AGLI Recortes de Prensa   Martes 12 Julio  2016

Elecciones hoy o elecciones mañana
Si Mariano Rajoy no logra encajonar al PSOE lo suficiente, España va a unas nuevas elecciones en noviembre
Hermann Tertsch ABC 12 Julio 2016

No deja de oírse en esta España prevacacional que no va a haber una terceras elecciones seguidas porque «los españoles no las tolerarían». Que por esa simple razón no puede haberlas y no las habrá. Me temo que quienes creen eso infravaloran las tragaderas de la sociedad española. Los españoles han tolerado y tolerarán prácticamente todo. E igual que han tolerado que se prohíba escolarizar en lengua española a los niños de casi media España y que los asesinos de guardias civiles y sus cómplices den lecciones de moralidad y ética política dentro y fuera del Parlamento español, tolerarán la próxima convocatoria de las terceras elecciones generales en un año. Y las que hagan falta. ¿Cómo y para qué iban además a impedirlas? Nadie va a alterar el curso de las cosas, y si Mariano Rajoy no logra encajonar al PSOE lo suficiente en sus angustias como para que parte o todo el grupo socialista se abstenga, España va a unas nuevas elecciones en noviembre.

El entusiasmo en Génova por el resultado obtenido el 26-J hacía presuponer ya desde la noche electoral que volveríamos a las actitudes más temidas del PP y su líder. El resultado supo a gran victoria a quienes horas antes se veían en la oposición a un gobierno del Frente Popular con Pablo Iglesias de caudillo. Por desgracia, los aprendices de brujo que han alimentado a las fuerzas totalitarias para presentarse como la única alternativa al caos se ven confirmados en su osadía y desbordante autoestima. Consideran que con haber evitado el Frente Popular, que la encuesta de las 20.00 horas daba por hecho, han ganado su apuesta y ahora los socialistas han de darles la razón… y el gobierno. Con sus condiciones y sobre todo, con Mariano Rajoy a la cabeza. Porque el PSOE sería visto como único culpable de unas terceras elecciones en las que, además, se cumplirían los augurios que anuncian que, hartos de votar, los españoles votarían en masa a Rajoy. Para darle así una mayoría absoluta con la que él pueda, no ya salir a besar a Viri en un andamio, sino dejarse celebrar en una carroza por la Castellana. Estas cosas tienen gracia y algunos se las creen. En el PSOE también hay mucho intoxicado por el resultado. Como no ha sido superado por Podemos algunos tienden a creer que el PSOE está hasta vivo. Por lo que lo creen capaz de sumar votos de todo rincón y sumidero hasta una mayoría para la investidura de ese hombre, Pedro Sánchez, que solo ha conseguido batir sus propias marcas de fracaso en los subsuelos electorales.

Lo cierto es que con una somera ojeada a las exigencias ineludibles que dictará la agenda económica inmediata -sin contar con un probable empeoramiento de toda la situación europea- la hipotética legislatura de un hipotético gobierno de Rajoy gracias a Ciudadanos y una abstención del PSOE acabará pronto en un incendio social de movilizaciones. Conflicto general que volvería a situar al movimiento neocomunista de Podemos y las fuerzas separatistas en posiciones desde las que poder desestabilizar el sistema. Y acometer el asalto al poder en un nuevo embate mucho más consistente, esta vez acompañado por esa violencia en la calle que algunos de sus dirigentes echaron expresamente de menos en esta pasada fase electoral. O elecciones, por tanto, en cuatro meses, o gobierno y elecciones en año, año y medio. ¿Se podría haber evitado este callejón terrorífico sin salida? Muy probablemente sí. Si hubiera habido coraje para relevar a quienes no tuvieron la generosidad de hacerse a un lado por iniciativa propia. La falta de valor personal y el coraje cívico, una vez más esa permanente tragedia española.

Y también para un Gobierno sietemesino
Amando de Miguel Libertad Digital 12 Julio 2016

Los contribuyentes españoles llevamos siete meses con un Gobierno en funciones de gastar y no decidir, esto es, un Gobierno ineficiente.

El tiempo cronológico siempre ha sido un misterio para los científicos, y también para los contribuyentes todos, especialmente los españoles. Es de ver la unción con la que se admira entre nosotros el arte de "manejar los tiempos". Se aplica a los políticos, a los entrenadores de fútbol y al resto del común con alguna responsabilidad. Se podría equiparar al sentido de la oportunidad (kairós) de los clásicos. Viene a ser una especie de dominio mágico del azar, algo que normalmente resulta caótico. Se admira lo que no se tiene. Los españoles participamos de una idea difusa del tiempo cronológico. La exactitud horaria solo se mantiene en las corridas de toros. En todo lo demás, lo usual es la complacencia en el retraso, la impuntualidad. Aquí lo cortés es llegar tarde.

Se reconocerá que Mariano Rajoy (siempre en funciones) es un maestro en el arte de administrar los tiempos. Su táctica preferida para distintas ocasiones es la de "esperar y ver", que dicen los angloparlantes. Más bien sería "esperar y mirar". Francisco Franco fue un genio de esa táctica, acaso cultivada en las campañas de Marruecos. Rajoy la ha perfeccionado hasta el extremo de exasperar a sus contrincantes de la oposición. Se trata de vencer por agotamiento del rival.

Pero la goma elástica no puede estirarse indefinidamente. Los contribuyentes españoles llevamos siete meses con un Gobierno en funciones de gastar y no decidir, esto es, un Gobierno ineficiente. Se nos han pasado todos los plazos de la paciencia para conseguir un Gobierno estable. Mientras tanto, los diputados electos y sus respectivos partidos han seguido cobrando sueldos y bicocas. Se comprende que abunden tanto las vocaciones políticas. Nadie piensa que, cuando se retrasa una decisión política, el desfase cuesta dinero de los contribuyentes.

Aunque al final por agotamiento se forme un Gobierno, lo más probable es que sea perecedero, inestable, efímero. Vuelta la burra al trigo. Por fas o por nefas pronto tendremos la celebración de otras elecciones generales. Menos mal que a los españoles nos gusta votar. Es nuestra segunda fiesta nacional. Da prácticamente lo mismo que el próximo Gobierno sea de derechas o de izquierdas, de continuidad o de cambio, conservador o progresista. Simplemente, la gestación del nuevo Gobierno sietemesino nos ha costado la hijuela a los españoles. El resultado último es que el tiempo tan escaso y valioso de los políticos y los contribuyentes se ha administrado muy mal. Lo peor es que ese derroche no admite responsabilidades. Sea cual sea el Gobierno que se esté gestando, intuimos que van a gastar la intemerata. Cualquier reformilla que se intente va a significar más cargos a dedo, más presupuesto, más déficit público. Todos quieren ser socialdemócratas, que es como se viste ahora el despilfarro del erario.

Debería institucionalizarse algún mecanismo por el que los políticos se vieran obligados a desarrollar sus misiones con plazos determinados. De no conseguir esos objetivos en los tiempos previstos, a la calle sin contemplaciones. Habría que regular bien la salida de la política. No debe significar un aumento desproporcionado de los sueldos y otros emolumentos. El problema está en que los políticos se constituyen realmente en "clase" a la hora de acordar sus beneficios económicos. En ese particular no hay oposición ideológica. De ahí la ley de hierro de la política: es una actividad que cada vez cuesta más a los míseros contribuyentes, los que no pueden trasladar sus impuestos sobre otros.

Rajoy: de la euforia al nerviosismo
Javier Benegas www.vozpopuli.com 12 Julio 2016

La noche del 26J y los días siguientes se desencadenó la euforia en el PP. Hasta cierto punto era comprensible, siempre y cuando se analice desde la perspectiva de la familia popular. El más mínimo descenso en el número de votos o la pérdida de un simple escaño habrían colocado al rajoyismo, esta vez sí, en la puerta de salida. Pero la hábil polarización de la campaña, ese colocar al españolito medio en la tesitura de tener que elegir entre lo malo conocido y lo terrible por conocer, funcionó. Ahí estuvieron hábiles. Los estrategas del PP suelen estarlo cuando se trata de salvarse a sí mismos. Lástima que su astucia se diluya cuando se trata del interés general.

Pero una cosa es que Rajoy salvara los muebles el 26J y otra muy distinta que la aritmética, en lo sustancial, haya cambiado. Y no lo ha hecho. Se explica así por qué la euforia pepera está mudando en nerviosismo según transcurren los días. Demasiado descontar alianzas mezclando intereses de muy corto recorrido con la altura de miras que, dicho sea de paso, sólo se demanda al adversario. Esa misma altura de miras que, cuando Rajoy dispuso de una abrumadora mayoría absoluta, se quedó en el cajón. Ahora, sin embargo, exigen valentía, sacrificio, sentido de Estado y todas esas virtudes ausentes de un partido reducido al tactismo de la supervivencia de su cúpula.

Lo que en realidad exigen en el PP es que el PSOE haga causa común con el núcleo duro de Rajoy so pretexto de salvar a la nación. Para ello, la estrategia sigue siendo la misma que la utilizada durante la campaña electoral pero con un matiz: amortizado el agente populista, ahora agitan el espantajo de la Unión Europea, que aguarda impaciente al nuevo gobierno español para poner sobre el tapete un ajuste que causa pavor a la clase política… y al establishment. Y es que en Bruselas están muy cabreados con Rajoy por haber devuelto la paga extraordinaria a los funcionarios. Y, además, haberlo hecho en sucesivos plazos para disimular la tropelía. Con este gesto, Rajoy les ha demostrado que no es de fiar. Y ahí le esperan, a la vuelta de la esquina.

Así pues, con el ajuste de cuentas de Bruselas en horizonte, la palabra clave es “estabilidad”. Porque si el ansiado gobierno no se constituye en base a alianzas permanentes y sólidas, no podrá lograr –se supone- que los plazos del ajuste se alarguen de tal modo que el coste se diluya. Dicho en otras palabras, el pretexto es poder hacer frente a las exigencias de Bruselas en las mejores condiciones posibles, pero el objetivo real es evitar un escenario de pesadilla para el Partido Popular. Y es que sin esa alianza sólida, un futurible gobierno Rajoy quedaría a merced de la aritmética parlamentaria. Y sus adversarios podrían maniobrar a voluntad, desgastándole y poniendo punto y final a la legislatura cuando más les conviniera. Además, en este segundo escenario, del que en el PP no quieren oír hablar, Podemos tendría una nueva oportunidad. Si no hay un gobierno con suficientes apoyos para encarar la situación, la economía podría deteriorarse, y Pablo Iglesias volvería por sus fueros con el discurso bronco de sus mejores tiempos. No hay que olvidar que la máxima de "cuanto peor, mejor" es inseparable del populismo. Y quienes dan por amortizado a Podemos deberían esperar.

En resumen, el PP necesita al PSOE. Pero en el PSOE no están por la labor. Apoyar a Rajoy sería entregar los votos de la izquierda en bandeja de plata a Podemos. Y por ahí Sánchez no piensa pasar. Si la situación fuera a la inversa, habría que ver qué al PP. Es una pregunta retórica, por supuesto. Para Rajoy, siempre son los otros los que se han de inmolar.

La otra opción, o plan B, con el que especulan en la calle Génova es lograr el apoyo de Ciudadanos, Coalición Canaria y PNV. Sin embargo, resulta difícil imaginar que el partido de Rivera, antaño el campeón contra el nacionalismo, termine retratándose al lado del PNV. Es verdad que la política hace extraños compañeros de cama, pero que alguien en la calle Génova lo vean factible demuestra hasta qué punto la desesperación forma parte del estilo de vida de un PP minimalista.

Las cosas no han cambiado después del 26J. Y de esto empiezan a tomar conciencia en el PP. De hecho, han empeorado. Por más que la parodia posterior al 20-D pudiera dar la engañosa sensación de que el tiempo se había detenido, las manecillas del reloj han seguido girando y, con ellas, la Deuda no ha dejado de aumentar. Y lo que es peor, lo ha hecho aun a pesar del crecimiento económico, lo que da idea de la magnitud del problema.

Si acaso, los resultados de las últimas elecciones generales han supuesto un extraño hito: que ya no sea sólo Rajoy quien debería estar dimitido; ahora también Sánchez, Iglesias y Rivera, en coherencia con sus resultados, tendrían que renunciar al liderazgo de sus respectivos partidos. Precisamente, que nadie dimita es una parte importante del problema. Estamos en manos de cuatro cadáveres políticos cuya resurrección depende de que el espectro del adversario desaparezca. Por lo demás, es de aurora boreal que el PP pretenda lograr una alianza sin siquiera esbozar su programa de reformas. Tal vez sea porque no lo tenga… tal vez porque nunca lo tuvo. He aquí la caricatura de esta derecha que, para desdramatizar, llamamos rajoyismo. Sin embargo, la culpa será del PSOE. Está escrito.

España y los trilemas
Alejandro Hidalgo www.vozpopuli.com 12 Julio 2016

¿Es España diferente? No, al menos en lo que se refiere al ciclo económico. Nunca me canso de explicarlo. El ciclo de la economía española no evoluciona de un modo diferente, al menos en cuanto a perfil, aunque sí quizás algo en su intensidad. El ciclo económico español tiene carácter, un poco de extremos, pero en cierto modo somos hijos del mismo padre y de la misma madre que el resto de países de Europa, y a ellos nos debemos. En términos generales, nuestra economía vive “enganchada” a la europea desde la invasión romana y así seguimos. “Europa no acaba en los Pirineos”, como dijera aquella profesora de mi infancia de tan grato recuerdo.

Sin embargo hace dos semanas votamos diferente. Votamos por la continuidad, por lo conocido, por la seguridad de saber qué nos espera, mientras otros países antes que nosotros prefirieron explorar caminos nuevos y algunos ignotos. No es mi objetivo analizar las razones sobre esta decisión ni los resultados esperados de la misma. Para eso hay innumerables comentarios, entradas y columnas escritas por gente más iluminada en estas artes que un servidor. No, mi objetivo es, simplemente, reflexionar desde la macroeconomía cómo este resultado es inesperado bajo las reglas de una suerte de juego de rol que en estos tiempos nos ha tocado vivir.

Sólo el control de capitales permite usar la política monetaria con tipo de cambio fijo
En Macroeconomía explicamos la Trinidad Imposible. Esta quiere decir que una economía abierta al exterior tiene que elegir dos de las tres siguientes opciones: estabilidad cambiaria, movilidad de capital o política monetaria autónoma. Es decir, las tres son imposibles a la vez. Sólo una combinación de dos puede ser posible. Por ejemplo, supongamos que elijo tener tipo de cambio fijo, es decir, el Banco Central interviene en la determinación del mismo. En este caso, si el capital fluye libremente por la frontera de mi país, no puedo determinar discrecionalmente el tipo de interés, ya que esto llamaría o alejaría al capital si lo subo o lo bajo respectivamente. Este movimiento de tipos de interés terminaría presionando al tipo de cambio a través del mercado cambiario, lo que terminaría por inutilizar cualquier intento de establecer un tipo de cambio fijo. Lo contrario es cierto, con autonomía monetaria y libre movimiento de capital, el tipo de cambio debe ser flexible. Sólo el control de capitales permite usar la política monetaria con tipo de cambio fijo.

