AGLI Recortes de Prensa   Jueves 23  Junio  2016

La hegemonía cultural
Alicia Delibes Libertad Digital 23 Junio 2016

Gramsci, de quien se consideran seguidores los ideólogos de Podemos, desarrolló el concepto de "hegemonía cultural". Para él, un partido político tiene la hegemonía cultural cuando domina la manera de ser y de pensar de la mayoría de la población. Un cambio revolucionario, decía el que fue uno de los fundadores de Partido Comunista Italiano, nace del sentimiento de frustración de un pueblo indignado, pero, para que la revolución triunfe, es necesario subvertir el orden de valores de la sociedad. Los seguidores de Gramsci creen que la tarea del político es mucho más fecunda si, en lugar de utilizar al pueblo para que se lance contra quienes ostentan el poder, lleva a cabo la labor educadora necesaria para crear en los ciudadanos una conciencia revolucionaria.

Eso es lo que Pablo Iglesias trataba de explicar a un auditorio de jóvenes comunistas cuando, a la pregunta de qué consideraba más importante, si la propaganda o la educación, contestó: "Primero la propaganda, luego controlaremos el Ministerio de Educación".

Que la educación es esencial para crear un "hombre nuevo", capaz de crear un nuevo mundo, lo dijo Rousseau hace más de dos siglos, y lo sabían los comunistas que yo conocí en la universidad española hace cincuenta años. Pablo Iglesias, Monedero, Errejón, y todos sus camaradas ideológicos, creen que el pensamiento de Gramsci es su gran aportación a la nueva izquierda, lo que no deben de saber es que ya, desde los últimos años del franquismo, los comunistas eran conscientes de que, para imponer su pensamiento en la sociedad, era imprescindible tener el control de la educación.

En 1976 la izquierda pedagógica, formada fundamentalmente por comunistas pues entonces los socialistas apenas existían, presentó un proyecto educativo al que llamó "Alternativa democrática para la enseñanza", que pretendía ser la hoja de ruta hacia la "democratización escolar". El modelo de educación que la Alternativa proponía se resume muy bien con el eslogan de las camisetas de la marea verde del 15M: "Por una escuela única, pública y laica". En aquel documento ya se decía también que, para respetar "la realidad plurinacional de España", la enseñanza debía impartirse en la lengua propia de cada territorio.

Cuando el POSE comenzó a gobernar en España y decidió emprender una reforma total del sistema educativo, no tuvo más que retomar aquel proyecto. La LOGSE de 1990 fue una adaptación de las Comprehensive Schools británicas, centros de educación secundaria a los que podían asistir todos los alumnos sin selección previa y en los que todos los alumnos cursaban las mismas enseñanzas. El modelo de estas escuelas se ajustaba muy bien a la escuela única que defendían los socialistas, y tenía la ventaja de ofrecer una imagen internacional.

La Ley que regula los conciertos educativos (LODE) se había aprobado cinco años antes. No todos los socialistas estuvieron de acuerdo con el nuevo sistema de financiación de centros privados. Luis Gómez Llorente, que había sido uno de los artífices de la Alternativa Democrática, no quedó satisfecho con el grado de cumplimiento del camino "democratizador" trazado en 1976. Gómez Llorente consideraba que sólo el Estado podía garantizar una educación igual para todos y temía que si se dejaba libertad para abrir colegios y estos recibían financiación del Estado, la gente no sería capaz de comprender la superioridad "moral" del modelo "comprensivo" y de la educación pública.

La LOGSE ha sido renovada varias veces. En el año 2002, lo fue por la LOCE (Ley Orgánica de Calidad de la Educación) del gobierno de Aznar, que nunca llegó a aplicarse; en 2005, por la LOE (Ley Orgánica de Educación) de Rodríguez Zapatero y, en 2013, por la LOMCE (Ley Orgánica de Mejora de la Educación) de Mariano Rajoy. Tres leyes en 25 años que no han resuelto ninguno de los problemas que la LOGSE planteaba.

Se diría que el sistema ha fracasado si por fracaso se entiende que los alumnos españoles de 15 años ocupan los últimos puestos del ranking en las evaluaciones internacionales, que el porcentaje de paro juvenil está cerca del 50% o que la formación profesional no satisface a los empresarios que han de contratar a los jóvenes.

Sin embargo, el proyecto "democratizador" de la izquierda realmente no ha fracasado. Y es que hoy se puede afirmar, y comprobar, que la hegemonía en el mundo educativo es socialista y profundamente anti liberal. El lenguaje educativo, que fue la más perfecta y sutil obra de propaganda de la izquierda pedagógica, como bien supo explicar Orwell en su libro 1984, ha condicionado totalmente el pensamiento.

En el mundo de la educación, nadie en público defiende hoy las ventajas de una enseñanza privada, libre de la intervención del Estado, frente a la escuela pública. He visto profesores que participaban en las marchas de la "marea verde" vestir la camiseta con el eslogan "Por una escuela única, pública, laica", al mismo tiempo que llevaban a sus hijos a colegios privados o concertados. Hay dirigentes de Podemos que no han pisado en su vida las aulas de un colegio público y que, sin embargo, claman por una enseñanza totalmente estatal. Y es que, para los dogmáticos de la escuela pública, la coherencia no importa. Lo que importa es poseer la hegemonía cultural, ser dueños del "sentido común" y que ese sentido común nos diga que la escuela pública es "moralmente" superior a la privada porque asegura la "equidad" educativa. Ningún político se ha atrevido, ni se atreverá en muchos años, a defender la idea del bono escolar que hoy tiene Suecia, a pesar de ser este el país más socialdemócrata de Europa.

Poco importa que "la escuela única" que impuso la LOGSE sea un fracaso manifiesto, lo que importa es que, por "sentido común", la mayoría de la población piense que una enseñanza igual para todos es moralmente superior que un sistema que permita que a quien puede aprender más se le exija más, lo que hipócritamente los dogmáticos de la igualdad llaman escuela "segregadora" y "elitista". Extraña sonaría hoy en las aulas la parábola de los talentos que tantas veces las profesoras en mi colegio utilizaron para hacer estudiar más a las que eran más capaces.

Además, como hemos podido constatar, los que se han hecho con la hegemonía cultural han logrado implantar el dogma de que la derecha está desautorizada para enmendar los desastres de las leyes socialistas. Es indignante ver cómo cualquier intento de reforma de la fracasada LOGSE, cuando ha venido del PP, ha acabado retirado, solo porque los socialistas no dejan que la derecha meta la nariz en un terreno que consideran suyo. Es triste ver cómo el PP se refugia en la "enseñanza digital" y la "lucha contra el acoso escolar" en su programa de educación para las próximas elecciones, cuando se está estrenando una Ley suya que nacionalistas y socialistas boicotean sin inmutarse.

La hegemonía cultural pertenece a la izquierda desde mucho antes de que llegara Podemos. Los viejos comunistas sabían quién era Gramsci y sabían que apoderándose de la educación y de la cultura serían más útiles a "la causa" que con el simple uso del poder. Es más, si hoy Podemos tiene más de cinco millones de votos y aspira a ser la única izquierda de este país es precisamente porque el mundo de la cultura y de la educación en España es profundamente antiliberal. Y no nos engañemos, lo que Podemos odia, porque sabe que es su verdadero enemigo, es la libertad del individuo y el sentido de la responsabilidad que la libertad lleva indisolublemente unido. Y por eso está en contra del libre desarrollo de la personalidad, de la libertad de los padres para decidir sobre la educación de sus hijos y de la libertad para abrir colegios que ofrezcan una alternativa a la educación estatal.

Promesas de los que quieren explotar “el botín España” y II
Antonio García Fuentes  Periodista Digital 23 Junio 2016

Como prometí en mi artículo (de igual titular pero marcado con I) completo un análisis general de la situación actual de España, bajo la óptica del que considero el mejor o más destacados de los técnicos en la materia (D. Roberto Centeno) el que de verdad se viene enfrentando a todos los gobiernos de la nueva época y que nos han llevado a la ruina que padecemos. Hoy se refiere al PP y a CIUDADANOS; y como siempre; yo hago un resumen o espulgueo para que ustedes entren en el texto completo, para lo que les dejo la dirección; por mi parte estoy en su línea por cuanto la considero la más apropiada y verdadera, entre “el diluvio de mentiras que soportamos”. Veamos:

“Análisis electorales: PP y C's: Mientras estos insensatos afirman que no hay que acometer nuevos recortes de gasto y que la solución es gastar más, la situación de España es ya económicamente insostenible. Antes de concluir con el análisis de los programas es obligado hacer una referencia al debate del pasado lunes, donde más allá del festival de falsedades, demagogia y promesas imposibles, se produjo un hecho tan insólito como inimaginable en el mundo civilizado: Rivera acusó a Rajoy ante diez millones personas de haber recibido 343.000 euros de un dinero que “podía proceder de delito”. Rajoy tendría o que haber dimitido o haberse querellado contra Rivera por los delitos de injurias y calumnias. Nada de ello sucedió, se limitó a negarlo y siguió como si nada.

¿Pero en qué país vivimos? La clase política ha degradado tanto la moral pública de este país que estamos más cerca de los regímenes de Latinoamérica o África que de los europeos. Respecto al debate, el resumen más claro es que no hubo un ganador pero sí un claro perdedor: el pueblo español que tiene que sufrir a la peor clase política de Occidente, amén de una clase mediática ignorante y servil que en lugar de la solución es parte del problema. En ningún momento mencionaron siquiera los grandes problemas de España: el gigantesco despilfarro del modelo de Estado, la riqueza real de la nación, el permitir que los monopolistas cobren a las AAPP 48.000 millones anuales de más por los bienes y servicios que las suministran, el que no se devuelva al Estado la desastrosa gestión de la Sanidad y la Educación -lo que permitiría ahorrar 20.000 millones de euros año-, y por supuesto el que no exista una democracia real con separación de poderes.

