AGLI Recortes de Prensa   Lunes 20  Junio  2016

Reducir el déficit público no es una cuestión ideológica
Javier Fernández www.lavozlibre.com 20 Junio 2016

Periodista

El gobierno que debe salir de las elecciones del 26 de junio tendrá que enfrentarse, como una de sus tareas prioritarias, a la reducción del déficit público a los niveles marcados por la Comisión Europea (CE) –por debajo del 3%- a finales de 2017, lo que va a obligar al ejecutivo, bien a nuevos recortes, bien a incrementar los actuales ingresos fiscales.

La Comisión, cansada de los continuados incumplimientos de España en esta materia, exige al gobierno español una reducción del gasto del 0,25% sobre el PIB en 2016 y del 0,5% en 2017, es decir, 8.100 millones de euros en dos años, aunque en los últimos días se han conocido los datos de Hacienda, según los cuales el déficit del Estado hasta abril ha aumentado un 11%, desde el 1,12% del PIB que representaba el año pasado –unos 12.089 millones– hasta el 1,25% de 2016 –13.981 millones– , según los datos publicados por el Ministerio de Hacienda.

El déficit consolidado de las administraciones públicas, excluyendo a las corporaciones locales, alcanzó los 8.970 millones de euros en el primer trimestre del año, el 0,8% del PIB, que se desglosan de la siguiente manera: Administración Central del Estado, 9.245 millones de euros (- 0,82% del PIB frente a -1,80% objetivo para el conjunto de 2016). Comunidades Autónomas -0,13% del PIB frente a -0,7% objetivo para el conjunto de 2016. Seguridad Social obtuvo superávit de +0,16% del PIB frente al -1,10% objetivo para el conjunto de 2016. Extrapolando estas cifras, éstas resultan compatibles con la consecución del déficit de -3,6% del PIB para este año, teniendo en cuenta que las corporaciones locales tienen un objetivo de déficit cero.

Moscovici, comisario europeo de Asuntos Económicos, ya ha dejado claro que la exigencia comunitaria iba con todos, "salga el Gobierno que salga” y ante tal ultimátum los partidos han empezado a posicionarse y a incorporar sus posiciones de partida a la precampaña electoral, aunque sin demasiadas concreciones. La horquilla va desde la izquierda de Podemos que plantea un incremento nada desdeñable del gasto público, acompañado de una reforma fiscal que afectaría a las rentas altas y a las grandes empresas, hasta la posición del PP que fía todo al crecimiento económico e incluso plantea bajadas de impuestos, pasando por las modificaciones fiscales a ciertos impuestos que propone el PSOE o la retirada momentánea de todo tipo de propuestas por parte de Ciudadanos.

Aunque la concreción está lejos de producirse, Podemos y sus confluencias, incluida IU, no se recatan en señalar que hay que reducir las concesiones y ayudas a la Iglesia Católica, que, según dicen, recibe al año 10.000 millones de euros de las arcas públicas; que hay que recortar el gasto militar, que alcanza los 8.500 millones de euros anuales; que hay que disminuir el gasto destinado a la Corona Española, etc. El desiderátum de Podemos afecta igualmente a los ingresos y para ello reclaman el restablecimiento del Impuesto sobre el Patrimonio, lo que supondría una recaudación de unos 2.000 millones de euros anuales; reforzar el cuerpo de inspectores de Hacienda y el aumento de las investigaciones a grandes fortunas; modificar el IRPF para que las grandes fortunas tributen a mayores tipos impositivos o aumentar la tributación de las grandes empresas que.

Determinados expertos, sin afiliación política conocida, aconsejan que el Ejecutivo decida trabajar por el recorte de gastos superfluos e innecesarios, que explore la forma de gestionar sus fuentes de financiación, que analice los activos industriales en poder del Estado y que estudie la mejor forma de sacarles partido, para lograr una porción del capital necesario para ajustar las cuentas públicas del país.

Sin entrar en modificaciones traumáticas en la organización del Estado que supondría “tocar” el sistema autonómico, las alternativas que se manejan o han manejado y que tienen visos de ejecutarse son numerosas y van desde fijar un canon por el uso de autopistas y autovías que permitiría ingresar unos 1.800 millones de euros anuales, hasta la venta de participaciones industriales con lo que se podría recaudar cerca de 2.200 millones de euros, pasando por la optimización de la lucha contra el fraude fiscal y la economía sumergida permitiría unos ingresos adicionales de 38.500 millones de euros anuales en concepto de impuestos aflorados o el rediseño de las Diputaciones y Ayuntamientos en donde existe una bolsa de gasto más que reseñable.

El timo del patriotismo
Todos nuestros partidos hablan de patriotismo, lo cual quiere decir que saben que es un valor positivo en nuestra sociedad, pero, de una manera u otra, todos coinciden en neutralizarlo.
EDITORIAL  www.gaceta.es 20 Junio 2016

Rajoy dice “España” y se le hincha el pecho de fervor patriótico. Nunca ha sido tan españolista Rajoy como en esta campaña. Lástima que llegue un poco tarde. Porque la realidad es que, después de cuatro años y medio de gobierno, en la España de Rajoy hay lugares donde llevar una bandera de España puede valerte una paliza, como a esas chicas apaleadas en Barcelona por separatistas catalanes, o una lluvia de escupitajos batasunos, como a ese corredor melillense en Pamplona. En Pamplona, al menos, la policía intervino para rescatar al atleta; en Barcelona, por el contrario, aún estamos esperando que la fuerza pública detenga a unos agresores a los que, por otro lado, todo el mundo conoce. El patriotismo de Rajoy es sin duda sincero, pero tiene un límite: la valentía.

Sánchez lo tiene más claro: se deja de zarandajas y reivindica abiertamente los “derechos históricos” de Cataluña. ¿Históricos? Aún se están preguntando los historiadores qué “derechos históricos” posee Cataluña que sean distintos o superiores a los de los viejos reinos de Valencia, Aragón o Mallorca. O a los de Castilla, puestos ya a retrotraernos al siglo XV. La incapacidad de los socialistas españoles para forjar una idea integradora de España es alucinante. Algo que nunca deja de sorprender en un partido que lleva cuarenta años amarrado a las poltronas. Naturalmente, la ocurrencia ha suscitado una nueva contradicción en el seno del PSOE, que a estas alturas aún tiene qué decidir qué quiere ser de mayor. Desdicha del socialismo español: Zapatero cavó la fosa y Sánchez se arroja a ella pensando que es una cómoda madriguera.

Como el PSOE se contradice, Podemos, que no tiene miedo a la contradicción, defiende con una mano la autodeterminación de catalanes, vascos y de quien haga falta, y con la otra levanta la bandera de la patria. Hacía muchos años que en España nadie defendía “la patria”. Lo que pasa es que el patriotismo de la ultraizquierda tiene truco: para Podemos la patria son ellos, que son también el pueblo, y todos los que no somos ellos quedamos excluidos, expulsados de la patria común. Pablo Iglesias se atusa la coleta y grita “La patria soy yo”. Y si la patria consiste en romper España en varios pedacitos de micronación, no importa: el líder nunca se equivoca. Y no faltarán sesos huecos dispuestos a hacer eco a tan singular forma de patriotismo.

De toda la panoplia que ofrece la “banda de los cuatro”, la única opción a la que el patriotismo no “se le supone”, sino que está demostrado, es Ciudadanos: su combate en Cataluña le avala. Pero escuchamos a Rivera y da la impresión de que no ha entendido nada de nada. Este fin de semana reivindicaba “la España de Suárez, González y Aznar”, pero ¿quiénes sino precisamente Suárez, González y Aznar, con sus renuncias, sus cesiones y sus intereses, han creado el caos suicida que hoy explotan los separatismos? Por otro lado, Rivera se pone la camiseta de la selección para ver un partido en las calles de Barcelona y al mismo tiempo propone hacer del inglés lengua vehicular en la enseñanza y subordinar toda la vida nacional a la eurocracia de Bruselas. ¿Es ese el único destino posible de España?

Es interesante: todos hablan de patriotismo, lo cual quiere decir que saben que es un valor positivo en nuestra sociedad, pero, de una manera u otra, todos coinciden en neutralizarlo. Es el gran drama de España.

Mariano, inútil
Santiago Abascal Libertad Digital 20 Junio 2016

Hace cuatro años los españoles dimos al Partido Popular 186 escaños que Mariano Rajoy convirtió en escaños inútiles. Hace seis meses los españoles dieron –millones ya no lo hicimos– a Rajoy 123 escaños que fueron de nuevo inútiles. Matemáticamente, por lo tanto, ha quedado demostrada la inutilidad de Rajoy, tenga los escaños que tenga, le voten mucho o poco, le voten o no le voten.

Hoy, el Partido Popular, secuestrado por Rajoy y su camarilla, sólo ofrece el miedo a sus electores. Después de haberles engañado, después de haberles traicionado, o, dicho suavemente, después de haber demostrado su incapacidad para cumplir su programa electoral, el único argumento para votar a la inutilidad hecha presidente es evitar un mal mayor. Como si el mal menor no fuera un estadio preliminar del mal mayor.

Si un Gobierno de Rajoy con mayoría absoluta ha subido los impuestos, ha sido incapaz de embridar el déficit autonómico y nacional, de proteger el derecho a la vida o de exigir justicia para las víctimas del terrorismo, debemos aterrarnos solo de pensar lo que puede hacer un Gobierno de Rajoy en manos de los socialistas o de ciudablandos.

