AGLI Recortes de Prensa   Martes 19  Julio  2016

Impuestos y gasto público
LUIS MARÍA ANSON El Mundo 19 Julio 2016

-Haga el favor de no interrumpirme cuando hablo, le espetó el parlamentario Richard Freser a Winston Churchill.
-Y usted hágame el favor de no hablar cuando le interrumpo, le respondió Churchill impávido.

El ministro Guindos se merecía que un político serio le hubiera interrumpido cuando anunció urbi et orbi que el Gobierno solucionaría la exigencia europea sobre el déficit español subiendo los impuestos. Pues no. Es lo contrario de lo que la salud pública aconseja. No se trata de exprimir aún más a los ciudadanos sino de reducir el gasto público.

El ministro podía haber anunciado que se iba a cortar de raíz el despilfarro de los partidos políticos. En el año 2011, sirva como botón de muestra, el Partido Popular gastó 133.398.210 euros e ingresó por las cuotas de sus afiliados 12.303.879 euros. Más del 90% del derroche del PP, y se podría decir lo mismo de otros partidos, corrió a cargo de los impuestos con que se sangra al contribuyente hasta la hemorragia. El ministro Guindos se ganaría el aplauso de la ciudadanía si en lugar de subir los impuestos anunciara una ley que dijera: 'Ningún partido político, ninguna central sindical, podrá gastar un euro más de lo que ingrese a través de las cuotas de sus afiliados'.

Frente a los 700.000 funcionarios que pagábamos en 1977, ahora los contribuyentes saqueados por Hacienda deben hacer frente a más de 3.000.000. Las cuatro Administraciones -la central, la autonómica, la provincial y la municipal- rivalizan en el despilfarro. Los dirigentes políticos se dedican, con permanente voracidad, a colocar generalmente a dedo a sus parientes, amiguetes y paniaguados. Y se han inventado además cerca de 4.000 empresas públicas, casi todas deficitarias, casi todas innecesarias, para que políticos y sindicalistas instalen en ellas a sus enchufados.

El despilfarro y el nepotismo se extiende desde instituciones de máximo relieve como el Tribunal de Cuentas, conforme a la denuncia que hizo recientemente un periódico nacional, a municipios pequeños que imitan con entusiasmo a sus mayores.

Juanma del Álamo, en una información que produjo el regocijo general, desmenuzó algunas de las millares de subvenciones que los dirigentes políticos deciden, a cargo del dinero de los contribuyentes, para favorecer directa o indirectamente a sus protegidos, desde los 110.000 euros otorgados a la Elaboración de snacks de nueva generación para compuestos bioactivos de algas y garrofín, hasta los 300.000 euros que la Administración ha destinado a la Ejecución del proyecto de gestión de conflictos rurales y salvaguarda de los espacios pastorales en las regiones de Maradi y Tahora en el Niger.

Reducción del desaforado gasto público, en fin, esa es la solución, no el incremento de los impuestos. Seguramente al ministro Guindos y a sus cómplices de los partidos políticos y los sindicatos les entrará por un oído todo esto y les saldrá por el otro. Ande yo caliente y ríase la gente. Lo que pasa es que los ciudadanos no se ríen.

España está muerta de asco ante el espectáculo de cinismo con que la clase política y la casta sindical nos obsequian día tras día.

Oportunidad histórica
Lorenzo Abadía gaceta.es 19 Julio 2016

Junto al riesgo de incertidumbre permanente y a la certidumbre de los problemas que los dos últimos resultados electorales nos han originado a los españoles, queda también un pequeño reducto para el optimismo.

España debe una parte capital de sus problemas al régimen oligárquico surgido de la Transición que instauró una partidocracia en vez de implantar una democracia liberal. Los abusos de poder y la corrupción sufridos han sido el resultado directo de la ausencia de representación de la sociedad civil en el poder y de la inexistencia de controles sobre la clase política. Es esto, y no la especial condición humana de quienes nos han gobernado, lo que ha provocado el desastre nacional, político y económico que vivimos. Constituye casi un axioma de rigor científico que, mientras los ciudadanos no sean los verdaderos jefes de la clase política y no meros comparsas que refrendan sus listas cada cierto tiempo, sin posibilidad de vetar a quienes no conocen o a quienes conocen demasiado bien, no deben esperar que ésta trabaje para ellos.

Al cabo, una constitución o un régimen político está reflejado en las reglas de juego de acceso y control del poder. No es otra cosa una constitución. Y España tiene hoy una oportunidad histórica para cambiar esas reglas de juego que pueden hacer del ciudadano el amo y señor de la acción política. Por primera vez, un pequeño partido con intereses nacionales, y no nacionalistas, está en disposición, actuando de bisagra, de condicionar el programa de gobierno de la legislatura. Por vez primera, un partido que tiene en el frontispicio de su arquitectura la regeneración política puede poner su proyecto de reformas como condición sine qua non para prestar su apoyo decidido a una investidura. Exactamente lo que necesita España.

Ahora bien, para ello es necesario tener las ideas muy claras. Si Ciudadanos, en vez de mostrar titubeos con Rajoy diciendo que en la primera investidura votará "no” y absteniéndose en la segunda, propusiera públicamente tres o cuatro grandes reformas políticas, como la modificación de la ley electoral, la transformación de los mecanismos de selección del Poder judicial, la recuperación de competencias transferidas a las Comunidades Autónomas, etc., y exigiera su implementación como contrapartida a su apoyo a la investidura, pondría en serios apuros tanto al PP, que se vería obligado a aceptar, como al PSOE, que no podría negar su abstención a 169 diputados y un programa de reformas. Y al mismo tiempo, satisfaría las demandas de sus votantes, más conscientes que su cúpula de que los estatutos del partido, lejos de decir que Ciudadanos nace con el objetivo de impedir gobernar a Rajoy, vienen a mantener que su objeto fundacional radica en regenerar el sistema, es decir, las reglas de juego. Aunque dichas reformas se llegasen a pactar con el mismo diablo, serían bienvenidas si son puestas en práctica.

Pero de momento parece que C´s no ha asimilado el calado de sus propias propuestas, quizá porque no ha comprendido todavía la naturaleza íntima del poder. El viejo concepto de la nueva política, que acuña Ortega allá por 1914 en una conferencia ofrecida en el Teatro de la Comedia, no consiste en sustituir a las personas sino en cambiar las reglas de juego. No se trata de confiar en nuevas personas sino de hacer nuevas leyes que desconfíen de todo aquel que disponga de poder político. Claro que para eso es necesario intelectualizar con realismo la condición humana y dejarse de bisoños buenismos.

¿Llegaremos a darnos cuenta del momento histórico en que vivimos?

Me duele España
Me duele España que se deshace en pedazos bajo demasiadas banderas
Francisco Rodríguez www.diariosigloxxi.com 19 Julio 2016

Me duele España, como le dolía a Unamuno, a Ortega o a Quevedo, con dolor sordo y lacerante que me desazona y entristece.

Me duele España en manos de políticos mentecatos incapaces de formar un gobierno, políticos de salón que piensan más en sus escaños y prebendas que en las necesidades de los españoles que les pagamos el sueldo.

Me duele España que se deshace en pedazos bajo demasiadas banderas engañosas mientras se menosprecia en tantos lugares la bandera española, roja y gualda, sin que el gobierno reaccione.

Me duele España que en lugar de enorgullecerse de sus variadas formas de hablar, escribir o divertirse se enfrenta cada día con los que quieren eliminar el castellano, el que todos entienden, de la enseñanza, los medios de comunicación y hasta de los rótulos comerciales.

Me duele España en la que matar un toro en el ruedo es un asesinato mientras que matar a los niños por nacer es aceptado como normal y el aborto se convierte en un derecho.

Me duele España en la que la familia, cada vez más frágil, está dejando de educar a sus hijos poniéndolos en manos del estado que los manipula, desde la guardería, inculcándoles hasta que pueden elegir ser hombre o mujer, bisexual o transexual y no sé cuantas cosas más.

Me duele España que hace todo lo posible por arrinconar a Dios de la vida pública y eliminar los valores y símbolos cristianos, pero introduce el relativismo, el laicismo y la ideología de género siguiendo las consignas de la ONU y la Unión Europea, que reinterpretan los derechos humanos de acuerdo con los grupos de presión abortistas, animalistas, ecologistas o LGBT.

Me duele España que envejece de forma inexorable, sin que ellos parezca preocupar lo más mínimo a los partidos que piden nuestro voto para hacer con él lo que les venga en gana.

Me duele España que, a vueltas con la memoria histórica, anda removiendo tumbas y resucitando viejos demonios que creímos enterrados para siempre.

Me duele España incapaz de crear trabajo y riqueza para todos, incapaz de formar a los jóvenes en conocimientos y habilidades útiles para que no necesiten clamar por subvenciones ni auxilios oficiales.

