AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 6  Julio  2016

Líderes, encuestas y otras nimiedades
Amando de Miguel Libertad Digital  6 Julio 2016

Los líderes de los cuatro partidos principales deberían haber dimitido antes del 26 de junio.

Mal que bien, existen procedimientos para elegir a los líderes de los partidos. Pero no se ha establecido ningún método para que los dirigentes terminen su mandato de forma voluntaria. Es una práctica aconsejable que solo la llevó a cabo Aznar, tan raro él. Sería de desear que la política no fuera una profesión sino una especie de voluntariado para unos cuantos años.

Los líderes de los cuatro partidos principales deberían haber dimitido antes del 26 de junio, en vista de que no fueron capaces de formar Gobierno. Con mayor razón deberían dejar paso a otros si, en unos pocos días, tampoco ahora saben constituir un Gobierno estable. Cualquier cosa menos ir a la hecatombe de unas terceras elecciones.

Rajoy debería adelantarse y dimitir como un gesto de máxima elegancia, después de haber sacado más votos que nadie. De esa forma facilitaría otras dimisiones.

Se ha dicho casi todo sobre un hecho que ha condicionado los resultados de las pasadas elecciones: el fracaso de las encuestas. Estamos ante uno de los grandes derroches del dinero público, puesto que el coste de los sondeos corre a cargo de los partidos.

Las encuestas se han equivocado rotundamente al anticipar los resultados por varias razones:

a) Se han manejado como un instrumento de propaganda. Sus análisis se adecuan a lo que se considera noticiable. Se sospecha que unas encuestas se copian a otras en los resultados más noticiosos.

b) La intención de voto se confunde con la popularidad de los líderes.
c) Se corresponden estrechamente con la ideología de los medios que las difunden.
d) Los sociólogos se ven presionados por sus clientes a dar la intención de voto (y con un decimal, para mayor inri), no a analizar las interrelaciones entre los datos.

Seamos claros. Las buenas encuestas son las que no se publican. En ese caso sirven para que los partidos organicen sus estrategias.

Sería aconsejable eliminar la práctica de las encuestas llamadas israelitas o a pie de urna. Sus resultados son manifiestamente disparatados. Además, constituyen una cierta intromisión en la vida privada de los entrevistados. Deberían sustituirse por estudios cualitativos, como las llamadas discusiones de grupo semanas antes de los comicios. Son mucho más baratos.

El arte de establecer previsiones para el inmediato futuro político es tan necesario como dificultoso. El sesgo común, pero evitable, es el wishful thinking, o sea, considerar que el futuro va a ir en la dirección de lo que le conviene al pronosticador o a su cliente. Se traduce en la expresión tan corriente de "espero y deseo", manifiestamente alejada del pensar científico. Responde a una disposición humana y razonable, pero puede resultar engañosa. Conviene sobreponerse a ese impulso natural y hacer un esfuerzo para comprender que el futuro no tiene que corresponder necesariamente con los deseos.

Cabe también el sesgo contrario, aunque es más raro. Se podría llamar hateful thinking. Simplemente, se aventura un presagio, pensando en que a lo mejor así se ponen los medios para que no se cumpla. Es más útil, pero se comprende peor.

A primera vista, los llamados partidos emergentes (Podemos, C's) parecen los grandes derrotados, pero solo respecto a las correspondientes expectativas, creadas por su ventajosa publicidad. En relación con su trayectoria (partían de cero hace dos años), mantienen un éxito notable. Pesan mucho más que los partidos nacionalistas, los cuales resultan beneficiados por la ley electoral.

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La política como problema
Aleix Vidal-Quadras Gaceta.es  6 Julio 2016

Reconozco que es una afirmación muy dura para alguien que ha dedicado un período tan largo de su existencia al servicio público, pero mentiría si dijera otra cosa.

El primer pilar del método científico es la observación y el segundo la experimentación. El tercero, por supuesto, establece que toda teoría cuyas predicciones no concuerdan con la realidad debe ser descartada y sustituida por otra. Pues bien, después de casi tres décadas de vida política activa a lo largo de las cuales he trabajado en los niveles local, autonómico, nacional y europeo, he llegado a una conclusión aplicando el método científico: en la mayoría de los casos y durante la mayor parte del tiempo los políticos y la política no sólo no contribuyen a solucionar problemas y a allanar dificultades, sino que, por el contrario, son el obstáculo a la aplicación de las soluciones requeridas y agravan las desgracias cuando suceden. Reconozco que es una afirmación muy dura para alguien que ha dedicado un período tan largo de su existencia al servicio público, pero mentiría si dijera otra cosa.

Los ejemplos son tantos y tan ilustrativos que, por un simple recurso a la inducción, se puede sentar como regla probada la dolorosa conclusión mencionada en el párrafo anterior. Los ciudadanos en las democracias maduras, como es la española, destinan un porcentaje significativo de sus ingresos a sostener a unos individuos, a los que además eligen mediante sufragio universal y secreto, cuya principal ocupación consiste en malbaratar esos recursos, crear todo tipo de barreras a la normal actividad productiva y generar división y enfrentamientos en el seno de la sociedad inventando agravios, exacerbando identidades, elevando a categórico lo anecdótico y distrayendo energías que serían mucho mejor empleadas en afrontar las cuestiones realmente relevantes para el bienestar, la seguridad y la prosperidad del conjunto.

Basta pensar en el Brexit, en el proceso independentista catalán, en la politización de la justicia, en la segunda guerra de Irak o en la incapacidad de los cuatro grandes partidos en España para formar Gobierno, entre otros centenares de posibles referencias, para darse cuenta de que una fracción muy notable de nuestras angustias y pesares proceden de la ejecutoria incompetente, codiciosa, egolátrica o mezquina de nuestros representantes y gobernantes. Se me dirá que los políticos no son distintos al resto de los humanos y que sus vicios y miserias son los propios de nuestra especie. De ahí a declarar que es posible que la democracia no sea un buen sistema, pero que al fin y al cabo cualquier otro sería peor, hay un paso.

Sin embargo, la pregunta que surge a continuación es: ¿por qué si hay empresas magníficamente gestionadas, instituciones académicas de asombrosa excelencia, hospitales de maravillosa labor curativa y fincas esmeradamente administradas, la política es por lo general un desastre en grados diversos y muy rara vez satisfactoria? Este interrogante no es nuevo y no pocas cabezas eminentes lo han formulado desde hace miles de años. De hecho, la literatura al respecto podría llenar una gigantesca biblioteca.

Mi aportación hoy a este enigma es recomendar que se dediquen a la gestión de lo común personas que no se presenten espontáneamente a unas elecciones solicitando la confianza de los votantes, sino que sean llamadas por la población para desempeñar responsabilidades de administración y gobierno. En otras palabras, que en lugar de ser los políticos los que se ofrecen a sus conciudadanos para ocuparse de los asuntos de todos, sean los futuros administrados los que a través de procedimientos efectivos que se deberían estudiar, seleccionen a los posibles candidatos y les inviten a optar a un escaño, a una concejalía o a un ministerio.

Nadie estaría facultado, con este sistema que me limito a esbozar, a considerarse apto para la función pública. Debería ser la sociedad la que decidiera de antemano quién le parece merecedor de dicho cometido y tan sólo tras haber sido requerido el eventual aspirante a un puesto legislativo o de gobierno por sus compatriotas en forma y número que, insisto, se debería precisar, decidiría éste libremente si respondía a la invitación sometiéndose posteriormente a las urnas.

Esta manera de proceder tendría la notoria ventaja de que por lo menos las elites rectoras del Estado habrían destacado previamente en su trayectoria profesional y vital hasta el punto que sus logros anteriores a su entrada en política les habrían ganado un merecido prestigio, lo que evitaría la proliferación de indocumentados y mangantes que hoy pueblan Parlamentos, Ayuntamientos y órganos ejecutivos.

Reconozco que es una idea peregrina y que puede ser fruto de los fuertes ardores caniculares, pero quiero recordar que cuando en el estío de 1996 predije en la Universidad Menéndez y Pelayo que el nacionalismo catalán no cejaría hasta destruir la unidad nacional y que constituía una amenaza letal que debía ser atajada a tiempo, Aznar atribuyó mi visión prospectiva a “un calentón veraniego”. Mal oficio el de profeta.

El que resiste gana
Si vamos a nuevos comicios la victoria está cantada: Rajoy, abstención y desencanto con la democracia. Por goleada
Isabel San Sebastián ABC  6 Julio 2016

La experiencia ha demostrado con creces a Mariano Rajoy que la divisa de su insigne paisano, Camilo José Cela, es una verdad como un templo: «El que resiste gana». Él resistió agazapado, sin un ruido, los vaivenes del célebre «cuaderno azul» aznarista, y acabó imponiéndose en la recta final de la carrera a dos rivales potencialmente más fuertes. Resistió dos derrotas frente a José Luis Rodríguez Zapatero, el peor presidente que ha conocido la democracia, hasta que a la tercera fue la vencida. Resistió, imperturbable, el retroceso sostenido del PP en las elecciones europeas, andaluzas, catalanas, municipales y autonómicas celebradas a lo largo de la legislatura pasada, sin darse por aludido. Resistió en diciembre el descalabro de la lista que encabezaba, 123 diputados frente a los 186 obtenidos cuatro años antes, negándose a recoger el guante que le tendía el Rey para intentar formar gobierno asumiendo el correspondiente desgaste. Es un resistente nato, catedrático en la especialidad favorita de nuestros líderes patrios. Un molusco de la política firmemente aferrado a su roca.