Votar al PP es un votar inútilmente, a la desesperada y con la nariz tapada. En cambio, si el próximo día 26 usted apoya a Vox y obtenemos un puñado de escaños en el Congreso de los Diputados, puede estar seguro de que esos votos sí serán de utilidad. Nosotros no pactaremos con Pedro Sánchez, como han hecho los socialdemócratas de Albert Rivera, siempre dispuestos a entregar el voto que los ciudadanos les han entregado a las fuerzas de la izquierda. Nosotros no pondremos la excusa del candidato para vetar al PP.

Nuestros diputados apoyarán al PP con el fin de despojarle de su inutilidad empírica si se compromete a aplicar de inmediato la Constitución en Cataluña, a legislar a favor del derecho a la vida; si se compromete a derogar la Ley de Memoria Histórica de Zapatero, si actúa con valentía para desmontar el Estado autonómico, si está dispuesto a tener una España fuerte en Europa que no se limite a seguir los dictados de otros, si está dispuesto a combatir no sólo el yihadismo sino el fundamentalismo en nuestras mezquitas.

En definitiva, si el próximo domingo nos das tu confianza, nos comprometemos a no usar tu voto para hacer a Pedro Sánchez presidente del Gobierno, sino para que tus ideas estén en la tribuna de oradores e inspiren la acción política del Gobierno. Porque nuestra única aspiración es volver a hacer España grande otra vez, anhelo que está muy por encima del triunfo de nuestras propias siglas.

Santiago Abascal, presidente de Vox.

El populismo siempre es demagogia'
Sánchez Dragó pide el voto para VOX
Gaceta.es 20 Junio 2016

El escritor Fernando Sánchez Dragó ha pedido este domingo el voto para VOX en una columna publicada en el diario El Mundo titulada "Instrucciones para votar" y ha señalado que existen similitudes entre los cuatro grandes partidos: "Hasta el más listo de la clase se queda perplejo al oír las mismas cosas dichas por líderes políticos que acusan a los otros de decir cosas diferentes. Piden el voto para un partido cuyo ideario es prácticamente igual al del opuesto".

"Cobren conciencia de que en España todos los partidos, menos uno, son socialdemócratas -o fingen que lo son-, esto es, partidarios de la intromisión de lo público en lo privado", ha dicho, antes de señalar que "quién no sea socialdemócrata sólo dispone de una opción a la que acudir sin violentarse a sí mismo: la de Vox y Santi Abascal". En este sentido, pide "apostar por "el sentido común". "No se puede decir que éste brille por su presencia en ningún partido, pero carecen por completo de él todos los que ignoran que cualquier subida de impuestos frena la prosperidad, en el mejor de los casos, y conduce a la bancarrota, en el peor. Voten a quien prometa bajar los impuestos, aun a sabiendas de que probablemente no lo hará. Cabe, al menos, confiar en que no los subirá", ha asegurado.

Dragó, que ha reclamado "no votar pensando en Europa y en el euro", ha afirmado que "el populismo siempre es demagogia, pero cuando se suma al nacionalismo conduce al totalitarismo" y ha mostrado su preocupación por la situación política: "Voten por ese rebaño de porras y de churros conducido por lobos si les gusta sentir sobre el cogote el peso de las botas claveteadas".

El error de Larra
Pedro de Tena Libertad Digital 20 Junio 2016

A la tercera España no la representa nadie porque nadie está a su altura. Qué elecciones más trágicas.

Quizá la diferencia más clara entre los idealismos hegeliano y kantiano es la resolución de las oposiciones históricas. Hegel y su sufrido alumno Marx –que incluso enfermó al leerle, lo que no debe extrañar a nadie, porque Heráclito el Oscuro era un libro abierto en comparación con el idealista alemán– imaginaron o fingieron que las consideradas contradicciones se resolvían en estadios superiores y superadores que englobaban los elementos que hacían ascender la historia hacia una finalidad reconocible: el Absoluto o el paraíso comunista. Kant, más impregnado de Newton, creía más en las antinomias permanentes, acciones y reacciones continuas de los opuestos en presencia sin síntesis superadoras.

No sabemos si Larra leyó a alguno de los dos. Pero la manera que tuvo Larra de entender cómo España resolvía las diferentes concepciones políticas y sociales de sus gentes era la aniquilación. Del paseo funeral de Fígaro durante el Día de Difuntos de 1836, hace 180 años, sólo se recuerda el famoso epitafio: "Dos ministerios: Aquí yace media España: murió de la otra media". Pero su cementerio, o sea el Madrid de entonces, con sus millones de cadáveres, tenía otros lapidarios: "Aquí yace el trono…"; “Aquí yace el valor castellano con todos sus pertrechos”; “Doña María de Aragón; aquí yacen los tres años”; “Aquí yace la Inquisición, hija de la fe y del fanatismo: murió de vejez”; “Aquí reposa la libertad de pensamiento”; ”¡Aquí yace la subordinación militar!”; “La Bolsa. Aquí yace el crédito español”; “La Victoria. Esa yace para nosotros en toda España”; “Los Teatros. Aquí reposan los ingenios españoles”; “Aquí yace el Estatuto [léase Constitución]. Vivió y murió en un minuto”. Y definitivamente, en su propio corazón: "Aquí yace la esperanza".

O sea, que la manera de España de resolver sus oposiciones, sus diferencias, sus contradicciones o sus antinomias era, ya entonces, la desaparición física de una de ellas. Nada de ententes antinómicas, nada de síntesis, nada de marcos equilibrados donde cupiesen todos y se nutriese la vida común con el abono de las ideas – necesarias ideas– opuestas en un marco racional y respetuoso. En 1936 se ensayó el exterminio final de unos por otros. En 1976, tras una dura convalecencia de heridas desgarradoras, pareció recuperarse la cordura, pero estamos volviendo a las andadas. Larra, quizá con un Gila fúnebre, diría ahora: "Aquí pronto va a yacer alguien". Ya veremos quién.

La mediocridad de las élites políticas españolas de hoy exhibe sus absurdos bajo la forma indignante de vetos, exclusiones, mentiras flagrantes, corruptelas generales, traición a los principios y demás ladrillos que resucitan las dos Españas. Pero Larra se equivocó. Al menos había tres Españas. La tercera, bien viva, la que trabaja, inventa, construye, estudia, proyecta, respeta, cumple y se reconoce en una nación histórica, está políticamente huérfana. No la representa nadie porque nadie está a su altura. Qué elecciones más trágicas.

Una ola de libertad
Juan Pina www.vozpopuli.com 20 Junio 2016

Este domingo, los electores están llamados a las urnas por segunda vez en medio año, y es probable que no sea sino el preludio de una tercera cita cuando vuelvan las lluvias. El empate técnico parece a estas alturas tan irreversible como lo es el empecinamiento de los cuatro grandes partidos en sus respectivos vetos y apriorismos, siempre bajo la sombra larga del problema catalán, apenas nombrado en voz baja y tocando madera. Yo no quiero que me pongan a cuatrocientos kilómetros de mi casa una Corea del Norte regentada por Anna Gabriel y sus tribus, pero si me pusieran una Suiza o un Luxemburgo, pues, oiga, a lo mejor hasta me voy a vivir allí o, como mínimo, me parecerá útil para que los de aquí tengan que refrenar sus ímpetus estatistas. Lo malo tanto del separatismo como del unionismo no es ni la separación ni la unión, ambas irrelevantes en un mundo felizmente globalizado donde los Estados deberían pintar muy poco: lo malo es en ambos casos la imposición abyecta de obsoletos sentimentalismos nacionales, es decir, de uno u otro mito colectivista y de toda su ingeniería social y cultural, con la consiguiente pérdida de la libertad individual, que es lo único que realmente importa.

Poco antes de la votación del domingo, habremos conocido los resultados del referéndum británico y sabremos entonces si los ingleses, galeses y norirlandeses siguen en la Unión o se salen empujando a los escoceses a la independencia y a Bruselas a una profunda refundación para regresar a lo que nunca debió dejar de ser: un mercado común y un espacio de libertades civiles, y nada más. Como libertario, tiendo a simpatizar con los inconformistas disruptivos que se niegan a dar por sentado un orden impuesto por la inercia y por los intereses del establishment, así que no me duele nada que Gran Bretaña se salga de Europa ni que Escocia se salga de Gran Bretaña, ni que las Shetland se salgan de Escocia. El derecho de asociación y desasociación política, como acertadamente lo denomina Juan Ramón Rallo, es inherente a la libertad de los individuos. Las comunidades que estos decidan formar son producto de su voluntad libre, que está por encima de cualquier otra consideración. Esgrimir a estas alturas que la nación (española, catalana o la que sea) está por encima del individuo es una aberración merecedora de la mayor resistencia. Comparto la visión del profesor Huerta de Soto respecto a una Europa compuesta por cientos de unidades políticas pequeñas en libre competencia, y creo que, si malo es el nacionalismo, peor es el nacionalismo de Estado, y en esta Europa nuestra no hay un solo nacionalismo que no sea ya de Estado o que no aspire a serlo tan pronto conquiste el poder.

