AGLI Recortes de Prensa   Viernes 15 Julio  2016

Carta a nuestros políticos
Francisco Hervás Maldonado. Coronel médico en la reserva latribunadelpaisvasco 15 Julio 2016

Hemos celebrado unas bonitas elecciones y ya estamos como siempre: que si patatín, que si patatán, que te quites, que no te quites, que me ajunto, que no me ajunto y tal y tal, como dijera Jesús Gil en sus tiempos floridos.

Señores políticos, tienen ustedes menos patriotismo que una golondrina. Van ustedes descaradamente a lo suyo, lo de sus ideologías (pensando bien, que pensando mal es a lo de su talego). Da la impresión de que les importa España menos que un rigodón en verano. En fin, en el mejor de los casos, ustedes están más pasados que un maravedí de los de a cuarto.

Miren ustedes, buenos hombres, el mundo de las ideologías se gestó en el siglo XIX y se desarrolló y murió a lo largo del XX. Hoy en día, en el ya crecido siglo XXI, solo existe el mundo de la buena o mala gestión de la administración pública. Para ello, hay que prepararse, formarse, aprender, practicar bajo supervisión y, posteriormente ustedes estarán capacitados para tomar decisiones. Eso les llevará unos 20 o 30 años. En el ínterin, les recomiendo tres cosas: el deporte, el estudio y – si son creyentes – la oración; si no lo son, el yoga o la sofrología. Pero dejen de decir sandeces, por favor, que no se pueden ni imaginar las cefaleas que nos montan a quienes en un descuido les oímos.

Tenemos un problema gravísimo en el mundo: somos cerca de ocho mil millones de habitantes y tenemos posibilidad de recursos – sin destrozar el planeta, porque entonces se acabó el futuro – para menos de cinco mil millones. Tengan en cuenta que hay que vestir, alimentar, dar vivienda, calentar y refrigerar, dar trabajo y asear a los ocho mil millones, aparte de las vacunas, medicamentos, entretenimiento, asistencia sanitaria y social, etc. Déjense de tonterías del siglo XIX, que la situación es muy grave y muy seria.

Porque si ustedes no lo hacen, alguien lo hará y no les quepa duda de que su integridad física, como la mía, como la de todos, peligra y mucho. Una ojeadita a los terrorismos. ¿Por qué se creen ustedes que son? Pues porque alguien sin ideología, pero con borriquería extraordinaria, ha decidido que quien no les guste…, ¡anda, que se lo cargan directamente!. A esos si que no les tiembla el dedo para apretar el gatillo del Kalashnikov o el botón de las bombas. Y hacen como algunos de ustedes: no dialogan; simplemente matan (esto último no lo hacen ustedes, aunque medio en broma medio en serio inciten a la violencia en muchos de sus discursos). Así disminuyen la población de la tierra con ese rito tribal de matar con frenesí. Y claro, vamos camino de tomar resoluciones de mayor cuantía, como ya dijo el presidente Putin hace poco a propósito de los misiles con cabeza nuclear.

¡No me sean lilas!, que nos la estamos jugando. Los países sensatos se agrupan, hacen gobiernos de grandes coaliciones y, sobre todo, hacen leyes electorales justas: voto por distrito y mínimo porcentaje para poder salir elegido; y si no, segunda vuelta con los dos más votados. Pero eso no les trae cuenta, gasten o no coleta. Ustedes no están capacitados, según parece, para gobernar.

Hagan un gobierno de consenso y cambien la ley electoral, y dentro de un año o así, con una ley electoral justa, nuevas elecciones de cortes constituyentes, nueva Constitución, si es preciso (cosa que dudo), y ajustar las plantillas de las comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamientos, que son una sangría atroz. Sobre todo los asesores. Pero necesitan ustedes tantos asesores porque no están preparados para la gestión de la cosa pública, porque ponen de asesores a sus parientes y amigos, ineptos para ese mismo fin, por lo que han de contratar asesores de los asesores para que les den la razón en las locuras que se les ocurran, como las de la muy ilustre alcaldesa de Madrid: cambiar montones de calles (con el gasto innecesario de todo tipo que ello conlleva), instalar los soviets en los barrios, que los niños recojan las colillas, que sus madres frieguen los suelos de los colegios, etc. Es evidente su incapacidad para regir un ayuntamiento tan complejo como el de Madrid. De manera que mantener una persona incapaz en un puesto, por razones ideológicas, nos va a costar un dineral (por ejemplo, el fiasco de la Operación Chamartín o el casi fracaso del negocio del edificio de España, así como el tema pendiente de Campamento). Pero no, “mantenella y si erralla no enmendalla”.

Están ustedes destrozando no ya nuestro futuro, que también, sino el de nuestros hijos y nietos, y los suyos. Es tal el daño que están haciendo y que pretenden algunos hacer, que lo de Cuba o Venezuela se va a convertir en un chiste si les dejamos. Que no les vamos a dejar, muy probablemente. Y con este destrozo que ya han empezado y pretenden ampliar hasta la enésima potencia, solo van a generar pobreza y caos. Esto no se arregla en veinte años, salvo que vengan otros con objetivos claros y se líen a cortar cabezas en nombre del profeta. No se sabe qué profeta, pero alguno será, digo yo.

Me avergüenzan ustedes, montaña de inútiles.

Política: las consecuencias de los irresponsables
Antonio García Fuentes Periodista Digital 15 Julio 2016

En cualquier actividad a que se dedique un ser humano, ha de responder a leyes que existen para evitar desmanes de todo tipo… ¿Por qué en política no existen y si existen no se aplican? Es la pregunta que cualquiera aún con pocas luces, se hace o debe hacerse viendo la actualidad “llena a rebosar de desmanes inmunes”.

Pongo como ejemplo la ciudad donde nací y vivo (Jaén-Andalucía-España) que en la nueva era que vivimos tras la dictadura del general Franco; los pésimos políticos que nos han mangoneado; ha acumulado tan brutal e inusitada deuda pública, que han llegado a ya no poder pagar ni las nóminas o salarios, de la enormidad de empleados que han metido en el ayuntamiento; cantidad de ellos “colocados a dedo” innecesariamente; a parte de ello, por haber permitido subidas imposibles de mantener a muchos de esos empleados y destacando en ello el último alcalde, el que aun entrando como tal y sustituyendo a su antecesor “que le cede el puesto”; por sí mismo y con el consentimiento del resto de concejales, “que algo se habrán beneficiado”; se coloca un sueldo equivalente al de un ministro del gobierno central (14 pagas al año) y siendo, esta pequeña ciudad (115.000 habitantes y descendiendo la población por la ruina existente) de las más endeudadas de las de toda España; pese a ello el alcalde en relación a sueldos, se asigna un salario de 70.466 euros mensuales que lo sitúa en el número doce de todos los ayuntamientos españoles (más de ocho mil) y donde destacan como primeros en cobrar sus alcaldes, la friolera de 100.000 euros (Madrid y Barcelona, con varios millones de habitantes).

Tengamos también en cuenta, que los ediles en España, cobran dietas incluso por asistir a plenos y otras varias, “amén de gabelas que desconocemos por lo variado de estas regalías). En mi ciudad igualmente se paga más a un simple bombero, “municipal” o guardia urbana, que gana un policía nacional o guardia civil, cuyo empleo conlleva unos riesgos que el local no los tiene; aparte de ello hay “chiringuitos” montados simplemente para colocar en ellos afines al partido que manda o mandó y que sólo han sido siempre los mismos (Partido Socialista, Partido Popular o Izquierda Unida: últimamente alguno otro, pero lo principal de la deuda sólo adjudiclable a estos tres primeros). Los impuestos que nos hacen pagar son ya confiscatorios y no obstante “el nuevo alcalde” pretende subirlos aún más.

Si como al parecer hay leyes que obligan a gobernar dentro de unos límites de deuda soportable por el municipio… ¿cómo no han expulsado de la política a gran cantidad de estos y otros políticos, condenándolos a no poder entrar en ella durante largo tiempo o de por vida y según los casos? Incomprensible para cualquiera que entienda algo de lógica y de responsabilidad a los hechos cometidos.

He puesto el ejemplo del municipio donde vivo, pero quede claro que esto o similares hechos ocurren en muchos otros de esta España actual, donde las ciudades más endeudadas son precisamente las citadas Barcelona (igualmente la Autonomía Catalana) o Madrid; y no hablemos del propio Estado, puesto que su situación es de quiebra manifiesta, por la brutal deuda pública acumulada y que supera al “PIB” o Producto Interior Bruto anual, lo demuestra plenamente.

Publicar lo publicado sobre mi ciudad solo en el mes de Junio en el diario local (VivaJaén) es de bochorno, sobre los desmanes municipales; y no hay ni espacio ni viene a añadir nada nuevo de lo que viene ocurriendo en esta desorganizada España, la que para mayor preocupación; está sin gobierno electo, lleva ya siete meses y tras dos elecciones generales; aún hoy andan los partidos “tirándose piedras unos a los otros”; por lo que no se descarta una tercera convocatoria para las terceras y nuevas elecciones generales; o sea todo un panorama sombrío para un más que sombrío porvenir.

Y es que sin orden, disciplina y castigos contundentes, “el ser humano no puede ser gobernado” y de la especie del tal “animal”; la clase política ha llegado a ser tan despreciable que dejo al lector la califique según crea conveniente… ya en los tan pomposos EE.UU. y hace un siglo, se llegó a considerar como insulto, la palabra “político”; y como ya he referido la historia sobre ello, hoy no tengo ganas de repetirla, el interesado que la busque en mi Web que en “artículos varios” la encontrará; tanto “el santo como el milagro”; puesto que lo reconoció nada menos que el presidente federal de la época.

Ante esta situación ya demasiado generalizada; ¿qué podemos esperar y qué nos aguarda? No encuentro respuesta, quizá ustedes puedan ayudarme.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

La política española entre Escher y las almorranas
J. L. González Quirós www.vozpopuli.com 15 Julio 2016

Las obras de M. C. Escher ilustran a la perfección las dificultades con que pueden encontrase la vista y el tacto, las indicaciones visuales y las exigencias del espacio físico. Sus figuras, imposibles y paradójicas, podrían tomarse como una alegoría del atribulado callejón en el que se encuentra la política española, que tal vez se vea, de nuevo, abocada a repetir las elecciones. Como en las representaciones del neerlandés, nos encontramos ante contradicciones flagrantes, ante imposibles que pretenden imponerse como reales. Quienes dicen haber ganado, por segunda vez, las elecciones, no pueden gobernar con sus solas fuerzas, y piden, con toda clase de barrocas razones, a quienes se les oponen y han quedado peor que ellos, que les presten votos para hacerse con el botín del Gobierno, donosa pretensión que nadie sabe cómo pueda llevarse exactamente a cabo.

¿Democracia parlamentaria?
Al parecer, estamos en una democracia parlamentaria, pero todo sucede como si se tratase, únicamente, de decir quién se queda con el bastón de mando, quien apadrina el caso. Ni hay, propiamente Parlamento, ni hay mucho de qué hablar, porque todas las razones se reducen al cálculo, a la determinación de quién es el ungido, mientras las cuentas que se hacen con cargo a la voluntad electoral no cuadran.

Rajoy alega dos razones fundamentales para seguir en el machito: tener derecho a gobernar, por haber ganado las elecciones, y tener abundantes ganas de hacerlo. Sobre lo primero no hay otro remedio que considerar que se trata de uno de esos errores que los filósofos llaman “categoriales”, uno de esos casos en que se mezclan confusamente propiedades del designante y de lo designado. En realidad, cualquier supuesto derecho a gobernar es tan absurdo como, por ejemplo, el derecho a operarse de almorranas, que no se debe negar a nadie, pero en el que las almorranas mandan sobradamente sobre cualquier título jurídico, es decir, que uno se opera del absceso porque lo padece, no porque tenga derecho a hacerlo. Por el contrario, cualquiera que diga que tiene derecho a gobernar, es que no las tiene todas consigo, porque el poder político es mucho más un hecho que un derecho.

