AGLI Recortes de Prensa   Sábado 2 Julio  2016

Los designios de la Nueva Clase
Eduardo Arroyo esdiario  2 Julio 2016

Todo esto no es si no una inmensa farsa. La inmigración masiva, el discurso “antirracista” y lo políticamente correcto son algunas de las armas fundamentales de la plutocracia.

La anulación de las elecciones austriacas por el Tribunal Constitucional de aquél país ha propiciado la perpetración de otro acto de ingeniería periodística por parte del “dazibao” de la progresía española, El País. Según el diario “global” (Sara Velvert: Invalidadas las elecciones presidenciales de Austria por irregularidades, 1.7.2016): “El FPÖ no solo ha conseguido con su exitosa impugnación una segunda oportunidad de situar a uno de los suyos a la cabeza del Estado por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, sino que ve reforzada su estrategia de cuestionar el sistema y sus instituciones”. Al parecer, antes de la Segunda Guerra Mundial gobernaba Austria el FPÖ. Este es el nivel.

La idea, por supuesto, no es solo de El País. Se trata más bien de una postura común de todos los defensores de la plutocracia: debe salir lo que a nosotros nos gusta. Por eso andan ahora coléricos con el “Brexit”. Ese nuevo patriciado que campea por la política con insufrible aire de superioridad moral, basada en las ridículas ideas que su prensa –literalmente suya- difunde, piensa que el ideario hiperliberal es la verdad rebelada sobre la Tierra. Por eso creen que ellos son los “cultos”, los “informados”, los “demócratas”, etc. No es de extrañar que, como cuenta John Pilger en su blog, justo la mañana tras las votaciones del “Brexit”, un periodista de la BBC daba la bienvenida en su estudio, como si fueran dos viejos amigos, a "Lord" Peter Mandelson, el funesto arquitecto de la criminal política de Tony Blair. “Bien”, le decía, “¿Por qué esta gente quiere que les vaya mal?”. Pero “esta gente” era la mayoría de los británicos.

Otro periodista apesebrado, Martin Kettle, aseguraba en su columna que “ahora podemos percatarnos de que con seguridad los referenda son malos para Gran Bretaña”. Bobadas similares hemos oído en España, por ejemplo, a Carlos Herrera en COPE. Esta actitud -votar es malo porque no sale lo que a nosotros nos gusta- es inofensiva solo en apariencia.

En 1934, el PSOE y la Esquerra Republicana organizaron un golpe de Estado en toda España, que dejó 1500 muertos en 26 provincias, por motivos semejantes: no salió en las elecciones lo que a ellos les gustaba. Otros, menos recatados que Kettle, se dedican a la pura y simple extorsión: el tesorero de David Cameron, George Osborne, amenazó con recortar las prestaciones sociales en 30 millones de libras esterlinas si los británicos votaban la opción “incorrecta”.

Todo esto, como lo de Austria, no es más que la punta del iceberg de una especie de Nueva Clase, que quiere implementar para todos una sociedad donde la toma de decisiones recae en los ultra-ricos y unos cuantos infeudados, mientras que una inmensa mayoría se transforma en trabajadores perpetuos que viven al día. Estos anhelos siniestros requieren la destrucción de la soberanía nacional y, en consecuencia, del Estado de Bienestar. ¿Cómo? Pues principalmente mediante la desnacionalización, la cultura de masas y la inmigración masiva.

De ahí que se les llene la boca con la ayuda a unos refugiados a los que hay que socorrer, pese a que jamás se habla de las razones por las que esas personas se han convertido en refugiados. Todo esto no es si no una inmensa farsa. La inmigración masiva, el discurso “antirracista” y lo políticamente correcto son algunas de las armas fundamentales de la plutocracia, que ha hecho de la izquierda a sus mamporreros favoritos: gente suficientemente estúpida para acudir a apuntalar, incluso por la violencia, los planes y designios de una clase a la que nada importa salvo ellos mismos.

Ante este crimen debe hacerse valer el derecho de los pueblos a preservar lo que ellos han sido. Es la única garantía de la libertad. Por eso frente a la globalización es necesario defender la patria; frente a la Unión Europea hay que defender la patria europea.

Otra vez los cuatro jinetes del Apocalipsis
Amando de Miguel Libertad Digital  2 Julio 2016

Por todas partes nos amenazan peligros para la convivencia de las personas, las naciones, las culturas.

No es que sea inminente el fin del mundo, pero se comprenderá la metáfora. Por todas partes nos amenazan peligros para la convivencia de las personas, las naciones, las culturas. Menos mal que nos queda el fútbol con su griterío, el equivalente del circo en el imperio romano.

Definido nuestro régimen político español como una tetrarquía, los líderes de los cuatro partidos nacionales entablan un vistoso torneo, cada uno con su color y su divisa. Los cuatro aspiran a presidir el Gobierno. Por tanto, les repugna que alguno de los otros tres pueda ser vicepresidente. En las recientes elecciones los cuatro salieron a ganar, pero es evidente que el propósito no ha podido satisfacer a todos. Es lógico, por tanto, que se hayan producido frustraciones, por mucho que se disimulen con la retórica. Aunque no son tan fuertes como para que los perdedores dimitan. En España el verbo dimitir está prohibido. Constituye una práctica ajena a nuestras tradiciones políticas. Debe de ser cosa de los extravagantes británicos.

La consecuencia apocalíptica no es tanto porque los gustos de los cuatro caballeros (efectivamente, no hay ninguna dama) sean sanguinarios. Al contrario, todos ellos respiran bondad y altruismo, pero ninguno cede lo suficiente como para que se forma un Gobierno estable. Todos se extasían con las propuestas de cambio y de reforma, pero aquí todo permanece.

Tanto zarandear la crisis económica y la inminente salida de la misma nos ha llevado a postergar el argumento de que detrás de ella late la más grave crisis política. Ambas se encuentran interrelacionadas. La UE se ha convertido en un fracasado intento de federación. El derroche de su burocracia está siendo monumental; solo ha beneficiado a los intereses de ciertos grupos de presión, como el de los agricultores. De parecida forma, el "Estado de las Autonomías" en España ha conducido a un inmenso despilfarro del dinero público. El grado más insoportable de tal derroche ha sido la corrupción política. El misterioso PIB seguirá creciendo, aunque moderadamente, pero la casa sigue sin barrer. La mejor prueba es que la deuda pública sigue aumentando. Lo hace también el ejército de empleados públicos, sobre todo los que han sido nombrados a dedo.

En definitiva, a través de la continuada ineficacia económica, tanto la Unión Europea como los Estados miembros han perdido legitimidad. La consecuencia inmediata ha sido la aparición y el auge de los populismos en toda Europa y la tentación secesionista en algunos Estados, definitivamente en el español. Ya dice nuestro pueblo que, cuando escasea la harina, todo es mohína.

La metáfora apocalíptica se justifica por el insoluble problema de la crisis económica, que más parece sencillamente decadencia. Será mundial, pero afecta especialmente a Europa, un continente envejecido. Le asalta el temor de la nueva invasión de los bárbaros, ahora los millones de inmigrantes y refugiados que provienen de otras culturas. Gracias a ellos se ha contenido la pereza genésica de los europeos originarios, pero el Estado de Bienestar no puede encargarse de tantas ayudas como se piden.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

Albert Rivera o la voluntad de poder
Santiago Navajas Libertad Digital  2 Julio 2016

La política de verdad no se hace en las barras de bar o en los micrófonos de las tertulias sino en las cloacas de los ministerios.

¿Volverá un partido de centro político como UCD a gobernar en España? Aunque la derecha más montaraz y la izquierda más radical se han ido agrupando alrededor de dicho caladero electoral, ni CDS ni UPyD pasaron de ser partidos con vocación de "leal" oposición, lastrados por la indefinición ideológica característica de los que tratan de buscar la "centralidad", negando ser de centro derecha y/o de centro izquierda. En cuanto les falló a ambos partidos su carismático liderazgo se disolvieron como lágrimas en la lluvia.

En diciembre se perdió la opción de la Gran Coalición y casi nos despeñamos con el Frente Populista. El 26J, afortunadamente, en el último segundo un millón de votantes de Unidos Podemos sintió el vértigo que les entra a los que están a punto de hollar la cima del poder. Prefirieron seguir representando su papel de "almas bellas" puras y quejicas. Lo que significó una nueva oportunidad para una Coalición, esta vez "Mediana", entre PP y Ciudadanos, dado que otros partidos del centro derecha, CDC y PNV, han mostrado una y otra vez su deslealtad para con la España constitucional, y el PSOE vive una menopausia ideológica, incapaz de producir una idea relevante, de parir una política con sentido. Sin embargo, el vértigo del poder parece haber poseído también a Albert Rivera y los suyos, buscando pseudo razones de cualquier tipo, como el mantra de "menos sillones y más programas" que convierte al líder centrista en un émulo postmoderno de Julio Anguita, tan modélico como irrelevante.

