AGLI Recortes de Prensa   Martes 28 Junio  2016

SE DIRIGE A QUIENES HAN VOTADO EN CONCIENCIA
Carta de Santiago Abascal: 'La estrategia del miedo de Rajoy ha triunfado'
Gaceta.es 28 Junio 2016

Tras los comicios de este 26J en los que VOX ha obtenido 46.781 votos -11.333 menos que el pasado 20D, cuando logró 58.114 sufragios-, su líder, Santiago Abascal, ha hecho autocrítica. En una misiva dirigida a sus afiliados y simpatizantes, ha lamentado que "la estrategia del miedo de Mariano Rajoy ha triunfado" y ha anunciado que "una vez más nos ponemos en pie y nos disponemos a seguir adelante".

"Queridos afiliados y simpatizantes,
Si de algo me siento orgulloso hoy es de vosotros. Quiero mostraros mi eterna gratitud por el esfuerzo y dedicación que habéis demostrado estos días para luchar por el bienestar de vuestros hijos y por el futuro de España.

Nuestros resultados electorales han sido decepcionantes una vez más, y una vez más nos ponemos en pie y nos disponemos a seguir adelante. La manipulación de las encuestas con el "sorpasso" de Podemos ha surtido efecto. La estrategia del miedo de Mariano Rajoy, en definitiva, ha triunfado. Millones de españoles han votado presos del miedo, con la nariz tapada.

Mucho de vosotros acudísteis al mitin de cierre de campaña de Madrid, y pudisteis escuchar a José Antonio Ortega Lara antes de conocer los resultados electorales. “Nos obligan a elegir entre el voto del miedo y el voto del odio y de la revancha”, dijo dirigiéndose a Rajoy e Iglesias. Y pronosticó lo que pasará los próximos meses: "ninguno de los dos será bueno para España, en lugar de solucionar el problema lo van a agravar. Si el domingo gana la mentira, la traición y la corrupción; no habrá otra cosa en España que mentira, traición, corrupción y derrota”.

Casi 50.000 españoles han confiado en VOX y han votado en conciencia. Y creedme cuando os digo que esas 50 mil personas seréis recordadas como las primeras valientes que dijeron “Mariano Rajoy, no somos un pueblo de cobardes, deje de insultarnos. Nosotros no votamos con miedo”.

Pero ahora la realidad es descorazonadora: en estos meses nadie dirá en el Congreso que hay que desmantelar el Estado de las Autonomías, que hay que defender la soberanía de España frente a los intereses de Bruselas, que la idea de multiculturalismo ha fracasado, que hay que bajar los impuestos y eliminar algunos de ellos, que hay que luchar contra el fundamentalismo islámico en las mezquitas españolas, que el derecho a la vida ha de ser preservado por el Estado, que la inmigración ha de ser regulada y controlada... En definitiva, nadie va a pedir que se cambie la política de José Luis Rodríguez Zapatero. Y eso generará un profundo desencanto.

Por eso tenemos una responsabilidad gigantesca. Seguir diciendo esas cosas fuera del Congreso, y ahí estaremos los valientes para, sin rencor, seguir ofreciendo esa representación a millones de españoles huérfanos.

Hacedme un favor, cuando alguien os diga que está decepcionado con la política hacedle ver que hay un partido que nunca va a renunciar sus principios. Un partido que dice lo mismo en Barcelona y en Sevilla, que cree en lo mismo antes y después de las elecciones. Un partido que actúa igual en la victoria y en la derrota. Un partido de gente normal y corriente que quiere poner fin al abuso de los políticos, al sectarismo de la izquierda, y a la cobardía de la derecha.

Para terminar, os cuento una anécdota. Ayer, cuando visitaba colegios electorales, me encontré a numerosos interventores del PP que me confesaron que esa era la última vez que iban a votar al PP: “Santiago, creemos en el proyecto de VOX para España. Te juro que esta es la última vez que votaré al partido que ha traicionado nuestros principios”, sentenció uno de ellos.

Personalmente, las próximas semanas le dedicaré a mi familia más días y de mejor calidad para compensarles todo lo que les he quitado durante estos meses. Ahora os pido que hagáis lo propio, que descanséis, que le dediquéis tiempo a vuestra familia y amigos y que más pronto que tarde regresemos a la trinchera con la fortaleza y la determinación que caracteriza a los hombres y mujeres de VOX.

iPor España!
iTodo por España!
iViva España!".

Salvoconducto a ninguna parte de Rajoy
El rugido del león El Espanol 28 Junio 2016

La nueva relación de fuerzas en el Congreso de los Diputados no permite por sí sola solucionar el bloqueo heredado de los anteriores comicios; más bien lo contrario. La polarización de la campaña ha cribado de votos prestados la cosecha de sufragios obtenida por cada formación, de tal modo que los candidatos saben ahora mejor que hace seis meses qué es lo que esperan de ellos sus electores.

Instalado en la euforia de su segunda victoria, tras haber pasado de 123 a 137 escaños, el PP tiende la mano al PSOE en busca de una gran coalición. Pero esta fórmula es impensable mientras el candidato sea Mariano Rajoy. El presidente en funciones sólo tiene dos caminos para lograr permanecer en la Moncloa y ambos parecen vías muertas pese al entusiasmo en el que se arrellana desde el domingo.

La eventual investidura de Rajoy o pasa por el PSOE, que vuelve a tener la llave de la gobernabilidad, o por un complicadísimo acuerdo a cinco bandas entre PP, Ciudadanos, PNV, Coalición Canaria y el diputado de Nueva Canaria integrado en la candidatura socialista. Por un lado, el equipo de campaña de Pedro Sánchez ha descartado este lunes que vaya siquiera a abstenerse para permitir gobernar a Rajoy. Por otro, tampoco parece aventurado dudar de que un exponente de la 'cultura del rodillo' como él tenga la habilidad de ofrecer un programa que merezca el beneplácito de formaciones tan dispares.

Pulso en el PSOE
La oposición frontal de Sánchez a investir al mismo candidato al que llamó "indecente" resulta, al fín y al cabo, congruente. Además, el resultado obtenido por el PSOE es lo suficientemente digno como para que el secretario general socialista le mantenga el pulso a los barones que -como Susana Díaz o Fernández Vara- creen llegado el momento de ceder.

Es verdad que con Sánchez de candidato el PSOE ha obtenido su segundo peor resultado en democracia y que los socialistas han pasado de 90 a 85 escaños. Pero también es cierto que el PSOE ha logrado mantener la hegemonía de la oposición, en contra de todos los sondeos, pese al embate de Unidos Podemos. Con Pablo Iglesias atrincherado a la izquierda, el final político del PSOE y el del propio Sánchez estarán escritos si el aspirante socialista claudica ante Rajoy. En definitiva, el presidente en funciones sólo podrá repetir si los barones logran doblarle el pulso al secretario general socialista.

Ciudadanos
Por lo que respecta a Ciudadanos, Albert Rivera es consciente de que su partido sólo tiene sentido como alternativa al PP y que si ha pasado de 40 a 32 diputados ha sido por las distorsiones de la Ley d'Hont en la traslación de votos a escaños. Ciudadanos ha perdido 280.000 votos prestados del PP, pero ha consolidado 3,2 millones de electores tras haber subrayado que no apoyaría a Rajoy. Además, Rivera sabe que la gran mayoría de sus votantes se ha mantenido fiel a las siglas tras una campaña de máxima polarización que, tras el pinchazo de Unidos Podemos, no volverá a producirse.