El derecho lo debiéramos tener quienes no gobernamos a escoger a quienes nos gobiernan y a despedir a quienes no queremos que lo hagan, y, bajo esa perspectiva, Rajoy lo tiene crudo, puesto que, por cada español que le ha votado, o que se ha resignado a su continuidad para evitar achaques peores, hay casi cinco que no le han votado (obtuvo menos de ocho millones de votos, sobre un total de más de treinta y cinco millones de electores), y, si se prefiere fijar en los votos reflejados en el Parlamento, por cada voto que le avala tiene casi dos que preferirían despedirlo. Aunque esté fuera de lugar, no es extraño, pues, que hable de su derecho a gobernar porque el poder no lo tiene, ni mucho menos, en las manos. El poder está, ahora mismo, en manos de un Parlamento que podría tener el doble de razones para no investir a Rajoy que para investirlo.

La pérfida Albión
Aunque no esté en sus mejores momentos, la democracia inglesa nos da sopas con honda en cuanto a hábitos saludables: Cameron no tenía que dimitir, no le ha citado ningún juez, ni ha perdido las elecciones, pero ha apostado por algo, le han dicho que no, y se va a su casa, sin miedo a que pudiere no haber ningún sucesor natural, como le dijo, pasmosamente, Rajoy al Financial Times que pasaba en el PP. ¿Convienen conmigo en que los españoles le han dicho mayoritariamente no a las magníficas propuestas que Rajoy les ha ofrecido? Pues don Mariano sigue ahí, erre que erre, tal vez tramando unas terceras elecciones consecutivas en las que los españoles nos hayamos aprendido el catecismo y le demos media docena de diputados más para fortalecer sus derechos, y sus ganas, de continuar presidiendo un Gobierno tan estable como prodigioso. Rajoy debe ser el único que no ve en que los electores le hayan arrebatado más de cincuenta diputados una razón para dejar el paso a otro, claro que como Rajoy tiene muchos seguidores interesados, son multitud los que le repiten aquello de que no hay derecho a que le hayan negado su derecho a seguir, y en esas estamos. ¡Ah!, que no se me olvide, Rajoy cree tener otro poderoso argumento para continuar, que otros están todavía peor, el famoso mal de muchos…

Lo que nunca muere
El secreto de la política española es como el de la esfinge. Los dos grandes partidos siguen proclamando un odio africano y una incompatibilidad absoluta, al tiempo que practican unánimemente las mismas políticas, sin apenas excepciones. Esa trampa ha ido bastante bien para muchas cosas, pero ha estragado los paladares y el público ha empezado a percibir un aire de tongo en una contraposición tan barrocamente disimulada, al punto que el PP ha sentido la necesidad de dar celos a sus fieles con un rival algo más picante, y se ha dedicado a poner a Pablo Iglesias en la caja tonta y en la monótona música de sus plañideras mediáticas.

PP y PSOE llevan bastante tiempo sin disputarse otra cosa que el poder, y en lo demás se ponen de acuerdo, como han hecho, para poner un ejemplo sangrante, en la cerrada defensa de su no responsabilidad en el espantoso e impensable accidente ferroviario de Santiago de Compostela, mediante un informe supuestamente técnico del que la pudorosa UE ha tenido que decir que representa un caso inaudito de falta de independencia, de cómo los organismos responsables emiten informes en el que se le echa la culpa, únicamente, al desdichado maquinista, que me parece que ni siquiera era de UGT, el pobre. Pues bien, ¿si sólo se enfrentan por el poder, cabe esperar que el PSOE, que sólo sabe regenerarse mandando, mire para otra parte para que don Mariano disfrute unos meses de la Moncloa con un respaldo tan escaso?

Un Gobierno de gestión
En una democracia parlamentaria es perfectamente posible que el presidente del Gobierno no sea el líder del partido más votado, los pactos de quienes consigan la mayoría de la Cámara bien podrían llevar a Moncloa a alguien distinto si la situación lo requiriese. Ahora mismo se dan unas condiciones ideales para ello: no hay una mayoría clara, no parece posible un Gobierno de gran coalición y hay unas obligaciones muy nítidas que tendremos que afrontar en relación con el déficit presupuestario, una amarga medicina que se ha hecho necesaria por las alegrías y cobardías de unos y de otros, y que muy bien podrían endosarse a un Gobierno que no aspire a renovar mandato para que las ejecute en un plazo relativamente breve. Durante ese tiempo, los partidos debieran aclararse, revisar sus políticas y su organización, al tiempo que deberían prestar sus votos para aprobar una serie de medidas de fondo que constituirían unos nuevos pactos de Estado que saben necesarios.

En los dibujos de Escher la imagen visual desafía al imposible real, en la política española el supuesto derecho a gobernar de don Mariano puede estar a punto de llevarse por delante una posibilidad real de hacer lo necesario, porque prefiere que los malos hagan el sacrificio de hacerle presidente con los votos de quienes no querían verle ni en pintura, mucho más cerca de la pedagogía autoritaria del maestro Ciruela que de la sutileza de las paradojas de Escher.

Un Gobierno de adhesión
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 15 Julio 2016

El martes, Rivera abrió a Rajoy las puertas de La Moncloa asegurándole su abstención, que en buena lógica arrastraría la del PSOE. El miércoles, Sánchez le dijo que votaría no a su investidura mientras no fuera capaz de reunir más apoyos parlamentarios que el de su grupo, o sea, que debía convencer a Ciudadanos para sumar 137+32 escaños, que hacen 169. Entonces se abstendría. Lo dijo más claramente Fernández Vara: 'Si Rajoy se presenta con 169 escaños, a ver quién es el guapo que le dice que no'. Ni Sánchez.

Los números son más elocuentes que las pomporrutas peperas. Pero Rajoy, que sólo tiene 137 escaños, no ha buscado apoyo alguno. Y este jueves comprobamos atónitos que, tras perder dos semanas con el Homs y el Rufián, quiere formar a toda prisa una especie de Gobierno de adhesión con sus 137 escaños, los 32 de Rivera y los 85 de Snchz que, deslumbrados por Rajoy, votarían en hábito norcoreano (primer tiempo de saludo, ovación y pañolón para el llanto incontrolable) todas las leyes que, generosamente, envíe a las Cortes Mariano-Il-Sung aka Kim-Jong Rajoy. El Gran Timonel insistió: sería una barbaridad volver a votar... pero si no le invisten, iremos; irá a la investidura... pero si no es segura, no irá. Está dispuesto a pactarlo todo, pero sólo su ovación.

En realidad, Rajoy nunca pensó en negociar nada. El texto enviado a los partidos, dice esto sobre la clave de toda regeneración, la independencia judicial: 'Proponemos consensuar una Estrategia Nacional de Justicia, desde el diálogo con las fuerzas políticas, con los distintos operadores de la Justicia y con los ciudadanos, para promover una justicia acorde con la realidad del siglo XXI, asegurando la independencia en su funcionamiento y fortaleciendo su configuración como servicio público de calidad orientado a la satisfacción de los intereses de los ciudadanos'. ¿Alguien cree que se puede negociar algo a partir de semejante bodrio?

Por fin entiendo la salida de Gloria Lomana de los informativos de Antena 3, los únicos que no injuriaban al PP, y su sustitución por el hombre de ZP en TVE, gran amigo de Ferreras y del sextismo radical: volverán a sacar a Podemos 'mañana, tarde y noche' en todas las telesorayas, a ver si el pánico a Iglesias lleva a Rajoy a sumar ocho o diez escañitos más. Y si no, a votar otra vez. Y otra... Y otra...

El bucle esperpéntico
JORGE BUSTOS El Mundo 15 Julio 2016

Ayer en Valladolid, camino del restaurante, Arcadi Espada formuló en el coche la más terrible de sus sentencias terribles: 'Lo que más miedo me da de las terceras elecciones son las cuartas'. En efecto. Del mismo modo que reconocer el derecho de autodeterminación de un territorio del Estado extiende de suyo ese pretendido derecho a las comarcas incómodas en ese mismo territorio -el Valle de Arán respecto de Cataluña, por ejemplo, o Escocia en un Reino Unido autoexiliado-, la posibilidad misma de las terceras elecciones, que como su nombre indica sucederían a las segundas, que como su nombre indica sucedieron a las primeras, amenaza con retrotraer a España al entrañable bucle tragicómico del siglo XIX, solo que con urnas frenéticas en el papel de espadones a caballo hollando el Parlamento cada dos años.

Demasiados articulistas han sobado ya la repetición marxiana de la tragedia como farsa, pero ¿qué pasa cuando es la propia farsa la que se repite? Tan solo que el género avanza un estadio más y se precipita hacia el esperpento. Nada tan español, hay que reconocer Valle mediante, ni menos civilizado. El grotesco espectáculo que la partidocracia española está dando al mundo solo podría encontrar redención por el arte, en las novelas de sátira política que no tenemos tiempo de escribir, o por el turismo, en los recorridos para guiris procedentes de democracias asentadas a los que se mostraría el plató rotundo del No, el sagrado despacho del Sí y el inverosímil restaurante de la Abstención. Spain is different otra vez. Y una tapita de jamón.

España vuelve a ser una corrala como en el Siglo de Oro, una comedia que proscribe la realidad porque la odia, porque no quiere pagar el precio de su asunción. Hay tres soluciones al bloqueo político: que Rajoy se vaya, que Sánchez se abstenga, que Rivera cambie la abstención por el apoyo. Opción esta última que con todo el dolor de su alma -y la grandeza de su pragmática vocación- debería ser la anunciada a la vuelta de agosto como mucho. Pero ninguno quiere bajarse de las tablas mientras dure la función, porque mientras dura no hay que volver a mezclarse con el respetable al que tan poco respetan y por el que son menos respetados cada vez.

Iba uno a Valladolid a hablar de la Transición, y a constatar con la negra nostalgia de lo no vivido que, si entonces fue España al fin distinta de sí misma gracias al miedo racional a repetir la tragedia como tragedia, hoy España chapotea en la frivolidad sin amenazas de una seguridad desmemoriada. No es que el consenso de la Transición haya caducado: es que muere de éxito. Triunfó en su propósito de generar una convivencia próspera y en paz, y ese logro inverosímil ha narcotizado a políticos y votantes hasta arrebatarles el temor a la regresión de la que venimos. No caeré en la jeremiada de vaticinar fratricidios de otro tiempo, pero cualquiera advierte que se ha perdido la gravedad de la política como praxis común y se ha impuesto el juego de poder más paleto, mezquino y palomitero: el calculado compadreo de la propia supervivencia y de la puta posturita telegénica.

El miedo activó el pistoletazo de la evolución: Freud razonaba que la civilización comenzó el día en que el primer homínido eligió la huida en lugar del enfrentamiento. Pero ningún resorte productivo deja el miedo cuando es sustituido por el ridículo. En las terceras elecciones meteremos en la urna una foto de Moscovici. En las cuartas ya, una muñeca hinchable.

Con este Rajoy, ni a la vuelta de la esquina
Juan F. López Aguilar El Espanol 15 Julio 2016

Tras el debate sostenido en el Comité Federal del pasado 9 de julio, no solamente no cesan las presiones ejercidas sobre el conjunto del PSOE para que “por responsabilidad” y por “el bien de España” permita con su abstención que siga gobernando Rajoy... sino que han incrementado.

Se intenta desde muchas tribunas no solamente tensar y espolear las diferencias de argumento (u orden de los factores) entre los portavoces del PSOE o de sus federaciones, sino empujarles uno a uno y en su conjunto contra la pared de su "sentido de Estado" y de su “poder decisivo” para “desbloquear” el atasco de la política española.

Asombra la contumaz ocultación de las verdaderas causas y responsabilidades de fondo de esa situación de bloqueo. ¿Acaso es casual que nadie quiera comprometerle al PP, a este PP, sus apoyos para la investidura? ¿Qué explica esa soledad? ¿No se la ha ganado a pulso este PP con su implacable rodillo y la apisonadora de su mayoría absoluta, con su soberbia política, su abuso de todos los poderes, su manipulación mediática, su corrupción pandémica y su saña antisocial durante la legislatura más larga (va para cinco años, con prórroga “en funciones” incluida), más dolorosa y más cruel contra los más vulnerables de toda la historia de la democracia?

Produce estupefacción que se demanden tantos y tantos "sacrificios" al PSOE -negándole su razón de ser, que es decirle no al PP, y desde luego no a éste aún liderado por Rajoy,- y no se reflexione en voz alta con pareja intensidad sobre las condiciones de semejante investidura a quien no es capaz de asegurarla sumando más votos que los suyos a un programa de Gobierno.