Pero mientras Rivera reculaba respecto de su promesa electoral de establecer un "cordón sanitario" alrededor de Mariano Rajoy, uniéndose a todos los típicos y tópicos políticos que hacen una promesa que saben que seguramente no podrán cumplir, Juan Carlos Girauta sacaba a relucir la posible participación de Ciudadanos en el gobierno, vinculada a unas condiciones firmes y razonables así como a la obtención de unos determinados "sillones". Hay que dejarse de hipocresías y de frases de marketing de cara a la galería del votante medio que despreciaba Churchill. No hay otro camino hacia la realización de políticas transformadoras que el BOE.

¿Por qué no? Decía Karl Marx que la Filosofía había estado demasiado tiempo interpretando el mundo y que había llegado el momento de transformarlo. En este sentido, ha pasado mucho tiempo desde que un grupo de intelectuales en Cataluña, hasta las narices del totalitarismo de los catalanistas, se reunían en restaurantes -al fin y al cabo el Fundador (así, con mayúscula) es Arcadi Espada, gourmand mayor del Reino- para pergeñar algo que todavía no se adivinaba si iba a ser un club o un partido. Terminó siendo lo segundo pero algunos parecen creer que es lo primero. La política de verdad no se hace en las barras de bar o en los micrófonos de las tertulias sino en las cloacas de los ministerios y partiéndose la cara (metafóricamente esperemos, aunque Iglesias, Echenique y Monedero se disponen, armados de piolets, a cortar "malas hierbas" propias y ajenas) en las calles.

Dada la estructura electoral de Inglaterra, Alemania o España, los partidos liberales de amplio espectro tienen pocas oportunidades de tocar poder y producir cambios significativos. Si Ciudadanos comienza con "tacticismos" y a hacer caso a sus "arriolitas" de gabinete en lugar de tener en cuenta el interés general se convertirá en uno de esos partidos "sospechosos habituales", asentados en la inercia y una acomodaticia e irrelevante oposición.

España necesita no sólo una política out of the box (heterodoxa) sino against the box (subversiva). Y para ello es fundamental llegar a sentarse en el Trono de Hierro para cambiar la dirección del país. Se nota que Albert Rivera no ve las series que le recomienda Pablo Iglesias. En caso contrario, seguiremos en la trampa socialdemócrata del gasto desbocado y en la trampa nacionalista de la fragmentación.

La labor de un partido de centro como Ciudadanos no es la de seguidismo respecto al consenso socialdemócrata establecido por PP y PSOE sino ser capaz de armarse ideológicamente para cuestiones concretas y contracorriente, como privatizar las televisiones públicas o acabar con la inmersión lingüística, que los diferencie desde la racionalidad para plantear una España del siglo XXI. En caso contrario, terminarán fagocitados por liderazgos carismáticos e indefinición programática, sustituyendo las ideas de calado por ocurrencias de márketing.

No tiene nada que ver con la aritmética ni con la ética, sino con la política y el interés general. O mejor dicho, con la ética de la responsabilidad que no es igual que la ética de las convicciones. Pactar con Rajoy, por muy (ir)responsable moralmente que sea de la corrupción endémica de su partido allá donde gobierna, es un imperativo político por el bien de España.

Ciudadanos, desde el gobierno, podría demostrar que es un partido con capacidad y voluntad de gobernar. Sería el primer gobierno de coalición en España, rompiendo moldes y dogmas, alejándose del perfil bajo asumido en la campaña acomplejada y mediocre. Ahora es cuando cabe demostrar que se tiene un plan de gobierno real y potente y no una chirigota de mercadotecnia. Que además de "mariposear" alrededor de eslóganes al estilo de Don Drapper es capaz de "picar" como Mohammed Alí. Que Albert Rivera es un político con mayúsculas y no el niño bonito del IBEX 35. Ciudadanos tiene un poder potencial que era impensable hace unos meses. Si no lo ejecuta, desaparecerá más pronto que tarde la oportunidad. Sería un error histórico dejar pasar la oportunidad de hacer Historia.

Para ello, lo primero es estar en el gobierno efectuando políticas transformadoras, sobre todo en Economía y Educación. En segundo lugar, poner en valor la labor que se realice en el ejecutivo. Tienen un buen ejemplo de cómo hacerlo en el liberal FDP alemán. Los de Ciudadanos tienen miedo de que el PP los fagocite y los instrumentalice si entran en el gobierno. Pero Rajoy no es, obviamente, Angela Merkel. Ni siquiera, qué más quisiera, David Cameron. Por ello, destacaría todavía más la incompetencia y la abyección de la mayoría de los ministros de la derecha hiperreaccionaria en contraste. Pero para eso hace falta tener personalidad e ideas claras. Y, sobre todo, voluntad de poder.

¿Debe Ciudadanos tragarse el sapo de Rajoy?
Javier Benegas www.vozpopuli.com  2 Julio 2016

El viento de cola de la economía sopla cada vez con menos fuerza y está todo por hacer, de ahí que sean muchas las voces que exigen que Ciudadanos se trague el sapo de la investidura de Rajoy para que haya un gobierno cuanto antes.

Que el pasado 26 de junio el Partido Popular fue el partido más votado es un hecho inapelable, por más que desde algunos sectores de la izquierda pretendan tacharlo de pucherazo. De nuevo Mariano Rajoy, aquel que durante la campaña electoral de noviembre de 2011 se hartó a prometer bajadas de impuestos para luego, una vez en el Gobierno, realizar la mayor subida de la historia; el exitoso autor, dedo en ristre, del “Luis, sé fuerte”, el enemigo de las reformas que sin el menor rubor tacha de inquisidor a cualquier alma de cántaro que denuncie la ausencia de separación de poderes, el personaje que apelando a la gente normal mantiene a España dentro de la anormalidad institucional… ese mismo, decía, ha conseguido que su partido de nuevo sea el más votado.

No lo ha logrado, claro está, porque su persona despierte entusiasmo, tampoco porque en estos tiempos difíciles y convulsos sea tenido por un gran estadista, un político con altura de miras, con dotes extraordinarias, capaz de comprender la mecánica celeste de la transformación global. No. Rajoy es justamente lo contrario, es un burócrata gris y recalcitrante; que sabe de apaños políticos y de chapucear en la maquinaria artrítica y disfuncional, sometida a los designios de los partidos, que llamamos Administración, pero que sabe muy poco de lo que sucede ahí fuera, extramuros.

El espantajo bolchevique
Rajoy ha ganado no porque haya animado a casi ocho millones de electores a votarle entusiasmados, sino porque astutamente planteó la campaña como el Apocalipsis, el fin del mundo: agitó el espantajo de Unidos Podemos y su comunismo, colocando al votante moderado frente a una disyuntiva insuperable: “O yo o los bolcheviques”. Y lógicamente, Juan Español, puso pie en pared. Aunque a algunos les cueste creerlo, aún hay en España millones de personas que tienen bastante que perder. El enfoque de la campaña del PP, además, ha tenido un efecto colateral: evitar el hundimiento del PSOE (Pedro Sánchez sigue vivo en parte gracias a la estrategia del PP). Ha insuflado aire al bipartidismo. Y diríase que, más allá de conjurar el peligro bolchevique, ha servido para cerrar la ventana de oportunidad del reformismo, al menos del reformismo más ambicioso.

Recuperados más de 600.000 votos de los cerca de cuatro millones que se dejaron en las urnas el 20D, en el PP están crecidos. Ahora tienen todo a su favor. Incluso, si Rajoy no consiguiera los apoyos o abstenciones necesarios para ser investido Presidente y formar Gobierno, afrontaría unas terceras elecciones en una posición de ventaja, con Unidos Podemos aún como útil espantajo pero en franco declive, el PSOE condenado a recuperar terreno por la izquierda y Ciudadanos como víctima propiciatoria. Es decir, que antes desaparece España que el PP rajoyano.

Claro que unas terceras elecciones sería un despropósito, no ya por el monumental cabreo que abuen seguro generará en el españolito medio, tampoco porque la manivela del BOE estaría sin girar otros seis meses y a los señores del IBEX les iba a dar un telele: el problema es que 2017 no pinta muy bien. El crecimiento económico de España para ese año ha vuelto a ser revisado a la baja, el consumo interno muestra signos de agotamiento y la recaudación fiscal no deja de caer. A nivel global, hay demasiadas incertidumbres y en la Unión Europea, que es lo que nos toca más de cerca, el panorama no es muy halagüeño. Y después del Brexit, menos. En resumen, el viento de cola sopla cada vez con menos fuerza y está todo por hacer. De ahí que sean muchas las voces que reclaman, exigen, que Ciudadanos se trague el sapo de la investidura de Rajoy para que haya un gobierno cuanto antes. ¿Tienen razón?

