AGLI Recortes de Prensa   Martes 21  Junio  2016

Sánchez o el legado de Zapatero
Ernesto Ladrón de Guevara www.latribunadelpaisvasco.com 21 Junio 2016

Es tragicómico cómo alaba Iglesias a Zapatero. Yo que Zapatero me escondería bajo la mesa cada vez que Iglesias le pone como modelo. Es para pensar. Yo me plantearía sobre qué es lo que habría hecho tan mal para que un procomunista que tiene como referencias Venezuela y Grecia considere la gestión realizada y el modelo político puesto en activo por mí como ejemplos a seguir. Es la prueba del algodón de lo inane y escatológico del paso de Zapatero por la reciente política española, de la que surgió el desmoronamiento del sistema constitucional, la bancarrota del entramado económico, el regreso a las dos Españas, el guerracivilismo y la superficialidad doctrinal y política, germen del populismo.

Pero Sánchez no lo está haciendo mejor. Ha llevado a su partido a mínimos electorales nunca conocidos desde la Transición. Ha logrado que Podemos supere en intención de voto al Partido Socialista. Nos ha llevado a unas segundas elecciones que no van a resolver nada sino más bien agravar la situación anterior, de las primeras, sin visos de solución de un pacto racional de legislatura que impida el llamado “sorpasso” de los populistas procomunistas; que posibilite salir del agujero de la insolvencia política e incapacidad para dar respuesta a los principales problemas que tiene el país; que recupere los parámetros de las garantías constitucionales y de la igualdad de todos los españoles ante la ley; que permita establecer mecanismos de control del déficit fiscal de las comunidades autónomas; que contemple acciones de Estado para obligar al cumplimiento de la legislación a los separatistas periféricos, etc. Ninguno de los problemas estructurales ha sido contemplado por el líder socialista. Es como si todo su fundamento estratégico se basara en el derrumbe de Rajoy sin proponer nada a cambio, ni ninguna idea constructiva para solventar la situación de inestabilidad territorial, política, social, económica y del régimen de derechos y libertades.

Imaginemos que tras las primeras elecciones generales de diciembre el comportamiento de Sánchez hubiera sido diametralmente distinto. Es decir que hubiera dado su apoyo programático a Rajoy para que gobernara la candidatura más votada. Que hubiera condicionado ese apoyo a un programa minucioso de lucha contra la corrupción, de contención del gasto público para poder nutrir el fondo de pensiones de la Seguridad Social en perspectiva de insolvencia, de reducción del aparato del Estado por la megalomanía de los caciques territoriales que lo hacen crecer de forma ilimitada para dar alimento al voto cautivo, de reformas constitucionales para fijar la distribución de competencias entre las comunidades autónomas y el Estado de forma clara e inequívoca y así contener la ilimitada tendencia a crear miniestados independientes dentro del Estado, repitiendo la España de los Taifas, etc. Un plan de financiación de la Innovación tecnológica, la investigación científica, y el desarrollo del tejido productivo potenciando la industria, para que España no sea un monocultivo del turismo. Un Pacto educativo para establecer las bases de una nueva ley educativa que tenga como parámetros la calidad por encima de la igualdad y el aprendizaje del castellano culto más una lengua extranjera con preferencia a las lenguas autóctonas. Y así un largo etc.

Todo ello con un calendario de aplicación que obligara a un seguimiento y evaluación de los logros. Seguramente Sánchez habría salido prestigiado como hombre de Estado, su partido hubiera recuperado su prestigio como elemento imprescindible para pivotar el sistema constitucional, político e institucional, y Podemos hubiera quedado como opción rupturista y por tanto irrelevante para la vertebración política española. Hubiera logrado recuperar con su prestigio muchos enteros en la credibilidad del sistema político español ante la esfera internacional y habría dado solidez y coherencia a la nueva legislatura, para bien de toda la ciudadanía española.

Ello no ha ocurrido así, y nos vemos abocados a unas nuevas elecciones que lejos de resolver algo agravan aún más la desvertebración política y la inviabilidad de la gobernación de este país, llevándonos a los españoles al píe de los caballos.

Zapatero e Iglesias son una lacra que vamos a pagar muy cara, si no se remedia este tipo de cosas tras las elecciones de este domingo.

De la incapacidad de los actuales candidatos para articular un repertorio de soluciones para el País da sobrada muestra el debate a cuatro celebrado hace una semana. Todos desplegaron un abanico de argumentos para descalificar a los contrarios pero no dieron ni una sola idea programática ni formularon una sola solución a los problemas que tenemos los españoles. No hubo ni un planteamiento doctrinal ni un proyecto de acciones para la próxima legislatura. El populismo, la sofística y la demagogia han calado, por desgracia, en todo el espectro de los partidos, incluido, desgraciadamente, el PP, que está como enclaustrado, abigarrado, agarrotado por “el todos contra Rajoy” que tan negativo es para el país pues no permite vislumbrar ningún horizonte en positivo.

Tras las elecciones de este próximo domingo debe surgir un nuevo escenario de responsabilidades colectivas que obliguen a los partidos a ponerse de acuerdo por encima de ideologías o fundamentos doctrinales para el bien común y para posibilitar una solución de gobierno para la próxima legislatura. No es tampoco de recibo que se diga, como se está afirmando, que de dar con una solución para permitir al PP gobernar sería una legislatura corta de menos de dos años bajo el signo de la inestabilidad. Eso no es una solución. Eso es un parche y prolongar la agonía.

Cíclicamente volvemos al síndrome de Tánatos y acude al imaginario colectivo la idea de la destrucción y el enfrentamiento. Y así no se construye nada.

Las excusas 'rajoyescas' de Albert Rivera
Guillermo Dupuy Libertad Digital 21 Junio 2016

De todos es sabido que Rajoy utilizó la "mala herencia" dejada por Zapatero como excusa para justificar el clamoroso incumplimiento de su promesa de no subir los impuestos. No voy a insistir ahora en el hecho de que la cacareada y, ciertamente, desastrosa herencia dejada por el anterior presidente del Gobierno –con la decisiva corresponsabilidad, por cierto, de las comunidades autónomas, mayoritariamente gobernadas entones por el PP– podía ser excusa para muchas cosas, menos para llevar a cabo una política continuista. Ahora tan sólo pretendo denunciar cómo el líder de Ciudadanos también está utilizando la misma mala excusa de la "mala herencia recibida" para retirar la mayor parte de su prometida rebaja del IRPF y justificar la subida del Impuesto de Sociedades.

No seré yo el que niegue el agujero de este Gobierno del PP, partido que ha incumplido todos los años los objetivos de reducción del déficit, aun después de renegociarlos al alza con Bruselas, y que ha terminado por dejarnos el mayor nivel de endeudamiento público de los últimos cien años. Y no voy a negar que sea más honesto por parte de Ciudadanos retirar la promesa antes de las elecciones que incumplirla después en plan puñalada por la espalda.

Sin embargo, no por ello la de Albert Rivera deja de ser una mala excusa: lo que imposibilita la rebaja de impuestos, ahora como hace cuatro años, no es tanto la mala herencia recibida de Zapatero y Rajoy como la absoluta renuencia de nuestra clase política socialdemócrata a la hora de reducir el gasto y someter a nuestro voraz y sobredimensionado sector público a una drástica cura de adelgazamiento.

Si resulta lamentable constatar que Ciudadanos renuncia a ser una alternativa liberal a la socialdemocracia dominante –socialdemocracia de cuyos polvos, por cierto, vienen o vendrán los lodos del populismo–, más triste por novedoso resulta ver a esta formación no defender una reforma de nuestro insostenible modelo autonómico –tal y como otrora hiciera el PP de FAES o la UPyD de Rosa Diez–; o no hacer mención al vulnerado derecho de estudiar en español en toda España; o secundar la financiación, indirecta pero decisiva, que Rajoy viene brindando desde 2012 al onerosísimo proceso secesionista en Cataluña a través del Fondo de Liquidez Autonómica.

En este sentido, la excusa de Albert Rivera para justificar que esta Administración regional en rebeldía haya sido todos los años la principal destinataria de esos fondos extraordinarios no puede ser más rajoyesca. No otra cosa es afirmar que suspender esa financiación sería "tomar a los catalanes como rehenes políticos".

Quien toma por rehenes políticos a los catalanes es quien, por no intervenir la Administración autonómica, permite la malversación de fondos públicos en aras de un ilegal proceso secesionista. Frente a eso, lo que tiene que hacer cualquier Gobierno nacional con un elemental respeto a la nación entendida como Estado de Derecho es garantizar que los recursos propios de cualquier Administración pública vayan destinados a las competencias que tienen legalmente encomendadas, no a cubrir con fondos extraordinarios los impagos dejados por quienes destinan esos recursos propios a crear ilegales estructuras de Estado y a cebar el movimiento secesionista.

