AGLI Recortes de Prensa   Lunes 27 Junio  2016

Ante la crisis y la incertidumbre
El Brexit no ha querido escuchar a la Europa de los burócratas. Pero prepárense, porque tendremos sangre, sudor y lágrimas gracias a la clase política más estulta de Occidente
Roberto Centeno El Confidencial 27 Junio 2016

El pueblo inglés, sin duda el más preparado de Europa, no ha querido escuchar a sus élites, ni a sus académicos, ni a sus banqueros que le decían que lo mejor era mantener el 'statu quo'. No ha querido escuchar las advertencias de Bruselas, de los banqueros centrales tanto del Reino Unido como del resto de grandes países, ni a los principales jefes de Estado e instituciones mundiales, y en lugar de ello ha decidido para bien o para mal salir de la UE, provocando una ruptura histórica del orden europeo de la posguerra. Tal vez porque solo podía ser un país vencedor del nazismo quien dijera basta a la corrupción, el descontrol, la dictadura de los 'lobbies' y la insufrible burocracia de Bruselas, algo de lo que nadie habla.

De todas formas, y aunque no habrá “sangre, sudor y lágrimas” como en la II Guerra Mundial, sí habrá sudor y lágrimas para todos, el Brexit es un auténtico desastre para los británicos y para el resto de europeos, aunque los primeros parecen dispuestos a aceptarlo a cambio de librarse del 'yugo' de Bruselas. La primera reacción ha sido el hundimiento de la libra, de las bolsas de valores, especialmente de los bancos, y la subida de la prima de riesgo de los países periféricos, algo gravemente preocupante para España, que es el país más endeudado de Europa (si consideramos el PIB real y no el oficial, groseramente manipulado) y con un déficit público fuera de control.

Las razones, la antiinmigración y la antiburocracia. Un periodista inglés la semana pasada en Bruselas me diría: “No somos xenófobos pero no queremos que nuestras ciudades se conviertan en algo como esta capital, con 400.000 belgas, 400.000 musulmanes y 400.000 extranjeros, y menos aún ser gobernados por la burocracia mas corrupta de Europa”. Algo de lo que doy fe, porque lo he sufrido intentando conseguir la competencia energética en España, y donde el 'lobby' patrio compró a los 'capos' de la DG4 (Dirección de Competencia) y lo que tenemos hoy es un oligopolio escandaloso. Aunque es ingenuo pensar que una vez fuera de las opresivas regulaciones implantadas por Bruselas, la debilitada economía británica volverá como creen a sus días de gloria como potencia mundial independiente.

Recesión en Reino Unido y en la UE
Lo que va a ocurrir es justo lo contrario. El crecimiento este año caerá del 1,8% previsto a un 1,4%, y el que viene probablemente al 0,7% frente al 2,1% previsto. El ministro de finanzas, George Osborne, advertiría de que la salida haría inevitable una subida de impuestos y un recorte de gasto de 30.000 millones de libras. “Se producirá un enorme agujero en las finanzas publicas y tendremos que subir impuestos y recortar gastos”. Los analistas esperan una fuerte contracción de la inversión en la segunda mitad del año, una reducción en los volúmenes de importación y un incremento de las exportaciones gracias a la devaluación de la libra, que se espera caiga a 1,2 respecto al dólar a fin de año. La inflación subirá al 2%, por lo que el escenario mas probable es el estancamiento con inflación.

El gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, advirtió de que el Brexit hará caer significativamente ('sharply lower') la economía y elevará el desempleo. En un análisis separado publicado por el Tesoro a principios de año, se afirmaba que la salida de la UE precipitaría al Reino Unido en una larga recesión, que costaría a las familias 4.300 libras anuales para 2030 y haría al país permanentemente pobre. El año pasado, entraron en el país 630.000 inmigrantes y lo abandonaron 297.000, una inmigración neta de 330.000 personas. De ellos, 187.000 de la UE. La cifra se ha doblado en los últimos años como consecuencia de que los salarios han crecido significativamente, justo lo contrario de lo ocurrido en España.

El Brexit abre la puerta a que el frágil bloque político económico que es la UE pierda nuevos países. Por ello, y en un claro aviso a navegantes, la reacción el viernes por la mañana de la canciller Merkel, en una entrevista a la BBC visiblemente contrariada, fue extremadamente dura: “Para los que vienen de fuera, y tenemos montones de negociaciones con terceros países, jamás llegaremos a los mismos compromisos, o llegaremos a resultados tan satisfactorios como con aquellos que asumen las responsabilidades y los costos del mercado único”. Hollande, mas cabreado que Merkel, ha urgido a que Reino Unido salga cuanto antes, y Juncker ha dicho lo mismo: fuera ya mismo. La prioridad absoluta es evitar el contagio y ello exige ser implacables con Reino Unido, 'no mercy'.

Juncker, hablando la semana pasada en el Foro Económico Internacional en San Petersburgo, en Rusia, dijo que no pensaba que el Brexit representara que la UE estuviera en peligro de muerte, solo que ello les obligaba más que nunca a poner las cosas en orden. La cuestión es qué entiende por poner las cosas en orden, porque si eso significa continuar con la corrupción a todos los niveles y el imperio de los 'lobbies' como si no pasara nada, o que en casos como el de España, donde la situación económica es insostenible -lo cuantificaremos aquí un grupo de economistas y profesores el próximo lunes-, van a seguir mirando para otro lado mientras se incumplen todos los objetivos de déficit y la burbuja de deuda sigue creciendo sin límite, solo estarán aplazando y agravando el desastre.

'The Economist' afirma que cualquiera que sea la reducción del crecimiento en Reino Unido, en la UE se reducirá la mitad, es decir, un 0,4% menos este año, pero el 1,4% menos en 2017, lo que lleva a casi cero el crecimiento europeo. El desempleo de la zona euro se mantiene asombrosamente alto, por encima del 10%, y ello por no hablar de España y Grecia, que doblan esa cifra. El crecimiento es mínimo, la productividad y la inversión bajas y el sector bancario se encuentra a las 12 doce menos cinco de una nueva crisis, o sea, justo lo que nos faltaba. La expansión monetaria del BCE sin control alguno solo puede llevar al desastre, por lo que cada vez son más las voces que se alzan para exigir una solución diferente.

La reunión del sábado en Berlín de los ministros de Exteriores de los seis países fundadores del Mercado Común es un paso obligado y certero para analizar los errores sin cuento, al pasar de un mercado común a seis a una unión económica a 28. Pero, después, lo único que puede salvar el proyecto europeo es blindar la zona euro, porque si esta salta por los aires, será el fin. Y la piedra angular para ello es un presupuesto único para toda la zona con un control estricto del gasto y una política fiscal común, aparte completar en serio la bancaria, que está siendo de broma. El desmadre absoluto del Estado autonómico español, con 17 taifas gastando por libre sin control alguno y con decenas de impuestos y tasas arbitrarias, es incompatible con la cimentación de un proyecto común, por lo que o esto se corta de raíz desde una autoridad fiscal y presupuestaria supranacional, o a España la obligarán a salir de cualquier proyecto común que se decida.

En cuanto a los efectos para la economía y las bolsas mundiales, la Fed va a permanecer acomodaticia, y no son probables más subidas de tipos en lo que queda de año. El Banco de Japón va a continuar comprando acciones e incluso las va a incrementar. El BCE puede empezar a comprar acciones. De todas formas, los bancos centrales están perdiendo credibilidad, los tipos de interés negativos son malos psicológicamente, son malos para los ahorradores y muy malos para la banca. Y ahora el frenazo económico reducirá las inversiones de capital y el consumo de las familias. El dólar se revalorizará y la prima de riesgo de los países periféricos se incrementará, los bancos europeos empezando por los españoles se están deshaciendo de deuda nacional todo lo rápido que pueden.

Malo para España, bueno para Rajoy
El efecto directo sobre España, aparte el indirecto por el periodo de crisis e incertidumbre que se abre en los mercados internacionales, es manifiestamente negativo, justo lo que nos faltaba. En el inmediato, hemos visto la bolsa el viernes, con la mayor caída de la historia del Ibex, un auténtico cataclismo. Luego el turismo: los británicos, con más de 15 millones de visitantes y un gasto de 14.500 millones de euros en 2015, son los líderes del sector y el hundimiento de la libra en un 10% respecto al euro tendrá un claro impacto negativo. También a corto plazo, la venta de viviendas, donde son responsables de la quinta parte de las adquisiciones por extranjeros, se acabará reduciendo y en mucha mayor medida que el turismo.

También, y en el ya mismo, los bancos y empresas españoles en Reino Unido, donde tienen invertidos mas de 60.000 millones de euros, perdieron de golpe el viernes el 10% del valor de sus activos allí y las caídas en bolsa los doblaron. Y luego van a ver reducidos sus resultados. Las exportaciones españolas, que ascienden a 18.000 millones de euros, se verán afectadas también. En el medio plazo, Reino Unido es el segundo país aportador de fondos netos a la UE, por lo que su salida supondrá un recorte significativo de las ayudas agrícolas y de los fondos de todo tipo. Adicionalmente, y como es de sentido común, se ha iniciado una salida de depósitos que se convertirá en un torrente si Podemos tiene opción de gobernar, entre otras razones porque en caso de crisis, ni respetarán la ley ni las garantías.

Pero todo esto a don Mariano le trae sin cuidado, ya que, abrumado por la inaudita estupidez del ministro del Interior -¿pero cómo este necio se deja grabar en su propio despacho por los separatistas como si fuera Mortadelo?-, el Brexit es la última esperanza para salvarle del desastre el domingo si es que la clase media, aterrada por lo ocurrido el viernes -donde han perdido 67.000 millones-, reacciona igual que los mercados, porque si no es así y España cae en manos de los bolcheviques bolivarianos disfrazados de 'socialdemócratas' de Podemos, el efecto del Brexit parecerá una broma: arruinarán España para medio siglo.

