o se defiende la libertad lingüística, sea éste el modelo bilingüe o cualquier otro que salve el derecho de las dos a ser lenguas vehiculares en alguna proporción.

Por la misma razón, la contradicción se mantiene cuando declara que "nuestro modelo es trilingüe". Si es así, necesariamente C’s tiene que estar en contra de la inmersión, porque español, catalán e inglés serían lenguas vehiculares. Por cierto, el mismo modelo con el que C’s fue a sus primeras elecciones en el 2006 y que sus tres diputados defendieron con uñas y dientes en el Parlamento frente a la inmersión. Desde el minuto cero, y no "recientemente" como afirma. Por otra parte, ¿cómo habrá una escuela trilingüe “cuando lleguemos” si nadie habrá hecho nada por eliminar la inmersión?

Pero quizás lo más grave, aunque clarificador, es cuando afirma tajante: "Y ya no hacemos polémica con eso". ¿Cómo? ¿Que C’s renuncia a ser beligerante con la exclusión lingüística? Llueve sobre mojado.

Es lo más grave porque ahí denota y connota la estrategia emprendida por C's desde las últimas elecciones autonómicas del 27 de Septiembre de 2015: dejar la polémica lingüística para ensanchar su perímetro electoral a sectores del catalanismo moderado de UDC y de lo que queda de CDC. O sea, pasar desapercibidos en el paisaje, la misma estrategia del PP contra la que nació C's. ¿Quieren decir que no serán beligerantes contra la inmersión, contra el monolingüismo, contra las multas lingüísticas, contra el incumplimiento de la sentencias judiciales, ni defenderán a los padres que disputan en los tribunales el derecho de sus hijos a estudiar también en español y están a merced del acoso nacionalista en sus negocios, sus trabajos y sus vidas privadas? ¿Quiere decir que no serán beligerantes contra el adoctrinamiento escolar encabezado por la inmersión, origen de la hegemonía moral del nacionalismo y causa del actual auge del secesionismo?

Porque, no lo olvidemos, la inmersión no solo es un modelo pedagógico de sustitución lingüística, es ante todo un modelo de ingeniería social para adoctrinar a las nuevas generaciones en el rechazo a España, imponer un relato histórico identitario a la medida del catalanismo, dinamitar los lazos emocionales con el resto de los españoles y crear las condiciones emocionales en la población para hacer demográficamente irreversible la secesión.

C's no nació para alcanzar el poder mediante las mismas argucias del catalanismo, sino para combatirlas. C's surgió para representar en el Parlamento lo que no se respetaba en la calle; por eso, hablar en castellano no sólo era la reivindicación de un derecho, sino un ejercicio pedagógico. Cada vez que lo hacíamos nos reivindicábamos como ciudadanos, y la población humillada y aplastada por la hegemonía del nacionalismo recuperaba la autoestima perdida, al verse reflejada en los medios y las instituciones.

Esa labor beligerante era y es absolutamente imprescindible para acabar con esa hegemonía. No lo olvidemos: ese es el origen de todos los males territoriales que tienen en jaque al Estado y cuestionada la nación.

Algunos españoles no estamos dispuestos a tolerar que los derechos fundamentales de las personas estén a merced de la estrategia o la táctica de los intereses electorales de los partidos. Si hay que volver a empezar, empezaremos.

PD: Juzguen ustedes mismos: entrevista completa de J. C. Girauta en TV3. A pesar de las evidencias, Girauta niega estar a favor de la inmersión. Y le creo, mil veces antes la ha combatido. La respuesta a tal contradicción está en la estrategia actual del partido, no en este desliz anecdótico del amigo al que hoy reprendo a mi pesar y con dolor. C’s quiere apartar el problema lingüístico de la primera línea de fuego en nombre de la rentabilidad electoral. Algunos pensamos que sus dirigentes no tienen derecho a traicionar así los principios que lo inspiraron.

Ser antisistema y no saberlo
Javier Caraballo El Confidencial 17 Junio 2016

“Quienes más daño han hecho al sistema político y a las instituciones en España han sido el Partido Popular y el PSOE. ¿No son esos, acaso, los objetivos teóricos de un movimiento antisistema?”. Lancé la pregunta al aire y el silencio solo duró unos segundos; a partir de esa leve pausa, el más moderado lo achacó a “un ataque de locura”, dijo, y me miró con los ojos de pesadumbre con los que un psiquiatra diagnostica una enajenación mental transitoria.

“¿Cómo se puede acusar al PP y al PSOE de ser partidos antisistema?”, se preguntaban ojipláticos, y es justo ahí donde está la confusión de origen porque lo que nadie puede poner en duda es la contribución de populares y socialistas a la consolidación de la democracia en España tras la muerte de Franco. Pero la Transición ya pasó y, por muy elevada que sea la valoración que tengamos de ese periodo en la historia, lo que no le concede a nadie ni a nada es un salvoconducto democrático para no tener que dar más explicaciones. La Transición no es un marchamo de infalibilidad democrática, que es lo que pretenden algunos sutilmente; la Transición es el mejor periodo de la historia reciente de España, pero hay quien la presenta como si fuera la ‘sacrosanta Transición’ para esconder vergüenzas posteriores.

Que sí, que han sido el PSOE y el PP los partidos políticos que más daño han hecho a las instituciones, los que más han dañado la credibilidad del sistema político, de la política misma, y para decirlo así solo hay que poner en una misma frase, sujeto y predicado, lo que todo el mundo comparte ya en España. ¿O es que alguien discute a estas alturas las consecuencias devastadoras de la corrupción política en el sistema político español? Cuando llegó la crisis económica, la sociedad española solo tuvo que sumar dos y dos: los mismos dirigentes que estaban enfangados con la corrupción eran quien habían llevado el país a la quiebra. La consecuencia inmediata, tras esa simple ecuación sociológica, fue el descrédito de todo el sistema político existente, la máxima aspiración que se le calcula a un movimiento antisistema.