Sigo pensando que, sin una alternativa liberal a la socialdemocracia dominante, la llegada del populismo es cuestión de tiempo, y que, por ello, no hay nada más prioritario que liberar al PP de la corrupción ideológica que le ha impuesto el rajoyismo. Pero cada vez dudo más de que el voto a Ciudadanos sirva para provocar una catarsis en aquel partido envilecido.

Primero democracia; después, las quimeras

Javier Benegas www.vozpopuli.com 21 Junio 2016

Hace poco un buen amigo me decía que “desde que empezó la crisis, lejos de mejorar hemos ido a peor, a mucho peor”. No era en alusión a las grandes magnitudes económicas, con las que los políticos se zarandean de forma impenitente en defensa de uno u otro modelo económico. No, mi amigo no hacía alusión al ciclo económico, la revolución tecnológica o la globalización, sino a las mentes, a las ideas, a los deseos, a los egoísmos y a las voluntades de las personas, muy especialmente de aquellas que desde una posición más o menos influyente podrían hacer más, mucho más. Y no sólo no lo están haciendo sino que ningunean a los que sí lo intentan.

Y tenía razón, para qué negarlo. Aunque intenté animarle, al final reconocí que compartía su parecer en gran medida, por más que hacerlo trajera de vuelta ese pesimismo del que hay que huir a toda costa. Sea como fuere, después de escucharle atentamente, empecé a repasar los acontecimientos. Y recordé que después del crack financiero, durante un tiempo, se abrió un debate inusual, hasta entonces prohibido: el régimen del 78 fue puesto en cuestión, al menos algunas de sus anomalías más evidentes, tal cual es la conculcación de principios elementales como la separación de poderes (y sobre todo, la necesidad de la vigilancia mutua), la representación y la neutralidad de las instituciones; lo que ha contribuido a instaurar una falsa cultura democrática, que de arriba abajo y de abajo arriba ha hecho que España sea un país que flirtea demasiado a menudo con esa dictadura de las mayorías que de democrática sólo tiene la liturgia del voto.

La defensa incondicional del viejo modelo
En efecto, durante un tiempo, incluso periodistas y académicos en la órbita de los partidos que se llaman a sí mismos “constitucionalistas”, señalaban en los medios, también en las inaccesibles televisiones, el agotamiento del modelo político. No lo hacían, claro está, con demasiado entusiasmo sino desde una moderación impuesta. Pero al menos, por primera vez en los últimos 40 años, se hablaba abiertamente de que algo, que no era la economía, parecía haber llegado al final de un ciclo. Después vino la abdicación de Juan Carlos. Y este acontecimiento, que podría haberse convertido en el signo del cambio de los tiempos, produjo justamente el efecto contrario: el debate sobre la calidad de nuestra democracia desapareció súbitamente y quedó relegado, si acaso, a algunos nativos digitales y a unas pocas esforzadas web. No sólo los mass media sino también las tradicionales cabeceras de papel, esos diarios sostenidos desde el poder y que, aun quebrados, siguen siendo por decreto la referencia en las revistas de prensa, lo eliminaron de raíz. Simultáneamente se produjo la regresión: la defensa incondicional del viejo modelo, porque, después de todo, nos ha proporcionado un periodo de paz y prosperidad sin parangón en nuestra Historia. Amén.

Desde ese momento, como señalaba acertadamente mi amigo, las cosas no han hecho sino empeorar. Cataluña, la corrupción, el populismo, el descrédito de los partidos tradicionales, la penosa Justicia, el inmovilismo… todos, absolutamente todos los problemas pretenden ser solucionados con medidas arbitristas. Y la política ordinaria, en la concepción más lacayuna del término, es decir, como mercadeo del voto, se ha enseñoreado de las opciones políticas. Con todo, lo peor ha sido ver como se ha agudizado el gregarismo. Y cómo muchos a los que considerabas gente de bien han terminado por alistarse en alguna de las facciones que se disputan el pastel. Y es que en estos tiempos de estrechez, donde los nervios de los políticos están a flor de piel, la independencia es un negocio pésimo.

En estas condiciones llegamos a las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015. Y como la distribución de fuerzas no había variado en lo sustancial, a pesar de la irrupción de nuevas siglas, terminamos encallando en una ingobernabilidad que, dicho sea de paso, no ha sido lo peor que nos podía pasar. Al menos, con los presupuestos cerrados antes de esa cita electoral, la maquinaria del BOE nos ha dado un respiro. Y los disparates legislativos han dejado de brotar de forma incontinente. En consecuencia, hemos podido trabajar sin sobresaltos.

Ahora, la nueva convocatoria electoral de este próximo 26 de junio no parece que vaya a servir para retomar el debate de cómo elevar la calidad de nuestra democracia, de cómo reformar las instituciones formales, transformar las informales y cambiar la mentalidad de esta sociedad, sino que, más allá del reparto de sillones, a lo sumo este domingo se dirieme en las urnas el modelo de Estado Social. Modelo que, sin instituciones solventes, terminará al albur de los intereses de los partidos, de los burócratas y de los grupos de intereses. Y ese Estado Social que defienden unos y otros no será en ningún modo la enorme aseguradora que defienden, sino una barrera de acceso a la prosperidad; una formidable máquina de generar ganadores y perdedores de manera discrecional ante la que, incluso, el todopoderoso Mercado palidece. ¿Tan difícil es entender que, sin una democracia liberal con todos sus aditamentos, con sus imprescindibles salvaguardias, seguiremos a merced de los depredadores?

Un gobierno con un horizonte muy corto
Todo indica que sea cual sea el resultado del 26J, las presiones para constituir un gobierno serán enormes. De lograrse, se tratará de un gobierno continuista, que no rompa con el statu quo. Desde luego, será muy difícil que surja un gobierno populista, aunque no del todo imposible, pero más difícil aún será que vaya a ver la luz un gobierno dispuesto a hacer reformas democráticas ambiciosas. La clave va a estar en el término medio, donde más que la virtud habita una interesada mediocridad. Explicaba Víctor Lapuente, en su libro El retorno de los chamanes, que “únicamente volando a una altura moderada es posible llegar al destino”, en alusión a quienes tienen vocación de ingenieros y creen que trasplantar modelos institucionales eficientes de otros lugares es la panacea. Una idea que concuerda bastante con quienes, en campaña, nos proponían hasta ayer un cambio sensato, incremental, que, sin embargo, ha ido perdiendo tanta altura que diríase que hoy ni reptando como las serpientes están dispuestos a intentarlo. Sin embargo, quizá la altitud que debe marcar nuestro altímetro no ha de ser moderada o inmoderada sino acorde a la cordillera que hemos de sobrevolar para pasar el primer corte. Es decir, la profundidad del cambio no se puede calcular en términos de sensatez o insensatez, sino de lo que es necesario.

Así pues, estoy del lado de mi amigo, al que desde aquí envió un abrazo. Y lo estoy por amistad, pero también porque es una persona sabia, esforzada y altruista. Después de casi nueve años de crisis y de peregrinar por el desierto, no hemos avanzado. Parecemos empeñados en que todo se desmorone. Pero, como dije en el programa de Luis del Pino este pasado domingo, soy optimista. Los españoles somos mejores de lo que el ruido ambiente parece demostrar, en especial el que proviene de unos mass media deplorables, empeñados en darle la razón a Popper cuando afirmó, más por intuición que por empirismo, que la televisión pondría en grave peligro la democracia.

Mientras sea posible, desde estas páginas seguiremos defendiendo la necesidad de una reforma de nuestro modelo político. Entre otras cosas, porque sin unas instituciones neutrales y fiables el Estado social no es más que una quimera, un castillo de arena a merced de la marea.

No callaremos: defendemos a España y a los españoles
Gorka Maneiro. Candidato de UPyD a la presidencia del Gobierno www.latribunadelpaisvasco.com 21 Junio 2016

Durante años hemos sido el azote del bipartidismo representado por PP y PSOE, PSOE y PP. Ahí están los hechos. Hemos denunciado su derroche de dinero público, su mala gestión, sus corruptelas y su corrupción política. Hemos denunciado sus recortes sociales y sus pactos con los nacionalistas que pretenden romper España. Hemos presentado decenas de propuestas para hacer frente a su calamitosa gestión y medidas para regenerar España y mejorar la vida de los españoles: iniciativas para reformar la ley electoral, despolitizar la Justicia, luchar contra la corrupción, generar empleo estable y de calidad, redimensionar el Estado autonómico para reducir duplicidades e ineficiencias, blindar la igualdad en España, luchar contra los recortes sociales, salvaguardar el Estado del Bienestar y hacer frente a todas las injusticias. Hemos sido su azote.

Ahora vamos a seguir siéndolo porque amamos a nuestro país y queremos lo mejor para los españoles. Sin embargo, se nos acumula el trabajo. Ahora defender a España y a los españoles exige además desenmascarar a populistas, falsos regeneradores y vendedores de humo. Alguien debe hacerlo.

