AGLI Recortes de Prensa   Sábado 9 Julio  2016

La ‘solvencia’ de Rajoy
La Comisión Europea ha acabado esta semana con el mito de la fiabilidad del Gobierno del PP en el control de las cuentas y la gestión del presupuesto.
Editorial Libertad Digital 9 Julio 2016

Desde que llegó a La Moncloa, Mariano Rajoy ha hecho de la credibilidad, la solvencia y la confianza sus principales activos. Casi podría decirse que
éste ha sido el único mensaje que el PP ha manejado en los últimos seis años: Rajoy es un tipo fiable.

Fue la consigna en 2011, cuando la estrategia electoral giró en torno a su figura de gestor serio que llegaba a reparar el desaguisado provocado por el
irresponsable de José Luis Rodríguez Zapatero. Y lo ha sido a lo largo del último año, cuando los populares han explotado el discurso del miedo,
enfrentando la fiabilidad del político gallego con la incertidumbre que generaría un Gobierno con Pedro Sánchez o, aún peor, Pablo Iglesias.

Tenía razón hace cinco años Rajoy cuando denunciaba el pésimo manejo de las cuentas públicas por parte del Gobierno socialista, causa última del drama
que España vivió entre 2010 y 2012, cuando nuestro país estuvo al borde del abismo de la quiebra. También hay motivos más que suficientes para intuir
que, cómo dice el gallego, un Ejecutivo en manos de Sánchez, Iglesias, Garzón o Echenique sería letal para la economía española y acabaría con la
evidente recuperación que ha experimentado ésta en los últimos dos años. Y no es menos cierto que el Ejecutivo que él preside es responsable de este
cambio de rumbo que los datos del paro que conocimos esta semana no han hecho más que confirmar.

Dicho esto, cada día está menos claro es que Rajoy sea un político que merezca nuestra confianza. No la merece en el terreno de la corrupción, en el
que su inacción avergüenza incluso a sus votantes. Tampoco en el terreno de las convicciones: desde 2008, el PP ha renunciado a dar la batalla
ideológica a la izquierda, a la que ha cedido el terreno de juego, el lenguaje y los medios de comunicación. Y todo esto por no hablar del continuo
incumplimiento de las promesas electorales con las que fue elegido en 2011.

Pero al menos nos quedaba la economía, la gestión del presupuesto y el control de las cuentas públicas. Nos quedaba… hasta el jueves. La Comisión
Europea ha acabado esta semana con el mito de la fiabilidad de Rajoy y de su Gobierno. El informe con el que el Ejecutivo comunitario abre el
procedimiento que podría acabar en una multa al Estado español es demoledor. No hablamos de un mero toque de atención, sino de una denuncia que
compromete no sólo al actual Gobierno del PP, sino que daña la credibilidad de España ante sus socios. La Comisión acusa a Rajoy y a su ministro de
Hacienda, Cristóbal Montoro, de incumplimientos reiterados de los objetivos de déficit, de desprecio a los avisos realizados desde Bruselas, de no
aplicar su propia Ley de Estabilidad y de electoralismo en materia fiscal y de gasto público.

Para un país como el nuestro que, no lo olvidemos, está semi-intervenido desde 2012 y sigue dependiendo del aval del Banco Central Europeo para emitir
deuda pública, no es un tema menor. Con un nivel de deuda que ya ha sobrepasado el 100% del PIB, la retirada de la confianza de las instituciones
comunitarias supondría de forma inmediata una vuelta a la situación vivida hace cuatro años.

Rajoy juega con la idea de que aquello no se repetirá porque, mientras él esté en La Moncloa, seguirá teniendo el respaldo de la UE. Y en cierto modo
tiene razón. En realidad, es casi lo único que le queda. Para España ahora es casi más importante lo que opinen Angela Merkel o Mario Draghi que la
realidad de las cuentas. Mientras tengamos el apoyo de Bruselas, Berlín y Fráncfurt podemos seguir gastando sin control. La pregunta es cuándo se
terminará la bula. El informe de esta semana es un nuevo toque de atención y la prueba más evidente de que la paciencia de la UE, aunque grande, no es
ilimitada.

A un político que ha hecho de la inacción una forma de vida y que sólo aprobó reformas de calado en la primera mitad de 2012, cuando la prima de riesgo
apretaba hasta casi ahogar nuestras cuentas públicas, enfadar un poco a la Comisión Europea no parece que le vaya a suponer una gran preocupación. Y
los 2.000 millones de multa no los pagará él, sino todos los contribuyentes españoles. A las dos cosas (la falta de reacción y la irresponsabilidad)
estamos acostumbrados. Por eso, no le vamos a solicitar a Rajoy y a Montoro que nos expliquen qué van a hacer para cumplir este año con un objetivo de
déficit que la UE ya asume que se ignorará. Sólo les pedimos que dejen de presumir de solvencia, rigor o credibilidad.

Los votantes del PP saben desde diciembre de 2011, cuando olvidó su programa electoral y su discurso de investidura a las pocas horas de llegar a La
Moncloa, que el presidente del Gobierno es cualquier cosa menos fiable. En Bruselas, parece que ya han empezado a darse cuenta.

La Justicia debe acelerar las causas contra los Pujol
EDITORIAL El Mundo 9 Julio 2016

Las últimas revelaciones publicadas por EL MUNDO sobre las andanzas de Jordi Pujol Ferrusola tienen que ser una invitación para que el juez acelere la
investigación con el fin de llegar cuanto antes, si lo considera necesario, al juicio oral. Estos días hemos publicado cómo el hijo mayor de Jordi
Pujol y Marta Ferrusola ha utilizado grandes cantidades de dinero a pagar a un testigo para que de desdijera de unas declaraciones en las que desvelaba
los detalles de una oscura operación en Argentina.

En septiembre de 2013, Gustavo Shanahan declaró a este periódico que el clan de los Pujol había comprado el puerto de Rosario, en la provincia
argentina de Santa Fe, por «doce millones de dólares procedentes de Suiza, Panamá y Andorra», es decir dinero de dudosa procedencia guardado en
paraísos fiscales, al margen de la Hacienda española. En abril de 2015, el empresario acudió a una notaría y declaró bajo juramento que este periódico
"tergiversó maliciosamente" esas declaraciones.

Ya en el ámbito de la instrucción, Shanahan compareció como testigo ante el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata. Se limitó a leer el acta
notarial y allí el fiscal destapó el engaño. porque demostró con documentos que el mismo día que acudió al notario recibió una transferencia de 135.000
euros desde una sociedad española propiedad de Jordi Pujol jr., cantidad que podría ascender hasta 850.000 euros.

Los hechos son incontestables, porque el testaferro no supo qué contestar cuando el fiscal la preguntó sobre el borrador de la declaración jurada que
presentó ante el notario que la Policía había encontrado en el registro de la casa de Jordi Pujol Ferrusola. Tan incontestables son que el juez estudia
imputar a Shanahan por falso testimonio.

Este episodio muestra cómo Jordi Pujol ha continuado moviendo importantes cantidades de dinero, incluso después de ser imputado por el juez, puesto que
Pujol Ferrusola y su ex mujer Mercè Gironés Riera declararon ante el juez en septiembre de 2014 por supuestas operaciones de blanqueo de capitales. En
concreto, se les acusaba de haber podido mover alrededor de 32 millones de euros entre 2002 y 2012.

Lo inadmisible es que a pesar de estas diligencias practicadas, el hijo mayor del clan Pujol haya podido continuar disponiendo de importantes
cantidades de dinero sin que la Justicia haya dictaminado más medidas cautelares que la retirada del pasaporte. Máxime cuando el propio jefe de la
familia confesó voluntariamente en julio de 2014 que poseía cuentas en paraísos fiscales y en enero de 2015, el juez De la Mata situara a Jordi Pujol
como la cabeza de una "organización delictiva» dedicada al «lavado de dinero de presunto origen criminal".

