AGLI Recortes de Prensa   Sábado 23  Julio  2016

Rajoy y los minutos de la basura
Javier Benegas www.vozpopuli.com  23 Julio 2016

Escribía Margaret Thatcher, apropósito de lo sucedido en un año crucial para Gran Bretaña como fue 1982: “La oposición se hallaba dividida entre los laboristas y la nueva "Alianza" del Partido Liberal y el Socialdemócrata. […] la Alianza ya había alcanzado su tope de apoyo y nunca pudo recuperar la atmósfera exultante de finales de 1981, cuando estaba a la cabeza de las encuestas y sus partidarios afirmaban que realmente habían "roto el molde" de la política bipartidista británica. El caso es que si hay algo que no consiguen esos partidos que buscan un camino intermedio entre la izquierda y la derecha, son ideas nuevas e iniciativas radicales.”

Y añadía: “Éramos nosotros los que rompíamos moldes, y el molde eran ellos. […] En cuanto al Partido Laborista, mantuvo un giro aparentemente inexorable hacia la izquierda. […] defendía unas políticas […] que no sólo eran catastróficamente inapropiadas para Gran Bretaña sino que además constituían un paraguas bajo el que podían ampararse siniestros revolucionarios deseosos de destruir las instituciones del Estado y los valores de la sociedad.

Comparaciones odiosas
Las comparaciones son odiosas, es verdad, y además, en el caso de España y Gran Bretaña, inapropiadas. Sin embargo, hay paralelismos que son insoslayables. Y aunque se trate de tiempos y lugares tan distintos, se advierten en el horizonte español amenazas demasiado parecidas a las que abordó en su día la Gran Bretaña; también, a priori, el reparto de fuerzas e invenciones partidistas resultan sorprendentemente coincidentes.

Imposible no asociar con esa “Alianza” a la que se refería la “dama de hierro”, a los nuevos partidos, especialmente a Ciudadanos, y en menor grado Podemos, que hasta ayer mismo, se suponía, iban a poner punto y final a un bipartidismo que en España se reparte la tarta desde hace décadas. Una profecía que no se ha cumplido. El bipartidismo se ha fragmentado, cierto, pero subsisten intactos los bloques que lo arman. Y, en la práctica, las alternativas son las mismas. Si acaso, con matices. Es evidente que ha faltado el ingrediente fundamental: nuevas ideas con las que “romper el molde”. Ciudadanos se ha quedado en ese camino intermedio, incapaz de encontrar una identidad. Mientras que Podemos, más que nuevas ideas, propone profundizar al máximo en las soluciones viejas. Por lo demás, las rigideces del modelo se mantienen.

También es inevitable identificar, aunque por contraste, al Partido Popular. Nada que ver con el Partido Conservador que, en los peores momentos, fue capaz de armar Margaret Thatcher; Rajoy está las antípodas de esa revolución valiente, planificada hasta el último detalle que tuvo los ovarios de acometer la hija de un tendero. La cuestión no es estar de acuerdo con las políticas de la “dama de hierro”, sino admirar su determinación, coraje, inteligencia… y honestidad. Es ahí donde la comparación con Mariano Rajoy se hace insoportable.

Del PSOE de un tal Sánchez, poco que decir salvo que debió desaparecer antes que este PP sin ideas ni principios. En cuanto a Pablo Iglesias, otro pusilánime, también en las antípodas de Michael Foot, líder del Partido Laborista en aquel entonces; un hombre culto y con principios que jamás disimuló su ideología ni se cubrió con la piel de cordero de la socialdemocracia. Y qué decir de un Rivera en plenas rebajas de sus propuestas reformistas. Para este viaje no hacían falta alforjas, querido Albert.

En definitiva, quienes no son siquiera capaces de ponerse de acuerdo para formar un gobierno de circunstancias, apto al menos para la chapuza, para el chanchullo habitual, lo son mucho menos para acometer las reformas que nuestro país necesita. Deben abandonar inmediatamente la política y probar a hacer algo productivo. Necesitamos panaderos, fontaneros, electricistas, mecánicos, informáticos, ingenieros, maestros, abogados, empresarios… y muchos, muchos, muchos contribuyentes netos.

Punto de ruptura
A cuenta de la investidura, nos tragamos todos los días los mismos discursos vacíos, las mismas apelaciones a la corrección política y al pensamiento único. Como castigo extra, sufrimos la información que proviene de este circo de cuatro pistas, una información para consumo interno, dirigida a una España política que es la que en realidad vive con el corazón en un puño, pendiente del gran enigma: el reparto de la tarta. De fondo, se habla de la fiscalidad, las pensiones, la educación y la territorialidad. Materias que, a merced de grupos tan celosos de sus propios intereses y sin unas reglas del juego iguales para todos, están condenadas al chanchullo, la componenda, la chapuza; en definitiva, al eterno retorno como problema. Para remate, hay quien saca pecho y reivindica el espíritu de la Transición, lo que quiera que eso signifique, cuando de los padres de la patria no nos queda ya ni ese regalo envenenado que llamaron “consenso”.

Estamos, sin duda, en un punto de ruptura que demanda altruismo, valentía e inteligencia. Pero nadie, en la política o en la prensa, quiere decirlo porque hacerlo tiene un precio elevado. Por eso vivimos instalados en la anormalidad, fingiendo que así es la política, la democracia, el juego parlamentario… Pero no es cierto.

De tanto apelar a lo urgente, para luego mirarse el ombligo, nuestros políticos han olvidado que hay un derecho que está por encima de esos otros colectivos que parecen servir sólo para capturar votos, y es que el individuo pueda llevar a cabo, por todos los medios lícitos, su propio proyecto vital. Ese es, después de todo, el sentido de la vida para la inmensa mayoría de las personas. Quienes aspiren a algo más elevado, más sublime, están las religiones. Pero para el resto, la certidumbre en las reglas del juego es lo más importante. Por eso, la inconsistencia temporal que nos regalan los políticos acarrea millones de catástrofes personales. ¿Cómo planificar el futuro si tanto los impuestos que pagamos como la legislación tributaria, cambian todos los años? ¿Cómo formar a los jóvenes si el modelo educativo cambia con el signo de los gobiernos? ¿Cómo asegurar la vejez si, por un lado, nos impiden ahorrar y, por otro, nuestras cotizaciones las administran irresponsables y cleptómanos? Y en cuanto a la cuestión territorial, ¿cómo va a prosperar un país si las oligarquías locales tienen bula para hacer de cada provincia una taifa? Nada de eso cambiará con una supuesta investidura de Rajoy.

No es una negociación de investidura, es otra cosa
Dicen que administrar rapapolvos sin contemplaciones es ponerse exquisito, que hay que bajar el pistón, ser constructivo y animar a este atajo de inanes a que hagan algo de provecho. Sin embargo, la historia nos enseña que, cuando quien puede no hace lo que debe porque no le da la real gana, de nada sirve el voluntarismo de los demás. Hay que llamar a las cosas por su nombre, poner a los líderes de los partidos y a sus respectivas camarillas frente al espejo; también al establishment, que ha terminado atrapado en su propio cepo. En definitiva, hay que denunciar sin paños calientes la tomadura de pelo de estos últimos siete meses, y si me apuran, de estas últimas décadas, donde todo se ha dejado pudrir. Ese es, con diferencia, el mejor servicio que se puede prestar a la sociedad. Y para eso estamos… o deberíamos estar.

Pero volvamos a la odiosa comparación. Margaret Thatcher, gustara o no, tenía una clara visión de cómo transformar el Reino Unido. Y hay ocasiones en las que una sociedad necesita arriesgarse a un cambio radical capaz de romper con las poderosas inercias. Ese fue el mandato de los votantes británicos. Y ella cumplió sin medianías. Es más, quienes vinieron después, conservadores o laboristas, han mantenido sus reformas (imagine, querido lector, algo así en España). Para Rajoy, que quiere gobernar a toda costa, y no se sabe realmente para qué, Thatcher sería hoy una irresponsable, enemiga de la “gente normal”; peor aún, una antisistema, una revolucionaria. Sin embargo, lo cierto es que hoy Gran Bretaña tiene un eximio 5% de paro; es decir, roza el pleno empleo. Llámenlo romanticismo, pero ya quisiéramos aquí una cifra similar.

Por supuesto que las comparaciones son odiosas. Peor aún, son incómodas, inconvenientes, dolorosas y vergonzantes. Pero necesarias para demostrar que la política y la falsa prudencia son cosas muy distintas. Dicho con otras palabras: esto no es una negociación de investidura sino los minutos de la basura de lo que hasta ayer, mal que bien, pudo valer.