El drama de España es que ante la nueva situación de grave incertidumbre, con los bonos en una espiral de inestabilidad -el diferencial con Alemania subió el viernes al nivel más alto desde 2014-, estamos en manos de la clase política más pobre de Occidente, en palabras del semanario alemán 'Der Spiegel'. ¿Alguien en su sano juicio piensa que los cuatro botarates más votados ayer saben hacer otra cosa que darnos la puntillanbsp;Durante la campaña, nadie habló de los grandes problemas de la nación, de cómo repagar la deuda, de cómo recortar gasto. Ninguna Administración pública tiene plan alguno de recorte de gasto ni mejora de gestión, solo están pensando en cómo expoliar más a los españoles, en cómo chantajear a una UE debilitada para seguir incumpliendo los déficits y en cómo pedirle más dinero al BCE para continuar el despilfarro.

Pero la suerte está echada y ya nada podemos hacer. Hemos entregado nuestro futuro y nuestra hacienda a unos indocumentados que nunca han producido nada y que solo saben despilfarrar el dinero de los demás, y que pueden conducirnos de nuevo al bloqueo y la parálisis: tenemos lo que hemos votado... Solo queda el sálvese quien pueda, algo que les he repetido una y otra vez durante meses, pero que hoy adquiere carácter de máxima urgencia: saquen de sus bancos todo lo que puedan, y como mínimo el dinero que necesiten para vivir dos años si es que lo tienen y manténgalo líquido en lugar seguro, pueden necesitarlo antes de lo que imaginan y justo cuando eso ocurra sus cuentas pueden quedar bloqueadas como ocurrió en Grecia.

Mariano y el triunfo del voto del miedo
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 27 Junio 2016

Mariano Rajoy cosechó ayer los frutos de la estrategia en la que ha venido trabajando a conciencia en los últimos tiempos. El partido de la derecha orientó la campaña del 26J con la intención, clara y sin disimulos, de polarizar la batalla entre dos únicas fuerzas: PP y Podemos. Nosotros o el caos. Era una apelación al voto del miedo. Había que elegir entre orden y anarquía, entre seguridad y riesgo, entre buena gestión (se supone) e ignorancia absoluta. Para Mariano y su estado mayor no existía otro contrincante que Podemos. Se trataba, de paso, de ignorar a Pedro Sánchez, que bastante tiene con lo suyo, y de hundir a Ciudadanos con el discurso de la necesidad de agrupar el voto útil del centro derecha. No ha habido más programa en el PP de Rajoy. Nadie sabe hoy qué es lo que ha propuesto Mariano, si es que ha propuesto algo, para España en los últimos meses, salvo los consabidos lugares comunes que apuntan a que a nosotros nos corresponde gobernar porque somos los que mejor sabemos hacerlo y, además, es que hemos nacido para ello o casi. Y en la ausencia de un proyecto liberal para España, ha terminado ocurriendo lo que tantos temían: que el ciudadano medio ha vuelto a votar PP como valor refugio frente al miedo.

Las clases medias españolas decidieron ayer taparse la nariz y, olvidándose de la agobiante corrupción que padecemos, volver a dar su confianza a un partido que es el inmovilismo más absoluto salpimentado de variopinta corruptela, pero que también es percibido como garantía de estabilidad, de orden, de seguridad frente al riesgo que para su estilo de vida representa el discurso de cambio radical que predica Podemos. Mariano cabalga de nuevo. Es, repito, la victoria del miedo. La paradoja de la situación política española se agiganta hasta adquirir tamaño catedralicio cuando se repara en la situación, que es casi contradicción existencial, de muchos de esos ocho millones de ciudadanos que ayer votaron PP tapándose la nariz y sintiéndose esclavos de un partido que les ha defraudado, cuando no simplemente asqueado, en tantas cosas, pero del que se sienten rehenes a la hora de otorgar su voto, porque esas siglas, que no les gustan, que detestan incluso, les protegen del riesgo de soluciones populistas, cuasi revolucionarias, que ponen en peligro no ya su sistema de valores, sino algo tan sagrado como su nivel de vida.

Hay Mariano para rato, lo que, en términos de regeneración democrática -un proceso que, para quienes sentimos y pensamos en liberal, pasa por la regeneración del propio PP, con rearme ideológico, primero, y cambio de liderazgos, después-, es una desgracia sin paliativos para España, con todos mis respetos, que son muchos y sinceros, para los millones de españoles que ayer decidieron votarlo. Una de las pocas cosas buenas de Mariano es que no acostumbra a disfrazar sus intenciones. Él ya ha dicho que si volviera a gobernar seguiría haciendo lo mismo que ha hecho siempre, es decir, casi nada. Mariano, un gestor mediocre no particularmente disciplinado es, por eso, continuismo en estado puro. Continuismo con corrupción. Justo lo contrario de lo que reclaman los sectores más dinámicos de nuestra sociedad. ¿Qué queremos que sea España el año 2040? ¿Qué España ideal nos gustaría imaginarnos en el 2050? ¿Vamos a resignarnos a seguir viviendo en el país carcomido por la corrupción y el desprestigio de las instituciones que ha venido siendo desde los años noventa, o vamos a ser capaces de parecernos de una vez por todas a esas democracias a las que tendemos a idealizar y cuyas instituciones envidiamos?

Los votos de Ciudadanos regresan a la casa del padre
Inútil esperar respuesta a estas preguntas de Mariano Rajoy Brey, un tipo que concibe la gobernación de España del mismo modo, o muy parecido, que la gestión del Liceo Casino de Pontevedra. El gallego se llevó ayer por delante muchas de las aspiraciones de Ciudadanos a convertirse en ese motor del cambio democrático que reclaman nuestras instituciones. Una parte importante del voto cosechado por Albert Rivera el 20 de diciembre pasado decidió ayer, acuciado por las espuelas del miedo, regresar a la casa del padre, volver al redil del PP para hacer frente al supuesto tsunami de Podemos que la estrategia de los populares se había encargado de sembrar a lo largo y ancho del territorio español durante estos meses. Es el cambio fundamental producido ayer con respecto a lo ocurrido el 20D: el trasvase de votos de Ciudadanos al PP cumpliendo los postulados del voto útil.

Rivera ha sido, pues, la víctima propiciatoria de esa dialéctica de polarización, aunque no más que un Pablo Iglesias que ayer vio frustradas sus aspiraciones al cacareado sorpasso. “La sonrisa de un país”, el eslogan podemita de la campaña, se convirtió ayer en mueca de una generación de picos de oro que ha visto frenado su ascenso en seco, aunque en su descargo quepa decir que el Coletas ha conseguido consolidar una opción de izquierda radical que jamás, en los 40 años de democracia, había logrado pasar de las magras cifras del PCE, primero, y de Izquierda Unida, después. Perdedor, también, Pedro Sánchez. Curioso: Sánchez ha fracasado cuando ha pretendido ser Podemos, y a Iglesias le ha pasado lo propio cuando ha querido ser el PSOE. El bello Pedro volvió ayer a cosechar otro resultado “histórico”, dejándose en el lance 5 de los 90 diputados logrados el 20D. Aunque Susana Díaz tampoco ha salido favorecida del envite, al de Ferraz no le queda otro camino que anunciar su retirada, incluso a costa de sumir al PSOE en un dilema shakesperiano: decidir si se suicida con la pastilla roja o con la pastilla azul. Si se abraza a Podemos y a toda una serie de fuerzas antisistema y antiespañolas, o si, tapándose ojos, nariz y oídos, decide, por activa o por pasiva, permitir un Gobierno del PP.

La suma de los teóricos bloques izquierda-derecha otorga desde ayer una posición de ventaja a la opción PP-Ciudadanos (169 diputados, 6 más que el 20D), frente a la de PSOE-Podemos (156 diputados, 3 menos que el 20D). De nuevo la pelota en el tejado del PSOE. Como hace 6 meses, cualquier solución pasa por el PSOE. Lo que Pedro Sánchez ya no podrá decir es que “el pueblo” quiere un Gobierno de izquierdas. Buena parte de ese “pueblo” ha preferido la estabilidad frente al miedo. Mariano se queda, lo que significa que la regeneración del sistema tendrá que esperar. Un mal día para los románticos.

CARTA DEL DIRECTOR
Las elecciones de Lampedusa (o casi)
Pedro J. Ramírez El Espanol 27 Junio 2016

Algo tiene que cambiar para que todo siga siendo lo mismo. Mariano Rajoy volverá a proclamar una y otra vez que ha ganado las elecciones y es verdad que no sólo ha encabezado de nuevo la lista más votada sino que ha mejorado significativamente los resultados del PP de hace seis meses. Pero en términos prácticos, según la democracia parlamentaria, la realidad es que como en el mundo del Gatopardo , tras la repetición de los comicios, los problemas para formar gobierno continúan siendo los mismos.El PP ha recuperado 14 de los 63 escaños que perdió en diciembre pero queda muy lejos de la mayoría absoluta. Como 8 de esos escaños han sido a costa de Ciudadanos la suma del centro-derecha sólo mejora en 6 su posición anterior. Siguen faltándole otros tantos para los 175 que garantizarían la gobernabilidad.

Y en cuanto a la izquierda la estabilidad todavía es más flagrante. En contra de todas las previsiones y sondeos el PSOE mantiene su hegemonía, aunque con la pérdida de 5 escaños más respecto a su mínimo de diciembre. Para Unidos Podemos la alianza con Izquierda Unida ha tenido un efecto neutro en número de escaños -71- y el anhelado sorpasso, como la emancipación de la clase obrera, tendrá que volver a esperar. Sólo con un inconcebible entendimiento con los separatistas podría la izquierda alcanzar la mayoría. O sea, lo mismo que sucedía tras el 20-D.

La primera conclusión que hay que extraer, por lo tanto, es que a efectos de la gobernabilidad de España estas elecciones no han servido para nada. Y cuando la espuma de la euforia del primer momento se desinfle, Rajoy será el primero en darse cuenta.

Tras perder un tercio de los votantes que le dieron en 2011 una rotunda mayoría absoluta y el más claro de los mandatos, Rajoy tuvo en diciembre la oportunidad de pasar a la historia como un hombre de Estado y un político generoso. Habiendo quedado tan lejos de la mayoría absoluta y pesando sobre él -como sigue ocurriendo- graves sospechas de connivencia con la corrupción, lo razonable hubiera sido dar un paso atrás, bien para propiciar la investidura de otro dirigente del PP, bien para permitir gobernar en minoría al llamado pacto del Abrazo que formaron el PSOE y Ciudadanos.