Y mientras estos insensatos que nos piden su voto afirman que no solo no es necesario acometer nuevos recortes de gasto y que la solución es gastar más, la situación de España es ya económicamente insostenible. Solo el dinero ilimitado del BCE sin control alguno, y el blindaje de la prima de riesgo, permiten mantener este dislate, pero a costa de inflar más y más la burbuja de deuda, que arruinará a varias generaciones de españoles. El pasado jueves fue presentado en Bruselas un análisis de la situación económica real preparado por un grupo de profesores y economistas independientes que no solo es que difiera profundamente de la versión oficial, es que muestra más allá de toda duda razonable que la riqueza real de la nación es un 18,7% inferior a la oficial, lo que empeora absolutamente todo. Así, el déficit 2015 no ha sido del 5,4% (poniendo el agujero real de la Seguridad Social) sino del 6,7%, la deuda total no es del 121% sino del 150% (la deuda PDE pasa del 99% al 127%) y la presión fiscal no es del 38% si no del 47%.

Los principales responsables comunitarios disponen ahora de los hechos y las cifras y ya no podrán alegar ignorancia si no actúan, lo que les convertiría en colaboradores necesarios en el desastre que se avecina, algo que justificaría legalmente el impago de parte de la deuda. Y esto no es ciencia ficción; son matemáticas. Justo lo contrario al debate, una gigantesca farsa que solo puede acabar en la suspensión de pagos a no ser que la Comisión actúe radicalmente. La experiencia y el programa del PP: Al igual que el PSOE, el PP ha gobernado también y en dos ocasiones, por lo que más que hablar del programa, que es una mera colección de falsedades y de imposibles, lo relevante es analizar su comportamiento cuando han gobernado.

La primera vez fue en 1996 y Aznar cometió errores irreparables. El primero, al no tener mayoría absoluta, pactó el apoyo de Pujol a cambio de la cabeza de Vidal Quadras, lo que destruyó el PP en Cataluña, y la transferencia de la Sanidad y la Educación. El segundo, y al igual que González con la UE, decidió entrar en el euro “como fuera”, y ni se molestarían un solo segundo en analizar los pros y los contras, perfectamente estudiados y definidos por Robert Mundell, que demostraba que la entrada en el euro sería un desastre para España. Sin el euro, la burbuja inmobiliaria no se habría producido y la crisis financiera hubiera sido infinitamente menor.

Peor aún, al objeto de cumplir los criterios de deuda y déficit vendió a los nacionalistas/separatistas por la décima parte de su valor (fui testigo directo de ello) todas las grandes empresas públicas españolas construidas con el sudor y el ahorro de los españoles durante medio siglo.

En cuanto a Rajoy, en una legislatura donde tuvo el mayor poder estatal, autonómico y local de un presidente de gobierno desde 1975, nada mejor para valorarle que poner las cifras de sus “grandes logros económicos y sociales”.

Deuda: La deuda pública total (pasivos en circulación- deuda entre AAPP), ascendía a final 2015 a 1,3 billones de euros, un incremento de 424.000 millones de euros, igual al producido en los 9 años anteriores y el mayor en términos de PIB de toda nuestra historia. La deuda según el Protocolo de Déficit Excesivo (PDE), que es la que publican Gobierno y medios como si fuera toda la deuda, fue de 1,07 billones, un incremento de 329.000 millones.

Pero además, ¿cómo es posible que si la diferencia entre deuda total y PDE era del 10% ahora sea del 21%?
La explicación es sencilla, todas las AAPP han recibido órdenes de falsear los conceptos de deuda desde aquellos computables a aquellos no computables, al objeto de disminuir al máximo posible la deuda según PDE, que es la que miran los mercados. ¿Cómo es que ni la Comisión ni la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) han investigado esto jamás?

Déficit: La gestión hacendística de Rajoy ha sido sencillamente desastrosa. Aun llevando el expolio fiscal a los ciudadanos a su máximo histórico, aun con tipos de interés cero, jamás ha sido capaz de cumplir los objetivos de déficit, incluso los mucho más generosos que la Comisión le fue permitiendo a cambio de recortes de gasto que nunca realizó. El déficit oficial 2015 superó en casi un punto el objetivo, pero además es falso porque el déficit de la Seguridad Social es 3.000 millones mayor y este año con los ingresos tributarios cayendo un 3,6% hasta abril y el gasto electoralista, será mayor aún.

Y por lo que se refiere al déficit estructural, el que se produce con independencia del ciclo, que es el verdadero reflejo de la situación presupuestaria, no se está reduciendo sino que está creciendo. Según Bruselas, pasará del 1,9% en 2014 al 3,2% en 2017, en contra de las mentiras del Programa de Estabilidad de Rajoy, y en cuanto al déficit primario (excluyendo los intereses de la deuda) España es el único país de la eurozona que lo tiene (todos lo demás incluido Grecia tienen superávit). Un desastre insostenible.

Empleo: Lo siguiente: la creación de empleo es una estafa oceánica. Medido en términos homogéneos, durante su legislatura se destruyeron 800.000 puestos de trabajo a tiempo completo; de 17,6 millones a finales de 2011 a 16,8 a fin de 2015.

De nuevo, la ignorancia de los aspirantes resulta inaudita pero en este caso brilla con especial intensidad la de Rivera, que afirma sin sonrojarse que aunque Rajoy sea un corrupto ya hay más empleo que cuando empezó. Pero vamos a ver, Rivera. ¿No te ha explicado Garicano que las comparaciones en economía, como en la vida, hay que hacerlas en términos homogéneos? ¿Estás tan ayuno de conocimiento que ignoras que no es lo mismo un empleo de 40 horas semanales que otro de 10 horas, y en consecuencia no se pueden sumar como hace Rajoy? Y este es el más formado de los tres”. (Resto del drama aquí: http://blogs.elconfidencial.com/economia/el-disparate-economico/2016-06-20/analisis-electorales-pp-ciudadanos_1219620/ )

A la vista de todo este “muladar demasiado podrido y nauseabundo” ¿Qué podemos hacer los ya súbditos o cuasi siervos, votar, a quién… no votar o votar en blanco? Pienso que respetando el sentir de cada cual y allá él, yo le daré el voto al que considero “menos malo” y cuyo discurso parece más sincero, o sea a Alberto Rivera o Ciudadanos, y como… “nuevo mundo a descubrir y si como le ocurriera a Colón, llegamos a las “indias”; pues a “colonizarlas” como aquellos intrépidos hicieron hace ya más de medio milenio y así empezaron a hacer una “Grande España”; que sus herederos fueron dilapidando hasta llegar “al esqueleto de huesos cuasi limpios cual es hoy”: Amén. “Y que Dios o esa “nada” que dicen los investigadores más avanzados… nos coja confesados, puesto que el porvenir de los españoles y resto de europeos… “ni el de aquellos judíos perdidos en el desierto durante aquellos cuarenta años bíblicos”.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)

Repensar Europa
FRANCISCO DE BORJA LASHERAS El Mundo

En esa gran comedia de los Monty Python, La vida de Brian, el Frente Nacional de Liberación de Judea delibera sesudamente sobre cómo secuestrar a la mujer de Pilatos. Si el 'imperialismo' de Roma no se pliega a sus exigencias, le cortarán la cabeza. Un hecho cuya 'total responsabilidad', clama el líder, corresponderá sólo a Roma, pues, '¿qué es lo que han hecho los romanos por nosotros?'. De pronto, los pseudo-revolucionarios comienzan a enumerar, espontáneamente, los beneficios que Roma habría traído a Judea, desde acueductos y carreteras, hasta un mejor sistema de salud pública. O la paz, añade tímidamente uno de ellos. El líder, abrumado por la evidencia, estalla: '¿Paz? Oh, cállate'.

Sustituyamos 'imperialismo romano' por integración europea u 'Occidente', y vemos de cuán actualidad es esta escena. La vemos en discusiones en las cervecerías del Yorkshire y las pequeñas casitas adosadas de la Inglaterra profunda, que votará hoy mayormente Brexit, así como en universidades, proclamas partidistas o la sede del propio Parlamento Europeo. Es la escena habitual en esta Europa asediada por la contestación interna, las contradicciones y dejación de tantos Estados (y sociedades) en sus valores básicos en la crisis de refugiados -por no hablar del asedio, a bombazo limpio, por yihadistas europeos-. 'Europe, go home'.

Si queríamos la máxima politización del proyecto europeo, aquí está. Pero tiene lugar en un contexto de erosión de los sistemas de partidos democráticos y de gobernanza institucional, así como de irracionalidad y violencia política, que amenazan con destruirlo de hecho.

En mi opinión, vemos dos grandes discursos políticos enfrentados: Europa como el mal, o la inevitabilidad de Europa como único camino o la solución. El primero, a la ofensiva, achaca a la UE casi todos los males de nuestras sociedades modernas, desde la presión sobre el Estado social, hasta la inseguridad y los conflictos en nuestras fronteras. Por ejemplo, uno de los líderes políticos más valorados en España, afirmaba en un mitin, sin sonrojo alguno, que 'los que mueren en el Mediterráneo son pobres que huyen de guerras provocadas por la UE'. Esos 'pobres' suelen hablar de Assad o IS, pero da igual. Un mensaje parecido al de Nigel Farage, líder de UKIP, quien posaba junto a un cartel con una larga línea de refugiados: seres humanos desesperados presentados como amenaza. Todos esos oscuros extranjeros y musulmanes llegarían al Reino Unido, claro está, por culpa de la UE.

Tal discurso maniqueo, cegado a veces por la ideología, y uniendo a la izquierda regresiva y la derecha nacionalista, absolutiza medias verdades, enfatiza falsedades o inexactitudes, y demoniza la Europa 'imperialista' o 'contra el ciudadano de a pie'. Sale gratis -el micrófono todo lo admite- y vende bien. Da respuestas unidimensionales a problemas demasiado complejos y que requieren demasiados compromisos, limitando el espacio público para una discusión racional, fundamentada e igualmente crítica. Además, al externalizar la responsabilidad en ese ente maligno y abstracto, Europa, se evita la asunción de responsabilidades en nuestros países y sistemas sobre la larga lista de fracasos colectivos y abusos, dentro y fuera, que nos han conducido aquí. Por ejemplo, ¿tendríamos tantos millones de refugiados y desplazados sirios si hubiera tenido lugar una intervención multilateral en 2011, sin bloqueo de ONU, en vez de repetir otra Bosnia?