España se merece la multa
EDITORIAL Libertad Digital  23 Julio 2016

Los responsables -Zapatero, Rajoy, Salgado y Montoro- deberían también abonar la factura con su salida inmediata y definitiva de la vida política.

Uno de los fundamentos sobre los que se sostiene cualquier club es que las reglas están para cumplirse. Da igual que hablemos de una asociación deportiva que exige el pago de una tasa por el uso de las instalaciones o de una agrupación vecinal que organiza las fiestas del barrio con la colaboración de los vecinos: si alguien se salta las normas que entre todos se han dado y no existen consecuencias en forma de sanción, el destino del grupo está escrito. Antes o después se desintegrará, fruto de las tensiones internas entre los que cumplen y se sienten estafados; los que no cumplen nunca y piensan que pueden seguir sacando ventaja; y los que cumplían al principio y de repente empiezan a intuir que podrían sumarse al grupo de los free riders.

Tampoco la UE escapa a este mandamiento. No hay duda de que una de las principales causas de la desafección creciente respecto de la Unión en todos los países reside en la falta de compromiso de sus miembros para con las reglas comunes. Desde que en 1992 se firmó el Tratado de Maastricht, nuestros políticos nos han vendido que éste era el futuro: una unión reforzada, con normas iguales para todos, que admite la solidaridad entre sus estados a cambio de la lealtad de los mismos.

El problema es que esto se ha quedado sólo en la teoría. En la práctica, cada país mira únicamente por sus intereses o (aún más habitual) por los de su élite política. Por eso, no es extraño que crezcan las voces que reclaman la ruptura de la Unión. ¿Para qué estar en un club en el que no te puedes fiar de tus socios?

En este sentido, la crisis de deuda soberana que los estados del sur de Europa sufren desde hace un lustro ha disparado el sentimiento euroescéptico. Desde el sur recuerdan que fueron alemanes y franceses los primeros que se saltaron las reglas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento en los primeros años del siglo y que el trato que Bruselas ofreció entonces a aquellos países fue mucho más benévolo que el que ahora exige a Grecia, Portugal, España o Italia.

En realidad, ésta es una discusión que no tiene mucho sentido. Es cierto que germanos y galos cometieron el pecado original en lo que respecta a los objetivos de déficit marcados por el PEC. Fueron sólo los primeros casos de los más de un centenar de incumplimientos que se han producido desde el nacimiento del euro. Pero ni su ignorancia de las reglas fue tan continúa ni, sobre todo, estos países pidieron la ayuda de los demás socios para sobrevivir.

La clave de lo que ha pasado en estos años es que Grecia, Portugal, España o Italia necesitan del respaldo del BCE y de la Eurozona para mantenerse a flote. Es decir, sin el aval que les aportan (de forma directa o indirecta) alemanes, holandeses o finlandeses los PIGS hace tiempo que habrían entrado en quiebra. Lo que ocurrió en 2010 y 2012 es que nadie en el mercado estaba dispuesto a prestar dinero a estos países y sólo el apoyo de sus socios del norte les permitió sobrevivir. A los que se quejan de los recortes en Atenas, Madrid o Lisboa y se manifiestan con caricaturas de Angela Merkel habría que recordarles que sin los contribuyentes alemanes respaldando la deuda lusa o helena, el ajuste de gasto sí que habría sido brutal. Nada de un punto o dos del PIB al año; de un día para otro, estados con déficit del 10-12-15% habrían tenido que pasar a déficit cero por un motivo muy sencillo de entender: nadie compraría ni un solo bono de ninguno de estos países.

Las exigencias de cumplimiento de las normas de la UE deben ser compatibles con la flexibilidad y la comprensión con los socios que atraviesen dificultades. Sin embargo, lo que han hecho los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy no es sólo una grave irresponsabilidad, también es moralmente inaceptable y vergonzoso para un líder político.

Es irresponsable porque tensa la cuerda de la confianza de nuestros socios, que en cualquier momento pueden decidir soltar lastre y dejarnos a nuestra suerte: PP y PSOE están jugando a la ruleta rusa con la prosperidad de los españoles. Es inmoral porque la palabra dada está para cumplirla y los compromisos adquiridos, para honrarlos. Y es vergonzoso porque lo hacen sabiendo que ellos no sufrirán las consecuencias de su irresponsabilidad. Ni Rajoy, ni Zapatero, ni Montoro ni Salgado verán empeorada su posición personal por sus actos. Somos los contribuyentes los que pagaremos en su nombre.

Quizás haya quien se sorprenda de que desde España se pida la multa para España. Hay compatriotas de buena voluntad que piensan que, aunque lo dicho anteriormente sea cierto (nuestros políticos son unos irresponsables y lo mejor para la UE es que todos cumplamos), nos vendría bien ahorrarnos los 2.000 millones con los que nos amenaza Bruselas. Pero no es así. Nuestro país sería uno de los que más sufrirían si la UE entra en el proceso de descomposición que se intuye tras el Brexit y el crecimiento del populismo antieuropeo. Y también estaríamos entre los más beneficiados si el club europeo comienza a parecerse a lo que nos dijeron que sería.

¿2.000 millones a cambio de disciplinar a nuestros políticos en su descontrol de gasto público y como aviso a navegantes para otros países de la UE? Puede que sea un precio que merezca la pena pagar. Eso sí, los responsables -Zapatero, Rajoy, Salgado y Montoro- deberían también abonar la factura: si no con dinero (eso se antoja imposible) sí con su salida inmediata y definitiva de la vida política. Los dos del PSOE ya lo hicieron, para el actual presidente y a su ministro de Hacienda, éste debería ser un motivo más dentro de una larga lista.

Fien de la aventura
David Gistau ABC 23 Julio 2016

Las dos grandes aventuras emocionales que surgieron de la crisis del sistema han terminado. Constituyeron una vía de escape utópica para ciertas personas que necesitaban sacarse de encima la inmensa sensación de fracaso y decepción de este tiempo militando, a veces mediante el autoengaño, en algo mayor que ellas mismas, en algo redentor, refundador, purificador. Pero han terminado.

Los asaltantes del cielo podemitas se han normalizado como políticos profesionales que se hacen indistinguibles de los anteriores hasta en los automatismos y los lugares comunes de la jerga empleada. Ellos dirán que están en un proceso de adaptación al medio que los hará «menos sexys», menos ídolos del rock, pero más perdurables. De alguna manera, aspiran a cronificarse en la mansedumbre de lo que ya forma parte del reglamento y de los viejos juegos de poder, en lo que ha sido absorbido por el mismo sistema que se pretendía destruir. Quedan los juramentos excéntricos y los himnos del patio trasero americano del siglo XX, puñito en alto. Pero eso es cosmético, una última coartada superficial. Podemos ya no es una aventura revolucionaria, no es el tren de Lenin en la estación de Finlandia, no puede prometer grandes emociones históricas a quienes se enganchen a su banderín. Son un partido político como otro cualquiera, para bien o para mal, ya se trate de un síntoma de madurez o de uno de fracaso y traición a la esencia fundacional. Ya viven en un mundo de ujieres y subsecretarios.

Los otros aventureros, los de la burguesía catalana enloquecida y devenida montaraz por la independencia, cómoda compartiendo fuegos de vivac con la CUP, no saben ya cómo regresar a los antiguos equilibrios basados en la coacción nacionalista de dinero a cambio de estabilidad. Ya se trate por el miedo a los monstruos que ellos mismos crearon o por la capitulación de los exhaustos. Se quieren envainar la Inoxcrom. Quieren abandonar el plano febril e inflamado de las grandes ficciones para regresar a ese otro prosaico donde la independencia sólo es la retórica de una capacidad de chantaje. Para ello, contarán con la insólita, pragmática, carente de escrúpulos ayuda de Rajoy. Que está dispuesto, así sea usando el Majestic como coartada –como si aquella Convergència fuera ésta–, a transformar la percepción del partido que hace cinco minutos era traidor, ladrón, anticonstitucionalista y el mayor peligro para España hasta hacerlo pasar por un «socio natural» que comparte con el PP valores y principios. El mercadeo puede interferir, como antaño, hasta en la acción de la Fiscalía: mira que si hay que dar a Pujol otra vez una impunidad cleptocrática e incluso nombrarlo español del año. Tragaderas aquí hay para eso y para más, sobre todo si se usa como coacción la necesidad de terminar con la incertidumbre de las cosas que están en funciones. Pero vaya jeta.