Pero Rajoy se empecinó en una estrategia basada en el egoísmo personal y, después de haber rechazado el ofrecimiento del Rey de acudir a la investidura para no desgastarse aún más, bloqueó la situación hasta desembocar en estas nuevas elecciones que planteaba como una “segunda vuelta” de las de diciembre. Es cierto que Pedro Sánchez y el PSOE también tuvieron su parte de culpa, al negarse a tan siquiera negociar con el PP, pero hubieran tenido muy difícil mantener esa postura si Rajoy hubiera aceptado la búsqueda de un presidente de consenso.

El gran aliado del presidente en funciones en la tarea de abortar la legislatura fue Pablo Iglesias que alentó bajo cuerda la candidatura de Pedro Sánchez, apoyada por Ciudadanos, para pinchar luego el globo de forma abrupta. A los líderes del PP y Podemos les convenía el planteamiento de la "segunda vuelta" como forma de polarizar al electorado, en base al resentimiento de los sectores más castigados por la crisis por un lado y al voto del miedo a ese resentimiento por el otro.

En contra de lo que pronosticaban todas las encuestas el gran beneficiado ha sido el PP, mientras que toda la fanfarria y despliegue mediático de Podemos ha terminado quedándose en nada, de cara a su anhelado progreso hacia el poder. Los cuatro puntos de crecimiento del PP indican que el “in fear we trust” al que se acogió hace tiempo Rajoy ha funcionado y bastante habrá tenido que ver el miedo real que suscita el portazo de los británicos a la UE desde el punto de vista de la estabilidad del mundo que conocemos. Sin embargo su 32% de este domingo sigue quedando muy lejos del 44% de 2011.

RAJOY SIN APOYOS
Aunque haya conseguido un puñado más de escaños, las posibilidades de Rajoy de lograr la investidura siguen siendo tan escasas como lo eran tras el 20D. Incluso si Rivera cambiara de criterio y le apoyara, cosa altamente improbable tras la declaración taxativa de la campaña y tras el daño causado a Ciudadanos por la estrategia de la polarización del presidente, sus votos no serían suficientes. Imaginar al PNV apoyando a un gobierno del PP a la vez que Ciudadanos y pensar que el PSOE pudiera abstenerse para hacer por Rajoy lo que él no quiso hacer con Sánchez cuando sumaba más escaños que el PP a través del pacto del Abrazo, es creer que los Reyes Magos llegarán en verano.

Pese a que ahora pueda maquillarlo con esta subida, el balance de Rajoy como líder del PP y como gobernante es un claro fracaso pues el contraste hay que establecerlo con el crédito político que recibió en noviembre de 2011. Tras la “construcción del enemigo” –Umberto Eco dixit- encarnado en cuanto significa Podemos, todo jugaba esta vez a su favor, incluida la recuperación económica y el temor de última hora a que el brexit la pulverice. Pero ni aun así ha logrado aunar nada parecido a una mayoría social. Aunque haya 14 diputados más arrastrándolo, su faraónico carro sigue avanzando hacia ese "límite sin horizonte" en el que Calvo Sotelo veía atrapada a la derecha de la Segunda República.

EL PSOE, ARBITRO EN CRISIS
El PSOE ha cosechado el peor resultado desde el inicio de la transición en número de escaños pero ha mantenido el liderazgo de la izquierda, aferrándose a su suelo por encima del 22% de los votos. Esto viene a salvarle de lo que hubiera sido un shock existencial y va a mitigar su crisis interna. Sobre todo teniendo en cuenta que la principal comunidad en la que ha habido sorpasso ha sido Andalucía. Las ambiciones de Susana Díaz deberán esperar pero eso no significa que Sánchez no vaya a seguir estando cuestionado. Un contexto nada propicio para ejercer el papel de árbitro de la política española en el que le ha colocado la matemática electoral, tras un escrutinio menos calamitoso de lo que preveían algunas encuestas.

Aunque su implantación territorial empieza a ser alarmantemente desigual, el PSOE sigue conservando un importante suelo desde el que rebotar en pos de su pasada gloria. El problema es que cualquiera de las opciones que se le presentan implicará graves desgarros: buscar la coalición con Iglesias y los separatistas lo convertiría en rehén de sus radicalismos, algo que no soportarían ni Susana Díaz ni gran parte de los dirigentes históricos del partido; por otro lado entrar en coalición con el PP o permitir gobernar a Rajoy crearía fuertes tensiones entre las bases, amén de desestabilizar sus pactos de izquierdas en comunidades y ayuntamientos.

PODEMOS O LA DECEPCION
Aunque Errejón haya reconocido que “el resultado no es el que esperábamos”, el fracaso de Podemos sólo lo es respecto a sus desmedidas expectativas. Que la izquierda radical siga estando por encima del 20% de los votos y disponga de 71 escaños es algo que vuelve a pulverizar, en su segunda comparecencia a unas generales, el techo histórico de Izquierda Unida. Y eso es en gran medida mérito de la astucia política de Pablo Iglesias y de su brillante equipo de propaganda. Pero España no es Grecia y para que Unidos Podemos deje de provocar rechazo en una gran parte de la población hace falta algo más que convertirse del comunismo a la socialdemocracia en un santiamén.

Es probable que una parte de los votantes de IU no haya acompañado a Alberto Garzón en esa transición hacia el oportunismo. De hecho ahora cuando les toque con toda probabilidad ejercer de oposición serán más patentes las contradicciones que tanto en cuestiones territoriales como ideológicas existen dentro de una amalgama tan variopinta como la ensamblada por Iglesias. Sobre todo una vez que el jarro de agua fría que ha caído sobre sus acaloradas expectativas ha ablandado el cemento de los intereses compartidos.

LA PARADOJA DE C’S
Ciudadanos es el partido que más escaños ha perdido al quedarse sin 8 de los 40 que obtuvo en junio. Que esa pérdida sea la consecuencia de un descenso de menos de un punto respecto al 13,9 de diciembre es la última prueba de la injusticia de la Ley Electoral en el trato a las minorías. Pero paradójicamente su papel puede ser más determinante con 32 escaños del que tenía con 40 al estar su suma con el PP seis escaños más cerca de la mayoría absoluta.

Desde el momento en que se convocaron las nuevas elecciones estaba claro que podía ser el gran sacrificado en el altar del voto útil. Manejando ese resorte sin ambages, con la ley d'Hondt de su lado y un gran apoyo mediático, Rajoy ha conseguido que una parte de los votos que se sumaron a la aventura regeneracionista del partido naranja en diciembre hayan vuelto al redil del pragmatismo en junio, aunque sea tapándose la nariz.

Rivera no ha hecho una mala campaña -especialmente hizo un buen debate- pero la suya era una tarea contra corriente, sobre todo porque a la hora de la verdad la frontera del PSOE ha resultado menos permeable al trasvase de votos que compensaran la pérdida por la derecha de lo que los dirigentes de Ciudadanos creían. Es indiscutible que el pacto del Abrazo les ha pasado una injusta factura sobre la que tendrán que reflexionar. Es una mala noticia porque demuestra que el maniqueísmo y el frentismo siguen pesando demasiado en la sociedad española.

A pesar de este revés y de la pérdida de 8 escaños, Ciudadanos sigue siendo de lejos la fuerza centrista con más peso parlamentario desde la desaparición de la UCD. Antes o después Rivera y los suyos deberán darse cuenta de que si quieren llegar a ser una alternativa de poder tendrán que plantearse la disputa de la hegemonía en el centroderecha con la misma claridad y contundencia con que Podemos lo ha hecho en el espacio de izquierdas. Es ahora en la adversidad de este retroceso cuando tendrán que demostrar la consistencia de su proyecto y la capacidad política de sus líderes.

A Ciudadanos le queda el importante papel de servir de gozne ideológico y programático de un gobierno de gran coalición con el PP y el PSOE, presidido por una figura de consenso. Las dosis de cada componente ya no son las del 20D, pero la fórmula terapeútica sigue siendo la misma. Sobre todo si de lo que se trata no es sólo de lograr una investidura precaria sino de tener un gobierno estable capaz de afrontar las reformas que necesita España.

Queda además pendiente la reflexión sobre el fracaso de los sondeos tanto públicos como privados, tanto antes y durante la campaña como en la propia jornada electoral. Es mucho tiempo y dinero el que se invierte en el seguimiento de estas predicciones como para que se amortice a beneficio de inventario una desviación sin precedentes al menos desde el 93.

Pero al final el gran legado de estas primeras elecciones escrutadas antes del merecido sueño de una noche de verano es un escenario parlamentario en el que sólo si cambian los comportamientos de estos últimos seis meses podremos evitar la frustración lampedusiana de que tanta incomodidad y despilfarro tampoco haya servido para nada.

Hasta aquí llegó la crecida
Rafael Latorre El Espanol 27 Junio 2016

Habría que poner una placa en el Congreso de los Diputados que diga: “Hasta aquí llegó la crecida”. Una advertencia para las próximas generaciones. Yo pertenezco a una raza maldita, la de los optimistas, que vio imposible que Trump compitiera por la presidencia de Estados Unidos, que jamás creyó que ganaría el brexit y que nunca imaginó que una fuerza como Podemos podría superar los 20 escaños en el Congreso de la cuarta potencia europea. Somos aquellos que chasqueamos la lengua y entornamos los ojos cuando algún profeta del Apocalipsis viene a advertirnos de lo frágil que es nuestra convivencia. Y de lo frívola que puede llegar a ser la prosperidad.

Es posible que hoy PP y PSOE canten victoria, aliviados por el escuálido resultado. Pero hasta aquí llegó la riada. Es una advertencia para una derecha mediocre que despreció la política, que devaluó todas las liturgias de la democracia, del Parlamento a la prensa, y que permitió que la gangrena de la corrupción fuera necrosando cada una de las plantas de la sede de su partido. Que utilizó la maquinaria del Estado para amedrentar a sus enemigos políticos y que jugó a Mitterrand, o sea al doctor Frankenstein del monstruo del extremismo que debilitaría a su moderado adversario.