El segundo discurso, a la defensiva hoy, presenta a Europa, en manidos términos orteguianos, como la única solución, aunque imperfecta, o incluso una panacea. Su ausencia sería el Armagedón. Este discurso puede servir de contrapeso reactivo a los instintos centrífugos que hoy golpean Europa, pero será insuficiente. Más allá de la premisa básica -y cierta- de que es mejor e incluso imprescindible mantener intacta esta comunidad política y económica de estados llamada UE, no existe una visión compartida coherente sobre el futuro de una Unión que significa cosas demasiado diferentes para unos y otros en lo que concierne al euro, la consolidación fiscal, o la política de seguridad. Estas divisiones difuminan, sin duda, otros compromisos alcanzados, así como las bondades del proyecto europeo en aspectos que, de tan integrados en nuestras vidas, ya no son visibles para esta generación, o para responder a retos globales existenciales para la de mañana, como el cambio climático.

Pero exaltar los beneficios comunes sin abordar las flagrantes contradicciones y, sobre todo, límites del proyecto, no basta. No hablemos de conceptos vacuos como los 'Estados Unidos de Europa', lugar común que, más allá del Ducado de Luxemburgo de Juncker, no interesa realmente a actores clave, a menos, por supuesto, que queramos sacrificarnos por otros europeos y hacer cesiones de soberanía a niveles históricos sin precedentes.

Sobre todo, nuestras élites no deberían, sin más, promover 'Europa' como solución sin abordar la realidad de que, como en todo proyecto político, habrá ganadores y perdedores. Pensemos, por ejemplo, en los trabajadores de Manchester que votarán Brexit o los de las fábricas hundidas del Noroeste francés que lo harán por Le Pen en 2017. De fondo, hay un desafío transversal en nuestras sociedades como son los perdedores de la globalización, que encuentran ahora en la Unión Europea su né- mesis, equiparada a inmigración, extranjeros e inseguridad. La cuestión estriba en cómo minimizar esos desequilibrios y cómo lograr un proceso más redistributivo y justo de los beneficios de Europa, pero siendo muy conscientes de sus límites. Cómo responder ante problemas reales de clases que pierden con esta globalización y que apoyan los populismos y eurófobos, pero cerrando filas ante el racismo y la xenofobia.

Tampoco basta con insistir machaconamente, como ha hecho la campaña por Bremain, en cálculos puramente utilitarios y materialistas que tanto priman en la actualidad. Avisar del precipicio no frena la tentación de asomarse a él. Este énfasis en lo utilitario soslaya la latente tentación humana por 'tambores, banderas y desfiles', de que hablaba Orwell. Tambores y ruido que a veces priman sobre el 'confort, higiene y sentido común', sobre todo cuando los nuevos populistas y revolucionarios unen, de manera brillante, frustración e inspiración, con promesas de bienestar mejor que los acueductos de Roma. Un riesgo adicional del utilitarismo es que, pasada la tormenta, chocaremos otra vez con la realidad de que tiene poco recorrido agregar intereses materiales e individuales para crear un tejido de intereses colectivos, con sus sacrificios y compromisos, como base de una Europa mejor y más fuerte.

Por todo ello, el polarizado debate en torno al referéndum de hoy pone en evidencia unos cuantos dilemas y contradicciones sin solución inmediata. Sea Brexit, sea Bremain, las tensiones continuarán, parte de procesos de transformación en nuestras sociedades, en una globalización tan asimétrica y problemática. Pero entre la Europa del caos, el continuismo o la de los populo-nacionalistas, hay otras opciones. Una opción minimalista pasaría por frenar o mitigar esta fragmentación política, estableciendo compromisos entre visiones nacionales diferentes, apostando por una integración política limitada, y priorizando aspectos como la recuperación económica y la seguridad interna. Una Europa a la carta. Otra opción pasaría por procurar impulsar la integración democrática de un núcleo central dentro de un ente confederal débil que aglutinaría además a nuevos países europeos. Europa sería un espacio compartido y de cierta prosperidad, pero de integración diferenciada. En cualquiera de los casos, hablamos de una Europa menos utópica y más realista, pero, idealmente, renovada en torno a grandes acuerdos políticos sobre bienes comunes tangibles. Bienes como la seguridad compartida, desde el Este a las arenas del Sahel, o las bases de un bienestar social equilibrado para el siglo XXI. Una Europa protectora, aunque no pueda serlo de todos, y competitiva en el mundo.

Estas nociones están llenas de dilemas, pero son mejores que el caos y el statu quo. Admiten que Europa es la solución para algunos de los desafíos de nuestra era. No lo es tanto para otras cuestiones que requieren, como en España, nuevos consensos políticos y Estados-nación democráticos y plurales. Tanto para unos como para otros, eso sí, necesitamos verdaderos líderes europeos, llenos de sentido del Estado y realismo, pero no conformistas. No tanto showbiz o pseudo-revolucionarios del Frente Nacional de Liberación de Judea, por muy entretenidos que resulten e incluso necesarios para remover un maltrecho statu quo.

Malos tiempos para la solidaridad
Andrés Herzog www.vozpopuli.com 23 Junio 2016

Lejos, muy lejos, queda el famoso ¡Proletarios de todos los países, uníos! del manifiesto del partido comunista de Marx y Engels. Muy lejano suena también la corriente de solidaridad internacional que alumbró la Organización Internacional del Trabajo en 1919, tras la Primera Guerra Mundial, o la misma creación de la Comunidad Económica Europea en 1957, en un desesperado intento de que los nacionalismos europeos no volvieran a provocar una matanza como la que supuso la Segunda Guerra Mundial.

Hoy, desgraciadamente, la solidaridad no está de moda y vuelve, lenta pero inexorablemente el más rancio de los nacionalismos, disfrazado con nuevos ropajes pero tan retrogrado y peligroso como siempre. Bajo una ligera capa de barniz irrumpen en muchos lugares del mundo nuevas teorías de sustrato supremacista, en cuya virtud hay que evitar que los vagos y maleantes del sur se aprovechen de los trabajadores norte: dícese tanto de perezosos griegos o españoles frente a eficientes alemanes, como de vividores andaluces frente a laboriosos vascos o catalanes.

Prueba de lo anterior lo encontramos, sin ir mas lejos, en España, en la que la otrora solidaria e internacionalista izquierda ha abrazado de forma entusiasta los postulados del más rancio nacionalismo regional, que antepone los derechos de los “pueblos” (lo que tal concepto signifique) al de las personas o que aboga por el llamado “derecho a decidir”, que no es otra cosa que levantar fronteras, separando casualmente las zonas más ricas de España de las más modestas. En otros lugares mas lejanos prosperan tipos como Donald Trump, con un mensaje de corte xenófobo, que se puede resumir en el tradicional “los americanos primero”, que garantiza seguridad y proteccionismo a la industria americana frente a la competencia de los países emergentes, prometiendo medidas para acabar con la deslocalización de empresas (si es que tal cosa es posible) o medidas que, directamente, garanticen a los WASP (blanco, anglosajón y protestante) una preponderancia social cada día más cuestionada, frente, sobre todo, a la pujante comunidad hispana.

También en España encontramos partidos que apuntan a este proteccionismo de nuevo cuño. Hace bien poco, en un reciente mitin de Podemos (al día siguiente de haber disfrutado de su ya célebre caldereta de langosta) nos ilustraba Irene Montero sobre su particular concepto del patriotismo, indicando que "ser patriota es defender a tu gente frente a los intereses de las empresas extranjeras". Frase que rezuma a iguales dosis paternalismo y xenofobia (en un mundo globalizado ¿qué entiende por empresas extranjeras?) y que podría haber dicho sin despeinarse la mismísima Marine Le Pen, lider del poderoso Frente Nacional Frances, cuyas coincidencias con Podemos no son de ahora (les animo a que cotejen los últimos programas electorales de ambas formaciones populistas).

Y es que el populismo no es patrimonio ni de la izquierda ni de la derecha ni es precisamente nuevo, sino tan viejo como las sociedades humanas. Es el discurso del odio (los X nos roban, nos quitan lo que nos pertenece), de la diferencia (lo de aquí frente a los de fuera) y, en definitiva, el discurso del miedo (Y o Z se apropian de “nuestros” trabajos o ponen en riesgo nuestra seguridad).

Hasta tal punto se ha perdido la batalla de la solidaridad y la igualdad en nuestro país que si en algo ha habido unanimidad desde el advenimiento de la democracia (coinciden sospechosamente en ello PP, C’s, PSOE, Podemos y los partidos nacionalistas, con la notable excepción del partido magenta) ha sido precisamente en preservar a toda costa los “derechos históricos” de algunas comunidades como País Vasco y Navarra que, siendo de las regiones mas ricas, se encuentran sobrefinanciadas y doblemente favorecidas con un sistema foral, fiscal y competencial privilegiado del que carecen las restantes, generando crecientes desigualdades en función del lugar de nacimiento.

Vivimos, en definitiva, malos tiempos para la solidaridad. La demostración de ello es el inminente referendum británico de pertenencia a la Unión Europea. Basta con echar un vistazo a los términos en que se ha desarrollado la campaña electoral para comprobar que lo que quieren los partidarios del Brexit son cosas tan concretas como que los inmigrantes no puedan repatriar a sus países de origen las ayudas y prestaciones sociales que reciben del sistema social ingles o que, directamente, no puedan acceder a créditos fiscales y otros beneficios sociales. Y estos nuevos separatistas abogan por algo tan moderno como un mayor proteccionismo para la City, para lo cual no dudan en incitar los más bajos instintos identitarios, aunque para ello tengan que resucitar el añorado imperio británico.

Probablemente sea culpa de mi limitada capacidad de entendimiento, pero si hay algo que no puedo comprender es a los dirigentes políticos como Cameron que plantean referéndums en los que no creen y en los que hacen campaña en contra de lo mismo que están preguntando a los ciudadanos. Algo que por cierto me recuerda al mismo Pablo Iglesias que promete consultas sobre el “derecho a decidir” en prácticamente todas las Comunidades Autónomas en las supuestamente abogará por el amor y fraternidad entre españoles. Siempre pensé que los líderes políticos estaban precisamente para guiarnos a una sociedad mejor y no para hacer el trabajo sucio precisamente a lo que quieren que volvamos a los tiempos oscuros de la supremacía racial, nacional, social o identitaria y del rancio nacionalismo que tanto dolor ha causado a la humanidad. Está visto que mi ingenuidad no tiene límites.