Podemos es un peligro para nuestra democracia cuyo objetivo es simplemente alcanzar el poder (para lo cual utilizarán todas las estrategias imaginables, como corregir su programa político tantas veces como consideren necesario para engañar a la gente) y, a partir de ahí, imponer su modelo chavista a un país que no se lo merece. Hablan de casta pero no hay mayor casta que la cúpula de Podemos y su proyecto totalitario, una amalgama de comunistas, radicales, populistas y nacionalistas. No vamos a callarnos frente a sus propósitos y les haremos frente.

Rivera, por su parte, es puro humo, postureo, simple verborrea y cosmética cuya pretensión es que nada importante cambie en España. Más allá de las palabras, no se le conoce medida concreta para cambiar la ley electoral, acabar con la corrupción o regenerar el país. Apoya al PP en la Comunidad de Madrid y al PSOE en Andalucía, varía su discurso en función de si hay o no hay elecciones, incumple las promesas dadas (“nunca pactaré con Sánchez o Rajoy”), ha aceptado la inmersión lingüística en Cataluña, defiende que la Educación siga gestionada por las CCAA, no cuestiona el Concierto Económico en el País Vasco ni el Convenio en Navarra y se sienta hablar con Puigdemont en lugar de exigirle antes que cumpla la legalidad vigente y abandone su camino secesionista.

Así las cosas, reitero que no vamos a callarnos y que vamos a seguir defendiendo a España y a los españoles. El trabajo no ha terminado y el que queda por delante es realmente apasionante. El 26 de junio volveremos al Congreso de los Diputados. Como dijo Savater, UPYD cabalga de nuevo. Malas noticias para los corruptos, los recortadores sociales y los nacionalistas que quieren romper España.

Hartazgo de políticos y de elecciones
Antonio García Fuentes  Periodista Digital 21 Junio 2016

Empezaron a llegar “los sobres” en los que los partidos principales, nos piden el voto; llegan en cartas “personalizadas” puesto que la técnica da para eso y mucho más. Abultados sobres que contienen aparte de las papeletas, las listas para ese Senado que sólo sirve para los senadores que cobran suculentos emolumentos y las consiguientes gabelas; y llegan también las de los aspirantes a “apretar botones” en ambas cámaras; puesto que su labor se reduce a eso en la inmensa mayoría de miembros (“ solo son apretabotones”) siguiendo las órdenes (que no sugerencias) dictatoriales del “amo de turno”; puesto que para seguir o medrar en política sólo hay que decir “amén” a lo que digan los dictadores de cada partido: en definitiva sobres que habrán costado ni se sabe cuántos millones de euros; que en definitiva es un enorme gasto que nos hacen pagar al contribuyente, puesto que directa o indirectamente (“sobornos incluidos”) todo al final lo paga el contribuyente, con la brutal “saca continua” que nos hacen ya hace muchos años y en aumento constante; para estar convencidos de ello, sólo hay que seguir los presupuestos estatales y el engorde de ellos… y los resultados de miseria y pobreza que al final han generado llevan ya décadas.

¿Para qué todo este gasto y parafernalia, si la mayoría de gente ya estamos cabreados en exceso y lo que queremos es que se vayan todos los que han estado en política los últimos años?. Queremos y por cuanto es inevitable, nuevos políticos “vírgenes”; que sean profesionales en los campos económicos y sociales que van a dirigir; y que desaparezcan tantos inútiles y cuneros, que sólo fueron a la política a “trincar” y a luchar dentro de ella, para su solo beneficio hasta llegar a conseguir esa jubilación “principesca” con la que todos soñaron y que en la vida privada, es imposible de conseguir debido a la ya confiscación de bienes, que nos hacen a la mayoría y debido a impuestos ya más que abusivos… TIRÁNICOS; puesto que ya hasta las herencias de los muertos, en gran parte de España, se las llevan los que allí no pusieron nada; tan es así, que aquí donde vivo (ANDALUCÍA) se está llegando a que muchos herederos renuncian a la herencia, por cuanto los gastos para llegar a ella son tan cuantiosos que no merece la pena heredar… por tanto… “comida para los cuervos y demás aves carroñeras”; que aquí habitan en la política dominante.

Todos hablan del PROGRESO… ¿Pero qué progreso y dónde se encuentra eso fuera de la política? ¿Pero es que creen que somos idiotas? ¡Somos impotentes! Nos han dejado la libertad de expresión, pero sólo para aquel que sabe emplearla y que tiene que ir en “el alambre” puesto que si se desliza un poco, le cae la ley del que manda que en este caso ya existe; aparte de que la mayoría de medios de “incomunicación” y por intereses creados, siempre va a favor “del dinero público y el que lo maneja”, puesto que en gran medida depende del mismo para mantener el negocio e incluso enriquecerse sus verdaderos dueños.

Así es que no nos pidan el voto, que los que vamos a votar (que cada vez serán menos) ya tenemos el voto elegido y aún con el asco que ya nos dan las urnas, lo vamos a depositar una vez más; pero eso sí, vayan ustedes (todos) pensando en un Gobierno de coalición y verdaderamente compuesto por “elementos” (masculinos, femeninos o “de los otros”) respetables, inteligentes, trabajadores y conocedores de las materias donde van a administrar “la ruina” (no olviden todos los que han intervenido en este desastre que hoy es España) que en realidad es lo que nos dejan; para que estos nuevos (ninguno viejo empezando por Rajoy y terminando en el que corresponda como último de la larguísima cadena de inútiles que hemos soportado) puedan poner en marcha, una verdadera política DE SALVACIÓN; puesto que el barco no es que navegue con averías, es que se está hundiendo o ya está hundido y sólo se aprecian… “algunas vergas”, trinquetes, palos de mesana o palo mayor”; el resto ya se lo han comido los tiburones que ustedes deben saber, si son “de puntas blancas o blancos del todo”; desconocemos la clase de escualos y otras fieras depredadoras, que se han comido ya casi todo lo comestible de un país grande y bien situado en la geografía mundial que pese a todo, se sigue denominado ESPAÑA; aunque muchos de los nacidos aquí renieguen de ello… “malditos sean”.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

Podemos no les subirá los impuestos al 2%, sino al 100%
Juan Ramón Rallo okdiario 21 Junio 2016

Unidos Podemos ha prometido incrementar la recaudación fiscal en 120.000 millones de euros anuales al finalizar la próxima legislatura. Se trata de una enorme suma de dinero —un 30% más que en la actualidad— que, según relata la formación morada desde los medios de comunicación, procederá únicamente de subir los impuestos al 2% de españoles más acaudalados. Sucede, sin embargo, que el conjunto de rentas que anualmente percibe el 2% de familias más ricas en España apenas alcanza los 33.000 millones de euros. Sí, 33.000 millones de euros de los cuales ya está pagando en impuestos alrededor de 11.000 millones —y eso que no estamos incluyendo las contribuciones sociales que paga el empresario a su nombre—. Se entenderá, pues, la absoluta imposibilidad de recaudar 120.000 millones de euros únicamente atacando tributariamente a unos contribuyentes cuyos ingresos totalizan 33.000 millones.

A decir verdad, sin embargo, Unidos Podemos tampoco pretende esta irreal multiplicación de los panes y los peces: si acudimos a su memoria económica en lugar de a las consignas que gusta de difundir por los medios de comunicación, la recaudación adicional que espera obtener la formación de Pablo Iglesias mediante las subidas del IRPF y de los impuestos sobre la riqueza apenas alcanza los 13.000 millones de euros anuales. Sí: la subida de impuestos a “los ricos”, al 2% castuzo e hiperpotentado, sólo arrojará —según Unidos Podemos— 13.000 millones de los 120.000 que necesitan para cuadrar sus cuentas (y eso, dando por buenas sus previsiones al respecto, que no lo son).

Otros 30.000 millones de euros (hasta llegar a 43.000 millones) serán extraídos presuntamente de la lucha contra el fraude fiscal, del incremento del Impuesto de Sociedades o de la fiscalidad medioambiental. Pero siguen faltando 77.000 millones de euros. ¿De dónde confía Unidos Podemos obtener esos restantes 77.000 millones de euros que necesita para poder sufragar sus infinitas promesas de nuevo gasto público? Pues, según nos dicen, esos 77.000 millones procederán “del crecimiento económico”. Es decir, que Dios proveerá: ni siquiera con su matonismo impositivo se atreven a asegurar el 65% de la nueva recaudación que le están prometiendo a la ciudadanía.

Y he ahí la clave de la cuestión: si Unidos Podemos no renuncia a sus promesas de gasto (cifradas en 100.000 millones de euros adicionales a partir de 2019) y es incapaz de recaudar de los ricos, de las empresas, del fraude fiscal y, sobre todo, del providencial crecimiento económico aquellas infladísimas sumas que están prometiendo hoy, ¿quién cree que pagará el coste de sus mentiras? Será usted.