Lo que atañe a Ciudadanos
Lo primero que hay que decir es que las presiones hacia Ciudadanos son prematuras, en tanto que al PSOE, como partido más votado de la oposición, le corresponde la primera ronda. Y no se entiende que se coloque en el disparadero a Rivera antes de haber hecho lo propio con Sánchez, aun cuando el PSOE podría negarse en redondo y haya que esperar a después del 9 de julio para saberlo. Pero que la estrategia del PP respecto a Ciudadanos no se va a ceñir a los tiempos lógicos, es evidente. Al orden, que le vayan dando. Ya hay quien anticipa con sorna que, pronto, el partido naranja “denunciará el acoso de la derecha y de sus terminales contra Rivera”. En realidad, sobra el sarcasmo: esa presión existe y no es nueva. Ahora, simplemente, se redobla para ir poniendo en el sitio a Rivera.

Cuanto más lejos van quedando las pasadas elecciones generales, más claro parece que, para el PP, el adversario es Ciudadanos. Y Unidos Podemos, tan sólo el espantajo útil del 26J. A Rajoy no le quitan el sueño los bolcheviques, lo que le saca de quicio es que haya un partido compitiendo dentro de su espacio y, además, liderado por un niñato que pide su cabeza. Son muchos años de acaparar la derecha, el centro y el espacio liberal, impidiendo que nada florezca bajo sus pies, como para que unos advenedizos le roben la cartera. Ya lo explicamos en otro post: Rajoy sólo tolerará la existencia de Ciudadanos si colabora al sostenimiento del statu quo. En todo lo demás, leña al mono.

Para el PP, la investidura de Rajoy y la constitución de un Gobierno deben obtenerse de la manera menos comprometida posible. Y para ello, hay que ablandar al “aliado” previamente. En eso trabajan desde antes del 26J. Nada de entregar la cabeza de Rajoy en bandeja de plata y nada de exigencias subidas de tono. Mariano quiere seguir y, además, gobernando como suele, sin rendir cuentas, adaptando sus decisiones a las circunstancias, con su proverbial tactismo y evitando interpelaciones incómodas. Y, por supuesto, sin reformas de calado. Nada de inventos, tampoco en las reformas más importantes, las que atañen al sistema de pensiones, la fiscalidad, el empleo y la educación. A cambio, dicen, Rajoy ofrecerá a Ciudadanos entrar en el Gobierno. Lo que, según a quien se interpele, está ya hecho o ni siquiera planteado. Conociendo el hambre de cargos que hay en el PP, sería un espectáculo digno de verse.

Rivera y los suyos no deberían soliviantar a los señoritos del PP, tienen la piel muy fina. Y no hay paridad de fuerzas entre el viejo PP y el frágil Ciudadanos, en ningún terreno… y menos en el mediático. Así que la discreción y la prudencia son ahora el mejor aliado para Rivera. Como en las buenas partituras, a veces la mejor nota es un silencio. Toca aprender a ser un partido serio y paciente. Al fin y al cabo, el PP de Rajoy, para bien o para mal, cuenta con ellos. Y eso les otorga cierta ventaja.

La regeneración ha muerto, queda reformar lo urgente
Hace tiempo que el regeneracionismo está muerto. Hoy, resulta incluso molesto escuchar de la boca de un político la palabra “regeneración”; de hecho, causa fatiga. El rajoyismo, fiel a su máxima de “si quieres reducir un hombre a la nada, convéncele de la inutilidad de todo cuanto haga”, y el extenuante periodo electoral que ha durado más de medio año, han cerrado la ventana de oportunidad de las grandes reformas del modelo político a cal y canto. Es un hecho: la regeneración está enterrada. Demasiados intereses de grupo, corporativismo y gregarismo como para que no muriera de forma prematura. Queda, eso sí, la posibilidad de un reformismo menor que sobrevive gracias a la urgencia, no al entusiasmo.

Quizá algún día sea posible dar una vuelta a nuestro sistema institucional como es debido, pero, entre Zapatero y Rajoy, hemos dilapidado casi una década. Y de nuevo lo urgente manda. Pensiones, economía, empleo, educación, fiscalidad… ese es el reformismo posible (tampoco la Justicia, porque el PP lo ha vetado expresamente). Así que Ciudadanos debería decidir si se traga el sapo de Rajoy en función de los beneficios que pueda aportar en estas reformas, así de sencillo, así de crudo. Es la política. Todo lo demás pertenece a ese cálculo sin más horizonte que las siguientes elecciones o, peor, a las inquinas. Decidan lo que decidan con respecto al sapo Rajoy, debería respetarse. Eso sí, ojalá elijan ser más liberales que socialdemócratas, más emprendedores que burócratas, más altruistas que trepas.

32 escaños, 32 reformas
Fernando Díaz Villanueva www.vozpopuli.com  2 Julio 2016

Por más que nos queramos convencer de lo contrario, el panorama político que ha dejado las urnas es prácticamente idéntico al que ya teníamos. La diferencia –pequeña pero sustancial– es que la burbuja podemita ha reventado cortando de raíz la vía bolivariana a la ruina que se atisbó durante la primera mitad del año. A la izquierda “del cambio” no le llega ni sumando a sus haberes los diputados de ERC y Bildu. Para llegar a algo tendrían que entenderse con los señoritos de Convergencia y los del PNV. Además, nadie quiere acercarse a Podemos, ni siquiera ellos mismos.

El escenario es más dúctil, pero no por ello menos ingobernable. Si las líneas rojas de campaña se mantienen inalterables vamos de cabeza a nuevas elecciones. Me explico, si Rajoy se empeña en gobernar comprando escaños a precio de saldo, o si Rivera mantiene el veto a Rajoy, o si Sánchez sigue considerándose alternativa real de Gobierno ignorando el último revolcón, el bloqueo parlamentario es seguro. Podría salir del paso el PP asegurándose el apoyo del PNV y de ese diputado canario que es del PSOE pero no es del PSOE. Pero eso les valdría para la investidura, los presupuestos y poco más. Habida cuenta de la prepotencia y chulería que son marca de la casa en Génova, sucedería que nos encontraríamos dentro de un año con una moción de censura, vuelta al bloqueo y quizá elecciones en 2017, lo que vendría a confirmar la italianización de la política española y supondría un balón de oxígeno para Iglesias y compañía, que de seguro resucitarían al olorcito del poder.

De modo que si lo que quieren es evitar una nueva campaña electoral y tener que echar de nuevo una moneda al aire no les queda otra que entenderse y ser realistas. El PSOE, disminuido ahora hasta los 85 escaños, es el que lo tiene más fácil. Con abstenerse en la investidura le bastaría. A partir de ahí pasaría a la oposición para tratar de reconstruirse recuperando los cuatro millones de votos que le ha birlado Podemos en los dos últimos años. Si el proceso de recauchutado lo culminan con éxito quizá en 2020 están de nuevo en condiciones de asaltar la Moncloa.

La papeleta que el destino ha reservado a Ciudadanos es, sin embargo, mucho más complicada. Rajoy ha salido fortalecido de las elecciones, negarlo sería de necios. Pero eso no quita para que los de Rivera honren la obligación moral y el mandato electoral de comprometerse en la formación de un Gobierno de centro-derecha. La cuestión es simple. Los tres millones de votos que obtuvo el domingo, sacados en su mayoría del granero popular, pueden servir para amortizarlos en las Cortes durante un semestre o para forzar al Gobierno a efectuar las reformas que se negó a hacer en su primera legislatura. Rivera tendrá que escoger.

Como Rajoy no ha hecho más que ir cubriendo el expediente durante estos cuatro años largos queda mucho por hacer. Ciudadanos tiene 32 diputados en el Congreso, un número tan bueno como cualquier otro para hacer una lista de condiciones sin las cuales no habría apoyo, ni Gobierno, ni perrito que les ladre. Ojo, que no sería la primera vez ni serían muchas las condiciones. Ignacio Aguado le puso el año pasado sobre la mesa a Cristina Cifuentes 76 puntos de inexcusable cumplimiento. La hoy presidenta de la Comunidad de Madrid agachó el lomo y está cumpliendo escrupulosamente como una dama.