La situación es endemoniada para Rajoy. Ni Albert Rivera ni Pedro Sánchez quieren unas terceras elecciones, pero ninguno quiere asumir el coste político que supondría apoyar o abstenerse para que el mismo presidente que enviaba mensajes de apoyo a Luis Bárcenas encabece una legislatura reformista. Al mismo tiempo, la caída en diputados de Ciudadanos y PSOE complica cualitativamente cualquier negociación al depreciar el valor de sus apoyos.

En esta tesitura, lo mejor sería que el PP presentara otro candidato para sumar a la segunda y cuarta fuerza políticas en una gran coalición. La pelota está en el tejado del PP, pero Rajoy no puede intentar convertir sus nuevos e insuficientes 14 diputados en un cheque en blanco.

El "Brexit" y el “rompecorazones” Rajoy
La Verdad Ofende www.latribunadelpaisvasco.com 28 Junio 2016

Apenas transcurrida una semana desde el referéndum británico y la “City” ya acusa el golpe. Casi tres millones de británicos piden revocar el referéndum o realizar otro, lo que convertiría las urnas de la pérfida Albion en una burla muy poco seria. Tan poco seria como las voces que desde Podemos culpan a "los viejos" del fracaso electoral o exigen asaltar de nuevos las calles (Javier Parra - PCE).

El ventajoso sistema impositivo para millonarios y empresas situadas en Gran Bretaña toca su fin. No solo dejarán de ser europeos con pasaporte, Europa ha de negociar un tratado comercial que regule el fin de la libertad de tránsito de personas y capitales con aranceles económicos, por muy benévolos que estos sean. ¿Qué sentido tendría sino estar dentro de la UE?

El costo ya es enorme para UK, y a la vez una oportunidad para Europa y España. Según CNN, solo en el primer día los británicos han perdido todo el dinero que recibieron de Europa en los 42 años de permanencia. Miles de empresas anuncian su marcha de UK hacia Holanda, Irlanda y Alemania, buscando el mercado común. El mayor centro financiero del mundo con NYC, la “City”, se desmorona por días.

Las excepcionales condiciones de las que Gran Bretaña gozaba para estar dentro del privilegiado club europeo eran una ofensa hacia los demás estados. Su salida de Europa puede ser el final de la ofensa que para España representa mantener el nido de ladrones que es hoy Gibraltar. Pero quizás también se acabe la misma “Union Jack” símbolo de unión entre Gales, Inglaterra y Escocia. Estos últimos, siempre díscolos, quieren seguir siendo europeos, y ya anuncian un referéndum para irse.

Europa ha de ser firme negociando con UK, o el cáncer que el "Brexit" representa se extenderá (Francia, Italia, Austria o Eslovaquia ya anuncian posibles referéndum). Bruselas hará mal si no comprende las razones sociales del Brexit.

Son los ciudadanos europeos el pilar y esencia de la unión, y de esos es de quienes se abusa. Tras la crisis aún no superada que asoló a las clases medias, el sistema impositivo es cada vez más extenuante: soportamos una burocracia elefantiásica y carísima, duplicidad de instituciones nacionales y supranacionales, y una inmigración (cientos de miles son refugiados) desbocada e inasumible, que además de no adaptarse, exige derechos a una Europa de la que se espera se adapte a ellos y sus costumbres.

La aparición de los peligrosos populismos evidencia que la socialdemocracia, ejercida hasta el agotamiento por los europeos con desmesura durante 40 años, ha colmado la paciencia y también la economía de todos, hasta de los españoles. Aun recordamos el porqué del éxito de la reconciliación de la Transición: huir de los populismos que nos conducirían de nuevo a las fratricidas dos Españas superadas.

En España, mientras tanto, agitar desde la izquierda rencores guerracivilistas y propuestas políticas de totalitarismos comunistas se ha demostrado un error castigado en las urnas y de momento evitado, si bien el peligro, gravísimo, persiste.

Rajoy tiene una segunda oportunidad (que rara vez se da en política) de poder corregir lo que España aún precisa y él hasta hoy nos negó; las promesas incumplidas de su programa en 2011.

Ya no hay déficit oculto heredado de Zapatero y crecemos moderadamente bien, el sistema público de financiación está saneado y España de nuevo es un objetivo estratégico para el inversor. Las empresas huyen de UK y hasta Gibraltar se aboca al desastre económico o a la definitiva descolonización.

Reducir Estado, bajar impuestos, apoyar el crecimiento económico, garantizar las pensiones y dotarlas de la hucha que creó Aznar y saqueó Zapatero, meter en cintura el gasto autonómico, ayudar la natalidad, reformar la justicia haciéndola más justa, acabar con los aforamientos y la corrupción o reformar la constitución, son todas medidas que aseguran la unidad nacional que representa el proyecto común: prosperidad para todos. Felicidad.

"Lo prometido es deuda" cuenta el dicho popular. De que se cumpla lo prometido depende que muchos nos reconciliemos con el Partido Popular, mimetizado con una socialdemocracia que agota el Estado, pero también aliena y ataca los principios y valores del PP. La "ruptura" del corazón de sus votantes y a las víctimas del terror en la pasada legislatura es corregible con justicia y honestidad.

Los otros corazones rotos, bien rotos quedan, pues solo fueron un fatuo señuelo electoral. Representan la deshonestidad del último travestismo socialdemócrata, el marxista. Quienes proclaman como lema nada menos que “Tu odio, mi sonrisa” solo pueden guardar rencor en su corazón. Vean el paradigma que proclaman estos fulanos:

"Somos los nietos de los obreros que nunca pudistéis matar. Enfrentamos a los nietos de los golpistas de 1936" (Iñigo Errejon - Twitter 18-07.2013 02.22 am) Iñigo representa la antítesis del perdón de la Transición y las mieles que ásta nos trajo. Educado y becado en los algodones de nuestra imperfecta democracia, de la que abusó obscenamente, hoy pretende destruirla para llevarnos a experimentos fracasados como Venezuela o Cuba.

Ayer, estos golpistas que nos moralizan, volvieron a perder. Sus abuelos, antes de que Franco se levantase en armas, dieron nada menos que cinco golpes de Estado. Pronto sus nietos, tras perder, ya están anunciando que volverán a intentar asaltar los cielos desde las algaradas callejeras. Pero España ni es comunista ni ninguna sociedad libre y próspera fue jamás socialista. Recuerden, “El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia y la prédica de la envidia. Su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria”. (Winston Churchill).

Y aunque Churchill es un gran ejemplo, hoy, con el sueño de Gibraltar más cerca, prefiero acordarme de aquella frase demoledora de un gran guipuzcoano, alejado del tóxico lenguaje "políticamente correcto", y que con acierto y coraje decía: “Todo buen español debería mear siempre mirando a Inglaterra".  Blas de Lezo y Olavarrieta, almirante.

Por el corazón de España, Rajoy.