Es un despropósito que todo el lío de los pactos gire, en el fondo y entre dientes, alrededor del dichoso asunto catalán, que ha sido gestionado de una manera nefasta por parte de todos. Si se hubiera seguido una hoja de ruta como la de Cameron en Escocia, seguramente se habría despejado de una u otra manera un problema que lo carcome todo. Pero, claro, era imposible pedir esa altura de miras y esa capacidad estratégica a Mariano Rajoy, mucho más dado a dejar que las situaciones se pudran. Hoy urge encapsular el tema catalán para evitar que siga afectando al escenario político español posterior al 26-J. En lo que tenemos que estar ahora no es en si se va Cataluña, sino en si viene el comunismo. Lo que nos estamos jugando es un proceso de involución que puede conducirnos a Grecia o más allá en muy pocos años. La cuestión es cómo evitamos desde ya un gobierno monocolor de la extrema izquierda en el medio plazo, y creo que la única fórmula posible (aunque enormemente arriesgada, sin duda) es la integración controlada de Podemos en una coalición amplia con Ciudadanos y PSOE, porque de lo contrario le estaremos regalando el trono de Jefe de la Oposición a Pablo Iglesias, y de ahí a La Moncloa van tres telediarios. Que le pregunten a Tsipras. Más vale que los podemitas estén ocupados en malgestionar y en corromperse, perdiendo apoyo popular hasta regresar a su cota natural de voto, y no tomando la calle para hacerle un quinceeme generalizado a un gobierno de frágil y compleja concertación anti-ellos.

Sea como sea, hay esperanza y —como es habitual— nos llega de fuera. El auge imparable del libertarismo en los Estados Unidos ya sitúa al ex gobernador Gary Johnson como la alternativa al conjunto del sistema anquilosado y putrefacto de Capitol Hill. La América joven y tecnológica de hoy mira con hastío y desconfianza a Hillary Clinton, y con estupefacción y temor a Donald Trump. El socio español de Johnson, el Partido Libertario, es aún pequeño pero a cada nueva elección consigue concurrir en más provincias y ampliar su base social. Muchos liberales y libertarios españoles son conscientes de que no está en sus manos, este domingo, alterar el empate de los grandes partidos colectivistas, pero sí fortalecer al único decididamente anticolectivista para que les plante cara, para que siga diciendo las verdades del barquero y haciendo campaña constante por la libertad. Y para que siga preparándose para aprovechar la ola de libertarismo que, desde Norteamérica, va a llegar inexorablemente a las costas europeas en los próximos años. La contrapolítica libertaria es una opción diferente para este domingo, radicalmente alternativa a la peor casta de todas, a la casta que comparten, en ejercicio o en aspiración, los cuatro partidos mayoritarios: la casta del Estado.

Votos por la Justicia ante el 26-J
Javier Gómez de Liaño El Mundo 20 Junio 2016

“A lo que dijo Sancho: (…) es tan buena la justicia, que es necesaria que se use aún entre los mismos ladrones” (Miguel de Cervantes. Don Quijote. Parte II. Capítulo LX).

Ante las elecciones generales del próximo domingo, quisiera levantar mi voz -mejor, mi papeleta de votante-, a propósito del lugar que la Justicia ocupa en los programas electorales de los principales partidos competidores. Lo hago después de examinar las ofertas del PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos, y la verdad es que si lo prometido fuera deuda de ineludible cumplimiento, bien podría decirse que en la próxima legislatura la Justicia contará con todas las bendiciones, aunque motivos no faltan para temer que, como hasta ahora, todas las promesas quedarán en un adorno retórico, cosa que quizá obedezca a que un mecanismo de bloqueo psicológico nos impide tomar en serio lo que es evidente: la necesidad en un Estado de Derecho de sacar a la Justicia del coso de la “política”. Aclaro que si entrecomillo la palabra “política” es para que se entienda en el sentido que quiero darle, o sea, en su acepción más peyorativa.

Dicho lo cual, a cuantos me dispensen el honor de leerme, incluidos los escépticos y hastiados de la palabrería electoral, les propongo votar en los siguientes términos:

Votemos a quienes garanticen que el Poder Judicial sea un verdadero poder del Estado, no de los partidos

VOTEMOS y no sin reservas a favor de quienes garanticen que el Poder Judicial sea un verdadero poder del Estado, no un poder de los partidos, gobiernen o no gobiernen. Si lo que se desea es una justicia auténticamente independiente, hay que alejarla de las siglas políticas y de sus sedes. Los fines de la justicia y de la política partidista no hermanan bien.

VOTEMOS en contra de aquellos que entienden la Justicia en clave tan ideológica como lleva haciéndose desde hace ya muchos años. Jamás hubo tantos políticos partidarios de la división de poderes, pero con coordinación de funciones. La delimitación de los campos judicial y político no puede trazarse con claridad lineal, pero las continuas e impunes invasiones de las fronteras de ambos terrenos son perniciosas para el sistema. Cada cosa en su sitio, porque así, como están ahora, fuera de quicio, no es bueno seguir.

VOTEMOS por abolir el sistema de elección de los miembros del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y que, obviamente, no fue el querido por el legislador constituyente, tampoco por la Constitución (CE) -artículo 122-, ni, menos aún, por los ciudadanos demócratas que asisten atónitos al espectáculo de cómo los partidos políticos se reparten las veinte vocalías de la institución, más el presidente que, al propio tiempo, lo es del Tribunal Supremo. El método de diez para mí, siete para ti y tres para aquéllos, no es la mejor manera de sacar al CGPJ del atolladero del desprestigio en el que hace años lleva metido por el empeño de los políticos de que sus miembros sean los fulanos, menganos o zutanos de turno en la seguridad de que responderán a la confianza depositada en ellos.

VOTEMOS a quienes aseguren que nuestros jueces serán promocionados sólo por sus méritos y repudiemos que los cargos judiciales, sobre todo los más altos, sean nombrados con igual carga política e idéntica discrecionalidad con que se cubre un cargo de confianza, sea subsecretario o director general de un ministerio. Hay que acabar con los “juristas de reconocido prestigio” que no son más que falsos genios con currículos vacíos de méritos rigurosamente jurídicos, aunque, eso sí, repletos de servicios políticos. Mientras los políticos sigan empeñados en colocar a sus jueces en los ejes de la Justicia, a sabiendas del mucho daño que hacen, el mal no tendrá arreglo.

VOTEMOS para que, de una vez por todas, el Ministerio Fiscal sea un órgano realmente independiente e imparcial y despreciemos, con nuestra papeleta de ciudadanos, a quienes han dado muestras de su afán por utilizar la institución como el brazo penal del gobierno y la ha degradado hasta cotas muy bajas, empezando por inocular el virus de la politización de la carrera. Es un hecho probado que la gran mayoría de los fiscales desean actuar sometidos exclusivamente al principio de legalidad plasmado en el artículo 124 CE, pero no es menos cierto que la historia nos ofrece demasiados casos como para que a menudo, con enorme nostalgia, recordemos la idea que Platón expone en Las leyes cuando sentencia que “la acusación pública vela por los ciudadanos: ella actúa y éstos están tranquilos”. Un fiscal general de Estado no puede comportarse como acólito de nadie y lamentablemente la actuación de algunos fiscales generales ha sido percibida por la sociedad de estar alineada con las posiciones del Gobierno.

VOTEMOS para terminar con la desesperante lentitud de nuestra Justicia y porque la duración de los procedimientos sea razonable en el sentido de justificado. Nos lo dice Montesquieu en El espíritu de las leyes: “los litigios deben resolverse en plazos razonables, pues de otro modo lo que es un pleito se convierte en un drama personal o tragedia familiar”. El artículo 24.2 CE proclama el “derecho a un proceso sin dilaciones indebidas” y una Justicia a destiempo es una forma de denegación de Justicia. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha dicho muchas veces que “la duración de la causa es manifiestamente incompatible con la exigencias de una dilación razonable e incumbe a los Estados partes del Convenio organizar su sistema judicial de tal suerte que sus jurisdicciones puedan cumplir cada una de las exigencias, incluida la obligación de resolver los procesos dentro de los plazos razonables (…)”.

VOTEMOS a quienes nos aseguren reducir los costes de la justicia. Un procedimiento judicial cuesta al erario público entre 1.500 y 1.800 euros, con lo cual parece lógico y socialmente adecuado que por el disfrute del servicio de justicia, el usuario pague un precio. Ello implica, además y entre otras cosas, desincentivar el “consumo inmoderado de justicia” y evitar la injusticia de tener que pagar incontinencias ajenas. En cualquier caso, no se olvide que el artículo 24 CE declara que “todas las personas tienen derecho a obtener tutela judicial efectiva de los jueces y tribunales en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos (…)”, que antes, en el 14, se afirma que los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento (…) o cualquier otra condición o circunstancia personal o social” y que, más adelante, en el 119, se puede leer que “la justicia será gratuita cuando así lo disponga la ley, y, en todo, caso, respecto de quienes acrediten insuficiencia de recursos para litigar”.

VOTEMOS para que de una puñetera vez el derecho a la presunción de inocencia sea plenamente respetado. Nunca como en los últimos años se ha vulnerado tanto este indiscutible principio constitucional. La regla de que no hay delincuentes presuntos sino delincuentes convictos, ha desaparecido de la lista de derechos fundamentales, con olvido de que los indicios sumariales no son pruebas mientras no sean debatidos en juicio oral y público.