Un aviso, más contundente si cabe, para una socialdemocracia que consideró discutible la nación que pretendía gobernar. Que quiso ser confederal en el País Vasco, nacionalista en Cataluña, jacobina en Andalucía y acomplejada en todas partes. Que reaccionó tarde y que permitió con su ambigüedad que muchos creyeran que lo que se libraba estas elecciones era la tradicional contienda izquierda/derecha en lugar de una lucha por la supervivencia de ideas tan nobles como el europeísmo, la libertad, la Constitución y el Estado de Derecho.

Todo sigue igual al 20 de diciembre, cuando la socialdemocracia confundió adversario con enemigo y renunció a levantar un dique contra la marejada populista. Y ya podemos decir eso de “hasta aquí llegó la crecida”.

Es una advertencia por la que jamás se sentirá aludido el votante, esa especie protegida, infantilizada, de la que dicen que nunca se equivoca aunque en ocasiones vote contra sí misma. Que se dejó seducir por un discurso que le despojaba de toda responsabilidad respecto de su vida y que le hizo creerse muy por encima de sus representantes.

No la asumiremos pero es una advertencia necesaria porque servirá como testimonio de un tiempo en que relativizamos la mentira, transigimos con el odio y dejamos que las emociones nos tomaran por rehenes. Un tiempo en que muchos prefirieron diluirse entre la gente en lugar de ser tratados como personas.

El dinosaurio del 20-D sigue ahí
TEODORO LEÓN GROSS El Mundo 27 Junio 2016

Al despertar, el dinosaurio del 20-D seguía allí. Un Congreso dividido en dos bloques insuficientes. Para el votante, si acaso la sensación de verse como Sísifo con su piedra: ir a las urnas para que su voto ruede de nuevo hacia la falta de mayoría. Vuelta a lo mismo como si se tratase de un castigo mitológico.

Tampoco es extraño. Si se va a las urnas sin cambiar de candidatos, sin cambiar de discurso, sin cambiar los anuncios de futuros pactos... ¿por qué los votos habrían de ser diferentes? Según la recurrente máxima de Einstein, si buscas resultados distintos, no puedes hacer lo mismo.

Los partidos en definitiva no han devuelto la palabra a los españoles. Han devuelto el cubilete de los dados a ver si salía algo diferente. Pero no. Haciendo lo mismo, el resultado es en buena medida el mismo. El votante no le ha hecho el trabajo a la clase política: 'Pienso, luego insisto'.

El 26-J ha sido, al fin, la segunda vuelta del 20-D. Quizá marcada por una cierta melancolía del bipartidismo. La negativa radical a una gran coalición, la negativa a ceder a una alianza de centro, las líneas rojas del referéndum... son tácticas incompatibles con el multipartidismo, que en definitiva era la seña de identidad de la nueva política. Las cosas eran más fáciles cuando sólo se trataba de ir o no ir a votar a la derecha o la izquierda para que gobernase, ya fuera PP o PSOE. La vieja política parece rejuvenecida, pero seguramente porque la nueva política ha envejecido rápido.

Rajoy se puede presentar ahora como triunfador. Y además el único triunfador. Es un extraño premio al líder que menos política ha hecho tras el 20-D, rajándose de la investidura sin forzar a los rivales a retratarse en San Jerónimo; pero se ha cobrado el hartazgo ante la perspectiva de que todo acabaría en más de lo mismo. El PP ha focalizado con éxito su campaña en el voto del miedo contra Podemos y el voto útil contra Ciudadanos. Claro que eso no acerca más al bloque de la derecha a la mayoría. Pero a Rajoy le da más capacidad de presión sobre el PSOE para la grosse koalition. Aunque paradójicamente esto puede tener un efecto contraproducente para él: al presionar con más fuerza a Snchz, el precio de éste para ceder puede ser la cabeza de Rajoy. Y Rivera, víctima de la estrategia de Génova, no dudará en ofrecerse para sumarse a la ejecución.

Es verdad que en esta campaña de pocos riesgos, sólo Podemos había roto la inercia. Pero su audacia al cabo ha generado desconfianza en el electorado de izquierda por los disfraces ideológicos de Mortadelo Iglesias: del pacto del joven comunista con los viejos rojos de IU a la declaración de socialdemócrata para coquetear con el electorado socialista. Todo esto al final ha pasado factura. Errejón estaba en lo cierto: era un error pactar con IU en lugar de conservar un perfil transversal moderno y moderado. A Pablemos, como a Ícaro, se le han fundido las alas al tratar de acelerar el asalto a los cielos.

La Gran Coalición gana opciones con este resultado, pero el PSOE, aunque haya salvado el sorpasso, aún debe tomar una decisión dramática para su futuro entre Podemos y PP. Eso sí, Ferraz no va a arder, puesto que Snchz resiste y Susana Díaz pierde músculo para condicionar la hoja de ruta tras pinchar su capacidad de movilización con su campaña personalista -todo un Blond Ambition Tour- para conquistar Madrid.

Pero está por ver. De momento el dinosaurio del 20-D sigue ahí.

A quiénes no he votado
Vamos a tener que hacer un milagro para que España, a partir de hoy, sea capaz de salvarse como nación y como oportunidad de convivencia.
Pedro de Tena Libertad Digital 27 Junio 2016

Cuando salga a la luz este artículo ya estará todo el pescado vendido y, seguramente, España seguirá dilapidando el capital político y ético de su transición camino de alguno de nuestros habituales precipicios. No diré a quién he votado sino a quién no habré votado con la más hormigoneada seguridad.

No puedo votar al PSOE. Lo voté una vez, en 1982, y no volví a hacerlo nunca. Mi principal objeción es que la democracia para ellos es un ardid, no una creencia sincera. Tampoco son sociales porque la sociedad para ellos consiste en los suyos. De ahí su tendencia a la corrupción, al nepotismo y a la ineficacia. Y siguen sin reformar sus vicios de origen.

Tampoco habré votado al PP. Hace años vi en ellos un camino para el cambio nacional hacia la democracia abierta y la vuelta a la reconciliación. Tras el 11-M, consideré un deber hacer posible que volviera a gobernar España. Tras Zapatero, el deber se hizo urgente. Pero luego se rindió al régimen andaluz con fugas vergonzosas. En el resto de España callaron ante el 11-M y las víctimas de ETA, maltrataron fiscalmente a sus propios votantes, cometieron bajezas innobles sin dimisiones inmediatas y persistieron en prácticas cesaristas, hostigando a sus críticos en una exhibición de desagradecimiento, que es de mal nacidos, y estupidez.

No perderé el tiempo explicando por qué no he votado a Unidos Podemos. Creo que el comunismo y el nazismo fueron lo peor de la humanidad del siglo XX y de ambos beben un puñado de oscuros individuos que desahuciaron a los justamente indignados de sus sentimientos y los convirtieron en carne de cañón de sus delirios totalitarios. Además, lo de Podemos Unidos en Andalucía es de traca: Bódalo, Cañamero, el Kichi y Teresa Rodríguez. Hala.

Pero debo explicar por qué no he votado a Ciudadanos. Podía haberlo hecho por razones empresariales. Como pequeño accionista de Libertad Digital, sé que probablemente sería el único partido que permitiría que esRadio se convirtiera en una gran emisora liberal permitiendo su acceso justo al mercado nacional, el de frecuencias y el de la publicidad. Pero su comportamiento en Andalucía ha sido despreciable y decepcionante, consolidando un régimen corrupto sin incidir apenas en reforma de calado alguno. Nada extraño si observamos quiénes dirigen el cotarro, desde Marín y su hermano a los exsocialistas incrustados que riegan de favorcetes a sus antiguos amigos. Y luego Rivera y sus vetos a unos y sus votos a Pedro Sánchez, el Conan destructor del PSOE y de más cosas. No es, no puede ser el camino. En vez de centrarse en un programa de regeneración ilusionante, ya está mercadeando como los viejos partidos.

O sea, que no. Que no sé a quién votaré. Sí sé que vamos a tener que hacer un milagro para que España, a partir de hoy, sea capaz de salvarse como nación y como oportunidad de convivencia. Lo soñaré esta noche.

La estrategia del Miedo
Jaime Revès  www.gaceta.es 27 Junio 2016

Que viene González, que viene Zapatero, que viene Iglesias. Cambia el invasor, pero la estrategia del miedo es siempre la misma.

La película Apocalypto (Mel Gibson, 2006) es un tratado de oceanografía del miedo. La acción se sitúa en las selvas de Mesoamérica y asistimos al ocaso de la civilización maya a través de los ojos de un muchacho llamado Garra de Jaguar. Un día, el joven presencia una escena que marcará su vida. En los bosques se encuentran con una tribu vecina que huye de los invasores que han arrasado su poblado. Hay algo en el alma de esas gentes que huyen que le perturba y no sabe identificar. “Miedo –le dice su padre-. El miedo es una enfermedad. Se mete en el alma de cualquiera que lidia con él. Ya ha contaminado tu paz. No te crié para verte vivir con miedo. Aléjalo de tu corazón. No lo metas en la aldea”.

Poco después, muerto ya su padre, será Garra de Jaguar quien se vea a sí mismo corriendo con su tribu por la selva. Huyendo de esos mismos invasores. A partir de ese momento su vida se convertirá en una huida permanente, sin más objetivo que salvar el pellejo. Por el camino pierde todo lo que amaba. Abandona su aldea y los bosques en los que creció. Su mujer y sus hijos son capturados. Muchos de los suyos mueren sin dignidad: sin plantar cara, corriendo como conejos. En un determinado momento, Garra de Jaguar recuerda las palabras de su padre y comprende su error. Su vida está marcada por el miedo. “¡Soy Garra de Jaguar! ¡Éste es mi bosque! ¡Y mis hijos cazarán en él con sus hijos cuando yo ya no esté!”, grita para infundirse valor. Garra de Jaguar pasa a la ofensiva para liberar a sufamilia. A partir de ese momento la historia cambia de signo.

Estas escenas de la película me han venido a la mente estos días de campaña. Veo el miedo en los ojos de mis familiares y amigos. Miedo a la izquierda radical. Es un miedo antiguo que ahora cobra una nueva forma. Miedo a Podemos. En el fondo, reflexiono, este miedo siempre me ha rodeado.