Rajoy el Terrible
Javier Benegas www.vozpopuli.com 28 Junio 2016

Ver a Mariano Rajoy dando saltos en el balcón de Génova 13 la madrugada del domingo al lunes es, quizá, el colofón más cruel que cualquier sociedad medianamente diga puede imaginar. Y no lo digo por compasión, y mucho menos empatía hacia quienes pensaban que aderezar el destartalado comunismo con una sonrisa y el grafismo de un corazoncito podría llevarles a la victoria, porque sí, porque la gente se lo traga todo. Los populistas se han llevado el disgusto que se merecen por haber superado el nivel de alienación intelectual al que desde hace mucho tiempo nos someten los viejos partidos. No, mi compasión es hacia esa minoría ninguneada, pisoteada, señalada, maltratada, insultada y vejada por unos y por otros. Ese grupo cada vez más testimonial que cree en la libertad y en la responsabilidad, que sueña con una España mejor, limpia, honrada, próspera donde algún día se pueda votar “a favor de” y no “en contra de”, donde ser decente sea un valor a salvo de la inexorable regla del mal menor, del plato de garbanzos, del miedo o de cualquier otro vil pretexto.

Terrible también el discurso de un Rajoy que abiertamente reconocía que antes que España está el PP, esa organización dizque partido político a la que se debe en cuerpo y alma y en la que lleva incrustado más de tres décadas, porque ya de jovencito se alistó dispuesto a medrar, apadrinado como es debido, con su oposición de registrador y su canesú. Para quienes ya han olvidado cómo Mariano no tuvo el menor reparo en dejarnos colgados del precipicio para dar prioridad a las elecciones andaluzas en las que se la jugaba el PP de Arenas, ayer lo dijo alto y claro: el PP es España. Nada fuera del partido, todo dentro del partido. Uno para todos y todos para mí. Incluso, aprovechó para dar las gracias a sus leales servidores, por haber aguantado hasta el final, es decir, por haber mantenido sus posaderas en el sillón con la misma determinación que él mantiene las suyas en el suyo, para ir de victoria en victoria hasta la fosilización final; la suya y la nuestra, porque somos uno. Un discurso a la altura de una polarización tan insufrible como rentable, que podría haber causado daños irreparables a esa inteligencia media que, desde su influyente posición, se ha dejado la garganta dando alaridos de alarma. Eso es hacer méritos y lo demás tontería.

La buena noticia, que ayer muchos celebraban, era haber podido parar el avance de un populismo… que él propio PP ha contribuido a exacerbar, por acción y por omisión. La mala, que la transformación de España desaparece del horizonte definitivamente. Ya sabe, querido lector, primero las lentejas y después los principios, porque gobernar, según Mariano, es sobre todo lentejas. Los principios si acaso alimentan a los idiotas, a los temerarios, a los cenizos, a los fracasados que no han llegado siquiera a concejales, en definitiva, a todos los que no tienen ni la más remota idea de lo dificilísimo que es gobernar. Él, en cambio, lo sabe muy bien. Por eso quiere seguir hasta el infinito y más allá. El partido bien lo merece. Y si al PP le va bien, si a Mariano le va bien, a nosotros también. No hay más.

No vamos a discutir si parar en seco la progresión del populismo ha valido la pena. Tampoco nos vamos a poner exquisitos y debatir si es peor morir que perder la vida. La cuestión es si salir del Rajoy para entrar en Rajoyón es el salto cualitativo que este desdichado país necesita. Soy de los que piensa que no, en absoluto. Sin embargo, hay que reconocer que la estrategia ha funcionado, aunque aún está por ver si tendremos gobierno. Este 26J hemos tenido que elegir entre el poli bueno y el poli malo, y lo hemos hecho, además, bajo el síndrome de Serpico, ese que nos hace desconfiar del honrado, porque al fin y al cabo todos somos en alguna medida corruptos. O, al menos, eso nos dicen con la altanería del cacique en cuanto nos ponemos exquisitos. Así que pelillos a la mar y vuelta a las lentejas.

Claro que estrategias tan simples, tan burdas, tan evidentes sólo pueden funcionar en sociedades que hace tiempo han asumido lo anormal como normal, donde tanto las nuevas generaciones como las viejas han llegado a interiorizar que el Gobierno, es decir, la administración de la cosa, lo es todo. Y que el que se mueve no sale en la foto. Sociedades, en definitiva, en las que discurrir por los vericuetos del sistema vale su peso en oro y donde el peor pecado que se puede cometer es decir que no, que no tiene por qué ser así, que ahí fuera las cosas son un tanto distintas.

De hecho, que Rajoy terminara dando saltos en el balcón y sacando pecho es porque quienes pudieron decir alto y claro que España puede y debe ser mucho mejor, lo han hecho cada vez con la boca más pequeña, hasta terminar mudos, plegándose por completo a lo políticamente correcto y confundiéndose con el paisaje. Quizá en parte haya sido por miedo, pero quizá también porque el mercado es el que es. Y aquí quien no es medio socialista es socialista y medio. Y para colmo, perdonavidas. No hay más que levantar la mirada del suelo para verlo. Sea como fuere, quienes podían no han tenido el valor de mantener el discurso de enmienda a la totalidad que era imprescindible y, al hacerlo, han renunciado a la única arma con la que tomar la iniciativa y sin la cual la polarización era mortal de necesidad. Y han pagado el precio de su cobardía.

Visto lo visto, no ya neutralizar al populismo sino también evitar que un personaje como Rajoy, a pesar de todas sus traiciones, termine vanagloriándose, requiere un valor inusual por estos pagos. Y también, de una constancia no apta para blanditos. La buena noticia es que aún hay muchos españoles que, pese a todo, se han resistido tanto al bipartidismo como al populismo. La mala, que todavía no hay quien los lidere. Y mucho menos quien genere las expectativas para multiplicarlos. En cualquier caso, la esperanza es lo último que se pierde. Nada dura eternamente.

Reinarás, pero no gobernarás: Rajoy garantiza la inestabilidad
Valentín Carrera esdiario 28 Junio 2016

La solución es un ERE colectivo que desatasque las turbias cañerías de la política española y permita agua limpia y sangre nueva.

Todo normal, previsible y vulgar. La noche electoral confirma el hartazgo ciudadano (10,4 millones de ciudadanos se han abstenido) y el pucherazo constitucional que venimos padeciendo y denunciando desde que el PP y el PSOE, juntos de la manita, perpetraron la ley electoral del embudo: una norma simplemente antidemocrática.

Salvo este pequeño detalle, cuarenta años con elecciones trucadas y con partidos dopados, todo lo demás ha sido normal, previsible y vulgar. Especialmente vulgar y previsible la cansina cobertura informativa de las televisiones. ¡Qué falta de imaginación, mon dieu!

Por el contrario, el inefable Mariano Rajoy estuvo anoche muy imaginativo. [Inefable: que no se puede explicar con palabras]. Su discurso, por así llamarlo respetuosamente, a la altura del balcón de Génova, debe ser analizado con detalle y rigor por los guionistas del Club de la Comedia.

Lo cierto es que, limpiando hojarasca, mala baba, pasión, besitos, y toda la carga emocional que unos y otros sacan a pasear insultando a la inteligencia de los votantes (también, sí, a nuestra inteligencia emocional), lo que queda en el cedazo no es para tirar cohetes. Ningún motivo de alegría en Génova, ni en Ferraz, ni en las sedes de Podemos ni Ciudadanos.

No negaré el triunfo casi personal de Rajoy, pero es tan amargo que no se lo deseo al peor enemigo: “Reinarás, pero no gobernarás”.