VOTEMOS a favor de que el principio de publicidad de las actuaciones judiciales -artículo 120.1 CE- no sirva de instrumento de diversión para el gran público ni las crónicas judiciales deriven en situaciones de bulla y griterío de las que son culpables también algunos medios de comunicación por seguir los asuntos penales con indiscretas y temerarias imprudencias. En los casos con “tirón popular” hay un sector de la prensa que se lanza, sin más, a pronunciar sus personales veredictos, asociando la imagen del imputado a la de un criminal camino del cadalso.

VOTEMOS para sacar a la acción popular del proceso degenerativo que padece. Reconocida en el artículo 125 CE como contrapeso a una hipotética falta de celo del Ministerio Fiscal, algunas penosas experiencias de los últimos años han demostrado que, salvo honrosas excepciones, los acusadores populares no pasan de fantasmagóricos personajes, impulsados por afanes de notoriedad o, que también ha sucedido, por venganza, resentimiento u otro motivo ilegítimo.

En resumidas cuentas, VOTEMOS porque todas las propuestas contenidas en los programas electorales sirvan para que nuestra Justicia sea grande, como Salvador de Madariaga quería. A tal fin urge la despolitización de la justicia y concienciar de ello a los políticos. Juzgar al prójimo, más que oficio, es sacrificio y no se me oculta que hay jueces que llevan tatuado en el corazón la señal que digo. Jueces que aman la Justicia; jueces dispuestos a dar todo por esos elementales principios; jueces en los que debió pensar el doliente Epicuro cuando hablaba de la serenidad del alma como el mejor fruto de la justicia. O sea, jueces como los que el viernes pasado, en un gesto de enorme dignidad, reaccionaron en defensa de la independencia judicial y calificaron de disparate intolerable las torpes palabras de uno de los cofundadores de Podemos cuando dijo que “en las filas de su partido van muchos jueces esperando un Gobierno que les dé la orden de detener a toda esa cuerda de coruptos”.

Termino. Soy consciente de que para muchos esta lista de votos que, a bote pronto, he elaborado no pasará de una plegaria a situar en el limbo de los justos o que las razones en las que baso mis modestas propuestas son un simple deseo utópico. Si así fuera, entonces y lamentablemente, no sería infundado temer, una vez más, que nuestra Justicia está sentenciada a muerte o, como mínimo, a cadena perpetua.

*** Javier Gómez de Liaño es abogado y magistrado excedente.

Inversión en I + D para crecer, no para despilfarrar
Daniel Lacalle El Mundo 20 Junio 2016

“So you drop all you defenses, and you drop all your fears, I'm perfect in every way, cause I´m a liar” Jagger-Richards

Una de las tristes anécdotas de esta campaña electoral, que está llegando a niveles delirantes, ha sido el episodio de la famosa “Esperanza” de Unidos Podemos, y la utilización partidista de “los investigadores”. Como comentaba aquí, sin quererlo, han hecho un alegato contra su propio programa.

La supuesta bióloga emigró a Londres, capital de la apertura de mercado, impuestos bajos y flexibilidad laboral total en un país donde la inmensa mayoría de la investigación es financiada por el sector privado. No emigró a Atenas ni a Caracas. Se le olvidó que en Investigación y Desarrollo, los líderes británicos y holandeses, donde ella dice que hay muchas más “oportunidades”, son esas malvadas multinacionales que tienen grandes fondos como accionistas.

La inversión en I+D siempre se utiliza de manera política, pero se olvida que gastar por gastar no sirve de nada, como explico en “Acabemos con el paro” (Deusto):Es absolutamente necesario invertir, y hacerlo bien, en investigación. Estudios de Griffith, Redding y Van Reenen, entre otros, prueban que los países que invierten mejor y rentabilizan su innovación no solo son más competitivos y productivos, sino que alcanzan mayores cotas de prosperidad aunque no tengan acceso a materias primas. Pero la innovación y educación solo suponen un factor de modernización y de mejora de la competitividad y del patrón de crecimiento si son realmente validos en el mundo real.

No sirve de nada “gastar” un porcentaje elevado del PIB en Investigación y Desarrollo pero tener menos patentes que nuestros países comparables y casi ninguna industria creada tras esa investigación. Ese es el error de los que lo analizan todo desde la cantidad presupuestada, de lo que se gasta, no de lo que se consigue. España ha invertido desde 2002, anualmente, menos que la media de la Unión Europea en investigación y desarrollo, eso es cierto. Pero no es una novedad “de este gobierno”.

En 2007 era el 1,23% del PIB, y actualmente es alrededor del 1,24%. El máximo, 1,35%. Una reducción modesta considerando el brutal agujero presupuestario y la crisis sufrida. En la Unión Europea 28 supone alrededor del 2%. De hecho, el gasto público español en I+D+i por habitante es de 52,1 euros, mayor que la cifra de inversión pública por habitante en I+D+i de países como Italia (49,4), Reino Unido (46) o Dinamarca (33 euros). Porque la inmensa mayoría de la investigación en esos países es privada. El 53% de la inversión española en I+D+i es realizada por las empresas, seguido de las instituciones de enseñanza superior con un 28% y la Administración Pública con un 19%.

En los países líderes la inversión privada es más del 65%. Sin embargo no es solo un problema de gasto, o al menos no es el más relevante, ya que el diferencial con la Unión Europea se ha reducido recientemente. Se trata de rentabilizar esa inversión. Y ahí España tiene un problema histórico. Ya antes de la crisis, por cada patente que solicitaba España, Alemania llegaba a 24, Francia a 8, Holanda a 7 e Italia a 4. Por cada patente nacida en España, en Estados Unidos afloraban 34, en Japón 22...

El ejemplo de Israel es paradigmático. En Israel se apoya la investigación y el desarrollo no para aparecer en los rankings, sino para crear empresas, empleo y prosperidad. Orientada al mundo real.

Es decir, España tiene un problema de registro de patentes por la investigación realizada en una Unión Europea en la que sus países líderes crean muchas menos patentes que EEUU, Israel o Japón. La obsesión de que la Investigación y Desarrollo deben venir del sector público o vía enormes subvenciones sin atender al objetivo final es uno de los problemas. Nos fijamos en Finlandia o Corea del Sur y obviamos -probablemente por intereses políticos- que la mayoría del gasto en I+D es privado. De hecho, entre 1995 y 2008 todo el crecimiento de la inversión en este concepto en Finandia fue privada, llevada a cabo por las empresas.

¿Es, de verdad, un problema de esfuerzo inversor? Solo en parte, y además, otros, con menos gasto, lo rentabilizan mucho más. Brasil, por ejemplo, ya doblaba en 2011 a España en número de patentes registradas con la mitad de esfuerzo presupuestario. Si a ello le añadimos que en la Unión Europea se pierden decenas de miles de millones de euros anuales en investigaciones redundantes según la propia Comisión, y que, cuando se habla de Investigación y Desarrollo, en Europa más del 70% se dedica al estudio del cambio climático (Clarke, Modet and Co, Banco Mundial. Ineficiencias en Investigación en la Unión Europea, 2009-2011), entonces no sorprende la bajísima rentabilización social y económica del esfuerzo inversor. Estudios de la Universidad de Berkeley muestran la importancia de que el I+D público sea un complemento del privado para que tenga verdadera eficacia.

El ejemplo de Israel es paradigmático. En Israel se apoya la investigación y el desarrollo no para aparecer en los rankings, sino para crear empresas, empleo y prosperidad. Orientada al mundo real. Israel dedica el 4,3 por ciento del PIB a I+D (público y privado), más que Finlandia (3,9 por ciento, la mayor parte proveniente del sector privado) o Corea del Sur (3,6 por ciento, también la gran mayoría privado).

En Israel, el 90 por ciento de la inversión es para aplicación empresarial real basada en analizar necesidades de los consumidores. El Gobierno tiene activos 37 programas-puente con universidades, instituciones de investigación y empresas. Pero no es una chequera en blanco. La financiación de empresas se hace a cambio de royalties. Y la universidad israelí tiene el mayor porcentaje de creación de empresas de la OCDE, empresas que se sacan a bolsa o venden, creando valor, y no se quedan en la facultad.

Es por ello que los programas de la mayoría de partidos políticos en España se equivocan con respecto a esta importantísima cuestión de la investigación y el desarrollo. Unos porque directamente solo piensan en ello como oportunidad de dar más presupuestos para informes sobre la desmercantilización de la vivienda y cosas similares, puro gasto político para crear clientes, y otros porque planean eliminar las deducciones fiscales a la inversión. Como me explicaba este sábado un ejecutivo de una gran compañía tecnológica “a lo mejor sin darse cuenta, los que hablan de eliminar estas deducciones no se dan cuenta de que tiene dos efectos negativos, menos inversión de las compañías que hay y menos empresas que se plantean establecerse en España”.

¿Qué debe hacer España para mejorar? Lo contrario a lo que los redistribuidores de la nada proponen. Debemos tener una fiscalidad atractiva que permita que nuestras empresas inviertan mucho más en investigación y desarrollo y que se instalen en nuestro país más líderes en innovación. Pero no solo las grandes, sino las PyMEs. Eliminar deducciones fiscales en este sentido para imponer subvenciones decididas desde el poder político es simplemente suicida, y profundizar el mismo problema de gasto improductivo, pocas patentes y pocas empresas creadas con ellas. La supuesta investigadora -inventada o no- de Unidos Podemos nos muestra sin pretenderlo, de nuevo, que su partido defiende lo contrario de lo que hace prosperar a los países. Y todos nosotros, nos equivocamos, como nos suele pasar, equiparando gasto con resultados.