Lejos todavía de ese dominio, entre otras razones por la diferencia de edad que le separa del maestro, Pedro Sánchez no le va a la zaga. Al igual que Rajoy, el cabeza de cartel del PSOE ha resistido en dos ocasiones consecutivas el peor resultado jamás alcanzado por las siglas del puño y la rosa, sin humillar la rodilla. Con menos razones objetivas para hacerlo, sus predecesores Joaquín Almunia y Alfredo Pérez Rubalcaba dimitieron fulminantemente, asumiendo de ese modo la responsabilidad de la derrota. Él no. Ni siquiera parece habérselo planteado. Ha preferido desaparecer de la escena a la chita callando, dejando a su segundo la tarea de explicarse, mientras urde con sus pretorianos alguna estrategia «creativa» que le permita aguantar el tirón sin abandonar la poltrona. Su concepto de la «dignidad» debe de transitar por derroteros distantes del significado que el común de los mortales otorgamos a esa palabra, para acercarse al de «supervivencia». Bajo su liderazgo (por llamarlo de alguna manera), el Partido Socialista ha visto seriamente amenazada su condición de referente de la izquierda en beneficio de Podemos, entre otras cosas por la decisión suicida de sellar y mantener contra viento y marea un pacto municipal y autonómico con esa fuerza extremista, peligrosa, enemiga de la Constitución y de la unidad nacional, que aspira abiertamente a devorarlo. Pero él, agarrado con uñas y dientes a la máxima del marqués de Iria Flavia, resiste las inclemencias electorales. Resiste contra el sentido y la lógica, mientras nadie le mueva la silla.

La pugna que tiene al país paralizado desde hace meses, a falta de patriotismo, visión y generosidad, se libra entre dos contendientes que han hecho de la trinchera su único plan de batalla. El interés general debería llevarles a sentarse, solos o en compañía de Ciudadanos, poner sobre la mesa las medidas y reformas que necesita España de manera inaplazable y brindarse mutuamente argumentos capaces de justificar ante las respectivas bases un hecho tan insólito entre nosotros como el de entenderse con el adversario. El interés general debería llevarles a priorizar la necesidad de armar un gobierno sólido y relegar a un segundo plano el nombre de sus integrantes. El interés general debería prevalecer sobre sus ambiciones particulares, por legítimas que estas sean. Pero no lo hace. Si persiste en los próximos días esta resistencia numantina y vamos a nuevos comicios, la victoria está cantada: en el escrutinio, Mariano Rajoy. En las urnas, la abstención. Y en la sociedad, el desencanto con la democracia. Por goleada.

¿Y ahora qué, señor Rajoy?
Juan Laborda www.vozpopuli.com 6 Julio 2016

Después de las elecciones del 26J la pregunta es inmediata: ¿y ahora qué, señor Rajoy? Saben ustedes que desde estas líneas hemos comentado de manera crítica la herencia que nos iba a dejar el actual ínclito monclovita. Aunque para la inmensa mayoría de la ciudadanía, España se encuentra en el final de un ciclo histórico caracterizado por una profunda degradación política, económica, social y moral, el partido más votado fue el del actual ejecutivo y muy probablemente formará gobierno. Por lo tanto, esa herencia se va a alargar en el tiempo. El problema es que en esta segunda legislatura no habrá nada que permita seguir ocultando nuestra cruda realidad. Salvo el País Vasco y un tejido industrial exportador vigoroso, somos un país de sol y playa, de camareros y crupieres, envejecido, endeudado, desigual, de empleos precarios y muy mal pagados, y donde el talento huye y emigra despavorido.

No hay futuro para nuestros hijos y el responsable último de ello es la sociedad española en su conjunto. Pero, sobre todo, y muy especialmente ese grupo de mayores de 54 años que tanto aplaudió la burbuja inmobiliaria, que nunca se quejó de una corrupción galopante asfixiante, que ni siquiera a fecha de hoy se preocupa por el futuro de sus pensiones -debería temblar viendo la evolución de nuestra población activa y de la productividad de nuestros factores-, y que en las últimas elecciones dio el poder a un partido salpicado de escándalos inimaginables. Pero también son corresponsables nuestros prohombres de negocios, muy preocupados ellos por formar parte de ese pequeño grupo que concentra y acapara el poder económico en nuestro país. En España los buscadores de rentas campan a sus anchas, a costa de la ciudadanía, medrando y reptando por y entre los distintos ministerios.

Tras apuntalar al Régimen, ¿ahora qué?
El Régimen lo tenía todo atado y bien atado. Es triste y lamentable la actuación de unos medios de comunicación que aún a fecha de hoy no son conscientes de la gravedad de la situación patria. Y siguen sin decir la verdad a los españoles. Si España ha crecido desde el segundo trimestre de 2013 es por el gasto y consumo público. La austeridad es terriblemente dañina y cuando se abandona, en una recesión de balances como la actual, la economía se recupera. Eso es lo que ha pasado desde la segunda mitad de 2013. Tampoco debemos olvidarnos de esa droga de diseño de última generación suministrada por el Banco Central Europeo y que permite a un país como España seguir adelante, a pesar de una deuda total y externa que no se podrá pagar, a pesar de un sistema bancario en dificultades.

En definitiva, los motores de crecimiento patrios han sido la relajación del ajuste presupuestario y la entrada de flujos financieros foráneos en nuestra economía, derivados fundamentalmente de la política monetaria del BCE. Inicialmente fueron inyecciones directas de liquidez al sistema bancario, vía préstamos a largo plazo a coste irrisorio; ahora, a través de la expansión cuantitativa, mediante la compra en mercado secundario de deuda pública por parte del regulador. El objetivo último era mantener el régimen y el statu quo actual de nuestro país. Y lo han conseguido.

Una vez conseguido, vuelta a la normalidad. Habrá nuevos ajustes presupuestarios que el nuevo gobierno implementará sin rechistar. Pero además, en un contexto donde los mercados financieros siguen estando sobrevalorados, y las expectativas de crecimiento económico y de beneficios empresariales siguen siendo excesivamente optimistas, entraremos en un ciclo de aversión al riesgo. Y ¿qué pasará con nuestra deuda soberana, deuda bancaria y deuda externa? Imagínense. Y todo por no hacer en su momento aquello que era óptimo y eficiente, económica y socialmente, para hacer frente a los orígenes y las causas que llevaron a la actual crisis sistémica. El crecimiento económico patrio se evaporará en un corto periodo de tiempo, como en 2008-2009. Y eso que aún no hemos hablado del entorno internacional.

Si analizamos la evolución geopolítica, económica y social del mundo en que vivimos no hace falta ser muy espabilado para entender que esto va a acabar mal. No es nada descabellado pensar que la actual debilidad cíclica, unida a la explosión de las distintas burbujas financieras generadas por los Bancos Centrales, haga saltar por los aires la estrategia diseñada por las élites globales dominantes. Ya saben ustedes lo que ocurrirá, nuevas quiebras en el sistema bancario y financiero global por impagos de deudas soberanas -sólo en países sin soberanía monetaria-, corporativas y de familias. Y los problemas en el sistema bancario conducirán a una contracción de liquidez importante, que repercutirá negativamente en la actividad económica real. Como ya expusimos en un blog anterior, al igual que hay réplicas de un terremoto, nos encontraríamos ante el despliegue de una nueva fase de la crisis de 2008.Pero ya da igual, aquí el Régimen ha logrado mantenerse y dispone de cuatro años más para seguir haciendo y deshaciendo a su antojo.

De Getafe a Teherán
Rubén Olmeda Gutiérrez Gaceta.es  6 Julio 2016

Señores políticos, no piquen en la trampa del orgullo gay o en la de los animalistas del PACMA. Lo normal es proteger a la familia y a los niños para garantizar el futuro de la sociedad.

Desde que tenemos uso de razón escuchamos frases como “tienes que ser un niño normal”, “tienes que ser un padre normal”, “debes hacer un trabajo normal” o “para ganar debes ser un político normal”. Aceptamos la normalidad como algo bueno, sin pensar que en la Alemania nazi, ser normal era querer dominar el mundo. Tampoco pensamos que en Colombia, hasta hace bien poco, ser normal era hacer la vista gorda con los narcotraficantes. Incluso mirando hacia aquí, en España, en la Comunidad Autónoma Vasca (llamada por todos “País Vasco” porque es lo normal) lo normal era no hablar de política salvo que fueras independentista y pro amnistía. “Uy, aquí lo normal es hablar del Athletic, del tiempo o de la comida, pero de eso nada” me decían hace un par de años unos amigos vascos. En pleno siglo XXI, en época de cambios políticos, gente joven y con ganas de cambiar las cosas veían normal que no se pudiera hablar de política en la calle o en el bar.

La Real Academia de la Lengua (RAE) define “normal” como un adjetivo que referido a una cosa, significa “que se halla en su estado natural”, “que sirve de norma o regla”, o “que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano”.

Yo creo que en España estamos entendiendo normal como algo que se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano, pero ¿quién fija esas normas?, porque de ello depende que hacer algo normal pueda ser algo positivo para la sociedad o una payasada de categoría. A partir de hoy, os pido una reflexión cada vez que alguien os advierta de que hay que hacer tal o cual cosa “de forma normal”, esa reflexión consiste en que penséis quién ha sido la persona que ha definido previamente esas normas. Os aseguro que si hacéis eso vais a tener tres sensaciones: primero vais a notar que os están tomando el pelo, en segundo lugar vais a notar como lo que os proponían como normal, carece de sentido, y en tercer lugar vais a sentir que la sociedad os empieza a ver como peligrosos librepensadores.

Estaba estos días pensando qué será lo normal dentro de 15 o 20 años cuando nos refiramos a temas como los derechos de los animales o el orgullo gay. Me pregunto qué tipo de sociedad heredarán mis hijos, pero no lo tengo claro. Porque hoy en día parece más normal volcarse en el orgullo gay y en que veamos a las mascotas como si fueran hijos, que en proteger la infancia, fomentar la natalidad y ayudar a las familias.