No es cierto que la corrupción, las grabaciones y los sobres no hayan pasado factura al PP: no tanta como algunos quisieran, pero desde noviembre de 2011, el PP de Rajoy se ha dejado tres millones de votos en el camino. Solo la tramposa ley electoral le salva los muebles, igualito que al PSOE, y ambos partidos lo saben. Y si pueden, evitarán juntos en esta legislatura ­(si es que arranca) una reforma democrática de la ley electoral que clausure esta anomalía. El cabreo de Albert Rivera anoche era inequívoco, justo y necesario.

No veo motivo de alegría para Rajoy (“es el discurso más difícil de mi vida”, dijo ayer desde el balcón) cuando tenga que presentarse ante el Rey y decirle: –Majestad, solo tengo 137 votos… o 138 con Coalición Canaria.

Supongamos que pasa el amargo trámite de la investidura, porque la casquería del miedo hace tiempo que puso en marcha la máquina de picar, y tenemos, oiga, un presidente inefable en tiempo de prórroga y por penaltis. ¿Nos explicará cómo piensa gobernar? Cojamos cualquier asunto: Ley Wert (o mejor, nueva ley de educación, prioridad proclamada por tirios y troyanos): ¿con qué votos? Desde luego, con 137 votos, el PP no puede llevar adelante “su” programa (tampoco ningún otro partido), de modo que tendremos la legislatura más insegura e inestable desde la Transición: justo lo contrario de lo que Mariano ha prometido, seguridad y estabilidad. Va a ser que no.

Rajoy tiene el dudoso mérito de ganar perdiendo o perder ganando, pero su capacidad para dialogar, acordar y gobernar cuatro años en minoría, legislando sobre los asuntos serios, está por demostrar. Y este es el verdadero problema. Rajoy no es Merkel, sino más bien Cameron, conduciendo a su país y a su partido al abismo.

Suele decirse que en política todo es posible, y puestos a repartir ministerios, los corazones se ablandan; pero es difícil imaginar a Rivera en el gobierno de Rajoy con Rita Barberá aforada en el Senado, por citar solo uno de los cien asuntos pendientes en la agenda judicial del PP, que durante esta nueva legislatura se sentará en más de un banquillo como “organización criminal por presuntos delitos de asociación ilícita, falsedad y blanqueo”.

Por lo demás, malas noticias para los constitucionalistas desde Cataluña, donde Ciudadanos y PP (última y penúltima fuerzas) van camino de ser residuales frente a un bloque pro referéndum que sigue creciendo (29 escaños, 5 por encima de la mayoría absoluta, en una convocatoria ajena al independentismo).

Buenas noticias para el PP en Galicia, donde Feijóo podría revalidar la presidencia de la Xunta de Galicia en octubre, con el nacionalismo gallego (BNG) en caída libre y pelea de gallos en la izquierda; y pésimas noticias para Susana Díaz en Andalucía: el califato agoniza.

Lo dicho: todo normal, previsible y vulgar. Una legislatura corta, inestable, insegura. Eso o lo que vengo pidiendo hace tiempo en estas columnas de Tornarratos: un ERE colectivo que desatasque las turbias cañerías de la política española y permita de una vez por todas que corra por ellas agua limpia y sangre nueva.

Elecciones sorprendentes
Amando de Miguel Libertad Digital 28 Junio 2016

Da la impresión de que muchas encuestas se levantan como un instrumento de propaganda, o peor, que se copian unas a otras.

Los comentarios sobre los resultados electorales adolecen de un sesgo periodístico: interesa sobre todo decir y repetir lo que pasa. Pero la profusión actual de medios hace que el público interesado esté al cabo de la calle de lo que sucede. Lo difícil y necesario consiste en explicar por qué sucede, cuáles son las relaciones entre unos y otros sucesos. La dificultad se acrece porque los dirigentes de los partidos ocultan la verdad de lo que les puede perjudicar para conseguir el poder o mantenerse en él. Además, los sondeos electorales que se publican más bien nos despistan. Concretamente, las últimas encuestas preelectorales y las de a pie de urna coincidían en situar a Unidos Podemos por delante del PSOE. Se han equivocado estrepitosamente. Da la impresión de que muchas encuestas se levantan como un instrumento de propaganda, o peor, que se copian unas a otras.

Se asegura que la pérdida de apoyo electoral del PP y del PSOE (respecto de los resultados históricos) se debe al juicio tan negativo de la opinión pública sobre los casos de corrupción política. No lo creo. En España no se castiga socialmente la corrupción política. La razón es que son muchos los españoles corrientes que serían igualmente corruptos si se les presentara la ocasión para ello.

El hecho de que el PP haya obtenido bastantes más votos que el PSOE se deriva de una causa última: el temor que ha supuesto la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Por otra parte, la peor consecuencia del Brexit para España es que ha popularizado la creencia de que las decisiones colectivas se deben someter a referéndum. Una cosa así para España significaría referendos para la secesión de algunas regiones bilingües, empezando por Cataluña. No es casualidad que el movimiento Unidos Podemos sobresalga en Cataluña, el País Vasco y la Comunidad Valenciana. Es la particular forma del populismo en España: su querencia por el separatismo. Así como el Brexit anticipa la desmembración de la Unión Europea, el populismo separatista en España significaría su desmembración.

El análisis de las elecciones de 2016 nos lleva a una conclusión sorprendente. Nadie parece haberlas perdido, si nos atenemos a las declaraciones de los respectivos dirigentes. Sin embargo, nadie se acerca a la mayoría absoluta de los votos. Lo que es más grave, persiste la incertidumbre de que en el Congreso actual continúa la misma dificultad para formar Gobierno que se tenía hace seis meses. Nadie piensa en el riesgo de unas terceras elecciones para conseguir ese fin. La consecuencia es que el posible Gobierno que se forme será muy poco estable. Da igual que sea de derechas (se considera constitucionalista o moderado) o de izquierdas (dizque progresista y de cambio).

No parece razonable decir que "el PP ha ganado las elecciones" con una mayoría tan exigua. Pero tampoco resulta ejemplar que ningún partido se considere perdedor. Desde luego, nadie dimite por haber sacado menos votos de los esperados según los discursos o las encuestas. No estaría mal que dimitieran los líderes de los cuatro partidos principales. La prueba es que han sido incapaces de formar Gobierno con meses de plazo por delante. Está por ver si ahora lo consiguen con los resultados de los nuevos comicios. En el mejor de los casos, se puede anticipar un Gobierno muy inestable. Será nuestro sino. Siempre se ha dicho que somos un pueblo cainita.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

¿Se va a presentar Rajoy a la investidura?
Guillermo Dupuy Libertad Digital 28 Junio 2016

Aunque ya dejé negro sobre blanco mi incredulidad respecto de que Unidos Podemos fuera a superar al PSOE en las elecciones de este domingo, les mentiría si les dijese que esta falta de sorpresa va acompañada de falta de alegría.

Lo que no entiendo es la euforia desmedida de Rajoy ante unos resultados electorales que, a día de hoy, le otorgan las mismas razones para no presentarse a la investidura que las que tuvo para no hacerlo tras las elecciones de hace seis meses. Es verdad que el cacareado fantasma del sorpasso y el voto del miedo han permitido al PP de Rajoy paliar algo los desastrosos del 20-D, pero a costa de ver mermados los escaños obtenidos por Ciudadanos, la única formación que en algún momento ha dado alguna muestra de estar dispuesta a darle su apoyo.