A lo largo de la historia hemos tenido experimentos que combinaban pares de estas tres opciones. Así, por ejemplo, el Patrón Oro se corresponde con tipo de cambio fijo y movilidad de capital. Bretton Woods con tipo de cambio fijo y autonomía monetaria y, en la mayoría de los países en la actualidad se ha optado por tipos flexibles y autonomía monetaria. No es así, sin embargo, en la zona euro, donde los países que la integran tienen un sistema de tipo fijo con movilidad de capitales, ergo tienen imposible usar la política monetaria. Dado que en la actualidad el control de capitales es harto complejo y difícil, las opciones se reducen a dos: o tienes tipos fijos sin política monetaria o tienes política monetaria con tipos flexibles.

Estas restricciones han provocado tensiones en países donde los equilibrios internos han sido inexistentes. Cuando un país opta por un tipo de cambio fijo, la política monetaria no le permite corregir sus desequilibrios, como desempleo, caídas de producción o caída de precios. Esto les lleva a tensiones económicas y sociales y finalmente, se transmuta en inestabilidad política que deriva en cambios más o menos intensos en las preferencias electorales de los votantes (Argentina y Ecuador en 2000, Grecia en 2014, …)

Pero a este trilema se le une otro que ha adquirido un nuevo impulso en los debates mediáticos recientes. Dani Rodrik, gran economista y experto en economía internacional, nos cuenta que un país sólo puede optar por dos de las tres siguientes opciones: participar de la globalización, soberanía nacional y poseer política económica orientada a la sociedad (democrática o estado de bienestar). Las tres son imposibles a la vez.

Este trilema se complementa con el primero descrito. Supongamos una economía que elige tipo de cambio fijo y economía abierta a la globalización (no autarquía). En este caso, las opciones se reducen a desprenderse de la política monetaria y a elegir entre tener soberanía o democracia. Supongamos por el contrario que una economía acepta tipo flexible pero nuevamente admite la necesidad de estar “conectada” a la economía global. En este caso sus opciones se reducen a admitir volatilidad cambiaria a favor de tener en sus manos autonomía monetaria. En el ámbito de Rodrik nuevamente esta economía tendrá que elegir entre globalización o soberanía.

Dos ejemplos claros sobre cómo las tensiones entre estas dos dimensiones de decisión pueden generar problemas en las economías y sociedades que las sufren son Grecia y Reino Unido. El primero, Grecia, ejemplo de otros muchos países de la zona euro con elevados desequilibrios internos, ha tenido que asumir ajustes económicos dolorosos al no poseer la autonomía monetaria necesaria para limitar los efectos de los shocks. A su vez, al ser imposible para ellos reducir su “exposición comercial” internacional (tratados de comercio, el mercado único y un futuro de autarquía nada prometedor), ha tenido que sacrificar gran parte de su soberanía. Ya saben qué soberanía creen que puede tener Grecia tras los diferentes acuerdos alcanzados con la hasta no hace mucho llamada Troika.

El segundo ejemplo es Reino Unido. El Brexit es un ejemplo claro entre decidir por menos globalización a favor de más soberanía y política democrática. O eso creen los que votaron a favor de la salida. Para Gran Bretaña, el primer trilema es más "amable", pues la libra fluctúa, lo que le permite disponer de herramientas para solucionar en parte sus desequilibrios (al menos más que Grecia). Sin embargo, por razones de carácter social, histórico, demográfico, han considerado que, ellos, los anteriores adalides del libre comercio, prefieren limitar sus actuales efectos (particularmente la inmigración) ya que consideran que les está haciendo mucho daño. Es por ello que han dado un paso en la dirección contraria a la globalización para poder asumir un grado mayor de soberanía. En este sentido, quienes crean que la salida de la UE no implicaría efectos en su comercio internacional, están muy equivocados.

Finalmente, y como he descrito al inicio, España ha dado la sorpresa. Al igual que Grecia, hemos decidido renunciar a nuestra política monetaria a favor de un tipo fijo y de la movilidad de capital. El coste ha sido enorme. Al igual que griegos y británicos, nos enfrentamos a un dilema derivado de nuestra cada vez mayor exposición a la economía global, con ajustes salariales recientes que han sido obligados por dicha exposición. Sin embargo, de momento, nuestra sociedad sigue eligiendo por mantener estos vínculos aunque sea a costa de una menor soberanía nacional: hemos dicho NO a un partido que defendía cortar o reducir las relaciones internacionales (euro, mercado único,…) que han provocado un ajuste más doloroso de lo que ellos consideraban hubieran sido necesarios sin estás restricciones.

Algunos podrían concluir que la elección es clara y no hay opciones. O seguimos en un mundo globalizado con estabilidad cambiaría o rompemos el vínculo y aceptamos autonomía monetaria y más soberanía política y económica. Sin embargo estos trilemas no son imposiciones del destino imposibles de sortear. Existe una vía de escape. Es posible tener tipos fijos con movilidad de capital y no echar de menos en exceso la política monetaria así como participar de la globalización sin renunciar a la soberanía ni a la política democrática: asegurando los equilibrios internos. Economías cuyos ajustes a los shocks de demanda son rápidos, flexibles y virtuosos, no sufrirán por ellos más de lo necesario, siendo en estos casos la elección entre opciones secundaria. Si no queremos vernos arrastrados a decisiones dolorosas implicadas por los trilemas descritos, es necesario construir una economía estructurada, flexible y moderna, basada en el crecimiento, la educación y la tecnología. Pero claro, esto exige tomar conciencia y actuar consecuentemente. Porque el tiempo siempre nos da la misma lección: sólo sufren de más los que hicieron de menos.

Crisis bancaria, dimensión europea
Primo González Republica.com 12 Julio 2016

La crisis de la banca europea empieza a preocupar ya a algunos estamentos que hasta ahora la tenían reducida a un problema menor propio de países periféricos y poco rigurosos en el manejo del dinero. El epicentro de las convulsiones está ahora en Italia, pero en Alemania empiezan a escucharse voces con argumentos y cifras de mayor peso. En Portugal, la crisis también está extendiéndose por algunas de las principales entidades del sector, alguna incluso de propiedad pública.

Un analista de Deutsche Bank acaba de asegurar que el sector necesita con cierta urgencia unos 150.000 millones de euros a escala europea. Italia está en la primera fila de los problemas ya que su 18% de tasa de morosidad, que en algunos bancos importantes de este país es bastante superior, clama al cielo. Es difícil de entender cómo los gestores bancarios y el propio Gobierno italiano han dejado pasar el tiempo mientras los balances del sector se pudrían de forma aparentemente irreversible. La salud de la banca italiana depende de inyecciones masivas de capital, pero los mercados no parecen en condiciones de suministrarlos. La cotización de los bancos italianos han descendido en lo que va de año más de un 50%. Más de la mitad de esa caída se ha producido en las dos últimas semanas, tras la crisis del Brexit.

La ayuda urgente para la banca italiana no será menor de los 40.000 millones de euros con los que la Unión Europea regó al sector bancario español hace unos años. Pero la propia Unión Europea se ha puesto límites a estas ayudas cuando ha declarado en fecha reciente que el dinero público no podrá ser utilizado para apoyar a los bancos. En la UE se impuso hace unos pocos años la línea dura, que en el caso español se ha aplicado a rajatabla: los accionistas de los bancos en crisis deben ser los primeros en poner capital y, en todo caso, en perderlo para sufragar las pérdidas acumuladas.

Son buenas intenciones que de nada van a servir a la hora de la verdad, aunque en el caso español ya se pueden contabilizar por miles de millones las pérdidas que han debido afrontar en el pasado reciente los accionistas e inversores particulares. En Italia, tratar de pagar a escote el déficit de capital que padecen los bancos del país puede ser una auténtica revolución política ya que son bastantes miles los ciudadanos que tienen acciones y obligaciones de los bancos afectados. En España ya sabemos lo que eso significa. Lo saben sobre todo los miles de preferentistas y de accionistas frustrados de Bankia que han perdido auténticos dinerales, de imposible recuperación a estas alturas.

Desde el momento en el que Alemania parece haber tomado cartas en el asunto, el alcance del problema bancario puede adquirir dimensiones comunitarias y es bastante probable que el dinero público acuda al rescate del sector. La cifra que se empieza a barajar de 150.000 millones de ayuda en capital parece solo el principio.

El nombre, la vergüenza
ARCADI ESPADA El Mundo 12 Julio 2016

Se llamaban Convergencia y para rematarlo Unión. No fue casual. En aquel tiempo, y durante mucho tiempo, su programa político fundamental fue la unidad civil de Cataluña. Sus reacciones más beligerantes siempre trataban de lo mismo: una sola comunidad, un solo pueblo, como decían. De ahí que acallaran cualquier disputa sobre la inmersión lingüística con el argumento de que la unidad civil peligraba. De ahí que cualquier argumento político que naciera extramuros del catalanismo fuera despreciado con el adjetivo lerrouxista, que antes que cualquier otra cosa quería y quiere decir divisivo, fragmentador, incívico.

Todo era mentira, naturalmente. La unidad civil fue solo la principal de entre las múltiples falsificaciones que les permitieron hacerse con la hegemonía. Cuando lo consideraron necesario se deshicieron de ella y no dudaron en poner su proyecto político, divisivo, fragmentador, incívico, por encima de la unidad de lo que llamaron, y aún se atreven a seguir llamando, el pueblo catalán. Convergencia (y Unión) no ha desaparecido porque la corrupción la haya minado al nivel aproximado de otros partidos españoles -que ni siquiera en la honradez pudo hacer valer el arrogante hecho diferencial. Tampoco por el socavón ético donde mora ya para siempre su fundador, que en esto sí han dado la talla de la diferencia: que Pujol fuese todo él mentira no hace sino encarnar de modo solemne la mentira global del catalanismo, corrompido por el dinero y corrompido por la política como ya declamara Gaziel sobre el cadáver de Cambó en su célebre memoria del desierto, lo diré, mil veces ciento, mil veces mil: "Políticamente, ideológicamente, no han dejado nada; económicamente, todos se han enriquecido".

No.
Convergencia (y Unión) desaparece porque el forzamiento de las palabras tiene también un límite. Porque la vida política de Artur Mas, de Carles Puigdemont, de Xavier Trias, de Francesc Homs y hasta de uno que se llama Turull está ya suficientemente cargada de vergüenza, tiene tara y peso máximo hasta un punto tan crecido, que la cruel posibilidad de que siguieran llamándoles convergentes (¡y hasta unionistas!) frustraría cualquier posibilidad razonada de supervivencia.

¿Derechos históricos? ¿Qué es eso?
Jesús Royo Arpón www.lavozlibre.com 12 Julio 2016

Lingüista

Resulta que Pedro Sánchez, candidato a Presidente del Gobierno de España por el PSOE, prometió en Barcelona atender “los derechos históricos de Cataluña”, rematando con un pase de pecho: “que Rajoy ha negado”. Si Rajoy los hubiera negado, estarían bien negados, pero están negados de raíz por la Constitución. Bueno, pues por si alguien lo dudaba, vean a este PSOE totalmente desnortado, sin ninguna idea de su propia historia y de sus propias ideas, rebuscando el voto entre la basura, en medio de la más atroz indigencia mental.

Porque señores, ¿qué es eso de los derechos históricos? Pues son lo más opuesto a la democracia, en primer lugar, y al socialismo en particular. Los derechos no son históricos, son personales, de los ciudadanos por el hecho de serlo, y han tenido que afirmarse siempre, a veces con sangre, contra algún derecho histórico. Para que venga ahora este candidato guaperas a ensuciarse -y ensuciar a su honorable partido- con la basura ideológica que tanto costó arrinconar, en su momento.

Derecho histórico es, por ejemplo, el derecho de pernada (dret de cuixa), según el cual el Señor del lugar podía desvirgar a todas las novias en la noche de bodas: con ello, decía con recochineo, evitaba problemas a sus súbditos por las cosas del honor. Derecho histórico es el de los estamentos, por el que los nobles y el clero se aseguraban la hegemonía social contra el tercer estado, el pueblo. Derecho histórico es el de los territorios, como los fueros de Navarra y País Vasco, por el que los carlistas se avinieron a pactar el fin de la guerra, y que representan una ventaja “por el solo hecho de ser vasconavarros”: o sea, una burla a la democracia y una vergüenza que se coló en mala hora -y con las armas de ETA apuntándonos, todo hay que decirlo- en la Constitución: y que espera su abolición definitiva. Derecho histórico es la hidalguía que se solía asociar a una sangre limpia, y que comportaba la exención de impuestos: con eso se alimentó el mito del “cristiano viejo” que permitió hacer nuestra particular “limpieza étnica” contra moros y judíos, y fue la causa remota de esa tontería que aún colea, la pasión por los “ocho apellidos” vascos o catalanes, tanto da. Tontería, pero que por lo visto suscita un ooooh de admiración, y en consecuencia un aumento de estatus y de ingresos en cuenta, que de eso va todo. Y por fin, el derecho histórico por excelencia: el del Pueblo Elegido, para apoderarse de Palestina, “porque Yahvé lo dejó escrito”.

¿No se hizo la Revolución de 1789 (en Francia, que no francesa: fue de todo el género humano) para aniquilar los derechos históricos de los nobles, incluido el rey? ¿No se hizo la revolución soviética contra los derechos históricos de los zares y su corte medieval latifundista? Todas las democracias se basan en la cancelación de los derechos históricos, los del llamado Antiguo Régimen. A las instituciones-reliquias del pasado se les da una nueva definición, acorde con con los derechos conquistados: solo así tienen sentido la persistencia de las monarquías o los títulos de nobleza. No hay más soberano que el pueblo, no hay más nación que los ciudadanos de a pie. Recuérdalo, Pedro.

Del puño en alto a la manita arriba
Xavier Reyes Matheus Libertad Digital 12 Julio 2016

Ahora puede que a los niños de Gramsci les repugne el lumpen 2.0, pero hace mucho tiempo que la izquierda no es más que 'postureo'.