Hoy, los ocho miembros de la familia Pujol -el matrimonio y los seis hijos- se encuentran imputados en distintas causas y por diversos delitos. Pero
ante la ciudadanía da la impresión de que esas instrucciones no avanzan y los procesos se eternizan sin que se conozcan las razones para ello. No puede
ser que las dilaciones en la actuación de la Justicia puedan beneficiar a los presuntos delincuentes. El caso del testimonio Shanahan es flagrante,
aunque al final no le saliera bien a Jordi Pujol Ferrusola.

Papá apesta
Jesús Laínz Libertad Digital 9 Julio 2016

Varios millones de personas se han tragado que esta pandilla de timadores representa la novedad.

Sí, Papa apesta (en francés, Papa pue). Tan poético lema fue uno de los más célebres de aquel mayo del 68 con el que se alzó el telón de la hegemonía
ideológica izquierdista que ha llegado hasta nuestros días. El trasfondo tanto de esas dos palabras como de otras muchas que se pintaron, imprimieron y
proclamaron en aquellas verborreicas jornadas parisinas no era otro que el cuestionamiento de toda autoridad y el rechazo al mundo legado por las
generaciones anteriores.

El 30 de junio, sólo un mes después de la revuelta parisina y provocadas por ella, se celebraron unas elecciones legislativas en las que los partidos
izquierdistas, que esperaban recoger en las urnas el fruto de las movilizaciones, cosecharon una de sus más estrepitosas derrotas: 91 diputados frente
a 394 de una derecha que se presentó como la defensora de la prosperidad y el orden frente a la amenaza de la subversión.

Pero aquella inesperada victoria derechista en las urnas –que tanto debería hacer reflexionar a algunos– no impidió que, sin tardar mucho, la izquierda
acabase triunfando tanto en Francia como en todo el mundo occidental. Pues su proyecto ideológico de fondo, en lo cultural, lo social, lo educativo, lo
moral, lo lingüístico e incluso lo simbólico, acabó consagrándose imperceptiblemente como la base intocable compartida por todas las opciones
políticas, incluidas ésas supuestamente de derechas que ni supieron ni quisieron presentar batalla ideológica. Entre otros motivos porque no se dieron
ni cuenta.

Aunque durante algún tiempo, hasta su boda con IU, la estrategia electoral podemita quiso dejar aparcada la oposición derecha-izquierda y giró en torno
a los conceptos de enfrentamiento arriba-abajo, oprimidos-opresores, casta-gente, desde el mismo momento en el que se conocieron los resultados de las
urnas tanto sus dirigentes como sus bases cambiaron su enfoque para acusar al conflicto generacional: de repente, los culpables del inesperado frenazo
del partido ascendente de la izquierda eran los viejos. Alguna pista debieron de atisbar en lo que había sucedido pocos días antes en Gran Bretaña. Ya
sea por franquistas sociológicos, por paletos, por ignorantes, por (según el fracasado reincidente Julio Rodríguez) poco éticos, por egoístas, por
corruptos o (según El Jueves) por gilipollas, lo que ha quedado claro es que, para nuestros neobolcheviques, de lo que de verdad se trata es de una
lucha entre generaciones. Papá apesta de nuevo.

Como muy acertadamente ha percibido Pablo Iglesias, muchos, incluidos algunos de sus votantes, se han asustado del mensaje podemita. Por eso habrá que
ir acostumbrándolos a recibirlo a partir de ahora astutamente envuelto en terciopelo. Al fin y al cabo el proceso, de una sinvergonzonería que aturde,
ya comenzó hace tiempo: los que hace sólo unos meses se declaraban orgullosamente comunistas, hoy se definen socialdemócratas; los entusiastas
chavistas se han convertido al modelo escandinavo; los proetarras intentan borrar el recuerdo de su amistad con el mundo batasuno; los eurófobos han
mutado, sobre todo tras el éxito de los derechistas partidarios de la salida británica, en convencidos europeístas; a los que antes odiaban España y
gozaban insultando sus símbolos y hasta rechazando pronunciar su nombre, hoy se les llena la boca con España, la patria y hasta la matria... lo que no
ha impedido que Podemos sea el partido utilizado como caballo de Troya por los separatistas vascos y catalanes.

Varios millones de personas se han tragado que esta pandilla de timadores representa la novedad, cuando no es otra cosa que un envoltorio posmoderno de
la misma caspa sesentayochista y el mismo totalitarismo soviético. Debe de ser que eso no apesta. En los próximos tiempos algunos millones más les
seguirán, no quepa duda de ello.

Un pueblo no se contruye en torno a un programa electoral ni en torno a un programa de gobierno. Un pueblo es básicamente una comunidad que tiene
solidaridades compartidas y que se emociona, ríe y llora junta. Y eso se hace fundamentalmente con el arte y con la estética. Mucho más importante que
con los programas. Y eso tiene que ver con la generación de mitos, de fechas compartidas, de canciones nuevas, no que se refieran a derrotas viejas, de
canciones nuevas que nos emocionen juntos y que funden la voluntad popular hoy y aquí, de símbolos, de banderas, de poemas, de narraciones que nos
cuenten nuestra historia y que sean capaces de emocionarnos en común y referenciarnos en común.

¿De quién son estas románticas palabras, tan poco de moda en nuestra desengañada época de pensamiento blando, convicciones volátiles, identidades
electivas, esencias difuminadas, patriotismos constitucionales y ciudadanías abstractas? ¿Del káiser Guillermo II cuando, descontento con la enseñanza
de las humanidades en las escuelas de finales del siglo XIX, proclamó que la función de la educación debía ser crear nacionalistas alemanes, no griegos
ni romanos? ¿De Hitler escribiendo Mi Lucha en 1923? ¿De Mussolini en alguno de sus discuros de los años 30? ¿De Lenin diseñando el nuevo régimen en
1917? ¿De Stalin en 1941, cuando tuvo que apelar al espíritu de la Santa Rusia para conseguir que su proletariado internacionalista acudiese a dar su
vida por la patria?

No. De Íñigo Errejón la semana pasada en un curso de la Universidad Complutense en El Escorial.

Podemos, la novedad.

Lavado de cerebro precoz
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 9 Julio 2016

Los experimentos de ingeniería social son un componente inseparable de la masificación totalitaria.

Los experimentos de ingeniería social son un componente inseparable de la masificación totalitaria. Pueden estar encaminados a crear el hombre nuevo
diseñado por los ideólogos nazis o comunistas o el hombre virtuoso ceñido a los moldes de tal o cual religión. La gestación de este ser modélico
entraña todo tipo de dificultades cuando se emprende con la población adulta, acostumbrada a elegir libremente su forma de vida. Entonces, para
corregir la indisciplina, se emplean celdas, paredones y patíbulos.

La domesticación del individuo se simplifica cuando empieza en la infancia, cuanto más temprana mejor. Pero la detección de estos abusos totalitarios
se complica cuando su implantación se encubre bajo el manto torticero de la educación pública monopolizada por el pensamiento único mitificado como
progresista. ¿Quién será el facha reaccionario que se atreva a decir que en una sociedad abierta puede haber distintas escuelas de pensamiento acerca
de la mejor manera de educar a los niños y los jóvenes, y que lo justo es que compitan entre ellas? ¿Y que corresponde a los padres elegir la que
prefieren para sus hijos? Es muy posible, objetan algunos, que los padres se equivoquen al elegir, pero la virtud de la sociedad abierta consiste
precisamente en que, al estar todas las alternativas a la vista, los individuos podrán optar por las de su preferencia a medida que maduren. Abundan
los casos de personas que profesan ideas opuestas a las que les inculcaron en las escuelas, religiosas o laicas, a las que los enviaron sus padres.
Sociedad anómica

Esta introducción es producto de la alarma que me produjeron el siguiente titular y el desarrollo posterior de la información (LV, 16/6):
Colau "ficha" a Coixet y Lacuesta para educar en la diversidad sexual.