Terminaron las aventuras emocionantes. España es hoy un país menos adolescente. Y sórdido como de costumbre.

Rajoy: mejor quieto parado.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 23 Julio 2016

¿Cuánto está dispuesto Mariano Rajoy a llegar para asegurarse su reelección y continuar como Presidente del Gobierno de España? ¿Cuantas iniquidades y traiciones están dispuesto a cometer para obtener el apoyo bastardo de los que quieren destruir España? ¿Hasta dónde está dispuesto el Rey D. Felipe a permitir ser usado en este juego de villanos? No es ya solo el que CIUDADANOS empiece a descubrir la nula fiabilidad de unos futuros pactos con quien a las primeras de cambio ya le está traicionando, también al resto de españoles, en este chalaneo descarado de comprar voluntades y apoyos con el dinero de todos. Solo hay una verdad que permanece y es la férrea voluntad de Rajoy con su equipo de mantenerse en el poder usando su muy especial posición de gobernar en funciones para repartir fondos de forma discrecional como el pago de 1.600 millones al Gobierno secesionista de La Generalidad de Cataluña.

Habrá quienes ante este vergonzoso espectáculo en el que el PP está dispuesto a negociar con los separatistas de ERC y CDC, estarán lamentando el momento en que votaron a estos miserables embaucadores y profetas del apocalipsis. Un mensaje del miedo que llenó de angustia a buena parte de los ciudadanos que temieron al fantasma del comunismo más radical en una reedición del Frente Popular y de sus desastrosas consecuencias, guerra civil incluida. Habrá quienes hartos de tanta mezquindad y falta de escrúpulos en esta clase política, sea consciente de que se necesita un verdadero cambio, una regeneración total de un sistema corrompido hasta la médula donde los ciudadanos son expoliados y empobrecidos para sostener con sus impuestos a esa casta de parásitos.

Lo único que espero es que los ciudadanos manifestemos nuestro radical rechazo a este estado de cosas y lo hagamos ante la Sede de la Soberanía Nacional. No se debe permitir que un Gobierno, en funciones desde el 20 de diciembre del 2015, siga disponiendo discrecionalmente de los fondos públicos para pagar favores políticos y la desleal gestión de Gobiernos autonómicos, que llevan años demostrando su absoluta incompetencia y malversando esos fondos para usarlos en sus fines secesionistas.

Esta partidocracia que nos han impuesto no es una democracia, es solo una estafa, un fraude total donde los ciudadanos somos usados como gleba a su servicio. Está en nosotros cambiarlo y recuperar nuestra libertad y nuestra soberanía. Acabemos con este sistema corrupto.

Mariano Rajoy está demostrando que cuando no hacía nada era mejor para España que ahora que está frenéticamente dedicado a mantener reuniones discretas buscando apoyos y cruzando todas las lineas rojas que exigía a los demás. ¡Y estos eran los adalides de la Unidad de España!

¡Que pasen un buen día!

Compraventa de nacionalistas
TEODORO LEÓN GROSS El Mundo  23 Julio 2016

ANTE LAS críticas desde la bancada de la oposición por sus cambios de criterio, repitiéndole el mensaje insistente de "tendrá usted que comerse sus palabras", Churchill replicó:

-A menudo me he tenido que comer mis palabras, y he observado que constituyen una dieta muy equilibrada.

De hecho wholesome diet también se puede traducir por "saludable" e incluso por "honesto". Y para el caso mejor así. Es ridículo condenar las rectificaciones como algo deshonesto. No hay ninguna perversión en modificar tus posiciones y desdecirte. En el acervo popular, "rectificar es de sabios" elogia esa virtud. A lo largo de una carrera política, como decía Churchill, eso debe suceder a menudo. No recuerdo a qué ensayista francés le leí, tiempo atrás, una idea relevante: si después de años pensando sigues pensando lo mismo, es que no has pensado nada.

Si, muchos se dirán "vale, cambiar en diez años es lógico, pero cambiar en diez días es indecoroso". Pues según. Sobre eso ya se ha escrito aquí: en una campaña se lanzan mensajes para ganar, pero después hay que hacer política en función de los resultados. De aplicarse el escáner al 100% para exigir el cumplimiento del catálogo de frases, sería imposible pactar. Simplemente absurdo.

No hay que temer la rectificación. El propio Churchill, en un debate rutinario con el correoso Philip Snowden, primer laborista en el nº11 de Downing Street, le recordó que "mejorar es siempre hacer cambios, de modo que la perfección será haber cambiado mucho". Cambiar, corregir, evolucionar en tus posiciones no es algo sospechoso, sino necesario. Los ratones de hemeroteca incurren en cierto infantilismo cuando salen de caza y hacen sonar las sirenas si dan con una pieza. ¡Zasca! ¡Zasca! ¡Zasca! Detrás vienen miles de RT, según el código de Twitter; o de megusta en Facebook.

En lugar de elogiar los dogmatismos inflexibles, se debería esperar de los dirigentes que sean capaces de modular sus posiciones sin maximalismos cerriles, tantear posibilidades para consensuar soluciones y ceder sin líneas rojas o cordones sanitarios de escasa catadura democrática. Es fácil imaginar el desastre de la Transición de no haber sido así. Y el 26-J ha deparado un escenario propicio, una oportunidad para todos, donde el propio PP rectificase para salir del impasse en que lleva años resistiéndose a hacer política con las fuerzas nacionalistas.

Claro que del PP se esperaba que en un Congreso donde la aritmética de la investidura en minoría por primera vez no requiere peajes con los independentistas, su rectificación consistiera en hacer política para asfixiar la estrategia de ruptura del Estado, no para darle oxígeno. Asombrosamente parece haber adoptado la ruta inversa a la entente constitucionalista. Y ya no se trata del escarnio de las frases más o menos sonrojantes rescatadas estos días de las hemerotecas, como ésa de Rajoy, que acaba de ceder un puesto en el Senado al PNV, diciendo hace pocos meses "la cesión del PSOE a independentistas en el Senado no tiene explicación: para llegar a la Presidencia del Gobierno no vale todo". Hay otras muchas de la nomenclatura de Génova retratadas como oportunistas sin escrúpulos. Eso sólo es la fachada anecdótica. El problema es la sospecha convincente de mercadeo para la investidura de Rajoy. Los diez votos, el regalo al PNV en la mesa del Senado, la creación de grupo que permite a Convergència hacer varios millones de caja, la renuncia de la Fiscalía a pedir cárcel para Mas y los suyos por el 9-N, los 1.600 millones de deuda catalana asumida por Hacienda... Eso no es rectificar, sino el viejo negocio de la política.

La utopía, la distopía y el pop
Gabriela Bustelo www.vozpopuli.com  23 Julio 2016

En 2006 el expresidente estadounidense Jimmy Carter aseguró que conocía 125 países del mundo y que en buena parte de ellos el Imagine de John Lennon es casi un himno nacional. Cuando en 1971 el entonces ex Beatle lanzó el tema en solitario, fue un éxito inmediato. Con los años se ha convertido en un clásico versionado casi a diario, desde Joan Baez, Elton John, Lady Gaga y Randy Crawford hasta los músicos callejeros de todas las ciudades del mundo. En Año Nuevo de 2015 UNICEF grabó una versión mundial de Imagine producida por David Guetta, en la que participaron –por citar solo algunos– Katy Perry, Angélique Kidjo, Priyanka Chopra, Pau Gasol, Kim Yuna, Ban Ki-moon, Anthony Lake y la astronauta Samantha Cristoforetti (cantando desde la Estación Espacial Internacional), con coros de niños de Bulgaria, Filipinas y Jamaica. ¿Y qué es lo que nos vende Imagine? Pues el viejo sueño hippie de la igualdad: un mundo sin países ni fronteras, sin creencias ni idiomas, sin propiedad privada ni dinero, sin avaricia ni hambre. Si preguntáramos a los progretas del mundo entero qué opinan del tema No.1 de Lennon, nos dirían con un suspiro que es el himno global de la izquierda, la auténtica “Internacional”. Pero imaginar es gratis, que diría aquel, porque hoy, apenas cuatro décadas después, la utopía zurda de los setenta está hecha trizas. En el siglo XX la materialización comunista del igualitarismo ha sido el reverso tenebroso del ingenuo paraíso que nos vendía el Beatle más politizado de los cuatro.