Todo vale, hasta inundar de inmundicia el panorama electoral
Cataluña pierde inversión extranjera
Miguel Massanet diariosigloxxi.com 23 Junio 2016

Supongo que es algo habitual en todas las campañas electorales, sin embargo, cuesta acostumbrarse a la maledicencia, a la reserva de noticias desagradables que, los que manejan las campañas de los partidos, cuando no tienen escrúpulos, utilizan en el momento en el que más daño pueden hacer a sus adversarios políticos; en muchas ocasiones sin darles tiempo a defenderse, desmentirlas y precisarlas. En esta ocasión, como ya sucedió en la anterior consulta del 20D, sin distinción de colores, tanto las izquierdas extremas como los partidos tradicionalmente más constitucionalistas se han lanzado contra el PP y su líder el señor Rajoy, con el ánimo de destruirlo.

La forma en la que lo vienen haciendo demuestra la furia, la rabia, el odio y la guerra sin cuartel con la que, los tres principales partidos que concurren a los comicios, se han dedicado a desacreditar, a criticar, a mentir, a burlarse y a hacer sangre en el PP, contra el que parece que todo vale, que no hay límite, que se pueden utilizar todas las triquiñuelas, las malas artes, los infundios, los engaños y, en fin, cualquier bellaquería, infamia e ignominia que les permita, a quienes se valen de semejantes maldades, intentar evitar que, el partido más votado, pueda repetir su resultado, sabiendo que es el único de todos los que se disputan la investidura, capaz de evitar que España pierda su unidad, caiga en manos del comunismo bolivariano, evite el crac económico y que Europa, que tanto nos ha exigido y que tanto nos ha ayudado a emprender la senda de la recuperación; decida darnos esquinazo o tratarnos como a Grecia que, como de todos es sabido, intentó la machada de enfrentarse a la banca europea y a la Comisión Europea con los magros resultados y las graves consecuencias que, al fin, han acabado por obligarle a bajar las pensiones en un 30% y a llevar a cabo todos los recortes y despidos que antes se negaron a aceptar.

Cuando escuchamos mentir, con toda su cara dura, al señor Pablo Iglesias cuando dice que existe un “empate técnico” entre Podemos y el PP cuando, en realidad, según todas las encuestas son un montón de puntos los que separan ambas formaciones o escuchamos a Monedero o Errejón presumiendo de los resultados de Madrid y Barcelona, ambas capitales dirigidas por podemitas, y luego vemos los desastres cometidos por la señora Carmena que ha aplicado, discriminadamente, un IBI más alto a aquellas calles de Madrid que no votaron a su partido, premiando con uno más bajo a aquellas otras donde salieron favorecidos sus compadres comunistas. Sin olvidarnos de su fracaso en las negociaciones con la empresa del Grupo Wanda y los resultados del tratamiento de la operación Chamartín, sus inventos del profesor Franz de Copenhague, como fueron las frivolidades de que las madres de los alumnos limpiasen la aulas de los colegios de sus hijos; el que los escolares dedicasen ratos a recoger colillas de las calles u otras torpezas semejantes, más propias de una mente infantil que de toda una alcaldesa de una ciudad tan importante como es Madrid.

Pero cuando, Pablo Iglesias, alaba la gestión de su franquicia catalana, la ex activista y agitadora, Ada Colau y nos dice las maravillas de sus grandes “logros”, seguramente no se ha tomado la molestia de leer la prensa. Es cierto que el periódico separatista del grupo Godó, cuando la noticia no es de su agrado se limita a insertarla en pequeño formato y en una de las últimas páginas. Han estado presumiendo de la potencia económica de Cataluña, han estado engañando a la gente diciendo que en Cataluña era donde había más inversión extranjera de toda España y han sacado pecho de la confianza que inspiraba la comunidad catalana en las empresas extranjeras. Sin duda tendrán que explicarnos como, ahora, tienen que rectificar y reconocer que, durante el primer trimestre del 2016, la inversión extranjera en esta región ha disminuido nada menos que en un 36’4% hasta situarse en 453’5 millones de euros. Según los informadores este descenso se produjo después de que en 2015 se diera un muy buen arranque con inversiones de 693`4 millones. Por el contrario, su endémico adversario, la comunidad de Madrid, a pesar de los errores de Carmena, pero con la garantía de estar presidida por la señora Cristina Cifuentes, consiguió atraer al 70,7% de lo que destinaron las empresas extranjeras (datos del ministerio de Economía).

¿Cómo se entiende esta diferencia? o ¿Cuáles fueron las causas que han provocado este cambio? Supongo que los gobernantes de Cataluña tendrán preparadas un centenar de excusas, acusarán al Estado español de ser el culpable, hablarán de los miedos que se han despertado ( para ellos injustificados) sus intentos separatistas, algo que, para ellos, no es más que un beneficio para los catalanes y un medio para su expansión económica. No obstante, por mucho que intenten disimular, achacarlo al resto de España o a la inseguridad de los mercados europeos; la realidad no es otra que la enorme falta de confianza que, en estos momentos, despierta la situación política en España y, en proporción mucho más elevada, en Cataluña, cada vez más comprometida con la izquierda bolivariana, en manos de personajes tan poco solventes como son la señora Colau y su equipo de enchufados, empezando por su propio marido. En efecto, las medidas intervencionistas que se han puesto en marcha en Barcelona, empezando por la moratoria sobre las inversiones turísticas, la propuesta de limitar los cruceros que tantos beneficios dan a los comercios y la restauración catalana; sin tener en cuenta que la industria va desapareciendo en beneficio de un turismo masivo que, como es de sentido común, debe cuidarse y mimarse al máximo, si es que queremos que continúe viniendo a esta tierra.

Unas vez más, según los datos de las encuestas en Cataluña, se va a dar un sorpaso ( este término tan usado últimamente) que pudiera situar a los comunistas al frente, por encima de los de la antigua CDC y, con toda seguridad, en reñida disputa con la ERC del señor Junqueras; lo que nos reafirma en nuestro pronóstico de que: la comunidad catalana es per se de tendencia a la izquierda, al mismo tiempo que se utiliza el sentimiento nacionalista de los independentistas, para crear un ambiente de rechazo hacia el resto de España.

Quedan tres días para la cita con las urnas. Si queremos ser realistas, las posibilidades de que, de ellas, salgan unos resultados que avalen un gobierno adecuado para la situación en la que se encuentra el país, son mínimas y, si no hay grandes sorpresas ( una posibilidad muy remota) las izquierdas van a superar en votos a las derechas ( en este caso el PP en solitario ) lo que va a propiciar, por mucho de que el señor Sánchez jure y perjure que no va a formar alianza con Podemos que, ante la evidencia de que, si rehúsan la alianza más conveniente, la que daría estabilidad al gobierno y ayudaría a que Europa mantuviera su confianza en España que, como parece evidente, sería un pacto PP y PSOE, aunque la duración de la legislatura fuera sólo de dos años, con el apoyo o no de Ciudadanos que, para el caso, no tendría influencia alguna debido a que sus votos no serían necesarios o, al contrario, lo peor que podría suceder para los intereses de la nación y de nuestra economía, que consistiría en lo que hoy se ve más posible, una alianza entre el PSOE y Unidos Podemos o, lo que es lo mismo, de los comunistas encabezados por Pablo Iglesias, lo que, si los podemitas superaran en votos a los socialistas, le daría la oportunidad al líder bolivariano de ocupar el puesto de presidente del gobierno de España. ¡Inverosímil, pero posible!

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, ya no tenemos tiempo más que para escoger entre dos opciones, las que verdaderamente son importantes: u optamos por la continuidad, por mucho que no estemos de acuerdo con algunas de las actuaciones y olvidos electorales del partido de Rajoy, sabiendo que es la única alternativa que sería bien vista desde la CE, nos permitiría hacer los cambios precisos sin incurrir en el desagrado de nuestros vecinos y, con toda probabilidad, nos consentiría el seguir por la senda del aumento de empleo y la subsiguiente recuperación económica; o, en el caso contrario, sabemos lo que nos esperaría si permitimos que, los que se amparan en un “cambio” hacia la izquierda, un cambio de más gasto público, de más subvenciones, de menos libertades y, evidentemente, por su cariz antieuropeo, de enfrentamiento con la UE, con escasas posibilidades de recibir el apoyo del FMI y de los bancos europeos y, lo que ya está sucediendo en la actualidad, la desconfianza que provocaría en los inversores extranjeros el que, en nuestra patria, tuviéramos un gobierno de estilo bolivariano, una avanzadilla del comunismo sudamericano en territorio europeo, que se juntara al primer brote, el que se instaló en el gobierno griego.

Pablo se hace mayor
Aleix Vidal-Quadras  www.gaceta.es 23 Junio 2016

Es interesante su renuncia a cualquier tipo de disimulo y su reconocimiento abierto y sin rubor de su maniobra táctica,

La reciente autoubicación de Pablo Iglesias en el espacio socialdemócrata ha sido objeto de numerosos comentarios teniendo en cuenta que hace no demasiado tiempo el candidato de Podemos a la Presidencia del Gobierno se declaraba públicamente comunista y revolucionario. La red anda llena de videos de intervenciones de Iglesias en Universidades, asambleas de activistas de izquierda, su propia cadena de televisión y foros de diversa índole en las que el ex-profesor de ciencia política de la Complutense llama a tomar las armas, al lanzamiento de cócteles molotov, a la nacionalización de la banca y de sectores estratégicos de la economía, a la ocupación de viviendas y locales vacíos, a la eliminación de la enseñanza concertada y al encarcelamiento de sus adversarios políticos corruptos sin pasar por molestos trámites judiciales.

Es famosa la grabación en la que pondera los placeres que produce la caza de fascistas y se disculpa por no haberse liado a bofetadas con los participantes en El Gato al Agua, el programa estrella de comentario y análisis de Intereconomía. Tampoco son para ignorar sus calificaciones de la Guardia Civil y la Policía Nacional como fuerzas opresoras al servicio de las elites capitalistas, su justificación de la violencia en las manifestaciones, su afición a reventar actos de dirigentes de otros partidos y sus elogios del acoso intimidatorio a figuras públicas de ideología distinta a la suya. Prescindiendo de la estrategia gramsciana de toma gradual de posiciones en ámbitos clave de la sociedad, el obsesivo seguidor de Juego de Tronos siempre se había mostrado proclive, a lo largo de su trayectoria de agitador, a la acción directa y contundente a base de botellas inflamables, piedras, barricadas, destrucción de mobiliario urbano y asaltos a las sedes parlamentarias. Sin embargo, a partir del momento en que las urnas y las encuestas han proyectado a la organización morada al primer plano de la vida pública nacional con posibilidades de acceder al Gobierno, el lenguaje corporal, el discurso verbal, la indumentaria y el tono de nuestro Tsipras doméstico se ha ido moderando, conteniendo y volviendo ambiguo y contemporizador.