Chaquetero sí, pero lo más: Farsante.
Vicente A. C. M.  Periodista Digital 21 Junio 2016

Pedro Sánchez dice de Pablo Iglesias que es un chaquetero a pesar de casi nunca usar esa prenda. Y la verdad es que no le falta razón. Todos los españoles hemos sido testigos del camaleonismo de este sujeto que sobre todo dice “saber algo” de ciencias políticas, cuando de verdad de lo que es experto es en camuflarse. Sabemos dónde empezó en su tierna adolescencia, cuando militaba en las juventudes comunistas. Sabemos de su formación académica y prácticas como asesor político en Venezuela al régimen bolivariano de Hugo Chávez, como miembro de la CEPS (Centro de Estudios Políticos y Sociales). Trabajo por el que cobró buenos réditos económicos. Sabemos de sus andanzas por platós de televisión, su fogueo como presentador, entrevistador y predicador de una nueva variante del comunismo popular basado en la experiencia americana. Sabemos de su plan de fundar un nuevo partido con sus colegas de Universidad, con su “compi” Errejón y su ex profe Monedero. Sabemos de su idea de absorber al comunismo de IU usando “topos”. Sabemos de su capacidad de decir una cosa y la contraria acudiendo a la evolución personal como excusa. Las contradicciones son solo fruto del paso de la juventud a la madurez. Y eso lo dice un hombre que tiene 37 años cumplidos.

Estamos pues ante un individuo acostumbrado a interpretar cualquier papel, el que en ese momento crea que contribuirá a sus intereses. Un individuo cuya ideología es acomodaticia y variable, lo que significa que carece de ella. Sin embargo, esa carencia la suple con una oratoria destacable y con una ambición superlativa que es el motor impulsor de su estrategia política para conseguir su único y gran objetivo: el poder. Una ambición y determinación que me recuerdan a la de aquél joven abogado sevillano líder del PSOE, Felipe González, cuando era el látigo implacable de un gigante de la política como Adolfo Suarez. Y el paralelismo es más que evidente. En ambos casos se trata de impulsar un cambio de la “vieja política” que entonces la representaba la UCD como amalgama de una derecha moderada, y ahora la representan el PP y el PSOE como los viejos dinosaurios. Un mensaje populista que ha calado en un amplio sector de la población y que con su discurso adaptable ha conseguido aunar a otras fuerzas y formar un frente popular con aspiraciones reales de formar Gobierno.

Lo que no se puede negar es la habilidad para usar como nadie los modernos sistemas de comunicación de masas, sobre todo de jóvenes. Las redes sociales son el moderno campo de batalla donde se dirimen las escaramuzas en plan guerrillas en forma de mensajes, escraches informáticos, ataques a páginas web, edición de videos con montajes, etc. Un universo en el que las huestes de estos revolucionarios se mueven con soltura y desfachatez, la mayoría en un consentido anonimato or el que las responsabilidades penales son muy difíciles de imputar. Se trata de la anulación del enemigo político cerrándole los medios. En paralelo, se acude a la presión callejera, al más pruo estilo de “kale borroka”, usando igualmente los escraches en los actos políticos del resto de formaciones que se consideran objetivos.

Así que Pedro Sánchez creo que se queda corto en su calificación, porque todo en Pablo Iglesias está cuidadosamente estudiado y trabajado: su estética a la hora de vestir; su consciente desprecio por el protocolo presentándose ante el Rey como si visitase la casa de un colegui; su sempiterna melena recogida en coleta; su ceño fruncido y tono elevado de voz de troskista en manifa con el megáfono en ristre; sus maneras reposadas en entrevistas televisadas con cara de no haber roto un plato (un lobo con piel de cordero; su engreimiento y desprecios con quienes le importunan como aquellos periodistas que le realizan preguntas incómodas. En fin, calificarle solo de chaquetero es no haber comprendido al personaje y caer en la trampa de pensar que todo lo que dice es lo que piensa. Lo que sí es evidente es que no es lo que quiere que creamos que pensemos que es. De su dureza de espíritu y soberbia ególatra son testigos y víctimas algunos de los camaradas a los que llamaba “amigos” y “coleguis”.

Claro que solo se engaña aquél que se quiere dejar engañar por una estrategia tan burda. Es verdad que la decepción y la desesperación son un perfecto caldo de cultivo para que prosperen propuestas tan radicales, utópicas y populistas como las que nos presenta ese individuo y su partido, repito “su partido”. Las encuestas parecen decir que el engaño ha surtido efecto y para cuando se quiera corregir el error puede que sea demasiado tarde.

¡Que pasen un buen día!

Lo inútil del voto útil
El voto útil tiene más sentido en el sistema bipartidista que hemos liquidado que en el fragmentado cuadro actual.
Cristina Losada Libertad Digital 21 Junio 2016

En el sprint de la carrera, el Partido Popular está haciendo un llamamiento al estilo del "agrupémonos todos" de La Internacional. Concéntrese el voto moderado en nosotros, porque si se dispersa van a ganar "los malos", es el mensaje. Traducido, significa que todos los que no quieran favorecer a la coalición Unidos Podemos deben dejar de votar a Ciudadanos y coger la papeleta del PP. El presidente en funciones ha dicho a los periodistas que hay más de veinte provincias en las que el voto a C’s, en diciembre, no sirvió para nada: los de Rivera no sacaron en ellas ni un miserable escaño, pero los pocos miles de votos que fueron a los naranjitos, ¡ay!, perjudicaron al PP.

Si escuchamos a los populares, la batalla final se libra entre el PP y Podemos, y a fin de ganarla para el Bien hay que arrumbar el estorbo que es C's. Si ponemos la oreja donde los podemitas, la madre de todas las batallas tiene a los mismos ejércitos enfrentados, ellos son la alternativa al gobierno del Mal, y el trasto que hay que quitar de en medio, tal vez con cariño, pero sin piedad, es el PSOE. Ambos llaman al voto útil contra el otro. Es la polarización que estaba cantada. Bueno, el intento de polarizar, porque, se pongan como se pongan los polarizadores, no estamos, no todavía, en un bipartidismo alternativo al que quebró el 20-D.

En diciembre, los españoles prácticamente enterramos el bipartidismo, del que se ha dicho que es el sistema que conviene a los pueblos satisfechos, y al cabo de seis meses no parece que la inquietud por la falta de pactos y de Gobierno supere a la insatisfacción que condujo a sepultarlo. Nada indica que el bipartidismo vaya a resucitar ahora modificado, con Podemos ocupando todo el espacio del PSOE y el PP fagocitando la mayoría de los votos de C’s. Los dos partidos que pugnan por el voto útil podrán mejorar sus porcentajes y sus escaños, pero la fragmentación seguirá ahí.

Salvo que en pocos días cambien de opinión millones de votantes, no habrá ningún partido que se acerque a los escaños mínimos con los que aventurarse a un gobierno en solitario. No hablemos ya de mayorías absolutas: nadie sueña despierto con ellas. El PP no podrá gobernar sin el concurso de otro o de otros. Unidos Podemos tampoco asaltará ningún sillón ministerial si el PSOE no le pone una escalerilla. Y no tiene pinta de que los socialistas estén deseando aupar al Gobierno a quienes les cortaron el paso a la investidura hace unos meses. Ojo por ojo, y ojo sin más.

Habrá, de nuevo, cuatro partidos con representación relevante en el Congreso, no dos. Y esto pone límites a la polarización que promueven la campaña del miedo y la campaña del (re)sentimiento. Es innegable que sacarán algún rédito de su estrategia, y alguno tan importante como sobrepasar al PSOE, pero su incitación al voto útil tropieza con la certidumbre de que ninguno de los dos estará en condiciones de gobernar por sí solo. El Gobierno no se juega entre dos, sino entre cuatro. Los dos partidos que queden por debajo tendrán en su mano la llave. Otra vez. El voto útil tiene más sentido en el sistema bipartidista que hemos liquidado, donde concentrar el voto en un partido asegura que gobierne –y que no gobierne el que menos nos gusta–, que en el fragmentado cuadro actual.

¿Terceras elecciones?
Cayetano González Libertad Digital 21 Junio 2016

Comprendo que la simple lectura del titular de este artículo pueda producir en algunos un auténtico sarpullido, pero a medida que se acercan las ocho de la tarde del próximo domingo –momento en que se empezarán a contar los votos de las segundas elecciones generales celebradas en seis meses– el temor a que los ciudadanos tengamos que volver a ser convocados a las urnas por tercera vez allá por la próxima Navidad es algo más que una hipótesis descabellada.

Si esto ocurriera, uno, que no es de natural radical en sus posiciones, salvo en unas pocas cuestiones fundamentales, como pueden ser la defensa de la libertad, de la vida, de la igualdad ante la ley, de la unidad de la Nación o de las víctimas del terrorismo, propondría una campaña a lo grande para conseguir que los actuales líderes políticos se fueran, todos, a su casa, por incompetencia manifiesta.