Tras el costalazo de Podemos el día 26, Íñigo Errejón ha puesto su estetoscopio de científico social sobre el pecho de esta España antiheroica, y ha prescrito una urgente desfibrilación llamada a sacudir al exánime cuerpo electoral con consignas galvanizantes, himnos, cánticos de sursum corda, altares de la patria y liturgias conmovedoras. Menudo problema es ese de que el pueblo nunca dé la talla para los marxistas: a veces porque no llega, como ocurría cuando el marxismo era vanguardia, y otras porque se pasa, como sucede ahora, que, habiéndose hecho posmoderno, le ha dejado atrás. Pero así está el panorama, que en propiedad es como estaba ya tras el Mayo francés, cuando Jacques Ellul escribió sus ensayos Autopsie de la révolution y De la révolution aux révoltes, en los que concluía que la gente iba asociando cada vez más la idea de libertad con aquellas cosas que ahora podía hacer gracias a la tecnología y a las empresas suministradoras de bienes y servicios, y cada vez menos con las arengas y promesas de ningún líder o movimiento revolucionario. Mais où sont les révolutionnaires?, se preguntaba Ellul. Desde luego, no en los brotes eruptivos de disconformidad que aún se veían aquí y allá, y que para el autor no pasaban de revueltas:

¿Son estas revueltas el fruto personal de una cólera también personal? ¿La expresión de la dignidad burlada, de una toma de conciencia exaltada, de la visión esclarecida de una opresión inaceptable? Pues no. Resulta imposible sustentar el crédito de las revueltas de estos tiempos en su sobresalto, en su rabia, en su grito. Le revuelta no es más hoy en día que uno de tantos espasmos del universo espasmódico en el que vivimos. Hoy en día, todo, de los Urales a Hollywood, comprendidas Europa y América, se halla reducido a espasmos sucesivos. El amor se ha transformado en orgasmo, la lengua en sonidos, el arte en pulsión frenética, la relación humana en velocidad; todo lo que vive se ha vuelto espasmódico y el movimiento social es hoy también un espasmo, esto es, una revuelta.

Así y todo, las personas sensatas se hallan preocupadas por atisbar las posibilidades que las actuales algaradas demagógicas, filocomunistas, filonazis o filofascistas, tienen de desembocar en la resurrección de tales movimientos. Y lo cierto es que es muy difícil llegar a una conclusión. Desde luego, los discursos meten miedo y traducen un fondo de violencia brutal y profundamente antisocial, pero ¿no es más profundo el fondo de pensamiento débil en el que en realidad se enmarcan? Leo, por ejemplo, el tuit de un animalista manifestando la alegría más perversa por la muerte del torero Víctor Barrio. Es una cosa nauseabunda, que le hace temer a uno el alcance que puede tener un psicópata actuando bajo el subterfugio de una causa ideológica. Pero ¿cabe imaginar que el tipo que lo escribe puede comprometerse en el exterminio de toreros y aficionados con la intensidad de ese odio del que alardea? Pues seguramente tanto como se halla comprometido, él y cualquiera (que no sea ganadero), en el amor por las reses bravas; con ninguna de las cuales, supongo, le habrá unido jamás una relación entrañable. No creo que haya tenido uno de esos bichos como mascota, e incluso es probable que no los haya visto más que desde la ventanilla del coche. Si uno considera la estrechez del vínculo que podía tener aquel farsante no ya con el toro Lorenzo en concreto, sino con toda su raza, llegamos a calcular lo que de verdad le habrá dolido la muerte de uno de ellos. Cualquiera entendería que la oposición a la tauromaquia se defendiera como un principio; pero los que se vuelcan al Twitter a celebrar lo de Barrio pretenden defenderla como una pasión, ciega e implacable con el adversario; que es la manera en la que a Errejón le gustaría que la gente defendiera también la simpatía por su partido.

El problema –para lo que se propone el secretario de estrategia de Podemos– es que en el ser humano nada asienta mejor los principios que la vivencia de ellos. Por eso un asesino frío y sin escrúpulos es capaz de ser el más amante padre de familia y de comprometerse en el cuidado de los suyos con la mayor entrega: porque no es ley aprendida en ninguna cartilla, sino incorporada en el ejercicio de su humanidad. Para lograr un apasionamiento puramente ideológico será necesario fabricar un fanático, que es a lo que aspira Errejón; pero eso tampoco es sencillo hoy en día. Incluso la más estremecedora expresión de fanatismo que hay en nuestro tiempo, el Estado Islámico, deja ver no pocos flecos de superficialidad posmoderna. La prensa ha mostrado que algunos de sus pretendidamente ascéticos militantes en realidad exhiben un abultado prontuario de alcohol y de drogas; el desenfreno sexual es frecuente; la empresa yihadista no deja de ser un rentabilísimo negocio, y el atractivo de sus hazañas consiste en buena parte en presentarlas con una espectacularidad audiovisual a medio camino entre las superproducciones del cine y las horteradas de los youtubers. Hay quien sacrifica la vida, sin duda; pero queda por saber si se trata de terroristas que acaban siendo suicidas, o si más bien son suicidas que acaban siendo terroristas.

Total entonces que a Errejón, impotente como un Moisés que ha bajado del monte y encontrado a la multitud entretenida con el becerro de oro, no se le ocurre nada mejor que dejarse de principios e imponer la cosa apelando a la estética. Quizá porque cree, alma de cántaro, que detrás de Podemos ha habido alguna vez algo más. Cosa distinta es que a Pablo Iglesias le pase siendo político lo que al Magistral de La regenta en su condición de cura: que mira por encima del hombro a sus colegas de misa y olla; que cuando se sube al púlpito quiere impresionar a los fieles con los sutiles conceptos de su formación escolástica, pero que lo que realmente ansía, por encima de todo eso, es ser el macho alfa al que la gente se imagine con la melena suelta y sin camisa. Ahora puede que a los niños de Gramsci les repugne el lumpen 2.0, pero hace mucho tiempo que la izquierda no es más que postureo, hecho de activistas que en las redes sociales han cambiado el fariseísmo del qué dirán por el del qué diré, y que se envuelven en la bandera de algún lema de perfil de whatsapp, asumido con la misma madurez con la que se chupan las mejillas para salir flacos en la foto. De ese material están hechos los agentes de la transformación social que luego llegan al poder para aplicar políticas tan epopéyicas como desdoblar el sujeto en "trabajadoras y trabajadores"… ¡sin poder hacer ya nada contra un predicado capaz de fastidiarles la conquista si pone que “luchan juntos"!

Francisco Caja
'La raza catalana es el elemento clave del nacionalismo'
El presidente de Convivencia Cívica Catalana desgrana en GACETA.ES la conferencia que impartió en el Congreso de Catalanidad Hispánica, celebrado el pasado fin de semana en Tortosa.
R. Moreno  www.gaceta.es 12 Julio 2016

“El catalanismo desde un punto de vista doctrinal debe ser colocado entre las filas de lo que se denomina técnicamente la raciología. Un leitmotiv lo guía: el de la amenaza de extinción de una raza, la catalana, y la necesidad, a toda costa, de preservarla”. Así lo manifiesta a GACETA.ES el filósofo y profesor Francisco Caja, que? destaca que? “éste es el núcleo doctrinal del catalanismo. El de antaño y el de hogaño”, y que lo que nos impide verlo es la “eficacia ideológica de la renovación doctrinal y política de lo que debemos denominar con propiedad el pujolismo”.

En este sentido, indica que la hegemonía ideológica del pujolismo ha deformado hasta tal punto la verdad que la ha ocultado incluso a sus críticos. Además, explica que el nacionalismo es, al mismo tiempo, en su origen, una ideología de clase, la de un sector regional de una clase social, la burguesía catalana, enriquecida con el oro de las colonias españolas, con el fin de mantener su hegemonía económica y lograr la hegemonía política. “Este es el proyecto político inicial de Prat de la Riba, quien decía que la segunda fase de la nacionalidad no la hizo el amor, sino el odio”, relata.

Francisco Caja ha sido uno de los ponentes del? III Congreso de Catalanidad Hispánica, organizado por Somatemps, que se ha celebrado este pasado viernes y sábado en la localidad de Tortosa, y en el que? un nutrido grupo de profesores catalanes han destapado cómo? miente y dilapida el separatismo.

En esta edición, el cónclave ha versado? sobre el? pancatalanismo y? sus participantes han revisado sus? fuentes, sus mitologías y cómo se ha ido desarrollando políticamente.? El presidente de Convivencia Cívica Catalana departió sobre la raza catalana, que ha tratado en dos obras, y ha desgranado su ponencia en este diario.

Caja expuso su estudio sobre lo que constituye el núcleo de la doctrina del catalanismo históricamente, desde sus orígenes en Valentí Almirall y Llocer hasta Jordi Pujol y aquellos intelectuales que secundan la obra política de Pujol.

“Primero, hice una serie de consideraciones necesarias para levantar el velo con el que el relato pujolista ha cubierto la naturaleza del nacionalismo como ideología política. Y en primer lugar recordé que a principios del siglo XX el nacionalismo tenía prácticamente carta de naturaleza en Cataluña, que la mayoría de los catalanes eran antinacionalistas y que denunciaban el nacionalismo como una perversión política”, detalla.

El profesor recordó un episodio acaecido en Sant Feliu de Guixols, una población cercana a Barcelona, donde actuaron los nacionalistas cantando el himno de Cataluña y fueron abucheados. Cuenta que cuando el Orfeó Catalá entonó Els Segadors inmediatamente ‘los corrieron a gorrazos’ porque se consideraba una ideología reaccionaria y contraria a los intereses de los propios catalanes, y que el público protestó cantando La Marsellesa.

Informa de que en 1887 se publicaron los primeros libros que contenían ya una ideología nacionalista y que el nacionalismo progresó como ideología política. Explica que eso tiene que ver con el hundimiento del imperio español y con la idea primitiva del nacionalismo de reeditar el imperio español y que Barcelona hiciera metrópolis y el resto de España, las colonias.

“A través de los principales textos del catalanismo mostré que para ese proyecto político gente que en la burguesía catalana había hecho mucho dinero bajo las alas del águila imperial española y a la pérdida del imperio español habían repatriado sus capitales, como reconoce el propio Francesc Cambó, uno de los autores de este invento del nacionalismo catalán”, detalla.

Francisco Caja hace hincapié en que ese proceso de hegemonía política fue acompañado de un suplemento ideológico que fue “la doctrina racial, que está en boca de todos y cada uno de los autores de los principales textos del nacionalismo catalán inequívocamente, además, como mínimo hasta la II Guerra Mundial”.

“Uno coge los textos y se constata la existencia de una raza catalana con unas características singulares”, manifiesta el presidente de Convivencia Cívica Catalana, que explica que la definen fundamentalmente, porque no pueden recurrir a otra cosa, por rasgos espirituales, una diferencia espiritual en relación al otro, al enemigo, que es el castellano”.

“Si el castellano es blanco, el catalán es negro; si es rojo, el catalán es azul. Todo siempre por referencia a las características del castellano que son evidentes”, añade.

Además, subraya que lo que determina su efecto político es que descubren desde muy tempranamente que es una raza en extinción. Apunta que el índice de natalidad en Cataluña en 1915, según un famoso artículo del doctor Puig i Sais, era el más bajo de toda Europa y, por lo tanto, era una raza singular, que encima estaba amenazada de muerte, lo que implica que “había que hacer cualquier cosa para que subsistiese y evitar su extinción”.

“Eso proporciona una excusa: podemos hacer lo que queramos, efectivamente, sin ningún tipo de escrúpulo moral porque la causa lo exige”, remacha.

Caja explica que el nacionalismo se convierte entonces en una especie de religión política en donde, además, tiene una contribución muy importante la Iglesia catalana”.

Cuenta que la jerarquía católica desembarca en el partido de la liga de Prat de la Riba, uno de los fundadores del catalanismo, por obra y gracia del padre Miquel d’Esplugues. “Los políticos catalanes comen en el refectorio del convento de los franciscanos y este individuo consigue que se adhieran”, aclara.

Francisco Caja rememora que el carlismo había llevado a la Iglesia católica a un callejón sin salida político y que aquí tenía la posibilidad de tener poder político, por lo que desembarca en el catalanismo de Prat de la Riba, que evoluciona hasta Montserrat.

Asimismo, destaca la influencia del abad de Montserrat en el joven Pujol, un católico convencido, que infunda una organización denominada CC, que nunca se supo lo que significaba, pero que, a su juicio, es Cristo Cataluña, y que fue así como se unió la religión y el proyecto político del nacionalismo.

Explica que después de la guerra, con el descrédito del racialismo como consecuencia de la derrota nazi y las campañas posteriores de la UNESCO, fue cuando intervino Pujol renovando la doctrina del catalanismo para superar la paradoja y conservar íntegramente los fundamentos raciales de la doctrina mediante su reelaboración, una verdadera metamorfosis, en términos aparentemente no raciológicos.

No obstante, dice que “por mucho que cambien aparentemente y que el discurso de apelación a la raza pura y dura de antes de la guerra se convirtiera después en uno sobre la integración y sobre la necesidad de defensa de la lengua eso solamente encubre y, además, con un velo muy tenue, la naturaleza racial constitutiva de la ideología nacionalista”.

Francisco Caja hace hincapié en que la lengua de los nacionalistas “es un devorador de cuerpos, un super-organismo que tiene derechos imprescriptibles, que impone deberes, que exige fidelidad absoluta, una lealtad inexcusable, que toma posesión de los cuerpos”.

“La lengua es el símbolo del legado de la tierra y los muertos, o sea, la raza. Dejarla morir (una fantasía verbalizada a diario por los catalanistas) es un pecado contra ellos. Un pecado original contra los orígenes. Y las consecuencias políticas de tal apotegma son devastadoras”, expresa el filósofo.?

Destaca que "los catalanistas vieron el gran problema de la baja tasa de natalidad de lo que ello llamaban su raza" y fue entonces cuando "se plantearon este nuevo proceso en el que Pujol encuentra en la inmigración tanto un problema, el problema político de Cataluña, y al mismo tiempo una “esperanza”, la esperanza de la “construcción” de Cataluña.

Cuenta que "la doctrina de la integración sostiene que Cataluña carece de cuerpo, pero tiene espíritu que puede insuflarse en un cuerpo, una especie de conversión de los que allí llegaban". Caja da una fórmula "la integración es igual a abducción de los cuerpos más conversión o redención de las almas", e indica que "la traducción simbólica de la integración será la inmersión lingüística".

"Xarnego sí, pero si parla català y, consecuentemente, piensa en catalán (o sea, es catalanista) y podrá incluso llegar a ser President de la Generalitat. Integración, integración y aquí paz y después gloria, la gloria de Cataluña: un unic poble, una unica llengua, un sol poble, repetirán como en un eco los comunistas del PSUC, los inventores de esa monstruosidad que se llama inmersión lingüística, un verdadero rito de paso, pero de paso de frontera, que el charnego debe repetir una y otra vez como un exorcismo y un rito de iniciación a la vez", explica el presidente de Convivencia Cívica Catalana. Recalca que la exclusión del castellano de las escuelas catalanas lo inventó el PSUC, se lo vendió al PSC, y que en la actualidad Cataluña trata peor la lengua española que las extranjeras.