Cuando en entrevistas que ha concedido estas últimas semanas se le ha preguntado explícitamente por este proceso de progresiva dulcificación de sus palabras y de sus propuestas, llegando incluso a la adopción llamativa de una etiqueta, la de socialdemócrata, que a partir de sus planteamientos previos debiera parecerle de un repulsivo colaboracionismo con la casta dominante, lo ha explicado sin cortarse un pelo como fruto de la necesidad de ampliar su base electoral. Ya Ortega señaló que los extremismos sólo triunfan en la medida que dejan de serlo y Pablo Iglesias, que es una seria amenaza a la estabilidad de nuestras instituciones y a la competitividad de nuestro sistema productivo, pero que de tonto tiene poco, lo sabe y ha decidido actuar en consecuencia.

Es interesante su renuncia a cualquier tipo de disimulo y su reconocimiento abierto y sin rubor de esta maniobra táctica, que demuestra que por un lado se sabe en estado de gracia, lo que le permite piruetas arriesgadas, y que, por otro, espera de sus votantes un alto grado de complicidad en semejantes estratagemas de comunicación. Es como si les dijera:”Vamos a engañar a nuestros enemigos, que una vez asaltado el cielo se van a enterar de lo que vale un peine”. El hecho de que lo haga ante una cámara en prime time y no mediante sutiles añagazas es lo más asombroso de este asunto y demuestra que su confianza en sí mismo entra claramente en la egolatría.

Iglesias ha comentado con toda naturalidad que la pertenencia a la Unión Europea y al euro fija un marco que limita el margen de maniobra de un Gobierno de extrema izquierda -el ejemplo griego es la referencia obligada-, pero que incluso así se pueden cambiar muchas cosas al servicio de sus tesis colectivistas y liberticidas. Lo que no incluye en su exposición es que la aplicación de recetas anti-mercado en un contexto de libertad de empresa en un mundo globalizado conduce inevitablemente a la parálisis de la inversión, a la fuga de capitales y de cerebros y a la recesión galopante, como la experiencia ha probado ampliamente.

El Secretario General de Podemos ha utilizado la expresión “nos hacemos mayores” a la hora de presentar la lógica de su evolución hacia el pragmatismo en detrimento de la utopía. Quizá no ha calibrado lo suficiente que semejante enfoque implica que sus ideas anteriores eran infantiles y, por tanto, basadas en la ignorancia y la superficialidad. Esta alegre sinceridad revela como todavía más peligroso su intento de darnos gato por liebre y de conseguir el éxito electoral valiéndose del fingimiento y de la ocultación de sus verdaderas intenciones. Por tanto, no es que Pablo Iglesias y sus colegas rupturistas hayan madurado, sino que han tomado sin ningún escrúpulo el camino de la mentira con el fin de alcanzar sus metas. El problema no es que el astuto Pablo se nos haga mayor, el problema es que está convencido de que su electorado sigue en parvulario.

Sánchez, el candidato menguante
IGNACIO CAMACHO ABC 23 Junio 2016

A Pedro Sánchez le atormenta el síndrome de la madrastra de Blancanieves: el espejito de los votantes de izquierda le devuelve el reflejo de Pablo Iglesias. El líder de Podemos carece de la buena planta del socialista, pero su potencia icónica es mucho mayor porque tiene algo que a Sánchez le falta: carisma. Al candidato del PSOE le apodaron «el Guapo» sus adversarios internos para minimizar sus cualidades políticas e intelectuales, pero ser objetivamente apuesto no le ayuda o, al menos, no le funciona. En una escena pública dominada por el espectáculo y el marketing, no ha logrado sacar partido de una apariencia que al menos debería procurarle la empatía del electorado femenino. Antes al contrario, su aspecto de galán de telenovela le resulta casi contraproducente al proyectarle ante la opinión pública como un político de fachada.

Porque el gran problema de Sánchez Pérez-Castejón (por alguna razón le disgusta que se le mencione el segundo apellido) es su falta de proyecto. En los dos años que pronto cumplirá, si le dejan, al frente del Partido Socialista se ha mostrado incapaz de levantar una propuesta solvente para combatir el crecimiento de la fórmula radicalpopulista que le devora por su izquierda y amenaza la hegemonía sectorial del PSOE. Su desfallecimiento ideológico es tal que Podemos le roba incluso la etiqueta socialdemócrata, el ADN del partido. Y su escaso tirón personal se muestra débil para frenar el ímpetu carismático de un Iglesias lanzado a la conquista del voto útil y mucho más hábil en el dominio de los recursos mediáticos.

El hostigamiento incordiante, amenazador, de Podemos ha desequilibrado el enclenque liderazgo sanchista. Rodeado de un equipo de publicistas, que no de ideólogos, el candidato trata de defenderse aproximando su programa al de su principal adversario. El resultado de esa mímesis es que da la impresión –y algo más—de ir a la rueda de su rival, de haber renunciado a plantearle una batalla diferenciadora. Aunque su discurso retórico habla sin convicción de liderar una mayoría de cambio, todo el planteamiento estratégico de Sánchez está orientado desde una perspectiva perdedora. Conocedor de la imposibilidad de vencer en las urnas al PP, su única baza consiste en esperar que Podemos lo rescate.

Durante demasiado tiempo ha proyectado la idea de que quiere ser presidente sin ganar, aupado por unos presuntos aliados que en realidad aspiran a desbancarlo. Eso le ha rodeado de un aura de looser, de perdedor, que desespera a sus numerosos críticos internos y desgasta sus propias aspiraciones. En cada convocatoria electoral ha retrocedido y sin embargo este declive no parece importarle siempre que pueda ir un palmo por delante de Podemos para contar con un apoyo que hasta ahora no se ha materializado más que en las instituciones autonómicas y locales. Iglesias juega a ganador y Sánchez a colocado; esa diferencia es esencial en la percepción de sus potenciales votantes.

Envuelto en esa dinámica minimizadora, tampoco ha conseguido el candidato socialista asentar su liderazgo. Una gran parte de la dirigencia del partido lo detesta y pretende sin disimulo relevarlo a partir del próximo tropiezo, lo que transforma su carrera electoral en un pulso de resistencia. Hasta tal punto es así que su postulación para la investidura obedecía a razones de supervivencia interna; consciente de que no sumaba apoyos para una mayoría, tiró adelante para salvar su candidatura en la inevitable repetición de las elecciones. Y pretende continuar en la secretaría general aun después del previsible descalabro que le pronostican las encuestas; incluso se muestra ambiguamente dispuesto a apoyar como presidente a Iglesias, parapetado frente a sus rivales del partido –especialmente frente a Susana Díaz—en la voluntad de los militantes. Sánchez conoce el punto débil de la presidenta andaluza, refractaria a la confrontación abierta, y buscará refugio en la consulta a las bases por las que se considera legitimado. Los críticos, empero, consideran que ha olvidado que su triunfo en las primarias se debió sobre todo al apoyo que, para frenar a Eduardo Madina, le prestaron los mismos que ahora desean descabalgarlo.

Pero la firmeza del secretario general no es subestimable. Está decidido a resistir más allá de los resultados, respaldando si es preciso la investidura de Iglesias para desgastarlo, sin participar en el Gobierno, con una legislatura corta e inestable cuya llave pueda guardar en sus manos. La noche del 26 de junio será su gran prueba, a expensas de la gestión de los resultados. Un éxito contundente de Podemos le pondrá muy difícil la continuidad pero aún confía en aguantar como hasta ahora: manejando su trayectoria menguante sobre el alambre de un equilibrio precario.

Al Partido Popular le explota otro 11-M
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 23 Junio 2016

Al Partido Popular le ha vuelto a explotar otro 11-M, esta vez en miniatura, a cuatro días vista de unas elecciones generales. El episodio tiene grandes ventajas respecto al de marzo de 2004, la más importante de las cuales tiene que ver con que en esta ocasión no hay muertos de por medio, no hay sangre, cierto, y sí mucha horchata: la que circula por las venas de un ministro del Interior bobo de remate y de un presidente del Gobierno en funciones que de nuevo queda en evidencia cuando dice no saber que en Cataluña existe una Oficina Antifraude y mucho menos quién ocupa ese cargo. No hay sangre, no hay muertes, bienaventuranzas, pero la operación recuerda como dos gotas de agua a la que estalló en los días previos a las generales de marzo de 2004 y que cambió dramáticamente la suerte de España. Una España que ya nunca sería el país creciendo y crecido que apuntó durante los Gobiernos Aznar, alejado del complejo de inferioridad que durante siglos malogró sus mejores aspiraciones, para devolvernos al país timorato, titubeante y feble de siempre.

La publicación de una conversación mantenida hace dos años por el ministro del Interior, Fernández Díaz, y el responsable de esa oficina, no tiene otro objetivo que perjudicar electoralmente al PP y, si posible fuera, provocar un vuelco en los resultados del 26J. Y con qué arrojo se han lanzado por esa quebrada las huestes de nuestra izquierda mediática, qué escandalizados ellos, qué dolidos con el hecho de que el Gobierno de Madrit sea tan malo con los buenos nacionalistas, qué hipócrita gimoteo, cómo se lamenta, escandalizada Pepa Bueno, “asunto gravísimo utilizar el aparato del Estado para perseguir rivales políticos”, pero, ¿para qué crees que está el aparato de Estado, Pepa, más que para vigilar y en su caso perseguir a los que quieren acabar con ese mismo Estado? Y Gabilondo, ¡uy Gabilondo!, qué mal, qué horror, Gabilondo se describe en los micrófonos de la SER “estremecido” por el episodio del ministro Fernández “hozando en la basura” (sic) y persiguiendo material incriminatorio contra el buen nacionalismo romántico, tan reñido él con la manipulación y el engaño, tan dispuesto a pregonar todos los días, en medios públicos y privados, su desprecio radical a España, la pobre España del “vas alta y dolorosa./ Gimes, deliras, bramas./ Vas firme y pura por el firmamento/ a hundirte en Dios como una espada” que cantó Bousoño.