No queda otro remedio que esperar a la noche del domingo para saber el número real de escaños de cada formación política. Pero, a tenor de lo que dicen las encuestas publicadas en los últimos días –en las que la coincidencia fundamental es que nadie va a tener mayoría absoluta, y por tanto van a ser necesarios los pactos para gobernar– y de las posiciones expresadas por los principales partidos en relación a esos pactos, la hipótesis de una nueva situación de bloqueo donde sea imposible la investidura de un presidente del Gobierno no es nada descartable.

Si hacemos caso a lo que han dicho en estos días los diferentes candidatos, la situación es la siguiente: Rajoy ofrecerá a Sánchez y a Rivera un Gobierno de gran coalición que ya ha sido descartado por estos, que no están dispuestos a dar su apoyo al PP o al actual jefe del Ejecutivo, con lo cual Rajoy poco podrá hacer con sus 120-130 escaños. Iglesias ha dicho que volverá a tender la mano al PSOE, pero no es lo mismo que lo haga tras conseguir el manido sorpasso o quedando por detrás de los socialistas. En el primer caso, es muy improbable que sea Sánchez quien tenga que tomar la decisión de aceptar o no el ofrecimiento del líder de Podemos. Lo previsible es que el secretario general del PSOE dimita o le dimitan, se nombre una gestora hasta la celebración de un congreso extraordinario para elegir nuevo líder o lideresa y los socialistas se queden en la oposición, que es el mejor sitio para recomponerse.

En el poco probable caso de que el PSOE quede por delante de Podemos, está claro que la inclinación natural de Sánchez será intentar un Gobierno con los de Iglesias, y para sortear a los barones que se opongan a ello siempre le quedará el recurso de consultar a las bases. Con una pregunta del tipo "¿apoya un Gobierno entre las fuerzas del cambio que lleve a cabo la regeneración que España necesita después de los cuatro años de gobierno de la derecha?", el sí ganaría de calle.

El panorama para el día siguiente a las elecciones muy preocupante. Todo sería más fácil si algunos de los actuales dirigentes políticos decidieran, para facilitar las cosas, dar un paso a un lado. Ese es el caso de Rajoy y también de Sánchez, pero no parece que a día de hoy ninguno de los dos tenga la más mínima intención de hacerlo. A muy corto plazo quien peor lo tiene es Sánchez; en cuanto a Rajoy, si no saca adelante su investidura, es de esperar que alguien en el PP o en su entorno familiar le convenza de que lo mejor que puede hacer es retirarse plácidamente a Pontevedra o a Santa Pola.

Si eso no sucede, lo de las elecciones a final de año pasará de ser una hipótesis descabellada a convertirse en algo dramáticamente real.

Corrupción institucionalizada en Aragón
Editorial OKDIARIO 21 Junio 2016

La cúpula del Gobierno de Aragón institucionalizó la corrupción durante el mandato de Marcelino Iglesias. El expresidente, que dirigió la comunidad de 1999 a 2011, recibió dinero y joyas procedentes de Acciona en la Navidad de 2005. Una dinámica de la que también se aprovecharon el vicepresidente, José Ángel Biel, el director de gabinete de Presidencia, Pascual Antillach, y el consejero de Obras Públicas, Urbanismo y Transporte, Javier Velasco Rodríguez. En la interminable lista de cargos públicos implicados aparecen otros ínclitos componentes como el ex alcalde de la capital, Juan Alberto Belloch, la ex consejera de Educación, Eva Almunia, o el ex viceconsejero de Obras Públicas, Carlos Escó. Según el sumario del caso Plaza (Plataforma Logística de Zaragoza), la constructora sobornó a todos ellos para conseguir más concursos con las instituciones aragonesas. Un caso donde el juez establece posibles delitos económicos, de blanqueo, prevaricación, fraude… y que supone el mayor escándalo de corrupción en la historia de Aragón. Prueba palmaria de que la utilización del cargo público como medio para obtener beneficios propios era una constante en el Ejecutivo regional de la época.

La información que les cuenta en exclusiva OKDIARIO aparece en un momento muy delicado para la imagen general del Partido Socialista. Acuciado por el sorpasso de Podemos y por los malos resultados que le auguran las encuestas de cara al próximo 26 de junio, este caso supone otro obstáculo más para un secretario general, Pedro Sánchez, que ha hecho de la limpieza y la honradez uno de sus principales leitmotiv en los mítines de campaña. Lo cierto es que la mancha de corrupción dejada por el Gobierno de Marcelino Iglesias se extiende desde el pasado para colonizar el presente. Tal y como les contamos en este mismo medio, la Administración dirigida por Iglesias adjudicó en 2011 un megacontrato de 575 millones de euros a una UTE participada por Sumelzo SA, constructora dirigida por el padre y el hermano de la diputada nacional del PSOE Susana Sumelzo Jordán. Si a esto le unimos los 150 millones de euros en sobrecostes del caso Plaza, no cabe duda de que la gestión de Iglesias fue una ruina económica, ética y moral para los todos ciudadanos aragoneses.

Los emergentes
José María Carrascal ABC 20 Junio 2016

¿Qué es Podemos? Pues un collage, un montaje, un cajón de sastre con los más variados elementos; eso sí, el armazón es de hierro. Hoy puede ser leninista, mañana peronista, pasado socialdemócrata, acendrado patriota un día y dinamitero de las esencias patrias al siguiente, antieuropeo aquí y preeuropeo allá, e incluso todo al mismo tiempo, como en botica, dependiendo del tiempo y las circunstancias, como hemos tenido ocasión de comprobar en esta movida y confusa campaña electoral. ¿No será Iglesias un oportunista -me preguntarán ustedes-, alguien que miente cada vez que abre la boca para sacar el mayor provecho posible de cada ocasión? Pues sólo hasta cierto punto, respondo, ya que va más allá del mero oportunismo. A Iglesias, como a Lenin, o a Mao, o a Castro (sin llegar ni de lejos a su estatura como estadista), le importan muy poco esos valores «burgueses» que son la verdad y la mentira, pasa de ellos, como pasa de la izquierda y la derecha clásicas. Lo único que le interesa es el poder, el «asalto al cielo», y para conseguirlo no duda en disfrazarse con cualquier ropaje ideológico y contar todas las mentiras necesarias. Es más, la superioridad moral que se autoatribuye la izquierda, y Podemos es la izquierda pura y dura, le autoriza a ello. No hay que olvidar lo de «el poder llega por el cañón de un fusil» y «los capitalistas nos venderán la soga con que ahorcarles», de los máximos santones comunistas. Ni lo que hicieron, ya instalados en el poder, sus sucesores, fuese Stalin, fuese la mujer de Mao.

¿Y qué es Ciudadanos? Pues una muleta, un soporte, una coartada, la «marca blanca» de los dos grandes y viejos partidos. Creímos en un principio que era la del PP, pero está resultando que es la del PSOE, como se demostró en la alianza coyuntural que hicieron para formar gobierno tras las pasadas elecciones y están dejando ver en el «pacto de no agresión» que mantienen en esta corta e intensa campaña antes de las próximas. Un papel mucho más modesto, pero importante, dado lo complicado que se ha puesto el escenario político español. Que, sin embargo, sea decisivo, está por ver, pues, de continuar las cosas como van, nos encontraremos en el mismo impasse.

Porque, con toda su aura de novedad, los dos partidos emergentes están mostrando rasgos muy parecidos a los dos clásicos: la misma labilidad, el mismo culto al líder, la misma cerrazón, el mismo empecinamiento. Ahí los tienen ustedes, diciendo que lo que les interesa es el programa y trazando líneas rojas sobre personas. Rajoy es el blanco favorito. Da la impresión de que la entera campaña electoral gira en torno a él, si se va o se queda. Incluso antes de que los españoles emitan su opinión sobre ello. Y sin decirnos con quién van a pactar y, más importante, qué van a hacer si llegan al gobierno. Bueno, Iglesias ya lo sabemos por sus modelos. Pero Rivera sigue siendo una incógnita, tal vez porque ni él mismo lo sabe.

CON EL 4% DE LOS VOTOS
Una encuesta sitúa a VOX en el Congreso
Un cuestionario realizado entre el 6 y el 17 de junio determina que el partido liderado por Santiago Abascal lograría representación parlamentaria en las elecciones del próximo domingo.
Gaceta.es 21 Junio 2016

Una encuesta telefónica realizada en la Comunidad de Madrid demuestra el avance de VOX en estas elecciones: el 4% de las 851 personas preguntadas declara que votará a VOX el 26-J. Mientras el resto de los partidos discuten acerca de los pactos postelectorales, la formación liderada por Santiago Abascal ha centrado su campaña en "hacer grande otra vez a España".

Con los resultados del cuestionario, que se realizó entre el 6 y el 17 de junio, VOX conseguiría la ansiada representación parlamentaria que le permitiría tener voz y voto en el Congreso de los Diputados y servir de altavoz para cientos de miles de españoles que se han sentido abandonados y traicionados por las políticas del Partido Popular y Mariano Rajoy.