Lo que estos políticos de bajo nivel no han entendido es que la acción genera siempre una reacción y que cuando te vuelcas en algo para obtener un beneficio, aunque ello perturbe el equilibrio de la sociedad, ésta (la sociedad) se vuelve en tu contra. Lo hemos visto en Holanda, Francia, Inglaterra, etc. No se puede pretender que la sociedad absorba como un hecho algo que nace del egoísmo político de un mal líder, que siendo conocedor de su escaso intelecto, utiliza una situación emotiva para arrastrar, tras de sí, a las masas. Pero eso es temporal, eso no perdura, porque te pillan, tarde o temprano, te descubren.

En mi opinión, lo normal es lo natural, incluso iría más allá, lo natural sería lo que tu propio ser te pide, pero que lo encajas con la costumbre que impera en la sociedad. Así Lacedemón el espartano veía normal que su hijo fuera guerrero y para ello le diesen regularmente un camión de hostias, a fin de endurecer su musculatura y prepararle para el combate. Pero Manolo, en Jaén (por ejemplo), querrá que su hijo estudie y pueda desarrollarse intelectualmente de la mejor forma, para que el día de mañana pueda elegir a qué se quiere dedicar. Lacedemón y Manolo quieren lo mismo para sus hijos, pero ven como “normal” cosas muy diferentes. El hijo de Lacedemón en el siglo XXI, en Jaén, estaría en la cárcel (como Andrés Bódalo, por cierto) porque al primero que le pisara el pie en el metro y no le pidiese disculpas, le arrancaría la cabeza de un guantazo y la clavaría en el andén, para que todos vieran que con el hijo de Lacedemón no se juega. Por el contrario, el hijo de Manolo, en la Esparta del año 625 a.c posiblemente estaría flotando en el río Eurotas, más magullado que el orgullo de Pablo Iglesias en la pasada noche electoral. Las lavanderas espartanas, que a orillas del río viesen pasar el cuerpo del hijo de Manolo pensarían que “normal, porque no valía para nada el chico”.

Desconfiad de lo normal, desconfiad de los políticos que os hablan de que “ahora lo normal es esto” porque seguramente os estén engañando. Lo normal es aquello que vosotros tenéis que llegar a entender primero, a poner en duda después y a transmitir en último lugar a quienes os escuchen. No repitáis como papagayos que lo normal es que la gente trate a sus mascotas como hijos, o que lo normal es que ahora los gays vayan en pelotas por la Gran Vía. Señores, eso no es normal. Eso es una “norma” que los malos políticos nos imponen para ganarse el voto de los colectivos de nicho.

Lo normal en una sociedad avanzada, al menos una sociedad occidental en el año 2016, es que un gay no sea juzgado por ser gay, sino que sea valorado por su aportación laboral, social, familiar o económica, a la sociedad. Un gay no es un gay, es Juan o Pedro, es un arquitecto o un comerciante. Yo no sé si hay un “buen gay” o un “mal gay”, pero si se la diferencia entre un “buen arquitecto” y un “mal arquitecto”, o entre “un buen comerciante” y un “mal comerciante”. A mí me da igual si Miguel el dentista es gay, lo que quiero es que me empaste bien la muela. Y me gustaría que la sociedad le vea así, pero si Miguel se pone en pelotas en la Gran Vía un domingo a las 5 de la tarde, con una máscara de cuero y un tanga arcoíris, y se dedica a mover la pelvis como si se estuviese ciscando a Sergio, el bombero gay que va delante de él, sin máscara pero con un traje de obispo…lo más “normal” es que todos pensemos que Miguel el dentista y Sergio el bombero, son dos locas que no respetan nada. Y si este artículo les hace pupa a Miguel o a Sergio, les diré que piensen el daño que les hacen a mi hijo de 2 años o a mi tía la monja, cuando les ven así a media tarde en una zona turística.

Según la jefecilla del PSOE en Madrid (llamar líder a esta señora me parece una boutade) que a la par es Alcaldesa de Getafe, los homófobos son señores blancos, delgados y católicos. Es decir, el que escribe estas líneas es un homófobo, porque para ella es “normal” que todos los blancos, delgados y católicos sean así. Supongo que a ella y a todos los grupos políticos de Getafe (menos el PP, que vota en contra) les parece más peligroso un getafense católico, de piel blanca y que no supere los 75kg, que un ciudadano iraní, morenito, de 95kg, musulmán, que acude regularmente a ver como cuelgan de una grúa a los gays en Teherán. Bueno, es la “normalidad” que da votos, ¿hasta cuándo? pues posiblemente hasta que los getafenses se harten de estas charlotadas y empiecen a pedir mejores aceras, mejores servicios y más seriedad en sus dirigentes.

Señores políticos, no piquen en la trampa del orgullo gay o en la de los animalistas del PACMA. No piquen en eso de atacar a la Iglesia o las tradiciones centenarias. Porque lo normal es proteger a la familia y a los niños para garantizar el futuro de la sociedad. La familia porque es la última trinchera en una crisis, es el resguardo para que muchas personas tengan un techo o coman comida caliente. Y los niños porque son los que tienen que pagar las pensiones en el futuro, porque el sistema de pensiones español (el más solidario del mundo) se basa en pagar hoy para que los jubilados de hoy cobren, no en cotizar para ti para que se te guarde y en el futuro se saque ese dinerito y te lo ingresen. Si no hay más nacimientos que fallecimientos en los próximos años, ya podemos tener clarito que no vamos a recibir pensión.

Quizá sea más rentable hablar de animales que de niños para un dirigente de la izquierda, pero el perrito, el gatito o el pajarito no pagarán su jubilación ni construirán los hospitales que les atenderán. Yo siempre he tenido (y tengo) animales en casa, pero son animales, no están al nivel de mis hijos. Yo he tenido (y tengo) amigos gays, pero no son “mis amigos gays”, son mis amigos y los valoro por lo mismo que valoro al resto de mis amigos. A mí no me va a meter nadie en el saco de lo políticamente correcto, porque no utilizo a mis animales ni a mis amigos para parecer más moderno.

Lo moderno debería ser proteger a la familia y fomentar la natalidad, pero resulta que eso ahora es casposo, es como de fachas. ¿Cómo hemos llegado a esto? pensemos en esos políticos de bajo nivel y tendremos la respuesta.

IMPUESTOS: Como cornudos y apaleados
Antonio García Fuentes Periodista Digital  6 Julio 2016

Aquí en España nos hacen pagar impuestos, por pagar impuestos ya excesivos; lo denominan “Impuesto de Patrimonio”; o sea que si has ganado más de lo que al fisco estima es lo legal; te hacen pagar un impuesto adicional por los bienes que tienes y que por serlo, ya pagan o han pagado los impuestos que les impusieron en su tiempo; además es un impuesto progresivo, por lo que mientras más tengas, más pagas y a más alto porcentaje; por tanto a algunos se nos ocurre que, “mejor habérselo gastado en juergas y lujos cuando joven”, pero es claro que si lo gastas y a la vejez no tienes recursos, con lo que el Estado te puede dar de limosna, a lo peor no te llega ni… “para la cuerda para poder ahorcarte con tranquilidad”.

A los muertos también si dejan herencia, indirectamente les hacen pagar por haber atesorado (“vete a saber con cuantos sacrificios o austeridades excesivas”) unos impuestos abusivos, que incluso hacen renunciar a la herencia a muchos de sus herederos, puesto que la carga impositiva que llevan, no compensa para recibir qué tipo de herencia, ya que el voraz recaudador quiere la liquidación en dinero contante y sonante y si como ahora con la crisis y el empobrecimiento progresivo, los bienes muebles o inmuebles, sus precios “están por los suelos”; y al Fisco ello “se la trae al pairo”, ya que ellos valoran como les da la gana y liquidan con arreglo a esos baremos y además, te dan para todos los trámites sólo seis meses tras la muerte del propietario de aquel bien o los bienes a heredar… y si te pasas de hora “se te cae el pelo”; o sea que aun no queriendo la herencia, has de comunicarlo por escrito y en tiempo y forma; y si pagas, tienes que hacerlo como el gobierno quiere; y si logras facilidades, es pagando un sobre precio adicional; o sea “todo como si te pusieran un cuchillo en la yugular y te tuviesen esposado o maniatado”.

Del impuesto sobre la renta, mejor ni hablar, puesto que sería otra letanía al valle de lágrimas, que ya son los nuevos estados; que han conquistado los políticos y su voraz actuación, ya que son solo ellos los que van quedando como casta privilegiada para la explotación de todos los bienes; el resto… “a trabajar para ellos y sus enchufados”; puesto que tras de ellos, hay legiones de “colocados” en el dinero público y que los mantienen sin pudor alguno, siendo la mayor carga que hoy soporta ese contribuyente, en una “Edad Media”, que en gran medida es igual a la que soportó, a aquellos “señores de horca y cuchillo, con derecho de pernada y por tanto los dueños de vidas y haciendas”; el resto como siervos o carne de cañón para nutrir sus fuerzas defensivas o de ataque… ¿qué hemos avanzado… en qué? Sí, en sistemas de dominio y opresión más tecnificados pero inteligentemente son iguales o peores que los otros.
Veamos cómo estamos y a donde nos llevan en estos temas.