La vieja izquierda
En cuanto a la vieja izquierda, ha vivido tiempos mejores. Occidente atraviesa su peor crisis desde la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. El viejo continente no levanta cabeza, con la Eurozona sufriendo tasas de crecimiento negativas, niveles de desempleo sin precedentes (sobre todo entre los jóvenes) y un aumento dramático de la pobreza y la desigualdad. Por si esto fuera poco, Occidente entero se agrieta por los conflictos identitarios y culturales. El resurgir de los radicalismos y la xenofobia, el impacto de la integración europea sobre los pilares de la identidad nacional, la crisis migratoria y el terrorismo islámico avivan una paranoia generalizada que agrava la desunión y fortalece los nacionalismos. El desencanto con la democracia y la suspicacia ante los partidos políticos y las instituciones va en aumento, con fenómenos como el Brexit y personajes como Donald Trump contribuyendo al desconcierto general. En 2016 Occidente –en las antípodas del Imagine de Lennon– es un mundo abotargado y grosero, una jaula de grillos dominada por la polarización, la desigualdad y el egocentrismo. En España nos encontramos con la paradoja de unos partidos nacionalistas enemigos del bien común, pero mantenidos económica y políticamente por los dos grandes partidos veteranos. En cuanto a personajes españoles que simbolicen la decadencia de la izquierda occidental, tenemos al expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero. Retando su propio país, que le había elegido democráticamente, puso en duda la legitimidad constitucional del concepto de nación al apoyar unilateralmente el nacionalismo catalán. Habíamos comenzado el artículo hablando de imaginación. ¿Alguien puede imaginar al presidente Obama proclamando que Estados Unidos no es una nación, exigiendo eliminar al Partido Republicano y apoyando la independencia de Texas?

Un ardid para Madrid
Algunos se preguntarán, al hilo de las utopías políticas, si no es lícito imaginar otros mundos mejores o peores. Por supuesto que sí. La ciencia-ficción ha pasado de subgénero a género literario por la capacidad adivinatoria de genios como Swift, Verne, Huxley, Orwell y Arthur C. Clarke, entre otros. Una novela de ciencia-ficción española podría plantearse, por ejemplo, la Comunidad de Madrid independizada del resto de España y convertida en una nación soberana, como pretenden, en última instancia, las autonomías con idiomas propios. Madrid es una de las regiones españolas con más crecimiento, inversión y dinamismo económico. Si fuera un país europeo dedicaría sus impuestos íntegramente a mejorar la calidad de vida de sus habitantes, librándose de las deudas y caprichos de las autonomías. En Madrid se habla sin complejos el español, idioma que emplean 500 millones de personas en el mundo y el segundo más importante de Occidente. Madrid sería un país europeo pequeño, rico y pacífico; un Luxemburgo con sol y cultura latina; un paraíso español. A ver si va a ser Lennon el único con imaginación.

Spanish orgullo
Josep Carles Laínez Gaceta.es 23 Julio 2016

La hazaña es conocida. Pocos días antes de las elecciones generales del 26-J, dos políticos –y a la luz de los hechos, activistas–, Javier Ortega y Nacho Mínguez, entraron en la plaza ocupada de Gibraltar y desplegaron una bandera española en lo alto de la roca. Ambos pertenecen a la dirección del partido Vox, y demostraron, con un acto meramente simbólico, y por ello quizá más valioso y mucho más hermoso, que aún hay hombres a quienes las ideas importan. Los dos, por otra parte, vivieron momentos de intensidad: Javier Ortega, al hacer a nado, en unas aguas tan poco plácidas como las del Estrecho por más costeras que sean, el recorrido entre territorio español y la península andaluza ocupada; Nacho Mínguez, por haber sido secuestrado, durante cinco días, por la “policía” gibraltareña. Con posterioridad, hubo concentraciones ante la verja, y también frente a la embajada del Reino Unido en Madrid.

La pregunta que deben suscitarnos estos hechos es si suelen ser habituales. ¿Tenemos cosas así a diario? La respuesta es por fuerza negativa. El mundo cómodo y cobarde de nuestra sociedad se ha desacostumbrado a acciones de este tipo, y eso se aprecia en el eco informativo de las mismas. Parémonos a pensar qué valoraciones transmitieron los medios de comunicación. ¿El de una acción valiente? ¿El de un gesto cuantitativamente nulo pero riquísimo en términos cualitativos? ¿Tal vez la idea de que todo está por ganarse, no ya respecto a la soberanía de Gibraltar, sino a la recuperación de logros que movilicen? No. Del desinterés a la chacota, pasando por la inexistencia de la noticia, la reacción que los españoles recibieron fue que alguien había realizado algo sin sentido, para solo provocar, sobre un tema que a nadie importa, y que allá lo que les pasara pues se lo habían buscado. No en vano, en la nota publicada por el diario El País, se habla de que los miembros de Vox ya habían protagonizado otro “incidente” (!), y que el líder de la formación, Santiago Abascal, preside una entidad ultraderechista. Las palabras están cargadas de significado y escritas para estigmatizar…

Sin embargo, pensemos en otro tipo de imágenes también recientes, con no llega a quince días de diferencia: las de los actos del Orgullo LGTB en Chueca (en otras localidades, se celebraron la semana anterior a las elecciones). Doy por descontado el derecho de cualquier persona a vivir su sexualidad como le plazca, a sentirse hombre, mujer o lo que desee, a tener una cultura propia y modos de socialización particulares. Quienes anteponemos la libertad a la igualdad, somos consecuentes. Los colectivos LGTB tienen todo su derecho a celebrar una fiesta; es de cajón. ¿Dónde está, empero, el problema? Bueno, mejor dicho: ¿qué dos problemas hay?

El primero: la extraordinaria repercusión mediática y política del hecho, como si esa forma festiva en concreto, estrafalaria hasta lo pasmoso en ocasiones, y ofensiva contra la religión en algunos casos, fuese un ejemplo digno de emulación, el modo correcto y de moda, supermega cool, de hacer las cosas. La estrategia actual de convertir toda la calle en fiesta, por decreto, hace menguar la fuerza que puede tener la cultura y el respeto hacia nuestros semejantes. Mucho desfile, muchas canciones, mucha pluma, mucha “normalidad” mediática…, pero, por ejemplo, aún no se ha estrenado en España el film Stonewall (Roland Emmerich, 2015), donde se habla de los sucesos en el pub de ese nombre que llevaron a la toma de conciencia reivindicativa LGTB. Quizá haría falta mostrar el sufrimiento, la incomprensión y la marginación en que vivía –y sigue viviendo muchas veces– esta comunidad, en vez de reducir lo LGTB a puro carnaval y espectáculo de variedades…

El segundo: confundir el respeto a cualquier condición sexoafectiva entre personas mayores de edad, con la abierta mostración de opciones lesivas contra la dignidad humana, como el sadomasoquismo (SM). Por ello, resulta intolerable que algunas imágenes “festivas” de ese orgullo LGTB fuesen las de varones con taparrabos de cuero llevando cogidos de una cadena, como a perros, a otros varones con la cara tapada que se desplazan a cuatro patas. Repito: que cada uno haga lo que quiera, pero ni instituciones ni medios de comunicación deberían hacer pasar como normales tales conductas.

En resumidas cuentas, el contraste entre la hazaña de Gibraltar y la degradación SM es patente. Ahora bien, mientras los valores que hay por detrás de la primera son ridiculizados y postergados, la aberración y lo grotesco que hay en la segunda son normalizados, porque están dentro de algunas demandas LGTB, y, por tanto, dentro del paraguas de cuanto la sociedad posteuropea debe considerar aceptable, defendible e incluso potenciable.

En el fondo, nos hallamos ante una situación paradójica: la coherencia en el pensamiento y en la acción se proscriben y son objeto de mofa como si fueran cosas del pasado; por el contrario, lo que ahora se valora es la incoherencia, vulnerando la dignidad humana (con el niqab o el taparrabos, tanto da) en nombre de un concepto de igualdad tergiversado y revanchista.

No hace falta ninguna ley de educación
Amando de Miguel Libertad Digital 23 Julio 2016

Algo que no pueden hacer las leyes es insuflar en los alumnos (y en sus padres) el necesario espíritu de esfuerzo que supone el aprendizaje.

Una costumbre de los Gobiernos españoles es que, como símbolo de poder y magnificencia, empiezan su andadura con una nueva Ley de Educación. Es más, todo partido que intente llegar al poder, lo primero que se plantea es redactar una nueva Ley de Educación. En realidad, se trata de dirigir y controlar la enseñanza como el mejor instrumento de propaganda.

Mi parecer es que no tendría que haber leyes especiales de Educación, y menos con propósitos adoctrinadores. La enseñanza (en la edad en que se considera obligatoria para los alumnos) debería depender de los Ayuntamientos. Previamente, se necesitaría una reforma a fondo de la estructura municipal, por la que en España no habría más de 500 Ayuntamientos.