Porque no es la investidura lo que aquí está comprometida, sino la gobernabilidad: la viabilidad -social, política, legislativa, presupuestaria, europea e internacional- de una acción de Gobierno con garantías fiables de apoyo parlamentario para llevarla a cabo. La “única opción” para ese "desbloqueo" no puede consistir, sin más, en que “se abstenga el PSOE” (¿¿Pero cuándo jamás se abstuvo nunca el PP ante la investidura de un candidato socialista??)... sino en que el PP sea capaz de poner sobre la mesa ideas, condiciones y propuestas que dejen de ser imposibles de aceptar y de creer por nadie que no sea el PP.

¿Puede Rajoy "luchar contra la corrupción"? ¿Resulta "creíble" Rajoy para negociar y obtener un cambio de orientación en el timón europeo y en el 'tempo' de la corrección de las desviaciones de las macromagnitudes? ¿Y para impulsar la reforma de la Constitución que aborde la impostergable "cuestión territorial" en España, y modernice y oxigene y relance la democracia, y recupere la confianza en las instituciones, y sane las heridas causadas por el deterioro y descrédito del que ahora provenimos? ¿Puede Rajoy, o puede incluso el mismo Gobierno del PP que hemos conocido hasta ahora, con sus ministros y ministras indiferentes al penoso coste de sus medidas, reparar creíblemente el daño causado a tantos, en tantas direcciones distintas, en modo tan doloroso?

Pues es al PP, y sólo al PP, al que le corresponde tomar de una vez buena nota del resultado de las urnas del 26-J (como antes, del 20-D). Y deducir las necesarias lecciones no sólo de la brutal pérdida de votos y escaños respecto de sus abrumadoras mayorías absolutas de 2011, sino del hecho cierto de que ninguno de los partidos que ha comprometido su voto con los damnificados por el estrago de la desigualdad aplicado a sangre y fuego por el Gobierno de Rajoy y por su ajuste de cuentas contra el modelo social que tanto nos costó cimentar, quiera ahora tomarse ni un solo café con Rajoy ni ir con este PP ni a la vuelta de la esquina en una acción de Gobierno de coalición o compartida.

Insisto: Para "desbloquear" este atasco por "interés de España" lo primero e inexcusable sería que el PP comprometiese firmemente otras políticas, otras leyes (derogando las vigentes, impuestas por el rodillo de su mayoría absoluta pese a las protestas sociales), otros pactos reformistas (regeneración democrática, Reglamento del Congreso, legislación electoral, Constitución española....), y otro modo muy distinto de gobernar en adelante. Y acometiese, cuanto antes, gestos y sacrificios proporcionados al valor de ese "interés general" que cabe demandar del PP como primera fuerza... y como primera providencia para empezar a hablar. Si de verdad se trata de evitar "terceras elecciones", de "generosidad", "visión" y "altura de miras".... es hora de que el PP se mueva, activa y convincentemente. De que el PP haga algo. Empezando por Rajoy.

*** Juan F. López Aguilar es diputado socialista en el Parlamento Europeo y catedrático de Derecho Constitucional.

La Mesa del Congreso bajará de su nube a Rajoy
El rugido del león El Espanol 15 Julio 2016

El PP está a un paso de sufrir su primera derrota de la legislatura: la composición de la Mesa del Congreso. De hecho, en su grupo parlamentario dan por perdida la Presidencia, que todo apunta a que acabará en manos del PSOE. De confirmarse, obligaría a poner los pies en el suelo a Rajoy, que encantado con los resultados del 26-J, ha actuado hasta ahora como si no tuviera necesidad de buscar alianzas.

Sin embargo, es esa incapacidad que ha demostrado el PP hasta ahora para cerrar acuerdos que le permitan superar la investidura y gobernar con autonomía lo que ha llevado al resto de formaciones a moverse para defender sus propios intereses. Podemos prefiere votar al PSOE en la Mesa antes que al PP, mientras que Ciudadanos, que ha defendido que es mejor que el presidente de la Cámara sea de un signo distinto al del Gobierno para marcar distancias entre el Ejecutivo y el Legislativo, puede decantarse también a favor del candidato socialista.

Promueven alternativas
Juan Fernando López Aguilar publica hoy un artículo en EL ESPAÑOL en el que critica la falta de iniciativa de los populares: "Es hora de que el PP se mueva, activa y convincentemente. De que el PP haga algo. Empezando por Rajoy". El ex ministro y actual eurodiputado socialista sostiene que es el momento de que Rajoy ponga sobre la mesa "ideas, condiciones y propuestas que dejen de ser imposibles de aceptar y de creer por nadie que no sea del PP".

Es verdad que la previsible derrota del PP en la composición de la Mesa del Congreso no hace pensar que pueda confeccionarse una alternativa que le dispute la mayoría en la Cámara. Ahora bien, tal y como hoy informamos, hay movimientos dentro y fuera del PSOE para conformar una opción en la izquierda con el apoyo de los independentistas catalanes. Dirigentes de ERC y del partido de Artur Mas ya han hecho saber al PSC que apoyarían esa alternativa. Sus escaños, sumados a los del PSOE y los de Podemos acercarían a Sánchez a la mayoría absoluta.

Las dos opciones de Rajoy
Evidentemente estamos ante una hipótesis casi imposible, pues remótamente los socialistas aceptarían llegar a la Moncloa de la mano de quienes se proponen romper España. Sin embargo, lo que demuestran estos movimientos es que la falta de impulso de Rajoy está estimulando a otros a mover ficha. Desde ese punto de vista, la importancia de una probable derrota del PP en la Mesa del Congreso es que permite visualizar que pueden darse mayorías alternativas a la suya.

Si se confirma el pacto entre grupos parlamentarios al margen del PP para repartirse los puestos de la Mesa del Congreso, a Rajoy sólo le quedarán dos opciones: o hacer de la necesidad virtud y sumarse al acuerdo quedándose en minoría -como ocurrió tras el 20-D- o recurrir a la pataleta e insistir en que su mejora electoral en el 26-J debería ser respetada y reflejarse en este órgano. Sin embargo,si algo va a quedar en evidencia en el primer acto formal de la legislatura es que las cosas no han cambiado tanto desde el punto de vista de la correlación de fuerzas.

La proscripción del español y los victimarios que se las dan de víctimas
Los acosadores, los fanáticos que persiguen con saña el idioma común de todos catalanes, sin vergüenza y jaleados por los medios de vanguardia se presentan como víctimas.
Editorial Libertad Digital 15 Julio 2016

La política lingüística de la Generalidad de Cataluña es un compendio de normas abusivas y totalitarias tendentes a la erradicación del idioma español tanto en los ámbitos públicos como en los privados. Bajo la excusa de la protección de la lengua catalana, la Administración autonómica lleva más de tres décadas aplicando un programa de normalización lingüística que ha desterrado el español de la cultura oficial, la enseñanza pública y el funcionariado regional, así como de los medios de comunicación dependientes de la Generalidad, los ayuntamientos y las diputaciones.

La imposición de la lengua propia catalana es un dogma sagrado del nacionalismo cuyo santo y seña nuclear es la inmersión lingüística en las escuelas y el adoctrinamiento en principios tales como que Cataluña no es España, que España roba a Cataluña y que el idioma catalán está en peligro por culpa de la lengua española. El mecanismo es simple pero eficaz y ha calado en un porcentaje nada desdeñable de los ciudadanos censados en Cataluña.

De ahí la presunción de veracidad que acompaña a cualquier denuncia contra camareros, dependientes, socorristas o personal de cara al público que no entiende el catalán o supuestamente no quiere atender en catalán. Grave injuria, tremenda ofensa y evidencia palmaria de los agravios y maltratos contra los catalanoparlantes. Las redes sociales se llenan de insultos contra los que no hablan catalán, de testimonios escalofriantes de discriminaciones y desprecios lingüísticos, de palabras de solidaridad para las víctimas y de apelaciones a la acción directa contra los que no dominen a la perfección la lengua de Pompeu Fabra.

Es el mismo trato que reciben los padres (y sus hijos) que reclaman una enseñanza bilingüe a la que tienen derecho por la Constitución. Se les señala, se les acusa y se les acosa. El Parlamento Europeo fue el marco hace pocas semanas del testimonio de tres padres que han tenido que cambiar a sus hijos de escuela, cerrar sus negocios, sufrir la presión de los demócratas catalanistas por la sencilla razón de que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) les dio la razón e instó a los centros escolares a impartir una hora más a la semana en castellano. Sólo una hora, lo que haría un total de tres respecto a treinta.

Tras las sentencias, se organizaron manifestaciones de padres, sentadas de profesores, etiquetas de Twitter y pegadas de carteles contra quienes pedían justicia. En la vida real y en las redes virtuales sufrieron escarnio, padecieron maledicencias y fueron ridiculizados, marcados, señalados y linchados. Ahora, la moda consiste en denunciar al servicio que no entiende el catalán, muy en la línea de las preocupaciones de esa clase nacionalista que sólo habla español con los subalternos y teoriza sobre la decadencia de las criadas.

En Cataluña, dos mujeres ataviadas con camisetas de la selección española son insultadas, vejadas, escupidas y pateadas y no pasa nada. En cambio, alguien se queja de que un socorrista no entiende el catalán y recibe un apoyo entusiasta, una comprensión infinita, una solidaridad arrolladora y una cobertura de vanguardia. Tanto da que el caso sea falso, que el socorrista aconsejara a la víctima que acudiera al centro de socorro de la playa, a pocos metros, ya que él no podía abandonar el puesto de vigilancia. El socorrista, como los camareros y mozos de estación que no saben indicar en catalán dónde están los baños, no sólo son culpables sino que además son símbolos de la opresión lingüística de España sobre Cataluña, del servicio contra los señoritos. Tan real como delirante. Así de repugnantes son las cosas.

Foro de Debate El Español - CLECE
La fragmentación autonómica dificulta la integración laboral de los discapacitados
Una economía inteligente aprovecha sus recursos: "Las personas con discapacidad son el corazón de la empresa".
Javier G. Jorrín El Espanol 15 Julio 2016

En España sólo una de cada cuatro personas con discapacidad tiene la fortuna de trabajar. Un problema que es humano, social y también económico, ya que el país está desaprovechando talento y las cualidades específicas de todos estos potenciales trabajadores. La mayor parte del empleo se concentra en los Centros Especiales de Empleo (CEE), que ocupan a 7 de cada 10 discapacitados. Estos Centros son empresas que ofrecen un empleo adaptado a las personas con discapacidad y utilizan estos recursos para ofrecer servicios a las empresas que los necesitan.

La ley obliga a las empresas que tienen más de 50 empleados a tener en sus equipos un 2% de empleados con discapacidad, por lo que los Centros Especiales de Empleo ofrecen un servicio muy útil para las compañías. Pero la fragmentación de la unidad de mercado llega hasta aquí, hasta los CEE, lo que supone un grave problema para la integración de las personas con discapacidad. Esta es una de las conclusiones principales del grupo de expertos que acudieron al Foro de Debate organizado por EL ESPAÑOL y CLECE, empresa multiservicios del grupo ACS, sobre las barreras de entrada para la contratación laboral a las personas con discapacidad.

La competencia sobre la autorización para que los Centros Especiales de Empleo puedan operar está transferidas a las comunidades autónomas. El resultado es que estas empresas necesitan pedir todos los permisos en cada una de las regiones en las que pretendan emplear. Además, los requisitos y la burocracia es diferente en cada administración y, en algunos casos, para cada actividad se necesita un permiso específico. Todo este trabajo dificulta mucho su operativa.

El resultado es que muchos de los CEE renuncian a crecer y se resignan a quedarse en la comunidad en la que han nacido, con la consecuencia de que son centros pequeños y tienen muy difícil ofrecer un servicio integral a las empresas. Las empresas medianas y grandes, que son las que están obligadas por ley a contratar personas con discapacidad, necesitan servicios integrales que muchos centros no pueden ofrecerlos. “Es difícil crear una gran empresa, porque hay que ir en cada administración pidiendo una serie de permisos”, explica Mar Barbero, gerente de la Confederación Nacional de Centros Especiales de Empleo (CONACEE). “No es fácil ser competitivos y hacer un servicio integral”, denuncia.

Juan José Laguna, director general del Grupo Integra, remarca la labor de los Centros Especiales de Empleo: “Cada euro que la Administración invierte en los CEE, estos lo revierten a la sociedad multiplicado por 1,5 veces y, algunos estudios apuntan que el reintegro a la sociedad es de 2,44 veces”.