Lo que habla el pío Fernández Díaz con Daniel de Alfonso, que así se llama el gachó, solo puede escandalizar a alguna monja ursulina o a los Buenos y Gabilondos de este mundo, esa gente tan exquisita con los independentismos y con quien les paga el sueldo, tan dóciles, tan permisivos, con los regalos de Zandi a Cebrián, un suponer, que tal vez piensan que el ministro del Interior de cualquier país importante del mundo se dedica a hacer calceta en las horas de despacho, a las obras de caridad, o tal vez incluso a rezar el rosario –bueno, el pío Fernández eso también lo hace-… Pero no, claro que no. Un ministro del Interior tiene que comerse marrones ingentes, tragarse sapos cuya deglución haría temblar la tierra, seguir la pista a los malos y meterlos en la trena, perseguir asesinos, vigilar la seguridad del Estado… A eso debería dedicarse un buen ministro del Interior que bien hiciera su trabajo, que no es el caso que nos ocupa: a mantener a raya a quienes quieren acabar con la paz y prosperidad de los españoles, y hacerlo por medios que escandalizarían a Pepas e Iñakis, porque para eso les votamos, para que defiendan nuestra propiedad, cuiden de nuestra seguridad y aseguren nuestra libertad, para eso pagamos impuestos, justo para eso, para que a los rufianes que quieren acabar con España no les salga gratis la apuesta.

¿Había alguien más en el despacho de Jorge Fernández?
Hablamos del trabajo de un buen ministro del Interior. Por contra, que a un ministro del Interior le graben las conversaciones en su despacho no es que sea de aurora boreal, es que es de mear y no echar gota. Es la manifestación más apabullante de la mediocridad del personaje, de su incapacidad para cargo tan importante y, lo que quizá sea peor, una evidencia de los muertos que arrastra cual pesada carga, porque Fernández no se ha enterado de lo que se cuece en Interior o, si lo ha hecho, que posiblemente sí, se ha visto obligado a mantener la boca cerrada y consentir esas mafias policiales que le tienen bien trincado por salvada sea la parte, al punto de que es más que posible que esas bandas, esa guerra entre comisarios que se desarrolla en las sentinas de la Policía Nacional, haya sido la responsable del pinchazo, o los pinchazos, porque al bueno de Fernández también le filtraron una conversación con Rato en su despacho, y díganos una cosa, señor ministro, ¿en su charla con De Alfonso había alguien más en el despacho? ¿Había, por ventura, una tercera persona? Así están las cosas en Interior y en nuestra maltrecha democracia a cuatro días de unas nuevas generales, sin que los candidatos hayan dicho nada al respecto, sin que hayan abierto la boca sobre cómo piensan parar en seco la corrupción policial, asunto de capital importancia para la salud de cualquier Estado de Derecho que se precie.

El Partido Popular no aprende. El PP es un club de amigos. Fernández Díaz es muy amigo de Mariano, y por eso Mariano no le puso ayer la maleta en la puerta, tajante, sin miramientos, para a continuación pedir disculpas a los españoles y explicar, si es que puede, lo ocurrido. Pero no. El PP es una finca de amiguetes dispuestos a resistir contra viento y marea. Es lo que tiene la mediocridad: que más pronto que tarde acaba embadurnado de mierda lo que toca, y haciendo posible que al ministro del Interior le roben la cartera en su propio despacho. La política ha quedado para los que no pueden hacer una carrera más o menos provechosa en el sector privado. La política se ha convertido en refugio de obedientes dispuestos a hincarse de hinojos cuando quien hace las listas, el jefe, lo exige. Lo del PP no tiene remedio: no es que sean malas personas ni pérfidos administradores: es que grupal y/o colectivamente son tontos de baba. Sorprendente resulta, por eso, escuchar que Rajoy es de lo mejorcito que tiene la casa, porque debajo de Mariano bate olas un océano de inanidad. No hay reemplazo a Mariano, porque él mismo se ha encargado de que no lo haya. Y encima les gusta perpetuarse en el cargo, aferrados cual lapas al sillón, dispuestos a matar antes que levantar el vuelo y dar paso a gente más competente que ellos.

Es lo que hay, es la España que tenemos. Mal a la derecha y mal a la izquierda. Los peores adversarios, con todo, de España (“desesperada España,/ camisa limpia de mi esperanza/ y mi palabra viva, estéril,/ paridora, rama agraz/ y raíz del pueblo:/ sola y soterraña/ y decisiva/ patria”) son y han sido siempre los enemigos interiores, los de adentro, los cobardes, los pusilánimes, los mediocres, los complacientes con el separatismo, los que bailan el agua a quienes se mofan de España y los españoles… El Estado español es muy malo, cierto, es tan mala España, o tan bueno Fernández Díaz y su jefe, Mariano Rajoy, que ambos mantienen a la familia Pujol paseando tranquilamente por la calle cuando otros muchos, con menos méritos que los citados, están entre rejas desde hace tiempo. Este es el Estado, la España que quieren los pijoprogres, La España dispuesta a hacer de puta y pagar la cama, la España capaz de aguantar estoica las tarascadas de quienes quieren acabar con ella, poniendo, en el peor de los casos, la otra mejilla. La España en manos de miserables idiotas. La “España,/ madre de ríos y de espadas y de multiplicadas generaciones,/ incesante y fatal”, de Borges.

Cuando las cloacas llegan al despacho del ministro
El rugido del león El Espanol 23 Junio 2016

Tal y como hoy desvelamos en EL ESPAÑOL, las grabaciones a Fernández Díaz realizadas en el Ministerio del Interior responden a un ajuste de cuentas. El detonante habría sido la decisión del ministro de destituir hace un año al jefe de Asuntos Internos Marcelino Martín Blas, medida con la que pretendía zanjar la guerra que éste mantiene con el también comisario José Manuel Villarejo a raíz de la operación Emperador. La disputa surgió a raíz de que Martín Blas señalase a varios policías por recibir regalos de la mafia china.

La investigación abierta ahora para determinar cómo fueron grabadas las entrevistas de Fernández Díaz con Daniel de Alfonso en 2014 apuntan al jefe de la Oficina Antifraude de Cataluña. Pero al margen de que ese extremo pudiera probarse, lo que ha quedado claro es la vulnerabilidad de un recinto que, por principio, debería estar blindado. Si alguien ha sido capaz de grabar al ministro del Interior en su propio despacho y difundir sus conversaciones dos años después, es que nadie está libre de ser espiado.

Sin credibilidad
Sólo por eso, independientemente del contenido de las grabaciones, el ministro debería dejar su cargo. Nadie imagina a cualquiera de sus homólogos europeos resistiéndose a dimitir en una situación similar. El ministro, y el Gobierno en su conjunto, son hoy el hazmerreír dentro y fuera de nuestras fronteras. Fernández Díaz ha perdido toda credibilidad para seguir dirigiendo a quienes han burlado su confianza y unas elementales medidas de seguridad.

Pero está además lo que recogen las grabaciones, su insistencia en reclamar al jefe de la Oficina Antifraude de Cataluña información comprometedora contra dirigentes independentistas. De ahí a decir que sus palabras equivalen a poner en marcha una operación para "prefabricar pruebas", como ahora claman los separatistas, hay un mundo, pero lo que está fuera de toda duda es que esa no es la actitud ni el tono que debe tener un ministro.

Las grabaciones demuestran que Fernández Díaz intenta que las investigaciones policiales vayan en una dirección determinada para combatir a rivales políticos, lo que equivale a hacer un uso partidista de su cargo. Es más, después de que De Alfonso le confíe que los indicios encontrados son muy débiles, la Policía investigó a la cuñada del conseller Felip Puig, tal y como hoy revela EL ESPAÑOL.

Pobres explicaciones
Las explicaciones con que el ministro ha tratado de echar balones fuera para no asumir su responsabilidad no son nada convincentes. De entrada, si alguien no puede presentarse como víctima de una grabación es quien dirige a la Policía. Argumentar que son cosas de hace dos años, tampoco supone ningún atenuante. Sostener, por último, que todo esto es "repugnante" y que sale a propósito a cuatro días de las elecciones para perjudicar al PP, es una pataleta que sólo contribuye a agrandar su incompetencia.

Claro que el propósito de quien ha difundido las grabaciones es perjudicar al PP. Pero la cuestión no es esa, sino que un ministro nunca debería haber dado pie a que alguien pudiera tener un material como el que utilizan ahora contra él y su partido. Está claro que hay que limpiar el Ministerio del Interior, empezando por el ministro y llegando hasta la última cloaca.

Podemos es casta universitaria
Editorial OKDIARIO 23 Junio 2016

No hace falta ser Shakespeare en ‘Hamlet’, ni siquiera profesor de universidad, para saber que algo huele mal en los 17.000 euros que cobró Carolina Bescansa por asesorar a Podemos. Su propio partido le pagó estos emolumentos camuflados tras contratos ‘fantasmas’ en calidad de profesora de la Complutense. Una mera excusa para que pudiera cobrar sin incurrir en evidentes incompatibilidades por trabajar para los morados al tiempo que desarrollaba su labor docente. La teórica consultoría externa para su propio partido resulta tan extraña como los casos de Íñigo Errejón o Juan Carlos Monedero, dos de los desafortunados protagonistas de la casta universitaria sobre la que se asienta Podemos desde su aparición en la escena pública. Y es que la relación con los centros educativos nunca ha sido el fuerte de la formación dirigida por Pablo Iglesias a pesar de su pretendida cercanía. Basta recordar que la Universidad de Málaga, sin ir más lejos, inhabilitó a Errejón por cobrar una beca de 1.800 euros al mes sin ir a trabajar. Por su parte, la Complutense abrió un expediente a Monedero por cobrar 425.000 euros del Banco Alba sin solicitarles autorización de compatibilidad.