“Hoy es el día de la liberación fiscal. ¿Qué significa eso? Que hoy es el día que has saldado tus cuentas con el Fisco y todo lo que cobres a partir de ahora será íntegramente para ti. Según un estudio del think tank Civismo, cada español medio dedica 180 días de su sueldo a pagar impuestos, lo que hace que hoy, 29 de junio, sea el día de liberación fiscal, dos días antes que en 2015. Civismo calcula el día teniendo en cuenta la cantidad total de impuestos que paga un contribuyente en España con respecto al número de días que necesita para generar esa renta y hacer frente a dichos pagos. A partir de estos datos, determina cuántos días de generación de renta hacen falta para cumplir todas las obligaciones fiscales. Tiene en cuenta el IRPF, las cotizaciones sociales, el IVA, los Impuestos Especiales y otros impuestos como el de Bienes Inmuebles (IBI), el de Patrimonio, el de matriculación y otros. Este año ese día se ha fijado en el 29 de junio para el español medio después de 180 jornadas de sueldo destinadas íntegramente a pagar impuestos. En concreto, se han dedicado 102 días a pagar las cotizaciones sociales, 37 días a cumplir con el IRPF, 25 días a abonar el IVA, 11 a contribuir por Impuestos Especiales y 5 a otros gravámenes (IBI, Patrimonio, Matriculación etcétera)”. Ver aquí el resto: http://vozpopuli.com/economia-y-finanzas/85131-dia-de-la-liberacion-fiscal-hoy-empiezas-a-trabajar-para-ti-todo-lo-que-has-cobrado-hasta-ahora-ira-a-pagar-tus-impuestos

El exceso de cargas estatales, va transformando la sociedad, en aspirantes deseosos al puesto público, “donde apenas se trabaja y se cobra una paga decente o indecente”, pero puntualmente cada fin de mes. Fuera de esto, la gente se siente impotente para poner un negocio del tipo que sea, puesto que los inconvenientes que hay legislados y los trámites en la feroz “burrocracia” que nos domina, hace muy difícil, costoso y en pérdidas de tiempo, para emprender cualquier negocio y del tipo que sea; o sea y terminando… “Que como nos han robado hasta la ilusión, cada vez habrá menos emprendedores, más negocios sucios y más subterfugios para vivir sin dar golpe”; lo que conlleva a una ruina total, como ya vaticiné nada menos que en 1983 cuando escribí aquel cuento que titulé… “Los canarios del emperador”, que está publicado en mi libro “España aquí y ahora”, hoy agotado pero que algunos ejemplares puede encontrar en internet, en librerías de viejo; puesto que “libros de pensamiento” editarlo por escritores “no famosos”, eso es más difícil que… “Asar la manteca”, que solemos decir en Andalucía para señalar lo difícil del caso. Aparte que… ¿quién lee libros de pensamiento actual en esta analfabeta España? Aquí el futbol y poco más, que es el nuevo pan y circo y el que se sirve en cantidades masivas a la masa, que “no conviene que piense y menos que cultive el pensamiento”.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

No más carmenadas.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  6 Julio 2016

El PSOE debe seriamente replantearse el apoyo que está sosteniendo a PODEMOS y sus marcas locales de “ganamos..” , “Ahora….”, etc. en varias de las principales capitales de España incluyendo a Barcelona, Madrid, Cádiz… Ya está bien de aguantar cacicadas y decisiones anti democráticas con claro signo bolchevique. Las “carmenadas, Kichinadas y payasadas en general de esta tropa, no podrían prosperar sin ese apoyo absurdo del PSOE que además soporta vergonzosamente amenazas incluso físicas por parte de los energúmenos mamporreros de esas formaciones, como ya ha sucedido en el Pleno del Ayuntamiento de Cádiz o de Cartagena por parte de su Alcalde. Un PSOE que es capaz de permitir la impunidad con tal de no dejar gobernar al PP, ni aceptar su colaboración en unas urgentes mociones de censura.

La última sinvergonzonada digna de destacar es la pretensión de Manuela Carmena, Alcaldesa de Madrid por la voluntad del PSM, de crear una especie de “policía comunitaria” con una estructura policial, judicial y social paralela a la existente. Para ello nombraría a unos llamados “gestores de barrio” que estarían al mando de esa policía municipal y una especie de mesa de “convivencia y seguridad”, así como jurados populares. Estamos pues ante un intento de copiar de modo descarado y anti democrático una estructura chequista al margen de los cauces legales y policiales existentes. Una estructura dependiente de unos gestores que serían elegidos directamente por el equipo de Manuela Carmena.

Es claro que Manuela Carmena y su equipo no pueden seguir ni un minuto más y que de hacerlo el PSOE y su federación madrileña PSM serían cómplices necesarios de un fraude de Ley, un delito grave de coacción a los ciudadanos mediante esta estructura paralela no prevista en la Constitución de España. Y desde luego no pueden admitirse referencias vagas a su implantación en otros Estados ajenos de la UE como citan en su propuesta. Esta nueva carmenada debe ser evitada y devuelta al estercolero mental de donde ha salido. El reso de partidos democráticos deberán tomar todas las medidas legales y políticas necesarias para evitar este fraude y ejemplo del sectarismo más perverso de quienes se caracterizan por su comportamiento anti democrático y negación de las libertades de los ciudadanos.

NI un carmenada más. Ningún Ayuntamiento a manos de estos ultra comunistas de PODEMOS y sus marcas locales y autonómicas. Ninguna coacción más a la libertad de los ciudadanos ni imposición de checas bolcheviques dirigidas por comisarios políticos. No debemos ni vamos a permitir que se burle a la Ley, no sin oponer todos los medios a nuestra disposici´n para impedirlo.

La ciudadanía debe movilizarse en defensa de sus libertades y son los partidos democráticos los que deben encabezar las manifestaciones de rechazo frontal ante estos miserables que quieren imponernos su doctrina. Manuela Carmena hace tiempo que ha pasado muchas líneas rojas y está llevando a Madrid a una recesión brutal por su política de inmovilismo y bloqueo al desarrollo, y eso con la complicidad del PSM.

¡Que pasen un buen día! Y no se dejen atemorizar por estos nuevos bolcheviques. La calle no es suya, sino nuestra y hay que hacérselo ver de forma rotunda. Unidos podemos, y podremos con esta castuza comunista radical.

Madrid exige más gestión y menos ocurrencias
Editorial La Razon  6 Julio 2016

La gestión de Manuela Carmena y su equipo de Ahora Madrid en el Ayuntamiento de Madrid ha generado descontento y desapego en la ciudadanía. Y ésa, más allá de retóricas y discursos grandilocuentes, es una realidad constatable en la espectacular bajada de apoyo electoral en las últimas elecciones generales del 26-J respecto a diciembre y no digamos respecto a hace trece meses.

La alcaldesa de Madrid intentó vender ayer su labor en el debate sobre el estado de la ciudad. Lo hizo con medias verdades, que son la peor de las mentiras, y mucha inventiva. Alardear de la creación de empleo, de la limpieza de la capital, de lo encantados que están los empresarios con el consistorio, de sus conquistas urbanísticas y de sus presupuestos participativos roza el humor negro.

Que además todo lo anterior lo aromatice con iniciativas como el día sin bañador en las piscinas públicas, los jurados vecinales, la Policía comunitaria o los gestores de barrio explica el desplome en el apoyo ciudadano de los populistas. Madrid es algo muy serio y los responsables del Gobierno municipal no lo son. Están muy lejos de ser lo que una urbe de millones de personas necesita. Puede que sus ocurrencias encajen en comunidades okupa, pero la capital de España es otra cosa y no se merece un gobierno enfermo de ideología radical y sectarismo.

Madrid, ¿de corte a checa otra vez?
Mediante el "consejo ciudadano" y la "policía comunitaria", el socialismo del siglo XXI, al que pertenecen la alcaldesa de Madrid y la formación que la respalda, pretenden deshacer la estructura de poder desde abajo, no desde el gobierno.
Jorge Vilches www.vozpopuli.com  6 Julio 2016

El plan de Manuela Carmena para formar un sistema judicial y policial paralelo al legal no debe sorprender a nadie. El socialismo del siglo XXI, al que pertenecen la alcaldesa de Madrid y la formación que la respalda, pretenden deshacer la estructura de poder desde abajo, no desde el gobierno, y sustituirla por otra poco a poco. El planteamiento es vaciar de facultades a las instituciones y crear unas nuevas, a nivel popular, controladas por los socialistas del XXI, que absorban su papel, funciones y legitimidad, siendo capaces de constituirse en fuente del Derecho. De esa manera se vacía de contenido a la vieja estructura y se crea una paralela que con el tiempo se hace con el Poder. La democracia dejaría de ser el check and balances entre instituciones representativas para salvaguardar los derechos, y se convertiría en el dictado de las asambleas compuestas por los “actores activos” de la sociedad; es decir, ellos. Eso ya ocurrió en la Rusia de 1917, en la Alemania republicana (1918-1919, y 1923) y se intentó en la Italia del Bienio rojo (1919-1920). La diferencia con la actualidad es que ese comunismo se ha remozado con el populismo de Ernesto Laclau, que lo ha disfrazado de posmoderno.

Hal Draper, uno de los teóricos del trotskismo, alma de Izquierda Anticapitalista, la corriente que constituye el pilar central de Podemos, publicó en 1966 un ensayo titulado “Las dos almas del socialismo”. La idea era que la emancipación del pueblo no podía venir de arriba, de una élite dominante, sino que dependía de que las “masas activas” se movilizaran “desde abajo” para hacerse cargo de su “propio destino”. En este modelo de construcción del socialismo, los partidos son instrumentos obsoletos porque acaban siendo colaboradores del “régimen burgués”. Draper, al igual que los podemitas de hoy, hablaba de la existencia de una “mayoría social” con “interés y motivos para cambiar el sistema”, lo que debía hacerse desde la propaganda y movilización continua. La clave, escribía, era conseguir el “control democrático desde debajo” de los “poderes de la moderna autoridad social”. No es nuevo, ya lo decía Proudhon, socialista francés del XIX, o el italiano Malatesta.

Los dirigentes de Podemos insistían después del 26-J que no debían ni querían ser un partido, sino un movimiento popular; esto es, que la implantación del nuevo socialismo, el populista, debía aspirar al poder defendiendo y creando estructuras alternativas “a lo establecido”, a las de “los privilegiados”. Es una muestra del viejo utopismo, dictatorial y sangriento, que plantea ejercer el poder desde arriba en nombre de los de abajo. Es aquello que escribió Marx para la Primera Internacional: “La emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos”, lo que ha sido siempre una coartada para la dictadura. Bajo ese principio, los bolcheviques dominaron las asambleas populares, llamadas “sóviets”, y crearon una estructura de poder paralela a la del Estado que les permitió dar dos golpes: en octubre de 1917, y en enero de 1918, cuando las urnas les pusieron en la oposición.