Mariví Monteserín, alcaldesa del Ayuntamiento de Avilés alertó de que “es necesario un cambio legislativo” que favorezca la integración en el mercado laboral de personas con discapacidad. “La ley actual es muy farragosa y da cierta inseguridad jurídica”, indicó, una normativa que responda mejor a las necesidades de los municipios que, en última instancia, son quienes mejor conocen la realidad de sus ciudadanos y sus empresas. Por ejemplo, el consistorio de Avilés tendrá en cuenta que las empresas que se presenten a contratos públicos tengan personas con discapacidad en sus plantillas.

El talento
Según los datos de Adecco, el 81% de las empresas de más de 50 trabajadores incumplen la ley, ya que no tienen en sus equipos el número necesario de trabajadores con discapacidad. Sin embargo, las empresas que han contado con personas discapacitadas en sus plantillas obtienen un resultado muy positivo. Lo más difícil, explican, es dar el primer paso y dar respuesta a la gran duda: ¿qué hacer para contratar a personal discapacitado? “Si no conoces absolutamente nada, lo más complicado es este desconocimiento inicial”, indicó Xavier Rebeuf, director general de Sopra Group España, que expone la experiencia de su empresa.

Lo que buscaba Sopra Group era un “socio más que un proveedor de servicios” y encontró en Integra el compañero ideal. “Rápidamente olvidamos el tema de la discapacidad”, afirmó Rebeuf, “resalto la calidad de su trabajo y su implicación, para ellos es más que un trabajo y lo demuestran”. El resultado final es que “la empresa ha ganado competitividad con la diversidad”.

La experiencia no es muy diferente en una de las mayores empresas españolas: Endesa. Agustín del Prado, director de Servicios generales y 'facility management' de Endesa explicó que “el grado de satisfacción que demuestran es muy alto”, lo que contribuye a mejorar el ambiente de trabajo. “En un servicio interno de una compañía, aunar eficiencia y eficacia es la cuadratura del círculo y con estos servicios lo hemos conseguido”, remarca.

“Las empresas están reticentes al principio, pero cuando tienen la experiencia acaban orgullosos”, apuntó José Luis Goya Sacchetti, responsable de Comunicación e Imagen del Grupo Integra. “Hemos avanzado mucho, pero seguimos lejos de estar en una situación óptima. La inclusión no es sólo que haya más personas con discapacidad trabajando, es, sencillamente que se nos valores por nuestras habilidades”, explicó Goya Sacchetti.

Las empresas no sólo encuentran mano de obra entre las personas con discapacidad, también unos trabajadores que aportan aspectos diferentes desde el punto de vista humano y profesional. “Es cierto que la competitividad a veces es difícil, pero puede que estemos mirando indicadores que no son adecuados”, señala Sacchetti. Por ejemplo, el ambiente laboral y el compromiso de los trabajadores suele ser mejor. Además, la imagen que proyectan estas empresas a los consumidores es positiva. ¿Cómo se mide la eficiencia o la rentabilidad de estos avances?

En cualquier caso, para Monteserín es importante ser también exigentes con los trabajadores con discapacidad y sus empresas: “No hay que ser paternalistas con este tema”. “Las empresas de inserción y los centros de empleo tienen que ser competitivos”, señaló. La existencia de estas empresas no tiene que ser entendida como una obligación que marca la ley solamente, también “se tienen que preparar para competir en un mercado que es muy duro y ser competitivos”.

Montoro, el guardián del déficit
Xavier Salvador Cronica Global 15 Julio 2016

España no iba a cumplir con el límite de déficit público que se había comprometido a tener este 2016 con sus socios de la Unión Europea (UE). De ahí que, ante las advertencias de Bruselas sobre sanciones y otras presiones, el Gobierno en funciones decida una estratagema que impedirá ser reprendido por las autoridades comunitarias, pero que plantea serias dudas.

En síntesis, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, adelantará el cierre del presupuesto. Es algo similar a que una empresa en pérdidas dijera que cierra el ejercicio en septiembre en vez de diciembre para evitar incurrir en un mayor quebranto. Es justo señalar que el ardid se las trae, porque ese cierre supone dejar al país sin desarrollar una serie de políticas de gasto e inversión que estaban comprometidas en los Presupuestos Generales del Estado de 2016.

A partir de que se publique la orden ministerial, sólo el gasto básico podrá realizarse, pero aquellas licitaciones o inversiones pendientes de ejecutar pasarán al ejercicio de 2017 o se perderán en el limbo de papeles pendientes. Parece una tontería, pero en un país como el español con tal peso del sector público en la economía, el Gobierno viene a decir que cierra la ventanilla del gasto hasta que nos comamos los turrones. La sensación de provisionalidad de los gobernantes del PP puede haberse apoderado de ellos al adoptar esta decisión.

El Estado no empujará durante unos meses la economía. Y eso es tan grave, en parte, como los recortes que se han venido haciendo en determinadas áreas. España se ha acabado convirtiendo en uno de los países más puristas de la UE en materia de cumplimiento del déficit público. Cuando alguien está tan pendiente de no gastar, la mayoría de sus energías se centran en eso y olvidan la importancia de ingresar. ¿Cómo? Con mayor control del fraude al fisco, pero también con el motor del presupuesto público dinamizando la economía, creando empleo y haciendo que el país se mueva a golpe de inversión y expectativas.

No se preocupen, este gobierno no nos arruinará por la vía del gasto excesivo. Quizá lo haga por la falta de actuación pública en la economía, pero ese es otro debate en el que no hay nunca consensos absolutos. Lo cierto de todo esto es que saldremos bien retratados en la foto de incumplidores de la UE, pero quizá nos arrepintamos pronto, sobre todo el santo día en que este país logre tener un gobierno constituido con ganas de evolucionar de forma positiva.

De momento, el sector privado está cumpliendo mucho más con el objetivo común que lo que colabora el ámbito público. A lo máximo que podemos aspirar es a que los chicos de Mariano Rajoy acaben ganando algún premio como cancerberos europeos o guardianes del déficit público. Se han especializado en eso, en vez de influir y presionar a Bruselas para que relaje determinadas políticas que están acabando a pasos de gigante con el propio proyecto que deben defender. Esta Europa de políticos avaros en lo público empieza a desprender un tufo insoportable y, visto lo del Brexit, quizá tenga los años contados...

Ochenta años de legitimidad
Uno de los pilares sobre los cuales se viene construyendo la propaganda de izquierdas con mayor necesidad, desde los orígenes de la Transición, es la de considerar ilegítima la rebelión, por facciosa, rebelde y antijurídica.
Jaime Alonso Gaceta.es 15 Julio 2016

La legitimidad es un término asociado a las Ciencias Políticas, al Derecho y a la Filosofía, que designa aquello que está en concordancia con lo que expresa el ordenamiento jurídico. La legitimidad se da cuando las leyes, orientadoras del bien común y los intereses generales que dictamina una autoridad, tienen vigencia, son acatadas. Para ello, la norma emitida debe contar con los atributos de validez, justicia y eficacia, que implican que la ley sea promulgada por un órgano o autoridad competente; sea justa, razonable y equitativa; y que los ciudadanos la sigan, la acaten y la cumplan. La legitimidad, dota de la capacidad necesaria para realizar una función pública que implique ejercer el poder y el sometimiento ciudadano.

Los estudiosos de la teoría del poder y el constitucionalismo sostienen que la legitimidad implica la justificación ética del origen del poder, de ahí que, en los sistemas políticos, la democracia nominal no sea la única instancia legitimadora del poder. La legitimidad se obtiene mediante una serie de normas y procedimientos del Estado que dotan a determinados funcionarios de autoridad pública y mandato, mientras que lalegalidad es todo el sistema jurídico sobre el que se sustenta la organización política de un Estado, de ahí que el ejercicio del poder deba someterse al ordenamiento jurídico, como instrumento legitimador. En este sentido, cuando el poder legítimamente obtenido violenta las leyes pierde, automáticamente, legitimidad, quedando ilegitimado en su ejercicio.

Uno de los pilares sobre los cuales se viene construyendo la propaganda de izquierdas con mayor necesidad, desde los orígenes de la Transición, es la de considerar ilegítima la rebelión, por facciosa, rebelde y antijurídica, con ello pretenden obtener el apoyo social del que carecían y una autoridad moral de la que estaba desprovista su causa, dotando, a sensu contrario, a la II Republica, de toda la legitimidad de un estado de derecho, donde la libertad, el ejercicio del poder político, la elección de los gobernantes, la justicia y el progreso encontraba pleno acomodo.

Se tuvo la convicción común, cuando el relativismo aún no había adquirido en nuestra sociedad carta de naturaleza, de que los poderes actuantes en la Republica el 18 de Julio eran sustancial y formalmente ilegítimos en origen y en su ejercicio. En apoyo y justificación de tal convicción acudimos a la enseñanza de teólogos y juristas como Santo Tomas, Mariana, Francisco de Vitoria o Suárez, quienes proclamaban como santo el derecho a rebelarse por la fuerza al tirano que usurpa el poder y pretende oprimir los derechos mas sagrados del ciudadano. Las pruebas que evidencian, en la II República, la ausencia de todo móvil moral, de un Gobierno que no acredito servir, sino violar el interés nacional y que carecía de todo título para mandar y ser obedecido, trataremos de resumir brevemente. De ahí la importancia del acto constitutivo, el 18 de Julio de 1936, de la rebelión del pueblo y ejército en verdadera e intensa comunión, Alzamiento Nacional, fijador del futuro histórico creado y aún reconocible a pesar de los últimos cuarenta años de sistemática destrucción.

Nadie niega que la sustitución de la monarquía por la república, producido en Abril de 1931, se realizó fuera de todo cauce constitucional, y como consecuencia de un hecho de fuerza indisimulado bajo apariencia de legalidad de unas elecciones municipales no plebiscitarias, y entonces y después, tácitamente consentido por el propio Monarca Alfonso XIII. Tampoco que la Constitución republicana fue expresión de la voluntad común de los españoles, ni fundamento de un Estado moderno. Al promulgarse, el 9 de Diciembre de 1931, la Constitución fundamenta su vigencia en una titulada “Ley de Defensa de la República” de 27 de Octubre anterior, con lo que su vigencia queda desvirtuada apenas nacida, poniendo en manos del Gobierno todos los resortes para hacer totalmente ilusorios los derechos individuales en ella reconocidos. Ilegitimidad de origen.

La ilegitimación de la Republica, en su ejercicio, se consuma en la inconstitucionalidad del Parlamento elegido después de las elecciones de 16 de Febrero de 1936, donde ha quedado plena y documentalmente probado que, en distintas provincias, se utilizó el procedimiento delictivo de falsificación de actas, proclamándose diputados a quienes no habían sido elegidos. Que, con evidente arbitrariedad, se anularon elecciones de diputados en varias circunscripciones para verificarse de nuevo, en condiciones de violencia y coacción que la hicieron inválidas. Y se declaró la incapacidad de diputados que no estaban real y legalmente incursos en ella, afectando de manera transcendental y decisiva en la constitución de la cámara y en la formación de Gobierno.

Con independencia de los vicios constitucionales señalados, el Estado existente en España el 18 de Julio de 1936, perdió todo atributo de mando y soberanía, al incurrir en caso flagrante de desviación de poder, al transformar el discurrir pacifico y civilizado del derecho dentro del Estado, en un proceso revolucionario sectario puesto al servicio de la violencia y el crimen. Ello quedó patente desde la comisión del Crimen de Estado que representa el asesinato de D. José Calvo Sotelo y las circunstancias que rodearon al mismo.

Queda igualmente patente cuando, agotados los medios legales y pacíficos, al producirse el Alzamiento Nacional el 18 de Julio de 1936, el supuesto Gobierno que pretendía dominarlo, en lugar de acudir a los medios legales y constitucionales permitidos, declarando el Estado de Guerra, acudió al procedimiento jurídicamente inconstitucional y moralmente incalificable de armar al pueblo, constituir “tribunales populares” y proclamar la anarquía revolucionaria como “patente de corso” para los miles de asesinatos cometidos, cuya responsabilidad recae plenamente sobre las autoridades republicanas que los instigaron, consintieron y dejaron sin efecto.