El Congreso de los Diputados (cuando fuera realmente tal) controlaría que los planes municipales de enseñanza se ajustaran a algunos principios constitucionales. Por ejemplo, todos los españoles tienen el derecho a recibir la enseñanza obligatoria e español. O también, los textos y programas escolares no deben ser de índole propagandística. Más, las becas deben dotarse a los alumnos que las merezcan por su condición económica, pero sobre todo por su esfuerzo. Los padres de los alumnos tienen derecho a elegir el centro público o privado que mejor se acomode a sus exigencias. Habrá una gran libertad de cada centro para establecer métodos y programas escolares.

Lo anterior es solo una ristra de principios básicos de la enseñanza en la edad obligatoria para los alumnos. Fuera de esa condición, lo mejor es que cada centro organice sus propias normas y procedimientos. Es sano que haya competición entre los centros, no solo deportiva.

Lo fundamental es tomar conciencia de que ahora la calidad de la enseñanza resulta manifiestamente mejorable. Quizá haya que empezar por los profesores. Habrá que dotar mejor los cursos de reciclaje.

Algo que no pueden hacer las leyes es insuflar en los alumnos (y en sus padres) el necesario espíritu de esfuerzo que supone el aprendizaje. Estamos ante una virtud colectiva que se ha perdido en la última ola histórica. Su recuperación es tarea ciclópea de más de una generación. Precisamente por ello parece estúpido confiar en que las leyes puedan resolver tan descomunal empresa. Sobre todo, porque la ley de Educación que lleva debajo del brazo cada partido no es más que una defensa de su ideología.

Frente a la cantinela de que “España cuenta con la generación de jóvenes mejor preparada de la Historia”, hay que señalar su radical falsedad. Tendrán más años de escolarización, chapurrearán el inglés y sabrán manejar la cacharrería informática, pero andan peces de Ciencias y de Humanidades.

Descentralización y competencia
Nota del Editor  23 Julio 2016

Cada vez que alguien habla de aumentar del poder de los ayuntamientos se me ponen los pelos de punta. Hay miles de ayuntamientos que demuestran que no es el camino adecuado, al contrario es el camino al desastre porque en cuanto los profesionales de la política alcanzan el poder no hay modo de descabalgarlos. Eso de las votaciones es un cuento que sirve para tapar la boca de quienes reclaman porque los que tienen el poder se otorgan los medios para conseguir lo que mas les convenga, con el dinero de los demás compran los votos necesarios para hacer todo tipo de tropelías, apoyados por una justicia por lo menos miedosa, lenta, ineficaz e injusta.

La competencia es una virtud estupenda, pero para ejercerla tiene que haber igualdad de oportunidades: los alumnos están siempre condicionados por su vecindad al centro de enseñanza, solo unos pocos de altos medios económicos pueden permitirse el lujo, ya en edades adultas, de poder elegir un competente centro de enseñanza.

Luego tenemos el problema de la eficacia: no es económicamente recomendable que se desperdicien recursos humanos y materiales repitiendo planes de estudio en cada barrio.

Un atentado que dispara la tensión en una Alemania muy polarizada
EDITORIAL El Mundo  23 Julio 2016

Un nuevo atentado sembró ayer el terror en suelo europeo, en este caso en la ciudad alemana de Múnich. Aunque al cierre de esta edición las informaciones eran confusas, al menos tres personas perpetraron un tiroteo en un concurrido centro comercial de la ciudad, matando a ocho personas e hiriendo a otras muchas. Varios terroristas pudieron huir del lugar, lo que provocó una gran persecución policial por todo Múnich, que vivió una noche de auténtico pánico. Las autoridades decretaron el estado de excepción en la ciudad y varios recintos públicos y medios de transporte fueron evacuados. La policía informó de que no había ninguna pista que pudiera vincular los hechos con el yihadismo, por más que en las redes simpatizantes del Estado Islámico celebraran las muertes. Y, con todas las cautelas, se empezó a barajar la posibilidad de que se tratara de un ataque de odio de inspiración ultraderechista. Testigos afirmaron que uno de los tiradores gritó '¡Soy alemán, extranjeros de mierda!', algo que aún debía ser confirmado de forma oficial.

No olvidemos que, junto al desafío islamista, en Alemania se ha convertido en un gran quebradero de cabeza la lacra de la xenofobia y el auge de grupúsculos de ideología neonazi, que han perpetrado decenas de ataques vandálicos en todo el país en los últimos meses, la mayoría contra mezquitas y establecimientos para musulmanes, así como contra centros de acogida de inmigrantes. Varias células paramilitares se han desarticulado estos años y se han efectuado numerosas detenciones. Casualidad o no, el atentado coincidió con el quinto aniversario de la matanza que cometió en Utoyä (Noruega) el ultraderechista Anders Breivik, que acabó con la vida de 77 personas.

Lo cierto es que, más allá de la autoría del atentado, Alemania se encontraba en alerta máxima tras el ataque el lunes de un afgano de 17 años en un tren regional de Baviera, estado del que Múnich es su capital. El joven hirió con cuchillos y un hacha a cuatro pasajeros. El IS difundió después un vídeo en el que el adolescente -un regufiado que llevaba un año en Alemania con una familia de acogida- instaba a matar infieles.

No hay duda de que la sucesión de ataques en distintos puntos de Europa está extendiendo un miedo generalizado. Se ha disparado la sensación de inseguridad entre la ciudadanía, a la vez que se da un muy preocupante y peligroso aumento de la islamofobia. Los partidos de ultraderecha están explotando esos sentimientos con un discurso populista tan maniqueo como eficaz para ver engordadas sus expectativas de voto. Y Alemania, que durante décadas pareció estar vacunada del extremismo propagador de odio y racismo, es hoy uno de los países donde más rápidamente están creciendo formaciones con esta ideología. Entre ellas, Alternativa para Alemania (AfD), que ha capitalizado el malestar de la población ante desafíos como el yihadismo o la crisis de refugiados. Recientemente, la AfD proclamó en su congreso federal que «el islam no forma parte de Alemania».

El debate político ya estaba muy polarizado por estas cuestiones. Hay que tener en cuenta que el país acoge a más de un millón de refugiados. Aunque en 2016 la llegada de inmigrantes ha caído en picado -en coincidencia con el giro de la estrategia de la UE- no se han apagado las críticas a Merkel por su política de acogida. Incluso socios del su partido, como la CSU que gobierna en Baviera, la acusan de haber creado 'un Estado de injusticia' con su gestión del fenómeno.

Es muy preocupante el enrarecimiento social alemán. Muchas ciudades han vivido manifestaciones contra los inmigrantes, si bien es cierto que ha habido réplicas en defensa de la tolerancia, como las registradas hace meses en la propia Múnich. Es tan grave lo que está pasando que la irresponsabilidad política es pura gasolina. Y en días como hoy hay que insistir en que ni los yihadistas representan a los musulmanes ni los populistas que se envuelven en banderas nacionalistas y xenófobas pueden seguir ganando posiciones gracias al miedo. Parece mentira que hayamos olvidado tan pronto las lecciones más dramáticas de la reciente Historia.

Islamistas sin Islam
Francisco Pérez Abellán Libertad Digital  23 Julio 2016

El terrorismo de la banda Daesh escapa a las previsiones de los analistas de inteligencia y no son detectados.

Los nuevos terroristas no suelen ser hombres religiosos. Aman la cerveza, el tabaco y la buena vida. De hecho suelen ser desclasados a los que reclutan mediante precio. Así de pronto sorprenden a bordo de un camión de 19 toneladas y quince metros de longitud atropellando a casi trescientas personas en el Paseo de los Ingleses de Niza. ¿Pero cómo es un yihadista si no sigue los preceptos religiosos, fuma, bebe y come bacon? Bueno, pues sí, son delincuentes o gente del hampa directamente. Ya lo eran los jefazos del atentado a la sala Bataclán en París. Profesionales a cambio de compensación que incluso “matan a la occidental”. Dicen que el conductor del camión asesino hizo un envío de dinero a sus padres, tal vez parte del botín. No era alguien a quien le sobrara la pasta pero tuvo la suficiente para alquilar el arma del crimen, hacer sus pagos y mandar un regalo a los progenitores.