Necesitamos inversión para crecer, no para disfrazar gasto político.

De lo que no hablan los políticos porque no les interesa
Antonio García Fuentes  Periodista Digital 20 Junio 2016

“Un buen automóvil no necesita nada más que un buen conductor, un buen mecánico, un buen combustible y una ruta practicable para poder recorrerla en toda su integridad, sea de la longitud que sea… el automóvil aguantará y quedará nuevo”.
Se me ocurre esta metáfora muy entendible y por cuanto hace unos meses, he vendido a un coleccionista, un “Dodge Dart”, que compré de fábrica en enero de 1976; o sea que ha estado en mi poder algo más de cuarenta años y como ya soy viejo, he considerado que “ya es mucho coche para mí”. Dicho coche ha dormido bajo techado siempre y la mayoría del tiempo tapado con unas viejas colchas desechadas de mi hotel. Fue cuidado fielmente y sus revisiones cumplidas, hasta la ITV del año pasado; por lo que ese coche ya viejo, en realidad sigue estando nuevo en todos sus componentes; por lo que el coleccionista, comprobado todo ello me lo ha pagado razonablemente bien. Espero lo sepa disfrutar muchos años, pues “es un coche”.

La metáfora con todas las correcciones que se quieran añadir, es lo que debiera ser el gobierno político en general; o sea, algo que cuidándose como ese automóvil, puede durar en muy buen estado “los años que se quieran”, mientras existan “piezas de repuesto, que incluso sin haberlas, se hacen en talleres apropiados” y como ocurre hoy en Cuba con la gran flota de “aquellos viejos haigas” que dejaron en la isla, las fábricas de automóviles estadounidenses y los que hoy, lucen como algo insólito en esa isla que aislada del comercio internacional, subsiste quizá… “por el humo aletargador de sus únicos y variadísimos cigarros puros, amén de la tenaza y mordaza del comunismo cubano, o mejor dicho del fundador del mismo, Fidel Castro”; el que curiosamente y como yo, nació un trece de agosto, pero unos cuantos años antes que yo.

¿Qué ocurre en la política española y que mantiene a la nación en una ruina más en quiebra ya que en otro estado o situación? (De igual forma ocurre en la mayoría de países de este pobre mundo: donde la peor plaga son sus políticos); “pues ocurre que “el coche metafórico”, lo fueron dejando abandonado, sin cuido apenas, mal manejado por un enjambre de malos conductores y es claro que un vehículo así, pronto se deteriora y termina en el mejor de los casos, en un desguace, cuando no totalmente abandonado en cualquier descampado y para que se lo coman los elementos, en esa intemperie donde todos irán a por él”.

Veamos algunos de esos elementos que se han comido España y todos sus recursos, amén de la imparable deuda pública que se sigue produciendo.

DEFENSORES DEL PUEBLO: Nos los trajeron como “un no va más” y copiado de los nórdicos europeos (que vete a saber para qué sirven allí) pero que ya teníamos en las leyes españolas, puesto que si no es así… ¿para qué sirven los ejércitos de jueces y fiscales españoles que pueden y deben actuar de oficio? ¿Para qué sirvieron estos “defensores de pacotilla” salvo para crear unos gastos enormes al contribuyente? ¿Qué nos siguen costando?
Para empezar pongamos al defensor de las provincias vascongadas (no me hablen de “país vasco” que ni existió nunca ni existe hoy; son tres provincias vascongadas y el resto, si es que se reconoce como pueblo, está en Francia y la hoy provincia de Navarra, que en tiempos también fue reino, como también fuera reino, mi provincia de Jaén y muchas otras de esta complicada España)

Este “solo chiringuito político” cuesta al contribuyente español (es un gasto nacional, como todos los de España); el jefe o “defensor” le pagan 86.903 euros anuales, su conductor o chofer, 36.281(aparte el coche que seguro será de lujo; y su mantenimiento): la traductora (por lo visto allí la necesitan pues no saben el español común a todos los españoles y lo que es de risa) cobra 39.411 y nada menos que a doce asesores más que no me explico para que los necesita este “defensor” aunque me imagino que son “doce enchufados más” y que en conjunto les pagan 64.797 mensuales y lo que da como promedio bastante más de 5000 euros “por barba” y lo que ya es un pastón en relación a lo que cobra hoy el que tiene suerte de encontrar un verdadero trabajo y le pagan todo lo que dicen “las leyes”, arbitradas para “la masa de indefensos”. Sumen a todo ello, dietas y automóviles; los locales que ocupan, los gastos de oficina, los subalternos que puedan tener para “servicios auxiliares”; teléfonos, fax, maquinaria de oficina y en general todo lo que supone “un tinglado así y que administrarán como se administran los bienes estatales, o sea como ya sabemos los españoles, cada cual tira por su lado y a malgasta y derrochar lo que consideran es de nadie y a su libre albedrío”.

En el mismo periódico y por sintetizar se afirma, que el defensor de las islas Canarias (Que tiene montadas siete oficinas, una en cada una de las islas) cuenta con un presupuesto de un millón seiscientos mil euros; el catalán con un presupuesto de casi seis millones de euros; el de Andalucía 5.214.853 euros. Sigan imaginando estos derroches, en las 19 “autonosuyas” (autonomías) e imaginen al defensor Nacional; y luego piensen, en que todo ello es solo una serie de la infinidad de “chiringuitos y covachuelas”, que nos han impuesto unos políticos que solo saben gastar dinero que no es suyo y que ya nos cobran hasta por las herencias de los muertos o los premios en las loterías y quinielas, cosas estas que ni en los peores tiempos de la economía nacional en la época de Franco, se atrevieron a instaurar.

Por ello principalmente se ha arruinado España, por las legiones y ejércitos de parásitos, que además se ponen sueldos mucho mayores que el resto del común del pueblo y que aún (estos despreciables políticos) tienen la desvergüenza de decirnos llevan ya mucho tiempo, que vamos en progreso y ahora nos hablan de un cambio para más progreso: PROGRESO QUE SOLO ES EN CARGAS Y GRAVÁMENES MIENTRAS LOS QUE SE DAN LA VIDA PADRE Y PROGRESAN DE VERDADAD SON ELLOS Y SUS ALLEGADOS POLÍTICOS O DE FAMILIA.

¿Por qué no nos hablan de todo ello estos que quieren que los elijamos? Sencillamente no se atreven, puesto que saberlo saben todo ello y muchas cosas más, pero se lo callan y los demagogos, simplemente hacen su agosto, en espera de trincar el poder y hacer su negocio. “Aún hay mucho campo para seguir explotando y arruinando a España y los españoles que de verdad trabajaron y trabajan y además supieron ahorrar dinero”.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nciomentiras.php

La histeria, la Historia y el 'Brexit'
HENRY KAMEN El Mundo 20 Junio 2016

El asesinato de una diputada laborista favorable a la continuación del Reino Unido en la Unión Europea subraya cómo el debate del referéndum se ha convertido y deteriorado alrededor de una pavorosa histeria pública. Los sucesos de la Eurocopa han confirmado que los británicos tienen una reputación poco envidiable en cuestiones de fútbol. Pero la conducta del debate sobre el referéndum también demuestra cómo los políticos, liderados por populistas como Johnson y Farage, han tenido la irresponsabilidad de querer excitar la opinión. Día y noche, por radio y televisión, y a través de visitas puerta a puerta y reuniones de grupos, los políticos favorables a quedarse (Remain) o de marcharse (Leave) han hecho un esfuerzo desesperado para comunicar su mensaje a los votantes.

Han tocado -innecesariamente- todos los aspectos de la vida pública y privada del Reino Unido, exagerando sus argumentos e incluso a veces engañando deliberadamente al público con información falsa. Boris Johnson ha llegado a afirmar que un rechazo de Europa estaría en la línea de la gran tradición de Churchill. Nada podría ser más falso. Churchill fue uno de los pioneros de la idea europea. 'Si fuera 10 años más joven' -le dijo a su esposa poco después de la guerra- 'podría ser el primer presidente de los Estados Unidos de Europa'.

El debate público, por la evidencia que tenemos hasta hoy, ha llegado al punto del absurdo. El absurdo es aún mayor debido a que el tema que más preocupa a la mayoría de la gente es el de la inmigración. Sin embargo, pocos desean hablar de este asunto directamente por temor a ser acusados de racismo. El aumento de un posible voto Leave surge, sobre todo, del miedo a la inmigración incontrolada. Aquellos que apuestan por el Brexit dicen que salir de Europa les permitiría limitar la inmigración. En cambio, en ningún momento han sido capaces de demostrar que esto es posible. Aquellos que desean Remain sugieren que los controles están funcionando, pero todo el mundo sabe que eso es falso. En otras palabras, en cuestiones clave como la de la inmigración, ninguna de las partes puede ofrecer política alguna viable. No es de extrañar que el público se confunda.