Por ello, habiendo tenido que acudir a la suprema apelación de los resortes legales de fuerza que encerraban el único medio de restablecer la moral y el derecho, no puede calificarse de rebeldes a las fuerzas actuantes en el Alzamiento Nacional, sobre cuya victoria y desde el origen, el 1 de Octubre de 1936, se fue construyendo y cimentando un Nuevo Estado, social y de derecho, tan distinto y superador de las viejas contiendas políticas, que aún perdura en la conciencia del pueblo, a pesar de la tozuda y pertinaz falsificación de la historia.

De la “Era de Franco” arranca todo. Hasta Luis María Ansón, antes de su oportunista antifranquismo, escribió en la tercera de ABC de 30 de Noviembre de 1975 “…en 1939, España era un país arrasado y exangüe. La ingente tarea de reconstrucción nacional cayó sobre las espaldas de la generación que hizo la guerra. Gigantesco fue el esfuerzo y durante largos y duros años los mismos hombres que habían combatido al viento de unas banderas cubiertas de sangre y de gloria, derramaron a chorros el idealismo y la generosidad para levantar de su postración al país entero. Se derrotó al hambre, erradicóse el analfabetismo, se inició el galopante desarrollo económico. Treinta años después, en 1969, cuando D. Juan Carlos fue designado sucesor, el país era distinto, estable, ordenado, respetado y potente. Reconocerlo así es una tarea de elemental rigor histórico”. Del que carece Luis María, desde entonces, a tenor de sus publicaciones y artículos periodísticos.

Rigor histórico que nos permite afirmar que ese régimen, en toda su parte normativa y constitucional fue derogada y, por tanto, reconocida por la vigente Constitución, en virtud de la Ley para la Reforma Política, establecida a la muerte de Franco, por su sucesor el Rey Juan Carlos I, quien aceptó la designación “a titulo de Rey” y declaró que recibía de “S.E. el Jefe del Estado y Generalísimo Franco la legitimidad política surgida el 18 de Julio de 1936, en medio de tantos sacrificios, de tantos sufrimientos, tristes, pero necesarios, para que nuestra Patria encauzase de nuevo su destino”. Y, al ser proclamado Rey, a sus conocidos elogios a Franco añadió que “…su recuerdo constituiría para él una exigencia de comportamiento y de lealtad para con las funciones que asumo al servicio de la Patria”.

Resulta, por ello, imprescindible que no se perpetúe la audacia de la izquierda, combinada con la ignorancia o falta de gallardía de los representantes de la derecha en la llamada “Memoria Histórica”, como formula para dinamitar la reconciliación alcanzada por los españoles en muchas décadas y deslegitimar todas las instituciones devinientes de la transición. La propia firma del Rey, a la referida Ley de Memoria Histórica que deslegitima su origen, le coloca en una arbitraria y ambigua posición de interinidad. Con ello se vuelve, en palabras del coautor de la Reforma Política Fernando Suarez “ a una intelectual guerra civil, inherente a querer haber tenido razón, seguir teniéndola y desde ahí juzgar, condenar y excluir a quienes no comparten el mismo punto de partida”.

La gran tentación de la deriva política en la que se encuentra España, consiste en mirar con resentimiento al pasado, dejando la convivencia pacifica y reconciliada sellada por Franco y en la Constitución, como ilegitimas la decisiones, tomadas en estos ochenta años, que es urgente revisar para la definitiva reconciliación, se supone que republicana, de los españoles. Partiendo a España, de nuevo, en dos bandos, en uno estarían los inmaculados, sin culpa o responsabilidad alguna. En el otro lado, los vencedores de ayer, los apestados, merecedores de todo escarnio y vilipendio.

Porque, cuando se miente con total solvencia y se acepta sin disimulo que la enseñanza a las nuevas generaciones debe consistir en que la democracia exige denigrar al régimen que la hizo viable, mientras que la segunda República española se configura como modelo a recuperar, significa que el mal de la incultura, el sectarismo revolucionario y la envidia igualitaria se ha vuelto a apoderar del alma del pueblo español. Y cuando las falsificaciones se producen en un Parlamento donde solo se puede acceder designado por unos jefes, cuyo silencio cómplice agrava el problema, significa que estamos ante un mal crónico de siembra de discordia, frente al que es preciso reaccionar.

Esto no es solamente un ataque al denominado franquismo. Es una causa general contra una herencia de cultura y moralidad. Tiene la enormidad de un auto de fe pagano, de un siniestro proceso de acusación y condena carente de garantías para el acusado y defensores. La exageración tiene significado: destruir la unidad y armonía del primer pueblo que derrotó al comunismo y sus adláteres, acogió al humanismo cristiano, lo proyectó en sus conquistas, lo defendió catorce siglos frente a enemigos superiores y es parte sustancial delo que fuimos durante dos mil años. Por ello no podemos amilanarnos, ni renunciar al combate ideológico e histórico.

¿Sionismo o fascismo?
La Verdad Ofende latribunadelpaisvasco 15 Julio 2016

En el vasto mundo de la palabra y la lengua, el español goza de un puesto preferente. Poseemos términos para cada cosa, algo que pocas lenguas hacen, y si el pensamiento se construye con palabras, a mayor vocabulario mayor pensamiento, exceptuando periféricos regionalismos provincianos - que no nacionalismo, jamás fueron nación sino como parte esencial de España - empeñados en prohibir lenguas, aislando a gentes de un mejor pensar.

Algo así pasa con los “ismos”, ya saben, nazismo, totalitarismo, comunismo, hispanismo, europeísmo, africanismo, islamismo, etc... Todos implican una idea de ser o participar en una familia, grupo, región o congregación, y sus congregados una identidad especifica.

Sion es el monte donde los hebreos construyeron el templo de Salomón, y de Sion los expulsó Tito tras el levantamiento zelote (70 d.C.). Tal era el cabreo del romano con los hebreos que les prohibió volver, vendiéndolos como esclavos por todo el Mediterráneo civilizado. A Israel le cambió el nombre; pasó a ser Philistea (filisteos), léase, Palestina.

El movimiento sionista es pues el ánimo judío de regreso a Sion, y podría compararse sin temor a errar con el sentimiento de hispanidad que reivindicaba aquel “Santiago y cierra España” de nuestros abuelos ante la ocupación del Islam, que se traduce por “sumisión” un concepto que gustó muy poco en la península.

No explicaré qué es el fascismo, escisión política del Nº 3 del Partido Socialista italiano, y de quien Lenin decía: “Si hay alguien que pueda hacer la revolución en Italia ese es... Mussolini”. En realidad, y salvo la idea de nación-estado (fascismo) o pueblo (proletarios-socialismo) pocas diferencias veo, ni me extenderé en explicarlo.

La ocupación de todo el Mediterráneo por el Islam tampoco necesita un relato, ni como son hoy las sociedades islámicas; monoteístas, absolutistas y teocráticas, donde solo se permite un credo, y quien practique otro, el dhimmi, ha de pagar por convivir, o marchar, o morir, y de permanecer, ocultar su religión en inferioridad de derechos.

Tras Yalta y el fin de la II Guerra mundial, aparece la ONU y desde ella la reordenación política occidental. El final del mandato palestino que ostentó el Reino Unido tras caer ese imperio otomano que desangró a España durante más de cuatro siglos, reveló tres realidades:

- Los judíos habían recomprado durante décadas a precio de oro, a través de la agencia judía, una gran parte de las tierras de sus ancestros, entonces despobladas y desérticas.
- Los nazis habían creado un problema de dimensiones catastróficas, millones de asesinatos y huida masiva de judíos.
- Los árabes, conscientes de la importante presencia hebrea en el mandato palestino, inician la persecución y asesinato de éstos a desde 1920.

El relato del conflicto con los árabes se inicia aquí y solo aquí. Pero desde 1920 a 2016, las diferencias son muy relevantes. Por de pronto, Israel es un estado libre y consolidado; cristianos, drusos, árabes, protestantes ateos, homosexuales, lesbianas, comunistas, o judíos ortodoxos son ciudadanos de pleno derecho, el parlamento de Israel lo preside un musulmán y un musulmán es presidente del Tribunal Supremo, quien condenó a prisión nada menos que a un ex presidente judío de Israel, por corrupción. A esto se llama democracia, señores.

Pero la segunda realidad, sin ser más relevante, es más importante. Los judíos (no hay más de 12 millones en todo el orbe), tras 2.000 años de historia de atropellos, persecuciones, asesinatos, robos y diásporas, están unidos, y han aprendido a defenderse, tanto mujeres como hombres. Son fuertes y están bien armados. Como en España, no son perfectos, son humanos y se equivocan, pero son una democracia y luchan por su derecho a existir y convivir en paz.

Sorprende que todavía hoy, desde Europa los hebreos sean perseguidos y señalados por los únicos fascismos (recuerden, un modelo de socialismo) que aún perduran, y sorprende que desde la extrema izquierda se protagonicen campañas de señalamiento hebreo (#BDS) responsables de atentados como París (Bataclan). Promueven y defienden una ocupación árabe que en España resolvimos y hoy retorna, mientras Israel sigue rodeada y acosada por gentes musulmanas que practican la sumisión a la ‘sharia’ (Ley islámica) en sociedades totalitarias, y hoy también en Europa.

Un último dato. Mientras en Europa ya hay más de 100 millones de musulmanes -la mitad de elos confiesa anteponer la ‘sharia’ a nuestras leyes - en los últimos diez años, en Oriente Medio, más de un millón de cristianos han sido asesinados, en un genocidio silenciado por la opinión pública occidental y la ONU, del que algún día se tendrá que hablar.

Israel es hoy el único refugio en todo Oriente Medio que queda a los cristianos, aunque a nuestra comprometida izquierda cristianofóbica esta causa jamás le pueda preocupar. Se dedican a defender el toro y a promover el aborto.

Israel es la tierra prometida, un refugio occidental, la libertad individual, el monte de Sion, la casa de Jesús, el rabí.

Shalom.

Hay más de 100 heridos
Casi un centenar de personas muertas tras ser arrolladas por un camión en un atentado islamista en Niza
www.latribunadelpaisvasco.com 15 Julio 2016

Más de 80 personas murieron y un centenar resultaron heridas -de ellas 18 en estado crítico- en la noche del jueves al viernes en Niza (sur de Francia) cuando un camión arremetió contra una multitud que presenciaba los fuegos artificiales de la fiesta nacional del 14 de Julio.

La Fiscalía Antiterrorista francesa ha asumido la investigación del caso. El propio presidente del país, François Hollande, dijo en un mensaje a la nación que "no se puede negar el carácter terrorista" del acto, y añadió que "toda Francia está bajo la amenaza del terrorismo islamista".

El terrorismo en Turquía
Erdogan es fuerte, pero no invulnerable.
Ricardo Ruiz de la Serna Libertad Digital 15 Julio 2016

En lo que va de 2016, Turquía ha sufrido, al menos, un ataque terrorista al mes. En junio hubo dos. En enero, un suicida asesinó a 10 personas en Sultanahmet. En febrero, cerca de Ankara, una bomba mató a 28. En abril, otro suicida hirió a siete. En mayo, un atentado con bomba contra la comisaría central de Gaziantep mató a dos agentes e hirió a 23. El 7 de junio, una bomba mató a siete policías y a cuatro civiles e hirió a otras 36 personas. El atentado del pasado 28 de junio contra el aeropuerto internacional Atatürk de Estambul dejó el terrible balance de más de cuarenta muertos.

¿Qué está pasando en Turquía?
Recep Tayyip Erdogan viene rigiendo los destinos de la República de Turquía desde hace más de una década. Entre 2003 y 2014 fue primer ministro, y desde hace dos años es el jefe del Estado. Su estilo político combina el populismo, el llamado islamismo moderado -aunque lo es cada vez menos- y el efectismo. Erdogan ha tratado de situar la República que fundó Ataturk a la cabeza del mundo islámico y ha disputado el liderazgo del mismo al reino de Arabia Saudí y a la República Islámica de Irán. No ha habido contencioso, conflicto ni disputa en que Ankara no haya tratado de intervenir, tomar partido o sacar ventaja. Su posición como aliado estratégico de los Estados Unidos, miembro de la OTAN y eterno candidato a entrar en la Unión Europea le brinda bazas para el triunfalismo o el victimismo, según convenga.