Podrá alegarse que la crisis que ha sacudido España venía de lejos, que se trataba de una crisis financiera internacional que no se le puede achacar a un país. Es cierto. Pero, en el caso de España, la secuencia que se produjo tuvo efectos letales que no se reproducen por igual en otros países, aunque la mayoría de los populismos que afloran por muchos rincones del mundo tienen un origen similar. Es un cóctel letal que contiene privilegios políticos, corrupción, crisis económica y recortes sociales.

Un afamado economista de Edimburgo, Angus Deaton, que fue Nobel de Economía en 2015, estuvo hace un par de semanas en Valencia, con motivo de los premios Jaime I, y se refirió en términos muy parecidos a la situación de España: “La combinación de pedir austeridad y después mostrar debilidad frente a la corrupción es una bomba social. Cuando uno pide esfuerzos a la población, tiene que ser muy riguroso para no crear una irritación y no puede haber ninguna sombra de corrupción”, dijo este premio Nobel.

Deaton, de todas formas, extendió el análisis más allá y aplicó la misma lógica a otros populismos, como el que se vive en Estados Unidos con un tipo como Donald Trump. “La clase trabajadora de Estados Unidos, sobre todo los blancos, ha visto cómo perdía poder adquisitivo a raíz de la crisis financiera. Y cómo algunos banqueros que cometieron delitos han salido libres o prácticamente sin ninguna condena. Esa mezcla ha sido lo bastante explosiva como para que ahora haya un sentimiento que busca una revancha desde el populismo”, afirmó Deaton.

Cuando han irrumpido en el panorama político español dos partidos políticos nuevos, como Ciudadanos y Podemos, muchos han querido ver en esos partidos una amenaza al sistema, como si fueran los recién llegados los causantes del deterioro político. Lo dicen y lo repiten muchos dirigentes de los partidos tradicionales del bipartidismo, pero también lo utilizan muchos veteranos periodistas españoles como argumento en sus análisis de la situación. "El peligro es lo nuevo", parecen decir en una invocación freudiana. Se trata, sin embargo, de una reacción de autodefensa que en algunos casos llega a lo que se decía antes, a la invocación de los protagonistas de la Transición como si tuvieran inmunidad democrática de por vida. Pero no es así.

Si nos remontamos a las manifestaciones del 15-M, como primera expresión del hastío social hacia la clase política y origen de los nuevos partidos políticos, habremos de concluir que, al final, lo que han supuesto es la revitalización del sistema político, de la democracia misma, porque aquellos que se sentaban en las plazas y renegaban de las instituciones, aquellos que gritaban “no nos representan”, están ahora en esas instituciones. Que haya sucedido, que el 15-M no se haya enquistado en la calle, es un éxito de la democracia española, como una segunda transición callejera que nadie había programado cuando peor estaban las cosas. Gracias a que el sistema estaba resentido, pero no vencido, la democracia y el Estado de derecho han encauzado aquella protesta que no creía en las instituciones y ha sentado en los escaños a quienes se sentaban en las plazas.

Lo que tenga que venir en adelante, cuando se asiente el panorama político y, progresivamente, vaya confluyendo en un nuevo bipartidismo, el que surja de la confrontación actual de cuatro partidos, será un nuevo sistema político que habrá nacido de las cenizas del que ha imperado durante tres décadas en España. Y entonces solo habrá que confiar en que la clase política haya aprendido la lección. Ser antisistema y no saberlo es lo peor que puede pasar.

Vuelven las checas
Editorial OKDIARIO 17 Junio 2016

El verbo de Juan Carlos Monedero se llena de totalitarismo justo antes de las elecciones generales. Su discurso del pasado miércoles en Cartagena supura unas intenciones censoras y persecutorias que deberían ser tomadas muy en serio por todas aquellas personas de firmes convicciones democráticas que votarán el próximo 26 de junio. El fundador e ideólogo de Podemos amenaza con “un Gobierno presidido por Pablo Iglesias que dé la orden a jueces y guardias civiles para meter en la cárcel a todos estos sinvergüenzas del PP”. Unos tics dictatoriales totalmente contrarios a los principios de un Estado democrático, donde el Ejecutivo de turno no debe ingerir en ningún caso, menos por mera voluntad, en las acciones de jueces y guardias civiles. Las palabras de Monedero atacan la dignidad y honradez de miembros y simpatizantes del Partido Popular. Con la excusa de los casos de corrupción, el podemita toma la parte por el todo y, al más puro estilo populista, deja caer el mensaje de que cualquiera que dé su confianza al partido presidido por Mariano Rajoy merece ser castigado.

Un ataque directo no sólo a los más de 7 millones de votantes que los de Génova 13 tuvieron el pasado 20 de diciembre, sino también a todos aquellos que rechazan las doctrinas podemitas. Juan Carlos Monedero se comporta como si hubiera mutado en una especie de Félix Dzerzhinski, padre ideológico del Terror Rojo que provocaron las checas, aquellas organizaciones políticas y militares que desde 1917 sirvieron a los jerarcas comunistas para reprimir a todos aquellos que no compartían sus postulados. En España, por ejemplo, las víctimas de estas organizaciones se cifran entre las 38.000 y las 85.000 personas. Con estas palabras, Monedero reedita lo peor de nuestro pasado reciente y demuestra que la ideología de Podemos navega entre las aguas del comunismo más rancio y el chavismo que ha llevado la ruina social y civil a Venezuela.

En primer lugar, habría que recordarle al señor Monedero que el principio fundamental de sus amenazas se asienta sobre una falacia, ya que ni jueces ni guardias civiles pueden estar en política como tales si no han renunciado a sus puestos con anterioridad. En segundo lugar, habría que preguntar a los componentes de estos respetables colectivos qué les parece que este partido político se adueñe de sus voluntades y hable por ellos al respecto de sus teóricas intenciones. En tercer lugar —quizás lo más grave— la sociedad española debería reflexionar sobre esa constante tendencia en la nueva política de tratar de controlar tanto a jueces como a militares. Algo que no es nuevo, ya que el pasado mes de febrero Pablo Iglesias ya exigió la adhesión de jueces y fiscales al Gobierno para que su partido diera el apoyo a la investidura de Pedro Sánchez.