Algo similar debería plantearse Rivera. 32 medidas reformistas con su correspondiente calendario de aplicación. 32 medidas de obligado cumplimiento, una por cada escaño sobre el que Rajoyes y Sorayas, Montoros y Nadales podrán seguir amorrados al BOE otros cuatro años. Medidas que deberían abordar necesariamente el adelgazamiento de la administración, el compromiso a bajar impuestos, la desregulación de ciertos sectores asfixiados por la hipernormatividad sorayesca, la liberalización de varios mercados –entre ellos el laboral– y la apertura en canal del melón de la Justicia, que sigue enfeudada a los dos partidos del turno para beneficio de los partidos del turno. El 90% de los votantes del PP las suscribirían sin pestañear. De lo de la lucha contra la corrupción podrían prescindir porque es una obviedad… ¿alguien acordaría un plan de fomento de la corrupción?

Con esas 32 medidas y su preceptivo bombo mediático al presidente en funciones no le quedaría otra que tomarlas o dejarlas. Son lentejas, Mariano, el mismo plato que él acostumbra a servir a todo el que se le acerca. Si no es rematadamente idiota –y no estoy del todo seguro que no lo sea– la tomará, a regañadientes pero lo hará. Lo otro sería exponerse a un acuerdo precario y difícil ya que el PNV no va a entregarle sus cinco escaños a cambio de nada. Un suicidio a cámara lenta con incontables sufrimientos por el camino. Que hagan los cálculos y verán como no les merece la pena.

La farsa británica
Jesús Laínz Libertad Digital  2 Julio 2016

Cada día cuesta más tomarse en serio las cosas de la política. Pero no sólo en nuestra sufrida España, pues en todas partes cuecen habas.

A los escoceses, por ejemplo, les amenazaron con pestes, piojos, moscas, granizos y langostas como se les ocurriese votar a favor de la secesión del Reino Unido, ya que implicaría su expulsión a las tinieblas exteriores de la UE. Y ahora, dos años después, son los ciudadanos británicos en conjunto los que se largan. Al norte del Muro de Adriano se alzan voces que pretenden fragmentar geográficamente el voto para repetir el referendo de secesión con la excusa de que Escocia ha votado a favor de la permanencia en la UE. Pero si hace dos años los escoceses decidieron seguir formando parte del Reino Unido, no se comprende fácilmente a qué viene ahora no aceptar las decisiones del conjunto de dicho Reino Unido. Además, si las decisiones pueden fragmentarse por zonas, ¿estarían legitimados los londinenses, que también han votado por la permanencia, para separarse del Reino Unido? Tendría gracia. Y con mayor legitimidad democrática, por cierto, pues los londinenses partidarios de la permanencia han sido 600.000 más que los escoceses.

Pero no termina aquí la fragmentación territorial, pues otro de los argumentos de los enfadados con el resultado consiste en que las zonas en las que ha ganado el voto anti-UE han sido las rurales y las ciudades pequeñas, caracterizadas, además, por su menor porcentaje de ciudadanos de origen foráneo.

A ello hay que añadir la fragmentación por edad, pues el porcentaje de voto anti-UE ha ascendido en paralelo con los años: mientras que sólo un 39% de los mayores de sesenta y cinco votó por la permanencia, entre los menores de treinta y cuatro ascendió hasta al 62%, y entre los menores de veinticuatro, hasta el 73%. Muchos jóvenes protestan por lo que perciben como una imposición de los abuelos a los nietos de unas condiciones de vida que afectarán mucho más, lógicamente, a éstos que a aquéllos. Sin embargo, el porcentaje de votantes jóvenes ha sido notablemente menor que el de personas maduras, por lo que no parece que los mayores hayan castrado el futuro de los jóvenes, sino más bien que éstos no se han molestado demasiado en opinar sobre su futuro.

En cualquier caso, de todo ello se está sacando la simpática y escasamente democrática deducción de que el voto de las personas de cierta edad, británicas de origen, habitantes del campo y de ciudades pequeñas, es de peor calidad que el de los jóvenes, los urbanitas y los de origen extranjero, al parecer más cultos, sabios, tolerantes y modernos. Pero ¿no habíamos quedado en que la democracia se basa en el principio "un hombre, un voto"? Si el sufragio universal consiste en que todos los votos valen lo mismo y que hay que limitarse a contarlos, ¿a qué viene ahora querer pesarlos?

A ello están ayudando las opiniones de algunos intelectuales, de ésos que se suelen llamar "progresistas", santamente indignados con el veredicto de las urnas. El conocido historiador Paul Preston, por ejemplo, ha cargado nada menos que contra "la plebe, la gran mayoría" debido a que "no lee prensa seria". Además, considera que el pueblo no debe decidir ciertas cosas, ya que "la UE es un asunto demasiado complejo para decidirlo en un referéndum". Aparte de que el argumento de la complejidad de las decisiones podría servir para cualquier otra votación, lo más divertido de todo es lo aristocráticos que se ponen algunos cuando el pueblo no vota lo que a ellos les gusta. Cuando los resultados de las urnas son los políticamente correctos, ha sido una fiesta de la democracia y la opinión de la mitad más uno es infalible. Pero si son incorrectos, el sabio pueblo, de repente, se convierte en plebe imbécil.

En la misma línea, el periodista John Carlin se ha quejado de que sus compatriotas "no tienen ni puta idea de lo que han votado, no ven la BBC ni leen periódicos serios. Jamás deberíamos haber llegado a las urnas". Carlin ha aclarado, sin embargo, que no se opone a los referendos "que obedecen a un genuino clamor popular, como los de la independencia de Escocia o Cataluña". Interesante reflexión: en primer lugar, porque debe de ser que en el Reino Unido no ha habido clamor popular alguno contra la UE; en segundo, porque el clamor popular escocés por la secesión acabó, curiosamente, en rechazo a la secesión; y en tercero, porque debe de ser que escoceses y catalanes sí tendrían puta idea de las consecuencias políticas, económicas, jurídicas, diplomáticas, familiares, militares e internacionales, de hondísimo efecto y larguísimo recorrido, de un referendo de secesión.

Así las cosas, parece que han empezado a moverse fichas para que lo decidido por los británicos acabe en la papelera. Porque cuando lo votado por el pueblo no coincide con lo previamente decidido, hay mil maneras de reorientarlo, reinterpretarlo, reformarlo o directamente anularlo, empezando por la más sencilla: repetirlo hasta que parezca que el pueblo decide lo que ya estaba decidido por otros. Ya sucedió con el referendo en el que los daneses rechazaron el Tratado de Maastricht en 1992, referendo que, tras la oportuna campaña de concienciación, fue repetido el año siguiente con el resultado contrario; y con el referendo en el que los irlandeses rechazaron en 2001 el Tratado de Niza, referendo que fue repetido un año más tarde también con el resultado deseado por los gobernantes. Evidentemente, una vez conseguido el resultado previsto, se acabó el votar.

Pero la farsa tiene mil protagonistas, que se reparten por igual entre ambas opciones. Porque uno de los principales argumentos de Boris Johnson y los suyos fue que con la salida de la UE el Reino Unido se ahorraría cada semana 430 millones de euros que podrían ser destinados al Servicio Nacional de Salud. Y a la mañana siguiente de la votación, el locuaz Nigel Farage admitió balbuciente ante las cámaras de televisión que el argumento no era cierto y que había sido un error asumir ese compromiso.

Y lo que nos queda por ver, pues la función no ha hecho más que comenzar.

www.jesuslainz.es

Inglaterra es Europa y no necesita demostrarlo más
Pascual Tamburri esdiario  2 Julio 2016

El Reino Unido es europeo y lo son todas sus partes. La Unión Europea no es Europa, sino una federación circunstancial de algunos Estados.
Hace un siglo exacto, en el Somme, el imperio británico firmó con sangre su participación en el drama europeo. Los burócratas y mercaderes de Londres y Bruselas no pueden olvidarlo.

El 23 de junio parece haberlo cambiado todo. ¿El Reino Unido se ha suicidado y corre hacia su ruina y la nuestra? ¿Es Europa más pequeña? Todo un mundo parece tambalearse para quienes viven sumisos a la corrección política de este siglo decadente, y lo mismo da que se etiqueten de social-demócratas o de liberal-capitalistas. Y sin embargo la espesa humareda de lamentos, miedos y opiniones hueras impide ver las dos cuestiones verdaderamente sobre el tablero.

Ante todo, ¿es la actual Unión Europea la única expresión de la identidad de Europa? Y en consecuencia, ¿los británicos, al votar su salida de la UE, dejan de ser Europa? Como se ve cuestiones serias, para nada económicas, materiales ni volátiles. Cuestiones que nunca se podrán responder mejor que estos días, a un siglo del 1 de julio de 1916.