Así, Erdogan ha hecho de la ambigüedad un arte. Por un lado, su asistencia a los millones de refugiados sirios que huían de la guerra en el país vecino le granjeó ciertas simpatías por el esfuerzo que suponía. Sin Turquía, la crisis humanitaria hubiese adquirido proporciones aún mayores. Esto, naturalmente, le permitió afrontar las negociaciones con la Unión Europea acerca de los refugiados en Idomeni desde una posición de ventaja. Era solo un ejemplo de lo que podía ocurrir si Turquía abría las fronteras.

Por otro lado, sin embargo, cierta flexibilidad a la hora de hacer frente al Estado Islámico y otras organizaciones terroristas le granjeó críticas de sus aliados occidentales. Tal vez todo comenzó cuando se aproximó a Hamás, en su búsqueda de popularidad en el mundo islámico, donde la llamada causa palestina ha servido durante décadas para ganar prestigio sin demasiado esfuerzo. El distanciamiento próximo a la ruptura con Israel, que se remontaba al año 2010, con el incidente del Mavi Marmara y la flotilla rumbo a Gaza, fue un error de cálculo cuyas consecuencias se han ido haciendo harto visibles. Al final, las relaciones diplomáticas con Israel son más valiosas que los gestos para la galería.

Cuando comenzó la guerra en Siria, Ankara vio una ocasión perfecta para acabar con el régimen de Asad por medio de los insurgentes, que en un primer momento eran una galaxia de organizaciones que terminaron absorbidas o barridas en su mayor parte por el Estado Islámico en Irak y Siria o grupos como Jabat al Nusra. Por aquel entonces, la ciudad turca de Kilis, por ejemplo, era un lugar de tránsito habitual para miles de jóvenes deseosos de enrolarse en las filas de los grupos que luchaban contra Asad. Estos suníes, movilizados por la propaganda a través de internet y enardecidos por las atrocidades cometidas por el Ejército sirio, tuvieron paso franco y facilidades para cruzar la frontera. El territorio turco fronterizo con Alepo e Idlib era un colador para miles de muchachos que terminaron alistados en Daesh y otras organizaciones terroristas.

A esto se sumó el escándalo del contrabando de petróleo de los campos que el Estado Islámico explota y que envía a Turquía. En diciembre de 2015 la agencia de noticias noruega Klassekampen publicó un informe que denunciaba el tráfico ilegal. Cuando el nombre de Bilal Erdogan, uno de los hijos del presidente turco, apareció entre los sospechosos de participar en el negocio, se desató una oleada de indignación entre los aliados occidentales. Parte de la estrategia de las coaliciones que combaten contra el ISIS es privar a la organización de sus recursos económicos. El contrabando de petróleo deja a los yihadistas unos 500 millones de dólares al año. Las sospechas sobre el hijo de Erdogan eran gravísimas.

Ankara debía dar pruebas fehacientes de su compromiso contra el Estado Islámico. Las fronteras dejaron de ser porosas. Hubo detenciones de terroristas en suelo turco. Los atentados de París (noviembre de 2015) y Bruselas (marzo de 2016) fueron la gota que colmó el vaso. A partir de noviembre del año pasado las cosas se pusieron muy difíciles para los amigos del Estado Islámico en Turquía. Los terroristas han respondido con una estrategia que combina dos tácticas: atentados que dañen la industria turística y una ausencia de reivindicaciones que arroje sombras de duda sobre la autoría. Así, por ejemplo, la división entre turcos y kurdos se hace cada vez más profunda. Los precedentes del terrorismo del Partido de los Trabajadores del Kurdistán y la represión por parte del Estado abonan todas las teorías de la conspiración sobre atentados de falsa bandera. El ISIS también practica la guerra psicológica.

Erdogan está tratando de reconducir una política exterior que ha resultado fallida, ha provocado el distanciamiento de sus aliados y fortalecido a sus rivales. Por lo pronto, se ha reconciliado con la Federación Rusa y el Estado de Israel. Las críticas que ha sufrido por los fallos de prevención y seguridad han desatado una polémica muy agria en un país donde la oposición ha demostrado que puede enfrentarse a Erdogan y sobrevivir. El presidente es fuerte, pero no invulnerable.

Es de prever que los ataques terroristas continuarán, pero es muy difícil aventurar si podrán hacer que la nueva estrategia del presidente descarrile. Hasta ahora, no ha logrado que Ankara se desvíe del nuevo rumbo que ha adoptado. Sin embargo, nada es definitivo en la Turquía del Partido Justicia y Desarrollo. Tal vez lo único constante sea que es imprevisible.

© Revista El Medio


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Javier Vega de Seoane:
‘Cataluña es el problema político más importante que tiene España’
 Gaceta.es 15 Julio 2016

El presidente del Círculo de Empresarios denuncia en un acto de 'Societat Civil' que se están produciendo comportamientos “impresentables” por parte de algunos políticos catalanes y que, desde Madrid, se está abordando este problema “con torpeza”.

Societat Civil Catalana ha organizado este jueves un desayuno económico en Barcelona, en el que ha participado el Círculo de Empresarios de Madrid, Javier Vega de Seoane, acompañado por el presidente de la entidad, Rafael Arenas, y de los miembros de la junta Ferran Brunet, Manuel Miró y José Domingo.

Arenas, que se ha encargado de presentar a Seoane, ha hecho especial hincapié en la necesidad de apostar por el diálogo entre Cataluña y el conjunto de España porque “hay muchos catalanes que también se sienten españoles que tienen que dejar de estar preocupados por el olvido que sufren”.

Ha recordado que Societat Civil Catalana, precisamente, pretende “dar voz a millones de catalanes no nacionalistas que tienen este problema”.

Considera que “hay muchos catalanes que aman la historia de Cataluña y ven su catalanidad como la mejor forma de ser español” y que el objetivo de la entidad es que “la lengua y la cultura catalanas se entienda como parte de la cultura española”. En este sentido, ha dejado claro que, a diferencia de los secesionistas, “nosotros amenazamos con quedarnos y reclamamos nuestro derecho a ser catalanes y españoles”.

Respecto a Vega de Seoane, Arenas ha explicado que es un empresario que se preocupa “por el bien común, por la sociedad en su conjunto", y, por tanto, “por lo que está pasando en Cataluña”.

En su intervención, el presidente del Círculo de Empresarios de Madrid ha dejado claro que en este momento el nacionalismo catalán es “el problema político más grave que hay en España”. Ha denunciado que en Cataluña se están produciendo comportamientos “impresentables” por parte de algunos políticos y que, desde Madrid, se está abordando este problema “con torpeza”.

Además, ha explicado que, aunque Cataluña es muy importante para España, “la secesión le perjudicaría más que al resto del Estado”.

A su juicio, una de las claves para encontrar “un encaje entre Cataluña y España es llevar a cabo una reforma de la Constitución y del Estatuto de Autonomía catalán”.

Por otro lado, ha asegurado que uno de los principales problemas que hay en España es que “tenemos un sistema educativo mediocre”.

Sostiene que “está muy desconectado con el mercado de trabajo” y que la mejora de este sistema es fundamental. “Debería haber más estabilidad. No puede ser que cada vez que gobierna un partido diferente cambie las normas”, ha afirmado.

La ley del embudo del catalanismo
Antonio Robles Libertad Digital 15 Julio 2016

El catalán es lengua propia y el español, impropia, además de una amenaza para la supervivencia del catalán. De cajón.

FÁBULA 1: Si despliegas de madrugada banderas españolas en Barcelona es vandalismo, y tú, un facha. Si inundas todos los pueblos de Cataluña a plena luz del día con senyeres estelades es patriotismo, y tú, un demócrata.
MORALEJA 1: Adas, mozos y guardias urbanos actúan de inmediato y limpian la ciudad de banderas constitucionales en dos horas. Por contra, las miles de banderas independentistas que marcan el territorio de Cataluña ondean con el apoyo institucional de ayuntamientos, incluso en período electoral. Como prueba de coherencia, la marca territorial suele ser subvencionada con dinero público, y el vandalismo constitucional, multado. En Cataluña siempre hemos sido muy ecuánimes.

FÁBULA 2: Si hablas catalán y te responden en español, es motivo denunciable por discriminación; si hablas español y te responden en catalán, es por tu bien.
MORALEJA 2: Los denunciados suelen ser despedidos de sus puestos de trabajo, y los apóstoles del ecologismo lingüístico, premiados. ¡Qué menos!

FÁBULA 3: Si rotulas sólo en catalán, construyes país. Si rotulas sólo en castellano, eres un jodido imperialista.
MORALEJA 3: En el primer caso, te subvencionan por rotular en “la lengua propia”; en el segundo, te multan. ¡Como debe ser, hostias!

FÁBULA 4: Si en español dices “Gerona” o “Lérida”, en lugar de “Girona” o “Lleida”, eres un colonialista lingüístico; si un catalanohablante habla en castellano y dice “Saragossa” o “A Coruña” para nombrar a Zaragoza o a La Coruña, entonces sí utiliza correctamente el lenguaje.
MORALEJA 4: El catalanohablante puede nombrar los topónimos sin respetar sus usos en otras lenguas, pero en español has de adaptarlos al catalán, independientemente de si hablas en catalán o en castellano. ¡Qué manía tienen los hispanohablantes de decir “Londres” cuando podrían decir “London”!

FÁBULA 5: Si pides enseñanza en lengua materna en catalán, es un derecho humano; si pides enseñanza en lengua materna en español, es una agresión al catalán.
MORALEJA 5: El catalán es lengua propia y el español, impropia, además de una amenaza para la supervivencia del catalán. De cajón.

FÁBULA 6: Eslogan de Llengua i Escola: Per un país de tots, l'escola en català! Si quieres una escuela bilingüe, rompes la cohesión social. ¡Pura lógica!
MORALEJA 6: Como vemos con claridad, no sólo Cervantes, Santa Teresa y Leonardo da Vinci eran catalanes, sino que Aristóteles no fue el inspirador de la lógica, sino el catalanismo. ¡Tantos años ciegos!

FÁBULA 7: El pueblo de Catalunya tiene el “derecho a decidir”… la independencia; los ciudadanos de Cataluña no tienen derecho a decidir la lengua en que sus hijos quieren estudiar, ni decidir si el dinero dedicado a subvencionar la prensa indepe o la construcción nacional sería mejor empleado en mejorar la sanidad pública, ayudar a los parados de larga duración, auxiliar a las mujeres maltratadas…
MORALEJA 7: Los enemigos de Cataluña son muchos y aprovechan cualquier disculpa para romper la cohesión social. El “pueblo” de Cataluña tiene razón. ¡Si es que a veces nos pasamos, sin reparar en el daño que podemos ocasionar a Cataluña!

FÁBULA 8: Si incumples las leyes constitucionales en nombre del derecho a decidir, es en legítima defensa de la democracia; si los Tribunales de Justicia condenan esos incumplimientos, son antidemocráticos y leguleyos de los partidos “anticatalanes”.
MORALEJA 8: La democracia es lo que determina el catalanismo, no el Estado de Derecho español, controlado por los enemigos de Cataluña.

FÁBULA 9: Si un político mete la mano en el dinero público, seguro que es español (Espanya ens roba); si se destapa la corrupción del 3% en Cataluña, es una campaña de las cloacas policiales del Estado español para desacreditar el independentismo.
MORALEJA 9: Pujol, Prenafeta, Trias, Planasdemunt, Fèlix Millet y todos los acusados del 3% son unos santos. Urge que se levanten monumentos a los padres de la patria del 3%. ¡Qué menos!

FÁBULA 10: Si “Cataluña” exige los papeles de Salamanca es porque es un expolio; si Aragón hace lo propio con el patrimonio eclesiástico de la Franja que expolió Cataluña, es intolerable. Aunque lo exija la mismísima Santa Sede.
MORALEJA 10: Mañico, tú también te has dado cuenta, ¿noo?

FÁBULA 11: Cataluña es la única comunidad que tiene todas sus ciudades conectadas por AVE. Lógico, Cataluña es una comunidad histórica. Extremadura y otras, no. ¡Sólo faltaría! ¡Qué derroche! ¡Menos mal que el nacional-catalanismo nos lo ha hecho ver!
MORALEJA 11: Si el territorio español se vertebra para lograr que todos sus ciudadanos tengan las mismas oportunidades, Cataluña sería una comunidad como todas. ¿A dónde iríamos a parar! ¡Con todos esos vagos y maleantes del sur a nuestro nivel social! ¿Café para todos? No, gràcies!