La verdad siempre puede esconder, ciertamente, muchas cosas, incluida la posibilidad de que Rajoy sea investido presidente del Gobierno dentro de unos meses; pero la verdad, a día de hoy, lo único que muestra, y bien a las claras, es que Rajoy, para poder ser investido presidente, tendría que convencer al mismo número de partidos que tenía que convencer hace seis meses, y que estos partidos, tanto o más que hace seis meses, no están dispuestos a facilitar esa investidura "ni por activa ni por pasiva".

Para colmo, Albert Rivera ya ha reiterado este lunes que no apoyará "ningún Gobierno de Rajoy". Pero imaginemos que el líder de Ciudadanos miente como un bellaco, tal y como nos hacen creer sorprendentemente no sólo los partidarios de Rajoy. Aun con el apoyo de Ciudadanos, Rajoy seguiría sin poder ser investido presidente, circunstancia que tampoco variaría si los del PNV también faltaran a la verdad al asegurar que ven "muy, muy difícil" su respaldo a un nuevo Gobierno del PP. Aun así, teniendo el extraño apoyo de formaciones tan dispares como PNV y Ciudadanos, seguiría siendo falso eso de que el diputado de Nueva Canaria podría otorgar a Rajoy la investidura sin necesidad de que el PSOE se abstuviera.

Desengañémonos: la abstención del PSOE sigue siendo tan necesaria para la formación de un nuevo Gobierno del PP como lo ha sido desde el pasado 20 de diciembre. Y a día de hoy no hay una sola declaración de Pedro Sánchez que avale la hipótesis de que Rajoy cuente con más posibilidades de ser investido presidente que hace seis meses.

Y ya para concluir: aunque el PSOE pasara a abstenerse para evitar la celebración de unas terceras elecciones, lo único que veríamos convertido en verdad sería aquel vaticinio que hizo Felipe González hace unas semanas, cuando veía "más fácil que haya investidura que un Gobierno que gobierne". Hasta entonces, los botes de Rajoy y su euforia en el balcón de Genova sólo cabe atribuirlos al regusto de este presidente por gobernar en funciones.

Última oportunidad para la revolución desde arriba
Xavier Reyes Libertad Digital 28 Junio 2016

PP y PSOE deberían cerrar filas en torno a un pacto de Estado y erigirse en custodios de la monarquía parlamentaria y de los valores de la democracia representativa

Ahora más que nunca es menester que la nación sienta que el poder público asiste a sus necesidades y emprenda siquiera el camino de aquella regeneración tan vanamente cantada en todas las lenguas. Ya no hay tiempo ni para el orden ni para el método, no se puede ir con parsimonia en la realización de la obra, hay que hacer la revolución desde el Gobierno, porque si no, se hará desde abajo y será desoladora, ineficaz y vergonzosa, y probablemente la disolución de la nación española.

Esta bien conocida admonición, lanzada en 1902 durante un mitin en Valladolid, pertenece a Antonio Maura, el político que años más tarde resultó defenestrado por el ¡no! rotundo de todos los partidos. Los liberales en primer término, quienes, aun siendo el otro puntal del sistema de la Restauración, no tuvieron empacho en formar causa común con fuerzas políticas dispuestas a minar aquel orden, verbigracia los republicanos y el PSOE del Pablo Iglesias original, avenido entonces por primera vez a aliarse a las formaciones burguesas con tal de derrocar al gobierno conservador (y de conseguir representación parlamentaria, como sucedió en las elecciones de 1910). Pero, en un escenario que se le parece mucho, contra todo pronóstico y en medio de la denuncia cada vez más extendida sobre el agotamiento del modelo constitucional, he aquí que el PP se ha levantado hoy con un "¡Rajoy sí!" que ha desarmado por igual al discurso sobre "las fuerzas de cambio" y al veto de Albert Rivera –ya relegado, según parece, a una prudente amnesia.

Si tuviera el PP la sensatez de evitar cualquier lectura cortesana o caudillista de este triunfo, tendría que concluir que, puestos por el Brexit ante la fea imagen que proyecta al mundo una nación forajida, los españoles se han arredrado frente a la aventura y la improvisación y han vuelto, por lo tanto, al esquema de la estabilidad política, que no es otro que el del bipartidismo. De pronto, la colorida carta de cócteles del chiringuito andorrano, tan celebrada hasta hace poco como ejemplo de renovación y de creatividad política, se les apareció ante los ojos como un caos de zancadillas de todos contra todos que sólo conduce a la ingobernabilidad y a la inflación de la partitocracia. Ahora bien, esta recuperación del bipartidismo exigiría seguramente que sus protagonistas, PP y PSOE, la representasen bajo la forma de un monta tanto gubernamental, capaz de consolidar la unión dinástica del sistema del 78.

Si quedasen superadas las barreras que tal proyecto no podrá por menos de encontrar en las mezquindades y cortedad de miras de los líderes políticos, su mayor peligro, claro, es que dejaría la oposición en manos de Podemos, y que, si la imagen del gobierno y del establishment se sigue deteriorando, al final correrán los socios el riesgo de perecer en el mismo barco. Para evitarlo, sería de prever entonces que los que se subieran a él estuvieran desde el principio con el salvavidas puesto, prestos a saltar para ponerse a salvo a las primeras de cambio; y eso, naturalmente, condenaría a aquel gobierno a ser una cosa efímera, y a sumir en breve al sistema constitucional, otra vez, en la incertidumbre y en la inviabilidad. Entonces llegaría Pablo Iglesias para asestarle el golpe de gracia.

Ahora mismo, de hecho –y habida cuenta de que Podemos ha tocado ya su techo electoral–, es muy probable que un desacuerdo entre las fuerzas políticas, que abocara la cosa hacia unas terceras elecciones y que agotara, por tanto, la paciencia de los españoles, llevase a Pablo Iglesias a proclamar en algún templete asambleario que ese juego trabado es la prueba palmaria de que el acuerdo social está roto, y de que el único modo de restaurarlo es volviéndolo a crear mediante una constituyente convocada de modo plebiscitario. Para cuando eso llegase, el rubor por los brexiteers no sólo pesaría ya poco, sino que es muy posible que Europa se hallaría infectada por todas partes con ese virus que ha liberado Cameron, y que no tiene que ver con la salida o la permanencia británica en la Unión Europea, sino con el afán de agitar a las masas cada vez que haya que imponerse sobre los adversarios políticos. Ya se ve que los avergonzados y los arrepentidos del Brexit, para quienes este referéndum ha resultado un duro mentís sobre la incontestabilidad del voto (a falta, en aquellas tierras, de una Tordesillas a la que consultar sobre el Toro de la Vega), quieren remendar el capote con un segundo referéndum; y otro tanto querrán los escoceses, y así, tras ellos, para separar o para unir, para hacer o para deshacer, eurófilos o euroescépticos, nacionalistas o cosmopolitas, el derecho a decidir va a ser una especie de Plan Renove con el que todo el mundo va a pretender remodelar la casa. Tendrá, pues, abonado el terreno Pablo Iglesias, y en el momento en el que el sistema declare su inoperancia allí estará él para mandarlo al desguace.