¿Hasta qué punto llega la anomia de nuestra sociedad para que al día siguiente no se incendiaran las redes sociales con la reacción de padres y
educadores, de intelectuales y científicos, de legisladores y funcionarios, de creyentes y no creyentes, frente a esta intromisión de autoridades
sectarias en una cuestión que debe quedar librada al criterio de las familias? Familias que pagarán de mala gana con sus impuestos

la realización de cinco cortometrajes a favor de la diversidad sexual y que se elaboran con la intención de que escolares de entre 6 y 16 años
lleguen a forjar unos valores que se alejen de las actitudes discriminatorias y de rechazo y fobia por la orientación e identidad de género de una
persona.

Nada más justo y noble que inculcar a los niños valores que los alejen de las actitudes discriminatorias en el terreno sexual, social, racial,
religioso o lingüístico y refuercen los lazos de fraternidad con sus compañeros de otras regiones de España o de otros países del mundo. Es imperioso
terminar con la barbarie atávica del bullying. Pero lo que aquí pretenden es imponer como norma de vida la muy discutible y discutida ideología de
género… ¡a partir de los 6 años! Colau dicta la bula:

Queremos una ciudad libre y diversa. Es necesario un cambio cultural y de valores, por lo que es crucial educar en la diversidad. (…) El mensaje
fundamental es que la única normalidad es la diversidad, y que no sólo hay que respetarla, sino que también hay que reconocerla y celebrarla.

Ortodoxia progre
La diversidad de género será el dogma de la ortodoxia progre al que se someterá la masa obediente. Ay del que se atreva a interpretar que la auténtica
diversidad autoriza a impugnar la falsa diversidad que gusta a Colau, una diversidad que se ciñe, faltaría más, al pensamiento único, con el que sólo
un facha reaccionario se atreverá a discrepar.

La bula viene acompañada por unos datos que deberían disuadir a cualquier persona racional de utilizar este programa maniqueo para adoctrinar a niños
de 6 o más años:

El proyecto, que irá acompañado de material pedagógico para trabajar en clase, tiene un precedente en Francia, donde estudios realizados en los
últimos quince años revelan que el número de suicidios es mucho más elevado entre los colectivos de gays, lesbianas y transexuales que entre los
heterosexuales. Esto muestra que la discriminación por motivos de diversidad sexual produce un sufrimiento psicológico importante, que se traduce en
tentativas de suicidio.

Sí, la campaña contra la discriminación –contra todo tipo de discriminación– debe ser prioritaria, pero es falaz y tendencioso y carece de respaldo
científico sostener que la que a menudo victimiza a los gays, lesbianas y transexuales es la culpable de sus suicidios y que se la combate inculcando a
los niños la ideología de género.

"Te harán pupa"
El 29 de junio, con motivo del Día del Orgullo Gay, La Vanguardia publicó un extenso reportaje de dos páginas bajo el titular "Un orgullo con
obstáculos. Los derechos de las personas trans y bisexuales centran la reivindicación". En él celebraba el éxito que habían obtenido los colectivos
LGTBI (lesbianas, gays, transexuales, bisexuales, intersexuales) en Cataluña, donde

un buen número de ayuntamientos y consejos comarcales están desarrollando medidas, actividades en las calles, en las escuelas, en los eventos
deportivos, iniciativas para hacer pedagogía de una normalidad diversa.

A esta altura del apogeo de la diversidad, al observador escéptico se le ocurre una pregunta: ¿los pedagogos tienen la precaución de advertir a los
niños de 6 y más años que los depredadores sexuales acostumbran a utilizar el señuelo de que todo comportamiento es normal para producirles lesiones
físicas y psicológicas que los traumatizarán durante el resto de su vida? O, dicho en el lenguaje infantil: "Te harán pupa, mucha pupa". Quien oculte
este peligro por temor a estigmatizar a los diferentes será culpable de debilitar las defensas de los inocentes contra los pedófilos.

En mi artículo "Ni homófobos ni desaprensivos" (LD, 30/8/2013) recordaba que cuando era niño, en la década de 1930, mis padres me repetían, en tono
admonitorio: "Si se acerca un extraño y te ofrece caramelos, corre y pide ayuda a gritos". ¿Mis padres eran homófobos y me estaban inculcando sus
prejuicios? Lo dudo. Eran personas cultas, liberales, de mentalidad abierta. Sencillamente querían protegerme de los crápulas que ya entonces, en la
Argentina, estaban al acecho. Mis padres no eran homófobos, pero tampoco eran desaprensivos.
Violado a los seis años

El mismo día en que publicó el artículo sobre las reivindicaciones y los éxitos de los colectivos LGTBI, La Vanguardia dedicó una página a un tema afín
pero con un enfoque muy distinto: "`Peor que el dolor es la soledad´. James Rodhes, violado cuando tenía seis años, apoya la ley integral de violencia
infantil que pide Save The Children". Atención, tenía seis años, la edad a la que aquí empezarían a enseñarle que "la única normalidad es la
diversidad" (Colau dixit).

Rodhes es, según la crónica firmada por Celeste López, "un virtuoso concertista de piano nada convencional", autor de Instrumental, unas memorias
escritas cuando acababa de cumplir 31 años.

Ese libro describe una de las formas más repugnantes de violencia hacia los menores, el abuso sexual, palabra tibia en la que se difuminan actos
tan horrorosos como la penetración por parte de un adulto a un niño de apenas seis años. Ese pequeño es Rodhes. Fue violado en repetidas ocasiones por
su profesor de educación física. Él, un niño tímido y poco dado a los deportes y que se sintió "especial" ante las atenciones de ese maestro que no le
afeaba sus escasas dotes deportivas. Esas violaciones le obligaron a pasar por el quirófano en varias ocasiones, tales fueron los destrozos ocasionados
en su tierna columna vertebral. También le condujeron al alcoholismo, las drogas, le provocaron trastornos alimentarios, de conducta, depresión, sufrió
alucinaciones, no podía mantener relaciones sexuales.

James Rodhes es explícito:
Dicen que el tiempo cura las heridas, pero no es verdad. Si se sufre violencia de niño, la vida es como un maratón con una sola pierna y una
mochila llena de ladrillos.

Save The Children organizó el coloquio Sin cicatrices. Congreso por el final de la violencia contra la infancia en la Universidad Pontificia Comillas
ICAI-Icade de Madrid, donde disertó Rodhes. Allí reveló Save The Children que

todo por lo que ha pasado Rodhes lo pasan cada día unos diez niños (delitos contra la libertad sexual), casi 4.000 al año. Y eso es sólo lo que se
denuncia, que es una mínima parte, porque en la gran mayoría de los casos no es un profesor o un monitor o un sacerdote el que abusa, sino un padre, un
abuelo o un tío.(…) En España la violencia contra la infancia tiene "un nivel de tolerancia social muy alto", denunció el director general de Save The
Children, Andrés Conde.

Afortunadamente, no tuve hijos. Hoy, a los 85 años, me desesperaría que mis biznietos fueran cobayas de un lavado de cerebro precoz, ejecutado por los
comisarios de la educación para manipular su personalidad. Una pesadilla totalitaria hecha realidad.