A vueltas con la bandera
El Aguijón esdiario 17 Junio 2016

Los alcaldes del cambio llenan los edificios oficiales, pagados por todos los contribuyentes, con el banderín tricolor pero si llevas los colores de España, serás tildado de facha de manual

Cada vez que la Selección Española de fútbol participa en un campeonato internacional, los balcones de nuestras ciudades se engalanan con banderas rojigualdas y no es extraño encontrar por la calle a ciudadanos que visten las camisetas del combinado nacional.

Pero durante el resto del tiempo, si llevas los colores de España, serás tildado de facha de manual por genios progretas que identifican la bandera española con el franquismo y que desconocen el verdadero origen de la enseña nacional.

Sin entrar en profundidad, fue en 1785 cuando Carlos III adoptaba el modelo presentado por Antonio Valdés y Fernández Bazán, Secretario de Estado de Marina, para representar a los buques de guerra españoles. Poco después, en 1843, la reina Isabel II sancionó mediante Decreto la adopción como “nacional” de la bandera con los colores rojo, amarillo y rojo.

En pleno S. XXI surge con fuerza en España un movimiento de apoyo a los colores republicanos. La bandera republicana fue adoptada por un provisional decreto presidencial y sólo fue oficial durante el periodo comprendido entre 1.931 y 1.939. Muchos desconocen que tiene su origen en el analfabetismo popular que relacionaba erróneamente a la antigua Corona de Castilla con el color morado.

Uno de los principales precursores de este movimiento es Pablo Iglesias, quien en un vídeo viral afirma que “es incapaz de pronunciar la palabra España, no puede utilizar la bandera roja y gualda y califica a la Marcha Real española como una cutre pachanga facha”. Paradójicamente, Iglesias se ha dejado fotografiar con una pintoresca camiseta de la Selección Española de la “Real” Federación Española de Fútbol con el color morado incorporado.

Los alcaldes del cambio, comunistas, están manchando los edificios oficiales, pagados por todos los contribuyentes, colocando el banderín tricolor en los mástiles de las instituciones públicas.

Mientras tanto, en Barcelona, dos chicas recibieron un brutal agresión por defender la colocación de pantallas gigantes para seguir los partidos de la recientemente bautizada como “La Roja”. La deriva independentista ha provocado varios atentados de animales soberanistas a ciudadanos por el simple motivo de llevar en una región española la bandera nacional.

En la comunidad catalana se ve mucho más normalizado que aficionados de equipos que juegan la final de la Copa de su Majestad el Rey de España piten el himno nacional y porten banderas que representan a países imaginarios.

En la España de los complejos, es muy habitual observar por la calle a tipos que se adornan con banderas de USA y Reino Unido y que te miran mal si lo haces con la bandera de España.

Si piensas que lucir la bandera de España es cosa de fachas, ¡Sí, soy facha, y muy orgulloso!

¡Viva España y su bandera!

La lengua perseguida
Javier Orrico  Periodista Digital 17 Junio 2016

Quién nos iba a decir, cuando defendíamos y aprendíamos el catalán, leíamos a Castelao o estudiábamos esas pequeñas joyas arqueológicas que son el bable o la fabla, que acabaríamos pidiendo protección ¡para la lengua española! Que además, y para muestra del cumplimiento de la ley en la vieja España, es la única lengua oficial del Estado. No permitan seguir siendo engañados: hay lenguas cooficiales en algunas regiones, todas ellas minoritarias como lenguas maternas -salvo en Galicia- con respecto al español, pero ninguna otra es oficial en España como tal.

Ni podrían serlo, pues no se hablan más allá de sus ámbitos territoriales y sólo por una parte de sus habitantes. Y un recordatorio: el primer régimen que proclama al español como lengua oficial de España es… ¡la II República!

No hay una muestra más contundente de nuestra descomposición que la evidencia de que si hoy puede hablarse de una lengua perseguida en España, esa es el español, la vieja lengua nacida en Castilla que hace muchos siglos que desbordó su ámbito primitivo y se hizo hija de todos y lengua común.

Esta es la situación que han denunciado los perseguidos en todas las regiones donde la alianza inconcebible de los diversos nacionalismos y las izquierdas, bajo la mirada indolente de la derecha, ha conducido a los castellanohablantes a verse discriminados y ofendidos si pretendían para su lengua respeto e igualdad.

Insistamos: no piden privilegio alguno, ni siquiera igualdad real: se conformarían con la aceptación de que su lengua existe, con que tuviera presencia real en la enseñanza (siquiera el 25% que la administración niega radicalmente a los ciudadanos que lo han solicitado para sus hijos), que fuera utilizable ante las administraciones o ante el médico, a los que se vigila para que no usen el español ni en las consultas. Es muy simple: poder ser, por ejemplo, catalanes hablando español o llamándose Pedro y no Pere, sin ser considerados sospechosos por la casta dominante.

Asociaciones (castellanohablantes.es) de todas las comunidades con dos lenguas oficiales han presentado hace unos días el siguiente manifiesto, cuya parte final se incluye a continuación. Y fíjense en que sus demandas se refieren a todas aquellas cosas de las que hoy están privados. Y a las que los candidatos a la Presidencia del Gobierno no han dedicado en el debate ni un segundo, en una prueba más de que la miseria y la cobardía llevan a España al basurero de la Historia otra vez. Les dejo con la parte final de su manifiesto.

“POR LA IGUALDAD DE LOS DERECHOS LINGÜÍSTICOS DE LOS CASTELLANOHABLANTES EN TODA ESPAÑA (…):

1. Que todas las lenguas y modalidades lingüísticas españolas deben ser objeto de una regulación equilibrada y garantista para sus hablantes.