Por el contrario, si PP y PSOE decidiesen cerrar filas en torno a un pacto de Estado y erigirse en custodios de la monarquía parlamentaria y de los valores de la democracia representativa, podrían ser ellos los agentes de esa renovación del contrato social, que consistiría fundamentalmente en trabajar sobre la eficacia y la transparencia de las instituciones para que se cumplan los fines perfectamente establecidos y delimitados en el preámbulo de la actual Constitución. Para ello, lógicamente, habría que definir bien y en términos claros los objetivos concretos con los que aspira a realizarse tal programa, pues ni el PP puede confiarse a que la regeneración sea mera cuestión de tiempo, como la de la cola de las lagartijas, ni el PSOE debería entrar en el gobierno como quien opta a ser vocalista en un grupo musical esperando hallarse, a la segunda presentación, en condiciones de lanzar su carrera de solista.

El timo de la Unión Europea
Pablo Planas Libertad Digital 28 Junio 2016

Habrá que reconstruir una Unión que no es precisamente el colmo de la democracia y la eficacia.

Por muchas mentiras que el payaso Boris Johnson y el demagogo Nigel Farage dijeran durante su campaña para salir de Europa, no habrán sido más que las que han tenido que escuchar los españoles en general y los catalanes en particular durante las últimas semanas. Pretender que un político no mienta es como pedirle a un jugador de póquer que renuncie a los faroles, un esfuerzo abocado a la melancolía.

En cualquier caso, el principal responsable del cataclismo británico es David Cameron, el aprendiz de brujo que ha partido en dos el Reino Unido; el irresponsable que ha causado enormes pérdidas en los mercados mundiales; el memo de los referéndums cuyo prestigio entre populistas y separatistas es sobradamente conocido.

La Gran Bretaña se tiene que ir de la Unión Europea y el analismo fino se queja de que es por culpa de los viejos sin futuro, de los hooligans sin estudios, de las clases bajas y de los pueblerinos. Perfecto, que les quiten el voto y el Daily Mail y los envíen a Australia remando.

Habrá que reconstruir una Unión que no es precisamente el colmo de la democracia y la eficacia, sino una reunión de tahúres en un congreso de chupatintas y parásitos. Y no es precisamente un dato a favor que la primera medida adoptada por Merkel haya sido convidar a los ministros de Exteriores de los seis países fundadores a una cumbre de urgencia, como si la UE fuera un club de polloperas con socios de primera y asociados de segunda.

Pero es exactamente eso, y no hay más que reparar en el discurso del canciller francés, Jean-Marc Ayrault, tras el almuerzo con sus colegas. Para loar las excelencias comunitarias, dijo, tal cual, que había librado a España del franquismo, a Portugal del salazarismo y a Grecia de los coroneles. Pues muchas gracias, bwana.

Viene a cuento un párrafo de El ladrón en la casa vacía, las memorias de Jean-François Revel publicadas en 1997:

Los europeos sí que han asimilado una lección de sus crímenes contra ellos mismos: se llama Unión Europea. Pero esta unión, desde 1985 se ha desviado tanto de sus objetivos iniciales, se ha desgarrado tanto entre los intereses partidistas y ha quedado tan paralizada por la impotencia colectiva, que en este ocaso del siglo corre el riesgo de ahogarse a sí misma.

Este latrocinio no puede quedar impune
OKDIARIO 28 Junio 2016

La probable revocación de Daniel Alfonso como director de la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC) podría dejar en el limbo el grave caso de latrocinio del Partido Socialista de Cataluña. Una trama de financiación ilegal descubierta por la propia OAC y que esquilmó más de 70 millones de euros a todos los catalanes a través de 14 ayuntamientos gobernados por los socialistas. El cargo de Alfonso pende de un hilo por el caso de las grabaciones ilegales al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. Unas reuniones en las que ambos hablaban de casos de corrupción que afectaban a Convergencia Democrática de Cataluña (CDC) y Esquerra Republicana (ERC). Hasta que el asunto se aclare, Ciudadanos debería ponderar si merece la pena apoyar su destitución en el Parlament, donde hacen falta el voto de 81 diputados, tres quintas partes de la cámara. Más allá de que ese particular tenga que aclararse de principio a fin, Alfonso ha declarado su inocencia señalando además que se reunía con todos los grupos políticos para tratar este tipo de temas.

Cabe el riesgo de que esa medida suponga la paralización total del ‘Caso Inipro’. Un saqueo que tuvo lugar desde 2003 a 2010 y donde estuvieron implicados distintos cargos del PSC. El modus operandi consistía en adjudicar contratos de cuantías millonarias a empresas gestionadas por personas próximas al partido que, después, iban a fundaciones y asociaciones de los socialistas en forma de donativos. Una práctica a erradicar por completo en nuestro sistema democrático y que se repite con una frecuencia intolerable. Si los partidos quieren regenerar el sistema han de ser implacables con casos tan escandalosos como éste. Por tanto, y dado que la Oficina Anticorrupción ha sido la impulsora de esta investigación, el partido dirigido en Cataluña por Inés Arrimadas ha de sopesar con calma los pros y los contras de apoyar la revocación de Daniel Alfonso. En cualquier caso, si se produjera, el Juzgado de Instrucción número 1 de Tarragona tiene la obligación moral y jurídica de llegar hasta las últimas consecuencias y dirimir quién, cómo y hasta qué punto delinquió en esa trama que, de nuevo, vuelve a tambalear los cimientos del Partido Socialista.

Neurociencia
Deconstruyendo a un terrorista
Antropólogos, sociólogos y psicólogos que estudian el fenómeno del terrorismo desde un punto de vista científico tratan de analizar cómo se originan los comportamientos extremistas para tratar de evitarlos.
Teguayco Pinto  El Espanol 28 Junio 2016

El pasado 13 de junio, Omar Sadiqqui Mateen asesinó a 49 personas en una discoteca gay de Orlando, acto que reivindicó el grupo terrorista Estado Islámico (EI). En noviembre, varios hombres armados atacaron distintos puntos de París, llevando a cabo una de las mayores masacres de la historia reciente de Francia. En septiembre de 2004, un grupo de hombres secuestró a más de 1.000 niños en una escuela de la ciudad rusa de Beslán, un suceso que terminó con más de 370 cadáveres. ¿Qué tienen en común los hombres que llevaron a cabo estos atentados? ¿Qué procesos psicosociales llevan a una persona a realizar este tipo de actos extremos? Equipos multidisciplinares de científicos trabajan para intentar comprender mejor los procesos que llevan a los seres humanos a realizar estas acciones violentas, amparados por un velo ideológico.

"Lo primero que hay que señalar es que, desde punto de vista científico, es difícil definir el término terrorismo o terrorista", comenta a EL ESPAÑOL el profesor de la Universidad New School Jeremy Ginges. Para este psicólogo, el concepto abarca "tantas formas diferentes de violencia política" que puede resultar confuso. "Por ejemplo", explica Ginges, "no es lo mismo que un grupo de personas se rebele contra su sociedad, que otro que actúa en nombre de la sociedad para atacar algo que se percibe como un ocupante extranjero".

El nuevo terrorismo
Ginges lleva años estudiando la violencia política desde un punto de vista psicológico y la apreciación que hace no es baladí, pero quizás encierra un debate más político que científico. Si nos acotamos a los procesos de las últimas décadas y teniendo en cuenta cómo han ido evolucionando a lo largo del tiempo, muchos autores distinguen entre lo que se conoce como viejo y nuevo terrorismo.