Hoy, con el programa de “Gobernanza Comunitaria de la Seguridad y la Convivencia”, el gobierno podemita de Carmena quiere crear una estructura de vigilancia policial, judicial y moral que recuerda a los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) castristas, que son grupos vecinales conocidos como "los ojos y los oídos de la dictadura"; o equiparables a los Círculos bolivarianos” que creó Chávez en cada manzana de barrio. El gobierno municipal de Podemos pretende elegir a un “Gestor de barrio” que actuaría de comisario político, junto al que situarían “círculos de custodia ciudadana”, una “red comunitaria pública y privada”, así como un “consejo ciudadano” –nombre que ya reciben los órganos de dirección de Podemos–. A su servicio, dicho gestor tendría una “Unidad de Policía Comunitaria”, que rondaría por las calles del barrio. Los delitos serían juzgados por un “jurado vecinal” que haría confesar al infractor –víctima del capitalismo, sin duda– y pagar ante la comunidad –ojo, no ante la víctima– para su “reintegración”. Esta estructura vacía de facultades a los juzgados y a la policía municipal, con quien Carmena ha tenido graves enfrentamientos en su escaso año de gobierno.

El asunto es grave por varios motivos: van ganando la batalla del lenguaje y la agenda política con estos planes y conceptos de empoderamiento, la gente, el cambio, la dignidad, la justicia social, el combatir las desigualdades, los privilegiados, etc., que pueblan su manoseado discurso. Mientras, una parte del adversario (“enemigo” para ellos), los socialistas, siguen prestando su apoyo a este gobierno municipal, y los populares están tardando en plantar cara, denunciarlo, presentar alternativa o resistir. Ahora, tras el fracaso de Unidos Podemos el 26-J, los “gobiernos del cambio” dan su verdadero programa. Hasta ayer se habían dedicado a la política simbólica de cambiar nombres de calles, esperando a que Podemos, o la fórmula que lo contuviera, tomara el poder ganando las elecciones. Se contenían. No querían provocar el “miedo”. Ya es tarde.

Madrid castrista y bolivariano
Manuel Molares do Val Periodista Digital  6 Julio 2016

Estamos en una democracia, en el siglo XXI, pero el ayuntamiento madrileño de Podemos que preside la excomunista Manuela Carmena pretende crear un aterrador sistema de comisarios políticos vecinales para controlar, vigilar y juzgar a la población, supuestamente como auxiliar de seguridad oficial, y de los servicios sociales.

Es un embrión del estado totalitario comunista, los soviets copiados por los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) castrista, y en Venezuela los Consejos Comunales y las Asambleas Bolivarianas. La justicia sobra, volverán las checas.

Aparte de crear 121 nuevos burócratas, “gestores de barrio”, nombrados por Podemos y supercomisarios políticos, se establece una serie de redes de control ciudadano para “mejorar la vida de los vecinos”, dice el Ayuntamiento, en las que participarán voluntarios, incluso como jueces y policía paralela.

Cuando se le da a ciertos vecinos una gorra o una pequeña autoridad, alguno de esos espontáneos montarán la dictadura vecinal que se le ordene establecer; en el mejor de los casos, de cotillas, en el peor, de posibles ejecutores de la justicia popular, esa de la guillotina que reclamaba Iglesias Turrión.

El concejal de seguridad ciudadana de Podemos, Javier Barbero, psicólogo hospitalario –como Radovan Karadzic--, que le llamó fascistas a los policías por hacerle un “escrache” menos duro que los que él dirigía, afirma en los barrios detestan a los agentes municipales y que por eso es mejor que los vecinos se controlen entre ellos.

Así comenzaron los CDR castristas, atrayendo a la chusma, el populacho, como ocurrirá aquí: nadie decente se hará espía o falso mediador entre vecinos, especialmente si son ideológicamente diferentes.

Consejos ciudadanos, policías y jueces vecinales, comisarios voluntarios vigilando al ciudadano: o esto se para, o checas y linchamiento del disidente. Corea del Norte, si les dejamos.

Recuérdese que estos de Podemos nunca han condenado los regímenes totalitarios de Cuba, Venezuela y ni siquiera el de esa Corea norteña que si no existiera realmente creeríamos que era la creación de alguna mente terriblemente malvada.

Recuérdese también el eslogan "De Madrid, al cielo", y a Iglesias Turrión advirtiendo que "El cielo no se gana, se asalta"

Reino Unido no saldrá de la UE
FELIPE FERNÁNDEZ-ARMESTO El Mundo  6 Julio 2016

Todo habrá sido en vano: llantos y lamentos, sacrificios y sufrimientos, pérdidas y perversidades, daños y demonios. Y al final de todo, el Reino Unido se quedará dentro de la Unión Europea.

Tal vez parece inoportuno o arriesgado proponer esta sugerencia -sea profecía misteriosa, o predicción deliberada- cuando el referéndum del Brexit ha sido tan claro, y tan evidente el clamor, entre las élites de Bruselas, para aprovechar la oportunidad de deshacerse de un aliado incómodo e inoportuno. Los candidatos a suceder a David Cameron, además, han renunciado terminantemente a cualquier intento de esquivar el resultado de la consulta. Hasta la candidata consagrada del mismo Cameron, Theresa May, prometió, cuando lanzó su campaña electoral ante el partido conservador, que "el país votó salir de la UE y eso es una obligación para el Parlamento y el Gobierno" y que "no se admitirá ningún intento de quedar en la Unión por la puerta atrás". En política, empero, la retórica no suele corresponderse con la realidad. Por supuesto, no hay que ir por atrás si la puerta principal sigue abierta. Existen razones -constitucionales, políticas y económicas- para pensar que, a pesar de todo lo dicho y hecho, el Brexit no se realizará.

Empezamos por los motivos políticos, ya que a fin de cuentas suelen ser más decisivos que la razón, los sentimientos y la ética. Digan los políticos lo que digan, su vocación es practicar el "arte de lo posible" y acaban sometiéndose a las realidades. La realidad actual es que no existe una mayoría en el Reino Unido que quiera salir de la UE. Ya estamos presenciando el espectáculo de una repugnancia pública y bastante generalizada contra la idea. Gran parte de los votos al Brexit eran votos de protesta, o aspiraciones ignorantes de conjurar un paraíso instantáneo, acabar con la austeridad, echar a los inmigrantes, o transformar tecnocracia en democracia como si fuera una infusión de café en pólvora. La desilusión ya se hace evidente. Se aumentará. Mientras el electorado se da cuenta de que las únicas consecuencias relevantes de un Brexit serán las de acentuar la austeridad y sustituir a inmigrantes extra-europeos por los actuales, todo entusiasmo brexitero se esfumará, salvo entre unos pocos nacionalistas entrañables y unos nostálgicos moribundos de flor marchita.

Será imposible, además, implementar un Brexit satisfactorio para constituyentes enormemente potentes: los escoceses, los irlandeses del norte, los londinenses y los jóvenes. Todos votaron a favor de la permanencia, con mayorías impresionantes en los casos de Escocia, de Londres y del electorado de menos de 40 años. Un partido que quiere mantenerse en el poder tiene que cortejar a estos sectores. El Gobierno actual, aunque tiene una mayoría parlamentaria absoluta, depende de los votos de representantes irlandeses para mantener la estabilidad y controlar a sus propios diputados revoltosos. Si pierde escaños en Londres en las próximas elecciones, su mayoría desaparecerá. Si no satisface a los escoceses, el independentismo resurgirá. Si enajena a los jóvenes, las expectativas en elecciones futuras se pondrán a prueba de fuego. (Gibraltar, en cambio, no plantea el mismo problema: es un territorio sui generis que no forma parte del Reino y puede mantenerse dentro de la Unión).

Las razones constitucionales que impiden el Brexit son aún más difíciles de superar que las puramente políticas, porque en un Estado de Derecho ningún populismo ni interés político -si existiera en el caso presente- podría eludirlas. Toda interpretación jurídica debe partir de dos supuestos: que el referéndum es, según la constitución británica, una consulta sin autoridad plebiscitaria; y que la Constitución es un laberinto de callejones sin salida y dispone de una maquinaria complejísima de tácticas dilatorias. Y la forma más fatal de denegar es demorar.

El primer gran obstáculo es la notificación oficial del propósito de salida que debe entregarse por parte del Gobierno británico a las instituciones europeas, antes de que se inicien las negociaciones formales que conduzcan al paso definitivo. La notificación se registra mediante la invocación del artículo 50 del Tratado de la Unión. Pero por ser una situación sin precedentes, nadie sabe cuál es la responsabilidad de autorizar tal invocación. Por tratarse de una medida de enorme resonancia constitucional, que afecta a los derechos de los ciudadanos, lo más probable es que para seguir conforme a la constitución el proceso debe iniciarse por el Parlamento. Pero no existe una mayoría legislativa a favor del Brexit. Ni es imaginable que se elija un Parlamento nuevo donde los brexiteros ganen escaños. El Gobierno podía intentar ejercer el privilegio ejecutivo sin someter la decisión a un voto en la cámara, pero en ese caso el asunto se llevaría seguramente al Tribunal Supremo, con consecuencias previsibles: contiendas largas, divisiones acérrimas, más retrasos. Mientras tanto, la mayoría contra el Brexit seguirá aumentando.

Otra posible solución sería convocar elecciones. O aún más probable es que nuevas elecciones serán imprescindibles por el evidente cambio de opinión pública en el rechazo al Brexit o por la erosión de la mayoría conservadora. Para cualquier Gobierno, desde luego, es más apetecible remitir al electorado que tomar decisiones intragables. Fue ese, a de cuentas, el motivo de la política de Cameron al convocar referéndums sobre todo lo que no se podía conseguir por consenso -la posible independencia de Escocia, la reforma del sistema electoral, y, por fin, la desgracia del Brexit-. Si así sucede, las nuevas elecciones se convertirán en una especie de referéndum lite, y se elegirá de nuevo una mayoría de diputados comprometidos a mantener la integridad de la UE.