2. Que la declaración constitucional de lengua oficial del castellano conlleva el reconocimiento legal de, al menos, los siguientes derechos lingüísticos a la comunidad castellanohablante en toda España:
a. El derecho a recibir la enseñanza en castellano.
b. El derecho a dirigirnos en castellano a cualquier Administración Pública, y a ser atendidos en nuestro idioma sin demora y sin obligaciones añadidas.
c. El derecho a disponer en castellano de impresos oficiales, información y rotulación pública, así como de las indicaciones escritas en la señalización viaria.
d. El reconocimiento de la oficialidad plena del castellano en la redacción de cualquier documento público.
e. El derecho de las empresas privadas a establecer el castellano como lengua de trabajo y a relacionarse y comunicarse con sus clientes en este idioma.
f. El derecho a desarrollar actividades culturales y a disponer de servicios culturales en castellano, así como a una presencia equilibrada de nuestro idioma en los medios públicos de comunicación.
3. Que los Poderes Públicos y las Administraciones Públicas, en el ámbito de sus respectivas competencias, deben actuar como garantes y facilitar el ejercicio de estos derechos en todo el territorio nacional.
4. Que el reconocimiento y el ejercicio de estos derechos ha de ser compatible con el respeto y pleno desarrollo de los derechos de los ciudadanos de otras comunidades lingüísticas en los territorios con cooficialidad lingüística.

En Madrid, a seis de junio de dos mil dieciséis”.

El deseo y la reflexión
J. L. González Quirós www.vozpopuli.com 17 Junio 2016

Que los deseos sobrepasen los límites de lo posible es casi una definición porque, como ya supo ver Aristóteles, la capacidad de desear es potencialmente inagotable. De ese contraste se pueden sacar energías creativas, si se aprende a conjugar el deseo con la dura disciplina de la limitación, o una serie, que puede llegar a ser inmanejable, de decepciones. En política los deseos debieran estar un poco de más para las gentes con cabeza, pero siempre hay individuos dispuestos a excitar la imaginación del común con las cosas menos razonables. Entonces se puede producir una explosión, porque la amenaza de la barbarie siempre está a un palmo de nosotros, pero, con mayor frecuencia, se produce una decadencia larga y pronunciada, como aquella que parece afectar al buen sentido de norteamericanos, ingleses, franceses… y españoles, con distintas letras, pero con una música aburridamente similar: un quererlo todo y ya, sin que nadie pueda reprocharles nada. Ante el deseo desafiante, puede parecer que la realidad se convierte en una mera mentira, pero nunca es del todo el caso.

Épocas de crisis, mentiras en catarata
Las épocas de crisis son más proclives a las efusiones, a la política de los sentimientos, a la cursilería de la que hablaba ayer mismo Roger Senserrich en Vozpópuli, pero lo malo de las crisis es que las lecciones de una no suelen servir para las demás, cada cual quiere apurar la suya y se vuelven a cometer una y otra vez los mismos errores. Desde que existe esa máquina de promesas indoloras que es el Estado, los políticos irresponsables le han dado una y otra vez a la maquinita del gasto, que es la mejor manera de hacer amigos y llevarse algo a la boca, seguros de que nadie les va a pedir cuentas por ser generosos con el dinero que los ciudadanos crédulos suponen siempre ajeno. Así hemos llegado a una deuda casi impagable y asoman los hocicos los asnos que aseguran que no se habrá de pagar, porque los políticos han inventado efectivamente el motor perpetuo, el gasto sin fondos, el milagro infinito. Ante esa exhibición de munificencia es lógico que el personal no se canse de pedir, ya que pagan los demás, los otros, los muy ricos, los alemanes o los americanos, quien haga falta.

Un átomo de cordura
Seguramente la pregunta clave que un elector sensato pueda hacerse frente a las próximas elecciones no tenga mucho que ver con las promesas respectivas, pues, sin excepción, son ficciones, sino con algo mucho más elemental: ¿quién puede contribuir mejor a poner la política española en un modo reflexivo, en condiciones de preguntarse qué cosas que venimos haciendo se debieran dejar de hacer? La gran responsabilidad de Rajoy ha sido precisamente la de no hacer realmente nada serio en esa línea, convencido de que decir la verdad a los españoles sería tanto como invitarles a echarlo de Moncloa, pero sin caer en la cuenta de que perecerá de igual manera, pero sin el consuelo de haber hecho lo que debiera, algo que sí hubiere podido salvarlo. Rajoy ha sido víctima de esa enfermedad endémica entre ciertos supuestos conservadores que consiste en mirar para otro lado esperando que nadie se dé cuenta de que, para hacer las mismas políticas sociales, es preferible declararse rogelio.

Albert Rivera le ha pedido a Rajoy que reflexione, pero si Rajoy entendiese necesario reflexionar, ni habría puesto esos SMS que puso a su tesorero, ni se habría dedicado a expulsar del partido a todos aquellos que habrían podido ayudarle a pensárselo dos veces… antes de pasarse al ideario del rival arrepentido y desprestigiado, antes de hacer el zapaterismo sin Zapatero que trata de describir con tintes heroicos, como si su resistencia al rescate hubiese sido una hazaña solitaria, un gesto de gallardía, aunque sea. Si hay algo teóricamente imposible es que repita Gobierno en época de tormenta general un político de tan escasas gracias y tan abundantes errores, un personaje dispuesto a afirmar que ha llegado a la meta inalcanzable, cuando el resto del mundo está convencido de que apenas se ha movido de su casa.

Gatos y perros
La campaña del PP parece inspirada en la convicción de que cualquier mañana la mayoría de españoles despertará cayendo en la cuenta de la suerte que han tenido al ser gobernados por Rajoy durante casi cinco años, y lo tontos que han sido al no darse cuenta de un don tan enorme. Sus estrategas, que cada día se conforman con menos, cometen un doble error, pensar que las mejoras fingidas pueden convertirse en reales a base de dar la matraca, y creer que habrá un resorte oculto en el tradicional pesimismo español que nos llevará a lo del viejo chiste “Jesusito que me quede como estoy”, y a eso han dedicado sus mejores esfuerzos, aunque con una política de medios cuyos desastres efectivos son difícilmente superables. Su lema es “A favor”, pero cuando dicen de qué son incapaces de apearse de la confusión que se instala en el caletre de cualquier político poco reflexivo, lo bueno me es atribuible en exclusiva, lo malo es inevitable. El PP pide estar a favor de Rajoy y de lo que no tiene remedio, y parecen confiar en que ambas cosas sean lo mismo.