Se puso a bien con el mundo mientras tenía un pie en el estribo. El terrorismo de la banda Daesh escapa a las previsiones de los analistas de inteligencia y no son detectados. En realidad en la Europa del Brexit los expertos en seguridad no suelen tener mucha suerte. En la mayoría de los asuntos acaban recurriendo a la fuerza bruta y la inteligencia acaba siendo como la música militar. La prevención brilla por su ausencia y en Niza era más fácil entrar con un camión asesino que partir mantequilla con un cuchillo japonés.

En las carreteras españolas la Guardia Civil dispone de rastrillos cuando hace controles. Si te los pasas y deciden tirar del rastrillo, el vehículo queda clavado con las ruedas pinchadas. Pero en el Paseo de los Ingleses, fuga de los ingleses, brexit de los british, no había pinchos para las ruedas y sí unos agentes incapaces de vigilar el perímetro. La gente vio en seguida el gran fallo de seguridad y le armó el pitote al presidente Valls y la crítica gorda a Hollande por los fallos en la prevención. Podría suceder en cualquier otro país porque este terrorismo ha echado mano del delincuente común y no del beato de las huríes, pero de momento el objetivo es Francia, esa gran nación con tan grandes fallos en Interior.

Los teóricos del terrorismo, los agentes jubilados, cuantos viven de la culta latiniparla se muestran perplejos porque no pueden enmarcar a los asesinos en una célula regular de yihadistas y es que de forma definitiva y expansiva, el Daesh se desmarca, se adapta, despista y se marca ahondar en los grandes fallos, donde la improvisación ha tomado el relevo a la investigación y la captura de los grandes reclutadores. Le echan la culpa a las redes sociales, a Internet, pero en Niza le gritaban al gobierno y le hacían abucheos. Una y otra vez el Daesh construye un islamismo sin Islam que permite poner en duda si estamos en la conquista de Al Andalus o es que han abierto la jaula de los locos.

El asesino Daesh de Niza había ensayado, sin dejar nada al azar, se había preparado psicológicamente para atropellar a trescientos y era un soldado del califato al que los periodistas cursis llaman ISIS. No era un loco suelto sino un criminal con una misión.

Breves apuntes sobre la lucha contra el DAESH
David R. latribunadelpaisvasco  23 Julio 2016

Al enfrentarnos a los miembros del DAESH y a sus acólitos partimos de la inevitable base de que tenemos enfrente a unos combatientes dispuestos a inmolarse con una finalidad concreta y con una metodología que permita, siempre, causar el mayor de los daños posibles a sus enemigos, que somos nosotros.

Además, sabemos que su determinación es real porque se constata cada pocas fechas. Las autoridades europeas están sumidas en una indecisión política ante las necesarias medidas a adoptar frente a una guerra que nos han declarado. Mientras tanto, la ciudadanía observa, pregunta o muere.

Es comprensible que estos problemas sucedan, porque ante un grupo como el DAESH una de las claves principales es la obtención de información, que en este caso es más difícil de conseguir que en el reciente escenario de la lucha contra la banda asesina ETA. En obtención de información estamos fallando.

La obtención de una información adecuada, veraz y oportuna permite su elaboración, y a su vez, ese análisis lleva a conclusiones no vinculantes, pero de alto valor informativo para la toma de decisiones tácticas y estratégicas; este proceso lo conocemos como ciclo de inteligencia, y en este caso es el que nos ha de permitir anticiparnos a las decisiones del enemigo, o aumentar nuestra capacidad preventiva. Es importante destacar que a más información se obtienen más elementos para la elaboración de la misma y más precisiones en las conclusiones, el ciclo de inteligencia debe ser alimentado con datos.

Para mejorar la obtención de información sobre este grupo es necesario un mejor acceso a las fuentes. En este caso, la información se ubica en los cerebros de las personas y en sus memorias artificiales, pero el enemigo sabe perfectamente que guardar la información en dispositivos informáticos implica riesgos sistemáticos, y transmitirla telemáticamente, además, incorpora riesgos de geoposicionamiento. Por lo tanto, para los terroristas, la mejor fórmula, sin duda, es memorizar los datos más importantes y si es necesario transmitirlos verbalmente, o utilizando códigos privados a la antigua usanza (binomiales).

Consecuentemente, la forma de acceder a esas vitales informaciones pasa por obtenerlas de las personas vivas que la poseen, en los interrogatorios cuando son detenidos, y en los eventuales interrogatorios a los presuntos sospechosos de colaboración con los terroristas.

Y por supuesto, la posibilidad de ampliar legalmente la capacidad de los servicios de inteligencia de intervenir todas las comunicaciones de los sospechosos, incluidos aquellos lugares físicos o virtuales que les proporcionan más seguridad.

En la arena política se habla con frecuencia de la reforma del Título VIII de la Constitución: “De la organización Territorial del Estado”, pero todavía nadie se atreve a plantear la reconsideración del Título I: “De los Derechos y Deberes fundamentales”.

En países vecinos, estas posibles reformas están en curso y están contenidas en programas políticos de partidos con capacidad de gobernar. Otros países como Israel ya lo legislaron hace tiempo, y es evidente que su capacidad defensiva es extraordinaria. Ciertamente, Israel es un país en guerra, pero nadie puede cuestionar su categoría democrática, y el que piense que nosotros no estamos en guerra debería replanteárselo.

Sistemas de reclusión extrajudiciales como es la prisión de EE.UU. en la base militar de Guantánamo, no tienen ninguna utilidad. Pero la revisión jurídica del ya periclitado concepto de presunción de inocencia requiere de los formalismos oportunos para que los agentes de seguridad y de inteligencia puedan operar en un marco más garantista.

Cualquier militar sabe que desde hace muchos siglos, antes de la incunable obra "El Arte de la guerra", de Sun Tzu, el factor sorpresa en combate es un arma principal y fundamental; en este caso, ese factor está en poder del DAESH; nosotros actuamos en base a la simple ecuación acción/reacción, nos limitamos a reaccionar.
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El Gobierno, incapaz de frenar el separatismo
El Merodeador El Espanol  23 Julio 2016

El dato de que, por primera vez, hay una mayoría de catalanes partidarios de la independencia es una mala noticia que viene a confirmar la impotencia del Gobierno español para neutralizar el problema. Desde luego, con grabaciones en las que se escucha al ministro del Interior instando a perseguir a los dirigentes separatistas es más difícil calmar las aguas. Como tampoco ayuda ver en televisión a un ministro precisamente de Exteriores debatir cara a cara sobre la independencia con Junqueras.

Bien es cierto que hay que poner en cuarentena los resultados del Barómetro del Centre d’Estudis d’Opinió de la Generalitat que indican que hay un 47,7% de separatistas frente a un 42,4% que no lo son. Porque aquí la Generalitat es juez y parte, y porque Puigdemont necesita mantener viva la movilización en un momento difícil: han asomado las grietas entre los partidos que impulsan el procés y se teme la desmovilización en la calle cuando la celebración de la Diada (11 de septiembre) ya aparece a la vista.

En cualquier caso, el desafío separatista va a estar en la agenda de los próximos gobiernos, de ahí que hayamos abogado por constituir un Ejecutivo fuerte con participación de los partidos constitucionalistas. El problema requiere ser tratado con el mayor consenso posible, con liderazgo firme y sin dar bandazos como los que hemos vuelto a ver en los últimos días.

Cosas de Juan Pablo Fusi
Vicente Torres Periodista Digital  23 Julio 2016

Cuando leo El País suelo evitar todo lo que escribe LRU y no creo que sea necesario que dé ninguna explicación sobre ello. Simplemente lo hago constar, porque alguna vez tenía que hacer una excepción y se ha dado el caso.

Una entrevista con Juan Pablo Fusi ha sido el motivo, y de ella hay un asunto que quiero destacar:
«LRA. El nacionalismo no está de moda. Recientemente, Vargas Llosa dijo que “es la forma más perversa de populismo y entraña violencia potencial”. ¿Es posible un nacionalismo democrático?

JPF. El historiador debe huir de las generalizaciones, decía el historiador británico Naimer. Todos las hacemos, pero históricamente son falsas. Y añadía que la obligación de la historia honesta es deshacer la historia deshonesta.»

Es decir, yo estoy totalmente de acuerdo con Mario Vargas Llosa. Iría más allá incluso, el nacionalismo no sólo es incompatible con la democracia, puesto que no aspira a mejorar la vida de los ciudadanos, sino a imponerles sus criterios y sus megalomanías, y además es intrínsecamente violento, y esa violencia puede ser física o moral. Allí donde gobiernan los nacionalistas, los ciudadanos se someten a sus dictados, la mayoría de ellos se entiende, porque es la única forma que hay de lograr una cierta comodidad.