Recuerdo perfectamente mi nacimiento a la conciencia política. Viví la adolescencia en los noventa. Yo no lo sabía interpretar correctamente, pero en aquellos años mis mayores ya huían. Temían a la izquierda radical que representaba el PSOE de González. El socialismo, el laicismo, el aborto, el ataque a la familia y a la religión, el cuestionamiento de la idea nacional, el revanchismo, el sesentayochismo cultural. Mis mayores huyeron, junto con el resto de la tribu, hacia el centro reformismo con la idea de buscar refugio en las instituciones. Renunciaron a la batalla ideológica y entregaron la agenda cultural a la izquierda. A medida que se alejaban de su hogar, el bosque se volvía más inhóspito. El terreno era cada vez menos apto para una defensa en condiciones. Cada vez había que hacer mayores concesiones políticas para seguir teniendo opciones de ganar unas elecciones. Quienes metieron el Miedo en la aldea luchaban por mantener sus cuotas de poder. Mientras corrían tras ellos, nuestros mayores abandonaron por el camino muchas causas justas. Muchos valores que les identificaban. “Abandona definitivamente la defensa del derecho a la vida –susurró el chamán Arriola al oído de Tortuga Silenciosa-. Míralos. No te abandonarán. Están asustados y necesitan tu protección”.

Que viene González, que viene Zapatero, que viene Iglesias. Cambia el invasor, pero la estrategia del miedo es siempre la misma. El PP siempre se ha servido del miedo para aglutinar todo lo que no fuera la izquierda. En esa carrera hacia el centro de la nada, hubo un momento en el que el PP se había despolitizado tanto que se parecía demasiado al PSOE. Dos grandes conglomerados de intereses que, habiendo consensuado el tablero político, fingían con aspavientos un debate de ideas por cuestiones meramente cosméticas o de matiz. El pueblo empezó a comprender que ese teatrillo de sombras era un fraude. La gente empezó a referirse a esos impostores como el “PPSOE”.

Cuando el antagonismo colaborativo del PSOE dejó de funcionar, los jefes de la tribu se vieron obligados a buscar otro espantajo con el que asustar a la aldea. Los aprendices de brujo encontraron en Podemos una horda bárbara con la que seguir turbando el sueño de la mayoría silenciosa. Pasearon a los cazadores de cabezas por las televisiones e hicieron que crecieran en número. Ahora los beneficiarios del Miedo nos dicen que debemos evitar que las nuevas hordas lleguen al poder. “O nosotros, o el caos”, grita Tortuga Silenciosa a la luz de las hogueras. El ritual genovés del miedo se pone a funcionar a pleno rendimiento, con los sacerdotes mediáticos amplificando la consigna en un éxtasis coral.

En esta crisis aún hemos descendido más en nuestro viaje al fondo de la noche. Cuando pensábamos que habíamos traspasado el punto de no retorno, el consejo de sabios decidió que era necesaria una Gran Coalición para que Tortuga Silenciosa no perdiera el trono. La tribu genovesa se lanzó a los brazos de sus antiguos perseguidores implorando un pacto de Estado. Los sacerdotes mediáticos pasaron a alabar la visión política de González y a referirse a él como un Hombre de Estado. Lo más decepcionante para mí fue ver a mis mayores reclamar un “acuerdo entre moderados”. Ya no recordaban su Miedo de los años ochenta y noventa. Si González era moderado, ¿por qué corrieron? ¿Por qué abandonamos nuestro bosque? El miedo es una enfermedad –me repito-. Se mete en el alma de cualquiera que lidia con él.

“¿A dónde iremos ahora?”, pregunta al final de la película uno de los supervivientes. “Al bosque, a buscar un nuevo comienzo”, responde Garra de Jaguar. Me hace gracia descubrir que en las redes sociales triunfa el video de campaña de un partido emergente que se titula, precisamente, “Un nuevo comienzo”. Inspiración o feliz coincidencia, no lo sé. Honradez, patria, futuro, memoria, coraje, banderas. En el video resuenan las palabras de una cultura política que había sido abandonada hacía tiempo en la carrera. Sonrío. Mientras hay vida, hay esperanza. Salir del Miedo es el primer paso para que la historia empiece a cambiar de signo.

Más Mariano
Ahora, señoras, caballeros, dejen de mirarse el ombligo y piensen de una vez en España.
EDITORIAL  www.gaceta.es 27 Junio 2016

El PP ha ganado las elecciones. La campaña del miedo ha dado resultado. Mariano Rajoy sube a 137 diputados. ¿Causas? Muchas: el pavor –justificado- a Podemos, la insuficiencia de Pedro Sánchez como alternativa de Estado, el error táctico de Ciudadanos al buscar sus votos en la izquierda, el ambiente de inseguridad creado por el Brexit, el aumento de la abstención, también el acierto de los técnicos de campaña del PP a la hora de arañar escaños en las circunscripciones adecuadas… Por todas esas razones y algunas más que irán aflorando con un estudio más pormenorizado de los datos, el Partido Popular ha logrado un balón de oxígeno que le sitúa en condiciones de formar gobierno o, para ser más precisos, de que nadie le forme una mayoría de bloqueo so riesgo de ganarse la animadversión de los ciudadanos.

¿Perdedores? Casi todos. Pedro Sánchez sigue manifestando que dista de ser el líder que el PSOE necesita para encabezar una gran alternativa socialdemócrata. Pablo Iglesias ve bruscamente reprobada en las urnas su estrategia de bolchevización. Albert Rivera también ve frenado en seco su proyecto de convertirse en protagonista de la regeneración democrática. Con esos datos sobre la mesa, nadie tiene legitimidad suficiente para ofrecer una resistencia decisiva a la investidura de Rajoy, y aún menos después de los seis bochornosos meses que ha vivido la sociedad española desde el pasado diciembre. Lo más probable ahora es que Rajoy pueda ofrecer a Ciudadanos una plataforma temática susceptible de acuerdos, con o sin ministerios en el lote negociador; que Ciudadanos la acepte con propuestas propias y que, una vez en el Congreso, el PSOE se abstenga para dejar que se forme gobierno. Cualquier otra solución sólo nos conduciría a la desesperación nacional y al ridículo internacional.

Pero lo más importante de todo no es esto: lo más importante de todo es que España padece problemas objetivos que necesitan una respuesta urgente. Las amenazas separatistas, la corrupción del sistema, el colapso institucional, el coste inaguantable de la estructura del Estado y la incapacidad de nuestro modelo económico para crear empleo, por ejemplo, son asuntos que deben ser abordados de inmediato y que, además, perfectamente pueden afrontarse desde consensos amplios. Ahora, señoras, caballeros, dejen de mirarse el ombligo y piensen de una vez en España. Es lo que esperamos los españoles, sea cual haya sido el sentido de nuestro voto.

El 26J deja un parlamento ingobernable que aboca a unas terceras elecciones
Segunda convocatoria. El PP sube. El PSOE se mantiene segundo, pero pierde fuelle. El 'sorpasso' se difumina. Ciudadanos se la pega. ¿Pero habrá gobierno?
Antonio M. Figueras www.vozpopuli.com 27 Junio 2016

Y llegó el 26J, la segunda oportunidad para deshacer los entuertos de unas elecciones, las del 20D, que rompieron el sistema del bipartidismo pero no aportaron solución para España. Cuando se esfuma el ‘sorpasso’ de Unidos Podemos al PSOE que adelantaban los sondeos a pie de urna, lo más destacable es el zarpazo que el PP le da a Ciudadanos a quien arrebate un buen porcentaje de votos útiles. A buen seguro que a los seguidores de Albert Rivera tampoco les gustó el inútil pacto alcanzado con el PSOE.

Han pasado seis meses de polémicas, debates, pactos que nunca sumaron, piruetas, puestas en escena. ‘Teatrillo’, como decían en el Partido Popular. Ha sido una campaña marcada por las grabaciones al ministro de Interior y el 'brexit'. Y con una lectura clara: los pactos para la gobernabilidad siguen pareciendo una quimera. Pero hay un ganador claro: Mariano Rajoy. De los 123 escaños cosechados el 20D ha pasado a 137, con 600.000 votos más que en aquella convocatoria. Parece difícil que nadie puede exigir que el líder del PP deje paso a otro popular para dirigir un hipotético gobierno de coalición. Pero el PP no suma con Ciudadanos: 169. Con el apoyo de PNV (5) y Coalición Canaria (1) consiguen la mitad justa del hemiciclo. La única posibilidad de Rajoy de repetir como presidente pasa por un apoyo, más o menos tácito del PSOE. Misión casi imposible

Era una noche tensa donde se jugaban los escaños en algunas plazas estratégicas. Los principales responsables de los cuatro grandes partidos esperaron a confirmar oficialmente los resultados. Porque el reparto definitivo de escaños marca los pasos de las próximas semanas. El PSOE mantiene su segundo lugar y Pedro Sánchez su cabeza, aunque pierde fuelle. De 90 escaños pasa a 85. Derrota por la mínima. Pero derrota.

Como en aquella película, Atrapado en el tiempo, asistimos a una especie de nuevo día de la marmota. Porque a Sánchez, que se comprometió en público a que no habría unas terceras elecciones, su Ejecutiva Federal le va a poner muy difícil pactar con Pablo Iglesias y Unidos Podemos. La otra opción, la de que el PSOE permita gobernar al PP, auspiciada por las viejas glorias socialistas, podría convertir a un antiguo partido hegemónico en una formación residual, como le ocurrió al Pasok en Grecia.

El claro perdedor de la noche es Pablo Iglesias. Podemos y sus confluencias cosecharon el 20D 69 escaños. Izquierda Unida, 2. La nueva coalición, Unidos Podemos, se queda con 71, muy lejos de las expectativas, los sondeos y las encuestas de la fruta. Para este viaje no hacían falta alforjas. El brexit en la recta final de la campaña, los vaivenes ideológicos del líder (de comunista a socialdemócrata), los coqueteos con el secesionismo y el tono de superioridad moral han pasado factura a quien pretendía llegar a un acuerdo de Gobierno con él de presidente y Pedro Sánchez de segundo de a bordo.