El debate a cuatro
El nivel de nuestra prensa se describe bien diciendo que han abundado quienes afirman que Rajoy fue el vencedor del reciente debate. Esa pedagogía que cree que hay que darle leña al mono hasta que se aprenda el catecismo es lo que muchos entienden como deber de informar, como independencia. Los políticos convocados, salvo, parcialmente, en el caso de Albert Rivera, estuvieron bastante flojos, pero no muy distintos a cómo son, y el espectáculo fue encorsetado, un paquete de tópicos en buena parte de su desarrollo, como suele ser el debate político en España, insincero, retórico y miedoso. Pero, al menos en dos momentos, hubo una excepción que imagino se cobrará en buenos votos, y me refiero de nuevo al candidato de Ciudadanos. Tumbó a la lona al sabihondo de Iglesias, que metió la pata como pocas veces, siendo como es un tipo habilidoso ante las cámaras, y sacó de sus casillas a Rajoy, que cree injusto tener que repetir los ejercicios de oposición a presidente con tanta frecuencia. Creo que Rivera fue el mejor, el más cercano a lo que cabe esperar de la política y, aunque tendrá que mejorar, permitió un cierto brillo y una migajita de esperanza. Sánchez es una pena, tiene cualidades, pero le falta convicción, es una máquina de repetir tópicos más gastados que el asiento de un taxi. Rajoy es Rajoy, un mal paso de la derecha que quizá la conduzca al abismo, e Iglesias, que solía quedar bien, se metió en charcos porque suponía que se lo iba a llevar de calle: pues no, nunca se ha visto a Iglesias tan amuermado, porque no está acostumbrado a que nadie le pare los pies con autoridad, convicción y una pasión que indica que se cree en lo que se dice.

La prolongada crisis política tendrá que superarse con la aparición de un electorado menos bizcochable, harto de la paciencia con la que ha consentido que se le suplante. No cabe esperar de Rajoy grandes reflexiones, simplemente hace lo que cree saber, pero sí se puede suponer que muchos electores empiecen a hacer un voto más pausado, una ecuación entre sus deseos y lo que resulta posible. Entonces pudiera haber sorpresas y no necesariamente ingratas, en apenas una semana lo sabremos.

No es homofobia, es terrorismo
Emilio Campmany Libertad Digital 17 Junio 2016

Cuando el terrorismo islamista ataca un valor que ellos creen propio, como es la libertad sexual, se muestra desconcertada.

No descubro nada si recuerdo que la izquierda occidental simpatiza con todo lo musulmán. Será por ser propalestina. O por ser anticlerical. El caso es que la izquierda puede apoyar, comprender e incluso perpetrar la profanación de un templo católico y en cambio respetar de un modo que raya lo ridículo las cosas del islam. Los telediarios informan a bombo y platillo de cuándo empieza y cuándo acaba el Ramadán, mientras pasan olímpicamente de la Cuaresma. Cualquier manifestación de religiosidad pública que un musulmán haga es digna del mayor de los respetos, mientras se hace escarnio de las de los católicos. Es chocante que así sea para una izquierda que se considera progresista cuando el islam, estrictamente observado, es reaccionario y contrario a los valores que supuestamente ella defiende. Para demostrarlo, basta recordar el papel subordinado al hombre que la religión musulmana reserva a la mujer.

Por esa especie de alianza que la izquierda ha suscrito con el islamismo con el fin de combatir el capitalismo que ambos odian, cada vez que hay un atentado terrorista islámico, la izquierda culpa a cualquier cosa menos al islam, porque, se dice, los musulmanes no son violentos y el islam es una religión pacífica. Pudiendo ser esto verdad, no es toda la verdad. El islam no es sólo una religión, incluye un régimen político que todo buen musulmán desea para la sociedad en la que vive. Es ese régimen lo que los terroristas islámicos pretenden imponer. Por lo tanto, buena parte de los musulmanes desean lo mismo que los terroristas, aunque no justifiquen, respalden o apoyen sus medios, que a veces también. En cambio, la izquierda quiere ver en el islamismo un aliado porque comparte con él el odio a todo lo que en Occidente les disgusta, especialmente sus valores cristianos, sin darse cuenta de que lo que odia el islamismo es todo lo occidental, incluidos los ideales de la izquierda.

Por eso, cuando el terrorismo islamista ataca un valor que ellos creen propio, como es la libertad sexual, se muestra desconcertada. No puede aceptar que Omar Mateen asesinara a 49 personas en Orlando en nombre del islam por frecuentar un bar gay. Así que lo que dicen es que el asesino era un occidental nacido en Occidente que, con independencia de cuál fuera su religión, odiaba a los homosexuales. Ergo, el asesinato fue consecuencia del odio que en Occidente todavía hay hacia los homosexuales. Sólo falta añadir que ese odio es fruto de las raíces cristianas que todavía están pendientes de erradicar en Occidente.

Así que lo que defiende la izquierda norteamericana es que lo que hacen falta son leyes que protejan a los homosexuales y no volver a empezar la guerra contra el terrorismo islámico que Obama dijo en 2013 que había terminado. Parece mentira que nadie pueda creer que la realidad tenga el valor de desmentir a un hombre tan bueno y tan sabio.

SANTIAGO ABASCAL, LÍDER DE VOX
'El PP tiene miedo a dar la batalla política a la izquierda'
¿Por qué abandonó el PP? ¿Qué haría VOX con un escaño? ¿Cómo frenaría la amenaza rupturista de Cataluña? ¿Por qué a la gente le cuesta reconocer que es de derechas? Santiago Abascal responde a las preguntas de Julio Ariza y Javier Algarra en El Gato al Agua.
Gaceta.es 17 Junio 2016

Esta semana España ha sido testigo del primer debate a cuatro de los principales partidos políticos de cara a las elecciones del próximo 26 de junio. Pero, ¿son esas las únicas opciones a las que se puede votar? Ante la falta de apoyo institucional y ante el hecho de que muchos medios de comunicación los ignoran, Intereconomía TV le ha dado voz a otra alternativa: VOX. Julio Ariza –presidente del Grupo- y Javier Algarra –director y presentador de El Gato al Agua- han entrevistado al líder de la formación, Santiago Abascal, que ha sido tajante: “nuestro anhelo es tener una España grande en valores y en principios y por eso ofrecemos a la gente votar en conciencia”. Asimismo ha denunciado "el abandono de los principios en los que se sustenta Occidente: los principios cristianos".