Convivencia Cívica Catalana se constituyó en Barcelona el 22 de febrero de 1998. Desde su fundación ha desarrollado una intensa labor ante los Tribunales para defender la libertad lingüística, “vulnerada por los sucesivos gobiernos autonómicos, impugnando todos y cada uno de los reglamentos de desarrollo de la Ley de Política Lingüística".

UN CRIMEN QUE PRECIPITÓ LA GUERRA CIVIL
80 años del asesinato de Calvo Sotelo a manos de socialistas
El ministro más joven que había conocido España, se mantuvo fiel a sus convicciones patrióticas, religiosas y políticas, algo que la izquierda no le perdonó jamás.
Juan E. Pflüger  www.gaceta.es 12 Julio 2016

Se cumplen 80 años del asesinato de José Calvo Sotelo a manos de militantes del PSOE en los convulsos días previos al alzamiento militar que desencadenó la Guerra Civil. Un crimen cometido por miembros del PSOE en colaboración con agentes de la Guardia Civil y de la Guardia de Asalto vinculados al partido socialista, a sus líderes y a las milicias armadas de este partido, a las que entrenaban y daban adiestramiento militar y en el manejo de armas.

De hecho, el asesinato del líder de la derecha española no fue sino una venganza por la muerte de otro de los instructores de milicias, el también Guardia de Asalto, José Castillo. A la salida de su velatorio, y usando vehículos y armas oficiales, el político fue secuestrado en su casa y ejecutado de un disparo en la nuca pocos metros después de haber arrancado, supuestamente con destino a la Dirección General de Seguridad.
Un crimen de Estado

Tras el asesinato por pistoleros – de Falange según unas fuentes, carlistas según otras-, del teniente de la Guardia de Asalto José Castillo, instructor militar de las milicias socialistas; varios militantes del PSOE relacionados con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad prepararon una venganza dirigida contra destacados políticos de la derecha. En una furgoneta de la Guardia de Asalto subieron, entre otros, Luis Cuenca, Santiago Garcés y Fernando Condés, instructor de milicias como Castillo y uno de sus mejores amigos.

Tras intentar secuestrar a Antonio Goicoechea (líder de Renovación Española) y José María Gil Robles (presidente de la Confederación Española de Derechas Autónomas) en sus domicilios y no conseguirlo porque estaban de vacaciones fuera de Madrid, acudieron a casa de Calvo Sotelo, donde llegaron a las tres de la madrugada.

Allí, pese a las reticencias del político que esgrimió su inmunidad parlamentaria y lo irregular de un registro a esas horas en su domicilio porque vulneraba la inviolabilidad recogida en la Constitución de 1931, fue secuestrado ante las quejas de su familia de la que se despidió diciendo que en dos horas estaría de vuelta “si estos señores no tienen la intención de pegarme cuatro tiros”.

Las palabras de Calvo Sotelo fueron premonitorias, a escasos doscientos metros de su casa, cuando el furgón torcía por la calle Juan Bravo, dos disparos en la nuca pusieron fin a la vida del que ha sido el ministro más joven de la historia de España.

Este asesinato ejecutaba las amenazas que recibió en el Congreso de los Diputados solamente 12 días antes, cuando el diputado socialistas Ángel Galarza aseguró a Calvo Sotelo: "Pensando en su Señoría encuentro justificado todo, incluso el atentado que le prive de la vida". Y el grito de Dolores Ibárruri “La Pasionaria”, en el tumulto posterior: “Ha hablado usted por última vez”.

POLÉMICO REGALO DE IGLESIAS A OBAMA
La Brigada Lincoln, los peones del estalinismo admirados por Iglesias
El líder de Podemos define como héroes a los responsables de miles de muertes en España. Además olvida que muchos de ellos fueron represaliados durante su etapa en nuestro país.
Juan E. Pflüger  www.gaceta.es 12 Julio 2016

Pablo Iglesias ha regalado a Barak Obama un libro sobre la Brigada Lincoln, un grupo de voluntarios norteamericanos que vino a España supuestamente a combatir contra el golpe militar pero que fueron incorporados a la estructura comunista de las Brigadas Internacionales, sometidas a la URSS y que luchaban para la implantación revolucionaria de la dictadura del proletariado.

Muchos de los voluntarios norteamericanos, a los que se refiere Iglesias ante Obama, fueron asesinados por la brutal represión impuesta por André Marty, el socialista francés que estableció el precio de la vida humana en 75 céntimos de peseta, el precio de un cartucho en aquellos momentos.

Claro está que el líder de Podemos no ha explicado esta circunstancia al dirigente de EE UU que conocerá, por su vertiente romántica, la versión edulcorada de sus compatriotas que vinieron a España con el único objetivo de matar a aquellos españoles que no pensaban como ellos. Ni que decir tiene que por aquel entonces el comunismo era legal en Norteamérica y que muchos de los que vinieron a lucha a España eran furibundos comunistas que luchaban por la ideología más criminal que ha conocido la Historia.

El mismo George Orwell describió las Brigadas Internacionales de manera muy gráfica como “peones del estalinismo y estalinistas disfrazados enviados desde Moscú para acabar con los trotskistas del POUM e implantar en España una dictadura marxista-estalinista”.

El autor socialista británico en su libro “Homenaje a Cataluña”, explica como “Extranjeros procedentes de la Columna internacional y de otras milicias eran hechos prisioneros cada vez en número más creciente. Generalmente eran detenidos por desertores (…) el número de desertores extranjeros prisioneros llegaron a diversos centenares, pero la mayoría llegaron a ser repatriados gracias al escándalo que se produjo en sus países de origen”.

Otro intelectual que también fue voluntario en España, Cecil Eby, en su obra "Voluntarios norteamericanos en la Guerra civil española", cuenta el desengaño que sufrieron los brigadistas al ser testigos de la estalinización de la política republicana y la consiguiente represión del POUM del cual muchos brigadistas eran simpatizantes. Las deserciones empezaron a abundar, al mismo tiempo que las detenciones. Los brigadistas detenidos iban a parar principalmente a la prisión de Albacete, tristemente famosa por su rigor extremo.

Así se reprimía en las Brigadas Internacionales
André Marty, conocido como “carnicero de Albacete”, era un comunista francés que fue nombrado por Stalin inspector general de las Brigadas Internacionales (BI) y responsable de su cuartel general en la localidad castellanomanchega de Albacete. Marty fue uno de los responsables de la brutal represión a la que fueron sometidos los voluntarios de las BI por diferentes causas. Su vida, que tan solamente valía 75 céntimos para Marty, podía acabar entre torturas y asesinatos si osaban dudar de la disciplina comunista dentro del cuerpo, si solicitaban la devolución de su pasaporte o si reclamaban algún permiso concedido y no disfrutado y, por supuesto, la negativa a reengancharse tras cumplirse los seis meses que duraba su voluntariado era causa de sentencia automática de muerte. En cualquier caso, el responsable máximo de la represión sobre los interbrigadistas, como gustaban en definirse, lo tenía claro: ‘La vida de un hombre vale 75 céntimos, el precio de un cartucho’

El propio Marty reconoció haber ordenado la muerte de casi 500 brigadistas a su cargo en Albacete. El reconocimiento lo hace en una carta enviada por el francés que se encontró en los archivos de la KGB tras la caída del muro de Berlín. En la carta decía, textualmente: “no he dudado en ordenar las ejecuciones necesarias. Esas ejecuciones, en cuanto han sido dispuestas por mí no pasan de quinientas, todas ellas fundadas en la calidad criminal de los condenados”. En su misiva obvia las, al menos, cuatro ejecuciones –dos tenientes y dos sargentos-, que asesinó en presencia de la tropa en el aeródromo de Albacete para dar un escarmiento público a quien quisiera abandonar las Brigadas.

Pero no fue el francés, que volvió a su país tras la guerra donde fue diputado comunista hasta un año antes de su muerte en 1956, el único criminal que asesinó u ordenó asesinar a camaradas por su “desafección al comunismo”. Son dos docenas de dirigentes comunistas los que cometieron crímenes similares: Josip Broz “Tito”, Alexander Orlov, Erno Gerö, Emilio Kléber, Karol Swierczewky, Richard Staimer, Walter Ulbricht, Enrich Mielke, Zimbaluek, Otto Flatter, Georg Scheyer, Marcel Lantez, Vital Gayman, Martino Martini, Richard Ruegger, Vicenzo Bianco, Vittorio Vidali, Emilio Suardi, Alfred Herz o George Mink, Herman o Alexander Petrovich Ulanovsky, Palmiro Togliatti, Luigi Longo, Emil Copic, Vladimir Copic, Rudolf Frei, Moritz Bressler y Wilhelm Zeisser.

Curioso es el caso de Josip Tito, que pasaría a la historia como el comunista que mantuvo a Yugoslavia unida frente al estalinismo, y que fue un firme defensor del líder comunista soviético durante su etapa en España. Un reciente libro del periodista serbio Pero Simic, que no se ha traducido todavía en España, pero cuyo título traducido literalmente sería “Tito, el secreto del siglo”, asegura que el dirigente yugoslavo, durante su etapa en la Guerra Civil española “mató más comunistas que todo el ejército de Franco”.

Esta tropa de asesinos comunistas actuó en todo el territorio español y solían ejecutar a sus víctimas agrupadas por nacionalidades. Así, Marty llegó a ordenar la muerte de 83 belgas en un solo día, como publicó el 23 de marzo de 1939 el diario Le Populaire de Bruselas. En la prisión de Cambrils (Tarragona), el responsable comunista Otto Flatter (su nombre real era Ferenc Münnich y fue ministro del Interior en Hungría) ordenó la ejecución de 60 reclusos en su calidad de jefe de la XI Brigada Internacional.

Otros sesenta presos de la prisión que organizaron los brigadistas en el castillo de Castelldefels fueron asesinados por orden del comunista croata Emil Copic. Cincuenta más cayeron en la prisión de Horta (también en Barcelona). En el frente de Aragón, 25 voluntarios norteamericanos que pidieron volver a su país fueron abatidos en el verano de 1938, en enero del mismo año habían sido asesinados 9 alemanes integrados en la Brigada XI en Teruel y un número indeterminado fueron ejecutados en Seseña en noviembre de 1937, cinco más en Valsaín (Segovie) en mayo de 1937, tres finlandeses en Tarragona en abril de 1938, dos franceses en Pozoblanco (Córdoba), y muchos otros casos repartidos por toda la geografía española.

Hasta tal punto fue dura la represión contra los miembros de las Brigadas Internacionales que no eran sumisos a los dictados de Moscú, que muchos de ellos reflejaron estos excesos en libros escritos después de la Guerra Civil. Así, Sandor Voros, que fue comisario político de la XV Brigada aseguró: “El terror cunde en las Brigadas Internacionales. Para detener la ofensiva fascista necesitamos aviación, artillería, tanques blindados, transporte, oficiales preparados, suboficiales y combatientes. Los líderes del Kremlin piensan de otra forma; aunque nos proporcionan material, confían sobre todo en el terror. Oficiales y soldados son implacablemente ejecutados siguiendo sus órdenes. El número de víctimas es particularmente elevado entre los polacos, eslavos, alemanes y húngaros, sobre todo entre los que vinieron a España desde Moscú. Son ejecuciones sumarias que el SIM lleva a cabo en secreto en la mayoría de los casos”.

El italiano Carlo Penchienati, que participó en la Guerra de España como comandante de los voluntarios italianos alistados en la Brigada Garibaldi no dudaba en asegurar que la cheka “funcionaba a pleno rendimiento”.

Brigada Lincoln
El cruel destino de los americanos usados como «carne de cañón» por los republicanos en la batalla del Jarama
Aprovechando que Pablo Iglesias ha regalado a Obama un libro sobre la Brigada Lincoln, recordamos el papel de esta unidad en la Guerra Civil española
Manuel P. Villatoro - ABC_Historia 12 Julio 2016

La visita de Barack Obama a España el pasado fin de semana dejó muchas curiosidades. Y una de ellas fue, precisamente, el regalo que el secretario general de Podemos -Pablo Iglesias- le hizo al todavía presidente de los Estados Unidos: un libro ilustrado («The Lincoln Brigade. A picture history») sobre la popularmente conocida como Brigada Lincoln -un nombre que adquirió tras la Guerra Civil, pues realmente era un batallón-.

Lo cierto es que esta unidad no tiene desperdicio histórico, pues estaba formada principalmente por estadounidenses (además de algunos cubanos) que decidieron dejar su tierra para combatir en las Brigadas Internacionales contra Francisco Franco y lucharon en varias batallas de la Guerra Civil como la del Jarama (donde fueron usados como «carne de cañón» por los mandos republicanos, como afirman varios historiadores). Hoy, repasamos sus andanzas en España.

La Guerra Civil española, en EE.UU.
El germen del batallón Lincoln se sembró en las blancas navidades estadounidenses de 1936. Una época en la que las noticias de que una guerra había comenzado en España habían traspasado el Atlántico y llegado irremediablemente hasta Norteamérica gracias a la prensa.

«La Guerra Civil es una de las mejor documentadas por la prensa de la época. Hay que tener en cuenta que las cámaras se hicieron más ligeras y eso permitió que se sacaran muchas más fotografías. Así que una señora norteamericana podía ver perfectamente la imagen de un niño muerto en unos bombardeos en España. Por ello, la Guerra Civil tuvo una repercusión enorme en Estados Unidos», explica a ABC Marina Garde, Directora Ejecutiva de ALBA («Abraham Lincoln Brigade Archives»), una organización sin ánimo de lucro con fin educativo creada por antiguos miembros de esta unidad en los años 70.

En palabras de Garde, el comienzo de la Guerra Civil española movilizó a una parte de la sociedad estadounidense que veía en el ejército franquista un avance del fascismo en Europa. El resultado fue que se comenzó a enviar desde el otro del Atlántico ayuda de todo tipo a la República: desde material médico, hasta dinero.

«Muchos famosos quisieron recaudar fondos e influir en el gobierno para enviar material y hombres, pero este se negó porque los tratados internacionales lo impedían. Un artista llegó a hacer esculturas y venderlas para enviar dinero a la República», añade la experta. Unida a toda esta ayuda clandestina, y como era de esperar, también se fue formando una pequeña unidad de voluntarios deseosos de cruzar el océano, armarse y combatir contra el ejército que había atravesado desde Marruecos el Estrecho de Gibraltar para llegar a la Península Ibérica.

Los primeros voluntarios eran estadounidenses y cubanos
Un grupo -posteriormente los miembros del batallón Lincoln- que carecían en su gran mayoría de entrenamiento militar y que solo portaban consigo sus ideas. «Había gente ligada al Partido Comunista, obreros, universitarios, trabajadores industriales... De todo un poco. Eran personas que políticamente estaban muy involucradas con sus ideas y que, en las cartas que enviaron posteriormente desde el frente, ya aventuraban el comienzo de una Segunda Guerra Mundial», añade Garde.