Si el máximo dirigente de Podemos es el perdedor (por expectativas), Rivera ha fracasado por número de votos y escaños. De 40 a 32. Ha dejado en el camino 400.000 sufragios, que han caído en el capacho del PP. Su extraño pacto con el PSOE para una investidura sin posibilidades no ha sido su mejor carta de presentación para una campaña con escasa participación ciudadana en los mítines.

La foto finish tras el 26J se parece mucho a estos seis meses vividos. Rajoy seguirá, erre que erre, con que ha sido el líder más votado. Y Rivera acudirá en auxilio de la gobernabilidad. Sánchez e Iglesias, a tortas por el liderazgo de la izquierda, hablarán de un pacto en el que ninguno cree. La misma canción, una estridente composición que apunta a convocatoria de nuevas elecciones.

Por el Mercado Común
Juan Pina  www.vozpopuli.com 27 Junio 2016

A los estatistas no les molan nada los referendos. Les incomoda que se pregunte a la gente si quiere tal o cual cosa. Ven la dinámica plebiscitaria de Suiza como peculiar folclore del país alpino —que es el más próspero del continente y lo es fuera de la Unión Europea—. Los estatistas de izquierdas y de derechas coinciden en considerar a David Cameron como un loco por consultar, y así lo escriben en sus editoriales o en tribunas infames como la de Felipe González en El País del viernes pasado. En Libertad Digital ya le tiraron de las orejas por preguntar a los escoceses. En otro medio alguien ha escrito, exportando la lógica surrealista de nuestros propios conflictos, que el brexit teníamos que votarlo todos los europeos porque a todos nos afecta. Por esa regla de tres, exijo ya mi papeleta para votar a Gary Johnson en las elecciones de noviembre a la Casa Blanca.

Quizá el mensaje más representativo de lo que piensa todo nuestro establishment, sea este tweet de Pedro Sánchez: “Los referendos trasladan a la ciudadanía problemas que tienen que solucionar los políticos”. Esa frase encierra toda la arrogancia del despotismo ilustrado socialdemócrata, instalado en el ADN de toda la casta estatal (los “socialistas de todos los partidos”, en la certera descripción de Hayek). La idea de Sánchez podría desarrollarse así: “vosotros limitaos a ratificar listas de políticos, que ya se encargarán ellos de opinar, negociar y decidir por vosotros usando un mandato general, un cheque en blanco apenas legitimado por vuestro paseo cuatrienal a las urnas; pero no os metáis a decidir de forma directa nada, que eso son cosas de mayores”. La frase de Sánchez enlaza perfectamente con otra, muy conocida, que pronunció Francisco Franco un día que estaba en modo cinismo: “haga como yo, no se meta en política”.

Los profesionales de la representación rechazan los raros episodios en los que la población decide por su cuenta y a ellos se les reserva el papel de ejecutar lo decidido. Pero la democracia representativa está ya en metástasis porque en política, como en tantísimos otros campos, el representante ya sobra. El intermediario entre los ciudadanos y el Estado, en quien se delegaba nuestra acción, tenía sentido cuando la gente era inculta, cuando no tenía acceso a la información y cuando la escasez técnica hacía necesario que un cuerpo de representantes escogiera constantemente el camino de todos, asignándole nuestros recursos y forzándonos a seguirlo. Todo eso ha quedado obsoleto por la evolución cultural y por las tecnologías de la información. Cada cual escoge su propio camino. Y eso erosiona profundamente tanto el arcaico concepto de Estado-nación como la democracia colectivista. Y entonces quedan dos opciones: o intensificar el colectivismo pasando a un sistema de decisión telemática (o implantando soviets de barrio); o devolver por fin la gran mayoría de las decisiones a cada persona. Y para las pocas decisiones que no puedan individualizarse, recobra mucho sentido emplear precisamente el referéndum. Pero, ¿a qué queda reducido entonces el papel de las actuales élites políticas? Pues es evidente. Y por eso se resisten.

Frente a toda la prensa del sistema, que no para de amenazarnos con formidables cataclismos, yo creo que la salida británica de la Unión Europea es una lección de democracia. Se nos quiere convencer de que el bando victorioso es una panda de hooligans nacionalistas y xenófobos, pero eso no es así por más que los nacionalistas y los xenófobos se hayan apuntado también al brexit. Millones de británicos normales y corrientes, sin cuernos ni rabo, han dicho que ya basta de expolio económico y de descontrol político, y que no les interesa una determinada alianza exterior. Y en ejercicio de su derecho a la asociación y desasociación política, han optado por un camino diferente. Y eso, tan normal, se está presentando a este lado del Canal de la Mancha como un agravio y como un acto casi fascista, cuando lo autoritario y lo antidemocrático es lo que sucede todos los días en Bruselas. Los británicos han dicho que no quieren ser en Europa una Grecia sino una Suiza. Están en su perfecto derecho, y no pasa nada. Si los escoceses quieren salirse del Reino Unido y unirse a la UE, también lo estarán y tampoco pasa nada. Y si las islas Shetland quieren salirse de Escocia y unirse al Reino Unido, también lo estarán y tampoco pasa nada. Lo ilegitimo es forzar una determinada estructura política contra la voluntad de una población, como argumentó magistralmente Ludwig von Mises.

La integración europea fue un proyecto de eliminación de las trabas y regulaciones, impulsado por los liberales clásicos de mediados del siglo pasado. Pero pronto se transformó en un Leviatán socialdemócrata de creación, precisamente, de más trabas y regulaciones sin control ciudadano. Los países se incorporaban con altos niveles de europeísmo, tendían la mano y recibían fondos de cohesión. Cuando esos fondos decaían, lo hacía en igual medida su europeísmo. Era todo deuda. Aquí, diga lo que diga la gauche divine del PSOE ochentero, jamás tuvimos un “milagro español” sino unas inmensas transferencias de dinero de los contribuyentes nordeuropeos. El brexit debe servir para reflexionar y cambiar de rumbo. Europa es un continente pequeño y bastante homogéneo, donde tiene sentido un mercado común libre y abierto, junto a un espacio de libre circulación y asentamiento de personas, capitales, bienes, servicios e información y junto a una sencilla carta de derechos civiles y libertades. Eso es lo que necesitamos recomponer, en lugar de una unión política de veintisiete élites estatistas en torno a un macroestado que sólo responde a los intereses espurios de éstas. Si se nos va una de las democracias más antiguas de Europa, no hay que reflexionar sobre ella sino sobre nosotros. Frente a la Europa oxidada del estatismo nacional y bruselense, urge impulsar una Europa de la Libertad económica y personal. Hay que sacar a nuestro continente del laberinto en el que se ha metido y recuperar, sencillamente, el Mercado Común

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¡A hacer puñetas!
Vicente A. C. M.  Periodista Digital 27 Junio 2016

El Tribunal Superior de Justicia de El País Vasco (TSJPV) ha decidido archivar la querella interpuesta por Dignidad y Justicia contra el presidente de SORTU y miembro de ETA Hasier Arraiz por sus manifestaciones al pedir “jaque mate a la Guardia Civil” al calificarlas de “libertad de expresión”. De hecho, compara esa expresión con otra del etarra Arnaldo Otegi cuando calificó al Rey emérito D. Juan Carlos como “jefe de los torturadores”. El Tribunal argumenta que esas expresiones no incitan a la violencia y se admite aquellas expresiones que “molestan, chocan o inquietan”, aunque sean de mal o gusto o molestan. Pues nada Señorías, dentro de la libertad de expresión, con ánimo de molestar y con un mal gusto evidente diré que se vayan !a hacer puñetas!

La sacrosanta “libertad de expresión” no puede amparar todo y no tener límites. Es claro que la expresión “jaque mate” usada en el juego de estrategia del ajedrez tiene el significado de derrota que pone fin a la partida por la inminente captura de la pieza principal, el rey. Es decir, se trata de una expresión coloquial equivalente a la de “dar el matarile”, muy usada en otros ámbitos y en otras épocas en las que esa expresión equivalente al célebre “dar el paseo” se usaron de forma habitual en acciones violentas contra personas asesinadas de forma impune por auténticos esbirros y criminales. Porque no solo importa el mensaje sino además el contexto y la relevancia de quien lo pronuncia, en este caso un declarado etarra miembro de una banda terrorista que sigue activa en el territorio donde esa frase fue pronunciada.

Creo innecesario recordar a Su Señorías las innumerables víctimas que el Cuerpo de la Guardia Civil ha tenido por la mano directa de la banda terrorista ETA de la que SORTU y su presidente son el brazo político. Tampoco he de recordarles que ese sujeto Hasier Arraiz, ya fue condenado hace escasos meses a dos años de prisión e inhabilitación para cargo público. Así que no es precisamente un ciudadano ejemplar, sino un ejemplo de la radicalización extrema de quienes justifican y amparan la violencia y son capaces de acusar a la Guardia Civil y al resto de FFyCCSE como la “única amenaza violenta”. Un mundo al revés donde los asesinos culpabilizan a sus víctimas.

Creo que una vez más los Altos Tribunales anteponen un derecho que interpretan como omnímodo sobre otros derechos no menos fundamentales. Creo que el Tribunal Supremo de España debe reconducir esta aberrante situación y dictar doctrina de una vez por todas evitando la alarma social y el rechazo que se derivan de Autos de Archivo como este.

¡Que pasen un buen día de elecciones!

El aumento de la abstención la consolida
Confirmada la mayoría radical-progresista-nacionalista en Navarra

Fernando José Vaquero Oroquieta www.latribunadelpaisvasco.com 27 Junio 2016

A pesar de la polarización existente entre las fuerzas políticas navarras y las incertidumbres económicas y territoriales abiertas, hay que destacar un primer dato: ha aumentado la abstención, pasando del 25’8 % de las legislativas de 2015 al 29’46 % de las del 26 de junio.

Los resultados más relevantes, en Navarra, estaban, cantados: 2 diputados UPN-PP, 2 Podemos y 1 PSN-POSOE. La duda radicaba en si Podemos superaría en votos a la coalición UPN-PP, ganando las elecciones; incluso sumando 3 senadores, y postergando aún más a un centroderecha desalojado del poder. No ha sido así.