Abascal abandonó las filas del Partido Popular en el año 2013. Una decisión que, relata, se produjo en el momento en el que el partido decidió “atacar su propia dignidad asumiendo las excarcelaciones de terroristas derivadas de la doctrina Parot”. Pero esta fue, asegura, la gota que colmó el vaso: “el alejamiento comenzó a partir del año 2013 cuando Rajoy dijo en el Congreso de Valencia aquello de que los liberales y conservadores se fueran a otro partido”.

'El PP tiene miedo a dar la batalla política a la izquierda'
El líder de la joven formación no tiene complejos a la hora de afirmar que “sí, soy de derechas” y, a su juicio, el motivo por el que -en esta sociedad inundada por lo políticamente correcto y con una pretendida superioridad moral de la izquierda- cuesta tanto a la gente reconocer que es de derechas reside en que “la Ley de Memoria Histórica de Zapatero ha hecho un daño atroz: esta Ley ha venido a certificar la prohibición de una manera de pensar en España”. “El PP representaba a la derecha. Después, en el año 90, era el centro derecha. Luego Aznar lo definió como centro reformista y después Rajoy lo definió como la nada. Por la vía de la renuncia a la etiqueta se ha acabado renunciando a los principios, a los valores y las convicciones… Y esto lo ha demostrado Rajoy en estos cuatro años de Gobierno en los que se ha convertido en el albacea testamentario de Zapatero. Tienen miedo a dar la batalla política a la izquierda”, ha afirmado.

Pide Abascal que se ayude a la izquierda a mirar atrás y le recuerda que “en 75 años asesinaron a cuatro presidentes del Gobierno: tres los anarquistas y uno la banda terrorista ETA… ETA trató de asesinar a Aznar y asesinó a Calvo Sotelo”. Todo esto, insiste, “lo ha hecho la izquierda y, sin embargo, ahora pretende identificar a toda la derecha española con el fascismo y culpabilizarle de una Guerra Civil que la propia izquierda hizo inevitable”.
Millones de españoles, sin representación en el debate a cuatro

El candidato de Vox culpa a los viejos partidos de que cinco millones de personas voten a Podemos, porque “se han corrompido, han destruido las clases medias y han mirado sólo para sus propios partidos”. Pero, asegura, “que cinco millones de personas voten al de la coleta no significa que haya cinco millones de comunistas en España, ni cinco millones de proetarras como Pablo Iglesias”. Se trata, reitera, de “cinco millones de personas cabreadísimas que están votando a la desesperada”.

El modelo de Estado, el derecho a la vida, la Ley de Memoria Histórica, la responsabilidad islámica en el atentado de Orlando… Esto es lo que Santiago Abascal echó de menos en el debate a cuatro, mientras “pensaba en todos los españoles que no estaban representados en ese acto”.

'Queremos la derogación de toda la legislación ideológica de Zapatero'
¿Qué haría VOX con un escaño en las Cortes? En el caso de que ese escaño fuera decisivo, asegura que “no pactaríamos de ninguna manera ni con Podemos ni con Pedro Sánchez, así como no ejerceríamos el veto al candidato de otro partido”. Y si de ese escaño dependiera un Gobierno formado por PP y Ciudadanos, el presidente de VOX lo tiene claro: “no querríamos ni la televisión pública, ni dirigir el CNI, ni un ministerio. Querríamos la derogación de toda la legislación ideológica de Zapatero: ideología de género, aborto, memoria histórica… Y querríamos la abolición del Estado Autonómico. Vamos a decir todo aquello que Rajoy no tiene el valor de decir”.

Si VOX tuviera poder en el Gobierno, asegura Abascal, frenaría la amenaza rupturista de Cataluña aplicando el artículo 155 y suspendiendo la autonomía de Cataluña. “Y probablemente suspendería alguna autonomía más, porque el desfase en las cuentas también permite aplicar el artículo 155”, ha señalado. Advierte que “las amenazas que el futuro guarda para España y para toda Europa son muy grandes”, por lo que aboga por aumentar los presupuestos en Seguridad y Defensa. “Menos autonomías y más carros de combate”, ha insistido. También pide la equiparación salarial de la Guardia Civil y la Policía Nacional con las policías autonómicas e identifica a Pablo Iglesias como “el enemigo”, porque, asegura, “es quien pretende destruir nuestro régimen de libertades y quien pretende destruir la unidad de España”.

Finalmente Abascal hace suyas las palabras de Esperanza Aguirre para culpar al PP del auge de Podemos y lanza un mensaje a sus antiguos compañeros populares: “para no cambiar de valores hay que cambiar de siglas”.

INGRESADO EN EL HOSPITAL
El hijo de los policías asesinados, víctima de la violencia de la izquierda
El niño de tres años había ingresado en el Hospital Necker-Enfants malades poco antes de que centenares de manifestantes rompieran los cristales con mazos y lanzaran cientos de objetos contra la fachada.
Juan E. Pflüger  www.gaceta.es 17 Junio 2016

La clase política francesa se rasga las vestiduras ahora. Pero no lo hicieron cuando hace semanas se estableció un régimen de violencia en las calles de París y otras ciudades francesas. Un intento de coacción violenta protagonizada por lo que el presidente del Consejo de Ministros, Manuel Valls, ya denomina el “bloque negro” –copiando la denominación empleada por la Policía española tras la marcha de la dignidad que casi lincha a un grupo de la UIP española, el Puma 70-.