En verano de 1914, acertadamente o más bien en un error histórico, el Gobierno británico de Lord Asquith declaró la guerra a Alemania e intervino en la Gran Guerra del lado de la Entente y de Bélgica. Su exiguo y vistoso Ejército profesional fue enviado al Continente como BEF, apenas un Cuerpo de ejército expedicionario en un país sin servicio militar. Más de un millón de británicos se presentaron rápidamente voluntarios para la guerra y empezaron a ser entrenados, incluyendo una gran mayoría de esa generación de jóvenes universitarios y al menos 184 diputados del Parlamento y todos los miembros de la Casa Real en edad militar. ¡Sobran las comparaciones con la España parlamentaria de 2016!

El 1 de julio de 1916, hace exactamente un siglo y ya con Lloyd George dirigiendo un Gobierno de coalición, a las 7.20 el Ejército británico detonó una enorme mina de 40.000 libras de explosivo ante su posición Hawthorn Ridge y bajo las líneas alemanas. A las 7.28 otras minas estallaron a lo largo de aquella parte del frente. Era el inicio de la batalla del Somme, en la que los británicos empeñaron el grueso de sus fuerzas de Tierra, aún cientos de miles de voluntarios pues los conscriptos aún no habían llegado al frente. A las 7.30, según los planes, la Infantería británica avanzó con la bayoneta calada a través de la tierra de nadie, afrontando la Artillería y las ametralladoras alemanas. La planificación y el bombardeo previo fueron insuficientes, los alemanes resistieron pese a su número muy inferior y los británicos sufrieron pérdidas espantosas. Como ejemplo, el 1er Regimiento de Terranova sufrió un 91% de bajas en un día. Ante Ovillers, la 8ª División Británica tuvo 5121 bajas frente a solo 280 del 180º Regimiento de Infantería alemán, que la detuvo. En combates sucesivos, las Divisiones australianas sufrieron 23000 bajas, y la División neozelandesa tuvo 8000 bajas, lo que era casi el 1% de la población de Nueva Zelanda entonces. ¿Poco implicados en el destino de Europa, los británicos?

La ofensiva del Somme, mal pensada y mal desarrollada, se lanzó para derrotar a Alemania y, sobre todo, para ayudar a Francia desangrada a su vez en Verdún y para rescatar a una Rusia que por su parte se había sacrificado más que generosamente ya por sus aliados, y con consecuencias terribles que habrían de venir después. 20 divisiones británicas en primera línea, y sus cientos de miles de bajas, significan una implicación nada marginal en la vida de Europa. Una Europa incomprensible por lo demás sin ellos, si entendemos que Jorge V estaba enfrentándose a su primo carnal Guillermo II y ayudando al primo carnal de ambos Nicolás II.

Hoy en día, reconciliados ya los enemigos de hace un siglo, conmemoramos aquel episodio terrible de la vida de Europa. Hoy sabemos que el heroico sacrificio de aquellas generaciones de combatientes, en todos los beligerantes, por un lado demostró la calidad humana de un Continente unido en las raíces y los principios, y por otro inició la decadencia del poder europeo en el mundo. A un siglo del Somme, Europa recuerda y conmemora unida su dolor, pero no puede ni debe pensarse que los británicos han dejado de ser lo que eran.

Europa es muchas cosas, una identidad polifacética y llena de contenido no precisamente mercantil. No es un espacio geográfico, porque la historia ha llevado europeos a los otros continentes y está trayendo masas de no europeos a Europa. Europa no es Mercado Común o una Comunidad Económica. Hace unos años ya contábamos cómo Franco Cardini a propósito de Austria y siendo irrevocablemente italiano había demostrado que la historia de Europa pudo ser distinta. Planteaba el historiador florentino una cuestión difícil de contestar: “¿es la Europa que vemos hoy y cuya historia conocemos la única fórmula posible? Una Europa unida por la idea de progreso y que asocia la riqueza a las cualidades morales; una Europa egoísta en las relaciones entre las personas…” Europa no es el Tratado de Maastricht y no puede identificarse con ninguna de las instituciones que existen. La Unión Europea no es Europa, sino una federación circunstancial de algunos Estados. Por eso, el Reino Unido es europeo y lo son todas sus partes, como europeas son Noruega, Suiza o Rusia sean o no UE, exista o no la UE. ¿O diremos que España no era Europa antes de 1986?

El Reino Unido, como en 1916 participó en el Somme, puede decidir en 2016 no participar en las instituciones de Bruselas. Si fue libre para entrar, será libre para salir. No por eso deja de ser Europa. No por eso se convierte en enemigo. Más bien conviene preguntarse ante este evento histórico si no conviene a todos los europeos separar nítidamente la identidad europea de la aceptación sumisa de una ideología progresista y/o materialista y de sus implicaciones institucionales y económicas. Sí conviene a los europeos que Europa tenga una definición no malignamente confusa, en la que sepamos quién está dentro y quién no puede estarlo, por muchos que sean los intereses en juego.

España puede sacar partido de la crisis europea y ganar peso en la UE
Editorial La Razon  2 Julio 2016

Es de sobra conocida la máxima de que no hay mal que por bien no venga. El Brexit cayó como una losa inamovible y demoledora sobre Europa. En los despachos de las autoridades de la Unión esa eventualidad pasó por fases diferentes en cuanto a la probabilidad de que se concretara para finalmente darse como casi imposible. Pero el caso es que los británicos decidieron precipitarse al vacío de forma voluntaria y con ellos extender brumas de incertidumbres y riesgos sobre sus antiguos socios. Pero, una vez superados los primeros sobresaltos y contenidos los lógicos temores, los gobiernos europeos han entendido que es preciso pasar página sin caer en precipitaciones, pero con cierta prontitud, y que es necesario enfocar y acomodarse al nuevo escenario cuanto antes. En ese novedoso tablero en ciernes de la Unión, ya sin Reino Unido –que fue durante décadas una de las grandes potencias del proyecto–, inevitablemente las piezas se moverán por inercia hasta que se restablezcan nuevos equilibrios de fuerza entre los países.

Con la disparatada decisión británica se abrió el cajón de las dudas y los interrogantes, pero también el de las oportunidades para quien sepa aprovechar la coyuntura. Las grandes empresas y entidades financieras con sede en Reino Unido sienten cómo la tierra se mueve bajo sus pies y esa sensación de inseguridad e inquietud provocará decisiones en busca del abrigo de la legislación comunitaria que antes los cobijaba y que tantos y tan buenos réditos les ha proporcionado en estos años. En ese movimiento, que se atisba no tan lejano, España debe estar presente y preparada para no verse arrastrada por la corriente, sino nadar a su favor. En ese sentido, nos parece un acierto la decisión del Gobierno de promover la candidatura española a sede de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) o de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), actualmente en Londres, así como de la de grandes empresas, entre ellas, los bancos de la City, que pretendan dejar la isla después del Brexit. El Ejecutivo debe moverse con rapidez e intensidad porque la competencia será dura. Que los esfuerzos del equipo interministerial formado para ello dependan de la vicepresidenta del Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría, demuestra la relevancia que se le da al pulso que se nos viene encima.

En definitiva, de lo que se trata es de ganar poder institucional y peso político en la nueva UE a 27. España puede y debe hacer valer su fortaleza y sus virtudes en el marco de la maltrecha economía europea. La desaceleración generalizada en la eurozona le ha convertido en el país que más crecerá del club de las potencias avanzadas, muy por encima de los grandes vecinos europeos, además de contar con un sector financiero notable y uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo. Sin embargo, la interinidad política que vive el país desde hace seis meses no ayuda y debilita nuestra posición frente a los competidores. Por muchas razones, pero también porque Europa anda sumergida en un tiempo crucial para su futuro, urge poner fin a la provisionalidad política y que el partido que ha ganado las elecciones generales tome las riendas del país en plenitud de condiciones. Nos jugamos demasiado en múltiples frentes. También en Europa y estamos en disposición de aspirar a mejorar nuestras posiciones si damos portazo a una etapa estéril y se actúa con altura de miras y sentido de Estado.

Ferraz llama al orden
El PSC se quita la careta

Los socialistas catalanes siguen arrimándose al separatismo. Además de colaborar en algunos municipios para declarar al Rey persona ‘non grata’, ahora los de Iceta no descartan la celebración de un referéndum sobre la cuestión catalana.
Gaceta.es  2 Julio 2016

Nuevo frente para Sánchez. El protagonista es, en esta ocasión, el compañero y amigo del secretario general Miquel Iceta. Los socialistas catalanes llevan varios meses en una deriva más profunda, si cabe, que el PSOE. Su última salida de tono, en relación a la celebración de una consulta en Cataluña, ha terminado por quitarles la careta.