Además, y como bien señala Fernando Vera Jiménez (de la Universidad Complutense de Madrid) en su extenso dossier «Cubanos en la Guerra Civil española. La presencia de voluntarios en las Brigadas Internacionales y el Ejército Popular de la República», también había en aquella agrupación una «nutrida representación de cubanos». La mayoría, exiliados políticos o emigrantes que habían viajado a los Estados Unidos por problemas económicos.

El autor Anthony L. Geist, quien entrevistó a algunos supervivientes del batallón Lincoln para su artículo «Los brigadistas norteamericanos y la experiencia de Seattle» (el cual está enmarcado dentro de la obra colectiva «Las Brigadas Internacionales: el contexto internacional, los medios de propaganda, literatura y memorias»), tiene su particular visión de por qué se decidieron a viajar hasta España: «Al preguntarles casi todos responden que la Gran Depresión les había sensibilizado ante las condiciones sociales y las injusticias en su propio país y había abocado a gran número de norteamericanos hacia ideologías radicales. Ofrecieron la vida porque tenían que “arrimar el hombro”, porque “sencillamente es lo que había que hacer”».
Nace la Lincoln

Ese grupo finalmente pasó a la acción y partió desde el puerto de Nueva York el 5 de enero de 1937 sobre el buque francés «Champlain». Su objetivo: llegar a España. Pero no a través de las fronteras marítimas de la Península (pues estas permanecían cerradas por motivos políticos), sino amarrando primero en el puerto galo de «El Havre» (al norte del país), y viajando posteriormente hasta el centro de la región.

«Siguieron la ruta habitual de los voluntarios, dirigiéndose a París y de allí, hacia Perpignan y Figueras», añade el experto en su dossier. Trasl llegar al sur de la región pasaron los Pirineos (un tramo que hicieron a pie o en tren) y aparecieron en Barcelona, desde donde iniciaron la última parte de su trayecto: la que les llevaría hasta Villanueva de la Jara (en Cuenca, Castilla la Mancha). Allí fue, precisamente, donde se unieron a la XV Brigada Internacional, la cual nació de manera oficial el 31 de enero de ese año y que estaba formada principalmente por soldados anglosajones (desde británicos, hasta canadienses).

Allí, estos voluntarios formaron un batallón (es decir, una unidad de entre 300 y 1.000 combatientes) que fue bautizado como «Abraham Lincoln». Este era uno de los que, a su vez, dieron como resultado la XV Brigada Internacional. «La XV quedó constituida con los batallones Lincoln, Six Février, Dimitrov y British. El Lincoln recibió este nombre en honor del presidente estadounidense emancipador de los esclavos», explica el divulgador histórico César Vidal en su obra «Las brigadas internacionales».

¿Por qué se eligió este nombre? Además de por las causas obvias (el presidente había «liberado a los oprimidos») porque, de esta forma, se seguía la consigna del Partido Comunista Norteamericano, el cual buscaba «aprovechar los símbolos patrios» para insuflar con ellos ánimo a sus combatientes.

La unidad quedó a las órdenes de James Harris y el comisario Samuel Stemberg, los dos norteamericanos. El Lincon (en el que había también combatientes irlandeses) se dividía en dos compañías de infantería y una de ametralladoras pesadas -la Tom Mooney-. Esta fue la estructura de una unidad por la que, durante tres años, pasaron más de 2.800 voluntarios americanos y que vio morir hasta un total de un tercio de los mismos. Un grupo que -además- tuvo una gran peculiaridad para la época: que en él combatieron negros y blancos mano a mano y que, incluso, llegó a tener mandos de personas de color (algo que no sucedió en la Segunda Guerra Mundial).

«Al entrar en batalla muchos no habían disparado ni un solo tiro con su fusil»
El batallón, que se caracterizó en principio por su falta de disciplina, se movilizó además sin haber recibido entrenamiento militar. «Al entrar en batalla muchos no habían disparado ni un solo tiro con su fusil. No habían practicado. Tan solo hubo algunos a los que les dejaron disparar un peine (5 cartuchos) para que vieran como se hacía», explica -en declaraciones a ABC- Luis Martínez, estudioso de la Batalla del Jarama, guía activo de grupos por los restos del campo de batalla y fundador de «Rutasbelicas.com».

Garde suscribe esta idea: «No tenían la menor idea de lucha armada. Les movía la pasión de su causa, pero no tenían entrenamiento militar». Con todo, este factor no fue exclusivo del batallón Lincoln, pues a la mayoría de las Brigadas Internacionales les sucedía lo mismo. Algo que, a la larga, terminó dando ventaja al bando franquista.

La gran mentira
En aquellos tiempos (principios de 1937) el Lincoln nació como un batallón (una unidad de unos 400 a 500 soldados) que dependía directamente de una brigada (formada por entre 3.000 y 3.500 hombres). Sin embargo, con el tiempo ha pasado a ser conocida como la Brigada Lincoln.

De hecho, el libro que el fin de semana regaló Pablo Iglesias a Obama se refería en estos términos a los combatientes norteamericanos. ¿Cómo es posible? Tal y como afirma Garde en declaraciones a ABC, por una mala asociación de los estadounidenses. «Se puede afirmar que fue un acuerdo tácito y no escrito favorecido porque, después de la Guerra Civil, los norteamericanos empezaron a decir que todos aquellos que volvían del frente pertenecían a la “Brigada Lincoln”. Pero la realidad es que fue un batallón».

Martínez es de la misma opinión, y considera que este es uno de los grande errores históricos que persigue a los norteamericanos. «El Lincoln nunca jamás fue una brigada. Hablar de brigada es hacerlo de una unidad compuesta por una serie de batallones con sus servicios, intendencia... Es hablar de un grupo de entre 3.000 y 3.500 soldados. Ellos constituyeron un batallón de entre 400 y 500 personas que formaba parte de la XV Brigada Internacional», determina el estudioso de la contienda y de esta unidad.

La batalla del Jarama
Mientras el Lincoln se formaba y quedaba encuadrado en la XV Brigada Internacional, en las afueras de Madrid (la ciudad de mayor importancia moral para el gobierno republicano) se vivía uno de los momentos más determinantes de la guerra. Y es que, tras varios intentos de tomar la capital (y fallar estrepitosamente), el ejército franquista decidió iniciar una gran ofensiva desde el este con el objetivo de conquistar la carretera de Valencia, la misma por la que llegaban víveres y refuerzos hasta la metrópoli.

Si lo conseguían, lograrían que, a la larga, los defensores se murieran de hambre y sucumbieran ante los múltiples proyectiles nacionales que les llegaban desde el exterior. Pero la misión no era fácil, pues las tropas atacantes debían tomar para ello los puentes ubicados sobre el río Jarama para que su caballería, las caravanas de víveres, y las unidades pudiesen atravesar aquella letal corriente de agua sin sufrir ningún riesgo.

A su vez, se autoimpusieron como objetivo llegar hasta Alcalá de Henares con el objetivo de envolver la capital y evitar cualquier comunicación con el exterior. Una tarea compleja que, a pesar de todo, pareció a algunos oficiales franquistas un juego de niños. Así lo demostró el coronel Barroso, jefe de operaciones de Franco, quien -antes de comenzar la ofensiva- llegó a afirma que en menos de una semana habrían cumplido su objetivo: «En cinco días estaremos en Alcalá de Henares», determinó. Para cumplir este objetivo se movilizaron hasta la zona aproximadamente 40.000 soldados nacionales.

El día 6 comenzó la ofensiva general y se logró tomar una gran franja de territorio. Sin embargo, los atacantes se vieron detenidos en dos puntos clave: los puentes del Pindoque y de Arganda. Estas dos posiciones fueron reforzadas el día 9 por los defensores, quienes también establecieron que, si debían retirarse, volarían las construcciones para evitar que los enemigos las tomaran.

Sin embargo, con lo que no contaron los defensores del puente del Pindoque era con el buen hacer del Tabor de Regulares de Ifni. «El día 11, a las dos de la mañana, los moros cruzaron el agua al abrigo de la oscuridad y acabaron con los centinelas acuchillándolos», explica Martínez. Al día siguiente, otro grupo de marroquíes repitió este movimiento magistral en el segundo paso, que hasta entonces había resistido gracias al batallón Garibaldi.

Una vez conquistados los dos puentes, la caballería pudo pasar a través de ellos -al igual que una buena parte de los combatientes-. Esto permitió al bando franquista tomar, al sur, el cerro del Pingarrón, una posición clave para defender los pasos. No obstante, a partir de los días posteriores su avance se detuvo debido a la movilización de refuerzos por parte del ejército republicano (entre los mismos, los míticos carros de combate T-26 del soviético Pavlov).

Al final, tras jornadas y jornadas de duros enfrentamientos (y después de que el frente se estabilizara), el día 17 los oficiales defensores decidieron que ya era hora de pasar a la acción y organizar un contraataque lo suficientemente poderoso como para recuperar el territorio perdido ante los hombres de Francisco Franco.

La llegada de los norteamericanos
Fue precisamente en ese momento cuando el batallón Lincoln hizo su aparición en la contienda. Los aproximadamente 500 hombres que formaban la unidad fueron trasladados en la noche del día 16 desde Chincón hasta las cercanías del Pingarrón. «Quedaron enmarcados en el flanco izquierdo de la defensa. Desde el principio sufrieron bajas ya que, en la misma noche que se incorporaron, se les ordenó cavar trincheras en un cerro ubicado en el cruce de Morata y San Martín. Como carecían de palas y equipo, las terminaron haciendo con sus cascos y con las bayonetas. En la mañana siguiente, los naciones les vieron y les bombardearon de forma insistente», añade Martínez.

Fue el principio de su calvario en una batalla que prácticamente había terminado y en la que ningún bando consiguió nada. Este primer golpe a la moral del batallón se sumó al sucedido poco antes de llegar al campo de batalla, cuando tres camiones que transportaban soldados norteamericanos de la unidad se perdieron y, tras ir a parar a territorio franquista, fueron ametrallados.

«El 19 de febrero, las fuerzas republicanas lograron hacerse temporalmente con el Pingarrón»

Tras estar varias horas al abrigo de unas trincheras ubicadas cerca del Pingarrón (y de que a varios combatientes les diese un ataque de pánico por su falta de experiencia), nuestros protagonistas recibieron la orden de tomar el cerro. Y vaya si lo consiguieron. «El 19 de febrero, las fuerzas republicanas lograron hacerse temporalmente con el Pingarrón, pero el contraataque de las tropas moras —que perdieron un 80 por 100 de sus efectivos— los desalojo de allí», determina Vidal.

La situación volvió a quedar como al principio, y empeoró todavía más para el Lincoln cuando a la posición franquista llegaron los Regulares de Ceuta y una unidad de caballería desmontada como refuerzo. Al fin y al cabo, los nacionales sabían que una buena parte de su defensa se vendría abajo si caía aquella colina, y no estaban dispuestos a perderla.

Una matanza
El 23 de febrero el batallón Lincoln recibió la orden de tomar el Pingarrón costase las vidas que costase. Todo ello, a pesar de que los nacionales habían reforzado las posiciones con varias ametralladoras pesadas y de que el terreno que había entre su campamento y la ladera de la colina se correspondía con una planicie totalmente virgen de setos, árboles, o cualquier accidente del terreno que les permitiese protegerse del fuego enemigo. Fueron enviados, en definitiva, a un campo de tiro en el que serían aniquilados de forma segura por las tropas franquistas.

El por qué se utilizó a medio millar de soldados como patos de feria es sencillo: las Brigadas Internacionales fueron empleadas por los mandos republicanos (muchos soviéticos) como «fuerzas de choque» a pesar de que carecían de entrenamiento y experiencia militar. Una labor que, hasta entonces, había tenido la Legión.

«La idea de que las Brigadas Internacionales eran el equivalente de la Legión, es decir, unas unidades de choque, no es fácilmente defendible. No obstante, en el primer año de guerra, se les trataba a los internacionales como si en realidad tuvieran la capacidad y el armamento militar de la Legión. En efecto, el decreto que daba un estatus preciso a los internacionales reza: "En sustitución del tercio de extranjeros [...] se crearán las Brigadas Internacionales como unidades del Ejército de la República". La consecuencia fueron enormes pérdidas entre los internacionales, obligando al mando a reconstruir brigadas enteras», explica el historiador e hispanista Michael Alpert.

El resultado de los tres ataques sucesivos fue el esperado: más de un centenar de bajas entre muertos y heridos ante el fuego nacional. «Fue un escándalo. Ese ataque o tenía sentido porque el Pingarrón estaba totalmente ocupado y no tenían apoyo aéreo, a pesar de que se lo habían prometido. Fueron utilizados como carne de cañón, lo mismo que las Brigadas Internacionales en general», destaca Martínez. Garde es de la misma opinión y suscribe le término de este estudioso: «Los soldados fueron utilizados como carne de cañón. Fue una carnicería».

El golpe moral para el batallón Lincoln fue tal que, al recibir la orden de atacar por cuarta vez, se sublevaron contra sus mandos. «[Su comandante] les ordenó lanzar ataque tras ataque hasta que perdió 120 hombres de los 500 que formaban el batallón. Los estadounidenses se amotinaron y casi lincharon al peliculero personaje que les habían impuesto como jefe, negándose a regresar a primera línea de fuego hasta que no les dejaran elegir a su propio comandante», explica el popular historiador Antony Beevor.

Entre forcejeos se logró seguir las operaciones. Pero el Pingarrón no caería bajo las bayonetas republicanas. Al final, después de ser retirados del frente cuatro meses después, tuvieron que lamentar (según Vidal) 120 fallecidos y 175 heridos. 295 bajas de un total de 500 hombres.

Otras batallas de la Lincoln
1-Batalla de Brunete (del 6 al 26 de julio de 1936). Fue un ataque republicano ideado para «distraer» la presión ejercida por los franquistas en el frente del Norte. La participación del batallón Lincoln fue valerosa y dolorosa, pues contaron 160 bajas entre los días 6 y 9 de julio. Además, tuvieron que sufrir durante días el bombardeo de la Legión Condor. Los daños del batallón Lincoln y el Washington fueron tan grandes que ambas unidades acabaron fusionadas en una.

2-Batalla de Belchite (del 24 de agosto al 6 de septiembre de 1937). Tras observar la falta de eficacia del ataque de distracción realizado en Brunete, los mando republicanos planearon una nueva ofensiva con el mismo objetivo sobre Belchite, en Zaragoza. El batallón Lincoln, en movimientos previos a esta contienda, combatió en Quinto y luchó luego en las calles de Belchite durante cuatro días. El resultado fue dantesco: más de 250 bajas.