Con un programa electoral "de derechas", Abascal ha incidido a lo largo de los múltiples acto del último mes es la obligación de "preservar la identidad cristiana de Europa". El líder de VOX defiende los valores tradicionales del continente frente a las nuevas élites políticas.
El vídeo electoral, un auténtico éxito

La propaganda audiovisual de VOX para el 26J ha causado sensación en las redes sociales, han logrado dar al partido un nuevo impulso e incluso han permitido que el nombre de Abascal fuera protagonista en medios que han tratado de silenciar continuamente sus ideas y su discurso político.

Una votación en la revista Jotdown ha coronado a 'Un nuevo comienzo', el emocionante vídeo electoral de VOX, como mejor anuncio electoral de la campaña por encima del #VolverASonreír de Unidos Podemos o #ImagínateloSinRajoy del PSOE.

Detenido el presidente de VOX Madrid tras desplegar una bandera de España gigante en Gibraltar
Santiago Abascal, líder de la formación ultraderechista, afirma que con esta acción han querido «reivindicar que jamás cejarán hasta recuperar la plena soberanía del Peñón»
Vox despliega en Gibraltar una bandera de España de tamaño gigante
EFE La Voz 21 Junio 2016

El presidente de VOX Madrid, Nacho Mínguez, ha sido detenido por la policía de Gibraltar tras desplegar una bandera de España, de 18 por 11 metros, sobre el lado norte del Peñón, ha informado este lunes esta formación ultraderechista.

Varios miembros de VOX -entre ellos Javier Ortega, secretario general y candidato por Madrid en las elecciones-, han entrado en Gibraltar esta mañana para desplegar la bandera, que ha permanecido colgada 20 minutos, hasta que efectivos de la Royal Police la han retirado, según afirma en un comunicado VOX.

¡Misión cumplida! Bandera de España de 200 m en la cumbre de Gibraltar. #GibraltarEspañol #EspañaGrandeOtraVez #Vox pic.twitter.com/DleHHfnhug
— Santiago Abascal (@Santi_ABASCAL) June 20, 2016

«Con este acto, VOX ha querido reivindicar que jamás cejará hasta recuperar la plena soberanía española del Peñón, usurpación que conlleva la existencia de un paraíso fiscal inaceptable, de un perjuicio a nuestros pescadores, la depresión económica del campo de Gibraltar y la conversión de los trabajadores de la zona en rehenes del pirata Picardo», ha señalado el líder del partido, Santiago Abascal.

VOX considera intolerable la detención de Mínguez porque «desplegar la bandera de España no es delito ni en suelo español, como es Gibraltar, ni en suelo europeo», por lo que ha pedido su inmediata liberación.


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El complicado papel de la historia (y los historiadores) en el País Vasco tras el final del terrorismo
José Antonio Pérez Pérez www.latribunadelpaisvasco.com 21 Junio 2016

En 1962, en la localidad guipuzcoana de Azkoitia, un hombre consiguió salvar en el último momento la vida de un niño tras arrebatárselo literalmente de los brazos de su madre, que murió atropellada por un camión junto con otro de sus hijos. Aquel hombre, Ramón Baglietto resultaría asesinado dos décadas más tarde, el 12 de mayo de 1980, por un comando de ETA. Fue uno más de aquella campaña que desató la organización terrorista contra la UCD hasta exterminarla políticamente en Gipuzkoa. Quien remató con cuatro disparos a quemarropa a Baglietto, exconcejal de Azcoitia por la formación centrista, y en aquellos momentos un simple militante del partido, fue Cándido Azpiazu, el niño a quien salvó de una muerte segura dieciocho años antes.

Dos décadas después de aquel asesinato un periodista alemán preguntó a Azpiazu cómo pudo matar al hombre que había salvado su vida. El terrorista se defendió alegando que él no era un asesino: había actuado «por necesidad histórica», «por responsabilidad ante el pueblo vasco (…), que nunca fue vencido por los romanos, ni por los visigodos, ni por los árabes. Un pueblo muy distinto al de los españoles». Como nos recuerda el historiador Gaizka Fernández, Azpiazu estaba convencido de que el País Vasco llevaba siglos defendiéndose de las agresiones foráneas, la última y más duradera de las cuales era la española. Y por ello, la vida de Ramón Baglietto, a pesar de haber salvado la suya, debía ser arrebatada al ser considerado un enemigo del Pueblo Vasco. Mitos que matan, los ha llamado este historiador.

El documentalista Iñaki Arteta recuperó esta dramática historia en su trabajo titulado Trece entre mil y su caso alcanzó una cierta notoriedad gracias a un programa de televisión que difundió aquellos hechos. Sin embargo, la terrible historia de Ramón Baglietto y su asesino es solo una más de las muchas que esconde todo lo vivido en el País Vasco durante las últimas décadas, donde víctimas y verdugos comparten ahora, en ocasiones, tras los años del terror, un mismo espacio, viven en los mismos pueblos, compran en las mismas tiendas y toman vinos en los mismos bares.

El abandono del terrorismo anunciado por ETA el 20 de octubre de 2011 constituyó uno de los momentos más esperados dentro de la sociedad vasca, sobre todo para aquellos que vivieron durante décadas bajo el punto de mira de esta organización. Resulta muy difícil explicar lo que ha significado un fenómeno como el que ha representado el terrorismo durante todos estos años en el País Vasco. Las cerca de 850 víctimas mortales provocadas por ETA, los más de 3.000 heridos, los miles de extorsionados económicamente o los perseguidos por sus ideas políticas son solo cifras que dejan entrever la magnitud de un fenómeno que ha condicionado como ningún otro el desarrollo de la vida política en este país durante casi cincuenta años. Resulta complicado, incluso para los historiadores, tratar de explicar el verdadero alcance y las raíces que ha tenido la persistencia de la violencia política en un país como el nuestro, que durante años ha encabezado todas las estadísticas de bienestar social y renta per cápita, en un país con un desarrollo del autogobierno y de sus propios recursos sin parangón dentro de nuestro ámbito más cercano; un país donde las raíces del odio se sustentan también sobre el éxito que ha tenido la narrativa victimista basada en una determinada visión del pasado como la que defendía Cándido Azpiazu.

El final del terrorismo significó, como decimos, un enorme alivio para las víctimas, pero ha abierto un debate en torno a una cuestión que a día de hoy merece alguna reflexión. Nos referimos al relato histórico que quedará sobre lo vivido durante nuestro pasado más reciente y especialmente aquel que acabará por prevalecer entre las generaciones más jóvenes. El último estudio publicado sobre esta cuestión, elaborado a partir de entrevistas realizadas entre los jóvenes universitarios vascos, es revelador. La mayor parte de ellos, nacidos en el tramo final de la década de los años noventa del pasado siglo, apenas ha vivido, por fortuna, bajo la amenaza constante del terrorismo y su conocimiento sobre este fenómeno que ha marcado profundamente la vida de quienes superamos los cincuenta años, constituye solo un ligero recuerdo de algo que ocurrió en otro país, en otro momento y a otra gente que no es la suya.

Quienes han expresado con mayor claridad los temores por la extensión de una narrativa que trate de pasar página rápidamente sobre lo ocurrido, diluyendo la importancia y singularidad del terrorismo dentro de una suma de violencias de diferente signo, han sido las víctimas. “¿Quién contará nuestra historia?, ¿Dejaremos que sean quienes mataron a Jorge los que la escriban?” se preguntaba en 2011 la madre de Jorge Díaz, el miembro de la Ertzaintza asesinado por ETA junto al líder de los socialistas vascos, Fernando Buesa, en febrero de 2000 en el campus de la Universidad Pública del País Vasco. Pero la cuestión también preocupa a los historiadores y otra serie de profesionales que, desde diferentes perspectivas y disciplinas, están abordando el análisis del pasado y el comportamiento de la sociedad vasca. Quienes nos dedicamos a la investigación de la historia contemporánea y durante los últimos años nos hemos centrado en el estudio la violencia política que se ha vivido en el País Vasco, hemos mostrado también nuestra preocupación por una cuestión que nos afecta como historiadores, pero también como parte de una sociedad que metabolizó la existencia de la violencia política durante años como parte de un paisaje natural.

El final de la violencia ha obligado a diferentes sectores políticos y sociales a un replanteamiento sobre la importancia que tendría en el más inmediato futuro la construcción y difusión de un determinado relato histórico. Quienes lo vieron más claro, mucho antes que las víctimas, fueron precisamente aquellos que sostuvieron durante años el terrorismo de ETA, es decir, el entorno abertzale inicialmente nucleado alrededor la histórica Herri Batasuna, hoy representada en otras nuevas marcas electorales como Sortu. Como ocurre con Cándido Azpiazu, nadie quiere pasar a la historia como un asesino, ni siquiera como un colaborador necesario en la comisión de un crimen, aunque se revista con los confortables ropajes del militante político. Y era necesario explicarlo. Conscientes de las consecuencias que podía tener la evidente derrota de ETA, procedieron a la puesta en marcha de un ambicioso proyecto dirigido por toda una serie de grupos y fundaciones con el fin de difundir un relato sobre lo ocurrido en este país que justificase la historia de esta organización desde1958 hasta la actualidad. La maquinaria estaba engrasada porque algunas editoriales como Txalaparta, han contribuido a ello durante décadas, pero fue en el año 2009 cuando vio la luz el instrumento más adecuado para estos fines: la Fundación Euskal Memoria. Un simple repaso a su página web no deja lugar a dudas sobre el uso instrumental que para ellos tiene la memoria que reclaman.