Y no sólo eso, sino que los nacionalistas son tan exageradamente egoístas, el egoísmo es su marca junto con el odio al otro, que no les ha importado dar pie a que nacieran Terra Lliure y ETA, sino que además les han ido proveyendo de argumentos para proseguir con su escalada terrorista y para que encuentren cómplices y simpatizantes, que los escondan y ayuden o que les sigan el juego con esas actitudes que describe Maite Pagazaurtundúa en ‘Lluvia de fango’.

El nacionalismo es una ideología que no tiene razón de ser en el siglo XXI y que no consta que jamás haya traído nada bueno.

La “Nación Catalana” y su chiringuito de la historia.
Paco Sande Periodista Digital 23 Julio 2016

Según la enésima encuesta que se ha hecho en Cataluña sobre el porcentaje de catalanes que están a favor o en contra de la independencia de Cataluña, ha dado como resultado –y ya todos sabemos la exactitud y precisión que suelen tener esas encuestas- que, por primera vez, el voto a favor de la cosa supera a los que están en contra.
Y, leyendo en las “redes sociales” los comentarios sobre el asunto, me llamó la atención uno que decía: No soy catalán ni español, pero si lo fuera votaría a favor de la independencia de Cataluña, porque, al contrario que Escocia, que se unió a Inglaterra por voluntad propia, Cataluña fue conquistada y subyugada por una Borbón que la privó de todos sus derechos.

Me gustaría que este no-catalán no-español leyese lo que escribía un tío llamado Maquiavelo allá por principios del 1500:
Nada da tanto prestigio a un príncipe como afrontar grandes empresas y dar de si insólito ejemplo.
En nuestros tiempos, tenemos al actual rey de España, Fernando de Aragón. Se le podría definir como un príncipe nuevo, porque de ser un rey débil, se ha convertido por fama y por gloria en el rey más importante de la cristiandad, y si consideráis sus acciones, encontrareis que todas ellas han sido grandísimas, y algunas incluso extraordinarias. Al comienzo de su reinado asaltó Granada, y esa empresa constituyó el fundamento de su reino.

En primer lugar, la llevó a cabo en un momento de paz y sin miedo a que pudieran impedírselo; mantuvo ocupadas las mentes de los nobles de Castilla, que, pensando en la guerra, no pensaban en rebelarse. Y en medio de todo aquello, él iba ganando prestigio y autoridad sobre ellos, que no se daban cuenta; con el dinero de la iglesia y del pueblo pudo mantener a su ejército, y mediante la larga guerra dio solidez a sus tropas, que luego le valieron grandes honores. Además de esto, para poder llevar a cabo empresas mayores, siempre sirviéndose de la religión, recurrió a una devota crueldad con la que expulso y liberó a su reino de los Marranos*, y no podría haber ejemplo más mezquino y más singular que este.

Bajo este mismo pretexto asaltó África, llevó a cabo su hazaña en Italia, recientemente ha atacado Francia, y de esta manera siempre ha realizado y maquinado grandes cosas, manteniendo los ánimos de sus súbditos en vilo y llenos de admiración, y ocupados en esos acontecimientos. Y sus acciones se han producido muy de seguido, de forma que nunca ha habido tiempo entre una y otra para que los hombres pudieran actuar en su contra con tranquilidad.

Nicolás Maquiavelo.
Lo anterior, como escribo mas arriba, lo escribió Maquiavelo en su libro “El Príncipe”, a principios del 1500, y de ese rey de España del que habla, y por el que perece sentir una profunda admiración, al traerle en dicho libro, varias veces a colación, como ejemplo de buen hacer de un príncipe, no es otro que Fernando II de Aragón, el Rey Católico, que al unirse en matrimonio con Isabel I de Catilla, dieron fundamento a lo que desde entonces es El Reino de España, -La Nación Española- que unas veces mal y otra veces peor ha conseguido perdurar hasta el día de hoy.

Una Nación, que hoy quieren destruir cuatro separatistas mal advenidos para construir su paisito particular donde puedan mangonear todo lo que les dé la gana sin que venga ninguna “Justicia Española” a pedirles cuentas.

Estos separatistas son elegidos, hoy más que nunca, por cientos de jóvenes a los que se las ha lavado el cerebro y adoctrinado de tal forma que han acabado creyendo a pie juntillas que todo lo bueno de este mundo ha sido hecho por catalanes y lo malo por el resto de España.

Y esto es literal.
Escribía el otro día, don Arturo Pérez Reverte, en su artículo en el Semanal:
Hay en Cataluña un chiringuito subvencionado, Instituto Nova Historia, que, aunque no se adorna con los laureles de rigor. Proporciona a cambio un material humorístico de primer orden.

Este Instituto celebró hace poco un congreso financiado por ERC, con objeto de demostrar científicamente que la nación catalana –de cuya existencia, por otra parte, no dudo- está detrás de cada una de las principales gestas y personajes de la Humanidad.

Desde aquel congreso hasta hoy, animados por el éxito de público y crítica, esos historiadores se han crecido, recreándose en la suerte, y con admirable periodicidad nos aportan algún descubrimiento nuevo.

Por ejemplo, según los investigadores del INH, el humanista Erasmo de Rotterdam y el Navegante Magallanes, eran catalanes hasta las cachas, pero los perversos historiadores españoles ocultaron su verdadera patria. En cuanto al Cantar del Cid y el Lazarillo de Tormes, son anónimos porque sus autores, por miedo a la Inquisición y al Estado español, decidieron ocultar su identidad claramente catalana.

Hasta la bandera norteamericana es de origen catalán, directamente inspirada –ojo al dato- no en la señera, sino en la estelada.

Más adelante, en el mismo artículo, escribe Reverte, que un tal Jordi Bilbeny, del INH ese, él solo y a pulso, ha descubierto que Cristóbal Colón procedía, en realidad, de la familia barcelonesa Colom, y que el supuesto veneciano Marco Polo, no era veneciano, sino un conocido explorador catalán que viajaba bajo seudónimo porque era tímido. Y que, además, había probado que los textos de Santa Teresa de Ávila, catalana de toda la vida, nacieron originalmente en la lengua de allí, aunque luego fueron víctimas de una mala traducción al castellano.

Por su parte, Lluis Batle, otro brillante colega del INH, acaba de demostrar que el autor anónimo de La Celestina, también era catalán. Y Manel Capdevila, otro fino rastreador de fuentes históricas, sostiene que Leonardo da Vinci, descendía de los monarcas catalanes del reino de Catalunya, falsamente llamado de Aragón.
Otro figuras llamado Pep Mayolas, afirma sin despeinarse que el filosofo Erasmo de Rotterdam era en realidad hijo del catalán Critófol Colom, descubridor de América.
Y la cosa no acaba ahí, advierte el maestro. Según los artistas del INH, Miguel de Cervantes se llamaba Miquel Servent y su Quijote lo escribió en catalán, perdiendo calidad en la torpe traducción al castellano.

El Gran Capitán no se llamaba Gonzalo Fernández de Córdoba, sino Ferrán Folch de Cardona. Y Ponce de León era de Gerona.
La Reconquista no empezó en Asturias, sino en Cataluña. La lista de los Reyes Godos es, en realidad, una lista de reyes catalanes y el Cid no era de Vivar, sino de Biure d´Empordá.

¡Buff! ¡Por dios! ¿Pero de verdad hay alguien que escriba esto y que, además, cobre por ello?
No es de extrañar las futuras generaciones de jóvenes catalanes salgan arrocinados de una forma brutal.
Y la cosa, tanto en la Vascongadas como en Galicia, lleva el mismo camino.
Y es que Goebbels al lado de estos “independentistas” era un aficionado.

Hay otra parte en el libro en la que Maquiavelo escribe: Además, los estados que nacen rápidamente, al igual que las demás cosas que en la naturaleza nacen y crecen de prisa, no pueden tener las raíces y las ramificaciones necesarias, por lo que mueren con la primera helada.

*”Marranos” se denominaba a los judíos conversos a los que se acusaba de seguir, en el fondo, fieles a su religión. Fueron expulsados de España entre 1501 y 1502.