En este caso, llama poderosamente la atención la autarquía intelectual de los podemitas. Resulta extraño —además de una contradicción del propio lenguaje— buscar asesoría externa en la dirección de tu propio entorno. En vez de elegir a un consultor independiente que les diera una visión poliédrica de la realidad política, optaron por Bescansa, persona que habla, ve y oye por el criterio de Pablo Iglesias. Eso sí, no perdonó un solo euro por tratarse de su partido y estableció una tarifa de 4.000 euros por cada uno de los informes. La secretaria de Análisis Político y Social de Podemos cobraba su minuta sociológica mientras la Universidad se quedaba con un porcentaje. Desde el principio, la propia Bescansa, Iglesias, Monedero y Errejón han hecho de la universidad su particular laboratorio de pruebas para aplicarlas después a la realidad política. Unos experimentos que, según les ofrece en exclusiva OKDIARIO, también les sirvieron para lucrarse de un modo que circunda la opacidad.

El español en los medios de Estados Unidos
Ángel Valle. La Razon 23 Junio 2016

La enorme mayoría de los medios de comunicación en castellano que se realizan desde Estados Unidos funcionan tanto en el ámbito impreso como en el digital, en proporción superior al 82 por ciento. Los medios únicamente digitales representan una proporción ligeramente mayor al de los medios únicamente impresos. Además, buena parte de ellos se distribuyen gratuitamente y viven de la publicidad.

Estas son dos de las principales conclusiones que se desprenden del informe que ha realizado la National Association of Hispanic Publications, la organización que agrupa a los medios de comunicación en español en Estados Unidos. El informe, en colaboración con el Instituto Cervantes, ha hecho una completa radiografía del sector gracias a una gran encuesta realizada entre los profesionales del sector. Y es que los medios en español en Estados Unidos están en alza, aunque la base es aún poco sólida, con ausencia aún de grandes grupos o un gran medio de referencia, algo que sí ocurre con los tradicionales medios estadounidenses en inglés. Pese a dirigirse a un público potencial de cerca de medio millón de hispanohablantes, falta todavía ese gran diario impreso o digital reconocido y reconocible.

En cualquier caso, las tiradas de los diarios más importantes son dignas de tener en cuenta. Así, el que más distribuye es «La Opinión», de Los Ángeles, con alrededor de 92.000 ejemplares, «El Nuevo Herald», de Miami, con 71.000 ejemplares, «Hoy», con 62.000 ejemplares, y «El Bravo», de Brownsville, o «El Diario», de Nueva York, con entre 50.000 y 55.000 ejemplares.

En lo que se refiere al perfil del lector de este tipo de medios, más del 42 por ciento son mexicanos, según los encuestados. Les siguen los colombianos con poco más del 5 por ciento, y los puertorriqueños con 4,75. A nivel regional, detrás de los mexicanos (más del 42 por ciento) están los sudamericanos (35), los centroamericanos (más del 28) y los caribeños (25). Mexicanos y centroamericanos suman más del 52 por ciento de todos los lectores. Otro tema a tener en cuenta, además de la cantidad, es la calidad, un valor más subjetivo. De los representantes de 131 medios consultados, solo seis (4,58 po ciento) consideraron excelente el estado actual del periodismo, en una escala de seis respuestas posibles: excelente, muy bueno, bueno, regular, deficiente y pésimo. Otros 16 (12,21) opinaron que el estado actual del periodismo es muy bueno, pese a la escasez de recursos y de profesionales de la actividad. De los consultados, 29 (22,14 por ciento) consideraron que el estado del periodismo en español en Estados Unidos es bueno, aunque insuficiente y con muchas reservas en cuanto al contenido, el lenguaje y la falta de capital interesado en financiar un periodismo sólido.

Destaca de entre estas opiniones la de Jesús del Toro, director editorial de «La Raza» (Chicago), «La Prensa» (Orlando), «La Opinión de la Bahía» (San Francisco) y «Rumbo» (Houston, digital), que coincide con otros colegas en que no hay suficiente periodismo de investigación: «Hace falta mayor énfasis en investigación de fondo, copy editing, cantidad y calidad de fuentes, calidad de la redacción y mejor narrativa. Además, mucho del periodismo en sí aún recurre a formatos que han quedado obsoletos con el auge de internet y las redes sociales».

Y en lo que se refiere al valor de estos medios como apoyo al idioma español en Estados Unidos, más del 60 por ciento de los periodistas consultados consideran que contribuyen al mantenimiento del idioma, pero creen en cambio que el lenguaje utilizado no es demasiado correcto, tiene una calidad cuestionable y una ortografía apenas pasable. De hecho, muchos criticaron el uso del «spanglish».

juicio contra la brigada al andalus
'Se captaban yihadistas en la mezquita de la M-30'
  www.gaceta.es 23 Junio 2016

Una inspectora de la Policía Nacional ha confirmado en el juicio de nueve acusados de pertenecer a una célula de reclutamiento de yihadistas que en la investigación se detectó su actividad de captación en el entorno de la mezquita de la M-30 de Madrid.

La Audiencia Nacional ha reanudado la vista de los presuntos miembros de la Brigada Al Andalus, radicada en Madrid y desarticulada en 2014 en la operación Gala, que supuestamente recaudaba dinero en la mezquita de la M-30 para financiar sus actividades de adoctrinamiento y envío de muyahidines a Siria e Irak.

El fiscal pide ocho años de cárcel por integración en organización terrorista para ellos, aunque para el considerado "líder carismático" de la célula, Lahcen Ikassrien, que estuvo preso en la base estadounidense de Guantánamo, solicita once años y medio, al considerarle dirigente y acusarle también de falsificación de documento oficial.

En la sesión ha testificado una inspectora de la Policía Nacional que participó en la investigación que ha relatado que la Policía recibió el aviso de la mujer de uno de los captados de la intención de su marido de ir a Siria y convertirse en un mártir.

Dicha mujer había detectado que su marido había cambiado a raíz de que se reuniera con ciertas personas en los alrededores del centro cultural islámico de la M-30, en concreto con un tunecino del que dijo que era "muy entendido en temas religiosos", ha indicado la testigo.

La inspectora ha explicado que la Policía descubrió que este tunecino era Hedi B., otro "líder carismático" que fue juzgado en el Reino Unido tras el atentado en el Metro de Londres y que mantuvo encuentros en 2013 en los alrededores de la mezquita de la M-30 con el acusado Lahcen Ikassrien.

La actividad de la célula se desarrollaba en el entorno del centro cultural islámico de la M-30, con reuniones en la cafetería y en el parque del recinto, así como en una tetería de Torrejón de Ardoz (Madrid), una finca en Santa Cruz de Pinares (Ávila), la zona del madrileño embalse de El Atazar y el domicilio de un acusado, ha detallado.

Ha comentado que el papel de las mujeres de los captados era importante a la hora de que decidieran desplazarse ya que se iban con toda la familia, y ha dicho que algunas estaban a favor y otras en contra.

La testigo ha destacado que en el registro del domicilio del marroquí Abdeslam E.H. se encontró el diario de su mujer, una española con la que tiene dos hijos, que refleja el perfil de este acusado.

En concreto ha leído la parte del diario en la que la mujer se queja del control férreo a la que es sometida por su marido que obligaba además a los niños a rezar y que no les dejaba ni ir a la playa ni al cine, ni ver películas ni poner fotos en la casa.

En el diario la mujer añade que a él no le gusta la ropa que ella usa, que no puede tener amigos hombres, ni salir con amigas ni sola y que permite a los niños tener libros únicamente religiosos y termina diciendo: "No aguanto más", "me estoy enterrando viva".

Entre el material incautado en la operación se encuentran vídeos sobre entrenamientos del Estado Islámico, algunos con adoctrinamiento incluso de niños y otros grabados en España en los que los implicados realizan ejercicios en el campo y hacen referencias a que son muyahidines.

Ha relatado varios casos de desplazados tras ser captados por esta célula, entre ellos el de un iraní que tenía un buen nivel económico y que "de repente empezó a decir que no le importaba morir" y se compró un todoterreno con el que emprendió viaje a Siria.

Un Gobierno que abandona a sus ciudadanos
Gibraltar no es, en realidad, la UE, sino un agujero negro ajeno a toda legalidad europea. Porque Gran Bretaña, en su prepotencia, lo fomenta. Y porque España, en su cobardía, lo consiente.
EDITORIAL  www.gaceta.es 23 Junio 2016

La detención en Gibraltar del líder madrileño de VOX Ignacio Mínguez es una vergüenza que debería haber motivado ya una intervención oficial del Gobierno. Más vergüenza es aún, hasta la ofensa, que la policía gibraltareña haya detenido además al abogado de Mínguez, Pedro Fernández, cuando entraba para defender a su cliente. La actitud de la administración gibraltareña se parece más a la de la Albania comunista que a la de un territorio de la Unión Europea. Pero la mayor vergüenza de todas no es el comportamiento filibustero de la singular cofradía que gobierna Gibraltar, sino el silencio ominoso del Gobierno español, que aún no ha movido un dedo en defensa de los ciudadanos españoles afectados. No cabe otra palabra que cobardía. Una vez más.

Recordemos los hechos: unos ciudadanos de un país de la Unión Europea, España, entran en territorio oficialmente bajo la administración de otro país de la Unión, Gran Bretaña, y despliegan una bandera de su nación. En ningún país de la UE se mete en una celda de aislamiento a un ciudadano de la UE por desplegar una bandera de un país de la UE. Porque estos son, en sustancia, los hechos. Pero en Gibraltar todo es distinto. Porque Gibraltar no es, en realidad, la UE, sino un agujero negro ajeno a toda legalidad europea. Porque Gran Bretaña, en su prepotencia, lo fomenta. Y porque España, en su cobardía –seguramente interesada-, lo consiente.

El Gobierno español tiene que actuar ya. No es tolerable que cualquiera pueda encarcelar a ciudadanos españoles sin el menor inconveniente. Menos aún Gibraltar, cuya mera existencia es un contrasentido histórico. Y si nuestro Gobierno no actúa, habrá que preguntarse por qué los que mandan en España manifiestan semejantes tragaderas ante el continuo insulto que representa el Peñón. Por qué el Gobierno español, cuando se trata de Gibraltar, abandona a sus ciudadanos.

han retendio al abogado de Nacho Mínguez
Intentan agredir al líder de VOX Madrid detenido en Gibraltar
Gaceta.es 23 Junio 2016

Militantes de VOX aseguran que varias personas han intentado agredir a Nacho Mínguez, presidente del partido en Madrid, mientras se celebraba el juicio de vistas en su contra, tal y como señala el diario ABC. En la Sala de Juicios, varios exaltados han intentado agredir a Mínguez y no se ha podido terminar el procedimiento, por lo que el juez ha ordenado suspender el juicio hasta el próximo martes. Hasta ese día, el líder de VOX en la región permanecerá en prisión.