En una sociedad abierta, los adultos, heterosexuales o LGTBI, son libres de hacer entre ellos lo que se les antoja, con consentimiento mutuo. Pero con
los niños no se juega.

Sir John Chilcot y los españoles
Javier Somalo Libertad Digital 9 Julio 2016

No todos los españoles estaban en contra de la guerra de la misma forma y eso conviene no olvidarlo antes de celebrar la presunta sabiduría popular.

Dice Lucía Méndez en El Mundo que "el 15 de febrero de 2003, millones de españoles se manifestaron contra la Guerra de Irak" y que el celebradísimo
Informe Chilcot les ha dado la razón, que "estaban en lo cierto".

Hay que suponer que las hordas que paseaban por las calles las cabezas del Consejo de Ministros clavadas en picas y aprovechaban su indignada actitud
para destrozar cajeros tenían entonces datos precisos que sir John Chilcot ha tardado en recopilar siete años. Pero ya se sabe que determinada facción
de la sociedad española conoce la verdad antes que las autoridades, como en el 13-M madrileño en el que preguntaban Quién ha sido hasta que ganó el
PSOE y abandonaron su curiosidad. No todos los españoles estaban en contra de la guerra de la misma forma y eso conviene no olvidarlo antes de celebrar
la presunta y tan temprana sabiduría popular.

También sería de rigor recordar que José María Aznar no envió a los españoles a la guerra, algo que sí hizo Felipe González con soldados de reemplazo,
de mili obligatoria. Libertad Digital publicó en solitario el reconocimiento de este hecho por parte del recién llegado gobierno socialista en
noviembre de 2004 que, bajo firma de siete ministros, explicaba por decreto que la guerra de 2003 contó con el aval de tres resoluciones de la ONU
mientras que la de 1990, la Guerra del Golfo, no tuvo amparo alguno. Los detalles, en internet, son muy fáciles de releer.

En cuanto a Chilcot, habrá que agradecerle que tarde trece años en investigar si era cierto que Sadam Hussein tuvo armas de destrucción masiva sin
recordar que entonces se negaba a facilitar las inspecciones, que masacró a su pueblo y a todo el que se hubiera puesto en su camino. No comprendo el
esfuerzo en probar si aquella guerra contra un genocida estuvo justificada al no hallarse armas de destrucción masiva pero entiendo aún menos que la
prensa quiera deducir de ello que los manchados de sangre son entonces Tony Blair y sus compinches. Si el sir mirara dentro de casa, en menos años y
con menos millones de dólares, quizá encontraría uno de los paradigmas de la Europa durmiente donde la sharia se aplica enfrente de un tenderete de
fish & chips y con el Big Ben dando las cinco.

En cuanto a España, la deserción de José Luis Rodríguez Zapatero en Irak, en su primer acto como presidente, consolidó la versión manipulada del 11-M
para convertirla en oficial. La guerra y, sobre todo, el No a la Guerra fueron la gran pantalla de las bombas de Madrid, el principio de Arquímedes que
desalojó a un gobierno "culpable" en tres días de marzo. Quizá en otros trece años nos diga un Chilcot qué pasó en Atocha. Apuesto a que no será
recibido con tanto aplauso en la prensa española.

En Reino Unido –en todas partes– siempre hay un Churchill y un Chamberlain pero, como dice Lucía Méndez de los españoles, parece que aquí y allí
siempre se prefiere enterrar la Historia para que pueda repetirse cada cierto tiempo.

Hasta aquí llegó la revolución
Fernando Díaz Villanuevawww.vozpopuli.com 9 Julio 2016

Podemos se nos ha aburguesado en solo dos años, qué digo, en poco más de seis meses. Y, claro, ahora se desuellan entre ellos como burgueses. Los que
iban a tomar los cielos por asalto, los de la conquista de la utopía, el proceso destituyente y el nuevo país para la mayoría social al final han
quedado para almorzar con Obama y el Rey en el Palacio Real. Supuse que algo así iba a suceder más tarde o más temprano, pero no antes de que llegasen
al poder. Una vez allá arriba, ya como dueños de la finca, harían la transformación y, como los socialistas de antaño, cambiarían de casa, de coche
pero no de compañera porque estos son todos solteros y sin hijos.

Los que hace un tiempo decían que Podemos no era más que la nueva marca de Izquierda Unida van a tener razón. Una nueva marca, eso sí, con esteroides
porque los deudos de Carrillo no vieron setenta escaños contantes y sonantes ni en sus sueños más húmedos. Ese mérito hay que reconocérselo a Iglesias,
Errejón y Monedero. Entre los tres han conseguido la prodigiosa gesta de rejuvenecer la apolillada izquierda española. El rejuvenecimiento no implica
mejora, conste, porque justo es reconocer que si las ideas que movían a IU eran malas las que mueven a Podemos son aún peores.

Si alguna enseñanza nos ha dejado este brote podemita es que el lobo nunca es tan fiero como lo pintan –o como el propio lobo aparenta ser– y, sobre
todo, que el sistema, el régimen que gustaba decir a Pablo Iglesias, todo lo tolera, todo lo devora y todo lo asimila. Esa es precisamente la grandeza
de la democracia liberal, la misma en la que ellos no creen pero bajo cuya frondosa sombra prosperan y se reproducen.

De haber llegado al poder a la primera y con suficientes diputados la cosa sería distinta. Chávez la lió como la lió gracias a que se hizo con todo el
poder de una tacada. Ese plus de legitimidad le facultó para diseñarse una constitución a la medida y para ocupar todas las instituciones del Estado en
tres o cuatro golpes maestros, que dejaron a la débil democracia venezolana hecha un Cristo. El socialismo del siglo XXI solo funciona a pleno
rendimiento si se sigue ese guión. Bueno, y si hay generosas reservas de petróleo en el subsuelo durante una fase alcista del crudo. La tormenta
perfecta que se produjo en la Venezuela del 99 es difícil de reproducir de nuevo.

Probablemente los mandarines podemitas lo sabían desde el principio, pero eso no quita para que no lo intentasen, y más teniendo a la televisión de su
lado y a todos los modernos del país besando por donde pisaban. Las modas son así de caprichosas. Podemos ha sido –y todavía es–, como tantas otras
estupideces sin mucho sentido, una moda entre las clases medias-altas urbanas. De dónde sino iban a salir cinco millones de votantes. Ojo, no es una
opinión mía, es lo que se desprende de uno de los barómetros del CIS. Sabían que era ahora o quizá nunca. El movimiento estaba concebido como una
máquina de guerra electoral, pero el ciclo electoral que se abrió con las europeas del 14 se cierra este otoño con las vascas y las gallegas. Sin
elecciones a la vista los movimientos populares se diluyen, se desmovilizan, se va cada uno a su casa y el que ha conseguido trincar algo se abraza al
botín. Todo lo que queda es la gravedad del escaño, la comisión y la tediosa pero bien remunerada vida parlamentaria.

Para esa nueva etapa que se abre, infinitamente menos sexy, algo más larga y mucho más aburrida, los de Iglesias necesitan reorganizarse, hacer limpia
y plantear objetivos a largo plazo. Lo que se despacha en la crisis interna no es otra cosa que quién será el que capitanee el barco hasta la próxima
orilla electoral. Será Iglesias, claro, que para algo es quien puso su cara en aquellas míticas papeletas de las europeas. Errejón puede ir doblando el
lomo o buscándose otro partido. Es la segunda autoridad nacional en lengua perroflautesa –después de mi, obviamente–, y de cancamusas sin utilidad
siempre hay demanda en este país de pícaros nuestro.