Me duele España que impide o recorta la libertad de los emprendedores con leyes y reglamentaciones que parecen dictadas para desaminar a cualquiera.

Me duele España en la que sobre la ruina de los pueblos crece el populismo con sus ofertas imposibles, con sus consignas de odio a los ricos, a los bancos o a quienes señalen como pijos a los que acosar y agredir, por llevar corbata o ropa de marca...

Me duele España en la que minorías revoltosas que jamás trabajaron para ganarse el pan estén manejando los barrios, los ayuntamientos y hasta el Congreso de los Diputados

Me duele España que legisla sobre el bien y el mal y hasta sobre el sexo de los españoles como nuevo derecho de opción.

Me duele España y, al parecer, tan solo puedo quejarme mientras me dejen, hasta que no me lo prohíban o decidan aplicarme la “muerte digna” cuando llegue al hospital, para solucionar el problema de las pensiones.

Los británicos más egoístas de la historia
JOSÉ MARÍA MICHAVILA Y DANIEL DE FERNANDO El Mundo 19 Julio 2016

El 10 de mayo de 1940 Winston Churchill juraba como primer ministro del Reino Unido. Europa estaba en dificultades. El pueblo inglés contaba con un líder que forjó un Gobierno de concentración. La nación antes que los partidos políticos. Unidad como respuesta ante los problemas. Y unidad generosa con Europa hasta entregar la sangre de miles de sus jóvenes en las playas de Francia. Pero, además de armas y soldados, el pueblo inglés también hizo una apuesta política tan generosa como desconocida. El Parlamento británico aprobó el 16 de junio de 1940, casi por unanimidad, una propuesta del primer ministro. Lo aprobado suponía crear entre Francia y Reino Unido una única nación, con un único pueblo soberano, un único parlamento y un único Gobierno. Ante momentos de dificultad Churchill hizo lo que hace un líder: acudió al Parlamento. Y el Parlamento hizo su trabajo. Y dio la respuesta que da un pueblo sensato a través de sus representantes: en tiempos de dificultad hay que apostar por sumar, por unir y asumir los sacrificios que esto suponga.

Ahora Europa pasa por tiempos difíciles. Pero el pueblo inglés no ha tenido un líder que haya acudido al Parlamento. Ha triunfado la estrategia del egoísmo. El lamentable despropósito del referéndum convocado por Cameron es, sin duda, el mayor error de un líder político democrático en las últimas décadas. Y es un error fruto del egoísmo, de querer reforzar una débil posición política personal acudiendo a la demagogia de que serán las bases o el pueblo quien decida por él. Y el pueblo ha respondido con la misma receta, la del egoísmo. La respuesta de no acepto sacrifico alguno, no vaya a ser que el yo/me/mí/conmigo salga perdiendo. Mejor la separación que la Unión. Los ingleses han vivido cómodamente más de 40 años de prosperidad con su ambigua permanencia en la UE. Su postureo institucional les permitía tomar unas cosas de la Unión y salirse de la foto en otras. Y también hacía posible la convivencia entre los propios británicos, los que están más a favor de la modernidad y la integración en Europa, con quienes se sentían veterobritánicos, nostálgicos del viejo imperio victoriano y que no podían entender que haya nación alguna que les hable de tú a tú. Bastante tienen los inventores del fútbol con ver que en otros lugares son capaces de hacerlo igual o mejor que ellos como para tener que ir a Bruselas a negociar algunas cuestiones esenciales de su propia nación.

Las urnas del referéndum han dado un mazazo a esa cómoda etapa de convivencia en la Unión Europea y han dejado fracturado el Reino Unido por tres ejes que seguramente van a lastrar durante las próximas décadas la convivencia dentro de las islas. Una primera y clara fractura es la que se ha manifestado entre la clase política y lo que se viene en llamar el establishment y el conjunto de los votantes. Su desconocimiento de qué era lo que la mayoría quiere es una paradoja especialmente desafortunada para quienes se supone que su trabajo consiste en vivir representando a sus ciudadanos. De hecho, es una gran desgracia, para unos y para otros. En segundo lugar, las urnas hacen más evidente la ruptura entre los territorios del reino. Superado hace año y medio el vértigo de la independencia de Escocia tras ganar el remain en el Unido Reino, el fantasma de una Escocia independiente del reino resurge con fuerza cuando aquellos cuya compañía procuraron los escoceses -los galeses y los ingleses- les obligan a renunciar a la compañía del resto de los 500 millones de europeos con los que los escoceses se sienten cómodos.

Pero, sobre todo, el referéndum ha abierto una nueva y muy grave brecha. La quiebra entre generaciones manifestada como muy difícilmente haya podido verse antes en proceso democrático alguno.

La generación de ingleses que mejor ha vivido en la historia, los nacidos después de la segunda guerra mundial y hasta 1.973, año de ingreso de UK en la Unión Europea, es la que ha decidido que el Reino Unido abandone la UE. Los cerca de 22 millones de ingleses de más de 50 años han condenado a los cerca de 34 millones de compatriotas de menos de cuarenta años a volver al pasado y romper con su sueño de vivir en un mundo menos egoísta y menos aislado. 19 millones de ellos han podido votar. Los 15 millones de menos de 18 años no tenían derecho a hacerlo. Entre los menores de 40 años el sí a Europa supera ampliamente a los partidarios del no. Y la cifra se incrementa a medida que desciende la edad de los votantes hasta llegar al tramo de votantes de entre 18 y 24 años, que en un 75% era partidario de seguir vinculando su futuro a su permanencia en la Unión con los europeos. Análogo proceso se produce a la inversa, a más edad se ve un muy claro incremento de partidarios de salir de la Unión, de protegerse y aislarse. El 61% de los mayores de 65 años votó no a seguir en la UE. El principal argumento para tomar esa postura ha sido preservar sus pensiones y defenderse de la inmigración extranjera.

Quienes han recibido mucho más de lo que han dado, quienes han endeudado a las generaciones futuras, han apostado por el egoísmo, por poner un candado que blinde sus privilegios ignorando la apuesta de los jóvenes. Quienes más años tienen por delante han visto doblegados sus deseos de un mundo más abierto en el que saben que ya no pueden vivir mejor endeudando a las futuras generaciones. En efecto, según el National Institute of Economic and Social Research, cada una de las personas residentes en el Reino Unido que tienen entre 65 y 70 años recibirán del Estado a lo largo de su vida 198.930 libras más de las pagadas en impuestos y tasas. Para una persona entre 70 y 75 la cifra es aún mayor, de 223.183 libras. Sin embargo, cada una de las personas que se sitúa entre 25 y 30 deberá contribuir con 157.700 más de las que va a recibir, y si tiene entre 30 y 35 su contribución neta es estimada en 124.486 libras. Los aún no nacidos no salen mejor parados: cada uno de ellos deberá aportar al Estado 159.668 libras más de las que reciban en prestaciones sociales de todo tipo. No es de extrañar que la deuda pública del Reino Unido se haya triplicado en los últimos 10 años hasta alcanzar más de 1.700 billones (billones españoles, trillones para los ingleses), más del 90% de su PIB. Esta deuda tendrán que pagarla o sufrirla las generaciones que han votado por permanecer en la UE. La generación que más tiene decide que como las cosas se ponen algo más grises, lo de estar abiertos a otras economías o tener que aceptar inmigrantes procedentes de países en situación de crisis profunda, es algo que no interesa.

Levantar un muro frente a la inmigración ha sido el primer argumento de quienes han votado salirse de la UE. Yo vivo bien, quiero estar solo no vaya a ser que otros quieran comer de mi sopa. Este argumento egoísta no ha cuajado en los jóvenes. Pero sí ha llevado a las urnas a la generación adulta, la más egoísta de la historia. El egoísmo de mejor me guardo mi prosperidad para mí sólo ha triunfado en las urnas. Ese letal virus acaba dañando a quien lo padece, como no han tardado en comprobar todos los británicos que se han empobrecido de golpe y en 24 horas al menos un 14%.

La misma curiosa enfermedad está bien arraigada en un sector de votantes de nuestra España. La ausencia de liderazgo político se camufla con el populismo de decirle al pueblo que decida en referéndum. Los políticos abdican de sus responsabilidades y las endosan al votante. El populismo y la manipulación colectiva de sentimientos de agravio sostienen a los líderes que lo estimulan. Y algunos de los que más tienen no están dispuestos a compartir, se apela a su egoísmo y su resorte responde de inmediato y a veces con vehemencia. Se trata de preservar su bienestar. Nada de compartir con los que menos tienen.