3-Batalla de Segura de Baños. Tal y como explica Patricia McDermott (de la Universidad de Leeds) en su dossier «Por tierras de Castilla y Aragón: El réquiem de Ernest Hemingway por los brigadistas republicanos enterrados en España», su siguiente actuación de importancia se sucedió al norte de Teruel. «El 15 de febrero, los del Lincoln organizaron un ataque por diversión en Segura de Baños, tomando el monte Pedrigossa, para replegarse el día 19 al sureste de la ciudad y defenderla en batalla», explica la experta.

4-Batalla del Ebro (del 25 de julio al 16 de noviembre de 1938). La batalla definitiva de la Guerra Civil y en la que la República se jugó todo. Los mandos lanzaron una gigantesca ofensiva sobre el río para tratar de expulsar a los nacionales. En principio vencieron, pero finalmente fueron derrotados. Tras resistir el bombardeo de la aviación franquista y la artillería, las Brigadas Internacionales fueron licenciadas por Negrín, quien consideraba que, de esta forma, lograría que las potencias que ayudaban a Franco (Alemania e Italia) retirarían también su ayuda. No fue así.

El perfil de un combatiente del batallón Lincoln (datos ofrecidos por ALBA)
-Hombre
-Unos 28 años (solo una tercera parte superaban los 35).
-Procedente principalmente de EE.UU. (salvo Delawere y Wyoming).
-Soltero (aproximadamente un 80%).
-Nacido en un gran centro urbano.
-Camionero, marino mercante, estudiante, artista o parado.
-Militante o simpatizante del PCUSA o de las Juventudes Comunistas.

Salafismo e izquierda radical española
David Yabo (*) www.latribunadelpaisvasco.com 10

Izquierda Unida en coalición con Podemos -Unidos Podemos- y que forman la tercera fuerza política en España no ve antisemita un cartel difundido en su cuenta Twitter en el que se aprecian los mismos prejuicios antisemitas otrora difundidos por el diario nazi Der Strümer.

No solo eso, además el partido de ideología comunista se toma la libertad de difamar al Estado de Israel acusándolo sin mostrar prueba o dato alguno de colaborar con Daesh/ISIS.

La historia detrás de esta foto, que data de 2014, puede encontrarse en el popular diario al-Wasat, difundido en Bahrein, ganador de varios premios internacionales y reconocido prestigio siendo designado por la Next Century Fundation de Londres como uno de los medios más fiables. Es, además, uno de los diarios web más visitados en la región MENA (Middle East and Nort Africa).

En el titular al-Wasat (a la izquierda) nos informa que "Netanyahu visita hospital de campo para sirios heridos en los Altos del Golán". En ningún momento señala que los sirios pertenecen a Daesh/ISIS. Tampoco mencionan al grupo terrorista en el cuerpo del texto. Nada. Al contrario, se suman a la crítica de Netanyahu al régimen de Irán de "continuar con su política de agresión" en la guerra civil siria y elogian a Israel recordando al lector que los israelíes han ofrecido tratamiento a cientos de personas que han sufrido heridas graves, incluyendo a muchísimos niños (leer aquí la noticia).

Izquierda Unida demuestra un desconocimiento total de la ley internacional.
El Convenio de Ginebra para aliviar la suerte que corren los heridos y los enfermos de las fuerzas armadas en campaña, de 1949, estipula en el capítulo II sobre heridos y enfermos (artículo 12) que "heridos y enfermos habrán de ser respetados y proferidos en todas las circunstancias", "tratados y asistidos con humanidad por la parte en conflicto". A pesar de que Israel continúa desde 1948 en estado de guerra con Siria, no tiene responsabilidad alguna en la actual guerra civil siria, y sin embargo actúa como parte implicada en el conflicto asistiendo a heridos sirios. El convenio además indica que serán asistidos con humanidad "sin distinción alguna de índole desfavorable basada en el sexo, la raza, la nacionalidad, la religión, las opiniones políticas o en cualquier otro criterio análogo".

Así mismo en su artículo 13 sobre las personas protegidas, indica que el Convenio se aplicará a los heridos y enfermos pertenecientes a miembros de las fuerzas armadas de una parte en conflicto, así como los miembros de las milicias de voluntarios que formen parte de estas fuerzas armadas, miembros de otras milicias o cuerpo de voluntarios que actúen fuera o dentro del propio territorio, a los miembros de fuerzas armadas que sigan las instrucciones de un gobierno o de una autoridad no reconocidas, la población de un territorio no ocupado que, al acercarse el enemigo tome espontáneamente las armas regulares, etc. etc. Es decir, aun si Israel estuviese tratando a terroristas de Daesh estaría obligada de acuerdo a la Ley Internacional. Pero no es el caso, como ya hemos demostrado gracias a la publicación de al Wasat.

Salafismo e izquierda
La complicidad de miembros de la izquierda radical española con grupos que siembran terror por el mundo no es sorpresa para quienes conocemos muy bien este tipo de ideologías. Lo que sí nos sorprende e incluso nos hiere es que las instituciones españolas no tomen medidas al respecto, sobre todo cuando propagan mensajes de odio.

Hamás y Hezbolá son dos grupos al servicio de un único interés común: destruir Israel, el Estado del pueblo judío.

Gaspar Llamazares, ex coordinador de Izquierda Unida precisamente durante la II Intifada (2000-2005) y que costó la vida a más de mil israelíes, 70% civiles, pedía en 2012 el reconocimiento de Hamás además de rechazar la inclusión de Hezbolá en la lista de grupos terroristas de la Unión Europea. Es de sobre conocido el discurso antisemita de Hamás no solo en su Carta Fundacional, también desde su canal de Televisión, programación infantil o discursos incendiarios en cualquier mezquita de la Franja de Gaza.

Sobre Hezbolá no podemos olvidar las amenazas públicas contra Israel de tener apuntando más de 100.000 misiles, subvencionados todos por Irán, quien recientemente publicó un libro de 400 páginas detallando el programa para destruir a Israel.

Nota: Hezbolá es designado como organización terrorista (su brazo armado) por Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Reino Unido, República Checa, la Unión Europea (y toda la organización por), Canadá, Francia, Israel, Países Bajos, Estados Unidos, el Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (Baréin, Kuwait, Omán, Catar, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos), Baréin y Egipto.

Otro ejemplo de las simpatías de la izquierda radical con el yihadismo es Javier Couso, eurodiputado por Izquierda Unida, que se reunió esta semana con Mohamad Raad, candidato potencial para convertirse en el próximo secretario general de Hezbolá.

Y aquí tenemos a un líder de la izquierda europea que presume de defender un sistema político laico y anti belicista, sentando frente a una bandera con una enorme grafía cúfica cuya letra predominante es "Allah" portando un fusil. Incongruencias de la izquierda.

La bandera de Hezbolá incluye en su parte superior un texto del Corán: "Pues, sin duda, los del Partido de Dios son los que triunfan" 5:56, y otro en la parte inferior que denomina la ideología radical del grupo: "La Resistencia islámica en el Líbano".

Una resistencia que ha sobrepasado las fronteras de Oriente Medio y dejando una estela de muerte y destrucción en Argentina, Tailandia e incluso Bulgaria. Asesinatos, secuestros de aviones, tráfico de droga y atentados masivos sobre todo contra civiles completan el currículum de este grupo chií, filial de Irán en Líbano. El país de los ayatolás difunde también su odio contra el estado del pueblo judío patrocinando canales de televisión, como por ejemplo HispanTV en el que colabora el líder de Podemos Pablo Iglesias, y que también Javier Couso fue colaborador. Todo queda en familia. Y es una familia muy grande.

El odio a Israel es lo que une a salafistas e izquierda radical y esta unión nos ha declarado la guerra. No lo queremos ver, pero está ahí delante de nuestras narices y si no reaccionamos hoy mañana ya será muy tarde.

Video: Ceuta, España. 2014
(*) David Yabo es un estudiante judío de origen vasco que actualmente reside con su marido en Israel

Contrarréplica a Roberto Centeno sobre la fiabilidad del PIB
Si esto pretende ser un debate serio y académico, y no una mera discusión panfletaria y sectariamente ideologizada, creo que sería de interés que dejáramos los descalificativos a un lado
El Confidencial 12 Julio 2016

Roberto Centeno ha contestado a mi último artículo, donde expresaba mis dudas acerca del informe que este y otros tres economistas (Juan Carlos Barba, Juan Laborda y Juan Carlos Bermejo) han firmado denunciando una manipulación del PIB español cercana al 20%. Procedo a responder a los distintos puntos planteados:

1. Me acusa el profesor Centeno de no haber deflactado por inflación las series que presento del IASS. Es cierto que no lo hice, por un simple motivo: pensaba que ellos mismos no lo habían hecho en su informe y me limité a reproducir su análisis. Justamente, una de mis primeras críticas contra su yuxtaposición del VAB y del IASS fue que “uno [VAB] mide el valor añadido bruto real del sector servicios; el otro [IASS], los ingresos corrientes del sector servicios”. Es decir, yo mismo les reprochaba a ellos que mezclaran variables reales con variables corrientes (no deflactadas). Si no lo han hecho, bien está por ese lado, aunque el error de mezclar el valor añadido bruto con los ingresos subsiste (punto 2 de esta contrarréplica). De todas formas, semejante confusión -sencillamente evitable si los autores subieran a internet la hoja de cálculos con todas las operaciones que han realizado- solo ilustra lo fácilmente manipulables que pueden ser unas gráficas a ojos del lector: incluso representando variables nominales y reales, parecía que hubiese correlaciones. Sirva ello para tomar con cierto escepticismo las, en apariencia, muy informativas correlaciones gráficas.

2. La siguiente crítica del profesor Centeno versa sobre la confusión entre VAB e IASS: “VAB y producción no son lo mismo”, señala el economista. En realidad, y como ya expliqué, el IASS no mide solo producción, sino las ventas, y las ventas pueden proceder de la producción interior o de las importaciones. Este último punto es relevante, dado que, en contra de lo que sostiene a renglón seguido el profesor Centeno, no es necesariamente cierto que “el suponer que han seguido una evolución distinta implica que haya habido grandes aumentos en las cifras de productividad de los factores”. No: las ventas pueden caer mucho más que el valor añadido bruto (interior) no porque aumente la productividad sino porque se vendan muchos menos productos importados. Por ejemplo, supongamos que en 2008 la producción interior es 100, los consumos intermedios 40 y las importaciones son 30. Las ventas de los servicios serán 130 (100+30), mientras que su valor añadido bruto será 60 (100-40). Si en 2009 la producción interior es 100, los consumos intermedios 40 y las importaciones 0, el valor añadido bruto será de 60 (caída del 0%) y las ventas serán 100 (caída del 23%). Aquí no se ha producido ningún aumento de la productividad (el valor añadido bruto es el mismo, porque ni ha variado la escala de producción ni de los consumos intermedios), pero en cambio las ventas sí se han hundido un 23%. Dada la fortísima caída de las importaciones acaecida en España entre 2007 y 2009 (del 25% en términos nominales), diría que pasar por alto este crucial factor vicia buena parte del análisis posterior.

Las ventas pueden caer mucho más que el valor añadido bruto no porque aumente la productividad sino porque se vendan menos productos importados

3. La siguiente crítica del profesor Centeno se refiere a la no homogeneidad de los sectores incluidos en el IASS y en el VAB. Tal como expliqué, el IASS no incluye cerca de la mitad de los sectores que sí incluye el VAB. El profesor Centeno me corrige y dice que son el 60%. No sé de dónde surge esa estimación, pero da igual: si fueran el 60%, tanto más a mi favor. ¿Cómo comparar dos indicadores cuando uno solo mide el 40% de las variables que incluye el otro? Ahora bien, se equivoca notablemente el profesor Centeno cuando afirma que los servicios no incluidos en el IASS son básicamente “los de no mercado, y la sanidad y la educación”: si en su informe solo han excluido esos sectores del VAB, entonces se han quedado cortos.

En mi artículo, ya proporcioné un listado exhaustivo de todos los sectores incluidos en el VAB y no en el IASS. Lo repito: “actividades financieras y seguros, actividades inmobiliarias, investigación y desarrollo, actividades de alquiler, administración pública y defensa, seguridad social obligatoria, educación, actividades sanitarias y de servicios sociales, actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento, reparación de artículos de uso doméstico y otros servicios”. En 2013, sanidad, educación y los servicios de no mercado tenían un VAB de 126.000 millones de euros; todos los servicios realmente no incluidos en el IASS, de 380.000 millones. La diferencia no es menor y, de nuevo, no haberla considerado vicia su análisis ulterior.

Por ejemplo, supongamos que el VAB total del sector servicios está formado por dos partes: servicios no incluidos en el IASS (60) y servicios incluidos en el IASS (40), y supongamos a su vez que el IASS tiene un valor de 40. Si el VAB de los servicios no incluidos en el IASS sube de 60 a 65 y el VAB de los servicios incluidos en el IASS cae de 40 a 30, el VAB total caerá de 100 a 95, esto es, experimentará una caída del 5%; en cambio, si el IASS pasa de 40 a 30, sufrirá una caída del 25%. En España, el VAB a precios corrientes de los servicios incluidos en el IASS aumentó entre 2007 y 2013 un 2,5%, tasa que si deflactamos por la inflación, se convierte en un -8,9%; en cambio, el VAB a precios corrientes de los servicios no incluidos en el IASS aumentó entre 2007 y 2013 un 9,5%, lo que tras deflactar, se reduce al -2,5%. En otras palabras, los servicios no incluidos en el IASS amortiguan la caída del VAB de servicios y explican en parte por qué la caída del IASS es más pronunciada que la del VAB.

¿Cómo comparar dos indicadores cuando uno solo mide el 40% de las variables que incluye el otro?

3.1. Permítaseme añadir un comentario más acerca de la comparabilidad entre el VAB del sector servicios y el IASS. Como hemos visto, cerca del 60% de los servicios incluidos en el VAB no están presentes en el IASS, de modo que, para volver ambas variables mínimamente comparables, habría que excluir del VAB las ramas de servicios no incluidas en el IASS. El profesor Centeno asegura que ellos sí han realizado semejante operación: “En nuestros cálculos, hemos excluido los servicios de no mercado y la sanidad y educación, que básicamente son los no incluidos en el IASS”. Ya he explicado que hay muchos más sectores aparte de educación, sanidad y servicios de no mercado que no aparecen en el IASS, pero querría reflexionar sobre la forma en que el profesor Centeno dice haber 'excluido' estos servicios de su informe. Si acudimos a su artículo original, los cuatro economistas firmantes exponen: “Si suponemos que el PIB atribuible a sanidad y educación (mayormente públicas) y a administraciones públicas se ha medido correctamente, ya que existe buena correlación entre el PIB informado y las partidas correspondientes de gasto público, esto afectaría al 75% del PIB de los servicios, que fueron en 2015 550.000 millones de euros”.