Vótame otra vez, Sam
Gabriela Bustelo www.vozpopuli.com 9 Julio 2016

¿Cuánto cuesta una campaña electoral en España? ¿Cuánto cuesta empapelar nuestras ciudades de carteles, vallas publicitarias, pasquines y folletos?
¿Cuánto cuestan los espacios electorales en la televisión, los anuncios en la prensa y la propaganda mediática más o menos encubierta? ¿Y los estadios
de los mítines, con los correspondientes autobuses, aviones, hoteles, almuerzos, cenas y ágapes? ¿Y el personal temporal contratado específicamente
para trabajar en la campaña? PP, PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos calcularon un total de 20 millones de euros para sufragar sus respectivas campañas
de las elecciones del 26 de junio. Haciendo honor a su incapacidad manifiesta para acordar ni la hora del día, los partidos españoles no han logrado
establecer unas directrices comunes para reducir los gastos de campaña de estas últimas –¿penúltimas?– generales, pero al menos se han dignado a
ajustar sus presupuestos correspondientes. El Partido Popular pasaba de los 12 millones de euros de diciembre a un presupuesto de 8,4 millones para
junio. El PSOE, por su parte, pasaba de 9 millones a una estimación de 6,3 millones. Ciudadanos, que había gastado aproximadamente 3,7 millones el 20D,
se fijaba un tope de 3 millones para el 26J. En cuanto a Podemos, ha mantenido el presupuesto invariable, con un desembolso máximo de 2,2 millones de
euros en ambas campañas. Así que los teóricos 27 millones de euros la campaña electoral de 2015 se habrían rebañado en siete millones para la de 2016,
cosa que podría parecer loable frente a la histórica cifra de 67,7 millones de euros empleados en la campaña electoral de 2008 en que salió elegido
José Luis Rodríguez Zapatero por segunda vez (con aquel risible eslogan “Vota con todas tus fuerzas”. ¿Recuerdan?) Por tanto, parecería que la política
española estaría acoplándose a la crisis o, por lo menos, al limbo político que desde hace casi siete meses tiene a España flotando entre dos
elecciones generales y sin gobierno oficial.

“El dinero público no es de nadie”
Lo cierto es que las elecciones del 20 de diciembre de 2015 costaron 130 millones de euros en total. Los 27 millones arriba mencionados son los que
aportan los partidos, pero el resto de la desorbitada cifra se paga con subvenciones acordes a los escaños y votos obtenidos en anteriores comicios. A
esto hay que sumar el importe del engranaje electoral: colegios electorales, urnas, papeletas, seguridad, informatización, recuento, dietas y demás. En
cuanto a las elecciones del 26 de junio de 2016, cada partido tiene pendiente aportar un desglose de sus dineros electorales ante el Tribunal de
Cuentas, cosa que debe hacerse entre 100 y 125 días después de las elecciones (es decir, entre el 4 y el 29 de octubre). Existen gastos extraoficiales
no computados, ya que los partidos españoles ocultan algún que otro descoque, pero la cifra millonaria será semejante a la de diciembre. Y también será
sufragada prácticamente entera con dinero público (sí, ese maná del que la ex ministra de Cultura socialista Carmen Calvo aseguraba que “no es de
nadie”). La Ley Orgánica del Régimen Electoral General regula las subvenciones electorales en su artículo 175, cantidades revisables en cada cita
electoral. Para las elecciones del 26J se han mantenido los 21.167,64 euros para cada escaño conseguido en el Congreso o en el Senado; 0,81 euros por
cada voto a una candidatura que acceda al Congreso con al menos uno de sus aspirantes y 0,32 euros por cada voto a un candidato que llegue al Senado.

La gran ubre
Como decíamos, los partidos políticos no han conseguido acordar un compromiso común para poner coto al gasto electoral generado por el 26J, pero al
menos han congelado el monto de las subvenciones, que hasta ahora ascendía con cada convocatoria a las urnas. El Partido Popular, el PSOE, la extinta
CiU, Esquerra y IU llevan largas décadas disfrutando de estas subvenciones que –por votos y por diputados, sin contar las del Senado– ascienden a un
total de 161,4 millones desde 1986. A esta munificencia pública hay que añadir el chorreo de euros correspondiente a cada consulta autonómica y
municipal, ya que toda cita electoral tiene su premio estatal. Los partidos nuevos llegados al Congreso tras el 20D también se han amorrado a la gran
ubre.

¿Qué…? ¿Vamos a por las terceras?

Grecia vs Irlanda: el fracaso del socialismo frente al triunfo del liberalismo
No todas las naciones del Viejo Continente han combatido la crisis con la misma efectividad.
Libertad Digital 9 Julio 2016

La Gran Recesión ha obligado a las economías desarrolladas a aprobar medidas de urgencia orientadas a frenar la sangría y a relanzar el crecimiento. Sin embargo, no todas las naciones del Viejo Continente han combatido la crisis con la misma efectividad. Países como Irlanda han afrontado el reto con una apuesta franca por mantener un alto grado de libertad económica. Como esta apuesta contaba con un respaldo social amplio, el proceso reformista ha funcionado razonablemente bien.

En otros países de la periferia europea, como es el caso de Grecia, la adopción de medidas de calado ha sido tardía y, a menudo, contradictoria. En consecuencia, las reformas no se han terminado de implementar y la crisis se ha prolongado. Esto se ha traducido en un empobrecimiento social que también ha ido de la mano de un fuerte deterioro de la estabilidad política. Y, aunque los "rescates" aprobados desde Europa han supuesto un desembolso de 220.000 millones de euros, Atenas ha incumplido el 74% de los acuerdos firmados con la Troika.

La diferencia entre Irlanda y Grecia nos recuerda que sin buenas instituciones no hay paraíso. Desde la década de 1980, Irlanda ha limpiado sus administraciones de corrupción y ha adoptado reformas económicas basadas en ofrecer un marco de mayor libertad a trabajadores y empresas. Los cambios han contado con un amplio respaldo social, como refleja el mantenimiento de la agenda reformista a lo largo de los años y con gobiernos de distinto color político.

El Tigre Celta ha demostrado su capacidad para capear la Gran Recesión y recuperar la senda del crecimiento. En Grecia, sin embargo, la corrupción se ha enquistado y la economía no solo no ha ganado en libertad económica, sino que se ha convertido en una de las menos capitalistas del mundo, como acredita el Índice de Libertad Económica en el Mundo que elabora la Fundación Heritage y difunde Civismo en España.

De acuerdo con los datos del Banco Mundial, el PIB per cápita de Irlanda y Grecia era prácticamente idéntico en 1990: en ambos casos, rondaba los 12.000 euros. Sin embargo, veinticinco años después, el de Irlanda se había disparado por encima de los 42.000 euros, mientras que el de Grecia apenas superaba los 23.000 euros. Casi 20.000 euros de diferencia, a pesar de que los dos países partían del mismo nivel de riqueza.

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En cuanto al desempleo, la curva para 1992-2008 muestra su evolución decreciente en Irlanda y su estancamiento en Grecia. El estallido de la crisis generó un aumento del paro que Irlanda empezó a corregir en 2012, mientras en Grecia se ha seguido destruyendo empleo, hasta alcanzarse tasas de desocupación que rebasan el 25%.