Estos jóvenes radicales de extrema izquierda visten ropa deportiva negra para confundirse unos con otros y tapan su cara con pasamontañas para no ser reconocidos en las grabaciones policiales. El primer líder político que condenó esta situación fue Marine Le Pen, que llegó a acusar a las autoridades francesas de complicidad con los violentos. La presidenta del Frente Nacional consideraba al ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, y al propio Valls como culpables de la violencia por la omisión de su deber de garantizar la seguridad ciudadana.

El pasado miércoles, poco después de las 15:30 horas, la manifestación contra la nueva legislación laboral circulaba por el Bulevar de los Inválidos hacia la calle Sèvres. En ese momento, centenares de radicales volcaron su ira contra el centro sanitario. Primero golpearon sus cristaleras con mazos, unas cristaleras que separan la calle de un corredor en el que se encuentran los quirófanos en los que en ese momento se estaban realizando operaciones.

Cuando fueron apartados del edificio por los antidisturbios se situaron al otro lado de la calle y lanzaron centenares de objetos contundentes contra la fachada del edificio: botellas, piedras, petardos,… Crearon, en palabras de pacientes y familiares que se encontraban en el interior, un ruido ensordecedor que obligó a parar algunas de las operaciones por el riesgo que sufrían los niños. Pese a la justificación que la prensa francesa de izquierdas ha dado de que no se entró en el hospital infantil, perteneciente a la red pública, hubo intentos que fueron frustrados porque el personal de seguridad había bloqueado los accesos.

Varios miembros del equipo médico han contado a la prensa cómo tuvieron que recorrer las habitaciones tranquilizando a los niños ingresados y sus padres y explicando la situación para que no cundiera el pánico dentro del hospital. Uno de estos niños acababa de ingresar un rato antes del brutal ataque de los izquierdistas, era el pequeño de tres años cuyos padres, agentes de policía franceses, habían sido asesinados por un miembro de ISIS horas antes en la localidad de Magnanville. Esta noticia corrió entre los agentes antidisturbios que formaron rápidamente una línea defensiva ante el centro hospitalario decididos a defender a los internos, pero especialmente al huérfano de sus compañeros.

El niño fue ingresado con un cuadro de shock traumático severo tras ver cómo su padre y su madre eran degollados por Larossi Abballa ante sus ojos. Ahora volvía a ser víctima de la violencia, esta vez la de la izquierda que en Francia, como ocurre en España y en otros muchos países europeos, justifica el islamismo amparándose en el multiculturalismo impuesto por la clase política.

El pequeño, de quien sólo conocemos su apellido: Salvint, se convierte así en un símbolo de una Europa que padece una doble amenaza. Por un lado la del terrorismo yihadista con el que ISIS pretende atemorizar y derrotar a Occidente, por otro la de la violencia de una izquierda cada vez más radicalizada que se ha echado en brazos del multiculturalismo.

No es “el cambio”, sino la austeridad heredada
Juan Ramón Rallo www.vozpopuli.com 17 Junio 2016

Esta semana hemos conocido que las corporaciones locales españolas redujeron su deuda en 50 millones de euros durante el primer trimestre de 2016. Desde la llegada de los llamados “ayuntamientos del cambio”, a finales del segundo trimestre de 2015, la deuda total de los consistorios españoles ha caído en más de 2.500 millones de euros. Sólo el Ayuntamiento de Madrid, insignia de Podemos en las administraciones públicas españolas, ha recortado sus pasivos en 907 millones de euros desde mediados de 2015.

Al parecer, pues, Podemos ha encontrado la tan pregonada fórmula de la “austeridad social”: sin necesidad de recortar “en las personas”, la deuda pública se está reduciendo a una velocidad muy reseñable. Inevitable que este referente se proveche en campaña electoral: “si Unidos Podemos gana los próximos comicios generales, aplicaremos la misma fórmula mágica: acabaremos con el déficit sin recortar el gasto social”.

La deuda de las corporaciones locales no ha empezado a reducirse cuando Podemos alcanzó distintas alcaldías de España, sino bastante antes

El problema de esta consigna es bastante elemental: la deuda de las corporaciones locales no ha empezado a reducirse cuando Podemos alcanzó distintas alcaldías de España, sino bastante antes. Desde 2013, la deuda de las corporaciones locales se ha recortado en 10.000 millones de euros (el súbito incremento de deuda entre 2011 y 2012 se debió a un cambio metodológico por el que pasó a contabilizarse la deuda con proveedores y la deuda de empresas públicas municipales). Por tanto, desde mediados de 2015, sólo se han recortado 2.500 millones de euros de los más de 10.000 en los que se ha contraído la deuda municipal desde 2012.

El caso de Madrid es bastante ilustrativo a este respecto: desde mediados de 2013 a mediados de 2015, la deuda municipal se contrajo en 2.050 millones de euros; desde mediados de 2015 a finales de marzo de 2016, como dijimos, lo ha hecho en 907 millones de euros.

Ahora Madrid, pues, no está amortizando más deuda municipal que el PP (tampoco menos): el superávit presupuestario con el que se cancelan las obligaciones financiaras y comerciales del consistorio se generó mucho antes de la llegada de Podemos.

Lo mismo cabe afirmar de los restantes grandes ayuntamientos españoles: Barcelona, Málaga, Sevilla o Valencia venían reduciendo su endeudamiento desde 2012. Por ejemplo, desde mediados de 2012 a mediados de 2015, el Ayuntamiento de Barcelona amortizó el 35% de sus pasivos, el de Valencia el 30%, el de Málaga el 19%, el de Zaragoza el 10% y el de Sevilla el 6%. Las tendencias no han cambiado desde que se materializó “el cambio” (o el “no cambio”: Málaga sigue gobernada por el PP y continúa amortizando su deuda), y si, en algún caso lo han hecho, ha sido a peor: desde mediados de 2015 al primer trimestre de 2016, el ayuntamiento de Barcelona ha aumentado su deuda en 10 millones de euros (un 1%) y el de Zaragoza en 271 millones de euros (un 33%).