Los objetivos propios de cada uno de los partidos y coaliciones operativos en la Comunidad Foral de Navarra concurrentes en estas elecciones del 26 de junio de 2016, en virtud de su trayectoria y expectativas de poder a corto, medio y largo plazo, eran muy diversas. Veamos el contraste de todo ello con la cosecha real de votos teniendo presentes los difundidos al 99’89 % del escrutinio.

La coalición UPN-PP ha ganado representantes del centro-derecha navarro, expulsados de la inmensa mayoría de los mecanismos reales de poder de las instituciones públicas, permaneciendo de este modo por primera vez en décadas en una oposición que aparentemente también les está desgastando como partido, afrontaba un doble reto: ganar las elecciones, manteniéndose como la primera fuerza en sufragios electorales, y recuperar el espacio perdido en beneficio de la abstención y de un casi inexistente Ciudadanos. En 2015 sumó 101.901 votos (28’93 %).

El 26 de junio ha alcanzado, 106.293 votos, de modo que ha recuperados unos 4.000 procedentes de Ciudadanos; lo que dado, el aumento global de la abstención, sugiere un buen resultado. Ello, no obstante, no quiere decir que en la perspectiva de recuperar pie institucional se haya avanzado lo más mínimo.

Por ello, su situación sigue siendo preocupante. Nos basamos, para semejante afirmación, en dos hechos. El primero, el mismo resultado electoral. Ha aguantado el tirón, manteniendo prietas las filas. Pero se confirma su alejamiento del electorado joven y ha perdido su centralidad histórica. De este modo, UPN, el único partido realmente implantado de los dos coaligados, empieza a vislumbrarse como una entidad en irremediable declive, lo que acreditaría otros datos que vamos a repasar. Así, en el Congreso del partido de 2013 votaron 1.673 afiliados. No fue mucho. Pero en el último –recordemos que salía malherido de unas elecciones que lo arrojó al ostracismo- celebrado el 24 de abril de 2016, apenas votaron 781 afiliados de un total de 3.843; de los que pagarían cuota 2.584. Muy poco. Apenas 781 afilados mínimamente activos para 502.517 posibles electores mayores de edad, lo que indica que por cada 1.000 ciudadanos, apena exista un afiliado a UPN. Un índice de penetración social ínfimo.

Considerando que la acción política y propagandística de los comités locales, en general es inexistente, que la acción sectorial brilla por su ausencia y -es más- nadie la eche de menos, y que las propias Juventudes Navarra únicamente existente a efectos de reparto de cargos orgánicos internos, UPN, hermano mayor del navarrismo se muestra en un marasmo que parece inclinarlo casi inevitablemente hacia una abierta decadencia y adelgazamiento. O UPN afronta el futuro desde una voluntad firme de resistencia y recuperación social, consciente de que el cambio de la mentalidad cultural hegemónica operado en las últimas décadas en su perjuicio político, únicamente puede afrontarse desde una perspectiva de lucha cultural sin concesiones, lanzando iniciativas atractivas a los navarros, estando presente en la vida social, presentando batalla legal y material en la lucha por la conquista del imaginario y simbólico colectivo de los pueblos y ciudades de Navarra, o su futuro pasará irremediablemente por una decadencia sostenida hacia su desaparición. No olvidemos, por último, que ningún otro partido navarro quiere pactar con ellos.

El PSN-PSOE, que alcanzó 54.700 votos en las de 2015 (un 15’53%), siendo desbordados ya entonces por Podemos, y todavía carente de liderazgo alguno, pugnaba por mantener al menos el último suelo electoral. Puede respirar tranquilo con los votos alcanzando, (57.878) pues a pesar de la abstención, ha sumado unos pocos miles más.

Pero ello no empaña una dura realidad: como partido ha perdido toda capacidad de iniciativa social y política. Sus cuadros se muestran envejecidos y autistas. Las organizaciones sectoriales (mujeres progresistas, jubilados, consumidores, ¡las propias juventudes!) prácticamente han desaparecido. Hasta la propia UGT atraviesa una profunda crisis, que le ha supuesto el despido de la mayor parte de sus trabajadores contratados e incluso de muchos de sus técnicos, la reducción del número de sus federaciones, por tratarse de estructuras burocráticas imposibles de mantener, y la reiterada pérdida de peso electoral, especialmente en Función Pública donde es casi una fuerza sindical residual. En suma, los socialistas navarros sufren el declive propio de una organización esclerotizada, internamente hablando, y laminada por una nueva izquierda juvenil y mucho más fresca y ambiciosa.

Podemos (80.961 votos, un 22’99 % en 2015) no ha logrado convertirse en la primera fuerza política de Navarra, a pesar de la suma disciplinada de los votos procedentes de Izquierda-Ezkerra: un total de 94.479. Hilando fino puede afirmarse que unos pocos miles de votos de las anteriores de 2015 han retornado al PSN-PSOE, compensados con los posibilistas procedentes de Geroa Bai.

Los sucesivos y llamativos errores cometidos por algunos de sus líderes más bisoños acaso les haya restado apoyos. Con todo, la suma del fiel electorado de Batzarre, Izquierda Unida y sectores posibilistas abertzales -que entienden que era la opción que más daño haría “a la derecha” y que más les aproximaría a un proceso de ruptura de Euskadi y Navarra de España, ha aglutinado al electorado joven, urbano, instruido durante décadas –paradójicamente liderando UPN nominalmente el Departamento de Educación- en el radical progresismo de lo políticamente correcto, demostrando finalmente que Navarra ha cambiado y mucho.

La variedad de fuerzas que la integran, las previsibles pugnas entre sus diversos sectores, la atracción o rechazo de las ulteriores políticas abertzales en futuras situaciones de riesgo, determinarán y probarán la consistencia de esta fuerza emergente hoy hegemónica.

Recordemos los resultados anteriores de los grupos separatistas. EH Bildu obtuvo en 2016 34.856 votos, un 9’9 %. Geroa Bai, 30.554 votos y un 8’68 %. La competición interna del campo nacionalista panvasquista se ha saldado con una gran victoria por parte de EH Bildu: 31.279 votos. Además de “aguantar el tirón”, manteniendo casi todos sus votos con la disciplina que le caracteriza, ha duplicado en votos a Geroa Bai, la gran perdedora de estas elecciones con apenas 14.271 votos. Geroa Bai, encabezada en esta ocasión por el peneuvista y antiguo numerario del Opus Dei Daniel Innerarity, ha sido sometida a una dura reprobación, circunstancia que evidencia todavía más su inconsistencia como fuerza unitaria. Recordemos que su núcleo más consistente es el PNV, que en Navarra apenas suma dos o trescientos afiliados, a los que hay que sumar a los llamados independientes; náufragos de múltiples aventuras políticas acaecidas en las periferias de las organizaciones del entorno de ETA. La presidente del Gobierno de Navarra, mascarón de proa de Geroa Bai, resulta muy debilitada en sus apoyos, de modo que la presión externa de un Podemos que le mantiene externamente pero sin formar parte del Gobierno, se hará notar en el futuro. EH Bildu queda en mejor posición para disputar, definitivamente, el liderazgo del campo abertzale en Navarra que, seguramente, implicará el desmantelamiento en un futuro no muy lejano, de Geroa Bai en su actual concepción, desplazándose a un modelo similar al del vecino País Vasco: una izquierda abertzale aglutinadora de otras corrientes nacionalistas y un PNV inasimilable que en Navarra permanecería residual. De momento Uxue Barcos, titular de la presidencia contempla cómo su propio partido queda relegado a sexta posición, por debajo incluso de un casi inexistente Ciudadanos. Célebre por su altanería, palabrería vacía y prepotencia, no es seguro que el evento haga mella en su característico carácter y verborrea; a pesar del poder hipnótico que ejerce sobre buena parte de la prensa (sus ex-colegas, no lo olvidemos).

Ciudadanos pervive como voto de protesta: 20.327, nada menos. En 2015 sumó, sorprendentemente, 24.815 votos, un 7’05 %. Los 4.000 perdido, sin duda, han regresado a UPN-PP. Con apenas 110 militantes, su nueva cosecha de votos únicamente se explica por la presencia privilegiada en los medios de comunicación de Albert Rivera y el desgaste de UPN-PP. Carece de una mínima base militante que le permita una labor de implantación social. Cuenta a favor su asimilación del discurso liberal, que goza de cierto predicamento en algunos sectores ilustrados al considerarlo como “ideología de recambio” de una derecha en crisis absoluta. Pero corre, en todo caso, el riesgo de sufrir una deriva similar a laque le llevó a CDN, el partido de Juan Cruz Alli que escindiera de UPN, a languidecer durante lustros y extinguirse finalmente.

Del resto de fuerzas concurrentes no se deriva ninguna novedad, dada su absoluta insignificancia.
UPyD no llega a los 500 votos; reduciéndose todavía más.
El PACMA (2.333 votos y un 0’66 % en 2016) aunque ha sumado algunos cientos más (2.738) no ha conseguido los resultados que le hubieran permitido dar al salto al que aspiraban; de modo que no ha logrado constituirse en el partido referencial del electorado ecologista/verde. Un papel que desempeñará un minúsculo EQUO partícipe en la aventura de Podemos.

Por último, recordemos que el partido liberal-conservador de ribetes euroescépticos VOX, quien ha reducido notablemente sus apoyos, pese a haberse presentado en más provincias, no se presentaba en Navarra. Difícilmente le espera futuro alguno.

España presente un triple reto: superar la crisis económica, terminar con el marasmo político y abrir cauces reales de regeneración política que permitan una lucha efectiva contra la corrupción, afrontar los retos territoriales que vienen liderando los pancatalanistas y a los que se podrían sumar los panvasquistas.