Si bien el PSC ha querido dejar claro que mantiene intacta su reivindicación de la reforma federal y trabajará por ella en plena coincidencia con el PSOE, también ha dejado claro que no se opone a la celebración de un referéndum.

La ponencia del XIII congreso del PSC, que se celebrará del 4 al 6 de noviembre, aboga por una reforma constitucional federal que incluya el "pleno reconocimiento del carácter nacional de Cataluña, de sus derechos históricos y de la singularidad de su autogobierno". El texto recalca la apuesta por el referéndum constitucional y rechaza "preguntar primero" sobre la independencia, si bien agrega que en caso de que la ciudadanía catalana rechazara en las urnas dicha reforma, "entonces sí, el PSC propondría al conjunto de españoles otros instrumentos democráticos (por ejemplo, una Ley de claridad como la canadiense) que establecieran las condiciones para, si se tercia, verificar el apoyo ciudadano a una eventual secesión".

Sus escarceos con el separatismo
No es la primera vez, ni seguramente la última, que los socialistas catalanes se arriman al separatismo. Después de las elecciones municipales, el PSC ha sido colaborador necesario de la toma de algunos ayuntamientos por parte de los rupturistas. En otras ocasiones, han sido ellos quienes se han beneficiado de los votos de ERC o CDC para llegar al poder.

Qué decir de la declaración de Felipe VI como persona ‘non grata’ en algunos municipios catalanes. El último caso ha sido en Sitges, donde el voto favorable de la coalición en la que se integra el PSC ha posibilitado que el Rey y su familia no sean bienvenidos en el municipio. Pero el caso más flagrante ocurrió en Esparreguera, gobernado pos los socialistas. Allí, los ediles del partido se dividieron para propiciar que la moción de la CUP para declarar ‘non grato’ al Jefe del Estado saliera adelante.

Tampoco tuvieron ningún problema para asociarse con los separatistas en la manifestación contra el Tribunal Constitucional, después de suspender las leyes catalanas. A bailarín no le gana nadie, pero Iceta y la deriva ideológica a la que ha llevado a su partido han hecho que el partido siga sin levantar cabeza en Cataluña.

Ferraz llama al orden
La secretaria de Ciencia, Participación y Política en Red del PSOE, María González Veracruz, ha asegurado que su partido no comparte la propuesta del PSC de convocar una consulta en Cataluña al estilo canadiense en caso de que fracase la reforma de la Constitución.

González ha asegurado que esta idea forma parte de un primer borrador de la ponencia que el PSC llevará a su congreso de noviembre y ha confiado en que se modifique.

"Espero que esto no prospere y que la solución que nosotros pensamos que es la viable y la que beneficia al país y a Cataluña sea la de la reforma constitucional", ha sostenido González .

Si el acuerdo que alcanzasen Cataluña y el Estado no fuese refrendado por los catalanes en las urnas, el PSC plantea otros instrumentos democráticos, como una ley de claridad como la canadiense, que estableciesen las condiciones para verificar el apoyo ciudadano a una eventual secesión.

La dirigente del PSOE ha remarcado que la primera opción que plantea el PSC es la revisión de la Carta Magna, como acordaron todos los socialistas en 2013 en la llamada Declaración de Granada.

González ha hecho hincapié en que el deseo de su partido es aprobar una reforma constitucional para que todos los españoles "voten sobre la unión y no sobre la separación".

Esto es lo que ha dado de sí la jornada de gobernabilidad de hoy:
17.06 El vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, ha confiado hoy en que "después de las negociaciones" entre su partido y el resto de formaciones políticas, "se pueden llegar a acuerdos" para conformar un gobierno en España, ya que "hay muchas posibilidades para alcanzarlos".

"Desde entrar en el gobierno, hasta alcanzar un acuerdo de investidura, como se hizo en 2008, o de legislatura, como en el 96", son el "abanico de posibilidades" que ha mencionado Casado, que considera que lo que no cabe son unas terceras elecciones; "la paciencia de los electores tiene un límite", ha afirmado.

En declaraciones a los periodistas en Barbastro (Huesca), donde ha participado en un curso de verano de la UNED junto al diputado socialista electo Eduardo Madina, ha afirmado que el PP negociará con "humildad", "prudencia" y "absoluta generosidad" para conformar un gobierno.

Ha recordado que a su partido le corresponde liderar el proceso para conformar gobierno, si bien "necesita apoyos" en un momento como el actual, en el que la UE afronta el "brexit" y "en el que hay unas incertidumbres económicas a nivel mundial".

"No podemos estar un mes más sin gobierno", ha dicho Casado que opina que Rajoy acierta al decir que el 19 de julio se constituyen las Cortes y que, "en una semana más o en dos, se debe tener ya una solución a esta encrucijada".

10.47 La secretaria de Ciencia, Participación y Política en Red del PSOE, María González Veracruz, ha insistido en que su partido ni entrará en un gobierno de coalición con el PP, ni facilitará con la abstención la reelección de Mariano Rajoy como presidente.

González ha asegurado que el PSOE es "un partido responsable que hará todo lo posible para que no haya terceras elecciones", pero ha remarcado que este papel no pasa por respaldar a Rajoy, puesto que "a los socialistas les toca estar en la oposición".

"El PSOE pidió el voto para cambiar las políticas. Somos la alternativa al PP y a Rajoy. No contemplamos un apoyo y, muchísimo menos, formar parte de un gobierno de coalición", ha dicho González en declaraciones en "Los desayunos de TVE".

Ante la tesis apuntada por el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, de que en último término se daría una "abstención mínima" de algunos diputados socialistas, González ha hecho hincapié en que la dirección del PSOE de la que ella forma parte ha sido "muy clara" en que no se van a abstener ante Rajoy.

10.01 El jefe del Gobierno, Mariano Rajoy, presidirá la primera reunión del Consejo de Ministros tras las elecciones del 26 de junio mientras se prevé que prosiga sus contactos con los líderes de otros partidos a la búsqueda de un acuerdo que permita formar un nuevo Ejecutivo.

El Gobierno está en funciones desde las elecciones del 20 de diciembre y de ahí que siga teniendo limitadas sus competencias para aprobar decisiones

En la reunión de hoy, a la que asistirán todos los miembros del Gabinete, se analizará precisamente un informe tratado ya el miércoles pasado en la reunión de la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios sobre las 19 directivas comunitarias que necesitan transponerse a la legislación española con rango de ley, pero que no ha sido posible hacerlo debido al hecho de estar en funciones.

¡Perdone camarada por no votarle!
Vicente A. C. M.  Periodista Digital  2 Julio 2016

¡Lo que faltaba! Ahora los gilibolivarinos ultra comunistas insultan a los españoles y desean la muerte de los viejos por fachas, culpándonos a todos los que no hemos considerado votar sus atrayentes candidaturas ni su maravilloso programa electoral servido en catálogo a papel cuché tipo IKEA. Y ello por haber contradicho a las mentes preclaras de las Agencias de Estudios Sociológicos tanto privadas como públicas como el CIS. Ahora dicen que su error fue hacer caso al CIS y no hacer la encuesta propia. El caso es que para estos sujetos ellos no se han equivocado de estrategia y sí los votantes, ese pueblo al que dicen que representan pero que culpan de inmadurez por no ver la gran oportunidad de futuro que PODEMOS nos ofrecía. Si de ellos dependiera, habrían reinterpretado la voluntad popular y corregido el error anulando la votación por no ser adecuada a los intereses generales que ellos son los que defienden.

Es como lo que pasa en Venezuela y su régimen dictatorial, antes de Chávez y ahora de su chofer Maduro, que no acepta la voluntad popular expresada en la mayoría absoluta obtenida en el Parlamento por la oposición y hará todo lo posible por corregir ese error por haber elegido a enemigos del pueblo. Lo curioso es que los líderes de PODEMOS aún andan despistados y noqueados por unos resultados electorales que ni de lejos esperaban y que ahora tratan de justificar. Eso sí, nunca reconocerán su fracaso como algo de su responsabilidad. La culpa la tienen los votantes que son unos desagradecidos o unos traidores. El esperpento ha llegado de la mano del “excelso líder” Pablo Iglesias que en su programa de TV de Fort Apache ha intentado justificar el frenazo electoral diciendo que “han sido los votantes de PODEMOS los que no nos han votado por sentir miedo a que gobernemos”. Algo lógico ¿verdad? ¡Uy, qué miedo!