FÁBULA 12: Si descubres y colonizas América, es cosa de imperialistas; si aspiras a expandirte a els països catalans, es para reunificar Cataluña. Con un par.
MORALEJA 12: ¡Para qué insistir!

EL CINISMO COMO DEFENSA: Supongo que no se habrán tomado en serio tal esperpento. ¿Qué clase de ciudadanos seríamos si nos dejásemos vejar de tal manera?

PD: Invito al lector a formular otras contradicciones. Y las expanda. Por dignidad, por vergüenza ajena… y propia.

DESTAPANDO AL POLÍTICO VASCO
Anasagasti y su gentuza
El más insigne representante del nacionalismo de caviar, que ha pasado los últimos 20 años alojado en el Palace y disfrutando de su famoso catering, ataca a esta publicación y a la defensa que desde ella realizamos de cuestiones más trascendentales para nuestro país.
Gaceta.es 15 Julio 2016

Leer el blog de Iñaki Anasagasti en el Deia no entra dentro de los placeres diarios de ningún español. A través de su tribuna en dicho medio, el que fuera diputado vasco escupe contra todo lo que le rodea y defiende, por ejemplo, el papel del PNV durante las horas que duró el secuestro de Miguel Ángel Blanco hace 19 años. Ver para creer.

Sorprende que Anasagasti vea Intereconomía, pero resulta más paradigmático aún que él, precisamente él, se permita llamar hoja tóxica a Gaceta.es por defender una firme posición en algunas de las cuestiones más trascendentales del país.

El político vasco considera que el director de este medio, Kiko Méndez Monasterio, y el resto de colaboradores son simplemente "gentuza". Que estas palabras salgan de la boca de Anasagasti, para el que los presos de ETA luchan "únicamente por una idea política", nos llena de satisfacción. Lo contrario sólo tendría un significado: habríamos perdido el rumbo.

Defensor de Arnaldo Otegi, condenado por pertenencia a banda armada, y fiel detractor de Juan Carlos I y su sucesor, Felipe VI, al que "llamó chulo y prepotente" durante una vista a París", Anasagasti se ha pasado los últimos año reclamando la vuelta de los presos etarras al País Vasco o regiones cercanas.

Apartado por los líderes del PNV de las últimas listas electorales, Anasagasti aprovecha ahora su espacio en los medios para hacerse notar y atacar a todos aquellos que no comparten su ideología. Suponemos que el político vasco no estará muy contento con nuestras informaciones sobre la caída de la independencia en el País Vasco, los homenajes a las víctimas del terrorismo o la pérdida de poder de su partido.

Debe ser duro, muy duro, después de tantos años viviendo de un Estado que "había que abandonar", sentarse en el sofá de casa y ver que España funciona mucho mejor sin gente como tú.

Desde Gaceta.es nos vamos a ahorrar los comentarios acerca de este político, no merece la pena y no cumple con el rango de actualidad que exigen nuestros lectores. Seguiremos defendiendo aquellas ideas en la que creemos, luchando contra las injusticias y poniendo en alza el valor de aquellos que se enfrentaron al nacionalismo en el País Vasco. Seguiremos, por tanto, siendo una hoja tóxica. Por muchos años más.

Crónica de unos tiempos convulsos
Qué fue el "espíritu de Ermua" y cómo el PNV terminó con él
Raúl González Zorrilla. Director de La Tribuna del País Vasco 15 Julio 2016

Miguel Ángel Blanco Garrido nació en la localidad vizcaína de Ermua en 1968. Aquel mismo año, la banda terrorista ETA se dio a conocer públicamente cometiendo dos crímenes que, con el paso del tiempo, serían considerados como los primeros atentados mortales llevados a cabo por la organización criminal: el del miembro de la Guardia Civil José Pardines Arcay, tiroteado en Villabona (Guipúzcoa) el 7 de junio de 1968, y el de Melitón Manzanas González, Inspector-Jefe de la Policía asesinado el 2 de agosto del mismo año en la ciudad fronteriza de Irún.

Aunque fuera de un modo intuitivo, muchos hombres y mujeres vislumbraron entre las sombras de aquel trágico 12 de julio de 1997 que el joven concejal del Partido Popular asesinado tres días después de ser raptado a escasos metros de su domicilio, bien podía haber sido el hijo de cualquier familia vasca de la mayoría que no comulga con el ideario fanático de los criminales. Esta certeza atroz, junto con el convencimiento de que el objetivo de ETA con aquel acto de absoluta crueldad era aterrorizar a una sociedad cohesionada alrededor del Pacto de Ajuria Enea, pero inmutable ante el goteo incesante de crímenes cometidos por los terroristas, provocó que cientos de miles de manifestantes se echaran a las calles impulsados por una necesidad visceral de mostrar su repulsa ante la ignominia y como única forma de liberar pacíficamente su cólera e indignación.

Las movilizaciones de protesta por el asesinato de Miguel Ángel Blanco, que se extendieron por todos los rincones de España, pero que en el País Vasco tuvieron una trascendencia especial, alumbraron unos días memorables y momentos mágicos en los que una voz unánime pareció tomar las riendas de los acontecimientos para fundir a instituciones y ciudadanos en una comunión que solamente se produce en escasas ocasiones a lo largo de la historia. Aquellos instantes imperecederos, cargados de símbolos bellos y rebosantes de solidaridad, convulsionaron la vida colectiva y tuvieron la fuerza necesaria para voltear las prioridades políticas y sociales de Euskadi. De este modo, la unidad política frente al terrorismo, la eficacia policial, la firmeza judicial y, especialmente, la máxima protección de los derechos democráticos de los vascos no nacionalistas pasaron a convertirse en las prioridades inmediatas de una sociedad que, hasta entonces, se había mostrado demasiado displicente ante la aberración moral que significa la sistemática utilización de la violencia como eficaz y precisa herramienta de limpieza ideológica.

El nuevo directorio de urgencias colectivas, impulsado en un primer momento por un grupo de intelectuales agrupado bajo el nombre de “Foro de Ermua”, demostró poseer la capacidad suficiente para arrancar a la sociedad vasca de los territorios banales en los que se encontraba instalada, allí donde los atentados terroristas no tenían ninguna repercusión para la cotidianeidad de la mayoría de los ciudadanos. Pero, además, la nueva ubicación del interés sociopolítico de la opinión pública colocó a los vascos dentro de un marco histórico diferente en el que los crímenes pasaban a tener responsables conocidos, donde los cómplices poseían nombres y apellidos, y en el que acordar, colaborar, concertar o convenir actuaciones y estrategias con los terroristas o con los adláteres políticos de éstos comenzaba a implicar consecuencias negativas. En esencia, lo que rápidamente pasó a conocerse como el “espíritu de Ermua” significó convertir en algo públicamente evidente aquello que lo mucho padecido en Euskadi había ido generado de un modo latente: consistía, por supuesto, en demandar firmemente la depuración de todas y cada una de las responsabilidades asociadas a los crímenes terroristas, en reinstalar el imperio de la ley, en recuperar la presencia del Estado en Euskadi y en denunciar cómo la red de legitimación de la violencia se había extendido hasta los ámbitos más insospechados de la comunidad autónoma, pero, sobre todo, se trataba de evidenciar públicamente las muchas miserias que la sociedad había generado, y seguía generando, para no ver, no escuchar y no recordar el mísero legado moral que tantos años de asesinatos impunes habían dejado en Euskadi.

El espíritu de Ermua constituyó un disolvente único y vigoroso para licuar la atonía y la inconsecuencia con la que muchos vascos, gravemente afectados por la indolencia y la desidia posmodernas, contemplaban los permanentes ataques físicos, las persecuciones, las amenazas y las extorsiones sufridas por muchos de sus vecinos. Este movimiento surgido de la ira popular más inmediata también situó en el primer plano de la política vasca una serie de argumentos que, por primera vez desde la transición, ya no respondían al ideario primordial del mundo nacionalista, sino que, fundamentalmente, hacían referencia a las demandas, las exigencias y las necesidades de los hombre y mujeres más próximos a los planteamientos de los partidos estatales, vascos todos ellos que, hasta entonces, apenas habían contado con plataformas públicas desde las que presentar su legítima visión del país que habitaban.

El escritor y periodista Iñaki Ezquerra, que vivió muy de cerca aquellos momentos y que fue uno de los iniciadores de aquel incipiente movimiento posteriormente definido como constitucionalista, relata muy gráficamente lo que supuso la explosión social de Ermua: “Aquello significó la reanudación de esa transición democrática que en Euskadi llevaba años paralizada, la recuperación de la calle para la sociedad democrática vasca y algo aún más importante: la recuperación de la voz. Hasta aquel momento en que en la plaza de Ermua se tuvo noticia de que el concejal del PP había recibido un par de tiros en la nuca, las manifestaciones contra la violencia habían sido tradicionalmente organizadas por los grupos pacifistas y se habían venido desarrollando siempre en un silencio entre resignado y místico, taciturno y pudoroso, como si pedir el fin del terrorismo fuera algo que reportara una misteriosa y fantástica suerte de culpabilidad, como si hubiera que hacerlo con una obligada tristeza. Era ese un silencio estudiado y diseñado con detenimiento, que apelaba a Ghandi y a Jesucristo, a la paz y al perdón, pero no a la justicia y al derecho democráticos, a la sensibilidad laica y a la herencia ilustrada, a la Constitución y al Estado de Derecho. Lo que sucedió en Ermua aquel sábado fue, simplemente, que la ciudadanía recuperó la palabra. Esa palabra que nunca debió perder porque es la esencia de la democracia y de la paz misma. De lo que se trataba no era de reclamar una paz cualquiera, una paz del silencio gesticulante y de la mordaza, como la franquista. Se trataba de pasar del gesto por la paz a la palabra por la democracia”.

Así fue cómo desde los espacios sociopolíticos que nacieron al ritmo de los nuevos aires que surgían de Ermua se comenzó a reivindicar, por ejemplo, el derecho de todos los ciudadanos a vivir en libertad, la necesidad de que el Gobierno vasco potenciara, definitivamente, la actividad de la Ertzaintza contra el terrorismo, la urgencia de que el brazo político de ETA comenzara a hacerse penalmente responsable de su obsesiva apuesta por legitimar la violencia, el deber de trabajar institucionalmente para proteger a la víctimas del horror o la obligación colectiva de recuperar la ínfima calidad de la democracia vasca. Este dietario de valores se contraponía a otros, relacionados con la demanda de un mayor nivel de autogobierno, con la presunta necesidad de entablar un diálogo con ETA o con la exigencia permanente de acercar a los presos terroristas a cárceles próximas al País Vasco, que entonces, y a pesar de la influencia moderadora manada desde el Pacto de Ajuria Enea, eran los que básicamente preocupaban al mundo del nacionalismo vasco en general, y al PNV en particular.

Esta alteración radical en el orden de las prioridades colectivas y la cólera provocada por las múltiples acciones delictivas que la organización criminal llevó a cabo a lo largo de 1997 y 1998 (quince asesinatos, incluido el de Miguel Ángel Blanco, más los secuestros del empresario José Maria Aldaya y del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara) parecían despertar a muchos vascos del paradisíaco ensueño en el que las lisonjas y los vapores del pensamiento débil les había sumido y, consecuentemente, llevaron al PNV a temer gravemente por su imperecedera hegemonía en una región en la que la idílica contemplación nacionalista de la realidad comenzaba a resquebrajarse por la frenética y sanguinaria actividad de ETA.

Ante esta situación, el Partido Nacionalista Vasco, en vez de sumar sus recursos y su potencial movilizador al vendaval que, por fin, se levantaba para, de una vez por todas, terminar social y políticamente con la organización terrorista, dio un giro radical a la trayectoria de relativa moderación que había emprendido en 1986 con la rúbrica de su acuerdo de Gobierno con el Partido Socialista de Euskadi, y en 1988, con la firma del Pacto de Ajuria Enea, pasó a liderar una estrategia no destinada a certificar que los valores de la libertad, la paz y la seguridad alcanzaran a todos los vascos, sino exclusivamente diseñada para que los preceptos básicos nacionalistas no se vieran arrollados por una marea que amenazaba con arrastrar al sumidero de la historia no solamente a los terroristas de ETA, sino también a todos aquellos que por querencia propia se encontraran próximos al ámbito ideológico y de actuación de la organización criminal.