Nótese, de entrada, que aquí solo están excluyendo el 25% del VAB del sector servicios, no el 60% que ahora reconocen que deberían haber hecho. Pero el problema no es solo ese, sino que solo los excluyen después de haber calculado la desviación entre el IASS y el VAB. Esto es metodológicamente incorrecto. Volvamos a nuestro ejemplo anterior: VAB de servicios incluidos en el IASS = 40; VAB de servicios no incluidos en el IASS = 60; IASS = 40. Si el VAB de los servicios no incluidos en el IASS sube de 60 a 65, el VAB de los servicios incluidos en el IASS cae de 40 a 30 y el IASS también cae de 40 a 30, lo que el profesor Centeno y sus tres colegas nos dicen es que el VAB total solo cae un 5% (de 100 a 95) mientras que el IASS cae un 25%, de modo que hay una desviación de 20 puntos entre el VAB y el IASS; ahora bien, como esos 20 puntos de desviación solo afectan al 40% del VAB, en realidad el VAB solo está inflado en ocho puntos (de modo que el VAB total de los servicios debería ser de 87 en lugar de 95). Como vemos, el método para calcularlo -y su conclusión- es incorrecto, pues en nuestro ejemplo el VAB no estaba inflado en absoluto.

4. La cuarta crítica del profesor Centeno es que, si bien es cierto que las ponderaciones del IASS y el VAB no son las mismas, las diferencias no resultan significativas, de modo que podemos obviarlas: “Esto es cierto, pero es una afirmación que llama a engaño. Lo que ocurre es que no es exactamente la misma, pero la diferencia no influye en los resultados de forma significativa”. Nuevo error: las diferencias sí son muy significativas. En la siguiente tabla, represento las ponderaciones del IASS y el peso que esos mismos sectores tienen en el conjunto de su VAB (a precios corrientes) en el año 2013:

Por desgracia, el INE no nos ofrece las ponderaciones sectoriales del IASS antes de 2013, pero sí sabemos que año a año van cambiando. Estamos ante discrepancias con respecto al VAB lo suficientemente acusadas como para no poder descartar la influencia de los cambios de ponderación en la generación de (parte) de la brecha final entre el VAB y el IASS. De nuevo, descartar este elemento vicia el análisis ulterior.

5. Por último, el profesor lanza una pregunta muy elemental. “Si acudimos a los datos de Eurostat y replicamos nuestros cálculos para países como Francia y Alemania, ¿qué obtenemos? El VAB y la cifra de negocios del sector servicios tanto en Francia como en Alemania, como en Holanda, siguen una evolución idéntica, sin detectarse la tremenda brecha que se observa en nuestro país”. ¿Tal vez sea porque Francia, Alemania y Holanda no han experimentado una crisis como la española, esto es, una crisis que ha requerido de una fuerte sustitución de importaciones por producción interna?

Si acudimos al Services Turnover Index de Eurostat y replicamos el análisis para países que sí han sufrido un perfil de crisis más parecido a la nuestra, como Irlanda, Lituania o Portugal, comprobaremos que las discrepancias también se han dado en estas economías: en el caso de Irlanda, en general ambos índices nunca han correlacionado demasiado bien (en parte, porque ambos índices miden cosas distintas, según ya hemos explicado; en parte, porque la base del IASS irlandés no es 100 en 2010), pero sí es apreciable cómo se agrandó la brecha entre ellos, especialmente en 2008 y 2009 (mismos años que en España). Algo parecido sucede con Lituania, donde se abre una muy considerable brecha entre ambos en 2008 y 2009, pese a que ambas series sí correlacionaban muy bien hasta ese periodo. Aún más significativo es Portugal, donde ambas variables también correlacionan hasta 2007, pero a partir de entonces el IASS se desploma y el VAB no

En el caso de España, y atendiendo a los gráficos, el VAB de servicios de 2013 debería ser del 70 en lugar de 98 ('sobrevaloración' del VAB del 28,5%, según nuestros cuatro economistas). En el caso de Irlanda, el VAB de servicios de 2009 debería haber sido de 60 en lugar de 100 ('sobrevaloración' del 40%); en el caso de Lituania, el VAB en 2009 debería haber sido de 80 en lugar de 98 ('sobrevaloración' del 18,3%), y en el caso de Portugal, el VAB de 2013 debería haber sido de 58 en lugar de 95 ('sobrevaloración' del 39%).

Por tanto, una de dos: o estamos ante una conspiración de la Comisión Europea para ocultar a lo largo de la crisis el verdadero PIB de países como Irlanda, Lituania, Portugal y España o, en cambio, el patrón de crisis que afrontan esos cuatro países es similar y se refleja de un modo parecido en sus series de IASS y PIB. ¿Y en qué consiste ese patrón de crisis? Pues sustitución de importaciones por producción interna y aumento del peso de sectores no incluidos en el IASS. Amén de importantes diferencias metodológicas en la medición del IASS y del PIB.

Para persuadirme de que el PIB está manipulado, espero recibir argumentos convincentes, y no me lo parecen en absoluto por los motivos ya apuntados

6. Por último, una consideración de carácter más formal: si esto pretende ser un debate medianamente serio y académico, y no una mera discusión panfletaria y sectariamente ideologizada, creo que sería de interés que dejáramos los descalificativos y los ataques 'ad hominem' a un lado. Mi crítica es una crítica a los argumentos, no a las personas, y, precisamente por eso, en mi primer artículo creo que no adopté ningún tono despectivo hacia ninguno de los autores ni les atribuí interés espurio alguno. Yo no me he negado en banda a la posibilidad de que el PIB esté manipulado: ya he dicho que no pongo la mano en el fuego por nadie y menos por una burocracia estatal. Ahora bien, para persuadirme de que el PIB está manipulado, espero recibir argumentos convincentes, y los que han presentado Roberto Centeno, Juan Carlos Barba, Juan Laborda y Juan Carlos Bermejo no me lo parecen en absoluto, por los motivos ya apuntados. Diría que todos saldremos ganando si mantenemos las formas y nos focalizamos en los argumentos de fondo.

Réplica a Rallo sobre la fiabilidad del PIB
La deuda soberana española a final 2015 no estaría en el 99,2% del PIB, sino en el 122%; el déficit de 2015 no sería del 5,4% sino del 6,6%; y la presión fiscal sería realmente del 47%.
J.C. Barba, J. Laborda, J.C. Bermejo, R. Centeno www.vozpopuli.com  12 Julio 2016

La semana pasada, un grupo de profesores y economistas independientes presentamos un análisis detallado de la actual situación de la economía española. Lo que encontramos difería profundamente de la versión oficial del Gobierno. Concluíamos, bajo un cálculo excesivamente prudente, que el PIB real sería en estos momentos un 18.7% menor de lo informado. Como consecuencia la deuda soberana según el protocolo de déficit excesivo a final 2015 no estaría en el 99,2% del PIB, sino en el 122%; el déficit de 2015 no sería del 5,4% sino del 6,6%; y la presión fiscal sería realmente del 47%, algo coherente con los altísimos tipos impositivos que se aplican y con las cifras de presión fiscal sobre las familias y sobre el trabajo que calcula la OCDE, que no cuadraban en absoluto con la cifra oficial. Con nuestra estimación de PIB quedaría explicado también el tremendo aumento del paro sufrido.
El objetivo último del artículo no era solo poner de manifiesto estos datos, sino plantear un debate honesto

El objetivo último del artículo no era solo poner de manifiesto estos datos, sino plantear un debate honesto y amplio sobre lo que realmente está sucediendo en nuestra querida España. Nos jugamos mucho en ello, especialmente el futuro de nuestros hijos. Mientras que los grandes medios de comunicación obviaron el análisis y ocultaron a sus lectores nuestras estimaciones –aspecto que ya esperábamos y que indican la baja calidad de nuestra democracia- en las redes sociales y en el mundo de los economistas sí ha tenido eco. Un buen ejemplo de ello es la prolija, extensa y documentada réplica del economista Juan Ramón Rallo a nuestros cálculos en su artículo ¿Está inflado el PIB español?, publicado en este medio (¡bien por Vozpopuli!). Rallo con ello ha abierto algo muy saludable, la necesidad de debatir, rebatir y contrastar cálculos que consideramos de vital importancia para nuestros conciudadanos. Obviamente no compartimos sus conclusiones, y como demostraremos a continuación, a partir de su análisis, no solo no se invalidan nuestros cálculos sino que se fortalecen. Pero hay algo que debemos agradecer a Juan Ramón Rallo el enorme esfuerzo hecho para comprobar la validez de nuestro análisis, que nos ha servido para refinarlo y a su vez para confirmar las cifras finales. En este sentido le animamos a colaborar con nosotros en cualquier otra mejora en el análisis que estime oportuna o en la difusión de este gran problema que hemos detectado que existe respecto a la exactitud de la Contabilidad Nacional.

Nuestra contrarréplica: cálculos corrigiendo ponderaciones

Rallo destaca que no es lo mismo producción que valor añadido, y que la producción puede haber descendido más que el VAB. Afortunadamente la Encuesta de Servicios del INE nos da datos al respecto. Lo analizamos para el período 2007-2013, ya que el 2013 es el último año con datos completos por subsectores.

En 2007 el VAB fue de 220.854 millones, mientras que en 2013 fue de 185.242 millones, es decir, un descenso del 16,3%. La facturación en 2013 fue de 343.427 millones, mientras que en 2007 fue de 397.906 millones. Es decir, un descenso del 13,9%. En comercio en 2007 el valor de la producción fue de 197.701 millones, mientras que el VAB fue de 113.352 millones. En 2013 164.775 y 90.944 respectivamente. Por tanto la producción bajó el 16,7% y el VAB el 19,8%. Se confirman, en definitiva, los datos de la Central de Balances del Banco de España, que nos hablaba de un mayor descenso en el VAB que en la producción. Sin embargo, y para no complicar los cálculos, no tendremos en cuenta este factor, aunque es evidente que en una auditoría exhaustiva de la Contabilidad Nacional sí que habría que hacerla. Pero afinemos un poco más por subsectores.

  • El comercio al por mayor pondera un 14,2% en el VAB, la caída en la producción ha sido el 21% a precios corrientes, mientras en el PIB hay una subida del 6%. La sobrestimación de este PIB de este subsector tomando las ponderaciones del IASS sería de 13.000 millones de euros.
  • En hostelería el VAB subió en el período un 2% mientras que el IASS de hostelería bajó un 12,5%. Dado que la hostelería pondera en el VAB un 19,1%, esto se traduciría en una sobrestimación del PIB de 11.000 millones de euros.
  • El comercio al por menor pondera en el VAB un 15%. Dado que el aumento del VAB ha sido un 2% y el IASS ha bajado un 15%, por este subsector encontramos una sobrestimación de 8.000 millones.
  • En venta y reparación de vehículos de motor tenemos una bajada en el IASS del 47%, mientras que el VAB bajó un 1%. La ponderación en el VAB es el 4,8%. Por este subsector nuestros cálculos dan una sobrestimación de 8.000 millones de euros.
  • En transporte y almacenamiento la ponderación es el 9,7% en el IASS. El IASS bajó un 8% mientras que el VAB subía un 10%. Luego la sobrestimación sería de 11.000 millones de euros.
  • Información y comunicaciones pondera el 12,5% en el VAB. El IASS bajó un 20,1%, mientras que el VAB bajaba un 5%. La sobrestimación sería de 7.000 millones de euros.
  • Actividades profesionales, científicas y técnicas pondera el 11,8% en VAB. El IASS bajó un 27,4%, mientras que el VAB subió un 3%. La sobrestimación sería de 12.000 millones de euros.
  • Actividades administrativas y servicios auxiliares pondera el en el PIB. El IASS bajó el 18,3% mientras que el VAB bajó un 7,2%. La sobrestimación sería de 3.500 millones de euros.
  • En las actividades inmobiliarias observamos una subida del 25% en el VAB de las de mercado, lo cual resulta totalmente ridículo en medio del hundimiento del sector. Recordemos que esto incluye a los agentes de la propiedad inmobiliaria y los gestores de la propiedad inmobiliaria. Es evidente que el desplome en compraventas ha sido brutal y de forma forzosa tiene que haber influido en el valor añadido generado por el sector. La patronal AEGI informaba en 2012 de que “actualmente, según datos de la Encuesta de Población Activa, existen 76.000 trabajadores en este sector en España […] En 2006, momento álgido en actividad, había 180.000 trabajadores, por lo que la pérdida ha sido de casi el 58% del empleo. El sector se ha visto seriamente afectado. Han desaparecido el 75% de las agencias”. Si aplicamos ese 58% de descenso en el valor añadido del subsector actividades inmobiliarias de mercado correspondiente a las compraventas de vivienda, y sin entrar a valorar la parte correspondiente a alquileres, ello supondría aproximadamente 9.000 millones de euros de sobrestimación.
  • Pero el mayor problema lo encontramos con los alquileres imputados, con una subida del 29% mientras que los alquileres de mercado, al igual que los precios de la vivienda, se hunden. Existen pocos datos sobre precios de alquileres, pero tomar como referencia el IPC de alquileres, que ha subido desde 2007, parece una broma de mal gusto. Las estimaciones de caída de precios de los alquileres independientes, por ejemplo el índice Fotocasa, hablan de un descenso entre 2007 y 2013 del 33%. Si tomamos este dato, nos daremos cuenta de que aquí la sobrestimación del PIB por este concepto sería de 39.000 millones de euros.
  • Resta, en servicios de mercado, el sector de entretenimiento y actividades artísticas. La CN refleja una subida en el VAB del 9,7% en el período. No existen, que nosotros hayamos encontrado, estadísticas fiables de facturación del sector, pero siendo como es gasto facultativo del que se puede prescindir con facilidad en situación de crisis, parece bastante absurdo que haya seguido una senda opuesta a la del resto de los servicios. La SGAE, por ejemplo, hablaba en 2014 de descensos acumulados en taquilla del 23%, y el sector editorial de caídas del 19% en una década. Por lo tanto parece razonable suponer una sobrestimación similar (aunque es posible que sea mayor). Aquí habría que añadir, pues, otros 11.000 millones de euros.

Respecto a la construcción, aunque en un primer análisis estimamos que la valoración era correcta, al discriminar empleo por cuenta ajena y empleo autónomo nos encontramos con que el empleo por cuenta ajena descendió el 68,7%, mucho más que el autónomo, que es muy probable que oculte situaciones de subempleo. Por ello, y sin tener en cuenta la deflación salarial, podemos estimar la caída real del VAB de la construcción de ese orden, y no el 52% que estima la CN. Ello nos llevaría a una sobrestimación de 18.000 millones de euros.