Mientras tanto, los políticos están luchando entre sí como animales salvajes en una jaula. El Partido Laborista está por los suelos, y los conservadores se enfrentan esta semana a una revuelta de la facción interna que tiene como objetivo destituir a Cameron como líder. Ambas partes son responsables de su propia situación dramática, y no merecen ninguna simpatía. Fuera de la batalla política, afortunadamente, existía hasta el asesinato de Jo Cox una considerable tranquilidad. Personajes destacados que representan intereses económicos y sociales específicos han emitido declaraciones expresando su punto de vista. Sorprendentemente, estas declaraciones, -casi sin excepción- han favorecido la política de Remain. La mayoría de las opiniones profesionales, incluyendo a economistas y científicos, se han mostrado a favor de continuar dentro de la UE. Hace unos días, 150 miembros de la prestigiosa Royal Society, entre ellos Stephen Hawking, firmaron una carta en el Times para expresar con firmeza su oposición al Brexit. Hawking declaró en una entrevista: 'han desaparecido los días en que podíamos valernos por nosotros mismos, contra el mundo. Necesitamos ser parte de un grupo más grande de naciones, tanto para nuestra seguridad como para nuestro comercio'.

Entre los colectivos que opinan sobre este asunto figuran de manera destacada los historiadores. Pero, ¿qué derecho tienen los historiadores para expresar una opinión? En España nunca ha habido interés real por las opiniones de los historiadores. Y, curiosamente, aquellos en España cuyos puntos de vista políticos podrían beneficiarse del apoyo histórico, tales como los separatistas regionales, son los que evitan deliberadamente cualquier contacto con los historiadores. Sin embargo, éstos tienen una perspectiva equilibrada sobre la evolución del Reino Unido, y piensan que su opinión es al menos digna de atención. Un historiador profesional, capacitado para analizar y evaluar los diversos factores que determinan el éxito y el fracaso de la historia nacional, se encuentra en una posición idónea para estar bien informado.

Al igual que en cualquier otra profesión, hay por supuesto entre los historiadores británicos una diversidad de puntos de vista sobre todos los asuntos, aunque la mayoría se muestra a favor de quedarse dentro de la Unión Europea. Hace dos semanas, más de 300 destacados historiadores advirtieron a los votantes de que si deciden abandonar la Unión Europea el 23 de junio van a condenar a Gran Bretaña a la irrelevancia. En una misiva publicada por The Guardian, argumentan que el referéndum ofrece la oportunidad de ampliar la función que Gran Bretaña ha desempeñado y debe seguir desempeñando en la historia de Europa. 'Como historiadores de la Gran Bretaña y de Europa creemos que nuestro país ha tenido en el pasado y tendrá en el futuro un papel insustituible en Europa', sostiene en la carta. 'El 23 de junio nos enfrentamos a una elección: para echarnos a la deriva, condenándonos a la irrelevancia y Europa a la división y debilidad; o bien para reafirmar nuestro compromiso con la UE y endurecer la cohesión de nuestro continente en un mundo peligroso'.

En su reciente libro, La Europa de Gran Bretaña, el historiador de la Universidad de Cambridge Brendan Simms argumenta que el país debe su propia existencia, y todos sus grandes logros, a la relación con Europa. Fueron los sajones inmigrantes quienes crearon la Inglaterra sajona, y los normandos inmigrantes los que crearon la Inglaterra normanda. Simms cita a Edmund Burke, filósofo y estadista del siglo XVIII, quien dijo que Gran Bretaña, lejos de ser una isla, fue siempre parte de Europa. Y fue Gran Bretaña la nación que estuvo en la primera línea de defensa para detener a cualquier personaje que pretendiera dominar el continente, ya fuera Felipe II, Napoleón o Hitler. En otras palabras, el carácter y el papel de Gran Bretaña siempre estuvo definido por su relación con otros países. Sobre este particular, cabe subrayar más detalles respecto a España. Fueron los británicos los primeros en apoyar el movimiento nacional catalán a principios del siglo XVIII, de la misma forma que los británicos de Wellington ayudaron en el siglo XIX a expulsar los ejércitos franceses de España. De esta forma, contribuyeron a crear la primera nación española.

Tengo la esperanza de que, pese a las enormes distorsiones informativas que veo a diario en la prensa británica, los votantes serán capaces de discernir entre tanta confusión. Y que la histeria que ha provocado el asesinato de la diputada laborista no sea general. En un artículo publicado en The Guardian, un historiador británico que también escribe en la prensa española como yo, Timothy Garton Ash, sostiene sobre el Brexit: 'Una nueva batalla de Gran Bretaña ha comenzado. De su resultado dependerá el destino de las dos comunidades: el Reino Unido y la Unión Europea. Si los ingleses votan por salir de la UE, los escoceses votarán por abandonar el Reino Unido. Así que Gran Bretaña dejará de existir. Mientras tanto, el choque del Brexit en un continente ya tambaleándose bajo muchas crisis podría significar el principio del fin de la Unión Europea'. Su pesimismo es acertado. Pero sospecho que, como yo, Timothy Garton Ash espera un resultado positivo.

¿Quedarse en esta UE? No, gracias
Alejandro Inurrieta www.vozpopuli.com 20 Junio 2016

Los ciudadanos británicos van a tener la posibilidad de decidir si permanecen en la UE, incluso después de todas las excepciones que ya atesoran desde su adhesión. Por lo general, la población y la clase política británica han sido hostiles hacia el gobierno de Bruselas y hacia los mecanismos de trasvase de soberanía, de manera que siempre han logrado arrancar concesiones a los burócratas de Bruselas para calmar a su población, que añora un imperio que ya no existe. El resultado es que la UE no participa de la Unión Monetaria, a pesar del carácter obligatorio de los tratados, tampoco aplica el acuerdo de Shengen, tiene un tratamiento financiero específico en la PAC, y ahora permitirá discriminar a los no residentes, todo para intentar que el Reino Unido no se vaya y abra un precedente muy dañino para una estructura dañada y herida de muerte.

El Reino Unido es miembro a tiempo parcial de la UE, habiendo arrancado muchos privilegios
A pesar de todos estos privilegios, que demuestran la debilidad política de la propia UE, el sentimiento de los británicos hacia su pertenencia a la UE, lejos de mejorar, ha ido empeorando, sin que los esfuerzos hipócritas de conservadores y laboristas en estos días, parece puedan inclinar la balanza hacia el sí a la pertenencia. Pase lo que pase, la UE está herida de muerte, y el virus del Brexit se va a extender por otros países que ven que, una vez agotados los fondos de cohesión o estructurales, que durmió a la opinión pública de los países más pobres, su razón de pertenecer a este club, solo les reporta sacrificios y dolor. La ausencia de un verdadero espíritu solidario, plasmado en la inexistencia de una política fiscal o presupuestaria común, redunda en un desprecio creciente de las sociedades más ricas hacia las más pobres, como se puede apreciar pulsando el sentimiento de la política en Austria, Alemania, Holanda, e incluso en Francia.

La profunda crisis policía de la UE explica el auge del fascismo en países centrales
Lo que el Reino Unido ha podido percibir es que su no pertenencia al euro les ha salvado de la irracionalidad de la consolidación fiscal a martillazos, como ha practicado Bruselas con Grecia, Portugal o España, y que ha acrecentado los efectos de la recesión, al no entender el concepto de recesión de balances que tan bien explica Richard Koo. Ello ha posibilitado que Reino Unido pueda disponer de tres instrumentos cruciales: tipo de cambio, política fiscal discrecional y política monetaria, sin perder los beneficios de una zona de libre comercio de mercancías, aunque no de personas. Todo ello, les ha permitido sortear mejor la crisis, impulsar su actividad sin el reproche alemán y holandés, y entender que el gasto público no se pude desplomar al mismo tiempo que los agentes privados están en fase de desapalancamiento financiero. A pesar del carácter conservador del gobierno actual, fueron inteligente y cambiaron el paso, lo que, junto a EEUU, les ha permitido salir antes, formalmente, del estancamiento.

La no pertenencia al euro del Reino Unido les ha permitido una política keynesiana sin reproches de Bruselas
Con estos mimbres, el debate público durante la campaña del Brexit se ha centrado en dos fenómenos: la inmigración y especialmente la soberanía en sentido amplio. La aparición de racismo económico en Reino Unido, un país hecho de inmigrantes, es el resultado de la depauperación de las sociedades maduras, pero sobre todo de la ausencia de una política real de redistribución de renta en origen que evite la emigración económica, algo que España sabe mucho. El falso debate de primero los nacionales, que también está llegando a España, es tan falso como peligroso, pues reabre la canibalización del hombre por el hombre que ya Marx predijo hace unos cuantos años.

La inmigración y la soberanía copan el debate del Brexit, falseando la realidad de los efectos económicos
Las cifras sobre las bondades de la inmigración son demoladeras. En primer lugar, utilizan menos la sanidad pública ya que la mayoría de cohortes que aterrizan están edad laboral temprana, y por ende no necesitan atención sanitaria. Son pagadores netos de impuestos, incluso descontando los mitos sobre que se aprovechan de todos los subsidios, ya de por sí muy magros en el Reino Unido. En el Reino Unido, con una tasa oficial de paro del 5%, la existencia de 330.000 inmigrantes netos, la mayoría comunitarios, no parece que el peligro de esta población amenace la estabilidad macroeconómica. Pero, además, aportan mano de obra joven, fértil y que mejoraran el balance de los sistemas públicos de pensiones, como se demostró en España. Por tanto, existen prejuicios de raza, religión y estrictamente económicos (reducción del salario medio) para explicar el odio profundo de las otrora sociedades abiertas europeas hacia este flujo migratorio europeo, pero también agravado con el conflicto de los refugiados sirios.