La deriva que sufra el conjunto del Estado español también lo experimentará Navarra en sus propias carnes, pero en esta ocasión con mayor dramatismo. No en vano, esta Comunidad todavía disfruta de una relativa comunidad económica, que puede ser golpeada en diversas circunstancias desde imperativos ideológicos, y las ondas e incertidumbres derivadas de cualquier modificación de su estatus e inserción en el Estado español; en cuyo conjunto pudiera arrastrarla a convulsiones sociales y políticas inéditas en las últimas décadas

Daniel Portero, de Dignidad y Justicia:
'No se puede consentir tantísima impunidad a Arraiz'
El TSJPV considera libertad de expresión que el presidente de Sortu pida ‘jaque mate’ a la Guardia Civil. Tras el archivo de la causa, Sortu aboga ahora por dar ‘jaque mate’ a todos los que representan a las alcantarillas del Estado.
R. Moreno  www.gaceta.es 27 Junio 2016

El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) ha decidido esta semana el archivo definitivo de la querella de Dignidad y Justicia, que preside Daniel Portero, contra el presidente de Sortu, Hasier Arraiz, por injurias o amenazas graves a la Guardia Civil y ultraje a España. Cabe recordar que Arraiz fue condenado el pasado mayo a dos años de cárcel e inhabilitado para ejercer cargo público, por lo que tuvo que dejar su escaño en el Parlamento vasco, tras admitir su pertenencia a ETA.

Tras la 'operación Mate', desarrollada en enero de 2015 contra el denominado frente de cárceles de ETA, el presidente de Sortu dijo que "estamos, sin lugar a dudas, frente a un Estado terrorista" y que es "el momento" de que el pueblo vasco "dé jaque mate a la Guardia Civil" porque "es el momento de que se vayan de Euskal Herria". En otra rueda de prensa posterior aclaró sin metáforas que en Euskadi la única violencia era la del Estado español y que la "única amenaza violenta" era la Guardia Civil y el resto de cuerpos "represivos".

La Sala de lo Civil y Penal ha declarado el sobreseimiento libre de Arraiz y el archivo de esta querella en un auto, contra el que no cabe recurso, en el que admite el recurso de apelación de Arraiz por considerar que sus declaraciones no fueron constitutivas de delito al estar amparadas por el derecho a la libertad de expresión.

El TSJPV argumenta su fallo con sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), el Constitucional y el Supremo, algunas de ellas referidas a declaraciones realizadas por dirigentes de la izquierda abertzale como Arnaldo Otegi (del TEDH por sus declaraciones en las que calificó al rey Juan Carlos de "jefe de los torturadores"), Miguel Castells o el propio Arraiz.

Destaca el tribunal que el derecho a la libertad de expresión solo está restringido en el caso de que haya incitación a la violencia o al discurso del odio, pero admite las declaraciones "que molestan, chocan o inquietan", aunque sean de "mal gusto" u "ofendan".

El presidente de Dignidad y Justicia, Daniel Portero, advierte en GACETA.ES de que “no se puede consentir tantísima impunidad a este individuo porque se crece”. Cabe recordar que Portero presentó su querella en el Tribunal Superior del País Vasco para evitar dejar el caso en manos de la fiscalía vasca.

“El fiscal superior del País Vasco Juan Calparsoro tiene ya un largo currículum. No me fío de la fiscalía vasca”, expresaba entonces Daniel Portero en una entrevista en este diario. Indicaba que “cada vez que investigan algo relacionado con la izquierda abertzale o del antiguo mundo de batasuna, que ha sido sustituido por Sortu o Bildu, hace mucho ruido, pero posteriormente archiva las investigaciones, como ha ocurrido, por ejemplo, en el caso de Laura Mintegi, el del propio Arraiz por enaltecimiento, y el del terrorista Iker Casanova”.

Sortu saca pecho
Se da la circunstancia de que Sortu, tras conocer el fallo del TSJPV, se ha reafirmado en "la necesidad de dar 'jaque mate' a todos los que representan a las alcantarillas del Estado y viven en ellas o en la superficie".

La formación abertzale ha afirmado que la causa contra su presidente "nunca tuvo sentido". Ha asegurado que las declaraciones de Arraiz fueron realizadas "en ejercicio del derecho a la libertad de expresión y actividad política" y que la acusación contra él respondió a "la mera utilización política de la Administración de Justicia para perseguir unas ideas en concreto, las del independentismo vasco".

Ha denunciado el uso de la Justicia para "acosar al independentismo", tanto el vasco como el catalán, "como estamos comprobando estos mismos días", en alusión a las conversaciones entre el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y el director de la Oficina contra el Fraude de Cataluña, Daniel de Alfonso.

El partido político de la izquierda abertzale ha empleado la polémica expresión de Arraiz para asegurar que hay que dar "jaque mate" a "todos los que se dedican en cuerpo y alma a tratar de evitar que los pueblos del Estado sean libres y consigamos sociedades igualitarias y paridad de derechos". "Dar 'jaque mate' a España es nuestra obligación como vascos y como demócratas. Estamos en ello", ha concluido.

El infiltrado en ETA, 'Lobo', reaparece 40 años después apoyando a las víctimas
El infiltrado que estuvo en la cúpula de ETA ha reaparecido 40 años después para recibir un premio y mostrar su apoyo a las víctimas.
Agencias Libertad Digital 25 Junio 2016

Mikel Lejarza Eguía, alias "Lobo", el agente que se infiltró en ETA en los años 70, ha reaparecido este viernes en público tras casi 40 años para pedir unidad política frente al terrorismo y en apoyo de las víctimas.

El "Lobo" ha acudido a recibir la medalla de oro de la asociación de víctimas Dignidad y Justicia (DyJ) y ha asegurado que ETA ya no mata, pero que no ha entregado las armas porque "esperan la llegada de un Gobierno afín" para hacerlo.

Con gafas oscuras, el "Lobo", que se hizo en su día la cirugía estética para no ser reconocido después de que ETA descubriera su identidad y pusiera precio a su cabeza, ha dicho que su lucha contra el terrorismo continua hoy en día, cuando el ambiente sigue siendo "muy duro", con nacionalismos, ha resaltado, que crean "odio".

Ha reconocido que sigue habiendo muchas cosas que son "políticamente incorrectas" de decir, como que no ve "ganas" en los dos principales partidos de afrontar las consecuencias del terrorismo y la problemática de las víctimas. "Si se unen para arreglar el problema de España, tampoco para el resto", ha enfatizado.

"Con ganas, todo se gana", ha continuado el "Lobo" antes de asegurar que todavía existe un "odio terrible" como consecuencia de muchos años de terror y que puede saltar como una "olla a presión", pero no se está haciendo "nada" para evitarlo y "dejamos que pase".

Al igual que Lejarza, el presidente de DyJ, Daniel Portero, ha considerado que hace falta diálogo entre las fuerzas democráticas. "Unidad, consenso y diálogo para los tiempos que nos esperan", ha pedido.

El que estuviera infiltrado en la cúpula de ETA tiene muy claro que "ETA ha sido derrotada por la Policía y la Guardia Civil" y criticó que desde los medios de comunicación y las instituciones solo se hable de las víctimas por los fallecidos y no por lo heridos, los que perdieron a los suyos o los que tuvieron que huir.

El presidente de la AVT ha intervenido y ha aseverado que las víctimas han sufrido una nueva "victimización" por parte de responsables políticos e instituciones, a veces por sus decisiones y otras veces por su "desidia".

La excarcelación de etarras por la derogación de la doctrina Parot o el "chantaje" en el caso de la libertad condicional del terrorista Iosu Uribetxeberria Bolinaga son algunas de las decisiones que han supuesto esa segunda victimización, ha precisado Sánchez, quejoso de que las víctimas hayan sido tratadas a veces como "meros expedientes".

Cataluña / El desafío independentista
Societat Civil denuncia las tretas de la Junta Electoral para no retirar las esteladas
Elena Genillo. Barcelona. La Razon 27 Junio 2016

Con el objetivo de que los espacios públicos de Cataluña estuvieran libres de banderas esteladas al menos durante la campaña electoral del 26-J, Societat Civil Catalana (SCC) puso en marcha a finales de mayo la campaña «¡Aquí, no! Por unos espacios públicos de todos».

Avalada por la sentencia del Tribunal Constitucional (TC), que prohibe la presencia de este símbolo en todas las Administraciones «porque éstas deben ser siempre neutrales, más en época electoral» y la esteladas «responden a intereses partidistas», SCC puso en conocimiento de las Juntas Electorales de Zona (JEZ) un listado con 446 ubicaciones ilegales correspondientes a 340 municipios.

Sin embargo, como denuncia esta entidad, sólo 14 de las 30 JEZ a las que se envió el requerimiento dieron una respuesta favorable. El resto (Balaguer, Barcelona, Berga, Cervera, Figueres, Hospitalet de Llobregat, La Bisbal de L’Empordà, Lérida, Mataró, Olot, Puigcerdà, Sabadell, La Seu d’Urgel, Tremp, Valls y Vic) todavía no se han pronunciado.

Otras Juntas Electorales , en concreto la de Girona, Santa Coloma de Farners y Vilanova i la Geltrú, han ido más allá y se han negado a prohibir las esteladas, por lo que SCC ya ha presentado un recurso a sus respectivas Juntas Provinciales.

El presidente de la plataforma anti soberanista, Rafael Arenas, asegura, además, que hay municipios que utilizan triquiñuelas para incumplir la ley. Tal es el caso de Arenys de Mar, cuyo consistorio invoca acuerdos municipales para descargar en terceros (la ANC en este caso) la titularidad de las banderas para no quitarlas. En lugares como Santpedor (Junta de Manresa) la treta utilizada es la de enrollar la bandera independentista manteniéndola en su mástil. En Callús (también pertenece a Manresa) se limitan a negar su existencia, por lo que SCC tuvo que pedir a los Mossos que la verificaran. Arenas denuncia que en estos y otros muchos casos, tanto las juntas de zona como las provinciales pasan de «puntillas». Un «cúmulo de irregularidades» que implica que la campaña electoral que se desarrolla en Cataluña «no se ajuste a las exigencias propias de un Estado de Derecho».

Por ello, el presidente de SCC pide a los partidos e instituciones que actúen con más rotundidad: «Su actitud no ha ido más allá de una tímida comprensión», deplora. Arenas avisa que las cuestiones simbólicas «no son menores y aisladas», sino que «se insertan en un plan de desobediencia» que se manifiesta también en cuestiones relativas a la presencia del castellano en los colegios, la instrumentalización nacionalista de las escuelas y los medios de comunicación.


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