Ojalá la lección del castigo al egoísmo que está recibiendo y va a seguir recibiendo el pueblo inglés, y los políticos que lo han practicado, nos ayude en España a superar esa dañina enfermedad y nos lleve a buscar una solución distinta a la de romper con proyectos compartidos. Eso no significa ignorar que hay males ciertos que causan tales virus. Pero sí de que los profesionales de la política hagan su trabajo y encuentren soluciones menos letales a esos padecimientos sociales. Soluciones que pasan por poner el interés general por encima del de cada partido. Y por encontrar espacios de acuerdo y de proyecto compartido desde el diálogo y en el lugar donde esto se fragua en democracia que es el parlamento. Pasar la pelota al ciudadano para que en un día responda con un sí o un no a cuestiones cada vez más complejas es un cobarde egoísmo, un camuflaje de la falta de liderazgo democrático del que bien sabemos cómo han abusado las dictaduras.

Sumar, unir, convocar a esfuerzos compartidos es la mejor receta para salir de las dificultades. Ese es precisamente el trabajo de quienes lideran. Y quizás la mejor lección que el Brexit nos ha dado.

14 de julio en Niza
La democracia se asienta sobre el ciudadano, como sobre el creyente se asienta la teocracia. Y son incompatibles
Gabriel Albiac ABC 19 Julio 2016

Nueve días antes de la carnicería en Niza, la Asamblea Francesa hacía público su informe sobre la matanza del Bataclan. Puede que haya omitido los testimonios más duros. O que haya atenuado los de algún comisario que describe las mutilaciones de las víctimas. Hay familias que amenazan con querellarse por ocultación de datos. Pero ¿quién se atrevería a criticar ese austero pudor?

Los humanos son bestias que matan por placer. Y, en su forma más sórdida, por el placer de identificarse con alguna deidad sangrienta: así, el yihadismo. No hay diálogo que oponer a eso. Sólo una fuerza militar de intensidad más alta. Pero que nadie sueñe con borrar a esos bárbaros por procedimientos benévolos o persuasivos. La guerra será larga. Y la muerte abundante. La pagaremos todos.

La semana pasada, Niza. El simbolismo de la fecha es claro: el día que conmemora el nacimiento de eso a lo cual llamamos condición ciudadana. El 14 de julio de 1789 es el momento luminoso de la Revolución. Y el nacimiento de la Europa contemporánea. Esto es, de la democracia. Vendrán, más tarde, las tinieblas; como acaban por venir siempre en todos los inventos humanos. Más tarde: cuando llegue el tiempo de la autodestrucción, que culmina en la primavera del Gran Terror de 1794.

Pero la fiesta nacional, al instalarse en aquel 14 de julio, apostó por el tiempo de la común fraternidad: la gran fiesta sin remordimiento. Chateaubriand, que vería exterminar luego a toda su aristocrática familia, narrará, sin embargo, la escena del fin de la Bastilla con mezcla de ironía y de ternura: «A aquella cita acudieron los oradores más famosos, los escritores más conocidos, los actores y las actrices de mayor fama, las bailarinas más de moda, los extranjeros más ilustres, los señores de la corte y los embajadores de Europa: la vieja Francia venía allí para acabar, la nueva para comenzar». Había mucho en ello de malentendido: «Al arrasar la fortaleza, el pueblo creía estar rompiendo el yugo». El yugo retornaría. Hasta la atroz locura de cinco años más tarde. Pero aquel 14 de julio quedará como el instante gozoso de la invención del hombre libre. Y la fiesta nacional quedará, en Francia, como una descomunal verbena, a salvo del veneno político.

La fecha del atentado era, así, perfecta. Un 14 de julio nació el sujeto político «ciudadano». Lo que el yihadismo veta. Porque ciudadanía le es un concepto blasfemo. La democracia se asienta sobre el ciudadano, como sobre el creyente se asienta la teocracia. Y son incompatibles.

Atentar en esa fecha era un mensaje. Inequívoco. Contra la libertad política. Que el islamismo abomina, porque la libertad exige un mundo racional, al cual el teócrata declara la guerra. Racionalidad y teocracia se excluyen; no hay conciliación posible. El creyente lanza su camión contra hombres, mujeres, niños… Y a eso llama piedad: limpiar de infieles el mundo. De infieles, de ciudadanos, de hombres libres.

No les regalemos nuestro miedo
Isabel San Sebastián ABC 19 Julio 2016

La valentía es indispensable para vencer a unos matarifes cuya estrategia consiste en someternos por el terror

Los bárbaros que nos atacan son débiles; conviene tenerlo muy presente. Sus hordas de terroristas no resistirían el primer choque con nuestros ejércitos. Su teocracia fanática cayó derrotada aquí hace siglos por el poder de la razón. Su califato se empequeñece y agrieta cada día que pasa ante el avance imparable de la coalición de naciones unidas para liquidarlo. El odio que los mueve nace, precisamente, de su impotencia ante la superioridad de una civilización, la nuestra, que ha demostrado ser más justa, más próspera, infinitamente más habitable y más fuerte.

Las bestias yihadistas que nos atacan únicamente disponen de un arma eficaz contra nosotros: nuestro propio miedo. Lo último que debemos darles.

Entre los múltiples errores cometidos por las democracias occidentales en la lucha contra el terrorismo ocupa un lugar destacado la actuación de los medios de comunicación, empeñados en magnificar hasta el infinito el impacto aterrador de cada salvajada islamista y minimizar en la misma medida los éxitos conseguidos en el combate contra esa lacra. Dedicamos (soy la primera en entonar el mea culpa) espacio ilimitado a cada uno de sus atentados y poca o ninguna atención a las detenciones de criminales y sus posteriores condenas, la eliminación de cabecillas especialmente sanguinarios mediante el uso de tecnología militar de vanguardia como drones (diríase que nos avergonzamos de ejercer la defensa propia), las divisiones internas que los desgarran y, en general, cualquier noticia susceptible de elevar nuestra moral al tiempo que mina la suya. Relatamos horrores sin cuento, contribuyendo de ese modo a facilitarles el propósito de aterrorizarnos, sin poner en perspectiva el verdadero alcance de la amenaza. Por ejemplo, que los accidentes de tráfico o incluso la violencia machista resultan ser mucho más mortíferos que el terrorismo, lo que no resta un ápice de gravedad al fenómeno. Porque ni los accidentes de tráfico ni la violencia machista pretenden destruir nuestro modo de vida, mientras que el terrorismo islámico persigue exactamente ese fin. Y lo logrará, más pronto que tarde, si sucumbimos al miedo, nos plegamos a su dictadura renunciando a nuestras costumbres, abdicamos de nuestros principios en aras del apaciguamiento o desistimos de plantarles cara.

La valentía no es un atributo que abunde en esta sociedad hedonista, acomodada, blanda de espíritu y acostumbrada al "todo me es debido", pero es un requisito indispensable para vencer a unos matarifes cuya estrategia consiste en someternos por el terror. El miedo paraliza, empequeñece, incapacita, castra. De todas las emociones humanas, el miedo es la más nociva. Los yihadistas lo saben y lo utilizan contra nosotros. Por eso filman sus ejecuciones macabras y las cuelgan de las redes sociales. Por eso practican brutales rituales medievales con sus víctimas. Por eso se ríen a carcajadas cuando nos ven hacerles el trabajo sucio.

El miedo no es la respuesta. La negación o la resignación, tampoco. Es hora de contraatacar con todo el poder de nuestras convicciones y toda la fuerza de que disponemos. Abrazados a la ley, pero sin complejos. Reformemos lo que haya de ser reformado para garantizar que los mecanismos policiales de respuesta se adecúan a la magnitud del desafío. Redoblemos la inversión en seguridad, exijamos responsabilidad penal a las plataformas que utilizan para transmitir sus consignas e instrucciones asesinas. ¡Indignémonos! Pero no les regalemos nuestro miedo. Es exactamente lo que buscan.

ha sido un secreto a voces
El Gobierno saudí ayudó a los terroristas del 11-S
Las 28 páginas censuradas en el informe de la comisión investigadora del 11-S dejan en evidencia la ayuda de los saudíes a los terroristas que estrellaron aviones contra las Torres Gemelas y el Pentágono, a pesar de las evasivas de los grandes medios.
Carlos Esteban gaceta.es 19 Julio 2016

La versión oficial sobre los ataques con aviones al World Trade Center de Nueva York y al Pentágono, según la cual la organización terrorista Al Qaeda actuó en solitario "sin ayuda de ningún agente estatal", ha quedado definitivamente desmentida gracias a la publicación del material censurado.

Ha sido un secreto a voces desde pocos días después de los propios atentados que costaron la vida a unos cuatro mil norteamericanos el 11 de septiembre de 2001, pero la publicación obligada por un tribunal de 28 páginas del informe de la comisión que investigó los atentados y que han permanecido todos estos años sometidas a censura ha eliminado cualquier duda sobre la complicidad del Reino de Arabia Saudí en el ataque.