Los candidatos a la presidencia del Gobierno conocen perfectamente la naturaleza insoluble del problema del artículo 50. Hasta el más comprometido de los del lado brexitista, Michael Gove, insiste en que "la cláusula no se invocará hasta que no estemos listos y preparados". Equivale a decir que nunca. Porque, al lado de las dificultades políticas y constitucionales que impiden el Brexit, existen problemas económicos insuperables. Varios sectores de la economía británica dependen de la mano de obra europea, mientras que millones de británicos trabajan en el resto de la Unión.

Las posibilidades de lograr un acuerdo que no garantice la permanencia del mercado de trabajo son pocas. El acceso al libre comercio entre el Reino Unido y el resto de la Unión es igual de imprescindible, a menos que los británicos negocien un montón de acuerdos bilaterales de valor comparable -lo que parece imposible de conseguir-. La campaña Brexit insistía en que los contribuyentes ingleses ahorrarían el valor de los pagos a la Unión. Pero esos pagos son, a de cuentas, el precio de acceso al mercado. Si se invoca el cláusula la perfide Albion quedará a la buena de sus antiguos colaboradores, ya que, al cabo de dos años de la fecha de la notificación oficial, el país podría encontrarse a la deriva, sin haber logrado un acuerdo y pidiéndoles caridad sin ningún derecho a conseguirla.

Todo lo cual me lleva a una tesis firme: después del Sturm und Drang del Brexit, plus ça change, plus será la même chose. Und so weiter und so fort. Che dolce far niente! Cunctando restituit!

Por supuesto, mi argumento parte de mi creencia discutible en la racionalidad del ser humano. Puede que el nuevo Gobierno británico eche todo a perder, que invoque el artículo maldito, que ponga la economía en peligro y ponga en riesgo la unidad de Gran Bretaña. Aún es posible que el Parlamento, por falta de fuerza moral o por timidez ante la demagogia nacionalista, se deshonre consintiendo. Pero la única trayectoria racionalmente previsible es la que nos lleva al destino normal de la política: es decir, a ninguna parte.

Confieso que me queda una duda. Tal vez, después de todo, no habremos sufrido tanto sin haber obtenido nada a cambio. La Unión, sea cual sea el paradero británico, saldrá más fuerte: no por mantener ni acelerar las ambiciones superintegrantes que tanto daño han hecho, sino, si Dios quiere, por habernos dado cuenta de que para lograr una unión más perfecta, y crear una identidad auténticamente europea que se sentirá profoundamente en todos nuestros países, hay que proseguir con humildad, con prudencia, con respeto a las ansiedades de los electores y con la resolución infatigable de servir, nutrir y cuidar a todos.

Felipe Fernández-Armesto es historiador y titular de la cátedra William P. Reynolds de Artes y Letras de la Universidad de Notre Dame (Indiana, EEUU).

Madrid soviético: El comisario político se llamará “gestor de barrio”
La Verdad Ofende latribunadelpaisvasco  6 Julio 2016

Cuando en las elecciones de diciembre de 2011 vi el icono de la foto con el término “soviet” en tuits de Podemos, pensé que solo era un exceso de sectarismo ideológico de ultraizquierdistas trasnochados, los mismos que pasean fotos de la casposa momia de Stalin.

Pero la realidad del Madrid actual bajo el mandato de Podemos está empeñada en superar toda ficción, y Orwell, que conoció bien la España republicana de la que abominó, vuelve a tener razón con un retraso de 32 años (1984).

Misses recordaba que “El marxismo usa palabras fetiche como eslóganes políticos cuyo doble o triple sentido facilita reivindicaciones incompatibles”.

Tras no bajar sus sueldos y enchufar a familiares y amigos, las últimas piruetas semánticas de la regeneradora causa “marxista" fueron: llamar democracia a la dictadura del proletariado (Pablo iglesias) o denominar como “coches de incidencia” a los coches oficiales (Carlos Mato). Hoy, se superan con los inminentes "comisarios políticos", que llamarán “gestores de barrio”.

Según avanzó ayer "El País", el comisario político que propone Manuela Carmena será elegido por ella y dependerá orgánicamente del concejal del distrito (21 distritos, 21 comisarios) y del edil de Seguridad.

El "Komisario" dirigirá todos los organismos leninistas implicados que se crearan "ad-hoc" y que les cito:

- Los “círculos de custodia ciudadana”.
- La “red comunitaria pública y privada”.
- El “consejo ciudadano”
- La nueva “unidad de Policía Comunitaria” (ciudadanos voluntarios con labores de mediación).
- El “Servicio Comunitario de Seguridad y Justicia”.

Para quienes leímos sobre la Guerra Civil que tanto gustan recordar sus causantes y perdedores, este invento no es ninguna novedad, sino una réplica de la siniestra Junta de Defensa de Madrid que dirigió Santiago Carrillo.

Su "éxito" más clamoroso (además de huir como cobardes, salvo Besteiro) son las inmensas fosas comunes que abrieron en Paracuellos del Jarama para enterrar a más de 5.000 personas asesinadas. Un adelanto del “Katyn” polaco. "Tu odio, mi sonrisa"

Como verán, Manuela crea de facto un mini-estado leninista en cada barrio, con formato de círculo (SOVIET) que unido a otros barrios conformará el gobierno de todos los distritos que componen la megaciudad de Madrid, cuyo presupuesto con la comunidad supera al PIB de todo Portugal. Ahí es nada la herencia del PP.

El modelo de "Soviets" (así lo llaman ellos) es también una réplica del organigrama de control popular que opera en la monarquía hereditaria cubana de Fidel, exportado a Venezuela, y que la película “La vida de los otros” retrató con meridiana claridad.

Tus vecinos serán tus chivatos. Toda información personal se conocerá en tiempo real por los “comisarios” al frente de “los círculos de custodia ciudadana”, y los disidentes fácilmente identificados y purgados.

La justicia se sustituirá por comités populares o un "consejo ciudadano". La libertad e iniciativa individual, reducida a un delito de egoísmo, será castigada por el ”servicio comunitario de seguridad y justicia”, que velará por la nueva sonrisa “de la gente” mientras impone “su igualdad, su unidad y su solidaridad entre los pueblos… ¡leninistas!

Destaca la similitud del modelo con la Falange (quienes tomaron de la CNT los colores de su bandera), y muchos ya divulgan comparaciones sorprendentes entre los discursos de Arrese y los de Pablo Iglesias.

Madrid 1936. Hemos vuelto.

"En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario". (George Orwell)


******************* Sección "bilingüe" ***********************
La cloaca está en Convergència
Editorial La Razon  6 Julio 2016

La Guardia Civil desarrolló ayer una importante operación contra la corrupción municipal con el registro de varios ayuntamientos de toda España, aunque en mayor número radicados en Cataluña. La denominada «operación Termyca» investiga el presunto amaño de contratos con desvío de fondos públicos de los consistorios mediante adjudicaciones irregulares. El dispositivo, instado por la Fiscalía Anticorrupción y un juzgado de El Vendrell, perseguía, entre otros delitos, malversación, blanqueo de dinero, organización criminal y prevaricación, y tenía como eje sobre el que gravitaba la actuación fraudulenta de esas corporaciones locales la empresa de consultoría Efial, con sede en Barcelona, y que, según los investigadores, asesoraba para evitar la labor supervisora del secretario y el interventor municipales.

Los agentes arrestaron a una docena de personas, entre ellos dos ex alcaldes de Convergència; uno de ellos, Josep Manel Bassols, antiguo director de campaña –en las municipales de 2011– del actual presidente catalán y ex alcalde de Gerona, Carles Puigdemont. Y es que la mayoría de los ayuntamientos bajo sospecha están gobernados por el partido de Artur Mas y Puigdemont. De nuevo, el foco de la corrupción se ha centrado sobre la formación que fuera casi hegemónica en la comunidad autónoma, y que ostenta hoy la responsabilidad de gobernar Cataluña junto a ERC.

Las actuaciones judiciales que persiguen las conductas delictivas de los servidores públicos deben ser bienvenidas, siempre con la presunción de inocencia como salvaguarda para todos los implicados. Cada una de ellas nos acerca al objetivo de contar con unas instituciones transparentes de las que sentirnos orgullosos. La corrupción es una lacra que nos degrada como país y como sociedad y de la que ninguna sigla está a salvo.

Por eso, y con todos estos condicionantes previos, sorprendió tan negativamente la reacción del Gobierno de Cataluña. Su portavoz, Neus Munté, no respondió con pesar y decepción por la implicación de varios ayuntamientos de Convergència ni mostró satisfacción por el hecho de que el Estado de Derecho fuera capaz de descubrir y actuar contra comportamientos delictivos, sino que se encargó de arremeter contra el Gobierno central y, en concreto, contra el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. Munté acusó al titular de Interior de ser el «autor intelectual» de la operación y de montar un circo mediático a escasos días del congreso convergente, mientras que otros dirigentes del partido hablaron de una actuación de «cloaca» para hacer daño a CDC y al proceso separatista.

Es posible, pero poco probable, manifestarse con más irresponsabilidad y desatino. No es el partido de Mas, Pujol y Puigdemont el más indicado para dar lecciones en la lucha contra la corrupción, sino más bien al contrario. Referirse a los casos del 3%, Pujol, Palau, ITV, Adigsa y Port Vell es retratar las cloacas de un partido que, no lo olvidemos, tiene sus sedes embargadas y está en un proceso de borrado de sus antiguas siglas en un intento de desengancharse de la imagen que le ha conducido a la decadencia electoral.