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Ya hace décadas Irlanda entró con paso firme en un ciclo virtuoso de reformas que no ha abandonado y que, con el necesario respaldo social, ha arrojado como resultado un giro hacia instituciones inclusivas que aseguran una democracia más efectiva y un mayor grado de libertad económica. Todo lo contrario ha ocurrido en Grecia, que ha entrado en un círculo vicioso que, además de empobrecer a sus ciudadanos, se ha traducido también en un auge de los radicalismos políticos que nada va a contribuir a recuperar la senda de la prosperidad

Las increíbles pensiones menguantes

A estas alturas poco importa si la hucha de las pensiones era un cerdito de barro cocido o un cuento para crédulos. Ya no hay margen para sanear el sistema sin adoptar medidas desagradables y, muy probablemente, contraproducentes.
Javier Benegaswww.vozpopuli.com
9 Julio 2016

El pasado día 1 de julio, el Gobierno tuvo que sacar otros 8.700 millones del Fondo de Reserva para pagar la extra de verano a los pensionistas y está decidido a hacerlo de nuevo en diciembre para abonar la extra de Navidad. Después del último envite, en el fondo quedan menos de 20.000 millones de euros. Y Luis de Guindos, ministro de Economía en funciones, reconocía que "no existe un Fondo de Reserva lo suficientemente grande que pueda garantizar las pensiones si no hay crecimiento económico y creación de empleo". Le faltó añadir que la hucha es un bluf con el que se engañado a los incautos.

La popularmente conocida como “hucha de las pensiones” está condenada a vaciarse. Servirá, en todo caso, para ganar tiempo, a la espera, primero, de constituir algo parecido a un Gobierno; y después, adoptar medidas que eviten al colapso del sistema hasta que la reforma de 2013, con su temible mecanismo de ajuste automático, empiece a generar millones de jubilados pordioseros. Aun cumpliéndose esas dos condiciones previas (lo cual está por ver), va a ser mucho más que complicado que se constituya una mayoría suficiente y estable con la que abordar algo parecido a una reforma. Y más aún que tal reforma no tenga efectos adversos para la economía.

La “hucha de las pensiones” es una argucia contable cuyo fin es trasladar a la opinión pública la idea de que el Estado guardaba algunos ahorros en un calcetín 

Del bluf de la hucha a la chapuza urgente

Pero vayamos por partes. Lo primero que hay que decir es que, en efecto, la “hucha de las pensiones” es una argucia contable cuyo fin es trasladar a la opinión pública la idea de que el Estado, a pesar de estar con el agua al cuello, guarda algunos ahorros en un calcetín. Si esta partida se utilizaba para comprar deuda pública, para financiar gastos que nada tienen que ver con las pensiones, ¿qué más da llamarla hucha de las pensiones, bomba de relojería o, simplemente, tomadura de pelo? Al fin y al cabo, el sistema de Seguridad Social podría haber acumulado un superávit muy superior a los 66.800 millones que tuvo en su mejor momento, porque durante muchos años los jubilados han sido pocos en comparación con los cotizantes. Cuando el Estado responde por la Seguridad Social, lo importante es el déficit o superávit consolidado, el de todas las Administraciones y la Seguridad Social en conjunto: lo demás es ingeniería contable, prestidigitación política con la que tranquilizar a los tontos.  

Sea como fuere, a estas alturas poco importa si la hucha era un cerdito de barro cocido o un cuento para crédulos. Ya no hay margen para sanear el sistema sin adoptar medidas desagradables y, muy probablemente, contraproducentes. De hecho, nos encontramos justo en el peor momento imaginable para hacerlo. La solución pudo abordarse hace tiempo, en la época del superávit o, en su defecto, cuando España tenía margen para endeudarse. Pero hoy el superávit ha devenido en déficit y la capacidad de endeudamiento del Estado es nula. Así pues, no hay forma de proporcionar liquidez al sistema sin perjudicar el crecimiento económico. Sólo queda un camino: apretarle las tuercas al ciudadano raso, bien por la vía de subir impuestos (o creando otros nuevos) o bien por la vía, también impositiva, de elevar las cotizaciones sociales… o ambas cosas al mismo tiempo. Y esto tendrá un impacto negativo sobre una demanda interna que ya muestra signos de agotamiento, máxime cuando ya destinamos más al pago de impuestos que a la compra de bienes y servicios (gráfico adjunto):

Fuente: Think Tank Civismo

Para los partidos hay algunas variaciones en el cómo. Pero de lo que no hay duda es que nos van a apretar las clavijas. Las cotizaciones actuales se van a incrementar y algún que otro impuesto posiblemente también. En cuanto a las cotizaciones, la víctima serán los trabajadores autónomos. Todos coinciden en que deben cotizar según sus ingresos. Y no como hasta ahora, que pueden acogerse a una base mínima. A priori, parece una solución justa, sin embargo, esta medida no sólo afectará a los más boyantes sino también a otros que actualmente ya tienen dificultades para cumplir con la legalidad, que es la mayoría. Pensar, por lo tanto, que esta medida se traducirá proporcionalmente en mayores ingresos para la Seguridad Social, tiene muchas papeletas para ser errónea. Es muy posible que se traduzca en un trasvase hacia la economía sumergida de muchos autónomos que hoy cumplen mal que bien con sus obligaciones.

Pero la suerte está echada. La leyenda negra que tacha a los autónomos de defraudadores sistemáticos, personas que evitan siempre que pueden emitir facturas con su IVA y su canesú, que compensan gastos de todo tipo y pelaje, sean procedentes o no, les convierte en víctimas propiciatorias. Además, su naturaleza de grupo muy heterogéneo, con intereses distintos según actividad y, por lo tanto, con dificultades para organizarse, hace de ellos presa fácil de la arbitrariedad legislativa.  

Actualmente las cotizaciones ya suponen más del 30% del salario bruto de un trabajador en el régimen general, por lo que su incremento tendría consecuencias muy negativas

En cuanto a elevar las cotizaciones de los asalariados, podría ser todavía peor. Actualmente las cotizaciones ya suponen más del 30% del salario bruto de un trabajador en el régimen general, por lo que su incremento tendría consecuencias muy negativas no ya en la generación de empleo, que también, sino en la renovación de contratos temporales y su deseable conversión en indefinidos. Y no tendría por qué traducirse en una mejora significativa de los ingresos de la Seguridad Social. Podría suceder justo lo contrario, que la creación de empleo se desacelerara y los ingresos por cotizaciones, lejos de mejorar, empeoren.

Pese a todo, sin margen alguno y a punto de que suene la campana, la consigna es recaudar más como sea y, además, a la carrera.  

Arrancar el sistema de pensiones de las manos de los políticos

Es importante entender que lo llamen cotizaciones, IRPF o IVA, todos son impuestos. En un sistema de reparto, el trabajador no cotiza para sí mismo, es decir, la cotización no es ahorro sino un tributo para atender las pensiones presentes, nunca las futuras. Y tiene un grave inconveniente: su estrecha vinculación a la curva demográfica y la esperanza de vida. Y lo que ha sucedido en Espapa es que, a partir de 1975, los nacimientos empezaron a desplomarse. Ya entre 1985 y 1990, se constató que el hundimiento de la natalidad y el consiguiente envejecimiento de la población, no eran fenómenos pasajeros sino permanentes. Así pues, hace más de 30 años que los gobernantes sabían que, si no se tomaban medidas, el sistema de pensiones colapsaría cuando empezaran a jubilarse generaciones excepcionalmente numerosas.

Tras décadas de saber lo que ocurriría y no hacer nada, ¿ahora se lavan las manos mediante la imposición de un sistema de ajuste automático? 