Que el propio reino debe su existencia a una alianza diabólica entre la familia Ibn Saúd, del Nedj, y el reformista radical Ibn Wahhab, con la inestimable protección de Estados Unidos, es cuestión sabida y recogida en cualquier enciclopedia. Los clérigos wahabíes daban a la familia reinante una legitimidad religiosa más que necesaria como Guardianes de los Santos Lugares (frente a los hashemitas apadrinados por Gran Bretaña, al menos descendientes del Profeta) y estos daban a los primeros mano libre en su prédica fundamentalista, siempre que no pusiera en peligro el trono. Por su parte, Estados Unidos, a cambio de suculentas concesiones petroleras, proporcionaba protección y espaldarazo internacional.

Desde entonces, el wahabismo se ha multiplicado como una mala hierba, desplazando corrientes islámicas más moderadas, merced a la munificencia saudí a la hora de financiar mezquitas y madrasas en todo el mundo. La última, una mezquita en Niza poco antes del terrible ataque del Paseo de los Ingleses.

El problema es que wahabismo es yijad, y de hecho todos los megaatentados de los últimos años han tenido su inspiración. Las investigaciones dirán si el Reino financia directamente el terrorismo; lo indudable es que los terroristas se forman, reúnen e inspiran en mezquitas financiadas por los Saúd.

Una nota de la CIA el 2 de julio de 2002 dejaba claro que la conexiones descubiertas entre los secuestradores de los aviones, la embajada saudí en Washington y el consulado saudí de Los Ángeles eran "prueba incontrovertible de que existe apoyo a estos terroristas dentro del Gobierno saudí”.

Las páginas desclasificadas nos informan de numerosos archivos que señalan a funcionarios saudíes como cómplices de los secuestradores y desenmascarándoles como agentes de inteligencia. Se ha editado buena parte del material publicado, pero aun así quedan en evidencia los lazos de Riad con los secuestradores y otros presuntos miembros de Al Qaeda, hasta el punto de que el FBI llegó a crear un cuerpo de agentes especial destinado exclusivamente a investigar esta conexión. Desgraciadamente, por la condición de Arabia Saudí de socio privilegiado del Gobierno norteamericano, las agencias estadonindense no han estudiado la implicación de los Saúd en la financiación y apoyo logístico del terrorismo antes del 11 de septiembre de 2001.

Y esa misma alianza es la que ha mantenido las explosivas 28 páginas guardadas a buen recaudo en un sótano del Capitolio.

Las investigaciones prueban que el agente saudí Omar al-Bayoumi proporcionó "ayuda sustancial" a los secuestradores saudíes Jalid al-Mihdhar y Nawaf al-Hazmi tras su llegada a San Diego en febrero de 2000. Hazmi fue el líder de la célula que atacó el Pentágono. Los dos se hospedaron en casa de Bayoumi.

Más significativo, otro de los agentes de inteligencia que ayudó a los secuestradores, Osama Bassnan, recibieron considerable ayuda financiera directa del embajador saudí en Estados Unidos, el Príncipe Bandar, y su mujer. Bandar fue posteriormente ascendido a ministro de Inteligencia del Arabia Saudí.

Contra el revanchismo guerracivilista de la izquierda
Editorial Libertad Digital 19 Julio 2016

Podemos ha recogido el testigo de Zapatero, como corresponde a unos personajes que han hecho del odio al adversario su principal argumento político.

Este 18 de julio, la izquierda ha puesto en marcha una nueva campaña de propaganda en la más estricta observancia de la ley de la memoria histórica. Aprovechando el aniversario del inicio de la Guerra Civil, los pupilos podemitas de ZP han dedicado sus mayores esfuerzos a deslegitimar a los españoles juiciosos que, ochenta años después de la conflagaración, prefieren mantener cerradas unas heridas que ya restañaron con extraordinaria generosidad nuestros mayores (todos, de uno y otro bando) durante la Transición a la democracia.

Este guerracivilismo y este partir de nuevo España en dos mitades irreconciliables es algo inédito en cualquier país moderno, por más complejo que haya sido su devenir histórico. Uno de los pilares del pacto constitucional fue precisamente superar la dialéctica de las dos Españas y mirar hacia el futuro con optimismo. Ninguno de los inquilinos de La Moncloa había roto este consenso. En los años de la Transición, por responsabilidad y, más recientemente, porque las dos Españas que se desangraron mutuamente hace 80 años ya no existen. Somos, aunque a algunos les pese, una nación que ha aprendido del pasado, se ha reencontrado consigo misma y no está por la labor de mirar hacia atrás.

Fue la irresponsabilidad de Rodríguez Zapatero, azuzada por una izquierda radical que nunca enterró el hacha de guerra, la que reabrió intencionadamente estas heridas para expulsar de la vida pública a la media España que no comulga con sus ideas. Sin embargo no hay españoles buenos ni malos en función de sus ideas políticas, del mismo modo que no es de recibo identificar a los que les tocó combatir en el lado republicano con el bien más puro, y a los que lo hicieron en el nacional con el mal absoluto. Y en lo relativo a la encumbrada Segunda República, nunca está de más recordar que fue una frustrante experiencia histórica cuyo corolario es bien conocido por todos. Sólo hay que ver en qué desembocó experimento tan desdichado.

Podemos ha recogido con fruición el testigo de lo peor que nos dejó Zapatero, como no podía ser de otra forma tratándose de un movimiento totalitario de estirpe marxista, integrado por personajes que han hecho del odio al adversario su única razón política. Esta ley cainita es el origen de todos los atropellos intelectuales y éticos que se vienen produciendo por cuenta de una izquierda rencorosa, que trata de ensuciar nuestro pasado para disfrazar la absoluta esterilidad de su propio futuro.

Las elites intelectuales de la izquierda tienen una responsabilidad abrumadora en este atropello a la mitad de España que piensa distinto. Durante la Transición, los referentes intelectuales y políticos de la izquierda ejercieron un liderazgo moral para que toda la sociedad cerrara esa herida histórica. Para nuestra desgracia, en estos momentos esas mismas elites son precisamente los agentes catalizadores de un odio fraterno, que los españoles ya habíamos cambiado por el sincero deseo de vivir todos juntos, unidos y en paz.

La diarrea legislativa amenaza la competitividad: las nuevas normas ocupan un millón de páginas
Lorenzo Ramírez okdiario 21 Julio 2016

El Estado y las comunidades autónomas españolas están elevando su producción normativa hasta límites insospechados. Año tras año aumentan las leyes y crece la máquina burocrática, lo que amenaza la competitividad de la economía española. Sólo en 2015, las nuevas normas publicadas en los boletines oficiales sumaron casi un millón de paginas, según datos recopilados por la patronal CEOE a los que ha tenido acceso OKDIARIO.

En concreto, el pasado año se aprobaron 884 nuevas normas de distinto rango a nivel estatal, lo que representa un aumento del 25,2% respecto al ejercicio anterior; mientras que en el ámbito autonómico ascendieron las nuevas leyes ascendieron a 304, es decir, un 29,9% más que en 2014. Estas normas ocuparon un total de 961.291 páginas. El gobierno regional que más regulaciones nuevas ha aprobado en el último año es Cataluña, tal como se puede observar en la siguiente tabla:

leyes

Fuente: CEOE

La maraña burocrática es un problema para la competitividad española, según señala la Asociación Nacional de Grandes Distribuidores (Anged), que califica la elevada regulación como el “talón de Aquiles” de la economía nacional. Uno de los organismos de referencia en este materia, el IMD World Competitiveness Center acaba de lanzar su nuevo ranking sobre las economías más dinámicas y, aunque España gana tres posiciones respecto al año anterior, situándose en el puesto número 34, en el apartado de “calidad de Gobierno” España cae seis posiciones, hasta el 49.

Los investigadores del IMD señalan que uno de los principales “desafíos” de España es “reducir el exceso de regulación”. De hecho, en capítulos como el marco institucional, la política fiscal o la facilidad para hacer negocios “España sale comparativamente mal posicionada”, tal como recuerda Anged.

leyes

Fuente: CEOE

Este diagnóstico coincide con el realizado por la consultora EY en su último informe sobre perspectivas empresariales, que indica que esta diarrea legislativa supone un cuello de botella que frena la inversión. El informe de EY indica que el exceso de regulación, los cambios permanentes, la falta de eficiencia y agilidad en los procedimientos administrativos o la inseguridad jurídica suponen una preocupación para el 60% de las empresas.

La fiscalidad es otra de las materias que protagonizan esta expansión normativa. En su estudio sobre el panorama tributario autonómico y foral, el REAF destaca que los gobiernos regionales cuentan con 79 impuestos propios y varios más en proyecto. Y no se trata sólo de un problema cuantitativo, sino cualitativo, ya que a la profusión normativa se une la “descoordinación y la disparidad de criterios a la hora de legislar”.