Si Convergència ha pasado de ser un partido predominante a uno que apunta a residual, ha sido en muy buena medida por sus escándalos. En su momento eligieron encubrir y tapar en lugar de sanear y ventilar. Culpar al ministro del Interior es un recurso ridículo que deja en evidencia a su protagonista. Para mayor vergüenza, hasta la CUP se desmarcó de ese discurso disparatado y recordó que la investigación fue consecuencia de la denuncia de una ex concejala de ERC en Torredembarra. Mal que les pese a Mas, Puigdemont y Munté, lo acontecido ayer es sencillamente otro episodio de la legítima e imprescindible pugna del Estado de Derecho contra aquellos que convierten el servicio a los demás en una ocasión para lucrarse a costa de las arcas públicas. Fue una actuación bajo control judicial y de la Fiscalía en una lucha que dignifica a la democracia y denigra a los que utilizan retorcidas acusaciones para encubrir la realidad.

El camarero del Reich
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  6 Julio 2016

No me gustó la forma en que Carmen Rigalt acompañó el despido de Salvador Sostres de EL MUNDO -«a mamarla a Parla»- aunque eso facilitó su entrada bajo palio en el área de opinión de la Cope y ABC. Pero algo de razón tenía Carmen y ayer se la dio Sostres al ensañarse con el camarero de un barco de Baleària que no atendió en catalán al telonero de Manolo García en El último de la fila, Quimi Portet. La falta de competencia o de empatía lingüística del camarero llevó a Portet a perpetrar un delito, subir a la red sin permiso una foto del camarero que le dijo que le pidiera el café amb llet en español, porque no habla catalán ni mallorquín. Hasta ahí, nada: típica chulería separatista catalana y típica reacción de trabajador español.

Lo que provocó la inmediata indignación de mucha gente fue que Pilar Boix, militante pancatalanista y community manager de Baleária (naviera española propiedad de Utor y Matutes, con trayectos en España -Cataluña-Baleares-Comunidad Valenciana-Estrecho), olvidando los derechos del camarero que recoge el artículo 2.4 del Título Preliminar de la Constitución -'El castellano es la lengua española oficial del Estado y todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla'-, pidiera públicas disculpas al trovador y anunciara que Baleària 'tomaría medidas' contra el camarero que desafió el monolingüismo con leche de Portet.

Pero Sostres va y dice: 'Es provinciano que la intolerable chulería del camarero haya recibido tanto apoyo en las redes sociales. Y es nacionalismo de la peor España no entender que éste no es un problema entre el catalán y el castellano, sino entre un cliente correcto y un camarero que se comportó como un mamarracho, y que no sólo olvidó que su tarea es servir sino que además quiso ofender. (...) Por encima de Cataluña, España, Italia, Francia o Grecia, la gran patria es la derecha, hay un orden y este orden es jerárquico, y sólo faltaría que nos pareciera bien que el servicio se nos subiera a las barbas'. En el Avui decía que hablar en español es de pobres y que sólo lo hablaba con la criada.

El humor de verdad se hace contra el poder, no a favor de los tiranos que multan por rotular en español e impiden escolarizar a los niños en 'la lengua de los pobres'. Que era la de Boscán, la mía y la del Niño Semon. Sí: a Parla.

Prepárense: viene una ola de independentismo no nacionalista
Si el Gobierno no cambia su estrategia, este independentismo no nacionalista acabará por tener una expresión política, y entonces el lío será todavía más difícil de solucionar
Juan Soto Ivars El Confidencial  6 Julio 2016

En España estamos acostumbrados a que los ciclones del independentismo soplen desde los sentimientos de unos ciudadanos que, en Cataluña, Euskadi y Galicia, se ensimisman con sus símbolos, su folclore y su lengua. Un independentismo nacionalista. Un independentismo de gente que rechaza la cultura española y exige su derecho a la autodeterminación. Es el independentismo que muchos españoles perciben como un dolor de muelas, porque de algún modo los rechaza y los insulta.

Pero este es un esquema propio de la Transición, y por lo tanto empieza a fallar según para qué cosas. Durante buena parte del tiempo que lleva Franco criando malvas, en Cataluña y Euskadi han gobernado unos partidos cuya existencia quedaba justificada solo por el sentimiento nacional de sus votantes. ¿Por qué el PP era pequeño en esas dos regiones? Porque Pujol y los sucesivos lendakaris acapararon al electorado de centro-derecha gracias a los desprecios que el Franquismo había mostrado hacia sus pueblos. Cuando el PP dio por perdidos estos territorios, especialmente Cataluña, se colocó progresivamente en esa postura que sus adversarios llaman “fábrica de independentistas”. Episodios como la recogida de firmas contra el Estatut o la ley Wert de educación son solo algunos ejemplos.

El aumento de las movilizaciones por la independencia de Cataluña entre 2008 y 2015 ha sido consecuencia de muchas cosas. Hay quien cree que es por el adoctrinamiento de un par de generaciones bajo el sistema educativo catalán, quien supone que todo se debe al egoísmo económico exacerbado por la crisis, y quien aventura una huida hacia adelante de los líderes de CDC para echar una cortina de humo sobre sus casos de corrupción. Manipulación mediática e inmersión lingüística son otros conceptos imprecisos pero muy populares entre los críticos del independentismo, a los que les parece imposible que una parte de los ciudadanos de Cataluña haya tomado cabal y reflexivamente la decisión de irse.

Desde luego que en todo eso puede haber una parte de verdad, pero no se puede explicar este repunte del independentismo, que en las últimas autonómicas alcanzó un 50%, sin tener en cuenta la política de confrontación del nacionalismo español contra los sentimientos catalanes. Me refiero, sí, a la postura del PP en el resto de España, pero también a la pifia monumental de Zapatero con el Estatut y a los exabruptos del PSOE cañí de Susana Díaz.

Sin embargo, en los últimos años, ha aparecido un partido nacional que enfoca el tema de otra forma: Podemos. Según el analista Jaime Miquel, España dejó de ser oficialmente un estado uninacional y se convirtió, de facto, en plurinacional, cuando 5,2 millones de votantes españoles (sin contar con los catalanes de En Comú Podem y demás) dieron su apoyo a un partido que traía el referéndum en su programa electoral.

El crecimiento de Podemos significa que una parte nada desdeñable de los españoles no solo reconoce las diversas naciones que componen nuestro Estado, sino que está dispuesta a dar permiso a los habitantes de esas naciones si quieren votar su secesión. Pero al mismo tiempo, tiende puentes entre ciudadanos de izquierdas. Durante los actos de los alcaldes del cambio, vimos a Ada Colau decir en Madrid que es española y a Manuela Carmena proclamando su amor por Cataluña en Barcelona.

Se había abierto un camino nuevo para replantear el pacto de convivencia, y los resultados de Podemos en Cataluña y el País Vasco son la prueba de que ese camino puede transitarse. De hecho, el PSC empieza a inclinarse por alguna clase de consulta o referéndum, opción que también ha empapado al PSOE de Valencia y a la parte más joven de la dirección federal, mientras el PSOE andaluz y los barones canosos se encastillan en el inmovilismo. Por otro lado, Francesc Homs, que vino a decirnos algo sobre independencia unilateral, regresa ahora al Congreso de los Diputados con un perfil más negociador. No le queda otra, porque el desastre político en Cataluña tras la explosión con metralla de la CUP ha desgastado los sentimientos independentistas de su población.

Podríamos pensar que el suflé está bajando, pero no es así. Bajaba hasta que se conocieron los resultados del 26-J. Hoy basta un vistazo al mapa de color político por regiones para comprobar que toda España aparece azul, a excepción de Cataluña y el País Vasco, teñidas de morado podemita. ¿Qué significa esto? Que pese al último viraje patriótico de Iglesias en su desastrosa campaña, buena parte del electorado de esas dos regiones cree que el PP tiene que salir de La Moncloa ya.

Durante la última semana han ido apareciendo manifestaciones de este independentismo no nacionalista que les digo. El dibujante Juanjo Sáez lo explicó muy bien en esta publicación de Facebook.

Testimonios así brotan de multitud de ciudadanos de izquierdas que sienten asco por esta España que, aun después de la corrupción y los recortes, vuelve a votar masivamente al PP. Se oyen en los bares, en la calle, en el mercado. No tiene nada que ver con el hecho de ser catalán o vasco, sino que ven en esa contingencia una oportunidad para salir por patas y empezar de nuevo.

Puede que sea flor de un día, o puede que arraigue. Ya en la consulta del 9-N hubo muchos testimonios de personas no nacionalistas que habían votado sí-sí soólo porque el PP no les quería permitir votar. Si el Gobierno no cambia su estrategia, este independentismo no nacionalista acabará por tener una expresión política, y entonces el lío será todavía más difícil de solucionar.

El camarero, el músico chivato, Cataluña y las redes
Melchor Miralles Republica  6 Julio 2016

El asunto no debió dar para más, pero se ha convertido en noticia por sus derivadas, múltiples. Quimi Portet, que le daba a la guitarra en El último de la fila con Manolo García, se cabreó con un camarero del ferry que le llevaba de Formentera a Ibiza. El motivo era de fuste: pidió un café amb llet, en catalán, y el empleado de Baleària, Juanjo Hermo, de Orense, le dijo que se lo pidiera en español. Portet sacó el móvil, fotografió al camarero y le delató como peligroso anticatalán en Twitter para escarnio público. Y la lio, claro. No sin antes dirigirse al señor Hermo en italiano para decirle que se iba a cagar. Y a partir del tuit de Portet, a palos contra el currante, al que las hordas justicieras del pájaro azul crucificaron como solo ellos saben.

Se sumó a la bronca inmediatamente Pilar Boix, responsable de redes sociales de Baleària, ejemplar pancatalanista, que pidió disculpas al guitarrista y anunció medidas contra el camarero. Este se acojonó, se vio en el alero del paro y pidió perdón ipso facto, explicando que no entendía cómo había podido reaccionar así.