De este modo, el 12 de septiembre de 1998, el PNV, dirigido con más firmeza y temeridad que nunca por Xabier Arzalluz y Joseba Eguibar, aprobaba junto con ETA y otras formaciones nacionalistas el compromiso conocido como Acuerdo de Estella o Pacto de Lizarra que, como primera e inmediata consecuencia, provocó una declaración unilateral de tregua por parte de la organización terrorista. Este alto fuego “unilateral” provocó inmediatamente que que las urgencias nacionalistas de algunos vascos se convirtieran en el gran eje sobre el que habría de girar la vida en común y el desarrollo futuro de todos los vascos.

Cuando se rubricó este pacto en Estella, la localidad navarra que le dio nombre, habían transcurrido, exactamente, 14 meses desde que el etarra Francisco Javier García Gaztelu asesinara con dos disparos en la nuca a Miguel Ángel Blanco Garrido.

(*) Este texto es un extracto del libro "Terrorismo y Posmodernidad", de Raúl González Zorrilla, publicado por la Editorial Tilde en 2004.

ETA y el 18 de julio... de 1961
GAIZKA FERNÁNDEZ SOLDEVILLA El Mundo 15 Julio 2016

ETA surgió en 1958 con el objetivo último de continuar la Guerra de 1936, que la banda no entendía como una contienda civil sino como el último episodio de una supuestamente secular lucha de independencia contra el ocupante español. Desde un principio, la organización acusó al PNV de pasividad e inoperancia mientras se planteaba la utilización de la violencia. El Libro blanco de ETA (1960) establecía que 'la liberación de manos de nuestros opresores requiere el empleo de armas cuyo uso particular es reprobable. La violencia como última razón y en el momento oportuno ha de ser admitida por todos los patriotas'. No es de extrañar que el grupo se dotara de una 'rama de acción' que, en diciembre de 1959, se estrenó colocando tres explosivos caseros contra el Gobierno Civil de Álava, una comisaría de Policía de Bilbao y el diario Alerta de Santander.

Dos años después, ETA anunciaba que 'la Resistencia Vasca se prepara para una nueva fase de gigantescas proporciones. Preparémonos todos para la gran hora que se acerca'. El 18 de julio de 1961, hace ahora 55 años, los etarras quemaron tres banderas rojigualdas en San Sebastián y sabotearon la línea férrea por la que iba a pasar un tren de ex combatientes franquistas que acudían a la capital guipuzcoana para conmemorar el 25º aniversario del Alzamiento Nacional. Fue un fiasco. En vez de descarrilar, el convoy no tardó en continuar su trayecto. La esperada 'gran hora' todavía no había llegado. Ahora bien, el sabotaje tenía un gran valor simbólico: suponía una tentativa de venganza contra quienes en 1937 habían derrotado a los gudaris, de los que los autoproclamados nuevos gudaris de ETA se reclamaban herederos.

El frustrado descarrilamiento tiene otra lectura. Y es que el ataque estaba dirigido contra aquéllos a los que la organización definió como 'traidores a Euzkadi', es decir, los 'ex combatientes vascos franquistas'. Su sola existencia cuestionaba la interpretación de la Guerra Civil como una conquista española, ya que recordaba que una parte de los vascos había apoyado la sublevación del 18 de julio: Álava y Navarra fueron dos de las provincias que más voluntarios aportaron al ejército franquista. Era un dato que había que borrar de la Historia.

La Dictadura reaccionó con contundencia contra aquellos novatos adversarios. Las detenciones realizadas por las fuerzas policiales tuvieron un alto precio a nivel organizativo, lo que propició que un puñado de etarras cuestionaran la idoneidad de la 'lucha armada', prefiriendo tácticas de resistencia civil. Quizá dichas discrepancias estaban detrás del ambiguo tratamiento de la violencia que se plasmó en los Principios de la I Asamblea de ETA (1962): 'Se deberán emplear los medios más adecuados que cada circunstancia histórica dicte'. De cualquier manera, el debate fue efímero, ya que la mayoría de los etarras se posicionaron como firmes partidarios del empleo de las armas. Desde su punto de vista, se trataba del instrumento más efectivo para lograr sus objetivos políticos.

El hecho de que hubiese miembros de la organización contrarios a la violencia demuestra que ésta no era inevitable. Cuando los etarras comenzaron a matar no estaban cumpliendo con su ineludible destino, que no estaba escrito. Sus atentados no eran el último episodio de un milenario 'conflicto' étnico entre vascos y españoles, porque éste sólo existía en el imaginario bélico del nacionalismo radical. Y, desde luego, los integrantes de ETA no respondían como autómatas a una coyuntura concreta. Es cierto que el marco dictatorial, que abocaba a los disidentes a la cárcel o a la clandestinidad, volvía muy atractiva la 'lucha armada' a ojos de las fuerzas antifranquistas, pero la casi totalidad de ellas se enfrentaron a Franco sin mancharse las manos de sangre.

Los jóvenes activistas de ETA estaban sometidos a la influencia de otros factores. En el orden externo, además del ultranacionalismo español y del centralismo del régimen, cabe mencionar el sentimiento agónico que les causaba el retroceso del euskera y la llegada de miles de inmigrantes, vistos como colonos, así como la adopción como modelo de los movimientos anticoloniales del Tercer Mundo. En el plano interno hay que señalar el nacionalismo vasco radical, el odio derivado de una lectura literal de la doctrina de Sabino Arana, el ya mencionado relato acerca de un secular 'conflicto', el deseo de vengar a los viejos gudaris de 1936 y las ansias de superar al PNV.

Sin embargo, por mucho que condicionaran a los etarras, tales elementos no determinaron su actuación. Basta comparar la trayectoria de los miembros de ETA y la de los de EGI -las juventudes del PNV- o incluso la de Los Cabras de Xabier Zumalde, la primera escisión militarista de la banda. Unos y otros estaban influidos por todos los factores que se han enumerado en el presente párrafo, pero sólo los etarras decidieron matar.

ETA no se decantó definitivamente por la violencia hasta el 2 de junio de 1968, día en el que su órgano dirigente tomó la resolución de preparar el asesinato de José María Junquera y Melitón Manzanas, los jefes de la Brigada Político-Social de Bilbao y San Sebastián respectivamente. El encargado de planificar y comandar esta última operación era Txabi Etxebarrieta, quien en el manifiesto de ETA para el Aberri Eguna había asegurado que 'para nadie es un secreto que difícilmente saldremos de 1968 sin algún muerto'.

Cinco días después de aquella reunión, el automóvil robado en el que viajaban Txabi y su compañero Iñaki Sarasketa tomó la carretera Madrid-Irún, que se encontraba en obras, razón por la que los guardias civiles José Antonio Pardines y Félix de Diego Martínez estaban regulando el tráfico, cada uno en un extremo del tramo afectado. El control de Pardines se situaba a la altura de Villabona (Guipúzcoa). Allí, como parte de la rutina, detuvo sucesivamente a una serie de vehículos. El último de ellos era el de Etxebarrieta. Cuando el agente comprobó que los números de la documentación y del bastidor del coche no coincidían, Txabi tomó una decisión trascendental: disparó a Pardines por la espalda. El guardia se desplomó y, una vez en el suelo, Etxebarrieta lo remató de tres o cuatro tiros en el pecho.

Unas horas después la espiral de acción-reacción que había puesto en marcha, se llevó por delante la vida del propio Txabi en un confuso tiroteo que se entabló con agentes de la Benemérita en Benta Haundi (Tolosa, Guipúzcoa). Al comprobar la solidaridad popular que despertó esta muerte, que ocultó la de Pardines, una nueva sesión del órgano dirigente de ETA reactivó la operación: el 2 de agosto un comando asesinó a Manzanas. El régimen franquista reaccionó tal y como la organización esperaba: con una represión torpe y brutal, que los etarras utilizaron como justificación para cometer nuevos atentados...

Según el Informe Foronda de Raúl López Romo, la apuesta de ETA por el terrorismo ha causado 845 víctimas mortales, por no hablar de las personas heridas, secuestradas, extorsionadas, exiliadas o amenazadas. Ésa es su responsabilidad. Ahora bien, lejos de asumirla, el nacionalismo vasco radical sigue aferrándose a la narrativa del 'conflicto', que le permite dotar de un sentido trascendental a todo lo que hicieron los etarras y quienes les aplaudieron. Sirve para legitimar aquello que, de otro modo, serían simples crímenes. Su empeño en blanquear el pasado de la banda implica mantener el caldo de cultivo que ha nutrido de significado al odio y la violencia. Los historiadores tenemos el deber cívico de hacer algo al respecto: investigar con seriedad, rigor y método para divulgar los resultados entre la ciudadanía. Sólo con un doloroso pero cauterizador examen crítico de nuestro pasado reciente podremos evitar que los hechos queden sepultados por el olvido, las medias verdades o las mentiras interesadas.

"ATRACO INSTITUCIONAL"
La Comunidad Valenciana pagará la multa de la UE por manipular el déficit
El presidente de la Generalitat Valenciana ha desvelado que el Ministerio de Hacienda le ha comunicado que no le entregará 19 millones de euros de la financiación autonómica. "La multa que les ponen a ustedes, la pagamos los valencianos", ha espetado Puig
EFE Estrella Digital 15 Julio 2016

El president de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, ha desvelado hoy que el Ministerio de Hacienda ha comunicado que va a descontar en agosto de las entregas a cuenta de la financiación autonómica a la Comunitat Valenciana los 19 millones de la multa de la UE por manipulación del déficit.

"Es decir, la multa que les ponen a ustedes, la pagamos los valencianos", ha espetado Puig al PP durante su comparecencia en Les Corts Valencianes para hablar sobre la financiación autonómica, en la que ha asegurado: "No queremos pagar su multa", en referencia a que la misma corresponde a la etapa de gobierno del PP en la Generalitat.

Puig ha explicado que el Ministerio de Cristóbal Montoro les ha comunicado esta semana que ha iniciado los trámites para descontar de la financiación de los valencianos en el mes de agosto los 19 millones de euros de la multa de la Unión Europea, lo que a su juicio es "un atraco institucional, un atraco que no tiene nombre".

Ha señalado que Montoro conoce "perfectamente" cuál es la situación de los valencianos, pero lo que quiere es que la Generalitat "recorte derechos a las personas", si bien ha asegurado que no lo van "a consentir, porque ese no es el estilo" de su ejecutivo.

Memoria histórica
El Gobierno nacionalista vasco hace desaparecer el terrorismo de ETA y lo mezcla con la Guerra Civil, la dictadura y los “contraterrorismos ilícitos”
www.latribunadelpaisvasco.com 15 Julio 2016

El Consejo del Gobierno de Iñigo Urkullu ha dado luz verde a la firma de un convenio entre la Secretaría para la Paz y la Convivencia, la Universidad del País Vasco, la Sociedad Aranzadi y el Instituto Gogora para la elaboración de un “informe-base de vulneraciones de derechos fundamentales en el periodo comprendido entre 1936 y 1978”.

Para dar una pista sobre el objetivo que tiene este convenio, hay que recordar que el Instituto Gogora tiene como función fundamental “preservar y transmitir la memoria de las experiencias traumáticas marcadas por la violencia durante los últimos cien años: la Guerra civil, la dictadura franquista, el terrorismo de ETA y los contraterrorismos ilícitos”.

Con esta iniciativa, que hace desaparecer el terrorismo de ETA mezclándolo con la Guerra Civil y la dictadura, se da el primer paso para el desarrollo de una de las prioridades del Programa Base en materia de Memoria Histórica que recoge el Plan de Paz y Convivencia 2013-2016 del Gobierno del PNV, diseñado por Jonan Fernández, quien fuera antiguo concejal de Herri Batasuna-ETA y máximo responsable de Elkarri, hoy ya desaparecida.

El convenio aprobado tiene como objetivo “la recopilación de datos relativos a vulneraciones de derechos humanos durante la Guerra Civil y los años posteriores de dictadura, y la elaboración de un informe que las relacione y las presente de forma científica y sistemática, con especial atención a ejecuciones, desapariciones forzadas, detención arbitraria, trabajos forzados y exilio”.

A tal fin, se constituirá un “Comité Académico” ligado al formado por el profesor Jon Mirena Landa Gorostiza y el profesor e historiador Iosu Txueka, por parte de la UPV/EHU. Ambos íntimamente ligados al mundo nacionalista vasco. En el “Comité Académico” también participa, por parte de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, Lourdes Herrasti, historiadora y arqueóloga especializada en fosas comunes.


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