Incluso la Comisión Europea, que es una de las maquinarias burocráticas por excelencia, ha criticado a España por fomentar la fragmentación del mercado nacional mediante la citada profusión de normativas autonómicas. Las autoridades comunitarias ponen el acento en la necesidad de preservar la unidad de mercado para que las empresas puedan adoptar sus decisiones de inversión sin trabas innecesarias que, lejos de garantizar la seguridad jurídica, la cercenan sin permitir a las compañías “sacar provecho de las economías de escala”, en palabras de la propia Comisión.


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Pedro Sánchez y Alberto Rivera lo tienen a huevos #Masby
Juan Vicente Santacreu Periodista Digital 19 Julio 2016

Si te gusta el artículo, divúlgalo, el poder está en tus manos. Gracias
No olvides que Mariano Rajoy como mejor defiende España y el español es en la oposición. – Juan Vte. santacreu

Lo cierto es que el Partido Popular, que ha conseguido el mayor número de votos, debe presidir el próximo Gobierno de España. Eso es lo ético y racional. Y es el deseo mayoritario de todos los españoles.

Por tanto Alberto Rivera y Pedro Sánchez deben apoyar por activa o por pasiva estos resultados y dar estabilidad a esta “Cosa” que cada vez se parece menos a un país.

No obstante este apoyo al PP no tiene nada que ver con avalar a Rajoy como Presidente.

Me explico. Recordemos cómo Mariano Rajoy se bajó los pantalones de manera vergonzosa ante el supuesto PeloMocho catalufo cuando una emisora de Radio llamó telefónicamente a La Moncloa haciéndose pasar por Carles Puigdemont, y cómo Rajoy se ofreció servilmente a reunirse de inmediato con él. Así quedó grabado. Es más, los propios periodistas de la emisora fliparon ante la sumisión de Rajoy y tuvieron que zanjar la broma porque el Presidente estaba perdiendo la dignidad por segundos.

Si seguimos recordando quién es Rajoy, no podemos olvidarnos que al único político que se ha atrevido a maltratar verbalmente fue a Rosa Díez, en cambio con proetarras, separatistas y demás malas hierbas jamás se puso chulito.

Pero volviendo al presente vemos que Rajoy ha estado alimentando, incomprensiblemente, a un partido que en ningún país de Europa tendría cabida. Que nadie se equivoque, Rajoy ha amamantado a Podemos para debilitar al PSOE para que así los españoles tengan que elegir entre el caos de Podemos o él. Y parece que lo está consiguiendo.

Respecto a Ciudadanos, Rajoy ha ignorado sistemáticamente a Alberto Rivera y lo ha vetado en los medios de comunicación para reducirlo a la mínima expresión.

Ya quisieran Pedro y Alberto haber recibido el mismo diligente trato que ofreció Rajoy en el minuto uno al PeloMocho catalufo. Resumiendo, ha minimizado al PSOE y ha ninguneado a Alberto Rivera sistemáticamente. O sea, los ha puteado.

Ninguna de las actuaciones que he mencionado de Mariano Rajoy son propias de un estadista, son actitudes de un mercader de escaños y sillones.

Por tanto vería totalmente legítimo y honesto que Pedro Sánchez y Alberto Rivera manifestaran conjuntamente y sin fisuras que apoyan un Gobierno de España presidido por el PP pero sin Rajoy. Esto colocaría la pelota en el tejado de Rajoy y lo pondría en una difícil situación personal ya que tendría que elegir entre su sillón o la estabilidad de España, y por tanto sería el único responsable de llevarnos a todos los españoles a unas terceras elecciones.

Alberto y Pedro deben acabar con Rajoy o Rajoy acabará con ellos y con sus partidos. Ahora, y por cosas del azar, Pedro Sánchez y Alberto Rivera lo tienen a huevos. ¿O por los huevos?

Así lo pienso y así lo digo.
Juan Vte. Santacreu – Periodista Digital – Seguir en Twittwer a @JVSantacreu

Quizá te interese leer mis breves notas de diario Santacreu http://www.pormi.net/al-dia/
Los políticos son expertos en crear problemas donde no lo hay para luego aplicar las peores soluciones. – Juan Vte. Santacreu

Ejemplo, ¿de qué?
Cayetano González Libertad Digital 19 Julio 2016

Pocos motivos tiene España, en la actualidad, para ser ejemplo o dar lecciones de nada a países como Francia o Bélgica

Uno de los lugares comunes de lo “políticamente correcto”, repetido hasta la saciedad por políticos y columnistas de diversa índole tras cada atentado terrorista de corte yihadista, es que España es un espejo donde deben mirarse los países que son objeto de esos atentados. La razón que esgrimen los defensores de esa tesis es muy simple: nuestro país sabe perfectamente lo que es el dolor y el sufrimiento causado por el terrorismo debido a los cincuenta años de crímenes de ETA y al atentado del 11-M de 2004.

Personalmente podría estar parcialmente de acuerdo con esa tesis. Estaría de acuerdo en resaltar el ejemplo de dignidad y fortaleza moral que nos han dado a todos los ciudadanos las víctimas del terrorismo, que además han renunciado al odio, a la venganza, porque confiaban, lo digo así en pasado, en la Justicia. Estaría de acuerdo en poner como ejemplo la reacción cívica y el apoyo prestado por gran parte de la sociedad española a las víctimas, sobre todo a partir del asesinato de Miguel Ángel Blanco cuyo decimonoveno aniversario acabamos de recordar. Estaría de acuerdo en subrayar la batalla global que desde el Estado de Derecho, con la ley, sólo con la ley, pero con toda la ley, dio al terrorismo de ETA los Gobiernos del PP presididos por Aznar. Pero ahí acaba la parte ejemplarizante que podemos exportar a otros Países si somos intelectualmente honrados.

Porque no quiero pensar que algunos crean que sea ejemplarizante la renuncia del PSOE, del PP y de la Justicia a saber toda la verdad del brutal atentado del 11-M. Ese es el gran baldón que pesa sobre nuestra democracia. El mayor atentado terrorista de nuestra historia está aún sin esclarecer en su parte fundamental: ¿quiénes fueron sus autores intelectuales que lo planificaron de tal forma que consiguieron cambiar el rumbo de nuestra historia reciente?

Tampoco quiero pensar que se pueda admitir como ejemplarizante el proceso de negociación política que llevó a cabo Zapatero con ETA y que incluso empezó antes de acceder al poder en el 2004, cuando autorizó al presidente del PSE, Jesús Eguiguren, que sondeara a los dirigentes de la banda terrorista sobre su predisposición a entablar un proceso negociador en caso de que el PSOE llegara a la Moncloa. Un proceso negociador que el PP de Rajoy, cuando alcanzó el poder en el 2011, heredó y continuó: ¿o se nos ha olvidado la puesta en libertad por parte de este ejecutivo del torturador-secuestrador de Ortega Lara, Josu Uribetxeberría Bolinaga?

Como tampoco es ejemplarizante el lavado que muchos quieren llevar acabo del pasado de ETA y de quienes han sido y siguen siendo sus cómplices. Un lavado que llega hasta la estulticia de que Zapatero, ¡cuánto daño ha hecho a España y a su partido este personaje!, alabe el que dos concejales de Bildu acudan diecinueve años después de su asesinato a un acto homenaje a Miguel Ángel Blanco. Como si lo relevante fuera ese hecho y no el que Bildu esté en las Instituciones, sin haber pedido antes públicamente perdón a las víctimas del terrorismo por el daño causado, y a ETA su disolución y entrega de las armas.

Como tampoco es ejemplarizante la exaltación de la figura de Arnaldo Otegui –“ese hombre de paz” como le llamó en su día Zapatero- al que el líder de la tercera fuerza política del País, Pablo Iglesias, le calificó “preso político” cuando salió hace unos meses de la cárcel.

Pocos motivos por tanto, en la actualidad, para ser ejemplo o dar lecciones de nada a países como Francia o Bélgica que están sufriendo de forma más descarnada los ataques del terrorismo yihadista. Lo que hace unos años fue un motivo de orgullo como sociedad, en los últimos tiempos se ha ido dilapidando por culpa, fundamentalmente, de un Presidente nefasto para España en la lucha contra el terrorismo como Zapatero y por otro, Rajoy, que optó por seguir su estela, renunciando a recuperar la política antiterrorista y de apoyo a las víctimas del terrorismo que si tuvo el Gobierno del PP entre 1996 y 2004.