El viejo terrorismo se refiere a aquel que ha sido desplegado en Europa, principalmente en las décadas de los setenta y ochenta, y que estaba formado por aquellos grupos que buscaban revoluciones sociales, poder político, la independencia o la promoción del nacionalismo. Entre estos grupos nos encontramos con organizaciones como ETA en España, el Ejército Rojo en Alemania, las Brigadas Rojas en Italia o el IRA en Irlanda del Norte. "Estos grupos generalmente operaban en contextos de conflicto intergrupal y de forma muy localizada", explica a este diario Manuel Moyano, investigador de la Universidad de Córdoba.

Sin embargo, hoy en día una de las principales preocupaciones a nivel mundial es el llamado nuevo terrorismo, conformado por grupos que buscan transformar el mundo con un motivo religioso y que "atacan a sus objetivos de forma indiscriminada y con un marcado carácter global", explica Moyano. Uno nuevo terrorismo para el que cualquiera puede ser un objetivo y que opera de una forma mucho más anárquica, que no desorganizada, que el viejo terrorismo.

¿Quiénes son los terroristas?
Una de las preguntas más recurrentes sobre el terrorismo es si existen o no individuos más tendentes que otros a derivar hacia el extremismo violento. O, en otras palabras, si hay un perfil específico o si existen características que puedan ayudar a identificar gente en riesgo. La respuesta no es sencilla, pero Ginges señala que "a pesar de los muchos intentos, no se ha conseguido encontrar un perfil de personalidad de aquellas personas que cometen actos violentos de este tipo".

Aunque se pueden intentar hacer descripciones de los grupos de interés, a lo largo de los años "se ha constatado que los perfiles basados en variables socio-demográficas (tales como el estatus socioeconómico, el origen étnico, la religión o la educación) son insuficientes desde un punto de vista científico", explica Moyano. Entre los terroristas se pueden encontrar licenciados de clase media-alta o adolescentes sin recursos, sin que se pueda establecer un perfil claro.

Tampoco se puede decir que los terroristas sean personas con problemas psicológicos o psiquiátricos y, aunque existen excepciones, por norma general los terroristas no sufren trastornos de personalidad, como sociopatía o trastornos narcisistas, ni otros trastornos clínicos como esquizofrenia, psicosis o paranoia. "A día de hoy podemos afirmar que el terrorista no es un loco ni un psicópata", asegura Moyano.

La radicalización, un proceso 'normal'
Una idea clave en la investigación actual sobre terrorismo es que cualquier persona, bajo determinadas circunstancias, puede radicalizarse y, en casos extremos, recurrir a la violencia, con lo que tratar de establecer perfiles, hasta cierto punto, carece de interés. "Actualmente, la investigación psicosocial sobre terrorismo reconoce que la pregunta quiénes son los terroristas (en términos de su perfil o rasgos de personalidad) probablemente no sea la más adecuada", explica Moyano, para el que "es más productivo preguntarse cómo llegaron a ser así".

Este investigador trabaja con el objetivo de construir herramientas para evaluar el riesgo de radicalización y ha colaborado con equipos de investigación internacionales realizando estudios comparativos con terroristas presos de Oriente Medio y el sudeste asíatico, y radicales violentos europeos. "La radicalización como proceso psicológico es algo normal, en el sentido de que todas las personas tienen el potencial de vincularse de forma extrema a una determinada causa", explica.

En esencia, el proceso por el cual una persona lleva a cabo una acción violenta extrema es básicamente el mismo por el cual otras personas lo harían, aunque por otros valores que se consideren sagrados. "Puede que un estudiante universitario español, por ejemplo, no mate por defender a su grupo religioso, pero quizás sí lo haría por salvar a sus hermanos o a su familia", cuenta a este diariol Ángel Gómez, profesor de psicología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia.

Las investigaciones actuales se centran, por tanto, en comprender los procesos que hacen que una persona se convierta en terrorista, así como los factores que más contribuyen a dichos procesos. "Al investigar los procesos de radicalización violenta es fundamental atender a todos esos aspectos sociales, grupales y culturales, que se vertebran en torno a una ideología que ofrece la legitimidad y la identidad social de referencia", explica Moyano.

No hay factores determinantes
Aunque algunos factores pueden facilitar o contribuir a la formación de un terrorista, "a día de hoy no se puede decir que exista un único factor causal de la radicalización y todo hace pensar que el análisis de estos procesos debe hacerse teniendo en cuenta la interacción de numerosas variables psicosociales", explica Moyano.

Por ejemplo, durante años se han realizado estudios que han puesto el foco en la pobreza como un factor determinante. Sin embargo, "generalmente lo que encuentran es que incluso si una sociedad está atravesando dificultades económicas, las personas que recurren a este tipo de violencia tienden a estar en posiciones económicas relativamente acomodadas", explica Ginges. Según este investigador, "puede haber personas que no están de acuerdo con esta afirmación, pero lo cierto es que las explicaciones económicas por sí solas no son suficientes".

Tampoco la religión es un factor que se haya demostrado determinante como causa. "Se han realizado diversos estudios que no han encontrado pruebas de que exista una relación entre la religión y la violencia", afirma Ginges. Según Moyano, las teorías que dan por cierta "la predominancia de uno de estos factores sobre los demás son prematuras y atrevidas", dado que, hasta el momento, "son pocos los estudios que han examinado sistemáticamente algunos de los muchos factores implicados".

Para este investigador, el estudio de este tipo de procesos y los posibles factores causales "puede considerarse un reto", ya que hay que trabajar "conjuntamente con factores cognitivos, conductuales, emocionales, así como con aspectos étnicos, sociales y culturales" y "el grado en el que cada uno pueda contribuir, probablemente varíe según las circunstancias". Moyano concluye que hay que comprender que "la radicalización es un proceso complejo, multidimensional y en el que numerosas variables pueden estar implicadas como factores contribuyentes".

Las investigaciones que se llevan a cabo se dividen esencialmente en trabajos de campo e investigación en laboratorio. Este último se realiza fundamentalmente mediante cuestionarios a población general que permitan establecer modelos. “El objetivo es tratar de comprender cómo las personas toman decisiones difíciles y entender por qué se comprometen con conceptos abstractos, como la nación, un dios o una etnia, hasta el punto de hacer cualquier cosa por la causa”, explica Ginges.

Por otro lado está el trabajo de campo, mucho más costoso y complejo desde el punto de vista logístico, que consiste recabar información de los grupos violentos, realizando entrevistas a los propios terroristas y las personas que los apoyan. "Cruzando todos los datos, podemos ver cómo convergen los resultados y así sacar conclusiones", asegura Ginges.

La importancia del grupo
Pero que una persona tenga ciertos valores sagrados no hace que esté dispuesta a morir o a matar por ellos. Algunas de las investigaciones que se están llevando a cabo hoy en día se centran en la conexión que debe tener un individuo con un grupo para que se produzca un proceso de radicalización violenta. Es decir, no solo existen unos valores sagrados, como puede ser la familia o la religión, por los que merece la pena morir, sino que la propia pertenencia a un grupo puede ayudar a desencadenar un comportamiento violento.

En este ámbito, la teoría dominante desde los años 70 ha sido la de la identidad social, sin embargo, ésta "no ha sido capaz de predecir el comportamiento extremo", explica Gómez. Para resolver este problema, Gómez y su equipo trabajan con lo que se conoce como teoría de la fusión de la identidad. "Este modelo lo que plantea es que hay personas que tienen un compromiso tan fuerte con un grupo que están dispuestos a luchar y a morir por ese grupo", asegura este investigador.