Desgraciadamente, para los gobernantes pensar a tres décadas vista es imposible: los políticos sólo alcanzan hasta las siguientes elecciones. En vez de guardar para los momentos de escasez, gastaron a manos llenas, favorecieron a grupos de interés, compraron votos y voluntades… y generaron déficit en vez de ahorro. En consecuencia, con la última reforma de 2013, quienes se jubilen a partir de 2019 verán cómo sus pensiones se ajustan automáticamente a la curva demográfica, al número de trabajadores en activo y, en general, a la disponibilidad del sistema… independientemente de lo que hayan cotizado a lo largo de su vida laboral. Es decir, sus pensiones serán muy inferiores a lo prometido y soportarán, además, una flagrante discriminación respecto a los que se hayan jubilado antes. ¿Por qué si un trabajador se jubila en 2018 tiene derecho a una pensión decente; y si lo hace tan sólo un año después, no? ¿Dónde queda la igualdad que la Constitución sacraliza? Tras décadas de saber lo que ocurriría y no hacer nada, ¿ahora se lavan las manos mediante la imposición de un sistema de ajuste automático?   

Si alguna lección debemos extraer es que las pensiones no pueden seguir en manos de políticos. Y que cualquier cosa que aspire a llamarse “reforma”, además de incluir las consabidas chapuzas, las inevitables urgencias, debería contemplar por ley que, en cuanto las condiciones lo permitan, el sistema transite gradualmente a un sistema mixto, donde una parte sustancial de la pensión se constituya por capitalización nominal, para que el trabajador tenga su propia hucha (una de verdad y no ficticia) y sea, al menos, corresponsable de su futuro. Sólo así podrá saber de forma transparente qué recursos va acumulando para el futuro. Y sólo así estará prevenido y podrá tomar decisiones cuando aún esté a tiempo de hacerlo. No como ahora. Se tenga la ideología que se tenga, de lo que no hay duda es que si las pensiones continúan a merced de los políticos, seguirán siendo una lotería obligatoria, una lotería cada vez más cara pero con premios cada vez más mezquinos.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Paripé rufianesco
Es el PSOE el que tiene en su mano la llave de la gobernabilidad, y Ciudadanos, la fuerza capaz de aportar 32 diputados claves
Isabel San Sebastián ABC 9 Julio 2016

¿Puede alguien explicarme por qué motivo o con qué propósito se reunió ayer el candidato popular a la presidencia del Gobierno con ese representante
del separatismo catalán cuyo apellido describe a la perfección el sentido de su actividad política? No acierto a comprenderlo.

Cabe justificar la entrevista mantenida con el abanderado del nacionalismo vasco, por más que nada permitiese augurar un desenlace fructífero. El PNV
nunca ha abrazado la Constitución, no oculta su afán independentista y acudía a La Moncloa en calidad de abogado defensor de los terroristas presos,
para exigir su acercamiento a cárceles vascas a cambio de un eventual apoyo. O sea, en dura competencia con Bildu, heredera de Batasuna/ETA, a la que
se enfrentará en otoño en las urnas autonómicas. El PNV no es un partido leal a la Carta Magna ni lo pretende, pero al menos comparte con el PP una
visión de la economía de mercado en línea con la imperante en la Unión Europea, así como un espíritu pragmático susceptible de propiciar una abstención
in extremis, en aras de la estabilidad. Nada positivo salió de la conversación, aunque no estaba de más intentarlo. Pero ¿Esquerra Republicana? ¿Con
qué fin? ¿En base a qué tomadura de pelo?

Mariano Rajoy no es el Rey, obligado a recibir en su despacho a todos los portavoces electos, incluidos los que le faltan al respeto como hicieron ayer
los dos republicanos catalanes. De hecho, ha excluido de sus conversaciones a los emisarios de la serpiente y el hacha. ¿Quién le mandaba entonces
perder su tiempo con Gabriel Rufián y Joan Tardá? ¿No tenía algo más productivo en lo que ocuparse?

El invitado Rufián acudía a la cita precedido por afirmaciones del siguiente tenor: «Vamos a ponerle la cara colorada», «nunca apoyaremos a quien niega
la plena soberanía de Cataluña» o «el desafío al Estado (de Derecho) ha de llegar más pronto que tarde.» ¿Qué esperaba sacar Rajoy de semejante fuente
envenenada? ¿A qué clase de paripé asistimos?

Tal vez jugara al victimismo buscando recibir ofensas de esos dos interlocutores o tal vez quisiese mostrar al mundo una virtud dialogante hecha de
necesidad, pero tengo para mí que estaba marrando el tiro. Es el PSOE el que tiene en sus manos la llave de la gobernabilidad, y Ciudadanos, la fuerza
capaz de aportarle 32 diputados claves en el empeño de armar una minoría mayoritaria inapelable incluso frente al afán revanchista de Pedro Sánchez. Es
con ellos con quienes debería estar negociando las reformas indispensables para que eche a andar de una vez una legislatura útil al interés general.

El diccionario define «rufián» como «hombre vil y despreciable que se dedica al engaño y la estafa». No entro en la catadura moral del personaje, pero
su discurso político constituye un engaño en toda regla y una estafa a los electores. Ni existió jamás la Cataluña independiente que invoca ni sería
esa región nada parecido a una Arcadia feliz en caso de escindirse del resto de España. Un populista de extrema derecha como Nigel Farage se pasó años
construyendo un discurso parecido respecto al Reino Unido y la UE, hasta lograr el sí de un 51 por ciento de británicos al Brexit, y ahora ha salido
corriendo por la puerta de atrás, cual rata que abandona el barco, para evitar responder ante la opinión pública de la multitud de embustes proferidos.

Engaños, mercancía política defectuosa, demagogia de vía estrecha, incitaciones a la secesión, insultos a la Nación más antigua de Europa... ese era el
bagaje que llevaba Gabriel Rufián a La Moncloa. ¿Alguien puede explicarme por qué le recibió Rajoy?

Ahora también hace ‘cooperación de país’
Nuevo desafío del Govern al Constitucional
Con la comunidad endeudada hasta 2055, la Generalitat no escatima en gastos para su delirio secesionista (terminales mediáticas, sus famosas
‘embajaditas’, 'casals' en el extranjero… ), a lo que se suma ahora una partida de 18 millones en cooperación para actuar como una “Cataluña Estado”.
Rosalina Moreno Gaceta.es 9 Julio 2016

El Govern catalán prevé invertir 18 millones de euros en el plan de cooperación al desarrollo para 2016, actuando como "Cataluña Estado". Así lo ha
avanzado este jueves el ‘ministro’ de Asuntos Exteriores, Raül Romeva, en la comisión de Acción Exterior del Parlament, el mismo día en el que el
Constitucional ha declarado nulas las estructuras de Estado creadas por la Generalitat. En concreto, ha declarado inconstitucionales la Agencia
Tributaria, el plan director de la Administración Tributaria de Cataluña, la elaboración de un catálogo de infraestructuras de Cataluña, el plan
director de energía, telecomunicaciones, sistemas de información y transporte ferroviario; el servicio meteorológico catalán y el relativo a grandes
centros comerciales en puertos públicos.

No obstante, el Govern ya ha dicho tras conocer el fallo que se mantiene "firme" en su compromiso de seguir con la construcción de las denominadas
'estructuras de Estado', y ha remarcado que el Ejecutivo catalán "no se mueve" de la hoja de ruta secesionista que surgió de las elecciones catalanas
del 27S. Pese a la herencia recibida de Artur Mas de una Cataluña endeudada hasta 2055, el Govern no ha escatimado en gastos para su ansiada secesión,
mientras que, por otro lado, cierra hospitales y mantiene las pellas con las farmacias.

Precisamente, este viernes ha arrancado en Tolosa un Congreso montado por profesores el que catalanes y valencianos pondrán sobre la mesa cómo miente y dilapida el separatismo catalán y se revisará cómo se ha ido desarrollando políticamente el pancatalanismo.