“…la recuperación de la memoria histórica es un ejercicio indispensable y eficaz para transformar el presente y construir el futuro. Volver a repasar y repensar nuestra historia es una inversión para superar el conflicto político en Euskal Herria, y acercarnos a una solución en clave democrática. Interpretarla y contarla sin interferencias: ése es el reto que, desde el punto de vista histórico, propone Euskal Memoria. En cuanto entendamos la evidencia de que la Guerra de 1936, el franquismo, la Reforma, el centralismo francés y el constitucionalismo español son eslabones de una misma cadena, la perspectiva global sobre el conflicto, su origen, efectos y resolución se alterará. Sólo entonces empezaremos a vencer también en la redacción de nuestra propia percepción de la verdad. Nuestra verdad será igualmente visible, y ganar el futuro será un reto costoso pero posible”.

A partir de este planteamiento se comprenden títulos tan inefables como No les bastó Gernika, donde se difunde un relato sobre lo ocurrido en Euskadi, desde la guerra hasta la actualidad, que presenta al Pueblo Vasco en su conjunto, como la víctima de una ocupación española que ha resistido heroicamente el genocidio al que se ha visto sometido, gracias a la resistencia de ETA, genuino representante de las aspiraciones de ese mismo pueblo.

El editor José María Esparza, histórico publicista de la izquierda abertzale, publicó el 12 de julio de 2012, coincidiendo curiosamente con el XV aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco, un artículo en el diario Gara que dejaba bien claros cuales debían ser los objetivos de Sortu, la nueva organización abertzale heredera de Batasuna, donde el cultivo y difusión de una determinada memoria constituían uno de sus objetivos fundamentales.

“Sortu debería ser sinónimo de Memoria. Que cuando cualquier paisano o paisana salga de la cárcel, se sienta reconocido, arropado, y que Sortu sea su orgullosa llave en la sociedad vasca. Que toda madre que ha perdido un hijo en la pelea descubra su rostro en una juventud combativa, que usa otras armas con la misma determinación, y ojalá no tenga que utilizar otras diferentes para evitar la esclavitud que les auguran. Que todo torturado sienta que aquello fueron dolores de un parto feliz; que todo desterrado reencuentre en Sortu su pasado y su futuro. Que pidan perdón y recen tres avemarías los que tengan pecado, pues nuestros errores ya los tenemos bien amortizados. Que la izquierda abertzale se nutra de su abnegado pasado, lo cultive en sus nuevos militantes y lo sepa trasmitir, con humildad, a Bildu y al resto de la sociedad vasca. Porque ganada la batalla de la Memoria, habremos ganado todas. Y todos”.

Desde la constitución de Bildu y de Sortu la izquierda abertzale no ha dejado de abundar en esta cuestión. Aviso a los que quieren un relato de vencedores y vencidos: el que convenza, vencerá, tituló Gara a modo de advertencia, en su editorial del 2 de octubre de 2011, tan solo unos días antes del anuncio de renuncia a la violencia por parte de ETA. Y para ello ha contado con un importante soporte mediático que se ha canalizado a través de una singular difusión, sumamente efectiva de todas las iniciativas memoriales impulsadas por este sector. Editoriales, distribuidoras, cadenas de librerías y toda la red de bibliotecas públicas del País Vasco se hacen eco de este tipo de trabajos, que solo pueden inscribirse dentro de la categoría de la literatura militante. Sin embargo, este relato justificativo y heroico del pasado tiene unos límites evidentes que se circunscriben al sector que ha apoyado o, al menos, ha justificado durante años el terrorismo, pero sus ecos, los que se apoyan en la existencia de un conflicto político entre Euskal Herria y España para explicar lo ocurrido y presentar la historia de ETA como una consecuencia inevitable de la represión franquista, tienen una caja de resonancia mucho más amplia y difusa.

Más futuro y más éxito está teniendo el relato que han comenzado a difundir las instituciones públicas en el País Vasco y, sobre todo la más importante de ellas, encabezada por el Gobierno Vasco,a través del organismo de quien dependen todas las políticas públicas de la memoria: la Secretaría de Paz y Convivencia desde el año 2012. Inspirado por un metarrelato originariamente basado (aunque ya suprimido textualmente) en el concepto del conflicto político y el empate infinito al que habían llegado ETA y el Estado, la nueva orientación que impulsa este organismo ha convertido la cuestión del respeto a los derechos humanos en un verdadero paradigma, que tiende a presentar y reducir a las víctimas en aquello que precisamente les une: el dolor y la violación que sufrieron en sus derechos más elementales. Se trata de una perspectiva inspirada en otras experiencias internacionales y, especialmente, en una amplia cobertura basada en el derecho y en las declaraciones universalmente reconocidas sobre esta materia, que ha ganado enteros y credibilidad durante los últimos años, pero que encierra evidentes peligros. El más notable, sin duda, es que adolece, en nuestra opinión y en el caso que nos ocupa, de una clara orientación ideológica y discursiva, cuando unifica por la vía de los hechos consumados, la experiencia común de todos aquellos que han vivido situaciones traumáticas derivadas de la violencia política desde los años treinta del siglo XX hasta la actualidad, o por expresarlo de un modo más claro, desde las víctimas de la guerra civil (de un solo bando, por cierto) y la represión franquista o aquellas que sufrieron los abusos policiales y la tortura durante los años de la Transición hasta el último asesinato de ETA cometido en 2010.

La propia unificación de todas las víctimas bajo un dolor común y bajo una misma institución. (El Instituto inicialmente denominado de la Memoria y ahora también llamado de la Convivencia y los Derechos Humanos), a pesar de los homenajes y tratamientos diferenciados, propone y difunde un determinado relato histórico que, paradójicamente, priva a esa narrativa del imprescindible y necesario contexto capaz de explicar el alcance de lo sucedido, las causas que originaron cada uno de esos fenómenos de violencia política, las características de los mecanismos de terror que se pusieron en marcha en cada época, y las consecuencias que se derivaron de todo ello. El resultado de esta confusión que incorpora tal variedad de fenómenos es un relato exclusivamente memorialístico -pero no histórico- donde el testimonio sustituye con la contundencia del dolor expresado en primera persona por las víctimas, o por sus familiares más directos, a cualquier tipo de explicación que ayude a situarnos en el contexto en que se produjo cada una de esas formas de violencia política a lo largo de la historia contemporánea del País Vasco.

Para ello resulta fundamental prescindir de la presencia de los historiadores en el diseño de las políticas públicas de la memoria, y prácticamente en todos los informes que se han presentado sobre la cuestión de la violación de los derechos humanos cometidos en el País Vasco durante los últimos ochenta años. Juristas, periodistas, especialistas en derechos humanos e incluso antiguos obispos han participado en la redacción de todos estos documentos donde la memoria ha terminado por sustituir a la historia.

No es un asunto menor, desde luego, porque la memoria, subjetiva y personal, carece del afán de conocimiento que impulsa la historia y que trata de explicar el pasado a partir de unas hipótesis y del contraste de unas fuentes documentales. Por esa misma razón la presentación y difusión del Informe Foronda (López Romo, La Catarata, 2015) fue recibida con la frialdad, cuando no con el rechazo, que ya expresó el máximo representante de la Secretaría de Paz y Convivencia. El citado informe, centrado en el fenómeno del terrorismo en Euskadi y en la consideración social que habían tenido las víctimas, no podía ser más claro en algunas cuestiones. El 92% de los asesinatos políticos cometidos entre 1968 y 2010 en el País Vasco correspondió a ETA en sus diferentes ramas y a otros grupos surgidos de su entorno más próximo, como los Comandos Autónomos Anticapitalistas. Frente a ellos el 7% de los asesinatos políticos fueron cometidos por bandas y elementos vinculados a la extrema derecha o a grupos parapoliciales surgidos en el tramo final de la dictadura, incluidas organizaciones como los GAL que operaron, básicamente, entre 1983 y 1987.