La legislatura fallida del 20D también engrosó las arcas de los políticos
Tras el 26J: 67,6 millones del erario para los partidos por votos y escaños
Al dinero que obtienen las formaciones hay que sumar el coste para las administraciones públicas, Correos, telecomunicaciones, seguridad y logística. Un total de 130 millones de euros.
Juan E. Pflüger gaceta.es 19 Julio 2016

Una convocatoria electoral es muy cara para el bolsillo de los españoles. El mordisco a los presupuestos del Estado es considerable ya que supera los 129 millones de coste solamente para la organización de la cita electoral. A este dinero hay que sumar las cantidades que obtienen los partidos políticos que consiguen representación parlamentaria, la nada desdeñable cifra de 67,6 millones de euros. De esta cantidad las tres formaciones principales –PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos- obtienen el 92%, es decir: 62,6 millones.

El partido más beneficiado tras las elecciones generales ha sido el PP, que se embolsará 23,9 millones de Euros. Una cantidad muy superior a la que obtuvo el 20 de diciembre, cuando se embolsó poco más de 19 millones de euros.

El resto de las formaciones ha reducido sus ingresos, no de forma muy significativa, como reflejo de su descenso en el número de votantes y de su presencia en las instituciones. El PSOE, que en la anterior cita obtuvo 17,7 millones, consigue tras el 26-J 16,7 millones. La formación liderada por Pablo Iglesias ingresará 14,4 millones, cuando hace seis meses le correspondieron 14,9 y el partido naranja, Ciudadanos, pasa de 9,4 a 7,5 millones de euros.

Los gastos, al detalle
Los partidos políticos que obtienen representación parlamentaria se convierten en un buen negocio. Cobran por todo, incluso recuperan el dinero que han empleado en propaganda durante la campaña electoral. Reciben 21.167,64 euros por cada diputado o senador que obtienen, 0,81 euros por cada voto obtenido para sus candidaturas al Congreso de los Diputados y 0,32 euros por los que reciben sus candidaturas al senado. Además, todas las candidaturas obtienen 0,18 céntimos por cada elector censado en las circunscripciones en las que han presentado listas si el partido logra formar grupo parlamentario en la Cámara Baja.

Pero estos no son los únicos gastos que debe afrontar el Gobierno. Unos gastos que pagamos todos con nuestros impuestos a unos políticos incapaces de cumplir con su obligación, la de formar un Ejecutivo lo más estable posible. Además, las partidas presupuestarias destinan más de 129 millones de euros a la organización de la cita electoral.

Los 129,9 millones de euros se reparten en varias partidas que son necesarias, pero en las que no se incluye el gasto que hace el Ministerio del Interior en pagar las horas extras a los agentes que garantizan la seguridad durante la jornada electoral. Estas cantidades obedecen a los siguientes conceptos: 55,1 millones corresponden al gasto de organización de las administraciones públicas; 48 millones recibe Correos para hacer frente a los envíos de publicidad institucional, publicidad subvencionada a las diferentes formaciones políticas y gestión del voto por correo; 12,8 millones se emplean en sistemas de telecomunicaciones para gestionar el desarrollo de las elecciones, el recuento y los datos de participación; 12,5 millones es la parte de presupuesto que supone la organización logística; y un millón y medio queda en reserva para los imprevistos que surjan durante la campaña electoral y el día de celebración de elecciones.
Iniciativas ciudadanas para parar estas sangrías

El coste de unas elecciones generales es elevado de por sí, casi 130 millones de euros. Si a esto le sumamos el dinero que obtienen los partidos políticos, 67,6 millones de euros, la cantidad que nos cuesta a todos los españoles la falta de eficacia de los partidos asciende a 197,6 millones de euros.

Como esta vez ha habido que repetir las elecciones, los españoles llevamos dilapidados ya casi 400 millones de euros, y las perspectivas sobre pactos podrían acabar con una nueva repetición electoral a final de año, que llevaría a un incremento de este dinero hasta los casi 600 millones de euros.

Ante este panorama no es de extrañar que se estén multiplicando las iniciativas ciudadanas que exigen a los partidos políticos la devolución de dinero a las arcas públicas. UPD fue pionero en solicitar esta devolución de dinero, pero en lugar de exigir la restitución del dinero obtenido por las formaciones, pidió, poco después de las elecciones de diciembre, que fueran los diputados quienes devolvieran sus sueldos en caso de no lograr formar Gobierno.

Ahora, tras la repetición electoral de junio, dos iniciativas han comenzado a recoger firmas para que los partidos políticos renuncien al cobro de estas subvenciones por sus resultados electorales. Las dos más significativas son la del grupo canario JuntosX y la de los gallegos de Xuntos.

El iberismo: corregir la historia de España
Rafael Núñez gaceta.es 19 Julio 2016

(Una de las múltiples y extravagantes propuestas de bandera ibérica que circulan hoy por la red)

Aparece cada cierto tiempo en los medios una encuesta que da cuenta del entusiasmo de nuestros vecinos portugueses por unirse a España. La última es de hace pocos días y anuncia que siete de cada diez lusos son partidarios de unir su destino al nuestro. La unión, empero, se entiende de manera muy diferente a ambos lados de la Raya (o Raia), que así llaman a la frontera en las poblaciones limítrofes. A este lado pensamos en Portugal como decimoctava autonomía, formula que en términos financieros equivaldría a una OPA; allí piensan en una fusión entre iguales, suma de cuyo resultado nacería una inédita nación ibérica de nombre (y símbolos) aún por concretar. El proyecto implicaría la necesaria desaparición de Portugal, pero también de España. Eso es el iberismo, una ideología política vinculada tradicionalmente a movimientos republicanos, socialistas y posteriormente regionalistas que busca redefinir el mapa de la península. Por completo. Algo así como resetear la historia de España, preñada a juicio de sus ideólogos de errores y fracasos, y volver a empezar de cero dando cauce político a las verdaderas naciones que componen la península ibérica. Tabula rasa.

Tres grandes naciones ibéricas
Existe un Iberismo que busca deconstruir España, cárcel de pueblos sometidos históricamente por una Castilla intolerante y despótica. Y una vez obtenido el puzzle de naciones resultante, y ya en plano de igualdad, el paso siguiente será construir una confederación de estados ibéricos, realidad jurídica, ésta sí, ajustada a las verdaderas realidades nacionales. Así pensaron algunos de sus principales ideólogos, entre ellos Fernando Pessoa, partidario de una confederación de “las tres grandes naciones ibéricas”: Portugal, España y Cataluña.
Así el iberismo se presta a resolver el que entiende como “problema de España” y lo hace presentándose como una solución conciliadora y de concordia, como una ideología superadora de localismos, ideada por hombres de la cultura y orientada emocionalmente a la América hispano-lusa. Un relato entre romántico y nostálgico muy del gusto de cierta intelectualidad progresista. No en vano el iberismo nunca trascendió el ámbito de la cultura o el pensamiento. Su dimensión utópica no alcanzó más allá de periodistas, políticos o intelectuales como el Nobel José Saramago o el ya citado Pessoa.

Republicanismo e iberismo, de la mano
Las dos experiencias republicanas fueron los periodos de mayor pretensión iberista. No en vano la Constitución de 1931 llegó a reconocer la doble nacionalidad para los portugueses afincados en España. Y por las mismas fechas cobraron enorme importancia movimientos radicales como la FAI -Federación Anarquista Ibérica- y la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias, ambas de ámbito peninsular y vocación iberista. Hoy aún existe Izquierda Republicana, partido heredero del fundado por Manuel Azaña e integrado en Izquierda Unida, que apuesta de manera explícita por el iberismo como formula de articulación territorial peninsular.

Hace algunos meses que hacía notar Jaume Reixach, editor de la publicación izquierdista “El Triangle”, la necesidad de construir un “nuevo porvenir ibérico" para “los tres territorios que vertebran la península”. Reixach da la razón a Julián Marías, que se lamentaba del concepto negativo de la historia de España que aún pervivía en una parte importante de la izquierda. Siendo así que el editor de El Triangle alude a “la historia de esta vieja y ensangrentada tierra” como estímulo para la revolución territorial pendiente que habrá de corregir, por fin, un pasado tenebroso que es preciso exorcizar.

“República Catalana dins de la Federació Ibèrica”
Fue durante la caótica Primera República (1873-1874) que se buscó poner por primera vez las bases de una federación ibérica real, fórmula que daría acomodo definitivo a los pueblos de la vieja Iberia. El diseño previsto nunca llegó a aplicarse, antes se desató una sintomática deriva cantonalista que frustró el proyecto de Pi i Margall y que hubo de ser frenado militarmente. El político catalán, sin embargo, no abjuraría del proyecto iberista, al que volvería aludir en su obra “Las Nacionalidades” (1876).