El presidente catalán, Carles Puigdemont, considera que lo tienen "todo a favor" para que el "tramo final" del ‘procés’ se pueda resolver "de forma
victoriosa", y asegura que es "perfectamente asumible" el plazo de legislatura de 18 meses. “El Govern y el Parlament están trabajando y lo tienen todo
alineado para que no falle nada cuando se tengan que tomar decisiones", ha expresado pavoneándose.

Todo ello, en un contexto en el que el Gobierno central, según sus augurios, no se configurará antes de las elecciones vascas de octubre y en el que
hay "movimientos" en la posición de la UE sobre Escocia que podría tener efectos en Cataluña.

Respecto a la conselleria de Exteriores, la semana pasada trascendió que el Alto Tribunal ha levantado suspensión cautelar sobre este departamento,
excepto en lo referido a su denominación. Según han explicado fuentes del tribunal, decide mantener la suspensión sobre la denominación de "Asuntos
Exteriores", pues coincide con la denominación del Ministerio que ejerce las competencias estatales.

Romeva también reaccionó a la noticia del TC asegurando que su departamento seguiría trabajando con "normalidad" para dar cumplimiento a un "mandato
democrático", independientemente de las "opiniones" del Constitucional o de si sus actuaciones "molestan más o menos al Gobierno".

Anteriormente, pese a la suspensión de competencias que decretó el Constitucional el pasado febrero, a raíz de un recurso del Gobierno central, la
consejería cambió de nombre para poder “seguir adelante”, y el president y el ‘ministro’ Romeva no frenaron en su intento de internacionalizar el
procés, aunque sin éxito alguno.

Según ha detallado Romeva, el presupuesto total de este año para cooperación hubiera sido de 23 millones, pero el rechazo de los anticapitalistas a las
cuentas ha obligado a recortar el plan en 5 millones de euros, y “una parte de los objetivos previstos no podrán realizarse". En los presupuestos para
2016, que la CUP no apoyó el pasado junio, lo que ha llevado a Puigdemont a someterse a una cuestión de confianza el próximo septiembre, el
departamento de Asuntos Exteriores destinaba hasta 34,1 millones para relaciones exteriores y cooperación al desarrollo.

El Govern dedicaba otros 5 millones a sus 'embajadas' dentro de esta partida presupuestaria que pasaba de 19,7 a 34,1 millones. Y es que el ‘ministro’
quiere abrir 10 nuevas delegaciones en el extranjero, que ampliarían la red diplomática de la Generalitat, sumándose a las ya existentes, como Londres,
Nueva York, París, Berlín y Bruselas.

Estas nuevas ‘embajadas’ estarían en Lisboa, Roma, Copenhague, Varsovia, Ginebra y Zagreb. Se quiere abrir otra en Marruecos (Rabat), una en Corea del
Sur (Seúl) y otras dos en Latinoamérica: Buenos Aires (Argentina) y México DF.

Romeva también prevé disponer de 10,1 millones para relaciones institucionales y 6,7 millones para transparencia. Mantenía 2,6 millones para Diplocat,
el consejo de la diplomacia pública catalana, y 1,7 millones para actuaciones de difusión del Memorial Democrático.

Entre quienes se lanzaron en tromba a criticar los presupuestos está Empresaris de Catalunya, dado que en palabras de su presidente, Josep Bou, "se
destina más de un millón de euros diarios a subvencionar medios de comunicación afines y a crear estructuras políticas suspendidas por el Tribunal
Constitucional, como la Hacienda propia y la política exterior".

La plataforma advierte de que "gastar dinero público en materias como la política exterior o el desarrollo de una hacienda propia, fuera del marco
competencial de la Generalitat, no sólo no aporta nada a la sociedad catalana, necesitada de buenos gestores, sino que supone un derroche e incluso una
prevaricación porque los redactores de los presupuestos son conocedores de que proyectan gasto sobre temas que están fuera del marco competencial de la
administración autonómica".

Los planes de cooperación
Romeva ha detallado que los 18 millones que prevé destinar para cooperación serán distribuidos entre la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo
(ACCD) -8,6 millones de euros- y el resto de departamentos -9,4 millones de euros.

El plan de cooperación tiene tres grandes órganos consultivos: el Comité Intergubernamental, los entes locales y el Consejo de Cooperación al
Desarrollo. Romeva ha especificado que prestan especial atención a la perspectiva de género, a los derechos humanos y a la sostenibilidad.

Los aspectos principales de la agenda anual son proteger la seguridad humana, la participación en las agendas globales, la coherencia de políticas
entre todos los departamentos, el refuerzo de las capacidades de los actores de la cooperación catalana, e impulsar "una cooperación de país", ha
explicado.

También, ayudar a los refugiados. El conseller ha asegurado que desde el Govern pretenden fomentar una política de cooperación para "proyectar líneas
de trabajo propias" ante la crisis humanitaria, y ha recordado que la Generalitat trabaja en la actualidad con varias administraciones catalanas -el
Fondo Catalán de Cooperación, el Ayuntamiento de Barcelona y el Área Metropolitana- para realizar un proyecto conjunto con el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas en el Líbano.

Entre los proyectos que se harán a través de este plan está la creación del primer cluster de cooperación en Mozambique, focalizado en el derecho a la
salud sexual, el seguimiento de las negociaciones de paz en Colombia o la asistencia técnica al gobierno boliviano en la gestión de residuos.

El ‘ministro’ ha recalcado que la Generalitat aspira a impulsar una política pública de cooperación al desarrollo de una "Cataluña Estado", y que el
Gobierno quiere relacionarse con el mundo con independencia y sin limitaciones. Por último, ha resaltado que Cataluña aporta un 20% de los 2.400
millones de euros que el Estado dedica a la cooperación al desarrollo (480 millones), por lo que existe "corresponsabilidad" en estos recursos.

La palabra govern
Vicente Torres Periodista Digital 9 Julio 2016

Estos pedantes catalanistas no sólo se sitúan en una realidad imaginaria, tan imaginaria que no se la creen ni ellos, sino que además insisten en que
los demás la demos por buena.

Y surgen colaboradores espontáneos que con tal de ser reconocidos como políticamente correctos, obedecen sus órdenes, porque los nacionalistas no saben
vivir sin dar órdenes, prohibir unas cosas y señalar otras como obligatorias. De modo que hay que decir Xaló, en lugar de Jalón, porque de no hacerlo
así los catalanistas montan un pollo. No está claro que hacen los catalanistas en la provincia de Alicante, pero el caso es que ellos lanzan su veneno
y allí donde penetra se instalan.

No permiten que se diga Jalón, en lugar de Xaló, pero ellos dicen Sssaragossssa, en lugar de Zaragoza. Lo hacen así porque en este caso nadie se queja,
porque los que gritan y arman gresca son los nacionalistas.

Así pues, en los periódicos escritos en español, que son la mayoría, se utiliza la palabra govern, como si tal cosa, y yo no tengo ni idea de lo que
significa esa palabra. No entiendo por qué no utilizan su correspondiente en español, una lengua que habla todo el mundo, y no como esa que sólo la
usan cuatro gatos y la mitad de ellos están mal de la cabeza.

Parece también que se les ha enroscado en el cerebro, o en lo que cumpla esa función, la idea de que todos hemos de saber lo que significa café and
llet, pero yo no tenía ni idea y al sido al leer el blog de Ignacio Ruiz Quintana cuando he tenido la sospecha de que quizá se trate de un vaso de
agua.

Por cierto y hablando de catalanes, vaya diferencia que hay entre Iceta y Borrell, pero el caso es que los dos votan lo mismo.
Alguien debería explicarles a los catalanistas que los castillos de naipes siempre acaban yéndose al suelo.
 


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