El Gobierno catalán gasta 30 millones de euros en propaganda en dos años
Gasto de la Generalitat en publicidad institucional entre 2015 y 2016.
El departamento de Presidencia acapara la mayor parte de la partida, con un total de 23,1 millones. Arena Media, Focus y Media Planning son las agencias más beneficiadas
María Jesús Cañizares Cronica Global  23 Julio 2016

La propaganda de la Generalitat no entiende de recortes. El Gobierno catalán gastará 30 millones de euros en publicidad institucional en dos años. Según los datos a los que ha tenido acceso Crónica Global, el grueso de esas partidas es acaparado por la Consejería de Presidencia, con 23,1 millones, encargada de las campañas institucionales. Le sigue el departamento de Economía, con 2,7 millones; Interior, con 1,4 millones; Cultura, con 675.235 euros; Territorio y Sostenibilidad, con 422.580 euros; Empresa y Empleo, con 407.639 euros; Agricultura, con 253.934 euros, y Bienestar y Familia, con 94.260 euros.

Empresas adjudicatarias
En respuesta a una pregunta parlamentaria formulada por la diputada del PP Andrea Levy, el secretario de Difusión y Atención Ciudadana, Jordi Vilajoana, informa de que el acuerdo marco para 2015 y 2016 asciende a 30 millones de euros. La cifra corresponde a la inclusión de publicidad institucional, tanto en soporte multimedia, como en papel y en internet. El primer lote, correspondiente a medios audiovisuales, fue adjudicado a las empresas Media Planning Group SAU, Arena Media Communications España SA, Carat España SAU y Focus Media SL. El paquete correspondiente a prensa escrita fue asignado a Media Planning, Carat España y Focus, mientras que el digital se lo reparten Arena Media Communications, Netthink Iberia SLU, Proximia Havas SL y la UTE Kardumen Grau Clotet SL y Nothingad Comunicació.

Condiciones técnicas
Así, los anuncios publicados en televisión suman 5,9 millones, mientras que los que tienen soporte escrito ascienden a 16,6 millones. La publicidad en la radio supone un gasto de 3,7 millones y en internet, de 1,7 millones.

La citada información proporcionada por el Ejecutivo autonómico, presidido ahora por Carles Puigdemont, desvela que la Generalitat gastó casi un millón de euros en el exterior y 140.147 euros en producción.

En el pliego de condiciones técnicas, la Generalitat indica que la inserción de publicidad institucional se debe llevar a cabo “con criterios de implantación social y de difusión del medio informativo correspondiente, con una consideración especial por los medios de comunicación locales y comarcales”.

El 'sí' a la ruptura de ESpaña supera al 'no'
El separatismo crece regado por el Gobierno del Partido Popular
Junts pel Sí se mantendría entre los 60 y 62 escaños y podría retener la mayoría rupturista en el Parlament con la CUP, según el sondeo del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat.
Gaceta.es  23 Julio 2016

El 'sí' a la independencia ha llegado al máximo del 47,7% desde febrero de 2015 y supera al 'no' por primera vez (42,4%), aunque no alcanza la barrera del 50% porque se han contabilizado hasta un 8,3% de indecisos, según el sondeo del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat (CEO).

La segunda oleada del Barómetro de Opinión Pública del CEO, hecho público este viernes, apunta así a una relajación entre los contrarios a la secesión, dado que desde febrero de 2015, cuando se preguntó por primera vez a los encuestados sobre si querían "que Cataluña se convierta en un Estado independiente", nunca el 'sí' había estado por encima del 'no'. Cabe señalar que la primera vez que el CEO preguntó a los encuestados por si querían un Estado independiente fue en febrero del 2015 y entonces, según Argelaguet, el 'no' se situaba en el 48 % y el 'sí' estaba en el 44,1 %.

El sondeo se ha conocido después de la última concesión del Gobierno del PP al separatismo catalán - asumirá 1.600 millones de euros de deuda a corto plazo contraídas por la Generalitat con diferentes entidades bancarias- y en un momento en el que Mariano Rajoy no descarta ser investido presidente con el apoyo pasivo o activo de PDC -antigua Convergencia-, y ha permitido que tengan grupo parlamentario propio en el Congreso, y con ello una subvención de tres millones, por "cortesía parlamentaria". A cambio, los separatistas votaron a Ana Pastor como presidenta del Congreso y tercera autoridad del Estado.

Este "pacto" ha sido muy criticado por CIudadanos. El diputado de las Cortes, Juan Carlos Girauta, aseguró que no entendía la actitud del PP: "Convergéncia es un partido que tiene la sedes embargadas ¿porqué le da usted ahora un balón de oxígeno? no lo acabo de entender", lamentó. En este sentido, consideró que había "mucho misterio" en los diez votos sorpresa que se sumaron a los del PP en las votaciones para la elección de la Mesa del Congreso.

Mayoría separatista en el Parlament
Según este mismo sondeo, Junts pel Sí se mantendría entre los 60 y 62 escaños pese a retroceder en intención directa de voto, aunque podría retener la mayoría rupturista en el Parlament con la CUP, que bajaría de 10 a 6-8 escaños, en una cámara en la que Catalunya Sí Que Es Pot (CSQEP) doblaría resultados, de 11 a 20-22 diputados. Además, Ciudadanos caería de los 25 actuales a los 18-21 escaños, mientras que PSC se mantendría en 16-17, CSQEP subiría de 11 a 20-22, el PPC aguantaría (11-12) y la CUP cedería de 10 a 6-8 parlamentarios.

El nº 2 del PP balear y alcalde de Campos quita el español de los folletos de las fiestas del pueblo
Luis Arcos okdiario  23 Julio 2016

La deriva nacionalista de algunos sectores del PP balear se ha escenificado de nuevo: el alcalde del municipio mallorquín de Campos, Sebastià Sagreras, ha editado en catalán e inglés los folletos de unas fiestas del municipio, en concreto las de la Mare de Déu del Carme, del núcleo de Sa Ràpita. Ni una palabra en castellano. El idioma de todos los españoles ha quedado eliminado totalmente como si el pueblo estuviese gobernado por algún partido independentista.

El hecho cobra especial relevancia si se tiene en cuenta que Sagreras es algo más que un simple alcalde de la formación presidida por Mariano Rajoy: es también desde hace unas semanas el número 2 del PP balear, cargo en el que sustituye a Andreu Ferrer. El Comité Ejecutivo del partido le eligió el pasado día 11 como el nuevo hombre fuerte de la formación junto al presidente Miquel Vidal.

Los tics nacionalistas no son algo nuevo en el PP balear. Jaume Matas ya fue responsable en el 97 de un decreto de mínimos que nació con la intención de equiparar el castellano y el catalán en la enseñanza balear, pero cuya ambigüedad fue aprovechada por los independentistas para reducir la lengua de todos los españoles a la mínima expresión en los colegios de las islas.
PSOE y C's conocían desde hace una semana el apoyo de los nacionalistas al PP

El caso más paradigmático lo protagonizó Cristòfol Soler, que presidió el Govern balear y ahora dirige una entidad independentista. Soler fue aupado a la presidencia de Baleares tras la dimisión forzada de Gabriel Cañellas y, tras ocupar el cargo, no tuvo reparo alguno en mostrar su defensa a ultranza del catalanismo, incluyendo la asistencia a una manifestación convocada por una asociación, la Obra Cultura Balear (OCB), defensora de los Països Catalans. Ahora preside la Assemblea Sobiranista de Mallorca, de inequívoca ideología independentista.

La decisión de Sagreras, un hombre al que sitúan bajo la alargada sombra de Cañellas, es el enésimo capítulo contradictorio de un partido que intenta remontar el vuelo tras el descalabro sufrido en las elecciones autonómicas y municipales de 2015

Una independentista de la CUP denuncia a los policías que le atendieron en castellano
OKDIARIO  23 Julio 2016

Monserrat Puig Cotado vivió un auténtico drama: agentes de la Policía Nacional le atendieron en castellano. A esta vecina de Vic, independentista para más señas, le pareció impropio que los funcionarios le atendieran en el idioma oficial del Estado, por lo que ha decidido denunciar.

La separatista, que pretendía formalizar el pasaporte y visiblemente alterada, se negó a responder ante un agente madrileño de otra forma que no fuera en catalán y le faltó el respeto pidiéndole que se fuera a su casa. La que se marchó fue ella, pero no tardó demasiado en regresar.
Google ha dado formación gratuita a 100.000 jóvenes parados españoles en dos años

Lo hizo con ocho compañeros de la Candidatura d’Unitat Popular (CUP), algún concejal entre ellos, con la intención de manifestarse frente a las puertas de la comisaría. Antes, saltándose toda orden, se había dedicado a fotografiar a los agentes. Pero la cosa no termina aquí.

La ‘víctima’, también fundadora de una asociación feminista, informa Baluarte Digital, acudió a medios de comunicación por la causa de la secesión para contar su versión de los hechos, que algunos de ellos califican como propios de la “catalanofobia”.


 


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