El ex juez Santiago Vidal, redactor de una pseudo constitución catalana y actual senador de Esquerra Republicana de Catalunya tiene escritos diferentes textos defendiendo la creación de una "federación ibérica" integrada por España, Portugal, Cataluña, Galicia y País Vasco. Y es que el surgimiento de los nacionalismos vasco y sobre todo catalán tras la crisis del 98 supuso un nuevo hito en la historia del ideal. El iberismo debía actuar como herramienta para diluir el peso de Castilla en la península y acabar con su hegemonía cultural y política. Así, el proyecto de federación ibérica se presentaba como corrector de las fronteras históricas y establecía tres grandes franjas territoriales en la península: Portugal y Galicia en el oeste, Castilla en el centro y Cataluña, Valencia y Baleares en el este.
Cataluña se sacudiría así el yugo castellano y podría ejercer su anhelada influencia cultural y política sobre los territorios que, según los teóricos del nacionalismo catalán, le correspondían lingüística y culturalmente. No en vano, el 14 de abril de 1931 Francesc Macià proclamó “la República Catalana dins de la Federació Ibèrica”.

El Constitucional no es suficiente
Hasta los catedráticos reclaman a Rajoy actuar ante el desafío catalán
Un grupo de catedráticos de Derecho advierte de que el Constitucional "no despierta demasiada tranquilidad" como "única barrera" para enfrentarse a los separatistas.
Antolina Bueno gaceta.es 19 Julio 2016

“Son necesarias defensas políticas más robustas que el Tribunal Constitucional para hacer frente a los episodios del separatismo”. Así lo reclama un nutrido grupo de catedráticos de Derecho, desde la certeza de que "no despierta demasiada tranquilidad" tener como "única barrera" a este organismo para enfrentarse a los movimientos secesionistas que se suceden en el país.

Hacen este llamamiento en el ‘Informe de las comunidades autónomas 2015’, dirigido por los catedráticos Eliseo Aja, Javier García y José Antonio Montilla, que aglutina las conclusiones que se han derivado del último Foro de las Autonomías celebrado en el Senado y diversos estudios monográficos.

Cabe recordar que el procés separatista en Cataluña está en marcha, mientras que el presidente del Gobierno en funciones se esconde tras el Alto Tribunal. De hecho, el Ejecutivo de Mariano Rajoy ni tan siquiera ha actuado contra Carlos Puigdemont por haberse saltado la ley durante su toma de posesión.

Así las cosas, Puigdemont no para de crecerse y se permite incluso reírse del Tribunal Constitucional y desafiarlo. "Gracias, contigo empezó todo", ha llegado a soltar el president parafraseando al jugador del Fútbol Club Barcelona Gerard Piqué. Avisa de que los separatistas están en el último campo base para hacer el ascenso al Everest" y de que "vamos a hacer un Estado independiente". "No nos detendremos", afirma.

Por su parte, las plataformas civiles contrarias a la independencia, como D'Espanya i catalans y Somatemps, dicen que ante la situación que padecen lo “único que les queda” es salir a la calle a gritarlo a los cuatro vientos, y volver a pedir al presidente que “actúe” de una vez, como han hecho en numerosas movilizaciones. Cansados de ver que son cantos al sol han decidido rebelarse, "hartos de arbitrariedades, ilegalidades y fantasías paranoicas”, y de la "vergonzosa actitud" de los separatistas en la Cámara catalana, y de que se den las condiciones para suspender la autonomía” y piensan que Mariano Rajoy, en vez de parar el secesionismo, “lo alimenta”.

Le han declarado la guerra por su cuenta al Govern y se han declarado insumisos ante cualquier decisión que no respete la Constitución.

Asimismo, mientras Puigdemont se lanza a buscar aliados en el exterior, ha sido Societat Civil Catalana y no el Gobierno la que ha decidido emprender una contraofensiva diplomática.

La última entidad que ha nacido en defensa de la unidad nacional se llama Resistencia Civil Catalana, que preside Eduardo García, quien se encuentra inmerso en la preparación de los eventos para celebrar el 12 de octubre la Fiesta Nacional de España, y día de la Hispanidad en Barcelona.

También un nutrido grupo de intelectuales del país se ha visto abocado a exigir a Mariano Rajoy que “salvaguarde y mantenga, por todos los medios a su alcance, la unidad nacional”, hastiado de ver que “España está trágicamente amenazada por la felonía y traición de una clase política catalana, corrupta e inmoral”. Se lo instaron en un documento que posteriormente fue colgado en Change.org, que firman, entre otros, el prestigioso pintor catalán y los periodistas de esta casa Eduardo García Serrano y José Javier Esparza.

Asimismo, los empresarios catalanes han vencido al miedo a las represalias y han advertido de que se plantearían trasladar su negocio fuera de Cataluña si el gobierno catalán continúa con el procés.
Reforma de la Constitución

"La cuestión parece reclamar negociaciones, pero hasta el momento se mantiene la ausencia de diálogo entre los dos gobiernos", destacan estos expertos en derecho, que se preguntan "qué impacto puede tener el proceso secesionista de Cataluña en la racionalización y dirección política del conjunto del Estado autonómico": "¿Contribuirá a la paralización del mismo o a la apertura de reformas?", plantean.

También se refieren a la "incapacidad" para llevar a cabo una reforma constitucional, pese a que hace tiempo que se habla de ella y de que algunos partidos la llevan en su programa electoral, y advierten de que la falta de acuerdos más precisos no se solucionará por sí misma si no se actúa y dialoga. "Dejar pasar el tiempo sin hacer nada es un grave error", avisan.

"Un proceso participativo y deliberativo de reforma de la Constitución sería un gran dispensador de legitimidad democrática y una forma de avanzar en la inclusión de los españoles tal y como ya logramos en la transición a la democracia", opinan, convencidos de que tal reforma "contribuiría a organizar mejor una moderna casa común" y a "aminorar el porcentaje de los que engrosan las filas del secesionismo en Cataluña".

Así, creen que la votación de los ciudadanos en sendos referendos -para aprobar la reforma constitucional y para la reforma estatutaria- podría dar un papel participativo a los ciudadanos que opere como alternativa al derecho a decidir, que, como tal, no está recogido en la Carta Magna.

Entre las cuestiones "evidentes" que son susceptibles de recogerse en esa reforma citan la financiación autonómica, un Senado con funciones propias de una cámara territorial o la clarificación de las reglas de distribución de competencias.

Ve pertinente, además, que incorpore las reglas para el reparto de los ingresos entre el Estado y las comunidades, así como que se clarifiquen los trámites sobre financiación "frente a la actual complejidad y opacidad", a fin de evitar "la impresión de que el Estado ahoga a las autonomías según las circunstancias políticas".

También estiman necesarios acuerdos lingüísticos a nivel constitucional sobre la cooficialidad de las lenguas y sobre la complejidad nacional, así como aumentar los mecanismos de integración política.

Sobre el reconocimiento de los hechos diferenciales de cada comunidad autónoma, el informe destaca que la Constitución tiene dos tareas pendientes: la identificación de sus perfiles y el consenso de todas las autonomías sobre su existencia.

Con este consenso, a su juicio, se reducirían "la desconfianza y la conflictividad" que ha acompañado al debate sobre estas características propias.

18 de julio de 2016: la guerra continúa
Pablo Planas Libertad Digital 19 Julio 2016

Casanova y Villarroel están más vivos que Elvis y se han trasladado al frente del Ebro, ay Carmela.

El Ayuntamiento de Barcelona y la Generalidad de Cataluña han emitido artículos, bandos y proclamas sobre el 18 de julio de 1936, fecha del “Alzamiento” y la “Revolución”. La CNT logró sofocar el golpe de Franco en Barcelona y su victoria dio paso a una purga desaforada de insurrectos, irredentos, facciosos, curas, propietarios grandes y pequeños, burgueses, usuarios de corbata, de sombrero y desafectos en general.

La represión en los meses siguientes fue una carnicería estilo Srebrenica, pero con muchos más muertos que las ocho mil víctimas bosnias. Los anarquistas se adueñaron de las calles ante la impotencia e incompetencia de Companys y sus consejeros. Las patrullas de incontrolados imponían su dominio. Se asesinaba por nada, por capricho y por venganza. El régimen del terror revolucionario duró meses. Eso fue la “Revolución”. Las penalidades, el hambre y la propaganda no cesaron hasta la entrada en Barcelona de las tropas franquistas, el 26 de enero de 1939. Resistencia cero. Centenares de miles de barceloneses aclamaron a los soldados. La guerra para ellos había terminado. Después llegaría la represión, arribaría la delación y toda la ciudad escucharía los disparos de los fusilamientos en el Campo de la Bota.

Ocho décadas más tarde de todo aquello, hay quien todavía quiere más. No son mayoría, pero su influencia es muy notable, sobre todo en la opinión pública de Cataluña. Sus líneas maestras de propaganda son que España aún está bajo la bota de Franco, que la Guerra Civil fue contra Cataluña y que la guerra no ha terminado.