Solo prejuicios de raza y religión explican el rechazo de la inmigración, cuyo beneficio económico es notable

Lo que ha quedado claro en esta crisis es que la UE, y también el euro, hace agua por todas partes. No hay política fiscal común, ni presupuestaria, ni cohesión social, y sí sobra el egoísmo nacional, impulsado por unas sociedades envejecidas, empobrecidas y faltas de liderazgo político. El resultado tangible es que los principales países europeos están siendo sometidos a un test de estrés democrático sin precedentes ante el avance del fascismo, que se ha cobrado una víctima política en el Reino Unido, y que no hay nadie capaz de poner orden. La indiferencia social y política en la UE ante el drama de los refugiados es el claro ejemplo de dejadez e incapacidad para solventar los problemas reales que tiene la UE ante sí.

Esta UE hace aguas por todas partes, por lo que solo cabe salir
La pregunta que sobrevuela esta apuesta arriesgada de Cameron, pero valiente porque trata de ir a solventar de raíz el conflicto latente, es si fuera de la UE al Reino Unido le irá mejor o no. En este punto, ya se están publicando los informes ad hoc y de parte de los agentes del sistema, léase FMI o las casas de análisis como JP Morgan. Precisamente estos estamentos que son la cara más amarga de la crisis que seguimos soportando, tratan de amedrentar con informes muy cuestionables, a la población menos informada y formada, sobre el riesgo de la salida de la UE. En estos momentos, es prácticamente imposible saber dichos efectos porque no se sabe el status que tendría el UK en el futuro. Por ejemplo, Noruega y Suiza tiene un status privilegiado, aunque no pertenecen a la UE, que les permite aprovechar las bondades de las uniones aduaneras, sin tener que sufrir los cotes regulatorios que tanto espantan a los liberales. Así mismo, tampoco tiene instaurada la libre circulación de personas, algo que el reino Unido ya ha conseguido. Por supuesto, que la UE sufriría en términos de financiación la salida de UK, pero apenas mejoraría en el resto de aspectos si se queda, dado el particular acuerdo que mantiene el Reino Unido.

El miedo a los afectos del Brexit no están probados y muestran la manipulación política que ejercen los agentes económicos involucrados
También se especula con la depreciación de la libra y el cataclismo de las bolsas, único aspecto que preocupa al mundo financiero que nos gobierna, pero de nuevo, es solo una lectura interesada y sin base científica.

En suma, los ciudadanos británicos tienen hasta el miércoles para escuchar soflamas en ambas direcciones, pero descontando el lenguaje en épocas electorales y las mentiras que se suelen decir, la realidad es la UE es ya un estado fallido. Es un proyecto agotado, sin alma, sin cerebro y sin futuro, dadas las condiciones de partida y el gobierno que nos hemos dotado. Ya hay suficientes experiencias, tras 19 años de la existencia del euro, para saber que hemos fracasado en la construcción de un verdadero Estado europeo. Tras el espejismo de los fondos de cohesión que logró el pedigüeño de González, hoy solo nos resta el drama de refugiados y la pobreza creciente, fruto de la desigualdad de origen, y que las políticas de consolidación fiscal no han hecho más que cronificar. Con estos mimbres, la respuesta de los británicos debería ser clara: hay que salir de esta UE porque dentro no hay esperanza de regeneración y cambio para los graves problemas que asolan Europa.

Análisis electorales: PP y C's
El Confidencial 20 Junio 2016

Antes de concluir con el análisis de los programas es obligado hacer una referencia al debate del pasado lunes, donde más allá del festival de falsedades, demagogia y promesas imposibles, se produjo un hecho tan insólito como inimaginable en el mundo civilizado: Rivera acusó a Rajoy ante diez millones personas de haber recibido 343.000 euros de un dinero que “podía proceder de delito”. Rajoy tendría o que haber dimitido o haberse querellado contra Rivera por los delitos de injurias y calumnias. Nada de ello sucedió, se limitó a negarlo y siguió como si nada. ¿Pero en qué país vivimos? La clase política ha degradado tanto la moral pública de este país que estamos más cerca de los regímenes de Latinoamérica o África que de los europeos.

Respecto al debate, el resumen más claro es que no hubo un ganador pero sí un claro perdedor: el pueblo español que tiene que sufrir a la peor clase política de Occidente, amén de una clase mediática ignorante y servil que en lugar de la solución es parte del problema. En ningún momento mencionaron siquiera los grandes problemas de España: el gigantesco despilfarro del modelo de Estado, la riqueza real de la nación, el permitir que los monopolistas cobren a las AAPP 48.000 millones anuales de más por los bienes y servicios que las suministran, el que no se devuelva al Estado la desastrosa gestión de la Sanidad y la Educación -lo que permitiría ahorrar 20.000 millones de euros año-, y por supuesto el que no exista una democracia real con separación de poderes.

Y mientras estos insensatos que nos piden su voto afirman que no solo no es necesario acometer nuevos recortes de gasto y que la solución es gastar más, la situación de España es ya económicamente insostenible. Solo el dinero ilimitado del BCE sin control alguno, y el blindaje de la prima de riesgo, permiten mantener este dislate, pero a costa de inflar más y más la burbuja de deuda, que arruinará a varias generaciones de españoles. El pasado jueves fue presentado en Bruselas un análisis de la situación económica real preparado por un grupo de profesores y economistas independientes (1) que no solo es que difiera profundamente de la versión oficial, es que muestra más allá de toda duda razonable que la riqueza real de la nación es un 18,7% inferior a la oficial, lo que empeora absolutamente todo.

Así, el déficit 2015 no ha sido del 5,4% (poniendo el agujero real de la Seguridad Social) sino del 6,7%, la deuda total no es del 121% sino del 150% (la deuda PDE pasa del 99% al 127%) y la presión fiscal no es del 38% si no del 47%. Los principales responsables comunitarios disponen ahora de los hechos y las cifras y ya no podrán alegar ignorancia si no actúan, lo que les convertiría en colaboradores necesarios en el desastre que se avecina, algo que justificaría legalmente el impago de parte de la deuda. Y esto no es ciencia ficción; son matemáticas. Justo lo contrario al debate, una gigantesca farsa que solo puede acabar en la suspensión de pagos a no ser que la Comisión actúe radicalmente.

La experiencia y el programa del PP

Al igual que el PSOE, el PP ha gobernado también y en dos ocasiones, por lo que más que hablar del programa, que es una mera colección de falsedades y de imposibles, lo relevante es analizar su comportamiento cuando han gobernado. La primera vez fue en 1996 y Aznar cometió errores irreparables. El primero, al no tener mayoría absoluta, pactó el apoyo de Pujol a cambio de la cabeza de Vidal Quadras, lo que destruyó el PP en Cataluña, y la transferencia de la Sanidad y la Educación. El segundo, y al igual que González con la UE, decidió entrar en el euro “como fuera”, y ni se molestarían un solo segundo en analizar los pros y los contras, perfectamente estudiados y definidos por Robert Mundell, que demostraba que la entrada en el euro sería un desastre para España.

Sin el euro, la burbuja inmobiliaria no se habría producido y la crisis financiera hubiera sido infinitamente menor. Peor aún, al objeto de cumplir los criterios de deuda y déficit vendió a los nacionalistas/separatistas por la décima parte de su valor (fui testigo directo de ello) todas las grandes empresas públicas españolas construidas con el sudor y el ahorro de los españoles durante medio siglo. En cuanto a Rajoy, en una legislatura donde tuvo el mayor poder estatal, autonómico y local de un presidente de gobierno desde 1975, nada mejor para valorarle que poner las cifras de sus “grandes logros económicos y sociales”.

Deuda

La deuda pública total (pasivos en circulación- deuda entre AAPP), ascendía a final 2015 a 1,3 billones de euros, un incremento de 424.000 millones de euros, igual al producido en los 9 años anteriores y el mayor en términos de PIB de toda nuestra historia. La deuda según el Protocolo de Déficit Excesivo (PDE), que es la que publican Gobierno y medios como si fuera toda la deuda, fue de 1,07 billones, un incremento de 329.000 millones. Pero además, ¿cómo es posible que si la diferencia entre deuda total y PDE era del 10% ahora sea del 21%? La explicación es sencilla, todas las AAPP han recibido órdenes de falsear los conceptos de deuda desde aquellos computables a aquellos no computables, al objeto de disminuir al máximo posible la deuda según PDE, que es la que miran los mercados. ¿Cómo es que ni la Comisión ni la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) han investigado esto jamás?

Déficit

La gestión hacendística de Rajoy ha sido sencillamente desastrosa. Aun llevando el expolio fiscal a los ciudadanos a su máximo histórico, aun con tipos de interés cero, jamás ha sido capaz de cumplir los objetivos de déficit, incluso los mucho más generosos que la Comisión le fue permitiendo a cambio de recortes de gasto que nunca realizó. El déficit oficial 2015 superó en casi un punto el objetivo, pero además es falso porque el déficit de la Seguridad Social es 3.000 millones mayor y este año con los ingresos tributarios cayendo un 3,6% hasta abril y el gasto electoralista, será mayor aún. Y por lo que se refiere al déficit estructural, el que se produce con independencia del ciclo, que es el verdadero reflejo de la situación presupuestaria, no se está reduciendo sino que está creciendo. Según Bruselas, pasará del 1,9% en 2014 al 3,2% en 2017, en contra de las mentiras del Programa de Estabilidad de Rajoy, y en cuanto al déficit primario ( excluyendo los intereses de la deuda) España es el único país de la eurozona que lo tiene (todos lo demás incluido Grecia tienen superávit). Un desastre insostenible.