No sé si es peor insultar a los votantes por inmaduros,; por no tener ética como se ha atrevido a decir el fracasado candidato y exjJEMAD Julio Rodríguez; por no saber lo que votan; o decir que “sus votantes”, los que les siguen a ojos cerrados, han tenido vértigo a ganar. Una especie de miedo escénico al éxito que les ha paralizado y llevado a no ir a votar al partido de sus amores. El rebote ha sido de órdago en quienes ya se veían en La Moncloa como vencedores y ahora lamen sus heridas pensando en la venganza, ya expuesta por parte de su jauría en sus redes sociales habituales, dando la imagen real de su nulo espíritu democrático.

Y es que realmente lo soberbios, los inmaduros, los que han demostrado ser unos auténticos pardillos han sido los estrategas de esa formación bolchevique. Ellos que se creían superiores en el dominio de los medios de comunicación de masas, en su populismo demagógico, en la impunidad de sus acciones, escraches y coacciones. Ellos que se creían que los españoles les contemplaban como héroes y no como matones de barrio. Unos individuos acostumbrados a asesorar a regímenes dictatoriales con estrategias para anular y reprimir a la oposición, anulando a sus líderes y coartando las libertades. Ellos que aplaudían a su mecenas mientras en las calles campaban a sus anchas brigadas de esbirros con armas asesinando a los ciudadanos. Ellos que se reincorporan a sus aulas para arengar las mentes moldeables de la juventud. Ellos son los únicos y verdaderos culpables de su propia derrota, simplemente porque no se puede engañar siempre a todo el mundo todo el tiempo.

La verdad es que me importa un bledo sus disquisiciones y laberintos mentales para descubrir la causa de su fracaso. Lo importante es que los españoles han sabido ver a tiempo la verdadera cara de unos vendedores de humo, unos mercenarios intelectuales sin escrúpulos, unos trileros sin ética alguna a los que solo les mueve su ambición personal. Su última baza de recurrir a que se ha cometido un “pucherazo” da idea de su talante anti democrático.

¡Que pasen un buen día!

Otro lío en el socialismo catalán
Editorial La Razon  2 Julio 2016

Sin programa y sin discurso. O mejor dicho, con una miscelánea de programas y ocurrencias políticas cada mes y medio. El PSC ha pasado de defender su «España federal», con una consulta en Cataluña acordada y «legal» a apostar, por boca de su líder Miquel Iceta, por una entelequia denominada «vía canadiense», ayer mismo precisada y vuelta a matizar. La penúltima ocurrencia –que recibió el jarro de agua fría de Ferraz y un buen número de barones–, es aún más retorcida y compleja que cualquiera de las propuestas anteriores.

La llamada «vía canadiense» se refiere a la Ley de Claridad, redactada en el año 2000, tras el segundo referéndum de Quebec que rechazó su independencia. Algo que, por otro lado, habla, mucho y mal, de la testarudez independentista de quienes nunca aceptan la oposición de la mayoría a sus planes secesionistas. Esa ley establece las condiciones en las que el Gobierno de Canadá podría entrar a negociar la secesión de alguna de sus provincias. La ingeniería política del PSC –a la vista está– no tiene límites. Sólo cabe esperar que el sentido común en el PSOE reconduzca la sinrazón de Iceta y compañía y lo encauce hacia un escenario posible. Los españoles, y especialmente los catalanes, no necesitamos más bandazos y sí mucho rigor y seriedad.

Salida de Reino Unido de la Unión Europea
'Brexit': el francés quiere reemplazar al inglés como idioma principal de la UE
Dirigentes galos pretenden que su lengua se convierta en la dominante en las instituciones comunitarias
 www.lavozlibre.com  2 Julio 2016

Madrid.- Con la victoria del 'Brexit' en el referéndum celebrado la semana pasada, algún dirigente galo ha comenzado a reivindicar que el francés sea la lengua principal en las instituciones comunitarias. "El inglés ya no puede ser idioma de trabajo en el Parlamento Europeo", ha dicho Jean-Luc Mélenchon, eurodiputado y candidato de la izquierda al Elíseo. "El inglés no tiene legitimidad en Bruselas", se ha apresurado a añadir Robert Ménard, alcalde de Béziers, del FN.

Tal y como recuerda 'La Vanguardia', el francés ha sido durante muchos años la lengua vehicular entre funcionarios y diplomáticos, incluso después de las adhesiones del Reino Unido e Irlanda en 1973. Pero la ampliación de la Unión Europea hacia el Este en el 2004 supuso un punto de inflexión y desde entonces el inglés es el idioma principal.

Son los países los que "actuando por unanimidad, deciden sobre las reglas que gobiernan el uso de las lenguas en las instituciones europeas", explica el Ejecutivo comunitario. Para cambiarlas, por tanto, es necesario que ningún país se oponga y fuentes diplomáticas aseguran que "más de uno" se negaría a que el inglés dejase de ser un idioma oficial en Bruselas.

Enviando un mensaje subliminal a los británicos, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, empleó sólo el francés y el alemán durante su discurso en el pleno extraordinario que el Parlamento Europeo celebró el lunes para analizar los resultados del referéndum británico. Y sólo habló en inglés para dirigirse irónicamente a Nigel Farage, el eurodiputado que lidera el UKIP el principal partido promotor del 'Brexit'- preguntándole por qué seguía en la Eurocámara.

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Todo patas arriba

Eduardo Goligorsky Libertad Digital  2 Julio 2016

Son Pedro Sánchez y Albert Rivera quienes deberán deponer ambiciones y vetos para que haya una Moncloa fuerte, cohesionada y avalada por el voto de la mayoría.

La magia de las canciones infantiles que componía e interpretaba la añorada poeta argentina María Elena Walsh consistía en que no sólo educaban la sensibilidad de sus destinatarios naturales, los niños, alegrándolos y emocionándolos, sino en que también encerraban mensajes de sabiduría para los adultos. Evoco el comienzo de una –"El Reino del Revés"– que parece escrita pensando en los días que nos toca vivir:

Me dijeron que en el Reino del Revés
nada el pájaro y vuela el pez,
que los gatos no hacen miau y dicen yes
porque estudian mucho inglés.

Me dijeron que en el Reino del Revés
nadie baila con los pies,
que un ladrón es vigilante y otro es juez
y que dos y dos son tres.

Pruebas inculpatorias
Las extravagancias del Reino del Revés afloraron en mi memoria cuando leí las transcripciones de lo que el ministro del Interior y el director de la Oficina Antifraude de Cataluña habían conversado en el despacho del primero. Completó mi desconcierto la interpretación que Antoni Puigvert hace del episodio, comparándolo con el escándalo Watergate ("Más que una conjura de necios", LV, 27/6). Puigvert -que funge de equidistante- y el coro de amanuenses confesos del secesionismo se instalan en el Reino del Revés y ponen todo patas arriba cuando buscan analogías con el caso Watergate.

Durante la ejemplar investigación del espionaje en las oficinas del Partido Demócrata en el edificio Watergate nadie hizo alusión al contenido de los documentos espiados, fueran estos comprometedores o no. Las pesquisas se centraron exclusivamente en la cadena de mando de la operación ilegal y en la identificación de los responsables materiales e intelectuales del delito.

Aquí pusieron todo patas arriba. Los confabulados divulgaron a través de un periódico digital más afín al Granma castrista o al Diario del Pueblo chino que al Washington Post las conversaciones grabadas clandestinamente hace dos años, y lo hicieron cuatro días antes de las elecciones. Dicho sea de paso, las conversaciones reflejaban la preocupación de dos ciudadanos responsables por frustrar, mediante la búsqueda de pruebas inculpatorias reales y demostrables, la campaña que los jerarcas de la Generalitat y su agitprop están ejecutando, a cara descubierta y al margen de la ley, para subvertir el orden constitucional y desguazar España.

Lo que la sociedad todavía está esperando es información fidedigna acerca de la identidad de los culpables de la grabación clandestina y de la filtración, acompañada por los pormenores del juicio penal que se les ha de entablar. En Estados Unidos no pusieron en la picota al Partido Demócrata, que era la víctima, como aquí lo son Jorge Fernández Díaz y Daniel de Alfonso, sino al presidente Richard Nixon y su equipo, que eran los autores del desafuero.

Y puesto que de grabaciones clandestinas se trata, no está de más imaginar los chanchullos que nos revelarían unos micrófonos estratégicamente dispuestos en los despachos donde se urde la estrategia secesionista. Donde celebran sus conciliábulos secretos los encargados de resolver cómo se tapan las vergüenzas de la familia Pujol y sus compinches, o en qué armario y con qué pretexto se recluye al indeseable Artur Mas, o cómo arrastrarse una y otra vez mendigando los votos de la CUP, o por qué se unen o separan CDC y ERC, o qué dedazo entroniza a Carles Puigdemont o le reitera o le retira la confianza. Si existieran testimonios visuales y auditivos de los quilombos internos del secesionismo, sería aconsejable conservarlos bajo siete llaves hasta que llegue la hora de vacunar a las generaciones futuras contra la tentación de imitarlos.