Los dos primeros asertos son una majadería cuyo público objetivo está entre quienes nacieron después de los años sesenta y flipan con que Franco muriese en la cama, torturado por su yerno, el marqués de Villaverde. Es una generación que cree que el generalísimo no les habría aguantado ni un asalto, tal es la soberbia juvenil de los hijos pijoprogres de la Transición.

El mensaje de juzgado de guardia es que la guerra no ha terminado. Acabó, como mínimo, hace cuarenta años cuando, como dice Santiago González en El Mundo, Manuel Fraga Iribarne y Santiago Carrillo se abrazaban por las esquinas, Suárez legalizó el Partido Comunista y el PSOE ganó las elecciones tras un 23-F del que sabía tanto, por lo menos, como el Rey emérito.

Empero, la izquierda antisistema y el catalanismo no son partidarios del armisticio. Para ellos, la guerra sigue viva, tal como ha declarado el "ministro" catalán de Exteriores, Raül Romeva. La resistencia continúa y el "Govern de la Generalitat" se erige en autoridad legítima y competente. Mientras Carles Puigdemont y Ada Colau cumplimentaban al Rey Felipe VI de Borbón en la entrega de despachos judiciales en Barcelona, los altavoces de los medios públicos (las mezquitas turcas) llamaban a la lucha. Junts pel Sí y la CUP resolvían la celebración de un referéndum unilateral en la comisión del "proceso constituyente" de la cámara catalana.

La vuelta de la República está al caer, pontifica Junqueras. El espíritu de Hiro Onoda, oficial del Imperio del Sol Naciente, resiste en la isla filipina de Lubang. Los campesinos escuchan en las noches de luna llena el grito del samurai japonés de la II Guerra Mundial. ¡Banzai! El hijo del sol naciente se rindió en 1974, tras treinta años del final del conflicto. Casanova y Villarroel están más vivos que Elvis y se han trasladado al frente del Ebro, ay Carmela. En los picos de Montserrat resuenan los tambores del timbaler del Bruc, un unionista, dicho sea de paso. El Alcázar separata no se rinde.

Cuentas y cuentos de la independencia
Jesús Royo Arpón lavozlibre.es 19 Julio 2016

Lingüista

El 'procés' catalán será estudiado en el futuro como un modelo de agitación política con muy poca base real y con inmensas dosis de voluntarismo, utopía y delirio. Algo parecido al Reich de los “mil años de felicidad” que prometió Hitler a los alemanes, y estos premiaron llevándole al poder omnímodo, y que acabó de la forma trágica que todos conocemos. Esperemos que el recalentón en que estamos metidos los catalanes acabe de manera más discreta, sin Wagner. Por nuestro bien, ojalá quede todo en un ridículo histórico. Otro más. El armazón del independentismo es de cartón-piedra, es un camelo fenomenal montado con primor exquisito para emocionar, para impresionar y para vender: tiene su mérito, pero lleva directamente a la decepción. Cuando se descubra el pastel y el ridículo, necesitaremos una legión de psiquiatras para librarnos de la depre y la melancolía.

El libro de Borrell y Llorach 'Las cuentas y los cuentos de la independencia' (aquí la mejor reseña) destapa todo el tinglado sin pizca de clemencia. Leerlo y sentirse liberado del peso del cuento de la independencia es todo uno. Si ustedes no son de los entregados de hoz y coz a la causa del procés, si lo contemplan con la mosca en la oreja, léanlo y diviértanse. Este libro deja con el culo al aire a todos los vendedores de la Cataluña-Arcadia donde se atan los perros con longanizas. Doy un rápido repaso a los cuentos:

1.- En Alemania, por sentencia del Tribunal Constitucional, el déficit fiscal entre regiones no puede ser superior al 4%. (Oriol Junqueras, eurodiputado, en una carta memorable el 1-4-2011 a todos los compañeros eurodiputados, precisó más: el 4,5%). Falso: en Alemania no hay balanzas fiscales, ni límite alguno a la solidaridad entre los länder. Es un bulo, quizá puesto en circulación por Jordi Pujol en 2011 (conferencia en la UPF) Pág. 41-48

2.- El déficit fiscal de Cataluña por solidaridad interregional es del 9% del PIB anual ('pel cap baix', como mínimo, según Pujol, en dicha conferencia), es decir 16.000 M€ anuales (9.000€ por familia, según la Generalitat en 2012). Luego resulta que esa cifra se dio solo algunos años –los de la burbuja-, está calculada con un método más bien frívolo, y sin contar los gastos extraterritoriales del Estado (embajadas, defensa, etc). El propio Mas-Colell, conseller de Economía, en 2014 lo reducía a 3.200 M€ (1.750€/familia, 1,6% del PIB). Según él, el beneficio de la independencia sería de 2.400M€, un 1,2% del PIB. Pág. 90-93

3.- Los estados federales calculan anualmente las balanzas fiscales y las publican, y el déficit catalán supera y dobla la cuota de las regiones más ricas del mundo. Falso: ningún gobierno federal lo hace: los estudios existentes son privados, promovidos por regiones ricas, raramente usan el mismo método de la Generalitat, los más actuales son de hace 10 años, y los déficits fiscales fácilmente llegan al 12% del PIB. Pág. 96-104.

4.- En España no se respeta el “principio de ordinalidad”, o sea que la región “pagadora” -la rica- queda, por el pago de impuestos de solidaridad, más pobre que la “receptora”. Falso: entre la más favorecida (Cantabria, por las ayudas a las cuencas mineras) y Cataluña hay una diferencia de 500€/habitante/año, pero la diferencia de rentas es de 4.700€, casi 10 veces más. Entre Extremadura y Cataluña, un caso más representativo, las cifras son de 200€ (financiación) y 11.200€ (renta): la finaciación solo corrige ¡un 0,018 de la diferencia de renta! No hay “peligro” de que, vía impuestos, los pobres nos adelanten a los ricos. (Por cierto, ¿qué hace el PSC reclamando el principio de ordinalidad, o sea mantener y consolidar las diferencias entre ricos y pobres? La S qué, ¿está de adorno?) Pág. 109-116
...Continuará

Responsabiliza a la Secretaría de Paz de los posibles brotes de radicalización violenta que se puedan producir
COVITE urge al Gobierno Vasco a rectificar en su equiparación entre terrorismo y lucha policial
www.latribunadelpaisvasco.com 19 Julio 2016

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) ha reclamado al Gobierno vasco que, con urgencia y en aras de prevenir la radicalización violenta, rectifique su política pública de memoria, que equipara asesinatos selectivos a manos de bandas terroristas con la actuación de las Fuerzas de Seguridad.

El pronunciamiento del Colectivo se produce tras la aparición, en San Sebastián, de una pancarta que rezaba “Typical basque terrorist” (típico terrorista vasco) junto a un dibujo de un ertzaina portando un lanzador de pelotas de goma. COVITE ha vuelto a hacer alusión a la iniciativa del Gobierno vasco “Retratos municipales”, que pretende documentar las vulneraciones de derechos humanos vividas en el País Vasco a través de las víctimas que las han sufrido.

Así, junto a damnificados por el terrorismo de ETA o de los GAL, el Ejecutivo autonómico coloca casos como el de Ángela Benito Martínez, que murió en Amezketa (Guipúzcoa). El Gobierno vasco atribuye la supuesta vulneración de derechos a la Guardia Civil después de que Ángela Benito sufriera un “ataque al corazón por la tensión que le causó el registro en su casa”. También se cita a Clemente del Caño Ibáñez, cuya muerte se atribuye a un “atropello por un vehículo sin identificar”, y a Rosa Zarra Marín, de quien se reconoce que existen “dos versiones” de su fallecimiento, por “causas naturales o a consecuencia de un pelotazo” policial. El Ejecutivo también incluye en sus listados casos como el de Íñigo Cabacas, joven bilbaíno que murió después de recibir el impacto de una pelota de goma en un operativo policial.

COVITE ha expuesto que equiparar la violencia ilegítima de grupos terroristas con la legítima labor policial, así como con las posibles vulneraciones de derechos humanos que se hayan podido dar en el ejercicio de la violencia legítima a cargo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, supone dar alas a la radicalización de las nuevas generaciones.

En clara alusión a la Secretaría de Paz y Convivencia del Gobierno vasco, promotora de los “Retratos municipales”, el Colectivo ha señalado que los posibles brotes de radicalización serán responsabilidad de quienes promueven hoy esta manipulación de lo sucedido en el País Vasco. La Secretaría de Paz y Convivencia del Gobierno vasco está en manos de Jonan Fernández, ex concejal de HB-ETA en el Ayuntamiento de Tolosa y ex máximo responsable de la coordinadora nacionalista Elkarri.
 


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