Además, el juez ha retenido a su abogado Pedro Fernández, durante nueve horas. Le recriminó hacer fotos con su móvil del tumulto en la sala, lo que está prohibido.

El pasado lunes, 20 de junio, la Royal Gibraltar Police detenía al presidente de VOX Madrid, Nacho Mínguez, por su participación en el despliegue de la bandera rojigualda de 18 metros en la cima del Peñón de Gibraltar. Por este motivo, y para darle asistencia jurídica, el letrado Pedro Fernández, en representación de los servicios jurídicos de VOX, acudía a la colonia cuando, sin explicación alguna, ha sido también detenido por las autoridades gibraltareñas.

Concentración frente al Ministerio
El partido ha protagonizado una concentración que partió de la sede a las 19:00 horas y ha terminado sobre las 20:00 horas frente al Ministerio de Asuntos Exteriores, para exigir la liberación de Nacho Mínguez y Pedro Fernández, ''secuestrado por la Policía pirata de Picardo'', tal y como sostiene VOX.

Eurodiputados que acogen a Otegui pero miran para otro lado cuando dos valientes luchan por lo nuestro #VOXLibertad pic.twitter.com/3uy1Dio2aE
— VOX (@vox_es) 22 de junio de 2016

VOX ha puesto en conocimiento del Consejo General de la Abogacía y del Colegio de Abogados de Madrid, al que pertenece Pedro Fernández, que se ha llevado a cabo "una retención ilegal del letrado que conculca el derecho de defensa de todos los estados de la Unión Europea". Por otra parte, se ha pedido al Consulado de España en Londres que agilice las acciones para pedir la inmediata libertad del letrado Pedro Fernández y de Nacho Minguez.

El presidente del partido, Santiago Abascal ha señalado que "el Ministerio de Asuntos Exteriores no está haciendo todo lo que puede y debe para conseguir el fin del secuestro de Nacho Minguez al que ahora se suma el de su abogado".

El partido presidido por Santiago Abascal, que ha informado de la detención en un breve comunicado, estudia ahora las acciones a seguir ante esta insólita actuación judicial.

La acción en Gibraltar
Miembros de VOX entraban el pasado lunes en Gibraltar y desplegaban una Bandera de España de 18x11 metros en el lado norte del Peñón, muy cerca de la cima. La bandera, que estuvo colgada 20 minutos, fue retirada por efectivos de la Royal Police. “Con este acto, VOX ha querido reivindicar que jamás cejará hasta recuperar la plena soberanía española del Peñón, usurpación que conlleva la existencia de un paraíso fiscal inaceptable, de un perjuicio a nuestros pescadores, la depresión económica del campo de Gibraltar y la conversión de los trabajadores de la zona en rehenes del pirata Picardo”, explicaba Santiago Abascal tras la reivindicativa acción.

Durante la operación el presidente de VOX Madrid, Nacho Mínguez, era detenido por la Royal Gibraltar Police (RGP) y desde VOX se recordaba que desplegar una rojigualda "no es delito ni en suelo español ni europeo", por lo que pedía la puesta en libertad.

Nacho Mínguez, acusado de alteración del orden público, se ha declarado este miércoles culpable en su comparecencia ante el juez. Fuentes de la Policía de Gibraltar han dicho que la vista ha quedado aplazada hasta el próximo martes, cuando se dictará sentencia y, hasta entonces, Mínguez permanecerá encarcelado. Por la mañana, alrededor de una quincena de simpatizantes de Vox se han concentrado en La Línea de la Concepción (Cádiz), ante la frontera con Gibraltar, para pedir la liberación de Mínguez.
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La alcantarilla rebosa
ARCADI ESPADA El Mundo 23 Junio 2016

La conversación que el ministro del Interior mantiene con el jefe de la oficina antifraude de Cataluña es coherente con lo que se sabe de él desde hace mucho. Una fibra moral débil y una ineficacia sostenida. El ministro ordena investigar a sus adversarios políticos, simplemente porque son adversarios, permite que la conversación, que tiene lugar en su despacho, se grabe y luego es incapaz de impedir su difusión. La conversación solo pudo grabarse por dos procedimientos: o bien porque al despacho del ministro acceden micrófonos que él no controla o bien porque su interlocutor grabó la conversación y él mismo o un tercero la difundió. Cualquiera de las hipótesis es catastrófica.

Este prodigio de ineptitud se proyecta sobre un asunto concreto, que es el proceso de secesión puesto en marcha por el gobierno de la Generalitat. Y es en ese marco donde adquiere su dimensión política más inquietante. El Gobierno del presidente Rajoy ha sido incapaz de plantar cara, durante toda la legislatura, a los repetidos desafíos a la ley del Gobierno nacionalista, que llegaron a su cota máxima el 9 de noviembre de 2014, cuando el Gobierno autonómico pudo llevar a cabo, con absoluta comodidad logística, un referéndum ilegal.

Durante todos estos años pareció que el Gobierno fiara la resolución del asunto a una estrategia doble: impavidez irritante en la superficie y un trabajo en las alcantarillas que incluyó investigaciones sobre dirigentes nacionalistas y sus familias, en las que verdad y mentiras se mezclaron con facilidad perturbadora. La inverosímil confesión de Pujol -lo mejor que habrá dejado el proceso secesionista- confirmó, en todo caso, que las consecuencias políticas de esas investigaciones iban a ser nulas. El nacionalismo, refrendado por la mayoría de ciudadanos catalanes, deglutió el caso como una boa un cabrito: trabajosa, pero implacablemente. El Gobierno Rajoy y el fontanero Fernández no entendieron que la exhibición de corrupciones secundarias nunca acabaría con la corrupción principal, que era la del Proceso mismo, trufado de arriba abajo por la malversación, la prevaricación y la deslealtad. A diferencia de la sucia morralla en que Fernández invertía su honor y su tiempo, la Gran Corrupción apenas -apenas- necesitaba policía. Solo convicción democrática, política, ley y fuerza. En ausencia de todo ello, el Gobierno dispuso micrófonos y se aseguró la colaboración del periodismo de estafa y estafeta. El resultado está a la vista. No un Estado partido por un lugar, sino por dos.

La Generalitat se deja un millón en la guerra entre colegios de ingenieros técnicos de 'telecos'
El Supremo impone el pago de las costas al Govern por la creación sin validez de la organización catalana y la negativa de inscribir la delegación de la estatal
Cristina Farrés Cronica Global 23 Junio 2016

La Generalitat deberá pagar casi un millón de euros por su papel en la guerra entre colegios de ingenieros técnicos de telecomunicaciones en Cataluña. Esa cantidad corresponde solo a las costas judiciales interpuestas en los últimos procedimientos que ha perdido, sin contar los recursos que el Gobierno ha tenido que movilizar en los últimos seis años para defender la creación de una organización de ámbito catalán a finales de 2010.

El Tribunal Supremo, en dos sentencias publicadas el 14 y el 15 de junio, anula la creación de esta entidad. Además, deja en el aire la cobertura legal que cualquier colegio profesional de estas características ofrece a los profesionales que operan en el territorio y provoca un embrollo que se deberá solucionar en las próximas semanas.

Inconstitucionalidad de la creación
La primera resolución avaló la tesis de que su creación es inconstitucional al desestimar los motivos alegados por los letrados de la Generalitat y los del Colegio de Ingenieros Técnicos y Peritos de Telecomunicaciones de Cataluña (CITPT), que habían presentado en recursos de casación.

La sección cuarta de lo Contencioso-Administrativa del Alto Tribunal aceptó la tesis del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos de Telecomunicación (COITT), la denunciante, de que una organización catalana “exigiría la previa segregación de este ámbito territorial del Colegio único hasta entonces existente, y que ello debía realizarse de conformidad con lo dispuesto en la Ley estatal de Colegios profesionales”, indica la sentencia a la que ha tenido acceso Crónica Global.

Despistes en el periplo judicial
El problema de la entidad cuya creación ha sido anulada es la norma en la que se sustentó, la creación del registro de colegios y asociaciones profesionales en Cataluña. El Tribunal Constitucional decretó en diciembre de 2013 la “inconstitucionalidad del inciso”. Es decir, no vale obtener la mayoría de una asamblea para aprobar la creación de un colegio de ámbito catalán, requiere el visto bueno para la segregación de competencias en el ámbito estatal.

El Supremo afeó en el escrito a las recurrentes “que no aprovecharan para realizar las correspondientes alegaciones, dejando caducar el trámite” tras la modificación del Constitucional de esta norma marco de colegios profesionales de la Generalitat. La batalla legal entre los representantes de los ingenieros técnicos de telecomunicación había empezado antes de que se publicara la sentencia.

Inscripción del colegio estatal
Por esta causa, la Generalitat y el Colegio de Ingenieros Técnicos y Peritos de Telecomunicaciones de Cataluña deberán pagar unas costas que “no podrán rebasar la cantidad de 4.000 euros”. El Gobierno deberá hacer frente a la misma multa procesal en la sentencia que la misma sección cuarta de lo Contencioso-Administrativo publicó el 15 de junio.

Esa causa penaliza la negativa de la subdirección general de Entidades Jurídicas del Departamento de Justicia de la Generalitat a inscribir como un colegio oficial la delegación catalana de la organización de ámbito estatal.

Batalla entre organizaciones
El Alto Tribunal concluye que “no cabe ya denegar la inscripción de la delegación territorial” de la delegación de la entidad española “por razón de la existencia del Colegio catalán cuando la creación de éste ha devenido ilegal por ser inconstitucional la norma de cobertura conforme a la cual se creó” y desestima otro recurso de casación de la Generalitat.

Las dos organizaciones están con las espadas en alto, por lo que un eventual pacto para fusionar organizaciones es poco factible. La compleja representación profesional de los ingenieros técnicos de telecomunicaciones en Cataluña en la que ha derivado la batalla se tendrá que resolver tras la decisión del Supremo.
 


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