Empleo

Lo siguiente: la creación de empleo es una estafa oceánica. Medido en términos homogéneos, durante su legislatura se destruyeron 800.000 puestos de trabajo a tiempo completo; de 17,6 millones a finales de 2011 a 16,8 a fin de 2015. De nuevo, la ignorancia de los aspirantes resulta inaudita pero en este caso brilla con especial intensidad la de Rivera, que afirma sin sonrojarse que aunque Rajoy sea un corrupto ya hay más empleo que cuando empezó. Pero vamos a ver, Rivera. ¿No te ha explicado Garicano que las comparaciones en economía, como en la vida, hay que hacerlas en términos homogéneos? ¿Estás tan ayuno de conocimiento que ignoras que no es lo mismo un empleo de 40 horas semanales que otro de 10 horas, y en consecuencia no se pueden sumar como hace Rajoy? Y este es el más formado de los tres.

Pensiones

En el tema de las pensiones, ha reducido a la mitad la hucha de las mismas. Y como este año el agujero será de 20.000 millones y el que viene de 25.000, significa que a finales de 2017 la hucha habrá desaparecido y a partir de ahí afirma sin sonrojarse que las mantendrá, lo que es imposible, pero además a partir de 2019 y según la leyes ya aprobadas en 2013 sobre la sostenibilidad, las nuevas cohortes de jubilados (unos 250.000 anuales) no tendrán garantizado nada, simplemente se repartirán lo que haya en función de su esperanza de vida. Esto significa que sus pensiones serán como mínimo un 50% inferiores a las actuales.

Empobrecimiento y desigualdad

La devaluación salarial ha sido la estrategia económica central de Rajoy. Medido por las declaraciones a Hacienda, el salario medio ha caído 4,7 % desde 2011, pero esto oculta una realidad mucho peor, mientras los salarios más altos apenas han bajado o han subido, los bajos han caído mucho más. Los efectos sobre el empobrecimiento y la desigualdad han sido pavorosos, los peores de Europa. Su cuantificación la realiza perfectamente la Encuesta de Condiciones de Vida del INE publicada recientemente.

  2011 2015
Ingreso medio de los hogares 17.551 euros 16.823 euros
Población en riesgo de pobreza 20,6% 22,1%
Mucha dificultad para llegar a fin de mes 10,6% 13,7%
Carencia material severa 4,5% 6,4%
Baja intensidad en el empleo 13,4% 15,4%

Las cifras se comentan por si mismas. Rajoy ha dicho que si vuelve a ser elegido presidente mantendrá intacta su política económica. Ustedes tienen la palabra.

El programa de C's

El programa electoral de Ciudadanos, “350 reformas para cambiar España”, tiene sin duda ofertas positivas pero la acción real que han demostrado en la práctica suscita grandes dudas. Afirman: “bajaremos impuestos en 2018 -¿y por qué no ya reduciendo gasto político?- ,en ningún caso vamos a subirlos”. Para lograrlo, dicen: “recortaremos gastos absurdos y en la burbuja política”. ¿Por qué no son más concretos? ¿Por qué no afirman que acabarán en un año con las duplicidades entre AAPP, cerrarán las miles de empresas públicas inútiles y reducirán el 90% de asesores y coches oficiales? Tal vez porque cuando han conseguido una poltrona (en el Ayuntamiento de Madrid) lo primero que han hecho antes de sentarse ha sido exigir “su” coche oficial con chófer (40.000 euros al año) y sus asesores.

“Ahorraremos 411 euros por hogar en la factura energética eliminando trabas a la competencia”. Perfecto. Ahora bien, soy un experto en esos temas y me pregunto, ¿cómo narices han llegado a la cifra de 411 euros, y no 410 o 412? Suena a broma. “Aumentaremos los ingresos en 10.000 millones eliminando trampas legales en el impuesto de sociedades, lucha contra el fraude y recuperando el dinero de los defraudadores de la amnistía fiscal”. Demuestran no tener ni idea, es imposible luchar contra el fraude más de lo que hace la Agencia Tributaria. Es la más dura, por decirlo suavemente, de Occidente; levanta actas con tal profusión -con razón o sin ella-, que al final pierde más de la mitad de las mismas en los tribunales y lo de los “defraudadores” está prescrito. ¿Piensan acaso vulnerar la Ley? Lo perderían en España o en Luxemburgo

Luego todo lo demás son brindis al sol, “bullshit” como dicen los americanos: “transparencia”, “responsabilidad”, “innovación”, “instituciones sanas”, “creceremos más y ayudaremos a crear 2,5 millones de empleos”, “plan de pobreza infantil”, y dos huevos duros. Pero lo más preocupante es lo que acaben pactando a cambio de sillones, que de verdad es lo único que les interesa a todos. Lo que hemos visto en Ciudadanos recuerda mucho a aquella mítica frase de Groucho Marx, “estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros”. ¿Cómo Rivera puede atacar a tope a Podemos por su ideología izquierdista bolivariana y por su financiación, lo que está muy bien, pero a la vez pactar con el PSOE, que ha ayudado a Podemos a la toma del poder en Ayuntamientos y CCAA clave?

Solo UPyD y Vox llevan en sus programas la verdadera solución de los problemas de España: desmantelamiento del Estado autonómico, fin de los monopolios y democracia real con separación de poderes. Desgraciadamente pueden no sacar ni un diputado. Cada pueblo tiene el gobierno que se merece.

(1) Juan Carlos Barba, Juan Laborda, Juan Carlos Bermejo y servidor. Publicaremos aquí en breve un resumen del análisis presentado en Bruselas y entregado a las personas más relevantes de las instituciones europeas.

El PER de Carmena
Juan Ramón Rallo Libertad Digital 20 Junio 2016

Unidos Podemos ha prometido reiteradamente abandonar el formato de crecimiento del Partido Popular, basado en la precarización de las condiciones laborales y en la promoción de sectores de bajo valor añadido (como la construcción o la hostelería). Para lograrlo, la formación morada dice querer impulsar un cambio de modelo productivo basado en la I+D+i y en el empleo de calidad. A la hora de la verdad, sin embargo, ni alto valor añadido, ni I+D+i ni empleo de calidad.

Así, por ejemplo, el Ayuntamiento de Madrid acaba de ofertar 390 plazas de formación para parados en los distritos de Puente y Villa de Vallecas (caladeros de votos de Ahora Madrid): durante seis meses, los madrileños residentes en estos distritos que se inscriban en tales talleres cobrarán el salario mínimo interprofesional por aprender profesiones tan disruptivas e innovadoras como las de albañil, jardinero, pintor, limpiador, animador o "promotor de la igualdad". Al parecer, cuando el sector privado crea este tipo de puestos de trabajo o abona semejantes salarios está generando empleos basura y explotando inmisericordemente a los parados; en cambio, cuando el sector público subvenciona este tipo de profesiones (supuestamente) basura mediante el pago del misérrimo salario mínimo, de manera mística está pavimentando el camino hacia un dignísimo y socialísimo nuevo modelo productivo.

Más allá de los habituales embustes políticos y del recurrente vendemantismo electoral, la política económica de Unidos Podemos, tal cual se materializa en sus ayuntamientos del cambio, no es otra que la del muy castizo caciquismo español: clientelismo a cargo del presupuesto público para afianzarse en el poder. Su objetivo es generalizar el asistencialismo y la dependencia ciudadana del Estado a costa del expolio de los contribuyentes: redistribuir la pobreza en lugar de potenciar la riqueza para todos. Lejos de querer cambiar de modelo productivo, lo que se busca es perpetuar el modelo de dominación política que tan buenos réditos ha dado al PP (mantenimiento de las pensiones para acaparar el voto de los pensionistas) y al PSOE (PER andaluz para apuntalar 35 años de régimen socialista): el único cambio que de verdad ambicionan es el de los sillones y el de las redes clientelares a las que sobornan. Quítate tú para ponerme yo y para poder dilapidar el dinero de los demás no en los tuyos sino en los míos.

AL GRITO DE '¡PUTA ESPAÑA!'
Agreden a un atleta en Pamplona por correr con la bandera de España
Gaceta.es 20 Junio 2016

Nuevo ultraje a los símbolos nacionales por parte de los radicales en Navarra. Miguel Ángel Rodríguez Ciendones fue agredido en Pamplona por portar la bandera nacional durante la disputa del maratón de la localidad y no pudo terminar la carrera.

"Esto es cuatro o cinco veces peor que en Barcelona", asegura el atleta mientras corre hacia la meta, entre una lluvia incesante de huevos, insultos y escupitajos. "¡Puta España! ¡Puta España!" se puede escuchar mientras camina hacia la meta. Cabe recordar que Rodríguez Ciendones, natural de melilla, siempre compite llevando la rojigualda por todo el país.

El atleta tuvo que ser escoltado por la Policía en el tramo final de la carrera para poder subir a recoger su medalla. Las redes sociales se han volcado con Rodríguez Ciendones y han denunciado la persecución en determinadas zonas del país a todos aquellos que sienten como suya la bandera nacional.

Juan José Imbroda, presidente de la Ciudad Autónoma, recibirá este lunes al atleta para mostrarle su solidaridad por lo ocurrido en Pamplona.

******************* Sección "bilingüe" ***********************


 


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