Por partes. El trayecto era Formentera-Ibiza. La compañía Baleària es una naviera española propiedad entre otros de Abel Matutes. La Constitución garantiza el derecho de todos los españoles a hablar en castellano. Portet, el guitarrista, se comportó de modo intolerable para terminar convertido en un delator. En un chivato patético. Porque era consciente de que el empleado queda tocado para siempre, aunque igual no haya cojones para despedirle ahora. Y las redes sociales, herramientas tan útiles para tantas cosas, una vez más, convertidas en máquinas de triturar, despellejar, humillar, injuriar y calumniar.

No sé qué sacan de positivo los defensores del catalanismo y el pancatalanismo de este linchamiento, ni de los anteriores. Desconozco en que creen que beneficia a su causa liquidar en la corrala pública a uno de Orense que se gana dignamente la vida sirviendo en la barra de un ferry de Matutes. No alcanzo a comprender ese sectarismo que les lleva a vulnerar los derechos elementales de otros para reclamar un derecho suyo, olvidando sus obligaciones, legales y morales. Y qué decir de quienes se han sumado al juego de machacar a Hermo desde el supuesto humor y la sátira. Qué miedo de fanáticos. Que poco ayudan a Cataluña.

Quimi Portet ha utilizado una red social, como han hecho tantos, para una venganza personal, para unja cacería ideológica, vulnerando el derecho a la intimidad del camarero. Pero no es ya una cuestión legal, que también, sino moral, ética. Las redes sociales nacen para propiciar y mejorar la comunicación entre los seres humanos, no para amplificar el poder soberanamente devastador del escarnio público. Los seres humanos las convierten en insoportables plataformas de linchamiento. Se simplifica el pensamiento, se radicaliza el mensaje, se amplifica con humanos e incluso con máquinas el mensaje y se difama a los cuatro vientos a lomos de matones escondidos en el anonimato y, en nombre de la libertad de expresión y de la democracia, claro.

El linchamiento digital tiene consecuencias en las víctimas. Muchas. Los que lo practican, a partir del mensaje de alguien conocido, suelen esconderse en el anonimato de su teclado. Pero las víctimas no son anónimas. Twitter y las demás empresas que gestionan redes sociales debieran tomarse el asunto mucho más en serio. No se trata de limitar el derecho a la libertad de expresión de nadie. Se trata de garantizar el derecho de todos a no ser linchados en la plaza pública tecnológica. No es un asunto menor. Hablamos de algo muy serio.

Sólo C’s apoya al PP
El PSC ‘consiente’ el ‘apartheid lingüístico’
El Parlament rechaza, con los votos de los socialistas, una iniciativa del PPC que instaba al Govern a garantizar el bilingüismo en el sistema público escolar y a cumplir las sentencias del Supremo.
Rosalina Moreno Gaceta.es  6 Julio 2016

El Parlament de Cataluña ha rechazado este martes una propuesta de resolución del PPC que instaba al Govern de la Generalitat a garantizar el bilingüismo en el sistema público escolar. Todos los grupos, menos C's, han votado en contra de la iniciativa de los populares.

Cabe recordar que también gracias al PSC la cámara catalana rechazó el pasado 25 de mayo que los funcionarios hablen en castellano, Gerona retirará la medalla de la ciudad al Rey, y que vetaron la presencia de la Legión en la Semana Santa en Barcelona.

Se da la circunstancia, además, de que la alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), la socialista Núria Parlon, está a favor de romper la soberanía nacional y de que el PSOE ha votado contra la unidad de España en Baleares, donde un ‘pancatalanista radical’ gobierna Palma gracias a su apoyo.

En concreto, la iniciativa del PPC pedía garantizar en la oferta educativa pública y para todas las etapas la presencia de proyectos educativos bilingües, con presencia vehicular de catalán y castellano, para aquellas familias que prefieran optar por una enseñanza pública bilingüe en las lenguas oficiales para sus hijos.

Además, reclamaba acatar y cumplir las sentencias firmes del Tribunal Supremo, sin obligar a los ciudadanos a iniciar el procedimiento judicial de incidente de ejecución, por el coste económico y el retraso en la obtención efectiva de Justicia que representa para ellos.

También proponía, en tanto se adapta la oferta educativa a lo solicitado, ofrecer centros alternativos sostenidos con fondos públicos, y en la misma zona de escolarización, de enseñanza bilingüe en las lenguas oficiales, para aquellas familias que lo soliciten a la Conselleria de Educación.

“El objetivo era favorecer y fomentar la libertad lingüística en los centros educativos sostenidos con fondos públicos”, ha destacado la diputada del PPC y portavoz de educación, María José García Cuevas.

Durante su intervención para la defensa de la propuesta, la popular ha recordado que “la Generalitat ha perdido sistemáticamente todas las demandas de padres que reclaman el derecho de sus hijos a recibir una enseñanza bilingüe en Cataluña, lo que demuestra que está aplicando en falso un modelo de inmersión universal y obligatorio, contrario a la legalidad”.

En este sentido, ha advertido de que “con su actitud está causando un perjuicio económico al conjunto de la sociedad catalana, litigando sin razones jurídicas y siendo condenada a pagar costas e indemnizaciones”. “Esta actitud contraría el interés general provoca un coste extra e innecesario al sistema público, que debemos sufragar con nuestros impuestos”, ha recalcado.
"Se pisotean los derechos civiles básicos"

“Los españoles no podemos quedar impasibles ante el abyecto aplastamiento de los derechos civiles de niños españoles que se está produciendo y a unos niveles ya aterradores”. Es el grito que ha lanzado recientemente en GACETA.ES el eurodiputado Enrique Calvet, que recientemente ha enterado a Europa de que “en Cataluña se pisotean los derechos civiles básicos con las peores prácticas intimidatorias, y se destroza la niñez y el futuro incumpliendo la ley”.

El pasado marzo, en su cruzada contra el separatismo, llevó al Parlamento Europeo los testimonios de padres de alumnos de Cataluña, así como del catedrático Andrés Betancort, de la profesora de la UAB Isabel Fernández Alonso, profesores de universidad y de instituto, respectivamente, y de Dolores Agenjo, la única directora de instituto que se negó a incumplir la ley en septiembre de 2014 y no entregó las llaves del centro para las votaciones del referéndum. Revivieron “las épocas de peor acoso totalitario”.

Con esta iniciativa quiso poner el acento en la "situación de acoso y, en algunos casos, persecución" que padecen todos aquellos ciudadanos que ven reducidos sus derechos por la no aplicación de las sentencias de los tribunales de justicia, como es la situación de los castellanohablantes en Cataluña.

En el acto, una de las madres, Ana Moreno, acabó entre sollozos recordando cómo había tenido que cerrar su empresa y llevar a sus pequeños a un colegio a 30 kilómetros para proteger su derecho a la felicidad y a una convivencia sana entre niños de corta edad. Un relato “sobrecogió aún más” a los asistentes.

Enrique Calvet informa de que lo que llevó a la “total indignación” a los congregados a su conferencia fue cuando “quedó patente la utilización de los propios niños para acosar y atacar a sus propios compañeros”. Denuncia que esto ocurre porque los pequeños son "orientados y organizados" por padres adictos a la causa y "por enseñantes y autoridades”.

Para luchar contra esta terrible situación, el pasado 6 de junio se presentó en sociedad la plataforma Castellanohablantes, que nace por la necesidad de dar una solución nacional a un problema nacional, como es que más de 16 millones de españoles sufran una discriminación lingüística si su lengua es la oficial del Estado.

Tras esta entidad hay activistas de ‘Impulso Ciudadano’ (Cataluña), ‘Galicia Bilingüe’, ‘Fundación Círculo Balear’, ‘Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística del País Vasco’, ‘Sociedad Civil Navarra’, ‘Círculo Cívico Valenciano’, ‘Asociación Lengua Común’ (Aragón), ‘Asamblea por una Escuela Bilingüe de Cataluña’, ‘Asamblea por la Escuela Trilingüe en Baleares’, ‘Escuelas Infantiles de Pamplona’, ‘Defensa del Castellano en laComunidad Valenciana’ y la ‘Asociación por la Tolerancia’ (Cataluña).

La plataforma ha lanzado un manifiesto ‘por la igualdad de los derechos lingüísticos de los castellanohablantes en toda España’, que recuerda que la oficialidad del castellano conlleva el reconocimiento legal, entre otros, del derecho a recibir la enseñanza en esta lengua, del derecho a ser atendido en este idioma por las diferentes administraciones públicas o el derecho de las personas y de las empresas a comunicarse con ellas en castellano.

En esta lucha también está la plataforma Convivencia Cívica Catalana, que preside Francisco Caja, y que recientemente también ha gritado a los cuatro vientos que siente “vergüenza” de que el gobierno catalán siga imponiendo multas lingüísticas.

Según ha informado la diputada del PPC María José García Cuevas, el Govern de la Generalitat aumentó un 173% el importe de las multas lingüísticas en el año 2015.

Convivencia Cívica Catalana recuerda que la administración no puede imponer el uso del catalán a un comerciante, tal como está realizando el gobierno autonómico, ni es legal la imposición del catalán.

La plataforma informa de qué derechos lingüísticos tiene el ciudadano frente a la administración pública en Cataluña y se ofrece desde su página web a ayudarles, asesorarles y analizar las acciones a emprender.

Líder de UPyD
Gorka Maneiro, sobre la ‘verdadera reforma pendiente’
Más allá de pactos de gobernabilidad, hay una reforma política pendiente. Sobre ella debate en El Gato al agua el líder de UPyD, Gorka Maneiro.
Gaceta.es  6 Julio 2016

“El PSOE, ¿qué es lo que hará? ¿Pensará en España o en lo que le interesa a él como partido?”. Con esta pregunta inicia su intervención del líder de UPyD, Gorka Maneiro, quien, preguntado por los pactos de Gobierno, lamenta que todos los partidos piensen en sus intereses, y no en el bien de España. “Es lo mismo que ha hecho el PNV, tratan de rascar votos del mundo de Bildu ahora que se acercan las elecciones vascas. Esto es lo que hay que cambiar, la verdadera reforma pendiente: que los partidos políticos piensen en España”.


 


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