El informe constata, además, un hecho relevante y es que la respuesta social a los atentados de ETA fue mínima y casi testimonial hasta bien entrados los años noventa, salvo en el caso de aquellos asesinatos que tuvieron una enorme repercusión política y social, como los cometidos contra el ingeniero de la central nuclear de Lemóniz en 1981, José María Ryan, o el que acabó con vida del capitán de farmacia del ejército, Alberto Martin Barrios, en 1983. Solo a partir de los años noventa se produjo de manera gradual un incremento de la solidaridad con las víctimas del terrorismo de ETA, gracias en gran medida al papel de algunas organizaciones pacifistas como Gesto por la Paz, una respuesta que fue mucho más importante tras el asesinato del concejal del Partido Popular de Ermua, Miguel Ángel Blanco, cometido en julio de 1997. Frente a esta realidad prácticamente todos los atentados de los diferentes grupos ultras, parapoliciales y de organizaciones como los GAL, tuvieron una importante respuesta social en forma de movilizaciones y concentraciones que arroparon a las víctimas.

Pero el hecho fundamental que evidencia las diferencias entre uno y otro terrorismo -y que rompe en definitiva la teoría de los dos bandos- es la constatación de que ETA contó con un proyecto político perfectamente elaborado de carácter nacionalista excluyente, y con tintes autoritarios, que trató de imponer por la fuerza de las armas al resto de la sociedad vasca. Frente al terrorismo que representó esta organización abertzale, todos esos grupos ultras que surgieron en el año 1975 y que actuaron en muchos casos al amparo de determinados estamentos y elementos de los aparatos del Estado, carecieron de un entramado social y político que apoyase sus acciones. Nunca hubo nada comparable al respaldo que jaleó los crímenes de ETA en las calles del País Vasco entre gritos proferidos por decenas de miles de personas. Mientras los funerales de las víctimas de ETA eran oficiados prácticamente en la más absoluta clandestinidad y sus familiares se vieron obligados a abandonar el País Vasco o a ocultar su condición cuando optaron por quedarse aquí, rodeados de personas que les rechazaban y les negaban el saludo, todos los actos fúnebres y homenajes en memoria de los terroristas de esta organización, muertos en enfrentamientos con las Fuerzas del Orden Público, cuando colocaban artefactos explosivos para acabar con vida de otras personas, o incluso fallecidos por causas naturales, fueron celebrados sin ningún tipo de problemas y se convirtieron, en la mayor parte de los casos, en actos de exaltación del terrorismo que elevaron la figura de todos aquellos miembros de ETA a la categoría de héroes y mártires.

Reducir la cuestión de la memoria en el País Vasco a un contenedor de dolores y emociones compartidos, donde tengan cabida todas las memorias y todas las violencias, puede parecer un respetuoso y bienintencionado ejercicio de justicia y respeto hacia las víctimas de la violencia política en sus diversas expresiones, pero si todo ello se hace sin explicar verdaderamente el alcance de lo ocurrido, sin analizar por qué mataron unos y murieron otros, sin reflexionar sobre el contexto en que se produjo y las implicaciones sociales y políticas que todo ello tuvo, incluido un análisis sobre el funcionamiento de los mecanismos del terror, estaremos contribuyendo a impulsar un relato falaz, aquel que resulta más autocomplaciente, y menos incómodo para enfrentarnos como sociedad a un capítulo devastador de nuestra reciente historia, como han apuntado, entre otros algunos historiadores, como Fernando Molina y Luis Castells.

Por ello, más que nunca, es necesario en este momento impulsar en el País Vasco estudios históricos rigurosos sobre nuestro pasado basados en criterios profesionales, que establezcan claramente las características y el alcance que tuvo cada de uno de estos fenómenos donde se recurrió a la violencia política, estudios que contribuyan a impulsar políticas públicas de la memoria que aborden sin complejos, sin servidumbres ni componendas, el conocimiento y el reconocimiento de nuestra historia, por incómodo que resulte.

(*) José Antonio Pérez Pérez. Doctor en Historia Contemporánea, profesor en la universidad del País Vasco y del Instituto de Historia Social Valentín de Foronda. Autor de una ya amplia bibliografía centrada en Euskadi, su última publicación es con José María Ortiz de Orruño (coord.): Construyendo memorias. El relato histórico después del terrorismo en Euskadi. Ed. La catarata, Madrid. 2013.

Así malgasta la Generalitat de Cataluña el dinero de todos
Erik Encinas Ortega www.lavozlibre.com 21 Junio 2016

Estudiante de Periodismo y activista político

Los problemas de liquidez en Cataluña son una realidad innegable a día de hoy. La deuda pública catalana supera los 70.000 millones y el coste de la financiación de Cataluña se dispara casi un 60%. Sin embargo, la Generalitat, en lugar de solucionar este dichoso obstáculo, lo que hace es agravar esta traba sin velar por el interés general de todos los ciudadanos, optando por seguir manteniendo unas estructuras de Estado que jamás deberíamos haber tenido y que son muy costosas, como es el caso por ejemplo de las embajadas catalanas.

En palabras del propio vicepresidente y conseller de Economía, Oriol Junqueras, "la tesorería catalana está en una situación muy, muy compleja". No obstante, la Generalitat de Cataluña culpa al resto de los españoles de su déficit porque, aseguran, que dan más de lo que tienen, negando así su mala administración en dicha institución.

Además, la Generalitat ha aumentado en 900 millones de euros el gasto, siendo así aún más difícil alcanzar el objetivo de déficit pactado con el Gobierno en funciones de Mariano Rajoy. Por lo tanto, el presente y el futuro de Cataluña está hipotecado y condenado a una deuda que no pagaremos hasta dentro de varias décadas. Una situación vergonzosa y que demuestra la deficiencia de algunos de nuestros gobernantes.

Por lo tanto, lo que debe hacer el President de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigmdemont, es dejarse de delirios separatistas y comenzar a eliminar el despilfarro que existe en las instituciones catalanas, ya que no podemos seguir perdiendo recursos económicos sin sentido común.

En definitiva, los ciudadanos quieren un gobierno catalán que no les mienta y que trabaje para todos y cada uno de ellos, no para una minoría de la sociedad catalana, por eso el show debe culminar con un punto y final, o sino tarde o temprano la tragedia se mascara en escalas todavía mayores, y no será precisamente culpa de aquellos que advertimos de esta situación tan desoladora y compleja a la que nos enfrentamos.

‘Material humorístico de primer orden’
Pérez-Reverte saca los colores al catalanista Institut Nova História

El escritor repasa los históricos descubrimientos del Instituto catalán: “Un figuras llamado Pep Mayolas afirma sin despeinarse que el filósofo Erasmo de Rotterdam era en realidad hijo del catalán Cristófol Colom, descubridor de América”.
Gaceta.es

Con humor e ironía, así desmonta el escritor Arturo Pérez-Reverte los descubrimientos históricos que el prestigioso Institut Nova História, regado con dinero público, ha realizado en los últimos años. En un divertido artículo publicado en XL Semanal, Reverte señala la habitual manipulación que, desde todos los sectores, intenta hacerse de la historia, pero pone como ejemplo inigualable a la catalanista institución: “Hay en Cataluña un chiringuito subvencionado que proporciona un material humorístico de primer orden”.

Así explica cómo, para este instituto, y gracias a los congresos subvencionados y con gran éxito de crítica y público, se ha llegado a plantear con aspiraciones de verdad que “la nación catalana está detrás de cada una de las principales gestas y personajes de la Humanidad”.

Como ejemplos, cita Reverte los siguientes hitos académicos de Nova História: “el humanista Erasmo de Rotterdam y el navegante Magallanes eran catalanes hasta las cachas, pero los perversos historiadores españoles ocultaron su verdadera patria. En cuanto al Cantar del Cid y El lazarillo de Tormes, son anónimos porque sus autores, por miedo a la Inquisición y al Estado español, decidieron ocultar su identidad claramente catalana. Hasta la bandera norteamericana es de origen catalán, directamente inspirada -ojo al dato- no en la señera, sino en la estelada. Y lo que algunos indocumentados llamamos España no es sino una creación artificial, inexistente, aunque de génesis esencialmente catalaúnica”.

Pero hay más: “Cristóbal Colón procedía, en realidad, de la familia barcelonesa Colom, y el supuesto veneciano Marco Polo no era veneciano, sino un conocido explorador catalán que viajaba bajo seudónimo porque era tímido”. De ahí a los textos de Santa Teresa de Ávila –“catalana de toda la vida”- o al autor de La Celestina, “que ocultó su nombre por razones de seguridad, pero que era catalán sin lugar a dudas”. “Y un figuras llamado Pep Mayolas -primer espada de la neohistoria- afirma sin despeinarse que el filósofo Erasmo de Rotterdam era en realidad hijo del catalán Cristófol Colom, descubridor de América. Zasca”.

(C) Flickr CC InRedes

La lista no termina aquí, y el escritor cita en su artículo todavía a Miguel de Cervantes –“se llamaba Miquel Servent y su Quijote lo escribió en catalán”, al Gran Capitán –“que no se llamaba Gonzalo Fernández de Córdoba, sino Ferrán Folch de Cardona”- o a Ponce de León: “era de Gerona, cuidado”.

¿Responderá al provocador artículo el Institut Nova História?
 


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