No existe ninguna fórmula mágica para amortizar masivamente deuda aumentando gastos sociales

Es verdad que el aumento de la deuda zaragozana no puede imputarse en su integridad a Zaragoza en Común, pues se trata de afloramientos de deudas ocultas por la administración socialista anterior. Sin embargo, este hecho refleja una verdad bastante incómoda para Podemos: no existe ninguna fórmula mágica para amortizar masivamente deuda aumentando gastos sociales; al contrario, la buena o mala evolución de deuda municipal a estar alturas de la película depende en gran medida de la “herencia recibida”. En términos presupuestarios, la herencia recibida en Madrid fue muy buena (un superávit superior a 1.000 millones de euros); en Zaragoza, en cambio, fue muy mala. Por eso la deuda sigue decreciendo en Madrid y, en cambio, crece en Zaragoza.

Claro que, acaso, pueda alegarse que los ayuntamientos del cambio son acreedores de otro logro distinto al de amortizar deuda: mantener el ritmo de reducción de sus pasivos sin necesidad de malvender a “fondos buitres” el patrimonio municipal y procediendo a disparar el gasto público que previamente había sido mutilado. Y, ciertamente, los consistorios de Podemos han incrementado el gasto más que sus predecesores y han reducido las ventas de activos públicos, pero de momento se trata de importes relativamente modestos en relación con sus superávits previos.

Por ejemplo, los primeros presupuestos de Ahora Madrid recogen un aumento del gasto municipal de 324 millones de euros frente a los últimos presupuestos del PP: un incremento de 324 millones de euros sobre una base de 4.137 millones; un incremento del gasto de 324 millones de euros sobre un superávit superior a 1.000 millones de euros. No se trata, como digo, de un aumento del gasto despreciable: si se repitiera durante los próximos ejercicios, fagocitaría todo el superávit actual; pero, de momento, parece obvio que, partiendo de un superávit de más de 1.000 millones de euros, no entraña ninguna dificultad financiera aumentar el gasto en 300 millones de euros y, al tiempo, seguir amortizando deuda. A su vez, la reducción de los ingresos por venta de inmuebles y suelo es simplemente ridícula: en 2015, el PP proyectó obtener por este concepto 53,5 millones de euros (el 1,1% de todos los ingresos no financieros del Ayuntamiento, cifrados en 4.932,6 millones de euros); en 2016, Ahora Madrid confía en recaudar por venta de inmuebles y suelo 18,3 millones: 35 millones de euros menos que en  2015, a saber, un importe absolutamente marginal dentro del presupuesto total.

El Estado español sufre un déficit equivalente al 12% de sus ingresos y Podemos promete aumentar el gasto en un importe igual al 25%

Debería resultar obvio que no pueden extrapolarse conclusiones de la “gestión de la abundancia” de Ahora Madrid a la inexorable “gestión de la escasez” que deberá afrontar el futuro gobierno de España, quienquiera que lo componga. Ahora Madrid contaba con un superávit equivalente al 22% de sus ingresos, de modo que no ha experimentado ninguna dificultad en aumentar el gasto en un importe equivalente al 6,5% de esos ingresos y, a su vez, seguir reduciendo su deuda; el Estado español, en cambio, sufre un déficit equivalente al 12% de sus ingresos y Podemos promete aumentar el gasto en un importe igual al 25% de los mismos. Trazar paralelismos entre ambos casos es simplemente ridículo, pero la demagogia electoralista de estos días parece aguantarlo todo.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

El Gabinete Ferreras
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 17 Junio 2016

Antonio García Ferreras, jefe de informativos de aquella SER que el 11-M inventó 'islamistas suicidas, rasurados y con tres capas de calzoncillos', antes de cercar Génova 13 con Mariano dentro, es el Hombre del Momento, síntesis del Dalai Lama y Kim Jong Un. Más aún: Ferreras es a la vez el hombre del PP y el de Podemos. Sólo él consigue, a la una de la mañana, que tras salir del Debate a Cuatro, seguramente cansado y deseoso de reposar su canosa testa en el regazo de Viri, Rajoy olvide esa pereza telúrica, esa vagancia que en él es una segunda naturaleza y entre en directo para hablar en Al Rojo Vivo. Y sólo Ferreras es capaz de conseguir que, tras parlar de madrugada con Rajoy, a primera hora de la mañana ya tenga a su lado el maltrecho Pablenin, para recibir el árnica que en su delicada epidermis provocaron los palos de Rivera.

Vivimos ya en pleno Régimen de la Pinza, con el protectorado del PP sobre los comunistas de Iglesias y Garzón ocupando Atresmedia/La Sexta de la mañana a la noche y de la noche a la mañana, con Ferreras en los extremos del huso horario y con el Consultorio Sexual de la Doctora Griso en el corazón de la reflexión política, de esa Inteligencia Emocional que el catálogo podemikeo ilustra con foto de la penúltima dipunovia de Iglesias (¿quién recuerda ya a Tania Sánchez hablando de ser la Primera Dama de la República? Sic transit novia mundi!). Pero debemos ahorrar a Ferreras el engorro de explicar que a Montero no la lleva a casa el coche de Moragas, el segundo de Rajoy, sino el de Ayllón, el segundo de Soraya, tremenda diferencia. Y eso porque, según Ferreras, 'no habría taxis'. ¡El único sector que sobrevive a Carmena en Madrid!

Puesto que son pareja de hecho y traen el sorpasso bajo el brazo, PP y Podemos deben dejarse de melindres y promover ya el Gabinete Ferreras, un Gobierno en clave íntima cuya Presidencia ocuparía Rajoy y cuyos ministerios -todos- disfrutaría Iglesias. Del Banco de España se encargaría Mauricio Casals.

Para que Ana Pastor ocupase la Portavocía del Gabinete Mupcial, mandamos a Soraya a la ONU. Y para afrontar el gran reto del nuevo Gabinete, el derecho a decidir de Cataluña contra España, nombramos a Gemma Usabart consellera en Cap de La Vanguardia y directora de la Generalidad, sitas ambas en el Palacio de la Virreina. Montero, a la UNESCO.
 


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