Existen varios factores que diferencian los conceptos de fusión e identificación. En primer lugar, en el proceso de identificación con un grupo el papel del individuo se diluye, mientras que en la fusión la identidad individual permanece. "Esto significa que los que están fusionados se siguen considerando importantes, de forma que piensan que pueden hacer cualquier cosa y que va a tener una repercusión", explica Gómez. "El que está fusionado está convencido de que él, por sí solo, va a poder hacer algo", concluye este investigador.

Además, otra de las características fundamentales de la fusión es que existe una percepción de invulnerabilidad muy fuerte. "Las personas que están fusionadas piensan que ni a ellos ni a su grupo les puede suceder nada, lo que favorece que se den comportamientos extremos", explica Gómez.

Por último, la fuerte conexión de estas personas con el grupo hace que exista un sentimiento de pertenencia muy fuerte, de forma que los miembros del grupo pasan a ser sus hermanos. "La familia genética pasa a estar por debajo de la familia social", afirma Gómez, "lo que explica los casos en los que algunos individuos han matado a miembros de su propia familia, cuando éste no compartía las ideas del grupo".

Es necesario comprender el problema
Los estudios realizados por Ginges, Moyano y Gómez son solo un ejemplo del trabajo que los científicos hacen por intentar comprender mejor un fenómeno tremendamente complejo pero de extraordinaria importancia. "Ahora, por fin, la gente se está dando cuenta que desde la ciencia y la investigación sí que se puede intentar abordar el problema", afirma Gómez.

Este psicólogo asegura que su objetivo no es solo "tratar de comprender cuáles son los procesos que llevan las personas a tener ese tipo de comportamiento", sino que también están "tratando de evitar que las personas se radicalicen o, si ya lo ha hecho, tratar de modificar su comportamiento hacia posturas menos violentas".

Sin embargo, los científicos también lamentan que los acercamientos a este problema no siempre se hagan desde una perspectiva científica seria. "Lamentablemente muchas de las aproximaciones a este fenómeno se hacen desde un prisma exclusivamente descriptivo y especulativo", afirma Moyano. Aún así, Gómez concluye que se debe continuar el esfuerzo para "comprender los procesos de radicalización violenta, porque de no hacerlo, nunca podremos terminar con el problema".


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POR 'ÉTICA, COHERENCIA Y RESPETO'
Las víctimas, contra la 'pasividad del Gobierno ante los herederos de ETA'
El Congreso de los Diputados, donde tienen representación formaciones como EH Bildu que se niegan a condenar a ETA, rinde homenaje a las víctimas del terrorismo. COVITE se planta.
Sandra Toro  www.gaceta.es 28 Junio 2016

El Congreso de los Diputados -el mismo lugar en el que tienen representación partidos políticos como EH Bildu que se niegan a condenar a ETA- rinde homenaje a las víctimas del terrorismo este martes a partir de las 12:00 horas. Pero no todas estarán representadas. El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) sí tiene "ética, coherencia y respeto" y es por eso por lo que ha decidido que no formará parte de esa foto. "Las grandes fuerzas políticas han renunciado a construir un escenario en el que el proyecto político de ETA sea derrotado", ha denunciado la organización, que ha anunciado que -al igual que hizo en los años 2013, 2014 y 2015- declina la invitación al homenaje por "la no aplicación de la Ley de Partidos" -entre otros motivos- .

Este acto para rendir honores a los damnificados de la banda terrorista de ultraizquierda se produce dos días después de las elecciones generales del 26J, cuyos resultados han vuelto a dar representación parlamentaria a EH Bildu a pesar de que, como denuncia la organización, "presenta a miembros de ETA como si fueran héroes". María del Mar Blanco, presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo; Eulogio Paz Fernández, presidente de la Asociación 11M Afectados del Terrorismo; y Alfonso Sánchez, presidente de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), no han seguido los pasos de COVITE y han confirmado su asistencia a este homenaje que se celebra desde el año 2010.
'Ataque a la memoria'

COVITE señala a la clase política como la responsable de vivir en un escenario con más de 400 atentados mortales sin esclarecer porque "no ha establecido mecanismos reales que afiancen la consecución de la Justicia". Al mismo tiempo ha recordado que "la izquierda abertzale atenta diariamente contra la memoria de los asesinados desde hemiciclos como el del Congreso de los Diputados o del Parlamento Vasco sin que la clase política evite que el brazo político de ETA siga justificando el asesinato selectivo de seres humanos".

Las víctimas de ETA ahora lo son del hostigamiento público e impune de la izquierda abertzale ante la inacción de las instituciones. Así lo ha denunciado el colectivo, que insiste en que el Congreso "asiste impasible a los alardes de desmemoria de los herederos de Batasuna y del entorno de ETA, que promueve un relato irreal de décadas de asesinatos selectivos sin que el poder político termine de encauzar una respuesta efectiva".
'¿Dónde está la dignidad?

Se llama Marian Beitialarangoitia, justifica a #ETA y tiene escaño. Por esto no iremos al homenaje del Congreso. pic.twitter.com/BxiN2kw67n
— COVITE (@CovitePV) 27 de junio de 2016

Marian Beitialarrangoitia es otro de los motivos por los que COVITE no asiste al homenaje del Congreso. La parlamentaria de EH Bildu, que fue obsequiada con un sonoro aplauso de la bancada podemita el pasado mes de marzo tras su réplica al entonces candidato a la investidura, Pedro Sánchez, pidió durante un acto público un aplauso para los etarras autores del atentado contra la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas en el que dos personas perdieron la vida. "Antes de nada, este ánimo, abrazo y este chaparrón de aplausos, lo más caluroso posible, a Igor Portu, Mattin Sarasola y a todos los presos políticos vascos que se encuentran dispersados en las cárceles de Francia y España. ¡Os queremos!”, dijo el 12 de enero del 2008 durante la presentación de las candidaturas de Acción Nacionalista Vasca (ANV) en Pamplona. También injurió gravemente a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado al tachar de "torturadores" a los agentes de la Guardia Civil.

Pero su historial no terminó ahí. En marzo de 2015 criticó una operación de la Guardia Civil contra el entorno de ETA por considerarlo "un ataque grave a la convivencia". Tan sólo un mes después se posicionó en contra de la detención de miembros de la banda terrorista y calificó a la organización que agrupa a los familiares de los presos como una "asociación de víctimas". Hace poco más de tres meses, durante el debate de investidura del pasado dos de marzo, la portavoz de la formación abertzale dijo que "para que haya cambios en España debe reconocerse el derecho a decidir en el País Vasco, modificar la política de presos para respetar más sus derechos humanos y restituir los derechos sociales básicos". Esas, señaló, son las tres grandes bases en las que EH Bildu trabaja.
Señala a los partidos que amparan el terrorismo de ETA

Con motivo del escrache sufrido por la Guardia Civil de Oñate el pasado sábado 18 de junio, Consuelo Ordóñez -presidenta de COVITE- señaló en declaraciones a Gaceta.es a los partidos políticos que amparan el terrorismo de ETA como responsables de este tipo de ataques: "hoy la izquierda abertzale, desde las instituciones públicas, jalea a asesinos, defiende que los presos de ETA están en la cárcel por dar su vida por un sueño, se posiciona en contra de la detención de etarras. ¿Cómo no van a envalentonarse los radicales si para entrar en el Parlamento Vasco haber militado en ETA es un mérito y no un demérito? Están dando pasos hacia la excelencia que les han marcado sus mayores”.

 


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