Proyectos espurios
El Reino del Revés no termina aquí. Ni el afán de ponerlo todo patas arriba. Cuando el presidente de la Generalitat vertió su opinión sectaria sobre el Brexit, descolló en el arte de invertir la imagen de la realidad para acomodarla a los proyectos espurios de su cofradía (LV, 25/6). Sentenció Carles Puigdemont:

Ha ganado la democracia, porque el pueblo británico ha podido votar y ha tenido un primer ministro valiente, demócrata, que ha consultado a su ciudadanía y, además, ha asumido las consecuencias presentando la dimisión. (…) El Reino Unido ha tomado la decisión sin necesidad de que el conjunto de la Unión Europea haya decidido, lo que certifica que es perfectamente posible tomar decisiones de soberanía. (…) Se ha demostrado que el porcentaje del resultado es completamente suficiente para tomar decisiones.

Una vez más, el argumentario secesionista parece confeccionado por un timador que desprecia la capacidad intelectual de los ciudadanos a los que se dirige, ciudadanos que, para su óptica elitista, no pasan de ser una chusma aborregada. Les niega, por ejemplo, la lucidez necesaria para darse cuenta de que el Brexit triunfó por un 51,9 contra un 48,1%, en tanto que el 20-D los partidos secesionistas sumaron el 31,1% de los votos y el 26-J el 32,1, lo que demuele su pretensión de tomar decisiones trascendentales en un sistema democrático. Además, el partido desfalleciente del adoctrinador Puigdemont se quedó postrado el 26-J con el 13,9% de los votos, después de perder 85.414. Junto a ERC suman 1.109.000 sufragios sobre 5.500.000 inscriptos en el censo electoral de Cataluña. ¿Alguien le oyó pronunciar la palabra dimisión en primera persona al señor Puigdemont? Ni pensarlo: confía en recuperar el apoyo de los extorsionistas de la CUP antes del mes de septiembre.

Crítica pedante
El galimatías de Puigdemont se completa con una crítica pedante al portazo con que las autoridades de la UE despiden sistemáticamente a los ganapanes del Diplocat (LV, 15/6):

"La UE debe hacer necesariamente una reflexión y repensar su actitud, a veces de menosprecio, hacia las diferentes realidades que hay en Europa", advirtió Carles Puigdemont en una declaración institucional, en la que subrayó que "hay diferentes voces, diferentes maneras de entender Europa, y de momento los dirigentes de la UE han sido poco sensibles a esta diversidad".

Por fin el presidente de la Generalitat confiesa, tácitamente, que la independencia dejaría a Cataluña fuera de la Unión Europea por el menosprecio de sus dirigentes. Y hasta una criatura de parvulario entendería que las comparaciones con el caso de Escocia no se tienen en pie. El razonamiento es muy sencillo. Mientras el Reino Unido formaba parte de la Unión Europea, otro tanto le sucedía a Escocia, que es uno de los componentes de la patria común. Si el Reino Unido se desconecta de la UE y Escocia cumple todos los requisitos para desvincularse del Reino Unido, podrá iniciar los trámites para ingresar en la UE al cabo de cierto tiempo, siempre que España y Francia desistan de su actual oposición. En cambio, España forma parte de la UE y todos los partidos con posibilidad de gobernar se comprometen a reforzar esos lazos. Si Cataluña se desconectara de España, miembro de la UE, también se desconectaría automáticamente de esta. Sería el Catexit, tan drástico y catastrófico como el Brexit. Así de sencillo.
La nueva lacra

Los escribas del secesionismo han convertido la mayoría de votos de En Comú Podem en otro argumento para sostener que Cataluña es diferente del resto de España, donde los podemitas y comunistas quedaron en pelota. Tendrán que comerse su argumento con patatas, porque la irrupción de las huestes de Colau y Domènech también lo pone todo patas arriba. La nueva lacra lleva la marca leninista y los castigará a ellos tanto como a nosotros, aunque antes, para fagocitarlos, les prometa el oro y el moro en forma de referéndum y plurinacionalidad o apartheid identitario.

Se avecinan tiempos difíciles en que todos dependeremos de una Moncloa fuerte y cohesionada para frenar la embestida de los descamisados. Son Pedro Sánchez y Albert Rivera quienes deberán deponer ambiciones y vetos para que esa Moncloa fuerte, cohesionada y avalada por el voto de la mayoría, funcione a pleno rendimiento.

Tras casi cinco años sin finalizar el desarrollo
El Gobierno vasco dilapida casi tres millones de euros en poner en marcha un fallido traductor online euskera-español que no mejora los resultados de traducción de Google
www.latribunadelpaisvasco.com  2 Julio 2016

2,5 millones de euros lleva gastados el Gobierno vasco con la empresa alemana Lucy Software, con sede regional en Barcelona, para el desarrollo de un traductor online euskera-castellano que no mejora ni de lejos los resultados que obtienen otros intérpretes digitales gratuitos como el que, por ejemplo, ofrece Google.

Según una respuesta parlamentaria que hace ya dos años ofreció Cristina Uriarte, la consejera de Cultura del Gobierno vasco, “hay una diferencia impresionante entre los resultados del traductor automático del Gobierno vasco y entre los resultados de los demás traductores automáticos, a favor del traductor del Ejecutivo autonómico”. Pero la realidad es bien diferente y demuestra que los casi tres millones de euros gastados por el Ejecutivo autónomo nacionalista para crear una herramienta lingüística que ya existía gratuitamente en Internet no han servido en absoluto para mejorar los resultados de traducción que los ciudadanos obtienen consultando, por ejemplo, el traductor de euskera-español de Google.

Para muestra, un ejemplo de doble traducción o traducción inversa realizada con el traductor online del Gobierno vasco y con el traductor gratuito de Google.

La traducción inversa -que tal y como Cristina Uriarte se encargó de señalar cuando desempeñaba el cargo de vicerrectora del campus de Guipúzcoa de la Universidad del País Vasco- es la mejor manera de comprobar si una traducción está bien realizada o no, consiste en seleccionar un texto en un idioma, traducirlo a una segunda lengua y, posteriormente, volver a pasar la traducción obtenida al idioma original para comprobar la pertinencia de la misma. Cuanto más se parezca la última traducción al texto original, mejor será la traducción.

Para realizar la prueba, se ha seleccionado, aunque no literalmente, un texto obtenido del comienzo de la obra “Maigret en Nueva York”, del escritor George Simenon (1903-1989).

TRADUCTOR EUSKERA-ESPAÑOL de GOOGLE (Coste para los ciudadanos: Gratuito)

Texto Original: “El barco debió de atracar hacia las cuatro de la madrugada, cuando la mayoría de los pasajeros dormía. Algunos se despertaron al oír el estruendo del ancla. Fuera, las luces de Nueva York brillaban con más fuerza que nunca.”
Traducción Euskera: “Ontziaren lau atrakatuta izan goizean denean bidaiari gehienak lo. Batzuk esnatu aingura Rumblar entzuteko. Kanpoaldean, New York-eko argiak dirdira inoiz baino indartsuago.”

Traducción inversa de comprobación: “El barco estaba atracado a las cuatro de la mañana, cuando la mayoría de los pasajeros están dormidos. Me desperté al oír el estruendo del anclaje. En el exterior, las luces de Nueva York brillaban más fuerte que nunca."

TRADUCTOR EUSKERA-CASTELLANO DEL GOBIERNO VASCO (Coste para los ciudadanos: 2,5 millones de euros de los fondos públicos)

Texto Original: “El barco debió de atracar hacia las cuatro de la madrugada, cuando la mayoría de los pasajeros dormía. Algunos se despertaron al oír el estruendo del ancla. Fuera, las luces de Nueva York brillaban con más fuerza que nunca.”

Traducción Euskera: “Itsasontziak lapurtu behar izan zuen, bidaiarien gehiengoak lo egiten zutenean, goizaldeko lauretarantz. Batzuk ainguraren danbada entzuterakoan esnatu ziren. New Yorkeko argiek, kanpoan, inoiz baino indar gehiagorekin distira egiten zuten.”

Traducción inversa de comprobación: “El barco tuvo que robar, la mayoría de los viajeros cuando dormían, hacia las cuatro de la madrugada. Algunos se despertaron al oír el estruendo del ancla. Las luces de Nueva York, fuera, brillaban con más fuerza que nunca.”


 


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