El último gran sector privado en los servicios que nos queda por analizar es el financiero. Centrándonos en la actividad de la banca nos encontramos con que la CN informa de un descenso del VAB del 40%, pero el Banco de España informa de un descenso en el nuevo crédito sobre el 80% a las familias y del 58% a las empresas. Dado que esto es la mayoría de la actividad generadora de valor añadido en la banca, es muy probable que el VAB del sector también esté sobrestimado, aunque parece difícil aventurar una cifra sin un análisis más detallado, por lo que lo excluiremos de nuestros cálculos.

¿Es razonable suponer un incremento del VAB en el sector público del 12,6% entre 2007 y 2013 en medio de medidas de austeridad?

Un análisis más detallado aunque no exhaustivo del sector público revela también ciertas incoherencias. ¿Es razonable suponer un incremento del VAB en el sector público del 12,6% entre 2007 y 2013 en medio de medidas de austeridad? Por poner algunos ejemplos, el gasto sanitario público per cápita se mantuvo estable en términos corrientes, el gasto en educación bajaba un 3,2% o la licitación pública se hundía un 80%. No lo parece en absoluto. ¿Cómo es posible que si la propia CN reconoce entre 2007 y 2013 una bajada del 6,4% en gasto e inversión del conjunto de las AAPP sin embargo suba de esa forma el VAB? Lo más lógico es que el VAB hubiera seguido una senda paralela al gasto, con lo que en este sector de la economía hablaríamos de una sobrevaloración del PIB de 30.000 millones de euros.

Después de estas correcciones, encontramos una sobrestimación del PIB de 201.000 millones de euros en el año 2013 (incluyendo los 29.000 millones detallados en nuestro primer informe para la industria), a falta de concretar la probable sobrestimación del sector financiero y de los seguros y de hacer las correcciones oportunas por el evidente descenso de la productividad de los factores en la economía. Esto supone un 19,5% del PIB de ese año. Por lo tanto la validez del análisis inicial pensamos que se mantiene.

Comparativa internacional

Finalmente, una pregunta elemental, si acudimos a los datos de Eurostat y replicamos nuestros cálculos para países como Francia y Alemania, ¿qué obtenemos? En los gráficos adjuntos vemos la evolución del VAB a precios corrientes de España, Francia y Alemania en los subsectores de los servicios incluidos en el IASS entre 2007 y 2015 por una parte y por otra la evolución del IASS también a precios corrientes entre las mismas fechas.

Observamos en Alemania una subida del VAB entre esas fechas del 18,5 frente a una subida del IASS del 11,4%. Existe una diferencia de 7 puntos porcentuales que podrían explicarse por las ponderaciones distintas en los diferentes países de la Unión Europea. En Francia ocurre algo parecido pero en la dirección contraria a la alemana: se ve un incremento del VAB del 10,4% frente a una subida del IASS del 15,4%.

La brecha en este caso es de un 27,5%, lo cual es absolutamente gigantesco e inexplicable

Pero en el caso español encontramos un aumento del VAB de un 9,7% mientras que el IASS ha caído en el mismo período un 17,8%. La brecha en este caso es de un 27,5%, lo cual es absolutamente gigantesco e inexplicable, de ahí nuestro análisis corrigiendo por ponderaciones que sigue poniendo de manifiesto diferencias inexplicables tras la corrección.

Conclusión

Una vez que se tienen en cuenta todas y cada una de estas aclaraciones y precisiones se observa que nuestros cálculos no solo son espurios sino que refuerzan nuestra principal conclusión: el PIB real sería en estos momentos como mínimo un 18.7% menor de lo informado, con todo lo que ello implica para el cálculo de otros indicadores. Por eso, hoy más que nunca, a punto de entrar en otra espiral fiscal contractiva, es necesario aclaraciones precisas y concisas sobre estas graves incoherencias. Hay mucho en juego, más allá del deber democrático de conocer y saber la realidad.


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Tristes días de julio
Cayetano González Libertad Digital 12 Julio 2016

Los jóvenes de hoy no saben quién era Miguel Ángel Blanco, ni tantos y tantos otros que fueron asesinados por ETA simplemente por ser españoles.

Cuando el jueves 10 de julio de 1997, a las 16 horas, una voz de hombre dijo, más bien escupió, vía telefónica: "Hijos de puta, lo de Ortega Lara lo vais a pagar", y añadió, "Gora Euskadi Askatuta!", la funcionaria que estaba de guardia en la Secretaría del Ministro del Interior y atendió la llamada, transferida desde la centralita del Ministerio, no se podía ni imaginar que treinta y cinco minutos antes un comando de ETA había secuestrado en Ermua a Miguel Ángel Blanco, un desconocido y joven concejal del PP de esa localidad vizcaína. Cuarenta y ocho horas más tarde, ETA lo asesinó: su cuerpo apareció con dos tiros en la nuca en un camino vecinal de Lasarte.

Han pasado diecinueve años de aquellos dramáticos hechos, pero somos muchos los ciudadanos que nunca los olvidaremos. Veníamos, sólo diez días antes, de haber vivido con inmensa alegría la liberación por parte de la Guardia Civil del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, después de haber sufrido la cruel tortura de estar 532 días secuestrado en un agujero inmundo, habilitado por los terroristas de ETA en una nave industrial situada a las afueras de Mondragón.

Pero ETA no estaba dispuesta a permitir que la sociedad española disfrutara durante muchos días de ese triunfo sobre los terroristas, y por eso perpetró con rapidez su venganza: el asesinato a cámara lenta de Miguel Ángel Blanco. Para ello no tuvieron más que secuestrarle y plantear un chantaje en toda regla al Gobierno: o en cuarenta y ocho horas trasladaba a todos los presos de ETA a las cárceles del País Vasco o Blanco sería "ejecutado". En este punto, hay que subrayar la entereza y la firmeza de la familia de Miguel Ángel, que en ningún momento de esas agónicas 48 horas pidió al Ejecutivo que cediera a la petición de los terroristas, ni después formuló reproche alguno por no haberlo hecho. Entendieron y aceptaron que un Gobierno democrático no podía ceder al chantaje terrorista, aunque eso supusiera perder a un hijo y a un hermano. Un ejemplo que no se ha de olvidar.

Diecinueve años después, hay una nueva generación de españoles a los que aquellos terribles hechos le resultan indiferentes por puro desconocimiento. Los jóvenes de hoy no saben quién era Miguel Ángel Blanco, como no saben quiénes eran Gregorio Ordóñez, Fernando Buesa, Fernando Múgica y tantos y tantos cargos públicos de UCD, AP, PP, PSOE, guardias civiles, policías nacionales, militares o simples civiles que fueron asesinados por ETA simplemente por ser españoles. De ahí que sean muy necesarias y positivas iniciativas como el cómic que acaba de publicar la Fundación Miguel Ángel Blanco, para que las nuevas generaciones de ciudadanos conozcan una parte muy relevante de nuestra historia reciente.

Porque si la historia del medio siglo de barbarie etarra no es contada con arreglo a la verdad de los hechos, si en ese relato no ocupan el lugar principal las víctimas del terrorismo, sucederá lo que acertadamente se dice en el último editorial de LD: Otegi será más conocido e incluso reconocido que Miguel Ángel Blanco o José Antonio Ortega Lara, dos de nuestros héroes contemporáneos, que protagonizaron con distinta suerte los primeros días de julio de hace diecinueve años.

O sucederá lo que pudimos escuchar hace unos días al lehendakari Urkullu: que, en su agenda vasca para negociar un hipotético acuerdo con Rajoy, la transferencia de las prisiones al Gobierno autonómico vasco, con el consiguiente acercamiento de los presos de ETA, es una prioridad absoluta. Ya se ve que los mismos que hace diecinueve años cometieron la indecencia moral de salir corriendo a pactar con ETA en Estella, en lugar de quedarse al lado de los demócratas, siguen mucho más preocupados por los verdugos que por sus víctimas. Al PNV le sucede todo lo contrario que al buen vino.

¡Han asesinado a Miguel Ángel!
¿Dónde estabas ese día? Han pasado ya 19 y todos los veranos, cuando llegan estos días fatídicos de julio, a mí se me entristece el alma, como a millones de españoles
Javier Caraballo El Confidencial 12 Julio 2016

Existe España porque nos conmueven tragedias comunes. ¿Dónde estabas aquel día? Quizá no recuerdes bien las primeras horas, porque eran días como estos días de julio, de principio de las vacaciones para muchos, días de calor, de agotamiento, de sopor. Es posible que, al principio, ni siquiera te hubieras enterado cuando todos los boletines de la radio interrumpieron las emisiones para dar la noticia. “La banda terrorista ETA acaba de comunicar el secuestro de un concejal del Partido Popular en el País Vasco. Al contrario que otras acciones criminales de la banda terrorista, ETA ha comunicado esta tarde que le concede al Gobierno un plazo de 48 horas para acercar a los presos etarras. En caso contrario, ejecutará al concejal”. ¿Dónde estabas ese día? Han pasado ya 19 años y todos los veranos, cuando llegan estos días fatídicos de julio, a mí se me entristece el alma, como a cientos de españoles, como a miles, como a millones; todos los que salimos aquellos días a las calles con el extraño orgullo de sentirnos fuertes en la derrota de una muerte, de levantarnos y respirar hondo para seguir adelante. Emocionados, cabreados, hastiados. Orgullo y rabia. ¿Dónde estabas tú aquellos días de julio cuando asesinaron a Miguel Ángel Blanco?

Las emociones van tasando los años. Miramos hacia atrás y nos damos cuenta de que las emociones verdaderas son aquellas que marcan el paso del tiempo. También es un sentimiento colectivo. Cuando la conmoción ahoga a un pueblo entero, la fecha queda marcada en la retina de la historia. El destino graba muescas en la memoria de los pueblos que son como arrugas en la frente. Miguel Ángel Blanco es una referencia de ese tiempo que compartimos. Cuando la noticia acaparó toda España, cuando la cotidianidad se transformó en una respiración contenida, comenzaron a surgir pintadas y carteles con su nombre. Llamaban a las emisoras de radio, pintaban las paredes con deseos de libertad. Volverá. Sí, lo vamos a lograr, pensábamos. Luego, con el paso de los años, supimos por los asesinos que intentaron secuestrarlo un día antes, el 9 de julio, pero el azar de Miguel Ángel era un suspiro y estaba grabado en sus ojos tristes, los mismos ojos tristes que aún se conservan en carteles llenos de besos y de manos blancas que llenaron las paredes. El azar era un cambio en su rutina diaria que solo duró un día. El 10 de julio salió de su casa y se montó en el tren, como hacía siempre, camino del trabajo. Lo secuestraron, lo metieron en uno de los agujeros de esas ratas, y comenzó la terrible cuenta atrás. Viernes, 11 de julio de 1997.

¿Dónde estabas aquel día? Tú que nunca has participado en manifestaciones; tú, que solo has ido a las protestas de los tuyos, de tu fábrica; tú, que aquel día cogiste a tu marido de la mano y te lanzaste a la calle. Temiendo el final, contando las horas. Llegó el sábado, 12 de julio. “Sobre las cuatro y media de la tarde de hoy, dos cazadores han encontrado en un camino rural a Miguel Ángel Blanco, atado de pies y manos. Las primeras noticias indican que el joven concejal del PP está gravemente herido, pero aún con vida, por lo que ha sido trasladado al hospital de Arantzazu”. Y contuviste la respiración. Y dejaste de hablar con tu compañero. Y colgaste el teléfono. Porque parecía como si las oraciones de los días anteriores hubieran protegido a ese chico de ojos tristes, con cara de bueno, el flequillo partido en dos por la raya del pelo y los labios pequeños, tímidos. Parecía, por un instante, como si las manos blancas de las manifestaciones, el ¡Basta ya! de toda la sociedad, hubieran espantado a los asesinos, como si les hubiera desbaratado el plan más macabro al que se puede someter a una sociedad, a una persona.

No hay ilusión más amarga que la de aquellas horas en las que pensábamos que podría salvarse. Hasta que se desvaneció la esperanza. Ha muerto. ¡Han asesinado a Miguel Ángel! La conmoción de aquella cuenta atrás hizo de Miguel Ángel un ser querido; ya era nuestro vecino, ya era nuestro hermano, ya era nuestro compañero de trabajo, de colegio. Miguel Ángel ya era cada uno de nosotros. Y Ermua, su pueblo, era un sentimiento común, un espíritu deseado, una fortaleza compartida. Llegó la noticia de madrugada, a las cinco de la madrugada del domingo 13 de julio de 1997. La playa se despertó con el mar incendiado por una ráfaga de sol.

En la página de la Fundación de Miguel Ángel Blanco, han escrito un perfil del joven concejal del Partido Popular y, para evocarlo, le han dedicado un puñado de recuerdos y una canción. Miguel Ángel era un fan de Héroes del Silencio, le gustaba tocar la batería y solía tararear las canciones cuando se iba de juerga con sus amigos. En su web han destacado una de las canciones de Héroes del Silencio, quizá la más famosa, ‘Maldito duende’, porque el estribillo parece escrito para la madrugada fatídica en la que se decretó su muerte. “Amanece tan pronto/ y yo estoy tan solo/ y no me arrepiento de lo de ayer./ Las estrellas te iluminan/ y te sirven de guía./ Te sientes tan fuerte/ que piensas que nadie te puede tocar”.

En la mañana en que llegó el final de la siniestra cuenta atrás, todos recordamos lo que hicimos, pero esa canción de Héroes del Silencio nos hace ahora albergar el sueño de que, pese a la angustia, cuando los asesinos de ETA lo conducían por el bosque para matarlo, Miguel Ángel Blanco iba repitiendo ese estribillo en su cabeza, como las canciones que se nos pegan y no dejamos de tararear. "Estoy solo pero no me arrepiento de ser quien soy; no me podéis tocar", que era como decirles a sus asesinos que nos podrán hacer sufrir, pero que jamás vencerán. Que el ansia de paz y de democracia de la sociedad es imparable, constante.

Por eso, cada vez que se plantee que todos son víctimas en el País Vasco, que no se deben condenar los asesinatos porque todos han sufrido; cada vez que quieran hacernos ver que todo se debe olvidar, recordaremos la cara inocente de Miguel Ángel para repetirnos que la dignidad está en la Justicia, sin venganzas pero con determinación. La ley fría e implacable. Hace 19 años, y la obligación moral de todo ciudadano es recordar lo que ocurrió. Hasta en 37 actos oficiales, repartidos por toda España, se están recordando aquellos días. Pero en todas las casas, cada uno, volverá a recordar dónde estaba entonces. Con los ojos cerrados, mandamos palabras al viento para que sepa que no lo olvidamos, que no los olvidamos. Para cantar de nuevo, como Miguel Ángel Blanco, que frente al terrorismo, nos sentimos tan fuertes que nadie nos puede tocar.


 


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